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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

La necesidad de fijar un vocabulario político: partido, movimiento, frente, ideología, concepción del mundo...

Infokrisis.- A veces es preciso pararse a reflexionar. Si se hace con otra persona se percibe claramente la imposibilidad de debatir cuando se están utilizando lenguas distintas. De ahí la necesidad de fijar estándares de lenguaje que, en ningún caso pueden ser caprichosos o unilaterales. De la misma forma que en lengua española el Si es el Oui francés o el yes inglés, y esto es así porque se acepta unánimemente y porque los significados corresponden a los significantes en estos tres idiomas, es preciso utilizar el mismo lenguaje que está en la calle o que se acepta en los círculos académicos. Otra cosa sería introducir más elementos de confusión en un debate que es bastante lineal. Tal es lo que hemos pretendido en estas notas.

1) Qué es un "partido", que es un "movimiento" y qué es un "frente":

- Un "partido" es una formación cohesionada en torno a un programa y dirigido por una clase política dirigente, formado habitualmente por una estructura "horizontal" (sobre el plano geográfico, delegaciones) y "vertical" (sobre el plano corporativo o profesional: grupo juvenil, grupos profesionales o sindicatos, etc.). Para que un partido exista se precisa: doctrina (ideología o concepción del mundo), clase política dirigente, objetivos políticos, estrategia y táctica.

- Un "movimiento" es una constelación de partidos, asociaciones culturales, cívicas, profesionales, corrientes de opinión, revistas, etc. que, coordinadas o no, tienen los mismos intereses, tocan los mismos temas aun no formando una estructura orgánica: se dice, por ejemplo "el movimiento antifascista", el "movimiento anti-inmigración", el "movimiento antiimperialista", etc. dando por supuesto que se trata de una corriente de opinión en la que algunas de sus partes están organizadas y cristalizadas y que tiene como denominador común un polo de agregación (la lucha contra el fascismo, contra la inmigración, contra el imperialismo, etc.).

- Un "frente" es una unión de distintos partidos que adoptan un programa común tienen una voluntad de trabajar en común en función de una estrategia y de unos objetivos comunes. Hasta cierto punto, un "frente" es la cristalización política de un "movimiento" y suele estar impulsado por un "partido". Ejemplo: el Frente Popular era la cristalización del movimiento antifascista en los años 30 y de las distintas izquierdas, promovido por los Partidos Comunistas.

2) Derecha Nacional y Nacional-Revolucionarios

- Una cosa es demostrar voluntad de existir como espacio político y otro tener existencia real. No se puede hablar en relación a España en donde ninguno de los dos sectores tiene actualmente un espacio propio (menos de un 1% de cuota electoral no permite hablar de "espacios" propios ni de nada parecido), pero sí en Europa en donde la presencia electoral de los partidos que podrían definirse como de "derecha nacional" es amplia, en contraste con el espacio "nacional-revolucionario" que es prácticamente inexistente y que, habitualmente, allí en donde existe (Francia y poco más) sigue a remolque de la "derecha nacional". Y lo lamento, pero es así: no existe "partido nacional-revolucionario" alguno que haya tenido un mínimo peso político en ningún momento de la historia, en ningún lugar de Europa.

- Por otra parte, habría que distinguir entre "ambiente", "área" y "tendencia". Y en España, dada la irrelevancia de los distintos grupos que componen el "ambiente" (eso que desde el exterior se ve como "extrema-derecha"), no puede hablarse de "corrientes ideológicos", sino de "áreas": y la clasificación más simple es la anti-inmigración, la católica y la falangista. Y, como máximo, dentro de cada "área" podría hablarse de "tendencias". Los falangistas tendrían, pues, una tendencia de "derechas", otra de "izquierdas", y demás. Los católicos, por ejemplo, estarían divididos entre "social-cristianos" (AES) y "anti-abortistas monotemáticos" (FyV) y dentro de la "corriente anti-inmigración" habría que hablar de dos corrientes, una de ellas sería la "nacional-revolucionaria" y dentro de esta habría que hablar de tendencias más: los nacional-revolucionarios "de izquierdas", los nacional-revolucionarios comprendidos como eufemismo de lo que es fascista o nacionalsocialista pero sin utilizar esta tipología por motivos legales (los que suelen poner NS-NR) y los nacional-revolucionarios "de derechas" que no tienen inconveniente en beber y agitar con gente de partidos de derechas, o los nacional-revolucionarios identitarios que, a su vez, podrían ser "nacionales" y "nacionalistas" (esto es, regionalistas)... Y seguramente habrá alguna otra subespecie más que se me escapa.

- La pregunta sería: ¿tiene entidad numérica y coherencia ideológica esta tendencia nacional-revolucionaria como para ser considerada como algo diferente a cualquier otra tendencia? Para los que la componen, claro está, sí, pero para el resto, casi que no. Las características de todos los sectores políticos en crisis es el fraccionamiento extremo: llama, por ejemplo, la atención como en los distintos foros nacional-revolucionarios, cuando alguien quiere descalificar a otro, alude a tal o cual diferencia de matiz (el recurso a tachar al otro de "pro-sionista" es un recurso habitual). El problema de fondo es que no existe una definición de lo que es "lo nacional-revolucionario" y, por tanto, cada cual tiene algo en la cabeza que, seguramente, no coincide con la mayor parte de lo que tienen otros. ¿El pensamiento de Evola es "nacional-revolucionario"? No, desde luego. ¿El de la Nouvelle Droite lo es? Me temo que ni Benoist, ni Faye, ni Vial han pretendido alumbrar nunca nada parecido. ¿Drieu? Es apenas un intelectual y a los intelectuales les está todo perdonado, incluso sus contradicciones. ¿Duprat? Ejem… creo que tengo derecho a hablar sobre Duprat en la medida en que fui creo que el único corresponsal que tuvo en España… Duprat era alguien que se sentía bien acompañado de gentes de "derecha nacional" (y lo estuvo siempre: en Occident, en Ordre Nouveau y en el Front National) en momentos en los que existían grupos "solidaristas" en Francia a los que le cabía mucho más el calificativo de "nacional-revolucionarios". El hecho de que Duprat fuera a la vez secretario general del Front National e inspirador de los "Grupos Nacional Revolucionarios de Base", lo único que quiere decir es que Duprat montó una estructura militante propia… pero no que atribuyera a este concepto un calado ideológico preciso, sino que le atribuía una dimensión política. De hecho, Duprat se definía como "nacionalista" y el calificativo "nacional revolucionario" no era más que una catalogación política que quería indicar cierto radicalismo y activismo, mucho más que una determinada catalogación ideológica. ¿Mishima nacional-revolucionario? Reaccionario japo, como máximo y esteticista barroco. ¿Jünger nacional-revolucionario? Mal asunto, cuando él se definía como "revolucionario conservador". ¿Entonces? ¿Dónde está el corpus doctrinal nacional-revolucionario que permita hablar de una ideología "nacional-revolucionaria"? No lo sé y probablemente moriré sin saberlo.

3) Ideología y concepción del mundo

- La ideología es algo relativamente reciente. Aparecen en el siglo XIX con el marxismo y, de manera mucho más amplia con la trinidad progresista: el marxismo, el evolucionismo y el freudismo. De las tres solamente sobrevive el evolucionismo a costa de modificaciones profundas y en el nivel de teoría. Es innegable que el marxismo constituye una ideología "cerrada", coherente y perfectamente concatenada en el que unos razonamientos llevan inevitablemente a otros y así se obtiene un edificio doctrinal… en el que poner en duda alguno de sus postulados puede contribuir a erosionar el conjunto y a hundirlo.

- Lo malo de las ideologías cerradas es que se constituyen en momentos concretos de la historia, pasados los cuales, pasa también la actualidad de la ideología y lo que se presentaba como algo "cerrado" debe, o bien abrirse para encajar con la realidad, o bien encajar a martillazos con ella. Los escritos de los trotskistas hasta hace poco eran patéticos: Trotsky había sentenciado que la URSS era un "estado socialista degenerado" y los últimos mohicanos de la IV Internacional siguieron sosteniéndolo hasta bien entrado el período Elstin. Aún hoy los últimos marxistas sostienen que la clase obrera sigue siendo "objetivamente revolucionaria"… lo que en el otro lado equivaldría a afirmar que el terrorismo, el "ejército al poder", la consagración de España al Sagrado Corazón o el anticomunismo siguen siendo los ejes de un movimiento político de derechas…

- En el pasado existieron "corrientes económicas", "escuelas filosóficas", nunca hasta Marx se hablo de "ideologías". La primera vez que aparece el término ideología es solamente en 1796 de la mano de Destutt de Tracy, aristócrata ilustrado y lo hizo para definir una rama de la filosofía a la que definía como "estudio de las ideas", como la sociología es el "estudio de la sociedad". Así que no cuenta. Es Marx quien alude a la ideología… y, además, lo hace en sentido peyorativo como "conjunto de ideas erróneas cuyo objetivo es evitar que los oprimidos perciban su opresión". ¡Quién la iba a decir al pobre Marx que su patrimonio doctrinal iba a terminar siendo considerado como "ideología"!

- Hacia finales del siglo XIX, el impacto del marxismo, obliga a reordenar el pensamiento de la derecha. Esto lleva a Charles Maurras a intentar actualizar y reordenar el corpus doctrinal conservador existente en su tiempo (y completamente desarbolado por las querellas monárquicas y las distintas tendencias en las que había estallado el conservadurismo francés de la segunda mitad del XIX) a través de sus obras y del semanario Action Française. De ahí surgirá el "nacionalismo integral", quintaesencia de la extrema-derecha francesa hasta la aparición de los fascismos y que influirá en toda Europa. ¿Podía hablarse de una "ideología"? Sí, por supuesto: lo tenía todo para serlo, voluntad de coherencia, rigor intelectual, concatenamiento de silogismos y desembocadura política concreta en el conservadurismo activista de los Camelots du Roi. Claro que era una ideología. Y, sobre todo, lo era en la medida en que quería responder al marxismo y se consideraba a sí misma, como un patrimonio de ideas anti-marxistas.

- Luego llegan los fascismos que inicialmente maman de fuentes muy diversas según el país. Tanto en Italia como en Francia (en absoluto en España o en Portugal o en Bélgica y apenas en el Reino Unido y, poco, muy poco en Alemania), los fascismos europeos se configuran como una síntesis de ideologías de derechas (nacionalismo) y de ideologías de izquierdas (socialismo no marxista). También los fascismos debieron competir con el marxismo considerado como ideología y, por tanto, en aras de dar una "talla" intelectual a su opción se ven obligados a autodeclarar que asumen la defensa de una "ideología". Es cuestionable: Mussolini en El Fascismo, habla solo de "pensamiento". En Alemania, Hitler parte de la ideología "völkisch", pero diluye la píldora hasta hacer este pensamiento prácticamente irreconocible, incluso antes de su encierro en Landsberg. De hecho, ¡y esto es lo sorprendente! el nacional-socialismo es definido como "ideología", no tanto por sí mismo, ¡como por sus enemigos! los cuales recuperaron el sentido peyorativo que dio Marx a este concepto…

He tenido que dar un vistazo al libro de George Mosse La Cultura Nazi para ver si los textos nacionalsocialistas originarios aludían a "ideología". Y no lo hacen. En realidad, el nacionalsocialismo fue mucho más una concepción del mundo que una ideología y el hecho de que estuviera anclada en el pensamiento mítico mucho más que en una racionalidad objetiva, abunda en esa sensación. El fascismo francés, en cambio, si fue "ideológico" en algunas de sus corrientes, quizás porque allí es donde arraigó con más fuerza entre intelectuales de primera fila y porque la mayoría de ellos procedían del nacionalismo integral maurrasiano y, por tanto, estaban predispuestos a  formular su pensamiento en términos de sistema cerrado e ideología. Esto explica la dificultad del pensamiento de Drieu (el menos maurrasiano de todo este grupo) en encontrar una linealidad y su permanente baile izquierda-derecha que terminó en el suicidio y en la duda de lo que habría dicho al día siguiente.

Lo sorprendente es que el fascismo alemán ni siquiera se definía como "ideología", sino más bien como "concepción del mundo", por parte del que fuera su principal ideólogo, Alfred Rosemberg. En El Mito el Siglo XX, habitualmente considerado como "piedra angular" de la "ideología" nacional-socialista… la palabra "ideología" solamente aparece en dos ocasiones… referida a la "ideología sionista", nunca y repito, NUNCA, respecto a la propia ideología. Ni siquiera se alude al liberalismo como "ideología" sino como "concepción del mundo" que ¡es cómo se define el nacional-socialismo!

Y, a todo esto, ¿qué dice Hitler en el Mein Kampf? Es curioso porque en el segundo párrafo del Capítulo IV de la Segunda Parte de esta obra se alude a "ideología" y acto seguido, entre paréntesis, se añade "Welstanchaaung", esto es, "concepción del mundo". Habrá que esperar a una nueva traducción para aclarar este aspecto. Análogo problema se encuentra en los escritos de Goebels, pero su lectura permite entender que el genio de la propaganda hitleriana siempre, inevitablemente, se refiere a "ideología" cuando alude a marxismo, liberalismo, ideología burguesa, etc., pero cuando lo hace a lo propio opta por el término "concepción del mundo". Lo mismo podríamos decir de El bolchevismo desde Moisés a Lenin, donde Eckart alude a "ideología" en una sola ocasión… seguida entre paréntesis por la palabra "Weltanschauung" lo que implica que el traductor, poco familiarizado con las ideas políticas y con su historia ha dudado: cuando todos estos autores hablan de algo que no es propio, aluden a "ideología" y cuando lo hacen de lo propio optan por "Weltanschauung", de cuya traducción no están muy seguros y prefieren colocarla entre paréntesis en versión original. Y no es lo mismo.

- La Weltanschauung es algo muy distinto a una ideología: en primer lugar, no olvidemos que, desde Marx la palabra "ideología" ha tenido una connotación peyorativa: una forma de subjetivismo que se intenta transplantar a las masas para… engañarlas. En realidad, Marx creía haber constituido una doctrina económica y un método de interpretación de la historia que desembocaba en un programa político y en un manifiesto que necesitó redactar cuando se formó la I Internacional. Al oír la palabra "ideología" repetida una y otra vez, muchos -incluso algunos marxistas tardíos- la han asumido como definitoria de su propio pensamiento: para Marx, hemos visto, no lo fue. Marx fue economista y filósofo de la historia, sobre todo. Sólo en última instancia y para llevar su pensamiento a la práctica debió dotarse de una vertiente política innegable con el Manifiesto del Partido Comunista. Ha sido así como, después de Marx, gentes que ignoraban ese carácter peyorativo de la noción de "ideología", la han asumido como lo más natural del mundo… aun cuando ni siquiera defendieran un sistema "cerrado", ni coherente.

- Las sociedades europeas siempre han admitido la contradicción en su interior. Lo contradictorio, es decir, lo que encierra dentro de sí mismo, un principio de oposición, se dio en las distintas concepciones filosóficas de Grecia y Roma. El mundo clásico greco-latino jamás tuvo una "ideología" pero si una concepción del mundo dentro de la coexistieron distintos puntos de vista. El romano estoico podía debatir con el romano neoplatónico en la medida en que ambas concepciones partían de las mismas ideas: "ser uno mismo" y "nada de más", inscritas ya en las dos columnas que abrían el templo de Delfos en la Grecia clásica. Para definir una concepción del mundo no hace falta nada más que unos cuantos principios enunciados a modo de paradigma a partir de los cuales se puede deducir todo lo demás. Así pues, desde el mundo clásico, la "concepción del mundo" es un sistema "abierto" que supone la presencia de un denominador común sobre el cual pueden adoptarse posiciones contradictorias… aunque no opuestas radicalmente (esto es, opuestas en la raíz). De hecho, el ensayo marxista demostró que cuando una ideología "cerrada" inspira a un experimento político, éste se sella con el totalitarismo: aunque Marx jamás pretendiera crear una "ideología", Stalin consideró el marxismo-leninismo como ideología cerrada y por tanto excluyente de cualquier oposición. El episodio de Lysenko y de los genetistas rusos que percibieron la contradicción entre el materialismo dialéctico y las leyes de la genética clásica y de la genética molecular, se saldaron como se suele saldar toda polémica con un sistema cerrado que pugna por sobrevivir: con una estancia en el GULAG.

4) Los elementos de una concepción del mundo:

El que suscribe no tiene ningún problema en entrar en discusiones doctrinales (doctrinales, más que ideológicas). Mis dos fuentes intelectuales de inspiración son el pensamiento tradicional tal como fue formulado por Julius Evola y René Guénon y el pensamiento de la Nouvelle Droite francesa tal como ha sido enunciado por Alain de Benoist o Guillaume Faye. No se trata de ninguna ideología, sino de una "concepción del mundo".

Alguno preguntará cual es el punto de partida de esa concepción del mundo. Sencilla: soy partidario de un punto de vista holístico, en oposición al proceso de la modernidad que puede ser definido como una forma de fragmentación y un proceso ininterrumpido de rupturas. Si se acepta el principio clásico de que la unidad es superior a lo múltiples y que lo uno es superior a lo fragmentado, un análisis de la modernidad nos da 10 rupturas, reconocerlas implica reconocer cuál es el problema, de dónde deriva, y cuál es la situación ideal, implica, en definitiva, definir una concepción del mundo:

a) LA RUPTURA DEL HOMBRE CONSIGO MISMO

El hombre moderno ignora cual es su verdadera naturaleza: apenas sabe nada importante de sí mismo. Conoce solo sus necesidades cotidianas y contingentes y al actuar en función de ellas termina convencido de que no es nada más que un tubo digestivo que es preciso alimentar y satisfacer en unas pocas necesidades más.

Pero el hombre es algo más que eso. Cualquier antropología tradicional implica una concepción más completa y realista: el hombre es cuerpo físico, pero también flujo mental (que puede controlar o mediante el cual puede ser controlado) y finalmente, late en él una chispa sobrenatural que hace de él algo diferente al resto de la naturaleza.

Una concepción reduccionista -utilitarista, si se quiere- hace del hombre un cuerpo, hecho de materia, que es preciso mantener y una mente atraída por las necesidades de esa misma materia que hay que satisfacer en lo que pida: el eje de la vida se desplaza de un polo trascendente (la concepción del hombre como un ser integrado en la naturaleza, pero al mismo tiempo radicalmente diferente a la misma, es decir, una vida orientada a satisfacerlos aspectos trascendentes) a un polo contingente (la vida como búsqueda del hedonismo más elemental y materialista).

b) LA RUPTURA DEL HOMBRE CON LA NATURALEZA

Una concepción materialista y economicista de la vida, debía repercutir, antes o después, en la naturaleza: optimización de los beneficios, las leyes del mercado, la de la rentabilidad, de la productividad a todo trance, debía finalmente, agredir a la naturaleza. Los tiempos en los que el hombre tenía conciencia de que, en su parte contingente, formaba parte de esa misma naturaleza, han acabado.

La sobreexplotación de la naturaleza, los problemas del medio ambiente, las catástrofes derivadas de la energía nuclear, los experimentos genéticos descabellados, todo ello no son sino pruebas fehacientes del enfrentamiento del hombre con la naturaleza. Una lucha titánica en la que el hombre -como el Titán mitológico- siempre tiene las de perder.

Una vida integrada del hombre en relación a la naturaleza implica la utilización racional de los recursos que ésta ofrece; una ruptura, en cambio, implica sobreexplotación, agresión y conflicto. A estas alturas es imposible seguir compartiendo actitudes "progresistas" según las cuales el progreso científico irá compensando y corrigiendo el deterioro del entorno ecológico. Más aún: el encarrilamiento actual del progreso científico supone, día a día, una ruptura mayor del hombre con la naturaleza. La carrera entre una ciencia que deteriora el medio y otra ciencia que intenta paliar este deterioro prosigue frenética y sin cesar, con un resultado problemático al final del camino.

c) RUPTURA DEL HOMBRE SUS SEMEJANTES

Las sociedades modernas son profundamente insolidarias. El fenómeno no es nuevo. Desde que se definieron las relaciones entre los hombre como "homo homine lupus", estaban sentadas las bases para la aparición de un hiperindividualismo y para la abolición de todo lazo de solidaridad.

Fenómenos posteriores como el nacionalismo (que aparece con la revolución francesa, siendo en la práctica el individualismo de los pueblos), el racismo (que se afirma a lo largo del siglo XIX), el individualismo (para el cual el hombre es una unidad atómica separada de otras idénticas a él y necesariamente enfrentada), unido a la acumulación de capital y al afán de lucro y de usura, se van extremizando a lo largo del siglo XIX y XX y hoy no dan pié a ningún optimismo.

El repliegue individualista que registran las sociedades modernas, en las que nadie está dispuesto a sacrificarse por nada y ningún valor es defendido fuera de los estrictamente economicistas, hacen de la sociedad algo profundamente fragmentado y en crisis irreversible.

d) RUPTURA DEL HOMBRE CON LA MUJER

Sería injusto afirmar que la concepción tradicional de la pareja ha entrado en crisis; lo que está en crisis es la concepción burguesa de las relaciones hombre-mujer: la sumisión fálica de la mujer al hombre, ha sido sustituida por el igualitarismo a ultranza y en todos los órdenes. Pero la alternativa no está ahí; si la sociedad burguesa hubo roto la complementareidad hombre-mujer, lo que siguió después, no fue un "ir a más", sino un descender un peldaño: el de la reducción de la feminidad al tipo de varón, integrándose progresivamente en todas las actividades de éste, como si esto fuera una conquista, cuando en realidad lo que implicaba era llegar a las últimas consecuencias de una sociedad machista, la integración de la mujer en el modelo "macho". Pero esto supuso olvidar muchas cosas.

En primer lugar este planteamiento ignora la importancia de la sexualidad en la vida humana. Existe atracción sexual en tanto que existe polaridad entre los dos sexos. Polaridad implica atracción: más fuerte es la polaridad, más fuerte es la atracción, más atenuada está, más débil es la atracción erótica. Un mundo en el que los dos sexos tienden a igualar sus perfomances es un mundo sin polaridad, luego un mundo en el que la tensión erótica se ha relajado o desviado.

Nunca una sociedad ha sido tan libre y permisiva desde el punto de vista sexual como hoy, nunca al hombre se le han dado tantas posibilidades de gozar, pero nunca como hoy han existido tantas psicopatías sexuales.

La integración de la mujer en el mercado de trabajo (como trabajadora alienada y consumidora integrada), su incorporación a las filas militares y a trabajos ingratos y desfeminizantes, solamente puede ser considerada como una "conquista" por mentes abyectas y deformadas, nunca por cerebros sanos y objetivos.

e) RUPTURA DEL HOMBRE CON SUS HIJOS

La aceleración de los ritmos de la historia ha hecho prácticamente imposible la comunicación generacional. Las jóvenes generaciones lo ignoran casi todo de sus padres y lo que estos pueden transmitirles ya ha periclitado o carece de valor.

En este contexto el papel educador de los padres (en el supuesto de que estuvieran en condiciones y supieran educar a los hijos) se ha difuminado: los padres, delegando en la "educación obligatoria" la formación de sus hijos, han renunciado a aportarles algo de sí mismos, confiando en los buenos oficios del Estado o de entidades privadas.

Pero la educación es algo más que cinco horas de clase al día. La educación global implica convivencia, transmisión continua, y, sobre todo, ejemplo. El papel del padre de familia se ha devaluado y deja de ser, ejemplo, educador y orientador de sus hijos, para pasar a ser la persona que trae dinero a casa, tarea a la que se ha reducido la paternidad en nuestras sociedades.

No es de extrañar que el impulso vital que hace que una sociedad se prolongue en sus hijos, haya disminuido en Occidente y la pirámide de población se invierta. ¿Para qué tener hijos? Desde el punto de vista económico, son ruinosos; y tal es el único punto de vista que hoy cuenta, el economicista.

f) RUPTURA DEL HOMBRE CON LA "RES PUBLICA"

Occidente entero, el Primer Mundo, vive regímenes de democracia formal. En la práctica estos regímenes no son otra cosa que partitocracias tuteladas por una oligarquía económica. La libertad de expresión ("se puede decir todo pero no sirve para nada") es una ilusión formal. Las elecciones "democráticas", no solo se celebran ante una indiferencia cada vez mayor, sino que además las opciones en liza han sido uniformizadas en función del "realismo" y del "posibilismo": derechas e izquierdas liman sus aristas y se convierten en confusos conglomerados de centro.

Hoy, democracia, en Occidente, supone elegir solo, cada cuatro años, a unos sujetos con los cuales no existe la más mínima relación, divorciados completamente de sus electores, impuestos por las cúpulas de los partidos (esto es, por los grupos de presión a los que sirven), y cuya tarea se limita a apretar un botón siguiendo las consignas de su jefe de grupo parlamentario. No tienen iniciativa propia, ni autonomía de decisión, ni relación con sus electores...

Para colmo, la pared que separa la vida política de la económica es tan fina como un papel de fumar: los grandes negocios se realizan al abrigo del poder que, frecuentemente es cortejado por mafias corruptas y corruptoras. Esta degeneración de la vida pública -corrupción- aumenta, día a día, la separación entre el país real y el país legal. Por lo demás, puede intuirse el ejemplo de unas instituciones corruptas sobre una sociedad presionada por necesidades economicistas: es el "aquí vale todo" que vivimos. La economía dirige a la política, el poder económico al poder político, las necesidades del rendimiento máximo del capital se traducen en decisiones políticas...

La separación de poderes, base del liberalismo democrático, es mera entelequia y solo existe de manera teórica; la representatividad de las instituciones es más que cuestionable en tanto que los electores no reciben suficiente información (sino consignas y falacias publicitarias) a la hora de votar. Por lo demás, es tradicional que los partidos traicionen el voto de los electores y hagan todo lo contrario de lo que han dicho...

En estas condiciones el hombre moderno no participa de la vida pública. Esta ha sido usurpada y acaparada por una clique de políticos profesionales para los que la gestión del poder por el poder es la única norma y ley.

g) RUPTURA DEL HOMBRE CON LO TRASCENDENTE

Entendemos por trascendencia el impulso del hombre hacia el conocimiento de lo divino. La trascendencia forma parte de la naturaleza humana, tanto como su aspecto biológico o su flujo mental. El marco a través del cual el hombre pudo vivir en el pasado la trascendencia, no era únicamente el religioso; buena parte de las técnicas de ascesis no están necesariamente ligados a ninguna forma religiosa concreta. Estas técnicas forman parte del esoterismo, que se sitúa en un plano superior a la mera religiosidad exotérica.

En Occidente, la Iglesia Católica, renunciando a su esoterismo, poniendo el énfasis solo la fe y en el culto ritual, ha sido uno de los responsables de la ruptura del hombre con la trascendencia. El esoterismo implica la posibilidad de tener directamente la experiencia de lo Absoluto. La Iglesia, hace pasar tal experiencia a través del sacerdote y de la fé, no de un ascesis interior.

El resultado ha sido, no solo la disolución progresiva de los lazos del hombre con lo trascendente -lo que se operó en una primera fase- sino la desviación posterior del impulso hacia la trascendencia. Esta desviación se operó en dos direcciones diferentes: de un lado con la aparición de ideologías político-sociales que implicaban la aceptación de dogmas, ritos, culto, sacerdotes, escritos sagrados, etc. (el marxismo en primer lugar), y de otro, la proliferación de sectas seudo-religiosas, cultos exóticos, ocultismo de distintos pelages, etc. que han constituido lo que podemos llamar "supermercado espiritual".

h) RUPTURA DEL HOMBRE CON LA ECONOMIA

La economía ha pasado, en el decurso de los siglos, de ser un accesorio para facilitar la vida social, a dirigir la totalidad de las actividades humanas. El hombre ha dejado de utilizar la economía para su beneficio y se ha convertido en una pieza más del complicado engranaje de producción y consumo.

La economía en las sociedades tradicionales estaba situada en el nivel que le correspondía: junto a la función productora. Ahora bien, al convertirse la burguesía en clase social preeminente, impuso sus valores a la totalidad de la sociedad y los convirtió en hegemónicos: afán de lucro y usura, leyes del mercado, de la oferta y la demanda, etc.

Pero el burgués utilizaba un arma peligrosa para alcanzar sus fines: el capital. Poco a poco, la acumulación de capital se ha ido concentrando en cada vez menos manos y ha cobrado vida propia: la economía se ha vuelto onmipresente, rige los destinos de los hombres y de las naciones, dirige la política e impone sus leyes en todos los campos de actividad humana y millones de hombres sufren las oscilaciones de un sistema económico que ya nadie controla.

Ya hemos dicho que la economía, para servir a la realización de sus leyes objetivas, ha terminado por agredir, de un lado al hombre, de otro a la naturaleza; pero esto no es todo. En los últimos 200 años se han ido produciendo crisis coyunturales en el sistema económico capitalista, que, mejor o peor, se corregían mediante ajustes técnicos; pero hoy, un examente pormenorizado de la actual crisis económica demuestra que no es coyuntural, sino estructural: pero la reforma de las estructuras económicas, pasa por el rompimiento de las leyes del capital y éste hoy, es hegemónico e inamovible y camina hacia sus últimas consecuencias lógicas: máxima acumulación de bienes, optimización de los costos de producción, regímenes de oligopolio, etc. con sus secuelas sociales: alienación del trabajo, legiones de parados, desfase entre la oferta de consumo y las posibilidades reales de consumir, marginación de sectores cada vez mayores de la población, etc.

i) RUPTURA DEL HOMBRE CON EL SABER

A partir del triunfo de las nociones mecanicistas de la ciencia, se operó un cambio sustancial en ésta: el saber dejó de ser algo universal y se fragmentó en especializaciones horizontes progresivamente más restringidos. La educación integral de los científicos se olvidó y la ciencia se convirtió en una búsqueda ciega y sin conciencia, en la que el desprecio más profundo por la dignidad humana, la seguridad del entorno ecológico y la calidad de vida, se utilizó en beneficio de los intereses de las multinaciones y de los gobiernos: unos y otros preocupados por los problemas de competencia.

El saber -como la economía- ha pasado de ser un instrumento en manos del hombre, a ser una cadena de hierro que marca su esclavitud. Hoy sabemos que la idea del progreso indefinido en falaz y engañosa y que los avances técnicos solo mejoran la vida en sus aspectos más superficiales, sino banales.

Ahora bien, dado el proceso economicista de las sociedades modernas, el saber -que en otro tiempo abarcaba ramas muy diferentes del pensamiento humano- ha quedado reducido al saber científico y éste, a su vez, al saber utilitarista: solo merece ser investigado aquello de lo que puede derivar un beneficio, sin importar cualquier otra consideración ética o moral: los espectaculares avances en biología son significativos a este respecto.

Dado que las humanidades no rinden un beneficio directo, pasan a ocupar un plano muy secundario en la enseñanza y son desvalorizadas por las nuevas generaciones. Idiomas como el latín y el griego, cuyo aprendizaje no es un alarde de mera erudición, sino un instrumento para comprender el significado de las palabras y la génesis de las ideas, desaparecen de los programas de bachillerato. La memoria -ese "músculo" a desarrollar- es estigmatizada por una pedagogía "progresista" y su práctica -que todas las civilizaciones tradicionales han colocado en el centro de su sistema pedagógico- borrada literalmente de los nuevos planes de estudio. El resultado son niños que utilizan constantemente la calculadora para sumar cantidades mínimas y que ignoran todo sobre el origen de su cultura y su pasado. El empobrecimiento humanístico de un saber así concebido, es tan evidente como dramático.

j) RUPTURA DEL SER HUMANO CON LA HISTORIA

Buena parte de las desgracias de la modernidad proceden de esta ruptura que impide a los pueblos y sus integrantes entrar en contacto con sus orígenes y, mediante sugestiones cosmopolitas, multiculturales y universalistas, generar sugestiones subjetivas que convierten en innecesarios los sistemas de identidad de los pueblos.

La historia es la crónica de las acciones de los hombres y vale la pena tenerla presente para identificar cuál es la propia tradición. Tradición deriva de "transmisión". Si se olvida la historia, se olvida la tradición, si se olvida la tradición se olvidan las raíces. Si se olvidan, finalmente, las raíces se desconoce la propia identidad. Por eso es importante mantener siempre un contacto con la historia y con el pasado: para tener un trampolín sobre el que proyectarse en el futuro.

Existen dos formas de concebir la historia: como progreso o como eterno retorno. La concepción marxista de la historia (y, por extensión, la concepción progresista) es lineal, mientras que el eterno retorno (que la sabiduría antigua fijó con la expresión: "No hay nada nuevo bajo el sol") se expresa a través de un círculo.

Existen muchas formas de interpretar la historia y muchos patrones interpretativos: desde la historia como azar, hasta la historia como sucesión de ciclos imperiales, pasando por la historia como expresión de la voluntad de poder de distintos pueblos. ¡Qué importa! La historia es el nexo entre las generaciones y el fundamento que explica, a fin de cuentas, sea cual sea el sistema interpretativo, por qué determinado pueblo ha adquirido unas características identitarias que lo hacen él mismo y radicalmente diferentes a cualquier otro.

SOLDAR LAS RUPTURAS COMO TAREA

De todas estas rupturas emana una psicopatología social que hace que la humanidad viva una crisis progresivamente generalizada que afecta a las sociedades en tanto que tales y a los individuos aislados en tanto que miembros de unas sociedades en crisis.

Aislando los males es posible evaluar los remedios eventuales. Hay que ver la marcha actual de la civilización, en su tendencia dominante, como una bola de nieve que cae por una ladera arrastrándolo todo y a velocidad progresiva. Parece como si a lo largo de los últimos doscientos años la historia se hubiera acelerado adquiriendo la forma de una curva asindótica en la que las fechas son el eje de ordenadas y el la desintegración el eje de abcisas. Pues bien, la existencia del hombre antes de la muerte, se desenvuelve en ese marco espectral.

Una vida "rota" no es vida, es un sucedáneo de vida. Frente a las rupturas y desintegraciones de hoy no queda más que una vía: recuperar el sentido -etimológico- de lo religioso. La palabra religión procede del latín, "religare", volver a unir. En sánskrito, la palabra "yoga", deriva igualmente de "yug", (raíz que, por derivación directa a dado origen a la palabra latina "yugo", unión) cuyo sentido es idéntico. Al hablar de "religión" nos estamos refiriendo no a dogmáticas concretas, ni a cultos o fes particulares, sino a la recuperación de una sabiduría capaz de reintegrar los distintos aspectos de la vida del hombre en una totalidad holística, en un conjunto unitario. Eso y solo eso, puede ser considerado como verdadera vida.

*    *    *

Esto es una concepción del mundo: partiendo de una concepción del mundo "holística" (no de la "ideología" holística) se puede identificar cualquier problema en cualquier frente con brevedad y concisión suficiente como para que, a partir de aquí, sea perceptible cualquier riesgo e incorporable cualquier fenómeno nuevo que aparezca en la historia.

5) ¿Sirve una ideología para algo en la actualidad?


Si tenemos en cuenta que el origen de la palabra "ideología" es peyorativo, la respuesta a esta pregunta no puede ser más que negativa. Una ideología hoy puede servir para establecer una diferencia… cuando se quiere establecer diferencias. El factor diferencial es necesario cuando se participa en intentos unitarios y se recurre al "rigor ideológico" para explicar las propias posiciones. Bueno… es una opción.

El problema no es ese, sino la confusión en la ideas: la polisemia del lenguaje es peligrosa cuando se debate, porque en todo debate lo que cuenta es el lenguaje común. Es imposible debatir con quien habla otra lengua. Y de la misma forma que hoy el inglés es una "lingua franca" útil para la comunicación universal, también en los debates en la propia área conviene unificar lenguaje y conceptos. Esta es la única función de estas notas.

Por que lo terrible es cuando alguien se empeña en discurrir por senderos semánticos que no tienen nada que ver con los códigos de comunicación que están en uso en la sociedad, pensando que los únicos. A fuerza de oír hablar de la "ideología de extrema-derecha", alguien parece haber asumido que la extrema derecha tiene "ideología". O, lo que es peor, que debería tenerla. Por que solamente la ideología da "caché" y es garantía de "profundidad". En realidad, hemos visto que es todo lo contrario. La ideología es otra cosa. En nuestra tradición política la ideología nunca ha sido el centro, sino la concepción del mundo.

¡Y yo qué más podría añadir! Esto es lo que hay. Me gustaría que se me explicara en qué consiste la ideología nacional-revolucionaria, no solamente para entender a qué se refieren los camaradas y amigos, sino también para poder articular una crítica constructiva. Tal como escribí en un kaiku de juventud (juro que no lo volveré a hacer):

"Yo espero el qué,
Lo ignoro
Tu esperas el qué,
Lo ignoras.
Y esperando y esperando
Transcurren monótonas las horas".

Sí, ya lo sé: es muy malo. Pero es que yo no soy poeta de la misma forma que probablemente otros no son ideólogos.

6) Pregunta final

Nuestra desgraciada época en estos de las ideologías no aporta nada nuevo. Siempre, las ideologías han importado solamente a escuálidas minorías. Hace poco, cuando explicamos detenidamente la ideología del cosmismo ruso, aludíamos a que el éxito de la revolución de octubre no tenía nada que ver con la ideología marxista, sino con la concepción del mundo del marxismo que enlazaba perfectamente con los valores de una sociedad rural como la rusa de 1917 en la que los proletarios tenían todavía los "genes" campesinos y sus valores a flor de piel: solidaridad entre los hombres, destino y esfuerzo común, comunidad de bienes, etc. Muy pocos, apenas unos cientos de "revolucionarios", conocían el método marxista de interpetación de la historia, menos aún se sentían identificados con el materialismo dialéctico y Lenin solamente escribió su Materialismo y Empirocriticismo para unos cuantos cientos de cuadros políticos que quería arrancar de las garras de lo que consideraba "falsificaciones del materialismo dialéctico".

La ideología nunca ha interesado a amplios sectores de la población y los intelectuales que se han visto atraídos por las cuestiones teóricas han preferido trabajar en términos de "paradigma", de "sistema teórico" o de "concepción del mundo". Por tanto, no solamente nos resulta casi increíble que existan hoy partidos que aspiren a una visión "ideológica", sino que incluso puedan pensar -a eso en la edad media se le llamaría "orgullo intelectual" y no llevaba a lo hoguera, pero si a la picota- que hoy puede disponerse de algo remotamente parecido a una ideología, esto es, a un sistema cerrado de conocimientos e interpretación de la realidad a través de un principio.

© Ernest Milà - Infokrisis - Infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

La colonización de Europa. Guillaume Faye. Capítulo VIII. Tabús y mentiras

"Es preciso derribar a los ídolos". Nietzsche

Las cuestiones vinculadas a la inmigración y al racismo constituyen, en Europa, la reserva más importante de tabúes, de mentiras y de sofismas de nuestra época; más aún que los dogmas económicos en Francia contemporánea, más todavía que los prejuicios sexuales del siglo XIX, más todavía que las elucubraciones médicas de Diafoirus del el siglo XVII, y por lo menos tanto como el tabú de la irreligiosidad en la misma época.

Los poderes, cualquiera que sea su naturaleza, siempre han querido dirigir las sociedades humanas mediante la propagación de ideas falsas, de rumores infundados, de doctrinas patituertas fundadas sobre hechos imaginarios, pero sobre todo sobre la prohibición de proferir las insoportables verdades-tabúes. Mentir, mentir, siempre quedará algo. Contra más gruesas son las mallas, mejor: esto marcha. Engañar el pueblo, tal es la vieja técnica para dominarlo.
Cuando una amenaza mortal cobra forma sobre una sociedad o una civilización, las élites procuran negarla, aniquilarla, tanto para desprenderse de su propia responsabilidad e impericia como para conjurar su propio miedo. Es, pues, natural que los tabúes y las verdades prefabricadas abunden a propósito de la mortal colonización que sufrimos. El avestruz entierra su cabeza en la arena cuando llega el león.

Los once clichés y ideas erróneas sobre la la inmigración y el islám

A raíz de haberse convertido la cuestión racial en Europa en una obsesión central, el temor a ser sospechoso de "racismo" convierte en totalmente ilegibles todos los discursos sobre la inmigración y ahoga toda objetividad en una lengua de palo, más exactamente una lengua de algodón, difícilmente descifrable. Las mentiras vertidas por la clase político-mediática se parecen, en versión soft mucho más sutil, a la propaganda stalinista de los más malos tiempos. Son la expresión directa de estos tabúes. Decir la verdad sobre la naturaleza, las causas y las consecuencias de la inmigración masiva de las poblaciones del Tercer Mundo en Europa, supone exponerse al ostracismo social, al destierro profesional y a la condena moral o penal.

Debería ser una mina para los humoristas, si todavía existieran. Muchos sketches de Coluche serían hoy impensables, en la medida en que la censura (social y penal) y la autocensura han progresado desde los años ochenta.


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He aquí pues, para servir de argumentación a todos los que combaten la colonización de población, los diez lugares comunes y las mentiras más corrientemente destiladas en la opinión y los más utilizadas por el partido inmigracionista y supuestamente antirracista. Todos estos lugares comunes giran alrededor de la idea que fue el título de un ensayo miserable de Bernard Stasi: La inmigración es una posibilidad para Francia. El enderezamiento de la verdad frente a las mentiras contenidas en el conjunto de este libro es imprescindible, pero es bueno efectuar un tipo de resumen.

Cliché nº 1: "Somos nosotros quienes hicimos venir a los inmigrados, porque económicamente eran indispensables fueron y son el motor del crecimiento".

Thierry Desjardin, en su ensayo Carta al Presidente a propósito de la inmigración, destruye este cliché que formula así: "Les hicimos venir, les necesitábamos". Efectivamente, del 1960 al 1973, el empresariado reclutaba en el Magreb una mano de obra dócil y poco onerosa, con la complicidad de los sindicatos. ¡Mientras que la mano de obra europea no faltaba! Nosotros no teníamos  "necesidad de ellos", el capitalismo explotador, sí. Fue un error económico, un cálculo miope; porque esta inmigración limitó la inversión; los países europeos que no acudieron a la mano de obra afromagrebí conocieron un crecimiento más fuerte que el de Francia. Desde el 1973, las llegadas de emigrantes se hacen por "presión", es decir, imponiéndose. El por interés por emigrar, no es nuestro, es suyo. Un extranjero parado o asistido aquí vive mucho mejor que trabajando en su casa. Con la llegada masiva de clandestinos, desde mediados de los años setanta, se percibe perfectamente que no es Europa quien llama los alógenos por necesidad económica, sino que ellos imponen su presencia. La presencia de los inmigrados (naturalizados o no) es un freno al crecimiento por su coste enorme, su débil competencia profesional a pesar de todas las formaciones que se les propone, pero también la causa de una degradación general de la calidad de Gie y de la cohesión social.

Contra eslogan: la inmensa mayoría de los alógenos está aquí voluntariamente y es un freno para el crecimiento, el empleo, el nivel y la calidad de la vida.

Cliché n°2: "Hacen los trabajos que los franceses no quieren hacer".

Tal como escribía Alain Griotteray, el trabajador emigrante ha sido reemplazado desde hace tiempo por el parado y el inmigrado subsidiado. Este mito del inmigrado-esclavo tiene siete vidas como los gatos. Además, el partido inmigracionista intenta ahora imponer cuotas la contratación para los alógenos, reservándoles empleos de los que los franceses europeos son excluidos. Muchos empleos, que a los autótonos les gustaría mucho ejercer, hoy son reservados para estos alógenos, desde los ayuntamientos a las grandes superficies, pasando por las administraciones se practica una política preferente de discriminación positiva oculta. No hablemos, evidentemente, de "empleos-jóvenes" y "contratos empleos-solidaridad "...

Contra eslogan: los inmigrantes restringen el volumen de empleo de los franceses autóctonos.

Cliché n°3: "los magrebíes y los africanos son los italianos y los polacos de ayer. Francia siempre fue un país de inmigración. Nada ha cambiado".

Esto significa una burla, ya que no son europeos y son de costumbres y de mentalidad extremadamente alejadas a las europeas. Comparar las inmigraciones intereuropeas, que jamás plantearon problemas de integración, con las llegadas masivas de poblaciones afroasiáticas, es ocultar la realidad étnica de las sociedades humanas. No hay que centrarse en la noción de "nacionalidad", tan querida por la ideología republicana. Un flamenco de nacionalidad belga, un toscano de nacionalidad italiana, un provenzal de nacionalidad francesa están mucho más próximos entre sí que, por ejemplo, un antillano y un saboyano. ¡Sin embargo los primeros son "franceses" desde hace mucho más tiempo que los segundos!

Contra eslogan: Francia jamás fue un país de inmigración extraeuropea. Se le obligó a serlo.

Cliché n°4: "los inmigrados son los excluidos, víctimas del racismo y del pauperismo económico".

Demuestro, por el contrario, en esta obra que los inmigrados gozan de muchas más ayudas y prestaciones sociales que los franceses de origen. Los jóvenes inmigrados son el objeto de medidas costosas de ayudas para el empleo, la formación, el ocio.

En las "ciudades", gracias a las prestaciones y gracias a la economía paralela, los alógenos tienen un nivel de vida muy correcto. Presentarlos como un lumpen-proletariado es una impostura. Los sin techo y los vagabundos de origen afroasiático son por otra parte raros, contrariamente a lo que pretende la leyenda. Muchos inmigrados no se sienten de ninguna manera excluidos, sino que voluntariamente se excluyen, por odio étnico hacia una sociedad que combaten. Su racismo antieuropeo (el famoso "odio") es más fuerte que cualquier forma del pretendido racismo de los autóctonos. Por otra parte, la xenofobia, que siempre fue un fenómeno minoritario en Francia (lo que para los alógenos es una suerte milogrosa), es provocado por los destrozos de los jóvenes inmigrados y no se emparenta con un acismo intrínseco hacia los árabes o los africanos

Contra eslogan: Los inmigrados son económica y socialmente favorecidos, a pesar de que muchos rechazan a la sociedad de acogida.

Cliché n°5: "La elevada criminalidad de los jóvenes Afromagrebíes procede de que son desarraigados o (variante) porque viven en guetos", tal es el eslogan que incita a los poderes públicos a querer diseminar a los alógenos sobre el territorio: lo que vuelve a ahuyentar a los autóctonos (no por racismo, sino porque la convivencia étnica es físicamente insoportable) y a reconstituir nuevos guetos. Vivir en guetos, o más bien, de su punto de vista, sobre territorios libertados de las leyes europeas, extendidos sin cesar, tal es su estrategia. Por otra parte, los interesados no se sienten de ninguna manera desarraigados: echan raíces a la vez en el Islam, el arabisme y en la cultura étnica black-americana. Los fenómens conjnto de las "culturas" rap y raï lo atestiguan.

Los intelectuales de salón que explican las desviaciones sociales de los jóvenes afromagrebíes a través de una "pérdida de identidad", una "americanización", un abandono aculturizador de las raíces árabes-africanas en provecho de una "subcultura americana" alucinógena, profieren mentiras lastimeras que se explican por su ignorancia sobre el asunto y su falta de conocimiento del terreno. Los jóvenes magrebíes afincados en Europa no están "americanizados" en el sentido en el que los jóvenes europeos lo están. Estos últimos si que están aculturalizados y desarraigados, pero no los primeros. Estos solamente retienen de la cultura americana la componente "rap - black", en su carácter de protesta antiblanca. Y, en cambio (fenómeno raï) se impregnan de arabisme afirmativo, con la mayor satisfacción de los imanes de las ciudades.

Contrariamente a los fantasmas de la derecha comunitarista que se imagina que el islamo-arabisme de los suburbios es un vector de lucha contra la americanización, hay que responder: los jóvenes inmigrados han creado una contracultura (que es al mismo tiempo una subcultura de baja cota) que asocia el black-americanismo con el árabo-islamismo.

Los jóvenes inmigrados están muy bien en su piel, no se preocupe usted por ellos; se piensan y se perciben como invasores. Son desculturizadores, no desculturizados. La prueba: la actitud de los jóvenes blancos que están en contacto con ellos y que, por mimetismo, adoptan su forma de hablar, sus modas, sus músicas, se someten totalmente a su influencia y sufren una inquietante regresión cultural.

Añadamos que, para tener la paz (relativa) y como forma de sujeción sobre todo, cierto número de jóvenes europeas se convierte al Islam y aceptan su inferiorización.

Contra eslogan: los jóvenes inmigrados echan raíces en una nueva cultura neoprimitivo y en guetos en expansión, lo que les satisface plenamente.


Cliché n°6: "La delincuencia de los jóvenes hijos de inmigrados, al igual que la violencia de los jóvenes es el resultado del paro, del neoliberalismo y del endurecimiento de las relaciones económicas".

Es una variante del cliché n°5. Este cliché pretende confundir lucha de clases y lucha étnica. La delincuencia actual no reconstruye la lucha de clases. Soy el primero en denunciar las malas prácticas del neoliberalismo, del librecambio desenfrenado, de la autonomía de la economía financiera y especulativa, en definitiva de la dictadura de la función mercantil que lamina las relaciones sociales, quebranta las solidaridades y atiza el pauperismo. Pero sin embargo, este cliché tampoco se tiene en pie. ¿Por qué?

1) Las solidaridades comunitarias (étnicas) de los inmigrados no han sido fracturadas de ninguna manera por el neoliberalismo. Al contrario. El desmantelamiento de las solidaridades afecta a los europeos y no a otros.

2) Durante la crisis de los años treinta, donde el paro y el pauperismo en Europa eran mucho más importantes que hoy, donde la proporción de las jóvenes generaciones era un 10% más elevada, donde la dureza del mundo del trabajo sobrepasaba con mucho la de hoy, ningún fenómeno de delincuencia masiva apareció. Los emigrantes italianos, españoles, portugueses y polacos del período 1890-1960, mucho más pobres y despojados que los jóvenes alógenos extraeuropeos de hoy, no planteaban problemas de seguridad pública.

3) La violencia y la delincuencia principalmente afectan a los jóvenes afromagrebíes y muy poco a los asiáticos (chinos, paquistaníes, etc.). El argumento económico pues no se mantiene.

Contra eslogan: la causa de la delincuencia y de la violencia de los jóvenes nacidos de la inmigración es endógena y étnica; deriva de un choque étnico casi mecánico, profundamente inevitable y por tanto no reducible a los análisis criminológico ordinarios.

Contre-slogan : Toute société multiraciale est multiraciste, aucune société pluriculturelle ou multiethnique n’est créatrice.

Cliché n°7: "la sociedad multirracial, multicultural y pluri-religiosa supone un enriquecimiento. La aportación de los inmigrados es considerable, tanto cultural como económicamente. Viva Europa multicolor y mestiza"

Conocemos el eslogan de SOS Racismo, adepto de "Negro-Blanco-Marrón": "Francia está como un ciclomotor, marcha con mezcla". A lo largo de toda la historia, todas las sociedades multiculturales y pluri-étnicas jamás fueron muy creadoras y siempre conflictivas. La excepción a la regla es Japón, sociedad monoétnica. El coste económico y social de la inmigración es enorme; es un factor de conflictos sociales y un ensayo general de falta de competencia y de impreparación. La aportación cultural y económica de los inmigrados es despreciable en número y en calidad. Ni en la investigación, creación de empresas, artes, medicina, etc., muestran sus capacidades. Su proporción entre las élites creadoras es ínfima en relación a su proporción en la población,  excepción hecha de los asiáticos de extremo-oriente. Y este hecho no es explicable por racismo o por exclusión.

Este cliché muestra romanticismo social. Los que lo destilan dan el ejemplo de los EEUU: ¡vea, dicen, como esta sociedad multirracial y multicultural! ¡es perfecta! El problema de los americanólatras como el de los americanófobos, es que no conocen USA en dónde jamás han vivido. La situación americana no es comparable a la de Europa.

Contra eslogan: toda sociedad multirracial es multirracista, ninguna sociedad pluriculturelle o multiétnica es creadora.

Cliché n°8: "Hoy no hay más extranjeros en Francia que en 1936".

Tal es uno de los sofismas más bellos que se repiten hoy desde los medios regularmente copados por la izquierda, con la intención de calmar. Descansa en fundamentos estadísticos más o menos verdaderos. Simplemente, la noción de "francés", a causa de las naturalizaciones masivas (200.000 al año aproximadamente) y del derecho del suelo (automatismo de la nacionalidad en caso de nacimiento sobre el territorio) pierde poco a poco todo su sentido. Antaño, la República, rechazando el criterio racial, se enorgullecía que se convirtieran en franses los que, cultural y lingüísticamente, adoptaban con sumisión la "integración" en la "comunidad francesa". Pero hoy no es más el caso. Los nuevos franceses no se sienten franceses y no se reconocen en la cultura europea. Se sienten siempre solidarios de su pertenencia originaria. La noción de "nacionalidad francesa", privada de sus fundamentos etno-culturales a causa del cosmopolitismo republicano, ya no quiere decir gran cosa. Hay cada vez más emigrantes alógenos y jurídicamente franceses, que apenas saben utilizar la lengua famosa y nacional, mucho peor que los extranjeros francófonos de África negra o de Quebec. La misma noción de "francés" pierde poco a poco de su sentido. Toda definición de nacionalidad que no descanse sobre una base étnica pero estrictamente jurídica conduce al suicidio, tal como comprobó el Imperio Romano. Esta noción de "nacionalidad jurídica ", heredada de las guerras europeas del siglo XIX, no debería tener lugar en Europa. La noción de "extranjero" debe pues ser revisada de nuevo.

Contra eslogan: hay diez veces más alógenos no europeos en Francia que en 1936, esto es extranjeros en sentido étnico.

Cliché n°9: "Existe un Islam pacífico laico moderado perfectamente capaz de integrarse en los valores de la República".

El desconocimiento profundo del Islam y del Corán, como la incultura histórica están en el fundamento de este prejuicio, y ya hemos demostrado su inanidad en un capítulo precedente. El Islam es un bloque. Todo musulmán "moderado" puede hacerse, mañana, un mujahidin o amigo de guerreros islámicos, tal como se vió claramente durante la guerra de Argelia.

Contra eslogan: el Islam es una religión conquistadora, intolerante, teocrática, por esencia incompatible con todos los valores políticos europeos.

Cliché n°10: "La violencia en la escuela se debe a un mal entorno urbano, a una falta de medios y a un pauperismo".

La escuela de la III y de la IV República disponían del 80 % de medios menos que la escuela de la V República, era perfectamente integradora y aseguraba el ascenso social de los más desprovistos de riqueza, además de haber erradicado el analfabetismo y la ignorancia, desde el fin de la primaria. Hoy, con medios considerables, la Educación nacional vacila sobre sus bases. La transmisión de los conocimientos y de las reglas sociales no queda asegurada más que en el 50 % de los establecimientos, el otro 50 es presa de la anarquía y de la violencia. Este punto es tratado detalladamente en un capítulo precedente.

Contra eslogan: La violencia en la escuela se explica por el dogma pedagogista y antiautoritario, pero sobre todo por una presencia masiva de afromagrebíes mayoritariamente inasimilables.

Cliché n°11: "Para un Negro o un Magrebí es mucho más difícil de encontrar una vivienda o un empleo que para un francés autóctono".

Este cliché denuncia la legendaria "discriminación" de la que serían víctimas los afromagrebíes. Es verdad en primer lugar que ciertos propietarios rechazan alquilar a inmigrados. La razón no es racial sino que valora los problemas de vecindad que generan estas poblaciones, y las dificultades a menudo encontradas a la hora del pago. La negativa a la contratación de afromagrebíes valora en la mayoría de las veces la ausencia de competencia de los candidatos. Calixte Beyala y su Collectif Égalités (que no tiene nada igualitario ya que pretende imponer por la fuerza de las cuotas raciales en las contrataciones, particularmente en los medios de comunicación audiovisuales) jamás se ha preguntado por qué "hay tan pocos Negros en la televisión". ¿Discriminación por parte de las cadenas? Ciertamente no. Simplemente, los candidatos -es demasiado simple pues demasiado complicado de comprender para un intelectual- no están a la altura. La asociación Droit au Logement (DAL) para-trotskiste pretende que la mayoría de los ocupantes ilegales de una vivienda y los expulsados de viviendas ocupadas ilegalmente son familias africanas y magrebíes. Olvida precisar que estas personas son clandestinos ilegales que imponen su presencia, que raramente son expulsados como la ley prevé y que en general son realojados en otras casas, que gozan de la conmiseración oficial y acaban raramente con los sin techo franceses autóctonos en la miseria de la que los políticos y los medios de comunicación se burlan.

En realidad, las poblaciones alógenas gozan de facilidad de acceso a las viviendas sociales, privilegios de contratación (particularmente para los "empleos-jóvenes"), privilegios de ayudas y de subsidios múltiples, beneficios de los que los franceses autóctonos y los extranjeros de origen europeo son excluidos.

Contra eslogan: para un Negro o un Magrebí, es más fácil acceder a los empleos, a las viviendas, a los subsidios(asignaciones) que para un proletario de origen europeo.

Vamos ahora a examinar un cierto número de estos clichés y demostrar concretamente su absurdo.

(c) Por el texto Guillaume Faye

(c) Por la edición francesa: Editions de l’Aencre

(c) Por la traduccion castellana: Ernesto Milà

RIP al escudo anti-misiles, RIP a la hegemonía de los EEUU

Infokrisis.- En un anterior artículo publicado en junio de 2007 en Infokrisis titulado El escudo antimisiles no protege, enriquece, dábamos cuenta de la iniciativa norteamericana de instalar baterías antimisiles pertenecientes al dispositivo conocido como Guerra de las Galaxias, en Europa del Este, concretamente en Chequia y Polonia. Han pasado exactamente dos años desde aquella lamentable noticia. Hoy, Barak Obama ha certificado la defunción de este proyecto.

Las baterías provistas de sensores ultra sofisticados para cuya puesta en marcha todavía no existe tecnología, jamás se instalarán en Europa del Este. Nos congratulamos de la noticia. Aquellas baterías se justificaron con la miserable excusa de que apuntaban contra los pobres mísiles iraníes, todavía en fase de ensayo, de corto alcance y sin cabeza nuclear, alejados además 4.000 kilómetros de donde se instalaban las baterías… una verdadera "amenaza" para Europa.

Ya por entonces dijimos que este proyecto era la respuesta neoconservadora a la reconstrucción del poder ruso. Dado que hoy los EEUU ya no pueden movilizar a la opinión pública europea agitando el imperialismo soviético, se hace mediante el fantasma iraní. Nadie duda que Irás aspira a ser una potencia hegemónica en Oriente Medio… y no aspira absolutamente a nada más, salvo quizás un puñado de ayatolas fanatizados por el islam y que aspiran a la "guerra santa" y a convertir al chiismo a media galaxia.

En el artículo que publicamos en la revista IdentidaD cuando Barak Obama asumió la presidencia de los EEUU, decíamos que le iba a caber el dudoso honor de certificar el declive imperial de los EEUU. No nos equivocábamos: la noticia de la defunción del "escudo antimisiles", ha cabalgado sobre los primeros rumores de que algunas voces en el Pentágono empiezan a opinar que la guerra de Afganistán es inviable, no existe ninguna posibilidad de victoria y el gobierno de Kabul, a la vista del fraude generalizado en las pasadas elecciones, no controla nada más allá del barrio en el que está instalado el palacio presidencial. Obama, por lo demás, había anunciado que en 2011 empezaría la retirada de Irak.

Colocando todas estas noticias una al lado de otra se confirma que la crisis económica ha afectado profundamente a los EEUU. La monstruosa deuda acumulada en los últimos 30 años ya no da más de sí. El Estado norteamericano, literalmente, ya no puede soportar más el gasto militar, justo en el momento en que China -noticia de la que en España no se ha hablado nada en absoluto- está acumulando fuerzas militares masivas en la frontera con India, aliado de los EEUU. Las agencias de prensa internacionales y la CNN, verdaderos altavoces de los intereses de quien gobierne en la Casa Blanca, prefieren mirar a otro lado y considerar que ese conflicto en ciernes es una cuestión "local". Será local, pero de su desenlace depende el que China Popular -régimen todavía tiránico, comunista y que practica el lavado de cerebro entre la población y en donde las libertades públicas son pura ficción- se erija definitivamente como gran potencia en condiciones de disputar en la segunda década del milenio la hegemonía mundial a los EEUU.

La decisión de Obama tiene distintas desembocaduras. En primer lugar vale la pena hablar de los países afectados: Polonia y Chequia. Se trata de los dos principales aliados de los EEUU en Europa. La incorporación de los países de la Europa del Este ha sido un mal negocio para la UE. Económicamente los están sosteniendo las economías de los países de Europa Occidental (Francia y Alemania especialmente), pero políticamente comen de la mano de los EEUU.

Es hasta cierto punto comprensible: es el último reflejo de la Guerra Fría. Las administraciones de estos países ven todavía a Rusia como la URSS que ya no es y recuerdan los años del stalinismo y de la asfixia de las libertades como una imposición soviética. El rechazo a lo que fue el comunismo les hace ver en los EEUU el paraíso de las libertades. Por eso -y por que su clase política dirigente, desde el principio estuvo vinculada a la CIA y a las multinacionales- Polonia, Chequia, Bulgaria, etc, tienen la mano tendida hacia Estrasburgo y el pensamiento en la perrera de la Casa Blanca.

Estos países eran perfectamente conscientes de que la OTAN solamente estaría en condiciones de defenderlos de una "agresión rusa" gracias al poder tecnológico-militar de los EEUU. Ahora resulta que no, que ya no tendrán el escudo antimisiles y que, Moscú podría rociarlos con su chaparrón nuclear…

Afortunadamente en Moscú soplan vientos de cooperación con la UE y estos serían mas fuertes ni Sarkozy no fuera el "amigo americano" de Obama, o si ZParo no fuera lo más parecido a la concubina del inquilino del despacho oval.

La clausura del proyecto del "escudo antimisiles" puede operar un efecto beneficioso entre los países de Europa del Este y convertirlos de nuevo en "países europeos".

Hay otros muchos frentes en los que influirá esta decisión. Irán, por ejemplo, podrá proseguir con su ambición, heredada de los tiempos del Sha, de ser una "potencia regional". La hora de Irán se iniciará cuando el último marine haya huido de Bagdad, dejando un país sumido en plena guerra civil. A Irán le bastará elegir a cualquiera de las fracciones para prestarle su apoyo y lograr que en pocos meses, la guerra civil se corone favorablemente a un régimen vinculado a Teherán. La posición de Israel se convertirá en extremadamente difícil en ese momento y no está muy claro que haya algún marine ni algún hijo de granjeros de la América Profunda que aspire a morir en defensa de Israel. Si Irán aspira a proseguir con su ambición de convertirse en potencia hegemónica, deberá demostrar la mayor beligerancia respecto a la cuestión palestina. El lobby judío en EEUU tendrá que presionar mucho para comprometer a la opinión pública americana en la defensa de Israel. Por otra parte, no olvidemos que el fundamentalismo religioso ha perdido terreno en EEUU. Ya no goza de la buena salud que tenía cuando los neocon proclamaban que el destino de EEUU estaba ligado al de Israel en tanto que uno era el "pueblo elegido de la modernidad" y el otro el "pueblo elegido de la antigüedad"

La URSS cayó por la cuádruple coincidencia de la elección de un papa polaco que alimentó las huelgas en los astilleros de Danzig e inició el desmantelamiento de la cadena de alianzas defensivas de la URSS, por el empantanamiento de la guerra en Afganistán, por que no estuvieron en condiciones de alcanzar el listón que había colocado Reagan con la primera versión de la Guerra de las Galaxias y finalmente porque las etnia rusa que había detentado hasta entonces el poder, crecía a muchas velocidad que las demás etnias periféricas.

Ahora los EEUU evidencian un problema similar: la crisis económica y la increíble deuda hace que los EEUU ya no puedan proseguir la carrera armamentista. Esta crisis evidencia la debilidad del dólar, moneda que se ha apoyado sobre todo en la "seguridad" que otorgaban los marines y el poderío militar norteamericano. Sin la hegemonía militar, el dólar es papel mojado y falta saber qué país empieza a vender masivamente sus dólares y provocar una caída de su valor en el mercado. Repetimos: esta perspectiva es inevitable.

Es curioso que EEUU haya embarrancado militarmente en el mismo enclave en que lo hizo la URSS un cuarto de siglo antes… Afganistán era para los EEUU una presa fácil. La excusa era buena (allí se encontraba Bin Laden, el infame…), los talibanes ni tenían ejército, ni aviación, así que se podía lograr una bonita victoria en pocos días que obnubilaría al americano medio. Además, en Afganistán se comprometería a los aliados de la OTAN: quien quisiera figurar sentado en la mesa, junto al líder mundial, tendría que pagar la instantánea llevando a sus muchachos a morir a Afganistán. Hoy, el Pentágono mira como salir del problema, porque de aquí a unos meses se multiplicarán las voces que exigirán la retirada y seguramente algunos países europeos optarán por el "ahí te quedas". De momento, hoy Berlusconi, ha hecho una declaración taxativa al respecto, acaso porque ha tenido que asistir al entierro de seis de sus soldados.

También los EEUU está viviendo un cambio de su sustrato étnico y de sus valores con la llegada de millones de "hispanos" que ya no comparten los ideales calvinistas, sino los de la familia y del Cristo de los pobres y los desheredados. Y esta llegada masiva coincide cuando el mito calvinista se deshace: Madoff, el admirado, el expresidente del NASDAQ, el filántropo amado por las ONGs, el judío que lloraba cada aniversario del Holocausto, no dudó en estafar a judíos, a ONGs incluso a Steven Spielberg… Si cuando se produjo el escándalo ENRON ya quedó claro que Dios no recompensaba a los justos con la fortuna, sino que los millones lo eran por su rapacidad y por sus malas artes, el caso Madoff ha rematado la muerte del ideal calvinista, esto es, del ideal americano.

Si los EEUU han logrado acumular un déficit gigantesco y durante casi dos décadas han ido asegurando su consumo interior a base de la inyección DIARIA de 1.000 de dólares en las bolsas norteamericanas, procedentes de los petrodólares, de Europa Occidental, de Japón, de China e incluso de India, esto se ha debido a su inmenso poder militar. Los EEUU han ejercido de "primo de Zumosol" o de chulo del patio de recreo: nadie es su amigo real, pero nadie se le opone sino que se disputan sus favores.

Esta situación ha terminado. El primo de Zumosol ha adquirido una grave enfermedad degenerativa: vamos a verlo como, día a día, se convierte en un debilucho que, durante unos años seguirá alardeando de su fuerza y poder, pero que ni siquiera podrá seguir el paso de las nuevas tecnologías.

Al perro flaco todo se le antojan pulgas y los EEUU van a pagar la irresponsabilidad y el afán expansionistas del que han hecho gala desde que un grupo francmasones de Boston se disfrazaron de indios y asaltaron un buque inglés arrojando al mar toda su carga de té. Esta primera provocación generó la guerra de la independencia, la última -el ataque jamás explicado a las Torres Gemelas-, paradójicamente, está evidenciando en sus consecuencias (Afganistán e Irak) el ocaso del imperio.

Hoy es un buen día para los que deseamos que desaparezca la última secuela de la Guerra Fría y de la derrota de Europa en 1945: hoy es un buen día para Europa.

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Cinco años a vueltas con el Nou Estatut (II de II)

Infokrisis.- Hay una palabra que suele olvidarse en el lenguaje progresista y postmoderno: es "jerarquía". Todos los rangos biológicos e incluso intelectuales están presididos por la noción de jerarquía, esto es por los distintos escalones que llevan de lo superior a lo inferior y conducen también en dirección opuesta. Entre las leyes también existen jerarquías. La Constitución, por ejemplo, en teoría, ocupa un rango superior a cualquier Estatuto de Autonomía. Por no hablar de la jerarquía entre "nación" y "nacionalidad" o entre "Estado" y "Autonomía". Este punto es lo que no queda claro en el universo plano y ambiguo en el que se mueve la clase política catalana. Y este, a fin de cuentas, es el espinoso problema a plantear.

Cuando el "alto tribunal" es una merienda de negros

Es muy fácil contentar a un público agradecido: basta con decirles que lo suyo es lo superior. En eso consiste, a fin de cuentas, el populismo y el populismo nunca a casado con el sentido común, la racionalidad y, el "seny" (la versión catalana de la sensatez). A un pueblo se le puede cautivar diciéndole que es una "nación" (en la medida en que se intuye que "nación" está en un rango superior a "nacionalidad"), se le puede decir que "Estado Español" y "Autonomía Catalana" hablan de igual a igual como si se tratara de dos Estados y, se puede redondear la idea concluyendo que el Estatut es para los catalanes la ley superior y que no existe otra que esté por encima. Y, seguramente, habrá muchos que aplaudirán como lo hacen en los partidos de fútbol del Barça. Satisfacer a las masas, en última instancia no consiste más que en arrojarles un hueso para que lo vayan royendo.

Si se admite todo lo anterior, se admitirá también que el pueblo catalán es soberano y que la sentencia del Tribunal Constitucional, si no toca ni una coma del Estatut "es un éxito del autogobierno catalán reconocido por la más alta magistratura del Estado" y si toca una coma es apenas "ofensa al pueblo catalán perpetrada por una institución española a la que los catalanes no debemos ningún reconocimiento". Halagar a las masas, como hemos dicho, cuesta poco. Enfervorizarlas menos y lanzarla a aventuras es sólo cuestión de utilizar las sugestiones correctas.

No se trata de enaltecer al Tribunal Constitucional. De hecho es una especie de cementerio de los elefantes para juristas jubilados. Y no siempre para los mejores sino para aquellos que cuentan con el apoyo y la simpatía de los partidos mayoritarios. Es decir, los que son más sumisos, más volubles, más adaptables o más frívolos. No vamos a ser nosotros quienes defendamos al indefendible Tribunal Constitucional que, para colmo, tiene un sistema electivo que desdice la teoría de Montesquieu sobre la división de poderes y los necesarios pesos y contrapesos entre cada poder.

Magistrados elegidos por partidos políticos siguen los intereses de los partidos, no la objetiva interpretación de las leyes. Pero es que todo en una democracia tiene algo de ficción y todo a fin de cuentas viene a ser una regla de juego fraudulenta. La ley del número, la transformación de unas cifras de votos en soberanía popular y la transferencia de esta soberanía inmanente al jefe del gobierno que la recibe en hipóstasis sacral, es una convención seudo-religiosa, totémica, para recubrir el hecho de que todas las democracias liberales terminan en partidocracias (monopolio del poder por parte de los partidos) o en plutocracias (condicionamiento del poder político por parte del poder económico) o en plutocracias partidocráticas (síntesis de lo uno y de lo otro que termina asfixiando a la democracia). En una democracia-farsa, a nadie le puede extrañar que el Tribunal Constitucional sea otra farsa que sigue al pie de la letra aquello de que "la justicia es como el timón, hacia donde se le da, gira", que ya decía Lao-Tsé.

Ahora bien, dentro de este régimen de convencionalismos, dobles lenguajes en el que el término no corresponde a la realidad sino que implica varias realidades al unísono, lo cierto es que en democracia o se respetan las reglas del juego o se corre el riesgo de precipitarse hacia el caos. Las votaciones son una farsa desde el momento en que la ley del número parte de la base de que todos los ciudadanos son "libres e iguales", cuando en realidad, están condicionados por el bombardeo propagandístico, limitados por una ausencia lacerante de capacidad crítica insertada en sus genes desde la educación pre-escolar y cada uno tiene distintas capacidad, distintos intereses, distintas preocupaciones y distintos grados de interés por la política y por la gestión de la cosa pública. El convencionalismo aceptado estriba en la norma de "un hombre, un voto". Se acepta, a pesar de que es manifiestamente falso y mendaz e incluso repugna al sentido común (¿vale lo mismo el voto de un ingeniero técnico que el de un violador psicópata y analfabeto? Para la democracia, sí). Imaginemos lo que podría ocurrir si después de unas elecciones, el partido X que ha obtenido menos votos, afirmara haberse impuesto sobre el partido Y, reivindicando la mayor "calidad" de sus electores y desdiciendo el convencionalismo de "un hombre un voto". Las reglas del juego -de cualquier juego, por absurdo y ridículo que sea- están para cumplirse.

Análogamente, si existe un Tribunal Constitucional -estructura absurda, frívola, inútil, peripatética, para colmo mediatizada por el poder político- es por que la "ley primera" de la jerarquía -la Constitución- así lo prescribe y si lo prescribe, sus sentencias o son respetadas por las partes en litigio o el caos es lo que nos espera al final del camino. Así pues, lo normal sería respetar la sentencia del Constitucional dijera lo que dijera, pero…

Pero el problema es lo que dirá y cómo lo dirá y que interpretaciones se harán a lo que diga. Tres años de retraso en la emisión de una sentencia son inadmisibles, injustificables y constituyen una verdadera burla para las partes en conflicto. Máxime cuando el Estatut hace tres años que está siendo aplicado. Lo normal habría sido que existiera la figura del "recurso de inconstitucionalidad a trámite" y que éste determinara que las leyes recurridas no pueden ser puestas en práctica mientras no exista sentencia… naturalmente con la contrapartida de que una sentencia que tarde más de 90 días en emitirse implicará la sanción y la expulsión de los miembros del tribunal por manifiesta incompetencia, negligencia en el desempeño de sus funciones o simplemente por vagancia o por prevaricación pasiva: esto es por negarse a emitir una sentencia para favorecer a alguna de las partes.

El problema del Constitucional es cómo cumplir la orden del gobierno (¿"independencia del poder judicial?" ¿de qué…?), una orden imposible: encajar el Estatuto con la Constitución es intentar la cuadratura del círculo. La orden de Zapatero al constitucional es imposible de cumplir. Además, los magistrados, venerables abueletes que ansían pasar a la historia del derecho, tampoco están excesivamente dispuestos a que se les recuerde como a títeres que comían de la mano del poder y redactaban sentencias cuyo fundamento jurídico tenía tanta chicha como una medusa.

Lo que menos se puede esperar en estos momentos del constitucional es una sentencia, como se suele decir, "ajustada a derecho", será una sentencia que pretenda "ajustarse a las necesidades del gobierno" en primer lugar que; a fin de cuentas, es quien ha pagado las copas que se han bebido los magistrados en estos últimos tres años. Lo de "ajustarse a derecho" ocupa, pues, un plano muy secundario. A fin de cuentas ¿a quién le interesa el derecho? No desde luego al tripartito catalán que solo aspira a salirse con la suya (y tener algo más a repartir entre los hermanos, los cuñados, los primos, y el sobrinito inútil que al menos pillará alguna asesoría o quizás un dirección general de cualquier Conselleria), en absoluto al gobierno ZParo que en estos momentos afronta el difícil debate sobre los presupuestos (el partido que apoye al gobierno debe saber que quedará comprometido y pringado con él, esto es, con el partido que subirá los impuestos, hará imposible la presión fiscal, será el causante de más cierres patronales, una caída en picado del consumo y más paro) y que, por tanto, necesita apoyos para tirarlos adelante (ERC, es la más sensible a estas componendas) y tampoco le interesa al PP que ni siquiera tiene muy claro cómo va a reaccionar en Catalunya cuando se emita la sentencia…

Cuando una sentencia se retrasa tres años es que nadie se atreve a hacerla pública, intuyendo que decepcionará a todos. Es fácil suponer que en estos tres años los magistrados está midiendo cada coma, cada tilde, para intentar satisfacer al demandante y al demandado, para mantener un régimen de equilibrios y una apertura interpretativa en la que nadie se sienta decepcionado. Y esto solamente podría ser contemplado con una sentencia breve del género: "Haced lo que os salga del níspero, que, en el fondo a nosotros nos importa un higo y aquí no estamos para quedar mal con nadie"… Enunciar esta declaración de intenciones encontrando fundamentos en derecho, no es fácil. Y los magistrados en eso están…

Cinco años de gobierno virtual y una crisis muy real

Si el coronel Maciá levantara la cabeza y viera en lo que se ha convertido Catalunya, fusilaría a más de uno. Y si Cambó se levantara de su tumba, seguramente optaría por seguir en la Patagonia alejado de esta Catalunya cuyo cap i casal tuvo la ambición de ser una ciudad de diseño, fashion, lo más parecido al Village neoyorkino y a los bulevares de Manhattan Avenue, y se ha quedado en una ciudad multicultural cada vez más parecida a Marsella.

En el nacionalismo catalán desde el principio coexistieron distintas tendencias: los separatistas y los moderados. Estos opinaban que Catalunya era la "parte seria" del Estado y que, por tanto, era justo reivindicar el derecho a llevar las rindas del Estado Español a la vista de que los catalanes, "laboriosos y trabajadores" eran los que habían logrado alcanzar un mayor nivel de industrialización. Luego los había que aceptando el que los catalanes eran más trabajadores y más serios que cualquier otra región de España, creían que no valía la pena perder el tiempo y que había que "irse de España".

Estas dos tendencias prolongaron sus puntos de vista desde la última década del XIX hasta la guerra civil. Los resultados electorales fueron favorables a unos o a otros y, en cualquier caso, inestables. Había catalanes independentistas que apoyaban a ERC y los había nacionalistas que apoyaron a la Lliga. Una veces ganaban unos y otras los otros, y otras, la mayoría la tenían los antinacionalistas de Lerroux que no en vano era llamado "el rey del Paralelo" (zona de la ciudad condal que en otro tiempo albergaba la buena vida, esto es, la vida golfa, y que hoy es la frontera con los barrios próximos al Montjuich de mayoría inmigrante). En los años 30, incluso el "fascismo catalán" de los Escamots dirigidos por Josep Dencás, especie de servicio de orden del partido Estat Catalá también arrastró masas en algún momento. A decir verdad, todos en la política catalana de la pre-guerra tuvieron sus cinco minutos de gloria, lo que indica, a la postre, que las convicciones eran superficiales y que todo iba por modas y, por supuesto, por resultados en la gestión. Luego las cosas no cambiaron mucho.

Cuando Companys y Dencás proclaman el "Estat catalá" en octubre de 1934 que ya habían intentado proclamar el 14 de abril de 1931, en ninguna de las dos ocasiones parecía haber "demanda social", ni se vio entusiasmo en las calles, ni Companys atrincherado unas horas tras las puertas de la Generalitat logró desencadenar una riada de entusiasmo. Su fusilamiento doce años después, lo ha elevado a la categoría de mártir, pero, a decir verdad, se ven en él muy pocos méritos políticos, demasiado aventurerismo y una obsesión constante en proclamar el "Estat catalá" ante el vacío. Todavía falta la biografía de Companys que redimensione su figura y establezca sus responsabilidades: por que Companys fue uno de los políticos aventureros de la pre-guerra civil culpables de que la situación se fuera radicalizando hasta desencadenarse el conflicto armado. Y cuando eso ocurrió, Companys ni siquiera tuvo fuerza, arrestos y autoridad para detener la quema de iglesias, las sacas y los fusilamientos al amanecer. En buena medida, la necesidad que tiene el nacionalismo radical catalán de falsificar la historia se debe al triste papel desempeñado por Companys entre el 14 de abril de 1931 y el 18 de julio de 1936. Hoy, Companys es intocable en Catalunya.

Cuando se sale del franquismo, cuarenta años después, el independentismo está reducido al PSAN de extrema-izquierda y a otros grupos tan escuálidos como él (el Front Nacional de Catalunya) y a una ERC reducida a la mínima expresión. El independentismo en 1975 no existe. Y cinco años después tampoco. Los resultados de ERC en esos años son de una modestia rayana casi en la indigencia electoral. Quien marca la pauta es el nacionalismo moderado de la mano de CDC y de UDC. Ambas formaciones, a fin de cuentas, se sitúan en una línea parecida a la de Cambó: reivindican el autogobierno dentro del Estado Español, quieren catalanizar la sociedad en esa parte del Estado, pero no independizarse. Hay alguna ambigüedad (si el destino del nacionalismo no es la independencia nacional ¿qué significado y sentido puede tener?) empezando por el hecho de que CiU se autodefine como "nacionalista", no como "catalanista", ni como "regionalista". Y el matiz es importante.

De todas formas, CiU mantiene algunas de las ideas básicas presentes en el catalanismo de Cambó: reivindican el que Catalunya tenga un papel decisivo en España en la medida en que todavía sostiene que el Principat es la "parte seria" del Estado. No se suele publicar en revistas ni en medios, pero existe la convicción de que con los andaluces no se podrán hacer grandes cosas porque no son laboriosos y están demasiado volcados sobre toros, cante jondo, batas de cola, janaras, procesiones, ferias y rocíos. Y en cuanto a los madrileños, otro tanto: gente poco seriedad. En cuanto a Castilla es pobre. No están dispuestos nunca a comprometerse en la gobernabilidad del Estado (para así poder pactar con los unos y con los otros a discreción y según conveniencias políticas) pero sí a influir, a poner y quitar gobiernos y a exigir mayores cuotas de autogobierno. Así transcurren los años del pujolismo.

Catalunya es tierra de dicotomías: el "seny" (la sensatez) y la "rauxa" (la rabia) marcan las dos vertientes del alma catalana tan bien descrita por d'Ors. Eso da a un Cambó moderado y a un Companys desmadrado, a un Pujol jugando la carta del realismo y un Ángel Colom o un Carod en perpetuo estado de agitación febril. Habría que preguntarse de dónde procede esta duplicidad del alma catalana que tiene algo de locura del viento ampurdanés y de serenidad solar del sol mediterráneo, de escepticismo montañés y de idealismo comunitario.

Tras el pujolismo, marcó, como hemos visto, el ritmo Carod Rovira, la "rauxa" personificada que se superponía a un Maragall perplejo, perdido y casi indefenso. En 2004 dejó de haber autogobierno real en Catalunya. Un autogobierno es el que gestiona la cosa pública de la comunidad. Desde 2004, la única preocupación de la Generalitat ha sido disponer de un "nou Estatut". Ha dado la sensación de que el día a día no existía para el primer y para el segundo tripartito y si existía era para gastar fondos en publicidad institucional. De la misma forma que Zapatero enmascara sus fracasos en política interior y su incapacidad para ejercer el gobierno de la nación, el tripartido recurre a la defensa cerrada del Estatut para desviar la atención hacia el hecho de que nunca como hoy Catalunya se ha parecido tanto a Andalucía. ¡Qué triste sería para Maciá y Cambó saber que en Catalunya ya ni siquiera existe industria textil y que la primacía del textil en España corresponde -oh, maravilla de maravillas- a Galicia. ¡Qué triste es reconocer que uno se ha convertido justamente en lo que criticaba y en lo que escarnecía y aborrecía!

Y todo ello con una demografía declinante en la que el primer apellido catalán en la guía telefónica en número de repeticiones es el 142… ¿Quedará algo de la Catalunya tradicional dentro de 20 años? Lo más probable es que el anxeneta que suba al último piso del Castell de los Xiquets de Valls se llama Udobombo Mamae o que el jefe de la colla de diables de Sant Antoni se llame Hadmid Mohamed Mustafá o en el mejor de los casos, el grupo de grallers de Terrassa esté dirigido por alguien apellidado Gutiérrez Rebolledo. En 20 años, habrá, como máximo un 10% de apellidos catalanes en las escuelas. Y en 40, los que existan serán a título de excepciones y casi de curiosidades antropológicas. Así defiende la Generalitat la identidad catalana. Para colmo, la última ley de educación de la Generalitat proclama que hay que equilibrar las escuelas y desplazar inmigrantes a las escuelas en donde hasta ahora no había. Puestos a hacer las cosas mal y a atentar contra la identidad catalana, hay que llegar hasta el final. Pues bien, esta gente es la que ha hecho el Estatut. Del oro solamente puede salir oro, la mierda, en cambio, solo destila pestazo.

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Cinco años a vueltas con el Nou Estatut (I de II)

Infokrisis.- Hoy es 11 de septiembre y la apatía reivindicativa de años anteriores parecía que este año tendría su contrapartida en "manifestaciones preventivas" interesadas en condicionar la sentencia de los magistrados del Constitucional en torno al Nou Estatut. No ha habido para tanto. La novedad, la única novedad es que nunca como este año se han oído tantos gritos en castellano de los trabajadores en paro, increpando a las vedettes de la clase política catalana y que el president del Barça ha confundido su club con una plataforma independentista. Esta no es mi Catalunya que me la han cambiao…

Vale la pena, pues, ordenar unas breves ideas sobre cómo se gestó el Estatut y como tres años después de empezar su aplicación todavía es una "ley provisional" que puede ser "tumbada", parcialmente, por una sentencia del Constitucional.

Maragall disminuido, Carod-Rovira ejerciendo de pavo republicano

Parece que fue ayer cuando un Maragall flanqueado por Saura y Carod Rovira anunció su intención histórica de renovar el Estatut de Catalunya, 25 años después de haber sido promulgado. Maragall había llegado al cargo con hambre atrasada y con ganas de pasar a la historia de Catalunya a velocidad meteórica. Algunos sabíamos que era un tipo peligroso. Las historias sobre su "estilo de trabajo" eran conocidas en todas las redacciones de Catalunya. Era el "alcalde de las Olimpadas" y en aquella época se decía que llegaba a su despacho en el Ayuntamiento, empezaba pegándose un latigazo de ginebra y a partir de ese momento comenzaba a alumbrar ideas geniales alguna y peregrinas la mayoría. Luego se fue a Roma unos años y al volver era el único candidato con prestigio suficiente que era capaz de presentar el PSC para desplazar a Pujol. En aquellos momentos, el PSC aceptó el riesgo de presentar a alguien que ellos eran los primeros que sabían que era una "bala loca", imprevisible e incontrolable; y lo hacían con el siguiente cálculo: Maragall estaría dos años en el cargo, dimitiría por razones de salud y sería sustituido por Montilla que tendría dos años mas para promocionar su imagen ante de las siguiente elecciones. Y uno se preguntaba de dónde procedía el prestigio de Montilla…

Luego, todo salió al revés. Maragall no dimitió por razones de salud. Sus últimos meses fueron dramáticos: abandonado por todos, estudió las posibilidades de volver a presentarse como candidato, en una lista independiente del PSC, pero su comportamiento errático le había  desprovisto de cualquier apoyo. Pocos defendieron su gestión en su propio partido de puertas a fuera y en los corrillos interiores abundaron los juicios más duros, sino despiadados, sobre aquel a quien ellos mismos habían presentado como candidato. Luego se supo que Maragall estaba mermado por una dramática enfermedad -el alzheimer- de la que él mismo habló a los medios. Lo que no dijo es, desde cuando había empezado a estar aquejado por esta dolencia degenerativa.

Durante los tres años en los que Maragall estuvo al frente del gobierno autonómico catalán, todo, absolutamente todo, giró sobre el Nou Estatut. Era evidente que Maragall no marcaba el ritmo, ni mucho menos el mas que mediocre Joan Saura sin prácticamente apoyos electorales detrás suyo. En aquel primer tripartito, era Carod Rovira, que había obtenido un excelente resultado el que se sentía fuerte y marcaba los tempos. De hecho, el mismo tripartito era un producto de la peculiar visión ideológica de Carod quien sostenía que Catalunya sería independiente cuando se consiguiera alinear a los socialistas con el nacionalismo. A pesar de su avance electoral, la verdad era que Carod y su ERC eran muy minoritarios como para poder imponer una estrategia propia al PSC, pero contaban con el apoyo de la "bala loca". Hay que recordar que, en ese momento, ERC era sólo el cuarto partido catalán después de CiU, PSC y el PP.

Este largo preámbulo sirve para certificar que el Nou Estatut no fue el producto de una demanda social (nadie, absolutamente ningún grupo social catalán reclamaba una reforma del Estatut en 2004). El Nou Estatut fue solamente el producto de la iniciativa de un pequeño partido cuyo líder supo manipular esa hambre de Maragall por pasar a la historia de Catalunya, tuvo la habilidad de transmitir al "president" su proyecto y de que éste, a falta de algo mejor, lo asumiera.

Con estos precedentes no es raro que toda la construcción posterior tuviera mucho de surrealista, bastante de grotesca y un punto de dramatismo.

¿Es independentista el nacionalismo catalán?

Regionalismo, catalanismo, nacionalismo, independentismo, son términos que frecuentemente se confunden que ni siquiera logran estabilizar a sus propios defensores. Artur Mas, por ejemplo, cambia de opinión como de traje: si está sentado ante un grupo de jovenzuelos de la Joventut Nacionalista de Catalunya es el primero entre ellos en reivindicar el independentismo. Su actitud varía si está delante de la patronal. Se vuelve mucho más ambigua y atornasolada en las proximidades de alguna negociación trascendental con el gobierno. Dicho de otra manera: Artur Mas no tiene opinión, su opinión va a remolque de sus intereses. Con Artur Mas, una vez más…, el "patriotismo es el último refugio de los bribones". Y no es el único.

En esto, Carod Rovira es mucho más estable: su discurso no varía en ningún terreno, su aventurerismo hace temblar por igual a patronos y obreros, a estudiantes y profesores, a amas de casa y jubilados; en el inicio de la negociación del Estatut dijo ante la patronal, cuando esta le preguntó qué había más allá del Estatut, que a él esas cosas no le interesaban que su objetivo era la independencia de Catalunya y que el futuro, Dios dirá… Y ese tipo, entonces, era Conseller en Cap.

Algunos nacionalistas-independentistas aceptan que exista algún vínculo con el Estado Español. Éste, por ejemplo, se encargaría solamente de la ardua y costosa tarea de la defensa (siempre y cuando existiera, claro está un nexo entre la Generalitat y el ministerio de Defensa y siempre y cuando -como ahora- no hubieran fuerzas armadas en Catalunya…). Otros aceptan una fórmula de "federalismo", siempre y cuando sea "asimétrico", es decir, que Catalunya tenga más entidad federal que Aragón o que Andalucía. Los hay que se contentan con una mera descentralización y otros exigen independencia y cortar todo vínculo con "la puta España".

En momentos de crecimiento económico (y el Estatut es hijo de uno de estos momentos) toda la aspiración consiste en repartir dividendos), pero en momentos de crisis de lo que se trata es de contar con el máximo de recursos económicos, ¿para…? Para repartir dividendos y comisiones, claro está.

El regionalismo catalán empezó siendo lingüístico a la vista de que en el siglo XIX se reconocía que el único "factor diferencial" era la lengua. Por otra parte, el principio de las nacionalidades atribuía a la lengua un valor axial: cualquier pueblo que tiene una lengua propia es una nacionalidad (¿o es una nación? ¿o el principio de las nacionalidades se aplica a las naciones, pero no a las "nacionalidades"?) y por tanto tiene derecho a un Estado propio. Las primeras organizaciones catalanistas (Jove Catalunya) eran meros grupos de reivindicación lingüística. Ni siquiera en el principio había unanimidad entre ellos: independentistas unos, federalistas otros, regionalistas muchos, era difícil saber quien era qué y qué opiniones sostenía cada cual porque variaban constantemente. Guimerá era independentista, luego lo fue menos, más tarde algo más… nada de todo ello pudo evitar que sus tragedias susciten hoy un inevitable sopor y que la Generalitat eluda promoverlas so pena de que el Teatre Nacional de Catalunya pierda aún más audiencia, de la misma forma que el teatro de Echegaray (que le robó casi literalmente el Premio Nobel ex aequo con Fréderic Mistral) permanece entre naftalinas y polilla. De Joan Maragall se puede decir cualquier cosa en su toma de posición política, seguro de que se encontrarán frases y argumentos para mantenerlas. Sobre Aribau ya hablamos no hace mucho en Infokrisis: era cualquier cosa menos regionalista, catalanista, nacionalista, independentista. Catalunya le traía al fresco y si escribió su "Oda a la Patria" era como encargo para halagar a su patrón, el banquero Gaspar de Remisa.

Inicialmente, el ideal del regionalismo catalanista era dirigir España. Así de simple. La idea era -y Prat de la Riba la expone en La Nacionalitat Catalana- que Catalunya es la parte "seria" del Estado y la única que había alcanzado cierto nivel de industrialización, por lo tanto, tenía las cartas suficientes como para asumir las riendas del país. Los primeros teóricos catalanistas eran simples y esquemáticos: andaluz: alegre y perezoso; catalán: laborioso; madrileño: despreocupado; catalán: responsable y serio. Ha pasado mucho tiempo desde entonces. Ya durante la guerra civil fue en Catalunya -no en Madrid- en donde el bando republicano dio más muestras de torpeza, inestabilidad y falta de sentido de la realidad. Los "40 meses de colectivismo" no se dieron en una Andalucía atrasada, sino en la franja de Aragón y en la Catalunya industrializada de la guerra civil. Y no fueron ninguna ganga. Fueron comunistas catalanes los que asesinaron al comunista catalán, Andreu Nin y fueron anarcosindicalistas catalanes los que dieron paseíllos al amanecer a santos varones catalanes cuyo pecado fue, en muchos casos, haber tenido alguna trifulca con el portero del inmueble.

Aquello terminó 70 años después en el período Maragall y en el segundo tripartito (mucho más discreto) en el curso de los cuales la "seriedad" de los catalanes se deshizo definitivamente como una telaraña al sol. Catalunya está en crisis y es la Generalitat la responsable de esta crisis: ya no hay apenas textil en Catalunya, sino que el textil español está polarizado en Galicia. Catalunya ya no es diferente a Andalucía: las tasas de paro y de inmigración son las mismas. Catalunya va por delante, eso sí, de cualquier otra región del Estado en todo aquello en lo que ninguna región del Estado querría ser líder: en inmigración islamista… ¿por qué? Por que Jordi Pujol quiso que fuera así, no desde luego por casualidad. Mejor traer moros que panchitos, al menos los primeros se esforzarían por aprender el catalán, mientras los segundos no lo harían porque se entenderían en castellano. Felicidades al lumbreras que alumbró esta idea y que desplazó como embajador plenipotenciario en Rabat al conocido líder arco iris Ángel Colom i Colom, que tras tener que abandonar ERC tras haberla esquilmado y tras acabarse la subvención del parlament al Partit per l'Independencia, entró en el redil de CiU que le aseguró un lugar bajo su sol en los arenales marroquíes descansando entre efebos y kiffi de Ketama. Mirar la política catalana de los últimos 10 años y no preguntarse qué demonios queda del "seny" catalán, es no hacer honor a la realidad.

Para Carod está claro: "dadme la independencia y yo os daré el oro, el moro y el panchito". Para Mas está claro: "dadme el autogobierno, o el federalismo, o el Nou Estatut o el Vell Estatut, o una palanca y distribuiré el patrimonio de Catalunya entre mi grey". Para Saura está claro: "Catalunya debe ser la tierra más progre entre las tierras progres, la más pacifista entre las tierras pacifistas, mientras no me quiten el coche oficial". Y en cuanto a Montilla: ¿existe Montilla? Sí, se sabe de él por la huella profunda que dejó mientras realizaba política autonómica en Cornellá de Llobregat de 1985 a 2004… ciudad que en ese tiempo pasó de ser modélica a ser un sumidero de inmigración masiva que ya en 2001 ocuparon iglesias en la ciudad para reivindicar el "papeles para todos", gozando de la "comprensión" del señor alcalde, hoy president.

Los únicos independentistas que se declaran como tales y sin matices pertenecen a cuatro tipos: los aventureristas tipo Carod-Rovira, los hooligans de Laporta, los adolescentes díscolos de los grupos juveniles y los inestables que hoy son independentistas, mañana federalistas, pasado nacionalistas radicales y al otro independentistas… ¿Regionalistas? No quedan; quizás algún despistado en el PP. ¿Nacionalistas? Todos salvo el PP. ¿Catalanistas? Todos incluido el PP.

Pero, a todo esto, ¿qué dice de nuevo el Estatut?

El Estatut es un documento promovido por Carod Rovira como única aportación de ERC al primer tripartito. ERC marcó el camino y tiró del carro al que luego se subieron todos los demás partidos. Lo que dice el Estatut es que Catalunya es una nación, lo dice en el preámbulo y lo repite en cada uno de sus capítulos, sin incluir la palabra, pero reivindicando todos los instrumentos propios de una Nación-Estado. Luego, en realidad, lo que Carod hizo decir al texto o lo que dice en su peculiar lenguaje es que Catalunya es una nación que tiene derecho a un Estado y que ésta está en construcción a través del Nou Estatut. Las naciones se crean desenganchándolas de naciones preexistentes. Esa es la idea de Carod: generar una etapa intermedia entre el anterior Estatut y una futura Catalunya independiente, a lo largo de la cual se creen los instrumentos propios de cualquier Estado independiente, de la misma forma que el anterior Estatut fue una etapa intermedia entre el jacobinismo franquista y el Nou Estatut en la que Catalunya dejó de ser "nacionalidad" (es decir, una parte de un todo mayor) para ser "nación" (esto es un todo en sí mismo). Tal fue el criterio de Carod quien tuvo la habilidad de arrastrar a sus dos socios y emprender con CiU y con el PSC una loca carrera a ver quien demostraba ser más "nacionalista" y quien aspiraba a tener un techo autonómico más elevado…

La opinión de Saura cuenta poco. Detrás no tiene nada, salvo un cadáver maloliente, stalinismo envuelto en pellejos mohosos, de ahí el "verde" de su ecologismo. En cuanto a Maragall, "rauxa" quintaesenciada aspiraba solamente a "romper esquemas", expresar la mayor genialidad de la forma más estruendosa y "parajódica" posible y demostrar que algo, ya por entonces, no le funcionaba bien en sus redes neuronales. Y Mas para no ser menos, y para no perder clientela en beneficio de Carod debió de ser más nacionalista que el nacionalismo y situarse en la frontera con el independentismo. Así se hizo el Estatut.

¿Y el pueblo catalán? ¿qué decía, a todo esto? No existió en ningún momento demanda social que exigiera una reforma del Estatut. El proceso perverso fue el siguiente: una clase política impuso a la prensa este tema (amparada en que la publicidad institucional garantiza o no la supervivencia de un medio en Catalunya) y la prensa generó una corriente de opinión favorable al nou Estatut… cuando en realidad, el pueblo catalán era completamente indiferente a la reforma estatutaria tal como se evidenció en el referéndum que si demostró algo era, precisamente, esa indiferencia. El Estatut fue aprobado por un tercio del electorado… Ni la santa alianza "clase política - poder mediático" subsidiado logró levantar entusiasmo.

El Estatut no es un "estatuto de autonomía" sino un remedo de mini-constitución. Por eso se preocupa de establecer en primer lugar los valores y los principios que animan a la Generalitat y que son los mismos que se encuentran en cualquier constitución, empezando por la española. Pero, si la constitución española ya reconoce todos esos derechos… ¿para qué reeditarlos en el nou Estatut? Es evidente, porque de lo que se trata es de crear un pequeño estatido catalán, que pueda decir en voz alta: "somos siete millones… aunque un millón doscientos cincuenta mil sean inmigrantes". Y como estadito que se trata de construir merece todas las competencias de gobierno que se den en Catalunya. De eso trata el Estatut que repite en cada capítulo con singular reiteración: "La Generalitat de Catalunya asume plenas competencias en materia de…", coletilla repetida una veintena de ocasiones, tras lo cual cabe decir, "bueno, bien ¿y entonces qué queda del Estado en Catalunya?". Respuesta: nada. El resto del Estado es un simple mercado fácil para los productos catalanes, como lo puede ser el Estado francés. Nada más.

Con todo… se podría incluso aceptar la aplicación de éste o de cualquier otro Estatut, si existiera una remota posibilidad de que la clase política catalana sería leal con el Estado. Si, por ejemplo, en materia hídrica, Catalunya estuviera dispuesta a ayudar a la agricultura de más abajo del delta del Ebro o si el Consell Regulador del Cava -por poner un ejemplo- permitiera que los viñedos de la Comunidad Valenciana o de Extremadura se elaborase cava… Hasta ahora, sin "nou Estatut" lo que ha ocurrido es justamente lo contrario. Con la excusa de los campos de golf del Sur (vivo en Villena… ¿hay algún campo de golf por aquí? Lo cierto es que en esta zona los acuíferos se están agotando a razón de nueve metros/año) no hay trasvase que valga. Y en cuanto al cava… Torre Oria, cava valenciano, se queja de las draconianas inspecciones del Consell que le obligan a guardar las botellas rotas en el proceso de elaboración, no sea que alguna cifra no cuadre. Sería indignante, sino fuera mezquino. A partir de aquí, cabe intuir que la "solidaridad" de la Generalitat con el resto del Estado va a ser poco menos que nula. La cosa no es nueva, la diferencia es que el nou Estatut garantiza la persistencia de esa situación.

En el fondo, el problema es de confianza y lealtad. Cuando una nacionalidad o una región son leales al Estado, ¿qué mas da si gozan de cotas elevadas o elevadísimas de autogobierno? ¿Cuál es el problema en esas circunstancias? Simplemente, no existe. El problema es cuando la noción de lealtad está ausente y es sustituida por las sospechas y los síntomas de que la clase política catalana va, literalmente, a su bola y trabaja únicamente por SUS intereses (y recalcamos el SUS, para diferenciarlos de los intereses DE Catalunya).

Esta impresión es la que se ha grabado a fuego en el imaginario colectivo del pueblo español cuando treinta años de democracia parecen haber demostrado que "los catalanes" (esto es, la clase política catalana) solamente colaboran en la gobernabilidad del Estado a cambio de peir siempre más… y esa es una actitud completamente diferente de la propuesta de Cambó hace cien años: se trata hoy de aprovechar los problemas parlamentarios de los gobiernos del Estado para, a cambio de unos miserables votos parlamentarios, obtener más inversiones (esto es, más comisiones a repartir), arrancar más concesiones y garantizar más impunidad para el gobierno autonómico. Lo hizo Pujol con el PSOE, lo hizo con el PP y lo hicieron sus sucesores con el bobo ilustre. El cambio de actitud es importante: ya no se está colaborando en la gobernabilidad del Estado, simplemente por que el Estado Español es el cliente natural de los productos catalanes y si, como pensaba Cambó, el Estado Español iba bien, Catalunya iría mejor, sino que lo que se ha impuesto es el regate en corto, el aquí te pillo y aquí te mato, el toma y daca y la negociación al más puro estilo fenicio o al regateo propio de los zocos magrebíes.

Y en eso que Carod se hizo con el control de la situación y arrancó el debate estatutario en una sociedad que ni cree en su clase política, ni le ha importado jamás un pimiento el nou Estatut. La santa alianza prensa - nacionalismo es el que ha dado la sensación de que existía demanda social. Los resultados del referéndum -en el que votó menos del 50% del electorado- confirman nuestra opinión: nunca un Estatut dejó tan indiferente a un pueblo.

Las necesidades catalanas y las obsesiones independentistas

¿Qué es Catalunya hoy? La patria del paro. ¿Es algo más? Sí, el punto de llegada de 1.250.000 inmigrantes, la mayoría de los cuales proceden de países islamistas. ¿Es algo más? ¿Queda algo de la Catalunya tradicional? No, padre. Veinticinco años de catalanismo gobernante en el Palau de la Generalitat, por algún motivo, han hecho que cada vez Catalunya sea menos catalana. En tanto que oriundo del Penedés, puedo asegurar que en los años 50 y 60 en aquella zona una inmensa mayoría de la población hablaba catalán. La Generalitat parece haber logrado que nunca como ahora, en esa y otras muchas más zonas, el catalán sea una lengua entre otras muchas. Se enseña en las escuelas, obligatoriamente, pero las tasas de uso del catalán tienen tendencia a disminuir. El árabe es la tercera lengua de Catalunya y esta sí aumenta. Por lo demás, el castellano es la lengua vehicular de todo el Estado y para colmo tiene una innegable proyección internacional. Y, a todo esto, la Generalitat en Babia.

Catalunya es también la zona del Estado en donde existe mayor concentración de EREs, en donde el paro juvenil es más acusado, en donde más graduados universitarios de carreras técnicas se encuentran trabajando en cualquier otro oficio que no corresponda a su titulación, o simplemente en paro. Es también la zona del Estado en la que más licenciados universitarios han huido -sí, huido- al extranjero para escapar al miserable destino que la Generalitat les tiene reservados: dos, tres, cuatro años como becarios, un bonito título universitarios colgado en la pared y luego la perspectiva del mileurismo de por vida. Catalunya, se nos olvidaba, es la zona del Estado en la que se destruyen más empresas y se crean menos en porcentaje. La zona del Estado, además, en donde existen más parados inmigrantes y, para acabar de arreglarlo, la zona del Estado en la que hay más parados islamistas. Por si esto fuera poco: Catalunya es también la zona del Estado en la que la inmigración tiene una tasa más alta de reproducción… y la etnia de origen catalán una menor tasa demográfica. Esta es la Catlaunya que ha hecho el primer tripartito, el segundo tripartito y la Catalunya que construyó Jordi Pujol en su prolongado mandato de 20 años, la Catalunya del Estatut primigenio. Esa, no otra. Las reclamaciones al responsable: el nacionalismo y la izquierda catalana.

Gobernar es gestionar el día a día… no intentar pasar a la historia ideando nuevas formas de autogobierno. Lo que vamos a decir parecerá jacobino y facha, pero lo mantenemos: Catalunya es España y, seguramente es una de las partes más significativas de España, porque hoy los niveles de frivolidad, cara dura, mentira institucionalizada, doble lenguaje, irresponsabilidad histórica de la clase política catalana, son exactamente iguales, sino superiores, a los de la clase política del resto del Estado. El "factor diferencial" realmente existente es que la clase política catalana quiere controlar el máximo de recursos económicos para obtener una mayor tajada. Miren la trayecto de Montilla en política municipal, de la familia Maragall y la familia Carod colocando a sus hermanísimos, lean cada una de las frases y de las ideas Joan Saura… ¿ven en ellas "patriotismo"? ¿hay en ellas responsabilidad? ¿destilan buen hacer y mejor ser? ¿o son simplemente declaraciones, gestos y actitudes de pobres aprovechados en el mejor de los casos o de aventureros sin escrúpulos en el peor? Pies bien, ello -ellos y ZParo- han hecho el Estatut. ¡Cómo para fiarse del producto de sus desvelos!

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El único y verdadero motivo por el que hay tropas españolas en Afganistán

Infokrisis.- Una ministra de defensa que no tiene absolutamente idea de defensa es el complemento ideal para un pueblo al que su defensa ha terminado por importarle un pimiento. Sí, porque para la mayoría de los españoles todo lo relativo a la defensa nacional es un problema muy lejano que no tiene nada que ver con su día a día, bastante dificultoso por lo demás. Para ZParo, la ministra de defensa no es más que un florero de cuota, nombrada solamente porque era la primera ministra de defensa mujer, de cuota y embaraza. De salir reelegido, el próximo ministro de defensa seguramente será un travestí hormonado y pasará revista a las tropas con bata de cola y lunares ¿Qué en su historial -como en el de la Chacón- no haya tenido la más remota relación con la defensa? ¡Qué más da! ¿Quién dice que para ser ministro de algo en la España irreal de ZParo hay que entender de su área de competencia? Además, la nueva ministra de defensa era pacifista o poco menos, lo que constituía otro aliciente para demostrar el "humanismo cósmico" del gobierno. Una ministra de defensa embarazada que vendía pacifismo era el complemento ideal a un ministro de industria gay que repartía bombillas gratis en lugar de aplicar ideas creativas.

El papel de las FFAA en la no tan joven democracia española

No hay defensa nacional en España porque en las últimas décadas se ha procurado que cualquier planificación en esta materia quedara subordinada a las necesidades de imagen de los gobiernos. A poco de morir Franco, cuando quedó claro que el estamento militar no sería más que un mero actor secundario en la coreografía democrático, todo se limitó a subirles los sueldos a los militares para asegurar su silencio y aceptación de la nueva situación. La ideología que ha imperado desde ese momento ha sido la del apoliticismo militar y su subordinación al poder político. En toda democracia ocurra así, por tanto esto no era una novedad.

La novedad consistía en que la democracia abrió una brecha entre la "ideología" de las fuerzas armadas (basada en orden, autoridad y disciplina) y la "ideología" de la democracia liberal (basada en libertad, igualdad y fraternidad). Era evidente que la convivencia entre ambas iba a ser dificultosa (especialmente, porque a la primera se le había impuesto el silencio) y que, apenas quince años después de instaurada la democracia, el servicio militar se había convertido en algo intolerable para la mayoría de jóvenes. La objeción de conciencia masiva entrañó poco después una transformación del ejército de leva por otro profesional, operada a prisa y corriendo por un Aznar que nos dejó en buena medida y durante unos años con las FFAA dislocadas: a los bajos salarios ofrecidos a los nuevos voluntarios correspondía una baja respuesta de la sociedad.

Para colmo, en esos momentos, los gobiernos españoles, de centro-derecha o de centro-izquierda ya estaban embarcados en múltiples operaciones en el extranjero. Contra más lejos, mejor. Puede comprenderse que nuestros muchachos estuvieran presentes en la antigua Yugoslavia para interponerse entre serbios y croatas pues, no en vano, somos miembros de la Unión Europea y todo lo que afecta al continente nos afecta a nosotros. Pero otras misiones fueron mucho menos justificables y no tenían nada que ver con la seguridad nacional ni con la política de defensa.

Lo que está en juego en Afganistán

Y es así como llegamos, durante el aznarato, a enviar tropas a Afganistán y luego a Irak. Al primer país en tanto que miembros de la OTAN, respondimos a la llamada de Bush de "luchar contra el terrorismo internacional", en Irak, en cambio, cuando el derecho internacional estaba en contra de la intervención, fue la voluntad de Aznar de congratularse con su amigo del alma lo que llevó allí a nuestras tropas pagando un saldo de sangre inolvidable.

Vale la pena recordar que tanto en Afganistán como en Irak lo que existe no es una "lucha contra el terrorismo internacional", sino la INVASION PURA Y SIMPLE DE UN PAÍS POR UNA COALICIÓN INTERNACIONAL liderada por los EEUU. Esa invasión ha generado una "insurgencia" que constituye un verdadero "movimiento de liberación nacional", ante el cual, en tanto que demócratas, no tenemos absolutamente ningún argumento de peso que oponer. Los montañeses y cabreros de Afganistán jamás tuvieron nada que ver con el terrorismo desarrollado en Europa y, en cuando a Saddam Hussein, autócrata o no, su gran pecado fue mostrarse irreductible en su anti sionismo, teniendo la llave del petróleo, y ser un gobierno laico en una zona fanatizada por el islam. No hay ninguna justificación para nuestra presencia en Afganistán, como no la hubo para nuestra presencia en Irak.

Entonces ¿por qué estamos allí y por qué la ministra de la indefensión mucho más que de la defensa, amenaza con duplicar el número de efectivos?

Es simple, aunque ZParo no lo diga: poco importa si gobierna en el despacho oval de la Casa Blanca un amigo de Aznar o si allí asienta sus posaderas alguien que ZParo considera como su fotocopia achocolatada. La línea en política exterior de los EEUU es siempre la misma: garantizar los intereses geoestratégicos de los EEUU y seguir manteniendo tanto tiempo como les sea posible su hegemonía mundial. Es evidente que el tiempo se les va acabando y que los EEUU abordarán la segunda década del milenio en posición hegemónica, pero cuando termine, difícilmente la podrán seguir manteniendo. EEUU es hoy "el imperio", el único imperio con conciencia de tal y con vocación de serlo: y los imperios tienes vasallos -nunca "aliados"-, ese vasallaje se muestra en los "pequeños detalles" que indican si los gobiernos locales son suficientemente sumisos o albergan algún tipo de reserva. Eso indica al "imperio" que hay vasallos de primera, en su servilismo y seguidismo, y vasallos en los que no se puede confiar. Aznar pertenecía a los primeros. Eso le permitía ser presentado en los EEUU como un "gran líder" (líder sí, pero modestito, sin exagerar y bajo cuyo gobierno se cometieron errores en política económica, política de inmigración, política social, política autonómica y, por supuesto, política internacional), mientras que ZParo empezó mal su gestión y hoy sigue siendo irrelevante en la escena internacional. De ahí que necesite congraciarse con el "imperio" actuando justo en contra de cómo el interés nacional aconsejaría: retirando tropas de un país injustamente invadido y dejando que en esa guerra lidien sólo sus "armadores". En Afganistán no se defiende ningún interés estratégico de España, sino simplemente es el test de sumisión al "imperio".

Por eso, ahora, cuando la ministra de la cuota y del embarazo, la ministra ignorante de lo que es una política de defensa e incluso de la diferencia entre un cabo y un sargento, anuncie con la boca pequeña y aprovechando sin duda alguna otra noticia que la tape, el aumento de 500 o 750 soldados en el contingente español en Afganistán, debemos reaccionar: NI UNO SOLO DE NUESTROS MUCHACHOS PARA LA GUERRA ABSURDA DE AFGANISTÁN.

El reciente combate con la insurgencia talibán en el que después de seis horas de lucha, se causaron abundantes bajas, ha puesto de manifiesto, por si alguien tenía alguna duda, de que allí hay una situación de guerra. Eso solamente lo podían ignorar los "socialistas cósmicos" y las ministras de cuota. Todos sabíamos que en Afganistán hay una guerra de ocupación, nada más. Todos sabemos que ESA GUERRA NO ES NUESTRA GUERRA y que nuestra presencia en aquella árida, lejana, inhóspita y atrasada tierra, ES SOLAMENTE UN TEST PARA MOSTRAR LA SUMISIÓN AL IMPERIO.

No hay lugar para la opinión de técnicos y expertos en la España de ZParo

Los gobiernos democráticos han atribuido a las FFAA el papel de "gran mudo" en la España actual: los militares son los únicos que no pueden opinar institucionalmente sobre las directrices de la política exterior. No solamente deben cumplir, sino que además deben hacerlo en silencio y en sumisión. Cualquier opinión política que defiendan las FFAA es inmediatamente atajada con ceses fulminantes, carreras militares brillantes puestas en barbecho y destinos a lugares sin pena ni gloria. Sin embargo, la defensa nacional es cosa de militares: es decir, de técnicos y especialistas. Y estos están subordinados a un poder político que solamente entiende y le interesa su prestigio personal. ZParo daría algunos años de su vida por ser recibido en la Casa Blanca por un solícito y emocionado Obama, como antes Aznar se perdió por apoyar los pies en la misma mesa que Bush y fanfarronear con él sobre quién estaba en mejor forma física. Estas actitudes han costado vidas de nuestros soldados, vidas entregadas en guerras inútiles que no tenían ABSOLUTAMENTE NADA QUE VER con aquello por lo que un soldado puede estar orgulloso de entregar su vida: POR LA DEFENSA DE SU PATRIA.

Los gobiernos democráticos han justificado la imposición de la ley del silencio a las FFAA para alejar el "peligro golpista"… ¡Cómo si en 2009 existiera peligro golpista alguno! La ley del silencio no solamente se ha impuesto a los técnicos y especialistas en la defensa nacional -los militares-, se ha impuesto a los técnicos y expertos en economía (¿Cómo asumir que la ministra de economía en la mayor crisis económica de toda nuestra historia ni siquiera sea economista?), en sanidad (¿Cómo entender que la ministra de sanidad ni siquiera tenga nociones de lo que es una epidemia y los riesgos de vacunación masiva con productos todavía no testeados suficientemente?), en infraestructuras (¿Qué hace el bueno de Pepinho Blanco en ese ministerio que requiere una gran capacidad técnica, este tipo que ni siquiera fue capaz de ir más allá de matricularse en primero de derecho?), etcétera, etcétera, etcétera.

La ausencia de política de defensa y la subordinación de la defensa nacional a las exigencias de supervivencia política de ZParo (un verdadero zombi político, cadáver amortizado por la crisis y que todavía no se ha enterado de que políticamente ha muerto) no es más que la punta del iceberg que recordamos en estos momentos en los que nuestros muchachos han cumplido con su deber y han repelido el ataque de la insurgencia afgana. El problema del gobierno ZParo es que, todo él, sin excepciones, todo, absolutamente todo, es la incompetencia personalizada y la negación de la experiencia y la competencia técnica para afrontar los problemas. Los militares están silenciosos, como lo están los colegios de economistas, los colegios de abogados ante tres años de retraso en la sentencia del constitucional sobre el Estatut, como lo han estado los colegios de arquitectos ante el ladrillazo, como lo está la sociedad ante la avalancha migratoria (600.000 inmigrantes en 2007, 400.000 en 2008, se prevés 200-250.000 en 2009, pero, eso sí 5985 han aceptado el "retorno voluntario"…) y así sucesivamente.

No sólo las FFAA están mudas. Es toda la sociedad civil la que ha perdido la capacidad de hablar y de defender lo que es suyo. Así pues no puede extrañarnos el gobierno que tenemos: a una sociedad muda corresponde un gobierno de oportunistas e incapaces.

Va siendo hora de que la sociedad tome la palabra.

© Ernesto Milà - Infokrisis - Infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

Falange: una reflexión crítica sobre el pasado y el futuro del nacional-sindicalismo

Falange: una reflexión crítica sobre el pasado y el futuro del nacional-sindicalismo

Infokrisis.- En 2002 se me ocurrió ir a Madrid a echar una mano a un amigo y camarada metido a constructor  improvisado. Por las noches, en el hotel en el que me albergaba aproveché para tomar unos apuntes con la idea de desarrollarlos algún día a raíz de conversaciones con gente que entonces militaba en grupos falangistas. Jamás hubo tiempo para ampliar los apuntes y ordenarnos en forma más coherente. Durante algunos meses los apuntes estuvieron "subidos" a Geocities (el servidor que todos, en algún momento de nuestra vida informática utilizamos antes de la irrupción de los blogs, y que cerrará definitivamente en pocas semanas). Ahora, todo aquel que quiera consultarlo puede acceder a él a través de Megaupload y del siguiente enlace: FALANGE: UNA REFLEXIÓN CRÍTICA SOBRE EL PASADO Y EL FUTURO DEL NACIONAL-SINDICALISMO

Apuntes sobre distintos modelos organizativos: pros y contras

Infokrisis.- Hemos encontrado estos apuntos realizados hace algunos años, sobre distintos modelos organizativos, que no publicamos en su momento y hacemos ahora sin variaciones.

Vale la pena pasar revista a los distintos modelos organizativos que están en estos momentos a disposición de nuestro ambiente. No basta con enumerar los distintos modelos organizativos, hay que añadir que no todos los modelos son transplantables y que cuando se aplica un modelo de manera acrítica  mecánica,  Hay partidos como el Front National que nacieron hace 35 años en otro contexto histórico completamente diferente, o que, como Alleanza Nazionale, se levantaron sobre un sustrato completamente diferente (el del MSI), que son completamente irreproducibles en España.

Así pues, lo que aspiramos es a realizar una enumeración "crítica" de los modelos organizativos, desde el punto de vista de su aplicación en España. Con este trabajo queremos iniciar un debate sobre los modelos de partido, sus rasgos, y su posible aplicación en España.

1. El partido convencional

Se entiende por "partido convencional" es que tiene una estructura idéntica a cualquier otro partido existente en esos momentos en su país. Responde a las características de los partidos políticos surgidos en la posguerra. En ese tiempo los partidos de Europa Occidental se articularon en dos opciones: una de centro-derecha (democracia cristiana en las naciones vencidas y derecha liberal o conservadora en el resto) y otra de centro-izquierda (partidos laboristas, socialistas, socialdemócratas), con terceras fuerzas ocasionales (comunistas, regionalistas, partidos liberales, republicanos, y extrema-derecha) que, o bien permanecían marginadas, o bien inclinaban la balanza hacia el centro-derecha o hacia el centro-izquierda.

En este contexto, partidos como el MSI, el NPD de los años 60 y su precedente el SRP, incluso el Front National, se situaban a la derecha-derecha del sistema político. Su anticomunismo era el factor diferencial más importante y se presentaban como la fuerza más enérgica que luchaba contra el marxismo y la extrema-izquierda. En mayor o menor grado algunos de estos grupos ostentaban posturas "occidentalistas" e incluso "pro-americanas" (especialmente anidadas en la cúpula del MSI). En cierto sentido "europeístas", solían atacar a la "Europa de los Mercaderes", en beneficio de una "Europa Nación", generalmente, mal definida y que en períodos electorales desterraban a las propuestas secundarias.

Este modelo de partido ya ha pasado a la historia. El hecho de que sigan existiendo no implica que hoy sea un modelo aceptable: todos fueron fundados en otro tiempo y "arrancaron" con la excusa del anticomunismo. En general, estaban excesivamente ligados a los modelos de los años 30, de los que constituían una actualización, pero seguían manteniendo las referencias históricas que les permitieron hasta mediados de los años 80 (cuando la generación de la II Guerra Mundial tenía ya 60-70 años) tener una base social mínima y estable. A partir de 1985 empezó a ser visible la reducción de esta generación por causas naturales y el hecho de que los modelos históricos ya no suponían gran cosa para las nuevas generaciones.

Con el paso de los años, a partir de 1948, se fueron diversificando los distintos modelos organizativos del partido clásico, hasta aparecer distintas variantes:

a) El partido de derecha [modelo 1]

Es un modelo de partido fundamentalmente anticomunista y proamericano, un producto propio de la guerra fría. El hecho de que dentro de sus filas existieran distintas sensibilidades, algunas próximas a los modelos históricos, otras más próximas a las sofisticaciones tradicionalistas y monárquicas, etcétera, no implica que la línea dominante no fuera un populismo de derechas. Habitualmente, las secciones juveniles de estos grupos eran más radicales que el partido mismo, y parte de la base era movilizada por ideales "históricos". La dirección incorporaba a estos elementos (partidos como el MSI fueron siempre "partidos con tendencias") pero bajo una presidencia (como en el caso de Arturo Michelini secretario general del MSI anterior a Giorgio Almirante)  específicamente derechista. En países como Italia en donde la DC se orientaba hacia el centro y partidos menores como el PLI o el PNR estaban próximos a la derecha, el MSI encontró un hueco que durante años se cerró al Front National francés, especialmente antes de que la inmigración fuera considerada como problema, dado que existía un fuerte movimiento gaullista de derechas. En España, esta seria la posición del ala derecha del PP, que solamente podría ser desbancada en un momento de crisis de este partido. Lamentablemente para el proyecto AES, el PP goza de buena salud.

b) El partido de derecha nacional [modelo 2]

La derecha nacional es la "apertura" de un partido de derechas hacia sectores nuevos situados en sus flancos políticos. En el caso del MSI, la apertura se realizó hacia "su derecha inmediata" (integrando a los monárquicos del PDIUM), hacia "espacio inmediato" (agrupando a jueces caracterizados por su labor anti-comunista, a algunos democristianos independientes y, especialmente hacia funcionarios policiales y militares). En otras formaciones como el FN francés (que puede ser considerado como "de derecha nacional") el proceso se produjo de otra manera incorporando a personalidades de la "nueva derecha" cultural y personajes del gaullismo (incluido uno de los hijos del propio general De Gaulle). La derecha nacional, insiste en el "factor nacional" como garantía para combatir al "enemigo" (ayer el comunismo, hoy la inmigración masiva). A partir del "hecho nacional" se realiza un discurso cuya última tendencia es a ser "identitario". En España, el partido de la derecha nacional hubiera sido DN de no haber frustrado su actual presidente cualquier posibilidad de salir de la etapa subgropuscular.

c) El partido nacional-liberal [modelo 3]

Aparece en determinados momentos y logra cuajar en algunos países. En Italia, en 1976, dentro del MSI se produce la escisión de los "nacional-liberales" de "Democrazia Nazionale". No es el único caso: en los años 60, cuando se producen los sucesos de la descolonización de Argelia, algunos de los grupos que animan la OAS y, especialmente su "frente político", son, en buena medida, "nacional-liberales", como Georges Bidault. En un período posterior, los "republikaner" alemanes tenían una connotación similar y otro tanto cabría decir del FPÖ cuando entró Haider. Las características de estos partidos serían, un cuidado extremo en desvincularse de cualquier modelo histórico, considerar solamente la posibilidad de estructurar y apoyar a gobiernos de derecha, hurtándoles de la tentación centrista. En España hasta no hace mucho, el residuo de esta corriente sería el PADE, escisión del PP, sin olvidar que algunos elementos que participaron en la fundación de AP podían considerarse también de esta corriente (Martínez Esteruelas, Licinio de la Fuente, etc.). El éxito de esta corriente en España puede medirse por las dimensiones del PADE actual…

d) El partido histórico [modelo 4]

Desde 1945, a pesar de la derrota de las fuerzas del eje, algunos de sus partidarios no renunciaron a asumir otra fisonomía exterior y, a pesar de las prohibiciones legales existentes en Italia, Alemania y Austria, se organizaron con la misma imagen y fisonomía que habían tenido siempre. En España, por las circunstancias propias del franquismo, se produjo una evolución completamente distinta. Falange Española siguió actuando políticamente como parte del "partido único" y, al mismo tiempo, algunas fracciones "disidentes del Movimiento" (en la nomenclatura de la época) prosiguieron con los mimos hábitos, formas, rituales y nomenclatura de la pre-guerra. Esto se ha mantenido hasta nuestros días. De hecho, ha existido una contradicción entre la situación europea (en donde el "modelo histórico" ha sido residual) y la situación en España (en donde el "modelo histórico" ha sido mayoritario hasta finales de los años 70). Resulta evidente que en las actuales circunstancias los "modelos históricos" en este momento son lastres que desvían lo esencial de las discusiones hacia terrenos que nada tienen que ver con la actualidad.

2. El partido frentista [modelo 5]

Empecemos por afirmar algo que puede parecer paradójico: el Front National, hablando con propiedad, no es un "frente nacional", sino un partido unitario. Lo fue solamente en el primer año y medio de existencia cuando Alain Robert, secretario de Ordre Nouveau, lanzó la idea de agrupar a "nacionales y nacionalistas", dentro de un "frente". La llamada fue dirigida especialmente a Jean Marie Le Pen y la pequeña formación que dirigía, así como al GUD que no era sino el grupo estudiantil de ON. Cuando el gobierno francés aprovechó incidentes provocados por la extrema-izquierda para disolver a la LCR y a ON, ahí acabó la estructura frentista del FN. A partir de ese momento, se trató de un "partido unitario" que, en algún momento, tuvo "tendencias" internas, sin que aparecieran como tales en congresos. Un "frente" es otra cosa: es una unión de grupos convergentes que aceptan adoptar la misma estrategia y adoptan un mismo programa político. Frente Nacional sería, por ejemplo, el "Frente Nacional por la Argelia Francesa" (en 1960), el Fronte Nazionale del Comandante Borghese formado por distintos grupos italianos a finales de los 60, las iniciativas Alianza Nacional del 18 de Julio en 1977 y la Unión Nacional en 1979. Para que un "frente" tenga la más mínima viabilidad, precisa que todas sus fracciones o al menos alguna de ellas, se encuentren en período de crecimiento. Si no se da esa circunstancia, resulta difícil que logre cristalizar.

3. El partido activista

Han existido siempre, fundamentalmente estructurados por jóvenes. Algunos han logrado tener cierta cualificación política y en otras no ha pasado de ser una aventura de adolescentes. También ha ocurrido que tuvieran una deriva terrorista. En los años 60 y 70 estos grupos recibieron el nombre de "extra-parlamentarios", indicando su desprecio por las instituciones y su desconfianza por los mecanismos representativos, así como su intención de combatir a las instituciones. Se trata de grupos de escasa entidad numérica y una débil implantación territorial que suplen mediante un activismo frenético y difícilmente sostenible a medio plazo. Con el repliegue a lo personal y el desinterés creciente por la política que se produce a partir de los años 80, los grupos activistas han ido desapareciendo progresivamente, salvo como anécdota. El rasgo esencial de este tipo de gropúsculos es el maximalismo en cuanto a los objetivos y a las propuestas, un radicalismo extremo, poco comprensible para la población y una orientación fanáticamente antiyanqui que les lleva a considerar "aliados" a cualquier partido de cualquier parte del mundo que mantenga posiciones del mismo tipo. En España, hay muchos candidatos para ocupar esta franja, pero, sin duda, en la temporada 2006-7, AN es el arquetipo. De todas formas, para extremar el análisis, también es posible clasificarlos en tres categorías:

a) El "partido degradado" [modelo 6]

Parafraseando las categorías de la administración norteamericana para catalogar a los países hostiles, podemos decir que existen "partidos frustrados" y "partidos canallas": los primeros serían aquellos partidos que nacieron con vocaciones de convertirse en "algo serio", pero que se quedaron por el camino. O bien, partidos que avanzaban y, bruscamente, caen en manos de aventureros sin escrúpulos o de individuo que de política no entiende ni la "p". Son los casos de la DN de Canduela o de La Falange de Andrino.

b) El "partido inmaduro" [modelo 7]

Existen partidos que no todavía no han alcanzado el grado de maduración suficiente como para poder ser tomados en consideración. Cuando un "partido inmaduro", permanece mucho tiempo en ese estadio, pierde la posibilidad de avanzar, demuestra su incapacidad para completar aquellos elementos que le faltan para ser considerado "partido maduro".  Cuando un partido permanece durante más de ocho años en ese estadio (lo que implica participar en dos ciclos electorales)  pasa del estadio de "inmaduro", al de "frustrado".

c) El "partido radical" [modelo 8]

Es el que basa todo su programa en un maximalismo revolucionario que lo hace sensiblemente diferente de cualquier otro. En el caso italiano, en este momento tenemos distintos aspirantes a ocupar esta plaza, de la que, sin duda, Forza Nuova es el más firme candidato, a corta distancia del Fronte Sociale Nazionale. No se trata de una catalogación "doctrinal" o "ideológica", sino fundamentalmente "programática". Existe un deseo de elaborar una "ideología cerrada" a partir de la cual se inicie un crecimiento progresivo, lento y durante un período indefinido, asentado siempre sobre bases ideológicas y programáticas precisas.

4. La Plataforma Cívica

El primer despunte de una plataforma de este tipo se produjo en las elecciones generales holandesas de 2002, cuando emergió el fenómeno Pym Fortuyn. Se trata de partidos surgidos ya en el siglo XXI y que, por tanto, cuando tienen éxito es que han sabido interpretar la situación histórica del momento y se han mostrado capaces de aislar los grandes riesgos y las necesidades de una parte sustancial de la población. Se trata de partidos "monotemáticos", parten de un solo fenómeno para ser extremadamente claros y concisos en las propuestas que presentan a la sociedad. El problema que identifican es el de la inmigración. Además, son conscientes del descrédito de la clase política y de los modelos de partido surgidos con posterioridad a 1945 (en España 1975),  no aspiran a tener la misma estructura ni configuración, sino que, en realidad, son un "anti-partido" que desafía los modelos tradicionales. Esto atrae la atención de los medios y la opinión pública sensible al tema preferente utilizado por este modelo. Se presenta bajo la configuración de "ciudadanos que acuerdan unirse ante un problema concreto". Es la estructura más adecuada para afrontar unas elecciones municipales o incluso autonómicas. Existen dos tipos:

a) El "partido-flash" [modelo 9]

Partido monotemático, basado en la unión de ciudadanos libres para combatir algún problema (la inmigración masiva, por ejemplo). Irrumpe con un tiempo muy breve de preparación, sin grandes medios, pero con ideas nuevas, responde a las condiciones de un momento dado, busca un hueco a perforar entre las opciones tradicionales y cuando lo encuentra experimenta un éxito inmediato que lo sitúa entre las "opciones que cuentan". Es el caso de Ciutadans en 2003 y de la aparición de la PxC en Catalunya. Habitualmente, se caracteriza por ser duro y radical en las propuestas, y moderado en las formas. Esa combinación encuentra eco entre los electores a los que va dirigido el mensaje. Si el partido-flash quiere prolongar y ampliar su influencia, poco a poco, va a tener que ir ampliando sus propuestas, forjando unos principios doctrinales y un programa político.

b) El "partido-plano" [modelo 10]

Es una plataforma cívica (u ocasionalmente un partido convencional) en la que los rasgos diferenciales y la "personalidad" del partido están muy atenuados. Se busca moderación en las propuestas, moderación en las formas, moderación en el lenguaje, moderación en el programa, moderación en la formulación de soluciones, moderación en las intervenciones públicas, etc… finalmente, la opción resulta tan gris, que no suscita el más mínimo entusiasmo ni interés por parte de su clientela natural. De ahí que se le llame "partido-plano": no destaca en nada, adolece de falta de rasgos diferenciales e "ilusionantes". Todo parece marketing y concesiones a lo políticamente correcto. Son los republikaner posteriores a la dimisión de Schonhübber, es la Plataforma Pym Fortuyn posterior al asesinato de su fundador, etc. Haciendo abstracción de su forma-partido, también el PADE inmediatamente posterior al haberse escindido del PP, es la muestra de un partido que, al carecer de rasgos diferenciales, le resulta imposible reivindicar un espacio propio que le corresponda de forma indiscutible.

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