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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

No al Estatuto (VI de X). Los municipios en el nuevo Estatuto

No al Estatuto (VI de X). Los municipios en el nuevo Estatuto

Infokrisis.- Llama la atención el poco espacio que los municipios ocupan en el nuevo Estatuto de autonomía de Catalunya. Esto evidencia la falsedad de toda la retórica creada en torno al papel del Estatuto. No se trata de "descentralizar el Estado", sino de "concentrar poder" en la Generalitat. Este Estatuto crea problemas donde no los había y crea nuevas estructuras burocráticas. El Estatuto se convierte en un foco de problemas e incertidumbre que anima a votar NO.

 

El Capítulo III del Título VI está dedicado a “Las Haciendas de los Gobiernos locales” y la Sección II del Título II alude al Municipio. Lo vamos a analizar. El Artículo 86 está dedicado a la “autonomía municipal”. En el parágrafo 1 se define al municipio como el “ente local básico de la organización territorial de Catalunya y el medio esencial de participación de la comunidad local en los asuntos públicos”… es decir, lo mismo que la Constitución. Esto indica muy a las claras que el Estatuto está planteado como una “constitución catalana”. De ahí que importe muy poco las reiteraciones que puedan existir entre Constitución y Estatuto. Porque si todos estos extremos están presentes en el Estatuto ¿para qué recordar la Constitución? ¿Qué sentido tiene un Estatuto que repita las palabras textuales de la Constitución si no es para que la Generalitat suplante al Estado?

Pero es que, además, en los parágrafos siguientes nos sumergimos en plena retórica. En el 3, se dice: “El presente Estatuto garantiza al municipio la autonomía para el ejercicio de las competencias que tiene encomendadas y la defensa de los intereses propios de la colectividad que representa”… que es decir muy poco, porque lo realmente necesario no es desplazar al Estado centralizador por la Generalitat centralizadora. De lo que se trata, y este Estatuto es una ocasión frustrada, es de operar una “segunda descentralización”, capaz de aproximar la administración al ciudadano, aligerar la burocracia y reforzar los poderes de los municipios. Esto, evidentemente, no interesa a la Generalitat. Los municipios son verdaderas “entidades históricas”, preexistentes a la Generalitat y, por tanto, más “naturales” que ésta. Pero el nacionalismo jamás ha estado en condiciones de plantear políticas municipales propias. Su objetivo no es el municipio, sino la “nación” (y si no existe se crea falsificando la Historia o retorciéndola). Así pues, no es raro que este Estatuto desprecie a los municipios y no les atribuya nuevas funciones, sino que confirme las que ya tenía.

Esto tiene un efecto deletéreo especialmente en Catalunya, donde existe un desequilibrio absoluto entre el Área Metropolitana de Barcelona y el resto de Catalunya, en buena medida despoblada o en fase de recesión demográfica. Las comarcas deprimidas de la provincia de Tarragona, las comarcas empobrecidas de Lérida, ¿qué peso van a tener ante un AMB que alberga a algo más del 75% de población del Principal? Seguramente, desplazando algunas funciones de la Generalitat a los municipios se evitaría que la periferia de Catalunya se vea sometida al inevitable centralismo barcelonés.

De hecho, ésta era la única reforma seria que podía haber justificado la redacción de un nuevo Estatuto: tender a la “segunda descentralización”. Si la primera había sido del Estado a las Comunidades Autónomas, esta segunda hubiera debido ser de éstas a los Municipios. Sin embargo, la Generalitat ha preferido algo mucho más complicado: aumentar la burocracia creando las “veguerias” (comarcas), cuyas funciones son menores y solamente aspiran a ser las piezas sobre las que justificar el desmantelamiento de las provincias, y los “municipios”, que mantienen sus atribuciones.

El Artículo 89 está dedicado a definir el “Régimen especial del municipio de Barcelona”, del que se llega a decir que “Debe participar en la elaboración de los proyectos de ley que inciden en este régimen especial y debe ser consultado en la tramitación parlamentaria de otras iniciativas legislativas sobre su régimen especial”. Esto contribuye a aumentar la tendencia a sobrevalorar a Barcelona por encima del resto de Catalunya. El Estatuto en este terreno confirma las peores tendencias del Estatuto anterior.

En el Capítulo III, del Título VI esta tendencia queda explícita. Se dice en el parágrafo 2: “Los ingresos de los gobiernos locales consistentes en participaciones en tributos y en subvenciones incondicionadas estatales son percibidos por medio de la Generalitat, que los debe distribuir de acuerdo con lo dispuesto en la Ley de haciendas locales de Cataluña, cuya aprobación requerirá una mayoría de tres quintos, y respetando los criterios establecidos por la legislación del Estado en la materia”. Es irónico que la Generalitat aspire a realizar la tarea que le correspondía al Estado, pero no esté dispuesto a ceder la potestad recaudadora a los Municipios.

En el Título Preliminar, Artículo 2, parágrafo 3, se enumeran los distintos niveles de la administración autonómica: “Los municipios, las veguerías, las comarcas y los demás entes locales que las leyes determinen, también integran el sistema institucional de la Generalitat, como entes en los que ésta se organiza territorialmente, sin perjuicio de su autonomía”. ¿Qué es una “veguería”? Sea lo que fuera en la Historia de Catalunya, el Estatuto la define como un sustituto de las Diputaciones Provinciales. Es decir, la veguería acaba con las provincias, lo que equivale a aumentar los desequilibrios, las desigualdades y los “hechos diferenciales” entre Catalunya y el resto de España. Por ese camino nos arriesgamos a que cada comunidad autónoma termine creando sus propios subterfugios para acabar con la división provincial. Es cierto que tal división, ni era tradicional en España, ni se remonta a más de doscientos años… pero era una división que, al menos, tenía la virtud de ser uniforme en todo el territorio nacional. Y, además, la administración ya se había habituado a ello, así como el ciudadano. El desmantelamiento de las provincias y de las Diputaciones Provinciales, ni era una demanda social, ni una necesidad urgente para alcanzar el “autogobierno”. Era, simplemente, una reivindicación del nacionalismo más radical –del independentismo, en concreto- para aumentar la brecha entre Catalunya y el resto del Estado, crear “hechos diferenciales” forzados y realizar la especialidad que ha caracterizado al tripartito catalán en los últimos dos años y medio: eludir la resolución de los problemas reales (especulación inmobiliaria, abastecimiento de agua, mordida generalizada, falta de honestidad en la administración de los recursos públicos, inseguridad ciudadana, inmigración masiva, etcétera…) para generar problemas nuevos allí donde no existían.

El Estatuto no define cuáles son esas “veguerías”. Si se tratara solamente de cambiar el nombre de “provincia” a “veguería”, esto no sería más que una evidencia de la falta de luces del “legislador” y de la mezquindad semántica del nacionalismo. Pero la tendencia es otra. Uno de los primeros movimientos del gobierno tripartito consistió en elaborar una nueva división administrativa de Catalunya… de cuatro provincias a seis veguerías. Estábamos en 2004, cuando el debate estatutario todavía no había comenzado. Luego esta discusión quedó aparcada. El hecho de que la provincia de Barcelona y la de Tarragona se partieran en dos dejaba abierto el problema de la capitalidad de las dos nuevas veguerías. Una forma de reavivar las rivalidades locales tan habituales en Catalunya y que hacen de ella una zona tan española como cualquier otra…

El Artículo 90, parágrafo 1, de la Sección Tercera define lo que es la Veguería: “Los municipios, las veguerías, las comarcas y los demás entes locales que las leyes determinen, también integran el sistema institucional de la Generalitat, como entes en los que ésta se organiza territorialmente, sin perjuicio de su autonomía”. Vanamente buscaríamos en todo el texto del Estatuto una enumeración de las “veguerías”. Se elude la cuestión y se remite, en el parágrafo 4 del Artículo 91 a “La creación, modificación y supresión, así como el desarrollo del régimen jurídico de las veguerías, se regulan por ley del Parlamento. La alteración, en su caso, de los límites provinciales se llevará a cabo conforme a lo previsto en el artículo 141.1 de la Constitución”. En otras palabras: dado que la enumeración de las veguerías llevaría a una discusión entre localidades vecinas por la capitalidad, se evitan las voces discordantes, sean cuales sean, para que una futura ley en la siguiente legislatura resuelva la cuestión… Pero esta dilación no evitará que la discusión sobre la capitalidad de las nuevas veguerías constituya un nuevo e innecesario foco de tensión de la política catalana.

De hecho, es evidente que la capitalidad implica mucho para las ciudades que la obtengan: medios económicos, puestos de trabajo, construcción de nuevas dependencias administrativas, aumento de la población (esto es, de los contribuyentes), etc. No se va a tratar de una discusión banal, sino de extraordinario calado que va a generar tensiones innecesarias entre poblaciones vecinas. Será otro hallazgo del nuevo Estatuto. Un buen motivo para rechazarlo como a la peste.

Los artículos 91 y 92 están dedicados a la formación de nuevos organismos burocráticos hasta ahora inexistentes: el 91 a los Consejos de veguería, del que se dice en el parágrafo 3 que “sustituyen a las Diputaciones”. Si antes había cuatro diputaciones ahora habrá seis de estos nuevos consejos. El Artículo 92 está dedicado a crear otro ente de “autogobierno”, la Comarca. Nadie duda de que las comarcas existen, lo que resulta ya mucho más cuestionable es que una división surgida del período medieval siga teniendo hoy alguna vigencia. Una comarca abarcaba el territorio geográfico, más o menos homogéneo, que correspondía habitualmente al que tardaba en recorrer un carruaje hasta llegar al “Mercado”. Las actuales redes de comunicaciones, los medios de transporte actuales, impiden que la división comarcal tenga hoy algún tipo de importancia. No hay más comarcas que las tradicionales… sin embargo la Generalitat en su ambición de abarcar cualquier poder y en su omnímoda búsqueda de protagonismo, se reserva incluso el “crear comarcas”… Así queda establecido en el Artículo 92, parágrafo 2: “La creación, modificación y supresión de las comarcas, así como el establecimiento del régimen jurídico de estos entes, se regulan por una ley del Parlamento”… Las comarcas han dejado de ser divisiones históricas tradicionales para pasar a ser “cosa de la Generalitat” que será capaz de decidir lo que generaciones y generaciones de catalanes no han percibido antes; como si, bruscamente, ahora viniera alguien y nos explicara, con una seriedad pasmosa, que entre el siete y el ocho no habíamos advertido que se encontraba el número “ucru”… y lo instituyera por decreto.

Lo que más sorprende es la falta de contenido de las comarcas y de los organismos comarcales que las encarnan. De hecho, ya hoy resulta demasiado evidente que los pequeños parlamentos establecidos por los Estatutos de Autonomía pasan las más de las veces desapercibidos para la población; lo que no impide que día tras día vayan elaborando leyes, la mayoría de las cuales apenas tienen repercusión entre la población. Bienvenidos sean tales parlamentos si se trata de establecer canales de participación democrática. Y otro tanto puede decirse de los ayuntamientos, asimismo organismos de participación y gestión. Pero lo que no puede hacerse es multiplicar hasta el infinito estos niveles, so pena de crear monstruosos engranajes burocráticos, con perfiles mal definidos, superposición de funciones y escasas competencias.

Todo lo relativo a los municipios, a las veguerías y a las comarcas en el Estatuto, resulta absolutamente deslavazado, mal planteado y, por todo ello, rechazable: ni se traspasan competencias de la Generalitat a los municipios, ni se aumenta el papel de éstos como organismos de proximidad; se realiza una pirueta en el vacío desmantelando las Diputaciones Provinciales y se nos pide que votemos un Estatuto que ni siquiera es capaz de tener el valor de definir cuáles son las nuevas veguerías. Se crean organismos de gobierno huecos de competencias, e incluso la Generalitat se reserva la potestad de crear nuevas comarcas en cuya existencia nadie había reparado. De hecho, si las naciones se crean por decreto, ¿cómo no se iban a crear y disolver comarcas a voluntad?

Seamos serios: solamente este capitulo bastaría para dudar de la capacidad del “legislador” para crear una norma de convivencia efectiva y razonable para el autogobierno de Catalunya. No, este Estatuto es el peor de todos los Estatutos posibles. Capítulo por capítulo parece haber sido redactado por tontos de baba, si no por irresponsables. Un Estatuto que obliga necesariamente a rechazarlo con un NO rotundo.

La abstención no basta, es preciso la movilización activa para minimizar el impacto de este aborto legislativo.

Próxima entrega:

VII. Ni defensa de la familia, ni defensa del trabajador, ni defensa de la sociedad catalana

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es – 08.06.06

 

 

 


La casta guerrera y la sociedad (I) El papel de la casta

La casta guerrera y la sociedad (I) El papel de la casta

Infokrisis.- Iniciamos una serie de dos artículos sobre la casta guerrera sus valores. En esta primera entrega definimos lo esencial del sistema de castas, las diferencias entre casta y raza y encarrilamos el tema explicando cual es el fundamento metafísico de la casta en las doctrinas tradicionales. En la siguiente entrega nos centraremos en la casta guerrera y pasaremos revista a sus valores.

 

 

Han pasado milenios e incluso cientos de miles de años. El ser humano primitivo que un día empuñó un fémur de gacela con la mano derecha, y un cuchillo hecho con una mandíbula de herbívoro para defender su comunidad u obtener alimento para él y para los suyos, ha tenido tiempo para observarse a sí mismo. Ya no es solamente un ser movido por sus instintos, es algo más: es un animal social que se considera –con razón- radicalmente distinto al resto de la naturaleza; es capaz, no sólo de tener conciencia de sí mismo, sino de reflexionar sobre sí mismo. Y sus reflexiones y observaciones le han llevado a una multiplicidad de ricas conclusiones. Sabe que los seres humanos son relativamente iguales y relativamente diferentes, y establece patrones. De un lado, rasgos de identidad (la tribu, la raza, el culto, el sexo; luego la nacionalidad, la cultura, el imperio). De otro, certidumbres sobre el mundo que le rodea (la importancia del sol, el ritmo de las estaciones, la previsión del tiempo, la utilización de recursos de la naturaleza en medicina, nutrición, fabricación de herramientas); y es así como empieza a valorar que la igualdad entre los seres humanos, así como sus diferencias, son aparentes. Es posible reducir los tipos humanos a unos pocos en función de rasgos muy visibles que surgen del interior de los seres humanos. Percibe en la práctica que estos rasgos son complementarios; intuye que los distintos tipos humanos se precisan entre sí. Ve que la sociedad va ganando complejidad y que es bueno que haya una división de funciones y una especialización creciente. Al principio, todos los varones del mismo sexo eran capaces de empuñar un arma y salir a buscar alimento, mientras las mujeres se encargaban del cuidado de los hijos y del mantenimiento de hogar. Hubo una primera especialización de carácter biológico, la derivada de la diferenciación sexual. La experiencia indicó que no todos reaccionaban igual ante un mismo peligro. Unos experimentaban una sensación irracional de miedo que no conseguían vencer ni ocultar: huían ante el peligro. Advirtieron que otros sentían igualmente miedo, pero lograban controlarlo. En unos, las alteraciones fisiológicas del miedo les hacían imposible responder eficazmente; en otros, tales alteraciones estaban ausentes. Unos buscaban el combate y el riesgo, otros lo evitaban y cuando estaban ante él se derrumbaban. Pero, seguramente, entre éstos, los había que habían aprendido a desarrollar otras habilidades. Unos observaban el mundo que les rodeaba y constantemente intentaban extraer de él enseñanzas y recursos para su vida cotidiana. Además, creían percibir otra realidad y comunicarse con la naturaleza, extraer fuerzas de ella para orientarlas hacia la sanación, la percepción o la magia. Estos alumbraron el pensamiento mágico-religioso. Chamanes, sacerdotes, videntes, estaban replegados en sí mismos, parecían poder comunicarse con dimensiones que estaban vedadas al resto. Los guerreros precisaban de ellos para que realizaran los ritos propiciatorios que les ayudarían en el combate o los identificaran con los tótems de los que extraerían su fuerza. Y, en cuanto a los chamanes, precisaban también del guerrero para que les procurara alimento y seguridad. En sus observaciones, el ser humano originario había advertido la presencia de determinados minerales en la naturaleza y aprendió a utilizarlos. En un principio, empleó los metales “siderales” que habían llegado a la tierra en forma de aerolitos. Parecían un regalo de los dioses y con ellos forjaron las primeras armas de hierro. Luego reconocieron esos mismos minerales en determinadas zonas geográficas y aprendieron a explotarlos. Pero no eran ni los guerreros ni los sacerdotes a quienes competía esta función, sino a quienes no se sentían ni particularmente dotados para hablar con los dioses, ni experimentaban un fuego interior que sólo podía consumirse en el combate. La función productiva precisaba el favor del sacerdote y su ciencia, y también la protección y la seguridad aportada por el guerrero. Él, por su parte, forjaría armas, construiría defensas, elaboraría instrumentos susceptibles todos de mejorar la vida de las comunidades. Había nacido lo que, con propiedad, podemos llamar civilización. Su complejidad entrañaba la formación de castas.

La raza como forma, la casta como espíritu

Frithjof Schuon, un discípulo aventajado de René Guénon, estableció la diferencia entre la “casta” y la “raza”: «La casta está por encima de la raza porque el espíritu es superior a la forma; la raza es una forma, la casta un espíritu. Ni siquiera las castas hindúes pueden limitarse a una raza: hay brahmanes tamules, balineses y siameses». En el Occidente medieval quedó claro que las castas estaban también por encima de las naciones. Las órdenes religiosas y militares eran “supranacionales” e, incluso, los gremios artesanales tenían más que ver entre sí, aunque estuvieran separados por las fronteras, que con las otras dos castas de su propia nacionalidad. La raza es la forma, la casta es el espíritu.

Los miembros pertenecientes a la misma raza tienen, indudablemente, cierta unicidad y, en algunos casos, incluso la conciencia de pertenecer a un grupo diferenciado. Y, por lo demás, cada raza está mejor o peor dotada en determinados terrenos. El propio Schuon añadía: «Sin embargo, es imposible admitir que las razas no signifiquen nada fuera de sus características físicas, pues, si bien es cierto que los constreñimientos formales no tienen nada de absoluto, no por ello pueden las formas carecer de razón suficiente; si bien las razas no son castas, deben corresponder, sin embargo, a diferencias humanas de otro orden, un poco como diferencias de estilo pueden expresar equivalencias espirituales, a la vez que indican divergencias de modo». Siguiendo su hilo argumental, más adelante explica que: «Si bien hay que rechazar todo racismo, también hay que rechazar un antirracismo». Existen diferencias raciales, pero todas ellas palidecen ante las diferencias de “casta”. Es lo que los racistas de todos los tiempos jamás han entendido: que gentes pertenecientes a la misma casta, aun en dos nacionalidades y razas diferentes, tienen unas similitudes psíquicas mucho más homogéneas que gentes de distintas castas pertenecientes a una misma raza o nacionalidad. El guerrero es guerrero aquí y en las Galápagos. El burgués lo es en todas partes. La serenidad del sacerdote es idéntica y situada por encima del espacio y del tiempo. Existen algunas variantes, claro está: el nivel de civilización, por ejemplo, las condiciones antropológicas y culturales, pero la constatación de fondo no varía. La mentalidad militar es la misma allí  donde existe alguien que ha decidido defender a su comunidad, o entre quienes se sienten más capacitados para producir bienes con sus manos, o entre los que buscan la relación con la trascendencia. 

En los pueblos indoeuropeos la característica fundamental de su organización social es la distribución trifuncional de sus miembros; pero nos equivocaríamos si pensáramos que este modelo orgánico está ausente en otras latitudes y entre otras razas. Quizás haya sido entre los pueblos indoeuropeos donde el sistema trifuncional ha alcanzado sus más altas cotas y su mayor refinamiento pero, con mayor o menor tosquedad, apareció allí  donde se asentó lo humano. Esto ya indica la “primordialidad” del fenómeno.

De hecho, las castas son divisiones verticales de la sociedad, mientras que las razas son divisiones horizontales asentadas sobre territorios concretos. La verticalidad implica, necesariamente, estratificación y orden jerárquico. Así pues, el conjunto social estuvo dividido entre castas y razas, asentadas ambas sobre el marco geográfico de naciones y nacionalidades. Las interacciones entre todas ellas generaban espontáneamente las condiciones antropológicas y culturales específicas de cada “pueblo”.

La raza facilita una identidad “primaria” e “igualitaria”. Hitler en “Mein Kampf” propone construir un Reich en el que ser un humilde barrendero pueda ser considerado como algo tan digno como ser emperador en un país extranjero. Está claro que antepone el concepto racial a cualquier otro y que, dentro de una misma raza, dominan los valores igualitarios, aunque concibe la relación entre las razas como una relación jerárquica de superiores a inferiores. En algunos escritos de ideólogos hitlerianos se alude específicamente a los “colonos-soldados” (Walter Darré). En otros se insiste en la forja de una “orden militar” (Heinrich Himmler) e, incluso, la prehistoria del nazismo abunda en especulaciones místicas que atribuían a los “godi” (sacerdotes) la capacidad de dirigir a la sociedad. Pero en el nazismo no existe absolutamente ninguna referencia a la antigua estructura trifuncional de las sociedades indoeuropeas (y por tanto a la que se daba en su variante germánica), ni tampoco a sus relaciones jerárquicas. De hecho, el nazismo es un producto de la modernidad que, como el stalinismo o cualquier otra ideología del siglo XX, insiste mucho en el “demos”, en lugar de en el “ethos”. Amadeo Bordiga ironizaba sobre la constitución soviética promulgada por Stalin diciendo que era “la más democrática del mundo”. En efecto, consideraba a la “totalidad” de ciudadanos rusos como “trabajadores” y, por tanto, protegidos por el Estado. En el mismo sentido, introduciendo el elemento racista propio del nazismo, cabe decir que toda la “raza alemana”, es decir, la mayor parte del pueblo salvo las minorías étnicas, tiene los mismos derechos. Las primeras constituciones democráticas solamente daban el derecho al voto a quienes podían justificar un determinado nivel de ingresos y, solo muy tardíamente, a las mujeres; e incluso en algunos Estados se excluía a minorías raciales de la mayoría de derechos políticos. La democracia deja de ser tal, para convertirse en totalitarismo, cuando se registra la tendencia de englobar en una estructura única e indiferenciada a la totalidad de la población, ya sea en virtud de su procedencia étnica (la raza germánica en el caso del nazismo) o de su condición (la condición de proletario en el caso stalinista). Los teóricos de la democracia, a lo largo del siglo XVIII, fueron elaborando sus ideas que cristalizaron en la Revolución Americana primero y en la Revolución Francesa poco después. La idea de la “igualdad” era la segunda de la tríada que, defendida inicialmente en las logias masónicas, hizo fortuna junto a las de libertad y fraternidad. Esa idea venía del rechazo de las incipientes masas burguesas al régimen estamental y a su subordinación a la aristocracia y al clero. En el fondo, el motor ideológico incontestable de las revoluciones liberales fue la masonería setecentista y ésta practicaba la igualdad entre sus miembros, al mismo tiempo que la fraternidad en el interior de las logias, cuyo carburante ideológico era la posibilidad de poder discutir libremente sobre cualquier cosa (libertad). Estos tres valores, que en el interior de las logias habían dado buen resultado, se traspasaron a la sociedad y cristalizaron en el paradigma revolucionario burgués: “libertad, igualdad y fraternidad”. A partir de 1789, éste sería el paradigma que regiría a la sociedad política. Las nociones de casta y raza desaparecían.

En un marco como el creado en los dos últimos siglos en Occidente, es imposible mantener el sistema de castas. Schuon, en su tantas veces citado “Castas y Razas” resume el proceso de disolución de las castas seguido en nuestro ámbito geográfico: «Si al occidental le cuesta trabajo comprender el sistema de las castas, es ante todo porque subestima la ley de la herencia; y la subestima por la sencilla razón de que se ha vuelto más o menos inoperante en un medio tan caótico como el Occidente moderno, en el que aproximadamente todo el mundo aspira a ascender la escala social –si es que eso existe todavía– y en el que casi nadie ejerce la profesión de su padre; uno dos siglos de tal régimen bastan para hacer la herencia tanto más precaria y flotante cuanto que no se la había hecho fructificar anteriormente por un sistema tan riguroso como el de las castas hindúes; pero incluso allí donde había oficios transmitidos de padre a hijo, la herencia ha sido prácticamente abolida por las máquinas»

Sin embargo, una vez más, lo que se pretendía detener de un portazo, terminó filtrándose por las ventanas. La negación de la raza hizo que un reflejo degenerado se filtrara en la sociedad en forma del peor y más discriminativo racismo, a partir de la publicación de las obras de H.S. Chamberlain y del Conde de Gobineau. Quienes redactaron la Declaración de Independencia de los EEUU eran unos redomados racistas que despreciaban y abominaban de los esclavos negros e incluso siguieron haciéndolo tras la Guerra Civil Americana y hasta muy entrado el siglo XX.

En cuanto a la casta, su reflejo degenerado y contrahecho se filtró en la sociedad en forma de “clasismo”. No solamente las clases aristocráticas ejercieron el clasismo, sino muy especialmente los burgueses, enriquecidos con la nueva situación, e incluso los trabajadores se agruparon en torno a doctrinas específicamente clasistas (marxismo, anarquismo) que consideraban enemigo a cualquiera que no perteneciera al proletariado e, incluso, a quien no asumiera la mentalidad proletaria.

Cuando, en el último tercio del siglo XX, las sociedades desarrolladas empezaron a desembarazarse de los prejuicios racistas y clasistas y se hundieron las opciones políticas que los defendían, cristalizó una doctrina humanista y globalizadora que seguía negando y desconfiando de las nociones de casta y raza. Si cualquier referencia a la “raza” evocaba inmediatamente los desastres del nazismo, la casta parecía sugerir inmovilidad social, y el sistema de castas terminó considerándose como la peor forma de estratificación social. “Pertenecer a una casta”, a partir de los años sesenta, empezó a ser considerado un descrédito y un menoscabo. Pueden entenderse las connotaciones negativas con que se aureoló a la palabra “raza”, a tenor de las desagradables situaciones de discriminación a las que se llegó en algunos países no precisamente subdesarrollados; y a que el sustrato originario del nazismo era racista. Pero no existen las mismas connotaciones que pesen sobre la palabra “casta”. Quizás fuera la sensación de que la pertenencia por nacimiento a una casta se consideraba fundamentalmente injusto, o que la permanencia de los hijos en la misma casta de sus padres parecía contradecir el inmortal principio de libertad. Sea como fuere, la casta se vio denostada y desprestigiada, aunque en el vocabulario siguieran existiendo expresiones que la magnificaban: “Fulanito, tiene casta”, entendiendo por tal un carácter fuerte y determinado.

Ahora bien, si el “orgullo de casta” ha degenerado en clasismo, y la identidad étnica o racial ha terminado en el más odioso racismo excluyente, ¿sobre qué elementos se puede asentar una identidad personal? No vaya a ser que, aboliendo la casta y negando a la raza, falte el suelo bajo los pies.

La casta como reservorio de potencialidades

René Guénon en “Autoridad Espiritual y Poder Temporal” escribió: «Las "clases" sociales, tal y como se entienden hoy en día en Occidente, no tienen nada en común con las verdaderas castas, y no son, a lo más, sino una especie de falsificación sin valor ni alcance, pues de ningún modo se fundamentan sobre la diferencia de posibilidades implicada en la naturaleza de los individuos». Si en las castas lo que cuenta es su “función” –productiva, sacerdotal, guerrera-, en las clases lo único que cuenta es el lugar ocupado en el proceso de producción. En el fondo, la clase social no es sino una estratificación de los seres humanos en relación a su papel en el proceso de producción o, lo que a fin de cuentas es lo mismo, a su declaración de IRPF… Y desde este punto de vista “moderno” solamente existen “los que tienen” y los “que no tienen” o si se quiere, “los que dan un salario” y “los que lo reciben”, o también “los propietarios de los medios de producción” y “los que no tienen propiedad sobre los medios de producción”. Por decirlo de otra manera: las clases sociales se ordenan en relación a las leyes de la materia (tanto tienes, tanto vales), mientras que las castas se articulan en función de las leyes del espíritu. ¿Leyes del espíritu? Si, verán…

Hemos preferido que sea Allan Watts, uno de los mentores de la contracultura, quien nos lo explicara en un lenguaje accesible. Dice Watts en “La identidad suprema”: «El sistema de castas de la India, muchas veces mal entendido y ahora menospreciado, se basaba en la concepción de que la sociedad posee un orden triple que corresponde por analogía a la constitución interior del hombre (aproximadamente lo que los cristianos llaman cuerpo, alma y espíritu) y a los tres principios cosmológicos de la inercia (tamas), la actividad (rajas) y el equilibrio (sattva)». Así pues, la organización social en castas se basa en tres principios: de un lado la existencia de tres tipos humanos básicos, de otro la especialización de cada ser humano en la actividad más acorde con su naturaleza y, finalmente, la herencia. Vamos a verlos con cierto detenimiento.

Tamas, rajas y sattva, son las “tres gunas” que constituyen el fundamento de la filosofía Sankhya. “Gunas” es el término sánscrito que significa cualidades y atributos. Las sustancias esenciales que sintetizan los veinticinco principios cósmicos (tattvas) emanadas de la naturaleza primordial (prakriti). La filosofía védica entiende por “Prakriti” a la sustancia cósmica de la que han emanado todos los elementos del universo material. Su contraposición es “Purusha”, las almas individuales. “Prakriti” es una sustancia inconsciente pero eternamente activa, una naturaleza multiforme que genera en su propio seno a la totalidad de seres materiales o bien se reabsorbe en sí misma, volviendo a un estado indiferenciado y sutil que tenía originariamente. Es inevitable que este proceso, enunciado por la filosofía Sabkhya, recuerde extrañamente las más modernas teorías cosmológicas. El proceso de expansión del cosmos a partir del “átomo primordial” y del “big-bang” originario, de un lado, y de otro la absorción del cosmos en sí mismo a partir de los agujeros negros que irán comprimiendo el cosmos y, en el límite, volverán a reconstruir el “átomo primordial” originario, es descrito íntegramente en la tradición védica con el nombre de “el aliento de Brahma” que crea y destruye “los mundos”. Así pues, estamos lejos de doctrinas místicas y religiosas, y más bien las filosofías vedantinas contribuyen a darnos una explicación del Cosmos que no difiere en absoluto de la que están construyendo las teorías más avanzadas; sólo difieren en que el vedanta nos da estas explicaciones mediante la poesía, mientras que las visiones actuales se configuran a través del pensamiento científico.

Pues bien, la filosofía Sabkhya sostiene que este proceso de expansión y compresión del Cosmos se realiza mediante los veinticuatro principios cósmicos (tattvas) emanados directamente de la “Prakriti”. Estos principios, finalmente, se reducen a tres “sustancias esenciales” o “gunas”. Estas sustancias están presentes en los seres humanos, definiendo y constituyendo lo esencial de su personalidad. Desde este punto de vista, solamente existen tres tipos humanos:

-         Aquellos que interiormente están condicionados para la acción (o dicho en palabras de Watts, en los que prima la actividad y el “rajas”, la tendencia a la acción, sobre cualquier otro impulso). Se caracterizan por el movimiento y la pasión. Su tendencia es dinámica, expansiva, apasionada. Es el rasgo esencial de la función guerrera.

-         Aquellos que interiormente están condicionados para la contemplación (lo que Watts define como equilibrio, utilizando el término sánscrito “sattva” con la raíz “sat-“, el ser asimilado a Brama; lo real, lo real absoluto, la existencia, la que confiere armonía; tendencia ascendente, luminosa, consciente). Es el rasgo esencial de la función sacerdotal.

-         Y aquellos que tienen tendencia a operar sobre la materia, producir bienes o comerciar con ellos (lo que Wats y la tradición hindú llaman “tamas”, uno de cuyos sentidos es deseo). Es el rasgo esencial de la función productiva.

Dice Biolcati en “La Edad Crepuscular”: “Las castas surgen de un concepto básico que consiste en el conocimiento de que un individuo no es un producto intercambiable con otro individuo al diferenciarse solo por lo exterior, materia, visible y aparente, como ocurre en el mundo moderno. La idea tradicional se basa en el hecho de que cada ser humano tiene una naturaleza mental y física distinta a la de cualquier otro, y otra función en la sociedad». Inercia, actividad y equilibrio: mantenerse en permanente quietud, moverse por iniciativa propia o ser impulsado por otros, tales son las tres únicas actitudes en relación a la materia.

En el “Glosario de la Tradición”, instalado en Internet, un autor anónimo (en cualquier caso discípulo de René Guénon, Julius Evola, Fritzjof Schuon y demás) resume el sistema en pocas líneas y a él apelamos: la institución de las castas, como explica Guénon (Autoridad Espiritual y Poder Temporal), «es la aplicación de la doctrina metafísica al orden humano» según la cual en el punto más alto de la jerarquía comunitaria lógicamente debe encontrase el que posee la verdadera sabiduría, o sea, la autoridad espiritual, representada en el caso de la India por la casta brahmánica. Ella tiene como función la transmisión y conservación de la Doctrina Sagrada y detenta el nivel superior que es el puramente intelectual, ámbito que supone estar más allá de las contingencias históricas. El poder temporal, en cambio, lo posee la casta de los Shatriyas. Durante la Edad Media el orden social imperante en los países que formaban la Cristiandad dependía de una estructura tradicional y era análogo al de la India actual. Así, el clero tenía una función semejante a la de los brahmanes y la nobleza correspondía a la casta de los Shatriyas. Según la jerarquía hindú, luego de los Shatriyas se encuentran los Vaishyas (comerciantes) y, siguiendo a estos, los shudras. A ellos correspondía el "Tercer estado" y los siervos respectivamente en la organización medieval europea.

En estas sociedades el sacerdocio (Brahmanes), como foco de orientación espiritual, conserva la doctrina, la contempla y enseña. Es autoridad porque se sustenta en sí mismo. Los guerreros ( Shatriyas) gobiernan, es decir, ejercen la función administrativa, judicial y militar, conservando el orden interno y preservándolo de los ataques exteriores. Constituyen el poder, porque su potencia se apoya en la fuerza externa o material. Los artesanos (Vaishyas) manufacturan e intercambian bienes y servicios. Los agricultores (Shudras) trabajan la tierra y aportan a la comunidad sus frutos. Todos ellos bajo la inspiración y supervisión de la casta sapiencial. Símbolos, leyendas y sistemas de castas mantienen el recuerdo de esta organización de funciones acordes con las capacidades respectivas del ser humano. En la medida que Occidente se conservó fiel a una doctrina tradicional mantuvo también una estructura social paralela. La Europa de la Edad Media,   consolidada felizmente como un complejo de civilización tradicional: la Cristiandad, alcanzó una organización política equivalente y San Bernardo de Claraval, al mismo tiempo místico especulativo, caballero y fundador de órdenes monásticas constructoras de catedrales, es la síntesis humana de semejante cultura con sólidos cimientos en la tradición.

Ya hemos visto, pues, cuáles son los tres tipos humanos básicos y la actividad que corresponde a cada uno de ellos. Se trata de tipos “especializados” que se transmiten por “herencia”. Veamos estos dos aspectos. Podemos hacer abstracción sobre las explicaciones que las filosofías tradicionales dan a la estratificación en castas. Su explicación es demasiado compleja y nos desviaría excesivamente del tema de esta obra. Y por lo demás es innecesaria, toda vez que nadie discute el valor de la especialización. Alguien que se ha especializado en determinada actividad es aquel que la ha transformado en el centro de su vida. Un relojero, que sólo es relojero, nada más que relojero, que ha sido educado para la relojería y que trabaja durante toda su vida entre relojes, no hay ninguna duda de que será un relojero, como mínimo, solvente y seguro. La especialización es lo contrario a la dispersión, tiende a concentrar la actividad en una sola tarea, aquella que mejor encaja con la personalidad. Esto puede aceptarse con facilidad; cuesta mucho más aceptar que, en el antiguo sistema de castas, las profesiones se transmitieran por herencia. La profesión de los hijos depende de la de los padres y estos la han heredado de sus antepasados. No es que el vástago X, en un determinado momento, haya decidido ser relojero, es que procede de un linaje de relojeros y está, casi diríamos, preprogramado para ser relojero. Una concepción así, indudablemente, supone una limitación a la sacrosanta libertad; por tanto, desde una óptica moderna, es rechazable. Pero si examinamos las cosas de cerca, percibiremos cierta lógica y algunos beneficios.

En las sociedades tradicionales algunas preguntas básicas de la existencia quedaban contestadas automáticamente: ¿Qué voy a ser? ¿Qué vocación tengo? Respuesta: voy a ser lo que ha sido mi padre, tengo la vocación de mi padre; y también: sirvo para hacer lo que ha hecho mi linaje durante siglos. El problema de la vocación no se planteaba en los términos modernos; bastaba observar la profesión del padre para saber cuál iba a seguir. Con el desmantelamiento del sistema de castas, el ser humano fue libre. Harina de otro costal es si estaba preparado para serlo. En cualquier caso, lo que ocurrió fue que, cada vez con más frecuencia, se produjeron errores en la percepción de la propia vocación, o simplemente un vacío total vocacional. Cada vez es más habitual encontrar a jóvenes sin vocación definida. Al ser humano “libre” no se le enseñó a realizar una introspección objetiva sobre sí mismo y contestar a la pregunta: ¿Quién soy yo? ¿Qué llevo dentro de mí? ¿Mi personalidad es enérgica y activa, pasiva y meditabunda, sirvo para trabajar sobre la materia? El ser humano integrado en el sistema de castas, por el mero hecho de su nacimiento, ya tenía estas cuestiones resueltas. Sabía que, por el mero hecho de haber nacido en determinada casta o en una familia perteneciente a un gremio concreto, estaba determinado a seguir la tradición familiar. Podemos imaginar que una familia de relojeros, a lo largo de las generaciones, estaba en posesión de secretos de oficio y dominaba todas las técnicas de su profesión. El hecho de que, desde la cuna, los recién nacidos vieran y vivieran la profesión de sus padres, les facilitaba una educación permanente desde su llegada al mundo. Además, cada familia debía mantener, conservar y aumentar su prestigio en la profesión; esto suponía una presión adicional para elevar el listón de autoexigencia en el ejercicio de la misma. No se estaba trabajando solamente por el propio prestigio, sino por el del linaje, por el buen nombre de los que fueron y de los que vendrán.

Es evidente que todo esto tiene su traslación en la casta guerrera: de la casta de los samurais solamente pueden salir samurais y, desde su más tierna infancia, aprenden las leyes de su casta y el manejo de sus instrumentos, las armas. La “agogé” espartana, la famosa educación que forjaba el carácter del hoplita como el acero recibe su temple en el yunque, se iniciaba a los siete años. Los cadetes entraban a esa misma edad en la escuela que modelaba su valor y liderazgo. Se ingresaba en el cuerpo de mosqueteros con apenas catorce años y la mayoría de ellos eran “hijos del cuerpo”, o bien pertenecían a la pequeña nobleza de Gascuña y el Perigord. Militares, hijos de militares, alumbraban a vástagos que ingresarían automáticamente en la milicia. El mismo escalafón del Ejército Español está, incluso hoy, repleto de apellidos ilustres que se repiten desde el siglo XIII, invariablemente. En las órdenes ascético-militares el voto de castidad impedía la transmisión de la condición de guerrero a unos hijos a los que voluntariamente se había renunciado; pero estas órdenes respondían también a una exigencia de la sociedad medieval: el hijo mayor –llamado por los antiguos, “el hijo del deber”-  recibía el feudo en herencia, era la institución del “mayorazgo” o del “hereu”. Al resto de los hijos –que los antiguos conocían como “los hijos del amor”- les quedaba sólo ingresar en el clero, recorrer el mundo a la aventura… o ingresar en una orden militar.

Cualquier objeción desde el punto de vista moderno es admisible y este sistema de castas parece hoy un arcaísmo destinado a desaparecer. Bien, pero el sistema moderno, completamente inestable, donde los errores en la percepción de la propia vocación y en la valoración de uno mismo y de sus potencialidades son la norma; este sistema moderno en cuya máxima expresión, los EEUU, es habitual la movilidad horizontal (los cambios de domicilio) y vertical (cambios de profesión), no parece mejor que el antiguo, sino, como mucho, más inestable.

Lo esencial a efectos de nuestro estudio, no es entrar en discusiones de esta índole, sino reconocer el valor y la realidad de tres tipos invariables de caracteres: aquel en el que la acción es el rasgo dominante encuentra su lugar en una serie de profesiones. La milicia es una de ellas. La milicia es la profesión tradicional que corresponde a aquellos seres para los que la tendencia a la acción priva sobre cualquier otra.

 

(c) Ernesto Milà Rodríguez - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - 07.06.06 

 

 


No al Estatut (V de X). El Estatut innecesario. El Estatut del 3% y la fiscalidad

No al Estatut (V de X). El Estatut innecesario. El Estatut del 3% y la fiscalidad

Infokrisis.- Jamás un Estatuto de Autonomia tuvo detrás una demanda social tan débil. Mejor dicho, jamás una clase política actuó tan de espaldas a la opinión pública, como la clase política nacionalista. Ni existía demanda social de una reforma estatutaria, ni interesó su tramitación, ni interesa el referendum del día 18. La reforma era innecesaria. Sólo para el nacionalismo era una "aspiración irrenunciable". Y no para introducir el contenido "nación", sino para tener en sus manos la totalidad de los recursos generados en Catalunya.

 

¿Por qué la clase política nacionalista se empeñaba en reformar el Estatuto si el pueblo catalán no aspiraba a un mayor techo de autogobierno? Este Estatuto quedará marcado para la historia como el “Estatuto del 3%”. El 3% de mordida que el imprudente Maragall reconoció que percibía CiU (“el seu problema es el 3%”) en el peor momento de la “Crisis del Carmelo”. El 3% que ERC se negó a investigar –sabiendo que era rigurosamente cierto- cuando votó en contra de la creación de una comisión parlamentaria propuesta por el PP. El 3% al que aspiraron los forajidos del PSC durante los años de gobierno de CiU… Pues bien, la clase política del 3%, la clase política corrupta y corruptora, es la que ha promovido esta reforma estatutaria. ¿Por qué? Simplemente porque tras toda la morralla de declaraciones ultranacionalistas, maximalismos sobre la “nación catalana” y demás chorraditas, lo que se oculta es una aspiración a repartirse un pastel mucho más grande que del que disponían hasta ahora. Lo realmente importante de este Estatuto es que la Generalitat podrá manejar más fondos que antes. Ese era el objetivo. Sólo ése y nada más que ése. Amparados en la impunidad de unos medios de comunicación que comen de la mano de la Generalitat, con unos periodistas domesticados en el “aquí no pasa nada” pujoliano, la zona más corrupta de todo el Estado y dónde la corrupción se ha realizado con mayor impunidad, ahora proclama un nuevo Estatuto que otorga a la clase política nacionalista (PSC y CiU) un control casi total de la recaudación fiscal catalana. Si el “patriotismo” es la última trinchera de los miserables, la cartera es su principal objetivo. Este nuevo Estatuto no tiene más objeto que facilitar el saqueo de Catalunya por parte de la clase política nacionalista. Nada más. Presentar así las cosas hubiera sido suicida, de ahí que el Estatuto que surgió del Parlament fuera un Estatuto maximalista y polémico especialmente en aquellos puntos “sensibles” que contribuían a generar un acompañamiento emotivo y sentimental; una especie de recubrimiento y hojarasca suficiente para enmascarar el objetivo final: en absoluto servir a Catalunya, como proclaman, sino servirse de Catalunya y, más en concreto, servirse de sus recursos fiscales: el 3% sobre 3X es el triple que el 3% sobre X…

De ahí que el Estatuto sea constantemente intervencionista. La Generalitat aspira a controlar cualquier forma de vida inteligente que se desarrolle sobre el territorio catalán, pero, muy especialmente, la vida económica. El Título VI del Estatuto es el que rige “La financiación de la Generalitat”, de los artículos 202 a 225, cuya extensión supone una quinta parte del texto.

El verdadero paradigma de las aspiraciones de CiU y PSC puede leerse en el parágrafo 2 del artículo 202: La financiación de la Generalitat se rige por los principios de autonomía financiera, coordinación, solidaridad y transparencia en las relaciones fiscales y financieras entre las Administraciones públicas, así como por los principios de suficiencia de recursos, responsabilidad fiscal, equidad y lealtad institucional entre las mencionadas Administraciones. Dado que el bandazo hacia las posiciones nacionalistas es demasiado obvio, el parágrafo 4 del mismo artículo intenta tranquilizar al resto del Estado: “De acuerdo con el artículo 138.2 de la Constitución, la financiación de la Generalitat no debe implicar efectos discriminatorios para Cataluña respecto de las restantes Comunidades Autónomas. Este principio deberá respetar plenamente los criterios de solidaridad enunciados en el artículo 208 de este Estatuto”.

De estos dos parágrafos solamente puede confirmarse la ambigüedad que preside el Estatuto desde el principio. Todo depende de quién interprete el Estatuto, de quién gobierne la Generalitat y de la necesidad que tenga el gobierno del Estado del concurso de los votos nacionalistas catalanes para asegurar la gobernabilidad del Estado. De ahí que podamos fácilmente prever que este Estatuto, lejos de dejar asentado “durante décadas”, como dijo ZP, el encaje entre Catalunya y el resto del Estado, va a ser una fuente constante de discordias y tensiones. Es evidente que si Catalunya es dueña de más recursos, esos recursos se van a retraer del fondo de solidaridad y cohesión territorial. Decir otra cosa es mentir. El “principio de solidaridad” al que alude el artículo 208 es nuevamente ambiguo, ¿qué se entiende por solidaridad? ¿Hasta dónde llega la solidaridad? ¿Alguien cree seriamente que la Generalitat va a aceptar de buen grado el desarrollo de regiones que, dentro del Estado, podrían competir –ventajosamente, además- con Catalunya?

Pero si este Estatuto no beneficiará la solidaridad interterritorial, tampoco beneficiará a los ciudadanos de Catalunya. Históricamente existen dos modelos impositivos: el descentralizado y el centralizado. En el primero, las “partes” (las Autonomías) recaudan directamente los tributos, se reservan una parte y entregan lo convenido al Estado. En el segundo, el “todo” (el Estado) recauda impuestos y los distribuye entre las “partes”. El primer modelo tiende a sobrecargar al ciudadano con una mayor presión fiscal. Las promesas y las buenas palabras del Estatuto –“principios de suficiencia de recursos, responsabilidad fiscal, equidad y lealtad institucional…”- significan muy poco a la hora de la verdad. A fin de cuentas quien tiene la sartén por el mango es quien recauda los tributos y realiza los presupuestos de la Generalitat, no quien recibe las sobras. Cuando en Europa se han producido situaciones de este tipo, se ha tendido a hinchar la burocracia regional, planificar proyectos tan costosos como poco interesantes y a cualquier medida para inmovilizar recursos en la propia autonomía. Al mismo tiempo, se tiende a crear una clase clientelar amamantada por las ubres de la comunidad autónoma, que precisa ser mantenida y satisfecha… aumentando impuestos. Este modelo tiende a priorizar las políticas regionales sobre las estatales, hace prácticamente imposible la creación de infraestructuras a escala de Estado y deriva recursos a proyectos faraónicos y suntuarios de poco interés para el ciudadano: carreteras regionales apenas utilizadas, permisividad ante la especulación inmobiliaria, eventos internacionales concebidos como mero quemadero de recursos, etc.

En el Artículo 203, parágrafo 1, siguen las frases ambiguas –La Generalitat dispone de unas finanzas autónomas y de los recursos financieros suficientes para hacer frente al adecuado ejercicio de su autogobierno- y luego otras, francamente intranquilizadoras: La Generalitat dispone de plena autonomía de gasto para poder aplicar libremente sus recursos de acuerdo con las directrices políticas y sociales determinadas por sus instituciones de autogobierno. Este segundo parágrafo confirma que la Generalitat es la única dueña de los recursos surgidos de la fiscalidad en el territorio catalán. La Generalitat, una vez más, tiende a presentarse como la “instancia superior” a cualquier otra y no sometida ahora a ningún principio de solidaridad, sino “libre” para aplicar sus recursos según las orientaciones del gobierno de turno. Un gobierno nacionalista de la Generalitat impondrá una política fiscal nacionalista. Y dado que, mientras persistan las mismas circunstancias y simetrías políticas en Catalunya, el gobierno de la Generalitat solamente puede ser nacionalista o socialista-pusilánime, es evidente que la única política fiscal va a ser nacionalista.

El parágrafo 3 enumera los recursos de la Hacienda de la Generalitat. La mera enumeración casi ocupa una columna del Boletín Oficial del Congreso de los Diputados; observen: Los rendimientos de sus impuestos, tasas, contribuciones especiales y demás tributos propios, el rendimiento de los tributos estatales cedidos, de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 202 del presente Estatuto, los recargos sobre los tributos estatales, los ingresos procedentes del Fondo de compensación interterritorial y de otras asignaciones establecidas por la Constitución, otras transferencias y asignaciones con cargo a los presupuestos generales del Estado, los ingresos por la percepción de sus precios públicos, los rendimientos del patrimonio de la Generalitat, los ingresos de derecho privado, el producto de emisión de deuda y de las operaciones de crédito, los ingresos procedentes de multas y sanciones en el ámbito de sus competencias, los recursos procedentes de la Unión Europea y de programas comunitarios, cualquier otro recurso que pueda establecerse en virtud de lo dispuesto por el presente Estatuto y la Constitución… En otras palabras: la Generalitat tiene capacidad para establecer impuestos propios. Y, por supuesto, ha asumido las competencias que habitualmente corresponderían a un Estado: la emisión de deuda pública (con desgravaciones especiales se supone o, de lo contrario, ¿quién compraría deuda de un organismo con un déficit galopante?).

El parágrafo 2 del Artículo 204 refuerza esa sensación de completo desenganche fiscal de la Generalitat en relación al resto del Estado. Se dice, por ejemplo, La Generalitat tiene capacidad para determinar el volumen y composición de sus ingresos en el ámbito de sus competencias financieras, así como para fijar la afectación de sus recursos a las finalidades de gasto que decida libremente. Contrariamente a lo que aspira ERC, la Generalitat no absorbe la totalidad de impuestos recaudados en Catalunya. La gran mayoría son tributos “cedidos totalmente”, pero existe un remanente de “tributos cedidos parcialmente”, aquellos en los que corresponde a la Generalitat “una parte de los rendimientos y, en su caso, capacidad normativa”.  Los siguientes parágrafos abundan en esa dirección. El parágrafo 3 alude a la “capacidad normativa” de la Generalitat. El parágrafo 4 insiste en que “Corresponden a la Generalitat la gestión, recaudación, liquidación e inspección de los tributos estatales cedidos totalmente y dichas funciones, en la medida que se atribuyan, respecto a los cedidos parcialmente, de acuerdo con lo establecido en el artículo 205”. Para colmo, el parágrafo 5 establece que “La Generalitat tiene competencia para establecer, mediante una ley del Parlamento, sus tributos propios, sobre los cuales tiene capacidad normativa. El ámbito tributario, por parte de la Generalitat, se basa en los principios de equidad y eficiencia. En su actuación tributaria, la Generalitat promueve la cohesión y el bienestar social, el progreso económico y la sostenibilidad medioambiental”.

¿Podemos imaginar lo que supone todo esto? Lo vamos a resumir: supone la descoyuntación fiscal del Estado. A partir de ahora, cada comunidad autónoma es dueña de establecer nuevos tributos según su criterio y sus conveniencias. Puede ocurrir que una ciudad como Villena, situada en la Autonomía valenciana, tribute un 10% más que Caudete, situada apenas a 10 km., en la Autonomía manchega, o un 5% menos que Yecla, distante 20 km. y situada en la Autonomía murciana… En un radio de acción de apenas 20 km. pueden llegar a existir cuatro regímenes fiscales diferenciados. La cuestión es si un Estado del siglo XXI es gobernable a partir de unos criterios tan mezquinos y diversificados. Es evidente que cuando se alude a “sostenibilidad medioambiental”, cada cual es libre de interpretar lo que guste. Y otro tanto cabe decir sobre la “cohesión y el bienestar social”…

Llegamos aquí al gran hallazgo del Estatuto que, por sí mismo, lo justifica como máxima aspiración y objetivo de la clase política más rapaz de haya tenido el Estado: la creación de la Agencia Tributaria de Catalunya, prevista en el artículo 205: “La gestión, recaudación, liquidación e inspección de todos los tributos propios de la Generalitat de Cataluña, así como, por delegación del Estado, de los tributos estatales cedidos totalmente a la Generalitat, corresponde a la Agencia Tributaria de Cataluña”. Ya tenemos una nueva estructura burocrático-administrativa imprescindible en cualquier fotocopia reducida de Estado, que se superpone y coexiste con la Administración Tributaria del Estado a la cual se la deja vivir en el parágrafo 2, que recibió un nuevo redactado en su paso por el Congreso de los Diputados quedando así: “La gestión, recaudación, liquidación e inspección de los demás impuestos del Estado recaudados en Cataluña corresponderá a la Administración Tributaria del Estado, sin perjuicio de la delegación que la Generalitat pueda recibir de éste, y de la colaboración que pueda establecerse especialmente cuando así lo exija la naturaleza del tributo. Para desarrollar lo previsto en el párrafo anterior, se constituirá, en el plazo de dos años, un Consorcio o ente equivalente en el que participarán de forma paritaria la Agencia Estatal de Administración Tributaria y la Agencia Tributaria de Cataluña. El Consorcio podrá transformarse en la Administración Tributaria en Cataluña”. Si hemos logrado seguir hasta aquí el razonamiento del “legislador”, donde antes existía una sola administración tributaria… ahora existen tres, la autonómica, la estatal y el “consorcio”. Hubo un tiempo en el que se creyó que los estatutos de autonomía iban a eliminar burocracia estatal y crear administraciones de proximidad. Tras 25 años de experiencia se ha visto que el fenómeno que se producía era justo el contrario: la burocracia aumentaba, como aumentará a partir de ahora, la presión fiscal, la dureza e inflexibilidad de las inspecciones y, finalmente, la lucha entre las distintas administraciones fiscales por expoliar al contribuyente. Es voluntad del Estatuto que la Agencia Tributaria Catalana asuma incluso “por delegación” la recaudación de los tributos municipales (parágrafo 5).

La burocratización de la fiscalidad y la proliferación de entes recaudadores aumentan aún más cuando se lee el Artículo 214 que prevé la creación de la “Comisión Mixta de Asuntos Económicos y Fiscales Estado-Generalitat”, concebido como “órgano bilateral de relación entre la Administración del Estado y la Generalitat en el ámbito de la financiación autonómica”. A esta comisión corresponde pactar la distribución del dinero de los contribuyentes entre la Generalitat y el Estado y sus revisiones quinquenales, y establecer cómo entender los “mecanismos de nivelación”.

Las polémicas entre las distintas administraciones tributarias van a presidir buena parte de nuestras vidas a partir de ahora. El Artículo 206 describe cómo se van a dirimir las reclamaciones de los contribuyentes. Se podrá interponer recurso contra los actos de gestión tributaria dictados por la Agencia Tributaria de Catalunya, pero se añade: “Todo ello, sin perjuicio de las competencias en materia de unificación de criterio que le corresponde a la Administración General del Estado”. Si esto no supone introducir bastantes elementos de ambigüedad y conflictividad, dispersión y despiste para el contribuyente, los artículos que siguen confirman el caos fiscal que se avecina en este país, caos en el que el contribuyente es el eslabón más débil.

En el Artículo 208 se alude a los mecanismos de “nivelación y solidaridad”. El redactado del parágrafo 1 es completamente opaco e inextricable. El 2 se presta a interpretaciones diversas y discusiones entre el Estado y la Generalitat. El parágrafo 3 reproduce la ambigüedad y el contenido vago y conflictivo de los dos anteriores. Tiene gracia que en este parágrafo se alude a que la “Generalitat recibirá recursos de los mecanismos de nivelación y solidaridad. Los citados niveles serán fijados por el Estado”. No se excluye que, en lugar de ser Catalunya quien entregue fondos a otras comunidades en virtud del principio de solidaridad, ocurra justo lo contrario…

Pero es el parágrafo 5 el que más polémico y sorprendente resulta hasta el punto de que resulta chocante que diputados socialistas de otras regiones lo hayan podido votar a su paso por el Parlamento del Estado. Obsérvese: “El Estado garantizará que la aplicación de los mecanismos de nivelación no altere en ningún caso la posición de Cataluña en la ordenación de renta per cápita entre las Comunidades Autónomas antes de la nivelación”. Así pues, de lo que se trata es que Catalunya siga a la cabeza de regiones del Estado en lo referente a renta per cápita. Los ricos seguirán siendo ricos y los pobres, pobres, en virtud de un Estatuto esperpéntico y surrealista. Ni siquiera se considera la posibilidad de que las distintas autonomías del Estado IGUALEN su renta o tiendan a la igualdad, lo único que le interesa al bromista redactor del Estatut es que Catalunya siga en las primeras posiciones de riqueza.

Esta insensatez demuestra muchas cosas: en primer lugar el grado de estupidez e inconsecuencia al que han llegado los diputados socialistas y sus electores: “Votemos socialista en Andalucía para que Andalucía siga siendo pobre y, en cualquier caso, España siga teniendo a Catalunya como leadership”… En segundo lugar demuestra que el tópico de Prat de la Riba y el vizconde de Güell, los mentores del nacionalismo catalán, sigue todavía vivo en la mentalidad arcaica y arcaizante del nacionalismo catalán: “Catalunya  es la parte seria y rica de España y debe llevar las riendas de España para que España sea viable…”. La capacidad del nacionalismo para seguir mirándose al ombligo y no advertir los cambios radicales que se están operando en la España moderna, dicen todo lo necesario sobre la incompetencia de la clase política nacionalista catalana. La Feria de Muestras de Barcelona está en la UVI, Iberia estudia retirar 32 vuelos del Aeropuerto de Barcelona, el puerto de Valencia se ha configurado como el gran puerto mediterráneo, las multinacionales están huyendo de Catalunya, la población inmigrante está creciendo hasta extremos insoportables en Catalunya;  y Barcelona, en apenas 20 años, de seguir como en los últimos seis, se va a convertir en la Marsella española, una ciudad convertida en un pálido reflejo de lo que hasta entonces era.

Catalunya va a vivir en los próximos años un proceso de burocratización creciente y un aumento de la presión fiscal, va a experimentar un desenganche progresivo con el resto de regiones del Estado y va a entrar en una espiral de discusiones, tiras y aflojas sobre los dineros del contribuyente a distribuirse entre el Estado y la Generalitat. Si la parte fiscal –“els diners”- es aquella en la que el “reformador” ha puesto más énfasis, es precisamente para defendernos de la rapacidad de la Generalitat, por lo que hay que VOTAR NO a este Estatuto-engendro, al Estatuto del 3%...

Próxima entrega:

VI. Los municipios en el nuevo Estatuto

© Ernesto Milà Rodríguez – infokrisis – infokrisis@yahoo.es – 06.06.06.

 

 

No al Estatuto (IV de X). Ni co-oficialidad, ni coexistencia lingüística.

No al Estatuto (IV de X). Ni co-oficialidad, ni coexistencia lingüística.

Infokrisis.- El catalán es el único puntal sólido sobre el que se apoya el "hecho diferencial catalán". Esto se sabía desde los tiempos de Prat de la Riba y del vizconde de Güell. De no existir la lengua catalana, el nacionalismo carecería de su principio de razón suficiente. No es raro, pues, que, a un estatuto nacionalista corresponda una defensa cerrada de la lengua catalana y, consiguientemente, un intento de erradicación del castellano, de todas las áreas de la administración.

 

En media docena de artículos se hace referencia al catalán en un contexto proteccionista extremado y exasperado. Las alusiones al catalán son, para los que nos expresamos normalmente en catalán pero carecemos de “impulso” nacionalista, a todas luces exageradas. Empieza la retahíla de alusiones al catalán en el Artículo 6, titulado “La lengua propia y las lenguas oficiales”, en el que puede leerse, en su parágrafo 1: “La lengua propia de Cataluña es el catalán. Como tal, el catalán es la lengua de uso normal y preferente de las administraciones públicas y de los medios de comunicación públicos de Cataluña, y es también la lengua normalmente utilizada como vehicular y de aprendizaje en la enseñanza”. Y aquí habría que matizar, porque la “lengua propia de Cataluña es el catalán”… salvando el hecho de que desde el siglo XIX  se ha producido una llegada masiva de españoles,  procedentes de otras regiones del Estado, para integrarse en la naciente industria catalana; y esto ha dado lugar a que, sobre el suelo de Catalunya, coexistan dos identidades culturales que se expresan a través de dos lenguas vehiculares: el catalán y el castellano.

El punto central del nacionalismo es negar el hecho evidente de que sobre el territorio catalán coexisten dos identidades y no una sola. De ahí la dificultad y el riesgo de llamar a Catalunya “nacionalidad” (lo cual es aceptable) o “nación” (lo que resulta irreal, ficticio y falso). Se tiene tendencia a pensar que una “nación” es algo homogéneo y que a toda “nación” corresponde una “identidad”. Pero no es así: basta mirar la realidad sociológica catalana, después de 25 años de Estatuto de Autonomía para advertir lo que ya hemos dicho: la existencia de una Catalunya provista de dos “identidades”, la catalana y la castellana, en función de la lengua utilizada.

El Estatuto parte de la base de que es obligación de todos los “catalanes” (es decir, de todos “los que viven y trabajan en Catalunya”, aprender “su” lengua. Pero se trata de un razonamiento falso, una falacia autoritaria. Catalunya forma parte del “Estado Español” y, por supuesto, de la “Nación Española”. Por tanto, la lengua propia de todo ciudadano español residente en Catalunya es, en primer lugar, el castellano (no decimos “español” ya que, en sentido estricto, el catalán es también una lengua “española”).

En el fondo se trata de aceptar algo que el Estatuto nacionalista niega: la existencia de una jerarquía institucional. Primero el Estado, y, como parte del Estado, es decir, subordinado a él, las instituciones autonómicas. Primero el Estado, luego las instituciones autonómicas. No al revés. Y este es el punto que todo el Estatuto contornea: evitar reconocer que la Generalitat es una parte de un “todo”, el Estado, y no un “todo” que compite con otro “todo”. Para el espíritu del Estatuto el “Estado” en Catalunya se llama “Generalitat” (primera falacia) y la “lengua de Catalunya es el catalán” (segunda falacia), lo que lleva, irremisiblemente, a la erradicación del castellano del territorio geográfico catalán.

De hecho es cierto, como dice el Estatuto, que el catalán es “la lengua normalmente utilizada” en Catalunya, pero le queda por decir, “por los que la utilizan”, de la misma forma que puede decirse sin engañar a nadie que el castellano es la lengua normalmente utilizada en Catalunya por los que deciden expresarse en esa lengua.

El problema es que, a partir de este momento, el Estatuto se convierte en un conjunto de imposiciones autoritarias que indican al “buen catalán” lo que debe hacer, decir y en qué idioma hacerlo. La libertad lingüística que implica expresarse en la lengua que se prefiera –algo que es aceptado en el día a día del pueblo catalán, pero que el Estatuto tintado con una fuerte carga ideológica nacionalista, niega- es negada en el espíritu del texto estatutario.

Por eso de nada valen las especificaciones hechas en el artículo 2, que no hacen sino aumentar las confusiones a la espera de que una nueva legislación lingüística, realizada por nacionalistas, independentistas y pusilánimes socialistas, consagre el espíritu anticastellano del Estatuto. Se dice: “El catalán es la lengua oficial de Cataluña. También lo es el castellano, que es la lengua oficial del Estado español. Todas las personas tienen derecho a utilizar las dos lenguas oficiales y los ciudadanos de Cataluña el derecho y el deber de conocerlas. Los poderes públicos de Cataluña deben establecer las medidas necesarias para facilitar el ejercicio de estos derechos y el cumplimiento de este deber. De acuerdo con lo dispuesto en el artículo 32, no puede haber discriminación por el uso de una u otra lengua”. A tenor de lo visto en la política lingüística en los últimos 25 años, es evidente que este parágrafo es un falseamiento de la realidad y una mentira deliberada puesta ahí para sacar las castañas del fuego a Zapatero y evitar su hundimiento en las encuestas en el resto del Estado. Si, porque ha existido discriminación lingüística en Catalunya. En los medios de comunicación catalanes, incluidos los amamantados por el PSC –BTV, por ejemplo- , se insiste en que la totalidad de los invitados hablen -y los programas se realicen- en catalán. La lengua no debería ser, a la vista de este parágrafo, un obstáculo para el desarrollo de profesiones y, sin embargo, lo es. Se valora el nivel de catalán con la misma importancia que una carrera para puntuar en un concurso-oposición. Y así sucesivamente.

Puede aceptarse que a partir de 1939 el franquismo primara y priorizara la utilización del castellano, si bien es rigurosamente falso que el catalán estuviera prohibido. Desde 1941 la Caixa d’Estalvis publicaba libros en catalán (los poemas de Verdaguer, por ejemplo), hecho histórico que ha sido ocultado deliberadamente. Desde 1965 se publicaba el semanario catalán “Tele|Estel” y existía, desde antes, una tupida red de boletines y revistas impresas en catalán, así como la Editorial Milla publicaba desde los años 50 libros en esta lengua. No existían obstáculos para la enseñanza de la lengua catalana. Nosotros mismos tuvimos, a mediados de los años 60, una clase de lengua catalana a partir del 4º de Bachillerato en el colegio de los Escolapios…

Entonces ¿cuál era el problema? Era doble: por una parte que la enseñanza se realizaba en castellano –la lengua del Estado al que pertenecía y pertenece Catalunya- y que la cultura catalana en la época no estaba subvencionada. Estos dos elementos son fundamentales para entender lo que se quiere decir cuando se afirma que la cultura catalana estuvo “perseguida” durante el franquismo, concepto dramático que, en realidad, se reduce a estos dos obstáculos: ni subvención, ni carácter oficial.

Lo cierto es que recordamos como, en nuestra infancia, en el Penedés se hablaba catalán habitualmente sin ningún obstáculo ni limitación… a diferencia de ahora, cuando tras veinticinco años de catalanización por decreto-ley cada vez se oye hablar más castellano. Es aceptable que entre 1979 y 2006, la Generalitat haya cuidado particularmente el catalán, para que pudiera recuperar el terreno perdido entre 1939 y 1976… bien. Pero ¿cuándo se va a juzgar que el catalán ya ha recuperado esa cuota del mercado lingüístico que le correspondía y se restablezca una “normalidad” en las distintas posibilidades de cada idioma?

Pero, aún hoy, la Generalitat sigue apoyando SOLAMENTE a la inviable industria del libro en catalán, subvencionándola indirectamente gracias a las compras masivas de libros en catalán por parte de la Xarxa de Bilioteques de la Generalitat o de la Consellería d’Ensenyament. Los ejemplos de esta discriminación son muchos y no vale la pena enumerarlos, están en la mente de todos. El hecho de que los programas de RTVC sean TODOS en catalán, sin que quede hueco alguno abierto a los 3.500.000 de catalanes que PREFIEREN EXPRESARSE EN CASTELLANO, es suficientemente significativo de la situación.

El nacionalismo es una forma de irrealismo político que magnifica el “rasgo diferencial”, exaltándolo hasta más allá de cualquier límite razonable. En Europa hay casi 70 idiomas con un seguimiento similar al catalán. Es evidente que la UE no puede tenerlos a todos en cuenta y que hay que ceñirse a los idiomas más habituales, no solamente en Europa, sino en el mundo: francés, inglés, alemán y… español. Un idioma utilizado por 450 millones de personas, incluso en lugares claves como son los EEUU (hoy un candidato a la presidencia de los EEUU no puede ignorar el castellano si quiere salir elegido) o Brasil (que ha aceptado como “segunda lengua” el castellano de cara a facilitar y reforzar sus enlaces en Iberoamérica), no puede compararse a un muy digno, pero pequeño idioma, hablado solamente por 3.000.000 de personas y cuyo seguimiento es todavía menor en el Antiguo Reino de Valencia.

A este respecto hace falta decir en voz bien alta que el catalán y el valenciano son dos formas diferentes que tienen el mismo origen (el “llemosí”) que hablado en las cuatro provincias del Principat se ha llamado “catalán” y en las tres provincias del Reino de Valencia se ha llamado “valenciano”, con importantes diferencias en su estructura gramatical y en su léxico.

Resulta absolutamente increíble que por la abulia del gobierno español y por el impulso nacionalista, se niegue al castellano algo que resulta evidente en todo el mundo: su pujanza, a despecho de cualquier subvención e incluso en circunstancias muy desfavorables en su competencia con el inglés en EEUU. Resulta surrealista que sea precisamente en la tierra-madre del castellano, España, donde se intente limitar más su uso.

Pues bien, el castellano, hoy, es una lengua internacional que permite viajar prácticamente a todo el mundo. Por eso es completamente ridícula la desproporcionada reivindicación de sentar al catalán en la UE. En el parágrafo 3 se dice: “La Generalitat y el Estado deben emprender las acciones necesarias para el reconocimiento de la oficialidad del catalán en la Unión Europea y la presencia y la utilización del catalán en los organismos internacionales y en los tratados internacionales de contenido cultural o lingüístico”. El esfuerzo realizado en pro de la Constitución de la UE no puede ser ralentizado u obstaculizado por los micronacionalismos deseosos de imponer sus pequeños rasgos diferenciales, recargando la burocracia de la Unión.

El hecho de que el Estatuto, y mucho menos el nacionalismo, no reconozca la gradación jerárquica entre las instituciones, lleva directamente a este maximalismo lingüístico: si se ignora que el Estado Español está sobre la Generalitat de Catalunya, se ignora así mismo que la Unión Europea está por encima del Estado Español y, por consiguiente, la Generalitat de Catalunya, en cualquier acuerdo internacional o en sus relaciones con la UE, debe pasar A TRAVÉS DEL ESTADO ESPAÑOL en lugar de ese maximalismo lingüístico reflejado en el Estatuto.

Ese maximalismo está presente en el parágrafo siguiente cuando se alude a una supuesta “proyección exterior del catalán”. En su concatenación de ensimismamientos nacionalistas, alguien ha creído que el catalán tiene posibilidades de “exportación”. Recientemente hemos visto como, en un viaje organizado por la Presidencia de la Generalitat, se ha firmado un acuerdo de cooperación lingüístico-cultural con Egipto ¿con Egipto? Si, con Egipto, país en el que se abrirán cursos de catalán… Se dice, en el parágrafo 4: “La Generalitat debe promover la comunicación y la cooperación con las demás comunidades y los demás territorios que comparten patrimonio lingüístico con Cataluña. A tales efectos, la Generalitat y el Estado, según proceda, pueden suscribir convenios, tratados y otros mecanismos de colaboración para la promoción y la difusión exterior del catalán”. La pretensión quimérica, ya lo sabemos, es competir con el castellano.

Nada que decir sobre la alusión al aranés en el Estatuto. En el parágrafo 5 se dice: “La lengua occitana, denominada aranés en Arán, es la lengua propia de este territorio y es oficial en Cataluña, de acuerdo con lo establecido por el presente Estatuto y las leyes de normalización lingüística”. Nada que decir, salvo una cosa. Pensemos lo que sucede en las escuelas aranesas: se reconoce al aranés como lengua propia y se enseña. Luego se enseña también el catalán, lengua de la Generalitat, y por supuesto el castellano, lengua del Estado. Además, en las escuelas aranesas, como en las del resto del Estado, se enseña una lengua extranjera, el francés o el inglés… ¿queda alguna hora para enseñar matemáticas o filosofía? Pocas, desde luego. La tolerancia y benevolencia del Estatut para con el aranés no puede hacer olvidar el desastre educativo que una medida de este tipo, en principio bienintencionada, puede acarrear entre los destinatarios.

Las lenguas sobreviven por el impulso de los pueblos que las encarnan. No por subvenciones, decretos ley, ni leyes de represión lingüística. El aranés y el catalán sobrevivirán o morirán por que la gente se sienta beneficiada o no con su uso, no por otra cosa.

Lo dicho hasta aquí bastaría para que el Estatuto hubiera dejado claro las preferencias hacia el catalán. Pero no. Esto era sólo el entremés. Esto no ha hecho nada más que comenzar. El resto del Estatuto está plagado de alusiones tendentes a recalcar el poder omnívoro del catalán.

Así, por ejemplo, en el Artículo 12, que trata sobre “Los territorios con vínculos históricos, lingüísticos y culturales con Cataluña” insiste: “La Generalitat debe promover la comunicación, el intercambio cultural y la cooperación con las comunidades y los territorios, pertenecientes o no al Estado español, que tienen vínculos históricos, lingüísticos y culturales con Cataluña. A tales efectos, la Generalitat y el Estado, según proceda, pueden suscribir convenios, tratados y otros instrumentos de colaboración en todos los ámbitos, que pueden incluir la creación de organismos comunes”. Este artículo es antológico. Se alude a unos “territorios” que en absoluto se enumeran, quizás para evitar que los destinatarios nieguen los pretendidos “vínculos históricos”. Desde la batalla de Muret, a principios del siglo XIII, la Corona de Aragón renunció a sus pretensiones de expansión hacia el norte de los Pirineos. El Tratado de los Pirineos selló la vinculación a Francia del Rosellón y la Cerdaña. Había catalanes en los momentos más trágicos de la caída de Constantinopla (como también había castellanos) y se sabe de la expedición de los catalanes a Grecia y la fundación de los ducados de Atenas y Neopatria. También hubo catalanes en Cuba y un barrio catalán en La Habana. Y en el Algher… Se habla algo de catalán en la Franja de Poniente, perteneciente a la Comunidad Autónoma de Aragón. Y en cuanto al Antiguo Reino de Aragón, se constituyó siempre como independiente, como el Reino de Mallorca.

La historia es suficientemente rica en matices, movimientos e intensidades, como para que aludir a “derechos históricos” o “vínculos culturales e históricos” sea algo vago y que precisa una concreta definición. ¿De qué está usted hablando? El Estatuto no lo dice, pero lo dice Prat de la Riba en su “Nacionalitat Catalana”, en el capítulo titulado literalmente “El Imperialismo Catalán”. El territorio del Principal es pequeño y carece de talla suficiente como para que la “nación catalana” pueda alcanzar una independencia que sería sofocada por Francia y España. Por tanto, ese territorio precisa ampliar sus horizontes. Es la “Catalunya Gran” que va desde Fraga a Mahón y desde Salses a Guardamar… y que incluye a la Franja de Poniente, a las Islas Baleares y a la comunidad valenciana. El “primer círculo” nacionalista está formado por el Principal; el “segundo círculo” por estos territorios; y aun existe un “tercer círculo” formado por la Comunidad Autónoma de Aragón, y la antigua Occitania francesa. Lo que Maragall ha llamado en infinidad de ocasiones, la “eurorregión”. En otras palabras: debilitar a Francia y debilitar a España para constituir, con un fragmento de cada una de estas naciones históricas, un Estado Catalán con entidad geográfica, demográfica e industrial suficiente como para que la independencia sea viable.

De ahí el interés del Estatuto en lograr una “protección exterior”, interés que alcanza el Artículo 13 que trata sobre “Las comunidades catalanas en el exterior” y dice así: “La Generalitat, en los términos establecidos por la ley, debe fomentar los vínculos sociales, económicos y culturales con las comunidades catalanas en el exterior y debe prestarles la asistencia necesaria. A tal fin, la Generalitat, según proceda, puede formalizar acuerdos de cooperación con las instituciones públicas y privadas de los territorios y los países donde se encuentran las comunidades catalanas en el exterior y puede solicitar al Estado la suscripción de tratados internacionales sobre esta materia”. Hablar de “comunidades catalanas” en el exterior es, nuevamente, eludir la evidencia jerárquica: porque si son catalanas, son también españolas y, por tanto, ¿qué tiene que decir la Generalitat de Catalunya en acuerdos internacionales? Este Estatuto desnaturaliza las funciones del Estado: reduce su papel en el terreno internacional.

El Capítulo III tiene un título, ya de por sí abusivo: “Derechos y deberes lingüísticos”. Es aquí  donde empieza a entreverse el afán intervencionista del Estatuto en la vida de la población. El pueblo catalán no es libre de elegir hablar en la lengua que desee. El pueblo catalán, a partir de ahora, tiene “derechos y deberes lingüísticos”, los emanados de la doctrina nacionalista que, como todo nacionalismo, se autoconsidera legítima representante de los intereses de todos los habitantes de Catalunya, nacionalistas o no.

Ante un título tan inquietante, es lógico que un Estatuto, redactado como prodigio de ambigüedades y equilibrios entre el nacionalismo y el oportunismo sin principios de ZP, haga votos por la “igualdad lingüística”. En el artículo 32, se alcanza el colmo del cinismo. Se dice textualmente: “Todas las personas tienen derecho a no ser discriminadas por razones lingüísticas. Los actos jurídicos realizados en cualquiera de las dos lenguas oficiales tienen, en cuanto a la lengua, plena validez y eficacia”. Es una completa falacia. Las leyes aprobadas por la Generalitat en estos últimos años dicen todo lo contrario y sientan a las claras cuál es el espíritu del Estatuto en este sentido: se financia la rotulación de comercios en catalán hasta el 100% del coste… ¿se financia la misma rotulación en castellano? Se permite que en los anuncios de empleos se aluda a “condición imprescindible uso normal del catalán”, bien, pero, ¿cómo reaccionaria la Generalitat si un anuncio dijera “condición imprescindible uso normal del castellano” y discriminara a ciudadanos que cometieran faltas en su ortografía castellana? Hemos visto cómo se ha multado a comercios y empresas por no tener un empleado que pudiera atender en catalán o una lista de precios en catalán… ¿hemos visto alguna sanción por lo contrario? En absoluto.

Es importante insistir en este punto: no existe una discriminación lingüística en la calle, ni un absolutismo lingüístico entre la población (salvo en unas minorías ínfimas radicalizadas), la discriminación SOLAMENTE está en la plaza de Sant Jaume, en el Palau de la Generalitat y en el Ajuntament de Barcelona. El pueblo catalán aspira a que los puestos de jueces y funcionarios públicos sean ocupados por individuos COMPETENTES al margen de cuál sea el idioma en el que se expresan. Solamente la clase política nacionalista, independentista y los socialista-abúlicos aspiran a que sean solamente SUS AMIGOS y paniaguados quienes ocupen los cargos en la función pública. De ahí el recurso a la cláusula lingüística como mecanismo de selección y discriminación.

Miente el Estatuto cuando en su artículo 33 alude a los “Derechos lingüísticos ante las Administraciones públicas y las instituciones estatales”. Se dice en el parágrafo 1: “Los ciudadanos tienen el derecho de opción lingüística. En las relaciones con las instituciones, las organizaciones y las Administraciones públicas en Cataluña, todas las personas tienen derecho a utilizar la lengua oficial que elijan. Este derecho obliga a las instituciones, organizaciones y Administraciones públicas, incluida la Administración electoral en Cataluña, y, en general, a las entidades privadas que dependen de las mismas cuando ejercen funciones públicas”. Ese “derecho de opción lingüística” puede estar bien de cara a que los diputados socialistas andaluces o extremeños salven la cara al haber votado favorablemente al Estatuto en el Congreso de los Diputados, pero no hace honor a la realidad.

Cualquiera que leyera este artículo del Estatuto pensaría que la Generalitat ofrece cuestionarios e impresos en dos idiomas para que el ciudadano eligiera aquella lengua que prefiriese. Pero nunca ha sido así, ni en el Ayuntamiento, ni en la Generalitat. La Generalitat (y todos los organismos dependientes) ofrecen sus impresos SOLAMENTE en catalán, discriminando lingüísticamente a los castellanos parlantes o a quienes desean utilizar el castellano como lengua de expresión administrativa. Hace falta pedir el impreso en castellano… que frecuentemente no existe, o que en otros casos implica decir en voz alta “no soy nacionalista”, luego…

La co-oficialidad lingüística nunca ha existido como tal para la Generalitat. Es más, ERC no ha dudado en dar su versión: la co-oficialidad quiere decir que cualquier ciudadano catalán de viaje o residente en cualquier punto del resto del Estado puede solicitar realizar sus gestiones en catalán… Dado que nadie ha explicado a los nacionalistas e independentistas que este absurdo raya en el surrealismo más grotesco, en el ambiente nacionalista es ésta  la idea que se tiene de co-oficialidad. De hecho, esta idea sigue presente en el parágrafo 5 del mismo artículo, cuando se dice: “Los ciudadanos de Cataluña tienen el derecho a relacionarse por escrito en catalán con los órganos constitucionales y con los órganos jurisdiccionales de ámbito estatal, de acuerdo con el procedimiento establecido por la legislación correspondiente. Estas instituciones deben atender y deben tramitar los escritos presentados en catalán que tendrán, en todo caso, plena eficacia jurídica”.

Nuevamente, al olvidarse el principio jerárquico entre instituciones, se cae en los errores. Porque si se acepta que el ciudadano catalán es también español… es evidente que tiene el “deber” de saber el castellano, lengua oficial de TODO EL ESTADO, INCLUIDA CATALUNYA y, por tanto, es evidente que en sus relaciones con la “administración del Estado” deberá utilizar la “lengua del Estado”. Pero el Estatuto, sobrecargado de nacionalismo hasta los poros, no puede aceptar un razonamiento tan simple que rebajaría sus aspiraciones lingüísticas.

El parágrafo 3 del mismo artículo niega todo lo que parece obvio: “Para garantizar el derecho de opción lingüística, los Jueces y los Magistrados, los Fiscales, los notarios, los registradores de la propiedad y mercantiles, los encargados del Registro Civil y el personal al servicio de la Administración de Justicia, para prestar sus servicios en Cataluña, deben acreditar, en la forma establecida en las leyes, que tienen un nivel de conocimiento adecuado y suficiente de las lenguas oficiales, que los hace aptos para ejercer las funciones propias de su cargo o su puesto de trabajo”, lo que traducido quiere decir que los funcionarios de cualquier departamento del Estado TIENEN LA OBLIGACION de hablar catalán aunque SEAN ESPAÑOLES Y EJERZAN DENTRO DEL TERRITORIO ESPAÑOL. Eso, o de lo contrario “no serán aptos”… Esto, ¿es o no es “discriminación lingüística”?

Y esto vale, no solamente para los funcionarios de la Generalitat, sino para los funcionarios del Estado destacados en Catalunya. Lo dice explícitamente el parágrafo 4: “Para garantizar el derecho de opción lingüística, la Administración del Estado situada en Cataluña debe acreditar que el personal a su servicio tiene un nivel de conocimiento adecuado y suficiente de las dos lenguas oficiales, que lo hace apto para ejercer las funciones propias de su puesto de trabajo”. No se trata solo de que la administración autonómica sea catalanizada, sino que también lo sea la administración del Estado.

No nos engañemos: de lo que se está hablando es del DESENGANCHE de Catalunya del resto del Estado. No de otra cosa. Esa aspiración no se afirma taxativamente por exigencias tácticas. ERC no lo ha negado, sino que ha afirmado muy a las claras que se trata de tender hacia ese objetivo final. Y CiU sabe que no puede decirlo, si quiere conservar su actual cuota electoral y seguir extrayendo un rendimiento de sus relaciones con “Madrid”. Pero el objetivo del “nacionalismo” es llegar a la independencia, mediante un “proceso de construcción nacional”, que remeda a la “teoría del salchichón”: ya que es imposible comerse un salchichón de una sola pieza, habrá que trocearlo en rodajas progresivamente.

Los Artículos 34 (“Derechos lingüísticos de los consumidores y usuarios”), 35 (“Derechos lingüísticos en el ámbito de la enseñanza”), indican a las claras esa tendencia a la absolutización del catalán en todos los ámbitos del Estado. Es particularmente importante lo que se dice para el ámbito de la enseñanza. El parágrafo 1 decreta que “Todas las personas tienen derecho a recibir la enseñanza en catalán, de acuerdo con lo establecido por el presente Estatuto. El catalán debe utilizarse normalmente como lengua vehicular y de aprendizaje en la enseñanza universitaria y en la no universitaria”. ¡Menudo “derecho”! Un derecho que implicara el uso de una LIBERTAD implicaría necesariamente PODER ELEGIR LENGUA… Pero el cinismo nacionalista llega a límites ridículos: el catalán es la “millor llengua del mon”, por tanto, debería suponer un valor añadido el “tener derecho” a ser enseñados en dicha lengua… ¿es posible creer que un Estatuto tan altamente ideologizado haya podido salir de los gabinetes de agitación de ERC?

El parágrafo 2 insiste en el esperpento y con la mayor dosis de cinismo impone: “Los alumnos tienen derecho a recibir la enseñanza en catalán en la enseñanza no universitaria. Tienen también el derecho y el deber de conocer con suficiencia oral y escrita el catalán y el castellano al finalizar la enseñanza obligatoria, sea cual sea su lengua habitual al incorporarse a la enseñanza. La enseñanza del catalán y el castellano debe tener una presencia adecuada en los planes de estudios”. Este parágrafo es deliberadamente engañoso: una cosa es la ENSEÑANZA EN y otra muy distintas la ENSEÑANZA DEL. El aborto estatutario considera al castellano como una asignatura más, a la que no puede rebajar al nivel de las “tres marías”, pero que queda desterrado del ámbito de la educación como lengua vehicular para reducirse a ser una mera asignatura más.

Así mismo cínico es el parágrafo 3 en el que se dice: “Los alumnos tienen derecho a no ser separados en centros ni en grupos de clase distintos por razón de su lengua habitual”. Pero es que no es un DERECHO, sino justamente lo contrario. El derecho real sería que cada alumno pudiera elegir libremente la LENGUA EN LA QUE DESEA RECIBIR LA ENSEÑANZA. Negar implícitamente el derecho a ser enseñado en la lengua que se desea y presentar esa prohibición como un derecho a la no discriminación, es algo que rebasa cualquier límite de la estupidez.

Pero el surrealismo más acrisolado y extremo se alcanza en el Artículo 36, donde se vuelve de nuevo a la carga con el aranés. Hay que decir que, hoy, el aranés es apenas hablado por unas 5000 personas en el mejor de los casos. El Vall d’Aran es una comarca dedicada casi completamente al turismo, cuyos habitantes, en la mayoría de los casos, saben que si quieren aspirar a un lugar en esa industria deben aprender, fundamentalmente, francés, inglés, además de español. Se reconocen a los araneses, en teoría, los mismos derechos que a los castellanoparlantes residentes en Catalunya, con lo cual la Generalitat se presenta como un portento de “equidad lingüística”. Pero no es así: solamente hay 5000 araneses, la inmensa mayoría de los cuales hablan perfectamente castellano y catalán, a diferencia de 3.500.000 de castellanoparlantes residentes en Catalunya. El absurdo estriba en reconocer a una “región” de Catalunya los mismos derechos lingüísticos que se reconocen a la lengua del Estado, hablada, insistimos por 450.000.000 de personas. Esta asimetría hace incluso que, a despecho de la simpatía que podemos tener hacia el aranés y hacia nuestros muchos amigos araneses, se añada otro esperpento más a un Estatuto ya de por sí esperpéntico.

El artículo 50 tiene una nueva connotación totalitaria; su título es “Fomento y difusión del catalán”. Al parecer todas las protecciones habidas hasta la fecha no han sacado al catalán de una presunta UVI lingüística, por tanto, todavía no procede, en la óptica de la Generalitat, dar vía abierta a una libre concurrencia lingüística… Por ello se afirma en el parágrafo 1 que “Los poderes públicos deben proteger el catalán en todos los ámbitos y sectores y deben fomentar su uso, difusión y conocimiento”. Lo que queda reforzado en el parágrafo 2: “El Gobierno, las universidades y las instituciones de enseñanza superior, en el ámbito de las competencias respectivas, deben adoptar las medidas pertinentes para garantizar el uso del catalán en todos los ámbitos de las actividades docentes, no docentes y de investigación”. Y, por supuesto en el 3: “Las políticas de fomento del catalán deben extenderse al conjunto del Estado, a la Unión Europea y al resto del mundo”. La lengua catalana, presentada así, parece más cuestión de ecolo-conservacionistas que de lingüistas, como si se tratara de una especie en vías de extinción a la que hay que preservar en un ambiente cálido y resguardado de cualquier “agresión”, entendiendo por tal la más mínima expresión en cualquier otra lengua, en especial el castellano (resulta curioso constatar que los nacionalistas e independentistas de estricta observancia, incluidos algunos socialistas-pusilánimes, no tienen inconveniente en ofrecer las traducciones al inglés de sus panfletos, y solo en tercer lugar –y no siempre- tras el inglés, aceptan traducirlos al castellano; pero jamás de los jamases, desde su óptica, es políticamente correcto incluir la versión castellana junto a la catalana, exclusivamente).

La vieja cuestión del etiquetaje en catalán, a la que la clase empresarial le tiene tanto pánico, está presente en el parágrafo 4: “Los poderes públicos deben promover que los datos que figuren en el etiquetado, en el embalaje y en las instrucciones de uso de los productos distribuidos en Cataluña consten también en catalán”... No es, desde luego, una de las medidas que más vayan a favorecer al comercio en Catalunya y, desde luego, esta medida no será entendida por grandes ni por pequeñas empresas. ¿Qué ocurre si una partida destinada a Catalunya, rigurosamente etiquetada en catalán, no se vende? ¿Habrá que distribuirla en algún otro punto del Estado? ¿Habrá que etiquetarlo sucesivamente en vascuence, gallego, castellano, bable… o aranés…? Un DVD fabricado en Taiwan deberá tener un manual redactado en las 70 lenguas minoritarias de la UE… ¿o es que el catalán es algo especial? ¿Es serio, en definitiva, todo este puntillismo lingüístico que, en el fondo, lo único que hace es fastidiar incluso a los catalanoparlantes?

Menos mal que el Estatuto también piensa en los sordos catalanes. Otra cosa hubiera sido políticamente incorrecto. El parágrafo 6 lo explicita: “Los poderes públicos deben garantizar el uso de la lengua de signos catalana y las condiciones que permitan alcanzar la igualdad de las personas con sordera que opten por esta lengua, que debe ser objeto de enseñanza, protección y respeto”. Hay que suponer que los sordos araneses verán también respetados sus derechos lingüísticos…

Bromas aparte –y nuestros amigos araneses bromean también con estas insensateces- el parágrafo 7 del mismo artículo tiene el conocido aroma de la amenaza: “El Estado, de acuerdo con lo que dispone la Constitución, debe apoyar la aplicación de los principios establecidos por el presente artículo. Deben establecerse los instrumentos de coordinación y, si procede, de actuación conjunta para que sean más efectivos”. Aquí se está hablando veladamente de “censores lingüísticos” y de “policía lingüística”.

Resulta difícil explicar a un nacionalista lo que supone en los medios de comunicación la existencia de censores lingüísticos que corrigen a los redactores e imponen sus giros y voces, en detrimento de las usadas popularmente. Muchos de estos redactores son catalanoparlantes de toda su vida e incluso votantes nacionalistas, y son los primeros damnificados por la política lingüística de la Generalitat: no solamente hay que hablar en catalán sino que hay que hablar el catalán que la Generalitat promueve.

Este mismo aroma represivo está presente en el Artículo 143, parágrafo 1 donde se dice: “Corresponde a la Generalitat de Cataluña la competencia exclusiva en materia de lengua propia, que incluye, en todo caso, la determinación del alcance, los usos y los efectos jurídicos de su oficialidad, así como la normalización lingüística del catalán”. “Normalización lingüística”… ¿qué puede hacerse con una lengua que no ha sido normalizada tras 25 años de legislación proteccionista? ¿Hay que pensar que alguna vez se “normalizará”? ¿Cuál será el indicativo?

El uso del catalán está en los mismos niveles que en 1992. No avanza. En algunos ámbitos incluso retrocede. Desde el punto de vista no nacionalista, esto es indiferente. Una lengua que se pierde es una tragedia cultural, pero una lengua que sobrevive subvencionada por tiempo indefinido es un futuro cadáver que se desplomará en cuanto falte la subvención. Es probable que el nivel “normal” de utilización del catalán en estos momentos esté en torno a un 40%. Ignoramos cual sería el nivel “real” si el catalán dejara de estar subvencionado y protegido por ley. No sabemos si subiría o bajaría. Lo que sí sabemos es que la población catalana sería mucho más libre si pudiera optar por hablar y realizar sus gestiones en la lengua que deseara libremente. Hoy, esto no es posible. El nacionalismo ha decretado que había que proteger y promover el catalán en detrimento de cualquier otra lengua y a despecho de las relaciones jerárquicas normales entre organismos del Estado y el Estado mismo.

Y este Estatuto, si hace algo, es limitar las libertades de los ciudadanos de Catalunya en todos los terrenos, especialmente en el lingüístico. Con la excusa del “autogobierno de Catalunya”, este estatuto intervencionista se permite regular incluso nuestra vida privada. Por eso animamos a votar NO.

Próxima entrega:

V. El Estatut era innecesario. Los intereses nacionalistas lo han hecho necesario


© Ernesto Milá Rodríguez – infokrisis – infokrisis@yahoo.es – 05.06.06

Para el 2010 un 25% de la población española será extranjera

Para el 2010 un 25% de la población española será extranjera

Infokrisis.- En los tres primeros meses del año, el gobierno regularizó a 100.000 inmigrantes, la mayoría por vía de la "reagrupación familiar" o por "arraigo" (más de tres años en España). Estamos en condiciones de demostrar que en el año 2010 la inmigración ascenderá a 10.000.000 de extranjeros residentes en nuestro país, un 25% del total de la población española. Esta situación insostenible tiene culpables con nombres y apellidos.

 

Parece increíble que todavía, de tanto en tanto, algún suicida (ayer mismo “Gomaespuma” en Onda Cero, hoy el diario La Vanguardia, cada día el gobierno ZP), tenga a bien recordar los beneficios de la inmigración. Ayer tuvimos que oír a “Gomaespuma” afirmar con una seriedad pasmosa que la inmigración que viene es “sana y fuerte”, dispuesta para trabajar… cuando todos los policías de fronteras, los miembros de la Cruz Roja y las ONGs, saben PERFECTAMENTE que el 30% de los subsaharianos llegan en condiciones de salud muy precarias, frecuentemente cargando con enfermedades tropicales y SIDA. Otro tanto puede decirse de los pakistaníes, entre los que las tasas de tuberculosis son similares a las de España a principios del siglo XX. Muchos de estos vienen a Europa motivados, no por un trabajo inexistente, sino especialmente para acogerse a los planes sanitarios. Desbordados para españoles y, frecuentemente, orientados para satisfacer a minorías (el voto de la asamblea de Madrid a favor de las operaciones gratuitas de cambio de sexo es ominoso, irresponsable, y enajenará votos a la derecha, sin la contrapartida de reorientar el voto gay y transexual), la Seguridad Social se encuentra desbordada y los españoles YA ESTAMOS EMPEZANDO A PAGAR la imprevisión y la falta de redaños de los últimos gobiernos en materia de inmigración.

No es por casualidad que el lunes se anunciara la firma del acuerdo de reforma de las pensiones firmado por el gobierno, por la patronal y por los sindicatos. ¿A quién defienden esos “sindicatillos” vacíos de afiliados y que han terminado siendo solamente un entramado burocrático para “lidercillos” escaqueados de su jornada laboral gracias a las “horas sindicales”? El plazo de cotización se eleva de 12 a 15 años, se rebajan las prestaciones y se dilatan los plazos: la estafa piramidal de la SS se aproxima a su quiebra definitiva. La inmigración va a contribuir a acelerar esa quiebra.

Tras Marruecos y Mauritania, ahora Senegal aspira también a la sopa boba.

Hace menos de un mes, cuando empezó la “crisis de los cayucos”, lo decíamos: Mauritania ha abierto la mano para que salgan de sus costas en dirección a Canarias miles de inmigrantes cada día, sólo porque busca las mismas ayudas que Marruecos obtuvo con el chantaje de la “crisis de las vallas”. Ahora, también Senegal aspira a la sopa boba. Parece increíble que España, y por extensión, la Unión Europea, tengan que rebajarse por enésima vez ante un gobierno como el senegalés. Incluso este proyecto de Estado o, más bien, ese “Estado frustrado” caído en manos de mafias corruptas, se ha permitido reprochar al gobierno español que la repatriación de 80 senegaleses no fue hecha en condiciones “aceptables”. Cuando hasta Senegal se permite darnos lecciones de “derechos humanos” es que no existe en España un gobierno capaz de inspirar respeto en política exterior y se deja tomar el pelo. Enviado el “negociador” oficial de exteriores a Senegal, ha venido con “buenas noticias”: el gobierno senegalés acepta las “excusas” sobre los repatriados… pero no va a admitir a más hasta que se “negocie”, esto es, hasta que se entregue la correspondiente “mordida”. Y los informativos de RTVE han presentado este bochornoso espectáculo de chantaje del último tiranuelo miserable africano, como un “éxito” de nuestra diplomacia.

Leyre Pajín, la responsable de cooperación con el tercer mundo, ha explicado que “Senegal es un objetivo prioritario para la política española”. ¿Senegal? Estamos seguros de que la Patín, ni siquiera es capaz de señalar dónde está Senegal en el mapa, sin embargo, sabe que es una “prioridad”. Hoy, hemos tenido que saber por ella que España ha abordado programas de cooperación agrícola y cultural con ese país. ¿Cultural? Cualquiera –menos el equipo de ignorantes que dirige nuestra política exterior y la inversión española en desarrollo- sabe que Senegal forma parte del África Occidental Francesa y que está dentro de la zona de influencia francesa que se preocupa, especialmente, de inversiones culturales. Allí en Senegal no tenemos nada que hacer, ni el dinero de los contribuyentes españoles va a servir para algo más que para alimentar a la corrupta clase dirigente senegalesa.

El desacuerdo en las cifras, la baza de Zapatero y del lobby inmigracionista

Ayer “Gomaespuma” hablaba de que en España se encuentran “algo menos de 3.000.000 de inmigrantes”. Hoy, “La Vanguardia” ha dado como cifras oficiales 2.000.000 de inmigrantes legales, más 800.000 miembros de la Unión Europea. No hay forma de ponerse de acuerdo en una cifra. Y sin embargo, esa cifra existe. No la dará el PSOE, responsable del disparate actual, ni el PP, responsable por omisión durante ocho años, sino la Unión Europea. Hoy mismo, el ministro del interior alemán ha dicho literalmente que la “política de inmigración del gobierno español es un regalo para las mafias”. Pues bien, en su informe sobre migraciones de 2003, se registraba la presencia de 3.000.000 de inmigrantes entre legales e ilegales, de la UE y extracomunitarios. En ese momento, apenas se encontraban legalizados 1.400.000. Pero, desde entonces, ha pasado mucho tiempo.

En 2004, el mismo informe sobre migraciones puso de relieve que el año anterior habían entrado en España 600.000 extracomunitarios, la inmensa mayoría ilegales. Así pues, ya estamos aludiendo a 3.000.000 más 600.000. Pero es que entre el mes de agosto de 2004 y el mes de febrero de 2005, cuando se anunció insistentemente la campaña de regularización masiva, con una irresponsable anticipación que dejó tiempo a las mafias para situar a miles de inmigrantes en territorio nacional, llegaron a España en torno a 500.000-600.000 inmigrantes. Lo que nos da, en el momento de abrirse la regularización masiva, un total de 4.200.000 inmigrantes, como mínimo. Entre febrero y mayo de 2005, solamente 700.000 inmigrantes lograron regularizarse. Y es curioso, porque en ese tiempo, las altas de la Seguridad Social no se igualaron a esa cifra, sino que ascendieron a 400.000. En otras palabras, 300.000 inmigrantes habían incumplido las condiciones de regularización. Sería interesante saber, en este momento, cuantos de aquellos 700.000 regularizados siguen cotizando a la Seguridad Social. No creemos que superen los 200.000 en la mejor de las hipótesis y siempre tratándose de cotizaciones mínimas, tanto si están acogidos al régimen general, como si lo están al de autónomos.

Es problema fue que, en el momento en el que concluyó la regularización masiva, habían entrado ya un número similar de ilegales a los que habían obtenido papeles. Si esto es cierto, en mayo de 2005, había que sumar 700.000 inmigrantes ilegales más. Y esto nos sitúa en torno a los 4.900.000 inmigrantes. Se calcula que de mayo de 2005 a mayo de 2006 han entrado 500.000 inmigrantes ilegales más, en torno a 1.600 por día. Así pues, las cifras reales nos sitúan por encima de los 5.000.000 de inmigrantes. Algo más del 10% de la población.

El gobierno irresponsable e incapaz contesta con mutismo o cifras deliberadamente falseadas ante la cuestión –jamás planteada por el PP en ninguna interpelación parlamentaria- del número de inmigrantes que se encuentran en este momento. El gobierno del PSOE, como ayer el del PP, intenta jugar con el equívoco: ¿número de inmigrantes? Y da el número de inmigrantes legales, excluyendo a los comunitarios. ¿Número de inmigrantes ilegales? No sabe, no contesta, o bien contesta diciendo que apenas hay 300.000… ¿Dónde están, por cierto, las enérgicas amenazas de Caldera y de la vicepresidenta del gobierno sobre las sanciones a empresas que contraten a ilegales o sobre las amenazas de repatriación realizadas tras la regularización masiva de 2005? Se las ha llevado el viento como la presunta honestidad y talante de Zapatero.

400.000 regularizaciones ordinarias al año. Efecto llamada permanente

La cifra de 100.000 regularizados publicada hoy por La Vanguardia resulta absolutamente espectacular porque no se trata de ilegales, sino de reagrupaciones familiares de los regularizados en 2005, o de regularizaciones por arraigo entre quienes han logrado “demostrar” que llevan más de tres años. Y estas cifras llegan en plena crisis de los cayucos y con el desplante de Senegal. Como es habitual, el gobierno dice que aquí no pasa nada, que no hay presión migratoria y que todo se está solucionando por la vía de la “negociación”. El gobierno miente, y el hecho de que haya cretinos que le crean no disminuye su responsabilidad en la catástrofe que se avecina.

Catástrofe para las clases populares que han confiado su jubilación a la seguridad social y que, permanentemente, ven reducidas sus expectativas de obtener una pensión digna. Catástrofe para los jóvenes que se ven inermes ante el dumping laboral de los trabajadores extranjeros. Catástrofe para la enseñanza pública que ha saltado por los aires en los barrios con grandes concentraciones de inmigrantes. Catástrofe para el sistema judicial paralizado por miles y miles de juicios por delitos menores; para la seguridad ciudadana que ha dejado de existir en buena parte de España e incluso ha inducido a dirigentes de ERC a reclamar la llegada acelerada de 2000 Guardias Civiles a Catalunya; catástrofe para el sistema penitenciario, desbordado por una delincuencia de nuevo cuño; catástrofe para las fuerzas de seguridad permanentemente con las manos atadas por una legislación permisiva que el gobierno se NIEGA A REFORMAR.

Cuando son los intereses de La Caixa los que peligran, es capaz de redactar un decreto ley de trascendencia económica desconocida para garantizar la OPA de Gas Natural a Endesa. Pero si son los intereses del grueso de la población, aquí no hay urgencia que valga. Alguna mala pécora del gobierno ha recomendado que los españoles “contraten seguridad privada”. Bien, pero entonces, ¿habrá que declararse objetores fiscales en seguridad? ¿Desgravará el comprar un arma para defender el patrimonio y la familia? Claro que no. ¿Los que maten en defensa de su propiedad, de su patrimonio y de su familia, según eximidos de responsabilidades? En absoluto. Si no hay problema, ¿para qué se van a poner en marcha medidas excepcionales? Y el presidente-soft ha declarado que hay menos delincuencia ahora que hace un año y mucho menos que hace dos… así pues ¿dónde está el problema?

El problema es la Moncloa

Hay cuatro ministerios que entran de una forma u otra en materia de inmigración: trabajo, exteriores, interior y justicia. Los gobernantes surgidos de las bombas del 11-M han implantado la ley del silencio entre los técnicos y profesionales de estos ministerios. Dar a conocer las cifras reales y la situación a la que nos aproximamos es constitutivo de marginación. Quien quiera seguir en activo en estos ministerios debe callar. Nadie se llama a engaño en Interior: todo el mundo sabe que la delincuencia está creciendo y que nuestras fuerzas de seguridad están desbordadas. Y en cuanto a Justicia, los funcionarios de los juzgados de guardia saben perfectamente que entre el 70 y el 80% de “clientes” que son llevados, pertenecen a nacionalidades extranjeras. Los técnicos de la Seguridad Social saben que la inmigración RECIBE mucho más de lo que ENTREGA a la caja común. Y en cuanto al cuerpo diplomático destacado en el Tercer Mundo, conocen todos perfectamente la máxima: “si tiendes la mano, te la comen”. Los únicos que parecen no haber entendido nada son los ministros y las políticas que encarrilan.

Ni en Moncloa, ni en el Palacio de Santa Cruz se tiene idea de la mentalidad de los dirigentes del Tercer Mundo (desde Evo Morales hasta Obiang) y las alocadas decisiones que día a día se están tomando, no hacen otra cosa más que empeorar las cosas. El problema no es el “hambre en África”, sino la rapacidad de los dirigentes africanos. La solución no consiste en aumentar la ayuda al desarrollo, sino en exigir un control total sobre esa ayuda por parte del emisor de la misma. La solución no está en apaciguar a los sátrapas senegaleses, mauritanos o marroquíes, sino en hablarles con el único lenguaje que conocen: el ultimátum y la energía. En África, la palabra “diálogo” quiere decir “debilidad” y “negociación” se entiende por “concesión”. Lo sabe cualquiera que se haya aproximado a África. Cualquiera menos el gobierno-soft de ZP y sus humanistas de ONG.

Una cuarta parte de la población española será inmigrante en el 2010

Hoy cinco millones. En 1999 se creía que íbamos a llegar a esa cifra en el 2015. Pues bien, si la inmigración en los próximos cuatro años va subiendo a un ritmo decreciente (lo que no es seguro) y aumenta “solamente” a razón de 300.000 ilegales por año, en el 2010 habrá ascendido a 1.200.000 ilegales más.

A esto habrá que sumar una demografía desbordante –“Gomaespuma” decía ayer que “gracias a la inmigración nuestra demografía ha remontado”, confirmando que un graciosillo, frecuentemente, tiene tendencia a ser un gilipollas- que aumenta el “parque” de inmigrantes a 60-75.000 anuales. En cuatro años, esto implicará un aumento de 300.000 inmigrantes más.

Hace diez días, sabíamos que en breve se harían sentir las reagrupaciones familiares de los 700.000 regularizados en 2005, pero ignorábamos que, desde entonces se han ido regularizando en torno a 100.000 más por trimestre. Creemos prudente una estimación de 3.200.000 inmigrantes más por esta vía, contando a cuatro “agrupados” por inmigrante regularizado, lo que tampoco parece una estimación excesivamente alta.

Pues bien, si sumamos todas estas cifras a la de inmigrantes actualmente residentes en España, estamos por encima de los 10.000.000, esto es, aproximadamente un 25% de la población total de España.

Ni siquiera cuando se produjo la invasión islámica en el 711, llegó una avalancha de características similares. Es la primera vez en la historia de Europa Occidental en la que un país ha permitido GRACIOSAMENTE que su territorio haya sido invadido por oleadas de inmigrantes, aun a sabiendas de que trastocarían todo el sistema asistencial y productivo.

Si alguien cree que nuestro país va a salir indemne de este proceso de invasión étnica, se está equivocando. Las consecuencias van a ser demoledoras y nos van a situar, sin la menor duda, ante la mayor crisis de nuestra historia. En ésta no van a poder evitarse los momentos de tensión y las crestas de una crisis –que como en Francia- van a alcanzar altas cotas de violencia, destrucción y enfrentamiento armado.

Los dos grandes problemas de la España de ZP

Vamos a ser claros: la inmigración es un problema, pero no el único problema. El otro es la ausencia total de un modelo de Estado y el desmantelamiento del Estado a causa de estatutos de autonomía que “blindan”, a su entero gusto, recursos naturales y posibilidades (Aragón blinda el Ebro, Andalucía el Guadalquivir, Catalunya sus “derechos históricos” concebidos a medida de la capacidad de falsificación de la historia del nacionalismo). Y aún hay un tercero: el terrorismo. Y no nos referimos al “proceso de paz” en el que ZP conseguirá desmovilizar a una parte de ETA, mientras otra parte recupera fortalecida y renovada las actividades, sino al terrorismo difuso, confuso y sospechoso del 11-M. Porque aún hoy no se sabe nada importante sobre quién ideó y cometió los atentados, y quién realizó la mayor falsificación en la historia de Europa en las últimas décadas. El paro, la especulación inmobiliaria, el desmantelamiento del Estado del bienestar, en mayor o menor medida están ligados a la inmigración masiva y, en algún caso, al proceso de globalización y a sus secuelas, la primera de las cuales es la transformación de las economías productivas de Europa, en especulativas.

NI UNA SOLA DE ESTAS CUESTIONES puede ser abordada con éxito por un gobierno débil y timorato, cobarde e irresponsable. La falsa mesura y la insoportable levedad del bagaje cultural y político de ZP y de sus ministros, les inhabilitan para presentar proyectos de envergadura, capaces de hacer frente a las trágicas horas que se avecinan.

Pero hay algo absolutamente lamentable en toda esta historia: el hecho de que el gobierno ZP siga teniendo cierta cuota electoral en los sondeos. Esto evidencia que una parte de la población española está, literalmente, ciega por los informativos de PRISA, de la SER y de Sogecable. Y, lo que es peor, que la derecha no goza de mucha mejor vista, a tenor de la decisión por unanimidad de la Asamblea de Madrid de financiar las operaciones de cambio de sexo, de su silencio total ante la cuestión de la inmigración o de la timidez del partido en el poder a la hora de denunciar que no sabemos nada sobre quien mató a 192 personas el 11-M. El PSOE es la ruina de este país, pero el PP, cada vez está más claro, tampoco es la solución.

© Ernesto Milà Rodríguez – infokrisis – infokrisis@yahoo.es – 04.06.06.

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Infokrisis.- En 1º de mayo de 2003 se inició la publicación del portal Krisis.info. Lamentablemente, al cabo de dieciocho meses, el portal fue hackeado en dos ocasiones. Esto motivo la transformación del portal en blog a partir del mes de octubre de 2004. A lo largo de los últimos 20 meses hemos publicado un total de 350 artículos y ensayos sobre los temas más diversos, lo que nos da un promedio de 16 artículos por mes y una media de un trabajo nuevo cada dos días. Lo que presentamos ahora son los índices generales de esta nueva etapa.

 

 
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Tercer Aniversario - 350 artículos


OCTUBRE 2004 - MAYO 2006

MAYO 2006

· 01.05.2006 - “Gladius Hispanensis” contra “Falcata Ibérica”

· 02.05.2006 - Entrevista a Leon Klein, autor de “Marruecos, el enemigo”

· 02.05.2006 - La Sagrada Tierra de Europa (I) El mito de Guillermo Tell y la religión de los druidas

· 07.05.2006 - La decadencia militar, base de la ruina del Imperio Romano

· 10.05.2006 - La Sagrada Tierra de Europa (II). París: la ciudad de Isis y de los Nautas

· 10.05.2006 - El Islam contra Europa (I) Turcos en Alemania (1ª Parte)

· 11.05.2006 - El Islam contra Europa (II) Argelinos en Francia (1ª Parte) La revuelta del Rap

· 12.05.2006 - Evo Morales o la fugaz fascinación del “populismo indígena”

· 12.05.2006 - El Islam contra Europa (III) Argelinos en Francia (2ª Parte) Intifada en Eurabia

· 14.05.2006 - Forum Filatético y las estafas piramidales

· 14.05.2006 - Catalunya frente al futuro (I) Balance del gobierno Maragall: Tres años de agonía

· 14.05.2006 - Catalunya frente al futuro (II) El Referéndum y las próximas elecciones

· 14.05.2006 - Catalunya frente al futuro (III) ¿Votar? ¿a quién votar? ¿para que votar?

· 18.05.2006 - No a Turquía en la UE (X) Las razones del interés turco hacia Europa

· 18.05.2006 - No a Turquía en la UE (IX) Demografia e inmigración, el “mal turco”

· 20.05.2006 - No a Turquía en la UE (XI) Los problemas político-militares de la cuestión

· 21.05.2006 - El Código Da Vinci, como signo de los tiempos

· 24.05.2006 - Las únicas fórmulas para contener a la inmigración masiva

· 26.05.2006 - La Sagrada Tierra de Europa (III). Islandia:"Última Thule", en busca de los orígenes

· 26.05.2006 - Esparta: la madre de todos los guerreros (II) La Milicia Espartana

· 26.05.2006 - Esparta: la madre de todos los guerreros (I) La Sociedad Espartana

· 28.05.2006 - No al Estatut (II de X). La cuestión nacional.

· 28.05.2006 - No al Estatut (I de X). El peor de todos los preámbulos posibles

· 31.05.2006 - Fosé Fuis Fodríguez Fapatero, con F de “fake”, con F de “freak”

· 30.05.2006 - Cyrano de Bergerac y la tradición heroica de los Mosqueteros

· 30.05.2006 – No al Estatut (III de X). ¿Estatuto o constitución frustrada por las circunstancias?

· 31.05.2006 - Fosé Fuis Fodríguez Fapatero, con F de “fake”, con F de “freak”

ABRIL 2006

· 08.04.2006 - No a Turquía en Europa (II) La caída de Constantinopla en la leyenda

· 08.04.2006 - No a Turquía en Europa (I). Rasgos del conflicto

· 08.04.2006 - Silencio obligado y tiempo de reflexión entre náuseas

· 10.04.2006 - La influencia del nazismo en el nacimiento de ETA

· 12.04.2006 - Remodelación previa a la crisis verdadera

· 13.04.2006 - No a Turquía en Europa (III). De la crisis del Imperio Otomano a Kemal Ataturk

· 14.04.2006 - 14 de abril de 2006… La "segunda transición" de ZP o el cretinismo republicano

· 14.04.2006 - Roma Vincit. Historia, organización, estrategia y papel de la Legión Romana

· 15.04.2006 - Notas sobre el libro: “A la sombra de Franco”, la OAS en España

· 18.04.2006 - Nuestro pasado (I): Hematología en apoyo de la historia.

· 19.04.2006 - No a Turquía en Europa (IV) Turquía contra Bizancio. Turquía contra Europa

· 21.04.2006 - No a Turquía en la UE (V). El genocidio armenio

· 24.04.2006 - El espejismo del proceso de paz en la crisis global de España

· 24.04.2006 - No a Turquía en la UE (VI) Chipre, o el conflicto con Grecia, esto es, con Europa.

· 25.04.2006 - No a Turquía en la UE (VII) Turquía en la geoestrategia norteamericana en Eurasia

· 25.04.2006 - La masonería en la Revolución Francesa

· 26.04.2006 - No a Turquía en la UE (VIII). El petróleo del Caspio en el fondo de la cuestión

· 27.04.2006 - El mito de la España "paraíso de las tres culturas" (I)

· 28.04.2006 - El mito de la "España, paraíso de las tres culturas" (y II)

MARZO 2006

· 01.03.2006 - El papel simbólico del petróleo en la crisis de la civilización

· 11.03.2006 - 11-M-2006: ALCALÁ TAMPOCO EXISTE

FEBRERO 2006

· 02.02.2006 - Apuntes estratégicos para un partido transversal

· 02.02.2006 - Apuntes sobre la iniciación a la Caballería Medieval (I)

· 02.02.2006 - Cinco directores de cine norteamericanos (I) FRITZ LANG (1ª parte), del expresionismo al género negro

· 07.02.2006 - Se percibe el inequívoco aroma de un próximo atentado

· 09.02.2006 - 5 Directores de cine americano (II) Fritz Lang (2ªparte) Metrópolis

· 14.02.2006 - Ríe caminante, aquí yace la globalización

· 21.02.2006 - Lo que debería hacer Pilar Manjón

· 21.02.2006 - Tras el comunicado de ETA, una nueva situación

· 22.02.2006 - La reforma política propuesta por la Rosa+Cruz

· 25.02.2006 - Cinco directores de cine norteamericanos (I) Howard Hawks (1ª Parte) Artesano del entretenimiento

· 25.02.2006 - Cinco directores de cine americano (III) Fritz Lang (3ª parte) En América

· 27.02.2006 - Cerolo a la alcaldía y con él la minoría gay...

ENERO 2006

· 09.01.2006 - 2005 ha terminado: feliz 2007...

· 09.01.2006 - ¿Deben seguir siendo los militares ciegos, sordos y mudos?

· 09.01.2006 - Evo Morales: tras Toledo, tras Lula, un aimara

· 09.01.2006 - Nada nuevo en Roma. Un artículo de Pierre Vial

· 13.01.2006 - Marruecos, la amenaza. Nuevo libro de León Klein

· 16.01.2006 - ¿EUROPA, EUROSIBERIA, EURASIA?

· 16.01.2006 - DOSSIER: La larga marcha hacia una teoría de la guerra moderna

· 16.01.2006 - Recordando al Cu-Cut. A propósito del Avui

· 16.01.2006 - En Zona de Descargas: “Simbolismo del Lobo”

· 24.01.2006 - De la A a la Z: 28 razones para solicitar la constitución de una un Comisión Independiente de Investigación sobre el 11-M

· 25.01.2006 - Cómo se ha llegado a dónde estamos en materia estatutaria

DICIEMBRE 2005

· 05.12.2005 - ¿Se atreverá ZP a dar un golpe de timón?

· 12.12.2005 - Ejército y Sociedad (III): Las novatadas como rito de iniciación

· 12.12.2005 - Ejercito y Sociedad (II). Las novatadas como rito de iniciación.

· 12.12.2005 - Ejercito y Sociedad (I) Las novatadas como rito de iniciación

· 15.12.2005 - Ejército y Sociedad (VIII). El “imperativo territorial”

· 15.12.2005 - Ejército y Sociedad (VII). La guerra según la etología

· 15.12.2005 - Ejército y Sociedad (VI). Sobre el origen de la agresividad

· 15.12.2005 - Ejército y Sociedad (V). Cuando la ecología viaja al origen de las armas

· 15.12.2005 - Ejército y Sociedad (IV) La milicia en los genes.

· 17.12.2005 - Juan Ignacio: hace ya XXV años. Ni olvidamos ni perdonamos.

· 17.12.2005 - ¿Boicot legítimo? Las razones del boicot a los productos catalanes

· 17.12.2005 - Hace un año de El Carmelo. Homenaje y recuerdo a quienes lo perdieron todo

· 17.12.2005 - “Pagant, Sant Pere canta”. Cuando el nacionalismo dio marcha atrás

· 17.12.2005 - Carod Rovira: alea jacta est

· 30.12.2005 - De la filosofía del caganer a la “filosophie du boudoir”

· 30.12.2005 - “Sur oficial” y “Sur real”. ¿Qué interlocutor queremos en el Sur?

· 30.12.2005 - Estatuto del 3%: primero definan el modelo de Estado

NOVIEMBRE 2005

· 03.11.2005 - Disculpas por el retraso en las nuevas renovaciones

· 10.11.2005 - QUE SE VAYAN DE EUROPA ¡QUE SE VAYAN DE UNA PUÑETERA VEZ!

· 10.11.2005 - Geopolítica del conflicto con Marruecos

· 10.11.2005 - Hubo un hombre llamado Tesla

· 10.11.2005 - Una buena noticia: honoris causa a Carrillo

· 10.11.2005 - Catalunya: tras la maragallada, los top-manta

· 10.11.2005 - Wilhem Reich y el camino del “orgón”

· 13.11.2005 - Crevillente saqueado por magrebíes. Análisis de una crisis local

· 13.11.2005 - Tras el IIº Coloquio de Tierra y Pueblo: en defensa de Eurosiberia

· 13.11.2005 - De las revueltas étnicas a la guerra étnica que vendrá

· 21.11.2005 - Los problemas irresolubles del Marruecos de Mohamed VI

· 21.11.2005 - La defensa de Canarias, Ceuta y Melilla ¿es posible?

· 21.11.2005 - Fuerzas Armadas Marroquíes, análisis pormenorizado

· 21.11.2005 - Argelia: los enemigos de mis enemigos ¿son mis amigos?

· 24.11.2005 - DOSSIER: La inmigración magrebí fuera de control

· 26.11.2005 - Relaciones ZP-Marruecos: camino de perdición

· 28.11.2005 - Pobreza, islamismo y terrorismo: santa alianza

· 28.11.2005 - Canarias: ocupación con cuentagotas

OCTUBRE 2005

· 17.10.2005 - Marruecos y EEUU: la gran alianza

· 17.10.2005 - ESTUDIA… ¡PERO YA¡ - Tú puedes triunfar en los estudios

· 17.10.2005 - Gaudí y la masonería - El código Gaudí desvelado, libro de E. Milà

· 17.10.2005 - Pensar globalmente, actuar localmente

· 17.10.2005 - Catalunya depende de una botella de JB…

· 17.10.2005 - ZP o la globalización encarnada.

SEPTIEMBRE 2005

· 04.09.2005 - Una necesidad: la revisión sobre el 11-M (III de IV)

· 04.09.2005 - Una necesidad: la revisión sobre el 11-M (II de IV)

· 08.09.2005 - Partido político y organización militar

· 08.09.2005 - Castaneda: La seudo vía del seudo guerrero

· 08.09.2005 - Beatniks en la playa Norte de San Francisco

· 08.09.2005 - Lo que enseña el huracán de Nueva Orleáns

· 12.09.2005 - "Zona de Descargas": Teoría sobre la Organización

· 12.09.2005 - El gran problema que se nos viene encima: el agua

· 23.09.2005 - La derecha y la cuestión homosexual

· 23.09.2005 - El fracaso de la “política social” de ZP

· 23.09.2005 - Melilla ¿Impotencia, irresponsabilidad o cobardía?

· 27.09.2005 - Los pactos de la transición y la extrema-derecha

· 27.09.2005 - Sentencia Célula Al Qaeda: confirmado el esperpento

· 29.09.2005 - Zapatero: ¡cobarde y vendepatrias!

· 30.09.2005 - Una situación límite: el gobierno desbordado

AGOSTO 2005

· 01.08.2005 - El embrollo autonómico no veranea

· 02.08.2005 - Los problemas del liderazgo y la "tesorería"

· 03.08.2005 - "Gaudí y la Masonería", está a punto de aparecer

· 05.08.2005 - Inmigración: integración, asimilación, segregación

· 11.08.2005 - ¿Está usted en un blog del PP?

· 11.08.2005 - Algunas reflexiones sobre el terrorismo internacional

· 12.08.2005 - "Arraigo laboral": tras la noche, la noche más larga

· 17.08.2005 - El verano más negro de ZP

· 17.08.2005 - ¿Existe vida antes de la muerte? No es evidente

· 25.08.2005 - Elecciones municipales (I de V). La 2ª descentralización

· 25.08.2005 - Verdadera y falsa espiritualidad

· 31.08.2005 - Una necesidad: permanente revisión sobre el 11-M (I de IV)

· 31.08.2005 - Una religión mundial para un gobierno mundial

JULIO 2005

· 02.07.2005 - Pedro Zerolo, Zapatero y la demolición de la sociedad

· 08.07.2005 - Inglaterra ¿víctima o “santuario”?

· 10.07.2005 - Nuevo Estatuto catalán: centrifugación sin consenso

· 10.07.2005 - La cumbre del G-8: África, Palestina y cambio clima

· 10.07.2005 - El retorno del terror: otra vez el fantasma de Al Qaeda

· 14.07.2005 - Tras los atentados de Londres: ¿libertad o seguridad?

· 22.07.2005 - El verdadero liderazgo político. Cómo reconocerlo (I)

· 27.07.2005 - “Baltikum”: los freikorps 1918-1923, por D. Venner.

· 27.07.2005 - Turismo: la Ruta de las Vírgenes Negras

· 28.07.2005 - El atentado de Londres y la "gran tradición" iniciada el 11-S

JUNIO 2005

· 02.06.2005 - Zapatero embustero, Zapatero incompetente

· 03.06.2005 - Fin de semana: por una respuesta global a ZPlus

· 04.06.2005 - La esclerosis política obliga a trabajar sobre la sociedad civil

· 08.06.2005 - Conclusiones 11-M: sin conclusiones sobre el 11-M

· 15.06.2005 - Elecciones gallegas y lo que está en juego

· 15.06.2005 - La sociedad civil movilizada contra Zapatonto

· 16.06.2005 - La búsqueda de un modelo organizativo

· 18.06.2005 - Para los que no puedan ir a la mani contra los Matrimonios gays

· 20.06.2005 - Galicia ¿sube o baja en la escalera?

· 22.06.2005 - La crisis de la U.E. y lo que representa para el futuro

· 23.06.2005 - Necesidad de una teoría sobre la organización

· 25.06.2005 - El principio del mando y la organización política

· 27.06.2005 - Guinea Ecuatorial: las miserias del petróleo

· 28.06.2005 - El tercer frente autonómico se ha abierto

· 28.06.2005 - Constantes geopolíticas en Oriente Medio (I de III)

· 30.06.2005 - Constantes geopolíticas en Oriente Medio (II de III)

MAYO 2005

· 02.05.2005 - La Conferencia Autonómica: callejón sin salida

· 02.05.2005 - La inviabilidad del sistema económico mundial

· 04.05.2005 - Pepe Bono, el surrealismo en la defensa

· 06.05.2005 - Mañana toda España será Villaverde

· 06.05.2005 - Ibarreche-ZPlus: el “Pacto de la Infamia”

· 09.05.2005 - Regularización: balance final

· 11.05.2005 - De la Amical Mathausen al Club de la Comedia

· 11.05.2005 - De Villaverde a Theo Van Gogh, pasando por el 11-M

· 12.05.2005 - Debate sobre el [mal] estado de la Nación

· 16.05.2005 - Recojamos firmas contra las bandas latinas

· 17.05.2005 - Comisión Pro-homenaje a Juan Ignacio González

· 18.05.2005 - El riesgo de no entender la naturaleza del terrorismo

· 20.05.2005 - "Falange: un estudio crítico" en Zona de Descargas

· 25.05.2005 - Tolkien y el Señor de los Anillos en "Zona de Descargas"

· 26.05.2005 - Leo Valeriano y la ideología del neofascismo de los 60

· 28.05.2005 - La última frontera de la “liberación sexual”

· 31.05.2005 - Ante las bandas étnicas ¿qué hacer? Propuestas concretas

· 31.05.2005 - Perpignan: la guerra civil, racial y social a las puertas.

· 31.05.2005 - Catalunya: llamamiento de intelectuales no nacionalistas

ABRIL 2005

· 01.04.2005 - El pontificado de Juan Pablo II: el culto mariano

· 01.04.2005 - El pontificado de Juan Pablo II: las santificaciones masivas

· 01.04.2005 - El pontificado de Juan Pablo II: Los viajes pastorales

· 01.04.2005 - El pontificado de Juan Pablo II: el Papa anticomunista

· 01.04.2005 - La Iglesia que recibió y la que entrega Juan Pablo II

· 02.04.2005 - En la muerte de Juan Pablo II

· 06.04.2005 - Lo que está en juego en el País Vasco

· 08.04.2005 - Sentados y negociando de espaldas a la opinión pública...

· 09.04.2005 - Cómo subir el precio de la vivienda mediante el racket

· 11.04.2005 - Trujillo: la “Chica Vogue” y sus 30 m2 "habitacionales"

· 12.04.2005 - Italia: cuando la unidad no lo es todo

· 13.04.2005 - La perspectiva de la guerra civil racial, religiosa y social

· 13.04.2005 - La ministra Truquillo, quintaesencia del gobierno ZPlus

· 14.04.2005 - Los gilipollas no saldrán indemnes

· 15.04.2005 - ¿Hay que prohibir los “toros” o los “castellers”?

· 16.04.2005 - “Ultras”: Dando alas al guerracivilismo de ZPlus

· 16.04.2005 - La mejor campaña antiabortista: National Geografic

· 17.04.2005 - El 17-A: Primer análisis de urgencia

· 18.04.2005 - Euskal Herria… no va bien. Balance postelectoral

· 19.04.2005 - Habemus papa: un cónclave corto pero elocuente

· 20.04.2005 - Del empadronamiento por omisión al asesinato por omisión

· 21.04.2005 - Ley seca y control antidoping para la clase política

· 22.04.2005 - El Primer Gran Despertar Religioso norteamericano

· 22.04.2005 - Los tejedores de la leyenda cátara

· 23.04.2005 - Hoy es un buen día para reír: el descojono nacional

· 24.04.2005 - El Segundo Gran Despertar Religioso de EEUU

· 25.04.2005 - Por una educación de la dureza, la austeridad y el estoicismo

· 26.04.2005 - “La Gloria del Olivo” y el misterio del último Papa“

· 27.04.2005 - Gays: no hay unanimidad (como podía preverse...)

· 28.04.2005 - 1º de mayo: pasado y futuro del sindicalismo

· 28.04.2005 - Dos años de Krisis. Balance y revisión.

· 28.04.2005 - Las elecciones anticipadas son inevitables

MARZO 2005

· 01.03.2005 - El día de las cuatro rupturas

· 02.03.2005 - Del “suflé catalán” al “cocido” de ZPlus.

· 04.03.2005 - En torno a la construcción del movimiento nacional y popular

· 05.03.2005 - Sobre el 3% y la “democracia de mala calidad”

· 06.03.2005 - Si ZPlus hubiera leído el Libro Negro de la Inmigración…

· 06.03.2005 - Manifestarse por la “Unidad de España”, si, pero…

· 06.03.2005 - El tripartido puede desmoronarse de un momento a otro

· 08.03.2005 - 11-M: Primer Aniversario. Ni olvido ni perdón

· 11.03.2005 - PRIMER ANIVERSARIO DE LA MASACRE ISLAMISTA

· 11.03.2005 - Vergüenza, oprobio y bochorno de la “Vía Catalana”

· 13.03.2005 - Democracia aritmética y real. De la masa al pueblo

· 15.03.2005 - ZPlus: 1er.aniversario. Balance globalmente negativo

· 15.03.2005 - Los Gays vistos por un Hétero: habla el autor

· 17.03.2005 - La estatua de Franco y dos patéticas imágenes.

· 17.03.2005 - Skul and Bones o el centro del poder secreto

· 23.03.2005 - El Palmar de Troya: así empezó todo...

· 24.03.2005 - Los distintos centros de poder mundial y su relación

· 29.03.2005 - El misterio de los harenes

FEBRERO 2005

· 01.02.2005 - Los Goyas hundidos, eso sí, mar adentro

· 02.02.2005 - El joven Gaudí, la restauración de Poblet y la masonería

· 02.02.2005 - El debate sobre el Plan Ibarreche: ZP en Babia

· 04.02.2005 - Poligamia y Si a la constitución: objetivos islamicos

· 05.02.2005 - Un barrio se hunde y la clase política con el "nou estatut"

· 06.02.2005 - Una experiencia nueva: las animaciones en PPS

· 07.02.2005 - Hoy lunes, 7 de febrero se inicia la gran tragedia...

· 08.02.2005 - Iban a ser 12000, fueron 1500 En diciembre serán 600000 +

· 09.02.2005 - Nuevo atentado de ETA: agradecimientos a ZP

· 10.02.2005 - NO a la Constitución Europea [Segunda Parte]

· 10.02.2005 - NO a la Constitución Europea [Primera Parte]

· 11.02.2005 - EL CARMELO o el bochorno de 3 administraciones inútiles

· 12.02.2005 - NO a la Constitución Europea [y Cuarta Parte]

· 12.02.2005 - NO a la Constitución Europea [Tercera Parte]

· 13.02.2005 - Las "raíces de Europa" según ZP y el PriSOE

· 13.02.2005 - Pero ¿es posible votar SI el 20-F?

· 14.02.2005 - Lo que no se ha dicho de la manifestación independentista

· 17.02.2005 - El 20-F: NO A LA CONSTITUCION

· 20.02.2005 - Del “referendum-trampa” al “referendum-inútil”

· 22.02.2005 - Reflexiones nacional-demócratas sobre el referendum

· 24.02.2005 - La enseñanza del Carmelo: políticos corruptos a docenas

· 24.02.2005 - Regularización masiva: ¿quién pagará los platos rotos?

· 24.02.2005 - René Guénon o la madre de todas las confusiones

ENERO 2005

· 07.01.2005 - Esto terminará mal. Vayámonos haciendo a la idea.

· 08.01.2005 - “Hotel Attraction” ¿falso o auténtico Gaudí? Algunos datos.

· 14.01.2005 - Ha comenzado la larga agonía del gobierno

· 17.01.2005 - El Rey en Marruecos… ¿y por qué no en Ceuta y Melilla?

· 19.01.2005 - Gaudí y las enseñanzas del abate Sebastián Kneipp

· 23.01.2005 - El peligro marroquí: demografía incontenible

· 23.01.2005 - Gaudí y la masonería: con la AIT

· 23.01.2005 - Atención: ZP quiere pactar con ETA

· 24.01.2005 - Gaudí: zonas oscuras, crisis religiosas

· 25.01.2005 - Gaudí en el Parque de la Ciudadela con los Fontseré

· 25.01.2005 - Los incidentes de la manifestación de la AVT

· 28.01.2005 - ALTERMEDIA: Red europea de informacion

· 28.01.2005 - 1860: El Segundo Gran Despertar Religioso norteamericano

· 31.01.2005 - Los GAYS vistos por un HETERO

DICIEMBRE 2004

· 02.12.2004 - La “crispación”: denominador común de la política española

· 03.12.2004 - Análisis Geopolítico de España (IIª entrega)

· 03.12.2004 - Análisis Geopolítico de España (I)

· 04.12.2004 - Antropología de la Vieja España (VII): la Covada

· 05.12.2004 - Antropología de la Vieja España (VIII) El beso

· 06.12.2004 - Análisis geopolítico de España (III)

· 07.12.2004 - Análisis Geopolítico de España (V)

· 07.12.2004 - Análisis geopolítico de España (IV)

· 07.12.2004 - Cine: De uno a otro “Mensajero del Miedo”

· 09.12.2004 - Web de Ediciones PYRE y de PYRE Libros

· 10.12.2004 - "El Pequeño Tablero Local" en Zona de Descargas

· 10.12.2004 - 11-M: cuando todo encaja cada vez menos

· 12.12.2004 - El eje de la Defensa y sus exigencias en el siglo XXI

· 13.12.2004 - Antropología de la Vieja España (IX): La Boda

· 14.12.2004 - Cine: "La Búsqueda" o los deseos ocultos de EEUU

· 15.12.2004 - Tras la declaración de Pilar Manjón, hoy más que nunca...

· 16.12.2004 - Antropología de la Vieja España (X): Traje de novia y velo

· 19.12.2004 - En Navidad y Reyes: ¿Regalos sexistas y violentos? ¡Por supuesto!

· 22.12.2004 - Autor intelectual de la violencia doméstica en libertad

· 23.12.2004 - Plan Especial Antiterrorista y “renuncia preventiva” de ZP “el cansao”

· 23.12.2004 - Antropología de la Vieja España (XI): el Convite de Boda

· 24.12.2004 - Degradación creciente de la vida en Barcelona

· 25.12.2004 - Enseñanzas de 40 años de terrorismo convencional

· 25.12.2004 - Discurso real y momentos decisivos

· 27.12.2004 - ZP: Traidor, bobo y vendepatrias

· 28.12.2004 - PYRE Libros, nuevas secciones: ofertas y libros de ocasión

· 29.12.2004 - Atún-Calvo, Chica Vogue, antiterrorismo, papeles de Salamanca y ZP

· 31.12.2004 - 2005 será el año de la Gran Convulsión

NOVIEMBRE 2004

· 01.11.2004 - Turquía y los Derechos Humanos

· 02.11.2004 - Respues a C. Mutti: Turquía no es Europa

· 02.11.2004 - Turquía y la EU (II) - La cuestión geopolítica

· 03.11.2004 - Libro gratis en Zona de Descargas

· 11.11.2004 - Regularización masiva: proyecto insensato

· 11.11.2004 - Debate sobre Turquía: 2ª respuesta a C. Mutti

· 12.11.2004 - Antropología de la Vieja España (II): metafísica del piropo

· 12.11.2004 - Antropología de la Vieja España (I): ritos de novios

· 13.11.2004 - Antropología de la Vieja España (III): Contacto Prenupcial

· 14.11.2004 - El modelo para la creación del "Icono Al Qaeda"

· 16.11.2004 - Ante ETA: cuando el enemigo cae, machácalo

· 17.11.2004 - Libro gratis en Zona de Descargas

· 17.11.2004 - Turquía en la UE. Argumentos geopolíticos para el NO

· 17.11.2004 - Antropología de la Vieja España (IV): Predicción Amorosa

· 17.11.2004 - Otra "chica Vogue" y su fracaso en Vivienda

· 18.11.2004 - Acaba de Aparecer: La Gran Mentira - 2ª Edición

· 20.11.2004 - Antropología de la Vieja España (V): la dote de boda

· 22.11.2004 - Satanás fotogénico. O el diablo en Hollywood

· 23.11.2004 - Cumbre Iberoamericana – Cumbre del Pacífico

· 24.11.2004 - Inmigración: una oleada que se podía prever

· 25.11.2004 - La política exterior española: de Franco a ZP

· 26.11.2004 - Ucrania: origen y desembocadura de una crisis

· 29.11.2004 - "11-M: Los Perros del Infierno" y su vigencia

· 29.11.2004 - Antropología de la Vieja España (VI): La Declaración

OCTUBRE 2004

· 07.10.2004 - GENESIS DEL DEPORTE DE MISTERIO SAGRADO A ESPECTACULO DE MASAS

· 07.10.2004 - MADRID: EL MISTERIO DE LOS ORIGENES

· 07.10.2004 - FARENHEIT 9.11: TRIUNFO Y LIMITES DE MICHEL MOORE

· 07.10.2004 - FORUM 2004: EL PASO DEL ECUADOR

· 07.10.2004 - EL NPD CONTRARIO A LA INCORPORACION DE TURQUIA A LA UNIÓN EUROPEA

· 07.10.2004 - LA “ZONA ACUARIO” DE BARCELONA. DE LA ZONA OLIMPICA AL FORUM 2004

· 07.10.2004 - BARGALLO EXISTE. HABIA SERIAS DUDAS

· 07.10.2004 - ALEXANDER DUGHIN - O CUANDO LA METAFÍSICA Y LA POLÍTICA SE UNEN

· 07.10.2004 - LA VELOCIDAD Y EL FONDO

· 08.10.2004 - DE "SKULL&BONES" AL NUEVO RODEN MUNDIAL

· 08.10.2004 - LAS CIFRAS DE EUROSTAT: CONTENCION O DESAPARICIÓN

· 08.10.2004 - ORO NEGRO, MISERIA NEGRA

· 08.10.2004 - LAS MENTIRAS DEL LIBERALISMO

· 08.10.2004 - EN SEPTIEMBRE: TODOS CONTRA LA DEBILIDAD DE ZP Y EL GOBIERNO IMPOTENTE

· 08.10.2004 - ANALISIS DE NUESTRA ENCUESTA ¿QUIÉN ES EL ENEMIGO PRINCIPAL?

· 08.10.2004 - EL MISTERIO DEL ÁNTRAX A TRES AÑOS VISTA

· 08.10.2004 - PATERAS DE LA MUERTE: CUANDO LA DEBILIDAD MATA

· 09.10.2004 - COMISION DEL 11-M: “NASSÍA PA’ MORI”

· 09.10.2004 - REFORMA DE LA LEY DEL DIVORCIO: UN CLAVO HUNDE A OTRO CLAVO

· 09.10.2004 - ¿“DIALOGO ENTRE CIVILIZACIONES”? ¡ATERRICE PRESIDENTE!

· 09.10.2004 - NOTAS PARA ENTENDER LOS INCIDENTES DE ELCHE Y SU EXPLICACION

· 09.10.2004 - 11-M: ODIO Y RESENTIMIENTO ISLAMICO HACIA EUROPA

· 09.10.2004 - ZAPATERO EN LAS NNUU: CUANDO EL TALANTE NO MATA AL HAMBRE

· 09.10.2004 - LA CRISIS DEL PP GALLEGO Y EL FUTURO DE LA DERECHA

· 09.10.2004 - REFORMA DE LA LOCE: PELIGRO, PROGRES SUELTOS

· 09.10.2004 - SOBRE LA SITUACION EN IRAK. NO HAY SALIDA

· 10.10.2004 - RUBALCABA PRODUCTIONS Y EL INNOBLE ESPECIAL SOBRE EL 11-M

· 10.10.2004 - UNIVERSO SECTARIO. UNA RADIOGRAFIA

· 10.10.2004 - LA MASONERIA EN LOS ORIGENES DE LA REVOLUCION FRANCESA

· 10.10.2004 - LA BODA REAL Y LA IRRELEVANCIA DE LA MONARQUIA

· 10.10.2004 - IRRESPONSABLE PROPUESTA DEL MINISTRO DE JUSTICIA... MAS DE LO MISMO

· 10.10.2004 - ESTÁ A PUNTO DE APARECER: “¿GAYS? ¡NO GRACIAS!”

· 10.10.2004 - JEAN MARKALE Y EL MISTERIO DEL GRIAL

· 10.10.2004 - GRANDEZA Y MISERIA DE LAS NUEVAS TECNOLOGIAS.

· 11.10.2004 - PSICOPATAS ENTRE NOSOTROS: EL RIESGO DE LOS “PSICOPATAS INTEGRADOS”

· 11.10.2004 - IVAN AGUELI, INICIADOR DE RENE GUENON

· 11.10.2004 - CUANDO SE MATA A DESTAJO: ASESINOS EN SERIE. CADA VEZ MAS ABUNDANTES

· 11.10.2004 - PAN Y VINO: CARNE Y SANGRE DE LA TIERRA

· 11.10.2004 - AMERICA, AMERICA ¿QUIÉN ESTA DETRÁS DE BUSH?

· 11.10.2004 - HACIA UN NUEVO PARADIGMA POLITICO ¿EXISTE UNA POLITICA PROPIA DE LA NEW AGE?

· 11.10.2004 - TRES MITOS DEL TERROR, UN TEMA OCULTISTA: FRANKENSTEIN, DRACULA, JECKYLL.HYDE

· 11.10.2004 - APUNTES SOBRE EL ORIGEN DEL ANTISEMITISMO: SABBETAI ZEVI Y JACOB FRANK

· 11.10.2004 - LA “ZONA ACUARIO” DE BARCELONA: DE LA ZONA OLIMPICA AL FORUM 2004

· 14.10.2004 - EL MISTERIO DE LOS HARENES

· 14.10.2004 - ¿QUE ES LA TRADICION?

· 14.10.2004 - ESOTERISMO E INICIACION EN EL MUNDO DEL TRABAJO

· 14.10.2004 - LA FORMACION DE LA MENTALIDAD AMERICANA

· 14.10.2004 - ¿SOBREVIVIRAN LOS EEUU HASTA 2010?

· 14.10.2004 - TERRORISMO, MATRIARCADO VASCO Y SACRIFICIO HUMANO

· 14.10.2004 - ALQUIMIA DEL DOLOR. O LA METAFISICA DEL SUFRIMIENTO

· 14.10.2004 - ¿EXISTE UNA VIDA ANTES DE LA MUERTE? NO ES DEL TODO EVIDENTE...

· 14.10.2004 - SUPERSTICIONES, SECTAS Y SEGUNDA RELIGIOSIDAD

· 15.10.2004 - Como se creó el modelo Bin Laden

· 15.10.2004 - Ideología del neocapitalismo americano

· 15.10.2004 - EL "PROYECTO NUEVO SIGLO AMERICANO" O EL NUCLEO DEL NEOCONSERVADURISMO AMERICANO

· 15.10.2004 - EL ORIGEN DE LOS "CRISTIANOS RENACIDOS"

· 15.10.2004 - ROBERT KAGAN: UN HOMBRE QUE HABLA CLARO

· 15.10.2004 - EL CALAMBRAZO DE LA SEXUALIDAD

· 15.10.2004 - LA CONCEPCION “EUROPEA” DE LA FAMILIA

· 15.10.2004 - ENSEÑANZAS DE 40 AÑOS DE TERRORISMO

· 15.10.2004 - LEO STRAUSS: LOS ABISMOS DEL PENSAMIENTO CONSERVADOR

· 17.10.2004 - La crisis del PP en Madrid ¿resuelta?

· 29.10.2004 - América se escribe con "Ñ"

· 30.10.2004 - Sistema penitenciario en EEUU

 

No al Estatut (III de X). ¿Estatuto o constitución frustrada por las circunstancias?

No al Estatut (III de X). ¿Estatuto o constitución frustrada por las circunstancias?

Infokrisis.- El Título Preliminar del Estatuto trata sobre los "deberes", los "derechos históricos", la "lengua", la "condicion política" y los "símbolos", temas desarrollados de manera ambigua en ocasiones ("derechos históricos") y en otras de forma extremadamente detallista ("símbolos"). En estos artículos se percibe la asimetría del Estatuto (lo que interesa al nacionalismo se resalta y lo que no, se elude), así como las peligrosas ambigüedades conceptuales que encierra.

  

Una fotocopia reducida de la Constitución

A los artífices del Estatuto les ha parecido conveniente elaborar un texto en el que se reitere lo que ya ha quedado expuesto en la Constitución. Así demuestran su vocación, frustrada por las circunstancias, de haber aspirado a redactar la Constitución que corresponde a una “nación”, tal como la definida en el preámbulo. A toda Nación corresponde un Estado, y a todo Estado una Constitución. El Estatuto, por tanto, no es tal, sino una Constitución frustrada. Los defensores del Estatuto dirán que esta intención es falsa. No hace falta discutir este punto: basta con leer el articulado –algo que no suele hacerse ante ningún referéndum – para darse cuenta de su intención constitucional.

Que esta intención no haya podido concretarse se debe, no a la intención de sus promotores (para ERC se trataba de confeccionar un Estatuto previo a la independencia catalana y para el PSC se trataba de elaborar un texto que, en el fondo, sería una miniconstitución en un marco de “federalismo asimétrico”, ya descrito por Maragall, y que Zapatero enseñó a sus alumnos en su breve tránsito como profesor de derecho constitucional), sino a que los sondeos, absolutamente desfavorables para ZP en el mes de enero, le convencieron de la necesidad de romper amarras con ERC y forzar la ruptura del tripartito y, con ello, la necesidad de limar el Estatuto de sus aspectos más descaradamente anticonstitucionales.

Derechos irrealizables y reiterados

Los “derechos” de los ciudadanos de Catalunya ya están implícitos en la Constitución española. No hace falta reiterarlos, porque la Generalitat no es el “Estado” encargado de velar por ellos, sino un mero mecanismo de descentralización administrativa. Por lo tanto, resulta absolutamente fuera de lugar lo reflejado en el Artículo 4, parágrafo 1, donde se dice: “Los poderes públicos de Cataluña deben promover el pleno ejercicio de las libertades y los derechos que reconocen el presente Estatuto, la Constitución, la Unión Europea, la Declaración Universal de Derechos Humanos, el Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y los demás tratados y convenios internacionales suscritos por España que reconocen y garantizan los derechos y las libertades fundamentales”. Si ésta es la función de la Generalitat de Catalunya, entonces ¿cuál es la función del Estado?.

En realidad, lo que los independentistas y nacionalistas han pretendido realizar, con la aquiescencia y sumisión bovina del PSC es, no solamente un vaciado de competencias del Estado, sino también y sobre todo, una suplantación de las funciones del Estado en el territorio de Catalunya. 

En los dos parágrafos siguientes esta tendencia queda todavía más resaltada, incorporando la retórica habitual de todas las constituciones. Decimos retórica en sentido absolutamente despreciativo, en la medida en que siempre, inevitablemente, quedan como letra muerta bonitas declaraciones de principios a título de inventario que nadie tiene la más mínima intención de cristalizar en medidas concretas. Cuando se dice que todos los españoles tienen derecho a la vivienda, no quiere decir que el Estado tenga la más mínima intención de hacer real tal derecho; ni siquiera que tiene intención de atajar la especulación inmobiliaria que, en realidad, es el factor que impide la materialización de ese derecho, especialmente entre los jóvenes y las clases desfavorecidas. Estos excesos retóricos, absolutamente tópicos y, si se nos apura, altamente desagradables, están presentes en la Constitución Española y también en el nuevo Estatuto. Se dice, por ejemplo: “Los poderes públicos de Cataluña deben promover las condiciones para que la libertad y la igualdad de los individuos y de los grupos sean reales y efectivas; deben facilitar la participación de todas las personas en la vida política, económica, cultural y social, y deben reconocer el derecho de los pueblos a conservar y desarrollar su identidad”, y más adelante: “Los poderes públicos de Cataluña deben promover los valores de la libertad, la democracia, la igualdad, el pluralismo, la paz, la justicia, la solidaridad, la cohesión social, la equidad de género y el desarrollo sostenible”.  Tales colecciones de tópicos, a fuerza de ser repetidos invariablemente, no deben impedir recordar que ni una sola Constitución. de país alguno, ha hecho nada por llevar a la práctica esos derechos. Ya va siendo hora de ir recordando que una Ley Fundamental debe ser clara y aplicativa, no un conjunto de tópicos irrealizables. Dejando aparte, naturalmente, que la reiteración de promesas de derechos en la Constitución y en el Estatuto no garantiza la aplicación práctica de los mismos.

Derechos históricos a medida de manipuladores históricos

El Artículo 5 del Estatuto está consagrado a los llamados “derechos históricos”. Y aquí hay mucho que decir. Empieza el artículo afirmando que “El autogobierno de Cataluña se fundamenta también en los derechos históricos del pueblo catalán, en sus instituciones seculares y en la tradición jurídica catalana”. El redactado es mucho más ambiguo de lo que parece. Si se trata de “derechos históricos” hubiera sido deseable que se hubiera definido el concepto y, acto seguido, se hubieran enumerado tales derechos y su alcance actual. Es demasiado sencillo reivindicar cualquier derecho imaginable partiendo de la base de que Catalunya fue, en algún momento, independiente y, por tanto, le corresponde cualquier derecho ejercido por un Estado independiente. Y no es así. Catalunya nunca fue una “nación” independiente.

La referencia a las “instituciones seculares” es también muy discutible. El hecho de que existiera, desde el siglo XIV, una institución llamada “Generalitat de Catalunya” no implica que tuviera nada que ver con la actual Generalitat. La Generalitat histórica era una estructura orgánica, corporativa y estamental que no tenía nada que ver con el aparato jurídico-administrativo de un Estado-Nación o nada similar. El concepto actual de “Generalitat” es radicalmente diferente: se trata de una estructura de autogobierno basada en la democracia formal o de partidos: en la democracia inorgánica.

El “truco” utilizado por el nacionalismo catalán ha consistido en intentar trazar un vínculo entre el presente y el pasado. Las instituciones catalanas actuales no serían más que la continuación de las instituciones tradicionales. Y éstas se justifican por “tradición”. En 1977 llamó particularmente la atención que Josep Tarradellas, “president” de la Generalitat “en el exilio”,  elegido en condiciones anormales y -en cualquier caso- en absoluto democráticas, regresara a Catalunya ostentando un título y un cargo vacío y hueco. Porque la Generalitat dejó de existir, en la práctica, cuando las tropas republicanas se replegaron hacia Francia tras la rotura del Frente del Ebro. Y lo que sobrevivió de la Generalitat después de 1939 fue perdiendo, con el paso del tiempo, su soporte democrático y popular. Pero Tarradellas “exigió” ser reconocido como “president legítimo”, para luego poder entregar poderes a Jordi Pujol, presidente de la “Generalitat reconstituida” y ya elegido democráticamente. Así quedaba salvaguardada la “tradició catalana” desde el siglo XIV hasta Pujol.

Pero, contrariamente a la pretensión de la Generalitat, la continuidad histórica se ha roto en tantas ocasiones, y lo que ha seguido ha sido tan absolutamente distinto de lo anterior, que no podemos hablar de “continuidad” o de “legitimidad”. Sino de distintas fórmulas de “autogobierno” sin más relación unas con otras que el mismo nombre de la institución: la Generalitat. Como si las comparsas de moros y cristianos de las ciudades levantinas quisieran reivindicar una “legitimidad histórica” con los “berimerines”, los “cristianos viejos”, los “piratas” o los “almohades”. Seamos serios y defendamos las verdades históricas en lugar de los mitos políticamente correctos.

La Generalitat, como cualquier organismo de descentralización administrativa, se justifica SOLAMENTE por la eficacia de su gestión, no por sus aspiraciones “legitimistas”. Los tiempos en los que las monarquías se preocupaban de anclar su legitimidad histórica en la más remota antigüedad ya han pasado. Hoy, una institución del siglo XXI se legitima, solamente, por la eficacia en su gestión o, de lo contrario, se caería en una especie de  animismo mágico: una institución surgida de la noche de los tiempos es legítima por “tradición”. No, eso valía para el período de las monarquías de derecho divino, pero no para las instituciones modernas.

El problema del nacionalismo es que se autolegitima a través de una interpretación unilateral y teleológica de la Historia. Y eso tiene valor, solamente, si se acepta la versión falsificada de la Historia. Pero si se pone en duda, todo el edificio se hunde. El Estatuto de los nacionalistas e independentistas, el Estatuto de los apáticos del PSC, es una pieza MODERNA que no tiene nada que ver –salvo en nombre de Generalitat- con la tradición catalana.

¿Derechos históricos ? No, por favor. La Historia es algo dinámico: los derechos de ayer son diferentes hoy. Quienes los encarnaron en otro tiempo no son los mismos que quienes los asumirán mañana. No existen derechos históricos fijos e inamovibles salvo para el dogmatismo nacionalista. 

Cuando Catalunya se mira permanentemente el ombligo

Catalunya es una región situada en la Nación española situada en el noreste de la Península Ibérica, o bien es una “nacionalidad” del Estado Español. Catalunya es, para los catalanes, tan importante como Extremadura lo pueda ser para los extremeños o Pomerania para los pomeranios. Catalunya no es un ente excepcional acreedor de privilegios históricos excepcionales, a los que cualquier otra nacionalidad o región podría aspirar retorciendo la Historia en beneficio propio. A fuerza de considerarse como algo excepcional y radicalmente diferente a cualquier otra parte de la galaxia, el nacionalismo catalán ha terminado por hacer caer a Catalunya en un provincianismo exasperante, progresivamente más empobrecido. En el día de hoy, cuando escribimos estas líneas, la prensa publica que la compañía de vuelos “Iberia” estudia seriamente cancelar los 32 vuelos diarios que despegan de aeropuertos catalanes, ante su creciente inviabilidad económica. Sabemos también que la Feria de Muestras de Barcelona ha sido barrida por la Feria de Muestras de Madrid y que el puerto de Barcelona ha sido derrotado en la competencia comercial por el de Valencia. Sabemos, así mismo, que las universidades catalanas se están despoblando de estudiantes extranjeros a causa de las trabas lingüísticas impuestas por la Conselleria de Educación. Y mientras Cataluña sigue perdiendo posiciones dentro de España, el nacionalismo y el independentismo siguen presos de su esquema decimonónico, afirmando que Catalunya es la “parte seria de España”… Pues bien, éste Estatuto es precisamente el instrumento para que Catalunya siga mirándose el ombligo y manteniendo imparable su proceso de provincianización.

El último parágrafo del Artículo 5 es un nuevo canto a esa ambigüedad a la que hemos aludido desde el principio: “…el presente Estatuto incorpora y actualiza al amparo del artículo 2, la disposición transitoria segunda y otros preceptos de la Constitución, de los que deriva el reconocimiento de una posición singular de la Generalitat en relación con el derecho civil, la lengua, la cultura, la proyección de éstas en el ámbito educativo, y el sistema institucional en que se organiza la Generalitat”. Esta exaltación de lo que separa es una constante en el nacionalismo. Se exalta la lengua catalana, no como expresión tradicional del sustrato catalán originario, sino como “rasgo diferencial”. Se exalta lo poco que queda de derecho civil catalán, no por el interés que nadie tenga en él, sino en tanto que nuevo y tenue “rasgo diferencial”. Y en cuanto a la “cultura catalana”: si abandonamos la retórica que acompaña a todo nacionalismo, literalmente, no sabremos como definirla ni como se diferencia de la que está al otro lado del Ebro o de la Franja de Poniente… La cantidad de productos culturales que se consume en las cuatro provincias catalanas es tan similar a la que se consume en el resto de Europa o de Occidente, que desnaturaliza completamente el carácter que un día pudo tener la “cultura catalana”.

En la Catalunya de Maragall ha triunfado “El Código Da Vinci”. La película más vista en el 2005 ha sido la misma que en Madrid. Se han visto las mismas series de televisión y se ha bailado a los mismos ritmos. La gente se ha intoxicado con las mismas drogas y con los mismos estupefacientes pseudoculturales. Los mismos talk-shows, idénticos reality-shows han encontrado en Catalunya su tierra de promisión como en el resto del Estado y, por lo demás, el hecho de que el Barça haya ganado la liga no implica que su juego sea radicalmente diferente a cualquier otro equipo líder de cualquier liga. Porque el Barça es solamente un club y apenas nada más que un club. Si en otro tiempo fue algo más, de eso ya no queda hoy más que el recuerdo. En cuando a los castellers, las sardanas, las grallas y las cantadas de habaneras, son muy tenues muestras de cultura popular que apenas sobreviven a golpes de subvención en la UVI de las culturas en vías de extinción. Si eso es la “cultura catalana” es bien poca cosa, y si tenemos en cuenta que la “Cultura Catalana” con mayúsculas es, en buena medida, tributaria del antiguo Reino de Valencia, veremos que para situar el término “cultura catalana” en un texto jurídico –en el fondo ZP ha querido que sea una Ley Orgánica y como tal la consideramos– hubiera hecho falta entrar en un amplio debate que no se hizo durante la transición y que el nacionalismo y el independentismo han evitado trocándolo por jugosas subvenciones. Si los conceptos están mal definidos no sirven como elementos introducibles en normas jurídicas.

El nacionalismo y el independentismo han dado por sentado que existe una “cultura catalana”, aun cuando no han establecido ni sus fronteras, ni sus límites, ni sus pautas. Si existiera una edición en catalán del Play-Boy ¿se la podría considerar como “cultura catalana”? ¿Es solamente cultura catalana aquella que se realiza en catalán y que subvenciona la Generalitat? Los castellers que, en los últimos tiempos, suelen colocar anxenetas musulmanas o sudamericanas, ¿son manifestaciones culturales catalanas? ¿Subsistirían si se les dejara de subvencionar? ¿Puede considerarse “cultura popular” una cultura subvencionada? Dicho lo cual, la última frase del parágrafo resulta absolutamente terrorífica, cuando el texto “amenaza” con proyectar todas estas especificidades en el “ámbito educativo”. Se parte de una visión unilateral de Catalunya, de una visión hemipléjica de la realidad cultural catalana, para subvencionar primero a los “amigos”, y luego absolutizar mediante el sistema educativo los valores de esa cultura subvencionada.

Un Estatuto que promueve tales ambigüedades y que corre el riesgo de acentuar un triple “desenganche” de Catalunya (“desenganche” con la realidad del siglo XXI, “desenganche” con el resto del Estado y “desenganche” con todo lo que en la propia Catalunya se ve libre de nacionalismo e independentismo) no puede ser defendido más que como el escenario más favorable para la perpetuación de los errores que han ido provincianizando a Catalunya en los últimos treinta años. Por todo ello, VOTAR NO es una alta responsabilidad para todos los catalanes conscientes de la naturaleza perversa y decadente de este triple proceso de “desenganche”.

Próxima entrega:

IV. Ni cooficialidad, ni coexistencia lingüística. Liquidación del castellano


© Ernesto Milà Rodríguez – infokrisis – infokrisis@yahoo.es – 25.05.06

Fosé Fuis Fodríguez Fapatero, con F de “fake”, con F de “freak”

Fosé Fuis Fodríguez Fapatero, con F de “fake”, con F de “freak”

Infokrisis.- El debate sobre el estado de la Nación no ha aportado nada nuevo a la política española, pero remite a un género cinematográfico poco conocido -a pesar de estar hoy universalizado-, el "fake". "Fake" quiere decir literalmente "fraude". El mundo de ZP es un "mundo fake", casi tanto como un "mundo freak". Esto nos sugiere algunas reflexiones.

 

 

Orson Welles, el hacedor de “fakes”

Existe una película de Orson Welles que muy pocos recuerdan hoy, “F for Fake”, literalmente “F de Fraude”. No recuerdo si se estrenó en España; yo, en cualquier caso, la pude ver hace solo unos meses en un DVD, obviamente pirata. Dentro de la caótica filmografía de Welles, fue la antepenúltima cinta que filmó, cuando su carrera declinaba y su obesidad galopante lo había convertido en un barril de sebo permanentemente sudoroso y siempre polémico. Welles llevaba el fraude en la sangre desde que anunció una invasión extraterrestre el 30 de octubre de 1938 suscitando una ola de pánico entre los oyentes. Ni había extraterrestres monstruosos, ni los ciudadanos de los EEUU habían resultado atacados, ni las fuerzas armadas se veían imposibilitadas para contener a los agresivos viajeros del espacio. Todo lo cual no fue óbice para que, durante unas horas, EEUU se colapsara y el público entrara en pánico.

En 1938, Orson, que aspiraba a ocupar el papel de “niño terrible” de la escena norteamericana, todavía no había filmado ninguna de sus películas, aunque despuntaba en el mundo de la comunicación. Pronto entendió que su voz profunda, agradable y persuasiva, iba a encontrar en un cine su mejor medio para expresarse. No hacía mucho que “El Cantor de Jazz” había incorporado la voz a la imagen. Por lo demás, el cine no es más que una reproducción de la realidad, y, por eso mismo, en cierta medida, un fraude de la realidad. Lo que iba de Welles (H.G.) a Welles (O) era lo que iba de la novela tradicional al fraude puro y simple. En las postrimerías de su vida, Welles volvería a sus orígenes en “F for Fake”.

En 1972, Welles se encontraba, como la mayor parte de su vida, en apuros económicos. La Hacienda norteamericana le había capturado al vuelo el dinero aportado por inversores suizos para filmar “The other side of the wind” y estaba, literalmente, en bancarrota. En París se le ocurrió una de esas ideas brillantes que, invariablemente, le salvaban del descalabro definitivo en el último momento. El periodista Clifford Irving había saltado a la fama, junto a su sensual esposa, tras haber publicado las presuntas memorias de Howard Hughes. Dado que se sabía que Hughes se encontraba aislado en la última planta de un hotel, completamente fuera de la realidad y aislado del mundo exterior, no había posibilidades de que desmintiera la falsedad del relato. Por lo demás, el libro estaba bien construido y, hasta parecía posible que fuera una recopilación de lo que recordaba. Irving vio facilitado su trabajo por la enorme cantidad de artículos periodísticos que había acompañado la peripecia industrial, cinematográfica y comercial de Hughes; y, cuando había algún hueco en la biografía, tampoco eso iba a suponerle ningún problema: o afirmaba que no quería recordar esa parte de su vida, o, simplemente, daba una interpretación improvisada construida sobre la base de los datos de que disponía, el carácter de Hughes -que Irving llegó a conocer a la perfección- y su propia imaginación que no era, precisamente, limitada. La mujer de Irving viajó a Suiza para cobrar el millón de dólares pagado por la editorial. A las pocas semanas de publicarse, el fraude quedó desenmascarado y la policía terminó deteniendo a la pareja que atravesó unas semanas entre problemas judiciales y entrevistas mediáticas.

El último gran proyecto de Orson Welles

Por otra parte, François Reichenbach, amigo de Welles, había filmado un reportaje para televisión en torno al falsificador de obras de arte, Elmyr de Hory, sobre la base de un libro escrito por Irving y, por demás, titulado, “Fake”. Hory residía en Ibiza, en aquel tiempo meca de bohemios, Shangri-la de hippies tardíos y paraíso de colgados por el LSD. El propio Welles estaba abordando el montaje del documental de Reichenbach en París, cuando se le ocurrió la idea de transformar el documental en una película de metraje. Reichenbach, inicialmente, entró en shock y profundizó en ese estado a medida de Welles le explicaba el proyecto. Todo su razonamiento consistía en que el proceso de elaboración de una película era largo y complejo. Se basaba en la filmación de unas escenas que, por sí mismas, querían decir una cosa o, incluso, eran inconexas. Ahora bien, cuando esas escenas se ordenaban y yuxtaponían en el proceso de montaje solía ocurrir que significasen una cosa distinta. Welles estaba habituado a jugar en la sala de montajes con cintas filmadas por él mismo, pero hacer otro tanto con metrajes filmados por otro era un desafío de resultado incierto pero, en cualquier caso, apasionante. Mientras su mujer y su hija, que residían en Londres, marcharon a España, él se quedó en la sala de montaje de París, saliendo esporádicamente a capturar presuntos inversores.

Fue, justo en ese momento, cuando estalló el escándalo “Irving-Hughes”. Si hemos de creer a Bárbara Leaming en su biografía sobre Welles, al conocer la noticia, sus 150 kilos de humanidad sudorosa se limitaron a exclamar: “Dios mío, estamos en pleno tomate”. Welles no conocía personalmente a Irving pero sabía de su existencia a causa del metraje filmado por Reichenbach que incluía una breve entrevista con él, así que le propuso a éste: “Olvidémonos de la televisión y hagamos una película normal sobre Clifford”. El reto consistía en que el material filmado sobre Irving era muy limitado. Apenas se trataba de unos cuantos planos en los que el periodista opinaba sobre Hory. Lo que ahora planteaba Welles era situar en plano de igualdad a Irving y Hory. A los pocos días vieron que el metraje no daba para cubrir hora y media, así que la nueva película incluiría a un tercer falsificador, él mismo.

En medio de la película, Welles introdujo informaciones falsas que crearon sensación en el mundo del arte. Además de Hory, Irving y él mismo; actores reales, aunque desconocidos, afirmaban haber traficado con falsos Picasso con conocimiento del propio pintor. El mercado del arte se conmovió y fueron muchos los propietarios de litografías picasianas que solicitaron una peritación para confirmar que lo que tenían colgado sobre la chimenea valía verdaderamente lo que habían pagado. Además, Welles se recreó en la sala de montaje, componiendo falsas conversaciones con fragmentos de las entrevistas realizadas a Irving y a Hory, quienes en ningún momento estuvieron juntos en la misma sala. Welles era consciente de que estaba creando una “realidad fake”, fusionando dos realidades diferentes, verdaderamente pre-existentes. Para colmo, en el inicio de la cinta se había cuidado de decir que todos los datos aportados en la película eran rigurosamente ciertos. ¿Quién podía dudar de la palabra de un genio?

Fakes post “F for fake”

La película se estrenó con gran expectación en EEUU y Europa y, al cabo de poco tiempo, alcanzó un lugar en la historia del cine. A partir de entonces los “falsos reportajes” empezaron a llamarse “fakes” y así se enseña en las escuelas de cinematografía. No es que todo lo dicho en un “fake” sea falso, es que la realidad y la ficción se entrecruzan de manera inseparable y sin que sea posible establecer sus límites, dando como resultado una verdad aparente y creíble que… no es más que un completo fraude. El “fake” es fiel a la frase “nada es lo que parece”; se ofrece al receptor del mensaje todo tipo de informaciones capaces de suscitar la credibilidad y la verosimilitud del tema para, simplemente, embaucarlo. La proporción de fraude en un “fake” no debe alcanzar más del 25% del metraje, pero esta cuarta parte es la que verdaderamente interesa; el resto, el otro 75%, apenas supone situar a las piezas en el tablero, preparar la jugada, rodear al receptor del mensaje con una riada de datos, fácilmente contrastables, entre los que se van intercalando los datos fraudulentos que contribuyen, finalmente, a dar coherencia a la tesis que se pretende demostrar, por absurda que sea.

En el fondo, novelas como “El Código da Vinci” son verdaderos “fakes” aptos para un público poco exigente. Su autor consiguió algo que parecía increíble: hacer que gentes que hacía años permanecían fuera de la Iglesia Católica o, incluso, ateos redomados e indiferentistas religiosos, discutieran enconadamente sobre si Cristo tuvo descendencia y si la madre de sus hijos fue María Magdalena… Si el lector mantiene el cerebro frío durante la lectura del libro de Brown, advertirá que su calidad no es mayor que la de cualquier novelita de aventuras, pero que su extraordinaria habilidad radica en crear una dinámica trepidante y absorbente que termina implicando al lector y a su capacidad de juicio. Pero ésta ha sido manipulada –el “fake” va parejo a la capacidad de manipulación- por el peso de los datos ofrecidos sin discriminación de fuentes ni atención a su pequeña, grande o nula credibilidad. En cualquier caso, “El Código da Vinci” es apta sólo para un público complaciente y predispuesto a los “secretos”. Cuanto más posee “secretos”, tanto más importante se siente. Las “doctrinas conspiranoicas” satisfacen la necesidad que tienen las buenas gentes –usted y yo- de conocer algo que la inmensa mayoría ignore: “yo sé quien mató a Kennedy (que, por cierto, no sé si sabes que está conservado en estado de hibernación junto a Walt Disney), tu no lo sabes”, “El Guardián sobre el Centeno es la novela que programa el cerebro de todos los magnicidas; ¿a qué no lo sabías?”, “¿los templarios? ¡buahh, los templarios! Eran herejes que custodiaban a los verdaderos descendientes de Cristo”, “la administración americana, como la europea, está dominada por una secta secreta, la Orden de los Iluminados”, “durante 50 años, los judíos capitalistas y los judíos comunistas simularon un enfrentamiento para disimular su conspiración para gobernar el mundo; sólo unos pocos hemos podido seguirla”.

Cuando “La 2” fue líder de audiencia en domingo

En 1999 hubo, de todas formas, un programa de televisión que volvió a traer a primer plano el género “fake”. La discreta Segunda Cadena de TVE emitió ese año una serie de doce episodios titulada “Páginas ocultas de la historia”, en las tardes de los domingos. El programa ideado y dirigido por Javier Díaz Morodo y presentado por el rubicundo Felipe Mellizo, hombre de seriedad –y, por tanto, de credibilidad proverbial- tuvo un breve pero intenso éxito. Además, en aquellos tiempos en los que la incipiente telebasura, los talk-shows y los reality-shows se extendían como una mancha de aceite, este programa supuso una isla de frescor y originalidad que contó con el favor del público. Lo que, en principio, demuestra que la afición no se alimenta solamente de telebasura, ni siquiera pide telebasura a todas horas, sino que cuando se le ofrece un programa de cierto calado intelectual queda encandilada ante algo que ni siquiera sabía que podía existir.

La voz cadenciosa del malogrado Mellizo –que fallecería solamente unos meses después de concluida la serie- logró convencernos, entre otras cosas, de que Federico García Lorca había sobrevivido a su fusilamiento o que el guía de una agencia de viajes de alto riesgo para ejecutivos había sido encontrado muerto en la selva amazónica empuñando la espada del conquistador extremeño Francisco de Orellana. Había que estar atento, porque la trama, los exteriores, las entrevistas y la documentación eran tan absolutamente exhaustivas que se corría el riesgo de aceptar las tesis más disparatas sólo porque eran presentadas de manera convincente. La revista “Espacio y Tiempo”, dirigida por el psiquiatra y parapsicólogo Jiménez del Oso, recibió el fallo condenatorio de la justicia cuando uno de sus espabilados y más desaprensivos redactores vio el programa sobre García Lorca y lo reprodujo en forma de artículo, sin saber que, en realidad, era un “fake”. Al parecer Jiménez del Oso y su jefe de redacción, los domingos por la tarde veían otros programas y, desde luego, no parecían ser muy exigentes con los contenidos de su revista. El episodio indica hasta qué punto los “fakes” presentados por Mellizo habían sabido aureolarse de “credibilidad y profundidad indagatoria”. Toda su habilidad consistía en violentar concordancias para demostrar lo indemostrable. Pero no eran más que hábiles fraudes compuestos en la senda abierta por el Orson Welles de “La Guerra de los Mundos”.

La “sociedad del espectáculo” como paraíso del “fake”

Hoy el “fake” está extendido, más como tradición antropológica de la especie humana, que como género cinematográfico. Mienten los políticos del gobierno, mienten los de la oposición. Ya no se trata de discutir si sus razonamientos son reales o falsos, sino de si han exagerado sus mentiras y se hacen evidentes o si todavía conservan cierta credibilidad. El político que gana es aquel que miente mejor y más disimuladamente. Si. Nuestros políticos están bajo sospecha y ha quedado atrás aquel período triste del felipismo en el que hasta el partido en el poder afirmaba con una seriedad pasmosa que la “mayoría de los políticos son honestos”. Hoy, lo que se percibe a pie de calle es justo lo contrario. Los navajazos en las listas electorales municipales y el descrédito de los ayuntamientos volcados fundamentalmente en el bonito juego de las recalificaciones y para los que administrar el municipio resulta un fastidio necesario para poder seguir en el juego inmobiliario, es el paradigma de la situación de “fake político” generalizado que vivimos. Como cualquier  ”fake”, no se trata de mentir a palo seco sino de aureolar la mentira de una caterva de datos que ahoguen cualquier posibilidad de comprender la verdad. Ya las sociedades modernas son extremadamente complejas como para que la verdad sea evidente; imaginen, pues, si se inyectan datos en cascada que, como las hojas, impidan ver el bosque. El juez del Olmo ha sido víctima de miles y miles de dossiers en español, árabe e inglés, sobre terroristas y movimientos islámicos presuntos o inexistentes, se le ha sepultado en su despacho con legajos y carpetas irrelevantes, simplemente para que pudiera estar entretenido con tanta fatuidad olvidando lo relevante, a saber: que todavía no sabemos ni quién planificó, ni quién ejecutó, ni por qué, los atentados del 11-M. Por no saber, no se sabe siquiera de dónde procedió el explosivo y, si se nos apura, ni siquiera sabemos qué explosivo se utilizó. A partir de los atentados de Nueva York y Washington el 11-S del 2001, ya no estamos muy seguros de poder afirmar que la realidad sea “verdad”, y nos asalta la sospecha de si toda la realidad no habrá pasado a ser un “fake integral”.

Era evidente, para quien conservara un poco de interés en informarse, que las famosas “armas de destrucción masiva” atribuidas a Saddam Hussein jamás existieron. O que Slobodan Milosevic fue asesinado en su encierro antes de que fuera capaz de recordar, ante el Tribunal Internacional que lo juzgaba, que la responsabilidad última sobre lo sucedido en Kosovo recaía sobre aquella venerable vieja dama de rostro desagradable y cinismo perfumado que fue Margaret Albright. Los vencedores siempre juzgan a los vencidos y siempre terminan condenándolos en “procesos-fake”. cuya única condición es que tengan una apariencia de garantías jurídicas. Hoy lo tenemos ante la vista. No es que Saddam Hussein o Slobodan Milosevic fueran angelitos, es que quienes promueven sus juicios son, como mínimo, tan desaprensivos como ellos. Y si volvemos la vista atrás y nos despojamos de cualquier prejuicio, veremos que las sentencias del proceso de Nuremberg estaban cantadas antes de celebrarse y que seguramente, de haberse cambiado las tornas, los responsables de los bombardeos de Dresde y Hamburgo se habrían sentado en el banquillo de los acusados, junto con Winston Churchill y Franklin Roosevelt. Nuremberg fue otro “proceso-fake”. A más abundamiento, en esa farsa judicial se declaró a los nazis responsables de la masacre de 20.000 oficiales polacos en Katyn, algo que, ya en la época, se sabía que era rigurosamente falso. No era una atribución carente de sentido: se trataba, simplemente, de preservar la amistad entre los aliados y luego, tras el Golpe de Praga en 1948, la unidad del Pacto de Varsovia en el que se encontraron fusiladores soviéticos y fusilados polacos en el mismo bando. Hubo de llegar Gorbachov a las alfombras del Kremlin y Walesa ocupar la presidencia de la nueva Polonia, para que se restableciera la verdad y no por amor a la misma, ni siquiera por honestidad histórica, sino simplemente porque el sistema de alianzas había cambiado y cabía lo de “te lo digo para que me lo digas”.

Las dos muletas para andar en el “mundo fake”

La política actual es un inmenso “fake”, como lo es el mundo de los negocios y el comercio. Algunos autores han podido hablar del “capitalismo de ficción” y otros de “sociedad del espectáculo”. Lo fundamental es retener que la realidad, para ser considerada como tal, tiene que ser aceptable para quienes la gestionan. Estos, habitualmente tienen tendencia a presentar otra realidad que satisfaga más a sus intereses. Si la realidad es “fake”, ¿dónde está el “fraude” voluntario”? No hay respuesta. Lo apasionante de la nueva situación mundial radica en que A y no-A pueden ser verdades incontrovertibles en el mismo momento, mientras detrás tengan promotores encargados de buscar o crear apoyos sobre los que establecerlas. Si la “verdad oficial” es oficialmente el “fraude real”, la “verdad objetiva” no puede sino salir de la “mentira subjetiva”, en la medida en que ésta estimule un proceso de interés y culturización susceptible de estimular el espíritu crítico del lector, hacerle que permanezca en guardia mientras recibe la información, sabiendo que de un momento a otro le van a estafar y, al concluir el espectáculo, ser capaz de indagar por sí mismo qué partes de la información absorbida son reales u objetivas y cuáles fraudulentas o subjetivas. El “fake”, como ninguna otra técnica pedagógica, estimula el espíritu crítico, algo de lo que hoy adolecemos para júbilo de la clase gestora de nuestro día a día.

El “fake” es un instrumento “negativo” para llegar a percibir la realidad en su desnuda y fría objetividad. Hay dos caminos, no lo duden. Uno es el que podríamos llamar la “vía de la mano derecha”, es decir, la observación atenta de cualquier hecho, intentando percibir qué es lo que no termina de encajar, utilizando los principios de cualquier investigación criminal (“¿a quién beneficia el crimen?”), los distintos silogismos lógicos, y la clasificación de las fuentes en creíbles, poco seguros, increíbles e interesadas. Pero hay otra vía que podríamos llamar -siguiendo esa clasificación tan cara a Sánchez Dragó y a los conocedores de las doctrinas orientales- la “vía de la mano izquierda”, consistente en transformar el veneno en remedio: arrojarse en brazos de la mentira, dejarse despedazar por ella, apurarla hasta las heces y no sucumbir, finalmente, a ella. En el descenso a los infiernos de la mentira es posible destruir todas las formas de la verdad enmascarada y llegar a la conclusión de Raskolnikov: “Si Dios ha muerto, todo está permitido” o, lo que es lo mismo: “Si la verdad ha muerto, cualquier verdad es válida”, lo que traducido, finalmente quiere decir que si el Dogma presentado como verdad ha muerto, es lícito realizar un viaje en torno a todas las verdades posibles hasta llegar a la misma Verdad con mayúsculas, roca en el océano; a partir de la cual podremos fijar que una cosa es A (la Verdad) y otra no-A (la Mentira). Para la “vía de la mano izquierda”, abandonar el dogma significa sumergirse en un número alto de teorías heréticas, entre las cuales “es posible” que se encuentre una que  “quizás sea posible” identificar como Verdad. El condicionante, aunque suponga una exigua posibilidad de alcanzar la Verdad, es mucho más de lo que supone la vía muerta del Dogma.

Se trata, en definitiva, de desmontar la lógica de quienes han creado la lógica del “fake” cotidiano. En no-A está incluida A, pero en A no están incluidas las posibilidades implícitas en no-A, por tanto, a través de no-A es posible llegar a percibir la naturaleza y a aproximarnos al aspecto auténtico de A. La teología negativa consiste precisamente en este negar las posibilidad que implican la inexistencia de Dios, para concluir con la afirmación su existencia. La posibilidad de que el investigador se pierda en este camino está presente en cada jalón del mismo. Pero nadie gana sin arriesgarse. Y, por lo demás, existen dos muletas para recorrer esta procelosa senda donde la caída está asegurada una y mil veces, hasta llegar al final del camino; pero, entre la posibilidad de caer o la de reptar simplemente, me quedo con la primera. Estas dos muletas son contradictorias entre sí, la gnosis y la duda cartesiana. Existen muchos tipos de gnosis y muchas escuelas gnósticas pero, a fin de cuentas, todas tienen el mismo sustrato; se trata, simplemente, de obsesionarse con un tema, situarlo en el centro de los propios pensamientos, irlo trabajando hasta que ocupe espacios cada vez mayores de nuestra interioridad hasta que, finalmente, una brusca iluminación nos permita asimilarlo en su soberbia luminosidad y en su inmensa indiscutibilidad. Una forma de “gnosis” (conocimiento) es la “gnosis popular”, experimentada por una fracción notable de la población. El “sueño de Descartes” fue, precisamente, uno de esos momentos cristalinos en los que un ser humano percibe, con un sentido situado más allá de la razón, el camino que debe emprender y el contenido esencial. Descartes, a través de ese sueño llegó, precisamente, a elaborar un sistema que negaba la gnosis y se basaba en la segunda muleta de nuestra larga marcha hacia la verdad a través del “fake”: la duda permanente. Nada, ni siquiera lo obvio, puede asimilarse y aceptarse como verdadero y real, salvo que soporte la prueba de la duda.

Fosé Fuis Fodríguez Fapatero: con F de Fake

Acabo de escuchar el Debate sobre el Estado de la Nación de 2006. He sentido vergüenza ajena ante líderes políticos que han recurrido, como el caso del presidente del gobierno, a la mentira pura y simple y, en el caso del líder de la oposición, a una verdad deformada y fraudulenta. En otro tiempo me habría enfurecido con la adulteración sistemática de las estadísticas, la ocultación de datos, el disimulo de las variables. Es posible que ZP pueda demostrar, estadística en mano, que los delitos han disminuido en nuestro país en sus dos años de, digamos, gobierno. Lo que ZP no podría soportar es el análisis pormenorizado de sus estadísticas (la duda sistemática) y la percepción de la calle (la gnosis popular). La primera indicaría que lo que antes de consideraba “delito” incluía hurtos y gamberradas, mientras que lo que él considera “delito” excluye estas posibilidades. O quizás sea que sus cifras son las de la Policía Nacional, que ya ha sido desterrada prácticamente de algunas comunidades autónomas. O es posible que utilice los datos judiciales elaborados sobre procesos ya vistos en primera instancia e instrucción, pero no en juzgados de paz o en juicios de faltas. La duda permanente tendría como función arrinconar y retrasar la línea de defensa para concluir finalmente que el delito ha aumentado casi asindóticamente en España y que es el nuestro un paraíso de sol y chusma, verdadera meca de la delincuencia mundial atraída por un poder “soft” y por un mecanismo judicial basado en la reinserción antes que en el castigo ejemplarizante. Luego está la gnosis. Porque un buen día la población se levanta y, después de años de oír que han atracado al vecino, ser víctimas de hurtos, hablar con vendedores de equipos de seguridad y percibir el clima del entorno, bruscamente tiene la iluminación: “la delincuencia ha crecido en España”. Estas percepciones son acientíficas, carecen del soporte de las estadísticas e, incluso, se basan en juicios extraídos de muestras sociológicas reducidas. Pero todas estas limitaciones no quieren decir que sean falsas sino, simplemente, que han aparecido por “brusca iluminación”. Así mismo, los analistas desde 1999 se han equivocado siempre en sus estadísticas sobre la inmigración. En esas fechas se decía que iban a suponer un 10% de la población de nuestro país en 2015. En 2004 se llegó a ese 10% con 11 años de adelanto y se preveía que hacia 2050 la inmigración constituiría el 25% de nuestro país; pero a la vista de las cifras actuales y de la realidad de la inmigración es fácil prever que en  2010, entre recién llegados a un ritmo de 350.000 anuales, con 60.000 nuevos nacimientos, y solamente con la reagrupación familiar de los regularizados entre febrero y mayo de 2005, se llegará a 10 millones de inmigrantes, esto es, a un 25% del total de la población española. Las estadísticas siempre se han equivocado, pero la “gnosis popular” no. En 1999 ya empezaba a ser tema de conversación en bares y tabernas que había demasiados inmigrantes. Pero las instituciones permanecían calladas y los más humanistas entre los humanistas hacían gala de humanismo pidiendo el “papeles para todos”, amparados en la verdad incontrovertible de que “ningún ser humano es ilegal”. El razonamiento no era “fake”, pero si “freak”.

La “gnosis popular” llegó al conocimiento de una verdad que aún sigue huyendo de las posibilidades de estadísticas, las consideradas como las más seguras por la sociología conformista. Las proyecciones estadísticas pueden ser manipuladas según la ideología y la intención de quien las elabora. Si se hubiera aplicado el método de la duda permanente a las estadísticas elaboradas desde 1999 sobre la cuestión de la inmigración, hoy éste problema no se habría convertido en el crucial de nuestro país (y, por extensión, de toda Europa Occidental). Las proyecciones estadísticas fallan si en 1999, en lugar de reconocer la existencia de 1.500.000  inmigrantes, se reconocían solamente 900.000. Y vuelven a fallar en 2002 si en lugar de reconocer los 3.000.000 existentes, solamente se reconocía la mitad. Naturalmente, como errar es humano y el humanista es la quintaesencia de lo humano, los humanistas afirmaban que en 2006 se había alcanzado la cifra de 4.000.000 cuando, nuevamente, la percepción de la realidad indicaba que las cifras estaban 1.300.000 por debajo de la realidad. Minimizar los problemas que interesa minimizar es la condición necesaria para que un gobierno no se vea asaltado por una opinión pública que, entre sueño y sueño, percibe ocasionalmente resplandores de realidad. A Fosé Fuis Fodríguez Fapatero, artífice de la “minimal politic” y de la “política fake”, le cabe el honor de haberse convertido en el más hábil manipulador de estadísticas de la política contemporánea. El entorno político creado en España desde el 14-M de 2003 es un entorno “fake” en el que, no sólo el partido en el poder, sino todos los ciudadanos, para sobrevivir deben recurrir al fraude y a la mentira calculada. Ya se sabe aquello de que la democracia fue posible gracias a Juan Carlos I. A partir de este “fake” todos tienen derecho (“del Rey abajo, todos”) a vivir del “fake”, en el “fake”, dentro del “fake”, refocilándose en el “fake” y fakeando como el que más.

 

© Ernesto Milà Rodríguez – infokrisis – infokrisis@yahoo.es – 30.05.06