Infokrisis.- Es con inmenso placer que hemos visionado –a efectos de completar estas serie de artículos sobre la obra de Edgar Neville– El crimen de la calle Bordadores que nos inicia en un período muy interesante de nuestro cine de postguerra: el cine policíaco. Para hacer buen cine policíaco solamente hacen falta un guión que mantenga el interés y la coherencia, un director que, como mínimo sea un “buen artesano” y unos actores creíbles. Todo lo demás sobra. A esta producción de posguerra le sobran cada uno de estos elementos.
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