
Infokrisis.- El autor de estas líneas tiene en su poder una foto (la que acompaña este artículo) de sí mismo a la dulce edad de cuatro años, vestido para cantar “caramelles” y, por supuesto, provisto de la tradicional faixa y de la no menos consabida barretina catalana. La foto tiene su gracia porque en aquella edad me dejé vestir así simplemente porque sabía que así acompañaría al primer amor de mi vida, cuyo nombre ni recuerdo y cuyo rostro conservo solamente a través de otras fotos. La barretina es uno de los signos de identidad de Catalunya y yo ,como catalán, en las profundidades del franquismo, all&iac
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