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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

Melilla ¿Impotencia, irresponsabilidad o cobardía?

Melilla ¿Impotencia, irresponsabilidad o cobardía?

Redacción.- Tres muertos, cinco heridos graves, un centenar de subsaharianos que han alcanzado su objetivo de cruzar el muro de defensa de Melilla, con el consiguiente efecto llamada… tal es el resultado de la debilidad, la irresponsabilidad, la impotencia y la cobardía del gobierno ZP en materia de inmigración. Resulta difícil entender la pasividad del gobierno sino también el silencio de la oposición. Por que no hay que olvidar que, en este tema, poder y oposición han sido cómplices y corresponsables de lo que está pasando.

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Europa no es culpable del drama africano

A nadie se le escapa que la situación de los miles de subsaharianos que han logrado entrar en Marruecos, pero que no tienen dinero suficiente como para pagar a las mafias marroquíes su eventual traslado a España, son el resultado de la catástrofe que vive África Negra desde el momento mismo de su independencia en los años 60.

Víctimas de la miseria endémica, la pobreza, la corrupción sin límites, la ausencia de derechos democráticos, las enfermedades tropicales, los nuevos virus y epidemias, el analfabetismo y la imposibilidad de reaccionar contra la pobreza, buena parte de los jóvenes africanos ven en la inmigración a Europa como la única posibilidad de huir de su país de origen y, como mínimo en un 15%, recibir en Europa tratamiento gratuito contra la enfermedad que puede acabar con ellos en pocos meses: el SIDA.

Es difícil hacer comprender a esa población subsahariana que Europa no puede acoger a todos los enfermos de SIDA que ha incubado África (40 millones), ni integrar a todos los que desean huir de la miseria (¿200? ¿300? millones de africanos). Es difícil, pero, sin embargo, es la única vía para impedir los dramas que se están sucediendo en las inmediaciones de Melilla y las que seguirán.

Europa ha llegado al límite en su capacidad de acoger a la miseria genera por los propios africanos a partir de su profeso de independencia. Es más, ni Europa tiene la obligación de acoger masivamente a africanos, ni –por supuesto- Europa puede renunciar a su relativo bienestar, en un altruista e inconsciente gesto “humanitario”.

Seamos claros: nosotros europeos no somos culpables del desastre africano, cumplimos el mandato de las NNUU, dando la independencia cuando la Asamblea General de esta organización lo votó, a tantas cuantos Estados (o mejor seudo-Estados) africanos lo pidieron. Y esa independencia se dio, dejando allí infraestructuras, colonos (que sistemáticamente fueron expulsados, asesinados y expoliados). Europa no es culpable, no debe, por tanto, pagar el desastre africano que tiene como únicos responsables a la propia clase política africana.

Por otra parte, acoger a 20, 50 millones de africanos en Europa no va a resolver el drama del continente negro. Es evidente que Europa no puede acoger ni tratar a 40 millones de contagiados por SIDA que languidecen en África. Europa no puede plantearse el absurdo de tratar solamente a aquellos que logran llegar a Europa ¿y el resto? La inmigración, no es la solución, ni para África, ni para Europa, aun cuando puede ser la solución para algunos de los que alcanzar el territorio europeo y, desde luego es la solución para patronos desaprensivos que basan su riqueza en contratar mano de obra explotada y de bajo coste.

¿Por qué nadie pide explicaciones a Marruecos

El tiranuelo degenerado y vicioso que se sienta en el palacio real de Rabat, ha conseguido que toda Europa se calle. De derechas o de izquierdas, ni un solo partido, español o extranjero, ha recordado, desde el inicio de la crisis del muro de protección de Melilla, su responsabilidad en el drama que se está desarrollando allí.

¿Por qué Marruecos –un Estado policial y feudal, en donde no existen derechos ni libertades- permite que su territorio sea atravesado de Sur a Norte por legiones de menesterosos, fácilmente reconocibles que terminan acampando en las inmediaciones de la frontera de Melilla? ¿Por qué la policía marroquí –una de las más brutales y carentes de escrúpulos que pueda concebirse- no disuelve estos campamentos y repatría a sus pobladores? ¿por qué la derecha y la izquierda, la Unión Europea y el Estado Español callan ante una tarea que corresponde resolver a Marruecos, pues, no en vano, para ello recibe cuantiosas subvenciones de la Unión Europea?

Todas estas preguntas tienen respuesta muy simple: el gobierno marroquí no hace nada, e incluso estimula esta acumulación de ilegales, simplemente por que considera que no es su problema y que, contra más inmigrantes lleguen a España, más se debilita la sociedad española: la aparición de problemas interiores, xenofobia y racismo, la creación de guetos, un esfuerzo presupuestario absolutamente insoportable, el empobrecimiento de las clases trabajadoras españolas, etc, todo ello contribuye a debilitar a España que, en Marruecos es, no lo olvidemos ¡el enemigo del Norte!.

España, por su parte, calla por la presión del lobby empresarial español que tiene intereses contantes y sonantes en Marruecos. Hoteleros catalanes y canarios, empresas de comunicaciones y telefonía, PRISA y su red de antenas parabólicas situadas en todo Marruecos, forman una tupida red preocupada solo por sus intereses corporativos.

A esto se unen los intereses de Gas Natural y de la Caixa de Ahorros de Catalunya. Como se sabe, esta empresa canaliza el gas argelino que se consume en España. Esta canalización se realiza a través del gaseoducto, propiedad de gas natural, que recorre Argelia, Marruecos y termina en Sevilla. Es evidente que una empresa cuya estabilidad se asienta sobre el gas argelino, traído a España a través de Marruecos, apenas tiene valor. A pesar de su aparente riqueza actual, las acciones de Gas Natural pueden desplomarse en cualquier momento que la situación política –ya de por sí inestable- en el Magreb, se precipite. En estos momentos en los que el gobierno de ZP, siguiendo el mandato del tripartito catalán, favorece el monopolio de Gas Natural en el sector eléctrico en Catalunya, a través de la fusión de esta empresa con ENDESA, el gobierno ZP, débil y cobarde, está más interesado que nunca en no alarmar a la opinión pública y mirar a otro lado, cuando Marruecos incumple acuerdos internacionales y facilita el asalto diario de la frontera de Melilla por legiones de menesterosos.

La Unión Europea y el Estado Español, no tienen mucho que ganar con esta actitud… pero los grupos de presión con intereses económicos en Marruecos, si tienen mucho que perder en caso de que Europa adopte sanciones económicas por la actitud de este país que infringe cualquier norma del derecho internacional. Tanto la Unión Europea como el Estado Español son rehenes de la plutocracia, el poder del dinero. Y la plutocracia impone buenas relaciones con el “amigo del Sur”…

Resolver la crisis es fácil… solo falta voluntad

Examinemos los hechos: ¿por qué los subsaharianos saltan hoy el muro fronterizo? Por que el invierno se acerca y corre prisa pisar territorio español. ¿Sól pisar? Si, efectivamente, por increíble que pueda parecer basta con poner un pie en territorio español para ser, inmediatamente, considerado como inexpulsable. Esto recuerda los juegos infantiles: si no se logra saltar la valla, se queda descalificado, pero si se toca con una mano o un pie el territorio español, ya tiene premio.

Resulta absolutamente absurdo que todos los que han vulnerado la legalidad de nuestro país (ley de inmigración), y nuestra integridad territorial, se paseen libremente por Melilla, residan en zonas bien conocidas, en muchos casos, roban para comer, pero… eso si, son inexpulsables.

Nuestros señores diputados tienen a bien perder cada día el tiempo en debates bizantinos, enfrentamientos partidarios absolutamente ridículos y cansinos para la opinión pública, y en la aprobación de leyes de dudosa importancia y mínimo interés. Pero a nuestros señores diputados les resulta imposible solventar los problemas de Ceuta y Melilla. Bastaría, por ejemplo, con que se consensuada una pequeña reforma en la ley de extranjería, o simplemente que se aprobara un decreto-ley que estableciera que quien entra en España ilegalmente, debe abandonar inmediatamente el país cuya frontera ha vulnerado. La excusa de ser “refugiado político” solamente puede darse pidiendo asilo en una embajada española en el exterior, no utilizando una política de hechos consumados, forzando la entrada en nuestro país.

Todo lo que no sea una política de expulsiones expeditivas y sin contemplaciones, no hará otra cosa más que aumentar el efecto llamada (que ya ha generado un verdadero atasco en Melilla) y provocar situaciones tan humanamente lacerantes como las que hemos visto en TV: subsaharianos heridos graves unos, simulando estar heridos otros, muertos, colgando de los pies en la alambrada, etc.

Esta solución es perfectamente simple: si no se adopta es por la incapacidad de los partidos políticos que comen de la mano de la plutocracia que hace sus buenos negocios en Marruecos. Y esto vale tanto para el PSOE como para el PP, ambos partidos han consensuado un silencio cómplice y responsable de la masacre que está ocurriendo en la frontera de Melilla y de la invasión que estamos sufriendo: Repetimos: Silencio cómplice y responsable, tanto del PSOE como del PP.

Pero hay otra salida, absolutamente inevitable a la que la lógica y el sentido común conducen directamente: sancionar a Marruecos por su actitud. No olvidemos lo que estos días está olvidando toda la prensa, sin excepción y todos los partidos políticos: que esos inmigrantes no caen del cielo, vienen de Marruecos, invaden nuestro territorio a partir del territorio marroquí. Es Marruecos quien debe resolver la cuestión y si no, atenerse a las consecuencias. Y hay muchas formas para presionar a Marruecos: desde cortar subvenciones, hasta cerrar el paso de la Unión Europea a las exportaciones marroquíes, hasta gravar con impuestos los giros que realizan ciudadanos marroquíes residentes en Europa a su país de origen, pasando por repatriaciones masivas de ilegales marroquíes y llegando incluso a la llamada a consulta del embajador español. El tiranuelo marroquí solamente entiende un lenguaje: el claro y decisivo, lenguaje de la fuerza y del ultimátum.

¿Está en condiciones Moratinos de recurrir a un lenguaje diplomático decidido y que no suponga una política de paños calientes? En absoluto: Moratinos es rehén del “progresismo” del PSOE, ese que, hasta hace poco, clamaba por los “papeles para todos” y que, en realidad, los ha dado en la reforma de la ley de inmigración de 2005; Moratinos es rehén de los amos del PSOE, los plutócratas que no tienen el poder político, pero que lo condicionan y que constituyen el verdadero poder de este país.

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© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

El fracaso de la “política social” de ZP

El fracaso de la “política social” de ZP

Redacción.- El partido que sostiene al gobierno débil e incapaz, se llama “socialista” y “obrero”. Esto implica que debería, al menos en teoría, ser capaz de practicar una política social de protección de las clases populares. No solamente no es eso, sino que es, justamente, lo contrario. Difícilmente encontraríamos una política tan antisocial como la que está desarrollando ZP. El programa socialista ha fracasado en seis frentes: los seis frentes que corresponden a una justa política social.


Los seis frentes antisociales de ZP

Sanidad, trabajo, vivienda, educación, pensiones e inmigración, son los seis frentes en donde se evidencia el carácter antisocial del gobierno ZP. Se trata de seis frentes clave en los que debería articularse una razonable política social. Son, además, los frentes gracias a los cuales el PSOE obtuvo los votos de amplias capas populares en 2004 y a los que dedicaba secciones enteras de su programa.

El programa electoral de 2004 fue inmediatamente olvidado cuando se cerraron las urnas del 14-M y enmudecieron los SMS. A partir de entonces, ni la verdad sobre lo ocurrido el 11-M volvió a interesar a los dirigentes socialistas, ni el cumplimiento del programa fue otra cosa más que papel mojado. No en vano, Tierno Galván, el “viejo profesor”, ya había dicho que los programas electorales “están para incumplirlos”. En un alarde de cinismo, el PSOE ha adoptado como ley de oro esta sentencia del “viejo profesor”.

Sanidad: cada vez más enferma

ZP había prometido una sanidad pública “de calidad”. Lo único que ha hecho ha sido ceder a las autonomías tres veces más de lo inicialmente previsto, para enjugar el cuantioso déficit de la sanidad autonómica. Dinero a cambio de silencio. Y, sobre todo, dinero a las comunidades gobernadas por el PSOE. Y esto lo presentó como un gran avance. El dinero que maneja ZP es todavía el resto del excedente de caudales que quedaron como resultado de la era Aznar. Pero ese dinero se está agotando y ZP no podrá volver a callar a las autonomías y el deterioro de la sanidad recurriendo a la sopa boba. La próxima vez que se enjugue el déficit de la sanidad autonómica, se hará –como se ha intentado hacer en esta ocasión- recurriendo a las subidas impositivas.

Aparte de esto, ZP lo único que ha hecho ha sido reducir mínimamente el gasto farmacéutico. Pero también aquí se ha llegado a un límite: el recurso a los genéricos ha aliviado la situación… que se ha agravado por el aumento del consumo farmacéutico. Este aumento se ha generado por el ingreso de cinco millones de inmigrantes provisto de tarjeta sanitaria muchos de los cuales llegaron a España en malas condiciones físicas. En el próximo ejercicio fiscal, lo más probable es que ZP recurra a la subida impositiva y, especialmente, al co-pago sanitario.

Tras la propuesta de “una sanidad pública de calidad”, lo que se esconde es un deterioro acelerado de la sanidad. El déficit crece de forma incontrolable: mientras las plantillas médicas están congeladas, aumenta la burocracia y los gastos suntuarios.

Lejos de ampliarse las coberturas de la seguridad social, lo que está ocurriendo es justamente lo contrario: mientras, de un lado, se toman medidas demagógicas destinadas a satisfacer los grupos sociales más exóticos y aberrantes (operaciones gratuitas de cambio de sexo), por otro los medicamentos más usuales para tratar las dolencias más habituales, son de pago, servicios como optometría y óptica no son contemplados por la seguridad social, y así sucesivamente.

Esta es “la sanidad pública de calidad”… un oscuro túnel que tiene al final del camino una inevitable subida de los impuestos.

Vivienda: la dignidad perdida de la ministra Trujillo

Los 30 metros cuadrados de “solución habitacional”, es lo más parecido a la propuesta del programa socialista: “hacer efectivo el derecho a una vivienda digna”. Pues no, 30 metros cuadrados no son una vivienda digna. Como tampoco es una vivienda digna aquella a la que hay que dedicar hasta el 70% de los ingresos familiares, o los alquileres que se revalorizan cada año el doble del IPC… En ese mismo programa socialista se había escrito que el PSOE procuraría que el gasto de vivienda no fuera más allá del 30% de los ingresos familiares…

El resultado de la gestión de la ministra de cuota encargada de la nueva cartera de Vivienda, ha sido que ni se persiguen los pelotazos inmobiliarios, ni el coste de la vivienda se ha moderado significativamente, ni se han frenado las tendencias que aparecieron en los últimos años del felipismo y se fortalecieron durante todo el aznarismo: considerar al “ladrillo” como el refugio del dinero especulativo.

En realidad, la única tarea digna de mención realizada por el ministerio de la vivienda (la casi totalidad de competencias posibles de este departamento ya están transferidos a las comunidades autónomas) ha sido, precisamente, la constitución del propio ministerio. Nada más.

Educación: degradación galopante

El programa socialista proponía alcanzar la media comunitaria en el 2010. El resultado ha sido que, hoy, la Unión Europea ha situado a la cola de la educación europea a España. Justo en ese mismo día, se ha sabido, gracias a un reportaje con cámara oculta, que determinado colegio de Madrid, vende literalmente los aprobados a cambio de una cuantiosa matrícula. Y aquí no ha pasado nada. Del ministerio no ha partido ni una declaración, ni la promesa de una investigación, ni siquiera una condena a los centros privados que realizar esta práctica mafiosa.

Pero hay algo peor. Si, sobre parte de la enseñanza privada recaen sospechas de corrupción, sobre la enseñanza pública lo que existe es evidencia de desintegración. El curso pasado pudimos ver los centros de estudios españoles convertidos en territorios comanche dominados por latin kinas, ñetas, maras salvatruchas, etc. Pudimos ver como un jefe de estudios del instituto en el que acababa de ser acuchillado uno de nuestros muchachos, decía que “comprendía” que los latin kinas, llevaran navaja; el imbécil afirmaba condescendientemente “forma parte de su cultura”. El que un funcionario público, dedicado a la enseñanza, no sepa siquiera distinguir la cultura, del crimen, sería suficiente para enviarlo a galeras y en un Estado democrático, simplemente destituirle y sancionarle. En la España de ZP, nada ocurrió.

La gratuidad de los libros de texto contemplada en el programa socialista, no se ha llevado a cabo. A PRISA no le gusta pues, no en vano, mantiene dos divisiones editoriales de libros de texto. No se ha dado ningún paso para alcanzar la reforma de la enseñanza propuesta en el programa socialista. El fracaso escolar sigue siendo del 40%. El analfabetismo estructural avanza. Las aulas convertidas en fotocopias reducidas de NNUU, con alumnos de docena o docena y media de nacionalidades, hace que las familias literalmente “huyan” de la enseñanza pública, degradada y con profesores desmotivados, convertida en verdadero almacén de alumnos en horario laboral de sus padres, pero, desde luego, cada vez más, alejado de su función didáctica.

ZP solamente ha sido capaz de abrir una polémica absurda sobre la enseñanza de la religión. Ha negado a la religión tradicional de nuestra sociedad, estar presente en las aulas, y, paralelamente ha realizado contrataciones masivas de enseñantes de religión islámica… Estas decisiones absurdas han servido para que el principal partido de la oposición perdiera los papeles: lo importante no es si se enseña tan o cual cosa… sino explicar el por qué del fracaso escolar tan elevado que nos sitúa a la cola del mundo desarrollado.

Si a todo esto añadimos que la enseñanza está presa de los intereses de los nacionalismos periféricos, maestros en la falsificación de la historia y en convertir a la enseñanza en vehículo ideológico, podemos entender el por qué la enseñanza está absolutamente moribunda.

Trabajo: trabajar menos, trabajar más barato…

El programa socialista proponía “crear más empleo y de más calidad”. Contrariamente, hemos tenido un empleo progresivamente más precario, salarios un 0’8% más exiguos y abaratamiento del despido…

Cuando el gobierno habla de flexibilización del mercado laboral lo que está hablando es de abaratamiento del despido que ha pasado de 33 días por año de indemnización, a 45 días…

Cuando el gobierno habla de “empleo de calidad”, olvida que entre abril y junio de 2005, el salario neto a descendido un 0’8%.

Cuando el gobierno habla de “atajar la precariedad”, olvida que en el mes de julio de 2005, por poner un ejemplo cercano, el 92’6% de los contratos son temporales y la precariedad alcanza a un tercio del mercado laboral.

Estas son las cifras, la realidad.

Bienestar social: apenas un chiste en el país de ZP

El programa electoral del PSOE proponía la mejora de las pensiones más bajas y aumentar el fondo de reserva. Ha ocurrido justo lo contrario. El 76% de los pensionistas, en este momento, está cobrando menos de 600 €. Si no tienen ahorros previos, tres cuartas partes de los pensionistas se sitúan prácticamente en el umbral de la pobreza. De hecho, las cifras son absolutamente terribles y descorazonadoras para quienes cotizamos desde hace décadas a la seguridad social: 8.000.000 de personas viven por debajo del umbral de la pobreza, con apenas 400 € mensuales de pensión.

Esta situación contrasta con la realidad de los trabajadores españoles: comparados con otros trabajadores europeos, nuestros trabajadores se jubilan más tarde, es decir, que cotizan más tiempo a la seguridad social y, por tanto, deberían percibir una pensión mayor. Pues no: la tendencia de la reforma propuesta por ZP-Caldera que debería de aplicarse en el 2015 va en una dirección extremadamente desagradable para los trabajadores. La reforma está basada en el abaratamiento de las pensiones y en estimular capitalizaciones privadas, alargar la edad de jubilación y elevar los plazos de cotización para recibir pensiones. De hecho, la propuesta Caldera lleva de los 15 años actuales de cotización para recibir una pensión, a un mínimo de 20 años, lo que supone, en la práctica un recorte del 20%.

Alguien se ha equivocado en sus cálculos, pero será, sin duda, uno de los que perciben las pensiones más altas, esto es, algún funcionario socialista.

Inmigración

Disipado ya el mito –en el que solo los tontos como Caldera siguen defendiendo contra toda lógica- de que los cinco millones de inmigrantes están aquí para pagar las pensiones de nuestros abuelos, ahora toca afrontar la inmigración como lo que es: un problema.

El inmigrante medio tiene un perfil perfectamente definido: “trabajador extracomunitario no cualificado, sin contrato o con contrato en precario, habitante de un gueto, preferentemente hispanoamericano, magrebí o pakistaní y con una importancia creciente en el mercado de trabajo español”.

El 81% de los inmigrantes que se encuentran en España son extracomunitarios. De ellos, 1 de cada 3 son latinos (ecuatorianos, colombianos y peruanos, esto es, andinos). Aunque parezca increíble las cifras sobre la presencia de marroquíes, oscilan entre los 250 y los 400.000. Una colonia de gitanos romanís procedentes de Rumania, engloba a 30.000 personas, dedicados, fundamentalmente, a la mendicidad y a actividades de dudosa legalidad. Catalunya, Madrid, Valencia y Andalucía, son las zonas que registran un mayor índice de presencia inmigrante. Construcción, hogar y campo, los sectores laborales que nos emplean… precisamente los tres sectores que evidencian mayor precariedad laboral.

Lo más sorprendente es que hoy residen en España 5.000.000 de inmigrantes… pero solamente 1.750.000 cotizan a la seguridad social ¿y el resto? Misterio… un misterio que los cerebros que idearon la reforma de la ley de extranjería no resuelven. Por otra parte, esta cifra es todavía más significativa si la redimensionamos: los inmigrantes tienen los niveles salariales más bajos y, paralelamente, los núcleos familiares más fértiles y numerosos. De ahí que, en lo que a la Seguridad Social se refiere, los inmigrantes absorban mucho más recursos que lo que pagan en concepto de cotizaciones (bajos salarios y a tiempo parcial, frecuentemente, a los que corresponden las cotizaciones más bajas, casi simbólicas)…

Seamos claros: los derechos de los trabajadores españoles no son los mismos que los derechos de los recién llegados. En justicia, no pueden tener los mismos derechos, aquellos que residen en España desde generaciones y, desde generaciones han contribuido con sus impuestos, a la construcción de este país, que quienes acaban de llegar, sin ser invitados. Puede parecer duro, pero un Estado no difiere esencialmente de una vivienda: allí viven los que tienen derecho a vivir en ese espacio por que tienen algún vínculo entre sí, han construido ese espacio o lo han mejorado progresivamente… en una vivienda cualquier recién llegado, aun siendo acogido con generosidad y voluntad de integración, tendría sus movimientos disminuidos y sus derechos jamás serían los mismos que los de los propietarios del inmueble. Por una perversión de la mente, aplicar este criterio y esta lógica a la inmigración, se considera lesivo para los derechos humanos. Quien habla de “humanidad”, habla de algo vago, ambiguo, indeterminado y nebuloso. La “humanidad”, como tal, no existe, existen los seres humanos, que se organizaban en tribus en el neolítico y en naciones en la modernidad. La historia ha generado “culturas” que corresponden a naciones o bloques de naciones. Esa es la llana, límpida y absoluta realidad. El hecho de que ZP, a Caldera, a la Rumi y sus secuaces, tengan problemas de identidad, no quiere decir que esa tara cultural, deba sufrirla toda nuestra nación. La cultura española forma parte de la occidental. La nación española forma parte de la Unión Europa. Está claro que ZP y su diálogo de civilizaciones no puede advertir conceptos tan simples como “cultura”, “nación”, “espacio geopolítico”, “diferencias culturales”, “dificultad de integración”, “asimilación de la inmigración”, etc. Para sobrevivir, una nación y el pueblo que la habita, precisa tener muy claros y vivos estos conceptos.

En una nación dada, los habitantes de esa nación son los primeros beneficiarios de lo que ellos y las generaciones que les han precedido, han sido capaces de construir. Por eso los derechos de los trabajadores españoles y de sus familias, son, en el marco de la nación española, prioritarios ante los derechos de cualquier otro colectivo alógeno. Si, “españoles primero”. Es así de simple. Al optar entre los derechos de los inmigrantes, el gobierno ZP afirma, confirma y opta por una política decididamente antisocial lesiva para los trabajadores españoles.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

La derecha y la cuestión homosexual

La derecha y la cuestión homosexual

Redacción.- La diferencia entre el homosexual de derechas y el de izquierdas, consiste en que el primero es ajeno al movimiento de liberación gay que se tiene como un “grupo social” progresista y, fundamentalmente de izquierdas. En tanto que tales, hay homosexuales en todos los partidos que constituyen un lobby transversal que recorre al mundo político. No es de extrañar que exista una extraña proximidad en la postura de todos los partidos políticos ante la cuestión homosexual.

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La partitocracia y la ley del número

Recientemente, en una asamblea de jóvenes agricultores, un miembro del Alto Vinalopó, sostenía que el PSOE estaba interesado en resolver cualquier problema, menos el de la agricultura y, al acabar su intervención, afirmaba: “Hay más maricones que agricultores, por tanto el PSOE apoyará más a los maricones que a los agricultores”. En el fondo, nuestro agricultor tenía razón: el PSOE, instalado en precario en el poder, no tiene otra ambición en esta legislatura más que alcanzar una mayoría absoluta cuando se convoquen elecciones anticipadas. Busca votos en aquellos colectivos que pueden dárselos: el felipismo se alzó en el poder aupado por tres millones de porreros, el zapatontismo pretende afianzar una mayoría absoluta con el apoyo del 3-5% de la sociedad española que tiene veleidades homosexuales.

El cálculo de ZP es que, en cualquier momento puede estar obligado a convocar elecciones anticipadas. De ahí que, desde los primeros meses de gobierno, su gestión haya ido orientada a captar de manera clientelar a “grupos sociales”: feministas con el tema de la cuota, homosexuales y travestís con la ley de parejas, divorciados con la reforma de la ley del divorcio, etc. Si uno no es ni inmigrante, ni feminista, ni travestí, ni divorciadas, puede considerar que el gobierno no ha pensado en ellos, ni mucho menos ha gobernado para ellos.

El fracaso de la ley de parejas gay

En lo que lleva la ley aprobada y puesta en práctica, 120 días, apenas han contraído matrimonio gay, 60 parejas en todo el territorio nacional. Poco, muy poco, como para el revuelo que se armó. En cuando a adopciones, todavía no se conoce ninguna y resultará complicado que progrese alguna. En principio podría decirse que esta ley ha provocado “mucho ruido y pocas nueces”. Pero hay algo más.

En el orden de prioridades del PSOE lo que se encuentra es todo un esfuerzo por priorizar las formas extrañas, anómalas y frustradas de pareja. Lo que tiene como primera consecuencia, torpedear la paternidad. Si a esto unimos medidas como las ignominiosas soluciones habitacionales de 30 m2, en las que resulta imposible que se aloje una pareja y mucho menos que piense en tener un hijo, se verá que el gobierno ZP, no solamente es una dolorosa irrisión para el presente, sino una catástrofe cantada para el futuro.

Amparado en las estadísticas más manipuladas y retocadas, ZP, haciendo gala de la mejor de sus (estúpidas) sonrisas, ha cantado victoria: la paternidad repunta en España, brutalmente, además. Se equivoca, como siempre y, como siempre, oculta la preocupante realidad que todos conocemos: la natalidad repunta gracias a los inmigrantes, pero sigue a mínimos entre nuestra población que, tiene el dudoso honor de disponer de la tasa de natalidad más baja del mundo. Nuestro futuro está comprometido. En 2050, en torno al 40% de la población española será de origen inmigrante. Un vuelco demográfico de tales características es imposible que se produzca sin alteraciones traumáticas de nuestra sociedad.

Pues bien, ZP ha apoyado a inmigrantes, gays, lesbianas, travestís, divorciados… ignorando que la primera necesidad de un país es perpetuarse en el tiempo a través de generaciones.

La ley de parejas gay era socialmente inútiles: de hecho, ya hemos visto que solo 60 parejas han recurrido a ellas. El debate podía haberse evitado, no era urgente, ni siquiera necesario, ni mucho menos oportuno. Se podía debatir sobre docena y media de problemas mucho más graves y que afectan a sectores más amplios y representativos de la sociedad española. Pero ZP lo que quería era votos… Lo mismo, precisamente, que el PP.

La derecha y sus mariconetis

En este tema de los homosexuales, las opiniones varían en la derecha. En las bases, salvo contadas excepciones, lo que prima en la derecha es un rechazo a lo que representa lo gay. Los homosexuales de derechas, parecen ser como los de siempre: viven su sexualidad de forma íntima, para sí y para su pareja, sin alardear de su condición, sin gentes dramáticos, ni peticiones exageradas. Claro está que hay algún sector de dimensiones mínimas que intenta capitalizar los votos del mundo gay, ese tipo atildado, remilgado y de mirada lánguida, responsable del colectivo gay del PP y que ayer pidió casarse con su amante, de las mismas características (evidentemente, habían nacido el uno para el otro).

El electorado gay puede sentirse sorprendido de que, precisamente, la gran esperanza blanca de la derecha, Esperanza Aguirre, haya cuestionado la decisión de presentar recurso de inconstitucionalidad a la ley de parejas homosexuales. Ella, la más de derechas de todo el PP, baluarte de la defensa de la familia y de las buenas costumbres… ella, Esperanza Aguirre, la más derechista de toda la derecha, protesta por un recurso que puede llevar al traste a la ley de parejas gay. Pero no es eso lo que le interesa, sino quedar bien con el colectivo gay. Votos cuentan.

En cuanto a Rajoy, no ha tenido el menor recato en presentarse como hombre respetuoso de la constitución y por tanto “verse obligado” a presentar el recurso… ¿Este es el único motivo por el que Rajoy ha cuestionado el matrimonio gay? Si, solamente, por “coherencia”. Es evidente que Rajoy no se ha atrevido a decir los verdaderos motivos del recurso: si no lo presentaba, parte de su electorado podría cuestionarse su voto y, desde luego, su apoyo al “líder” de la derecha en un próximo congreso. Así, dando ese pobre argumento, Rajoy ha quedado bien con su parroquia de derechas, y con su parroquia homosexual, con Esperanza Aguirre y con cualquier opinión que pudiera aparecer. Rajoy no ha hecho más que practicar la misma indignidad que ZP: mendigar un puñado de votos gays; nada más.

En otras palabras: a la derecha le falta convicción, doctrina, principios, o dicho de otra manera, a la derecha le falta un modelo social propio.

La pobreza argumental de la que ha hecho gala la derecha pepetera a la hora de oponerse a los matrimonios gays es lacerante. ¿Qué ocurrirá cuando en algunas zonas, dentro de ocho años, los islamistas radicales sean mayoría y tengan derecho a voto en las elecciones municipales? ¿qué argumentos presentará Rajoy para atraerse el voto islámico? ¿cuándo se vestirá con los colores de los latin-king para ganar el voto hispano? ¿y si por una mutación genética inesperada, los violadores pasaran a representar un colectivo con entidad real y mayoritario? ¿acaso moderaría sus posiciones y propuestas contra los violadores? Pues no estamos del todo seguro, pero casi apostaríamos a que sí: cuando se empieza a adoptar decisiones al margen de cualquier principio ético o moral, finalmente, lo que se logra es renunciar a la ética y a la moral. Rajoy está emprendiendo ese camino y Esperanza Aguirre ya está instalado en él. A la postre, la derechota está pasando a ser una nueva tonalidad de rosa.

[para completar la lectura de este artículo se recomienda la lectura de "Los gays vistos por un hetero" de Editorial PYRE. El libro puede ser pedido a adb@pyrelibros.com o bien a infokrisis@yahoo.es, al precio de 12,00 € más 5 de gastos de envío. Así contribuirás a mantener este blog]

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

El gran problema que se nos viene encima: el agua

El gran problema que se nos viene encima: el agua

Redacción.- El pasado 10 de septiembre, las calles de Alicante fueron recorridas por 100.000 manifestantes (150.000 según los organizadores, 50.000 según El País) que protestaban por la rectificación del trasvase Jucar-Vinalopó. Nosotros mismos participamos en la movilización popular que demuestra la irresponsabilidad del gobierno socialista en materia hídrica y la situación real de la agricultura en España. El problema se irá agravando en los próximos años.


Júcar-Vinalopó o la “desplanificación” socialista

Cuando el gobierno ZP rectificó el proyecto originario del trasvase Júcar-Vinalopó, condenó al socialismo levantino y murciano a un papel marginal, como mínimo, en la próxima década. El drama que han tenido que soportar los militantes de base del PSPV, sus cuadros y sus cargos públicos más honestos, no se le escapa a nadie. La ministra Carbona decidió, sin atender consejos técnicos, que el transvase inicialmente aprobado no era el que convenía y, alteró el proyecto original. Las aguas del Vinalopó en lugar de ser trasvasadas en la “zona alta” del río, lo es en la “zona baja”… donde el agua está contaminada por todos los residuos industriales posibles y el flujo el mínimo.

Zonas como el Alto Vinalopó, que ceden agua a toda la provincia, están viendo como sus acuíferos descienden a un ritmo de 9 metros por año, lo que supone la seguridad de que dentro de apenas unos años, estos acuíferos no podrán regenerarse y se agotarán. Situación mucho más grave, si tenemos en cuenta que el nuevo recorrido del trasvase hará a estas comarcas, hídricamente dependientes, cuando el trazado original, podía aliviar el descenso de los acuíferos y estos estarían en condiciones de regenerarse.

Pero en realidad el problema es mayor y afecta prácticamente a toda la agricultura de la zona de Alicante y Murcia. No es raro que la manifestación del sábado haya estado prácticamente formada por los agricultores de estas provincias, casi en solitario. La movilización, iniciada por la Asociación de Jóvenes Agricultores y por las instituciones que administran el agua en estas provincias, fue seguida masivamente.

El triste papel de los cargos públicos socialistas

La única personalidad socialista de cierta relevancia que acudió a la manifestación, fue la alcaldesa de Villena. El resto de alcaldes y concejales socialistas estuvieron ausentes. Ausente estuvo también la COAG, sindicato de los agricultores de izquierda que ha quedado anegado por la movilización del sábado y que difícilmente levantará cabeza nunca más. El alcalde de Elche, también socialista, ni apareció y la tónica general de la manifestación fue de movilización antisocialista. De hecho, los miembros de IU de estas provincias, se negaron a secundar la manifestación, no por que no compartieran los postulados de la misma, sino por que “era hacer el juego al PP”.

Ciertamente, Rita Barberá, y el presidente de la comunidad valenciana, estuvieron presentes en lugares muy discretos, pero no puede decirse que las 100.000 personas presentes fueran militantes del PP. En las calles de Alicante, en la tarde del 10 de septiembre, estuvieron presentes representaciones de todos los agricultores de estas provincias.

El triste papel de los cargos públicos socialistas evidencia dos cosas, como mínimo: en primer lugar, que para ellos, no moverse en la foto es fundamental, y que, colocan los intereses del partido, por encima de los intereses de sus conciudadanos y electores. “El País”, el día antes de la manifestación, publicaba los resultados de una encuesta pagada por el PSPV en la que se afirmaba –contra el sentido común- que la alcaldía de Alicante podría caer en manos socialistas en las próximas elecciones. Era evidente que esta encuesta ficticia –difícilmente encontraríamos una región en donde el socialismo esté tan desarbolado y esquelético como Alicante- tenía como única finalidad, reducir el impacto de la manifestación del día siguiente que se preveía masiva. Así fue, en efecto: una protesta masiva contra la política socialista.

Acumulación de errores e imprevisiones

A fuerza de insistir en la importancia del petróleo para la economía y el desarrollo occidental, se suele olvidar que el agua no es menos importante. Tiene que ver, tanto con la producción de energía (hidroeléctricas), como con el cultivo de la tierra (agricultura y alimentación), como con la subsistencia de las poblaciones (consumo doméstico).

No hay que olvidar que buena parte de las grandes guerras del siglo XX, se han desarrollado sobre el trasfondo inquietante del control de los recursos hídricos: el problema palestino tiene como desencadenante final el agua, el control de los acuíferos de Gaza y Cisjordania y de las fuentes del Jordán; la guerra de los “seis días”, estalló cuando Siria amenazó con cortar las fuentes del Jordán, gracias a cuyas aguas, el desierto del Negev se convirtió en un vergel. En la misma guerra de Irak, está detrás, tanto el control de los recursos energéticos, como de los recursos hídricos del Tigres y el Eufrates.

Es imposible olvidar que en la actualidad, con una población mundial que crece aceleradamente en las zonas del Tercer Mundo, se requieren recursos hídricos muy superiores a los necesarios hace solo 100 años. Esto hace que los acuíferos explotados tradicionalmente, se vayan agotando. Las desaladoras no siempre son la solución (lo obtenido no es apto para el consumo humano).

Países como España en los que la imprevisión, tanto del PP como del PSOE, hicieron que en apenas 5 años la población haya ascendido casi al ritmo de un millón anual, y ni los recursos eléctricos, ni los hídricos, estén en condiciones de abastecer a la población. Si tenemos en cuenta que desde el franquismo no se construyen nuevas presas y que cualquier modificación radical del panorama como el que conlleva una presa, sean condenados por una izquierda torpe y por unos ecologistas tópicos e ignorantes, hace que se desaproveche mucha agua, necesaria para cualquier cosa, menos para perderse en el mar. En el fondo, el Plan Hidrológico Nacional, auspiciado por el PP, era la única solución, racional y razonable para solventar el problema del agua, como mínimo durante los próximos 50 años. Esto era suficiente para que el PSOE intentara satisfacer a sus electores aragoneses y catalanes, aboliendo el transvase del Ebro, cuando la obra estaba ya iniciada. En el fondo, lo que gana el PSOE en Catalunya y Aragón, lo pierde con creces en Murcia y Valencia. Pero uno de los puntos del acuerdo tripartito que dio origen al gobierno autónomo de Maragall, era, precisamente, la abolición del transvase, con lo que en buena medida el PHN quedaba desnaturalizado.

Si a esto añadimos el efecto invernadero, determinadas “modas” en las técnicas de riego (el riego por goteo que reduce el impacto de la humedad en la atmósfera y, consiguientemente, conduce a la reducción de las lluvias –junto a otros factores- y a la desertización), y, especialmente, la sequía que ha tenido lugar en 2005, han evidenciado que el crecimiento español está asentado sobre un frágil equilibrio. Si el agua falta, el cultivo e incluso la vida humana resultan absolutamente inviables.

Errores, imprevisiones de unos y de otros, y factores naturales, están convirtiendo esta sequía en una verdadera tragedia nacional.

Un detalle que nadie ha comentado: un detalle vital

Además de participar en la manifestación, estuvimos realizando un “trabajo de campo” sociológico. ¿De dónde procedían las personas que se manifestaron en Alicante el 10 de septiembre? Era evidente que, en un 90%, se trataba de agricultores. Fue significativo que la manifestación fuera abierta por dos tractores. No se trataba, en absoluto, de oportunismo. Durante la media hora anterior al inicio de la manifestación, estuvimos deambulando por las inmediaciones, saludando a conocidos de toda la provincia: ahí estaban las representaciones de agricultores de Elda, Novelda, Petrer, Villena, Onteniente, Abanillas, etc. No existía una sola comarca alicantina o murciana que no hubiera enviado su representación.

Ahora bien, era muy significativo que la edad media de los manifestantes estuviera en torno a los 55 años. A pesar de que la principal entidad movilizadora era ASAJA, la Asociación de Jóvenes Agricultores, los jóvenes estuvieron casi completamente ausentes de la convocatoria. ¿Desinterés? ¿enfrentamiento generacional? ¿oposición a los motivos de la movilización? En absoluto: lo que ocurre es que las nuevas generaciones se han desentendido del trabajo en el campo. Sus padres, han preferido enviarlos a la capital a cursar estudios superiores, o bien ellos han preferido vender algún bancal para abrir bares, dedicarse a la construcción, o buscar trabajo en otros sectores, menos esforzados. El campo se despuebla, tal es la constatación más grave que realizamos al revisar nuestros apuntes sobre la manifestación.

Hoy resulta más barato traer un melocotón de china que cultivarla en España. Son las lindezas de la globalización… Es evidente que este proceso seguirá avanzando mientras no ocurra algo imprevisto. Pero si, por azar, el flujo comercial del Este al Oeste se interrumpiera, haría falta ver de dónde salen los alimentos necesarios para la población española.

Hace falta un cambio de mentalidad y un cambio de legislación. Mientras los propios agricultores sigan deseando para sus hijos un “futuro mejor” que solamente identifican en las grandes ciudades, mientras las legislaciones municipales sigan haciendo de las recalificaciones masivas y de la transformación de amplias zonas agrícolas en zonas residenciales, cada agricultor estará en derecho de considerar el valor de sus tierras y los beneficios que puede darle el cultivo de la tierra.

La movilización del 10 de septiembre fue la protesta de todos los agricultores de Alicante y Murcia. Una protesta justa y necesaria ante la política de Pilar Carbona (quien, por cierto, cada día se parece más a “Carmen de Mairena”). Una movilización popular exitosa… pero, no exenta de zonas oscuras. El campo se sigue abandonando.

Resulta imposible olvidar que, en la Edad Media, las “marcas” del Este y del Oeste, fueron repobladas por colonos-soldados. A nadie le quepa la menor duda de que en apenas 40 años, va a ser necesario proceder a la repoblación de amplias zonas de nuestro país.

© Ernesto Milà – infokrisis

Una necesidad: permanente revisión sobre el 11-M (I de IV)

Una necesidad: permanente revisión sobre el 11-M (I de IV)

Redacción.- El 11-M de 2004 murieron 192 personas. Pocas semanas después, la investigación parecía resuelta y la versión oficial emitida: eran islamistas radicales contrarios a la actitud de Aznar en la cuestión Irakí. En nuestra obra “11-M: los perros del infierno” ya cuestionamos esta versión. Pero hoy los datos que siguen llegando abundan en esa dirección. Este es el estado de la cuestión.

[Para completar la lectura de este artículo se sugiere la lectura de “11-M: los perros del infierno” de Ernesto Milá, que puede ser pedido a Editorial PYRE, adb@pyrelibros.com, al precio de 20 euros más gastos de envío. Así contribuirás al desarrollo y mantenimiento de esta web].


Los papeles de “El Mundo”

A lo largo del mes de agosto, el diario “El Mundo” ha publicado ininterrumpidamente informaciones sobre el 11-M que abundan todas en la misma dirección (las cosas no están tan claras como inicialmente parecían) y llevan a una conclusión (los islamistas fueron ejecutores materiales de un atentado que eran incapaces de preparar y ejecutar por sí mismos) y, por esta misma dirección, a una exigencia (la comisión de investigación parlamentaria sobre el 11-M debe reabrirse).

Resulta significativo que en un mes particularmente negativo para las ventas de los diarios, “El Mundo” haya decidido publicar 15 artículos de investigación sobre el 11-M. Es lícito pensar que si en este período bajo en ventas de diarios, “El Mundo” ha lanzado 15 torpedos en la línea de flotación de la “versión oficial”, es por que en el mes de septiembre –donde las ventas de diarios recuperan sus cotas habituales- hay información suficiente como para seguir, con mayores argumentos, acosando la versión oficial.

¿Qué nos ha revelado “El Mundo” a lo largo de este mes de agosto? Lo primero –aunque no lo más importante- es que las relaciones de la llamada “banda de Avilés” (el grupo asturiano que presuntamente facilitó la dinamita para el atentado) estaba en relación constante con Manuel García Rodríguez (a) “Manolón”, comisario de Avilés y jefe del Grupo de Estupefacientes.

“Manolón” engañó a la comisión parlamentaria del 11-M, negando que tuviera una relación particular con la “banda de Avilés”. Las investigaciones de “El Mundo”, a partir de las declaraciones ante el juez del Olmo, de distintos implicados en el asunto y de testigos, ha demostrado justo todo lo contrario, a saber: que “Manolón” y la “banda de Avilés” eran uña y carne, que el comisario había sacado en varias ocasiones de apuros (por cuestiones de venta de coches robados) a Trashorras (el que facilitó presuntamente la dinamita) y a su cuñado, Antonio Toro; que estuvieron antes y después del 11-M en contacto estrecho y cotidiano. “Manolón”, habitualmente advertía a la “banda de Avilés” de cuando se preparaban redadas en la zona, para que en esos períodos, no se arriesgaran a ser detenidos.

Dejando aparte las consideraciones morales y legales que pueden deducirse de estas informaciones y de las relaciones entre delincuentes de baja calaña y un comisario jefe, funcionario del Estado, lo cierto es que por Avilés pasaron los principales implicados en la trama y que, precisamente, dentro de esa trama, el policía “Manolón” tenía a un confidente privilegiado con el que le unía, no solamente una relación profesional, sino también y sobre todo, una estrecha amistad. Es por eso que después de dos páginas de apretada información, “El Mundo” culminara su reportaje de investigación sobre la “banda de Avilés” y “Manolón”, del 7 de agosto de 2005, con estas frase: “A estas alturas nadie puede negar, y menos a la vista de estos datos, que entre la banda de Avilés y las Fuerzas de Seguridad existieron contactos estrechos y continuados a lo largo de los últimos años. Cada vez resulta más inexplicable que fuera ese grupo un elemento decisivo en la preparación de los atentados”.

Por que lo sorprendente es que, no solamente, los marroquíes implicados en la trama habían viajado hasta Asturias para, presuntamente, recoger la dinamita, sino que el propio Trashorras viajó a la casa de Morata de Tajuña, considerado como el “zulo” de los islamistas. Trashorras viajó con su mujer y “el Chino” en persona (terrorista muerto en Leganés según la versión oficial, para nosotros delincuente común accidentalizado, y en absoluto integrista islámico) le ofreció un refresco de “Mekacola”. Por cierto… hablaron de hachisch.

Luego resultará que no hay constancia de que la dinamita vendida por Trashorras, fuera la que estalló en los trenes, especialmente por que la que se pudo comprobar que faltaba era en cantidad mucho menor a la que estalló, a la que se encontró en la vía del TALGO Madrid-Zaragoza y a la que no estalló en el piso de Leganés, en total casi media tonelada.

Allekema Lamari… otro colaborador de la policía.

El séptimo muerto en Leganés, apareció poco en los días posteriores a la investigación. Se trataba de Allekema Lamari, según la versión oficial, “uno de los máximos responsables del comando”. Lamari estaba en España desde 1990 y se tenían noticias que, desde 1997, trabajaba con miembros del GIA radicados en España. Ingresó en la cárcel –como no- por delito común y allí conoció a otros radicales islamistas valencianos y, a la salida, se relacionó –según un informe del CNI- con Abu Mughen, uno de los presuntos responsables de los atentados de Casablanca. En 2002 fue, de nuevo encerrado en la prisión de Pontevedra –también por delito común- y, siempre según la versión oficial, fue uno de los que más trabajaron para la comisión del atentado y la formación de la célula terrorista. Sus huellas se encontraron en la furgoneta Renault Kangoo halla ante la estación de Alcalá. Solo que Lamari había sido durante cinco años agente de la policía argelina…

Con Lamari nos encontramos al segundo colaborador de un servicio de seguridad (en este caso argelino). A partir de este dato es posible hacer cábalas: ¿estuvo Lamari siempre al servicio de la seguridad argelina? ¿fue un infiltrado en la célula terrorista? ¿al servicio de quién?

Nunca delincuentes tan seguidos pasaron tan desapercibidos

El 10 de agosto de 2005, “El Mundo” publicaba nuevos datos que abonaban un terreno ya sembrado: contrariamente a lo que se tuvo tendencia a pensar en las semana posteriores al 11-M, los presuntos culpables, lejos de ser completos desconocidos para la policía española… eran perfectamente conocidos, sus pasos seguidos y sus huellas almacenadas en la base de datos de delincuentes comunes. Y lo más espectacular: “La policía vigilaba un año antes del 11-M tres de los pisos utilizados por los terroristas”. Resulta absolutamente incomprensible que estos seguimientos y vigilancias no lograran detectar la preparación de una acción tan compleja y amplia como los atentados del 11-M. Habría que pensar que si la policía no detectó los preparativos del atentado, aun después de vigilar constantemente a este grupo de delincuentes marroquíes, era, o bien por que jamás hablaron del atentado (con lo cual la versión oficial queda desmontada), o bien los datos que permitían suponer que estaban preparando una acción terrorista, fueron escamoteados al Ministro del Interior. En el estado de conocimientos actual, cualquiera de las dos hipótesis es válida.

Todo esto es mucho más sospechoso, cuando uno de los marroquíes sometidos a vigilancia, Moutaz Almallah, realizaba frecuentes viajes a Londres. A ningún funcionario especializado en terrorismo internacional, podía escapársele que Londres era en la época y hasta los atentados del 7 de julio, el centro mundial del islamismo radical. Y todavía más sorprendente es que otro de los sometidos a vigilancia fuera Mustapha Maymouni, cuñado de “El Tunecino”, residiera en uno de los pisos sometidos a vigilancia… y fuera luego encarcelado por su presunta complicidad en los atentados de Casablanca.

En cuanto a las últimas vigilancias afectaban a los más conocidos miembros de la célula: un mes antes de los atentados, la Brigada Provincial de Información mantenía controlado el local de la calle Virgen del Toro, otros dos pisos, y la empresa en la que trabajaba “El Tunecino”.

Si tenemos en cuenta que “El Tunecino” parece ser el único de los implicados que, realmente tenía una acrisolada fe islamista y la policía le atribuye un papel fundamental en el desarrollo, preparación y comisión de los atentados, la cuestión es ¿cómo es posible que a lo largo de este año largo de vigilancias, escuchas y seguimientos, no emergiera ningún dato que permitiera pensar a los investigadores que la “célula” (o lo que fuera), estaba preparando algo más que un “pase de haschish”? Realmente es turbador saber que los culpables eran viejos conocidos de la policía y, desde luego, no eran “vírgenes” en lo que se refiere a antecedentes policiales.

La “exposición razonada” para la reapertura de la Comisión 11-M

El 14 de agosto, una carta “carta del director”, escrita por Pedro J. Ramirez (dos páginas), llevaba por título “Primera exposición razonada a favor de la reapetura de la Comisión del 11-M”. Pedro J. empezaba cargando contra el juez del Olmo al que, literalemtne, trataba de inútil: “el magistrado –decía- nunca será capaz de averiguar por sí mismo lo sucedido” y añadía más adelante: “Su Señoría se ha dejado marear en la ausencia de un plan sistemático de investigación, la total falta de rumbo y criterio en una instrucción que en la práctica está siendo conducida en función de la conveniencia política del Gobierno, por la fiscalía y por unas fuerzas de seguridad cuya “ponderada actitud” ya dedicaba del Olmo tan absurdos como mal redactados ditirambos desde sus primeros autos”. Luego añadía un dato sorprendente: “No es de extrañar que en el último Consejo de Ministros hubiera quien se preguntara si su señoría quiere que le hicieran otros su trabajo y quien directamente pasara a tildarle de chalado”. Pedro J. Concluye: ”… las pautas de comportamiento exhibidas hasta ahora por su señoría, propias del arquetipo del tímido autoritario, dejan poco margen a la esperanza”

Recuerda Pedro J. algunos de los elementos más sorprendentes de la investigación: “el robo de un coche por parte de ETA en el callejón de Trashorras y la simultaneidad de las dos caravanas de la muerte en la noche del 28 de febrero de 2004”. Se trata, evidentemente, de un balón de oxígeno a la tesis del PP (ETA tuvo “algo que ver” en el atentado), lo que queda confirmado cuando escribe: “La hipótesis de la conexión logística entre ETA y los islamistas no queda descartada por el resultado de rigurosos interrogatorios a los autores del atentado de Santander, por la exhaustiva reconstrucción de las andanzas de Toro y Trashorras o por pesquisas mínimamente serias en el ámbito carcelario”.

Pedro J. tiene razón en una cosa: una investigación sobre un atentado que ha acabado con la vida de 192 personas, no puede dejar cabos sueltos. Y, en la actualidad, uno de los muchos cabos sueltos, son todos estos pequeños datos sobre las relaciones entre ETA y los islamistas. El PP, naturalmente, se aferra a ellos para justificar su tesis, pero, en principio no parecen excesivamente relevantes… aunque sí significativos. Da la sensación que “alguien” ha sembrado datos en cierta dirección que puede ser considerada como una “diversión” en el caso de que la versión oficial se desplomara: la atención quedaría orientada hacia la muy problemática relación ETA-islamistas, en lugar de hacia direcciones mucho más prometedoras.

Nuevamente, Pedro J. tiene razón cuando valora el resultado de la investigación. Tanto secreto del sumario, tanta “instrucción”, para finalmente, no contar con nada sólido, sino solamente con tesis inspiradas por el ministerio del interior, por el grupo prisa y por el fiscal general. Dice Pedro J.: “si bien los más de 130 tomos de lo hasta ahora instruido aclaran poco sobre quien planificó el 11-M y aportan nada sobre quien montó las bombas con los móviles, incluyen en cambio una rica panoplia de indicios sobre la incompetencia policial que posibilitó la masacre y sobre las “imprecisiones” y “falsedades flagrantes” con que estos altos mandos enmascararon sus responsabilidades en las comparecencias parlamentarias”

¿Dónde terminan los razonamientos de Pedro J.? En algo, hasta cierto punto lógico: es preciso reabrir la Comisión Parlamentaria sobre el 11-M y, desde luego, pedir responsabilidades penales a aquellos comparescentes que mientan en sus declaraciones ante la comisión. De hecho, varios miembros del a Guardia Civil ya han sido “pillados” en falso, sin embargo, desde el Ministerio de la Defensa, Pepe Bono, el demagógico y cateto ministro de quien depende la Benemérita, no ha tomado ni sanciones ni incoado expedientes contra los falsarios.

Podemos pensar en la “reapertura” de la comisión 11-M

Pedro J. tiene una necesidad: ofrecer cada día a sus lectores una parte de la verdad sobre lo que ocurrió el 11-M. Con ello, no solo aumenta sus ventas –lo que no está mal para una empresa periodística- sino que además hace un notable servicio a la sociedad: aquel que correspondía a los servicios de seguridad del Estado, a la magistratura o al propio parlamento. Los déficits democráticos de nuestro país hacen que esa parcela de la gestión pública no pueda ser realidad por aquellos a los que les corresponde, y deba recaer sobre los medios de comunicación.

Pero, en realidad, no es malo que así ocurra: es una posibilidad que tiene la sociedad española de que está ante un sistema político imperfecto, necesariamente reformable y que tiene acusados déficits democráticos en terrenos –como la justicia, la fiscalía, la seguridad del Estado- fundamentales.

Pero hay que ser realistas: mientras persistan las actuales circunstancias, ninguna comisión parlamentaria va a ser capaz de llegar más allá de donde llegó la que se extinguió en el mes de mayo de 2005. En nuestra obra “11-M: los perros del infierno” ya advertimos que una comisión de este tipo –a la vista de anteriores casos- no iba a ir muy lejos en su trabajo. Con el PP preocupado por defender su “tesis oficial” (fue ETA) y con el PSOE preocupado por la suya (el atentado fue culpa de la intervención de Aznar en Irak), mientras persistan las actuales simetrías parlamentarias, no hay absolutamente nada que hacer.

Por lo demás, tampoco existe iniciativa política suficiente como para modificar el reglamento de comparecencias. Mentir a una comisión parlamentaria, sale gratis. Ni sanción, ni procedimiento penal, ni nada. A esto hay que añadir que los parlamentarios tienen pocas ganas de trabajar: una comisión de investigación, implica investigar, no leer los periódicos de la mañana para saber hacia donde hay que orientar las preguntas. Hasta ahora todas las comisiones parlamentarias han funcionado gracias a las iniciativas exteriores al parlamento. Digámoslo ya: cuando vimos las sesiones de la comisión, quedamos literalmente aterrorizados; los parlamentarios no sabían lo que preguntaban, era evidente que todos iban de oídas, carecían de capacidad de razonamiento y desconocían buena parte de los aspectos del sumario del 11-M, sus preguntas eran frecuentemente ridículas y cuando se topaban ante un testigo “difícil”, éste les cortaba con unas pocas frases dichas sin convicción; si se encontraban con un testigo con fuerte personalidad (el mismo Aznar), balbuceaban preguntas, recibían hectolitros de agua fría sobre sus cabezas o, simplemente, quedaban ridiculizados como le ocurrió al propio Llamazares o el bendito representante de ERC cuyo nombre no ha pasado a las crónicas como un dechado de “enteligencia”.

No, una nueva comisión parlamentaria constituirá un nuevo fracaso, una decepción que éste país no puede tolerar por segunda vez. Las iniciativas de este tipo no tienen en el parlamento el mejor canal para expresarse mientras no se aborde la reforma del reglamento por el que se rigen estas comisiones. Hay que recurrir a otros cauces. En nuestra obra “11-M: los perros del infierno” ya apuntamos cuáles eran.

A la opinión pública no le importa si el esclarecimiento sobre lo sucedido el 11-M, procede del parlamento, o de fuera del parlamento. Tenemos la sensación muy nítida de que no va a proceder del interior de las severas (e inútiles) salas de la Carrera de San Jerónimo. Así pues, la “verdad” deberá ser esclarecida fuera del parlamento. ¿En los tribunales? Podemos dudarlo. Pensar que un solo juez, acompañado de unos pocos funcionarios, puede esclarecer un sumerio tan absolutamente complejo, resulta de un optimismo irresponsable. Del Olmo ya ha demostrado ser limitado en su instrucción. Veremos lo que se prolonga. En cuanto a los abogados de la defensa, buena parte de ellos pertenecen al turno a oficio, así que no pondrán mucho interés en un caso que no les va a reportar beneficio alguno. Por lo demás, la sentencia será recurrida y veremos lo que tardamos en disponer de una sentencia en firme. Por casos de terrorismo de mucho menor calado, la opinión pública italiana ha tenido que esperar hasta un cuarto de siglo para conocer algo remotamente parecido a la “verdad”. No hay motivo para pensar que en España va a ser diferente.

No queda más remedio que apelar a la iniciativa ciudadana. No es un parlamento en el que todas las fuerzas políticas tienen unos objetivos bien definidos por los que quieren encarrilar la investigación, de donde saldrá la verdad, sino que ésta solamente puede ser investigada por una representación libre de ciudadanos –una comisión cívica- de indudable prestigio, independencia, solvencia ética y moral y peso en la sociedad española. Una comisión de este tipo –similar a la Comisión Russell organizada en torno a Bertrand Russell para juzgar la intervención norteamericana en Vietnam- quizás no tenga un peso penal, pero si, desde luego, contribuiría a que la sociedad española conociera lo que ocurrió el 11-M. Claro está que habría políticos, policías, que podrían negarse a declarar… pero con esa negativa estarían muy claras su nivel de implicación.

De momento, nadie hasta ahora se ha atrevido a proponer públicamente una comisión ciudadana –no parlamentaria, eso ya lo conocemos- de investigación. Pero, con el paso del tiempo, necesariamente, se percibirá esa como la única solución para llegar al fondo de la cuestión del 11-M. Si hasta ahora no ha sido posible se debe a que la “sociedad civil” española está desarticulada desde mediados de los años 80, cuando los socialistas hicieron de este país su cortijo. Entre otras medidas desmantelaron o domesticaron los movimientos asociativos. No es de extrañar que la sociedad civil española siga hoy inerme ante atentados como los del 11-M y que las instituciones públicas no se crean en la obligación de llegar al fondo de las investigaciones sin mirar la actitud de los “jefes políticos”.

Pero es inevitable: allí donde las instituciones no llegan, es la sociedad civil la que tiene que llegar.

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© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Lo que enseña el huracán de Nueva Orleáns

Lo que enseña el huracán de Nueva Orleáns

Redacción.- Lo que ha ocurrido en EEUU, trasciende una mera “catástrofe humanitaria” para convertirse en un espejo de lo que está ocurriendo en aquel país. Cuando hemos dicho en otros artículos de este blog que “EEUU camina hacia la guerra civil racial y social”, mostrábamos la tendencia de la sociedad americana. En Nueva Orleáns, esta tendencia ha quedado suficientemente evidenciada. [en el momento de colocar on line este artículo, a diez días del paso del huracán, la situación sigue siendo insostenible]

Nueva Orleáns: una ciudad diferente a cualquier otra

De Nueva Orleáns lo que los turistas hemos retenido ha sido el “barrio francés” y la cocina “cajou”, mezcla de los gustos culinarios franceses y africanos. En ese barrio todavía se hablaba a principios del milenio, un idioma que “sonaba a francés”, si bien más del 30% de sus términos eran anglicismos. Nueva Orleáns fue, en los años sesenta, la capital del “black power” y la sede del movimiento de los “Black Panthers”. Es curioso, que muchos de los que hemos visitado Nueva Orleáns, hayamos experimentado una sensación de “mal rollo”, desde el momento en que descendimos del avión, hay algo negativo que flota sobre la ciudad. El contacto Nueva Orleans, en el fondo, es radicalmente diferente a cualquier otra de los EEUU, produce intensas y malas vibraciones y tal era una de los rasgos que comentábamos en el viaje de regreso. Es una apreciación subjetiva e irracional, pero no por ello, menos instintiva y auténtica.

Mayoritariamente, la población de Nueva Orleáns es negra, si bien procede de grupos étnicos diferentes a los grupos afroamericanos de otros Estados. Luisiana es pobre, mucho más pobre –junto con Misisipi y Alabama, que el resto de los EEUU (entre un 14 y un 15% más pobre). Estos tres Estados aportan solamente un 3% al PIB norteamericano. Desde el punto de vista económico, no son comparables a California que, en solitario, podría ser considerada como la tercera potencia económica mundial. El Sur de los EEUU es pobre; cuando se resolvió la guerra de secesión, con la victoria del Norte, los Estados sureños fueron víctima del ostracismo, el saqueo y la venganza. Todavía se perciben huellas de aquel conflicto que se remonta a 140 años antes del huracán que ha arrasado la zona.

Pero, no nos engañemos. El Sur, y concretamente, la ciudad de Nueva Orleáns es fundamental para los EEUU: en su cinturón se encuentran, en la zona marítima, plataformas petrolíferas, el gran puerto del sur por el que entra el 20% de las importaciones de los EEUU; y en su zona industrial, se encuentran las refinerías que abastecen a un 25% del mercado de crudos norteamericano. Pues bien, todo esto ha dejado de existir. Las plataformas petrolíferas han volcado, se han hundido, o están, sencillamente, inutilizadas. Las refinerías de petróleo han sufrido daños y son incapaces de refinar, por el momento, un litro de petróleo. El puerto está bloqueado.

No puede extrañar que todo esto haya entrañado una inmediata subida del precio del petróleo y que, finalmente, el gran handicap de los EEUU (la necesidad de financiar el consumo interior mediante la inyección de euros, petrodólares, o capitales venidos de Oriente, a las bolsas norteamericanas) se haya evidenciado en toda su brutalidad.

Por que el problema no es que el impacto de la catástrofe (entre 10 y 15.000 muertos), los daños sufridos por las poblaciones (solamente el 25% será cubierto por aseguradoras), ý el descrédito en el que ha caído la administración Bush (que sólo empezó a reaccionar torpemente, cinco días después del paso del huracán), la evidencia de un problema racial y social (blancos y negros ricos, salvados antes que negros y blancos pobres), sino que el huracán tendrá efectos duraderos sobre la economía norteamericana.

Esta tragedia, no ha ocurrido ni en Botswana, ni en Guinea Ecuatorial, ni en Bucaramanga, Belice o en una perdida y subdesarrollada isla de Polinesia; la tragedia ha ocurrido en un punto estratégico de importancia esencial para el capitalismo norteamericano. Y la administración Bush no ha sabido como reaccionar. Inmediatamente se han formado bandas de saqueadores, con el rango de “unidades rebeldes”, con capacidad para tirotear helicópteros de la Guardia Nacional, rechazar sus efectivos y obligar a un despliegue similar en número al que hubo que movilizar en la guerra de Afganistán de 2001.

Pues bien, a ese país, incapaz de controlar a su población, incapaz de reaccionar con prontitud ante una catástrofe natural (¿que ocurrirá el día en que la Falla de San Andrés termine por hundirse y rectifique la costa este de los EEUU hasta hacer que el mar bañe los desiertos de Nuevo México?), que finalmente ha tenido que pedir ayuda a la OTAN, a la UE y que “estudia con atención la oferta de ayuda cubana”, es la única potencia de dimensiones mundiales. Es evidente que, cuando en otras ocasiones hemos dicho en estas mismas páginas, que los EEUU es un gigante con pies de barro, no exagerábamos. En realidad, de la cintura para abajo, aparece el barro, la inestabilidad y la imposibilidad de salir airosos de la prueba.

En 1945, el pueblo alemán llevaba tres años bajo los bombardeos de terror aliados. Bombardeados de día por los Liberators y las Fortalezas Volantes de los EEUU, y de noche por los Lancaster de la RAF, con bombas de fragmentación y de fósforo, respectivamente, la Alemania de la época resistía: fue capaz de centuplicar su producción de armamentos y lograr que la carestía no apareciera. Hasta prácticamente, principios de abril de 1945, la prensa diaria siguió apareciendo. Sin embargo, ha bastado un desastre natural, por lo demás, previsto con anticipación, para desbaratar la vida económica de los EEUU. Lo dicho ¿qué ocurrirá cuando la Falla de San Andrés termine por hundirse ante la fuerza siempre activa de las dos placas tectónicas que allí se unen?

El pueblo norteamericano es un pueblo débil y su potencia “imperial” un coloso con pies de barro. Es capaz de mostrar lo que se ha dado en llamar “la política del borracho” (mostrarse intolerante, agresivo y desafiante) ante potencias de cuarto y quinto orden (Afganistán, Irak, Corea del Norte, Siria), pero incapaz de poner en cintura a las bandas étnicas que actúan en su propio territorio. Un país así, es inviable como superpotencia mundial.

Nunca como ahora, un gobierno ha demostrado estar tan pendiente de los poderosos y despreciar tanto y de manera tan evidente a las clases más desfavorecidas. Así son los EEUU y así es el liberalismo salvaje.

Tal ha sido la gran enseñanza de esta catástrofe. Pero hay otra segunda enseñanza. Tras el Protocolo de Kyoto, la administración norteamericana, decidió unilateralmente y contra toda opinión científica, que la emisión de gases CO2, no tenía nada que ver con el calentamiento de la atmósfera y el consiguiente efecto invernadero. Utilizando la opinión de científicos amamantados por el poder federal, los EEUU se negaron a adoptar medidas contra la emisión de CO2. El resultado ha sido… precisamente, el recrudecimiento de los huracanes en la zona del Caribe. EEUU no es el único país que ha sufrido la fuerza de estos fenómenos atmosféricos. Todas las islas caribeñas y buena parte de los países del istmo de Panamá, se han visto más o menos afectados. Pero, sin duda, el huracán que ha arrasado Nueva Orleáns ha evidenciado lo peligroso de basar opiniones científicas en criterios políticos y falsear los datos sobre el cambio climático.

A partir de ahora, a los EEUU les va a ser muy difícil sostener el criterio contrario a los protocolos de Kyoto.

Queda algo más por decir. En el momento de escribir estas líneas, la tragedia humanitaria continúa. Los medicamentos se han terminado en la Zona Cero. Las bandas étnicas siguen arrasando e incendiando amplias zonas de la ciudad. Los vecinos que se han negado a evacuar la ciudad por tener la sospecha de que la integridad sus propiedades no quedaba en absoluto aseguradas, han adquirido en apenas cinco días, tres veces más armas que en el último año. Y están dispuestos a utilizarlas. Los especialistas de la UE han afirmado que la reacción del gobierno y de las entidades de ayuda humanitaria, ha sido tardía y torpe (se han llegado a enviar materiales inservibles para una catástrofe de estas características), que ha faltado iniciativa, prontitud, presteza y conciencia humanitaria para acudir en ayuda de las víctimas. El gobierno norteamericano –una vez más- no ha estado a la altura de las circunstancias. En el momento actual, no se sabe, ni remotamente, cuando va a restablecerse la normalidad en la zona. Ni siquiera, el gobierno ha estado en condiciones de retirar todos los cadáveres que flotan en las aguas. Es posible que estallen epidemias en breves días y que mueran más personas… de inanición ¡en el territorio de la primera potencia mundial!

No nos engañemos: el poder de los EEUU alcanzó su punto culminante, cuando un grupo de marines derribó –sin ninguna presencia popular- la estatua de Saddam Hussein en el recién conquistado Irak. A partir de ese momento, el poder de los EEUU se ha ido debilitando sensiblemente. Hoy, empieza a ser una sombra de aquel triunfal momento. La economía precisa capitales exteriores; militarmente, tanto en Afganistán como en Irak, el empantanamiento de la situación promete actualizar el recuerdo de Vietnam. Comercialmente, China ha optado por los aviones Airbus frente a los Boeing, la UE se constituye hoy como el principal proveedor de expertos y técnicos, para que EEUU pueda superar la crisis. ¿Es esto lo que se espera de una superpetencia? En realidad, esta situación, por sí misma, define a los EEUU como un “imperio en crisis”.

Nueva Orleáns evidencia que la guerra civil, racial y social ha comenzado en los EEUU. Torres más altas han caído: la URSS, en el punto álgido de su poder, con la marina del Almirante Gorchskov merodeando por todos los mares, con los spanetz colocando sus estandartes desde Afganistán a Cuba y desde Angola a Petrogrado, difícilmente podía suponer que apenas 36 meses después, se convertiría en un despojo. EEUU, como ayer la URSS, caerá, no tanto por la presión de enemigos extraños, sino víctima de su propio proceso de burocratización y de sus propios errores. Lo cual hay que tomarlo como lo que es: la posibilidad de un mundo multipolar cuyo advenimiento solo podrá ocurrir cuando se hunda el poder hegemónico de los EEUU. La trayectoria hacia un mundo multipolar, es impensable e incompatible con la existencia de una potencia que todavía mantenga pretensiones hegemónicas. A Hitler lo venció el invierno ruso. A los EEUU lo están venciendo los huracanes tropicales.

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© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Beatniks en la playa Norte de San Francisco

Beatniks en la playa Norte de San Francisco

Redacción.- El presente artículo fue publicado inicialmente, como dossier en el número 3 de la revista “Disidencias” (1987) y, posteriormente, debía ser incluido en el trabajo que, finalmente, no llegó a concluirse, sobre la “New Age”. En ese trabajo establecíamos la filiación: “beatnikis”-contestación-newage. Liquidados los beatniks, concluida lacontestación, queda todavía -si bien, tambaleándose- la New Age. Este es su origen lejano.

DE LOS SIMBOLISTAS FRANCESES A LOS BEATNIKS AMERICANOS

No hubiera existido contestación política sino la hubiera precedido la contestación cultural. Es un nuevo factor a tener en cuenta en la marcha hacia los movimientos "newagers" y "acuarianos". La alternativa cultural hunde sus raíces desde el instante mismo en que la sociedad burguesa se estabiliza a mediados del siglo pasado. La personalidad del contestatario ya está implícita en personajes como Baudelaire o Thomas de Quincey, Verlaine o Rimbaud, hombres de letras y artistas no ortodoxos, hombres que niegan la sociedad que está en el poder desde 1789 y que ha entronizado como modelo a la burguesía, hombres que se sitúan en los límites de experiencias místicas o introducidos en ellas de cabeza a través de la droga. Poetas "malditos" todos ellos, de los que Evola dice: "vivían a la desbandada, frecuentemente eran alcohólicos y mezclaban el genio con un clima de disolución existencial y con una revuelta contra los valores establecidos".( )

En 1884, cuando estalla la revuelta de la "Comuna de París, Rimbaud grita: "Hemos vencido al orden" y escribe: "El artista debe ser el gran enfermo, el gran criminal, el gran maldito y el sabio supremo". El y los que como él vivían su arte como exaltación e ímpetu aventurero, eran espíritus turbulentos, frecuentemente asociales, ansiosos de libertad y buscadores impenitentes de experiencias interiores. Les siguieron Lautremont primero, el dadaismo más tarde y, finalmente los surrealistas.

A lo largo de todo el primer tercio del siglo, las vanguardias artísticas se sucedieron vertiginosamente. Todas ellas -aparte del exhibicionismo propio a los movimientos de este tipo- pueden ser consideradas como contestaciones más o menos profundas a la sociedad de su tiempo, contestaciones sucesivamente devoradas e integradas por ella, pero cuyo rastro puede seguir aquel que esté interesado en sondear las huellas de la protesta a través de los siglos.


BEATS: LOS “GOLPEADOS”

Muy pocos de estos precursores vivían cuando, a principios de los años 50 en la "Playa Norte" de San Francisco, acampó una nueva comunidad bohemia. Se había marginado voluntariamente de la sociedad y llevaban una vida desenfadada y turbulenta. Coincidieron escritores, filósofos y artistas, junto a desaprensivos. Jack Kerouac, Lawrence Ferlinghetti, Allen Ginsberg, Philipe Lamantia, William Burroughs, vivieron más o menos de cerca el experimento. Todos ellos debían convertirse luego en las referencias culturales obligadas de los contestarios. En realidad, fueron sus mentores. Deseaban vivir al margen de la sociedad. Inconformistas y consecuentes, habían creado una nueva forma de vivir y la seguían... fueron llamados la "generation beat".

"Beat" por que se consideraban "golpeados", porque decían haber logrado descubrir y denunciar todas las coberturas del nihilismo, advertían la inexorabilidad de la muerte y el drama de una humanidad que no tiene nada donde agarrarse para cubrir su vacío existencial... Se consideraban "beat" porque su música era el jazz. También porque, en palabras de uno de sus miembros -Jack Kerouac- se trataba de alcanzar la "beatitud"...

Era una generación, en parte dramática, compuesta por desesperados que advertían el sinsentido de la vida, la inquietud angustiosa de la guerra fría y la subsiguiente posibilidad de desaparecer en cualquier momento; percibían el progreso como una ilusión y sentían la vida como una aventura solitaria: "Dentro de mi no hay nadie" se decían, y también "Fuera de mí no tengo nada"... para ellos el problema radicaba en seguir viviendo con ese convencimiento. No todos lo lograban y aunque no fuera específicamente "beat" ahí está Ernest Heminway que no resistió tal tensión: el suicidio selló el punto final de su negación.

Walt Whitman, poeta místico y disidente temprano, fue uno de los mentores de la generación "beat". Inspiró directamente el "Aullido" de Ginsberg, leido en público en 1955 que será, poco más o menos, el manifiesto del grupo. En esa época Ferlingheti publica sus mejores obras y su editorial se convierte en el foco difusor de lo que pasará a llamarse "cultura beat".

EN EL CAMINO DEL ARTE Y LA POESÍA BEAT

En 1957 Jack Kerouac publica "En el camino": por boca de sus protagonistas define su propia concepción del mundo, no hay que detenerse, no hay que parar el flujo de la vida, no hay que dormirse, hay que gozar, seguir adelante, marchar, estar siempre en movimiento, estar "en el camino", tal es la consigna.

Se percibe en ello un espíritu eminentemente moderno: un espíritu activista y frenético de aquellos que -por emplear una terminología oriental- voluntariamente se han situado en el perímetro exterior de la rueda que gira, donde la velocidad es más elevadas; intuyen, con impotencia, la quietud del centro de la rueda, allí donde radica la serena estabilidad de quienes han pasado del Devenir al Ser.

La poesía "beat" es específicamente americana, no debe nada a Europa y busca su inspiración en la realidad de los EE.UU. en contraposición a otros disidentes de la civilización yankee. T.S. Elliot y, sobre todo, Ezra Pound, que tienen los ojos puestos en el viejo continente y en la cultura clásica. Aunque ambas tendencias sean antitéticas, Ginsberg y Pound, denuncian el espíritu burgués y su afán insaciable de lucro y usura; ambos intentan abrir nuevos horizontes para el espíritu.

Queda por analizar otro escritor marginal que puede situarse entre los mentores directos de la contestación: Herman Hesse, aunque no era americano de nacimiento, el Nuevo Mundo supuso para él una tierra de promisión. En realidad Hesse ha influido en todas las contestaciones de este siglo ¿puede ser considerado como un post-romántico?. Desde luego es algo más que eso, sus novelas son seguimientos de la vida de sus protagonistas en la búsqueda de sí mismos. Demian es una nueva forma de novela llena de simbolismo, mística y lirismo. Con Sidharta, Hesse abre las puertas del budismo: gracias a el muchos occidentales irán a encontrar en Oriente aquello que ya se extinguió en Occidente hace siglos: la técnica del conocimiento del yo. Las obras de Hesse gozaron de una gran difusión en los EE.UU. durante los años cincuenta y sesenta, constituyendo uno de los basamentos de la contracultura.

La literatura de la contestación tiene múltiples formas y estilos, pero una temática común: la necesidad de vivir la vida, de no arrodillarse ante el fatum, porque arrodillarse es aceptar lo que existe, la convicción de que hay estados de conciencia más profundos a los que se puede acceder mediante tres vías: el sexo en el orgasmo, los estados de meditación profunda, o la droga, en la medida en que estas tres experiencias suspenden la conciencia ordinaria. Otro disidente europeo, Julius Evola añadirá otras vías: el riesgo en sus múltiples variantes, desde el combate hasta la aventura de la escalada... pero unos y otros buscarán estados de conciencia en que la intuición y el acto no pensado, intuitivo y directo, inmediato, priven sobre la razón discursiva...

Los "beats" tuvieron conciencia de marginación, pero no se recrearon en ella, se limitaron a constatarla simplemente como una forma de no-estar, de no ser cómplices del sinsentido de los tiempos modernos, de vivir consecuentemente con lo que se piensa.

Clellon Holmes en la revista "Esquire" definió a esta generación diciendo que "en el fondo de su personalidad están mirando hacia arriba". Kerouac ya dijo a mediados de los años 50 que el impulso de esta generación es religioso: pretendían "hallarse a sí mismo y hallar a Dios". Kearouac ya había incorporado temas orientales a la temática de sus novelas Vagabundos del dharma o En camino. En la introducción a Protesta pueden leerse estas lúcidas palabras: "Y si Dios es demasiado remiso a mostrar su faz, y la generación abatida es una generación de huérfanos, sin pasado y sin padres terrenos, endurecida para todo sentimiento, el corazón de Satanás guardará al Padre como una reliquia" (...) "De este modo la generación abatida puede sugerir muy bien una generación de buscadores de basura que esperan hallar el Misterio y la Magia encerrados en una botella, una aguja o un cuerno abandonados".

Fue el desencanto por la civilización y el estilo de vida americano, lo que impulsó a la "beat generation"; estos hombres, para los que "Dios ha muerto", tuvieron una necesidad desesperada de encontrar algo más allá del "square"; buscadores de lo absoluto, fueron lo suficientemente lúcidos como para no seguir por los caminos del calvinismo, el anabaptismo y sus derivados, rechazando, incluso explícitamente, el ocultismo y el espiritismo, su búsqueda necesariamente iba a orientarse hacia otros horizontes. La situación geopolítica de la "beat generation" - agrupados en la Costa Oeste sobre el Pacífico- iba a facilitar los intercambios con el exótico Oriente. La "beat generation" anuncia en el horizonte la llegada de los gurús y de las doctrinas orientales. Y estos llegaron a caballo con la contracultura.

LA ORGIA CONTRACULTURAL

En 1952, Bill Haley, inspirado en la música afro-americana crea con su guitarra de cuerda un nuevo sonido que hace del ritmo el tema central. Pero no sería sino hasta 1954 cuando Haley logró grabar su "Rock Around the Clock": Había nacido el Rock'n roll. Tras Haley saltaron a la fama Elvis Presley, Chuck Berry, Paul Anka... Unos pocos años más tarde el disc-jockey Alan Freed bautizaría a esta corriente musical con el nombre que lo conocemos hoy: rock and roll.

Ritmo trepidante, sincopado, extático, agresivo, siempre se ha atribuido al rock un gran poder destructivo. Y todo induce a pensar que ciertamente es así. Ningún otro movimiento musical ha pagado tan cara su dinámica interior como el rock. Víctimas de la droga, el alcohol, los accidentes y la violencia, tres generaciones de rockeros han visto como sus más conocidos líderes morían unos tras otros, presas de lo que se ha dado en llamar "la maldición del rock".

Alan Fredd, la personalidad más influyente en la música americana de finales de los años 50, sería el primero en inaugurar la lista de víctimas del rock. Luego le seguirían docenas de líderes rockeros: Budy Holly, Janis Joplin, Jimmy Hendrix, Brian Jones, Jhon Lenon, Sid Vicious, entre los más conocidos; pero entre los segundones las víctimas pueden contarse por docenas...

Al compás de la música rock y paralelamente a ella, fueron apareciendo tribus urbanas cada vez más agresivas. En un principio se preocuparon por establecer una "filosofía de la vida" y justificar sus comportamientos en novelas y relatos autobiográficos. El rock nació paralelamente a la "beat generation". Ya hemos visto como gracias a estos escritores, vieron la luz las mejores páginas de la literatura americana de este siglo. Cuando se perdió el impulso intelectual de los "beatniks", la agresividad, el comportamiento violento y desesperado pasó a ser una actitud vital, no un razonamiento ideológico.

Así se llegó a los "teddy boys" norteamericanos, los "halbstarken" alemanes, los "holigans", que convirtieron alcohol, rock y violencia, en su nueva trinidad. Lo que había tras esta actitud no era sino un intento desesperado de cubrir el nihilismo mediante un "furor de vivir" y una actividad situada siempre en espacios límite. Con el cerebro oscurecido por el alcohol y después de horas de escuchar música sincopada, la agresividad contra el "enemigo tribal" (otros grupos de jóvenes, la familia, las instituciones, contra sí mismos) les ayudaba a olvidar lo vacío de sus vidas y lo desesperado de su situación ante una sociedad en la que no encontraban lugar. Se revelaban contra Todo por que no tenían cabida en ese Todo.

EL “DIABLO” DEL ROCK

El movimiento rock, desde los orígenes, no fue unitario. Se dividió pronto en torno al tratamiento de los temas y al instrumento central: guitarra de cuerda o guitarra eléctrica, canción protesta y comprometida o canción de tintes dionisíacos. A finales de los años cincuenta algunos cantantes quieren resucitar la canción popular americana y darle un nuevo contenido de denuncia contra la opulencia y la guerra: ahí estarán Bob Dylan y Joan Baez.

En el festival de Newport, Dylan actuará por primera vez con guitarra eléctrica dando a luz el “folk-rock”; la fama de los Beatles había saltado el perímetro de Liverpool, seguidos a corta distancia por los Rolling y más tarde por Janis Joplin y Jimmy Hendrix, que terminarían mal su experiencia en el mundo de la drogas. A este conjunto se le llamará genéricamente "música pop". De la experiencia hippie nacerá el "acid rock", mientras que el "folk rock" se prolongará hasta una época relativamente tardía y post-contestataria con Paul Simon y Art Garfunkel... Preferimos no entrar en la evolución del rock durante los años 70: queda, en cualquier caso constancia de su diversidad y globalidad temática.

Vale más detenerse en el punto álgido del movimiento pop a finales de los sesenta. Habíamos hablado antes del vitalismo de la generación "beat", ese mismo vitalismo es el que reencontramos en las canciones de un Presley y en su mismo estilo o en un Gene Vincent con "Be-Bob a lula".

Y es que el pop fue el revulsivo contra la anterior música melódica para la cual solo existían los temas edulcorados y románticos, una música que se musitaba y se bailaba plácidamente al susurro de promesas de amor burgués. El rock rompió toda esa placidez con su insolencia y sus estridentes notas al servicio de un ritmo frenético y salvaje. Era el "furor de vivir" frente al "seguidismo de la vida".

Algunos cantantes rock y especialmente folk-rock, si bien no eran intelectuales en el sentido estricto de la palabra, eran artistas de su tiempo y finos poetas: cantaban a la juventud que empezaba a revolverse y le daban buenos motivos para la revuelta; las canciones se convirtieron en himnos de las barricadas y de los tiempos nuevos, sentenciaban el fin del "sueño americano" y exaltaban el amor, la protesta contra la guerra de Viet-Nam y contra la prepotencia de las instituciones...

Dylan en su oda a Woody Guthie habla de aquella nación, los EE.UU., "muerta y que apenas si acaba de nacer". A esta seguirá su "Blowin in the Wind", canto de un poeta pesimista que no ve horizontes claros en el futuro: "Eso, amigo mío, solo lo sabe el viento, escucha la respuesta en el viento". Pero en 1964, cuando aparece su maravilloso album "The times they are a-changin" (Los tiempos están cambiando) las primeras revueltas han estallado en las universidades americanas y las europeas calientan motores.

Todos los cantantes "pop" casi sin excepción, reconocen haber compuesto buena parte de su obra bajo el efecto de las drogas. Los Beatles, desde 1967, habían experimentado con drogas psicodélicas; ellos colaboraron, tanto como Thymoty Leary, en la difusión del LSD entre la juventud. La confusión entre el efecto psicodélico de la droga y las experiencias espirituales, determinó que los Beatles se orientaran hacia el seudomisticismo hindú, integrándose temporalmente en la comunidad del gurú Maharishi....

Los Beatles simplemente hicieron el ridículo y Lenon pudo dedicar al gurú Maharishi una canción "Sexi Sadie": "Maharishi, hemos hecho el idiota por tu culpa". Pero la imagen de los Beatles cubiertos con túnicas hindúes y con beatífico aspecto, siguiendo al curioso santonzuelo, impactó a muchos jóvenes que se sintieron atraidos por el misticismo oriental; otra docena de gurús del mismo estilo, así como los escritos de Allan Wats y Norman Brown, difusores del Zen entre la contracultura y el mismo Hesse, parecían confirmar que "de oriente viene la luz". Este impulso sirvió para que otros se volvieran hacia Krisnhamurti, Aurobindo, pero la mayor parte siguió a las sectas más desaprensivas.

La contestación y la revuelta de la juventud fueron un ritmo antes que un programa político y poesía antes que ideología. El rock confirmó en la contestación ese aire de gozo erótico, de búsqueda mística y de desesperación reciclada en voluntad de vivir intensamente... No hay autoridad, los viejos mitos de la democracia -de la revolución burguesa, se entiende- se desmontan al paso de los nuevos estilos: beat, pop,. op, rock, folk... Se trata del estilo de una raza aparte, la juventud.

En 1969, el festival de Woodsktock fue la cima de todo aquel movimiento: 500.000 jóvenes durante tres días escucharon a los ídolos del pop. Un año después se estrenaba la ópera rock "Hair" y Stanley Kubripck estrenada "2001, Odisea Espacial", dos producciones que anunciaban respectivamente la "Era de Acuario", la primera y el nacimiento del hombre cósmico la segunda. Un año antes el albúm de los Beatles, "Sargento Peper's", había abierto las puertas al "verano del amor". Las costumbres sexuales de la burguesía americana se habían conmovido.

EL PAPEL DE LAS DROGAS

Sería incomprensible la contestación sin examinar el papel que jugaron en ella las drogas, dos especialmente, el cannabis y el LSD. Su empleo no fue solo por motivos exclusivamente hedonistas: gracias a ellas los contestarios experimentaban una apertura de conciencia que permitió a Allen Ginsberg escribir: "Lo primero es darse cuenta de que estamos en un estado de conciencia disminuida. Esta es la base de la conducta de los jóvenes: se dan cuenta de que se les está timando el paraíso". El LSD o ácido lisérgico es un producto químico sintetizado a partir del cornezuelo de centeno, hongo parasitario, cuya ingestión provoca alteraciones en la percepción, una distorsión de la realidad con aparición de visiones alucinógenas, aumento de la sensibilidad y, por tanto, de la capacidad creativa, discontinuidad de los sentidos y, al igual que el cannabis, una sensación de paz interior y armonía con todo lo que rodea, con el universo entero.

No es por casualidad que a este tipo de drogas se les haya llamado "psicodélicas" y a todo el movimiento que giraba en torno suyo -en su mayor parte contracultura- "psicodelia" de los términos griegos "psico" y "delum", "alma" y "mostrar", drogas que ayudan a buscar el alma, es decir, los estratos más profundos de la personalidad.

En la práctica ambas drogas provocan una ruptura de la conciencia ordinaria y la apertura a nuevas capacidades y percepciones. Una experiencia con LSD es, ante todo, una experiencia que muestra el "rostro oculto" del mundo y aumenta la percepción interior. Gracias a estas drogas aumenta -articialmente, pero aumenta- la sensación de Existir. Otro tanto ocurre con el cannabis que introduce en el universo de la armonía, del cese de las contradicciones y de la vacuidad... y como corolario de todo ello dos palabras que resumen las aspiraciones de la contracultura: amor y libertad. La droga, en este sentido, es un vehículo de liberación (vehículo transitorio y puntual). no puede extrañar el éxito inmediato y fuera de medida de los libros de Carlos Castaneda que decía haber sido instruido por un brujo yaqui que le administró distintas drogas psicodélicas. Castaneda y toda la temática que le rodea está ya a caballo entre la Contracultura y la Nueva Era.

Precisamente la experiencia de la droga y la sensación interior de la paz y del amor, era lo que daba fuerza y convicción a los movimientos contraculturales en su lucha contra el sistema: "los jóvenes se dan cuenta de que se les está escatimando el paraiso", repetía Ginsberg una y otra vez.

Durante los primeros años de la contestación, entre 1964 y 1968, Thimoty Leary y Richard Alpert fueron ese apostol misionero que precisaba el LSD para su difusión. Solían iniciar sus alocuciones aconsejando: "Relájate, colócate y sintoniza"... era el ritual de su técnica del consumo de LSD... Esto, dicho a adolescentes inmaduros tuvo efectos absolutamente demenciales.

En las primeras ocasiones que el contestatario fumaba o ingería ácidos, el no tener conciencia exacta de la experiencia por la que iba a pasar, le inducía a adoptar una actitud mental de espera, es decir, aproximadamente de neutralidad mental. Pero a medida que se habituaba al LSD o al cannabis esa actitud variaba: ya no se trataba de "esperar", sino de "revivir" la experiencia, de "perseguirla", recordarla y ansiarla, pasar por ella otra vez: el deseo de obtener la apertura mental y la búsqueda consciente del éxtasis, bloqueaba la experiencia. No es raro que en las experiencias místicas de las distintas escuelas se repitan frases como esta: "La búsqueda del Nirvana hace huir al Nirvana"... Don Juan, el brujo yaqui de Carlos Castaneda, le advierte del riesgo: "Quien conoce de verdad la hierba del diablo se siente devorado por el deseo".

Tal fue lo que les ocurrió a buena parte de los "contraculturales": la fuerza del movimiento, especialmente en EE.UU. era en buena medida la fuerza de las drogas que lo motivaban. El hábito en su consumo, la persecución desesperada y el deseo irrefrenable de repetir las primeras experiencias, bloquearon el tránsito a esos estados de conciencia diferenciada, el movimiento perdió empuje y se disolvió. En 1969 quedaba poco del movimiento hippi y la contracultura estaba en fase de transformación.

Sin embargo, un cierto número de antiguos contestatarios fueron conscientes de lo que había sucedido: esos "paraísos" que la sociedad del consumo "escatimaba", seguían existiendo más allá de la conciencia ordinaria y se podía llegar a ellos a través de otras técnicas. No es raro, pues, que ya desde aquellos años las técnicas de meditación y de realización del Ser, perdidas en Occidente durante centurias vivieran un nuevo amanecer siendo reinjertadas desde el lejano oriente.

Fue el amanecer del Tantra, el florecer del Zen, incluso la aurora del sufismo... y con ellos, también de las sectas que los deformaron y caricaturizaron...

Las drogas que vinieron luego no eran ya psicodélicas, es decir, ya no buscaban el alma interior del individuo, sino su expansión exterior: anfetaminas, "éxtasis", "venus", metanfetaminas y, sobre todo, cocaina... los tiempos seguian cambiando, como en la canción de Dylan, solo que ahora el viento soplaba en dirección opuesta.

LA LIBERACION SEXUAL

Otros factores modificaron la escena. A principios de los años 60, el Concilio Vaticano II opera una profunda transformación en la Iglesia: desde el ritual a la teología, pasando por la tarea pastoral, se abre a los jóvenes, a los obreros, al tercer mundo, al pueblo en general, en todos los aspectos "avanza" sus posiciones al ritmo de los tiempos nuevos. Solo en un terreno permanece en las mismas posiciones que en Trento: el sexo. Y fue precisamente eso, lo que hizo que todos los demás "aggiornamentos" no sirvieran absolutamente para nada, porque mientras los prelados debatían en los altos muros del Vaticano la forma de que su mensaje no se extinguiera, fuera, habían sucedido tres fenómenos aparentemente sin relación con la teología, pero que cambiaron los hábitos de conducta de occidente: las enfermedades venéreas retrocedían, los sexólogos hablaban del orgasmo clitórico y se popularizaba el Enovid, la famosa "píldora"...

Efectivamente, hasta el Vaticano II la sociedad occidental, mayoritariamente impregnada de catolicismo aceptaba, mal que bien, pero aceptaba, el hecho de que la sexualidad solamente sirviese para la procreación. A parte de la amenaza teológica, existía el riesgo de contraer peligrosas enfermedades venéreas que limitaban también la práctica de la sexualidad. Y, por lo demás, el riesgo del embarazo y la marginación de las madres solteras, constituían un peligro adicional.

Pero todo esto iba a cambiar en poco menos de cinco años: aparece la píldora anticonceptiva, experimentada desde 1956, eliminando el riesgo de embarazo. Comercializada a partir de mediados de los 60, todavía no se tenía conciencia clara de los efectos secundarios que podía producir, simplemente eliminaba el riesgo de procreación no querida.

Entre 1950 y 1960 las enfermedades venéreas retroceden y quedan casi eliminadas por una década: la sífilis, azote de la sexualidad occidental se bate en retirada ante los diversos antibióticos cada vez más fuertes.

Una modista londinense tiene la brillante idea de acortar las faldas femeninas un palmo y medio: nace la minifalda y la mujer pasa a enseñar partes cada vez más amplias de su anatomía. En las playas se populariza el bikini. Y en el cine películas como la serie 007 en sus primeros títulos y "Barbarella", entre otros, crean una nueva ola de erotismo no a nivel de élites, sino para consumo popular. "Barbarella" llegaría a España en 1975 cuando el cadáver de Franco estaba aun caliente.

Finalmente grupos de sexólogos norteamericanos e ingleses empiezan a analizar el orgasmo femenino: advierten que éste no se genera en la vagina, donde las terminales nerviosas son escasas, sino en el clitoris en donde existe una verdadera acumulación de centros sensibles... la consecuencia es inmediata, por una parte, la mujer no necesita de la penetración del hombre para gozar. De esta observación partiría toda la teorización y legitimidad "científica" del Women's Lib". Los estudios sobre el orgasmo evidenciaron que el cuerpo de la mujer no está esculpido solo para parir, sino también para gozar; la función reproductora coincide solamente con el gozo por pura casualidad. Todo esto llevó, no solamente a la ideología de la liberación de la mujer, sino también a unas relaciones entre los sexos mucho más directas. Es en esa época cuando se extienden -incluso en la católica España- las relaciones prematrimoniales.

Tras el Concilio Vaticano II, la Iglesia se "aggiorna" dentro de un marco asexuado... pero el sexo estaba presente en todas partes. La iglesia se vio de repente, en cuestión de pocos años, abandonada por los jóvenes que no podían limitar su sexualidad a cuantos apareamientos en aras de la procreación. Se vio abandonada por aquellas familias que por sus cargas económicas tuvieron que aceptar la píldora, anatemizada por la Iglesia. Se vio abandonada por otra parte, por aquellos que concebían la Iglesia en términos de ritual tradicional y peremnidad y no se reconocían en las nuevas formas... La Iglesia empezó a perder influencia en Occidente. La principal barrera moral que impedía la liberación sexual se desleyó en apenas una década.

El psicoanálisis y sus derivados aportaron elementos teóricos para la revolución sexual. Se releyó a Eric Fromm y Wilhem Reich. Herbert Marcusse revisó el marxismo y lo apareó con el freudismo. Reich fue leído en los años de la contestación abundantemente, incluso por cristianos progresistas, no en vano afirmaba que Cristo era un "ser orgónico", en la medida en que reconocía en Cristo un "ser de amor". Reich y Fromm aportaron el soporte teórico para la revolución sexual.

Una de las piezas de la ópera "Hair" se titulaba precisamente "Orgasmo" y su letra está prácticamente compuesta por las palabras tabúes rotas por entonces: "felación", "coito", "cunilingus"... Estas palabras penetraron en occidente a través de textos orientales muy antiguos: Kama-sutra, Ananga-Ranga, etc. Se supo que había un arte de amar y una técnica para gozar. Se aceptó que el sexo, además, de ser un medio de procreación y de gozo, también era un método para acceder a estados de conciencia diferenciados a través del orgasmo...

LA CONTESTACION EN EL ARTE: ANDY WARHOL

Paralela a la contestación política, precediéndola estalló la contestación artística. Hemos visto como influyó en literatura y música. En las artes plásticas se tradujo en el pop-art y en el op-art luego. América fué el paraiso de todas estas tendencias.

Este tipo de arte, en sus inicios supuso una ruptura con respecto a lo anodino del arte de la postguerra. Superó en audacia incluso a las vanguardias artísticas de principios de siglo. En primer lugar se trató de un arte anónimo. Desde el Renacimiento el arte había ido íntimamente ligado a la firma del artista, se trataba de un arte personalizado que pretendía ser, no la expresión de una determinada idea o fuerza de la naturaleza, sino de la visión que el artista tenía de esa idea. Se trataba, en definitiva, de un arte subjetivo.

La fuerza del pop-art radicó en que reflejaba exactamente lo que era la civilización moderna, un arte tan anónimo como todo lo que lo rodeaba. Y los artistas que participaron de la primera ola pop tenían conciencia exacta de que había que superar el consumismo, se negaban a transformar sus creaciones en piezas de museo o en objetos decorativos Andy Warhol decía que se trataba de "obtener un cuadro tan despreciable que nadie se atreviera a colgarlo en la pared".

El mismo Warhol utilizaba distintas técnicas para denunciar la vacuidad y la masificación e una civilización mecanicista: Warhol durante años había estado alimentándose de una sopa preparada, la sopa "Campbell's", con un embase caraterístico. a partir del diseño de la lata de sopa, realizó serigrafías, repitiendo un mismo tema, sin variaciones, hasta lo obsesivo.

Utilizando los retratos de los monstruos sagrados del cine, a Marilyn Monroe o a Elvis Presley, Warhol realizó collages serigráficos variando solamente el color de las tintas y repitiendo el rostro de la actriz hasta lo infinito: así representaba el rostro de lo anónimo, de lo masificado, la faz terrible de una sociedad en la que el principio de individuación ha sido abolido.

Warhol, como Oldemburg y el resto de artistas op eran nihilistas puros. Usaban técnicas de reproducción serigráfica con una zafiedad deliberada, tomaban las viñetas de los comics americanos de Dick Tracy, acentuando lo grosero de sus tramas de colores. El pop art y el op art -arte óptico, en el que el volumen pesaba más que en el pop- fueron estilos de denuncia y como tales contribuyeron a matizar la importancia cultural de la contestación. Quizás, sin ese arte horrorizante y provocador, sin esas reiteraciones pegadas toscamente a un lienzo gigantesco, sin esas simplificaciones de lo banal, sin todo eso que era impactante, festivo como el hapening -la fiesta en la calle, expontánea, basada sobre lo cotidiano- que vino luego, seguramente no hubieran bastado las denuncias de los ensayistas e intelectuales contra el consumismo y la sociedad burguesa que lo había hecho posible.

EL ORIGEN DEL “TERCER GRAN DESPERTAR” AMERICANO

Esto fue la contracultura. Nada más. Cabalgando sobre ella se renovó el fenómeno sectario. Se había iniciado el "tercer gran despertar" del neo-espiritualismo americano; las circunstancias eran propicias para que hicieran su irrupción gurús y mesías llegados de Oriente y Occidente, incluso emergido del mismísimo infierno

La colusión de todos estos factores, junto con los elementos coyunturales de carácter político -fundamentalmente la guerra del Vietnam y la lucha por los derechos civiles y la integración racial- fueron los elementos catalizadores de la contracultura y de la contestación. En EE.UU., más que en ningún otro lugar, alcanzaron un carácter de masas. Especialmente en California. Cuando el movimiento entró en reflujo, un pequeño grupo de irreductibles prosiguieron su acción y nuevas ideas surgidas de la evolución de lo que había aparecido en el marco contracultural, dieron como resultado el movimiento "New Age".

LA IRRUPCION DE LA NEW AGE

Cuando Nixon ordenó la retirada de las tropas americanas de Viet-Nam, todo el movimiento pacifista quedó privado de su motivación principal. Esto se unía al desgaste de la contracultura y al reciclado de muchos de sus miembros que, andando el tiempo se convertirían incluso en líderes consevadores. La mayoría, una vez acabados sus estudios, debieron enfrentarse a los problemas de supervivencia y algunos se dieron cuenta que solo dominaban unas pocas habilidades: tirar las cartas, levantar horóscopos, dar conferencias, liderar movimientos sociales alternativos, animar reuniones o, simplemente, hacer yoga. Estos, abandonaron los aspectos más radicales y problemáticos de la contracultura, y procuraron rentabilizar sus conocimientos y convertirlos en un medio digno de vida. Fue así como nació el Movimiento de la Nueva Era.

Lo que va de la contracultura a esta nueva etapa es lo que va de lo artesanal a lo industrial; en efecto, se trata de dos estadios de evolución de un mismo paquete temático. El paralelismo con el desarrollo de las fuerzas productivas tal como lo enunció Carlos Marx, resulta evidente. Incluso en el momento actual, los grupos de Nueva Era que se muestran más activos y dinámicos, son aquellos que tienen una dimensión multinacional (tercera fase de crecimiento acumulativo del capital en la jerga marxista). Ya ha pasado el tiempo de los grupos independientes de carácter local agrupados en torno a un pequeño núcleo de individualidades inquietas o brillantes; ahora es el momento de las grandes redes capaces de realizar ciclos de conferencias de sus gurús o dirigentes por todo el mundo, que tienen sedes centrales en las que se forman cuadros, se expiden títulaciones y se extienden patentes o se publican libros. El mundo se ha quedado pequeño para el radio de acción de todos estos grupos: su actividad es frenética, su líder puede estar hoy dando un cursillo en un país, mientras que en otro situado en las antípodas se están realizando conferencias y campañas de lanzamiento para conseguir clientela para ese mismo cursillo que el mismo personaje desarrollará en el otro extremo del mundo solo dos días después. Y todo este mecanismo funciona. Los fondos fluyen de secciones implantadas en los más recónditos lugares, y alimentan el aparato central del movimiento. En ocasiones el conjunto adquiere una dimensión verdaderamente monstruosa en todo similar a una gran corporación industrial. Pero lo que se está vendiendo es "Nueva Era".

Enrique de Vicente, hoy director de la revista "Año Cero" y antes redactor de "Muy Interesante" publicó en esta revista en 1988 uno de los primeros artículos aparecidos en prensa española donde se exponían las líneas maestras del movimiento de la Nueva Era. El artículo se subtitulaba "¿Renacimiento espiritual o montaje comercial?" que ya de por sí desvela una de las pautas por las que discurre la exposición. Escribe de Vicente: "… abruma la cantidad de anuncios que denotan la amplitud del mercado Nueva Era: alimentos y cosméticos naturistas, vitaminas y minerales, toda clase de equipamiento para ejercicio físico y psicofísiológico; cursos por correspondencia, cassettes y vídeos para todos los gustos; congresos, seminarios y conferencias; estancias o vacaciones saludables en centros nueva Era multiuso; cursos de sanación en Brasil o obre el "camino del guerrero" en Perú; viajes metafísicos a "lugares sagrados" de todo el mundo; artefactos de cuarzo y otros talismanes o acumuladores energéticos; miles de libros al año que incluyen unos cuantos "best-sellers" permanentes, como Shirley McLaine o Carlos Castaneda" (...) "La moda ha llegado al punto de que "New Age" es una mágica etiqueta que todos los fabricantes quisieran colocar en sus productos en la seguridad de que se venderán, siempre que puedan encajarlos en la nueva tendencia. ¿Nos enfrentamos a un nuevo engañababos del que la sociedad de consumo se vale para mantener atrapados a insatisfechos, revolucionarios y buscadores espirituales? La pregunta adquiere un preocupante sentido cuando hablamos de lo que desde hace más de una década se conoce como psychic business o negocio de la conciencia, un mercado en constante crecimiento desde los años 70, que abarca una amplísima gama de enseñanzas y prácticas psíquicas o espirituales".

No es raro que hayamos empezado por considerar la "Nueva Era" como una etiqueta comercial; para los más activos, para quienes tienen una mayor influencia y penetración en todo este movimiento así es efectivamente: la Nueva Era es un zoco en el que cada cual puede poner a la venta su producto, con la seguridad de que tendrá éxito a costa de que sepa imprimirle una buena dosis de originalidad y plantear una política de marketing adecuada al producto. No estamos hablando de vender alfombras o abanicos, estamos hablando de productos que son escuelas espirituales, terapias alternativas, sistemas de auyo-ayuda, cursos de esoterismo, aparatos para relajar la tensión, iniciaciones miríficas, etc.

Bien, dejando establecido que los antiguos contestatarios intentaron rentabilizar sus conocimientos, falta ahora saber en función de qué lo hicieron y cómo se produjo la transformación. El batacazo había sido muy fuerte. Los sectores más radicales y gesticulantes de la contestación fueron constantemente procesados y muchos de ellos visitaron las cárceles, ante la hostilidad creciente de un pueblo fundamentalmente conservador como el americano. El "proceso a los ocho de Chicago" considerados como responsables de los altercados producidos durante la Convención Republicana, fue el canto de cisne de la contracultura, el underground y la protesta. Aquello supuso un shock para toda una generación de contestatarios. Algunos buscaron razones para justificar su abandono de la militancia de manera elegante, presentándolo, no como una opción personal comprensible, un huir de allí donde hay riesgo, sino como una reflexión ideológica "en profundidad". Merilyn Fergusson, expuso lo esencial de esta rectificación: "El activismo social de los años sesenta y la "revolución de la conciencia" de los primeros años setenta parecían converger en una síntesis histórica: el advenimiento de una transformación social como consecuencia de la transformación personal, cambio de dentro afuera". Ya que era imposible conquistar el mundo exterior y transformarlo, porque el agente de la transformación no estaba aún transformado, había que partir de éste, convertirlo en un "hombre nuevo" que a su vez cambiara al mundo. La consigna era "el mundo cambiará cuando nosotros cambiemos". Pero ¿cuándo tenemos nosotros plena conciencia de qué hemos cambiado efectivamente? Y por lo demás ¿quien nos asegura que en el momento en que cambienos no cambiará también nuestra percepción sobre las necesidades del mundo?
La frase era una excusa brillante para luchadores desmovilizados y militantes cansados, pero solo era eso. En realidad esta tendencia estaba ya implícita en el movimiento de las comunas que sacudió Estados Unidos a lo largo de los sesenta. Las gentes de las comunas se veían incapaces de cambiar el mundo así que decidieron vivir conforme a sus principios, como si se tratara de refugiarse en un islote batido por los vientos y rodeado de hostilidad. Era la "moral de resistencia" de aquellas buenas gentes para las cuales la experiencia duró poco. Sin embargo, la idea de vivir según los propios principios y partiendo casi de cero, quedó en el ambiente como un bello proyecto. Solo sobrevivieron unas pocas comunas, fundamentalmente porque supieron ser viables económicamente y por tener a su frente a gurús reputados de estar en contacto con entidades sobrehumanas de las que recibían "canalizaciones"; desde la más remota antigüedad el poder nunca se discute si emana de una entidad superior a lo humano. Gracias a las "inspiraciones" y mensajes "canalizados" a través de Eileen Caidy, la Comunidad de Findhorn pudo transitar del período contracultural a la Nueva Era sin traumas y pasando a ser uno de los referentes del movimiento.

La moderación que fue adquiriendo el sector ex-contestario, fue a confluir con otras componentes que habían tenido pocas relaciones con ellos en tiempos anteriores. Por una parte existía toda una tendencia mística y teosófica, muy vinculada a los organismos internacionales fundados a partir de 1945. Una parte de la teosofía había intentado mantener relaciones con organizaciones mundialistas nacidas en el período de las entreguerras y luego asistieron entusiasmadas a laa fundación de las Naciones Unidas. Estos sectores pasaron completamente desapercibidos durante el período contracultural, pero no dejaron de estar en actividad y experimentar un relativo crecimiento. Derivados del pensamiento de Alice Ann Bailey, su moderantismo político no casaba bien con el radicalismo contracultural, pero luego, cuando entró en reflujo los moderados pudieron imponer sus criterios. Por otra parte, algunos admiradores del hinduismo, estaban situados en la misma línea. "Auroville", la utópica ciudad inspirada en el pensamiento de Sri Aurobindo, empezó a edificarse en 1968 con las subvenciones y el apoyo de distintos organismos de cooperación internacional.

Estos grupos no exigían militancia frenética y, en realidad, aun cuando tenían opinión política, eran más bien "grupos de meditación". Estaban convencidos de que reuniéndose a determinado momento, a una hora convenida, en todo el mundo, su meditación cóordinada contribuiría al establecimiento de la paz mundial y al advenimiento del tiempo nuevo. En 1987 tuvo lugar el primer Festival Mundial de Convergencia Armónica, pero los grupos inspirados en Alice Ann Bailey ya recitaban su "Gran Invocación Mundial", desde finales de los años cuarenta. Este festival fue llamado el "Woodstock de los 80" y sumando los participantes que acudieron a los 350 puntos de encuentro de los EE.UU. participaron probablemente doscientas mil personas, más de las 144.000 que su promotor José Argüelles consideraba necesario para obtener resultados apreciables... Diez años después los grupos de este tipo habían proliferado extraordinariamente, se habían extendido a todo el mundo y por todas partes surgían redes diferentes de meditadores. Lo cual no implicaba que las guerras y las catástrofes no proliferaran igual que antes.

La contracultura presenció una inflación de gurús llegados de oriente. Fue Maharishi quien comprendió que su clientela norteamericana no quería vivir el Nirvana después de un largo e intensísimo camino, sino que buscaba relajación y optimización de sus posibilidades humanas. Esto coincidió con nuevos rumbos de la psicología norteamericana, el planteamiento de una psicología transpersonal y fue a unirse con algo todavía más sencillo: la fiebre por la "auto-ayuda". Gurús orientales que vendían técnicas de relajación combinando la psicoterapia con la mística oriental, fueron a reunirse con psiquiatras disidentes del freudismo que vendían justo lo contrario, terapias psicológicas adobadas con un toque místico-ocultista y finalmente convergieron con autores de libros sobre "auto-ayuda" y "crecimiento interior". Esta tendencia es, con mucho, la que suscita un mayor favor entre las masas y la que está experimentando un crecimiento más sostenido. La idea de todo este sector era tan antigua como el pensamiento humano: conocerse a sí mismo.

Tampoco se había inventado nada nuevo en el terreno de la salud, todo se había limitado a rescatar corrientes terapéuticas que ya habían aparecido a mediados del siglo pasado y que tuvieron su mejor momento hacia finales del XIX. El desarrollo de la medicina oficial y sus éxitos arrinconaron a todo esta corriente que no terminó por desaparecer del todo. En los años sesenta se exportaron a Occidente algunas técnicas terapéuticas orientales que lograron cuajar, particularmente la acupuntura. Pero a principios de los años setenta la medicina oficial empezó a ser cuestionada desde todos los frentes, especialmente por lo que tiene de mecánico y inhumano su administración, fue entonces cuando algunos volvieron la mirada hacia esas técnicas antiguas y vieron en ellas una alternativa. Los inspiradores del movimiento de la Nueva Era agruparon todas estas técnicas en un mismo saco y lo etiquetaron como "medicina holística". "Lo holístico" se fue abriendo paso en la Nueva Era.

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© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Partido político y organización militar

Partido político y organización militar

Redacción.- Recientemente, un querido amigo y camarada, en un correo privado me explicaba que uno de los mandamientos de la Academia General Militar es no criticar al mando, y me lo comentaba en relación a la crisis terminal que ha sufrido antes del verano DN. Vale la pena realizar algunas reflexiones sobre el tema de las relaciones entre un partido político y una organización militar, dos realidades completamente diferentes, sin apenas punto de contacto.

La experiencia histórica: el origen político-militar

En 1919, los excombatientes que regresaron a sus hogares, tanto entre los aliados como en los Imperios Centrales, percibieron la situación de corrupción generalizada que se había fraguado en la retaguardia, mientras ellos morían en los frentes. Un autor francés escribía que nunca existió tanta desproporción entre la envergadura del sacrificio exigido y lo miserable de los ideales propuestos. Mientras duró el esfuerzo bélico, esta contradicción quedó atenuada, pero cuando se firmó la paz, estalló con toda su violencia. Los partidos fascistas y comunistas fueron, en gran medida, hijos del rechazo de los excombatientes a lo propuesto por la sociedad burguesa que permaneció en la retaguardia.

Y es precisamente este elemento el que configura a los grupos fascistas y comunistas de los años 30 como fuerzas “paramilitares”, en las que la disciplina de partido frecuentemente se confunde con la disciplina militar y la organización política se convierte en militar. El NSDAP hitleriano tenía, en realidad, dos ramas que tenían poco que ver: de un lado, las SA, las secciones de asalto, formaciones específicamente paramilitares, uniformadas y sometidas a una disciplina y a un entrenamiento de combate, luciendo uniformes y siendo encuadrados militarmente según el uso de las “stormtrooper” del ejército alemán en la Primera Guerra Mundial. Pero, junto a esta formación militar, existía la PO, la “Organización Política” (frecuentemente despreciada por las SA, que la llamaban “P-Cero”) que constituía una realidad completamente aparte. En los partidos de izquierda y en otros fascismos, esta estructura estuvo siempre vigente. Hasta 1945.

A partir de 1945, el clima es completamente diferente. La magnitud de las destrucciones y la amplitud de la tragedia ha sido tal, que todas las partes están de acuerdo en no volver a caer en tentaciones militaristas. Los partidos políticos, por exigencia legal, pero también por necesidad propia, dejan de albergar formaciones paramilitares y se convierten en instrumentos meramente políticos, de conquista democrática y gestión del poder. Los uniformes, las banderas con los símbolos totémico-militares, los cantos de batalla, las formaciones y el entrenamiento paramilitar desaparecen.

En España, la evolución fue completamente diferente. La guerra del Rif en los años 20, no fue lo suficientemente intensa ni sentida por el pueblo ni por los combatientes, como algo embriagador cuyo recuerdo valiera la pena conservar en la paz. De hecho, ni en Falange Española, ni en las JONS, ni en los Legionarios de Albiñaba, ni en ninguna otra formación de extrema-derecha de la época, estuvieron presentes excombatientes de la guerra del Rif de manera significativa. Era difícil pues que el concepto político-militar pudiera arraigar en un partido español. Esto explica, quizás y entre otras razones, la debilidad de Falange al iniciarse el conflicto.

Pero lo más sorprendente fue que en 1975, cuando murió Franco, una exigua minoría de exponentes del antiguo régimen, concentrados en torno a la figura de Blas Piñar, mantuvieron vivo el concepto organizativo político-militar, que ni siquiera en 1933-36, tuvo vigencia. En el período 1976-1983, llamaron la atención las formaciones paramilitares de adolescentes y la estética de camisa azul y boina roja que, ni siquiera en el período de mayor intensidad del franquismo, logró afianzarse. Cuando se crea la “euroderecha”, personajes de experiencia política como Giorgio Almirante y Tixier Vignancourt, se sienten seducidos por esa estética que resultaba absolutamente improcedente en sus países y no son capaces de advertirle a Blas Pilar que debía, simplemente, desmilitarizar el partido, o de lo contrario, quedaría constreñido a la marginalidad electoral, como de hecho así fue, y como algunos advertimos en su momento.

Dos mundos separados: nada que ver

Hoy algunos pueden formularse legítimamente la pregunta: “¿Qué tiene que ver la política con la organización militar?”; la respuesta es cero, nada, absolutamente nada. Se trata de dos mundos completamente separados y que, mientras persistan las actuales condiciones político-sociales, seguirán estando separados.

Resulta, incluso, peligroso trasladar los valores propiamente militares al ámbito político. El mundo militar entiende de órdenes, planes, disciplina y acatamiento a la autoridad. Sería absurdo pensar que el capitán de una compañía podría ser elegido democráticamente por sus soldados. La estructura militar existe para afrontar momentos difíciles para la comunidad nacional, para asumir la defensa de la comunidad ante la agresión exterior o ante el conflicto interior, no es desde luego la ONG que ha ideado el ministro de la “indefensión”, Pepe Bono (el tonto, demagogo que prefería morir a matar…) el que ha introducido el “humanismo en la milicia” reclutando un ejército de damas de la caridad capaces de llevar un bocadillo a cualquier extremo del mundo a no importa que indigente, pero incapaces de planificar las bases de una efectiva defensa territorial e incluso de señalar la existencia de un enemigo concreto.

Realmente, lo que hoy existe en España con el nombre de “ejército” es una entidad extraña, de dudosa eficacia, en la que quedan “restos” de lo que un día pudo ser un ejército, pero en donde cualquier parecido actual con ese modelo es pura coincidencia. En España, digámoslo ya, no existe defensa nacional, ni posibilidad de que exista; la UCD ayer, el PSOE luego y el PP más tarde, hasta llegar, a Bono, al ministro de la indefensión, se han encargado de convertir a las FFAA en algo virtual. Ahora bien…

Un partido político, ni puede regirse por la disciplina militar, ni mucho menos puede aspirar a sustituir a las FFAA en los cometidos que sólo a ella le corresponden. Y esto ¿por qué? Por que sus realidades son completamente diferentes:

- Una organización política, trabaja sobre la sociedad civil, se basa en una estructura democrática (los dirigentes son elegidos y pueden ser revocados) y tiene como rasgo general la representatividad y la eficacia en la gestión; los congresos son, en la práctica, las direcciones estratégicas de la organización, mientras que los organismos de mando (secretaría general, comité central, mesa nacional), son las direcciones tácticas de la misma. Su organización se rige por unos estatutos aprobados democráticamente, reconocidos y aceptados por el Estado. Se basa en la libre adhesión a unas ideas y unos programas.

- Una organización militar, por su parte, se basa en la disciplina y en la jerarquía, la cadena de mando es estática, la estrategia es diseñada por el mando, el cual, concede cierta autonomía a los escalones inferiores para que la aplique en función de tácticas determinadas y preestudiadas. Esta jerarquía es independiente de la eficacia que muestre el mando en su tarea. Mientras la organización política intenta conquistar personas y suscitar adhesiones, la organización militar conquista territorios o los defiende. No admite la autocrítica, ni tolera la crítica: las órdenes se cumplen, no se discuten.

¿Es posible aplicar los principios de la organización militar a una lucha política? Solamente en unos pocos supuestos: por ejemplo, cuando por su misma naturaleza, la organización política tiene carácter revolucionario; en esa circunstancia existe un momento en el que, necesariamente, se producirá el enfrentamiento entre el poder político y la organización revolucionaria y, cuando llegue ese momento, será preciso actuar de manera militar, mediante unidades de choque, planificación militar de las operaciones e inflexibilidad propia del mundo militar. El otro supuesto es cuando las condiciones de lucha política se han degradado: el partido debe pasar a la clandestinidad. En la clandestinidad, solamente sobreviven aquellas organizaciones que tienen una estructura interior más férrea. Con todo, en ese supuesto, la eficacia de un partido político clandestino, no depende solamente de su organización militar, sino de la conciencia política de su clase dirigente y, sobre todo, de sus propuestas políticas. El factor organizativo es el cuarto en importancia y el que permite que la organización sobreviva en un medio hostil.

En este momento, en España, las condiciones de trabajo político son las propias de un Estado democrático formal: los partidos mayoritarios se aseguran mantener esa mayoría, no mediante la represión, ni mediante las restricciones de las libertades democráticas, sino a través de la utilización abusiva de los recursos del Estado (subvenciones, ayudas) y de la legislación (ley d’Hont, listas cerradas y bloqueadas). No puede decirse que una organización militar o paramilitar lograra nada contra ese estado de cosas. Y así seguirá siendo mientras se mantengan las actuales circunstancias de la lucha política en nuestro país.

La “disciplina militar” como excusa para los peores comportamientos políticos

En determinados partidos, a medio camino entre las formaciones políticas y las tribus urbanas, pero, indudablemente, más próximas a éstas que a los partidos, suele aparecer de forma recurrente la idea de que es preciso organizarse militarmente y hacer gala de una férrea disciplina militar. Dejando aparte que, tales formaciones si pueden parecerse a algo remotamente similar a una formación militar, es al ejército de Pancho Villa, se trata inevitablemente de un intento de atajar las críticas y mantener un liderazgo que no se sostiene en aras del único factor importante en la política: la eficacia.

Un “líder” que, en lugar de hacer progresar al partido, lo empantana en rosarios de expulsiones, marginaciones, le imprime una línea política sinuosa, lo dirige como si de una tribu urbana se tratara, y cifra toda la proyección exterior, no en éxitos reales, sino en el cinismo de explicar por activa y por pasiva que “todo va bien”, cuando en realidad, todos aprecian nítidamente que “nada va bien”, un líder que recurre a la terminología militar para justificar lo indiscutible de sus decisiones, no es un líder político, sino un pobre payaso que se ha equivocado de guión.

Si “el patriotismo es la última excusa de los bribones”, la apelación a la disciplina militar, es el recurso normal de los incapaces de llevar a un partido por la senda del avance político y del éxito electoral. En la lucha política puede existir crítica y autocrítica, en el terreno militar no: todo es disciplina y mantenimiento de los planes estratégicos. Es posible que un grupo de jóvenes consienta desplazarse por toda España, por “disciplina”, haciendo propaganda del partido… pero, a la dirección le corresponde procurar que esa propaganda esté ajustada a la realidad social y proponga un programa realista y lúcido. Si estos militantes cumplen, “por disciplina de partido”, con su cometido, pero la dirección no es suficientemente hábil como para que la tarea de propaganda tenga el éxito que se espera de ella, de muy poco habrá servido la “disciplina de partido”. No, la eficacia del mando debe ser demostrada en términos mesurables, de lo contrario, la militancia no tiene por qué estar ligada con un compromiso a muerte con el líder del partido.

La eficacia sigue siendo la única medida de la capacidad del mando. Cuando un partido ha perdido a la mayoría de sus cuadros, desde luego a los más veteranos y a los que tenían más experiencia, es signo de inutilidad del mando. Cuando un mando, en lugar de lograr adhesiones, lo que consigue es vaciar delegaciones en pocos meses o que queden reducidas al 5% de lo que tenían hace siete años. Cuando un partido intenta ocultar las expulsiones con infantiles ardides de colocarlas en lugares marginales de la web y, sobre todo, utilizando solamente siglas de expulsados, es que quiere mentir: mentir ocultando la realidad y proclamando el eterno “aquí no pasa nada” y “todo va bien”, que, junto con el consabido “ha habido más altas que bajas” –que no siempre es cierto- parece ser suficiente como para dar una imagen de que, efectivamente, se avanza. Luego, claro está, vienen las próximas elecciones; en ese momento, todo son prisas para poder disimular el desastre interior: se ponen en pie coaliciones con grupúsculos intrascendentes y se cuidan solamente los aspectos más pueriles de la lucha política (“nuestra meta es tener más votos que el grupúsculo X” o “aspiramos a presentar candidatos en todas las circunscripciones electorales… aunque ni uno solo de ellos tenga la más mínima posibilidad de salir airoso de la prueba”). Esto unido a que la política de expulsiones y marginaciones se ha mantenido durante meses, lleva a que en las únicas localidades en las que, a la vista de los resultados de la anterior convocatoria, existían posibilidades reales de obtener resultados, se haya diluido todo el esfuerzo y ahora se busque triunfar en nuevas circunscripciones, basados solamente en que existe un pequeño núcleo activista recientemente incorporado…

Todo esto, es lo propio de una dirección ineficaz, cuyo único recurso es apelar a la disciplina militar, para conseguir mantenerse durante unos meses en el destartalado y diezmado esqueleto de una formación política, devenida, a la postre, tribu urbana. En esas circunstancias, el recurso a la disciplina y a los valores propios de la milicia, es una cobertura, pobre y tosca, a la propia ineficacia. Lo hemos visto ya demasiadas veces para caer de nuevo en la trampa. Quien pide eternamente disciplina, ese, camaradas, ese pretende engañar.

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© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es