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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

Terrorismo internacional, una nueva etapa

Terrorismo internacional, una nueva etapa

Infokrisis.- Cuando todavía no se ha resuelto NINGUNO de los atentados atribuidos al terrorismo internacional, otra oleada de alarmas aparece en el horizonte. Los diez detenidos por Scotland Yanrd en Londres y Pakistán, son un nuevo episodio de este culebrón. ¿Por qué se revive hora el fantasma del terrorismo?

 

Hace meses que no habían alarmas

Una población confiada es una población crítica. Una población que se siente amenazada, por el contrario, tiende a aprobar cualquier iniciativa del poder político que le asegure que va a librarle del peligro.

A los pocos días del 11-S, el pueblo americano aprobaba mayoritariamente el recorte a los derechos y libertades cívicas ordenadas por su gobierno. Y no le importó en absoluto el bombardeo de poblaciones afganas primero y luego la destrucción de Irak: todo era, en el fondo, para liberarse del peligro de Bin Laden ¿Bin Laden? Hace tiempo que nadie habla de él. Tras la invasión de Irak, alcanzado el objetivo estratégico, extrañamente se dejaron de oír alarmas y estados de emergencia, como si Al Qaeda hubiera desaparecido.

En estos últimos meses, las encuestas le han ido particularmente mal a Bush. Por una parte, los neoconservadores han visto desalojados de algunos lugares de poder y los “realistas” han ganado peso en la administración Bush. Cuando los primeros llamaban atacar a Irán y Siria, los segundos pedían calma y resolver primero el avispero iraquí. Han ganado los partidarios ayer de Colin Powell y hoy de Condi Rice. No parece que los tiempos estén propicios para una nueva ofensiva bélica.

Por otra parte, hace pocos días tuvieron lugar en algunos Estados, las primarias para las elecciones al congreso. El electorado castigó a los candidatos intervencionistas. Si el neoconservadurismo implicaba intervencionismo en política exterior, el “realismo” implica, como tendencia opuesta, aislacionismo.

Ni un solo atentado del terrorismo internacional se ha aclarado

El 11-S fue en 2001, dentro de poco hará cinco años. Y parece que fue ayer. Pues bien, en cinco años, ni se ha encontrado a Bin Laden, ni se han aclarado los agujeros negros, de tamaño galáctico, de la versión oficial, ni se ha juzgado a ningún culpable, dejando aparte un musulmán francés deficiente mental y a la “célula española”, procesada por Garzón y absuelta de cualquier vínculo con el 11-S.

Los atentados de Casablanca, solo se sabe que no se sabe nada, salvo que unos cuantos jóvenes saltaron por los aires sin que se separa exactamente ni por qué ni quién los dirigía, ni por qué atentaron en Casablanca. Lo que si se sabe es que el atentado ayudó extraordinariamente a la política de Mohamed VI y le permitió contener momentáneamente al Partido de la Justicia y el Desarrollo. Del atentado de Balí se sabe menos y los de Arabia Saudí quedan muy lejos como para saber si efectivamente fueron obra de Al Qaeda o meras provocaciones. Los atentados cometidos en Argentina están permanentemente envueltos en brumas, preocupantes, especialmente el de la AMIA. Sobre el atentado del 6-J en Londres se acaba de publicar un libro cuyo título evita cualquier otro comentario: “Atentados de Londres: ¿Al Qaeda o Scotland Yard?”.

Todo lo que se pueda decir sobre el 11-M es suficientemente conocido. Hay varias investigaciones periodísticas en curso y nosotros mismos podemos decir, con cierto orgullo, que desde el mismo día del crimen, dudamos de la autoría islámica, tal como pusimos de manifiesto en nuestra obra: “11-M, los perros del infierno”. No podemos afirmar lo que pasó exactamente el 11-M y quien lo instigó lo que si sabemos es lo que resultó de ahí: un cambio de gobierno inesperado y 192 muertos que no se sabe ni quien los mató, ni porqué murieron, además, de los moritos de Leganés, momento cumbre de la “versión oficial” (ya se sabe que el muerto se come siempre el marrón).

Cinco años después del 11-S podemos afirmar sin ningún género de dudas que ninguno de los atentados atribuidos al terrorismo internacional, están exentos de sombras, todos, sin excepción, tienen agujeros negros y versiones oficiales increíbles. Y, en cuanto a Al-Qaeda es más volátil que invertir en sellos. Con regularidad grotesca, cada seis meses, algún presunto y desconocido dirigente de Al-Qaeda amenaza a todo lo amenazable, como si alguien se empeñara en recordarnos que esa extraña e inasumible organización sigue existiendo, no se sabe donde, no se sabe para qué, ni haciendo qué.

El papel del terrorismo en los Estados modernos

Entendemos por “estado moderno” el surgido de la Revolución Francesa. Ya tiene mala sombra que ese “Estado” surgiera de una masacre sin precedentes en la historia de Europa, y que el gran símbolo de la Revolución no sea la “Marianne”, sino la guillotina. Aquello empezó bajo el signo del terror jacobino. Ya Napoleón tenía fama de preparar autoatentados que siempre respetaron su vida. Tayllerand debía saber mucho al respecto, en el fondo fue el primer gran profesional de la seguridad, que incorporó para la modernidad policial la figura del “fichero”, es decir, el almacén racionalizado de datos.

A finales del siglo XIX, ya se habían producido en toda Europa atentados extraños: el más próximo fue, sin duda, la bomba del Corpus en Barcelona. Los anarquistas nunca la reconocieron como suya. Y es raro porque esos mismos anarquistas no tuvieron el más mínimo reparo en asumir la bomba del Liceo. Hay que decir que en el episodio de la bomba del Corpus en la calle Canvis Vells de Barcelona, ya aparecieron extrañas figuras de confidentes policiales que no experimentaban el más mínimo inconveniente en “fabricar” terroristas para entregarlos a la policía y cobrar caras sus delaciones.

En 1998, la seguridad del Estado Español, pagada 40 millones de pesetas a quien aportara información sobre algún comando de ETA. Y, además, eran negociables y libres de impuestos. Imaginemos lo que hubiera supuesto que algún “listillo” hubiera formado comandos etarras con la sola finalidad de librarlos a la policía. Pues bien, eso es lo que ocurrió en la bomba del Corpus y, por extensión en toda Europa.

Los Estados modernos tienden a crear un terrorismo controlado. La versión oficial es que ese terrorismo controlado impide la aparición de un terrorismo autónomo, real y salvaje. Las “masacres de Estado” en Italia, durante los años 70 son paradigmáticos a este respecto: la misma estabilidad del sistema se basaba en la reconstrucción de los equilibrios políticos a golpe de atentados. También aquí los agujeros negros fueron descomunales y, finalmente, hoy, ningún analista meticuloso puede dudar de que en la TOTALIDAD de estos atentados, siempre, antes o después, aparecía la figura del confidente, el provocador o el infiltrado en la extrema-derecha o en la extrema-izquierda, o en ambas…

En otro lugar –nuestra obra “11-M, la gran mentira”, segunda edición- ya expusimos estas argumentaciones: los Estados modernos aprovechan en unas ocasiones el terrorismo y en otras crean un terrorismo artificial para poder servirse de él en distintas formas: para reconstruir situaciones políticas o crear otras nuevas, para dificultar la aparición de un terrorismo autónomo, o, simplemente –como ha hecho el gobierno Bush- simplemente para mantener aterrorizada a la población y poder hacer que asumiera con extrema facilidad aventuras en política exterior y recortes de las libertades que de otra manera, jamás hubiera aceptado.

Y ahora bombas incendiarias dentro de aviones

Las informaciones publicadas ayer sobre las detenciones de 10 “extremistas islámicos” en Londres y Pakistán, no deja de estar envuelta en las mismas sospechas de manipulación que cualquier otro atentado cargado a las espaldas del terrorismo internacional. Como siempre hay “un infiltrado” que, seguramente es quien, no solamente a desenmascarado la red, sino que –como se demostrará en los próximos días- debió ser él quien instigó su creación.

A nadie se le escapa lo absurdo de organizar un incendio en el interior de la cabina de un avión. Las aeronaves tienen sistemas de seguridad para eliminar los problemas de fuego dentro de la nave y las azafatas y aeromozos tienen a su alcance extintores de eficacia superior a los disponibles en tierra. ¿Entonces? Entonces, estamos ante una nueva invención mediática.

Dado que resultaba excesivamente complejo vincular a esta red a Al Qaeda, era mucho más fácil presentarla como “célula autónoma”. El hecho de que estén implicados pakistaníes remite, una vez más a la nebulosa Al Qaeda. Se ha dicho incluso que los investigadores estaban “seguros” de que la célula estaba teledirigida por Al Qaeda pero que no han podido demostrarlo… faltaría más.

Además se han elegido aviones como objetivo, lo que tenía como finalidad intoxicadora remitir de nuevo a Al Qaeda: los medios lo han repetido, “querían un nuevo 11-S”, esta vez con 10 aviones.

¿Por qué ahora? ¿por qué islamistas?

El motivo por el que esta operación se ha desencadenado en estos momentos, es claro. Hay una guerra abierta en el sur del Líbano entre Hezbolá y el ejército judío. Para la opinión pública europea y norteamericana los ataques de Hezbolá son puro terrorismo. Terrorismo islámico, por más señas. Es un buen momento para sacar a colación este tema, casi olvidado a nivel mundial.

Si los atentados del 6-J tenían como función reforzar a la opinión pública inglesa sobre la maldad intrínseca de los islamistas y, por ello, sobre la necesidad de permanecer con pie firme en Irak, estos presuntos atentados ofrecidos como carnaza a la opinión pública europea y norteamericana refuerzan la idea de perversión del mundo islámico.

Hay que dudarlo. En Irak existe una “insurgencia”, esto es, un movimiento contra el ocupante. Y en Palestina, un conflicto enquistado por espacio de tres generaciones. Irak y Palestina, en donde existe lo que podríamos llamar “terrorismo resistencialista” (también aquí una parte del mismo es mera provocación), son lugares atípicos. Si bien, los islamistas de todo el mundo, generalmente, apoyan a la resistencia palestina y a la insurgencia iraquí, no es menos cierto, que, contrariamente a la versión difundida desde EEUU, los musulmanes no palestinos y no iraquíes que están luchando son una ínfima minoría si es que existen.

Las características del Islam hacen que sea muy fácil presentarlo como una amenaza mayor de lo que es en realidad. La amenaza islamista en Europa no son cuatro terroristas uno de los cuales es infiltrado de la CIA, el otro del Mossad, el otro de la inteligencia local y el último el pringao a detener. La amenaza islamista en Europa son los millones de inmigrantes que no se adaptan a nuestro estilo de vida, a nuestros valores, ni a nuestro sistema político-social y que como el aceite en agua, nunca podrán integrarse porque la brecha antropológica es demasiado amplia como para ser cubierta.

 

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es – 11.08.06

 

 

Tribus y Bandas (II de II) Bandas étnicas y delincuencia

Tribus y Bandas (II de II) Bandas étnicas y delincuencia

Infokrisis.- Hasta hace poco, pertenecer a una tribu urbana era casi un juego que duraba apenas unas semanas o unos pocos meses. Luego, el joven se reintegraba a la vida "normal". La tribu urbana era una parte de su vida que marcaba el tránsito de la infancia a la juventud. Pero la llegada de la inmigración ha trastocado también esto: las bandas latinas no son "tribus urbanas", sino organizaciones de delincuentes.

La llegada masiva de inmigrantes y la irrupción de bandas, a partir del asesinato de Rodney Tapias el 28 de octubre de 2003 por los Latin Kings, introdujo un nuevo elemento: la “banda étnica”, cuyo potencial de violencia es muy superior a la de las tribus urbanas existentes en España.

Los rasgos propios de la “banda étnica” son:

- Están formadas por jóvenes inmigrantes o hijos de inmigrantes. A pesar de que existen casos de españoles implicados en actividades de bandas étnicas, lo normal es que estén formadas por hijos de inmigrantes o por inmigrantes.

- Agrupan a sus miembros en función de su procedencia nacional. Fatalmente, cada banda termina englobando a miembros de una misma nacionalidad. Esto hace que los choques entre bandas étnicas sean todavía más feroces.

- Nacen de la frustración y el complejo de inferioridad, como forma de superarlo mediante la fuerza. El joven inmigrante ve que el trabajo de sus padres no les rinde suficiente beneficio. No percibe la importancia del estudio para mejorar. De aquí emana un complejo de inferioridad que sublima en el interior de la banda: cree que de la banda procede el apoyo y la fuerza de la que él solo carece.

- Son rígidas a diferencia del resto de tribus urbanas. Mientras que en el interior de las tribus urbanas clásicas el mando es difícil de ubicar (como máximo existen en cada tribu personajes más “representativos”), las “bandas latinas” están rígidamente jerarquizadas.

- Se entra tras un proceso iniciático. Este proceso tiene como elemento central la realización de una “proeza”, habitualmente violenta y delictiva, llegando incluso a asesinatos.

- Son extremadamente violentas. La violencia es un elemento característico, a diferencia de las tribus urbanas clásicas, donde la violencia no es sistemática e incluso algunas de ellas se declaran pacifistas.

Así pues, si hasta hace poco las tribus urbanas eran solamente “subculturas”, en la actualidad y cada vez de manera creciente, empiezan a ser expresiones de “subculturas étnicas”.

Es importante no culpabilizar a la totalidad de la inmigración de este fenómeno: se cree que solamente entre un 4 y un 10% de los jóvenes latinos inmigrantes pertenecen a estas bandas. La inmensa mayoría son pacíficos y con voluntad de integrarse.

Las bandas son grupos espontáneos que tienden a aparecer en zonas con áreas donde existen profundas desigualdades sociales y económicas, problemas laborales y una amplia diversidad socio cultural. Se despliegan en zonas, con la pretensión de “controlarlas”. Es una proyección de las inevitables desigualdades sociales en colisión con los movimientos migratorios.

Las bandas étnicas no son ninguna broma. En 2004, el 57% de los actos de violencia juvenil tuvieron como protagonistas a extranjeros, el 32,4% magrebíes y el 13,9% iberoamericanos. La cifra es del Instituto Nacional de Estadística y se calcula que la mayoría de estos delincuentes están vinculados a bandas. Ese año el número de homicidios cometidos por adolescentes ascendió de 8 hasta 38. Se calculaba que en torno a cinco mil menores delinquen cada año. Lo más sorprendente no fue el aumento del numero de delitos –en número fue solo ligeramente superior al año anterior- sino la violencia y gravedad de los mismos, así como el descenso en la edad de los detenidos. Así mismo, los delitos contra la libertad sexual ascendieron un 10% y los relacionados con agresiones un 17%. Las sentencias condenatorias contra adolescentes subieron un 46% en 2004 en el caso de los internamientos en régimen cerrado, un 81% en régimen semiabierto y un 95% en castigos de fin de semana.

¿Cómo averiguar si tu hijo o hermano han entrado en una banda?

Existen unos cuantos signos distintivos que indican que un joven ha ingresado en una banda:

- Aparecen cambios inexplicables en su comportamiento cotidiano.

- Los amigos de siempre son sustituidos por nuevas amistades.

- Los padres y hermanos perciben que estos amigos están envueltos en el secreto.

- El individuo prefiere ser llamado por un apodo antes que por su nombre de pila.

- Aparecen problemas de disciplina y comportamiento en el hogar y la escuela.

- Cambian las rutinas y los comportamientos hasta entonces habituales.

- El rendimiento escolar se desploma.

- Aparecen signos nuevos relacionados con el sujeto: tatuajes y graffiti.

- Los padres encuentran armas blancas, drogas, signos de peleas.

- El sujeto empieza a utilizar prendas caras sin poder explicar cómo las ha pagado.

¿Qué hacer con un hijo metido en una banda?

La relación de un joven con una tribu urbana no es particularmente peligrosa. La tribu es un grupo de afinidad creado en función de una música, una moda o una afición. Solamente en muy escasas ocasiones tiene que ver con la delincuencia. La integración de un joven en una tribu urbana es un rasgo de determinadas edades e indica los intereses y las aficiones del joven. Por el contrario, la banda tiene un carácter específicamente delictivo y peligroso. Mientras la tribu urbana tiene un seguimiento breve en la vida de un joven y éste puede abandonarla en cuanto desea, en una banda ya no es tan simple. El hecho de que se realicen actos delictivos implica que, antes o después, habrá un enfrentamiento con la policía y con el aparato de justicia y, consiguientemente, una condena penal que puede marcar de por vida al sujeto.

Por eso, cuando un hijo o un hermano menor ingresan en una banda debe actuarse siguiendo un protocolo preventivo:

- Será preciso que los padres aumenten sus contactos y relaciones con el hijo.

- Deberán intensificar con él la comunicación afectiva.

- Evitarán atacar o criticar abiertamente al grupo. Si lo hacen, el hijo se cerrará en sí mismo.

- Intentarán observar el comportamiento del hijo con detenimiento.

- Tratarán de obtener información sobre la naturaleza de la banda.

- Hablarán con los profesores.

- Buscarán orientación psicológica apropiada.

Las “Bandas latinas”

Una encuesta del Ministerio de Asuntos Sociales apuntaba que seis de cada diez jóvenes opinan que la llegada de extranjeros provoca un aumento de los delitos. En el 2004 la policía detuvo a 48 personas e identificó a 400 bandas, presentes sobre todo en Madrid y Barcelona, que empezaban a extenderse por Andalucía. El 17 de septiembre de 2005 se daba cuenta en la prensa de que en el 57% de los actos de violencia juvenil, vandalismo y puñaladas en los colegios el agresor era extranjero. Por nacionalidad, el 32,4% eran magrebíes, el 13,9 iberoamericanos y el 7,94, de los países del Este. Eso explica por qué los delitos cometidos en las escuelas se han triplicado en apenas 5 años…

Así pues, las cifras nos obligan a concluir que:

a. Negarse a reconocer que la violencia juvenil tiene que ver con la inmigración descontrolada y masiva es negarse a reconocer la realidad y, por tanto, no poder establecer remedios adecuados.

b. La inmigración, que supone un 8% de la población juvenil, registra tasas de delincuencia siete veces superiores a las normales entre españoles.

c. Estos episodios de violencia tienen lugar, mayoritariamente, en la enseñanza pública y explica el porqué de que la privada no muestre excesivo interés en incorporar a alumnos inmigrantes.

d. Es innegable la responsabilidad del poder político en esta situación. Alguien no está haciendo las cosas bien.

En este contexto aparecen las bandas latinas. Vale la pena conocer algo sobre ellas.

a. Características generales

Desde mayo de 2003 salieron a la superficie las llamadas bandas latinas. Desde entonces hasta hoy su violencia ha causado un número incalculable de asesinatos y son, en buena medida, responsables del clima de violencia de algunos centros escolares.

Se trata de un fenómeno heredado de América Latina que ha llegado a nuestro país con la inmigración. En la actualidad, la policía tiene “fichados” a unos 5.000 miembros de estas bandas, considerados como “peligrosos”.

Van armados con cuchillos y navajas. El jefe de estudios de un Instituto de Hospitalet se atrevió a decir, después de que apuñalaran a un alumno, que eso “formaba parte de su cultura”. Es posible. Pero aquí a eso no le llamamos cultura. Ir a escuela con una navaja es, simplemente, salvajismo. Quien quiera trabajar y convivir entre nosotros debe aceptar las reglas de nuestra convivencia. Sin fisuras, sin peros y sin reservas mentales. Si las “bandas latinas” utilizan la violencia, su lugar no son las calles sino las cárceles, aquí y en su país de origen.

Existe media docena de bandas latinas, cada una de ellas se caracteriza por su origen y por sus colores. Todas ellas están formadas por jóvenes de entre 13 y 20 años. Poseen un “territorio” propio (una plaza pública, una fuente, una acera, una pista deportiva, un jardín) que “defienden” con sus navajas. Obligan a pagar “peajes” a quien pretende utilizar esos espacios y no pertenece a su tribu.

En general sus motivaciones son racistas. Surgieron entre la inmigración latina en los EEUU con la idea de hacer respetar a la raza latina. En España esto resulta absurdo: la ausencia casi total de prejuicios raciales y la identidad lingüística hace que los latinos estén en mejores condiciones que cualquier otra comunidad étnica para integrarse… con la condición de que, efectivamente, quieran integrarse. Ir con navajas, desde luego, no es la mejor forma de hacerlo. Cobrar “peajes”, tampoco. Para colmo, el principal “enemigo” para una banda latina no es otra tribu urbana española… sino el resto de tribus urbanas latinas. De hecho, ignoran a los skin-heads, oficialmente racistas.

Algunos estudios sociológicos indican que entre los miembros de estos grupos existe un número muy alto que procede de familias rotas, en las que existen agresiones domésticas, malos tratos, alcoholismo y otras toxicomanías. A esto se une el desarraigo propio del inmigrante: por bien que se le reciba en esta tierra, él ha nacido en otra parte y alberga nostalgia de su país originario. El hecho de que se ocupe un escalón humilde en la sociedad hace que aparezca frecuentemente resentimiento hacia el país de acogida y se le termine viendo como a un enemigo.

Cada banda tiene sus distintivos, su método de iniciación –la prueba por la que hay que pasar para integrarse- y un código de comportamiento.

b. Las bandas más conocidas

A partir de estas características generales, hemos podido identificar a media docena de bandas procedentes de distintos países. Resumimos los rasgos de las más conocidas:

1. Latin Kings.- “Reyes latinos”. Nacen entre la emigración portorriqueña de Chicago, fundados por King Eric –hoy en prisión acusado de varios delitos- y luego pasan a Nueva York desde donde se extienden a todo el mundo. En España han admitido a filipinos y magrebíes. También hay españoles nacidos aquí de padres ecuatorianos. Visten prendas negras o amarillas. Se saludan extendiendo los tres dedos medios de la mano derecha; suelen utilizar joyas de oro. Escuchan rap. Las chicas se agrupan en “Latin Queens”, igualmente violentas y agresivas.

2) Ñetas.- Enemigos de los anteriores, de origen portorriqueño. Nacen en la cárcel de Oso Blanco en Puerto Rico en 1979. Se reconocen por prendas con los colores de su bandera nacional: color blanco, rojo y azul. Su símbolo es un corazón con una Ñ en el interior. Se reconocen por su saludo: dedo anular e índice entrelazados. En España, la mayoría de sus miembros con ecuatorianos.

3) Mara Salvatrucha.- De origen salvadoreño. Formada por inmigrantes de esa nacionalidad que llegaron a California huidos de la guerra civil de su país en los años 80. También se conocen como MS13. El 13 es el centro de su sistema simbólico: la M es la 13ª letra del abecedario. En El Salvador “salvatrucha” es cualquier joven de aspecto inquietante.

d) Los Rancutas.- Son jóvenes procedentes de la República Dominicana. Extendidos especialmente en EEUU han logrado cristalizar algunas “delegaciones” en Madrid y Barcelona. Están en buenas relaciones con los Ñetas, de los que algunos los consideran una filial para dominicanos, y se muestran particularmente agresivos con los latin kings.

4) Latin Rapers.- también son llamados “Panteras Latinas”. Están formados por colombianos y ecuatorianos. Escuchan y cantan música rap. Suelen vestir ropa particularmente ancha, preferentemente de color verde y amarillo.

5) Otros grupos minoritarios.- Los Cuerpos de Seguridad del Estado han identificado rastros de media docena más de bandas latinas. Se ignora particularmente todo lo relativo a los Vatos Locos. Se sabe solamente que su origen es mexicano y que tienen cierta fuerza entre la inmigración de ese origen en los EEUU. En España se duda si han sido traídos por jóvenes turistas de aquel país o han logrado formar una sección estable. En Madrid han aparecido sus signos: las iniciales V.L. pintadas junto a la palabra “mato”. Otros grupos son: Fuego Latino, los Brothers, Punto 40, Masters, Latin Forever y K18.

¿Por qué un menor se hace delincuente?

Lo sorprendente, además de esta proliferación de grupos, es que los miembros de estas bandas latinas aceptan gustosos convertirse en delincuentes, vulnerar la ley a cambio de ingresar en la banda. En todos estos grupos, la ceremonia de iniciación en la banda implica mayores o menores niveles de violencia y delito… aún así, no faltan candidatos para ingresar en estos grupos.

Las motivaciones son diversas. Veamos las más reiterativas:

1) Por anomalías psicológicas que pueden ser de tres tipos:

- Psicopatía: aparecen en él los rasgos incipientes del psicópata: capacidad de manipular, falta de empatía, egoísmo extremo, tendencia a utilizar la mentira, ausencia absoluta de arrepentimiento y escrúpulos, crueldad extrema, etc.

- Neurosis: desórdenes de conducta de origen muy diverso (frustraciones, fallecimiento de seres queridos o resultado de divorcios, etc.). El sujeto se siente responsable de esa situación y comete delitos para recibir un castigo y liberarse de la sensación de culpabilidad.

- Alteraciones de la realidad: son los adolescentes que empiezan confundiendo juego y realidad, y terminan no sabiendo dónde empieza uno y termina otro.

2) Por anomalías no patológicas del carácter, que, así mismo, puede ser también de tres tipos:

- Afectados por alteración antisocial de la personalidad: con hiperactividad, falta de sentimientos de culpa, alto grado de fracaso escolar y escasa comunicabilidad. Aparece particularmente por ausencia de la madre o crecer sin padre. Menores de edad que viven en la calle, con falta de amor y cariño de los padres.

- Menores con síndrome de fuga: menores maltratados en el hogar, que lo han abandonado lo más pronto que han podido. Son psicológicamente débiles y prefieren huir antes que enfrentarse al problema. Esta situación de falta de raíces y vida nómada los hace permeables a la delincuencia

- Menores normales o próximos a la normalidad: afectados por situaciones que no perturban ni la conciencia ni la capacidad de decisión, emotividad o afectividad. A esta categoría pertenece la mayor parte de delincuentes juveniles; los hay de varios tipos:

- Los que realizan actos de vandalismo por perturbaciones psicobiológicas en el período de cambio entre preadolescencia y adolescencia.

- Los que cometen pequeños delitos como forma de autoafirmación personal.

- Los que cometen delitos sexuales por placer morboso y desviado; los que cometen actos delictivos para satisfacer su ansiedad consumista.

¿Qué perfil tiene el delincuente juvenil?

Hay una serie de características presentes en la personalidad de la inmensa mayoría de los delincuentes juveniles. Estos rasgos son:

Carácter impulsivo

Fracaso escolar

Escaso equilibrio emocional

Exceso de agresividad

Afán de protagonismo

Frustrado

Sin habilidades sociales

Falto de afectividad

Baja autoestima

Consumo de drogas

Inadaptado

Familia desestructurada

¿Hay momentos en los que aumenta la delincuencia juvenil?

Por eso podemos afirmar que la delincuencia juvenil está ligada a algunos fenómenos sociológicos suficientemente estudiados:

- Al producirse un brusco aumento de la población, aumenta la delincuencia juvenil: no es raro pues, que España cuya población ha aumentado un 10% en apenas 8 años, con cinco millones de inmigrantes llegados en este período, haya visto aumentar este tipo de actividad conflictiva.

- Al producirse un aumento en los índices de drogadicción y en la permisividad de la sociedad hacia las drogas, aumenta la delincuencia juvenil.

- Al aumentar el número de divorcios y la inestabilidad familiar, la delincuencia juvenil se dispara.

- Al aumentar la inestabilidad laboral y la frecuencia de las crisis económicas, aumenta la delincuencia protagonizada por menores.

¿Es posible invertir el fenómeno de la delincuencia juvenil?

Si, siempre y cuando se diagnostiquen correctamente las causas; no, si por un prejuicio “políticamente correcto” se contornea el problema de fondo. Los remedios deben estar a la altura del problema y adecuarse al fondo de su naturaleza. Por ejemplo, si no admitimos que el consumo de hachís sea un problema, difícilmente podremos admitir que está allí donde se encuentran focos de violencia juvenil y, por supuesto, no podremos hacer nada para prevenirlo. Otro ejemplo: si consideramos “normal” que el 50% de las parejas se divorcien antes de los 10 años de convivencia, por supuesto no podremos aceptar que sean precisamente las familias monoparentales y las que han sufrido crisis traumáticas las que generan más hijos conflictivos. Y así sucesivamente: nadie debería temer coger el toro por los cuernos y denunciar en los grandes medios de comunicación el verdadero rostro de los problemas.

Así pues, es posible frenar y disminuir la delincuencia juvenil; para ello será preciso:

- Frenar y controlar los flujos migratorios: no admitir más inmigración que la que verdaderamente puede absorberse.

- Aumentar el número de centros de rehabilitación para delincuentes jóvenes. Este tipo de centros reintegran al adolescente a la normalidad. Ciertamente no todos los ingresados en estos centros se recuperan, pero sí una parte sustancial.

- Aumentar y crear programas de reintegración familiar, escuelas de padres, cursos de formación y capacitación para padres y profesorado, orientados hacia la prevención y el tratamiento de la delincuencia juvenil.

- Aumentar los programas de lucha contra las toxicomanías, haciendo especial énfasis en las “drogas blandas”. No hay droga blanda, la droga blanda es la puerta de acceso a la droga dura. En este terreno hay que ser tajantes: no hay lugar para la permisividad.

- Aumentar las instalaciones deportivas y los lugares de ocio juvenil. Está demostrado que la integración del joven en un grupo deportivo o en una actividad cultural facilita su socialización y lo hace inmune a la delincuencia.


© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es – 08.08.06

 

Tribus y Bandas (I de II) Tribus Urbanas ¿algo qué ver con la violencia?

Tribus y Bandas (I de II) Tribus Urbanas ¿algo qué ver con la violencia?

Infokrisis.- Una tribu urbana no tiene porqué ser violenta. Y sin embargo, con frecuencia, la violencia juvenil aparece ligada a determinadas tribus urbanas de nuevo estilo. Vale la pena tener claro los conceptos de tribu urbana, sus funciones antropológicas, su importancia y su clasificación, haciendo especial énfasis en los grupos que con más frecuencia aparecen ligados a episodios violentos. Así los podrás reconocer.

1. ¿Qué es una tribu urbana?

No es fácil definir lo que son las tribus urbanas. Aparentemente se trata de grupos, más o menos juveniles y, en cierta medida, homogéneos.

- ¿Por qué “tribu”?.- Una “tribu” es la agrupación en la que estaban divididos los “pueblos antiguos”. Toda tribu se caracteriza por que mantiene rasgos de identidad propios.

- ¿Por qué “urbana”?.- Porque el marco de actividad y presencia de estos grupos es, fundamentalmente, urbano: han nacido en las ciudades y allí desarrollan su actividad.

Una tribu urbana es una subcultura formada para compartir el tiempo de ocio según criterios de afinidad. Unos se unen a otros compartiendo gustos similares en un marco urbano común (el barrio). El adulto no tiene lugar en la tribu urbana: se le segrega al considerar que, por su edad, no puede compartir los mismos intereses de la tribu.

Aparecieron a partir de los años 50 en el mundo anglosajón, cuando el tránsito de la infancia a la madurez empezó a prolongarse. Antes, la infancia era muy breve; una vez concluida se entraba de lleno en la madurez, tras una breve adolescencia. Ahora se prolonga mucho más y la adolescencia tiende a eternizarse. La tribu cubre ese período prolongado.

2. ¿Qué rasgos comunes tienen?

Existen muchas y muy diferentes tribus urbanas, así que se trata de buscar entre ellas rasgos de valor universal susceptibles de poder aplicarse al mayor número de ellas. Podemos identificar algunos rasgos presentes en la inmensa mayoría de estos grupos:

- Suelen estar vinculados a modas y géneros musicales. La música es una forma de percibir el mundo. El ritmo musical y las letras definen los valores de cada tribu.

- Se agrupan por afinidades y gustos: moteros, skate, frikis, futboleros, etc. La actividad común les hace compartir los mismos intereses y beneficiarse de similares enseñanzas.

- Tienen una imagen propia diferente de las demás. El “look”, la imagen, es lo que distingue a cada tribu de las demás. Llama la atención la importancia en situar el rasgo distintivo en el pelo: lo que más se ve.

- Tienen su propio argot. El lenguaje diferenciado les refuerza en su especificidad. Esto alcanza el límite con los frikis, que llegan a adoptar lenguas imaginarias: el klingon, la lengua élfica, etc.

- Mantienen relaciones de proximidad y rechazo. Los skins son enemigos de los punks, los pijos de los heavys, los rockeros se entienden mal con los hippies, los grunge y los siniestros mantienen puntos de vista opuestos. Ocasionalmente estas oposiciones pueden llegar a la violencia.

- En su interior existen riesgos de contagio. Los vínculos de cohesión entre los miembros de una tribu urbana, al ser íntimos, facilitan los fenómenos de contagio. En su interior se extienden rápidamente hábitos nuevos: beber cerveza, fumar porros, consumir determinadas drogas, frecuentar ambientes concretos, etc.

3. ¿Cómo se expresan las tribus urbanas?

Las tribus urbanas expresan su presencia de distintas maneras:

- Mediante unos ritmos propios y característicos.

- Mediante un vestuario repleto de signos distintivos.

- Mediante sus símbolos que difunden en forma de grafitti.

- Mediante un argot propio inaccesible a otros.

- Mediante unos lugares considerados como propios donde “dominan la situación”.

- Mediante una “concepción del mundo”, es decir, una serie de principios que le dan su razón de ser. Esta simplicidad y falta de sistematización impide llamarlo “ideología”.

- Mediante unos comportamientos colectivos, con gritos y actitudes propias derivadas de todos los rasgos anteriores y que los integran.

4. ¿A qué responde una tribu urbana?

Las tribus urbanas aparecen en un momento de mutación cultural (los años 50 y 60). Hasta entonces el adolescente pasaba a ser joven a través de determinados “puntos críticos”: el servicio militar, el ingreso en la universidad, el noviazgo estable, la emancipación. A partir de los años 50, quizás a causa de la tragedia que supuso la II Guerra Mundial (con 40.000.000 de jóvenes muertos), Occidente se volvió más proteccionista para con los jóvenes. La adolescencia se prolongó.

Entonces apareció el fenómeno de la “tribu urbana” entendido como etapa de tránsito entre la etapa infantil y la adulta:

- La tribu urbana se configuró como fenómeno iniciático. Pasar por una tribu urbana suponía realizar un tránsito de adolescente a hombre.

- El rito iniciático consta de tres partes:

o Mutilación: de la misma forma que el rito de iniciación a la juventud en las tribus africanas consistía en cortar el prepucio, en las modernas tribus urbanas se basa en un corte de pelo particular o realizarse un tatuaje determinado

o Aventura Iniciática: en las iniciaciones africanas, el joven aspirante al título de “hombre” debe cazar un león o introducirse en terreno hostil. En las modernas tribus urbanas se tiende a que el joven viva su aventura iniciática en el estadio, en la discoteca o en choques con otras tribus.

o Los distintivos de su nueva condición: el joven africano recibía plumas o collares como muestra de que había superado la prueba iniciática. En las modernas tribus urbanas, el joven asume un “look” característico que lo señala como miembro de la hermandad.

- El tránsito por la tribu urbana es breve: habitualmente, un joven pasa por una tribu urbana solamente por un corto período de tiempo en su vida. En tanto que “rito de tránsito”, el paso por una tribu urbana dura lo justo para considerar que se ha superado la infancia y se ha llegado a la juventud. No puede ser, por tanto, prolongado.

- Se trata de movimientos de “fin de semana”: exceptuando los grupos skins y punkis y las bandas latinas, el resto de tribus urbanas tienen unos hábitos y unos comportamientos que se exteriorizan especialmente en los fines de semana, cubriendo el tiempo de ocio. Al menos en su expresión colectiva.

5. ¿Cuántos jóvenes en tribus urbanas?

Se tiene tendencia a pensar que las dimensiones de las tribus urbanas son reducidas. De hecho, aunque se calcule que el número de skins es relativamente alto (no más de 4000 en toda España) sigue siendo uno minoría en relación al resto de la juventud y, además, todas las tribus urbanas están fraccionadas interiormente en función de vínculos de proximidad: el instituto, el barrio, la ciudad, el equipo de fútbol.

Ahora bien, existen algunas leyes para establecer el volumen de una tribu urbana:

- Cuanto mayor es su rigidez y disciplina, menos seguidores tiene. Las tribus urbanas suelen ser antiautoritarias, o bien no reconocen claramente ningún principio de autoridad.

- Su volumen depende de las modas y de la atención mediática. El hecho de que un conjunto musical vinculado a una determinada tribu urbana esté de moda en aquel momento, “hinchará” desmesuradamente los efectivos de esa tribu.

- Necesidades y crisis sociales. Muchas tribus urbanas –especialmente punks y skins-, son hijos directos de determinados ambientes sociales en crisis. La depresión económica en zonas urbanas hace que los jóvenes se agrupen como mecanismo de autodefensa y rechazo a la generación de los padres.

- Flujos migratorios descontrolados. La inmigración masiva y sin control, por encima de la capacidad de integración laboral de un país, favorece la formación de bandas. En Francia, por ejemplo, las quemas masivas de automóviles en noviembre de 2005, constituyeron uno de los fenómenos más extremos protagonizados por estas “bandas étnicas”.

Así pues, el número de jóvenes miembros de estos grupos es oscilante, como también depende de cada momento el que unas u otras bandas estén en el candelero y tengan más fuerza y protagonismo que las demás.

6. ¿Cómo se vive en el interior de una tribu urbana?

Existen algunos rasgos característicos:

- Clima de amistad y solidaridad. Los distintos miembros de la tribu urbana están unidos por lazos que les crean la sensación de un destino común.

o Esto tiene una parte positiva: el individuo se siente arropado por el grupo.

o Pero también implica posibilidades negativas: un solo individuo puede introducir en el grupo hábitos negativos (drogas, violencia, marginalidad, delincuencia).

- Se crea un vínculo comunitario en el cual el joven refuerza su socialización. El joven aprende a vivir más allá del individualismo y empieza a conocer lo que es participar y colaborar en actividades con otros jóvenes.

o La parte positiva estriba en que cualquier forma de socialización es favorable para el desarrollo del carácter.

o La parte negativa es que, en ocasiones, el joven tiende a establecer barreras entre lo “amigo” (la tribu) y lo “enemigo” (otras tribus, su familia, sus obligaciones).

- Se comparte colectivamente el tiempo de ocio. La tribu cristaliza especialmente durante los fines de semana y en los tiempos de ocio.

o Esto tiene una parte positiva: el individuo sabe con quién va a pasar su tiempo de ocio y haciendo qué.

o Pero puede tener una connotación negativa: cuando el sujeto amplía el radio de acción de la tribu urbana, del tiempo de ocio, a la totalidad de su vida. A partir de entonces puede producirse un desenganche de la realidad.

- Se está en contacto a través de Internet. Los modernos medios de comunicación (especialmente el teléfono móvil y los mensajes SMS e Internet) aseguran un contacto permanente entre los miembros de una tribu local e incluso enlazan a miembros de la misma tribu en distintas localidades y países.

o La parte positiva es que resulta muy fácil conocer a gentes de otras poblaciones y países y establecer vínculos virtuales que luego pueden pasar a ser reales.

o La parte negativa es que la virtualidad siempre es peligrosa: no se sabe quién está tras el otro lado del ordenador ni con qué intenciones.

8. Algunas tribus urbanas

A pesar de que solamente un 4% de los jóvenes reconocen ser miembros de alguna tribu urbana, este 4% está disperso en más de dos docenas de corrientes diversas y contradictorias.

No todas son violentas, de hecho, la violencia representa una mínima parte de su actividad, incluso en tribus urbanas reconocidas como violentas. El problema es que lo desagradable y llamativo de la violencia es el primer rasgo que tiende a caracterizarlas inmediatamente.

Hemos dividido a las tribus urbanas entre “particularmente violentas” y “no específicamente violentas”. Las primeras son, fundamentalmente, los punks y los skins que, efectivamente, no ahorran referencias a la violencia; por eso las trataremos aparte. En cuanto al resto, no puede decirse que sean violentas, si bien en alguna ocasión han protagonizado incidentes, fundamentalmente contra otras tribus urbanas. Entre estas figuran particularmente:

a) “B-boy”.- seguidores de la música hip-hop. Se declaran “antisistema”. Rechazan el uso de drogas. Suelen pintar grafitti en calles y metros. Utilizan camisetas y pantalones anchos y de colores fuertes. En ocasiones se les puede confundir con bandas latinas. Algunos llevan peinados afro y perilla.

b) “Mods”.- Nacen en Londres a mediados de la década de los 60, a partir de los clubs de jazz. Son fundamentalmente optimistas, utilizan ropas elegantes, chaquetas oscuras y ceñidas y pantalones estrechos y cortos. Su objetivo es tener una vespa que suelen adornar con espejos. Enemigos de rockeros, skins y punks.

c) “Rockers”.- Se forman en los EEUU a partir de los años 50. Su ídolo es Elvis Presley. Aman las motos de alta cilindrada. El rasgo más característico es un enorme tupé extremadamente cuidado. Ellos utilizan pantalones vaqueros y botas de punta reforzada con metal. Ellas, faldas con vuelo ceñidas a la cintura y zapatos de tacón.

d) “Ciberpunks”.- Tienen poco que ver con los punks. Suelen navegar por Internet y tener nociones avanzadas de informática. Usan ropa inspirada en Blade Runner y Matrix. No suelen drogarse y consumen bebidas “inteligentes” compuestas por vitaminas y aminoácidos. Se reúnen en “partys” informáticos y su música favorita es el techno.

e) “Grunges”.- tienen su origen en EEUU entre los admiradores del grupo Nirvana y más especialmente de su gurú, Kurt Cobain. Aspecto informal, pantalones de pana desgastada con jerséis y camisetas superpuestas. Rechazan cualquier forma de consumismo y se sienten fuera de los mecanismos del “sistema”.

f) “Pijos”.- Estética vinculada fundamentalmente a las marcas de ropa. Encuadra a hijos de la clase media-alta y clase alta. Pantalón de pinzas y polo para ellos y minifalda o vaqueros (impecables) para ellas, junto a camisas con pañuelos. Se les ha atribuido un lema que, en realidad, no les pertenece: “Vive de tus padres hasta que puedas vivir de tus hijos”.

g) “Lolailos”.- Tribu específicamente española, formada en torno a grupos musicales como los Chunguitos, Triana, Camela y la música gitana. Se sitúan en el área del flamenco-pop. Melenas largas y rizadas, camisas de seda con varios botones desabrochados, collares, anillos y “trallas” de oro. Tienen sus centros en los arrabales que rodean a las grandes ciudades.

h) “Skaters”.- surgidos con la moda del monopatín a principios de los 80. Importados de EEUU. Su vestido responde a las necesidades de manejar un monopatín: pantalones muy anchos y camisetas grandes. Gafas de sol. Es difícil verlos sin el monopatín. Son capaces de estar horas realizando nuevas acrobacias con él. Tienen un elemento extremadamente antiautoritario y rechazan que les digan lo que tienen que hacer.

i) “Siniestros”.- Punks evolucionados. Habitualmente siguen la música de Marilyn Manson, aunque en sus orígenes les gustaba una mezcla de Rock y New Wave. Pronto se segregaron del punk y adoptaron una forma particular de vestir, basada en el negro. Es muy compleja e integra a muchos elementos: suelen pintarse las uñas de negro y llevar símbolos religiosos bordados, ellas llevan blusas negras. Se maquillan de blanco y jamás toman el sol. La idea es permanecer pálidos como la muerte. Una variante sofisticada de esta tribu son los “góticos”.

j) “Frikis”.- literalmente “bichos raros”. Obsesionados con el afán de conocimientos, frecuentemente inútiles. Introvertidos, poco interesados por el mundo que les rodea, volcados sobre sus obsesiones. Vida sedentaria. Es frecuente que entre ellos haya gente con sobrepeso; naturalmente, aman la comida-basura. Obsesionados por los juegos de rol, el manga, la informática y el cómic. Películas de Serie B y ciclos de ficción (Matrix, Señor de los Anillos y, particularmente, Star Trek). El 25 de mayo de 2006 celebraron el “Día del Orgullo Friki”; en esa fecha se estrenó la “Guerra de las Galaxias”.

k) “Raperos”.- proceden del Bronx neoyorkino. Peinado afro, recogido con pañuelo, ocasionalmente perilla. Ropa ancha y cómoda. Suelen pintar grafitti. Les encanta la música rap y el hip-hop. Un grupo minoritario próximo a ellos serían los seguidores de la música reggae, con su pelo quemado a lo rasta.

l) “Heavys”.- Aparecieron en Inglaterra en los años 70. Se definen como pacíficos. aunque su aspecto y sus gustos musicales no les acompañen. Melenas largas, camisetas, vaqueros ajustados, chaleco de cuero o de vaquero, y muñequeras con pinchos. Por supuesto, su música es heavy: Metallica, Iron Maiden, AC/DC. Los “Ángeles del Infierno” de los años 60 fueron sus precedentes y de ellos han mantenido su afición por las motos Harley-Davidson.

m) “Hardcores”.- Aparecen en EEUU en los años 80, como respuesta al conservadurismo de la administración Reagan. Su aspecto es muy diverso y resulta imposible definirlo coherentemente. La afición a la música Hard Core constituye su rasgo identitario propio. Se autositúan en la izquierda anticapitalista.

n) “Hippies”.- aparecen a mediados de los años 60 con la contracultura y la contestación. Pacifistas, suelen consumir LSD y “hierba”. Han sobrevivido al paso del tiempo y en la actualidad aún quedan algunos en comunidades dispersas y próximas a movimientos ecologistas. Pero hoy es difícil encontrar el atuendo hippie de los 60 (faldas largas para ellas y pantalones campana para ellos, con adornos florales en el pelo).

o) Discotequeros: surgidos en los años 70 a partir de la música de discoteca que progresivamente se fue decantando hacia el tecno-pop. Luego se ha diversificado en multitud de tendencias. Se polariza en torno a determinados gurús, habitualmente pinchadiscos de discoteca. No suelen tener muchos distintivos propios, tan sólo un traje informal ligero adaptado para la noche. En la actualidad, el fenómeno va unido al consumo de “pastillas” (meta-anfetaminas y drogas de diseño). Han dado vida a fenómenos más marginales, como los “nacional-bakaladeros”.

p) “Okupas”.- El moviendo okupa nació en los años 70 en Londres (squaters) basado en una antigua ley inglesa que permitía invadir una casa siempre que no destrozases su puerta principal. Se entraba por la ventana y desde su interior se tomaba el dominio útil de la propiedad. El movimiento se extendió por Alemania (besetzers) y por Holanda (crackers) y llegó a mediados de los ochenta a España. Rechazan la jerarquización, se organizan de forma asamblearia. Su manifestación más visible es la ocupación de edificios. Algunos lo consideran como parte del movimiento punk

8. La antítesis: skins y punks

En los extremos del arco formado por las tribus urbanas se encuentran dos movimientos radicalmente opuestos: los skins y los punks. Se trata de grupos particularmente violentos. Es difícil establecer sus límites e impacto, pero lo cierto es que gentes con la estética de estos movimientos han protagonizado distintos episodios de violencia. Así pues hay que prevenirse ante ellos.

Muchos de ellos, individualmente, son buenas personas e incluso inofensivos, pero su comportamiento varía cuando van en grupo, como si skins y punks generaran una dinámica colectiva en la que los individuos se sienten arrastrados y despersonalizados.

Veamos cuáles son sus rasgos más representativos:

a. Skinheads

Su nombre significa “cabeza rapada”. Su origen es incierto: se cree que nació en Gran Bretaña a finales de los años 60, si bien el origen remoto se remontaría a Jamaica, donde los jóvenes negros imitaban a los gansters norteamericanos en el vestido y escuchaban una música muy sencilla llamada ska. Se hacían llamar “rude boys”, chicos duros. Algunos de estos emigraron a Inglaterra hacia 1965 y se unieron a los mods, entonces opuestos a los hippies. Su punto de encuentro era la atracción que ejercía la violencia. A partir de entonces se configuraron como la antítesis de los hippies: si estos tenían el pelo largo, ellos se lo empezaron a cortar al cero; las sandalias hippies fueron sustituidas por botas de media caña con punta metálica; en lugar de las ropas hippies, habitualmente holgadas, lucían camisetas ajustadas con tirantes. Habían nacido los hard-mods. En 1969, más o menos, pasaron a llamarse “skinheads” y se les podía ver por los cinturones industriales ingleses.

En ese período aumentó la inmigración pakistaní en Gran Bretaña. Los skinheads se enzarzaron en peleas diarias contra estos inmigrantes. En esa época empezaron a utilizar su arma favorita: el peine de acero. Cuando en 1973 Stanley Kubrick rueda “La Naranja Mecánica”, el modelo para su protagonista se inspiró en los incipientes núcleos skins.

En los años 70 el movimiento fue minoritario y reducido a los arrabales de las ciudades industriales inglesas. En el silencio fue modificando algunos de sus gustos: apareció una música específicamente skin, el streetpunk u Oi!. El movimiento se politizó. Si algunos se hicieron anarquistas o comunistas, muchos ingresaron en el National Front y en el British National Party, dos partidos de extrema-derecha.

A partir de 1980 se extendieron por EEUU y el continente europeo. En ese momento ya estaban considerados como un movimiento racista y particularmente violento.

No todos fueron de extrema derecha. En 1986 se fundó el grupo Skinhead Against Racial Prejudices (SHARP) y en 1990 aparecieron los Red & Anarchist Skinheads (RASH), ambos de carácter antirracista e izquierdista. Las luchas entre skins de “izquierdas” y de “derechas” son frecuentes todavía hoy.

Los vínculos entre los skins y el fútbol datan de 1966, cuando Inglaterra se impuso en el mundial. En ese momento, grupos de jóvenes siguieron a sus equipos en sus partidos. Surgieron las primeras hinchadas violentas (bootboys). Hacia 1969, el movimiento era tan violento que los jueces y la policía se preocuparon por ellos. Muchos ingresaron en prisión.

Desde el principio, los skins se consideraron más como una “cultura juvenil” que como una “tribu urbana”. Este concepto permite integrar las diferencias entre grupos skins: los hay racistas y antirracistas, violentos y no violentos, de unas y otras hinchadas futbolísticas. Lo común es su origen social: jóvenes de clase obrera blanca.

Su uniforme ha variado poco a lo largo del tiempo, si bien ha ido incorporando prendas nuevas: cabeza rapada (nunca afeitada), camisas Ben Sherman, prendas Fred Perry, crombies, harrintons, vaqueros y botas Doctor Martens. Finalmente, se integraron las cazadoras Bomber que hoy son uno de sus distintivos comunes.

En tanto que miembros de la clase obrera blanca, están convencidos de que los inmigrantes les vienen a quitar puestos de trabajo y, por eso, siempre han reaccionado violentamente con actitudes racistas. Por eso, desde el principio, empezaron a lucir emblemas nazis.

La música Oi!, actualmente, es su distintivo. Apareció en 1977, cuando el punk se comercializó. Fue un retorno a los orígenes del punk. En realidad era una mezcla del primer punk con el rock de siempre. En su interior fermentó el rock neonazi, a partir del grupo Skrewdriver y la aparición del Rock Againts the Comunism. En la actualidad, el rock neonazi ha incorporado algunos elementos del heavy metal.

b. Punks

A pesar de un origen muy próximo, los punks son el enemigo secular de los skins. Nacen antes que ellos, en Londres, a principios de los años 70. Son los primeros en incorporar elementos agresivos a su atuendo: botas de media caña, por ejemplo. La chupa de cuero también la introdujeron ellos. A diferencia de los skins, los punks se reconocen por sus crestas en el pelo, a veces pintadas. Suelen llevar piercings, cadenas y cinturones llamativos. A pesar que ha pasado mucho tiempo desde su lanzamiento, su conjunto de culto siguen siendo los Sex Pistols.

El contenido y la simbología del movimiento ha variado con el paso de los años. En los años posteriores a su nacimiento, incorporaron simbología nazi, aunque en la actualidad se consideren más próximos al anarquismo. De hecho hoy, cuando se habla de punk, se está hablando en realidad de “anarcopunk”.

Desde su irrupción a mediados de los años 70, el punk ha sido sinónimo de descontento y revuelta. Políticamente cuesta poco situarlos en la izquierda a causa de sus permanentes llamamientos antiautoritarios.

En España aparecieron hacia 1977, de la mano de personajes como Ramoncín, a pesar de que su punto álgido se alcanzó en los años 90.

El “Hazlo tú mismo” ocupa un lugar central en la ideología punk: ellos mismos intentan promocionar su música y difundir sus fanzines fotocopiados, se esfuerzan por mantenerse al margen de los circuitos comerciales y, con este mismo espíritu se inició el movimiento okupa, en gran medida vinculado al punk.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es – 08.08.06

 

 

 

Hacia un Nuevo Poder Municipal en defensa de la comunidad (y II Parte)

Hacia un Nuevo Poder Municipal en defensa de la comunidad (y II Parte)

Infokrisis.- Concluimos aquí la aportación sobre el nuevo poder municipal con estas propuestas en positivo que definen lo esencial de un programa político para las elecciones locales. Es evidente que en todo programa municipal, las propuestas concretas que afecten a esa localidad concreta son esenciales y solamente pueden ser realizadas por los ciudadanos de esas localidad. Lo que hemos intentado es elaborar unos elementos de programa globales a los que habrá que añadir las propuestas locales específicas.

 

 

II Parte

Las ideas y las propuestas

 

1)          Lanzar nuevas propuestas políticas

-          El lanzamiento de una nueva candidatura no puede realizarse sin lanzar propuestas políticas concretas basadas en un sólido análisis de las necesidades y de las posibilidades de los municipios.

-          Cuanto más concretas sean estas propuestas y más terrenos abarquen, interesarán siempre a sectores más amplios de la población y la penetración de las candidaturas municipales alternativas será mayor.

-          Todas las propuestas políticas que puedan lanzarse deben partir de un razonamiento claro, limpio y cristalino: el actual grado de ineficacia, falta de preparación y ambigüedad de la clase política estatal y autonómica. Ante el creciente deterioro del sistema democrático, el poder municipal es el único accesible al ciudadano y a partir del cual es posible operar una regeneración política del Estado.

-          En la actualidad, el poder estatal y el poder autonómico están vedados a las nuevas opciones políticas y solamente son coto de caza de los grandes consorcios político-económico-mediáticos. Sólo es posible “filtrar” una nueva opción política a través del poder municipal.

-          Las posibilidades de éxito en la irrupción de un nuevo poder en los ayuntamientos se basa en el arraigo de los candidatos y en su capacidad de comunicar y compartir los intereses y necesidades de la población, así como en su capacidad de comunicación.

2)          Reimplantar la honestidad en la gestión pública

-          El caso Marbella no es una excepción. De hecho, todo el país es Marbella. Incluso buena parte de los detenidos en el Caso Malayo no limitaban sus actuaciones a esta ciudad, sino que actuaban en otras muchas provincias.

-          La corrupción es una mancha de aceite que incluye a representantes de todos los partidos. Es más, la corrupción se ha hecho habitual en España desde el felipismo, pero aquel modelo de corrupción se dio especialmente en el ámbito del Estado. Desde entonces, la corrupción ha impregnado  todos los niveles de poder.

-          El poder municipal es, en estos momentos, el más afectado por la corrupción, con la colaboración del poder autonómico. Esa corrupción tiene un nombre: recalificaciones. La posibilidad de lograr “pelotazos” obteniendo la recalificacion de terrenos adquiridos a bajo coste, en su inmensa mayoría rurales, revenderlos y promover urbanizaciones y viviendas, se ha convertido en el motivo por el que hay navajazos para entrar en las listas municipales de los grandes partidos y por el que el transfuguismo es una práctica habitual.

-          No es de extrañar que la clase política esté bajo sospecha y la clase política municipal merezca ser señalada con el dedo acusador.

-          El problema no es que una clase política depredadora y degenerada se enriquezca, ni siquiera que se enriquezca más allá de todo límite y medida; el problema es que este enriquecimiento se realiza a costa de dificultar las condiciones de vida del resto de la población, especialmente de las clases más desfavorecidas.

-          Esto, unido a la inevitable destrucción del tejido agrícola, a la alteración del paisaje y del medio ecológico, genera un aumento inexplicable del precio de la vivienda que ha dejado de ser un valor de mercado para pasar a ser una “inversión”.

-          Restaurar la honestidad en la gestión municipal y gestionar rigurosamente los recursos generados por los ayuntamientos es una exigencia para que la población recobre la confianza en la clase política.

-          Hoy no hay una corrupción “de derechas” o “de izquierdas”. Existe, simplemente, corrupción que afecta por igual a todos los partidos. No hay ningún partido inocente: ni los mayoritarios, ni los minoritarios. Recuperar la confianza en la clase política pasa por generar una nueva clase política dotada de principios éticos y morales.

3)          Más allá de las derechas y las izquierdas

-          Resulta absurdo gestionar el siglo XXI con categorías surgidas en la última década del siglo XVIII. Nunca como hoy los términos de “derechas” e “izquierdas” resultan tan superficiales para dar soluciones razonables.

-          Quienes se definen de una u otra opción lo hacen en función de tópicos –frecuentemente caricaturescos– y de programas rígidos cuya eficacia es luego desmentida por la práctica.

-          No existen programas de “derechas” o de “izquierdas”. Existen programas viables o no viables, eficaces o ineficaces, que benefician o perjudican a la población. Y es este criterio el que debe tenerse en cuenta y no otro.

-          Estas catalogaciones abren el camino a otras (progresistas-reaccionarios, franquistas-antifranquistas, buenos-malos, etc.) que carecen igualmente de sentido y que son las excusas de los partidos mayoritarios para justificar en ellas su existencia.

-          Pero, por encima de derechas e izquierdas, está el conjunto de la población y las políticas eficaces o ineficaces. Se trata de encontrar soluciones que respondan a los intereses de la mayoría de la población y de que esas soluciones demuestren su eficacia en la práctica.

4)          Ganar el voto de los damnificados por la globalización

-          El gran hallazgo de las élites financieras y empresariales se llama globalización. La globalización surge del intento de abaratar costes de producción y optimizar beneficios. Las formas de abaratamiento de costes son dos: aproximar las plantas de producción a las fuentes de materias primas y abaratar la mano de obra, instalando las plantas de producción allí donde resulta más barato.

-          La globalización ha generado un doble fenómeno de dirección opuesta: de norte a sur se produce la deslocalización (transferencia de las plantas de producción de Europa a la periferia de Eurasia) y de sur a norte se produce la inmigración masiva del Tercer Mundo hacia Europa. Así queda optimizada la producción.

-          Pero este proceso tiene dos tipos de damnificados: las clases trabajadoras de los países de la periferia euroasiática obligadas a trabajar a ritmos inhumanos por salarios de miseria y las clases trabajadoras de los países europeos que no están en condiciones de competir con los precios de dumping laboral de la mano de obra inmigrante.

-          A este proceso central se unen otros dos periféricos: la transformación de Europa en “zona de servicios” y la desintegración progresiva del tejido agrícola europeo. El primer fenómeno tiene resultados deletéreos en el mercado laboral en Europa: pérdida continua de puestos laborales, disminución de los contratos fijos, extensión alarmante de la inestabilidad laboral, pérdida de capacidad adquisitiva de la burguesía media y de las clases trabajadoras cuya máxima aspiración ya no es “vivir”, sino “sobrevivir”.

-          La agricultura europea es una agricultura subvencionada y, ni siquiera así, es rentable. Por otra parte, los sistemas de agricultura intensiva han acarreado la disminución de cualidades nutricionales de los alimentos. Las tierras de cultivo se abandonan primero, se recalifican después y se convierten en objeto especulativo finalmente. El resultado es que Europa parece haber renunciado a la buena salud del sector agrícola y optado por depender de los excedentes alimentarios importados del Tercer Mundo.

-          Todo este planteamiento se completa con la crisis de la globalización que ha estallado menos de quince años después de la irrupción del fenómeno: la disminución de las reservas petroleras mundiales y el final de la era del petróleo barato han hecho que la existencia de un mercado global (facilitada hasta ahora por lo barato de transitar mercancías de un lado a otro del planeta) quedara en entredicho.

-          Este fenómeno globalizador y la subsiguiente crisis hace que en Europa existen una serie de grupos sociales –por lo demás, mayoritarios- que pueden ser llamados los “damnificados” de la globalización: han perdido capacidad adquisitiva, han perdido estabilidad en el empleo, han perdido calidad de vida. Es la burguesía media, es el pequeño comercio tan ligado a ella, es la juventud en general, son las clases trabajadoras.

-          Son a estos sectores sociales –y no a sectores políticos- a los que debemos tratar de dirigir nuestro mensaje. Porque deben ser conscientes de que los partidos mayoritarios están dirigidos por grupos de presión económicos cuyas cúpulas se sienten muy a gusto con la globalización, han multiplicado sus beneficios y pretenden convencernos de que la globalización es nuestro destino.

5)          Impulsar una Segunda Descentralización

-          La primera descentralización tenía como objetivo sustituir el Estado centralista y jacobino aproximando la administración al ciudadano, limitando la burocracia y convirtiendo al Estado en un gestor ágil de los asuntos públicos.

-          En el momento en que a estos objetivos se superpusieron las sífilis nacionalistas e independentistas se produjo, desde finales de los 70 hasta la tramitación del nuevo Estatuto de Catalunya, una desviación de estos objetivos.

-          A partir de ese momento se generaron redes de intereses regionales que se enmascararían mediante apelaciones emotivas y sentimentales al “autogobierno”, “la nación”, “los derechos históricos”…, que en el fondo no eran más que argumentos para “blindar competencias” e impedir la planificación de políticas de Estado (la hídrica entre las más importantes) y, sobre todo, para “meter mano” a los recursos fiscales.

-          La primera descentralización, a la postre, ha constituido un fracaso y ha tendido a balcanizar el Estado y a crear redes de intereses. En lugar de un Estado descentralizado, lo que tenemos es que se han reconstruido las formas jacobinas a través de diecisiete autonomías centralistas. 

-          Este proceso ha tenido un damnificado mayor: los municipios. Los municipios no se han beneficiado de la descentralización del Estado jacobino, ni han recibido muchas de las transferencias a las que aludían algunos Estatutos de Autonomía. Es más, sus políticas han quedado fiscalizadas y supeditadas a las de la autonomía correspondiente.

-          Desde nuestro punto de vista, hoy, la principal prioridad de los municipios, después de desterrar de una vez y para siempre las prácticas corruptas, consiste en impulsar la segunda descentralización cuya pieza central deben ser los municipios, en tanto que entes administrativos de proximidad.

-          Y en esta segunda descentralización lo que sí cuentan son las actitudes pragmáticas y la eficacia en la gestión, no los contenidos emotivos y sentimentales que hasta ahora han sido la carga de los nacionalismos jacobinos periféricos.

-          No puede haber alternativa municipal sin que en primer término de las propuestas a presentar al electorado figure la exigencia de una segunda descentralización y la reclamación de parte de las competencias de las comunidades autónomas en tanto pueden ser mejor gestionadas por los municipios.

6)          Propuestas y alternativas

-          Inmigración

La inmigración es el principal problema que tienen los municipios en este momento. La llegada masiva de cinco millones de inmigrantes ha generado tensiones y fenómenos imprevistos en todos los órdenes. Se trata de reducir el impacto causado por la inmigración masiva. Los municipios deben tener la prerrogativa de admitir o rechazar el asentamiento de nuevos inmigrantes en función de sus necesidades. Cualquier inmigrante ilegal no inscrito en el padrón municipal podrá ser expulsado del término municipal. El límite máximo de presencia inmigrante en cada municipio no excederá el 5% del total de la población. Se evitará la formación de guetos y la presencia de inmigrantes en un barrio más allá del 10% del total.

-         Seguridad Ciudadana

Es preciso acentuar la cooperación entre las fuerzas de seguridad del Estado y las policías municipales. Éstas no pueden ser solamente una fuerza especializada en ordenación del tráfico y en extender multas por aparcamientos; debe ser, por encima de todo, la famosa “policía de proximidad” de la que tanto se ha hablado pero que nunca ha existido verdaderamente. Ante el aumento de la delincuencia organizada, el primer objetivo de la policía urbana es velar por la seguridad física de los ciudadanos y de sus propiedades. Es preciso aumentar las competencias de las policías municipales en materia de represión de la delincuencia y dotarles de competencias en materia de extranjería.

-          Vivienda

Los déficits municipales deben evitarse, pero sobre todo debe evitarse que sean cubiertos mediante la venta de suelo de titularidad pública. Paradójicamente, los ayuntamientos se sitúan en vanguardia del proceso que veda el acceso a la vivienda digna para jóvenes y capas más desfavorecidas. Los ayuntamientos estarán obligados a construir viviendas sociales a precios populares para familias de la localidad, previendo espacio suficiente para los futuros hijos. La superficie total habitable de los proyectos urbanísticos aprobados en los municipios nunca podrá ser superior al de viviendas sociales impulsadas en ese mismo municipio. La vivienda para las familias jóvenes debe estar subvencionada y ser la primera de una serie de medidas sociales para favorecer la paternidad y la revitalización de nuestra demografía.

-          Educación

Se evitará por todos los medios que en cualquier escuela haya más de un 10% de inmigrantes. Para que un inmigrante sea admitido en una escuela debe, necesariamente, haber demostrado su correcto dominio de la lengua. Los niños conflictivos recibirán educación diferenciada y adaptada a su naturaleza problemática. Se impulsarán redes de guarderías municipales gratuitas. Los ayuntamientos serán parte interesada en las inspecciones sobre la calidad de la enseñanza, los contenidos educativos y la buena marcha de los centros. La nacionalidad española será prioritaria a la hora de concederse ayudas sociales, becas y gratuidad en los libros de texto, evitándose la situación actual en la que este tipo de ayudas van a parar casi en un 100% a población inmigrante.

-          Trabajo

En estos momentos de crisis del mercado de trabajo, los ayuntamientos deben impulsar bolsas propias de trabajo y ofrecer directamente trabajo, en lugar de recurrir a ETT´s o empresas intermediarias. Bien entendido que los beneficiarios de estas ofertas deben ser, inicialmente, los ciudadanos españoles empadronados en ese municipio. Así mismo, a los ayuntamientos compete la persecución del trabajo ilegal y del trabajo negro, de los negocios abiertos al margen de la ley, de la venta ambulante ilegal, etc.

-          Calidad de Vida

La lucha contra la polución acústica debe ocupar un lugar privilegiado en la gestión municipal. El poder municipal debe impedir que la vida de los ciudadanos sea molestada por cualquier negocio, vehículo o domicilio que genere un volumen de ruido superior al umbral de la molestia.

El transporte público de calidad es la alternativa a los medios de locomoción privados, pero para que esa alternativa sea válida, la red de transportes públicos debe ser densa, fluida, cómoda y asequible. 

Los barrios deben ser las agrupaciones autosuficientes en las que se organice la vida ciudadana: deben contener tanto lugares de ocio como de cultura, comercio y formación, así como zonas verdes.

La defensa del pequeño comercio es la garantía para la buena marcha de los barrios; su defensa frente a las grandes superficies y su integración en centros y calles comerciales, es hoy más necesaria que nunca.

El gobierno municipal debe poner el máximo énfasis en el control y la vigilancia sobre todo aquello que degrade la calidad de la vida. La policía municipal debe tener como prioridad, no la imposición de sanciones económicas contra los ciudadanos, sino la anulación de cualquier actividad que empañe la normal convivencia y normalidad de esos ciudadanos.

-          Reimplantación de una ética y una moral

El gobierno municipal tiene como función administrar los recursos generados por la comunidad para hacer lo más agradable posible la vida de los ciudadanos. Los gobiernos municipales tienen como función servir a la comunidad, no servirse de la comunidad. Es preciso rescatar el gobierno municipal de las garras de los políticos corruptos que han sumido en la crisis y en la desconfianza cualquier tarea de gobierno, especialmente la municipal.

El poder municipal debe hacer de la ética y la moral su religión laica. En tanto que formado por funcionarios electos, la falta de ética y de moral en el manejo de los asuntos municipales debe ser considerado como el peor delito y castigado, no solamente con penas inexcusables de prisión, sino también con la expropiación de bienes de los funcionarios corruptos. Una nueva ética y moral debe irrumpir en el gobierno municipal, basada en el hecho de que servir a la comunidad es la tarea más alta a la que puede aspirar un ciudadano. La vulneración de esta misión debe ser considerada como un sacrilegio y penada como tal.

7)          Pactos con quien contribuya a avanzar nuestro programa

-          Creemos que un programa municipal basado en los puntos anteriormente citados puede contribuir a regenerar los ayuntamientos y a facilitar el marco político-administrativo en el que cristalice la “segunda transición”.

-          Un programa de este tipo seguramente encontrará dificultades a la hora de concretarse en la práctica; especialmente porque la estabilidad de los gobiernos municipales depende de mayorías simples.

-          Así pues, para tratar de hacer avanzar un programa de este tipo será preciso pactar con otras fuerzas políticas. Todo pacto implica, necesariamente, cierta desvirtuación de algunos aspectos del programa que se defiende.

-          Debe quedar claro que cualquier pacto que realicen cargos electos en listas que proponen un nuevo poder municipal debe estar sometido a principios extremadamente diáfanos.

-          El primero de todos estos principios es que aquellos partidos con los que se pacte se comprometan, irrenunciablemente, a apoyar las propuestas de las candidaturas de regeneración municipal para contener y resolver el problema de la inmigración.

-          Cualquier parte del programa es negociable y discutible, pero la cuestión de la inmigración masiva no admite rebajar la carta de nuestro programa. Solamente podemos caminar junto a otras fuerzas políticas que hayan entendido cuál es la naturaleza de lo que las encuestas han definido como el principal problema de nuestros municipios: la inmigración masiva.

-       Y en este sentido, son precisos los compromisos claros, diáfanos y rotundos: gobernar los municipios solamente con quienes tengan el valor de reconocer el gran problema de nuestro tiempo y actuar al margen de lo políticamente correcto.

3 de Agosto de 2006.

© Infokrisis – infokrisis@yahoo.es – 03.08.06

 

 

 

 

Rusia y el destino de Europa (I de III)

Rusia y el destino de Europa (I de III)

Infokrisis.- Después de un corto viaje a la "capital del reino" y de haber mantenido distintos encuentros con amigos y compañeros de siempre, nos hemos visto gratamente sorprendidos por la tendencia común a incorporar a Rusia a los debates y conversaciones mas habituales. Todas las personas con las que hemos hablado han coincidido en que el mejor escenario para el futuro será aquel en el que Rusia y Europa aproximen sus destinos y sean capaces de establecer ejes de cooperación y políticas comunes en Eurasia. Así pues, hemos decidido reunir notas dispersas y elaborar este estudio en tres entregas sobre el tema "Rusia y el destino de Europa".



Rusia y el destino de Europa

I Parte:

De la Europa Atlántica a la Europa Eurasiática

Introducción

Entre la caída del Muro de Berlín (1989) y el extraño atentado al WTC (2001) se produjo una aceleración de la Historia, tras lo cual es preciso revisar nuevamente las posiciones geopolíticas y las alianzas. Este trabajo es todavía mucho más necesario en la medida en que, a partir de 2004, se pone de manifiesto que la era del “petróleo barato” ha concluido y que estamos ante una crisis energética sin precedentes. En el momento actual Europa vive todavía un momento de transición caracterizado por:

1) La inercia del período 1948 (inicio de la Guerra Fría) y la Tercera Guerra del Golfo (2003). A lo largo de ese lapso de tiempo Europa ha ido a remolque de la política norteamericana y de su brazo ejecutor, la OTAN.

2) El impasse generado en la construcción europea a partir del NO francés, al que ha seguido la ampliación de mayo de 2004, la mayor en la historia de la UE. Desde entonces subsisten las dudas sobre el futuro de Europa y sobre los plazos de su construcción.

Esta situación crea ciertas dudas y ambigüedades, pero resulta evidente que en las actuales circunstancias, y a la vista de los cambios producidos (y de los que se avecinan), es lícito, desde Europa Occidental, plantearse la posibilidad de nuevas alianzas y ejes que respondan más eficazmente a los retos del futuro.

Desde nuestro punto de vista, estas alianzas solamente pueden establecerse, no en función de contenidos emotivos y sentimentales, sino merced a sólidos puntos de apoyo geopolíticos. Los gobiernos cambian, las tendencias de las poblaciones también, las orientaciones de las políticas pueden alterarse pero, a la postre, lo único que permanece estable es la configuración de los continentes y la naturaleza de sus recursos. Así pues, nuestro estudio será fundamentalmente geopolítico, si bien realizaremos breves incursiones en el terreno de la geohistoria y de la geoeconomía.

Entendemos que los factores geopolíticos, aunque no determinan, condicionan; y que existen una serie de leyes de la geopolítica que han demostrado su perennidad a lo largo de la Historia y, por tanto, el establecimiento de políticas de futuro no puede hacerse ignorando estas líneas de tendencia. La geopolítica es una de las cinco ciencias auxiliares de la política (siendo las demás la biopolítica, la sociología, la sociopsicología y la economía) y debe tenerse rigurosamente en cuenta, especialmente para comprender las grandes contradicciones mundiales del momento presente y los contenidos críticos de la escasez de petróleo.

I. La Guerra Fría como anomalía en la Historia de Europa.

El período que abarca de 1948 hasta 1989 constituye una anomalía en la historia de Europa Occidental. Por primera vez, el destino de Europa deja de estar en manos de los propios europeos y pasa a depender de una potencia exterior a Europa. Así, el continente pasa a ser el escenario preferencial del gran choque geopolítico entre los EE.UU. y la URSS. Es en ese momento cuando se crean dos alianzas en las que la casi totalidad de los países europeos encuentran acomodo: la OTAN y el Pacto de Varsovia.

Cuando se producen los primeros movimientos que inician el “proceso de construcción europea”, esa “Europa” es, inicialmente, Europa Occidental y, además, no es una “Europea europea”, sino una “Europa Atlántica”. Esa Europa no mira  restablecer un eje de cooperación con sus vecinos del Este, sino que está convencida de que se encuentra amenazada y mira a los EEUU como paraguas protector.

Pero esta actitud la sitúa en la “línea del frente”. A lo largo de 40 años siempre planeó la posibilidad de que, si el conflicto entre Este y Oeste pasaba de “frío” a “caliente”, Europa se transformase en teatro de batalla y, por tanto, se produjera una nueva destrucción del continente.

Por otra parte, el impacto que supuso la Guerra del Vietnam en la mentalidad americana hacía planear sombras sobre la determinación norteamericana de defender Europa en caso de conflicto. Vietnam demostró que la política interior pesaba mucho en la política exterior norteamericana. Un presidente de los EEUU, a partir de Vietnam, jamás emprendería un conflicto en el exterior que hiciera peligrar su reelección en el interior. Y en la opinión pública norteamericana, una eventual “defensa de Europa” era algo que carecía de interés. De lo único que se trataba es de que, en caso de conflicto, el frente de combate quedara alejado del territorio norteamericano, esto es, se quedara en Europa.

II. Los EEUU, ajenos a la historia de Europa. El mundo anglosajón.

Cuando en el siglo IV las legiones romanas se retiraron de las Islas Británicas después de haber contenido durante dos siglos a las tribus pictas del Norte, la decisión se tomó por realismo geopolítico. El Imperio Romano era, fundamentalmente, un imperio mediterráneo y todo lo que estaba más allá del Rhin y del Danubio, y más allá de las costas de la Bretaña gala, suponía abandonar el propio espacio geopolítico. Alejandro Magno ya lo había intentado en otra dirección y, de victoria en victoria, llegó hasta las puertas de la India, construyendo un imperio efímero al no comprender cuál era el espacio geopolítico propio de la Hélade.

A partir de la retirada romana de las Islas Británicas, el carácter marítimo de los pueblos que allí se fueron estableciendo en los seiscientos años siguientes fue acentuándose, y el mundo anglosajón terminó siendo algo completamente distinto al resto de Europa. Hasta el siglo XV, la mirada inglesa estuvo puesta en Europa y particularmente en Francia pero, en el momento en el que se descubrió el Nuevo Mundo, allí fueron a parar los excedentes de población, los disidentes religiosos y los aventureros. Cincuenta años después de la independencia de las colonias, las rencillas ocasionadas por la guerra habían desaparecido y el mundo anglosajón inició un colaboración ininterrumpida a ambos lados del Océano que llega hasta nuestros días y que ningún político británico ha osado cuestionar.

Constatar que, a pesar de las afinidades culturales y étnicas, a pesar de una historia en muchos momentos común, Inglaterra sigue mirando al otro lado del Atlántico antes que a la UE, produce perplejidad. El euroescepticismo inglés es la justificación para seguir manteniendo la brecha y, de hecho, ocurre lo contrario: el deseo de mantener la brecha genera el euroescepticismo y no a la inversa.

El problema de EEUU es que quiere seguir manteniendo una pata en el viejo continente y lo hace a través de Inglaterra. Por su parte, Inglaterra está empeñada en no olvidar sus viejos laureles imperiales y aspira a seguir teniendo cierto protagonismo en la política internacional. De ahí el mantenimiento de su vínculo atlántico con EEUU.

Este vínculo es comprensible (de hecho, los EEUU son una derivación de la cultura inglesa), aunque no realista ni oportuno. Está basado en realidades históricas pasadas y que jamás volverán (el peso de lo hispano en EEUU promete asestar un duro golpe a la hegemonía WASP en las próximas décadas y deteriorar el eje anglosajón). El problema de Inglaterra en este momento es que, o bien se integra en la UE sin ningún tipo de reservas mentales, o bien corre el riesgo de quedar aislada por dos fenómenos que ya hemos mencionado y mencionaremos más adelante: la irrupción de lo hispano en EEUU y el desplazamiento del eje central de la política norteamericana del Atlántico al Pacífico.

III. La gran contradicción que emerge con la Guerra Fría.

La Guerra Fría no fue solamente un conflicto “ideológico” sino, sobre todo y por encima de todo, un conflicto geopolítico. Ese mismo conflicto hubiera aparecido si ambos actores hubieran sido “capitalistas”, “demócratas” o “socialistas”. La ideología “democrática” o “comunista” fue solamente el acompañamiento emotivo del conflicto, pero no su desencadenante.

El conflicto tuvo un innegable trasfondo geopolítico y reprodujo el modelo histórico de otros conflictos anteriores en la historia de la civilización. Era el eterno conflicto entre “tierra” y “mar”, la contradicción esencial entre una potencia naval –los EEUU- y una potencia continental –la URSS–. Desde el conflicto entre Atenas y Esparta o entre Roma y Cartago, la Historia ha visto en demasiadas ocasiones cómo una potencia comercial que domina los mares, dotada de un gobierno oligárquico, choca contra una potencia continental dueña de las rutas terrestres y con un gobierno autoritario. La Guerra Fría no fue sino la reproducción del mismo cliché.

Ahora bien, el problema radicaba en que, dentro de una geopolítica global, Europa pasaba a formar parte de la red defensiva de la “potencia oceánica” o dicho en otras palabras: en apenas 40 años, Europa pasó a ser una colonia política, económica y cultural de los EEUU. La “globalización” del conflicto hizo que Europa dejara de tener peso propio, careciera de política internacional autónoma (el último intento fue durante el ataque franco-británico a Suez en 1956) y pasara a ser, en la práctica, la punta de lanza de la “potencia naval” en Eurasia.

IV. La “Europa Atlántica” satelizada por los EEUU.

La satelización de Europa por los EEUU tiene distintas dimensiones: política, económica, cultural y militar. A lo largo de los años de la Guerra Fría Europa no fue dueña de su destino, ni estuvo en condiciones de crear políticas propias. De hecho, mientras duró la Guerra Fría, incluso la Comunidad Económica Europea se limitó a barrer aranceles y crear solamente una política agrícola común.

Desde el punto de vista político a nadie pareció extrañarle que las democracias europeas fueran en realidad partitocracias (poder omnímodo de los partidos) y plutocracias (poder de los grupos económicos oligárquicos), según el modelo de la “democracia americana”.

Desde el punto de vista militar, el proceso de reconstrucción de Europa tras la Segunda Guerra Mundial hizo que disminuyera el peso de los gastos de defensa en los presupuestos militares de la posguerra. A esto siguió el proceso de la descolonización, en el que Europa no estuvo en condiciones de defender sus colonias en el Tercer Mundo, viéndose forzada a conceder independencias bajo presión de grupos terroristas. Luego, estas ex-colonias pasaron al ámbito de influencia de uno u otro bloque.

Militarmente, Europa dejó prácticamente de producir tecnología y armamento propios y se limitó a adquirir las armas ofrecidas por los EEUU; relajó su tensión en materia de defensa y, finalmente, a partir de la segunda parte de los años sesenta, tras las derrotas francesas en Vietnam y Argelia, tras la retirada inglesa de todas las bases situadas al Este de Suez, tras las desastrosas independencias del Congo, Guinea, Uganda, Marruecos… Europa se retiró, prácticamente, de todos los focos de producción de materias primas.

Culturalmente, Europa fue recibiendo cada vez más productos elaborados en Norteamérica que no eran meros objetos de divertimento, sino que difundían el estilo de vida americano y los valores del otro lado del Océano.

A mediados de los años 80 Europa Occidental no es más que una colonia norteamericana, país “tutor” que ejerce su dominio a través de la OTAN y del mantenimiento de la tensión con la URSS y, especialmente, a través de una clase política incapaz de pensar por sí misma y de establecer políticas propias.

V. La crisis del bloque soviético y la emergencia del mundo unipolar.

Pero, cuatro elementos distintos: la elección de un Papa polaco, las huelgas en los astilleros de Danzig que supondrán el inicio del desmantelamiento del cinturón defensivo de la URSS, el empantanamiento de la guerra en Afganistán y el esfuerzo armamentístico norteamericano conocido como Guerra de las Galaxias que había situado el listón a una altura que hacía imposible la respuesta de la URSS, especialmente a causa de la precariedad económica) hacen entrar en crisis al sistema soviético. Esta crisis se manifiesta finalmente con la caída del Muro de Berlín y la reunificación alemana.

Paradójicamente, cuando lo normal hubiera sido el desmantelamiento de la OTAN, se produjo su crecimiento incorporando a buena parte de los países que hasta ese momento habían formado parte del Pacto de Varsovia. Importaba muy poco que ya no hubiera “enemigo”, ni posibilidades de conflicto. Para justificar la persistencia de la OTAN, los EEUU crearon falsos conflictos (las crisis yugoslavas, especialmente la crisis de Kosovo), participaron en conflictos locales (Segunda Guerra del Golfo en 1990), y finalmente generaron un enemigo incierto y difícil de determinar su realidad: el llamado “terrorismo internacional”.

Entre la caída del Muro de Berlín y la Tercera Guerra del Golfo (2003), el mundo fue inequívocamente unipolar. Los EEUU fueron la única potencia mundial. Sus think-thanks ideológicos intentaron crear una nueva doctrina (“el fin de la Historia”) y un nuevo sistema mundial (la “globalización”).

Pero la doctrina del “fin de la Historia” no resistió ni siquiera diez años. No solamente la “democracia” no era el destino de un mundo sin historia sino que, además, la democracia liberal estaba sufriendo un proceso de degeneración bien visible allí donde se encontraba implantada con más tradición.

Por otra parte, la globalización tendía a favorecer no tanto a países como a grandes consorcios industriales y, desde luego, nunca al grueso de las poblaciones. La gran mentira de la globalización consistió en afirmar que se había creado un “mercado mundial” en el que todos los países podían competir para lanzar productos en mejores condiciones, y que esto redundaría en beneficio del crecimiento económico mundial. Pero era falso: para que un mercado de este tipo pudiera existir era preciso que existiera “igualdad” de oportunidades. Resulta evidente que los derechos de los trabajadores asiáticos son completamente inexistentes en relación a los de los trabajadores occidentales y por lo tanto, toda la producción mundial se orientaba hacia las zonas con salarios más bajos y menos derechos sociales…

Paradójicamente, los EEUU han sido la primera víctima del proceso globalizador. La pérdida de puestos de trabajo, el depender completamente, no solo de las importaciones de bienes, sino también de capitales, ha hecho a los EEUU el país más endeudado del mundo y necesitado de la inyección diaria de miles de millones de dinero extranjero en las bolsas norteamericanas para impedir la quiebra de su sistema económico. Según los teóricos de EEUU este endeudamiento “es bueno” para la estabilidad del sistema económico mundial…

VI. La falsa era del “terrorismo internacional” y la política de los EEUU.

El ataque a las Torres Gemelas inauguró un nuevo período: el del llamado “terrorismo internacional”. Nadie duda de la existencia de cierto terrorismo residual, localizado en determinadas zonas geográficas (Palestina, el Cáucaso, Afganistán, Colombia, varios países africanos, etc.), de carácter “nacional”. Lo que se duda es de la existencia de un “terrorismo internacional” digno de tal nombre y que presupone la existencia de una organización internacional que mueva los hilos.

Las pruebas sobre la existencia de tal organización son excesivamente tenues y difusas como para que pueda tomarse en serio. Sin embargo, las acciones norteamericanas en política exterior en los últimos cinco años han tomado como justificación ese presunto “terrorismo internacional”.

No existe hasta la fecha ni un solo atentado atribuido al “terrorismo internacional” que pueda ser considerado sin ningún tipo de reserva mental. Desde el extraño atentado al Pentágono (en el que no se encontraron restos del Boeing presuntamente secuestrado y estrellado), hasta la grotesca historia de los musulmanes que, sin conocimientos de ningún tipo, estarían en condiciones de pilotar complejos polirreactores hasta lograr estrellarlos contra las delgadas torres del WTC, pasando por el increíble atentado del 11-M, los atentados puestos a la espalda del “islamismo” desencadenados en Marruecos, Argentina, Turquía, Bâli, por no mencionar el anómalo atentado del 6 de junio en Londres del que hoy se duda todo… todos estos atentados evidencian “anomalías” que permiten sospechar si no son, en buena medida, “casus belli” fabricados “ad hoc”.

Sea como fuere, la retórica de la “lucha contra el terrorismo internacional” ha sido diestramente utilizada por los EEUU para invadir Afganistán e Irak y para fraguar pactos de cooperación económico-militar con gobiernos locales a raíz de alguno de estos atentados. Por ejemplo, en el Proyecto Pan-Sahel se empezó a trabajar tras los atentados de Casablanca y sirvió para establecer la penetración de EEUU en toda la “franja del Sahel”.

Si bien en el estado actual de conocimientos e información no puede asegurarse quién está promoviendo el terrorismo internacional, lo que sí puede establecerse sin ningún género de dudas es que ha sido aprovechado diestramente por los EEUU para acercarse a cualquier teatro de operaciones que le interese. Y –como por azar– estos teatros están íntimamente ligados a los recursos energéticos.

Hoy, la política exterior norteamericana tiene como objetivo preferencial el control de las fuentes de energía, y marcha al paso con los atentados del “terrorismo internacional”.

VII. El decoupling EEUU-UN y los nuevos intereses norteamericanos.

En las relaciones entre la UE y EEUU ha habido un antes y un después del 11-S. Antes del 11-S, muy pocos políticos europeos cuestionaban el eje atlántico. Después del 11-S, tras unos meses de estupor y vacilación en que Europa apoyó el ataque a Afganistán, se evidenció el sentido de la “política antiterrorista” norteamericana. Cuando en junio de 2002 EEUU deja clara su voluntad de atacar a Irak, el grueso de la UE ya ha cambiado su orientación. El eje franco-alemán se opone a las nuevas aventuras energético-colonialistas de EEUU y así lo manifiesta en reiteradas ocasiones.

EEUU intenta seguir influyendo en Europa a través de dos peones: la Inglaterra de Blair que aspira a seguir siendo el socio preferencial de los EEUU en el contexto del “eje atlántico” y José María Aznar que aspira a liderar a los países de tamaño medio de la UE. Está resabiado por la actitud francesa ante la crisis hispano-marroquí de Isla Perejil y, finalmente, cree que estamos ante una crisis energética generalizada y opta por ponerse bajo la cobertura de quien le ha garantizado recursos petroleros procedentes del Golfo Pérsico para España. Por ende, la presencia de Aznar en la Cumbre de las Azores es importante porque rompe la idea de que existe un “bloque europeo” y además la postura española es tenida como ejemplo por el grupo de países hispanoamericanos, e incluso por la población hispana de EEUU.

Pero, salvo estos dos datos, lo esencial es considerar que los ideólogos neoconservadores norteamericanos han determinado dos orientaciones esenciales para la política de los EEUU en los próximos años:

- De un lado EEUU, aprovechando su carácter “transoceánico” (sus costas están bañadas por el Atlántico, pero también por el Pacífico e incluso los grandes centros de producción industrial e investigación tecnológica tienden a situarse en el área del Pacífico), aspira a ocupar un papel destacado en el Arco del Pacífico, zona geográfica en la que prevén que va a concentrarse la producción mundial y el tráfico de mercancías. Para los estrategas neoconservadores, el área del Pacífico va a sustituir al área del Atlántico como eje de la economía mundial.

- De otro lado, dentro del área del Pacífico, el gran competidor con el que los EEUU se van a enfrentar es China. Así pues, desde el inicio de la “era Bush”, los EEUU han practicado una política de presión sobre China que irá aumentando inevitablemente en los próximos años y puede llegar desde a favorecer la revuelta de las comunidades musulmanas del Oeste de China, hasta reiterar las acusaciones por la cuestión de los derechos humanos o, simplemente, a revitalizar sectas de oposición como el Falung-Kong o a aumentar el protagonismo internacional del Dalai-Lama. De la misma forma que la política atlántica solamente era válida con una Europa dividida y debilitada, la política norteamericana en el Pacífico solamente es válida con una China debilitada, nunca con una China capaz de ejercer un papel entre los actores internacionales de primera fila.

El resultado de estos dos factores es el “decoupling”: literalmente el “desacoplamiento” o “desenganche” entre EEUU y la UE. Desde los años 80 la tendencia al alejamiento de Europa está presente en los EEUU. Durante los últimos años de la Guerra Fría porque se consideraba que “Europa” no hacía lo suficiente para asegurar su “defensa”, y después de la invasión de Irak, porque se acusa a Europa de no hacer lo suficiente contra el “terrorismo internacional”.

EEUU aspira a mantener el vínculo atlántico a través de Inglaterra y, a través de este país, hacer todo lo posible por retrasar la construcción europea. La fisonomía del “decoupling” en este momento es la de unos EEUU separados de una Europa dividida, con inestabilidad económica permanente en el interior e incapaz de jugar papel alguno en el terreno internacional.

Los intereses estratégicos norteamericanos se han desplazado en este momento del Este hacia el Oeste, del Atlántico al Pacífico. Los GI y los marines, la Flota y la USAF, estarán allí donde haya pozos de petróleo bombeando, o cerca de las reservas más importantes.

VIII. La respuesta: el espacio euroasiático y el eje eurosiberiano.

Esta nueva situación crea las condiciones objetivas ideales para establecer políticas euroasiáticas. Entendemos por “políticas euroasiáticas” aquellas que afectan a los distintos países de este bloque geopolítico, a sus interrelaciones y a su papel dentro del Nuevo Orden Mundial post-globalizador.

Es preciso pensar a dos niveles: a nivel geopolítico y a nivel de alianzas. En el primer nivel, los países euroasiáticos forman un bloque excesivamente amplio como para que pueda hablarse de “una” sola política. En la amplitud, complejidad y diversidad de los distintos actores euroasiáticos reside la imposibilidad de pasar de la geopolítica a una política común. Como máximo, a lo que puede aspirarse es a unos objetivos comunes (la estabilidad, la paz y la cooperación económica entre las distintas zonas del continente euroasiático). Lo cual no es poco si tenemos en cuenta las contradicciones y los conflictos existentes en distintas zonas y el cuadro de evolución extremadamente confuso que puede aparecer en el futuro.

El conflicto entre India y Pakistán, el papel de aliados de EEUU de buena parte de los países árabes, la situación movediza en algunas ex-repúblicas soviéticas, pero también las diferencias étnicas, culturales, económicas, históricas y las distintas tradiciones, hacen imposible hablar de “eurasia” como bloque político. Eurasia es un edificio con varios pisos y, como en todo edificio, se trata de que sus vecinos cooperen entre sí, que no surjan fricciones entre ellos y que tengan conciencia de que el logro de sus objetivos depende, en gran medida, de que sean capaces de trazar políticas de acercamiento y cooperación. Es fundamental que cada uno de los actores euroasiáticos entienda que sus intereses están mejor resguardados cooperando con los otros, que siendo cuña de la potencia oceánica norteamericana. Las políticas “atlánticas” de ayer y las “pacíficas” de mañana, deben ser completamente rechazadas. Parafraseando a la “doctrina Monroe” podemos establecer este axioma: “eurasia para los euroasiáticos”. O dicho de otra forma: “nunca más intervenciones exteriores ajenas al tablero euroasiático”. Los intereses comerciales de la potencia oceánica ya han causado demasiadas tragedias en el bloque euroasiático como para que puedan reproducirse nuevamente.

En este sentido, valdrá la pena crear organismos nuevos de seguridad, diálogo y cooperación en Eurasia. En tanto que mayor bloque geopolítico del planeta, asegurar la integridad, estabilidad y prosperidad de Eurasia equivale a asegurar la paz mundial.

Ahora bien, dentro de Eurasia es evidente que existen dos actores que, por su historia, por su situación geográfica y por sus afinidades, están llamados a ser la columna vertebral de este Nuevo Orden Euroasiático. En efecto, la Unión Europea y la Rusia en vías de reconstrucción tras la crisis de los años 90 (crisis desencadenada en buena medida por la irrupción de los “oligarcas” y por el intervencionismo norteamericano en el desmantelamiento de la URSS) están demasiado cerca geográfica, cultural y étnicamente como para que no puedan aspirar a ser la columna vertebral de Eurasia.

Aquí es preciso introducir otro concepto nuevo: Eurosiberia en tanto que área geopolítica más coherente dentro de Eurasia.

Desde el siglo XIX los estrategas anglosajones han tenido pánico a la formación del eje Moscú-Berlín-París. Y no sólo eso: lo han boicoteado por todos los medios. Ese boicot se mantiene todavía en estado de latencia. Periódicamente se agita (la última ocasión durante la “revolución naranja” de Ucrania) porque la posibilidad de que en algún momento pudiera reconstruirse ese eje (Rusia-UE) aún sigue aterrorizando al mundo anglosajón.

Eurasia precisa una columna vertebral. Lo semejante se une a lo semejante. El destino de Rusia y el de Europa no pueden sino encontrarse. Si así hubiera ocurrido desde el siglo XIX seguramente nos hubiéramos evitados dos guerras mundiales y una guerra fría de cuarenta años. Y aquí, los niveles de homogeneidad de ambos actores son suficientes como para pensar en políticas de integración que fueran más allá de la mera cooperación euroasiática.

 

(c) Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - 01.08.06

 

Hacia un Nuevo Poder Municipal en defensa de la comunidad (I Parte)

Hacia un Nuevo Poder Municipal en defensa de la comunidad (I Parte)

Infokrisis.- La proximidad de las elecciones municipales nos obliga a decir algo sobre esta convocatoria electoral para la que faltan menos de ocho meses. Nuestro voto está orientado hacia las Iniciativas y las Plataformas Cívicas, allí donde existan. Esperamos que estas candidaturas irrumpan con fuerza en el panorama municipal y apuntamos algunas ideas para su programa político.

 

Hacia un Nuevo Poder Municipal en defensa de la comunidad

I Parte:

Los principios y los medios

El poder municipal es, en este momento, el único accesible para los ciudadanos que aspiran a organizarse y a defender sus intereses fuera del marco de los partidos mayoritarios. Estos partidos son los responsables de los graves problemas que el ciudadano tiene planteados en su vida cotidiana y que han convertido a este país en una gigantesca Marbella, corrupta y corruptora. Organizarse fuera de sus altos muros constituye, no sólo una necesidad, sino una alta tarea moral.

La conquista del poder municipal es, pues, la puerta entreabierta a disposición de los ciudadanos honrados para aspirar a reformar los mecanismos de poder. Porque el objetivo final de la conquista del poder municipal no es solamente gobernar en los municipios y llevar a ellos reformas urgentes, sino reformar los mecanismos de representación y poder político.

Por ello proponemos un criterio estratégico basado en los siguientes principios:

1)     Actuar localmente, pensar globalmente.

-          La acción municipal no es un fin en sí misma, sino un medio para alcanzar un fin. Y ese fin es la reforma del sistema político.

-          La acción municipal permite conocer las situaciones locales y determinar, con relativa sencillez, las políticas adecuadas y aplicar las reformas necesarias.

-          El poder municipal es un poder de “proximidad”, cuyo ejercicio se basa en el conocimiento de las realidades locales por el arraigo del candidato en su localidad y en el conocimiento de los problemas de los vecinos.

-          No se trata de un poder anónimo en el que no existe ninguna relación entre los electores y los elegidos, entre los elegidos y su gestión a favor de sus vecinos, sino que se basa en relaciones personales de confianza y afecto entre electores y elegidos.

-          A esto le llamamos “actuar localmente”. Pero las soluciones y los programas, en un mundo tan complejo e interconectado como el del siglo XXI, no pueden establecerse sólo en el marco local, sino que precisan tomar en consideración análisis y planteamientos globales.

-          Los grandes problemas que afrontan los municipios en este momento, en buena medida, exceden de la dimensión del municipio mismo. Por tanto es preciso que las candidaturas que aspiren a conquistar un poder municipal sean conscientes del origen remoto de los conflictos.

-          Y, por todo ello, estas candidaturas tienen la obligación de pensar globalmente y actuar localmente.

2)     Avanzar hoy en las municipales para irrumpir mañana en las generales.

-          El poder político del Estado está en condiciones de ahogar a los municipios. Las reformas de los Estatutos de Autonomía no han supuesto unos mayores y mejores niveles de descentralización, sino la reproducción a escala autonómica de las lacras de los peores Estados centralistas.

-          El impacto mediático que puede suponer la irrupción de candidatos que propugnen un nuevo poder municipal no puede terminar en la convocatoria de las elecciones locales. En tanto que subyace en la iniciativa una volunta de reforma política del sistema, el éxito municipal debe ser la antesala de una irrupción en la política nacional.

-          En un momento como el actual en el que la política es un hecho esencialmente mediático, y en tanto que la dimensión local es la única accesible para candidaturas independientes, se trata de lograr un éxito local para que ese éxito posibilite una irrupción en las elecciones generales a partir del efecto mediático generado.

3)     Concentrar esfuerzos donde haya posibilidades de obtener resultados.

-          Lo hemos dicho: en este momento, los ayuntamientos de todo el país son una cloaca de iniquidades y corruptelas. Lamentablemente, los niveles de movilización y toma de conciencia son extremadamente diferentes entre las distintas comunidades autónomas e, incluso, en el interior de cada comunidad.

-          No es posible cubrir ni remotamente todo el territorio nacional con candidaturas independientes, pero sí existen algunas localidades en las que existen fundadas posibilidades de obtener resultados esperanzadores.

-          De ahí que se trate en este momento de concentrar esfuerzos en esas zonas, a la espera de que se produzca un proceso de maduración que en las siguientes elecciones municipales permita la presentación masiva de candidaturas.

4)     Un modelo inicial de organización en Red.

-          Hoy vivimos un sistema político que no puede ser definido como “democracia”. Es, antes bien, una “partitocracia” (poder omnímodo de los partidos) y “plutocracia” (poder del dinero). Creemos que la democracia es una aspiración irrenunciable de la que nos estamos alejando aceleradamente.

-          Así pues, para promover una reforma del sistema democrático, parece poco adecuada una estructura de partido convencional, que siempre corre el riesgo de centralización y de reproducir las taras de los partidos mayoritarios actuales.

-          Por otra parte, resulta difícil pensar que los partidos mayoritarios van a generar una reforma para acabar con una situación de la que ellos son los principales beneficiarios.

-          Creemos que han pasado los tiempos de los partidos monolíticos, altamente ideologizados, dotados de “líderes máximos” y “grandes timoneles”.

-          Es el tiempo de los grupos de afinidad, de las asociaciones y las ONG´s, de los grupos de opinión, de las iniciativas locales, de las plataformas cívicas, de los blogs y los medios de comunicación independientes.

-          Es el momento de que la sociedad civil vuelva a tener protagonismo y peso y es bueno que así sea, porque de ella, y no de los partidos mayoritarios y convencionales, derivarán las posibilidades de reforma en el futuro.

-          Por todo ello creemos que el modelo organizativo de los próximos años es el modelo en red, en el que los distintos grupos, plataformas, iniciativas, blogs, asociaciones, ONG´s, se unen para proyectos políticos concretos.

-          Una red no implica una estricta uniformidad ideológica, ni una disciplina rígida de partido, sino una comunidad de intereses, de fines y de metas; y una estrategia unitaria para marchar a su conquista a través de tácticas distintas.

-          El modelo de organización en red es el primer nivel de aproximación entre átomos que inicialmente han tenido pocos contactos, e introduce solamente la sensación de que pueden trabajar y colaborar juntos en función de objetivos mínimos y respuestas comunes ante temas complejos.

-          Así pues, la “organización en red” es el primer nivel de aproximación en los momentos de despegue, al que debería seguir un segundo nivel de integración y complejidad: el “movimiento de defensa cívica”.

5)     Hacia un Movimiento de Defensa Cívica.

-          En este momento, los ciudadanos tienen que defenderse en dos frentes: de los graves problemas que tienen por delante y de la clase política que ha olvidado sus responsabilidades en beneficio de su situación personal. Así pues, es preciso articular las distintas candidaturas y movimientos independientes con vistas a formar un movimiento de defensa cívica.

-          Es imposible y peligroso eludir el sentido y la dimensión de estos dos grandes riesgos: una clase política pendiente solamente de sus recalificaciones y de los negocios realizados a la sombra del poder ha eludido sus responsabilidades, ha actuado mecánicamente en función de tópicos políticamente correctos y de medidas cosméticas y, finalmente, ha generado una situación de crisis global en la que el ciudadano apenas puede hacer otra cosa que sobrevivir en el día a día en medio de enormes dificultades.

-          Nosotros estamos persuadidos de que, además de sobrevivir, los ciudadanos tenemos derecho a VIVIR, y de que las distintas administraciones tienen la obligación de gestionar los recursos fiscales de la manera más rigurosa y eficaz posible, en función de una planificación y una previsión lúcida. Pero ese derecho, hoy, no queda garantizado. Por eso, los ciudadanos deben movilizarse en defensa de sus intereses.

-          La cristalización de la organización en red debe proyectarse en el futuro en forma de “movimiento” (conjunto de unidades, grupos, asociaciones, revistas, plataformas, iniciativas, publicaciones, Web, etc.) que, una vez superada su colaboración inorgánica y espontánea, tomen conciencia de que “se mueven” en una dirección concreta de reforma del sistema para alcanzar más altas cotas de democracia y participación.

-          Y ese movimiento debe ser un movimiento de “defensa”, en tanto que sus intereses y derechos fundamentales, son atacados por la partitocracia y la plutocracia.

 

© infokrisis – infokrisis@yahoo.es – 01.08.06

 

Plan África o Moratinos buscando Plan

Plan África o Moratinos buscando Plan

Infokrisis.- En el número 205/206 de la revista "Política Exterior", nuestro inefable ministro Miguel Angel Moratinos acaba de publicar un artículo titulado "España: una nueva política exterior hacia África", o lo que es lo mismo: una presentación en sociedad del "Plán África", uno de los elementos en los que se basa la estrategia de "diálogo de civilizaciones" lanzada por el presidente.

La ubicación del Plan África en el contexto zapaterista

Lo hemos dicho siempre: los peores tontos son los tontos con ideas. Zapatero y Moratinos pertenecen a este contingente que parece dar la razón a la Biblia cuando dice aquello de que el número de necios es infinito. Poco a poco, hemos ido sabiendo que el cacareado “diálogo de civilizaciones” no era una improvisación ridícula, sino una estrategia global del zapaterismo para alcanzar un “peso político” en el mundo. Aznar lo intentó a través de su alianza con los EEUU, ¿por qué él, Zapatero, no iba a trabajar en una dirección opuesta, si tenemos en cuenta que fue precisamente la política exterior lo que cavó la tumba de Aznar? Y, en el fondo, ¿qué es lo que ha aprendido a hacer ZP? Justo lo contrario que el gobierno anterior. Así pues, si Aznar tendió hacia una alianza preferencial con los EEUU y a fotografiarse en las Azores para incorporar a España al club de los países que no deberían tener problemas en el suministro de petróleo en los próximos años, Zapatero aspira a liderar a los países del Tercer Mundo y convertirlos en un rebaño feliz tras sus estandartes neo-republicanos. Ahora bien, si la política de Aznar era arriesgada e incluso “antipática” (las excusas para intervenir en Irak eran infantiles e increíbles), con el proyecto del “diálogo de civilizaciones” se raya el surrealismo.

Todos pensamos, inicialmente, que el proyecto no pasaba de ser una declaración de buenas intenciones realizada por ZP en la tribuna de Naciones Unidas y que al cabo de unos días nadie volvería a acordarse de la "boutade". No era así. Poco después salían cartas entregadas personalmente por miembros de nuestro cuerpo diplomático a los ministros de exteriores de los países más significativos del Tercer Mundo, llamándoles a una cumbre que tendría lugar en julio del año siguiente en Barcelona. Entre las cartas y la cumbre, solamente un país de cierta entidad (especialmente, desde el punto de vista geopolítico y militar), Turquía, se adhirió al proyecto convirtiéndose en su columna islamista. El resto de los adheridos fueron países marginales que no tenían nada que perder, como la lejana y exótica Mongolia, sin ir más lejos.

Es evidente que Turquía ha accedido a participar en algo que, en principio, no debería interesarle más que a Lesotho o Bostwana por un motivo: no es que el tema del “diálogo de civilizaciones” le interesara en sí mismo (de hecho ya ha demostrado lo mucho que le interesa machacando a la resistencia kurda en el este del país), sino que podía favorecer su acercamiento a la Unión Europea. En el fondo, España es un país de la UE; hoy completamente secundario y a remolque del pelotón de cabeza franco-alemán, pero quizás en Turquía queda todavía el reflejo del tiempo en que Aznar intentó hacer de nuestro país el "leadership" de los países de tamaño medio de la UE, en una iniciativa que tampoco fue muy bien explicada. Por lo demás, a Turquía le interesa tan poco el “diálogo de civilizaciones” como a Mongolia; sólo que es una forma de “promoción” que le ayuda, no a cumplir el diseño electoral de ZP, sino el del propio gobierno de Erdogan (islamista, por cierto).

Al cabo de un año, estaba claro que el “diálogo de civilizaciones” era una estrategia (esto es, un plan general de operaciones para conquistar un objetivo político) y que, lejos de ser un alarde lingüístico-humanista-ingenuofelizote de ZP ante NNUU, había pasado a ser la clave de bóveda de la política exterior española. Y como toda estrategia, el “diálogo de civilizaciones” precisaba una serie de tácticas para poderse aplicar en la realidad. La conferencia de Barcelona era una de ellas. Pero fracasó ante la imposibilidad de cerrar una declaración unitaria sobre el conflicto de Oriente Medio (o mejor, sobre los conflictos de la zona). Fue aquella ocasión en la que ZP, eternamente en Babia, con el micrófono abierto le dijo, en estado de desesperación, a Javier Solana (el socialista que ejerció como verdugo de Yugoslavia al servicio de Clinton, ¡menuda credencial para avalar la estrategia zapaterista!) que “cerrara una declaración como fuera”. Y se cerró como todo lo que cierra zapatero: ambigüedad en la forma, catástrofe en el fondo. Con aquella declaración, la Embajada Judía en España puso el grito en el cielo. De nada valía que seis meses antes Zapatero se hubiera declarado de “origen judío” (el apellido le dio pie a ello, los “conversos” y los “marranos” –judíos falsamente conversos- utilizaban nombres del oficio que practicaban a la hora de bautizarse…). Pero ZP ni era “converso”, ni “marrano”: era simplemente un caso patético de Mesías con ínfulas de pasar a la historia, con las mismas capacidades que el más negado de los participantes en el "casting" de “Operación Triunfo”. En el fondo, también ellos buscan la fama.

Pues bien, el “Plan África”, primorosamente diseñado por Miguel Ángel Moratinos en el verano de 2005 y del que se habló por primera vez en el curso de la “crisis de las vallas” de Ceuta y Melilla en el mes de septiembre, es un instrumento táctico de la estrategia del “diálogo de civilizaciones”.

Los dos errores del progresismo en su valoración de África

Bien, ahora ya tenemos situado el “Plan África” en la política exterior de ZP. Veamos cuál es su primer y máximo error. No son uno, son dos. Ambos parten de la ignorancia supina de lo que está ocurriendo en África. Siempre hemos dicho que ZP adolece de un déficit cultural insultante. Literalmente, es un zote en la Moncloa que domina solamente una habilidad: la simulación. ZP simula que “sabe” algo sobre África. Miente, no tiene ni puta idea. Y lo demuestra. Su expresión beatífica, estudiada durante años ante el espejo de la egolatría y el mesianismo, no puede ocultar su ignorancia sobre lo que ha sido África desde la descolonización hasta nuestros días.

Si. Porque África ha sido un gigantesco, inmenso y abrumador fracaso para la Humanidad. Cuarenta años de independencia han supuesto una regresión para África situándola en las últimas posiciones del desarrollo, el bienestar, la cultura y la civilización. Para sacar a África de su empantanamiento hace falta, no un “plan”, sino una acción titánica que ni siquiera podrían abordar todos los países desarrollados coaligados. Mucho menos España que bastante tiene con lo que tiene sobre nuestro suelo.

Primer error de ZP y Moratinos: creer que la miseria africana puede superarse mediante “un plan”, lo que supone desconocer el fondo de la cuestión y la naturaleza de la tragedia africana. Pasar del tribalismo a la sociedad post-industrial sin cubrir etapas intermedias se ha demostrado inviable. Una de esas etapas, teóricamente, era la colonización: países que no disponían ni de infraestructuras, ni de tecnologías, ni siquiera del aparato de un “Estado”, vieron cómo Europa construía embriones de todo ello. A cambio, claro está, de explotar sus recursos –do ut des: “yo te doy, tu me das”, un principio universal-, faltaría más. Un día, en plena Guerra Fría, la URSS favoreció la independencia de todos estos países. ¿Altruismo? No. Todos eran colonias –esto es, bases- del adversario geopolítico, así que había que emanciparlos para debilitarlo.

La descolonización se operó sin que las burguesías locales africanas fueran lo suficientemente fuertes como para que pudieran asumir el control de sus países, y sin que se hubieran disipado las influencias nefastas del tribalismo. Al irse los europeos, el tribalismo demostró que era capaz de superponerse, primero, a las administraciones y luego de engullirlas literalmente. Además, el tribalismo iba acompañado de otra forma de primitivismo: el caciquismo. Hoy no hay ni Estados africanos dignos de tal nombre. Sí esbozos de democracia, ni siquiera de libertades políticas, tan solo gobiernos de facto, dirigidos por pequeños caciques crueles, depredadores y sin escrúpulos. Y poco importa si su origen era de “derechas” (Mobutu, Macías) o de “izquierdas” (Mugawe, Agostinho Neto, etc.): todos eran la misma basura. Y esa basura arruinó a sus países, masacró a sus poblaciones y desmanteló los avances legados por Europa en el tiempo de la colonización.

De todo esto, ZP no tiene ni idea. Cree, en su estulticia infinita, lo que otros le han contado, a saber: que África es pobre porque los colonizadores han robado. Esto no explica, claro está, por qué quince días después de retirarse los españoles, la TV guineana, construida primorosamente por probos funcionarios de TVE, dejó de emitir. O por qué las serrerías y los campos de cacao fueron abandonados: ¿acaso no somos independientes? ¿El blanco ya no nos obligará a trabajar? Esto ocurría en 1969 en la ex colonia española de Guinea Ecuatorial, un modelo de colonización que alcanzó la independencia siendo el país de África con más PIB después de Sudáfrica. Desde entonces, hasta que se descubrió petróleo, nuestra Guinea ha sido el pozo de todas las inmundicias africanas. Ahora, cuando se ha descubierto petróleo, el PIB de Guinea se ha disparado… pero la miseria persiste en las calles. Pues bien, desde Macías hasta Robert Mugawe, inevitablemente, siempre se ha repetido este esquema: los caciques populistas, para obtener el favor popular, han lanzado una idea que ha resultado deletérea para África: “se van los blancos, así pues, somos dueños de nuestro destino y ya nadie nos obligará a trabajar”

Si durante la colonización lo que existió fue “compensación” (explotación de recursos a cambio de exportación de civilización), después de la descolonización la situación ha sido completamente absurda: “no te ayudes a ti mismo, que yo te ayudo”, es decir, “africano no tomes el destino en tus manos, en el fondo eres como un niño, no te preocupes, ya te alimento yo”. Así, África empezó a ocupar un lugar preponderante en los planes de ayuda humanitaria mundial. Esos planes habrán posibilitado la supervivencia de algún africano, pero no han conseguido ni remotamente mover a África del abismo. La política de ONG que han practicado los gobiernos europeos con respecto a África ha sido diseñada en los gabinetes progres, que previamente ya habían sentenciado que Europa era “culpable” de la miseria africana y, por tanto, debía pagar.

Como si un maestro estuviera obligado a expiar su crimen de haber enseñado a leer a un crío que se negaba a hacerlo y debiera de pagarle cada día el bocadillo como autopunición. Pues bien, éste es el criterio de ZP, progre entre los progres, imbuido de este criterio.

Pero existía un segundo error de bulto: creer que la política de ONG –ayuda humanitaria- sirve para algo más que para llenar los bolsillos de las oligarquías tribales africanas. Es inevitable, se mire como se mire: la distancia de entidad entre los gobiernos africanos y los gobiernos europeos es tal, que cualquier forma de “cooperación” implica, necesariamente, “subordinación”. Para no herir susceptibilidades, los gobiernos europeos prefieren que una parte sustancial de esta ayuda sea gestionada por ONG’s. En el fondo, la estructura de una ONG está más cerca de las dimensiones de un Estado africano que de los gobiernos europeos. Sólo que los “líderes” africanos exigen hablar con “jefes políticos” europeos y tienen tendencia a despreciar y a desconfiar de las antenas locales de las ONG’s.

Ni hay un trato de igual a igual entre los gobiernos europeos y africanos, ni puede haberlo. Quien regala dinero no está al mismo nivel que quien lo recibe, y quien vende materias primas no está al mismo nivel que quien las paga. Negarse a reconocer objetivamente la realidad no implica que esa realidad no se imponga en el subconsciente. La antigua máxima castellana decía: “dar es servicio, recibir es servidumbre”. Y el que recibe es un “servidor”, aunque el que entrega se niegue a reconocerle esa condición…

Actuar como si los gobiernos africanos tuvieran algún tipo de legitimidad es absurdo e indigno. No existe una “democracia africana”, existen diversas formas de tiranía en África, pero no de democracia. Y, aún así, estamos recibiendo a embajadores oficiales africanos y estamos concediendo el título de interlocutores válidos a meros jefes tribales, salteadores de caminos y sátrapas sin escrúpulos.

Esta política de tratar a África de igual a igual, ya ha fracasado. Un niño de preescolar no puede ser tratado como alumno de bachillerato. África es como un niño de preescolar, dirigido por psicópatas peligrosos. El “Plan África” supone revalidar esa política fracasada e, incluso, ampliarla.

La ayuda humanitaria europea a África fracasará mientras la UE no tenga manos libres para reorganizar África. Si cuarenta años de independencia han supuesto cuarenta años de fracaso, se trata ahora de volver al punto de partida. En otras palabras, recolonizar África. Duro, pero lógico. Si las élites africanas se han mostrado incapaces de forjar un destino para su continente, solamente quedan dos alternativas: o se adopta una nueva política o se abandona África a su suerte. Persistir en los errores “humanitarios” de los últimos cuarenta años es acentuar la crisis africana. ¿Se les ha preguntado a los africanos qué prefieren? ¿”Independencia nacional” o “supervivencia individual”? Los regímenes surgidos de la descolonización en nombre de lo primero, terminaron ahogando las libertades individuales e incluso la vida misma. Y, desde luego, han demostrado no poder gestionar su patrimonio. Así pues, vale la pena repetir la pregunta: ¿“independencia nacional” o “progreso económico”? Dependiendo de la respuesta habría que establecer las oportunas políticas consecuentes: ¿”independencia nacional”?, “pues espabila”; ¿”progreso económico”? “déjame que te planifique el futuro, que tú has demostrado no entender de esto”… duro como la vida misma. Después de criar a niños maleducados aquejados del “síndrome del emperador”, Occidente ha criado también países que creen que se lo merecen todo a cambio de nada… La vida no funciona así.

La realidad africana es hoy la que sigue: 33 de los 47 países subsaharianos forman parte del “grupo de países menos adelantados”, según clasificación de NNUU. La mitad de su población vive con menos de un dólar al día. La esperanza de vida es de 46 años y la escolarización apenas alcanza el 45%. El PIB de África pasó a constituir en los años 90 el 2’5 %  del PIB mundial, cuando en los años 60 era del 4,6 %. En ese tiempo y hasta hoy, las exportaciones africanas apenas son el 1’5% de las mundiales (y la mayoría petróleo, del que el grueso de la población no se beneficia). La tasa de infección del SIDA es del 7’5%, pero en Lesotho, Botswana y Swazilandia alcanza el ¡30%! Son los “logros” de la independencia africana.

El “Plan África” y sus bases de partida

Dice Moratinos en su artículo en “Política Exterior”: “España ha incorporado al continente africano, y en particular al África Subsahariana, entre sus prioridades en política exterior”. Primer error: desconocimiento de las propias fuerzas. La capacidad económica de España hace IMPOSIBLE que nuestro país juegue un papel, incluso secundario, en África. El problema no es que un gobierno de iluminados haya colocado a África como “prioridad”, sino si España tiene capacidad para jugar ese papel. Y, desde luego, España no puede rivalizar con la penetración tradicional francesa en el continente y mucho menos con la moderna penetración norteamericana. Es más, si de eso se trata, habría que tener en cuenta que este tipo de políticas crean conflictos con los países que “influencian” en esas zonas. Y resulta encantador ver cómo, por si la política española no tuviera pocos enemigos y sí muy pocos amigos, Moratinos dirige una política que nos enfrentará a Francia y a EEUU, al mismo tiempo.

Continúa Moratinos viendo “signos saludables de evolución política en África”. Dice, por ejemplo y entre otras lindezas: “en los últimos años se ha podido constatar un avance de la paz y de la democracia con la celebración de elecciones pluralistas”… Elecciones sí que ha habido (Liberia, Mozambique, Namibia, Ghana, Uganda…), harina de otro costal es si UNA SOLA de estas elecciones merece el calificativo de “democráticas”, o si se trata solamente de convocatorias que no registran ni una sola de las condiciones para ser consideradas como tales. Moratinos se engaña: tal como dijo Mobutu (y debía saberlo, pues, no en vano ocupó durante casi treinta años la presidencia del Congo): “la democracia no es para África”. Ahora bien, engañarse cuesta poco y ver un “avance de la democracia” en el hecho de que se convoquen elecciones en una escuela de primaria puede ser tan positivo… como minimal.

Para Moratinos la pobreza africana explica las escenas penosas de la valla de Ceuta y Melilla. Claro, la pobreza tiene algo que ver… pero desde que se entregaron a Marruecos 40 millones de dólares, al parecer esa cantidad bastó para que la pobreza “desapareciera”. Así pues, el tema de las vallas y de la inmigración es otra cosa. Y ya que estamos en esto: la inmigración es negativa para África, contrariamente a lo que opina Moratinos. No solamente África se ve desprovista de fuerzas jóvenes, sino que las remesas enviadas por los inmigrantes a su país de origen hacen innecesario que la población de allí cultive los campos o busque trabajo. ¿Para qué hacerlo? Un solo inmigrante en Europa paga los gastos de una familia africana durante seis meses con los envíos de un solo mes… Hoy se tiene constancia de que la inmigración es una de las causas del empobrecimiento de África.

Los africanos no huyen sólo de la pobreza: huyen de gobiernos asesinos y criminales, huyen de las plagas y las enfermedades endémicas, huyen del desgobierno y la falta de planificación… es decir ¡HUYEN DE SUS GOBIERNOS! Esconde la cabeza, no digas que la clase política africana es culpable y eternizarás la situación. Pero Moratinos no se arredra, dedica todo un largo parágrafo de su artículo al tema de “el fenómeno de la inmigración”. Dice, por ejemplo, que uno de los grandes problemas de estos países subsaharianos es que no readmiten a sus inmigrantes y que, en buena medida, basan su economía en las remesas de dinero que envías desde Europa. ¿Que no readmiten a sus propios ciudadanos? Y sabiéndolo, Moratinos o ZP ¡son incapaces de llevar este tema a NNUU o al Tribunal Internacional!, pero: ¿qué países son estos que ni siquiera reconocen a sus propios ciudadanos? Por eso, cuando Moratinos se jacta de que España es “el país de la UE que ha conseguido llegar más lejos en la política de creación de un marco jurídico bilateral con los países de África subsahariana para facilitar la repatriación de los inmigrantes”… habría que preguntarle: ese “marco jurídico”… ¿para qué ha servido? Y si realmente aporta algo y era necesario. Porque si existe voluntad de respetar esos acuerdos, su contenido, necesariamente, ya debía estar incluido en las constituciones de esos países, y si no existía voluntad de firmarlos, ¿para qué hacerlo? Se han firmado, por lo demás, solamente dos de estos acuerdos, con Nigeria y con Ghana… países desde los que la inmigración no es masiva. Y, por lo demás, ¿a cambio de qué se han firmado? ¿Cuántos acuerdos de cooperación y ayuda a fondo perdido ha habido que rubricar antes con estos países para que accedieran a readmitir a sus propios ciudadanos? Moratinos calla sobre este punto y su silencio es elocuente.

Pero, acto seguido, explica que la política de inmigración del gobierno español ha merecido elogios en toda África… el que los tam-tam hayan glosado con loas y alabanzas la regularización masiva no puede extrañarnos, lo que nos extraña es que Moratinos afirme que “el objetivo de esa política no debe ser otro que optimizar la inmigración legal y con garantías, que redunda en beneficio de todos. Al mismo tiempo, combatir la inmigración ilegal mediante el incremento de la cooperación y de la acción concertada”. Moratinos une dos cosas que no tienen nada que ver: en primer lugar, la mejor forma de “optimizar la inmigración legal” no es, desde luego, con regularizaciones masivas, que solo sirven para demostrar lo eficaz de la inmigración ilegal, de los hechos consumados y reforzar el “efecto llamada”; en segundo lugar, la cooperación entre gobiernos no tiene nada que ver con la inmigración de individuos. Y mucho menos en África: ayuda a un gobierno y ese gobierno se quedará la ayuda, el “individuo” no verá ni un céntimo. Moratinos no se ha enterado de que NO ES DE LA POBREZA DE LO QUE HUYEN LOS INMIGRANTES AFRICANOS… ¡SINO DE SUS GOBIERNOS! ESOS A LOS QUE MORATINOS BRINDA AYUDA TAN GRACIOSAMENTE.

Por otra parte, hay que ser claros: la inmigración africana carece de la más mínima cualificación profesional, es una inmigración que jamás tendrá posibilidades de encontrar trabajo en España, se limitará a vivir de la caridad pública, del salto de mata o del narcotráfico. Así pues, ¿de qué está hablando este tipo cuando se refiere a “inmigración legal”? Los pobres africanos no tienen la más mínima oportunidad de participar en “cupos” o de llegar por las vías legales prescritas en la Ley de Inmigración. Todo africano subsahariano que llega a España ¡LO HACE DE MANERA ILEGAL PORQUE LEGALMENTE NO TIENE DONDE ACOGERSE! Ni el mercado de trabajo lo requiere, ni tiene capacitación profesional para hacer otra cosa que trabajos hoy en vías de sustitución por equipos de mecanización ni, por lo demás, es necesario para la marcha de la economía española. Así pues, ¿de qué mierda de retórica ampulosa está hablando Moratinos? La realidad es mucho más simple.

La última base de partida es la “apuesta” (este es un gobierno de ludópatas) que “España” (ZP) ha hecho “por el desarrollo”. De hecho, el viaje a Kenia y Mozambique de la vicepresidenta De La Vogue y de Leyre Patín el Día de la Mujer Trabajadora, acompañadas por “un grupo de mujeres españolas”, dentro del marco “España y África. Mujeres para un mundo mejor”, obedecía a esta apuesta. En realidad, otra muestra de la ignorancia supina de la realidad africana fue la escenificación de este viaje, que no era sino otra táctica para aplicar el “Diálogo de Civilizaciones”. En el curso de este viaje, la llamada “Declaración de Maputo” se centró en el compromiso español en la “plena incorporación de la mujer al mundo laboral y político, así como en la equiparación de los derechos económicos y sociales”. Ejem… ¿cómo explicar que la mujer africana trabaja como nadie, incluso mucho más que el hombre africano? ¿Cómo explicar a la Vogue y a la Patín que las mujeres africanas viven otros horizontes culturales –casi neolíticos en algunos casos- y que muy difícilmente pueden atender los tópicos del feminismo postmoderno europeo? ¿Cómo explicarles a ese atajo de “mujeres” ignorantes que lo que en Europa es una prioridad tópica, en África no responde ni a la realidad antropológica ni cultural? La “igualdad de sexos” es cosa de ociosos progres europeos que no tienen nada mejor de que preocuparse que por establecer discriminaciones anti-discriminación, pero que es un lenguaje de extraterrestres en países carcomidos por el SIDA, reventados por el desgobierno, mal administrados y que ignoran, no solo los derechos de la mujer, sino cualquier otro derecho humano.

Después de recordar el viajecito de las dos “damitas” a África (y justificarlo), Moratinos pasa a enumerar las ayudas españolas a África. Resumamos: miseria y compañía. 450 millones de euros, dotación del Plan Director de la Cooperación Española para el período 2005-08, pueden parecer mucho, y de hecho lo son, y los 70 millones de la Agencia Española de Cooperación Internacional en el 2005 también son una cifra abultada, PERO EXIGUA SI SE TIENE EN CUENTA LAS NECESIDADES AFRICANAS, QUE EXCEDEN CON MUCHO EL PRESUPUESTO DEL ESTADO. El hecho de que el gobierno socialista haya multiplicado por tres esas ayudas –no nos dice Moratinos cómo se gestionan, lo más probable es que haya espabilados próximos al PSOE que hayan visto triplicados sus exacciones- no quiere decir que esto sirva para algo. Es como la señorona adusta que da cinco céntimos de euro al pobre de la esquina para lavar su mala conciencia.

¿Y todo esto para qué? Moratinos lo recuerda en las dos últimas páginas de su artículo. Hacía falta. Nos dice: “todos estos elementos justifican la adopción por parte de España de una estrategia nacional propia”. Esa estrategia es el Plan África. Pues bien, no. “Todos estos elementos” evidencian la ignorancia del gobierno español en materia de exteriores, su falta de conocimiento de la realidad africana, sus posiciones hechas de tópicos, arquetipos deformados y errores progresistas habituales. Y, además, como hemos dicho al principio, ignorancia de las propias posibilidades.

Digámoslo más claro: ESPAÑA, POR SUS DIMENSIONES Y PAPEL INTERNACIONAL, NO PUEDE JUGAR UN PAPEL PROPIO EN ÁFRICA. Ese papel solamente puede jugarlo dentro de la UE (si es que la UE estuviera en condiciones de definir una política africana unitaria, en lugar de distintas políticas “nacionales” entre las que la española es, sin duda, una de las que tiene menos posibilidades, en función de que ESPAÑA JAMÁS HA SIDO UNA POTENCIA CON INTERESES PREFERENCIALES EN ÁFRICA.

NdA.- Después de leer el artículo de Moratinos, realmente estoy convencido de que el problema del gobierno ZP no es solamente de líneas políticas erróneas, sino mucho más profundo: es un problema de ignorancia supina. Ya sé que es poco periodístico un añadido de este tipo, pero no puedo evitar expresar mi más profunda convicción.

© Ernesto Milà Rodríguez – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

 

 

RSXXI. Lo que la inmigración supone para España (VII de XV)

RSXXI. Lo que la inmigración supone para España  (VII de XV)

Infokrisis.- El gobierno de Aznar ayer y el de ZP hoy han tratado con similar frivolidad el tema de la inmigración. Y no tienen excusa: porque cuando en España la inmigración estaba en pañales, en Europa ya estaba claro su papel desestabilizador. Aquella desidia se ha transformado en el primer problema de nuestro pueblo. Pero el fracaso de los intentos de integración de la inmigración en Europa parece no haber sido tenido en cuenta: ni tan siquiera existe una política de inmigración en nuestro país.

La izquierda nos ha mentido ante el problema de la inmigración:

- Empezó pidiendo el “papeles para todos” y aún hoy se resiste a aplicar políticas enérgicas de contención, a pesar de la evidencia de que estamos afrontando una verdadera invasión.

- Utilizó eslogans demagógicos (“ningún ser humano es ilegal”) para ligar los derechos humanos a la posibilidad de que los inmigrantes se instalen en nuestra tierra.

- La izquierda ha promovido valores que han aportado el contenido pretendidamente intelectual al tema de la inmigración: “multiculturalidad”, “mestizaje”, “fusión cultural”, “diálogo de civilizaciones”, en los que nadie cree y mucho menos el inmigrante.

- En realidad, detrás de todo esto, la izquierda lo único que buscaba era un electorado de reemplazo tras su hundimiento doctrinal de los años 90: la deserción del proletariado europeo impulsó a la izquierda ver un nuevo proletariado entre la inmigración.

La derecha nos ha mentido ante el problema de la inmigración:

- Nos dijo que gracias a los inmigrantes se pagarían las pensiones de nuestros abuelos, pero ya desde el principio era evidente que la inmigración costaba más al erario público de lo que éste recibía de las bolsas de inmigración. La inmigración, no solamente no pagará las pensiones de nuestros abuelos, sino que su presencia masiva hace que dichas pensiones peligren hoy más que nunca.

- La derecha en el poder minimizó el impacto de la inmigración en la seguridad ciudadana, e incluso hoy prefiere no considerar que el 80% de los delitos es cometido por una minoría de inmigrantes.

- Además, la derecha minimizó durante ocho años el número de inmigrantes, falseó las cifras y dio siempre un número un 30% inferior a las estimaciones reales.

- En realidad, callaba para favorecer a las patronales de la construcción, hostelería y agricultura (íntimamente vinculadas históricamente a la clase política de la derecha), en la contratación de mano de obra barata que permitiera un aumento de beneficios.

Los partidos nacionalistas nos han mentido ante el problema de la inmigración:

- Ante la falta de una política propia, estos partidos han asumido alternativamente los argumentos de la derecha y de la izquierda, careciendo de una posición original y demostrando, en la práctica, que el tema, simplemente, no les interesaba.

- En realidad, su único interés era que los nuevos inmigrantes asistieran a los cursos de catalán o euskera como indicativo de su integración.

La derecha, la izquierda y el nacionalismo son solidariamente responsables de la situación POR ELLOS CREADA. Esta situación se resume así:

- Presencia sobre nuestro territorio de 5.200.000 inmigrantes, aunque el gobierno sólo reconozca, según los días, entre 4 y 4,5 millones.

- Entre el 2010 y el 2012 llegarán a 10.000.000, es decir, pasarán del 12% al 25% de la población española.

- Más del 50% de esta inmigración está compuesta por individuos no productivos: en paro, jóvenes que no están en edad de trabajar, trabajadores empleados en negro…

- Las tasas de productividad del colectivo inmigrante son bajas, especialmente las de los dos colectivos mayores (andinos y magrebíes); en cualquier caso inferiores a las de la población española.

- Salvo algunas bolsas de inmigración de Europa del este, el resto no demuestra el más mínimo interés por integrarse en la sociedad española, ni por regresar a sus países de origen.

- Los gastos generados en seguridad ciudadana y subsidios sociales, educación y sanidad, han crecido extraordinariamente en los últimos 10 años: el colectivo inmigrante consume entre el 70 y el 80% de estos recursos.

- El impacto de la inmigración es insoportable para la sociedad española y se ha manifestado en el aumento del precio de la vivienda, las tasas de paro, la inseguridad ciudadana, la crisis de la educación, el déficit sanitario de las autonomías, etc. y resulta extremadamente duro y decisivo.

Hasta ahora no puede decirse que la inmigración haya resultado un buen negocio para el país receptor. Hemos podido ver cómo:

- La delincuencia extranjera crecía hasta convertirse en incontrolable la acción de las mafias.

- Amplias franjas del empleo han quedado vedadas para la población española.

- No existen cifras, pero se intuye fácilmente que entre el 75 y el 80% de los presupuestos de asistencia social tienen como destinatarios a inmigrantes.

- Se generaba un “efecto llamada” mantenido y creciente a partir de la Ley de Inmigración de 1999 y ampliada tras la regularización masiva de 2005.

- El precio de la vivienda de propiedad y de alquiler se disparaba con la llegada de 5.000.000 de nuevos “consumidores”.

- La sanidad quedaba completamente desbordada.

- La educación no estaba preparada para recibir cientos de miles de niños, en muchos casos con poco dominio sobre el castellano y escasamente motivados para el estudio.

- No existe sector de la vida pública en la que la inmigración no haya hecho sentir su presencia masiva y perturbadora.

España es, en estos momentos, el país europeo que:

1) Tiene menor experiencia en inmigración (solamente empezó de forma masiva en 1999).

2) Tiene el mayor porcentaje de inmigrantes de toda la Unión Europea.

En ningún momento de la historia europea se ha producido en tan poco tiempo una migración de tanta envergadura, susceptible de alterar en el plazo de una sola generación todo el sustrato étnico y antropológico de nuestro país. Pensar que esta alteración se realizará sin causar dramáticos traumatismos es ingenuo y absurdo.

El conflicto de civilizaciones.

La inmigración supone inevitablemente la interpenetración de unas civilizaciones en otras.

Esta interpenetración no sería preocupante si, en algún momento, las civilizaciones hubieran demostrado ser capaces de convivir sin tensiones. Pero eso jamás ha ocurrido.

Por otra parte existen civilizaciones que se encuentran más próximas entre sí, y otras entre las que existe un verdadero abismo antropológico. En algunas, el elemento religioso y el pensamiento mágico siguen teniendo un peso decisivo e imposibilitan cualquier “diálogo” con civilizaciones instaladas en el siglo XXI.

A todo esto hay que añadir los factores económicos, energéticos, políticos y geopolíticos que suponen elementos añadidos de confrontación, en un marco excepcionalmente revuelto y confuso.

En ese marco es fundamental conocer las posiciones de cada actor para evitar caer en juicios erróneos.

Los elementos esenciales a tener en cuenta son:

- El ascenso del fundamentalismo islámico, extendido a todos los países árabes, constituye el mayor elemento de distorsión. Sistema religioso petrificado desde el siglo IX, doctrina mesiánica de guerra santa y expansión universal, ha configurado un sistema alejado de la modernidad, e incluso reñido con ella. Un tercio de los inmigrantes que han llegado a nuestro país siguen esa religión que considera a la “umma” (comunidad islámica) por encima de cualquier normativa legislativa no islámica.

- Las contradicciones geopolíticas en el interior de Eurasia. Los tres actores eurasiáticos (China, Rusia y la UE) tienen dos enemigos geopolíticos comunes:

o La “dorsal islámica” desde Marruecos a Filipinas, cuya tendencia es expandir sus conquistas hacia el Norte de Eurasia y  reforzar una alianza con los EEUU.

o El “espacio turcófono”, que penetra en Europa a través de la inmigración y de la propuesta de adhesión a la UE y genera tensiones: entre Rusia y sus ex-repúblicas del Sur y en el Este de China.

- Las contradicciones geopolíticas entre Eurasia y América. Tales contradicciones se basan en la eterna lucha geopolítica entre “potencias oceánicas” (América) y “potencias continentales” (los actores eurasiáticos). Cuando hablamos de “América”, no nos referimos solamente a EEUU, sino a la totalidad del continente americano, tanto de la América de la “doctrina Monroe” (“América para los americanos del Norte”), como del futuro continente en el que los hispanos tendrán un peso decisivo.

Esta situación internacional genera un panorama extremadamente conflictivo en lo que a flujos de inmigración se refiere:

- De un lado, en un marco de ascenso del islamismo radical, resulta absolutamente suicida incorporar masivamente inmigrantes procedentes del mundo islámico, so pena de que puedan convertirse en el futuro en quintacolumnistas de un bloque geopolítico exterior a y enemigo de Europa.

- De otro lado, el ascenso hispano en EEUU no es decisivo. EEUU seguirá dominado por la oligarquía WASP y el elemento hispano se convertirá en la carne de cañón de su expansionismo. Por otra parte, no existen datos que permitan afirmar que existe un movimiento consistente capaz de emancipar América del Sur de la influencia del gran coloso del Norte.

- En este sentido, resulta imposible admitir a más poblaciones andinas en España, especialmente cuando las nuevas políticas de los países andinos se basan en la culpabilización de España y en la propia victimización. Cada vez son más andinos los que reclaman “venganza” por los “quinientos años de colonización” y en su aspecto más extremista –las bandas latinas- están dispuestos a ser instrumentos de esa venganza.

Por todo ello, la consecuencia lógica es:

- Contener la inmigración procedente de los países islámicos y andinos.

- Contener la inmigración procedente de otros horizontes culturales y antropológicos, especialmente asiáticos y subsaharianos.

- Priorizar únicamente a la inmigración que sea verdaderamente necesaria procedente del Este Europeo, esto es, de grupos etno-culturales similares a los de Europa occidental.

La tendencia natural de los pueblos consiste en mantener su régimen de identidades basadas en la cultura, la antropología, la etnología y la Historia. Y es normal y lógico que así sea: “lo semejante se une a lo semejante”, tal es la ley universal. Solamente de esta ley universal pueden surgir intercambios culturales armoniosos y enriquecedores. Pero cuando se inoculan elementos de una civilización contradictoria en el seno de otra, se está abriendo el camino al conflicto.

Las civilizaciones no son iguales: cada una tiene sus rasgos distintivos y su particular régimen de identidades. En ocasiones –tal como ocurre con el mundo islámico y el andino- este régimen de identidades es contradictorio e incompatible con la naturaleza profunda de Europa. Obstinarse en intentar armonizar dos “materiales” étnicos, culturales y antropológicos completamente diferentes, es negar la realidad y abrir el camino a la crisis.

La inevitable evolución del fenómeno: la guerra civil racial, religiosa y social.

Esta crisis tiene un nombre: guerra civil racial, religiosa y social. Esa guerra ya ha comenzado en Europa, aunque la clase política europea se obstine en negarlo. Sus primeros fogonazos ya se han producido en Francia en noviembre de 2005. Se trató de una revuelta espontánea protagonizada por los jóvenes inintegrables de los suburbios, inmigrantes o hijos y nietos de inmigrantes. Desde entonces, lejos de pacificarse, la situación en Francia se ha seguido degradando más aún. La próxima revuelta tendrá contenido político-religioso. Cuando desde las mezquitas se perciba la posibilidad de vencer, la insurrección volverá a las calles de Francia y de toda Europa.

No somos optimistas: creemos que tenemos ante la vista una inevitable guerra civil racial, religiosa y social:

- Será racial porque estará protagonizada por los contingentes magrebíes transplantados a Europa en los últimos 25 años.

- Será religiosa porque tendrá como punta de lanza contra Europa a las mezquitas creadas sobre nuestro territorio.

- Será social porque sus efectivos habrán salido de una inmigración que solamente ha podido alcanzar un nivel subalterno, rayano con la pobreza, en Europa.

Bastará una pequeña crisis económica para que afloren todos los odios y rencores atizados desde las mezquitas, y se vea en todo lo que es europeo –esto es, en todo lo que es competitivo- el enemigo a abatir por las legiones de menesterosos que llegaron a Europa pensando que aquí ataban los perros con longaniza. Este error de cálculo les llevó a odiar a la Europa que los había arrojado al subempleo, a vivir de los subsidios sociales y a alternar largos períodos de paro con contratos en precario… y siempre sin poder acceder a los grandes escaparates del consumo.

Hoy, la gravedad de ese momento todavía no se percibe en Europa. Se cree que el erario público y el “dinamismo de la economía europea” -¿de qué dinamismo nos hablan?- serán capaces de dar trabajo a millones de inmigrantes y que, aun cuando estén en el paro, se les podrá alimentar con cargo a los subsidios. Pero este planteamiento es irreal y absurdo, además de ruinoso para Europa: los subsidios, el trabajo negro, el subempleo, los contratos basura, la discriminación positiva, no van a lograr acallar el grito de “igualdad” que se transmite de boca en boca en los guetos de la inmigración. Para ellos “igualdad” quiere decir tener acceso a las “riquezas”.

Los europeos sabemos que la competitividad, el espíritu de iniciativa, el esfuerzo continuado, el trabajo sin descanso, la renovación tecnológica y el don de la oportunidad son las llaves del éxito económico. Éste no viene por sí solo: hace falta buscarlo. Sin embargo, la inmigración atribuye su infortunio económico al “racismo”, la “xenofobia”, la “marginación” o cualquier otro motivo ajeno a ellos… De ahí el odio incontenible e "in crescendo" de las bolsas de inmigración en Europa. Ignorar ese odio, esconder la cabeza, no implica que deje de existir, ni siquiera que se desactive.

El momento crítico será cuando Europa ya no pueda absorber más inmigración (hace dos décadas que la inmigración que llega a Europa es inintegrable e inexpulsable y cinco años que eso mismo ocurre en España), pero falte el valor político para decretar la repatriación de todos estos contingentes de menesterosos y parados. Cuando Europa ya no esté en condiciones de subsidiar a las bolsas de inmigración y esté próxima a producirse la quiebra de los sistemas de seguridad y previsión social. Cuando se una a esta situación una leve crisis económica, junto a las deslocalizaciones, a la recesión económica, a la mecanización de los trabajos agrícolas, etc., inmensas bolsas de inmigración no tendrán, literalmente, ni trabajo, ni posibilidades de tenerlo, ni de sobrevivir de manera subsidiada.

En ese momento (hacia el 2010-2015) la posibilidad de una guerra civil racial, religiosa y social, estará ante nosotros. Y, al menos nosotros, tendremos claro quién es el amigo y quién el enemigo, cuáles son los territorios y los valores a defender y contra quién hacerlo. Y, además, estaremos dispuestos a defender “lo nuestro”: nuestro territorio, nuestra forma de vida, nuestras tradiciones, nuestras creencias, nuestro sistema político y a nuestra gente. Que a nadie le quepa la menor duda: esta es nuestra tierra y vamos a defenderla.

De los tiempos fríos a los tiempos calientes. Consecuencias.

Vivimos tiempos de frivolidad multiculturalista, de glosas, loas y alabanzas al mestizaje y de discriminaciones positivas respecto a cualquier cosa que no sea nuestro pueblo. Tiempos de inocuo “diálogo de las civilizaciones” y de ilusiones ilusas en que los “otros” piensan como “nosotros” y aspiran a llegar a los mismos objetivos.

Cada día, miles de inmigrantes llegan a nuestras costas. Se dice que vienen a trabajar. Los que tienen intención de venir a trabajar, ya saben que en Europa cada vez hay menos trabajo. Estos cada vez son menos. Sin embargo, están en aumento los que llegan con otras intenciones:

- Los que saben que en Europa delinquir sale barato y son ya mayoría en nuestras cárceles.

- Los que llegan atraídos por el gran efecto llamada: los subsidios y los restos del Estado del bienestar.

- Los que llegan incapacitados para trabajar y contemplando sólo la bondad de los sistemas sanitarios europeos.

- Los atraídos por la posibilidad de alcanzar la fama y el éxito económico: los émulos de Zidane, Eto’ o, o Carlinhos Brown…

- Las mujeres que vienen a parir a Europa huyendo de sistemas sanitarios negligentes…

Esta masa creciente de inmigrantes sin motivación laboral, buscando solamente beneficios, encuentra en Europa a progres capaces de darles todo lo que piden, sin caer en la cuenta de que dentro de poco esas ventajas nos faltarán -¡nos están faltando ya!- a nosotros, es decir, a los que las hemos diseñado, construido y pagado…

Estos son “tiempos fríos”: el sentido común, la lógica, la racionalidad, parecen haberse ocultado tras toda la proliferación de argumentos humanistas, bienintencionados, propios de catequesis y de ONG. Los progres europeos piensan más en el último inmigrante recién llegado que en sus propios hijos. En estos “tiempos fríos” parece que no vaya a pasar nunca nada. Y si pasa algo, se minimiza, se oculta, se sepulta bajo un alud de subvenciones y concesiones, de tal forma que se niega que lo sucedido haya sucedido; se encuentran argumentos para interpretar el fenómeno y desviarlo de su simple elementalidad. Se discute de todo, menos de lo esencial. En los “tiempos fríos” no es que no pase nada, es que bajo los adoquines va fraguando un inmenso potencial explosivo.

Este potencial acumulado tarde o temprano estallará. Los “tiempos fríos” se convertirán en “calientes”. Iniciado el conflicto, ya no se tratará de discutir, sino de defender lo propio. Se recuperará la lógica y el sentido común, los argumentos del período anterior caerán, nadie se sentirá capaz de defenderlos, se estructurarán nuevas escalas de valores y cobrará forma una racionalidad en ruptura con la anterior.

Pero también serán tiempos de brutalidad y esencialidad: una vez estallado, el conflicto ya no tiene marcha atrás. Se combate por la supervivencia. Nosotros, dentro de poco, afrontaremos ese combate, mal que nos pese.

Hoy contención, mañana autodefensa.

Vale la pena plantearse si es posible detener lo que hoy vemos como inevitable. Sí, pero con dos condiciones:

- Aplicar una política de contención de la inmigración. Despojarse de los prejuicios humanitarios y desmantelar el efecto llamada de la forma más brutal posible. Eso, o una violentación constante de nuestras fronteras y de nuestra integridad territorial.

- La emergencia de una nueva clase política sin complejos y sin miedo a lo políticamente incorrecto, capaz de asumir una brutal determinación basada en el siguiente principio: el destino de Europa, su pasado y su Historia, el bienestar y la tranquilidad de nuestra gente es mucho más importante que los derechos de los inmigrantes que aspiran a violentar sus fronteras.

Lo que tenemos ante la vista hoy es la necesidad de una política de contención. Si esta política no puede aplicarse, la segunda trinchera en la que nos veremos obligados a refugiarnos es la autodefensa. Y ésta solamente puede desembocar en una guerra civil étnica, religiosa y social, a corto plazo.

¿Por qué nos obstinamos en percibir el conflicto armado en el futuro de Europa?

Hay muchas razones objetivas para ello. La primera de todas es que los pueblos que están llegando a Europa son pueblos jóvenes, con mucha más energía que Europa: continente postrado y cansado por sesenta años de tópicos progresistas. Saben lo que quieren y cómo conseguirlo. Tienen claras sus raíces, a diferencia de Europa que las ha perdido. Conocen sus puntos de referencia (el Islam, la umma, el Corán). Están dispuestos al sacrificio (la guerra santa). Y, para colmo, nos desprecian: confunden a nuestra clase política y a las bolsas de progresistas con la totalidad de Europa. Ese es su error. Consideran que Europa es débil, degenerada y corrupta. Les parece increíble que se les deje avanzar, delinquir, que se les subsidie, que el sistema penitenciario sea tan absolutamente blanco y edulcorado; se burlan de los derechos de las mujeres y creen que todo europeo es homosexual. Solamente el odio hacia todo lo que Europa representa es más fuerte que su desprecio hacia Europa.

¿De verdad alguien cree que a medio plazo es posible una coexistencia pacífica con unos colectivos que nos consideran débiles, timoratos y cobardes? Hoy, cualquier ayatolah del tres al cuarto puede predicar el odio hacia Europa utilizando los textos canónicos del Islam; y sus fieles percibir que, efectivamente, hay entre nosotros demasiados débiles, timoratos y cobardes.

Gentes que son tratadas con crueldad y rudeza en su tierra, al llegar aquí se ven arropados y subsidiados, discriminados positivamente y protegidos por un sistema extremadamente garantista. Pero, en lugar de integrarse y asimilarse, terminan convenciéndose de que es posible conquistar Europa y convertir a los “señores” en “esclavos”, expropiarles de sus riquezas y terminar sustituyéndolos en la cúspide del poder. A fin de cuentas, Europa ha demostrado demasiadas veces su debilidad. De hecho, esta es la historia de la descolonización en el Tercer Mundo.

Hace solo tres años, en la antigua Rhodesia, se seguía achacando todos los males a los “blancos”, y gentuza como Robert Mugawe sostenían que era imprescindible “expropiar a los blancos”. Esto ocurría en Rhodesia… aquellas granjas están hoy abandonadas. Expropiar a los blancos no implicaba que los negros dejaran de trabajar. Pero esta segunda parte, nadie se lo había dicho. Esta es la mentalidad que está ganando terreno entre la inmigración, especialmente magrebí.

Resulta una irresponsabilidad no oponerse a este estado de cosas.

Es muy sencillo: tienen que regresar a su tierra.

Podemos seguir hablando, dándole vueltas y contorneando el tema miles y miles de folios. Pero todo el problema de la inmigración es extremamente simple como para que alguien puede tener como excusa el decir que no lo entiende:

- Hay más inmigrantes de los que se necesitan y de los que queremos.

- Hay más inmigrantes de los que el mercado laboral europeo puede absorber.

- Es inadmisible que los inmigrantes disputen puestos de trabajo a nuestra gente y vendan su fuerza de trabajo a precio de dumping.

- Hacia el 2040-50 seremos extranjeros en Europa, de seguir como en los últimos 10 años las tasas de crecimiento de la inmigración en Europa.

- Los recién llegados se han mostrado inintegrables, pertenecen a otros horizontes etno-culturales y religiosos que apenas tienen nada que ver con nosotros.

- El balance de la inmigración es netamente desfavorable. Los problemas que genera la inmigración son muy superiores a lo que aporta.

Por todo ello, resulta extremadamente sencillo dar una solución:

- Se tienen que ir, tienen que volver a los países de los que llegaron –sus países- y levantarlos como nosotros hemos hecho con el nuestro.

- Capítulo aparte es si esta repatriación conviene que sea subsidiada o forzosa, no cambia el fondo de la cuestión: se tienen que ir.

- Si Europa necesita población, basta con estimular la natalidad entre la población autóctona o recurrir inmigración cualificada y lo más similar y próximo a nosotros.

- No hay otra solución: repatriación.

La inmigración no es un tema político más entre otros muchos: la inmigración es el factor de desestabilización más profundo que afecta hoy a las sociedades europeas. La política inmigratoria de los últimos ocho años llevada por los gobiernos de Aznar y ZP, es absurda, laxa y suicida. La solución de buena parte de los problemas que sufre hoy España y, por extensión Europa, se resolverían solamente resolviendo antes el problema de la inmigración: inseguridad ciudadana, paro, coste de la vivienda, educación, etc.

De ahí que no podamos votar a ninguna opción que no deje bien clara su posición en esta materia. O dicho de otra manera, no podemos votar a ninguna opción que no deje bien claro:

- Que hoy la única política posible se basa en la contención de la inmigración y en:

- La repatriación de los inmigrantes que no sean una fuerza laboral en activo.

Y si una fuerza política de este tipo no existe habrá que constituirla.

© Ernesto Milà Rodríguez – infokrisis – infokrisis@yahoo.es – 25.07.06