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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

La reforma política propuesta por la Rosa+Cruz

La reforma política propuesta por la Rosa+Cruz

Infokrisis.- Reproducimos un parágrafo del Capítulo III del libro "De la Cruz a la Rosa" de Ernesto Milà, subtitulado "La Rosa Cruz, en su historia, en su doctrina y en su práctica", en estos momentos en fase de edición y que aparecerá próximamente. Dicha otra está dividida en cinco capítulos que recorren el pasado de la Rosa Cruz Originaria, desde que emanó del templarismo, así como los siguiente sprocesos de adulteración que se produjeron a partir del siglo XVII. Se trata de un análisis realizado en la senda de Julius Evola y René Guénin y ampliamente documentada, con más de trescientas citas. Está a la venta en el mes de abril al precio de 18,00 €. Puede ser solicitada la reserva de ejemplares a infokrisis@yahoo.es.

Creemos que con estas nociones hemos penetrado en el núcleo central del pensamiento de la Rosa Cruz Originaria. Estas nociones, bastante simples por lo demás, nos serán imprescindibles en el capítulo siguiente, a la hora de describir las “prácticas rosa cruces”. Quedaría solamente por hablar de lo que podríamos llamar “proyecto material” de la orden. En efecto, al igual que los templarios propusieron una reforma de Occidente y se mostraron, desde San Bernardo, partidarios del “doble poder” -es decir, de reconocer en el Imperio un poder espiritual y material- cuando intentaron reorganizar la sociedad europea posterior al primer milenio, y luego, cuando los “Fieles de Amor”, se convirtieron en una milicia gibelina, descaradamente partidaria del Imperio y opuesta a las aspiraciones del Papado; cuando los magos renacentistas aspiraban a llevar el orden cósmico que percibían en la danza regular y ordenada de las estrellas a éste mundo; así mismo, los “rosa cruces” que afloraron a principios del siglo XVII tenían también un “proyecto político”.

El movimiento “rosa cruz” de esa época estaba literalmente horrorizado por la Guerra de los Treinta Años y por sus consecuencias. Ya hemos dicho que, al concluir el conflicto, con la Paz de Westfalia, los “verdaderos rosa cruces” abandonaron la escena. El propio Andreae, después de formar parte de los círculos luteranos, rectifica y da marcha atrás, percibe el error en el que han caído: “la aversión rosacruciana hacia la Iglesia Católica, determina uno de los más grandes equívocos y una de las más peligrosas desviaciones, la misma desviación que llevó a los príncipes teutónicos a traicionar la sagrada idea del Imperio en el punto mismo en que se emanciparon luteranamente de Roma”[i].

El proyecto de reforma “rosa cruz” –que efectivamente existió- incorporaba elementos que estaban ya presentes en los movimientos que les habían precedido. Ciertamente, Andreae y la “rosa cruz” que emergió en el siglo XVII, habían optado por el luteranismo, pero, esta opción no era unánime. Formulaban una crítica al “los blasfemos de Oriente y Occidente”, aludiendo con ellos a islámicos y católicos. No ocultaban su intención de “pulverizar la triple diadema del Papa”, reivindicando para sí mismos una superior autoridad espiritual. Aludían, así mismo, a que su jefe era un “Imperator” y anunciaban que Europa estaba preñada y había de parir un poderoso hijo; además, hablaban de un “Imperator Romano, Señor del Cuarto Imperio”[ii].

Tanto en la “Fama” como en la “Confessio” y, particularmente, en un texto poco conocido “Allgemeine Reformation der gantzen weiten Welt”, se desprende la idea de que los “rosa cruces” del siglo XVII tenían la sensación de que el fin del mundo se aproximaba y que a ellos les cabía la misión de llevar a cabo un restablecimiento general del Orden. En la “Confessio” pueden leerse estas dos referencias escatológicas: “Ciertamente Dios ha decidido de manera expresa conceder y otorgar una última vez más al mundo, cuyo fin sobrevendrá en breve, una verdad, una luz, una vida y una magnificencia parecidas a la que perdió y despilfarró en el Paraíso Adán, el primer hombre, arrastrando a sus descendientes a la miseria de la repudiación y el exilio” y “Actualmente, el mundo está a punto de alcanzar su estado de reposo antes de caminar con premura hacia un nuevo amanecer una vez acabado su período y su ciclo. Jehová, nuestro Señor, es quien invierte el curso de natura”iii]. El proyecto “rosa cruz” tiene mucho que ver con esta sensación escatológica de “última oportunidad” y “fin del mundo”. Las “tribulaciones” apocalípticas solamente podrán evitarse remodelando el “la Tierra” en función del “Reino de los Cielos”.

Cuando Andreae y sus compañeros describen en la “Fama” la sede de la “rosa cruz” y de su Emperador aluden a ella como la “ciudadela solar”, la “montaña en el centro del mundo”, a la vez “lejana y cercana”, el “Palacio del Espíritu en el fin del mundo, en la cumbre de una alta montaña, rodeado de nubes”, las mismas palabras utilizadas en los relatos del Grial para describir Montsalvatsche, el Castillo del Grial. En la “Lettre de F.G. Menapius 15 juilliet 1617”, se completan estas ideas: “Los Rosacruz viven en un castillo construido sobre roca, circuido, en su parte alta, por nubes y en su parte baja, por las aguas y en cuyo centro hay un cetro de oro y una fuente de la que mana Agua de Vida”[iv]. Y en otro texto alemán de la época se explicita: “En medio del mundo se yergue un monte lejano y cercano (...) El camino que conduce al mismo puede encontrarse sólo con el propio trabajo”[v].

El tema de la restauración del Rey legítimo es fundamental en esta literatura. Cuando en “Las Bodas Químicas de Christian Resenkreutz” se describen en siete jornadas, los siete grados iniciáticos, en el último son consagrados los “Caballeros de la Piedra de Oro” (eques aurei lapidis). Se describe un viaje hasta la residencia del Rey “perdido”. Y dice Andreae: “Muchos quedan sorprendidos de que haya resucitado, pues están persuadidos de que les correspondía a ellos despertarlo”. Y Evola, comentando este fragmento, dice: “Tenemos aquí una alusión a la idea de que el principio de la realeza, en su esencia metafísica, existe siempre y no se ha de confundir con una mera creación humana ni con la acción de quien puede propiciarse una manifestación de la misma en la historia”[vi]. Rosenkreutz, junto al rey resucitado, lleva, finalmente, la misma insignea que los templarios y la nave de Parsifal: un estandarte blanco, con una cruz roja. Entonces, los “Caballeros de la Piedra de Oro”, juran fidelidad al rey ¡utilizando la fórmula templaria! “Nada para nosotros, Señor, sino para mayor gloria de su santo nombre”[vii].

Lo que podemos llamar el “proyecto de la Rosa Cruz Originaria”, revalidaba el proyecto templario, basado en los siguientes puntos:

1) reconocimiento de la primacía del Imperio sobre el Papado.

2) consideración del Rey o Imperator como detentador del doble poder, espiritual y material.

3) establecimiento del “Cuarto Imperio” (tras el romano, el carolingio y el germánico) como expresión de la idea de Orden.

4) impulso a una sociedad jerarquizada en función de la única jerarquía asumible por ellos: la “jerarquía espiritual”.

Pero la Guerra de los Treinta Años y la Paz de Westfalia impidieron que este proyecto pudiera concretarse. Cuando aparecen los dos manifiestos “rosa cruces” en París, el de Frankfurt, la “Confessio”, la “Fama”, las “Bodas Químicas” y la “Allgemeine Reformation”, la sociedad tiene otras cosas en qué preocuparse. En sobrevivir, por ejemplo. Así pues, los rosacrucianos sacaron de su experimento una respuesta negativa, lo cual los indujo “a partir”.

El “Árbol Seco”, de la Leyenda Áurea, seguiría seco; muerto no, pero si seco. No existía, a partir de la Paz de Westfalia, nadie –ni persona, ni organización- dotado de una verdadera fuerza espiritual, capaz de recuperar la antorcha del viejo proyecto templario. La vieja Leyenda Áurea no tuvo una conclusión favorable: el “Árbol Seco” permanecería seco por que ningún “Imperator” llegado de Occidente y conquistando por la espada la Ciudad Santa, cantaría misa bajo sus ramas.

(c) Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es


[i] “El Misterio del Grial”, op.cit., pág. 238.

[ii] “El Misterio del Grial”, op.cit., pág. 234-237.

[iii] Respectivamente, “Confessio Fraternitatits”, Capítulo VII y Capítulo I.

[iv] Citado por J. Evola en “El Misterio del Grial”, op.cit., pág. 235.

[v] Citado por J. Evola en “El Misterio del Grial”, op.cit., pág. 235.

[vi] Citado por J. Evola en “El Misterio del Grial”, op.cit., pág. 237-237.

[vii] Citado por J. Evola en “El Misterio del Grial”, op.cit., pág. 234.

Lo que debería hacer Pilar Manjón

Lo que debería hacer Pilar Manjón

Infokrisis.- La infame política antiterrorista del gobierno ZP va a ser contestada el 25-F por las Asociaciones de Víctimas del Terrorismo. Estarán todos -sin duda, también asistirán muchos votantes del PSOE- los ciudadanos encolerizados por la rastrera mentecatez de ZP y sus cartitas sobre el abuelo Cebolleta, así como las ominosas declaraciones de la vicepresidenta mancillando la memoria de los asesinados. Quien no estará es Pilar Manjón y vale la pena preguntarse el motivo. 
 

Cuando hace algo más de un año, Pilar Manjón saltó a la primera plana de los informativos, mereció el respeto de todos: habló claro ante la Comisión Parlamentaria de Investigación del 11-M. Pidió respeto para los muertos, afeó a los parlamentarios su conducta, sus risas y sus bromas en la comisión… y habló como madre que ha perdido un hijo. Al día siguiente, todo cambió.

Pilar Manjón se convirtió casi en una funcionaria bien retribuida del PSOE, cuya misión ha sido, por una parte, sacar las castañas del fuego a ZP, rompiendo la unidad de las víctimas del terrorismo y constituyendo la asociación de los “asesinados buenos” (los del 11-M sobre cuyos cadáveres se asentó el gobierno ZP) y las asociaciones de los “asesinaditos” (las víctimas de ETA que en este momento, ahora frustrado, de negociación, pacto y componenda con ETA, ya no tenían nada que hacer.

Por otra parte, Pilar Manjón si ha eludido hablar de algo es, precisamente de la investigación sobre los atentados del 11-M. Repitamos como está la situación: las fuerzas de seguridad del Estado, no tienen datos fiables sobre la autoría del crimen y el ministerio del interior y mucho menos el de justicia, evidencian el más mínimo interés en abrir nuevas vías de investigación. En el fondo, a los socialistas les resulta muy tranquilizados cargas las culpas del crimen a cuatro moros desarrapados que, por lo demás, murieron en el apartamento de Leganés. Y en cuanto a los detenidos, es presumible que sin tener equipos jurídicos competentes –la inmensa mayoría son insolventes- serán condenados por anticipado aunque la condena caiga en la casación. Repetimos, por si alguien tiene alguna duda: LOS ATENTADOS DEL 11-M DISTAN MUCHO DE ESTAR ACLARADOS. De hecho, lo que hoy está claro, lo único que está claro, es que no está nada claro y persistir en las líneas de investigación abiertas en la tarde misma de los atentados (las piedras de Pulgarcito que condujeron a las detenciones y a la masacre de Leganés) es intentar hurtar la verdad al pueblo español.

Reconocemos que, quienes no tenemos familiares entre las víctimas, tenemos poco que decir e incluso debemos callar en señal de respeto ante los que si tuvieron seres queridos entre los muertos… Si, pero hasta cierto punto. La verdad por encima de todo, la verdad siempre. La verdad el 12-M, el 13-M, el 14-M e, incluso, la verdad aquí y ahora. Y desde los atentados, las versiones oficiales han tenido muy poco que ver con la verdad. El 11-M se produjo un verdadero golpe de Estado en España, un golpe electoral que alteró el normal curso de las elecciones. Eso y no otra cosa, fue lo que ocurrió: 192 muertos dieron la victoria al PSOE. Algunos no queremos que vuelva a producirse jamás una situación de este tipo. Si se deja impune el 11-M, si la versión oficial, contra toda lógica y contra el sentido común, contra cualquier espíritu realista y crítico, se impone, cualquier otro volverá a querer influir en unas próximas elecciones recurriendo al terror. Por eso, quienes no tenemos familiares entre las víctimas y nos negamos a que nuestros hijos puedan ser un día víctimas, tenemos también algo que decir. Tanto como Pilar Manjón.

Por que lo sorprendente de Pilar Manjón es que calle sobre el 11-M, cuando debería de estar desesperada y ofuscada por la falta de datos fiables sobre la investigación, o, mejor dicho, por el punto muerto en el que se encuentra la investigación. Y Pilar Manjón, calla. Pilar Manjón debería de recordar a su hijo muerto, porque un estratega político entrevió la posibilidad de alterar el curso electoral asesinando a 192 personas, entre ellas a su hijo. Pero es mucho más fácil vivir al calor de las subvenciones oficiales, optar por callar, de tanto en tanto, por sacar las castañas del fuego a ZP y, tragarse su amargura de madre que ha perdido a su hijo. Alguien lo puede comprender: en el fondo, nadie le va a devolver a su hijo. Los muertos no vuelven jamás. Alguien puede comprenderlo: NOSOTROS NO.

Una madre de víctima tiene el derecho de clamar bien alto para que la investigación se reanude y llegue hasta el final. Para que quede claro por qué murió su hijo y quien fue la mente criminal que ideó el atentado. Probablemente será la única satisfacción moral que le podría resarcir de la pérdida de un ser querido. Porque, antes o después, este país le va a preguntar a Pilar Manjón, porque no hizo valer su autoridad moral para espolear una investigación paticoja y que no ha llevado a ningún punto verosímil. Sólo hay una razón: las subvenciones generosas y por encima de cualquier lógica de las que se ha beneficiado la asociación de víctimas del 11-M. Al parecer, basta con unos pocos milloncejos para callar el dolor. El refranero español recuerda aquello de que “los duelos con pan son menos”, si, pero ¿y el honor de los asesinados? ¿y la posibilidad de que nuevos atentados cometidos al calor de la impunidad del 11-M, reiteren el drama? No, señora Manjón: usted hoy vive al calor del PSOE, del principal beneficiario de la muerte de su hijo. Lo lamento, pero me parece repugnante su actitud.

Para colmo, además de víctima, usted es instrumento de la peor de todas las políticas antiterroristas. Ustedes, las víctimas del 11-M, son las “víctimas de 1ª”. ¿Y el resto? A ustedes, el PSOE echa mano cuando se trata de mostrar que no todas las víctimas se niegan a alinearse con la vileza de ZP en todo el peripatético tema de la negociación con ETA. Ustedes han sido un elemento más que ha permitido a ZP realizar la peor de todas las políticas antiterroristas, rompiendo el consenso unilateralmente en la materia. Usted, señora, estará ausente en la manifestación del 25-F, pero nadie la recordará como la víctima que es. Víctima doble: víctima de la mente criminal no identificada que ideó el 11-M y víctima de ZP, una damnificada más de un presidente sin honor, ni principios, un oportunista sin escrúpulos y, para más señas, un tonto con ideas. El 25-F a usted la recordarán como la que rompió el frente de las víctimas, la que se llevó la subvención más jugosa, superior a cualquier otra asociación de víctimas (aunque no es, desde luego, la que tiene más dolor detrás, si hay que utilizar términos aritméticos) y la que no hizo ABSOLUTAMENTE NADA para que se sepa la verdad sobre el 11-M.

Antes o después, usted, en su propia asociación, tendrá problemas. No todos los familiares de las víctimas son como usted. No lo dude, antes o después, sus propios compañeros de la asociación, le pedirán cuentas sobre su gestión. El PSOE no se mantendrá siempre en el poder, ni siquiera en lo que le queda de legislatura, podrá mantener la misma política antiterrorista que ha mantenido de forma insensata y torpe hasta ahora. ¿Qué será de usted en los próximos meses? No lo dude: pasará a la historia como la madre que calló y que renunció a saber quien asesinó a su hijo.

Usted, aquí y ahora, solamente tiene una salida honorable. Revisar su actuación en el último año, renunciar a ser la coartada del gobierno cuando su política antiterrorista genera una náusea en toda la sociedad española, decir bien alto que no sabemos lo que ocurrió el 11-M y que exigimos la verdad, hacer causa común con las demás asociaciones de víctimas, exigir el cumplimiento completo de las penas, abolir las absurdos beneficios penitenciarios, negarse a pagar un precio político por la paz, y negarse a cualquier estrategia que no sea la de vencer al terrorismo mediante la presión policial.

Está claro que Pilar Manjón, hará lo que ZP quiera que haga. El 25-F, no se notará su presencia a las 17:30 en la Plaza de la República Argentina, ni por la calle Serrano, ni en la Plaza de Colón. Ella no estará con las asociaciones de víctimas del terrorismo (¿entonces, de qué es víctima?), ella está con ZP, es decir, con los que se empeñan en ofrecer una “salida honorable” a los asesinos. Ella no recuerda a las víctimas de ETA o del GRAPO. Afortunadamente, las asociaciones de víctimas del terrorismo, no son como ella: ELLOS SI RECUERDAN AL HIJO ASESINADO DE PILAR MANJÓN Y A LAS OTRAS 191 VICTIMAS. Esta es la diferencia. ¡Qué vergüenza para una madre que ha perdido a su hijo, mirar a otro lado cuando se manifiestan las víctimas! ¡qué vergüenza para una madre que ha perdido a su hijo, permanecer silenciosa cuando LA INVESTIGACIÓN SOBRE EL 11-M NO ES MÁS QUE UN GIGANTESCO E INMENSO AGUJERO NEGRO! ¡qué vergüenza para una madre que ha perdido a su hijo, verse reducida a sacar lustre a ZP, primer y principal beneficiario del crimen! ¡qué vergüenza para una madre que ha visto a su hijo asesinado, dar la espalda al Congreso Internacional de Valencia de Víctimas del Terrorismo por orden de ZP, esto es, por orden del subvencionador!

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Tras el comunicado de ETA, una nueva situación

Tras el comunicado de ETA, una nueva situación

Infokrisis.- El reciente comunicado de ETA ha supuesto el más estrepitoso mazazo para la política antiterrorista del gobierno ZP, un fracaso en gran medida personal. Durante la semana anterior, ZP y sus voceros mediáticos se preocuparon de utilizar los medios de comunicación par adifundir la notiia de que la "paz con ETa ya está coninada". La "tregua" era cosa segura y el desarme de la banda permitía incluso hablar de la libertad de "serial killers" como Parrot, Pakito, y demás... Bruscamente todo cambió. Un comunicado de ETA de apenas veinte líneas desbarató lo que prometía ser el segundo "gran éxito" de ZP en lo que va de año: tras cocinar el screto con Mas el "nou estatu", ahora tocaba cocinar en un secreto aun más cerrado, la "paz" con ETA: esto es, la victoria de ETA. Y ETA dijo no. Quiere la victoria a toda plana y en grandes titulares, sin dudas ni medias tintas.  ETA lo quiere todo.

Las encuestas siguen dando la espalda a ZP

El CIS no puede avalar más de lo que ya lo ha hecho la acción del gobierno. Y los resultados son mediocres: las encuestas registran un empate técnico entre el gobierno y la oposición. Levemente, durante apenas diez días, el gobierno pareció que había logrado levantar cabeza a costa de sacrificar en el mismo paquete a Carod-Rovira y Maragall. El gobierno había percibido que su propio electorado consideraba odioso pactar con el nacionalismo independentista catalán, pero no tanto hacerlo con el nacionalismo moderado.

ZP utilizó el “pacto secreto” como camino para esquivar al tándem Carod-Maragall. No le importó absolutamente nada lo prometido con anterioridad a ambos (“aceptaré lo que salga del parlamento de Catalunya”), ni le importó la tan cacareada absoluta mayoría (del 90%) de los diputados catalanes que aprobaron el Estatut. Bastó un simple acuerdo entre dos personas para hacer saltar por los aires todas estas intenciones.

Algunos, a partir de ese momento, comprendimos que ZP es algo más que el tonto con ideas propias que siempre habíamos considerado, el presidente surgido de la bomba del 11-M, era, además, un individuo sin honor y sin lealtad a sus aliados. “Acuéstate con ZP y saldrás capao...”, que se lo digan a Carod y a Maragall.

Momentáneamente, a raíz de este acuerdo, pareció que el prestigio político de ZP sufría una leve recuperación, pero las encuestas no lo registraron, es más, el “éxito” había servido solamente para detener la caída en picado del PSOE y ralentizar la pérdida de influencia en la sociedad española, no para recuperarse. ZP precisaba un verdadero éxito que avalara su política “soft”. El tema ETA podía dárselo. Y volvió a equivocarse.


Quien cede un poco a los asesinos, capitula por completo


El 11-M, ETA era una piltrafa en dispersión, carcomida por topos que llegaban desde las bases de “jarrai” hasta la cúspide (¿no es así Josu Ternera?). En todos los frentes se mantenía en retirada. Desde 2001, cualquier intento de atentado había sido abortado por las fuerzas de seguridad del Estado. ETA no mataba, simplemente por que no podía matar, ni siquiera tenía un par de asesinos con frialdad suficiente para asestar un tiro en la nuca. Queda, eso si, el “tesoro de ETA”, los cientos de millones recaudados por décadas de “impuesto revolucionario” y por el rendimiento del resto de actividades, lícitas e ilícitas. Pero, en lo esencial, ETA era un cadáver putrefacto y maloliente. Ahora no.

En dos años, ETA se ha recuperado, no tanto desde el punto de vista terrorista, sino desde el punto de vista político. ZP ha operado la recuperación con su insultante política de debilidad y mano tendida a quien las tiene manchadas de sangre. Existe conflicto vasco, porque existe ETA. Si no existiera ETA, el movimiento abertzale supondría apenas un 10-12% del electorado sin más peso que el que los partidos mayoritarios quisieran darle. Si los abertzales no amenazaran e impidieran el normal desarrollo de los partidos no nacionalistas, realmente, ¿seguirían siendo el 10-12%? ¿el nacionalismo seguiría siendo levemente hegemónico en la sociedad vasca? Lo dudamos. Si los abertzales dejaran de utilizar la coacción contra sus adversarios ¿se les oiría tanto como ahora? No. Si ETA no existiera, el abertzalismo y, por extensión, el nacionalismo, quedarían redimensionados y reducidos a sus dimensiones reales.

El problema es como ETA deja de existir. Hay dos vías: negociación (esto es, capitulación), o desarticulación (esto es, represión). A ZP la palabra represión le suena mal, a la sociedad española, en cambio, lo que le sugiere es detener a todos los etarras y a sus amigos y arrojar la llave de la celda al mar. Pero ZP considera que su política “soft” de talante, diálogo y moderación no puede entrar en contradicción con una política represiva. Por eso ha optado por el diálogo con ETA. El diálogo es coherente con su línea “soft”, por eso ha optado por esa camino.

En el fondo, Carod-Rovira y ZP son almas gemelas. Los dos han percibido que quien logre desmovilizar a ETA pasará a la historia (de Catalunya uno y de España otro). El problema es que no han percibido el fondo de la cuestión: ETA tiene muchas más experiencia histórica acumulada que sus interlocutores. ETA sabe que en este momento, le resulta mucho más fácil justificar su existencia –y sus exacciones en forma de “impuesto revolucionario”- con el PP que con ZP. En el fondo, el PSOE apoya las tesis de ETA desde tiempo inmemorial: el PP es la “derechona”, los “herederos del franquismo y de la dictadura”, el partido consuetudinariamente opuesto a los “derechos del pueblo vasco”, etc. ETA precisa un enemigo y ZP no lo es: es el mismo tonto con ideas de siempre, que cree en Papa Nöel y en la santidad laica de su abuelo.

ETA no va a hacer nada por salvar a ZP. Por lo demás, el terrorismo le ha demostrado que es el mejor sistema para conservar una cuota electoral y la hegemonía política del nacionalismo. ¿Para qué abandonar el terrorismo? Y, en el fondo ¿qué terrorismo? Hoy, apenas supone un par de atentados al mes que un par de mercenarios pueden llevar a cabo en clandestinidad completa, sin posibilidades de ser penetrados por ningún cuerpo de seguridad del Estado.

El error de ZP –otro más- fue creer que lo que ETA ofrece en sus comunicados es lo que verdaderamente piensa. El doble lenguaje no es privativo de ZP, también ETA lo conoce y lo practica. Así, cuando ETA dice que “está dispuesta a abordar un proceso de paz”, lo que en realidad está diciendo es “reconoce mis exigencias y hablaremos”, y cuando argumenta “es hora de la paz”, en realidad, quiere decir “no habrá más paz que la que sitúe a los abertzales en la clave de la política vasca”.

Hace menos de cuatro meses, Patxi López afirmaba que existían posibilidades de que Herri Batasuna sufriera un proceso de transformación similar al que tuvo a finales de los años 70, Euzkadiko Ezkerra, que terminó con sus huestes en el PSV. Hoy, declaraciones de este tipo, después del último comunicado de ETA, parecen ridículos. Pero se hicieron, dando la medida de la capacidad política del socialismo actual.

Tiene razón el PP en decir que el PSOE ha vulnerado el “Pacto Antiterrorista”. Éste preveía que no se producirían cambios en la política antiterrorista que no fueran consensuados previamente. Estos cambios se han producido. Y de qué manera. Se ha bajado la guardia ante Eta, se ha cedido ante los abertzales, se ha abolido la “Ley de Partidos”, se ha votado en el parlamento el inicio de negociaciones con ETA... ZP, una vez más, ha vulnerado un pacto, ha demostrado que su honor está donde defecan las cabras. Ha demostrado, en definitiva y una vez más, lo que vale su palabra: casi tanto como un billete de “Monopoly”.


El gobierno tras el comunicado


Mintió el gobierno cuando dijo que con el PP se habían liberado a más de 300 presos de ETA. Y mintió por que los liberados eran asesinos de poca monta, informadores, comandos de mugas, etc., pero ni un solo dirigente. Ni UNO. Por el contrario, la perspectiva que contemplaba hace una semana el gobierno, era la de liberar a ¡veinte altos dirigentes de ETA! Una verdadera patulea de asesinos en serie que deberían estar agradecidos de que el pueblo español, al votar la constitución aboliera la pena de muerte. Ese era el pago que el gobierno quería entregar a cambio de la paz: la libertad de los asesinos y la humillación a las víctimas.

Y este país no lo ha consentido. Incluso los medios de comunicación más próximos al gobierno –SER y El País- pusieron objeciones a estos excarceramientos. Sus crímenes eran de tal magnitud que resulta inmoral pensar en que matar a 80 personas puede costar un castigo de dos meses y medio como promedio por muerto. Las encuestas no publicadas del CIS, demostraron que el gobierno se arriesgaba a una nueva caída en picado, pero los estrategas del gobierno pensaron que si las liberaciones de “serial killers” se producían justo en el momento en el que se declarase la tegua, el pueblo español podría perdonar la debilidad. Las declaraciones de Múgica Herzog, Defensor del Pueblo y hermano de un asesinado por ETA, lo dijo claramente: “Debe quedar manifiesto que hay vencedores y vencidos”. ZP se atragantó.

Entonces llegó el comunicado de ETA. No solamente no declaraba la “tregua”, sino que, además, redoblaba sus exigencias. El gobierno intentó limitar el desastre: una llamada al Tribunal Supremo bastó para que no se aplicara a Parrot la misma doctrina de redención de penas que se había empleado antes; y, por otra parte, los ministros de Justicia, Interior y la Quasimoso del Gobierno, la portavoz, dedicaron todo su tiempo a aparecer domingo y lunes en todos los medios de comunicación, afirmando que ellos, más que nadie, son “fuertes ante ETA” y que nunca como ahora han existido tantos presos de la banda. Como siempre, mienten. Ni son fuertes ante ETA (sino que ETA les ha dado la espalda) ni hay hoy tantos presos de ETA en las cárceles como en otros tiempos. Para colmo, ZP terminó diciendo que la “paz con ETA es cuestión de dos o tres legislaturas”... algo así como el parto de los montes.

El espanto ha cundido en las inmediaciones del gobierno y en La Moncloa. Las triunfales declaraciones de una semana antes, apoyadas con la cara de circunstancias del presidente, su carta dirigida a las víctimas recordando a su abuelo (pero no al abuelo de su mujer, fusilado por los republicanos...), carta ridícula, sino miserable, las dudas sobre la liberación de Parrot, etc., todo esto quedaba atrás, como muestra de una debilidad y de una falta de energía política, que ha acompañado a este gobierno desde el mismo día en que juró su cargo ZP sobre las tumbas de los 192 muertos del 11-M.

Y ETA ¿hacia dónde va?


Las intenciones de ETA son dos: sobrevivir (ETA es, para muchos, un medio de vida) y vencer. Vencer para ETA quiere decir, llegar máximo de sus objetivos políticos. Alcanzar el derecho de autodeterminación, la integración de Navarra en Euzkadi y la libertad de la totalidad de presos. Casi nada. Pero a eso tienden. No se conformarán con menos. ETA, en realidad, ha percibido la realidad de la nueva situación: la debilidad de ZP en las encuestas hará que se arrastre para poder enarbolar la paz en las próximas elecciones. Es más, si la tregua se produce en las inmediaciones de las elecciones municipales del 2007 y alcanza a las generales del 2008, ETA habrá facilitado a ZP un arma de su victoria de la que hoy carece.

Esta endiablada situación sitúa a ZP como rehén de ETA. Si quiere vencer, debe contar con la “tregua”. Así que ZP se arrastrará por el fango para alcanzar este objetivo. El palo recibido desde el comunicado de ETA, le servirá para evitar el dicho español “por la boca muere el pez”. Las próximas negociaciones con ETA van a ser completamente clandestinas, sin alusiones, sin menciones triunfales. Esto, hasta llegar a las semanas previas a las municipales. Por entonces, los socialistas aspiran a contar con dos bazas para recuperar el terreno perdido: la tregua y el voto a los inmigrantes que consideran les beneficiará mayoritariamente.

Pero este planteamiento de ZP tiene un problema: ¿ETA está por la labor? Lo dudamos. Si ETA pretende prolongar su existencia (esto es su modus vivendi mediante el racket y la coacción) ZP no es su hombre. El PP enerva más al electorado abertzale; es más fácil para ETA encontrar justificación a su existencia con el PP que con un timorato blando hasta lo coriáceo como ZP. Ciertamente, el PP ha golpeado en su etapa de gobierno al mundo abertzale, como nunca antes había sufrido, pero, seamos claros, ¿a quien golpeó el PP? A unos cientos de militantes de base, a terroristas de a pié, a dirigentes ocasionales que se han ido sucediendo en cascada desde la caída de la cúpula de Bidard, a unos militantes abertzales encantados de sufrir el martirio para ser luego invitados a chikitos por sus vecinos y así sucesivamente. Por que, en el fondo ¿qué es ETA? ¿quién es ETA? ETA es una cúpula que seguirá existiendo y viviendo muy bien, mientras siga disponiendo del tesoro de la banda: el producto de cuatro décadas de exacciones y racket. Hay algunos etarras que jamás caen, hay un dinero que nunca es encontrado. Eso es ETA, un teléfono situado al lado de una caja fuerte repleta, a través del cual da órdenes a una docena de mercenarios para que pongan unas cuantas bombas que justifiquen la compra de una nueva caja fuerte gracias al racket y al miedo que generan las explosiones. Eso es ETA. Nada más. ¿Y los abertzales? ¿y HB? ¿y los presos? Todo ello forma parte del decorado y, de la misma forma que en una pieza teatral el decorado es accesorio y lo esencial es el quién escribe el guión, en ETA, lo importante es quien recauda el dinero y lo accesorio todo lo demás. A la dirección de ETA apenas le importa la represión contra el mundo abertzale y contra sus propias bases, lo que le interesa es crear una situación política favorable para el desarrollo su “negocio”. Por que de lo que se trata es de hablar sobre el “negocio” de ETA, no “negociar” con ETA. Por eso no creemos que, finalmente, ETA declare una tregua con ZP y si lo hace, hará falta conocer los acuerdos secretos en qué han consistido: las ignominias cometidas por ZP desde el mismo día en que se sentó en La Moncloa y que han tenido por últimas “víctimas” a Carod y a Maragall, pueden operar cualquier pacto secreto con ETA. No esperéis nada bueno de ZP, ni mucho menos, nada honorable.

Y si esto es así –y a estas alturas estamos firmemente persuadidos de que así es: explosivos y terroristas se han detenido a espuertas, pero dinero se ha recuperado apenas migajas- ¿cómo se va a negociar con extorsionadores profesionales? Solo un tonto con ideas puede creer que la negociación es posible.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Ríe caminante, aquí yace la globalización

Ríe caminante, aquí yace la globalización

Infokrisis.- La globalización ha muerto. Su reinado ha sido efímero. De hecho, algunos insensatos todavía sostienen que goza de buena salud. Salvo la globalización de capitales y la de personas, la globalización como sistema de producción ha sido asesinada. El nombre del criminal es suficientemente conocido: crisis energética.

La idea de la globalización Ya en los años 70, las multinacionales ensayaron intentos de globalización, que ya, en aquel momento, concebían como la optimización de la producción industrial. El sistema se ensayó a escala muy reducida. Ford montaba una planta en España –donde la mano de obra era más barata-, encargaba a empresas próximas a la planta de montaje las piezas que, una vez manufacturadas en el proveedor más barato (no importaba que se situara en Marruecos o en Portugal), eran ensambladas en la fábrica central. Una vez terminado el producto, se distribuía en una zona geográfica amplia. Los Ford fabricados en Almusafes se vendían en media Europa.

Pero en el primer tercio de los años 70 existían varios problemas. Europa estaba parcelada en Estados Nacionales separados por fronteras impenetrables. Además, existía la “guerra fría” y el “telón de acero” partía en dos Europa Central. Pero, en cualquier caso, se trató de un ensayo generalizado que empezó a aplicarse en el último tercio de los años noventa.

Se trataba ahora de aplicar a escala universal, el ensayo limitado realizado en los setenta. Cualquier producto industrial era descompuesto en tantas partes como fuera posible. Se estudiaba su fabricación allí en donde las condiciones económicas fueran más favorables, esto es, dónde fuera más barato. Luego, cada una de las piezas se enviaba a las plantas de ensamblaje, situadas allí donde resultaba más barato el proceso de montaje. Y, desde allí, se trasladaban, finalmente, a los mercados.

Una pieza de un ordenador podía dar una vuelta al mundo antes de que el PC llegara al consumidor. El procesador se fabricaría en Taiwán, pero algunas materias primas procederían del sudeste asiático. El diseño se realizaría en Silicon Valley, pero algún equipo de diseño estaría situado en la India o Pakistán. Malasia aportaría la placa y en Ceilán se fabricaría el monitor según un diseño neoyorkino. En Praga se imprimiría el librito de instrucciones que acompañaría al ordenador. Los plásticos de la carcasa se fabricarían en Sudáfrica con derivados del petróleo traídos de Angola. Alguna empresa francesa vendería la tarjera gráfica que contenía elementos, a su vez, fabricados en Singapur. Suecia aportaría los cartones para el embalaje que serían impresos en Lituania. Finalmente, todas las piezas del ordenador serían ensambladas en una planta Mexicana y llegarían por mar a Lisboa, desde donde atravesarían las carreteras hasta llegar a Madrid y de ahí a Valencia en donde, finalmente, llegarían al consumidor alicantino, que, en realidad, era un jubilado británico recién instalado en Torrevieja...

La idea general era que cada país se especializaría en un componente o en un área de la producción y el mercado haría que la empresa ensambladora y, posteriormente, el comprador, eligieran la oferta más ventajosa. Era, en definitiva, un mundo regulado por el mercado en el que las contradicciones nacionales entre los países, felizmente, habrían desaparecido.

Para favorecer este clima de cooperación económica por encima de las fronteras, terminó impulsándose la globalización en todos los terrenos, incluido el cultural. De hecho, a partir de mediados de los años 90, algunas palabras hicieron fortuna: ninguna rama del arte podía concebirse sin la palabra “mestizaje” y sin el concepto de “fusión”, por encima de cualquier otro valor.

La idea final, aparentemente bienintencionada, era que el mercado terminaría sustituyendo al gobierno de las naciones. Era el sueño dorado del capitalismo: después de doscientos años de primacía de la economía sobre la política y de la plutocracia sobre la democracia, finalmente, se llegaría a contemplar la posibilidad, sin tapujos, del gobierno del mercado –esto es, de los detentadores del capital- sobre la clase política. En realidad, la clase política en un marco plutocrático, no es más que los delegados del capital para gestionar los asuntos de la res publica, o, por decirlo de otra manera, una especie de intermediario que traduce los designios del capital en política cotidiana, digerible por la masa de votantes. Lo que la globalización tenía como objetivo era eliminar a este intermediario –la política, el Estado- en beneficio del mercado, donde el capital, es el único dueño y rector.

El mercado sustituirá al gobierno de las naciones y generará una era “sin historia”, de paz y prosperidad, de felicidad sin límites, tal como la describió Fukuyama hace más de quince años.

Vanas esperanzas que hoy se han demostrado quimeras inalcanzables, ilusiones engañosas y fatuas.

Cuando ya no se puede avanzar, sólo queda retroceder

Este sistema ha fallado en la práctica. No ha podido prolongar su hegemonía más de quince años. El Acuerdo General de Aranceles ha posibilitado llegar hasta donde nos encontramos en la actualidad, pero, cada vez resulta más evidente, que ya no podemos ir más lejos y que, a partir de ahora, sólo queda retroceder.

Y esto por los siguientes motivos:

1. Es falso y mendaz que los recursos naturales utilizados para fabricar bienes desciendan continuamente de precio, aumentando simplemente la producción. Se olvida, por lo general, que la cantidad de recursos del planeta es grande, pero limitada. A partir de alcanzado cierto punto, estos recursos tienden a agotarse. A partir del momento en el que la demanda de materias primas finitas es superior a la oferta, el precio tiende a dispararse. Los países productores son conscientes de que se les acaba la época de las “vacas gordas” y aspiran, en primer lugar, a prolongarla al máximo y, en segundo lugar, a obtener el máximo de beneficios, elevando el precio.

2. Si hasta ahora la globalización de bienes y mercancías era posible, se debía a los bajos precios del petróleo. En efecto, una economía globalizada es una economía en la que los transportes de un lado a otro del planeta, adquieren su máxima importancia. Mientras los precios del combustible se mantuvieron a precios aceptables, el transporte de mercancías de un lado a otro del planeta, justificaba la parcelación de las manufacturas en tantos puntos como la ley de la optimización lo aconsejara. Pero esta era se ha terminado. La oferta de hidrocarburos ha sido superada por la demanda. Desde entonces, el precio no ha hecho más que aumentar. La globalización, en realidad, ha sido un espejismo de los años en los que el petróleo ha sido un combustible barato: desde el final de la Segunda Guerra del Golfo (1989) hasta la actual crisis energética (2005). Esa era, ha terminado.

3. Se olvida que la mano de obra barata no lo será indefinidamente. No se trata solamente de desplazar las plantas de producción allí en donde HOY la mano de obra es más barata y no existen derechos sindicales. Hay dos factores a tener en cuenta: el primero es que el trabajador que hoy gana 5 euros por días, aspira a ganar 20 euros por hora en los próximos años. De la misma forma que el lamentable sistema de producción y las horrendas condiciones laborales no duraron siempre en la Inglaterra victoriana, sino que solamente fueron características de unos pocos años de la primera revolución industrial, los precios de la mano de obra asiática, no serán siempre los mismos. Los propios Estados precisarán elevar el salario de sus trabajadores para darles acceso a bienes de consumo y así poder generar una espiral producción-consumo. Por otra parte, la experiencia demuestra que el mejor medio para frenar las crisis de producción y autorregularlas, es el sindicalismo reivindicativo que todavía no ha hecho su aparición en Asia. Las alzas salariales, limitan los beneficios del capital y esto, impide acumulaciones excesivas y superproducción que generan crisis similares a la de 1929. Por otra parte, no puede pensarse que el desplazamiento de las plantas de producción pueda realizarse constantemente de un lugar a otro del planeta. Si bien, cuando el coste salarial ha aumentado en España, es posible pensar en enviar las plantas de producción a Polonia o Chequia. Y de ahí, a Cantón o Pekín... pero no mucho más allá. Determinados grupos étnicos se adaptan mal a la producción en cadena y no responden ante los incentivos ofrecidos. El indio andino es indolente y basa su vida en una economía de subsistencia. Las etnias árabes son fatalistas, creen que todo lo da y lo quita Mahoma, entonces ¿para qué esforzarse? En cuanto a las etnias africanas carecen de la autodisciplina suficiente para asumir procesos de producción. En este sentido resulta ilustrativo, la iniciativa china de implantar fábricas en Marruecos y en África Subsahariana, exportando allí la maquinaria, el diseño y... al mismo personal que reside como en las antiguas “colonias industriales” europeas en el interior de recintos, prácticamente aislados del resto de la población.

El principio de contigüidad

A pesar de que el litraje de ginebra haya enturbiado el cerebro de Maragall, es rigurosamente cierto que una “eurorregión” como la que definió en su momento, es absolutamente oportuna. Los economistas de la Generalitat advirtieron, ya en 1999, que la mayor parte del comercio catalán se realiza con las regiones geográficamente contiguas: Aragón, Valencia, Rosellón-Languedoc. En realidad, estos economistas no habían descubierto nada nuevo. El fenómeno no ha podido ser desterrado por la globalización: cada zona comercia con la que tiene más próxima, esto es, con la que es contigua. La globalización no ha cambiado absolutamente nada en este terreno.

Así pues, una economía sostenible se basa en el lanzamiento al mercado de tantos productos como sea posible vender en las inmediaciones del lugar de fabricación. Este principio es tanto más válido, contra mayor es el precio del carburante. En realidad, de ser posible, la autarquía sería –al menos en teoría- el principio económico más aceptable en un momento de crisis energética y carestía de hidrocarburos.

El principio de contigüidad en el comercio mundial tiene una consecuencia inevitable: la formación de espacios económicos homogéneos que se configuran como unidades autónomas de producción; en el interior de estos espacios, el consumidos encuentra aquello que necesita y el mercado se lo pone ante sus narices de la forma más atractiva posible. Se trata, habitualmente, de espacios geopolíticos o continentales. El nuestro, es, sin duda, la Unión Europea. A corto plazo, todo lo que proceda de fuera de la Unión dejará de ser, económicamente, atractivo. La cuestión es, si para entonces, todavía seguirán existiendo plantas de producción de manufacturas en la Unión o si el delirio globalizador las habrá trasladado a los lugares más apartados e inhóspitos del planeta.

El fracaso de la especialización

Lo que en 1989 se esperaba que se produjera, es decir, la especialización de los países en determinadas áreas de producción, no se ha efectuado. Una sola zona geográfica, Asia y el Sudeste Asiático, polariza cada vez más la producción de bienes. De la misma forma que en el último tercio del siglo XIX, todos los buscadores de oro, convergieron en California, en la actualidad todos los “buscavidas” económicos han ido a parar al Sudeste Asiático y a China.

Cuando se produjo la Segunda Guerra del Golfo (1989), un humorista norteamericano bromeaba: “Hemos destruido las fábricas iraníes, hemos paralizado la producción industrial, hemos deshecho carreteras e infraestructuras... ahora ellos ya están como los EEUU”. Detrás del chiste lo que existía era la percepción de las dimensiones de un gigantesco drama: dado que en el Primer Mundo, la producción se realiza atendiendo a unos mínimos criterios sociales (salario que abra las posibilidades del consumo para las clases trabajadoras), seguridad social, derechos sindicales, etc., la producción se ha encarecido; pero todos estos criterios están ausentes en Asia: ni sindicalización, ni salarios que permitan algo más que sobrevivir, ni seguridad social. En tales condiciones, Europa no puede competir con Asia; para que exista competencia debe existir, como mínimo, una cierta igualdad en las condiciones de producción.

El drama estriba en que el Primer Mundo ha remitido sectores enteros de la producción hacia el Tercer Mundo, atraído por lo barato del trabajo y la proximidad a las materias primas. Esto ha provocado un proceso de desertización industrial, particularmente en algunas zonas de la Europa Mediterránea. De manera general, el Primer Mundo ha ido trasladando industria al Tercer Mundo, y se ha ido convirtiendo progresivamente sus economías en economías de servicios, no de producción. En los próximos años, se va a experimentar la irresponsabilidad de creer en quimeras absurdas.

La “nivelación mundial”

Durante una década y media subyacía la idea de que el proceso seguido por Europa desde la primera revolución industrial, se repetiría fatalmente en todo el Tercer Mundo. Se nos sugería que las economías chinas, los “dragones asiáticos” obligaban a sus ciudadanos a aceptar infames cadencias de trabajo a cambio de salarios de miseria, pero que, eso mismo, había ocurrido en toda Europa en el siglo XIX. A medida que fueran avanzando las sociedades orientales, se alcanzaría, paulatinamente, el mismo nivel de vida que en Occidente y, por tanto, se produciría un alza salarial generalizada, la aceptación de los derechos laborales y sindicales y la transformación del productor alienado en consumidor integrado. Pero estas afirmaciones carecían completamente de fundamento.

En la figura de algunos industriales europeos del siglo XIX se percibe una talla moral que está ausente en los consejos de administración de las sociedades anónimas de Asia. Cuando los hijos del Conde de Güell, cedieron tiras de su piel para salvar la pierna de uno de sus jóvenes obreros que había caído en una pica de ácido y corría el riesgo de amputación, no estaban realizando demagogia social o populismo (la anestesia todavía no existía y una operación de este tipo consistía, ni más ni menos, que en arrancar en vivo, tiras de piel de 35 cm. de largo por 5-7 cm. de ancho; no era, desde luego, un plato de gusto). La misma idea de las “colonias industriales” era una mezcla de interés (en las colonias resultaba más difícil realizar propaganda sindicalista) y conciencia social (se procuraba que los trabajadores tuvieran una vivienda digna para ellos y para sus familias, economato, lugares de distracción y formación cultural, escuelas, etc.).

La “nivelación mundial” sería una realidad si en otros lugares del planeta se dieran las mismas circunstancias que se dieron en la Europa del siglo XIX y que permitieron la formación de una burguesía y de un proletariado estable que trabajaba por un salario que iba algo más allá de garantizarle la mera subsistencia. El mandarinato, el caciquismo tribal, siguen estando presentes en determinados grupos étnicos y hacen muy difícil sino imposible, que sigan una evolución similar al capitalismo europeo del siglo XIX. De hecho, en los países árabes, todavía no ha sido posible la formación de una burguesía media que suponga un colchón con densidad suficiente como para asentar un sistema democrático estable. En los países andinos, esta burguesía está, así mismo, ausente.

Hoy sabemos que no todos los grupos étnicos se habitúan con tanta facilidad al sistema de producción liberal. Las poblaciones andinas, africanas y asiáticas, encajan mal con un sistema que, en el fondo, es un juego de pesos y contrapesos. La apatía de poblaciones andinas lleva a su falta de competitividad y a seguir un proceso de autovictimimación del que Evo Morales es, sin duda, su quintaesencia. El sistema teológico-integral del Islam se ha convertido en un factor de atraso y de esclerosis de las sociedades árabes y ha terminado confirmándose como inasimilable en el interior de sociedades europeas. En todo el mundo, la desigualdad entre las aptitudes de tal o cual grupo étnico se ha puesto de manifiesto y hoy resulta inapelable.

El problema no es que las sociedades asiáticas, árabes, subsaharianas o andinas, puedan evolucionar hacia un liberalismo, más o menos, estable –que no podrán-, sino si los tres lustros de globalización intensiva, no supondrán un mazazo para el estado del bienestar europeo. De hecho, lo que ha ocurrido en ese período en Europa es un proceso similar al que tiene lugar en el Tercer Mundo: los ricos detentan cada vez más capital, mientras que los pobres están cada vez más hundidos en la miseria. En este sentido, la globalización si ha sido un fenómeno mundial, ha perjudicado a los más y ha beneficiado a una ínfima minoría.

Pero el proceso ha terminado. La carestía de petróleo se ha puesto de manifiesto con toda su brutalidad. Países enteros, compañías multinacionales, habían exagerado las reservas de petróleo en su poder. Con ello, unos obtenían créditos del Banco Mundial, del Banco para el Desarrollo o del FMI, mientras que las petroleras mantenían y subían sus cotizaciones en bolsa. De repente, durante la segunda mitad de 2005, han ido cayendo muchos mitos. En primer lugar se ha evidenciado que la demanda de petróleo supera a la oferta y que ya no basta con aumentar el flujo diario de barriles: los pozos que se descubren ya no pueden superar en producción a los que se han agotado. Se ha alcanzado el punto de inflexión mucho antes de lo previsto. Hoy 12 de febrero, se ha sabido que REPSOL exageró las reservas en su poder para mantener la cotización de sus acciones y demostrar una salud financiera que no era tal.

La era del petróleo barato ha concluido. La globalización también. Sólo la llorarán los que han sido sus beneficiarios: una ínfima minoría de privilegiados.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

 

5 Directores de cine americano (II) Fritz Lang (2ªparte) Metrópolis

5 Directores de cine americano (II) Fritz Lang (2ªparte) Metrópolis

Infokrisis.- En un artículo anterior, al hablar de Fritz Lang, como uno de los directores de cine “americanos” más brillantes, nos vimos obligados a penetrar en la peripecia del expresionismo alemán. Hoy recuperamos el tema de Lang, centrándonos en una de sus películas más señeras: Metrópolis. En el siguiente artículo aludiremos a la etapa americana de Lang, centrada sobre el género negro.

«Ya he terminado mi obra. He creado una máquina a imagen del hombre que nunca se cansa ni comete errores. A partir de ahora ya no necesitaremos obreros humanos. ¿No ha valido la pena perder una mano para poder crear a los trabajadores del futuro? ¡La máquina humana! Déme otras veinticuatro horas y le traeré una máquina que nadie será capaz de diferenciar de un ser humano.», Rotwang a Fredersen

El argumento

En el año 2906, bajo los fastos y oropeles de la ciudad de Metrópolis, los trabajadores mecánicos, esclavizados, sufren los ritmos de inhumanas decadencias. Estos infortunados, desarrollan su trabajo en el interior de la tierra, a partir del décimo nivel de subterráneos. Allí no llega ni el sol ni el aire limpio, pero su esfuerzo agotador, oscuro y anónimo, garantiza el elevado nivel de vida de los habitantes de la superficie. En las profundidades, la máquina ha destruido a lo humano. Las máquinas lo dominan todo y ocupan un lugar preponderante en la sociedad. No hay humanidad en las profundidades, sólo esclavitud y sometimiento a la tiranía de la máquina. No existen emociones, ni tensión, ni creatividad, sino solamente una rutina agotadora, sin matices, gris, triste. El ser humano de las profundidades es un ser abatido y roto. Por el contrario, en la superficie reina el lujo, el bienestar y la opulencia. En altos edificios y plazas espaciosas, viven los privilegiados. La casta de los poderosos puede mantener su nivel de vida gracias al sacrificio de los esclavos.

Esta ciudad tiene un dueño todopoderoso, Fredersen. Un hombre duro, implacable. Frío y calculador. Su tiranía induce a los obreros a sublevarse, pero una joven, María, intenta tranquilizarlos y les promete que un día no lejano gobernará el amor. Pero no hay nada que hacer, la capacidad de sacrificio de los trabajadores ha llegado al límite y sólo la revuelta puede asegurar la liberación o la muerte.

Freder, el hijo de Fredersen, un día, como el Buda al salir de su encierro ideal, desciende a los subterráneos cuya existencia ignoraba, acompañado por Maria a la que ha encontrado. La presencia de María le causa una extraordinaria pasión. A partir de este encuentro, Freder, intentará liberar a los esclavos, pero, su padre no puede tolerar esta relación, así que contrata a Rotwang, un científico enloquecido que construirá un robot con los mismos rasgos que María para que termine la revuelta y recupere a su hijo.

El robot causará una crisis en la ciudad subterránea, destruirá las enseñanzas propagadas por María y las sustituirá por ideas de venganza, lucha de clases, revuelta y saqueo. El robot ha triunfado en propagar el odio entre los trabajadores; pero, finalmente, Freder y María consiguen denunciar la superchería y denunciar al robot que resultará destruido por los trabajadores. La revuelta ocasiona la inundación de la ciudad y la catástrofe. A la vista de los hechos, algunos obreros esclavos entienden la situación: han sido engañados por la falsa María, la “bruja”; la persiguen y la detienen, luego la queman y es, justamente, en ese momento, cuando entienden lo que ha ocurrido: el recubrimiento del robot arde y deja en evidencia el aspecto interior, metálico y frío de la falsa María. En ese momento, Rotwang se siente perdido; sabe que cuando los trabajadores le atribuyan a él, la autoría del robot, lo perseguirán. Su única posibilidad de sobrevivir es tener un as en la manga, así que decide secuestrar a la verdadera María, pero ésta es liberada por Freder.

Freder lucha contra Rotwang que muere cayéndose del campanario de la Catedral. El amor triunfa sobre la mecánica, el corazón se impone sobre lo artificioso. El hijo del propietario y la pobre trabajadora, hacen triunfar su amor por encima de su origen social. Incluso, a la vista de los hechos consumados, el propio Fredersen acepta la nueva situación, resignado. María puede predicar de nuevo el mensaje de paz y dice: «No puede haber entendimiento entre las manos y el cerebro si el corazón no actúa como mediador».

Mientras, en la superficie, Fredersen es informado de lo que está ocurriendo en las profundidades así que decide bajar y visitarlas. Cuando encuentra a su hijo, acepta la mano que éste le tiende. Las clases antagónicas se reconciliarán con este sencillo gesto.

Metrópolis y el expresionismo

En relación a las grandes obras expresionistas, “Metrópolis” es una obra tardía. Es expresionista, pero también es algo más. Contiene elementos nuevos, desconocidos hasta ese momento.

El entorno arquitectónico de la ciudad no es tan angustioso y torturado como el de “El Gabinete del doctor Caligari” y mucho menos, desde luego, que “El Golem”. Pero, en cualquier caso, la película se rodó según criterios expresionistas a las que se sumó el particular empeño de Lang y la predisposición de su equipo para la realización de efectos especiales que fueron empleados, por primera vez, de manera sistemática en el cine. De entre todos los personajes, Rotwag, el científico enloquecido, es, sin duda, el personaje más expresionista del film.

Se trata de una película maniquea, como todo el cine expresionista. La dualidad entre el mundo de las profundidades y el mundo de la superficie, entre los amos y los esclavos, entre bien y mal, en definitiva, reflejan perfectamente los contenidos éticos de los que los claroscuros, los contrastes y la gama de grises que utiliza.

Eugen Schweffton, artífice de la mayoría de estos trucajes, enamorado del art-decó, llegó a vaciar espejos, quitarles la capa de azogue, situarlos frente al escenario y filmar alguna escena con personajes reales y el escenario, formado por maquetas reducidas, reflejado en lo que quedaba del azogue. Se trataba de trucos sencillos, pero no por ello menos imaginativos, especialmente en aquella época. Metrópolis, no lo olvidemos, se filmó en los albores del cine, cuando aún distaba mucho de alcanzar su plenitud.

Los decorados son espectaculares. Los altos edificios, las fábricas sombrías, el inmenso reloj que marca obsesivamente las horas, las grutas subterráneas que transmiten directamente la desesperación de los esclavos del subsuelo.

De todas formas, “Metrópolis” es expresionista, especialmente por tres contenidos: la situación angustiosa que se percibe desde los primeros fotogramas y que, lejos de disminuir, va aumentando en cada escena; la sobreactuación de los actores, propia del cine mudo, pero resaltada por el ambiente generado por el expresionismo; y, finalmente, por el fondo del guión, en el que lo fantástico se une a lo terrorífico.

Es posible, además, apreciar en buena parte del cine expresionista, una crítica social, reflejo del hundimiento moral de la Alemania weimariana. Esta crítica queda exasperada en Metrópolis. En este sentido, el mensaje moral de la película es mucho más directo que el del “Gabinete del Doctor Caligari”, “El Golem”, o “Nosferatu”. Se trata de un film en el que queda clara la crítica a los mecanismos de producción, al empobrecimiento de los trabajadores y al enriquecimiento sin límite de los privilegiados.

Metrópolis y el mensaje de la época

¿Se trata de una película prefascista? A Lang la política no le interesaba. Su amante y guionista Thea von Harbou, fue militante nacionalsocialista ya en las primeras horas. Así que hay que pensar que Lang estaba influido en cierta medida por las ideas de su esposa. En tanto que Thea era militante del partido nacionalsocialista, hay un poso en “Metrópolis” que sintoniza con la ideología hitleriana.

Contrariamente a lo que se tiene tendencia a pensar, el hitlerismo realizó una crítica implacable al modo de producción capitalista, que logró penetrar en las clases trabajadoras alemanas. Se sabe que las Secciones de Asalto hitlerianas, eran llamadas “secciones bistec”, rojas por dentro, pardas por fuera. Estas agrupaciones activistas estaban formadas por antiguos soldados del frente y por exmilitantes comunistas pasados al hitlerismo. No es raro que Hitler y los demás ideólogos del partido, hicieran especial énfasis en criticar al capitalismo, máximo cuando buena parte de los capitalistas de su tiempo, para colmo, eran judíos, bestia negra del nacionalsocialismo.

A diferencia de la crítica marxista, el nacionalsocialismo denunciando la explotación capitalista, no cuestiona la división en clases. Eso mismo ocurre en Metrópolis. El mensaje de la película es que el “corazón”, representado por María, debe mediar entre los “manos” de los explotados y el “cerebro” de los explotadores. El “mediador” entre las clases es el elemento nuevo introducido en la película y desconsiderado por el marxismo. En este sentido, “Metrópolis” es una película que, si no es fascista, es, desde luego, una película próxima al fascismo, más que a cualquier otra ideología política. Y así la debieron ver los jerarcas nacionalsocialistas, aún en la oposición, cuando, nada más acceder al poder, ofrecieron a Lang la dirección de la UFA.

Paro además, hay otro elemento simbólico no desdeñable. “Maria” tiene un doble rostro: por una parte predica amor y comprensión entre las clases y, por otra es una agitadora revolucionaria, la “María-robot”. Esta última es destruida y denostada como una muestra de la perversión de su creador, Rotwag. La “María-robot” es hija de los privilegiados, es decir, de los capitalistas. Y esto encaja de una manera absolutamente exacta con la crítica nacionalsocialista de la producción capitalista. Los sectores más simplistas del partido nazi sostenían que los agitadores comunistas y los capitalistas tenían un mismo origen étnico: eran, sencillamente, judíos. Pero otros sectores del partido, elaboraron doctrinas mucho más sofisticadas sobre la identidad marxismo-capitalismo. El mismo fundador de la Falange Española, sostenía que los excesos del capitalismo dieron lugar al marxismo, como sucesión dialéctica. Los nazis, pensaban eso exactamente. En la parábola de Metrópolis, toda esta teoría queda genialmente dramatizada en la agitadora “María-robot”, surgido del malévolo ingenio de Rotwag.

Hay algo de crítica a la tecnología (y, mucho más) a la mecanización, pero también un encendido elogio de la máquina. La máquina deja de ser beneficiosa para el ser humano cuando de ser un medio para alcanzar un fin, el progreso, pasa a ser un medio para esclavizar. Si en los años veinte hubo un movimiento estético-político que defendiera tesis parecidas, ese movimiento fue el futurismo que, al poco tiempo de lanzar su manifiesto, convergió con el fascismo.

Metrópolis y Fritz Lang

No fue una cinta fácil de realizar. Fue una de las primeras superproducciones de la historia del cine: la filmación duró casi un año (entre el 22 de mayo de 1925 y el 30 de octubre de 1926), participaron 36.000 extras, de a los que 7000 se les rapó el cráneo para una escena de apenas siete segundos, el presupuesto fue inusual para la época (cinco millones de marcos), la proyección se prolongó durante tres horas. La película se estrenó el 10 de enero de 1927. Su éxito fue moderado. Quizás la película era demasiado larga y densa para la época.

No fue desde luego la cinta que más beneficios económicos le proporcionó, pero si la película que, por síu misma, colocó a su director en un lugar preferente en la historia del cine. Dado que “Metrópolis” no fue un éxito económico, Lang fundó su propia productora, “Fritz Lang Gesselschaft”, rodando en los dos años siguientes, dos películas menores Spione” (Los espías) y “Frau mi Mond” (La mujer en la Luna). Ambas son fácilmente accesibles en formato DVD.

“Los espías”, es una película realizada con ideas ya presentes en la serie sobre el Doctor Mabuse. La variante es que aparece el tema del amor entre el agente enviado a liquidar la organización y una de sus miembros. En “La mujer en la Luna”, Lang explora una fusión entre el género negro y la ciencia ficción, a la que se añade también una historia de amor entre astronautas perdidos en la Luna. En esta cinta, Lang vuelve a los decorados grandilocuentes, pero descuida el guión. El resultado es una película incoherente y progresivamente aburrida. Sin embargo, también ha pasado a la historia por ser la última película muda de Lang.

En los años 90, “Metrópolis” fue rescatada de las filmotecas y restaurada. Giorgio Moroder realizó una versión musical con las imágenes originales coloreadas que limitó la duración del film apenas a 83 minutos. Versiones posteriores en DVD han devuelto la duración original y el montaje de Lang. En realidad, el intento de Moroder no era absurdo. Hay algo en “Metrópolis” que remite a la estética del video clip tanto como al estilo expresionista.

Este estilo ha llegado hasta el cine moderno a través de “Metrópolis” y es fácilmente reconocible en otras cintas de ficción modernas como “Blade Runner” (de Ridley Scout) o “2001, Odisea en el Espacio” (de Kuprick). La escena del vals de la estación espacial evoca la visión de “Metrópolis” sobrevolada por aviones; lo siniestro de las catacumbas donde viven los infrahumanos, remiten directamente al ambiente angustioso y opresivo donde los robots de “Blade Runner” van siendo liquidados por Harrison Ford. El tema de la máquina que toma conciencia de sí misma y termina dominando a su creador, ha aparecido en muchas cintas de ficción, desde “Matrix” a la saga de “Terminador”. Por su parte, Las tres piezas de “Mad Max”, especialmente la segunda, remiten directamente a la angustia expresionista. No es por casualidad que esta serie fue filmada en los años ochenta, cuando se experimentaba el terror a que la guerra fría se convirtiera en caliente.

De hecho, “Metrópolis” es una película producto de un tiempo angustioso y que solamente puede ser apreciada por quien ha experimentado una angustia existencial absoluta.

Metrópolis, ochenta años después

Quien pretenda ver “Metrópolis” con los ojos del siglo XXI, se sentirá decepcionado y se aburrirá soberanamente. “Metrópolis” es una película que figura con derecho propio en la historia del cine, pero no es una película actual. El argumento huele a naftalina, los trucajes, incluso los más imaginativos, son infantiles para los desarrollos de los modernos efectos especiales. El lenguaje narrativo es completamente diferente del utilizado hoy.

La película, a pesar de ser muda, se entiende con facilidad, pero, en algunos momentos resulta pueril. La misma crítica al proceso de producción capitalista, resulta infantil y hoy está superado. La mecanización no es el gran problema del mundo moderno; de hecho, “Metrópolis” se anticipa a la modernidad: el robot ha terminado siendo el rey de las cadenas de producción y no el trabajador alienado.

Quizás la estética de “Metrópolis” es lo que mejor ha soportado el paso del tiempo. El robot destila un singular aroma de modernidad y es, sin duda, el autómata más imaginativo realizado jamás para la pantalla. Quienes tenemos el póster de la película en un lugar destacado de nuestra oficina, tenemos a la imagen como una de las más afortunadas de la historia del espectáculo.

Hay que considerar a esta cinta como una de las que han hecho avanzar un paso más a la industria del cine. Si la ciencia ficción tiene un antes y un después de “Blade Runner” o de “2001” y el cine bélico un antes y un después “Salvad al soldado Ryan”, “Metrópolis”, supuso un paso al frente en la experiencia expresionista. Es, desde luego, una película de tránsito entre un cine que daba sus primeros pasos balbucientes, y el cine como arte.

El expresionismo alemán se situó en ese punto de inflexión en la historia del cine. Lang lo comprendió. En el fondo, él quiso siempre hacer del cine un arte. A diferencia de Howard Hawks, buen artesano, que jamás tuvo otra ambición que hacer un cine entretenido. Si con Lang el cine es arte –como veremos en el próximo artículo- con Hawks, el cine es industria.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Se percibe el inequívoco aroma de un próximo atentado

Se percibe el inequívoco aroma de un próximo atentado

Infokrisis.- Nos gustaría equivocarnos. Es más, deseamos equivocarnos. Pero hay en el clima, algo que da la sensación de que, de un momento a otro, va a perpetrarse un macro atentado en cualquier lugar de Europa. Los signos son alarmantes. Que el atentado va a ser de "marca" islámica no hay duda. Que los autores intelectuales del crimen van a permanecer en el anonimato, tampoco. Que el atentado será el "casus belli" para desencadenar una nueva guerra del petróleo en Irán, es una seguridad.

La presente crisis se ha desencadenado por unas caricaturas publicadas hace unos meses en un diario danés en las que se representaba a Mahoma. Una completa estupidez propia de estúpidos. Dios ha sido representado desde la transición en El Jueves y ni los integristas católicos le han dado más importancia que la que tiene: la exteriorización de la falta de inspiración de un dibujante, bastante malo, por cierto. Lo sorprendente de las caricaturas danesas es que ¡hace meses que fueron publicadas!, pero, solamente ahora, han hecho estallar la crisis.

¿Por qué ahora? Es fácil interpretarlo. Aquellas caricaturas se olvidaron a poco de ser publicadas. Pero, desde entonces, han pasado muchas cosas: Hamas ha vencido las elecciones en Palestina. Angela Merkel, más favorable a EEUU, preside el gobierno alemán. El presidente iraní ha multiplicado sus declaraciones provocativas y ha manifestado, finalmente, su voluntad de proseguir el programa nuclear. La crisis del petróleo no ha retrocedido ni un ápice. El conflicto iraquí está enquistado y el afgano se ha convertido en una guerra oculta. Si EEUU quiere vencer a la resistencia iraquí va a tener que utilizar la misma estrategia que ya intentó -y fracasó- en Vietnam: atacar las rutas de aprovisionamiento. Y estas pasan por Siria e Irán. Falta el "casus belli".

Las manifestaciones, quemas de embajadas y actos hostiles a Europa, forman parte -sin la menor duda- de una campaña de operaciones psicológicas, que suele preceder a un gran movimiento estratégico. Gracias a la cuestión de las caricaturas, han aparecido en todos los medios de comunicación occidentales, la visión de un Islam radicalizado, criminal y fanatizado del que puede esperarse cualquier cosa. Hacer algo contra ese Islam, parece cada vez más necesario.

Es cierto que el mundo islámico vive en la edad media y que el atraso congénito de todos los países islámicos es la resultante de su sistema religioso. Si, pero también ese sistema religioso, ha hecho que, incluso, desde el punto de vista militar, todos los países islámicos no supongan una amenaza. Perro ladrador, poco mordedor, recuerda el sabio refranero castellano.

Está claro que la "alianza de civilizaciones" es inviable cuando existe un desfase de tal magnitud entre dos conjuntos como Europa y el mundo islámico. Es evidente que esto imposibilita una coexistencia pacífica... en el interior de Europa y que las masas islámicas que han llegado por la inmigración, deberán irse, antes o después, ante la absoluta imposibilidad de integrarlas y de asumir los valores europeos, los únicos asumibles por tradición y pragmatismo sobre el suelo de Europa. Ahora bien, una cosa es reconocer esto y otra muy distintas, asumir el permanente intervencionismo norteamericano en los asuntos de Oriente Medio.

EEUU solamente tiene una ambición en la zona: el petróleo. No vale la pena insistir en esta idea. Y las cosas no le están yendo muy bien. De ahí que, ante la imposibilidad de derribar a Chávez, ante el forúnculo que le ha salido en la Bolivia de Evo Morales, ante la imposibilidad de bombear petróleo en Irak en condiciones normales, tras haber retrocedido en los últimos meses, en las exrepúblicas soviéticas del Cáucaso... EEUU se vea forzado a dar nuevos movimientos estratégicos, nuevamente en el mundo islámico. Atacando a Irán o Siria, por lo demás, la resistencia iraquí puede verse afectada. Se amplía el conflicto, pero también se está más cerca de tener una posibilidad de vencer a la insurgencia.

Las protestas de las masas islámicas encolerizadas son una dramática proyección psicológica de lo que vendrá. Pero, por sí mismas, no bastan para justificar una intervención en Irán o Siria. Para ello es preciso que corra la sangre. Por que, no lo olvidemos: desde el 11-S, todos los movimientos estratégicos de los EEUU se han generado tras un atentado criminal realizado por esa nebulosa llamada "Al Qaeda". Esta vez no va a ser diferente: mientras ningún país con peso real, o ningún consorcio mediático, tenga el valor de decir a la opinión pública, lo que en las redacciones o en las sedes de los servicios de inteligencia se sabe ya desde el mismo 11-S, a saber, que Al Qaeda es una ficción, que TODOS los atentados atribuidos al terrorismo islámico tienen un trasfondo oscuro y un origen incierto (incluido, y en primer lugar el 11-M) y que Al Qaeda es el espantajo creado para justificar la intervención de los EEUU en cualquier parte del mundo... hasta que eso no ocurra, el terrorismo autoinducido seguirá operando efectos estratégicos.

Estamos preparando un largo estudio sobre el petróleo. Nuestra conclusión es: se ha llegado al punto de inflexión en donde las necesidades son mayores que la oferta petrolera. Durante 25 años, los productores han inflado sus reservas petroleras, el optimismo tecnológico ha injertado la idea de que los nuevos sistemas de extracción prolongarían la "era del petróleo barato" durante décadas. Pero toda esta burbuja, promovida, especialmente, desde los EEUU, ha estallado. Es, precisamente, desde EEUU, desde donde se multiplican cada día las declaraciones "tranquilizadoras", pero, junto a esas declaraciones, EEUU practica una estrategia de control directo de los pozos, lo cual, junto a otras informaciones objetivas, induce a pensar que el petróleo empieza a escasear.

Los movimientos estratégicos que se aproximan en Oriente Medio y Asia Central, van a demostrar, una vez más, que la lucha actual es solamente, una lucha por el control sobre las fuentes energéticas y nada más que eso. El día en que Europa entienda esto y se deshaga de bobos bienintencionados a lo Zapatero o de ambiciosos sin escrúpulos a lo Merkel o Chiracq, probablemente Europa tenga una posibilidad de reaccionar a tiempo.

Esto, y no otra cosa, es lo que está tras el desgraciado asunto de las caricaturas: la primera fase de operaciones psicológicas para justificar nuevos blancos en Oriente Medio, se ha abierto. No será la última. Ahora queda, el atentado dramático ¿dónde? ¿en Dinamarca? ¿en Alemania? ¿en Francia? ¿en Italia? Ah, si, el atentado lo firmará "Al Qaeda", se detendrá luego a cuatro andrajosos y se hablará de media docena de nuevas "células durmientes" desarticuladas en todo el mundo... todas ellas estarán conectadas con Irán, o al menos, así se dirá. Es la "Operación Mentira Duradera" que se prolonga ya durante tres lustros. Bastardos...

© Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es

Apuntes estratégicos para un partido transversal

Apuntes estratégicos para un partido transversal

Infokrisis.- En muchas ocasiones Manuel Fraga se ha jactado de que gracias a él no existe extrema-derecha en España. Es decir, nada más desde el centro a la extrema-derecha que el PP. Como si eso fuera un mérito. Gracias a esta política de Fraga, hoy el PP es un partido aislado políticamente. Tanto es así que, en las elecciones de 2008, o bien alcanza una mayoría absoluta, o puede arriesgarse a perder nuevamente, aun siendo el partido más votado. A partir de este dato hemos realizado una reflexión estratégica considerando que el objetivo político prioritario en este momento es la restauración del Estado, de su autoridad y de su fortaleza, frente a la política vacilante, torpe y timorata de ZP y de su equipo.  

El panorama político español desde la transición

El panorama político español desde la transición está formado por un partido de centro derecha, un partido de centro izquierda, un partido de izquierda, media docena de partidos nacionalistas periféricos. Hasta ahora, las mayorías absolutas se construían dominando el centro.

Ha habido mayoría absoluta cuando un partido, además de una gestión, más o menos eficaz, o de un programa atrayente, dominaba el centro político; pero esto ha cambiado.

En primer lugar por que el período de ZP no es precisamente el de la eficacia política. Resulta extremadamente difícil pensar que quienes votaron al PP en 2004, voten algún día a ZP a tenor de su evidente falta de patriotismo, su mediocre gestión personal y la torpeza de la totalidad de su gabinete.

Las modificaciones de los últimos años

Los resultados de los sondeos de opinión son significativos: tras unos primeros momentos en los que el PP perdió cuota electoral, desde finales del 2004, los progresos de este partido han contribuido a crear un empate técnico con el PSOE. Es de prever que en las encuestas realizadas en los próximos días, el PSOE se adelante ligeramente aprovechando el descabalgamiento forzado de Carod-Rovira. Pero a 28 meses de las próximas elecciones, todo induce a pensar que se llegará a ellas con un empate técnico y que, en cualquier caso, ningún partido obtendrá mayoría absoluta.

Por otra parte, hay una serie de elementos que modifican el panorama electoral:

1) El desmantelamiento progresivo e irremisible de IU que en el próximo parlamento posiblemente quede reducido a tres o cuatro diputados refugiados en el Grupo Mixto.

2) El voto concedido a casi un millón de inmigrantes que, en cifras absolutas, supondrán en torno a 600 o 700.000 nuevos votos para el PSOE en las elecciones municipales.

3) El mantenimiento de las cuotas de voto de los partidos nacionalistas periféricos.

Todo esto creará una situación en la que, fatalmente, los partidos nacionalistas, se situarán como eje de la política española. Incluso en la hipótesis realista de que el PP tenga unos pocos diputados más que el PSOE, de poco le servirán dado que ZP pactará con unos o con otros partidos nacionalistas. Éstos han advertido que con el PSOE pueden obtener más que con el PP.

De Manuel Fraga al Acuerdo del Tinell

El drama del PP en estos momentos, es que el “Acuerdo del Tinell”, que dio carta de naturaleza al tripartito, se ha extendido como “moda” a todo el Estado. El PP está aislado y no cuenta con aliados seguros en ningún punto del Estado que puedan ayudarle, con sus votos, a formar una mayoría parlamentaria.

Esta situación tiene como único responsable a Manuel Fraga Iribarne que, desde el final de la transición se ha jactado en decenas de ocasiones del mérito que suponía haber hecho imposible la existencia de un partido de extrema-derecha.

Para Fraga, todo lo que está a la derecha del PP es extrema-derecha. En el PP se han atribuido sus victorias al principio, unánimemente aceptado, de “sin enemigos a la derecha”. Estas frases, a costa de repetirlas una y otra vez en filas del PP, se han convertido en verdaderos tópicos. No solamente no es así, sino que es, justamente lo contrario.

El error del razonamiento de Fraga consiste en considerar que el PP es un partido de derecha. No lo es: es –o debería ser- un partido de centro-derecha puesto que, como ya hemos dicho, solamente el dominio del centro da mayorías absolutas y el PP es un partido que aspira al gobernar en solitario, amparado en mayorías absolutas.

Un arco político excesivamente dilatado y estéril

El problema del PP consiste en querer dominar un arco político excesivamente amplio: de la extrema-derecha al extremo-centro. Esta imposibilidad es fuente de todas las ambigüedades y ataques que el PP está sufriendo por parte del PSOE. Es evidente que en el PP existe una “derecha” muy clara (Esperanza Aguirre, Acebes, Zaplana) y un “centro-derecha” no menos claro (Camps, Piqué, Gallardón). Entre elecciones, domina la tendencia “derecha”, pero cuando se convocan elecciones, el programa electoral utilizado es de “centro-derecha” y el programa de gobierno, finalmente, se enfoca hacia la atracción de partidos nacionalistas de “centro” (CiU), como en el período 1996-2000.

Gracias a personajes como Fraga existe un equívoco en la política española. Hay centro derecha, pero no hay derecha-derecha. De hecho, incluso el período Aznar-Rajoy se realizó bajo el rótulo de “centro-derecha”. Y ese mismo centro-derecha impide la existencia de una extrema-derecha por dos motivos:

1) por que, entre los pactos de la transición figuraba el aislamiento de la extrema derecha. Pero esos pactos ya han quedado invalidados desde que ZP ha abordado la reforma constitucional enmascarada, a partir del Estatut de Catalunya.

2) por que, el PP cree que tiene entre su electorado a la extrema-derecha; permitir la existencia de un espacio de extrema-derecha, equivaldría a perder cuota electoral. Error doble: un partido de extrema-derecha permitiría al PP negar, de manera muy visible, las acusaciones repetidas del PSOE que le atribuyen esta orientación; además, se tiende a confundir la naturaleza de la extrema-derecha de la transición (nacional-catolicismo franquista representado por Fuerza Nueva) con la extrema-derecha que ha aparecido en Europa en los años 90.

Así se ha llegado a la dramática situación actual que el PP solamente ha advertido cuando Artur Más, Durán i Lleida y ZP, aparecieron sonrientes en las escaleras de La Moncloa el pasado lunes.

Si, el PP no tiene enemigos a la derecha... pero tampoco tiene aliados, ni en la derecha, ni en lugar alguno. Los aliados nacionalistas ya no lo volverán a ser, a la vista de la evidencia: pueden obtener mucho más del PSOE que del PP. La situación de 1996, no volverá a repetirse. Y si se repite, será peor: las exigencias nacionalistas serán de tal magnitud que constituirán un verdadero chantaje.

La actual extrema-derecha europea y la extrema-derecha de la transición

Decíamos que la extrema-derecha europea (o mejor dicho, lo que ha sido calificado como extrema-derecha por el resto de partidos y por los consorcios mediáticos) es diferente a la extrema-derecha española de la transición. Vale la pena abundar en esta dirección.

El análisis de los electorados que en toda Europa votan a opciones de este tipo da las siguientes características:

1) Están muy sensibilizados con el tema de la identidad nacional y la inmigración masiva. Mientras la extrema-derecha española de la transición jamás consideraron este problema.

2) Pertenecen mayoritariamente a sectores desfavorecidos de la sociedad, particularmente capas obreras que conviven con la inmigración en barrios periféricos. Mientras que la extrema-derecha española de la transición pertenecía mayoritariamente a la burguesía media con presencia de sectores lumpenproletarios minoritarios aunque presentes entre la militancia.

3) No tienen un patrón religioso fijo: una parte es católica tradicionalista, pero también católica sin más, otras pertenecen a confesiones protestantes de distintos tipos, hay indiferentistas religiosos o simplemente ateos, en proporción no desdeñable. A diferencia de la extrema-derecha española de la transición que era completamente católica tradicionalista.

4) Están muy motivados por la aplicación de políticas sociales que contrarresten los efectos desastrosos de la globalización sobre las capas más desfavorecidas de Occidente. A diferencia de la extrema-derecha española de la transición que no atribuía gran valor a las políticas sociales y jamás contempló la lucha contra las multinacionales que en los años 70 fueron las vanguardias de la globalización.

5) Su electorado procede mayoritariamente de votantes que hasta entonces han apoyado a opciones de izquierda. En el momento en que la inmigración masiva se ha percibido como problema y se ha advertido que, precisamente, la izquierda suponía el primer estímulo para este fenómeno, han cambiado su voto. A diferencia de la extrema-derecha española de la transición, cuyo voto procedía de la vieja AP y del franquismo militante.

Lo que la extrema-derecha española actual olvida

Lo que no han entendido los restos de la extrema-derecha española y, de ahí su absoluta ineficacia para crecer, es:

1) Que la extrema-derecha española no tendrá nada que ver con la extrema-derecha de la transición, ni, por tanto, absolutamente nada de lo que se defendió en aquella época, puede ser defendido hoy. Incluso en temas tan clásicos como la Unidad Nacional, hay elementos nuevos a considerar: la existencia de Estatutos de Autonomía irreversibles, la integración en la Unión Europea, igualmente irreversible, el proceso de globalización rechazable pero que impide a una sola nación sobrevivir en el mercado mundial. Y, no digamos a nivel de símbolos.

2) Que hoy su clientela electoral sólo puede proceder, necesariamente, de la izquierda o de votantes de izquierda desmovilizados, pero, en cualquier caso, de residentes en zonas obreras, periféricas a las grandes ciudades o de zonas rurales fuertemente afectadas por la inmigración masiva. Dado que los últimos dirigentes de estos grupos, son ajenos a estos ambientes, resulta absolutamente imposible que arraiguen en tales zonas. Todo se queda en “visitas” exaltadas a tal o cual ciudad, en donde han oído que existe un problema, en donde durante un par de horas en alguna zona conflictiva se ven banderas y se oyen gritos de estos grupos. Luego nada.

3) Que un partido de extrema-derecha en el siglo XXI, no puede ser un partido de exaltados, radicales y vociferantes, sino una fuerza transversal que destile energía, pero serenidad, con un programa basado en tres puntos de IGUAL peso: reivindicación de políticas sociales, reivindicación de la identidad nacional, reivindicación de la idea de “orden”. Frecuentemente, hoy, todo se queda en el “Arriba España” formulado bajo símbolos del primer tercio del siglo XX o en el primitivo “inmigrantes fuera”. Sobre tales bases no existe posibilidad de realizar construcción sólida alguna.

4) Que la definición que deben asumir no es la de “partido de extrema-derecha”, sino de “partido transversal”, o de lo contrario, aceptarán las condiciones impuestas por el adversario, reduciéndose a la esterilidad política de los últimos 30 años. Y esto implica guardar en el baúl de los recuerdos símbolos, cantos, banderas, rituales, lugares comunes y partir de cero. Naturalmente, hacen falta dirigentes con imaginación y energía, que generen respeto, y sean capaces de guiar a un movimiento por caminos nuevos. Y aquí está precisamente la dramática carencia que ha hecho imposible la construcción de una opción transversal desde la segunda mitad de los noventa, cuando las circunstancias ya estaban maduras.

5) Que un programa político o unos cuantos puntos ideológicos no son absolutamente nada sin un análisis sociológico; ¿a quien van dirigidos?. La extrema-derecha tiene tendencia a pensar que defendiendo un programa que ellos consideran justo y necesario, triunfará gracias al favor de Dios, o gracias a un providencialismo de ribetes místicos: “el electorado despertará necesariamente”. El análisis político, el análisis sociológico-electoral y la elaboración de una estrategia son las primera piezas del puzzle y, en función de ellas, hay que elaborar el programa político y adaptar la definición ideológica; no al revés. Nunca los deseos pueden anteponerse a la realidad.

Estrategia transversal: única opción

Queda un último punto por tratar. Un partido transversal, en el actual marco político, ¿con qué estrategia debería operar? Solamente hay una. La definimos sintéticamente:

1) A diferencia de partidos como el PP y el PSOE que aspiran a conquistar mayorías absolutas, una opción transversal debe tener conciencia de que, a lo más que puede aspirar, es a MODULAR el panorama político español.

2) La misión histórica de un partido transversal no es llegar al poder, sino sustituir el papel de los partidos nacionalistas a la hora de formar mayorías parlamentarias. Evitar, en otras palabras, que la política española esté permanentemente secuestrada por las ambiciones y las reivindicaciones nacionalistas y/o independentistas.

3) Que mientras persista el actual panorama político el enemigo principal es la debilidad, la falta de patriotismo, la ausencia de una concepción del Estado que esté acorde con nuestra historia, nuestras necesidades y nuestra tradición, y ante su tendencia a comer de la mano de los grandes consorcios, que hace gala el PSOE.

4) Que esto implica ofrecer un apoyo parlamentario al PP, a cambio de pactar tres bloques de propuestas: los que tienen que ver con la inmigración masiva, los que tienen que ver con las políticas sociales y los que tienen que ver con la contención del nacionalismo.

El resumen de una estrategia de conjunto

La estrategia de conjunto puede ser resumida así:

1) Ante la imposibilidad presumible de que, mientras persistan las circunstancias que se han generado a partir del 30 de septiembre del 2005 (conversación ZP-Mas para salvar el Estatut), confirmadas en la reunión ZP-Durán-Más de 23 de enero de 2006, el PP obtenga una mayoría absoluta, deberá contar con aliados parlamentarios que hoy no existen. Estos aliados sólo pueden surgir de formaciones políticas nuevas, o de lo contrario, los nacionalistas exigirán cuotas de poder excesivas que terminarán arruinando la unidad y la coherencia del Estado.

2) Un partido transversal que irrumpa en el parlamento y que suponga un soporte para el PP pactado a cambio de reformas en la legislación de inmigración, en las políticas sociales, etc., debe de estar orientado, no hacia recuperar los votos de la extrema-derecha de la transición (que en buena medida han sido integrados en el PP), sino a obtener votos en las zonas electorales del PSOE, o de lo contrario, entre el centro-derecha y el transversalismo, lo único que existirá es una indeseable relación de vasos comunicantes. De lo que se trata es de ABRIR otros sectores electorales y esto puede hacerse, aprovechando las enseñanzas y la práctica de lo que se ha dado en llamar “extrema-derecha” europea: captar votos hasta ahora anidados en la izquierda, pero que la izquierda no puede mantener a causa de su orientación en materia de inmigración y de globalización.

¿Y por qué el PP no avanza en dirección transversal?

La pregunta que pueden plantear los simpatizantes del PP es: ¿y por qué el PP no puede aspirar a conquistar estos sectores sociales compuestos por votantes de izquierda?

Es legítimo que todo partido intente obtener votos en todas las capas sociales. Ahora bien, la experiencia demuestra que, en Catalunya por ejemplo, donde el PP creció hasta 2004 en el cinturón industrial de Barcelona, habitado por emigrantes del Sur de España, castellano-parlantes y, hasta no hacía mucho, votantes socialistas, se desmanteló cuando Aznar realizó su giro pro americano y apoyó la agresión americana a Irak.

El PP si está en condiciones de captar puntualmente votos procedentes de la izquierda, pero su línea hace que no pueda mantenerlos durante mucho tiempo. Un escándalo inmobiliario protagonizado por un concejal de tal o cual municipio, una decisión desafortunada en política internacional que hace revivir las opciones antiamericanas, hace que todo vuelva al punto de partida.

Por otra parte, el PP es un partido adaptado para captar votos de centro y, por tanto, pero no votos de izquierda y, mucho menos, de unos sectores que precisan URGENTEMENTE de la aplicación de políticas sociales, antiinmigración y antiglobalización.

En política, el realismo es el mejor consejero y el realismo indica que el programa del PP no basta para horadar las líneas del PSOE y debilitar a su electorado por la izquierda. Pero eso lo puede hacer una formación política transversal, a costa de no ser criminalizada por la prensa, de no ser tachada constantemente de radical, de contar con algunos medios económicos suficientes y con algún líder con proyección nacional, capacidad e imaginación.

Esto lleva a otra cuestión: el apoyo parlamentario prestado por una formación transversal al PP ¿no sería considerado como una traición por el electorado de esta formación? No, por varios motivos:

1) Por que los apoyos no se dan a cambio de nada, sino a cambio de medidas urgentes en puntos clave: identidad nacional, contención de la inmigración, endurecimiento de la lucha contra la delincuencia, apoyo a las familias españolas, preferencia a la hora de recibir subsidios y ayudas sociales, etc.

2) Un apoyo como el que se propone no es un apoyo gratuito, sino puntual y pactado, esto es, extendido a determinados momentos puntuales y sin perder de vista quien es el enemigo principal, el PSOE y la globalización.

El liderazgo: condición sine qua non para un transversalismo eficaz

El gran problema de una opción transversal, es una cuestión de rostros. En otras palabras, quién la lidera. Es evidente que el perfil para una plaza de este tipo, responde a una serie de rasgos imprescindibles:

1) Debe ser una personalidad con relevancia social, preferentemente algún político en activo hasta hace poco, y, en cualquier caso, con contactos sociales y facilidad para tenerlos.

2) Debe disponer de medios económicos suficientes como para que dedicarse a liderar un partido transversal no implique una merma en sus ingresos.

3) Debe tener imaginación, rapidez de reflejos, capacidad de mando.

4) Debe tener una alta capacidad de análisis político y de negociación. Esto es, debe ser realista, dúctil pero enérgico.

5) Debe ser un buen orador y comunicar bien con los sectores sociales que constituyen el target electoral del partido transversal.

6) Debe ser capaz de elegir colaboradores eficaces –no necesariamente, los primeros llegados- y constituir una clase política dirigente con objetivos y estrategia claras.

7) Debe dominar las técnicas modernas de publicidad y marketing.

Es evidente que la personalidad del líder es fundamental en un partido democrático (y mediático). Por tanto, si ese líder no aparece, los nueve folios anteriores, son dramáticamente, inútiles. Así pues, se busca líder que aspire a ser cabeza de ratón en lugar de cola de león. Condiciones objetivas existen. Condiciones subjetivas siguen sin estar presente.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Apuntes sobre la iniciación a la Caballería Medieval (I)

Apuntes sobre la iniciación a la Caballería Medieval (I)

Infokrisis.- Presentamos la primera parte de unos apuntes sobre el tema de la iniciación caballeresca. El elemento central de esta serie es el acto de “armar al caballero”. El elemento de polémica es, ¿hasta qué punto se trataba de una ceremonia religiosa o era simplemente un acto de iniciación laico? Para poder dar una respuesta, estamos barajando un material procedente de muy distintos orígenes. Aun cuando nos falta algo de tiempo para ordenar estos apuntes, podemos concluir con Julius Evola cuando afirma que se trató de una ceremonia propia de la casta guerrera y ligada al Imperio, mucho más que al Papado.

La iniciación caballeresca.

No hay jornada más importante para el caballero que el día en que es armado como tal. Ramón Llull, que la ha descrito y explicado detalladamente en su libro sobre el “Orden de Caballería”, da pie al historiador Leon Gautier para describir esta ceremonia como el “octavo sacramento” que recibe el caballero a lo largo de su vida. Pero no es así: la caballería era una institución, ligada al Imperio, no a la Iglesia. En este sentido es Julius Evola quien tiene razón en sus apreciaciones, apoyadas por una abundante documentación.

Hay tres textos evolianos, en relación a esta materia, que no pueden perderse de vista y que cualquier interesado en ampliar detalles deberá recurrir: “El Misterio del Grial y la Tradición Gibelina del Imperio”, “Revuelta contra el Mundo Moderno” y “Espiritualidad Pagana en el seno de la Edad Media Católica”. Para nosotros, admiradores y seguidores de Evoca, resulta una satisfacción constatar que, fue él, antes que nadie, en reparar sobre lo que significó la caballería medieval, algo que setenta años después, medievalistas de la talla de Maurice Keen, han reconocido.

La caballería y la forma de “ser” caballero

La caballería es el núcleo interior, iniciático y combatiente, de la nobleza. Según un contemporáneo, "ser noble es mantenerse; ser caballero es superarse" (La Chevalerie por Ph. Du Puy de Clinchamps, París, 1973). La caballería es la flor y nata de la nobleza.

Vale la pena repasar el concepto que existía en el Medievo de “orden social”. La sociedad estaba dividida en “estamentos” o funciones. La primera función, la sacerdotal, define las finalidades espirituales de la sociedad, cuida de que las leyes de los hombres sean conformes con la ley de Dios y guía a las almas por el camino de las obras gratas a Dios. Simbólicamente, se asimilaba esta función a la cabeza en el cuerpo humano. La segunda función era la guerrera, y encarnada en la nobleza; estaba investida del poder temporal, su misión era hacer reinar la paz, defender a la comunidad en la guerra y, también, administrar justicia; debía velar por el mantenimiento de la sociedad. Simbólicamente era asimilada el corazón y a los miembros superiores. Finalmente, la tercera función, la productiva, formada por los artesanos, debía satisfacer las necesidades materiales de la comunidad y cuidar de su prosperidad material. Se asimilaba a los miembros inferiores.

La sociedad trifuncional estuvo presente en todos los lugares en los que se establecieron tribus indoeuropeas, de tal manera que, para Georges Dumezil, tal estructura era la que definía el mundo indoeuropeo, mejor que ninguna otra. En la edad media europea, la sociedad estamental hizo cristalizar distintas instituciones que nos son perfectamente conocidas. La casta sacerdotal fundó “órdenes religiosas”, la casta guerra “órdenes militares”, finalmente, la función productiva, estableció gremios y hermandades artesanales.

El caballero es el defensor del orden. Sirviendo a su señor, sirve al mantenimiento de la sociedad y de la paz; está obligado a hacer entrega de su vida en cuanto su misión lo requiera. No se pertenece a sí mismo, sino que está obligado a entregarse a la comunidad. Su misión le exige el sacrificio máximo. A los jóvenes pajes se les enseñaba que las tres virtudes básicas del caballero son el desinterés (“nada para nosotros Señor, sino para mayor gloria de Tu santo nombre”, decía el lema templario), la generosidad y la lealtad. Estas cualidades le llevan a asumir una objetividad en la forma de ver el mundo. En tanto que su honor evidencia que cumple su ley interior y que su visión del mundo es objetiva, es la persona más adecuada para impartir justicia; como hombre de armas, tiene fuerza coercitiva, pero también la modula mediante la asunción de valores superiores.

Hasta principios del siglo XIV, la caballería no era obligatoriamente conferida a la nobleza. No todos los nobles eran iniciados como caballeros. La nobleza se transmitía por herencia y dejaba presuponer unas cualidades y una dignidad. De ahí que la nobleza se convirtiera en el campo sobre el que florecían los caballeros; la dignidad de caballero no era hereditaria, sino personal. Existieron casos de caballeros que no eran de sangre noble, pero se habían destacado por algún hecho heroico.

En el siglo XIV se conocían tres tipos de caballería:

- la caballería del siglo.- gentilhombres que han demostrado nobleza y valor, disponen y administran sus feudos. Son hombres de armas y señores feudales. Sirven a su señor, imparten justicia en su feudo y están ligados por lazos jerárquicos de lealtad a otros señores, pero también comprometidos a la defensa e integridad de sus vasallos.

- la caballería errante.- jóvenes caballeros sin tierras o con ellas, pero que han elegido consagrarse a una búsqueda (por amor a la Dama, por amor a Dios, por el honor y la gloria de la caballería) y recorren el mundo en peregrinación solitaria. Algunos son trovadores. Han establecido su propia regla personal y sus propios votos. Son similares a los “nobles viajeros” de la antigüedad clásica y, posiblemente, estén inspirados por ellos.

- la caballería monástica.- los monjes-guerreros, organizados en órdenes ascético-militares, surgidas durante la conquista de Tierra Santa. Profesan votos monásticos (pobreza, castidad y obediencia), pero son, al mismo tiempo, soldados sometidos a una estricta disciplina militar. El ideal ascético y el guerrero, convergen en un estilo de vida.

Cada una de estas tres formas de caballería, implicaba distintas ceremonias de iniciación.

¿Octavo sacramento o iniciación caballeresca en estado puro?

Un examen superficial del fenómeno de la caballería indica que, aparentemente, existieron dos vías para alcanzar la iniciación caballeresca, es decir, el hecho de ser armado caballero. Una, no pasa por la Iglesia, la otra sí. No existe ninguna duda de que la ceremonia más antigua de la que se tiene constancia está descrita en un relato de Jean de Marnmoutier, cuando es armado caballero Godofredo de Anjou, en Rouan, en el año 1128. En ese momento, Godofredo de Anjou se preparaba para contraer matrimonio con la hija del rey de Inglaterra, Enrique I. Godofredo tomó, en primer lugar, su baño ritual, luego fue vestido con túnica dorada y manto de púrpura y llevado a presencia del Rey. Se le impuso las espuelas de oro, colgó en su cuello el escudo con leones rampantes y le ciñó la espada. Otros treinta escuderos fueron armados junto a Godofredo y a todos ellos el rey les regaló armas y caballos. Se añade que los festejos duraron una semana, pero en ningún momento se dice que participaran en la ceremonia clérigos o que tuviera lugar en el interior de iglesia alguna. Fue, una ceremonia, laica.

Solamente en el siglo XIV, aparecerá en el Pontifical Romano, la descripción de una ceremonia litúrgica para armar caballeros. En este ritual, el papel del clero es central. El aspirante a caballero, toma un baño de rosas y vela armas en el iglesia durante toda la noche previa a la ceremonia. Al día siguiente oirá misa. Será el sacerdote oficiante quien, al acabar el oficio, recordará al caballero arrodillado, cuáles son sus deberes y le dará el “espaldarazo” (que es descrito como un pequeño golpe dado por el sacerdote en el cogote o en el rostro) y le bendecirá en nombre de Dios. Será el sacerdote quien ceñirá la espada al caballero, después de que ésta permaneciera durante toda la noche ante el altar. Las espuelas de oro le serán ceñidas por otro caballero presente en la ceremonia.

Estos dos episodios nos indican que, entre 1128 y el siglo XIV, existe un tránsito de lo laico a lo religioso. En realidad, no deberíamos utilizar la palabra “laico”, so pena de confundirla con el sentido actual. La ceremonia de armar caballero era “laica”, solo en tanto no estaba guiada por un sacerdote o prelado. Pero, fuera el Rey, el Emperador u otro miembro de la jerarquía caballeresca de la época (barones, condes, marqueses, duques), lo importante era destacar –y este es el núcleo de la cuestión- que para la edad media gibelina, el Rey no era sólo el depositario del “poder material”, sino de un “doble poder”, a la vez material y espiritual. La idea “laica”, tal como se la considera hoy, era completamente inexistente en la Edad Media.

Hay que recordar, así mismo, que en los relatos del Grial, el elemento eclesiástico, está completamente ausente y, cabe la menor duda, de que nos encontramos ante un relato que desconsidera por completo a la Iglesia de Pedro. El hecho mismo de que el “Grial”, según esa leyenda, la copa utilizada en la Última Cena y que, luego, recogió la sangre de Cristo, no es custodiada por un linaje religioso, sino por un linaje de guerreros. Cabria aquí añadir que, en rigor, los relatos del Grial abarcan un período muy corto de la Edad Media. Evola, para situarlos, explica: “ninguno de ellos parece anterior al último cuarto del siglo XII y ninguno es posterior al primer cuarto del siglo XIII”, y añade: “este período corresponde también al apogeo de la tradición medieval, al período de oro del gibelinismo, de la alta caballería, de las Cruzadas y de los Templarios y, al mismo tiempo, del esfuerzo de síntesis metafísica desarrollado por el tomismo”. Ciertamente hubo relatos griálicos posteriores, pero estos fueron, siempre siguiendo a Evola, “en los siglos XIV y XV, reaparecen estos relatos, con formas ya cambiadas, a menudo estereotipadas, que entran en una rápida decadencia (...) La reanudación se produjo al cabo de un corto intervalo por la destrucción de la Orden de los Templarios, a la cual, especialmente en Francia y en Italia, y en parte, en Inglaterra, parece haber seguido el organizarse en forma más secreta los representantes de influencias afines”.

Pues bien, una vez fijada la orquilla de apenas 50 años en la que aparecen los “auténticos y genuinos” relatos del Grial, es preciso constatar de nuevo, que en ellos, la influencia eclesiástica está completamente ausente.

De Roma a los antiguos Germanos

El historiado romano Tácito, en su libro “Germania”, describe como los jefes de las partidas bárbaras de los bosques teutónicos, entregaban armas a los jóvenes cuando éstos llegaban a la mayoría de edad. Tal como lo describe Tácito se puede pensar que entregar armas era un “rito de tránsito” de la adolescencia a la madurez. En el Capítulo 13 de su obra, Tácito explica: “Cuando ese tiempo llega, uno de los jefes o el padre o un pariente, equipa al joven guerrero con escudo y lanza en consejo público. Entre los germanos, esto era el equivalente a nuestra toga, la primera distinción pública del joven”.

En la epopeya irlandesa “Boewulf”, Wiglanf cuenta que el héroe “dio armas, yelmos, lorigas y espadas a aquellos que eran admitidos en su banda para ir a la guerra”.

Todo lleva, en definitiva, al mundo bárbaro. De ahí que cuando Evola en “Revuelta contra el mundo moderno” y en su ensayo “Espiritualidad pagana...”, explique que la Edad Media fue la síntesis de la romanidad y el germanismo, tenga razón.

El espíritu de la romanidad, relajado por la llegada del cristianismo y decadente por casi 800 años de guerras continuas, a lo largo de las cuales se había realizado una selección a la inversa, muriendo los mejores espíritus romanos, ese espíritu, fue renovado con las invasiones “bárbaras”. De hecho, eran “bárbaros” solamente, en tanto en cuanto se situaban próximos a la pureza originaria. Los primitivos romanos, surgidos de tribus de los mismos troncos dóricos y aqueos, llegados del norte, no eran diferentes de los “bárbaros del Norte” que irrumpieron en las fronteras del Imperio a partir del siglo III.

Resulta evidente que el espíritu del “cristianismo primitivo”, se vio modificado en dos ocasiones: en primer lugar con la victoria de Constantino sobre Magencio en Puente Silvio, a partir de entonces, el cristianismo pasó a ser religión de Estado y, por tanto dejó atrás la veleidad de recomendar a los legionarios de esa religión que desertaran y se dejaran matar antes que matar ellos a su vez. En segundo lugar cuando los restos de la romanidad cristianizada, entraron en contacto con las tribus bárbaras y, por así decirlo, recuperaron el contacto con sus propios orígenes. De esta colusión entre germanismo y romanidad, surgió el feudalismo. No es raro que instituciones como la caballería tuvieran un sentido pagano, a pesar de que estuvieran recubiertos de una patina cristiana.

La ceremonia de “armar caballero”, tenía como precedente la ceremonia de la entrega de armas del jefe de la partida a sus guerreros.

La ceremonia de iniciación caballeresca

Solamente se podía recibir la iniciación caballeresca tras un largo período de preparación y prueba, de la que solamente se quedaba dispensado mediante una acción heroica que atestiguara el valor del aspirante. En el orden medieval de ideas, una proeza de tal estilo, sería la evidencia de un corazón caballeresco.

La formación del caballero empieza a los siete años, cuando el niño es confiado a un paje o a algún pariente de su padre. Se le sustrae del cuidado de su madre y, en los siete años siguientes, recibirá una educación física que le prepare para las artes de la caballería, pero, no por eso, se descuidará su educación intelectual y, sobre todo, la enseñanza en los principios que constituyen el alma ética de la caballería.

En este sentido, la educación caballeresca, es similar a la de los antiguos espartanos. También, los niños espartanos, empezaban su formación militar a la temprana edad de seis años y, sobre ellos podían aplicarse las leyes de Licurgo. Y también los jóvenes espartanos, eran educados en las artes del ingenio y la conversación. Se les adiestraba a evitar la palabrería inútil, a dar respuestas cortantes, breves, concisas, sin equívoco posible, como el filo de la espada, como la orden militar dada a los subordinados.

En la edad media, se trataba, sobre todo, de desarrollar:

- El amor a las damas, muy alejado del amor brutal o carnal, sino basado en el respeto debido en tanto que reflejo del aspecto femenino del cosmos. El joven paje, a esa edad, deberá elegir a una dama y entregarse a ella. Será a ella a la que brindará todos sus triunfos y por ello por la que realizará las más heroicas acciones. Será instruido en la cortesía y, como los antiguos espartanos, en el “bien decir y el bien hablar”.

- El amor a Dios, y el desapego a sí mismo. Esta instrucción se realizará mediante la lectura de la Biblia y las clases de historia sagrada, en el curso de las cuales, la vida de los héroes bíblicos será el espejo que le dé el reflejo de lo que debe ser su vida. El amor a Dios le enseñará que la vida no le pertenece, sino que le ha sido dada para que la ponga al servicio de los débiles y de la comunidad. Será digno de ella en tanto que siga el ejemplo de los héroes que le han precedido. Así llegará a asumir la idea de que el estilo caballeresco es la vida misma y ésta solamente puede vivirse dignamente si está presidida por el honor y la lealtad.

- Finalmente, la veneración a la Orden de Caballería. No se trata de una orden institucionalizada, sino de una entidad metafísica que une a todos aquellos que siguen las normas de la caballería. Todos ellos, están fundidos en un único ideal y comparten la idea de que la orden de caballería es la más alta dignidad que pueda conferirse sobre la tierra. Servir a su señor y entregarse a su dama, son las más altas tareas de la caballería.

La instrucción en estos tres puntos durará siete años. En ese período habrá progresado de criado a doncel, de doncel a paje y, cuando cumpla los catorce, se convertirá en escudero. En este punto tenía lugar una ceremonia solemne en la que el nuevo escudero confirmaba su vocación de caballero. Por la virtud de esta ceremonia, adquirirá el derecho a llevar armas, pero no a utilizarlas. Con ellas podrá realizar los ejercicios caballerescos, entrenarse y habituarse a su peso y a la técnica de su utilización; también podrá asistir con ellas a su señor en caso de necesidad.

El escudero no cesa en su preparación. A partir de ese momento, un maestro de equitación le enseña a gobernar el caballo en torneos y combates, en los que no podrá utilizar sus manos y deberá dominar la montura con las espuelas; un maestro de armas le instruirá en el manejo de los instrumentos de su oficio. Pero, en este período, también deberá hacerse digno de la enseñanza, mediante el trabajo. Deberá mantener las armas de su maestro, le vestirá en tiempo de guerra o en la caza y los torneos. Se cuidará de las sillas y los arneses de monta. Servirá en el interior de la casa de su señor y podrá asistir a las reuniones privadas de los caballeros. En las fiestas, asegurará el protocolo. Velará por el respeto debido a cada uno y sabrá tratar a cada grado de la jerarquía con la dignidad que merece.

En Francia, aparece una institución que está ausente en otras latitudes. De la misma forma que los “compagnons”, miembros de los gremios artesanos tradicionales, realizan un “tour de France” (vuelta a Francia), de ciudad en ciudad, aprendiendo las diferentes técnicas del oficio que se ejercen en cada una, el caballero puede convertirse en “pretendiente de armas”. Para ello viajará de castillo en castillo, siendo instruido en las diferentes técnicas utilizadas en el manejo de las armas, pero también en la heráldica y en la cortesía y la elegancia. Pero, al llegar a este punto, ya ha habido una criba: no todos los escuderos podrán realizar esta ruta. Para abordarla hará falta que su reputación esté limpia y sin mancha, que jamás haya hecho otra cosa que lo que se espera de él y, no solo en lo que se refiere al valor y al manejo de las armas, sino también a la educación y a la virtud. Sólo así podrá ser recibido en todas partes y adiestrado como uno del lugar.

La condición de escudero se prolongará hasta los 21 años. Cuando inicia el tercer ciclo de siete años de su vida, será el momento en que, si ha logrado llegar hasta ahí sin sombra de desdoro, podrá ser investido caballero. La iniciación caballeresca fue ganando complejidad a medida que avanzó la edad media. De la simplicidad inicial se pasó a un ritual dividido en dos momentos:

1) Una fase previa consistente en un ayuno de siete días. La última noche (o las tres últimas, en algunas latitudes), el aspirante a caballero deberá velar armas en la soledad, el silencio y la oscuridad de un recinto consagrado. Se habrá confesado y depositado su espada sobre el altar. Al despuntar el primer rayo de sol del día de la iniciación, deberá realizar un baño ritual, luego no tomará sus ropas antiguas, sino que se revestirá de una túnica blanca, capa púrpura y cinto blanco.

2) La ceremonia propiamente dicha comprende una misa en el curso de la cual permanecerá arrodillado con la espada colgada del cuello. Después de comulgar, el oficiante bendecirá sus armas. Le vestirán como caballero y le entregarán los objetos propios del oficio de las armas. Cada uno de estos objetos –espuela, yelmo, coraza, guantelete y espada- tiene una función simbólica que le explicarán mientras se la colocan. Luego recibirá el “espaldarazo”, un pequeño golpe en la nuca en unas épocas, o en los hombros en otras, con la espada, pronunciando la fórmula de consagración. El escudero ya se ha convertido en caballero, a partir de ese momento. Finalmente, se le entregaba la lanza, el escudo de armas con los colores heráldicos, el nombre simbólico elegido, y el caballo de batalla.

 

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es