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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

Tras la declaración de Pilar Manjón, hoy más que nunca...

Tras la declaración de Pilar Manjón, hoy más que nunca...

Redacción.- Hoy más que nunca la necesidad de una reforma del sistema democrático aparece como algo ineludible. Ha hecho falta que pasaran seis meses de "actividad" de la Comisión 11-M para que, finalmente, apareciera allí alguien que realmente aportaba algo: Pilar Manjón, directiva de la Asociación Víctimas del 11-M. Manjón ha evidenciado, quizás sin quererlo, la distancia que separa la "España Oficial" de la "España Real".

Durante seis meses, todo un país ha visto como los fondos públicos se dilapidaban en una comisión de investigación que, desde los primeros momentos, era evidente que no iba a servir para nada. Aún antes de que se constituyera esta comisión, en nuestro libro "11-M: Los Perros del Infierno ya aludimos en las conclusiones finales a la necesidad de que se estableciera una comisión de investigación formada por "técnicos y expertos" y personalidades de la sociedad civil, para hacer algo que le venía muy grande al parlamento.

El parlamento es, no lo olvidemos, el "lugar donde se habla". Pero las chácharas -y los parlamentarios son especialistas en chácharas- no llevan a ningún lugar tangible. Las chácharas son lo propio de los mezquinos y los cotillas, de quienes son incapaces de anteponer el todo a la parte. No en vano "parte", viene de "partido". Nuestro país vive, como nunca, una situación que no es democrática en sentido propio, sino "partitocrática": la representación popular que se sienta en el parlamento es la representación de los partidos políticos y de sus estados mayores. El de parlamentario es un trabajo con contrato de cuatro años que si se quiere renovar precisa evidenciar una fidelidad perruna hacia los deseos del partido por el que se ha sido elegido. Y los parlamentarios son fieles a su jefe de grupo parlamentario, como los perros lo son a su amo. No evidencian jamás criterio propio. De hecho, hay que dudar de que lo tengan. Su opinión no existe, es apenas uno de los dos botones que hay en su escaño y que, finalmente, pulsan según los deseos de su jefe de grupo parlamentario. Antes se decía que no hay nada tan inútil como un almirante de marina suizo. Hoy puede decirse, en rigor, que nada es tan inútil como un parlamentario español.

La democracia ha degenerado, primero en partitocracia y luego -proeso actual- en plutocracia: poder del dinero. Se goiberno para los que tienen dinero, para los que gestionan el dinero y para los que acumulan dinero. El elector es solamente una masa informe a la que se seduce solo para que dé su voto, para nada más. La crítica a la democracia formal que realizaron distintos movimientos de izquierdas y derecha en los años 30, sigue siendo válida. Cada vez más válida a tenor de la crisis del sistema democrática en torno a la cual todos los partidos políticos convergen en negarla. Pero existe. En raras ocasiones se sale a la superficie y se percibe. Hoy, con la intervención de Pilar Manjón se ha llegado a uno de esos extraños momentos en los que el sistema democrático evidencia su decrepitud.

Y a ZP se le ocurre paliar esta crisis estructural con un parche coyuntural: colocando al bueno de Pérez Barba como "comisionado para las víctimas del terrorismo". Eso si que es reaccionar rápidamente. ¡Payaso! Hasta última hora, tanto ZP como la comisión 11-M ha intentado que los medios no retransmitieran en directo la intervención de Pilar Manjón. Era muy sencillo, resumir su intervención diciendo que se emocionó y que pidió "comprensión" para las víctimas. Pero, a medida que se sondeaba el contenido de su intervención, especialmente en la tarde antes de su intervención, los "fontaneros" informaron que si el mensaje de la Manjón no era transmitido en directo, volvería a leer los mismos folios "entre los leones de las Cortes", ante los medios... así que era inevitable que al menos durante 24 horas, la clase política apareciera como lo que es: una banda de desaprensivos sin escrúpulos, entre los que unos lamentan la pérdida del poder y otros no quieren reconocer que llegaron al poder gracias a 192 ataudes.

Por que aquí no hay simetría posible. Entre todas las representaciones políticas, el PSOE encarna la vesanía personificada. La intervención de ZP en la Comisión fue la de un personaje mediocre que se niega a reconocer lo que toda España sabe: está ahí gracias a 192 ataúdes... y cada vez que abre la boca, él o cualquier miembro de su gobierno (o de su entorno) se evidencia la impreparación, estupidez y mediocridad del equipo de gobierno en pleno. Al menos Aznar mantuvo el interés de la audiencia por la habilidad con que regateó las preguntas de la comisión, quedó claro, tanto lo que decía, como lo que intuía, como lo que callaba. Con ZP, lo que ha quedado claro es que el "talante" es como una mierda pero sin el "como". Resulta difícil hablar durante 14 horas sin decir absolutamente nada, repitiendo las mismas historias de mediocridad y espíritu escultista. No, cuando ZP niega la mayor, es decir, que él fue el principal beneficiario de los atentados, miente, miente y miente. Y lo peor es que lo sabe. Pepín Blanco, también sabe lo del "te lo digo para que no me lo digas" y sabe que acusando eternamente al PP de mentir, va a hacer que aquellos que quieren olvidar que ZP está en el poder gracias a los ataúdes, lo crean cada vez con más fidelidad.

Pero la cuestión es que en este tema la razón está del lado de Pilar Manjón, pero luego del lado de Aznar. El problema es que, como ya hemos dicho en artículos anteriores, el PP se equivoca defendiendo la implicación de ETA en el crimen. Y ZP se aferra a este error estratégico para machacar al PP. Lo hemos dicho en "11-M: Los Perros del Infierno: el ideador de los atentados del 11-M trazó una trampa para que los responsables de Interior atribuyeran durante las primeras horas la responsabilidad de los atentados a ETA. Fue una trampa perfectamente calculada que partía de la fractura vertical que rompía (y rompe) a la sociedad española: los simpatizantes del PP creerían a pie juntillas en las responsabilidad de ETA, pero mientras, a la misma hora, los simpatizantes del PSOE y del centro-izquierda, empezarían a conocer la "pista islámica", aun antes de que se hubiera descubierto la más que sospechosa furgoneta con la cinta en árabe... La Comisión de los Inútiles (la Comisión 11-M) ni siquiera ha sido capaz de establecer de dónde diablos surgieron las primeras informaciones que creaban la sugestión sobre la pista islámica desde la SER, cinco minutos después del atentado. Ni siquiera eso...

"No utilicen nuestro dolor para fines partidistas", ha dicho Pilar Manjón. "Que se disuelva esta comisión", ha pedido. Y no es para menos.

En "11-M: Los Perros del Infierno nos temíamos esta situación que seis meses después ya se ha evidenciado. "Ustedes, los políticos, sólo han hablado de ustedes", ha dicho la Manjón. Sus palabras han tenido el mismo eco de un bombazo. Bruscamente, las instituciones han aparecido como perfectamente inútiles. Esta intervención va a pasar a la historia de la democracia española como la primera crítica formal al sistema democrático y a su gestión, realizada en el santo de los santos de la democracia: el parlamento. De haber parlamentarios capaces de asumir la representación de sus electores, en lugar de la representación de su partido, probablemente, el foro de la carrera de San Jerónimo, serviría para algo.

(c) Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es

Presentamos a continuación la introducción de "¿Aún votas merluzo?" en donde Pol Ubach presenta una crítica estructurada a la democracia formal que sufrimos cada día, cuyo texto supone una requisitoria a favor de la reforma de la democracia. Por que, a fin de cuentas, a eso nos enfrentamos: a la reforma o a la desintegración del siste´ma de representación democrática.

Pol Ubach - Editorial PYRE - 144 páginas - 10 Euros.

INTRODUCCION

Lo más sorprendente de la democracia española es que los partidos mayoritarios sigan siendo mayoritarios, a la vista de que lo que verdaderamente es mayoritario, son sus errores y esa sensación generalizada de hastío, sino de náusea, que hemos vivido en los últimos años: el caso GAL, la guerra de Irak, la relación Carod-Rovira/ETA, etc. Pero da la sensación de que el votante está constreñido, por aquello del "voto útil" a decidir entre el PP o el PSOE y en la periferia, entre estos y CiU o PNV. Hace veinte años se hablaba de la "joven democracia española". Pero ha llovido mucho desde entonces. Hoy la democracia española, como cualquier otra, ha alcanzado su estado de madurez y la prueba es que no existen movimientos golpistas de derechas o insurreccionales de izquierdas que atenten contra nuestro ordenamiento político. Lo que no implica que sea perfecto. Pero esta es otra historia.

En realidad, lo que importa es que la "joven democracia española" ha alcanzado mayoría de edad y nuestro país recuperó los cuarenta años perdidos de interregno franquista (desde 1945 hasta 1975), homologándose al resto de Estados europeos. De hecho hoy "somos" Europa y lo seríamos más si existiera una política exterior real y digna, pero Ana de Palacio, siguiendo órdenes de Aznar, se ha encargado de que cualquier forma de coherencia en este terreno sea pura ficción.

Hace falta, para entrar materia, centrarnos y realizar un breve repaso a la historia de las últimas décadas.

En 1945, Europa estaba hecha trizas. Seis años de guerra habían pulverizado la industria, las ciudades, las infraestructuras y a la propia población europea. Gracias al Plan Marshall, en 10 años fue posible remontar la mayor destrucción que haya sufrido la Vieja Europa en toda su milenaria historia. España, a todo esto, estaba en 1945 en pleno período nacional-católico, que había sustituido al período falangista-imperial y precedería al período tecnocrático-opusdeista del tardo-franquismo. Aquí todo funcionaba a golpes de intervensionismo estatal y planes de desarrollo, subordinando las libertades políticas, al desarrollo económico. No era raro. En el otro extremo de Europa y en el otro extremo ideológico, la URSS había hecho otro tanto: atrasada en 1917, sin apenas industria, aquel gigantesco país se dotó de una dictadura que concentró esfuerzos, abolió libertades, y en apenas treinta años (de 1917 a 1947) consiguió ser la segunda potencia mundial. Se tiene la presunción de que nadie pasa del atraso secular al desarrollo extremo en un régimen de libertades públicas.

Llegó un momento en el que el crecimiento de las "fuerzas productivas" y los intereses del capitalismo español, alcanzaron el límite de lo que podían obtener mediante la concentración de poder y la planificación franquistas. Esto ocurrió entre 1972 y 1975. Incluso los sectores más franquistas del franquismo advirtieron que era necesario caminar hacia Europa, que el régimen no podría subsistir como hasta entonces y que la democracia formal era inevitablemente nuestro destino. El propio Carrero Blanco estaba convencido de lo ineluctable de esta marcha: partidos y democracia hasta el partido socialista, más allá, no. El recuerdo de Paracuellos del Jarama estaba vivo y bien vivo entre los reformistas del régimen. No es raro; aún hoy, los anarquistas y trotskystas tienen vivo el recuerdo de la represión en mayo del 37 contra sus efectivos.

Muerto Carrero, muerto Franco, todo el proceso reformista se desató inmediatamente. En enero de 1977, cuando terminó la "Semana Trágica", estaba claro que las elecciones generales abiertas a todos los partidos, se celebrarían en los próximos meses. Aprovechando la Semana Santa se legalizó el Partido Comunista. Paracuellos quedaba aparcado definitivamente. Y en junio de 1977 se convocó al electorado a las urnas.

Ganó el que ganó por que tenía que ganar y lo tenía todo para ganar: dinero, medios, cuadros, ambiciones, etc. Perdió el que tenía que perder: la oposición democrática que carecía de fuerza social suficiente. Si la hubieran tenido, no les habría hecho falta pactar la reforma, ni Carrillo hubiera tenido que aparecer con la bandera nacional a la espalda, ni a Felipe esperar ocho años hasta lograr el poder...

Las cosas, desde entonces, no se puede decir que hayan ido mal. Es lógico que nos acordemos, sobre todo, de los grandes escándalos que se han ido sucediendo en la democracia española. Aparte de estos puntuales, pero gigantescos, disparates y errores, no nos ha ido mal. Existe un buen nivel de libertades públicas, así que tampoco está justificada la queja de oficio. Pero es rigurosamente cierto que nuestro sistema democrático aún tiene deficiencias. Ni el sistema electoral es todo lo representativo que debería ser, ni los mecanismos de poder están exentos de desviaciones y, ciertamente, se ven aquejados de procesos degenerativos. Por que, a la postre, la democracia es algo que, o se renueva día a día o termina apareciendo un desfase entre lo que pretende ser y lo que es realmente, desfase que surge del mismo discurrir del tiempo y del cambio del marco sociopolítico sobre el que se desarrolla.

Este libro tiene como objeto realizar un apresurado viaje hacia el origen de estos derivas degenerativos y proponer algunas soluciones parciales, pero que podrían ser remedios paliativos.

Si tenemos en cuenta los incumplimientos de programas, el transfuguismo, el nivel absolutamente pedestre sino zafio de las campañas electorales, el carácter demagógico de las mismas, la desconexión entre representantes y representados, la falta de resolución de los problemas más acuciantes de la cotidianeidad, y un largo etcétera, a la vista de todo ello votar parece algo inútil e incluso frívolo. Vamos a las urnas sin estar convencidos de que servirá para algo. De hecho, muy frecuentemente, no votamos "a favor de", sino "en contra de". Favorecemos indirectamente a unos por que tenemos más interés en castigar a los que no han sido capaces de solventar nuestros problemas. Y lo peor es que no albergamos ninguna confianza en que los que asciendan al poder, hagan nada por nosotros. Tenemos distintos niveles representativos (municipal, autonómico, estatal, europeo), pero realmente no tenemos conciencia de participar en la vida política, ni sabemos exactamente quienes son nuestros representantes. Cuando queremos solicitar ayuda o amparo del poder, la Constitución nos deriva hacia el "defensor del pueblo" cuyas atribuciones son mínimas. Sin olvidar que entre un 30 y un 40% de la población rechaza sistemáticamente acercarse a las urnas y un número creciente manifiesta su protesta en forma de votos nulos o en blanco.

En tal contexto, el título de este libro no es absurdo, ni siquiera provocador, es la cristalización de una realidad: por que en estas condiciones a alguien se le puede antojar que creer que el voto sirve para algo es hacer, literalmente, el merluzo.

El pez –y el merluzo es un pez- es el animal con una memoria más corta. Se dice que apenas dura tres segundos, aunque algunos científicos tienen a bien polemizar sobre si el recuerdo queda fijado en las más que dudosas neuronas del merluzo, hasta siete segundos; acto seguido, el recuerdo se desvanece. La clase política tiene la suerte de que la capacidad de olvido del electorado sea alta. Recuerdo un perro que me reconoció aun cuando hacía cuatro años –una legislatura- que no lo había visto, algo que para él equivalía a 30 años humanos. En los cuatro años que median entre un ritual electoral y el siguiente, el elector suele olvidar hasta que punto han llegado a mentirle, torearle, manipularle y defraudarle aquellos a los que votó. Como a un merluzo, ¿entienden? Por eso, el título de este libro es como es.

"Pol Ubach" - copyright PYRE, SL - pyre@pyresl.com

Este libro puede ser adquirido en Pyre Libros "¿AUN VOTAS, MERLUZO?"

"El Pequeño Tablero Local" en Zona de Descargas

"El Pequeño Tablero Local" en Zona de Descargas

Redacción.- Los artículos sobre Geopolítica de España han sido corregidos, articulados e insertados en formato libro *.PDF en Zona de Descargas, un volumen de 128 páginas, servido gratuitamente para nuestros lectores y un punto de reflexión sobre el destino y la revisión del pasado desde el punto de vista geopolítico. Descender El Pequeño Tablero Mundial en formato PDF, comprimido con WinZip. Es decir, que para su lectura es necesario descomprimirlo con WinZip y luego utilizar cualquiera de las versiones de Acrobat para visualizarlo. Ambos programas pueden ser obtenidos gratuitamente en Softonic.

Cine: "La Búsqueda" o los deseos ocultos de EEUU

Cine: "La Búsqueda" o los deseos ocultos de EEUU

Redacción.- La película “La Búsqueda” encierra en sí misma un argumento en absoluto original, buitreado de distintos best-sellers aparecidos en los últimos 20 años y que, finalmente, John Turteltaub, se ha atrevido a llevar al cine. Con un reparto de lujo, la película intenta emular a la saga de Indiana Jones y generar un thriller trepidante… tras el cual pueden verse algunas de las obsesiones y de las carencias de la cultura americana, esa que, como dijo Zbigniew Brzezinsky, “es hegemónica a pesar de su tosquedad”.

RASTREANDO UNA SAGA ETERNA Y ANTIGUA

Hace falta remontarse cuarenta años para ir a los orígenes de esta saga. Le cupo a un periodista francés, Gerar de Séde, escribir una curiosa obra titulada “Templiers parmi nous” (“Templarios entre nosotros”) que alcanzó un gran éxito en Francia y cuya traducción pasó casi desapercibida en España. En el libro de Séde iniciaba su peripecia en torno al supuesto tesoro que se encontraría en una cripta bajo la fortaleza de Gisors. Dicho hallazgo lo habría encontrado un porquerizo por su cuenta y no consiguió que nadie le creyera. De Séde, sin embargo, le dio crédito y escribió con los datos facilitados por este individuo, un artículo que mereció la atención de un “documentalista” del que el autor, como única pista, dijo que era “suizo”. De Séde lo visitó y vio que tenía en su posesión un plano que coincidía con lo descrito por el porquerizo. A partir de aquí, este “documentalista” se transformó en los diez años siguientes en la principal fuente de información de De Séde al cual debió buena parte de las informaciones para concluir unos cuantos best-sellers: “El Tesoro Cátaro”, “El Oro de Rennes”, “Los merovingios”, etc.

Hasta la aparición de “El Enigma Sagrado”, realizado por dos periodistas ingleses de la BBC y un francés, que no fue sino un desarrollo de un documental realizado para la cadena de TV británica, no se supo quién era el “documentalista”: Se trataba de un pintoresco individuo, Pierre Plantard, al que nadie, en buena lógica hubiera prestado la más mínima atención, de no ser por que su obsesión, desde muy joven, consistió en crear una historia de capa espada apoyada sobre “documentos” depositados en la Biblioteca del Arsenal (París).

La historia venía a decir que el oro que los legionarios de Tito llevaron a Roma tras el saqueo del Templo de Jerusalén, fue luego recuperado por los visigodos franceses, y heredado por la monarquía merovingia (la primera monarquía francesa). Pero, con el último merovingio la pista del tesoro se habría perdido. No para todos, desde luego, un peculiar sacerdote francés lo habría encontrado escondido en las inmediaciones del pequeño pueblo francés de Rennes-le-Château.
Sin embargo, la dinastía merovingia no se había extinguido, sino que su último vástago consiguió sobrevivir y ser protegido por una orden que veló por la continuidad de su sangre hasta nuestros días. El descendiente del último merovingio no sería otro que Pierre Plantard y la orden secreta, el Priorato de Sión. En sucesivas entregas de la serie resultó ser que –tal como defienden los monárquicos franceses- la monarquía merovingia descendería directamente del propio Jesús y, por tanto, del Rey David y, por esa misma línea sucesoria, Pierre Plantard (embellecido el nombre con el añadido “de Saint Claire”) sería, ni más menos que el “rey del mundo”. Ejem…

Lincoln, Baignet y Leigh, los autores de “El Enigma Sagrado” dieron crédito a todos los datos facilitados por Plantard y donde no había nada, crearon un fantasma –el “Priorato de Sión”- que, a partir de entonces, andaría solo. Por poco tiempo. Los mitos que planteaba el libro estaban muy arraigados en la mentalidad europea como para que no tuvieran un revival: el rey perdido y el tesoro, la orden secreta que custodiaba a uno y al otro, la conspiración oculta a través de los siglos… El primero que aprovechó todo el material recopilado por los tres autores, fue Humberto Eco en su novela “El Péndulo de Foucolt” que no empleó mucho tiempo en buscar datos, simplemente aprovechó los contenidos en el libro de Lincoln, Baigent y Leigh. Con la obra de Eco, la bola de nieve fue creciendo.

En 2001 se publicó en EEUU “El Código da Vinci” que, por segunda vez utilizaba material extraído del “Enigma Sagrado” reordenándolo en forma de novela firmada por Dan Brown, donde se mantenían los mismos mitos, los mismos nombres y los mismos elementos dramáticos que en los anteriores libros que hemos mencionado.

Pues bien, “La Búsqueda” es el hijo cinematográfico de todo este material: masones, templarios, egipcios, pistas secretas, códigos ocultos, héroes titánicos que buscan y encuentran…

DE LOS CUENTOS DE MASONES A LOS MASONES PROPIAMENTE DICHOS…

Cuando en 1975 Franco, el 1 de octubre, ante su último contacto con las masas oceánicas que le vitorearon en la plaza de Oriente contó aquello de que “todo era una conspiración comunista en connivencia con la masonería internacional”, produjo una sonrisa generalizada, salvo en sus partidarios. De hecho, la sonrisa estaba justificada solo a medias. Ningún contacto liga a la masonería con el comunismo. De hecho se ha tratado de enemigos, frecuentemente irreconciliables. El partido de las revoluciones burguesas –la masonería- difícilmente podía tener ningún punto de encuentro con el partido de las revoluciones proletarias –la internacional comunista-. Franco no lo veía así, era hijo de la doctrina católica que simplificaba sus razonamientos diciendo: “El comunismo es anticatólico, la masonería es anticatólica, luego, el comunismo y la masonería son lo mismo”. No lo eran. Pero, por entonces aludir a la masonería parecía exponer un cuento chino… se caía en un conspiracionismo deleznable y detestado por los “historiadores objetivos”. Y no lo era: detrás de toda revolución burguesa y democrática, existieron logias operativas.

Y así lo recuerda la película “La Búsqueda”. Ciertamente, la primera revolución burguesa fue la americana. La mayor parte (un 82%) de los generales de George Washington eran masones y la mayor parte de los firmantes de la Declaración de Independencia (un 75%) eran masones. Y –oígase bien- la totalidad de los firmantes de la Declaración de Fredeksburg (sobre la que se elaboró la carta magna norteamericana), eran, así mismo, masones. Por eso, para quien conoce la historia real, la película “La Búsqueda” aporta poco. En ella se reconoce taxativamente este hecho: que la revolución americana fue cosa de masones.

Ahora bien, habría que preguntarse qué es la masonería. Es fácil responder a esa cuestión. A lo largo del siglo XVII, las asociaciones profesionales de canteros –las logias de constructores- habían caído en la atonía en Inglaterra. Con el paso de los años, para protegerse de las ingerencias de los poderosos habían incorporado en sus filas a gentes que no ejercían el oficio de la construcción, con ellos formaron lo que pueden ser considerados como “comités de patronato”. Su labor no era “operativa”, se limitaban a reunirse en la logia en las fiestas y celebraciones en tanto que “masones especulativos”. En 1717, cuatro logias londinenses que ya no tenían actividades operativas, se reunieron en la Taberna del Ganso de Londres y crearon la primera Gran Logia. Este, precisamente, es el punto de arranque de la masonería moderna.

Así pues, hay pocos secretos en la masonería. Se trató de una asociación estrenada en el siglo XVIII que irradió rápidamente como “sociedad de pensamiento” en toda Europa. ¿Y los templarios? Nada, los templarios se extinguieron en 1314 y, desde entonces, todos los rumores sobre su pervivencia se han demostrado carentes de fundamento. Si acaso hubo alguna pervivencia local del templarismo, éste, desde luego hay que buscarlo entre los rosacruces del siglo XV y XVI, entre los “Fieles de Amor” gibelinos de la época… y poco más.

Ciertamente, en la masonería existen “grados templarios” y “grados rosacruces”… incorporados en el Rito Escocés Antiguo y Aceptado. Pero se trata de meras agregaciones a efectos de generar en torno a este rito una aureola de misterio y un pedrigree esotérico. En la tercera parte de “El Misterio del Grial y la Tradición Gibelina del Imperio” de Julius Evola se aborda con detalle esta parte, a la que remitimos a los interesados.

Toda esta temática es recuperada por John Turteltaub, director de “La Búsqueda”.

UNA PELICULA ENTRETENIDA, PERO SIN HISTORIA

Después de una jornada laboral de ocho horas, de tensiones y de problemas, cuando el espectador se sienta en la butaca y las luces ambientales se apagan, uno está deseando recibir “enterteinment”. Y el coste de la película “La Búsqueda” queda amortizado por lo que el espectador recibe. No es una gran película. Esta una película ambiciosa aupada por un cuatro de actores de lujo: Nicolas Cage, Justin Bartha, John Voight, Christopher Plumier, Hervey Keitel, etc.

La película empezó a filmarse en agosto de 2003, si bien se ha dicho que el proyecto databa de 1999 a efectos de no ligarlo directamente a la novela de Dan Brown “El Código Da Vinci”. Es significativo que el film haya salido de la factoría Disney… como un producto, sino para niños, si para adolescentes y jóvenes. La producción es de Jerry Bruckheimer, que, de por sí, es una garantía de que el aburrimiento será erradicado.

Con un estilo propio de Indiana Jones, Nicolas Cage busca, por tradición familiar un antiguo tesoro de la edad Media que ha sido protegido por años por los Caballeros Templarios y los Masones, y escondido durante siglos. Los primeros veinte minutos son en los que descubrimos que está sucediendo y qué sucederá a partir de ahora. Conocemos rápidamente a los personajes principales, con un tratamiento a modo de documental.

Tiene gracia que el protagonista –Nicolas Cage- se llame a efectos de ficción “Gates”… miembro de una saga de custodios de información privilegiada sobre el tesoro de los templarios llevado a EEUU por los monjes guerreros. “Gates” es, efectivamente, el apellido del hombre más rico del mundo, cuya fortuna nacida al calor de la era de la informática, evoca directamente al tesoro.

Durante años Benjamín Franklin Gates, y su familia han sido despreciados por su creencia de que un gran tesoro había sido llevado a América por los Caballeros Templarios y había sido escondido por los Masones. El padre de Benjamín no cree en la leyenda, pero su abuelo le entrega una pista que llegó a sus manos gracias a Charles Carroll, el último firmante de la Declaración de la Independencia. Gates llega a un barco perdido –el Charlotte- en donde encuentra una pipa labrada en espuma de mar, donde encuentra otra pista que le lleva hasta la Declaración de Independencia que terminará robando. En el curso del robo, conoce a la “chica” de la película (Diane Kruger). Los “malos” terminan haciéndose con la Declaración, menos mal que ahí está un policía convencional, Harvey Keitel, que sigue de cerca la trama. Comprenderán que renunciemos a contarles mucho más, no solo por lo enrevesado de la trama, sino para evitarles el placer de conocerlo por sí mismos.

El anterior “producto Bruckheimer”, “Piratas del Caribe”, es muy superior a esta película. Nicolas Cage, es masiado sobrio en su papel y la Kruger no emplea sus encantos al cien por cien. Otra cosa fue el Johnny Deep, exótico pirata que atrabiliaria historia. Cage no llega a las alturas intepretativas de Deep, pero sale airoso de las peripecias de esta cinta de masones, templarios y tesoros ocultos.

Vayan a verla, se entretendrán, aunque nada de lo que vean les resulte excesivamente convincente, ni siquiera los datos reales (los símbolos masónicos e iluministas del dólar norteamericano y la responsabilidad de los masones en la revolución americana).

EL SUEÑO OCULTO DE LA MENTALIDAD AMERICANA

La única tradición específicamente americana es la de los indios pielesrojas. No hay tradición propia en la América blanca. La tradición masónica americana está hoy rebajada hasta el absurdo. Los títulos de maestro masón, caballero de las dos espadas, ilustre comendador, etc, todos los 33 grados del Rito Escocés o los 99 grados del Rito de Menfis-Misraim… pueden comprarse por correo. Los americanos son especialistas en pulverizar cualquier tradición.

Sin embargo, en el fondo de la película puede percibirse con claridad las carencias de la mentalidad americana y donde duelo. En efecto, es significativo que el guión muestre que el tesoro de los templarios –que realmente existió y realmente desapareció- está escondido en Washington (cuya distribución de los principales edificios públicos marca sobre el plano de la ciudad una estrella de cinco puntas)… cuando no hay ni una sola prueba objetiva de que así fuera. De hecho, distintos autores (Louis Charpentier y nuestra amigo el fallecido Jaime María de Mahieu) trataron esta temática.

El tesoro templario sería evacuado desde el puerto franco-atlántico de la Rochele en varias naves que lo conducirían con destino desconocido… Mahieu y Charpentier insinuaban que había sido escondido en Iberoamérica y el primero presentó pruebas objetivas de que marinos templarios remontaron el Amazonas. Él mismo nos enseñó algunas de las fotos de estelas templarias que había hecho remontando el gigantesco río. Ni Charpentier ni Mahieu hablaron de que el tesoro templario fuera ocultado en América del Norte y mucho menos por los firmantes de la Carta de la Independencia.

Ahora bien, en las últimas escenas, la película ofrece algunas claves para entender lo que pasaba por la cabeza del director y de los guionistas que “trabajaron” su idea. En efecto, una vez los intrépidos protagonistas, seguidos de cerca por los malvados, descubren el tesoro, bajo la Trinity Church, en el cruce entre Wall Street y Broadway. Allí están los grandes tesoros de la humanidad de todos los tiempos: papiros de la Biblioteca de Alejandría, estatuaria egipcia, urnas griegas, armaduras medievales, etc. El mensaje de estas últimas escenas es claro: sobre EEUU no hay rastro de tradición alguna, sin embargo, allí los templarios depositaron una tradición universal, por lo que, finalmente, los EEUU se convierten como por arte de magia, en el crisol, síntesis y receptáculo del gran tesoro de la humanidad que, por supuesto, procura éxito, fama y honores a los protagonistas (una casa señorial en el campo para la pareja protagonista y un Ferrari rojo para al meritorio…).

Pero no, es se trata de una ficción: en el subsuelo de los EEUU no hay absolutamente nada, salvo la tradición casi completamente extinguida de los pieles rojas y de los puritanos calvinistas del siglo XVII. En la era de las masas, la única cultura que podría dominar es la americana, la cultura de la no-cultura, la cultura de la ausencia de cultura, la cultura de masas. Esa que el propio Brzezinsky calificaba como “tosca”. Y a fe que lo es.

© Ernesto Milá – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Antropología de la Vieja España (IX): La Boda

Antropología de la Vieja España (IX): La Boda

Redacción.- La novena entrega de esta serie está dedicada a analizar las costumbres de boda y las partes integrantes de los rituales de unión, tal como fueron entendidos y concebidos en la España tradicional. Después de haber pasado revista en anteriores entregas a los ritos de conocimiento y cortejo, abordamos ahora la formalización de dichos encuentros en el "hasta que la muerte" los separe...

Antes de Trento el matrimonio católico consistía en una simple bendición que el sacerdote impartía a los novios. Después de Trento se convirtió en un sacramento. Menos mal, por que anteriormente hemos podido hablar del “odio teológico hacia el sexo” que practicaba el cristianismo y que se evidencia en los escritos de los primeros cristianos. San Ciricio papa escribía a los obispos de Hispania describiendo al sexo como “inmundicia y polución de la carne” y otro teólogo medieval, Alejandro de Oettingen consideraba el matrimonio como una forma de prostitución. Hay que imaginar el efecto que debió tener la predicación cristiana de la castidad entre las familias de la Roma patricia a tenor del concepto que tenían de la sociedad y la religión. Luego estaban los gnósticos cristianos que prohibían incluso a los esposos bendecidos mantener relaciones sexuales; el límite extremo lo encontramos en los saturnilianos, una forma de gnosis cristiana que consideraba el matrimonio y la procreación como obras de Satán ¿o acaso no era éste quien había creado el mundo? Y el mundo ¿no era malvado? Luego, todo lo que había sobre el mundo y lo que tendía a perpetuarlo, eran obras de Satán. Como el sexo, por ejemplo. Nunca se vio tanta lógica en tanta locura. Afortunadamente, tras el Edicto de Constantino, el Emperador fue el primero en desear que estas excentricidades desaparecieran y así se inició la larga marcha que culminó en la formación de la catolicidad medieval y en la superación de los rasgos más problemáticas del cristianismo primitivo.

Pero, a decir verdad, aunque el sexo, canalizado por el matrimonio, fuera elevado a la categoría de sacramento, no hizo que desapareciera completamente el “odio teológico” del que hablábamos antes. En una boda a la que asistimos no hace mucho, el sacerdote en la homilía tuvo la excentricidad de solicitar de los novios la práctica de la “castidad matrimonial”, como forma de respeto el uno para el otro. ¡A ellos que llevaban tres años de noviazgo, que estaban en los años de fogosidad y pasión, y que precisamente querían la bendición para poder “folgar” con sanción eclesiástica! Hay que poner las cosas en su lugar: la castidad es aceptable solamente para aquellos que han elegido una vía sacerdotal que, como cualquier elección, implica una renuncia: el consagrarse al servicio de Dios implica la renuncia a la sexualidad. Pero el cristianismo comete el error de extender a toda la feligresía algo que solamente es necesario para la vida sacerdotal. Desde los primeros cristianos hasta Juan Pablo II, los mentores de la Iglesia no han dejado de evidenciar una desconfianza hacia el sexo que incluso está presente en las imposiciones que el papado mantiene incluso en nuestros días: no a la utilización de cualquier forma de anticonceptivos, no a las relaciones sexuales fuera del matrimonio y no a las relaciones sexuales con otro fin diferente a la procreación. ¿Conclusión? Si lo que la Iglesia pretendió algún día fue el evitar razonablemente que las buenas gentes no se obsesionaran con el sexo (algo aceptable), lo que consiguió es transmitir una moral sacerdotal a una población no llamada para esa vía de castidad y celibato. Ni las alusiones de San Pablo al matrimonio como “misterio” (idea romana), ni la elevación de algo proscrito a sacramento en Trento, sirvieron para normalizar la desconfianza del catolicismo hacia el sexo que todavía persiste en el siglo XXI. Y no había para tanto, francamente.

A lo que vamos. El catolicismo arraigó en nuestro país con el episodio de la conversión de Recaredo en donde, según la historiografía católica, España empieza a ser tal, lo que implica desconocer que los romanos otorgaban a la Península una personalidad unitaria –Hispaniae- y los griegos veían en nuestro suelo el País de las Hespérides –Hesperia-. España en aquellas centurias, propiamente no era “España”, pero ya era una unidad geopolítica para quien tuviera dos dedos de frente. La historiografía católica une catolicidad a España, lo que implica en la práctica que ahora que España “ha dejado de ser católica” (y no cuando Azaña lo sentenció hace setenta años), España por eso mismo ha dejado también de ser España. En fin, que cuando se adopta como patrón de análisis historiográfico a la religión, uno se arriesga a perderse en el mundo de la subjetividad y lo tautológico.

Sorprende que en estos momentos, cuando el 18% de la población española, más de la mitad de los matrimonios son religiosos (en torno al 65%), lo que implica que hay un 47% de casados por la Iglesia que no volverán a pisar un templo quizás hasta el bautizo de su primer hijo y luego no volverán a hacerlo hasta su primera comunión . El resto son matrimonios civiles. Dado que el matrimonio civil ha ido imponiéndose a partir de 1976 (en 1977 era preciso todavía pedir el descorazonador “certificado de apostasía” para contraer matrimonio civil) y que ha ocupado buena parte de la historia de España, vamos a realizar un repaso rápido a las tradiciones y costumbres que se conservaron de estas ceremonias hasta no hace mucho y que están muy atenuadas en los matrimonios civiles, o simplemente ha desaparecido en ellos todo rastro.

LA BENDICIÓN SACERDOTAL

Hubo un tiempo en que casarse implicaba anunciarlo a bombo y platillo. No solamente se enviaba participación de bodas, sino que incluso se anunciaba el próximo matrimonio. Luego estaban las llamadas “amonestaciones” que sustituían al proverbial “que hable ahora o calle para siempre” de las actuales ceremonias nupciales. La costumbre fue iniciada, nos cuentan, por el emperador Carlomagno. En aquella época, se producían muchos matrimonios consanguíneos, con lo que el emperador obligó a los novios a comunicar su compromiso una semana antes de la boda. El cura, desde el púlpito proclamaba la próxima unión de los novios y preguntaba si alguien tenía algo que oponer. Lo hacía en tres domingos o fiestas de guardar sucesivas anteriores a la celebración del matrimonio. El sacerdote lee las “amonestaciones” y la feligresía en algunos pueblos del Norte contestaba “Que Dios les ayude”. En la actualidad son el anuncio público de la futura boda, para que si hay alguien que crea que no debe celebrarse dicha boda pueda impedirlo. Las amonestaciones o avisos públicos se colgaban en la puerta de la iglesia accesibles a toda la feligresía.

También hay que situar previamente a la celebración de la boda la tradición de llevar huevos a Santa Clara, a alguna imagen suya o a algún monasterio de clarisas el mismo día de la boda o unos días antes. Los huevos representan el embrión de todas las cosas, lo que va a nacer (con el huevo de Pascua se inicia de la primavera) y el alejamiento de la desgracia. Cuando se llevan a Santa Clara es para rogar que haga buen tiempo el día de la Boda, un buen augurio para la futura vida de casados.

Luego los novios se encargaban de mostrar mediante gestos simbólicos su próxima unión ante sus convecinos. Fue costumbre que en muchos pueblos de la Península, los novios acudieran juntos y a caballo en la romería o en la fiesta mayor. En algunas zonas de gran dispersión de la población, como Asturias, existió la costumbre de que la novia iba caserío por caserío comunicando a todos el evento. Al hacerlo ofrecía a los caseros picadura de tabaco que llevaba dentro de una caja de plata. Si los caseros aceptaban podían darse por invitados y, al mismo tiempo, quedaban obligados a aportar un regalo. El correo y el teléfono vinieron a arruinar estas tradiciones.

El día de la boda ni los asistentes acudían a la iglesia en sus medios de locomoción, ni los novios lo hacían en una pretenciosa y hortera limusina. Para acudir al templo la tradición imponía el cortejo nupcial. La tradición procedía, como casi siempre en lo que a las bodas se refiere, de la antigua Roma. El cortejo acompañaba a los novios al lugar de la ceremonia. Habitualmente los varones acompañaban al novio y las mujeres a la novia. Los iban a buscar a sus respectivos hogares paternos. Como muestra del “tanto monta”, en algunos pueblos, ambos cortejos se unían en un punto del recorrido, a la ida va el cortejo de mujeres delante y a la vuelta detrás. De todas formas hubo múltiples variantes en el protocolo de estos cortejos. Sólo en algunas zonas (Albarracín), el cura los acompaña.

Capítulo aparte –y Casas, así lo constata- es la costumbre que se daba en algunas poblaciones catalanas de contar entre los miembros del cortejo con un animador ataviado con capa larga y barretina, collar de tenedores y cucharas y cinto de cencerros y campanillas, tocando la flauta dulce y precediendo el cortejo. Se trata del último muchacho casado el año anterior en la comunidad, que ejercía de “abate de los locos”, papel que emerge en las tradiciones de varias comunidades fronterizas con Francia en donde tiene su origen hasta el punto de haber inspirado un ciclo de cuentos populares (“cuentos de mi madre la oca”, esto es, “cuentos de mi madre loca”) y en donde existen las “fiestas de los locos” en distintos períodos del año. En la noche de navidad, el “abate de los locos” transfiere su cargo al sucesor entregándole un cuerno.

Lo importante, por cercano que esté el domicilio de la novia del templo, es que ésta no pise el suelo. Ayer la novia se dirigía en montura (noble bruto o pollino, según bolsillo) y hoy lo hace en automóvil de postín, lo importante es que a través del suelo no se le transmitan malas influencias. Podrá poner pie a tierra en el suelo sagrado del templo, no antes. El origen de la costumbre se pierde en la noche de los tiempos. Al parecer, ya las novias íberas acudían a contraer matrimonio en carroza. Casas cuenta que la cosa, lejos de variar, se acentuó con la presencia romana hasta el punto de que si la novia fallecía camino del templo y, por tanto, caía al suelo, la dote volvía a la casa del novio. Durante la Edad Media, ni en Castilla, ni en León, ni en Aragón o Cataluña, se modificaron estas costumbres que incluso estuvieron recogidas en los compendios legislativos. En algunas regiones de Asturias el camino hacia el altar se despejaba mediante el recurso a la pólvora. Los amigos y familiares de los novios, manejando trabucos y petardos a tutiplé, ahuyentaban a los malos espíritus.

El cortejo discurría por calles engalanadas. Si es que ha acudido en carroza o en montura, aquella va ornada con flores y ésta enjaezada de lujo. Al llegar al templo y al salir de él, era frecuente que un pasillo de flores o de ramas formado por los mozos y las mozas, a uno y otro lado del camino, cerrasen un arco sobre ellos. En zonas de fuerte tradición gremial, el arco está formado por los instrumentos del oficio, ruecas entre los tejedores, azadas entre los agricultores, etc.

El cortejo no discurría libre de problemas. De hecho, los vecinos solían colocar a lo largo del camino cintas o cuerdas que solamente eran levantadas cuando la novia entregaba un presente. En Lérida ocurría al revés, la cinta cerraba el paso a los novios al salir de la Iglesia y solamente era entregada a la novia cuando ésta daba unas monedas. En Menorca son jóvenes los que intentaban obstaculizar el paso a los novios. Y no ahorran en poner dificultades inimaginables que amargan el camino a la pareja. Sin embargo, en los balcones y colgando de los edificios los vecinos han colocado flores y cintas de colores. El mensaje es claro: por un lado aparecen las dificultades –en el suelo-, por otro las venturas –en lo alto-. Otra explicación atribuiría las dificultades a un residuo simbólico de la arcaica costumbre de secuestrar a la novia por parte de quien será su compañero, que la sustrae al hogar paterno no sin que aparezcan dificultades y retos que deberá superar. En cuanto a las flores y a las cintas serían un rito de abundancia y fertilidad. Es posible que ambas explicaciones sean ciertas.

Para recargar los cortejos en algunas zonas de la Península se añadían los presentes que los novios habían recibido de sus amigos y familiares. Incluso en Catalunya se añadían los colchones del tálamo y sobre ellos cabalgaba la novia. Como los de Bilbao siempre han tenido fama de exagerados, allí no bastaba con los colchones, era toda la cama la que se mostraba sobre un carromato. En el País Vasco los regalos se trasladaban en carro de bueyes, con los ejes sin engrasar y cencerros al cuelo de los mansos para que el estruendo fuera mayor y la expectación creciera también.

Tras superar todos estos conflictos y observar las tradiciones de acceso al templo, llegaban al pie del altar. Era el momento cumbre. Se sabe en qué consiste un casamiento religioso así que no insistiremos mucho en su desarrollo, pero si enfatizaremos algunos particulares.

Desde el período visigótico se conocen las tradiciones relativas a la bendición sacerdotal e incluso lo que tenían que pagar los novios para obtener el pasaporte que les impediría ser considerados como muestra de indeseable concubinato. Eloy Montero en un erudito y exhaustivo estudio sobre la “Evolución de la institución matrimonial en la legislación española” explica que en los primeros siglos, dado que la Iglesia consideraba el celibato como el estado ideal de la perfección cristiana, descuidó establecer fórmulas específicas de bendición. Luego se estableció la necesidad de que la unión fuera bendecida por un sacerdote, pero siguieron existiendo matrimonios “civiles” que gozaban de igualdad jurídica con la “parejas de hecho”. Trento lo cambió todo: el matrimonio solo sería válido si había sido bendecido. Pero Trento no logró abolir completamente las costumbres populares. Casas escribe que “De aquellos tiempos laicos quedan algunos vestigios”. Y los cita: “en algunos pueblos españoles se lee la Epístola y se colocan los anillos en el porche de la Iglesia: Villarramiel (Palencia), Valle de Burunda (Navarra), Navahermosa (Toledo), La Alberca (Burgos) y pueblecitos de Segovia, León y Santander. En otros en el atrio: Viana del Bollo, Maragatos y Lagartera. En Navarra en la sacristía. En Oropesa, ni dentro ni fuera de la iglesia: el novio se coloca en la puerta de modo que está en la calle y medio dentro de la iglesia, y después de entrar las arras y colocado el anillo, penetra en la iglesia y oye la misa de desposorios”. Todas estas costumbres periclitaron con el ocaso de la vida rural y del mundo tradicional.

La ceremonia hoy se celebra en los juzgados o en la Iglesia. El altar está decorado con flores -preferentemente blancas- y los novios, arrodillados ante el altar. Ella a la izquierda, costumbre que deriva del secuestro de que era objeto in illo tempore; se temía que los familiares de ésta vinieran a rescatarla, con lo que el novio debía tener la mano derecha libre por si tenía que empuñar la espada. En un momento dado, el oficiante les requiere para que den su consentimiento. Una vez hecho les imparte la bendición. Están unidos a partir de ese momento, pero queda la bendición de los anillos (antes éste acto precedía a la bendición del matrimonio). Mientras los novios se colocan uno al otro el anillo, el sacerdote hace la señal de la cruz. Antiguamente el novio siempre acompañado de algún amigo iba a secuestrar a la novia. Actualmente, en algunas regiones existe la costumbre de que el padrino recite un verso a la novia. También suele ser el padrino el que regala el ramo a la novia.

Antes quedaban otras bendiciones que realizar: la de la cama era fundamental y se practicaba sobre todo en Galicia, tierra de marisco y recalentones. La importancia de este acto deriva de que hubo un tiempo que, como residuo de las costumbres romanas, el matrimonio no podía reconocerse como tal si no se consumaba en la cama. Aun hacía falta la bendición paterna para concluir la ceremonia. También éste es otro residuo de las costumbres romanas. El paterfamilias era, a la postre, el gran sacerdote del culto doméstico y por tanto era lógico que bendijera a la pareja, tanto como el cura. La costumbre se mantuvo en algunos núcleos rurales de la Península en la mitad norte, hasta Toledo. En la áspera meseta castellana, los novios leoneses se arrodillaban sobre un tapiz ante el padre, él, le besaba la mano, mientras recibía la bendición realizada con la otra mano. Al leer el relato de esta ceremonia no hemos podido más que sentir un estremecimiento como si ésta ceremonia nos pusiera en contacto con nuestro pasado clásico. Somos hijos de la vieja raza de Roma por mucho que algunos hablen de la Península como el “país de las tres culturas”.

La apoteosis tiene lugar tras cruzar el umbral del templo. Entonces la euforia contenida se desborda. La pareja es agasajada con invocaciones a la felicidad y a la salud. Es el momento en el que cae sobre el nuevo matrimonio arroz u otras semillas. Ambas costumbres derivan de rituales propiciatorios específicamente mágicos para llamar a la fecundidad y la prosperidad. Luego, el cortejo abandona el atrio del lugar sagrado para acudir al convite. Ayer los carros y hoy los automóviles ven como los invitados atan ayer zapatos y hoy latas. La tradición deriva de una costumbre de los Tudor. Los invitados arrojaban zapatos a la nueva pareja y se consideraba buena suerte si uno de ellos golpeaba en el carruaje.
Así terminaba la ceremonia, pero vale la pena examinar de cerca algunos elementos y objetos utilizados.

(c) Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es

El eje de la Defensa y sus exigencias en el siglo XXI

El eje de la Defensa y sus exigencias en el siglo XXI

Redacción.- Esta última entrega del trabajo sobre geopolítica de España en el siglo XXI, está destinado a la redefinición de lo que creemos son conceptos básicos para la Defensa Nacional. Para ello es preciso abordar la cuestión de en dónde exactamente se encuentra el eje de la misma. A partir de ahí, introduciendo una valoración de tipo político, estaremos en condiciones de definir el marco en el que, a nuestro criterio, debe reconstruirse una nueva política de defensa y seguridad.

En los últimos treinta años no ha existido unanimidad en cuanto a los ejes estratégicos de la defensa nacional. Faltaría saber si hoy es viable cualquier tipo de defensa nacional a la vista de lo miserable de los presupuestos dedicados a este fin. Pero, dejando aparte este espinoso problema que, desde luego, ZP y el recluta Bono no tienen la más mínima intención de resolver, la cuestión central sigue siendo sobre qué eje estratégico se estructura la defensa nacional. Vamos a intentar realizar una aportación en este sentido.

EL EJE CANARIAS – GIBRALTAR – BALEARES

Toda la polémica estratégica en los últimos cuarenta años en España ha girado sobre el consabido tema de la prioridad dada al mar o al territorio, esto es a la prioridad que debía darse a la defensa naval o a la defensa territorial. Está claro que, dada la división tradicional en distintas armas, la Marina ha defendido sus tesis y el Ejército de Tierra los suyos. Según haya sido mayor o menor el prestigio y la hegemonía de una u otra arma, ha triunfado una u otra tesis; por supuesto, las orientaciones del poder político han pesado también extraordinariamente, tal como veremos en el curso de este estudio.

Tras la firma de los acuerdos de cooperación con los EEUU en 1956 y tras el establecimiento de la base de Rota, entonces bajo control total norteamericano, triunfó la tesis de que el Estrecho de Gibraltar era el “pivote fundamental” sobre el que descansa toda la defensa nacional. No es por casualidad que esta tesis se enseñó como doctrina oficial, tras la desarticulación de los últimos maquís (Quico Sabater y Ramón Vila Capdevila (a) “Caraquemada”, muertos en Catalunya en 1963 y sus bandas dispersadas y en fuga) quedó claro que la única amenaza sobre la defensa nacional que podía pesar venía del Sur. Por otra parte, la firma de los acuerdos con los EEUU, aún cuando no nos incluían en el dispositivo de la OTAN, si, desde luego, nos incorporaban a la “defensa occidental” y, por la particular situación geográfica de la Península, era evidente que a España le correspondía la defensa de los accesos al Mediterráneo y –tal como se evidenciará a partir de la primera crisis del petróleo, de la guerra del Yonkipur (1973) y de la ofensiva soviética sobre la “ruta del petróleo” (1973-1983)- el control sobre el último tramo de la “ruta del petróleo” que, desde el Golfo Pérsico, bordeando África, llegaba hasta Europa.

Para asegurar estos objetivos, los teóricos de la defensa nacional establecieron un “eje estratégico” comprendido entre Baleares y Canarias, teniendo al Estrecho de Gibraltar como pivote. Y en todos los planes de la defensa en esa época quedó reflejado este planteamiento estratégico.

A partir de 1976 y hasta el final de la transición (que puede considerarse concluida en el período comprendido entre el 23-F de 1981 y la victoria socialista en octubre de 1982) prácticamente todo el país quedó paralizado por los traumatismos de la época y, por otra parte, las FFAA se vieron afectadas por tres presiones de distinta matriz:

- la ominosa retirada del Sáhara y la conciencia clara de haber abandonado a su suerte a un pueblo hasta entonces amigo.

- el choque entre el juramento de fidelidad militar y los sucesos que alteraron profundamente el panorama político español.

- las tensiones interiores que desembocaron en distintos procesos golpistas y en un descontento, desorganizado en su mayor parte, pero mayoritario, que se daba en el seno de las FFAA, especialmente en el Ejército de tierra.

En este contexto, era imposible replantear los planes de la Defensa e incluso acometer la necesaria renovación del equipamiento. A pesar de la importancia de determinadas decisiones políticas que se adoptaron en aquel momento (creación del Ministerio de la Defensa en 1977, como fusión de los ministerios correspondientes a los tres ejércitos (tierra, mar y aire) y constitución posterior de la Junta de Jefes de Estado Mayor), los planes estratégicos no variaron.
A medida que avanzó la transición, se hizo evidente que España entraría antes o después en la entonces llamada Comunidad Económica Europea y que el paso previo en la época, era la incorporación a la OTAN. A medida que la transición fue desembocando en la estabilización del sistema democrático, los teóricos de la defensa confirmaron las tesis estratégicas imperantes desde los años 60. El almirante González-Llanos en 1980 explicó que “El centro de gravedad de nuestra estrategia es la zona del Estrecho con sus accesos, prolongados hasta las Islas Baleares y las Canarias”. Y este planteamiento ya se hacía pensando en la próxima incorporación a la OTAN.

EL POR QUE DE ESTE EJE ESTRATEGICO

Por nuestra parte, consideramos que ese eje estratégico era válido en 1963, en 1980 y, mucho más, en 2004. En primer por que era evidente que, liquidado el maquís en 1963 e, incluso, liquidada ETA a partir de finales de los años 90 (con todo el potencial residual que se ha prolongado hasta nuestros días, siempre en progresivo agotamiento), de la frontera francesa no podía venir ninguna amenaza. Así mismo, a medida que se evidenció el desplome interior de la URSS a mediados de los años 80 (a causa del empantanamiento en Afganistán, de la rebelión polaca que desmanteló la red de alianzas defensivas de la URSS, de la “guerra de las galaxias” de Reagan que puso el listón armamentístico a un nivel que la URSS no podía alcanzar y del crecimiento de las etnias no-rusas dentro de la URSS), resultó evidente que la amenaza tampoco podía proceder ni de la fachada Atlántica ni de la específicamente cantábrica.

El único problema posible podía proceder –y las acciones terroristas marroquíes contra la guarnición de Ifni, los sucesos del Sáhara, a partir de los ataques del FPolisario y, posteriormente, de la “Marcha Verde”, así lo demostraban- del Sur y en el Sur se encontraban el mar de Alborán y la zona del Estrecho con su prolongación atlántica. Aunque no se decía para evitar roces diplomáticos, lo cierto es que, a partir de la independencia marroquí de 1956, quedó claro que el nuevo Estado asumía la tesis defendida hasta entonces por el Istiqlal según la cual el territorio “histórico” al que aspiraba Marruecos era el comprendido por el territorio del Principado de Tánger, el Marruecos francés que habían dado lugar en su independencia al Reino de Marruecos, más la franja de Ifni, el Sáhara Occidental español, Ceuta, Melilla, las Islas Adyacentes, las Islas Canarias, la zona argelina de Tinduf y Bechar, Mauritania y Malí hasta el río Senegal. A esta ficción geopolítica, el Istiqlal le llamaba el “Gran Marruecos”. A medida que éste país avanzó en su independencia, el Istiqlal consiguió que su proyecto imperialista en la zona, fuera asumido por la mayor parte de fuerzas políticas y sociales del país… especialmente por la Casa Real.

Era evidente que la doctrina del “Gran Marruecos” convertía, automáticamente, a éste país en adversario de España: en apenas una década, Marruecos logró el dominio sobre la franja de Ifni y consiguió apoderarse en la práctica del Sáhara Occidental mediante un golpe de efecto de repercusiones internacionales –la “Marcha Verde”- convirtiéndose, oficialmente, en “administrador” del territorio y, en la práctica, incorporándolo al “Gran Marruecos”. Esta dinámica hacía que sólo a los ciegos y tontos –y en España han abundado políticos con esos rasgos- se les escapara que, la misma dinámica de los hechos, iba a hacer que las próximas piezas del dominó marroquí fueran, por éste orden, las Islas Adyacentes, Ceuta, Melilla, y, finalmente Canarias. Esto sin olvidar que en algunos medios, no precisamente extremistas, marroquíes en antiguo reino nazarí de Granada figura como “zona islámica” a recuperar y en medios ligeramente más radicales, toda España, esto es Al-Andalus, se considera zona marroquí… Y esto tiene una importancia capital, por que lleva directamente –mucho más que la Cumbre de las Azores- a los criminales atentados del 11-M.

Este planteamiento –que era válido ayer y, acaso, mucho más válido hoy- hacía, no sólo del punto geográfico en sí mismo del Estrecho de Gibraltar, sino de toda la zona, el “pivote de la defensa”, pues no en vano precisamente por ahí pasa el cordón umbilical que une el territorio continental con las plazas de soberanía en África y es por ahí por donde, necesaria, deben discurrir los convoyes de ayuda ante una eventual ofensiva marroquí sobre esos territorios.
La historia ha demostrado la justeza de estos razonamientos. En julio de 1936, Franco pudo asegurarse el apoyo a los núcleos sublevados andaluces, gracias al llamado “Convoy de la Victoria” que trasladó al grueso del Ejército de África hasta la Península y, posteriormente, el cierre del Estrecho a la flota republicana, con lo que la cornisa cantábrica debió de soportar un bloqueo que apenas lograron superar los “bous” armados de la república y del gobierno vasco.
Es evidente que una zona geográfica no se defiende concentrando solamente medios y sistemas en su entorno, sino asegurando también sus flancos. Los dos flancos de la zona de Gibraltar son las Islas Canarias y las Islas Baleares. Con este eje o “arco defensivo” cualquier ataque que venga del sur puede recibir una respuesta adecuada y obligar al agresor a combatir en dos frentes, en una situación de inferioridad estratégica.

LA DEFENSA NACIONAL SEGÚN FELIPE GONZALEZ…

Al formarse el primer gobierno socialista, fue nombrado Ministro del Interior un verdadero relaciones públicas que ni siquiera había realizado el servicio militar. Toda la habilidad y el don de gentes de Narcis Serra se proyectó, más que en las salas de planificación de las FFAA, en los banquetes y recepciones, en las que pudo desplegar sus dotes de relaciones públicas, cautivando, fundamentalmente al público femenino (“las militaras”, o esposas de militares) a las que deleitó tocando para ellas el piano y departiendo con sus maridos demostrando que los socialistas no eran esos “lobos con piel de cordero” tal como pensaban hasta entonces Milans del Bosch y sus compañeros (Milans estaba convencido en 1982, por ejemplo, de la que la victoria socialista entrañaría su inmediato fusilamiento, en un estado de espíritu que no era único en el seno de las FFAA de la época, pero si significativa).

En la Directiva de la Defensa Nacional 01/1984, Felipe González asumió la tesis de la Marina sobre el eje defensivo Canarias – Gibraltar – Baleares, sin añadir ni una sola sílaba. Esta aceptación reflejaba también el clima de la época y la pérdida de confianza que pesaba sobre el Ejército de Tierra del que se sabía que la mayor parte de sus cuadros habían asistido con indisimulada hostilidad los sucesos de la transición, a diferencia de la Marina que había aceptado con más facilidad la realidad de los hechos.

En problema con que se encontraron los socialistas fue que, a partir de 1983 sus esfuerzos en materia de defensa se orientaron hacia la integración en la OTAN… y este planteamiento de la Defensa chocaba con la opinión de los futuros aliados dentro de esta instancia. La transición estaba demasiado próxima como para que los “vecinos” no temieran eventuales “regresiones”. Además, Inglaterra mantenía el contencioso de Gibraltar y vio con malos ojos el traslado del cuartel general de la Marina de El Ferrol a la base de Rota y, con ella, el grueso de la flota. Tampoco percibió como “acto amistoso” la reorganización del Ejército de Tierra con el envío de las unidades de élite al sur y mucho menos aún, la creación del Mando de Artillería de Costa del Estrecho. Los ingleses estaban en su derecho de pensar que España intentaba restarles protagonismo en la zona del Estrecho y que buena parte de este despliegue de efectivos se realizaba para controlar a las fuerzas armadas inglesas desplegadas en la zona.

Por otra parte, las necesidades del gobierno socialista de congraciarse con el estamento militar, incluso cierto “nacionalismo” del que el gobierno socialista hizo gala en sus primeros momentos (en EEUU se consideraba que los socialistas españoles y Felipe González eran “jóvenes nacionalistas”…) y algunas iniciativas posteriores (la organización de los eventos del Vº Centenario, la Exposición Universal de Sevilla y los Juegos Olímpicos de Barcelona) tendían a proyectar la imagen de España sobre el mundo. Por todo ello, los socialistas reiniciaron la presión para la recuperación de Gibraltar, tema que incluso figuraba en la Directiva de la Defensa de 1984.

Pero en 1985, el Plan Estratégico Conjunto incluyó una novedad que muy pocos advirtieron: la referencia a Gibraltar había desaparecido y se aludía al eje Canarias – Península – Baleares. Se aludía a un concepto estratégico nuevo, el de “amenaza no compartida” con el que se situaba la posibilidad de una agresión contra zonas del territorio nacional, no incluidas en el Tratado de Washington: era una alusión a Ceuta, Melilla y Canarias. De hecho, cuando se produjeron los sucesos de Ifni, las Fuerzas Aéreas no pudieron utilizar los reactores F-86 Sabre, ni siquiera los transportes tácticos DC-3, contra los terroristas marroquíes que atacaron, a causa del acuerdo con Washington. En aquella ocasión, por última vez en la historia, las versiones fabricadas en España de los viejos aviones alemanes, los cazas ”Messeresmith 109”, los bombarderos tácticos “Heinkel 111” y los transportes de tropas “Junkers 52”, alzaron el vuelo para sostener a nuestras unidades de Regulares, Paracaidistas y Legionarios, sitiados en Ifni… mientras los modernos F-85 Sabre, debían quedarse en tierra a éste lado del Estrecho.

DENTRO DE LA OTAN, SIGUEN LOS PROBLEMAS

En 1986, finalmente, España entra en la OTAN. Parece que en esos momentos ya puede hablarse con más libertad sobre los temas militares y sobre todo lo que atañe a la Defesa Nacional. En ese momento, resulta altamente irónico que después de tantas y tan vivas discusiones sobre el asunto del “eje estratégico”, finalmente resultara –tal como reconoció el Instituto Español de Estudios Estratégicos en 1987 que: “España carece de nivel adecuado para ejercer su dominio sobre el Estrecho”. Lo más terrible era que, ni siquiera la modernización abordada en aquella época de las fuerzas armadas (planes META, FACA y Programa Naval), iba a conseguir situarnos en condiciones de defender el pivote sobre el que dependía nuestra seguridad. Claro está que en aquel momento se consideraba que el enemigo era la URSS y estaba claro que las unidades españolas no iba a poder contener en ningún caso los fabulosos cruceros de las Fuerzas Navales Soviéticas, dotadas de una capacidad tecnológica y de fuego insuperable.

Además de este problema aparecieron las fricciones con los socios de la OTAN, especialmente con Inglaterra, que subsistirán hasta 1997 y que solamente fueron salvadas mediante la intervención de Madeile Albright. Inglaterra aceptó la desaparición del mando aliado de Gibraltar. Portugal, a pesar de las buenas relaciones tradicionales, manifestó recelos –que también fueron superados- a causa de que la incorporación de España, disminuía sensiblemente su peso en la OTAN.
En los últimos años del socialismo, cuando está claro que el “enemigo” se ha desplomado y que al menos durante un largo período, la URSS primero y la CEI después, no supondrán una amenaza para la seguridad nacional, existe cierta ambigüedad en cuanto a los objetivos de la defensa.

En ese tiempo, los últimos años del socialismo, FG acariciaba la idea de convertirse en un líder de proyección mediterránea, aumentó su intervención en los asuntos de Oriente Medio y en el contencioso palestino-israelí y convocó una Conferencia Mediterránea que, finalmente no llegará a realizarse, pero que tenía como finalidad, aprovechar la proyección internacional conseguida por España gracias a los eventos del 92, a fin de consolidar una posición de “potencia media” en esta importante zona geopolítica. FG aspiró a ser el interlocutor de “occidente” con Ghadafi (por entonces aún no respuesto del bombardeo norteamericano sobre Trípoli de 1986), estrechar lazos con el FLN argelino, que se había quedado sin aliado tras el desplome de la URSS y, particularmente, con Marruecos y Túnez. Era evidente que había que tender la mano y ahorrar cualquier iniciativa que supusiera que las FFAA españolas apuntaban contra el “enemigo del Sur”.
Es por todo ello que en ese período, desaparecen de las Directivas de la Defensa Nacional y de los Planes Conjuntos de Operaciones, las referencias hacia el Norte de África y la Zona del Estrecho, a pesar de que, al producirse la Segunda Guerra del Golfo (ocupación de Kuwait por parte de Irak y subsiguiente Operación Tormenta del Desierto), el Estrecho de Gibraltar apareció como una zona estratégica de primer orden a través de la cual pudo abastecerse a las tropas americanas desplegadas en Arabia Saudí. Un año antes, en el Ministerio de la Defensa español se había empezado a abandonar la idea del “eje estratégico” y, lo más sorprendente, es que en 1992, en la Directiva de la Defensa Nacional de ese año, ya no hay ninguna referencia a Gibraltar, mientras que, por el contrario, se dice: “Nuestra seguridad no se inscribe a un espacio territorial propio e inmediato, ya que los intereses de nuestra nación también requieren ser protegidos fuera de los límites de ese espacio”, lo que implicaba una alta dosis de indefinición que prosiguió en los años siguientes en beneficio de una definición claramente terrestre los principios estratégicos. En el Concepto Estratégico de 1993, incluso, se califica la tendencia anterior como una “fijación estratégica por el sur” y la Península pasa a ser el centro de gravedad de la defensa.

Es fácil percibir en todo ello una recuperación del prestigio del Ejército de Tierra que había resultado pulverizado con los proyectos golpistas de principios de los años 80. En esta concepción el territorio peninsular pasa a ser el “centro de gravedad” y la “base fundamental de proyección de fuerzas”. Es cierto que, los acontecimientos de la Segunda Guerra del Golfo, mostraron la importancia del territorio peninsular como zona de tránsito para el despliegue norteamericano en Arabia Saudí y que, prácticamente, todos los transportes aéreos que partían del territorio norteamericano, se veían forzados a repostar en las bases americanas en España. Pero con esto lo que se evidenciaban eran los intereses estratégicos de los EEUU, no de España.

Al producirse la victoria de 1980 sobre el Ejército Iraquí, George Bush pudo proclamar ante sus tropas desplegadas en Arabia Saudí el “nuevo orden mundial” del que los EEUU se consideraban, como el presidente reclamó, como la única potencia con “fuerza moral suficiente como para liderarlo”. En ese momento, podemos marcar el tránsito de una distribución bipolar del mundo que había regido desde 1945 hasta ese momento, a una distribución unipolar. Esta nueva situación partía de la base de que ninguna potencia podía disputar a los EEUU la hegemonía mundial. No es de extrañar que en 1995, el Plan Estratégico Conjunto aludiera a la “inexistencia de enemigos”, haciéndose eco de las directivas de la OTAN. Pero las cosas distaban mucho de estar claras y, por lo demás, el paréntesis unipolar, como luego se ha demostrado, apenas ha podido ser mantenido durante veinticinco años, pues, no en vano, las la reordenación de fuerzas con posterioridad a la invasión de Irak, y a las dificultades del ejército de ocupación norteamericano por pacificar el país, quedó claro que las potencias que componían el tablero euroasiático, habían percibido, perfectamente, cuál era la principal amenaza para su estabilidad: los EEUU y, mientras que especialmente a partir del segundo mandato de George W. Bush, EEUU aparecía como una potencia en declive, resultaba evidente que la Unión Europea se sentía cada vez más reforzada, Rusia había manifestado de nuevo su voluntad de recuperar el espacio perdido en el terreno internacional y China se configuraba como una potencia emergente, lo que sólo podía implica, la desembocadura en un mundo multipolar. Pero ni en los últimos años del primer período de gobierno del PSOE, ni siquiera en la primera legislatura del PP, cuando aún no tenía la mayoría absoluta, podía preverse todo esto.

LA POLITICA DE DEFENSA DEL PP

En la primera legislatura de Aznar, el principal suceso traumático que afecta a la defensa nacional, es el ataque de la OTAN sobre Yugoslavia, impulsado por el intervencionismo norteamericano, en lo que ha constituido la única actividad ofensiva que ha desarrollado la Alianza Atlántica a lo largo de su historia. En esas operaciones extrañas en donde ni España ni cualquier otro país europeo se jugaba absolutamente nada, ni podía aspirar a ver en los ataques aéreos un objetivo estratégico de ningún signo (ni siquiera en el terreno de los cacareados “derechos humanos” había mucho que defender, pues no en vano, las bandas terroristas de la UÇK cometían crímenes y exacciones en número y frecuencia mucho mayores que las milicias regulares serbias), participaron aviadores españoles, mientras que el “telefonista” que transmitió las órdenes de ataque del Despacho Oval de la Casa Blanca al general Wesley Clark, es decir, el Secretario General de la OTAN, fue el socialista español Luis Solana. Los bombardeos sobre Kosovo y, posteriormente la invasión norteamericana de Afganistán nunca ocultaron que su interés estratégico único estaba al servicio de los EEUU, algo que en Europa solamente se percibió con posterioridad a los acontecimientos y entrañó cambios sustanciales en la actitud europea entre octubre de 2001 (invasión de Irak) y verano de 2002 (cuando EEUU manifestó claramente que entre septiembre y fin de año invadiría Irak, si bien no estuvo en condiciones de hacerlo, tanto por causas políticas –su aislamiento creciente- como por causas estrictamente militares –lentitud en el despliegue- hasta mayo del año siguiente). En ese período la Unión Europea –al menos el “núcleo duro”- toma conciencia de sí misma y tiende a emanciparse de la estrategia intervencionista norteamericana y a recuperar un perfil propio. Aznar no verá las cosas de este modo.

En la política aznarista hay dos tiempos perfectamente definidos. Antes y después de la cumbre del G-8 en Canadá (julio 2002). En aquella cumbre ocurrió el “flechazo” entre Aznar y Bush a raíz de sus conversaciones sobre records deportivos. En buena medida el giro proamericano de la política española a partir de mediados de 2002 se produce a partir de ese momento y, bajo la impresión de la reacción francesa durante la crisis de Isla Perejil. Error, por que en política exterior, la estabilidad (en las amistades y en las enemistades) es fundamental y, porque los vaivenes en política exterior no pueden estar al albur de las filias y las fobias de los gobernantes de turno.

En la primera parte de su período de gobierno, Aznar definió como “interés estratégico inmediato, la estabilidad del Mediterráneo y la garantía de acceso al Estrecho”. Acto seguido solicitó la desaparición del mando aliado de Gibraltar que, finalmente, se logró en 1998, con la adquiescencia de Inglaterra tras múltiples resistencias. Ahora quedaba solo abordar el problema del Sur. En el Libro Blanco de la Defensa aparecido en 2000, Gibraltar, el Mediterráneo Oriental y el Norte de África quedan, se menciona de nuevo como “zonas de interés estratégico”, con alusión explícita a Gibraltar. Esta orientación seguirá en años anteriores y en particular en la Revisión Estratégica de la Defensa que ligó la seguridad española a la estabilidad general en el área mediterránea. Ahora bien, ese año ya habían ocurrido muchas cosas como para que no se reconociera la existencia de una inestabilidad creciente.

En primer lugar, las prospecciones petrolíferas que el gobierno concedió a REPSOL en 2001 ocasionaron lo que, eufemísticamente, se llamó “desencuentro” entre España y Marruecos y la retirada del embajador marroquí. Pocos meses después estallaba la crisis de Perejil. Pero todo esto ocurría cuando el destino energético de España dependía en buena medida del gaseoducto de Tarifa y de las exportaciones de gas natural argelino que pasaban a través de Marruecos. En esta situación de dependencia energética creciente, cualquier tensión podía ser considerada como vital para los intereses nacionales.

En esto (principios de julio de 2002) se produce la aventura marroquí en Isla Perejil. Poco antes se había producido el relevo de Piqué por Ana de Palacio en Exteriores y, acto seguido, casi sin solución de continuidad, tuvo lugar la cumbre del G-8. Aznar llegó resentido por el silencio francés ante la innoble agresión marroquí. Era evidente que en ese momento Chirac mantenía la política histórica que a lo largo del siglo XIX y XX había protagonizado en África del Norte: afianzar su presencia en la zona, debilitando a España. Eran los restos de la “grandeur” francesa. Aznar lo entendió como una ofensa personal (olvidando que el éxito de la lucha antiterrorista dependía en buena medida de la actitud francesa o que buena parte de nuestras exportaciones e importaciones tienen más que ver con Francia que con cualquier otro país europeo) y encontró en Bush a un confidente y amigo con el que sintonizó fanfarroneando sobre marcas atléticas (4 kilómetros en 6 minutos, 22 segundos…). Allí nación una amistad que tuvo como resultado un giro copernicano en la postura internacional de España: euroescepticismo, desconfianza y alejamiento hacia el “núcleo duro” de la Unión, intento de liderazgo de los países de tamaño medio de la Unión, y, particularmente, presencia en la Cumbre de las Azores, con un apoyo decidido a la intervención en Irak que contrastaba con el 90% de oposición en la opinión pública.

Durante la crisis de Perejil, la Palacios logró que su amigo Colin Powell mediara a favor de una salida negociada que permitiera una salida airosa a unos o a otros. Powell así lo hizo, pero a poco que se examine el resultado de su gestión, se verá que la nueva situación benefició especialmente a Marruecos. De ser Isla Perejil una posesión española sin limitaciones de ningún tipo, pasó a ser una posesión española en la que nuestro país no podía ejercer ningún derecho de soberanía, ni siquiera colocar la bandera nacional… Lo que Aznar nunca entendió es que EEUU estaba iniciando una aproximación hacia los países de África del Norte, uno de cuyos objetivos era restar esta zona a Francia de su esfera de influencia, pero que esta operación no era solamente contra Francia… sino que suponía una situación de “prevengan” ante toda la Unión Europea… de la que España formaba parte con una integración creciente (el Europa, la principal amenaza contra la economía norteamericana, hacía año y medio que circulaba por nuestros bolsillos).

A partir de ese momento, la política exterior de Aznar que, antes de Perejil había sido realista y en el área de defensa logró algo que no habían alcanzado los socialistas (el desmantelamiento del mando aliado de Gibraltar), se tornó errática y pasó a ser una fotocopia reducida de las líneas básicas de la administración Bush. Así, por ejemplo, en la Revisión Estratégica de la Defensa de 2002 se aludía a las “acciones anticipatorias” como traslación del concepto estratégico norteamericano de “ataque preventivo”. En ese momento, Bush ha logrado que el PP en pleno acepté sus tesis sobre “estados canallas” y “estados fallidos” y, especialmente, la valoración del “terrorismo internacional” como inspirado por el “eje del mal”. Y, en la medida en que el “terrorismo internacional” es un enemigo difuso, más teórico que real, y toda la teoría en torno al “eje del mal”, los “estados fallidos”, “estados canallas”, etc, un mero artificio teórico para justificar una política mesiánica y expansiva, estas ambigüedades llevaban a conceptos estratégicos inaplicables: ¿”acciones anticipatorios”? ¿contra quién? ¿en qué casos? ¿de dónde podía venir el terrorismo internacional en España? Y en este terreno, no estaban claras las cosas. ¿Se iba a atacar a Francia, rompiendo cualquier legalidad internacional, al saber que existía una célula de ETA en tal o cual zona? ¿no era más prudente instar a la seguridad del Estado francesa a que interviniera? Y otro tanto podía decirse si el foco terrorista se situaba en Marruecos. Está claro que Aznar aludía a otros países y que era una forma de justificar la intervención en Irak. Ahora bien, está demasiado claro que el Golfo Pérsico está demasiado alejado de España como para poder incluirlo en nuestra zona de influencia geopolítica. Este tipo de apreciaciones puede generar errores definitivos en la conducción de los asuntos del Estado. Recuérdese que mientras Julio César, militar invencible y apoyado por la maquinaria militar más temible de su época, se detuvo ante los boques de Germania y autolimitó la zona de influencia imperial al estanque mediterráneo y a sus accesos, demostrando ser, además de un gran caudillo militar, un hábil político y un estratega notable, Alejandro Magno, salió del área geopolítica propia de Hélade para llegar, de victoria en victoria, hasta las puertas de la India… y no poder dar acompañar la extensión espacial de una duración temporal, demostrando, precisamente por esto, ser un brillante general, pero carecer de cualidades políticas. España en Irak estaba muy lejos de su zona geopolítica de influencia. En realidad en la Revisión Estratégica de 2003, se aludía a que “España debe mantener una capacidad operativa propia y suficiente que le permita mantener el control del Estrecho”. Y no estaba claro que los programas META, FACA y PRONA hubieran conseguido –tal como el Instituto Español de Estudios Estratégicos proclamó en 1987- alcanzado el nivel adecuado para asegurar nuestras exigencias defensivas en la zona del Estrecho. Digamos que Aznar aspiraba a jugar en primer división, cuando tenía un equipo propio para una liga regional. Reconocer la realidad del propio espacio geopolítico, las capacidades reales defensivas y ofensivas, son los adornos que deben corresponder al estadista de altura. Desconocerlos, implica caer en aventuras de dudoso final. Y, aun reconociendo el patriotismo y las intenciones de Aznar (“Hacer que España salga de su rincón y pese de nuevo en el mundo”), era demasiado evidente que el fin propuesto no tenía nada que ver con las posibilidades reales.

¿AMENAZAS IMPREVISIBLES O AMENAZAS DEMASIADO REALES?

Cuando la impreparación y el amateurismo se instalan en el poder, la defensa nacional salta en pedazos. Pues bien, hoy la impreparación, el amateurismo y la demagogia están en el poder. En el Ministerio de Defensa las únicas actuaciones de su titular han tenido dos ejes en absoluto militares, sino simplemente políticos: las reiteradas acusaciones al PP de haber engañado a la opinión pública por el incidente del Yakolev-42 (nadie va a discutir que existen responsabilidades políticas del Ministro Trillo y que, probablemente existen también responsabilidades de mandos de la Defensa Nacional que en otro tiempo hubieran depurado “tribunales de honor”, proscritos en la actualidad) y las reiteradas alusiones a la unidad nacional y al papel de las FFAA en dicha unidad (declaraciones que son la contrapartida equilibrante de las declaraciones en sentido contrario realizadas por los aliados más conspicuos del PSOE, gracias a los cuales gobierna, ERC, PNV e IU, hasta el punto de que puede dudarse de la sinceridad de tales declaraciones y de que no intenten otra cosa que neutralizar las declaraciones en sentido contrario). Por lo demás, en estos ocho meses del segundo mandato del PSOE, no se sabe de ninguna otra iniciativa digna de tal nombre que haya partido del ministro Bono.

La doctrina oficial actual es que la “amenaza es imprevisible”. Pero no lo es. En realidad, cualquier amenaza es imprevisible desde el punto de vista de cuando se va a concretar, pero muy previsible si se examina de desde dónde va a proceder. Hoy más que nunca, el enemigo está al Sur, siempre al Sur y solo al Sur. Es más, el enemigo tiene nombres y apellidos, se llama Marruecos y la monarquía alhauita, se llama “Gran Marruecos” y se llama islamismo. Y lo que es peor, el “enemigo del Sur” ya ha iniciado una guerra de baja cota contra España. Negarse a reconocer esto, en beneficio de un simplista, ingenuo y amateur propuesta de “diálogo de civilizaciones” es suicida e irresponsable para la defensa nacional.

Mientras los planes de la defensa vayan a remolque de las iniciativas de políticos obtusos e insensatos que ni siquiera tienen una mínima visión de Estado, carecen por completo de una visión geopolítica de la situación mundial (y ni siquiera los responsables de Exteriores estén en condiciones de realizarla), mientras no haya una voluntad política de asegurar la defensa nacional y de llamar a las cosas por su nombre, España seguirá sin poder articular una estrategia realista de defensa. Y lo que es peor: el flanco sur de la defensa europea estará desguarnecido.

Decimos que Marruecos tiene planteada una guerra de baja cota contra España. Este concepto implica la existencia de un conflicto iniciado por una de las partes que evita recurrir a “métodos calientes”, y basa su actuación en un desgaste progresivo del adversario. Es el modelo de conflicto que Marruecos está siguiendo contra España, especialmente a partir de 1998, cuando muere Hassan II, y llega al trono Mohamed VI y su camarilla. Este período, por lo demás, coincide con tres hechos fundamentales a tener en cuenta:

- Aumento de la dependencia española en materia de energía, del gaseoducto de Tarifa que transvasa el gas natural argelino hasta Sevilla.

- Descubrimiento de bolsas petrolíferas en el Este marroquí, fronterizo con Argelia, en la franja costera del Sáhara Occidental administrado por Marruecos y en aguas territoriales canarias reivindicadas por Marruecos y

- Aumento de la influencia norteamericana en Marruecos y Argelia, con la paralela y progresiva disminución de la influencia francesa.

Todos estos elementos crean un cuadro particularmente inestable y sensible que no puede ser eludido. Así mismo, para un análisis de la situación, no pueden eludirse tres elementos decisivos:

- que la doctrina del “Gran Marruecos” no ha sido rechazada oficialmente por el régimen marroquí y que en el salón del trono de Rabat, en el tapiz situado sobre el sillón real, pueden verse, lo han visto todos los embajadores de España que allí han presentado sus cartas credenciales y la Familia Real española que allí ha visitado a su homóloga marroquía, el mapa del Gran Marruecos incorpora incluso a Canarias en su diseño…

- que Marruecos vive una situación de inestabilidad interior que irá creciendo a medida que crecen tres elementos clave:

o La demografía que hace que cada veinte años se duplique la población del país.

o La economía y las estructuras feudales que hacen que el sistema económico y los parámetros por los que se rige no respondan a las exigencias demográficas: cada vez hay más distancia entre ricos y pobres y, por tanto, más resentimiento y odio social.

o La difusión del islam fundamentalista cada vez más extendido gracias a la financiación de los grupos wahabitas saudíes que hacen que hoy, el 30% del islam marroquí esté fuera del control de la Casa Real y el 50% de la población marroquí vea con buenos ojos a Bin Laden y Al Qaeda (sea lo que sea que es…)

- que las reformas políticas y económicas en las que se confió durante el primer año de reinado de Mohamed VI, están atascadas y que, en contra de lo que se proclama desde Rabat, la distancia .antropológica, sociológica, cultural, política y ética, que separa a la Unión Europea de Marruecos, está aumentando de día en día.

Ahora bien, antes hemos hablado de una “guerra de baja cota”. Es preciso afinar este concepto. Por que lo importante no es lo que Marruecos dice, sino lo que hace. Está claro que, en los foros internacionales y en las conversaciones entre dirigentes de ambos países, Marruecos manifiesta la mejor de las voluntades para resolver los equívocos y las situaciones de “desencuentro”. Pero esto es importante, pertenece al “doble lenguaje” que suele ser la clave antropológica y cultural habitual en todo el mundo árabe. Lo importante es lo que hace Marruecos, algo que no deja de ser intranquilizador. La guerra de baja cota se libra en cuatro frentes:

- Cuando Marruecos atenta contra la salud pública, permitiendo sin prácticamente hacer absolutamente nada, salvo absorber fondos comunitarios, que cada año crezca la superficie de cultivo de hachís, destinado a la exportación, el 80% en dirección a España. No se trata de una droga dura, ciertamente, pero es una droga que altera la percepción de la realidad, crea un modelo de carácter apático, sin motivaciones de ningún tipo, “buenista”, situado en un contexto que no tiene nada que ver con el real. Mediante el narcotráfico, Marruecos debilita el carácter y la voluntad, especialmente de la juventud española.

- Cuando Marruecos atenta contra la seguridad ciudadana, permitiendo sin prácticamente hacer absolutamente nada, que miles de inmigrantes propios y procedentes del África Subsahariana, crucen diariamente el Estrecho en un fenómeno de colonización de carácter masivo sin precedentes en la historia. Está claro que estos contingentes crean el campo de cultivo para futura reivindicaciones y para la internacionalización del problema de Canarias, por ejemplo. Los atentados del 11-M y las estadísticas sobre la delincuencia practica por súbditos marroquíes en España son elocuentes: tras ganar la batalla contra la delincuencia española, las fuerzas de seguridad del Estado están perdiendo la batalla contra la delincuencia venida de fuera de España y en gran medida llegada a través de Marruecos. El silencio previo a los atentados del 11-M de los servicios marroquíes sobre la militancia fundamentalista de los que luego resultaron detenidos e inculpados es elocuentes, como es elocuente el que el día 13-M, funcionarios marroquíes entregaran documentación sobre la presunta militancia integrista de esos mismos sujetos… documentación que habían ocultado anteriormente a su detención. Esto sin mencionar el hecho de que desde el 11-M se vive una situación de “efecto oleada” en el tránsito de inmigrantes ilegales por el Estrecho, efecto que el ministro Caldera intenta minimizar a fin de hacer que el país acepte su proyecto de regularización masiva. Hay que recordar que en zonas como Ceuta y Melilla, la población de origen marroquí ya es mayoritaria.

- Cuando Marruecos atenta contra la integridad nacional, manteniendo sus reivindicaciones sobre el Gran Marruecos, cuando en las mezquitas moderadas, el mapa de expansión del islam abarca hasta el antiguo reino de Granada y en las mezquitas wahabitas llega hasta los Pirineos, cuando periódicamente mantiene abierta la cuestión de Ceuta y Melilla y las Islas Adyacentes y, sobre todo, cuando, inducido, seguramente por EEUU a fin de comprobar la unidad de respuesta de la OTAN y de la UE, asaltó Isla Perejil en el último acto de piratería que se tiene constancia en el Mediterráneo y cuando reivindica las aguas de Canarias donde Repsol obtuvo en 2001 permiso para realizar prospecciones.

- Cuando Marruecos atenta contra la economía nacional, impidiendo a nuestros buques que faenen en sus aguas territoriales, unilateralmente ampliadas y que se niega pertinazmente a discutir, a cuando exporta masivamente productos agrarios a precios que hunden la agricultura española, o bien cuando sostiene la existencia del gaseoducto de Tarifa como chantaje para evitar represalias por exacciones cometidas en otros terrenos, o cuando las remesas de euros enviadas por los inmigrantes marroquíes en España suponen una fuga divisas, o bien cuando los sistemas españoles de educación, sanidad, protección social, se ven sobrecargados por el peso de los contingentes marroquíes en nuestro país.
Y, por supuesto, junto a estas estrategias de guerra de baja cota, se unen los chantajes propios de una guerra convencional, como las compras masivas de armamento por parte de Marruecos, justificadas para hacer frente al FPolisario (que desde hace una década no realiza acciones armadas), en especial su programa de rearme naval que apunta directamente contra España (pues, no en vano, el FPolisario carece de marina y diversos acuerdos mutuos de cooperación magrebí aseguran, al menos sobre el papel, la amistad con los vecinos (Argelia y Mauritania).

A esto hay que añadir una nueva situación internacional que todavía parece no ser captada por los responsables de la Defensa y que se basa fundamentalmente en el “decoupling” operado entre la Unión Europea y los EEUU. La intensidad que imprimió el presidente Aznar a la aproximación a su homólogo norteamericano George W. Bush, ignoraba el hecho esencial: que el “núcleo duro” de la UE se había distanciado por completo de la línea seguida por la administración americana tras la invasión de Afganistán. Es en ese momento, cuando desde Europa se comprueba que EEUU está dirigido por una banda de aventureros, en donde los intereses petroleros, los del complejo militar-industrial, los intereses de los fundamentalistas cristianos y de los neoconservadores que forman el núcleo duro de la administración Bush (y la dirigen sin ninguna duda y ningún escrúpulo. Véase nuestro trabajo “¿Quién está detrás de Bush?” en la Zona de Descargas), no coinciden en absoluto con los de Europa. Es más, son contrarios a los intereses de Europa. Además, la estabilización de la moneda única europea, ha sido un golpe para la hegemonía del dólar que, a partir de ahora, no es la única moneda internacional de intercambio. Para colmo, la catastrófica situación económica de los EEUU (deuda exterior de 600.000 millones de dólares, jamás conocida por país alguno, y la necesidad de hacer llegar cada día a través de las bolsas, 2000 millones de dólares para asegurar el consumo interior, unido a la pérdida de confianza en el dólar y en las empresas norteamericanas a partir de las quiebras del 2001-2) hace que, justamente en este momento, no estén en condiciones de permitir la “disidencia europea”. Este análisis, finalmente, nos lleva a definir a EEUU, no como enemigo desde el punto de la defensa nacional, pero sí como “elemento de inestabilidad internacional”. Algo que no puede ser eludido a partir de ahora por los estrategas de la Defensa.

EL TERRORISMO INTERNACIONAL COMO FACTOR DE DESESTABILIZACION

Pero a este elemento hay que añadir otro más y último: el terrorismo internacional. Para cualquier analista, está claro que no hay nada claro sobre quien mueve los hilos del terrorismo internacional, ni se sabe exactamente lo qué es, ni a qué intereses responde, ni siquiera si se trata de algún tipo de operación cuyas raíces van mucho más allá de lo que se ve en la superficie (como seguramente así es). Pero, a fin de cuentas, el hecho último es que existe un terrorismo internacional que, no es, desde luego, un factor de desestabilización internacional (el factor de desestabilización, insistimos son los EEUU que utilizar en terrorismo islamista como “casus belli” para justificar sus aventuras exteriores), pero sí un elemento que puede cristalizar en perturbaciones locales de gravedad como los sucesos del 11-M.

Lo más probable es que este terrorismo sea, en buena medida, producto del “efecto contagio”, generado por islamistas independientes, sin capacidad de organización, ni de análisis político, que hayan decidido –por odio y resentimiento hacia Europa y a causa de la brecha cultural, social y antropológica existente entre la sociedad europea y la islamista- lanzarse a destruir allí donde puedan: en España, en Francia, en Holanda, etc, tal como se ha visto en los últimos meses.
Existe la sospecha de que no es solo el odio y el resentimiento quienes figuran como motor último de la acción de estos grupos, sino sus aspiraciones a “reconquistar” España, para ellos Al-Andalus, tierra del islam que fue “usurpada por cruzados e infieles”… Habitualmente, los proyectos terroristas se asientan sobre locuras colectivas como esta. Pero no hay que olvidar que una encuesta publicada a principios de 2004, establecía que el 50% de la población marroquí veía con buenos ojos la acción de Bin Laden y, una encuesta anterior, explicaba que el 60% de los marroquíes están dispuestos a abandonar su país… en dirección, preferentemente a España, y en cuanto a franja de edad, el 80% de ellos, eran menores de 30 años, es decir, jóvenes. Gracias a las antenas parabólicas los jóvenes marroquíes conocen lo que creen que es la sociedad española: playas en las que las mujeres van en top-less (cuando sus mujeres lucen velor y chilabas hasta los pies), gente de origen islámico como Zidane convertidos en multimillonarios, y una sociedad a la que consideran débil e incapaz de defenderse (a ello le inducen también, algunos de sus amigos y familiares que en Marruecos sufrirían amplias penas de prisión sin juicio y palizas solo por robar unas naranjas en el mercado, mientras que en España, detenidos una y otra vez por pequeños hurtos, jamás entran en prisión, ni pasan más de 24 horas en comisería…). Además, España, en su óptica, da con solo pedir: da enseñanza islámica en las escuelas, da becas de alimentación y libros gratuitos a los niños, da asistencia médica a todos los residentes, subvenciones, alimentos gratuitos a través de Caritas, Cruz Roja, ONGs, etc, etc, etc. No es raro que en Marruecos exista una voluntad migratoria como nunca antes, especialmente por que en el país, no existe ningún tipo de posibilidades de despegue económico para los jóvenes, gracias al sistema feudal y particularmente odioso de acumulación de capital en las clases favorecidas y de empobrecimiento absoluto y laminación de las franjas intermedias de la sociedad que convergen con las clases más necesitadas. Un sistema “a la europea” es solo viable cuando existe una clase media amplia y extendida y que percibe posibilidades de mejorar su posición. En Marruecos no existe nada de este estilo.

No es raro que Marruecos no haga nada para impedir la oleada migratoria. Gracias a ella se libera de una presión demográfica… pero también y sobre todo, política. Los más pobres, son precisamente quienes se van, es decir, los que no deben nada a la Casa Real, ni oran por la salud del “príncipe de los creyentes” en la red de mezquitas oficiales, sino que manifiestan su fe islámica en las mezquitas wahabbitas que han proliferado por todo Marruecos. Solamente en el Valle del Rif, la zona más pobre de Marruecos hasta hace poco, el cultivo de hachís, la ha convertido en zona de recepción de inmigración interior…

Está claro que en estos momentos existen entre 600 y 700.000 marroquíes en España. Esto es, según las estadísticas, 300 ó 350.000 de ellos –como mínimo- serían simpatizantes de Bin Laden y, por tanto, estarían en disposición de apoyar iniciativas terroristas. Sobre esta base social, puede arraigar un movimiento terrorista organizado del que las células desarticuladas desde el 11-M son solamente las primeras avanzadillas.

Ahora bien, esta amenaza terrorista existe… pero no con la gravedad ni con la repercusión internacional que le atribuyen los EEUU y en su momento, José María Aznar. En absoluto.

Es absolutamente falsa la distinción entre “Estados Canallas” (aquellos Estados cuya clase dirigente alimenta núcleos terroristas e intenciones agresivas: dentro de la mitología americana, Saddam Hussein y sus cacareadas “armas de destrucción masiva” jamás vistas) y “Estados Fallidos” (aquellos cuya debilidad y fracaso a la hora de cristalizar han favorecido el que cayeran en manos del terrorismo internacional: el Afganistán talibán… colocado ahí por los propios americanos en 1995). Y es todavía más falsa la existencia de un “eje del mal” que, en la práctica estaría solo formado por micropotencias de cuarto o quinto orden, ninguna de las cuales, por los demás, manifiesta en estos momentos, intenciones agresivas ni contra EEUU, ni contra la UE.

La amenaza terrorista existe, pero puede ser controlada a través de tres vías:

- Un reforzamiento de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, a partir del reconocimiento del hecho real –aunque políticamente incorrecto- de que en estos momentos el 80% de la delincuencia (y especialmente los episodios más graves) están protagonizados por súbditos de países extranjeros.

- Un reforzamiento del arsenal legislativo y un endurecimiento de la ley de extranjería así como un endurecimiento y fluidez del procedimiento de repatriación y expulsión, así como cualquier otra medida orientada a contener el “efecto llamada”.

- Una selección del tipo de inmigración que conviene a la sociedad y a la economía nacional: en tanto que “enemigo del Sur”, se trata de cerrar el paso a toda inmigración procedente de Marruecos, y evitar, así mismo, el aumento de los contingentes islamistas en el territorio nacional.

Pues bien, mientras persista la actual situación política, con un presidente de gobierno que en su ingenuidad criminal e ignaro en conocimientos políticos, geopolíticos, antropológicos y antiterroristas hasta el punto de afirmar, ante el cuadro que hemos descrito (y cuya realidad objetiva parece difícilmente cuestionable), que el terrorismo se combate con el “diálogo de civilizaciones”, mientras persista esta situación, decimos, ninguno de los tres puntos va a mejorar, sino que, previsiblemente, todos ellos van a sufrir situación de crisis: la delincuencia y la degradación social y ciudadana llegarán a extremos como en Francia en donde existen 1200 zonas de “non droit” controladas por bandas de energúmenes de origen magrebí y donde en algunas prisiones el 82% proceden del Magreb, particularmente de Argelia, el gobierno lejos de reconocer el hecho, intentará reforzar las garantías de los inmigrantes para detener y neutralizar las medidas de expulsión, la reforma de la ley de extranjería, redoblará el “efecto llamada” a lo largo del 2005, y, para colmo, seguirán aumentando los contingentes procedentes de las zonas musulmanas de la antigua Yugoslavia (especialmente de Kosovo, protagonistas de buena parte de los más sonados episodios de delincuencia), del Magreb y Pakistán, zonas en donde el integrismo islámico se difunde con mayor velocidad…

Es absurdo ignorar que todos estos elementos van a plantear problemas muy serios, incluido el recrudecimiento del terrorismo, justo en los momentos en los que ETA es un despojo y la delincuencia podría estar reducida a la mínima expresión aceptable en una sociedad civilizada.
ALGUNAS CONCLUSIONES PROVISIONALES

El enemigo está en el Sur si bien una quinta columna está llegando a nuestro país y colonizando, particularmente, aquellas zonas que Marruecos reivindica: Canarias, Ceuta y Melilla. Es decir, también hay un enemigo interior que, progresivamente, va tomando cuerpo y que podría llegar a protagonizar, en el límite de secuencias terroristas, intentos insurreccionales en zonas en las que son mayoría.
Todo ello en un contexto internacional en el que los EEUU se han convertido en el principal factor de inestabilidad y en el que Eurasia (del que España es su prolongación extraña y su límite occidental) va a ver el ascenso de tres actores geopolíticos: la Unión Europea, la Rusia reconstituida y la China en proceso de ascenso. La estabilidad y la seguridad mundial dependen del multilateralismo y del entendimiento entre estos tres actores eurasiáticos.
De esta valoración –insistimos, una valoración difícilmente refutable- deben partir las coordenadas para una revisión del concepto y de las líneas estratégicas de la Defensa Nacional. Y en este sentido creemos que hay que ser audaces y realistas.

Realismo implica reconocer:

- Que la apresurada transformación de las FFAA de reemplazo por las profesionales se ha saldado con un clamoroso fracaso.

- Que no existe dotación presupuestaria para una defensa nacional de envergadura y que no hay voluntad política de asumirla.

- Que la sociedad española no ha valorado suficientemente el nivel de riesgos que va a afrontar en el futuro.

- Que los conceptos clásicos no responden a las necesidades impuestas por la realidad de los hechos y que las amenazas de siempre procedentes del sur han adquirido hoy una nueva dimensión.

- Que los despliegues actuales de las FFAA, especialmente del Ejército de Tierra no responden a las necesidades nuevas.

Y todo lo dicho hasta ahora debe concretarse en unas líneas maestras a definir por los estrategas de la Defensa, pero en las que, sin duda, deberán estar presentes los siguientes elementos:

- Si resulta difícil volver al ejército de reemplazo y no hay presupuesto suficiente para ampliar el ejército profesional, habrá que tender hacia nuevos modelos de reclutamiento y defensa. En nuestra opinión, existen salidas para esta situación:

- Tender hacia un ejército con rasgos similares en su entrenamiento al suizo basado en entrenamientos cortos pero intensos y continuados.

- Tender a la dispersión de unidades y a la formación de “núcleos de defensa territorial” al modo del ejército yugoslavo durante el período titoista.

- Tender solamente a la formación de unidades de despliegue e intervención rápida y a la creación inmediata de unidades formadas por reservistas en cuanto surgieran los primeros síntomas de crisis.

- Tender en el Ejército de Tierra a centrar el entrenamiento y los planes estratégicos en el desarrollo de la forma tradicional de combate que se ha dado en nuestro territorio: la guerra de guerrillas contra el enemigo interior (aquel que ya se encuentra en nuestro controlando porciones de nuestro suelo) y que apareció contra Roma, contra la primera invasión islámica y contra la invasión napoleónica, especialmente, pero que también se manifestó en las guerras carlistas del siglo XIX.

- Tender en el Ejército del Aire a priorizar tres ejes: los cazabombarderos tácticos especializados en el ataque a objetivos en tierra, VTOL (de despegue y aterrizaje vertical), los cazas de altura especializados en la defensa contra ataques aéreos y la aviación de transporte STOL (despegue y aterrizaje cortos), de aterrizaje y despegue en espacios reducidos y no habilitados como campos de aviación.

- Tender a una Marina cuyo eje táctico sean pequeñas unidades de combate, extremadamente móviles y con alta potencia de fuego, acumulables en zonas de conflicto, de construcción barata, poca tripulación y dotadas de sistemas tecnológicos de vanguardia y cuyo eje estratégico lo constituya una ampliación de la flotilla de fragatas y un segundo portaeronaves, cada uno de los cuales se desplegara en ambas alas del “eje estratégico”.

- Tender a la formación de un cuerpo de oficiales de élite en los que se priorice la capacidad de mando, el liderazgo sobre la tropa, la capacidad de organización y de respuesta autóma ante situaciones excepcionales, antes que la obediencia mecánica a la cadena de mando, la burocratización o la sedentarización, con unos salarios equiparables a cargos de responsabilidad equivalentes en la vida civil.

- Tender a una proyección de los valores de las FFAA sobre la sociedad (espíritu de sacrificio y de entrega, patriotismo, disciplina, lealtad, fidelidad a la palabra dada, espíritu de iniciativa, voluntarismo en defensa de la comunidad, sentimiento de honor, formación del carácter, austeridad, dureza, espíritu de aventura, visión estratégica y capacidad de reacción táctica, etc) salvando la brecha que se ha abierto entre estos conceptos y una sociedad permisiva, egoísta y desmovilizada en cualquier otro plano que no sea en el del propio beneficio.

- Desplazar buena parte del esfuerzo de las FFAA hacia la sociedad. En este sentido parece lógico que determinadas profesiones (funcionarios de los cuerpos de seguridad del Estado, vigilantes y guardias jurados, bomberos, etc.) deban estar solamente abiertas a aquellos ciudadanos españoles que han servido en las FFAA. O de lo contrario el límite de 12 años para los “soldados profesionales”, supone un handicap que siembra dudas respecto a su futuro en la vida civil. De otra parte, es preciso que en estos momentos en los que se viven momentos de interés por los deportes de aventura, los tres ejércitos deberían de promover la creación de “clubs” y “asociaciones” en los que se impartieran cursos de supervivencia, escalada, paracaidismo, vuelo deportivo, submarinismo, navegación, artes marciales, sociedades de tiro deportivo, etc, en donde jóvenes civiles con espíritu aventurero y deseoso de vivir experiencias y situaciones de riesgo y tensión, pudieran ser formados por especialistas de las FFAA y constituir, en la práctica, círculos ligados al concepto de defensa territorial a la yugoslava que hemos propuesto anteriormente. Se trata de aprovechar los caracteres más activos y dinámicos para la defensa nacional, indirectamente, aun cuando por motivos personales no se sientan inclinados a integrarse en el “ejército profesional”, pero puedan recibir una formación del carácter y una preparación técnica que haga de ellos, elementos activos en caso de emergencia del “peligro interior”. En este mismo sentido, nos parece fundamental que los medios de comunicación del Estado, en especial la TV, dediquen espacios y series dedicados a las FFAA y de la misma forma que en la actualidad hay series que dramatizan la vida en hospitales o comisarías de policía, también deberían de existir series que mostraran los aspectos de la vida militar, en especial, la tarea humanitaria de despliegue en zonas de conflictos que nuestras FFAA han realizado en los últimos años. En general, todo este tipo de iniciativas debería ser considerado como un aspecto de las “operaciones psicológicas”.

- Dentro de esta perspectiva es preciso también estimular la vinculación entre la Universidad y las FFAA a través de programas de cooperación e investigación. Un ejército del futuro será un ejército tecnificado y, aun cuando el valor, la disciplina, la audacia y el sentido táctico, seguirán siendo esenciales en el desarrollo de los combates, cada soldado deberá disponer de una formación completa en el manejo de distintos recursos tecnológicos. Existen armamentos cuyo desarrollo no es posible sin la cooperación intereuropeo, pero también existen sectores de la defensa cuyas necesidades pueden ser cubiertos por la industria local y que pueden beneficiarse de programas de investigación desarrollados de común acuerdo con las Universidades. Es preciso recordar que las necesidades de las FFAA siempre han supuesto un estímulo para la industria nacional y que, incluso durante el período franquista en donde hasta última hora existió siempre un cierto aislamiento internacional, España logró vender aviones, armamento ligero y equipamientos en muchos países. Así mismo, hay que recordar que las necesidades de la defensa naval deberían ser satisfechas por los propios astilleros españoles que figuran entre los mejores del mundo.

A demás de estas medidas, deberá tenerse en cuenta los siguientes postulados:

- La línea de incorporar masivamente extranjeros a la búsqueda de regularización, más allá de las unidades tradicional como la Legión, debe ser abandonado y considerada como una aventura insustancial, humillante y que deja el 7% de la defensa nacional en manos de soldados de fidelidad a la bandera, como mínimo, dudosa.

- En el territorio peninsular el enemigo a abatir va a ser interior y los planes deberían trazarse en función de los riesgos de insurrección que pudieran aparecer entre comunidades alógenas espoleadas por odio y resentimiento o bien por agentes exteriores: para eso es preciso una reorganización territorial del Ejército de Tierra allí en donde este riesgo va a estar más presente. Y para ello habrá que realizar un seguimiento constante de la evolución de los acontecimientos, sin establecer patrones estáticos de dispersión de unidades, sino al paso con la evolución de los acontecimientos.

- La posibilidad de que existan procesos secesionistas en algunas comunidades debería ser completamente desechado en el marco de la Unión Europea. La complejidad de las sociedades modernas, especialmente en Europa, y la misma dinámica y necesidades de gestionar un espacio geopolítico tan amplio como la UE, restan cualquier credibilidad y valor a futuros procesos secesionistas que no tendrían eco ni lugar en el marco de la UE.

- La eje estratégico Canarias – Gibraltar – Baleares debe ser mantenido, reformulado y consolidado como exigencia estratégica. Pero es preciso varias su orientación sensiblemente. Hoy, la función de ese eje, ya no es velar por la integridad de la ruta del petróleo, o simplemente controlar los accesos oriental y occidental al Estrecho, sino:

- cortar la oleada inmigratoria procedente del sur, para lo que hay que potenciar inevitablemente los cuatro sistemas que la Defensa Nacional tiene establecidos en la zona: el Sistema Integral de Vigilancia Electrónica (gestionado por la Guardia Civil contra los tránsitos clandestinos en el Estrecho), el Sistema Santiago de Captación de Señales Electromagnéticas del Estado Mayor de la Defensa que aporta información estratégica, el Centro Zonal de Coordinación y Salvamento de Tarifa, que identifica a los buques que atraviesan el Estrecho y, finalmente, el Centro de Operaciones del Mando de Artillería de Costa del Ejército de Tierra que realiza el control militar de superficie y, por tanto, que contribuye al aumento de la vigilancia en la zona. De lo que se trata, precisamente, es de ampliar estos sistemas a las zonas de Canarias y Baleares de tal forma que el eje estratégico sea, finalmente, una línea defensiva contra penetraciones de baja cota.

- prever un eventual recrudecimiento de las reivindicaciones de Marruecos sobre Ceuta, Melilla y las Islas Adyacentes, con la posibilidad de establecer un corredor aeronaval que asegure el refuerzo inmediato y el despliegue de unidades de élite que refuercen instantáneamente la integridad territorial y defensa de Ceuta, Melilla y las Islas Adyacentes.

- Vincular la defensa nacional a la defensa de la Unión Europea y, al mismo tiempo, tender a una desvinculación de la OTAN. De hecho, en la actualidad, tras los sucesos del 11-S, es bueno que los estrategas de la Defensa atribuyan a la OTAN la catalogación de “organismo muerto” o, como máximo, “agonizante”. Contrariamente a lo que creían los EEUU, principales valedores de la incorporación de los países del Este a la Alianza, lejos de contribuir al refuerzo de la misma, lo que han acelerado es su integración en la UE y, con ellos, su alejamiento progresivo de la esfera de influencia de los EEUU. Cada vez más voces se alzan para reclamar la reactualización de la Comunidad Europea de Defensa, corregida y amplia, o bien de la constitución de un organismo europeo de Defensa a partir de la desvinculación del mando americano y del europeo. No hay que perder de vista que, económicamente, Europa y EEUU son hoy rivales económicos, quien dice rivalidad hoy, dice enemistad mañana, esto en el peor de los casos; en el mejor, la reorientación de la política norteamericana –eje central del Plan Rumsfeld- hacia el Pacífico y la envergadura creciente de la UE, va a hacer que sucesivas administraciones norteamericanas pierdan todo interés en participar en la defensa y seguridad de Europa (por lo demás ¿ante quién y contra qué?), esto va a generar, automáticamente, el que Europa deba estar en condiciones de asegurar su propia defensa y esto solo puede hacerse, en este momento, a partir del “núcleo duro” de la Unión, Francia y Alemania y es, en función de estos países, que habrá que tejer los vínculos de cooperación.

- Queda el contencioso de Gibraltar. Y queda por realizar la valoración de Inglaterra dentro de la actual distribución de papeles en la escena internacional. Inglaterra se debate en estos momentos entre la fidelidad a su tradición atlántica y al eje anglosajón y su situación de nación europea, miembro de la UE. Dentro de la UE, es, indudablemente, uno de los tres motores que aportan más fondos para la construcción europea, sin embargo, la fidelidad histórica respecto a EEUU, hace que tenga un pie en cada lado del Atlántico. Eso no era un problema mientras Europa fue solo un “mercado común”. A partir de Maastrich cuando se decide avanzar en la construcción política de Europa, Inglaterra empieza a estar rota entre dos fidelidades y ostenta una situación única en el continente. En el momento de escribir estas líneas resulta difícil prever cuál va a ser la orientación política inglesa en los próximos años y el coste que va a pagar Blair por su alineación con EEUU en la cuestión iraquí. Pero, todo induce a pensar, que éste país no podrá mantener por mucho tiempo su ambigüedad y que, antes o después, deberá decantarse por el dólar o por el euro, antes o después deberá reconocer que en cincuenta años su imperio ha quedado desmigajado y que la retirada de tropas situadas más allá del Este de Suez (1969) o el alquiler de bases militares a EEUU (Diego García en el Indico), o el mantenimiento de la colonia de Gibraltar, no van a hacer que vuelvan pasadas glorias a la corona. Y en este sentido, debe quedar clara la voluntad de cualquier gobierno digno de llamarse español, de reivindicar con la mayor energía posible, la retrocesión de la colonia, aun respetando un fuero particular para los “llanitos”. Pero está claro que España no puede renunciar al control sobre la plaza de Gibraltar, ni a perpetuar una situación de colonialismo dentro de la Unión Europea. La cuestión se complica extraordinariamente si nos atenemos a lo dicho sobre el hecho estratégico más importante en los últimos años, el cambio progresivo de status de EEUU en relación a Europa, que ha pasado de “país amigo”, a “país competidor” y de factor de estabilidad dentro de un mundo bipolar a principal factor de desestabilización mundial. Inglaterra se encuentra en una posición demasiado ambigua como para no favorecer la posición de la administración norteamericana y, por tanto, es urgente la recuperación de Gibraltar en la perspectiva futura de declarar el Mar Mediterráneo como un “mare clausum” cerrado a la navegación de marinas potencialmente hostiles y desestabilizadoras.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

11-M: cuando todo encaja cada vez menos

11-M: cuando todo encaja cada vez menos

Redacción.- La extradición temporal de Rabei Osmán El Sayed, «Mohamed el Egipcio», la detención de un grupo de árabes en Irán y la recta final en la que se encuentra la Comisión de Investigación sobre el 11-M, marcan un nuevo hito: cuando se van a cumplir nueve meses, la investigación sobre de dónde partió la idea del atentado y donde se planificó no ha llegado a nada convincente. La mitad de la población ve la mano de los servicios de inteligencia marroquíes. La situación actual es esta:

LA LLEGADA DE “EL EGIPCIO”.

El rostro de “El Egipcio” es la garantía de que ese tipo no ha podido planificar nada más allá del formalismo ritual diario que pide el Islam a sus miembros: abluciones, rezos en dirección a La Meca, abstinencia de cerdo y ayuno en el Ramadam. Todo un programa. Es posible, incluso, que lo alegado por los servicios italianos (tan poco dignos de confianza ahora que en los años setenta y ochenta) en los que se basan los motivos de su detención, sean ciertos, pero…

… Pero la verdad es que el hecho de que un iluminado, fanático religioso, se jactara por teléfono de haber estado trabajando durante dos años en la preparación del 11-M. tiene tan poco valor como cuando un pescador fanfarrón nos dice que ha pescado un merluzo de dos metros de envergadura. O que un ligón afirme sin pruebas que se ha ligado a lo moza más hermosa del lugar. No, un terrorista digno de tal nombre, capaz de planificar el 11-M, jamás haría ese tipo de confidencias por teléfono sabiendo que un sistema como Echelon rastrea las comunicaciones. Por lo demás, esa irresponsabilidad en el manejo del teléfono sería todavía más sorprendente, si tenemos en cuenta que los primeros detenidos por el 11-M (olvidados a pesar de que a algunos se les considera autores materiales) estaban vigilados por la policía por sus actividades relacionadas con el choriceo.

Considerar a “El Egipcio” como “autor intelectual” (es ya el quinto presentado como aspirante a tal función) es una puro sinsentido. Jaime de Campmany le ha dedicado un lúcido artículo en “La Razón”, en el que, entre otras cosas dice: “[El Egipcio] se me antoja más un «capataz» de terroristas que un autor intelectual de grandes atentados. Ni de grandes atentados ni de cualesquiera otras obras importantes. Para decirlo de una manera más gráfica: escuchar que «el Egipcio» es el organizador del «11-M» es como si escuchara que José Luis Corcuera es el autor de «El Ser y el Tiempo» de Heidegger o de «La teoría de la relatividad» de Einstein. Ya lo dijo El Gallo: «Lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible».

Irlonías aparte, lo cierto es que –tal como resaltamos en nuestro libro "11-M: Los Perros del Infierno"- un atentado de la envergadura criminal y de la precisión política como estos, no puede haber sido planificado solamente por una banda de chorizos desarrapados y lunáticos religiosos. Hace falta que detrás esté una inteligencia política capaz de prever lo que ocurriría inmediatamente después. Y lo que es más importante, que esas consecuencias, encajaran con el diseño político al que aspiraba crear: la caída del PP, el ascenso de ZP al poder, la retirada de tropas de Irak, etc. Y ese etcétera es bastante largo, por cierto. Por que, consecuencias, ha habido muchas.

CUANDO EL PUEBLO ESPAÑOL LO VE CLARO: MARRUECOS

En los atentados del 11-M han existido muchas víctimas. Una víctima ética, la verdad. Una víctima política: el PP. Unas víctimas reales: los muertos y sus familiares… que bien hubiéramos podido ser cada uno de nosotros. Es decir, las víctimas potenciales somos todos los españoles. De ahí la importancia de atender a lo que dice “el pueblo”. Y el pueblo lo tiene bastante más claro que la clase política y que el Ministerio del Interior.

La mitad de la población cree en la vinculación de los servicios secretos marroquíes en el atentado y en la vinculación de ETA, lo que traducido quiere decir que las tesis aznaristas sobre este tema son creídas por una mayoría de la población. Lo más grave de la encuesta publicada por El Mundo que el 70,6% teme no enterarse nunca de quiénes idearon y diseñaron el 11-M, frente a un 23,4% que confía en lo contrario.

Quizás el único momento en el que Aznar estuvo contra las cuerdas en su comparecencia ante la Comisión 11-M, fue cuando reiteradamente Llamazares le instó a que diera su opinión sobre lo que había querido decir cuando explicó que los atentados no habrían sido planificados en el desierto y a mencionar explícitamente a los servicios secretos franceses y marroquíes. Aznar capeo el acoso y entró en la indefinición. Está claro que, desde el punto de vista político y diplomático, no era posible hacer afirmaciones en este sentido. Llamazares también debía haberlo sabido, por cierto.

Lo cierto es que se están olvidando algunos elementos que ya citamos en la primera edición de "11-M: Los Perros del Infierno", a saber: que inmediatamente cometidos los atentados (el sábado siguiente por la noche) habían viajado hasta España varios responsables de los servicios secretos marroquíes, con “pruebas”, reales o supuestas, que relacionaban a los primeros detenidos con el integrismo más radical y criminal. La pregunta está clara: ¿cómo es posible que estos datos jamás hubieran sido puestos sobre el tapete cuando los detenidos –Jamal Zougam, el primero de todos- habían solicitado, y obtenido, su regularización en España? Y lo que es más lacerante: ¿cómo es posible que absolutamente ninguno de los detenidos –salvo el freaky religioso de “El Tunecino”- asistiera a mezquita alguna ni sus propios compatriotas conocieran su presunto fundamentalismo islámico? La respuesta es clara: los agentes marroquíes, llegados a España en la noche del 13-M, mentían, llevaban documentos falseados ad hoc.

Una falsificación de este tipo, solamente puede haberla realizado aquel que entra en algún momento en la quiniela de los atentados. Lo más probable es que Aznar se equivoque cuando atribuye una alianza entre terroristas marroquíes y etarras. Ya hemos dicho en otras ocasiones que ETA, a partir de 2002, había perdido toda iniciativa estratégica y no tenía otra preocupación que descubrir el topo que la roía desde el interior (y que la sigue royendo y, para acotar más el tema, que la roe desde que José Ternera desapareció de su escaño en el Parlamento Vasco… por situarlo en el tiempo). ETA ya no estaba en condiciones de planificar absolutamente nada, ni siquiera con los servicios marroquíes espoleándola. A cualquier especialista de cualquier servicio de inteligencia no se le escapa el hecho de que las caídas dentro de ETA se ocasionan con demasiada frecuencia, por lo tanto, el topo debe estar en la cúspide. Ningún servicio contacta con una organización terrorista en el que sabe taxativamente que hay un topo… precisamente en la cúspide. Esto, sin olvidar, que las pruebas de una cooperación con ETA son insignificantes.

Pero, las detenciones han evidenciado algo sorprendente: que la mayoría de implicados (o presuntos tales) son marroquíes. Esto lleva, inevitablemente, a los atentados de Casablanca, extraños donde los haya y a los que en "11-M: Los Perros del Infierno" les dedicamos un amplio espacio. Atentados increíbles. Atentados en los que la “célula terrorista” causa tantas víctimas como suicidad emplea en la operación. Atentado inviable, sin objetivo estratégico… salvo una advertencia a España (la Casa de nuestro país en esa población fue golpeada con más fuerza que cualquier otro objetivo). Atentado tosco que sirvió solamente para bloquear el ascenso de los partidos islamistas moderados en las elecciones generales que siguieron. Atentado que buena parte de la opinión pública marroquí atribuye… “al ejército”.

En las esferas de poder en Marruecos se tenía la convicción de que un cambio de gobierno en España iba a favorecer el “acuerdo” sobre el Sáhara. Por lo demás, desde su primer viaje como Secretario General del PSOE a Marruecos, los analistas de aquel país ya debían tener muy claro que con ZP la debilidad y la impreparación, el amateurismo y la nulidad, se iban a sentar en la Moncloa. En Rabat se prefiere a los “tontos” (ZP) que a los “malos (Aznar).

QUE SIGA LA INVESTIGACION, QUE SIGA LA COMISION

Pero la encuesta de El Mundo es sintomática en otro aspecto: la valoración sobre la actividad de la Comisión sobre el 11-M. Más bien mala. El 70% de los españoles cree que nunca se sabrá toda la verdad sobre lo ocurrido y el 60% niega que la Comisión esté sirviendo para aclararlo. Una amplia mayoría (80,3%) se declara partidaria de que la investigación parlamentaria continúe mientras existan pistas.

Sólo un 32,2% opina que la Comisión del 11-M está siendo útil a la hora de averiguar lo que realmente sucedió, mientras que un 59,9% rechaza tal afirmación. Para la tarea de investigar el 11-M, los encuestados confían más en los medios de comunicación (34,9%) que en el juez Juan Del Olmo (22,3%), en la propia Comisión (13%) o en el Ministerio del Interior (9,9%). Además de apoyar la continuidad de la Comisión, los españoles creen que deberían acudir a ella los confidentes Rafá Zouhier (81,3%) y 'Lavandero' (73,9%), además del agente Jesús Campillo (81,4%), que grabó en 2001 la cinta en la que aquél denunciaba los intentos de Antonio Toro y Emilio Suárez Trashorras para "montar bombas con móviles".

Estos datos son significativos. La Comisión 11-M merece un cero como puntuación a sus trabajos. No ha aclarado absolutamente ningún extremo de los planteados en el inicio de sus trabajos, ni siquiera aquellos más fáciles de aclarar; de hecho, ni siquiera los diputados se han atrevido a plantear las cuestiones más lacerantes: ¿cómo es posible que la SER supiera por la mañana, sin ninguna prueba, que existía una vinculación islamista y diera incluso el dato, falso por completo, de que se había encontrado la columna vertebral del terrorista suicida? Por citar solamente a una de las preguntas esenciales del asunto… ¿Por qué el lugar del atentado remitía a operaciones anteriores intentadas por ETA? ¿cómo es posible que todos los sospechosos fueran encontrados, juntos y muertos, en Leganés, con los explosivos sobrantes?

En lugar de “morder chicha”, la comisión ha preferido hacer excursiones por la fantasía político-terrorista (el PP con su teoría de la conspiración ETA-islamistas) o por las responsabilidades previas al atentado (el PSOE con su afirmación de que el PP mintió). El PP ha intentado en todo momento evitar reconocer que fue engañado y que se le llevó a afirmar en un primer momento la autoría de ETA. El PSOE ha intentado, por todos los medios, disolver la idea de que gracias al crimen se sientan en el poder. En resumen: 0 + 0

Pero la triste realidad es que sobre los atentados tenemos muchos más datos que hace ocho meses… pero ninguno de esos datos es concluyente. Nada lleva a una peligrosa organización capaz de planificar y ejecutar los atentados. Solo hay detenciones de individuos aislados, vinculados por el débil nexo de unas cuantas llamadas telefónicas de cuyo contenido, por lo demás, no hay constancia.

EL EFECTO CONTAGIO

Parece aventurado afirmar que antes del 11-M existiera terrorismo islamista en España. Los datos sobre las células españolas de Al Qaeda parecen excesivos. Dentro de poco, o bien se pondrá en libertad a Abu Dadá, o bien se tendrá que sentar en el banquillo. Entonces se verá cual es la solidez de las pruebas y si Garzón ha tenido alguna vez razón al responsabilizarle de los atentados del 11-S. Algo que parece, como mínimo, aventurado: a grandes teorías, grandes demostraciones, dice el axioma científico y las grandes demostraciones todavía están ausentes, siguen siendo unas pocas llamadas telefónicas y billetes aéreos.

Pero lo cierto es que, a partir del 11-M, se ha producido la desarticulación de varias células terroristas islámicas. No puede extrañar. Es el “efecto contagio”. De la misma forma que cuando los telediarios dan cuenta de violaciones o incendios forestales, aumenta el número de violaciones o de incendios provocados, también cuando se producen atentados islamistas, aparecen aquí y allí nuevas células espontáneas, improvisadas que, fanatizadas por el núcleo mismo de sus creencias y, en concreto, por una percepción primitiva y mendaz del concepto de “guerra santa”, intentan, torpemente cometer atentados aquí y allí. Eso es lo que está pasando en estos momentos.

El problema de fondo es el resentimiento y el foso cultural y mental que, bruscamente, ha aparecido en España, cuando han afluido sin ningún tipo de control más de un millón de islamistas procedentes del Magreb. Como recordábamos hace unas semanas, una encuesta demuestra que el 50% de la población marroquí admira Bin Laden, lo que implica que 300.000 de los 600.000 marroquíes residentes en España, mantienen una postura pro-Bin Laden… esto es, favorable al terrorismo islámico. Mucho más en Al-Andalus, tiene islámica –según ellos- usurpada por “infieles” y “herejes”.

Estos contingentes de inmigrantes, con unos códigos éticos muy diferentes de los nuestros (recuérdese al confidente Rafa Zuheir afirmando como la cosa más natural del mundo ante el juez que su profesión era la de “traficante de haschís” lo que indica la naturalidad con la que asumía el hecho objetivo de ser un delincuente) viven sometidos a dos presiones: la de un medio cultural, lingüístico, político y ético que no es el propio y la de una situación social y laboral de marginación, con salarios bajos, paro (la comunidad marroquí en nuestro país tiene una tasa de paro del 30%, mucho más elevada que la española) y unos escaparates de consumo que no están a su alcance. De ahí al resentimiento hay solo un paso. De ahí al afán destructivo contra esa civilización que les niega sus aspiraciones (consumo, dinero, opulencia) solo hay un soplido. Muchos lo están dando en estos momentos.

En 1999, llegó a España un predicador del Islam considerado en Francia como arquetipo de la moderación, Tarik Ramadán. Estuvo reunido en las inmediaciones de Barcelona con un centenar de islamistas, allí realizó un verdadero llamamiento a la lucha del islam contra la civilización europea. Claro está que todos los presentes eran islamistas. Ramadan hasta hace cuatro meses era considerado en Francia como el “interlocutor válido” de los islamistas residentes en aquel país. Hoy se sabe que Ramadan dice en privado aquello que oculta en sus intervenciones en la televisión francesa. Mientras ante el público alude a las virtudes de tolerancia del islam, en los núcleos fanatizados ordena resistir todos aquellos preceptos de la legislación francesa que entran en contradicción con el islam… y no son pocos. Dice en público: “El islam es compatible con la constitución y aceptamos la constitución”, mientras que en privado repite: “Aceptamos la constitución, mientras no se oponga a los preceptos islámicos”. Y cualquier constitución europea se opone -¡y no en pocos elementos!- al islam, empezando por el hecho de que el islam tiende a la creación de la Umma, la comunidad islámica de carácter político-teocrático… un concepto que en Europa está superado, olvidado y relegado a los libros de historia.

Pues bien, Tarik Ramadán en 1999, predicó eso mismo en nuestro país. Cuando hay “efecto contagio”, ese efecto no se produce espontáneamente, sino sobre un territorio abonado por la predicación cínica y fanática de un fenómeno mediático, hoy denunciado como falsario y practicante del doble lenguaje… partidario, por cierto del “diálogo de civilizaciones”.

EL TRABAJO DE COU DE ZP O EL DIALOGO DE CULTURAS

ZP jamás ha tenido nada claro. Mucho menos cuáles son los métodos de combatir el terrorismo. Por eso reactualizó lo que debía ser su trabajo de COU y lo presentó a las NNUU: para combatir al terrorismo había que apelar a la “alianza de civilizaciones”. Luego dijo unas cuantas estupideces más en la prensa americana, por lo que, en este sentido, en EEUU, no tienen la menor duda de que en España gobierno un incompetente. Y en este terreno no andan muy desencaminados los yankees…
Al terrorismo se le combate machacándolo, triturándolo, simplemente. Cuando se trata de un terrorismo incipiente como es el islámico, es mucho más fácil que cuando se trata de un terrorismo socialmente arraigado. ZP y los que dirigen los destinos de Interior, no han percibido que el terrorismo islamista tiene un “campo de aplicación” mucho más concreto que el terrorismo de ETA. Los inmigrantes islamistas en Europa –en situación de ilegalidad, de subempleo y precariedad, llegados con unas perspectivas y unas aspiraciones que no coinciden en nada con la realidad que han encontrado- son el campo de cultivo más fértil para cualquier iniciativa que capitalice su resentimiento contra Europa en fuerza social.
ZP no ha advertido que el “efecto contagio” se está extendiendo como un reguero de pólvora en las comunidades de inmigrantes islamistas. Y ZP no es un caso único. Holanda ha pasado en pocos días –no semanas, ni meses, ¡sino días!- de ser un “modelo de integración” a ser el más conspicuo exponente de “xenofobia y racismo” de toda Europa. Para que eso ocurriera ha sido necesario que, después de Pym Fortyune, fuera asesinado Theo van Gogh tras filmar un documental de denuncia sobre la patética situación de la mujer islámica en Europa… no precisamente víctima de la violencia doméstica y el sexismo de los europeos.

En Francia ya se han dado muestras, desde los años 90, de la tendencia increíble de poblaciones islamistas a deslizarse por la pendiente terrorista. En España, lo acabamos de experimentar. ¿Sabrá Interior extraer alguna consecuencia? Lo dudamos. Ahí se sienta un jurista sin la más mínima experiencia en terrorismo y antiterrorismo. Mientras, la comunidad islámica en España crece de día en día. Y con ella crecen también de día en día, las detenciones de presuntas células terroristas. El efecto contagio se sigue extendiendo como un reguero de pólvora.

Mientras ZP sigue aludiendo a su “diálogo de civilizaciones”. Dijo en las NNUU: «Tiene como objetivo fundamental», dijo, «profundizar en la relación política, cultural, educativa, entre lo que representa el llamado mundo occidental y el ámbito de países árabes y musulmanes». Por eso, la enseñanza del islam se ha aceptado en escuelas públicas, mientras que el mismo ZP niega la enseñanza católica, propia de nuestra tradición.

Se ha recordador estos días que el único país musulmán que hasta ahora se declara partidario de la idea de Zapatero es Mongolia, que busca desesperadamente la atención de los países occidentales. La Liga Arabe, aún habiendo realizado una declaración favorable a tal intención, no ha realizado ningún movimiento en esa dirección… entre otras cosas, por que no puede. Sabe perfectamente que la “profundización” de ese diálogo lleva a discutir lo indiscutible: la aceptación de los derechos políticos para la mujer, de la libertad de prensa, de la libertad de expresión, la condena a cualquier régimen dictatorial, incluidas las monarquías de derechos divino, la proscripción de delitos odiosos ante los que resulta difícil no sentir náuseas, como la ablación del clítoris, etc.

Las culturas no “dialogan”, dialogan algunas élites culturales. A ZP se le ha olvidado decir cuáles eran sus interlocutores y en nombre de quién o de qué van a hablar. En la Casa Blanca todavía deben estar riendo de la propuesta del blandurrio “líder” español, perpetuamente descolocado y con el talante atascado. El mensaje de ZP, si hacemos gala de una gran dosis de comprensión, solamente puede ser atendido por élites pro-occidentales de los países árabes, formadas culturalmente en Europa y que han asumido los valores propios de la cultura europea… esto es, élites culturales que carecen del más mínimo arraigo y de todo apoyo en sus países de origen. O gentes como Tarik Ramadán, siempre dispuestas a decir aquello que el interlocutor quiere oír, salvo cuando están encerrados con sus secuaces en la oscuridad de las mezquitas y allí hablan claro: para ellos “dialogar” con Europa, es hacer que Europa acepte lo inaceptable.
El problema no es que la propuesta de “diálogo de las culturas” (título, evidentemente, tomado como réplica de la obra de Huntington sobre el “choque de culturas”) se haya quedado en el capítulo de las buenas intenciones y su desembocadura en una línea de política internacional, sea imposible, el problema es que ZP quiere aplicarla en el único lugar en donde puede: esto es, en el territorio nacional.

En los próximos meses vamos a ver como la comunidad islámica obtiene unas concesiones y unas prebendas impensables en ningún país europeo –ni siquiera en la Holanda anterior a los asesinatos pro-islamistas o en la Francia tan predispuesta a tender siempre la mano a sus aliados históricos y excolonias del norte de África. De momento, ya hemos asistido a la ignominia de prohibir la enseñanza de la religión católica en las escuelas públicas y autorizar la islámica en esas mismas escuelas. A esto va a seguir el plegarse hasta la humillación más absoluta ante las exigencias marroquíes en relación al Sáhara, o dicho de otra manera, la traición al pueblo sahararui, el único que aún habla español entre las dunas del desierto. Finalmente, permanecer absolutamente impávidos ante la tragedia que se está desarrollando en el estrecho con la muerte de cientos de infelices engañados por los traficantes de carne humana. Esto sin atender a la tragedia de las clases trabajadoras españolas que se resienten cada vez más del dumping salarial que plantea la competencia de la inmigración y ven como se deteriora la convivencia en los barrios con más allá de un 5% de población inmigrante.

El “diálogo de las culturas” lo que va a acarrear va a ser la traslación de la “lucha de culturas” en territorio español, como ya ha ocurrido en todos los países de Europa Occidental. El problema ha larvado durante los años del PP, en la primera legislatura por no carecer de mayoría absoluta y el PSOE imponer una ley de extranjería que ya ocasionó el primer efecto llamada, en la segunda legislatura por falta de visión y de agresividad para cortar de raíz, tanto la contratación masiva de ilegales, el aumento desmesurado de las bolsas de trabajo negro y el aumento desmesurado en gastos sociales dedicados a inmigrantes (y, por tanto, sustraídos a la atención a nacionales en dificultades, en especial el aumento desmesurado del gasto de manutención de un millón de ilegales por parte de la seguridad social, mientras que se disminuían las prestaciones y las coberturas para los nacionales) como la repatriación masiva que era necesario para cortar el efecto llamada permanente puesto en funcionamiento desde 2000.

MAS DETENCIONES, MENOS TRABAJO DE LA COMISION 11-M

En pasado 8 de diciembre la policía detuvo a cuatro islamistas en Irán vinculados a una red de terrorismo islámico. El ministro del Interior, José Antonio Alonso, explicó que Adman Waki, uno de los dos detenidos en Irún por la Policía en relación con el 11-M está presuntamente vinculado con cinco de los implicados, entre ellos, "El Chino" y "El Tunecino", coordinadores del grupo que ejecutó los atentados.

Queda por establecer qué hay de cierto en todo ello. A medida que aumentan las noticias de detenciones, cada vez se entiende menos qué fue lo que ocurrió el 11-M y quien ideó los atentados. Las detenciones de estos sujetos, a los que se ha llegado a implicar con los atentados del 11-S –cuando se trata de dos crímenes de orientación y matriz completamente diferente tal como demostramos en "11-M: Los Perros del Infierno"- parecen muy exteriores a la trama. Al parecer se les ha logrado vincular gracias a la relación de llamadas telefónicas realizadas por los fallecidos en Leganés. La pista parece lejana y, si bien es cierto, que los detenidos según han podido observar los vecinos, estaban vinculados a iniciativas islamistas, no está claro si pertenecen al núcleo de la trama o bien se han sumado a desarrollos posteriores siguiendo el “efecto contagio” al que hemos aludido.

Pero estas detenciones demuestran sobre todo que la investigación policial debe proseguir hasta esclarecer todos los puntos negros del crimen. La investigación policial y la civil. A pesar de que tanto PSOE, como CiU, ERC, PNV e IU desean que los trabajos de la comisión concluyan cuanto antes y, a ser posible, con la única conclusión de que el PP “mintió”, lo cierto es que la investigación de la sociedad civil debe continuar.

Si el parlamento no ha sido capaz de establecer una comisión de investigación digna de tal nombre, le queda a la sociedad española tener el valor de reconocer el fracaso de las instituciones y apelar a la iniciativa privada (los medios de comunicación) y a la iniciativa ciudadana (los movimientos sociales y las personalidades independientes) para esclarecer sin complejos y sin temores lo que ocurrió el 11-M, cuál fue su matriz y quienes han mentido ante la Comisión del 11-M.
A cada detención que se produce, a cada extradición, toda la trama tiende a complicarse cada vez más y a encajar cada vez menos. Y ya va siendo hora de que, desde los tribunales se empiece a poner luz y taquígrafos. ¿Cuánto tiempo pasará antes de que sean vistas en un juicio público las pruebas y se oiga a los presuntos responsables sus explicaciones? El hecho de que Abu Dada, el presunto cerebro de la célula de Al Qaeda en España lleve ya tres años preso, y no se haya establecido fecha de juicio, indica hasta qué punto, la lentitud judicial es exasperante. Pensar que dentro de tres años puede ocurrir lo mismo con los marroquíes detenidos en la noche del 13-M es algo absolutamente angustioso y la sociedad española no puede permitirse un plazo tan prolongado de dudas.

Así que lo que ni las instituciones democráticas, ni los tribunales de justicia, sean capaces de realizar, va a tener que realizarlo la sociedad civil. Y contra antes se dé cuenta de que esa misma sociedad civil es la primera interesada en esclarecer los hechos, antes evitará volver a ser víctima de una operación tan cruel como oscura como fueron los atentados del 11-M

© Ernesto Milá – infokrisis –infokrisis@yahoo.es

Web de Ediciones PYRE y de PYRE Libros

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Redacción.- Está a disposición de nuestros lectores la web de Editorial PYRE en la que se da cuenta de los libros actualmente editados, los próximos títulos y las características del proyecto. Así mismo, se ha situado on line la tienda electrónica Tienda PYRE en la que el visitante podrá encontrar los libros de la propia editorial, así como otros títulos cuya difusión se considera interesante. Recordamos que adquiriendo libros en se contribuye al mantenimiento de esta Web.

Análisis Geopolítico de España (I)

Análisis Geopolítico de España (I)

RedacciónA finales del 2003, en nuestro ensayo “Identidad, Nación, Nacionalidad” apuntamos a la necesidad de una redefinición de España y de su papel en la postmodernidad. Esta tarea implica, necesariamente, abordar el significado de España desde varios puntos de vista. Uno de ellos –el que hemos decidido abordar ahora- es el de la geopolítica. Iniciamos una serie de 5 artículos que iremos publicamos a lo largo del mes de diciembre y que componen un ensayo sobre el destino geopolítico de nuestro país.

INTRODUCCION. ¿POR QUÉ LA GEOPOLITICA?

Lo más sorprendente de Ratzel, en la práctica el fundador de esta ciencia, es que en las 600 páginas de su largo tratado jamás definió el concepto de geopolítica. Hasta ese momento la “geografía política” estudiaba a los Estados entendidos como entes implantados en una dimensión geográfica y vinculados a un territorio concreto. En realidad, cuesta diferenciar la “geografía política” de la “geopolítica”. Hubo que esperar que la “escuela alemana” clarificara éste extremo a partir de Haushoffer. En un artículo publicado a principios de los años 30 y firmado por Haushoffer, Vogel y Sieger, se definía a la geografía política como la “doctrina de la división del poder estatal en los espacio de la superficie terrestre y su determinación por la forma y estructura, clima y vegetación del suelo”. En ese mismo artículo, la geopolítica era definida como “la ciencia de las formas de vida políticas en los espacios vitales naturales que considera a través del proceso histórico, un ser vinculado al medio ambiente”.

Las diferencias entre ambas ramas del saber geográfico se referían principalmente a la interpretación de los conocimientos recopilados (geografía política) o bien a la aplicación práctica de estos conocimientos (geopolítica). En este sentido la geopolítica es una ciencia dinámica (como una película que se inicia en el pasado más remota y se proyecta sobre un futuro cuyas características se pretende elucidar), mientras que la geografía política es una ciencia estática (como un fotograma de esa misma película, siempre vinculada a un momento concreto del pasado o del presente).
Vicens-Vives define el núcleo de la geopolítica como compuesto de “vida” y “síntesis”: síntesis en tanto que para poder establecer una tesis geopolítica es preciso recurrir al análisis de una multiplicidad de aspectos en la vida de un pueblo; vida en la medida en que se trata de un análisis activo, dinámico, creativo que pasa revista a la trayectoria de los pueblos y a su futuro.

Pero, además tal como estableció Sigfried Passarge, la Geopolítica “postula una política estatal de conformidad con los vínculos geográficos”. Por mucho que lo intentasen, los bolivianos o los suizos, naciones enclastradas en el núcleo central de dos masas continentales, jamás lograrán ser potencias marítimas: su destino, su historia y sus limitaciones, están definidas por su situación geográfica. Eso explica los conflictos de Bolivia con sus vecinos en los últimos doscientos años y sus principales episodios bélicos y políticos. La orientación de un Estado jamás puede ignorar su situación y su definición geopolítica.

Ahora bien, para poder establecer cuál será su eventual orientación futura, será necesario analizar su pasado histórico (geohistoria), sus componentes étnicas y antropológicas (geobiología), sus características morfológicas (geografía física) y su psiquismo (geopsicología). A partir de lo cual estaremos en condiciones de realizar la “síntesis” a la que aludía Vivens.

No hay, en definitiva, posibilidades de redefinir España sin realizar un análisis geopolítico mínimo.

LAS DOS TENDENCIAS INHERENTES EN LA HISTORIA DE ESPAÑA

A poco que examinemos la historia de la Península Ibérica, desde la más remota antigüedad hasta nuestros días, advertiremos la existencia de dos tendencias contrapuestas que se alternan y suceden en infernal cadencia: una tendencia hacia la unidad alternada con una tendencia al cantonalismo.

La particular situación geográfica de España ha hecho que desde el Paleolítico Superior, la Península Ibérica haya sido un escenario de tránsito de distintas culturas: en algunas zonas de la Península la solutrense se superpuso a la auriñacense que había logrado abarcar todo el territorio peninsular y prácticamente toda la Europa que quedó a salvo de las glaciaciones. Sin embargo, la cultura solutrense que, históricamente buscó extenderse hacia el norte y logró penetrar a través de la Península a toda Europa, ocupó solamente las costas mediterráneas y parte del valle del Guadiana, remontaron el Tajo hasta llegar prácticamente a las fuentes del Duero.

Posteriormente, cuando aparecieron las civilizaciones neolíticas, éstas se expandieron por las zonas costeras del Atlántico, por el sur de Andalucía, toda la cornisa cantábrica, los Pirineos, eludiendo casi completamente las zonas del interior peninsular, si bien remontaron el valle del Tajo y el del Duero hasta no más lejos de Palencia.
Esta diferencia de zonas de colonización señala dos tipos de pueblos: atlánticos (neolíticos) y mediterráneos (paleolíticos), asentados en dos zonas de la península bastante bien diferenciadas. Las distintas oleadas íberas y celtas posteriores supusieron una confirmación de las dos tendencias y una cierta balcanización de la Península, a la que se unió el área de influencia de la potencia comercial Fenicia en el tercio sur de la Península. A diferencia de los fenicios situadas en el otro extremo del Mediterráneo, los griegos tuvieron una muy débil presencia en la costa mediterránea española y su área de influencia fue el Mediterráneo Oriental con una cierta tendencia a seguir rutas comerciales hacia Norte atravesando el Bósforo y los Dardanelos y mateniendo sólidas bases en todas las costas del Mar Negro.

Pero luego llegó Roma y con Roma, la tendencia al cantonalismo peninsular fue abortada, considerándose toda la península como una unidad geográfico política que solamente fue dividida a efectos administrativos en dos (Hispania Ulterior y Citerior) y tres (Lusitania, Bética y Tarraconense) zonas. Al margen de que la cornisa cantábrica estaba alejada del núcleo central de irradiación del Imperio, lo cierto es que las guerras cántabras sellaron, por vez primera, una unidad peninsular digna de tal nombre.

Pero a este período seguirían las invasiones bárbaras y el establecimiento de los suevos, vándalos y alanos en distintas zonas que desbarataron la administración romana creándose reinos como el Suevo de Galicia, mientras los vándalos marcharon hacia el sur, se asentaron momentáneamente en Andalucia y los alanos poblaban el centro. El 411 tiene lugar la irrupción de los bárbaros y entre el 448 y el 456, el Reino Suevo de Galicia alcanza a dominar prácticamente todo el territorio peninsular, salvo una franja de la costa mediterránea. Reckiario, el primer rey suevo católico es el único que mantiene la ambición de unir a los reinos peninsulares. Pero, finalmente, no será él, sino los visigodos quienes restablezcan de nuevo la unidad peninsular. Con los bárbaros lo que triunfa es el cantonalismo.

Llamados por los romanos para expulsar a las tribus bárbaras y restablecer la administración imperial, entran en la Península el 418 y logran el objetivo propuesto, si bien el Reino Suevo resistirá hasta el 585, año en que Leovigildo vence al suevo Audeca y Galicia queda incorporada a su reino. Desde su entrada en la Península, los visigodos habían evidenciado una tendencia a la unificación de los territorios, especialmente cuando se establecieron definitivamente. Pero, en las postrimerías de ese período, se producen las primeras rebeliones en la Septimania, que indican que ha aparecido una nueva tendencia al cantonalismo.

Pero el 711 ocurre la mayor tragedia en la historia de España. El reino visigodo es masacrado por la primera oleada islámica. Tras la confusión inicial y un período en el que todavía se mantienen los restos de la administración latino-visigoda, sobre una situación de cantonalismo virtual, se impone de nuevo una administración central, el Califato de Córdoba que, prácticamente domina a toda España. Pero más tarde, triunfa de nuevo la tendencia al cantonalismo: entre los reinos cristianos de un lado y entre la zona de ocupación islámica de otro. Aparecen las taifas y los reinos cristianos no logran fusionarse sino hasta muy avanzada la Edad Media. Entre el 711 y el 1479, momento histórico del inicio de la reunificación peninsular, la Península vive un nuevo y largo período de cantonalismo, al que seguirá un esfuerzo de convergencia a partir de los Reyes Católicos y que se prolongará durante los grandes Austrias.

Posteriormente reaparecerán iniciativas cantonalistas en el siglo XVII a la que sigue el proceso de centralización impreso por los primeros borbones. Las Juntas de la Guerra de la Independencia, tienen un carácter completamente local, y es con ellas que se impone nuevamente el cantonalismo. Pero luego, el jacobinismo liberal abolirá los fueros y tenderá a la destrucción de los cuerpos intermedios de la sociedad, en pleno siglo XIX. Con una diferencia de pocos años, se producirán los estallidos cantonalistas situados en la aureola de la I República y la aparición del nacionalismo catalán (a partir del bombardeo de la ciudad por Espartero y Van Hallen). Nuevamente reaparece la tendencia al cantonalismo que será neutralizada en los primeros años del siglo XX, reaparecerá brevemente durante la II República y volverá a ser derrotada durante el franquismo. En este sentido, la constitución de 1979, intenta establecer un punto de equilibrio entre ambas tendencias, pero en su ambigüedad está implícita la actual potencialidad disgregadora que vivimos en la actualidad y que tiene distintos frentes, todos ellos graves: el nacionalismo catalán de la mano de Maragall, el nacionalismo vasco con Ibarreche y, en general, en todo el territorio del Estado una tendencia a diluirse en beneficio de los cantones autónomos.

EL JUSTO PUNTO MEDIO

Hoy, la tendencia que prevale en la política española es hacia el cantonalismo y la disgregación. Ya hemos visto que no es la única vez en la historia que esto ha ocurrido: de hecho, la historia de España está sometida a una tensión permanente entre las fuerzas que tienden a su disgregación y aquellas otras que proponen a la integración peninsular.
Ahora bien, cometeríamos un error si concibiéramos que toda la historia de España discurre solamente en torno a este proceso dialéctico convergencia-cantonalismo. De hecho, la realidad nunca es completamente blanca o negra, existe una “lógica borrosa” que implica la existencia de distintos matices. Ahora bien, lo que es necesario plantearse es en qué momento España vive su mejor período histórico. Es evidente que a esa pregunta solo puede contestarse de una manera: el proceso de la conquista de Granada, del descubrimiento de América, inicia una dinámica que lleva directamente a los dos grandes Emperadores (Carlos V y Felipe II) en los que el desarrollo imperial, se une al florecimiento espiritual, cultural y científico.

Pero ese período tiene un elemento nuevo que no había estado presente antes: el Imperio formado por un núcleo central en torno al cual gravitan una serie de “nacionalidades”. Un territorio tan extenso como el Imperio, no podía estar formado por una sola nación; lo difícil en todo Imperio es obtener la adquiescencia de las nacionalidades que lo componen. Solamente en Europa, las posesiones imperiales de los Habsburgo incluían España, el Sacro Imperio, Cerdeña, Sicilia, Nápoles, el Franco Condado, los Países Bajos, Luxemburgo, Silesia, Bohemia, Eslovaquia, Austria, y un largo etcétera.
Un imperio de tal amplitud, al que había que añadir las posesiones africanas y grandes extensiones en el continente americano, no podía gobernarse desde una centralización absoluta. Se imponía un alto grado de descentralización y la creación de administraciones que tuvieran sus raíces en los propios territorios administrados pero que, al mismo tiempo, fueran “leales” a la administración imperial.

El régimen de equilibrios era absolutamente inviable sin la concurrencia de varios elementos: el primero de todos ellos, un imperio surge allí en donde hay una “voluntad de poder”. Esa voluntad de poder se pone al servicio de una “causa” (en el caso de los Austrias, la defensa de la catolicidad) y es entonces cuando confluye con otros elementos de carácter geopolítico e histórico, aparecen los grandes períodos históricos.

El Imperio Romano duró un ciclo de 800 años gracias al aparato administrativo y de comunicaciones que fue capaz de crear y gracias a la potencia cultural de Roma, muy superior al resto de culturas de su entorno. Esto unido al instinto geopolítico de los grandes césares que renunciaron a conquistas territoriales para evitar alejarse de un espacio geopolítico privilegiado –el Mediterráneo- en el cual Roma ocupaba una posición de centralidad. El imperio español logró mantenerse en su apogeo durante un ciclo de algo más de un siglo, gracias a factores militares (haber neutralizado el poderío continental francés, haberse dotado de un fuerte poderío naval), geopolíticos (España estaba geográficamente, mejor que cualquier otro país, para mantener relaciones con el Nuevo Mundo situado al otro lado del Atlántico; consiguió estar presente en dos escenarios marítimos, Mediterráneo y Atlántico), unido a los factores culturales (idea de “misión” y “destino”, inherente en toda la pintura y literatura del Siglo de Oro) y a un régimen de articulación de las nacionalidades, heredado del Sacro Imperio que se había vito obligado desde los Otones a gobernar sobre territorios muy diversos.

Justo en ese período histórico, el Imperio de los Austrias encontró el justo punto medio entre el cantonalismo y el jacobinismo, entre la dispersión y la uniformización, y por ello, en ese preciso instante, se produjo un salto cualitativo (en relación a la visión cantonalista que había dominado a toda la Edad Media española, si bien jamás se perdió del todo la idea entre los Reinos Cristianos de pertenecer a una misma comunidad de destino) y cuantitativo (en relación a la extensión de los territorios administrados).

La superación de las tensiones dialécticas cantonalismo-jacobinismo regresó justo cuando se debilitaron las fuerzas que generaron el Imperio de los Austrias. La conclusión de esta experiencia histórica es clara: la tensión desaparece en momentos de gran tensión histórica y política, cuando se dan distintos factores que generan, no solo un proceso de concentración interior, sino de proyección exterior.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es