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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

¿Deben seguir siendo los militares ciegos, sordos y mudos?

¿Deben seguir siendo los militares ciegos, sordos y mudos?

Infokrisis.- Este año se cumplirá un cuarto de siglo del 23-F. Fuera lo que fuera que pasó allí –y que todavía no se ha explicado fehacientemente- puede comprenderse que, desde el principio de la transición, el poder político desconfiara del estamento militar y ni siquiera le dejara opinar: ni en tanto que miembros de una corporación, ni como ciudadanos individuales. Quien opinaba, palmaba.

Pues bien, éste es el único valor político que se ha mantenido desde la transición. La petición de cese del Teniente General Mena Aguado y su arresto, a raíz de expresar su opinión en la Pascua Militar, es buena muestra de que, el silencio de los militares es la única exigencia que permanece constante desde la transición política. Ahora bien, ¿tiene derecho el poder político a exigir que los militares sigan siendo ciegos, sordos y mudos?
 
El ejército y su silencio
 
Desde el 23-F el ejército ha permanecido mudo. Digamos por delante que es al ejército al que, más que a cualquier otro grupo social, le interesa, un cuarto de siglo después, investigar lo que ocurrió el 23-F. Es, sobre todo, al estamento militar al que le interesa llegar hasta el fondo de la cuestión y desmontar –y lo puede hacer, vaya si lo puede hacer- la ingenua, absurda, surrealista y piadosa versión, de un Tejero y un Milans que, un  buen día, sin encomendarse ni a Dios ni al Diablo, por iniciativa propia, dan un golpe de Estado de chichinabo.
 
El ejército –algunos oficiales de carrera- tienen un idea bastante exacta de lo que ocurrió y saben perfectamente que, lejos de amenazar a la democracia, el 23-F contribuyó a estabilizar de una vez y para siempre, el régimen surgido de la transición. El que, a fin de cuentas, la democracia haya dado un resultado moderadamente aceptable y el que se evitaran aventuras golpistas, fruto de una mezcla de calentones mentales, limitaciones flagrantes en el análisis político, lealtad hacia el pasado franquista de las FFAA y patriotismo ingenuo, hayan sido desterradas de nuestro panorama político, no ha sido, en principio malo... mientras el espíritu de la transición seguía vigente.
 
El problema es que en dos años, Zapatero y sus mariachis, han acabado con el “espíritu de la transición”: esa banda de cretinos que esconden su estulticia mediante la máscara del talante y la sonrisa seráfica, han terminado tendiendo la mano a ETA, han boicoteado sistemáticamente todo intento de esclarecer el mayor crimen de la historia de Estaña, dan bandazos de un extremo a otro del arco internacional y, finalmente, están haciendo posible el proceso de centrifugación nacional con su “Nou Estatut”. Porque sin la intervención de ZP, el Estatuto hubiera embarrancado en el Parlament de Catalunya. Y ese Estatuto –que puñetera la falta que hacía, que carecía completamente de demanda social y que no es más que el artificio creado por la rapacidad de la clase política catalana, la clase del 3%, para aumentar sus rentas- amenaza directamente –lo quiera o no reconocer el “bobo ilustre”- al espíritu de la transición y a la constitución del 79.
 
El ejército, decíamos, debía haber hablado e intentado esclarecer por todos los medios lo que ocurrió el 23-F. No lo hizo. La inmensa mayoría de sus oficiales prefirieron el silencio y dedicarse solamente a su trabajo. Pasó el tiempo y con el tiempo, el silencio se hizo habitual entre las FFAA. ¿Qué opinan las FFAA? La única respuesta es: “no saben”, “no opinan”, “cumplen órdenes”. El silencio pasó a ser un hábito en el medio militar. El militar pasó a ser autista: parecía como si la política no fuera con él. Los políticos, en estos últimos 25 años, se han ido acostumbrando al silencio militar y han terminado tratando a los militares como si fueran la chacha de servicio: “vete a Guatemala a por un paquete de tabaco”, “anda, a Afganistán a morir por nada y si palmas, ya sabes, medalla”, “vuelve de Irak que ya os han matado a varios”, “vete a Haití a chupar guardias con el moro”, etc, etc, etc. Parece increíble que el estamento militar haya aceptado esta falta de objetivos y de fines, negación de cualquier estrategia política y, no digamos, militar.
 
En la Pascua Militar del 2006, cuando el Teniente General Mena Aguado se ha permitido decir, al borde de su jubilación, unas palabras que llaman la atención por su falta de visceralidad, su ausencia completa de radicalismo y de espíritu de revuelta contra el poder político, cuando ha recordado que la Constitución establece que las FFAA deben velar por el orden constitucional, llama la atención, decimos, que se haya organizado un revuelo como el que no recordábamos desde hace 25 años.
 
Entre Clausewitz, Luddendorf y Beaufré
 
Para los legos en temática militar, Clausewitz fue el autor de “De la Guerra”, para uso e ilustración del ejército prusiano. Clausewitz, muy influido por las campañas de Napoleón, que vivió directamente y contra el que participó, terminaba sus razonamientos explicando que, finalmente, la “guerra era la continuación de la política por otros medios”. Así pues, para Clausewitz, el poder político es superior al poder militar y, este, a fin de cuentas, es el ejecutor de las decisiones políticas.
 
Para Luddendorf, veterano del Sedán y burgomaestre general durante la I Guerra Mundial, se trata, justamente, de todo lo contrario. En su libro “La guerra total”, escrito con posterioridad a la guerra, establecía algunas de las bases de la doctrina militar moderna. Para Luddendorf, al revés de Clausewitz, la guerra era anterior y superior a la política: los pueblos tienen necesidad de sobrevivir y afirmarse, o bien son superados y satelizados por otros: el día a día político –cada vez más- es gestionado por aficionados que cambian cada cuatro u ocho años según su nivel de incapacidad y los vaivenes de un electorado volátil, mutable y poco dispuesto a ejercer la “funesta manía de pensar”. La supervivencia de las comunidades está asegurada por las FFAA –es decir, por la “guerra”, aunque no sea preciso recurrir constantemente a la guerra para resolver las cuestiones que afectan a las comunidades. Para Luddendorf, la “guerra” (las FFAA) es anterior y superior a la política.
 
Además, mientras que para Clausewitz, la batalla es el hecho decisivo de la guerra (su modelo, Napoleón, era, ante todo, un fanático de la batalla y del aniquilamiento del ejército adversario), para Luddendorf, la victoria queda asegurada mediante la “guerra total” que da nombre a su libro: para que existan posibilidades de victoria, toda la nación, todos los grupos sociales, deben contribuir al esfuerzo bélico. Por otra parte, si Clausewitz alude vagamente al factor “espiritual”, Luddendorf explica con claridad y visión proyectiva que en las guerras futuras la propaganda, es decir, la mentalización de la población, además de la de los combatientes, será el factor básico para obtener la superioridad sobre el enemigo.
 
El tercer gran teórico militar, el general Breaufré, era el representante de los últimos cien años de frustración militar francesa: derrota del Sedán en 1987, derrota del ejército francés en la primera fase de la I Guerra Mundial, derrota en mayo de 1940, derrota en Indochina, derrota en Argelia, deslucido papel en el ataque a Suez (1956). Las ideas de Beaufré tendían a crear un modelo de la guerra futura y, al mismo tiempo, a olvidar todas estas derrotas. Para Beaufré, el elemento nuevo surgido tras la II Guerra Mundial era el factor nuclear. A partir de ella, Beaufré elabora la teoría de la disuasión nuclear que es incorporada a la filosofía militar norteamericana y que justifica la “force de frappe” francesa. Beaufré demuestra que la carrera de armamentos y la inseguridad en que el adversario no tenga un armamento superior, paradójicamente, tiene una virtud: evita la guerra caliente y la desplaza a teatros secundarios.
 
Beaufré explica que el mundo dividido en dos superpotencias es inestable, y por ello es preciso una tercera fuerza (en su caso, claro está, Francia) para estabilizar la situación. En efecto, un trípode es más estable que un bípode. Ahora bien, si hemos traído aquí a colación a Beaufré es por que, su teoría supuso una orientación para la política exterior francesa desde la IV República: el poder político era detentado en el Elíseo por el presidente de turno, pero la orientación de su política internacional o de sus intereses estratégicos, no variaban. La gestión del día a día era realizada por “políticos”, pero estos seguían las pautas estratégicas analizadas por los estrategas de la defensa.
 
FFAA, la hora de la verdad
 
Piénsese, a la vista del miserable día a día español, un individuo como Zapatero o como Pepe Bono, son capaces de entender lo que significa “estrategia”, “fines”, “objetivos”, “tácticas”, o si en sus cerebros obtusos, confusos y difusos son capaces de percibir algo más que la demagogia realizada ante un público que les es favorable o ante un auditorio poco exigente.
 
El político profesional –aquel que vive de la política, esto es del fraude al electorado y que come de la mano de sus patrones, PRISA en el caso de ZP- habitualmente, carece de sensibilidad estratégica e, incluso, muy frecuentemente, es incapaz de pensar en términos de Estado. Entonces ¿quién lo hace por él? ¿quién le explica que algunas estrategias son erróneas e inviables? ¿quién le informa de cuáles son las leyes de la geopolítica? Y en el caso de ZP, ¿quién diablos le dice a ese memo lo que es el sentido común? No, desde luego, los técnicos de los ministerios que son meros funcionarios encargados de intentar realizar los proyectos de los ministros de turno. Si los técnicos no les dicen aquello que quieren oír, ya se sabe, son descabalgados de unas poltronas cómodas, bien remuneradas y llevaderas. Así que mejor callar, antes que perder lo adquirido. En los ministerios anglosajones, a estos ilustres mudos, se les llama “yes man”, los “hombres sí”, los que, a todo dicen sí. En España abundan: ¿han visto alguna vez a algún diputado votando en contra de la opinión de su jefe de grupo parlamentario? Casi treinta años sin haber visto nunca alguien que vote en conciencia y siguiendo sus propios criterios antes que los de su partido, son muchos años como para pensar que hay diputados con criterio, dignidad y personalidad propia. Créanme, yo personalmente, creo que no hay vida inteligente en el Parlamento.
 
Ahora bien, si el político profesional es incapaz de pensar en términos de Estado, ¿cómo asegurar la proyección de la Nación y del Estado en el futuro? Hoy, digámoslo claro, el “Nou Estatu” y el Plan Ibarreche II, apuntan directamente contra la línea de flotación del Estado. Decir lo contrario, es ser ciego, tonto, bobo o, simplemente, un traidorzuelo sin escrúpulos. Ante esta situación a alguien le va a tocar hablar y decir: “El rey está desnudo”, lo que equivale, en esta situación, a decir, “el presidente no sabe a dónde va”. Por que, el presidente no tienen ni la más remota idea de donde terminará este proceso de centrifugación que él mismo ha iniciado y al que solo a él, en solitario, le cabe la responsabilidad de su desencadenamiento. En el fondo, Carod-Rovira es un enano que solamente la impreparación de ZP ha convertido en el árbitro de la situación. ZP es el único responsable de lo que está pasando y de lo que se avecina.
 
El que tiene boca, puede equivocarse, pero si por su profesión y conocimientos, tiene capacidad suficiente para opinar, debe hacerlo. Alguien que, en su oficio, está obligado a dominar los conceptos de estrategia, de fines, de objetivos, de tácticas, de geopolítica, etc., es alguien que tiene la obligación de hablar y decir bien alto y bien claro, que alguien se está equivocando. Lo dijo en la Pascua Militar el Teniente General Mena Aguado y corre el riesgo de ser cesado. Lo ocurrido es, en cualquier caso, elocuente.
 
Pepe Bono y su ruina personal en la Defensa
 
Los discursos edulcorados de Pepen Bono producen, con demasiada frecuencia, vergüenza ajena en quien los escucha. Ese patriotismo de opereta, ese abuelito falangista, esas referencias a las FFAA como “soldados sin fronteras”, ONG para hacer el bien y llevar bocatas allí donde haga falta, ese “prefiero morir a matar” y demás estupideces propias de un cateto a babor, han caído de una vez por todas.
 
Bono no es más que una parte del cartel electoral socialista. Esta acomodado en el gobierno, simplemente, para poder realizar alguna soflama de tanto en tanto, que sirva para que algunos electores poco avisados del centro- derecha, cambien su voto, de la misma forma que el PP, tiene a Gallardón para atraer el voto de centro-izquierda poco fijado en el PSOE. Pero a cada cerdo le llega su San Martín y a cada político su hora de la verdad.
 
Los Guerra, los Ibarra y demás, que se han prodigado tanto en declaraciones hostiles al Estatuto de Catalunya, deberán votar en el Parlamento SI o NO a una Catalunya centrifugada del resto de España. Y estamos firmemente persuadidos de que votarán afirmativamente. En cuanto a Bono, ya ha revelado lo que llevaba dentro: en el momento en que firme el cese por anticipado del Teniente General Mena Aguado y le ha comunicado su arresto, habrá demostrado que, por sobre su demagogia patriótica ingenuo-felizota, y su ejercicio constante de populismo cateto, lo único que lleva dentro es la intención de que las FFAA sigan ciegas, sordas y mudas.
 
En el gobierno de ZP se trata de que nadie –y mucho menos los militares- osen decir “el rey está desnudo”, esto es: “el presidente está llevando a este país a la ruina”. Tras las familias heterosexuales, tras la Iglesia Católica, tras las asociaciones de padres de familia, tras los agricultores, tras los que creen en la unidad nacional, ahora, un nuevo grupo social, el estamento militar, se ha desvinculado completamente de la política gubernamental. ¿Quién apoya al gobierno además de PRISA?
 
Hemos llegado hasta donde hemos llegado a causa de atentados terroristas sin esclarecer y de una mezcla de azar y fatalidad. Pero estamos llegando a un límite en el que las buenas intenciones, las sonrisas y las palabras tranquilizadoras no sirven. De ahora en adelante, hace falta hablar claro, claro y conciso.
 
A los niños espartanos, además del arte de la supervivencia y del manejo de las armas, se les enseñaba también a hablar claro. Esparta, la antigua Lacedemonia, ha dejado un adjetivo como paradigma de sus valores: “lacónico”, el hablar lacónico es el hablar espartano. Ni una palabra de más, ni una palabra fuera de contexto. Por eso se insiste, aún hoy en las academias militares que las órdenes deben ser claras, precisas, rotundas, sin error posible, son dobles interpretaciones, sin palabras superfluas. Por eso si algún estamento tiene hoy, más que cualquier otro, la obligación de poner las cartas boca arriba y decir bien alto que nos estamos aproximando a un abismo, son las FFAA. Nunca más unas FFAA ciegas, sordas y mudas. Nunca más unas FFAA autistas enviadas como una chacha al lugar más distante del planeta a misiones sin fines ni objetivos. Nunca más unas FFAA a lo Clausewitz, subordinadas a un poder político ignaro, torpe y sin visión de Estado.
 
En 1902, bastó que un grupo de oficiales de la guarnición de Barcelona asaltaran la sede de la revista “Cu-cut” para que estuviera clara la posición de las FFAA. Hoy no se trata de asaltar medios de comunicación –de eso ya se encargan “als nois de la benzina” y la Generalitar tratando de prohibir emisoras de radio-, de lo que se trata es de algo mucho más simple: recordar en voz bien alta y fuera de cualquier esquema de partido, hasta dónde llega la constitución y cuando se rebasa su marco, hasta dónde se defiende el Estado de las Autonomías y a partir de cuando entramos en el “estado de centrifugación”, qué estrategias y objetivos son viables y aceptables para un Estado y cuáles son ensoñaciones de alucinado de turno.
 
© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Evo Morales: tras Toledo, tras Lula, un aimara

Evo Morales: tras Toledo, tras Lula, un aimara

Infokrisis.- La que se avecina en Bolivia. La victoria de Evo Morales ha supuesto una novedad al tratarse del primer presidente aimara. Dentro de poco la novedad se habrá transformado en convulsión y la convulsión pasará a ser una crisis generalizada. Uno de los países más ricos –y, paradójicamente, más empobrecidos de América- se encontraba al borde del barranco, con Evo Morales, ha dado el paso al frente.
 
Esa izquierda que avanza en ibero América...
 
Evo Morales es el último producto de la izquierda iberoamericana. Morales viene tras Julio Toledo, presidente del Perú, Lula presidente de Brasil, Chávez presidente de Venezuela y, el incombustible Castro, presidente de Cuba... Si esta es la izquierda iberoamericana, casi mejor compadecer a Ibero América.
 
La izquierda iberoamericana no es, propiamente, marxista. El marxismo, en tanto que teoría económica, interpretación de la historia, método de análisis y doctrina del Estado, es excesivamente compleja para poder ser entendido por los nuevos dirigentes que, antes bien, pertenecen a la “izquierda populista”. Con matices, claro está. El adaptacionismo neocapitalista de Lula no es lo mismo que el rigorismo comunista de Castro, ni los soflamas de Chávez tienen mucho que ver con la rapacidad de Toledo capaz de redimir al “chinito Fujimori”.
 
Esa izquierda se reconoce en un solo tema: el antiamericanismo... No es que la doctrina Monroe o la doctrina del “destino manifiesto” sean de nuestro gusto, es que los EEUU son culpables de lo que son culpables (de ser una potencia comercial, que intenta exportar un “cultura” deleznable y con un discurso político-estratégico de parvulario), pero los gobernantes iberoamericanos que hemos mencionado, son culpables de corrupción, de mala gestión, de demagogia y de falta de realismo y constancia en la aplicación de modelos políticos. Y, ¿qué decir de los ciudadanos?
 
Argentina, después de 25 años de gobiernos demócratas, tiene lo que ha elegido... y lo que le ha llevado a la ruina más absoluta. No digamos Bolivia, Perú, Brasil o Venezuela. Por regla general, lo que ha ido ocurriendo en estos 25 años, sin golpes de Estado ni grandes convulsiones, ha sido que se han ido agotando alternativas políticas. Por Bolivia han desfilado todas las opciones posibles. Tras la entrega del poder por los militares en septiembre de 1983, la izquierda del MIR se hizo cargo del poder y esquilmó al país, nunca como en ese período el narcotráfico tuvo un peso tan decisivo y nunca como entonces un gobierno boliviano estuvo tan vendido a los EEUU, como el que encabezó Paz Zamora. Liquidado el MIR, le tocó el turno a, banzerismo de la ADN, luego al MNR, más tarde a las fórmulas de concentración de centro-izquierda y centro-derecha, hasta llegar al Movimiento al Socialismo de Evo Morales. Bolivia –y Perú, Venezuela, Brasil- han sido cementerios de ideas políticas, de siglas y de dirigentes.
 
Habitualmente, las políticas iberoamericanas van dando bandazos: unas veces a la izquierda (como ahora), otras veces a la derecha (como antes), unas veces hacia el liberalismo salvaje y otras hacia el estatismo más acrisolado. Nada logra estabilizarse por que, siempre, la culpa es de EEUU... Y, efectivamente, EEUU tiene una parte de culpa; la Doctrina Monroe no se estableció en vano sino para controlar América por parte del Norte. Pero harían bien todos estos países en mirarse a sí mismos, para ver que ellos son también y sobre todo culpables.
 
Los factores étnico-demográficos en Ibero América
 
Cuando “el chinito Fujimori” llevó al poder en Perú sorprendió que en un país de mayoría india, buen número de mestizos, clase dirigente blanca, fuera el miembro de una etnia extremadamente minoritaria, quien venció en 1988, especialmente contra el prestigioso Vargas Llosa. Pero, mientras Vargas Llosa realizó un discurso moderado, sofisticado y ultraliberal, Fujimori descendió al terreno de la demagogia y prometió acabar con Sendero Luminoso. Venció, claro está. Si hubiera sido el diablo en persona, habría vencido también prometiendo liquidar a Sendero Luminoso. Además cumplió lo prometido: no solo el senderismo, sino el Tupac Amaru, fue también arrojado al cementerio de las intentonas guerrilleras frutadas. Y, acto seguido, Fujimori realizó una política ultraliberal vendiendo en corto espacio de tiempo, edificios de ministerios, puertos y demás bienes del Estado. En un primer momento, el éxito acompañó esta política: el dinero de las ventas llegaba a las arcas del Estado, así que la situación parecía que mejoraba. El problema es cuando se terminó el patrimonio a liberalizar. Entonces resultó que todo había sido una inmensa estafa. Y llegó Toledo, un cholito (mestizo). Era el primer mestizo que gobernaba. El problema es que Toledo ni siquiera se tomaba la molestia de disimular el peor rasgo de la cultura mestiza iberoamericana: su odio hacia lo que es europeo.
 
Cuando Lula subió al poder en Brasil, lo hizo apoyado por las clases más desfavorecidas: negros y mestizos, que eran, a la vez, las peor preparadas. Lula había decretado el fin de la pobreza y el inicio de la época del consumo y de la propiedad. Cada favelista recibió el “título de propiedad” de su vivienda... Se trataba de un gesto. Era evidente que ese título no valía absolutamente nada, pero era un gesto  más valía eso que nada. Si tenemos en cuenta que hay favelas con seis millones de personas, entenderemos que la pobreza endémica es un mal profundamente arraigado en Brasil y que, en lugar de salir de la pobreza, el negro y el mestizo brasileño piensan solamente en ocho cosas: los carnavales, la samba, el folleteo, la liga nacional de fútbol, las ligas estatales de fútbol, el campeonato nacional de voleyplaya, los campeonatos estatales de voleyplaya y la actuación de los jugadores brasileños en los equipos extranjeros. Quien conozca Brasil sabe que no mentimos ni siquiera exageramos. El Estado, por su mismo, puede abordar estrategias, pero en países como Brasil, cualquier estrategia, se estrella contra la realidad étnica del país: el factor étnico demográfico es decisivo y, a pesar de que es políticamente incorrecto mencionarlo, se tiene en cuenta en las decisiones de alta estrategia internacional y de alta estrategia económica. Hay grupos étnicos que no están adaptados a los estándares de productividad y trabajo propios de los países occidentales. Un antropólogo recordaba que el verdadero drama africano fue la bondad del clima y la abundancia de cultivos espontáneos que hacía inútil desarrollar técnicas de regadíos o cultivo; cuando el clima africano cambio y se inició el proceso de desestimación en amplias franjas del continente, empezaron las hambrunas. Y así como otras etnias supieron adaptarse, la mayoría de tribus africanas no supieron o pudieron hacerlo.
 
Evo Morales es quechua. Conozco bien a los quechuas e, incluso, en algún momento, era capaz de articular algunas frases en su lengua indígena. El indio quechua es lento en su mecanismo mental, carece –dato importante- de visión proyectiva y de capacidad de planificación en su vida propia. Concibe la unidad familiar, concibe a la tribu, concibe la aldea o el barrio, pero le es imposible concebir algo que sea superior a lo que puede ver en su proximidad. Por algún motivo, a los indígenas norteamericanos, el alcohol les causa estragos, mal endémico en las zonas andinas. Su productividad, salvo excepciones, se limita a lo estrictamente necesario para lograr la supervivencia.
 
En Ibero América, la estratificación étnica está directamente relacionada con la estatificación económica y las clases sociales. Es frecuente, por ejemplo, que en las FFAA, la clase de tropa sea india, la suboficialidad mestiza y la oficialidad, blanca. En Bolivia, la clase favorecida es blanca, los mestizos ocupan un escalón intermedio (pequeño comercio, vendedores ambulantes, transportistas), mientras que el indio realiza trabajos agrícolas y suele ser pequeño propietario agrícola o minero.
 
El drama de países como Bolivia radica en que la población india es, a la vez, la más numerosa y la que está más carente de educación media y superior. En otras palabras, países como Bolivia sufren una contradicción insalvable: después de haber pasado por todas las opciones políticas, solamente quedaba una, la que disponía del electorado más numeroso, la opción indigenista, pero esta es la más inadecuada para ejercer el poder político.   
 
Esta misma correlación de fuerzas étnicas, económicas y culturales, es la que mantiene a Chávez en la presidencia de Venezuela. Chávez, apoya su política en la mayoría indio-mestiza de Venezuela, a pesar de que, como Castro, la inmensa mayoría de sus cuadros dirigentes son, étnicamente, europeos. Y otro tanto pasa en el Brasil de Lula, en el que negros y mulatos son mayoría, pero donde la clase política dirigente sigue siendo mayoritariamente.
 
En unas elecciones democráticas, la mayoría siempre vence: pero la mayoría en estos países es india o mestiza y el drama estriba en que ni indios ni mestizos, ni mulatos, están en condiciones culturales ni técnicas de gobernar sus respectivos países.
 
Evo Morales o el quechua que llegó de El Alto
 
En los últimos veinticinco años, no puede achacársele a los militares bolivianos el ser responsables de lo que ha ocurrido en su país. Digámoslo claro: no es que en Bolivia no hayan habido condiciones para que se produjeran nuevos y reiterados golpes de Estado; y no solo en Bolivia, sino en toda Ibero América; solo que a la vista de los precedentes y de la situación económica de todos estos países, todas las FFAA iberoamericanas han sido conscientes de que era imposible sacar a sus países de la miseria y que ocupar el poder sería suicida y acarrearía el aislamiento internacional. Por eso, por primera vez en su historia, en 25 años, Ibero América se ha visto libre de pronunciamientos militares y, por eso mismo, ha visto sucederse, una tras otra, a distintas opciones políticas que cada vez tendían a empantanar más la situación. Así hasta llegar al agotamiento de opciones y a que las mayorías indias, mestizas y mulatas impusieran, por la ley del número, a sus propios candidatos. Uno de ellos, Evo Morales.
 
Pero Evo Morales, es uno de esos líderes que emergen en situaciones concretas y gracias a episodios en los que se encuentran implicados casi, por casualidad. Pero Evo Morales no es una excepción en Bolivia: hay muchos Evos Morales solamente en su población natal, El Alto, todos de la misma estatura y complexión, todos con el mismo pelo negro azabache, todos con la misma edad, todos, absolutamente todos, con unas nociones políticas primitivas y una capacidad exasperante para la demagogia y la culpabilización de EEUU y de la UE, todos disponiendo de una fórmula magistral, sencilla, para resolverlo todo: “la estatización del petróleo y el gas”... Evo Morales, lejos de tener en ellos a aliados, va a tener a competidores celosos de su protagonismo. Es significativo que, nada más conocerse los resultados electorales, accedieran a darle “100 días de gracia” para resolver los problemas del país... problemas que, probablemente no se resolvieran en medio siglo.
 
Pero hay algo que diferencia a Evo Morales de otros indios como él: detrás de Morales ha estado PRISA haciéndole la campaña electoral, modelando su imagen y prestigiándolo más allá de sus cualidades personales, de su liderazgo real y del paso político de su partido, formado por apenas unas decenas de indios y unos pocos estudiantes. No es raro que, cuando ha visitado España (bien es cierto que en tercer lugar, tras Rusia y Francia), ZP le haya concedido la condonación de la deuda a cambio de programas de ayuda... esto es, a la compra de libros de texto editados por PRISA. Por que, vamos a ser claros: PRISA tiene títeres que apenas son otra cosa que arietes para obtener una situación competitiva ventajosa en varios países. El PSOE es un anexo de PRISA y ZP un funcionario de la multinacional de la comunicación; Evo Morales es la nueva chacha de PRISA en Bolivia. No es otra cosa, es nada más que eso, y nunca será algo más.
 
Es previsible que Evo Morales ocupe el poder durante poco tiempo. Y en ese poco tiempo va a decepcionar, ante todo, a sus electores: les ha prometido progreso y prosperidad a cambio de estatizar el gas y el petróleo. Cuando visitó España ya rebajó sus pretensiones en materia de estatizaciones. Pero ahora veremos lo que ocurre cuando vuelva a su país y, ante su electorado indígena, diga que no va a ser posible cumplir lo prometido.
 
¿Y después? El último día que estuve en Bolivia se producía el cambio de gobierno, los militares cedían el poder a los civiles. Cogí un taxi para desplazarme de un lado a otro de La Paz y aproveché para preguntar al taxista: “¿Y ahora? ¿qué pasará si los partidos fracasan?”. El taxista, un mestizo, con su fatalismo habitual, se limitó a decirme con una sonrisa: “Pues volverán los militares”. Pero mi taxista se equivocaba: los militares no volverán para hacerse cargo de un país ingobernable.
 
En menos de seis meses, el movimiento independentista cruceño se revitalizará. La zona Este de Bolivia, es selvática, opuesta al altiplano, el porcentaje de población europea es más elevado, el nivel de vida más alto, la productividad más alta, contra el Oeste boliviano mucho más pobre, sede del gobierno y escenario convulso de la historia del país. Desde principios del milenio, el Este boliviano ha manifestado su voluntad independentista en reiteradas ocasiones.
 
Luego están los compañeros de Evo Morales, no van a ser sus “grandes camaradas”, sino sus más severos competidores y sus críticos más extremos. Morales deberá buscar la alianza con otras fuerzas parlamentarias y, desde luego, con grupos sociales más consistentes y preparados que los que hoy le apoyan. Pero, incluso la izquierda boliviana clásica, es escéptica ante el fenómeno Evo Morales y mucho más escéptico respecto a las posibilidades y gestión de un gobierno indígena. Morales solamente va a poder contar con la izquierda boliviana clásica, a condición de cederle parcelas de poder, y, por supuesto, renunciando a su ambicioso (e irresponsable proceso de nacionalizaciones). Por que, no hay que olvidar –nosotros lo vimos directamente- que la izquierda boliviana busca cortejar a los EEUU y, come de la mano del Departamento de Estado. No son, desde luego, los mejores aliados para nacionalizar a las petroleras y gasistas.
 
Aceleración de la crisis boliviana, agotamiento de las opciones, período de la demagogia indigenista, separatismo cruceño, regreso de la agitación social, huida de empresas y capitales con el consiguiente empobrecimiento del país... dentro de poco Evo Morales será una anécdota en la historia de Bolivia. Y algún cineasta podrá filmar un documental sobre este período, que se titulará “Lo que queda de Bolivia”... una deuda condonada con libros de texto de PRISA, poco más.
 
© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es
 
 
 

Nada nuevo en Roma. Un artículo de Pierre Vial

Nada nuevo en Roma. Un artículo de Pierre Vial

Infokrisis.- A pesar de que Infokrisis es un blog y, por tanto, tiene un carácter personal, hemos decidido reproducir este texto recientemente elaborado por Pierre Vial y traducido por la Asociación Tierra y Pueblo. No hay nada peor que equivocarse en los análisis y lanzar manos tendidas a quien no está dispuesto a recogerlas. Benedicto XVI se ha equivocado asumiendo la inmigración y el hecho islámico. Temíamos que el pontificado de Benedicto XVI cayera en errores de este tipo. Nuestros temores se han convertido en realidad, y Pierre Vial se encarga de recordarlo.
 
NADA DE NUEVO EN ROMA
 
 
«Despierta, hombre del tercer milenio», promulgó el Papa, en Roma, durante su homilía del 25 de Diciembre.
 
¿Cuál es, o cuál sería, pues, ese «hombre del tercer milenio»? Al menos en el espíritu que pueda animar a Benedicto XVI. Podremos hacernos una idea más precisa si tomamos como referencia las palabras que le dirigió al nuevo embajador de Francia ante la Santa Sede, tras entregarle este último sus cartas credenciales. «Ha dado a los franceses una lección de integración» (publicaba el diario Le Monde, de 21 de diciembre de 2005). Benedicto XVI declaró sentirse «golpeado por la reciente crisis de los suburbios». A propósito de la inmigración, el Papa invitaba a los franceses a «estar agradecidos con los trabajadores extranjeros y sus familias», porque han hecho mucho por el «enriquecimiento» del país. Por ello es mejor que se les acoja, ya que son «ciudadanos en igualdad de condiciones». Y hay que «hacer real (...) una verdadera cultura común, portadora de los valores morales y espirituales fundamentales».
 
¿«Una verdadera cultura común» entre católicos y musulmanes? ¿Este Papa habrá oído hablar alguna vez algo sobre el Islam? ¿Y sobre la jihad? ¿Sabrá cuántos cristianos han sido masacrados durante estos últimos años en África y Asia por el simple hecho de que rechazaban someterse a la ley de Alá? Pues claro que lo sabe. El Vaticano siempre ha estado muy bien informado. De ahí que no podemos atribuir tales asombrosas declaraciones si no es a cierta candidez.
 
Nos compadecemos mucho de los católicos tradicionalistas ligados a su identidad, tanto religiosa como étnica. Pues viven en un camino de cruz permanente con "pastores" como el que nos ocupa. Mientras que su Iglesia naufraga, Benedicto XVI se alinea con aquellos que, justamente, traicionan a los pueblos europeos. Y no hace así si no cavar la tumba de un mundo que debería defender.
 
Y realmente, ¿Resulta ello tan sorprendente? De un a Papa al otro, la Iglesia católica se revela incapaz de responder a los desafíos del mismo monoteísmo musulmán al que considera, en suma y en nombre del delirio ecuménico, como a una religión-hermana –cuando, al mismo tiempo, los sectarios de Mahoma tienen como única ambición el sometimiento bajo su ley tanto de los cristianos como de todos los otros «infieles»–. De buen grado o a la fuerza. La ceguera de Roma resulta ser trágicamente suicida.
 
En cuanto a nosotros, tendemos una mano fraternal y sincera a los católicos tradicionalistas que quieren, al igual que nosotros, defender su tierra, su familia, su identidad. Mañana, estaremos junto a ellos, hombro con hombro y codo con codo, cuando llegue la hora de la Cruzada y la consecuente Reconquista
 
© Pierre Vial. Terre et Peuple.
© Traducido por Tierra y Pueblo.
 

 

De la filosofía del caganer a la “filosophie du boudoir”

De la filosofía del caganer a la “filosophie du boudoir”

Infokrisis.- El “caganer” es la aportación “nacional” catalana al belén. Tras el “caganer” hay toda una filosofía de la vida que descubre el estado de espíritu de la Catalunya nacionalista que tiene paralelismos con la “filosophie du boudoir” del Marqués de Sade. En este artículo vamos a ánalizar el "espíritu profundo" del nacionalismo catalán.

Hay mucho erotismo en la política catalana. Tiene gracia que la Generalitat haya puesto tanto énfasis en defender el dominio “.cat”, en Internet. También hay en ello cierta duplicidad que tiene mucho que ver con el erotismo: en inglés, “cat”, es gato, claro, sólo que tiene un sentido pornográfico. Y es que Catalunya es “una nació” y también un “chiste verde”.

El “caganer” como aportación catalana al Belén

Para el que no lo sepa, el caganer es una figurita de los belenes que, tan solo se coloca en Catalunya. Es una aportación típicamente local al “Belén Nacional de Catalunya”. La forma de la figurita es procaz: está en cuclillas, con las calzas o los pantalones bajados, defecando sobre un orinalito. En los últimos años, el caganer se vende travestido con el aspecto de cualquier personaje del momento: el año pasado con el rostro de Carod-Rovira y Maragall, este año, repitieron ambos (eludiendo el hecho de que se trata de dos cadáveres políticos), junto a los de la pareja feliz Leticia-Felipe.
Así como el buey y el burro, la Virgen, San José y el Niño, tienen su lugar en el Portal de Belén, o los tres Reyes Magos van avanzando por el camino, la estrella aparece sobre el portal y los pastorcillos y su ganado, triscan sobre prados virtuales hechos de musgo y papel, también el caganer tiene un lugar específico: éste no debe ser visible. La imagen escatológica debe estar oculta a primera vista y hay que descubrirlo. Si alguien lo ve, no debe contarlo a otros; son ellos quienes, a su vez, deberán averiguar su paradero.

El paradigma de la Catalunya nacionalista

Difícilmente encontraríamos un símbolo que resumiera de forma tan perfecta, lo que es el espíritu de la Catalunya nacionalista. Lo entendí el día en que pude ver en la Plaça del Diamant la estatua dedicada a la protagonista de la novela de Mercé Rodoreda, “la Colometa”. Es un bronce en el que la protagonista del relato, alza su brazo, emite un grito desgarrado y muestra sus pechos metálicos al viento, atravesando un triángulo rectángulo, así mismo, metálico.
Pero si usted mira la parte de atrás de la estatua, verá como las nalgas y el sexo de “la Colometa” están cubiertos con una extraña (e improvisada) falda que le da un aspecto como de cucaracha. La Catalunya nacionalista es así: escindida entre el trasero ignoto de “la Colometa” y sus pechos de textura metálica al viento.
El culo de “la Colometa” existe, pero hay que ocultarlo, como la figurita del caganer, no sea que alguien lo descubra. Incluso en la “república autonómica catalana”, puede causar alarma el grito de “el rey está desnudo”.
Hoy, cuando el parlamento de Catalunya ha reinstaurado la censura en los medios de comunicación, lo que, en realidad, han tratado de hacer es que el culo de “la Colometa” permanezca oculto, o que el caganer siga perdido entre los musgos y los corchos del Belén. Como el 3%, sin ir más lejos. O la homosexualidad del anterior secretario general de ERC, o “Paty” la querida de Pujol y rival de doña Marta, los numeritos que les gustaba pedir a las prostitutas el primer president del Parlament, o los reiterados lingotazos de ginebra de quien ostenta la máxima dignidad autonómica de Catalunya, por no hablar de los niveles de corrupción que se dan en la autonomía y que se inauguraron con la quiebra de Banca Catalana, siguiendo con el nombramiento de De la Rosa como “prócer empresarial”, hasta llegar al nepotismo del tripartito, en donde hermanos, cuñados, esposas, tienen todos un lugar bajo el sol autonómico por cretinos, incapaces y estúpidos que puedan ser.
Esta es la Catalunya subterránea, oculta como el caganer, como el culo de “la Colometa”. Para que una autonomía así pueda sobrevivir precisa engañar al electorado vendiendo contenidos emotivos y sentimentales: la “nació catalana”, la “nostra llengua”, “els postres drets historics” y así sucesivamente. O la palabra “nación” en el texto del “nou estatut”, verdadero espantajo para evitar que la atención se fije en lo único importante: más de la mitad del texto dedicado a la financiación, es decir, a la pasta.
El caganer y el culo de “la Colometa” no existen para la “Catalunyha oficial”, por eso se ocultan. Si alguien descubre el emplazamiento del caganer, debe callar. Todos los medios de comunicación catalanes conocen las miserias de la Generalitat nacionalista. Todos, sin excepción. Y todos callan. Resulta milagroso que en Catalunya se vendan diarios: raramente encontraríamos una muestra tal de conformismo periodístico, ausencia de investigación y silencio cómplice. Leyendo sólo la prensa catalana se llegaría a pensar que en Catalunya nunca pasa nada. Y es que, Catalunya ha llegado antes que nadie y a efectos internos, al “fin de la Historia”, con permiso de Fukuyama. Ni una sola línea se ha escrito o dicho en radio o TV catalanas, sobre el boicot a los productos catalanes. Ni una y eso que este año el bajón de ventas en el cava puede haber llegado al 30-35%. En Catalunya está prohibido hablar del boicot y quien lo hace –la COPE, por ejemplo, o El Mundo- se arriesgan al cierre o a la sanción.
La nueva legislación aprobada por la que se crea el Consejo Catalán de Radiotelevisión, asegura que si hay alguna fisura en la omertá, el medio de comunicación que la protagonice se cerrará como en los peores tiempos de la Inquisición (que, por cierto, nació en “Catalunya Nord”, durante la guerra contra los cátaros; así que de casta le viene al galgo). Para ocultar las vergüenzas de la Generalitat nacionalista, ya no basta la distribución de subvenciones en forma de publicidad oficial. Para controlar a las radios, la Generalitat ha entendido que hace falta algo más que regular las horas obligatorias de emisión en catalán. Ahora, la censura caerá con todo su peso sobre los periodistas y medios que encuentren el caganer, en el Belén Nacional de Catalunya, esto es en la Generalitat.  

“Nisaga de poder”, o los fantasmas íntimos de Catalunya 

Hará unos ocho años, TV3 emitió una teleserie que, como ninguna otra, arraigó en el público catalán. Vale la pena recordar su contenido. Una familia de cavistas (mira por donde) de un pueblo imaginario del Penedés, protagonizaba crímenes, asesinatos, bajezas, episodios de lesbianismo, homosexualidad, pasiones inconfesables, alcoholismo, suicidios, cornamentas sin fin, estafas, y así sucesivamente. Un culebrón bañado en cava, en definitiva.
“Nisaga de poder” ha llegado como ninguna otra teleserie catalana a alcanzar durante los tres años que se emitió cuotas de pantalla sin precedentes. En realidad, la calidad de la serie, no era superior a las que antes y después se han emitido, así que vale la pena preguntarse el porqué de su éxito.
En realidad, era otra salida a la superficie de la filosofía del caganer: lo oculto en la sociedad catalana debe permanecer oculto y si sale a la superficie debe ser como ejercicio de catarsis y exorcismo. “Nisaga de poder” exorcizó los fantasmas de las grandes familias de “la Catalunya profunda”. Lo que no se podía reconocer en la realidad –la corrupción alcanzada por el pujolismo y su 3%- se extremizaba en la virtualidad sádica de “Nisaga de Poder”.
Decía Julio Caro Baroja que cuando se cierre la puerta a la realidad, la realidad entra por la ventana. Cuando los medios de comunicación amamantados por la Generalitat y la clase política catalana, han sellado su pacto de omertá para ocultar las miserias catalanas, éstas aparecen en la sociedad catalana mediante imágenes como el caganer o teleseries como Nissaga de Poder.

La Generalitat Nacionalista y el divino Marqués

Dicen que el Consejo Catalán de Radio Televisión ha emanado de las instituciones tradicionales y del pueblo de Catalunya. Menos lobos. Comparar a la Generalitat histórica con la actual, es un chiste y cualquier parecido es pura coincidencia. Y en cuanto a la “voluntad popular”, en realidad, ha sido creada por los partidos nacionalistas (PSC y CiU, fundamentalmente) que han ejercido el papel de “diosecillos del mal”.
“La filosofía del tocador” (boudoir, en francés), puede resumirse así: el mundo ha sido creado por un dios malvado, o de lo contrario la maldad no sería omnipresente en el mundo. Por tanto, la forma más adecuada de entrar en contacto con dios (con el único “dios”), es mediante el ejercicio continuo y constante del mal. Este planteamiento, realizado por Alphonse Donatien marqués de Sade, a finales del siglo XVIII, explica el porqué todas las protagonistas de sus novelas son jóvenes ingenuas y virtuosos, escarnecidas constantemente por bárbaros inmorales y depravados. Quien no es como el dios malvado, se arriesga a no tener lugar en este mundo. Tal es el resumen de la filosofía del “sadismo”.
Digamos las cosas más claramente: el “nou Estatut” es un aborto de los “diosecillos del mal”, los dueños del 3%. El “nou Estatut” es el “Estatut del 3%”, no otra cosa. No existía demanda social de ningún “nou Estatut”, la sociedad catalana vivía perfectamente con el Estatut. El tripartito y CiU crearon la “demanda social” de la ruptura con el Estatut. Han facilitado contenidos emotivos y sentimentales capaces de cautivar la sensibilidad del electorado para ocultar lo esencial: su rapacidad, su ansiedad por administrar la totalidad de los impuestos en Catalunya. La pasta, vaya.
Los parlamentos no se legitiman solo el día de las elecciones. Es la eficacia y la honestidad en su gestión lo que les autoriza a gestionar los asuntos públicos día a día, durante cuatro años. Un parlamento que ha ocultado y acallado la discusión sobre el 3%, que ha impedido que se investigara, es, simplemente, un parlamento legal, pero ilegítimo y los documentos que va emanando su churrera legislativa, son, así mismo, ilegítimos. Cagadas de caganer. Como la Ley del Consejo Catalán de Radiotelevisión. Cagadetas de los diosecillos del 3%, aceptables sólo por un electorado masoquista punto cat.


© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es
 
 
 
 
 

 

“Sur oficial” y “Sur real”. ¿Qué interlocutor queremos en el Sur?

“Sur oficial” y “Sur real”. ¿Qué interlocutor queremos en el Sur?

Infokrisis.- Vuelco demográfico, paro falta de perspectivas para la población, gobiernos autoritarios, inmigración masiva, simulacros de democracia, gigantescas bolsas de pobreza, debilidad de las clases medias, ascenso del islamismo como primera fuerza política… tales son los rasgos principales de la nueva situación en el Mediterráneo Sur.
En las elecciones generales de 2002, en Marruecos, el islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo, pudo alcanzar la mayoría absoluta. Sin embargo, el majzén (entorno de la Casa Real) impuso que el PJD solamente se presentara en la mitad de las circunscripciones; además, los resultados fueron falseados para convertir al islamismo en la “tercera” fuerza política, tras los socialistas y el Istiqlal. Esta es la “democracia” que ha loado Zapatero en su visita a Rabat…
En Argelia, la prohibición de opciones islamistas, tras la guerra civil, no ha hecho desparecer la opción religiosa. Y en Egipto, las elecciones de 2005, han consagrado a los Hermanos Musulmanes como la segunda fuerza política. Así mismo, el islamismo está ascendiendo en Libia y Túnez. Todo esto configura una situación en la que el islamismo es, sin discusión, la primera fuerza político-social del Mediterráneo Sur.
El Mediterráneo Sur y la Unión Europea
Las antiguas metrópolis europeas siempre intentaron mantener los puentes con sus excolonias. Esto facilitó que la Unión Europea tuviera a los gobiernos del Magreb –al “Magreb oficial”- como interlocutores válidos. Esta tendencia fue reforzada por la sensación de que el islamismo político, aparecido a finales de los años 70 amenazaban la estabilidad del mundo árabe.
La UE y los EEUU, desde entonces, han tendido a apuntalar a los gobiernos anti-islamistas. Francia apoyó el golpe militar de Argelia en 1993, impidiendo la celebración de las elecciones que debían de haber dado una amplia mayoría absoluta al FIS. Esa opción y los elogios desmesurados de Zapataro o Bush, al régimen marroquí -cuya democracia, piadosamente, puede ser calificada como de “mala calidad”-, indican que el “primer mundo” se entiende mejor con los gobiernos actuales que con la opción islamista.
El Mediterráneo Sur “real”
En todo el Norte de África, desde el Atlas a Suez, el islamismo se ha impuesto –con mucho- como fuerza política y social preponderante. Ignorar esto es arriesgarse a apoyar regímenes corruptos, a punto de derrumbarse y albergar hostilidad a la fuerza político-social que, gobernará el Mediterráneo Sur antes de diez años.
La Unión Europea se ha equivocado de interlocutores. A fuerza de tratar con los Hassan II, los Mubarak, los Bouteflika y demás, ha olvidado que, si bien en un tiempo, gozaron de la confianza de su pueblo, hoy ya no la tienen.
Los gobiernos de África del Norte han fracasado en su gestión, se han convertido en formidables concentraciones de corrupción institucionalizada, al margen de cualquier ética y moral. Esa es la única realidad.
El hecho de que Mohamed VI sea el principal empresario agrícola de Marruecos o que el propio rey haya decidido crear una nueva institución financiera, son suficientemente elocuentes de los niveles de enriquecimiento de la clase dirigente (ligada al majzén marroquí, al ejército argelino o al entorno de Mubarak) que contrastan con la miseria creciente de los países que gobiernan. ¿Son estos dirigentes corruptos los interlocutores válidos de Europa? Permítasenos dudarlo.
¿Un voto de confianza al islamismo moderado?
Si se prescinde del “terrorismo islámico” y de la cada vez más nebulosa Al-Qaeda y leemos los programas políticos que están defendiendo en el 2006 los partidos islamistas del Mediterráneo Sur, deberemos de concluir que algo ha cambiado desde los llamamientos del FIS en 1993 a la “yihad”. Da la sensación de que, el “islamismo político” (a no confundir con el “islamismo terrorista”) ha aprendido la lección de sus errores de hace 10 ó 20 años. La moderación del PJD e incluso de la organización del jeque Yassin, Justicia y Caridad, son elocuentes.
Sabemos que los actuales líderes de África del Norte son corruptos y están progresivamente más aislados. Es lícito pensar que los líderes islamistas, guiados –nos guste o no- por un código ético derivado del Corán y, particularmente, estricto, podrían aportar un retorno a la moralidad en la vida pública. Si tenemos en cuenta que organizaciones islamistas radicales como Justicia y Caridad, realizan una tarea a favor de las clases más desfavorecidas, deberemos concluir que merecen un voto de confianza o, como mínimo, nuestra neutralidad.
El Islam frente a Europa
La duda procede de algunos conceptos incluidos en la religión islámica que pueden resultar peligrosos para la Unión Europea. La idea de la yihad, por ejemplo, o la marginación de la mujer. O la predicación del Islam en tierra europea y, particularmente, del Islam radicalizado entre las comunidades inmigrantes.
Quizás sea el momento de establecer zonas de claridad entre las dos orillas del Mediterráneo: la historia del Norte está ligada al cristianismo, la del Sur al Islam. El Mediterráneo separa culturas, estilos de vida y principios. Pretender, eliminar estas diferencias de un plumazo, supone crear focos de tensión. En este mundo globalizado, existen fronteras, y es bueno que existan. El problema viene cuando estas fronteras se convierten en permeables y aparecen bolsas islamistas radicales en Europa; el cuadro de errores se completa iluminados europeos aspiran a exportar al Sur un sistema político ajeno a las tradiciones del Islam.
El “diálogo de civilizaciones” debería basarse en realidades más que en ficciones idealistas; y la única realidad es que las dos orillas del Mediterráneo son diferentes. Bastaría con pactar con el islamismo político, una recíproca no intervención: ni exportación del Islam al Norte, ni intromisión en cuestiones internas del Sur.
Nos guste o no, en la próxima década, el Mediterráneo Sur estará dirigido por los islamistas hoy en la oposición. Lo peor que podría hacer Europa, es intervenir en lo que se va a convertir en un avispero, retrasando lo inevitable.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Estatuto del 3%: primero definan el modelo de Estado

Estatuto del 3%: primero definan el modelo de Estado

Infokrisis.- El gobierno negocia con el “cuatripartito” catalán, cómo será el nuevo Estatuto de Catalunya. Habrá modificaciones a la baja para las pretensiones nacionalistas. Es inevitable. Si se logra, será un Estatuto levantado sobre cadáveres políticos: el de Carod-Rovira, el de Maragall y, sin duda, el futuro cadáver de ZP. Y lo que es peor: el tejado se ha construido antes que el edificio: seguimos sin modelo de Estado.
 
La casa por el tejado

El gobierno ZP no sabe cómo salir del embrollo estatutario generado en sus seis primeros meses de gobierno. Dió alas a los buitres y los buitres le sacarán los ojos. La estupidez de ZP cuando dijo aquello de que “el gobierno aprobará el proyecto de Estatuto surgido del Parlament de Catalunya”, ha generado estos lodos, incluidos la caída en picado del gobierno en los sondeos.
Lo más sorprendente de toda esta cuestión es que, a casi dos años del 11-M y del golpe electoral socialista, seguimos sin saber exactamente cuál es el modelo que ZP tiene en la cabeza. A lo largo de los últimos meses, tanto el PP como distintos medios de comunicación han preguntado directamente a ZP y a los ministros y portavoces de su gabinete hacía dónde vamos exactamente: ¿un Estado Federal? ¿federalismo simétrico? ¿asimétrico? ¿acaso obliquo? ¿un Estado de las Autonomías de nuevo estilo? ¿una España amputada de todas las autonomías que quieran desentenderse? Pues bien, ZP no ha dado ni una sola explicación, a pesar de que no han faltado las ocasiones: primero el Plan Ibarreche, ahora el Estatuto Catalán, dentro de unos meses el nuevo Estatuto Gallego y, más tarde, el Plan Ibarreche II que ya ha sido anunciado por el lendakari, tan alucinado y fuera de la realidad como siempre.
A esto, el rico refranero español le llama “construir la casa por el tejado”. Hoy ya se sabe que la estrategia presidencial de ZP consiste en decir a cada interlocutor lo que quiere oír y, a partir de aquí, dejar discurrir el tiempo. Evitar todo choque directo y dejar que los ayudantes de la cuadrilla o los monosabios, lidien el toro cuando, efectivamente, éste sale al ruedo. ZP sólo habla con el cornúpeta de turno en los corrales o cuando ya empieza a sufrir un desgaste.
De todas formas, es sorprendente que ZP sea el único político que tiene a gala trenzar la cuerda con la que él mismo será ahorcado. Pocas horas de votar el proyecto de Estatuto de Catalunya en el Parlament autonómico, ZP por iniciativa propia llamó a Artur Más para proponerle un pacto que salvó, a última hora e in extremis, un texto que, ni siquiera obtenía el consenso en Catalunya.  Si ZP se hubiera abstenido, ahora mismo el proyecto de “nou Estatut” (a partir de ahora, el “Estatut del 3%” hubiera embarrancado en su tierrra natal, solo y sin ayuda de nadie.
Pero seguimos sin saber hacia dónde nos dirigimos: puede entenderse la angustia de los que creemos que España tardó mucho en ser un Estado Unitario y demasiado en aproximarse a Europa, para ahora no saber exactamente qué es lo que será de aquí a dos años. A decir verdad, no tenemos -nadie tiene- ni la más remota idea de lo que puede ocurrir: las previsiones pueden modificarse de un día para otro, a tenor de las negociaciones secretas del gobierno ZP con el “cuatripartito” catalán. “Parajódicamente”, este gobierno ZP que llegó al poder alardeando de “transparencia”, está resultando el más opaco de todos los tiempos: en el tema del terrorismo, en el tema autonómico e incluso en la asignatura fácil del gobierno, la retirada de Irak.
En este momento ya no sabemos si nos retiramos o si seguimos presentes en aquella guerra absurda e injusta; la presencia de la fragata “Álvaro de Bazán”, al lado del portaviones “Franklin Roosevelt” en misión de ataque en la frontera sirio-iraquí, es, sin duda, la ironía más absurda que ha generado este gobierno débil, cobarde e inepto. Si un improbable submarino de la “resistencia” iraquí hubiera torpedeado al “Roosevelt”, ¿qué habría hecho nuestra fragata? ¿apartarse? ¿repeler la agresión? ¿dudar de la promesa “cumplida” de retirarnos de Irak?
Mentiras, mentiras, mentiras… propias de los discípulos aventajados de Tierno Galván, detentador de los derechos de autor de la innoble e inmoral frase de “los programas están para incumplirlos”… si, y “para ejercer como políticos sólo son aptos individuos sin moral ni honor”. El copyright en esta ocasión es nuestro.
Adios Maragall, adios
ZP tiene nuevos novios en Catalunya. Liquidada en la práctica la relación con Carod-Rovira, a la vista de las encuestas y a lo odioso que el personaje se ha hecho, no sólo dentro de Catalunya, sino en el resto del Estado; demonizado como generador de todas las tensiones, ahora le ha tocado el turno a Maragall. Da la sensación de que los tres partidos de gobierno catalán, prefieren tener un presidente mudo, mero jarrón decorativo en el Palau de la Generalitat, que un presidente con capacidad e iniciativa. Desde hace semanas, ni siquiera en Catalunya se oye hablar, ni de Maragall, ni mucho menos de Bargalló, patético donnadie, elevado a “conseller en cap”.
Cuando el PSC osó decir en voz alta que Maragall no volvería a ser su candidato y ZP calló, Maragall entró en el olvido. Porque Maragall es el segundo responsable de la caída en picado de ZP en las encuestas.
No se habrá perdido nada; de hecho, Maragall jamás debió presentarse a las elecciones de 2003. En el PSC, mejor que nadie, sabían que se trataba de una “bala loca” ingobernable y muy mermado en, digamos, su estabilidad emocional. Lo peor en la vida es no saber envejecer. Distéfano era capaz de jugar acelerado durante 90 minutos un partido de fútbol hace cincuenta años; cuando escribimos estas líneas, su corazón está en la UVI. Maragall hace cuarenta años, ingresaba  en el Front Obrer Catalá, una organización castro-marxista, como niño terrible, hijo de papá, de familia muchimillonaria y apellido ilustre e imprescindible.
Hay que recordar que, cuando aquel grupo fue desmantelado de un plumazo, la familia Maragall envió a su hijo a las mejores universidades anglosajonas, volviendo socialdemócrata moderado. Añadamos, en honor a la verdad, que otros miembros del FOC que podrían haber huido, aguantaron el tirón y dieron la cara ejerciendo  funciones de abogado con los compañeros detenidos; Miquel Roca, por ejemplo. No compartimos las posiciones de Roca, claro está, pero no hay inconveniente en reconocer que valía demasiado como para seguir dedicándose a la política, esto es, al ejercicio de la mentira y el cinismo.
¿Combate de boxeo con tongo?
En la actual fase de las negociaciones sobre el Estatuto del 3%, el PP ha jugado muy bien sus cartas. Se opone al Estatuto del 3%, pero opta por presentar enmiendas al articulado. Esto le permitirá debatir el tema ante la opinión pública. La reacción del cuatripartito y del PSOE ha sido de pánico: achacan que el PP esté en contra del Estatut, y que manifieste públicamente los motivos; así pues, si el Estatuto del 3% entra en el Parlamento será aprobado –salvo que algún prohombre socialista dé el do de pecho, lo que parece más que improbable a tenor de la tradición socialista de complicidad mutua o acaso por que prohombres, lo que se dice prohombres, en  el PSOE hay menos que inteligencia en el programa de Pepe Navarro-… pero la sociedad española sabrá qué es lo que está en juego. Para el PP, estas enmiendas suponen, en la práctica, el inicio de la campaña electoral y le van a aportar una buena cantidad de votos.
Más oscura y cínica es la negociación entre el gobierno y el cuatripartito. Existen contradicciones a distintos niveles: entre el gobierno ZP y el tripartito catalán, en el interior del tripartito catalán y en el interior del PSOE-PSC. Los únicos que, realmente, están de acuerdo, son ZP y CiU. Esto no deja lugar a dudas: en la próxima legislatura, ZP reconoce, implícitamente, haberse equivocado en su alianza con ERC y garantiza que su nuevo novio será CiU.
Como en toda negociación, las partes inician la discusión en sus respectivos máximos y mínimos. Las declaraciones maximalistas y dramáticas se suceden una tras otra; cada parte intenta quedar bien con su electorado. Luego, in extremis, a medida que se va acercando la hora de la entrada del texto en el Parlamento, se llegará al climax: ZP intentará demostrar que es un negociador “duro” y que quiere que quede asegurada la “unidad de España”; por su parte, el cuatripartito, intentará demostrar que vela por el futuro del autogobierno de Catalunya y que cada uno es más “nacionalista” que el de al lado. Como es habitual, cuando, finalmente, lleguen a un acuerdo (por que lo más probable es que lleguen: en lugar de nación se colocará el eufemismo “entidad nacional” o algún aborto similar y en lugar del 100% de financiación, se llegará a un 50 o 60%) lo presentarán a su electorado como un “éxito”. Así cada parte, salvará el culo frente a sus electores que, en el fondo, es lo que importa.
Vale la pena preguntarse si estamos asistiendo a un combate de boxeo con tongo en el que cada una de las partes, da golpes al aire, sabiendo que el otro va a hacer lo mismo y conociendo el momento en que ambos contendientes van a fundirse en abrazo cómplice.
Lo más repugnante del Estatut del 3%
Hay en todo esto algo inmoral. Se ha engañado al electorado desde el principio.
En Catalunya, donde el nacionalismo carece de la brutalidad inmisericorde del nacionalismo vasco, se cautiva al electorado por la parte emotiva y sentimental: Catalunya son los poemas de Verdaguer y las leyendas de Maragall, Catalunya son los castellers, las grallas, las coblas sardanísticas y los collas de diables, Catalunya es el cava del Penedés, los embutidos de Vic, el pa amb tomaquet i oli, y la ramplonería de canciones como “El avi Pere que es va anar a Cuba”, Catalunya es la “lengua vehicular” de los que se vehiculan con ella, no de todos los catalanes, y Catalunya es una historia milenarista y falseada sin el menor recato, Catalunya es un president fusilado por Franco que redimió así una vida fatua, infame, traidora y golpetera, y una literatura que nadie lee fuera de la obligatoriedad escolar y su inmersión. Tal es la insoportable levedad de la Catalunya autonómica, donde nada de lo que alardea el nacionalismo es real, sino mera “imagen”. La “imagen” es una contracción de la realidad, no la realidad en sí misma. Catalunya es Banca Catalana (anterior a la quiebra) y La Caixa y su omnívora rapacidad, con el corazón partío, una parte en el Principat y la cartera en el resto de España (Repsol, Gas Natural y demás). Son las tribus urbanas con la “estelada” y el Barça (sólo cuando gana). Catalunya es el sentimiento de superioridad ante “Espanya”, la sensación de que los únicos hombres de seny de la Península, han nacido más allá del Ebro y de que Catalunya merece gobernar a España como Francesc Pujols (el gran olvidado de la cultura catalana) ironizaba diciendo que llegará un día en que los catalanes allí, donde vayan, lo tendrán todo pagado…
Catalunya, en definitiva, es un mito para uso y disfrute de políticos avispados que la han convertido en un merchandising electoral. ¿Servir a Catalunya? ¿Cuándo? La clase política catalana se sirve de Catalunya, que no es lo mismo. Por eso, la palabra “nació” ocupa sólo un renglón del Estatuto del 3%, mientras que la financiación ocupa 3/5 partes del texto. Y es que el 3% tiende a aumentar a medida que aumenta la mayor. 
¿Servir a Catalunya? El Estatuto del 3% podrá ser algún día “legal”, pero jamás será legítimo. ¿Qué legitimidad pueden tener los políticos que taparon el hundimiento de El Carmelo e impidieron que se investigara la acusación lanzada en un momento de ofuscación por el “president Maraguay” sobre el 3%.
Políticos aprovechados, depredadores, inmorales, mentirosos y cínicos… El irresistible encanto que destilan para el electorado catalán debe tener su contrapartida en el baño de realismo que el consumidor español debe realizar boicoteando a empresas cuyo domicilio fiscal esté en Catalunya.
Dejémonos de historias: el cava es una anécdota, como el espetec Tarradellas. ¿Para cuándo el boicot organizado y masivo contra La Caixa?
“A la calle que ya es hora…”
 
© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es
 
 
 
 

Juan Ignacio: hace ya XXV años. Ni olvidamos ni perdonamos.

Juan Ignacio: hace ya XXV años. Ni olvidamos ni perdonamos.

Redacción.- El 14 de diciembre de 2005 tendrá lugar el XXVº Aniversario del asesinato de nuestro amigo y camarada Juan Ignacio Rodríguez González. Los que fuimos sus compañeros de lucha y los que lo tuvimos como jefe político, no podemos pasar por alto esta fecha que permanece, a un cuarto de siglo vista, presente de manera indeleble en nuestros corazones.
 
Aquellos años en los que teníamos un ideal para vivir…
 
Juan Ignacio emergió como militante político en los últimos años del franquismo y principios de la transición. No procedía de nuestro ambiente, sino que militó durante un tiempo en la izquierda comunista. El proceso de transformación de sus ideas políticas tuvo lugar durante la transición, tras la muerte de Franco. Juan Ignacio ingresó en Fuerza Nueva en donde pronto se convirtió en uno de los líderes de la organización. Fundó la “Sección C”, verdadero servicio de orden del partido, cuyos distintivos eran diferentes a los del resto de la organización: camisa gris y boina negra.
 
En aquel período se curtió en numerosas luchas callejeras contra la extrema-izquierda, permanentemente adicta al ideal estalinista y a la intolerancia que siempre ha practicado contra sus adversarios políticos. Mal asunto para la extrema-izquierda, porque permanentemente fue batida sobre el terreno y puesta en fuga, incluso en situaciones de superioridad absoluta. En todas estas acciones de autodefensa, Juan Ignacio nunca dio un paso atrás y su personalidad y empuje hicieron que siempre, incluso los “primerizos” y menos lanzados, le siguieran hasta en las circunstancias más desfavorables.
 
En los años 77-80, buena parte de la juventud española optó por militar en formaciones patrióticas y antiestalinistas. Para todos los que, en aquel momento, optaron por esta opción, Juan Ignacio se convirtió pronto en un referente político. Especialmente, a partir del despegue de Fuerza Nueva, durante el verano de 1977. Lamentablemente, el partido cometió suficientes errores políticos y de conducción, que todo el formidable potencial de energías patrióticas que logró movilizar Blas Piñar, quedó dilapidado a la vuelta de pocos años.
 
En 1977, cuando nosotros mismos militábamos en la Delegación catalana de Fuerza Nueva, percibimos el problema interior del partido: un excesivo escoramiento hacia el nacional-catolicismo que no iba a ser entendido por el pueblo español, además de unas formas paramilitares (inadecuadas en una democracia formal como la que se inauguraba en aquellos momentos en España) y unas referencias constantes al franquismo, entonces en pleno desmantelamiento, que hacían mirar atrás más que hacia el futuro. Tras nuestra expulsión del partido, Fuerza Joven de Catalunya se desvinculó del mismo, creándose el Frente Nacional de la Juventud. En Madrid, ocurrió un proceso similar, quizás sólo diferente en los elementos detonantes de la crisis y apenas un año después.
 
En 1978, 300 militantes de Fuerza Joven de Madrid y de la Sección C, se dan de baja de Fuerza Nueva y fundan el Frente de la Juventud. La dirección del partido, mal aconsejada, había juzgado conveniente comprar un palacete como sede central. El edificio era desproporcionado para un partido como Fuerza Nueva que, en aquel momento, tenía solamente un diputado. Juan Ignacio y el Secretario General de Fuerza Nueva, José de las Heras Hurtado, habían aconsejado que, en lugar de esa faraónica sede, el partido comprara locales en los barrios en donde tenía más implantación, a fin de reforzar las secciones locales. Así mismo, existía un proyecto de editar un diario del partido. Todas estas iniciativas quedaron desactivadas en cuanto se compró el palacete en cuestión. La polémica no estaba exento de un trasfondo estratégico: se trataba de potenciar una “dirección fuerte” o bien unas “delegaciones fuertes”. Para Juan Ignacio y para Pepe de las Heras, esta segunda opción respondía mucho mejor a la situación del partido y aseguraba su crecimiento en las bases. Para el entorno de Blas Piñar, era mucho más importante priorizar una sede central para reforzar el peso de esa misma dirección. A 28 años vista de aquella polémica, no tenemos más remedio que recordar la lucidez de Juan Ignacio y de Pepe de las Heras. Sin embargo, la discusión (que, en el fondo, era estratégica) generó una primera fisura interior en el partido, especialmente en la Delegación de Madrid que, finalmente, seis meses después, desembocó en la ruptura de 300 militantes madrileños y la Delegación vallisoletana. Así nació el Frente de la Juventud.
 
Era evidente que entre el FNJ barcelonés (que había logrado extenderse a Gerona, Zaragoza, Navarra, Asturias, etc.) y el FJ, necesariamente debía de operarse una aproximación. Ésta fue imposible mientras el FNJ estuvo dirigido por Ramón Graells Bofill que no estaba dispuesto a integrarse en una dirección en la que, sin duda, ocuparía un lugar secundario. Tras la ruptura del FNJ, el sector mayoritario (y todas las delegaciones) esta organización se integró en el FJ a principio de 1979 y, como tal, participamos en el Primer Congreso del Partido ese mismo año. De ese congreso, surgió una nueva dirección en la que Juan Ignacio Rodríguez ocupaba el cargo de Secretario General, José de las Heras fue elegido presidente del partido y nosotros mismos ocupamos el cargo de Secretario Político.
 
En aquel momento, el Frente de la Juventud era el grupo patriótico extraparlamentario más potente. Con buenas relaciones de amistad y camaradería con la Primera Línea de Falange y dotado de una dirección con amplia experiencia política y militante. De hecho, la riqueza del FJ eran sus militantes, siempre dispuestos a cualquier sacrificio y a la aventura más arriesgada para tirar adelante la organización. La edad media no superaba los 25 años y buena parte de la militancia estaba formada por chicas.
 
No vamos a mitificar aquella época: se cometieron errores, tanto de dirección como de táctica; en nuestro descargo podemos decir que todos, incluidos los dirigentes del FJ éramos excesivamente jóvenes, carecíamos de suficiente experiencia política y, por lo demás, procedíamos de una organización en la que no existía ni formación política, ni técnica de la militancia. Así pues, debíamos de partir casi necesariamente de cero.
 
Eran los tiempos en los que la “euroderecha” concentraba al MSI, al PFN francés y a FN. A medida que el FJ fue avanzando en su trayectoria resultaba evidente que la organización tenía un techo limitado en tanto que “organización juvenil”. Fue entonces (hacia finales de 1980) cuando concebimos la posibilidad de transformar al FJ en un partido. A partir de entonces, hubiera sido posible converger en un “Frente Nacional” con la organización de la que habíamos salido y con los falangistas de la Primera Línea.
 
El asesinato de Juan Ignacio y su contexto histórico
 
Desgraciadamente, ya no hubo tiempo para nada más. La primera delegación del FJ desarticulada fue la barcelonesa. Resultaron detenidos una veintena de militantes y nosotros mismos tuvimos que partir para un largo y azaroso exilio. De todas formas, dado que los delitos de los que se nos acusaba –manifestación ilegal- no eran objeto de persecución en otros países y, por tanto, no había riesgo de extradición, seguimos viajando por todo el mundo, teniendo como base París, con nuestro propio pasaporte. Sin embargo, el 17 de noviembre de 1980, determinado servicio de seguridad español hizo llegar unos informes intoxicadores a la policía francesa en la que nos acusaba de haber cometido atentados criminales en Francia. Dichos informes, completamente falsos, no fueron tomados en serio por los servicios de seguridad franceses, pero si llegaron al Partido Comunista de Francia, el cual, a través de su ominoso diario “L’Humanité”, compendio de falsedades, infamias y mentira, aireó que nos encontrábamos viviendo en París y que habíamos cometido atentados en Francia.
 
A raíz de este episodio, vimos nuestra libertad reducida en el vecino país, debimos entrar en la clandestinidad más rigurosa y abandonar Francia durante una temporada, alejándonos del teatro español. Menos de un mes después, ya fuera de Francia, nos llegaba la noticia del asesinato de Juan Ignacio y poco después la detención de José de las Heras y de una treintena de militantes del Frente de la Juventud. Esa operación liquidó completamente en pocas semanas, a lo esencial de la organización, que afrontó los graves sucesos del 23-F con la totalidad de sus cuadros en la cárcel o en el exilio.
 
Quedan, por supuesto, muchas cosas por decir y buena parte de ellas, no nos corresponde a nosotros, sino a quien las vivió más de cerca. Está claro que, han pasado 25 años, un cuarto de siglo y que no todos los protagonistas de aquellos sucesos, están dispuestos hoy a hablar públicamente, ni siquiera, en algunos casos, a reconocer que militaron en su juventud en una organización “políticamente incorrecta”. Mensaje enviado para el que lo tiene que recoger.
 
El asesinato de Juan Ignacio no fue un incidente aislado o una casualidad: sino que hay que inscribirlo dentro de la oleada represiva que sufrió el FJ en apenas unas semanas. Para los que estábamos militando en aquella época, era evidente que el FJ era vulnerable y que podía haber sido desarticulado un año y medio o dos antes, sin embargo lo fue en un momento muy concreto de la historia de España. Algunos fuimos afortunados: pudimos regresar del exilio y ser exonerados de todas las acusaciones que pesaban sobre nosotros; otros debieron prolongar durante más años su exilio o los años de cárcel y, finalmente, Juan Ignacio, resultó asesinado.
 
En estos párrafos, hemos sintetizado el marco histórico-político en el que tuvo lugar el asesinato de Juan Ignacio. Insistimos: no nos corresponde a nosotros, decir lo que queda por decir. A quien le resta hablar, apelaremos a dos valores: el honor y la lealtad. El honor consiste en hacer aquello que estamos obligados a hacer por nuestra condición o situación; la lealtad es el mantenimiento de lo que se ha asumido. Sinceramente, creo que Juan Ignacio se merece algo más que el silencio vergonzante.
 
Mi visión personal de Juan Ignacio
 
La primera vez que conocí a Juan Ignacio fue durante un mitin de Blas Piñar en el Palacio de los Deportes de Barcelona. Coincidió con el “Día de Andalucía” y los grupos de la izquierda radical intentaron aproximarse al lugar del mitin. Nosotros respondimos abriendo los maleteros de los coches y distribuyendo los cócteles molotov y las barras de hierro; por su parte, Juan Ignacio y la Sección C, respondió de la misma manera. Miré a ver quien dirigía el grupo y entonces me lo presentaron. Inmediatamente nos pusimos de acuerdo: unos defenderían el acceso al Palacio de los Deportes por la calle Lérida y otros se adelantarían hasta percibir el riesgo de la manifestación izquierdista. En aquellos momentos de tensión (en el interior del local unas 5000 personas escuchaban a los oradores) todos respondimos como se esperaba de militantes políticos. La exaltación del combate, la seguridad en nuestra propia gente, el saber que no íbamos a dar un paso atrás, la sonrisa en los labios, crearon en nosotros una sensación de hermandad. En los años siguientes, tuvimos ocasión de reforzar ese criterio.
 
De hecho, solamente he considerado dos jefes políticos dignos de tal nombre, en mi vida de militante político. Uno de ellos era Juan Ignacio. Tenía una intuición extrema, sabía mantener la discreción de aquello que debía permanecer al abrigo de curiosos, era un líder con energía suficiente como para sacar lo mejor de sus camaradas, su carácter era amable, fraterno, entrañable para sus camaradas; se advertían estos valores desde que se estrechaba su mano: la extendía siempre y la apretaba transmitiendo su vigor, acompañaba ese gesto adelantando la otra mano y chocándola con el otro brazo del interlocutor, aumentando la sensación de camaradería. Era un militante valiente en la acción, consciente de los riesgos y de hasta donde podía llegarse, nunca sometió a la militancia a situaciones en las que no estuviera seguro de que íbamos a salir airosos. Era un buen táctico y su perspicacia política le hacía intuir por donde podían venir los riesgos y cómo protegerse de ellos.
 
En una organización militante como el FJ, lo más importante eran las relaciones humanas. Juan Ignacio, en esto era el perfecto militante, animaba las veladas en los bares hasta altas horas de la noche, después de largas pegadas de carteles; todos siempre encontrábamos en sus palabras algún motivo para animarnos; las carcajadas, francas y rotundas, en torno a interminables jarras de cerveza, hicieron que la amistad y la camaradería fueran en el FJ el cimiento que garantizara la cohesión vincular de la organización.
 
Lamenté mucho el asesinato de Juan Ignacio. Sobre todo lamenté no poder estar cerca de mis camaradas, cuando me llegó la noticia de su asesinato, encontrándome alejado a 6.000 km de la patria. Desde no importa dónde, llamé a la sede de Madrid, me contestó Beatriz, confirmándome la tragedia. No era la primera vez que me habían comunicado el asesinato de un amigo y camarada, pero puedo juraros que experimenté una sensación de rabia como nunca antes había sentido.
 
En el XXVº Aniversario del asesinato de Juan Ignacio
 
Una de las pocas alegrías políticas que he recibido estos últimos años, ha sido la noticia de la constitución de la Comisión de Homenaje en el XXV Aniversario del Asesinato de Juan Ignacio. Algunos no nos avergonzamos de lo que dejamos atrás. Hemos, indudablemente, evolucionado políticamente. Muchos, lamentamos algunos de los episodios que vivimos en el pasado y, simplemente, lo único que podemos decir como justificación es: “éramos jóvenes, demasiado jóvenes”. Pero lo hecho, hecho está y ni vamos a silenciarlo, ni vamos a ocultarlo, ni vamos a negarlo. Fuimos militantes del Frente de la Juventud hace 25 años. Algunos evolucionamos hacia otras posiciones. Evolucionamos, no traicionamos.
 
Creo que en este XXVº Aniversario sería preciso no perder la perspectiva de lo que se pretende: en lo personal, yo recuerdo a Juan Ignacio con mucha frecuencia. Creo que con él presente, la evolución de nuestro ambiente político hubiera sido distinta y creo que pertenecía a una raza de líderes y militantes, desgraciadamente hoy ausente. No sé si hubiera evolucionado hacia las posiciones de “autonomía histórica” que hoy sostenemos algunos exmilitantes del FJ. Lo que sí sé es que Juan Ignacio hubiera seguido siendo nuestro entrañable amigo y camarada.
 
Y esto es lo que no podemos olvidar: que su asesinato sigue impune. Veinticinco años son muchos años para la impunidad. Este aniversario debería de servir para que los que fuimos sus camaradas entregáramos al Ministerio de Justicia y al Ministerio del Interior, dos peticiones para la reapertura de las investigaciones y, sobre todo, una explicación de por qué éste sigue siendo EL ÚNICO CRIMEN POLÍTICO IMPUNE DE TODA LA TRANSICIÓN.
 
Yo quiero saber quién asesinó a Juan Ignacio Rodríguez González. Quiero saber por qué fue asesinado. Y no me importa en absoluto tener que dar el paso al frente. Así que pido a otros camaradas que deberían darlo también, seguramente antes que yo, para que recuerden los valores de honor y lealtad que un día hicimos nuestros y que todavía hoy, probablemente, nos mantienen en pie en un mundo que no es como el que ni nosotros ni Juan Ignacio quisiéramos.
 
Insisto, creo que Juan Ignacio se lo merecía y que los aniversarios deben servir, además de para reunir a sus antiguos camaradas, para EXIGIR la reapertura de la investigación hasta dar con quienes ordenaron el asesinato.
 
Este crimen no puede permanecer impune por más tiempo. 

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Recordamos la URL de la Comisión de Homenaje a Juan Ignacio Rodríguez González y animamos a todos nuestros lectores a participar en los actos que tendrán lugar en la fecha del XXV Aniversario de su asesinato:

http://www.juanignacio-justicia.tk/ 


© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es
 
 

Hace un año de El Carmelo. Homenaje y recuerdo a quienes lo perdieron todo

Hace un año de El Carmelo. Homenaje y recuerdo a quienes lo perdieron todo

Redacción.- La crisis del 3% derivó del hundimiento del barrio de El Carmelo. El tripartito ha evitado cualquier investigación. La omertá precedió al “nou Estatut”. Los vecinos han sido los grandes ignorados. El día 14 de diciembre de 2004, habían aparecido unas grietas en varios edificios de la calle xxx, afectada por las obras de construcción del ferrocarril suburbano. Pocas horas después seis edificios del barrio de El Carmelo habían sido evacuados. Un millar de vecinos lo habían perdido todo.

Fisonomía del barrio 

Joan Marsé, en “Últimas tardes con Teresa” (1965), describe con detalle el barrio de El Carmelo. Recuerda que se trataba de un barrio difícil. Hasta 1958 no hubo transportes públicos. En la postguerra se cortaron los árboles para utilizarlos como leña.

En 1919, El Carmelo contenía cinco masías que cultivaban flores, hortalizas y viña. En la calle Carmen, una vaquería vendía leche y, no muy lejos, otra granja producía leche de cabra. Así era barrio que nunca conocimos. 

El Carmelo es un barrio empinado, formado por tres colinas y cuyas calles son el reflejo de los antiguos caminos que antes comunicaban estas alturas. El “turó” (colina) de la Creueta del Coll tiene 247 metros y es hoy un discreto parque público. En la colina del Coll del Portell se encuentra el santuario de El Carmelo que da nombre al barrio; cada 16 de julio, una romería movilizaba a la clase obrera barcelonesa. Hasta los años 60, una fuente manaba un agua rojiza que hacía decir a los vecinos que en las entrañas de la montaña había oro.

Al otro lado del Portell, puede verse el turó d’en Mora (hoy turó del Carmel). Finalmente, el turó de la Rovira, atravesado por un túnel, es también conocido como la “Montaña Pelada”.
 

Sociología de la población
 

En 1990, el 45’5 de los residentes en El Carmelo habían nacido fuera de Catalunya. Uno de cada cuatro residentes, era andaluz y el 64’5% de las barracas de la calle Casellas, estaban pobladas por andaluces.

Durante la crisis de hace un año, llamó la atención que, mientras las autoridades se empeñaran en referirse al barrio como “El Carmel”, los vecinos, sin excepción, hablarán una y otra ver de “El Carmelo”. La “O”, marcaba la diferencia y daba la razón a Francisco Candel y a su novela “Cuando la ciudad cambia de nombre”. Hay zonas que “están” en Catalunya, pero que no son lo que las autoridades esperan que “sea” Catalunya. El Carmelo es una de ellas.


 Las penosas condiciones de vida del barrio, dieron lugar, a finales de los años 60 a un fuerte movimiento asociativo. En 1969 se creó la “Comisión de Barrio”, de la que emanó la Asociación de Vecinos que protagonizó sonoras protestas en toda la década y sólo languideció durante el felipismo.

 

El barrio siempre ha estado mal comunicado y los distintos ayuntamientos jamás se han preocupado mucho de aquella zona situada entre las colinas de Collcerola. Algunas calles, como las de la Murtra, Feijó y Conca de Tremp, tienen desniveles del 20%. En el barrio, circulaba la leyenda de que marcas de motos de trial utilizaban sus calles para probar la bondad de sus productos. Esto explica comportamientos sociológicos propios del barrio: en los años 90, la gente que regresaba de trabajar, salía muy poco de “El Carmelo”, pero tampoco se identificaba con él. El Ayuntamiento reconocía en 1989, que pocos ciudadanos estaban satisfechos de vivir en El Carmelo.


 El 80% del barrio fue construido entre 1960 y 1980. El 48% de las viviendas tienen menos de 60 metros cuadrados y solamente el 0’7% alcanzan los 120 metros. En 1986, el 58% de la población estaba compuesta por obreros, proporción que había descendido al 61% cinco años después, a causa de  reajustes y jubilaciones anticipadas. Sólo un 7% de los vecinos eran profesionales, técnicos y directivos. 

 

A partir de 1948 existió un verdadero enjambre de barracas. El barrio sólo disponía de tres fuentes. En 1979, fueron derribadas 123 barracas de la calle Ramón Casellas y en 1990, cayeron las últimas 42 de las calle Francisco Alegre. 

El Carmelo es un barrio olvidado y difícil, no por sus habitantes, sino por su situación entre colinas y por la composición de su población que jamás ha votado significativamente a opciones nacionalistas catalanas.

 

Tabasa y el precedente de las grietas 

En 1973, Enric Massó, presidente de Tabasa, había iniciado una campaña de publicidad titulada “La fe mueve montañas”, piadosa alusión a la construcción del Túnel de la Rovira que iba a construir su empresa.

La Asociación de Vecinos, se movilizó contra expropiaciones de terrenos para el túnel. El 13 de marzo de 1973, ocuparon el Ayuntamiento de Barcelona, precipitando la caída del alcalde Porcioles y su sustitución por el propio Massó.  

Pronto empezaron las obras del túnel… e, inmediatamente, aparecieron grietas en los edificios. La Asociación instaló en el interior de una jaima traída de Marruecos, la exposición “El Carmelo ignorado”. Buena parte de la exposición era sobre Tabasa; es decir, contra Tabasa. 

Finalmente, Tabasa se rindió, reparó las grietas y propuso buscar alojamiento a los afectados. En 1982, la empresa quebró y las obras se interrumpieron. El túnel, finalmente, fue inaugurado en 1987. No hay nada nuevo bajo el sol. 

Política real y ensoñaciones 

El drama de El Carmelo en noviembre-diciembre de 2004, constituyó la primera ocasión en la que el tripartito catalán, debió descender a la arena para gobernar, en lugar de seguir perdido en ensoñaciones nacionalistas. No estuvieron a la altura. Maragall y su equipo, salieron trasquilados.  

El hundimiento del barrio se había debido al empleo de un sistema arriesgado, pero más barato, de abrir túneles. El consejero Nadal, antiguo alcalde de Gerona y excandidato del PSC a la presidencia del a Generalitat, tuvo que dar la cara, sacrificando su carrera política. La Comisión creada al efecto, no logró aclarar nada y todos los partidos, salvo el PP, rechazaron el que se investigara las alusiones de Maragall al 3%. La omertá estaba más en vigor que nunca.  

En 1983 el ayuntamiento colocó un monumento a las Brigadas Internacionales; alcalde y concejales salieron favorecidos en la foto. Poco después anunció a bombo y platillo que iban a plantarse 1000 árboles en la “Muntanya Pelada”. Así se hizo. La mayoría de los árboles murieron por falta de previsión en el riego. Y es que “gobernar” es algo más que hacerse una foto o hacer profesión de fe ecolo-izquierdista o caer en ensoñaciones pretenciosas. Por que si hay un gobierno catalán que carece de legitimidad para proclamar un “nou Estatut” es el “gobierno del 3%”.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es