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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

Por una definición adecuada del "área": ¿"patriotismo", "social-patriotismo", "identitarismo"...?

Existen problemas de definición en nuestra área política. No somos capaces siquiera de definirla. Hemos utilizado distintas palabras, conceptos, incluso eufemismos para definir nuestra área, pero, con escasa fortuna. Algunos incluso han renunciado a las definiciones, sobre la base de que contra más se definen las fronteras de un fenómeno, menos espectro de militancia se abarca. Y, sin embargo, en nuestra opinión es rigurosamente necesario saber quiénes somos.

En primer lugar es preciso establecer un concepto: el de "área". Un "área" es un espacio en propiedad, diferenciado de otros espacios. Así pues, lo que se trata es de definir un "área", sus fronteras y sus rasgos diferenciales en relación a otras zonas.

1. Definiciones incompletas

Se suele decir: "nuestra área es el área patriótica". Esta definición no es ni correcta ni completa. Fundamentalmente, por dos motivos:

- existen "patriotas" en otras áreas políticas. No podemos aspirar a representar la única forma de patriotismo. Una actitud así ni es creíble ni asumible para la sociedad española. Hay patriotas en todas las formaciones políticas… a pesar de que esas formaciones políticas no sean específicamente "patrióticas".

- para definir nuestra área como "patriótica", sería necesario antes definir exactamente lo que quiere decir y lo que implica el "patriotismo" hoy y realizar distinciones que no están suficientemente claros para la mayoría entre "patriotismo" y "nacionalismo". El "patriotismo" en el siglo XXI no puede ser de la misma naturaleza que en el siglo XX cuando fue definido por la Generación del 98. El problema es que el patriotismo español no ha sido redefinido en una situación que no se parece en nada a la de 1898 y a los primeros años del siglo XX.

Así pues, no procede llamar a nuestra área, simplemente "patriótica" por las evidentes ambigüedades y limitaciones del concepto y por su inactualidad. Para poder hacerlo sería preciso abordar la tarea titánica de redefinir el patriotismo español y lo que implica.

2. Definiciones inconvenientes

Cuando a una ambigüedad se une otra, ocurre que la sinergia negativa entre las definiciones contribuye a generar indiferencia, ironías u hostilidad en relación al "área".

Por ejemplo, cuando definimos el "área" como "social-patriótica", lo que estamos haciendo es sumar dos limitaciones: porque si el concepto patriótico, merece ser revisado y actualizado, el concepto "social" no es menos ambiguo y puede querer decir cualquier cosa y su contraria. Y no digamos si, en un intento de afinar un poco más la definición, incorporamos a "social", el sufijo "ista"… "socialista". Entonces si que ya estamos perdidos en un mar de confusiones con opciones políticas ya existentes y con gran peso en la sociedad española. La pretensión de defender un "verdadero socialismo" y de que éste mensaje sea reconocido como tal, implicaría que el "falso socialismo" es inexistentes o reducido a la mínima expresión y se puede competir con él. Y no es así. El PSOE se sigue llamando "partido socialista", no "socialdemócrata", ni "laborista", sino "socialista" y así es percibido por toda la sociedad española que no habla nunca de ZP como "socialdemócrata", o nada por el estilo… sino como "secretario general socialista".

Así mismo, hay otra definición que puede considerarse inconveniente, al menos desde el punto de vista intelectual: la de "nacionalista". Es cierto que, especialmente en Francia, se utilizan los términos "nationaux" y los "nationalistes" (respectivamente "nacionales" y "nacionalistas", moderados los primeros y radicales los segundos) para definir dos "subáreas" de un único espacio político y que en otros países estos términos se utilizan con cierta frecuencia. Pero esto no puede hacer olvidar algunas cosas.

En la tradición antiliberal, el nacionalismo es hijo de la Revolución Francesa y del jacobinismo que  emergió con ella. No es un concepto inocuo sino que va unido a una economía liberal, a la hegemonía de la burguesía, a la uniformización de la nación que resta valor a los hechos regionales (y, por tanto, genera una reacción en este frente), y a la ruina de las monarquías tradicionales anteriores. En este sentido, es significativo que el Front National utilice en sus actos las banderas regionales de Francia como tributo a la tradición anti-revolucionaria de la "derecha" francesa. Sin embargo, aquí en España, sigue costando que se utilicen en actos de nuestra área política banderas regionales. Por otra parte sería inconcebible que se utilizaran las banderas de Extremadura, Andalucía o el País Vasco como si se tratara de "banderas regionales"… simplemente porque no lo son. La ikurriña es la bandera del PNV que no tiene gran cosa que ver con los escudos de los señoríos de Vizcaya, de Álava o de Guipúzcoa.

A esto hay que añadir el hecho de que en estos momentos en España, cuando la voz popular alude a "los nacionalistas", se esté refiriendo exactamente a los partidos nacionalistas periféricos. Una vez más, estamos inmersos en el reino de la confusión. A la inadecuación del "concepto" nacionalismo, se una la confusión con otras opciones políticas.

3. Definiciones confusas

Cualquier definición incompleta es inevitablemente confusa. Pero cualquier definición excesivamente compleja y de la que alguna parte ha quedado desfasada, no es menos confusa.

En los años 30, Ramiro Ledesma definió lo esencial del "nacional-sindicalismo", en un momento en el que la CNT, es decir, el "anarco-sindicalismo", era la fuerza social hegemónica en buena parte del país. Ramiro Ledesma intentó "nacionalizar a las masas" de la CNT. Esta estrategia -que en realidad nunca llegó a buen puerto- condicionó y determinó el nombre de la ideología que Ledesma y Primo de Rivera, dieron a sus formaciones políticas. En los años 30, todo esto podía tener cierta lógica, pero no en la primera década del siglo XXI, cuando la CNT es un residuo y el sindicalismo un fenómeno, en sí mismo, esclerotizado e inadaptado  la realidad actual del país.

Así mismo, en la perspectiva de los años 30, cuando media Europa registraba la presencia de Estados fascistas o semi-fascistas y la democracia liberal era cuestionada tanto por la derecha como por la izquierda, era posible aludir a otro modelo de Estado que no fuera el liberal-democrático y es por ello por lo que, los teóricos del Nacional-sindicalismo de la época, se preocuparon por definir con detalle los rasgos del "Estado Sindical". Pero lo que tenía lógica en los años 30, dejó de tenerla a partir de 1945. Lo que no fue óbice para que el único avance relativo de la teorización falangista de postguerra (y hasta 1976, cuando se detiene por completo) sea entorno al "Estado Sindical", a sus estructuras y a su política.

El contraste ente las precisiones de la definición y su inadecuación a la realidad histórica, han convertido a la definición "nacional-sindicalista" en confusa.

4. Definiciones difusas

Algunos aspiran a definir el área como "católica", o "inspirada en los valores católicos". Caemos en esta ocasión en otro problema: ¿cuáles son esos valores católicos? ¿dónde empiezan los valores católicos y dónde lo hace el dogma religioso?

Una definición de este tipo era válida hasta la transición cuando el número de fieles que acudían a las iglesias y el número de seminaristas, empezó a reducirse sin interrupción hasta nuestros días. Lo que no era real en la España de los años 30, lo es hoy: "España ha dejado de ser un país católico"… o al menos de mayoría católica.

A esto se unen las diferentes concepciones del catolicismo con sensibilidades muy distintas que oscilan entre la izquierda progresista y la extrema-derecha ultramontana, existiendo entre medio un número abultado de opciones.

La Iglesia ha rechazado definir opciones políticas desde hace décadas. Incluso hoy, la Democracia Cristiana (inexistente en España), se encuentra en franca pérdida de vigor, y no es otra cosa más que una opción de "centro", sin mayor nivel de definición.

Así pues, cuando se recurre a la definición "católica", puede ocurrir que se "queda corta" o que "se pase". Se "queda corta" cuando es una forma atenuada de democracia cristiana y "se pasa" cuando recurre al dogma religioso para contribuir a definir su programa político. Si el primer caso es el de la democracia cristiana, el segundo fue el de Fuerza Nueva y, todavía, el de AES.

5. La definición identitaria como concepto a retener

Creemos que es indiscutible considerar a la inmigración como el problema más grave que afronta nuestro país en este momento. Es, a partir de este problema, que debe articularse una respuesta a dos niveles: doctrinal y político.

-    Desde el punto de vista político se trata, simplemente, de crear una plataforma cívica lo suficientemente amplia y efectiva como para responder al problema.

-    Desde el punto de vista doctrinal se trata de elaborar unos principios coherentes que respondan al gran problema de nuestro tiempo. Y ese problema es identitario, no es de otra naturaleza. Defendemos un modelo identitario que vemos amenazado por otros modelos identitarios que pertenecen a otras latitudes. Es así de sencillo.

Desde este segundo punto de vista existen dos vías:

-     la de partir del "patriotismo" para justificar el rechazo a la desfiguración de nuestra identidad. Lo que lleva a tres actitudes: desconfianza hacia Europa, rechazo a los nacionalismos periféricos y búsqueda de las raíces de España en la doctrina del 98.

-     la de partir del fenómeno de la globalización y de su factor más dramático, la inmigración masiva, para definir tres niveles de identidad: la Europea (nueva dimensión "nacional", de carácter metahistórico), la Española (identidad tradicional forjada a lo largo de siglos) y la Regional (dependiendo del lugar de nacimiento). Experimentadas y vividas en distintas dimensiones, una alternativa política, hoy, no puede desconocer ninguno de estos tres niveles identitarios.

La segunda opción, desde el punto de vista político, resulta mucho más eficiente: evita los tópicos de los que se ha alimentado la extrema-derecha española en los últimos cien años. Estos tópicos, en el fondo, han sido neo-jacobinos, importados de la Francia revolucionaria, cuando aquí teníamos una concepción tradicional y foralista muy superior que, de haber persistido, habría sustraído espacio a los nacionalismos periféricos.

Así pues, el concepto a defender es el "identitario", asumiendo la existencia de estos tres niveles de identidad: Europa, la Nación y la Región, no son conceptos aislados entre sí. Nuestras raíces son europeas, nuestra historia nos determina como "españoles", nuestro lugar de nacimiento hace que estemos arraigados en una región concreta. Así pues, estos tres niveles existen, son vividos en mayor o menos medida, pero son, así mismo, necesarios para una reordenación de la Europa del futuro. Y, así mismo, la revisión del patriotismo español no puede prescindir de estos tres elementos.

Así pues, la primera definición que podemos realizar de "nuestra área" es que se trata del "área identitaria". La definición identitaria es la que mejor responde a las exigencias de una definición política realizada desde un punto de vista actualizado.

6. El "patriotismo social" como paradigma estratégico

"Lo identitario" es una definición ideológica que apenas apunta algo sobre la estrategia a elegir: defensa del sistema de identidad de nuestros pueblo, pero dice muy poco de la forma política de cristalizar la opción y del mensaje a transmitir a la población: cuando el concepto de "identidad" se traslada a la política aparece inmediatamente el concepto de "patriotismo". Pero decir "patriotismo" es decir muy poco, porque como hemos dicho "patriotas" hay en todos los sectores del arco político: el patriotismo constitucional del PP, las alusiones frecuentes al patriotismo que realiza el PSOE (esto es, al patriotismo oportunista), luego está un patriotismo exaltado propio de los campos de fútbol, etc. Así pues hay que apurar más la definición.

Cabe añadir a la definición de "patriotismo" cuál el destinatario de ese patriotismo y su sujeto histórico concreto. Ese no puede ser otro más que la "comunidad del pueblo", una sociedad "vertebrada" y organizada en torno a un proyecto común y a un destino. Por eso, en nuestra área política, la palabra "patriotismo" no puede expresarse en solitario: debe estar siempre seguida de la referencia al sujeto histórico: la "comunidad del pueblo". Por eso podemos hablar en rigor de un "patriotismo social". La diferencia entre "comunidad del pueblo" y "sociedad", radica en que mientras la primera tiene conciencia clara de su identidad, de su misión y de su destino, la "sociedad" es un agregado de individuos que carecen de conciencia de formar un sujeto histórico.

El patriotismo es, pues, la expresión de la "identidad", y es asumida por la "comunidad del pueblo". Así pues, el "sujeto" histórico del patriotismo es esa comunidad del pueblo y una justa línea política identitaria no puede sino basarse en la creación de las mejores condiciones de vida para ese pueblo que le permitan asumir y realizar su destino histórico. De ahí la importancia de conceptos como "preferencia nacional" que suponen la traslación práctica del "patriotismo social", siendo el patriotismo la expresión de una identidad y la sociedad su sujeto histórico.

© Ernesto Milà - Infokrisis - http://infokrisis.blogia.com - Infokrisis@yahoo.es - Prohibida la reproducción de este artículo sin indicar origen.



Taras congénitas de la extrema-derecha española (I de II)

Infokrisis.- Servidor se ha definido como un antiguo ultra investido a fuerza de fracasos por la voluntad de entender a qué diablos se debe esa incapacidad de la extrema-derecha española para alcanzar un éxito siquiera parcial o modesto por vía política. Finalmente he entendido el motivo: la extrema-derecha española lleva en su código genético una serie de estigmas que se remontan a los años 30. No es un azar el que los grupúsculos ultras actualmente existentes sean incapaces de afrontar una situación que, como la crisis económica actual, a punto de transformarse en gigantesca crisis social (5.500.000 parados en diciembre no son como para tomárselo a la ligera) y conseguir un estadio de desarrollo que le permitiera aprovechar una coyuntura que jamás le volverá a ser tan favorable. No es el azar: es que las taras de la extrema-derecha están implícitas en su origen. Vale la pena repasar cómo se transmitieron desde los años 30 hasta el presente.
Las carencia del "pre-fascismo" español

A diferencia de cualquier otra derecha radical europea, la española partió sin bases profundas, acaso porque en España no hubo "generación del frente". En Europa, prácticamente en todos los países, se vivió entre 1914 y 1918 la exaltación de la aventura bélica y del patriotismo exaltado, la camaradería de las trincheras, la sensación de que nunca se experimentaría esa sensación de hermandad al regresar a la vida civil y el hastío por la política que contrastaba con la elementareidad de la aventura bélica que Jünger -pero no sólo Jünger, sino también Marinetti o D'Anunzio o el propio Drieu- supieron describir.

Lo más parecido a una guerra que vivió la generación de los años 30 en España fue la de Marruecos. Era demasiado evidente que en aquel conflicto lo que se defendían eran los intereses mineros del conde de Romanones y del Marqués de Comillas. Los quintos murieron en defensa de unos intereses que se identificaban muy lejanamente con los patrióticos. Por eso la guerra de Marruecos (en sus varias etapas) fueron extremadamente impopulares entre las clases trabajadoras y la burguesía media: ellos aportaban los muertos, la aristocracia económica administraba las victorias militares. Solamente "Luys Santa Marina" (Luis Narciso Gregorio Gutierrez) en "Tras las Águilas de César" intentó convertir la experiencia bélica en Marruecos en un elemento de inspiración y propulsión de un fascismo español. Pero este autor único e irrepetible y la fundación del Tercio de Extranjeros no fueron suficientes como para que aquí se diera un movimiento parecido al "Casco de Acero" alemán, a los "Cruces de Fuego" del Coronel La Roque o a los Fascios di Combattimento italianos, fundamentalmente constituidos por ex combatientes que querían llevar los valores militares y la experiencia del frente a la vida civil.

Por otra parte, mientras en países como Francia existió un movimiento intelectual de carácter antiliberal, patriótico y pre-fascista que fue hegemónico hasta los años 30  -Action Française- o un movimiento Völkisch en Alemania que formó el basamento intelectual del nacional-socialismo, en España no hubo nada de todo eso. Como máximo podría hablarse de la Generación del 98 surgida de la crisis finisecular del XIX o de los "regeneracionistas" de la misma época. Solamente entre 1931 y 1936 existió la revista "Acción Española" en la que colaboró una pléyade de intelectuales de derechas. Pero, dejando aparte la presencia episódica de alguna pluma como la de Ramiro Ledesma, el conjunto de la revista fue monárquico y católico.

Precisamente el enfoque de "Acción Española" era indicativo del "retraso" de la teorización política de la derecha radical en España: la revista, a pesar de tener a Ramiro de Maezy y a Vegas Latapié como inspiradores ideológicos, siempre reconoció un tributo a Charles Maurras el fundador de "Action Française", pero a diferencia de éste, la revista nunca cristalizó en un movimiento político activista y, por lo demás -y esto es lo más significativo- la revista irrumpe en España cuando ya en Francia, Maurras empieza a ser superado en un proceso que culminará con los hechos de febrero de 1934 en la plaza de la Concordia, ante la Asamblea Nacional Francesa, cuando el ya viejo líder reaccionario no estuvo en condiciones de reaccionar. Cuando aparece en España "Acción Española", inspirada en Maurras, éste, en su país, ya está considerado como "anticuado" y "superado" por una nueva generación de jóvenes.

Las tres primeras conclusiones que se imponen para explicar lo que fue el "fascismo español" son:

1) Sin experiencia bélica intensa y asumida gustosamente y no a través de levas forzosas y quintas, no hay posibilidades de arrancar un fascismo combatiente. Máxime cuando en España estaba claro que en Marruecos nuestros quintos morían en defensa de intereses de la alta burguesía.

2) En España no hay una escuela de pensamiento de "derecha radical". La generación del 98 es otra cosa y el regeneracionismo otra muy diferente que nada tenía que ver con los vientos que soplaban en Europa.

3) El único semillero ideológico de cierta importancia -"Acción Española"- llega con 35 años de retraso a España, cuando la corriente matriz en Francia ya estaba superada por disidentes de la talla de Drieu y la mayor parte de los "no conformistas de los años 30".

Algunas carencias del "pre-falangismo" español

De marzo a octubre de 1931 aparecieron 23 números de "La Conquista del Estado", la primera revista de las que lanzaría Ramiro Ledesma en apenas cinco años. La lectura de todos esos números, así como de la revista teórica "JONS" entre mayo de 1933 y agosto de 1934. Habitualmente se ha escrito mucho sobre la evolución de José Antonio Primo de Rivera, pero muy poco sobre la de Ramiro Ledesma, mucho más oscura y tortuosa. Ramiro empieza admirando al fascismo, pero sobre todo al nacional-socialismo. Se une a los 25 miembros de las Juntas Castellanas de Actuación Hispánica, de Onésimo Redondo, católicos ultramontanos atraídos especialmente por el antisemitismo alemán que Onésimo había conocido bien durante su estancia en aquel país. Fueron pocos, muy pocos, aun después de la unificación: se han dado distintas cifras (35 activistas en Valladolid y 10 en Madrid) y no parece que en su mejor momento las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalistas hubieran pasado de ser entre 200 y 250 militantes. En cuanto a la difusión de la revista "JONS" era mínima (seguramente no superior a 1.000 ejemplares). La actividad del grupo político tampoco fue relevante en ningún momento.

No se entiende muy bien como decidieron unirse: quizás porque eran conscientes de su debilidad, pero, a decir verdad, Ramiro Ledesma era especialmente antiliberal, ateo, sindicalista, mientras que Onésimo Redondo era tradicionalista y católico seguidor de Menéndez Pelayo y Ramiro de Maeztu. Onésimo era "agrario" y Ramiro "urbanita". Claro que había coincidencias (patriotismo, anticomunismo, justicia social…) pero no hay que minusvalorar las diferencias que impiden el pensar que la unión hubiera podido prolongarse por mucho tiempo. La actividad política fue mínima: un mitin en Cáceres, algunas colocaciones de pasquines en universidades, el famoso asalto a las oficinas de los Amigos de la URSS, un militante muerto en Daimiel, incidentes en la universidad de Valladolid y algunas acciones puntuales de activismo callejero. Las "milicias jonsistas" no pasaron de 100 activistas en su mayoría estudiantes y adolescentes.

Había otros muchos grupos activistas, incluso más numerosos: especialmente el Partido Nacionalista Español que puede ser considerado como "pre-fascista". Fundado en 1930 por el doctor Albiñana, el lema no era específicamente fascista sino ultra: "Religión, Patria y Monarquía". Su nacionalismo se definía como "agrario", se le ha definido como "fascistoide" y Ramiro Ledesma lo tenía simplemente como "reaccionario". Su zona de influencia era Burgos, provincia por la que Albiñana fue diputado entre 1933 y 1936. No eran "facistas", pero lo cierto es que en Burgos, el 18 de julio de 1936, no existían falangistas en activo y la colaboración civil con los militares golpistas fue protagonizada por los Legionarios de Albiñana uniformados con camisa azul celeste y gorro cuartelero.

Médico de profesión, fue miembro de la Academia de Medicina y destacó por sus trabajos de investigación. Se estableció en México en donde ejerció su profesión y verá de cerca la "guerra cristera" de la que derivo una simpatía desmedida por la causa de los católicos mexicanos. Terminó siendo expulsado de México por el presidente Elías Calles. De retorno es elegido diputado en 1933 realizando un trabajo notable por su distrito electoral que lo recompensó con la reelección. En sus numerosas intervenciones en Cortes destacó como un ultra católico, tradicionalista, anticomunista y antimasónico exaltado. Si hubo alguien que mereciera el calificativo de "ultra derechista" durante la II República, ese fue el doctor Albiñana.

Había otros partidos y círculos ultras. En Barcelona existió el Frente Anticomunista que se reunía en Piscinas y Deportes. También aparecieron émulos del nacionalsocialismo alemán que jamás superaron la etapa subgropuscular y, sobre todo, existieron militantes "libres" que asistían tanto a "fregados" de las JONS, luego de Falange, como de las JAP o del PNE.

Las tres conclusiones que podemos establecer de este breve repaso a los grupos pre-falangistas, son bastante desoladoras:

1) En lo que se refiere a JONS, cabe preguntarse si Ramiro y Onésimo discutieron a fondo sus posiciones o, simplemente, se unieron conscientes de que eran demasiado pocos para tener alguna repercusión política (de hecho, jamás la tuvieron), aparcando sus evidentes y profundas diferencias ideológicas.

2) El doctor Albiñana y su Partido Nacionalista eran reaccionarios en el sentido más puro del término. Católicos ultramontanos y nacionalistas radicales, además de monárquicos sin monarquía. A diferencia de JONS, el PNE si tuvo una provincia-vivero (Burgos) y a su líder permanentemente sentado en Cortes y que, además, se tomó su trabajo en serio.

3) La entidad numérica de todos estos grupos fue minúscula. En lo que se refiere a las JONS unificadas por encima de las diferencias, no debieron superar nunca los 200 afiliados. Su actividad pública fue escasa y la difusión de sus revistas mínima.

La irrupción de Falange Española

Cuando el 29 de octubre de 1933 se funda Falange Española parece que, finalmente, ha arrancado lo que sería en rigor la versión carpetovetónica del fascismo. La mayoría de sus primeros afiliados así lo creen y nadie se llama a engaño. Hay guiños de ojos respecto a la sigla "FE" que serían las iniciales de "fascismo español". Casi todos son jóvenes, adolescentes y veinteañeros. La inmensa mayoría carece de experiencia política y aunque algunos forman parte de las élites culturales de su época, apenas han escrito artículos políticos, tal como refleja la impericia de la mayoría de artículos publicados en el semanario "FE". Es normal que recurrieran a Ramiro Ledesma, que llevaba varios años publicando revistas, tenía en torno suyo a un par de centenares de activistas y él mismo reconocía que la fundación de FE había dejado "clavadas" a sus JONS. Era normal que ambos movimientos terminaran confluyendo: Ramiro Ledesma tenía un embrión de teoría política semidesarrollada, símbolos, nombre a la ideología y José Antonio Primo de Rivera era socialmente más relevante, conocido y podía movilizar más medios.

José María de Areilza, Conde de Motrico, amigo de ambos, actúa como intermediario. Pero las negociaciones son duras: Ramiro pretende que los primeros falangistas se integren en las JONS. Luego, en febrero de 1934, se alcanza un acuerdo que apenas durará un año, rompiéndose a principios de 1935. Ramiro ignoraba que Renovación Española aportaba 10.000 pesetas mensuales a José Antonio con la condición de que FE no tomara partido contra la monarquía. En esa época, también, el gobierno de Mussolini financia a la Falange con la misma cantidad.

Sin embargo, el partido no deja de ser grupuscular. Crece, pero crece poco y nunca alcanza la masa crítica suficiente como para poder intervenir en política. Cuesta pensar lo que hubiera ocurrido si no se hubiera producido el alzamiento del 18 de julio de 1936. Era evidente, en ese momento, que entre febrero de 1936 y julio del mismo año, algunos contingentes notables de las Juventudes de Acción Popular estaban engrosando las filas de Falange. Pero también es cierto que ésta ya se encontraba en clandestinidad y que en esas condiciones era muy difícil crecer. Lo más probable es que, de no haber ocurrido la guerra, cuando los ardores juveniles se hubieran atemperado, los falangistas hubieran terminado por confluir con Renovación Española y con Calvo Sotelo. Sin embargo, en sus primeros meses negaron el alta de Calvo Sotelo en el partido y cuando llegaron las elecciones de febrero de 1936, la intención inicial era formar parte del "Frente Nacional" (coalición de las derechas), pero Gil Robles explicó que las exigencias de José Antonio eran de tal calibre que resultaba imposible satisfacerlas. Fue entonces, en una segunda etapa, cuando se vieron obligados a presentarse solos a la competición electoral alcanzando 45.000 votos, perdiendo José Antonio su acta de diputado.

Desde las primeras semanas de vida de Falange, el partido se vio envuelto en un rosario de acciones violentas, especialmente contra las Juventudes Socialistas y los comunistas. Al cabo de poco tiempo ya era difícil saber qué atentado vengaba a qué otro y quien fue el que disparó primero. Las opiniones sobre cómo se inició esta oleada de violencia varían: para unos, la responsabilidad fue de los jonsistas y en especial de Ramiro Ledesma que solía realizar declaraciones violentas y radicales desde el principio de su trayectoria política. Para otros fue José Antonio Primo de Rivera que, una vez iniciada la espiral, no supo dar marcha atrás, ni valorar el que sus efectivos jugaban con inferioridad numérica y, por tanto, iban a sufrir más la violencia. Otros afirman que fue la existencia de una izquierda agresiva, antidemocrática y antifascista la que estaba predispuesta a la violencia, lo cual resulta innegable e interactuó con la personalidad de los dos líderes del fascismo español que, en la práctica carecían de experiencia política y cometieron obvios errores de conducción. Sea como fuere, la oleada de violencia contribuyó a sumergir a la falange en una vorágine de episodios violentos, constante que no favoreció su crecimiento más allá de sectores juveniles.

¿Por qué la violencia no contrajo a las experiencias alemana e italiana y sí a la española? Es fácil explicarlo: por el fenómeno bélico previo que no se dio en España. Mientras en los otros países, la opinión pública estaba habituada a la violencia y mientras quienes desarrollaron estas campañas tenían cierta iniciativa estrategia (las SA fueron desde el principio miles de ex combatientes de las Tropas de Asalto habituados a las tácticas de combate, mientras que los jóvenes falangistas eran en su mayoría adolescentes escasamente organizados), en España el recurso a la violencia solamente podía ejercerlo quien disponía de iniciativa estratégica: en otras palabras, socialistas y comunistas. 

Todo esto hizo que el grupo de Ramiro nunca lograra despegar: ni en el período de La Conquista del Estado, ni en el período de unificación con Falange, ni en el período final de "La Patria Libre". Y en cuanto a Falange, sus tres años y medio de existencia fueron demasiado intensos en cuando a lo que a activismo se refería como para poder "cuajar" electoralmente. Podemos aventurar lo que hubiera ocurrido después: en el mejor de los casos, los éxitos limitados de la Falange hubieran llevado a reconsiderar algunas de sus posiciones más radicales y, finalmente, hubieran terminado encontrándose con Calvo Sotelo y una parte sustancial de las JAP y de Renovación Española. Si tenemos en cuenta que la "izquierda falangista" posterior se basó en los textos de José Antonio ante el Tribunal Popular de Alicante para encontrar algunas frases de "alto voltaje" social, por nuestra parte tenemos tendencia a creer que José Antonio, hubiera ido madurando políticamente y, no precisamente hacia la izquierda (por donde la Falange nunca creció de manera apreciable), configurándose como un partido fascista al modo del rexismo belga. La presencia de Calvo Sotelo hubiera podido hacer que la CEDA se fuera desmigajando elección tras elección y... la falange despegar de su etapa grupuscular. En cuanto a Ramiro, despechado y sin posibilidades de unirse al tronco mayoritario del fascismo español hubiera proseguido esa tendencia a configurarse como una "izquierda nacional" que jamás le rindió el más mínimo beneficio político y que, en ningún lugar de Europa, logró cristalizar. Es incluso probable que hubiera terminado abandonando su carrera política y dedicándose a la filosofía. Son especulaciones, pero basadas en experiencias históricas habidas en otros países en la misma época.

La experiencia de la Falange enseña:

1) Que cuando un movimiento está rodeado por una aureola de violencia, nunca termina arrancando y siempre, eternamente, se configura como formado por chicos jóvenes.

2) La "pureza revolucionaria" que llevó a la no admisión de Calvo Sotelo y el radicalismo de los primeros momentos se tradujo en una dimensión grupuscular en los tres años siguientes y en la imposibilidad de Ramiro Ledesma en cinco años de salir de la etapa subgrupuscular.

3) Las contradicciones entre la "pureza revolucionaria" y las fuentes de financiación contribuyen a restar credibilidad a la opción: las declaraciones de algunos falangistas sobre la "independencia" de Falange de Italia fascista o de los grupos de derecha (como Renovación Española) contrastan con algunos maximalismos ideológicos. Lo importante en los primeros pasos de una lucha política es la elección de una estrategia correcta: Falange nunca la tuvo, hasta la elección de la estrategia golpista a mediados de 1935.

© Ernesto Milà - Infokrisis - Infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.globia.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

Taras congénitas de la extrema-derecha española (II de II)

Infokrisis.- En la segunda parte de este pequeño artículo abordamos algunas "ligerezas" ideológicas que han caracterizado a la extrema-derecha española de ayer y de hoy. Se trata de un análisis somero, especialmente sobre los "añadidos" españoles a la doctrina fascista en el período histórico y en nuestros días. Los paralelismos pueden resultar sorprendentes. Los resultados, también.

La cuestión de las originalidades ideológicas

La lectura de buena parte de los artículos de las primeras revistas jonsistas o falangistas genera una increíble tristeza: artículos políticamente inservibles en el semanario "FE" (toda una serie sobre las ruinas romanas que ocupaba 2 páginas enteras en un revista de pocas páginas), consignas antisemitas casi primarias en "Libertad", los "Protocolos de los Sabios de Sión" publicados por Onésimo como primer libro, justo en los mismos momentos en que se confirmaba lo apócrifo del libro, las consignas exaltadas pero ingenuas y exóticas de "La Conquista del Estado" y de "JONS" loando a la "Alemania de Hitler, a la Italia de Mussolini y a la Rusia de Stalin", la justificación del mismo término "nacional-sindicalismo" como una forma de cristalización de la estrategia irrealizable de "nacionalización de las masas sindicalistas", etc., podían lograr la adhesión de jóvenes que veían en el estilo y en los rituales de la falange las pistas de lo que a ellos les exaltaba: el "fascismo español".

La ficción en la que Ramiro Ledesma se movía era la de que podía influir en la CNT con menos de un centenar de jóvenes, de los cuales muy pocos eran trabajadores manuales. Si tenemos en cuenta que en aquel momento la CNT tenía en torno a 1.200.000 afiliados, la desproporción está clara. Eso le convenció de dar a sus iniciativas una especie de orientación de "izquierda nacional"… que jamás tuvo la más mínima repercusión y que nunca fue tomada en serio ni por sindicalistas, ni por intelectuales, ni por gentes de izquierdas.

Además, las consignas sobre Hitler, Mussolini y Stalin solamente podían entenderse después de leer las publicaciones jonsistas, y especialmente las dos disgresiones de Ramiro Ledesma sobre "El destino de las Juventudes de Europa" y el "Discurso a las Juventudes de España", obras que tuvo una difusión mínima en la pre-guerra. En general, tales consignas se tomaron como puras "provocaciones" y, como tales, jamás lograron arrastrar adhesiones.

Luego vino el segundo error: seguramente la definición ideológica como "nacional-sindicalismo" traducía perfectamente la estrategia adoptada por Ramiro -"nacionalizar a las masas de la CNT"- estrategia, que hemos descrito como "irrealizable" a la vista de la desproporción de esfuerzas y de la falta de experiencia sindical de los jóvenes militantes que llegaron al "fascismo español". ¿Cómo podía despegar un "nacional-sindicalismo" sin "sindicalistas nacionales"? Se entiende perfectamente el interés de José Antonio en cerrar un acuerdo con Pestaña…

El nacional-socialismo alemán se llamó así por otras causas y no por mera estrategia: desde siempre en el área germánica había existido un "socialismo no marxista". En los últimos 10 años del siglo XIX, irrumpieron en el movimiento völkisch, tendencias "socialistas". En Alemania, en aquella época, el "socialismo" estaba entendido por parte de la población, en especial a través del movimiento de los Wandervogel como la "comunidad del pueblo", las "experiencias comunes", etc. Por eso se adoptó la idea "socialista"… que encajaba en Alemania en aquel momento.

En España, asumir el sindicalismo como ideología evidenciaba, paradójicamente, una ignorancia total de lo que era, precisamente, el sindicalismo: un movimiento reivindicativo de la clase obrera… que aspiraba a desarrollarse solamente en el terreno laboral. Seguramente nadie entre los fundadores de la Falange, ni el propio Ramiro, habían leído el "¿Qué hacer?" de Lenin ni estaban familiarizados con el sindicalismo. Su formación en este terreno debió reducirse en el mejor de los casos al descubrimiento del sindicalismo soreliano y de su mito sobre la "huelga general" que no eran precisamente los textos más habitualmente utilizados por los cenetistas españoles que preferían referirse a los textos clásicos del anarquismo, antes que al "sindicalismo revolucionario" soreliano.

¿Podeos imaginar la credibilidad del Marqués de Estella o de los sofisticados intelectuales que le rodeaban autodefiniéndose como "sindicalistas"? Realmente, la dirección de Falange Española, tanto de la madrileña como de la sevillana, no daba el perfil sindicalista, sino que era más bien su negación. Debió llegar Hedilla para que ese perfil quedara reforzado pero, aún así, la influencia del nacional-sindicalismo entre los trabajadores muy nula y así seguiría hasta que la guerra lo cambiara todo.

Los fascismos europeos crecieron más o menos según que sus representantes nacionales se identificaran más o menos con las características sociológicas de su área de influencia: Codreanu asume los rasgos religiosos compartidos por buena parte de la población rumana de la época; el fascismo italiano nace de los campos y adopta la camisa de los campesinos del sur; el nazismo asume el factor racial presente en la Alemania de la época y el antisemitismo que estaba ampliamente extendido. Por el contrario, el fascismo inglés de Mosley es una mera copia de lo ya existente, casi hollywoodiense, el fascismo francés (acaso el más sólido, en lo ideológico) oscila entre la copia servil y la búsqueda intelectual demasiado sofisticada para llegar a las masas. Se entiende que unos despegaran y otros no. De entre todos los fascismos europeos, el español es, sin duda, el que tuvo un vuelo más bajo hasta el 18 de julio de 1936.

La percepción de las "originalidades ideológicas" que hemos traído a colación nos confirman en que:

1) Un movimiento político solamente puede despegar cuando logra cristalizar el "zeitgeist", el espíritu de su tiempo, en unas consignas y líneas doctrinales que están ya, implícitamente, en la mentalidad de las masas o bien que son el producto de un trauma reciente. El movimiento solamente tiene que encarnar lo que sienten las masas para que estas lo sigan.

2) Con estrategias irrealizables y con consignas paradójicas, lo único que se logra es realizar una construcción teórico-política separada de la realidad y sin posibilidades de influir en ella.

3) Los movimientos políticos para despegar deben tener cierta coherencia: lo que dicen debe de estar en consonancia con su imagen, lo que enarbolan como consignas debe ser lo que atrae a sus militantes, sus revistas deben estar adaptadas para atraer a determinados sectores sociales. En el fascismo español lamentablemente, no encontramos mucho de todo esto, sin duda porque sus fundadores eran demasiado jóvenes y, a la postre, solamente atraían a otros más jóvenes que ellos.

De la posguerra a 2009

Si estos eran los problemas del "fascismo histórico" español, lo que ocurrió después del 18 de julio de 1936 fue una debacle que todavía hoy prosigue. Nuestra tesis es que ninguno de los problemas actuales de la extrema-derecha española (hoy no cabe hablar de neo-fascismo, y visto lo visto, los rasgos del "área" si merecen alguna calificación en la que pueda reconocerse es la de "extrema-derecha") son nuevos: estuvieron presentes en el "fascismo histórico" español y no son hoy más que una prolongación. De ahí precisamente la necesidad de asumir la "autonomía histórica", esto es, la reivindicación de que para llevar a cabo una lucha política en la actualidad, no es preciso tener un referente histórico concreto, sino más bien ser independiente y distante de cualquiera de ellos.

El 18 de julio de 1936 supuso una convulsión para toda la sociedad española y, por supuesto, para el "fascismo español" que, en la práctica desapareció: unos muertos en los campos de batalla, otros fusilados y otros sumergidos por la marea de los nuevos afiliados. La "falange histórica" termina ahí y lo que nace, a partir de ese momento, es la "falange franquista" o la "falange de Franco", salvo el pequeño grupo de Hedilla que intentará mantener la llama de la falange originaria sin resultado. Luego, a partir de los años 40 aparecerán los "falangistas disidentes" (aunque la calificación aparece sólo 25 años después, a finales de los 60).

El franquismo organizó un sistema en base a unos parámetros extraídos de la doctrina falangista: unos sindicatos verticales, un partido único, unas estructuras representativas en función de la familia, el municipio y el sindicato, a los que Franco añadió un futuro monárquico y rebajo la retórica anticapitalista de los primeros tiempos.

No es esta la línea mayoritaria del falangismo de la postguerra (falangismo franquista, no se olvide), sino la falange "disidente". Los errores siguieron presentes: para diferenciarse del "oficialismo", los "disidentes" que en los primeros años de la postguerra se habían alineado incondicionalmente a favor de las potencias del Eje, luego pasaron a insistir en la temática "social": en el sindicalismo. El peso del "sindicalismo" cada vez tuvo más fuerza entre los falangistas "disidentes"… aun cuando seguían sin tener una base obrera que permitiera desarrollarlo.

La exasperación de esta tendencia ocurrió en plena transición en el obrerismo de la Falange Auténtica (favorecido por la actividad sindical de Pedro Conde en la FASA Renault de Valladolid, que, por lo demás, fue flor de un día) y por la exótica doctrina de los Círculos José Antonio según la cual "el partido es la correa de transmisión del sindicato", verdadera inversión de la teoría leninista, sin, por supuesto, aplicación práctica y que solamente podía asumirse como boutade sin calcular exactamente sus implicaciones. Durante la transición, entre 1976 y 1979, la Falange Auténtica no consiguió estabilizar un sindicato digno de tal nombre y su "obrerismo" quedó como una buena intención sin cristalización tangible. En cuando a los Círculos José Antonio, simplemente, como era de esperar a la vista de las extrañas teorías políticas que manejaban, completamente fuera de la realidad, se fueron extinguiendo poco a poco.

Las "originalidades" del "fascismo español" de la pre-guerra siguieron estando presentes en la transición e incluso en la actualidad. Es más, los impulsos "unitarios" que se produjeron, surgieron, como en 1934 entre las JONS y la FE, como una respuesta a la crisis y a la evidente grupuscularización, no como un impulso para convertirse en un gran partido. El episodio volvió a repetirse en los años 80, cuando los Círculos José Antonio ya son inviables y van a converger con una FE-JONS en pérdida de vigor, o cuando veinte años después FE(i), muy desgastada, se integra en FE-JONS, o en la actualidad, cuando tras un rosario de escisiones desde finales de los 90, los supervivientes, conscientes de sus minúsculas dimensiones, tienden de nuevo a converger. La constante histórica desde 1934, ha sido el generar uniones para evitar desapariciones. De no haberse aproximado a FE, Ramiro era consciente de que no podría superar jamás los 200-250 activistas que le rodeaban. Pero, una vez dentro, y dado que el pacto había sido superficial, se produjo la ruptura. Parece como si en los últimos  30 años, este proceso, fotocopiado, se hubiera repetido hasta la saciedad.

Sin embargo, la desaparición de Fuerza Nueva y la pérdida de vigor de Falange, hizo en los años 80 que aparecieran espacios nuevos en el área ultra. Históricamente, los grupos "nacional-revolucionarios" que aparecieron entonces cultivaban una no disimulada simpatía hacia Ramiro Ledesma y lo siguieron cayendo en errores parecidos. El activismo desenfrenado, por ejemplo, la resolución de todos los problemas políticos mediante el recurso a la movilización callejera y al activismo frenético, verdadero trabajo de Sísifo, carente por completo de un diseño estratégico: las sobredosis tácticas, sin línea estratégica, se contrarrestan.

Esos sectores resucitaron la idea de una "izquierda nacional", logrando exactamente los mismos resultados que las JONS de la pre-guerra: agrupar a no más de 200-250 activistas en permanente renovación, sin alcanzar ningún peso político en ningún lugar de España, en ningún momento. Ya era ocioso recurrir a la "Alemania de Hitler, la Rusia de Stalin, etc.", por tanto se recurrió a exotismos diversos: aparecieron corrientes "nacional-anarquistas", "nacional-comunistas", "nacional-bolcheviques", todas con el mismo éxito, con aspiraciones a la sofisticación intelectual que apenas dejaban encubrir una pobreza teórica y una ignorancia de las constantes y las leyes de la política, simplemente pavorosa.

Finalmente, a fin de distanciarse de otros sectores de la ultraderecha (inútil el tratar de distanciarse, por ejemplo, de las juventudes del Frente Nacional piñarista (1986-1995) o de sus secuelas, simplemente porque apenas tenían presencia social), se descubrió el término "socialismo" para autodefinirse, sin caer en la cuenta de que cada día, en cada medio de comunicación, en cada página, la palabra "socialismo" estaba vinculada a una sigla (PSOE) y a unos rostros (Felipe, ZP). Tratar de convencer a la opinión pública español de que el "socialismo" que se defendía era "verdadero socialismo" era intentar vaciar el mar con un cubito playero: algo en lo que ya cayeron los falangistas disidentes de Pedro Conde, cuando les resultó completamente inútil, tras tres años de activismo desenfrenado deslindar la "falange disidente" de la "falange franquista".

Las autodefiniciones como "socialistas" no iban a tener más credibilidad que José Antonio (marqués de Estella y abogado refinado) o Ramiro Ledesma (licenciado en filosofía y letras) pudieron tener en su tiempo definiéndose como "sindicalistas", frente a una CNT con 1.200.000 afiliados y estando presente en todas las luchas sindicales de la pre-guerra.

Por lo demás, con esto del "socialismo" ocurrió como con el "descubrimiento" de Action Française en los años 30. En efecto, si la adaptación doctrinal de Maurras aparece en España cuando en Francia ya está en crisis, en España, el término "socialismo", aplicado a sectores de la extrema-derecha, llega cuando en otros países está más que superado. En 1968 oímos hablar por primera del grupo francés "Socialismo Europeen" y de la revista del mismo nombre… que se extinguieron sin pena ni gloria en los años siguientes. Cuando en 1993 aparecen en España grupos "fachas" que se reclaman del "socialismo", no hacen más que seguir la "tradición" de los 35 años de retraso en la llegada de doctrinas francesas.

Es lo que ocurre con las "originalidades", que generan "autosatisfacción", pero no hacen avanzar, ni permiten establecer estrategias: una vez repuestos de la sorpresa inicial, la sociedad deja de prestar atención a las "originalidades": "¿sindicalistas? Vale, son los fascistas de José Antonio y Ramiro", "¿Socialistas? Vale, son los fachas". Decididamente, no hay nada nuevo bajo el sol.

Una sola conclusión

Cuando en 1996, Laureano planteó la tesis de la "autonomía histórica", lo hizo de manera teórica: era preciso romper a nivel ideológico y estético con las corrientes fascistas de los años 30 y reconocer que una lucha política en la modernidad no puede inspirarse en el próximo pasado, pero le faltó definir otro punto de ruptura: porque era, sobre todo, imprescindible romper con las líneas organizativas y con las prácticas políticas del "fascismo español". Estas prácticas erróneas estaban mucho más implícitas en los movimientos del "área" a partir de los años 60, que los planteamientos ideológicos que, en realidad, interesaban a muy pocos. Era la práctica y el análisis político lo que eran necesarios reconstruir, una vez se tuviera un programa político y una justa línea estratégica. Y en eso estamos.

Aun hoy, continuamente, los errores del período histórico se reproducen. Aun hoy no existe una voluntad clara de asumir la "autonomía histórica" como única vía concebible y realista. Aún hoy, día tras día, se repiten excentricidades, originalidades, planteamientos paradójicos y, por tanto, incomprensibles.

Identificar los problemas es el primer paso para resolverlos. En estas páginas creemos haber contribuido algo a esta tarea. En síntesis lo que queremos expresar es que si la ultraderecha quiere alcanzar un nivel de eficacia razonable, similar al de otras opciones europeas, debe dejar de ser ultraderecha para convertirse en otra cosa. Contra más próximo se esté del cliché de ultraderecha que se hace la sociedad, menos se conseguirá despegar.

Tiene gracias que los 45.000 votos obtenidos por Falange Española en las elecciones de febrero de 1934 sean prácticamente los mismos en términos numéricos de las distintas candidaturas ultras obtenidas en las pasadas elecciones europeas. También en 1934 existía una crisis de la que ni Ramiro ni José Antonio, a fin de cuentas, supieron sacar partido para despegar. Tres cuartos de siglo después, todo sigue igual.

© Ernesto Milà - Infokrisis - Infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.globia.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

La vertiente ocultista del peronismo (III de III). Parte B. Perón, masón y miembro de la logia Propaganda 2



No hay ninguna duda de que Perón ingresó en la Logia Propaganda 2, dirigida por el Venerable Gran Maestre Licio Gelli. Lo ha contado el mismo Gelli, así que no puede ponerse en duda. Durante unos años subsistieron dudas sobre si Rega fue, así mismo, iniciado en la Logia. Era lo más probable, sin embargo. De todas formas las dudas se disiparon cuando en 1981 la policía realizó un registro en villa Wanda, el domicilio de Licio Gelli en Arezzo y encontró una relación de un millar de miembros de la Logia. Entre ellos figuraban varios argentinos:

ALDO ALASIA - BUENOS AIRES
HIPPOLITO BARREIRO - BUENOS AIRES
FEDERICO BARTTFELD - BUENOS AIRES
LUIS ALBERTO BETTI - BUENOS AIRES
ENRIQUE VICTOR BOULLY - BUENOS AIRES
ANTONIO CALVINO - BUENOS AIRES
LAICO BRUNO CATTANEO - BUENOS AIRES
CARLOS ALBERTO CORTI - BUENOS AIRES
CESAR DE LA VEGA - ARGENTINA
GERARDO FINAURI - ARGENTINA
ANTONIO JOSE GHIRELLI GARCIA - ARGENTINA
JOSE’ ISAAC KATZ - BUENOS AIRES
RAUL ALBERTO LASTIRI - ARGENTINA
PABLO LAVAGETTO - BUENOS AIRES
FEDERICO LENCI - BUENOS AIRES
JOSÉ LOPEZ REGA - ARGENTINA
EMILIO EDUARDO MASSERA - BUENOS AIRES
GIOVANNI JUAN QUESTA - ARGENTINA
CARLOS SUAREZ MASON - ARGENTINA
FERNANDES WILSON DE VALLE - BUENOS AIRES
ALBERTO VIGNES - ARGENTINA
MARIO JOSÉ VILLONE - BUENOS AIRES

La lista no era completa. De hecho, siempre se ha dudado de que la relación cayera “accidentalmente” en manos de la policía. Todo induce a pensar que Gelli se limitó a dejar al alcance de la policía los nombres de colaboradores que habían tenido importancia en otro tiempo y de los que en la nueva situación podía prescindir, o de aquellos sobre cuya fidelidad no estaba completamente seguro o, finalmente, de los que resultaba innegable su afiliación a la logia. En este sentido la militancia de Massera y de Suárez Mason o de Alberto Vignes, Raúl Alberto Lastiri o Mrio José Villone, eran suficientemente conocidas. Sin embargo, resulta significativo que no aparezca el nombre de Perón… cuando en la relación, tras su ubicación geográfica se indicaba su calidad de “activos”, “pasados al Gran Oriente”, o “fallecidos”, como era el caso del general. Sin embargo, el reconocimiento de que fue el propio Gelli quien inició a Perón en la masonería, hace que esta filiación sea indudable. Por tanto, cabe decir en relación a los miembros argentinos que aparecen en la famosa lista ocupada en Villa Wanda, que “son todos los que están, pero no son todos los que son”.

La importancia de estas iniciaciones trasciende a la dimensión personal de sus protagonistas. A partir de ellas, la Logia Propaganda 2 se asentó sólidamente en la República Argentina y prolongaría su influencia en aquel país hasta la caída del régimen militar: un ciclo de prácticamente 10 años en los que la matriz italiana vio como la sucursal bonaerense rivalizaba en influencia.

Todavía no se ha escrito la última página sobre la Logia Propaganda 2. De todas formas, Licio Gelli, antes de morir, reveló algunos datos significativos, entre otros el hecho de que él mismo inició a Juan Domingo Perón en la masonería en Madrid. En septiembre de 1973, Licio Gelli viajó a Buenos Aires y fue condecorado con la Orden del Libertador San Martín. Perón había regresado el 20 de junio de ese año y moriría el 1 de julio de 1974. La reunión con Gelli fue íntima y el Gran Maestre de la logia P-2 lo recibió con el mandil de cuero en la cintura, el martillo de plata en la mano derecha y la joya con la escuadra y el compás colgada al cuello. Perón se inclinó sobre el Gran Maestre y le susurró unas palabras rituales en el oído. Previamente, en junio de 1973 , pocos días antes de su retorno a la Argentina, había ingresado en la Logia P-2: “Perón era masón, yo lo inicié en Madrid, en Puerta de Hierro, en junio de 1973”, se reafirmó cuando un periodista le preguntó sobre sus relaciones con el general: “Fue una ceremonia simple. No era difícil. Era un rito llamado al orecchio del maestro (al oído del maestro). A pesar de los 89 años que Gelli tenía cuando se realizó esta entrevista, conservaba frescos sus recuerdos. Perón en 1973 tenía las facultades físicas ya muy disminuidas.

En 1970, la Logia Propaganda 2 no había salido de Italia. Empezaba a ser un influyente círculo de políticos, miembros de los servicios secretos, empresarios, periodistas y trepas, movidos mucho más por la ambición y por un deseo de promoción personal antes que por una clara línea ideológica o política. Gelli no tenía problemas en incorporar a personalidades influyentes insinuándoles con todo el aplomo del mundo, que con él podrían aumentar su peso. Los años le habían hecho particularmente hábil en el manejo de las personas. Cuando sonaban tres nombres en los círculos del poder para sustituir al jefe de los servicios de inteligencia, Gelli se entrevistaba por separado con los tres y les hacía saber que influiría a su favor en la elección. Luego era simple: uno se sentiría extremadamente agradecido y los otros dos se perderían en el olvido. El agradecido, se entregaría en cuerpo y alma a Gelli a quien creería que debía el cargo. Una técnica propia de Rinconete y Cortadillo. Así trabajaba en Venerable. Solamente, a partir de 1974-75 empezó a elaborar un proyecto político que, finalmente, salió a la superficie en el otoño de 1980 cuando escribió un largo artículo en El Corriere della Sera proponiendo una “república presidencial”. Era fácil intuir que él se postulaba como el “hombre de la situación”. Año y medio después, Gelli, perseguido por distintas acusaciones debía huir de Villa Wanda en Arezzo, dejando deliberadamente que la policía capturara una relación de casi un millas de “piduisti”, esto es de miembros de la logia… otro millar ha permanecido desde entonces en secreto.

¿De dónde derivaba el interés de Gelli por la Argentina? ¿era el fruto de una casualidad o el resultado de una operación premeditada lo que le llevó a concentrar esfuerzos en aquel país? En 1972, Licio Gelli vivía su mejor momento de esplendor: había construido una red de influencias bajo la cobertura de una logia masónica y tanto él como sus colaboradores amasaban una gran fortuna. Su problema era cómo manejar e invertir todo ese dinero negro. Gelli cayó en la cuenta de que el Cono Sur de América Latina era la zona preferencial para realizar inversiones discretas, con la aquiescencia de las autoridades locales. Para ello precisaba un país en el que poder actuar libremente y que tuviera una potencia industrial media. El azar quiso que Perón en ese momento estuviera mediatizado por “el Brujo” y que éste fuera un adepto del ocultismo.

Da la sensación de que los problemas metapsíquicos, el espiritismo y el ocultismo le interesaban sólo de manera muy secundaria a Gelli, que anteponía la búsqueda del lucro personal y de la influencia ante las consideraciones doctrinales o esotéricas. Simplemente conocía la temática ocultista y sabía utilizarla como recurso para “capturar” a quien le interesaba. Rega, además, en aquel momento, aspiraba a algo más que a ser el eterno valido de Perón y el ejemplo de Licio Gelli, maestro masón, que había empleado sus conocimientos en esoterismo para crear una amplia red de influencias, constituía para él una verdadera fuente de inspiración. Cuando Rega y Gelli se conocieron, lo más probable es que éste invistiera “al Brujo” como miembro de su Logia Masónica (o bien en el viaje que hizo con Perón a Roma en 1972) y que, a partir de ahí la P-2 iniciara su expansión en Argentina, sabiendo que el paso siguiente era la incorporación del propio Perón, algo que le confió a Rega.
Isabelita, en cambio, no podía formar parte de la logia al ser mujer y al ser la Propaganda 2 una “logia salvaje” pero generada en el contexto del Gran Oriente de Italia que impedía a las mujeres el acceso a la iniciación masónica. Así pues, la célula madre de la sucursal de la P-2 en Argentina fue Rega y su círculo de ocultistas y oportunistas enclastrados en el peronismo. En aquella época, a poco que se conocía a Perón era evidente que estaba aquejado de una artereoesclerosis irreversible (cuando abandonó España, algunos testimonios que hemos podido recabar nos indicaron que apenas tenía entre 6 y 8 horas de lucidez al día) que interfería con otras enfermedades, entre ellas una dolencia de próstata (precisamente Rega frecuentemente le practicaba masajes de próstata) y era evidente que su influencia en Argentina iría disminuyendo: en esa época el general tan solo garantizaba que quien estuviera bajo su sombre, progresaría. Y en ese momento la sombra de Perón se proyectaba sobre todo sobre Rega y, naturalmente, sobre Isabelita.

Como oportunista y hábil estilista del regate en corto, Gelli, con un pie en Argentina no se limitó a tener contactos con el peronismo, sino con quien gobernase en ese momento. A raíz de la violencia que puso en entredicho el gobierno de Isabelita, tras la muerte del general, y a raíz del desastre económico generado por el “rodrigazo”, Gelli aprovechó para desarrollar su influencia hacia otros sectores. Con Rega había conocido a la “derecha peronista” y eso le permitió entrar en ósmosis con los medios militares que protagonizarían el golpe de marzo de 1976, especialmente con la marina. Dos almirantes que ocuparon cargos destacados en la Junta Militar, fueron iniciados en la P-2 por Gelli: el almirante Massera miembro de la primera Junta y el que entonces era su ayudante, el almirante González Masón, que luego dirigió la inteligencia argentina. Luego, Gelli siguió manteniendo relaciones en Argentina reuniéndose con el sucesor de Videla, el General Roberto Viola e incluso mantuvo una sólida estructura de influencia en el período de Menem. A través de Eduardo Massera, uno de los principales socios de Gelli, Umberto Ortolani, podría conectarse con el gobierno militar Uruguayo y constituir allí un núcleo de la logia P-2.

Uno de los más próximos colaboradores de Rega –quizás su colaborador más estrecho- era Luis Sobrino Aranda, diputado nacional por Santa Fe y astrólogo muy conocido en el país que todavía hoy prodiga conferencias, presentaciones de libros y predicciones. En 2004 publicó su libro “Astrología Política Mundial 2004-2050” en la que pronosticaba la caída de los EEUU como potencia hegemónica. La presentación del libro dio lugar a muchas conferencias y a que se recordara el pasado político de Sobrino. En 2005 pronunció en Buenos Aires una conferencia sobre “Astrología y Sociedad” y aprovecho, nuevamente para presentar su libro. A pesar de haber sido elegido en 1973 diputado por las listas del Frente Justicialista de Liberación, terminó enfrentándose a la presidenta, tras la destitución de Rega y pidiendo su dimisión. En esa época se enfrentó al “peronismo histórico” o “verticalismo” desde el Centro Estado y Sociedad (CEDES), situado en el centro-derecha del peronismo. En 1976, fuera del gobierno, apoyó el movimiento militar y fue durante años considerado como un hombre de los servicios de inteligencia. Fue uno de los colaboradores de Gelli en el establecimiento de la P-2 en Argentina. El común interés de Sobrino y de Rega por la astrología fue el vínculo de unión más estrecho entre ambos.

Es sorprendente cómo la astrología estaba presente en las altas esferas de la política argentina en aquel momento y cómo la Logia Propaganda 2 pareció ser un catalizador. Seguramente uno de sus miembros más conocidos era el almirante Eduardo Emilio Masera, cuyo nombre ha quedado unido a la transformación de la Escuela Superior de Mecánica de la Armada en un centro de detención, tortura y ejecución. Massera tenía como astrólogo personal al “profesor Herfais”, de verdadero nombre Héctor Ricardo Faisal, un oscuro subteniente del ejército trasladado a los menesteres cósmicos. Tras la caída de Masera y de la Junta Militar argentina, se desplazó a Perú en donde pasó al servicio, siempre como astrólogo, de Vladimiro Montesinos, director de la inteligencia de ese país y cerebro de la liquidación del movimiento terrorista Sendero Luminoso siguiendo directrices parecidas a las utilizadas en Argentina contra los montoneros y el ERP. En cuanto a su superior, Alberto Fujimori, tenía en alta estima a Sixto Paz Wells, fundador de los Grupos Rama, dedicados a contactar con extraterrestres. Así que muy poco parecía haber cambiado en Iberoamérica desde los tiempos en los que el espiritismo estuvo de moda.

Se ha intentado dar muchas explicaciones a la aceptación de Perón para la implantación de la Propaganda 2 en Argentina. Se ha dicho que era un intento de que la logia italiana, que mantenía relaciones inmejorables en el Vaticano (tal como luego demostró el caso de Monseñor Marzinkus en el asunto del Banco Ambrosiano), reconstruyera la relación de Perón con la Santa Sede, rota desde el principio de su segundo mandato. Se ha añadido a continuación que se trató de un intento de Perón de que el Vaticano mediara en la devolución del cadáver momificado de Eva Perón, enterrado en el cementerio de Milán durante la dictadura del general Aramburu contando con la complicidad de la jerarquía católica. Creemos que ambas son interpretaciones demasiado forzadas. Perón había visto en cualquier sociedad secreta una forma de acrecentar su poder, influencia y de allanar el camino para determinadas maniobras políticas. Para él no era tanto una cuestión de “esoterismo”, como de seguir su instinto de supervivencia.

A partir de 1973, la P-2 en Argentina ya no era un asunto personal entre Rega y Gelli, sino que entraban otros muchos interesados. Se conoce la vinculación de algunos de ellos a la P-2.  Giarcarlo Valori, por ejemplo, miembro de la P-2 más próximos a Gelli, fue también colaborador habitual de Rega en la cuestión de las inversiones en Argentina. Nada podrá evitar que cuando se produzca el escándalo del Banco Ambrosiano y el asesinato del banquero Roberto Calvi, la Dirección Nacional de Inteligencia uruguaya registre distintos locales y encuentre los archivos internacionales de la logia P-2. En 1980, el vaciamiento del Banco Ambrosiano del Vaticano y la muerte del banquero Roberto Calvi, lleva a que en un allanamiento en una casa de Carrasco, el inspector Víctor Castiglioni de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNII) encuentre los archivos de la P-2 que involucraban a personalidades de todo el mundo. Los archivos de la P-2 se constituyeron en una poderosa carta de poder del régimen militar y sus predecesores, aunque su contenido, con los nombres de quienes estaban implicados en la logia, sus negocios y acciones, todavía continúa siendo un secreto que en Uruguay no se ha terminado de conocer. Gelli podría revelarlo ahora en televisión.

Alberto Vignes, canciller de Perón, era uno de los pocos presentes cuando Perón entregó la Orden del Libertador San Martín a Licio Gelli. Vignes era uno de los hombres de confianza de Gelli en Argentina, en tanto que viejo masón, y al mismo mantenía estrechas relaciones con Rega. Víctor Enrique Boully, secretario y amigo personal de Vignes, era al mismo tiempo miembro de la P-2 y suficientemente conocido en los medios masónicos iberoamericanos por su vinculación notoria a la Orden Masónica Paramericana. Gelli había contribuido a la formación en Brasil de la Organización Mundial del Pensamiento y la Asistencia Masónica y, por tanto, tenía contactos en la masonería del Cono Sur. Uno de sus amigos íntimos Adolfo Mario Savino, miembro por supuesto de la P-2, había sido colaborador del general Aramburu (luego secuestrado y asesinado por los montoneros), más tarde amigo de personal y colaborador del General Lanuse hasta que convocó las elecciones que venció la candidatura justicialista encabezada por Héctor Campora. Su proximidad a círculos masónicos internacionales y su relación con Gelli favorecieron el que fuera nombrado embajador en Roma y posteriormente ministro de Defensa. El mismo suegro de López Rega, Alberto Raúl Lastiri, conoció personalmente a Gelli y fue miembro de la logia P-2. Lastiri era un personaje atrabiliario del entorno de López Rega, habitual de los cabarets nocturnos de bonaerenses, con la voz carrasposa por el tabaco  el alcohol y, finalmente, conocido no tanto por sus capacidad políticas –que siempre resultaron inéditas- como por su famosa colección de corbatas, única en todo el Cono Sur. José María Villones, otro amigo personal de Rega y colaborador suyo en Bienestar Social, era miembro de la P-2, como también José Miguel Vanni, fervoro espiritista situado también en las esferas del poder tras el retorno de Perón. O César de la Vega, miembro de la P-2 y Secretario de Estado en el Ministerio de Bienestar Social con Rega, luego elevado a embajador en la ONU y en Francia, Gran Maestre de la Logia Argentina de Libres y Aceptados Masones del Rito Escocés.

Sin embargo, todos estos personajes, en general, perdieron poder a partir del “rodrigazo”, cuando se hizo evidente que si Isabelita Perón quería seguir gobernando, tenía que atender a la realidad y reconocer que todos los hombres que había colocado en escalones de poder siguiendo las indicaciones de “el Brujo”, habían constituido un rotundo fracaso. Como hemos visto, todos estos personajes procedían, o bien de la derecha peronista o, lo que es mucho más habitual, no tenían absolutamente nada que ver con el entorno peronista, pero sí con el “grupo de amigos personales” de Raúl López Rega. Caído Rega en desgracia, toda esta red de tráfico de influencias se desvanecería. Gellí miraba mucho más lejos: ¿Qué habría después de “Isabelita”? Los “mílicos”, sin duda. De ahí que desde que pusiera pie en Argentina, tendiera siempre a expandir su Logia en esa dirección. De esta facilidad innata de Gelli para prever cómo iban a ser las correlaciones de fuerzas en el futuro, derivó el que su Logia pudiera sobrevivir en aquel país más allá del tiempo en que Rega fue todopoderoso. Cuando Rega entró en la dinámica que le llevó al exilio, a la clandestinidad y a su entrega voluntaria en EEUU y a su extradición a la República Argentina, otro miembro de la Logia Propaganda 2 (que en Argentina actuó con el nombre de Pro Patria, esto es Propaganda Patria) asumió la relación directa con Gelli, el almirante Emilio Eduardo Massera, designado por el presidente Cámpora como comandante en jefe de la marina argentina el 25 de mato de 1973, confirmado luego por Perón en el cargo y que permaneció en él, ya como miembro del triunvirato militar que asumió el poder en 1976, hasta 1979.

Durante el tiempo en que la logia Propaganda 2 se mantuvo activa en Argentina, buena parte de los escándalos protagonizados por ella, pasaron por el Cono Sur. Pero esto tiene que ver con la corrupción, no con el ocultismo en el entorno de Perón. Murió el General. Se extinguió la dictadura militar. Rega retornó vencido y preso a Buenos Aires para morir poco después. Pero la historia del ocultismo en el entorno peronista no había terminado todavía.

La profanación del cadáver de Perón y el ocultismo

El 17 de octubre de 2006 el cadáver del General Juan Domingo Perón era trasladado desde el cementerio de la Chacarita (Buenos Aires) hasta la que fuera su quinta de descanso en la localidad bonaerense de San Vicente, donde reposaría finalmente en un mausoleo erigido junto al de su segunda esposa, Eva Duarte. El 17 de octubre no era un día cualquiera. En 1945, el presidente general Edelmiro Farrell nombró al coronel Juan Domingo Perón secretario de Trabajo y Previsión, ministro de Guerra y Vicepresidente de la Nación. En ese puesto, Perón puso en marcha importantes medidas sociales: aumentos salariales, vacaciones pagadas, aguinaldo y tribunales laborales de justicia. El 8 de octubre de 1945, el general Avalos pidió a Farrell que destituyese a Perón. Éste fue detenido y llevado a la isla Martín García y luego al Hospital Militar. Amplios sectores populares sin militancia política concreta y fuera del ámbito de los partidos tradicionales se manifestaron masivamente en los días siguientes marchando sobre la Plaza de Mayo y reclamando la libertad del que había pasado a ser su líder y seguiría siéndolo en los siguientes 30 años. Desde las primeras horas de la mañana del 17 de octubre de 1945 la Plaza de Mayo se llenó de manifestantes con banderas y pancartas llegados de todo el país. Aquel 17 de octubre había nacido “el peronismo”. 

Cincuenta y un años después, exactamente, el cadáver de Perón fue removido de la Chacarita hasta su emplazamiento definitivo, junto a Eva Perón. ¿Casualidad o iniciativa deliberada a efectos de lograr “coyunturas cósmicas”?  Sin embargo, el cadáver de Perón estaba incompleto.

En junio de 1987 se produjo un hecho que causó gran conmoción en la Argentina: un grupo de desconocidos mutiló el cadáver de Perón, sustrayendo las manos. El robo solamente se advirtió unas semanas después cuando se estaban realizando preparativos para conmemorar el aniversario de su muerte. La peritación demostró que la tumba había sido abierta con sus correspondientes llaves. Eran entre diez y doce personas en total quienes participaron en la apertura de la bóveda y de su puerta de vidrio de 170 kilos que protegía el frente del ataúd, pero no se logró avanzar demasiado en la detención de los responsables. La causa pasó por tres jueces y veintidós años después de aquella profanación, no hay ningún procesado.

El 11 de julio de 2008, un comando allanó la casa de Alberto Baños, el juez que retomó la olvidada causa por la mutilación del cuerpo de Juan Domingo Perón. No sustrajeron nada salvo 800 hojas del expediente sobre el robo, un ordenador portátil, un móvil y Cds. Según el juez, todo el material era "recuperable". Durante años, los jueces que han llevado la causa han sido presionados y amenazados, y el caso ha quedado embarrancado a pesar de su importancia nacional. Un juez, incluso, murió sospechosamente durante unas cortas vacaciones.

Dos periodistas, David Cox y Damián Nabot responsabilizaron a Licio Gelli de la sustracción en su obra La Segunda Muerte. Según ellos, la operación fue realizada por antiguos miembros del Batallón 601 de la inteligencia militar de la última dictadura argentina. Los periodistas se basaron en un testimonio judicial de Leandro Sánchez Reisse, un represor que trabajó en el área de Inteligencia durante la última dictadura, que señaló a Gelli como responsable del crimen. Sánchez Reisse y Gelli se conocían porque habían compartido un calabozo en Europa…

Dicha obra recuerda la importancia de las manos en los ritos esotéricos y particularmente en los egipcios –nuevamente aquí reaparece la “obsesión egipcia”- concluyendo que "la mutilación del cuerpo de Perón fue un crimen ritual". En efecto, para autentificar el robo, los profanadores dividieron en tres partes la carta manuscrita de Isabelita que se encontraba en la turba de Perón y la enviaron a diputados peronistas junto a un texto anónimo que llevaba por firma "Hermes Iai y los 13". La explicación que dan los periodistas a esta firma no es satisfactoria.

Hermes es el dios griego que corresponde al dios egipcio de los muertos, Thot. Sin embargo “Hermes Trimegisto”, el Hermes tres veces grande, es el inspirador del Corpus Hermeticum alejandrino del que López Rega extrajo lo esencial de sus tablas astrales y sus correspondencias esotéricas que incluyó en las 700 páginas de su libro Astrología Esotérica.

El 13 es el número de las partes en las que se dividió el cuerpo de Osiris tras la revuelta de Seth y de sus 72 compañeros (72 es el número de grados que resulta de dividir los 360º de una circunferencia por 5 y remite al símbolo del Duat egipcio que… era el símbolo de los cosmistas rusos: la estrella de cinco puntas). La reunión de estas 13 partes era fundamental para que Osiris pudiera resucitar. Si los pies de Osiris tocaban la tierra, sus manos eran el elemento a través del cual incorporaba las fuerzas cósmicas. De ahí que los ocultistas den tanta importancia a las líneas de la mano que, a fuerza de alzarse hacia el sol recogiendo la energía cósmica, registraban también el futuro del individuo. Se sabe que Isis, en la leyenda, buscó desesperadamente el falo de Osiris, que le faltaba para completar las 13 partes de su cadáver una vez descuartizado por Seth y sus 72 compañeros. Si hubiera faltado cualquier otra parte del cadáver –las manos, por ejemplo- éste no hubiera podido descansar jamás.

Y ¿qué podía significar “IAI”? Para los periodistas se trataba de una palabra egipcia que significaba “la rebelión en el tránsito entre la vida y la muerte”… No es un concepto muy habitual en la religiosidad egipcia. IAI aparecía en la traducción de un jeroglífico del Antiguo Egipcio, perteneciente al papiro 3024 de Berlín de la Dinastía XII, descifrado por primera vez en 1978. En 2005, los autores de La Segunda Muerte tuvieron ocasión de examinar los archivos de Licio Gelli depositados en la biblioteca de su pueblo natal, Pistoia. Allí localizaron una carta de Gelli a Frank Ripel a quien se atribuye el significado de la palabra IAI que también es mencionada en un texto de Cagliostro, el fundador de la Masonería Egipcia. Ripel, por lo demás, era uno de los altos dignatarios del Rito de Memphis-Misraïm entre 1981 y 1999, el rito masónico al que pertenecía Gelli. Ciertamente, las pistas conducen a Gelli, pero también son posibles otras interpretaciones: de la misma forma que Rega aseguraba que podía transferir el “alma” de Eva Perón a “Isabelita” pero para ello necesitaba disponer de su cadáver, también es posible que alguna otra secta ocultista y/o espiritista con ambiciones políticas piense en aureolar a su líder con el carisma del general Perón, dominando su alma en pena, incapaz de completar el tránsito al “otro lado”, a causa de la sustracción de una de las 13 partes de su cuerpo. Técnicas de este tipo (genéricamente conocidas como “poner a trabajar al muerto”…) se utilizan en la magia afrobrasileña (la umbanda, kimbanda y el palo Mayombé en cuyos rituales frecuentemente se utilizan fragmentos de cadáveres (desenterrados por el grado más bajo en la jerarquía de estos grupos, los “paleros”… porque su función es desenterrar los cadáveres).

Las razones que los periodistas Cox y Nabot dan para certificar el interés de Gelli en realizar una venganza en el más allá sobre Perón tampoco son convincentes. Gelli, según ellos, se habría sentido decepcionado porque Perón no cumplió su promesa de darle la exclusividad de las exportaciones argentinas hacia Europa (¿era viable y razonable una promesa de este tipo?). Si Gelli se hubiera sentido decepcionado y traicionado por esta promesa incumplible ¿qué habría hecho con los cadáveres de muchos otros de sus enemigos o de muchos de sus “iniciados” que, simplemente, lo traicionaron?

Si bien la sombra de la logia Propaganda 2 pesa sobre Perón, es mucho más improbable que el ritual ocultista implícito inequívocamente en la desaparición de las manos de su cadáver y el mensaje “Hermes IAI y los 13”, pasen por Gelli. Seguramente hay que inscribir esta profanación –la más importante de la historia argentina reciente- en la misma línea de espiritismo, ocultismo y “obsesión egipcia” inscrita en algunos discípulos o émulos de López Rega. Porque el irracionalismo no acabó en la historia argentina con la muerte de Rega, ni siquiera con la disolución efectiva de la Logia Propaganda 2 o Pro Patria.

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La vertiente ocultista del peronismo (III de III). Parte A. Los flecos de la sospecha. Los Caballeros del Fuego

Es fácil divisar las dos vertientes de estas notas sobre la Logia Anael y el papel de López Rega. Una de ellas afecta al General Juan Domingo Perón, dirigente y fundador del justicialismo argentino y seguramente el político mejor valorado y que despertó más entusiasmos en aquel país durante el siglo XX. La otra tiene que ver con López Rega. Ambas se refieren a su vinculación con el ocultismo. Las preguntas a formular son, pues, dos: ¿hasta qué punto el general Perón, Eva Perón e Isabel Martínez de Perón creían en el espiritismo? Y ¿Cuáles eran las fuentes doctrinales de López Rega?

La primera pregunta es relativamente fácil de responder: Perón y Eva creían en el espiritismo. En los años 40 y 50, el espiritismo estaba sólidamente arraigado en Argentina. En el estadio nacional tenían lugar frecuentes encuentros espiritistas, con médiums locales o figuras de ese ambiente, traídas de Estados Unidos o de Brasil. Hoy sabemos que buena parte de los problemas que tuvo Perón con la jerarquía católica se debían a su excesiva proximidad hacia el movimiento espirita. Por otra parte, Eva Perón, en su libro La razón de mi vida, pero también en otros escritos aludía frecuentemente a la “religión popular” que se oponía a la religión de los obispos que ella identificaba con la oligarquía; existen sospechas fundadas de que, para Eva Perón la “religión popular” era el espiritismo. En lo que se refiere a Isabelita, había nacido en el seno de una familia espiritista, así que no le extrañaba en absoluto las historias que López Rega le podía contar sobre las posibilidades de transferirle el alma de Eva Perón a ella, prolongar la vida a su marido gravemente enfermo desde principios de los años 70 y sobre las vidas y las reencarnaciones pasadas de ambos.

¿Y Perón? Perón, en este terreno, es bastante misterioso. Es difícil saber si “creía” en el espiritismo y mucho menos de saber si esa presunta creencia era sincera, o bien, como todo caudillo populista, necesariamente tenía tendencia a asumir como propias las creencias de la población. Insistimos en recordar que el espiritismo estuvo de moda durante el primer mandato de Perón. Si esto es así, Perón tenía algo de oportunista en el terreno seudo-espiritual. Ya hemos visto que el “doctor Anael” decía que Perón formaba parte de la Logia Anael. Lo secreto, le iba. De hecho había accedido al poder a través de una “logia militar” secreta: el Grupo de Oficiales Unidos. Y también sería injusto recordar a la hora de valorar al personaje que poco antes de su retorno a la República Argentina había viajado a Italia e –incuestionablemente- había ingresado en la Logia Propaganda 2 y se había hecho iniciar en la masonería por Licio Gelli, su Venerable Gran Maestre. ¿Lo hizo por convicción o por puro oportunismo? Tales son las cuestiones esenciales en lo que se refiere a Perón.

Luego está la figura de López Rega. La lectura de sus obras no contribuye a pintarlo con unos rasgos particularmente satánicos, ni siquiera excesivamente fanáticos. Para aquellos que estamos familiarizados con la literatura ocultista del siglo XIX o XX, aún sin compartirla, lo que encontramos en sus obras no es nada nuevo que no existiera antes. Puede parecer excesivo, desmadrado, enrevesada, irracional y sobre todo opaco… pero así es la literatura ocultista. En cuanto al libro de Astrología Esotérica, es simplemente un tratado más sobre este tema que no nos dice gran cosa de nuevo. El intento de sistematizar horas, colores, olores, con lo que conviene realizar en cada momento es una vieja aspiración de la magia que ya estaba presente en el Renacimiento con el redescubrimiento del Corpus Hermeticum y que luego tuvo decenas de versiones que, más o menos, eran refritos del original o intentos personales de sistematización de conocimiento sobre “magia natural”.

Ahora bien, ¿es posible atribuir alguna filiación concreta a  López Rega? ¿tuvo algún “maestro espiritual”, esto es, algún “maestro en ocultismo”? Si lo tuvo, no lo dice, ni tampoco nadie, a pesar de la fama que alcanzó el personaje en su momento, ha logrado aportar pruebas de su militancia en algún grupo ocultista concreto. Es probable que durante la mayor parte de su vida fuera un “observador” que participó de las actividades de grupos espiritistas y quizás de algún grupo propiamente ocultista. En concreto, cuando la figura de López Rega empezaba a ser ascendente a principios de los años 70, una fuente habitualmente bien informada en materia de ocultismo, nos comunicó que había pertenecido a la Sociedad de los Caballeros del Fuego. En realidad, no estábamos hablando de López Rega, sino de Nueva Acrópolis que en aquellos momentos acababa de dar el salto a Europa y estaba constituyendo sus primeros grupos en Francia y en España. A la pregunta sobre los contenidos de Nueva Acrópolis se nos respondió con varias consideraciones y con el detalle “negro” de que había compartido inicialmente sede con una organización de la que formaba parte López Rega: los Caballeros del Fuego.

Nueva Acrópolis surgió como una disidencia de la Juventud Teosófica Argentina en 1957… justo en el período de mayor efervescencia ocultista y espiritista en aquel país, un período que corresponde a la madurez de Rega. y poco después de l derrocamiento de Perón por parte de la Revolución Libertadora de Leonardi y Aramburu. Por otra parte, en 1971 existían grupos ocultistas mucho más siniestros a los que se podía atribuir la militancia de “Lopecito”, si de lo que se trataba era de desprestigiarlo. La propia Nueva Acrópolis no renegaba de cierto carácter neofascista, por ejemplo, y los Gnósticos de Samael Aum Weor sostenían tesis absolutamente excéntricas haciendo de América LAtina su teatro preferencial de operaciones. De ahí que siempre hayamos estado tentados  de atribuir veracidad a esta relación entre López Rega y los Caballeros del Fuego. Como veremos no hemos sido los únicos en establecer este vínculo. De todas formas, si Perón tenía algo de oportunista en lo político, Rega, indudablemente, lo era en el terreno ocultista. Como en todo estafador había en Rega un doble aspecto: de un lado creía firmemente en el “producto” que vendía (el espiritismo y sus poderes paranormales), pero al mismo tiempo utilizaba esa creencia conscientemente para manipular: había entendido algo que mucho otros entendieron antes que él, que los “poderosos” (y el matrimonio Perón lo era) no son en absoluto racionales en sus creencias, sino frecuentemente supersticiosos y primitivos, y es posible explotar todo esto en beneficio propio. “Lopecito” lo hizo sin duda. Y por eso no tuvo escrúpulos en dejar en la estacada a los miembros de la Logia Anael, en liquidar a algunos de ellos, y en poner en marcha un siniestro aparato de represión desde el Ministerio de Bienestar Social con el que responder a la violencia desencadenada de manera inconsciente, aventurera e irresponsable por la izquierda peronista (montoneros, FAR, FAP) por y la extrema izquierda (ERP).

Si para algo nos ha servido estas páginas, en definitiva, es para advertir hasta qué punto las “altas esferas” tienen creencias excéntricas. De todas las corrientes del ocultismo, el espiritismo es, sin duda, la más primitiva, supersticiosa y atrabiliaria; no es raro, por tanto, que sea también la más extendida. Por tanto no puede extrañarnos excesivamente que en un país y en un momento en el que el espiritismo era una moda, dirigentes políticos lo hubieran asumido como una forma de “aproximarse al pueblo”, pero también de “beneficiarse de la religión popular”.

Vamos a ver la naturaleza de todos estos “flecos”.



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La Orden de los Caballeros del Fuego

Si López Rega no perteneció a la Orden de los Caballeros del Fuego, sí al menos tuvo conocimiento de su existencia a través de algunos estrechos colaboradores suyos en el gobierno de Isabel Martínez de Perón. En efecto, el 2 de junio de 1975 se hizo cargo del ministerio de economía de la República Argentina Celestino Rodrigo. Hasta ese momento, Rodrigo había sustituido a Rega al frente de Bienestar Social. Se conocían desde hacía tiempo y Rega le había puesto al frente de la llamada “Operación Libia” que debía de unir la economía argentina a la de algunos países productores y exportadores de petróleo. La idea no era mala, pero fracaso. Rodrigo y su adjunto Ricardo Zinn, no pertenecían al partido peronista, sino que formaban parte solamente del “grupo de amigos personales” de Rega, amigos personales y de correrías ocultistas.

Dos días después de ser nombrado ministro, Rodrigo tomó medidas económicas que supusieron el primer intento de ajuste neoliberal de la economía con una devaluación el 160% para el cambio comercial y de un 100% para el cambio financiero. La tasa de inflación llegó a tres dígitos y estaba en un 183 a finales de 1975. La inseguridad produjo un desabastecimiento de los mercado. El valor de la electricidad subió entre un 50 y un 75%, la gasolina entre el 172 y el 181% y el precio promedio de los servicios públicos se duplicó. A esta debacle siguió una segunda devaluación del peso y un descenso de reservas internacionales que cayeron un 50% entre diciembre de 1974 y junio de 1975. Ricardo Zinn, banquero y viceministro de economía, acuñó la frase "Achicar el Estado es agrandar la Nación" utilizada luego por los neoliberales de todas las latitudes como leit-motiv. En la historia reciente de Argentina a estas medidas se les conoce con el nombre de “el Rodrigazo” que generó una huelga general de los sindicatos peronistas contra el gobierno peronista y tuvo consecuencias inmediatas: el cese del ministro de Bienestar Social, López Rega y el de su valido en economía, Celestino Rodrigo que apenas estuvo 46 días en el cargo, lo suficiente para que la economía resintiera las consecuencia negativas de ese ajuste durante los siguientes 20 años. La dimisión de Celestino Rodrigo no consiguió evitar que pasara 4 años en prisión por irregularidades en su gestión. Zinn pasó al gobierno de Menem años después.

Celestino Rodrigo era uno de los miembros de la Orden de los Caballeros del Fuego y ostentaba el cargo de Maestre. De otros responsables recientes de la economía argentina se ha dicho lo mismo. El doctor Pedro Pou, por ejemplo, durante un tiempo presidente del Banco Central de la República Argentina, sería igualmente miembro de los Caballeros del Fuego. La presencia de Rodrigo y de Pou al frente de parcelas importantes de la economía argentina hizo que algún periodista avisado llamara a la Orden, la “secta de los economistas”… La orden había sido constituida por un ocultista italiano afincado en Argentina y fallecido en accidente de tráfico en 1962, Santiago Bovisio. Al morir le sustituyó Jorge Isaac Waxemberg que completó la configuración del grupo como “orden ocultista”. Se ha dicho que en 1970 Waxemberg tomó contacto con López Rega y que el nombramiento de Rodrigo sería un tributo a esa relación. La nieta de Rodrigo ha negado que su abuelo hubiera compartido militancia en un grupo ocultista, pero no ha negado su pertenencia a los Caballeros del Fuego. De hecho, esta militancia se reconoce en obras muy serias sobre aquellos momentos y el propio Rodrigo aporta alguna prueba decisiva para confirmarla.

En efecto, a principios de los años 60, Celestino Rodrigo había escrito  una pequeña obra de apenas 60 páginas titulada Espíritu y revolución interior en la actual sociedad de masas, publicada por la Asociación de Cultura Espiritual Argentina. Se trataba de una asociación pública vinculada a los Caballeros del Fuego fundada por el propio Bovisio, así pues no hay ninguna duda sobre la militancia ocultista del fugaz ministro. La obra, en sí misma, es apenas intrascendente, una mera crítica a la sociedad del consumo en la cual “el hombre pierde su identidad”. Es así como “el hombre esclavizado, que pierde su destino como ser consciente e individual, alienado por el ruido, privado de paisaje y de intimidad, ignora el sentido de la vida. Se deshumaniza por la constante entrega de sus valores a las artificiales exigencias externas. Se comporta como un ente de consumo voraz, que satisface a esa cohorte de fieles y devotos promotores del lucro”. ¿Cómo salir de estas dinámica? Rodrigo responde que “oponiéndose al crecimiento acelerado del consumo per cápita” y “utilizando de manera inteligente los bienes que requiere el desarrollo de su conciencia individual de ser”. Todos estos razonamientos parecen algo extraños en un economista y mucho más cuando evidencia cierta nostalgia del pasado: “En el pasado, el hombre se sentía más seguro y ‘completo’, porque era, de algún modo, el creador y dueño de sus conocimientos. Hoy, el artesano es reemplazado por la cinta de montajes, el erudito por la computadora, y el maestro transmisor de una enseñanza viva, por la instrucción programada”. La idea de Rodrigo es que el ser humano es víctima de un “vaciamiento espiritual", provocado tanto por la presión económica y el desarrollo científico-técnico, a los que la religión –esto es, el catolicismo- no ha estado en condiciones de articular una respuesta. Hasta aquí el análisis es bastante rutinario y era muy habitual en los años 60, cuando Rodrigo escribió el opúsculo, pero cuando se pregunta “¿Qué hacer?”, entonces aflora la veta ocultista: recomienda enderezar la “vida interior”, “armonizando los  valores humanos” con los “divinos” que “revelan la dimensión trascendente del ser humano”. Eso en la dimensión individual; en la colectiva recomienda la reunión de almas “a través de las aspiraciones trascendentes”), la ofrenda de los valores personales, la “desenergetización del pasado” (o acto de desprenderse de la carga emocional del pasado) y, la “capacidad de renunciar”. Todo esto facilitará “la transformación del hombre” y la irrupción de un nuevo período en la historia. A pesar de esta crítica al sistema de producción y consumo, los 46 días de estancia de Rodrigo en el ministerio tuvieron otra orientación completamente diferente. A decir verdad, las enseñanzas de Bovisio, el fundador de los Caballeros del Fuego, iban por otros derroteros.

Ocultista de origen italiano, educado en el catolicismo, Santiago Bovisio afirmó haberse afiliado muy joven a la Orden de los Caballeros del Fuego, de la que dijo que había sido fundada por Giovanni Veniviene, del que las fuentes de la orden asegura que se trató del mejor herborista de Europa. Se ignora todo sobre la existencia de este grupo y sobre su presunto fundador. Es fácil deducir que, de existir, esta orden debió ser uno de los innumerables grupos que se reclamaban de una herencia neo-rosacruciana, de ahí el énfasis en la “mecidina natural” y el herborismo propio de esta corriente. En aquel tiempo, otras muchas órdenes neo-rosacrucianas inevitablemente tenían como “gran maestre” a alguien interesado por las terapias naturales (recordamos por ejemplo el ejemplo de Arnoldo Krum Heller (a) “Maestro Huiracocha”, fundador de la Fraternidad Rosacruz Antigua e iniciado en el Rito de Menphis-Misraïm en el que alcanzó el grado máximo, también él era médico homeópata y herborista). Sea como fuere, la Orden en la que Bovisio dice haber ingresado e investigo caballero el 10 de enero de 1926 en Italia, desapareció sin dejar rastros y no hemos encontrado absolutamente ninguna referencia ni a ella ni a su fundador Veniviene, ni en textos sobre órdenes ocultistas de principios del siglo XIX, ni en libros especializados en herborismo de esa misma época. Ya en Argentina, Bovisio contó que la Orden era extremadamente restringida y que a ella solamente accedían miembros de la “nobleza europea”, o bien –él no lo era- quienes poseían "poderes parapsicológicos muy desarrollados".

En algunos de sus libros alude que en este período posterior a la I Guerra Mundial mantuvo contactos con seguidores de la Blavatsky y de Rudolf Steiner, sin haber ingresado ni en la Sociedad Teosófica ni en la Antroposófica. Cuando llega a la Argentina con apenas 22 años, empieza a tener cierta formación en materia ocultista, pero su espíritu está turbado por visiones apocalípticas que le llevan a interesarse por la figura de Girolamo Savonarola, el dominico italiano que predicó apasionadamente el fin de los tiempos y al que Bovisio consideraba su “guía astral” y al que aureolaba con el título de “el celador”. Bovisio funda la Unión Savonaroliana en Buenos Aires y poco después, la Universidad Espiritualista Argentina cuando se ha establecido en Rosario, una de las muchas asociaciones que intentaban aprovechar la moda del espiritismo.

Sus partidarios explican que desde muy pequeño manifestó “extraordinarias facultades de clarividencia y profecía, que con el tiempo, la disciplina y el consejo de instructores físicos y astrales alcanzó niveles excepcionales” y que “tenía acceso voluntario a todas las dimensiones suprafísicas, poderes que sólo un puñado de hombres vivientes poseían”, lo que confirma las influencias teosofistas sobre Bovisio. Pero sería el 3 de marzo de 1937 cuando “junto con otros tres compañeros”, funda la Sagrada Orden de los Caballeros Americanos del Fuego (siglada en latín IHES) de la que siempre se dice que es “independiente” de la orden homóloga europea. Bovisio dota a esta nueva organización de un “reglamento único e inmodificable”, y se erige como Caballero Gran Maestre de IHES.

La orden tuvo en los años siguientes una moderada expansión que la infatigable actividad de Bovisio consiguió implantar en casi todas las provincias argentinas e incluso en Chile y Uruguay. Consideraba que Iberoamérica debería de jugar un papel fundamental en “la Nueva Era de Acuario”, a la que llama “Hidrochosa” en varios de sus textos. Por una extraña coincidencia con las teorías del “Doctor Anael”, Bovisio opinaba que la parte peruana de la cordillera de los Andes estaba llamado a jugar un papel central en la “nueva era”. Cuando se preparaba para desplazarse a la zona, sufrió un accidente cuando su vehículo resbaló sobre la nieve. Murió a los 57 años, el 3 de julio de 1962. Jorge Waxemberg le sucedió hasta 2005 y actualmente la Orden tiene como Gran Maestre a José Luis Kutscherauer. La Orden, por expreso deseo de Bivisio, pone particular énfasis en la protección de la infancia y en la creación de aldeas infantiles. Sin embargo, algunos discípulos directos de Bovisio sostienen que tras su muerte, la Orden se desvirtuó y sus sucesores aprovecharon para “acumular riquezas” y distanciarse de la vía del ascetismo y de la renuncia proclamada por el italiano. Nada que no haya estado presente en cualquier otra secta similar.

Es curioso constatar que Bovisio afirmaba recordar sus vidas pasadas. Tampoco es nada excepcional entre los ocultistas, sin embargo, es más interesante recordar que sus recuerdos se remontaban al antiguo egipcio, llegando incluso a describir detalles de la vida del Faraón Iknaton, la corte y los nombres de sus hijas o incluso aspecto de las liturgias egipcias de los que sus partidarios afirman que solamente “puede relatar sólo quien lo ha visto”. Uno de los títulos con los que aureolaba era el de “Sumo Sacerdote del Templo de Amón”. La “obsesión egipcia” no es rara en medios ocultistas, pero sí es cierto que también en este terreno existe un nexo de unión con los planteamientos de López Rega y de la Logia Anael.

La totalidad de las obras de Bovisio puede ser consultada en Internet, en la Biblioteca Upasika (nombre iniciático de la Blavatksy). Los 45 títulos evidencian los lugares comunes de su teoría con las de cualquier otra rama derivada del teosofismo. Sin embargo, la “obsesión egipcia” está presente en un número excepcionalmente alto de textos de Bovisio y sus consideraciones contradicen frontalmente a la egiptología convencional. Es indudable que algunas de estas obras fueron escritas mediante “escritura automática” y en estado de trance. En algunos casos sigue al pie de la letra las enseñanzas teosofistas (como por ejemplo sobre las “razas matrices” que deberían sustituirse en las distintas “rondas cósmicas”) limitándose a ampliar las fantasías de la Blavatsky con otras no menos fantasiosas sugestiones sobre la “raza aria”. Las similitudes son tales que parece que Bovisio se ha limitado simplemente a retomar la obra de la Blavatsky e intentar lo imposible: hacerla más comprensible parcelándola en temas y ordenándola en la medida de lo posible.

La falta de datos sobre la “rama originaria” de la Orden, en la que Bovisio afirma haber ingresado durante su juventud en su Italia natal, confirma casi inequívocamente que se trata de una invención a efectos “educativos”, o bien, simplemente, para atribuir alguna legitimidad iniciática a la Orden fundada por él en Bueno Aires. Los poderes paranormales de Bovisio parecen también problemáticos: son reconocidos solamente por sus discípulos más abnegados entre los que abundan fenómenos de credulidad y la confusión entre los “pensamientos” aparecidos expontáneamente en la mente con “realidades objetivas” de vidas pasadas o influencias paranormales. No es algo que no hayamos visto antes en los medios ocultistas.

Sin embargo, la presencia de destacados economistas y el que compartieran ideas simples que nada tenían de originales, la hace radicalmente diferente a otras decenas de grupos similares. Así mismo, la “obsesión egipcia” enlaza directamente con López Rega quien había conseguido imbuir en Perón la idea de que era la reencarnación de un faraón egipcio y del pasado egipcio de “Isabelita”. Y enlaza también con la Logia Anael cuyo símbolo era una pirámide.

¿Perteneció Rega a la Orden de los Caballeros del Fuego? No parece probable a despecho de las confidencias que un experto en sectas nos realizó en 1972. Si en aquellos años, el nombre de Rega podía inspirar algún temor, actualmente ya está fallecido y pasó sus últimos años en prisión a la espera de juicio desprovisto de todo su poder político, económico y cohercitivo. El fiscal que lo interrogó declara que vio en él a un hombre apagado, vencido, derrotado. En una situación así, sería normal que alguno de los que habían compartido militancia con Rega en la Orden de los Caballeros del Fuego, hubiera hablado y aportado detalles significativos. No ocurrió nada parecido. Sin embargo, Rega debió conocer a miembros de la Orden, es probable que asistiera a algunas de los cientos de conferencias dadas por Bovisio cuando él, Rega, era sargento de la policía o simplemente astrólogo. Eso debió allanar el camino para que él y Waxemberg se conocieran luego y para que éste pudiera recomendar a un no peronista, pero sí “iniciado”, como Celestino Rodrigo… cuyo “rodrigazo” a la postre debería estar en el origen de su declive (mucho más que la tragedia de Ezeiza en la que él y sus hombres de confianza fueron los grandes responsables).

En la Orden de los Caballeros del Fuego encontramos un amasijo de buenas intenciones (“servir a la humanidad”), unos cuantos consejos para el comportamiento personal (“austeridad y repliegue sobre uno mismo”), visiones delirantes (sobre la evolución y el destino del Cosmos, sobre la historia de las “razas matrices”) y, finalmente, supersticiones y superchería (como la improbable existencia de la “rama europea y aristocrática” de la orden). El resultado no puede sorprender, ni llamaría particularmente la atención de no ser por porque el nombre de la Orden se ha entrecruzado en demasiadas ocasiones con la de López Rega.  

Algunos discípulos de René Guénon no han comentado los aspectos “contrainiciáticos” y “anti-tradicionales” presentes en la obra de Bovisio. Esto, unido al nefasto papel jugado en la historia reciente argentina por algunos miembros de la Orden de los Caballeros del Fuego, bastarían por sí mismos para considerar a esta organización y a su fundador como partícipes de lo que Guénon llama “contrainiciación”. No estamos de acuerdo con esta apreciación. La Orden de los Caballeros del Fuego es una sigla más en un magma de cientos de grupos ocultistas y espiritistas que, más que contra-iniciáticos son un reflejo de un tiempo en el que las religión tradicional ha caído y nada es capaz de reemplazarla. Ni siquiera, como algunos esperaban, a la hegemonía de la religión tradicional ha seguido la de un período racionalista. Ha ocurrido todo lo contrario, como ya expusiera Oswald Spengler hace más de 80 años : el espacio dejado por el repliegue de la religión tradicional ha sido ocupado por las sectas, el ocultismo, el espiritismo y las supersticiones puras y simples. El ocultismo es una parte de este fenómeno: la emergencia de lo irracional. No puede extrañar, por tanto, que si el ocultismo está presente en la sociedad, de tanto en tanto, aparezcan en lugares de responsabilidad individuos vinculados a esas corrientes. No es contra-iniciático, es simplemente, calculo estadístico. La “religión popular” de la que hablaba Evita Perón, al margen de si es el espiritismo o las creencias de base cristianas, es el clímax de lo irracional. La presencia de “Lopecito” e incluso de la propia “Isabelita” y, hasta cierto punto, del mismo Perón, al frente de la Nación Argentina, tenía algo de “victoria de lo irracional”… 

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La vertiente ocultista del peronismo (II de III). Las dos Triples A



Se suele pensar que la llamada Triple A era la sigla de la “Alianza Anticomunista Argentina” y que había nacido en las alcantarillas del Ministerio de Bienestar Social dirigido por José López Rega en un intento de acabar con las llamadas “organizaciones armadas” de la izquierda peronista. Esto es incuestionablemente cierto. Hubo una “Triple A” encargada de eliminar físicamente a los activistas de la izquierda más significados. También es cierto que en la confusión de la época algunos aprovecharon para liquidar a sus enemigos personales (tanto a la izquierda como a la derecha). Hoy nadie duda de que la Triple A fue impulsada por López Rega en cuando Isabel Martínez de Perón, elevada a la presidencia de la nación a causa del fallecimiento del general firmó el decreto 2772 que auorizaba a “Ejecutar las operaciones militares y de seguridad que sean necesarias a efectos de aniquilar el accionar de los elementos subversivos en todo el territorio del país”. Era el principio de la “guerra sucia”. A este decreto siguió una oleada de violencia generalizada que no logró acabar con la violencia sino tan solo eliminar a algunos activistas muy significados y demasiado ingenuos como para dejarse cazar. En marzo de 1976, la represión contra la guerrilla izquierdista adquiriría un carácter sistemático y científico, tras el pronunciamiento militar. Nueve meses después, el entonces Jefe de Estado Mayor del Ejército General Roberto Viola (que luego sustituiría al General Videla al frente de la presidencia de facto) difundiría una directiva secreta de lucha contra la subversión en la que se ordenaba “aplicar el poder de combate con la máxima violencia para aniquilar a los delincuentes subversivos donde se los encuentre. … el delincuente subversivo que empuñe armas debe ser aniquilado, dado que cuando las FFAA entran en operaciones no deben interrumpir el combate ni aceptar rendición”.

Pero esta violencia ya se había organizado con Perón vivo. De hecho, la “madre de todos los crímenes” de la Triple A coincidió con el retorno de Perón a la Argentina y con los cientos de muertos en el aeropuerto de Ezeiza. Detrás de los sucesos de Ezeiza se encontraba José López Rega, ya ministro de Bienestar Social a pesar de que solamente el teniente coronel Osinde, su subordinado se viera obligado a asumir la responsabilidad de lo ocurrido allí.

Sin embargo, había otra “Triple A” que nada tenía que ver con todas estas acciones. Era una teoría entre mística y geopolítica. Había sido enunciada por el espiritista Menotti Carnicelli casi veinte años después de que la Triple A sembrara el terror entre los terroristas. Es hora de volver al estudio del texto de la Logia Anael “La Razón de Ser del Tercer Mundo”.

Valorando los hechos de 1955 (en el curso de los cuales Perón fue desposeído de la presidencia y debió exiliarse), Anael lanza una pregunta aparentemente extemporánea: “¿Estaban los pueblos del triángulo escaleno de la Triple “A” suficientemente consolidados para sostener y mantener victoriosa a la revolución justicialista argentina?”. Inicialmente es imposible saber de qué se está hablando: ¿cuál es ese “triángulo escaleno de la Triple A”? El autor alude a los países de Asia, África y América Latina, estos son la primigenia “Triple A”.

Anael-Carnicelli reconoce un poco más adelante que justo en los momentos del golpe dado por los generales Aramburu y Leonardi y por el almirante Isaac Rojas, “un miembro de la Logia Anael, entrevistándose con Perón” éste comentó que “se entregaría el gobierno y no debería de haber derramamiento de sangre. Que hechos posteriores a realizarse demostrarán la conveniencia de al proceder, resultando ello beneficioso, para la evolución progresiva del triángulo de la Triple A y que, procediendo así, él regresaría forzosamente como líder de América Latina”. Más adelante, añade: “El hombre que entrevistó al General, actuaba como hombre de enlace entre Getulio Vargas y Perón”. Es evidente que el autor se está refiriendo a sí mismo y que la reunión es la que sabemos tuvo en la Casa Rosada en 1954, cuando visitó Argentina en una de sus giras para difundir el espiritismo…

En cuanto a Getulio Vargas protagonizó en Brasil un experimento muy similar al de Perón en Argentina y prácticamente en los mismos años. Vargas fue llamado “padre de los pobres” de la misma forma que Perón fue el “padre de los descamisados”. Sin embargo, el destino de “don Getulio” fue mucho más dramático que el de Perón que, a fin de cuentas, murió de vejez y enfermedad. Vargas, en cambio, se suicidó. A pesar de que se suele eludir en sus biografías, Vargas fue un espiritista convencido y miembro de la Logia Anael (militancia que reconoce el autor del texto cuando en su página 18 dice: “Vargas está muerto: como miembro que fue de la Logia no juzgamos su actitud”) que terminó suicidándose en 1954. Las similitudes entre el Estado Justicialista peronista y el Estado Novo promovido por Vargas, dan cierta verosimilitud al papel jugado por Carnicelli como nexo de unión entre ambos. Por lo demás, si Vargas era espiritista como una parte sustancial de la población brasileña (se considera que las distintas sectas espiritista incorporan al 1’5% de la población) , no es menos cierto que Perón ya había participado en una organización secreta, la logia llamada Grupo de Oficiales Unidos, que le había catapultado hacia la presidencia del país. Tanto Vargas como Perón, por otra parte, coincidían en sus líneas ideológicas: “ni capitalismo, ni comunismo”. Miraban con desconfianza a los EEUU, antes de la II Guerra Mundial no pudieron ocultar ciertas simpatías hacia la causa del Eje, se sentían ajenos al comunismo y extremadamente hostiles a las oligarquías locales. Eran nacionalistas y populistas, uno en versión brasileña y otro en versión argentina. El suicidio de “don Getulio” supuso un mazazo para las esperanzas de los ocultistas brasileños, sin embargo, en Argentina, Perón seguía polarizando la atención pasando a  ser un personaje casi simbólico y emblemático: a modo del Rey Perdido de la tradición occidental, desposeído de sus atributos, pero no muerto, del que su pueblo esperaba que volviera cuando lo requiriera de nuevo. No en vano la Logia Anael fue la primera en asumir la consigna que presidiría los siguientes 20 años en la vida del justicialismo argentino: “Perón vuelve”. En el texto de la Logia Anael que comentamos, puede leerse en la página 19: “Un día, cuando se hablaba de la caída inminente de Perón, el Dr. Anael, reunido con un grupo de amigos hizo el siguiente comentario: “El general Perón será presidente a perpetuidad” y agregó: “descifren la metáfora”. Quedó pensativo y volvió a agregar: “Será el que hermanará a los pueblos hijos de San Martín y Bolivar en abrazo indestructible”. La profecía solamente se cumplió hasta cierto punto: Perón volvió a la Argentina y murió como presidente (en cierto sentido lo fue, pues, “a perpetuidad”), pero su último período de gobierno resulto caótico y no hubo posibilidad de hermanar nada…

Pero en 1965, los miembros de la Logia Anael se hacían ilusiones sobre el futuro y sobre el papel que les quedaba por desempeñar. Fue entonces cuando elaboraron su teoría sobre “los tres vértices del triángulo de la triple A” (pág. 20, op. cit.). Dicha teoría sostiene que en 1945 se inició la “activación del primer vértice” (Asía) con el inicio de la descolonización. A partir de ese momento, en efecto, Holanda descolonizó Indonesia, el Reino Unido inició la retirada de India, Paquistán, Birmania y Ceilán. Francia inició la evacuación de Indochina y finalmente se asistió a la “larga marcha” maoísta que concluyó con la entrada del Ejército Popular Chino en Pekín. De ahí que La Logia Anael proclame que “comienza a consolidarse el primer vértice magnético del triángulo: Pekín” (pág. 19, op.cit.). En el momento en que se publicaba la obra, para colmo, se estaban dando “luchas de liberación” en Vietnam y Laos. La Logia Anael identifica en todos estos países los mismos problemas que en Argentina y Brasil: existe un enemigo encubierto que supone el más, las “oligarquías nativas” que siempre terminan constituyendo un eje con el “imperialismo”. Cuando Anael realiza el análisis del régimen chino no ve en él a una dictadura comunista-stalinista, sino simplemente a un régimen “nacionalista”, no muy alejado de Perón o de “don Getulio”. No ve “comunismo” en China, sino “cooperativismo”. Considera incluso que el conflicto que enfrentaba a China con la URSS era saludable y estaba previsto. El doctor Anael en 1954 ahbía escrito: “Con los años, inevitablemente, [China] se distanciará de Rusia, su destino es luchar por las masas sufrientes y por los pueblos marginados de la historia”.

El “segundo vértice” es África en donde estaba teniendo en esos momentos un proceso similar al asiático: Inglaterra se había retirado de Egipto y Sudán, Francia preparaba la independencia de Marruecos y Túnez. Poco a poco, los distintos países del África Subsahariana iban accediendo a la independencia. Anael escribe: “Argelia liberada, configura el 2º vértice magnético del triángulo”. Considera que el interés de Argelia por encima de Egipto radica en que el primer país accedió a su independencia mediante las armas y que su aportación terminará fortificando la “revolución naserista” en el mundo árabe. Anael escribe: [Argelia] radicalizará al África, tal como previóse en San Pablo a fines de 1956”. Luego menciona la reunión de la Organización de Solidaridad de los Pueblos Afroasiáticos, OSPAA, que tuvo lugar en Argel en marzo de 1964 en la que se proclamó la necesidad de que los pueblos que luchan contra el imperialismo estrechen sus lazos. Se añade incluso que “la logia estuvo presente en esa reunión”. El “Doctor anael” predijo en ese momento el renacimiento de Argelia.

En cuanto al “tercer vértice” es el específicamente Americano. Aluden a América Latina, claro y aluden enigmáticamente a la “L” inclinada: el trazado que va desde Lima a Buenos Aires y de allí a Sao Paolo. Anael construye la tesis de las “dos independencias” y dice: “Así como el primer paso de nuestra independencia política partió del Río de la Plata y buscó el oeste, nuestra segunda independencia –la económica-, debe partir del mismo sitió, pero buscando el esta-oeste. O sea, la “L” inclinada” y, todavía más crípticamente, añade: “Con la “L” inclinada, revolucionaria, los volcanes de la Cordillera de los Andes, estarán en erupción, especialmente en Chile. La táctica de la segunda mitad del siglo XX, debe ser más fulminante que la del XIX”… Resulta hasta cierto punto turbador reconocer que fue precisamente en Chile donde se produjo el ascenso de Salvador Allende al poder en 1969, al frente de una coalición de partidos marxistas (Unidad Popular), con el apoyo de la Democracia Cristiana.

Así pues, el “tercer vértice” es un L que pasa por Buenos Aires, Sao Paulo y Lima. En esta última capital, en esos momentos, se está iniciando el movimiento de Velasco Alvarado, una especie de peronismo a la peruana. Getulio Vargas ha sido sustituido por gobernantes de muy escasa talla (Joao Gulard, Brizola, Juliao) y la Logia Anael ha apostado por “uno de los suyos”, Adhemar de Barros. Y en cuanto a Argentina, ya se sabe: “Perón vuelve” y cuando lo haga “será para siempre”. Pero ¿por qué la Logia Anael no cuenta con Cuba? ¿acaso no debería de ser considerado el castrismo como uno de los baluartes antiimperialistas? No sin cierta razón, la Logia Anael no atribuye un papel decisivo a Cuba por dos razones: “Es una pequeña isla” y “Está muy próxima a Wall Street”. Cuba tiene un papel: “Excitar al imperialismo y mostrarlo tal cual es: de palabra partidarios de la paz y la libertad, en los hechos, sostén, columna vertebral del privilegio, contrario a la autodeterminación de los pueblos”. La Logia define a Cuba como “la revolución sacrificada”, “la vanguardia”. Llegan a negar incluso tácitamente la vinculación del castrismo a la esfera de influencia soviética: “Lo está en realidad? Tácticamente puede estarlo, estratégicamente es parte de América Latina”.

El enemigo es pues el imperialismo y las oligarquías locales que colaboran con él. Pero la evolución de la humanidad prosigue inexorable a través de los tres vértices, cuya “vibración” hace que actúen en una sinergia suficiente para desbancar al “imperialismo”. Esa “vibración” será tanto mayor en cuanto nos aproximemos a la “nueva era”, aparecerá una nueva generación de líderes que cristalicen en sí mismos estos procesos y los aceleren. No va a ser ninguna de las “patas” de la Triple A, ni América Latina, ni África, ni Asia, quien logre derrotar al imperialismo y a la oligarquía, sino la acción conjunta y la sinergia entre las tres: de ahí la importancia que tiene el concepto de “Triple A” para la Logia. Esa “vibración” es, a la vez “cósmica” (puesto que depende de las posiciones de los astros y del tránsito zodiacal de la Era de Piscis a la de Acuario), pero también se experimenta en la humanidad favoreciendo la irrupción de un “hombre nuevo” que encarnará los valores de justicia social, igualdad, solidaridad, humanidad que Carnicelli-Anael percibía tanto en el peronismo como en el Estado Novo de “don Getulio”.

Sin embargo, a lo largo de la segunda mitad de los sesenta algunas de estas esperanzas se vieron defraudadas. En 1954, Adhemar de Barros fue derrotado por Janio Quadros en las elecciones en el Estado de Sao Paolo. Al año siguiente volvería a ser derrotado en las presidenciales. Es cierto que luego, en 1962 triunfó sobre Quadros al frente de Sao Paolo, cargo en el que se mantuvo hasta 1966, llegando a mantener buenas relaciones con el general De Gaulle. El golpe militar le forzó al exilio y ahí se apagó su estrella, falleciendo en 1969. Perón volvió en la fecha indicada por López Rega en función de sus cálculos astrológicos, el 20 de junio de 1973…en la culminación del “segundo decanato” de Tauro reputado de generar la mayor de las fortunas.

La Logia Anael había empezado siendo una entidad anti-imperialista que extraía su fuerza de la consideración de que la humanidad se aproximaba a un cambio cosmogónico, contando con elementos bien situados en posiciones de poder en Brasil y Argentina, pero luego, el giro imprevisto que tuvo lugar con la irrupción de López Rega y de su proyecto personal, hizo que todo esto saltara por los aires. Carnicelli, Urien y los demás se ven superados, de una lado por una situación internacional que cada vez encaja menos con su esquema: Argelia se convierte en un régimen burocratizado que, frecuentemente, hace el trabajo sucio encargado por los servicios secretos soviéticos. En los años 70, los distintos gobiernos militares iberoamericanos gestionado por elementos salidos de la Escuela de las Américas dependiente del Southern Command de Panamá abandonan cualquier tentación nacionalista y anti-imperialista para limitarse a combatir al comunismo. Algunos como Ongania lo harán en nombre de los valores cristianos, la mayoría simplemente como una forma de demostrar su fidelidad a Washington. En África las cosas no pueden ir peor. Y en Asia no parece que la logia haya logrado contactar con ningún gobierno de manera significativa.

Desde el punto de vista psicológico es comprensible que López Rega, que conocía perfectamente la doctrina de la Logia Anael sobre la Triple A, la reconduzca y la retuerza hasta hacer de ella una negación: la Triple A ya no será el esfuerzo “vibratorio” mancomunado de los países de Asia, África y América Latina, sino la Alianza Anticomunista Argentina que, como hemos visto, elegirá incluso a algunos miembros de la Logia Anael para liquidarlos físicamente en sus primeros meses de actividad terrorista. El proceso psicológico es bastante claro: Rega recordaba los tiempos en los que era el chico aplicado de la Logia, el silencioso que cumplía órdenes y escalaba dentro de la estructura, el que tuvo que recibir órdenes imperativas de Urien y la bronca propinada por Bernarlo Alberte cuando se disponía a tomar el avión a España acompañando a “Isabelita”. En los dos años siguientes se fue independizando completamente de la tutela de Anael. Sustituyó las relaciones con la Logia por otras con otra Logia todavía más siniestra, la italiana Propaganda 2. Y se propuso algo más en el autoexilio madrileño: ser como Licio Gelli, un hombre de poder, no más un astrólogo de pocas ventas y un segundón en la Logia Anael. No fue sin duda por casualidad de Rega dio a sus pistoleros el nombre de Triple A. Fue la exteriorización de un rechazo a lo que Anael había representado en su vida: el papel de subordinado. A partir de ahora, él marcaría los tiempos y los ritmos, él marcaría la estrategia y los objetivos. Nada de proyectos antiimperialistas.

“El Brujo” creía sinceramente en la teoría de las “vibraciones” cósmicas y en el advenimiento de una nueva era. En tanto que astrólogo sabía mejor que nadie que el movimiento de oscilación del eje terrestre hacía que el sol fuera variando poco a poco su salida durante el solsticio de verano, de una signo a otro, de Piscis a Acuario. Veía signos inequívocos de que este tránsito se estaba produciendo: la tierra estaba llegando al período en el que la “humanidad” iba a ser su leit-motiv. Pero esto, en lo que seguía creyendo, había dejado de interesarle prioritariamente. Él tenía la confianza de “Isabelita”, ganada gracias a las prácticas espiritistas, a los pases mágicos y a las invocaciones en las que había terminado siendo un maestro. Estaba convencido de que “lo oculto” rige los destinos del mundo. Mientras Perón se mantuviera con vida, el gestionaría el mito y cuando muriera, le bastaba estar cerca de “Isabelita” para seguir siendo el titiritero que movía los hilos… justo el papel que reivindicaba Licio Gelli en Italia: el de “buratinaio” (titiritero, en italiano).

El ideal más elaborado de la Logia Anael, la doctrina sobre los tres vértices vibratorios, la Triple A, que constituía la razón de ser de la Logia fue pisoteado y arrastrado por el lodo, convertido en la sigla de una banda de pistoleros y asesinos sin escrúpulos, paradójicamente emanados de un ministerio de nombre beatífico: “bienestar social”… hubo, pues, dos Triples A: la originaria y su inversión.

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La vertiente ocultista del peronismo (I de III). La Logia Anael





Infokrisis.- El pequeño estudio que hemos dedicado al “cosmismo” nos ha excitado la curiosidad de trabajar otro tema muy poco estudiado, pero que frecuentemente ha salido a relucir entre bambalinas. Nos referimos a la Logia Anael a la que pertenecieron algunos destacados dirigentes peronistas y a las vinculaciones de esta logia con su homóloga italiana, la Logia Propaganda 2. Perón fue iniciado por Licio Gelli en la Logia P-2 y que éste contó con el apoyo de López Rega y de la Logia Anael para establecerse bases en Argentina. Si a eso unimos que la Logia Anael ya aludía a la Triple A en alguno de sus escritos más de veinte años antes de que empezara la represión contra los grupos terroristas argentinos, encabezada por López Rega al frente del Ministerio de Bienestar Social y que éste supo remover la conciencia de antigua espiritista que había sido Isabel Martínez de Perón, tendremos un cuadro extremadamente rico en matices ocultistas que recorrió los últimos años de vida del general.

En la medida en que nos sea posible, intentaremos facilitar el origen de las fuentes utilizadas para estudio que demuestra que, con demasiada frecuencia, el peor de los ocultismos interfiere en la política generando las peores políticas posibles.

Introducción

Tuvimos noticia de la existencia de la Logia Anael hace más de 20 años y a través de uno de sus miembros. Se trataba de un antiguo nacionalista argentino que había pasado primero por la fiebre católica dentro de la Guardia Restauradora Nacional, luego por el Movimiento Nacionalista Revolucionario Tacuara, para llegar a finales de los años 60 al peronismo e integrarse como dirigente de las 62 organizaciones que era, en la Logia Anael. Luego vino el reflujo y el alejamiento lo que facilitó algunas confidencias. Nos confirmó, por ejemplo, que López Rega había pertenecido a la Orden de los Caballeros del Fuego, de la que se separó para integrarse en la Logia Anael. Nos explicó, por ejemplo, que López Rega, controlaba la vida de Perón a través de su mujer y fue así, como estableció la fecha exacta de retorno de Perón a la Argentina tres años antes de que sucediera, manejando tablas astrológicas.

Conocimos, así mismo, a un súbdito chileno que resultaría luego implicado en algunos escándalos de corrupción que afectaron al felipismo y que en su juventud había pasado por el Movimiento Humanista dirigido por “Silo”, el llamado “Mesías de los Andes”. El “siloismo se había configurado desde principios de los años 70 como una “opciones de izquierdas”, humanista y universalista. Esta persona nos confirmó que “Silo” (con quien le unía una buena amistad), consideraba a la Logia Anael como su principal enemigo personal y que incluso temía ser asesinado por sus sicarios.

Durante mucho tiempo mantuvimos los apuntes sobre la Logia Anael en barbecho, sin disponer de tiempo para dedicarle algunas horas. Sin embargo, una serie de felices casualidades nos ha permitido rescatar los apuntes que tomamos hace más de veinte años, completándolos con algunos testimonios obtenidos en los últimos días. El resultado son estas páginas que esperamos, en la medida de lo posible, aclaren la verdadera naturaleza de uno de los episodios en los que el peor de los ocultismos se une a la peor de las prácticas políticas.

La “componente egipcia”

Existe un texto turbador, fechado en Buenos Aires en agosto de 1964 y titulado: Logia Anael -  La razón del 3er. Mundo – La problemática anaelia Perón – Adhemar de Barros. Se trata de un texto de 70 páginas, escrito con máquina eléctrica, seguramente una de las primeras IBM “de bolas”. En este documento –de veracidad incuestionable- se encuentran algunas de las claves de la política argentina que se desarrollarán en los siguientes 10 años de la mano de José López Rega (a) “El Brujo” y (a) “Lopecito”… aparece por primera vez mencionada la “Triple A”, si bien en un contexto muy diferente al que luego tendría a partir de 1974. El documento es, en cualquier caso, no solamente una muestra fehaciente de la existencia de la Logia Anael, sino también y sobre todo el único documento de esta organización en la que se alude a sus principios doctrinales. La difusión de esta obra fue en su momento muy reservada y el ejemplar que ha trascendido a la opinión pública (y que ha sido difundido en PDF en Internet) procede de la biblioteca personal del propio López Rega. El documento, como veremos, puede ser considerado como una especie de “protocolo” de lo que podríamos llamar el “peronismo ocultista”. La contraportada está adornada con el símbolo de una pirámide egipcia… lo que remite a las palabras pronunciadas por López Rega justo en el momento en que Perón falleció. Aquel, como es sabido (entre otras fuentes véase el documental de Román Letjman, “Lopez Rega, el brujo de Perón” de la serie argentina Documenta) al ser informado de que Perón acaba de fallecer se apresuró a darle unos “pases mágicos” y un masaje en los pies, mientras gritaba: “No te vayas, faraón, vuelve”…

¿Por qué “Anael”? En los ambientes masónicos de finales del siglo XVIII emergió la figura enigmática de Giuseppe Balsamo, llamado “Conde de Cagliostro”, fundador de la llamada “masonería egipcia”. A partir de Cagliostro, la moda “egipcia” se instala en los medios masónicos y ocultistas. A lo largo del siglo XIX se configuraron dos nuevos ritos “egipcios” inspirados en Cagliostro: el rito de Mephis y el rito de Misraïm que, más tarde, con los hermanos Bedarrride, deberían de confluir. Es importante hacer notar que la mayor parte de “heterodoxos” masónicos que han tenido relaciones con los medios ocultistas tanto en el siglo XIX como en el XX han pertenecido a este rito, desde la Blavatsky a Robert Ambelain, pasando por Licio Gelli, el venerable de la logia Propaganda 2. Lo que podemos llamar “componente egipcia” fue lo que dio carta de naturaleza a la Logia Anael. El mismo nombre de la logia estaba extraído del Catecismo de la Masonería Egipcia redactado por el propio Cagliostro que en su primera página dice:

P: ¿Quién debe dirigirse para ser iluminado?
R: Salomón se enteró de nosotros que hay que recurrirles a los elegidos superiores que rodean el trono de Sublime Arquitecto del universo. Estos seres son los siete Ángeles que dirigen los planetas.


Luego explica que el primero de los “siete ángeles elegidos” es precisamente “Anael, el Sol”. Así pues, no albergamos la menor duda de que la Logia Anael era una de tantas derivaciones de la llamada “masonería egipcia” con la característica específica de estar compuesta por peronistas y de buscar obtener el máximo de influencia en el entorno de Perón.

En los dos años anteriores a la publicación de la obra “La Razón de Ser del Tercer Mundo”, López Rega había publicado dos obras de alto voltaje ocultista: Alpha y Omega (1962) y un tratado de astrología esotérica (1963).

Jorge Taiana explica en su artículo “Anael y el astrólogo” que en 1966, “en el centro de Madrid, se abrió una tienda de venta de muñecas y otros artículos. El comercio ubicado en la calle Quintana 16 era en realidad un local de la secta Anael que tenía como fin instalarse en España”. Si la secta logró instalarse, desde luego, no llamó la atención. A diferencia de otras sectas llegadas de Argentina (como el “siloismo” que irrumpió en los últimos años sesenta en España), no existen datos en nuestro país sobre la actividad de la Logia Anael. Pero también es posible que simplemente se limitara a establecer una base en España, simplemente para “trabajar” los medios del exilio peronista y al propio general exiliado en Puerta de Hierro, sin aspirar a hacer adeptos en nuestro país.

La Logia Anael una extraña estructura espiritista-ocultista

La Logia, inicialmente implantada en Brasil, había sido creada en Buenos Aires en 1957 por Julio César Urien, un juez de paz. En ocasiones se ha identificado a Urien con “Anael”, pero, como veremos, se trata de dos personajes distintos. Urien era peronista y el documento que disponemos de esa Logia, la define como un grupo esotérico que aspiraba a la liberación del tercer mundo y que explicaba sus posturas antiimperialistas gracias a complejas cavilaciones ocultistas. De ser cierto el establecimiento de una sucursal de la Logia en Madrid en 1966 podría entenderse mejor el irresistible ascenso que tuvo dentro de la cúpula peronista una individuo singular, devoto del ocultismo y miembro de dicha Logia, José López Rega. Tal es la tesis del periodista argentino Jorge Taiana: “La secta Anael consideraba que Perón y su mujer, a pesar de las visitas de amigos leales y consecuentes, vivían en una gran soledad y supusieron que podrían imponer allí uno de sus miembros: José López Rega, alias “Daniel” el “Brujo”.

Oficialmente, Isabel Martínez de Perón y López Rega se conocieron en el viaje que la primera realizó a la República Argentina en 1965 cuando detectó la infidelidad del jefe del sindicalismo peronista de la época Augusto Timoteo Vandor. Vandor tenía la veleidad de un peronismo sin Perón, algo intolerable para el general exiliado. Isabel Martínez de Perón fue enviada para eliminar las divergencias entre la cúpula peronista. Desde su llegada fue custodiada por el teniente coronel Jorge Manuel Osinde (que luego sería considerado como el responsable de la masacre de Ezeiza el día en que Perón regresó definitivamente a la Argentina). Las gestiones de “Isabelita” tuvieron poco éxito y volvió a España en julio de 1966. Osinde acompañó en todo momento a “Isabelita” junto con uno de sus hombres, López Rega, que volvió a Madrid con ella convertido en su secretario personal. Unos meses después pasó a residir en el lujoso chalet de Puerta de Hierro. Luego veremos porqué “Isabelita” se sintió irresistiblemente atraída por López Rega.

Perón no se lo terminaba de tomar el serio y frecuentemente le trataba despreciativamente. El general había conocido a demasiados advenedizos, solícitos hasta el servilismo para dejarse impresionar por el polifacetismo de aquel a quien llamaba “Lopecito” que era a la vez asistente, chófer, guardaespaldas, secretario privado, amanuense, masagista y confidente. Seis años después, en 1972, López Rega, de común acuerdo con “Isabelita”, habían pasado a constituir una especie de filtro que regulaba la presencia de visitas al general.

La cuestión es si en ese momento, López Rega se considera todavía miembro de la Logia Anael y si esta existe todavía. Sea como fuere, en 1972, López Rega conoce a Licio Gelli el Gran Maestre de la Logia Propaganda 2. Éste tiene interés en ampliar su radio de acción a la Argentina, especialmente a causa de sus negocios de venta de armamento. Se presenta a López Rega como dirigente de una Logia masónica (la Logia Anael era ocultista pero no pertenecía a ninguna obediencia regular, ni siquiera se considera como la P-2 era una logia masónica “salvaje”) con profundas ramificaciones en la administración, los servicios de inteligencia, las fuerzas armadas y los distintos partidos italianos. Gelli deslumbra a López Rega que siempre ha soñado con disponer de una estructura similar. Poco después, viajará con Perón a Roma, desplazamiento en el curso del cual, Licio Gelli iniciará a Perón en la masonería y, concretamente, lo investirá como miembro de su logia. A partir de ahí, como veremos más adelante, las relaciones de Gelli en Argentina, especialmente sus vínculos con el Almirante Massera, se harán estrechísimos llegando a su clímax en 1977-79. Subsiste la duda, en ese momento, de si la Logia Anael seguía existiendo en ese momento y cuál es su radio de acción.

Los trabajos  de “Anael” y Urien y en especial el documento que hemos citado, "La razón del Tercer Mundo", aluden a una logia creada en 1954 y en cuya fundación habrían intervenido Perón y el entonces presidente brasileño Getulio Vargas, la Logia Anael. El texto difunde de manera, digamos esotérica, las doctrinas de liberación nacional de moda en la época. Es un alegato contra el imperialismo americano, una defensa cerrada de la revolución castrista, el maoísmo y la revolución argelina. En el fondo, el documento tiene mucho que ver con la “tercera posición peronista” al que, simplemente, se le ha añadido una vertiente ocultista sobre la que insistiremos más adelante. Urien explica que la logia se ha creado con permiso de Perón e incluso deja intuir que el general ha formado parte de ella. En ocasiones el texto se vuelve excesivamente mesiánico, especialmente cuando afirma que Perón volverá a Argentina cuando se lo indique la Logia. Lo sorprendente es que, en efecto, el retorno se producirá en la fecha anunciada anticipadamente por López Rega y considerada “astrológicamente” como la más favorable.

La sensación que da Urien es la típica de alguien versado en ocultismo, que probablemente ha tenido relaciones con alguna secta de la época (podría ser con la entonces poderosa Sociedad Teosófica Argentina o también con la Sociedad de los Caballeros del Fuego). El caso es que Urien realiza determinadas prácticas ocultistas: circula el rumor de que le bastaba tocar a alguien con la punta de los dedos para percibir la “carga magnética” que le transmitía (si eso es así, Urien conocía la doctrina del magnetismo animal elaborada por Franz Anton Mesmer a principios del siglo XIX). Así mismo se cuenta de él que era capaz de asimilar el contenido de un libro simplemente colocándoselo bajo la axila.

En 1963, desde luego, Urien y López Rega ya se conocían desde hacía tiempo, prueba de lo cual es la aparición de los libros que hemos comentado y el relato de una reunión de la Logia de la que nos constan los nombres, apellidos y el contenido de las discusiones (que no fueron pocas). Poco después (1965) tiene lugar el viaje de “Isabelita” a Argentina, el retorno a España con López Rega y el establecimiento de la tienda de “apoyo” en Madrid. López Rega se siente identificado enseguida con las doctrinas de Urien y de “Anael”: ambos tienen una concepción esencialmente pragmática del ocultismo, no se trata de una concepción basada en grandes principios teóricos, sino de una serie de indicativos, deducidos especialmente de la astrología y muy en la línea de la magia renacentista derivada de la lectura del Picatrix y de los demás textos que componen el Corpus Hermeticum. Es posible que Uriel, “Anael” y, especialmente López Rega tuvieran acceso a estos textos alejandrinos, redescubiertos en la Edad Media, directamente o a través de algún comentarista (posiblemente de Santiago Bovisio, como veremos), porque las ideas que Rega incluye en las 775 páginas de su libro Astrología Esotérica, subtitulado “Secretos Desvelados”, están muy influidas por esa concepción sintética propia de la magia renacentista.

Se indica en la página 3 que todos los ejemplares están numerados y firmados por el autor. En la página 17, López Rega incluye dos frases que sitúan su obra: alude a la “palabra perdida” (un concepto propiamente masónico) y a los “albores de la nueva Era de Acuario” (era astrológica que sustituiría a la de Piscis, un tema recurrente en el ocultismo). La lectura de la introducción no deja lugar a dudas sobre la intención de crear una especie de “masonería peronista”, es decir, un grupo de influencia oculta que permita el advenimiento de un nuevo ciclo histórico. Dice López Rega: “¿Yo confío en los PUEBLOS y en los SERES HUMILDES como depositarios de la FUERZA DE LAS RAZAS en su propia sangre; y es a ellos que entrego la custodia de esta labor con la finalidad de que en el futuro no muy lejano podamos en común esfuerzo ampliar el CONOCIMIENTO, viviendo una etapa de mayor felicidad y comprensión entre aquellos que presumimos ser realizados a imagen y semejanza de DIOS!”. Hemos respetado las mayúsculas con las que Rega enfatiza los conceptos que para él tienen mayor interés. Luego indica, confirmando que conoce la “magia natural” renacentista, el sentido de su LIBRO (que también coloca en mayúsculas…) “… que en los comienzos de la NUEVA ERA se inicia como precursor de un distinto estilo de literatura a colocar en la órbita de las verdades de la NATURALEZA; a los herederos de la EPOCA PISCIANA que abren sus ojos a la EDAD DE ACUARIO bajo la UNIDAD con el NUEVO CRISTO CÓSMICO!”. Luego, todo el libro está compuesto por tablas que indican en cada hora y para cada signo qué colores hay que utilizar, que flores y aromas son los más adecuados, que notas musicales, etc. Puede sorprender a los no versados en ocultismo y magia, pero se trata de tablas y temas muy utilizados desde el Renacimiento por los partidarios de la “magia natural” (que cuentan con nombres tan ilustres como Giordano Bruno, Pico della Mirandola, Marsilio Ficcino, etc.). Las ultimas 300 páginas del libro constituyen un sistema para levantar horóscopos e interpretarlos y, en este sentido, esta obra no es ni mejor ni peor que cualquier otra similar, demuestra, en cualquier caso, que López Rega y los miembros de la Logia Anael estaban familiarizados con todos estos temas.

La importancia de “Astrología Esotérica” radica en que es el manual de astrología de la Logia Anael. Se trata de un libro técnico de lectura ardua. Pero hay otro libro  que constituye una especie de “manifiesto” de la Logia y del propio López Rega. “Alpha y Omega” lleva como fecha de edición 1963. Se subtitula “Novela iniciática” y “Un mensaje a la Humanidad”. También aquí se indica que los ejemplares están numerados y firmados por el autor. Realmente, no se trata de una de las habituales novelas ocultistas con un argumento que sirve como excusa para vehiculizar ideas morales o planteamientos teóricos. Es propiamente un manifiesto compuesto por 12 capítulos más una conclusión titulada “Omega”. Lo sorprendente es que encontramos en las 233 páginas de la obra, ideas que podían muy bien haber sido extraídas del patrimonio de los cosmistas rusos, de los cosmistas occidentales como Max Théon o bien del propio Teilhard de Chardin. Es cierto que en esos años (principios de los 60), la obra de Teilhard gozaba de su momento de máxima difusión y que López Rega parece interpretar la idea del “punto Omega” y de la evolución de la humanidad hacia el “Cristo Cósmico” de una manera muy sui generis, pero no excesivamente distanciada de Teilhard. Escribe, por ejemplo: “¡TÚ ERES DIOS! ¡TODO ES UNIDAD Y TODO ES DIOS MANIFESTADO! Estudia querido amigo con detenimiento, el tránsito que has realizado en busca de un OMEGA o final para este trabajo, y de seguro te sorprenderás al encontrar que aquello que has vivido ya, se presenta con un nuevo ropaje! Sigue siendo siempre lo mismo en la ESENCIA, pero cambia en la FORMA de interpretación!”. Las ideas de “unidad”, interrelación entre las partes que componen la unidad y la evolución de todo el cosmos hacia formas cada vez más perfectas (“crísticas”) son las dominantes de este “manifiesto”.

La tercera obra (impresa en el mismo taller que las otras dos) es la de “Anael” corregida y ampliada or Urien, “La razón del Tercer Mundo”, con fecha de impresión 1964. En la dedicatoria de la obra se puede leer: “Dedicamos este trabajo a los hombres nuevos, con visión de futuro, que son los llamados a engrandecer el Universo”. El espíritu es el mismo que en las dos obras de López Rega y la idea básica es que la evolución del cosmos genera un tiempo nuevo que alumbrará a un “hombre nuevo”… que se identifica explícitamente con el peronismo.

En las primeras páginas de la obra se dan algunos datos sobre la historia de la Logia Anael. Se dice, por ejemplo, que “en el año 1956 en Sao Paolo, Brasil, se reunió la Logia ANAEL. Asistieron a dicha reunión todos los delegados continentales de América Latina y dos delegado Afroasiáticos, que sólo se limitaron a escuchar. En esa reunión, tendiéronse las líneas generales de programática ANELINA, calculándose el comienzo de su materialización para la década de 1960-70”. Sobre los miembros de la Logia se apunta solamente: “Sólo diremos que la integra el doctor Anael y un grupo de hombres profundamente conocedores de los problemas sociales, políticos, económicos de nuestro tiempo y de tiempo ha, y muchos otros, que sin ser cabeza, constituyen las diferentes partes de su organismo. Somos hombres nuevos que nos renovamos siempre. Vale decir, somos contemporáneos del futuro”. Y en cuanto al “proyecto”, apunta: “Necesitamos una Nueva sociedad dirigida por el humanismo y la razón. Por eso, nos hemos puesto en marcha conjuntamente con las masas humanas de todos los colores. ¡El alma del mundo sub-desarrollado despierta, hacia una nueva civilización! ¡La Comunidad Cooperativista! Los fundamentos de la Civilización actual, capitalista-imperialista, están corrompidos y gastados. Comienzas épocas nuevas”. Esto lleva a la consideración sobre el papel del documento en cuestión: ANAEL elaboró una programática: “La damos a publicidad porque entendemos que los acontecimientos presentes y próximos lo aconsejan. Razones tácticas en función de la estrategia. Pero como los icebergs, sólo mostramos una parte. El resto, la masa más voluminosa, permanece sumergida. Por tanto, este trabajo debe pensarse, analizarse, para deducir y definirse”.

La logia se reunió el 2 de diciembre de 1956 y en marzo de 1957, en Sao Paolo y Rio de Janeiro, respectivamente. En el curso de estas reuniones trazaron una estrategia continental que tenía en Brasil y en Argentina a sus ejes regionales en “América Latina”. Veían en los regímenes de Perón en Argentina y de Getulio Vargas en Brasil, síntomas de la “nueva era” (¿acaso ambos no habían enfatizado la ayuda a los “descamisados” y a los “desheredados”, esto es a la “humanidad”, leit-motiv de la Era de Acuario?). Luego, apoyaron en Brasil a la figura de Adhemar de Barros y pronosticaron el retorno de Perón expulsado tras la llamada “revolución libertadora” de 1956. Sobre las reuniones de 1956 y 1957 se sabe solamente esto. No existen más fuentes documentales. Sin embargo, en dicha obra se alude a una nueva reunión que debería de tener lugar el 14 de julio de 1964 en Buenos Aires. El siguiente párrafo resume el contenido global del resto del documento y, nuevamente, de forma sorprendente, remiten a las ideas fundamentales del cosmismo ruso: “La historia humana –se dice en La Razón del Tercer Mundo- es un proceso semejante al proceso cósmico. Ambos están regidos por la ley de evolución. Si hay un dinamismo de mundos, también hay un dinamismo de naciones y pueblos. Y los pueblos quieren y necesitan el cambio. Quieren una nueva esperanza. Están cansados de vivir en una sociedad reaccionaria, técnica, pero antihumana y anticientífica. Por tanto es histórico pensar que si los pueblos desean el cambio, el cambio surgirá a través de doctrinas revolucionarias y científicas, siendo inevitable la reagrupación de fuerzas. Las naciones reaccionarias lucharán por impedir el ascenso de los países sub-desarrollados. Y dentro de cada nación, la riqueza se opondrá a que desaparezca la pobreza”.

Algunos nombres de la Logia Anael

La Logia Anael se configura pues como un centro anti-imperialista y anti-oligárquico, que prepara el advenimiento de un tiempo nuevo y que, por tanto, favoreciendo la liberación de los pueblos y la eliminación de la pobreza, abre las puertas a la “era de la humanidad”, la era de Acuario. Las ideas también coinciden exactamente con las posiciones del peronismo de la época a cuya esfera pertenecen todos los miembros conocidos de la Logia.

López Rega es en ese momento, empleado público en la imprenta del Estado. Allí es posible que se hayan impreso los tres “manifiestos” de la Logia Anael. Las obras de López Rega constan publicadas por la editorial “Rosa de Libres” , pero carecen de pie de imprenta por lo que hay que suponer que “distraía” resmas y horas de trabajo a los pedidos oficiales para imprimir lo que verdaderamente le interesa. Además, las oficinas de los Suministros Gráficos del Estado son utilizados en esa época para celebrar reuniones de la Logia Anael. Consta lo ocurrido en una de esas reuniones a través del testimonio de Bernardo Alberte.

Como en cualquier logia masónica, en la entrada de la misma y el día de tenida, se situaba uno de los dignatarios de la misma pidiendo la contraseña. En ese caso, el encargado es José Vanni, empleado en la imprenta y seguramente uno de los hombres de confianza de Rega. La convocatoria ha partido de Urien que oficia como Gran Maestre. No todos los asistentes se conocen. La reunión tiene lugar justo cuando se ha iniciado la visita de “Isabelita” a la Argentina.

Asiste una veintena de miembros. La vida de algunos se separará dramáticamente del resto en los años venideros. De hecho, también la orientación de la Logia variará según varíes las expectativas y los intereses de López Rega. Uno de los asistentes a la reunión, por ejemplo, es Julio Troxler. Había sobrevivido a los fusilamientos que siguieron a la intentona golpista del general Valle en 1956 que intentaba acelerar el retorno de Perón exiliado por la Revolución Libertadora de Leonardi, el almirante Isaac Rojas y el general Aramburu. Llevado con otra veintena de detenidos a los basurales de José León Suárez, milagrosamente logró escapar, desempeñando, tras el retorno de Perón el cargo de Jefe de Policía de Buenos Aires, hasta que tras el atentado a un cuartel militar, fue destituido por el propio general. El Coronel Arturo Gay y su esposa fueron ejecutados y el Coronel Ibarzábal, asesinado.  Eduardo Zamorano, en su libro: “Peronistas revolucionarios”, reveló que Troxler impartía entrenamiento militar a los Montoneros. En esa época los Montoneros empezaron “a brindar instrucción militar masiva a todos sus cuadros. Ello se extendió incluso a los ‘aspirantes’. “En las agrupaciones políticas la formación militar abarcaba el ‘orden cerrado’ y la organización por pelotones de cinco personas. El manual militar tenía como guía la instrucción que recibían las tropas de infantería de las fuerzas armadas regulares, incorporándose los elementos acordes con la especificidad de la situación. Los campamentos y las actividades desarrolladas en ellos, si bien procuraban una cierta discreción, no eran clandestinos; en la provincia de Buenos Aires, el Sub-Jefe de la Policía –Troxler- conocía y facilitaba estos emprendimientos”.  Poco después, en plena calle, un Peugeot 504 negro lo secuestró. Luego apareció ametrallado con las manos atadas a la espalda. Un comunicado emitido por la Triple A decía: "La lista sigue. Murió Troxler y el próximo, para rimar, será Sandler". Troxler proseguía en las mismas posiciones anti-imperialistas anunciadas diez años antes en el documento “La Razón del Tercer Mundo”. Rega en cambio, no.

Asistieron también a la reunión de la Logia, el capitán Jorge Morgantini, López Rega y su hija Norma, el suboficial Héctor Sampayo, Rubén Sosa, Bernardo Alberte, un suboficial retirado (un tal Munarriz), Urien y, avanzada la reunión, se incorporó la propia “Isabelita”, cuya presencia es el dato inequívoco de que el grupo ocultista gozaba ya en ese momento de influencia en el entorno de Perón. Antes de la incorporación de “la señora”, Urien solicita a los presentes un juramento de lealtad, pero Rubén Sosa discrepa. Luego, hablará con Bernardo Alberte y más tarde se de la reunión acompañado por Troxler. Alberte, por su parte, tendrá también un destino trágico. Su hijo ha sido una de las fuentes de información sobre la Logia Anael.

Alberte había sido arrestado cuando Perón fue detenido en 1945 y él era solamente un subteniente recién salido de la academia. En 1954, Perón premió esa fidelidad nombrándolo edecán. Resistió los bombardeos de la Casa Rosada de junio de 1955 y fue partidario de resistir hasta el final la Revolución Libertadora. Fue encarcelado hasta 1956 y luego se exilió a Brasil. En 1958 retornó al país. Durante el viaje de “Isabelita” a Argentina en 1965, la casa de Alberte sería su residencia y allí recibiría a muchos dirigentes del movimiento. Perón, a comienzos de 1967 lo nombra a Secretario General del Movimiento Justicialista, demostrando su eficacia, en especial en la reorganización del sindicalismo con la creación de la CGT de los Argentinos, a la que dio un tinte radical e izquierdista y a partir de ese momento su nombre se va identificando con las posiciones más izquierdistas del movimiento: primero con John Willian Cooke y luego con las Fuerzas Armadas Peronistas tras los incidentes de Taco Ralo en 1968 y luego con las Fuerzas Armadas Revolucionarias en 1971. Cuando regresó Perón no ocupó cargo oficial alguno, pero se puso a la cabeza de la Corriente Peronista 26 de Julio, acompañado entre otros por Susana Valle, denunciando el golpismo… en la figura de López Rega. Pocos días antes del golpe militar de 1976, hubo un intento de secuestrar a Alberte que fracasó. Pocas horas después de producirse el levantamiento del general Videla, el domicilio de Alberte fue allanado por efectivos militares y éste resultó arrojado al vacío. Es considerado como “la primera víctima” del golpe de 1976..

La importancia de Alberte radica en que fue él quien le presentó López Rega a “Isabelita”. Su hijo lo explica: “Un día llamaron por teléfono los "comandos civiles" o algo así, diciendo que iban a tomar la casa y había que sacar a Isabelita de cualquier forma. Papi les propuso que se descolgaran con una soga por la pared trasera (que tenía unos doce metros de altura) y se escaparan por las vías del ferrocarril. Isabel lo miraba como diciendo "éste está loco". Y se cambió el plan de fuga. A Isabel la sacaron con una jugada de novela: mi hermana se puso una peluca rubia y salió por la puerta con toda la custodia. Y todos los policías y los periodistas se fueron detrás, permitiendo que al rato Isabel se esfumara sin llamar la atención. Y fue en esos días, efectivamente, cuando apareció el Brujo López Rega por casa. El tenía entonces una imprenta, Suministros Gráficos, y hacía trabajos para el movimiento”. Y prosigue: “La cosa es que yo un día llegué del colegio y me encontré sentado en la sala a un tipo bastante estrafalario, que me hizo preguntas raras, de trastornado. Y era, claro, López Rega. Que conoció a Isabel en mi casa y a partir de ese momento se le pegó para siempre con las consecuencias que todos conocemos”.

¿Y cómo se había relacionado Rega con el grupo? Al parecer lo hizo a través de Jorge Morganti. A todos, salvo a Urien y a su círculo, les llamó la atención sus conocimientos de ocultismo y magia práctica, y no cayó bien a todos. El rechazo que sintió Troxler desde el primer momento fue instintivo. Además, Rega, ofreció a Alberte imprimir panfletos y carteles gratuitamente en la imprenta que controlaba, una oferta valiosa en aquellos momentos en los que iban a celebrarse elecciones a gobernador en Jujuy y Mendoza.  Cuando Rega pide a Alberte “conocer a la señora”, éste no tiene más remedio que aceptar de buen grado. A partir de ese momento, “Isabelita” quedará literalmente “capturada” por el Brujo. Antes de partir, “la señora” establecerá una nueva dirección nacional del peronismo que contará con un representante de la Logia Anael, Héctor Sampayo. E “Isabelita” hace algo más: transmite que Perón necesita un colaborador de la Logia que se instale en Madrid. Es posible que la idea haya partido de la propia Isabelita. Lo cierto es que cuando vuelve a reunirse con representantes de la Logia en la casa de Alberte, éstos proponen a Morganti, pero su esposa no está dispuesta a trasladarse a Madrid. Luego Urien propone a Munárriz, el suboficial retirado. Pero cuando llega “la señora” y conoce la decisión, declina el nombramiento e indica que “prefiere a Daniel”. “Daniel”, es López Rega.

Hasta ese momento Rega había permanecido en la reunión silencioso (seguramente había “trabajado” a “Isabelita” en reuniones previas), acepta. Urien seguramente se muestra contrariado. Junto a Alberte, Morganti y Sampayo deciden que le ordenarán retornar tres meses después e intentan transmitirle la orden… pero López Rega nunca asistirá a la reunión y desaparecerá completamente de las reuniones de la Logia Anael. Ésta, solamente habrá servido como medio para introducirlo en la cúpula del peronismo e instalarlo en Puerta de Hierro. A partir de ese momento, Rega puede actuar sólo. Y su idea es completamente diferente a la de Urien que sigue dando importancia al sentir antiimperialista de la Logia, en la senda del primer Perón expulsado por la Revolución Libertadora. Rega no podrá evitar, antes de subir al avión que le conducirá hasta Madrid junto a “Isabelita”, la bronca que le propinó en el propio aeropuerto Bernardo Alberte y que, sin duda, será uno de los motivos que le costará la vida diez años después.

El verdadero rostro de "Anael": Menotti Carnicelli

Vale la pena preguntarse cómo fue posible que Rega consiguió aproximarse a estos círculos. En 1946, López Rega era un desocupado que no tenía muy claro hacia donde orientar su vida. Ingresó en la policía federal sirviendo en distintos centros oficiales, entre otros en la residencia presidencial. Parece que –al menos existe la foto- en una ocasión, falló uno de los guardias presidenciales y le ordenaron a López Rega que se subiera al estribo del vehículo de Perón para completar su servicio de seguridad. Ese fue el primer “contacto” entre ambos. A partir de esa proximidad, percibe “algo” en Perón que le atrae y que vincula íntimamente su vida a la del presidente que pasará a ser una verdadera obsesión. Antes de ingresar en la policía había sido un cantante de ópera clásica frustrado, autor de textos y predicciones astrológicas inspiradas en lecturas ocultistas my habituales en la época. A pesar de que no hay datos concluyentes al respecto, es posible intuir que López Rega “picoteó” en distintas escuelas esotéricas. En sus obras hay elementos que remiten al teosofismo y especialmente a la Orden de los Caballeros del Fuego (a la que aludiremos más adelante). De todas formas, la lectura de sus textos indica a las claras que se zambulló literalmente en este tipo de literatura desde muy joven y de manera autodidacta si bien con una marcada tendencia hacia el espiritismo. Esto le facilitó las cosas.

En efecto, el elemento de sintonía que supo explotar en cuanto conoció a “Isabelita” fue precisamente ese espiritismo que ella había literalmente mamado en su infancia, cuando sus padres se dedicaban a este tipo de prácticas que siempre le interesaron. Luego, la vida le llamó por otros derroteros, pero siempre existió en ella un poso espirita latente que reverdeció en cuanto conoció a Rega. Por otra parte, el fundador de la Logia Anael era un conspicuo espiritista brasileño, a él se debía la redacción del documento titulado La Razón del Tercer Mundo que Urien se limitó a retocar ligeramente y ampliar. En efecto, “Anael” era el médium brasileño, bien conocido en Argentina, Menotti Carnicelli.

Horacio Verbitsky en su libro sobre la masacre de Ezeiza (Editorial Contrapunto, Tucumán, 1985, Colección Memoria y Presente), da una descripción de la pareja Rega-Isabelita: “En 1955 él cantaba boleros. Ella tocaba el piano y bailaba. José López tenía 39 años, María Martínez 24. Se verían por primera vez sólo once años más tarde. Juan D. Perón, de 59, comenzaba su largo exilio. Pasó unos meses en Paraguay y siguió hasta Panamá. Allí conoció a Martínez, quien abandonó su compañía en gira y se quedó con él como secretaria. Después se casaron, en España. Antes de ese encuentro sólo hay anodinos recuerdos de provincia: su nacimiento en La Rioja, hija de un alto funcionario de un banco oficial, sus buenas calificaciones en la escuela primaria, sus estudios de música, teatro y danzas (…). [en cuanto a López Rega] Su biografía no era menos desvaída. Hijo de un inmigrante español, jugó al fútbol, cantó en los bailes de un club del barrio de Saavedra, trabajó como peón en una fábrica textil, fue cabo de la policía, militó en un comité radical, se casó, tuvo una hija. Los dos habían seguido parecidas líneas de fuga hacia regiones fantásticas, ella en un templo espiritista de Mataderos, él por medio de la magia blanca de Umbanda y la logia Anael”.

Verbitsky recuerda que Perón había conocido personalmente al jefe de la logia Anael, el brasileño Menotti Carnicelli, y a su representante argentino Héctor Caviglia, cuando en 1950 le recabaron su apoyo para reponer en el gobierno a Getulio Vargas. A partir de aquí se explica el contenido del opúsculo de la Logia Anael, La Razón del Tercer Mundo. Sin embargo, las relaciones parecen ser más amplias de lo qe Verbitsky sospechaba. En la obra de Alejandro Parra, Historia de la Parapsicología en Argentina (Buenos Aires 1990) se dice: “Pero quedaría inconcluso este comentario si omitiésemos referencias de acontecimientos que por entonces evidenciaron un contagioso interés por lo misterioso o desconocido en todos los niveles sociales, y que en algunos casos fueron vividos con beneplácito por algunos sectores y en otros con inocultable resultado como ocurrió con la llegada del médium Menotti Carnicelli, la del controvertido Pastor Teodoro Hicks, ambos recibidos en la Casa de Gobierno, caracterizándose este último, por sus constantes proclamas de sanación en nombre de la divinidad en el desbordado estadio deportivo de Atlanta en 1954 y mayo de 1955.”. no fue en una ocasión, sino en varias cuando “Anael”, Menotti Carcinelli, se entrevistó con Perón.

Es fácil pues, intuir lo que ocurrió: Perón consideraba a Carnicelli un hombre influyente en Brasil, al mismos tiempo, le dio la sensación de que la Logia Anael estaba muy extendida en las filas del Partido Justicialista. Esto era relativamente cierto. Si bien algunos grandes nombres del justicialismo parecen vinculados indudablemente a las actividades de la Logia es difícil decir la influencia efectiva que poseían sobre el conjunto del movimiento. No parece que fuera excesiva. El grupo, por lo demás, a pesar de su nombre no es, en realidad, una logia masónica, sino un grupo ocultista. Si tuvo rituales –además del juramento- no hay constancia de ellos. Por lo demás, lo que se sabe de Menotti Carnicelli nos da de él la descripción de un médium espiritista, militante en estos círculos brasileños. El espiritismo nunca ha tenido rituales particularmente densos. En estos círculos, la formación ocultista de Rega es bien apreciada por algunos miembros. Sus favores al peronismo desde la imprenta estatal que dirige en esos momentos le refuerzan en ese círculo y es así como puede conocer a Isabelita para soñar en aproximarse “al faraón”, el general exiliado en España. A partir de ese momento, Rega empieza a actuar por su cuenta y en los últimos años 60, los nombres ilustres de la Logia se decantan mayoritariamente hacia el peronismo de izquierdas. Esto les separa progresivamente de López Rega, el cual, a partir de 1966 maneja literalmente a “Isabelita” a su antojo, utilizando los recursos de viejo brujo ocultista y espiritista que sintonizan con los recuerdos de infancia y el ambiente paterno de “la señora”. A medida que el general envejece, el cerco “Isabelita”-“Lopecito” se va estrechando sobre el general cada vez más dependiente de la pareja de espiritistas convencidos. Poco después, cuando Héctor Cámpora vence en las elecciones de 1973, Rega será nombrado Ministro de Bienestar Social cargo desde el cual, organizando la masacre de Ezeiza justo en el momento en el que Perón retornaba a Argentina (se ignora el número de muertos, pero se supone que debió ser de entre 300 y 500) erosiona hasta el desguace al gobierno Cámpora que convoca nuevas elecciones con la opción Perón-Isabelita. Cuando Perón vence, es apenas una sombra de lo que fue: envejecido y enfermo, será Isabelita quien gobierno… y ésta, a su vez, será teledirigida por López Rega. Casi inmediatamente aparecerá la Triple A que eliminará, entre otros, a antiguos miembros de la Logia Anael. El propio Urien pasará en cárcel hasta el final de la dictadura militar. El nombre de Triple A respondía a las sugestiones ocultistas de Carnicelli y Uriente. Vean por qué.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.



Infokrisis.- Este vídeo en francés refleja una tragedia: la de los europeos instalados en Sudáfrica. Fueron los europeos quienes construyeron aquel país y los que lograron -mal que les pese a algunos- que durante décadas los negros de Sudáfrica tuvieran el mayor nivel de vida de todo el continente. Acabó el "apartheid" por presión internacional. Mandela se hizo cargo del país y éste estalló: delincuencia, violaciones como deporte nacional sudafricano, secuestros, asesinatos.. que obligaron a que muchas multinacionales huyeran del país. El paro afectó por igual a blancos y negros... pero el gobierno anti-apartheid solamente se considera obligado a ayudar a los negros. En los últimos años los barrios de chabolas poblados exclusivamente por blancos han ido creciendo hasta constituir hoy algo completamente habitual en el paisaje sudafricano del siglo XXI. Nadie les apoya, su propio gobierno, incluso, los ve como enemigos a los que hay que abatir y humillar. Ellos no recibirán ninguna ayuda de Zapatero, ese cretino que acaba de enviar 30.000 euros a los gays de Zimbawe y 35.000 más para "estimular la empatía andina"... La ayuda a estas comunidades europeas pobres residentes en Sudáfrica es una necesidad cada vez más acuciante. Hasta ahora solamente cuentan con el apoyo de otros sudafricanos de origen europeo en mejor situación económica. Pero esto es insuficiente. Desde aquí llamamos a la solidaridad hacia los blancos pobres de Sudáfrica y a que la Unión Europea se interese por el destino de esos ciudadanos cuyos antepasados habían nacido en nuestro continente.