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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

Cinco directores de cine norteamericanos (I) FRITZ LANG (1ª parte), del expresionismo al género negro

Cinco directores de cine norteamericanos (I) FRITZ LANG (1ª parte), del expresionismo al género negro

Infokrisis.- Iniciamos una serie de artículos que durará un mes y medio, sobre cultura cinematográfica. Esta serie esta dedicada a cinco directores de cine norteamericanos. Resulta paradojico que el primero de todos ellos sea Fritz Lang, de origen austriaco, sin embargo, Lang tiene una “etapa norteamericana” en la que se consolida como maestro del género negro, de la misma forma que, antes, había sido maestro del expresionismo alemán. El resto de directores que examinaremos son Howard Hawks, Orson Wells, Billy Wilder y Alfred Hitchkock.

CINCO DIRECTORES DE CINE AMERICANO

 

I. PARTE

Fritz Lang, del expresionismo alemán al cine negro de Hollywood

 

Friederich Christian Anton Lang, que pasaría a la historia del cine como Fritz Lang, había nacido el 5 de diciemnbre de 1890, justo en el momento en que la cinematografía de los Lumiére daba sus primeros pasos. La vida de Lang se identifica, pues, con la historia del cine. Era hijo de un arquitecto, Anton Lang y de Paula Schelinger, una judía originaria de Brno, en la Moravia incluida en el Imperio Austro-Húngaro. Cuando contrajo matrimonio, Paula se convirtió al catolicismo y Lang recibió una educación católica en el seno de un ambiente acomodado.

En su infancia se sintió atraído por las aficiones del padre, la arquitectura y la pintura que le sirvieron como canales para la expresión de sus fantasías interiores. Es significativo que, cuando su padre le indujo a estudiar arquitectura, Lang accedió, pero sin perder el interés por la pintura. De hecho, a los pocos años de comenzar sus estudios, abandonó la arquitectura por las bellas artes. Esta decisión provocó un conflicto familiar y Lang abandonó el hogar y el ambiente burgués que le rodeaba. Con sus ahorros, emprende un largo viaje por Nuremberg, Munich de Baviera, Frankfurt, pasa a Bélgica, llega hasta Bruselas, cruza la frontera holandesa y, en la exasperación, alcanza China, Rusia y Japón.

En ese momento es, apenas, un artista bohemio, al que el dinero se le va acabando en cada etapa. También la tenacidad del padre mermó y, finalmente, accede a que Fritz entre en la Escuela de Artes y Oficios de Munich. Poco después se instalará en la colina de Montmartre, en París, refugio de artistas e intelectuales. En París verá por primera vez una película e, inmediatamente, advertirá las posibilidades del nuevo arte. En su refugio parisino escribirá algunos guiones que lograrán introducirlo en la incipiente industria cinematográfica.

Regresará a Viena poco antes de iniciarse la I Guerra Mundial. Alistado en el ejército, se comportará valientemente, recibiendo varias menciones al valor. Una enfermedad le obliga a abandonar el ejército y entonces pasa a dirigir una obra de teatro patriotica, Hias, en la que conoce al productor Erich Pommer que le ofrece trabajo en Berlín. Abandona Viena y adopta la nacionalidad alemana.

La guerra concluye y, casi sin solución de continuidad, irrumpe el expresionismo en la cinematografía alemana. Lang está allí en primera fila del movimiento.

El expresionismo alemán y Fritz Lang

En la historia del arte, el expresionismo es aquella escuela que propugna la intensidad de la expresión sincera por encima de todo, incluso del equilibrio formal. Cualquier exageración es buena si sirve para “expresar” sensaciones intensas. El expresionismo ha estado por encima del tiempo. Se le reconoce en algunos cuadros de El Greco y de Goya y en el intento de ambos pintores de deformar la realidad o interpretarla tal como la sentían en lo más profundo de su alma.

La palabra, de todas formas, apareció en 1901, durante la apertura del Salón des Indépendants de París. Las obras de Matisse fueran calificadas como tales y antes de la I Guerra Mundial, Braque, Picasso, los fauvistas, los futuristas y los cubistas, aceptaban de buen grado esta calificación. La tendencia irrumpió particularmente en Alemania a partir del Salón de Berlín de 1911 y del Sonderbund de Colonia de 1913 que oficializaron la ruptura con los excesos impresionistas. Al año siguiente, el expresionismo dejó de ser una definición que englobara a las distintas vanguardias artísticas surgidas a principios de siglos y se convirtió en una escuela con personalidad propia.

El academicismo impresionistas francés de principios de siglo, había generado un movimiento artístico en sentido opuesto. Se trataba de valorar la realidad subjetiva de las cosas y la percepción que cada artista tenía de ellas. El grupo pictórico “Die Brucke”, con Kandinsky y Kafka en literatura, fueron los primeros. Siguió el cine.

El movimiento expresionista arraigó particularmente en Alemania y estuvo presente en los 15 años siguientes en todas las expresiones artísticas. Si el futurismo fue específicamente italiano y el cubismo casi exclusivamente francés, el expresionismo fue un movimiento que encontró en la Alemania de la primera posguerra una tierra fértil.

En el expresionismo es visible la angustia experimentada por las destrucciones de la guerra y por la catastrófica posguerra alemana. Eran los años en los que el gobierno alemán, ayudado por el Deutsche Bank, crea la UFA como industria cinematográfica específicamente alemana. Entre aquella primera generación de directores de la UFA figuraban Ernest Lubitsch o Murnau. Ambos elementos –clima angustioso e industria– se coaligaron para crear la escuela cinematográfica expresionista.

El cine expresionista fue siempre teatral, desgarrado y gesticulante. Fue la primera escuela de cinematografía digna de tal nombre en que la luz y la decoración ocuparon puestos destacados. No buscaban plasmar la realidad objetiva en sus creaciones artísticas, sino los “paisajes interiores”, con una intensidad y desmesura que resaltara los aspectos angustiosos y terroríficos. De hecho, si hay un heredero del expresionismo alemán, éste es, sin duda, Alfred Hitchcock. Los protagonistas viven sus conflictos de manera dramática y los actores que los encarnan, sobreactúan y llevan al extremo, casi caricaturesco, los gestos de las pasiones humanas. Los decorados están diseñados, no para reproducir la realidad, sino para suscitar emociones intensas. Los colores se sustituyen por juegos de luces y sombras, violentos contrastes que traslucen los conflictos de los protagonistas. Lo que hasta ahora había sido estatismo de la cámara, se convierte en perturbadores ángulos y agudas tomas laterales. Los argumentos muestran siempre temáticas extremas: el vampiro, el profesor loco, el asesino pedófilo, el mito heroico, y así sucesivamente.

Y, sobre todo, los directores alemanes de la época ensayan nuevas técnicas del cine, no se conforman con un Séptimo Arte que está todavía en pañales, buscan nuestros campos para contar lo que sienten y lo que ven. De ahí proceden los todavía tímidos movimientos de cámara y los trucajes que permiten dar credibilidad grangiñolesca a escenarios grandiosos.

Es un cine en blanco y negro; no tenía sentido hacerlo en color. Así como los géneros cinematográfricos posteriores –el western, el musical, la comedia, el cine de aventuras– son inseparables del color y, difícilmente, podrían verse en blanco y negro, el expresionismo es un cine de contrastes y estos solamente pueden lograrse eliminando el color y transformándolo en una gama de grises y claroscuros.

En aquel momento, los directores expresionistas alemanes tienen la idea de que están construyendo un arte nuevo que no es sino pintura en movimiento. Son los primeros en atribuir una importancia decisiva al encuadre y al decorado. Mediante los elementos artísticos intentan expresar su visión del mundo, inevitablemente, fantástica, angustiosa e irreal, propia de almas atormentadas. Hay en todo esto un intento de entroncar con la tradición romántica alemana.

Hay otras dos influencias muy visibles. Los expresionistas acababan de descubrir a Freud y al psicoanálisis, todos ellos habían leído “La Interpretación de los Sueños” y tiñeron a sus filmes de un tono psicológico. De todos ellos, Lang será quien más lejos llegue. En los filmes de su etapa americana, exaspera los rasgos psicoanalíticos de sus películas en un intento de conocerse a sí mismo mediante la técnica freudiana.

Además, está la segunda influencia que ocupará a la intelectualidad europea durante los años 20-39, el surrealismo. Hay en el expresionismo un movimiento paralelo al surrealismo, pero mientras el surrealismo, frecuentemente, tiende a la paradoja, frecuentemente, cómico, y al absurdo, el expresionismo se dirige directamente al drama.

Si el expresionismo tiene relación con algún otro arte, además de con la pintura, es desde luego, con la arquitectura. El propio Lang había cursado estudios de arquitectura y era hijo de un prestigioso arquitecto. En “Metrópolis” la influencia de las ideas arquitectónicas de la época se distingue perfectamente en los edificios gigantescos de la ciudad. Existe un concepto alemán, Stimmung, que indica el “estado anímico”, “la sensación interior” o la “atmósfera global” que respira una cultura. En las distintas escuelas arquitectónicas centroeuropeas de los años 20 y 30, estaban muy presentes los mismos temores que asaltaban a los expresionistas. No es raro que algunos prestigiosos arquitectos colaboraran en la escenografía de las películas surrealistas. Era una forma de plasmar sus ideas estéticas, un intento de liberar las construcciones del pragmatismo y convertirlas en expresiones de la época. Estas ideas son fáciles de definir, están presentes en los filmes expresionistas: el romanticismo, con su carga fantástica e irracional, la confusión entre realidad y ficción, entre sueño y muerte, entre la abstracción y la fuga de la realidad, en ocasiones expresado mediante un retorno a la Edad Media y a sus mitos.

En 1919, Robert Wiene dirigía una de las primeras películas filmadas en la Alemania de la posguerra, "El gabinete del Dr. Calgari", un prodigio de sombras, tinieblas y angustia, sin duda, la película que puede ser considerada como precursora del expresionismo. Eric Pommer, el productor del film, hubiera deseado que fuera dirigido por Lang, pero al estar implicado en otros proyectos, entregó la dirección a Wiene que hizo un excelente trabajo creativo. La película estaba inspirada en un caso real ocurrido en Hamburgo. Wiene reforzó los aspectos macabros y tortuosos de la historia del científico loco, mediante decorados distorsionados y supo crear una atmósfera agobiante, escena a escena. Calles alargadas, casas trapezoidales, ventanas angulosas, científicos locos, sonámbulos, generan un ambiente irreal que sume en el desasosiego al espectador. La cinta muestra el choque entre lo imaginario y lo onírico, frente a la objetividad y el realismo. Están presentes todos los elementos propios del expresionismo. Los actores sobreactúan y gesticulan exageradamente, la iluminación crea un juego de luces y sombras, contrastes que quedan acentuados por los encuadres inclinados de las cámaras. Los decorados refuerzan la expresividad y el dramatismo de los gestos interpretados por los actores.

La cinta de Wiener supuso el pistoletazo de salida de una serie de películas que han pasado por méritos propios a la historia del cine como muestras depuradas del expresionismo: "El Golem" (1920), "Nosferatu" (1922), de Murnau y "Metrópolis" (1926) de Fritz Lang. La primera cinta escenifica una vieja leyenda judía; el rabino de Praga crea un “homúnculo” que escapa a su control y siembra el terror entre el gheto de la ciudad; la segunda trata del tema del Vampiro. En cuanto a “Metrópolis”, más adelante hablaremos más detenidamente del film.

Cuando Hitler llegó al poder, en 1933, el expresionismo había entrado en decadencia. No era raro que así fuera. El expresionismo había sido el producto de la angustia experimentada por el pueblo alemán tras la primera posguerra y pudo prolongarse mientras se prolongó la agonía de Weimar. En el momento en el que Alemania volvió a creer en ella misma, de la mano del nacionalsocialismo, ya no tenía lugar la angustia sino la fe en el futuro expresado en las cintas de Leny Riensfestald, “Olimpia” (sobre las olimpiadas de 1936) y “Congreso” (sobre el congreso del NSDAP en Nuremberg). La angustia quedó atrás. El expresionismo también. De hecho, el expresionismo había sido el cine realizado en la República de Weimar.

El legado expresionista

La obra de Rupert Julian, “El fantasma de la ópera” (1925), es una muestra palpable de que la influencia del expresiomismo alemán llegó hasta Hollywood. Estilización de los decorados, juegos de luces y sombras, temática gótica, dejaron su impronta al otro lado del océano e hicieron que la demanda de filmes alemanes aumentara en EEUU. Otros filmes producidos en esa época en América atestiguan que se trató de una influencia profunda: “El Mago” (Rex Ingram, 1926); El legado tenebroso (Paul Leni, 1927), “El hombre que ríe” (1927). No es de extrañar que la demanda de directores expresionistas alemanes aumentara en Hollywood. Karl Freund, operador de El Golem y Metrópolis, se convertía en director con La momia (1932) y explica por qué Fritz Lang fue tan bien acogido en EEUU en 1933.

Al producirse el crack del 29, y la posterior llegada del sonido, hicieron que las películas de terror –que en buena medida, interpretaban el clima de la época, como había ocurrido en la Alemania de Weimar tuvieran una gran acogida por el público norteamericano. Directores como James Whale y Tod Browning, de la Universal Films, imprimieron a sus filmes un sello inequívocamente expresionista.

Cuando Fritz Lang, Robert Siodmack y Otto Preminger, llegaron a EEUU se sorprendieron del alma norteamericana y abordaron la interpretación de las zonas más oscuras de la personalidad de aquel país, en sus cintas inmediatamente anteriores y posteriores a la guerra. El propio Orson Welles, en una de sus primeras películas, recupera el tema del doctor Caligari en su primera película datada en 1934. Incluso su “Ciudadano Kane” (1941) incluye una amplia panoplia de métodos expresionistas. “La dama de Shangai” (1947) y “Sed de Mal” (1958), películas bastante tardías, siguen teniendo una carga expresionista inequívoca. Y, cómo no, “El Tercer Hombre”, película en la que Welles, actúa y, además, contribuye a montar. El fondo terrorífico del relato, el hecho de que se rodara en blanco y negro para acentuar los contrastes, lo teatral de algunos gestos y escenas, el clima de desasosiego que imperaba en la Viena de la posguerra, la persecución final en un escenario tan sórdido como las alcantarillas, hacen de “El Tercer Hombre”, un film, en gran medida, expresionista.

Todas estas películas toman como referencia la penúltima película alemana de Lang, “M, el Vampiro de Dusseldorf” (1931). En el fondo, esta película, da nacimiento a todo lo que luego será el género negro.

Posteriormente, Hitchcock insistirá en estos temas que mantendrá siempre a lo largo de toda su obra, pero muy especialmente en sus primeras películas: “El hombre que sabía demasiado”, “Agente Secreto”, “Los 39 escalones”, “La posada de Jamaica”, etc. Sin embargo, es John Huston el que en su película “El Halcón Maltés” (1941) reúne todos los elementos de lo que luego será el moderno cine policíaco norteamericano. Aún así, salvo Hitchcock en “Rebeca” (1940), “Extraños en un tren” (1951) o “Psicosis” (1960), el cine policíaco propiamente norteamericano no penetra en la dimensión psicológica de los personajes. A decir verdad, los trata con una superficialidad pasmosa, primando el desarrollo de la acción sobre la profundización de los personajes. Será solamente Lang quien en sus cintas negras norteamericanas aborde estas cuestiones. De hecho, se percibe claramente que el nexo oculto que une a Hitchcock con Lang, es Freud. Algunas cintas de Lang son, literalmente, tratados de psicoanálisis (“La habitación del terror”) y otro tanto ocurre con Hitchcock (“Psicosis”). Pero esto no ocurrirá con la mayoría de directores de Hollywood.

En cualquier caso, la influencia del expresionismo ha llegado hasta nosotros a través de directores particularmente notables: Tim Burton es uno de ellos y hace guiños en la mayoría de sus producciones a la temática tan querida por los directores alemanes de los años veinte, terror, oscuridad, ambiente gótico, etc. Por otra parte, el “Drácula de Bram Stoker”, dirigido por Coppola, es posible que sea la última muestra del legado expresionista.

Del Doctor Mabuse a los Nibelungos

Norbert Jacques, escritor franco-alemán, había iniciado, después de la I Guerra Mundial, la publicación de una novela por entregar en el “Berliner Illustrierte Zeitung”. Lang tiene conocimiento de esta serie y la toma como base para la construcción del que será el primer arquetipo de mente criminal, protagonista de los grandes filmes del género negro: el doctor Mabuse.

Es evidente que Lang, como por lo demás, todos los expresionistas de la época, conocen la temática ocultista. De hecho, el “Nosferatu” de Mornau es el reflejo de aquel clima y refleja el tema del vampiro como no-muerto, con unos rasgos absolutamente demenciales y, por sí mismos, terroríficos, sin necesidad de guión alguno. En otras cintas expresionistas como “El Golem” o “Homunculus” de Otto Ripert, de lo que se trata es de animar materia inanimada, realizar la obra titánica de insuflar vida en la materia muerta. Otros como Wegener, en “El estudiante de Praga”, tratarán el consabido tema ocultista del “doble etérico” que queda atrapado en un espejo por un brujo, a cambio de riquezas y poder. Mabuse, es también, un ocultista y, además, psicoanalista.

En la escena inicial, se ve a Mabuse mirando diversas fotografias. Está eligiendo uno para adoptar su rostro y robar una personalidad. Es poderoso. Tiene a su servicio a una banda de criminales sin escrúpulos que lo admiran y lo temen, pero que, siempre, siguen sus órdenes. Científico herético, es dueño del espacio y del tiempo. Es tan fuerte como el Estado y, afirma, “como el Estado contra el que siempre he luchado”. Mabuse posee poderes hipnóticos, gracias a los cuales hace que la gente se vea obligada a actuar siguiendo su voluntad. Su enemigo es el fiscal Wenk. Lang afirma que utilizó la película “como reflejo de una época”, lo que dice mucho sobre su oposición a la República de Weimar. Pinta a la sociedad como desestabilizada permanentemente por Mabuse y desestructurada. En esta ocasión, a pesar de que la película contiene elementos clásicos del expresionismo (los contrastes y la expresividad casi mímica de los actores), la decoración y otros elementos, son extremadamente realistas. Lang se fija por primera vez en las masas populares y en su poder, tan grande como su capacidad para ser sugestionadas, exaltarse, caer en el pánico o en la cólera irreprimible. Lang abomina a las masas y es consciente de que estamos en la época de las masas.

La mente criminal acecha sin que nada ni nadie pueda detenerle. A esta película siguió diez años después “El testamento del doctor Mabuse” (1933). Esta segunda parte, se inicia con Mabuse internado en un maniocomio. Pero, gracias a sus poderes de sugestión hipnótica ha conseguido dominar al director del centro. Su intención es aterrorizar al mundo mediante sabotajes y violencias, reconstruyendo su organización criminal. La película, unos meses después de la fuga de Lang a EEUU, terminó siendo prohibida por el régimen nacional-socialista: entonces, ya no había nada más fuerte que el Estado, nadie podía dudar de la eficacia del Estado en la represión del crimen.

Mabuse muestra también una figura que será recurrente en la historia del cine: el sabio loco. Se trata de un gran hombre de ciencia, siempre brillante, extremadamente creativo, cuyos pasos se han orientado fuera de los límites establecidos, han chocado con la ciencia oficial y con su ética, para adentrarse en caminos heréticos para la investigación racional. En el fondo, es posible que las destrucciones que Lang vio en los campos de batalla durante la I Guerra Mundial, causadas por nuevos armamentos, le sugirieran la idea de que la ciencia pudiera ser empleada de forma negativa y constituir un riesgo.

El científico loco utiliza en ocasiones sus conocimientos como fuente de poder. En otras, simplemente, irá contra la ética de la comunidad, vulneran sus convenciones y tabúes. Todos ellos están locos. Mabuse, pretende someter a la humanidad mediante el empleo de robots humanizados que ya se intuían en “Metrópolis” (1926).

El científico loco no es nuevo en literatura, pero si en cine. De hecho, el Moriarty de Conan Doyle, enemigo jurado de Sherlock Holmes, o Mister Hyde, el doble del doctor Jeckyll, el ciclo de Fu-Manchú y de James Bond y, en particular, el doctor Strangelove de “¿Teléfono rojo?: volamos hacia Moscú” (1968) de Kubrick, son derivaciones de aquel primer científico loco, creado por el talento de Lang.

El ciclo tuvo aún una inesperada prolongación, cuando en 1960, Lang, que consideraba a Mabuse como una especie de hijo artístico suyo, rodó la última parte en Berlín, “Los crímenes del doctor Mabuse”. Una vez más, la película traslada las tensiones de la época, a la pantalla. Estamos en uno de los peores momentos de la Guerra Fría. El espionaje, el riesgo de conflicto nuclear, la política-ficción, la existencia de redes de espionaje al servicio de una y otra parte, todo ello hacen que el filme regrese al cultivo de la angustia y la tensión en el espectador: “Lo ven todo, lo oyen todo”, dice uno de los protagonistas.

El doctor Mabuse, en el fondo, si es el desdoblamiento de alguien, es del propio Lang. A través de Mabuse encarna los mitos, los temores y los desafíos de una época. Si hoy viviera Lang, no albergamos la menor duda de que aún hubiera tenido tiempo y creatividad para filmar una última parte en la que el doctor Mabuse usurpa el papel de malvado a Bin Laden. El terrorismo internacional sería la última arma de Mabuse en su intento de dominar el mundo.

El éxito obtenido por “El doctor Mabuse”, le permitió, inmediatamente después, rodar “Los Nibelungos”, película que, por su grandiosidad y contexto mitológico, casi podía ser comparada con “El Nacimiento de una Nación” de Griffith. Poco puede decirse del guión inspirado en la conocida epopeya germánica. Se ha dicho que es apenas la historia de una muerte y de su venganza. Pero esto es poco para un film de estas características. Es, más bien, el retrato del alma atávica de Germania, interpretado en clave romántica y en un ambiente onírico y legendario.

Así se interpretó en el momento de su estreno. La película adquirió el rango de un acontecimiento nacional que dio proyección mundial a la cinematografía alemana. En aquel momento, la UFA solamente tenía competencia en EEUU y se esperaba que esta película pudiera dar un impulso decisivo a la industria alemana en el mercado internacional. Lamentablemente, el tema era tan específicamente germánico, que la película no alcanzó el éxito esperado en el extranjero.

Lang había viajado a EEUU para observar de cerca el funcionamiento de los estudios. Visitó la Wagner Brothers y Universal Artists y conoció a los grandes actores de la época (Mary Pickford, Chaplin, Douglas Fairbanks i Ernst Lubitsch). Pero lo más importante en el curso de este viaje fue la sensación que le provocó la ciudad de Nueva York. Él mismo explica sus sensaciones cuando llegó a los muelles de la ciudad en barco: “ví una calle iluminada como si fuera de día, por neones, todos ellos agresivos, cambiando constantemente, encendiéndose y apagándose, espirales gigantescas, inmensos rótulos publicitarios. En ese momento tuve la intuición de cómo sería la ciudad futura”. Cuando volvió a la patria, empezó a trabajar en el proyecto más grande y ambicioso de su carrera: “Metrópolis”.

Metrópolis

 

M, el vampiro de Dusseldorf

“M”, inicial de “morder”, asesino, en alemán, sitúa la acción en el barrio de una ciudad deprimida de los años 30. La acción se basa en un hecho real, cuando un asesino en serio, sembró el pánico en Dusseldorf, secuestrando y asesinando niños. La policía se ve incapaz de encontrar al criminal, pero su acción hace que obstaculice la actividad de las bandas de delincuentes. Por eso, las redes de la delincuencia organizada acometen también la persecución del asesino. Éste, finalmente, será identificado por un vendedor de globos, ciego, que reconocerá la melodía de Grieg, que silbaba el asesino antes de comprar globos para cometer sus crímenes. Detenido por la banda de delincuentes, será juzgado por ellos. Cofre, el jefe de la banda actuará como fiscal. La irrupción de la policía en el lugar en donde tiene lugar el juicio, terminará con la llegada de la policía.

En la primera escena de la película, unos niños juegan y cantan una canción sobre el vampiro, acto seguido, la cámara muestra a un hogar en el que una madre prepara la comida para su hija. Se suceden tomas agobiantes. El hueco vacío de la escalera, la madre que se asoma una y otra vez a la ventana, pregunta si han visto a su hija. Éste, va por las calles de la ciudad y encuentra a un sujeto –cuyo rostro no se ve- que le compra un globo. Antes, mira un cartel en el que se ofrece una recompensa por el asesino, vivo o muerto. El cartel se cubre con la sombra del que se intuye que es el asesino. La escena final de esta introducción muestra el globo que el desconocido ha comprado a la niña, atrapado en unos cables de alta tensión. En estos 10 minutos, en realidad, no hay nada que provoque terror; sin embargo, el espectador se va contagiando, poco a poco, de la sensación angustiosa que destila la película. Todo es evidente, aunque solamente se intuye.

Desde que el público ve la primera escena –que aún conserva actualidad y agilidad a pesar de lo que ha cambiado el lenguaje cinematográfico advierte que va a asistir a la proyección de una gran película. Se trata de una de las primeras películas sonoras. Lang utiliza las posibilidades del sonido, como no se había hecho hasta entonces. El descubrimiento del asesino se realiza por medio de una melodía. El sonido contribuye a reforzar el clima de terror que quiere trasladar al espectador. Así mismo, los silencios del film, son también importantes. Lang nos transmite que estamos en la época de las masas y que estas son manipulables, irritables y primarias.

La película ha hecho verter ríos de tinta. Se ha dicho que el “fiscal” Cofre realiza en su soliloquio una apología de la pena de muerte. La imagen del asesino, es tanto la de un culpable injustificable como la de un hombre perseguido y rodeado por unas masas ululantes que no son mucho mejor que él. Lang, lo que ha hecho en “M”, es dar un golpe de tuerca a la crítica contra la sociedad que le ha tocado vivir. Abomina de las masas, como abomina de los asesinos.

(próxima entrega: “Metrópolis” o el mejor Lang)

 

© Ernesto Milà – Infokrisis – infokrisis@yahoo.es

 

Cómo se ha llegado a dónde estamos en materia estatutaria

Cómo se ha llegado a dónde estamos en materia estatutaria

Infokrisis.- Llevamos 20 meses hablando de “nou Estatut”. Cada dos meses, la situación ha ido cambiando. Los giros copernicanos se han sucedido por una y otra parte. Ahora, cuando ya nos encontramos en la recta final del Estatut, vale la pena repasar las distintas fases de este conflicto y, así mismo, las consecuencias que va a tener el nou Estatut tal como saldrá del Parlamento Español.


El aislamiento del PP como exigencia del tripartito

El “Pacto del Tinell”, que daba carta de naturaleza al tripartito catalán, establecía como primer punto de compromiso, el aislamiento del PP, tanto en Catalunya como en el reto de España. Era, evidentemente, una imposición de ERC, dado que consideraba que el principal enemigo del proyecto de “nou Estatu”, iba a ser el PP.

Con el paso de los meses, esa estrategia pareció equivocada. Rajoy llegó a decir en un momento de euforia: “Estamos solos, si solos, con parte del PSOE apoyándonos”. Era una percepción errónea que se ha puesto dramáticamente de manifiesto en el momento en que CiU –verdadero artífice de los que ha quedado de “nou Estatut”- ha sellado el pacto autonómico con el PSOE.

El PP, cometió el error de creer en la palabra de Zapatero. Cuando, poco antes de concluir las deliberaciones en el Parlament de Catalunya que llevaron al cierre de un texto estatutario de máximos, ZP había dicho que aceptaría cualquier documento que surgiera del Parlament de Catalunya. Evidentemente, mintió, exageró o simplemente dijo algo imposible de cumplir. A partir de ahí, el PP abordó una estrategia equivocada que ha sufrido distintas alteraciones hasta llegar a la crisis estallada entre Acebes y Piqué.

Las variaciones del PP

La actitud del PP ha atravesado distintas etapas en relación al Estatut. La primera ha sido enrocarse en la inconstitucionalidad del texto que iba escupiendo el Parlament de Catalunya. Esto implicaba que, si el texto salía adelante, el PP se limitaría a presentar demanda de inconstitucionalidad una vez aprobado el Estatut en el Parlamento, como ley orgánica.

Esta posición tenía un problema: escoraba al PP hacia la derecha con excesiva claridad. Mientras ZP intentaba que su credibilidad se basara en una moderación que era solamente falta de carácter, el PP aparecía ante la opinión pública como un partido radical, crispador y obsesionado. Por lo demás, no resolvía la cuestión de la actitud del PP en el parlamento cuando el texto se presentara a debate. En esa primera etapa, daba la impresión de que el PP iba a estar ausente de la discusión y se limitaría a la citada demanda de inconstitucionalidad.

Pero el grado máximo de intención de voto que alcanzó Rajoy fue cuando, bruscamente, a última hora, presentó cientos de enmiendas al proyecto, evidenciando que estaría presente, artículo por artículo, en la discusión parlamentaria. Esto permitía que el PP, pudiera afirmar ante la totalidad del país, sus posiciones y demostrar que el texto era anticonstitucional, artículo por artículo.

Esta actitud irritó ampliamente a CiU y a ERC, no digamos al PSOE, y no albergamos la menor duda de que ha sido la razón por la que CiU ha modificado ampliamente sus posiciones iniciales, y aceptado recortes al texto del Estatut ante la imposibilidad de defenderlo soportando el fuego parlamentario del PP, artículo por artículo.

Pero ocurrió lo que se podía esperar: el tripartito más CiU, presentó un Estatut de máximos, impulsado, con entusiasmo, por ERC, con satisfacción por CiU y por compromiso con el PSC. El texto del Estatut, evidentemente, tal como salió del Parlament, no podía pasar el trámite parlamentario ni evitar caer en flagrantes inconstitucionalidades. Era evidente que se iba a producir una modificación del texto en la negociación previa a su entrada en el Parlamento Español. El PP nunca creyó que esta modificación fuera sustancial. Pero lo fue.

La experiencia histórica de CiU

La jugada maestra correspondió a CiU. Sabiendo que la opinión pública española castigaba al PSOE por su encame con ERC, se presentó como representante del “seny” catalán y de la moderación. A pesar de que haya sido ahora cuando al PSOE le quede solamente exteriorizar la ruptura con ERC, los socialistas habían decidido en noviembre este giro copernicano.

Cuando CiU, asumiendo posiciones radicales en Catalunya, retrasó la firma del pacto hasta la negociación bilateral entre ZP y Mas, de lo que hablaron no fue solo del Estatut, sino del apoyo a un Estatut rebajado por parte de ZP, a cambio del apoyo parlamentario de CiU al gobierno. Y ambos comprobaron que era la mejor solución: situar de nuevo a CiU en la clave de la gobernabilidad del Estado, a cambio de alejar la fetidez contagiosa de ERC.

CiU no es un partido radical, ni sus bases asumirían radicalismo alguno. La burguesía catalana huye de cualquier radicalismo que no beneficie a sus negocios. La burguesía catalana sabe perfectamente que el 70% del comercio catalán se realiza con el resto de España, así que Catalunya no puede prescindir ni oponerse a lo que es su mercado preferencial.

CiU se radicalizó en la etapa de negociación en el Parlament. Fue mucho más allá de ERC. Pero luego, en España, frenó y dio marcha atrás, asumiendo una moderación que evidenciaba la debilidad de ERC.

En esta situación, el PP ha quedado desorientado y rebasado. Las ganancias adquiridas en el último año, se han desmoronado en apenas 24 horas, de la noche del domingo a la noche del lunes pasado. Y le va a costar remontar la situación de desorientación en la que se ha encontrado. La propuesta del PP se convocar una referéndum sobre el Estatut en toda España tiene una difícil, sino imposible, desembocadura. Y, por lo demás, el Estatut que, finalmente, se aprobará tendrá poco que ver con el que salió del Parlament de Catalunya.

¿Y Maragall? ¿y el tripartito?

El misterio es lo que ocurrirá a partir de ahora en Catalunya. Por el momento, el tripartito está muerto y enterrado. Sólo falta que el facultitativo extienda la partida de defunción. De hecho, Artur Mas ya ha proclamado que si ERC no está de acuerdo con el texto pactado, que rompa el tripartito y se convoquen elecciones anticipadas. Carod-Rovira, en este momento, está en el basurero de la historia. Veremos si es capaz de salir de allí.

La única carta a la que puede jugar ERC es la de proclamar la traición de ZP y Mas a las decisiones del pueblo catalán expresadas en el texto que salió del Parlament de Catalunya. Una argumentación de este tipo puede ser creíble para el electorado catalán, a condición de que lo haga sin estridencias. No creemos que Carod, Puigcercós, Ridao o Benach, habituados al verbalismo radical y engordados por dos años de protagonismo, sean capaces de mostrar moderación.

La otra posibilidad de que ERC avance sus posiciones es, añadiendo a la argumentación anterior, a elementos nacionalistas del PSC, incluido el propio Maragall. El actual presidente ha sido dejado en la estacada por ZP, ha sido excluido de las negociaciones sobre el Estatut y, a causa de sus intemperancias, es evidente que no va a repetir como candidato del PSC. Es fácil pensar que ERC intentará atraer a Maragall, a sectores de su partido y a franjas de electores del PSC, hacia su órbita.

Lo previsible es que CiU regrese al Palau de la plaza de Sant Jaume y la duda estriba en si Durán i Lleida recibirá un ministerio en el gobierno socialista en los próximos meses. Por que, si ZP quiere remontar encuestas, deberá dar un golpe de timón en el interior de su gabinete y remodelar algunos ministerios. La presencia de Durán en el gobierno no sería mal considerada por la opinión pública. En el fondo, Durán ha sido la persona que más veces ha sido “ministrable” en España: con Felipe González, con Aznar, con ZP...

¿Qué traerá el nuevo Estatut?

El proyecto surgido del parlament de Catalunya era un proyecto independentista sin más. El proyecto pasteleado en la oscuridad con Mas y ZP será nacionalista. Algo más nacionalista que el Estatut anterior. Es la vieja táctica de avanzar peldaño a peldaño y pasito a pasito, que los radicales, en su ingenuidad, jamás podrán entender. O dicho de otra manera: es la teoría del salchichón. Ya que no nos podemos comer un salchichón de golpe, es preciso comérselo rodaja a rodaja, esto es, paso a paso. ERC quería comerse lo que quedaba del salchichón, de un solo golpe. CiU era consciente de que la totalidad del salchichón –la independencia- era insostenible y que, a lo más que podía aspirarse, era a avanzar lo máximo posible y esperar dentro de 25 años, avanzar otro poquito.

Lo que si se ha mantenido –seguramente para desarmar a ERC- han sido los elementos básicos “sentimentales” de la ideología nacionalista: la declaración de Catalunya como “Nación” en el preámbulo del Estatut y todo lo relativo a la lengua catalana, como única lengua oficial y obligatoria. Naturalmente, el texto final dejará suficiente ambigüedad como para que se suceda una nueva ráfaga de conflictos lingüísticos. Y en cuanto a la referencia a la nación, es evidente que permitirá que partidos independentistas, aumenten su presión y pasen a considerar a Catalunya como “nación sin Estado”. Estos elementos harán que la “cuestión catalana” siga vigente en los próximos 25 años.

Pero a CiU lo que le interesa especialmente es poder disponer de más fondos en la caja. En este sentido han pasado del 35% al 50% de propiedad de los impuestos recaudados en Catalunya. Es decir, han mejorado la caja. Pero esta reforma se producirá en toda España. La diferencia estriba en lo que se llevará Catalunya en los próximos siete años, en concepto de compensación, para la creación de infraestructuras. Esa cantidad es lo que Carod ha llamado despreciativamente “unos reales”. Pero, incluso en esta materia, se ha dado marcha atrás. No habrá una Agencia Tributaria Catalana.

Si es cierto que el Estatut ha rebajado extraordinariamente sus perspectivas iniciales, que, salvo en la cuestión lingüística y en el tema “nación”, en el resto no parece que vayan a existir motivos de inconstitucionalidad y que, finalmente, todo ha sido una estrategia de CiU en la que ERC ha caído: alumbrar un Estatut de máximos, para luego rebajar sustancialmente el techo y dejar que ERC quede como los extremistas radicales de siempre, apeándolos del gobierno catalán y de lo que durante 20 meses ha sido su privilegiada situación en la política española.

De todas formas, el problema no estará cerrado. Lo que CiU ha cortado era solo una rodaja del salchichón que le permitirá seguir avanzando hacia el control total de la caja, en los próximos 25 años. En la próxima negociación del Estatut del 2030, CiU intentará subir la recaudación de impuestos del 50 al 75% y esta vez si insistirá en la creación de una Agencia Tributaria “nacional”. ERC, por su parte, tendrá las manos más libres para presentar a Catalunya como “nación oprimida”, porque, a fin de cuentas, será una “nación” no independiente...

El Estatut del 80 y la Constitución del 79, con sus ambigüedades y sus malentendidos deliberados, se convirtieron en los años siguientes, en una fuente de tensiones. El nou Estatut no va a ser menos. Primero se abandonó la idea de “unidad de España”, para aludirse a “España como nación compuesta por nacionalidades y regiones”, más tarde, la “nacionalidad” pasó a ser “nacionalidad histórica” y, al parecer la “historia”, empezaba solo en la II República. Luego se confundió deliberadamente “nacionalidad” con “nación”. A continuación, amparados en esta confusión, las “nacionalidades históricas” se convirtieron por arte de la ignorancia semántica, en “nación”. Mañana, las “naciones” harán de la reivindicación de la independencia el eje de su actividad.

Mal asunto. Veremos si el pueblo español logra entender este proceso. Hasta ahora se ha dejado confundir, aburrir y engañar por políticos más partidarios de negociar en la oscuridad de conventículos situados de espaldas a la opinión pública. Veremos también si el PP muestra una agilidad suficiente como para entender y explicar con claridad este proceso.

Porque, si no logra comunicar con la opinión pública, vamos a tener ZP durante otra legislatura, apoyado esta vez por CiU y sin el desgaste que implicaba el lastre de ERC.

Al PP catalán le va a tocar desempeñar un papel fundamental en esta tarea. Las tensiones internas entre Acebes y Pique son significativas. Piqué –originario del PSUC- representa el “centrismo” en el seno del PP, pero hace falta saber si ese centrismo reporta votos en Catalunya. Piqué hoy y otros muchos dirigentes del PP ayer, se equivocan al disputar a CiU la misma clientela electoral: la burguesía catalana, en su intento de reconstruir la Lliga de Cambó en el siglo XXI. El día que el PP caiga en la cuenta de que su electorado potencial son los castellanoparlantes residentes en el cinturón industrial de Barcelona, quizás logre arrancar y alcanzar niveles que lo hagan decisivo en la política regional.

© Ernesto Milà - Infokrisis – infokrisis@yahoo.es


De la A a la Z: 28 razones para solicitar la constitución de una un Comisión Independiente de Investigación sobre el 11-M

De la A a la Z: 28 razones para solicitar la constitución de una un Comisión Independiente de Investigación sobre el 11-M

INTRODUCCION
La comisión parlamentaria sobre el 11-M hace casi un año que concluyó sus trabajos. No consiguió aclarar ni un solo punto de los atentados. Pero esto, por esperado, no era lo peor sobre el atentado. A tenor de los datos que se van filtrando de la investigación puede concluirse que, en el momento actual, apenas se sabe nada de cómo se depositaron las bombas en los trenes, absolutamente nada de quienes fueron los autores intelectual, muy poco sobre los explosivos, se ignora absolutamente todo sobre lo que ocurrió en la vivienda de Leganés e, incluso, y hay un amplio margen de inseguridad que impide confirmar quién –e incluso cuántos- estaban en su interior, se tienen pruebas muy poco fiables sobre la casa de Morata de Tajuña y, sobre lo único que existe una certidumbre absoluta es sobre las dos consecuencias traumáticas que tuvo para la sociedad española:
1) 192 víctimas, 192 familias rotas y
2) un cambio de gobierno inesperado.
No se trata de cuestionar que el PSOE ganó las elecciones del 14-M, sino solamente afirmar que el ÚNICO ELEMENTO que hizo desequilibrar las previsiones electorales previas realizadas mediante sondeos exhaustivos, en los días anteriores, fue el espantoso atentado.
Creemos que si el pueblo español soberano, no es capaz de presionar a los poderes públicos e institucionales para que aclaren hasta los últimos resquicios del 11-M (quien planificó el crimen, quién lo cometió y cómo lo cometió), atentados de esta envergadura pueden repetirse. Si el crimen del 11-M queda impune, queda abierta la vía para que cualquier desaprensivo sin escrúpulos recurra al terrorismo para crear situaciones que alteren el normal curso de un proceso electoral.
Es por eso que los firmantes de esta carta abierta, pasamos a recordar a la opinión pública, algunos elementos que le han sido escamoteados desde el 11-M
Nosotros, los abajo firmantes, QUEREMOS LA VERDAD, no solamente el 12 o 13-M, sino aquí y ahora, hoy y siempre, por dolorosa, horrible, sorprendente y contradictoria con la versión oficial que se nos ha dado.
Nosotros, los firmantes de esta carta abierta a la opinión pública,
EXPONEMOS:
a) Que el mayor atentado cometido en la historia de España no puede permanecer impune, pero que, la naturaleza de lo que se ha dado en llamar “agujeros negros” de la investigación, es tan profunda, que estamos en el derecho de suponer que se corre el riesgo de que así ocurra.
b) Que en el estado actual de las investigaciones se sabe muy poco o nada sobre los aspectos verdaderamente importantes del crimen e incluso existe la posibilidad de que el que fue presentado como principal detenido, Jamal Amihdan, no tuviera absolutamente ninguna implicación en el crimen.
c) Que la Comisión Parlamentaria que concluyó sus trabajos en 2005, no aclaró absolutamente ningún aspecto del crimen y cayó en el más espantoso de los bochornos y en una miserable falta de respeto a las víctimas y a sus familias, haciendo que el interés de partido prevaleciera sobre el objetivo de la investigación.
ch) Que los portavoces del gobierno y su propio presidente encubren su desinterés sobre el tema remitiendo a la opinión pública al juicio que, antes o después, tendrá lugar en la Audiencia Nacional, negando, contra toda lógica y sentido común, que existan “agujeros negros”; estos existen y son de tal naturaleza que invalidan las conclusiones oficiales de la investigación.
d) Que el sumario estancado en la Audiencia Nacional no parece que vaya a resolver los elementos esenciales del crimen, ni que los abogados de las defensas –buena parte de oficio- estén en condiciones de tener un conocimiento exacto y profundo de la totalidad del sumario.
e) Que sería deseable que los familiares de las víctimas del 11-M, a parte de la compensación económica por la pérdida de sus seres queridos, recibieran además la satisfacción de conocer por qué murieron y quien ordenó su asesinato; en este sentido son las asociaciones de víctimas del 11-M las primeras que deberían de utilizar su peso moral para estimular la apertura de nuevas investigaciones y el establecimiento de responsabilidades sobre el crimen, tal es y no otro, el fin que deberían perseguir.
f) Que medios de comunicación privados de suficiente solvencia, así como cierto número de autores independientes, han publicado en los últimos 20 meses, datos objetivos y análisis suficientes como para cuestionar con fundamento sólido, la versión oficial y demostrar ampliamente la existencia de “agujeros negros”.
g) Que ni una sola de esas informaciones, en su mayoría, extremadamente lógicas y coherentes, ha inducido al Ministerio del Interior a abrir nuevos canales de investigación, sea por negligencia, desprecio a las investigaciones particulares, o simplemente por desinterés o apatía, dando por cierto aquello que no es más que un amasijo de cabos sueltos, mentiras flagrantes, medias verdades y repetidas maniobras de intoxicación informativa.
h) Que José Luís Rodríguez Zapatero, vencedor en las elecciones del 14-M, sólo gracias a la campaña desencadenada tras los atentados, perdió, en el momento mismo de vencer, todo interés por el 11-M y se ha ido aferrando, contra viento y marea, a la versión oficial: “atentado 11-M = atentado de Al Qaeda motivado por el papel de Aznar en Irak”; hoy existen datos suficientes para desmontar con extrema facilidad esta afirmación.
i) Que, desde el primer momento, se ha presentado a la opinión pública rostros de individuos y personas como vinculados a los atentados, con pruebas y datos falseados y, siempre, absolutamente insuficientes; el “gran atentado” del 11-M no ha tenido una “gran investigación”, ni ha llegado a señalar a los “grandes culpables” con pruebas definitivas; todo lo contrario.
j) Que la mayoría de marroquíes presentados como autores materiales de los atentados, eran en realidad pequeños delincuentes comunes que merecían ser juzgados y condenados por tráfico de drogas, clonación de tarjetas de móviles, reciclado de teléfonos robados y otros delitos, pero no por haber asesinado a 192 personas.
k) Que el PSOE ha atacado y descalificado, sistemática y regularmente, a todos aquellos que han intentado establecer la verdad sobre lo que ocurrió el 11-M y quién ideó el crimen, pero, en ningún momento han hecho nada por esclarecer lo que verdaderamente ocurrió; hay que calificar de bochornoso el cierre de los trabajos de la comisión y la negativa realizada por el PSOE y sus aliados (ERC e IU) a aprobar comparecencias absolutamente necesarias para la investigación.
l) Que 192 víctimas y sus familias piden a gritos que se aclare quien y en función de qué y por qué, se causó tanto dolor; cuando se van a cumplir dos años de aquellos atentados, parece como si las indemnizaciones cubrieran todo el dolor y la tragedia de las víctimas y como si el Estado no tuviera ya la obligación de investigar, con mano de hierro y en todas direcciones, qué fue lo que ocurrió realmente el 11-M.
m) Que el hecho de que el terrorismo islámico exista en otros países, no implica que los atentados del 11-M hayan sido, necesariamente, cometidos por formaciones de este tipo.
n) Que nunca ha existido absolutamente ni un solo indicio que tendiera a demostrar una vinculación entre el 11-M y los atentados firmados por Al-Qaeda y, por tanto, con lo que se ha dado en llamar “terrorismo internacional”.
ñ) Que el terrorismo islamismo, como cualquier otra forma de terrorismo es condenable y rechazable, aquí y en Palestina, en EEUU o en Casablanca, y que pedir la verdad sobre el 11-M y dudar de la versión oficial dada, no implica en ningún sentido intentar absolver al terrorismo islámico del dolor que ha podido causar en cualquier parte del mundo.
o) Que todavía no se ha aclarado fehacientemente quienes, ni siquiera cuántos, murieron en el piso de Leganés, como murieron, porqué murieron, ni que les indujo a concentrarse allí, ni cómo fueron descubiertos, ni como fue posible que uno de los miembros del grupo huyera a la carrera, ni, en definitiva, ningún aspecto que pudiera aclarar lo que sucedió allí; resulta demasiado fácil, simple y sospechoso, afirmar que “allí murieron todos los terroristas” y dar por zanjada la investigación.
p) Que varios presuntos implicados el 11-M –y casi la mitad de los muertos ne Leganés- estaban siendo vigilados por la policía en los meses anteriores al crimen y hasta pocos días antes del atentado, lo que excluye la posibilidad de que la policía, en caso de existir, pudiera pasar por alto sus vinculaciones con una trama terrorista.
q) Que en toda la trama de los explosivos y de los teléfonos, aparecen demasiados individuos ambiguos que son, a la vez, pequeños delincuentes, confidentes de los servicios policiales españoles o magrebíes o, simplemente, funcionarios policiales en activo, como es el caso de Maussili Kalaji, funcionario del Cuerpo General de Policía.
r) Que el gobierno marroquí no ha colaborado en absoluto en la investigación, sino que, más bien ha hecho todo lo contrario, ha ocultado datos y los ha falseado, ha dificultado la tarea de comisiones rogatorias sobre su territorio e, incluso, ha dado datos erróneos sobre la militancia política de los sospechosos de haber tenido algo que ver con el 11-M.
s) Que parece increíble que, a estas alturas, ni siquiera se sepa con exactitud y certidumbre incuestionable de donde salió la totalidad de explosivos que explotaron en los trenes, los que se hallaron en la vía férrea Madrid-Zaragoza, los que estallaron el piso de Leganés o los que se encontraron entre los restos, y que, incluso, existan informes contradictorios, desde el primer momento hasta hoy, sobre el tipo mismo del explosivo.
t) Que, desde el primer momento, la facilidad con que la policía encontró pistas providenciales que incriminaron a Jamal Zougan y a los primeros detenidos o a los muertos en Leganés, era extremadamente sospechosa y merecía una investigación pormenorizada, ante la evidencia de que se trataba de una nueva edición del cuento de Pulgarcito y su rastro de piedrecitas, pues existen fundamentos para sospechar que la mayoría de pistas que siguió inicialmente la policía española habían sido prefabricadas y sembradas artificialmente para encarrilar la investigación.
u) Que hasta ahora se han presentado a no menos de media docena de individuos como “responsables intelectuales” o “coordinadores” de los atentados, a cuál más inverosímil, individuos que, en buena medida son mitómanos, chivos expiatorios o, simplemente no disponen de la más mínima preparación para idear un atentado de la precisión técnica y política del 11-M.
v) Que el único juicio realizado hasta ahora contra terroristas islámicos en España –la presunta “Célula durmiente de Al-Qaeda”- procesados por su presunta participación en los atentados del 11-S, ha concluido con una sentencia absolutorio en los cargos más graves y con un recurso de apelación al Supremo, lo que supone un desfase entre las enormes responsabilidades atribuidas por la policía a éste grupo y lo que luego se ha logrado demostrar en el juicio; peligroso precedente que induce a dudar sobre si este país podrá soportar que, una vez visto el juicio del 11-M, se proceda a una absolución similar de los acusados y a enfrentarse brutalmente a la realidad de ignorar quienes cometieron el mayor crimen en la historia de España. Desde aquí afirmamos que la absolución de alguno de los principales acusados por el crimen es inevitable a tenor de la endeblez de las pruebas reunidas, hasta el punto de que sorprende la cruel frialdad que supone el que, con tales “pruebas”, hayan podido ser presentados ante la opinión pública como culpables de haber causado 192 víctimas.
w) Que ni puede afirmarse ni excluirse que ETA tuviera algo que ver con los atentados, pero si puede afirmarse que ETA preparaba atentados similares, pero que, en cualquier caso, la enormidad y frialdad de otros crímenes de ETA, merece que la hipótesis ETA no sea descartada, especialmente en un momento en el que se sabe que delincuentes islamistas tuvieron en las cárceles contactos con presos de ETA.
x) Que, resulta absolutamente innegable que los principales beneficiarios de los atentados fueron los interesados en desvincular a España de la guerra de Irak. El hecho de que el PSOE fuera un beneficiario involuntario, le fuerza necesariamente a ser el primer interesado en aclarar, hasta los últimos flecos, el crimen. El principio de toda investigación criminal (“¿a quién beneficia el crimen?”) debía haber obligado al PSOE a salir de su silencio y aferramiento a la versión oficial, más allá de toda lógica y razón.
y) Que la legalidad del gobierno socialista deriva de su victoria electoral el 14-M, pero que aquella votación se realizó bajo la presión de los atentados y que la legitimidad auténtica del gobierno Zapatero sólo puede derivar de un esclarecimiento absoluto de lo que ocurrió en los atentados, quien los planificó y quien los ejecutó.
z) Que cuando, los poderes públicos muestran un desinterés absoluto en abrir nuevos canales a la investigación y llegar al esclarecimiento total sobre los atentados, la iniciativa ciudadana debe imponerse allí donde no llega la iniciativa de los políticos profesionales.
Y es por todo esto por lo que los abajo firmantes,
PEDIMOS
La movilización de la opinión pública y de los medios de comunicación para la constitución de una Comisión Independiente de Investigación sobre los atentados del 11-M formada por periodistas, familias y asociaciones de víctimas, expertos en terrorismo, personas de relevancia y prestigio social y cultural, con peso social y moral suficiente como para llegar allí donde se impidió llegar a la Comisión Parlamentaria.
LLAMAMOS
A lo que se conoce como “líderes de opinión” para que hagan ejercer su autoridad moral para impulsar y asumir la dirección de una Comisión Independiente de Investigación, lo antes posible y, en cualquier caso, antes de que sea el proceso en la Audiencia Nacional.
¡Queremos la verdad ayer, hoy y siempre y no sólo el 12 o 13-M!
¡Pásalo!

Se ruega enviar nombre, DNI (obligatorios), y correo electrónico (opcional para recibir informaciones sobre el 11-M y los avances en la investigación sobre el 11-M).

En breve habilitaremos un blog sobre 

¿EUROPA, EUROSIBERIA, EURASIA?

¿EUROPA, EUROSIBERIA, EURASIA?

Infokrisis.- Tres conceptos se disputan la primacía en el acervo ideológico de los movimientos alternativos. La llamada “dimensión nacional”, la España-Nación, carece de dimensión geográfica, demográfica y económica suficiente para jugar un papel preponderante en el mundo futuro. Hay tres conceptos a elegir para complementar la debilidad político-económica de nuestro país: Europa, Eurosiberia, Eurasia.

Lo irreversible –afortunadamente- de la Unión Europea
Tras la II Guerra Mundial y, especialmente, a partir de 1948 –Golpe de Praga- se hizo evidente que la situación generada en Europa a partir de la paz de Westfalia (que sella la balcanización de Europa), con las correcciones aportadas por la desaparición de los “imperios centrales” tras el Tratado de Versalles en 1919 y la transformación del continente en el escenario principal del conflicto USA-URSS de 1948 a 1989, como resultado del Tratado de Yalta, obligaban a un replanteamiento de la situación general en Europa. Cuando el proceso de reconstrucción europea, tras los destrozos de la II Guerra Mundial, terminó en los años 50, un grupo de líderes políticos, fundamentalmente democristianos, impulsaron el Mercado Común Europeo que, inicialmente, aspiraba tan sólo a ser la “Europa Verde”, es decir, que no aspiraba a regular otra cosa que el sector agrícola. De eso han pasado ya más de cuarenta años y hoy nadie –nadie con dos dedos de frente- discute lo conveniente de una Europa Unida. El denostado Tratado de Maastrich, transformó la Comunidad Económica Europea en Unión Europea, a la unión económica, le seguirá, inevitablemente, la unión política.
Este trayecto de cuarenta años no ha estado exento de baches, el último de los cuales ha sido el rechazo generado en la opinión pública europea al proyecto de Tratado de la Unión, rechazado en Francia y Bélgica y aprobado ciegamente en España, un tratado suicida que resta personalidad a Europa y la convierte en un amasijo de naciones que nada tienen que ver unas con otras. Turquía, aprovechamos para recordarlo, hoy no es Europa y no importa que lo fuera desde la colonización de las costas de Asia Menor por los griegos, hasta la caída del Imperio Bizantino. Hoy, Turquía no es Europa, ni 60 millones de turcos son “europeos”.
Cualquier transformación política genera dificultades de asentamiento. La última que hemos sufrido –la implantación de la moneda única- también ha provocado desajustes y, especialmente en España, una aceleración de la inflación y una subida generada de los precios. Pero, como las reconversiones anteriores que tuvieron lugar durante el felipismo, a corto plazo se superará. Y más vale que nos hagamos a la idea que el “euro” es irreversible y que si, por azar se produjera el retorno a las anteriores divisas nacionales, el cambio adquiriría en pocos meses caracteres de tragedia. Hoy el euro se utiliza cada vez más en el comercio internacional, mientras que el dólar ve progresivamente restringido su campo de aplicación.
La UE no es seguramente la mejor de los escenarios que se podrían haber creado en Europa, pero es, desde luego, mejor que la fragmentación en pequeñas naciones incapaces de generar políticas y estrategias propias. Está claro, por lo demás, que los años que han transcurrido desde la Paz de Westfalia hasta ahora, han generado entre las naciones europeas rivalidades e, incluso, odios diversos. También en este terreno hay que tener paciencia: Europa está llamada inevitablemente a tener un destino común. Hay que reconocer, finalmente, que si bien no es del todo evidente que Europa pueda sobrevivir la competencia de otros polos económico-sociales, lo que si es evidente es que las naciones europeas y tomadas de una en una, no podrían de ninguna manera, sobrevivir aisladas: ni el país que hasta ahora ha constituido el motor político de la Unión, Francia, ni el motor económico, Alemania.

Los límites de Europa
Desde el punto de vista geopolítico, Europa es, básicamente, una potencia continental, exceptuando a Inglaterra en la que destaca la vocación atlantista, los países del Mediterráneo cuya zona preferencial de expansión se sitúa en las costas del Mare Nostrum, con el caso particular de España que fue Imperio mientras mantuvo el predominio en el Atlántico. Está claro, pues, que Europa va, según la fórmula de Thiriart: “de Brest a Bucarest” y del Cabo San Vicente al Cabo Norte. Europa es el actual territorio de la Unión, más los Balcanes. ¿Es todo?
Recientemente han ingresado en la Unión los Estados Bálticos y la malhadada “revolución naranja” ucraniana mira hacia Europa. El bobo ilustre que se sienta en la Moncloa ha dado como “europeos” a Marruecos y Turquía y, no albergamos la menor duda, de que cuando viaje a Israel, hará otro tanto con éste país ¿acaso no participa también del festival de Eurovisión? Afortunadamente, ZP será una anécdota en la historia de España y, antes que después, dejará de ser el forúnculo en culo de los españoles que hoy es. Pero la cuestión está abierta ¿cuáles son los límites de Europa?
Por el Norte y el Oeste está claro. También por el Sur: Europa termina donde terminan las aguas territoriales de los países del Mediterráneo Norte. Pero ¿y hacia el Este? Porque si los Países Bálticos están en Europa ¿por qué Rusia, Urania y Bielorrusia no pueden ser considerados europeos? De hecho lo son, étnica y culturalmente, sin paliativos.
El problema radica en que la formidable extensión rusa se extiende desde la frontera ucraniana hasta Vladivostok en las costas del Pacífico. La inmensa llanura siberiana parece excesivamente alejada del centro geográfico de Europa como para poder ser considerada “europea”. Nadie dudaría hoy en afirmar que Rusia es Europa, si prescindiera de las posesiones rusas al Este de los Urales: pero esas posesiones existen. Así pues habrá que recurrir a otras consideraciones para definir los límites de Europa.
Eurasia, como objetivo
El territorio de la actual UE no es particularmente rico en minerales estratégicos. Ciertamente existen yacimientos petrolíferos en el Mar del Norte y en Rumania. Hay carbón en Polonia, pizarras bituminosas en la antigua Prusia y Mercurio en España, pero todo esto supone poco en la economía mundial y, ni siquiera permite el autoabastecimiento de la Unión. Ciertamente, las prospecciones en el Mar de Alborán y en Canarias son prometedoras, pero, ni aún así puede pensarse en la autonomía energética de Europa.
Las consideraciones económicas son fundamentales para el futuro de las naciones, tanto como el patriotismo o la voluntad de defensa nacional. Si Europa precisa energía, solamente puede mirar hacia el Este. Es en el Este, en la cuenca del Caspio y en la estepa siberiana en donde se encuentran las grandes reservas energéticas y esto, además de la identidad étnica y cultural, a mirar hacia Rusia como aliado preferencial. Es con Rusia con quien la Unión Europea debe forjar una alianza indeleble y preferencial o, de lo contrario, correrá el riesgo, antes de 20 años, de sufrir un parón energético.
Resulta muy difícil pensar que una extraordinaria extensión de terreno, como lo es hoy Rusia, pueda aceptar su integración en la Unión Europea; por lo demás, ésta quedaría desequilibrada por el peso demográfico y territorial de Rusia. Pero un eje euro-ruso si sería justo, necesario y conveniente. Esa alianza, en un futuro, podría dar lugar a una confederación euroasiática, pero, en cualquier caso, el primer paso sería el cese de la expansión de la UE hacia el Este y el pacto de las zonas de influencia con la Rusia reconstruida de Putin.
Esa relación preferencial debería tener claro que entre Rusia y la Unión Europea no puede haber Estados que sufran la influencia de terceras potencias. La “revolución naranja” es ilegítima, no sólo por que ha multiplicado la corrupción en Ucrania, sino por que fue estimulada, fomentada artificialmente y apoyada por los EEUU. Impedir que terceros países intenten poner palos en los mecanismo, es la primera tarea que hoy los gobiernos europeos deberían pactar con Rusia.
La idea de “Eurosiberia” crearía un formidable flujo de mercancías del Este europeo hacia Rusia y un no menos formidable flujo energético del Este al Oeste, de los Urales a Gibraltar.
El papel de Turquía en el contexto euro-siberiano
Una alianza de este tipo tendría efectos beneficiosos para las dos partes. Rusia no dependería del Bósforo y de los Dardanelos para tener salida al Mediterráneo. A través de los Balcanes tendría salida al Egeo y al Adriático. Turquía perdería así el papel geopolítico que ha desempeñado en la OTAN: cerrojo de la URSS.
No hay que olvidar que Turquía alberga la quimérica idea –estimulada desde los EEUU- de crear una zona turcófona en Asia Central que abarcaría desde los antiguos territorios situados al Sur de la URSS, hasta el Oeste de China. Si a esto unimos la tragedia que supondrían 40 millones de inmigrantes islamistas turcos desparramados por Europa, deberemos convenir que euro-siberia sería, fundamentalmente, una alianza anti-turca esto es, antiamericana.
¿Por qué éste americanismo? Por cuatro motivos: por que, culturalmente, los EEUU no forman parte de Europa. Han desarrollado una cultura propia, quizás la más adecuada en esta era de las masas, pero no por ello, de más calidad, sino, precisamente, de calidad ínfima. En segundo lugar por la contradicción inevitable que nacen en las relaciones entre una potencia marítima y comercial, los EEUU, y una potencia terrestre y con un concepto más elevado del Estado, euro-siberia. En tercer lugar por que las guerras de Afganistán e Irak han puesto de manifiesto la rapacidad de los EEUU en materia energética, incompatibles con cualquier alianza estable. Finalmente, por que la fatalidad geopolítica ha hecho que, una vez más, se reviva la contracción entre “mar” y “tierra”, entre potencias navales y terrestres, como ocurrió entre Atenas y Esparta, entre Roma y Cartago, y más recientemente, entre EEUU y la URSS.
Reconocer el propio espacio geopolítico
¿Dónde queda, pues, Eurasia? Queda como concepto geopolítico, reducido y limitado a este terreno. Es cierto que Eurasia forma una masa continental, pero es igualmente cierto que esa masa no es homogénea, ni mucho menos tiene posibilidades de adoptar una política unitaria.
Eurasia está formada, como mínimo, por siete bloques: Europa, Rusia y su prolongación siberiana, China, India, el sudeste asiático y la franja islámica desde Turquía hasta Filipinas. ¿Puede pensar alguien, en su sano juicio, que un bloque tan extenso, que, por lo demás, concentra a dos tercios de la población mundial, verdadero mosaico de étnico-cultural, que tiene un destino común?
Los que sostienen la necesidad de Eurasia en función de concepciones geopolíticas (hay que recordar, por lo demás, que la geopolítica es una “ciencia auxiliar” de la política, pero no dicta leyes a la política en sí misma) los errores que se han generado en la historia por no tener claros cuáles eran los “límites geopolíticos” de un Estado. Alejandro Magno fue, indudablemente, un excelente general, cuyas victorias no pudieron impedir que, inmediatamente muriera, su Imperio se desmigajara. Alejandro, pésimo político y nulo geopolítico, excedió los “límites geopolíticos” de Hélade y, llegando a las puertas de la India, se introdujo en un territorio excesivamente lejano, dilatando sus líneas de aprovisionamiento, con el que Hélade no tenía absolutamente ningún vínculo étnico-cultural.
La figura de Alejandro Magno tiene como contrapartida la de Julio César, igualmente, genial conductor en la guerra, pero dotado de una perspicacia geopolítica singular, en un tiempo en el que aún no se habían enunciado las leyes que rigen esta ciencia auxiliar. César abandonó pronto la idea de extender el Imperio más allá del límite de los bosques de Germania y, voluntariamente, redujo la expansión romana al estanque Mediterráneo, evidentemente, el eje geopolítico de Roma.
Pensar que es posible hablar en términos de “Eurasia”, especialmente, en Europa Occidental, parece sorprendente. En Rusia, la situación es diversa. Las antiguas repúblicas soviéticas del sur de la URSS están situadas en Asia Central, toda Siberia es Asia. Desde Moscú puede entenderse el término “Eurasia”, haciendo abstracción de que China, India, Pakistán, el Sudeste Asiático, Oriente Medio, son también “Asia”. Hay que prevenir sobre la traslación automática de conceptos desde Rusia a Europa. A los errores de traducción se unen las distintas percepciones. En este sentido el término “Eurasia” es equívoco y suscita sugestiones intelectuales sin posibilidad de tener cristalizaciones políticas.
Resulta imposible realizar SOLO un análisis basado en términos exclusivamente geopolíticos. Desde el punto de vista geopolítico “América” es una potencia oceánica, pero esto solamente ocurre en América del Norte; no en América Central, ni mucho menos en Iberoamérica. No es evidente que “América” sea el enemigo de “Eurasia”; el enemigo es América del Norte y, más concretamente, EEUU. Realizar un análisis exclusivamente geopolítico implica desconocer el papel de Iberoamérica en las próximas décadas. Y el elemento más importante de ese papel va a ser la penetración hispana en los EEUU rompiendo la unidad étnico-lingüística y cultural, incluida la escala de valores, que hasta ahora ha presidido la expansión norteamericana. A nadie se le escapa que, ante esta perspectiva, España puede ocupar un papel preponderante, si el nacionalismo, el independentismo y los bobos ilustres no tienden a debilitar a nuestro país hasta hacer que no pueda recoger los beneficios de la explosión hispana en los EEUU.
El bloque euroasiático es un mosaico superpoblado, completamente diversificado desde el punto de vista cultural, con una extensión tal que desafía cualquier reduccionismo a una sola idea: “Eurasia” es un concepto geopolítico, pero no es políticamente operativo.
Europa es una aproximación al futuro (Europa unidad o las naciones europeas arruinadas, rebasadas y desmanteladas por las sucesivas oleadas de la globalización). Eurosiberia es el esquema confederal al que debería tender la Unión Europea, olvidando los lastres psicológicos que aun subsisten como residuos de Yalta. Eurasia es un concepto geopolítico, como existen otros muchos (las cuencas fluviales, los núcleos neohistóricos, la contradicción entre habitantes de la llanura y habitantes de las montañas, etc.), pero cuya desmesura, amplitud y contradicciones internas, hacen inviable una cristalización política. Eurasia ¿desde Bangkok a Lisboa, desde Hong-Konk hasta Upsala, desde Kabul hasta Brest? No gracias, lo inviable nunca conduce a ninguna parte.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

DOSSIER: La larga marcha hacia una teoría de la guerra moderna

DOSSIER: La larga marcha hacia una teoría de la guerra moderna

Infokrisis.- Presentamos este dossier sobre las distintas escuelas de la guerra moderna, desarrolladas desde Clausewitz hasta Tofler (las guerras de la Tercera Ola). Se trata de un trabajo en el que se citan distintos movimientos y teóricos que, por limitaciones de espacio y, por la naturaleza introductiva de este dossier, no ha sido posible profundizar en su pensamiento. Animamos a nuestros lectores a que consideren este trabajo como una orientación sobre un tema en el que los interesados pueden profundizar por su cuenta.

Sumario del Dossier:
La larga marcha hacia una teoría de la guerra moderna
1. Clausewitz: la guerra como hecho político
2. Ludendorff: la guerra guía a la política
3. Mao como continuador de Ludendorff
4. Guerrilla urbana y guerrilla rural. Geopolítica.
5. La guerra imposible o la guerra nuclear. Beaufré
6. Las guerras de la Tercera Ola, o las guerras limpias



1. Clausewitz: la guerra como hecho político
En 1793, un adolescente de apenas trece años, participa como abanderado en el cerco de Maguncia y en las operaciones del ejército prusiano en los Vosgos. Frente a él tiene a un adversario peligroso, Napoleón Bonaparte, pero él, también dará mucho que hablar. Su nombre es Carl von Clausewitz. A los dieciséis años, cuando los adolescentes actuales se obstinan en seguir siéndolo, Clausewitz había participado en dos campañas. Entre batalla y batalla, leía las biografías de Federico el Grande y estudiaba los movimientos de Napoleón, intentando entrever su estrategia y sus objetivos.
En 1801 ingresa en la Escuela de Cadetes de Berlín y dos años después pasa a ser Ayudante de Campo del Príncipe Augusto de Prusia. En 1806 participa en las batallas de Jena y Auerstedt que supondrán nuevas victorias para Napoleón. Tomado preso junto al Príncipe Augusto pasa un año en Francia como prisionero de guerra. En el cautiverio seguirá estudiando estrategia militar.
Su preparación era tal que, al ser puesto en libertad, nadie dudó de que su destino más adecuado era el de profesor de la Academia de Guerra. Sin embargo, la campaña de Napoleón contra Rusia le convence de que si quiere aprender algo del Gran Corso, deberá, una vez más, enfrentarse a él. Así pues, con la autorización de sus superiores, se da de baja en el ejército prusiano y se incorpora a las fuerzas rusas. Una vez más experimenta la exaltación de la batalla en los choques de Vitebsk, Smolesk y Borodino. Luego, pasa al Estado Mayor de Blücher como enlace del ejército ruso. De nuevo bajo pabellón prusiano, participa en 1815, en la campaña decisiva contra Napoleón. Ostenta el grado de coronel y participa en la batalla de Ligny. Allí, el propio Blücher, carga al frente de la caballería prusiana y logra limitar el alcance de la derrota. Inmediatamente tiene lugar el choque de Waterloo, decidido con la irrupción de la caballería prusiana en el campo de batalla, justo cuando las tropas napoleónicas están agotadas por las horas de combate.
Acabadas las guerras napoleónicas, Clausewitz es nombrado director de la Escuela de Guerra. Y es, a partir de ese momento, y en el curso de los doce años siguientes, cuando reúne los apuntes que ha ido tomando desde que era un modesto abanderado en los Vosgos, hasta su cautiverio en Francia y hasta la carga de Blücher en Waterloo. De sus reflexiones surge su obra: “De la guerra” que aun hoy se estudia en las academias militares de todo el mundo. En su testamento, por algún motivo que desconocemos, impuso que su obra no se publicara hasta que hubiera fallecido. En la Introducción, decía que aspiraba a escribir un libro que no fuera olvidado al cabo de dos o tres años. Lo consiguió. El 16 de noviembre de 1831, fallece en Breslau. Su esposa, cumpliendo el testamento, publica el libro al año siguiente.
La obra está compuesta por siete partes (o “libros”), algunas de las cuales han sido superadas, otras conservan toda su vigencia y las últimas no pudieron pasar del estado de esbozo. Tal como el General Alberto Marini recuerda: “sus capítulos referentes al combate o a la organización, hace años que han pasado a la historia. En cambio, los que hablan de la naturaleza de la guerra, de su teoría y de los factores morales han de perdurar, quizás, por muchos años”. En realidad, con Clausewitz se inicia la teoría moderna de la guerra.
Para Clausewitz era imposible aislar a la guerra de aquello que la había hecho posible, la política. Detrás de la guerra siempre hay un acto político, una decisión política, una intencionalidad política. La guerra es pues, un instrumento de la política, de ahí que, en un momento dado, Clausewitz escriba con ciertos vuelos literarios: “La guerra es continuación de la política por otros medios”. Lo que implica que la guerra excede la capacidad de decisión del estamento militar y su conducción no es exclusivamente militar, sino político-militar, por éste orden: política primero, milicia después. De lo que se trataba es que, cuando el poder político decidiera iniciar un conflicto, tuviera muy claro qué fin perseguía y cuál era el objetivo. Solamente así podían enunciarse una estrategia correcta. Esa estrategia, iniciadas las hostilidades, solo puede tender al aniquilamiento del ejército adversario.
En una vida como la de Clausewitz, testigo directo de las campañas napoleónicas, el hecho de la batalla debía revestir una importancia principal. Napoleón buscaba de manera obsesiva el enfrentamiento contra el grueso del ejército enemigo. Aceptar o rechazar la batalla eran para él los elementos clave que podían decidir el porvenir de un Estado. Se mostraba partidario de iniciar las hostilidades inmediatamente se hubiera producido la declaración de guerra. Contrariamente a lo que pueda suponerse, y a pesar de algunos de sus intérpretes, Clausewitz consideraba que la mejor forma de combatir era a la defensiva: “Es más fácil conservar que adquirir (...) La defensiva es más fácil que el ataque”. Militar que conocía de primera mano los horrores de la guerra, no terminaba de ponerse en la mentalidad del agresor, de ahí que la “guerra perfecta” para él fuera aquella en la que se respondía a un agresor, conteniéndolo primero (ejercitando el arte de la defensa), para luego asestar el contragolpe ofensivo.
Es el primer teórico militar en concebir la importancia de las “fuerzas morales” para una buena conducción de las operaciones bélicas. La motivación del soldado y de la retaguardia, la unión de la sociedad civil con la militar, y de toda la nación en torno a la iniciativa bélica, son, como mínimo, tan importantes, como el material utilizado o una conducción correcta de las operaciones. Algo más de un siglo después, el General Ludendorff dará un nuevo paso al frente con una orientación hasta cierto punto diferente.
2. Ludendorff: la guerra guía a la política
Estaba junto a Hitler el día del golpe de Munich, en 1923 y milagrosamente atravesó con su casco de acero puntiagudo, la línea de policías cuando éstos disparaban contra el cortejo de golpistas. Seguramente, los policías habían reconocido al que fuera Burgomaestre General durante el tiempo de guerra y le ahorraron las balas que mataron al guardaespaldas de Hitler y a otros siete nacionalsocialistas.
Los escritos de Clausewitz llevaron al ejército prusiano a la victoria contra Dinamarca en 1864 y contra Austria dos años después y en 1870, esa misma filosofía precipitó la victoria de Sedán y la capitulación del Segundo Imperio francés. Así mismo, las primeras victorias hitlerianas fueron la cristalización de las reflexiones de Ludendorff.
Al igual que Clausewitz, Ludendorff conocía el fuego enemigo y la exaltación de los combates. A sus 49 años, es el primer soldado alemán que penetra en la fortaleza de Lieja en agosto de 1914, acción a la que debió el grado de General de División. Pero donde alcanza laureles de héroe mítico es en la batalla de Tannenberg contra el ejército ruso. Allí sirve como Jefe de Estado Mayor del VIII Ejército con el Mariscal Hindemburg. El 22 de agosto, a raíz de esta victoria es nombrado jefe del Estado Mayor. Cuando, tras la ofensiva de 1918, ve como sus tropas se estrellan ante las trincheras francesas, recomiendo negociar una paz honrosa con los aliados. En noviembre se produjo el hundimiento del frente alemán y el inicio de las negociaciones que llevaron al Tratado de Versalles. Se refugia en Suecia, y luego regresa colaborando con Hitler en el golpe de Munich. Fracasada la intentona, con Hitler en la cárcel, elabora lo que sería la doctrina militar del III Reich cuya eficacia, como veremos, se demostró incluso en las horas de la derrota. Porque si los bombardeos de terror aliados, si las impresionantes masas blindadas soviéticas, no fueron suficientes como para lograr la rendición alemana y acortar la resistencia, se debió en buena medida a los escritos de Luddendorf y en particular en su libro “La Guerra Total”.
Siguiendo el camino trazado por Clausewitz, redondea el concepto de “fuerzas morales de la nación” que éste había tratado someramente. Ludendorff crea el concepto de “cohesión anímica del pueblo”, título que recibe el Capítulo II de su obra. Su análisis es más significativo que exacto. Resintiéndose de las ideas de su esposa, fanática fundadora de una corriente neopagana y odinista, sostendrá que la raza germánica está amenazado por dos peligros: el judaísmo y la Iglesia Católica Romana. Pero aquí no nos interesa lo fantasioso de sus análisis sociológicos, sino el hecho de que éstos le permiten afirmar que la guerra tiene como finalidad asegurar la defensa y protección de la comunidad nacional –de la raza- y es, en definitiva, la expresión de la vida de esa misma comunidad. De ahí deduce –a diferencia de Clausewitz- que la política debe servir a la guerra.
El Estado tiene como fin asegurar la supervivencia de la raza. Esa defensa no puede fiarse solamente a las palabras, las buenas intenciones y la diplomacia; la columna central de esa intención son las fuerzas armadas. La historia demuestra que, habitualmente, la salvaguardia de la seguridad de las naciones y de su espacio vital, se realiza mediante la guerra. Por tanto, no es la política sino la guerra quien tiene la prioridad. El militar trabaja con un cerebro estructurado en categorías, jerarquías, conceptos como fin, objetivo, estrategia, táctica, geopolítica; su característica es la permanencia, a diferencia de los políticos que se van sucediendo en el ejercicio del poder. Ellos, los militares, son los únicos capaces de establecer pautas estables para el mantenimiento de la seguridad nacional y, lo que es más importante, llevarlas a la práctica: la milicia es, pues, superior y anterior a la política; sin milicia no hay posibilidad de supervivencia de la entidad nacional, ni del pueblo, por tanto no hay posibilidades de política. A la inversa, el hecho de que el Estado Prusiano, se creara en torno a la Orden de los Caballeros Teutónicos y que los principales promotores de la unidad alemana, fueran militares de carrera, encabezados por Bismarck, parecen dar la razón a Ludendorff, un hombre que odiaba, más a los políticos que a la política.
Ludendorff se mueve con conceptos políticos y sociológicos muy primarios, pero, no por ello, erróneos. Considera que la comunidad nacional y la “raza”, son superiores a los individuos que las componen. Lo colectivo es anterior y superior a cada uno de los átomos que lo constituyen. En ciento sentido, es un materialista biológico, a pesar de que la influencia de su esposa, enmascarase esa tendencia tras el ropaje de un vago espiritualismo paganizante. “Lo biológico es superior a lo trascendente”, tal como explica uno de sus comentaristas, el general Alberto Marini.
Si la función del Estado es asegurar la subsistencia de la comunidad nacional, para lograr tal fin, deberá existir una identificación muy estrecha entre fuerzas armadas y pueblo. No se trata solamente de que los militares defiendan al pueblo, sino de que constituyan un verdadero “ejército popular” (que Hitler se encargó de traducir en las SA y en las SS, verdaderos “soldados políticos” como los definidos por Ludendorff). Estudió la rapidez con que las fuerzas francesas fueron derrotadas en la campaña de Sedán y aísla el hecho de que las tropas alemanas fueron ayudadas por francotiradores y por un amplio movimiento popular pro alemán en Alsacia y Lorena, lo que, en buen a medida, dio a la lucha el carácter de una guerra popular. Esto le lleva a afirmar que para que las operaciones bélicas lleguen a buen puerto es preciso que la totalidad de la población se comprometa en el esfuerzo bélico.
La esencia de la guerra total se resume así: se trata de una guerra popular en la que está comprometida la totalidad de la población por que, es una guerra realizada para su defensa y para su supervivencia. Solamente la información y la propaganda serán capaces de asegurar la cohesión de la comunidad en torno a los fines de la guerra: “derrotar al enemigo para salvar al pueblo”. Ludendorff es el primero en atribuir a la propaganda y a la información el valor que se les reconoce hoy. Los pueblos, en la concepción de Ludendorff se agrupan en torno a sus ejércitos. La propaganda deberá afianzar la unidad entre el pueblo y el ejército. Mao, a principios de los años 30, empezaba a pensar justo lo mismo.
3. Mao como continuador de Ludendorff
La gran obsesión de Ludendorff que acompañó a todas sus teorías sobre la Guerra Total era el “despertar racial de la Nación”, tarea que correspondía estimular a los dirigentes para lograr que, verdaderamente, la guerra fuera “popular”. Adolfo Hitler interpretó esta teoría, la incorporó al patrimonio ideológico de su partido y entregó al gran genio de la propaganda moderna, su ministro Josep Goebels la tarea de transmitirla a la población. Goebels cumplió eficazmente con su tarea consiguiendo que la inmensa mayoría del pueblo alemán –los conspiradores del 20 de junio de 1944 fueron una exigua minoría, frecuentemente heteróclita y completamente alejada de la población- logrando que hasta el último momento, abril de 1945, la población sostuviera las ofensivas, luego soportara los bombardeos de terror aliados y, finalmente, la invasión y la destrucción completa del país.
Pero, en el otro extremo del mundo, Mao Tse Tung, heredero de Lenin y Trotsky, adaptó otro modelo de “guerra popular”. En efecto, Mao exaspera el concepto de “guerra total” de Ludendorff, sólo que allí donde éste habla del “despertar racial”, Mao alude a la “liberación de los campesinos”. Cuando Ludendorff atribuye la responsabilidad de la decadencia alemana a judíos, comunistas, masones y católicos, Mao alude solo a la oligarquía terrateniente y al Kuomintang. La diferencia entre ambas concepciones de la campaña estriba en que, mientras Ludendorff pensaba en campañas de corta duración, Mao, por las circunstancias en las que se vio envuelto, alude a la “guerra popular prolongada” que sigue a una “insurrección armada de masas”. Finalmente, para ambos teóricos, la guerra es un hecho político-militar.
En 1921, cuatro años después del inicio de la revolución rusa, Mao había fundado en Hunan el Partido Comunista Chino. Tres años después, fundaba la Academia Militar de Wampos y fraguaba una alianza con el movimiento democrático burgués del Kuomintang. En ese momento su figura ya era conocida en toda China. Esta alianza se rompe a los pocos años y en 1930, el Kuomintang inicia la primera campaña militar contra los reductos comunistas, en lo que Chang Kai Check llamó “primera campaña para la supresión de bandidos”. Hay que decir que el nombre no era del todo erróneo; de hecho, Mao aprovechó el formidable potencial de violencia y de conocimiento del terreno de las numerosas sociedades de bandidos que proliferaban por la sociedad rural china. Pero la ofensiva del Kuomintang fracasa y el ejército puesto en pie por Chang Kai Check se diluye como un azucarillo: le faltaba entrenamiento, convicción y decisión para entrar en combate, algo que sobraba en el ejército rojo de Mao. La segunda campaña iniciada el año siguiente, resulta igualmente victoriosa para Mao. En la tercera campaña, iniciada inmediatamente después, Chang ha cambiado de táctica: si hasta entonces había realizado ataques clásicos que eran respondidos con la estrategia de concentración-dispersión de Mao, ahora se limitará a realizar raids de castigo, rápidos y extremadamente violentos, contra las zonas controladas por los comunistas. Pero Mao utiliza en esta ocasión la táctica de la dispersión, la penetración en el territorio enemigo, el ataque contra sus almacenes y suministros y, aprovecha el que Chang ha penetrado en un territorio en el que carece del apoyo de la población. Pero, al año siguiente, Mao decide lanzar una ofensiva contra el ejército nacionalista. Fracasa: ha salido de su territorio, ha penetrado en zonas en los que no ha realizado campañas de agitación y propaganda sobre los campesinos, carece de suministros y el hambre termina por hacer imposible el continuar la ofensiva. La siguiente campaña iniciada por Mao contra la ciudad de Nankin, termina, así mismo, en fracaso. Los nacionalistas cuentan ahora con asesores alemanes, mejor preparados y que comparten la doctrina de Clausewitz: la defensa es más fácil que el ataque; les basta simplemente con optimizar las defensas de la ciudad y entrenar intensivamente a las tropas. El desastre maoísta es total.
De estas dos campañas, Mao extrae una conclusión: el “ejército popular” debe moverse como el pez en el agua. El agua es la población. Si el apoyo de la población, falla, el pez se ahoga; si ese apoyo se mantiene, quien se asfixia es el adversario que ha penetrado en un territorio hostil y cuyas características desconoce más allá de los mapas. Su conclusión final es que una ofensiva, solamente puede culminar en victoria, si el atacante cuenta con el apoyo de la población de las zonas atacadas.
A partir de ese momento, Mao percibe que ha perdido, momentáneamente, la partida. Las dos últimas ofensivas le han debilitado tanto, que debe huir a sus “santuarios” en el norte del país. Adopta una estrategia de retirada estratégica en lo que, la historia ha conocido como “La Larga Marcha”, no hacia el poder, sino hacia sus propias bases geográficas. En año y medio, las tropas de Mao en retirada, recorrieron casi 10.000 kilómetros a pie, alternaron las marchas, con los ataques rápidos y por sorpresa, la liquidación de las vanguardias enemigas que cometían errores tácticos y la huida favorecida por guías locales con perfecto conocimiento del terreno. Cuando está en condiciones de reemprender la ofensiva, tras el final de la II Guerra Mundial, todavía tardará cuatro años en proclamar la República Popular. Es 1949.
En su libro “Guerra de Guerrillas” y en sus “Escrito Militares”, Mao realiza un pormenorizado estudio de estas campañas y de sus concepciones militares. Su lectura deja percibir que Mao tenía una sólida formación en las tradiciones chinas del pasado. Ha leído a Sun Tzu y su “Arte de la Guerra”. Sabe por él, que de la conducción de las operaciones bélicas depende el futuro de la población y de su proyecto político. Antes de abordar una guerra o de emprender una campaña, Sun Tzu recuerda que es preciso meditar e investigar. Incluso de la derrota pueden extraerse enseñanzas positivas. Mao lo hizo y aconseja en sus escritos la práctica de la autocrítica constante y, casi, de manera obsesiva. No hay consejo de Sun Tzu, que Mao no haya tenido en cuenta en sus casi veinte años de guerra civil. Sun Tzu es para Mao el libro de referencia en la conducción de operaciones militares, mucho más, desde luego que los escritos de Trotsky sobre la guerra civil y la constitución del Ejército Rojo y de Lenin sobre la construcción del partido y el desarrollo del proceso revolucionario. Conocer al enemigo, no solo en su fuerza militar, sino en su sociología, en su población, en todos los detalle que podrían facilitar luego las tareas de agitación y propaganda, necesidad de establecimiento de un plan de acción incluso para las pequeñas patrullas, tácticas basadas en el engaño y las maniobras de diversión, los señuelos, la creación de falsos objetivos para el enemigo, la preservación de las propias fuerzas, desde el batallón hasta el soldado individual, la estrategia de alternancia entre dispersión y concentración, la preparación moral de las tropas, su mentalización de que en cada batalla o en cada choque, aparentemente intrascendente, se están jugando el futuro del Estado, de su causa y de su propio porvenir, ganar batallas obligando al enemigo a aceptar los combates en términos de inferioridad estratégica y rechazando aquellos combates en los que el enemigo tenga superioridad... todas estas ideas, tienen como centro la obra de Sun Tzu sobre “El Arte de la Guerra”. Mao, ha visto reforzada su convicción en la idoneidad de las tesis de Sun Tzu, gracias a los escritos de Clausewitz y Ludendorff. Pero Sun Tzu le ha ayudado en la elección de la estrategia.
Desdiciendo las tesis de Lenin sobre las condiciones objetivas para el estallido de una revolución comunista, Mao no cree en el papel central del proletariado en un país de estructura completamente agraria como China. En la teoría leninista, el campesinado es un mero apoyo colateral a las fuerzas proletarias, en la teoría del Mao, este papel se convierte en central. China, país de gigantesca extensión, fundamentalmente agrario, debe hacer del campesinado la clase objetivamente revolucionaria, por excelencia. El campesino, conoce su territorio como nadie: sabe cuales son sus pasos, dónde conseguir alimentos, cómo pasar al valle siguiente franqueando cadenas montañosas, conoce los problemas que sufren él y los campesinos de su región; el papel del campesinado es central en el proceso revolucionario chino.
Ahora bien, Mao tiene una teoría militar propia: la de la guerra de guerrillas. Es una teoría político-militar. Mao considera que en la guerra convencional se trata de conquistar un territorio geográfico, sin embargo en la guerra revolucionaria se trata de conquistar, primero el corazón de las poblaciones, mediante las tareas de agitación (difundir ideas simples entre el mayor número de miembros de la población), propaganda (difundir ideas complejas entre sectores concienciados de la población), y organización (incorporar nuevos elementos al partido revolucionario). Mao, siguiendo a Clausewitz se marca un “objetivo”: la conquista del poder, no como un fin en sí mismo, sino como un medio para alcanzar un fin, la transformación de la sociedad. Analizando el fenómeno del poder, Mao advierte que, el fracaso del Kuomintang radicó en que carecía, casi enteramente, del apoyo de la población. En esas condiciones era imposible contar con un ejército fiel, con iniciativa y con espíritu de lucha. Concluye que la conquista del poder, pasa por la conquista del pueblo.
4. Guerrilla urbana y guerrilla rural. Geopolítica.
La guerra de guerrillas, en la concepción maoísta solamente es útil en países como China, de gran concentración campesina. Cuando esta población llega al 70% es la única forma de acceder al poder. Esta estrategia fue válida en países como Vietnam, primero, durante la guerra contra los franceses (guerrillas, el Vietminh, que, en fases avanzadas del combate, cristalizan en un verdadero ejército, en esa ocasión, al mando del general Giap, con una estrategia inspirada por Ho Chi Min) y luego contra los norteamericanos (guerrillas clásicas, Vietcong, apoyadas por unidades regulares del ejército norvietnamita, infiltradas en el sur a través de la “ruta Ho Chi Min”).
Pero hay zonas en donde la población campesina tiene una proporción menor, o simplemente, está dispersa, o incluso está compuesta por etnias pacíficas y “tímidas” que, mentalmente, no están acondicionadas para el desarrollo de operaciones bélicas. Aquí, debería revisarse lo escrito por Ludendorff sobre el factor “racial”. No todos los grupos étnicos tienen las mismas cualidades para el combate. Desde el siglo XIX, la geopolítica ha establecido que existen potencias marítimas (fundamentalmente comerciales, plutocracias dirigidas por oligarquías económicas, como Atenas, Cartago, anteayer Inglaterra, y EEUU en la actualidad) y, sus adversarias, potencias terrestres (que atribuyen un papel fundamental al Estado, dirigidas por aristocracias guerreras, ayer Esparta y Roma, hasta hace poco Alemania y, más recientemente la URSS). Estas últimas consideran al ejército como la salvaguardia de su independencia y la garantía de su espacio vital; las potencias comerciales, utilizan a sus FFAA como punta de lanza para sus operaciones comerciales. Tres mil años de historia dan la razón a este planteamiento geopolítico: mar y tierra entran en contradicción, siempre, inevitablemente. Tal es el fundamento de cualquier análisis geopolítico y neohistórico.
Ahora bien, la geopolítica implica también el conocimiento de la realidad geográfica y sociológica de las poblaciones. Y esto es básico para la elección de una estrategia general. Mao eligió su “guerra de guerrillas”, tras constatar que lo esencial de la vida china de la época giraba en torno al campesinado y a las sociedades de bandidos. Unos años después, se sucedían revueltas campesinas en toda Iberoamérica y, especialmente, en el Caribe cristalizaban en la aparición de la guerrilla de Sierra Maestra. Sin embargo, en el movimiento castrista hay algo fundamentalmente diferente a la experiencia maoísta. La guerrilla rural, dirigida por Castro, Guevara, Camilo Cienfuegos, etc., pudo mitificar su actuación gracias a que la victoria final coronó su iniciativa, pero, a poco que se examine la historia de la revolución cubana se percibe que el movimiento estudiantil fue, como mínimo tan importante para el triunfo de la revolución. Digámoslo más claro: sin el hostigamiento en las ciudades, el débil movimiento perdido en Sierra Maestra, jamás habría estado en condiciones de descender al llano y ocupar las ciudades.
Por otra parte, en la zona de Marquetalia (Colombia), los núcleos armados rurales y mineros, se habían contentado con estabilizar un sistema de defensiva estratégica que tendía a asegurar los núcleos “liberados”, pero que no expandía a la guerrilla. En su análisis de estas experiencias, Regis Debray en “¿Revolución en la revolución?” ataca estas iniciativas de “autodefensa” y llega a la conclusión que cualquier núcleo guerrillero que renuncia a expandirse, por lo mismo, antes o después, resulta asfixiado.
En los años posteriores al ascenso del castrismo, se multiplicaron las experiencias guerrilleras en toda Iberoamérica, saldadas, regularmente, con el fracaso más absoluto. Cuando, en 1967, el Che Guevara es capturado y ejecutado en Bolivia, concluye el período en el que la experiencia de Sierra Maestra –inspirada, a su vez, por el maoísmo chino- parecía ser la panacea revolucionaria universal. Lo que se le había escapado al Che en Bolivia eran dos cosas: la primera, que la dispersión de los núcleos campesinos y la baja densidad de habitantes por kilómetro cuadrado, hacía imposible la formación de “columnas” guerrilleras; bastaba que unas pocas unidades regulares del ejército, salieran en persecución de la guerrilla, para que fuera extinguida con facilidad. El segundo olvido del Che fue también crucial; engañado por Castro, el Che creía que en Bolivia existía una situación pre-revolucionaria y, por tanto, olvidó la primera enseñanza de la guerra revolucionaria: antes de tomar las armas, es preciso una larga etapa de defensiva estratégica en la que la primera actividad del incipiente núcleo es realizar el ciclo “agitación – propaganda – organización”. Cuando llegó el Che a Bolivia, tras un corto período de adiestramiento de unos pocos castristas locales y de dos docenas de voluntarios cubanos atraídos por la paga, descuidó completamente el trabajo sobre la población. Ambos factores hicieron que al “pez” (la guerrilla), le faltara “agua” (el apoyo popular). En los tres meses anteriores a su captura, el Che y su menguada partida guerrillera no tenía otra tarea más que huir y huir. Así mismo, el Che pensaba que la consigna de “la tierra para el que la trabaja”, con la consiguiente reforma que daría a los campesinos la propiedad de la tierra, bastaría para que las poblaciones quechuas y aymaras se sumaran a la insurrección. Olvidaba, también aquí, dos factores: el primero es que el campesino boliviano era impenetrable, carecía de conciencia política, desconfiaba de los forasteros y, mucho más, si eran blancos o mestizos cubanos (como el Che y sus guerrilleros), por otra parte, en la década de los cincuenta, durante la presidencia de Víctor Paz Estensoro y del Movimiento Nacionalista Revolucionario, la reforma agraria ya se había realizado y el campesino boliviano era dueño de la tierra...
Estas enseñanzas estaban claras para quien era capaz de ejercer el arte de la observación, aun antes de la muerte del Che. Un intelectual de izquierdas (Abraham Guillén) y un hombre de acción (Carlos Marighela), reconocieron que, aunque la ortodoxia guerrillera, estableciera que el núcleo guerrillero, formado por fundamentalmente por campesinos, tenía como estrategia, sitiar la ciudad a través del campo, en algunos países con cierto nivel de desarrollo de las poblaciones urbanas, era necesario desarrollar un nuevo tipo de conflicto: la guerrilla urbana. La “selva del asfalto” es ideal para camuflar al guerrillero, las ciudades están hechas de escondites y trampas, tan difíciles de identificar (o más) que las que están en el campo. Si el 50% de la población de un país, estaba concentrada en las ciudades, no había más remedio que recurrir a la guerrilla urbana.
Por otra parte, la extrema-derecha argentina, ya había realizado algunas iniciativas de guerrilla urbana coronadas con éxitos relativos. A principios de los años sesenta, el Movimiento Nacionalista Revolucionario “Tacuara” y la Guardia Restauradora Nacional, habían cometido atentados anticomunistas y antisemitas, en ciudades, tardando en ser identificados. Pues bien, cuando se produjo la desarticulación de la “Tacuara” argentina, algunos miembros pasaron a la vecina República Oriental del Uruguay, tomando contacto con el grupo de Raúl Sendic. De ahí surgió el Movimiento Revolucionario “Tupamaros” inspirados en la doctrina de Abraham Guillén y en la experiencia armada de la “Tacuara”.
En el vecino Brasil, Carlos Marighela había escrito un pequeño opúsculo titulado “La guerrilla urbana”, editado en Cuba y que rivalizaba con “Guerra de guerrillas” del Che Guevara, como libro de texto entre la extrema-izquierda euro americana de los años sesenta. Marighela había fundado la Alianza Libertadora Nacional que realizó secuestros de embajadores acreditados en Brasil solicitando la liberación de sus presos (y, frecuentemente, obteniéndola). Marighela sistematizó sus experiencias y en su libro definió a la guerrilla urbana ideal: células prácticamente autónomas, arsenales y almacenes de explosivos independientes entre sí, cada grupo se provee de su propio armamento y prepara sus propias acciones siguiendo el principio de centralismo estratégico y autonomía táctica y, finalmente, recomendaba como táctica el “morder y huir”, propio de cualquier operación de guerrilla.
La ALN fue pronto desarticulada en Brasil y el propio Marighela resultó muerto, los “Tupamaros” pudieron mantener su trepidante ritmo de operaciones guerrilleras hasta 1973, cuando los militares que habían tomado el poder en Brasil, amenazaron con el “Plan 24 horas” si la guerrilla urbana conseguía llegar al poder en Uruguay. El plan consistía en la ocupación del país en apenas 24 horas. Esta amenaza, más psicológica que real, supuso el aislamiento del movimiento tupamaro y su extinción en pocos meses. El resto de iniciativas de guerrilla urbana se fueron extinguiendo, una tras otra, tanto en Iberoamérica como en Europa (Brigadas Rojas, Fracción del Ejército Rojo, GARI, GRAPO, ETA, IRA, etc.).
Cuando en 1980 tiene lugar la victoria sandinista en Nicaragua, los grupos guerrilleros centroamericanos parecen revitalizarse y la guerra civil se extiende por Guatemala, Salvador, Honduras, etc. Pero, una vez más, se trata de un espejismo: la situación nicaragüense es completamente diferente a la de los otros países; por lo demás, en Nicaragua, Carter optó por no apoyar a Somoza, mientras que en el resto de países centroamericanos, los EEUU, dirigidos por Reagan, apoyaron las tareas de contrainsurgencia. A principios de la década de los noventa, ya no quedaba nada de todas estas guerrillas e incluso los sandinistas habían sido apeados del poder por unas elecciones libres y democráticas.
Las cosas no habían ido mucho mejor en Colombia en donde desde 1983, los distintos grupos guerrilleros oscilaban entre pactar con el gobierno su desmovilización o bien mantener núcleos armados rurales cuya única misión era vivir del impuesto sobre el cultivo de la hoja de coca y custodiar cargamentos de cocaína de un lado a otro de la selva. La experiencia demuestra que cuando una guerrilla se enquista, tiende a convertirse en un núcleo de bandidos que luchan simplemente por su supervivencia personal.
Sin embargo, en otros países, la guerra de guerrillas ha demostrado ser la mejor opción estratégica. Tal es el caso de las distintas fases del conflicto afgano y, en la actualidad, de la resistencia antiamericana en Irak. Es importante destacar que, en ambos casos, los movimientos de resistencia se realizan fuera del marco ideológico marxista en el que hay que encuadrar las teorías guerrilleras de Mao, Ho-Chi-Min, Che Guevara, Guillén o Marighela. La guerra de Afganistán contra los soviéticos, la actual contra los norteamericanos y la de Irak, no terminaron el día en que los ejércitos de ocupación llegaron a Kabul o a Bagdad, sino que, justo en ese momento, empezó la verdadera confrontación. La brutal desproporción de fuerzas entre los talibanes y el ejército iraquí de un lado y los norteamericanos y sus aliados de otro, hacía imposible cualquier resistencia convencional organizada. Los bombardeos estratégicos y el lanzamiento continuado de cientos de misiles, y solamente la irrupción de masas de fuerzas blindadas cuando las defensas del país se dan como completamente quebradas, resuelve la primera fase de estos conflictos, pero la siguiente es la decisiva: se abre cuando el infante debe tomar posesión del territorio conquistado. La inaccesibilidad de los bombarderos estratosféricos o de las fragatas lanzamisiles situadas en alta mar, se convierte ahora en la vulnerabilidad del infante montando guardia en cualquier esquina y blanco fácil para un tirador de élite.
Para poder abrir una etapa de guerra de guerrillas en el contexto de una guerra de resistencia o de liberación nacional, solamente se precisa una exigencia: que la dirección guerrillera esté dispuesta a asumir el alto coste en vidas humanas de las operaciones. El Vietcong lo asumió y venció. Las guerrillas urbanas y rurales iberoamericanas y europeas, no lo estaban y, por eso mismo, han desaparecido.
5. La guerra imposible o la guerra nuclear. Beaufré
Se define a la guerrilla como la “guerra de la pulga”. En las antípodas está la guerra ABQ, atómica, bacteriológica y química. Entre 1954 y 1986 la doctrina de la “Destrucción Mutua Asegurada” constituyó la piedra angular de la doctrina de defensa americana y soviética. La idea era que, ante la perspectiva de los daños irreparables e incompatibles con la vida humana que podía provocar un ataque nuclear desencadenado por cualquiera de las dos partes, la guerra termonuclear se convertía en imposible. La paradoja consistía en que, a mayor armamento nuclear, se garantizaba una paz más estable.
Sin embargo, el teórico de esta doctrina no era ruso ni americano, sino francés, la tercera potencia nuclear en discordia, en general André Beaufré. Beaufré resume su doctrina de la disuasión nuclear en dos obras “Introducción a la Estrategia” y “Disuasión y Estrategia”. Quizás solamente un francés estaba en condiciones de exponer una teoría así. Francia, desde 1870, había ido de derrota en derrota hasta la victoria final. Las malas experiencias para las armas galas se iniciaron con la derrota del Sedán, prosiguieron en la I Guerra Mundial, cuando los alemanes estuvieron a las puertas de París y durante los cuatro años siguientes, la guerra de trinchera se realizó sobre suelo francés, prosiguió en la II Guerra Mundial con la derrota de mayo-junio de 1940, inapelable y total, finalizado el conflicto, perdió la guerra de Vietnam y luego la de Argelia. Era evidente que, tras tanta derrota, lo que existía en el seno del ejército francés era un déficit de teoría. Al carecer de modelo de conflicto, sus fuerzas no estaban preparadas para responder positivamente a ningún conflicto que estallara. Beaufré intentó superar este obstáculo ofreciendo una teoría que supuso el soporte doctrinal para la “force de frappe”, la pequeña e incipiente fuerza nuclear francesa.
Beaufré explica que el arma atómica introduce un elemento completamente nuevo hasta la fecha. La desproporción entre masa y energía. Mientras que antes de Hiroshima y Nagasaki se precisaba de una altísima concentración de fuego para conseguir la destrucción de una ciudad, a partir de ahora, para conseguir el mismo efecto bastaba con una bomba transportada por cualquier avión o por un misil. Un pequeño ejército, armado con tales armas, puede hacer frente a millones de hombres bien pertrechados con armas convencionales. La doctrina estratégica de Beaufré parte de las dimensiones reales de Francia ante las dos superpotencias, una dimensión pequeña, pero no desdeñable, que le permitiría jugar un papel estratégico fundamental en una situación de equilibrio de fuerzas. Beaufré no niega que Francia es aliada de EEUU, sólo que reivindica un papel de aliado independiente. Estima que Francia debe vender caro su papel de aliado, y escribe al respecto: “La única forma de que una fuerza nuclear independiente no sea peligrosa es tenerla como aliada”. La acción independiente debe completar la fuerza del aliado y desequilibrar al oponente. En cierto sentido, Beaufré escribe sus libros para que Norteamérica entienda el papel de Francia en la política mundial y sus veleidades de independencia política respecto a EEUU. Por lo demás, llama a la construcción de un sistema defensivo europeo en el que aspira a insertar esta línea independiente.
Beaufré es el primero en darse cuenta de que el arma atómica es la primera arma destinada a no ser utilizada, sino a generar una situación psicológica de amenaza. Escribe una frase famosa mil veces repetida: “La firmeza de Dulles, la ira y el zapato de Kruschev, la fría obstinación de De Gaulle, corresponden a ese juego psicológico cuya influencia puede superar todos los cálculos deducidos del factor material. En realidad, el elemento decisivo se asienta en esa voluntad de desencadenar el cataclismo. Hacer creer que se tiene esa voluntad es más importante que todo lo demás. Naturalmente que cada cual farolea ¿pero hasta qué punto?”. Y en otra de sus obras completa esta frase, añadiendo: “la disuasión era la resultante de una comparación desfavorable entre el riesgo y la apuesta. Matemáticamente, la disuasión comienza allí en donde el riesgo es superior a la apuesta”, o dicho en otras palabras, la Guerra Fría no se transformó en caliente gracias a que el equilibrio de fuerzas hacía que la relación entre la apuesta y el riesgo fueran inaceptables para los dos contendientes.
El arsenal mundial llegó a alcanzar los 12.000 megatones de poder explosivo, concentrados en 45.000 bombas. En 1979, la Oficina de Evaluación Tecnológica de los Estados Unidos estudió las consecuencias de un ataque soviético contra 250 ciudades norteamericanas en que se detonaran un total de 7.800 megatones. Se concluyó que las víctimas fatales serían entre 155.000.000 y 165.000.000 de norteamericanos, además de unas decenas de millones de heridos graves. Un ataque similar contra la Unión Soviética resultaría en 50.000.000 a 100.000.000 de muertes.
Un estudio diferente es el publicado en 1982 por la Real Academia Sueca de Ciencias. El estudio supone 4.970 bombas dirigidas contra ciudades (125 de ellas hacia el hemisferio sur), totalizando 1.941 megatones. Otros 700 megatones se dirigen contra refinerías de petróleo, plantas de energía eléctrica, industrias y pozos petroleros alejados de los centros poblados. Finalmente, 6.641 bombas con un rendimiento total de 3.100 megatones atacarían blancos militares, como aeropuertos, puertos navales, submarinos nucleares y mísiles balísticos intercontinentales. El resultado final de este escenario en que se detonan 5.741 megatones —apenas la mitad del arsenal total actual— es la muerte de 866.000.000 de seres humanos además de 280.000.000 de heridos que morirían a los pocos días debido a la imposibilidad de recibir ayuda médica. En total, algo más de 1.000 millones de víctimas fatales a causa de los efectos directos de las explosiones.
Las consecuencias físicas de un conflicto de este tipo serían devastadoras. Se lanzaría un total de 255.000.000 de toneladas de humo en pocas horas que, suspendido en la atmósfera, atenuaría la luz del Sol. Esto provocaría una bajada de la temperatura normal hasta 20°C bajo cero que se prolongarían durante tres meses. Otros análisis concluyen que la temperatura de la superficie del hemisferio sur bajaría unos 8°C a las pocas semanas y permanecería durante ocho meses unos cuatro grados bajo lo normal. El invierno nuclear se extendería sobre todo nuestro planeta. La capa de ozono se vería disminuida por la producción de óxidos de nitrógeno expulsados por la bola de fuego. En todas las zonas del hemisferio Norte incluido el ecuador, la radiación pasaría a ser 100 veces superior a la normal, mientras que en el hemisferio sur, a las pocas semanas se alcanzaría una radiactividad 80 veces superior. Las explosiones causarían cambios radicales en la climatología. Se iniciaría un invierno que duraría varios años. Las bajas temperaturas y la oscuridad ambiental destruirían la vegetación en el hemisferio norte (donde los efectos físicos serán mayores) y de las zonas tropicales, (menos resistentes a una disminución de la temperatura ambiental). Grandes cantidades de animales perecerían a causa del frío, escasez de agua fresca (estaría congelada) y la oscuridad. Cuando se disipara la oscuridad, los altos niveles de radiación ultravioleta causarían daño en las hojas de las plantas, debilitándolas aún más, y en la córnea del ojo de los animales causando ceguera generalizada. No habría recursos alimenticios para los vertebrados. Las aguas poco profundas se congelarían y la oscuridad destruiría el fotoplancton eliminando la base alimentaria de muchas especies marinas y de agua dulce. Los peces que sobrevivieran (una de las pocas fuentes alimentarias para los humanos), estarían contaminados por las sustancias radiactivas precipitadas en el agua.
No lograría sobrevivir a las explosiones más del 50% de la población mundial actual. Los supervivientes afrontarían la gran mortalidad provocada por epidemias a causa de la baja resistencia inmunológica y de la destrucción de la infraestructura sanitaria. Finalmente, la tensión psicológica por la experiencia vivida continuaría afectando gravemente a los sobrevivientes y a las generaciones futuras.
Ningún gobernante quiso ser recordado como el verdugo de la humanidad. La magnitud del posible desastre evitó su desencadenamiento, especialmente en los teatros principales -Europa, el territorio norteamericano y el soviético- pero no pudo evitar que durante toda la segunda mitad del siglo XX, las diferencias entre las superpotencias pasaran a ser dirimidas en teatros secundarios y a través de peones interpuestos. No chocaban EEUU y la URSS, sino Vietnam del Norte y Vietnam del Sur, los montoneros y el gobierno uruguayo, UNITA y el MPLA, Israel y el Egipto de Náser, Nigeria y Biafra, etc.
6. Las guerras de la Tercera Ola, o las guerras limpias
Si Vietnam supuso un vuelco en las doctrinas militares tradicionales, la guerra del Golfo implicó, por vez primera, la aplicación a gran escala de nuevos sistemas de destrucción. Las lecciones fueron aprendidas y corregidas en los bombardeos sobre Yugoslavia de 1999. Desde entonces el diseño de nuevos armamentos y la elaboración de una doctrina de la guerra adaptada al siglo XXI, tienen ocupados a los laboratorios y a los estrategas de las superpotencias. Así será la guerra del mañana...
En 1967 el “Che” Guevara se había internado con un grupo guerrillero por el altiplano boliviano. Entre otras pertenencias llevaba un hornillo que le habían regalado los miembros del Vietcong durante su visita a los países comunistas de Asia dos años antes. Este hornillo tenía la particularidad de que la llama resultaba invisible para los observadores. El “Che” ignoraba que ese hornillo no desprendía llama pero sí calor, lo que permitió a la CIA localizarlo constantemente mediante detectores de infrarrojos... El cadáver del “Che” tendido en una mesa de la escuelita de Vallegrande supuso el fin de una era.
El “Che” no entendió que se enfrentaba a nuevas tecnologías bélicas. Y es que cada época histórica ha acarreado métodos de destrucción adaptados a la evolución científica del momento. La Primera Guerra Mundial hubiera sido imposible unas décadas antes cuando todavía no existía la producción en cadena y la industrialización: para que hubiera guerra de desgaste sin límite, debía de haber producción también sin límite. Luego, la Segunda Guerra Mundial demostró que para que fuera posible una guerra de movimientos y maniobras era preciso que, previamente, se desarrollaran los sistemas de mecanización aéreos y terrestres.
Dos mil quinientos años antes, la “falange” macedónica había demostrado ser la fuerza más eficaz en tiempos en los que solo podía contar con unidades de infantería, pequeñas pero muy bien conjuntadas y entrenadas; más tarde apareció la combinación de caballería pesada y fortificación que generaron el feudalismo; la ballesta y el arco utilizados masivamente en Agincourt dieron la victoria a los franceses sin necesidad del cuerpo a cuerpo, la caballería entró en crisis; dos siglos después, la combinación del barco y el cañón llevaron la guerra a los mares; en 1789, la revolución francesa instituyó las levas en masa y el servicio militar obligatorio que facilitaron la creación de ejércitos de masas. Luego siguieron las dos guerras mundiales hasta llegar a la guerra fría: guerra de trincheras, guerra de maniobras y Mando Aéreo Estratégico se sucedieron a lo largo del siglo XX como formas bélicas adaptadas a la realidad socio-productiva de cada momento. Pero todo esto es inútil en nuestros días.
La situación ideal buscada por cualquier estratega puede asimilarse a una partida de ajedrez en la que un jugador puede ver la totalidad de las piezas, mientras que el otro solo alcanza a contemplar las propias. La guerra del futuro ya no consistirá en invertir más capital, trabajo o tecnología en armamentos de destrucción masiva, sino en disponer de mayor información sobre el campo de batalla. Los mongoles mantuvieron el imperio más extenso jamás visto durante 100 años a pesar de que sus “hordas” fueron siempre menores en número. Su efectividad consistía en una red de jinetes que cubrían todo el imperio y que permitían tener un dominio absoluto de la información sobre el campo de batalla.
Ayer como hoy no basta con observar; hay que tener la capacidad de actuar, tal como el teórico de la guerra von Clausewitz había dicho: “El conocimiento debe transformarse en capacidad”. La sigla inglesa C3I da la clave de las necesidades militares de todos los tiempos: Dirección (command), Control, Comunicaciones e Inteligencia. Todos estos elementos, presentes en las hordas mogolas han sido rescatados para las nuevas estrategias militares del siglo XXI. Las guerras del futuro tienen un nombre: cyberwar y netwar.
La RAND Corporation, uno de los institutos de prospectiva más importantes de EEUU, han sido los primeros en teorizar sobre la “guerra cibernética”: “Con el término cyberwar –escriben en un dossier reservado- nos referimos a llevar a cabo operaciones militares de acuerdo con principios relacionados con la información. Esto supone desbaratar, cuando no destruir, los sistemas de información y comunicaciones [del adversario], entendidos ampliamente, abarcando incluso la cultura militar, sobre la que depende el adversario para saber sobre sí mismo: quien es, donde está, qué puede hacer por tanto, por qué está luchando, qué amenazas debe enfrentar en primer lugar”. En definitiva, se trata de “desequilibrar la balanza de información y el conocimiento a favor propio”.
La cyberwar no debe ser confundida con nociones recientes ya superadas como la guerra electrónica, robotizada, automatiza o computerizada que fue puesta en práctica masivamente en la “Guerra del Golfo”. Hoy es posible ir más allá. De hecho, desde 1990 la doctrina militar ha variado sensiblemente.
El creciente sentimiento antimilitarista que se vive en todo el mundo hace que los efectivos bélicos deban ser necesariamente menores que en décadas anteriores. Menores y mejor preparados para que puedan “golpear” (punch en inglés) sin inflacionar efectivos (paunch). Así pues los satélites espía, las redes de sensores, los modelos virtuales de los combates, pero también las comunicaciones, el transporte de tropas, deberán permitir que pequeñas unidades, excepcionalmente bien entrenadas y pertrechadas, sean dirigidas justo allí en donde pueden golpear más duramente al adversario en cada momento, anticipándose a sus movimientos, conociéndolos de antemano y desbaratando su capacidad ofensiva, sus comunicaciones y su red de alerta.
Todo esto se puso en práctica en la guerra de Kosovo. La estrategia norteamericana tendió, no tanto a destruir al ejército yugoslavo –a decir verdad, sólo fue dañada 1/20 parte de su armamento pesado- como la infraestructura de comunicaciones (civiles y militares), las estaciones de radar, las centrales distribuidoras de energía y los puertos de alerta y control aeronáutico. Por su parte, los yugoslavos, conscientes de su inferioridad, respondieron desplazando millón y medio de kosovares hacia las zonas de Albania desde las que podía partir un ataque terrestre. El resultado fue el bloqueo de las carreteras y zonas de acceso con cientos de miles de personas que deambulaban sin saber a donde creando problemas humanitarios y de logística. Ambas estrategias se revelaron dramáticamente eficaces y tenían un punto en común: el reconocimiento de los puntos fuertes y las debilidades propias y ajenas.
En la guerra de Kosovo, el comandante Arkan, jefe paramilitar serbio, organizó una central de contrainformación provista de una batería de 40 superordenadores de última generación que le permitió iniciar una “guerrilla informática” contra la OTAN que abarcaba desde el envío de virus informáticos y vulneración de los sistemas de seguridad informática de OTAN mediante el reclutamiento de hackers y crakers de todo el mundo, hasta difusión vía Internet de noticias y comunicados a particulares, medios de comunicación, instituciones y organizaciones, defendiendo la postura Yugoslava.
El resultado es un nuevo tipo de guerra –la netwar, la guerra-en-red- en el que la información se ha convertido en un recurso estratégico tan importante como lo fueron en la era industrial el capital y el trabajo. Nuevos teóricos y analistas del futuro sustentaron estas ideas.
La RAND Corporation afirma que “La guerra en red (netwar) consiste en un conflicto relacionado con la información a gran nivel, entre naciones o sociedades”. Implica dañar o modificar aquello que un grupo de población, tomado como objetivo, sabe o cree saber sobre sí mismo y el mundo. Este tipo de guerra puede concentrarse sobre la opinión pública en general, sobre un sector de la misma o sobre una élite concreta. En buena medida es una derivación moderna de la guerra psicológica. Cuando Radio Martí emite desde Miami mensajes anticastristas con destino a la isla, está practicando netwar. Pero también es posible que un grupo de narcotraficantes decida sabotear a través de un equipo mercenario de hackers las comunicaciones y la información reservada de las defensas de un país o de una agencia de seguridad.
También es posible que se desaten “guerras-en-red” entre actores no estatales: grupos políticos opuestos (extremistas de derechas contra radicales alternativos) o entre organizaciones terroristas y el Estado o entre determinados colectivos sociales (jóvenes ocupas y agencias de la propiedad inmobiliaria o ETT’s)... La netwar implica la existencia de grupos de afinidad, mayores o menores, que combaten al Estado o a otros grupos sociales, fundamentalmente vehiculizando los recursos propios de la guerra psicológica a través de Internet.
Como puede verse, todo esto implica una gran confusión y la redefinición de los términos: militar y no militar, público y privado, estatal y social. Muy frecuentemente, una netwar intentará evitar, desencadenar o arrastrar a terceros hacia una cyberwar. En el fondo las netwar serán equivalentes a las actuales “guerras de baja intensidad” que pueden desembocar en conflictos de “alta intensidad”.
Hacia principios de los años 80 Alvin Tofler lanzó su famoso libro “La Tercera Ola”. Tofler y su mujer, Heidi, en 1993 publicaron un artículo capital en Los Angeles Times, War and Anti-War: Survival at the Dawn of the 21st Century dando a conocer la “teoría de la guerra de la tercera ola”.
Al igual que la RAND Corporation, Tofler sostiene que la guerra es una extensión y un reflejo del sistema productivo de una sociedad. Por ello la guerra está subordinada al modo de producción de la sociedad. Identifica “tres olas” que implican tres momentos históricos y tres modos de producción:
- La primera ola que se inició en el 8000 a. de JC y abarcó hasta finales del XVII; se caracteriza por un modo de producción agrario. La forma de guerrear se basa en ejércitos cuya organización, equipo y liderazgo son deficientes. Solo son aptos para combatir en determinadas temporadas. Las órdenes se transmiten verbalmente, la paga es irregular, habitualmente en especies; los combates son cuerpo a cuerpo.
- La segunda ola se inicia a finales del siglo XVII y llega hasta principios de los años 80 del siglo XX. Es la era de la producción industrial. Los ejércitos en masa, utilizan armamentos estandarizados producidos en las líneas de montaje, traban guerras ilimitadas basadas en el desgaste. Los oficiales eran militares instruidos en academias militares que comunicaban sus órdenes por escrito. La ametralladora y las fuerzas mecanizadas ocasionaron la creación de tácticas totalmente nuevas. Con Clausewitz, la guerra dejó de ser una contienda entre dos gobernantes y se convirtió en una lucha entre pueblos unidos en torno a Estados-Nación. Esta forma de guerra alcanzó el punto culminante de su capacidad de destrucción masiva con la creación de las armas nucleares almacenadas por las superpotencias.
- La tercera ola, la actual, es la era del conocimiento y la información. La inviabilidad de la guerra nuclear y el nuevo estadio de la civilización –lo que Berzezinsky, fundador de la Comisión Trilateral, llamó “era tecnotrónica”- determinaron un nuevo tipo de economía (y consiguientemente, un nuevo tipo de guerra) regida por la información. Municiones guiadas por precisión, robots, tecnología no mortífera, armamento dirigido por energía, virus en las computadoras son algunos de los atributos de la guerra de la tercera ola.
Estas nuevas teorías bélicas fueron adoptadas por el General Gordon R. Sullivan, Jefe del Estado Mayor del Ejército USA. Sullivan expuso sus ideas sobre el “Ejército de la Era de la Información” en el Folleto 525-5 del Comando de Adiestramiento y Doctrina, titulado “Operaciones de la Fuerza XXI”. Sus ideas se coagularon en la MTR, siglas inglesas de “Revolución Tecnológico-Militar”.
¿En qué consiste la MTR? Este nuevo tipo de guerra requiere soldados de élite enrolados en ejércitos multinacionales muy reducidos que luchen aislados en un campo de batalla casi vacío. Para el coronel Pedro Rodríguez Martín, del Mando de Doctrina la Academia de Infantería de Toledo (MADOC), el combatiente tendrá dos misiones:

  • Enviar información. Mediante cámaras de vídeo, infrarrojas y sensores ambientales... se transmitirán datos de la batalla a los mandos.
  • Adquirir objetivos. El soldado tendrá fusiles con telémetros láser, GPS, brújula digital para dirigir los disparos de la artillería.

Además, la infantería se valdrá a menudo de armas no letales. Según Nick Lewer, del departamento de Estudios para la Paz de la Universidad de Bradford (Reino Unido), "estas armas no son nuevas, pero han crecido rápidamente gracias a las misiones de paz en zonas en conflicto".
Para manejar las nuevas armas ha sido necesario recurrir a las nuevas técnicas de realidad virtual. Hasta ahora se utilizaban únicamente para entrenar aviadores, sin embargo, en la actualidad, incluso los soldados de infantería y, por supuesto, las tropas mecanizadas, se entrenan en escenarios virtuales simulados a través de potentes ordenadores y un software extremadamente sofisticado capaz de reproducir todas las condiciones reales del combate.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Recordando al Cu-Cut. A propósito del Avui

Recordando al Cu-Cut. A propósito del Avui

Infokrisis.- Otro bobo ilustre, independentista por más señas, ha tratado de hijos de puta a los militares, superando los límites de lo tolerable y del sentido común. En Catalunya, además del seny y la rauxa d’orsianas, existe la estupidez independentista. No es la primera vez, ya hubo precedentes históricos. Hoy, vale la pena recordar el asalto al Cu-Cut realizado por oficiales del ejército español en 1905.
 
En Catalunya abunda el “graciosillo” en el terreno independentista. El graciosillo es aquel imbécil que se cree con derecho a bromear sobre cualquier cosa: la religión, los militares, las folklóricas, las corridas de toros y, por supuesto, España. Pero, diga usted  a ese mismo graciosillo que Maragall se bebe hasta el agua de los floreros, que CiU premió a Angel Colom exsecretario de ERC con un cargo muy bien remunerado en Rabat para que le hicieran feliz por la parte de atrás, o que el terrorismo de Terra Lliure fue más flojo que el pedo de un marica... frases coloquiales, pero que, inevitablemente, ofenden al receptor. Así pues, en Catalunya, mejor no bromear con la sensibilidad nacionalista porque, simplemente, el Consejo Audiovisual de Catalunya te puede cerrar el chiringuito. En Catalunya el único derecho a insultar, lo tienen los nacionalistas y los independentistas en uso de su derecho a la libertad de expresión y a la exteriorización de su propia estupidez, tal como ha demostrado el artículo publicado en Avui por Ivo Forn, “Manual del bon golpista”.
 
La historia del Cu-Cut
En la Catalunya de principios del siglo XX existían no menos de dos docenas de revistas satíricas. Una de ellas era el Cu-Cut que en 1905 publicó una caricatura en la que se veía a un militar dirigiéndose a un teatro de variedades. El mensaje era claro: los militares holgazanean mientras los soldaditos mueren en Marruecos. La reacción fue inmediata: los oficiales de la guarnición de Barcelona, algunos de los cuales procedían de la guerra de Marruecos, asaltaron colectivamente la redacción del Cu-Cut, causando solamente daños en el mobiliario que resultó arrojado por la ventana.
El asalto al Cu-Cut tuvo como efecto colateral la promulgación de la llamada Ley de Jurisdicciones, en 1906, que autorizaba al estamento militar a someter a juicio a civiles por delito de “deslealtad” y “traición”. Pero hubo más.
En esa época, en los jardines del Palacio de Pedralbes, Gaudí diseñó para el Conde de Güell (cuyos intereses, ligados a su concuñado el Marqués de Comillas y a los del Conde de Romanotes, llevaron a la guerra de Marruecos y que, por lo demás, era el principal impulsor del nacionalismo catalanista) una discreta fuente[i] en la que destacan unos cuantos elementos decorativos: un banco semielíptico en torno a una pileta de mármol con las cuatro barras catalanas, sobre la que mana una fuente con el caño en forma de dragón. Sobre la fuente figuraba un busto de Hércules tocado con el casco elaborado con la piel de león de Nemea. La fuente debió ser un trabajo juvenil de Gaudí. La presencia del Hércules con la piel del León de Nemea, es un recurso iconográfico habitual en la ciudad de Barcelona (en el Paseo de San Juan esquina calle Provenza, puede verse todavía una de los monumentos más antiguos de la ciudad, que muestra precisamente a Hércules con la piel del león). El conjunto de los jardines de Pedralbes, no puede ser posterior a 1884. Como se sabe, la familia Güell donó el palacio a Alfonso XIII y Franco lo utilizó como residencia en sus visitas a Barcelona. Extrañamente, al producirse la donación, la fuente había desaparecido. En realidad, seguía en el mismo lugar, solamente que cubierta por la maleza y con la pileta de mármol destruida. Así permaneció hasta 1983. Era evidente que se había intentado borrar el único rasgo de “catalanidad” del lugar (la pila con el escudo de Catalunya), por que en ese momento, primer tercio del siglo XX, el movimiento obrero organizado suponía el más fuerte escollo con el que chocaba el regionalismo catalán. Solamente el ejército español inspiraba confianza suficiente para conjurar el riesgo. Y cualquier forma de catalanismo pasaba a segundo plano ante la posibilidad de un hundimiento empresarial a causa de la revolución obrera. Desde los tiempos del asalto al Cu-Cut, estaba claro que el ejército no compartía en absoluto los ideales regionalistas y sinárquicos de Eusebio Güell, así pues, era mejor borrar rastros no fuera a ocurrir que el receptor del regalo se ofendiera: de ahí que la pileta fue destruida a martillazos. Los negocios son los negocios y Güell consideraba, a pesar de su nacionalismo, que el ejército “español” era el mejor garante de sus negocios frente a la clase obrera. ¿Se dan cuenta de la catadura ética del nacionalismo? Si hace falta machacar las cuatro barras, el negocio es el negocio, se machacan y en paz. La conciencia se lava financiando los siguientes juegos florales...
Del Cu-Cut al Avui
El Avui nunca ha logrado ser un diario de masas. Siempre, desde su fundación, ha sufrido una endeblez de ventas que lo han convertido, sin duda, en el diario más patético de toda España. Mientras estuvo en el poder CiU, todas las oficinas de la Generalitat estaban suscritas y, muy posiblemente, suponían las cuatro quintas partes de suscriptores; el resto eran las oficinas de La Caixa y poco más. La miseria endémica de Avui –un diario de perfil muy bajo en todos los sentidos y en todas las épocas- se compensó mediante generosas ayudas de la Generalitat. Pero hubo un momento en el que la quiebra fue inevitable. Menos mal que por allí pasaba Lara y Planeta para salvarlo de la ruina o, más bien, para que nadie le pudiera espetar a la cara que, siendo el Grupo Planeta, líder de la edición en castellano, no tuviera ningún diario en la lengua de Pompeu. Por que, el Grupo Planeta sabía que un diario de apenas 7.000 ejemplares de venta, no le iba a hacer sombra a nadie, sino que, como máximo, arañaría algunos ejemplares a la edición catalana de El Periódico y al Punt Diari.
Así, el Grupo Planeta, dispondría de un diario de acusado carácter nacionalista y, frecuentemente, vehículo independentista, es decir, el diario de la “rauxa” d’orsiana y, por otro, de un fuerte grupo editorial en Castellano. El cambio de empresa ha pasado sin pena ni gloria: el Avui, hoy, como en sus mejores tiempos, no interesa a casi nadie. Godó lo mantiene por que es un diario de bajo coste (ya ha creado y destruido varios realizados por becarios). Y nada hubiera pasado con este Avui, de no haber sido por el estúpido artículo de Ivo Forn.
Pero el artículo se ha publicado, lo dejó publicar el director del Avui, puesto allí por Planeta.

La cobarde y cínica disculpa publicada, en el Avui al día siguiente, sirve de bien poco: usted, ha llamado hijos de puta a los militares y cualquiera que lea su artículo advierte que usted no ha aludido a los “golpistas” –entre otras cosas porque no existen- sino que ha aludido a la totalidad de la profesión militar. Su explicación y sus disculpas son tan banales y cínicas como las de Joseba Permach cuando dijo que el emblema que figura en el cartel convocante del congreso de HB no es el de ETA, sino el de la sanidad mundial... El cinismo es el último recurso de los infames, cuando los cobardes están en el poder.
Hay que recordar, así mismo, que para el independentismo catalán, Catalunya es una “nación ocupada” y cualquier persona de uniforme forma parte del ejército de ocupación. De ahí que los distintos gobiernos nacionalistas, se hayan preocupado de que en Catalunya no existan unidades operativas del ejército español, siendo como es, una zona de frontera, en donde más lógico sería que estuvieran presentes. El nacionalismo y el independentismo cultivan el antimilitarismo, entre otras cosas, porque han sido incapaces de forjar un ejército propio (durante la Guerra Civil, las milicias catalanas estaban bajo el control del PSUC, el POUM y la CNT, pero nunca bajo el control de la Generalitat). Estos cretinos, de tener el valor en las entrepiernas y no en el culo, restablecerían el servicio militar obligatorio, lo extenderían a dos años, por el solo placer de ver a los reclutas evolucionar a las órdenes de jefes que dijeran algo así como “Puseu-vos firmes, vinga nois” y hacerles jurar a la senyera... no en vano “el coronel Maciá” es llamado así por toda una escuela independentista que en la posguerra se sintió irresistiblemente atraída por los uniformes y dio la máxima prioridad al escultismo uniformado y paramilitarizado de la época.
La enésima ofensa no debe quedar sin respuesta
Oriol Malló es un ilustre desconocido que pasó fugazmente por Terra Lliure en sus primeros momentos. Si no recuerdo mal, Malló era fotógrafo de “El Temps” cuando resultó detenido en junio de 1992. ¿Su delito? Como terrorista era una catástrofe. Protagonizó el primer atraco de Terra Lliure, no recuerdo si a un estanco, a una farmacia o a una tienda de chuches. El caso es que la dependienta al verlo tan alterado, le propuso pasar a la trastienda y tomarse una valeriana para ver si se serenaba, no fuera que se derrumbara allí mismo. Ese es Oriol Malló, alguien que no pudo ser terrorista, a pesar de haberlo pretendido.
Oriol Malló es ahora terrorista verbal. Un gallito amparado en una legislación permisiva, gestionada por un gobierno de bobos ilustres y bebedores impenitentes. Hoy, en Catalunya, cualquier independentista puede decir cualquier cosa, pero cuando la COPE recuerda, informando a sus oyentes que hay un boicot contra los productos catalanes en el resto de España, se arriesga a no ver renovada su licencia a petición de la censura inquisitorial, hoy llamada Consejo Audiovisual de Catalunya. Porque Oriol Malló publicó hace poco un ataque de inusitada violencia verbal –ya sabemos que no sirve para otra cosa y que, en lugar de tener los testículos delante, los tiene en la parte trasera- contra los promotores de la Plataforma Antinacionalista, llamándoles fascistas y proponiendo, literalmente, “exterminarles”. Nadie, absolutamente nadie, le llamó la atención.
Salvador Sostres, poco antes había publicado un artículo sobre la cuestión lingüística, afirmando con una seriedad pasmosa que “hablar castellano es cosa de pobres”. Y nadie, absolutamente nadie, le llamó la atención.
Pero en Catalunya, el independentismo y el nacionalismo, solamente hablan de la “violencia verbal” de la COPE e incluso la administración catalana, ha creado un ente oficial, el Consejo Audiovisual, para “defenderse” de tales “atropellos”. Porque, en la Catalunya del siglo XXI, no ser nacionalista y decirlo en voz alta, es arriesgarse a ser tachado de fascista, de hijoputa, de pobre o de golpista.
La cuestión es: ¿van a seguir quedando impunes todos esos excesos verbales? Hay que recordar que ha sido bajo el “zapaterismo” cuando todo este fenómeno ha eclosionado: los gobiernos débiles dan como resultado la extremización de sus aliados. Los Ivo Forn, los Oriol Malló, los Sostres, los Consejos Audiovisuales de Catalunya, florecen cuando la autoridad del Estado ha desertado de Catalunya.
Tosan al nacionalismo y al independentismo más radical; inmediatamente se acongojarán. El nacionalismo catalán es conejil y victimista. Saca pecho sólo cuando percibe debilidad. Es patrimonio de cobardes que como Ivo Forn arrojan la piedra, hacen daño y luego esconden la mano, lanzan balones fuera y quitan hierro a sus provocaciones. El caso del Cu-Cut está ahí como ejemplo de lo que es el nacionalismo catalán, graciosillo o no.


© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es


 

Marruecos, la amenaza. Nuevo libro de León Klein

Marruecos, la amenaza. Nuevo libro de León Klein

Infokrisis.- El mensaje oficial del gobierno es: “Marruecos es un Estado amigo”. Pero el análisis de la realidad dice otra cosa. Marruecos está llevando a cabo, técnicamente, una guerra de baja cota contra España: está exportando diariamente miles de kilos de hachís y de inmigrantes ilegales, mantiene la espada de Damocles sobre Ceuta y Melilla. No respeta los pactos firmados. Mendiga constantemente fondos de la UE, cuando, realmente busca el cobijo de los EEUU. Para colmo, el Magreb se ha convertido en el principal exportador de terroristas a la Unión Europea.

La corrupción, la mala gestión económica y los desequilibrios extremos de renta, han generado una pobreza extrema, con interminables cinturones de miseria en torno a las grandes ciudades. La inmigración y el islamismo son las dos opciones de una población que, progresivamente desesperada, está llegando a su límite. ¿Va Europa a apuntalar a un régimen que se cae en pedazos y que, día a día, pierde apoyos populares? ¿No sería mejor reconocer el hecho consumado de que el islamismo se ha convertido en la primera fuerza político social del Magreb?

Este libro demuestra que Marruecos constituye un polo de inseguridad, para sí mismo y para todo el Mediterráneo Occidental. Cuando se identifica una amenaza, se la conjura, no se la estimula. Sin embargo, la política del gobierno Zapatero, en relación a Marruecos, es, sencillamente, suicida. Rectificarla es urgente para nuestra seguridad nacional.

León Klein, periodista y escritor, especializado en política internacional y geopolítica, ha publicado varios libros sobre estos temas. “Marruecos, la amenaza” es la continuación de un título ya agotado que gozó del favor del público: “Marruecos, el enemigo del Sur”. En esta nueva obra, Klein analiza la política suicida del gobierno Zapatero ante el régimen marroquí y las líneas maestras de la política marroquí en este momento. Klein también ha publicado en Editorial PYRE “El Libro Negro de la Inmigración” que también está pendiente de una segunda edición.

MARRUECOS: LA AMENAZA
Su guerra de baja cota contra España
León Klein
Editorial PYRE, Colección Geopolítica nº 6

ISBN 84-934118-4-1
288 páginas
formado 15x23
portada en cuatricromía, plastificada mate
P.V.P. 16,00 €

[Lea en InfoKrisis la Introducción a esta obra]


Índice de la obra

Introducción
Con Perejil en el Corazón

Capítulo I
Defensa nacional ¿ante qué enemigo?

Capítulo II
Petróleo, en el fondo de la cuestión

Capítulo III
Marruecos y EEUU: la gran alianza

Capítulo IV
Ceuta y Melilla, penúltimas rodajas del salchichón

Capítulo V
Canarias: ocupación con cuentagotas

Capítulo VI
Con la inmigración fuera de control

Capítulo VII
Pobreza, islamismo y terrorismo: santa alianza

Capítulo VIII
Terrorismo marroquí en España

Capítulo IX
Argelia: los enemigos de mis enemigos ¿son mis amigos?

Capítulo X
Dos Fuerzas Armadas, frente a frente

Conclusión
Camino de perdición


2005 ha terminado: feliz 2007...

2005 ha terminado: feliz 2007...

Infokrisis.- En el año 2005, hemos tenido la confirmación de lo que sospechábamos desde el 2000, a saber, que a José Luis Rodríguez Zapatero el cargo le viene grande y que a los españoles, este presidente se nos queda corto. Por eso es el momento de celebrar el final de un año “horribilis”, 2005 ha concluido. ¡Feliz 2007!, porque lo que es 2006 va a ser cualquier cosa menos feliz. Aunque con unos días de retraso, pasamos revista al año concluido.
 
El Estatut del 3%, además de ilegal, ilegítimo
 
Empezó el año con el sobresalto de El Carmelo que, a pesar de ser un drama municipal, evidenció el deterioro del gobierno Maragall. Mientras todas las energías del parlamento catalán se habían concentrado en el “nou Estatut”, el propio Maragall en un lapsus tan lamentable como significativo, recordó que la clase política que estaba lo elaborando se disputaba un 3% de mordida por obras públicas y recalificaciones. El lapsus fue lo más parecido al estampido de un magnun en la sien de la clase política catalana. Pero, la omertá mafiosa que une a los principales partidos catalanes, impidió que una comisión parlamentaria investigara la existencia de altos niveles de corrupción.
 
A partir de ese momento, el parlamento que ha impulsado el “nou Estatut” es un parlamento sin autoridad moral para poder proponer a los catalanes otra cosa que no sea su autodisolución. El “nou Estatut” estará viciado de partida, por las sospechas de corrupción que recaen sobre sus rectores y que se confirman con el hecho de que, mucho más importante que la discusión sobre si Catalunya es una nación, una comunidad nacional, una nación histórica o cualquier otra lindeza, es el tema de la “financiación”, esto es, del control de la caja. Menudo estatuto y menuda desvergüenza la de la banda de los cuatro (tripartito + CiU).
 
El entierro bochornoso de la Comisión 11-M. Queremos la verdad.
 
El año no mejoró en los meses siguientes, cuando el PSOE, ayudado por sus socios parlamentarios, enterró para siempre la Comisión de Investigación sobre el 11-M. Alerta españoles: el asesinato de 192 personas corre el riesgo de quedar impune. Despertar de vuestro sueño: los servicios de seguridad del Estado saben poco, muy poco, sobre lo que en verdad ocurrió el 11-M, nada sobre sus instigadores, apenas nada sobre su ejecución material. Ciertamente, nadie tenía excesiva confianza en que del Parlamento surgiera algo positivo y un esclarecimiento del asunto, pero una cosa era el bajo rendimiento de TODOS los parlamentarios de la comisión y otra muy diferente, el entierro ominoso que le deparó el PSOE y sus aliados. Españoles: recordar que en 2005, el PSOE, ERC e IU se negaron a prorrogar las tareas de la comisión, rechazaron las comparecencias pedidas por el PP y liquidaron el asunto con un falso y mendaz “el gobierno de Aznar mintió”.
 
Terrorismo islámico: amenaza real sobredimensionada
 
Hablando de terrorismo: la cacareada célula española de Al-Qaeda, imputada por Garzón, nada más y nada menos, que del mismísimo atentado al WTC y a los que se pedía 40.000 años de cárcel, tirando por lo bajo, se saldó con penas mínimas, mal argumentadas por un tribunal asustado por la desproporción entre la petición fiscal deducida de la instrucción y las pruebas reales. El caso, en estos momentos en la casación, puede concluir con una absolución total de los imputados. En cuanto al resto de detenciones por terrorismo islámico, siguen la misma tónica que las operadas por el PP en los ocho años anteriores: si bien resulta claro que existen islamistas decididos a practicar el terrorismo, es innegable que las desarticulaciones de células realizadas por el ministro Alonso son tan nebulosas como las que realizó el PP.
 
Ayer y hoy, da la sensación de que la mayoría de detenidos son ex activistas salafistas desmovilizados y huidos de Argelia con la intención de reconstruir sus vidas fuera del islamismo radical activo. El día en que un tribunal encuentre argumentos jurídicos suficientes como para realizar una condena justa y sin apelación, ese día empezaremos a creer en el terrorismo islámico operante en España en estos momentos. Mientras, sería bueno que las autoridades de Interior, reconocieran que el único atentado con huella islamista que se ha cometido en España, permanece envuelto en brumas, el 11-M.
 
Inmigración: la peor política del peor presidente posible
 
Igual de mal nos fue en el tema de la inmigración. Todas las previsiones del gobierno quedaron superadas y rebasadas. La regularización masiva constituyó una de las atrocidades mayores que gobierno europeo alguno haya cometido desde tiempo inmemorial. Lo surrealista de aquella situación en la que el papel de expulsión era considerado como un documento válido para regularizarse, se evidenció en el hecho de que, regularizados 750.000 inmigrantes –del millón que se esperaba-, se operó el consiguiente efecto llamada de otros 800.000 inmigrantes que desde el verano de 2004 han ido entrando en nuestro país. Hoy, hemos logrado llegar a “algo más de 4.000.000 de inmigrantes según Caldera y 5.000.000 según las cifras más realistas. Mientras las proyecciones estadísticas realizadas en 2002, databan en el 2015 el momento en que se llegaría a cinco millones de inmigrantes, Caldera, Consuelo Rubí y Zapatero, han conseguido mejorar los tiempos y acelerarlos ¡diez años!
 
Al trío de payasos responsables –y por lo que deberán ser juzgados algún día- de esta regularización masiva, ni siquiera se les ha ocurrido pensar que el modelo holandés de inmigración murió cuando Theo van Gogh recibió seis tiros en la cabeza, disparados por un marroquí, y cuando el pueblo holandés dijo “ya basta” a tanta política de paños calientes, contemplaciones y demagogia de baratillo. O cuando tras mes y medio de intimada del Magreb francés, se han recuperado los estándares normales de incendios de automóviles, vigentes desde hace cinco años: apenas un centenar al día, cifra que Zarkozy considera “normal”.
 
El repaso a las ministras de cuota: suspenso general
 
Payasos en este gobierno abundan. La ministra de cuota, Trujillo intentó popularizar sus maravillosos pisos de 30 metros cuadrados. La ministra de cuota de educación se enfrentó con todos los estamentos que participan en el sistema educativo, haciendo aprobar una Ley de Educación que garantiza para siempre que nuestros estudiantes serán porcentualmente los mas burros de la Unión Europea. La ministra de cuota de medio ambiente, llevó adelante el criminal transvase del Júcar-Vinalopó en el peor lugar posible y a despecho de las protestas de todos los campesinos del Levante. La ministra de cuota de sanidad, consiguió que la productividad baje un poco más, con leyes draconianas sobre el tabaco que hubieran sido mucho más eficaces, simplemente, prohibiéndolo, y en el horizonte ya se anuncian medidas contra el consumo del alcohol... cualquier cosa antes que castigar a los propios electores cargando contra el porro mucho más peligroso y atontador que el tabaco y el alcohol juntos. Por otra parte, la ministra ha permanecido silenciosa cuando las tabaqueras han lanzado cajetillas de ínfima calidad a precios de remate, destinados a ganar clientela juvenil. Y qué decir de la ministra de cuota de cultura que ha convertido a Carlinhos Brown y a Torrente III en los productos culturales de mayor seguimiento en 2005. La TV, dirigida también por una funcionaria de cuota, Carmen Cafarell, se ha convertido en una bochornosa pantalla en donde lo peor se ha unido a lo más desagradable. Gracias a la Cafarell, que en enero pontificaba sobre las iniciativas contra la telebasura, hemos podido ver como durante veinte inolvidables días, el introductor de la telebasura en España, disponía de un espacio en prime time para ensuciar el cerebro de quienes tenían el mal gusto de verlo. Sin olvidar la destrucción de la unidad documental del Archivo Histórico de Salamanca, cediendo a las presiones de ERC. Esto por lo que a la cuota femenina se refiere. La cuota masculina no ha ido mucho mejor.
 
Mariconeo y guerracivilismo
 
La Ley de Matrimonios Homosexuales ha supuesto una provocación absurda. Hubiera bastado con no mencionar la palabra “matrimonio”. Pero ZP prefería acceder a los deseos de Zerolo que quería casarse con su amante. Lo único que ZP ha lamentado es no poder ordenar a la Iglesia que aceptase esos matrimonios, por que, quizás a Zerolo o a alguno de sus amigos le hubiera gustado casarse de novia, con velo y cola. Si hay momentos en los que hemos experimentado la vergüenza de tener un presidente como ZP, el momento de aprobación de la Ley de Matrimonios Gays es uno de ellos. No el único, desde luego, pero sí el más desagradable.
 
Ha pasado todo un año y el gobierno ZP no ha aprobado ni una sola medida que favorezca a la familia y a la natalidad española. Si eso no es alta traición es, simplemente, por que el presidente no da para más.
 
Por otra parte, la falta de éxitos políticos e incluso la falta de ideas, se ha traducido en la aparición de un guerracivilismo fuera de lugar y demodé. La retirada de la estatua de Franco (¿y por qué no la de Cascorro?, puesto que Franco y Cascorro son igualmente historia) realizada tras un bochornoso homenaje a Carrillo, era simplemente un intento de desviar la atención, creando el espantajo de unos pocos fachillas berreando brazo en alto que ocultaran la nefasta y cegata gestión de los asuntos públicos.
 
Vergüenzas exteriores
 
En Exteriores, las cosas no han ido mejor. Moratinos no pudo ni siquiera hacer que por pura cortesía, Bush descolgara el teléfono a ZP. Las relaciones con EEUU han variado desde la indiferencia a la hostilidad, teniendo su punto álgido en la Conferencia Iberoamericana de Madrid en la que la embajada americana protestó por la resolución final. Por no hablar de la bochornosa Conferencia Mediterránea que debía abrir el quimérico “Diálogo de las Culturas” y donde, para colmo, un micrófono abierto, evidenció la desesperación ante la imposibilidad de cerrar un documento de mínimos. De allí no salió nada y podemos colocar el RIP en el malhadado proyecto.
 
De la UE hemos salido escaldados: la reducción del 80% en las percepciones, fue considerada como un éxito por ZP. Claro, se podía haber perdido todo y además hubiéramos podido terminar haciendo la cama. Del Magreb, por su parte, hemos recibido solamente subsaharianos saltando las vallas de Ceuta y Melilla, que solamente han cesado cuando la UE ha pagado 40 millones de euros al sátrapa que gobierna en Marruecos y que ni siquiera ha admitido una inspección de la UE. Pues bien, a ese gobierno corrupto, impopular y dictatorial, Zapatero le ha llamado “un ejemplo de democracia para el Magreb”. PRISA ordena, ZP cumple. Como en Bolivia, donde PRISA llevó a Evo Morales a la presidencia y ZP condonó la deuda boliviana por paquetes de negocio para PRISA. A eso se le llama corrupción encubierta.
 
La [poca] vergüenza en Defensa
 
En Defensa 17 de nuestros muchachos han muerto POR NADA en Afganistán. Hemos sabido en el mes de diciembre que la retirada cosmética de nuestras tropas de Irak, promesa electoral estrella de ZP, era un nuevo fraude: nuestros marinos han recibido la orden clandestina de volver a Irak embarcados en el Álvaro de Bazán, escoltando al portaviones Roosevelt en sus ataques a la frontera sirio-iraquí. Vergüenza, una y mil veces vergüenza, para un gobierno que miente incluso en aspectos “fáciles” y que autogenera conflictos innecesarios. A Bono se le ha acabado el crédito que le daba el recordar el asunto del Yak-42. Él, ahora, también tiene sus culpas. Y no son pocas. Engañar a todos los españoles no es, desde luego, la menor.
 
Pero hay algo más. Pepe Bono ha aludido en infinidad de ocasiones a que se enorgullecía de ser el ministro de “soldados sin fronteras”, una especie de ONG destinada a llevar bocatas allí donde alguien pase hambre, a velar por la seguridad de países en donde ni estratégicamente, ni en ningún terreno, se nos ha perdido nada. Pepe Bono consiguió lo imposible, viajar a EEUU como ministro de defensa discípulo de Gandi, pronunciando aquella frase memorable: “prefiero morir a matar” que, dicha ante oficiales de Estado Mayor de EEUU era, no solo su enésima estupidez, sino una falta de tacto y una forma de llamarles “asesinos”. Además, claro está, de una nueva mentira.
 
Vergüenzas del PSE: la mano tendida a los asesinos
 
Pero la Némesis del gobierno ha sido la cuestión autonómica. El Plan Ibarreche resultó rechazado por la cámara, y acarreó un revés electoral para el lendakari. Pero, éste, imperturbable, ha tardado menos de un año en diseñar el Plan Ibarreche II, que en nada se diferencia del anterior, salvo en el hecho de que el PSE dirigido por la ilustre nulidad –hay bobos ilustres y nulidades no menos ilustres- de Patxi López, está más predispuesto a apoyarlo e incluso alberga la quimérica idea de incorporar a HB para el País Vasco pacificado, colmo hace 25 años se recuperó a Euzkadiko Eskerra. De ahí que ZP haya tendido la mano a ETA. Cree saber que el presidente que acabe para siempre con la amenaza de ETA pasará a la historia. Falso: por que en el tema de la violencia, además de los terroristas, están las víctimas. Y ZP está de espaldas a los muertos y a sus familias.
 
Muertos por muertos, le importan más los del 11-M que, en el fondo, alfombraron con su sangre y los restos destrozados de su cuerpo, su camino a la Moncloa. ZP se equivoca: ha confiado tanto en la pacificación vasca que ETA lo tiene en sus manos. Para negociar con fuerza hace falta arrinconar al adversario (ETA lo ha hecho, induciendo un optimismo suicida en el presidente) y tener algo en el haber (ETA lo tiene, puesto que desde que ZP le propuso negociar, ha cometido dos docenas de atentados dinamiteros y seguido recaudando el racket, eufemísticamente llamado “impuesto revolucionario”). La relegalizacón virtual de HB, la abolición de la Ley de Partidos, las facilidades dadas a HB para que se presentaran con el rótulo PCTV... todo esto, o son nuevas estupideces o son nuevas traiciones.
 
Vergüenza de orden público: ciudadanos honestos imputados, delincuentes premiados
 
Hemos visto en 2005 como aumentaba la criminalidad y la delincuencia, como nuestro país se convertía en la tierra de promisión de bandas de los cinco continentes y, como, la churrera de crear leyes nuevas, se detenía ante leyes que efectivamente precisan ser endurecidas y reformadas. Nadie se explica por qué delincuentes extranjeros, detenidos una y mil veces, siguen en libertad. Nadie se explica por qué la vulneración de la ley de inmigración no entraña la expulsión inmediata del infractor y, en cambio, se le da como premio una inexpulsabilidad virtual... Nadie se explica por que, repeler la agresión de una banda de asesinos y matar a dos de ellos, supone pasar a la categoría de imputado, en lugar de ser merecedor de una medalla al valor y a la dignidad. Nadie se explica la laxitud y la complacencia con la que está cambiando de día en día el panorama de nuestro país: oiganlo bien, en estos momentos, el 80% de los delitos cometidos en España son cometidos por delincuentes extranjeros. El 50% de la violencia doméstica tiene como protagonistas a extranjeros y en lugar alguno de la Ley contra la Violencia Doméstica se establece que agredir a la propia esposa deba ser NECESARIAMENTE objeto de repatriación inmediata. Una vez más, la estupidez y la traición son difícilmente identificables en la política gubernamental.
 
El paro ha aumentado sensiblemente, pero todavía no han sonado todas las alarmas económicas. Sonarán en 2006, cuando se empiece a evidenciar la falta de fondos para acometer obra pública, cuando el sector de la construcción evidencie la desaceleración que ya se ha dejado presentir en el segundo semestre. Y cuando, finalmente, la inversión extranjera se detenga y huya de comunidades autónomas centrífugas o de un Estado semidesmantelado. El dinero es cobarde, el inversor huye de los problemas. ZP es una máquina de crear problemas. La crisis económica está servida en 2006.
 
Vergüenza catalana: del Estatut del 3% al cambio de alianzas
 
Cuando ya se divisa en el horizonte el Novo Estatuto Gallego que aspira al reconocimiento de Galicia como “nación”, a la reivindicación de zonas de Asturias y León, y a una política privilegiada con Portugal en lugar de con España, el desbarajuste catalán se aproxima a la recta final que deberá producirse en la Semana Santa de 2006. Un vía crucis para este país.
 
¿Vale la pena decir algo más? El “nou Estatut” se ha convertido en la sangría de votos de ZP. Si hoy se encuentra, no solo lejos de la mayoría absoluta –muy lejos- sino en situación de empate técnico con el PP es gracias a dos personajes –Maragall y Carod- y al “nou Estatut”. Contra toda lógica, ZP ha hecho todo lo posible para que el Estatuto salga adelante, especialmente, negociando con Artur Mas. Desde noviembre, cuando se publicó la penúltima encuesta anual del CIS, ZP ha evidenciado su intención de cambiar de alianzas: ERC se ha mostrado como un peligroso aliado, una verdadera máquina de perder y hacer perder votos, Maragall ha recibido el premio al político más inoportuno y errático del año. Ambos son cadáveres políticos en España y Maragall lo es, incluso, en Catalunya. Así que ZP contempla la posibilidad de cerrar un acuerdo con CiU (cuando se rompa la cuerda que le ata a ERC) y eso pasa por conceder el “nou Estatut”.
 
Movilización de la sociedad y de los medios de comunicación contra la vergüenza
 
Vale la pena recordar las movilizaciones, que han dejado como “pequeñas manifestaciones callejeras” a las que tuvieron lugar antes de la guerra de Irak. Movilización contra la ley de parejas homosexuales y por una política en defensa de la familia, movilización contra la devolución de los “papeles de Salamanca” y, por extensión, por la unidad de España, movilización contra la Ley Orgánica de la Enseñanza, movilización contra el trasvase Júcar-Vinalopó, y un largo etcétera. Varios millones de ciudadanos tras las pancartas anti-ZP. Y ZP, autista, silencioso, jocundo, permanente parapetado en su sonrisa estúpida, como si nada, ajeno al cambio a una calle que percibe horrorizada que los destrozos de la política gubernamental se van a hacer sentir durante décadas.
 
Ni siquiera en los medios de comunicación, la correlación de fuerzas es tan favorable hoy al gobierno como lo era el 11-M. Para su desgracia, las cadenas de radio y TV menos favorables al gobierno, o francamente hostiles, han ganado audiencia, hasta convertirse en líderes: COPE, Onda Cero, Antena 3, El Mundo, La Razón. RTVE solamente ha sido líder de audiencia en la retransmisión de las uvas de fin de año, seguramente por el tanga de la Igartiburu.
 
Capítulo aparte merece la ofensiva contra COPE y muy en especial contra Jiménez Lozanitos y “Libertad Digital”. De hecho, la creación y regulación del Consejo Audiovisual de Catalunya tiene como único objetivo restablecer la censura e impedir el derecho a la libertad de expresión para todos aquellos que no sigan las consignas oficiales del tripartito catalán. Para colmo, la aparición de los “chicos de la gasolina”, detenidos en el portal mismo de la COPE-Barcelona con los instrumentos de trabajo (bidón de gasota y mechero) y la manifestación de diputados de ERC contra COPE y contra el director de El Mundo, en los términos que se realizaron, suponen la exteriorización de la mala calidad ética y moral de los diputados de ese partido. Pero nada ha podido impedir que los medios hostiles al tripartito catalán informaran puntualmente del boicot a los productos catalanes que, literalmente, puede poder en riesgo de desaparición al sector del cava. Boicot justo y necesario, boicot que supone una verdadera contrapartida a las declaraciones del tripartito según el cual el 90% de diputados catalanes aprobó el Estatut. ¿Si? Pues entonces existe una responsabilidad colectiva del electorado catalán. Debería haber meditado más su voto, en lugar de entregarlo a aventureros tan irresponsables como rapaces. Quien siempre vientos, recoge tempestades: el voto no es una frivolidad, con él se decide mucho, es una iniciativa compleja. Entrega tu voto a partidos que odian a España y se insolidarizan con sus problemas y tendrás el boicot de los españoles que se insolidarizarán con tus productos. Es así de simple.
 
El pago al patrón, realizado por ZP a PRISA, no se ha traducido en un aumento de la audiencia, ni de la SER con Francino, ni del canal Quatro con Gabilondo. De hecho, la Quatro está estancada y por debajo del 10% de cuota de pantalla y la SER retrocede tanto como el BOE, también llamado “El País”. El propio Polanco es hoy partidario de la sustitución de ZP que solamente tiene como defensor a Cebrián. Mal asunto. ZP es fraude elaborado por PRISA. Si PRISA pierde audiencia, la figura de ZP se empequeñece, o bien, alcanza su dimensión real: la de un enano deforme y contrahecho, huérfano de ideas o, lo que es peor, con malas ideas.
 
Poco para lo que nos queda por ver en el 2006
 
Un mal año para el PSOE y para ZP, este de 2005. Peor, desde luego, para España y para los españoles. Pero nada en comparación con lo que va a ser 2006. Las contradicciones e imposibilidades metafísicas que el gobierno ha ido acumulando en los 20 primeros meses de gobierno, le van a ir estallando una tras otra.
 
Por eso, en el complejo de La Moncloa habrán brindado a la salud de 2007, por que, desde luego, 2006 no les va a traer muchas satisfacciones. 2006 va a ser el año de la verdad para el PSOE y muy en concreto para ZP. Él mismo ha sentado las bases de su propia tragedia política y personal. ZP, “el breve”. Mucho deben mejorar las cosas para que en marzo del 2007 resulte reelegido y, sin duda, muchísimo más para que pudiera alcanzar una improbable mayoría absoluta. También 2007 será el año de las elecciones catalanas. Si hay alguien que no tiene posibilidades, no sólo de salir elegido, sino ni siquiera de ser candidato, es Maragall. Maragall, “cagada man”. El cuatrienio negro está solo a la mitad. La pregunta sigue siendo: “¿las costuras de este país, podrán soportar otros dos años tan desgraciados como estos últimos?”. Y, en verdad, que lo dudamos.
 
© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es