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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

Iban a ser 12000, fueron 1500 En diciembre serán 600000 +

Iban a ser 12000, fueron 1500 En diciembre serán 600000 +

Redacción.- Fracaso, irrisión, ridículo de unas medidas irresponsables… son los calificativos más piadosos que se han oído 24 horas después de iniciarse el período de regularización masiva de inmigrantes. Alicante, con una población estimada de 100.000 ilegales y real de 175.000, apenas registró 40 solicitudes de regularización… El fracaso de las medidas está cantado. Ayer se esperaban 12000 entregas de solicitudes... en toda España sumaron 1500, buena parte incompletas...

En octubre debían ser 800.000 los inmigrantes que se acogieran a esta regularización… ayer, unas horas antes de abrirse las oficinas del INEM a la recepción de documentación, eran sólo 500.000; finalmente, dentro de tres meses no llegarán a 300.000… pero otros 300.000 habrán entrado ya en ese momento.

Las perspectivas han rebajado mucho más de lo que podía esperarse (pero tal y como hemos advertido en repetidos artículos en estos últimos meses) las esperanzas del gobierno. Ahora ya estamos seguros: apenas 300.000 inmigrantes (la mayoría empleados de servicio doméstico y hostelería) podrán acogerse a la regularización masiva propuesta por el gobierno.

Pero esto no es lo peor. Lo peor es que se prevé que, cuando termine la regularización, el 7 de mayo, hayan entrado ¡tantos inmigrantes como han sido legalizados! Y aún hay otra noticia aún peor: a lo largo del año, en torno a 250.000 personas se acogerán a la “reagrupación familiar”.

Sumado todo esto, a lo que hay que añadir los llegados tras la subida al poder del gobierno débil e incapaz (desde septiembre, solamente, se calcula que han entrado en España 200.000 inmigrantes, así que es probable que hayan llegado 100.000 más entre abril y septiembre, a lo que habrá que sumar, los 300.000 que llegarán en tres meses como resultado del efecto llamada, los 250.000 que vengan acogidos a la “reagrupación familiar” y los que puedan entrar entre mayo y diciembre de 2005 (que podemos establecer en otros 300.000 tomando como referencia las cifras de entradas de ilegales en España en 2004, dadas por la UE, esto es 600.000), sumados, nos dan la insoportable cifra de 1.150.000. Lo que nos dará un total de 5.000.000 de inmigrantes, como mínimo, en diciembre de 2005. Pues bien, la sociedad española, ni el erario público, pueden soportar esta pesada carga.

Que Consuelo Rumi, Rafael Caldera y ZP hayan captado cuál es la naturaleza del problema de la inmigración. Inútiles, demagogos, irresponsables, incapaces y elegidos gracias a las bombas del 11-M, esta medida era lo único que quedaba para que este gobierno fuera tomado como “poco serio” en Europa.

El informe de la UE sobre esta regularización, publicado hoy en Bruselas, condena sin reservas estas medidas. Dice textualmente: “Estas medidas a gran escala tienen implicaciones para otros estados de la UE por que ya no hay fronteras interiores. En cualquier caso es inaceptable”. Y más adelante: “como medida deben ser evitadas o limitadas a casos excepcionales”. Termina con estas palabras: “tienen razón todos los que opinan que las regularizaciones no pueden ser consideradas como un método para controlar los flujos migratorios, por que tienen consecuencias negativas sobre la inmigración sino sobre otros sectores”.

Europa está finalmente reaccionando: Alemania, con cinco millones de parados, no puede soportar la pesada carga socio-cultural y económica que suponen tres millones de turcos. Francia no puede soportar la presión de una comunidad islámica con una demografía explosiva. Otro tanto ocurre en Holanda, Bélgica, Italia y Gran Bretaña. Sólo el equipo de bobos y pobres de espíritu que gobierna en España es capaz de abrir las puertas a una regularización masiva, cuyo fracaso está cantado y que, tendrá como única consecuencia, estimular el “efecto llamada”.

SOLAMENTE ES POSIBLE ATAJAR EL FENÓMENO DE LA INMIGRACIÓN CON TRES MEDIDAS:

- Política de contención de la inmigración a nivel europeo.
- Política de selección del tipo de inmigración que necesita Europa.
- Política de repatriación de inmigrantes en paro y de ilegales.

Cualquier otra medida es dar la espalda a la realidad, ignorar la realidad y retrasar un conflicto étnico, social y cultural que puede llevar en pocos años a conflictos civiles de gran calado.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

NO a la Constitución Europea [Tercera Parte]

NO a la Constitución Europea [Tercera Parte]

Redacción.- Ofrecemos en esta tercera entrega un paqueña de buenas razones para Votar NO en el próximo referendum constitucional. En esta tercera entrega abordamos la ausencia de sensibilidad social que destila el texto propuesto y las ambigüedades en torno a la política de defensa, seguridad y exteriores de la Unión. Esperamos que nuestros lectores encuentren en estas líneas buenos motivos para apoyar el NO y redoblen sus esfuerzos por conseguir que sea el NO el que se imponga el 20-F.


5. La sensibilidad social del Tratado: similar a la del elefante

Un Tratado que no dice ni una sola palabra sobre la necesidad de contener el proceso de globalización, un Tratado que consagra el liberalismo salvaje como doctrina económica y la omnipotencia del mercado mundial como marco… es un Tratado del cual los sectores más desfavorecidos de la sociedad no pueden esperar nada bueno. Es, desde éste punto de vista, significativo que mientras que los artículos relativos a “los trabajadores” y a sus derechos ocupan unos diez folios (Título III, Capítulo I, Sección 2, Subsección 1), los derechos a la libre circulación de capitales, las disposiciones fiscales y las normas de competencia, ocupan, justamente, diez veces más.

Es curioso este Tratado por que insiste de manera obsesiva en todos aquellos elementos que no interesan al grueso de la población y en cambio elude con requiebros y contorneos inadmisibles el pronunciarse sobre todos aquellos puntos que preocupan a la población de toda la Unión. Por ejemplo, no se dice nada sobre cómo serán los sistemas de garantía, seguridad y protección social: no se dice, en lugar alguno, si se recomienda la privatización; pero se permite la libre circulación de trabajadores, algo lógico, pero, en cambio, no se explicita en base a qué criterios se cuantificarán las pensiones, ni qué mecanismos garantizarán estas pensiones, ni mucho menos cuáles serán las reglas del juego y en qué condiciones se podrán modificar las condiciones para otorgar pensiones, ni como se determinarán las cuantías de las cuotas a la seguridad social, ni qué tratamientos médicos mínimos deberán estar rigurosamente incluidos, ni, por supuesto, que coberturas se darán…

Lo lógico hubiera sido establecer en el texto constitucional que la Unión Europea proclama en todo su territorio que impulsará las medidas necesarias para que en todos los rincones de la Unión los trabajadores dispongan de una legislación unificada de seguridad y protección social, que garantice sus jubilaciones, que establezca que solamente la Unión garantiza la viabilidad y solvencia para poder pagar las pensiones y que en todos los rincones de la Unión, los trabajadores tendrán acceso a los mismos servicios médicos, gratuitos, en función de unas cuotas que, proporcionalmente, serán las mismas en todo el territorio de la Unión. Está claro que una propuesta como esta iría en contra del liberalismo salvaje consagrado en el texto como la única doctrina admisible para regir la sociedad comunitaria. De ahí que podamos decir que el texto constitucional mira más a los grandes consorcios industriales, a los grandes polos financieros y a sus intereses, antes que a los intereses del grueso de la población. Y ante esto, no podemos sino votar NO.

Pues bien, nada que sea contrario al liberalismo salvaje está presente, por la sencilla razón de que en el texto constitucional no hay ni una sola línea que permita pensar que va a seguir manteniéndose algo parecido al “Estado del Bienestar”. Lo normal sería que el Tratado definiera un “espacio interior común” que garantizara la libre circulación de personal y capitales, pero que este “espacio” estuviera protegido del exterior, especialmente de un exterior, comercialmente agresivo, socialmente subdesarrollado y en la que los derechos humanos de los trabajadores es lo único que está por debajo de su salario. La competencia en esas circunstancia está falseada y es inviable. Para mantener el Estado del Bienestar (y en buena medida, recuperarlo), es preciso proteger a la unión con barreras arancelarias, planificar el desarrollo en aquellas áreas en las que la Unión es deficitaria o debería mejorar su producción, de tal manera que pudiéramos hablar de un “espacio económico autosuficiente”, abierto a los intercambios comerciales con los vecinos (por tanto, no autárquico), pero protegido de las competencias desleales de países que mantienen mano de obra esclava.

De la misma forma que Europa ha procedido a un “reajuste interior” que ha afectado particularmente a España, con la liquidación de sectores industriales enteros (minería, astilleros, siderurgia), debe de ahora proceder a un reajuste de cara al exterior. Ese reajuste es todavía más necesario en la medida en que las exportaciones masivas de productos alimenticios, procedentes de países de los que no podemos confiar por la ausencia casi total de medidas sanitarias y de control de calidad, está trayendo a nuestro territorio, alimentos de escaso valor nutricional, trufado de aditivos, que dañan gravemente la salud y, como en el caso de determinadas hormonas, llegan a alterar el comportamiento sexual de las poblaciones. Ninguna de las cuatro administraciones que estamos soportando (europea, nacional, autónoma y local) están en condiciones de controlar la calidad de los alimentos distribuidos en la Unión. Es inadmisible que pollos alimentados por hormonas femeninas, llegados del sudeste asiático se consuman sin ningún control en Europa o que alimentos procedentes de China, de muy escasa calidad y conteniendo aditivos que hace décadas han sido prohibidos en Europa como cancerígenos, lleguen a nuestros mercados y, además, no sean etiquetados en lenguas europeas. Esto sin olvidar que cualquier epidemia que pueda aparecer en extremo-oriente como resultado de la absoluta carencia de condiciones higiénicas, puede interrumpir bruscamente el flujo de mercancías y alimentos de Oeste a Este y, general en pocos días una carestía en nuestros mercados y el hundimiento del sistema comercial internacional.

La Unión debe promover una reordenación económica interior, complemento de la contención exterior, para asegurar su subsistencia con el mínimo recurso al exterior. Este concepto de “autonomía económica” está ausente, por completo, del tratado a votación y, por tanto, es imposible apoyarlo.


6. Sin política exterior, ni de defensa, ni de seguridad comunes

Para que exista una política exterior, de defensa y de seguridad, más que tratados, lo que hace falta es que los miembros estén de acuerdo. Y esto no se da en las actuales circunstancias. Aún no ha sido desterrada de Europa la idea de “occidentalismo” o “atlantismo”, sugestión según la cual el destino de Europa estaba ligado al de EEUU y la defensa de Europa ante la URSS solamente podía asegurarse mediante el recurso a la OTAN. Hoy la URSS ya no existe, el comunismo está en la cloaca de la historia y no existe una amenaza evidente sobre Europa. Por otra parte, el gran terror de los últimos gobiernos americanos consiste en verse apeados completamente de Europa y, por tanto, regularmente, desde EEUU se analiza cuál es el eslabón más débil de la cadena europea para intentar convertir a tal o cual país en el puente que garantice la imposibilidad de una Europa política. En un tiempo fue Inglaterra y, en 2003-4 fue la España de Aznar.

Porque, desde el punto de vista de EEUU, todo lo que debilita a Europa es recomendable y todo lo que contribuye a formar un bloque geopolítico y neoeconómico continental, es abominable. Siempre hay europeos que miran atrás, a las antiguas rencillas históricas entre los distintos Estados-Nación, para justificar desavenencias presentes. Todo ello implica que, aún hoy, los intereses en política exterior de los gobiernos de los distintos Estados-Nación de Europa suelen adoptar orientaciones muy diferentes en este terreno y, frecuentemente, contradictorias.

Esto por lo que respecta a la política exterior común. En cuanto a la defensa de Europa… la situación es todavía más pobre: no existe una voluntad de asegurar la defensa de Europa. Esa voluntad se demuestra en tres áreas: asignación presupuestaria suficiente, mentalidad de la población y definición del enemigo. En la actualidad, no se dan ninguna de estas tres circunstancias.

Los asuntos de defensa, seguridad y exteriores, de la Unión, están definidas en el Texto a referéndum en el Título V (“Acción exterior de la Unión”), Capítulo I (“Disposiciones de Aplicación General”), Capítulo II (“Política exterior y de seguridad común”). Y en estas páginas volvemos a encontrar el gran riesgo de este tratado: la ambigüedad.

Esta ambigüedad empieza en el Artículo III-292.2, donde se dice: “La Unión definirá y ejecutará políticas comunes y acciones y se esforzará para conseguir un alto grado de cooperación en todos los ámbitos de las relaciones internacionales”. ¿”se esforzará para conseguir un alto grado de cooperación”? Eso implica, literalmente, que nada habrá cambiado: el “esfuerzo” no llevará necesariamente a una unidad real en política exterior, la influencia de un país exterior a la Unión sobre los eslabones más débiles de la Unión, harán imposible la existencia de una política exterior común y, finalmente, lo más terrible es constatar los “objetivos” de esta imposible política exterior común: son las propias de una ONG, no de un Estado con vocación de convertirse en actor internacional de primer orden tal como correspondería a su envergadura geográfica, cultural, económica e histórica.

Se dice por ejemplo que uno de los objetivos de la Unión en política exterior es “ayudar a las poblaciones, países y regiones a que se enfrenten a catástrofes naturales o de origen humano” (apartado g), o “dar apoyo al desarrollo sostenible (apartado d) o “mejora del medio ambiente” (apartado f), o bien “consolidar y defender la democracia” (apartado b) olvidando que cada país tiene el derecho inalienable de elegir su forma de gobierno, de la misma manera que la Unión, tiene perfecto derecho a no tener relaciones diplomáticas con aquellos gobiernos que no respondan a las mismas características por las que se rige la Unión. El derecho a la no-ingerencia en cuestiones internas de naciones soberanas, es superior a la “tarea misional” de expandir la democracia en todo el mundo.

En el apartado a del artículo III-292.2. se dice que los objetivos de la política exterior será “defender la seguridad, la independencia y la integridad”… encomiables tareas que no se explica cómo serán llevadas a la práctica, no se apunta de qué manera países en los que la izquierda ha injertado un amplio sentimiento antimilitarista y en donde el saqueo de los fondos públicos por parte de la clase política ha hecho imposible la existencia de un presupuesto de defensa capaz de asegurar la integridad de los Estados Nación, ahora va a poder asegurar una defensa europea común.

Por que, una parte del problema, consiste en reconocer que una política de defensa es cara… ahora bien, sólo las naciones capaces de defenderse son respetadas. El “buenismo” de la izquierda, que aspira solamente a tener unas Fuerzas Armadas que ejerzan funciones de ONG internacional, siempre al servicio de las Naciones Unidas y en tareas humanitarias, es una bonita sugestión y como tal, absurda e irreal. Una política exterior de altura solamente puede ser avalada por las Fuerzas Armadas que inspiren respeto y garanticen que cualquier amenaza exterior será conjurada. Las amenazas no se conjuran con las palabras de los diplomáticos, sino aumentando el riesgo para el eventual agresor. En Europa, en estos momentos, no existe voluntad de defensa, sino mentalidad de ONG.

Por otra parte, en el Artículo III-292.1, se alude a que la Unión “proporcionará soluciones multilaterales a los problemas comunes, particularmente en el marco de las NNUU” y sólo unas líneas antes ya se había insistido en esta idea: la Unión promoverá los “principios de igualdad y solidaridad y el respeto a los principios de la Carta de las Naciones Unidas”… pues bien, el problema es que las NNUU precisan una profunda reforma. La situación actual no es la misma que la que se daba en 1945 cuando fue creado éste organismo. Ni el derecho de veto de los cinco países fundadores, ni el peso igualitario (“un Estado – un Voto”) responden a la realidad actual: Haiti no tiene el mismo peso que Argentina, Comores no pesa igual que Polonia, etc.

Así pues, de lo que se trata, no es de situar la política exterior y de defensa a la sombra de las NNUU, sino de afrontar el reto que supone la actualización de este organismo internacional cuya ineficacia en materia internacional se ha puesto de manifiesto en tantas ocasiones que, más adecuado sería hablar de “refundación” de NNUU, antes que de “reforma”.

Y, por lo demás, haría falta recordar a algunos socios de NNUU que la declaración internacional de Derechos Humanos, no es solo un documento aprobado y olvidado, como la resolución 152 o la 69… sino que hay que respetarlo escrupulosamente. No se entiende qué hacen países que practican odiosos atentados a los derechos humanos, dentro de la comunidad internacional, por qué NNUU carece de energía suficiente como para dar un plazo a los países árabes para que respeten la libertad religiosa, aprueben leyes inexcusables a favor de los derechos de la mujer o de la integridad del cuerpo femenina, proscribiendo la ablación del clítoris, por ejemplo.

Mientras todo esto no sea una realidad, hipotecar la política exterior de la Unión a las decisiones de NNUU es un bonito programa, y evidencia un “talante” tan maravilloso como irreal.

El artículo III-293.1 alude a los “objetivos estratégicos” de la Unión. Y esto es lo sorprendente que lo único que se dice es que “serán definidos por el Consejo Europeo” y que “se pronunciará por unanimidad”. Aquí la ambigüedad es absoluta. Olvida el texto que, para que existe una política exterior y de defensa y para que pueda aprobarse por parte del electorado, sin ningún tipo de restricción mental, ésta tiene que ser definida con claridad: o unidad e independencia de Europa, o satelización y fragmentación de Europa; o defensa y política exterior propias, o defensa subordinada a la OTAN y política exterior a remolque de NNUU…

Para que este apartado hubiera sido aceptable, las veinte páginas que ocupa las alusiones a defensa y seguridad de la Unión, se podrían haber resumido en un solo artículo: “la Unión Europea manifiesta su voluntad inquebrantable de convertirse en un actor internacional con voz única, tendente a conseguir un mundo multipolar. Cualquier tendencia hacia el unilateralismo, cualquier intento de ejercer el chantage del terror, será condenado y combatido por la Unión”. Así sabríamos lo que votábamos.

Pero hay una ausencia notable que demuestra hasta qué punto el gobierno español ni se ha leído el Tratado, ni ha sido tomado en serio por las partes, ni es respetado por algunos de sus socios. Nos referimos a la intolerable situación de la colonia inglesa de Gibraltar dentro del marco de la Unión Europea. Y en este terreno el gobierno español debería haber dado a conocer su posición inflexible: o la Unión Europea presiona al gobierno británico para que restituya Gibraltar a España, o de lo contrario se practicará una política de bloqueo de las decisiones comunitarias. Y esto por dos motivos: en primer lugar, por que la existencia de una colonia en el territorio de uno de los países de la Unión es absolutamente inaceptable, especialmente después de que a partir de los años 50, las NNUU aprobaran unánimemente el proceso de descolonización mundial que España, por lo demás, ha cumplido escrupulosamente. En segundo lugar por que Gibraltar es una “zona pivote” de la defensa europea y no puede estar en manos de un país como Inglaterra que mantiene un pié en Europa y otro en América. Pues bien, nada se dice en el espeso articulado del Tratado sobre “las situaciones coloniales en el interior de la Unión”.

Es, probablemente, en este apartado de defensa y seguridad, en donde el articulado de lo que debería ser una constitución, se parece más a un reglamento. Se establece, por ejemplo (Artículo III-299) que cualquier Estado miembro o el propio Ministro de Exteriores de la Unión, puede exigir una “decisión rápida” y convocar una reunión “en 48 horas”…, pero en ningún caso se explica en qué supuestos puede exigir una “decisión rápida” y por qué el ministro, que es quien debería adoptar “decisiones rápidas”, debe consultarlas antes... La respuesta es simple: se confunde el Tratado con un Reglamento y se atribuye a aquel la articulación práctica que debería sólo corresponder a éste. En tanto que existe una ambigüedad manifiesta en las orientaciones de las políticas exteriores de la UE, el ministro de exteriores carece de cualquier competencia que no sea la de ser portavoz de los ministros de exteriores de cada país. Sigue sin tener posibilidades de decisión propia

(c) Ernesto Milà - infokrisis -infokrisis@yahoo.es

EL CARMELO o el bochorno de 3 administraciones inútiles

EL CARMELO o el bochorno de 3 administraciones inútiles

Redacción.- ZP no ha calmado al barrio de El Carmelo. Todo lo contrario: después de ofrecer unas indemnizaciones miserables y ofensivas que no cubren ni los gastos mínimos de subsistencia, la visita de ZP ha encolerizado a los vecinos. No sólo no ha ido a ver la “Zona Cero”, sino que, además, los responsables del Ayuntamiento y la Generalitat han escurrido el bulto. El responsable de información de la Generalitat (ERC) ha levantado, ante la presión de los medios, la prohibición a que los fotógrafos y cámaras de TV entrarán en la “Zona Cero”. Mientras el PSC y ERC siguen haciendo “gran política”, regateando competencias y redactando un nuevo (e inútil) Estatut.

Ningún nivel de gobierno asume su responsabilidad

Es difícil encontrar un episodio anterior en la que un gobierno español, uno autonómico y uno local, hayan estado de acuerdo en no asumir sus responsabilidades, ofrecer indemnizaciones miserables y procurar, por todos los medios, que el asunto amaine primero y se olvide después. Un millar de personas están hoy en la calle por la irresponsabilidad y la cicatería de las autoridades de la Generalitat: de las de ayer (CiU) y de las de hoy (PSC-ERC-IU) y ante el silencio del gobierno central y de las autoridades municipales.

Vergüenza, bochorno e ira es lo que sentimos los barceloneses que conocemos el barrio de “EL CARMELO”. Un barrio que nunca se ha llamado “El Carmel”, pero que la Generalitat se ha cuidado mucho de que no figurara con el nombre con el que lo conocen sus vecinos: EL CARMELO ES EL CARMELO, NO EL CARMEL. Un barrio de inmigrantes que llegaron de fuera de Catalunya en los años 60 y que ha sufrido todo tipo de maniobras especulativas. Primero constructores desaprensivos utilizaron materiales de baja calidad que en 1992 llevaron a la ruina a varias manzanas de edificios. Ahora es el “método austríaco” el que ha destrozado el barrio: dinamita a pocos metros de los cimientos… el sistema más barato y más peligroso para hacer un túnel, desaconsejado por todos los estudios técnicos y que ha sido abandonado en zonas como El CARMELO, cuyo subsuelo no puede soportar este tratamiento terrorista sin que se hunda lo que hay encima: las viviendas de miles de familias.

Los vecinos del barrio no se hacen ilusiones: hoy ya no es un rumor el que otros bloques deben ser desalojados y que el ayuntamiento está sólo esperando a que amaine un poco el temporal, o de lo contrario, el barrio puede convertirse en un foco de revuelta contra las autoridades del Estado, de la Generalitat y del Ayuntamiento.

Maragall, a todo esto, de lo único que se ha preocupado es de sondear a la UE para que se haga cargo de las indemnizaciones y la UE ha respondido: no hay problema, pero dado que es un problema ocasionado por negligencia, esos fondos serán sustraídos de otras subvenciones que debía recibir la Generalitat…

El verdadero rostro de ERC: stalinismo con barretina


La Generalitat catalana no quiere que los medios de comunicación desarrollen con libertad su trabajo en lo que a la cobertura del hundimiento del túnel de metro en el Carmel se refiere. Los motivos esgrimidos son, oficialmente, la seguridad y la intimidad de los afectados. Las consecuencias, una restricción importante y creciente de la labor informativa que intenta recoger la realidad del drama que vive todo un barrio desde todos los ángulos posibles.

Así se desprende de un borrador de protocolo elaborado por el Govern. Un texto que pretende regular el trabajo que han de desarrollar los profesionales de la información en las diferentes situaciones que se pueden producir durante la cobertura diaria de las noticias que se producen en el Carmel.

Así, el borrador prevé que cuando se reúna a vecinos y Administración no estén presentes los medios de comunicación. Al principio de las reuniones, se permitirán «dos minutos» para tomar fotografías y registrar imágenes y «sonido ambiente». Después, los periodistas serán «invitados», dice textualmente el borrador, a abandonar la sala donde se celebre el encuentro.

Ayer mismo se puso en marcha otra de las medidas que afectan a la cobertura informativa: el que se refiere a la filmación o toma de fotografías en el lugar que rodea la zona cero del hundimiento del túnel a través de un pool. Es decir, que cada día sea un medio de comunicación el que acceda al lugar donde se produzca la noticia y que luego facilite el material resultante de su trabajo a todos los medios que lo deseen.

El artífice de estas medidas no es otro que el responsable de comunicación de la Generalitat, miembro de ERC. Es algo más que una paradoja que ERC esté a favor de la “independencia” de la “autonomía plena”… pero no sea capaz de aceptar que los profesionales de la información den a conocer a la opinión pública la realidad de un barrio destrozado por la prepotencia y el desinterés de los distintos niveles de gobierno (estatal, autonómico y local).


La repugnante, bochornosa y cobarde visita de ZP

Hasta ayer se dudaba de que ZP tuviera valor de ir a la Zona Cero. Pero era imposible pensar que no lo haría: estaba claro que existía la posibilidad de que algunos vecinos reaccionaran de manera hostil, pero, estaba claro que su obligación era estar allí en donde ha ocurrido una tragedia justo por la negligencia de las autoridades. Esto no es azar del chapapote, como predicó hace unos días Maragall: esto es un fallo técnico-político en el que hay responsables.

ZP se ha atrevido solamente a recibir a una pequeña comisión de 3 vecinos y 3 comerciantes. En este “petit comité” se ha atrevido a ofrecer indemnizaciones que apenas llegan a 10.000 euros ¡a gentes que lo han perdido todo!. Una vez más, ZP ha ejercido de cobarde y pusilánime: no ha ido donde su obligación y su sueldo le obligaban a ir. Se ha portado como lo que es, un cobarde mediocre, embaucador de lelos y boy-scouts, con una talla política no superior a un tranchete.

La visita, a pesar de unos cuantos aplausos de la “claca” enviada allí por el PSC, ha sido un jarro de agua fría para los vecinos que esperaban algo más. No es raro que un centenar de personas lo hayan abucheado y que, el resto de vecinos (y buena parte de los barrios populares de Barcelona) hayan reaccionado airadamente al saber las “concesiones” que el “talante” de ZP ha dado a los vecinos. Veremos si en EL CARMELO, en el próximo referéndum, vota algo más del 5% del electorado…

Eso sí, la visita de ZP a la Ciudad Condal le ha llevado delante de un público tan escaso como entregado (verdadera muestra de funcionarios paniaguados por el socialismo maragalliano) junto con un exultante Chiracq, consciente de que ZP afronta los primeros problemas graves con la política de la avestruz (escondiendo la cabeza), el gusano (metiéndose en la madriguera), la comadreja (huir cuando alguien se mueve) y el carroñero (llegado al poder gracias a 192 cadáveres).

Una vez más, la falta de talla, se ha evidenciado de manera brutal. Pero no olvidemos que esto no es nuevo: es lo ya sabido. Lo nuevo, lo triste, lo dramático, es que hay 1000 españoles residentes en Barcelona, en el barrio que la Generalitat se niega a llamar tal como lo conocen sus vecinos, en EL CARMELO, que se han quedado sin nada. Lo han perdido todo. Imaginad lo que supondría que un día alguien llamara a la puerta y os dijera que os tenéis que ir de vuestra casa con lo puesto, por que se va a hundir de un momento a otro: allí quedarían vuestros recuerdos, vuestra vida pasada, vuestra posibilidad de ser felices, vuestras hipotecas… Pues bien, eso es lo que ha pasado en EL CARMELO. Unos rufianes, funcionarios de la Generalitat y del Ayuntamiento, han abaratado los costes de las obras en beneficio propio, han alterado la ruta del túnel, han utilizado procedimientos terroristas para abrir el camino… Y HAN GOLPEADO A LA VIDA DE 1000 PERSONAS (que corren el riesgo de duplicarse en los próximos días).

Mientras, eso sí, Bargalló y Carod, babeando un nuevo estatuto y Maragall, como siempre, de vacaciones mentales. Realmente bochornoso, unido a la cobardía estructural de ZP. El electorado debe empezar a pensar en reciclar a toda esta basura en el lugar que le es propio: como abono a la tierra para que una nueva clase política emerja.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

NO a la Constitución Europea [Segunda Parte]

NO a la Constitución Europea [Segunda Parte]

Redacción.- Publicamos la segunda parte de nuestra justificación para votar NO y movilizar a todos nuestros amigos y compañeros para hacer otro tanto en el próximo referendum sobre la Constitución Europea. Abordamos en esta segunda entrega el problema de los límites de Europa, y la ausencia de definición sobre las "raíces culturales de Europa", dos temas ambiguos que nos confirman en la necesidad de votar NO. Todo lo alto y claro que podamos.


3. Un ámbito de aplicación sin definir: ¿Europa hasta donde?

Resulta absolutamente sorprendente que en la Parte I, Título I (“De la definición y los objetivos de la Unión”), no exista ni un solo artículo en donde se definan los límites territoriales de la Unión, esto es el ámbito de aplicación del texto sometido a Referéndum. Se alude vagamente a que “La Unión está abierta a todos los Estados europeos que respeten sus valores y se comprometan a promoverlos en común”. Ahora bien ¿cuáles son esos “estados europeos”? ¿dónde se relacionan? ¿acaso habrá que tomar el listado de los países de Eurovisión como candidatos a integrarse en la UE? En tal caso países tan europeos como Israel, Marruecos o Turquía, serían buenos candidatos y futuros europeos de pleno derecho. ¿Y qué decir de Rusia que, hasta los Urales, es inequívocamente europea y que a partir de los zares Pedro y Catalina, está europeizada de pleno derecho?

Giscard ha querido ser en esto voluntariamente ambiguo, a pesar de que él, en lo personal, se opone al ingreso de Turquía en la UE. En cuanto a otros Estados, geográficamente europeos, cabría preguntarse ¿la futura Gran Albania comparte los “valores de la Unión”, o dicho de una manera más genérica: el mundo islámico, a partir de un análisis mesurado de su libro sagrado, ¿puede admitir los “valores de la Unión” sin traicionarse a sí mismo?

A todo esto, llama la atención que en 500 páginas de texto constitucional, los cacareados “valores de la Unión” supongan apenas 10 líneas (Artículo I-2): “respeto a la dignidad humana, libertad, democracia, igualdad, Estado de derecho y respecto a los derechos humanos, incluyendo los derechos a las personas pertenecientes a minorías. Estos valores son comunes a los Estados miembros en una sociedad caracterizada por el pluralismo, la no-discriminación, la tolerancia, la justicia, la solidaridad y la igualdad entre hombres y mujeres”. Pues bien, ni una sola de estas características, ni una, está presente en los países con mayoría islámica, ni conocemos a islamista alguno, que haya luchado por estos valores, ni en su país de origen, ni mucho menos en el territorio de la Unión: más aún, en su inmensa mayoría, estos contingentes islamistas transplantados a Europa, no siguen practicando sus más odiosas tradiciones seculares, desde la poligamia a la ablación del clítoris, siguen considerando a la mujer como una figura de segunda fila completamente subordinada a la autoridad del varón, una verdadera propiedad de éste, y se muestran intolerantes hacia cualquier otra comunidad, tendiéndose, en Barcelona y en Berlín, en Gottenburgo y en Milán, a la formación de guetos étnico-religiosos, de los que son virtualmente expulsados y marginados los pertenecientes a cualquier otra confesión religiosa, o simplemente laicos. En cada gran ciudad de Europa Occidental existe una “Bosnia musulmana” en desarrollo.

Así pues, ¿para qué engañarnos? ¿para qué negar la realidad? ¿para qué una política de paños calientes con una religión que permanece inalterable como en lo más profundo de la edad media y que destila grandes dosis de fanatismo y odio hacia todo lo que representa, precisamente, los valores occidentales? ¿Por qué en el texto constitucional no existe ni un solo punto que prevea que los extranjeros residentes en la Unión deben firmar una declaración jurada en la que aceptan los valores de democracia, igualdad, tolerancia y libertad, las costumbres, lenguas y tradiciones de la Unión? ¿por qué no se exige reciprocidad en la tolerancia de las prácticas religiosas? El día en que pueda celebrarse en una iglesia de Arabia Saudí una misa o un oficio religioso no islámico, ese día debería autorizarse la práctica del culto islámico en Europa. En tanto esto no ocurriera es absolutamente intolerable que, precisamente ese país, siga financiando las redes de mezquitas fundamentalistas, como es intolerable que el 50% de los marroquíes residentes en Europa se declaren “admiradores” de Bin Laden.

Europa debe tener una identidad propia. Esa identidad se inicia con el reconocimiento de sus raíces comunes, de su historia común, de una exaltación de los lugares comunes a todos los pueblos de Europa. Pues bien, sobre estas materias no existe ni una sola línea entre los 500 folios del texto a votación.

Usted ¿sería capaz de firmar un contrato en el que no estuviera claro cuál es el objeto del mismo? ¿sería capaz de adquirir un apartamento sin conocer sus metros cuadrados y su orientación? Pues eso precisamente es lo que el “talantudo” ZP nos está proponiendo: que votemos un texto ambiguo e indefinido.

De hecho, en el verbalismo humanitarista del Título I, encontramos todos los mitos propios de la izquierda más rancia y obtusa: “La Unión combatirá la exclusión social y la discriminación y cimentará la justicia y protecciones sociales” (Artículo I-3, párrafo 3). Sabemos lo que esto significa: subvencionar indefinidamente la “integración” de aquellos que no quieren ser integrados y definir como “racistas y xenófobos” a aquellos que alertan sobre el poco resultado de todas las cantidades invertidas en tan noble fin. La historia de absolutamente todos los países de Europa Occidental que desde hace 25 años vienen sufriendo sucesivas oleadas migratorias particularmente de los países islamistas, es elocuente: contra más gasto social se realiza en pro de la integración, menos resultados se obtienen. ¿Hay que recordar que nuestros inmigrantes, gallegos y andaluces, extremeños y castellanos, no recibieron ni un solo franco o marco para su integración y que, sin embargo, se integraron socialmente en los países en los que los acogieron?

Sabemos lo que este verbalismo supone: una pelea en una discoteca en la que se enfrentan jóvenes europeos y norteafricanos es considerado un acto xenófobo e intolerante de los primeros… pero el hecho de que la casi totalidad del mercado de la heroína sea controlado en Francia por argelinos –como todo el mundo sabe- no tiene la misma catalogación, aun cuando sean, mayoritariamente jóvenes de origen francés, quienes consumen esta droga dura.

4. Las “raíces de Europa”. Europa desarraigada.

Pero hay algo más en todo esto. El absurdo de la propuesta constitucional se hace surrealista si tenemos en cuenta que se trata de crear, en la práctica, una “federación” de Estados-Nación que se llama “Unión Europea”… pero se exaltan los valores de “diversidad cultural y lingüística”. Unidad y diversidad, son valores opuestos.

Somos profundamente europeístas: estamos firmemente convencidos de que las raíces de los diferentes pueblos de Europa son comunes: hemos tenido el común el mundo clásico se extendió primero por el Mediterráneo, pero luego, con la catolicidad, alcanzó a toda Europa. Lo más lógico hubiera sido proponer en el texto constitucional una fórmula que conjugara “unidad” y “diversidad” y esa fórmula implicaba, necesariamente, aludir al mundo clásico y a las raíces cristianas de Europa. Algo que la izquierda europea no estaba dispuesta a asumir por que, precisamente, sus raíces, proceden del momento preciso en que se rompe el ekumene medieval y la conciencia de unos orígenes comunes (Roma – el Imperio Carolingio – el Sacro Imperio) que contradicen los valores de la izquierda europea: tradición, idea de Imperio, una política basada en principios éticos y morales y no en la omnipotencia y omnipresencia del “mercado” (dice el Artículo I-3/2: “La Unión ofrecerá a sus ciudadanos (…) un mercado interior en el que la competencia sea libre y no esté falseada”…).

Tanto la romanidad, como la catolicidad medieval, supusieron momentos en los que en toda Europa se tenía conciencia de pertenecer a un mismo “bloque” (el Imperio), del cual, cada parte, o reino, era una “nacionalidad” (no una Nación, por que, a pesar de que ZP lo ignore, existe diferencia entre “nación” y “nacionalidad”). Era muy fácil, para los redactores del “tratado constitucional”, apelar a estas raíces para generar las “bases ideológicas” necesarias para insertar en el documento, valores reales. En lugar de eso, la izquierda europea (que tras perder el marxismo, perder el apoyo de la clase obrera, no le queda más que los intelectuales, los residuos de otro tiempo y las “minorías” sexuales) y los micronacionalismos (es decir, la no-Europa), impusieron la alusión a la “pluralidad” que llega incluso a la divisa de la Unión: “Unidad en la diversidad”.

Ni una sola alusión a la cuestión de las lenguas regionales, a su tratamiento, a su consideración; ni una sola alusión a promover una lengua vehicular común que se enseñe en las escuelas y facilite la comunicación entre las distintas partes de Europa; ni una sola alusión a iniciativas que fomenten que la “Unión” sea, verdaderamente, eso: una unión y no un agregado de fragmentos, cada vez más pequeños que, con la irrupción de los micronacionalismos, corre el riesgo de balcanizar toda Europa con 70 lenguas diferentes cada una de las cuales reclama derechos de “igualdad” en relación a las demás.

Llama la atención que el texto que estamos utilizando para valorar la Constitución Europea haya sido distribuido en Barcelona por un diario realizado en castellano, distribuido, fundamentalmente, en Cataluña y que el texto… esté escrito en valenciano, a causa de un error de la Generalitat de Catalunya al presentar la traducción a la UE. La doctrina oficial de la Generalitat es que el valenciano y el catalán son la misma lengua… lo curioso es que un texto valenciano tiene un razonable número de palabras completamente diferentes, que lo hacen “raro” para un catalán. Y si fuera al revés, ocurriría justamente lo mismo. Esta surrealista situación deriva de no haber sabido, querido o podido cerrar las puertas a las discusiones: a cada Estado Nacional corresponde una lengua vehicular (salvo Bélgica que, constitucionalmente, tiene dos).

La ambigüedad es el paradigma con el que se ha desarrollado este texto. Solamente en aquellos aspectos, absolutamente secundarios (bandera, himno, moneda, “día de Europa”), existe la concreción necesaria para que no haya lugar a la ambigüedad: sabemos, por ejemplo, que el 9 de mayo (no el 8, ni el 10) es el “Día de Europa”. Ignoramos, por el contrario, los límites geográficos y las raíces culturales de Europa.

Pero, además, es que da la sensación de que quienes han redactado este documento pretendan robarnos nuestras raíces: la definición de los valores de la Unión es tan absolutamente breve (10 líneas), en relación a la totalidad del tratado (500 folios), que es evidente que de lo que se trata es de articular una Unión sin principios o con unos principios tan absolutamente ambiguos que cada cual pueda interpretarlos como quiera.

En tanto que europeístas convencidos, estamos firmemente persuadidos de que la Unión Europea solamente será viable, si las medidas que tienden a resaltar los valores de “unidad” entre los Estados-Nación, es superior a los esfuerzos puestos en resaltar los valores de “diversidad”. Si se tiende a crear una “unión”, todo lo que no entra en esa dirección, es lo que se ha dado en llamar “no-Europa”. Y, ningún político con sentido de Estado o con visión “europea” puede apoyar los esfuerzos para la construcción de la “no-Europa”.

Nos ofrecen una Europa sin raíces, una Europa en la que cabe todo. Por eso, es preciso votar NO al referéndum constitucional y exigir que el texto se mejore incluyendo la referencia a las “raíces cristianas de Europa”.

(c) Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es

NO a la Constitución Europea [Primera Parte]

NO a la Constitución Europea [Primera Parte]

Redacción.- Iniciamos la serie de artículos sobre el referendum constitucional, animando a nuestros lectores a Votar NO y a hacer campaña por el NO en el próximo referéndum sobre la Constitución Europea. Esta serie tendrá un total de cuatro entregas y aparecerá en los próximos días. Ante el desinterés y el absentismo general, creemos que es una obligación ética y política, acudir a los colegios electorales el próximo día 20-F, con el NO marcado en la papeleta.

Referéndum del 20 de Febrero 2005
NO AL TRATADO POR EL QUE SE ESTABLECE UNA CONSTITUCION PARA EUROPA
[Primera Parte]

Cuando faltan solamente unos días para ir a votar en el próximo referéndum y cuando, tanto las autoridades como la población en general, manifiestan su más absoluto desinterés por la consulta, hemos decidido realizar unas

Introducción:
Un referéndum inútil, un referéndum-trampa

El gobierno no ha sido honesto en la convocatoria de éste referéndum, no ha informado a la población sobre las resultantes de su voto: nadie sabe exactamente qué ocurrirá si vence el NO, o si no hay “quórum”, nadie sabe exactamente en dónde radica la importancia de su voto y la inmensa mayoría de electores no han leído la totalidad del texto constitucional.

Este referéndum ha sido convocado por el gobierno como medida cosmética en dos direcciones:

1.- Para dar la sensación de que está abierto a la “participación popular” como forma de plasmar el tan cacareado “talante”.
2.- Como elemento “cosmético” que ayudara a popularizar entre la población la Unión Europea e hiciera a llegar a los ciudadanos la idea de que formamos parte de una entidad supranacional.

El problema radica en que la campaña de marketing y publicidad que el gobierno ha abordado ha tenido un perfil muy bajo, se ha realizado con un presupuesto mínimo, en un tiempo muy reducido, en el que, por lo demás, están ocurriendo otras muchas incidencias en la política española que contribuyen a alejar el interés de la opinión pública en torno al referéndum.

Intentar “popularizar” el contenido del texto constitucional a partir de la afición al fútbol y mediante la lectura del articulado de la constitución por parte de personajes conocidos en el mundo del deporte, es una idea pobre y sin resultados prácticos.

Pero lo peor no es eso, sino que no está clara la importancia del voto: no se sabe por ejemplo lo que implicaría si el NO saliera como opción mayoritaria. La lógica indicaría que el gobierno español se comprometía ante la ciudadanía a no firmar el Tratado… pero éste ya se ha firmado en Roma el 24 de enero de 2004. En esa circunstancia, el gobierno debería comprometerse a obtener de las instituciones europeas una mejora, una revisión y una reforma del texto.

Pero el gobierno ZP tiene un gobierno de importancia muy aminorada en Europa. Su aislamiento es cada vez más evidente: no sólo ha roto la línea del gobierno anterior, enfrentándose a sus antiguos aliados, sino que no ha logrado reconstruir una línea que inspire confianza entre los que se enemistaron con el español a causa de la presencia de Aznar en la Cumbre de las Azores.

El gobierno no ha planteado claramente lo que hará si la soberanía popular rechaza el texto del Tratado. En realidad, carece de respuestas. No es ahora cuando había que someter este tratado a referéndum sino en el momento en que fue presentado y, desde luego, antes de la firma.

De ahí que este referéndum sea apenas una muestra de la demagogia gubernamental que, accede a una “consulta popular” en un tema que está ya resuelto y que, por tanto, votemos lo que votemos, no va a cambiar el curso de los acontecimientos, para evitar realizar consultas y reformas sobre temas mucho más importantes y candentes. ¿Podía esperarse otra cosa de un gobierno débil y cobarde, sentado en el poder gracias a unas elecciones fraudulentas y bajo la presión de 192 muertos utilizados mediáticamente por las “brigadas mediáticas” del PriSOE?

Si a Europa, no a esta Constitución

Vamos a ser claros: de todos los países de la Unión Europea, España es, probablemente, el que más se ha beneficiado con el integración a Europa. En quince años, el flujo de euros a nuestro país ha posibilitado el que se superaran los peores momentos de la crisis económica que estalló a partir de 1992, cuando la política del felipismo elevó los intereses hasta el 19%, hizo imposible la inversión, sumió al país en una profunda crisis moral y política (GAL, corrupción, paro, desencanto) y dejó vacías las arcas del Estado.

Pues bien, fue gracias a los Fondos Estructurales que nuestro país logró acometer un ambicioso programa de obras públicas que han transformado la fisonomía de España en pocos años. Gracias a estos fondos se han podido realizar trazados del AVE, subvenciones a la agricultura, restauración de catedrales y cursos de reciclado para trabajadores, ambiciosos programas de investigación científica y de formación universitaria, etc. Resulta muy difícil afirmar que la bonanza que la economía española registró a partir de 1995, fue posible sin el flujo de estos fondos.

Con razón Schröder expresó su malestar por la actitud de Aznar, opuesta a la guerra de Irak, recordando que con los millones de euros llegados a España, bien podía mantenerse el equilibrio presupuestario y el déficit cero. Y tenía razón. De ahí que, en tanto que españoles, conscientes de que la economía española se ha beneficiado extraordinariamente, tanto de la creación del Euro, como de las ayudas comunitarias, nos sea extremadamente difícil, pedir el voto negativo al Tratado.

Mucho más si tenemos en cuenta el papel al que está llamada la Unión Europea en el futuro. En 15 años, hemos pasado de un mundo bipolar, tenso pero estable, a un mundo unipolar, distendido, pero inestable. El día en que las tropas americanas derribaron la estatua de Saddam Hussein en Bagdad, el imperio americano vivió su cenit. A partir de ese momento, cuando se ha comprobado la incapacidad del dispositivo del Pentágono para pacificar la región y el que 25.000 guerrilleros mantengan en jaque a 250.000 marines y personal civil armado y a una cantidad similar de colaboracionistas iraquíes, demuestra hasta qué punto, ha llegado la debilidad militar norteamericana y su incapacidad para intervenir en un conflicto más allá de los bombardeos estratégicos masivos. A esto se une la situación de la economía norteamericana con un déficit en su balanza de pagos de 400.000 millones de dólares, déficit histórico jamás vivido por nación alguna. La economía norteamericana pende de un hilo y junto al crack que puede desencadenarse, la crisis de 1929 parece que será un juego de niños.

Pero hay algo más: la crisis del americanismo es la crisis de un modelo de relaciones internacionales. La única posibilidad que se abre a partir de ahora es una estabilidad mundial basada en cuatro polos: tres eurasiáticos y uno marítimo. Rusia, China y la Unión Europea, de un lado y la thalasocracia americana de otro.

El modelo de Estado-Nación que desde la Paz de Westfalia ha dominado en Europa y que se impuso definitivamente a partir de 1789 y de las siguientes revoluciones burguesas, ya no responde a las necesidades del actual momento histórico. Las necesidades investigación científica y técnica, superan, frecuentemente, los presupuestos y las posibilidades de un solo Estado. El “Airbus” ha absorbido un presupuesto superior al del Estado Español. Por esto es necesaria la cooperación internacional y la formación de bloques geopolíticos: el bloque árabe, el bloque sudamericano, el bloque europeo, el bloque norteamericano, el bloque ruso y el bloque chino… Ningún Estado Nacional está hoy en condiciones, ni tiene los recursos suficientes como para emerger en este panorama en el que no queda más remedio, ante las necesidades del desarrollo futuro, que volver la vista atrás, revisar la historia, examinar las constantes geopolíticas, para establecer cada país en qué bloque puede adherirse.

Y en este terreno, no hay absolutamente ninguna duda de que España forma parte de la Unión Europea, no sólo por la firma de un Tratado, sino por las raíces históricas y geopolíticas que unen nuestro país a otros del continente. Somos hijos del mundo clásico y de la catolicidad. Somos, por tanto, Europa.

De ahí que el NO que proponemos al Tratado sea un NO a un texto deforme, de contenidos limitados, ambiguo, que no responde a las necesidades de Europa. Decimos No a este Tratado, porque decimos SI a Europa.

1. La Unión Europea como extensión del proceso globalizador.

Para evaluar el Tratado hemos manejado la edición distribuida en catalán por el diario La Vanguardia, con 168 páginas. En un referéndum, lo lógico hubiera sido que el Estado convocante se asegurase se que los ciudadanos sabían lo que iban a votar, mediante la entrega de un ejemplar del Tratado a cada familia y a cada domicilio. Y desde luego un período mayor de debate. Pero el referéndum-trampa, no se podía permitir ni destinar unos fondos muy superiores para pagar gastos de imprenta y distribución y ha preferido gastárselos en una publicidad-trampa en la que no queda claro lo que se va a votar.

Pues bien, en las 168 páginas del texto hay una ausencia que merece ser reseñada por que ya, a partir de este momento, es suficiente como para decantar nuestra intención de voto.

En ningún punto del texto del Tratado se alude a los efectos perniciosos de la globalización, en ningún artículo se dice que una de las misiones de la Unión Europea será velar por la independencia económica de sus Estados miembros, no se reconoce en ningún lugar que millones de europeos rechazan el proceso globalizador y que el mundialismo es una lacra que, a la postre, sellará la debilidad de la Unión.

Por que una cosa es aceptar la existencia de un “mercado” mundial y otra muy diferente, aceptar que esté formado por países con muy distintas legislaciones, regulaciones laborales, derechos humanos y niveles salariales, que falsean completamente el mercado y hacen que unos países (aquellos en los que el movimiento obrero logró un alto nivel de bienestar y de derechos sociales y sindicales, por tanto, también salariales) compitan en situaciones de desventaja con otros (aquellos en los que no existe huella alguna de movimiento obrero, donde no hay derechos sindicales, donde los salarios y las condiciones laborales se encuentran en una situación equivalente a la Inglaterra de mediados del siglo XIX, con trabajo infantil, sobreexplotación, salarios de miseria, jornadas interminables, etc.).

Solamente en una mente criminal y perversa, ajena por completo a la realidad social que se vive en otras partes del mundo, puede suponer que dos formas económicas tan absolutamente diferenciadas, puedan competir en situación de igualdad en un “mercado mundial”.

Hasta ahora, los antiglobalizadores de izquierda, no habían entendido que lo único que suponía un baluarte y una muralla contra la globalización, no eran los “foros sociales”, sino las instituciones estatales: parlamento, magistratura, fuerzas armadas, diplomacia, etc. Por que hasta ahora los Estados Nacionales han tenido en su manos las armas suficientes para legislar (parlamento), emitir dictámenes y sentencia (magistratura), asegurar la defensa nacional (fuerzas armadas), negociar tratados (diplomacia), etc., capaces de cerrar el paso, eficazmente, al proceso antiglobalizador.

Los antiglobalizadores de izquierda solamente han sido capaces de movilizar una vez cada X meses a unos cuantos miles de jóvenes despistados y de anarquistas canosos y barrigones, en su “heróico combate contra la globalización”. El resultado ha sido que la globalización ha avanzado sin resistencias notables. El espíritu sesentaiochesco que destilan los movimientos antiglobalizadores, le insertan una veta ácrata que los inhabilita para reconocer que, hasta ahora, sólo el aparato del Estado puede romper la globalización y que era allí –y no en manifestaciones infantiles- en donde había que plantear la batalla.

Pues bien, el Tratado de la Unión, lo que hace es restar competencias a los Estados Nacionales y trasladarlas, en buena medida, a las instituciones comunitarias. Lo cual, en principio, no es algo rechazable. Pero si es rechazable, a partir del momento en que un Tratado ambiguo, en el que está carente absolutamente en todo su articulado, el más leve rastro antiglobalizador, un Tratado que consagra la omnipotencia del mercado y del liberalismo más salvaje y las tendencias mundialistas más acusadas.

A este respecto, toda la Parte III (De las políticas y el funcionamiento de la Unión) y particularmente el Título III (Políticas y acciones internas), Capítulo I (Mercado Interior) especialmente, las Secciones 1, 2, 3, 4, 5, están consagrados a las políticas económicas. Pues bien, en ninguna de ellas, absolutamente en ninguna, existe la más mínima voluntad de contener el proceso globalizador.

En el momento en que el Tratado entre en práctica, esto hará que las decisiones económicas sean tomadas por una casta funcionarial, no elegida democráticamente, una burocracia fría y guiada únicamente por los conceptos de “mercado” y “liberalismo salvaje”, adoptará las políticas económicas de la Unión. Pues bien, esto mismo es lo que se ha hecho en EEUU durante el gobierno de Clinton y de Bush y, esto mismo, es lo que está en el origen del extraordinario déficit sin precedentes de la balanza de pagos que hace que hoy, el país más poderoso del mundo, se tambalee como un gigante herido. ¿Es esta la situación que queremos para la Unión Europea?

Un texto constitucional que responda a las necesidades de Europa en el siglo XXI debe de asegurar a los trabajadores y a los mercados europeos, defensa y protección ante las ofensivas llegadas del Tercer Mundo. Antes o después será preciso restablecer una política proteccionista de aranceles, o de lo contrario, sectores enteros de la economía europea desaparecerán. ¿Esta desaparición sería en beneficio de las mejores ofertas tal como prevén los liberales más radicales? No, será en beneficio de la alta finanza internacional, de los consorcios que deslocalizan las empresas, no en beneficio de las clases trabajadoras europeas.

La globalización es inviable; lejos de implicar la “especialización” de algunas zonas geográficas en la producción de determinados bienes, lo que lleva es a la concentración de la mayoría de actividades industriales y manufactureras en unas pocas zonas, en un proceso, inevitablemente basado en la explotación de las poblaciones locales. Por otra parte, la aparición de una epidemia en alguna de las zonas exportadoras de manufacturas o alimentos (sudeste asiático) o alguna catástrofe natural, puede colapsas los flujos comerciales Oeste-Este y, por tanto, llevar la carestía y el hambre en pocos días a los mercados europeos.

La globalización está asentada sobre supuestos movedizos y espejismos optimistas sobre las bondades del mercado. Pero estas apreciaciones subjetivas, examinadas de cerca, se convierten en monstruosas muestra de ignorancia de nuestros gobernantes. Mañana, en 2007, cuando el Tratado se ponga en práctica, al no tener ninguna defensa contra el proceso globalizador, hará que cualquier medida restrictiva de los flujos económicos y comerciales, sea inmediatamente considerado “inconstitucional”. Los parlamentos locales, las estructuras de cada Estado Nacional, en esa circunstancia ya no podrán hacer nada. Todo dependerá automáticamente de las decisiones de los burócratas de Bruselas.

Por eso, por todos nosotros, por nuestro país, por la misma Europa, vale la pena votar NO.

2. Un ladrillo indigesto, complicado y mal elaborado.

Aunque el libro que utilizamos tiene 168 páginas de letras de “cuerpo 7”, cuando para poder leer cómodamente un texto éste tiene que estar impreso en tipos de “cuerpo 10” para arriba, y de forma recordable de “cuerpo 12”, no es la totalidad del texto del Tratado. Faltan los anexos y las disposiciones. En total, estamos hablando de 500 páginas de letra apretada. ¿Cómo ha sido posible llevar este engendro a votación?

En realidad, no estamos ante un texto constitucional. Una Constitución digna de tal nombre, surge de un “proceso constituyente” en el curso del cual, los representantes de la población, elegidos democráticamente, elaboran un documento en el que se resumen derechos, deberes, estructuras y mecanismos para definir los tres poderes, legislativo, ejecutivo y judicial. Nada de esto es lo que se ha producido en la elaboración del Tratado a votación.

De hecho, la trayectoria de la Unión Europea ha sido larga y complicada a partir de 1957 (fecha de la firma del Tratado de Roma). A partir de entonces se han firmado otros tratados: el Acta Única Europa (1986), el Tratado de Maastrich (1991), Acuerdo de Schengen (1995), Tratado de Ámsterdam (1997), Tratado de Niza (2000)… Cuando se comisiona a Giscard d’Estaing para elaborar el texto de lo que entonces se llamó “constitución europea”, éste se limita a unir los textos de todos estos tratados en un solo documento, depurar las contradicciones e incoherencias que aparecían y presentarlos como “constitución”, cuando en realidad, se trataba de una “fusión” de tratados.

A causa de esto el texto del Tratado es, simplemente, ilegible, aburre a los juristas, es imposible retener en la memoria los derechos, obligaciones y estructuras que contiene y se muestra como uno de los “ladrillos” más notable que ha sido capaz de crear mente alguna.

No es, desde luego, un documento histórico como la Declaración de Independencia de los EEUU, ni como la Declaración de Derechos del Ciudadano de la Revolución Francesa, es simplemente un texto que responde perfectamente a las características de la burocracia comunitaria.

Se da la paradoja que éste texto, en cuya elaboración, no han participado los representantes de la soberanía popular europea, propietarios de su correspondiente acta de diputados en el parlamento de Strasburgo, a los cuales, en buena lógica, hubiera correspondido elaborar este texto, a partir de una “comisión constitucional”. Todo lo contrario, el texto ha partido de unos funcionarios, nombrados a dedo, sin ideas propias, y que se han limitado a fotocopiar y grapar los acuerdos precedentes.

Pues bien, un texto de este tipo es inaceptable por la forma en que ha sido elaborado y por sus propias características de texto indigesto, plúmbeo y, frecuentemente, confuso, tal como lo han comprobado los electores que se han aventurado a leerlo.

Una constitución es, fundamentalmente, una descripción orgánica y un texto ideológico en el que se definen las pautas por las que va a circular la construcción institucional que se pretende articular. Pero el texto a votación es una cosa muy diferente: en ocasiones es extremadamente detallista (por ejemplo, la Sección 5, del Título III, Capítulo I, Parte III, llega hasta el absurdo a la hora de definir las “Normas sobre la competencia”), pero en otras se pasa de soslayo temas que pudieran suponer una definición ante problemas concretos (en la la Sección 10, del Título III, Capítulo III, Parte III, sobre “Energía”, no se alude, ni a las energías que se pretenden desarrollar y priorizar, ni a aquellas otras que se desaconsejan o se prohiben).

A decir verdad, hay que reconocer a los EEUU un gran pragmatismo capaz de sintetizar en un documento escrito en pergamino de tamaño DIN A-2, las ideas que han sido las bases de todo sistema democrático. Esta capacidad de síntesis y, al mismo tiempo, de concreción y falta de ambigüedad, es propia de quien ha dado a luz nuevas ideas. Vanamente encontraríamos ideas nuevas en el texto a votación. De hecho, no se encuentran ideas, tan sólo medidas organizativas.

Un texto de estas características no es una “constitución”, es cualquier otra cosa, con un punto indefinible. Y es triste, por que Europa, esta teniendo la ocasión de “hacer historia”: alumbrar nuevas ideas, nuevos modelos organizativos, ejercer la audacia de definir los principios de un nuevo ciclo histórico. En lugar de eso, se ha resignado al absurdo de pretender gobernar y articular el mundo del siglo XXI, con ideas propias de las burocracias kafkianas de principios del siglo XIX.

Por eso decimos NO al texto constitucional: no aporta ideas nuevas, se limita a sintetizar –sin ninguna mesura- media docena de tratados previos. No responde a las características del actual momento histórico. Supone una gran ocasión perdida para definir nuevos valores, nuevas estructuras organizativas, nuevas ideas e, incluso, los límites de un modelo económico liberal que hoy no puede regirse por los mismos principios que cuando se teorizó en la segunda mitad del siglo XVIII.

Por eso votamos NO.

[fin de la Primera Parte]

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Nuevo atentado de ETA: agradecimientos a ZP

Nuevo atentado de ETA: agradecimientos a ZP

Redacción.- Casi 40 personas resultaron heridas tras la explosión de un coche bomba cargado con entre 20 y 30 kilos de explosivos cerca del Campo de las Naciones de Madrid, es el resultado de la política de “diálogo” y “mano tendida” hacia el nacionalismo vasco. Cuando los contactos entre ZP y el PNV, y entre emisario de ZP y ETA, ya se han producido, esta explosión confirma que solo hay una forma de hablar con la banda terrorista: la acción policial.

Los Reyes tenían previsto inaugurar, junto al presidente de México, Vicente Fox, la feria de arte contemporáneo ARCO en ese recinto ferial. Desde Varsovia, donde finalmente logró llegar ZP tras su “agotamiento”, aseguró que ETA no tenía cabida en la sociedad española. Entonces ¿para qué dialogar con ETA? ¿para qué evitar que los presos cumplan sus condenas hasta el último segundo de la sentenciado? ¿para qué pensar en tender la mano al nacionalismo vasco? Finalmente, el único lenguaje que sabe utilizar es el “palo al árbol para que otros recojan los frutos”…

ZP, ha hecho acopia de lo que carece y ha dicho desde la lejanía de Varsovia: "Quiero decir a los terroristas de ETA y a quienes les apoyan que no caben en la sociedad política ni en la sociedad civil, que las bombas sólo conducen a la cárcel y también quiero decirles a ellos y a toda la sociedad que el futuro del País Vasco en el conjunto de España se va a construir a pesar de ellos", afirmó. Una declaración como ésta sería creíble en un presidente con autoridad e iniciativa, pero no en un presiden débil de un gobierno más débil todavía, que, además, está tendiendo la mano a ETA.

La lucha antiterrorista iba bien hasta que a ZP se le ocurrió ejercer el talante con aquellos cuyo único talante es colocar bombas. El resultado ha sido un reforzamiento político de la banda y una disminución de la presión policial sobre ETA. Esto ha permitido que ETA volviera a actuar. La disminución de la presión ha entrañado el reavivamiento de la banda que se encontraba, literalmente, KO y noqueada irreversiblemente, sin remedio.

Desde el momento en que ZP ha manifestado que tendía la mano para negociar con ETA y con quien hiciera falta, ETA ha pretendido sentarse en la mesa de negociaciones, no como una organización debilitada y exangüe, sino como en sus mejores tiempos. Y para eso está recuperando el tiempo perdido: bomba en Denia, bomba en el IFEMA, y las que seguirán en los próximos días. Seamos claros: son demasiados los rumores sobre el inicio de las conversaciones entre el gobierno y ETA, demasiadas como para que podamos ignorar la relación causa-efecto con este atentado.

Algunos sectores del PSOE vasco, dirigidos por Pachi López, van mucho más lejos aún: proponen entablar conversaciones con la “izquierda abertzale” en vistas a reciclarla en el ruedo político, estableciendo una coalición parecida al tripartito catalán: donde está ERC estará HB y donde está IC-V-EUiA, estará EB-IUV. El aliento de Maragall llega lejos y el PSOE Vasco es hoy una prolongación de las tesis del “socialismo-nacionalista” catalán. Estos sectores socialistas, creen que un tripartito así constituido contribuiría a “moderar” al PNV y “centrarlo” en posiciones y “talantes” parecidos a los de CiU.

A ningún observador político que vea, desde fuera, el laberinto vasco, se le ocurriría que la “solución catalana” (que no es sino la solución Maragall, esto es, la ausencia de solución y la fuga hacia adelante) es aplicable en el País Vasco. Pero en el Partido Socialista lo que gobierna hoy es el irrealismo político, el infantilismo y la ausencia de un análisis político de envergadura.

Estamos viviendo los primeros efectos de la impreparación de un gobierno de amateurs y nulidades: el fracaso de la regularización masiva de inmigrantes, constatable desde el lunes por la noche, se une ahora el fracaso de la política antiterrorista constatable, no desde la explosión del Ifema... sino desde que se instauró la política de “renuncia preventiva” y mano tendida a terroristas y nacionalistas.

Hasta hace poco, vencer a ETA era una realidad. ETA estaba vencida. Hoy, ETA ha resucitado, la han resucitado las políticas cobardes, débiles y timoratas. Una vez más, gracias ZP, has conseguido lo que parecía imposible y lo que ni siquiera el PNV podía hacer mejor: has hecho el boca a boca a los pistoleros de ETA.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Hoy lunes, 7 de febrero se inicia la gran tragedia...

Hoy lunes, 7 de febrero se inicia la gran tragedia...

Redacción.- Hoy, finalmente, el gobierno ZP, ha hecho realidad su proyecto más loco: el "papeles para todos" anunciado desde hace seis meses, para que las mafias de la inmigración pudieran elaborar sus trampas. Una regularización cuyo fracaso está cantado y que no hará sino agravar el gran problema de este momento: 4.000.000 de inmigrantes, un 10% de la población, que aumentará asindóticamente gracias a esta salvajada llamada "reforma de la Ley de Extranjería". ¿Sus responsables? Acordaros de sus nombres: Consuelo Rumi, Rafael Caldera, José Luis Rodríguez ZP...

No es la primera atrocidad que comete el gobierno, sino una más, pero será, sin duda, la que tendrá más impacto sobre la sociedad española a corto plazo. La debilidad del gobierno es tal que, desde el mismo 14-M fue advertida por las mafias de la inmigración que solamente mes y medio después, instigaron la innoble ocupación de la Catedral de Barcelona. Desde entonces las mafias de la inmigración han podido constatar una y mil veces la endeblez de este gobierno de alfeñiques políticos, incapaz de practicar otra cosa que la demolición de una Nación y de una Sociedad, para mantener sus niveles “de popularidad”.

Esta reforma de la Ley de Inmigración ha sido realizada por ZP y las dos nulidades que lo flanquean en este asunto, a espaldas de la Unión Europea y con la protesta airada de algunos gobiernos. Cuando en Inglaterra, Tony Blair aprueba una reforma de la legislación de extranjería, endureciendo las condiciones para obtener el permiso de residencia (a partir de ahora, será necesario hablar inglés), ZP abre las puertas a esta regularización masiva que, desde el mes de mayo, ha generado un evidente efecto llamada que solo tienen el valor de negar, la Rumi y Caldera. Cínicos, mentirosos, irresponsables e inútiles, tales son los calificativos con que la sociedad española les ha definido y que jamás podrán sacudirse por los efectos detestables que esta reforma va a acarrear.

Los motivos por los que va a fracasar esta regularización.

Lo paradójico de esta regularización es que dos millones de ilegales la aguardaban, pero menos de la quinta parte van a acogerse a ella. Esta regularización va a fracasar por el mecanismo que ha adoptado. Estos son los motivos.

1. Buena parte de los ilegales no trabajan en ninguna empresa


La mitad de los inmigrantes marroquíes están en el paro. Hay zonas enteras de nuestra geografía en las que absolutamente todos los trabajadores marroquíes viven de la caridad de las instituciones y han sido sustituidos por trabajadores llegados de la Europa del Este. Estos no podrán, jamás, presentar un contrato de trabajo. Se produce la paradoja de que, cada vez hay más inmigrantes marroquíes en nuestro país y cada vez el porcentaje de parados entre esta comunidad es mayor. Cuando había escasez de inmigración, los patronos tendían a contratar a marroquíes. Tras los atentados del 11-M, pero, sobre todo, tras los problemas que acarrea la contratación de inmigrantes magrebíes (absentismo laboral, bajo rendimiento, malas relaciones con otros trabajadores, tradiciones antropológicas incompatibles con otros colectivos obreros europeos, simulación de enfermedades, exigencias desmesuradas, etc) y cuyo conocimiento ha pasado de boca a boca en comarcar enteras, los patronos prefieren cualquier otra nacionalidad, especialmente europeos orientales. La mayoría de estos magrebíes carecen de cualquier calificación profesional y, por lo demás, están acompañados de familias numerosas.

2. Otra parte importante trabaja para bandas mafiosas de su propia nacionalidad


Pero hay otro sector de la inmigración que está fuera del circuito laboral normal y que emplea su fuerza de trabajo en empresas propiedad de miembros de su propia nacionalidad, frecuentemente, bandas mafiosas. Estas bandas –especialmente chinas, pero también rumanos y subsaharianos- obtienen beneficios abundantes empleando por salarios de hambre que apenas cubren sus gastos de subsistencia, sin seguridad social, a miembros de su propia nacionalidad. Frecuentemente ocurre que estos trabajadores-esclavos están pagando con su trabajo los pagos a las mafias de los gastos de llegada a Europa. Ni uno solo, oígasenos bien, ni uno sólo de estos trabajadores-esclavos –y son cientos de miles que trabajan en la prostitución, en talleres clandestinos de calzado y confección, etc- va a poder presentar jamás un documento de sus patronos esclavistas. Pues bien, éste es el sector que está creciendo más en el último año: las bandas mafiosas hacen que legiones de indigentes del Tercer Mundo hipotequen su vida por un pasaje en patera que se pagará trabajando durante lustros en talleres sórdidos o en putiferios miserables.

3. Los patronos no pueden garantizar a extranjeros lo que niegan a los ciudadanos españoles.


El gobierno en un alarde de “inteligencia”, para impedir que los inmigrantes presenten papeles conforme trabajan en la empresa X y pagar solamente una mensualidad a la Seguridad Social, siendo luego “despedidos”, ha explicado que solamente renovará el permiso de residencia y trabajo a aquellos que, dentro de un año, estén en condiciones de acreditar que han trabajado durante un año para esa misma empresa, cotizando los 12 meses, regularmente… Todo esto parecería lógico y, de hecho, lo sería, si estuviéramos ante un gobierno con energía y decisión. Pero no es el caso: tenemos a un gobierno débil e incapaz que, dentro de un año, eludirá reclamar esta documentación, so pena de tener que sancionar a miles de patrones y expulsar a decenas de miles de inmigrantes. No, ni ZP, ni Rumi, ni Caldera, han pretendido otra cosa que “parar el primer golpe”. Si hubieran pensado que la mayoría de contratos que se firman en estos momentos son temporales y que la precariedad es la ley de oro de la contratación laboral, sabrían que dentro de un año, menos del 5% de los inmigrantes que ahora soliciten la legalización, seguirán trabajando en la misma empresa y habrán cotizado los 12 meses a la SS.

4. La mayoría de trabajadores que se acogerán a esta regularización no serán trabajadores industriales, sino servicio doméstico.


Las “inteligencias” que han diseñado esta ley han olvidado lo esencial: que si los inmigrantes encuentran empleo es por que aceptan vender su fuerza de trabajo a bajo precio y, además, no tienen ni horario fijo, ni el patrono tiene que pagar los gastos de Seguridad Social. En el momento en que deban asumir estos gastos y regularizar su situación, con lo que implica de normalización de sus derechos salariales y sindicales… lo que se va a producir es una situación de igualdad con los trabajadores españoles, un encarecimiento de la contratación de extranjeros y el hecho de que lo que, hasta ahora, ha sido, económicamente ventajoso… deje de serlo. Resulta significativo que las colas que se han producido en las oficinas del INEM esta tarde del 7 de febrero, no hayan sido masivas, pero es mucho más significativo que la mayoría de “empresarios” que han presentado los papeles hayan sido ciudadanos particulares que precisan servicio doméstico (canguros, empleadas de hogar, acompañantes para sus mayores, etc). Es el ciudadano particular el que va a pagar la factura, no el gran empresario, el terrateniente multimillonario o el industrial que ya ha deslocalizado sus instalaciones. Estos se han inhibido en buena medida de esta regularización. Saben, por lo demás, que nada va a cambiar en relación a la situación actual: si se niegan a presentar los papeles (el trabajo agrario es siempre estacional) no tendrán ningún problema para contratar inmigrantes ilegales y saben que la debilidad del gobierno no permitirá que ejerza ninguna sanción sobre ellos.

5. Esta legislación de extranjería favorecerá el fraude y dañará profundamente la hacienda pública.

Calculamos, que de los 2.000.000 de trabajadores ilegales, como máximo se acogerán a esta regularización entre 300 y 400.000, la mayoría, como hemos dicho, de servicio doméstico, compañía y canguros. Lo paradójico es que más de 1.600.000 inmigrantes seguirán siendo ilegales, pero que la regularización de una mínima parte, utilizada por las mafias de la inmigración, desencadenará un enésimo efecto llamada, cuyas primeras consecuencias ya se han percibido: barcos masivos de desguace que acercan cientos de inmigrantes de una sola vez a las costas, oleadas de saltos masivos en las verjas de Ceuta y Melilla, llegada masiva de inmigrantes magrebíes procedentes de Francia ante el rumor extendido de que en España se va a conceder “papeles para todos”, etc. Los inmigrantes, por lo demás, han aprendido que nada más llegar a España, les basta con presentarse en cualquier hospital de la Seguridad Social para pedir un “chequeito”, cualquier pequeña enfermedad o dolencia la transforman en una excusa para percibir subvenciones y ayudas. Están saturando los servicios sanitarios, están acaparando y haciendo insuficientes las ayudas sociales, están generando al Estado muchos más gastos de los que cubrirán pagando cuotas mínimas de Seguridad Social. Están, en definitiva, erosionando, las cuentas del Estado.

6. El fracaso de esta regularización acarreará una bajada del listón a corto plazo.

Esta regularización, lejos de solucionar la cuestión, va a agravarla. El gobierno va a ser consciente, dentro de pocas semanas, de que su plan ha constituido un estrepitoso fracaso y de que la riada de inmigración ha aumentado. Entonces volverá a pensar en solucionar definitivamente el problema. En esa próxima regularización, la patronal no va a aceptar las mismas reglas del juego que en esta. El gobierno se verá obligado a bajar el listón de las exigencias para intentar sacar a la superficie al mayor número de inmigrantes. Y en esta segunda ocasión, si que vamos a hablar de un “papeles para todos”.

Es preciso cortar esta política aventurera y surrealista

El gobierno ZP está inhabilitado por definición, falta de vísceras y debilidad estructural, para afrontar el problema de la inmigración utilizando las armas que tiene a su alcance. Y no lo hace por que es incapaz –frecuentemente la debilidad indica también un bajo nivel de utilización de neuronas- de tener las ideas claras sobre la naturaleza del problema.
Criado en el “papeles para todos” y en “ningún ser humano es ilegal”, la sonrisa de ZP es elocuente de lo que lleva dentro: nada, el vacío más absoluto, vacío de ideas, vacío de percepciones de la realidad, vacío de análisis político. ZP jamás entenderá lo que es Europa y lo que es la cultura europea. No digamos, lo que es el islam. La surrealista propuesta del “diálogo de civilizaciones” es elocuente del “pensamiento débil (sofá)” de ZP, un boy-scout metido a presidente gracias a unas bombas.

ZP jamás entenderá que es preciso, primero contener y después invertir el fenómeno de la inmigración. No queremos unas tasas de natalidad hechas a base de importar inmigrantes-conejo capaces de engañar las estadísticas pariendo un hijo al año. Queremos una Europa para los Europeos, una Europa que no se avergüence de sus raíces, que no tenga complejos y que sea consciente de su superioridad cultural. Por que es de superioridad de lo que estamos hablando.

Pertenecemos a la civilización que ha hecho el mundo, que ha alcanzado el más alto desarrollo científico y técnico, pero también que ha teorizado las bases culturales y doctrinales de apoyo desde la más remota antigüedad. Y no nos avergonzamos de ello, ni creemos que el mundo islámico nos tenga algo que enseñar.

Dejar bolsas de inmigración masiva, en paro, sin esperanzas de obtener un puesto de trabajo, buena parte de los cuales se identifican con el islamismo más fanático y radical, es una irresponsabilidad. Ya hemos pagado las consecuencias el 11-M.
ZP jamás tendrá arrestos suficientes como para asumir que la única política posible en esta coyuntura es PRIMERO CONTENCION, SEGUNDO SELECCIÓN DE LA INMIGRACION QUE QUEREMOS Y TERCERO REPATRIACIÓN MASIVA DE INMIGRANTES ILEGALES. Solo estas tres medidas pueden desactivar el “efecto llamada”. Ninguna de las tres van a ser aplicadas por el gobierno débil y cobarde.

Así pues, el objetivo está claro: no dar tregua a ZP, denunciar su política aventurera e irresponsable, sin descanso, entre nuestros vecinos, entre nuestros amigos, llamando constantemente a los medios de comunicación, expresando nuestras opiniones mediante cartas al director. Integrándonos en las filas de quienes manifiestan su voluntad de impedir que la inmigración masiva se convierta en un factor de desestabilización de la sociedad española.

ZP es culpable de los desmanes en política de inmigración. ZP tiene que irse. Las elecciones anticipadas son cada vez más urgentes.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Una experiencia nueva: las animaciones en PPS

Una experiencia nueva: las animaciones en PPS

Redacción.- Estamos en estos momentos realizando pruebas con animaciones en formato PPS (Power Point) a fin de ampliar nuestro radio de acción. Por el momento, hemos situado on line dos de estas animaciones de prueba. Para poder visualizarlas debe de estar instalada cualquiera el Power Point versión 2000 o posteriores. Agradeceríamos a nuestros lectores que las visualicen y nos comuniquen problemas o defectos. Así mismo, les agradeceríamos también que las distribuyan entre los emails de su libreta de direcciones como forma de ayuda a este blog.

Las animaciones pueden ser visualizadas en

- Sobre Ibarreche y Carod-Rovira

- Sobre Hundimiento del Barrio de El Carmelo

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Lo dicho: les agradeceríamos también que las distribuyan entre los emails de su libreta de direcciones como forma de ayuda a este blog