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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

RSXXI. Más allá de la derecha y de la izquierda. (VI de XV)

RSXXI. Más allá de la derecha y de la izquierda.   (VI de XV)

Infokrisis.- Cuando el zapaterismo se escurra por las letrinas, hará falta un considerable esfuerzo de enderezamiento nacional. No bastará entonces con un mero cambio de gobierno, hará falta una reforma tan profunda y un cambio tan radical en la marcha de las cosas que el PP no estará en condiciones de liderarla. El postzapaterismo, necesitará algo más que una política de derechas.

No hay mal que por bien no venga o el cabalgar al tigre.

El viejo refrán castellano nos sitúa ante una fórmula de carácter universal que los orientales conocían como “cabalgar al tigre”. Evola nos explica, en su obra del mismo título, que la única forma para no ser afectado por los ataques de un tigre, consiste… en subirse a sus lomos y esperar que el tigre quede agotado.

El zapaterismo es una tragedia para nuestro país, pero indudablemente, sus errores están siendo de tal magnitud que puede desencadenar involuntariamente un fenómeno de recuperación. Hoy, es imposible detener los desmanes del zapaterismo. Mañana, esos desmanes pueden ser susceptibles de generar una reacción liberadora que arrase con los restos del zapaterismo y neutralice todas las formas de “progresismo” de una vez y para siempre. En este sentido hay que ver al zapaterismo como un mal necesario: como la consecuencia agónica y terminal de las ambigüedades con las que se abrió en 1977 el actual período de la Historia de España.

El felipismo, más que un gobierno de “izquierdas”, fue el saqueo generalizado del Estado en nombre de la izquierda; pero, a decir verdad, la mayoría de sus iniciativas, objetivamente, fueron continuistas en relación a UCD. Fue Suárez quien inició la aproximación a la OTAN y a la CEE, aunque al felipismo le correspondería la responsabilidad de la integración en estos clubes. Personajes como los hermanos Solana –el telefonista de Clinton, verdugo de Yugoslavia y el presidente de la Telefónica- difícilmente pueden ser considerados como hombres de izquierda, y otro tanto podría decirse de Narcís Serra y las distintas camarillas económicas de la época, por no hablar de la saga de energúmenos iracundos e irresponsables que gobernaron las cúpulas de Interior. El felipismo no fue un gobierno de “izquierdas”, sino pura y simplemente el ejercicio del bandidaje (y en ocasiones del terrorismo) desde la dirección del Estado. O como convertir al Estado en el Establo.

Con el zapaterismo estamos ante un gobierno verdaderamente “de izquierdas”, que asume sin rechazar ni uno, los tópicos de todas las variantes de las izquierdas reales e irreales: desde el ecologismo, el amor a los primates, el laicismo en educación, el diálogo por el diálogo, la multiculturalidad, el humanismo coriáceo y fofo y cualquier otra chorradita arquetípica de la izquierda post-marxista. El resultado no se ha hecho esperar: la ruina total del Estado, incluso un proceso en marcha de liquidación del Estado y una fuga hacia delante permanente. Lo dicho: el zapaterismo inocula la vacuna antiprogresista para una generación, como mínimo.

Por eso decimos: no hay mal que por bien no venga. Las ambigüedades de otros tiempos se han terminado; por fin, ha llegado el ambiguo entre los ambiguos, el gobierno surgido del armario y del zapatero, la caricatura esperpéntica del ser progre. Como si el personaje de Perich, “Quico el progre”, todavía no se hubiera dado cuenta de que su tiempo ya ha pasado y que le queda un largo camino por rectificar. Porque la izquierda tiene una asignatura pendiente: rectificar desde su irrupción misma a finales del siglo XVIII, con aquella masacre colectiva, aquella locura institucionalizada a la que se llamó “revolución francesa”. La izquierda todavía debería rectificar hasta sus primeros pasos fuera del útero materno.

Mientras el zapaterismo no estaba sentado en la Moncloa, todos pensábamos que la dialéctica izquierda-derecha carecía de sentido, ambos eran términos superados, conceptos hemipléjicos que la Historia había ido dejando atrás. Pero Zapatero se ha encargado de demostrar que los ideales “de la izquierda humanista de siempre”, permanecen vivos. Y va y los aplica. El precipicio se abre bajo nuestros pies. Es la gran ocasión histórica de precipitar al abismo a la izquierda humanista y progre, de una vez y para siempre. Pero, ¿en nombre de la derecha?

El segundo logro del zapaterismo: la derecha no podrá resolver la crisis.

Hay una segunda cosa a agradecer a Zapatero: las dimensiones de la crisis que ha abierto son de tal magnitud que un eventual retorno de la derecha al poder –inevitable por lo demás, a partir del inicio de la segunda década del milenio- no estará en condiciones de resolver los conflictos abiertos.

Hasta ahora, la dialéctica derecha-izquierda en un marco democrático se concentraba en que una resolvía los desaguisados de la otra, y viceversa. Cada una corregía políticas erróneas aplicadas por la otra y la resultante final era –o debía ser- una mejora progresiva de las políticas. Si un gobierno decidía aumentar la presión fiscal y eso no daba soluciones, el gobierno siguiente la reducía y en paz. Y así sucesivamente. Eso valía cuando el traje tenía algunas manchas; para lustrarlo bastaba ponerlo en la lavadora, esto es, convocar nuevas elecciones y aplicar políticas de corrección. Pero hoy el traje no está simplemente sucio, está literalmente, hecho jirones; no es un traje más o menos sucio, es un harapo pestilente. Ya no hay lavadora que pueda devolver el lustre inicial al Estado.

La importancia que el zapaterismo revista en la Historia de España –y tal como será recordado en los libros de historia y de criminología- es que ha desencadenado una crisis tan profunda que un mero cambio de gobierno no logrará dar marcha atrás. O dicho de otra manera: un eventual triunfo del PP en 2011 o 2012, no resolverá la situación. El drama es doble e implica:

- Que se ha ido demasiado lejos para poder dar marcha atrás y llegar al punto en el que partió el problema (14-M, 2003).

- Que la ruta emprendida por el zapaterismo no puede tener como fin más que la desintegración de la sociedad, el deshilachamiento del Estado y la atomización de la sociedad.

Y, por tanto:

- En el post-zapaterismo será necesario algo más que un mero cambio de gobierno.

- El PP solamente puede aportar un cambio de gobierno.

El Estatuto de Catalunya es irreversible, como también lo es que los mismos principios que lo han inspirado se trasladen al País Vasco, Andalucía, Aragón, Galicia y así sucesivamente. En cada región, incluso las clases políticas de derechas van a aspirar a controlar las llaves de la recaudación fiscal. Catalunya no va a ser la única que tenga este privilegio. Y el Estado, finalmente, va a terminar desapareciendo de toda la geografía nacional, siendo sustituido por 17 microestados federados y en situación de conflictividad constante. Va a ser muy fácil que aparezcan demagogos por todas partes que defiendan con uñas y dientes las “conquistas en la construcción nacional” de Catalunya, del País Vasco, de Galicia, de Andalucía, de Murcia o de Canarias… basta con decir: “el dinero de los andaluces, para Andalucía” como se ha dicho “el dinero de los catalanes para Catalunya”. La fuerza irracional de argumentos emotivos de este tipo va a hacer imposible que el PP pueda dar marcha atrás en la aplicación del Estatuto de Catalunya y de los que le seguirán.

Para que el PP fuera capaz de asumir la titánica tarea de revertir los errores del zapaterismo, sería preciso que fuera algo más que un partido permanentemente preocupado por las encuestas y el impacto mediático: sería preciso que fuera, no un partido, sino un “movimiento”, y que estuviera en condiciones de reconstruir, no solamente los aspectos más escandalosos de la gestión zapateril, sino al mismo Estado.

Por citar solamente unos puntos:

- ¿Alguien cree realmente que el PP cuestionará la absurda política “familiar” de ZP o que se atreverá a reformar la ley de “matrimonios gays”? Da la sensación de que no. Y, no solo eso, sino que en la misma Comunidad de Madrid, el tema gay está perfectamente integrado en los esquemas mentales de la dirección pepera.

- ¿Alguien cree realmente que el PP puede ser capaz de solucionar la tragedia educativa? Probablemente, en este tema el PP tenga un programa educativo mejor que el PSOE… pero los maestros nacionales de que dispone para aplicar ese programa son los mismos que los de que dispone el PP. No se ve de dónde podría sacar “cuadros docentes” en número suficiente para abordar una reforma educativa que invirtiera la tendencia al estallido de la enseñanza pública.

- ¿Alguien cree realmente que el PP estaría en condiciones de elaborar una nueva política exterior creíble y que suscitara confianza en los actores geopolíticos euroasiáticos? La política exterior aznarista no está tan lejos y sus errores difícilmente podrán ser olvidados y superados por la clase política pepera.

- ¿Alguien cree realmente que el PP puede neutralizar la ofensiva centrípeta? Hay que recordar que la reforma del estatuto balear y del valenciano se han realizado a instancias del PP y que, en el fondo, no constituyen más que un “regionalismo” sin “nacionalistas”, pero con el mismo objetivo nacionalista: limitar al máximo la intervención del Estado en cada autonomía y crear polos de poder regional.

- ¿Alguien cree realmente que el PP va a poder resolver la cuestión de la inmigración, de la seguridad ciudadana, del paro o de la deslocalización? Hace solo un poco más de dos años, el PP permanecía de espaldas a estos problemas, dejó que fermentaran bajo sus ocho años de gobierno y ese período está hoy demasiado cerca como para que pueda olvidarse y creerse que existe una política decidida de reformas acompañada de la voluntad inquebrantable de ponerla en práctica.

En el fondo, durante la transición se pudo percibir a las claras que:

- la izquierda felipista tenía el “marchamo democrático” bien arraigado, pero sus iniciativas fueron completamente antidemocráticas: desde el GAL, hasta la corrupción, y desde la expropiación de RUMASA hasta su entrega a los amigos, desde la gente guapa hasta el pelotazo… Frecuentemente, el felipismo se comportó como la dictadura más criminal que hayamos conocido en Europa en el último cuarto de siglo.

- la derecha heredera del franquismo sociológico, llegó a la democracia cargada de complejos: la mayoría de sus líderes o eran hijos de franquistas o no habían estado presentes en la lucha antifranquista, así que cuando tuvieron el poder, allí donde lo tuvieron procuraron respetar las reglas del juego democrático…

De la “democracia ficción” a la partitocracia y a la plutocracia

Pero el tiempo ha ido pasando. Hoy las referencias a la “democracia” por parte tanto de la derecha como de la izquierda, son meramente emotivas y sentimentales; se conviene que la democracia es el mejor de los sistemas posibles porque garantiza las libertades políticas y sindicales, la libertad de expresión y manifestación y se consulta a la población en media docena de consultas electorales cada cuatro años… Sólo hay un problema:

- Esta “democracia” no es “la democracia”.

- Esta “democracia” es “partitocracia” (poder omnímodo de los partidos)

- Esta “democracia” es “plutocracia” (poder del dinero y de los grupos de presión económicos)

Quien se atreva a calificar este sistema de “democrático” deberá responder a algunas cuestiones:

- Para que exista democracia electoral debe existir igualdad de oportunidades. Y ésta está completamente ausente, no solamente para los partidos minoritarios, sino para los que están en la oposición. El que tiene en su mano los resortes del Estado depara trato de favor a sus amigos, les entrega medios de comunicación que se unen a los de titularidad pública. ¿Qué igualdad de oportunidades puede haber en estas condiciones?

- Para colmo, una democracia implica el voto consciente y responsable, no el voto arrojado a la urna como podría arrojarse al retrete. Sería de esperar que los “demócratas” elevaran el nivel cultural y la conciencia crítica de la población… pero no, eso podría ser perjudicial para ellos, así que prefieren la bastardización cultural de la población, abolir cualquier tendencia crítica y cualquier capacidad de análisis e igualar por lo bajo: que el voto de un premio Nóbel valga lo mismo que el de un asesino en serie.

- Para que exista democracia las instituciones deberían ser un reflejo de la sociedad: y no lo son. El país real cada vez se parece menos al país oficial. La población está vuelta de espaldas a la clase política, vota por inercia, sin interés y sin convicción. Y eso cuando vota. Así se produce un desfase entre la opinión pública y las medidas de los gobiernos.

- Para que exista democracia deberían darse dos elementos: compromiso de los partidos con los programas y consultas populares ante decisiones graves. Lo primero es pura ficción: los programas están para no ser cumplidos, tal como proclamó Tierno Galván, y el recurso al referéndum es algo que horroriza a la clase política.

- Para que exista democracia es preciso que exista división de poderes. Y esto no existe: el parlamento es la caja de resonancia del gobierno, el poder judicial es, en gran medida, un títere del gobierno y el gobierno lo es de los grupos económicos que lo han llevado hasta allí. Así pues, la división de poderes ha sido sustituida por la subordinación de todo poder al poder económico.

La ley d’Hont, la merma de las fracciones de la población que acuden a votar, el absoluto desprestigio de la totalidad de la clase política a todos los niveles y la desconfianza que suscitan en le población, las listas cerradas y bloqueadas y el hecho de que ningún partido proponga reformar el sistema electoral, son elocuentes de la situación de ficción democrática en la que vivimos. Si esto es democracia es que no hay vida antes de la muerte…

Así pues, la conclusión es que:

- a la reforma radical que será preciso abordar cuando concluya el zapaterismo, se añadirá la:

- necesidad de una profunda reforma del sistema político y de los mecanismos democráticos de representación.

O dicho de otra manera: la democracia del Siglo XXI todavía está por inventar. De lo que no cabe la menor duda es que la democracia del siglo XX, basada sobre las ideas del siglo XVIII, no va a estar en condiciones de regir a las naciones del siglo XXI.

Y nos da la impresión de que el PP tampoco va a estar en condiciones de responder a las necesidades de reforma profunda del sistema democrático. Ciertamente, nos faltan argumentos para comparar la irresponsabilidad diaria de la gestión zapaterista con lo que supuso la gestión aznarista, pero NO ALBERGAMOS LA MENOR DUDA DE QUE EL TIEMPO DE LAS SOLUCIONES HEMIPLEJICAS YA HA PASADO A LA HISTORIA.

No es que no haya una “política de izquierdas” y una “política de derechas”: es que hoy ya no tienen sentido. Se trata de sustituir el dogmatismo por la eficacia, las opciones hemipléjicas por la apertura de miras. Se trata de conjugar la gestión correcta en el día a día, de una sociedad y de un sistema mundial extremadamente complejos, con políticas redactadas con visión de Estado y de futuro.

Detrás de la era de las derechas y de las izquierdas se acerca la hora de conjugar PRAGMATISMO con PRINCIPIOS, dentro del marco de construcción de una DEMOCRACIA REAL frente al simulacro de democracia (partitocracia y plutocracia) que vivimos.

Seguramente, ZP nunca sospechó que el post-zapaterismo era una tarea titánica que precisaba mayores esfuerzos y mayores dosis de imaginación que las que puede aportar el PP. ZP es el extremo terminal de la decadencia de la idea del Estado y de la idea democrática surgida en 1979. Tras él, no solamente habrá que barrer sus disparates sino constituir un movimiento de reforma del Estado y de recuperación democrática que, necesariamente, deberá ir más allá de una mera “derecha” para transformarse en un verdadero movimiento situado más allá de las derechas y de las izquierdas.

Hay otros elementos, así mismo, no específicamente nacionales, que apuntan a la proximidad de momentos decisivos. Quizás nuestra generación tenga su ocasión de vivir una de esos “momentos inspirados de la Historia”.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

 

RSXXI. Hacia una profunda reforma constitucional (V de XV)

RSXXI. Hacia una profunda reforma constitucional  (V de XV)

Infokrisis.- En las cuatro entregas anteriores, hemos diseñado un cuadro de la España contemporánea, bastante pesimista. Esta es la España de ZP. Para concretarla, el rey de la ideología "soft" aspira a que su sistema político cristalice en una profunda reforma constitucional que deberia concretarse en su eventual segundo mandato. Cuando un mediocre intenta pasar a la historia con calzador, hasta las consecuencias mas extremas pueden preverse.

 

 

 

1.        La próxima reforma constitucional

EE.UU. tiene una Constitución de más de 200 años. La Carta Magna inglesa no se ha tocado desde fines de la Edad Media, la Constitución de la V República francesa ha superado los cuarenta años. Sin embargo, la Constitución Española parece ya vieja y desgastada y apenas cuenta con algo más de un cuarto de siglo.

En 1979 la Constitución pudo gustar o no, lo que es innegable es que fue fruto de un consenso y que ese consenso nacía de la voluntad de superar la dicotomía entre las dos Españas. Ciertamente, aquella Constitución fue excesivamente ambigua en algunos puntos, especialmente en el tratamiento de las cuestiones “regionales”. Finalmente, ha bastado la aparición de un iluminado como ZP, provisto de una ideología “soft” para que estallaran todas las contradicciones contenidas desde 1979. Hoy, más que nunca, aquellas aguas trajeron estos lodos.

El problema radica en que los esfuerzos para superar las “dos Españas” se han venido abajo en apenas dos años. Un individuo nefasto, surgido del republicanismo decimonónico de provincias, se obstina en negar la Historia y considerar actualidad política los hechos históricos de hace 70 años. Dado que la Constitución de 1979 se había realizado bajo la influencia de los “poderes fácticos franquistas” (y -justo es decirlo- de una derecha sociológica franquista que, como mínimo, suponía algo más de la mitad del país: por eso, como decíamos antes, la ruptura fue imposible), era preciso volver al punto de partida: julio de 1936.

Por eso no puede sorprender que un analfabeto político como ZP realice las más absurdas e infantiles gesticulaciones políticas para exaltar lo que desde niño le inculcaron: la pureza republicana, la maldad congénita de los franquistas y lo que oyó en su adolescencia, a saber, que la Constitución del 79 se había pactado bajo la presión del franquismo sociológico, del ejército y los poderes siniestros en los que se atrincheraba el bunker franquista… Y ahora que ha alcanzado el poder, se propone realizar un ajuste de cuentas con la Historia, bajo la forma de una profunda reforma constitucional.

De esa reforma lo primero que peligra son las dos instituciones que en la tosca mentalidad de ZP se presentan como la quintaesencia del franquismo:

- La Monarquía y

- La Iglesia

Antes ya hemos visto las medidas que apuntan contra la línea de flotación de la iglesia española, queda ahora por decir algo sobre la Monarquía.

Desde hace dos años vivimos la exaltación y el "revival" de la “República”, pero no de cualquier república, sino de la Segunda República Española, seguramente el régimen más degenerado y corrupto del siglo XX en España. Que aquel régimen tiene muy poco de ejemplar es algo que solamente parece escaparse a ZP. Que recuperar la memoria histórica puede ser contraproducente, a menos que, también aquí, se blinde al objeto rescatado: en el fondo bastaría una ley para equiparar república y libertad y considerar como un ataque a los derechos humanos fundamentales recordar las checas, Paracuellos, el desgobierno republicano y el papel golpetero de los socialistas en Asturias… Si ZP no llegará a tanto no es por falta de ganas, sino porque los primeros efectos contraproducentes de la recuperación de la memoria histórica ya se han producido: en efecto, nunca como en estos dos años se está recordando tanto y de manera tan crítica la gestión republicana.

Ahora bien, la exaltación republicana de ZP y las frases más surrealistas que ha pronunciado (“el rey es republicano”, sin ir más lejos) contemplan, en última instancia, la transformación efectiva de España de Monarquía en república. Un tránsito así permitiría a ZP pasar a la Historia de España y cerrar el ciclo iniciado con la insurrección del 18 de julio: las cosas volverían  a estar como estaban entonces. El ajuste de cuentas con la Historia se habría consumado.

Pero la reforma constitucional prevista por ZP tiene otra dimensión: el modelo de Estado. Para ZP es preciso adecuar la fórmula y la forma de la nación al período globalizador que vivimos. Inútil recordar a ZP que la globalización está en crisis. El cerebro de ZP no piensa a la misma velocidad con que se desarrollan los acontecimientos, es un cerebro ralentizado por la arenilla progresista y por sus tópicos enfermizos. Para un progre es imposible pensar que lo más progre de la época puede terminar dando marcha atrás: y la globalización lo está dando. Solo que ZP no lo percibe.

¿Cómo será el modelo de Estado que hubiera encajado con el modelo globalizador? Sencillo: el no-Estado, o si se quiere, el liberalismo absoluto allí donde el “pueblo” decida. ¿Y la “nación”? ZP ignora lo que es una nación, confunde nación, nacionalidad, región y autonomía en un todo inextricablemente confuso. Para ZP la nación se crea y se destruye por una mera votación. Si Catalunya quiere ser una nación, a pesar de que no lo haya sido nunca, basta la decisión de la tercera parte de su cuerpo electoral para crearla. Y si Andalucía se plantea serlo, no hay problema. En cuanto a si España es también una nación, lo será si lo quieren sus electores… Y si el Valle de Arán un día decidiera ser nación dentro de la nación catalana, dentro de la nación española y dentro de la nación europea, ¿por qué habría que negarse? En el fondo, dice ZP, no hay que tener miedo a las ideas nuevas…

Durante dos años ZP ha permanecido mudo ante las insistentes preguntas sobre qué modelo de Estado pretendía. Se ha atribuido este inquietante silencio a que carecía de ideas, pero es mucho más grave: su idea es que las naciones son mutables y reordenables en cortos espacios de tiempo. Una nación unitaria puede, mañana, pasar a ser una federación y, pasado, una confederación para, al otro, ser dos naciones diferentes o veintidós, ¿qué importa? Solo tienen miedo a la voluntad popular aquellos que no confían en la voluntad popular, nos suele decir…

En el reino de la ambigüedad en el que se mueve ZP, en torno suyo se despiertan todo tipo de ambiciones. La sensación que da ZP es de extrema debilidad de carácter y de ideas, pensamiento blando y pensamiento “soft”, ante el cual cualquiera puede sacar partido. Por eso, ZP es apoyado por ecolocomunistas, independentistas, nacionalistas, regionalistas, incluso por sus propios detractores socialistas… Cada uno cree que puede sacar el mejor partido de tanta debilidad.

Pero, tarde o temprano, habrá que coger el toro por los cuernos y poner un nombre y unas reglas de juego a este modelo de Estado. Si ZP sale reelegido en 2008 –y en nuestra opinión volverá a reiterar mayoría simple, ajustada, pero suficiente para gobernar- la reforma constitucional será inevitable.

ZP se sitúa en el terreno del federalismo asimétrico maragallano: España es un conjunto de nacionalidades, naciones y regiones con distintos grados de autonomía y conciencia nacional; por lo tanto, no todas pueden pesar lo mismo (federalismo asimétrico). Así pues, la futura Constitución contemplará estas asimetrías consensuándolas en la medida de lo posible.

Lo que quede de España, desde luego, ya no será una “nación” convencional y mucho menos una “monarquía”, sino algo extraño. Por lo demás, el futuro de la Monarquía está sentenciado y probablemente con la aquiescencia de la propia Casa Real. La Casa Real ya ha jugado su papel en la Historia de la España contemporánea. El momento crítico es el de la sucesión de Juan Carlos I por su hijo. No parece que éste se sienta muy motivado a “reinar” y muy bien pudiera ocurrir que se “licencie” al heredero asegurándole que ni sus propiedades ni sus rentas serán tocadas. Un tránsito, en definitiva, pacífico. Y de la misma forma que Franco realizó en 1967 una “instauración y no una restauración”, pero, a fin de cuentas, resultó ser una restauración, lo más probable es que la república de ZP asuma el nombre de la que feneció por sus propios achaques en 1936-39. Por una pirueta grotesca de la historia, nos arriesgamos a que la II República continúe setenta años después, como si tal cosa. Se agradecerían al Rey y al heredero los servicios prestados y lo más probable es que éste enviara un último mensaje a la nación recordando la obligación de todos los españoles a contribuir en la tarea de engrandecimiento de España y bla, bla, bla.

Cabe decir que las dos líneas de la reforma constitucional que ZP tiene en perspectiva para su segundo mandato son:

- Forma de Estado: que enlazará con la II República.

- Modelo Territorial: federalismo asimétrico variable a voluntad.

Junto a estas dos grandes líneas, ZP optará por incluir elementos y temas que hasta ahora ninguna constitución mundial ha osado introducir:

- Igualdad hombre-mujer en todos los terrenos, por ley y a rajatabla, sin excepciones y forzada allí donde el normal curso de las cosas no la lleve.

- Derechos de los “matrimonios” homosexuales y de las adopciones por parte de parejas homosexuales. Por extensión, derechos de los transexuales a cambiar de sexo cuando gusten.

- Reconocimiento constitucional del derecho al aborto y a la eutanasia.

- Facilidades para la concesión de la nacionalidad española a inmigrantes (futura base electoral socialista).

- Equiparación de la Iglesia Católica con cualquier otra confesión y de cualquier confesión, incluida la Iglesia, a las ONGs.

- Derechos de los animales y equiparación de los derechos de los simios superiores a los derechos humanos.

- Condena y censura constitucional a algunos momentos de nuestra Historia particularmente odiados por ZP.

- Establecimiento de España como “país de las tres culturas”, “paraíso multicultural” y “pueblo mestizo”.

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Se tiene tendencia a pensar que ZP es un accidente en la Historia de España. Y en cierto sentido lo es: está puesto ahí por quien ideó las bombas del 11-M. No tiene otros méritos más que haber permanecido sentado ante el paso de la bandera americana y haberse opuesto al envío de tropas a Irak. Las bombas del 11-M hicieron el resto, fuera quien fuera quien las puso. ZP es algo más que un accidente:

- Es la quintaesencia de la inconsciencia progresista hecha política.

- Es el límite extremo de la falta de sentido de Estado.

- Es la consecuencia de la falta de nivel cultural de la clase política.

- Es el ejemplo más pristino de político “globalizador”.

- Es el representante de una España que quiere comerse a la otra.

- Es el iluminado que aspira a pasar a la Historia de España, aunque por nuestra parte pensamos que su lugar es el estercolero de la historia.

(c) Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - 12.07.06.

RSXXI. La crisis de los valores sociales (IV de XV)

RSXXI. La crisis de los valores sociales  (IV de XV)

Infokrisis.- La gran responsabilidad de ZP consiste en haber destruido cualquier valor social digno de ser tenido en cuenta y de haber elaborado una superestructura de seudovalores progresistas, inconsistentes, que consituyen el núcleo esencial de su ideología "soft". El elemento central de esa nueva escala de seudovalores es el ajuste de cuentas con la historia y la recuperación de la "memoria histórica", es decir la revalidación de la doctrina de las dos españas.

 

 

1.        Crisis de todos los valores sociales

Si el felipismo supuso la irrupción de la economía del pelotazo y la entronización del “triunfador” como modelo social, aun cuando careciera de escrúpulos o de moralidad, el zapaterismo está constituyendo una verdadera tragedia en la Historia de España.

Cuando ascendió al poder, el felipismo era considerado desde los EE.UU. como una forma de “nacionalismo”. De hecho, si tenemos en cuenta que el felipismo organizó los eventos del 92 (la Expo-Sevilla, los JJ.OO. de Barcelona y los actos del V Centenario) que, en el fondo, no fueron más que formas de promoción internacional de España, se verá que aquella opinión no era del todo desacertada. En el felipismo subyacía la idea de que España “era un producto vendible” a condición de saberse vender como “unidad con diversidad interior”. En el zapaterismo todo esto se ha evaporado.

El zapaterismo no es sino la ideología de la globalización llevada a la práctica. Zapatero abomina de cualquier frontera: ni le importan, ni las tiene en cuenta. No sólo eso: es capaz, incluso, de darles a otros las fronteras que le soliciten (así por ejemplo, la reforma del Estatuto de Catalunya no es sino la creación de un “Estado Catalán” encubierto o, si se quiere, de la desaparición del Estado Español en Catalunya), de dejar las fronteras desguarnecidas (cuando la crisis de las vallas en Ceuta y Melilla la Legión debió patrullar con las armas descargadas, no existe frontera digna de tal nombre con Europa y es por los Pirineos por donde entran contingentes de inmigración masiva, delincuentes sin fronteras y por donde parten los botines expoliados hacia el Este), y de cuestionar la existencia misma del Estado. Para ZP la “nación” es un obstáculo que impide la globalización. Porque ZP se forja una idea propia de la globalización, que ni coincide con los impulsores de la misma (los poderes económicos), ni con los antisistema (que buscan “otra globalización”). De hecho, ZP promueve una “tercera vía”, la del “diálogo de las culturas” que ignora lo esencial: que no son las “culturas” quienes dialogan sino sus representantes, que otras culturas están mucho más arraigadas en el subconsciente de las poblaciones que la cultura europea y, por tanto, se trata de un diálogo desigual, y que, en el fondo, las culturas son solamente las superestructuras psicológicas derivadas de infraestructuras étnicas, religiosas, históricas y geopolíticas, que ZP ignora y desconsidera.

De ahí que su “diálogo de culturas” sea un buñuelo de viento que pende sobre el vacío sin contar con el soporte real de nadie, ni siquiera el de los miembros de su gobierno. Porque el verdadero problema de ZP es su falta de ideas o, lo que es peor, lo primario de sus ideas, algo que equivale a decir: su ignorancia congénita de la historia de las ideas.

Solamente quien carece de cultura propia, quien desconoce todo lo relativo a la propia identidad, puede aceptar de buen grado dialogar con cualquiera… incluso con aquellas culturas, como el Islam, donde la brecha antropológica y cultural es tan grande que impide cualquier entendimiento. Para ZP es fácil proponer el “diálogo”, en tanto que la ausencia de ideas propias y de referencias identitarias le permite abrirse a quien sí las tiene, sin percibir en ello problema alguno.

El problema de ZP no son solamente sus modales afectados, su absoluta falta de firmeza a la hora de dirigir el Estado, o su ideología “soft” (es decir, su ausencia de ideología), aparte de la sustitución de cualquier esquema ideológico por la “moda” imperante en ese momento (hasta ayer la globalización); sino que, consciente de esas limitaciones, ha optado por resucitar el “guerracivilismo”, o sea, la doctrina de las “dos Españas”.

Ningún otro presidente democrático antes que él había tenido tal ausencia de escrúpulos y de visión política como para caer en un error semejante. Pero esto es consecuencia de la falta de ideas del personaje y de los tópicos manidos que suele utilizar, y que recuerda de su período de estudiante: franquismo-república, malos-buenos, bando franquista malvado y capaz de todo-bando republicano bondadoso y hacedor del bien… Solamente puede haber una revisión histórica, la que tienda a rescatar la memoria de la República… es decir, de los buenos.

Ahora bien:

- La República fue, probablemente, uno de los regímenes más corruptos e ineficaces en la Historia de España.

- La incapacidad de TODOS los partidos republicanos, desde la derecha hasta el socialismo, provocaron la guerra civil.

- Los desmanes de uno y otro bando son tan ciertos y verídicos como de imposible excusa.

- Y si vamos a eso, la República tiene mucho que callar pues planificó sistemáticamente la eliminación de los adversarios políticos: Paracuellos prefigura las fosas de Katyn y las checas el GULAG estalinista.

- De entre todas las fuerzas políticas republicanas, el PSOE fue, sin duda, uno de los elementos más desestabilizadores y golpistas, y su actuación en octubre del 34 absolutamente injustificable.

La guerra civil fue el gran drama de España en el siglo XX. El casi millón de muertos, la tragedia que supuso la ruptura en dos partes del país, a menudo repercutió en el seno de cada familia dramáticamente. Durante tres años se mató y se murió por una idea diferente de España. De UNA España.

Ningún político mediocre y falto de ideas propias tiene derecho a hacer lo que está haciendo ZP día tras día:

- Resucitar cadáveres en putrefacción como el de Santiago Carrillo, uno de los personajes más siniestros y criminales de la Historia de España en el siglo XX.

- Resucitar un enésimo debate sobre la guerra civil en lugar de la superación de la misma.

- Intentar recobrar la “memoria histórica”, es decir, atribuir toda la responsabilidad a uno de los dos bandos (cuando ambos la comparten).

Pero nos equivocaríamos si viéramos solamente en esta política un intento de crear señuelos para que se evite mirar a la triste gestión política del gobierno ZP. En el fondo, este intento de recuperar los fantasmas de la guerra civil tiene también mucho que ver con la psicología de ZP:

- Para ZP, la transición se cerró en falso. Es preciso realizar una “segunda transición”.

- Para ZP, esta “segunda transición” tiene como finalidad cubrir el trecho que impidió llegar a la “ruptura democrática” en 1977.

- Para ZP, la “ruptura democrática” implica dejar las cosas tal como estaban en julio de 1936: con la izquierda triunfante.

- Para ZP, lo verdaderamente importante es negar el papel del franquismo en la Historia de España. Negar incluso que el franquismo existió algún día y derrotó a la República.

¿Y qué es el franquismo? El franquismo es historia. Y como historia hay que examinarlo. Cuarenta años de historia no se despachan quitando una estatua u homenajeando a un criminal. Cuarenta años de historia se analizan, se incorporan, y se asumen como se asume a Viriato, Don Favila, Prim o Lerroux. La Historia es la Historia. Ni se niega ni se reescribe: se analiza siguiendo los principios de objetividad, veracidad y realidad.

Pero seamos más precisos y digamos algo sobre el franquismo:

- El franquismo fue una forma de autoritarismo surgido de los años 30 y que logró perpetuarse hasta la desaparición física de su fundador.

- El franquismo tuvo base social y seguidores, y la prueba es que en 1975-77 los partidos democráticos no tuvieron fuerza social suficiente como para realizar la “ruptura”.

- El franquismo logró la primera transformación económica real de España en el siglo XX: se pasó de una economía agraria y atrasada a un desarrollismo industrial innegable.

- Ese desarrollismo se realizó aplicando fórmulas tímidamente liberales. Posteriormente, la contradicción entre una economía liberal y un sistema autoritario, la necesidad de integración en Europa, forzó la reforma del sistema y la creación de un marco democrático.

- La falta de libertades democráticas franquistas es la propia de cualquier régimen autoritario que aspira a recuperar el terreno perdido en el campo económico y modernizar las estructuras productivas de un país. Es la convicción de que las libertades políticas deben subordinarse al bienestar económico.

Creemos que este juicio sobre el franquismo es breve, conciso, pero no erróneo. Se podrá matizar, se podrá adjetivar y, finalmente, se podrá objetar… Lo que no puede hacerse es dar marcha atrás a la rueda de la Historia y aspirar a viajar en el túnel del tiempo hasta julio de 1936. Pues bien: esa es la intención de ZP.

ZP es el primer presidente que ha asumido acríticamente todos los valores, incluso los más caricaturescos, con los que suele aureolarse un “progre”. Al lado suyo, las americanas de pana del Guerra o las constantes referencias “progresistas” de Felipe González son casi inofensivas. Con ZP ha triunfado la ideología progresista en todos los terrenos, esto es, la ausencia de ideología y la sustitución de cualquier marco ideológico por una serie de tópicos absolutamente maniqueos, construidos en el aire y, por ende, peligrosos.

Si, porque los principios de ZP están alterando todos aquellos en los que se ha basado hasta ahora la sociedad española:

- La Familia.- En dos años de gobierno, los ataques contra la familia han sido constantes y han constituido el primer objetivo de ZP: facilitar los divorcios (acortando los plazos y, por tanto, impidiendo las reconciliaciones), considerar “matrimonio” a las uniones gays, reconocer derechos a homosexuales, travestís, transexuales… pero no dar ningún derecho a las familias.

- La Natalidad.- En los dos años de gobierno de ZP la vivienda ha subido un 23%. En los años anteriores se había mantenido un crecimiento constante del precio de la vivienda en un 14% anual. En estas condiciones, junto con los contratos en precario y la inseguridad en el trabajo, resulta muy difícil formar una familia y casi imposible tener hijos. Por otra parte, el gobierno no ha realizado ninguna campaña a favor de la natalidad, e incluso ha engañado al pueblo español asegurando que la “natalidad repuntaba”… cuando en realidad, el repunte se ha debido a los nacimientos de inmigrantes. Por otra parte, el gobierno no hace nada para investigar qué causa las alarmantes bajas tasas de fertilidad y los problemas de concepción.

- La Educación.- En apenas dos años el sistema de enseñanza pública ha quebrado, no solamente por la irrupción de miles de alumnos que ni conocen el idioma, ni están motivados, y proceden de grupos étnicos que no atribuyen ninguna importancia al estudio; sino, especialmente, por una ley de enseñanza y una normativa que, en lugar de privilegiar el esfuerzo, la constancia, la memoria, la experimentación directa y objetiva, el espíritu de sacrificio, ha transmitido los valores-ONG. Estos valores “finalistas” (multicultularidad, tolerancia, democracia, pacifismo, etc.) no encuentran una contrapartida en valores “instrumentales” (los utilizados en el día a día y en la vida social y cotidiana).

- La Historia.- Se podrá ser católico o no. Lo que no puede negarse es el papel desempeñado por el catolicismo en la Historia de España, que incluso ha sido reconocido por la Constitución de 1977. A pesar de haberse casado por la Iglesia, a pesar de haber bautizado y realizado la primera comunión de sus niñas, ZP, por algún motivo que se nos escapa, parece considerar a la Iglesia Católica como el gran enemigo. Y ciertamente lo es: nunca como hoy los centros educativos de la Iglesia han registrado tal avalancha de alumnos que huyen de la enseñanza pública y de su marasmo. El acoso de que es objeto la Iglesia española tiene como contrapartida reforzar a los sectores militantes de ésta en contra del poder político. Uno de los rasgos propios de la teoría de las “dos Españas”. El catolicismo no es “una religión más”, similar a cualquier otra y, especialmente, al Islam. Es la religión mayoritaria del pueblo español, precisa un tratamiento preferencial y su voz debe tenerse necesariamente en cuenta.

- Las costumbres sociales.- el gobierno ZP ha acometido en dos años medidas, como mínimo, “curiosas”. La cruzada contra los fumadores constituye un portento de cinismo. Si el tabaco es peligroso, ¿por qué se permite su venta? Indudablemente porque reporta beneficios a las arcas públicas. Entonces, ¿por qué se reprime su consumo? Porque genera gasto en sanidad… Se trata de limitar su consumo para que sea rentable para el Estado. Y en cuanto al Carné de Conducir por puntos y los dramáticos llamamientos para evitar accidente, ¿qué puede decirse? Es el camino más simple para evitar acometer la medida que haría descender los accidentes: crear carreteras más seguras y mejor trazadas. Aparte de que en un país en el que el salario medio está apenas por encima de los 1000 euros-mes, crear multas de 600 euros supone un disparate puro y simple. El Estado interviene solamente allí donde percibe una posibilidad recaudadora y el carácter rentable de la recaudación.

- La permisividad a todos los niveles.- El gobierno ZP es un gobierno “comprensivo” y permisivo. Hay que dialogar con los terroristas, y no importa si siguen delinquiendo. Hay que dialogar con los países que permiten el aluvión de inmigrantes y las tragedias en el Estrecho y con ellos el diálogo se limita a cuánto hay que pagarles para que disminuyan puntualmente el flujo. Y, por supuesto, permisividad: al parecer ya somos maduros para que nuestra sociedad sea intoxicada con heroína, cocaína y haschish pero, al parecer, hay que prevenirse contra el alcohol y el tabaco preferentemente. La reforma del Código Penal de 1995 se ha mostrado un verdadero fracaso: delincuentes multirreincidentes cometen delito tras delito y ni siquiera son expulsados del país, mucho menos entran en cárcel y si entran es por poco tiempo. Se diría que con ZP la “Autoritas” del Estado ha terminado por diluirse. Vivimos en una situación de aumento asindótico de la delincuencia y la inseguridad ciudadana que el Estado, a despecho de la sensación que tienen sus ciudadanos, se obstina en negar. En muchas comunidades los ciudadanos están adquiriendo armas de caza y confiando su seguridad a su propia capacidad de autodefensa o a seguridad privada. El Estado, y con él la sociedad, está siendo víctima de escuálidas mafias de bandidos. Nunca un Estado ha alcanzado tales extremos de ineficacia en su gestión y de indefensión de sus ciudadanos.

- La moral de ONG.- Las ONGs no son más que negocios subvencionados que deben declarar un beneficio cero al final del ejercicio, algo sencillo para cualquier maquillador contable principiante. Las ONGs justifican las subvenciones que reciben afirmando que “ayudan”. Y es posible que algunas ONGs ejemplares así lo hagan, pero no es menos cierto que cada vez existe más abuso y desfase entre lo que reciben las ONGs y lo que destinan para “ayudas al tercer mundo”. Apenas se producen auditorías serias a ONGs que, prácticamente, han pasado a ser intocables. En buena medida, las ONGs nos ilustran sobre el “doble lenguaje” que ZP ha elevado al más alto rango: cuando digo “ayuda” quiero decir que me ayudo a mí mismo; cuando digo “solidaridad” quiero decir que primero pienso en mí y luego en los negritos esos del tercer mundo; cuando digo “beneficio cero” y “acción desinteresada” quiero decir que primero me fijo el sueldo propio y con lo que sobra encargo a alguna empresa amiga que realice una campaña publicitaria a favor de tal o cual tema. Nunca como en la España de ZP se puede hablar con tanta propiedad del “negocio humanitario”.

- La cultura de la precariedad.- Hasta no hace mucho, el sueño dorado de un español consistía en tener un trabajo estable que le permitiera obtener una razonable fuente de ingresos para vivir dignamente. Hoy, esto es casi una utopía. Con la aquiescencia de los sindicatos se ha llegado a una situación de renuncia constante a derechos sociales adquiridos, y el primero y más importante de todos ellos es la estabilidad en el empleo y el salario digno. Paradójicamente, hoy los derechos “esenciales” de los trabajadores son mucho menores que en el período más negro del franquismo, pero eso sí: tenemos derechos “formales” que muy pocos utilizan (derecho de sindicación que alcanza apenas a un 14% de la masa laboral, derecho de huelga que es casi un residuo del período heroico sindical, y poco más). El período de cotización para percibir la jubilación se ha extendido recientemente de 12 a 15 años, con el voto a favor de los sindicatos. Las prestaciones de jubilación son cada vez más irrisorias en sí mismas y mucho más si las comparamos con las cantidades cotizadas. Regímenes como el de autónomos suponen un verdadero latrocinio, sin apenas derechos. Los fármacos gratuitos cada vez son menos, genéricos o no. Pero eso sí: las operaciones de cambio de sexo se realizan con cargo a la Seguridad Social, pero las malformaciones cervicales y de columna no se consideran “enfermedades laborales”, y la corrección optométrica no queda cubierta… Y ante todos estos disparates los sindicatos se preocupan sobre todo de la integración laboral de los trabajadores inmigrantes, como tarea prioritaria.

- El desmantelamiento de la sociedad civil: fue el gran hallazgo de Felipe González. El desmantelamiento del tejido asociativo data de los primeros tiempos del felipismo, aquello que se conoció como “el desencanto”. ¿Para qué organizarse si no sirve para nada? ¿Para qué intentar cambiar las cosas, si siempre permanecen igual? ¿Para qué aspirar a mover una parte, si el todo sigue constante? Desde mediados de los años 80, las cifras de implicados en asociacionismo bajaron dramáticamente. El repliegue a lo personal, el uso y abuso de las nuevas tecnologías y de los medios de ocio que podían seguirse desde el hogar, la renuncia a cualquier marco asociativo (político, sindical, cultural, asistencial), se ha terminado por convertir en la lacra de nuestra sociedad. Nunca una sociedad estuvo tan poco implicada y desinteresada en su gestión como la nuestra. En nuestra sociedad, la democracia se ha convertido en partitocracia (poder de los partidos) y plutocracia (poder del dinero) y no ha tenido a la sociedad civil como revulsivo para poder reorientar el sistema por una vía democrática.

Podríamos seguir hasta la saciedad la trayectoria de ZP en su intento de alterar hasta los cimientos la estructura de la sociedad española, pero perderíamos el tiempo. ZP y sus mentores han entendido que, fundamentalmente, el electorado es:

- Voluble: le ocurre como al timón, que hacia donde se le orienta, gira. Hoy piensa A y mañana no-A, sin reservas mentales.

- Sin capacidad crítica: ignora lo que es el pensamiento lógico y se basa en apriorismos, tópicos y sugestiones.

- Simple en sus razonamientos: basados en dualidades maniqueas “bueno-malo”

- Perezoso en sus esfuerzos: informarse y formarse cuestan esfuerzos y tiempo.

- Replegado en su individualidad: y por tanto alejado de la sociedad civil organizada y de los movimientos de protesta. Si existen son puntuales y nunca decisivos.

- Absolutamente permeable a las influencias mediáticas: para ZP no existe otra verdad que la expuesta por PRISA cada mañana desde las 7:00 en la SER o la Cuatro o desde la 1:00 en El País.

- Hemipléjico mental: piensa en términos de “dos Españas”, de ZP-diálogo y PP-franquismo, derecha mala – izquierda buena, derecha dictadura – izquierda libertad. Cualquier otro razonamiento se le escapa.

En estas circunstancias, el poder –quien controla los mecanismos de poder y de comunicación- hace con el ciudadano como el escarabajo pelotero con su bola de mierda: la dirige hacia donde quiere, como quiere y cuando quiere.

Tras los modales afectados de ZP lo que se esconde es un mediocre que ha pagado caro los favores de quienes le ayudaron a entronizarse en el poder: buena parte de la ayuda española al desarrollo en Iberoamérica está programada de tal manera que el beneficiario verdadero es para la división de libros educativos de PRISA. Por otra parte, el favor realizado entre el 11 y el 14-M lo ha pagado con creces concediendo a la cadena de Polanco dos canales de TV en abierto. Aún así, ZP no ha podido evitar que la SER dejara de ser la emisora con más audiencia y que COPE y Onda Cero cuestionaran decisivamente su preponderancia en la radiodifusión. En Internet, los “productos” de Polanco están en recesión y son precisamente los medios anti-ZP más característicos (el Mundo y Libertad Digital) los que mantienen la hegemonía. Podemos pensar dónde estaría ZP en las encuestas de no ser por PRISA, incluso podemos pensar si alguna vez ZP hubiera podido abandonar el puesto de diputadillo de provincias, silencioso y circunspecto, de no haber mediado Polanco y el despiste congénito de Maragall…

Precisamente, con el apoyo de Polanco y con el disparate organizado por Maragall en torno a la reforma del Estatuto de Catalunya, lo que se está cociendo es una inevitable y profunda reforma constitucional.

(c) Ernesto Milà - Infokrisis - infokrisis@yahoo.es - 12.07.06

 

RSXXI. Los aspectos económico sociales de la crisis (III de XV)

RSXXI. Los aspectos económico sociales de la crisis  (III de XV)

Infokrisis.- En esta tercera entrega del documento Revisión Siglo XXI, abordamos de manera no exhaustiva, los aspectos económico-sociales de la crisis presente y, especialmente, describimos el marco en el cual se desarrolla: final de la integración en Europa e inicio del proceso globalizador. Concluimos que el modelo globalizador se encuentra afectado hoy por una profunda crisis.

 

 

 

1.        Crisis socio-económica generalizada

Las dos grandes líneas del crecimiento económico español durante los años 80 y 90 fueron falsas, ilusorias y miserables:

a)     Desde los años 80 la economía española ha dejado progresivamente de ser productiva para pasar a ser especulativa. Distintas circunstancias han enmascarado este proceso e incluso parecían desmentirlo. A principios de los años 80, cuando se encarriló definitivamente la integración de España en Europa, se produjo una migración de multinacionales a nuestro país. Se trataba de un crecimiento coyuntural, favorecido por salarios más bajos que en el resto de la Unión, que duraría solo lo que otros países tardaran en ofrecer mejores condiciones.

Cuando se produjo la caída del Muro de Berlín y la desarticulación del sistema defensivo de la URSS, los países del Pacto de Varsovia iniciaron una loca carrera hacia la UE con el aliciente de que sus costes laborales eran menores que los españoles y la fiscalidad mucho más moderada. Así pues, el crecimiento industrial de los años 80 y 90 fue ficticio, carente de bases sólidas, y basado en una política de incentivos que podía ser imitado y superado por cualquiera.

b)     Una economía especulativa basada en el pelotazo, cuyos modelos datan de principios del gobierno de Felipe González: la exaltación de la “beautiful people” por encima del trabajo y de la gente honesta. El saqueo de Rumasa con el subsiguiente reparto del botín para los amigos y, como elemento de arranque de la nueva clase político-económica socialista, la exaltación realizada en la época de un self-mademan como Luis Roldán, que había tenido el “valor de lanzarse al mercado”, frente a los guardias civiles honrados que se desangraban en el Norte, mientras su jefe esnifaba cocaína en compañía de prostitutas del tres al cuarto. El inicio del saqueo de Marbella, iniciado por los socialistas a mediados de los años 80. La exaltación del aventurerismo económico, el pijerío, el arribismo y el pelotazo encarnado en la figura de Mario Conde, y, para colmo, el saqueo continuado y reiterado de las arcas del Estado por una clase política que, a partir del felipismo, unió su nombre al de la corrupción. Todos estos hechos supusieron una mutación interior en la psicología de muchos españoles: “¿para qué trabajar? Las rentas procedentes del trabajo permiten apenas sobrevivir a duras penas en una economía especulativa, ¿no es mejor especular? Además, comprar barato y vender caro es todavía más lucrativo si se cuenta con el apoyo del aparato del estado”. Así pues, el felipismo todavía no es consciente de la inmensa mutación que trajo al país: aún hoy, los valores de la economía especulativa sobre el trabajo honrado, del pelotazo sobre la constancia, están más que nunca presentes en la sociedad española.

A esto se unió la velocidad con la que se han desarrollado los procesos histórico-económicos. Estos procesos se han desarrollado en dos tiempos, estando íntimamente concatenados y son:

a)     La integración en Europa y

b)     La globalización

a)     A partir del ingreso de España en la OTAN (1986) y de la solidificación del sistema democrático (1982), ya no existieron más obstáculos para el ingreso de España en la UE. Esto se tradujo en dos fenómenos opuestos de gran brutalidad el primero y trascendencia el segundo:

1)     La reconversión industrial

2)     La llegada masiva de fondos estructurales y de cohesión

La reconversión industrial supuso la liquidación de en torno a dos millones de empleos y la desaparición de sectores enteros de nuestra economía. Esta reconversión ha arrojado a un futuro problemático a regiones enteras, cambiando radicalmente su paisaje. La brutalidad con que se realizó esta conversión no será olvidada jamás por toda la generación de trabajadores que la sufrió.

Lo peor de la reconversión es que no se generó un nuevo tejido industrial en las zonas afectadas: las jubilaciones anticipadas y las indemnizaciones por despido favorecieron la pacificación social… Pero, una vez más, el pan para hoy será hambre para mañana. Esas zonas afectadas por la reconversión, sin industrias de reemplazo, no volverán a dar trabajo a los hijos de los jubilados ni a los despedidos, que se verán obligados a emigrar a las grandes ciudades. Una inflación de bares, pequeños comercios y autónomos, dan todavía hoy una sensación ficticia de actividad económica que, antes o después, se extinguirá. Solamente la sustitución de un tejido industrial por otro es garantía de prosperidad a medio plazo.

Pero la ficción pudo prolongarse todavía algo más de una década, gracias a la llegada masiva de fondos estructurales y de cohesión. Gracias a ellos –y a pesar de la falta de rigor con la que, en buena medida, fueron administrados- se abordaron ambiciosos programas de renovación y creación de infraestructuras, que evitó que las consecuencias más extremas de la reconversión industrial se hicieran sentir inmediatamente.

Por otra parte, durante la transición y, especialmente, a partir de la formalización del ingreso en la CEE, España se convirtió en el paraíso de las multinacionales. Se abrieron cientos de factorías llegadas a nuestro país impulsadas por las facilidades e incentivos dados por los ayuntamientos a las empresas recién llegadas. Eso contribuyó también a paliar los efectos de la reconversión posterior. Pero todo esto debería cambiar a mediados de los años 90.

b)     La globalización irrumpió a partir de la caída del Muro de Berlín, amparada en la desaparición del duopolio internacional y de la creación de un sistema mundial unilateral de indiscutible hegemonía norteamericana. La creación de un mercado único mundial, inicialmente, no parecía una mala opción: cada país se especializaría en algún producto en el que sería competitivo, lo cual redundaría en beneficio de ese país y de sus clientes. Pero ese sistema, hoy, ha fracasado completamente y la globalización ha sido un espejismo de apenas 15 años: de 1990 a 2005.

En España, la globalización generó dos fenómenos opuestos e íntimamente ligados:

1)      Deslocalización industrial e

2)      Inmigración masiva

Ambos fenómenos eran como una autopista de doble dirección cuya resultante final suponía:

1)      Un empobrecimiento de las clases trabajadoras española y europea

2)     Una desertización industrial

3)     Un crecimiento en las desigualdades de renta

4)     Un aumento de la potencia explosiva del multiculturalismo

5)     La aparición de bolsas de inmigración irreductibles a cualquier intento de integración y asimilación.

La globalización, en apenas 15 años, ha concentrado buena parte de la producción industrial en los polos de más bajo coste y más próximos a las fuentes de materias primas. No es que el mercado haya aumentado su competitividad, sino que unos pocos países (asiáticos) se configuran como los “únicos productores rentables”. En ellos, la proximidad de las materias primas se une a lo barato de la mano de obra, a la falta de derechos sociales y sindicales y a ritmos de producción completamente inhumanos.

La globalización ha fracasado porque:

1)     En lugar de generar un “Estado del Bienestar” a nivel mundial ha empobrecido a la clase obrera del primer mundo y ha convertido en mano de obra esclava a la del tercer mundo. Nunca como hoy el individuo se ha transformado con tanta velocidad en consumidor alienado y productor integrado.

2)     La globalización se ha realizado sin tener en cuenta las constantes geopolíticas, dando por sentado que nos esperaba un futuro de paz, armonía y felicidad, un período “sin historia”, una democracia mundial. Y no ha sido así: las contradicciones entre los bloques geopolíticos siguen existiendo y las superpotencias preparan sus posiciones para renovar la lucha por la hegemonía mundial.

3)     Para colmo, el agotamiento de los hidrocarburos supone la puntilla a la globalización. Porque si antes era ventajoso fabricar lejos pero barato y trasportar los bienes a los puntos de venta, con la constante subida del precio del combustible que se viene experimentando en los dos últimos años, los costes del transporte serán a corto plazo insoportables.

Estos tres elementos sellan el final de la efímera “era globalizadora”. Apenas ha durado 15 años. El problema es que, en este período, parte del tejido industrial europeo ha sido deslocalizado y todavía no podemos estar seguros de los trastornos que provocará el irremisible fin de la época del petróleo barato.

En este terreno, los grandes desafíos mundiales de los próximos años son:

1)     La búsqueda de energías de sustitución, capaces de generar los ingentes volúmenes que una industrialización mundial precisa. Estas energías deben ser baratas, limpias y fáciles de producir. Las energías “blandas” no son aptas para producir energía en cantidades como los que precisan los países para evitar el parón industrial. Por lo que se refiere a las energías de fusión nuclear, todavía quedan, como mínimo entre 25 y 35 años para que sean viables.

2)     Países como China que, hasta ahora y en los últimos años, han tenido un crecimiento sostenible del 8% anual y han intentado compaginar un régimen autoritario con una economía liberal, se verán sometidos a todo tipo de tensiones y contradicciones. Fatalmente, o bien la economía triunfará y forzará el establecimiento de un sistema multipartidista, o bien triunfará el sistema político autoritario limando las posibilidades del mercado. De lo que no cabe la menor duda es que en los próximos años, estos países sufrirán todo tipo de tensiones interiores.

3)     El eje de la economía mundial se está desplazando en estos momentos del Atlántico al arco del Pacífico. Pero este desplazamiento tiene serios peligros:

-          La estabilidad del sistema económico norteamericano, el más endeudado de todo el mundo y de toda la Historia.

-          La amenaza climática que afectará sobre todo a esa área, sin excluir un recrudecimiento de la actividad sísmica con puntos tan frágiles como California, Japón o el Sudeste Asiático.

-          La estabilidad problemática del sistema chino, sometido a todo tipo de tensiones, incluidas las religiosas en el Oeste del país, registrando una agitación creciente de las etnias musulmanas.

 (c) Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - 12.07.06

 

RSXXI. La crisis del multiculturalismo y el aislamiento internacional de España (II de XV)

RSXXI. La crisis del multiculturalismo y el aislamiento internacional de España  (II de XV)

Infokrisis.- En esta segunda entrega de la serie Revisión Siglo XXI, abordamos dos cuestiones capitales en la política de ZP: la crisis del modelo multicultural promovido desde el PSOE y el aislamiento internacional de España. Ambos temas están íntimamente unidos y forman parte del repaso que estamos realizando a las políticas aplicadas por ZP en estos dos últimos años. 

2. La crisis del multiculturalismo

En 1998 no había en España más de 500.000 inmigrantes, de los que la mitad pertenecían a la Unión Europea. Ocho años después esa cifra se ha multiplicado por 10: en la actualidad nuestro país está a la cabeza de la inmigración en Europa. En solamente ocho años hemos superado a Francia, Inglaterra y Alemania… cuando nuestro PIB y nuestra riqueza son muy inferiores a estos tres países.Aunque la tendencia actual se ralentice en los próximos cuatro años, no hay ninguna duda de que cuando se desate la crisis terminal del régimen de ZP, en nuestro país se encontrarán 10.000.000 de inmigrantes, esto es un 23-25% de la población. Nunca en la historia se ha producido un vuelco demográfico de tal magnitud. Este vuelco no será gratuito y producirá gravísimos desajustes de los que solamente hoy estamos viendo los primeros efectos.La política de Aznar en el terreno de la inmigración era, simplemente, de desinterés. Por otra parte, las patronales de hostelería y construcción, además de los grandes propietarios campesinos y terratenientes -habitualmente soportes de la política de centro-derecha- estaban muy interesados en la llegada masiva de inmigrantes.

Con Aznar, la llegada masiva de inmigrantes castigó las arcas públicas, pero benefició a estas patronales. Con ZP, los peores efectos de la inmigración se están haciendo visibles. Hay muy pocos beneficiarios y muchos damnificados. En los próximos años será evidente que:

a)     Los costes que la inmigración depara a las arcas públicas son muy superiores a los ingresos que reporta. Los inmigrantes no solamente no van a pagar la jubilación de nuestros abuelos, como se dijo, sino que, además, están desequilibrando más el presupuesto de la Seguridad Social.

b)     La productividad en España está bajando. Los inmigrantes, lejos de ser mano de obra cualificada, son mano de obra inexperta. España se ha convertido en un centro de formación profesional para el Tercer Mundo.

c)     El actual 10% de inmigración, en tanto que aumento brusco y no previsto de la población, ha contribuido a desequilibrar a la sociedad española en todos los terrenos: enseñanza, vivienda, sanidad, seguridad ciudadana, empleo, siniestralidad vial, violencia de género, etcétera.

d)     A pesar de que la inmigración supone un 10% de la población, su tasa de natalidad es de un 25%. En los próximos años se duplicará. Hacia el año 2030, la tasa de natalidad de la inmigración habrá superado a la de los oriundos de España. A partir de ese momento, empezaremos a ser minoría en nuestra tierra.

e)     No ha llegado la mano de obra inmigrante que precisamos (con cualificación laboral, perteneciente a determinadas especialidades, profesionales perfectamente formados, etc.), sino que ha llegado una mano de obra imposible de ser absorbida por el mercado laboral y que restará posibilidades de empleo a las capas menos competitivas de la sociedad española.

f)       Esta inmigración, además, pertenece a conjuntos étnico-culturales muy alejados del estándar europeo: poblaciones magrebíes y andinas con escalas de valores y principios muy alejados de los nuestros. Ni es una inmigración integrable ni asimilable. Es, simplemente, un problema incrustado.

La absoluta indiferencia del gobierno Aznar en materia de inmigración contrasta con la predisposición del gobierno ZP a “integrar” a los inmigrantes, “tenderles la mano”, abordar el “diálogo intercultural” y “facilitarles la inserción en la sociedad española”. Es decir, en convertirlos en votantes de la opción socialista.Ahora bien, para que haya “diálogo” debe haber dos partes y ambas tienen que estar dispuestas a dialogar. Además, debe existir una conciencia clara de quién es el anfitrión y quién es el visitante, y una claridad aún mayor en cuales son los deberes y obligaciones de cada parte. En la actualidad, el gobierno ZP no ofrece ninguna de esas garantías.

ZP pertenece a ese sector del “progresismo” en el que han calado profundamente las ideas de autoculpabilización de Europa en relación a la inmigración: Europa fue potencia colonial, luego Europa saqueó a esos países y, por tanto, Europa debe pagar. La presencia de la inmigración es el pago a nuestras culpas. Esta idea de “pecado-expiación” es completamente enfermiza y ha sido generada por las “élites” intelectuales europeas en sus viajes al Tercer Mundo. Por su parte, los ZP, los Moratinos, Caldera, Consuelo Rumí y demás, tienen de la inmigración y del Tercer Mundo una idea absolutamente errónea. No es que aspiren a que “España” pague su “deuda” con el Tercer Mundo, es que al parecer, para ellos civilizar es “adeudar” y el hecho de que en los países andinos los sumos sacerdotes no realicen miles de sacrificios humanos diarios, es algo de lo que debemos estar avergonzados. Y haber hecho que estos países entraran en la civilización y que algunos, como Bolivia o Haití, lleven ya ¡200 años de independencia! es algo de lo que debemos arrepentirnos.

La inmigración es una tragedia:

a)     Para el país que emite inmigrantes, que queda privado de fuerza productiva y, en el caso de los países africanos y andinos, queda incluso desmotivada para realizar trabajo en su propio territorio. Si el inmigrante envía dinero ¿para qué hacer trabajar la tierra en el país de origen? Frecuentemente se da la paradoja de que las zonas que registran mayor densidad de inmigración tienen los cultivos más abandonados. ¿Para qué trabajar si el familiar emigrado ya envía dinero?

b)     Para el país receptor, que ve aumentar su inestabilidad interior, pierde cohesión, hace que aumenten los trabajadores nacionales en paro, ve como los elementos activos cobran salarios disminuidos y termina pensando que no hay más pobres ni necesitados que los llegados de fuera. Pues bien, no: existen clases desfavorecidas en  España, grupos sociales que precisan ayuda pública para poder sobrevivir. Son “nuestros pobres”. Hoy, la peor tragedia que puede darse en Europa es ser pobre, blanco y europeo.

c)     Para los propios inmigrantes, obligados a trabajar por salarios de miseria, hacinados en espacios mínimos, frecuentemente en pobres condiciones de habitabilidad, psicológicamente desarraigados: ni pertenecen al país que les acoge, y sienten vergüenza del país que les ha arrojado a la emigración. Inmersos en una cultura que en muchos aspectos es incompatible con la suya, entre la posibilidad de regresar y la repugnancia que habitualmente les genera su propio país.

Pero el gran problema radica en que la perspectiva multicultural defendida por el gobierno ZP solamente es viable si se tienen muy claros cuáles son los puntos de anclaje y las referencias culturales propias. Porque el inmigrante si las tiene claras: o bien es su religión (en el caso de la inmigración magrebí y subsahariana) o es su comunidad (en el caso de la andina) o son las redes familiares (en el caso de la inmigración oriental). Todos estos contingentes han sido engañados por la mafia: en Europa no atan los perros con longaniza. Así pues, a poco de llegar, estas comunidades perciben que no han llegado al paraíso de la abundancia… pero si han llegado a un paraíso social en el que cualquier necesidad puede serles cubierta por el Estado-promisión. Venidos de países en los que ni existe imposición fiscal, ni seguridad social, ni prácticamente asistencia social, aprenden pronto a tributar lo mínimo y defraudar lo máximo, acogiéndose a cualquier posibilidad de recibir subsidios sociales.

Estamos ante una inmigración cuyos salarios de miseria son compensados por subsidios generosos. Una vez más, lo que es negocio para sectores empresariales, resta riqueza al conjunto de la producción nacional.Pero por otra parte, no hay que perder de vista que el inmigrante es consciente de que vive en un ambiente que no es el suyo. Frecuentemente, un ambiente hostil. Esta hostilidad, unida a la lejanía y a la “comunidad” (frecuentemente el “guetto”) contribuyen a llevar al inmigrante a posiciones fundamentalistas. Si es musulmán se refugia en el fundamentalismo, si es joven andino lo hace en las bandas juveniles, si es chino ingresa en las tríadas, etcétera. La “comunidad” étnica facilita la resistencia de la comunidad inmigrante al medio hostil en el que reside.¿Y si el medio no fuera hostil? El medio ajeno siempre es hostil. El agua es el peor medio para el desarrollo de la mayoría de aves. Los reptiles se manejan mal bajo tierra. Cada especie y cada grupo nacional tiene un territorio que es el suyo, con un marco socio-cultural y unos valores propios; resulta absolutamente inevitable que, extraídos de ese marco y arrojados a cualquier otro, se sientan residentes en un medio hostil. No es el suyo, es el de los “otros”.

A partir de aquí se inicia el conflicto etno-cultural. Este conflicto no es hijo de la intolerancia, sino que deriva de la diferencia. Donde hay diferencia hay desequilibrios y donde existen desequilibrios hay choques.

En los cuatro primeros años de gobierno de ZP la población todavía cree en el multiculturalismo. Los españoles, en principio, no son “racistas” ni “xenófobos”, pero ocho años de convivencia con otros grupos étnicos han hecho que en el momento actual la inmigración sea el principal problema según el CIS, a mucha distancia del paro y del terrorismo. Y si añadimos que problemas como la inseguridad ciudadana o las alzas en el precio de la vivienda están íntimamente ligadas a la inmigración, veremos que los tres primeros problemas detectados por el CIS derivan del mismo hecho: la inmigración.

El PP no quiere ser el “partido antiinmigración”. De hecho, ya hemos dicho que gracias al PP las patronales del campo, la hostelería y la construcción mejoraron extraordinariamente su cuenta de beneficios. Así que se entienden los silencios del PP en la materia. Por su parte, el PSOE confía en sus dogmas “progresistas”: basta con facilitar las condiciones adecuadas para la integración para que los recién llegados de Papuasia, las Galápagos o el Hindikush, pasen a ser honestos ciudadanos españoles… Haría falta preguntarles, en principio, si quieren serlo. No está clara la respuesta.

Lo cierto es que ZP vende esperanza: esperanza en que se integren, esperanza en que quieran integrarse, esperanza en que los esfuerzos en pro de la integración den resultado positivos…, esperanzas que en Europa se han diluido completamente. Porque Europa tiene un problema y ese problema es la inmigración. Y ni todas las dotaciones presupuestarias que han venido realizando países mucho más ricos que España, ni toda la buena voluntad, han logrado avanzar ni un milímetro en la senda de la integración. Treinta años de esfuerzos presupuestarios, humanismo progresista y buena voluntad, no han bastado para integrar a los argelinos y subsaharianos en Francia. Y lo que es peor, todos estos esfuerzos han servido solamente para que estallara la intifada de noviembre de 2005.

Los efectos de la inmigración descontrolada van a ser:

a)     Aumento de las tensiones étnicas y raciales en España, especialmente en las zonas donde ambas comunidades estén más en contacto.

b)     Aumento de la inseguridad ciudadana y de las tasas de delincuencia.

c)     Aumento de las dotaciones presupuestarias en materia de seguridad y en subsidios sociales.

d)     Cierre de las comunidades étnicas en sí mismas, decantándose todas (la receptora y la visitante) hacia posiciones fundamentalistas.

e)     Diferencial demográfico a favor de la inmigración, que hará que hacia mediados del siglo la comunidad inmigrante y la autóctona estén igualadas.

f)       Creación de una “sociedad mestiza”, esto es, de una sociedad inestable, sin valores ni puntos de referencia unitarios.

Hacia el final de período ZP (2011-2012) estos problemas, no solamente se intuirán en el horizonte, sino que la situación de la inmigración en España será altamente tributaria de la situación de la inmigración en Europa. En Francia, Alemania e Inglaterra, la inmigración tiene más tradición que en España y los conflictos hoy son mucho más claros. La próxima intifada en Francia corre el riesgo de extenderse por toda la ribera mediterránea. Las concentraciones de inmigrantes magrebíes, desde Gibraltar a Port-Bou son, desde el punto de vista numérico, similares a las que hay al norte de los Pirineos. Las próximas intifadas en “eurabia” afectarán también a España.

3. Aislamiento internacional de España

Uno de los resultados más trágicos de la política exterior de ZP es haber adoptado una política completamente diferente al período anterior. En política exterior es preciso consensuar las orientaciones. Un principio de la política exterior es que más vale un enemigo seguro que un aliado infiel. En otras palabras: las políticas exteriores son políticas de Estado, no de partido, ni mucho menos dependen del capricho de tal o cual mandatario. Y, sin embargo, en España son, desde hace años, caprichos del presidente de turno.Esto ha conducido a un callejón sin salida a la diplomacia española.Aislada en Europa. Aislada en América. Solamente cuenta con el apoyo –interesado, por lo demás- de un pelotón de países “anómalos”, especialmente de Venezuela. El populismo venezolano de Chávez se apoya en el petróleo. Su antiamericanismo es solamente una exaltación gesticular, más que una realidad operativa: hoy, Venezuela exporta tres veces más petróleo a EEUU y obtiene cinco veces más beneficio. Nunca como hoy la economía venezolana ha estado tan ligada al crecimiento económico norteamericano. Es el chavismo errático y desgarrado el que ha permitido que el castrismo consolidara por primera vez, desde la caída de la URSS, su economía; o que Evo Morales contara con un aliado. Pues bien, estos son los “aliados” de España.

Aliados de boquilla porque, en la práctica, se sabe que Evo Morales ha cargado especialmente contra las empresas de los países aliados (contra Petrobras de Brasil y contra Repsol YPF de España-Argentina)…¿Otros aliados? En Europa han detectado el “peligro español”: ZP hace todo lo que la UE abomina. Fragmenta el Estado creando complicaciones innecesarias, fomenta los micronacionalismos, practica la entente cordiale con países aventureros de escasa solvencia política, su antiamericanismo no mide las consecuencias y no pasa de ser una actitud primaria propia de progres adolescentes, su permanente mano tendida hacia el mundo árabe es considerada por el mundo árabe como signo de debilidad mucho más que como alianza sincera… En Babia en lo que se refiere a la ampliación de la UE, Moratinos tan sólo tiene algo que decir en la cuestión palestina, pero ni tan siquiera es capaz de satisfacer a Hamas. Poco, realmente.

Las dos líneas maestras de la política exterior española son, por este orden:

a)     Erratismo, ausencia de línea clara y definida, actitudes contradictorias en breve período de tiempo, intenciones desmentidas por los hechos, falta de aliados sinceros y estables, iniciativas mal coordinadas que se contrarrestan unas a otras, imposibilidad de definir una línea de política exterior comprensible por otros, ignorancia absoluta de las leyes de la geopolítica.

b)     Debilidad caracterizada por iniciativas abordadas de manera voluntarista, sin tener en cuenta los aliados reales y si se está en condiciones de llevar a buen puerto. Puede ser lícita una línea política distanciada de los EEUU, lo que no puede hacerse es adoptarla sin antes medir las consecuencias. O lanzar la idea del “Diálogo de las Culturas” de manera unilateral, sin haber consultado antes a los eventuales aliados.

Estas dos líneas han generado una política exterior fracasada e imposible de reconstruir a corto y medio plazo, que ha tenido como desembocadura el aislamiento internacional de España.Los grandes fracasos de la política exterior española están siendo:

a)       No haber logrado incorporarse al eje franco-alemán.

b)       No haber conseguido el liderazgo de los países pequeños de la UE.

c)       No haber logrado disipar la desconfianza de los EEUU.

d)       No estar en condiciones de practicar una política euroasiática propia.

e)       No estar en condiciones de suscitar simpatías salvo en países marginales

f)       No haber estado en condiciones de lanzar el Diálogo de Civilizaciones.

Estos seis fracasos van a hacer que resulte extremadamente difícil para gobiernos posteriores establecer una política exterior digna de tal nombre. Y eso va a pesar como una losa en un período en el que:

a)     Las mentiras estadísticas van a hacer que la renta española se aproxime a la europea, cesando cualquier percepción de fondos por parte de nuestra economía. España dejará de ser país receptor de fondos para convertirse en dador de fondos, justo en un momento en el que, como veremos, la economía española vacilará antes de desplomarse.

b)     La crisis energética y el agotamiento de las fuentes de hidrocarburos han generado un aumento constante e imparable del precio del carburante. Justo en ese momento, cuando precisamos aliados leales, especialmente con los países productores, España está aislada hasta el punto grotesco de que un presunto aliado –la Bolivia de Morales- expulsa a una empresa española de su territorio.

La multiplicación de la presencia española en “misiones internacionales” no está guiada por ningún interés estratégico concreto, sino por un buenismo más propio de ONGs a la busca de subvención, que de un Estado moderno. Se trata siempre de presencias contradictorias y, por tanto, imposibles de capitalizar: se retiran tropas de Irak, pero se envían a Afganistán, donde España carece completamente de intereses estratégicos; se está presente en Haití bajo un mando marroquí y al mismo tiempo en la exYugoslavia; se envían fragatas a escoltar portaviones norteamericanos en misiones de bombardeo contra la insurgencia iraquí, pero se afirma que la gran promesa cumplida por ZP fue la retirada de Irak; se financia a Marruecos para que cese la presión migratoria en las fronteras… y luego, naturalmente, hay que hacer otro tanto con Mauritania, luego con Camerún, más tarde con Senegal y así sucesivamente: financiar a las élites corruptas para que cesen de presionar con la inmigración ilegal. No hay absolutamente nadie que entienda la política exterior española, ni mucho menos que se la tome en serio.Las políticas exteriores eficaces son las que se plantean a largo plazo. España carece de política exterior.

(c) Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - 12.07.06  

 

RSXXI. Lo que quede de España en el 2011. La Gran Mutación (I de XV)

RSXXI. Lo que quede de España en el 2011. La Gran Mutación (I de XV)

Infokrisis.- Desde hace meses, contemplábamos ordenar nuestras ideas en forma de un documento amplio que enfatizara los temas más importantes y las derivas más comprometidas que afronta la historia de España en estos primeros años del siglo XXI. Iniciamos hoy la publicación de este estudio con el nombre de RSXXI, Revisión Siglo XXI, que constará de quince partes y nos ocupará buena parte del verano de 2006. Creemos que la situación de nuestro país en este momento es crítica y que vale la pena hacer un esfuerzo intelectual por aislar los problemas que tenemos por delante.
I. Lo que quede de España en el 2011. La Gran Mutación. (1 de 15)
Las grandes mutaciones que afectan a los pueblos, derivan de la acción de grandes líderes políticos o de dirigentes mediocres. La mediocridad de José Luis Rodríguez Zapatero es incuestionable, pero aun así, de lo que no cabe la menor duda es que cuando termine su mandato, España no será la misma que en marzo de 2004. Y mucho nos tememos que aún falta mucho para que este país lo pierda de vista.ZP: el límite inferior del régimen surgido del consenso constitucionalSe ha dicho que ZP ha roto el consenso del que surgió la Constitución de 1979. Esto es solamente cierto a medias.
ZP es más bien el límite inferior del régimen surgido entonces.Existió en aquel momento un intento de superar la dicotomía entre las “dos Españas”. Harina de otro costal es si la derecha renunciaba sinceramente al franquismo o es que advertía, muy a su pesar, la imposibilidad de hacerlo pervivir en el tiempo; y si la izquierda aceptaba de buen grado la monarquía y el consenso o es que era consciente de que carecía de fuerza social para lograr la ruptura, y de que los poderes fácticos tenían demasiado peso como para poder llegar hasta donde la Plataforma y la Junta Democrática aspiraban.En ambas partes hubo de todo: existieron franquistas que se adaptaron por afán de supervivencia y ambición, como también hubo franquistas que se convencieron de las bondades del sistema democrático; así mismo, existieron antiguos demócratas sinceros y también estalinistas o resentidos que simplemente esperaban que, con el tiempo, la situación mejorase y pudieran ajustar cuentas con el pasado. ZP pertenece a estos últimos.Con ZP, España ha vuelto al guerracivilismo de 1977: la consideración de que solamente la izquierda defendió una posición “justa”, que la única “memoria histórica” que valía la pena defender era la de la izquierda, que solamente había que recordar las fosas comunes de los fusilados por el franquismo pero pasar de soslayo las checas republicanas, las masacres en masa organizadas por estalinistas (y no solamente de católicos y derechistas, sino de anarquistas y trotskistas), los saqueos y el caos en el que anarquistas y estalinistas habían sometido a la República…
A setenta años del inicio de la Guerra Civil, la impericia, la falta de ideas y el resentimiento de sujetos como ZP, han favorecido que este pueblo mire una vez más hacia atrás y piense en términos de enfrentamiento civil. Nunca como ahora se ha hablado de la guerra civil tanto y con tanta intensidad. Cadáveres políticos y ruinas humanas como Santiago Carrillo son paseados por foros y universidades para suscitar adhesiones y condenas. Se retiran las últimas estatuas de Franco y se realizan homenajes a los abuelotes de las Brigadas Internacionales, olvidando que acudieron, no a la llamada de la libertad, sino atendiendo a las consignas del KOMINTERN, es decir, a las órdenes de Stalin. La guerra civil está hoy más viva que nunca. A partir de los años sesenta, el propio franquismo evitó legitimarse en la victoria y prefirió recurrir al referéndum de 1966. La izquierda, durante casi tres décadas, ha preferido olvidar algo de lo que no puede estar muy orgullosa. Ha hecho falta que llegara ZP, con su visión miope y unilateral de la guerra civil, para que pensemos otra vez en términos de “dos Españas”; cualquier cosa, incluso mirar hacia el pasado más triste y duro, antes que juzgar objetivamente las constantes torpezas de ZP.ZP, el resentido, ZP, el mediocre, ZP, el tonto con ideas –o sea, el peor tipo de tonto- no procede de la izquierda consciente de superar la guerra civil, sino de la izquierda resentida que aspira a romper el consenso constitucional y llegar donde no pudo llegar en 1979.
La izquierda revanchista, cuya máxima aspiración es, en ocasiones, negar la historia y en otras, dar marcha atrás a la rueda de la Historia, es la peor de todas las izquierdas: la que hoy gobierna nuestro país.
Ocho años para desmantelar un país y un régimen
Afirmar en voz bien alta que las bombas del 11-M fueron las que favorecieron el tránsito de casi un millón de votos indecisos hacia el PSOE no es –como siempre ha afirmado ZP- negarse a reconocer su victoria, sino interpretarla en la única clave posible: el error de Aznar, alineándose demasiado radicalmente con Bush, hizo que bastaran unas bombas –de las que todavía no se sabe ni quien las colocó, pero sí con qué fin: precipitar un vuelco electoral, para que el PP perdiera, no sólo la mayoría absoluta, sino el poder.
Durante los dos primeros años, los errores de ZP han sido tantos y tan continuados, la mediocridad de su equipo ministerial tan absolutamente sin precedentes en la política española, sus propuestas y medidas tan banales en ocasiones o tan estridentemente absurdas en otras, que parecía ser un presidente de transición, cuya estancia en La Moncloa se limitaría a un mandato. Error. Se olvidaba que ZP no era mejor como jefe de la oposición de lo que es ahora como jefe de gobierno.
ZP es apenas un producto de PRISA. De hecho, si PRISA desapareciera de un día para otro, ZP no encontraría voceros que apuntalaran sus posiciones. Hace falta mucho estómago para defender la gestión de ZP. Pero PRISA sigue existiendo cada vez más fuerte: ZP ha sabido pagar el favor que le hizo la SER en la mañana del 11-M afirmando media hora después del crimen que se trataba de un atentado islámico.
En el momento en que ZP advirtió que el pacto con ERC le estaba costando demasiado caro en intención de voto, simplemente arrojó a la cloaca al aliado con el que había recorrido una parte del camino. Y otro tanto hizo con Maragall. Desde entonces las encuestas no dejan de sonreírle: el “diálogo” ha sustituido al “talante”. Pero de todos los “diálogos” emprendidos, solamente uno tiene visos de avanzar: el diálogo con ETA, esto es con “Josu Ternera”, esto es, el diálogo más innecesario toda vez que la lucha contra el terrorismo estaba ganada.Pero este “diálogo” es presentado a la población como un éxito histórico de ZP. No importa que, como mínimo desde el 2002, el PSOE viniera incumpliendo el Pacto Antiterrorista y dialogando con el entorno etarra. Y este “éxito” –esta claudicación facilitada por el futuro “acuerdo de izquierdas” PSE-HB- será presentado como activo del PSOE en la campaña electoral de 2008, garantizándole la victoria. Es triste y es bochornoso pero, en el momento de escribir estas líneas, todo induce a pensar que en las elecciones del 2008, ZP se impondrá nuevamente. Por la mínima, pero se impondrá en las urnas y esta vez sin necesidad de las bombas, aunque sí gracias, nuevamente, a PRISA.En 2008 todavía no serán perceptibles los efectos más nefastos de los cuatro primeros años de gobierno de ZP. Aún no será completamente visible la vacuidad de los llamamientos al diálogo, el efecto centrifugador de los estatutos de autonomía, la ingobernabilidad del país y el marasmo económico al que nos aproximamos irremisiblemente. En otras palabras, como mínimo hasta 2011 ó 2012 éste país no va a despertar de la pesadilla que está suponiendo ZP.
El problema es que apenas seis años le habrán bastado para desmantelar un país, desarticular una sociedad y poner en la picota un régimen. ZP, autor de la Gran MutaciónA pesar de su insolente mediocridad, de su banalidad peripuesta y afectada, de su lacerante falta de ideas y ausencia absoluta de capacidad política, ZP pasará a la Historia de España como el responsable de la gran mutación que está afectando a España y de la que, todavía hoy, la inmensa mayoría de españoles no es consciente de sus dimensiones, calado y alcance.
Los frentes de crisis son seis:
1. Deshilachamiento y liquidación del Estado
2. Crisis del multiculturalismo
3. Aislamiento internacional de España
4. Crisis socio-económica
5. Crisis de todos los valores sociales
6. Profunda reforma constitucional
La colusión de estos seis frentes de conflicto es lo que, inevitablemente, generará lo que hemos dado en llamar “la Gran Mutación”.  
1.        Deshilachamiento y liquidación del Estado
La tramitación del Estatuto Catalán y todas las reformas estatutarias anunciadas, el “proceso de paz” con ETA y sus intenciones de desembocar en un pacto de gobierno PSE-HB, indican a las claras que se ha creado una red de intereses regionales a los que ZP va a deber su permanencia en La Moncloa. Esta red de intereses, compuesta por dirigentes del PSOE, dirigentes nacionalistas y dirigentes de la izquierda alternativa, han terminado por sustituir a los intereses que daban coherencia y unidad al Estado.
Pero lo más trágico es que todo este proceso ha evidenciado la falta de modelo de Estado de ZP. O lo que aún es peor: que su modelo es el no-Estado, una especie de federación de autonomías sin apenas vínculos comunes, cuando la tendencia en Europa es justamente la inversa: reforzar los poderes del Estado en detrimento de las prerrogativas autonómicas.
Cuando ZP haya concluido su tarea de liquidación del Estado se hará evidente:
a) Que las reformas estatutarias, a pesar de haberse tramitado como leyes orgánicas, suponen una necesaria reforma constitucional.
b) Que esa reforma supone la irrupción del federalismo como estructura del Estado.
c) Que sería la primera vez en la historia que un Estado unitario se desintegra para luego recomponerse en forma de federación.
d) Que las nociones políticas de ZP son primarias, y que ni siquiera es capaz de distinguir entre Estado, Nación, Nacionalidad, Región, Autonomía, Unión, Federación, etc.
A partir de 2011-2012 uno de los principales esfuerzos de los gestores del Estado va a ser recomponer lo que quede del mismo, especialmente por el peso alcanzado por los partidos nacionalistas e independentistas. Pero nunca como en esos momentos va a ser tan absolutamente prioritaria la reconstrucción del Estado-Nación dentro de una Unión Europea, constituida como “unión de Estados Nacionales”.Si en 1976 la prioridad era la descentralización del Estado, en los treinta años siguientes lo que debía ser, inicialmente, un mero proceso de optimización de los recursos del Estado y de aproximación de la administración al ciudadano, se ha convertido en el caldo de cultivo de los nacionalismos más centrífugos. Y estos nacionalismos no son más que la cristalización de las ambiciones de dirigentes políticos regionales para alcanzar un mayor control sobre los recursos económicos generados por cada autonomía.
En 2006, la descentralización del Estado ha pasado a ser el saqueo de los recursos del Estado.El hecho es que el Estatuto de Andalucía define a esta autonomía como “nación”, al igual que Catalunya. Y que si ésta “blinda” competencias y el Ebro, la autonomía aragonesa blinda su tramo del Ebro y la andaluza, el Guadalquivir. Mientras, la reforma del Estatuto Gallego ancla sus “pretensiones históricas” en los 170 años de reino suevo. Y Catalunya, que jamás conoció la independencia y ni siquiera fue una “unidad sino un conjunto de condados incluidos en la Corona de Aragón, se forja una historia para uso del nacionalismo. Este Estado, el cacareado “Estado de las Autonomías”, es ingobernable.
Un Estado como al que nos va a conducir ZP en los próximos años, es literalmente inviable. En pocos años se demostrará que la reforma del Estatuto de Catalunya generará muchos más problemas de los que resolverá. El “Estado de las Autonomías” pudo haber sido un modelo de organización del Estado a condición de que:
a) Los nacionalismos no se hubieran mostrado nuevamente insaciables y aspirasen a mayores techos de autonomía, reivindicando cualquier parcela que implicara más cuota de poder.
b) El Estado hubiera sido administrado por “estadistas” en lugar de por iluminados sin principios, capaces de entregar a los nacionalismos cualquier cuota de poder regional a cambio de que apuntalasen su poder en la administración del Estado.
c) El electorado hubiera sido consciente de lo que estaba en juego, en lugar de dejarse arrastrar constantemente por los argumentos emotivos y sentimentales de los políticos nacionalistas, tras los cuales escondían sus ambiciones de controlar las llaves de la caja fuerte.
Ninguno de estos tres elementos se ha dado. Los nacionalismos no han sido “leales” con el Estado. Han pedido siempre “más”. No ha habido verdaderos estadistas en La Moncloa, sino auténticos equilibristas y audaces funambulistas para mantenerse en el poder.
Y en cuanto al electorado, a lo largo de la transición se evidenció que los partidos se sentían más cómodos con un electorado bastardizado, ignorante, sin criterio y apático, dispuesto a dejarse manipular por la aparición de un doberman o el estallido de unas bombas.
(c) Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - 12.07.06  

Caminos inesperados de la recuperación nacional: la selección nacional

Caminos inesperados de la recuperación nacional: la selección nacional

Infokrisis.- La proverbial "baraka" de ZP -un tipo como ZP no puede estar bendecido por la diosa Fortuna, la "baraka" mora es lo que mejor le cuadra- parece faltarle en la última semana. El referendum catalán ha resultado un fiasco y, para colmo, la selección española suscita entusiasmo general. En este contexto, la centrifugación nacional parece haber quedado en segundo plano. Esta cuestión tiene sorprendentes y esperanzadores desarrollos.

 

E

El Estatuto de Catalunya no ha suscitado el más mínimo interés entre el pueblo catalán. Como máximo un 49% de electores se tomó la molestia de acudir a votar por pura inercia. El resultado solamente lo celebraron los cuadros del PSC y de CiU que, a fin de cuentas, van a ser los únicos beneficiarios del sainete estatutario. No digamos lo que el Estatuto andaluz o el gallego van a suponer si se someten a referendo. ¿Votará un 25% del electorado? ¿Tantos? El Estado de las Autonomías finalmente ha terminado siendo el Estado de las Miserias.

El ridículo realizado por ese beodo arteriosclerótico de President es todavía mucho más evidente al haber situado la consulta electoral entre el partido España-Ucrania y el partido España-Túnez. Si el fervor no estuvo presente en la malhadada cuestión del Estatuto, las masas irrumpieron para apoyar a la selección española de fútbol.

Antes de seguir deberemos advertir que, salvo en nuestro período de estudiantes en el que formamos parte de la selección de nuestro centro como extremo-izquierdo (mira por dónde), el fútbol jamás nos ha interesado como espectáculo, ni como fenómeno de masas. Ni seguimos la liga, ni siquiera tenemos particular preferencia por equipo alguno –como no sea el RCD Español, por el nombre y por ser el club de la ciudad que nos vio nacer-. Es más: consideramos el fútbol como el “opio del pueblo”. Con estos precedentes podrá juzgarse con más exactitud lo que sigue.

El nacionalismo es una forma de irracionalismo. Julius Evola decía que cada cual es dueño de elegir sus tradiciones. Se puede ser “nacionalista catalán”, “nacionalista español” o “nacionalista europeo” o “nacionalista inter”, esto es, internacionalista. Es, siempre, inevitablemente, una cuestión irracional. Afecta a las vísceras, no al cerebro. Es evidente que las personas más cultivadas o más exigentes culturalmente, apoyarán su opción nacionalista en argumentos. Hay posiciones más difíciles de mantener y otras más sólidas. Esto importa poco. Hace falta, por ejemplo, ser un “hombre de fe” para pensar que Catalunya en algún momento fue una “nación independiente”. Y para avalar esa tesis, más que argumentos, lo único que hay son recursos al irracionalismo. El fútbol tiene algo de esto.

Se es del Barça o del Español, del Athletic o del Real, del Betis o del Sevilla, por azar, por puro irracionalismo. No hay otra explicación. Pero con la selección nacional es otra cosa. Estamos predeterminados, por nuestro DNI, a apoyar e identificarnos con nuestra selección, incluso cuando, como en nuestro caso, el fútbol nos importe un higo. Cada uno tiene derecho a elegir sus tradiciones y sus equipos de fútbol, pero el apoyo a una selección nacional no es opinable. De ahí que cuando Carod-Rovira explica que su selección nacional es… Polonia, por aquello de que hace décadas se decía que el hablar catalán suena a “polaco”, lo que está haciendo es evidenciar que ha perdido los papeles. La gente “normal”, en tanto que española, apoya a la selección nacional, no a otra.

En estos tiempos en los que el patriotismo (identificación con la tierra de los padres, con la tierra de los antepasados) se identifica erróneamente con el nacionalismo (sentimiento de individualidad y superioridad de la propia nación en relación a las otras) y éste se divide en tantas cuantas “naciones autonómicas” puedan existir sobre el territorio del “Estado-Nación”; resulta difícil valorar lo que está ocurriendo con el apoyo a la selección nacional de fútbol. O al piloto de fórmula 1 Alonso, o al tenista Nadal, o a otros deportistas que no parecen tener “autonomías”, sino representar al denostado Estado-Nación llamado España.

No estoy muy seguro de que los hinchas de la selección española tengan muy clara la diferencia entre patriotismo y nacionalismo. Lo que sí tengo claro es que esos mismos hinchan no votan ni a CiU, ni a ERC, ni al PNV, ni al BNG, ni demás. Y tengo para mí como mucho más claro que allí donde se ondea una bandera de España, con toro, con corona real o con las franjas rojas y amarilla, no hay precisamente discusiones sobre el nuevo Estatuto o sobre el “proceso de paz”. Ya es algo.

Es significativo que esta nueva oleada de sentimiento “españolista” cabalgue sobre la actividad deportiva de jóvenes nacidos en la década de los ochenta. No han conocido al franquismo: son hijos del “Estado de las Autonomías”. Han visto lo que es y han preferido asumir los colores nacionales. Fernando Alonso, Rafa Nadal, la selección, es gente joven que ha conocido el “gran mundo”. Allí saben que España está presente como unidad y como todo. Han hecho su opción, acorde por lo demás con los tiempos que corren. Banderas asturianas siguen a Fernando Alonso allí donde va. ¿Podría ser de otra manera? ¿Acaso no es asturiano? La normalidad es precisamente que quien ondee una bandera asturiana no tenga el más mínimo inconveniente en que a su lado haya otra bandera española e incluso que un poco más allá, la bandera de Unión esté también presente. Porque éste es el signo del tiempo nuevo: que “somos” de la tierra sobre la que nacimos, “somos” ciudadanos de un Estado-Nación y, finalmente, nos hemos integrado en una federación supranacional, la Unión Europea. Tales son nuestros tres círculos de identidad. El primero es una identidad de “proximidad”, el segundo tiene mucho que ver con la historia, el tercero es de carácter cultural. Hoy, en el siglo XXI, no puede existir uno separado de los otros dos.

Lamentablemente, la izquierda cerril, el zapaterismo, y el micronacionalismo, no pueden aceptar lo que los jóvenes sin prejuicios, campeones por más señas, tienen como normal.

Estamos persuadidos de que los deportes con seguimiento de masas –fútbol, fórmula 1, tenis- pueden tener un gran papel en la formación de una conciencia nacional en los próximos años. No es algo que sea del agrado de esa izquierda trasnochada y peripatética con la mirada puesta eternamente en la guerra civil, o esos esperpentos surgidos en el tardo-franquismo cuando a Carrillo se le llenaba la boca hablando de las “fuerzas del trabajo y de la cultura”, dando por supuesto que Víctor Manuel y Ana Belén pudieran considerarse una “fuerza de la cultura” o que Serrat fuera un “resistente antifranquista”. Por no hablar de un Ramoncín o de una Alaska cuyo reloj se paró en el “punk” de la transición o en la “movida” de los 80.

Ahora toca apoyar a la selección española -¿hay otra actitud para españoles razonables?- y regocijarnos con los triunfos de los Nadal o los Alonso. Las nuevas generaciones educadas al calor del himno de España, de ver la bandera española en el podio de los triunfadores, van a ser los artífices de la formación de una NUEVA identidad nacional, abierta “por arriba” a la Unión Europea y abierta “hacia abajo” a la tierra natal. Y lo pueden ser a condición de que vayan madurando ese impulso juvenil y transformándolo en conciencia identitaria.

¿Es posible un tránsito de este tipo en una sociedad de masas? No parece descartable. En el fondo, la masa sigue a los vencedores, a la fuerza y a la victoria. No se le puede reprochar a nadie. Cuantas más victorias españolas se produzcan en los deportes de masas, más se reforzará cierto “irracionalismo español” y, consiguientemente, más se contendrá el “irracionalismo micronacionalista”. No es una mala perspectiva. Y sería mucho mejor si un sistema educativo reconstruido y una cultura revitalizada, contribuyeran a transformar ese impulso irracional en CONCIENCIA POLÍTICA.

El día en que los hinchas puedan cantar un himno nacional con letra, en lugar de tararearlo con fuerza, ese día será significativo de que algo ha cambiado.

© Ernesto Milà Rodríguez – infokrisis – infokrisis@yahoo.es – 20.06.06.

 

Esa gran farsa llamada “proceso de paz”

Esa gran farsa llamada “proceso de paz”

Infokrisis.- Si examinamos sin prejuicios el terrorismo de ETA en sus últimas fases, veremos que hemos estado engañados: ETA no es una "banda terrorista". ETA es un negocio. Sus militantes de base son la carne de cañón que permite crear el miedo y percibir el racket de protección. El "proceso de paz" es una farse, una verdadera joint-venture entre ZP y topo-Ternera.

 

El viernes se iniciaba el juicio contra los asesinos de Miguel Ángel Blanco. Si la cara es el espejo del alma, costaba poco identificar a los asesinos de Miguel Ángel: en efecto, no sólo tenían instinto sino, además, cara de asesinos. En este juicio ETA ha sacado lo que más odioso ha tenido siempre: la chulería asesina. ¿Con éstos hay que “negociar”? Estos lo que precisan es un par de guantazos antes de que las puertas de la cárcel se cierren para siempre detrás de ellos. Si han seguido mostrando insolencia y chulería delante del tribunal, ante las cámaras de TV y, especialmente, ante los familiares de Miguel Ángel Blanco es porque están convencidos de que sus días de encierro han terminado. Dentro de poco estarán en la calle, serán concejales de HB y tendrán un sueldo honorable de “jefes de marketing” de cualquier almacén de la cadena Eroski. Como es habitual.

Precisamente la misma semana en la que coincidía el primer encuentro oficial entre el enviado del gobierno y Josu Ternera, a la Audiencia Nacional le ha dado por juzgar a los asesinos de Miguel Ángel Blanco que, para colmo, han resultado ser más asesinos que otros que se han sentado en la misma jaula. Mal asunto para ZP tener que decir: “Estamos negociando con esa peña”. Infumable. Nauseabundo.

El presidente debería estar pensando en convocar un referéndum para reformar la Constitución en dos extremos en los que se muestra necesario hacerlo lo antes posible: allí donde dice que no hay cadena perpetua y allí donde señala que el sistema penitenciario español se basa en la reinserción de los presos. Está muy bien eso de reinsertar a los presos, pero la reinserción solamente puede ser posterior al resarcimiento de las víctimas. No anterior, por mandato constitucional y a cualquier precio. En cuanto a la cadena perpetua, existe en casi toda la Europa irreprochablemente democrática. ¿Por qué aquí no? ¿Por progresismo trasnochado? ¿Por estupidez congénita de una izquierda eternamente en Babia, si no babeando? Los asesinos de Miguel Ángel Blanco que, nueve años después de su atrocidad, todavía no han madurado ni se han enterado de que aquel asesinato no sirvió para nada, salvo para evidenciarlos más aún si cabía como asesinos, no merecen apenas una condena de 50 años de cárcel que por imperativo constitucional se convierten en 30. La acción que debería separar la aplicación de cualquier medida de gracia de la cadena perpetua, sería solamente el arrepentimiento sincero, la crítica en público, las excusas solicitadas a la familia de la víctima y el perdón pedido a la sociedad. Pero las bestias sanguinarias y chulescas que hemos visto sentadas en la jaula de la Audiencia Nacional merecen solamente ser encerradas en una mazmorra y arrojar la llave al retrete. Bastante deberían de agradecer a la sociedad que no exista la pena de muerte sumaria, único gesto comparable con la naturaleza de su crimen.

Desde 1977 los asesinos saben que cualquier crimen, por execrable que sea, se purgará en 9, 12 o, raramente, 15 años de cárcel. Las medidas de gracia juegan a su favor tanto como una Constitución benévola con los asesinos, que hace que cualquier pena de mil o mil doscientos años de cárcel suponga, como máximo, una condena de 30 y de ahí hacia abajo: ir descontando gracias a un cursillo de macramé, un título universitario entregado por la cobardía de las autoridades académicas vascas o haber actuado en alguna obra de teatro intramuros de la prisión. Basura de sistema penitenciario. Basura de ordenamiento jurídico que garantiza siempre los derechos del criminal pero nunca el resarcimiento de la víctima.

Soplaban, pues, malos vientos cuando ZP y su bufón de a bordo, Pepiño Blanco, han estado hablando de que, ahora si, ahora va en serio, esta semana nos sentamos con ETA… No habían podido elegir peor momento.

El rostro del “pringao”: asesinos psicopatones

No sean ingenuos: ETA es algo más que unos descerebrados patanes sin escrúpulos ni sentimientos, como la parejita que asesinó a Miguel Ángel Blanco. De éstos hay a docenas. Técnicamente son los “pringaos”, la “carne de cañón” sacrificable que la dirección de ETA ha ido utilizando en los últimos 18 años, desde la muerte de Domingo Iturbe y, luego, desde la “caída de Bidart” unos años después. Los tipos constantemente procesados por la Audiencia Nacional son los “bultos” de ETA, los sacrificables.

Incluso las mismas “direcciones” que se han ido sucediendo tienen, todas, un carácter provisional. La prueba es que, inmediatamente caen, son sustituidas por otras con una rapidez extrema. Como a quien se le rompe un preservativo e inmediatamente se coloca otro. Eso no es la “cúpula de ETA”, esos son unos “pringaos” que deberían sentir vergüenza al ser vistos como tales por una parte de la sociedad española: “¿Quién les ha llamado a estos gilipollas a ir por ahí metiendo bombas y dando tiros en la nuca?”, o “estarán orgullosos por haber arruinado su vida, después de arruinar definitivamente la vida de otros”…

Los militantes de ETA merecen ser juzgados como lo que son: bestias sedientas de sangre, descerebrados estúpidos incapaces de reconocer si quiera lo salvaje de su proceder. Nada más. ¿Militantes políticos? ¿Esos colgaos? ¡Vamos, hombre!, como máximo psicopatones. Nada más.

ETA es algo más que un club… terrorista

Entonces: ¿Quién está detrás de ETA? Los de siempre. ETA, como el Barça, es algo más que un “club” terrorista. ETA es un negocio que se presenta ante su parroquia con la más honorable de las etiquetas: “patriotas”… Es posible que el pringao al que le ordenaran que asesinara a Blanco se considerase un “patriota” porque escribía su nombre con “tx”, dominaba cuatro frases en vascuence y llevaba chapela en domingo cuando iba de chiquiteo con su peña. Para él, eso y matar a un “españolista” era lo máximo que podía hacer para sentirse “patriota abertzale”. Lo dicho: un imbécil psicópata. Pero no todos son así.

Una empresa es, técnicamente, un negocio que cuenta con un capital, una gestión contable y un producto a vender. El producto que ETA vende es el miedo. Crea miedo y carda la lana. Crea miedo y recoge los beneficios. Siempre habrá alguien dispuesto a que se le deje vivir a cambio de unos duros. La mafia lo inventó en los años veinte. No era un gran invento, pero si muy eficaz. Lo que la mafia llamaba “racket de protección”, ETA lo llama eufemísticamente “impuesto revolucionario”. ETA se basa en el principio de cualquier empresa: invierte solamente en los productos que proporcionen beneficios. HB, por ejemplo, ha aportado beneficios. Solamente con un impulso inicial logró obtener diputados y concejales. A partir de ese momento, el negocio fue rentable por sí mismo. HB demostró ser una buena inversión. Lo mismo que “Egin”. Ten un diario mediocre y de cualidades redaccionales pésimas, aunque solamente sea para concretar las citas para el cobro del impuesto revolucionario. Rentable mientras duró. No pierdan de vista este razonamiento: ETA es un “big bussines”. Quien quiera ver otra cosa se engaña.

La liquidación de la sociedad etarra, fase actual del negocio

Los grupos de extorsión no pueden mantenerse indefinidamente. Aznar colocó a ETA contra las cuerdas. ZP aspira a algo más: pasar a la Historia. Ya que lo tiene negro con lo del “diálogo de civilizaciones”, lo va a intentar ahora con el “proceso de paz”. Un Premio Nobel de la Paz no le vendría mal a su palmarés. ¿Y qué opina ETA? Opina lo que toda empresa: que lo importante es la tesorería. Y ahí está la cuestión, porque hoy la policía ha detenido a la red que administraba las finanzas de ETA desde hacía ¡25 años! Es decir, los que han caído son los que tenían algunas de las llaves de la caja.

Es importante destacar el momento en que ha tenido lugar esa desarticulación. En primer lugar, es obvio que se ha tratado de contrarrestar la sensación de indefensión de la sociedad española ante la banda asesina y ante el “proceso de paz” que puede concluir con la puesta en libertad de gentuza de la calaña de los asesinos de Miguel Ángel Blanco. El impacto de este juicio ha sido comparable sólo con el crimen mismo cometido hace diez años. Era necesario, por tanto, que ZP recuperara algo del crédito perdido en los sondeos. Por eso se ha elegido este momento como el adecuado para asestar el palo a la banda. Además, el diario El Mundo publicó hace poco la información de que funcionarios policiales habían escoltado por el País Vasco a un par de etarras que llevaban 60.000 euros para sus responsables en el interior. Así pues, hoy era el día decisivo para ordenar el golpe policial. Además, estamos en la semana en la que va a tener lugar la primera ronda de contactos directos entre el gobierno y ETA. ¿Era un aviso a la banda? No, no lo era. Era el premio al “topo” del gobierno en el interior de ETA. Era el premio a Josu Ternera.

En los dos últimos años, las detenciones selectivas de miembros de ETA han permitido a Ternera ser la única voz cantante de la organización. Ahora mismo no hay otra en libertad, todos los adversarios, competidores y compañeros de Ternera están entre rejas. De ETA, hoy por hoy, solamente quedan cuatro imberbes agilipollados, con pendiente en la oreja, aquejados de complejo de castración y dispuestos a inmolarse para seguir los pasos de sus anteriores 1500 predecesores: tras cuatro meses de militancia media, a la cárcel. Cuatro imberbes y esta tarde solamente Josu Ternera.

De hecho, lo único que está en juego para Ternera en este momento es el destino del “tesoro de ETA”. Y, por supuesto, una salida honorable para él. Es muy mal asunto eso de traicionar a un grupo terrorista y esperar que, años después, algún damnificado te pegue un tiro en la nuca. La salida honorable pasa por que el “último mohicano” de ETA negocie la puesta en libertad de los “camaradas presos”, se cubra de gloria obteniendo alguna concesión menor y pueda vivir los últimos años de su vida gozando del “tesoro de ETA” y dando alguna conferencia en las universidades públicas vascas. Y ahí está ZP para dar a su bienamado “topo” lo que pide. El precio de la traición es el control sobre el “tesoro de ETA”.

La “joint-venture” Ternera-ZP

La edad de los detenidos en la operación contra la red de financiación de ETA es significativa. Se trata de “veteranos” de la generación de Iñaki Iturbide Abasolo (a) “Txomin” y de José Manuel Beñarán Ordeñana (a) “Argala”. Este hecho debería bastar para que los “pringaos” de ETA reconocieran la naturaleza del problema: mientras ellos hacen el trabajo “sucio”, los otros cobran e invierten el impuesto revolucionario. Es más, gracias al terror causado por los asesinos psicopatones –los “pringaos”-, los empresarios de Neguri, las dinastías económicas vascas, pero también los nuevos ricos de la sociedad vasca y los personajes de moda (los Arzak, los Arguiñano y demás), llevan tres décadas pagando el “racket de protección”. Y si lo hacen es porque los pistoleros matan.

Si esto es cierto –y lo es- no hay “una ETA”, sino “dos ETAs” con intereses completamente diversos. La ETA de los “pringados” es sacrificable por la ETA de los “profesionales”. Estábamos todos equivocados: nos terminamos creyendo que hombres hechos y derechos, con experiencia de la vida, seguían creyendo en los Reyes Magos o en que los niños vienen de París; hemos creído que la cúpula de ETA creía en la “independencia vasca y el socialismo”, en el valor de la lucha armada como estrategia política. Y no: eso valía para la “ETA de los pringaos”, la carne de cañón, la mano de obra barata. Pero no para los dirigentes reales de la banda. Durante tres décadas estábamos en el error: no existían diferencias entre “políticos” y “militares”, sino entre “pringaos” y “profesionales”. Los primeros seguían órdenes, por crueles que fueran, con fidelidad perruna. Los segundos recogían el dinero, lo invertían y recogían los beneficios. Así funciona la “Empresa ETA SA”.

La historia de la ETA-“profesional”no podía prolongarse hasta el infinito. Antes o después, todo el edificio podría hundirse sobre las cabezas de sus mentores. Así pues, era necesario empezar la liquidación del entramado –salvando lo salvable de cara al propio electorado y a la parroquia-; fue entonces cuando, a partir de 2002, Ternera desaparece y se inicia la demolición de la organización. Ahora solamente quedan unos pocos “pringados” en la calle y una parte de la cúpula “profesional”.

Era evidente que, con ZP o con Aznar, nos aproximábamos al final. Con Aznar se hubiera llegado a un final “policial” (todos detenidos, salvo el topo-Ternera que, como premio, se quedaba con el “tesoro de ETA”). Ese final hubiera fortalecido el prestigio de Aznar entre el electorado. Pero la línea de ZP es sensiblemente diferente. También aquí se trata de obtener un beneficio político (la formación de un futuro gobierno PSE-HB en el País Vasco y la marginación del PNV) mediante la desmovilización de ETA y dando a entender que “el diálogo” es, realmente, eficaz (algo que hasta ahora no está claro). Este éxito aumentaría el capital político de ZP y su prestigio internacional (hoy bajo mínimos).

Las “detenciones selectivas” provocadas por topo-Ternera crearon, dentro de la organización, el clima adecuado para “negociar”. Los últimos dirigentes etarras en libertad han caído hoy. Lo que queda en la calle de ETA es apenas nada, un grupo de “pringaos” que siempre pueden colocar una bomba o poner el sello a la carta de petición del impuesto revolucionario. La negociación es la parte final de la farsa: topo-Ternera puede argumentar que ha hecho todo lo necesario para sacar a los presos de la cárcel y relegalizar a HB. ZP juega con ases en la manga. Él sabe la realidad de la situación: que el interlocutor ha aceptado el pacto real, “tu firmas la paz y te vas con la pasta; yo, a cambio, te salvo la cara ante los tuyos”.

Cuando ZP dice que el “proceso de paz será largo” lo que está diciendo es que los hitos favorables tendrán lugar en los momentos electorales clave: se avanzará antes de las municipales, se avanzará antes de las generales, etc. ETA hoy ya no tiene ninguna carta que utilizar en la negociación. Topo-Ternera no se llama a engaño: sabe que, como máximo, va a poder lograr el reagrupamiento de presos en cárceles vascas, la relegalización de HB, medidas de gracia que vacíen las cárceles en un plazo de entre 5 y 10 años, el retorno de los exiliados… y poco más. Para él, ya es suficiente. A fin de cuentas, el “tesoro de ETA” le compensa del hecho de que no haya ni “derecho de autodeterminación”, ni “incorporación de Navarra a Euzkadi”, ni “implicación de Francia en el proceso de paz”… No porque a ZP le interese lo más mínimo ninguno de estos temas, sino porque su electorado no lo soportaría. ZP solamente rectifica de posiciones cuando percibe que se hunde en los sondeos. No cabe, pues, la menor duda de que ZP utilizará el “proceso de paz” solamente con fines electorales. Y, en este sentido, topo-Ternera intentará extraer el máximo beneficio de la situación. Para él, el escenario ideal sería permanecer al margen de las sospechas de traición entre los suyos y tener un lugar en el futuro político del País Vasco: ¿Como vicelendakari de Patxi López? Seguramente.

El “proceso de paz” es una FARSA. Una completa y total farsa pactada entre un político sin escrúpulos (ZP) y un traidorzuelo hoy, asesino ayer (topo-Ternera). Ahora ya sabemos lo que cada uno de ellos busca con sus movimientos: ZP eternizarse en el poder y pasar a la Historia; topo-Ternera quedarse con el “tesoro de ETA” y tener un lugar en el futuro político del País Vasco.

¿Y las víctimas? Pensad en Miguel Ángel Blanco, en su hermana y en su madre y malditos seáis si no sentís que las vísceras se os revuelven. Los asesinos no pueden quedar impunes. Los políticos que especulan con el dolor para satisfacer su ego, tampoco.

© Ernesto Milà Rodríguez – infokrisis – infokrisis@yahoo.es – 20.06.06.