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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

El Cabaret del Gato Negro: el lugar donde todo era posible.

El Cabaret del Gato Negro: el lugar donde todo era posible.

Infokrisis.- En un lugar próximo a Place Clichy, al pie de la colina de Montmartre, existió el Cabaret del Gato Negro, en francés, el Chat Noir. Si hubo un símbolo de la belle epoque, este símbolo es ese extraño cabaret que a algunos nos ha fascinado desde siempre y cuyo emplazamiento hemos visitado intuyendo el rastro del que fue centro cultural de su tiempo. Esta es su historia.

El origen del Cabaret

Rodolpe Salís era un modesto limonero de provincias que en 1872 había llegado a París con muchas ilusiones y sin apenas peculio. Pero era un tipo espabilado de esos que solamente la pobreza de las provincias es capaz de dotar de un innato sentido de la supervivencia. Se ganó la vida fabricando imágenes sagradas que eran consumidas por los católicos franceses en un momento en el que su polémica con la República se iba recrudeciendo. Se interesaba también por la cultura de su tiempo y había podido conocer a algunas de las mejores inteligencias de la época.

Un buen día tuvo una idea para huir de la mediocridad: crear un espacio en el que la bebida y la cultura se encontraran. Imaginaba a los sacerdotes de la cultura laica bebiendo y departiendo con Balzac o Víctor Hugo; pensaba en veladas intensas surgida de una imaginación estimulada por la absenta y el láudano.

El nombre del local procedía de un gato negro perdido que Salis encontró mientras trabajaba en acondicionar el lugar. O, al menos, eso difundió.

Los inicios fueron descorazonadores. El proyecto era brillante y único en su tiempo, pero el local que se abrió en noviembre de 1881 distaba mucho de satisfacer las expectativas de su fundador. El vino servido era infame y la decoración interior del local dejaba mucho que desear. Todavía no estaba emplazado en el lugar en el que luego alcanzó la fama, sino en el bulevar Rochechouart, en un pequeño local sin apenas decoración. El único distintivo era un portero suizo que invitaba a entrar a los artistas y poetas, cerrando las puertas a curas y militares. Poco a poco, a medida que los ingresos se multiplicaban, Salis fue mejorando la decoración del lugar, evocando la Francia del siglo XVI y, voluntariamente la época de Rabelais.

La secta de los “hidrópatas”

Uno de los primeros grupos que trasladaron su tertulia al local fue la secta de los “hidrópatas” de Émile Goudeau. La llegada de los hidrópatas animó el lugar y estimularon a la bohemia parisina a acudir allí.

La secta había sido fundada oficialmente el 11 de octubre de 1878 y prefiguró lo esencial del movimiento simbolista. En realidad se trataba de uno de los muchos clubs fundados tras la guerra franco-prusiana de 1870. El de los hidrópatas –literalmente “el agua enferma”- figuró, sin duda, entre los más importantes. El nombre había surgido de una valse llamada Hydropathen de Joseph Gungl. Seguramente Goudeau había querido realzar un juego de palabras con su propio apellido: “Goudeau” = “Goût d’eau”, esto es, “gusto a agua”. Todos eran, sin duda, bebedores empedernidos. La fecha oficial de su fundación fue el 11 de octubre de 1878.

El elemento de unión de los artistas e intelectuales miembros del club era debatir sobre sus especialidades y profesar un rechazo absoluto al agua como bebida en beneficio del alcohol. Fue uno éxito. En su primera reunión se agruparon 75 miembros que llegaron hasta 350. Se admitía solamente a miembros de la bohemia artística, fuera cual fuese su especialidad.

Inicialmente, el club se reunió en un pequeño café de la rive gauche del Barrio Latino y luego, a partir de la apertura del Chat Noir en 1881, en una de sus salas. Eran frecuentes las bromas pesadas y los pequeños disturbios tanto dentro como fuera del local. Si bien algunos miembros moderados se retiraron a causa de las gamberradas, estas prácticas atrajeron a otros muchos más hasta el punto de que en 1879, Goudeau lanzó una revista quincenal, L’Hidropathe, que recogía las intervenciones, escritos y poemas más brillantes que habían producido los miembros del club. Apenas tuvo un año de vida.

Entre los miembros más brillantes del club figuraron Sarah Bernhardt, Léon Bloy, Charles Cros, Alphonse Allais, Thédore de Banville, Guy de Maupassant, Jean Moreas, Germain Nouveau o Maurice Rollinat.

El local de Salis, nunca fue el lugar más adecuado para los honestos pequeño-burgueses parisinos. Esto no impidió que las más grandes inteligencia de la Belle Epoque y personalidades relevantes de otros países acudieran en busca de conocer a la élite intelectual parisina. El futuro rey Eduardo VII estuvo allí, sufriendo alguna que otra burla de la enloquecida bohemia que lo frecuentaba.

Hacia el emplazamiento definitivo

Como hemos dicho, la primera sede del cabaret estuvo en el pequeño local del 84 bulevard Rochecouart. Poco después de trasladarse, en ese mismo emplazamiento abrió otro cabaret que gozaría de fama en la misma época, el Mirlitón, propiedad de Aristide Bruant. El Chat Noir pasó en junio de 1885 al número 12 de la rue Victor Massé en donde estuvo algo más de once años, hasta 1896.

En aquel local bebieron absenta hasta el delirio, Aristide Bruant, Zola, Jean Groudezki, Albert Samain y tros muchos. La revista de los hidrópatas se vendía casi tanto como el alcohol. Salis decidió instalar el primer piano que se vio en un cabaret. Maupassant, Gillette, Lautrec, Bonnard, Steinlen, Lautrec, figuraron entre los primeros clientes. Erik Satié, cuando aún no estaba consagrado como artista, pero ya pertenecía a la Orden de la Rosa Cruz Católica de Josephin Peladan, fue pianista auxiliar, sustituto de Albet Trinchant. Claude Debussy, otro personaje del que se ha dicho –sin mucho fundamento, bien es cierto- que fue “gran maestre” del Priorato de Sión, tocó en varias ocasiones el piano, acompañando el “teatro de las sombras”.

Los negocios iban bien, así que Salis adquirió un local de tres pisos en la rue Laval (hoy rue Victor-Massé). El inmueble, mucho más amplio que el pequeño local de Rochechouart, fue decorado por Henri Rivière y Caran d’Ache. Ambos crearían luego el famoso “teatro de sombras”.

Nuevamente, éxito volvió a acompañar a la empresa y el local se volvió a quedar pequeño. Fue entonces cuando llegó a su enplazamiento definitivo en el número 68 del bulevard Clichy.

Salis, a imitación de los hidrópatas, creó una revista semanal para promocionar el local que apareció entre 1882 y 1895. Si alguien quiere entender lo que fue la Belle Epoque debe necesariamente consultar la colección completa.

Un extraño lugar permeable al esoterismo

El éxito del local hizo que aparecieran sucedáneos de los que el más importante fue, sin duda, La Abadía del Thelema, nombre de un lugar descrito por Rabelais y recuperado luego por el mago y satanista inglés Aleister Crowley, en plena Plaza de Pigale.

Lo cierto es que, desde el origen, hubo mucha ambigüedad en la inspiración del Chat Noir. La misma alusión al nombre del cabaret ha suscitado todo tipo de comentarios, pues no en vano el gato es un símbolo esotérico del que se dice que puede ver las almas de los muertos. Y mucho más si es negro.

El misterioso alquimista que firmó sus libros con el seudónimo de Fulcanelli menciona en uno de ellos –Las Moradas Filosofales- al cabaret y a los hidrópatas. Según Fulcanelli, el cabaret habría sido un importante centro de encuentros esotéricos y Salis, su inspirador era algo más que un inofensivo artesano con ganas de triunfar. Decía Fulcanelli en el capítulo de su libro dedicado a Louis d’Estisac y a la X que forman los bigotes del gato:

“A propósito del gato, mucho de nosotros recordamos el famoso Chat Noir que estuvo tan en boga bajo la tutela de Rodolphe Salis, pero ¿cuántos saben que centro esotérico y político se camuflaba en su interior y qué masonería internacional se ocultaba bajo el símbolo del cabaret artístico?”.

Puede creerse a Fulcanelli que, fuera quien fuese –seguramente el pintor Jean Julián de Champagne- conocía a la perfección los ambientes esotéricos de París. Fulcanelli seguía al criptógrafo Grasset d’Orcet en su teoría sobre la “lengua de los pájaros”, especie de lenguaje simbólico cifrado que habrían utilizado los distintos poetas a partir de la Edad Media, empezando por… Rabelais que tanto interesaba a Salis y a su competidor de La Abadía del Thelema. Por otra parte, es rigurosamente cierto que algunos de los más conspicuos simbolistas, precisamente a causa de su orientación estética, sentían una particular atracción por los símbolos en los que insistía la tradición hermética y el ocultismo europeo del siglo XIX.

Grasset d’Orcet sostenía que algunas revistas satíricas de su tiempo, incluido Le Chat Noir, encubrían una poderosa logia secreta, místico-política, de la que Louis Legrand (Franc-Nohaim) y Caran d’Ache (Emmanuel Poiré) eran sus máximos inspiradores. Nada, por supuesto, ha podido demostrarse, ni la crítica ortodoxa admite estas concomitancias. Lo único rigurosamente cierto es que una parte muy importante de los clientes del cabaret pertenecían a sociedades secretas o estaban interesados en aspectos heréticos y herméticos de la cultura occidental.

En aquellos mismos años, no solamente la Sociedad Teosófica había irrumpido en París sino que incluso otros grupos muchos más serios, vivían su época dorada. Papus y su Escuela Hermética daban cursos de ocultismo y formaron generaciones de esoteristas cuya influencia alcanzó incluso la primera mitad del siglo XX.

Montmartre era calificado en el siglo XIX como Nueva Atenas. Tras la derrota de la Comuna de París en 1870, se produjo un empobrecimiento cultural extraordinario en la vida parisina que solamentese estuvo en condiciones de superar diez años después. En ese tiempo, floreció la cultura laica, neoespiritualista, librepensadora, esotérica, ocultista, hermética y libertaria en un nuevo caldo de cultivo del que el Chat Noir fue solamente un reflejo, sin duda el enclave más importante.

De hecho, algunos de los cuadros de Steinlen e incluso de Toulouse-Lautrec, evidencian una extraña proliferación de símbolos esotéricos, en especial del hipocampo que aparece en la afiche del Chat Noir y es tomado por Fulcanelli como su signatura personal. Por su parte, el escritor Maurice Leblanc y su personaje Arsenio Lupin, vive una serie de aventuras de connotaciones esotéricas, de las que La Condesa de Cagliostro es sin duda, la más inquietante, incluyendo referencias a la Gioconda de Leonardo y a los Pastores de la Arcadia de Poussin. Otros como Raymond Roussel irán por la misma senda y sus producciones figurarán tanto entre los inspiradores del surrealismo como entre los escritos que impulsarán a Fulcanelli a escribir sus obras.

El teatro de las sombras

Sin duda, además de su clientela bohemia, el Teatro de las Sombras fue el elemento que más atractivo tuvo para la clientela del local. Consistía en generar efectos de luces de colores proyectadas sobre una pantalla sobre siluetas recortadas en cartón y en láminas de zinc. La primera vez que se exhibió el espectáculo fue en 1894. En aquella misma época, Fulcanelli definía a la alquimia como “una permutación de formas mediante la luz, el fuego o el Espíritu”.

Las composiciones eran verdaderas piezas teatrales, acompañadas del piano. Fueron elaboradas por cuatro autores, Raymond Roussel, Alfred Jarry, Maurice Leblanc, Gaston Leroux. Se ha dicho que los cuatro elaboraban sus piezas dirigidos por un “maestro de logia” desconocido y se ha insinuado que podía ser Fulcanelli o alguno de los que operaron con este seudónimo colectivo.

El origen de esta forma de expresión artística había sido el juego que Henri Rivière había realizado en 1885, junto con George Auriol y Henri Somm. Los tres intentaron trasladar al Chat Noir los teatros de marionetas infantiles, sólo que con argumentos y temas para adultos. A Rivière se le ocurrió utilizar una pequeña servilleta blanca en el escenario del pequeño teatrito. Somm, por su parte, tuvo la idea de realizar recortes representando siluetas de personajes conocidos que colocados detrás de la servilleta, proyectaban sobre ella su sombra. Habitualmente, los temas de las representaciones eran pequeñas cancioncillas (que otros cantaban o acompañaban piano), pero pronto pasaron a ser obras propiamente simbolistas.

Dos años después, Rivière, dio un paso más y sustituyó este teatro informal por lo que sería internacionalmente conocido como el “teatro de las sombras”. La pantalla pasó a ser un lienzo de 1,12 x 1,40, situada en un bastidor metálico en el exterior del edificio. Caran d’Ache, por su parte, recortó siluetas en cinc asegurándoles una mayor perennidad. Rivière, por su parte, pintor, litógrafo, músico y fotógrafo, podía verlas desde su taller en el 29 del bulevard Clichy.

A lo largo de 11 años que duraron estas representaciones se produjeron en torno a 40 piezas teatrales que constituyeron la mejor publicidad del local.

El éxito del Chat Noir fue extraordinario, no solamente en Francia, donde inmediatamente tuvo competencia, como hemos visto, sino también en España. En Barcelona, concretamente, un grupo de artistas modernistas, conocedores del cabaret francés, decidieron transplantarlo a la ciudad condal. No fue uno, sino cuatro los gatos que inspiraron el local. En efecto, en la calle Montesión (nombre, por lo demás evocador), próximo a la Catedral de Barcelona, se abrió en el año 1897 el cabaret Els Quatre Gats. El nombre se debía a Santiago Rusiñol quien había dicho que el local lo frecuentarían “cuatro gatos”. Como se sabe, Rusiñol era un adicto a las bromas (aparte de a la morfina, por cierto, en un período de su vida), así que habitualmente se toma este comentario por una de sus múltiples ocurrencias. La sonrisa irónica se hiela cuando se sabe que Santiago Rusiñol, pintor radicado durante muchos años en París formó parte y fue iniciado regularmente en la Orden de la Rosa Cruz Católica dirigida por Josephin Peladan y de la que formaban parte muchos de los intelectuales y artistas habituales del Chat Noir, diestros en el noble arte del esoterismo.

(c) Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es

Marruecos: doble victoria islamista

Marruecos: doble victoria islamista

Infokrisis.- Hoy viernes 7 de septiembre los islamistas han obtenido una doble victoria en Marruecos. De un lado el Partido de la Justicia y el Desarrollo ha obtenido unos resultados que lo configurarán como la primera fuerza política del país. De otro, los islamistas radicales, partidarios de la abstención, han logrado que solamente entre el 26 y el 30% del electorado haya acudido a las urnas.

El islamismo moderado

El PJD, por curiosa simetría, tiene el mismo nombre que el partido que detenta el poder en Turquía. Se trata en ambos casos de islamistas moderados. El problema es que el Islam es una bomba de tiempo y la moderación es solamente un momento de equilibrio inestable. También Jhomeini, cuando estaba exiliado en París, se presentaba como moderado y también los fundamentalistas argelinos siempre sostuvieron que eran moderados antes de lanzarse a la lucha armada…

El islamismo tiene una facilidad extrema para deslizarse hacia las posiciones más radicales, sólo y sin ayuda de nadie.

Los dirigentes del PJD no son más que islamistas, más o menos vinculados a el asa Real y al Majzén (grupo de influencias centradas en torno a la “corte”) y que en los últimos cinco años ha sido sistemáticamente “trabajada” por los servicios secretos marroquíes.

En la calle, la mayor parte de la población, incluidos los votantes del PJD, opinan que éste partido está teledirigido por la Casa Real. Es posible que así sea. Desde los tiempos de Hassan II, el poder jugaba con las distintas fuerzas políticas, aliándose con usas, provocando a otras, persiguiendo alternativamente a éstas o a aquéllas, o simplemente, amenazándolas a todas. En aquel período, Hassan II intentó cortar la influencia creciente de los partidos de izquierda, impulsando bajo mano la formación de distintos grupos islamistas que terminaron fusionándose en el PJD.

En 2002, el partido estaba fragmentando entre un ala independiente y otra controlada por la Casa Real. En las elecciones de aquel año, el Majzén les impuso una limitación de candidaturas (tan sólo pudieron presentarse en 40 distritos electorales y ganaron en… 38) y, para colmo, en pleno recuento se produjo un “apagón” en los ordenadores que, una vez restablecida la energía se tradujo en una pérdida de escaños por parte del PJD. Si en las democracias de larga tradición estas cosas suelen suceder (recuérdese el recuento en el Estado de Florida durante las elecciones de 2000 que dieron la primera y discutida victoria a Georges W. Bush), no digamos en formas politicas que de democráticas tienen solo la ranura de la urna.

En esta ocasión, el Majzén ha tenido un mayor control del PJD. De ahí que éste partido haya podido realizar sus convocatorias en un clima de normalidad y presentar candidaturas en todos los distritos electorales.

Hoy, el PJD es la estrella emergente de la política marroquí y, seguramente, a su secretario general, o bien a algún hombre sobre el que no tengan ninguna reserva, le corresponderá formar gobierno.

La abstención domina… y de qué manera

Cuando dos terceras partes –como mínimo- del electorado se declaran en huelga de papeletas caídas, vale la pena preguntarse el por qué ha ocurrido y quién ha instigado este alto porcentaje. Las causas son, fundamentalmente, dos.

De un lado, los islamistas radicales de la ONG “Caridad y Justicia” han hecho una campaña efectiva por la abstención. La organización del jeque Yassin, siempre ha considerado como anteislámico a Mohamed VI al no respetar los principios coránicos en su estricta observancia.

Yassin, a pesar de dirigir una organización caritativa, muy apreciada por los sectores profesionales y populares de Marruecos, es un verdadero poder político en la sombra. En efecto, sus fieles controlan los sindicatos y las organizaciones estudiantiles; la sociedad civil está con ellos y esta organización pesa mucho más que todos los partidos juntos.

Por su parte, el PJD desconfía del C&J, si bien algunas de sus bases hacen causa común y comparten puntos de vista. De hecho, no existe una frontera nítida entre PJD y C&J, organizaciones que comparten territorios comunes. Por tanto –y esto es lo importante- buena parte del voto al PJD es movilizable por C&J.

Pero existe un segundo factor a tener en cuenta: el absoluto desprestigio de la clase política marroquí y la falta de tradiciones democráticas. La democracia difícilmente puede ir acompaña del analfabetismo galopante que todavía domina en el vecino del Sur. Un 42% de la población no sabe leer ni escribir y tiende a desconfiar de los políticos. Marruecos, a decir verdad, todavía no está maduro para la democracia. Buena parte de su estructura sigue siendo tribal y subdesarrollada. Si a esto añadimos la presión de los islamistas, moderados o no, y el extraño sistema político que, a pesar de las elecciones, hace que, finalmente solo el Rey tenga la última palabra a la hora de formar gobierno, el panorama del vecino país se nos presenta como una olla a presión a punto del estallido.

¿Y mañana…?

¿Mañana? Un país en el que un 10% de la población está en el exilio económico (3 millones de inmigrantes: uno en España), que ha duplicado su población en los últimos veinte años y que no logra estabilizar una clase media con arraigo suficiente, es un país con un futuro problemático.

Los islamistas radicales han creado su propia red de mezquitas wahabitas, que escapan al control de la Casa Real. Los islamistas moderados han ganado las elecciones, indudablemente, pero con una abstención de casi el 70%, el resultado en términos reales es bastante limitado.

Mohamed VI ha intuido lo que podía pasar y solamente concibe una vía de salvación: “trabajar” la amistad con EEUU, en detrimento de la influencia francesa en la zona. Para los EEUU, Marruecos es la “fachada atlántica” del mundo árabe y los lazos comerciales, empresariales, económicos y diplomáticos que lo unen a ambos países, aumentan de día en día.

El interlocutor de Europa y con quien nos la tendremos que ver en los próximos 10 años, es con el islamismo. Los EEUU han elegido apuntalar al régimen marroquí, con la misma lucidez con la que invadieron Irak. Mohamed VI, logrará mantenerse como su padre, gracias a la represión, a los servicios secretos y a las fuerzas armadas. Lo que no está claro es cuánto tiempo logrará evitar ser anegado por la riada fundamentalista.

Y no somos muy optimistas al respecto.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Las elecciones se acercan: la demagogia electoralista irrumpe

Las elecciones se acercan: la demagogia electoralista irrumpe

Infokrisis.- El presidente Chávez ha prometido de manera ambigua pisos para quienes ingresen menos de 3.000 euros al mes. La recién estrenada ministra Chacón –digna émula de su predecesora- le ha dado la razón: “ello” es posible. El ministro Solbes sigue trabajándose su úlcera de duodeno. Todo esto indica que las elecciones están cerca.

La última esperanza para captar votos

Si ZP sale reelegido, no será desde luego por su gestión gubernamental que ha sido menos que mediocre, francamente negativa en todos los terrenos en donde no se ha limitado al continuismo: relaciones internacionales, política antiterrorista, política autonómica, política educativa, política de inmigración, política cultural, y así sucesivamente. Si ZP sale reelegido será gracias a las promesas electorales, esto es, a la demagogia. Lo cual, dicho sea de paso, dice muy poco sobre las cualidades críticas y analíticas de nuestro electorado.

Se aproxima la hora en la que a los Autónomos se nos prometerá paro, en que a los ancianos se les asegurarán subidas de pensiones, subsidios a los recién nacidos, reservas a los osos, cuchillos a los matarifes y pisos a la familia…

Resulta un misterio el porqué el electorado no castiga estas muestras de demagogia y oportunismo. Porque, de hecho, si ahora se puede subir las pensiones, ¿por qué no se ha hecho antes? Si hoy es posible pagar el paro a los Autónomos ¿a qué se debe el que hasta hoy se les haya sangrado sin recibir, prácticamente, nada a cambio?

Este país tiene la buena fortuna de que cada cuatro años hay elecciones. Los “avances sociales” se realizan sólo en los seis meses anteriores de acudir a las urnas. Pasada la convocatoria, regresa el erial de la justicia social, tres años y seis meses; casi como una condena.

En esta ocasión no va a ser diferente. Entramos en la recta final de esta legislatura triste, gris, repleta de exámenes parciales en las que el gobierno y todos sus ministros, casi sin excepción, han obtenido notas mediocres, tirando a bajas, siempre más próxima al cero absoluto que al aprobadillo raspado. Los próximos seis meses vamos a vivir una dinámica infernal en la que el electorado va a ir como una pelota, de un partido a otro, a ver quién da más.

Nadie pedirá responsabilidades –en democracia, nunca se piden- sobre las promesas incumplidas. Tierno Galván, cínico como él solo y endiosado a causa de su pretendida superioridad moral, se permitió el lujo de decir que las promesas electorales están para eso, para incumplirlas. Nadie le apedreó; más bien se le subió a los altares.

En los últimos 20 años, después de su muerte, hemos visto como la frase del “viejo profesor” era tomada, por los unos y por los otros, como primer mandamiento de las tablas de la ley del político, so pena de no salir elegido para la poltrona.

La cuestión de la vivienda: lacerante y enfurecedora

Se está jugando con las aspiraciones y con los problemas de un pueblo. Se está jugando con su derecho a la vivienda, reduciéndolo a unas pocas consignas electorales mal definidas y tras las cuales no existe plan alguno.

Carmen Chacón sólo parece brillante cuando alguien se la toma en serio. De lo contrario es una chica irrelevante y pretenciosa con menos ideas que la Pantoja en cuestiones de física cuántica. Parachutada en un ministerio sin competencias, está allí por su doble condición de catalana con apellidos acharnegados y ministra de cuota. Ni tiene idea de vivienda, ni tendría por qué tenerla: hacía falta una mujer que atrajera algunos votos al exangüe Partido Socialista de Catalunya (el PSOE gana cuando los socialistas catalanes y andaluces arrasan en las generales) y poco más. Tomársela en serio, para bien o para mal, es lo más erróneo que podríamos hacer.

Por lo demás, puñetera la falta que hace un ministerio de la vivienda. Véase sino. La Agencia de Alquileres, creada por la anterior ministra, logró alquilar 35 pisos en toda la provincia de Córdoba, a lo largo de 2006… En otras provincias no ha ido mejor. Apenas 2.000 contratos tramitados en dos años de existencia, menos, sin duda, que cualquier inmobiliaria de barriada. Si a eso no se le llama fracaso, que resucite Jesús Gil, que de pisos sabía mucho, y juzgue.

En los pocos meses que la Chacón lleva en el ministerio, no ha acertado ni una. Es lo que tienen las ministras de cuota, que no son más inútiles porque no se entrenan. Dijo que el España no había problema por la subida de las hipotecas, que sólo afectaba a una minoría… ¿minoría? ¿qué es para ella una minoría? ¿20 millones de españoles, es decir, algo menos de la mitad? En ese caso tenia razón, porque las familias asfixiadas por el aumento de las hipotecas se eleva, como poco a 11 millones de personas. Una “exigua” minoría, evidentemente.

A las pocas horas, declaró que en España los tipos de interés habían tocado techo. Subieron un cuarto de punto, setenta y dos horas después.

Ahora, la Chacón sale en apoyo del gracejo andaluz representado por Chávez. ¿Pisos para todos los que tienen ingresos menos de 3.000 euros? “Claro que es viable…”, dijo. ¿Y que sabrá, la criatura?

Eso es lo terrible: que un tema tan importante como la vivienda está sometido a todo tipo de juicios y declaraciones frívolas, en manos de demagogos de poca monta, del género de “… quillo, vótame que regalo pisos a cuatro euros”. No en vano en la última campaña electoral, alguna federación del PSOE llegó a sortear automóviles entre los asistentes a sus mítines.

Todo esto es una burla cruel a los españoles con pocos medios económicos que dependen de un salario para sobrevivir. Una burla que descalifica moral y éticamente a quien basa su campaña electoral en fantochadas como ésta, suscitando falsas esperanzas en los electores más ingenuos.

Pero ¿qué hay de nuevo en la promesa de Chávez?

De hecho no hay gran cosa nueva. Hace unos años, la Junta de Andalucía aseguró que lazaba un plan para la renovación informática de las empresas. Cuando en los primeros días, algunos empresarios acudieron para solicitar información, se les dijo que el presupuesto ya se había agotado. Y no pasó nada. Cualquier promoción publicitaria compromete al anunciante a servir el pedido, so pena de sanción, pero la clase política es libre de prometer primero y luego excusarse con la misma facilidad que lanzó el señuelo.

Los socialistas están habituados al noble arte de la improvisación. A falta de planificación, a falta de políticas a medio plazo, cuando los pulsómetros electorales lo indican, lanzan la primera propuesta que les sale de la neurona. Luego, le toca al sufrido Solbes averiguar sí es posible o no llevarla a la práctica, que es como trabajarse su propia úlcera de duodeno.

Así surgió la promesa de 2.500 euros por recién nacido “con papeles” y esta historieta de los pisos para todos. Ahora había que salir de agosto con ventaja y Chávez lo intentó a ver si el voto joven, cada vez más ausente de las convocatorias electorales, se fijaba en su sigla.

Por supuesto, Chávez ni siquiera midió la repercusión que podía tener su propuesta en el electorado, especialmente cuando no vota. No advirtió que quienes estaban hoy estudiando comprar un piso, van a retrasar la decisión a la vista de que la promesa se concreta. Tampoco advirtió que los bancos le iban a estar pero que muy “agradecido” por haberles restado volumen de negocio. Y no digamos las inmobiliarias que se deben estar acordando con énfasis de los muertos de su señoría.

Y, además, es una promesa imposible de concretar. Harían falta millones de pisos. Ni Andalucía tiene dinero más que para pagar las operaciones de cambio de sexo de cuatro travelos, ni en el Estado hay voluntad de restar a las constructoras, a los especuladores y a las inmobiliarias, semejante tajada.

Así que detrás de la promesa de Chávez no hay absolutamente más que demagogia electoral. Detrás de la confirmación de la Chacón ya sabíamos que no había nada, por no haber, casi ni hay ministerio.

¿Responsabilidades políticas o responsabilidades históricas?

La economía norteamericana se ha vito sacudida en agosto por la crisis de las hipotecas de alto riesgo. Desde las esferas gubernamentales se asegura que aquí en España no va a ocurrir lo mismo. Pero si va a ocurrir. De lo que se trata hoy es de evitar que cunda el pánico antes de tiempo, es decir, antes del 9 de marzo, fecha en la que seguramente se celebrarán las elecciones. Luego, que vengan el diluvio y los sondeos negativos.

El 25% de las hipotecas firmadas el año pasado lo fueron con inmigrantes, gente sin experiencia en consumo, sin control en los gastos y sin estabilidad en el empleo. Lo de las hipotecas norteamericanas va a ser poco comparado con lo que se avecina aquí en uno o dos años. De ahí al estallido de la burbuja inmobiliaria no hay más que un paso y que ese paso va a entrañar la pérdida de un 30% en el valor de la vivienda va a darse con la misma inexorabilidad con la que tras el día viene la noche.

Hoy se trata de tranquilizar, mañana de ser reelegido, pasado de culpar a otros de la crisis. Afortunadamente para toda esta patulea, en España nadie pide responsabilidades históricas, y en cuanto a las responsabilidades políticas se reducen a “si te quemas, que te zurzan y que te quiten lo bailado”. Habitualmente, el político que ha retornado a la vida civil es que ya se ha lucrado suficiente y, por tanto, las presuntas responsabilidades políticas se la traen al fresco.  Total, nunca va a volver a la política.

Responsabilidades históricas no existen. Nadie le ha pedido al pobre Suárez, ni siquiera en su demencia senil, responsabilidades por los muchos muertos de la transición. Nadie le ha pedido responsabilidades a Felipe González por los casos de corrupción que asolaron su reinado, ni por la desertización industrial de algunas regiones que empezó entonces, ni por la liquidación de sectores productivos enteros, ni mucho menos a José María Aznar por el destrozo causado con su alineamiento con EEUU en la cuestión irakí. ¿Responsabilidades históricas? No existen.

Sin embargo, la política se convierte en “gran política” cuando construye la historia, no cuando va a remolque de la misma. Hoy la política es el arte de quienes viven de la política y de sus amiguetes. Algo completamente banal.

Los Chávez, las Chacón, los ZP, las Patín, son insectos cuya única posibilidad de aproximarse a la Historia es como motas de polvo que recubren los libros en los que se escribe la crónica de las acciones de los hombres.

Su demagogia es su impotencia.

© Ernesto Milá – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

 

 

 

 

La erosión de la derecha en la marcha hacia el centro

La erosión de la derecha en la marcha hacia el centro

Infokrisis.- Será difícil olvidar a lo que el centro-derecha ha dedicado estos meses veraniegos. Justo cuando el conflicto con Argelia sitúa la política exterior de ZP en el cero absoluto y cuando al gobierno no le queda más alternativa que echar mano de la demagogia preelectoral, la derecha se muestra más descompuesta que nunca. Falta saber si conseguirá coronar la marcha hacia el centro que debería de darle la victoria electoral.

Gracias a la prensa del corazón sabemos que ”Ambiciones” es el evocador nombre que Jesulín de Ubrique ha puesto a su finca con singular acierto. De la saga de Jesulín han surgido las Belén Esteban, diabética acelerada, su actual esposa y encausada por fraude a la seguridad social, el padre amacarronado, la madre sufridora y las amantes del padre que bastante tienen con lo que tienen, amén de la hermana, que tratará de despuntar como modelo incluso cuando cumpla la edad de jubilación. Lo más parecido a los personajes de “Dallas” aquella serie que hizo fortuna en los primeros años ochenta, en versión fetén. A fuerza de ver la tele este país se ha convertido en un folletín que alcanza a todos los sectores sociales.

Si “Ambiciones”, según el registro de la propiedad, pertenece a los Ubrique, hay ambiciones en todos los sectores de la sociedad y en especial en la política. Faltaría más que el político no estuviera en el palmito para intentar satisfacer sus ambiciones. Decepcionados estaríamos todos en este país, si nos enterásemos de un político que desdice las virtudes de su casta, sirviendo al pueblo, en lugar de buscarse un apaño para toda la vida.

Corrimientos a la derecha, corrimientos a la izquierda

Y es precisamente para satisfacer sus ambiciones que la clase política ha protagonizado estos meses algunos movimientos.

Los corrimientos a la izquierda han sido menores que a la derecha, pues no en vano quien detenta el poder aspira a seguir haciéndolo por muchos años y para elo hace falta tranquilidad. Tan sólo Rosa Díaz ha cambiado la sigla acentuando el carácter de PSOE(Auténtico) con el que se están identificando desde el encallado grupo de “Ciutadans” en Catalunya, hasta el “Basta ya” de Savater. Una especie de PSOE jacobino y “honesto” frente al PSOE del desmadre, la corrupción y el viva la virgen zapateriana.

Pero a la derecha los movimientos sísmicos han sido mayores. No solamente Gallardín, alcalde de Madrid, he hijo del finado Gallardón, ha revalidado sus aspiraciones a la presidencia, sino que Fraga, amigo de Gallardón y, por tanto, requeteamigo de Gallardín, ha reforzado las aspiraciones de éste.

Nadie se acuerda de Fraga ni en su Galicia natal. Hubo un tiempo en que era “dinosaurio”, ahora está más próximo a la categoría simplemente de fósil. Nunca hubo afinidad entre Fraga y Rajoy, a pesar de compartir la mutua raíz gallega. Rajoy era poco sumiso a los deseos de Fraga y el otrora “rostro amable” del franquismo tan sólo sabía apreciar a los que comían de su mano. Que se le pregunten a Verstrynge el día en que cesó de dorarle la píldora. Aznar, que sabía como las gastaba Fraga, jamás se enfrentó a él, ni osó plantearle la mínima crítica. El error de Rajoy ha sido no actuar como consejero aúlico de Fraga, ni ayer ni hoy. El fósil se lo ha pagado a base de pedradas ratificando la legitimidad de las ambiciones del hijo de su amigo.

El misterio Rato

Lo duro para Fraga es reconocer que ni ayer controlaba la calle ni hoy controla el partido que fundó. Fraga era un hombre de centro-derecha, a pesar de que su pasado le situara a la derecha sin más. El problema que ya identificó Verstrynge hace veinte años es que para gobernar en este país y con la constitución que tenemos es preciso ocupar el espacio de centro. Sólo así se puede obtener mayorías absolutas y comodidad en el ejercicio del poder. Fraga no era creíble en su aspiración centrista, como tampoco lo es Rajoy, aunque por otros motivos.

Rajoy carece de pasado franquista, pero su lealtad hacia Aznar ha pesado sobre él como un lastre insuperable. No es que Aznar fuera un hombre de derecha-derecha, sino que su malhadada amistad con Bush selló el fin de su carrera política y todo lo que se sitúa a su sombra no hace más que salir infectado del virus proamericano y belicista que adornó (y adorna) al ex presidente.

Para colmo, durante tres largos años Rajoy solamente ha insistido sólo en dos temas: la desvertebración de España y la estupidez del proceso de paz… poco más. Claro que domina otros temas, pero ninguno de ellos ha alcanzado el nivel de atención prestada por él y por el resto de dirigentes de su partido, a estos dos. Y eso situaba a Rajoy a la derecha, pero dejaba descubierto al centro hasta el punto de que un excéntrico Zapatero podía presentarse como adalid de la moderación, aun cuando si bien sus modales son tan moderados que casi podrían encajar en lo amariconado y todo, en sus orientaciones suele compartir con más telegenia el espacio al que aspira el pobre Llamazares: la izquierda del tópico progre, la pancarta y el panfleto.

Si el PP decide presentar un cartel electoral con Rajoy como primer espada y luego todos los demás a distancia, las elecciones están perdidas para ellos y tenemos Zapatero para otra legislatura. La fórmula para la victoria del PP la dará su capacidad o no para “centrarse” y esta fórmula pasa por integrar a uno de estos dos nombres o a los dos: Rato y/o Gallardín. Una candidatura presidida por un Rajoy flanqueado por Esperanza Aguirre, Acebes y Zaplana es una candidatura que, sin duda obtendrá un buen resultado pero que no atraerá a la mayoría del voto centrista.

¿Se zambullirá Rato en la aventura? No está claro. Lo que sí está claro es que si Rajoy sitúa a Gallardón como su segundo de abordo electoral, se van a oír ruido de sables en calle Génova y las puñaladas traperas abundarán tanto como en la España de Luis Candelas y de la Carmen de Merimé.

El drama de la derecha, es el drama de la izquierda

El problema central de la política española es que la derecha y la izquierda se parecen demasiado porque se disputan el mismo espacio político. Son como dos gotas de agua; solamente la inclinación de los rayos del sol saca de ellos distintos reflejos en determinados períodos.

ZP subió con unos cuantos tópicos en la cabeza y sin ningún programa que aplicar. Solbes era el encargado de la caja y las rentas daban para bastante. Ahora la caja ya no está para muchos trotes. Tal como se preveía desde enero, las cifras económicas empiezan a torcerse. El Estatuto Catalán, el proceso de paz, la Alianza de Civilizaciones y un par de tonterías más sirvieron en la primera parte de la legislatura para demostrar la pasta de la que estaba hecha ZP: un aficionado a la política que apenas dominaba las cuatro reglas; para gobernar estaba Solbes a la vista que el gobierno de la cuota no daba mucho de sí.

En la segunda parte de la legislatura, es decir en los últimos 6 meses, ZP va a intentar hacer olvidar todos los grandes errores de los 44 meses anteriores. Lo conseguirá solamente a base de promesas pre-electorales. Ya vimos la del subsidio de 2500 euros, ahora desde Andalucía se habla de una ley de alquileres, la subida de pensiones ya se ha hecho pública ¿qué será lo próximo? ¿panen et circenses?

Frente a esto, la oposición solamente puede alegar centrismo y para eso hacen falta rostros creíbles: Gallardón hijo y Rato espíritu santo. ¿Lo lograrán? Parece altamente improbable. Si es así, su lucha está perdida. No seremos nosotros quienes les lloraremos, si bien nos tocará llorar porque cuatro años más con ZP en el machito son demasiados para éste país y para su sociedad.

Por lo demás, ZP ya ha jugado su carta centrista reenganchando a Bono, el centro-izquierda quintaesenciado. Aunque las encuestas pre electorales registren un empate técnico, lo cierto es que en la conquista del centro el PSOE va un pelín por delante.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Más allá del límite de la sociedad del espectáculo y de la telebasura

Más allá del límite de la sociedad del espectáculo y de la telebasura

Infokrisis.- Aramis Fuster se ha intentado suicidar, Bárbara Rey ha tenido trifulca con la Patiño, cada vez son más los famosos que han ligado con tal o cual streaper, en casa de Jesulín se masca la tragedia, el hijo de la Pantoja solamente puede tirar de tarjeta 20 euros al día… tales son algunas de las noticias que incesantemente se han repetido a lo largo de la semana con singular insistencia. ¿Qué está ocurriendo? Algo muy simple: que hemos franqueado la frontera de la sociedad del espectáculo y nos adentramos en un terreno mucho más ingrato e inviable, el de la sociedad del montaje.

Aramís, juguete roto, famosilla caída en el olvido

Conocí a Aramís Fuster un Día del Libro -yo presentaba, mira por donde, una guía del catarismo- cuando ella estaba en la cúspide de su increíble fama. Se decía vidente, simplemente, porque una empresa había comprado su imagen para una de sus muchas líneas de videncia 906. Tenía gracia, Aramís, como otras muchas videntes que he conocido, era incapaz de profetizar si un día oscuro y nublado, desapacible y húmedo, iba a traer o no lluvia, aun cuando contara con el apoyo del parte meteorológico. En un momento en el que ciegos guían a ciegos, cegatrones absolutos proclaman a quien quiera oírlo su poder de videncia. Dudo mucho que el libro que llevaba la firma de Aramís, fuera escrito por ella; lo más probable es que un “negro” lo hubiera improvisado al peso y que ella se limitara a poner el nombre y la cara. Era una práctica habitual de aquella editorial que, no hacía mucho, me había preguntado si conocía a alguna bruja que estuviera físicamente bien; la conocía y se la presenté; firmó tres olvidables libros de “magia doméstica” que ni siquiera había escrito. A nadie le puede extrañar que en estos momentos, haya inflación de videntes que no ven, sanadores que no sanan, reyes que no reinan y gobernantes que no gobiernan.

Aramís iba de diva. Había entendido que “ser bruja” o ir de vidente no dependían de los conocimientos reales que tuviera sobre brujería o sobre videncia, sino del aplomo y el morro que se tuviera. Y ella lo tenía. Así que nos castigó con rituales para casi todo, que ella misma improvisaba sobre la marcha y sin ninguna referencia antropológica.

La buena mujer estaba dotada solamente con aquellas luces que acompañan a las chicas traviesas que han vivido mucho y que saben que la credulidad de las gentes, como aquellas hetairas que, inevitablemente dicen a sus clientes que están enamonadas de ellos y que nunca han conocido a alguien que se lo haya hecho tan biem. Pero, Aramís, dotada de esta sabiduría, lo ignoraba casi todo del mundo del espectáculo televisivo. Ignoraba, por ejemplo, que los famosos de medio pelo –y ella lo era- son efímeros en el tiempo. El ocio televisivo está levantado sobre pirámides de cadáveres que tuvieron sus quince minutos de fama macluhaniana y ahora residen en los muchos túmulos del panteón del olvido.

Aramís se había negado a ser lo que la mayoría de vidente suelen ser: una foto que acompaña a un anuncio de 906. Los hay a cientos. Aramís es derrochona, su concepción de la vida se reducía "vivir es gastar y gastar es padecer para derrochar". Para derrochar hace falta que, a fin de mes, los ingresos hayan sido superiores a los gastos. Y Aramís estaba dispuesta a sufrir para disponer de esa seguridad que da una cuenta corriente de seis cifras.

Las tres fases de la fama

Un buen día, Aramís comprobó que los medios le hacían cada vez menos caso y ni siquiera tenían interés en reproducir su cuerpo exuberante, ni en oír sus improvisados conjuros de bartillo. Lo poco de ella que quedaba sin consumirse, se quemó finalmente en un reality televisivo (el Hotel Glamour o algo similar). Desde entonces salió poco por los medios, así que tuvo que esforzarse en intentar llamar la atención. Cuando eso ocurre es que el famoso de medio pelo ha entrado en plena decadencia y se parece más a un juguete roto que a un ser de carne y hueso.

El famoso se ha hecho dependiente de su fama sin considerar que esta es, necesariamente, efímera. Atraviesa distintas fases:

- en la primera fase, cuando empieza a disminuir la frecuencia de sus apariciones televisivas, todavía no nota la realidad: se está desconectando de la fama… pero no lo advierte aún: su cuenta corriente todavía dispone de efectivo y se puede permitir un tren de vida endiablado inaccesible al común de los mortales. Por lo demás, la inmediatez de sus apariciones televisivas, hace que todavía su rostro y su presencia sean comentadas en la calle; la gente se vuelve a su paso, muchos los saludan, se dirigen a ellos, les piden autógrafos y los señalan con el dedo a sus hijos… Es el “efecto resaca”: donde ha habido mucha fama, siempre queda algo.

- pero en la segunda fase, bruscamente, éste “efecto resaca” se disipa. Dado que los espectáculos televisivos precisan incesantemente de nuevos rostros, el famoso caído es sustituido inmediatamente por otras decenas de rostros que siguen los mismos peldaños y alcanzan la misma fama que ha seguido él. Así pues, bruscamente, el famoso entiende que está dejando de ser famoso: ya no le miran tanto, ya no le solicitan en absoluto para otros programas, ya no le saludan por la calle. Sólo entonces adquiere conciencia del problema al que se enfrenta: la supervivencia. Empieza a saber que la fama es un droga: cuando se tiene se disfruta, cuando se carece de ella se percibe como privación. Y esto nos lleva a la tercera fase.

- en esta nueva fase, el famoso en vías de ser olvidado completamente adopta dos actitudes diferentes: o bien reacciona accediendo a participar en montajes (habitualmente organizados por los propios periodistas que luego los entrevistas en los shows televisivos), o bien busca por sí mismo excusas para ser llamado por los programas del corazón. Las fórmulas siempre son las mismas: “soy lesbiana (o gay)”, “me he divorciado”, “soy víctima de malos tratos”, “estoy embarazada”, “me he liado con fulanito o menganita (otro famoso de medio pelo con el que se pacta un joint-venture)” y así sucesivamente.

Este ciclo se repite con más frecuencia que la que se cree. En realidad, los espectadores estamos tan habituados a los shows televisivos que apenas reparamos en este proceso que, muy frecuentemente tiene consecuencias desastrosas para sus protagonistas.

La autodestrucción televisiva

Pepe Carroll era un “mago”, no en el sentido de Aramís, sino que realizaba juegos de magia y prestidigitación. No era malo, aunque muchos otros estaban a su mismo nivel. Dotado de un buen físico, pasó a presentar un olvidado programa de TV a mediados de los noventa que no resistió más allá de una temporada en antena. Luego, nadie volvió a contratar a Pepe Carroll. Fue así como llegó al tercer estadio de la fama: el olvido. Y no pudo soportarlo, se deprimió primero y murió de pura tristeza después.

Pepe Carroll no es un caso único. Varios “grandes hermanos” han pasado por ciclos similares y con una frecuencia inusual se han visto tratados a causa de depresiones de todo tipo. Algunos han intentado el suicidio y otros han muerto víctimas de accidentes de todo tipo. Muy pocos de ellos tienen estabilidad personal, profesional y emocional. Es la maldición de la efímera fama.

Otros personajes como “Tamara” (luego “Ámbar”, luego “Yurena” y vaya usted a saber como gusta llamarse ahora) han intentado suicidarse tras tolerar cada vez menos el ser permanentemente observados como “freaks”, considerados como tales y remunerados en función de dicho rol.

El suicidio casi televisado de Aramís

Y llegamos a Aramís Fuster, caída en el olvido, culona, tetona y celulítica, cuyos ojos pintarrajeados yo no excitan precisamente pasiones, ni llamadas televisivas. Un juguete de la fama, hecho pedazos. Y no se resignaba. Así que, a principios de año acusó a su compañero ocasional de malos tratos; en la España de ZP, cualquier mujer que declare ser objeto de malos ratos pasa a ser objeto de veneración, a pesar de que la acusación sea falsa. De hecho, se calcula que un tercio de las denuncias por malos tratos son falsas y se presentan con la intención de mejorar la posición de un cónyuge en los casos de divorcio. Ni una sola de estas denuncias falsas merece ser perseguida de oficio por el fiscal. Aramís, mujer de mundo, lo sabía perfectamente, por eso se presentó como mujer aterrorizada por un maltratador impenitente y cruel, cubanito por más señas. El problema era que Aramís es mala actriz, ni siquiera enarboló un mal parte forense que avalara la declaración, ni siquiera una denuncia presentada en el juzgado de guardia… Era evidente que se trataba de un montaje destinado a “hacer caja” recorriendo luego los platós televisivos.

Aramís olvidaba que los mejores montajes, los únicos que la prensa del colorín tolera, son los montados por esa misma prensa. De lo contrario, los “profesionales” del corazón son los primeros en denunciarlos… al no haber cobrado el peaje en forma de comisión.

Fallido el intento de reciclado en el circuito del famoseo vía la violencia doméstica, Aramís decidió subir un peldaño más la intensidad de su montaje. Anunció a “El Tomate” que iba a suicidarse ella y su madre. Ambas fueron recogidas acto seguido por los servicios de urgencia, ella con una dosis de insulina tragada y su madre con cuatro de propina. A Aramís no le pasó gran cosa y unas horas después ya estaba en condiciones de explicar a los medios que quisieran oírle, en qué había consistido el problema. Luego, preveía, pasar por los platós y “hacer caja”.

Pero este increíble montaje no pasó el control de calidad de los periodistas especializados en el arte del montajismo.

Donde Bárbara Rey muerde la carótida más famosa de España

Siendo el caso de Aramís el plato fuerte servido por el colorín en la tercera semana de julio, no era el más importante. El centro de atención a lo largo de toda la semana fue el rifirrafe que tuvo lugar la semana anterior entre Bárbara Rey (de profesión "exclusivas") y la Patiño (insignificante periodista cuya carótida a punto de estallar, merecería un estudio clínico exclusivo).

Se dijeron de todo. La Patiño insinuó, lo que ya es del dominio público, que la otra había sido una especie de concubina de altos vuelos y ésta respondió lanzando invectivas contra la chica de la carótida. En realidad, algo intrascendente. Los labios recauchutados de Bárbara Rey son suficientemente elocuentes de que el tiempo no pasa en vano y de que la que un día fue una de las vedettes de la transición, hoy es un cascajo sostenido a latigazos de botox y remiendos quirúrgicos que, por algún motivo, no han logrado mejorar ni su educación, ni sus modales. Y en cuanto al énfasis que la Patiño pone en estos temas, como si se estuviera tratando de cuestiones de gran calado, cuando apenas son espectáculo de la más baja ralea, es elocuente de la vacuidad en la que ha caído el medio televisivo.

Estamos asistiendo en los últimos meses a un episodio de reciente aparición que podemos calificar como “la revuelta del invitado”. Hace ya tres semanas Jiménez Arnau, harto del rol inquisitorial de Ángela Portero (hermano del propietario de la Agencia Corpas, principal hacedora de montajes, constructora y deconstructora de famosos), le vino a espetar que si contaba todo lo que sabía de ella y de su hermano, las columnas de la agencia se tambalearían. Hace unos meses Coto Matamoros insinuó lo mismo de la familia que regenta Corpas. Hace 10 días, fue Bárbara Rey la que amenazó a la Patiño con contar sus intimidades.  En el fondo, todo esto no es más que un rizar el rizo: el invitado a la carnicería se revuelve en la pira del sacrificio y aspira a cambiar las tornas, su ejecutor pasará a ser víctima; ambas carnes machacadas y sanguinolentas se mezclarán inextricablemente en el curso del espectáculo ritual del colorín semanal.

¿Es deliberado todo esta miseria televisiva?

En los dos últimos años, todas las televisiones están perdiendo audiencia. Los jóvenes cada vez ven menos televisión (los videojuegos y el material a medida bajado de Internet son sus principales distracciones) y, en cuanto a los adultos, prefieren contratar canales privados (libres de publicidad –lo que no es poco– y en donde se puede configurar una programación que satisfaga más los gustos personales): pagar a Polanco-que-está en los cielos, antes que sufrir.

Contra más saturado está un canal televisivo de talk-shows, realitys-shows o, simplemente, de “corazón”, menos calidad cultural tiene su audiencia. Cualquier forma de sensibilidad cultural está reñida con todo este tipo de programas. Por otra parte, a pesar de que las cadenas de TV obtengan abundantes beneficios por publicidad, lo cierto es que un canal cultural o temático es mucho más rentable que un canal generalista. Canal Plus lo entendió hace más de diez años. Así pues, de lo que se trata, en realidad, es de desplazar audiencia desde los canales generalistas que hasta ahora han tenido la primacía, hacia los canales de pago. ¿Cómo? Simplemente, aumentando los niveles de telebasura. No es que cada vez se vea más telebasura, es que cada vez más la telebasura está siendo vista por un público menos exigente, mientras que el público con más inquietudes se refugia en los canales de pago.

Resulta difícil decir si esta migración es debida a la escasa sensibilidad cultural de los programadores de televisión, o bien si el rebajar los listones de las televisiones generalistas es un método para desviar público a los canales de pago. Sea como fuere, el orden de los factores no altera el producto.

Lo realmente importante es que nos encontramos en un momento de cambio acelerado, casi insensato, de los contenidos televisivos que está llegando a las últimas consecuencias de la vía emprendida en el primer tercio de los años 90, con la irrupción de los Pepe Navarro y demás secuelas, con la primera edición del Gran Hermano (2000) y con la generalización de los talk-shows televisivos (a partir de la experiencia de Tómbola y de El Diario de Patricia en el 2001-2). Cada vez estamos yendo más lejos en esa tendencia. Y no hay límite. No es que el público cada vez pida “más”, es que si no se le dan contenidos más “fuertes”, se corre el riesgo de que los niveles menos exigentes de espectadores migre a otras cadenas.

Por eso es importante que Aramís Fuster protagonizara un intento de suicidio casi en directo, de la misma forma que la muerte de Carmina Ordóñez fue el último acto de servicio de una vida puesta al servicio de las exclusivas y de la fama. ¿Cuándo veremos a un famoso agredir a otro con un derechazo en la mandíbula? ¿Cuándo una pelea de famosos contra periodistas del cuore? ¿cuándo veremos el suicidio en directo de uno de estos pobres diablos? Es cuestión de tiempo, pero, a la postre es el límite lógico al que tendemos y al que inexorablemente llegaremos.

Espero, francamente, que ni usted ni yo veamos tales disparates. ¿Quiere contenidos a medida? Bájelos de Internet, cómprese un disco duro exterior que pueda conectar por el puerto USB tanto de su ordenador como del DVD y no pierda el tiempo. De lo contrario, si Aramís si suicida o si la carótida de la Patiño peta, usted tendrá que considera que tiene una parte de responsabilidad en el disparate. Y seguramente la tendrá.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

El Jueves secuestrado… la monarquía cuestionada

El Jueves secuestrado… la monarquía cuestionada

Infokrisis.- A primera vista, da la sensación de que el secuestro de la revista “El Jueves”, ordenada por la fiscalía general del Estado, no quedará en una simple anécdota. Dado que la fiscalía general del Estado es el perro de presa del gobierno, cabe pensar que el secuestro de la publicación se ha hecho con la aquiescencia de éste, si no bajo su impulso. La cuestión es analizar el hecho en sí y prever las consecuencias.

1. ¿Qué es El Jueves?

Un residuo arqueológico de la transición que un tiempo hizo gracia y, a fuerza de repetirse a sí mismo, se ha convertido en una patética muestra del sentido del humor vigente hace treinta años. Y esto por varios motivos:

1) Algunas de las caricaturas (todo lo elaborado por “el profesor Cojonciano”) es el tipo de humor propio de la transición (30 años de antigüedad, vaya), con sus chatis de tetamen reventón y los varones tripudos y barrigones a la búsqueda de ricahembra.

2) Otras caricaturas tienen el aroma inequívoco del anarkismo de los 70, que ya no había soportado las transformaciones de los 80. Ahí tenemos el “PGB”, Partido de la Gente de Bar, donde lo libertario, la exaltación del colgao y del marginal, del alcoholismo y el alternativismo, forman un todo que, ya en su momento, tenía más desgracia que gracia y que hoy es el arquetipo del fracasado marginal inintegrable en cualquier noción de normalidad.

3) Caricaturas “antifascistas”, como “Martínez el Facha”, no han variado ni un ápice en los últimos 30 años. En aquella época, Blas Piñar y sus muchachos podían parecer las encarnaciones de aquellos personajes, pero hoy, cuando la ultra no es más que el trípode Ynestrillas-Canduela-Andrino en su triángulo más impresentable y López-Dieguez y el triángulo divino en su costado más presentable, “Martínez el Facha” es otra muestra antropológica y lítica de lo que fue la transición.

4) En cuanto a las caricaturas en las que se presenta al Dios del triángulo y las barbas, que insistentemente viene repitiéndose en los últimos 30 años, cabe decir que ayer podía hacer gracia a librepensadores, ateos y resabiados de la enseñanza religiosa, pero hoy es una muestra de cobardía, dado que las referencias al dios cristiano, contrastan con la absoluta ausencia de referencias al fenómeno religioso más ridículo de la modernidad: el radicalismo islamista. Cuando ya no hay Guerrilleros de Cristo Rey que amenacen con un capón, es fácil ironizar sobre el Dios católico, especialmente si plasmar simplemente la imagen de Alá puede hacerte acreedor del degüello ritual.

5) Otras caricaturas –“Mamen”, por ejemplo- que han cumplido los 25 años, muestran estilos de vida y problemas de otro tiempo. “Mamen” no ha envejecido físicamente en un cuarto de siglo y su estilo de vida sigue igual que entonces; lamentablemente para su dibujante, ese estilo de vida remite a otro tiempo y evidencia la situación personal de la autora y su incapacidad para engarzar una vida estable junto a una persona de otro sexo.

6) “El Jueves” ha practicado algo de crítica política, siempre desde posiciones “progresistas”, o más bien “tópicamente progresistas”. Hayan ironizado sobre las derechas o sobre las izquierdas, jamás han tomado partido, ni han propuesto absolutamente nada en positivo.

Esto es “El Jueves”, la “mejor revista de humor”… a falta de cualquier otra. Un residuo de la transición que ha sobrevivido, no tanto por méritos propios, sino por que los progres veinteañeros de los años 70, cincuentones o sexagenarios hoy, quieren recordar sus tiempos de mozuelos cuando, de tanto en tanto, corrían delante de los “grises” en lo que ha constituido, sin duda, la mayor aventura de su vida, esa que cuentan con fruición a los pocos que quieren oír sus peñazos.

Esa es la revista que ha sido secuestrada por orden del insigne Conde Pumpido. Más hubiera valido haberle habilitado una reserva natural para especies periodísticas en vías de extinción.

2. ¿Por qué ha sido secuestrado El Jueves?

Después de 30 años de caricaturizar todo lo caricaturizable, El Jueves ha decidido poner en portada un dibujo de alguien que parece ser el príncipe de Asturias y la señora presentadora, y ligarla con el caramelo electoralista zapateriano de los 2.500,00 euros por nuevo nacimiento. El fiscal general ha entendido que se insultaba a miembros de la familia real…

En realidad se insultaba al buen gusto. La cutrez, ordinariez y bajeza de la caricatura es lo verdaderamente insultante. ¿La referencia a la familia real? Se han hecho referencias, como mínimo, igualmente insultantes a otros personajes públicos. Claro, la familia real es “Familia Real”… pero, en su infinito democratismo, a los borbones siempre les ha gustado hacer guiños de populismo, así que si han salido caricaturizados copulando tal como se ha presentado a Aznar y señora Botella, a Felipe González y a su gris esposa-diputada, o a Zapatero y su cantarina mujer, o a cualquier otro hijo de vecino, los vecinos de La Zarzuela tienen el mismo derecho a aparecer en portada.

3. El fondo de la cuestión: pura pornografía

La libertad de expresión encaja poco con este secuestro. La libertad de expresión se aplica a otras cosas más serias, no a una caricatura tan obscena como malamente elaborada. Resulta sorprendente que El Jueves haya podido, durante años, difundir en portada caricaturas más o menos pornográficas, sin que ninguno de los fiscales generales del Estado se haya preocupado de que esas portadas se exhibían en kioscos y librerías, al alcance de cualquiera y que uno de los decretos aprobados en plena transición aludía a la prohibición de exhibir pornografía en portadas. Porque, a fin de cuentas, se trata de pura pornografía.

El hecho de que las imágenes representadas en esta última portada representen a los príncipes de Asturias es indiferente a la vista de la igualdad de todos los españoles ante la ley. En otras palabras: no están representando a nadie en especial, salvo al heredero de la corona… si es que alguna vez hereda la corona, que, en lo personal, nos resulta completamente indiferente. La inutilidad de la institución monárquica resulta tan evidente que ni siquiera vale la pena dedicarle dos líneas.

La pornografía ya está suficientemente presente en la sociedad como para exhibirla en los kioscos. No es que nos escandalicemos. Tenemos a gala ser liberales en materia sexual y disfrutar con el sexo, el erotismo y todo aquello que proporciona gustirrinín. Ahora bien, todo tiene límites, y en los últimos tiempos parece que se haya producido un desmadre generalizado. Recordamos, por ejemplo:

1) Una olvidable manifestación antitaurina en Barcelona en la que los participantes tenían a bien practicar nudismo en pleno centro de la ciudad, o aquella otra manifestación en la que se protestaba contra los abrigos de pieles de animales y los alegres muchachos y muchachas que participaban en la acción iban
tan desnudos como esos mismos animales que decían defender. O aquella otra, celebrada la semana pasada, en la que los nudistas, no contentos con las playas francas a ellos dedicadas, querían lucir felpudo y demás en cualquier otra playa. En todos estos casos, los manifestantes no encontraron mejor método de expresar sus reivindicaciones que ir completamente desnudos.

2) El día del orgullo gay del presente año en la que, mientras la TV entrevistaba al ricitos de cámara de ZP, PZ, esto es Pedro Zerolo, por detrás de la cámara aparecía un tipo en pelota picada, con los colgajos al viento.

3) En los sanfermines de 2005 se puso de moda la manifestación de los antitaurinos en pelotas que en EEUU tiene ya casi tanto tirón como las obras de Hemingway sobre las fiestas pamplonicas.

Pues bien, en todos estos casos se perciben rastros de delito de “escándalo público”, si es que todavía está presente en el código penal. Una higiene social implica necesariamente la noción del pudor, no como quintaesencia de una moral pequeño burguesa y pacata, sino exigencia para una sexualidad plena.

La banalización del desnudo, a la postre, resta intensidad al misterio del Eros. Si hombre y mujer ya saben lo que van a encontrar –porque el nudismo no deja lugar al secreto-, la tensión erótica de la pareja disminuye, salvo en los casos en los que el exhibicionismo y el voyerismo suponen los estimulantes para la relación erótica. Estas dos variedades son “parafilias” y, en realidad, el nudismo contribuye a estimular, de manera enfermiza, tanto estas como otras “parafilias”: cualquier cosa para recuperar una tensión erótica que antes se alcanzaba simplemente con la muestra del cuerpo del desnudo. La banalización del desnudo obliga a encontrar otras vías de excitación, y es allí donde aparecen las “parafilias”. No es por casualidad que la pornografía infantil, el snuff, el freakismo, el bestialismo o las fronteras extremas del sadomasoquismo más desmadrado ocupen lugares cada vez más amplios en la sociedad.

Este es el verdadero fondo de la cuestión: El Jueves, desde hace treinta años, en una parte sustancial de su producción propaga pura pornografía. Y esto es lo que ha propagado en la portada del número secuestrado, independientemente de a quien representara. ¿Los príncipes de Asturias? Como si fuera la vecina del quinto; la pornografía es pornografía y lo cutre es cutre, independientemente de a quien intente representar.

4. Por qué el secuestro, por qué ahora

Repetimos: el fiscal general del Estado come de la mano del gobierno, luego la idea del secuestro debe de haber partido del gobierno. Que la decisión ha sido equivocada y que tendrá graves consecuencias es indudable, pero ¿equivocada para quién? ¿Consecuencias para quién?

Como se sabe, las ideas políticas de ZP no van más lejos que las del difunto de su abuelito, el republicano. ZP es republicano. ZP quiere una república como cristalización de una segunda transición. Para ello hay que estimular el debate en negativo sobre la institución monárquica, demostrar que se trata de una institución inútil e incluso peligrosa que puede llegar a atentar contra las libertades públicas. ¿La muestra? Que una caricatura idiota puede llevar al secuestro de una publicación…

En el momento de escribir estas líneas, ignoramos la tirada de El Jueves y lo insignificante de esta cuestión no nos anima a que busquemos las cifras. No deben ser, en cualquier caso, excesivamente altas. El Jueves es una publicación crepuscular que va perdiendo lectores a medida que los cincuentones progres, que la leían en los 70 y 80, están palmando a causa del colesterol, con el hígado hecho foigrás o por infarto. Nunca El Jueves podía esperar ver su nombre reproducido en todo el mundo a causa de una desafortunada decisión de la fiscalía. Conde Pumpido le ha regalado a El Jueves la campaña de publicidad a escala mundial más barata de la historia.

Como se sabe, el verano es una época parca en noticias. Así pues, cualquier polémica que se genere en ese período indica a las claras las tendencias de la población. Desde hace varios años venimos diciendo: la izquierda se ha quedado sin temas de agitación; el día en que se vea definitivamente arrinconada –y ahora está bastante arrinconada- terminará sacando el tema de la “república”, en la esperanza de que le rinda buenos resultados electorales. La maniobra no es más que la primera andanada que deberá terminar cuestionando finalmente el carácter de España como monarquía.

Ante este problema, tenemos muy claro que la monarquía actual es un cero que no representa nada (ni mucho menos a la monarquía tradicional en la historia de España), ni sirve para nada (el hecho de que un ploter firme –o “sancione”- las leyes ya es significativo de su utilidad). Pero, no es menos cierto que las hojas no deben dejar de ver el bosque y que la sustitución de la monarquía por la república no figura entre las prioridades de este país. La monarquía es hoy tan poco que no vale la pena ni siquiera hablar sobre ella más allá de en la prensa del colorín y en los programas del corazón.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es


11-M: sentencia en otoño. La investigación paralela no ha concluido.

11-M: sentencia en otoño. La investigación paralela no ha concluido.

Infokrisis.- El juicio del 11-M ha terminado… sólo es de esperar que sirva para algo más de lo que sirvió la comisión parlamentaria de investigación. A estas alturas, y fuera de la demagogia oficialista, a nadie que piense y vea se le ocurre que el parlamento español sirve para algo más que ejercer de churrera legislativa y caja de resonancia del gobierno y de la oposición. En cuanto al poder judicial, no es que la población le tenga mucha más confianza (“la justicia es un cachondeo” desde mediados de los años 80 tal como se encargó de proclamarlo para la historia, Pacheco, el olvidable alcalde de Jerez que solamente pasará a la historia por esa frase), pero siempre queda la posibilidad de que algún juez dé el do de pecho y proclame en forma de sentencia lo que muchos pensamos. A saber: que por no estar claro, en el juicio del 11-M, casi nada ha estado claro.

Lo que fue del atentado a la comisión de investigación

Pocas veces en la Historia de España se produjo una confusión tal como la que tuvo lugar inmediatamente después de los ataques terroristas del 11-M. Solamente la SER lo tenía claro, extrañamente claro media hora después de las explosiones: “han sido islamistas y se han encontrado restos de un suicida”. Para Zapatero en esas mismas horas, la seguridad era la misma, y llamó a los directores de los diarios explicando que “tenía información fidedigna” según la cual “los suicidas habían sido cuatro”… En aquella trágica mañana del 11-M eran, al parecer, los únicos que sabían lo que había ocurrido, con una seguridad casi escatológica. Nunca han explicado por qué y va siendo hora de que lo hagan.

Pero si el papel de PRISA y de su apéndice, ZP, fue extraño, el del gobierno Aznar fue torpe, no solamente esos días, sino en los dos años siguientes en los que siguió manteniendo que el autor del crimen “era ETA”. Era, desde luego, mucho más fácil para ellos realizar esta afirmación que reconocer que el autor intelectual y el diseñador de los atentados les había tomado literalmente el pelo: en un primer momento les convence de que “ha sido ETA” y hasta 30 horas después de las explosiones sigue sosteniendo la “pista etarra” de cara a Acebes (el “legionario de Cristo” no era desde luego el ministro del interior más adecuado, como tampoco es hoy el portavoz más recomendable para el PP) y al gobierno, mientras que de cara a la opinión pública se filtraban datos en número suficiente para confirmar la “pista islámica”.

Podemos alardear que, en los dos meses posteriores al atentado, leímos todo lo publicado sobre el episodio, tanto en España como en las principales capitales extranjeras. Un número MUY CONSIDERABLE de informaciones correspondían a lo que genéricamente se llama “intoxicación informativa”. Eso era sorprendente, en especial porque esa intoxicación iba dirigida exclusivamente a confirmar un elemento dado como cierto desde el 13-M: la autoría islámica. Y era curioso: porque si esa autoría estaba fuera de duda ¿para qué intoxicar a la opinión pública lanzando decenas de bulos? A partir de ese momento, dimos como cierto que había algo inexplicable en todo el episodio. Por ejemplo: si la autoría de Zougham estaba fuera de duda, ¿por qué introducir la información según la cual se había encontrado un fragmento de plástico perteneciente a la carcasa del teléfono, por donde se habían introducido los cables del detonador… y que correspondían, precisamente, al teléfono que no había estallado en la celebérrima “mochila de Vallecas”? El juicio nos ha ayudado a saber que ese fragmento no existió nunca… entonces ¿quién difundió la información sobre el trozo de plástico con manifiesta intención intoxicadora? ¿Qué falta hacía? ¿Por qué se hizo? Datos como éste abundaron en demasía en los dos meses después del atentado.

Con un PP recién estrenado en la oposición y deseoso, solamente, de demostrar más allá de la ausencia de datos, que “había sido ETA”, y con un gobierno enrocado desde entonces en la versión oficial, inamovible, inconmovible y taladrada cada vez más por todo tipo de agujeros negros, algunos tuvieron la insensata esperanza de que la comisión de investigación parlamentaria sirviera para algo. No sirvió: el PP intentó demostrar que era ETA… sin conseguirlo, y el PSOE y sus aliados (especialmente IU, PNV, ERC y CiU, hay que mencionarlos y no olvidar su responsabilidad porque 192 muertos son muchos muertos para el ejercicio del oportunismo y de la frivolidad) que el PP había mentido. Lejos estaban para estos últimos los días del “queremos la verdad”.

Pero la comisión de investigación registró algunos momentos gloriosos, especialmente cuando Aznar puso el dedo en la llaga y aludió a “tramas superpuestas”… Salvo esto, y salvo el lanzamiento mediático de la Manjón, el resto de intervenciones fueron olvidables y muchos de los llamados a declarar mintieron con desparpajo. Por otra parte, faltaron testimonios clave y especialmente los de los confidentes policiales.

El día en que se cerró la comisión, todos los españoles tuvimos la sensación de que aquello había sido una de las pérdidas de tiempo más memorables de toda la democracia. A partir de ese momento estaba claro que solamente quedaba la justicia y la investigación paralela.

La “teoría de la conspiración”

La instrucción del juez del Olmo fue torpe, titubeante, angustiosamente prolongada y contradictoria. A medida que fue avanzando se produjeron importantes novedades, pero no tanto motivadas por la investigación judicial, como por algunos medios de comunicación. Era el inicio de la “teoría de la conspiración”. Al tsunami mediático de PRISA solamente le quedaba denunciarla con toda su carga de ironía. En un principio se despreció la teoría: los voceros del régimen sostuvieron por activa y por pasiva que todo estaba claro, que no había ni un solo agujero negro en la investigación y que la verdad policial estaba atada y bien atada: se conocía a los autores intelectuales (media docena…), se conocía los explosivos y su origen, se conocía a los autores materiales (desgraciadamente fallecidos en Leganés), se conocían todos los extremos e incluso la vinculación con Al Qaeda… luego no había ninguna duda.

El PP cometió el error de seguir insinuando que “era ETA”. No había ninguna prueba sólida contra ETA (circunstanciales y sospechas muchas, pero sólidas ninguna), y PRISA cargó contra este orden de ideas y responsabilidades: se limitó a mentir reduciendo toda la teoría de la conspiración a la responsabilidad etarra. Dado que no había pruebas concluyentes respecto a esa responsabilidad, la teoría quedaba desacreditada de partida y no hacía falta meterse en procelosas y conflictivas veredas en las que PRISA jugaba con desventaja.

Es rigurosamente cierto que en este tema ha existido cierta asimetría: los sostenedores de la teoría de la conspiración realizaban algunas afirmaciones que reducían la credibilidad de la versión oficial y contestaban a la versión oficial aportando datos y pruebas (en el tema de los explosivos y de su composición, este proceso ha sido sorprendente e irreprochable: no era Goma 2 ECO); sin embargo, los sostenedores de la versión oficial evitaban por todos los medios contestar los hallazgos realizados por los defensores de la teoría de la conspiración, repitiendo una y otra vez que todo estaba claro. Era un diálogo de sordos, pero solamente porque los partidarios de la versión oficial no aspiraban a dialogar sino a desacreditar. Siempre terminaban sus arengas (esos editoriales de El País, en los que la mano de Ekaizer era demasiado visible) ironizando sobre el “papel de ETA” y negándose a entrar en los datos aportados por El Mundo, Libertad Digital, etc.

Y, a todo esto, ¿existe verdaderamente la teoría de la conspiración? De hecho nunca ha sido formulada como teoría, así que podemos decir que no existe teoría conspirativa; lo que existe es la denuncia de agujeros negros presentes en la versión oficial.

Cuando PRISA y sus prolongaciones, incluida ZP, ironizan sobre la “teoría de la conspiración”, lo que están haciendo es negarse a reconocer que la versión oficial es un gruyere vaciado completamente de sustancia y que no resiste el más mínimo análisis objetivo y racional.

Sentencia para otoño

El juez Bermúdez y sus dos compañeros tienen ante sí una tarea titánica. A diferencia de la tibieza, timidez y despistes del juez instructor Del Olmo, Bermúdez, a lo largo de la vista oral, ha dado muestras de energía y ecuanimidad e incluso ha sustituido con mucha frecuencia a los abogados de las defensas, algunos de ellos inexpertos y otros sin motivación suficiente, a la hora de realizar las preguntas clave.

Los principales elementos que se han evidenciado a lo largo de la vista oral son:

1) No se ha logrado aclarar la naturaleza de los explosivos y, por tanto, no está claro si los explosivos se robaron en la mina de Caolín asturiana.

2) No se ha logrado aclarar cómo es que el Skoda Fabia aparece tres meses después en el parking de la estación de Alcalá con restos biológicos de los presuntos implicados, cuando nadie antes lo había visto.

3) No se ha logrado aclarar la participación de Jamal Zougham en los atentados. El primer detenido el 13-M ha visto cómo los indicios que pesaban sobre él han seguido siendo mínimos y en absoluto concluyentes.

4) No se ha logrado aclarar qué ocurrió en Leganés y ni siquiera cómo se produjo la película de los hechos.

5) No se ha logrado aclarar el por qué ciertos medios policiales eliminaron cualquier referencia a ETA, incluso circunstancial, de los documentos, informes y notas sobre el 11-M.

6) No se ha acreditado ni remotamente la presencia directa o indirecta de Al Qaeda.

7) No se ha logrado definir cuál fue el autor intelectual de la masacre.

8) No se ha conseguido establecer ni siquiera cómo fueron colocadas las bombas en los trenes.

9) No se ha conseguido explicar ni siquiera aproximadamente cómo es posible que, siendo la mayoría de los detenidos confidentes de TODOS los servicios de seguridad del Estado, ni uno sólo de ellos estuviera al corriente de lo que iba a ocurrir.

10) No se ha logrado explicar cómo es posible que al propietario de la Renault Kangoo le fueran sustraídas las llaves de la furgoneta ¡ocho meses antes! de la comisión de los atentados.

11) No se ha conseguido fijar el papel del policía español de origen sirio Adhman Kalaji en toda la trama.

12) No se ha conseguido explicar por qué la SER difunde media hora después del crimen la noticia de que se han encontrado restos de “al menos un suicida”.

13) No se ha conseguido explicar por qué la mayoría de los detenidos o considerados ejecutores materiales tenían los teléfonos intervenidos, algunos desde dos años antes, y no aparecieron indicios suficientes de que preparaban algo.

14) No se ha conseguido explicar por qué la policía italiana envía traducciones erróneas de las conversaciones de “El Egipcio”.

Y podríamos seguir hasta concluir que, si el juicio ha conseguido demostrar algo y si algo pasará a la historia de este juicio, es precisamente la existencia de tantos y tan contundentes agujeros negros.

En otoño conoceremos la sentencia. Hay que relativizar su importancia, pero no despreciarla; especialmente en lo que se refiere a Jamal Zougham: si Zougham es considerado inocente habrá caído en pedazos la primera detención realizada el 13 de marzo de 2004, en plena jornada de reflexión y, por tanto, habrá que concluir que se trató de un chivo expiatorio confeccionado con intención electoral.

Habrá que leer la sentencia entre líneas y atender a los razonamientos del juez para establecerla, eso y sólo eso dará la medida de su solidez. Pero no hay que olvidar que el gobierno ZP ha insistido tanto en la validez y vigencia de la versión oficial que cualquier pequeña grieta puede suponer su autodesmoronamiento… empezando por el papel atribuido a Zougham (uno de los nombres que hacían enlazar la trama con Al Qaeda). Es posible que en algunos puntos la sentencia sea deliberadamente ambigua y que deje la puerta abierta a las investigaciones paralelas que no cesarán el día después de que sea emitida.

El problema de la versión oficial es que, o bien es completamente auténtica o bien es absolutamente falsa: no se está medio embarazadito, como no se puede sostener una versión oficial capidisminuida con elementos interpolados procedentes de las investigaciones alternativas.

Sea cual sea la sentencia, la marcha del juicio y el haber dejado constancia en la vista oral de los agujeros negros legitimará las investigaciones posteriores. Nadie, absolutamente nadie, está seguro de qué contendrá la sentencia. En buena lógica, la mayoría de acusados deberían ser castigados por sus delitos (Zougham, al parecer, clonaba, ilegalmente por supuesto, tarjetas telefónicas y la mayoría de acusados se dedicaban al trapicheo de drogas), pero exonerados de toda responsabilidad con el 11-M.

Hay algo que deben tener claro los que planificaron el 11-M: 192 muertos son muchos muertos para que todo pueda cerrarse en el actual estado de cosas. Que lo sepan los que idearon el 11-M: nunca, absolutamente nunca, olvidaremos el crimen y nunca, absolutamente nunca, renunciaremos a conocer la verdad y a que los rostros de los ideadores de la masacre sean sacados a la luz pública. Los criminales del GAL terminaron siendo sentados en el banquillo de los acusados, que no piensen las mentes criminales que idearon el 11-M que les va a salir más barato su crimen.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Donde Luis del Pino se equivoca: el terrorismo como sujeto político ambiguo

Donde Luis del Pino se equivoca: el terrorismo como sujeto político ambiguo

Infokrisis.- Uno de los libros que me he llevado al largo viaje que me ha tocado emprender es “Los enigmas del 11-M: ¿conspiración o negligencia?”, editado por “Peones Negros de Granada” y escrito por Luis del Pino. El libro, distribuido gratuitamente, recoge y amplia las informaciones que a lo largo de 2005 y 2006, el periodista ha ido publicando en Libertad Digital, en El Mundo y en su propio Blog. Hemos leído con sumo interés estas páginas cuyo contenido agradecemos y compartimos, pero, al mismo tiempo, nos ha ayudado a advertir la limitación de la tesis de del Pino.

El 11-M no fue un azar en la historia

Nadie hubiera dicho que la fiscal Olga Sánchez se sentía atraía por la numerología hasta que en sus conclusiones definitivas al proceso del 11-M, explicó con una seriedad pasmosa que la fecha de los atentados había sido elegida, no por proximidad a las elecciones, sino por los 911 días que mediaban entre el 11-M y los atentados contra el WTC y el Pentágono. Esos 911 días indicarían, en “buen inglés americano”, la fecha 11 del mes de septiembre… Así pues, estaba todo claro, era Al Qaeda.

Para quien haya seguido el proceso del 11-M, no hay la menor duda de que Al Qaeda tiene tanto que ver con los atentados como Chiquito de la Calzada con la Física Nuclear. De hecho, si Jamal Zougham fue elegido como uno de los chivos expiatorios se debía, únicamente, a que era vecino y tenía un mínimo nivel de conocimiento con Abú Dadah, considerado como el jefe de la “célula española” de Al Qaeda, que el 11-M todavía tenía pendiente sobre su cabeza la petición fiscal milenaria por “participar en los atentados del 11-S” (Garzón intentaba congraciarse con las autoridades norteamericanas en aquella época y fue quien perpetró la insensatez).

Si alguien se atrevió a diseñar los atentados del 11-M era, simplemente, porque a partir de los atentados del 11-S, la masacre de Madrid iría a parar en el haber del “terrorismo internacional” y no debería de suscitar dudas. Si el atentado se hubiera producido en los años 70 u 80, es evidente que se le habría colocado la etiqueta de “atentado fascista” (no en vano tuvo que ver con el mundo ferroviario como la masacre de Bolonia, el atentado al Itálicus y las bombas en los trenes de Calabria que asolaron Italia entre 1973 y 1980). Y, posiblemente, alguien calculara que la extrema-derecha podía ser una línea de repliegue y por eso colocó la inocente tarjeta de Gráficas Bilbaínas en la Renault Kangoo de Alcalá y acometió, además, otras iniciativas en la sede alcalaína del mismo partido al que el propietario de la imprenta en cuestión pertenecía.

Lo cierto es que, en esta época de “terrorismo internacional”, un atentado más como el del 11-M no podía llamar excesivamente la atención, y era completamente creíble que un malvado Bin Laden, casi diseñado por Ian Fleming, escondido en un lugar inaccesible, multimillonario y cuyos rasgos esenciales parecen extraídos de los malvados de la serie 007 (Blofeld, el Doctor No, Scaramanga, Goldfinger, etc.) así como la estructura de su organización (Al Qaeda = Spectra, sindicato mundial del “mal”), fueran capaces de cometer la atrocidad de asesinar a 192 personas de una tacada.

Atentados similares… ¿es similar el 11-M a cualquier otro atentado?

De hecho, en los días siguientes al atentado, los voceros de la versión oficial (desde PRISA al ABC) insistieron particularmente en que los atentados eran “similares” a los de Casablanca y, por supuesto, a los del 11-S… Y, a decir verdad, las similitudes brillaban por su ausencia tal y como explicamos en nuestra obra “11-M: Los perros del infierno”.

El problema con el “terrorismo internacional” es que todos los atentados que llevan su rúbrica, aparentemente, parecen hijos de la misma madre: todos tienen como rasgo esencial su brutalidad, son atentados de masas, causan decenas de muertos, casi siempre superiores al centenar y miles de heridos. No hay en ellos nada selectivo, se busca matar, no importa a quien, matar en masa. Habitualmente, los muertos los ponen las clases más humildes, ni siquiera se busca atentar en los barrios donde habitan las oligarquías que pueden tener responsabilidad en crímenes o en maniobras políticas insidiosas (si el 11-M protestaba contra la actitud del PP ¿por qué no atentar en el barrio de Salamanca?): simplemente se trata de matar a los que sale más barato y cómodo matar: a los humildes. En el WTC no murieron los altos directivos de la oligarquía de Manhattan, sino algunos turistas, los empleados de los servicios de limpieza, bomberos y policías de Nueva York. Si el atentado se hubiera cometido dos o tres horas más tarde, habrían caído los directores generales de cientos de compañías que rigen los destinos del mundo o poco menos. En el 11-M, la inmigración, los trabajadores y los estudiantes aportaron el grueso de víctimas. Técnicamente hubiera sido igual de simple colocar las “mochilas” explosivas en el AVE Madrid-Sevilla. Los muertos humildes siempre resultan más cómodos que los potentados muertos. Muy pocos se preocupan de ellos y, a fin de cuentas, luego terminan aceptando sin muchas protestas las indemnizaciones pagadas por el Estado, y sus asociaciones se compran a bajo precio. No hay nada nuevo bajo el sol: anteayer las asociaciones de víctimas del “síndrome tóxico” aceptaron cualquier explicación con tal de recibir subvenciones; ayer, Pilar Manjón miraba a otro lado cuando se le ponían sobre la mesa las pruebas que desdecían la versión oficial del atentado que costó la vida de su hijo, aceptando irracionalmente la primera explicación que se le dio y las subvenciones (superiores por supuesto a las de la AVT) que recibiría a continuación.

El problema de los atentados cargados en la cuenta del terrorismo internacional es que, examinados globalmente, parecen similares (todos ellos son, en efecto, espectaculares y mortíferos) pero si descendemos al detalle, veremos que las pautas que siguen son radicalmente diferentes en TODO. Esas diferencias, y el hecho de que Al Qaeda sea una organización que, catorce años después de que empezara a hablarse de ella, todavía no esté muy bien definida, dan que pensar sobre si todos estos atentados son hijos dde la misma madre o bien cada uno ha surgido sin tener nada que ver con los demás y para responder a situaciones y necesidades muy diferentes.

El principal problema que tiene el terrorismo internacional es… que no se sabe quién está detrás. Un observador avisado tiene la sensación de que Al Qaeda no es lo que nos han dicho que era y que, ni siquiera es seguro que exista una organización única que coordine todo el terrorismo internacional, islamista o no. El hecho de que haya gente en todo el mundo que haya sido detenida como miembros de Al Qaeda quiere decir poco o nada, como veremos más adelante. La cuestión no está en que los servicios de seguridad del Estado afirmen tal o cual filiación, sino que ésta sea evidente, demostrable y asumida por los detenidos. Y esto, a excepción de algunos individuos que han proclamado ser “de Al Qaeda”, pero de cuya estabilidad mental puede dudarse, no ha ocurrido nunca (por lo demás, siempre hay tontos que afirman por activa y por pasiva que pertenecen a una organización terrible con armas mortíferas del tamaño de un secador de pelo…). Tampoco se han localizado pisos francos, documentación de Al Qaeda, boletines de órdenes, nada, en definitiva, que dé la sensación de estructura orgánica. Habitualmente, se confunden términos: no es lo mismo la insurgencia irakí (en la que la parte atribuida a Al Qaeda es mínima y siempre discutida por la propia insurgencia, pero que, en cualquier caso, no alcanza el 4% del total de atentados), que la resistencia palestina (cuyo fraccionamiento hasta lo indecible y la infiltración que todos los grupos sufren por parte de todos los servicios de inteligencia de los países con intereses en la zona son evidentes), o que un grupo de guerrilleros perdidos en la selva filipina cuyas únicas noticias nos llegan a través de agencias de prensa y a ellas a través de informes oficiales y portavoces de servicios de inteligencia, por no hablar de los 300 detenidos en España desde 2001, considerados como miembros de “redes terroristas islámicas” que, milagrosamente, tanto aquí como en toda Europa son regularmente “desarticuladas” sin que logren cometer ni siquiera un pequeño atentado o lanzar un simple cóctel molotov contra la sinagoga más próxima. Tanta ineficacia da que pensar. Y mucho más da que pensar el hecho de que, en Marruecos, los “islamistas” solamente coloquen bombas criminales justo antes –¡oh maravilla de maravillas!- de los períodos electorales.

Paréntesis sobre una película memorable a buscar en Emule

Hay una película que recomendaría a todos los lectores: “La aventura es la aventura” y no solamente porque se trata de una trepidante “comedia política”, sino por que el guión, la interpretación y la realización son tan absolutamente brillantes como actual el tema. Se trata de un grupo de delincuentes comunes que ven en el “terrorismo político” una forma de enriquecerse más y más rápidamente.

En un momento dado, invitan a una serie de “ideólogos” de todos los grupos de izquierda y extrema izquierda a que les den “clases” sobre sus organizaciones, sus doctrinas y sus intenciones. No entienden nada, por supuesto –acaso porque no haya nada que entender en el fanatismo de todas las sectas de la extrema-izquierda sesentaiochesca- y de eso se trata. Ellos tienen una ventaja: son delincuentes, sólo les interesa el dinero; quienes están dispuesto a pagarlo tienen “ideas”, muy excéntricas en unos casos, exóticas en otros o simplemente confusas en todos. Así pues, el lema que los mueve es “claridad en la confusión”.

En el momento cumbre de la película, el delincuente que les introduce en este mundillo les explica para quien trabaja: “cometo atentados contra la derecha, pagados por la extrema-derecha para echar las culpas a la izquierda ¿Entiendes?”, no por supuesto: “claridad en la confusión”. Hoy, el terrorismo internacional es algo similar: asesino a los humildes para que TODOS culpabilicen al islamismo radical, ¿por cuenta de quién? Dime quién se beneficia del crimen y te diré por cuenta de quién…

El punto débil de la “teoría de la conspiración”

Quien conoce mínimamente la actuación de los servicios “especiales” sabe perfectamente, desde el primer día, que los atentados del 11-M no fueron obra de “fanáticos islamistas”, sino de cualquier otra cosa… A partir de ahí, se trataba simplemente de observar y responder a la pregunta básica de toda investigación criminal (¿a quién beneficia el crimen?) y de encontrar “agujeros negros” en la versión oficial. Tal ha sido el trabajo realizado por una serie de periodistas de investigación, entre los que vale la pena mencionar, no solamente a Luis del Pino, sino a Fernando Múgica y Casimiro García Abadillo, especialmente. Sus conclusiones son difícilmente refutables, y el hecho de que no se haya formulado una “doctrina orgánica” sobre la conspiración no implica que todos no la tengamos en mente: y todo apunta a un grupo de mandos policiales cuyos nombres han salido a relucir a lo largo de la investigación y del juicio. Porque todas las “tramas superpuestas” remiten a mandos policiales. Habrá tiempo, especialmente cuando ZP y sus secuaces hayan ido a parar al basurero de la historia, de investigarles en profundidad, antes de que alguno de ellos se “derrote” y cuenta lo que hasta ahora ha permanecido oculto. Lo mismo ocurrió con el GAL, así que no sería nada nuevo en la historia reciente de España.

Ahora bien, cuando leemos los artículos de Del Pino y demás periodistas de investigación, da la sensación de que lo ocurrido en España sea un accidente histórico, y que nuestro país sea algo excepcional y único en el mundo, como si aquí se pudieran realizar impunemente crímenes que en otros países reciben todo el peso de la ley, o como si el terrorismo internacional actuara en todo el mundo, pero España se mantuviera fuera de esta marejada y respondiera a otras características. Y no es así.

El punto débil de la teoría de la conspiración (lo que se conoce como contestación a la versión oficial del 11-M) consiste en desconocer que, si el islamismo radical y terrorista actúa en todo el mundo, también lo haría en España, mucho más desde el momento en que la estúpida e inmoral política de Aznar nos metió, sin comerlo ni beberlo, en una guerra absurda. Si ocurre en Marruecos, en Turquía, en Bali, en EEUU, en Londres, en París… ¿por qué no en España?

Este argumento tiene una fuerza extraordinaria, especialmente desde el punto de vista psicológico, aunque mucho menos desde el punto de vista racional, pero ya se sabe que, a fin de cuentas, las masas entienden con mucha más facilidad los contenidos emotivos y sentimentales que los argumentos racionales. Por eso es preciso afirmar algo que, habitualmente, pasa desapercibido para los investigadores contrarios a la versión oficial: nada de lo que ha ocurrido en España el 11-M es sustancialmente diferente de lo sucedido en TODOS los atentados atribuidos al “terrorismo internacional”. Las mismas objeciones realizadas contra la versión oficial en España pueden formularse a la versión oficial de los atentados sobre el 11-S, a los atentados de Casablanca o a los atentados de Ankara, Balí o Londres. No es que exista una organización terrorista internacional dispuesta a cometer este tipo de atentados, es que existe una multiplicidad de núcleos de interés que han entendido perfectamente lo que está ocurriendo y lo aprovechan en beneficio propio. La naturaleza traumática de un atentado permite que sus efectos puedan ser reconducidos en una u otra dirección, en beneficio de sus instigadores ocultos.

Bush justificó, gracias a los 3000 turistas, policías, bomberos y miembros de los servicios de limpieza, la invasión de Afganistán que, de otra forma, jamás hubiera podido realizar. E incluso tres años después, volvió a insistir en el mismo orden de ideas y en la “complicidad” de Saddam Hussein para justificar la invasión de Irak. Mohamed VI intentó detener el ascenso electoral del Partido de la Justicia y el Desarrollo en las elecciones de 2003 gracias a los insensatos atentados de Casablanca. Los atentados de Londres permitieron a Blair que la opinión pública inglesa se desviara durante unas semanas de los peligros y riesgos sufridos por sus tropas en Irak. Y así sucesivamente.

Nuestra tesis es que “alguien” (seguramente servicios de inteligencia norteamericanos, apoyados por agencias privadas de seguridad) creó el fantasma de Al Qaeda que, una vez lanzado, vuela solo y es susceptible de ser aprovechado por cualquiera en cualquier lugar del mundo. Repetimos: por cualquiera, en cualquier lugar del mundo, incluido en España.

Parafraseando a Marx, podría decirse que un fantasma recorre el mundo, el fantasma del terrorismo internacional, pero que cualquiera que lo desee puede revestirse de una sábana y parecer como él… En España, alguien lo hizo el 11-M, de la misma forma que se ha hecho en otros lugares con singular facilidad.

Así pues ¿existe una teoría de la conspiración a nivel mundial?

La opinión pública española está desinformada sobre lo que ocurrió en EEUU el 11-S. Y, no digamos, sobre lo que ocurrió en Casablanca en mayo de 2003. Si al público español ya le cuesta asumir lo obvio y asimilar los datos vertidos por Libertad Digital, El Mundo y otros pocos medios, es simplemente porque la capacidad de retención de las masas es mínima y siempre confusa. Imaginemos lo que supone decir a las masas: no solamente el 11-M fue un atentado “fraude” sino que, cada vez que nos hablan de Al Qaeda, nos están intentando vender uno y mil fraudes más. Es evidente que para los voceros de la confusión, PRISA en cabeza mundial, sería fácil desarticular un planteamiento así: “los paranoicos ven paranoias, ahora, no solamente niegan la autoría islámica del 11-M sino que también niegan cualquier otro atentado… están enfermos”. Y ésta es la explicación más simple. Si se ve una cebra en el Gorongoro es que es una cebra, hay pocas posibilidades de que sea un caballo pintado de cebra. Sin embargo, si se ve una cebra paseando por Madrid, lo más probable es que sea un asno tuneado a modo de cebra, al menos eso es lo que nos dirá PRISA y sus adláteres mediáticos. Lo que los contrarios a la versión oficial estamos intentando demostrar durante tres años y medio es que en esto del terrorismo internacional no hay ni cebras ni mulos, sino gamusinos… y el gamusino de Madrid es tan falso como el de Washington o el de Londres o Ankara. El terrorismo internacional es un gamusino, animal inexistente: los muertos los pone la población, pero la idea y la ejecución los pone gente que no tiene nada que ver con el islamismo radical. Aquí y en Washington.

El terrorismo “recomponedor”

Desde finales del siglo XVIII se tiene constancia de fenómenos parecidos. No son nuevos. La guerra de la independencia americana se inicia con el “motín del té de Boston” en la que un grupo de indios asaltan un barco británico y tiran al mar todas las cajas de té. Las hostilidades se iniciaron a continuación. Luego se supo que TODOS los miembros del “comando” que asaltó el barco británico no eran indios, sino los miembros de la logia masónica de la ciudad, dirigidos por su “venerable” Warren, disfrazados de indios, con la encomiable intención de que la opinión pública y la corona inglesa les atribuyera a ellos la responsabilidad del delito.

Los “indios” de aquella ocasión son los “islamistas radicales” de hoy, de la misma forma que antes fueron “los conspiradores legitimistas” que “atentaron” contra Napoleón, los “anarquistas” desde mediados del siglo XIX hasta finales del XX, la extrema-derecha desde 1968 hasta 1983 en Italia, etc. El chivo expiatorio ha variado a lo largo de la época: se firma con la sigla del movimiento de moda (de triste moda) en cada momento.

Habitualmente, se elige como chivo expiatorio a sectores políticos desorganizados, que dan amplias facilidades para la infiltración. Extremistas (de boquilla, ya se sabe, por la boca muere el pez), políticamente infantiles y manipulables, que han realizado actividades inconfesables. Contaré un caso paradigmático. No es de otra galaxia, es de la España de la transición. Ocurrió en una revista de humor: “El Papus”. Un buen día de 1976 estalló allí una bomba y murió una persona. Los autores eran, por supuesto, “ultras de derecha”. Todos fueron detenidos. Incluso alguno confesó que había visto a otro haciendo la bomba. El problema es que la dinamita no apareció por ningún lado. Había dinamita, sí… exudada, así que inservible y, por supuesto, la peritación del atentado no coincidía con el explosivo inútil incautado. Pero, a decir verdad, nadie dudó de que los detenidos eran los auténticos culpables. En el fondo, habían cometido tantas acciones ilegales, agresiones, incendios, incluso tiroteos, que era perfectamente posible que, puestos a ejercer la violencia, finalmente se hubieran decidido por colocar una bomba en una redacción y asesinar a una persona. Los culpables fueron juzgados y se les condenó con distintos delitos, pero no por haber colocado la bomba. Ese crimen sigue hoy impune. Nadie sabe quién mató al conserje de “El Papus”, aunque todos crean que los culpables fueron detenidos, juzgados y condenados. Condenados por cualquier cosa, menos por ese crimen. Se les eligió a ellos porque tenían tres rasgos: eran violentos, eran inconscientes y estaban políticamente aislados. En otras palabras: ni siquiera ellos eran capaces de explicar cómo habían llegado a ser los chivos expiatorios. Eran los chivos expiatorios perfectos. He vuelto a ver casos parecidos en el Caso Scala, en la matanza de abogados de Atocha, en el Caso Yolanda, en el caso del comando Barcelona de los GAL, etc. En España, no en las Galápagos, ni en Cochabamba.

Casos como éstos abundaron en la transición. Si entonces alguien hubiera puesto en duda la versión oficial de todos estos episodios, en lugar de razonar: “son fascistas, luego son culpables”, probablemente nadie se hubiera atrevido a colocar 10 bombas en los trenes del 11-M. Pero en aquella ocasión toda la prensa se “comió” con patatas fritas la versión oficial, la aireó y la reprodujo. Aquellas aguas trajeron estos lodos.

Ahora, el “epifenómeno” del terrorismo en España es el 11-M, pero su “epicentro” es mucho más profundo y puede resumirse así: desde la transición (probablemente desde antes incluso), “alguien” advirtió que el terrorismo podía ser utilizado de muchas maneras, incluso para reforzar el aparato del Estado o para desencadenar determinadas coyunturas políticas, o simplemente, para desestabilizar por un lado y estabilizar por otro… y utilizó el terrorismo con esos fines. En el fondo, se hacía en Italia con una facilidad y una frecuencia pasmosa (200 muertos entre 1968 y 1983) sin que se alzaran muchas voces que protestaran del silogismo simplón: “los fascistas son los asesinos, así que van y matan de oficio”, de la misma forma que se había hecho en otros países, especialmente en EEUU, desde el “motín del té de Boston”.

El trabajo de Luis del Pino y demás, es un buen trabajo, un trabajo brillante y un trabajo propio de artesano. Pero no basta. Si no se viaja hasta el fin de la noche del terrorismo –de cierto terrorismo- y se ponen de manifiesto su “falsedad” intrínseca, se corre el riesgo de que cada X años nos veamos asaltados por estas bombas ambiguas atribuidas a unos y que benefician a otros. Desde la bomba de la Calle Canvis Nous en la Barcelona finisecular cargada a lomos de “los anarquistas”, para aceptar que una bomba ha sido arrojada por un determinado sector político no basta con que un policía o un periodista nos lo diga: hace falta observar el texto y el contexto.

Cuando buscábamos un subtítulo para nuestra obra “11-M: los perros del infierno”, finalmente, adoptamos uno que nos parecía el mejor paradigma del contenido: “En el terrorismo internacional nada es lo que parece”. Y no sólo en España. Y no sólo el 11-M. 

 

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es