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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

Marruecos y EEUU: la gran alianza

Marruecos y EEUU: la gran alianza

Redacción.- EEUU ha estrechado vínculos con Marruecos, pasando a considerarlo “aliado preferencial” y desplazando al reino alauíta de la esfera de influencia francesa. Marruecos ha pasado a ser una pieza importante del despliegue estratégico norteamericano en África. Paralelamente, el gobierno socialista español, se ha visto arrastrado por excesos verbales antiamericanos que han llevado a un enfriamiento de las relaciones España-EEUU. El gobierno socialista se encuentra en un callejón sin salida: no ha logrado reconstruir las relaciones con EEUU, pero tampoco ha alejado el fantasma de un enfrentamiento con Marruecos, ni siquiera ha sido capaz de tejer una nueva red de alianzas en la Unión Europea.

El 8 de Noviembre de 2002, el subsecretario de Estado norteamericano, Marc Grossman, viajaba a Marruecos para reforzar las relaciones de amistad y cooperación económica de su país con Marruecos. Se trataba de una visita preparatoria dentro del nuevo Acuerdo de Libre Comercio entre ambos países. El congreso de los EEUU había dado el visto bueno para este plan en octubre de 2002 y Grossman se deshizo en Rabat, en elogios hacia Marruecos, al que denominó como "país amigo y aliado fundamental para EEUU”. Sobre la situación interior de Marruecos, Grossman subrayó "la transparencia en la organización" de las últimas elecciones generales celebradas en Marruecos, al mismo tiempo que recordó el interés que hay en su gobierno ante las reformas económicas llevadas a cabo por Marruecos en los últimos años.

El acuerdo de libre comercio tenía implicaciones que ZP no podía ignorar. La compra de armamentos, por ejemplo. Inmediatamente se firmó el tratado, George W. Bush aludió a Marruecos como uno de los “principales aliados de Estados Unidos”, añadiendo específicamente a que el país norteafricano podría optar en el futuro a contratos militares con el Pentágono. Bush tomó esta decisión "en reconocimiento de los estrechos lazos que unen a los dos países y en agradecimiento del apoyo de Marruecos a la guerra contra el terrorismo, así como al papel del rey Mohamed VI, dirigente visionario del mundo árabe". Según indicó la agencia oficial marroquí MAP, el estatus de aliado principal fuera de la OTAN permitirá a Marruecos presentarse como candidato para participar en algunos contratos militares estadounidenses, investigaciones militares y programas de desarrollo controlados por el Pentágono. Así pues, son armas norteamericanas las que, algún día, pueden amenazar la integridad territorial española, apuntando hacia Ceuta y Melilla o hacia Canarias.

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En nuestro libro “Marruecos: el enemigo del Sur” presentábamos una teoría que fue desmentida en la práctica por el gobierno del PP; sosteníamos entonces que la intervención de Colin Powell en el conflicto de Perejil, lejos de ser neutral, beneficiaba ampliamente las posiciones de Marruecos, pues, no en vano, hasta ese momento Perejil era, indiscutiblemente, territorio de soberanía española y, a partir de ese momento, España seguía siendo titular de esa soberanía… pero se comprometía a no demostrarla.

Powell, por cierto, tres años después, en una entrevista concedida a QG, una pequeña publicación norteamericana, a la pregunta del redactor sobre el “incidente de Perejil”, contestó que “se trata de una pequeña y tonta isla a la que tuve que dedicar dos días de mi vida”. Hay que recordar que la intervención se produjo a propuesta de la ministra Ana de Palacio, amiga personal de Powell.

Dado que, a partir de ese momento, Aznar estrechó sus vínculos con la administración Bush, dio la sensación de que nuestra teoría era incorrecta. Para bien o para mal, el tiempo nos ha dado la razón: EEUU estaba reforzando inexorablemente su peso en Marruecos y desligándose progresivamente de la alianza con España. Esto proceso fue reconducido por Aznar en su segundo mandado (2000-2004), pero, al llegar al poder ZP y con sus errores y faltas de tacto diplomático, volvió a salir a la superficie la tendencia de la política exterior norteamericana favorable a Marruecos.
ZP en Marruecos. Un oso hormiguero en el Polo Sur.
Uno de los primeros gestos de ZP en los que voluntariamente evidenciaba, su ruptura con la política exterior aznarista, fue a Rabat, poco después de las declaraciones de Powell sobre Perejil.

El Grupo de Estudios Estratégicos elaboró una nota a raíz de esta visita, de la que entresacamos los siguientes párrafos: “Los diplomáticos, mejor que nadie, saben que las palabras las carga el diablo y que pueden ser todo menos inocentes. Las recientes declaraciones del Secretario de Estado americano a la revista GQ sobre Perejil, islote que califica de ridículo, así como su laboriosa mediación entre Rabat y Madrid, ni son espontáneas ni serán anodinas. Al contrario, sólo pueden interpretarse como un claro gesto de distanciamiento crítico respecto al actual gobierno español y como un aviso de que Estados Unidos, tras la defección española del campo de los aliados, encuentra en el reino de Marruecos un interlocutor más fiable. (…) La graciosa visita de Zapatero al monarca alauí, pletórica de concesiones a las posturas marroquíes sobre casi todo, incluyendo el Sahara, puede que se vea enfrentada a esta nueva realidad muy pronto. De hecho, la lectura que se hizo desde Maruecos de la misma no podía ser más desesperanzadora para los intereses nacionales españoles, pues tras el archifamoso “nuevo talante” de Zapatero, allí se entrevía debilidad, desinterés y apaciguamiento”.

La nueva política africana de EEUU

En realidad, lo que había ocurrido es que los EEUU habían aprobado una nueva política exterior en África, que incluía acuerdos preferenciales con Marruecos. Mientras Aznar estuvo en el poder, éste acercamiento fue discreto, mesurado y prudente, pero cuando todo cambió el 14-M. A partir de entonces, el apoyo de EEUU a Marruecos pasó a ser una opción estratégica, vertiginosa y transformada, como efecto colateral deseado, en un gesto de distanciamiento hacia el gobierno ZP.

Dos meses después del triunfo limitado de ZP el 14-M, ya era evidente que, a todas luces, Marruecos se estaba convirtiendo el aliado preferencial de EEUU. El reino alauí había firmado con EEUU el 15 de junio de 2004, un tratado por el que se constituía una zona de libre comercio entre los EEUU y Marruecos. El acuerdo había sido lanzado en abril de 2002 (el incidente de Perejil data de julio de ese año) por parte del rey de Marruecos, Mohamed VI y el presidente de los EEUU, George W. Bush. De esta forma, Marruecos, se convirtió en el primer país africano en tener un acuerdo de este tipo con los EEUU, país que solamente había firmado acuerdos similares con sus vecinos (Canadá y México) o con países con los que mantenía relaciones estratégicas privilegiadas (Israel y Jordania).

No se trata solamente de un acuerdo económico. De hecho, EEUU apenas es el sexo socio comercial de Marruecos y el volumen de exportaciones de éste país hacia EEUU es solamente del 3%; apenas nada comparado con el 69% de la UE. Tampoco las compras de Marruecos a EEUU son significativas (un 3,1%), ni justifican un acuerdo de este tipo. Seamos claros: el acuerdo es, en primer lugar, un paso en el diseño estratégico de EEUU en relación a África y en segundo lugar, un desplante al gobierno ZP. Pero el rutilante jefe de gobierno español no lo vio así y quiso quitar hierro al asunto, como veremos.

Pocas semanas antes del acuerdo EEUU-Marruecos, el 14 de marzo de 2004 el diario “El País” publicaba el articulo "Washington amplía la lucha antiterrorista a los países del Sahel", en el que describía el proyecto “Iniciativa Pan Sahel”, que EEUU había puesto en marcha para "equipar, entrenar y coordinar a las fuerzas de seguridad de Mauritania, Malí, Chad y Níger en la que también aparecen involucrados Argelia, Marruecos y Túnez".

En esas fechas, el diario argelino “Le Quotidien” de Oran revelaba la celebración, a principios de abril y en una base estadounidense en Alemania, de una cumbre antiterrorista en la que participaron los jefes de los ejércitos de Chad, Malí, Marruecos, Mauritania, Níger, Senegal y Túnez. En esa cumbre, el general Charles Wald, comandante en jefe del Comando Europeo de ejercito estadounidense, fue el encargado de exponer el plan establecido por el Pentágono "para la seguridad de la región del Magreb y del norte de África“. Una vez más, el antiterrorismo era utilizado por los EEUU para reforzar su presencia en determinadas zonas de interés estratégico. Este plan, además del equipamiento, entrenamiento y coordinación de las fuerzas militares y policiales, incluía cooperación en la organización de patrullas conjuntas y una cláusula de ayuda automática en caso de ataque terrorista.

La Iniciativa llevaba aparejada el establecimiento de bases militares estadounidenses en la zona. En la zona argelina de Tamanrasset, por ejemplo, la Agencia Nacional de Seguridad de EEUU, la NSA, acabada de instalar una base de escuchas electrónicas de la Red Echelon. Y en el momento de escribir estas líneas, el Pentágono negocia bases logísticas para su aviación en Senegal y Uganda, al mismo tiempo que se contemplan nuevos acuerdos militares con Argelia, Túnez y Marruecos y la presencia militar norteamericana en Mauritania y el Chad se ha consolidado.
Es evidente que la “guerra contra el terrorismo” es una mera excusa y que todas estas maniobras tienen que ver con la política africana de la administración norteamericana implantada aprobada ya desde los tiempos de la administración Clinton y, por tanto, muy anterior al inicio del extraño “terrorismo internacional”. El Secretario de Comercio de Clinton, R. Brown, lo sintetizó claramente y con una brutalidad digna de un bisonte, en 1996: "La era del dominio económico y de la hegemonía comercial de Europa en África ha terminado. África nos interesa". No es raro, por tanto, que, desde esa época, la influencia francesa en Marruecos haya ido declinando, mientras, paralelamente, se la presencia norteamericana se haya ido reforzando.

La administración Clinton se había fijado en África después de cinco años de desinterés por este continente. Mientras duró la Guerra Fría, los países africanos ribereños, situados en la ruta del petróleo, fueron cortejados tanto por EEUU como por la URSS, pero cuando ésta última potencia se desplomó, África fue olvidada y, literalmente, arrojada fuera de la historia. Luego se descubrieron bolsas de petróleo en la Costa Atlántica africana, en especial en el Golfo de Guinea y, a partir de estos hallazgos, como era de esperar, se redefinieron los intereses norteamericanos en la zona. La Estrategia de Seguridad Nacional, emitida en septiembre 2002 –ya bajo la administración republicana- convirtió oficialmente a África en "una prioridad para la seguridad nacional" estadounidense.

Como veremos en el capítulo siguiente, frente a las costas del África occidental se encuentran gigantescos yacimientos petrolíferos. El control de tales yacimientos hará disminuir la dependencia norteamericana de los yacimientos controlados por los países de la OPEP y de los yacimientos de Asia Central. Los analistas calculan que en apenas ocho años, los EEUU importarán una cuarta parte de sus necesidades petrolíferas de África Occidental. Pues bien, en esa zona se encuentran, tanto las costas del Sáhara Occidental, como el archipiélago canario.

La reacción del gobierno ZP

Resultaba evidente que los acuerdos Marruecos-EEUU apuntaban directamente contra España. El problema es que el nuevo gobierno socialista carecía de política exterior digna de tal nombre (y sigue careciendo en el momento de escribir estas líneas). El viaje de ZP a Rabat y la firma de acuerdos bilaterales que beneficiaban particularmente a Marruecos, daban la sensación de un clima de entendimiento que, en realidad, era una ficción. Marruecos buscaba la alianza con un “gran hermano” y EEUU tenía intención de penetrar en zonas que hasta ese momento habían pertenecido al ámbito francófono.

No es raro que Paulino Rivero, en nombre del Grupo Parlamentario de Coalición Canaria, preguntara al gobierno "en qué medida puede afectar a los acuerdos alcanzados por los Gobiernos de España y Marruecos, el pasado 24 de abril en Casablanca, la designación del Reino alauí como aliado privilegiado de EEUU". En su respuesta, visiblemente turbado, Zapatero recordó que "a raíz de ese encuentro con el Rey de Marruecos, las relaciones con el país vecino han mejorado de manera clara", recordó que ha habido ya contactos ministeriales entre los dos Ejecutivos, y se ha "intensificado" la cooperación en los ámbito económico, de seguridad, en la lucha contra la inmigración ilegal y contra el terrorismo. Destacó que las relaciones de Marruecos con Estados Unidos "vienen de hace muchos años", y explicó que ese acuerdo se suma al que Washington tiene con otros países de la región, como Egipto, Israel o Jordania, y con Filipinas, que también tiene ese estatus, en una colaboración que en el plano militar data de 1982. "Todo lo que sea que países como Marruecos avancen en la modernización, en la apertura y en una mayor relación con el mundo occidental, sin duda es bueno para España y para Marruecos", dijo el presidente, quien concluyó que, por todo ello su "valoración de ese acuerdo es una noticia favorable". Rivero, por su parte, terminó expresando –no sin razón- su preocupación por ese acuerdo con Estados Unidos, con el levantamiento de restricciones a la venta de armas, a lo que sumó unas maniobras militares conjuntas en la zona. En realidad ZP había mentido en el mejor de los casos o se había equivocado en el peor: EEUU no tenía acuerdos del mismo nivel a los firmados con Marruecos con los países que sostenía y, por lo demás, en los meses siguientes resultó evidente que la “cooperación marroquí” en materia de inmigración (por no hablar de lucha contra el narcotráfico) era absolutamente nula hasta el punto de que en octubre de 2005, una delegación de la UE hubo de viajar a Rabat tras la “crisis de las vallas”…

En cuanto a la alusión a las maniobras militares, efectivamente, tuvieron lugar entre el 11 y el 15 de julio del 2004, en aguas atlánticas entre el Archipiélago de Madeira y la costa occidental marroquí, participaron la VI Flota norteamericana, y unidades navales españolas y e italianas, entre ellas los portaviones Príncipe de Asturias y Garibaldi. El punto álgido de la operación fue el desembarco de fuerzas terrestres en las inmediaciones de la localidad de marroquí de Tan-Tan, apenas a doscientos cincuenta kilómetros del Archipiélago Canario.

No se trataba de un inocente war game; la maniobra respondía a la eventualidad de un conflicto en el interior de Marruecos –verosímilmente, un vuelco político causado por la acción de extremistas islámicos- o bien, una convulsión en la zona del Magreb que, inevitablemente acarrearía una intervención norteamericana en la fachada atlántica del Norte de África. La presencia española en estas maniobras era paradójica, pero justificada en nuestra presencia dentro de la OTAN y, por tanto, en la defensa del flanco sur de la Alianza Atlántica. Pero había un detalle que era preciso no olvidar: las maniobras habían sido programadas con anterioridad a la derrota de Aznar…

El acuerdo bilateral visto desde Marruecos

Oficialmente, en Marruecos el acuerdo bilateral fue aplaudido por la clase dirigente considerando que tendría importantes repercusiones en el plano institucional, reflejados en una mayor apertura de la economía marroquí sobre el mercado internacional y un apoyo para las reformas económicas en curso. Económica y comercialmente, los medios de comunicación oficiales convenían en que significará “una mayor penetración en el mercado americano, un incentivo para los inversores extranjeros y un refuerzo de la vocación de plataforma del país en el cruce de las grandes rutas comerciales”, tal como publicó un editorial oficial. En el plano político se alardeó que este acuerdo concederá una “neutralidad benevolente” por parte de EEUU, o, dicho con otras palabras, un apoyo a las políticas marroquíes en el Sahara y un contrapeso a la influencia política y comercial de la UE en las relaciones con Marruecos. Los medios de comunicación oficiales pudieron hablar, en rigor, del nacimiento de un “partenariado estratégico” entre los dos países.

Sin embargo, hubo aguafiestas que veían en el acuerdo un perjuicio para Marruecos. El nuevo acuerdo, según temen muchos marroquíes, hará que los medicamentos genéricos que se necesitan en la lucha contra el Sida resulten ahora menos accesibles que en EEUU. Según la Association de Lutte contre el Sida (Asociación de Lucha contra el Sida) de Marruecos, un organismo público para la lucha contra esta enfermedad, el acuerdo podría incrementar de 20 a 30 años la duración efectiva de la protección de patentes en ese país. Por su parte, el Premio Nobel de Economía del 2001, Joseph E. Stiglitz, explicó que “en materia de telecomunicaciones, tanto en Marruecos como en Chile y en otras partes del mundo hemos hecho [los EEUU] unas exigencias (como las relativas a la utilización de instalaciones de transmisión y a la venta en bloque de capacidades de transmisión) a las que con seguridad nos habríamos opuesto si a alguien se le hubiera ocurrido tratar de imponérnoslas a nosotros. Desde el punto de vista del mundo en desarrollo, se ha tratado de unas negociaciones extraordinariamente desequilibradas, con toda la balanza inclinada a favor de los intereses estadounidenses”.

Samir Gharbi, recordó el acuerdo era mucho más estratégico para los EEUU que para el país magrebí. La oposición, e incluso algunos medios del Istiqlal, tenían la certeza de que, más que un acuerdo bilateral, era un primer paso dentro de la estrategia presentada por George W. Bush para el que el Gran Oriente Medio, empezaba en Marruecos (del cual era su fachada atlántica) y dentro del objetivo de construir una zona de libre comercio en Oriente Medio (MEFTA). Según Robert Zoellick, representante de Comercio Exterior de EE UU, este acuerdo es “un ejemplo concreto del compromiso americano para apoyar a las sociedades musulmanas tolerantes y prósperas”… olvidando que suponer que la sociedad marroquí es “tolerante y próspera” resulta mucho suponer.

Con el Sáhara en el fondo

El ministro de Comunicación marroquí y portavoz gubernamental, Mohamed Benabdellah, glosando el tratado bilateral EEUU-Marruecos, afirmó que “esta decisión es un indicador del lugar que ocupa Marruecos, de su papel estratégico y una marca de consideración a las reformas políticas, económicas y sociales emprendidas por el rey Mohamed VI”. Pero, retórica aparte, este estatus permitirá al reino alauíta optar a contratos militares estadounidenses, investigaciones militares y programas de desarrollo controlados por el Pentágono.

El eje Marruecos-EEUU no era nuevo; ZP tenía razón en recordarlo en su respuesta a Paulino Rivero; desde hacía décadas se venían realizándose maniobras militares conjuntas entre ambos países, pero nunca como hasta ahora –y esto era lo realmente nuevo- esta relación había sido privilegiada y aparecía en un momento de dificultades en las relaciones hispano-norteamericanas.

El 2004, los EEUU habían aprobado la concesión de 53,8 millones de dólares para Marruecos (6 millones en concepto de ayuda al desarrollo, 20 destinados al Fondo Económico de Apoyo, 6 para vigilancia aduanera y 20 en concepto de cooperación militar para la financiación de equipamiento y el resto para formación militar). En total, durante el periodo 2002-2004, la ayuda militar norteamericana a Marruecos se había elevado a 50 millones de dólares, pero, tras la aprobación de los nuevos acuerdos con EEUU, la ayuda se había duplicado.

La nueva directriz de política exterior norteamericana de 1995, centraba su atención en África, como hemos dicho, y más en concreto, en la llamada “franja de Sahel”. Desde 2004, los EEUU han aumentado discretamente su presencia militar en esa zona: han enviado contingentes militares a Malí y a Djibuti. El cerebro de esta política es Paul Wolfowitz quien, una vez más, utiliza como excusa para implantar la Iniciativa Pan-Sahel, la lucha contra el terrorismo. En el fondo, la estrategia norteamericana de aproximación a Marruecos tiene mucho que ver con esta iniciativa y no es una simple operación de represalia contra la España de ZP, pero mientras, bajo el gobierno de Aznar, el plan estaba contenido gracias a la “fiabilidad” demostrada por el dirigente popular, el nuevo gobierno español no ha logrado despertar más que recelos, desconfianza y, tras la retirada de Irak, deseos de revancha.

La dimisión de James Baker como negociador especial de NNUU en el Sáhara, tiene mucho que ver con este nuevo capítulo en las relaciones diplomáticas entre EEUU y Marruecos. Es la mejor muestra de apoyo de EEUU a las tesis marroquíes, tal como subrayó el diario “Aujourd´hui le Maroc”. El ministro de Exteriores de este país, Mohamed Benaisa, declaró que la marcha de Baker es “un éxito de la tenacidad de la diplomacia marroquí”, o lo que es lo mismo, la aproximación a una solución para la cuestión saharaui negociada con Argelia y fuera del marco de las NNUU.

ZP y los EEUU

Desde que ZP era candidato in pectore a la jefatura del gobierno, sus relaciones con la administración Bush no fueron nunca un baño de rosas. Todavía, en el Departamento de Estado, se recuerda su imperturbable posición de “sentado” al paso de la bandera de las barras y estrellas, verdadero sacrilegio para una nación que reverencia a su enseña nacional. La cosa no mejoró cuando ZP, en una de sus primeras decisiones al frente del gobierno, retiró al contingente español destacado en Irak, apenas 1500 hombres, pero cuya defección causó impacto, especialmente en el Pentágono. Nada ayudó la grabación de Pepe Bono llamando “gilipollas” a Blair, el fiel y sufrido aliado anglosajón. Peor fue cuando ZP se fotografió junto a Chiraq y Schröder, anunciando un increíble eje “hispano-franco-alemán” que era visto por los estrategas norteamericanos como una nueva ofensa. En ese clima antiamericano producto de la ingenuidad y bisoñez política de ZP, durante la cumbre de la OTAN, España apoyó el veto francés a la propuesta de Donald Rumsfeld de satisfacer las peticiones de Hamid Karzai, primer ministro afgano, quien había solicita la intervención de la recién creada Fuerza de Respuesta Rápida. Poco antes, Zapatero accedido ante Francia a variar nuestra política en relación a la “cuestión saharaui”, tradicionalmente apuntalada en las resoluciones de las Naciones Unidas, a favor del Plan Baker y de la negociación directa entre Marruecos y el Frente Polisario. Con ZP y Moratinos al frente de Exteriores, España propuso la celebración de una conferencia cuatripartita para el Sahara, con Francia, Argelia, Marruecos y España. EEUU no aparecía por ninguna parte. Para colmo, en la Cumbre de Bruselas, el debate sobre el reparto de votos correspondiente a los distintos países europeos en el marco de la Constitución, concluyó con el agradecimiento de ZP a Francia por haber rebajado nuestra presencia institucional y situarnos al frente del pelotón de los pequeños, sin capacidad de vetar las decisiones de los tres grandes, una decisión que todavía no se ha valorado lo lesiva que puede llegar a ser en el futuro. Acto seguido, ZP entendió que el antiamericanismo, más o menos visceral, costaba caro, especialmente cuando el respaldo franco-alemán era tibio, sino inexistente. Y fue entonces cuando empezó a dar marcha atrás. Pero ya era demasiado tarde. La administración norteamericana había adoptado la estrategia del ninguneo, especialmente tras la victoria por goleada de Bush en las presidenciales del 2004.

La recomposición de la política exterior hacia EEUU

La tarea de recomposición de la política exterior española en relación a EEUU fue, a partir de entonces, una obra de titanes, raza a la que ni ZP ni Moratinos, ni mucho menos Bono, pertenecen. Los tres pasaron del antiamericanismo primario, a deshacerse en elogios hacia la administración Bush, en especial a partir de su victoria sobre Kerry (con quien, por otra parte, también hubiera costado restablecer la normalidad a la vista de que su postura ante Irak era idéntica a la de su oponente). Por supuesto, la administración norteamericana permaneció ajena a estas lisonjas y al peloteo, cada vez más engolado, procedente de la España socialista. Hacia principios de 2005, cuando ya se había producido la victoria de Bush (en la que ZP no quiso creer hasta el último momento), el gobierno español comprendió que estaba ante el abismo: el antiamericanismo cuesta caro, no sólo en contratos de mantenimiento de la VI Flota, sino en cuestiones internacionales. Era algo que Aznar ya había calculado: prefería arrostrar la impopularidad de la opción proamericana en la guerra de Irak, al riesgo de que Marruecos, pudiera presionar a España, gozando de una alianza preferencial con el coloso transoceánico, mientras que nuestro país encontraba indiferencia en la UE, sino hostilidad de Francia en la política norteafricana.

El problema para ZP era que la política del peloteo no servía para nada si no iba acompañada de gestos reales: reenviar tropas a Irak, por ejemplo, o apoyar la propuesta norteamericana de que la OTAN interviniera directamente en ese país, o rompiendo todo vínculo con Fidel Castro y Chávez, sin ir más lejos. ZP hubo de limitarse a prometer un aumento de la presencia española en Afganistán, gesto a todas luces limitado e insuficiente que, por supuesto, no logró seducir ni a Rumsfeld, ni a Condoleezza Rice, ni mucho menos a Bush.

En el momento de escribir estas líneas, la política del peloteo y la melosidad es el límite que puede seguir el PSOE en su política hacia EEUU. Cualquier otra actitud tendría un coste electoral tan rematadamente alto que hundiría a ZP en el abismo de las encuestas como nunca se hubiera visto desde los tiempos de UCD en 1983. Esto sin hablar, naturalmente, de la oposición que encontraría en sus socios –no olvidemos la precaria situación de ZP en el parlamento- que, sin asumir posiciones de gobierno, pueden permitirse el lujo de practicar el consabido antiamericanismo primario habitual en la izquierda y garante de cierta cuota electoral: desde Carod-Rovira hasta Llamazares, desde Joan Saura hasta Maragall y sus excentricidades. Y, sin hablar, por supuesto, de las relaciones con Francia y la Alemania de Angela Merkel, a la que ZP, llamó imprudentemente “fracasada” en la noche de las elecciones generales germanas, infantilaza que el PP se encarga regularmente de recordar a la opinión pública. Cualquier corrimiento de posición de ZP hacia EEUU, podría acarrear consecuencias graves en Europa. Da la sensación de que ni ZP, ni siquiera Moratinos, ni, por supuesto Bono, se daban cuenta de la situación y de lo que estaba (y está) en juego. La política internacional no es solamente el reino de las palabras, sino el imperio de los hechos. Y, en este sentido, el gobierno español, tiene un pobre balance que ofrecer al Departamento de Estado Norteamericano. Desde luego, mucho menos que el vecino reino alauíta.

ZP, al intentar liquidar al aznarismo en todos los terrenos, al enmendar la plana completamente a la política exterior del PP, ha chocado innecesariamente con EEUU y, lo que es peor, sin pedir contrapartidas al eje franco-alemán, ha mostrado debilidad en Europa creyendo que las simples alineaciones y los apretones de manos bastan para modificar las correlaciones de fuerzas. Tras el efusivo saludo a Chirac y a Schröder, siguió la disminución del peso de España en la Unión Europea; es decir, la realidad.

Tal es el balance de la gestión de ZP en relación a EEUU. Mientras esto ocurre, Marruecos ha seguido reforzando inexorablemente su alianza con norteamérica.

El chantaje marroquí en acción

El 4 de octubre del 2005, mientras se desarrollaba el dramático asunto de los subsaharianos asaltando las vallas fronterizas de Ceuta y Melilla, la diplomacia marroquí dejó grabados en mármol, dos mensajes en relación al futuro de las relaciones con España. En nuestro país, la prensa, preocupada por el impactante drama de los subsaharianos, apenas dio cuenta de tales mensajes. Uno de ellos afectaba directa y exclusivamente a España: era la petición de iniciar conversaciones sobre el futuro de Ceuta y Melilla; el otro era el habitual llamamiento marroquí a la Unión Europea: una nueva petición de ayuda para superar las situaciones de subdesarrollo que generan las corrientes migratorias. Ambas propuestas iban unidas y, en el fondo, se trataba de un verdadero chantaje: a cambio del dinero ingresado en las arcas marroquíes, la monarquía alauí se comprometería a no resucitar el tema de Ceuta y Melilla durante un tiempo a establecer y a regular la presión de las pateras y los subsaharianos asaltando las vallas fronterizas. Si el dinero pedido no aparece en los próximos meses (escribimos esto el 15 de octubre de 2005), el chantaje se hará efectivo: Marruecos internacionalizará la reivindicación sobre Ceuta y Melilla y hará la vista gorda al tránsito de ilegales subsaharianos, e incluso, estimulando la inmigración a España entre su propia población.

¿Cuáles son los problemas que plantean las propuestas marroquíes? Fundamentalmente dos: la primera es que cualquier ayuda enviada, tanto a Marruecos como al África Subsahariana, se pierde por el camino y va a parar a los bolsillos de los oligarcas locales. Para que una ayuda de este tipo fuera eficaz, haría falta que se distribuyera con un control directo europeo; un control, que necesariamente pondría en duda la soberanía, independencia y, por supuesto, la honestidad de los gobiernos africanos, empezando por Marruecos. La segunda dificultad que plantea la petición de ayuda es que, históricamente, siempre, en los países árabes, los apoyos recibidos de Occidente, han sido utilizados como excusa para estimular el fundamentalismo islámico. Estas ayudas, habitualmente tienen como efecto apuntalar a regímenes altamente impopulares, verdaderas dictaduras de sátrapas locales, que generan más y más represión y, por tanto, más y más oposición. Desde el momento en que el marxismo y los partidos comunistas fueron a parar al basurero de la historia, los únicos movimientos capaces de movilizar energías de protesta contra las dictaduras locales, han sido los fundamentalistas islámicos.

Hay que recordar que Felipe González ya concedió cuantiosas ayudas a Marruecos y que la propuesta de un “Plan Marshall” para África del Norte fue una de las conclusiones de la Conferencia Mediterránea de Barcelona y de la peripatética Alianza de Civilizaciones propuesta por ZP. En definitiva: apaciguar mediante el engrose de los bolsillos de los sátrapas locales. Una mala política a medio plazo.

Pepe Bono: “antes morir que fallecer”

Había una noticia peor para España: tener un ministro de Defensa, pacifista. El acabose…

A mediados de mayo de 2005, el Ministro de la Defensa, Pepe Bono realizó una gira por EEUU intentando explicar la inexplicable política exterior española e intentando zurcir los desaguisados del primer año de gobierno socialista. En el curso de una rueda de prensa pronunció una frase que causó conmoción al otro lado del océano: “prefiero morir a matar”, frase que, era mucho más paradójica pronunciada por un presunto ministro de la Defensa e incluso, podía ser considerada como un insulto, habida cuenta de que buena parte de sus interlocutores norteamericanos eran militares. El militar, por definición, ha jurado bandera y está dispuesto a morir y a matar en defensa de su patria. La actitud de Bono era encomiable, especialmente desde el punto de vista del cristianismo primitivo, pero no era aceptable desde su puesto de ministro de la Defensa. Y, además, era una exageración notoria: sólo un tonto, en el siglo XXI, podía preferir morir a manos de cualquier desaprensivo que matar en defensa propia y sólo un tonto muy tonto podía renunciar a arriesgar la vida propia y la ajena ante una amenaza contra él, su familia o su comunidad. La frase de Bono era peor que un error, era, en el mejor de los casos, una mentira, y el peor, un insulto a los interlocutores. A pesar de que su padre fuera falangista.

Y, por supuesto, en aquel viaje en el que se trataba de sondear a los americanos sobre la compra de distinto armamento y conseguir que, mediante la vía mercantil, no se atenuaron las fricciones entre el gobierno ZP y la administración Bush; tampoco se habló del tema esencial: Marruecos. Bono había firmado la cesión de una partida de carros de combate norteamericanos M-60, una de cuyas cláusulas prohibía que se desplegaran en Ceuta y Melilla.

Los militares norteamericanos y los funcionarios del Pentágono que se entrevistaron con Bono debieron pensar qué tipo de ministro de defensa era aquel que en caso de un ataque por sorpresa, fiel a su precepto de antes morir que matar, ordenaría una retirada inmediata. No sabían que, por aquellos mismos momentos, el gobierno ZP ya era conocido por muchos como el de la “retirada preventiva” en cualquier terreno: frente a Maragall y su Estatuto, frente a ETA, frente a Marruecos, frente a los problemas con la UE y así sucesivamente.

Hay momentos y situaciones en los que es preciso arriesgar la vida y otros en los que se trata, simplemente, de asegurar la salvaguardia y la integridad territorial de una nación. Lo primero corresponde a los militares, lo segundo al responsable de la defensa: ¿qué ministro era ese que, si era coherente con sus palabras, debería ceder a cualquier amenaza contra nuestro espacio nacional? Un pobre diablo extraviado en una cartera para la que no daba el perfil. Lo peor de toda esta historia, es que, en Marruecos, saben perfectamente que al frente de la defensa española está alguien sin el talante –también existe un talante negativo- suficiente para asumir los costes –siempre duros- que implicaría un conflicto por Ceuta, Melilla o Canarias.

(c) Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es

Gaudí y la masonería - El código Gaudí desvelado, libro de E. Milà

Gaudí y la masonería - El código Gaudí desvelado, libro de E. Milà

RedacciónQuienes han situado a Gaudí en la vía de la santificación, han olvidado al “joven Gaudí”. Entre 1870 y 1882, el arquitecto estuvo relacionado con los círculos masónicos, socialistas utópicos, anarquistas, federalistas y republicanos. El “joven Gaudí”, ha sido deliberadamente olvidado en beneficio del Gaudí devoto de su madurez. Y, sin embargo, durante toda su vida, Gaudí mantuvo presentes en sus construcciones, los símbolos y las ideas que aprendió en su juventud.

Este libro muestra a un Gaudí desconocido, pero no por ello menos real. El libro de inicia con el proyecto de Restauración de Poblet, abordado por Gaudí en su primera juventud, donde está enterrado el fundador de la masonería española, el Duque de Warton. El autor muestra el panorama socio-político de la ciudad natal de Gaudí (Reus) capital catalana de las tendencias masónicas y federalistas de la época. Posteriormente sigue repasando los primeros trabajos del arquitecto para los cooperativistas y francmasones de la Cooperativa Obrera de Mataró, para el Ayuntamiento de Barcelona, controlado por la masonería, su extraño servicio militar, sus amistades, su participación en tertulias anticlericales junto a notorios masones, su trabajo en el parque de la Ciudadela junto a los hermanos Fontseré, altos dignatarios del a Gran Logia Simbólica Regional de Catalunya.

Pero lo que evidencia el vinculo entre Gaudí y las sociedades iniciáticas de su tiempo, es el simbolismo implícito en sus construcciones: si en su juventud, Gaudí compartió los ideales masónicos, en su madurez, junto al catolicismo, hizo suyas las opiniones del Conde de Güell sobre la sinarquía. Y, en este sentido, el Park Güell es el resumen ideológico-estético de las ideas de Gaudí y Güell. Ernesto Milà ha realizado por primera vez un estudio completo del simbolismo del Parque de Güell, demostrando los vínculos con las ideas sinárquicas de Saint Yves d’Alveydre. Es lo que el autor llama “el código Gaudí”.

En un anexo final, el autor muestra el origen de las extrañas peculiaridades nutricionales e higiénicas de Antonio Gaudí, tributarias de los textos de Sebatián Kneipp, uno de los fundadores de la hidroterapia. Ernesto Milà niega que Gaudí viviera como un mendigo en los últimos años de su vida y demuestra que sus hábitos de vida derivaban de la lectura de Kneipp.
Datos técnicos:

Título: Gaudí y la Masonería
Subtítulo: Los pasos perdidos del arquitecto (1870-1872)
Autor: Ernesto Milà
Páginas: 285 + 16 de ilustraciones
ISBN: 84-934118-2-5
P.V.P. 18,00 €
Pedidos: pedidospyre@pyrelibros.com

ESTUDIA… ¡PERO YA¡ - Tú puedes triunfar en los estudios

ESTUDIA… ¡PERO YA¡ - Tú puedes triunfar en los estudios

Redacción.- España es el país de la Unión Europea con un mayor índice de fracaso escolar. No es por casualidad; en la enseñanza en España no hay no hay ninguna asignatura en la que se enseñe a estudiar. El alumno pasa de la preescolar a la Universidad sin haber recibido nociones de cómo estudiar. Este libro cubre ese vacío.

Las técnicas para aprender a estudiar son radicalmente simples y pueden ser asumidas fácilmente por cualquier estudiante. Este texto resume las técnicas de estudio más eficaces y contrastadas que han sido ensayadas por pedagogos racionalistas y centros de estudio de vanguardia.

Pol Ubach enseña a estudiar sin agotarse, racionalizando esfuerzos, previendo esfuerzos, evitando pérdidas de tiempo y sistematizando el trabajo del estudiante. En su primera parte, el libro enseña a racionalizar los tres pilares de la voluntad: Inteligencia, Voluntad y Memoria. Se enseña, así mismo, a desarrollar estos tres pilares, mediante juegos de ingenio, prácticas mnemotécnicas y ejercicios para el fortalecimiento de la Voluntad.

En la segunda parte se enseñan las técnicas de aprovechamiento del tiempo de estudio: la planificación del curso, cómo tomar apuntes y sistematizarlos, las distintas técnicas para preparar un examen. Particular interés tiene el capítulo que enseña a leer mejor y más rápido. Finalmente se enseña técnicas de trabajo en grupo, como abordar exámenes orales o desarrollar temas a viva voz, así como las pautas de vida que deben acompañar el máximo rendimiento en los estudios.

Este libro te enseñará las técnicas de estudios, pero eres tú quien debe ponerlas en práctica. En sus 150 páginas te enseñarán a optimizar tu esfuerzo y aprovechar al máximo tu tiempo de estudio.
Pol Ubach ha escrito un manual, útil, no sólo para estudiantes, sino también para padres cuyos hijos tienen problemas de rendimiento académico. Gracias a esta obra podrán enseñarles los resortes y mecanismos para superar sus exámenes y aprender con más facilidad.

Datos técnicos:

Título: Estudia ¡pero ya¡
Subtítulo: Tú puedes triunfar en los estudios
Autor: Pol Ubach
Páginas: 145
ISBN: 84-934118-3-3
Editorial: PYRE – Colección Impacto – nº 5
P.V.P. 12,00 €
Pedidos: pedidospyre@pyrelibros.com

Una situación límite: el gobierno desbordado

Una situación límite: el gobierno desbordado

Redacción.- La hora de la verdad ha llegado para ZP, es decir, la hora en la que este país reconozca que carece de gobierno desde hace año y medio. En el fondo ZP es la quintaesencia de la “progresía” de los años 60-80, un producto político demodé, superado y fuera de lugar, para el que “to’ er mundo e güeno”… La reacción de ZP ante las avalanchas fronterizas ha sido tardía y "progresista"… esto es, ridícula.c Unos crean los problemas... los otros los soportamos.


“Zapatero al borde del abismo”, periodistadigital.com dixit.

Vale la pena leer el editorial de “El periodista digital” de hoy viernes 30 de septiembre. Entresacamos algunos párrafos: El presidente Zapatero parece superado por las circunstancias. Mientras las cosas rodaron de forma apacible, las frases huecas, la sonrisa eterna y el talante suave funcionaron, pero la llegada en tromba de los problemas serios ha puesto en evidencia la debilidad de un estilo de gobernar que se limita a las formas. En lugar de liderar, el jefe del Ejecutivo está contribuyendo a agravar la crisis con decisiones y tácticas carentes de realismo y sentido nacional”.

Sería difícil explicar con menos palabras, la situación real de ZP, un hombre desbordado por las circunstancias que, de un momento a otro, se derrumbará, quizás ante Driss Jetou, primer ministro marroquí, o quizás ante Pascual “Drink” Maragall, cuando le presente el “nuevo estatuto” catalán, receptáculo de todas las inconstitucionales posibles.

Y lo que es peor, tal como subraya el editorial de ABC: “Nadie debería extrañarse de que todos aquellos que, dentro y fuera del país, esperan pacientemente a que decaiga la fuerza del Estado español hayan olfateado, con instinto partidista, que se está viviendo una ocasión histórica para ajustar sus cuentas y obtener réditos a costa de la debilidad de un Gobierno en sus horas más bajas”.

Hace unos meses, en el peor momento de la regularización masiva, cuando se veía que no se iban a alcanzar las cifras anunciadas en múltiples ocasiones siempre a la baja, ZP lanzó la brillante idea de regularizar a aquellos inmigrantes que carecían de inscripción en el padrón municipal. A eso le llamó “empadronamiento por omisión” que no era sino una fórmula del viejo e irresponsable “papeles para todos”. Nosotros, desde este blog, respondimos que, por lo mismo, Zapatonto, era “asesino por omisión”, pues no en vano la presencia masiva de inmigración en nuestro país ha hecho aumentar:

- La conflictividad en la frontera de Ceuta y Melilla, con 8 muertos en menos de un mes.

- El aumento de la siniestralidad laboral que no puede ser explicada más que por esta causa y por la llegada de trabajadores extranjeros sin cualificación laboral, con otros hábitos culturales.

- El aumento de la siniestralidad en carreteras con accidentes mortales diarios en los que, inevitablemente, aparecen inmigrantes andinos con tasas de alcoholemia que hacen saltar los alcoholímetros.

- El aumento de la delincuencia juvenil, con la aparición de todo tipo de bandas étnicas auspiciadas por casi todos los conjuntos nacionales de inmigrantes.

- El aumento de la inseguridad ciudadana, que ha convertido desde las grandes ciudades a los pequeños pueblos en escenario de los ajustes de cuentas entre bandas rivales.

- El aumento del tráfico de drogas que ha convertido a España en el primer consumidor mundial de hachish y cocaina y donde la heroica turca se vende libremente como caramelos.

- El aumento de la violencia doméstica a causa de la entrada masiva de contingentes llegados de países que desconsideran a la mujer y tienen el hábito cultural de tratarla como una propiedad.

- El aumento del fracaso escolar y la caída en picado de la calidad de la enseñanza pública en España a causa del increíble aumento de la presencia de alumnos inmigrantes, poco integrados, sin dominar la lengua y sin interés en los estudio. Todo ello ha hecho que España esté a la cola del mundo desarrollado en España.

- El gigantesco déficit de la seguridad social, acumulado en los últimos años a causa de la llegada masiva de inmigrantes en precarias condiciones físicas, al aumento asindótico de los partos entre mujeres inmigrantes y los malos hábitos de vida de algunas comunidades inmigrantes.

- El aumento del precio de la vivienda que se ha mantenido, contra toda lógica, al haber entrado en los últimos 6 años, cinco millones de nuevos posibles compradores de viviendas.

- La bajada de la productividad a causa de la impreparación, falta de conocimientos y preparación laboral de la mayor parte de inmigrantes, que llegan a España como peones para aprender el oficio. Recordemos que la productividad es uno de los parámetros estudiados para recomendar o no inversiones.

- La formación de guetos de miseria e islotes culturales, cada vez más amplios, que van desplazando a la población española y constituyen verdaderas islas de no-Estado en donde ni la cultura, ni la hacienda, ni la lengua, ni la legislación vigente en España, están verdaderamente presentes.

Pues bien, nada de todo esto, que empieza a ser evidente incluso para los observadores políticos más remisos y hasta no hace mucho, partidarios del “papeles para todos”, todo esto no es perceptible ni para Zapatonto, ni para miembro alguno de esto ¿gobierno?

Lo grave es que, detrás de todo esto hay muertos. Resulta extremadamente lamentable, especialmente, la muerte de ocho inmigrantes en la verja fronteriza en el último mes. Es triste constatar que la regularización masiva de inmigrantes y la permisividad en esta materia, han ocasionado lo que podemos llamar un “efecto llamada permanente y ascendente”. Zapatonto, haciendo honor a su nombre, no lo percibe, por eso decimos ZP es “asesino por omisión” y si se nos apura “ZP es asesino por omisión de neuronas”.

Con Driss Jettu: “Aquí no pasa nada”

A estas alturas, no tener testículos suficientes para espetar al primer ministro marroquí, la verdad de la situación, es definitorio del carácter y de las posibilidades de ZP. En esta última cumbre hispano-marroquí, convocada cuando la sangre de los muertos en la frontera de Ceuta y Melilla, todavía no se ha enfriado y cuando la perplejidad de toda España ante las sucesivas oleadas masivas de asalto a la frontera, aun no se ha calmado, este momento, decimos, era bueno para que ZP apelada a los redaños y recordara:

- Que, contrariamente a lo pactado, cada vez pasan más inmigrantes ilegales desde Marruecos.

- Que, contrariamente a lo pactado y subvencionado, cada vez pasan más alijos de haschish y cocaína por la frontera sur.

- Que, contrariamente a lo pactado, Marruecos ni readmite a las legiones de menores de su nacionalidad, ni mucho menos a los subsaharianos detenidos en territorio español como ilegales.

- Que, contrariamente a lo pactado, Marruecos incumple sistemáticamente cualquier acuerdo que no le beneficie y, en especial, los convenios de extradición y cooperación antiterrorista, pues no en vano, no ha hecho nada por ampliar la investigación sobre los criminales atentados del 11-M.

En lugar de resaltar todos estos aspectos –lo único que un gobierno digno de tal nombre, hablaría en estas circunstancias- ZP se limita a repetir, cada vez con la sonrisa más congelada ¡que Marruecos está cooperando en materia de inmigración y que, gracias a esa cooperación, la entrada de ilegales ha disminuido! . Increíble pero cierto: estas palabras fueron pronunciadas ayer al término de la reunión con Driss Jettu.

Jettu, por lo demás, ha presentado una situación en la que es Marruecos quien sufre la presión migratoria. Esto es, hasta cierto punto cierto, pero hay algo que el lameculos de Mohamed VI ha olvidado: que las mafias marroquíes, singularmente vinculadas, al palacio real o bien al entorno de la familia real marroquí, se lucran hasta la saciedad de estas legiones de menesterosos. Para quien sabe cómo actúa la policía marroquí, sabe que la acumulación de menesterosos en la frontera podría evitarse.

El ejercicio surrealista en la frontera de Ceuta y Melilla

Lo que ocurre en la frontera de Ceuta y Melilla pertenece al mejor guión de una película surrealista:

- las ONGs, subvencionadas por el gobierno español, entregan guantes de jardinería a los inmigrantes situados en la parte marroquí para que no se hieran en el salto de la frontera;

- basta con poner un pie en territorio español para ser, de facto, inexpulsable, cuando lo lógico sería que, al vulnerar la integridad territorial español, la ley de extranjería y agredir a miembros de cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, bastara para colocarlos al otro lado de la frontera, después de un prudencial período de prisión. El drama del pobre diablo que se quedó colgado en la alambrada, no era tanto el dolor como la imposibilidad de poner un pie en España...

- Basta con simular un arañazo en la zona intermedia y dar unos cuantos gritos de dolor más o menos simulados, para que la Guardia Civil se vea obligada a introducir al inmigrante en territorio español, llevarlo al hospital… y convertirlo en inexpulsable.

- Dado que los inmigrantes se niegan a decir su nacionalidad verdadera, se convierten en inexpulsables por que según la ley de inmigración habría que devolverlos al país de origen… el gobierno ZP (y a la oposición, ya que estamos en eso) no se le ha ocurrido consensuar una pequeña reforma de la ley de inmigración que borrara esa absurda cláusula (no se hace para evitar la ruptura del apoyo de IU al gobierno Zapatonto).

- Dada la permisividad de la ley de extranjería, esos mismos que se niegan a explicar su nacionalidad (vaya usted a una comisaría o a Hacienda y niéguese a dar su DNI, verá en donde termina la jornada y con qué multas) son los primeros en solicitar “asilo político” lo que basta, en sí mismo, para bloquear el proceso de expulsión.

- Dados los dos tipos de “expulsiones” que los brillantes redactores de la ley de inmigración –expulsión normal y de urgencia- quienes no son expulsados de urgencia, no son, de hecho, verdaderamente expulsados, sino que cuentan con un papel que les garantizará haber estado en España en la próxima repesca.

- Dada la escasa superficie de Ceuta y Melilla, los inmigrantes son sistemáticamente trasladados en vuelos a territorio nacional y ubicados, principalmente en comunidades gobernadas por el PP (nada nuevo, por que en la anterior etapa era el PP quien los orientaba hacia comunidades gobernadas por el PSOE) con lo que, de hecho, ya están en territorio peninsular, siendo todavía más inexpulsables.

Pero lo más surrealista de toda la situación es que se diga que el problema no tiene solución: si la tiene, lo que no existe es voluntad política ni redaños en la entrepierna de ZP. Lo más surrealista es que se diga que la “situación mejora”, cuando la situación ha empeorado desde que a finales de agosto de 2004, Consuelo Rumi, habló por primera vez de la reforma de la Ley de Extranjería. Y la situación empeora. ZP, el hombre colocado por Polanco y por Maragall, el individuo gris, sin personalidad y sin ningún valor reconocible, sin fundamentos ideológicos ni culturales, fuera de un indefinido progresismo, hecho de eterna sonrisa, talante en sobredosis y poco más, no es capaz de reconocer lo que él mismo ha provocado: el caos.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Zapatero: ¡cobarde y vendepatrias!

Zapatero: ¡cobarde y vendepatrias!

Redacción.- En la noche del miércoles al jueves, las cosas han llegado a un límite que debería ser difícil de franquear en Ceuta y Melilla. Cuatro muertos (dos en la parte marroquí y dos en la española), 300 nuevos inmigrantes, más de un millar de menesterosos saltando la valla fronteriza, son el balance de una noche dura. Para colmo, ni el presidente de Ceuta, ni el de Melilla han sido invitados a la cumbre hispano-marroquí de Sevilla: ZP ya ha decidido la suerte de Ceuta y Melilla: hoy, allí, el sátrapa marroquí impone sus condiciones.

En España no hay ni poder ni gobierno

En toda África negra ha corrido una noticia: que en España hay un gobierno débil y cobarde por el que se puede entrar en la Unión Europea. Este clamor popular que ha recorrido desde Mauritania a Zimbawe, ha generado un formidable movimiento migratorio, que excede cualquier límite conocido hasta ahora. Es el doble “efecto llamada”: el que siempre está presente cuando los africanos miran los escaparates de consumo europeos, y el que ha generado el rumor verdadero de que existe un gobierno débil, incapaz y cobarde.

Repetimos: débil y cobarde, tal como advertíamos desde el mes de abril de 2004 cuando ZP dio su discurso parlamentario. En España, en este momento, aquí y ahora, no hay gobierno digno de tal nombre. La clase política está preocupada solamente por cuestiones absolutamente banales que no tienen nada que ver con la tarea de todo gobierno: mejorar las condiciones de vida de la población. Nuevos estatutos que nadie pide y que se elaboran de espaldas a la opinión pública y de cara a los intereses de la clase política, relaciones diplomáticas con países como Marruecos que solamente tienen como tema de discusión los intereses inversionistas de los grandes consorcios financieros y de la propia familia real española.

Cuando, desde hace dos meses, en la frontera de Ceuta y Melilla, legiones de menesterosos saltan cada noche sistemáticamente la frontera, y ¡el gobierno español no dice absolutamente ni una palabra, ni toma iniciativa alguna!, eso quiere decir, simplemente que en España no hay gobierno digno de tal nombre.

Resulta difícil no reconocer que la petición de las autoridades autónomas de Ceuta y Melilla es justa y necesaria: expulsión inmediata a Marruecos de los ilegales que logren saltar la valla fronteriza, en el momento en que ocurra. No hay absolutamente ningún argumento posible en contra: quien fuerza la legalidad de una Nación debe atenerse a las consecuencias y, pueden agradecer los ilegales, la generosidad de este país y de esta tierra que no les juzga por vulneración de una ley.

Un gobierno digno de tal nombre tiene como primera tarea la integridad de las fronteras nacionales: en España esa protección no existe. Estamos sometidos a una invasión diaria y sistemática en la que, a los que logran cruzar la frontera, se les premia además con un papel de expulsión que, en la práctica, es una garantía de inexpugnabilidad.

La cumbre de Sevilla: la mayor infamia de ZP

Desde hace años se vienen celebrando cumbres hispano-marroquíes. Hoy empieza la cumbre de Sevilla. Es tradición que en todas las cumbres, además del presidente de “gobierno”, asisten los presidentes de las autonomías “fronterizas” con el país con el que se cerebra la cumbre. Así pues, en esta ocasión, tocaba que asistieran los presidentes de Canarias, Ceuta y Melilla. Pero estos dos últimos no han sido invitados. No hace falta preguntarse por qué: el sátrapa de Rabat ha ordenado al bobo coriáceo de ZP lo que tenía que hacer. Nada de Ceuta y Melilla en una cumbre. Total… no hay ninguna duda de que Ceuta y Melilla serán entregados a Marruecos en apenas cinco años.

Resulta difícil imaginar una traición mayor al Estado y a la Nación española que la de entregar un pedazo de tierra a un país enemigo. ¿Enemigo? Un país enemigo es aquel que alberga sobre su territorio a legiones invasoras, sin hacer absolutamente ninguno de los esfuerzos que corresponden en derecho internacional.

No hay ninguna duda que en esta cumbre de Sevilla, ZP y Moratinos cederán una vez más. Eludirán tocar –su cobardía es congénita y extrema- cualquiera de los puntos verdaderamente importantes y dedicarán todo su tiempo a acuerdos económicos de dudosa importancia y, especialmente, a declarar que todo va bien. Y, esa es la cuestión, que nada va bien.

Recordemos que ni el rey, ni ningún presidente del Estado, en toda la historia de la democracia española, se han atrevido a ir a Ceuta y Melilla. ¿Por qué? Simplemente para no ofender al ”enemigo del Sur”, en otras palabras: por imposición, ayer de Hassan II, hoy de Mohamed VI. ¿Cómo es posible que las máximas autoridades de un país soberano siga las órdenes que le dicta su enemigo?

España no va bien, entre otras cosas, por que hubo un gobierno del PP que permaneció absolutamente pasivo ante la avalancha que se nos vino encima a partir de 1999, y luego un “gobierno” débil, cobarde y vendepatrias que ha acentuado esta tendencia hasta lo indecible.

Por cierto, la decisión de “enviar al ejército” (¿a qué ejército?) a la frontera de Ceuta y Melilla, realizada bajo presión de la UE, del dramatismo de la situación y de la hostilidad con que la opinión pública está recogiendo las noticias sobre la avalancha en las fronteras, es el último parche colocado por Zapatonto y sus dos ministros más estrafalarios, Bono y Moratinos, cuota de la subnormalidad en el gobierno.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo

"Zona de Descargas": Teoría sobre la Organización

"Zona de Descargas":  Teoría sobre la Organización

Redacción.- Se ha incluido en la “Zona de Descargas”, el folleto en PDF titulado “La Forja del Acero”, que agrupa distintos artículos sobre materia organizativa y otros inéditos, que se han ido publicando en las últimas semanas en infoKrisis y en la revista “Tierra y Pueblo”. En su conjunto, dichos artículos configuran lo que en un futuro, tras el pertinente debate, podrá ser considerado como una teoría sobre la organización. El texto consta de cinco partes, parte de las cuales ya han sido publicadas.

Descargar gratuitamente en "La Forja del Acero"

O bien en Zona de Descargas.

Sumario

La búsqueda de un modelo organizativo
Las distintas formas de organización desde 1945 hasta nuestros días


PRIMERA PARTE

El nacimiento de una teoría sobre la organización

I. La teoría leninista de la organización
II. La postguerra: Jeune Nation y el MSI
III. Las experiencias de Jeune Europe y del MJR
IV. El activismo organizado: Francia e Italia. Extraparlamentarios
V. La “lucha armada”: la experiencia de los NAR
VI. Anarco-fascismo recurrente
VII. El fracaso del modelo histórico
VIII. De la derecha nacional a la autonomía histórica
IX. La idea de la “Orden” y la “metapolítica”
X. El modelo organizativo del futuro

SEGUNDA PARTE

Hacia una teoría sobre la organización

Cuestiones previas
Introducción
I. Las líneas de rotura
II. La esencia de la lucha política en un marco democrático.
III. Más allá del liderismo. La organización democrática
IV. El militantismo ha pasado… pero ¿volverá?
V. El modelo Front Nacional y sus traslaciones en Europa
VI. E
El modelo Pym Fortune
VIII. El modelo más adaptado para España. Consideraciones previas.
El debate está abierto

ANEXO I:

La salida inmediata: estructurar el ambiente “en red”
Los cuatro elementos del modelo en red.
¿Quién dirige la red?

ANEXO II

El verdadero liderazgo político.
La tarea del liderazgo
Cómo emerge el líder
El líder y sus cualidades
El liderazgo en el siglo XXI

Sentencia Célula Al Qaeda: confirmado el esperpento

Sentencia Célula Al Qaeda: confirmado el esperpento

Redacción.- Tal como preveíamos en el mes de julio, la sentencia sobre la célula española de Al Qaeda, no ha confirmado ninguna de las acusaciones. La sentencia ha constituido un fracaso personal para el instructor –Garzón- y, al mismo tiempo, para la teoría oficial sobre los atentados del 11-S y del 11-M. Por si acaso, el juez ponente a dado una sentencia ambigua que, presumiblemente, no resista la apelación. En concreto, la condena contra Taysir Alony y contra el propio Abu Dadah, difícilmente pueden sostenerse.

[para completar la lectura de este artículo se recomiendan los libros “La Gran Mentira”, subtitulado “Por qué es imposible comprender el terrorismo internacional”, de Ernesto Milà, Editorial Pyre (15,00 €) y “Los perros del infierno”, subtitulado “En el terrorismo internacional, nada es lo que parece” (20,00 €). Ambos libros pueden ser solicitados a adb@pyrelibros.com o bien a infokrisis@yahoo.es, así puedes apoyar el mantenimiento de esta blog]

De 23.000 años a 167 años

Garzón es un hombre que no tiene miedo al ridículo. De hecho, ya es un ridículo, solicitar una condena de 223.000 años de cárcel para 24 procesados y 74.000 para uno de ellos, “Abu Dadah”. Pero mucho más ridículo es, basar una petición de esta magnitud, cuando no existían pruebas dignas de tal nombre.

La sentencia ha sido extremadamente dura con el fiscal y, deja entrever la responsabilidad del exjuez Garzón en el sainete. Garzón sostenía (utilizando material llegado de EEUU, del FBI, el Departamento de Estado y la CIA) que existía una “célula española de Al Qaeda” dirigida por Abú Dadah. Sostenía que esta célula tenía un comando supremo de tres personas y que había ofrecido cobertura y apoyo a Mohamed Atta, uno de los supuestos “pilotos suicidas” del 11-S, con el cual se habría entrevistado en España… La célula estaría directamente vinculada a Bin Laden con el que Abu Dadah tendría contacto permanente y al que Tayssir Alony entrevistó para la cadena Al-Jazzira, no en calidad de periodista, sino en su presunta calidad de terrorista.

Pues bien, todo esto –tal como se intuía desde el momento de las detenciones (hace cinco años) y como se tenía la convicción a la vista del desarrollo del proceso- ha caído roto en mil pedazos. Los 223.000 años de petición fiscal, se han convertido en 167, cifra que, probablemente, disminuirá sustancialmente cuando se vean los recursos que las defensas han anunciado que presentarán al Tribunal Supremo.

La instrucción del juicio ha supuesto una verdadera burla a la verdad, ha convertido a la justicia en una irrisión y, para colmo, ha servido para engañar a la opinión pública durante cinco largos años.

Lo que la sentencia considera probado

La lectura somera de la sentencia considera probado que existía una célula terrorista dotada de una cúpula de tres personas. La sentencia niega que la “célula española” tuviera que ver con la preparación del 11-S, tal como sostenía la acusación. Afirma –en buena medida por mero corporativismo y para cubrir la nefasta instrucción de Garzón- que la “célula española”, “estaba al corriente” de los atentados del 11-S”. Abronca, literalmente, al fiscal echándole en cara que tuviera valor para lanzar la acusación de que el propietario de una cinta en la que –entre otras decenas de imágenes de un viaje a Nueva York- se veían las Torres Gemelas, estaba implicado –por ese único hecho- en los atentados del 11-S. Se considera probado que Abú Dadah reclutó a mujahidines y se entrevistó con Mohamed Atta, lo que le permite afirmar que “sabía” lo que se cocía en los atentados.

Pues bien, de los 24 procesados, 6 han sido completamente absueltos y 18 condenados a distintas penas de prisión, destacando la de Abú Dadah, Taysir Alony (7 años) y José Galán (9 años). A la vista del tiempo pasado en prisión por algunos de ellos, en pocas semanas unos, otros inmediatamente y alguno en breves meses, serán puestos en libertad. Hay que destacar que algunas de las condenas se basan en algo tan usual entre inmigrantes ilegales como la “falsificación de papeles” (contratos falseados, sellos falsos en pasaportes, falsificación de permisos de residencia, etc.) que no tienen absolutamente nada que ver con el terrorismo.

Da la sensación de que el juez ha emitido una sentencia condenatoria de “mínimos”, para evitar dejar en evidencia a la policía que investigó el asunto, al juez que lo instruyó y a las versiones oficiales de los atentados. Por que, realmente, la condena contra Taysir Alón y Abu Dadah se basa en conjeturas extremadamente nebulosas e inconcretas. Al igual que en muchas sentencias en donde el juez no quiere comprometerse por uno u otro motivo, se firma una sentencia que implica alguna condena sin excesiva convicción, a sabiendas de que la sentencia caerá en el supremo.

Cuando la versión oficial es oficialmente insostenible

Cuando se ha cumplido el cuarto aniversario del 11-M, la versión oficial sigue sosteniéndose contra viento y marea. Sin embargo han ocurrido episodios que vale la pena recordar: de Bin Laden hace meses que nadie habla, se diría que ha desaparecido completamente o que ha sido sustituido por el no menos nebuloso Al Zarqawi, al que se le atribuyen todos los atentados contra la población civil iraquí… incluso aquellos de los que se sospecha que la paternidad recae sobre los SAS o los Delta americanos. La versión oficial ha sido impugnada desde dentro de los EEUU, por los conocidos documentales de Robert Moore y por la denuncia de un centenar de familiares de los fallecidos y personalidades de la cultura americana actual. Nada nuevo se ha aportado a lo dicho en los primeros momentos de la investigación.

En estas condiciones, en cuatro años, ninguna sentencia emitida por ningún juzgado del mundo, ha confirmado la versión oficial… Los juicios que se han visto hasta ahora en Alemania, España y EEUU, han sido anunciados como “juicios históricos contra Al Qaeda”, pero finalmente, han demostrado ser juicios contra “pezqueñines”, algunos de los cuales, era evidente que ni siquiera tenían relación ni con Al Qaeda ni con el integrismo islamista.

Las cosas nunca ocurren por qué si: siempre hay una explicación. El ridículo en el que, finalmente, ha caído la “teoría” sobre la “célula española de Al Qaeda” no puede achacarse solamente a la megalomanía del juez Garzón: éste, en el fondo, ha trabajado con material seleccionado, entregado y avalado por la CIA, el Departamento de Estado y el Departamento de Justicia norteamericanos. Y todo, absolutamente todo, era falso, ridículamente falso, increíblemente falso: bochornosamente falso.

[para completar la lectura de este artículo se recomiendan los libros “La Gran Mentira”, subtitulado “Por qué es imposible comprender el terrorismo internacional”, de Ernesto Milà, Editorial Pyre (15,00 €) y “Los perros del infierno”, subtitulado “En el terrorismo internacional, nada es lo que parece” (20,00 €). Ambos libros pueden ser solicitados a adb@pyrelibros.com o bien a infokrisis@yahoo.es, así puedes apoyar el mantenimiento de esta blog]

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Los pactos de la transición y la extrema-derecha

Los pactos de la transición y la extrema-derecha

Redacción.- La transición se apoyó sobre pactos secretos que empezaron a fraguarse en la reunión de Mallocar del Club Bildelberg (1976) y terminaron en los Pactos de la Moncloa (1978). Entre otros acuerdos se resolvió acabar con los “extremos”. Fraga y Carrillo los adoptaron en los meses siguientes como ley de oro para el futuro de la democracia española. Sin embargo, ZP ha puesto en peligro estos acuerdos… como tantas otras cosas.


Los pactos secretos de la transición

En tanto que acuerdos secretos no se firmaron ni se redactaron en forma impresa, pero estuvieron ahí. Fraga ha sido, sin duda, el superviviente de la transición que ha tenido menos pudor en hablar sobre estos acuerdos. El expresidente de la Xunta y de AP, ha reconocido en decenas de ocasiones que en España no hay extrema-derecha gracias a él… Si, a él y a otros muchos que trabajaban en la misma dirección.

En 1976 se elabora en la reunión del Club Bildelberg en Palma de Mallorca, el esquema de lo que iba a ser la transición española: borrón y cuenta nueva, un tábula rasa en el que la oposición democrática, renunciaba a realizar un ajuste de cuentas con el aparato de poder, el cual, a su vez, exigía que se respetara a la monarquía española como símbolo de continuidad. La oposición democrática renunció a la ruptura y aquí, en definitiva, se intentó presentar la transición como un “acuerdo general entre españoles” en el que no hubiera “ni vencedores ni vencidos”. Pero no era así.

Tanto en la derecha radical como entre la izquierda comunista había muchos que no estaban dispuestos a olvidar: el franquismo no quería olvidar que había ganado la guerra civil y que todavía disponía de poderes fácticos en los que estaba presente (ejército, policía, magistratura). La izquierda comunista, por su parte, quería la revancha, el resarcimiento de los vencidos, el juicio a los vencedores y aplicar el modelo comunista. Carrillo fue el primero en advertir que los acuerdos de Yalta (1945) impedían que un Partido Comunista accediera al poder en Europa Occidental, de ahí que, junto a Marchais y Berlinguer, secretarios generales del PCF y del PCI, respectivamente, inventara el “eurocomunismo” que sería un comunismo independiente de la URSS. Pero no fue suficiente.

En el viaje que Carrillo hizo al CFR (Consejo de Relaciones Exteriores) de EEUU, en 1979, verdadero centro del poder mundial, dio una conferencia en Yale y en esa institución y, de retorno, inició la demolición controlada del PCE. El genial conductor del PCE durante los últimos 25 años de franquismo, que había convertido al partido en un poderoso aparato clandestino, dotado con miles de afiliados y cuyo órgano “Mundo Obrero”, llegó a distribuir clandestinamente 250.000 ejemplares, cogió la piqueta y empezó la demolición controlada del partido, empezando por el Partido Comunista de Euzkadi, siguiendo por la poderosa federación madrileña del PCE, continuando por las Agrupaciones de Intelectuales y Artistas, hasta hacerse expulsar por sus propios camaradas y pasar con sus últimos fieles ciegos, al PSOE en 1986.

Al mismo tiempo, el PSOE ofreció a los dirigentes de los partidos de extrema-izquierda (el PTE, la ORT, la OICE, Bandera Roja, los distintos grupos trotskystas) un lugar en sus filas… lugar, remunerado, por su puesto y con cargo a los presupuestos generales del Estado: Pina López Gay (PTE) se convirtió en asesora de la Junta de Andalucía, Solé Turá (Bandera Roja) pasó a ser ministro socialista en el segundo gobierno felipista, Sanromá (ORT) pasó a funcionario ministerial ocupado del consumo, El “Pájaroloco”, atrabiliario líder de la OICE, pasó también a ocupar un cargo en el PSOE, justo antes de huir a Cuba con el dinero del departamento, en lo que constituyó el primer gran caso de corrupción socialista…

La obra de demolición de la extrema-izquierda se inició en Barcelona, cuando la CNT reconstituida, estaba en camino de convertirse en el sindicato más numeroso y activo en Catalunya (año 1976). En ese momento, en el curso de una manifestación de la CNT, un grupo radical lanzó botellas incendiarias contra el local “Scala”, provocando la muerte de cinco trabajadores (4 afiliados a la CNT). Los detenidos resultaron ser miembros del sindicato que vio como bruscamente caía en el más absoluto descrédito. Desde el primer momento se supo que la acción criminal había sido inspirada por un confidente de la policía (“El Grillo”). Pero ningún partido mayoritario –ni de derechas, ni de izquierdas- evidenció el más mínimo Interés en impulsar la investigación sobre lo ocurrido. En esa acción murió para siempre la CNT como fuerza alternativa real.

La extrema-izquierda resultó, en este y en otros episodios que se sucedieron en aquella época, completamente desbaratada: desde el PCE hasta la ultraizquierda. Quedaba la extrema-derecha. Ni habría “revolución”, ni la “reacción” sería algo diferente a golpeteros de opereta.

El desmantelamiento de la extrema-derecha

Hay que recordar que en 1975, la extrema-derecha no era el poder, pero si estaba en el poder. En el Consejo de Regencia, en los bancos de las Cortes y del Consejo Nacional del Movimiento, en el Consejo del Reino, en los sindicatos verticales, en el INI, en las FFAA, la magistratura y la policía, incluso entre la nobleza de blasón y la patronal, en capas sociales de relativa envergadura, existían miles de personas que compartían los ideales de la extrema-derecha… aun cuando el franquismo, en el fondo, no fuera más que una forma de paternalismo desarrollista.

Los años del nacional-catolicismo (1943-1952) quedaban lejos, los años del desarrollismo (1953-1973) se habían agotado y la economía española ya no podía vivir aislada en sí misma, sino que precisaba la integración en el Mercado Común… y eso implicaba democratización.

Pero lo cierto es que personas de ideología ultraderechista y de cierta relevancia social, estaban presentes en todos los niveles de la administración y de la sociedad española y constituían un formidable obstáculo para la transición. Si esos sectores hubieran sabido o podido organizarse en un partido al estilo del MSI, era evidente que habría, como mínimo, ocupado un 10% del electorado… en esas condiciones la transición hubiera tenido otra fisonomía.

Pero las dos fuerzas sobre las que se asentaba la extrema-derecha en 1976 estaban fuera de la historia: por una parte el nacional-catolicismo de Fuerza Nueva que tomaba una parte del franquismo (1943-52) por el todo (1936-1975) y por otra parte, Falange Española que no había logrado evolucionar ni estética ni ideológicamente desde 1933. En esas condiciones, resultaba difícil alumbrar un partido de extrema-derecha y que tuviera éxito, pero no había que descartarlo. Había medios económicos y era posible que, antes o después, aparecieran sectores renovadores capaces de comprender que las formaciones paramilitares, los gestos nacional-católicos y la parafernalia falangista, podían atraer a una parte decreciente del electorado, pero nunca a ser los fundamentos de un partido al estilo del MSI. Por eso, la oposición democrática, exigió la destrucción de la extrema-derecha a cambio de transigir con la bandera nacional, no exigir responsabilidades penales por los excesos en la represión de la postguerra, ni alejar a España de la orbita atlantista, etc.

El proceso de laminación de la extrema-derecha empezó en Montejurra (abril de 1976) y terminó el 23-F de 1981. Entre ambas fechas la extrema-derecha es liquidada y destruida. Es preciso recordar que en aquella época la extrema-derecha facilitó extraordinariamente la tarea. Los dirigentes de los grupos de extrema-derecha ni fueron capaces de controlar a sus bases, ni de educarlas políticamente, ni siquiera de aislar a los elementos más violentos. Se produjeron increíbles episodios de violencia que, verosímilmente, eran acciones individuales aisladas, pero la prensa las presentó como una campaña estratégica, organizada por los líderes ultras. Estos, por su parte, no fueron capaces de demostrar su inocencia: en lugar de eso, prefirieron mostrar centurias paramilitares uniformadas (en su inmensa mayoría, inofensivas, inmaduras y demodés) dando la razón a sus adversarios.

Cuando un grupo incontrolado asesinó a Yolanda Ruiz, una joven trostkysta en Madrid, fueron detenidos sus asesinos resultando ser miembros de Fuerza Nueva. La investigación policial llevó a la cárcel –sin pruebas sólidas- a David Martínez Loza, jefe de seguridad del partido. Para muchos altos dirigentes de Fuerza Nueva en aquel momento, aquella detención fue el signo del riesgo que corrían: los que habían hecho la campaña electoral de 1979 que llevó a Blas Piñar al Parlamento, casi en su totalidad se habían retirado dos años después a causa del “Caso Yolanda”. En 1983 la militancia de prestigio dentro del partido, había disminuido extraordinariamente.

Este proceso de aislamiento de la extrema-derecha fue realizado por una tenaza con dos pinzas: Manuel Fraga de un lado y el poder mediático (PRISA, Cambio 16, Zeta) de otro. En 1979, Fraga, hasta última hora, dejó entrever a Blas Piñar que era posible una alianza desde AP a Falange y sólo unas horas antes de cerrarse las listas, se negó a ello. Por su parte, “El Alcázar”, dirigido por Antonio Izquierdo, amigo íntimo y compañero de lonas en la Escuela de Mandos José Antonio, Rodolfo Martín Villa, ministro del interior, sostuvo siempre la ficción del pacto AP-extremaderecha y, en momentos de tensión y elecciones, optó por la ambigüedad constituyendo el principal canal de desvío de electores de la extrema-derecha hacia AP, en una operación tan evidente y miserable que parece increíble que no fuera denunciada por los líderes de la extrema-derecha de la época (Piñar, Fernández Cuesta, Girón, Márquez, etc).

Finalmente, este proceso de aislamiento de la extrema-derecha culmina el 23-F. A partir de Tejero y de su clamorosa entrada en el congreso de los diputados, la extrema-derecha deja de existir. Esa extrema-derecha había querido ser “continuista” en 1976, “golpista” a partir de 1977 y en 1981 se encontró sin salida estratégica. Desde entonces no ha podido levantar cabeza, no tanto por dificultades exteriores, como por errores de dirección, atomización, fragmentación extrema, y continuación de los errores anteriores que han seguido presentes inercialmente.

La esencia de la transición: la marcha al centro

Con cierta lógica, los mentores de la constitución de 1979 pretendían dar al Estado una permanente estabilidad. Para ello era preciso alcanzar un consenso en el que entraran todas las fuerzas políticas de la oposición democrática y del franquismo sociológico. Solamente quedaron fuera los “revolucionarios” de izquierdas (del PCE hasta los anarquistas) y los “reaccionarios” de derechas (de Fuerza Nueva a la falange y al carlismo).

Se trataba de construir un “centro” potente en el que recayera –como en toda Europa- el favor popular, en tanto que “centro” en ocasiones (UCD), “centro-derecha” ocasionalmente (AP-PP) y “centro-izquierda” en otras (PSOE). Se consideraba –erróneamente- que el nacionalismo estaba incluido en este esquema algunas regiones. Así mismo, se arbitraron barreras constitucionales que hacían imposible que pequeños partidos tuvieran acceso al poder, y que el acuerdo de solamente una de las partes pudiera acarrear una reforma constitucional, no consensuada.

Este esquema tenía algo de honesto (buscar la estabilidad) y un mucho de egoísta (solo sus mentores “garantizaban” tal estabilidad). En realidad, una loable excusa, servía para que el poder recayera permanentemente en las mismas manos… y así ha sido desde 1979: centro, centro-izquierda, centro-derecha.

Era evidente que un proyecto así, no podía estar solamente sostenido por partidos políticos. A pesar de que entre 1977 y 1982, los partidos tuvieron sus más altas cuotas de afiliación, realmente, siempre fueron estructuras de poco peso en la sociedad española, carentes de personalidades relevantes. Éstas, se encontraban en otros sectores que también firmaron tácitamente el pacto constitucional de la transición: banca, patronal, grupos económicos y, especialmente, mediáticos, sindicatos, etc.

El fin del pacto constitucional: Zapatonto

Cuando Zapatero llega al poder el 14-M se produce un marasmo institucional. En primer lugar, por la evidente impreparación del líder socialista, encaramado al poder sobre 191 cadáveres y utilizando el trampolín de PRISA en lo que constituyó un verdadero golpe de Estado. En segundo lugar, por que a ese problema se une, el que se trata del primer presidente que no ha vivido la transición. En efecto, cuando ésta tuvo lugar, ZP apenas era un adolescente de provincias que no tenía el menor empacho en fotografiarse luciendo pantalón campana y melena. Ya se intuía su escasa fibra política.

ZP desconocía los matices del pacto de la transición y, por lo demás, carecía de inteligencia política suficiente como para advertir que solamente un pacto podía ser capaz de presentar el caótico proceso como una “transición modélica, ejemplo para todo el mundo”.

En apenas un año y medio, Zapatonto ha pulverizado el esquema generado en la transición: de un lado, ha propuesto una reforma constitucional sin tener una idea clara de hacia donde quería enfocarla, y proponiéndola públicamente antes de obtener un consenso con el PP; en segundo lugar ha vulnerado una de las leyes de la transición (no tender la mano al terrorismo) proponiendo el diálogo y la negociación con ETA; ha accedido a una reforma de los estatutos de autonomía propuesta por los nacionalismos e independentismos que apenas pudieron ser ligados con alfileres al anterior pacto constitucional y siempre gracias a que contaban con personalidades de muy superior envergadura a las actuales (Roca). Y, finalmente, ZP ha infringido la más importante de todas las cláusulas en las que se asentó la transición: ha resucitado el guerracivilismo que hoy, cuando ya han fallecido el 90% de quienes participaron en aquel conflicto, está más vivo que en 1960 y que ZP utiliza para reforzar su precaria base social y crear señuelos que hagan olvidar su falta de liderazgo.

¿Resucitará la “ultra”?

A partir de ahora, el consenso constitucional está roto definitivamente y sin posibilidades de amarre. En estas circunstancias, sería posible pensar que las barreras que contienen a la extrema derecha han saltado definitivamente y que ningún consenso lograría frenar su ascenso. No es así. De hecho, es posible que una formación de extrema-derecha clásica lograra arraigar en nuestro país y que, en esta ocasión, no tuviera la oposición cerrada de grupos mediáticos, incluso sería posible contar con la condescendencia de algunos, para lograr su despegue… sólo que ya no queda extrema-derecha en ninguna de sus formas.

Así pues, es preciso mirar a otras formas de organización y, fundamentalmente, siguen siendo válidas las tesis elaboradas a partir de 1995 y que hemos intentado completar en las páginas de infoKrisis:

- La tesis de la “autonomía histórica” (documentación fundacional de exDN, hoy “tribu urbana del mismo nombre”).
- La doctrina de la “identidad y el arraigo” (zona de descargas).
- El modelo de “organización en red” (zona de descargas: “La Forja del Acero”)
- La “estrategia de la herradura” (a reformular en breve)

Estas tesis suponen una ruptura con el anterior modelo que ya demostró su ineficacia a partir de 1976 y que los grupos de extrema-derecha siguen sosteniendo contra viento y marea a causa de su increíble rechazo a ejercer el pensamiento lógico y la capacidad de análisis. Estas tesis, no tienen ya, salvo el origen remoto de algunos de sus defensores, lazos familiares con la extrema-derecha clásica. Esta, por mucho que se empeñen sus mentores en practicar el cyberactivismo para abrir las puertas a la posibilidad de un activismo clásico militante, está completamente muerta (no agónica, simplemente muerta) y sin posibilidades de recuperación. Los nuevos espacios abiertos por las “ideas” de ZP llegan en un momento en que la extrema-derecha es irrecuperable.

De lo que se trata, en definitiva, es de abrir nuevos espacios políticos, no de defender áreas políticas cada vez más restringidas y residuales, zonas que facilitan –ciertamente- un “suelo mínimo”, pero cuyo “techo máximo” no está muy alejado…

A diferencia del período 1976-1983, no van a ser los grupos mediáticos, ni los partidos políticos, ni las patronales, los que cerrarán el paso a una nueva formación radical en virtud de los acuerdos secretos de la transición, sino la opinión pública que, realmente reclama nuevas soluciones, y no chapucillas cyber como ofrecen los partidos políticos virtuales hoy existentes.

Un nuevo tiempo se abre en el que todo es posible. Esa es la moraleja del cuento concluido de lo que fue la transición. Zapatonto ha colocado, involuntariamente, en el basurero de la historia, los últimos pactos de la transición: ahora ya nada retiene al Lobo. Veremos si, verdaderamente, es un lobo o más bien una liebre disfrazada de cabrón… y en algunos casos, hasta de cabronazo.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es