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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

¿Qué es un progresista y como ve el mundo?

¿Qué es un progresista y como ve el mundo?

Infokrisis.- Progre” es el apócope de “progresista”, utilizado con voluntad denigratoria y resaltando las limitaciones de una ideología que no llega a tal, sino que más bien es una concepción del mundo. “Progresía”, por su parte, se utiliza como sinónimo de feligresía “progre”. El “progresismo” es tan limitado en lo ideológico que “progre” se adapta mejor a sus contenidos, de la misma forma que un dinosauro político indocumentado no es un “reaccionario” sino más bien un “regre”. Lo “progre” y lo “regre” son las dos caras de la misma moneda: la de la estupidez aplicada a la política y al día a día.

La naturaleza “progre” viviseccionada

El “progre” se quiere aureolado de tres rasgos que definen su médula:

1) De cara al sistema político es “renovador, reformista e innovador”

2) De cara a sí mismo es “tolerante, humanista y laico”

3) De cara a su ubicación es “de izquierdas”, “de centro izquierda” o “centrista” (y si es centrista, por supuesto, se reafirma diciendo que es “de centro “progresista” porque más acá de la izquierda hay que añadir la coletilla).

Es difícil no considerarse “progre”, porque, en principio los dos primeros rasgos no los puede negar nadie. Nadie con dos dedos de frente se encierra en un bunker político negando la necesidad de reformas y renovaciones. En tanto la sociedad avanza y evoluciona (o involuciona), siempre es preciso introducir correcciones al sistema. Así mismo, es difícil negar que “tolerante” y “humanista” son posiciones más agradecidas que “intolerante” e “inhumano”. Y lo laico siempre será más árido, pero más racionalista, que cualquier forma de pensamiento mágico.

El “progre” y su ubicación política

Pero lo más sorprendente es que todo “progre” se ubique del centro a la izquierda del panorama político. No hay “progres” de derecha o al menos no son creíbles ni tolerables por los “progres” con marchamo de autenticidad. Esto crea algún problema, a la vista de que ese espacio político es tan amplio como heterogéneo. En el fondo, uno de los motores del malhadado “proceso de paz” vasco fue la irracional creencia de ZP en que los “abertzales” se situaban a la izquierda del panorama político vasco, esto es, próximo a los socialistas y que solamente les hacía falta un pequeño impulso para que los chicos de la gasolina hicieran causa común con ellos. El razonamiento de ZP era más simple que el mecanismo de un botijo: “si se llaman a sí mismos “izquierda abertzale”, eso quiere decir que son “progres”, y si lo son, es que son buenos chicos. Así que accederán a pactar con otros “progres” como nosotros”. De ahí al fracaso de la lucha contra ETA no había más que un paso que ZP dio con una audacia propia de Zerolo reivindicando vaselina con cargo a la Seguridad Social.

El “progre” para serlo, debe ser de izquierdas. El “progre” centrista es un falso “progre” o un “progre” emboscado, y a éste se le define como “oportunista” (y seguramente lo es). El verdadero “progre”, como mínimo, está ubicado en el “centro-izquierda” y, a partir de ahí, llega su presencia hasta la extrema-izquierda. Esto explica muy a las claras por qué el “progre” es “antifascista”, pero no “anticomunista”. A decir verdad, si el “progre” fuera “tolerante, humanista y laico”, difícilmente podría encajar con una doctrina que, desde Marx hasta que fue arrojada a las letrinas de la historia, sus tres rasgos esenciales eran su intolerancia, sus contenidos inhumanos y su formulación con forma de religión laica. Pero a los “progres” de hoy les ocurre con los comunistas lo mismo que a ZP con los chicos de la gasolina: si ellos dicen que son “progres”, es que lo son, y poco importó que crearan el GULAG, las checas, el estalinismo, Pol Pot o, simplemente, propusieran esa lindeza de la dictadura del proletariado, quintaesencia del pensamiento mágico y mesiánico aplicado a la política.

Es curioso, porque hubo un tiempo en el que el marxismo (y su precedente, el socialismo utópico) era de una austeridad propia de los profetas del desierto. No es por casualidad que el sufraguismo feminista naciera en esos pagos. Era el tiempo en el que una parte de la “izquierda progresista” condenaba a la sexualidad como una manía pequeño-burguesa que alejaba de los verdaderos problemas del proletariado y creaba vicio y molicie en los militantes obreros. Esta doctrina duró en algunos sectores hasta finales del siglo XX. Los maoístas siempre sostuvieron que un maricón era alguien para el que el ano del amante era más importante que la “lucha del proletariado”, la “guerra popular prolongada” o la “insurrección armada de masas” y, por tanto, prescribían la abstención en materia sexual. En esa misma época y desde principios de los años 70, otra secta izquierdista, el “trotskysmo”, ya se dio cuenta del inmenso potencial que albergaban los movimientos de liberación sexual y constituyeron los primeros núcleos de los futuros “partidos arcoiris”.

El “progre” y el comunismo histórico

Lo realmente sorprendente es que, a poco que se examine lo que fueron los partidos comunistas, se percibe con facilidad que la mayor monstruosidad de la historia les pertenece como patrimonio inalienable y que nunca nadie como los partidos comunistas negaron justo lo que los “progresistas” afirman. Santiago Carrillo, en España, entendió que los crímenes de Stalin, la invasión de Checoslovaquia y la represión constante que se generaba allí donde un comunista había echado raíces, no convenía a sus intereses; así que creó –junto con Georges Marchais y Enrico Berlinguer– el “eurocomunismo” que era menos comunista y más “progresista” a efectos de imagen. Lo que no impidió que Carrillo y el PCE siguieran contando con subsidios, subvenciones, ayudas y mordidas de los países del Este. Ceaucescu fue el último en cancelar estas ayudas, y no voluntariamente, sino porque los ciudadanos rumanos se soliviantaron con él y terminaron fusilándolo.

El “progre”, para serlo, debe ser asimétrico en su forma de ver las cosas: antifascista por un lado, mirará con simpatía al comunismo y a la historia del movimiento comunista. Es de buen tono, por ejemplo, que cuando se examina el franquismo y la transición española, el “progre”, especialmente, destaque las cualidades de Santiago Carrillo para llevar al PCE por la senda democrática. Si Carrillo es algo es cualquier cosa menos un ejemplo de político con escrúpulos. No los tuvo durante la guerra civil (Paracuellos no fue un accidente en la vida de Carrillo, ni siquiera un pecadillo de juventud), no los tuvo cuando traicionó a su padre Wenceslao Carrillo, sustrayendo las juventudes socialistas al PSOE y llevándoselas enteritas al PCE, ni los tuvo cuando puso pies en polvorosa dejando a los “pringaos” (militantes) a que cubrieran su retirada; volvió a mostrarse tal cual era cuando liquidó a sus enemigos políticos lanzándolos a la loca aventura de la “invasión del Valle de Arán” por los maquis, en la que murieron o fueron capturados los elementos más disidentes de los que podía esperar una oposición cerrada a su política. Volvió a mostrar ese oportunismo y esa falta de escrúpulos cuando envió marcado a España a Julián Grimau que, como era de esperar, resultó detenido y fusilado. Volvió a mostrar más de lo mismo cuando en las proximidades del “proceso de Burgos” lanzó su llamamiento a “las fuerzas del trabajo y de la cultura” para que sellaran su “pacto por la libertad” (año y medio después de que los tanques de su benefactor, Breznev, aplastaran la primavera de Praga). Y por si eso fuera poco, viajó a EEUU tras las elecciones de 1977 para rendir pleitesía a los “amos del mundo”, en forma de diosecillos del CFR (Consejo de Relaciones Exteriores norteamericano) y, de regreso, iniciara la voladura controlada del PCE. Y, finalmente, pirueta de piruetas, después de haber pasado cincuenta años aguijoneando a la sigla PSOE, ingresó en ese partido con su último escuadrón de fieles tan despistados como cerriles. Ese es Santiago Carrillo, el “progresista”, hoy disputado por las emisoras de PRISA como comentarista y tertuliano de pro.

El “progre” y la guerra

El “progre”, en su decantación política, es pura contradicción e incoherencia galopante, reflejo especular de todo aquello que critica: alardeará de haber retirado a las tropas de Irak pero evitará reconocer que metió a nuestras tropas en lugares tan peligrosos como Irak (Afganistán, Líbano). Y, si se ve forzado a reconocerlo, sostendrá que fueron allí a repartir bocadillos y a morir por la democracia (que en Afganistán es como aquí morir en defensa de algo tan próximo como el tiranosaurus rex). Y, por tan loables intenciones, nuestros muchachos generaron la hostilidad del “terrorismo internacional”.

Si estalla una mina bajo su vehículo, si el helicóptero que los transporta es tiroteado y cae, si la base donde duermen las tropas recibe en la noche un pepinazo de mortero, todo ello no son “acciones de guerra”, sino del “terrorismo internacional” que la ha tomado con los que no aspiran más que a ayudar a la población. Cualquier cosa menos reconocer que nos encontramos en “estado de guerra” allí donde ZP ha llevado a nuestras tropas. Aunque lo ignore, el concepto áureo del “progre” es: “dos pesos, dos medidas”. La guerra es guerra cuando nos mete en ella la derecha, pero es cualquier cosa menos guerra si la asumen ellos.

El “progre”, la religión y el laicismo

Las relaciones del “progre” con la religión son particularmente sorprendentes. El “progre”, en sí mismo, suele definirse como laico, lo cual no está reñido con que algunos afinen un poco más y reconozcan que tienen fe religiosa, pero que ésta se aplica solamente a la esfera personal. Eso está bien. Les pierde la simpatía por los “movimientos apostólicos de base”, es decir, si les va algún tipo de religión es la religión de la no-religión, esto es, el cristianismo postconciliar. Un “progre” que se precie no albergará el menor problema en comulgar con una rosquilla que le tenderá el islamista que se sienta junto a él el día en que las cámaras de TV lo registren. Será de buen tono que considere esta “comunión” como “aproximación a los que sufren”, pero nunca –y esto es definitivo, nunca– como una liturgia y un ritual religioso (porque si para él la religión católica debe ser algo, debe ser desprovista de liturgia, rito y dogma, convirtiéndose en la ideología “progre” rotulada como religión).

El “progre” defenderá a capa y espada el laicismo del Estado y también en esto incurrirá en una curiosa contradicción. Poco importa que la religión católica sea la tradicional de España, y que difícilmente podría entenderse nuestra historia desconociendo el hecho católico, lo que realmente le interesa es que la enseñanza de la religión no se enseñe en las aulas y, si hay que hacerlo, sin duda el catolicismo debe estar en pie de igualdad con cualquier otra religión “para que el niño conozca y elija”… Resulta, en cualquier caso, chocante que toda la hostilidad indisimulada en relación a la Iglesia se transforme en una admiración desmesurada (y frecuentemente ignorante) hacia el Islam y todo lo que representa. Si en materia religiosa el “progre” alberga alguna simpatía es hacia el islamismo, hasta el punto de que en el mismo momento en el que defiende la desaparición de la asignatura de religión en la escuela, no tiene empacho en promover con cargo a los presupuestos generales del Estado la contratación de imanes y electroimanes para enseñar el islamismo en las aulas. ¿A qué se debe? Es simple entenderlo: en su particular visión histórica la “pérdida de España” en tiempos de Don Rodrigo no fue tal, sino apenas una colonización realizada por pacíficas gentes del desierto que llevó a la península a ser “el país de las tres culturas” hasta que los Reyes Católicos y los “grandes Austrias” dinamitaron este sueño dorado y convirtieron a nuestro país en el terreno abonado para el fanatismo religioso.

El “progre” tiene tendencia a ignorar que el ejercicio de la inquisición fue racionalista en España, mientras que las brujas eran quemadas a mansalva en el resto de Europa. Si la leyenda negra ha cuajado en alguien, ha sido en él, que la asumido acríticamente. De ahí que el “progre” no tenga inconveniente en “considerar” (ZP, sin ir más lejos) la propuesta de nacionalizar españoles a los descendientes de los moriscos expulsados (expulsados por pactar con el turco una nueva “pérdida” de España, por cierto).

La Alianza de Civilizaciones o el “progresismo” quintaesenciado

Esto nos sitúa en el centro de la nueva iniciativa “progre” por excelencia: la Alianza de Civilizaciones. Tras haber lanzado en NNUU su llamamiento, ZP fue apoyado entusiásticamente por Mongolia, pero ZP declinó educadamente tanto entusiasmo y se fue en busca de aliados más acordes con su proyecto. Le salieron dos de los llamados “países oportunistas”, Marruecos y Turquía, países ambos que aspiraban a los mercados y a los subsidios de la UE, únicos apoyos del peripatético proyecto. Así que ZP contrató a un “grupo de sabios” para que enunciaran las medidas más adecuadas para alcanzar la “armonía civilizacional” a la que aspiraba. Estos “sabios”, después de deliberar, dictaminaron que había que cuidar particularmente  la educación de la infancia e imbuirles desde pequeños estas loables ideas: por tanto habría que enseñar a los niños españoles el Islam y a los afganos el cristianismo. Les pagaron sus emolumentos y nadie volvió a acordarse del disparate. De la Alianza de Civilizaciones queda el sorprendente hecho de que parece unilateralmente orientada hacia el Islam, como si el hinduísmo, el confucianismo, el budismo y el sintoísmo o la cultura finesa no existieran. La Alianza de Civilizaciones mira al Islam como el torete bravo mira a la vaca tetona. Existe unanimidad en pensar que el día en el que ZP se ausente de La Moncloa sin dejar señas, si alguna de sus iniciativas va a irse con él es este proyecto tontorrón.

En el fondo, la inspiración de ZP viene de Catalunya. Fue gracias a Maragall por lo que pudo ser secretario general del PSOE. Gracias al Pacto del Tinell encontró una estrategia para aislar al PP durante unos años. Y fue también gracias al alcalde Joan Clos (hoy ministro) por lo que encontró un modelo a universalizar en forma de “Alianza de Civilizaciones”. Ese modelo fue el “Forum de las Culturas 2004”, una verdadera orgía “progre”.

El Forum 2004 surgió de la colusión de dos elementos: las ansias recalificadoras  inmobiliarias del Ayuntamiento de Barcelona (Barcelona, encerrada entre montañas y por otros términos municipales difícilmente puede expanderse si no es apurando la zona de Diagonal Mar donde se construyó el foro y se promocionó un nuevo sector urbano como 12 años antes se hizo con la Zona Olímpica, 80 años antes con la Exposición Internacional, la zona de Montjuich y ciento veinte años antes con la primera exposición de 1889 en la zona de Arco del Triunfo: Barcelona se expande a golpe de eventos) y el misticismo masónico presente siempre en el ayuntamiento de la ciudad condal, cuyas loables intenciones aportaron el contenido emotivo y sentimental a una operación que era, a la postre, inmobiliaria. Los masoncetes del ayuntamiento aportaron los principios que inspirarían al foro, y éstos serían “libertad, igualdad y fraternidad” (originalidad ante todo). De los tres términos, el tercero era el clave: “fraternidad”, no ya entre las personas, sino entre las culturas. Del Forum 2004 no quedó nada tras el día del cierre, salvo la operación inmobiliaria que había resultado triunfal para sus beneficiarios y la idea que, ampliada, terminó en Alianza de Civilizaciones.

El “progre” y el sentido de la historia

El “progre”, en este como en cualquier otro aspecto de su vida, suele confundir sus deseos con la realidad. Nadie niega la necesidad de reformar constantemente la sociedad, si no funcionan las reformas en una dirección habrá que hacerlas en otra. En esto de las reformas los dogmatismos huelgan. Eso es lo razonable, por tanto no es lo que cabe en la mentalidad de un “progre”. Para el “progre”, la historia es unidimensional, lineal y siempre ascendente. Existe un sentido de la historia para el “progre” y ese sentido es hacia delante y hacia arriba. Así pues, todo lo que vaya en esa dirección, esto es, que no se haya ensayado anteriormente, es positivo, saludable y lo que pide la situación. El “progre” nunca mira hacia atrás en busca de inspiración: si no es completamente ciego –que también puede ocurrir– mira sólo hacia delante en dirección siempre a las novedades nunca antes ensayadas y de eficacia indemostrable. Suele ocurrir que, con una frecuencia inusual, sea peor el remedio que la enfermedad.

En la enseñanza es, sin duda, donde los “progres” han hincado más sus garras, y es la enseñanza una de las instituciones que sufren una crisis más profunda en nuestro país. La enseñanza es, a decir verdad, la pira de las esperanzas “progresistas”. Ni una sola de sus intuiciones se ha demostrado eficaz y, a medida que se han ido aplicando unas y otras, el sistema de enseñanza ha ido decayendo hasta que, finalmente, ha ingresado en la UVI sin grandes esperanzas de recuperación. La fuga hacia la enseñanza privada de la población que se lo puede permitir evoca el momento en el que los náufragos del Titanic se abalanzaron hacia las lanchas.

El “progre” y la ecología

No es raro que, a la vista de lo visto, el “progre” se refugie en campos que, a primera vista, solamente él domina. En la ecología, por ejemplo, hay acumulación de “progres” como en lugar alguno. Nuevamente aquí, el “progre” se ha revestido de los rasgos apocalípticos, mesiánicos y escatológicos del profeta iracundo del Antiguo Testamento. También aquí se produce la paradoja de que los actos desmienten las palabras del “progre” que, una vez más, parece decir: “fijaros en lo que digo pero no en lo que hago”. Salvo honrosas excepciones, el “progre” de bulto no acompaña sus jeremiadas sobre el calentamiento climático, el agotamiento de recursos o lo insostenible del desarrollo, aplicándose el cuento y moderando su consumo energético, acudiendo a los transportes públicos y reciclando, sino que suele hacer una vida como el regre más regre del universo regre.

Salvo en sus palabras, el “progre” no hace nada por el medio ambiente. Además, conoce las necesidades de conservación (la palabra conservación produce estremecimientos en el “progre” salvo en materia ecológica) del medio de manera completamente aproximativa. Los campesinos son, además de la clase más conservadora, los que mejor conocen las necesidades ecológicas del medio. Raro es que un campesino haga algo contra el medio ambiente del que, necesariamente, vive. Pero el ecologismo tiene tanto que ver con los agricultores como el “progre” con el sentido común. Superficial entre los superficiales, el “progre” repetirá la necesidad de aplicar el protocolo de Kyoto sin tener una idea muy exacta de lo que es. Le bastará ver una mediocre y alarmista cinta de Al Gore para preocuparse por la tarde y volver a sus hábitos normales antiecologistas por la noche. Con todo esto su solidaridad con la naturaleza queda satisfecha. Acto seguido, abre la puerta de su automóvil y contamina como cualquier otro hijo de vecino, “progre”, regre o mediopensionista.

El finalismo “progre” y la negación de lo instrumental

El “progre” es fundamentalmente alguien que ejerce el noble arte de la solidaridad con una facilidad y una reiteración pasmosas: se solidariza con quien haga falta y donde haga falta. En su escala “finalista”, aquellos valores que contribuirán a hacer una sociedad ideal al final del camino son mucho más importantes que los valores “instrumentales” que nos ayudan en el día a día a llevar una vida mejor y a hacer más soportable la sociedad. Los valores finalistas a los que se apresta a transmitir la asignatura “Educación para la Ciudadania” son encomiables: pacifismo, solidaridad, humanismo, ecologismo, tolerancia… pero no dice nada de los valores instrumentales: jerarquía, fidelidad, rectitud, disciplina, autocontrol, espíritu de sacrificio, etc. Y así se da nuevamente la paradoja de que un chaval educado en los nobles valores finalistas, modelo de virtudes cívicas del universo “progre”, sea un perfecto borde en su casa y esté dispuesto a solidarizarse con las mariposas de Amazonia en trance de desaparecer por las talas sistemáticas de árboles, pero sea incapaz de facilitar la vida a sus padres o, simplemente, de tenerles un poco de respeto.

El “progre” y las “fuerzas de la cultura”

El “progre” sufriría mucho si fuera capaz de reflexionar sobre los problemas que genera su actividad. La política nacional e internacional, la educación, la ecología son terrenos en los que los fracasos “progres” se cuentan tanto como sus iniciativas. Pero siempre les queda la “cultura”. Porque el “progre” está convencido de que es una persona “culta”. Saber las cuatro reglas, habitualmente, las sabe, pero eso no le da necesariamente un marchamo de culturizado, aspira a algo más. La cultura “progre” es mediática, esto es, facilona: sus popes son Ramoncín para los más simplones y Saramago para los edulcorados. Si fallece el Fary o se nos va Juanito Valderrama, no tendrá ni una palabra de cariño, desconfiará de Tintín, y Schwarzeneger o Clint Easwood le generarán todo tipo de desconfianza. Porque el “progre” tiene sus preferencias: en música, por supuesto, Camarón. Sobre todo Camarón. Y en segundo lugar la “música étnica” y los sonidos “de fusión” o “mestizos”. En cine, arte y ensayo, por supuesto cuando lo había. Cine intimista, siempre (a la vista de que el cine de Pontecorvo desapareció), minimalista y si puede ser, llegado del Este. Y, luego, claro está, un tributo a la producción nacional: porque los actores y directores españoles son los niños mimados de las “fuerzas de la cultura” “progre”.

De hecho, si hay un colectivo trufado de “progres”, es el de los actores. Todos son y todos quieren ser “progres” sin excepción. ¿Cómo se puede explicar a un actor que realiza su cometido cuando repite textos que otros han escrito, que cuando habla por sí mismo, expresando su opinión, frecuentemente hace el ridículo? Cuando un actor expresa sus opiniones políticas lo hace con una simplicidad propia de parvulario, pero eso no impide que se considere un “trabajador de la cultura” y, por tanto, perteneciente a una élite privilegiada. Habitualmente, un actor expresa sus criterios políticos mediante una pegatina. Hubo un tiempo en que eran “panfletos parlantes”, hoy apenas son “percheros de pegatinas”. Su fiesta anual son los Goya, que viene a ser como un reparto de la miseria. Sector subvencionado en un 30 por ciento, el cine español muere de sobredosis “progre”. No es raro que los esperpentos  (a lo Torrente o a lo Mortadelo) generen más favor del público, puestos a elegir, la mayoría no “progre” se decanta hacia los productos no “progres” del sector.

El “progre” y las drogas

Hablando de sobredosis. El “progre” y las drogas constituyen otro capítulo sorprendente. La postura políticamente correcta del “progre” consiste en enfatizar sobre la despenalización de las drogas, de todas las drogas, menos del alcohol, del tabaco y de los toros que deberían de estar, no sólo prohibidos, sino castigados. En este terreno de las drogas, pensar en que un “progre” podría hacer realidad algún día su “proyecto” es, literalmente, aterrador. Miles de yonkis comprando heroína y cocaína en los supers y atracando al resto de clientes en la cola de la caja. Millones de chavales tirados por las calles consumiendo haschís a destajo y todos ellos –como los yonkis– con los vicios pagados por los caudales públicos. ¿En eso consiste la legalización de las drogas? Seguramente es la visión que más se aproxima. Por si no hubiera suficiente con un “efecto llamada” para delincuentes, otro para inmigrantes, otro para los transexuales en busca de operaciones gratis, ahora lo que la totalidad del universo “progre” plantea es un efecto llamada para los colgados de todo el mundo: “cuantos más seamos más nos colocaremos”.

Gracias a los “progres” celtibéricos hemos conseguido que, según NNUU, España sea el país del mundo que más drogas consume… mucho más que los EEUU. Finalmente, hemos logrado superar a los EEUU en algo. El mérito es para la “progresía” que, en 1983, subió de la mano del PSOE enarbolando, entre otras lindezas, el slogan de “despenalización del porro”. Aquellas aguas trajeron estos lodos.

El “progre” y la inmigración

Hemos dicho “efecto llamada”, y esto tiene que ver mucho con la inmigración. La posición tradicional del “progre” en esta materia es simple: “papeles para todos”. Lamentablemente, tanta solidaridad no se traduce, como es habitual, en un comportamiento diferente al resto de la población: el “progre” no pone un inmigrante en su vida, no le ofrece su hogar para que pueda eludir la repatriación, ni un puesto de trabajo remunerado dignamente: en el terreno de la inmigración, una vez más, el “progre” predica unas cosas que nada tienen que ver con su comportamiento real. No conozco ningún empresario “progre” que pague un salario digno a sus trabajadores inmigrantes.

Ahora bien, sobre este tema ¿para qué hablar? Si ha habido alguna medida que destile mejor el espíritu “progresista” es, sin duda, la reforma de la ley de inmigración que llevó a la regularización masiva de febrero-mayo de 2005. A partir de ahí ¿se pueden considerar con seriedad las posiciones “progres” en materia de inmigración?

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Hasta aquí no hemos caricaturizado. Como máximo frivolizado, y lo justo. Los “progres” son así. El “progre” es lo que es, una contracción risible y grotesca surgida del universo más simplón de la izquierda. Un hombre de izquierdas es un “progre” ilustrado; un “progre” a secas es un pobre individuo con déficit de conocimientos reales e inflación de tópicos.

 

(c) Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es 

La transición fue un avance para España, pero no fue como nos la contaron

La transición fue un avance para España, pero no fue como nos la contaron

Infokrisis.- El 30º aniversario de las primeras elecciones democráticas del 15 de junio de 1977 es una buena excusa para revisar lo que ha constituido la “transición” en la historia de nuestro país. A pesar de que exista una casi total unanimidad en interpretar este período, algunos perciben el aroma inequívoco del engaño. La transición no fue como nos la contaron. IdentidaD denuncia diez mentiras habitualmente repetidas.

 

1ª Mentira: “El Rey fue el motor del cambio”

Contrariamente a la creencia general, la transición no fue “pilotada” desde el Palacio de la Zarzuela. La única forma que tenía Juan Carlos I –bautizado por la “oposición democrática” como “el pelele”– de mantenerse en el trono era apoyando la transición y eso fue lo que hizo: en modo alguno la impulsó (y mucho menos su padre, Don Juan, conde de Barcelona que jamás se interesó en profundidad por la política). El Rey “dejó hacer” porque así se lo dictaba su instinto de conservación.

En cuanto a Adolfo Suárez, su parte consistió en asumir la dirección táctica de la transición, pero en ningún momento diseñó su estrategia. ¿Quién fue entonces el auténtico promotor de la transición? Respuesta: las fuerzas económicas que habían crecido al calor del franquismo y que precisaban un clima democrático para poder ampliar su radio de acción, ingresando en la Comunidad Económica Europea. Esas fuerzas, articuladas a nivel nacional con fuerzas similares internacionales (Club de Bilderberg) interesadas también en la evolución del sistema político español hacia la democracia.

En 1974, los Bilderberg se reunieron en Suiza. Uno de los temas a tratar era el futuro de España. En aquel momento se habla de encontrar a la persona idónea para hacerse cargo de la jefatura del Estado. Un año después, 128 miembros del Club, entre ellos Nelson Rockefeller, reunidos en Palma de Mallorca, convienen la sustitución de Arias Navarro. Aparece, por primera vez, el nombre de Adolfo Suárez que se aprueba por unanimidad.

Así pues, el verdadero “motor del cambio” fueron sectores económicos vinculados a intereses económicos nacionales y extranjeros.

2ª Mentira: Adolfo Suárez fue un “gran político”

El papel político de Adolfo Suárez fue importantísimo y, probablemente, ningún otro político de la época hubiera podido asumirlo. No es que Suárez fuera un gran político (negamos que él diseñara la estrategia de la transición) es que era, como se ha dicho, un “gran seductor” para unos y un “gran engañador” para otros.

Suárez, en la gran mayoría de los episodios de la transición, fue a remolque de los acontecimientos. Engañó al estamento militar, engañó a los funcionarios del movimiento y engañó a la derecha liberal de la época. Su proyecto político era excepcionalmente limitado (el “centrismo”), sin ningún tipo de contenido.

El propio Suárez decía que no era más que un “vendedor de El Corte Inglés” y así era: un franquista de origen falangista, convertido en funcionario del régimen que, en un momento dado, se convenció de que para escalar políticamente, debía de seguir a los que indicaban que había que cambiar de régimen. De su origen falangista le quedó siempre aquel concepto joseantoniano de “ni derecha, ni izquierda”… reformulado democráticamente como “centrismo”.

Así pues, la contribución política de Suárez no puede ser magnificada más allá de haber asumido la dirección táctica de la transición.

3ª Mentira: Carrillo contribuyó de manera responsable a la transición

A Carrillo se le debe el haber liderado a la fuerza de izquierda más coherente y numerosa durante el franquismo. Se le debe también la habilidad de haberse desvinculado del neo-stalinismo y de haber dado vida (junto con Georges Marchais –PCF- y Enrico Berlinguer –PCI-) al “eurocomunismo”.

Pero ni el PCE, si el resto de fuerzas situadas más a su izquierda (la democracia-cristiana, el PSOE y los partidos nacionalistas no existían más allá de unos pocos líderes), tenían “fuerza social” para provocar la “ruptura democrática” con el franquismo. Tras la muerte de Franco, concluido el período de clandestinidad en el que el comunismo se movía bien, al PSOE sólo le quedaba crecer y al PCE menguar.

Tras los limitados resultados del PCE en las elecciones de junio de 1977, Carrillo, dinamita el partido. Por iniciativa propia o siguiendo las instrucciones recibidas en su viaje a Nueva York con la excusa de dar una conferencia en Yale, pero en el curso del cual tuvo una reunión a puerta cerrada en el Consejo de Relaciones Exteriores (una organización privada que reúne a los más altos responsables políticos, económicos y sociales de los EEUU) empieza a dinamitar el PCE, abriendo las puertas a la mayoría absoluta del PSOE. La “habilidad” de Carrillo bajo el franquismo, se transformó en una “torpeza”, tan reiterada como inexplicable, a partir de 1978. Se inició el goteo del PCE hacia el PSOE.

Así pues, la gran responsabilidad histórica de Santiago Carrillo fue la neutralización del PCE a partir de la Semana Santa de 1977 (legalización del PCE) y su posterior y deliberado desmantelamiento.

4ª Mentira: “Ningún sector político estuvo fuera de la transición”

La transición solamente fue posible gracias a que se aisló y se desintegró a la extrema-derecha y a la extrema-izquierda. Estos sectores “radicales”, no estaban de acuerdo con la transición; durante el proceso se vieron envueltos en decenas de turbios episodios de violencia y asesinatos, de los que no está claro quién provocó. Lo que para la extrema-derecha fue el “Caso Atocha”, para la extrema-izquierda fue el “Caso Scala”. Había infiltrados y provocadores, no solamente en la CNT, sino también en Fuerza Nueva, tanto en los GRAPO como en los Guerrilleros de Cristo Rey.

Así pues, parece, pues, normal que todas las fuerzas políticas democráticas se preocuparan por aislar a los extremismos… lo que no es éticamente tan asumible es que para alcanzar este fin, provocadores e infiltrados, generaran decenas de asesinatos políticos.

5ª Mentira: “El PSOE fue una de las fuerzas con iniciativa durante la transición”

El PSOE era casi completamente inexistente en el momento en el que Franco muere. Carecía casi completamente de una estructura clandestina y de militancia. Su sindicato y sus juventudes estaban reducidos a la mínima expresión. El congreso de Suresnes no había logrado sacar de ese hoyo al socialismo español. En las reuniones de la Coordinadora Democrática, los delegados socialistas, prácticamente, hablaban en nombre propio. No había organización, ni partido, ni sigla.

Pero, en cambio, existía la Fundación Friedrich Ebert, dependiente del Partido Social-Demócrata alemán (SPD) que financió la implantación del PSOE hasta que llegó al poder, canalizando fondos y apoyos políticos. El SPD, tras el congreso de Bad-Godesberg, había abandonado el marxismo y transformado en un partido neo-capitalista, ligado al Club de Bilderberg.

El PSOE solamente empieza a existir a partir de mediados de 1976. Por eso, cuando los socialistas celebraban el centenario de su partido, con el slogan “Cien años de honradez”, los comunistas les apostillan cruelmente “… y cuarenta de vacaciones”.

Así pues, salvo el PCE, no existían fuerzas democráticas organizadas en noviembre de 1975 y el mismo PSOE era un esqueleto amamantado por el SPD alemán. Fuera de ese apoyo, Felipe González era un abogadillo sevillano de pocos pleitos.

6ª Mentira: “Contra terrorismo, democracia”

Por obvias razones, esta mentira, que se repitió mucho en los primeros meses de la transición, se fue olvidando poco a poco. La frase nació en el ámbito de “Cuadernos para el Diálogo”. Se difundía la idea de que el terrorismo de ETA era una respuesta lógica al franquismo y que desaparecería con éste.

A partir de 1976, sucesivos indultos, amnistías y el “extrañamiento” final de los últimos presos, dejó en la calle a todos los militantes etarras detenidos en los últimos años del franquismo y primeros de la transición. El resultado fue contrario al esperado: el período que va de 1978 a 1984 es el período en el que la banda comete más atentados.

Así pues, ETA tomó los indultos y extrañamientos, no como una “concesión”, sino como un “signo de debilidad” y redobló sus esfuerzos para abatir al Estado, sea quien fuere quien se encontrase a su frente y a despecho de si era democrático o no.

7ª Mentira: “Se creó un marco de convivencia pacífico”

Antes no existían las libertades políticas que ahora existen, pero sería difícil establecer si ayer había más violencia que hoy y por qué motivos. En realidad, la oposición democrática era, globalmente, pacífica, salvo exiguas minorías extremistas. Estas minorías estaban comprimidas por un sistema que no garantizaba las libertades democráticas y por una policía que actuaba sin muchas limitaciones. Contrariamente a lo que se ha repetido, la violencia política, lejos de desaparecer cuando concluyó la transición, gozaba de buena salud y ha ido creciendo con el paso del tiempo hasta la actual situación en la que existen muchas más formas de violencia que bajo el franquismo (las cifras de violencia doméstica, de delincuencia juvenil, de violencia en la escuela, de violencia de bandas mafiosas y de amenazas y coacciones de matriz política, especialmente en el Euskalherria, son mucho mayores hoy).

Así pues, la democracia no favoreció la desaparición de la violencia en la sociedad, sino todo lo contrario.

8ª Mentira: “Suárez diseñó la transición”

A medida que Franco envejecía, algunos notables del régimen pensaban en el “día después”. Dos años antes de su muerte, Carrero Blanco, considerado como el sucesor de Franco, ya tenía claro que España debería evolucionar hacia una democracia tutelada: “democracia hasta los socialistas”. Los comunistas quedaban excluidos. Por eso, Carrero dio el primer impulso al “asociacionismo político”, en un intento de organizar a la derecha frente a una izquierda que había conseguido organizarse en la clandestinidad.

Así mismo, es rigurosamente cierto que con Carrero Blanco se concluyeron los primeros acuerdos comerciales con los países comunistas, con la intención de conseguir que España no fuera completamente dependiente de Europa Occidental.

Los planes de Carrero se fueron al traste con su asesinato y a partir de su desaparición toda la duda consistía en saber cómo España evolucionaría hacia la democracia y cuánto tiempo se prolongaría esa etapa. Nadie –apenas los reducidos sectores del “búnker”- cuestionaba que esa evolución era necesaria.

Así pues, el rigurosamente falso que a partir de los primeros años 70, sectores del franquismo no contemplasen la evolución democrática.

9ª Mentira: “La transición empezó en 1976 y terminó con la constitución de 1979

Ni la transición empezó en 1976, sino, como hemos visto, se contemplaba, como mínimo cuatro años antes en la mente de Carrero Blanco (democracia limitada y tutelada), ni concluyó con la aprobación de la constitución de 1979.

La transición duró diez años intensos, extremadamente duros e irrepetibles: desde que Carrero Blanco comunica su proyecto al jefe de su servicio de inteligencia (el coronel San Martín) hasta que los socialistas suben al poder tras la victoria electoral de 1982 (con una participación del 80% del electorado).

Los grandes hechos políticos incluidos entre ambas fechas deben de ser considerados como jalones de la transición. No se trata solamente de que se cree en España una democracia formal sino de que el centro-izquierda ocupe el poder como “prueba del 9” de que ha concluido.

Para ello, era preciso desalentar completamente a los “poderes fácticos” (especialmente al militar) de cualquier intento involucionista. Eso se consiguió tras el 23-F, cuando todos los partidos democráticos desfilaron juntos para afrontar los problemas de asentamiento del nuevo régimen, remontando la crisis generada por el caos en el que había caído el gobierno de UCD.

Así pues, la transición es un período más dilatado de lo que generalmente se cree que abarca un mínimo de 10 años. Se inicia con Franco vivo y se prolonga más allá de la promulgación de la nueva constitución.

10ª Mentira: “La constitución nos ha garantizado un largo período de estabilidad”

En realidad, la constitución de 1979 se cerró en falso y el sistema político diseñado es cuestionable desde muchos puntos de vista. El tema de la articulación del Estado ha generado tensiones inexistentes en cualquier otro país europeo. El sistema político diseñado sobre dos grandes partidos que deberían de recurrir al concurso de los nacionalistas para sacar adelante sus proyectos, ha ocasionado interminables discusiones y tensiones y dista mucho de estar cerrado treinta años después.

A treinta años de las primera elecciones democráticas, España siendo estando a la cabeza de Europa en cuestiones tan problemáticas como el paro juvenil, la precariedad laboral, se tiene la sensación de que la corrupción está generalizada, la división de poderes es cuestionable, el terrorismo sigue vivo y activo, el modelo de Estado no se encuentra aún consolidado, la estabilidad está ausente de nuestra política exterior, nos preparamos para afrontar el gran choque que supone la permanencia de 6.000.000 de inmigrantes en nuestro territorio y, finalmente, la crisis del sistema representativo y de la participación electoral hace que estemos más cerca de una partidocracia (poder de los partidos en lugar de control democrático del poder) y de una plutocracia (poder del dinero).

Así pues, la estabilidad política surgida de la transición es un mito bienintencionado, pero alejado de la realidad. Un país no puede vivir permanentemente de mitos.

 

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Pero ¿qué diablos fue la transición?

Las nuevas generaciones estudian en el bachillerato una versión de la transición nutrida por todos estos mitos y falsedades (una falsedad bienintencionada, sigue siendo una falsedad). Se tiene tendencia a ignorar o eludir lo que fue la transición democrática. Vale la pena recordar lo que constituyó aquellos años en los que la esperanza y el miedo se mezclaban inextricablemente.

1) El franquismo era un sistema político autoritario que había convivido con un sistema económico liberal. Cuando los intereses de los patrones de la economía dejaron de coincidir con los detentadores de la legalidad franquista, aquellos impulsaron la transición para convertir al sistema político autoritario en un sistema político liberal que coincidiera con la forma económica y le permitiera prosperar mejor.

2) La transición fue un proceso político dilatado en el que el poder político pasó de un gobierno de facto a un gobierno elegido democráticamente. Cada una de las partes recibió contrapartidas al haber favorecido la transición y debió pagar algún tipo de tributo.

3) La derecha franquista exigió que no se “revisara” la historia del franquismo y no se depuraran responsabilidades judiciales; el garante de esa exigencia era el mantenimiento de cierto continuismo con el franquismo en la figura de Juan Carlos I.

4) La oposición democrática exigió el diseño de un sistema en el que pudiera ocupar el poder con cierta rapidez. Ofreció reconocer los símbolos nacionales y accedió a reconocer la figura del monarca, siempre y cuando su función estuviera desprovista de contenido.

5) Para facilitar este proceso se facilitó la creación de un “espacio de centro” (UCD), inestable y que jamás se podría prolongar por mucho tiempo, el suficiente, sin embargo, para que el PSOE se situara en disposición de ocupar el gobierno.

6) La transición fue un pacto constante entre fuerzas políticas contrapuestas y con distinto origen, entre fuerzas económicas nacionales e internacionales y entre proyectos de matriz contradictoria, anulando la posibilidad de un conflicto generalizado que hubiera resultado desastroso para todas las partes.

7) La transición fue “positiva” para España. Harina de otro costal es que se desarrolló en medio de un ambiente de crisis, caos, tensión, violencia política, se levantaron falsas expectativas y se contaron demasiadas mentiras como para que, a la larga, aquella fuera la mejor transición política para la población. Fue la “mejor transición” para sus beneficiarios: élites económicas y políticas. Luego, a partir de 1983 sonó la hora del “desencanto”. Y en eso estamos…

(c) Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es 

 

 

El impacto económico de la inmigración

El impacto económico de la inmigración

Infokrisis.- Desde junio de 2007, y a raíz de distintos estudios económicos que intentaban explicar porqué la economía española crece a más velocidad que la europea, lo que hasta entonces era un rumor o una suposición se convirtió en una realidad objetiva razonada y argumentada por amplios estudios técnicos. En efecto, distintos organismos, todos ellos privados –la “cosa pública” prefirió eludir el espinoso problema de qué generaba crecimiento económico y evitar así que un éxito se convirtiera en una fuente adicional de tensiones- reconocieron que si la economía española crecía se debía a la inyección de casi seis millones de consumidores, es decir, de casi seis millones de inmigrantes .

El Banco de España, por ejemplo, achacó el éxito económico a la inmigración y a los cambios en las condiciones financieras. En efecto, el precio del dinero había bajado y, por tanto, los créditos eran más accesibles. Al menos esto era lo que sostenía el informe anual del Banco de España para el ejercicio 2006. La institución gobernada por Miguel ÁngelFernández Ordóñez, señaló en ese documento ese como el principal factor del crecimiento económico. Se le olvidaba precisar quiénes eran los primeros destinatarios de esos créditos: la inmigración. De hecho, el informe contemplaba ambas realidades como independientes. Evitaba reconocer que una parte sustancial de los créditos, especialmente hipotecarios y relacionados con el consumo, tenía como receptores a los contingentes migratorios.

Así se explicaba que la deuda familiar hubiera ascendido globalmente a España casi un 20% en 2006. El ahorro, literalmente, ha quedado pulverizado en nuestro país. No existe nada fuera del consumo desaforado y por encima de las posibilidades reales. En 2006, en pleno período de crecimiento económico, un nivel de endeudamiento familiar como ese podía ser asumido, especialmente con un crecimiento económico como el que existe en España en los último cuatro años. Pero –y esta es la pregunta clave- qué ocurrirá cuando ese crecimiento remita o cuando se produzca un parón en el mecanismo. Eso ocurrirá en cuando cesen de fluir masivamente inmigrantes a un ritmo medio de 600.000 por año.

Así pues, estamos en puertas de asistir a un episodio histórico sin precedentes en la historia de la humanidad: ¿qué ocurrirá cuando la recesión económica remita el crecimiento a sus niveles normales? ¿qué ocurrirá cuando se inicie el ciclo económico de vacas flacas y éste sea radicalmente diferente a todos los que han sucedido con anterioridad: con más de tres millones de trabajadores españoles en paro y millón y medio de inmigrantes igualmente en paro? ¿qué ocurrirá con las instituciones de crédito que tan alegremente han concedido hipotecas a los inmigrantes cuando aún no estaba claro ni su permanencia en el mercado laboral español ni siquiera si la presión social y la estabilidad del Estado obligarán a las repatriaciones forzosas de inmigrantes en “paro prolongado”? ¿qué ocurrirá si eso se produce y si un parque de viviendas muy superior a lo que el mercado español puede absorber, provoca el reventón final de la burbuja inmobiliaria y el precio real de la vivienda tiende a coincidir con el previo de venta viable, es decir, un 30% menos del valor habitual?

Entre 1990 y 1999, las tasas de interés descendieron 13 puntos, el abaratamiento del precio del dinero a causa de la coyuntura internacional, facilitó el que los bancos pudieran relajar las condiciones financieras y ampliar los plazos de amortización de las hipotecas que entre 1990 y 2007 pasaron de 14 a 27 años. Pero en el año 2005, primero tímidamente y luego, a partir del 2007 de manera más decidida, se tendió a una “normalización” en el precio del dinero, que fue subiendo progresivamente. No es, desde luego, un buen síntoma, especialmente para los créditos hipotecarios a interés variable. En 2005 el número de personas que dependían de un crédito alcanzaba al 42% de los mayores de 20 años, es decir, cuatro veces más que en 1990. Por otra parte, la evolución de los préstamos concedidos a los hogares ha llevado su endeudamiento hasta niveles equivalentes al 125% de su renta bruta disponible.

El sector de la construcción y la expansión económica

Es evidente que el principal factor que ha generado actividad económica es la construcción. Se ha definido a la construcción como el motor de la economía española. En realidad, es mucho más que eso, es el único puntal sobre el que se ha mantenido el crecimiento económico ficticio. Pues bien, la eclosión de este modelo económico, solamente ha sido posible a causa de la inmigración: el inmigrante se ha convertido en productor alienado (en tanto que principal contingente de la mano de obra del sector de la construcción) y consumidor integrado (en tanto que principal comprador de viviendas). No es por casualidad que la eclosión del sector de la construcción en este ciclo económico, se gestó a partir de 1998, cuando se empezó el fenómeno migratorio.

El proceso ha sido el siguiente: en el momento en el que se inició la reactivación del sector de la construcción (1997), empezaron a afluir inmigrantes que engrosaron los contingentes de ese sector económico, abaratando costes y aumentando el volumen de la mano de obra a disposición. Esto generó cierta acumulación de dinero (en buena medida, negro) que provocó nuevas construcciones de lujo en zonas y barrios nuevos, habitualmente situadas en la periferia de las grandes ciudades. Dado que iban afluyendo cada vez más inmigrantes, a partir de 1998, se empezó a producir un fenómeno nuevo: los inmigrantes se iban recluyendo en los barrios más baratos, generándose un “efecto vaciado”: la población hasta entonces autóctona abandonaba esos barrios, ponía a la venta sus viviendas y, o bien pasaban a vivir con sus hijos (dado que, en buena medida, se trataba de personas en la frontera con la jubilación o ya jubilados), y lo huecos dejados por ellos tendían a ser ocupados, no por autóctonos, sino por nuevos inmigrantes.

En un momento dado, los bancos advierten este fenómeno y a partir de 2003 ya empiezan a aprovechar el fenómeno: se trata de convertirlos en propietarios de sus viviendas (con permiso de la hipoteca, claro está). Este paso es mucho más importante de lo que parece. Si los bancos empiezan a buscar a los inmigrantes como clientes es por dos motivos: porque ya están presentes en número suficiente (con más de tres millones) como para que el volumen del negocio justifique la inversión publicitaria y el riesgo asumido y porque tienen legítimamente la sospecha de que una amplia mayoría de inmigrantes no albergan absolutamente el menor interés en regresar a su país. No estamos ante una inmigración transitoria sino permanente. Y los bancos no han hecho otra cosa mas que convencer al inmigrantes de que, puestos a quedarse e España, es más barato a la larga, acceder a la vivienda de propiedad que de alquiler. Además, les han convencido –y no sólo a ellos sino a buena parte de la población autóctona- de que la forma española de ahorrar es invertir en vivienda: ¿acaso no se ha revalorizado el precio de la vivienda hasta doblarse en los últimos diez años? Si esto es así, eso indica que siempre será así…

Este proceso ha generado un movimiento económico ficticio centrado, no solamente en torno a la construcción, sino en torno al sector inmobiliario. Y es precisamente el movimiento del sector inmobiliario lo ha generado la sensación ficticia de “crecimiento económico”, cuando en realidad, es evidente que si inyectamos en un barrio de 1000 habitantes, una población halógena de 140 nuevos vecinos, serán precisas más viviendas para albergarlos, más comercios para satisfacer sus necesidades y más consumo de bienes y servicios… A partir de ahora ya sabemos cuál es el truco para que el gobierno de turno pueda alardear de cifras “triunfales” de crecimiento económico: basta con inyectar población adulta que abarate la mano de obra y genere, por el mero hecho de su presencia, consumo. Para ese viaje no se precisaban alforjas. Nada parecido con un crecimiento económico digno de tal nombre en el que lo que se crea es, simplemente, riqueza. En el modelo español lo que se ha generado es una fiebre consumista sobre una población recién llegada que precisaba igualarse al “sueño español”, a despecho de que su situación laboral fuera extremadamente precaria.

Pues bien, todo este engranaje dejará de funcionar el día en el que cualquier gobierno español decida detener el flujo económico o éste, simplemente, se convierta en insostenible. Por otra parte, llama la atención la insistencia de las autoridades políticas y monetarias explicando que la vivienda, como máximo, se “desacelerará”, pero su precio no disminuirá. La lógica dice justamente todo lo contrario. Veamos.

El estallido de la burbuja inmobiliaria y la inmigración

Nuestra previsión es bastante sombría. En el momento en que empiecen a hacerse palpables los síntomas de crisis económica y recesión, el paro aumentará tanto entre autóctonos como entre inmigrantes, la morosidad se disparará y el Estado se verá sobrecargado por una factura asistencial insoportable. Aumentará la conflictividad social y las tensiones en los barrios “sensibles”. No es inverosímil pensar que corremos el riesgo de asistir a una nueva “lucha de clases” que, en este caso será una “lucha étnica” entre clases autóctonas asfixiadas por la crisis y contingentes inmigrantes, siempre dispuestos a vender barata su fuerza trabajo pero que también tienen un límite de resistencia a las privaciones. Es previsible que ocurra un fenómeno parecido al que se ha producido en Portugal cuando la recesión económica ha generado la fuga de amplios contingentes de inmigrantes en paro hacia el país vecino, esto es, España. Si esto ocurre –y es muy posible que ocurra- el parque de viviendas deshabitadas y en venta hará, inevitablemente, que el precio de la vivienda caiga, en otras palabras, que la burbuja inmobiliaria, termine reventando.

El Banco de España sostenía los efectos positivos de la inmigración sobre el crecimiento de la renta per cápita y sobre la tasa de empleo. Así, el impacto de la inmigración sobre el crecimiento de la producción por habitante entre 2001 y 2005 habría representado el 25% del incremento total. Por su parte, la contribución de los inmigrantes al aumento de la tasa de empleo supone una cuarta parte del total. Evidentemente, el Banco de España no puede entrar en otras consideraciones más allá de las puramente económicas; no va a ser, desde luego, el Banco de España quien le corresponda alertar sobre los riesgos generados por la inmigración en todo lo referente a la identidad nacional y a la estabilidad de la sociedad española. El Banco de España solamente puede opinar en materia económica y, no todo es positivo en este plano. Desde el punto de vista de la productividad, la presencia de la inmigración no han podido ser más negativos. Entre 2001 y 2005, la inmigración restó casi dos décimas a la tasa anual media de crecimiento de la productividad por persona ocupada, que fue del 0,5%. Así mismo, la inmigración ha contribuido notablemente al aumento de la inversión pero ha tenido un efecto “ambiguo” sobre la tasa de ahorro de la economía. Ello se debe a que los inmigrantes se concentran en estratos bajos de renta, donde la propensión media al ahorro es más reducida.

La inmigración y la creación de nuevos hogares

Incluso en regiones en donde la inmigración no es masiva, como La Rioja, el peso de la inmigración en el consumo ha sido decisivo. En esa comunidad seis de cada diez hogares son creados por la inmigración. La contribución de los extranjeros a la formación de núcleos familiares coloca a la región en el cuarto lugar de España, cuya media es del 48,8%. El 15,5% de los hogares formados en La Rioja entre 1996 a 2006 han sido posible gracias al importante incremento de la inmigración que se ha producido en la región y entre 2000 y 2006 esa cifra se eleva hasta el 58,8% de los nuevos hogares, es decir, casi seis de cada diez, según un estudio de la Caixa Catalunya.

La contribución media de los extranjeros en España en estos seis últimos años es del 48,8%. Los datos estadísticos muestran grandes diferencias entre regiones, aunque en ninguna de ellas el porcentaje baja del 24%. Encabezan el ránking Navarra, con un 63,7%; Madrid, con un 60,4%; Comunidad Valenciana, con un 60%; y a continuación se coloca La Rioja, con el ya señalado 58,98%. En el extremo opuesto, Cantabria, País Vasco, Galicia y Extremadura (con valores entre el 24% y el 30%) son las comunidades españolas que menos han notado el peso de la inmigración en la formación de nuevos hogares. Según el estudio de Caixa Catalunya, Canarias, las comunidades del arco mediterráneo, Madrid y La Rioja configuran la zona más expansiva en cuanto a creación de nuevos hogares en la última década. En España, el número de hogares pasó de 12,3 millones en 1996 a 15,9 millones en 2006, con un crecimiento agregado del 30% que refleja también disparidades regionales muy notables.

Los “agentes sociales” empiezan a preocuparse

A mediados de 2007, distintas instituciones próximas a la patronal y el sindicato Comisiones Obreras, han multiplicado declaraciones extremadamente significativas destinadas a precisar la importancia de la inmigración en el “presunto” crecimiento económico español. Las voces son, más o menos, coincidentes a la hora de señalar carencias y defectos, pero divergentes a la hora de establecer soluciones y extremadamente ambiguas cuando se trata de proponer medidas en positivo.

En una encuesta elaborada por el IESE (Instituto de Estudios Superiores de la Empresa) e incluida en su informe “La gestión emprsarial en el año 2007”,los empresarios definieron la política de Zapatero sobre la inmigración como “inadecuada” (62,4%) o “muy inadecuada” (17,9%). Es significativo que un organismo patronal vertiera estos calificativos. Los empresario se manifestaban a favor de "fomentar una inmigración cualificada y adoptar medidas que conlleven la selección de inmigrantes en función de las necesidades de nuestro país", en otras palabras, lo que estaban proponiendo es regular los flujos migratorios de manera efectiva, algo que ni el PP hizo en su momento, ni el PSOE ha tenido jamás intención de realizar.

Si esto ocurría en los medios próximos a la patronal, en el otro “interlocutor social”, CCOO, los juicios no eran mucho más condescendientes en relación con la política gubernamental. A principios de junio de 2007, el secretario general de CC.OO., José María Fidalgo, pidió al Gobierno que cambiase su actual política migratoria e implante otra mucho más restrictiva. Fidalgo, en el curso de unas jornadas sobre deslocalización de empresas, celebradas en el Consejo Económico y Social, aseguró que “en España sobra mano de obra muy barata y no hace falta seguir importándola”. Para el dirigente sindical, la prioridad es invertir en educación, formación profesional e investigación y desarrollo para “llenar la mochila de productividad” y frenar así la deslocalización de empresas. Las declaraciones del responsable de Comisiones Obreras deben encuadrarse en el cambio de modelo productivo que reclama el sindicato y qie se basa en dar menos prioridad a un crecimiento basado en el consumo y en la construcción y sí en sectores con mayor capacidad para generar valor añadido. El actual “modelo de bajo coste”, razona Fidalgo, sólo sirve para atraer inmigrantes.

Después de una década defendiendo la llegada de inmigrantes, CCOO ha advertido que el fenómeno provoca una reducción de los salarios y mantiene el empleo en situación de precariedad. Por razones de corrección política, los sindicalistas no se prodigan en este tipo de declaraciones pese a que serían bien recibidas por las bases de sus organizaciones. Las declaraciones de ayer de Fidalgo son las más contundentes expresadas en esta dirección y abren un paréntesis de optimismo sobre la actitud de CCOO ante el fenómeno de la inmigración masiva.

Esto no era óbice para que unas semanas después, 120 inmigrantes, delegados de CCOO, participasen en Madrid en un encuentro sindical sobre inmigración y salud laboral, en el que reflexionaron sobre las condiciones de trabajo, seguridad y salud laboral. En la actualidad, CCOO se arriesga a seguir los pasos de su sindicato hermano francés, la CGT, abandonado por los trabajadores franceses y transformado prácticamente en “sindicato argelino”. Ciertamente, en España la situación es muy diferente y la inmensa mayoría de trabajadores no están afiliados a ningún sindicato, pero si es rigurosamente cierto que las cúpulas sindicales se debaten en una situación esquizofrénica que oscila entre sacar toda la bilis que llevan dentro y denunciar a la inmigración como la principal, sino la única causa, del estancamiento (y frecuentemente del retroceso) salarial, o bien defenderla.

Las declaraciones de Fidalgo dejan pensar que el sindicato, finalmente, se ha tenido enfrentar con sus fantasmas y reconocer los hechos consumados: si, todos son trabajadores, los inmigrantes y los autóctonos (tal como sostiene la “doctrina oficial”), pero la superabundancia de inmigrantes perjudica a los autóctonos.

Así pues, si l política de inmigración del gobierno encuentra resistencias, ya no es solamente en la patronal, sino también entre los trabajadores. Cuando se desvele las repercusiones del fiasco, los impulsores de esta política harían bien en ausentarse sin dejar señas.

Otro estudio publicado por la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA) iba en la misma línea de denuncia. No existe “crecimiento económico español milagroso”, a pesar de que nos lo hayan presentado como superior a cualquier otro país de Europa, todo era un fraude. Según la FEDEA el 90% del crecimiento medio del Producto Interior Bruto (PIB) de los últimos cinco años está directamente relacionado con la inmigración. O lo que es lo mismo: es un crecimiento ficticio que se detendrá en el momento en que deje de afluir una media de 600.000 inmigrantes por año. Las cifras dadas por FEDEA indican que el peso de la inmigración durante el decenio 1996-2005 suponía un 39% del crecimiento medio del PIB español; pero si nos limitamos al período 2000-2005, esta aportación se dispara hasta el 90% del crecimiento total.

No hay, pues, “milagro” en la economía española. El milagro es la inmigración. Si los salarios están contenidos es a causa de la inmigración… esto, en teoría, contribuye a frenar la inflación, aumentando el consumo, pero dice muy poco de los derechos y necesidades del trabajador español, el principal perjudicado. El citado informe Las remesas de dinero que los inmigrantes mandan a sus países de origen se han más que multiplicado por cuatro en seis años, pasando de los poco más de 1.500 millones de euros del año 2000 hasta los 6.500 millones de euros contabilizados en el año pasado. Los autores del informe sostienen que estas remesas contribuyen a “disminuir las desigualdades” en los países a donde van a parar… dato manifiestamente falso: en realidad, contribuyen a empobrecer a esos países. No en vanos, las zonas de África que han generado más inmigración y que reciben más remesas de los que se fueron son las más pobres y los campos están abandonados: en efecto, si ya hay dinero que llega de los que se han ido a España ¿para qué trabajar?

Por otra parte, el informe, realizado desde una perspectiva ultraliberal considera extremadamente positivo que la inmigración haya contribuido a contener los salarios. En realidad, no ha sido así: los salarios han perdido poder adquisitivo. Por otra parte, es rigurosamente falso que la inmigración haya abaratado los precios tal como sostiene el informe: véase el sector de la adquisición de viviendas que ha podido ir incrementando artificialmente los precios gracias a la demanda de vivienda de 6.000.000 de “consumidores” llegados del extranjero. El informe llega a sostener de manera absolutamente insensata que se paguen 2.500 euros como prima por inmigrar a España… Obviamos citar los nombres de los autores para evitar que puedan ser tachados de alucinados. Lo esencial a retener de dicho informe es, precisamente, el impacto de la inmigración en el PIB. Este se estancará o retrocederá en el momento en que cese la oleada migratoria. Es evidente que esta oleada no puede durar eternamente (ya es problemático que la sociedad española pueda integrar el fenómeno), así pues, el crecimiento económico se detendrá bruscamente antes o después con los efectos deletéreos sobre la economía y, especialmente, sobre la sociedad española. Las reclamaciones deberán entonces realizarse a los gobiernos que han permitido este disparate. Y es, por eso que decimos que harán bien en ausentarse sin dejar señas.

Por su parte, otra asociación patronal, el Instituto de la Empresa Familiar, en un informe sobre la política de inmigración -“Hacia un Modelo de Inmigración Sostenible”- publicado a mediados de junio de 2007, reclamaba más orden en las políticas de migración. Las conclusiones a las que llega el informe tienen cierto nivel de esquizofrenia, pero a la postre resultan significativas. Se dice por ejemplo que “La inmigración legal es positiva; la irregular puede llegar a ser un enorme problema para los ciudadanos españoles y para los inmigrantes”… si tenemos en cuenta que el 90% de la inmigración es irregular valdría más la pena decir simplemente que “la mayoría de la inmigración es un enorme problema”. Así mismo, se insiste, con mucho tino en que “Es prioritario apostar por la contratación en origen”. Algunas empresas lo hacen, por ejemplo VIPS que se jacta de que el 60% de su plantilla son inmigrantes contratados en los países de origen. Pero esto crea un problema, por que lo lógico sería que si se contratan legalmente en los países de origen, los inmigrantes irregulares fueran inmediatamente repatriados… y eso no ocurre. Así pues, en las actuales circunstancias, el problema de la inmigración se agrava desde el momento en que sin cerrar la vía a los irregulares, se contratan en origen. Se reconoce lo que a partir de mediados de 2007, es del dominio público, a saber que “La Inmigración esta teniendo una aportación positiva al PIB español”, pero se añade, también con buen tino que “La experiencia de otros países indica que a largo plazo será menor y que no es un sustituto adecuado de las reformas estructurales necesarias”. Mucho más discutible es la afirmación de que el inmigrante no genera un mayor coste sanitario que la población autóctona… claro que es menor, pero sólo si atendemos a la cifra global, si nos atenemos a la relación gasto/gasto ingreso per cápita, los inmigrantes están muy por encima de los autóctono en “consumo sanitario”, entre otras cosas por que tienen una demografía mucho más activa y por que los accidentes laborales son más frecuentes entre inmigrantes que entre autóctonos. Otra afirmación discutible en el citado informe es que “La mejor Política de integración es la Educación”… tópico manido y eternamente repetido que, si bien, en esta ocasión viene atenuado con el reconocimiento de que “La Inmigración no es la causa de las deficiencias del Sistema educativo, pero las acentúa”. Se podría decir más claro y cristalino: la inmigración es una de las causas principales de la quiebra del sistema de enseñanza pública. Otro punto destacable del informe es el reconocimiento de que “La Inmigración no es una solución a las deficiencias que presenta el Sistema de Pensiones ni al envejecimiento de la población. Retrasa la aparición de los problemas que conllevan, pero los hace más grandes”, lamentablemente no se insiste en que alguien nos ha mentido y que entre 1997 y 2005 este concepto de la inmigración como panacea universal para resolver los problemas del sistema de pensiones ha sido sistemáticamente repetido por loros mediáticos y políticos autistas. El informe reconoce igualmente que la inmigración genera una economía sumergida que no hay forma de sacar a la superficie y que supone competencia desleal para con el resto de las empresas y los trabajadores. El informe deja en el aire algunos temas que parecen mal resueltos o en los que los redactores no se han preocupado por proponer alternativas. Así por ejemplo se dice tajantemente, “La Repatriación de personas es una política cara”, pero no se recomienda ninguna otra política. Se pone el dedo en la llaga en otro problema: “Las acciones de ayuda a los inmigrantes no pueden suponer la exclusión de estos programas de la población local más desfavorecida. No se puede producir un efecto sustitución”, pero tampoco se propone ninguna alternativa. De hecho, cuando los redactores de este informe abordan las propuestas en positivo, se percibe claramente… la imposibilidad de concretarlas, apenas unas vaguedades y una fe en que la Unión Europea venga y nos resuelva el problema…

De todo esto, se deduce que, sectores de la patronal –especialmente los que no han resultado tan directamente beneficiados como hosteleria y construcción- empiezan a albergar serias dudas sobre la política de inmigración. Fieles –todavía- a lo políticamente correcto, creen que es posible aplicar “políticas de integración”, fingiendo ignorar que todas ellas han fracasado en Europa y que la mejor política de integración todavía no se ha inventado. Se niegan a condenar claramente la existencia de una inmigración masiva y, esperanzados, creen que “la educación”, el “esfuerzo presupuestario”, bastarán para integrar a sectores que han demostrado ser hasta ahora inintegrables en otros países europeos.

Uno de los puntos mas graves del informe es donde se asegura que el sistema de la seguridad social peligra a causa de la inmigración, pero las cifras cantan. En este momento hay alrededor de 1,9 millones de extranjeros afiliados al Seguro que, en este momento, suponen una aportación de unos 8.000 millones de euros a las arcas del sistema público de pensiones. Ahora, todavía parece que, globalmente, los inmigrantes porten más de lo que reciben. Ciertamente, sólo uno de cada 30 cotizantes extracomunitarios recibe una prestación de la Seguridad Social, frente a la media de uno cada 2,65 trabajadores españoles, pero eso no ocurrirá siempre. A medio plazo, en cuanto los trabajadores inmigrantes que hoy tienen 35-40 años empiecen a jubilarse, o simplemente, cuando el paro vuelva a enseñorearse, se investirá la balanza y la inmigración se convertirá en un elemento más del déficit de la seguridad social. Además, ya hoy, los inmigrantes tienen sueldos un 30% inferiores a los nacionales y eso provoca que coticen de promedio 4.327 euros frente a los 4.770 euros de la mayoría de los españoles… es decir, según el estudio, estas cifras revelan que "el dinero aportado por los cotizantes (extranjeros al Seguro) no se corresponde con el que percibirán tras su jubilación", dice el estudio y cita al que fuera asesor del Gobierno Aznar, José Barea, para afirmar que el problema se agravará por el aumento de la esperanza de vida. La sentencia final a este respecto es dura, pero no por ello menos objetiva: "La inmigración sólo sirve para generar más dudas en torno al futuro del sistema de pensiones".

Por su parte, la Fundación Encuentro, dependiente de la Fundación Cultural de Caja España, publicaba su informe sobre anual “España 2007” aportando algunos datos interesantes. Uno de ellos llama la atención por su precisión: “España necesita entre cuatro y siete millones el número de extranjeros que necesita España para seguir creciendo al ritmo actual”… cuatro millones ya están aquí desde el 2005, ahora estamos llegando apresuradamente a los seis millones y seguramente superaremos los siete antes del 2009… por arcanos desconocidos “Encuentros” considera que se llegará a los siete millones ¡diez años después, en 2020! Si el PIB ha crecido tanto últimamente se debe a la inyección de 600.000 inmigrantes y, por esta regla de tres, hará falta que sigan entrando al mismo ritmo para que puedan mantenerse los actuales ritmos de crecimiento, solo igualados por China y por otros pocos ¿privilegiados?. Para el informe de Caja España, los inmigrantes no son responsables del 90% del crecimiento económico, sino solamente de la mitad.

El estudio comete un error matemático y de concepto. Explica que los inmigrantes aportan a las arcas del Estado 23.402 millones de euros al año, mientras que las contraprestaciones que reciben son "sensiblemente inferiores", de 18.618 millones de euros, es decir, el 5,4% de los gastos de las Administraciones Públicas… pero no explican exactamente qué es lo que contabilizan como “contraprestaciones”. Además, no se trataría solo de observar las “contraprestaciones” sino también los “gastos generados”. ¿Se han contemplado los gastos en materia de prisiones, trabajo en juzgados, salarios de nuevas promociones policiales y daños pagados por las aseguradoras o que debe cubrir el propio ciudadano víctima de un delito? Si, ya sabemos que no es políticamente correcto recordar todo esto, pero a la vista de que, como hemos demostrado, la inmigración influye decididamente en la inseguridad ciudadana, habrá que introducir estas cifras por algún sitio y mucho nos tenemos que los 5.000 millones de superavit que según “Encuentro” aporta la inmigración queden muy por detrás de los gastos no contabilizados.

Por otra parte, el informe reconoce que en 2005, los inmigrantes compraron el 25% de las viviendas que se vendieron en España (cuando apenas representaban un10% del total de la población). De lo que cabría deducir que, en caso de que estas ventas no se hubieran producido la vivienda hubiera debido experimentar no una desaceleración sino un descenso en su precio. Tampoco se entiende por qué “Encuentros” considera positivo el que a lo largo de 2006, los inmigrantes enviaran a sus países 6.250 millones de euros (un 332% más que cinco años antes). Desgraciadamente, no se explica en qué consiste lo “positivo” de esta cifra. El informe repite un viejo tópico que viene arrastrándose desde el año 2000: que la Unión Europea necesitará 45 millones de inmigrantes para mantener los niveles de protección actuales hasta el año 2050…

Como podemos ver, los distintos informes, todos ellos realizados por gabinetes preparados y equipos solventes… no son en absoluto coincidentes y mucho menos esclarecedores. Como máximo permiten aislar algunos datos significativos que, unidos a otros, componen una situación extremadamente sombría.

Para colmo, CCOO, manejando datos de la Encuesta de Población Activa, afirma que el trabajador inmigrante es un 19% menos productivo que el trabajador autóctono. El estudio afirma que la diferencia de productividad entre un trabajador nacional y un inmigrante es cada vez más grande. Pasó a ser de 6.025 euros en 2002 (37.192 euros por ocupado en los nacionales y 31.998 euros en los inmigrantes) a 7.070 en 2004 (37.793 en los nativos y sólo 30.723 en los extranjeros). En porcentaje, la diferencia de productividad (a favor del nativo) ha pasado del 14,3% al 18,7% en sólo tres años. Lo que ha provocado el crecimiento de la diferencia no es la menor profesionalidad de los inmigrantes, si no su distribución. Uno de cada cuatro encuentra un empleo en sectores poco productivos, como agricultura y construcción. En realidad, esto es cierto, pero sólo en parte. Ocurre también que la mano de obra que llega a España, en su inmensa mayoría, no es mano de obra cualificada, sino en fase de aprendizaje, con todo lo que ello implica en bajos rendimientos laborales.

Por otra parte, en marzo de 2007, el número de afiliados a la Seguridad Social superó los 19 millones de personas, de los que casi dos millones son inmigrantes, el 10,5% del total de afiliados (y, entonces, los otros tres millones de inmigrantes ¿qué medios de vida poseen? Sería bueno que ulteriores estudios, trabajos, informes, dossiers y encuestas respondieran a esta cuestión... Claro está que esta cifra es relativa. Si se da por buena la cifra de cuatro millones de inmigrantes, estamos hablando de 1 de cada 2, afiliados a la seguridad social… pero si, como parece, nos aproximamos a los seis millones, entonces estamos hablando de 1 de cada 3 y, a partir de aquí la carga económica para el Estado (pagado por la sociedad española) es insoportable. Todos estos elementos conducen a CCOO a una ecléctica conclusión: “Si bien la inmigración es globalmente positiva, ha repercutido negativamente en la productividad y en los niveles salariales”… conclusión obligada, pero también limitada. Ha repercutido negativamente en otros muchos sectores y terrenos.

A pesar de su disparidad, lo que está claro es:

1. Que el crecimiento económico español desde 1998 depende de la inyección de inmigrantes.

2. Que se trata, pues, de un crecimiento económico ficticio basado en el aumento artificial de consumidores y en el descenso salarial que genera.

3. Que este crecimiento es pan para hoy y hambre para mañana

4. Que cuando cese la riada migratoria, el crecimiento económico remitirá.

5. Que una nueva crisis económica tendrá repercusiones que excederán con mucho el marco de la economía par convertirse en una crisis social generalizada.

6. Que dentro del “modelo español de desarrollo”, solamente unos sectores de la patronal han salido muy beneficiados con las riadas migratorias (especialmente, los menos productivos), pero que la factura la tendrá que pagar la sociedad.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Bandas latinas: el estado de la cuestión

Bandas latinas: el estado de la cuestión

Infokrisis.- El año 1997, los titulares de la prensa española, de tanto en tanto, registraban las noticias sobre la eclosión de las bandas latinas en Nueva York, pero estaban muy lejos de imaginar que la recién llegada inmigración ecuatoriana se iba a convertir en el foco difusor en nuestro país del mismo fenómeno. El 12 de octubre de ese año, todos los medios de comunicación se hicieron eco de la cruzada emprendida por el alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, para controar a las bandas latinas. La consigna de Giuliani “Tolerancia cero”, se estaba imponiendo y en tres años la delincuencia había bajado aproximadmente  50% en la “Gran Manzana”.

Repasando aquellas noticias algunos advertimos por primera vez nombres y siglas que apenas seis años después se iban a popularizar en nuestro país: los Latin Kiongs, La Familia, los Bloods, los Salvatruchas, etc. La presencia de todos estos grupos se estaba haciendo cada vez más efectiva en las zonas en las que Giuliani estaba venciendo a la dlincuencia. Sus pintadas abundaban en los vagones del Metro y se les podía ver con sus anchos vestidos y sus camisas de colores vivos en algunos barrios mayoritariamente poblados por latinos. La importancia de esta nueva delincuencia era tal que en mayo de 1997, el alcalde Giuliani se vió obligado a crear un grupo especial de 200 policías especializados en la lucha contra estas bandas. Durante el verano de ese año produjeron 700 arrestos de adolescentes de entre 12 y 18 años, vinculados con estas bandas. En octubre estas bandas empezaron a agredir a estudiantes en los vagones del metro o en la proximidad a los institutos. Sin mediar palabra, herían a los jóvenes en los brazos o en las piernas con el único objetivo de hacerles sangrar. También se produjeron violaciones de chicas en los lavabos de los institutos, protagonizadas igualmente por los miembros de estas bandas. En todos estos casos, se trataba de rituales de iniciación en estas bandas. A finales de 1997 se calculaba que en todo el territorio de los EEUU en torno a 600.000 jóvenes de origen hispano estaban vinculados a estas bandas. Hasta 1997, la inmensa mayoría de estos jóvenes estaban radicados en California, pero a partir de entonces empezaron a proliferar en la Gran Manzana.

Giuliani identificó el fenómeno a tiempo, preparó a su policía y exigió medidas judiciales que castigaran a los miembros de las bandas que al salir de prisión volvieran simplemente a ponerse en contacto con ellas o que simplemente les prohibieran adquirir y portar cuchillos y navajas. El alcalde tenía claro cuál era la naturaleza del problema, el diagnóstico y su tratamiento.

Cuando ocurría todo esto en Nueva York, en España estaban llegando los primeros inmigrantes ecuatorianos y dominicanos. La mayoría de los que leyeron aquellos artículos pensaban que en EEUU y, particularmente en Nueva York, las bandas juveniles eran algo habitual: habíamos oído hablar de ellas desde los tiempos de “West Side Story”, así que no nos sorprendió. Poco imaginaban que en pocos años, el mismo fenómeno se transplantaría a nuestro país. Pero así ha sido y hoy podemos afirmar que España es, después de los EEUU, el paraíso de las bandas latinas. La diferencia estriba en que una legislación represiva y basada en el castigo penal como la norteamericana apenas ha podido hacer frente al fenómeno, así que no albergamos la menor duda en que un sistema garantista, basado en la rehabilitación del delincuente, poco podrá hacer frente a las bandas latinas. El fenómeno es incipiente: estamos todavía en el inicio de la primera parte.

Cuando las bandas se hicieron visibles

Lo recordamos con claridad. La primera noticia que leímos sobre las bandas latinas fue en un cyber local del centro de Torrevieja propiedad de un ciudadano de origen ruso. Toda la información partía de una crónica aparecida en un conocido diario de difusión nacional que daba cuenta de la aparición en Madrid de distintas bandas latinas organizadas por inmigrantes de procedencia iberoamericana. Hasta ese momento, la violencia juvenil que había llegado con la inmigración ilegal, masiva y descontrolada, era una violencia aislada que procedía de grupos de delincuentes sin vínculos orgánicos. A partir de la aparición de las “bandas latinas” era evidente que nos enfrentábamos a un nuevo tipo de delincuencia organizada ante la que Giuliani no había dudado en exigir medidas legislativas de excepción y crear un cuerpo policial especial cinco años antes. Pero en España ni se tomaron medidas en aquel momento, ni el fenómeno se había previsto, ni nadie tenía la más mínima intención de reconocer la gravedad a la detección de los primeros núcleos organizados de bandas latinas. Hay que recordar que en julio de 2002, Aznar no solamente negaba que hubiera aumentado la inseguridad ciudadana, sino que atribuía esa sensación muy extendida en la sociedad, a una percepción errónea. Ciertamente, al iniciarse el otoño de ese año, Aznar había rectificado y establecido medidas para contener el aumento de la delincuencia que ese verano se hizo demasiado evidente como para poder negarlo, pero ni desde la presidencia, ni siquiera desde el ministerio del interior, se había aludido hasta entonces a las “bandas latinas”. De hecho, no se aludió a ellas en medios oficiales hasta un año después, cuando a principios de 2004, ya estaban extendidas por toda la geografía nacional y, desde luego, en todos los puntos en donde existían comunidades iberoamericanas fuertemente asentadas.

Antes de 2003, las autoridades policiales y, particularmente, los grupos antiatracos, ya percibían el cambio que se estaba operando en la delincuencia organizada. Uno de sus mandos precisó: «Proliferan las bandas de origen suramericano, especialmente chilenos -como la desarticulada en el marco de Operación Sahara, desarrollada en el mes de junio, en la que fueron detenidos cuatro individuos acusados de seis atracos- y colombianos -como la que cayó el pasado mes de julio en la calle de Rafael Finat del distrito de Latina- que vienen con documentación cubana para evitar ser extraditados». Así mismo, los responsables policiales estaban sorprendidos por la premeditación y frialdad con la que suelen actuar las bandas suramericanas: tras seleccionar y estudiar el objetivo, distribuyen las funciones de los integrantes del grupo. Pero, de entre todos los grupos de delincuentes, los colombianos llamaban poderosamente la atención.

Hasta mayo de 2003, la opinión pública tenía la sensación de que, de toda la delincuencia iberoamericana que actuaba en España, la colombiana era la única peligrosa. En 2001 había aumentado ya alarmante e inexplicablemente el número de homicidios en Madrid. Hasta el mes de junio de ese año se había registrado, solamente en la región de Madrid, 33 homicidios, frente a 26 en el mismo período del año 2000 0 18 en 1999. El problema había ido aumentando un 25% cada año. Casi siempre, los titulares que daban cuenta de estos sucesos hablaban de “ajustes de cuentas”. Leyendo la letra pequeña de los artículos se podía saber que estos “ajustes de cuentas”, habitualmente entre ciudadanos de origen colombiano se debía, casi exclusivamente, al tráfico de cocaína. Desde finales de la década de los 90, la Guardia Civil había puesto contra las cuerdas a los narcotraficantes gallegos, cuyas estructuras habían saltado por los aires. En ese mismo tiempo, los carteles colombianos empezaron a desconfiar de los gallegos, especialmente por razones económicas: sus beneficios eran exorbitados, así que los colombianos decidieron asumir la totalidad del negocio, ellos mismos traerían la cocaína a España y ellos mismos se encargarían de su distribución. Así lo hicieron y así empezaron a ajustar cuentas con aquellos peones que, por unos u otros motivos, defraudaron a los carteles colombianos. Por lo demás, hay que decir que el grueso de la comunidad colombiana no era particularmente conflictiva, habían venido a trabajar honradamente a España y eso era lo que estaban haciendo. Una ínfima minoría, había criminalizado a toda una comunidad… eran los riesgos de no practicar una política selectiva de inmigración, tanto a la salida de Colombia como a la entrada en España.

Así pues, en mayo de 2003, la delincuencia “hispana” se identificaba con los narcos colombianas que operaban en nuestro país. Pero las bandas latinas, en ese momento ya se estaban organizando y extendiendo especialmente por la Comunidad de Madrid. Históricamente, el primer incidente en el que salen a relucir “bandas latinas” tiene lugar el 27 de febrero de 2002, en el instituto de la calle Maqueda en Aluche en donde dos grupos de estudiantes se enfrentaron en una riña multitudinaria. A un lado ecuatorianos y colombianos, al otro madrileños. Los incidentes habían comenzado días antes cuando los ecuatorianos y colombianos amenazaron a un estudiante madrileño, lo agredieron luego al salir de clase. La víctima presentó denuncia en comisaría.

Como es habitual, las autoridades, en este caso la Consejería de Educación, negaron la importancia a los incidentes alegando que los episodios de violencia no son habituales en este instituto… Pero los padres de los alumnos españoles opinaban otra cosa: las peleas entre estas dos bandas venían de lejos. Vecinos del barrio añadieron incluso que la mayoría de ecuatorianos y colombianos que participaron en los incidentes no eran estudiantes del centro. Llovía sobre mojado, en cualquier caso, por que existían seis denuncias policiales contra estos grupos. Y uno de los estudiantes que no participó en la pelea describió la pelea como una riña « entre suramericanos y españoles, pero nada fuera de lo normal». En 2002 “nada fuera de lo normal”. Por su parte, la policía también desmintió a la consejería de educación, afirmando mediante un portavoz que en numerosas ocasiones debieron intervenir en el centro para evitar peleas entre chicos: «Son riñas entre estudiantes de distinta nacionalidad que afortunadamente no llegan a ser graves y que suelen sucederse, casi siempre, a la salida del instituto», añaden. «En muchas de las intervenciones nos avisan los propios profesores que han oído como los chicos se citaban para pegarse», agregó. Así pues, en 2002, las autoridades autonómicas madrileñas practicaban la habitual política del avestruz: negar la evidencia creyendo que hacerlo así evitaría que el conflicto saliera a la superficie.

La legalización de las bandas

Hacia mediados del 2006, un sector de los Latin Kings daba síntomas de “debilidad”. Muchos de ellos habían resultado detenidos, buena parte de sus círculos estaban desarticulados y, precisamente porque habían crecido extraordinariamente, interiormente no todos veían las cosas de la misma manera, ni estaban dispuestos a sacrificar lo mismo. Por otra parte, algunas esferas autonómicas, especialmente en Catalunya, sostenían la necesidad de hacer algo parecido a lo que se había hecho en EEUU en los tiempos de Giuliani: romper a las bandas latinas, ofreciendo a los sectores más “sensibles” la legalización a cambio de la inmunidad por los delitos cometidos hasta entonces. Esto supondría una merma en los efectivos. Por otra parte, una de las condiciones –no confesadas, por supuesto- para entrar en la legalidad era informar a la seguridad del Estado de quienes estaban cometiendo los crímenes que a partir de ese momento se produjeran.

Esta estrategia se pone en marcha en Catalunya impulsada por el ayuntamiento de Barcelona a principios de marzo de 2005. El gobierno municipal de la Ciudad Condal permitió la reunión “semiclandestina” de 200 delegados de los Latin King de toda España para valorar las posibilidades de legalización, y por tanto, de alejamiento de cualquier actividad delictiva. El impulso venía del ayuntamiento de Barcelona que exigía para reconocerlos legalmente cuatro puntos: insertarse en la sociedad española, abandonar la violencia, dejar la clandestinidad y reconciliarse con las bandas rivales, especialmente los ñetas, con los que existía un proceso paralelo de regularización.

En marzo de 2006, según fuentes policiales, solamente estaban en activo cuatro “capítulos” de los Latin Kings en Madrid que agrupaban a unos cincuenta activistas.  Desde el mes de septiembre de 2004 la policía había identificado solamente en Madrid a 400 miembros de la banda, muchos de los cuales ya estaban en prisión o procesados. El informe era altamente optimista porque indicaría que las bandas estaban prácticamente desarticuladas. Se añadía que los máximos dirigentes de la banda en España habían sido detenidos. Y así era, en efecto: Eric Javier Velastegui Jara, el jefe máximo de la banda, estaba a punto de ser juzgado por la Audiencia Provincial de Madrid, tras ser acusado de un delito de robo, otro de detención ilegal y otro más por agresión sexual por hechos ocurridos en mayo del 2003, justo cuando las bandas latinas salieron a la superficie. Pero el informe policial callaba algunas cosas.

Los cuatro capítulos de la banda implantados en la región (dos capítulos en Carabanchel -Capítulos Viracocha y Azteca-, otro en Galapagar -el Capítulo Chicago-, y otro en Villalba -el Capítulo Wolverine-, además del capítulo femenino –Amazonas- sin ubicación geográfica concreta) seguían gozando de buena salud y, tras la crisis de crecimiento inicial que se produjo entre 2003 y 2004, a pesar de las detenciones y de algunos abandonos, especialmente de miembros que todavía no estaban regularizados, seguían manteniéndose frescos como rosas (y como sus espinos).

Además, se estaba produciendo un fenómeno todavía más peliagudo. Dado el aumento sin precedentes de la inmigración andina en España (y que no tiene comparación con el seguido en ninguna parte del mundo, ni siquiera en EEUU, en donde han llegado contingentes sólo ligeramente superiores para una población seis veces mayor…), las bandas latinas habían crecido extraordinariamente, incluso antes de que sus líderes pudieran estructurarlas de tal forma que no perdieran el control sobre ellas. Además, al haberse generado una presión policial efectiva, habían aparecido, un poco por todas partes, individuos con la “estética” propia de las bandas latinas pero que, sin embargo, no estaban adscritos a la dependencia de ninguna. Simplemente, actuaban por su cuenta, sin ningún tipo de control.

Esto era lo que permitía al ayuntamiento de Alcorcón afirmar con una seriedad pasmosa en enero de 2007 que “no existían bandas latinas en la ciudad”… efectivamente, ni existían Latin Kings, ni Ñetas, ni Salvatruchas, etc, sino que existían delincuentes desorganizados, provistos de la misma estética y, lo que era peor, que se limitaban a copiar las prácticas de estos grupos. Por que lo cierto era que en Alcorcón no existirían bandas latinas organizadas, tal como decía el ayuntamiento local, pero no era menos cierto que cientos de latinos cobraban peajes para utilizar parques públicos e imponían su ley en las canchas de baloncesto. No es que existieran solamente tres bandas organizadas, sino que además de ellas existían decenas de grupos locales y, lo que era peor, una tendencia a actuar localmente como lo estaban haciendo las bandas organizadas en otras zonas.

El movimiento de las bandas latinas se había atomizado. Al carecer los grupos organizados de fuerza suficiente para arrastrar e incorporar a los grupos locales, éstos, simplemente, actuaban independientemente sin recibir instrucciones ni atenerse a ninguna disciplina. Así mismo, habían desechado los rituales, la mística y la dinámica interna de las bandas organizadas, pare quedarse solamente con el estilo exterior (la vestimenta) y las formas delictivas (robos, coacciones, pago de “peajes”, etc.).

En este contexto, la legalización de las bandas latinas era un recurso táctico, como lo era la presión policial, pero no iba a ser la solución a los problemas. Los incidentes de Alcorcón en enero de 2007, lo demostraron ampliamente. Por otra parte ¿es moral la “legalización” de grupos de delincuentes, justo para que dejen de serlo? No está claro. En el fondo, la legalización no consistía en otra cosa que en “comprar” a los dirigentes más proclives a ser “comprados”, ofrecerles el señuelo de subvenciones y prebendas para desmovilizarlos. Esto tenía una parte buena (amputar del movimiento a algunos sectores, los más oportunistas, sin duda), pero tenía una parte negativa: la “compra” era demasiado evidente… así que para desmovilizarlos a todos, había que “comprarlos” a todos. Y, a la vista de que el número de andinos residentes en España iba creciendo constantemente, utilizar esta estrategia resultaba imposible a corto plazo. Además, había que reconocer que un Latin King legalizado es como una hiena que ha renunciado a sus colmillos. Lo esencial de las bandas latinas es el proceso mediante el cual se integra a sus miembros: para entrar en la banda es preciso realizar algún acto delictivo que demuestre la lealtad y el compromiso del neófito a la banda. Así pues, por definición y por iniciación, todo Latin King es un delincuente por el mero hecho de serlo.

Esto no impidió que el 31 de julio de 2006, el tripartito catalán, a través de su departamento de justicia inscribía a la “Organización Cultural de Reyes y Reinas latinos de Cataluña” con el número 32929/1. Las instituciones catalanas consideraron el acto de la inscripción como el primer paso para lograr la integración y asimilación de los adolescentes latinos. La asociación se había constituido con fecha 7 de mayo con “objetivos sociales”: el fomento de las relaciones interculturales, la promoción de la educación en valores de defensa de los derechos humanos y de los derechos de los ciudadanos, y el favorecimiento de la participación de los jóvenes de cualquier nacionalidad en actividades de formación profesional y cultural, social y deportiva. Era la coronación a los esfuerzos iniciado en noviembre de 2004 por el Ayuntamiento de Barcelona. La nota periodística que daba cuenta de la legalización añadía la clave del asunto: “Una vez comiencen a desarrollar sus actividades sociales, la asociación podría beneficiarse de subvenciones públicas si reúne los requisitos para ello”. La legalización fue saludada con cierta euforia por las autoridades (aunque no estaba muy claro si la euforia se debía al hecho en sí o a que ese mismo día empezaban las vacaciones estivales). Harina de otro costal fue la reacción de los Mossos d'Esquadra que se limitaron a reaccionar con «prudencia» advirtiendo que pese a este paso por la legalización de las bandas latinas, seguirá existiendo un grupo dentro del cuerpo de la Policía autonómica que estudie el comportamiento y haga el seguimiento de este colectivo.

Realizada la experiencia en Catalunya quedaba ahora extrapolarla al resto de España. Y aquí aparecía otro problema, porque en realidad la inmigración latina en Catalunya era minoritaria en relación a otros grupos desde que en los años noventa, el gobierno de Jordi Pujol decidió priorizar la inmigración magrebí a la latina por motivos lingüísticos (los latinos hablaban castellano y no se esforzarían en aprender al catalán, mientras que los magrebíes si podían asumir ese esfuerzo para comunicarse con los catalanes…). La clave de la cuestión no se encontraba en Barcelona, sino en Madrid en donde en marzo de 2006 ya se habían identificado a más de 1.200 jóvenes vinculados a estos grupos. Además, en Madrid, la presión policial se había demostrado extraordinariamente eficaz

Además de los cuatro capítulo de los Latin Kings (con 150-170 activistas cada uno), en Madrid operaban dos grupos de Ñetas, además de los Dominican Don't Play, los Forty Two y los Trinitarios. Hasta ese momento, los más golpeados por la policía habían sido los Latin Kings,cuyo máximo dirigente en la Comunidad de Madrid, King Wolverine (Rey Lobezno), había sido detenido disminuyendo la actividad delictiva de la banda. A pesar de que daba la sensación de que estaba disminuyendo la actividad de los Latin Kings, lo cierto es que, globalmente, seguían produciéndose extorsiones a la población y amenazas a quienes querían abandonar la banda. Lo más llamativo era que desde enero de 2006 no se habían vuelto a producir choques entre distints bandas latinas, tan habituales hasta entonces. Esto era considerado como un síntoma de vuelta a la normalidad, cuando apenas indicaba otra cosa que una distribución de zonas de influencia pactada. Cuando se preguntaba en Madrid a los responsables policiales encargados del seguimiento de las bandas latinas, qué les parecía la legalización de los Latin Kings en Catalunya, ninguno quería valorarlas desde el punto de vista policial, alegando que se trataba de cuestiones “políticas”.

El 29 de mayo de 2007, la Generalitat del segundo tripartito, siguiendo con su política de legalización, dio la luz verde a la asociación de Ñetas con el número 34144/1 con el nombre de “Asociación Sociocultural, Deportiva y Musical de Ñetas”. Tiene gracia que también aquí, los medios, comentando la noticia y reproduciendo las declaraciones de la autoridades de la Generalitat, volvieran a destacar especialmente, lo que ya habían destacado al legalizarse los Latin Kings: “Una vez comiencen a desarrollar sus actividades sociales, la asociación podría beneficiarse de subvenciones públicas si reúne los requisitos necesarios”...

¿Cuál es el problema? En realidad, ninguna, siempre es bueno que, aunque sea por una vía subsidiada, el menor inmigrante se integre en la sociedad de acogida. Ahora bien ¿bastará un simple subsidio a una asociación cultural y a sus dirigentes para integrar a toda una comunidad? El ayuntamiento de Barcelona tomó como referencia la política de Rudolf Giuliani en Nueva York para vencer a las bandas latinas: la zanahoria por un lado (legalizar a los legalizables) y el palo por otra (presionar policialmente al resto). La primera táctica ha sido adoptada entusiasticamente por las autoridades políticas (y percibida con recelo por autoridades policiales) según el “modelo americano”… pero no era a América hacia donde había que haber mirado, sino a la vieja Europa, especialmente a Francia en donde esta política ya se había aplicado sobre lo que allí se llama las “bandas étnicas”, fracasando estrepitosamente. La “intifada” de noviembre de 2005 en Francia selló el fracaso absoluto de esta política. Cuando se subvenciona la integración, lo que se está haciendo es generar una red de intereses que aspira a vivir de la teta del Estado. Si hay que subsidiar la integración, es que ya no es integración, sino “compra”. Los inmigantes españoles en Francia y en Alemania no recibieron ni un franco ni un marco para integrarse en una sociedad en la que, por lo demás, cuando llegaron a esos países, ya estaban próximos. No hay mejor integración que la que se genera espontáneamente. Por eso somos altamente pesimistas ante las posibilidades de integración de quienes no aspiran a integrarse más que para disfrutar de subsidios.

Así son ellos. Así no los queremos entre nosotros

A mediados de junio de 2005, la policía había logrado identificar a 407 adolescentes miembros de bandas latinas, todos ellos fanáticos del hip-hop y del reggaeton, vestidos con sus ridículas ropas anchas y de entre 15 y 17 años. De los 407 identificados solamente a 48 lograron demostrarles algún delito. Frecuentemente pertenecían a familias desestructuradas o bien en las que el padre, al trabajar largas jornadas, apenas coincidía con ellos. El fracaso escolar es habitual en ellos y en su entorno y, muchos de ellos habían optado por no ir a clase.

A las bandas latinas les importa muy poco quien es “el enemigo”: españoles, otras bandas similares hispanas o bien otros grupos de adolescentes inmigrantes no hispanos. No importa: lo importante es que, día a día, estén en condiciones de hacer alardes de virilidad, valor para ellos e irresponsabilidad para la sociedad. No se les puede considerar atracadores ni delincuentes sistemáticos, en realidad, roban para satisfacer sus gustos: comprar droga, bebida o simplemente proverse de cadenas de oro y de ropa absurda. Siempre han demostrado cierta preferencia por los teléfonos móviles de gama alta y, especialmente, por “controlar” zonas urbanas concretas, especialmente parques públicos o canchas de baloncesto.

Madrid, en donde la inmigración iberoamericana es mayoritaria, fue el primer foco de difusión de las bandas latinas en España. Los Latin King se establecieron en: Carabanchel, Usera, Villaverde y Tetuán a lo largo de 2002 y salieron a la superficie a principios del año siguiente; en cuanto a los Ñetas, eran fuertes en Vallecas y luchaban por estar implantados en los mismos barrios que los Latin Kinas.

Los Latin King (Reyes Latinos) nacieron en Chicago en la lejana década de los cuarenta, ciudad históricamente muy propensa a la delincuencia organizada. Mientras se mantuvieron aquella ciudad no tuvieron gran repercusión; tuvieron que establecer sus primeros núcleos en Nueva York –ciudad mucho más importante desde el punto de vista “cultural”, y que “marca tendencias”- para que se hablara de ellos hasta la saciedad.

En España las bandas no solo las forman individuos de una sola procedencia, sino que podemos encontrar nacionalidades de toda Iberoamérica, filipinos, magrebíes e incluso españoles en sus filas. Los Latin Kings españoles son, en su mayoría, hijos de ecuatorianos. Visten de negro y amarillo, lucen collares de oro o dorados, organizados a modo de las “hermandades” de estudiantes americanas (en absoluto violentas) han adoptado de ellas el uso de códigos internos de reconocimiento. Se saludan con tres dedos en forma de corona. Su música es el Rap. Hacen gala de cierto misticismo enfermizo del que el nombre de su libro de referencia ya es significativo, “La Biblia de los LK”. Siguen una especie de religión que mezcla el Rap con jaculatorias y oraciones a la que llaman Kilgim. Su fundador, King Eric, como no podía ser de otra forma, está en la cárcel, acusado de violación, robo y extorsión.

Los Latin Kings, inicialmente no eran otra cosa que una asociación de autodefensa como fueron la mafia siciliana o la camorra napolitana. De hecho, siguieron el mismo proceso degenerativo que estos grupos. En los años 70 ya se habían visto envueltos en actividades ilegales y narcotráfico. No es raro, pues, que los Latin Kings en su actual configuración, nacieran del presidio de Connecticut, cuando dos internos, Félix Millet y Maximiliano Suarez, crearon “The Almighty Latin King Nation” (La todopoderosa nación de los reyes latinos) y redactaron un manifiesto, “The King Manifesto”, racimo de reglas y normas de comportamiento de los integrantes. A principios de los noventa, la banda ya estaba presente en las grandes ciudades con tribus que llevaban nombres de animales relaccionados con el poder y la agresividad. Su jerarquía era muy elaborada: primera corona, segundo corona, Señor de la guerra, Consultor, Tesorero y Soldados. ¿Su objetivo? Crear el “Imperio Latino”.

Los Ñetas habían aparecido en 1979 como una organización en pro de los derechos de los presos en la prisión de Oso Blanco en Puerto Rico. En realidad, apenas era otra cosa que un grupo de autodefensa contra otra banda rival, los llamados "G'27" (Grupo 27) o los Insectos. Su fundador, Carlos Torrer Iriarte, alias “La sombra”, fue asesinado poco después. Su símbolo es una corona de 4 puntas y sus colores el rojo y el negro o el azul y el blanco. Muchos de sus miembros llevan un corazón tatuado con una “Ñ” en el interior.

La tercera banda en orden de importancia implantada en España son los “Mara Salvatruchas”, grotesco nombre que se esconde en ocasiones tras las siglas MS-13. Inicialmente, sus integrantes ean salvadoreños que habían huido de la larga guerra civil que ensombreció a aquel país entre 1979 y 1992. En el ambiente de los salvadoreños emigrados a California desde principios de los años ochenta, se gestó esta banda que en pocos años consiguió extenderse a las principales ciudades de los EEUU, ampliando su base a otros grupos nacionales (hondureños, guatemaltecos, ecuatorianos, peruanos y mexicanos). En la jerga salvadoreña, “mara” equivale a “pandilla” (procede de la palabra “marabunta”). En cuando a “salvatrucha” es sinónimo de “listo” o “espabilado”. Y no deben serlo tanto, cuando los miembros de este grupo, a poco de aproximarse a él, suelen caer en adicciones a drogas de diseño, haschís cocaína.

En realidad, todos estos grupos no son muy interesantes. Su organización, dinámica y actividades, remiten constantemente a cualquier banda de delincuentes organizada. Parecía evidente que en una sociedad anglosajona y en un período temprano como era el Chicago de los años cuarenta, los inmigrantes latinos, pocos y extraños al universo norteamericano, se sintieran marginados y buscaran agruparse para ayuda mutua. Es mucho menos justificable el que, progresivamente, terminaran deslizándose por el camino de la delincuencia y mucho más aun el que en la España del siglo XXI, carente por completo de prejuicios étnicos y que, por lo demás, comparte, lengua y cultura con Iberoamérica, los jóvenes inmigrantes en nuestro país debieran agruparse en “bandas”. Además, cuando estas bandas llegan a España (a principios del siglo XXI), ya está demasiado marcado su carácter delictivo como para que alguien se llame a engaño, ni dentro ni fuera de las bandas.

Ahora bien, los cuerpos policiales y los sociólogos que han seguido el fenómeno, indican que la justificación de los miembros de estas bandas para integrarse en ellas es la “añoranza de su país” y la “sensación de destierro”. Y vale la pena considerar estos dos argumentos por que son, en realidad, cierto (aunque no en la medida en la que los interesados pretenden demostrar: también entran en juego otras consideraciones igualmente objetivas, la sensación de sentirse fuertes, de encontrar complicidades para sus acciones delictivas, los beneficios que reporta el robo y las exacciones, etc.).

Los jóvenes hispanos miembros de estas bandas no han elegido venir a España, simplemente, sus padres les han traído. Parachutados en un país distinto y que no es el propio, experimentan un complejo de inferioridad. Sus padres y ellos tienen que partir de cero, mientras que los autóctonos poseen lo que ellos anhelarían. No están en su país: albegan una oscura sensación de destierro a la que se une, además, el haber sido educados por sus abuelas, no por sus madres (estas trabajaban) o por sus padres (no estaban en el hogar por distintos motivos). Además, son adolescentes y, como todo adolescente, experimentan un cambio hormonal que los hace incontrolables. La combinación de estos tres fenómenos (crisis familiar, crisis de añoranza y crisis de adolescencia) forman un combinado explosivo del que las bandas latinas son su cristalización. Desde el principio de este trabajo hemos repetido esta idea: “la inmigración es un drama” y entre los adolescentes latinos este drama es triple.

Habitualmente, el padre es el primero en emigrar. Los hijos llegan cuando todavía no han podido asumir ni entender dónde está España. Albergan la sombría sensación de estar perdidos en no se sabe donde. Además, sus padres no viven tan bien como ellos habían creído entender por sus cartas o por sus conversaciones telefónicas. Llegan agotados del trabajo y están casi todo el día fuera de casa. Además, se habían encariñado con las abuelas que los mimaban y trataban a cuerpo de rey administrando los euros enviados por los padres. Pero estos euros tienen un valor en un Guayaquil y otro muy distinto en Madrid. En los meses anteriores al viaje, los adolescentes se habían forjado falsas expectativas. Creen que Europa es como han visto en la TV y resulta que no. Una vez aquí, van a parar a barrios, en cierta medida, sórdidos, alejados de los amplios espacios de sus países de origen, albergados en pequeños apartamentos en bloques superpoblados y siendo mirados con desconfianza por los vecinos. Además, creían que iban a hablar la misma lengua y resulta que tampoco es así: en Catalunya les cuesta adaptarse a la política lingüística de la Generalitat.

Solamente pueden superar estas sensaciones negativas a través de la integración con los compañeros y amigos de estudio y de la tarea de los pedagogos. Pero el sistema educativo español está en crisis desde hace más de dos décadas, los profesores desmotivados y desorientados por el cambio de paisaje étnico en las aulas. Por que no son sólo latinos y españoles los que comparten pupitres, son magrebíes, eslavos, pakistaníes, chinos, subsaharianos, un batiburrillo étnico en el que los niños tienen a agruparse por sus “semejanzas”, esto es, por la raza y la lengua. Basta con que estalle un pequeño incidente con cualquier otro grupo étnico como para que cada uno se refuerce en el propio sistema de identidades. A partir de ese momento, el adolescente descubre quien “es como él”, quien se solidariza con él y quien le tiende la mano. De ahí a la banda no hay más que un paso. En el momento en el que el joven hispano adopta los signos identitarios de “su bando” (bando, no banda), una música (el rap, el reggeaton), una vestimenta (gorras, camisolas y pantalones anchos), ya ha entrado en el mundo de las bandas aunque no pertenezca formalmente a él. Sus posibilidades de integración disminuyen a medida en que aumenta su proximidad e identificación con los aspectos más problemáticos y radicales de su grupo étnico. El proceso es siempre el mismo: al salir de clase, un día, se encontrará a algún latino como él que le ofrecerá acompañarles a jugar al futbol, a beber unas cervezas a tal o cual plaza y escuchar música. Hay un alto porcentaje de posibilidades de que esos grupos no sean bandas, pero actúan como tales. No es cierto que sean tomados por “desconfianza racista” por bandas latinas por la población autóctona, es que esos grupo tienen la misma estética que las bandas, actúan como las bandas… luego, sin bandas, aunque formalmente no estén estructuradas como tales.

El balance de las bandas a 30 de junio de 2007

Es difícil decir a partir de 2003 cuantos muertos han causado las bandas latinas en el curso de sus actividades en España, o cuántos delitos han protagonizado. Ha habido crímenes en Barcelona (Hospitalet de Llobregat) y en Madrid, han proliferado (especialmente en Madrid) choques entre bandas rivales y se han identificado a casi 2000 miembros de estas bandas que actualmente aportan un contingente de 300 miembros a las instituciones penitenciarias.

El estallido de las bandas y el que muchos adolescentes latinos hayan adoptado la estética de las bandas, hace imposible cuantificarlas y prever su evolución. Si las bandas organizadas parecen experimentar una fase de reorganización, lo que no ha disminuido son las prácticas propias de estas bandas: extorsión, cobro de peajes, y aumento de la conflictividad en las aulas.

¿La legalización? Auguramos una repercusión limitada a esta medida y quizás el hecho de que dentro de unos meses estas asociaciones registren un bajo o bajísimo nivel de actividad. La legalización, en el mejor de los casos, resolvería apenas una mínima parte del problema, pero no la totalidad del problema, ni su fondo.

El fondo de la cuestión es el drama de la inmigración… y éste no tiene solución. No hay absolutamente ninguna medida que pueda hacer que los adolescentes inmigrantes superen su crisis de adolescencia, no hay nada en el mundo que pueda salvar la añoranza por su tierra natal, nada que sea capaz de remontar las limitaciones salariales de sus padres, ni el alto coste de la vida de nuestro país, nada absolutamente, puede disminuir las agotadoras jornadas laborales de sus padres, ni su ausencia del hogar, y nada puede hacer que las modas y músicas agresivas y el consumo de drogas, desaparezcan del entorno de esta comunidad. A fin de cuentas, tampoco nada puede hacerse para salvar el agónico sistema de enseñanza pública española.

Así pues, la legalización de unos pocos no implica la integración de todos los demás. Los sucesos de Alcorcón en enero de 2007 evidencian la naturaleza del problema, con o sin bandas, la integración de los adolescentes de origen latino es problemática.

(c) Ernesto Milà - infokrisis  - infokrisis@yahoo.es 

 

 

 

El problema de los menores: drama o burla

El problema de los menores: drama o burla

Infokrisis.- En muchos rincones del Magreb los niños no tienen otra aspiración más que le de venir a España a “buscarse la vida”. La tierra en la que delinquir sale barato y donde las autoridades te premias es, desde luego, una tentación para muchos críos marroquíes que están infinitamente mejor en nuestros liberales centros de menores que en su patriarcal sociedad islámica. Reconocer esto no implica que el drama de los menores magrebíes lo tengamos que solucionar en nuestro país. Ante la delincuencia juvenil magrebí vale la pena preguntarse si nuestra Ley del Menor sirve para algo más que para estimularla.

Que nuestra sociedad se está volviendo particularmente violenta, especialmente entre los jóvenes, es algo, hoy indiscutible. Que el aumento de la violencia entre los jóvenes se debe a una multiplicidad de factores, es, así mismo, evidente. Que uno de los factores que han desencadenado ese aumento de la violencia es la inmigración, resulta innegable. Es natural, por tanto, que en un trabajo sobre la inmigración nos preocupemos especialmente de la relación entre violencia juvenil e inmigración, sin llegar a afirmar que su incidencia es mayor que otros (la quiebra del sistema educativo, el ocio virtual, el repliegue hacia lo individual, la pérdida de autoridad de los padres, el mal ejemplo propagado por los medios de comunicación, etc.).

¿Se ha convertido España en uno de los países europeos occidentales con mayores problemas de seguridad ciudadana? En realidad, hasta el año 2000, España registraba unas tasas de criminalidad por debajo de la media europea. Sin embargo, a partir de esa fecha, empezó a crecer. Y esto es lo preocupante, por que es, a partir del año 2000, cuando la inmigración empieza a convertirse en “visible” y masiva, así que resulta inútil negar el hecho consumado de que gracias a la inmigración masiva e ilegal, también en este desagradable terreno de la delincuencia de menores, hemos logrado alcanzar el dudoso honor de situarnos en el pelotón de cabeza.

La elocuencia muda de las cifras

En 2006 aumentó la delincuencia de menores un 8% en relacion al año anterior. Pero este no era el dato relevante. La mayoría de los jóvenes que han cometido una infracción en el primer cuatrimestre era de origen extranjero. En 2006 los españoles representan el 38%, mientras que el año pasado eran el 61%. Del total de internados en este primer tercio del año, el 24% es latinoamericano; el 22% es magrebí; el 9%, de la Europa no comunitaria y el 3%, de la Europa comunitaria. Esta es la cifra desnuda y, por sí misma, suficientemente significativa de cómo están las cosas en lo que a delincuencia de menores se refiere. Podemos dar todas las vueltas que queramos, pero la realidad es que un grupo surgido del 12% de la población juvenil, protagoniza el 61% de los delitos.

En los años anteriores, el aumento había sido muy parecido. En la Comunidad de Madrid, de los 188 chicos en régimen cerrado, 112 eran extranjeros y 76 españoles. En 2005 se ha pasado a 78 nacionales y 157 extranjeros. De los extranjeros más del 50% tienen procedencia marroquí. A la vista de todo esto, el consejero de Justicia e Interior de la Comunidad de Madrid, Alfredo Prada, se negó a «equiparar delincuencia y emigración», afirmando que se trataba de “una injusticia”. Sería injusticia pero no por ello es menor objetivo y real.

El año 2004, la policía detuvo a 28.753 personas en la ciudad de Madrid. De todas ellas, por las comisarías del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) pasaron 18.230 inmigrantes. De los más de 18.000 inmigrantes detenidos, poco más de 10.000 fueron arrestados por delitos contra el Código Penal o reclamación judicial: casi tantos como españoles.

La coincidencia: la delincuencia de menores aumenta con el aumento de la inmigración ilegal y masiva

En 2003, un estudio policial advertía que desde 1992 hasta 2002, la cifra de delincuencia juvenil se había duplicado. En efecto, el Instituto de Estudios de Seguridad y Policia, vinculado al Sindicato Unificado de Policía publicó una estadística en la que, a partir de 1997, la delincuencia de menores empieza a dispararse en nuestro país; al lento ascenso que se había producido entre 1992 y 1997, incluso, al leve descenso que tuvo lugar en el año 1996, a partir de 1997 las cifras experimentan un crecimiento dramático en los dos años siguientes, para lugo proseguir un aumento constante pero moderado hasta el momento de escribir estas líneas.

En cifras, este crecimiento pasa de 43,4 menores detenidos por cada 10.000 jóvenes en 1992 a 83,2 detenidos en 2002. De este aumento, entre 1997 y 19998 se pasa de 48’9 a 77,7, lo que indica un aumento de la efectividad policial. Ahora bien, el número de delitos también aumento espectacularmente en todo este período, pasando de 8,0 delitos violentos cometidos por menores por cada 10.000 jóvenes en 1992 a 20,4 en 2002. En ese período (1992-2002), los diferentes cuerpos policiales practicaron en España un total de 28.025 detenciones de jóvenes menores de 18 años como autores de una infracción penal, lo que supone el 11% de todas las detenciones practicadas en ese mismo período. A lo largo de ese período el 21% de los delincuentes menores eran de origen extranjero. Pero, si observamos la media de inmigración entre 1992 y 2002, veremos que apenas era de un 2%, lo que nos da que la cifra de menores delincuentes extranjeros en ese período era 10 veces superior al normal. Y todavía estaba por llegar el fenómeno de las bandas latinas que eclosionó, precisamente, a partir del año siguiente.

A partir de estos datos, parece imposible negar que el aumento de la delincuencia de menores está relacionado con el aumento de la inmigración ilegal y masiva.

Un testimonio escalofriante

El 16 de noviembre de 1997, el diario “El Mundo” publicaba el testimonio de un menor marroquí de apenas 14 años que vino a España a los 11 años con la intención deliberada de vivir de la delincuencia. El testimonio es liberalmente escalofriante, no solamente por que tiene 10 años (y no se hizo nada para prever el fenómeno), sino por que demuestra una de las líneas de tendencia de la inmigración ilegal, sabedora de que delinquir en España sale barato. Vean:

«Yo ya era ladrón en Tánger, empecé a los nueve, pero tenía miedo de terminar enganchado con el pegamento y me pareció mejor ir a España. Aquí los niños viven mejor (…) Yo me metí en un autobús, al lado de la rueda de repuesto». A poco de llegar a España es detenido en Málaga y llevado a un colegio: «Me escapé. Encontré a una mujer marroquí que me prestó dinero y me fui a Madrid». El director del centro de acogida de Madrid, aseguró al periodista de “El Mundo”: «Hemos hablado con su familia, y son buena gente. Se preocupan mucho por él pero, como carecen de recursos económicos y tienen muchos hijos, no pueden estar siempre pendientes». ¿La especialidad del citado menor? Saquear las pertenencias de turistas, especialmente japoneses, «porque son los que más dinero llevan». Suele viajar a Barcelona y Madrid («Me voy a Barcelona, me monto en el tren, me escondo cuando pasa el revisor, o le digo que le pida el billete a mi padre, que va en otro vagón»).

El menor, identificado como A.M. declaró que había descartado otros países como teatro de sus fechorías y prefería España por encima de cualquier otro y no precisamente por nuestros paraísos turísticos, sino por la falta de competencia en su oficio: «pasé unos días en Italia. Pero no me gustó». Debía, en efecto, competir con delincuentes yugoslavos. Francia tampoco le gustó; allí la competencia era de los argelinos. Así que concluye: «En España se está mejor. Me quedaré aquí hasta que me vuelvan a pillar...». Hay miles de menores como el entrevistado por “El Mundo” entre nosotros. Y no solo magrebíes. El fenómeno de las bandas latinas, visible desde 2003, sacó a la superficie la delincuencia llegada de los Andes.

Distintas actitudes en Europa

En Europa ya había mucha experiencia en este terreno de la delincuencia de menores ligada a la inmigración. En el ya lejano 1998, el gobierno bávaro estudió la posibilidad de expulsar, bajo ciertas condiciones, a familiares de delincuentes extranjeros menores de edad. El proyecto ha provocado una fuerte oposición por parte de las organizaciones de solidaridad con los inmigrantes y refugiados políticos. El proyecto no era absurdo: en 2000 nos enteramos, por ejemplo, de que algunos grupos étnicos utilizan a menores para cometer sus fechorías y esto por dos motivos: en primer lugar por la laxa, permisiva y garantista legislación de menores en España y la segunda por que el tamaño y el peso del menor, le hace más fácil introducirse por ventanas y rejas. El menor es una víctima y los inductores sus familiares, por tanto, aunque sea él quien delinca objetivamente, tanto la inducción como los beneficios van a parar a la familia, así que el proyecto del gobierno bávaro era razonable.

Otros países europeos reaccionaban de manera más timorata. En Francia, por ejemplo, el 30% de los robos era cometido por menores de los que se evitaba dar su procedencia étnica (un parámetro prohibido en Francia por la legislación antidiscriminación aprobada en el período de Mitterand), pero la opinión pública no albergaba la menor duda de que una amplia mayoría de esos “menores” eran magrebíes o de origen magrebí. Las cosas en Alemania se veían en esos años de otra manera: en 1991, devolvió a 34 niños a su país de origen alegando que «el solo hecho de que sean niños no es suficiente para obligar al Gobierno a albergarlos por razones humanitarias». El lugar de un niño –en la cultura europea que, a fin de cuentas, es la única que debemos contemplar en este rincón del planeta que es la UE- es junto a sus padres, aunque estén en las antípodas. Hoy, la legislación garantista española, considera que el menor que se encuentra solo en España y en situación ilegal, debe ser “tutelado por el Estado”… como si careciera de país y como si careciera de padres.

Barcelona como paradigma

El Ayuntamiento de Barcelona está gobernado por la izquierda desde tiempo inmemorial, lo que no implica que su gestión en algunos terrenos –especialmente en los que no generan algún tipo de comisiones- sea la correcta. Y si en algún tema el ayuntamiento de Barcelona debe bajar la cabeza es en el de los delincuentes menores llegados con la inmigración ilegal. Desde septiembre de 1998, los delincuentes menores magrebíes han infestado las zonas turísticas de la ciudad. Elñ 20 de septiembre de ese año, la Generalitat de Catalunya debió contestar a una pregunta formulada por Ignasi Riera, diputado de Iniciativa per Catalunya-Els Verds (IC-EV) Ignasi Riera en el Parlament sobre la situación de los menores delincuentes. En su respuesta, la Generalitat confirmó por primera vez la presencia de jóvenes de origen magrebí en la zona desde finales de febrero de 1998 e informó que «los niños y jóvenes inmigrantes menores de 18 años, que no pueden ser repatriados, reciben protección de la DGAI, que asume la tutela». Asimismo, afirmó que «estos niños reciben educación, asistencia sanitaria y las prestaciones sociales necesarias para asegurar su bienestar, generalmente en un centro de acogida o residencial propio o colaborador». El Govern añadió que «la DGAI hace las gestiones necesarias para tramitar la documentación de los inmigrantes indocumentados y para conseguir el permiso de residencia cuando llevan más de dos años en el país»... Y todo esto tendría mucha más gracia si no se tratara de una broma pesada: un menor inmigrante (delincuente o no), por el mero hecho de serlo no puede ser entregado al consulado de su país más próximo al lugar de su ubicación, para que éste se encargue de algo tan humano como es llevarlo junto a su familia. Y no sólo eso, sino que además, nuestro humanitario y garantista gobierno, se encarga de tramitar su regularización en España lo antes posible, mientras inmigrantes que se atienen a la Ley de Inmigración debe esperar años para obtener el permiso para venir a España. Todo esto no impide que algunas ONGs bramen contra esa política. SOS Racismo, precisamente el mismo día en que el humanitario Riera se interesaba por la situación humanitaria de los menores magrebíes, acusó a la Generalitat de no «hacer de manera sistemática ni con la suficiente agilidad» la tramitación de estos permisos de residencia. SOS Racismo no proponía otra cosa que ampliar el “efecto llamada” a menores y, simplemente, acusaba a las autoridades de no estimularlo con más vigor y más rápidamente. Tal como decía, a cuenta de todo esto, el responsable de Inmigración de Esquerra Unida i Alternativa, Ghassan Saliba, al afirmar que «la cuestión no es la falta de legislación. El problema es la falta de voluntad política». Claro que todavía estaba por llegar la regularización masiva de 2005 en donde un gobierno del Estado afirmaría su “voluntad política” deliberada de centuplicar el “efecto llamada”.

Esto ocurría en el año 1998, cuando en Barcelona todavía no se había producido la llegada masiva de menores magrebíes con intención de saquear y esquilmar a los turistas. Estábamos todavía en los prolegómenos del fenómeno que ya en 1999 los educadores de los centros de menores de la Generalitat ya empezaban a percibir a la vista de que los ingresos de críos marroquíes se había disparado.

El 13 de julio del año 2000, los ciudadanos del tradicional barrio del Raval empezaron a formar patrullas nocturas de ciudadanos ante ante el incremento de la inseguridad. Solo entonces –no antes- todos los niveles de la administración (ayuntamiento, delegación del gobierno, generalitat) reaccionaron. “Parajódicamente”, las autoridades sostenían que la delincuencia se estaba reduciendo y que en el primer semestre del 2000 se habían reducido las denuncias presentadas. La policía hizo algunas precisiones: si, las denuncias se habían reducido, pero la delincuencia había aumentado, en especial los tirones, los robos con intimidación y la sustracción de vehículos, tres delitos que «contribuyen a aumentar la sensación de inseguridad», según reconoció la Delegación del Gobierno que, de paso, reconocía que a todo este caos había que sumar «la suciedad de las calles, el incumplimiento de la hora de cierre en muchos establecimientos, la venta ambulante y la concentración de inmigrantes», especialmente menores magrebíes que malviven en la calle. Se atribuía a delincuentes multirreincidentes, responsables del 65% de los delitos que se cometen en el centro histórico de Barcelona. La policía tenía fichados a 418 delincuentes que acumulan más de 12.000 «presencias ante el juez» en lo que va de año, lo que supone una media de 30 detenciones. Además, medio centenar de ellos acumulan más de 100 detenciones. «Como cometen pequeños hurtos sin violencia, con la legislación actual sólo pueden ser multados o sentenciados a arresto menor, pero en ningún caso ingresan en prisión», según el portavoz de la Delegación.

El alcalde de Barcelona, Joan Clos (hoy ministro de industria), se refirió a la existencia de patrullas ciudadanas en el distrito de Ciutat Vella asegurando «es un sistema que no sirve» para solucionar los problemas del Raval y que, «objetivamente, se podría confundir con una reacción racista, por lo que me congratulo de que los propios vecinos afirmen que no se trata de eso». Así pues, el propio alcalde reconocía lo que todos en el Raval sabían, que la delincuencia iba parejo al aumento de la inmigración ilegal. La crisis se parcheó enviando durante unas semanas a policías de uniforme al Raval, luego, como ocurre siempre en estos casos, cuando se relajó la vigilancia, todo volvió a la “normal anormalidad”.

A finales de marzo de 2001, la situación volvió a ser alarmante. Toda la prensa publicó el día 29 las declaraciones del juez decano: «Barcelona está dejando de ser» una ciudad segura”. Cada día las comisarías recibían un promedio de 600 denuncias, de los que los hurtos y robos suponían el 65% del total. Nadie ignoraba –aunque todos evitaban publicarlo- que en el centro de Barcelona, los menores magrebíes cometían sus delitos con una impunidad ofensiva. Una Junta de Jueces barceloneses celebrada a mediados de marzo de 2000, aprobó medidas para que los robos a turistas no queden impunes. Los juicios acostumbraban a suspenderse porque la víctima –de retorno a su país- no comparecía… Resulta, así mismo sorprendente que en el año 2000 fueran detenidas en Barcelona 18.667 personas, de las que 14.330 pasaron a disposición judicial y apenas un 12 por ciento (es decir, 2.006) ingresaron en la cárcel.

Estas declaraciones y la percepción que el ciudadano barcelonés tenía de la situación de la seguridad, reavivaron el debate sobre los menores. El 9 de abril de 2001, el conseller de Justicia lamentó el «vacío legal» para tratar a los menores de 14 años violentos lo que, a su juicio, también dificulta afrontar el fenómeno de los «niños de la calle», menores inmigrantes que malviven por las calles de Barcelona. El problema que habían detectado las autoridades después de varios años de gestación y eclosión era que «cuando un mayor de 14 años comete una actividad delictiva, la solución es bastante clara pues está prevista en la ley del menor», pero «los problemas surgen en aquellos menores que tienen menos de 14 años o que, siendo mayores de 14 años, su actividad teóricamente delictiva no ha sido calificada como peligrosa por los jueces y, entonces, se remiten a la dirección general de Atención al Menor, aquí radica el vacío legal».

Bruscamente, en toda España, los ciudadanos comprobaron que la delincuencia de menoes –especialmente magrebíes- no era, como habían pensado hasta ese momento una “excepción” generada en su villa, sino que en todas las grandes urbes se estaba produciendo. Las cifras más optimistas cifraron en un millar de menores inmigrantes los que vivía en España en la calle. El dato procedía del del departamento de Estudios sobre Ciudadanía y Migraciones de la Fundación Ortega y Gasset. El perfil de todos ellos era similar: magrebíes pertenecientes a familias con la más elevada mortalidad del país; sin apenas estudios, con siete u ocho hermanos, tres de cada cuatro con TV, pero sólo uno de cada cuatro con agua corriente; ninguno quiere regresar; crueldades de la infancia, muchos dicen que llegan con el sueño de fichar por un equipo de fútbol… La firmante del informe añadió datos más subjetivos, pero no por ello menos importantes, «Muchos [comerciantes] dicen que están en grupos más grandes, con adultos o un veterano, y acaban sufriendo abusos sexuales, prostitución, robando o haciendo de correos de droga de los mayores. ¿Que si ellos toman algo? Hachís y pegamento vulcanizado. Es curioso. Ellos lo llaman la solusió... Hay que darles suficientes razones para que se queden en los centros de acogida. Si no se hace esto, dentro de 10 años habrá problema, porque los niños no dejan de crecer, y crecer en la calle entre delincuentes te hace despiadado».

En 2001 se supo que, según las cifras oficiales del gobierno marroquí, existían en aquel país 8. 780 niños viviendo en la calle, aunque las ONG que trabajan con ellos multiplican esta cifra por tres… Es decir, 25.000 niños que constituyen aspirantes a cruzar la frontera con España en cualquier momento. La mayoría vienen de Tánger o Casablanca.

Al conocer estas cifras, la Consejera de Asuntos Sociales de la Generalitat afirmó entre otras cosas: «Los centros de menores están pensados para los niños de aquí, con los conflictos propios de cada lugar. Y estos críos son mucho más maduros, con otra cultura y religión muy alejados de nuestra realidad. Para administraciones como la Generalitat catalana, este es un problema ajeno y han demostrado con hechos que prefieren mantenerlos en la calle para que la policía se encargue de ellos, criminalizándoles a través de los medios de comunicación». Para colmo, la consejera añadió que . La “estos niños no son nuestros”, algo, por lo demás, evidente, pero que costó el que las ONGs del ramo, se rasgaran las vestiduras (seguramente subvencionadas). «Eso es un delito: no se puede dejar que los niños se degraden día a día como está ocurriendo», respondió a la consejera Vicent Galea, de la Plataforma Ciudadana en Defensa de los Menores Inmigrantes Desamparados.

Desde Madrid, Javier Urra, entonces Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid aludió a la naturaleza del fenómeno: «El 90% no se queda [en los centros de menores] y tampoco se les puede retener al tratarse de centros abiertos. Muchos pasan varios días y luego se echan a la calle porque lo que quieren es trabajar, no estudiar en sitios saturados y poco adaptados para su idiosincrasia». Las cifras eran correctas, pero el diagnóstico erróneo: no estaba claro que quisieran “trabajar” (a menos que se considere la delincuencia como un trabajo), ni que quisieran “estudiar”. El gran problema real era que la garantista Ley del Menor no permite deportar a un menor inmigrantes a inmigrante a su país si no es para devolverlo a su propia familia o a las instituciones que deberían velar por ellos, en la práctica estas expulsiones se están produciendo sistemáticamente y de manera totalmente irregular en ciudades como Ceuta y Melilla. El “legislador” no ha explicado por qué la ley del menor no considera al Estado de donde vienen los inmigrantes como el “responsable” directo a falta de los padres biológicos y porqué precisamente el Estado Español debe de asumir esa consideración.

La multirreincidencia entre la inmigración

Los datos anteriores a 1998 son escalofriantes: más de 5.000 niños fueron expulsados de Ceuta y Melilla porque el único centro de acogida de esta ciudad estaba saturado y en condiciones lamentables. El Consejo de Ministros que aprobó la entrada en vigor del reglamento de la Ley de Extranjería que en su artículo 62.5 prevé dos límites a la situación de interinidad de estos menores: la Ley da un plazo de nueve meses a las autoridades españolas para encontrar a alguien que se haga cargo de los pequeños en sus países de origen, en caso contrario España no tendrá más remedio que asumirlos sin posibilidad de expulsarlos.

Toda esta legislación es extremadamente humanitarista, garantista y timorata, así que es, a la postre, inaplicable. La Generalitat de Catalunya (cuando había “seny” en Catalunya, esto es, antes de la proliferación de maragalladas) lo comprendió tarde, pero lo comprendió. El 17 de junio de 2002, la situación de los menores delincuentes se había hecho insoportable y corría el riesgo de llegara al traste el carácter turístico de la Ciudad Condal, así que el Parlament autorizó lo que era lógico desde hacía dos años, esto es la reclusión de “niños de la calle con fines educativos”. A partir de ese momento la Generalitat puede ordenar la reclusión “con fines educativos” de los menores que delinquen. La nueva legislación prevé una atención especial a los adolescentes en alto riesgo social que prevé, entre otras medidas, la posibilidad de internar en centros educativos durante un plazo máximo de un mes a a quellos niños de la calle, mayoritariamente inmigrantes indocumentados que viven en la calle, que hayan rechazado otras vías de asistencia social. En ese momento, las cifras de menores delincuentes no estaban claras, pero oscilaban entre 300 y 500 operando por Barcelona. El ayer alcalde y hoy ministro, Joan Clos, seguía lanzando balones fuera. A pesar de que el 13 de junio de 2002, se manifestó dispuesto a que la Guardia Urbana asumiera la seguridad ciudadana, insistió en que no había motivo de alarma. Los años malos habían sido entre 1983 y 1984, cuando se unieron una fuerte crisis económica con la aparición de la heroína. Contra todo sentido común, criticó que se vinculase la inmigración a delincuencia: «Es una injusticia y peligroso», afirmó y recordó que la persona con mayor número de detenciones en Barcelona «es un gallego».Además, cifró en «420» los delincuentes de los que «200 son españoles»… lo que indica que el 50% de la delincuencia en Barcelona era en aquella época de origen extranjero, cuando, las cifras oficiales apenas daban una presencia del 4% de inmigrantes. Y en cuanto al multirreincidente gallego, cuyo nombre jamás se supo, si era cierto, pronto fue superado por otros muchos.

El 29 de julio de 2001, “El Mundo” había publicado una relación de inmigrantes multirreincidentes a raíz de la detención de Petra Arcan, acusado de los asesinatos de un empresario y su familia. Arcan, de origen moldavo, había sido detenido en nueve ocasiones anteriores. No era una excepción. Es posible que hubiera algún “gallego” que superase estas cifras, pero si existía y no era un recurso argumental improvisado por el alcalde Clos, lo sería a título de excepción. Véase sino:

Petru Arcan, 9 detenciones antes de asesinar / Mohamed Ch. 42 años. Marruecos. 134 detenciones / Liazid M.M.41 años. Marruecos. 121 det./ Sumani B. 1949. Argelia. 116 det./ Tafa S. 27 años. Argelia. 115 det. / Abdel H.O. 40 años. Marruecos.114 det. / Sadi N. 28 años. Argelia. 113 det. / Luis Hernan G.S.39 años. Perú. 107 det. / Mourad B. 29 años. Argelia. 104 det./ Youssef R. 24 años. Argelia. 103 det. / Josef M. 31 años. Argelia.101 det. / Natali S.N. 28 años. Argelia. 98 det. / Moez M. 34 años. Túnez. 89 det. / Mario K. 26 años. Libano. 88 det. / Mohamar G. 37 años. Argelia. 87 det. / Mohamed B. 32 años. Argelia. 86 det. / John A. 38 años. Marruecos. 86 det. / Abdel K.Y. 31 años.Argelia. 85 det. / Dahoudi M. 26 años. Marruecos. 84 det. / Zaoui K. 30 años. Argelia. 81 det. / Brahim M. 39 años. Egipto. 78 det. / Arifi H. 27 años. Líbano. 78 det. / Kamouch H. 29 años.Argelia. 77 det. / Amokrane A. 33 años. Argelia. 75 det. / Houari K. 32 años. Argelia. 74 det. / Carmelo D. 41 años. Etiopía. 74 det. / Kamel A. 31 años. Palestina. 74 det. / Mustapha B. 38 años. Palestina. 73 det. / Juan Carlos S. 38 años. Chile. 72 det. / Mohamed F. 28 años. Argelia. 70 det. / Aissa R. 27 años.Argelia. 70 det. / Alí B. 34 años. Líbano. 69 det. / Mohamed B.H. 40 años. Túnez. 68 det. / Omar B. 32 años. Argelia. 67 det./ Djamel A. 41 años. Argelia. 66 det. / Houssin G. 34 años. Argelia.65 det. / Said A. 36 años. Argelia. 63 det. / Abdesselam B. 34 años. Argelia. 61 det. / Rachir S. 20 años. Argelia. 61 det./ Mohamed S.A. 23 años. Argelia. 60 det. / Rachid G. 22 años.Marruecos. 59 det. / Mohamed A. 34 años. Argelia. 58 det. / Robert H. 31 años. Líbano. 58 det. / Hassam El H. 35 años. Argelia.57 det. / Benjamel M. 29 años. Argelia. 57 det. / Omar Ch. 35 años. Líbano. 56 det. / Reziaguiae A. 30 años. Argelia. 55 det./ Irik D. 28 años. Argelia. 55 det. / Kamel M.K. 18 años. Túnez.55 det. / Omar B. 31 años. Argelia. 54 det. / Darss M.S. 26 años.Marruecos. 53 det. / Miloud E. 37 años. Palestina. 53 det. / Mohamed B.J. 34 años. Líbano. 52 det. / Khalid B. 34 años. Marruecos.51 det. / Mohamed A.M. 33 años. Marruecos. 50 det. / Mohammed K. 42 años. Marruecos. 50/ Azar M. 36 años. Marruecos. 49 det./ Maximiliano R.C. 45 años. Perú. 48 det. / Ghani G. 24 años.Argelia. 47 det. / Ahmed B. 33 años. Argelia. 47 det. / Mamed S. 31 años. Argelia. 46 det. / Abdellah N. 46 años. Marruecos.46 det. / Mustafa A. 33 años. Marruecos. 45 det. / Gharsaoui L. 32 años. Marruecos. 46 det. / Mohamed O. 34 años. Marruecos.46 det. / Aloune O.M. 44 años. Mauritana. 46 det. / Gharbaoui B. 32 años. Marruecos. 45 det. / Abdelkabire F. 30 años. Marruecos.45 det. / Mohamed A. 34 años. Argelia. 44 det. / Omar M. 24 años.Argelia. 43/ Mario P. 18 años. Argelia. 43 det. / Noreddine B.34 años. Argelia. 43 det. / Rachid A. 28 años. Marruecos. 42 det. / Ahmed M. 46 años. Túnez. 42 det. / Amar A.B. 40 años.Marruecos. 41 det. / Fredy A.M. Colombia. 40 det. / Samuel J.58. Suráfrica. 40 det. / Mebarek B. 41 años. Argelia. 39 det./ Mouhamar G. 31 años. Marruecos. 39 det. / Kader L. 28 años.Túnez. 38 det. / Azougah A. 27 años. Argelia. 37 det. / Abdelhakim M. 27 años. Argelia. 37 det. / Laoda O. 26 años. Argelia. 36 det. / Rachid K. 74. Argelia. 36 det. / Bogaba A. 27 años. Argelia.36 det. / Rachid Ch. 44 años. Argelia. 35 det. / Haim R. 37 años.Argelia. 35 det. / Salim R. 23 años. Argelia. 35 det. / Rachid D. 25 años. Argelia. 35 det./ Radoan B. 31 años. Marruecos. 34 det. / Benchaa E. 32 años. Argelia. 33 det. / Djamel A. 37 años.Argelia. 33 det. / Farid H. 37 años. Argelia. 33 det. / Mouloud B. 24 años. Argelia, 33 det. / Teodoro R.S.H. 47 años. Perú.33 det. / Elala S. 27 años. Argelia. 32 det. / Pierre M. 44 años.Argelia. 32 det. / Rubén Darío D.L. 36 años. Chile. 32 det. / Chadouu S. 36 años. Argelia. 31 det. / Petric M. 24 años. Bosnia.31 det. / Mohamedel G. 20 años. Marruecos. 31 det. / Faisal S.32 años. Argelia. 30 det. / Abdelkader M. 16 años. Argelia. 30 det. / Mohamed A. 25 años. Egipto. 30 det. / Habboud A. 42 años.Marruecos. 30 det. / Hamid H. 30 años. Argelia. 29 det. / Hecine N.E. 37 años. Argelia. 29 det. / Omar G. 21 años. Marruecos.28 det. / Samir S. 26 años. Argelia. 27 det. / Dauria di G. 41 años. Etiopía. 27 det. / Ihadadene F. 29 años. Argelia. 26 det./ Larab M. 32 años. Argelia. 26 det. / Samir B. 27 años. Argelia.26 det. / Mohamed S. 24 años. Argelia. 26 det. / Jean M.M.M.39 años. Camerún. 26 det. / Abdoun M. 41 años. Palestina. 26 det. / Karim B. 24 años. Argelia. 25 det. / Rachid B. 31 años.Argelia. 25 det. / Mohamed Ch. 29 años. Argelia. 25 det. / Ahmed Mohamed B.L. 42 años. Marruecos. 25 det…

Con estos antecedentes no es de extrañar que la delincuencia juvenil haya crecido en Madrid un 8% entre 2005 y 2006. El 57% de los internos son extranjeros. Del total de internados en este primer tercio del año, el 25% es latinoamericano; el 21% es magrebí; el 8%, de la Europa no comunitaria y el 1% de la Europa comunitaria. El robo seguía siendo el delito más frecuente por el que ingresan en los centros de reforma… así pues, tranquilidad, son delitos “inofensivos” (salvo para el que le roban la cartera, le hurtan en el comercio, o le realizan un “tirón·, claro) tal como sostienen las autoridades. Pero no todo es tan “inofensivo”. El Ministerio de Trabajo concedió en julio de 2006 la residencia permanente a un menor marroquí con 11 antecedentes, además, presuntamente implicado en la reciente muerte del agente César Casqueiro. El marroquí H. B. S. era menor en el momento de ocurrir los hechos, pero, a pesar de su amplio historial delictivo, no se le podrá expulsar de España porque el Ministerio de Trabajo, que dirige Jesús Caldera, ya le ha concedido la tarjeta de residencia permanente. A raíz de este hecho, la Confederación Española de Policía (CEP) tronó asegurando que el Gobierno está concediendo y renovando los papeles a inmigrantes con antecedentes policiales. «Ésta es la política irresponsable del presidente Zapatero, que regulariza a delincuentes. Todo aquel extranjero que tiene antecedentes policiales puede conseguir los permisos. Además, con esta ley de papeles para todos tampoco les podemos expulsar», declaró del CEP, Rodrigo Gavilán. En cuanto al menor marroquí H.B.S., la Policía le ha identificado como el conductor del coche que embistió a un vehículo policial que le perseguía por Madrid y que provocó la muerte de César Casqueiro, un agente en prácticas de 29 años. El portavoz policial decladró con una lógica aplastante: «Si a este menor le hubiésemos podido repatriar, el policía ahora estaría vivo. A día de hoy, aunque sea mayor de edad, no le podemos expulsar porque ya tiene la tarjeta permanente. Para renovar los permisos, el Gobierno está aplicando el silencio administrativo positivo y no se comprueban los datos informáticamente», se quejó Gavilán.

El fracaso de las políticas garantistas y permisivas

El problema histórico de José Luís Rodríguez Zapatero es haber llegado al poder con un programa humanitarista y garantista en materia de seguridad ciudadana justamente cuando estas tendencia estaban siendo progresivamente rechazadas por la sociedad. A poco de llegar al poder ZP ya era evidente que la seguridad ciudadana estaba a flor de piel entre los vecinos de los barrios más afectados. A partir de ese momento, se diría que la delincuencia internacional, empleando un sexto sentido que solo lo da el haber vivido años en la ilegalidad, había percibido al gobierno español como la quintaesencia de la debilidad y a nuestro país como el teatro de operaciones más cómodo para proseguir sus delitos y exacciones.

El 21 de noviembre de 2004, el departamento de justicia de la Generalitat, reconocía que “más del 10% de los menores infractores que están bajo la tutela del Departament de Justícia están en paradero desconocido”. En ese momento, la Generalitat ya había cambiado de manos, y el “primer tripartito”, entre artículo y artículo del “nou Estatut” (presentado como una demanda de la sociedad y que apenas fue refrendado por un tercio de la ciudadanaza) hasta hacia como que gobernaba y aprobó un “plan director de justicia juvenil” para 2004-2007 apuesta firmemente por los programas específicos para atender a los infractores. Albert Batlle, secretario general de Serveis Penitenciaris, Rehabilitació i Justícia Juvenil explicó que el perfil de los jóvenes que infringen la ley en Cataluña ha cambiado mucho en los últimos años, sobre todo con el aumento de la “población de origen extranjero”.

Cuando se publicaba este plan, resultaba demsiado evidente, no solo la vinculación delincuencia de menores y aumento de la eufemísticamente llamada “población de origen extranjero”, sino que se había puesto de manifiesto el fracaso de la política asistencial y garantista en Catalunya. En lugar de endurecerla, como había hecho CiU en sus últimos años de gobierno, se ablandó. Era lo que menos convenía. La multirreincidencia entre los menores era aterradora. A los 26 meses de haber sido «desinternados», un 42% de los menores reinciden con conductas graves. A los 42 meses, la cifra se eleva a un 60%. Los datos de reincidencia general aún són más abultados. Tras seguir a los jóvenes entre 17 y 97 meses, se produce un 71% de casos de recaída en la delincuencia. El estudio se realizó en el centro educativo L'Alzina, con los datos de que disponían desde su apertura e 1986. Pero había trampa en el estudio: se había excluido a los jóvenes de “otras comunidades autónomas” y a “los inmigrantes en situación irregular”… Valdría la pena saber, pues, qué valor tenía el estudio más allá del mero coleccionismo estadístico.

La blandenguería en cuestión de menores de la que daba muestras el “primer tripartito” se podía advertir en las cifras publicadas el 6 de diciembre de 2004, cuando ya hacía un año que Maragall y los suyos ocupaban la poltrona. En ese tiempo, apenas 13 menores de edad marroquíes llegados a Cataluña habían sido repatriados según informó la consellera de Benestar i Família, Anna Simó. Para la bienpensante consejera, no había diferencia entre un “menor catalán” y un “menor inmigrado” (salvo la cultura, la etnia, la religión, etc., claro está).

¿El menor un menor magrebí?

La edad es algo relativo. Mi padre se fue de su casa a los 18 años para estudiar, yo me fui a los 23, mis hijos se han ido a los 27. Suele existir acuerdo en que los jóvenes tardan cada vez más en madurar. Sólo que otros lo hacen con mucha más rapidez, dependiendo de su modelo cultural. Solamente un obtuso puede confundir la “igualdad de derechos” con la “igualdad absoluta”. No todos los menores por edad son “menores” por capacidad o mentalidad, y por tanto, no todos los menores por edad pueden ser tratados con el mismo rasero.

Si alguien pretende una ilustración de lo que de lo que decimos, le contaremos brevemente el caso de Ángeles, violada por un individuo “grande, muy grande, altísimo”. El violador la tumba en el suelo, la amenaza con unas tijeras y empieza a cortarle los pantalones y las bragas. Luchan. Él pierde las tijeras, pero extrae un cuchillo con el que amenaza el cuello de la víctima Finalmente, consuma su violación. La escena tiene lugar en un paso subterráneo de Barcelona. Poco después, la policía local logra detener al agresor. Se trata de un adolescente que acaba de cumplir los 15 años. Fue juzgado y condenado en firme el 21 de junio de 2005. La sentencia era miserable, aunque, eso sí, “ajustada a derecho”: un año de internamiento en régimen cerrado. Era gambiano y apenas llevaba unos meses en España. Internado en el centro de menores de L’Alzina, quienes lo trataron declararon en el juicio que manifestó «un enorme menosprecio hacia la figura femenina que era fomentado por sus patrones culturales, originarios de Gambia».

La juez de menores, de hecho, ya había valorado la situación familiar del menor, con un padre con cuatro esposas y trece hermanos, entendiendo que «sería una dificultad más para su integración, por el abismo cultural existente y las diferencias signitificativas entre su vida anterior y la actual». Que «minimice» el hecho delictivo y que «muestre dificultad en la relación entre iguales». La víctima se preguntaba al conocer la sentencia: “¿cómo puede ser que esto pase?” y luego añadía: «Es como si la justicia me hubiera dado una patada en el culo». Finalmente, se preguntaba sobre las posibilidades rehabilitación del menor en tan poco tiempo de condena.

Cuando esa sentencia se hacía pública, otros datos en la misma línea ensombrecían a Catalunya. El 5 de octubre de 2005, la Generalitat, en pleno debate sobre el “nou estatut”, detectaba la existencia en Cataluña de niñas delincuentes muy agresivas. Un estudio, elaborado por el Centre d'Estudis Jurídics i de Formació Especialitzada del Departament de Justícia, llevado a cabo a partir del estudio de los 3.728 menores desde el 2002 hasta diciembre de 2004, indicó que . El objetivo es conocer el perfil de los menores que reinciden, para poder intervenir sobre los factores que les unen y mejorar las expectativas de reinserción. Por supuesto, como era habitual en la Catalunya del “primer tripartito”, se negó categóricamente que el fenómeno de la delincuencia de menores estuviera relacionado con el incremento del número de inmigrantes. ¿Para qué reconocerlo públicamente si es algo de lo que no le cabe la menor duda ni a los funcionarios de los centros de menores, ni a los funcionarios de los cuerpos policiales, ni a la ciudadanía?

De Barcelona a Madrid, vasos comunicantes

Las fronteras autonómicas solamente existen en la mentalidad de los partidos nacionalistas, pero no de la delincuencia. Es frecuente que algunas autoridades locales pacten, informalmente, por supuesto, con la Guardia Civil y con los jueces de su demarcación, aplicar medidas de presión para alejar a la delincuencia de esa población. Generalmente, esos “pactos” tienen éxito y hay zonas de nuestro país que los delincuentes no osan pisar por que saben que acabarán entre rejas. Así que hacen lo más lógico: se van a la población de al lado, donde existe más manga ancha para la delincuencia. Eso explica las diferencias entre las bajas tasas de delincuencia de una población y las altas tasas de la de al lado. Cuando, en Barcelona algunos se preocuparon por la delincuencia llegada de fuera y aplicaron medidas parciales y limitadas en el tiempo, la delincuencia, incluidos los menores, siempre sensibles a la presión policial, optaron por lo más sencillo: irse a Madrid. Total, tampoco iban a pagar el billete de tren, así que era un bonito viaje en el curso del cual, incluso, podían saquear a algún despitado turista.

El 30 de junio de 1999, por primera vez se evidencia la existencia de “vasos comunicantes” entre Barcelona (a donde la delincuencia magrebí llega dado su carácter mediterráneo y su proximidad a la frontera francesa) y Madrid (la ciudad más parecida a Barcelona en populosidad y, por tanto, con condiciones similares de “trabajo”). De la misma forma que la delincuencia de menores se manifestó en el barrio de El Raval en Barcelona, ocurrió otro tanto en Lavapiés en Madrid. Los delincuentes eran los mismos: niños magrebíes. El delegado del Gobierno, Pedro Núñez Morgades, anunció ese día la instalación de un sistema de rayos X en los juzgados de Plaza de Castilla para saber con mayor exactitud la edad de los sospechosos. Este sistema consiste en la medición del nivel de osificación de los huesos de la muñeca, a través de los cuales se determina con un pequeño error la edad del sujeto.

El fondo de la cuestión era que, ya en 1999, estaba claro que la delincuencia en España tenía una gran movilidad geográfica. Lo que se iba de Barcelona llegaba a Madrid. Pero en el año 2000, Lavapiés ya registraba una anómala presencia de comerciates chinos que, hasta ese momento apenas habían llamado la atención y que, probablemente hubieran seguido con sus restaurantes y sus tiendas de ropa y de “todo a 100”, sin llamar la atención, de no ser porque empezaron a ser objeto de actos de vandalismo por parte de los niños magrebíes. A finales de febrero de 2000, iniciaron patrullas callejeras integradas solo por gente de su etnia, armados con hachas para defenderse de las constantes agresiones y atracos de los inmigrantes magrebíes. La situación era hasta tal punto grave que el redactor de un conocido diario nacional resultó herido por arma blanca en Lavapiés cuando intentaba recavar informaciones. El fotógrafo se llevó la peor parte cuando fue rodeado en la plaza de Cabestreros por un grupo de magrebíes.

De la misma forma que en esa época en el barrio de El Raval de Barcelona, los principales incidentes racistas desde 1997 se producían entre magrebíes y ecuatorianos, en Lavapiés, la guerra había estallado desde mediados de 1998 entre chinos y magrebíes. El Jueves Santo del 2000, varios cientos de miembros de ambas comunidades se enfrentaban en la calle con un saldo de seis heridos. De ahí que los chinos desenterraran sus hachas de guerra y no precisamente de forma metafórica. Fue necesario que viniera un ciudadano originario de China para recordarnos algo que solo nuestra clase política ignopraba. En efecto, Songhua Xu, presidente de la Asociación Chino-Española que agrupa a los comerciantes del barrio, declaró a “El Mundo” que «las leyes españolas no sirven. Los detienen un día y a las pocas horas están en la calle. Si esto sigue así, nos tendremos que marchar y no vamos a hablar bien de Madrid. No descartamos tomarnos la justicia por nuestra cuenta». Parece razonable.

Los primeros chinos se instalaron en Lavapiés en 1995, y en el año 2000 ya se podía contar en torno a un centenar de comercios de esa nacionalidad en torno a la calle de Mesón de Paredes. El problema entre estos dos colectivos había surgido en 1998 cuando los magrebíes que se dedicaban a las sirlas (robos con navajas) comenzaron a confundir a los ricos turistas japoneses que visitaban Madrid con los residentes chinos… Un mando policial madrileño declaró que, “[los magrebíes] enseguida se dieron cuenta de que atracar a los chinos también tenía sus beneficios y, sobre todo, sus ventajas (…) Como ese dinero era negro y no se podía justificar su procedencia, los magrebíes comenzaron a percatarse de que sus víctimas no lo denunciaban a la policía, por lo que los delitos quedaban impunes». Y “El Mundo” añadía: “Desde entonces, los enfrentamientos se reproducen cada vez con más virulencia. Cuando un chino es atracado, sus compatriotas intentan vengar la ofensa. Hachas contra navajas”. Bonita perspectiva.

¿Qué tiene que ver todo esto con la delincuencia de menores? Sencillo: queda claro que, según los mandos policiales, la delincuencia en Lavapiés era protagonizada por sirleros magrebíes. Pues bien, otro declaró que el 70% de la delincuencia en Lavapiés era protagonizada “por menores” que habitualmente se reúnen en la Plaza de Cabestreros o sus alrededores ha sido arrestado entre 10 y 40 veces, según los datos oficiales. «Esta cierta impunidad –declaraba un policía- con la que cuentan estos pequeños delincuentes les hace estar engrandecidos y no tener miedo a volver a atracar y asaltar a los ciudadanos», explican fuentes policiales.

La tensión entre ambas comunidades aumentó cuando a principios de 2000 llegaron decenas de delincuentes magrebíes menores, consumidores habituales de anfetaminas y esnifadores de cola, llegaron a Lavapiés y se instalaron en la plaza de Cabestreros. Por ironías de la vida, allí tiene su sede el inefable Esteban Ibarra, presidente del Movimiento contra la Intolerancia, insigne abanderado de los derechos de la inmigración y receptor de las generosas subvenciones servidas por la teta del Estado.

A finales de enero de 2003, los incidentes volvieron a repetirse. Tras los comerciantes chinos, fueron los indios quienes respondieron a las agresiones magrebíes: «Si no les hacemos cara, nos comen», decía un comerciante de la calle de Mesón de Paredes al periodista que le entrevistó. Isabel García, presidenta de la Asociación de Vecinos ATILA considera que el barrio parece un infierno. «El problema es que los jóvenes magrebíes son muy violentos, extremadamente peligrosos y los más pequeños están amparados por los más grandes». En esos mismas días se supo que 268 inmigrante residentes en Ciutat Vella en Barcelona, acumuilan 8.134 detenciones. A una media de 30,3 cada uno. Si esto es inmigración sostenible que venga Dios y lo vea.

(c) Ernesto Milà - infokrisis@yahoo.es

La inmigración afecta muy negativamente a nuestra sanidad

La inmigración afecta muy negativamente a nuestra sanidad

Infokrisis.- ¿Cómo afecta la inmigración a la salud de nuestro país? Es difícil establecerlo. No hay cifras sobre los gastos que la inmigración genera en la sanidad española (y si existen, se ocultan), y la política oficial consiste en negar que la inmigración haya tenido una repercusión negativa sobre la salud pública de nuestro país. Hasta 2003, la “doctrina oficial” sostenía que el mismo hecho de inmigrar generaba una especie de “selección natural”, se iban de sus países los más fuertes, mientras que los enfermos y los más débiles. Así pues, los inmigrantes que llegaban a España estaban frescos y sanos como rosas. En realidad, la “doctrina oficial” encubre un enorme agujero negro sanitario del que sólo iremos tomando conciencia en los próximos años.

La “doctrina oficial” contra viento y marea

Todavía en 2002, algunos seguían defendiendo contra viento y marea la versión oficial: si aumentaban las enfermedades infecciosas en España no era a causa de la inmigración, sino porque cada vez viajaban más españoles al extranjero… Así lo sostenía, por ejemplo, el Dr. José Manuel López Abuín, médico de familia y coordinador del Proyecto del Inmigrante de la Sociedad Española de Medicina Rural y Generalista (SEMERGEN), quien negó categóricamente que la llegada de inmigrantes esté suponiendo la introducción de nuevas enfermedades a España. Los españoles de viaje en el extranjero frecuentaban prostitutas y se contagiaban. Eso era todo y a eso se debía el repunte de ciertas enfermedades.

Sólo un año antes, en septiembre de 2001, se difundían noticias igualmente optimistas. Según un estudio del Grupo de Salud Internacional de la Sociedad Catalana de Medicina Familiar y Comunitaria (SCMFIC) las enfermedades importadas por los inmigrantes que llegan a España no suponían un riesgo para la salud pública. Los responsables del estudio detectaron y siguieron a lo largo de 3 años las enfermedades de inmigrantes que en España ya estaban erradicadas, como la malaria, y otras, como el bocio, que por su período de latencia, se hubieran originado en el extranjero. También se detectaron las patologías que llegaron a España de la mano de los viajeros. Los médicos que participaron en el estudio tenían asignada una población de 13.900 habitantes y sólo se detectaron enfermedades importadas en 35 inmigrantes, por lo que "estos pacientes son en general gente sana". En sólo el 27% de los casos se detectaron enfermedades que pudieran ser transmisibles, como la hepatitis B o la tuberculosis.

La reintroducción de enfermedades tropicales en España, como el dengue y la malaria, es motivo de "alerta" en la Unidad de Medicina Tropical del Hospital Ramón y Cajal, donde su responsable, el Dr. Rogelio López-Vélez, reclama la creación de un registro nacional de enfermedades importadas. En España (donde la malaria se erradicó oficialmente en 1964), sólo hay un registro de declaración obligatoria para esta enfermedad, con unos 200 casos nuevos al año, de los que el 60% de los cuales corresponde a españoles que contrajeron la enfermedad durante un viaje a un país exótico y el 40% restante pertenece a inmigrantes. En opinión del Dr. López-Vélez, "sería muy interesante conocer qué enfermedades importadas hay y estar dotados de un registro actualizado y funcional, donde se pudiera ver el resurgir de enfermedades como la leishmaniasis o la malaria". El responsable de Medicina Tropical del Ramón y Cajal, unidad de referencia en España, señaló que hay una "preocupación internacional por la emergencia de enfermedades infecciosas" y en España, dijo, "hay que estar muy alerta, porque su ecosistema y su climatología favorecen nuevos brotes".

La Revista Española de Salud Pública, en su número correspondiente a septiembre-octubre de 2004, era mucho menos optimista. Su editorial estaba dedicado a “Población inmigrante y enfermedades infecciosas”, firmado por los doctores Antonio Guerrero Espejo y Javier Colomina Rodríguez. En dicho artículo se reconocía que “en los últimos años en Barcelona el porcentaje de inmigrantes entre los enfermos de tuberculosis ha aumentado hasta el 32%, con una tasa entre inmigrantes que alcanza hasta 100 casos/100.000 habitantes/año”. Se reconocí que las enfermedades que afectan a los inmigrantes varían según la población atendida: “Así en una unidad de referencia de medicina tropical con atención mayoritaria de inmigrantes subsaharianos indocumentados, la fiebre, el prurito, la eosinofilia, la visceromegalia y la anemia fueron más frecuentes entre los africanos, mientras que la tos lo fue entre los latinoamericanos. Los diagnósticos más frecuentes fueron filariasis, malaria, parasitaciones intestinales, infección por los virus de hepatitis C y B, enfermedades de transmisión sexual, tuberculosis e infección por el VIH”. En dicho artículo se reconocía que, a pesar de que la comunidad subsahariana no figura entre las más numerosas residentes en España, la incidencia del SIDA es superior a cualquier otra.

Pero estos datos optimistas no pudieron contabilizarse a partir de 2003, cuando se hizo demasiado evidente que la inmigración estaba ligada a la propagación de ciertas enfermedades. Hoy, solamente, alguna ONG tan bienintencionada como obtusa, niega esta vinculación. Los datos juegan en su contra.

Algunas cifras por autonomías

El 8 de septiembre de 2003, las agencias de prensa transmitieron las declaraciones del presidente de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), Lluís Cabero, quien advirtió que algunas de las enfermedades que habían sido erradicadas en España han vuelto a emerger como consecuencia de la inmigración. Así, explicó que patologías como la malaria o la sífilis están reemergiendo, debido a las personas que vienen contagiadas desde sus países de origen. En ese sentido, el Dr. José Zamarriego, presidente de Honor de la SEGO, explicó que gran parte de las prostitutas que hay en España son extranjeras, y al presentar una frecuencia más alta de este tipo de patologías, se convierten en focos de infección para la población final. El Dr. Zamarriego añadió que la promiscuidad sexual es el factor causante de que "la cadena se ponga en marcha".

Dos meses después, en noviembre de ese mismo año, cuando habían llegado ya 3.000.000 de inmigrantes presentes, algo debía ocurrir porque una Orden del Ministerio de Sanidad dio lugar a la creación del Instituto de Investigación de Enfermedades Raras, heredero del anterior Centro de Investigación sobre el Síndrome Tóxico y Enfermedades Raras creado en diciembre de 2001, veinte años después de que se produjera el brote del Síndrome del Aceite Tóxico.

Algunas cifras son literalmente escalofriantes: el 30% de los inmigrntes ilegales llegados a Canarias sufren sífilis, sida, turberculosis o hepatitis B o C, según declararon los sindicatos policiales del archipiélago canario en 2006. La cifra del 30% sale de un estudio sobre un grupo de mil indocumentados. Es cierto que, Carlos Arroyo, de Médicos Mundi dudó de la veracidad de estos datos. Para Arroyo, el hecho de que abunden casos de hepatitis entre los subsaharianos no es anómalo: “Son portadores de esta enfermedad, como nosotros del sarampión, y sólo se transmitiría por vía sexual». A pesar de negar tajantemente que haya riesgo de epidemia, Arroyo reconoció que sí hubo un caso de tuberculosis este año: «El paciente, desgraciadamente, falleció». Pero la encuesta realizada por los policías era difícilmente cuestionable; se encargó a una empresa externa a la que se pagaron 25 euros por análisis… y los 1000 primeros demostraban que el 30% tenían informaciones contagiosas, fueran o no “habituales” entre los africanos.

Si esta era la situación en Canarias, en la comunidad valenciana las cosas no iban mucho mejor. El 23 de mayo de 2006 se publicaba una noticia que cifraba en un centenar el número de “enfermedades importadas” que registraban los hospitales valencianos. Tuberculosis, paludismo, mal de Chagas o parasitosis intestinal, dengue, eran algunas de las dolencias infecciosas que viajan a la Comunitat. La Unidad de Enfermedades Emergentes, Reemergentes e Importadas del Hospital General de Valencia atendió 1.028 casos en 2005. A esta cifra hay que sumar los 150 enfermos que pasan por este departamento del Hospital General de Alicante anualmente. De estas enfermedades, el 70% se diagnostican en inmigrantes y el 30% restante, en viajeros.

Entre 1997 y 2002, la Unidad de Enfermedades Infecciosas de Valencia atendió a 40 personas con paludismo. Algo más de la mitad de los enfermos eran viajeros que habían visitado zonas endémicas con ninguna o una inadecuada profilaxis y el resto inmigrantes de estas áreas asentados en la Comunitat. Mientras que la malaria es una enfermedad restringida a regiones exóticas, la tuberculosis no. El último brote de esta infección sorprendió a los padres y madres del colegio de Pego y, en diciembre de 2005, a los de la guardería la Cañada en Villena, donde ocho niños resultaron contagiados.

Las embarazadas inmigrantes, asentadas en la Comunitat, se someten a la rigurosa profilaxis y minuciosos análisis en los hospitales de la región para evitar que las infecciones de las que no han sido tratadas en sus países de origen no sean trasmitidas al feto. Así sucede con la tuberculosis y desde hace unos meses, tal y como informó LAS PROVINCIAS, con el mal de Chagas, una patología endémica de los países Latinoamérica, donde alrededor de 20 millones de personas están contagiadas por esta dolencia.

La incidencia, enfermedad por enfermedad

Se ha debatido mucho la incidencia del SIDA entre la inmigración. La realidad es que numéricamente hay menos infectados por el SIDA entre los inmigrantes, pero su porcentaje es mayor al que corresponde entre españoles. Si, oficialmente, la inmigración supone un 10% de la población española (en realidad es algo superior), la repercusión del SIDA entre la inmigración se sitúa cinco puntos más, un 15%. Un estudio realizado por el hospital de Talavera sobre pacientes inmigrantes infectados con SIDA estuvo en condiciones de establecer un perfil del afectado: todos ellos muy jóvenes y que se infectaron mediante prácticas heterosexuales, frecuentemente con prostitutas de su misma nacionalidad.

El responsable de esta consulta en el Hospital Nuestra Señora del Prado, el doctor Fernando Marcos, explicó a Efe que «cada vez tienen más peso» los inmigrantes en este servicio que el centro ofrece desde hace más de una década y que cuenta con unos ochenta pacientes habituales que deben acudir todos los meses. Los usuarios de la consulta del SIDA reciben cada mes el tratamiento prescrito, que tiene un coste muy elevado ya que ronda los 6.000 euros mensuales. Mientras en España más de las dos terceras partes de estos pacientes han sido o siguen siendo adictos a drogas por vía parenteral, entre los extranjeros el «perfil» es diferente y contrajeron la enfermedad en sus relaciones heterosexuales. «Los inmigrantes que acuden son jóvenes que, por lo general, en su país no han recibido tratamiento porque es muy costoso y que en España comienzan porque, gracias a Dios, está financiado por la Seguridad Social», explicó Fernando Marcos.

En cuanto a la tuberculosis, ni las estimaciones más optimistas son capaces de dudar que el aumento de casos registrados en España está íntimamente ligado a la inmigración. La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) alertó del incremento de los casos de tuberculosis detectado entre personas inmigrantes y reclamó a las autoridades sanitarias la puesta en marcha de programas de intervención sobre estos colectivos. Los expertos de esta sociedad científica aseguran que cada año decrece el número de casos de tuberculosis asociados al virus del sida, mientras "aumentan de forma notable los relacionados con la inmigración procedente del tercer mundo".

En España se registran unos 12.000 enfermos nuevos cada año (unos 25 casos por cada 100.000 habitantes), "lo que supone una incidencia tres veces superior a la media de la UE. Por ello, los neumólogos muestran su convencimiento de que las autoridades sanitarias españolas "no deberían cerrar los ojos a la realidad y actuar, con respecto a la inmigración, con los mismos criterios preventivos que ya se han puesto en práctica en otros países europeos.

Veamos otras enfermedades. La anemia y enfermedades infecciosas como la malaria o la hepatitis B son las enfermedades más prevalentes en los niños inmigrantes que llegan a España, según informó el doctor José Tomás Ramos, de la Unidad de Inmunodeficiencias del Hospital 12 de Octubre en un comunicado. Al mismo tiempo, insistió en la importancia de "realizar una completa analítica" a todo niño inmigrante recién llegado a España, que incluya serologías a hepatitis B, C y VIH, así como "estudio de parásitos intestinales y Mantoux, y completar el calendario vacunal".

En los últimos 25 años han aparecido en España más de una veintena de patologías asociadas a la inmigración, algunas de las cuales ellas ya se habían erradicado en este país, según las conclusiones del curso "Inmigración. Patologías Emergentes", que dirigió en Madrid en el año 2004, el presidente del Centro Nacional de Medicina Tropical, Jorge Alvar. La tercera conclusión ponía el dedo en la llega: “La salud de los inmigrantes recién llegados es un reflejo del estado de salud de sus países de origen. Sin embargo, algunas patologías infecciosas que acaban padeciendo los inmigrantes se deben, en parte, a las condiciones de vida y actividades de riesgo que sufren en el país de acogida. Ello ocurre con enfermedades cosmopolitas como la tuberculosis o el sida”. Se mencionba, igualmente que un estudio clínico efectuado en Mataró (Barcelona), demostraba que el 38% de las infecciones detectadas en inmigrantes tenían potencial de transmisión en nuestro país.

Por su parte, la tuberculosis ha experimentado un repunte evidente en España. Enfermedad cosmopolita y antigua, inició una epidemia en Europa hacia el año 1600, y del viejo continente se expandió por el planeta con la aventura colonial europea. En España, las mejoras sociales y los tratamientos médicos disminuyeron la incidencia de esta enfermedad hasta casi hacerla desaparecer, sin embargo, tanto en nuestro país como en otros países europeos con gran incidencia de la inmigración, el 50% de los casos diagnosticados de tuberculosis son diagnosticados entre inmigrantes. Un proyección realizada en el citado curso calculó que “sólo” nos llega un caso de tuberculosis por cada 500 inmigrantes subsaharianos. En Barcelona, entre 1995 y 2001, el porcentaje de inmigrantes entre los enfermos con tuberculosis aumentó del 5 al 32%, con una tasa de incidencia entre inmigrantes superior a 100 casos/ 100.000 habitantes.

Como se sabe, España fue, desde el inicio de la epidemia del SIDA uno de los países más afectados, a causa de la alta tasa de toxicómanos que apareció en la segunda mitad de la década de los ochenta. En aquel momento, España tenía unas tasas de SIDA más altas a las registradas en Iberoamérica y África del Norte. La incidencia del SIDA entre la inmigración empezó a sentirse en junio del año 2000 cuando se notificaron 1.076 casos en personas originarias de otros países. Esta cifra apenas suponía un 3% del total de infectados, pero empezaba a ser preocupante, aunque no alarmante. De hecho, el porcentaje de infectados correspondía al porcentaje de inmigrantes presentes en nuestra sociedad. Un estudio posterior realizado en Barcelona demostró que el 25% de los casos de SIDA en inmigrantes se había infectado en España al recurrir a los servicios de prostitutas, generalmente, de su propio país (el 66’8% de los inmigrantes residentes en el Maresme barcelonés, no tenía pareja estable y frecuentaban a prostitutas. En los últimos quince años, la incidencia del SIDA entre ciudadanos españoles, ha ido descendiendo significativamente (> 60% hasta 1999) que en el colectivo de inmigrantes (20% en los mismos años).

El porcentaje de inmigrantes entre las personas con sida en Barcelona ha crecido de un 5% (1988-1999) a un 10% (1999-2001) y más moderadamente en los años siguientes. Otro estudio efectuado en Barcelona en personas que acudieron a una clínica de enfermedades de transmisión sexual (ETS), demostró que los extranjeros representaban el 34,9% de los usuarios. Tenían una tasa de infección por VIH similar a los autóctonos, pero tenían significativamente más ETS, incluyendo la sífilis y la hepatitis B, siendo la prostitución un factor de riesgo muy significativo en el colectivo de inmigrantes.

La neurocisticercosis, considerada endémica en España hasta hace unos 20 años ha repuntado también a causa de la inmigración. Debido al control veterinario y a los hábitos higiénicos de una gran mayoría de la población ha disminuido su incidencia. Sin embargo, es una enfermedad que se ha descrito últimamente en inmigrantes originarios de América latina48 . Por su parte, los nematodos intestinales son un diagnóstico mucho más frecuente entre los inmigrantes que en la población española. En diversos estudios se ha constatado que en los inmigrantes suele predominar el poliparasitismo

La esquistosomiasis es otra enfermedad endémica de ciertas zonas tropicales. En España se han descrito casos en inmigrantes y también en turistas. En diversos estudios en inmigrantes se ha detectado la presencia de filarias. La enfermedad de Chagas es endémica de América latina. Las autoridades médicas sospechan que el hecho de que en España haya una inmigración proveniente de zonas endémicas de América Latina hace suponer que una parte de estos inmigrantes serán portadores de Trypanosoma cruzi, como así demuestra la práctica clínica en centros especializados.

La gran mayoría de la patología no infecciosa en el niño inmigrante, exceptuando la malnutrición, algunas avitaminosis o intoxicaciones, y la anemia de células falciformes, es similar a la patología que pueden presentar en algún momento los niños españoles, por lo que en general hay que seguir criterios similares en cuanto a la asistencia médica. No obstante, es importante tener en cuenta una serie de problemas o enfermedades que los inmigrantes pueden padecer con más frecuencia, y que aunque son conocidos por los pediatras, al no ser habituales en la práctica clínica, pueden pasar desapercibidos. También es importante conocer que el niño inmigrante de países de baja renta, padecerá con menos frecuencia patologías relacionadas con una sociedad desarrollada, como hipertensión, obesidad, hipercolesterolemia, enfermedades autoinmunes, patología relacionada con una dieta pobre en residuos, así como, y debido al ambiente en que se han desarrollado, menor número de enfermedades alérgicas.

Cerca del 40% de los pacientes que tienen tuberculosis actualmente en España son inmigrantes, y esta incidencia va aumentado entre dicho colectivo cada año, según explicó el Dr. Francisco Javier García Pérez, del Servicio de Neumología del Hospital Universitario de La Princesa de Madrid, durante el VIII curso de Enfermedades Tropicales y del Viajero, celebrado en el Hospital Carlos III de Madrid. En el año 2001 la incidencia de la tuberculosis en España fue del 25% entre los inmigrantes, del 13% en pacientes con sida y del 12% en alcohólicos. Sin embargo, en los últimos años, debido al aumento de la influencia masiva de inmigración, se estima que estas cifras alcancen el 40% en el 2003.


© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Se acabó el “proceso de paz

Se acabó el “proceso de paz

Infokrisis.- “La justicia es como el timón, hacia donde se le da, gira”… la frase es de Lao-Tsé pero puede aplicarse a lo sucedido tras la conclusión del “proceso de paz”. El día antes de romperse el “proceso de paz”, De Juana Chaos estaba a punto de irse a casa por decisión propia, avalado en la sentencia judicial, al día siguiente ingresaba en prisión. El día antes de romperse el “proceso”, el nombre de Otegui iba acompañado del calificativo de “el negociador”, al día siguiente ingresaba en prisión… ¿justicia o venganza? En cualquier caso, son consecuencias de la rotura del “proceso de paz”.

 

Un ZP voluntarista y, además, mal informado

La conocida periodista, Pilar Cernuda, le preguntó a ZP en qué se basaba para tener una seguridad casi metafísica en que el “proceso de paz” culminaría positivamente. ZP le respondió que tenía información que “nadie, salvo él, disponía”. Cuando la periodista insistió: “¿ni el ministro del interior?”, ZP confirmó: “ni el ministro del interior”. Así pues, había “un secreto” en toda la historia. Algo que ZP y sólo ZP conocía.

Sea lo que fuera ese “secreto” inconfesable incluso para el ministro más próximo, a quien ZP le debe, en buena medida, el cargo, lo cierto es que era falso, o en cualquier caso, había algo inexacto en su interpretación. Fue, a partir de este “secreto”, que ZP dio vuelos a su imaginación y a su voluntarismo, quizás antes incluso del 14-M. Cuando, nueve meses antes de las siguientes elecciones, este voluntarismo saltó en pedazos ante la realidad, toda la estrategia pactada por ZP a partir del “Pacto del Tinell” saltó por los aires.

A partir de la visita de Rajoy a la Moncloa, la época del “todos contra el PP” había concluido, de la misma forma que a partir de los resultados electorales del 27 de mayo, la consigna “PP = extrema-derecha”, había saltado por los aires. El PP desde hace dos meses está en fase de “centrado” (no más manifestaciones en la calle, no más declaraciones desgarradamente patrióticas, moderación ante todo) y estos dos hechos –colaboración con ZP en materia antiterrorista y victoria electoral del 27-M sobre programa y actitudes moderadas- indican que Rajoy se ha situado en la ruta hacia la Moncloa y, además, ya ha pisado el acelerador.

Frente a él, Rajoy ha encontrado a un presidente con el voluntarismo hecho pedazos, hundido moralmente, y con la legislatura perdida.

La naturaleza del secreto

Si ZP creía que el proceso de paz podía llegar a buen fin, era sencillamente porque quien estaba en la cúspide de ETA le había hecho llegar la información, directamente y sin intermediarios, de su voluntad y decisión de querer liquidar a la organización terrorista. Esa persona era “Josu Ternera”. Ternera lleva desde principios de los años 70 en la clandestinidad, ha pasado por cárcel, exilio y hoy, bien entrado en la cincuentena, no aspira más que a una jubilación tranquila. Si alguna vez tuvo ideales, más allá de la satisfacción psicopática del asesinato, ya los ha perdido: hoy es un tipo consciente de que todo su horizonte personal se basa en tener una jubilación tranquila.

Ternera es el personaje clave de toda esta historia. Alguien que tiene ahora mismo 57 años no puede aspirar a ser detenido en cualquier momento, ser juzgado como responsable de los crímenes cometidos por ETA desde que asumió la dirección de la banda, en 2002, y purgar 30 años de cárcel, con una perspectiva de conocer un mundo sin rejas a los 87 años. Ternera es perfectamente consciente de que solamente podrá volver a gozar del verdor y la frescura de los caseríos vascos, pisar tierra vasca sin mirar atrás previendo vigilancia policial, siempre y cuando logre dar carpetazo a sus pecadillos de juventud a partir del momento en el que, en el otoño de 1972, su comando fue desarticulado y tuvo que huir a Francia. Por cierto, que acababan de robar en un polvorín. El producto de aquel robo fue utilizado en el asesinato de Carrero Blanco.

Ternera es el personaje clave de todo este proceso y su verdadero impulsor, mucho más que ZP o cualquier otro. De hecho, este proceso de paz no ha sido más que un “joint venture” entre los intereses electorales de ZP (quien consiga el desarme de ETA tiene asegurada una cómoda mayoría absoluta) y los intereses personales de Ternera (una dorada y tranquila jubilación). Y todo esto, resultaba inconfesable.

¿Por qué fracasó el “proceso de paz”?

Si todos estaban de acuerdo ¿por qué desde el principio el proceso de paz se desarrolla malamente y empieza a fracasar? La erosión de ZP empieza cuando, al día siguiente mismo de que ETA proclamara la tregua, los empresarios navarros denunciaban la recepción de cartas bomba. Luego vinieron los reiterados episodios de kale-borroka de los que la web del Foro de Ermua daba cuanta día a día. Más tarde, se produjo el robo de 300 pistolas en Francia. Finalmente, el atentado a la T-4. Lo sorprendente no era esto, lo mas sorprendente es que ante cada uno de estos reiterados episodios, el gobierno se limitaba a decir que “las comprobaciones de que ETA está en tregua son positivas”…

Tal ingenuidad no puede ser sino el resultado de una mala percepción de la realidad. Y esa mala percepción partía de ignorar la situación real en el interior de la banda. Paradójicamente, Josu Ternera ha contribuido a crear la actual situación. Desde 2002, cuando regresa a la clandestinidad, las fuerzas de seguridad del Estado empiezan a practicar cientos de detenciones en el complejo etarra. Al cabo de cuatro años –cuando se inicia el “proceso de paz”- se ha producido un relevo generacional en el interior de ETA a causa de los cientos de terroristas detenidos y de las decenas de comandos desarticulados. Los nuevos ingresos tienen muy poco que ver con los terroristas de la generación de Ternera y con los que vivieron las “glorias” de ETA de la transición y de los primeros años de democracia. En general, además de la cuota normal de psicópatas y tarados siempre presente en organizaciones de este tipo, se trata de jóvenes “poco competitivos”, sin gran formación laboral, sin apenas estudios, muchos de ellos, simplemente, marginados sociales o gente cuyas fotos son elocuentes de sus complejos y frustraciones personales; además, todos ellos extremadamente jóvenes y surgidos al calor de la kale borroka. Para ellos, el historial del “abuelo Cebolleta” Ternera, tiene muy poco interés. Es más, les impulsa a creer que un terrorista puede permanecer cuarenta años en la clandestinidad y gozar de buena salud (cuando la media oscila de seis a ocho meses…).

El proceso de paz fracasa porque en el interior de ETA, los constantes “fallos de seguridad” han provocado cientos de “caídas”. Los intereses personales de los “jóvenes lobos” ya no son los mismos que los de la “vieja guardia” de ETA. Con ganas de desfogar sus frustraciones sociales y personales los primeros y con interés por una jubilación tranquila los segundos, cada vez había menos sintonía entre las dos ramas.

ZP negociaba con unos (la banda de los pre-jubilados), no con los “niños díscolos”. Así pues, el proceso de paz era inviable porque Ternera ya no era representativo de la ETA del año 2007.

Por otra parte, ETA quería seguridades. Ternera podía negociar una salida personal con ZP, pero ¿quién le aseguraba que el PP respetaría tal acuerdo en caso de regresar al poder? ZP había sido víctima de su propia trampa. La feliz culminación del proceso de paz le hubiera asegurado una cómoda mayoría… solamente a costa de liderarlo en solitario. Si tenía que compartir la gloria con el PP, no le acarrearía ningún beneficio electoral. ZP inició el proceso, sólo y exclusivamente, con vistas a las elecciones de 2008. El proceso para ZP formaba parte de la campaña electoral de 2008, de lo contrario, se hubiera abordado dentro del marco del Pacto Antiterrorista.

Al no haber “unanimidad” entre los dos partidos mayoritarios, ZP abría el proceso en falso. A los detractores de Ternera (y al propio Ternera) les resultaba inaceptable la posibilidad de que los acuerdos cerrados con un gobierno pudieran ser desmantelados por el siguiente. A medida que avanzaba la legislatura, Ternera veía que el PSOE no lograba despegarse del PP en intención de voto y, por tanto, tenía la legítima sospecha –a la vista de las concesiones de ZP- de que el PP volvería pronto al poder.

Las negociaciones, en lugar de traducirse en una mayor tendencia del electorado a apoyar a ZP, generaban justamente lo contrario (salvo en Navarra y en Euskalherria). A Ternera le faltaban argumentos para defender la negociación dentro de la banda. Además, las caídas de miembros de la banda habían contribuido a conformar una nueva ETA irreconocible para la “vieja guardia” y que no la respetaba en absoluto.

La situación actual a 12 de junio

ETA rompió la tregua después de las elecciones. La dirección de ETA es consciente de que HB (o sus siglas de fortuna) asciende electoralmente cuando incluso sus electores tienen la sensación de que avanzan hacia la independencia mediante la negociación y retroceden en situación de violencia y terrorismo. Además, ZP había accedido a dejar pasar el 50% de las siglas ANV y rechazado otro 50% de candidaturas. Tampoco era cuestión de que ZP se hundiera en la más absoluta miseria con un atentado cometido el día antes de las elecciones… puestos a obtener beneficio, Ternera es perfectamente consciente de que puede extraer más beneficios de ZP que de Rajoy.

Precisamente, es Rajoy quien tiene hoy la iniciativa después de su visita a La Moncloa. La rueda de prensa posterior era propia de un ministro del interior, o de un jefe del gobierno, no del jefe de la oposición. ZP, desaparecido en combate, más ojeroso y con la mandíbula inferior más crispada que nunca, lanzó ante los periodistas a la De la Vega para que saliera del trance como pudiera. ZP se había quedado sin estrategia: podía morir de muerte súbita (sufrir más movilizaciones sociales contrarias a su política antiterrorista) o de larga agonía (reconstruir el pacto antiterrorista después de haberlo dinamitado previamente). En el primer caso, era fácil prever lo que ocurriría en cuanto ETA cometiera su primer atentado después de la tregua (se olvida que el principio de razón suficiente de una organización terrorista es asesinar y que una organización terrorista que no mata es como un jardín sin flores) gigantescas movilizaciones provocadas por grupos cívicos, víctimas del terrorismo y por el PP, sacarían millones de personas en la calle gritando contra ETA y contra la irresponsable pausa en la presión policial que le ha permitido reconstruirse. En esas condiciones, sería difícil que el gobierno llegara al final de la legislatura, y la convocatoria de elecciones anticipadas se presentaría como una opción imprescindible para que el PSOE salvara lo salvable. Por eso ZP ha optado por la segunda opción ayudado por un Rajoy que, a partir de ahora, mantiene la sartén por el mango. La opción fracasada es la defendida por ZP hasta ahora, la opción que se ha impuesto es la sostenida por Rajoy hasta hoy… está claro quién a ganado y quién ha perdido.

Flecos pendientes

Quedan “flecos”: Navarra es uno de ellos. Las aspiraciones del PSN son, en buena medida, infantiles. Aspirar, como aspira en el momento de escribir estas líneas, a gobernar Navarra en solitario siendo el tercer partido de la comunidad, solamente se le puede ocurrir a un cretino.

¿Qué ocurrirá en Navarra? Probablemente lo mismo que en Catalunya, donde Montilla no respetó los pactos suscritos con Artur Mas y se decidió por formar gobierno, no con la fuerza más representativa (y que, por tanto, le hacía correr el riesgo de sufrir el “abrazo del oso”), sino con dos mindundis de la política catalana (ERC e ICV). Los intereses personales de Montilla privaban sobre los intereses electorales de la sigla PSOE en el resto del Estado. Ahora se reproduce el problema en Navarra. Si el PSN termina pactando con NaBai, ese pacto pesará como una losa sobre la sigla PSOE… pero beneficiará a quien lo rubrique, en especial a la tercera fuerza, el PSN.

De lo que ocurra en Navarra puede depender buena parte del resultado electoral de las próximas elecciones generales.

La reforma del Pacto Antiterrorista va a ser la otra asignatura pendiente. El PP ha aceptado lo que, en este momento, es más lógico, la incorporación de “otras fuerzas democráticas”, haciendo especial énfasis en el PNV. Pero ¿qué ocurrirá con otras siglas más problemáticas, en especial ERC?

La inclusión de ERC hace saltar en pedazos el “Pacto del Tinell”. Esta cuestión está generando tensiones incluso en el interior de ERC: el liderazgo de Carod es cada vez más cuestionado; Pere Portabella ha negado la colaboración de ERC en la reconstrucción del tripartito en el Ayuntamiento de Barcelona; la dirección del partido –que funciona de forma asamblearia- tiene unas opiniones (ni siquiera homogéneas) que no coinciden con las de las bases. En esas condiciones, su inclusión o no en la edición renovada del Pacto Antiterrorista, generará más tensiones en el interior de ERC.

Esto sin olvidar que todavía es pronto para saber cómo actuará el gobierno ante las candidaturas de ANV, si ilegalizará la sigla o no y si procederá contra los cargos electos. Por lo oído hasta este momento, da la sensación de que ZP y su ariete, el ministro de justicia (cuando la justicia pasa a ser venganza las mayúsculas huelgan), albergan una remota esperanza en que en cualquier momento Ternera logre resolver sus problemas interiores en ETA y proponga un reinicio de las conversaciones sobre bases más seguras.

¿Volver a empezar? Pues sí, ZP es así, puestos a tropezar, mejor en la misma piedra… Por eso, la consigna del momento –una consigna es un paradigma, no un programa- no puede ser otra más que “Zapatero, multiplícate por cero”.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

 

 

El “escudo” antimisiles no protege, “enriquece”

El “escudo” antimisiles no protege, “enriquece”

Infokrisis.- Como si se tratara de aquellos cubitos de caldo, que enriquecen los guisos, el pomposamente llamado “escudo antisimiles” anunciado por George W. Bush, lejos de demostrar su eficacia –los ensayos siguen registrando sonoros fracasos–, enriquece al complejo militar-industrial, y, de paso, genera tensiones propias de otros tiempos. Este es nuestro análisis.

La creación del escudo anti-misiles fue una de las promesas electorales de George W. Bush en las elecciones de 2000. Al ser investido presidente, emplazó al Pentágono a “levantar una muralla invisible en la costa oeste de Estados Unidos”, con vistas a un ataque de ¡Corea del Norte!

El proyecto –evolución de la llamada “Guerra de las Galaxias” (técnica, Iniciativa de Defensa Estratégica) propuesta por Reagan a principios de los años ochenta– cuenta actualmente con interceptores en silos subterráneos en Fort Greely, en Alaska, y en la base aérea de Vandenburg, en California, coordinados por radares de alta resolución y sistemas de satélites. Pero tras un gasto de miles de millones de dólares, su efectividad es cuestionable. Hasta ahora se han realizado diez intentos de destrucción en el aire de un misil, cinco de los cuales han fallado, pese a que se conocía su trayectoria y velocidad.

El sistema requiere de interceptores múltiples por cada objetivo, por lo que las diez baterías de proyectiles que EE.UU. pretende instalar para 2012 en República Checa, dirigidos por un radar desde Polonia, apenas servirían para otra cosa más que para intentar neutralizar un ataque balístico muy limitado, apenas para anular una fuerza pequeña y primitiva, pero, en ningún caso, podría acabar con las sofisticadas ojivas rusas. Como máximo, estaría en condiciones de neutralizar pequeños ataques procedentes de países árabes realizados especialmente contra Israel.

El 29 de mayo pasado, Rusia lanzó con éxito un misil intercontinental balístico RS-24 con cabezas múltiples destinados a sustituir a los cohetes RS-18 y RS-20 de su arsenal nuclear. El lanzamiento se realizó desde una plataforma móvil emplazada en el cosmódromo de Plesetks. Se trata de los cohetes balísticos más potentes del mundo que pueden llevar hasta 10 cabezas nucleares. Los RS-24 son más difíciles de interceptar y destruir una vez han sido lanzados. Rusia, tras el hundimiento del comunismo, ha recuperado el terreno perdido en lo relativo a misiles intercontinentales.

La defensa como negocio

El escudo anti-misiles es tan inútil como caro. Su presupuesto asciende a 60 ¡billones de las antiguas pesetas!, cantidad que irá a engrosar las cuentas de beneficios de los grandes consorcios de la industria aeronáutica norteamericana muy afectada por la competencia de la Airbus europea.

A diferencia de la antigua “guerra de las galaxias” propuesta por Reagan en 1983, este nuevo diseño no es únicamente aeroespacial, sino que contempla la implantación de instalaciones subterráneas, redes de radares, bunkers, instalaciones marítimas y navíos. No solamente saldrá beneficiada la poderosa industria aeronáutica norteamericana (Boeing, Lokheed), sino también los astilleros (General Dynamics, Litton Industries) y las constructoras. Este grupo de empresas tiene los beneficios asegurados con este proyecto hasta el 2012.

Además, el sector de innovación tecnológica recibirá también una inyección por parte del Pentágono de 1.000 millones de euros anuales, un 57% por cierto más que en la actualidad. Ese dinero público revertirá luego en patentes y aplicaciones civiles para la industria norteamericana.

El proyecto no hace más que confirmar la “santa alianza” del complejo militar-industrial con el gobierno de los EEUU. Con la excusa de las “necesidades de defensa” y la creación de “enemigos imaginarios” (Rusia, el “terrorismo internacional”, la capacidad ofensiva iraní o sudcoreana…) se reorienta parte del dinero público a la industria de investigación militar y lo hallado con dinero público es utilizado por la industria civil para lanzar nuevos productos al mercado sin tener que invertir por sí misma en I+D.

Cuando en 1997 Ronald Rumsfeld diseñó el plan de renovación estratégica de las fuerzas armadas norteamericanas que llevó su nombre, contemplaba solamente una optimización del presupuesto de defensa con la introducción de armas convencionales más efectivas y conceptos nuevos de defensa. Con el escudo antimisiles la historia retorna a la situación existente 20 años atrás cuando se vivía la última fase de la Guerra Fría.

La nueva concepción bélica de los EEUU

Una parte de este proyecto es hijo del fracaso del ejército norteamericano en la guerra de Irak (que repite la situación generada cuarenta años antes en Vietnam). Los hechos demuestran que “los otros” están dispuestos a morir y en condiciones de sacrificar decenas y miles de combatientes, mientras que la opinión pública norteamericana solamente apoya aventuras militares con cero bajas.

Desde Vietnam, los estrategas norteamericanos están empeñados en lograr sistemas de defensa que reduzcan a cero el riesgo para sus tropas. El axioma es éste: “solamente la superioridad tecnológica puede superar la inferioridad del soldado norteamericano”.

Este nuevo plan de defensa se encuentra en estos momentos en fase de estudio, pero se sabe que precisará “anclajes” no solamente en tierra, mar y aire, sino también el espacio exterior. Se prevé que el proyecto aproveche los 600 satélites de observación y espías norteamericanos hoy orbitando en torno a la tierra, sino también como camino más corto y más rápido para enviar armas sofisticadas de un lado a otro del planeta mediante trasbordadores espaciales de nueva generación.

La estrategia norteamericana

Este proyecto militar va a generar consecuencias indeseables e imprevisibles en todo el mundo. El gobierno chino, por ejemplo, sintió que el escudo antimisiles apuntaba contra su país. La portavoz del Ministerio de Exteriores chino Jiang Yu, indicó que el plan norteamericano ha producido "gran inquietud y atención" y que "China considera que el impacto del sistema defensivo antimisiles no conducirá a la confianza mutua entre nacionales y a la seguridad regional". Terminó su mensaje previendo que este proyecto conducirá a una escalada armamentística.

Los EEUU contestaron afirmando que este escudo está orientado para “protegerse de eventuales ataques procedentes de Irán y Corea del Sur”. Si se tratara de eso estaríamos ante un enésimo intento norteamericano de “matar moscas a cañonazos”. Es evidente que una inversión de tal nivel solamente queda justificada por la existencia de enemigos dotados de potencia y capacidad, como mínimo suficientes para amenazar el núcleo del poder norteamericano. Ni Irán, ni Corea del Sur tienen, ni tendrán jamás esta capacidad.

El poder militar norteamericano solamente puede inquietarse hoy por dos grandes potencias: por una Rusia reconstruida y por una China emergente. Por el momento, ni uno ni otro país han evidenciado ninguna actitud ofensiva hacia los EEUU, lo que sitúa el marco del conflicto en otros dos terrenos: el económico (una inyección de dólares en el complejo militar-industrial) y el geopolítico (seguir disponiendo de capacidad de coacción en Eurasia).

Luego está el terreno en donde hoy se dirime la lucha por la hegemonía mundial, el terreno económico. Desde este punto de vista, los EEUU tienen tres competidores: la Unión Europea, Rusia y China. Dado que no se puede combatir en tres frentes, los EEUU practican una política de “amistad” hacia Europa y de hostilidad manifiesta hacia Rusia, en primer lugar, y luego, hacia China. ¿Por qué este orden de prioridades?

La amistad con Europa es el resultado de la inercia de la Guerra Fría que los EEUU cultivan a través de la arcaica estructura de la OTAN. Pero, desde el siglo XIX, el mundo atlántico anglosajón, hn experimentado un terror cerval hacia el eje geopolítico París-Berlín-Moscú. Ese eje aseguraría la paz y el progreso económico en un amplio espacio del planeta de grandes recursos energéticos y tecnológicos e impediría que los EEUU pusieran pie en Eurasia, debiendo limitarse a “tutelar” el continente norteamericano.

Por eso, los EEUU siguen practicando esa política de amistad con Europa (mantenida entre 1945 y 2001, que entró en crisis entre 2002 y 2007 y que hoy intenta reforzar la administración americana). La implantación del escudo anti-misiles, se realiza hoy, cuando las relaciones entre la UE y Rusia son mejores y, prácticamente, ya nadie recordaba la función antisoviética de la OTAN.

En los EEUU se ve a la UE como un “competidor”. Si el competidor se alía con el adversario geopolítico (Rusia), se pierde la hegemonía mundial… especialmente porque China prefiere un mundo multipolar al diseño unipolar norteamericano. Ahora bien, a partir de 1999, los EEUU identificaron el “arco del Pacífico” como el gran polo de desarrollo de la economía mundial en el siglo XXI. El único competidor posible en esa zona, es China. Hacer experimentar a China su vulnerabilidad militar mediante el escudo anti-misiles, supone contener también su expansión económica o reorientarla en una dirección que no sea amenazadora hacia los EEUU.

El escudo antimisiles contra Europa

Ni Irán, ni Corea poseen mísiles de largo alcance, así que ¿qué le puede importar a Europa un eventual misil procedente de estos países? No, definitivamente, el escudo no se orienta contra micro países cuyo poder militar real es nulo. El escudo se orienta especialmente para dificultar y torpedear durante décadas, las relaciones entre la Unión Europea y Rusia. El órdago que los EEUU han planteado a la UE es abrir una nueva guerra fría.

Este nuevo conflicto registrará algunas modificaciones en relación a la guerra fría que ensombreció Europa entre 1948 (Golpe de Praga) y 1989 (caída del Muro de Berlín). Los EEUU siguen manteniendo una posición militar hegemónica dentro de la OTAN, pero están económicamente disminuidos. Su estrategia consiste en esgrimir el pacto de la OTAN para contener la reorientación hacia Rusia de sus aliados europeos. Estos aliados tienen distintos grados de compromiso: no es lo mismo la posición de Francia que la de Polonia, no es lo misma la posición de la España de Aznar que de la España de ZP.

Paradójicamente, los EEUU han utilizado como anclajes para su política de renovación de la Guerra Fría, a sus más sólidos aliados en el Este de Europa: Chequia y Polonia, que albergarán las instalaciones más sofisticadas del escudo antimisiles.

Esto hace recordar que el escenario de la nueva Guerra Fría contempla una OTAN (en la que nadie cree ya en Europa Occidental), cuyas bases más sólidas están en los países del antiguo Pacto de Varsovia. No es que Europa sea la cabeza de puente de la dominación norteamericana de Eurasia… es que este papel corresponde, sólo, a Europa del Este.

Pero el verdadero conflicto es este: hasta el final de la Guerra Fría, la Unión Europea (entonces Comunidad Económica Europea) y la OTAN caminaban en paralelo. Los países de la CEE exigían a sus nuevos miembros que lo fueran también de la OTAN (recuérdese el caso español). Hoy, eso no ocurre. Los aliados incondicionales de los EEUU son algunos países del Este, recién incorporados a la UE y a la OTAN, nada más.

La esperanza de los EEUU es que los cambios de gobierno en Alemania y Francia hayan contribuido a variar la política exterior que Chirac y Schröder impusieron en la UE. No está tan claro que esto vaya a ser así. Cada vez es más evidente la dependencia energética que la UE tiene de Rusia y, por lo demás, nadie cuestiona en Europa que éste país ya no es una “amenaza ideológica”, ni alberga agresividad expansionista.

Los EEUU utilizarán el escudo antimisiles para dividir la UE. Porque Europa es, a la postre, el gran competidor y el gran enemigo económico de los EEUU. Hoy, ya buena parte de los pagos de petróleo se realizan en euros, no en dólares. Si a esto unimos que los europeos cada vez piensan más en una defensa autónoma, veremos que los EEUU corren el riesgo en la próxima década de ver como su cabeza de puente en Europa se reduce al tradicional aliado inglés y a unos países del Este que deberán de elegir entre fondos estructurales o la amistad con EEUU. Y no está claro que Polonia, por mucho tiempo, siga siendo el aliado preferencial en Europa del Este. Si hoy Polonia ha apostado por la amistad con los EEUU, es porque la historia polaca alberga reticencias derivadas del doloroso recuerdo de verse periódicamente desgarrada entre Alemania y Rusia; pero los fondos estructurales recibidos hoy por Polonia son de tal calibre que pueden muy bien causar amnesia histórica a futuros gobiernos polacos.

La estrategia norteamericana

Podemos resumir el plan norteamericano en unas cuantas líneas:

1) Aprovechar el crecimiento excesivamente rápido de la UE hacia el Este.

2) Compensar la desconfianza que generan los EEUU en el “núcleo duro” de la UE, utilizando la influencia que todavía conservan en la OTAN.

3) Atizar las rivalidades atávicas entre Rusia y el Este Europeo, con la intención de debilitar a la UE y reconstruir el marco de la Guerra Fría.

4) Todo ello con el objetivo claro de debilitar a Europa (proponiendo además el ingreso de Turquía en la UE).

El punto débil de toda esta estrategia es que Europa Occidental (quien paga las facturas de Europa Oriental) ya no ve a Rusia como un “enemigo”, sino como el suministrador de energía, y ya no ve a los EEUU como el “aliado afable”. La mejor noticia para Europa es que Rusia contempla una perspectiva análoga a la de la UE: crear un marco de colaboración basado en “alianza política a cambio de energía”. Esto excluiría a los EEUU del marco de la UE.

La reacción rusa al escudo

La reunión en Sevilla del Consejo Rusia-OTAN -una institución nacida ahora hace diez años al calor de la distensión- fue el escenario aprovechado por Rusia para escenificar su posición ante el proyecto del escudo antimisiles. De hecho, las defensas antimisiles que Estados Unidos pretende instalar en la República Checa (radar antimisiles) y en Polonia (diez baterías de interceptores), protagonizaron el encuentro.

El ministro ruso de Defensa, Sergei Ivanov, calificó los argumentos para justificar estas medidas como poco convincentes: «Fíjense ustedes dónde están, en el mapa, la República Checa y Corea del Norte, y verán que el argumento no parece muy creíble. Y en cuanto a Irán, Teherán tiene misiles capaces de salvar entre 1.400 y 1.600 kilómetros de distancia. Su radio de acción es, por ello, más crítico para Israel y para el propio territorio ruso, que para la OTAN. Y en el caso, de que Irán llegara a tener misiles de 5.000 kilómetros de alcance, aunque estas cosas no pasen nunca de la noche a la mañana, el escudo habría que desplegarlo antes en lugares como Turquía, Afganistán o el mismo Irak, visto que el mejor momento para destruir cohetes es cuando despegan».

Es evidente que diez baterías de interceptores antimisiles no constituyen una amenaza para la seguridad de Rusia, por eso el anuncio de su instalación más parece un sondeo para establecer cuál iba a ser la reacción de Rusia y la de Europa Occidental.

Como siempre, la balcanización europea y la ausencia de una política exterior y de defensa digna de tal nombre, está dificultando la adopción de una postura unánime; de todas formas, a nadie se le escapa que los principales países de la UE han acogido de forma hostil la propuesta de Bush.

En cuanto a Moscú, la reunión de Sevilla sirvió para que Ivanov, pudiera declarar que Rusia no va a permanecer impasible al despliegue, porque «no quiere verse sometido a presión política o militar alguna». Por ello, Rusia «reforzará su sistema de misiles intercontinentales, ya que debemos estar en condiciones de batir cualquier escudo antimisiles».

Si se trataba de un “sondeo”, éste ha sido ampliamente negativo. La declaración indicaba a las claras que Rusia está dispuesta a no tolerar cualquier amenaza contra su seguridad. Los EEUU hicieron, inmediatamente, un amago de dar marcha atrás. Condoleeza Rice calificó de «absurdo» el temor de Moscú al despliegue del escudo antimisiles.

En el curso de la reunión de Ministros de Exteriores de la OTAN, se debatió la instalación de un escudo antimisiles y la hostilidad rusa. En el curso de esta reunión se puso de manifiesto la disparidad de criterios entre los socios europeos de la OTAN. Mientras algunos aliados veían con inquietud el antagonismo despertado en Rusia, otros critican que el escudo de EEUU no ofrezca protección a algunos miembros de la OTAN.

La “solución azerbaijana”

De forma inesperada, el jueves 7 de junio, Putin terminó por desarmar los argumentos norteamericanos, proponiendo la participación de Rusia en el escudo antimisiles en antiguas instalaciones soviéticas, en vez de crear otras nuevas en Europa. Bush y sus asesores se quedaron literalmente boquiabiertos con esta respuesta que no esperaban. El presidente norteamericano apenas pudo declarar otra cosa que consideraba "interesantes" las propuestas de Putin. Y, de cara a Europa, la propuesta era mucho más interesante aún. Apenas cuatro días antes, Putin había amenazado con apuntar de nuevo sus misiles hacia Europa. Ahora, lo que proponía era utilizar las instalaciones de radares ya existentes en Azerbaiyán. De esa manera ya no tendría sentido que EEUU desplegara sus medios en Europa y tampoco sería necesario que Rusia movilizara los suyos a lo largo de las fronteras con el Viejo Continente, explicó Putin.

Existe un acuerdo entre los gobiernos de Rusia y Azerbaiyán para la utilización conjunta de la instalación de radar que mencionaba Putin. Además, el líder ruso ya había consultado al presidente azerbaijano el cual le declaró su intención de cooperar.

Por su parte, el secretario general de la OTAN, Jaap de Hoop Scheffer, no podía ocultar su complacencia por la propuesta rusa: "Espero que lo que estamos viendo sea una señal de que todo el mundo comenzará a hablar con todo el mundo una vez más, sobre este importante tema de la defensa antimisiles (…) Necesitamos enfrentar juntos los desafíos de seguridad del sigo XXI en lugar de resucitar aquellos del pasado", agregó. Lo más significativo es que Hoop Scheffer subrayó que cualquier escudo antimisiles debe proteger a los 26 países de la OTAN…

De hecho, varios países, entre ellos España, quedaban fuera de la “protección” del escudo.

El “escudo” no es nuestro “escudo”

Todos estos datos contribuyen a definir un nuevo cuadro político internacional: de un lado unos EEUU, que no han advertido que ya no son indiscutibles, ni siquiera militarmente. El hecho de que hoy, la resistencia iraquí mantenga en jaque a unas tropas tan tecnificadas como poco combativas, es suficientemente elocuente. Durante la Segunda Guerra de Golfo, solamente el 25% de los misiles “Patriot” conseguían derribar los antiguados Scud iraquíes. Hoy, la situación no ha mejorado: los costosísimos sistemas del escudo antisimiles apenas logran derribar un 30% de los mísiles anticuados y primitivos que se les asignan como objetivo.

Moscú ha logrado reconstruir su poder. Europa está hoy más integrada que ayer. El mundo camina inevitablemente y a despecho de los EEUU hacia un orden multipolar. Las excusas de los EEUU para mantener sus posiciones son cada vez más patéticas: “terrorismo internacional”, y las habituales potencias de medio pelo (Irán, Corea del Norte…).

El proyecto de escudo antimisiles es un proyecto extraeuropeo en su origen y antieuropeo en su fondo, destinado a mantener el peso internacional de los EEUU. La UE debe tener claras sus propias prioridades: tener una política exterior común, asegurar su estabilidad, garantizar el suministro energético y ser una de las “patas” de la estabilidad en Eurasia. Y esto pasa más por el reencuentro histórico con Rusia que con los EEUU.

[recuadros]

¿España? Fuera del escudo

El territorio español quedará fuera del área de cobertura del escudo antimisiles. El jefe de la delegación española ante la OTAN, Jordi Marsal -del PSC-, explicó que los estadounidenses han situado en Italia el límite geográfico occidental del escudo. De esa zona hacia occidente el sistema no tendrá capacidad.

Dado que el sistema está diseñado para afrontar misiles de corto y medio alcance, la administración americana, o bien considera que el único enemigo posible está en el Este o que, estando en el Sur (Países musulmanes de la orilla sur del Mediterráneo), España no merece ser “defendida”.

Este límite, además, excluye de la posible lista de países “amenazadores” a Argelia y Marruecos. Hay que recordar que así como resulta difícil que España tenga un contencioso con la Argelia actual, tanto éste país como Marruecos, sufren la presión islamista, común a todos los países del Sur del Mediterráneo y todo induce a pensar que la estabilidad de estos regímenes está comprometida a corto plazo.

Una vez más, el “caso español” demuestra el sinsentido de mantener viva la estructura de la OTAN en el siglo XXI. Los enemigos de Europa no son los de EEUU, lo rivales de Europa no son los de la administración Bush. A EEUU le interesa más que la OTAN defienda la integridad del Estado de Israel (a quien alcanza la protección del escudo antimisiles), pero mucho menos la de España.

Condoleeza Rice en España

El 1 de junio, la secretaria de Estado estadounidense, Condoleeza Rice, inició una visita a Madrid. La secretaria de Estado había cancelado en tres ocasiones su viaje a España “por motivos de agenda”… Es el contacto diplomático a más alto nivel entre España y EEUU tras la crisis suscitada por la retirada de las tropas españolas de Irak en abril de 2004 y por los frecuentes desacuerdos en relación a Cuba. Este “desencuentro” había empezado en 2003, cuando el entonces líder de la oposición permaneció sentado en el desfile de la Fiesta Nacional al paso de la bandera de EEUU. Rice, apenas permaneció en España ocho horas, reuniéndose con el Rey, con ZP y con Moratinos. Es significativo que en un viaje tan corto, la Rice encontrara tiempo para entrevistarse con Mariano Rajoy.

El viaje no puede ser calificado como un éxito de la diplomacia española: se había producido muy tardíamente, era demasiado breve y quedaban patentes las extraordinarias diferencias entre ambos gobiernos.

Si alguien creía que este viaje iba a suponer una normalización en las relaciones, se equivocaba. El día antes de su desplazamiento, la Secretaría de Estado norteamericano realizó un duro ataque a la política de ZP de acercamiento al régimen castrista (viaje de Moratinos a La Habana en donde decidió no entrevistarse con la disidencia). Todo esto, unido a que España no quedaba incluida en el paraguas protector del escudo antimisiles, indica hasta qué punto la España de ZP es ninguneada por el gobierno norteamericano.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es