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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

Enseñanzas de 40 años de terrorismo convencional

Enseñanzas de 40 años de terrorismo convencional

Redacción.- Presentamos un capítulo de la obra "La Gran Mentira" (2ª Edición) de Ernesto Milá, en la que se hace un seguimiento al terrorismo contemporáneo. En dicho capítulo se pasa revista a las enseñanzas (y al fracaso) del terrorismo convencional. Dicha obra puede ser adquirida en PYRE Libros

Al título de este capítulo puede resumirse diciendo que el terrorismo, considerado en la forma que ha revestido entre 1957 (inicio de la revuelta argelina) hasta el 11 de septiembre de 2001, ha constituido un rotundo fracaso. Las cárceles y los cementerios están llenos de antiguos terroristas. Si ha habido una enseñanza es que, salvo en situaciones de ocupación militar, en donde es fácil activar el ciclo provocación-acción-represión, el terrorismo ha fracasado completamente. Y sin embargo, sigue existiendo. En este capítulo pretendemos responder a este enigma: siendo la estrategia un fracaso ¿a qué se debe que sigan existiendo determinados focos de actividad terrorista?

LOS MOTIVOS DEL FRACASO: ESCASA CAPACIDAD DE ATRACCION

Insistimos, salvo en situaciones de ocupación militar flagrante, como pudo ser en su momento Vietnam o en la actualidad Irak o Afganistán, el terrorismo no ha logrado incorporar a las masas. Ha llamado siempre la atención el que los terroristas realizaran sus más horrorosas acciones en nombre del “pueblo”, pero eso pueblo, en la mayoría de los casos, no les ha apoyado. El pueblo es el terrorista, lo que el pez al agua. El pez se ha ahogado por falta de agua. Las Brigadas Rojas murieron sin suscitar ni un mínimo entusiasmo en la clase obrera italiana a la que pretendían liberar. Los dirigentes de la Fracción del Ejército Rojo fueron hallados muertos en sus celdas, sin que ni un solo exponente de la clase obrera alemana se conmoviera más allá de lo que puede conmover cualquier otra muerte de un ser humano. El GRAPO jamás ha contado con un apoyo popular mínimamente apreciable y, en cuanto a ETA, ni siquiera en su cuota del 15% del electorado radical abertzale existía unanimidad respecto a la justeza de su acción. Sin una puerta que se abra para albergar al terrorista una vez cometida su acción, o sin un baúl inofensivo en el que puedan guardarse las armas junto al resto del ajuar en un hogar a salvo de cualquier sospecha, la acción del terrorismo no es viable. Al menos tal como fue concebido en los años 50 y 60: como movimiento de liberación… es difícil liberar a quien no se considera oprimido y es mucho más difícil luchar contando con el apoyo de alguien que se siente ajeno al terrorismo.

En realidad, el terrorismo ha persistido en zonas en donde se han dado determinadas circunstancias:

1) Donde ha existido algo de apoyo popular, como en el caso vasco o irlandés, siendo ambos casos completamente diferentes o en el caso palestino por unas circunstancias muy concreta (60 años de ocupación israelí) o en situación de ocupación militar (Irak y Afganistán).

2) Allí donde ha existido inestabilidad política y debilidad para combatir el terrorismo. En el caso español, por ejemplo, el terrorismo pudo persistir mientras duró la transición y durante todo el tiempo que tardó la democracia en asentarse (entre 1976 y 1983) y a partir de entonces, logró sobrevivir en un clima de debilidad política en la que los socialistas no se sentían seguros con los antiguos funcionarios de la policía franquista y cometieron la estupidez de intentar arreglar las cosas “a la francesa”, tal como hicieron los “barbouzes” con la OAS, el GAL y aquello resultó un desastre. Pero, cuando el PP subió al poder y decidió terminar radicalmente con el problema, en cinco años logró arrinconar a la banda y sumirla en una agonía de la que en el momento de escribir estas líneas todavía no se ha zafado.

3) Cuando existen complicidades de altos vuelos. A nadie se les escapa –solamente a los portavoces oficiales del nacionalismo vasco- que ETA logró sobrevivir gracias a que el nacionalismo moderado jugó con ella el “juego de las partes”: los radicales golpeaban y, como dijo Arzallus en su famosa frase, otros recogían los frutos. Antes, ETA se había beneficiado de la complicidad francesa que entre principios de los años 60 y hasta mediados de los 80, es decir, durante un ciclo de 25 años, permitió que se albergara en su territorio el santuario etarra. De no haber existido tal santuario, ETA no habría podido prorrogar su acción ni siquiera hasta 1970.

4) Cobertura por parte de todo o de una parte de un Estado. Hemos sostenido en otros capítulos de este libro que el terrorismo, en muchas ocasiones, no siempre es autónomo, sino que muy frecuentemente pasa a ser un instrumento de política exterior de algún Estado, beneficiándose, por ello, de importantes coberturas, ayudas, información y complicidades. Entre 1972 y 1986, ETA contó con la ayuda y protección de las autoridades argelinas, los etarras pudieron establecer campos de entrenamiento en ese país y obtener fondos y armamentos. Otro tanto ocurrió con las guerrillas latinoamericanas hasta 1970, todas ellas tributarias del régimen castrista. Y en cuanto a regímenes como el libio o el sirio, apoyaron de manera bastante indecente, por lo demás, a los más variados grupos extremistas europeos y árabes.

Allí donde han aparecido uno o varios de estos elementos, el terrorismo ha podido mantener cierta iniciativa en algunos países. Ahora bien, en el momento en que la situación política o la coyuntura internacional cambiaron, y algunas de estas circunstancias dejaron de estar presentes, el terrorismo periclitó.

En España resulta evidente que, en primer lugar, el desmantelamiento de la URSS, derivó en que regímenes como el argelino fueron abandonados a su suerte y debieron cortar los vínculos con organizaciones terroristas, entre otras ETA, vínculos que anteriormente habían sido “recomendados” con todo el poder de sugestión que podía tener la KGB. Por lo demás, cuando terminó la transición, tras el período de debilidad y de errores protagonizado por Barrionuevo y su olvidable sucesor en el cargo, el Estado Español recuperó una solidez y una determinación que fue en detrimento de la actividad etarra y consiguió arrinconar a la banda. A partir de 1979, el gobierno francés, por otra parte, ya había comprendido que España iniciaba una marcha imparable hacia la convergencia con Europa y que sus socios del entonces “Mercado Común” no iban a permitir que el Estado galo albergara sobre su suelo a un grupo de aventureros sin escrúpulos. Francia, por lo demás, sentía que el problema vasco podía trasladarse a su territorio. Así pues, bruscamente a partir de principios de los años 80, el “santuario francés” dejó de ser tal. Finalmente, ETA consiguió prolongar su acción gracias al apoyo popular y a lo que hemos dado en llamar “complicidades de altos vuelos”. Pero cada vez estuvo más arrinconada, especialmente, desde la muerte de Miguel Angel Blanco y de la movilización de una parte sustancial de la sociedad vasco contra el terror: esta movilización dejó en evidencia que el apoyo popular a la banda era protagonizado por una minoría vociferante, pero en absoluto significativa. Y, por otra parte, el PNV empezó a valorar que los “muchachos de la gasolina”, empezaban a ser peligrosos y que era mayor cortejar a su electorado antes que tratarlos de igual a igual.

En otros lugares y a otras organizaciones les ha ido mucho peor. Salvo en Nicaragua y por razones de política exterior de la administración Carter, los sandinistas –un grupo “guerrillero” que en realidad no era sino una organización terrorista ampliada- lograron subir al poder, no tanto gracias a su capacidad militar, que nunca fue excesiva, sino gracias a la actitud de los EEUU que, en un momento dado decidieron cortar bruscamente su apoyo al gobierno de Anastasio Somoza. En pocos días, la Guardia Nacional somocista que, podía haber vencido en campo abierto a los insurgentes, se encontró sin municiones y cortada de cualquier apoyo político internacional. El régimen se desplomó en pocos días. En otros países en los que, con una situación igual o peor (Guatemala, El Salvador), existió una firme voluntad por parte del sucesor de Carter (Reagan) de combatir la insurgencia, ésta no pudo superar el umbral de un movimiento insurreccional perpetuamente acosado y que jamás estuvo en condiciones de provocar un vuelco político.
Peor situación se dio en España, en los distintos grupos nacionalistas-terroristas (Terra Lliure, el Front d’Alliberament de Catalunya antes, el Exercito Gallego do Pobo Ceibe) y media docena de grupos anarquistas (OLLA, GARI, MIL, grupos autónomos, etc.) y, los marxistas-leninistas (FRAP primero y GRAPO hasta hoy), no estuvieron en condiciones de reclutar el más mínimo apoyo popular. Es más, de hecho, perdieron todo apoyo popular en cuanto persistieron en sus tácticas terroristas, al margen de cualquier otra consideración razonable. A diferencia de la leyenda con que algunos ex miembros de estos grupos han pretendido aureolarse –pues no han faltado refundiciones de sus documentos y enumeración de sus acciones editados en forma de libros encomiásticos-, la verdad es que buena parte de sus integrantes respondían a las características de lo que unos han llamado “delincuentes lombrosianos” y otros como Julio Caro Baroja opinan que “entre los terroristas se da mucho tarado” (Terror y Terrorismo, Plaza&Janés, 1989). Más adelante insistiremos y desarrollaremos este punto.

UN PRODUCTO DE LA MODA

En 1965-73 la guerrilla estaba de moda. La experiencia castrista parecía haber enseñado que un foco guerrillero resuelto era capaz de crear las condiciones objetivas necesarias para provocar el hundimiento de un régimen. Regis Debray, impenitente admirador –y seguidor- en la época de Castro y del Ché, lo había dicho en su “Guerra de Guerrillas”: “No era preciso que existieran condiciones objetivas para la revolución, el foco guerrillero las creaba”. El espejismo en que cayó toda una generación de revolucionarios latinoamericanos, costó cientos de muertes. Finalmente, tras haber vivido su experiencia guerrillera de unos días, Debray fue capturado por los rangers bolivianos y no tuvo el menor empacho, primero en “cantar” todo lo que sabía de la guerrilla y en segundo lugar, una vez liberado y retornado al paraíso cartesiano francés, en convertirse en funcionarios socialista y culpar al pintor Ciro Bustos de haber delatado al Ché… Aún hoy, Debray se niega a entrar en el fondo de la cuestión. Pero, en el fondo, estos hijos de papá europeos, intelectuales cultivados, solamente estaban en condiciones de haber la guerra de guerrillas en una biblioteca dotada de aire acondicionado, no en el altiplano. Una vez vivida la experiencia, pasaban a “redimensionar” la teoría: Debray escribió su “Crítica de las Armas”, renunciando a sus ardores juveniles atemperados por un año de cárcel boliviana.

Pero en esa época, una parte de la Cuarta Internacional, animada por la experiencia del Partido Revolucionario de los Trabajadores argentino, había decretado la guerra de guerrillas. En Europa, la sección más influyente y la única que estaba en condiciones de realizar algo parecido era, con mucho, la Liga Comunista Revolucionaria francesa, que ya había tenido un papel importante (como Juventud Comunista Revolucionaria) en las jornadas de mayo de 1968. La LCR, Krivinne, Bensaind, Weber, empezaron a multiplicar los ataques contra la formación de extrema-derecha Ordre Nouveau como una forma de “gimnasia revolucionaria” que debería de servir de escuela de cuadros para el futuro movimiento guerrillero. Se trataba solo de ir amplificando la intensidad de las operaciones contra la extrema-derecha a todo el Estado. Otro sueño que se desvaneció cuando la magistratura decidió tomar cartas en el asunto y disolver la LCR. En ese período, el partido hermano del grupo de Krivinne, en España, del mismo nombre, se escindió en dos y una de las fracciones fue a converger con ETA(VI Asamblea), pero en esta organización, lo poco que quedaba de interés por la lucha armada se concentró en los atracos y las “expropiaciones” de material para elaborar propaganda política. Nada importante.

En cuanto a los marxistas-leninistas, los maoístas, ciertamente, su verbalismo revolucionario parecía prometedor para los que esperaban una “insurrección armadas de masas” y una “guerra popular prolongada”… pero todo terminaba ahí. Ni en Italia, Bélgica, Portugal o España en donde los maoístas arraigaron más y mejor, estuvieron en condiciones de realizar “operaciones militares”. Y las pocas que hicieron, aun no está claro desde donde se planificaron. Más adelante insistiremos en este extraño asunto. En cualquier caso, solamente el GRAPO siguió en su “mantenella y no enmendalla” que le llevó a las dimensiones de una pequeña secta de delincuentes comunes con alguna irisación política siempre declinante desde 1975.

Los estudios de la revista teórica de la IV Internacional –Imprecor- o las revistas doctrinales del PCE(m-l), eran francamente aburridas, sus debates bizantinos sobre las condiciones objetivas, la preparación del proletariado para la lucha y demás, suscitaban el bostezo y a distancia de treinta años, parece increíble, no sólo que alguien las leyera, sino que alguien se atreviera a escribir todo aquel cúmulo de insensateces. Pero ahí están para los estudiosos, con su carga ideológica y su capacidad para el autoengaño.
En el fondo, en aquella época el maoísmo y el trotskysmo estaban de moda en Europa y en América Latina, justo en un momento en que el castrismo parecía, aportar poco desde el punto de vista teórico… y ya se sabe que siempre hay muchos que se apuntan a la moda. Luego tuvieron toda la vida para arrepentirse.

Hacia 1975, ambas modas ya habían periclitado: el trotskysmo solamente parecía haber adquirido una dimensión considerable en Argentina (5000 tipos armados concentrados fundamentalmente en la provincia de Salta), pero en Europa, Alain Krivinne ya se había convencido de que la “gimnasia revolucionaria” generaba, sobre todo, agujetas, pero la lucha contra otros jóvenes de extrema-derecha mal armados y peor organizados, no preparaba para derribar al Estado. Esto sin contar con que la clase obrera francesa se configuraba como la más aburguesada de toda Europa. Por lo tanto, no había apoyo popular. En cuanto al maoísmo, se había disuelto como un azucarillo. El FRAP declaró la insurrección en enero de 1975 y en junio del mismo año ya había sido completamente desarticulado. Tan solo lograron asesinar a media docena de policías nacionales, elegidos al azar y sin ninguna tarea “represiva” específica. Y en cuanto a la OMLE; reconvertida en PCE(r) y su “sección técnica” en GRAPO pasó, en pocos meses, de ser un pequeño grupo perdido en una galaxia de pequeños grupos activistas, a ser una secta cuya violencia sorprendió en un primer momento para luego concentrar buena parte de las actividades policiales entre 1976-1979 y quedar esquelética en los años 80.

Claro que cuando esto ocurría, la moda había dejado ya de ser moda y los maoístas de ayer que seguían en activo, se preparaban para ser funcionarios socialistas, tanto en Francia, como en Italia, como en España, como en Portugal (ahí tenemos a Joao Barroso, actual presidente del Consejo de Europa, ex militante del Movimiento por la Reconstrucción del Partido del Proletariado…).

CUANDO EL ESTADO VA UN PASO POR DELANTE

Ya hemos trazado en otro lugar de esta pequeña obra un esbozo de la historia reciente del terrorismo, lo suficiente como para saber que a partir de 1980-83, el terrorismo político utilizaba las mismas tácticas que un siglo antes… solo que el enemigo –el Estado- era más fuerte. Con la introducción de las nuevas tecnologías en el trabajo policial, la distancia que separaba a los núcleos terroristas de sus enemigos, las fuerzas de seguridad del Estado, se fue ampliando, hasta hacerse completamente insalvable. Pero el problema no era solo tecnológico, estaba también el “factor humano”.

Las distintas fuerzas de seguridad del Estado estaban compuestos por una legión de funcionarios exentos de comportamientos y actitudes pequeño-burguesas, son sistemáticos en el cumplimiento de sus funciones, están extremadamente jerarquizados, reciben recompensas por resultados, además del salario base. Están ahí para cumplir con un cometido, que es su trabajo, su vocación y su medio de vida, el que han elegido y el que lo seguirá siendo durante toda su vida; no son coleccionistas de nada, no se llevan trabajo a casa, procuran no dejar cabos sueltos, les pagan por eso y constituyen una pequeña legión que actúa con todo el tiempo del mundo.

Frente a ellos se encuentran los terroristas: mentalidades extrañas, unos hiperintelectualizados, otros hombres de acción, pero no de pensamientos, caracteres broncos y radicales, a menudo pasionales, han ligado su vida a la “revolución”, pero esta carece de futuro, sus análisis son subjetivos, muchos de ellos albergan una profunda desconfianza hacia el futuro y no se sienten competitivos en esta sociedad que abominan por que no tienen lugar en ella, son marginados, a los que, para colmo se unen en muchos casos distintas psicopatías y en otras problemas de adicciones a drogas químicas; los hay, incluso, que subconscientemente, creen que el terrorismo que son capaces de desatar contribuirá a hacerles olvidar sus problemas y sus traumas personales. Además, el tiempo no les sobra; son pocos, los suficientes como para causar sobresaltos, pero no en número suficiente como para alterar el curso de las cosas. Frecuentemente, sus comportamientos registrar tics pequeño-burgueses. A unos les gusta alardear de sus acciones ante chicas o en el círculo de amigos de la infancia, a otros les encanta coleccionar trofeos, los hay incluso que anotan en diarios personales lo que hacen cada día y la mayoría deja datos sobre su vida y sus contactos demasiado visibles como para que si son detenidos puedan destruirlos u ocultarlos.

Para colmo, en el accionar de los terroristas todo es previsible. Las fuerza de seguridad del Estado lo tienen fácil: les basta con elaborar un patrón de actuación, así pueden adelantarse al episodio terrorista. Saben que precisarán alquilar pisos y que lo harán a nombre de parejas o de chicas que figuran como estudiantes. O bien que están tocando a grupos de ocupas, con lo cual no será un gran problema poner en marcha unos cuantos cientos de policías para que 365 días al año, durante un mínimo de ocho horas al día, cuarenta horas a la semana, realicen seguimientos sistemáticos, intervenciones de teléfonos o, interceptación de correspondencia, infiltración de agentes o mercenarios a sueldo, etc. Es una cuestión de tiempo el que logren identificar a los cabecillas, aislarlos, distribuir sus fotos en decenas de miles de ejemplares y a través de los medios y esperar resultados. Apenas una cuestión de tiempo que una célula terrorista sea desarticulada, sin recurrir a los sofisticado métodos de la policía científica que pueden acelerar incluso aún más el proceso.

Digámoslo ya: los medios con los que cuenta el Estado moderno son incomparablemente superiores a los medios con los que cuenta en la actualidad cualquier grupo terrorista. Y, para colmo, las gentes que de dedican al antiterrorismo tienen una dedicación full time a su tarea, mientras que para los terroristas se trata de una actividad más, entre otras, o bien su actividad central… pero obsesiva, mientras que para un funcionario, al terminar la jornada de 40 horas se “desconecta” del trabajo, se recargan baterías y al lunes siguiente se empieza con redoblado ímpetu. El terrorista profesional, jamás puede desconectar, por que la desconexión es susceptible de implicar un fallo en su seguridad, la caída y una o dos décadas de cárcel. O quizás la muerte.

No hay perspectivas de que un planteamiento como éste pueda cambiar. Todo lo contrario: la desproporción de medios tiende a ampliarse. El ciberespacio, el boom de las comunicaciones generan, efectivamente, nuevos canales por los que puede discurrir la acción terrorista… pero en ellos también, el dominio ejercido por los medios de comunicación del Estado es aún mayor. El sistema “Echelon” y las redes equivalentes europea y rusa, hacen que una palabra-objetivo sea retenida por procesadores excepcionalmente rápidos, el número desde el que se ha llamado sea aislado, sea donde sea desde donde se realiza la comunicación. Investigaciones como la desarrollada sobre los atentados del 11-M se realizaron casi completamente a partir de los listados y los datos ofrecidos por los operadores de telefonía móvil.
En el futuro, todo esto aumentará con bases de datos de ADN que permitirán descubrir muchas características de los terroristas, sistemas de reconocimiento de voz que permitirán seleccionar los tonos de voz buscados entre millones, documentos de identidad prácticamente imposibles de falsificar en los que se incluirán datos médicos imposibles de atribuir a otras personas fuera de los titulares, etc. La era de las nuevas tecnologías dista mucho de haber dado su última aportación a la lucha antiterrorista.

UNA CARRERA ABANDONADA POR LOS TERRORISTAS

Los debates que tuvieron lugar en los años 70 en el interior de las organizaciones terroristas, era absolutamente absurdo. De un lado se defendía el carácter popular de la “lucha armada” y su necesario “arraigo en las masas” y de otro se sostenía la contundencia de esa lucha. Algo incompatible: por que, o bien las células terroristas son cerradas y desvinculadas de cualquier “combate político”, y por tanto están al resguardo de la represión, o bien, realizan “trabajo de masas” y, por tanto, son fácilmente identificables por los cuerpos de seguridad del Estado.

Entre 1975 y 1976, en España este debate bizantino, propio de terroristas con mala conciencia, embargó las discusiones en el interior de ETA(p-m). El otro sector de la banda, desde 1973, tenía excepcionalmente claro que ETA debía ser una banda especializada en operaciones terroristas, y, solamente a nivel de cúpula debían de existir relaciones con el “frente político”. Tal era la concepción de José María Beñarán Ordeñaba (a) “Argala”, probablemente el cerebro más lúcido de ETA en toda su historia. Frente a él, fue tomando cuerpo las extrañas doctrinas elaboradas por Eduardo Moreno Bergareche (a) “Pertur” en la ponencia “Otsagabia” elaborada a finales de 1975. “Pertur” defendía una simbiosis en la que el terrorista debía evitar especializarse en la “acción militar” y procurar realizar “trabajo político”. Lo político y lo militar estaban unidos en la concepción de “Pertur”. En la de “Argala”, eran realidades completamente diferentes: una misma estrategia, pero solo relaciones en la cúpula. En la práctica, ETA(p-m) ha desaparecido y ETA(m) ha podido sobrevivirle veinte años más.

Pero, en cualquier caso, lo que era evidente es que, el terrorismo ha carecido de modelo organizativo adecuado a la realidad, al menos desde hace treinta años. Cuando el FLN argelino se puso en marcha, su estructura organizativa, formada por células triangulares de las que solo una de sus miembros tenía relación con el eslabón superior, constituía, globalmente una pirámide que, aparentemente, daba solidez y prevenía a la totalidad de la organización de las eventuales caídas de una parte de la misma. Ahora bien, eso valía en 1958-63, y quizás diez años después. Pero cuando, las fuerzas de seguridad fueron perfeccionando sus sistemas de investigación, esta estructura piramidal no estuvo en condiciones de introducir modificaciones que la capacitaran para resistir los envites policiales. De hecho, lo que ocurrió fue todo lo contrario.

Un exiliado español en Uruguay que, sin pertenecer a los “tupamaros”, si al menos les prestó sus teorizaciones, Abraham Guillén, ya había teorizado sobre la necesidad de “autonomía táctica” de las células terroristas, las cuales debían tener iniciativa propia, estar formadas por un mínimo de tres y un máximo de cinco personas, reclutadas para que fueran una unidad autosuficiente. Es muy difícil, incluso para una policía eficiente, identificar a cinco personas en una ciudad de dos millones de habitantes, si no intentan captar militantes, ponerse en contacto con otras células ni esperan órdenes. Guillén estaba en contra de que la organización tuviera “frentes fijos”, rechazaba que las armas y todo lo que se refiere a logística fuera almacenado en unos pocos depósitos o que existiera un “hospital” o una “cárcel del pueblo” a la que debieran recurrir todas las células. Era mejor que cada cual, por sí mismo, cada célula, creara su propia estructura. Si caía, se perdía solo una parte y nada más que una parte, pero el resto permanecía a salvo. De hecho, Guillén lo que estaba proponiendo es que al esquema del FLN argelino (que hico fortuna entre los terroristas europeos y latinoamericanos de los años 70) se le amputara de un extremo: la posibilidad de que cada célula triangulas conectara con la superior.

Pero en la práctica esto implicaba que todo el movimiento tenía un alto grado de conciencia política, sentido de la táctica y comprendía todos los elementos estratégicos al ciento por ciento. Lo cual no era así. En buena medida los terroristas, lejos de ser grupos de “cuadros”, son soldados de base, que precisan órdenes claras, precisas y extremadamente concretas. Para colmo, de tanto en tanto, se reúnen en asambleas para “decidir” lo que hay que hacer… Claro está que en esas reuniones, en aquella época, se iba con antifaz o máscara…, como los brasileños de la ALN que, tras permanecer unas horas con un calor sofocante, oculto el rostro bajo la máscara, se la quitaban para respirar y, de paso, verse unos a otros las caras.

Estas formas organizativas –que en España siguen practicando lo que queda de ETA y del GRAPO- se prestan extraordinariamente a la infiltración y, consiguientemente, exponen al movimiento terrorista a la represión.

Hoy las alternativas siguen siendo dos: o bien la “profesionalización” que implica una cierta fisonomía de secta, y un alejamiento de las masas, o bien la “apertura” que genera una estructura “movimentista” que, a la postre, es vulnerable. Solamente en las zonas de ocupación militar –como Irak y Afganistán o Palestina- es posible conjugar ambos tipos de organización terrorista. Pero nunca en zonas del mundo desarrollado, políticamente estables.

La aparición de Al Qaeda y de Bin Laden y el desarrollo por la RAND Corporation (un think-tank conservador norteamericano) de la idea de net-war, aportan algunos elementos nuevos, pero antes de entrar en este apasionante tema, vale la pena introducir un elemento importante. Las nuevas tecnologías y el terrorismo

UNA MIRADA HISTORICA: ALIANZA ANTIGUA Y DIVORCIO MODERNO

Lo más sorprendente del terrorismo es que –excepción hecha de Al Qaeda, sea lo que sea- las estrategias del terrorismo no han variado en absoluto en los últimos 150 años. Mejor dicho, si han variado en un sentido. Los primeros teóricos del terrorismo del siglo XIX eran decididos partidarios de introducir las nuevas tecnologías desarrolladas en la época en las tácticas terroristas. A partir de los años 70, se diría que la imaginación se ha secado en las mentes de los terroristas que apenas son capaces de concebir atentados a lo Ravachol.

Antes de la dinamita, el terrorista contaba con pocas armas. Los “assesins” ismaelitas del Viejo de la Montaña contaban con sus puñales y alfanjes, luego se añadió al arsenal la pistola y el revólver. Más tarde, la pólvora se utilizó en “máquinas infernales”. Era el precedente del “coche bomba”. Napoleón tuvo que sufrir varios atentados de este tipo, con carruajes bomba que contenían toneles rebosantes de pólvora negra. Luego vinieron las bombas Orsini, pesadas, características, difíciles de transportar, a base de pólvora y metal que debería convertirse en metralla. La dinamita y la gelignita aparecieron entre 1860 y 1870. Inmediatamente fueron incorporadas al arsenal del perfecto terrorista.

KarlHeinzen, un demócrata radical alemán (1809-1880) insertó algunas ideas interesantes en su folleto “Asesinato” y en su revista “La Evolución”. Decía Heinzen que la clave del éxito del terrorismo había que buscarla en las nuevas tecnologías. Aludía a los nuevos explosivos. Hasta entonces, el único explosivo conocido era la pólvora negra, pero entonces se empezaba a trabajar en las dinamitas. Y el detalle no pasó desapercibido a Heinzen. En su locura visionaria anticipó el atentado contra Carrero Blanco: había que crear bombas bajo el pavimento que estallaran al paso de los poderosos. También aludió a formas de guerra química: propuso envenenar alimentos. Y para colmo recomendó que las organizaciones internacionales terroristas concedieran “premios de investigación”. Todo ello lo decía con una seriedad pasmosa.

El año después de su muerte, en 1881, quedó claro que su mensaje no había caído en saco roto. Efectivamente, ese año tuvo lugar el Congreso Internacional Anarquista en el curso del cual uno de los delegados, un tal Ganz, propuso que se creara un grupo de expertos dependientes de la Internacional, especialistas en química y tecnología. En la revista “Le Révolté” de 23 de julio de 1881 se daba cuenta de la resolución final del congreso que incluía la aprobación de una moción en la que se mencionaba la aportación de la química “a la causa revolucionaria”, por lo que se hacía un llamamiento a los afiliados para que “se entregaran al estudio de estas ciencias”.

Poco después, Johann Most (n. 1846) dio una nueva vuelta de tuerca. Entró a trabajar en una fábrica de explosivos y advirtió lo que era elemental: que era más fácil y seguro robar el material manufacturado antes que dedicarse a fabricar la nitroglicerina por su cuenta. Varios de sus camaradas ya habían saltado por los aires, o bien el fruto de sus esfuerzos, a la hora de la verdad, se había resistido a estallar. A partir de Most, los grupos terroristas miran a los arsenales militares, a las fábricas de explosivos y a las minas u obras públicas donde puede haber almacenado material explosivo, detonantes y mechas. Pero Most hizo algo más: creó la carta-bomba y, puestos a elucubrar, imaginó que era posible bombardear, desde globos aerostáticos o dirigibles, comitivas de autoridades, desfiles militares o palacios. También a partir de la revolución de 1905, los revolucionarios rusos pensaron en el avión como útil terrorista para acercarse a sus objetivos.

Realmente poco, por que los primeros fenianos, también utilizaron la imaginación. En 1880 gastaron 60.000 dólares en EEUU para construir tres submarinos que jamás pasaron del nivel de proyecto. Pero era suficiente como para ver que su imaginación era fértil. O’Donovan Rossa, uno de los líderes fenianos irlandeses, proyectó bombardear el Parlamento Británico con gas de osmio. Intentó adquirir cerillas explosivas y estiletes envenenados, armas imposibles e inexistentes pero por las que pagó buenos dólares americanos. Había mucha imaginación en todo esto, tanto como inconsciencia, ingenuidad y un punto de locura.

En realidad, mucho de todo esto era mera palabrería. “Por la boca muere el pez” dice el viejo refrán y, evidentemente, en el momento en que un anarquista o un radical manifestaban claramente sus propósitos y los dejaban escritos en actas de congresos internacionales, antes o después llegaban a manos de la policía que inmediatamente se dedicaba a seguirlos, perseguirlos y desarticularlos. O bien a infiltrarlos. Esto hizo que, en buena medida, todos estos proyectos enloquecidos de incorporación de las nuevas tecnologías del siglo XIX a la actividad terrorista, quedaran en agua de borrajas. La mayor parte de los terroristas debían dedicar su tiempo a protegerse a sí mismos, en absoluto tenían capacidad para traducir su pensamiento en medidas prácticas.

Pasaron las décadas y, a medida que entramos en el siglo XX, se va perdiendo esa voluntad de incorporar las nuevas tecnologías a la iniciativa terrorista. A pesar de que durante la Primera Guerra Mundial se utilizaron millones de litros de gases tóxicos, y era posible robar alguna partida, en los años veinte, pródigos en operaciones terroristas, jamás se utilizaron gases. La máxima innovación correspondió a principios de los años 60 a los antifascistas portugueses dirigidos por el capitán Galvao que secuestraron un buque de pasajeros en alta mar. Algo que desde la piratería clásica no se había prodigado en aguas del Atlántico. Diez años después, palestinos y sus aliados izquierdistas alemanes y japoneses secuestraron decenas de aviones a partir de la guerra de los Seis Días entre Israel y los países árabes. Pero, en ocho años de secuestros continuos, al diario cairota Al Ahram debió reconocer el 28 de junio de 1976 que “lejos de haber dañado a Israel, los secuestros habían robustecido a este Estado y suscitado una hostilidad hacia los palestinos”. Ciertamente, este tipo de secuestros suponían una “innovación” táctica, pero no tecnológica y, de hecho, aportaron poco.

Pues bien, hoy la cosa no ha variado extraordinariamente. Lo que ha variado es el modelo organizativo, el modelo estratégico y el modelo táctico.

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"La Gran Mentira" (2ª Edición) de Ernesto Milá

PYRE Libros

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Discurso real y momentos decisivos

Discurso real y momentos decisivos

Redacción.- La tradicional alocución de Navidad del Rey, ha sido algo relativamente diferente a la de años anteriores. Quien ha escrito el discurso real ha evidenciado cierta preocupación por la marcha de los acontecimientos, que había estado ausente en anteriores “ediciones”. Y no es para menos: nos aproximamos a momentos decisivos. Será difícil que los problemas aplazados durante tantos años no eclosionen en el próximo 2005, año de la "gran crispación".

Un país en el que el talante es pura ficción

Como se sabe, la Corona intenta siempre situarse por encima de las opciones políticas. Frecuentemente, eso le lleva a una situación alejada de los hechos políticos reales, algo que Juan Carlos I no elude, por que, en realidad, jamás ha dado la sensación de que le interesaran mucho los acontecimientos políticos cotidianos. El problema reside en que, el año 2005 va a ser decisivo: se verán los límites y el alcance del “Plan Ibarreche” y de las reformas de los Estatutos de Autonomía vasco y catalán, se evidenciarán los resultados de la impreparación de ZP y su equipo, se evidenciará hasta donde alcanza la crisis económica y el estallido de la burbuja inmobiliaria y se verá, definitivamente, si después de la presumible ruptura del tripartido catalán, ZP consigue apoyos suficientes para seguir gobernando o se ve obligado a convocar elecciones anticipadas. Así que 2005 no va a ser un año similar a otros, sino un “año decisivo”.

De ahí el consejo real: "Las diferencias políticas deben resolverse con prudencia, buscando la concordia y el interés colectivo, dentro del respeto a la Constitución". Y una reflexión sobre lo que ha supuesto la convulsión política que ha llevado a ZP a un lugar que no le corresponde: "Tras las elecciones generales del pasado mes de marzo, se abría una nueva legislatura y un gobierno era relevado por otro de distinto signo político, ambos guiados por el afán de servir leal y eficazmente a España".

Error, de todas formas, cuando el Rey dice: "la alternancia política es siempre de escenarios de nuevos proyectos y debates"… por que es demasiado conceder a ZP la posesión de un “proyecto político”, más allá del “talante” fofo y mendaz. Pero, en fin, "debatir es algo propio del buen funcionamiento de toda democracia". Vale la pena recordar que ni en la España del felipismo, ni en la del aznarismo, ni en la de la debilidad zapatarista, ha existido debate alguno, siempre se ha tratado de arrasar al contrario cuando ello ha sido posible, denunciándolo, además, ante la opinión pública que la “crispación” es obra del contrario. Eso ha sido la “joven democracia española”, que, parece caduca y cascada, aunque apenas haya acabado de nacer.

España como sociedad política inmadura

Cuando Juan Carlos dice: "Las diferencias políticas deben resolverse con prudencia, buscando la concordia y el interés colectivo, dentro del respeto a la Constitución", en la práctica lo que está negando es realidad al “talante”. Sería difícil encontrar precedentes en la historia de España de un gobierno que tanto predica el talante y que, en la práctica, ni en política exterior, ni en materia de defensa, ni en política de seguridad ciudadana, ni política económica, ni siquiera en la estructuración del país, ni en la reforma del sistema judicial, haya sido capaz de buscar el consenso. ZP se ha limitado a pactar con nacionalistas e independentistas la mayoría absoluta y luego “el cansao” ha comparecido ante las cámaras de TV con cara de carnero degollado achacando a otros la “falta de diálogo” y la “crispación”.

Mayor error ha cometido el Rey cuando ha aludido a España como a una sociedad "abierta, madura y moderna como la española" y a una democracia "estable como la nuestra, necesita mantener instituciones sólidas y debidamente apoyadas, así como fomentar los planteamientos integradores"… por que la sociedad española es cerrada, inmadura e inestable. Basta un atentado para reorientar la intención de voto de 3.000.000 de ciudadanos. Basta que unos cuantos politicastros del tres al cuarto, pacten el impulso de nuevos estatutos o de una reforma constitucional, justo en los aspectos que menos precisan ser reformados, para que la sociedad lo acepte acríticamente como los borregos aceptan ir al matadero.

En 2005 los problemas ya no podrán aparcarse más

Por que, el fondo de la cuestión es la articulación del Estado. Y en este terreno Juan Carlos I ha dicho: "No podemos mirar hacia delante sin antes recordar cómo hemos logrado construir la España plural y diversa que hoy disfrutamos" (…) "sin la estabilidad política, social y económica que asegura la vigencia y el respeto de nuestra Constitución". No hay estabilidad política (los Ibarreche y los Maragall la han borrado de nuestro ordenamiento político. No existe estabilidad social: la sociedad española, receptora de 4.000.000 de inmigrantes en pocos años, carece de la posibilidad de integrarlos, tal como han demostrado las detenciones de terroristas marroquíes que operan en nuestro país. Y en cuanto a la estabilidad económica, inútil es recordar que la economía española sigue siendo una economía especulativa basada en el crecimiento artificial del sector inmobiliario que registra las inversiones de una mínima parte de la sociedad española, lo que contribuye a aumentar las desigualdades sociales.

Resulta aventurado afirmar, como hizo el Rey, que la corona "preservará la unión solidaria de las diversas tierras de España", ¿cómo? ¿de qué forma? ¿asumirá la tarea de ordenar a las FFAA que garanticen la integridad del territorio nacional? ¿a qué FFAA? ¿aún existen fuera de las tareas propias de ONGs en el exterior?

El tiempo de la reforma innecesaria

Cuando el Rey dice: "Mantengamos los principios y valores de nuestra Constitución y el preciado consenso en que se basa", se olvida de decir que el consenso ha quedado atrás, es un eco remoto de otro tiempo, con ZP lo que ha llegado es la “imposición soft” de cara a la oposición y la “renuncia preventiva” de cara a nacionalistas e independentistas.

Más vale que el Rey lea la prensa todos los días. Verá que en Catalunya, los nacional-socialistas (Maragall) y los independentistas (Carod) no sólo no comparten, sino que rechazan explícitamente la noción de España "como nación labrada durante siglos por nuestros antepasados" (Rey dixit) y que para estos politicastros, España dista mucho de ser "la tierra a la que pertenecemos y el hogar común que, progresivamente, hemos ido mejorando. Una tierra que encierra un cúmulo de riquezas históricas, artísticas, culturales y lingüísticas, así como tradiciones y valores que debemos proteger y promover", para ser la plasmación de todas sus frustraciones, el culpable de todas sus “tragedias” nacionales y el objetivo a abatir.

Los riesgos del 2005… que no van a ser pocos

Por que en 2005 se van a poner de manifiesto tres peligros heredados del año 2004:

- El de fractura política entre un poder que se mueve como una caña al viento, sin opinión propia y sin objetivo, con la única aspiración a “durar”.
- El de fractura autonómica entre el Estado y las Comunidadades Autónomas (tras País Vasco y Catalunya, seguirán Galicia, Andalucía, etc, reivindicando ser “naciones” y, por tanto, techos autonómicos superiores.
- El de fractura social entre los que cada vez poseen más acumulación de capital y niveles de bienestar y aquellos otros que cada vez encuentran más dificultades para mantener una capacidad adquisitia.

A lo que habrá que añadir otros tres riesgos, no contemplados por el monarca:

- El riesgo de una inmigración descontrolada que el proyecto Caldera-Rumi hará que se reavive de nuevo el “efecto llamada” contribuyendo a la alteración total del sustrato étnico y cultural de nuestro país.
- El riesgo del terrorismo marroquí que aparece cada día como más amenazante y extendido y del que no puede olvidarse que ha causado 192 muertos.
- El riesgo de ser gobernados por una clase política y un presidente sin talla, ni proyecto, ni carácter, ni visión de Estado.

Ahora bien, hay un punto en el que puede compartirse sin reservas la opinión del monarca: "Hemos acogido con gran alegría la designación de Valencia para la Copa América de vela 2007 y la más reciente elección de Zaragoza para la Exposición Internacional del 2008" (…) "Ahora debemos trabajar codo con codo en favor de la candidatura de Madrid a los Juegos Olímpicos del 2012".

No basta con apuntar problemas: hay que definir soluciones

En definitiva, al igual que en otras ocasiones, la Casa Real ha apuntado algunos de los problemas, pero ha sido incapaz de utilizar un lenguaje claro y tajante: ¿qué hará la monarquía si el plan Ibarreche prosigue sistemáticamente la secesión del País Vasco? ¿o si –como es de prever- las cosas se le escapan de las manos a Maragall y Carod logra mejorar su posición a fin de año en las previsibles elecciones anticipadas en Catalunya? ¿o si se produce otro atentado criminal como el del 11-M que evidencia lo ya demasiado visible para ser eludido, a saber, la existencia de un terrorismo islámico extendido y operativo?

Ciertamente, el papel de la monarquía en relación a los partidos políticos, debe ser diplomático y sutil… pero de cara al pueblo español debe ser claro y sin fisuras. Y hoy, cada vez más, la situación exige pronunciamientos claros, no divagaciones. Y el discurso del Rey en estas navidades del 2004 ha sido una nueva divagación.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Degradación creciente de la vida en Barcelona

Degradación creciente de la vida en Barcelona

Redacción.- En apenas una semana se han producido en Barcelona dos episodios de singular violencia sobre los que vale la pena meditar. Hemos tenido noticia de estos incidentes a través de los medios al encontrarnos, afortunadamente, lejos de la ciudad en la que nacimos. El ejemplo de Barcelona indica la velocidad con la que puede degradarse la vida en las grandes ciudades. Barcelona tiene su espejo en Marsella. Y la imagen no es excesivamente agradable.

Incidentes en las Fiestas de Gracia

Uno de los barrios más tradicionales de Barcelona, Gracia, celebra sus fiestas a mediados de agosto. Nada que ver las fiestas tradicionales que se han celebrado siempre en los barrios, con estas fiestas actuales que progresivamente son cada vez más insoportables para los vecinos. Esta año, era evidente, para quien tuviera ojos y quisiera ver, que las fiestas iban a terminar mal.

La Plaza del Diamante es una más que discreta plaza del barrio de Gracia que no tendría nada relevante de no haber sido por la novela del mismo título escrita por Mercé Rodoreda. El sábado 14 de agosto, punto culminante de la fiesta mayor de Gracia, una de tantas bandas de rock atronó el lugar hasta las 2:30 de la madrugada. Era el cuarto día de fíestas y el barrio, a esas alturas ya estaba plagado de vómitos, pintadas, colgados. A las 2:00 de la madrugada la plaza estaría ocupada por unos 500 jóvenes como máximo, la mayoría bebiendo litronas y fumando porros a destajo. Entre tanto, una música particularmente estridente impedía que los vecinos conciliaran el sueño.

Pocos vecinos de Gracia resisten en los últimos años las fiestas de su barrio. Lo más habitual es que prefieran ausentarse. Es curioso que la fiesta mayor de un barrio, fuerce a los vecinos de ese barrio, a "exiliarse" por todo el tiempo en que se prolongan. Gracia en esas fechas se convierte en un barrio poblado por foráneos y, progresivamente, ha pasado a ser el receptáculo de colgados de toda la ciudad. Este año, la tendencia fue mucho más acusada que en fiestas anteriores. Sería absurdo hablar de politización de las fiestas: no existen facciones políticas, como máximo lo que hay son tribus urbanas enfrentadas sin el más mínimo contenido político.

El ayuntamiento no ha sabido entender la peligrosidad de estas tribus urbanas y la necesidad de que la autoridad municipal mantenga el orden e impida los enfrentamientos tribales. Gobernada por la izquierda lunática, el ayuntamiento tiene una visión maniquea de las tribus: a una lado los juiciosos y conscientes okupas, antiglobalización, independentistas, anarquistas y demás, a otro skins nazis y fachas, asesinos, criminales e irresponsables. Pues bien, de esta visión maniquea, irreal y buenista, emana la responsabilidad del ayuntamiento en la muerte de un joven a las 2:30 de la madrugada de la noche del sábado 14 de agosto.

En efecto, repetimos, para cualquiera que tuviera ojos y viera, memoria y recordara, a la vista del panorama en la Plaza del Diamant, era evidente que podía ocurrir cualquier cosa: la combinación alcohol-porros de un lado y de otro la tradicional enemistad entre tribus urbanas, no podía dar como resultado sino enfrentamientos de consecuencias imprevisibles que, finalmente, sucedieron.

Tribus urbanas enfrentadas. Para el Ayuntamiento hay “buenos” y “malos”

En la calle Mayor de Gracia, a las 2:00 de la madrugada, un grupo de skins que deambulaban por la zona y un grupo de ocupas procedentes del fumadero de porros de la plaza del Diamant, con algún que otro independentista radical, chocaron. Un joven resultó apuñalado por skins entrando en un coma irreversible que se ha prolongado hasta el mes de diciembre en que falleció.

Los grupos ocupas, Independentistas y anarquistas, tronaron contra el nazismo y el fascismo y en pocos días han cubierto el barrio de Gracia con pintadas amenazadoras que no dejan prever nada bueno en los próximos meses. El Ayuntamiento ha callado, limitándose a intentar calmar a los ultras de izquierda. Por supuesto, el tradicional “seny” catalán ha brillado por su ausencia y nadie ha recordado la renuncia de las autoridades municipales a mantener el orden público en las fiestas de Gracia, nadie ha recordado el desmadre absoluto de aquella noche, la ausencia completa de dotaciones policiales en la zona y la absoluta impunidad con la que se maltrataba la tranquilidad y el derecho al descanso de los vecinos de Gracia. Es más, el ayuntamiento culpó a “los skins” de los incidentes. Estaba claro que, efectivamente, los skins eran una parte del problema, pero no la totalidad del problema, ni mucho menos la parte más culpable.

El verdadero culpable de la muerte de ese joven fue la inhibición municipal ante el desmadre alcohólico y porrero. Lo que ocurrió era previsible que ocurriera y, de hecho, ocurrió gracias a la ausencia de dotaciones policiales. Sin olvidar que el Ayuntamiento ni siquiera fue capaz de instalar urinarios públicos en la plaza del Diamant. Efectivamente, al día siguiente cientos de litros de orines daban al barrio un aroma particularmente desagradable, apto solo para amantes de la lluvia dorada y guarros empedernidos. Menuda fiesta...

La Plaza de Sant Jaime y el “belen” arrasados

Ayer, 23 de diciembre, una manifestación convocada por las tribus urbanas no skins en protesta por la muerte del joven apuñalado en Gracia, provocó gravísimos incidentes en el centro de Barcelona y en las inmediaciones de la Plaza de Sant Jaume. Mozos de Esquadra y Guardia Urbana resultaron arrinconados ante la puerta del Ayuntamiento y del Palacio de la Generalitat, acorralados por un millar de manifestantes. Lo que allí quedó arrinconado fue también los últimos destellos que podían quedar en el edificio de la Generalitat y en el Ayuntamiento. El pesebre colocado en la plaza fue saqueado y varios establecimientos sufrieron la rotura de las lunas. El Ayuntamiento se ha limitado a reparar inmediatamente los destrozos del pesebre, borrar las pintadas y callar. La política de la “renuncia preventiva” instaurada por ZP ha llegado al ayuntamiento de Barcelona que, seguramente, seguirá pensando que la culpa es de los skins.

El ayuntamiento ha demostrado no estar en condiciones de mantener el orden público; la seguridad ciudadana ha quedado pulverizada en la manifestación del 23 de diciembre, como lo estuvo en las fiestas de Gracia. Y así seguirá mientras el ayuntamiento no reconozca que existe un riesgo de violencia procedente, no solo de las tribus skins, sino también de los ambientes antiglobalizadores, ocupas, ácratas e independentistas…

La acampada del 0’7%

Pero a principios de semana ocurrió otro incidente digno de mención. Los grupos antiglobalización llevaron a cabo un conato de acampada frente a los jardines del Palacio de Pedralbes en la Diagonal barcelonesa. Hay que decir que dicha zona está relativamente aislada del resto de la ciudad. Por allí solo se encuentran próximos los edificios universitarios y se trata de una zona de entrada y salida de la ciudad por carretera. Pues bien, en ese lugar, inofensivo e irrelevante, la reacción del ayuntamiento fue brutal, envió a los equipos antidisturbios de la Guardia Urbana a desalojar la acampada (tan inútil como irrelevante). Y lo hicieron con una brutalidad desmesurada que resultó inesperada para todos.

La cuestión no es esta, sino el hecho de que ese mismo consistorio municipal, hace un año, permitió que durante tres meses, se realizara una acampada en la plaza de Francesc Macià como protesta por la guerra de Irak. Ahora bien, hay que precisar que esta plaza se encuentra en una zona populosa de la ciudad y que a 50 metros de distancia se encuentra la sede del PP. Hay que añadir, así mismo, que la zona en la que se realizó la acampada es un jardín de belleza particular que resultó prácticamente arrasado por la acampada. El ayuntamiento tardó tres meses en reaccionar y cuando lo hizo, finalmente, fue con guante blanco.

¿Qué ha cambiado para que en un año las cañas se volvieran lanzas? Simplemente que hace un año, gobernaba el PP y ahora gobierna ZP. El ayuntamiento de Barcelona dio una muestra particular de “talante” permitiendo que la acampada del año pasado erosionara la imagen pública del PP, pero un año después, ese mismo ayuntamiento ha reaccionado bestialmente ante una campaña que corría el riesgo de evidenciar que ni el tripartito catalán ni el gobierno ZP, tienen el más mínimo interés en acceder a las exigencias de los del 0’7%.

Los latin-kings han irrumpido

A esto hay que añadir otro fenómeno cuya importancia solamente se escapa a los responsables municipales. En los barrios periféricos han aparecido las bandas de “latin kings” que hasta ahora eran privativas de la periferia madrileña. Como se sabe estas bandas de delincuentes juveniles están formadas por adolescentes latinoamericanos recién llegados a España. En los últimos meses, estas bandas han sido responsables de innumerables incidentes en las inmediaciones de institutos de enseñanza media, discotecas y barrios periféricos, robos con intimidación y tres asesinatos. Huelga toda condena y cualquier comentario.

Con los latin-kings la Generalitat se ha encontrado con la horma de su zapato. A mediados de los años 90, cuando empezó a evidenciarse que la inmigración iba a ser masiva en pocos años, la Generalitat optó por un plan tan suicida como irresponsable: priorizar la inmigración magrebí antes que la iberoamericana, dado que a los primeros se les podía enseñar la lengua catalana, mientras que los segundos serían más reacios a causa de disponer de un lenguaje vehicular con el que podían hacerse comprender en Catalunya, la lengua española.

Esa política incompetente y suicida se tradujo en la creación de una “delegación” de la Generalitat en Marruecos que canalizó importantes flujos migratorios magrebíes a Catalunya. Cualquier observador del fenómeno, sin prejuicios apriorísticos, hubiera advertido sobre las dificultades de integración de los contingentes mabregíes y sobre la dudosa posibilidad de que, incluso aprendiendo catalán, pudiera hacerse de ellos, “ciudadanos catalanes” que comieran sin prejuicios pá amb tomaquet i pernil o ví d’Alella. El resultado ha sido el que podía preverse: la inmigración magrebí ha causado innumerables problemas de adaptación en todo el cinturón industrial de Barcelona y en su inmensa mayoría se ha mostrado inintegrable, ha conservado y reforzado sus tradiciones de origen e incluso ha protagonizado episodios de terrorismo (buena parte de las detenciones de la Audiencia Nacional por terrorismo islamista han tenido lugar en Barcelona).

Pero esto no es lo más significativo. Mientras que las comunidades magrebíes han ido creciendo y han sido amamantadas con cargo a los presupuestos públicos… la emigración ecuatoriana y colombiana, no prevista y no querida por la Generalitat, en tanto que hispanoparlantes, ha ido creciendo, igualmente, como la espuma en los tres últimos años. El resultado en Barcelona ha sido el mismo que el que se había generado en Madrid desde el 2001: formación de bandas étnicas constituidas por adolescentes colombianos, ecuatorianos y peruanos. Pues bien, hoy, a pesar de la existencia de cuatro cuerpos policiales diferenciados que operan en Catalunya, estas bandas, hoy, están completamente fuera de control.

La ciudad irrespirable

Barcelona se ha convertido en una ciudad irrespirable y en decadencia. Su crecimiento es muy inferior al de otros puertos del Mediterráneo español (incluido el de Tarragona y superado por el de Valencia). La Barcelona “cosmopolita” es una ficción generada por Maragall en su período de alcalde de la ciudad. Barcelona, a partir de Maragall y a velocidad creciente, se ha convertido cada vez más en una ciudad encerrada en sí misma, mirándose el ombligo, ejerciendo de ecume de Catalunya con un centralismo y una burocratización creciente y asfixiante. Catalunya, de hecho, no existe, lo que existe es la “Gran Barcelona y su periferia”. Se gobierno para Barcelona, desde Barcelona y por Barcelona. Es en Barcelona en donde se realizan los grandes eventos, mientras que las comarcas de Tarragona o de Lérida siguen deprimidas, acaso hoy más que nunca.

Catalunya actualmente no llega a 7.000.000 de habitantes, de los que 800.000 son ciudadanos extranjeros con una tasa de natalidad disparada que hace que desde 2000, el número de “Mohameds” inscritos en el registro civil, sea superior al de “Jordis”, algo que ya en aquel momento escalofrió a Jordi Pujol.

La Barcelona de Maragall-Clos ha desarrollado todo tipo de patologías sociales: sus fiestas mayores de barrio, se han convertido en desmadres insufribles para los vecinos que atraen a los colgados de todo el cinturón metropolitano, hurtando cada vez más espacio a los habitantes de esos barrios; las manifestaciones públicas se han convertido en ocasiones para que distintos grupos y tribus urbanas realicen sus operaciones de venganza y represalia contra sus adversarios. El mismo episodio –una acampaña- puede suscitar reacciones de pasividad o de histeria represiva, en función, no del impacto en la vida ciudadana que puede acarrear, sino por la situación política del país. Se mira con condescendencia a los grupos ocupas, independentistas y ácratas, que día a día cubren los barrios de pintadas y carteles, mientras que se considera que el único enemigo de la “convivencia” son los grupos skins (que efectivamente son un riesgo, pero no el único, ni siquiera el más importante). Se ignora, por aquello de no excitar las tensiones étnicas, la existencia de “latin-kings”, el alto nivel de alcoholismo y falta de educación cívica de buena parte de los contingentes que han llegado de los países andinos en los últimos años. Y se cree, finalmente, que todos los desajustes generados por la inmigración masiva pueden ser rectificados inyectando fondos.

La Marsella de hoy, es la Barcelona del mañana. Desde principios de los años 80, cada año, sistemáticamente, 50.000 marselleses han abandonado su ciudad y se han ido a la periferia o a otras regiones. Marsella era en 1980 el gran puerto del Mediterráneo, hoy es una ruina en cuyo centro histórico cuesta encontrar franceses autóctonos. Inútil recordar que en los barrios del Raval y la Ribera, la tasa de inmigrantes se aproxima ya al 50%. En el metro de Barcelona es fácil reconocer a los carteristas: van de dos en dos, son de aspecto magrebí y su mirada solo se orienta hacia bolsillos y bolsos. El ayuntamiento dice que la situación “ha mejorado” y que se cometen menos delitos en la ciudad. No es esa la percepción que tiene el ciudadano de a pie. Lo que ocurre es que la víctima de un robo sabe que pierde el tiempo denunciándolo. El proceso de “marsellización” de Barcelona es creciente e irreversible. Si en la ciudad de Pitheas, el proceso de colonización magrebí ha durado 20 años, no hay ningún motivo para pensar que en Barcelona no va a seguirse un proceso similar de alteración étnico-cultural.

Los incidentes del 19 y del 23 de diciembre de 2004, se olvidarán pronto. Entre otras cosas por que otros incidentes tendrán lugar en los próximos meses y, sin duda, serán de violencia creciente. Los crímenes de los "latin-kings" serán olvidados por otros crímenes mayores. Pero es imposible, insistimos, para quien tenga ojos y vea y entendimiento y entienda, es imposible no responsabilizar al Ayuntamiento del proceso de degradación que vive la ciudad. De hecho, el “talante de ZP” tiene un precedente en el “talante de Clos”. En efecto, ambos han realizado una “renuncia preventiva” al ejercicio de la autoridad. Ambos están creando el fermento de un desorden social permanente. Ambos son responsables.

La ciudad es cada vez más hostil. Yo, por el momento, ya he renunciado a mi ciudadanía barcelonesa. Y no me pesa. Es como una liberación.

(c) Ernesto Milà - infokrisis -infokrisis@yahoo.es

Plan Especial Antiterrorista y “renuncia preventiva” de ZP “el cansao”

Plan Especial Antiterrorista y “renuncia preventiva” de ZP “el cansao”

Redacción.- ZP llegó al poder gracias al 11-M y no lo quiere perder a causa de otros atentados. Además, ha aprendido mucho en estos últimos tiempos: se ha dado cuenta de que existe un “terrorismo islámico”. Sería suficiente como para quitarle de la cabeza el trabajo de COU que presentó ante NNUU sobre el “diálogo de civilizaciones”. Ahora nos ha obsequiado con una “alerta antiterrorista” inspirada en el modelo norteamericano. A dónde vamos a parar.

El sentido de las alertas

Una alerta antiterrorista tiene una capacidad disuasiva contra un enemigo que se sabe amenazante. Las alertas son efectivas contra más discretas son. Publicadas en primera página de los diarios pierden toda eficacia. En efecto, el terrorista espera a que el mismo diario anuncie el final de la alerta para colocar la bomba. Elemental…

ZP tiene la mala costumbre de anunciar en prensa lo poco que hace. Desde finales de agosto se viene hablando de la regularización masiva de inmigrantes (en principio eran 400.000, luego 500, más tarde 700 y ahora se cree que pueden ser un millón quienes se acojan… han tenido seis meses para prepararla y, en ese tiempo, han llegado o se han empadronado más de 300.000 inmigrantes más por aquello del “efecto llamada”). ZP, cree que esto puede ser bueno y por eso anuncia que para navidades “alerta antiterrorista”. Es decir, que nadie nos fastidiará el turrón… pero sí es probable que nos agrien aún más la cuesta de enero.

Para ser eficaces, las alertas deben ser discretas. Colocar un puesto de control a la salida de una autopista puede tranquilizar a los conductores que lo vean, pero, desde luego, no va a impedir ningún atentado. O, al menos, lo que va a impedir es que, una vez cometido el atentado, los terroristas huyan por una carretera más discreta. O, simplemente, que se queden en un piso franco todo el tiempo que haga falta.

Por que, a fin de cuentas, las alertas, más que eficacia antiterrorista, lo que sugieren es:

- La sensación de que el gobierno está “alerta” (y no lo está).
- La sensación de que existe un peligro inminente (y no existe).
- La sensación de que la población debe apoyar a su gobierno ante el peligro (y no debe).

En cuanto a los terroristas, especialmente si son suicidas –o simplemente estúpidos, cosa en la que el terrorismo islámico está perfectamente dotado- una alerta no va a impedir el atentado.

ZP y la política Bush

Aznar ha pasado a la historia como el agente de Bush en España y posiblemente, en cierta medida, lo era. Ahora bien, ZP intenta pasar como el “señor del talante, la tolerancia y el patriotismo sereno”, cuando en realidad su gobierno es todo lo contrario: no hay diálogo, sino imposiciones, no hay tolerancia, sino debilidad, no hay patriotismo sereno, sino lo propio de cualquier gobierno socialista: “coge el dinero y corre”.

Pero la mayor mentira de todas es que ZP y Bono no han hecho otra cosa que copiar perrunamente las peores orientaciones de George W. Bush en materia de seguridad y defensa.

Por ejemplo, en la Directiva de Defensa Nacional consagrada por el ministro Bono se mencionaba como “enemigo principal”, al “terrorismo”, exactamente como la administración Bush. Con lo cual, las FFAA tienen ahora un enemigo difuso, abstruso y confuso, que sin duda podría y debería ser combatido solamente por el Cuerpo General de Policía, la Guardia Civil, con la ayuda del CNI. Pero ahora resulta que la División Acorazada, la marina y las fuerzas aéreas. Resulta difícil intuir como los aviones adquiridos con el costoso programa FACA, o el portaeronaves “Príncipe de Asturias” podrían detener a un moro tan pringado como asesino que pusiera otra bomba en cualquier apeadero de provincias… Bono y ZP tienen, al parecer la respuesta y seguramente se la habrá comunicado ZP en su visita de hoy al Ministerio de la Defensa.

Seamos claros: la DDN del gobierno ZP, al elegir a un “falso enemigo”, ha dejado a España sin defensa. Por que el “terrorismo” es un falso enemigo para las fuerzas armadas. Es un enemigo para la sociedad, para las fuerzas policiales y para la inteligencia, pero no para las unidades militares. Lo que ZP no ha entendido es que en EEUU la llamada “lucha antiterrorista” es, fundamentalmente agresiva, no es tanto, una defensa interior, como la excusa para realizar agresiones exteriores. El hecho de que desde fuentes gubernamentales norteamericanas se insistiera en el hecho de que Saddam Hussein estaba detrás de Al Qaeda y, por tanto, tras el 11-S, es suficientemente significativo de lo que representa la “lucha antiterrorista” para la administración Bush.

Pero hay algo más. ZP al igual que Bush, marcan un falso enemigo para generar una “distracción”. Tener a la opinión pública distraída y en tensión es importante para un gobierno que no está a la altura de la situación. No olvidemos que ZP es perfectamente consciente de que está donde está gracias a 192 muertos, y que, a medida que pasan los días, el capital emanado por el “talante” y la “retirada de tropas”, se diluyen; incluso en los círculos gays, ya parece lejana la equiparación con las parejas heterosexuales, a la vista del día a día. La popularidad hay que ganarla día a día y a ZP se le paró el reloj el 18 de abril cuando decretó la huida de Irak.

ZP con sus “alarmas antiterroristas” está haciendo lo que George W. Bush ha hecho en 38 ocasiones en estos tres últimos años: imbuir en la conciencia de la opinión pública que existe una amenaza inminente de una repercusión incalculable y ante la que se han tomado las medidas necesarias para conjurarla. Cuando llueve, la gente se coloca bajo el paraguas. El terrorismo es la lluvia, el Estado es el paraguas protector.

ZP va por ese camino. No gobierna y, mejor que no lo haga, por que cualquier iniciativa se traduce en nuevos problemas, pero está obligado a crear la sensación de gobierno. De ahí las alarmas. Ahora bien, vale la pena preguntarse: si, ciertamente ZP, imita a Bush en estos dos temas, pero ¿existen razones objetivas para amargarnos las navidades con una alarma?

Riesgos reales y riesgos virtuales

Desde hace un mes, se han producido distintas redadas que han enviado con dos docenas de marroquíes a la cárcel. A todos ellos se les ha atribuido complicidad en los atentados del 11-M, en los del 11-S o preparación de nuevos atentados. Las informaciones que el ministerio del interior ha facilitado sobres estas detenciones son ambiguas, confusas y escasas. De hecho, ahora si que no se tiene absolutamente ninguna idea de lo que está pasando; da la sensación de que estamos ante un polvorín formado por residentes marroquíes en España vinculados a “grupos islamistas”, polvorín que puede estallar en cualquier momento. Al menos eso es lo que se deduce de las detenciones y de las informaciones que se han vertido sobre ellas.

Es inútil realizar cábalas sobre lo que hay de verdad, de malentendido, de mera ficción o de equívoco inducido por confidentes bien amamantados: solamente la vista oral de los juicios que se deriven de las detenciones practicadas nos dirá lo que hay de cierto y de falso en la amenaza terrorista. Y más vale que se vayan acelerando porque “Abú Dadah”, por ejemplo, lleva ya tres años en cárcel a la espera de juicio y tendría gracia que, finalmente, tuviera que ser puesto en libertad al caducar el plazo de encarcelamiento la espera de juicio. Ahora es la Audiencia Nacional la que tiene que ponerse las pilas y resolver sobre la docena de casos de terrorismo islamista generados a partir de septiembre de 2001. Incluido, por supuesto, el 11-M.

Parece vidente que tenemos un riesgo de terrorismo: el 11-M así lo demuestra. Lo que no está tan claro es la profundidad que ha alcanzado la penetración terrorista en las comunidades inmigrantes en Europa, la base social con la que cuentan, si se trata de células y organizaciones estables, o si, por el contrario, son grupos informales, sin disciplina, cohesión vincular ni planes estratégicos trazados previamente, etc. Es posible que si… o es posible que no. Solamente los tribunales pueden aliviar la angustia generada por la incertidumbre de unas detenciones que, hasta ahora, y desde hace tres años y medio, no establecen claramente y de forma irrebatible, responsabilidades y condenas.

Claridad y efectivas antes que alarmas antiterroristas

Ahora bien, si esto es así… resulta evidente que tenemos un problema y ese problema se llama inmigración marroquí. Si hay una inmigración que controlar esta es la marroquí que ha aportado la casi totalidad de efectivos a las células terroristas, reales o supuestas, que han operado en España y que han protagonizado el 11-M. En ese caso, nuestras fuerzas navales tienen un cometido claro: vigilar el paso del Estrecho por que por allí es por donde se cuelan inmigrantes: y un número de estos inmigrantes está dispuesto a llegar a España para cometer actos de terrorismo.

Existe un peligro que hay que precisar al máximo. No basta con decir “hay terrorismo internacional”. Ese terrorismo viene de algún sitio y algún país proporciona a los terroristas su base operativa, su cantera y su retaguardia. ZP no lo hace. Ahí, el fiero león de las “alertas antiterroristas”, se convierte en el manso corderito, el de la “renuncia preventiva” y el del cansancio por estrés. Es más, Marruecos, nos dice ZP, es el “amigo del Sur”, el vecino con el que estamos obligados a mantener una cordial relación… de nada importa que nos invada con su droga, con sus riadas humanas y con su competencia desleal en materia agrícola o con su boicot en materia pesquera, con su agresividad reivindicativa y con su hostilidad a las prospecciones petrolíferas de Repsol en Canarias… y, últimamente, del Sur también llegan terroristas. Pero la marina no ha sido enviada a controlar (y contener) el tráfico de pateras y hachís, entre otras cosas, por que, como, contra todo pronóstico, Consuelo Rumi, portavoz del PSOE en materia de inmigración, afirma que éste tráfico ha descendido un 30% desde que están en el poder… cuando lo que indica la lógica, las informaciones y los datos policiales, es que ha ocurrido justo lo contrario, 30%, si, pero de aumento. La política de la “renuncia preventiva” de ZP “el cansao”impide

1) Tener una política realista de defensa nacional que no puede sino concluir señalando que el única adversario que tiene España en estos momentos procede del Sur.
2) Al renunciar a contener la inmigración masiva que llega del Estrecho y minimizar al máximo, mediante una política drástica de repatriaciones, el impacto de la inmigración procedente de países islamistas, lo que está haciendo es negar la conclusión de las propias investigaciones policiales: si hay un riesgo de “terrorismo internacional”, éste viene de los países islamistas, luego hay que controlar necesariamente –y no solo en navidad- a los contingentes de esos países.

No pueden olvidarse las enseñanzas de la lucha contra ETA: controlando a Jarrai el año X, se podía identificar al 100% los nuevos etarras que se integrarían en la banda a partir del año X + 1. Solamente una política de DUREZA, CONTENCIÓN y REVERSION de la inmigración islamista, mediante

1) Control sobre el Estrecho: ni una patera con náufragos ahogados, ni una patera desembarcada en territorio nacional, todas devueltas a su origen.
2) Aplicación estricta de la Ley de Inmigración sobre aquellos contingentes procedentes de países islamistas.
3) Repatriación inmediata de todos aquellos inmigrantes procedentes de países islamistas que se encuentren en situación de paro, hayan cometido algún delito o no puedan justificar con extrema claridad sus ingresos actuales y su forma de vida.
4) Control sobre la predicación en las mezquitas y minimización del impacto del islamismo sobre las comunidades procedentes del Zagreb, lo que implica: no a las subvenciones para construir mezquitas, declaración jurada de no predicar ni una sola letra contraria al ordenamiento constitucional de la Unión Europea y de aceptación de la sociedad laica.

Estas medidas, lógicas y normales si lo que queremos es vernos libres de la amenaza islamista, deben completarse, por supuesto, con una acción policial efectiva sobre los núcleos islamistas, y de inteligencia sobre sus actividades.

Cualquier otra cosa es inútil, empezando por la “alarma antiterrorista estilo Bush”

Conclusión

La cuestión es: ¿puede gobernarse así durante mucho tiempo? Medidas absurdas y estúpidas como ésta de la “alarma antiterrorista” o de la Directiva de Defensa Nacional que nos sitúa sin enemigo y ante un adversario brumoso y difuso ¿pueden prolongarse durante mucho tiempo? La solución de problemas cuyo impacto social era mínimo (“matrimonios” de homosexuales, aceleración del divorcio, contencioso con la Iglesia, retirada de Irak, propuesta naïf de “diálogo entre las civilizaciones”, tímida oposición a la telebasura, etc, etc, etc), la paralización costosísima de planes ya abordados por anteriores gobiernos (reforma de la enseñanza, y, especialmente, plan hidrológico) y la creación en cadena de problemas de alto calado político (reforma constitucional, reforma del Senado, reforma del Estatuto de Autonomía Catalán, secesionismo vasco, etc.), todo esto, ¿va a permitir a ZP sobrevivir mucho tiempo con unos aceptables índices de “popularidad”?

Pues es posible. Y es posible por la paralización en la que se encuentra el PP, su estancamiento en la política aznarista, principal agujero negro que le va a impedir recuperar votos de centro. Es posible, especialmente, por la miserable actuación de grandes medios de comunicación (PRISA a la cabeza). Pero queda una responsabilidad por recordar: el pueblo.

El pueblo español no está a la altura. Digámoslo así de claro. Cada palabra de ZP evidencia la caída de nivel de nuestra clase política, si, pero es que esa clase política ha sido elegida por votación popular. Nuestro pueblo es el que ha llevado a ZP a la Moncloa (además de las bombas del 11-M y los SMS del día 13-M, así como las mentiras de la SER y de “El País”. Pero la responsabilidad del pueblo español no puede ser eludida. Y lo que es peor: al voto inmeditado, siguió el silencio. Unos callan por estupor: ZP ha demostrado, no solamente ser tan malo como imaginábamos, sino mucho peor de lo que auguraban las previsiones más pesimistas. ZP y Bono, por cierto. Otros no han entendido que su tarea a partir de ahora, no es justificar lo que hicieron en la injustificable Cumbre de las Azores o entre las 8’00 del 11-M y las 24:00 del 13-M, sino hacer trabajo de oposición. Y, finalmente, los hay que se han quedado inmóviles por el espectáculo mediático de un gobierno que, del presidente abajo, está formado por ilustres mediocres, notorios incapaces o inútiles integrales, miembros o no de la cuota del 50%. Por supuesto, muchos han optado también por no seguir los telediarios y practicar la política de la avestruz: ignorar la realidad.

Pero la realidad es tenaz y se impone. La realidad se va a ver en el despliegue policial de navidades, a raíz de la alarma antiterrorista. ZP y sus ministros surgidos de la estricta aplicación del “Principio de Meter” (sobre los distintos niveles de incompetencia) y la realidad nos dice que estamos sin gobierno, o lo que es peor, sufrimos un gobierno que no gobierna pero que quiere dar la sensación de gobernar.

Y si es cierto que hay un riesgo de terrorismo islámico –que no se puede ignorar- también es cierto que el despliegue del “Plan Especial Antiterrorista” no le va a impedir golpear… justo cuando acabe la alerta. La solución está en otra parte… justo en donde ZP no quiere mirar preso de su trabajo de COU sobre el “diálogo de civilizaciones”.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Antropología de la Vieja España (XI): el Convite de Boda

Antropología de la Vieja España (XI): el Convite de Boda

Redacción.- En esta nueva entrega de la serie Antropología de la Nueva España traemos a colación dosa de las tradiciones más arraigadas incluso en nuestros días: el convite de novios y el lanzamiento del ramo a la salida de la ceremonia de boda. El material del que disponemos sobre estos temas es particularmente significativo y dispone de una fuerza suficiente como para que buena partes de estas costumbres locales hayan persistido a lo largo de los siglos

El lanzamiento del ramo

El matrimonio en los primeros años del cristianismo se limitaba a una bendición impartida por el sacerdote o el obispo. Solo muy tardíamente pasó a ser un sacramento, pero cuando alcanzó este rango le fueron incorporados los atributos característicos de cualquier rito iniciático. Los ritos de este tipo dramatizaban el tránsito entre la situación anterior al desarrollo del rito y la siguiente que aportaba todas las cualidades prometidas a quienes han respetado escrupulosamente el desarrollo del rito. Esto se traducía en peregrinaciones como las que la cristiandad realizó a Santiago de Compostela, a Roma o a Jerusalén, en la costumbre pascual de recorrer “monumentos” (iglesias adornadas de morado) o simplemente dar vueltas en torno a unos lugares sagrados.

Todas estas ceremonias son designadas genéricamente como “ritos de circunvalación”. Este tipo de ritos no parece que abundasen en la España de otro tiempo, pero sí estaban presentes en algunos pueblos hasta no hace mucho. Se sabe que en Barcelona hasta mediados del siglo XIX, en Semana Santa, la procesión daba la vuelta a la catedral y quienes la seguían recibían las mismas indulgencias que los peregrinos a Tierra Santa. En Niño de San Esteban, el día siguiente de la boda los novios estaban obligados a montar en un burro y a dar unas cuantas vueltas al pueblo. En otras ocasiones los novios debían subir en un carro o en el cesto de la basura como queriendo indicar que han dejado atrás el estado de soltería. El Barbadillo del Rey los novios son atados a un carro y dan la vuelta al pueblo; solo paran para tomar una copa cuando pasan ante un bar. En Aldehuela de Tubo en los nueve días que siguen a la boda la novia debe dar la vuelta la ermita de Nuestra Señora del Castillo. Finalmente, en Nava del Rey, los novios deben recorrer todo el pueblo bailando la noche de bodas.

Una variante de todas estas extrañas ceremonias lo constituyen las llamadas “carreras rituales” en las que el novio, la novia o ambos, o los amigos de ambos deben salir corriendo hasta llegar a la meta donde reciben algún premio simbólico. En toda Castilla hacia finales del siglo XIX seguían celebrándose estas carreras ceremoniales como en Sorihuela (provincia de Salamanca) donde novio y novia cogen un plato de migas y se las van comiendo mientras corren. En la Maragatería el padrino regala al novio un muñeco de pan al que han introducido una moneda; envuelto en un pañuelo de seda, le entregan la cabeza al vencedor de la carrera que lo come con los amigos solteros, mientras que los novios comen el resto.

Ni Enrique Casas, ni Amadés, ni otros etnólogos, antropólogos y folkloristas han encontrado muchas más muestras de ritos de circunvalación o de carreras rituales que los mencionados antes. El mero hecho de que existieran confirma el carácter de los viejos ritos iniciáticos procedentes de las antigüedades clásicas. Diferente es con los ritos de lanzamiento que todavía están presentes en los matrimonios modernos.

En el siglo XIV apareció en Francia la costumbre de arrojar una liga de la novia, reputada de propiciar buena suerte, felicidad y fortuna. Los invitados, durante el convite, acorralaban a la novia, corrían tras la novia y le quitaban la liga sin ahorrar esfuerzos ni picardías. Para evitar las consecuencias nefandas de esta costumbre, las novias comenzaron a tirar la liga voluntariamente. Un rito de origen frívolo y significado igualmente frívolo. Más calado y seriedad tiene el rito del lanzamiento del ramo de flores. En la actualidad ambas costumbres subsisten y gozan de buena salud, la primera ha sido alterada y la liga es troceada y subastada; en cuanto al ramo la lanza sobre las invitadas solteras una de las cuales, al recogerlo, abandonará tal estado. Pero había otros muchos ritos de lanzamiento de los cuales estos son los pálidos reflejos.

Los antiguos arios se arrojaban una pelota durante los esponsales. La pelota, precisamente por que su forma era esférica, era la forma geométrica más perfecta, hasta tal punto que algunas tribus arias consideraban que por el mero hecho de que mozo y moza se arrojaran uno al otro la pelota ya era suficiente como declarar que el compromiso estaba formalizado. Por sinuosos vericuetos históricos, los ritos de lanzamiento siguieron apareciendo vigorosamente en los casamientos. En el romancero castellano se alude a que al paso del cortejo que casó al Cid con Doña Jimena, los castellanos viejos arrojaban trigo a través de la ventana. Hoy se arroja arroz pero el significado es el mismo: el trigo aludía a la lluvia de oro que se deseaba para los recién casados, el arroz a la felicidad y a la fecundidad. En la actualidad todavía goza de gran predicamento que los novios se aseguren de que les van a arrojar arroz a la salida del templo (o del juzgado que también por ahí pasa el “pensamiento mágico”) o de lo contrario se arriesgarían a no tener descendencia. Pero también se han arrojado flores, confites, nueces, calzado y un largo etcétera. Peor lo pasan en aquellas zonas en las que la tradición obliga a los invitados a arrojar objetos de la mesa sobre los novios: huesos, restos de alimentos, huesos de aceituna, curruscos de pan y demás lindezas. De origen inequívocamente francés es la costumbre que subsistió hasta principios del siglo XX en Ripoll donde los comensales se arrojaban los confites que había sobre la mesa o que habían traído al efecto. La batalla estaba dirigida por el “abate de los locos” que solamente autorizaba el lanzamiento cuando se había retirado la vajilla susceptible de poder romperse. En el pueblo pirenaico de Isil donde todavía se siguen algunas tradiciones de solsticio procedentes de la más remota antigüedad, se sigue la misma costumbre solo que con la vajilla y la cristalería sobre la mesa, cuando se rompe la primera pieza el “abate de los locos” decreta el fin del combate. La costumbre seguía en vigor a principios del siglo XX en Santa Coloma de Gramanet, hoy integrada en el área metropolitana de Barcelona. Aquí no había límite: se trataba de arrojar los confites con tal violencia que el impacto se recordara y no importaba la cantidad de piezas de vajilla que saltaban en mil pedazos. Mucho más comicidad debía tener la tradición también catalana, de Guimerá, que llevaba esta batalla dulzarrona al mismo interior de la iglesia. Los maragatos en esto eran más comedidos y solamente los invitados a la boda arrojaban un puñado de trigo a los novios cuando se acercaban el altar.

Hay que constatar la similitud del rito cuando se arroja trigo (dorado), arroz (fertilidad) o confites. Por que, en efecto, hechos de miel, los confites tenían el mismo sentido áureo que el trigo.

El convite de bodas

En la masonería el ágape es tan importante como el cristianismo, lo cual no impide que ambas instituciones sean enemigas irreconciliables. El ágape masónico es el banquete celebrado por los miembros de la logia tras su “tenida” (reunión). El ágape cristiano es la rememoración de la última cena de Cristo con sus discípulos. El ágape masónico es laico y se celebra tras la conclusión de la ceremonia sagrada, la tenida celebrada en logia. Por el contrario, el ágape cristiano es sagrado. El primero es real: los masones cenan opíparamente cuando toca. El segundo, el cristiano, es simbólico, poco pan y menos vino, el justo para mantener el símbolo de la transubstanciación. En cualquiera de los dos casos, el ágape está relacionado con misterios iniciáticos. No es raro que en otros terrenos, el predicamento del banquete lo haya hecho imprescindible como símbolo y como culminación de la fiesta. Así ocurre en las bodas tras la ceremonia religiosa.
Los “compañeros” eran, originariamente, los que “comían pan juntos”. Lo cual era bastante en tiempos de escasez y de lucha por la vida. En Roma los banquetes ya estaban integrados en las bodas, como remate de las ceremonias. Dato que se trataba de un rito de agregación, las partes intentaban demostrar a través del convite su poder, su fuerza y sus recursos. A medida que avanzó el tiempo los convites ganaron en espectacularidad y asistencia hasta que en la Edad Media fue necesario limitar tanto la duración como el número de asistentes que llegaban a varios cientos congregados durante ocho días seguidos. En la Huesca del siglo XII los invitados debían pagar los gastos generados por su presencia en el convite. Y en Castilla, cuenta Maura Gamazo, se limitó el número de convidados a 10 por cada parte, sin contar los padres y los interesados. Sesenta maravedíes era el gasto máximo que podía dilapidarse en dos días de celebraciones.

Sea como fuere, el convite ha llegado prácticamente hasta nuestros días gozando de la misma reputación y casi con los mismos ingredientes. El plato recomendado en todos los tiempos pertenecía al repertorio de la cocina regional: potes en Galicia, cocidos castellanos, carn d’olla en Catalunya, paella en Valencia, etc. Sin embargo, algunas tradiciones locales merecen ser recordadas. En algunas poblaciones existían platos típicos que solamente se comían en las bodas. En Añora, por ejemplo, se comía una especie de morcilla formada por huevo duro picado, pan rallado, perejil y jamón troceado. En la Alberca el banquete incluía casi de todo con un orden particular e inalterable: pescado para empezar, albóndigas luego, arroz dulce y queso de ovejas para concluir; alterar el orden hubiera constituido un sacrilegio. Curiosa también y de un gran simbolismo era la costumbre maragata de comer los novios en un mismo plato.

Pero de todo el banquete, en todos los tiempos, lo más tradicional y celebrado ha sido la tarta nupcial. La costumbre, al parecer, comenzó en la antigua Roma; después de la boda se abriría un pan encima de la cabeza de la novia simbolizando fertilidad y larga vida. Sin embargo, en aquel tiempo, la tarta no era un pastel dulce como los actuales, sino apenas una torta plana, hecha de harina, sal y agua. Los invitados consideraban que las migas caídas en esta ceremonia aportaban buena suerte así que las recogían del suelo y se las comían. La tradición evolucionó en Inglaterra durante el Medievo: los invitados traían pequeñas tartas y las amontonaban. Estas tortas, como las romanas también eran planas y redondas, pero incorporaban frutas y nueces, símbolos de la fertilidad. El novio y la novia las besaban, luego se les añadía una capa de azúcar glasé y se repartían a los invitados. Evidentemente, el aspecto de las actuales tartas de boda derivan de esta costumbre inglesa. Las antiguas montañas de tartas ingleses frecuentemente se desmoronaban alcanzada cierta altura, lo que aconsejó hacia mediados del siglo XVII, cambiar las tartas por la de un pastel gigante.

En España las tradiciones a este respecto fueron diferentes. En algunas zonas de Castilla, la torta que celebraba la boda no era de la que se compraba en el mercado sino la realizada con harina procedente de las dos casas de los novios. La torta era elaborada por las muchachas de ambas familias unos días antes de la celebración. Y mientras la elaboraban lanzaban bendiciones de felicidad, descendencia y salud para los novios. En algunos de estas tortas –que frecuentemente eran panes aderezados con frutos secos- se colocaba –como en Galicia- un huevo, símbolo de la fertilidad. En ocasiones las tortas o panes era de formas antropomórficas: de falo entre los vaqueiros del Valle de Alzada, de ser humano en la Maragatería.

Cuando no existía facilidad para encargar las invitaciones de boda, de la masa formada para realizar el pastel de bodas, se apartaba lo suficiente para hacer un pan que la madre de la novia o la novia misma iban repartiendo casa por casa. Se consideraba a estos fragmentos como verdaderas invitaciones al convite. En Añora, cuando se recibían estos fragmentos de pan, los invitados estaban obligados a llevar una gallina y una docena de huevos certificando que acudiría a la boda. Si solamente remitía los huevos, quedaba implícito que agradecía la invitación, pero la declinaba. Otras costumbres españolas muy extendidas hasta principios del siglo XX hacían que el pan fuera repartido por el cura durante la misa de desposorios. La costumbre alcanzó particular relieve en la mitad norte de la Península y especialmente en Cataluña. En otras zonas, en la misma época, el pan de bodas se repartía durante el convite y la capacidad adquisitiva de los novios y de sus familias se medía por la cantidad de pan que eran capaces de dar a sus invitados. En León este reparto se acompañaba con alguna cancioncilla tradicional y en Mondoñedo los cantes eran improvisados.

Estamos hablando de una torta o de un pan, no de las tartas lujosas y medidas con altímetro de nuestros días. Los novios son como los niños: cualquier alimento puede satisfacerlos en ese día, incluso el más modesto pan. No en vano en la mayoría de pueblos de nuestra tierra, un último corrusco de pan de aquel día memorable les acompañaba durante toda su vida. Era, no solo el deseo de que nunca faltara nada en el hogar, sino el tributo al día más feliz de su vida en común.

Autor intelectual de la violencia doméstica en libertad

Autor intelectual de la violencia doméstica en libertad

Redacción.- El electroimán de Fuengirola ha pasado 22 días en cárcel. Al poder judicial le ha costado muy poco pasar de considerar que su condena era necesaria por la alarma social que había suscitado, a ponerlo en libertad para que siga un curso sobre la constitución. Inaudito. Una tímida protesta de María Teresa Fernández de la Vega ha tranquilizado la conciencia del gobierno, en efecto, ha protestado tan fuerte como le era posible. Es decir, su protesta ha sido tan floja como la virilidad de un castrado.

Un electroimán tan ignorante como amantísimo de su esposa

El electroimán de Fuengirola es un islamista típico de los cientos de predican el Corán en cientos de mezquitas sobre territorio nacional. Un ignorante, no particularmente mala persona, amante de su mujer… a su manera. No tiene inconveniente en explicar que hay que pegar a las mujeres en los pies con una regla para evitar que queden señales (quedan por que a mí la policía socialista me pegó durante una semana de detención en los pies con una porra y llegué a la Audiencia Nacional con esa parte de mi anatomía amoratada e hinchada… así que ni siquiera el electroimán tiene mucha idea de lo que habla). Y luego en desdecirse, afirmando que todo ha sido una mala traducción. Pero no lo ha sido: ha sido una tradición antropológica procedente del Magreb, eso de pegar a las mujeres.

Llama la atención que mientras el gobierno saca una y otra ley para defender a la mujer, ea incapaz de aislar cuál es el origen de la violencia doméstica, al menos del 50% estadístico de la violencia doméstica que se produce en España. Procede de contingentes de inmigración que forman grupos étnicos y culturales que, tradicionalmente, han despreciado a la mujer o bien que, además de esto, tienen una tasa de alcoholismo excepcionalmente alta que les lleva a agredir sistemáticamente a sus compañeras. Nos referimos, respectivamente, a los norteafricanos y a los magrebíes. En 2002, el número de muertes de mujeres a manos de sus maridos registró por primera vez un 50% de víctimas extranjeras, asesinadas por sus compañeros, también extranjeros. El 50% de las víctimas era acaparada por el 5% de la población: cuando una tasa excede 10 veces a la normal, hay que preocuparse. Ahora los socialistas, preocupados por la violencia doméstica, protestan tímidamente por la liberación del electroimán de Fuengirola.

Del electroimán nos lo esperábamos todo, de la justicia esperábamos algo más

Lo absurdo del auto de libertad es la condición de que siga un curso sobre la constitución española. Y él dice que sí, que lo seguirá. Como si a un ladrón se le condenara a leer “Crimen y Castigo” o a un asesino a escribir 1000 veces en la pizarra, “no asesinaré a nadie”. Cuando la justicia es grotesca, se convierte en injusticia. Los tribunales no pueden poner un día en la cárcel a un sujeto afirmando que va a parar allí por que su crimen ha creado “alarma social” y una luna después, 22 días, eso se ha transformado en unas collejitas en el cogote: “Anda y léete la constitución, pringao”. Lo grotesco de la decisión, la ha convertido en injusticia.

A mi me encantaría agredir a un electroimán de estos, y que un juez benévolo me condenara a pegarme un repaso del Corán. Todo esto no es serio. El gobierno ha intentado pasar de tapadillo por este espinoso asunto, pero Fernández de la Vega ha quedado evidenciada: si el gobierno es contrario a la excarcelación que dé transmita a la fiscalía esa disconformidad. Pero se trata, claro está de la política de “renuncia preventiva” que ha adoptado el gobierno en todos los terrenos: nada que pueda incomodar a la comunidad islámica.

”Doble lenguaje” islámico, frente a “Palabra de Honor” europea

El electroimán, por lo demás, ha adoptado la técnica del “doble lenguaje” tan usual en los islamistas europeos a partir de Tarik Radamán (de “talante” dialogante ante las cámaras y predicador iracundo del islam más radical en la soledad de las mezquitas ante sus fieles): respetar la constitución, si, en todo aquello en lo que no se oponga al islam; en cuanto aparece una discrepancia entre el islam y la constitución, el electroimán y todos los que como él predican la intolerancia, no lo dudán: en caso de duda… el corán sobre la constitución.

Fernández de la Vega (a) “La Bruja” y Bambi (a) “Bambi”, perdido éste en su “diálogo de civilizaciones”, no se han enterado todavía de que la experiencia que va desde Holanda a Francia, de Italia a Austria indica que en las mezquitas se predican formas de vida y de comportamiento social, contrarios a las constituciones europeas y… sobre todo, contrarios a las tradiciones culturales y antropológicas de Europa.

De lo que se trata no es de que el electroimán y otros genios como él, se aprendan de memoria la constitución… de lo que se trata es de que firmen declaraciones en las que situarán el respeto de la legislación europea por encima de cualquier otra fidelidad. Firmarán, claro que firmarán, todo para seguir islamizando Europa. Ahora bien, en Europa la palabra de honor tiene, antropológicamente, peso, no es una declaración fatua sin consecuencias: faltar a la palabra de honor implica una degradación ética y moral del infractor. Un electroimán que ha escrito con sus propias manos la forma de pegar a una mujer en el siglo XXI, bastante degradado está ética y moralmente, para entender lo que es la palabra de honor. Pero Europa debe de defenderse de sujetos como éste: infringir una declaración jurada debe implicar necesariamente, expulsar del territorio europeo al infractor.

La política de la “renuncia preventida” de Bambi, no es lo que va a crear tranquilidad a España, ni a Europa, es la política que va a hacernos retroceder en la historia y en el nivel cultural, décadas, sino siglos. Mal asunto convivir con gentes cuyo sistema de creencias responde a otros climas geopolíticos y neohistóricos, mal asunto convivir con gente cuyo pensamiento se ha quedado esclerotizado desde el siglo VIII, muy mal asunto convivir con gente que está en el siglo XXI, está en la Europa del Siglo XXI con las mismas creencias con las que andaban perdidos por el desierto arábigo en el siglo VIII, sin haber evolucionado ni un ápice.

© Ernesto Milá – infokrisis –infokrisis@yahoo.es

En Navidad y Reyes: ¿Regalos sexistas y violentos? ¡Por supuesto!

En Navidad y Reyes: ¿Regalos sexistas y violentos? ¡Por supuesto!

Redacción.- Lo políticamente correcto es hacer campaña contra los juguetes bélicos y rechazar regalos que tengan que ver con el rol sexual. Quiero explicar por que me gustaría regalarle a mi hijo mayor un rifle del 22, a mi hijo pequeño un laser desintegrador matamarcianos y a mi hija pequeña una muñeca, más o menos, chochona. [en la foto, uno de los modelos de sofisticadas pistolas intergalácticas matamarcianos. Justo lo que necesitaríamos todos]

Se aproxima la navidad. La estupidez de los estúpidos se nota más en algunos períodos del año. Navidades, por ejemplo. Ya desde mediados de noviembre, los medios de comunicación han ido esparciendo mensajes contra los juguetes violentos y sexistas. Al parecer sería de buen tono regalar a un niño una muñeca y a una niña un camión volquete. Así evitaríamos que la niña cuidando a su muñeca se identificase con el rol de mujer-madre y al niño se le desvincularía de cualquier tendencia agresiva. Al menos en teoría.

Por que en la práctica, lo que obtendríamos –y lo que frecuentemente obtenemos- son niños neuróticos. Si una niña se identifica con una muñeca y un niño con una pistola es por que está escrito en sus predisposiciones genéticas, comunes a todos los mamíferos superiores, que la hembra tiene a su cargo el cuidado de la prole y al macho que se encarga de su defensa. A una comunidad no se la defiende chochona en mano, ni a una prole se la cuida con un camión-volquete. El progre, que piensa así y razona en tanto que progre, es el estúpido por excelencia.

El origen del problema: el buen salvaje de Rousseau

El progre intenta diseñar un mundo a su gusto, aunque contravenga la ley de la naturaleza que ha permitido la evolución de la especie desde el australopiteco al homo sapiens. No es raro que contra más fundamentalista es una utopía progre, tienda a niveles más inhumanos. En efecto, al no conocerse a sí mismo, el progre, desconoce su propia naturaleza y la de la sociedad que le rodea. Vive en el mundo de las esencias románticas creadas a partir de Rousseau (infame entre los infames y obtuso entre los obtusos) en su Discurso sobre la Desigualdad. Allí establece la fuente de la que han mamado los progres de todos los tiempos: de Darwin a Marx, de Freud a … ZP, a saber, la bondad intrínseca del ser humano al que la sociedad ha pervertido. Y no.

Los antropólogos progres actuales siguen sosteniendo esta tesis a partir del estudio de algunos pueblos primitivos actualmente existentes (bosquimanos, lapones, pigmeos e indígenas australianos). Y ciertamente parecen pueblos tímidos, totalmente faltos de agresividad… a los que la falta de competitividad ha llevado al aislamiento en territorios extremadamente hostiles en donde nadie más ha deseado vivir. Es, precisamente por eso y no por su bondad natural, por lo que estos pueblos han configurado un estilo de vida pacífico y tímido en tanto que su hábitat natural no seducía a ningún otro pueblo y, por tanto, nadie se lo disputaba. Por que, sépanlo nuestros progres, los pueblos “pacíficos” siempre han vivido en territorios extremadamente inhóspitos. La bondad natural, entendida como la “política de bambi” (remember ZP), jamás ha existido.

El problema era que Rousseau tenía una visión limitada del mundo. Apenas había visto otra cosa que las laderas verdes y disciplinadamente cultivadas próximas a Ginebra. Para él un “hombre primitivo” era un “campesino”. Uno de los fundadores de los EEUU llegó más lejos. Jefferson, en efecto, llegó a decir que el “hombre natural”, el campesino, posee más "pureza de alma que el hombre de la ciudad" (algo en lo que, hasta cierto punto, podemos estar de acuerdo) para afirmar luego que una nación incorruptible debe basar su fortaleza en la sociedad rural antes que en la urbana. De ahí que los granjeros en los EEUU sean la quintaesencia de “América”. Si esto es así ¿de dónde diablos ha salido Bush, los telepredicadores, los gansters, Hollywood, la comida basura, los marines de Abu Ghraib o, hablando de granjeros, Leatherface, el protagonista de la “masacre de Texas” que realmente existió…?

Por lo demás, los campesinos y granjeros norteamericanos -si es eso lo que preocupa- lograron asegurar la independencia de las colonias con las armas en la mano y, aún hoy, el derecho a disponer de armas de fuego es considerado como uno de los principales derechos del pueblo norteamericano. De Rousseau lo que ha surgido, no es un mundo feliz, sino la "Sociedad Norteamericana del Rifle"...

Mundo real y mundo imaginario

Como siempre, una vez más, el sueño de la razón ha producido monstruos. Absurdo pues pensar que impidiendo que un niño juegue con una pistola, se va a hacer de él un ciudadano pacífico. Para ejercer la violencia, de hecho, no hacen falta armas: nunca como hoy existe tanta violencia en la sociedad y nunca como hoy se ha impedido tanto a los niños jugar con armas simuladas. Intento vano por que los niños juegan con pistolas aún sin tener ni siquiera una pistola de juguete ¿o es que no habéis observado a los niños extendiendo los dedos medio e índice como si se tratara del cañón de un Colt y el pulgar como si fuera el martillo percutor, “disparándose” unos a otros?

El progre da por supuesto que la infancia es tan estúpida como lo es él. Y nuevamente, no. El niño siempre ha distinguido perfectamente entre el mundo de la fantasía y el mundo real. El progre no. El hecho de que la pedagogía progre se base en el “aprender jugando” indica ya el grado de confusionismo que inserta en las mentes infantiles: a base de aprender jugando, el niño termina por no aprender ni siquiera a jugar. Hasta que apareció la pegadogía progre, el niño distinguía perfectamente lo que era el mundo de ficción creado en sus juegos al mundo de la realidad en la que vivía cuando no jugaba. ¿Quién no ha hecho una tienda de campaña con unas sábanas y unas escobas? Seguramente la mayor parte de varones, ahora bien, acabado el juego, la sábana servía como equipamiento de la cama y las escobas y mochos para mantener la limpieza en el hogar. De la misma forma que una niña que juegue a “las cocinitas”, jamás se le ocurriría degustar uno de sus “pasteles” hecho con barro, plastilina y guijarros. A un niño le regalan una pistola laser desintegradota matamarcianos… es perfectamente consciente de que le va a acompañar en sus juegos, pero que él vive en el planeta tierra y su amiguimito del alma que vive en el 4º 2ª, no es un marciano o un tenebroso klinkorn.

El mundo del juego, como el mundo de los cuentos infantiles, es considerado por los niños como imaginario. Pero el niño, como el actor que sigue el método Stanislawsky, intenta asumir al máximo la fantasía... mientras dura el juego.

La confusión no se produce con este tipo de juegos, sino con aquellos otros de naturaleza alienante. Mucho más peligroso que un niño juegue con una videoconsola que con una escopeta de aire comprimido. La capacidad adictiva y alienante de la videocónsola es superior a cualquier juego clásico, aunque el soft no sea particularmente violento. De hecho, los videojuegos, incluso los más simples y pacíficos, se diseñan para que el jugador quede, literalmente, "enganchado" a la videocónsola. A esto se le llama "capacidad adictiva" y todos los programadores de videojuegos procuran acentuarla.

Con la escopeta, el niño aprenderá a apuntar, a templar la respiración, se entrenará su capacidad de observación, le ayudará a conocer el nexo de unión entre respiración y quietud, y cuando se canse de haber horadado la diana o la pared, abandonará el juego y pasará a hacer cualquier otra cosa. Por el contrario, un niño con una videoconsola jugará interminablemente, horas y horas, un juego alienante, hecho de luces, sincopadas, sonidos y situaciones virtuales desconectadas completamente del mundo real, con una componente altamente adictivia.

La adicción deriva de la posibilidad de mejorar el fallo cometido en la jugada siguiente. El adolescente con la escopeta de aire comprimido aprenderá pronto que cada disparo es algo único, que una vez apretado el gatillo no puede volver atrás; sus fallos quedarán reflejados en la diana taladrada. Eso le llevará a algunas conclusiones, pero no al lavado de cerebro generado por la videoconsola a partir de sonidos, luces, explosiones, muertos virtuales, vidas regeneradas, etc.

De todas formas, tal como afirma el viejo principio de la medicina homeopática, la dosis es lo que hace al veneno. Ingerir dos docenas de algo tan alimenticio como el plátano pueden causar trastornos graves en el estómago. Análogamente, tres días seguidos de videoconsola generan daños en el cerebro y en la visión del mundo que se hace el adolescente. Ahora bien, en sí mismo, incluso en las videoconsolas, el usuario normal, distingue entre mundo real y mundo virtual.

Está claro que si entre los adultos existe un 2% de psicópatas, existen unos mínimos de violencia social asumibles. Esto explica el por qué en las sociedades “normales” existe un remanente, desagradable pero aceptable de violencia juvenil generada por tribus urbanas. El problema es cuando –como en este momento- estos mínimos de “disparan” asindóticamente (aparición de bandas de “latin-kings” en las grande ciudades españolas, delincuencia infantil de origen magrebí, etc.), pero no es, desde luego por que los niños jueguen con armas, sino por la aparición de patología sociales muy concretas.

El rifle del 22 para mi hijo mayor

Es más, regalar un arma a un joven es una forma de iniciarlo en el mundo de los adultos y darle una lección de alto valor ético y moral: recordarle quien es, cuál es su obligación para con su comunidad. Es un hombre. Debe defender a su comunidad cuando ésta precise ser defendida. No es un moco vil y cobarde que huye cuando le atacan y que espera que venga el primo de Zumosol para hacer lo que él no es capaz de hacer. La vida es dura, contra antes se enseñe a los más jóvenes mejor.

Existe un maravilloso libro del antropólogo Kenneth Oakley, “El hombre, constructor de instrumentos”, que muy bien podría haberse llamado “El hombre constructor de armas”. La tesis de Oakley es que la construcción de “instrumentos” es lo que ha facilitado la selección natural y ha podido asegurar la evolución del austrolopiteco al homo sapiens. Pero el primer instrumento no fue otra cosa que un húmero de antílope y el primer cuchillo de sierra, hace un millón de años, media mandíbula de gacela. Gracias a las armas, los australopitecus lograron vencer a otras especies de primates competidoras y afirmarse hace un millón de años como antecesor del homo sapiens. Eran "seres naturales" y, precisamente por eso, contrariamente a lo que suponía Rousseau, estaban habituados a utilizar y fabricar armas.

En otras palabras: son las armas las que han facilitado la selección natural y han hecho que llegáramos a donde estamos, situados en la cúspide de la evolución. Desde el húmero de antílope en una mano y la media mandíbula inferior de gacela en otra, hasta lo tasers y las modernas tecnologías, la historia de nuestra especie y de nuestras antepasados ha sido un perfeccionamiento de armas que nos han permitido afirmar los dos intentos básicos presentes en toda especie biológica: el instinto territorial y el instinto de jerarquía.

Es fácil utilizar a Freud como arma arrojadiza. Una pistola para el viejo psiquiatra era un símbolo fálico y no incluye a las armas en ningún momento en su libro “El malestar en la civilización”. Freud creía –como buena parte de los científicos en su época y a partir de Darwin- que la selección natural genera la búsqueda de hembra y, por tanto, situaba a la sexualidad en el centro de su sistema. Ahora sabemos, gracias a la etología, que el instinto territorial y el instinto jerárquico preceden en importancia al instinto sexual, es más, gracias al primero se conciben las nociones de “amigo-enemigo” o “amor-odio” que permiten, a la postre, elegir pareja. Hoy se sabe sin sombra de duda que el control del territorio y el establecimiento de una cadena jerárquica, proporciona en las especies animales, automáticamente, compañía sexual y no al revés. Los machos pelean por el territorio y por su posición jerárquica, antes que por la hembra. De hecho, es la hembra la que decide, finalmente, a que macho se entrega.

Para luchar y defender a la propia comunidad (la familia, la tribu, la ciudad, la nación) frente a agresiones exteriores es preciso estar preparado, mental y físicamente. Y dotado de armas. Difícilmente puede estar preparado para defender algo aquel que desconoce lo que es el instrumento de toda defensa: el arma. Y mucho menos preparado puede estar alguien que niega incluso la posibilidad de que la comunidad corra riesgos y se vea sometida a amenazas constantes. El progre, evidentemente, con su afirmación rousoniana de bondad universal, y el buenismo implícito en su estupidez mental, sostiene eso precisamente. Sería bueno que, si ese es su ideal, se fuera a compartir su vida y sus tonterías con los pigmeos del Kalahari que, sin duda, piensan como él.

La pistola desintegradora matamarcianos para mi hijo pequeño

Una educación sana no ahoga los instintos que viajan con los genes, todo lo contrario, los potencia o, simplemente, los satisface. La peor de todas las educaciones posibles es aquella que tiende a confundir los deseos quiméricos con posibilidades reales e intenta torcer y quebrar el desarrollo de los instintos naturales. Haciendo que un niño juegue con muñecas, lo que se logra no es inhibir su agresividad y transmitirle valores de tolerancia e igualdad sexual, lo que se fabrica es un perfecto neurótico que arrastrará las consecuencias de su falta de adaptación a su naturaleza genética de varón desde su infancia hasta su senectud.

No es que yo le regale a mi hijo una pistola desintegradora matamarcianos para hacer de él un ser intolerante y cruel, es que en su naturaleza infantil y en sus circuitos genéticos está implícita la obligación de defender a la comunidad mediante el uso de los mismos instrumentos cuya utiliza ya entendió el australopiteco pero no el progre beatífico y rousoniano. No soy yo el que le tengo que elegir el juguete… es él el que quiere ese juguete y no la muñeca o la cocinita o el estuche de peluquería. No es que la elección de una pistola sea un elemento imitativo de su padre –de hecho, lo habitual es que los niños no vean a sus mayores con armas- ni mucho menos que la falacia freudiana del complejo de castración emerja del subconsciente y le imponga esa elección. Es que, al nacer varón, dotado de determinadas glándulas productoras de hormonas masculinas, la naturaleza ya hace la elección.

Está claro que de tanto en tanto aparecen “anormalidades”, a título de excepciones. No es ayer, en el pasado "primitivo" y "salvaje" en donde proliferaban tales anormalidades, sino en la modernidad. El caso de los dos adolescentes en torno a los que giró el documental de Michael Moore, “Bowning for Colombine”, pertenecen a este tipo de casos, como muchos otros casos de brutalidad juvenil (no olvidar que el psicópata está determinado genéticamente y que el asesino en seria, habitualmente psicópata, suele tener un cromosoma de más, el XYY). Como también es cierto que el complejo de castración existe… en gente interiormente desestructurada y con profundos problemas psicológicos, pero no para el ciudadano medio que no siente una especial atracción sexual por un arma. De hecho, el instinto señala perfectamente con quién tenemos que satisfacer el instinto sexual y reproductivo y con qué órgano podemos hacerlo. El primer orgasmo nos confirma en que la importancia del falo. El freudismo lo que hace es tomar la parte por el todo y extender de manera abusiva, “casos perfectos” protagonizados por perfectos tarados, a la totalidad de la sociedad.

Yo prefiero que mi hijo juegue con una pistola desintegradora matamarcianos para que esté preparado para el día, no en el que vengan los marcianos, sino en que le toque defender a su comunidad, para que no juegue con muñequitas como seguramente hacía ZP de pequeñín y luego adopte la política de la “renuncia preventiva”, para que cumpla la misma función, implícita en su estructura genética, que ha permitido la evolución de la humanidad a partir de los vertebrados.

Dice Robert Ardrey en “Génesis en África»: la evolución de cualquier especie social, incluyendo la humana, la selección natural castiga con igual rigor el fracaso en la paz como el fracaso en la guerra. El instinto territorial, de origen tan antiguo que no podemos señalar sus inicios, exige a todos los animales sociales, con igual intensidad, la capacidad de cooperación tanto como la de lucha”. Y unos años antes, el el doctor Carpenter escribió en su informe a la Academia de ciencias de Nueva Cork: “Aquellas actividades que se aceptan como éticas –tales como el altruismo, afectos fuertemente emotivos y cooperación- se atribuyen a los procesos intelectuales más elevados del hombre o bien a orígenes superhumanos. El enfoque natturalista relativo al estudio del comportamiento humano, competitivo y cooperativo, egoísta y altruista, admite raíces a nivel prehumano… Las acciones defensivas pueden implicar la estrecha coordinación de todos los miembros del grupo en un ataque concertado. En estos ataques hay individuos que hallan la muerte, pero esto es incidental ante el hecho de que el grupo sobrevive y se perpetúe la especie”. Lo esencial en cualquier especie es su pervivencia. Lo inevitable, la muerte de algunos de sus miembros. Lo imprescindible, lo imprescindible, no negar ni destruir el fondo territorial y jerárquico de la naturaleza humana.

Hoy, el problema no ha variado, solamente se ha introducido un elemento nuevo: el progresismo desarrollado a partir de Rousseau ha intentado modificar la naturaleza humana, torcerla y retorcerla. Cuando la realidad no ha encajado con su esquema intelectual artificioso y abstracto, ha intentado encajar la realidad a martillazos. El resultado ha sido que allí en donde el progresismo ha triunfado (de hecho, solo en “Occidente”), se ha atenuado el instinto natural de la especie humana. Precisamente por eso, mi hijo pequeño, que todavía tiene el instinto vivo, pide para Reyes una pistola desintegradora laser matamarcianos. Y la tendrá.

Y la muñeca chochona para mi hija...

Una hembra con un pico y una pala, o el casco de minero, indica que ha alcanzado la igualdad con el varón. Ahora sólo le falta todo lo demás. Y en cuanto a la sociedad, ha demostrado haber vencido cualquier reserva sexista. Ahora solo le falta quien le asegure su subsistencia. ZP está orgulloso de su gran logro en la materia, el 50% de ministras, ahora solo le queda evitar que en 2050 la sociedad española sea la que tenga más ancianos de toda la humanidad… Hay más ancianos por que faltan nuevos nacimientos. Claro está que ZP tiene solo una parte de culpa (en el fondo no es más que un progre, solo un progre y no da más de sí) como también el estilo de vida de la sociedad española que a partir de 1975 pasó a aceptar acríticamente cualquier sugerencia progre. La primera de todas, la integración de la mujer en el mercado de trabajo. Esto, acompañado de cierto hedonismo y de un culto al cuerpo que, inevitablemente, queda alterado después de la maternidad que, por lo demás, ocasiona problemas, prejuicios y esfuerzos suplementarios a ambos cónyuges, todo esto, decimos, ha generado el hundimiento de las tasas de natalidad y el que hoy más del 40% de los nacimientos sobre territorio español sean de parejas de origen extranjero.

La maternidad es otro instinto, un instinto fundamentalmente femenino, en la medida en que solo la mujer y nada más que la mujer puede procrear. La economía de esfuerzos y la división de funciones hacía que el hombre protegiera a su comunidad y la mujer cuidara de su prole. Ambos, cada uno en su especialidad, lo que hacían era perpetuar la especie (y el linaje). Pues bien, el instinto de la maternidad se ha perdido, algo de lo que están muy orgullosos los progres. Ahora se trata de dar el paso siguiente: abolir la división sexual. ZP va en camino: la equiparación de la pareja homosexual al matrimonio heterosexual es, sin duda, una de las excentricidades mayores que vamos a ver en los años de segunda “pasada por la izquierda”, al igual que facilitar el divorcio y el aborto, en lugar de crear las condiciones económico-sociales para atenuar los divorcios y recuperar la natalidad. Pero los objetivos de los progres, ya lo hemos dicho, son tan estúpidos como ellos.

Cuando una niña se siente a gusto con una muñeca y a su hermano lo único que se le ocurre es destripar a esa misma muñeca… eso es que las cosas van por buen camino, nacen niños y niñas conscientes de cuál va a ser su papel en la sociedad. Ahora bien, cuando el niño juego con muñecas y la niña no se aparta del último videojuego ultraviolento, entonces lo que se está preparando es el advenimiento de una sociedad neurótica que reprima la agresividad de unos y atenúe el instinto de reproducción de otras. Ya hemos llegado a ese tipo de sociedad: un cuerpo que ha rebajado sus sistema inmunológico, esto es, sus defensas. Por eso decimos que la sociedad moderna está aquejada de una serie de patologías que comprometen su existencia futura

Por que, en definitiva, no son los padres los que eligen los juguetes a sus hijos; ni siquiera los que eligen según sus gustos y la publicidad. Son sus genes. Es su instinto lo que hace que los niños busquen las armas por que su naturaleza más profunda, heredada de los cazadores-recolectores del neolítico y, si nos retrotraemos mucho más atrás en la prehistoria, por que los australopitecos ya experimentaban esa necesidad y las armas aseguraron su supervivencia, y por que las niñas llevan en su carga genética la potestad de dar la vida y el deber de cuidar de la prole. Esos son los "modelos naturales" y no el campesino bucólico de la antropología romántica generada a partir de Rousseau y de la que mamaron los tres grandes popes del siglo XX: Darwin, Marx y Freud.

Por mucho que las idioteces progresistas lo intenten, castrando a los niños y masculinizando a las niñas, creando un “tercer sexo” ambiguo que solo satisface a los ambiguos, por mucho que se cierren las puertas a los determinismos naturales, los determinismos naturales entran por la ventana.

Personalmente prefiero conocer y reconocer lo que tenemos en nuestro interior. Por eso regalo a mis hijos un rifle del 22, una pistola desintegradora laser matamarcianos y una muñeca chochona. Quiero hacer de ellos hombres y mujeres libres en condiciones de asegurar la supervivencia del linaje y de la especie, no seres neuróticos y frágiles, con el cerebro confuso por jugar con la Barbie desdiciendo su naturaleza de hombres y por jugar con todo aquello que niega su feminidad convirtiéndolas en hombres desprovistos de falo. Neuróticos todos y con todos los problemas de identificación posibles. Eso es para los progres, no para los Hombres.

© Ernesto Milá infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Antropología de la Vieja España (X): Traje de novia y velo

Antropología de la Vieja España (X): Traje de novia y velo

Redacción.- Llegamos a la décima entrega de esta serie que dedicamos a dos elementos ineludibles en toda oda: el traje de novia y el velo. En estos breves apuntes resaltamos algunas de las tradiciones antiguas que se siguieron hasta hace poco en nuestro país, así como el origen histórico y el simbolismo de ambos elementos. [En la foto boda tradicional en Madridejos en 1945... sensiblemente diferente en su desarrollo a la que celebró MAV veinticinco años después]

EL TRAJE DE NOVIA

Nada que ver una boda del ayer con una de nuestros días. En la antigüedad los matrimonios se contraían vistiendo los novios el traje regional correspondiente, nuevo, eso sí. No era específicamente blanco y, posteriormente, los novios volverían a utilizarlo en eventos especiales: otras bodas, el bautizo de los hijos, las celebraciones colectivas, etc.
Se cuenta sin gran convicción que la primera mujer que mandó confeccionarse un traje blanco especialmente para su boda fue Anna de Britania, casada en 1499 con el rey de Francia, Luis XII El Piadoso. Hasta entonces se aplicaba lo ya dicho sobre el mejor vestido, sólo que en Inglaterra, por tradición, era de color amarillo o rojo. Otras versiones atribuyen a la Reina Victoria de Inglaterra la imposición del color blanco para las novias de la época. Las fotos que nos han quedado de la dama indican que no era precisamente la alegría de la huerta y que la elección se debió a su interés por promover para la sociedad de su tiempo los valores de castidad, pureza, inocencia y, si se nos permite, incluso, asepsia, en tanto que el blanco es la ausencia de todo color. Claro está que en estos tiempos de mestizaje cultural y migraciones aceleradas y masivas hay que tener presente que en otros horizontes culturales el simbolismo de los colores es diferente. Para el islamismo el color de la pureza es el negro y en Japón el color predominante es el rojo.

En tiempos de nuestros bisabuelos, hacia finales del siglo XIX y principios del XX, las novias de los pueblos de la Península requerían un atuendo extremadamente rico en prendas interiores y exteriores. Fundamental era el justillo de tela que hoy ha sido ventajosamente sustituido por el sujetador. Más abajo, tocando también la piel, un corsé apretado mediante un complejo entramado de cintas que presionaban la cintura hasta convertirla en más aceptable para las entradas en carnes y propia de avispa para las flacuchas. Junto con el corsé ceñía la cintura el jubón. Hoy ambas prendas han sido sustituidas por la faja. No se crea que la falda era suficiente para ocultar las piernas; unos pantalones de tela cubrían en la áspera meseta de Castilla, desde la cintura hasta las rodillas, concluyendo en una trabajada puntilla y atada con cintas de colores. La prosaica y estilizada braga de nuestros días es el sustituto de esta prenda. La cosa no concluía aquí, por que encima de esta prenda se colocaban las enaguas. Elaboradas en tela tenían el tamaño de una falda y terminaban con una puntilla. Dado que las bodas tenían lugar cuando los novios eran extremadamente jóvenes, en ocasiones se hacía necesario disimular la delgadez de la novia y el procedimiento más utilizado era colocar una segunda enagua que inspiraba más confianza en su capacidad procreadora. Hasta aquí todavía no hemos salido al exterior. Este era, como mínimo, tan complejo como la ropa exterior. La falda solía ser negra y de tejido damascado. Sobre ella el delantal, de raso y con bordados cubría la parte delantera de la falda. Se veía una porción de pantorrilla, eso sí, convenientemente cubierta con media de algodón. Los hombros cubiertos con una toquilla, cuyos picos se cruzaban por delante. Sobre la toquilla, que en Castilla solía ser de piel de cabra, un manto de blonda, habitualmente negro en raso, se colocaba encima y cubría la espalda, la cabeza y los hombros y llegaba hasta la cintura enlazando con el delantal. La cabeza solía estar cubierta con un velo negro. Y sobre los hombros, mayor que el manto, el mantón de Manila, verdadera joya del ajuar, rematado en flecos y cerrado por la parte delantera. Bota baja abotonada, guantes en algunos casos y abanico siempre, remataban el complejo vestido.

¿Y el novio? En conjunto, su traje era algo más simple, pero no mucho más. En el interior camiseta de felpa en invierno y calzoncillos largos hasta los tobillos, que con el clima castellano no se jugaba. En el exterior camisa de popelín blanca y corbata negra. Traje negro compuesto por chaleco y chaqueta, ésta de astracán o pana, abotonada y que cubría hasta los riñones. Los pantalones estrechos y marcando lo que hubiera a marcar por delante y por detrás, en plan torero. Se les llamaba “pantalones de tubo”. Botas, sombrero y capa en negro.

Así subían al altar los novios. El traje tenía las lógicas variaciones según fuera en campo o en ciudad, se aligeraba en los veranos y tenía leves variaciones de una región a otra. Hoy todo esto ha variado extraordinariamente, pero subyace ayer y hoy la idea de que el momento de contraer matrimonio es particularmente importante, supone un tránsito de una situación de independencia y ausencia de responsabilidades familiares a otra de vida en común. La solemnidad del momento se realzaba mediante un traje nuevo, específico y complejo. Con todo el traje de ayer era más similar al utilizado habitualmente que el actual impuesto a finales del siglo XIX. En la actualidad el 80% de los trajes de novia son de color blanco natural y el resto se distribuyen según la moda y la capacidad de convicción del vendedor entre marfil, champán o blanco refulgente. Se rescató en las bodas de postín la costumbre medieval de mostrar la capacidad adquisitiva y la nobleza de la novia añadiendo unos cuantos metros de cola. Cuanto más larga era la cola de la novia se indicaba que más cercano era su parentesco con el monarca de turno. En cuanto a los guantes, en otro tiempo –siglos XVIII y XIX- eran también símbolo de gracia y porte, los solían utilizar las novias procedentes de familias con recursos y la costumbre se convirtió en rigurosa hasta que apenas hace veinte años perdió intensidad y se dejó de considerarlos imprescindibles.
Estas someras indicaciones deben necesariamente completarse con una serie de indicaciones supersticiosas llegadas hasta nosotros desde la noche de los tiempos y que aún hoy gozan de buena salud. Es importante, según las supersticiones populares que el novio jamás vea como se viste la novia, ni siquiera que vea el traje antes de entrar en la Iglesia (o en el Juzgado). Segunda superstición, a observar: la novia y los que acompañan al novio deben preocuparse de que éste lleve la corbata perfectamente centrada, por que si la lleva virada hacia la derecha la infidelidad presidirá las relaciones matrimoniales. Más madera: Se considera factor propiciatorio de mala suerte el que la novia confeccione su propio vestido o que lleve un vestido usado o prestado. La novia no debe usar completo su traje antes del día de la boda. Algunas dejan una terminación final en el vestido deshecha hasta último momento.

Más que supersticiones puede considerarse una costumbre la recomendación, por así decirlo, de que la novia lleve en el momento de subir al altar “algo viejo, algo nuevo, algo usado (o prestado) y algo azul”, reputada de constituir la tetralogía de la felicidad. La costumbre tiene una respetable antigüedad cuyo origen no es posible precisar, pero que entronca con el lenguaje simbólico propio de las sociedades tradicionales. Lo viejo simboliza la conexión de la novia con su pasado, la fidelidad a su linaje familiar y a las tradiciones ancestrales, muestra el sentido de continuidad en la vida; simboliza también el estado que se deja atrás y suele ser una joya familiar. Los lazos familiares, los amigos y las costumbres siguen siendo las mismas, tan sólo se adaptan.. Lo nuevo simboliza sus esperanzas de comenzar una nueva vida feliz, el nacimiento a una nueva vida que supone el tránsito de la soltería al matrimonio, representa un cambio y la renovación del espíritu, suele ser el vestido, la ropa interior. Lo prestado simboliza la amistad, quiere indicar que la felicidad se puede atraer usando algo de alguien que sea feliz; suele ser también una joya o un pañuelo... En cuanto a lo azul simboliza la fidelidad; en Inglaterra se dice que "aquellos que se visten de azul tienen amores verdaderos"; se dice que la costumbre es de origen judío, las novias de esa etnia usan un arco azul en su cabello, que representa fidelidad; desde que en la Guerra de Secesión americana, las mujeres confederadas utilizaban una liga de blonda azul como símbolo de virginidad, esta prenda pasó a ser la utilizada en nuestros ritos matrimoniales, pero ya se utilizaba en antiguas ceremonias. Ricardo del Arco en su libro “Costumbres y trajes de los Pirineos” explica que antiguamente en la ceremonia de petición del Empordà se colocaba en la pierna de la novia una liga como símbolo de fidelidad o como promesa de tal.

En Ansó, la novia, contrariamente a la mayoría de pueblos, va a pie hasta el altar. Hay que decir que va vestida igual que el resto de zagalas. Así los malos espíritus no la reconocen y a esto se une un crucifijo, dos relicarios y dos medallas de la Virgen del Pilar. El traje utilizado por la novia en esa ocasión, era conservado y utilizado durante años, finalmente, antes de arrojarlo a la basura se le realizaban los últimos remiendos. En otros pueblos, como en Ripoll, la novia iba vestida como las mozas de su edad, y el traje se transportaba junto con el ajuar y los regalos en la comitiva; en la rectoría de la Iglesia se cambiaba.

EL VELO

No siempre se ha utilizado el velo, pero tampoco existe una linealidad en su utilización. Ha aparecido y desaparecido en determinados momentos de la historia sin que tales avatares tuvieran lógica. En las ceremonias matrimoniales de los parsis el velo ya tenía un papel central y se le consideraba la forma de aislar a los novios de las malas influencias mágicas. Los sacerdotes del culto solar parsi recitaban el himno de bodas constituyendo un círculo en cuyo centro se situaban los novios. Evidentemente se trataba de un círculo mágico de protección. Los sacerdotes los cubrían completamente con un manto de cachemira y así pasaban el largo período de recitación de los exorcismos. Cuando terminaba la oración, los novios, ellos mismos, se despojaban del chal y podían ser considerados marido y mujer. Este tema se encuentra en muchas tradiciones de los pueblos indo-europeos. Inicialmente se convino, que el velo se impuso para ocultar a la novia de los malos espíritus como una medida más para alejar a éstos de la ceremonia. Así se concebía en las ceremonias romanas y así estaba presente en las uniones de aquel tiempo. Al velo le pasó como al Imperio, desapareció. En el año 800, el velo volvió a irrumpir en Inglaterra pero ya con un sentido de sumisión, modestia y humildad de la novia.

La actual utilización del velo en las ceremonias de boda procede de una española, Eugenia de Montijo, cuando esposó al Emperador Napoleón III. Lució velo acompañado por un tocado con tiara de brillantes. Al otro lado del Canal de la Mancha, la princesa Augusta, recogió el gesto y lo popularizó.

El velo no siempre es blanco –símbolo de pureza-, ocasionalmente se ha utilizado el azul cielo como símbolo de la Virgen María. Algunas costumbres que han llegado hasta nosotros proceden de insospechados horizontes geográficos. En Oriente Medio, el velo ocultaba el rostro de la novia que el novio jamás debía haber visto antes, imagínense; solamente después de la ceremonia se permitía que la novia mostrara su rostro. Este mismo acto es el que tiene lugar tras la bendición del sacerdote cuando éste indica que los novios pueden besarse; ella, entonces, levanta su velo y une sus labios a los del novio devenido por la bendición sacerdotal, esposo hasta que la muerte o el divorcio los separe. En el ámbito de la cultura islámica el velo –negro, necesariamente- es símbolo de respeto a Mahoma. Casas menciona un trabajo de Laurière el cual “creía que el velo simbolizaba el dosel del lecho nupcial y al ponerle el cura sobre los esposos, formulaba votos de fecundidad”.

(c) Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es