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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

No a Turquía en Europa (II) La caída de Constantinopla en la leyenda

No a Turquía en Europa (II) La caída de Constantinopla en la leyenda

Infokrisis.- La caída de Constantinopla supuso un trauma para la cristiandad. El impacto psicológico de aquella derrota cristalizó en una serie de leyendas que todavía circulan hoy por el Mediterráneo Oriental. Las huellas de la caída de Constantinopla, lejos de haberse disipado, todavía están hoy mas vivas que hace quinientos cincuenta años. Hemos realizado una selección de estas leyendas, suficientemente ilustrativas para describir la mentalidad de aquellos tiempos.

Las leyendas dicen mucho más que el frío relato de los hechos históricos. El universo legendario nos dice mucho sobre lo que supuso para Occidente y, muy especialmente para Grecia, la caída de Constantinopla. Los griegos y muchos europeos, se negaron a creer que Constantinopla hubiera caído en poder de los turcos el 29 de mayo de 1453. Las leyendas y poemas que circularon en los años siguientes en Grecia denotaban esta incredulidad y aspiraban a una inmediata reconquista. En una de estas leyendas, un sacerdote estaba friendo unos peces cuando le comunicaron que había caído la capital de Bizancio. El sacerdote explicó que eso era tan improbable como que los peces que estaba cocinando saltaran del aceite hirviendo y volvieran al agua. Pero el milagro se produjo y esos peces, a medio freir, esperan, en una fuente de Constantinopla, que otro sacerdote termine de cocinarlos el día en que los griegos recuperen la ciudad. Otra tradición habla de que, cuando los turcos irrumpieron en el recinto de Santa Sofía, el sacerdote que oficiaba la misa logró huir con los objetos sagrados. Los turcos registraron toda la catedral sin lograr hallarlo. Y, dice la tradición, que cuando los griegos –cuando Europa- recupere Constantinopla, el sacerdote saldrá de su escondite y terminará la liturgia sagrada. Estas dos leyendas, urdidas a finales del siglo XV, demuestran las esperanzas que se forjaba Europa de recuperar, en breve, los territorios ocupados por los turcos. Otra vieja tradición cuenta que al caer Santa Sofía, los griegos desmantelaron el altar mayor de la catedral y lo embarcaron rumbo a Occidente. Pero al adentrarse en el mar, el casco del navío se abrió y el altar se perdió en el mar. Se dice que en el lugar donde ocurrió el episodio, en el mar de Mármara, las aguas siempre están tranquilas. El altar espera para reaparecer, el día en que se libere a la ciudad del poder turco y pueda volver a cantarse misa en Santa Sofía. Otra vieja leyenda bizantina es similar a las que circularon en todo Occidente sobre el “rey perdido”, no muerto, pero sí desaparecido que espera la hora del combate final contra las fuerzas del mal para retornar de su exilio. Se decía, por ejemplo, que Constantino XI Paleólogo no murió en la defensa de Constantinopla sino que, cuando estaban a punto de derrumbarse las defensas, un ángel salvó el emperador y lo deposito en una cueva, desde donde espera el momento para liberar por la fuerza de sus armas, la ciudad sagrada.

Lo realmente sorprendente es que los otomanos del sultán Mejmet II, aspiraban a ser los verdaderos herederos del Imperio Romano, del cual, su continuación en Oriente, era el Imperio Bizantino. Mejmet II aspiraba incluso a conquistar Roma y reunificar el antiguo imperio. La muerte le impidió desarrollar este ambicioso proyecto. Además, creían que bajo la cúpula de Santa Sofía se encontraba la tumba de un sobrino de Mahoma. Una tradición islámica afirmaba que, cada vez que los bizantinos abordaban la construcción de la cúpula de Santa Sofía, ésta se desplomaba. La calidad del mortero utilizado solamente podía mejorarse utilizando la saliva del Profeta. Enviados unos mensajeros del emperador para traer a Constantinopla, la saliva de Mahoma, éste accedió a entregársela, argumentando que algún día aquella iglesia se convertiría en mezquita.

Durante siglos se había considerado a Constantinopla como dotada de murallas inexpugnables y temibles defensas reforzadas por el famoso “fuego griego”. Se creía que Dios y la Virgen María habían participado en la construcción de estas defensas y que la ciudad estaba protegida por los Cielos. A pesar de que, a mediados del siglo XV, el Imperio Bizantino había perdido todo su esplendor y se encontraba reducido a la mínima expresión, el impacto que causó su caída en Occidente fue tremendo. Aquel episodio histórico marcó el fin del medievo europeo y el inicio de la Edad Moderna (que en España se retrazó hasta la toma de Granada). Se iniciaban dos siglos en los que Europa debería mirar a sus fronteras del Sureste permanentemente amenazadas por las vanguardias otomanas, incluso después de la victoria de Lepanto.

La caída de la ciudad fue particularmente lamentada en el antiguo Reino de Aragón, que había enviado una guarnición catalana a Constantinopla, al mando de Peré Juliá, el cual fue ejecutado por los turcos. Otros catalanes residentes en la ciudad sufrieron el mismo destino, como el cónsul Joan de la Via y su familia. La caída de Bizancio solamente tuvo una consecuencia positiva para Occidente. Muchos intelectuales bizantinos lograron huir de los saqueos y las destrucciones y alcanzar las ciudades italianas desde donde trajeron documentos y conocimientos de la antigua filosofía griega, neoplatónica y alejandrina y ejercieron como profesores de griego, realizando las campañas que estuvieron en su mano para organizar una campaña que liberara a la ciudad. No es por casualidad que el Renacimiento irrumpió en Italia al cabo de unas décadas y que, en particular, floreció el humanismo mágico gracias al redescubrimiento de la antigua filosofía griega.

Pero esta fue la única consecuencia positiva. A cinco siglos de la caída de Constantinopla, estas leyendas nos dicen mucho sobre lo que supuso éste acontecimiento histórico. En Grecia estas leyendas todavía circulan y existe la sensación de que Turquía es una nación usurpadora, creada sobre el expolio del Imperio Bizantino. En países como Bulgaria, subsiste el rechazo a todo lo que es turco y en los países eslavos “el turco” sigue siendo hoy el adversario que fue ayer. Parece como si quinientos cincuenta años de historia no hubieran podido cambiar mucho las ideas anidadas en la psicología profunda de las poblaciones. Y es que la brutalidad de la ocupación de Bizancio y la represión que siguió grabaron a fuego en la mentalidad de las poblaciones, el rechazo a todo lo que procede de Turquía.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

No a Turquía en Europa (I). Rasgos del conflicto

No a Turquía en Europa (I). Rasgos del conflicto

Infokrisis.- Iniciamos una serie de quince artículos sobre Turquía y la Unión Europea. Consideramos que Turquía es el "caballo de Troya" que pretende introducir EEUU en la UE para hacer inviable la construcción de una Europa unida, libre, fuerte e independiente. Consideramos que la entrada de Turquía en la UE desequilibraría, no solamente a esta institución, sino a todos los países miembros y a la sociedad europea. Consideramos, finalmente, que, en el momento actual, este es el problema más grave que afronta la UE.

Robert Kaplan en su obra “Rumbo a Tartaria”, describe la impresión que le causó su visita a la sede del Partido de la Virtud, precedente del Partido de la Justicia y el Desarrollo del actual primer ministro turco Tayyip Erdogan. A pesar de que se trate de un partido islamista moderado, Kaplan quedó convencido de su vocación modernizadora. Todos los partidarios de considerar a Turquía como “país europeo”, integrable en la Unión, parten de este análisis: “Si, creo que Erdogan tiene vocación modernizadora, lo cual no es óbice para que se defina como islamista moderado”. En Occidente tenemos tendencia a considerar que cualquier tendencia “modernizadora” que aparece en un país de mayoría islámica, tiene que ser, forzosamente, laica. Erdogan y su partido ha demostrado que era posible conjugar Islam y modernidad. ¿Lo ha demostrado, en realidad? No estamos completamente seguros.

Es cierto que Erdogan se ha ido moderando con el paso del tiempo. El Erdogan que inicia su carrera política junto a Necmettin Erbakan, no es el mismo que termina rompiendo con su maestro. Por lo demás, se trata de un islamista ilustrado, educado por el Sheik Kotku, de la orden Nakshibandi Kotku, en una moral muy similar a la calvinista, para la que la rectitud moral es el requisito indispensable para obtener el éxito económico y social. Kotku reconocía que la modernización del país era necesaria e inaplazable y supo transmitir esta idea a su alumno.

El programa político de Erdogan

Las ideas de Erdogan son extremadamente simples, pero no por ello menos eficaces: Turquía tiene necesidades de desarrollo y estabilidad interior y esto implica una aproximación a la Unión Europea, la única institución capaz de salvaguardar ambos objetivos y absorber los excedentes demográficos del país. La democracia, a diferencia de en Europa, un fin en si mismo, sino el medio para alcanzar estos dos fines. Sin democracia no hay “Europa” y sin Europa no hay desarrollo. Pero Europa mantiene prevenciones ante el islamismo, así pues hay que actuar con cautela. Por otra parte, la clase política turca está desprestigiada; para que pueda volver a recuperar credibilidad debe de pasar por un proceso de moralización.

El Islam ofrece la posibilidad de que cada miembro de la clase política se rearme personalmente; no se trata de que el Estado sea “islamizado” sino que lo sean sus servidores y, en especial, la alta clase política. El Estado no debe cambiar su orientación laica, lo que debe cambiar es la orientación de su clase política. Lo que se defiende no es una forma de laicismo, sino de las raíces culturales islámicas de Turquía que deben quedar salvaguardadas por encima de todo y ser compatibles con los dos objetivos propuestos (“Desarrollo” y “Europa”). Si Erdogan consigue engarzar democracia e Islam habrá conseguido realizar la “piedra filosofal”. Demostrará que su ejemplo es transferible a otros países del “dorsal islámica”.

Democracia e Islam, ¿compatibilidad o “takiyye”?

En la actualidad no existe ni un solo país de mayoría islámica en el que la democracia haya logrado instalarse. Desde la Segunda Guerra del Golfo (1989-90), se ha sostenido la idea de que la implantación de la democracia en un solo país islámico, arrastrará al resto en esa dirección. Se ha intentado en Afganistán, en Irak, en Palestina, en Marruecos… pero los resultados han sido completamente nulos. Hoy, en el año 2006, sigue sin existir ni una sola “democracia islámica”. Además, toda la cadena de razonamientos que hemos expuesto es excesivamente optimista y voluntarista como para que pueda ser aceptada. Veamos…

A lo mejor resulta que no hay ningún país islámico democrático por que la democracia “a la occidental” es incompatible con el Islam. O puede que lo que para Occidente sea la mejor forma de gobierno, no se considere así en el mundo islámico. Y, en lo que se refiere a las ideas de Erdogan, existe cierto pragmatismo en su planteamiento, pero un Estado en el que su clase dirigente fuera islámica, aprobaría algún tipo de ley incompatible con el Islam. Evidentemente no. Así pues, lo que surgiría de su gestión sería un “Estado islámico” propiamente dicho y entre tal Estado y la legislación de la Unión Europea, tarde o temprano, surgirían contradicciones. Finalmente, tras los planteamientos de Erdogan –y de otras formaciones islamistas moderadas emergentes en buena parte de la “dorsal islámica”- ¿no estará la vieja práctica islámica de la “takiyye”, literalmente, el “disimulo”, consistente en ocultar las verdaderas intenciones hasta que se es lo suficientemente fuerte como para poner las cartas sobre la mesa? No se puede excluir que Erdogan sea el “gran disimulador” y que, en realidad, esté interesado solamente por desparramar cuarenta millones de turcos por la Unión Europea, ser el Estado mas poblado de la Unión, obtener un mercado de quinientos millones de personas, mientras que, paralelamente, en el Este lleva a cabo el proyecto agresivo de construir un “espacio panturco” y, para lograrlo, precisa tener detrás el peso de la UE. No puede excluirse, desde luego y, tal como veremos a lo largo de esta obra, esta duplicidad de la política turca (mendigando la entrada de la UE en el Oeste y propagando la idea panturca en el Este) es, como mínimo, preocupante.

México y Turquía

Ahora bien, en todo esto hay una cuestión de fondo, la única que cuenta en última instancia: ¿el Islam puede evolucionar hacia formas democráticas?, o, dicho de otra manera, ¿el Islam es compatible con la democracia? También intentaremos responder a esta cuestión. Vaya por delante que no somos muy optimistas en cuando a una respuesta afirmativa a estas dos preguntas. Y, respecto a todo lo demás, lo único que vale la pena decir ahora es que… Turquía es un país importante, pero no es un país europeo. Turquía es un frente avanzado del “conflicto de civilizaciones”, está situado en la frontera entre Europa y Asia y, por tanto, va a ser un país decisivo en las décadas venideras. Se trata de un país roto. Está demasiado próximo a Europa como para ignorar que el “sistema europeo” funciona de manera mucho más racional y eficaz que el “sistema islámico”… sólo que sus raíces son islámicas y no está dispuesto a renunciar a ellas. Está dispuesto, por el contrario, a renunciar a una parte de su historia –la que va desde Kemal Ataturk hasta Erdogan- pero no a su pasado “imperial”. En ese pasado, el Imperio Otomano dominó los Balcanes y buena parte del Sureste europeo. Una parte del alma turca, no es que se siente europea, sino que tiene la sensación de que Europa, al menos una parte, le pertenece. Decir que Turquía es un país desgarrado entre dos civilizaciones no es hacer exactamente honor a la verdad. Quizás el país más próximo a Turquía, sea México. Al igual que Turquía, México tiene unas señas de identidad propias, extremadamente acusadas en relación a su gran vecino. México, al igual que Turquía, no puede prescindir de tener una relación privilegiada con el “gran vecino”, al que se siente unido por una relación de amor-odio. Y, tanto para la población de Turquía, como para la de México, el “gran vecino” constituye una especie de imán para legiones de menesterosos que desean mejorar su situación. Europa en relación a Turquía y EEUU en relación a EEUU no pueden olvidar que la llegada masiva de inmigrantes, con una cultura diferente, pertenecientes a un grupo antropológico y cultural diferenciado, con fuertes señas de identidad, y unas diferenciales demográficas extraordinariamente altas en relación a las propias, es, a medio plazo, una amenaza. Y, en este sentido, resulta extremadamente significativo que el gran apoyo de Turquía en su pretensión de convertirse en miembro de la Unión Europea, sea, precisamente, el gran enemigo de la Unión, los EEUU e Inglaterra, y los gobiernos situados en su órbita. No son, desde luego, los mejores avales. Turquía puede ser el “caballo de Troya” introducido en la Unión, que la haga inviable y que, finalmente, liquide el proyecto europeo en beneficio del proyecto atlantista anglosajón.

Turquía, Caballo de Troya de EEUU

Huntington en su obra “Choque de Civilizaciones”, considera que para que un país en las circunstancias de México o Turquía, pueda aproximarse al “gran vecino”, deben de darse tres condiciones: que la élite del país sea partidario del acercamiento, que la población acepte que, necesariamente, ese acercamiento implica una modificación en su identidad y que, finalmente, el país anfitrión acepte tal aproximación. Ninguna de estas tres condiciones se dan en la actual situación: la población turca, tal como demuestran los contingentes de la inmigración turca en Alemania (y los de la emigración argelina en Francia o de la inmigración marroquí en España) quieren tener acceso a los escaparates del consumo europeos, pero no están dispuestos a modificar ni un ápice su identidad. Esto lleva, necesariamente, a la formación de guetos de población turca en Europa. En cuanto a la unanimidad de la clase política turca en su voluntad de acercamiento a la Unión, es también cuestionable. Esa unanimidad no existe e, incluso, entre los que aceptan el acercamiento hay buenas razones para pensar si no se trata de mero “disimulo”, mucho más que convicción profunda y arraigada.

© Ernesto Milá – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Silencio obligado y tiempo de reflexión entre náuseas

Silencio obligado y tiempo de reflexión entre náuseas

Infokrisis.- Durante el período que va entre los primeros días de marzo de 2006 y la remodelación ministerial, nos hemos negado a realizar renovación alguna en el blog infokrisis. Las razones son varias y no vamos a escudarnos en el compromiso de otras obligaciones para justificar nuestra ausencia. Pero, de entre todas, una razón ha sido decisiva para este silencio: la náusea que sentimos por lo que está ocurriente en estos momentos en España.

I Náusea: El “diálogo” con ETA o el pudridero de la democracia…

Decidimos reflexionar durante unas semanas cuando tuvimos conocimiento de la “tregua” de ETA. En principio, el que una banda de asesinos, acosada por la policía, sin capacidad para reconstruir su estructura interna, sufriendo constantemente “detenciones selectivas”, con medio millar de activistas presos en España y un centenar en Francia, con un nivel de actividad terrorista bajo mínimos, declare una “tregua” supone tan sólo el reconocimiento de su debilidad. ETA ha sido derrotada por la sociedad española. Para algunos, sus crímenes han sido odiosos desde los años sesenta. Para otros, el borrón y cuanta nueva empezó en la transición y para los más bobos, presidente de gobierno incluido, el hecho de que la violencia etarra tenga detrás a un porcentaje de la opinión pública vasca, le confiere legitimidad y le hace sujeto de negociación. Absurdo. Al terrorismo, como a cualquier tipo de delincuencia, se le machaca. Nada más. Es así de simple: el que la hace, la paga.

ZP, él mismo se ha querido meter en un berenjenal de consecuencias imprevisibles. Ahora es rehén de los asesinos venidos a menos. Si ZP quiere negociar con ETA y presentarse con el éxito histórico de la desmovilización definitiva de la banda en las próximas elecciones, debe saber que se verá obligado a hacer concesiones. Y el Estado de Derecho tiene un límite en este tipo de negociaciones: más allá de la reagrupación de los presos, más allá de la relegalización de HB bajo otro nombre, más allá de algunas medidas de gracias limitadas, ZP no va a poder ofrecer nada. Y si ofrece algo más que esto, necesariamente, se las va a ver con la sociedad española. Paz, bien, pero no paz a cualquier precio.

Por otra parte, negociar con quien ha sido vencido, resulta absurdo. Al vencido solamente le queda una opción: rendición incondicional, cualquier otra posibilidad que se le conceda, como muestra de una “generosidad irresponsable”, es excesiva. Además, si ETA ha llegado hasta el punto de pedir la paz, no es gracias a la política de concesiones, sino a la política de acoso y derribo con que se le trató a partir de 1996.

Por eso, he sentido náuseas cuando he visto la trascendencia que se daba al comunicado de ETA declarando la “tregua”. El que un par de docenas de etarras –los últimos mohicanos de la banda– hablen con ese aire de suficiencia, parece lo normal entre los grupos marginales de alucinados. El que el Estado y la clase política se tome en serio tales declaraciones, es mucho más nauseabundo.

Nosotros hemos sostenido desde hace dos años que la política de detenciones selectivas, ha llevado a un colaborador de la seguridad del Estado a la dirección de la banda y, seguramente, ha sido a causa de su acción que se ha llegado a esta “tregua”, gratificante para el gobierno. Pero queda saber si en los meses de tregua, la banda es capaz de reconstruir su infraestructura y de mejorar sus posiciones para lanzarse nuevamente a la acción terrorista. Hace falta saber, en definitiva, si esta es una nueva “tregua trampa” o una tregua motivada por una situación terminal e irreversible. Incluso hace falta preguntarse si una escisión dentro de ETA no seguirá sosteniendo la importancia y la legitimidad de la “lucha armada”.

Nuestra náusea en esta cuestión procede del simple hecho de que alguien con dignidad se preste a negociar con asesinos. La “cuestión vasca” se resuelve por sí misma, cuando el último etarra haya sido encarcelado. No antes.

II Náusea: El Estatuto Catalán preludio de discordias futuras…

Algo más de dos años han bastado para aprobar el estatuto de Catalunya. Todas las energías del gobierno tripartito catalán han sido absorbidas por la elaboración del Estatuto. Mucho tiempo para nada. La película de los hechos ha sido la siguiente: en primer lugar, los partidos catalanes empiezan a debatir sobre el Estatuto y presentan al parlamento regional un Estatuto de máximos, a sabiendas de que jamás podría ser aprobado. Ese parlamento es refrendado, in extremis, por los cuatro partidos catalanes que lo impulsaban, gracias a la intervención de ZP en el primer contacto que tuvo con Artur Mas. El texto sigue siendo un texto de máximos cuando llega a la comisión constitucional del parlamento español. Poco a poco se va rebajando, pero lo que sale de allí importa poco, porque, verdaderamente, cuando el Estatuto empieza a cobrar viabilidad es mediante el pacto entre dos personas: Artur Mas y ZP.

Toda la retórica sobre la “voluntad del pueblo de Catalunya”, todas las declaraciones maximalistas sobre que “Catalunya solo aceptará el Estatuto surgido del Parlamento Catalán” y todas las declaraciones de ZP afirmando que “aceptaré lo que salga de las instituciones catalanas”, se convierten en agua de borrajas. Lo que verdaderamente vale es el acuerdo secreto y a espaldas de sus socios, entre ZP y Artur Mas. El acuerdo entre dos personas sustituye al trabajo de las comisiones, los plenos parlamentarios y los acuerdos entre los partidos del tripartito.

De la misma forma que la tregua de ETA ha supuesto la marginación del PNV y del lendakari, el pacto Mas-ZP ha sellado el fin político de Maragall y la ruina del tripartito. La prensa socialista, hasta entonces defensora acérrima de la presencia de Carod en Perpignan y encubridora del nepotismo impenitente de los miembros del tripartito, bruscamente viró sus cañones contra ERC. Se supo que ERC cobraba un peaje a sus altos cargos, en forma de donación “voluntaria” del 20% de su salario al partido. Se supo que La Caixa había condonado casi 400 millones de pesetas de deudas de ERC. Hoy, ERC cifra todo su futuro político en la campaña por el no al estatuto. Si éste es apoyado por un porcentaje significativo del electorado, ERC regresará a la marginalidad que ha tenido desde los primeros años de la democracia.

Pero el nuevo estatuto, ha conseguido el portento de definir a Catalunya como “nación” y, por lo mismo, de consagrar a España como la única nación del mundo compuesta por un mínimo, de momento, de dos naciones. La situación es todavía más grave si tenemos en cuenta que para los dirigentes del tripartito y de CiU, este estatuto es… para tres o cuatro años, como máximo. Al acabar ese plazo, volveremos nuevamente a revivir el baile al que hemos asistido desde 2003. El próximo estatuto, el que se aprobará en el 2010-11, será el que consagre el “derecho de autodeterminación de pueblo catalán”.

Produce verdaderamente náuseas conocer que en toda Europa se están operando movimientos para simplificar la administración del Estado, con dos tendencias: una hacia quitar competencias a las comunidades regionales y otra ceder parte de esos poderes a los municipios. En España, el movimiento, gracias a la debilidad política de ZP y a su obsesión por desmantelar al máximo el Estado, es, justamente, a la inversa.

Produce náusea el falso optimismo de ZP diciendo que “España no se rompe”. No es que no se rompa, es que ya está rota. Y esa rotura se ha operado ante la indiferencia de la mayoría de la población y con el entusiasmo de la izquierda resentida y, en Catalunya, con el no-sabe no-contesta de la propia dirección regional del PP.

III Náusea: 11-M: 192 muertos exigen la verdad. El principal beneficiario la oculta…

Cuando en los días previos al segundo aniversario del 11-M, El Mundo y Libertad Digital publicaron nuevas entregas de su investigación, el gobierno en pleno, todos sus ministros y portavoces, reaccionaron histéricamente: dudan de la versión oficial, cuando la versión oficial ha conseguido aclararlo todo; y si dudan es por que quieren sembrar de sospechas a la policía, a la magistratura, y a las instituciones democráticas. Dudar de la versión oficial es, pues, algo intolerable.

Pero la realidad dice otra cosa: NI UN SOLO PUNTO DE LA VERSIÓN OFICIAL PUEDE HOY SOSTENERSE. Todo lo contrario, la versión oficial sobre los atentados del 11-M está hoy desacreditada y es absolutamente increíble para quien tenga el más mínimo espíritu crítico. Y los primeros que conocen lo inconsistente de esta versión, son los miembros del gobierno socialista: de ahí su histeria irreprimible cuando alguien lo saca a colación.

Estamos firmemente convencidos de que la verdad sobre el 11-M terminará conociéndose, como se conoció toda la verdad sobre el Caso GAL. Y la colocación de Rubalcaba en el ministerio de interior, no va a impedir que, poco a poco, vayan aflorando los datos que terminen por desmontar la mistificación operada desde el momento mismo en que se cometió el crimen.

Parece claro que en el 11-M actuaron distintas tramas superpuestas con distintos grados de motivación: para unos se trataba solamente de conseguir la caída del gobierno Aznar, para otros de obtener la retirada de las tropas de Irak, y, desde luego, el nivel más bajo de toda la conspiración fue, sin duda, la media docena de islamistas tan fanatizados como obtusos que perecieron en Leganés y a los que se responsabilizó de la comisión, ideación y ejecución de los atentados.

¿Se sabe todo sobre el 11-M? ni siquiera se sabe qué explosivo se utilizó en el crimen. No se dispone de ninguna autopsia toxicológica de los muertos de Leganés y todos los cadáveres ya han sido entregados a sus familiares. En cuando al cadáver del GEO Javier Torrenteras, fue literalmente destruido en la “profanación” que tuvo lugar y que los medios gubernamentales echaron a la espalda de los “takfires” (inexistentes sectarios del islam). TODO LO QUE SE NOS HA CONTADO SOBRE EL PISO DE LEGANES ES ABSOLUTAMENTE FALSO. Nos gustaría CONOCER UN SOLO PUNTO DE LA VERSIÓN OFICIAL –UNO SOLO– QUE PUEDA SEGUIR MANTENIÉNDOSE DOS AÑOS DESPUÉS DEL CRIMEN.

El problema para Rubalcaba y para ZP es que hay un juicio abierto que, antes o después, deberá celebrarse y, por poco que un solo abogado de la defensa o el propio juez, tengan interés en realizar aceptablemente su trabajo, TODOS LOS ACUSADOS DEL CRIMEN SERÁN ABSUELTOS DEL MISMO Y CONDENADOS POR DELITOS MENORES.

Siento náusea del gobierno ZP y de sus declaraciones insultantes para la memoria de los muertos y para la defensa de la verdad. El gobierno que subió gracias a su campaña “Queremos la verdad”, ha sido, en el fondo, el PRIMER INTERESADO EN OBSTRUIR EL ACCESO A LA VERDAD. Siento verdaderamente náuseas cada vez que un ministro socialista habla sobre el 11-M mintiendo descaradamente y faltando a la memoria de los muertos y a la dignidad de todos los españoles.

IV Náusea: El guerracivilismo más odioso de ZP…

Hace casi setenta años terminó la guerra civil. Hubo vencedores y vencidos. En 1977 se convino en olvidar aquel conflicto. Pero una parte de los vencidos hoy pretenden adulterar la historia y demostrar que ellos fueron los únicos que defendieron la “legalidad republicana”. Hay que decir que la España de julio de 1936 era un inmenso y desgraciado caos y que los primeros en infringir la legalidad republicana fueron los propios socialistas en la sublevación de Asturias de 1934. Hay que añadir que los fusilamientos de Paracuellos, no fueron obra de extremistas aislados, sino un intento de eliminar sistemáticamente a los opositores más destacados. Y, en este sentido, los excesos cometidos fueron mucho más entre los vencidos que entre los vencedores.

Para ZP opina que su abuelo era un gran tipo y que hoy, casi setenta años después, hay que reivindicar la memoria de los vencidos. Momias que deben agradecer a la generosidad del pueblo español no haber sido colocados en la picota y fusilados por sus crímenes durante la guerra, han sido rescatados del sarcófago por ZP. Enaltecer la figura de Santiago Carrillo, supone recordar a los familiares de los casi 20.000 fusilados en Paracuellos que el asesino de su ser querido jamás ha cumplido ni un solo día de cárcel por sus infamias.

Ahora bien, Carrillo es un cadáver en putrefacción y a nadie, con dos dedos de frente, le interesa volver a repetir las historias sobre la guerra civil. Si en la izquierda hubiera gente inteligente –cosa que dudamos–, abrían que la izquierda tiene mucho que callar, no solamente sobre la guerra civil y los excesos cometidos en el bando republicano, sino sobre el fracaso de la II República.

A la izquierda de ZP, perdido el marxismo como forma de análisis, perdida la retórica en torno a la defensa de la “clase obrera”, perdidos los ideales sociales, solamente quedan unos cuantos mitos para mantener la propia identidad: la “república”, la “guerra civil” y poco más. Pero que ZP no olvide que está evocando a unos fantasmas que luego le va a ser muy difícil dominar y controlar. Si alguien tiene que callar en torno a la guerra civil es la izquierda.

Personalmente, he tenido familiares en los dos bandos, así que sé los efectos que puede provocar una guerra civil en el interior de una familia. No hay nada más horrible que una guerra civil, ni nadie más miserable que quien se preocupa de colocar en primera plana de la actualidad algo que la mayoría de españoles creíamos definitivamente superado.

Sentimos náusea por la irresponsabilidad de ZP en la reaparición del guerracivilismo. Náusea hasta el límite, náusea hasta las heces. Y estamos seguros de que, la historia va a pedirle responsabilidades a ZP por lo que es, sin duda, una de las mayores estupideces de su gobierno.

V Náusea: Del botellón a la desintegración social…

Una ley de primer empleo ha movilizado a la juventud francesa. Una situación mil veces peor, en España no ha desencadenado otro fenómeno más que el botellón. Una juventud sin ideales, con unos niveles de consumo de drogas sin parangón en Europa, psicológicamente frágil, divorciada de partidos y de instituciones, con unos niveles culturales absolutamente deprimentes, con unos hábitos de vida rayanos en la infancia… no es raro que esa juventud haga del botellón el eje de su actividad social.

En 2001, el gobierno Aznar promulgó la primera “ley antibotellón”. Lo peor de cualquier legislación –la legislación antitabaco socialista, la legislación antialcohólica que está en proyecto, etc.– es que las autoridades no sean capaces de hacerla cumplir. La “ley antibotellón” pertenece a ese tipo de leyes en las que el legislador cree que basta con aprobarla en el parlamento y publicarla en el BOE para que sea respetada por todos. En realidad, nadie respetó la “ley antibotellón” como nadie respetó los consejos del gobierno para impedir los botellones masivos del mes de marzo.

La juventud actual es la primera afectada por los seis planes de educación que se han ido sucediendo vertiginosamente en los últimos veinticinco años de democracia, a cual peor. De todas formas, hay que reconocer que los socialistas, como buenos progresistas, han sido quienes han demostrado una ineficacia mayor a la hora de establecer nuevas y más catastróficas leyes de educación.

El resultado de estas leyes ha sido, simplemente, una juventud desorientada, sin ningún tipo de formación humanística, provista de ideales infantiles y profundamente inmadura. A ello se une el problema económico-social, la falta de empleo y de salarios dignos, el alza en el precio de la vivienda que hace de algo tan simple como la formación de una familia y la independencia del núcleo familiar, algo casi inviable.

Dentro de diez años, los hijos de la primera generación democrática, tendrán edad para formar familias y entonces se verá el resultado de dos generaciones con déficit de educación y formación humana. La sociedad española, en ese momento, será irrespirable y se situará al borde de la inviabilidad. A ese punto nos acercamos a marchas forzadas a medida que pasan los meses.

La náusea que provoca la nueva ley de educación, se une a la náusea de una juventud incapaz de luchar por sus propios derechos y de exigir un lugar en la España del futuro. Una y mil veces náusea ante un gobierno al que la juventud apenas le interesa porque carece de carácter e iniciativa suficiente como para hacer oír su voz.

VI Náusea: Mauritania ha aprendido la lección. ZP, no…

Han hecho falta que murieran casi dos mil personas en unas pocas semanas para que el gobierno se dignara preocuparse del asunto. Dos mil inmigrantes que aspiraban a llegar desde las costas de Mauritania a las islas Canarias, han perecido ahogados. El gobierno lo sabía, pero, dado que el informe de la Guardia Civil no había llegado hasta los medios de comunicación ¿para qué preocuparse? Los problemas para el gobierno ZP son problemas solo cuando están en la primera página de El País, en el noticiario del canal Quatro y en el programa de la manaña de la SER.

El problema es la inmigración, ese que Caldera y la Rumi, se jactaron de haber resuelto con la regularización masiva de hace un año. Hoy existe el mismo número de inmigrantes ilegales de hace un año. Entre 800.000 y 1.000.000 y siguen llegando en cascada. En otoño, Marruecos presionó a la Unión Europea permitiendo que durante un largo mes, legiones de desarrapados saltaran las vallas de Ceuta y Melilla. Caldera afirmó que esos asaltos eran producto del “hambre en África”. Pues bien, el hambre debió acabar cuando la Unión Europea entregó cuarenta millones de euros a Marruecos.

Ahora, Mauritania ha aprendido la lección. Para los subsaharianos, pasar por Marruecos supone pasar por un lugar hostil en donde son maltratados, robados y expoliados, así que si Mauritania les ofrece la posibilidad de llegar a España a través del peligroso cruce en patera hasta Canarias, se evitan la parte más odiosa del viaje, pagar el peaje marroquí.

De los miles de inmigrantes subsaharianos llegados a Canarias y que jamás podrán reciclarse en el escuálido panorama laboral español, siendo eternamente mantenidos por la caridad pública, solamente han sido retornados menos de doscientos…

Hemos superado los cinco millones de inmigrantes, pero el gobierno parece tranquilo en este frente. Todo consiste en aplicar fondos para la integración y en no hablar del problema. En todos los ayuntamientos se están realizando exposiciones sobre “multiculturalidad”, dándose por supuesto que el multiculturalismo es nuestro destino. Y no lo es, al menos no necesariamente.

La situación de la inmigración en España produce náuseas. Nauseabunda es la actitud del PP que durante ocho años dio paso franco a todos los inmigrantes que quisieron instalarse en nuestro país. Nauseabunda es la actitud del PSOE de ayer y del PSOE de hoy: el culto a la mentira, el percibir a la inmigración como una nueva cantera de votos, sin considerar las fisuras y los conflictos que está trayendo a la sociedad española. Nauseabunda la mentira mil veces repetida de que los inmigrantes van a pagar la pensión de nuestros abuelos, la mentira de que no compiten con los españoles en puestos de trabajo, la mentira de que el multiculturalismo es enriquecedor y la mentira en torno a las mieles del mestizaje. Náusea. Náusea.

VII Náusea: La corrupción es cosa municipal…

La Operación Malaya decapitó la corrupción en Marbella veinticinco años después de que se hubiera iniciado. Hay que recordar que lo ocurrido en Marbella es hijo directo de la mentalidad del pelotazo llegada con el felipismo. Hay que recordar que el inicio de la corrupción en Marbella no se produjo con la llegada de Jesús Gil, el cual, por lo demás, fue suficientemente claro de por qué aspiraba a la alcaldía de aquella población (tenía cinco mil pisos para vender y la corrupción y el desgobierno de la alcaldía socialista, había sumido a la ciudad en una crisis que hacía muy difícil vender pisos. Hubo un “antes” de Gil y de su forma de hacer las cosas: hubo corrupción socialista. Y sigue habiéndola. No hay que olvidar que una de las principales implicadas en la Operación Malaya es Isabel García Marcos, que en las anteriores elecciones municipales se presentó como número uno de la candidatura socialista. Corrupción y socialismo, hoy, en 2006, cabalgan juntos.

Pero lo peor de la corrupción en Marbella no ha sido el desenlace y la negativa del gobierno a convocar nuevas elecciones municipales en la localidad. Lo peor es que todos los planes urbanísticos y cualquier recalificación y plan parcial, por pequeño que sea, debe ser aprobado por la Autonomía que corresponda. En el caso de la corrupción en Marbella, es evidente que, antes o después, el gobierno autonómico andaluz quedará salpicado. Hay culpables por acción y otros por omisión. Falta saber si la Junta de Andalucía se verá implicada por acción o por omisión, pero de lo que no cabe la menor duda es de que el gobierno Chavez se verá salpicado por el caso Marbella.

Aun hay algo peor. Marbella no es una excepción en la política española. Marbella es el caso extremo de un mal que afecta a la política municipal de TODAS las ciudades españolas y que, en aquella localidad, ha adquirido un carácter masivo. Lo más grave es que el “ladrillo” rige la salud económica española. Lo ocurrido en Marbella es muestra de lo que está pasando en toda España: durante años, los concejales marbellíes se habituaron a recibir jugosas mordidas de los constructores y de cualquiera que pretendiera tener alguna concesión municipal. Pero en el último año, la actividad inmobiliaria se había desacelerado en la Costa del Sol, luego las comisiones de los concejales corruptos habían disminuido y, por tanto, se habían visto obligados a realizar operaciones más extremas y, seguramente, ha habido alguna fisura en el frente de la corrupción.

Mientras que para ser incluido en las listas de candidatos a las elecciones europeas apenas existen conflictos, los navajazos abundan para situarse en las listas municipales, ¿por qué? Por las posibilidades de subirse al carro inmobiliario o, al menos, de recibir la correspondiente mordida de los señores del ladrillo.

Contra más descentralizado es el Estado, menos mecanismos de control dispone y, por tanto, más posibilidades existe de que aparezcan casos de corrupción. Lo ocurrido en Marbella produce doble náusea: en primer lugar porque es el resultado del proceso de liquidación del Estado, iniciado en 1978 y acelerado con ZP; en segundo lugar por que la corrupción ESTA GENERALIZADA en los ayuntamientos.

Esos mismos ayuntamientos corruptos, son los que viven de sangrar al contribuyente. Para que haya corruptos, necesariamente, debe haber damnificados: TODOS SOMOS LOS DAMNIFICADOS. Náusea. Náusea. Náusea.

VIII Náusea: la alternativa de la no-alternativa

Lo más dramático de la situación actual es… que no hay alternativa. La posibilidad de que en las próximas elecciones de 2008, ZP pudiera salir reelegido en circunstancias parecidas a las de 2004, sin mayoría absoluta, pero apoyado por toda la patulea de regionalistas, nacionalistas e independentistas, es realmente estremecedora. Parece muy difícil que las costuras de España no se resientan en los próximos años de los efectos generados en la primera mitad de la legislatura. Veremos lo que queda de España en los próximos dos años y no albergamos la menor duda de que una segunda legislatura con ZP en el poder, supondría la liquidación efectiva de lo que queda de Estado Español.

Y lo peor es que no hay alternativa. El PP o logra mayoría absoluta o no va a poder gobernar. Y en las actuales circunstancias parece muy difícil que esta perspectiva vaya a realizarse. ¿Existe otra alternativa? No, ni siquiera un despunte tímido de nuevas fuerzas políticas.

¿Las llamadas “fuerzas nacionales”? Cero absoluto. Todos los grupúsculos que las componen están hoy mucho peor que hace cuatro años. En las próximas elecciones veremos si son capaces de presentar en total más de una veintena de candidaturas, sin ninguna posibilidad de obtener ni un solo concejal. Todos estos grupos en los dos últimos años han sufrido escisiones, retrocesos y los que han invertido en publicidad, locales y propaganda, apenas han visto resultados.

Todos estos grupos, por lo demás, permanecen en torno a pequeños líderes sin la más mínima trascendencia, irrelevantes e incapaces de sacar a sus partidillos de la situación de atonía en que están sumidos. Y lo peor es que ni siquiera son capaces de reconocer la realidad de lo que se les viene encima. Bien han hecho muchos de sus militantes pasando a formar plataformas cívicas y asociaciones culturales, antes que seguir protagonizando los ridículos más absurdos que ha visto la democracia española.

Sin cuadros políticos, sin dirigentes de talla mínima para poder incidir sobre la opinión pública, con unos medios acordes a la actividad desarrollada, el panorama de todos estos grupos es, sin duda, hoy, peor que nunca. Sumidos en una profunda desorientación (que muchos ni siquiera son capaces de percibir), con unas bases carentes de la más mínima formación política e, incluso, cultural, seguir sus foros o webs supone una actividad tan grotesca como leer “El Jueves” o los diálogos para besugos que en otro tiempo popularizara “La Codorniz”.

Los dirigentes de todos estos grupos son conscientes de la imposibilidad para obtener éxitos, pero se obstinan en ver la política –o lo que ellos creen que es “política”– de manera mesiánica: no se sabe cuando, no se sabe cómo ni porqué, pero esperan que un día, el “pueblo español”, les otorgue, por casualidad, su favor en alguna convocatoria electoral. Creen que las oscilaciones del electorado se producen espontáneamente y que, tarde o temprano, el electorado les dará la posibilidad de “arrancar”. Vanas esperanzas. Se “arranca” cuando el discurso político –inexistente en el caso de todos estos grupúsculos– responde a las necesidades del electorado, no por casualidad. Pensar que algunos de estos grupos van a poder despegar algún día, es algo tan absolutamente ingenuo y voluntarista, que no dice mucho sobre la madurez mental ni emocional de sus dirigentes o de sus militantes.

Por ese camino no hay alternativa. En España no ocurrirá lo mismo que ha ocurrido en casi todos los países europeos: que han aparecido fuerzas políticas de nuevo cuño, capaces de seducir a una parte no desdeñable del electorado. La torpeza y mediocridad de que hacen gala estos grupúsculos en España les hace ser solamente minúsculas formaciones terminales, ciegas ante la realidad política, incapaces de interpretarla más allá de sus obsesiones y fantasías y, no digamos, de proponer alguna solución que no sea copiarse unos a otros elementos deslabazados de presuntos programas, sin estrategia, ni táctica y, lo que es peor, sin saber exactamente cómo formular una estrategia o una táctica.

Hemos dicho ciegos. En un principio podía pensarse que con el paso del tiempo los dirigentes de estos grupos alcanzarían cierta formación política. Esto no ha ocurrido. De hecho, los mismos dirigentes que hace veinte años eran jóvenes, ahora peinan canas, pero mantienen las mismas posiciones que hace dos décadas, sin apenas correcciones.

No hay alternativa en esa dirección, tan solo falsas esperanzas y sueños permanentemente defraudados. Habitualmente, procuramos no frecuentar ni las webs, ni los foros de estos grupúsculos, pero no podemos evitar, de tanto en tanto, recibir algunas de sus circulares. Y es entonces cuando sentimos nuestra última náusea ante la pobreza argumental y la falta de capacidad crítica, las ensoñaciones estériles y las esperanzas teñidas todas de una irreprimible tristeza. No hay alternativa en esa dirección.

¿Es posible hacer algo?

Ante una situación tan dramática de desintegración nacional y social, y ante una situación absolutamente deprimente por lo que se refiere a la ausencia de alternativas, vale la pena preguntarse si, todavía, puede acometerse alguna tarea constructiva. Hace más de un año renunciamos a realizar actividad política y prometimos entregar nuestro voto a aquella formación que supusiera una innovación verdadera en la vida política nacional. Esa formación todavía no ha irrumpido y tenemos serias dudas sobre la posibilidad de que logre afirmarse en algún momento. Así pues, no es política aquello que tenemos vocación de realizar.

No estamos en condiciones de realizar otra tarea que la que iniciamos hace, justamente ahora, tres años, cuando pusimos en marcha el portal “Krisis.info”, torpedeado desde el primer momento por los eunucos de extrema-izquierda y los bonzos de los servicios de seguridad del Estado. A aquel portal siguió el blog “infokrisis” que nació con una voluntad pedagógica. No pretendíamos otra cosa que realizar, en la medida de nuestras posibilidades, un análisis de la actualidad política. Esta tarea nos ha ido desgastando con el paso del tiempo, especialmente a partir del 11-M y de la victoria socialista, pero, en el momento de escribir estas líneas y después de cuatro semanas de reflexión, hemos decidido reemprenderla de nuevo. A nadie le extrañará que, a partir de ese momento insistamos más en temas culturales que políticos. Consideramos a la política española como el sumidero de corrupciones e inmundicias y, por tanto, no estamos dispuestos a participar en ese circo infame. Nuestra actitud personal en estos momentos es llamar a la desobediencia civil sostenida. Si no vale la pena intentar apuntalar a un régimen con el que, no solamente no nos sentimos identificados, sino que consideramos que ha terminado siendo el más débil y lamentable que haya aparecido en la historia de España, está claro que se trata de impedir que ese régimen viva a costa nuestra. “No en mi nombre, no con mi dinero”, debe ser la consigna de esta fase oscura.

Esperamos, a partir de ahora, reanudar la cita con nuestros amigos con la regularidad con la que veníamos haciéndolo en los últimos tres años y esperamos que sepa entenderse la profunda náusea que sentimos en este momento oscuro de la historia de España.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

11-M-2006: ALCALÁ TAMPOCO EXISTE

11-M-2006: ALCALÁ TAMPOCO EXISTE

Infokrisis.- Reproducimos el artículo elaborado por Jesús Domínguez, de Alcalá de Henares, sobre cómo se percibe desde la ciudad que fue epicentro de los atentados, el segundo aniversario del crimen. Agradecemos a nuestro querido amigo, este trabajo y supone un honor publicarlo en Infokrisis. Hoy, precisamente, una encuesta ha publicado que el 60% de los españoles creen que no se sabe todavía nada importante sobre quien diseñó y ejecutó el 11-M. Por eso, hoy más que nunca, el mejor recuerdo que merecen nuestros muertos es repetir bien alto que, hoy, como el 11-M del 2004, ¡¡QUEREMOS LA VERDAD!!

Desde hace dos años no hay día en que al llegar a la estación de tren no me venga a la memoria algún tipo de recuerdo del 11-M. Nunca podré dejar de reprocharme el no haber llamado a la policía para comentarles que una semana antes vi una furgoneta en una actitud muy sospechosa, o que el día de antes estuve entre las siete y las ocho de la mañana en la puerta de la estación viendo a todo el mundo que entraba mientras repartía propaganda electoral, y saludando a muchos...a algunas de las personas que les di los buenos días no las volvería a ver con vida jamás.
Sin duda alguna, Alcalá fue una de las ciudades más castigadas y más olvidadas en los recordatorios y conmemoraciones de las víctimas. Además, desde ese mismo día empezó la avalancha informativa y desinformativa. Desde un punto de vista alcalaíno, uno se queda perplejo con afirmaciones aparecidas en los medios de comunicación como las siguientes: "...un pueblo de la Comunidad de Madrid, Alcalá de Henares, no había visto nunca una manifestación tan grande...", "...en el tren iban los obreros a trabajar...", "...Santa Eugenia, la ciudad que nunca podrá volver a despertarse igual tras la tragedia de hoy...", "...la tragedia ha golpeado Santa Eugenia, en el corazón del cinturón industrial de Madrid...", "...los trenes iban llenos de inmigrantes y de obreros que utilizan el transporte público porque no se pueden permitir ir en coche..."
Un observador neutral, que no conozca el terreno y que haya estado atento a las noticias acontecidas con la tragedia y que se han sucedido desde hace dos años se habrá hecho una idea de los acontecimientos:
Que los alrededores de Madrid está rodeada de un cinturón de industria pesada (tipo altos hornos de Bilbao).
Que a estas industrias van todas las mañanas masas de trabajadores con el casco puesto y todo, como si se tratase de una estampa minera asturiana típica.
Que Santa Eugenia es una ciudad tipo alrededores de Londres siglo XVIII en plena revolución industrial.
Que solo murieron personas de Santa Eugenia, y que esta ciudad lleva de luto desde aquel fatídico día. Que hay un pueblecito en Madrid que se llama Alcalá,
Que en este pueblo hay un apeadero de tren y que es desde el que salieron las bombas.
En el plano político tampoco se ha hilado muy fino, y han quedado para la posteridad toda una serie de "perlas" dichas por unos y otros, desde el negar per se la implicación de islamistas en los atentados por el ex-ministro Acebes, hasta el respaldo del PSOE a los que afirmaron que se habían descubierto los restos de suicidas inmolados en los trenes.
Lo cierto es que aparentemente nadie de los que ha hablado parece haber estado muy bien informado:
Los trenes iban llenos de todo tipo de personas, inmigrantes y españoles, ya que el tren es un medio elegido por muchos no solo por que sea más barato que otros medios de transporte, si no por que es rápido y mediante su utilización uno se evita el atasco de entrada a Madrid; y de todo tipo de categoría laboral, pues lo cierto es que si algún enterado de estos coge el tren alguna vez a estas horas verá que se ven tantas chaquetas y corbatas como monos de trabajo; la desgracia se cebó por igual en todas las ciudades del corredor del Henares, sobre todo en las más grandes Santa Eugenia, Coslada, San Fernando, Torrejón, Azuqueca...y Alcalá de Henares, que por cierto no es ningún pueblo, si no que es la tercera ciudad con más habitantes de la Comunidad de Madrid y la única con una universidad que lleve su nombre. Alcalá fue una de las ciudades más afectadas y raro es el barrio o círculo de amigos en el que no "tocó" ningún muerto o herido, y la verdad, es que no ha vuelto a ser la misma desde esa fecha, pese a que desde el Gobierno central y desde el Ayuntamiento se trata de que se olvide todo para no crispar los ánimos a la gente.
Sin duda alguna las bombas fueron puestas por marroquíes fanáticos, no por Aznar, quien no fue ningún "asesino", al contrario que Mohamed VI, íntimo de Zapatero. Sin embargo a Aznar, y por extensiva al Partido Popular si podemos culparles de que se embarcasen en una guerra contra un país de mayoría musulmana...sin darse cuenta (o no queriendo darse cuenta) que nuestra puesta de abajo da a un país musulmán, y que esta puerta se abrió durante su mandato de par en par y sin ningún control sobre quien entraba. Esta argumentación de mayor control de las fronteras que ahora incluso sostiene el PSOE era tachada por aquellos entonces de ultraderechista y xenófoba, luego este argumento utilizado por la izquierda se me antoja hipócrita y falaz.
Mientras los políticos siguen enzarzados en sus catilinarias, los ciudadanos de a pié seguiremos esperando a que se haga justicia y a que todo el peso de la ley caiga sobre los responsables últimos de esta tragedia que cambió para siempre el ánimo de las ciudades del Corredor del Henares, y en especial la de Alcalá. Jesús Domínguez Alcalá de Henares

El papel simbólico del petróleo en la crisis de la civilización

El papel simbólico del petróleo en la crisis de la civilización

Infokrisis.- Hay algo en el oro negro que lo hace particularmente inquietante. Pocas veces, la realidad ha estado tan próxima del símbolo y pocas veces el símbolo ha tenido una importante real en la vida de todo el planeta. En las líneas que siguen vamos a realizar una interpretación simbólica de la crisis del petróleo, pero no nos detendremos en el "mundo mágico" de los símbolos, sino que descenderemos, en apoyo de nuestra tesis, a la realidad cotidiana, objetiva y racional.


La primera “crisis del petróleo” digna de tal nombre, se produjo en 1859, tras la perforación del famoso pozo del coronel Drake Titusville en Pennsilvania. Poco después estalló la guerra civil americana y el precio del petróleo se elevó hasta 15 dólares el barril. Bastó con aumentar la producción a 3000 barriles por día para que el precio volviera a caer a siete dólares. Desde entonces, el mismo remedio se ha aplicado en cada nueva crisis petrolera. Pero ahora las cosas son sensiblemente más complejas. A partir de 1999, el precio del petróleo no deja de aumentar, como consecuencia de que la demanda de crudo ha ido aumentando, pero la oferta ya no puede crecer más.

Hemos alcanzado un punto de confluencia de distintos factores: después de treinta años de mejorarse los sistemas de extracción de petróleo y alcanzarse a perforar profundidades que antes parecían inalcanzables, tras veinte años de realizar constantes prospecciones en busca de nuevas cuencas petrolíferas y de aumentos constantes en la producción, se ha alcanzado el punto de inflexión en el que las necesidades petroleras mundiales (la demanda) siguen creciendo, mientras que la oferta empieza, inevitablemente, a disminuir.

Esta tendencia compromete el proceso de globalización mundial iniciado desde principios de los años noventa. La era del combustible barato ha concluido y el precio de los transportes encarece el traslado de las manufacturas de un lado a otro del planeta. Así pues, el petróleo ha apuntillado la era de la globalización. Nuestra civilización se alimenta de energía; si ésta falla, los pilares del desarrollo se desintegran. El fin de la era del petróleo es, en definitiva, va a tener, sin duda, mucho que ver con el fin del mundo moderno.

Cuando las realidades se convierten en símbolos

El universo simbólico no podía haber proporcionado un elemento tan característico del mundo moderno como es el petróleo. Se tiene a nuestra época por decadente y terminal, acaso la más alejada de la mítica Edad de Oro originaria, hasta el punto de que cabría llamar a nuestra era, la Edad del Petróleo, no en vano, este mineral se sitúa en las antípodas del oro.

Habitualmente, se asocia el oro, con su resplandor característico a la naturaleza solar, igualmente brillante, pura y resplandeciente, que luce en las alturas. A este respecto, es significativo que el petróleo se extraiga de las profundidades de la Tierra, allí en donde las viejas tradiciones clásicas consideraban al mundo telúrico y al subsuelo como algo siniestro, el reino de Vulcano, en donde el fuego que existe no es el procedente del sol, sino que se asocia a los infiernos.

La limpieza del oro tiene su contrapartida en el tizne oleaginoso y untoso del petróleo, que para acentuar estas características, además, al arder, produce una densa humareda negra. No en vano, el petróleo es el principal contaminante del planeta. Y, en cuanto a su color, difícilmente podríamos encontrar otro mineral que estuviera tan alejado del brillo solar, como éste mineral, denso, oscuro y opaco, casi como si se tratara de un plomo líquido.

Sin embargo, es frecuente que se llame al petróleo, “oro negro”, lo cual, hace más fácil su asociación y su inversión con el oro.

El petróleo fue llamado en la Edad Media, “aceite de piedra” (petrus-oleos), se le conocía pero, ni siquiera se le utilizaba para encender lámparas. Se le tenía como “acqua infernales” y, por tanto, se le alejaba de la sociedad. Hoy, sin embargo, es el centro de la civilización y nuestro bienestar depende de este mineral líquido, cuyos derivados están presentes, no sólo en carburantes, sino en plásticos, incluso en alimentos. Su valor central en nuestra civilización, sella, así mismo nuestro destino problemático en el momento en que se agote.

El petróleo procede de la descomposición de masas de materia orgánica, sometidas a presión durante milenios. Así pues, cuando consumimos petróleo, estamos agotando algo más que las reservas de este mineral: estamos consumiendo nuestro pasado.

Hay algo infernal en el petróleo. Si lo consideramos como la antítesis del Oro y su inversión, si valoramos su ubicación en el mundo subterráneo, nos sugerirá la misma condición que el “Ángel Caído”: lo contrario de la solidez y brillantez del oro. Además, se añade el hecho de que, así como el oro en su reflejo, encerraba para los antiguos, la naturaleza del Sol, el petróleo, en su opacidad, es simplemente, su negación. Ahora bien, en tanto que el oro se asocia al sol y el petróleo a la combustión, resulta evidente que ambos tienen, en su esencia, una relación con el elemento fuego. El oro es el fuego solar y el petróleo, el fuego destructor. El oro es el material con el que, simbólicamente, están hechos los dioses, el petróleo, por el contrario, es el material de los infiernos.

No puede extrañar, pues, que la crisis que tenemos ante la vista en las dos próximas décadas, tenga que ver con el “oro negro”. Sin el petróleo sería incomprensible el mundo moderno, el maquinismo y la misma globalización. En realidad, la ausencia de petróleo antes de que se haya logrado encontrarle un sustituto, generará el fin de la civilización moderna, del maquinismo y ya hoy está poniendo en aprietos la globalización del mercado de manufacturas.

Las viejas tradiciones ancestrales de Oriente y Occidente, sostenían que en la Edad de Oro (en nuestro ámbito religioso-cultural, en el mito del Paraíso edénico primordial), existía una comunicación directa entre los seres humanos y la trascendencia. Este tema está presente en el mito edénico cuando, antes de la Caída, la pareja originaria no experimentaban sensación de vergüenza y pudor por su desnudez. En la Edad de Oro, los seres humanos no eran trascendencia pura, pero se aproximaban a ella. Es la Caída (presente en todas las tradiciones) la que retrae esa trascendencia a su mínima expresión en un estado de latencia en el ser humano. La “luz” se ha retirado del Mundo. La “luz” ha abandonado a los seres humanos que ni siquiera son conscientes de que aún resta en ellos un reflejo de la trascendencia, aun en forma latente.

A esta primera “Caída”, se suceden otras que llevan hasta nuestro desgraciado siglo. El petróleo está constituido por restos muertos de materia orgánica, plurimilenariamente pútridos, su opacidad absoluta lo hace impenetrable a cualquier rastro de luz superior. Para colmo, el modelo de civilización que se ha creado sobre la base del consumo petrolífero, supone una etapa de despersonalización y masificación traída por las cadenas de producción y montaje, los ritmos de trabajo frenéticos que ya advirtió y denunció Fritz Lang en “Metrópolis”. Gracias al petróleo –aunque no solamente a causa del petróleo- el ser humano ha conquistado la condición, dudosamente honrosa y digna, de productor alienado y consumidor integrado.

Por todo ello, resulta evidente que, en el inicio de nuestro ciclo, el Oro era el símbolo que convenía a una naturaleza capaz de experimentar la atracción y la sintonía con la trascendencia, de la misma forma que, en este fin de ciclo, el petróleo protagoniza, no solamente la antítesis del oro en el terreno simbólico, sino que encarna en sí mismo, los procesos terminales de un ciclo de civilización.

Una reflexión sobre el fin del ciclo

Las guerras de Afganistán e Irak, los conflictos que están asolando África, la inestabilidad de algunos países iberoamericanos, tiene mucho que ver con el petróleo, de la misma forma que la creciente escasez de crudo generará tensiones geopolíticas y geoestratégicos insoportables que culminarán en nuevas y asoladoras “guerras del petróleo”.

Y, en este terreno, no cabe lugar para el optimismo. Cada vez la demanda energética es mayor. El petróleo existente en el planeta, es finito. Cada día se consumo, por tanto, las reservas disminuyen inexorablemente. A pesar de que muchos países tercermundistas, para lograr créditos fáciles del Banco Mundial y del FMI, falsearon sus cifras de reservas petrolíferas adulterándolas al alza, ahora se tiene la completa seguridad de que los hallazgos de nuevos pozos se están ralentizando cada vez más y los ya existentes, no están en condiciones de abastecer a una demanda creciente. Para colmo, las energías de sustitución todavía están en pañales (la fusión en frío no estará disponible antes de 30 años... si llega a estarlo) o bien, no responden a las necesidades globales (energía eólica, energía solar, etc. o bien resultan peligrosas y limitadas a algunos sectores (energía nuclear) o bien caras, sucias e, igualmente, limitadas (carbón o pizarras bituminosas).

Así pues, no debemos forjarnos vanas ilusiones, ni esperanzas carentes de base científica. La realidad es que nuestro modelo de civilización solamente es sostenible mediante altos consumos energéticos; si no están a nuestro alcance, la civilización se para; si se para, muere.

De ahí que los próximos años vayan a ser decisivos y recuerden en dramatismo el escenario pintado en la serie “Mad Max”. Entonces, el cuadro dantesco de una civilización quebrada por falta de carburante parecía una exageración. Eran todavía los tiempos del “combustible barato”. Esos tiempos ya han terminado. A medida que se vaya acercando el colapso de la civilización del petróleo, su precio se irá encareciendo. Resultará dramático, ver como algunos países pobres –e, incluso, productores de petróleo- no están en condiciones de hacerse con stoks situados en los mercados a un precio superior a sus posibilidades. Veremos como otros países en los que aparecen bolsas de petróleo significativas, se convierten en presas para otros países, ávidos de combustible.

Este futuro no es ciencia ficción. Está ya entre nosotros. Todos los grandes acontecimientos que ocurren en el mundo desde mediados de los años 90, están relacionados con el petróleo y con su control. No se dice en voz alta, no se reconoce, pero es así. La guerra de Irak (para controlar las primeras reservas mundiales de petróleo), la guerra de Afganistán (para disponer de una salida al mar para el petróleo del Caspio), la guerra de Chechenia (para obstaculizar el acceso del petróleo del Caspio a Europa Occidental), la presencia norteamericana en el Magreb y en toda la costa de África Occidental, en pugna con Francia, los intentos de desestabilización en Venezuela, el naciente conflicto en Bolivia, la próxima destrucción de amplios sectores naturales en Alaska, la guerra de Putin contra los “oligarcas”, por el control de Yukos la gran petrolera rusa, etc, son muestras de lo que decimos: las “las guerras del petróleo” ya han comenzado. El fin de nuestro ciclo de civilización, también.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Cerolo a la alcaldía y con él la minoría gay...

Cerolo a la alcaldía y con él la minoría gay...

Infokrisis.- La cuestión gay sigue a la orden del día. La intención del PSOE de presentar a Pedro Cerolo como cabeza de la lista socialista municipal por Madrid, la ha revivido, lo que implica que no estaba resuelta. La cuestión es, si bien el alcalde de París es gay, ¿puede ser el Alcalde de Madrid alguien con mentalidad de minoría y predispuesto a apoyar las iniciativas de las minorías sobre las mayorías? No parecde evidente. De todas formas, el PSOE debe pensar que en Madrid hay mucho gay y que se parte con un buen porcentaje de electores. Pero Madrid no es Malasaña y, por lo demás, en Malasaña no son todos los que están... Presentamos a continuación el Capítulo VI del libro "Los Gays vistos por un Hétero" que puede adquirirse al precio de 12,00 €+ 4,00 €de gastos de envío, solicitándolo a infokrisis@yahoo.es.

VI

La «cuestión gay» existe...

Todas estas discusiones molestan profundamente a algunos exponentes del movimiento gay. He consultado textos emitidos por distintos sectores del mismo en los que se niegan a participar en debates y discusiones que toquen la «cuestión homosexual». Afirman que lo que hay que considerar anómalo es la «homofobia» . Y hasta aquí podemos estar de acuerdo, a condición de definir que queda incluido en esa palabreja. Por que, si de lo que se trata es de condenar la «fobia a lo igual» (homofobia) está claro que es condenable y, más que condenable, tratable por cualquier psiquiatra. Ahora bien, si por homofobia se entiende cualquier postura que no comulgue con las reivindicaciones del movimiento gay, lo lamento pero ustedes, caballeretes, lo que intentan hacer es blindarse ante cualquier oposición y tratar de establecer un patrón de normalidad definido y diseñado por ustedes mismos. Un capricho, vamos.

Mundo gay y mundo de la moda

Literalmente, «conspiración» significa «respirar juntos». Pues bien, hay una «conspiración» universal de progres, modistos y diseñadores gays para convertir la sexualidad en algo ambiguo. La cosa no es nueva. Viene de lejos, desde que en los años 60 empezaron a aparecer algunas modelos que no respondían al esquema que hasta entonces se había tenido de la mujer: senos y caderas marcados, formas redondeadas y andares seductores. A partir de entonces, las pasarelas se llenaron de modelos huesudas, a menudo esqueléticas, con una alta carga de «ambigüedad». Desde entonces, esa tendencia se ha acentuado y resulta inseparable de las ideas aportadas por el contingente homosexual que se mueve en el terreno del diseño y de la moda, que puede calificarse como «amplio». No es que los diseñadores homosexuales hayan «conspirado» en el sentido que los antisemitas atribuyen a los judíos, reuniéndose en truculentos cenáculos para deliberar la forma más contundente de conquistar el mundo. Los homosexuales han «conspirado», en el sentido de «respirar juntos» un mismo tipo de ideas que, probablemente, hayan surgido directamente de su visión de la sexualidad. Han intentado trasladar a la moda –consciente o inconscientemente su visión de la sexualidad: por que es inevitable que aquel al que le atraen los hombres, vea en la mujer un competidor... y que termine –consciente o inconscientemente– tendiendo a atenuar los rasgos femeninos del cuerpo de la mujer, esto es, desfeminizando a la mujer, convirtiéndolo en un ente ambiguo, rebajando su capacidad de atracción.

Desfeminizar a la mujer y masculinizar al hombre, tal es el programa, que permite lograr unos estándares estéticos que satisfacen a quien está desvirilizado y/o feminizado, sino en su cuerpo, si en su mente. El resultado ha sido peripatético. Una parte muy sustancial de las modelos que desfilan en las pasarelas, no son mujeres «normales»; no es que estén mejor o peor, es que no responden, ni en sus andares ni en sus gestos, ni en su atuendo, a la feminidad. Diríase que algunos diseñadores practican una especie de odio a la forma femenina, prefieren humillar a la mujer convirtiéndola en un espantajo ridículo y en el símbolo mismo de la esterilidad. Esto se completa con una moda masculina «audaz» (o agilipollada, que todo tiene su calificación precisa y desinhibida) en la que abundan las transparencias o las faldas. Feminización del varón. Masculinización de la mujer. Bonito panorama el generado por la clique de diseñadores. Triste horizonte para los heterosexuales. Y que quede claro, no es que acusemos al «mundo gay» de una conspiración consciente, sino que los principios del mundo gay aplicados al diseño y a la moda, producen este panorama.

El peor fantasma del mundo gay

Hay una pesadilla inconfesada entre los gays: la persistencia de un cierto tipo de varón que no ofrece concesiones a la ambigüedad. Arturo Fernández, por ejemplo. Un tipo simpaticote, heterosexual de estricta observancia, tronchamozas sin machismos avasalladores, elegante, educado y que se cuida; a menudo, resulta, encantador para el otro sexo. O mi padre, un tipo con perfil y porte de senador romano, andares decididos y armoniosos, ingenioso en la conversación, serio cuando se le exigía y ocurrente cuando se terciaba. Le gustaban las mujeres con acusados rasgos de feminimidad, pero no tenía inconveniente en bailar con la más fea si eso ayudaba a alguna mujer a superar algún complejo. Valiente, pero no agresivo. Hombre de su tiempo que evolucionaba con su tiempo pero que siempre mantuvo valores constantes inamovibles a lo largo de toda su vida. Es importante esto de admirar al padre y recordar a la madre como una gran mujer.

Hay que reconocer algo al mundo gay. Gracias a ellos algunos varones se cuidan más físicamente. No hace mucho, se consideraba «una mariconada» que el hombre utilizara algún tipo de afeite o cosmético. Dicen –y me lo creo– que los after-shave fracasaron hasta que a alguien se le ocurrió que su aplicación debía generar un picor en la barba recién rasurada. Soportar el escozor era «cosa de hombres». El after-shave que irrumpió tardíamente en los cincuenta, salvó a muchos varones de ver sus mandíbulas cuarteadas y perpetuamente irritadas por la cuchilla de afeitar. Pero hacía falta ir algo más allá. En los 60 y 70, prácticamente, los únicos hombres que cuidaban su físico y su piel eran gays o poco menos. La cosa, en cualquier caso, no estaba bien vista, ni la mayoría de los varones lo considerábamos necesario. A mi me sorprendía que un amigo gay que se aproximaba a la cincuentena tuviera la piel tersa como la de una criatura. Utilizaba un sinfín de potingues y eso le ha permitido llegar a los sesenta, con el cutis de adolescente. Yo mismo sostuve que era impropio que el hombre se cuidara de su físico, lo veía como algo superfluo. Resabios de un machismo que, efectivamente, era inherente a la sociedad tardofranquista. Hoy mi opinión es otra: gracias al mundo gay, el hombre se cuida algo más. Y es bueno que así sea. Las emanaciones de gas, humos, tabaco, aire viciado en locales climatizados o no, terminan destrozando nuestro pellejo. Así que hay que cuidarse e hidratar la piel, que ya nos la deshidratará la vida. Pues bien, el uso de cosméticos para el varón ha penetrado a través del mundo gay. Reconocimiento sincero.

Pero, claro, alguien concibió que había que aprovechar estos avances para reciclarlos en el ciclo de la ambigüedad. Hacia marzo de 2004, la prensa mundial lanzó a un nuevo tipo masculino: el «metrosexual». Definido como heterosexual (pero no fanático), asumía rasgos hasta ahora reservados en la modernidad a la mujer: se pinta las uñas, cuida extraordinariamente su físico, utiliza pendientes y cultivaban, en general, su parte femenina. Culto a la ambigüedad. Alejamiento de la polaridad.

Evidentemente, los «metrosexuales» están mal definidos o son, sencillamente, inexistentes. Se toma un personaje mediático como quintaesencia del modelo y se lanza el «producto» (lo «metrosexual»), siendo conscientes que algunos sujetos responderán e imitarán al modelo. De ahí se infiere un nuevo modelo masculino, en realidad inexistente, pero cuya función no es afirmar una nueva identidad sexual, sino mostrar a un varón desvirilizado.

No tengo idea de dónde habrá salido todo esto de lo «metrosexual», pero no me cabe la menor duda de que, a la postre, atenta contra el «eterno masculino», en la medida en que atenúa la polaridad sexual. En la práctica el «metrosexual» interesa más al homosexual que a la mujer, a pesar de que el modelo haya sido pergueñado con una tendencia hétero.

El ideal de masculinidad, no queda definido por Santiago Segura en su «Torrente», sino por esos varones elegantes, educados, encantadores y que se sienten atraídos por el otro sexo y generan una atracción similar en la mujer. Lo hétero se ve atacada en todos los frentes. «Torrente» es el paradigma del estándar heterosexual decadente, abotargado, estúpido, machista hasta la náusea y, de paso, con alguna pulsión homosexual, con complejo de castración que resuelve acariciando revólveres de calibres anacondíacos. «¿Lo veis? Ese es un heterosexual de estricta observancia?», nos dicen ¿Cómo evitar rechazarlo? Pero no es el estándar, sino la caricatura.

Alejado de la caricatura, se encuentra el peor fantasma del mundo gay, una virilidad heterosexual, agradable y atractiva, que se ha intentado contrarrestar con el lanzamiento mediático de un tipo humano ambiguo e inexistente, el «metrosexual» del que, muy probablemente, a la hora de que usted lea estas líneas, ya no quedará ni el recuerdo, sólo la referencia en las hemerotecas. Pero la virilidad está en otra parte.

¿Hay diferencia entre lo masculino y lo femenino?

Si hay diferenciación sexual y de género, la teoría de la polaridad entre los sexos tiene visos de verosimilitud. Si no hay diferenciación, tal teoría es más falsa que un euro con el perfil de Franco. Y hay diferenciación, para quien quiere verla.

Para quien está empeñado en demostrar que tal diferenciación es inexistente, el trabajo es doble: por una parte, justificar la negativa en base a fatalidades de pretensión científica (las veremos) y, luego, procurar que las modas atenúen las diferencias que pudieran existir. Si, de paso, se crea una situación de terrorismo intelectual en la que, quien plantea la diferenciación de roles sexuales, sea considerado machista, homófobo, fascista, reaccionario, sino hijoputa, se tiene la actual situación: traga o serás estigmatizado. En el fondo, los movimientos de reivindicación sexual tienen un límite, más allá del cual se llega a la frontera que separa lo solemne de lo ridículo, lo justo de lo tiránico, lo razonable de lo desmadrado. Buena parte del movimiento de liberación gay, tiene una innata tendencia a situarse en ese punto. Si, las diferenciaciones sexuales y de género existen; negarlas es negar la gravedad. La puedes negar, claro está, pero no evitarás que todo lo que arrojes al aire, caiga sobre tu cabeza.

Nos permitirá el lector que en esta parte hablemos con cierta frecuencia del movimiento feminista. En el fondo, ya lo hemos dicho, el feminismo está emparentado con el movimiento de liberación gay. Los pasos por los que éste transita han sido, en buena medida, trazados por aquel. El movimiento feminista de los años sesenta –la mamá del movimiento gay– llegaba a negar incluso la existencia misma de la mujer. Como lo oyen: igual que si un clérigo negara la existencia de la religión. Algunos lo han hecho, pero no deja de ser absurdo. Así las alegres muchachas del feminismo llegaron a negar cualquier determinismo biológico. La eximia feminista, Giséle Halimi, decía en 1974: «La idea de que el comportamiento humano está dictado por cromosomas es una estupidez». Olvidaba, por supuesto, que los cromosomas sino «tienen» sexo, lo determinan. Simone de Beauvoir en «El Segundo Sexo» había escrito: «No se nace mujer, se deviene mujer». Y su marido, Sartre, la quería tanto que estaba dispuesto a elaborar una teoría existencialista capaz de demostrar esta peregrina idea de su cónyuge bienamada. Decía Sartre, en síntesis: «el hombre inventa a la mujer», nosotros no somos más que lo que los otros quieren ver en nosotros. «El otro no existe»; nosotros le damos vida. La negativa es una forma de afirmación: no hay sexos... luego no hay problema.

La existencia de los sexos no puede ser puesta en duda por la biología. Cuando las Halimi, las Beauvoir y los Sarte, soltaban sus genialidades, la ciencia ya sabía que bajo el sexo latía una base biológica indiscutible. En las especies animales, bastaba variar la cantidad de andrógenos a las que se exponía un feto para provocar un comportamiento macho o hembra en el recién nacido. Cuando Kate Millett, líder del feminismo USA de los 60, decía que «Los estereotipos sexuales están desprovistos de toda base biológica», ante ella, como diría el poeta, era de gran elegancia el bostezar.

Tras las argumentaciones del feminismo radical de los 60 (hoy afortunadamente periclitado y en el basurero de la historia de las ideas) se podían encontrar auténticas barbaridades que tenían como fondo latente, el miedo a la maternidad o la inadaptación psicológica para asumir el hecho biológico de la maternidad. Y esto les llevaba a paradójicas posturas de puritanismo sexual. Las feministas minimizaban hasta la obsesión la diferenciación biológica hombre-mujer (que no es electiva sino que nos viene impuesta por el hecho mismo de nacer y por los andrógenos de los que nos hemos alimentado en el útero) en beneficio de la perspectiva social (que si podemos elegir y depende sólo de nosotros). Eso implica negar la sexualidad en sí misma, en tanto que una de sus facetas es la reproducción, algo visiblemente desagradable para el feminismo.

Esta idea viene acompañada de otra no menos original: el mito de la «bisexualidad». En el nacimiento –decían las ínclitas feministas de la contestación– el sexo está «superficialmente decidido, es la educación familiar y las relaciones sociales quienes finalmente lo modelan». Respuesta incorrecta: es la presencia de tales o cuales hormonas lo que determinan el sexo y, con el sexo, las predisposiciones innatas en una u otra dirección. El doctor Gérard Zwang afirma: «La condición humana no se vive en tanto que hombre o mujer. Desde el momento mismo de la fecundación, los roles están hechos. Algunos se recrean hablando de la bisexualidad de cada ser humano. Tal concepción no supera el nivel científico de las conversaciones de salón (...) La herencia sexual somática no puede ser rechazada. Las actitudes hombrunas de algunas mujeres y las actitudes femeninas de algunos hombres, no pueden cambiar en absoluto la polaridad genésica». Y sigue nuestro doctor: «En cuando a los transexuales que se hacen mutilar los senos o los genitales, que se colocan mamas y se hormonan, se trata de graves enfermos mentales» (protestas dirigidas a Alain de Benoist que es quien extrae la cita en su libro «Vu de Droite» página 343). Benoist, por cierto, añade de su propia cosecha: «No es ni el azar ni las estructuras sociales las que hacen que un recién nacido, niño o niña, lo siga siendo toda su vida. Es el andamiaje cromosomático de las células que lo constituyen. Señalemos además que, si existiera verdaderamente bisexualidad biológica, sólo el hombre podría pretenderla, pues es el único portador de dos cromosomas sexuales X e Y, mientras que la mujer tiene dos gonosomas X)».

Luego están las secreciones endocrinas, por si no hubiera suficiente diferenciación. También aquí hay diferencias hormonales. Y luego están las resistencias al esfuerzo y al dolor, las patologías, e incluso –añade Benoist– el funcionamiento del hipotálamo. Y concluye: «La actividad de los medicamentos y de los tóxicos varía con el sexo. Basándose en diferentes paraencimas o en las encimas, puede hablarse incluso de un “sexo bioquímico”. Para algunas sustancias, resulta evidente la diferencia sexual de actividad y, paralelamente, una diferencia sexual de metabolismo». ¿Ha dicho «diferencias del hipotálamo»? Efectivamente, el endocrinólogo Gilbert-Dreyfus lo explica: «Algunas funciones del hipotálamo, aglomerado de fibras y núcleos nerviosos que forma parte integrante del cerebro, se ejercen de manera diferente de un sexo a otro. Los cerebros del hombre y de la mujer y su modo de pensamiento, no son ciertamente idénticos y considero falsa la afirmación según la cual no hay cerebro masculino ni cerebro femenino sino un solo y único cerebro, el de la especie humana».

La presencia de una tasa de andrógenos más elevada en los muchachos que en las chicas, se evidencia a través de una mayor agresividad en el sexo masculino. Si de lo que se trata es de hacer dos sexos iguales y de borrar cualquier rastro de diferenciación sexual, hay que actuar desde la formación del feto en el útero materno. Hoy podría hacerse. La cuestión es si debería hacerse y las consecuencias de tal modificación. Y, finalmente, ¿a quién podría ocurrírsele una idea tan peregrina?

El varón se caracteriza por potencia, resistencia, energía, combatividad, instinto de caza, de dominio y conquista, voluntad de poder, características surgidas del fondo de los tiempos que permitieron que las sociedades de cazadores sobrevivieran. Si lo hicieron fue por un estricto proceso de selección natural y de distribución de roles. El que el «primer mundo» viva un período de relativa paz y estabilidad, no quiere decir que el futuro sea un mundo «sin historia». Los períodos de paz y estabilidad son accidentes en la historia. Afortunadamente el nuestro es un accidente que nos tiene a nosotros como protagonistas. No sabemos lo que durará, sólo podemos intuir que no será eternamente y que, antes o después, habrá que reemprender la lucha por la vida y quizás en unas circunstancias muy dramáticas. Y muy posiblemente lo que nos ayude a salir de un nuevo bache (que quizás no sea bélico –o si– pero puede ser ecológico o climático) será de nuevo el instinto del cazador. Elimínalo y terminarás eliminando también las posibilidades de supervivencia de la especie.

¿Y la mujer? Sensibilidad, ternura, intuición, receptividad, instinto materno. La mujer tiene acentuados todos los rasgos psíquicos y físicos que tienden a la conservación de la especie, desde luego, mucho más que el varón. La mujer se fatiga más rápidamente que el varón, pero es capaz de soportar una tensión psíquica mucho mayor. A pesar del tremendo esfuerzo que supone la maternidad, la mujer tiene tendencia a vivir más que el varón. Y para colmo, resiste mejor el dolor. Benoist escribe unas líneas inspiradas al respecto: «Teniendo como principal papel biológico dar la vida y favorecer su preservación, la mujer inclina a la tradición (concebida como repetición de lo que ya se ha probado) y a la educación (concebida como aprendizaje de un modelo y de su replicado). El hombre, por el contrario, tiende a la innovación, incluso cuando ésta comporta un riesgo (...) La superioridad biológica de la mujer en lo que respecta a la resistencia y a la vitalidad es tan conocida como la del hombre en lo que respecta al empleo puntual de la fuerza, el récord y el esfuerzo localizado. En la mujer, es lo continuo lo que fundamenta la superioridad; en el hombre es lo discontinuo».

Luego están las diferencias en materia de inteligencia. Sí, en materia de inteligencia, por que el coeficiente intelectual de las mujeres tiene menor variabilidad que el de los hombres. O dicho de otra manera: en las mujeres existe una gran concentración de Q.I. en la franja media, en los hombres, sin embargo, está mucho más repartido. Esto explica que una parte sustancial de los idiotas sea varón... pero también de los genios. Y esta es una de las causas de que las clases de recuperación, tengan un mayor número de chicos que de chicas. Nada de todo esto se explica en absoluto por la influencia del medio ambiente. Así que hay diferencias. Arianne Stassinopoulos escribe: «El cromosoma macho Y engendra una mayor variedad genética en todos los estadios del crecimiento, y el desarrollo masculino es más lento, concediendo más tiempo a la aparición de las variaciones». No existen diferencias de inteligencia entre los sexos, lo que ocurre es que están dotados de manera diferente.

El conde Keyselring llega incluso a afirmar «que la masculinidad o la feminidad de un ser humano es algo más profundo que su cualidad de ser humano en general» y luego pasa a definir a los hombres como «más individualistas» y a las mujeres como «más altruistas». De ahí establece la complementareidad necesaria entre ambos temperamentos. La mujer busca la duración en cualquier actividad, mientras que el hombre tiende a la intensidad.

Todo esto está muy bien. Parece que hemos logrado establecer que existen sexos y que los sexos no son iguales en rasgos. Ignoro por qué alguien puede dudarlo. Bien ¿y cómo es que aparece el movimiento de liberación de la mujer? Como siempre, hay causas diversas; una de ellas, la efectiva situación de inferioridad social de la mujer en la que algunas formas de la sociedad burguesa la habían recluido. Pero hay otros motivos. Fue en el mundo norteamericano en donde el movimiento adquirió su máxima irradiación. En EEUU se considera, gracias al calvinismo y al puritanismo, que el éxito económico es el reflejo de una justeza moral: un rico es superior moralmente y se ve recompensado por Dios con su fortuna. Tal visión deriva de la absolutización de los valores económicos que, a la postre, se convierte en fuente de legitimidades morales. La mujer americana vivía este orden de ideas dramáticamente: ella estaba a la sombra de su marido, luego no brillaba con luz propia y, por tanto, no existían posibilidades de que pudiera evidenciar su moralidad mediante el triunfo económico. Era en EEUU donde la mujer quiso igualarse al hombre para alcanzar algo que a algunas les importaba mucho más que el cuidado del hogar o los hijos. A partir de ahí, el proceso de americanización de la cultura mundial, unido a la situación objetiva de las mujeres, se extendió a todo el mundo y con él, el movimiento de liberación de la mujer.

Los sexos existen... y en distintos planos

Ya hemos apuntado algo que puede parecer sorprendente: el sexo es una calidad fisiológica... pero no sólo fisiológica. También existe un sexo de la mente. Existe una forma de ver las cosas «masculina» y otra «femenina». Es posible que esa forma de ser, derive de secreciones hormonales que generen distintas capacidades físicas y cada género busque adaptarse de la mejor manera posible para el cumplimiento de sus funciones. Sea como fuere, a un sexo físico, corresponde un sexo mental. En los casos de homosexualidad, transexualismo, es evidente que «algo» ha ocurrido: el sexo físico no corresponde al mental, esto es, a la forma de ver el mundo y de comportarse en él. Ha existido, por tanto, un «problema» de sexualización. A partir de aquí, aparece toda la «cuestión homosexual»: como producto de un defecto de sexualización. El caso más extremo y visible es el del transexualismo; no es que se sientan atraídos por su mismo sexo, es que se sienten miembros del otro sexo.

En nuestra óptica, el sexo de una persona está definido por sus genitales y por su cerebro. Aparecen así dos tipos: hombre y mujer. Y luego se genera una serie de combinaciones: sexo masculino, mente femenina; sexo femenino, mente masculina; sexo masculino que desea convertirse en femenino; sexo femenino que desea convertirse en masculino. Y de ahí derivan las distintas identidades sexuales: heterosexualidad (individuos atraídos por personas de sexo contrario al propio), homosexualidad (individuos atraídos por personas de su mismo sexo: Gay: hombre homosexual y Lesbiana: mujer homosexual) y, como no, bisexualidad (individuos que pueden experimentar atracción sexual por otros de su mismo sexo o de sexo contrario). Y, finalmente, transexualismo (identificación sexual con el sexo contrario al que tiene genitalmente).

Sin embargo, el movimiento de liberación gay niega la mayor. En un texto de la fundación Triángulo puede leerse: «El proceso sexual, que pasaría por fases biológicas, sociales, hormonales y un largo etcétera, tendría básicamente dos modos de sexuarse: hombre y mujer. Hablaríamos pues de que un individuo se comienza a identificar sexualmente, bien como hombre, bien como mujer. Independientemente de cuáles sean sus genitales». ¿Independientemente de sus genitales? En absoluto. Pero luego, el mismo texto, se insiste algo más adelante: «Así, mi sexualidad será la construcción subjetiva y personal de mi manera peculiar de ser hombre o mujer, y las peculiaridades de esa sexuación, a partir del aprendizaje, la socialización, la cultura... que da riqueza a esa sexualidad (deseos, fantasías, gestos, sentidos...)». Obsérvese que no aparece ninguna referencia a la fisiología o a los procesos hormonales. Para el movimiento gay, una cosa son los «dos modos de experimentarse sexuado, ser hombre o ser mujer», y otra la «dirección del deseo» que experimenta cada ser sexuado y ese puede ser homosexual o heterosexual. Para nosotros, en cambio, los dos sexos físicos albergan y definen dos formas de percibir el mundo y de situarse en relación al mundo. Al sexo físico corresponde un sexo mental por que, éste, no es independiente de la fisiología, pertenece a nuestra herencia innata. Y este conjunto hace que la orientación del deseo sea hacia lo que es complementario, no hacia lo que es similar. El deseo no es completamente libre de la fisiología... está predeterminado por ella. Y cuando esta predeterminación no se cumple es que ha existido un problema en el proceso de sexualización.

Desde esta perspectiva, la homosexualidad no sería una libre opción, sino la resultante de un problema, acaso socio-cultural (ausencia de padre, peso excesivo de la madre en la educación del hijo), acaso fisiológico (disminución de andrógenos motivada por algunos aditivos contenidos en los alimentos). Interpretaciones al porqué alguien se siente atraído por individuos de su propio sexo, hay varias. Todas ellas son discutibles para el movimiento de liberación gay que explica su opción defendiendo su derecho a la libertad del deseo, algo que nadie discute, pero sí es susceptible de matización.

Somos biología y química. Somos el extremo límite de la evolución: disponemos de células extremadamente sofisticadas, capaces de generar vida intelectiva, proporcionando al ser humano conciencia de sí mismo. Pero el substrato del ser humano es químico y biológico. A lo que se une una componente antropológica insertada en los individuos desde los albores de la humanidad, cuando la lucha por la existencia y por la supervivencia del clan, generó la especialización en base a las características sexuales. Dígame como anda la química de su organismo y yo le diré cuáles son sus deseos. ¿Libre albedrío? Sí, pero no fanático....

© Ernesto Milá – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Cinco directores de cine norteamericanos (I) Howard Hawks (1ª Parte) Artesano del entretenimiento

Cinco directores de cine norteamericanos (I) Howard Hawks (1ª Parte) Artesano del entretenimiento

Infokrisis.- Howard Hawks, murió con apenas una nominación al Oscar y una estatuilla honorífica, casi a título póstumo. Pero, seguramente, se trató del director que ha contado con un mayor seguimiento del público. Esto incia, hasta qué punto, con demasiada frecuencia, la opinión de la Academia de Hollywood no coincide con la del público del que se nutre la industria del cine. Por que si Hawks entendía de algo era de hacer la sesión agradable al público que acudía a la sala de cine.

Polifacético y esférico director todoterreno

A Howard Hawks le pareció entender que el fin del cine es entretener. Dijo en una entrevista: «Todo lo que hago es contar una historia. No la analizo ni pienso demasiado en ella. Trabajo sobre la base de que si a mí me gustan unas personas y me parecen atractivas, puedo hacerlas atractivas. Si creo que una cosa es divertida, entonces la gente se ríe con ella. Si creo que una cosa es dramática, el público también lo cree. No me paro a analizarlo. Sólo hacíamos las escenas que eran divertidas de hacer. Creo que nuestro trabajo es entretener.»

A diferencia de Lang que pretendía hacer del cine un arte, Howard Hawks no tiene mas aspiraciones, ninguna más, que la de hacer pasar al espectador un rato entretenido. Frecuentemente lo consigue y es por eso que merece un lugar en esta web. Se ha dicho, con razón, que Hawks es un “buen artesano”, una calificación que admitimos solo si le la considera un merecido elogio. Entretener, en el fondo, no es malo. Claro que entretener y “formar”, es mejor. Pero Hawks es americano y todo lo que no sea eminentemente práctico le importa poco. Divertirse es práctico. Formarse es aburrido. Luego, mejor optar por el entretenimiento, si lo que se pretende es tener un éxito profesional y un reconocimiento del público.

Para entretener, Hawks toca todos los “palos”. Entre su filmografía se encuentran películas propias del género negro, westerns, comedias de enredo, frivolidades varias, películas de aventuras. No hay género que no haya tocado en algún momento de su vida. Filmaba aquello que los estudios le solicitaban que filmase. En el fondo, hay que comer todos los días y aunque Hawks era un niño bien, nacido en una familia pudiente, fue educado en el trabajo. A pesar de que en su juventud, lo que verdaderamente le interesaba era la aviación.

Así pues, nuestro director es polifacético en el sentido de que toca todos los géneros cinematográficos habidos hasta entonces, especialmente aquellos que no revisten excesiva complicación. Huye, por ejemplo del thriller psicológico que tanto gusto al Lang de la etapa norteamericana. No busquéis complicaciones en las 47 películas que filmó. Como máximo alguna pequeña consideración nietzscheana, derivada del espíritu aventurero de su juventud. Así por ejemplo en “Sólo los ángeles tienen alas” presenta el retrato de unos hombres duros especialmente consigo mismos, aviadores que si vuelan y sobreviven, valen, si se estrellan, es que no servían para ese oficio. De todas formas, se trata de un nietzscheanismo de manual básico, no esperéis, insisto, encontrar mensajes profundos en sus películas.

Truffaut y los “cahieristas du cinema”, en su afán de redescubrir directores, glosaron de manera desmesurada el cine de Hawks e, incluso, en su película, eminentemente frívola y de mero divertimento, “Los caballeros las prefieren rubias”, han uerido ver “una obra intelectual”. Para Truffaut, tras la antítesis entre la “rubia” y la “morena” se esconde la perífrasis simbólica de dos tipos humanos femeninos que encarnan dos posturas existenciales extremas. Nos parece excesivo. Se trata de un divertimento, de nada más que un divertimento y el propio Howard Hawks se hubiera reído de una interpretación tan alambicada.

Ahora bien, hemos definido a Howard Hawks como director esférico, con ello pretendemos afirmar que era “regular” en sus obras. Todas, tienen la misma calidad, es muy difícil Howard Hawks establecer cuál es su mejor filme y cuál el peor, o en que género se desenvuelve mejor y en qué otro se le nota incómodo. No, Hawks, en tanto que “buen artesano”, acaba todos sus productos con el mismo esmero y, en este sentido, cualquier película firmada por él, garantiza hora y media de entretenimiento a buen precio. Hoy, la inmensa mayoría de sus filmes pueden encontrarse en DVD o en videoclubs especializados. Esa regularidad, a menudo brillante, es lo que nos permite calificarlo de “esférico”. Un crítico dijo de él: «Hawks puede que no haya creado ningún género, pero ha firmado, probablemente, la obra maestra de cada género que ha tocado»

Apuntes biográficos a vuelapluma

Nuestro hombre nace en 1896 en Goshen, Indiana. La mayor parte del pueblo es de su familia: desde la fábrica de tejidos, hasta el super, desde los transportes hasta el transporte público. Es, pues, un niño bien, que luego se convertirá en rico heredero. Jamás conocerá problemas económicos, ni, por tanto, en sus películas aparecerá una temática social evidente. A diferencia de Lang que vivió en la Alemania deprimida de Weimar y que llegó a EEUU a poco de estallar la crisis del 29, Howard Hawks, por el contrario, nunca conoció la pobreza de cerca y cuando planeó sobre su país, le dio la espalda.

Durante la I Guerra Mundial sirvió en la aviación americana en Europa. No voló, se limitó a ser un humilde mecánico en tierra, pero, en realidad, llevaba la aviación en la sangre como Howard Hughes. Voló miles de horas en su biplano particular y quiso llevar su afición al cine. Películas como “Águilas Heróicas”, “Escuadrilla del Amaneces” y la citada “Sólo los Ángeles tienen Alas”, tratan de la aviación y se evidencia el cariño puesto en su elaboración. Las carreras de automóviles también le atrajeron y participó con su bólido en varias. También en este terreno llevó al cine la afición en “Red Line 7000”, o “Indianápolis Speeday” en la que elaboró el guión.

De su obra han quedado 47 películas, 23 guiones y 21 películas en las que actuó como productor. Trabajó, sin duda, con los mejores actores de su tiempo y tuvo como guionistas a grandes de la literatura (Hemingay, William Faulkner o Raymond Chandler). Entre sus películas más notorias vale la pena reseñar a “Código del Hampa”, “Scarface” y “El Gran Sueño” en lo que a género negro se refiere; “Primera Plana”, “La fiera de mi niña” y “Los caballeros las prefieren rubias” como comedias, “Rio Bravo” y “Río Lobo” en western; “Hatari!”, y”Red Line 7000” y las películas de aviación como género de aventuras; incluso tuvo una breve incursión en el terreno del cine histórico (o seudohistórico) con “Tierra de Faraones” un peplum no particularmente desastroso; su única nominación al Oscar fue en 1942 por una película, en nuestra opinión, mediocre, sino ruin, seguramente su película más mediocre, “Sargento York”, un santurrón Gary Cooper, situado ante la tesitura de ser fiel a su patria (que le obliga a matar en la guerra) o a su religión (que persiste en el “no matarás”). Es evidentemente, una película de preguerra en la que se defiende la “pureza” del americano medio ante el hecho bélico.

Las películas de Howard Hawks tienen una personalidad propia en cuanto a lo que a fotografía se refiere. A diferencia de Lang o de Orson Welles que gustan de innovar sus películas con movimientos de cámara particulares (ya vimos como Lang utilizó una cámara puesta en un columpio para dar una sensación de explosión en “Metrópolis” y como Welles utiliza una toma secuencial de casi cuatro minutos en el inicio de su maravillosa “Sed de mal”), Howard Hawks sostiene –y tal es una de las premisas de su cine- que el espectador no debe notar el movimiento de la cámara, ésta tiene siempre que estar a la altura de los protagonistas, evitar picados y contrapicados. Es una forma extremadamente sencilla de contar las películas, pero, al mismo tiempo, en esa sencillez radica una enorme dificultad. Los actores deben ser brillantes, buenos actores, deben conocer su oficio, todo depende de ellos; los guionistas deben ser ágiles, conscientes de que el público se cansa de los diálogos cargados de “mensaje”, deben no olvidar la regla de oro del cine de Howard Hawks: entretener, entretener y entretener. Hay que añadir que, por su parte, tendía a sacar lo mejor de los actores, apurar hasta el máximo sus posibilidades interpretativas y lograr de ellos, actuaciones magistrales. Todo este conjunto de características hizo del cine de Lang algo extremadamente brillante que siempre contó con el favor del público. Tras la aparente sencillez de las películas de Howard Hawks se esconde un paciente trabajo de dirección, guionizacion y fotografía. No se ve, pero está ahí.

Howard Hawks y el cine del Oeste

En 1970 filmó su última película, “Río Lobo”, una clásica película de vaqueros. ¿Por qué accedió, una vez más, a filmar una película de un género que entonces empezaba a estar desvalorizado a raíz de la masiva introducción en el mercado de spaghetti-westerns? Sin duda, por que se lo habían pedido los estudios y, en segundo lugar, por que Howard Hawks se movía bien en ese género. Había escrito: «El Western es la forma más simple de drama... un rifle, muerte... todos se dividen , en realidad, en dos clases. Una es la historia de los principios del Oeste, la historia de los pioneros, que era la historia de Río Rojo (Red River, 1948). Luego está la fase en la que llega la ley y el orden. Tienes un sheriff... a veces tienes un mal sheriff; a veces tienes uno bueno. Sólo hay unos cuantos esquemas. Pero siempre que un director de primera fila hace un Western, normalmente consigue una película bastante buena, por que el Western es un buen espectáculo, es dramático. Ford hizo grandes Westerns. Era el mejor director de ese género». Le unía una buena amistad con Ford.

Hay fuerza en los westerns de Hawks. Innovaciones pocas, pero fuerza mucha. Vanamente encontraríamos algo diferente en sus westerns a los de otros directores clásicos en este género como Jhon Ford. No es un director sentimental, ni se obstina en buscar el lagrimeo, pero algunas de sus obras en este terreno con conmovedoras. Algunos han dicho abiertamente que, en este terreno se encuentran sus mejores producciones, de lo que damos cuenta, aun no compartiéndolo.

Hawks dirigió cinco westerns: Río Rojo, Río de sangre, Río Bravo, El Dorado y Río Lobo, a los que habría que añadir Hatari!, en realidad un western con formato de safari en África. En todos ellos, da la sensación de Hawks se siente bien en este género y lo aprovecha para sacar sus temas favoritos: la necesidad del heroísmo, el valor y el esfuerzo colectivo si lo que se quiere alcanzar es el éxito y, paralelamente, la renuncia a muchas cosas, entre ellas al amor.

Con “Río Bravo” forma parte de una trilogía junto con “El Dorado” y “Río Lobo”. Se ha dicho que esa película era un remake de “Sólo los ángeles tienes alas” y que el personaje de Angie Dickinson es una reproducción del que interpretó Jean Arthur. Habría que dudarlo. Fuera de las coincidencias generales y del hecho que han sido elaboradas por el mismo director, en todas las películas elaboradas en la segunda mitad de la vida de Hawks encontraríamos paralelismos y similitudes –e incluso escenas idénticas- con otras elaboradas en la primera etapa de su vida.

Lo que si es cierto es que “Río Bravo” fue una respuesta oportunista a “Sólo ante el peligro”. En esta película, Gary Cooper se desespera ante todo el pueblo, cobarde y miserable, que le niega la ayuda que ha pedido para combatir a los malvados. Hawks sostenía que un sherif que se preciara jamás pediría ayuda a la población que sabe inútil para demostrar reflejos de valor. Así pues, en “Río Bravo”, Jhon Wayne, el sherif protagonista, solamente cuenta consigo mismo y con dos secundarios para combatir a los malvados de turno: su ayudante alcoholizado (Dean Martin) y un abuele decrépito (Walter Brennan). El sherif no pide ayuda a nadie. No la necesita. Sabe hacer su trabajo. Para eso le pagan. Hay en la película una mezcla de tragedia y comedia que jamás termina de disiparse. En “El Dorado” vuelven a repetirse estas características, pero el centro de la trama es la acción colectiva de un grupo de hombres hermanados por la amistad que hacen frente a los malvados. Allí se estrena un James Caan juvenil y tratado casi cariñosamente por Howard Hawks. Una muy buena película que no ha perdido ni un ápice de lustre con el paso de los años. Diferente a “Río Lobo”, su última película, realizada por un director ya cansado, rutinario y envejecido. Las apariciones de Wayne iluminan esta película gris y posca y es, en realidad, lo único que salva la película. Al parecer, Wayne agotó el presupuesto para la contratación de actores y el resto del reparto era demasiado mediocre para brillar con luz propia. No fue, desde luego, el mejor cierre para el ciclo de Hawks como director.

© Ernesto Milà – infokrisis –infokrisis@yahoo.es

Cinco directores de cine americano (III) Fritz Lang (3ª parte) En América

Cinco directores de cine americano (III) Fritz Lang (3ª parte) En América

Infokrisis.- A partir de 1934, Fritz Lang pasa a ser un "director americano". De ser maestro del expresionismo, se convertirá en maestro del "género negro". Este nuevo Fritz Lang sigue teniendo vínculos con el expresionismo, pero supondrá una etapa extraordinariamente innovadora, no sólo en su propia carrera, sino en el cine norteamericano. De hecho, cuando Lang vuelva a Alemania, el "género negro" americano quedará capidisminuido. Algunos dicen que fenecio justo en ese momento.

“Lang en América”… que no “Lang Americano”

Durante casi treinta años, Fritz Lang permaneció en América, pero jamás fue americano. No hacía falta viajar al fondo de su espíritu, sino simplemente observar sus películas, para comprobar que, en el fondo, seguía siendo un director europeo que pensaba “a la europea”. En ningún momento agradece a EEUU haberle acogido, ni mucho menos haberle abierto las puertas de los estudios. Se siente extraño en América, ajeno América, opuesto, en el fondo, a América. Y aparece en él un tema recurrente: el del falso culpable, el hombre perseguido sin motivo al que todos creen implicado en hechos odiosos. “Furia” y “Sólo se vive una vez” tienen este tema como leit-motiv.

En realidad, esta idea del “falso culpable” está en embrión en su último período alemán. En “M, el vampiro de Dusseldorf”, el serial killer es presentado, casi, como víctima, más que como odioso pedófilo criminal. Todo induce a pensar que, en ese período, odia el linchamiento moral de que fue objeto durante la República de Weimar, cuando se le presentó como asesino de su primera esposa. Pero, más adelante, en América, metabolizó esta idea y la recondujo en dos direcciones: el mencionado “falso culpable” y el protagonista que convierte su trabajo en algo personal después de que se produzca la muerte de un ser próximo.

A Lang le preocupa el estilo de vida americano. En el fondo, él había dirigido “Metrópolis” y ha ido, precisamente a la quintaesencia de “Metrópolis”: al reino de Moloch. Si huía de los prejuicios que había observado en Alemania, encuentra en EEUU, una sociedad bajo cuya fachada liberal, se esconden prejuicios de todo tipo. No es que le interese la política (huye de la política como de la peste), pero deplora la “caza de brujas” y permanece silencioso ante los episodios más desagradables de la II Guerra Mundial.

En América sintoniza mal con la “industria del cine”. Lo suyo –lo repitió durante muchas veces a lo largo de su vida- es hacer un arte visual en movimiento, algo incompatible con la industria. Le cuesta adaptarse y todo su cine tiene, a pesar de tener un innegable aspecto “comercial”, no puede evitar encerrar siempre un “fondo” irreductible a un mero producto de entretenimiento. Es el recuerdo de su legado cultural europeo.

Lang como autor clave del género negro

Sus dos primeros films norteamericanos, “Furia” (1936) y “Sólo se vive una vez” (1937), intentan trasladar la experiencia expresionista al cine de EEUU. En “Sólo se vive…”, el protagonista, un juvenil Henri Fonda, pequeño delincuente que intenta reintegrarse en la sociedad, es acusado de un atraco que no ha cometido. Es condenado a la silla eléctrica, pero logra fugarse en el momento mismo en que su inocencia es reconocida. Mara al sacerdote y huye con su amante hasta alcanzar un bosque en el que ambos mueren acribillados por la policía. Truffaut, comentando la película, escribe: “Esta película al mismo tiempo rebelde y noble, está basada en este axioma: la gente honrada son unos sinvergüenzas. En efecto, el primer deber del artista es probar que es bello lo que se cree feo, y al revés”.

“Furia” fue, sin duda, una de las primeras películas –sino la primera- en la que se aunaron todos los elementos de los que se nutrirá el “género negro” en los treinta años siguientes. La película tiene como protagonista a Spencer Tracy, naturalmente inocente, al que el pueblo intenta linchar. Pero Tracy logra escapar a su destino y, como el Conde de Montecristo, organiza su venganza. Lang no ahorra crítica social, ni estética expresionista. De hecho, en esta película se produce el injerto del expresionismo alemán en el incipiente género negro norteamericano. Los linchadotes exhiben hipocresía moralista, el caos social heredado por la América de la crisis del 29, se refleja en tonos grises de irreprimible tristeza. Para colmo, Lang incluye una crítica política: el gobernador es remiso a impedir el linchamiento, no es vano está en plenas elecciones y hay que dar al pueblo aquello que le encanta, un linchamiento, por ejemplo. El mensaje inicial es fatalista: una población empobrecida y moralmente pulverizada, precisa, inevitablemente, emociones fuertes para poder seguir viviendo. Luego es Nietzsche quien habla: el falso culpable, la víctima del linchamiento, no puede encontrar más que una salida nihilista, la búsqueda de la venganza contra la sociedad. Eso, o la sociedad le aniquilará.

Las dos películas supusieron una buena entrada de Lang en el mercado norteamericano. Ambas son, sin duda, obras maestras y al visualizarlas al cabo de setenta años de haber sido filmadas -¡70 años!- se percibe que no han perdido nada de su frescura original. Sin embargo, las películas que siguen a estas son mediocres. La guerra mundial ha comenzado y se exige de todos los directores de cine que contribuyan al esfuerzo bélico. Lang está, quizás, mucho más comprometido que otros: a fin de cuentas, él es alemán y Hitler declaraba que “Los nibelungos” –obra de Lang- era la película que más le había gustado. Por otra parte, Goebels le ofreció la dirección de la UFA. Así que Lang inicia un ciclo de películas menores que pueden incluirse dentro de la ominosa propaganda de guerra. Falta en ellas convicción e interés y son, sin excepción, cintas menores que se prolongarán entre 1943 y 1946.

 

La trilogía con Joan Bennet

 

Lang filmó tres películas con la actriz de moda en la época, Joan Bennet. Se trata de tres obras maestras, la primera de las cuales se solapa con el cine de propaganda. En efecto, “Una mujer en la ventana” se empezó a filmar en 1944. Aquí Lang demuestra que ha leído a los clásicos del psicoanálisis. Lo que hace, en el fondo, es inaugurar un subgénero del “cine negro”, el de “psicología criminal”. Los cinéfilos han querido ver en esta película un sin fin de guiños freudianos, cuando en realidad es todo mucho más simple. Pero, en el fondo, esta película tiene solamente una relación tangencial con el género negro, aunque todo remite a él, incluso la especialización de su protagonista, Edward G. Robinson, en este tipo de cine.

 

La mujer representada en un cuadro cobra vida en forma de Joan Bennet. Robinson y ella van juntos a su casa. Aparece el amante de ella y aquel lo mata. El muerto resulta ser un tipo importante y su guardaespaldas chantajea a la pareja. Así que el par de amantes se preparan para matarlo. La trama va complicándose, hasta que, finalmente, todo resulta ser un sueño. Aquí Lang evidencia que ha aprovechado “La interpretación de los sueños” de Freud. La película termina con Robinson mirando de nuevo el cuadro. Una mujer se le acerca… Robinson sale disparado. El final no es, desde luego, feliz, pero evidencia la fragilidad de las reacciones humanas. Un final pesimista, contrariamente a la ley de oro de Hollywood. La película fue, de todas formas, un éxito.

 

Mucho más importante –en nuestra opinión- serán las otras dos películas en las que la componente freudiana será determnante: “Perversidad”, en la que repite Edward G. Robinson, y “Secreto tras la puerta”, desmadrado drama psicológico en la que un coleccionista millonario y con el cerebro desmadejado, compra habitaciones completas en las que se ha cometido algún horrendo crimen. También aquí lo importante es el examen psicoanalítico del protagonista que, como puede preverse, desde la primera escena, está, literalmente, como las maracas de Machín.

 

Estas películas influyeron extraordinariamente en cintas posteriores de otros directores. En “Perversidad”, contra todo pronóstico, Edward G. Robinson es un pintor que comete el error de enamorarse de la mujer que no debe. En una de las escenas más famosas del film, Robinson, arrodillado, pinta las uñas de los pies a la protagonista, escena que Kuprick recupera para su “Lolita”, con James Mason sustituyendo al desafortunado pintor. Dan Duryea, con su cara de villano titulado, completa el explosivo triángulo. Lang supo aprovechar su aspecto sarcástico y neurótico que luego le acompañaría a lo largo de toda su carrera. Duryea fue, junto con Sterling Hayden, los “malvados” de culto de Lang.

 

En cuanto a “Secreto tras la puerta”, estará presente, desde entonces en todos los directores que han intentado armar dramas psicólogos y, en el peor de los casos, influyó también algunas producciones de terror de la Hamer en los años 60.

 

“Deseos humanos” o la necesidad de decir basta

 

En la mentalidad europea de Lang, el mejor guión es una novela clásica… a ser posible europea. Es por eso, que en “Deseos humanos”, sin duda una de sus grandes películas norteamericanas, el texto originario sobre el que se elaboró el guión es una novela de Emile Zola, “La bestia humana”. Esta novela había dado lugar a una película de Jean Renoir en 1938, con el mismo nombre de la novela, protagonizada por Jean Gabin. Lang también la aprovechó en 1954, convirtiéndose en su mejor película de género negro.

 

Glenn Ford, el protagonista, veterano de la guerra de Corea, regresa a su puesto de trabajo como maquinista de ferrocarriles. Su jefe es el brutal Broderik Crawford, cuya vulgaridad de facciones, su aspecto tosco, borda un papel en el que encarna a un marido celoso, alcoholizado y, más o menos, maltratador. Hay –cómo no- un tercer personaje, necesariamente femenino, para cerrar el triángulo; se trata de la esposa de Crawford, Gloria Grahame, espectacular rubia de bote que seduce a Glenn Ford y le sugiere la bonita posibilidad de que asesine a su marido. Todo induce a pensar que, finalmente, se decidirá.

 

La censura norteamericana de la época, obligó a Lang a moderar algunos aspectos del triángulo. La idea inicial era presentar a las tres partes como igualmente odiosas, sin embargo, el resultado final fue favorable para Ford que, en el fondo, es presentado como un maquinista cabal que, a la postre, experimenta una momentánea pasión insana de la que finalmente se libera. Crawfort tiene también algo de víctima, a la vez patética y odiosa. En cuanto al personaje femenino es insalvable desde todos los puntos de vista: lo poco que tiene de víctima, es eclipsado inmediatamente por su aspecto frívolo y perverso.

 

Toda la película transcurre en un pequeño microcosmos de la América profunda, entre raíles y máquinas que parecían sacadas de “Metrópolis” y en un ambiente pueblerino propenso a la circulación de rumores exagerados y maliciosos. El protagonista, dice “basta” en dos ocasiones: cuando se enfrenta a esa marejada de rumores pequeño-burgueses y cuando se ve obligado a cortar con la malévola protagonista.

 

Lang “trabaja” a la perfección los rasgos de todos los personajes, incluidos los secundario, sin embargo, en esta ocasión, las referencias al psicoanálisis y a la psiquiatría freudiana, están presentes, no son obvias como en sus primeras películas en América. Y esto favorece la credibilidad del guión. “Deseos humanos” pasará a la historia como uno de los mejores filmes negros. Y, desde luego, como el mejor film de la etapa americana de Lang.

 

Dos postreras obras maestras

Lang cierra su ciclo norteamericano con dos obras que compiten con “Deseos humanos” en el puesto de sus obras maestras realizadas en América. Ambas se estrenaron en 1956, “Mientras la ciudad duerme” y “Más allá de la duda”, las dos ocupan un lugar destacado entre los DVD de todo cinéfilo convicto y confeso.

“Más allá de la duda” tiene como protagonista a Dan Andrews, periodista empeñado en llevar una lucha particular para demostrar que los errores judiciales existen y, por tanto, la pena de muerte es insensata. Se deja acusar de un asesinato, permite que sobre él recaigan todas las sospechas y que, finalmente, sea condenado a muerte, para, en el último momento, revelar la superchería y denunciar lo inmoral de las ejecuciones de reos. Naturalmente, algo ocurrirá para que, el protagonista no pueda demostrar su teoría (es, una vez mas, la idea del falso culpable) y se encamine por el corredor de la muerte. Resulta demasiado evidente que Lang experimenta una náusea creciente hacia la sociedad norteamericana. Peor será en “Mientras la ciudad duerme”.

En ambos casos, el argumento es forzado y estrambótico. Un director mediocre apenas habría podido obtener de tales guiones una película carente de credibilidad. Lang, en cambio, genera dos obras maestras. En “Mientras la ciudad duerme”, un incompetente propietario de un diario, ofrece el puesto de director al que logre resolver un caso de asesinato. Un criminal va por la ciudad estrangulando mujeres, pero es un personaje completamente secundario en la trama que gira completamente en torno a los redactores del diario: todos, absolutamente todos son odiosos e inmorales, todos son seres ambiciosos sin escrúpulos, dominados por sus bajos instintos y su ambición. El propio Dan Andrews –que repite papel protagonista con Lang- y que es el mejor parado, en el fondo, es otro sujeto cuya moralidad está a la altura del betún. Hace la corte a una chica, no para casarse, sino para convertirla en su amante. Una vez más está presente la idea de que todos son culpables y, frecuentemente, mucho más culpables que el asesino. En el fondo, éste, no es más que un psicópata, los otros no tienen siquiera la excusa de un trastorno mental.

Cuando se ruedas estas dos películas, Lang lleva ya en América, veintitantos años. Y se sigue sintiendo extremadamente ajeno al país que lo acogió Cuando filmó la serie sobre el Doktor Mabuse, Lang intuía que el hombre es un ser malvado por naturaleza. Treinta años después sigue convencido de lo mismo. Su cine, progresivamente, se va volviendo triste y en sus últimas películas americanas, vuelve a estar presente esa veta angustiosa que caracterizó al mejor expresionismo alemán.

Cuando Lang abandona América

Hacia finales de los años 50, Lang regresa a Alemania. No va a ver a Thea von Harbou que todavía vive allí. Vuelve, simplemente, a los orígenes. Filma unas cuantas películas intrascendentes. En ese momento, su cine está desvalorizado. Se le tiene como un “director americano comercial”. Su regreso no causa una gran sensación en su patria. Tienen que venir Jean Luc Goddard y François Truffaut, para que redescubran a Lang en la serie que le dedicaron en “Les Cahiers du Cinema”. Los “cahieriestas” aman a Lang. Tiene todo lo que ellos admiran: rebeldía, un antiamericanismo evidente, su cine es de autor, pero sus temas son universales y fácilmente accesibles para el gran público, cada una de sus filmes es una pequeña obra maestra.

A partir de estos artículos, Lang vuelve a ser considerado como el gran director de cine que siempre fue. Y así nos lo han legado. Cuando se visualiza de nuevo el cine de Lang, se percibe la diferencia entre un buen director y un director de moda. La producción del buen director está tan fresca hoy como el primer día, sólo están demodés el color, los vestidos y los decorados, pero el lenguaje narrativo y el fondo de la cuestión, siguen siendo actuales y próximos al espectador. El director de moda, por el contrario, ve como, a la vuelta de pocos años, sus películas huelen a naftalina. Si volvéis a ver las primeras películas de Almodóvar, veréis verdaderamente lo que es un director de moda. Y, de paso, os aburriréis. Con Lang se está en otro plano. El de la eterna rebeldía y de la frescura permanente, aunque el fondo sea pesimista y, frecuentemente, angustioso.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es