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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

Cómo manipular a un pueblo y lograr que te lo agradezca

Infokrisis.- Somos lo que nos manipulan. El arte de la manipulación de masas es lo que permite a Zapatero no desplomarse en los sondeos. El ministro Solbes en el congreso puso su mejor cara de perplejidad y dijo aquello de que “Nosotros no hemos negado nunca la crisis”. Era mentira. El gobierno negó la crisis durante un año entero y contra todas las evidencias. Sin embargo, 12.000.000 de españoles, de espaldas a la realidad, votaron a la lista del PSOE que, en el mejor de los casos estaba compuesta por mentirosos y en el peor por ineptos. ¿Cómo es posible que se produzcan semejantes situaciones en democracia y que una masa demuestre su capacidad para apoyar a quien la perjudica? Lo van a entender enseguida…

En 1895 un psicólogo francés, Gustav Le Bon publicó una obra esencial que todavía no ha sido superada, Psicología de las Masas. Este libro inició el estudio de la psicología de grupos. A pesar de recibir críticas muy duras por parte de Freud, el sobrino de éste, Edward Bernays, aceptó las tesis de Le Bon y las reformuló en su libro Propaganda declarando que la democracia era “la manipulación de la mente por medio de los medios y la publicidad”. No se equivocaba ¿o de qué otra forma es posible atraer el voto del ciudadano medio?

Las cinco tesis de Le Bon

Le Bon estructuró su obra enunciando las cinco tesis centrales de las que deriva la “psicología de mas masas”:

- Sobre el “nivel intelectual medio de una masa”, explicaba que éste no se situaba en la media aritmética de sus miembros, sino en el nivel más bajo de todos ellos.

- Sobre el carácter emotivo y sentimental, esto es, irracional de las reacciones de las masas que priva siempre sobre las reacciones meditadas, racionales y lógicas.

- Sobre el carácter pasivo de las masas que buscan siempre un seductor y un conductor mucho más que alguien que las eduque.

- Sobre el carácter simple del cerebro de las masas,  incompatible con ideas muy elaboradas, y que precisa, para entenderlas, de pocas ideas extremadamente simples.

- Sobre los impulsos primarios que guían a las masas en su comportamiento (miedo, pasión, odio, etc) que generan en ella estímulos antes los que responde como el famoso “perro de Paulov” ante el sonido de la campanilla.

A partir de estas observaciones empíricas –cuya comprobación está al alcance de cualquiera- las doctrinas de Le Bon sirvieron para fundamentar los desarrollos que en el siglo XX tuvo la propaganda política de masas.

El arte de la manipulación y la guerra política

Más vale no engañarse: las técnicas de manipulación de masas han sido utilizadas desde todos los ámbitos políticos, desde el fascismo, desde el bolchevismo y, por supuesto, desde la democracia. A fin de cuentas, todos estos regímenes no aspiraban a otra cosa que a gobernar con el favor de las masas. Le Bon les enseñó como manipularlas.

Cualquier forma de psicología de masas se enuncia, no solamente para interpretar las reacciones de las masas y sus motivaciones, sino sobre todo para establecer los medios para llegar a ellas, para conquistar su corazón. Esto es, para manipularlas.

Pronto, los politólogos llegaron a la conclusión de que existían grandes diferencias entre la guerra convencional y la “guerra política”. Se trataba en ambos casos de conquistas un territorio. El paso por ese territorio era necesario para conquistar el objetivo final. Los aliados tuvieron que atravesar Francia, Bélgica y Alemania para conquistar Berlín. En la guerra política, el “territorio” es la población, y el objetivo a conquistar, el poder. Así pues para llegar al poder hace falta conquistar a la población y para ello es preciso emplear técnicas de manipulación de masas.

Los instrumentos de la manipulación

A partir de mediados del siglo XVIII cada todo gran líder político que ha aparecido ha dominado la técnica de la manipulación de masas. Napoleón lo sabía cuando conquistaba el corazón de sus granaderos departiendo con ellos la noche antes de la batalla. Alejandro Lerroux se expresaba en el lenguaje empleado por el público que tenía ante él de manera espontánea; su demagogia y populismo no eran más que puro instinto.

Sin embargo, a partir de principios de siglo, las técnicas de manipulación de masas experimentaron un gran avance gracias a los trabajos de Le Bon y a la densidad creciente de los medios de comunicación social.

Contrariamente a lo que suele creerse, el aumento de medios de comunicación no tiende a que el público reciba una información más veraz y objetiva, sino a acrecentar los medios de manipulación de masas. En la medida en que estos medios son expresión de grupos e intereses económicos, la información que difunden está fundamentalmente orientada a ganar la adhesión del público hacia esos intereses, esto es, a manipular.

El sistema educativo como manipulación de masas

Además de los medios de comunicación existen otros dos grandes canales de manipulación de masas: el sistema educativo y el arsenal de seguridad del Estado.

La creación de valores está a cargo del sistema educativo. La enseñanza obligatoria hace que ningún menor de 16 años se vea fuera de esta influencia. Hay que preguntarse si éste énfasis en la obligatoriedad se debe a un interés porque la cultura alcance a todos o más bien a que se trata de que todos los ciudadanos sean modelados según el mismo patrón. Es evidente que la segunda respuesta es la correcta: si se tratara de que la cultura alcanzase a todos no se entendería el por qué cada vez el nivel cultural de las masas y su capacidad crítica son menores.

A través de la enseñanza obligatoria se difunden “valores”, arquetipos y formas de comportamiento. Ningún gobierno acepta formar ciudadanos capaces de cuestionar la existencia de ese mismo gobierno. Es así de simple. Todo gobierno en el poder genera mecanismos de formación que tienden a perpetuar su influencia sobre las masas y, por tanto, su permanencia en el poder. La Educación para la Cudadanía, en este sentido, no es más que la Formación del Espíritu Nacional de Zapatero.

La seguridad del Estado y la coerción

El otro mecanismo es el arsenal de la seguridad del Estado. Se compone de leyes y funcionarios. Desde Lao-Tsé se sabe que “la justicia es como el timón, hacia donde se le da, gira”. Un mismo ordenamiento jurídico es susceptible de múltiples interpretaciones según los intereses políticos de quienes tengan en sus manos el “timón”. Lo hemos visto en el cambio de actitud del gobierno de Zapatero ante el entorno abertzale: de la mano tendida y de los “hombres de paz” se ha pasado al palo y tentetieso en apenas un año.

Cuando la ley se plantea en estos términos quizás más valga hablar de “coerción” mucho más que de “legislación”. La justicia deja de ser regida por la equidad y se ve dominada por la venganza y la represalia. La coerción es el sistema que disuade y castiga cualquier salida de la norma. La ley es el conjunto de normas por el que se rige una sociedad.

Los Estados modernos practican la peor forma de coerción: de un lado mantienen sistemas de represión que en cualquier momento pueden lanzar contra el disidente; tal es la característica que distingue a las dictaduras modernas. Países como Corea del Norte o determinados Estados Árabes son el paraíso de esta concepción policíaca de la política. En occidente, los métodos son diferentes y la sutilidad salva las formas.

En los Estados Occidentales el disidente es inicialmente silenciado. En torno suyo se crea un cinturón protector de silencio. Se evitaba hablar de él. Se elude toda referencia a él. La aparición de Internet ha desbaratado la estrategia de la “conspiración del silencio”, así pues, las técnicas de coerción sutil también han variado. No importa, hay otros muchos.

Siempre está el miedo a ser detenido y presentado ante los medios como “enemigo público”. Solamente lo evita quien se mantiene al margen de la disidencia. Es la habitual represión policial. El papel de la policía es necesario en las sociedades modernas: hay policía para contener al delincuente molesto para la sociedad. Pero, en ocasiones, los cuerpos de seguridad del Estado también se orientan contra la disidencia política y actúan en función de intereses políticos.

El llamado Comando Dixán, y varias decenas de “grupos terroristas” islámicos, más o menos ficticios, señalan por donde no debe circularse… El “chivo expiatorio”, además, es presentado como amenaza, lo que permite adoptar determinadas políticas (los extraños atentados del 11-S permitieron a la administración Bush embarcar a su país en las guerras de Irak y Afganistán, la misma detención del “Comando Dixán” hizo creíble la atribución de los atentados del 11-M a los islamistas).

Los servicios secretos de todo el mundo saben perfectamente que un peligro real se conjura creando un peligro imaginario y controlado, de la misma forma que una vacuna inmuniza al organismo ante determinados virus.

Así mismo, no hay que olvidar que la inspección de Hacienda es otro mecanismo coercitivo que puede ser lanzado, no solamente contra los defraudadores, sino contra los disidentes. Quien se sitúa en el campo de la disidencia no basta solamente con que actúe como la mujer del César, siendo honesta y pareciéndolo, sino que hoy debe contratar a los mejores asesores fiscales.

Los miedos: trabajo, terrorismo

Dentro del arsenal para la manipulación de las masas existen dos tácticas dramáticas que sitúan al ser humano ante dos riesgos indeseables: el paro y la muerte.

Se trabajaba para vivir, aunque era frecuente que a cuenta de ganarnos la vida la fuéramos perdiendo; hoy se trabaja para sobrevivir. Hace cuarenta años, el salario de un obrero bastaba para alimentar a una familia compuesta por pareja con varios hijos. Daba incluso para el vermú con almejas de los domingos. Hoy, los salarios de marido y mujer, apenas bastan para sobrevivir. Esta situación de precariedad por la que vive más de la mitad de la población se agrava con el miedo a perder el empleo.

No es raro que las empresas sean reacias a los contratos fijos. Las situaciones de provisionalidad favorecen la sumisión a la empresa y el silencio ante las situaciones de injusticia. Reivindicar hoy puede suponer la extinción del contrato mañana.

El miedo al paro nos afecta a todos individualmente, pero hay otro riesgo que afecta colectivamente: el terrorismo. En Europa Occidental no hay terrorismo desde principios de los años 80 (con la extinción de las Brigadas Rojas en Italia), salvo en España (con ETA y el GRAPO) y hasta 1997 en Irlanda (con el IRA). Pero ha aparecido un nuevo terrorismo: el islámico.

Este terrorismo es extraño. Nunca se sabe donde empieza y donde termina la manipulación. Hoy se sabe que los ataques del 11-S fueron cualquier cosa menos un ataque islámico protagonizado por Al Queda. Y en cuanto al 11-M seguimos sin saber quien lo organizó, quien lo ideó y quien lo ejecutó. Sabemos, eso sí, que hay terrorismo islámico en Palestina, en Irak, en Afganistán… esto es, en zonas de conflicto en donde hay situaciones de guerra abierta.

Entre el 11 de septiembre de 2001 y el 11 de marzo de 2003, los EEUU vivieron una treintena de situaciones de alarma antiterrorista, la más vistosa de las cuales fue con ocasión de la aparición de esporas de ántrax… elaboradas en un laboratorio militar de los EEUU. Todo esto da que pensar.

Desde los experimentos realizados con prisioneros alemanes tras la II Guerra Mundial se sabe que las situaciones de miedo, estrés, privaciones y hambre, dan como resultado personas sumisas que harían cualquier cosa que se les ordenara… incluso sumirse en la pasividad sin hacer nada.

El miedo es la mejor vacuna para impedir que las neuronas del cerebro puedan realizar sus conexiones normalmente encadenando razonamientos lógicos.

Los resultados: perplejidad

Gustav Le Bon escribió su Psicología de las Masas reagrupando sus observaciones empíricas con un espíritu positivo y de denuncia. Nunca se le ocurrió que habría gente que, conscientemente, utilizaría sus enseñanzas para elaborar, deliberada y conscientemente, mecanismos de manipulación de masas. Sin embargo, así ha sido. Una vez más la ciencia es neutral, pero sus aplicaciones no.

A lo largo del siglo XX hemos podido ver como esos mecanismos de manipulación de masas se iban sofisticando. En la primera década del siglo XXI estamos asistiendo a la orgía de la manipulación. Hemos empezado recordando la frase pronunciada por Solbes en el Parlamento: “Nunca hemos negado la crisis”. Si Solbes se creía en disposición de decir esa frase es porque sabía perfectamente que la memoria de las masas es débil, era consciente de que contaba con el apoyo de varios grupos mediáticos que harían que esta desafortunada frase llegara a la sociedad en estado puro, la alterarían, la cubrirían y la maquillarían, sabía que una mentira mil veces repetida se convierte en verdad (la frase es de Lenin y no de tantos otros a los que se les ha atribuido).

No es raro que buena parte de la población española experimente un progresivo rechazo visceral por la esfera de lo político convertida en el circo en el que actúan psicópatas, mentirosos compulsivos, gentes sin vergüenza y sin honor capaces de cualquier cosa por atraer un solo voto o por hacerse acreedores de un amago de aplauso. La política es hoy un estercolero en el que apenas hay espacio para gentes rectas, con sentido del honor, del deber y de la responsabilidad. Para ser un mediocre político es preciso ser un gran mentiroso y para ser un gran político es preciso ser un mentiroso compulsivo. No todos los españoles están dispuestos a caer tan bajo.

El rechazo creciente que experimenta la sociedad española por la clase política demuestra que todavía queda algo sano en nuestro país. Para que exista una renovación de la vida política, y en general una regeneración de nuestro país, es preciso, ante todo y sobre todo, sanear la política, abrir de par en par las puertas del parlamento hasta que desaparezca ese aroma fétido a corrupción, a bajas maniobras, a intereses de parte enfrentados y cubiertos con grandes declaraciones y frases tan rimbombantes como huecas, y entre aire nuevo.

Para ello es preciso que sectores cada vez más amplios de la sociedad se vayan agrupando, pierdan el miedo a denunciar los escandalosos métodos de manipulación de masas que utilizan todos los sectores políticos y tengan el valor de plantearse ideas nuevas: la crisis económica mundial del 2008 permite hoy pensar que el liberalismo salvaje no era la mejor fórmula económica, sólo ahora es posible pensar en fórmulas nuevas. Quizás en los próximos años sea posible empezar a pensar en nuevas formas de organización política, que podríamos llamar “post-partitocráticas” a raíz de la creciente percepción que va adquiriendo el ciudadano de que el régimen partitocrático sólo puede encumbrar a personalidades mediocres, ambiciosos sin escrúpulos, sino a obtusos redomados, cretinos sin ideas o, lo que es peor, con las ideas más excéntricas que puedan existir, gracias simplemente a que ellos o los intereses que tienen detrás son maestros en el arte de la manipulación de las masas.

Nuestra generación tiene una cita con el futuro: pensar la sociedad post-partitocrática en la que la manipulación de masas habrá desaparecido y los gobiernos se harán y desharán en función de que sean capaces de resistir o satisfacer la capacidad crítica de sus electores.

[recuadro fuera de texto]

Los incentivos: droga, botellón…

A partir de las edades medias, la ciudadanía está especialmente preocupada por el día a día, la supervivencia económica, el trabajo, los hijos, la familia, etc. Los jóvenes, al tener menos responsabilidades, podrían constituir un problema. Por eso los medios de manipulación de masas les ofrecen dos incentivos: las drogas y el botellón.

En España se persigue el tráfico de cocaína (una droga que genera movimiento y excitación), pero se dice muy poco ante la proliferación en los dos últimos años de heroína (cuyo precio hoy la hace accesible a muchos sin necesidad de delinquir como en los años 80) y son frecuentes las declaraciones a favor de la legalización de la marihuana. ¿Por qué esa permisividad en torno a la marihuana?

Los efectos de la marihuana son particularmente relajantes. Sumen a la personalidad en un nirvana onírico, frecuentemente comunitario que embotando los sentidos. No destruye –salvo a medio plazo donde sus efectos psicológicos tienden a la creación de personalidades esquizoides- pero si atonta. Es suficiente. De la marihuana no saldrán grandes contestatarios, ni movimientos capaces de ir más allá de una protesta callejera puntual. La marihuana sume en la pasividad, por eso no es de extrañar que incluso en los manuales escolares se desdramatice su impacto y se eluda enumerar sus efectos perjudiciales para la salud y para la psique

El botellón, por su parte, es una demostración colectiva de ocio. Se suele decir que es una protesta frente a los precios del ocio en pubs y discotecas. Es posible que sea así. Pero lo esencial del botellón es el consumo colectivo de alcohol como un fin en sí mismo. Quien ha pasado por una borrachera sabe perfectamente que en esa situación resulta difícil mantener relaciones sociales y que lo peor viene con la resaca. ¿Qué puede pensarse de una generación que semana tras semana acepta la resaca del día después? Simplemente que ha sido neutralizada y que jamás protestará por otra cosa que no sea el precio del tinto de garrafón.

© Ernest Milà – infoKrisis – infoKrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

Financiación Autonómica: El sodoku momentáneamente resuelto

Infokrisis.- Nadie niega la necesidad de un nuevo sistema de financiación autonómica, lo que se cuestiona es que el aprobado sea el más oportuno. Cuando se aprobó el anterior modelo de financiación autonómica en 2002 se le dio cinco años de vigencia. Ha durado siete. Era una reforma obligada que se ha realizado en el peor momento: cuando ayuntamientos, comunidades autónomas, el Estado, las familias y las empresas están absolutamente endeudados. Y lo más dramático es que ninguna de las administraciones del Estado está dando signos de contención en el gasto público, sino todo lo contrario. En 2010 el endeudamiento de las administraciones alcanzará su máximo nivel, la presión sobre el contribuyente también…

Algo ha fallado en la construcción del Estado de las Autonomías. En 1977 nos dijeron –y nos pareció bien- que había que acercar la administración al ciudadano, que era preciso defender a las culturas regionales y que había que descentralizar los servicios del Estado. Todo esto era absolutamente lógico y razonable, por lo tanto apenas existieron resistencias.

Del caso Galinsoga al Nou Estatut

A fin de cuentas, el franquismo no fue más que una forma de jacobinismo administrativo que chocaba incluso con algunos conceptos sostenidos por fracciones del régimen (el carlismo, por ejemplo, partía de una base completamente diferente, con su foralismo y su resistencia antijacobina y si bien es cierto que cuando las tropas de Franco entraron en Barcelona, Giménez Caballero, propagandista del nuevo régimen, cubrió de insultos a Catalunya, no es menos cierto que Dionisio Ridruejo propuso que se respetara el uso del catalán en los medios de comunicación controlados por el franquismo.

En 1959, estalló el Caso Galinsoga, cuando el director de La Vanguardia –Juan de Galinsoga- se personó en la sacristía de la Iglesia de San Ildefonso en Barcelona, protestando por el hecho de que la homilía se hubiera pronunciado en catalán. El párroco tenía autorización para pronunciar una de las cinco misas del día en castellano. Galinsoga pronunció su famosa frase (“Todos los catalanes son una mierda”) que solamente oyó el párroco, pero que fue aprovechado por Jordi Pujol para iniciar una campaña que logró poner al diario barcelonés al borde de la quiebra. Cinco meses después, el propio gobierno franquista cesaba a Galinsoga.

Aquel caso, visto a cuarenta años de distancia, da que reflexionar sobre el absurdo de la concepción del Estado durante el franquismo: fue el consejo de ministros el que cesó a Galinsoga, a la sazón director de un medio de comunicación privado… fue Galinsoga quien se sorprendió de que una homilía entre cinco se pronunciara en una lengua hablada por la mitad de los habitantes de Catalunya… Aquel episodio demostró, además, otra cosa: la vitalidad de la sociedad civil catalana que respondió cancelando 20.000 suscripciones a La Vanguardia, retirando publicidad y sustrayendo 30.000 lectores al diario.

Era evidente que algo tenía que cambiar y, por tanto, la conversión del Estado Jacobino en Estado de las Autonomías era un imperativo para racionalizar la administración. Pero las cosas no se hicieron bien, sino de la peor manera que podían realizarse.

Del café para todos a los trofeos presupuestarios

Antes incluso de la conclusión de la transición política (1975, muerte de Franco, a 1983, elecciones que dieron la victoria a los socialistas), ya se habían aprobado los Estatutos de Autonomía de las que se llamaron (de manera abusiva, ciertamente) “nacionalidades históricas” (puestos a considerar “históricas”, habría que haber considerado también a Navarra, Asturias, León, etc.). En Catalunya y Euzkadi, el dominador común había sido la derrota de UCD, convertida casi en fuerza residual. En Andalucía (que estrenó régimen estatutario poco después) ocurrió otro tanto. De ahí que, Adolfo Suárez comprendiera que, o bien, otorgaba estatutos de autonomía a otras regiones en las que su fuerza política era mayoritaria, o quedaría capi disminuido. Ese fue el origen del “café para todos”.

Pero había otro factor que indujo a Suárez a abordar esa problemática vía: las clases políticas regionales se habían ido configurando como “baronías” interesadas permanentemente en ejercer el populismo más pedestre satisfaciendo a “su público” (el electorado) y grupos de intereses que esperaban rentabilizar al máximo su carrera política.  Era fácil, por lo demás, explotar el factor emotivo y sentimental y los agravios comparativos: si Andalucía había obtenido su estatuto de autonomía, ¿por qué no Extremadura? Y si La Rioja era otra autonomía uniprovincial ¿por qué no Cantabria? Y sí sucesivamente, hasta configurarse un mala de diecisiete autonomías que estuvo en el origen del famoso sodoku al que aludiera Solbes en el arranque de la negociación sobre financiación autonómica.

Con este esquema no es de extrañar que, a partir de ese momento, las baronías periféricas de los partidos políticos adoptaran un punto de vista común: esgrimir como trofeo el crecimiento de los presupuestos autonómicos, muy por encima de las necesidades reales y no digamos de las posibilidades racionales de cada autonomía. Sería reelegido presidente regional quien trajera más dinero a cada autonomía.

De la desmesura a la necesidad

Si la necesidad de articulación del Estado en comunidades autónomas parecía en 1977 fuera de discusión, el esquema generado veinte años después empezaba a ser problemático. La administración del Estado, lejos de simplificarse, se multiplicó (hoy existen tres veces más funcionarios que en 1983)  y en algunas comunidades Autónomas (como Andalucía) el número de funcionarios equivale al ¡50% de la población laboral activa! Las administraciones autonómicas reprodujeran el esquema jacobino, como si se tratara de una fotocopia reducida, en su marco de aplicación: en todas las autonomías existió un polo central (y centralista) que atraía inversiones y competencias administrativas, mientras se generaba una periferia empobrecida y marginal; la administración del Estado no desapareció, sino que se mantuvo; los 17 parlamentos regionales empezaron a fabricar leyes como churros y a generar situaciones absurdas: un pescador que ejerce su afición en el delta del Ebro con licencia de la Generalitat de Catalunya, debe obtener una licencia de la comunidad aragonesa si pretende hacerlo allí, luego de la riojana, de la navarra y de la cántabra… El propio ex ministro de justicia se sorprendió cuando fue multado por cazar en la comunidad andaluza con licencia de la Castilla-León… Para sofocar un incendio forestal en una zona periférica de cualquier comunidad, era necesario trasladar a unidades de bomberos del otro extremo de la comunidad antes que hacerlo de la población vecina perteneciente a otra comunidad. Y, lo peor estaba todavía por llegar.

A partir de 2005 se dio el pistoletazo de salida para los llamados “Estatutos de Segunda Generación”. El común denominador de todos ellos era establecer techos autonómicos más altos en una carrera enloquecida y poco meditada. En el nuevo Estatuto de la Comunidad Valenciana se llegó a introducir (y aprobar) un artículo en el que se mencionaba explícitamente que la Generalitat Valenciana podría reclamar más competencias si cualquier otra autonomía hacía lo mismo.

A partir de 2002 se hizo palpable el peso de la inmigración en determinadas autonomías. La inmigración no es algo que se haya repartido uniformemente por todo el Estado, sino que se ha concentrado en determinadas comunidades por encima de un 15%, mientras que en otras está en torno al 5%. En 2002 esto todavía se ocultaba y apenas nadie, ni en las administraciones municipales, ni en las autonómicas, ni en la central, se preocupaba del impacto económico que iba a generar la inmigración. Es hizo que cuando se cerró el anterior acuerdo de financiación autonómica, nadie, absolutamente nadie, tomara en consideración el impacto desigual que la inmigración iba a dejar en el Estado.

Además, el Estado central sistemáticamente, tanto en el período de Aznar como en el de Zapatero, han ido ocultando las cifras reales sobre inmigración y, por supuesto, han falseado los datos sobre su distribución geográfica. Algunos gobiernos autonómicos, perfectamente conscientes de lo que suponía revelar a la ciudadanía el número real de inmigrantes residentes en su autonomía, han optado también por enmascarar cifras a la baja… El problema ha sido cuando han tenido que reconocer las cifras reales para renegociar la financiación autonómica. Y entonces ha estallado la caja de los truenos.

Más población más financiación autonómica


Vale la pena preguntarse inicialmente ¿qué quiere decir “financiación autonómica”? Es simple: constituye la forma que tienen la Administración central y los Gobiernos autonómicos de valorar cuánto dinero necesitan las comunidades para cubrir sus competencias (sanidad, educación y asistencia social son las más importantes) y con qué recursos financiar esas necesidades.

Hasta el otoño de este año el modelo vigente fue aprobado en 2002, pero en este lapso de siete años se han hecho evidentes tres problemas que o no existían en aquel momento o se han ido haciendo cada vez más determinantes: se han producido cinco reformas estatutarias en otras tantas comunidades autónomas y era necesario adaptar la financiación a las nuevas competencias asumidas en estos estatutos; en segundo lugar, la diferencia en el nivel de recursos por habitante entre las zonas con mejor desarrollo económica y las zonas con peor desarrollo es de un abismal 40%, increíble para un “Estado unitario”; y, finalmente, desde 2002 la población española ha aumentado según el Instituto Nacional de Estadística ¡en 7.000.000 de personas! En esta cifra no hay trampa ni cartón: dado que la población española permanece estable desde 1985 y ha dejado de crecer, no cabe la menor duda de que estos 7.000.000 de nuevos vecinos… son inmigrantes y, lo que es más grave, ni siquiera están igualmente distribuidos en todo el territorio nacional, sino concentrados en determinadas autonomías. Por lo tanto, en esas autonomías (Catalunya, Baleares, Canarias, Madrid, Valencia) el gasto en lo que se ha dado en llamar “servicios públicos fundamentales” (otro concepto básico para entender la naturaleza del problema de la financiación autonómica) se ha disparado. Estos “servicios fundamentales” son sanidad, educción y asistencia social.

Por eso no es raro que las comunidades afectadas por la inmigración tengan una necesidad urgente de captar más fondos de financiación para atender a sus gastos. El sistema aprobado en 2002 había distribuido más de 114.000 millones en 2007 (salvo en el País Vasco y Navarra, que tienen un régimen de financiación específico).

Por eso, cuando algunos agoreros expresaban que la inmigración cuesta mucho más de lo que aporta, no estaban exagerando. La negociación en torno a la financiación autonómica ha demostrado que una comunidad cuando más inmigración tiene más gastos debe realizar y, por tanto, más exige al Estado.

La solución al sodoku

De entre todas las soluciones adoptadas por el gobierno Zapatero sin duda la fórmula para cubrir la financiación autonómica ha sido la que más se ha ajustado a la realidad y no es raro que ninguna comunidad autónoma –ni siquiera las gobernadas por el PP- se haya opuesto frontalmente. En realidad, cada comunidad ha intentado extraer el máximo de beneficios de la negociación y las clases políticas de todas las autonomías han tenido buenos motivos para sentirse satisfechos con el resultado.

La negociación empezó tomando como referencia los resultados del último sistema de financiación, donde Andalucía fue la comunidad que más recursos recibió (el 18% del total). A estas cifras –que suponían, el “suelo” de la negociación, se le sumaron los fondos adicionales que pondría el Gobierno central para compensar, principalmente, el crecimiento demográfico de los últimos años. Inicialmente esta cifra osciló entre los 9.000 (que dijo inicialmente Solbes en el arranque de la negociación) y 12.000 millones de euros (que prometió su sucesora, Elena Salgado) más, que al final quedaron en 11.000 millones destinados al llamado “Fondo de Suficiencia”.

Dado que ese dinero procede íntegramente de la recaudación de impuestos era absurdo que el Estado detentara la totalidad de la recaudación de los impuestos calificados como “más jugosos”, por lo que, se ha entregado a las comunidades autónomas el 50% de la recaudación del IRPF, el 50% del IVA y el 58% de los impuestos especiales, como los que gravan el alcohol, la gasolina y el tabaco. A esto se le llama corresponsabilidad fiscal que se une a los impuestos que ha estaban completamente descentralizados (los que gravan los juegos de azar o las transacciones inmobiliarias, entre los más importantes).

La idea es que el 75% del dinero se distribuirá entre las comunidades con el objetivo de que todas logren el mismo nivel de financiación por habitante. Así se lograría que los ciudadanos de todo el Estado tengan acceso al mismo nivel de prestaciones de “servicios públicos básicos”. Otra innovación no exenta de sentido común es que si alguna comunidad es capaz de cubrir el dinero necesario para el resto de competencias con la recaudación de impuestos, no tendrá que devolver –como hasta ahora- el dinero sobrante al Gobierno central. Esto implicará que algunas comunidades tendrán déficit y otras superávit, lo que indicará, al mismo tiempo, si hay “buena gobernanza” o despilfarro.

El núcleo del problema

Zapatero negoció primeramente con el tripartito catalán la asignación de fondos. Los argumentos de Catalunya eran “fuertes”: con un 20% de inmigración, para colmo en su mayoría islámica, Catalunya aportaba al Estado más de lo que recibía, por tanto, había el Estado debía destinar más dinero para Catalunya… pero, claro, el problema es que secularmente España no ha tenido un desarrollo ni una configuración uniforme. La población catalana está concentrada en el Área Metropolitana de Barcelona unos pocos miles de hectáreas, mientras que la población de Castilla-León, menor en número, pero con una dispersión geográfica mucho mayor, con una edad media muy superior y un nivel de inmigración bajo, tiene unos parámetros sociológicos y geográficos que hacen que los servicios básicos cuesten más: resulta más caro construir cinco escuelas pequeñas en Castilla-León que una gran escuela en un barrio de Rubí en Catalunya que será inmediatamente poblada por cientos de niños en su mayoría inmigrantes. Resulta mucho más caro pagar las pensiones de una población cuya edad media es alta que las de una población con edad media más baja. Resultará más caro tener que construir hospitales próximos a núcleos de población dispersos (como ocurre en Castilla-León) que hacerlo en una Catalunya con población reconcentrada en el Área Metropolitana… Y así sucesivamente.

A decir verdad, cada parte tenía sus argumentos para mantener sus pretensiones y, en realidad, todas eran razonables. El problema vino y enconó inicialmente la discusión por que la negociación sobre los 11.000 millones del Fondo de Suficiencia debió de hacerse colectivamente, en lugar de eso Zapatero pactó con el tripartito una cantidad para Catalunya debiendo el resto de comunidades distribuir lo que quedaba.

La cosa fue todavía más chusca (y de ahí la reacción hostil de otras comunidades, incluidas las controladas por el PSOE) por que de los 3.800 millones exigidos por la Generalitat, finalmente, tras una “ardua negociación” con Zapatero obtuvieron 3.855, más de lo solicitado. Así pues, Catalunya que ha tenido un crecimiento desde el 2002 de 1.000.000 de inmigrantes (lo que supone que alberga en su territorio al 18% del total de inmigración de todo el Estado) ha recibido algo más de un tercio de lo que le hubiera correspondido. ¿Por qué? Por la debilidad estructural del gobierno Zapatero que de no conceder esas cifras se arriesgaba a que el tripartito catalán se deshiciera como un azucarillo y perder el control de esa Comunidad que hubiera sigo recuperado inmediatamente por CiU.

Si a esto unimos que el nuevo Estatut de Catalunya prevé que "el Estado garantizará que la aplicación de los mecanismos de nivelación no altere en ningún caso la posición de Cataluña en la ordenación de rentas per cápita antes de la nivelación", se entenderá el por qué la posición del tripartito catalán ha sido criticada en casi todas las autonomías. Esa frase incluida en el texto estatutaria implicaba decir: “aporta lo suficiente para que mejores, pero no tanto como para que llegues a mi nivel”.

¿España plural y España desigual?

A pesar de que la nueva ley de financiación autonómica no ha registrado ningún voto en contra abstención de las gobernadas por el PP -Castilla y León, Madrid, Valencia, Murcia, La Rioja, Galicia- y Melilla, y a favor por las gobernadas por el PSOE y aliados -Andalucía, Aragón, Asturias, Baleares, Cantabria, Castilla-La Mancha, Cataluña, Extremadura, Canarias y la ciudad autónoma de Ceuta-), el sistema tiene en sí mismo cierto grado de inestabilidad que se hará patente en los próximos años.

Hay que resaltar la insistencia con la que, a lo largo de toda la negociación, se ha aludido a “servicios públicas básicos” (sanidad, educación y asistencia social) ¿qué ocurre con el resto? Por ejemplo, ¿qué ocurre con la justicia, las prisiones, la policía o las televisiones autonómicas que no son consideradas como “básicas”? Es muy simple: si una región tiene más vitalidad que otra, los servicios no básicos serán allí mejores. Si, para colmo, una comunidad autónoma recibe más de lo que aporta (Castilla-León, por ejemplo o Cantabria que es la más recibe y menos aporta) y, para colmo es gobernada por un partido que en ese momento no está al frente del gobierno del Estado… entonces resulta evidente que esa comunidad quedará en la cola.

A esto se une el que el sistema de financiación autonómica se ha negociado en medio de una gran expectación pública, pero es uno de los tres que existen en estos momentos en España. El otro es el sistema foral que afecta a las comunidades de Navarra y Euzkadi que está funciona de manera completamente diferente. Estas comunidades recaudado el 100% de impuestos y, “conciertan” con el Estado cantidades a entregar para el mantenimiento de su aparato en esas zonas. Así se explica, por ejemplo, que en la sanidad navarra de parches antitabaco gratuitamente… mientras que en otras comunidades esto es sencillamente impensable. Y es solo un ejemplo. Por otra parte, las ciudades de Ceuta y Melilla tienen un sistema de financiación propio, también al margen de la negociación recientemente cerrada.

Pero los problemas no terminan ahí. Las innovaciones introducidas por los Estatutos “de segunda generación” implican que estas autonomías han ampliado su régimen de competencias. Y a veces resulta difícil establecer cómo evolucionará en los próximos años el uso de estas competencias. En materia de inmigración, por ejemplo, los gobiernos autonómicas extenderán los “certificados de integración”, algo que hasta ahí parece aceptable. El problema viene cuando los parámetros de integración en una comunidad son diferentes en otra. Es evidente que la Generalitat de Catalunya extenderá esos certificados para inmigrantes que hablen catalán, pero eso no ocurrirá en Aragón o Castilla-La Mancha. El resultado será que cada inmigrante quedará “fijado” a un territorio concreto con todo lo que ello implica: disminución de su posibilidad de trasladarse a otros territorios del Estado en donde regirán otros parámetros de “integración”; se producirá así mismo el “efecto concentración”, es decir, allí donde hay más inmigrantes, más fácilmente pueden instalarse y cuentan con más ayudas del gobierno autonómico, más tenderán a concentrarse. El hecho de que, por ejemplo, en Catalunya la Consellería de interior esté en manos de un representante de la izquierda-caviar partidario aún hoy del “papeles para todos”, implica que en esa comunidad la inmigración va a crecer a mayor velocidad que en cualquier otra y que, además, va estar fijada –gracias al “certificado de integración”- al área geográfica de las cuatro provincias catalanas.

A todo esto hay que añadir algo dramático que ha ido emergiendo a lo largo de 2009. Este año pasará a la historia de España como el “año del repunte de la corrupción”. A poco de cerrarse la negociación sobre financiación autonómica –que a fin de cuentas implica dinero- han estallado un poco por todas partes, pero especialmente en Catalunya, episodios traumáticos de corrupción –que no es más que mala administración del dinero-, así pues, con una clase política en entredicho ¿quién puede asegurar que las comunidades autónomas administren justamente el dinero recaudado mediante impuestos?

Las sombras sobre el sistema de financiación autonómica son hoy mayores que nunca. Ninguna inquietud se ha disipado en el horizonte. El futuro dirá si este sistema puede perpetuarse en el tiempo, o simplemente ser un interregno entre una mala situación (el sistema aprobado en 2002) y una situación peor caracterizada por crisis económica prolongada, corrupción, partidocracia, paro, deslocalización industrial e inmigración masiva.

[Recuadros fuera de texto]

La insoportable deuda pública

Algunos datos sobre el aumento de la deuda pública en las autonomías resultan sencillamente escalofriantes y dan que pensar sobre lo que tenemos por delante.

En los tres primeros meses de 2009 la deuda pública de las autonomías creció un 15%, yendo en cabeza Catalunya y Valencia. En ese momento el déficit total acumulado era de 68.170 millones que se unía a los 32.000 millones de los ayuntamientos. Los datos son del Banco de España así que difícilmente son discutibles.

En la actualidad el mayor nivel de endeudamiento se da en Catalunya, con 18.230 millones frente a los 14.863 de hace un año. En segundo lugar, se encuentra la Comunidad Valenciana, con 12.137 millones y a pesar de haber moderado ligeramente su déficit en el último trimestre. Después está Madrid, con 10.166 millones y Andalucía, con 8.051 millones. La Comunidad Valenciana, además, sufre un endeudamiento que supone el 11,4% de su PIB, casi el doble de la media. En la comparación interanual todas las autonomías subieron su deuda. Los casos más llamativos fueron los de La Rioja (42,39%), País Vasco (39,1%), Castilla y León (37,07%), Baleares (34,98%), Aragón (30,21%) y Castilla-La Mancha (30,13%). Los menores incrementos se registraron en la Comunidad Valenciana (0,5%) y Madrid (0,62%).

En los ayuntamientos también se dispara la deuda. Madrid cierra el año con una deuda de 6.682 millones. En un año ha aumentado en 600 millones el agujero de sus cuentas. Economía le ha denegado emisiones de deuda. Después de Madrid se encuentra la ciudad de Valencia, con 802 millones de euros frente a los 737 de hace un año. Barcelona registra 770 millones. Mientras, las diputaciones forales vascas han pasado de una deuda de 1.327 millones a 1.910 millones.

Por todo ello, a principios de noviembre, el déficit de las administraciones públicas queda situado en 432.523 millones, el 39,5% del PIB. Hace un año era de 380.736 millones.

Solamente en 2008 la Generalitat registró un déficit de 4.862 millones de euros, el 2,38% del PIB catalán. En un principio, las cuentas auguraban 470 millones de déficit, cifra que fue revisada en octubre. En 2007, el déficit había sido de 1.226 millones. El aumento significativo en 2008 se debió a la caída de ingresos, de 3.403 millones menos de lo previsto, y al aumento de los gastos, especialmente en sanidad (670 millones) y por el ritmo de inversión en la L9 del Metro de Barcelona más rápido de lo previsto (252 millones). La deuda creció hasta los 18.070 millones, el 8,85% del PIB, según las normas contables europeas. La deuda total de la Generalitat alcanzó los 27.903 millones, 24.479 millones de deuda financiera y 3.424 de otros instrumentos financieros.

El balance final a principios de 2009 es desolador. Las CCAA han multiplicado casi por siete su déficit público, generando un agujero en la caja cercano a los 11.500 millones de euros. Se espera una oleada de emisiones para financiarlo. Según un informe de la agencia de calificación Fitch Ratings, el déficit regional crecerá hasta los 11.495 millones de euros este año, lo que supone multiplicar por 6,6 veces el agujero de 1.724 millones con el que cerró 2008. Por nuestra parte creemos que estas estimaciones son excesivamente optimistas y no reflejan completamente la realidad al basarse en las cifras emitidas por las propias autonomías que no tienen en cuenta la bajada de ingresos fiscales generada por el desplome económico del país. De todas formas, Fitch considera que el endeudamiento va a crecer hasta los 74.200 millones a finales de 2009, reconociendo que los ingresos van a ser menores que los presupuestados y los gastos mayores, el aumento del desempleo y la paupérrima situación de los sectores productivos, junto con la caída de la demanda interna, hunde las previsiones regionales.

© Ernest Milà – infoKrisis – infoKrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

Una exigencia de la UE para disminuir el déficit: De los 65 a los 67 cotizando

Infokrisis.- ¿Pasarán nuestros prejubilados dos años más en las listas del paro? Una noticia recurrente en España es augurar la quiebra del sistema de pensiones para pasado mañana. Los bancos en los últimos diez años han publicado sucesivos informes alarmistas que recientemente ha utilizado el gobierno socialista para poner sobre el tapete la ampliación de la edad de jubilación de 65 a 67 años. La Caixa lo pronosticó en  1998 que en diez años el sistema entraba en colapso. Antes, el Banco de Santander (en 1992) y el Banco de España (en 1992 y 1999). Todos se han equivocado. Los datos de los que han partido siempre, inevitablemente, han sido falsos, por tanto la previsión era errónea. Sin embargo, tanto gobierno, como agentes sociales, como oposición, todos coinciden en reconocer la próxima quiebra del sistema de pensiones… ¿Se equivocarán también?  Es sistema de pensiones puede entrar en crisis, sí, pero no por los motivos que nos auguran…

Disminuir el gasto público y aumentar impuestos, esto es gastar menos y ahorrar más son las soluciones que cualquier ama de casa conoce para llegar a fin de mes y es esa misma es la solución que los sesudos expertos en economía de la UE han impuesto a los países con problemas de déficit presupuestario. Cuando se habla de “disminuir el gasto”, los gobiernos no entienden disminuir “sus” gastos, sino los costes del Estado del Bienestar y, en primer lugar, las pensiones de jubilación. En los últimos meses se han repetido muchos mitos para justificar esta cuestión. Vale la pena repasarlos…

Imposiciones neoliberales de la UE

La aventura demagógica e insensata del zapaterismo y sus proyectos de “ingeniería social” terminaron cuando empezó la gran crisis económica. A partir de ese momento solamente quedaba pagar las facturas de la crisis. Y esas facturas, a fuerza errores y decisiones incorrectas (apoyo a la banca, apoyo a los dos Plan E, Plan Renove, gastos de integración, alegría en el reparto de subsidios a las asociaciones y organismo más inútiles, etc.), van aumentando de día en día superando hoy ¡tres veces el déficit máximo autorizado por la UE!

Zapatero es perfectamente consciente de que a mediados de la legislatura su posibilidad de reelección peligra si adopta por un reajuste neoliberal duro. Tampoco el PP va a confesar antes de las elecciones las medidas que, sin duda, no dudará en aplicar desde las primeras semanas de su estancia en el gobierno. De ahí que unos y otros hayan tratado de sondear a la opinión de la población sobre una de las medidas que insta a adoptar la Unión Europea: aumentar dos años más la edad de jubilación. No es que no la quieran aumentar… es que dos años antes de las elecciones ya estamos en período pre-electoral.

Esa medida implica teóricamente que aumentará la liquidez de la seguridad social: se ingresará más dinero dado que los trabajadores cotizarán dos años más y se retrasará, así mismo, dos años la percepción de pensiones. Dado que la edad de la población va aumentando, eso contribuirá a equilibrar las cuentas de la seguridad social y a esta en condiciones de afrontar las tendencias del crecimiento demográfico en los próximos 30 años… Tal es el razonamiento de quienes creen que esta medida serviría para algo.

Pues bien, todos estos argumentos son absolutamente falsos tal como vamos a demostrar. ¿Qué se persigue difundiendo reiteradamente tales mentiras? De un lado estimular los planes privados de jubilación cada vez más devaluados y cuyo desprestigio ha ido aumentando a causa de las mermas derivadas de las sucesivas crisis bursátiles. De otro lado disminuir las prestaciones del Estado hacia los ciudadanos mientras aumentan las percepciones que recibe en forma de cotizaciones. Negocio redondo para quien gestione el Estado y, por supuesto, para los grandes consorcios financieros.

Primera falsedad: “Vivimos más”


La clase política y los sindicatos explican con una seriedad pasmosa que la “esperanza de vida” ha aumentado cuatro años entre 1980 y 2005, esto es en apenas un cuarto de siglo y, por lo tanto, la seguridad social debe de abonar a los pensionistas 48 mensualidades más… algo considerado unánimemente como insostenible para el sistema de pensiones y dogma que no cuestiona ninguno de los agentes sociales, ni mucho menos los comunicadores o la oposición. Existe un consenso en aceptar este primer punto que sería decisivo para el futuro del sistema. Pues bien, se trata de una de esas “mentiras estadísticas” que tan habituados estamos a soportar.

Es faso que “vivamos cuatro años más”. En realidad, lo que ocurre es que la esperanza de vida va aumentando en la medida en que esa cifra es una media estadística que resulta de sumar las edades de todos los españoles en un momento concreto y compararlas con otros momentos anteriores. Lo que resulta de esto es una media aritmética que va aumentando a medida que va disminuyendo la mortalidad infantil… no porque “vivamos más”.

Como se sabe hasta no hace mucho, las mayores tasas de mortalidad se producían durante el nacimiento o en los primeros meses de vida. Pero, las mejoras en la sanidad y los avances en materia de asistencia a los neonatos, han evitado que esta sangría de recién nacidos prosiguiera. De hecho desde hace cincuenta años disminuye progresivamente.

En el pasado la ignorancia sobre el origen de determinadas infecciones generaba tasas de mortalidad impensables hoy cuando la inmensa mayoría de niños nacen en un entorno sanitario que garantiza su supervivencia. En España han desaparecido las causas de lo que hasta no hace mucho habían sido los principales causantes de la mortalidad infantil: pobreza, hambre, desnutrición, falta de agua potable, de atención sanitaria, neumonías y diarreas que todavía hoy provocan la muerte de 26.000 niños al día en todo el mundo.

Las cifras nos dicen muy a las claras que las tasas de mortalidad materna son extremadamente bajas -una por cada 16.400- y las de mortalidad infantil se han reducido en los últimos 50 años hasta un 80%, pasando de ser cifras tercermundistas -cien muertes por cada mil nacimientos- a ser la tercera menor del mundo, por detrás sólo de Islandia y Suecia.

Si en los últimos 10 años la mortalidad infantil en España no se ha reducido todavía más, se debe en buena medida al ingreso de grupos étnicos por vía de la inmigración están habituados por tradición antropológica a tener los hijos sin recurrir a médicos ni hospitales. Desde 2000,  las cifras de muertes infantiles de menores de cinco años se mantienen estables (entre 2.000 y 2.200 al año); casi la mitad (43,4%) fallecen por afecciones perinatales, derivadas de partos prematuros con bajo peso y de pactos en solitario que generan infecciones posteriores. Uno de cada cuatro de estos fallecimientos se debe a accidentes domésticos, descuidos de los padres, incendios y síndrome de la muerte súbita.

Resulta significativo que Cantabria y Navarra, por un lado, tengan la menor tasas de mortalidad infantil (2,29/1.000), mientras que Ceuta tiene la mayor (12,5/1.000) con una evolución cada vez más negativa. Si tenemos en cuenta que Ceuta tiene las mayores tasas de inmigración y las otras dos autonomías norteñas las más bajas, se entienden muchas cosas.

Pues bien, al haber ido disminuyendo la cifra de fallecimientos que cuentan como “0” años en las estadísticas, la “media” ha ido, como no podía ser de otra manera, ascendiendo… No es que “vivamos más”, sino que cada vez mueren –afortunadamente, habría que añadir- menos niños.

En realidad, es cierto que la mejora de las condiciones de vida ha tendido a aumentar ligeramente la “edad media” en la historia: Franco vivió 83 años (es decir, por encima de la esperanza de vida media de los varones actuales españoles), pero Carlomagno, situado en una época en la que apenas existía sanidad y donde se ignoraban los criterios científicos sanitarios casi completamente, vivió 73 años y Jaime I, que vivió cinco siglos después no ahorrando cautiverio, guerras y combates, alcanzó los 68 años de edad. Mucho atrás en la historia son famosos los casos históricos de los filósofos griegos Eratóstenes que vivió 95 años, Pirón de Erris que llegó a los 90 y Jenófanes que alcanzó la friolera de 105 años, mientras que Jeanne Calmet nacida en el siglo XIX en Francia también está constatado documentalmente que vivió 122 años y 164 días… a pesar de no pertenecer a una clase particularmente privilegiada ni de vida cómoda y haber nacido en una época en que la edad media apenas superaba los 58 años.

Si no vivimos más… ¿por qué habría que aumentar la edad de cotización?  Simplemente porque unos tecnócratas, manejando torticeramente estadísticas han sembrado en la sociedad un razonamiento optimista (la prolongación de la esperanza de vida) con la intención de estimular planes de pensiones privados quien hagan entrar más dinero en los circuitos financieros dentro del proceso creciente de financiarización de la economía que venimos denunciando en IdentidaD.

Segunda falsedad: “todos vivimos lo mismo”

No todos los grupos sociales viven lo mismo. La esperanza de vida de un obrero de la construcción o de un minero es muy parecida a la de un funcionario… sin embargo son diez veces inferior a la media de esperanza de vida que corresponden a los salarios más altos, habitualmente identificados con la aristocracia económica y la oligarquía. También esto tiene su explicación.

El funcionario, habituado a estar sentado ocho horas al día durante años tiende a desarrollar enfermedades cardiovasculares, mientras que el maestro sometido a tensiones nerviosas y situaciones de estrés crecientes durante todo el tiempo que dure el ejercicio de su profesión; por su parte, el obrero manual que va desgastando su cuerpo y sus energías mediante el esfuerzo y los ambientes viciados o el obrero de la construcción que debe realizar esfuerzos físicos durante todo el tiempo que dura su actividad laboral, todos ellos tienden a vivir 10 años menos de promedio que los miembros de la oligarquía económica que a lo largo de toda su vida laboral su cuerpo no queda agotado por una incesante actividad, están en condiciones de delegar responsabilidades que les resulten molestas o estresantes, desconocen lo que es el desgaste por esfuerzo físico, pueden permitirse medicamentos y tratamientos que compensen posibles mermas físicas y, finalmente, no están sometidas al estrés generado por contratos en precario, posibilidad de quedar en el paro, estrecheces, etc.

No vivimos lo mismo… Nuestra esperanza de vida tiene mucho que ver con el grupo social al que pertenecemos y con nuestra capacidad adquisitiva y nuestra renta. Lo interesante es constatar que aquellas grupos sociales privilegiados -que suponen una ínfima minoría entre los cotizantes de la seguridad social- viven 10 años menos que la media de los trabajadores manuales… que constituyen una mayoría de cotizantes y, por tanto, que aportarán la mayoría de jubilados. Si la media de vida de los trabajadores manuales es de 70 años, pensar que la edad de jubilación pase de los 65 a los 67 años supone que la Seguridad Social tendrá que pagar solamente durante siete años de media. Toda una vida cotizando para percibir tres miserables años una pensión: ¡gracias Estado…!

Vale la pena especificar que esta diferencia de “esperanza de vida” entre los que cobran más y los que cobran menos es habitual en todos los países occidentales y solamente en los EEUU asciende a 15 años a causa de lo que hasta ahora ha sido el mal endémico de los EEUU: la inexistencia de una asistencia sanitaria gratuita. Pero es no menos sorprenden que en el ámbito de la UE, esta misma diferencia sea de 7 años, esto es tres menos que en España. Esta diferencia se debe a varios motivos: deficientes sistemas de seguridad entre los trabajadores en España y, por consiguiente, una siniestralidad laboral mucho más elevada que en Europa, una inmigración andina incomparablemente superior a la europea con altas tasas de alcoholismo y, por tanto, de siniestralidad laboral, a lo que se une unas tasas no especificadas pero indudablemente mayores (puesto que mayor es el consumo medio global) de drogas especialmente como el hachís y el alcohol.

Tercera mentira: “extender la edad de jubilación implica disponer de más fondos”


A partir de los 45 años un trabajador que queda en paro encuentra muchas más dificultades que uno de 35 aunque sus capacidades físicas e intelectuales no estén mermadas en absoluto. A partir de los 55 años, le resulta prácticamente imposible reinsertarse en el mercado laboral. Así pues, extender la edad de jubilación de los 65 a los 67 años supone simplemente mantener a buena parte de los trabajadores en situación de paro durante dos años más.

En otro tiempo, especialmente las mujeres que durante años habían realizado tareas administrativas pero que, en un momento dado habían quedado en el paro, se dedicaban a cuidar a personas de más edad, inválidos o incluso niños pequeños. Pero esa posibilidad ha desaparecido con la llegada masiva de inmigrantes, especialmente de mujeres andinas, que han asumido esas tareas a coste más barato. A nadie se le escapa que a partir de los 55 años resulta prácticamente imposible para un trabajador que no tenga una especialización muy concreta, encontrar un puesto de trabajo que desempeñar durante sus últimos años de vida laboral.

Por eso resulta, particularmente nefasto –y por eso los gobiernos lo han establecido con el silencio increíble de los sindicatos- para los trabajadores que el cálculo de lo que corresponde de pensión se realice en base a los años de cotización y, especialmente, a lo que se ha cotizado en los años previos a la jubilación, años en los que sus posibilidades de encontrar trabajo van disminuyendo asindóticamente. De poco vale que alguien haya cotizado entre los 25 y los 50 años continuadamente, si queda en paro a los 50 años cuando sus posibilidades de  encontrar trabajo van disminuyendo progresivamente. Esta cálculo está inducido por el truco habitual en todo mal pagador: poner condiciones incumplibles para realizar los pagos.

Por otra parte, hoy a partir de los 15 años de cotización a la SS, el parado, tras agotar sus percepciones tiene derecho a lo que equivale a una pequeña pensión de prejubilación de entre 400 y 500 euros… Lo que, por sí mismo demuestra que mantener dos años más a los trabajadores en vías de jubilación en esta situación solamente supondrá un ahorro mínimo, cuando en realidad de lo que se trata es de reformar el mercado laboral para que todo aquella persona en edad de trabajar pueda hacerlo, cotice durante su vida laboral y se jubile lo antes posible para aprovechar los últimos años de su vida en lo que estime conveniente y deje hueco en el mercado laboral para las nuevas generaciones, o de lo contrario, el paro se irá acumulando también en las edades jóvenes.

Extender la edad de jubilación no supone en absoluto que la Seguridad Social pueda disponer de más fondos: eso ocurriría solamente si se reforma de arriba abajo el mercado laboral y todas las circunstancias que le rodean a fin de facilitar el empleo para las edades superiores a los 50 años. Y sobre todo, si hay trabajo…

Cuarta mentira: “No hay más dinero”

Parece prudente que el dinero de las cotizaciones vaya a parar a una caja única, pero ¿por qué seguir manteniendo el dogma de que sólo con ese dinero se pueden pagar pensiones? A fin de cuentas una pensión es un dinero que da el Estado a un sujeto, ¿por qué ese dinero tiene que salir solamente con el dinero de esa caja única? ¿No estaremos cayendo en un dogma que, como todos los dogmas, solamente es indiscutible mientras nadie se atreve a hacerlo? El Estado tiene dinero: prueba de ello es el disparatado gasto presupuestario actual y los miles de partidas nada justificadas o escasamente justificadas que, sin embargo, nadie discute y que parecen no existir para nadie salvo para sus beneficiarios.

El Estado del Bienestar consiste precisamente en que cada ciudadano tiene a derecho a una serie de servicios y prestaciones durante su vida activa, pero también durante su jubilación. Al margen de lo que ha trabajado y cotizado a la seguridad social, también ha pagado impuestos directos e indirectos y seguramente ha dado al Estado mucho más de lo que el Estado le ha dado a él. En los años de su vejez, cuando ya no está en condiciones de rendir con la fuerza de su trabajo más beneficios al Estado, es el Estado el que tiene que empezar a garantizar al ciudadano una vida digna hasta sus últimos momentos. Existe un déficit entre lo que el ciudadano aporta al Estado y lo que el Estado le da y ese déficit deriva de la gestión del poder por parte de una clase política parasitaria y de unas concepciones políticas liberales según las cuales el Estado debe de intervenir lo menos posible en la vida pública… pero la clase política tiene todo el derecho a distribuir el dinero de los ciudadanos en gran medida en beneficio de propio por aquello de que quien “parte y reparte se lleva la mejor parte” algo que el refranero español conoce desde los tiempos de Cervantes como mínimo.

El Estado tiene más dinero y tendría más si sus gestores fueran más escrupulosos y eficaces. Sólo que no está dispuesto a repartirlo en beneficio de los ciudadanos. Es por tanto completamente falso que el gasto del Estado en materia social sea excesivo. Hoy, el Estado paga un 8,4% del PIB en forma de pensiones y se calcula que en el 2050 ese porcentaje habrá llegado a un 15%, algo que se considera insostenible e imposible, de ahí las voces de alarma que tienden a reformar la seguridad social. Es falso.

Cuando durante el franquismo se puso en marcha el sistema de pensiones y la seguridad social –aportación de Girón y del sector falangista del régimen empeñado en aplicar políticas sociales, similares a las que se empezaban a aplicar en otros países- algunos liberales intramuros del régimen vaticinaban que en pocos años el sistema entraría en crisis… cuando solamente suponía un 3% del PIB. Sin embargo, hoy cuando casi se ha triplicado esa quiebra todavía no se ha producido. ¿Por qué? Por que han crecido las pensiones, pero también ha crecido la productividad del país. Vicenç Navarro, catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra  reconoce en un artículo sobre la viabilidad de las pensiones que: “Suponiendo un crecimiento anual de la productividad española en un 1’5% -que el Banco de España considera como razonable- el valor del PIB español será 2,23 veces mayor en 2060 que en el año 2007. Ello quiere decir que si consideramos el valor del OIB del año 2007 como 100, el del año 2060 será de 223. Pues bien, el número de recursos para los no pensionistas en el año 007 fue de 100 menos 8,4 (8,4 es lo que nos gastamos aquel año en pensionistas), es decir, 91,6. En el año 2060 los recursos a los pensionistas serán el 15,1% de 223, es decir 192, una cantidad que es más del doble de la existente en el año 2007, 91,6. Debido al crecimiento de la productividad en el año 2060 habrá más recursos para los no pensionistas que hoy, y ello a pesar de que el porcentaje del PIB dedicado a pensiones es superior en el año 2060 que en el 2007”.

Resumiendo: hoy España tiene mas recursos para pagar a sus pensionistas que hace 25 años, de la misma forma que hace 25 años existían más recursos que cuando el sistema se puso en marcha y poco importó que el porcentaje del PIB dedicado a pensiones se duplicara… porque la productividad había aumentado paralelamente.

¿Cuál es el único problema? Que la economía española funcione y genere empleo. Sin generación de empleo no hay posibilidades de nada. Lo que implica necesariamente establecer un modelo económico que precise sobre qué pilares se ha de levantar la economía española y que sectores hay que incentivar desde el Estado. Junto a esto, es preciso abordar un proceso de “desglobalización” y rearme arancelario y, por supuesto, la desactivación del efecto llamada para inmigrantes y el redimensionamiento del mercado de trabajo español: España no puede sostener a 5.000.000 de parados y nuestro mercado laboral no puede absorber a 7.000.000 de inmigrantes. Es imprescindible rectificar las políticas de inmigración asumidas desde 1997 y deconstruir el fenómeno de la inmigración procediendo a repatriaciones masivas que sanearán el gasto público definitivamente.

Quinta mentira: "las proyecciones demográficas de los españoles son negativas para la SS"

Lo dicho anteriormente tiene mucho que ver con lo que sigue: estamos hablando de demografía. Las políticas criminales de los últimos gobiernos del PP y del PSOE han convertido a la seguridad social en una especie de “truco de Ponzi” o “estafa piramidal”. Para que la cúspide de jubilados pudieran cobrar sus pensiones era preciso que la base se ampliara constantemente.

La primera ampliación se produjo a partir de los años 60 con la ampliación del mercado de trabajo a la mujer (que hasta entonces ocupaba una mínima parcela y durante un tiempo mínimo, no más allá de los 25-35 años). Con la progresiva incorporación de la mujer se produjo un fenómeno perverso: lo que fue considerado como un logro y un avance social, en realidad consistió en introducir en la ley de la oferta y la demanda un elemento que tiraba a la baja de los salarios. En efecto, si el mercado de trabajo registra un incremento de fuerza de trabajo, pero los puestos de trabajo crecen a menor velocidad, obviamente se produce una devaluación de la fuerza de trabajo y, por tanto, una bajada en el precio de los salarios.

Eso es lo que ha ocurrido desde mediados de los años sesenta, primero de manera poco visible y luego, progresivamente, a una velocidad cada vez mayor. Pero luego, a principios de los años 80, en Europa Occidental y en los EEUU se produjo una nueva vuelta de tuerca. En efecto, era preciso abandonar cualquier idea de “pleno empleo” considerada como “peligrosa” (si había pleno empleo los salarios tenderían a alzarse…) y rebajar aun más el valor de la fuerza de trabajo. Dado que el baby boom ya había terminado, el único recurso que quedaba era la inyección de fuerza de trabajo alógena en forma de inmigración. España llegó tarde a este proceso y le cupo a Aznar la vergüenza de haber estimulado este proceso en nuestro país. Los socialistas aceleraron este fenómeno hasta el punto de que el PSOE puede ser llamado en rigor “el partido pro-inmigracionista”.

La teoría del colapso de la Seguridad Social víctima de las modificaciones de la pirámide de población se basa en que hay menos nacimientos que fallecimientos. Por tanto, a mas beneficiarios pero menos cotizantes corresponde la quiebra del sistema si no se inyectan fondos desde fuera del sistema (¿y por qué no deberían inyectarse llegado ese caso?)… El razonamiento es completamente falaz. Como si las cotizaciones que llegan a la seguridad social tuvieran algo que ver con la pirámide de población.

Según esto si nuestra pirámide poblacional tuviera una forma de “pirámide egipcia”, (base impresionante y cúspide minúscula) como la que podía tener la sociedad española en los años 50, el sistema podría no ser viable si la tasa de paro fuera monstruosamente alta, tal como ocurre en algunos países africanos que ni siquiera son capaces de tener un sistema de seguridad social estable. En efecto, el problema no es la pirámide de población… sino el número de cotizantes y la cotización por persona.

El segundo elemento a tener en cuenta es también importante: los niveles salariales y la productividad. Imaginemos un país en el que todos trabajan, pero sus salarios son ínfimos y su productividad bajo mínimos. Aunque la pirámide de población registrara muchos más nacimientos que fallecimientos, no existe garantía alguna de que se pudieran mantener un sistema de seguridad social capaz de dar pensiones dignas, tal como ocurre en la mayoría de países africanos y en algunos países andinos.

Aquí valdría la pena introducir la pregunta de por qué la oligarquía prefiere insertar población inmigrante antes que estimular la demografía nacional. Las respuestas son muchas y todas ellas desfavorables a los fenómenos migratorios, pero el hecho real y objetivo es que las familias españoles tienen menos hijos de los que quisieran (no tienen más por razones económicas), los jóvenes se independizan cada vez más tarde (por no encontrar trabajo o por encontrar trabajos que no les permiten la independencia, ni siquiera la subsistencia sino es dentro del hogar paterno) y tienen hijos menos hijos y más tardíamente.

La inmigración, con una tasa de natalidad absolutamente desbordante (entre dos y media y tres veces superior a la autóctona) garantiza una pirámide de población “a la egipcia”, pero esto dista mucho de garantizar algo más que salarios bajos (luego pocos ingresos a la seguridad social, baja productividad y tendencia a la baja de los salarios). Repetimos: el mecanismo no puede funcionar si no hay trabajo y los fenómenos de deslocalización empresarial y de financiarización de la economía no dejan lugar al optimismo. No solamente se dista mucho del pleno empleo sino que incluso hoy parece difícil que países como España puedan establecer su cota de paro por encima del 10% en el mejor de los casos.

Algunos demógrafos como Emmanuel Todd sostienen que la inmigración al llegar a Europa y adquirir un estilo de vida europeo y un razonable nivel de vida, irá disminuyendo sus tasas de natalidad. Si esto ocurre la pirámide de población tenderá de nuevo a adoptar la forma actual y, siguiendo el dogma establecido de que sólo países con una pirámide clásica pueden atender al pago de las jubilaciones, se procederá a ¿inyectar aún más inmigración? Es lo malo que tiene confundir la Seguridad Social con una estafa piramidal: siempre hace falta que la base se amplíe.



*   *   *

En este tema la posición del centro-derecha es exactamente la misma que la del centro-izquierda. Anclados PP y PSOE en los dogmas y en las falsedades estadísticas, amparados en el silencio –sino en la traición- de los sindicatos y de la patronal, y con la voz de su amo –la prensa- dando el visto bueno, todos coinciden en anunciar catástrofes futuras, reorientar el ahorro hacia los planes de pensión privados (esto es hacia los circuitos del capitalismo financiero siguiendo el proceso de financiarización de la economía que algunos agoreros denunciamos) y proponer medidas superficialmente estudiadas que siempre, inevitablemente siempre, suponen sacrificios para los trabajadores y merma de derechos sociales ya adquiridos.

Antonio Barea, el que fuera secretario de Hacienda en el primer gobierno Aznar, va desde hace quince años en la misma dirección anunciando la quiebra del sistema de pensiones para pasado mañana y ahora enfatizando con dramatismo la fecha de 2015 como tope máximo para la supervivencia del actual sistema. Y lo hace con el argumento único de que “ahora vivimos más”… argumento que ya hemos deshecho.

Paradójicamente, nosotros coincidimos en esa fecha: el 2015 es más que posible que España todavía no haya logrado salir de la crisis económica iniciada en 2008. No se percibe ni de dónde podría salir el crédito para estimular el consumo, ni qué sectores de la economía podrían reemplazar a los sectores caídos (construcción y turismo) que nunca más volverán a alcanzar los niveles de desarrollo que tuvieron hasta hace dos años. No hay trabajo –y pasarán muchos años antes de que algún sector de actividad económica surgido de no se sabe exactamente de dónde puede absorber a tres millones de trabajadores. Milagro será que no alcancemos los 6.000.000 de parados reales en el próximo año y medio. En esas condiciones ni la Seguridad Social ni nada que tenga que ver con España estará en buena situación y mucho menos el sistema de pensiones.

La clase política no está dispuesta a renunciar a ninguno de sus privilegios ni a un control democrático de su gestión y del manejo de los fondos del Estado, ni por supuesto animada a aumentar las penas por corrupción ni a dar más dotación a las unidades policiales especializadas.

En los últimos tiempos, el gobierno parece haber asumido aquel otro refrán español que dice: “dime de lo que alardeas y te diré de lo que careces”. El gobierno español alardea, por ejemplo, de que la obvia falsedad para quien tenga ojos y vea, de que la inmigración consume menos recursos del sistema sanitario que los autóctonos. El gobierno sostenía a principios de marzo, contrariamente a toda la clase médica, que el rebrote de determinadas enfermedades desterradas de España no tenía nada que ver con la inmigración, el mismo día que los sindicatos sostenían contra el sentido común que la inmigración no había tenido nada que ver con la caída de los salarios. Y, por fin, el inefable Rubalcaba aseguraba que los delitos no habían subido en esta bendita España de la ceja y de la generación ni-ni. Para colmo, los gobiernos del PP primero y hoy del PSOE nos han repetido una y mil veces que la inmigración venía para “pagar las pensiones de los abuelos”… Todo era mentira.

La única realidad es que los datos sobre los que en los últimos 15 años se ha basado la teoría del colapso de la seguridad social y del sistema de pensiones son literalmente falsedades fácilmente demostrables. Y sin embargo, el sistema corre un riesgo cierto: la llegada de 7.000.000 de inmigrantes ha desequilibrado irremisiblemente el mercado de trabajo y la sociedad española y ha terminado por distintas vías absorbiendo más recursos de los que da al Estado. Si hay un riesgo de quiebra del sistema, va por ahí. Poner el cascabel al gato supone abordar el espinoso tema de cómo repatriar a un mínimo de 4.000.000 inmigrantes hacia su lugar de origen. Sólo eso, unido a un proceso de desglobalización que haga retornar la producción industrial y alimentaria a nuestro país, serán capaces de resolver el problema actual de la seguridad social y de las pensiones: la existencia de una alta tasa de paro que, efectivamente, puede poner en colapso el sistema. Porque el problema, a fin de cuentas, no está en mantener a las personas de 65 años dos años más en las listas del paro, sino de estimular el empleo, a partir de los cual todos los problemas de presente y futuro quedan resueltos.

© Ernest Milà – infoKrisis – infoKrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

Magia financiera o estafa a la ciudadanía. La banca española viciada por el “carry trade”

Inokrisis.- El gobierno emite deuda porque sabe que la banca la comprará, pero ese recurso se está acabando. Los problemas de la economía española son completamente diferentes a los de Europa, sin embargo la política monetaria en la UE está onopolizada por el consorcio franco–alemán: las soluciones buenas para el resto de Europa pueden ser extremadamente negativas para España… y en particular para la Banca española. Si suben los tipos de interés en los próximos meses puede producirse otro estallido: el del carry trade. Ahora entenderá el por qué 2010 va a ser un año difícil para la banca española

En 2008 nos mintieron: el dinero entregado por el gobierno a la banca, nunca iba a ir destinado a reabrir la espita del crédito para la pequeña y mediana empresa y, por tanto, no contribuiría a crear ni empleos, ni a volver a poner en marcha la maquinaria económica. Lo sabían tanto la banca que recibía como el gobierno que daba. Simplemente se trataba de evitar que la Banca española no pudiera afrontar los pagos el 31 de diciembre de 2008 debía realizar a entidades de crédito europeas y al Banco Central Europeo. La banca española quedó a la recíproca y, favor por favor, se comprometió a comprar deuda pública emitida por el Estado. Toma y daca entre el Estado y la Banca. ¿Y la ciudadanía? Engañada, por supuesto.

En apenas un año de agosto de 2008 a agosto de 2009 las entidades financieras españolas han comprado masivamente deuda pública. Hoy tienen un 75% más que hace un año, en cifras absolutas unos 70.000 millones de dólares. De entre todos los sistemas financieros del mundo, el español es el más decidido a comprar deuda del Estado. Del total de deuda pública adquirida por la Banca Europea en 2008–2009 (245.000 millones de euros, un 19% más de lo que tenían), la Banca Española ha adquirido ella sola, algo más del 30% del total europeo. Algo a todas luces desmesurado y que, por sí mismo, denota la existencia de un acuerdo suscrito a espaldas de la ciudadanía entre el Estado y la Banca.

El negocio de la banca en 2009

No es una técnica bursátil nueva, de hecho, en tiempos de vacas gordas, e incluso cuando la economía ha estado a medio gas siempre se ha utilizado la técnica del “carry trade”. Se suele utilizar en operaciones de especulación con divisas, pero hoy es un sistema monopolizado prácticamente por la banca. Es muy simple: pido un crédito a un interés X e invierto ese dinero en bolsa obteniendo unos beneficios Y. Si yo pago el dinero a un interés del 3% y obtengo unos beneficios bursátiles del 7%, estaré ganando aproximadamente un 4%, podré afrontar mi deuda con el banco y obtener, de paso, un jugoso beneficio con un dinero que, a fin de cuentas, no es mío. Esa técnica se suele utilizar en períodos de auge bursátil y, especialmente, cuando las tasas de interés son bajas.

Eso es precisamente lo que ha estado haciendo la banca española a lo largo del año 2009 aprovechando que las tasas de interés eran extremadamente bajas y el dinero prácticamente salía gratis. El problema ha sido que la banca española ha utilizado, en connivencia con el Estado, un sistema perverso: ha solicitado créditos constantemente al Banco de España al 1% y con ese dinero ha comprado masivamente deuda pública emitida por el Estado que renta un beneficio medio del 3%... La operación le ha valido un 2% de beneficios, sin absolutamente ningún riesgo.

A lo largo de todo el año 2009, la política de la banca ha consistido en retraer al máximo los préstamos personales y a las PYMES, exigiendo garantías estrictas que contrastaban con la ligereza utilizada sólo 18 meses antes a la hora de conceder hipotecas multimillonarias. En lugar de realizar una tarea social e incentivar el mecanismo de producción y consumo, la banca lo que ha hecho a lo largo de todo el año 2009 ha sido simplemente lucrarse sin riesgo y sin esfuerzos obteniendo un 2% de intereses limpios de polvo, paja e impuestos, procedente de un Estado gestionado por una banda de manirrotos que administran un dinero que no es suyo que se permiten dilapidar en decenas de caprichos.

¿Cuál es el problema de este sistema? Hay muchos, a parte de lo cuestionable de un Banco de España que es una parte del Estado, emite un dinero que entrega a los bancos comprometidos a comprar deuda del mismo Estado, operación en la que la Banca obtiene un 2% de beneficios que… lógicamente procederá de los impuestos pagados por todos nosotros. El principal problema es que el Estado, poniendo a la venta cantidades ingentes de deuda se convierte en una máquina aspiradora de dinero. La seguridad que da la deuda pública hace que el 60% del dinero disponible para créditos sea absorbido por el Estado y solamente un 40% esté destinado al crédito familiar y a las PYMES. De ahí que pueda decirse sin exagerar que el Estado gestionado por Zapatero es el primer responsable de que las empresas y las familias se vean asfixiadas.

Los bancos no es que hayan cerrado completamente la espita del crédito para las familias y las PYMES, es que han aumentado las exigencias, los avales y… los intereses. Si usted presenta todos los avales en regla, el banco le cobrará un 12% de interés, sin embargo pero aceptará el 3–4% que como máximo le paga el Estado. El desfase es de ¡8 puntos! Una vez más el trabajo bancario y la usura –el préstamo con interés abusivo– van de la mano. Y el Estado transige en tanto que beneficiario del sistema.

Imaginemos lo que ocurriría si el Banco de España concediera créditos a las familias para comprar deuda pública… A fin de cuentas, no perdería nada, el 2% de beneficios repercutiría en la población. ¿Y por qué no hacer algo mejor? No emitir deuda… y ahorrarse ese 2% de interés, simplemente rebajando impuestos. Sin embargo, el Estado y la Banca, compinchados, trabajan en beneficio mutuo de espaldas a la población. No es demagogia, es lógica pura y simple.

El riesgo del proceso


Hasta aquí la práctica bancaria del “carry trade”. Ese sistema no puede realizarse siempre. Solamente es viable cuando los tipos de interés son bajos… como ahora. Pero ¿qué ocurre cuando los tipos de interés empieza a subir? También es simple entender lo que puede ocurrir. La Banca X compra deuda pública a un interés del 3% con dinero que recibe del Banco de España al 1%. Eso implica que el precio del dinero es de un 1%, pero si bruscamente los tipos de interés empiezan a subir puede ocurrir que se sitúes por encima del 3% con lo que tener deuda al 3% supondría limitar los ingresos y, a la postre, obtener pérdidas porque seguramente otros productos financieros y bursátiles ofrecerían intereses más elevados. Cuando se produzca ese supuesto se dirá que “ha estallado la burbuja del carry trade”… ¿puede ocurrir?

Vale la pena recordar dos factores. Uno de ellos es que la crisis económica española es muy diferente de la de cualquier otro país europeo. En ningún país europeo las dos columnas sobre las que se había sostenido el crecimiento económico español en los últimos quince años (construcción y hostelería) se han hundido y han generado unas tasas tan extraordinarios de paro imposibles de compensar por otros sectores. Lo que es peor: ambos sectores nunca jamás, nunca, volverán a alcanzar los niveles de desarrollo que tuvieron en 2004–2007. En otros países estos sectores han tenido un impacto muy secundario en su estructura económica, sólo en España han sido sectores clave del crecimiento.

De ahí que exista un desfase entre la “recuperación” en la Zona Euro y la “recuperación” en España. El gran problema es que al estar dentro de la Zona Euro el gobierno español no es dueño de la política monetaria europea que depende del Bancos Central Europeo que se rige fundamentalmente con criterios franco–alemanes. Lo que puede ser bueno para la economía franco–alemana puede ser nefasto para la economía española.

El Banco Central Europeo siempre ha practicado una política monetarista centrada en contener la inflación e impedir el recalentamiento de la economía y en este momento se vuelve a empezar a aludir a las subidas de tipos de interés. El pasado 13 de noviembre, por ejemplo, se supo que la “eurozona” creció en el tercer trimestre del año un 0’4% y que en conjunto de la UE lo hizo un 0,2%. Eran las primeras cifras positivas en los últimos cinco trimestres. Francia y Alemania están en estos momentos en cabeza de la reactivación, mientras que España y Grecia son los “farolillos rojos”. Claude Trichet explicó textualmente, por si había dudas, que el hecho de que haya "países en crecimiento negativo y positivo no excluye una situación de subida de tipos”.

La noticia supuso un jarro de agua fría para Zapatero y la banca española. Ésta última estaría ya en números rojos si los bancos anotaran en su contabilidad el valor real de los inmuebles en su poder procedentes de ejecuciones de hipotecas. En lugar de eso siguen anotando el valor de las tasaciones… realizadas por empresas controladas por esos mismos bancos. Esto implica hinchar –fraudulentamente, no se olvide– el propio activo, mientras la autoridad bancaria (MAFO) hace la vista gorda. Pero en el caso de que subieran los tipos de interés, la mayor fuente de ingresos de la banca en este momento –el “carry trade”– saltaría por los aires: si se sitúan en el 2% los ingresos por esta técnica disminuirían a la mitad y si se sitúan en el 3% el beneficio sería cero. Con unos tipos de interés superiores, ya estaríamos hablando de pérdidas.

En esa hipótesis la banca eludirá el interés de sus créditos, los hinchará para compensar así el 4,5% de créditos fallidos (14,5% entre inmigrantes) y las familias seguirán teniendo problemas para pagar sus hipotecas, mientras las PYMES trabajarán a destajo solamente para devolver los créditos que puedan obtener tras aportar avales y garantías personales. En cuando a los préstamos personales y a determinados servicios bancarios básicos, irán aumentando los intereses y las cantidades a pagar.

¿Qué será de la deuda?

Existen distintos tipos de deuda. Las Letras del Tesoro, por ejemplo, se firman por espacios inferiores a un año, habitualmente se utilizan para compensar el déficit de caja y cubrir las necesidades urgentes de tesorería del Estado. Salvo en un escenario catastrófico, sería difícil que la economía europea se recalentara tanto que obligara al Banco Central Europeo a subir los tipos de interés más allá del 2,5% en 2010, pero, aun así, los beneficios de la banca española quedarían excepcionalmente recortados. Mucho más grave lo tiene la deuda a medio plazo –los Bonos del Tesoro– que sí pueden vencer después de que el BCE haya subido los tipos de interés y, por supuesto, la deuda a largo plazo –las Obligaciones del Tesoro– que hará perder dinero a los bancos casi necesariamente. El 75% de deuda adquirida por los bancos es a medio plazo, entre tres y cinco años… peligroso.

Ha bastado que se propagase el rumor de elevación de los tipos de interés por parte del BCE para que al día siguiente distintos editoriales de la prensa económica alertaran de que a partir del segundo trimestre del 2010, el Estado empezará a tener dificultades para colocar los distintos productos de deuda pública.

Si hasta ahora Zapatero ha conseguido mantener un déficit de cuentas del Estado desmesurado ha sido gracias a su facilidad para emitir y vender deuda, especialmente a la banca. La Comisión Europea ha considerado desde el mes de junio que el déficit actual es insostenible, pero Zapatero no ha hecho el más mínimo gesto para contener el gasto público (sino todo lo contrario), pensando en su ignorancia en materia económica que los bajos tipos de interés serían permanentes… y, lo que es peor, que la economía española saldría prácticamente de la crisis con unos pocos meses de diferencia del eje franco–alemán. Ensoñaciones.

A lo largo de octubre y noviembre se produjeron los primeros avisos de que el camino abordado en 2009 para financiar el déficit del Estado no podría mantenerse en el 2010. El primer aviso vino por parte del gabinete de estudios del Barclays Bank que preveía que los bancos reducirían las compras masivas de deuda pública especialmente a partir de junio de 2010. Para Barklays no existe absolutamente ninguna duda de que el Estado se verá imposibilitado de colocar antes de esa fecha las casi 215.000 millones de euros que Zapatero aspira a emitir según se deduce de los Presupuestos Generales del Estado.

Ese estudio confirmó también que los bancos han sido los primeros compradores de deuda pública de los Estados, siempre con el sistema de “carry trade”… solamente en EEUU, UE y Japón, estas compras se han elevado a la astronómica cifra sin precedentes de ¡4,6 billones –con “b”– de dólares!

Barclays Bank fue el primero en alertar sobre la posibilidad de que los tipos de interés subirían, en primer lugar en el Banco de Inglaterra (el Reino Unido está fuera de la zona euro) a partir del primer trimestre de 2010, la Reserva Federal hará otro tanto y el BCE se verá obligado a lo mismo según el mismo informe. En menos de cinco/seis meses se habrá terminado la “financiación barata”, soporte de esa técnica… y empezarán las pérdidas en las carteras de deuda.

Al día siguiente de publicarse esta noticia, el Banco de Sabadell entró en pánico y se deshizo de todos los bonos del Estado que había comprado en meses anteriores. Se trataba de deuda a 10 años  así pretendían eliminar el riesgo de subida de tipos. El Sabadell ganó con la operación 40 millones de euros (al haber subido el precio de la deuda en los últimos meses). Tomás Varela, director financiero del Sabadell, explica que "anticipamos una posible caída de los precios y por eso decidimos eliminar totalmente la exposición a bonos a 10 años, ni españoles ni de ningún otro país". Decisión significativa.

En el momento de escribir estas líneas da la sensación de que los bancos españoles empiezan a deshacerse discretamente de la deuda en su poder. Es todo un aviso. A partir de ahora si el Estado quiere emitir deuda (y lo tendrá necesariamente que hacer) deberá hacerla más suculenta y ofrecer más rentabilidad… que se traducirá, de nuevo, en más impuestos sobre el ciudadano. Por otra parte, contra más deuda circula, más se devalúa y es necesario prometer el pago de más intereses a sus tenedores.

Cuando el déficit de cuentas del Estado ya se aproxima al peligroso 6% y las alarmas de la UE están a punto de sonar, la política económico–social de Zapatero ha entrado en una peligrosa dinámica: más deuda, más interés, más impuestos, menos inversión, menso trabajo, menos consumo, más paro. Efectivamente, la luz al final del túnel es otro convoy que viaja a velocidad de vértigo en dirección contraria y por la misma vía.

[recuadro fuera de texto]

El termómetro interbancario a cero grados

Hoy, los bancos siguen sin fiarse entre ellos. Les consta que hay entidades todavía contaminadas por las hipotecas subprime que llegaron de los EEUU, pero cada banco prefiere callar sobre su nivel de contaminación. A esto, los bancos españoles y las cajas de ahorro, unen unas tasas de morosidad hipotecaria que corren el riesgo de traducirse en pérdida muy reales por alto que sea el maquillaje que cada uno realiza de sus balances a fuerza de exagerar el activo y disimular el pasivo.

La muestra de que la crisis sigue es que los préstamos interbancarios se han reducido prácticamente a cero. El préstamo interbancario es una práctica habitual hasta antes de la crisis: los bancos se prestan dinero unos a otros a un interés mínimo para garantizar su liquidez en todo momento.

Cuando en julio, el BCE insertó una inyección liquidez en el sistema bancario europeo (exactamente 442.200 millones de euros a doce meses), las entidades sí adquirieron ese dinero… pero no para realizar préstamos interbancarios como en otro tiempo, sino para conservar el grueso de esa cantidad (236.000 millones de euros) en las arcas del propio BCE, a pesar que éste solamente ofrecía un 0’25% de interés y de el precio del dinero en el mercado interbancario está a un 1,5%, esto es ¡seis veces más! Pero los bancos, ante la duda de qué entidades están contaminadas y se desplomarán en 2010, prefieren actuar con prudencia, militar sus beneficios y eliminar la posibilidad de pérdidas.

Si la salud del sistema bancaria da una muestra de la salud de la economía hay que convenir que ésta dista mucho de haberse normalizado, incluso en los países europeas que antes han salido de la crisis. Esto no ha terminado –y los bancos los saben– todo terremoto tiene “réplicas” o sacudidas secundarias.

© Ernest Milà – infoKrisis – infoKrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

El Caso Faisán o el vértigo del abismo

Infokrisis.- ¿Qué puede pensarse cuando un policía ayuda a un etarra? Que lo hace en beneficio propio… Distintas series de TV han aludido frecuentemente a la colusión entre policías y delincuentes (en los pasados Emmy la serie The Shields basada en este tema recibió uno de los premios). Así mismo, en Juego de Patriotas, basado en la novela de Tom Clancy,  Harrison Ford encarna a un alto funcionario de la CIA, Jack Ryan que se mueve en esta y en las dos secuelas en medio de un mar de traiciones interior y dobles juegos en el que otros miembros de la seguridad norteamericana e inglesa y terroristas actúan de común acuerdo. También la película Los tres días del cóndor va sobre un tema similar. La acción común de policías degenerados que practican el doble juego con terroristas ha sido tratado en múltiples ocasiones por la literatura de género negro que ha cogido sus casos de la realidad. Así pues no se trata de algo que pueda sorprendernos, lo que verdaderamente sorprende es que, aquí y ahora, todo esto ocurra ante nuestros ojos y no merezca una investigación exhaustiva ni un castigo ejemplar. Normalmente la realidad no termina tan felizmente como las películas y las novelas.

Un viejo tema: ¿por qué sigue existiendo ETA?


Uno de los misterios políticos más extraños de Europa Occidental es por qué sigue existiendo ETA y actuando en una comunidad de poco más de 2.000.000 de habitantes, reclutando y actuando por espacio de 50 años a pesar de ser objeto aquella comunidad de la mayor acumulación de fuerzas de seguridad de todo el Estado. ¿Cómo es posible que durante 50 años ETA se haya reconstruido una y otra vez?

Hay argumentos para todos los gustos. Para los abertzales esa persistencia es garantía de que una parte importante de la población apoya la causa de ETA, para otros el hecho de que ETA no termine de desaparecer jamás indica que estamos ante un problema político y no policial. Los hay que atribuyen la subsistencia de ETA a los errores cometidos por los gobiernos de turno y particularmente al Caso GAL. No hay nadie en estos momentos que subraye la “calidad” de los militantes de ETA para la lucha clandestina, no hay absolutamente nadie que les atribuya una preparación política y técnica superior a la de la policía.

Los militantes de ETA que, periódicamente son detenidos en Francia y España no dejan de ser unos chiquilicuatres que llevan escrita en la cara el estigma de su inmadurez y frecuentemente de su falta de talla política: a estas alturas deberían saber que todo militantes de ETA que ingresa en la organización tiene una vida activa media de poco menos de un año, tras lo cual le esperan 20-30 de estancia en prisión. Y ninguno de ellos tiene el aspecto de idealista convencido, sino más bien de porreros, colgados y marginales sociales; muchos de los militantes de ETA que hemos visto ante los tribunales se han revelado como auténticos psicópatas, chalados de la peor especie, asesinos en seria sin nada en la cabeza, sin proyecto político y sin dos dedos de frente. Entonces ¿cómo es que las fuerzas de seguridad del Estado no logran liquidar a un banda de anormales dirigidos por aventureros políticos? Ese es el gran misterio.

Planteémoslo de otra manera. En los años 70, Uruguay no tenía más población que la Comunidad Autónoma Vasca. Existía allí un movimiento terrorista, el Frente de Liberación Nacional “Tupamaros”, compuesto por militantes buena parte de los cuales habían sido formados en Cuba y cuyo nivel intelectual era alto, sino altísimo. Entre 1968 y 1973, los “Tupamaros” estuvieron en condiciones de realizar importantes acciones terroristas y secuestros incluso de funcionarios de la CIA, lo que indicaba un alto grado de preparación y de información.

Sin embargo, en pocos meses resultaron completamente diezmados. La reducida población de Uruguay hizo que un trabajo policial sistemático fuera capaz de desmantelar a los “tupamaros” en apenas dos años. Hoy, las fuerzas de seguridad españolas cuentan con sistemas mucho más sofisticados que la policial uruguaya para acabar con un movimiento que no llega a la altura de la suela del zapato a los “tupamaros”, compuesto, apenas, por… chiquilicuatres, dirigidos por aventureros de pocos vuelos todos ellos en el exilio. ¿Dónde está el misterio?

Los “tupamaros” tenían el seguimiento y la complicidad de buena parte de la población. Mucho más de lo que ha tenido jamás Herri Batasuna. El Frente Amplio, fundado inicialmente por los “tupamaros” en los años 70, ha gestionado el poder en Uruguay venciendo en las elecciones de 1999 y 2004. Así pues, los “tupamaros” contaron siempre con un fuerte apoyo popular, lo que no fue obstáculo para que una policía escasa de medios los liquidara en apenas dos años. ¿Por qué en el País Vasco esto no es posible?

Resulta en cualquier caso extraño que ETA haya podido celebrar su cincuenta aniversario manteniendo el mismo nivel operativo que en estos últimos 10 años. Nunca es definitivamente desarticulada, pero las desarticulaciones siempre tienden a cortarle las uñas y a impedir que realice actos de terrorismo similares a los que tuvieron lugar entre 1976 y 1997. Da la sensación de que la seguridad del Estado se limita a hacer la manicura a ETA, cortarle las garras y nunca jamás remata la jugada con una desarticulación total. ¿Puede creerse en una hipótesis así?

Es cierto que la Ertzaina, mientras estuvo dirigida por el PNV se preocupó de que la presión policial sobre ETA nunca fuera excesiva. La teoría del PNV es muy conocida como para que valga la pena recordarla: “unos golpean el árbol y otros recogen los frutos”… Todo esto es comprensible –e inmoral- si tenemos en cuenta que el principal beneficiario de los crímenes de ETA ha sido el PNV sin cuya presión jamás hubiera podido elaborar un estatuto de autonomía cuyo techo se sitúa por encima de cualquier otro… Bien, pero ¿y la policía nacional? ¿y la inteligencia? No, decididamente hay algo extraño en todo esto. ¿Una hipótesis de trabajo? Determinados sectores de la seguridad del Estado podrían haber entendido que sus sueldos y sus primas depende de que ETA siga existiendo y haber pactado con un sector de la banda el mantenimiento de unos umbrales mínimos de terrorismo. A eso es a lo que llamamos “hacer la manicura a ETA”. ¿Tiene visos de verosimilitud esta hipótesis de trabajo?

¿Precedentes en Europa?

Italia, Brigadas Rojas, 1968. Renato Curcio, Maga Cagol y sus compañeros organizan los Comités Unitarios de Base. Están influidos por el castrismo, las guerrillas tercermundistas auspiciadas por los monteros, los tupamaros y la experiencia brasileña de Carlos Margihela y su guerrilla urbana. En 1969, la pareja Curcio-Cagol, formará el Colectivo Político Metropolitano, núcleo inicial de las Brigadas Rojas. En 1974 el SID (Servicio de Información de la Defensa) logra introducir a un colaborador en el núcleo operativo de las BR, Silvano Girott (a) “Frate Mitra” que provoca la detención de Curcio. Inexplicablemente, de la redada sale indemene Walter Moretti. Poco después, Mara Cagol logra liberar a Curcio en una operación terrorista inexplicablemente fácil, pero menos de un año después Curcio es detenido de nuevo y su compañera muere en el tiroteo. A partir de la llamada “Resolución Estratética” de 1975, las BR llaman a “atacar al corazón del Esado”. Walter Moretti es el hombre fuerte de la organización. Ni es un gran teórico, ni es un gran estratega, ni siquiera es un líderes reconocido por todos, simplemente ha ocupado el espacio vacío dejado por los dirigentes detenidos o muertos. En 1976 todos los fundadores de las Brigadas Rojas están muertos o en la cárcel. Todos, salvo Walter Moretti. Un año después, tras la muerte de Walter Alasia y diversas redadas en Sesto San Giovanni, Moretti se convierte en el líder indiscutible de la organización. Seguía siendo un tipo mediocre y un activista de segunda fila.

Sin embargo es en esa época cuando las BR logran su mayor nivel de actividad terrorista hasta lograr secuestrar a Aldo Moro, jefe de gobierno y líder de la Democracia Cristiana. Nunca en Europa se había producido una acción de presión al Estado de tal envergadura. A partir de ese momento se produjo el fin de las Brigadas Rojas. En 1980, están prácticamente desarticuladas y su terrorismo empieza a ser residual. La historia no termina tan fácilmente. En los años 90 se supo que Walter Moretti colaboraba desde mucho antes del secuestro de Moro con la seguridad del Estado. Incluso durante el secuestro de Moro, Moretti permaneció en un piso franco situado en… unas viviendas militares. Se le avisó previamente de que no volviera a ese piso vigilado por la policía. Sí: las detenciones selectivas de la policía italiana permitieron que Moretti escalara sobre los vacíos dejados por los presos o por los muertos. Luego las BR sirvieron simplemente para efectuar operaciones terroristas que tendrían como fin eliminar a personajes políticos de relevancia (Aldo Moro) en beneficio de otros (Giulio Andreotti).

En España, durante la transición se aludió mucho al “extraño GRAPO”, un grupo maoísta vinculado al PCE(R), compuesto por no más de 200 militantes en su mejor momento, cuyo nivel teórico era ínfimo, tosco y primitivo y que, sin embargo, estuvo en condiciones de secuestrar al General Villaescusa y Antonio María de Oriol, Presidente del Consejo de Estado. La infiltración de un guardia civil en el seno del GRAPO provocó la liberación de ambos secuestrados. Ese guardia civil se había infiltrado previamente en el MPAIAC, movimiento independentista canario del que hoy sabemos que los EEUU utilizaron como presión para que España acelerara su entrada en la OTAN [ver recuadro].

Estos casos muestran que, efectivamente, no todo en el terrorismo está tan claro como parece a primera vista. El extraordinario impacto emotivo de cualquier acción terrorista hace que con demasiada frecuencia los terroristas sean manejados por poderes y designios que ellos ni siquiera están en condiciones de intuir. Un estudioso de las BR dijo en 2002: “Hay gente que cree que es el responsable de un atentado simplemente porque ha enviado la nota reivindicativa…”.

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El “Caso Vic” versión 2.0. La decisión de la Comisión Europea reabre el debate sobre los inmigrantes en Vic

Infokrisis.- El tripartito catalán ha establecido un dogma: “empadronar inmigrantes es legal” y ese dogma ha sido avalado por dios-padre, José Luis Rodríguez Zapatero. Y resulta que no, que no solamente la legalidad sobre el empadronamiento de inmigrantes era cuestionable según la legislación española, sino que además la Unión Europea sitúa la legalidad en otro lugar. Zapatero calla, su nueva  secretaria de inmigración, Ana Terrón, balbucea excusas y el tripartito sigue aferrado a su dogma. La reciente decisión del consistorio de Vic de comunicar a la Delegación del Gobierno en Catalunya sobre los inmigrantes ilegales empadronados en la ciudad ha acabado por complicar la situación. El gobierno estará ahora obligado a actuar ante situaciones de ilegalidad… El Caso Vic está de nuevo en el candelero. Mal asunto eso de dejar debates abiertos.

En enero, el Ayuntamiento de Vic decidió que no empadronaría a ningún inmigrante que se encontrara en situación irregular mientras no acreditara que había cursado la solicitud o prórroga del permiso de residencia. Sin embargo, finalmente la aplicación de la norma no se llevó a cabo por presión de la Generalitat y del gobierno Zapatero. Sin embargo, el Caso Vic distaba mucho de haber concluido.

La noticia de que la UE no avalaba la decisión de la Generalitat ni del gobierno español publicada el pasado 11 de abril supuso el desencadenamiento de una nueva polémica que situaba por segunda vez en menos de cuatro meses a esta población catalana [véase el despiece: Vic, capital espiritual de Catalunya] en el centro de la atención mediática. La noticia según la cual el Ayuntamiento de Vic informará "caso a caso" a la Delegación del Gobierno en Cataluña de los inmigrantes empadronados en la ciudad que se encuentren en situación irregular en España y que "no tengan los requisitos de residencia legales", desencadenó el revival del “Caso Vic”.

La Unión Europea avala el no empadronamiento de ilegales


Aunque la Comisión Europea no puede tomar medidas formales antes del 24 de diciembre de 2010, fecha en la que todos los Estados miembros tienen que incorporar a su ordenamiento jurídico la Directiva de retorno, ha pedido "velar" por el cumplimiento de las normas fijadas en la misma "tan pronto como sea posible".

El primer teniente de alcalde de Vic, Xavier Solà (CiU), aseguró a Efe, que el consistorio “ha decidido llevar a cabo esta medida para no "prevaricar por omisión", ya que, según ha dicho, se podría dar el caso de que un fiscal actuara en contra del ente municipal por incumplir las indicaciones de la Unión Europea”. Se trataba, en realidad, de un “efecto rebote” generado por la comisaria europea de Interior, Cecilia Malmström, quien aseguró pocas horas antes que "las autoridades españolas, una vez que tienen conocimiento de la presencia en su territorio de un nacional de un tercer país que se encuentre en situación irregular, ya no son libres para tolerar esta situación sin iniciar los procedimientos de retorno o poner en marcha procedimientos para concederle el derecho a permanecer en su territorio"…

La Comisión Europea ha advertido a través de Malmström que, cuando tenga conocimiento de esta situación de ilegalidad, deberá iniciar el procedimiento de expulsión o regularizar a los inmigrantes. Malmström recordó que la normativa comunitaria obliga a los Estados miembros a "expedir una decisión de retorno contra cualquier nacional de un tercer país que se encuentre en situación irregular en su territorio" pero que también permite "conceder un permiso de residencia u otra autorización que otorgue un derecho de estancia por razones humanitarias o de otro tipo".

Cecilia Malmström señaló, así mismos, que las autoridades españolas, "una vez que tienen conocimiento de la presencia en su territorio de un nacional de un tercer país que se encuentre en situación irregular, ya no son libres para tolerar esta situación sin iniciar los procedimientos de retorno o poner en marcha procedimientos para concederle el derecho a permanecer en su territorio".

Malmström aclaró igualmente que los Estados miembros pueden decidir qué nivel administrativo -local, regional o federal- toma las decisiones relacionadas con el retorno o la concesión del derecho de permanencia. En todo caso, el Estado miembro es responsable ante la UE de la correcta aplicación de la normativa comunitaria "en la totalidad de su territorio".

El problema es que en España nunca resulta claro qué nivel administrativo es responsable de algo tal como demuestran los últimos 30 años de “Estado de las Autonomías” en las que constantemente cada escalón ha culpado a los otros de cualquier error o tragedia: Estado contra Autonomías, Autonomías contra Estado, Ayuntamientos contra Autonomías, Autonomías contra Autonomías… y ahora, lo que faltaba: Estado y Generalitat contra la Unión Europea.

Las declaraciones de Cecilia Malmström realizadas por “una instancia superior” (la UE), suponían un mazazo para las dos instancias jurídicamente inferiores: el Gobierno Español y el Gobierno de la Generalitat de Catalunya que intentaron justificar con toda una maraña jurídica algo que era extremadamente simple de partida: las condiciones de empadronamiento de la Unión Europea son contrarias a la dogmática del gobierno español y del gobierno autonómico catalán. Y esto ocurre cuando la presidencia europea de José Luis Rodríguez Zapatero se encamina hacia su recta final con más pena que gloria. Las declaraciones de Cecilia Malmström suponen un nuevo desdoro para este abochornante semestre de presidencia española.

Culpas, ambigüedades y balones fuera de CiU

Las declaraciones de Cecilia Malmström eran la respuesta a una pregunta de Ramón Tremosa, eurodiputado de CiU sobre si era legal o no empadronar a inmigrantes ilegales.

Para Tremosa, la postura de la comisaria europea avala al Ayuntamiento de Vic en su polémica con el Gobierno, que le exigió inscribir a los sin papeles en el padrón. Lo que olvida decir Tremosa es que CiU se vio obligado a proponer el no empadronamiento de ilegales en el Ayuntamiento de Vic por presión de la Plataforma per Catalunya y como última esperanza para detener la avalancha de votos hacia esta nueva formación política que amenaza con empañar el stablishment local.

El teniente de alcalde de Vic Xavier Solà (CiU) considera que la Comisión Europea trata de obligar al gobierno español a adoptar una postura coincidente con los criterios de la UE sobre empadronamiento de ilegales ya que el Ayuntamiento "no tiene competencias" en materia de inmigración. En otras palabras: el Gobierno debe decidir si expulsa a los ilegales o les da permiso para residir en España.

Así pues la culpa de que en Vic se sigan empadronando inmigrantes ilegales es del gobierno español porque el ayuntamiento local, “ha hecho lo que ha podido para impedirlo”. Y no es cierto: el Ayuntamiento de Vic podía haber hecho mucho más. Podía apelar a las instancias europeas que le habrían dado la razón avalado en el hecho de que la legislación española en la materia es contradictoria. El Ayuntamiento de Vic hubiera podido presentar denuncia al Tribunal Constitucional. Podía haber aplazado el empadronamiento, podía haber realizado inspecciones por parte de la policía municipal para confirmar si los datos aportados por los ilegales en su hoja de empadronamiento eran ciertos o falsas, podría haber enviado inspecciones de sanidad para ver si los pisos que los ilegales señalaban como residencia eran, en realidad, “pisos patera”. El ayuntamiento de Vic hubiera podido declararse, pura y simplemente, en estado de insumisión a las imposiciones del gobierno catalán y del gobierno español, manifestándose a la espera de las aclaraciones pertinentes… Pero el ayuntamiento de Vic controlado por CiU no hizo nada de todo esto. Y no es raro: a CiU le tiene absolutamente sin cuidado el tema de la inmigración.

El juego de CiU es bien simple y visible: el tema de la inmigración les interesa solamente en la medida en que el aluvión de votos que se prevé para PxC se basa en la aceptación de buena parte del electorado de las posiciones de este partido en materia de inmigración. Practicando el lenguaje de la ambigüedad, CiU lo que pretende es recuperar e instrumentalizar el tema de la inmigración, presentándose como una víctima del gobierno central… pero sin explicar exactamente cómo quiere resolver el problema de la inmigración.

¿CiU oponiéndose a la inmigración? Tan increíble como un pijama con hombreras… ¿Es creíble la posición de CiU cuando fue precisamente su venerado Jordi Pujol quien no sólo no se opuso a la llegada de inmigrantes subsaharianos al Maresme ya a finales de los años 80, sino que las empresas de flores propiedad de Marta Ferrusola figuraron entre las primeras que contrataron de esas nacionales incluso en situación ilegal? ¿Es creíble la posición de CiU cuándo fue precisamente Jordi Pujol quien creó una “embajada” de la Generalitat en Marruecos para estimular la llegada de inmigrantes marroquíes a Catalunya con la excusa de que al no hablar castellano –a diferencia de los andinos- aprenderías antes el catalán? ¿Es creíble la posición de CiU contraria a la inmigración cuando durante quince años ha callado sino elogiado la llegada masiva de inmigrantes?

Y hoy, cuando CiU ve peligrar si situación en muchos ayuntamientos, cuando la inmigración ha pasado a ser uno de los grandes problemas de Catalunya y cuando la pérdida de identidad catalana a causa de la inmigración masiva ya ha desfigurado muchos barrios y ciudades, ahora precisamente, CiU lanza una de cal y otra de arena sobre el problema demostrando por activa y por pasiva que lo importante para CiU es seguir gobernando ¿Catalunya? No, en absoluto, lo importante para CiU es seguir gobernando sus buenos negocios hechos al calor de los distintos peldaños de la administración catalana.

La reacción de los “amigos de los ilegales” (I): ZP

Ana Terrón es el actual perro de presa de ZP en materia de inmigración, sustituyendo a la malhadada Consuelo Rumi (la responsable de la regularización masiva de inmigrantes en febrero-mayo de 2005 que renovó y redobló el “efecto llamada” cuyas consecuencias duran hasta nuestros días). Es a la Terrón a quien correspondió –ante el silencio de Zapatero, todavía más incomprensible en razón de su cargo de presidente de la UE- dar la cara ante el nuevo capítulo del Caso Vic.

La Terrón afirmó que “España” no vulnera ni incumple ninguna norma comunitaria sobre Extranjería y que ha trasladado la Directiva de Retorno sobre inmigración ilegal de manera satisfactoria. La Terrón olvidó decir que fue el gobierno Zapatero y no “España” quien se opuso a la Directiva de Retorno de la UE, la combatió hasta el final e incluso consiguió que prosperara eliminó del texto la prohibición de celebrar nuevas “regularizaciones masivas”. Olvidó decir que en la Directiva de Retorno no figura ninguna alusión a la esperpéntica “regularización por arraigo” que sigue en vigor en España. Y olvidó decir que mientras la mayoría de gobiernos europeos son conscientes de que hay que contener a la inmigración masiva, solamente los últimos mohicanos del “papeles para todos”, atrincherados tras las últimas barricadas de la derruida ciudadela zapaterista sostienen hoy estas posiciones.

La Terrón añadió: "Por descontado España no vulnera ninguna norma comunitaria y por descontado no hay nada de lo que estemos haciendo que sea contrario a la UE". Para colmo explicó que: “Lo único que dice la Directiva es que existe la obligación de expulsar lo más rápidamente posible a los ciudadanos en situación irregular y que es exactamente lo mismo que dicen las leyes españolas”… la única observación que se puede hacer es que en la última reforma de la Ley de Extranjería los plazos de detención de ilegales están muy por debajo de los recomendados en esa directiva y que, por lo demás, el que las leyes españolas digan lo mismo de la directiva, es absurdo simplemente porque la ley española en materia de inmigración, no solo es contradictoria, sino que no se cumple: los “ilegales” son habitualmente puestos en libertad y solamente se repatría a cifras inferiores al 3% de ilegales... prueba de ello es que en la última reforma de la ley de extranjería no se abolió la figura de la “regularización por arraigo” que premia a quienes han logrado estar tres años en situación de ilegalidad con la obtención del permiso de residencia. ¡Vaya forma de “cumplir” la Directiva del Retorno!

En realidad, la Comisión Europea daba el viernes 11de abril la razón al ayuntamiento de Vic (en realidad cabría más decir, que la UE a quien ha dado la razón es a la Plataforma per Catalunya y al movimiento anti-inmigración que fue quien propuso la medida) indicando claramente que “España que no es libre para tolerar la situación de irregularidad de los inmigrantes y empadronar a los que no tienen papeles”. Ante esta explícita y taxativa declaración, las palabras de Ana Terrón suponen casi un chiste y sus declaraciones indicando que la “la CE ha dejado claro que no es competente para opinar en el empadronamiento  de España”, suponen una afrenta al sentido común.

La reacción de los “amigos de los ilegales” (II): El tripartito catalán

El mismo viernes 11 la Generalitat defendió el empadronamiento de ilegales con la excusa –muy mala, por cierto- de que esa inscripción de permitía “conocer el número y perfil de la población en Cataluña” (como si no se conociera por las estadísticas realizadas a través de los servicios sociales de los ayuntamientos o de las estadísticas de las policías municipales…). La Generalitat indicó, con una ingenuidad rayana en la estupidez que "Cataluña tiene legislación propia y los ayuntamientos la han de cumplir"… olvidando que Catalunya es una parte del Estado español y, lo que es más importante, que debe cumplir la legislación europea y adaptar su arsenal legal a las Directivas aprobadas por la UE.

Más allá del límite del engaño, el “tripartito” catalán –cuya gestión en los últimos ocho años ha constituido una verdadera tragedia para Catalunya- se atrevió a “instar” a los entes municipales a abordar "conjuntamente el debate sobre la inmigración a través del Pacto Nacional para la Inmigración y la Mesa de Ciudadanía e Inmigración, desde la proximidad y no la lejanía de Bruselas"

Interesante “europeísmo” el del tripartito gracias al cual no existe “debate” y cualquier debate es cerrado en falso. Maravillosa estupidez la del Pacto Nacional para la Inmigración cuyos únicos miembros ¡son todos aquellos partidos pro-inmigracionistas! y cuyas diferencias son solamente por matices secundarios. Y, finalmente, maravilloso el tripartito catalán y CiU que olvidan que el “debate” sobre la inmigración no lo han generado ellos (¡que son precisamente los responsables del desastre generado por la inmigración!) sino PxC a cuyo remolque están yendo…

El nuevo episodio del empadronamiento de inmigrantes ilegales cogió a Montilla con el paso cambiado justo cuando buscaba el voto inmigrante en Reus. Montilla acudió a la 25ª Assemblea Anual d’Associacions de Veïns de Catalunya  (Confavc) que se ha celebraba en Reus. Allí –en el peor momento- instó a “construir una sociedad más tolerante y cívica y poder así consolidar la cohesión social que necesitamos para todos los vecinos de Catalunya” y, puestos a ser “tolerante” aludió a los inmigrantes destacando “el importante papel que ha jugado la Llei de Barris en la integración de la inmigración. Sin esta ley, la inmigración no podría haberse integrado tan fácilmente y habrán surgido muchos más problemas”… ¿A qué integración alude este bobalicón con rostro de granito? ¿A la integración en Salt? ¿Al “islam catalán”? ¿Al imán de Cunit? ¿A la integración en L’Hospitalet? ¿A los problemas continuos de convivencia en toda Catalunya?

Las declaraciones de Montilla se vuelven todavía más insultantes cuando a un Lley de Barris -que ha pasado completamente desapercibida para la población catalana- le pone coste: 1,2 millones de euros ¡solamente en materia de “integración de inmigrantes” y durante el ejercicio 2009!

La reacción de los “amigos de los ilegales” (I): ERC

Las reacciones en Catalunya a la resolución de la Comisión Europea han sido las que correspondían al talante tradicional de cada partido: CiU en su línea de recuperar el voto sustraído por PxC e instalada en la ambigüedad permanente; el PSC montilliano siguiendo las orientaciones del zapaterismo agónico. ICV con su muletilla habitual de “papeles para todos”; el PP alarmado también por la fuga de votos y cargos hacia PxC, Ciutadans, ese partidillo de “centro-izquierda-antiidentitaria” con su permanente Ns/Nc, no sabe-no contesta en materia de inmigración. En cuanto a UPyD simplemente, ausente y sin señas en Catalunya. Pero de entre todas las reacciones de los partidos catalanes, la del área independentista merece comentarse.

Se tiene tendencia a pensar que los independentistas figuran entre las fuerzas políticas catalanas más partidarias de conservar la identidad catalana. A nadie se le escapa que la inmigración masiva, legal o ilegal, altera la identidad de Catalunya y de cualquier otro lugar de Europa. Sin embargo para el independentismo (y para el nacionalismo de CiU) lo importante es que el inmigrante se “catalanice”. Se olvida que el inmigrante llega con una cultura de origen muy bien definida, que tiene conciencia de su diferencia en relación al grupo autóctono y que esa conciencia aumenta los rasgos identitarios al refugiarse en su propio grupo social formado por gentes de su propia comunidad.

Con el Islam esto es particularmente visible. Y ante esto, los partidos catalanes mantienen posturas curiosas: CiU prefiere eludir el problema del Islam y no aludir nunca, absolutamente nunca, a esta cuestión, para evitar que se le recuerde que el Islam está presente en Catalunya gracias a Jordi Pujol y a CiU que lo trajeron de la mano. El PSC cultiva el voto islámico con singular énfasis dado que agrupa al mayor número de inmigrantes que cualquier otra en las grandes poblaciones catalanas en donde el PSC cuenta con mayorías que no quiere perder en las próximas elecciones municipales. ICV es una cero a la izquierda en política catalana gracias a su actitud hacia la inmigración (“papeles para todos”, “ningún ser humano es ilegal”, tópicos suicidas que aún defiende). Y en cuanto a ERC la presencia masiva de islamistas en Catalunya le ha inducido a difundir la ficción de que existe hoy, en Catalunya, un “islam catalán” que estaría perfectamente integrado… cuando lo que existe es una presencia masiva de islamistas en Catalunya que es algo muy diferente a un “islam catalán”.

Dado que Carod y ERC ignoran completamente lo que es el Islam y en su esquematismo zafio creen que se trata de una religión como cualquier otra, han seguido trabajando sobre esa ficción, confeccionando diccionarios de árabe-catalán, multiplicando subsidios a todas las asociaciones islámicas y conformándose con que de tanto en tanta salga algún islamista en TV3 hablando catalán con acento de Ketama, Nador o de Tánger. Eso es el “islam catalán”.

La propia actitud de ERC tras la declaración de la comisaria Malmström es antológica de la inopia en la que está instalado el independentismo catalán. Joan López aparenta ser concejal de Acción Social y Ciudadanía del Ayuntamiento de Vic y portavoz de Esquerra Republicana (ERC). López, contradijo al alcalde de la localidad, Josep Maria Vila d'Abadal (UDC), al asegurar que el Consistorio no notificará a la Delegación del Gobierno los casos de inmigrantes irregulares empadronados. Preguntado sobre si el municipio enviará información al Estado español de inmigrantes sin papeles, López respondió que Vic seguirá siempre leyes "como la de la protección de datos"... Cualquier cosa antes que expulsar a un ilegal.

El “efecto Vic”…

En cuanto a las organizaciones de inmigrantes han reaccionado airadamente ante las declaraciones de Cecilia Malmström. Para el Centro Islámico de Vic “El padrón es un control del municipio y para ese tipo de información ya está el Ministerio del Interior. Su labor es sólo municipal, por lo que consultaremos con los servicios legales que nos asesoran la viabilidad de esta decisión”, aseguró, declarando que la medida recomendada por la UE. “Es ilegal y amoral”.

Por su parte, el presidente de la Asociación de Ecuatorianos de Vic (sí, porque después de los marroquíes invitados por la Generalitat de Pujol llegaron los andinos…) Carlos Ordóñez, contorneó el tema explicando que “A raíz de lo que pasó en enero creamos una comitiva de seguimiento  del debate, por lo que programaremos una reunión de urgencia para evaluar esta decisión”.

Por el momento, el efecto de toda la polémica suscitada y del debate abierto en Enero y reabierto en Abril en torno al empadronamiento de inmigrantes ha tenido un efecto inesperado: muchos inmigrantes magrebís se están yendo de Vic…

Las distintas asociaciones de inmigrantes que se reúnen mensualmente en Vic en el Casal Claret han manifestado su intención de “debatir cara a cara con el Ayuntamiento”… y, más vale que se den prisa porque dentro de poco habrá otro Ayuntamiento en Vic y como decía la memorable canción de Bob Dylan “los vientos van cambiando”. En ocasiones no sólo es viento lo que sopla sino vendavales. El tripartito catalán quedará literalmente barrido en las elecciones de noviembre. Falta saber el alcance de la victoria de CiU.

Los resultados de PxC y el índice de abstención serán los elementos que determinarán si la victoria de CiU será limitada y alicorta o cómoda y con margen de maniobra, algo que parece casi completamente descartado. El Caso Vic todavía no ha terminado todavía.

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Vic, centro espiritual de Catalunya

LA geopolítica enseña que siempre existe una contradicción entre potencias terrestres y potencias marítimas y dentro de cada potencia, entre mar y montaña. Este esquema se repite en Catalunya en donde la “muntanya” es completamente diferente al “mar”.  Y es que, Catalunya, como mínimo, es dual. Las comarcas del interior, la “muntanya” –y específicamente Osona, cuya capital es Vic- son históricamente católicas, conservadoras, rurales y monárquicas. Las del “mar”, por el contrario, son laicas, progresistas y políticamente republicanas.

Vic no pertenece ni a la Catalunya industrial que nació en torno a Barcelona en la primera mitad del siglo XX y creció como Área Metropolitana en la segunda, ni tampoco tiene mucho que ver con las comarcas costeras del Maresme, la Costra Brava y el Penedés o la costa tarraconense. Existe una “especificidad viguetana” que hace de aquella ciudad algo completamente diferente al “mar” catalán y la forma más pura en la que hasta hace poco se han conservado las tradiciones catalanas en estado relativamente puro.

A pesar de su proximidad a otras comarcas de “muntanya”, Vic y su comarca tampoco tiene que ver con las comarcas pirenaicas o con la Terra Ferma de Lleida. Vic es otra cosa. El elemento diferencial viguetano surgió en el siglo XIX en torno al seminario de Vic que formó a generaciones de sacerdotes tradicionalistas que sostuvieron durante décadas a las partidas carlistas. Junto a estos curas trabucaires se forjó tras los altos muros del seminario de Vic a una corte de intelectuales conservadores católicos que tuvieron a Jaume Balmes como su figura más representativa, y más tarde a Jaume Collell y a Narcís Verdaguer como predicadores católicos que enlazaron con la alta burguesía conservadora catalana (a través de la familia Güell).

Cuando el pairalismo (tradicionalismo católico catalán) selló una santa alianza con la alta burguesía catalanista, el nacionalismo catalán tomó carta de naturaleza. Figuras como Jacinto Verdaguer, clérigo de Folgueroles, pequeño puedo de Osona, próximo a Vic, gran poeta de la lengua catalana, amigo íntimo de Eusebio Güell, fue otra de las grandes figuras de la Renaixença y de la primera generación catalanista. Los obispos Morgades y Torres i Bages, contribuyeron como nadie a organizar el catalanismo político desde Vic antes de hacerse cargo de la sede de Barcelona. Gracias a todo esto, Vic fue, primero plaza fuerte del pairalismo y del carlismo combatiente; luego, durante la Restauración, plaza fuerte del regionalismo catalanista y de la Lliga. El franquismo no chirrió en aquella comarca mientras el catolicismo fue fuerza hegemónica hasta el Concilio Vaticano II y, a partir de la transición, se convirtió en fortaleza de CiU.

Cuando en la segunda mitad de los años 90 CiU facilitó la llegada de magrebíes a Catalunya, Osona y la Plana de Vic sufrieron una primera oleada de inmigración que se acomodó laboralmente en la industria porcina. Una década después llegaron los andinos. Hoy, la plaza del mercado de Vic es una muestra del drama de Catalunya: cada vez hay menos catalanes y el número de extranjeros va creciendo incesantemente. Vic es cada vez menos catalana y más cosmopolita. Y seguramente eso no es lo que más les gusta a los viguetanos. Reclamaciones a los partidos mayoritarios, PxC tiene las manos y la conciencia limpias.


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La novela familiar del alcalde de Vic

En 2003, la Plataforma per Catalunya entró con fuerza en el consistorio viguetano. Cuatro años después se convertía en la segunda formación política local obligando a la creación de un “gobierno de concentración” que unía a CiU, PSC, ERC e ICV. Gracias a PxC, el PP desapareció de Vic, algo que genera un verdadero quebradero de cabeza a este partido; matemáticamente no existe posibilidad de mayoría absoluta para el PP en el Estado si no obtiene un número mínimo de diputados en Catalunya; la existencia de la PxC contribuye a empequeñecer el papel del PP. El hecho de que en Vic gobierne una coalición de todos los partidos representados en el ayuntamiento, menos PxC, evidencian el pánico que causa el ascenso de esta pujante formación política entre los partidos tradicionales.

Al frente del cuatripartito viguetano se sitúa Josep Maria Vila d’Abadal Serra, un apellido ilustre del nacionalismo catalanista. D’Abadal es miembro de Unió Democrática de Catalunya, socio menor de Convergencia Democrática de Catalunya en el seno de la coalición CiU. Su abuelo, precisamente fue uno de los fundadores de UDC cuya orientación es democristiana. A pesar de tener pedigrí nacionalista D’Abadal fue muy discutido dentro de la coalición cuando fue nombrado candidato a la alcaldía en 2007. Sustituía a Jacint Codina, quien había sido alcalde en las tres legislaturas anteriores. A favor de d’Abadal no jugaba ni su experiencia en gestión, ni su prestigio entre la población, sino solamente su apellido.

Los D’Abadal, desde su masía, El Cavaller de Vidrà, dominan la comarca desde el siglo XVI. La masía fue habitualmente refugio de las partidas carlistas durante las guerras civiles del siglo XIX. El propio bisabuelo del actual alcalde fue uno de los líderes del carlismo montañés. Pero cuando el líder carlista Marià Vila Teixidor se casó con Pilar d’Abadal Calderó, pubilla de una poderosa familia liberal de la comarca, las fidelidades carlistas de los D’Abadal se atenuaron. El matrimonio no tuvo hijos, así que el patrimonio familiar recayó en manos del hijo segundo de los Vila, un conocido médico otorrino, Lluís Vila d’Abadal, abuelo del actual alcalde.

Lluís Vila abandonó el carlismo pasándose a Acció Catalana, un partido regionalista, antes de ser uno de los fundadores de UDC en 1931. Como otros miembros de este partido, Lluís Vila auxilió a perseguidos católicos y su casa barcelonesa fue llamada el “obispado clandestino”. Desde allí se organizó una red de ayuda a los católicos perseguidos por la CNT-FAI. La red resultó desmantelada por el SIM un año antes de que terminara la guerra civil, cuando ya Vila d’Abadal había fallecido unos meses antes de muerte natural.

El otorrino tuvo nueve hijos, dos de los cuales siguieron vinculados al catalanismo político. Marià, el primogénito perteneció a la dirección clandestina de UDC durante el franquismo y fue diputado de CiU en la primera legislatura. El hijo segundo, Quico, fue socialista, siguiendo la tradición de las viejas familias catalanas de que cada hijo se posicionaba en partido diferente para que los negocios familiares resultaran favorecidos gobernara quien gobernara.

El actual alcalde de Vic es hijo de Marià Vila d’Abadal un hombre que siente el aliento de Josep Anglada en el cogote…

© Ernest Milà – infoKrisis – infoKrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

La guerra para salir de la crisis se va concretando. ¿Morir por Beluchistán?

Infokrisis.- De la misma forma que cuando el viento cesa y los animales desaparecen, estamos ante la posibilidad de un tsunami, cuando una agencia de prensa norteamericana multiplica sus partes exponencialmente en apenas dos meses sobre determinada zona del planeta, es que ahí va a ocurrir algo. Eso precisamente ha ocurrido con Beluchistán ¿Será Beluchistán el Danzig del año 2010? ¿Será ese el origen del conflicto que desde el inicio de la crisis económica venimos temiendo muchos observadores políticos como el que debería poner en marcha la maquinaria económica mediante una guerra destructiva y de aniquilación masiva? Mucho nos tememos que todo apunta en esa dirección.

En principio Beluchistán es una zona alejada del planeta de la que no todos tienen muy claro en dónde se encuentra. Su nombre evoca Asia, pero cuesta situarla sobre el plano. Nunca ha sido una zona particularmente interesante para la prensa occidental, salvo en los dos últimos meses en los que diariamente los teletipos escupen informaciones continuamente sobre esa remota zona. El día 20, por ejemplo: Efe reproducía una noticia que antes ha difundido AP: “Pakistán, preocupada por el posible aumento de tropas de EEUU en Afganistán”. Pocas horas antes otras dos noticias habían llegado a la placidez de las redacciones: “La Policía paquistaní detiene a tres potenciales suicidas en la ciudad de Quetta” (Quetta es una de las ciudades más importantes de Beluchistán). Ese mismo día, el ministro de educación de la provincia resultaba asesinado. En los últimos 60 días, Beluchistán se ha convertido en foto prioritario de la atención de las agencias de información. ¿Por qué?

Beluchistán en los años 80

Agosto de 1980, las tropas soviéticas empiezan a soportar la acción de la guerrilla afgana. Desde Europa no esta muy claro todavía por qué los soviéticos han acometido la invasión de aquel país. Se dice que para instaurar a un gobierno comunista dirigido por el Partido Democrático Popular de Afganistán. Desde abril de 1978 este partido había accedido al poder dirigido por Amín Tarakí, instaurando lo que se llamó en la jerga marxista una “revolución democrático-nacional”. Sin embargo, año y medio después, otro miembro del mismo partido, Hafizulá Amín, encabezó una revuelta palaciega, ejecutando sumariamente a Taraki. No acabarían ahí las cosas, porque en una sucesión de incidentes inexplicables –entre los que figura el asesinato del embajador norteamericano Adolph Dubs- Amín fue derrocado por otra fracción del PDPA liderada por Brabak Karmal. Esto ocurría el 24 de diciembre. Tres días después, las tropas soviéticas atravesaban la frontera con la intención declarada de “ayudar al legítimo gobierno afgano”. Había comenzado la guerra ruso-afgana que duraría nueve años. En efecto, a principios de 1989, los últimos soldados soviéticos se retiraron de Afganistán. El Muro de Berlín caería unas semanas después y con él, la propia URSS.

 

A poco de producirse la invasión de Afganistán los servicios de información militar franceses elaboraron un amplio estudio que se filtró a determinados medios civiles. En dicho informe se aludía a que los soviéticos habían invadido Afganistán por una especie de determinismo geopolítico que arrancaba de los tiempos del zarismo. Rusia era una potencia continental sin acceso a los “mares cálidos” del Sur (al Océano Índico, en concreto) y muy limitada por la extensión de su frente marítimo en el Este, su ausencia casi total de salida marítima en el Oeste (muy problemática tanto en el Mar Negro, cerrado por Turquía en el cerrojo del Bósforo y los Dardanelos y más problemática aun en San Petersburgo al final del callejón naval del Báltico). Con invasión de Afganistán, la URSS –heredera geopolítica del Imperio de los Zares- aspiraba a aproximarse a los “mares cálidos” en una estrategia expansiva diseñada dos décadas antes por el Almirante Gorschkov, cerebro estratégico y geopolítico del imperio soviético.

Pero, a pesar de acercarse a las aguas del Índico, la invasión de Afganistán no resolvía completamente el problema. Entre las provincias del sur de Afganistán (Kandahar, Helmand y Nimruz) y las costas del Índico media una distancia de algo menos de 500 km. Esa zona, estratégicamente esencial, es Beluchistán… en inglés Balochistán.

 

El valor geoestratégico de una región

Beluchistán, como el Kurdistán, es una zona geográfica dividida (y disputada) entre distintos Estados. Su zona norte conforma el sur afgano con la importante ciudad de Kandahar. El oeste pertenece a Irán (conocida como Sistán, de donde son oriundos varios importantes ayatollahs chiítas) en gran medida desértica, mientras que el Este pertenece a Pakistán. Más allá, cuando el viajero topa con los montes Sulayman, eso le indica que está dejando atrás el Beluchistán y entrando en la importante región paquistaní de Punjab.

El sur, por su parte, limita con el mar Arábigo… a pocas millas de la saluda del Golfo de Omán por el que discurre la mayor parte del petróleo extraído de Kuwait, Irak, Irán y una parte del extraído en Arabia Saudí embarcado en los puertos de Ra’s al Kafhi y Al Jubalyl. Beluchistán no es una región particularmente rica… su riqueza depende de su particular situación estratégica que, por sí misma, asegura que quien controle la zona controlará así mismo el flujo de petróleo.

Se trata de una zona tribal, fácilmente desestabilizable en donde sus habitantes apenas tienen conciencia de pertenecer al Estado Afgano, a Paquistán o a Irán. Su organización ancestral no va más allá de la tribu y su religión es el Islam.

El Beluchistán era importante para la URSS en los años 80 por un doble motivo: suponía la culminación de su marcha hacia los “mares cálidos” y, al mismo tiempo, era uno de los jalones de la estrategia diseñada por el Almirante Gorschkov para cortar la “ruta del petróleo” que transcurría desde el Golpe Pérsico a Europa Occidental y a los EEUU. Caída la URSS, el valor estratégico de la zona no decayó sino que, por el contrario, no cesó de crecer.

Dentro de la estrategia norteamericana asumida desde la “doctrina Carter” (1978) según la cual todo lo que se refiere al petróleo y al control de los pozos y de las reservas es definido como esencial para la defensa de los EEUU, la zona del Beluchistán emerge con personalidad propia. Controlando la zona se clava una espina en el flanco sur de Irán, se amputa a la insurgencia afgana de una de sus bases más sólidas y la merma territorial que sufriría Paquistán se compensaría fácilmente con un decidido apoyo frente a su enemigo secular, India. Por otra parte, Paquistán, dado su enfrentamiento con India y a la existencia de un fuerte movimiento islamista radical en el interior, es el eslabón más débil de toda la cadena de Estados conflictivos del sur de Asia Central.

Paquistán es mirado con desconfianza desde el Pentágono. Tiene tecnología, recursos, población, mantiene excesiva amistad con China y con Rusia y su decantamiento definitivo por una opción anti-norteamericana o no-norteamericana implicaría que las posibilidades norteamericanas de controlar la estratégica zona del golfo de Omán y, por tanto, de dar salida naval al petróleo extraído en el Golfo Pérsico se reduciría a cero.

De ahí que los EEUU sean hoy los primeros interesados en debilitar a los Estados de la zona, desgastarlos en conflictos secesionistas, mediante la creación de un Estado artificial, Beluchistán, que llevaría inicialmente la sangre y el fuego a aquella región.

¿Por qué una guerra?

¿Quién estaría interesado en implicar a Irán y Pakistán en un conflicto armado de dimensiones incalculables y de desestabilizar la zona para crear un Estado artificial? Los EEUU. ¿Por qué? Por que la guerra es la única salida a las grandes crisis económicas, la única posibilidad de hacer girar de nuevo el mecanismo (sobre todo cuando las guerras estallan a miles de kilómetros de las propias fronteras nacionales e implican destrucciones solamente en terceros países).

Así se salió de la crisis de 1929. Finalmente se ha reconocido que lo que logró la reactivación de la economía norteamericana en los diez años que siguieron al inicio de la Gran Depresión, no fue el New Deal de Roosevelt (caracterizado por fuertes políticas de inversión estatal y obras públicas) sino por el estallido de la guerra en 1939. De ahí el interés del Reino Unido por apoyar el dominio injustificado e injustificable de la antigua Danzig por parte del Estado Polaco y de arrastrar a Francia en una guerra de la que ella sería la primera damnificada. Fue a partir de la declaración de guerra franco-británica a Polonia que la maquinaria industria norteamericana empezó a funcionar y a producir material bélico y manufacturas para el Reino Unido. EEUU salió de la crisis económica gracias a impulsar al Reino Unido a entrar en guerra (el eje anglosajón a ambos lados del Atlántico fue, desde 1830 esencial para la política de ambos países y persiste hasta hoy) contra Alemania.

Hoy, cada vez más observadores se sienten alarmados por la posibilidad de que la cada vez más difícil situación de la economía norteamericana precise de una fuga hacia adelante traumática para salir del pozo en el que se encuentra. Beluchistán puede ser el casus belli para un conflicto localizado que consumiría en pocos meses miles de millones de dólares en armamento producido en EEUU, al menos para una de los contendientes.

¿Intervendrán los EEUU directamente o simplemente apoyarán a uno de los contendientes o instigarán el conflicto? Cualquiera de las tres posibilidades es válida. No hay que olvidar que, inexplicablemente, Obama ha reiterado sus amenazas contra Irán, una de las partes que, necesariamente estarán implicadas. La excusa para intervenir en Beluchistán puede proceder perfectamente de que es ahí en donde los talibanes reciben suministros. Una guerra allí localizada en el Beluchistán paquistano-iraní seguiría siendo para los EEUU una prolongación de la “guerra contra el terrorismo” y sería fácil de justificar ante la opinión pública de ese país: el “eje del mal opera desde Beluchistán”.

Otra posibilidad es que los EEUU apoyen a los movimientos independentistas de la zona. No sería la primera vez que cualquier independentismo es apoyado por los EEUU como medida de presión contra algún régimen político (hace menos de un mes, el ex ministro de Defensa español Otero Novas, declaró que los EEUU habían amenazado con apoyar a Antonio Cubillo y a su minúsculo MPAIAC, si España no aceleraba su ingreso en la OTAN durante la transición). Ese régimen causaría problemas tanto a Irán como a Paquistán y supondría y especialmente debilitaría las ambiciones hegemónicas de ambos países en la zona, obstinados en querer convertirse en “potencias regionales”.

De lo que no cabe la menor duda es que los EEUU están hoy más interesados que nunca en mantener un puente continental que vaya del Océano Índico a las cuencas petroleras de Kuwait-Irak y al Caspio. Nada de todo esto es nuevo y ha sido enunciado, entre otros por Zbigniew Brzezinsky en su obra El Gran Tablero Mundial que planteaba sin ambages las distintas estrategias norteamericanas para mantener una presencia hegemónica en Eurasia. La ruta que empieza en Beluchistán llega al Caspio. Los norteamericanos están presentes (aunque de manera muy precaria) en Afganistán y en la última etapa del recorrido, Uzbequistán, república ex soviética, formalmente aliada de los EEUU a pesar de que su religión mayoritaria es el islamismo sunnita.

Olor a petróleo

Es petróleo está, desde luego, en el trasfondo del conflicto. Y China anda cerca. En un informe difundido por Global Research a principios de noviembre titulado Desestabilizando Baluchistán, Fracturando Paquistán, escrito por Mahdi Darius Nezemroaya se alude a la posibilidad de que el oleoducto IPI (Irán-Paquistán-India) termine desviándose hacia China. Esta posibilidad, considerada como muy real por la inteligencia norteamericana, haría peligrar la posibilidad de los EEUU de contener a China, limitando su acceso a la energía. Por el momento, otra república ex soviética, Turkmenistán, ya ha instalado un gaseoducto que alimenta a Irán, es cuestión de tiempo que otra tubería similar se oriente hacia China. Para los EEUU y para el mantenimiento de su posición hegemónica es absolutamente imprescindible limitar las posibilidades de que China acceda a suministros seguros e intocables de energía. Por eso mismo, los EEUU no pueden retirarse en estos momentos de Afganistán: en caso de hacerlo, los señores de la guerra locales tardarían poco en articular pactos con Irán y China.

La posibilidad que se abre a los EEUU es balcanizar la zona, rompiendo estados actualmente existentes y creando microestados que poder dominar fácilmente situados entre Irán y China. Con un Irán y un Paquistán divididos, con un Afganistán partido en dos, con las partes amputadas a estos tres estados y adicionados en un Beluchistán independiente, los EEUU matarían varios pájaros de un tiro. No sería nada que no se haya hecho ya en Yugoslavia durante los años 90: se facilita la creación de pequeños estados y luego se recurre en su ayuda. En EEUU existe una fascinación popular por ayudar al “débil” ante la amenaza del “fuerte”. Si bien la opinión pública norteamericana es reacia a una intervención directa en Irán, aceptaría ayudar a los independentistas de Beluchistán en su lucha contra las dos potencias que perderían más por su creación: Irán y Paquistán. La consigna del Pentágono en la zona es “Caos Controlado”.

De Bush a Obama

¿Ha cambiado la percepción del gobierno americano sobre la política a seguir en la zona? En absoluto. Tanto aquellos a los que se ha calificado como “realistas” (la administración Obama), como los que fueron considerados “halcones” (neoconservadores de la administración Bush) están prácticamente de acuerdo sobre la política a aplicar en la zona. Ambos opinan que en política internacional no existe “moral” sino “intereses” y los que cuentan –los únicos que cuentas- son los de EEUU. De ahí que haya sorprendido la negativa de Obama a retirarse de Afganistán (e incluso su decisión de aumentar tropas) como sus reiteradas amenazas a Irán, como en los mejores tiempos de Bush.

Por otra parte, siempre que la administración Obama tiene que adoptar una decisión para la zona consultan a la misma persona: Brzezinski, el cual nunca ha ocultado sus orientaciones hegemónicas en la zona. Por el momento Irán tiene la seguridad de que EEUU y el Reino Unido están tras los atentados del 18 de octubre pasado en los que resultaron muertas 31 personas. El ataque se produjo en el Beluchistán iraní contra la Guardia Revolucionaria de Irán y fue reivindicado por los “Soldados de Dios”. Entre las víctimas se encontraban dos militares de alto rango iraníes y varios líderes tribales.

Si, como se acepta unánimemente, el volumen de partes enviados por las agencias de prensa internacionales son el barómetro más seguro para medir la tensión en una zona, el Beluchistán es, sin duda, la zona más caliente del planeta en estos momentos. Todo induce a pensar que en los próximos meses la tensión va a ir creciendo. Nuestras tropas están cerca, en Afganistán (donde nunca debieron ir y de donde deben volver lo antes posible). La cuestión es si la guerra que vendrá se librará mediante peones interpuestos (iraníes, beluchos, pastunes…) o será un conflicto en el que la OTAN (y por consiguiente nuestros soldados) deberán acudir al toque de pito del Pentágono. Una guerra instigada por terceros para satisfacer ambiciones geopolíticas nunca es aceptable. Vale la pena preguntarse, no solo si estamos dispuestos a que muera soldados nuestros en un conflicto de este tipo, sino qué podemos hacer para detener la locura que se va a abatir –que se está abatiendo- sobre Beluchistán.

 

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Un conflicto latente


Tras la independencia de la India y Paquistán  en 1947, el Beluchistán se declaró independencia acaudillada por Mir Ahmed Yar Khan. A principios de 1948, el ejército paquistaní intervino y sofocó la revuelta en 1949. El conflicto no terminó entonces al rechazar parte de la población belucha el acuerdo. El príncipe Abdul Karim (hermano de Yar Khan) inició una insurrección guerrillera amparado en los santuarios de Afganistán.

La represión paquistaní fue feroz y la URSS prefirió mantenerse al margen del conflicto. Otro tanto hicieron los pastunes quedando muy mermada la base social de la insurrección. En 1955, los focos guerrilleros habían sido sofocados, pero se reavivaron en un tercer conflicto durante los años 1958-69 y posteriormente entre 1973-1977. En 2004 se produjo un nuevo avivamiento de las hostilidades.

El hecho de que las fuerzas armadas paquistaníes utilizaran la zona para realizar ensayos de bombas nucleares a partir de 1998 contribuyó al último estallido independentista en el año 2004.

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Jundalláh: ¿Soldados de Dios o del Pentágono?


La mayoría de los atentados cometidos en el Beluchistán iraní son firmados por Jundalláh, literalmente “soldados de Dios”. Oficialmente operan desde 2005 a partir de “santuarios” paquistaníes. Desde Irán no cabe la menor duda: si existen realmente se trata de un grupo controlado por la inteligencia norteamericana e inglesa. Su objetivo fundamental son acuartelamientos de los Guardianes de la Revolución. El 14 de febrero de 2007 atentaron en la capital del Beluchistán iraní asesinando a 11 civiles. Resultaron detenidos cinco terroristas, uno de los cuales fue ejecutado públicamente pocos días después.

A raíz de este atentado, Irán convocó al embajador paquistaní al constarle que según las confesiones de los detenidos habían partido de ese país para realizar su raid. Todos ellos habían reconocido su pertenencia a Jundalláh. Igualmente, el diario The Telegraph (07.05.07) publicó un artículo titulado “Bush aprueba operaciones encubiertas contra Irán”. El apoyo a Jundalláh estaría incluido en este plan. Ambos medios reconocían que en este momento no era posible justificar ni emprender una guerra contra Irán por lo que se abría un frente insurreccional en el Beluchistán iraní protagonizado por este grupo armado. Nada que los norteamericanos no hubieran hecho antes, por ejemplo, en Kosovo.

Jundalláh no sería, pues, más que una pieza de la guerra de “baja cota” iniciada contra Irán. A partir de ese momento, Jundalláh pasó a justificar sus crímenes asegurando que luchaban por los “derechos humanos de los baluchis”, eludiendo presentarse como lo que eran: un grupo islamista. Sin embargo, sus atentados nunca han tenido nada que ver con la defensa de los derechos humanos, sino que siempre han intentado debilitar a la administración iraní en la zona, mediante el terrorismo selectivo particularmente contra el núcleo duro del régimen iraní: los Guardianes de la Revolución.

Jundalláh está dirigido por Abdul-Malak Rigi que, como el kosovar Hamim Tazci, no es más que un contrabandista implicado en el tráfico de drogas de Afganistán al “corredor turco de los Balcanes”. En la sórdida guerra que la CIA lleva contra el régimen iraní, el tráfico de drogas ha ocupado un lugar esencial en la desestabilización de Irán donde se evalúa en más de ¡un millón! los heroinómanos existentes en el país beneficiados por los bajos precios de esta droga en la región.

Jundalláh tiene un pequeño “frente político” que, hasta ahora, opera solamente en Paquistán, el Anjuman-e-Sipah-e-Sahaba. Esta minúscula formación ha multiplicado sus violencias contra chiítas y cristianos paquistaníes y dicen tener el Mullah Omar como uno de sus inspiradores doctrinales. 

Hace falta recordar que el ISI, los servicios secretos paquistaníes, forman un Estado dentro del Estado y actúan por su cuenta o bien como subcontratistas de otros servicios de inteligencia extranjeros en la zona (se ha resaltado la paradoja de que Paquistán no es un Estado con un Ejército, sino un Ejército con un Estado anexo). En Irán se sospecha que el Jundalláh puede beneficiarse del concurso y el apoyo del ISI que es lo mismo que decir de norteamericanos e ingleses.

© Ernest Milà – infoKrisis – infoKrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

Crónicas de la España insostenible: La pesadilla demográfica

Infokrisis.- Los “autóctonos” cada vez somos menos, los inmigrantes cada vez son más. Nuestro gobierno y nuestros medios de comunicación practican la política del avestruz: cuando aparece un peligro en el horizonte prefieren esconder la cabeza antes que afrontarlo. Como si la fiebre del enfermo bajara por el mero hecho de romper el termómetro. De todos los problemas que se van acumulando hay uno que produce particular intranquilidad: la perspectiva demográfica que tenemos por delante, máxime tras conocer los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística. A pesar de que el gobierno maquilla las cifras, estamos ya por encima de los 7.000.000 de inmigrantes, lo que supone un 15% de la población total. En apenas 20 años serán prácticamente el doble (un 30%) uniendo a los nuevos llegados, su tasa demográfica desbordante. En 2040-50 la mitad del país estará compuesta por gentes llegadas de fuera y étnicamente no pertenecientes al área europea. Se engañan quienes creen que todo seguirá igual. La demografía es la peor pesadilla de los gobiernos españoles; por eso prefieren ignorar el problema.

Recientemente, el diario barcelonés La Vanguardia, publicó una comparativa entre las predicciones demográficas realizadas en 2000 y la realidad de 2009. El subtítulo del artículo era: “Las predicciones del 2000 no adivinaron el gran crecimiento de la inmigración”. En efecto, en el año 2000 se hizo la primera prospección demográfica para los siguientes diez años. Entonces aún era válido en Catalunya el eslogan "Som sis milions" (somos seis millones, alusión al número de habitantes de aquella autonomía en ese momento). La previsión indicaba se llegaría a los 6,4 millones de habitantes en diez años. Sin embargo, el 1 de enero del 2008 se habían superado los 7,24 millones de habitantes, en total 1.242.000 “catalanes” más. Se había producido una desviación ¡tres veces superior a la prevista!

¿Qué había ocurrido? ¿Por qué una previsión demográfica había fallado tan estrepitosamente, siendo la estadística una ciencia exacta? Además, en el año 2000, en Catalunya ya era evidente que estaban llegando desde 1996 contingentes masivos de inmigración que habían construido sus primeros guetos en zonas del cinturón metropolitano. La proyección no había sido realizada por una institución lejana sino por el Institut d’Estadística de Catalunya (IEC) que no podía ignorar la mutación que empezaba a sufrir aquella autonomía.

La tasa demográfica creció mucho más de lo previsto por el IEC, a pesar de que el primer niño nacido en Catalunya en el 2000 ya era marroquí e incluso se habían producido los primeros incidentes entre inmigrantes y población autóctona en Ca’n Oriach. Una institución como el IEC que debería de trabajar con criterios científicos, no podía olvidar introducir en sus estudios de prospectiva constantes relativas a la inmigración que modificarían obvia y extraordinariamente sus previsiones.

Sin embargo nadie apreció que la tasa de fecundidad pasaría de 1,18 hijos por mujer en 2000 a 1,46. El único elemento nuevo al que se le puede científicamente atribuir ese aumento de la natalidad es la inmigración. Los datos aportados por La Vanguardia y extraídos del anuario del IEC así permiten constatarlo fácilmente: entre el 1 de enero de 2002 y el 31 de diciembre de 2007 llegaron a Catalunya 735.000 inmigrantes… y si añadimos lo que ya había llegado antes de esa fecha y lo que llegó después estamos ante 1.350.000-1.450.000 inmigrantes, lo que supone un 20% de la población catalana, cifra que, por todos los medios la Generalitat pretende evitar reconocer. A esto se une, además que desde 1996 –cuando se inició la oleada migratoria- Catalunya ha ido perdiendo una media de 5.000 ciudadanos autóctonos que se han ido trasladando cada año a otras autonomías.

La Generalitat oficialmente reconoce hoy sólo la presencia de 1.150.000 inmigrantes… cifra que, que data de principios de 2008 y de contabilizar solamente a empadronados, cuando a esta cifra habría que sumar los no empadronados y los que han llegado a lo largo de todo el 2008 y el 2009… que nos dan esa cifra de 1.350.000-1.450.000 inmigrantes a la que hemos aludidoantes. En 2000 se enunciaron proyecciones demográficas erróneas y ahora se ocultan 250.000 inmigrantes. ¿Error deliberado o involuntario? No existe “excepción catalana”, en otras autonomías ocurre exactamente lo mismo.

En 2000 y mucho más ahora en plena crisis económica, el maquillado de las cifras sobre inmigración, tanto en Catalunya como en el resto del Estado, ha sido reiteradamente justificado para no crear “alarma social” y, mucho más en Catalunya a la que le cabe el dudoso honor de tener una inmigración mayoritariamente islámica… provista de una tasa de reproducción más alta. En España las estadísticas oficiales no se rigen por criterios científicos, sino por necesidades de gobierno.

La demografía islámica: conquista silenciosa

Hasta no hace mucho, la Libia del coronel Ghadaffi era uno de los grandes exportadores de terrorismo islámico a todo el mundo. El Caso Lockerbie está ahí para recordar aquel período siniestro. Sin embargo hace tres años, Ghadaffi cambió de orientación. A nadie en Europa le interesaron los motivos por los que renunció al uso del terrorismo. Y son significativos por que el mandatario libio lo explicó: “Alá garantiza la victoria islámica en Europa sin espadas. Los 50 millones de islamistas que viven en Europa lo convertirán en un continente islámico en poco tiempo”. Efectivamente, ¿para qué desenvainar la espada?

Las cifras en toda Europa son absolutamente escalofriantes y parecen no importar a nuestros gobiernos tan solo preocupados por captar el voto islámico. Repasemos la situación: en Bélgica el 25% de los jóvenes menores de 20 años son islamistas, pero el 50% de los recién nacidos hoy ya nacen en esa religión; en el 2029 el 50% del país será islamista. En Holanda las cosas están todavía peor: hoy el 50% de los bebés ya nacen islamistas y en 15 años el 50% de los residentes en aquel país será islamista. Gran Bretaña, por su parte, tenía en 1979 a 80.000 islamistas, hoy son 2.500.000 que acuden regularmente al millar de mezquitas, buena parte de la cual antes eran iglesias católicas o anglicanas. En Francia la situación es espeluznante: mientras la población francesa tiene una tasa de natalidad de 1,8 hijos por pareja, los islamistas tienen una tasa de ¡8,1 hijos por pareja!; en el sur de Francia ya existen más mezquitas que iglesias católicas; el 30% de los menores de 20 años son islamistas y en ciudades como Niza, Marsella o París, llegan al 45%. De seguir así las cifras, en 2059 Francia será una república islámica. En España, naturalmente, no hay cifras, pero la presencia de 1.250.000 islamistas magrebíes, subsaharianos y paquistaníes no da lugar al optimismo como veremos más adelante.

En todo el continente existen hoy 50 millones de islamistas que se habrán convertido en 102 en 50 años, incluso aun cuando no llegaran más inmigrantes al continente (…y siguen llegando). Las cosas son todavía más dramáticas si tenemos en cuenta que desde 1990 el 90% del crecimiento demográfico en la UE se ha debido a los islamistas.

Los demógrafos progresistas sostienen que las elevadas tasas de natalidad se deben al subdesarrollo y al analfabetismo. Dadas las malas condiciones de vida del tercer mundo, no basta con dos hijos por familia para asegurar el futuro, sino que es preciso recurrir a muchos hijos, de los cuales algunos morirán siendo niños, durante el parto o poco después. En el momento en que los islamistas se integren en los parámetros de la cultura europea –nos explican los demógrafos progresistas como Emmanuel Todd-  esas elevadas tasas de natalidad irán descendiendo. Así pues, el énfasis hay que colocarlo en la “integración”. Error garrafal: los islamistas vienen llegando a Europa desde hace más de 30 años. Deberían haber tenido ocasión de “integrarse” y moderar sus tasas demográficas: no ha ocurrido ni remotamente eso, sino todo lo contrario. Se han ido reforzando en su identidad y, los subsidios por recién nacido, han servido para estimular todavía más la natalidad. En Francia se ha conocido el caso de un camerunés con tres esposas y 24 hijos, cifra record pero no muy alejada de miles que tienen entre 8 y 12 hijos, a los que el Estado acomoda en pisos gratuitos y a los que da jugosos subsidios por hijo que hacen innecesario el trabajo.

¿Por qué es importante atender a las tasas de natalidad? Por que la historia demuestra que para que una cultura sea “viable” (es decir pueda transmitirse de padres a hijos) debe tener una tasa de natalidad superior a 2,11 hijos por pareja. Si tiene cifras inferiores, tiende a decaer y por debajo de 1,3 se extingue en menos de un siglo y se discute si hoy es posible recuperarse en tasas de natalidad inferiores a 1,9. La comunidad autóctona tiene en España una tasa demográfica de 1,1…

Si dos parejas (4 personas) tienen una tasa fecundidad de “1” esto querrá decir que tienen un hijo por pareja, es decir que 4 personas se convertirán en 2 en una generación. Si esta tasa se mantiene y estos dos nacidos, al adquirir edad fértil, tienen solamente un hijo, al cabo de 50 años (2 generaciones) las 4 personas iniciales se habrán convertido en 1. Imaginemos lo contrario: si 4 personas de religión islámica tienen una tasa de fertilidad de 6, esto querrá decir que dos parejas tendrán sumadas 12 hijos y al cabo de otra generación ya serán 36. Los cuatro islamistas iniciales habrán pasado a ser 36, mientras que los 4  europeos se habrán convertido en 1… ¿Alguien cree que nada va a cambiar en Europa en los próximos 50 años en un continente con mayoría islámica? Si, nuestra clase política que mira a otro lado.

La peor noticia de 2009: 40.000 inmigrantes más al mes

Durante año y medio el gobierno y los medios han ido alimentando una ficción: que la inmigración estaba retornando. Incluso establecieron flamante “Plan de Retorno Voluntario” para estimular la repatriación a la vista de que el mercado de trabajo español visiblemente no puede integrarlos. Por una parte los inmigrantes estaban retornando y por otro no llegaban más o llegaban en una cantidad mínima. En gobierno afirmó por activa y por pasiva que en todo el 2009 apenas iban a llegar 200.000 inmigrantes, añadiendo que la mayoría entrarían a España de manera legal. En 2007 habían entrado 600.000 (que, finalmente fueron 716.257 para el Eurostad y 958.000 para un estudio del INE); en 2008, según el gobierno descendió a 400.000 (que luego han resultado ser 443.930), de tal manera que los 200.000 esperados para este año certificaban una obvia desaceleración. Todo era mentira.

Lo hemos sabido el sábado 14 de noviembre, cuando, seguramente por un fallo de coordinación entre oficinas paraestatales, al Instituto Nacional de Estadística se le escapó el dato capital para entender la situación actual de la inmigración en España. Copiamos la noticia de El Confidencial: “En concreto, y según las estimaciones del INE, durante los primeros nueves meses del año nada menos que 371.226 inmigrantes se han inscrito en los distintos padrones municipales. La horquilla se ha movido entre los 45.072 inmigrantes que se inscribieron en el mes de marzo y los 35.148 registrados en agosto, lo que da idea de la intensidad del fenómeno migratorio. Esto significa que cada mes se inscriben (como media) 41.247 inmigrantes en los registros oficiales, lo que ha sorprendido a los estudiosos en cuestiones de inmigración, que esperaban un reflujo más importante en la entrada de inmigrantes en un contexto económico tan negativo como el actual: la mayor recesión en medio siglo”.

Una media de 41.247 al mes implica que en 2009 entrarán 494.964. Medio millón de personas que es ¡la misma cifra de inmigrantes que ha entrado como promedio en los últimos 14 años, los grandes años del “crecimiento económico”!

Algunos, ciertamente, retornan. Nuevamente copiamos de la agencia AP y pegamos: “Cerca de 9.000 personas, casi todas ellas de origen latinoamericano, solicitaron acogerse al plan de retorno voluntario para inmigrantes desempleados, que contempla el abono acumulado y anticipado de la prestación por desempleo”. Según los números facilitados por el gobierno, las 8.724 solicitudes cursadas fueron en un 44% de ciudadanos ecuatorianos y en un 18% de colombianos. La cuantía media de las prestaciones por desempleo recibidas por los extranjeros ascendió a 9.148 euros (13.588 dólares) por persona. Se ha tratado de un nuevo traspié del gobierno que esperaba que retornara algo más del doble… como si el retorno de 20.000 inmigrantes hubiera supuesto algo en relación a los más de 7.000.000 que han ido llegando desde 1996.

Obviamente retornan otros sin acogerse al “Plan de Retorno Voluntario”… Este año han faltado 316.873 en los padrones municipales, pero ¿han retornado? Sólo algunos: los que ya disponen de doble nacionalidad y por tanto pueden entrar y salir con pasaporte español. Si el mercado de trabajo está mal aquí se van a su país de origen y si luego oyen que en España remonta, vienen de nuevo. Son, en cierto sentido, unos privilegiados. Pero no todos. Cada año hay desfases en el padrón en relación al anterior, sin que se hayan producido modificaciones reales, debido a que los inmigrantes están obligados a inscribirse en el padrón municipal y luego a renovar su inscripción cada año… sin embargo, a partir del primer año, cuando obtienen la tarjeta sanitaria y la inscripción en la escuela de sus hijos o en la asistencia social, pueden prescindir completamente de renovar su inscripción, algo que hacen, especialmente los extranjeros residentes en España procedentes de la Unión Europea.

Lo más terrible es que da la sensación de que el propio gobierno ignora las cifras. Los datos de las inscripciones en el padrón municipal se conocen varios meses después de haberse producido las altas. Por otra parte, es rigurosamente cierto que se trata de una cifra que se presta a equívocos: existen muchos inmigrantes que no renuevan su padrón y otros que han entrado ilegalmente que no juzgan necesario inscribirse. Por tanto, en estos momentos, el gobierno ignora completamente la cantidad de inmigrantes que han decidido vivir en España, pero, en cualquier caso, debe estar en torno a los 7.000.000 según los más optimistas, aproximándose a los 7.500.000 para los más pesimistas. Tampoco hay que olvidar que en torno a 350.000 han obtenido la nacionalidad española en los últimos años desapareciendo de las listas de inmigración y reapareciendo como por encanto en la de “nacionales”.

¿Hasta cuándo aumentará la inmigración?

El pasado 20 de noviembre, varios medios de comunicación publicaron la noticia de que a población española llegará a principios de 2010 a los 46 millones de habitantes, cinco más que en 2002, aumento debido únicamente a la inmigración. Para restar dramatismo a la noticia (si antes de 2002 estaban presentes 2.500.000 de inmigrantes, una simple suma demostraría sin mucha dificultad que estamos por encima de los 7.000.000 de inmigrantes) se añadía que la llegada de inmigrantes se había “frenado”, moderándose el crecimiento del 1’20% en 2008 al 0’4 en 2019… Se reconocía eso sí que entre 2002 y 2008 el crecimiento demográfico de nuestro país se ha debido hasta un 92% a la inmigración.

Llama la atención que estas cifras del INE reconocieran que en 2007 llegaron casi un millón de inmigrantes (958.000) y se felicitaran de que en 2009 solamente lo hicieran 400.000 (si bien, una semana antes, el propio INE había dado como media la entrada de 40.000 inmigrantes mes en España en 2009, lo que hace un total de 480.000). De todas formas el INE no podía dejar de reconocer el impacto extraordinario de la inmigración sobre la natalidad de nuestro país. La edad media en el que las mujeres empezaban a tener hijos era de 31 años, añadiéndose “gracias a la inmigración”. En atención a lo políticamente correcto y a imitación de Francia, no se daban cifras por grupos étnicos. Tampoco hacía falta: estaba claro que cada vez los autóctonos somos menos y más mayores y los recién llegados más y con menos edad.

Es sorprendente que estas monstruosas cifras de llegada de inmigrantes no sean presentadas como dramáticas señales de alerta: el casi medio millón de inmigrantes que llegará en plena crisis económica a España, si bien supone un descenso en relación a 2007 (año récord de la inmigración), corresponde a la media de inmigrantes que ha llegado a España en los últimos 14 años: 450.000 inmigrantes cada año ¿dónde está la buena noticia? ¿no es una tragedia admitir a medio millón de inmigrantes que será imposible acomodar en el mercado de trabajo y deberán vivir de la delincuencia o de la caridad pública?

Otro dato interesante era el relativo al envejecimiento de la población: en los próximos 10 años el segmento que más va a aumentar son los mayores de 64 (habrá 1,29 millones más), que pasarán de representar el 16,6% al 19% en 2019. La esperanza de vida continuará creciendo, más para los hombres -casi dos años- que para las mujeres, que con 1,6 años más llegarán a los 85 años. Ellos, a los 79. La edad media de los inmigrantes, en cambio, se sitúa en los 31.

Las cifras publicadas por INE el 20-N no han sido más que una estadística de urgencia publicada para restar dramatismo a la información publicada sólo una semana antes (el 14 de noviembre) en la que se informaba de que en plena crisis y con una deuda pública disparada seguían llegando inmigrantes atraídos, no por inexistentes posibilidades de trabajo, sino por el sistema de coberturas, subsidios y garantías sociales de nuestro país.

Es significativa la forma con que las agencias de prensa internacionales recogieron la noticia. Associated Press titulaba la noticia: “España prevé descenso de inmigrantes en los próximos 10 años”… La agencia norteamericana evitaba dar cifras: el titular era lo que contaba y tanto en Europa como en los EEUU lo políticamente correcto consiste en difundir noticias que “quiten hierro” sobre la gravedad de la actual oleada migratoria.

Leyendo todos los informes del INE se percibe que la esperanza de que la inmigración disminuya su flujo de llegada a España no se apoya en ningún dato sociológico interpretado científicamente, sino que es meramente una opinión. El INE en España no es más que un espejo distorsionador de la realidad de la inmigración en España, en lugar de un organismo especializado en aportar fotografías instantáneas de la sociedad española que permitan percibir su realidad en cada momento. Esta es la España de ZP, la España del maquillaje estadístico y de la política del avestruz. Mientras el país camina con paso firme hacia el precipicio.

 

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¿Un país para viejos?

IDESCAT, Institut d’Estadística de Catalunya, acaba de elaborar una de sus proyecciones demográficas de carácter quinquenal. A pesar de que el estudio está vinculado a lo políticamente felicitándose por el “descenso” en la llegada de inmigrantes (sin alertar sobre lo relativo de ese “descenso”), como siempre, se filtran datos interesantes y significativos.

En el año 2012, Catalunya habrá llegado a los ocho millones de habitantes, pero se tratará de una población muy envejecida. Si la población catalana crece no es, desde luego, gracias a los catalanes, sino a la inmigración residente en Catalunya. Los que sí envejecen son los catalanes. En el 2042 Catalunya tendrá 2,3 millones de personas con más de 65 años, el 26,6% de la población. Para esa época –y eso es lo que IDESCAT prefiere eludir- es que entre el 40 y el 50% de los residentes en Catalunya sean procedentes otros grupos étnicos no europeos.

Los responsables de IDESCAT, durante la presentación del estudio recordaron que "la pirámide de la población catalana va envejeciendo. Descenderá el número de nacimientos y crecerán las defunciones. Y, sin embargo, se prevé que la población en edad escolar, de 0 a 15 años, crecerá por efecto de la reagrupación familiar de los inmigrantes (…) una de las consecuencias sociales más llamativas es que harán falta más escuelas.

 

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La Clave: irresponsabilidad en el poder

¿Por qué el gobierno permite que en plena crisis lleguen 500.000 inmigrantes más?

¿Cómo es posible que el gobierno por ciego e inepto que sea pueda permitir el establecimiento de medio millón de inmigrantes más en un momento en el que los presupuestos públicos tienen un déficit que se tardará años en remontar? ¿Cómo admite que en un momento en que el mercado de trabajo está literalmente hundido, con 5.000.000 de parados reales, maquillajes aparte, entre medio millón de inmigrantes sin la más mínima esperanza de acomodarse en el mercado laboral? Todo tiene una explicación, por absurda que sea.

En 2009 el PIB caerá entre un 3’6% según las previsiones oficiales y un 4% según observadores independientes. ¿Qué mide el PIB? El movimiento económico, la cantidad de lo comprado, lo vendido, lo producido. Durante años algunos hemos advertido que el crecimiento económico español en los años del ladrillazo era ficticio: subía el PIB, pero no aumentaba la riqueza, aumentaba el movimiento del dinero y el endeudamiento. Y si el PIB subía, decíamos, era simplemente porque cada año se han ido inyectando en la sociedad española entre 500 y 700.000 inmigrantes al año, esto es, cientos de miles de consumidores adultos que, por su mera presencia, hacían subir el PIB.

Un ejemplo lo demostrará con más claridad: en un pueblo de 1.000 personas, aparecen bruscamente 200 vecinos nuevos. Estos 200 vecinos precisarán comer, vestir, desplazarse, consumir servicios, y todo lo que es esencial para llevar un nivel de vida similar a los primitivos vecinos de ese pueblo. Al cabo de pocos meses está claro que en ese pueblo se producirá un aumento del movimiento económico, esto es, del PIB, pero esto no quiere decir que aumente la riqueza, sino que lo más probable es que la capacidad adquisitiva media haya disminuido e incluso que la comunidad en su conjunto se haya empobrecido:  para mantener los 200 vecinos nuevos, a la vista de que no pueden encontrar un puesto de trabajo, deberán pagar más impuestos solo una parte de los cuales retornará en forma de gasto por parte de los recién llegados (en comercios, vivienda y poco más)… sin olvidar que con que un 3% de estos recién llegados sean “conflictivos” o que exista una brecha cultural y antropológica muy acusada entre la comunidad receptora y la recién llegada, los problemas generados excederán con mucho las ventajas parciales del aumento del PIB. Pues bien, eso es justamente lo que ha ocurrido en España.

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Europa superpoblada

Europa figura entre las zonas más pobladas del planeta. La densidad de población de algunos países alcanza los 473 habitantes por kilómetro cuadrado y en España a 92,5 habitantes. Sin embargo, el área metropolitana de Madrid y la de Barcelona ocupan los puestos tercero y octavo de la Unión Europea y figuran como zonas superpobladas. Sin embargo, otras zonas (Zaragoza, Córdoba, Valladolid) sufren un despoblamiento creciente.

Algunos sociólogos y demógrafos han estimado que la densidad de población ideal para un país no debería ser superior a 70-80 habitantes por kilómetro cuadrado, que permiten alternar progreso económico-social con dominio privado. Más allá de esa densidad se producen problemas de masificación con todo lo que implican. Si bien la sociología políticamente correcta se obstina en negar que las diferencias étnicas sean esenciales, el sentido común, la lógica y la historia indican que cuanto más homogénea es una comunidad, mejor funciona. Eso o comunidades multiétnicas en la que desde los ilotas de Esparta a los negros de los guetos norteamericanos, las minorías están sometidas a una oligarquía económico-social perteneciente a otra raza. En la historia no existen sociedades multiculturales estables, lo que debería bastar para prevenirse de los riesgos de la inmigración masiva.

Es esencial considerar este punto: un descenso en el número de habitantes de una comunidad no es necesariamente una tragedia. La tragedia radica en compensar esta disminución demográfica con importación de masas desarraigadas de inmigrantes que alteran el sustrato étnico de una comunidad y, por tanto, modifiquen sus costumbres, su cultura y su tradición.

Desde el punto de vista económico el descenso de la población (con el consiguiente aumento durante un período de la edad media) implica solo un mayor esfuerzo en pensiones y previsión social y una mayor optimización del mecanismo económico. Nada que no pueda superarse. Es simplemente un esfuerzo de adaptación económico lo que se precisa, nada más. Por otra parte, los descensos de población pueden compensarse en apenas dos décadas mediante una adecuada política de natalidad, mientras que la inestabilidad de una sociedad multiétnica dura siempre.

En toda Europa van surgiendo voces de alarma que rompen el muro de silencio criminal de lo políticamente correcto. En Alemania estas voces están alcanzando un particular eco. Recientemente varios expertos de la Oficina Federal de Inmigración, en Alemania alertaron sobre que la inmigración de personas procedentes del Tercer Mundo hacia Europa y otras naciones industrializadas continuará aumentando en años próximos. El secretario de Estado parlamentario de Interior, Ole Schröder, señaló durante una reunión de dicha oficina en Nuremberg, al sur del país, que "actualmente viven en Europa unos 64 millones de inmigrantes, lo que equivale a la población de Francia". "El número de inmigrantes (del Tercer Mundo) aumentará claramente en los próximos años a nivel mundial", advirtió el político durante la reunión. Nunca se ha invertido tanto dinero en el Tercer Mundo (el famoso 0’7%), ni nunca como hoy la incapacidad de las autoridades de esa zona geográfica ha ocasionado un estallido tal de población.

Europa –y concretamente España- no pueden ser víctimas de la incompetencia de las autoridades del Tercer Mundo para regular sus estados y satisfacer las necesidades de sus poblaciones. Urge, pues, el cierre de fronteras y la repatriación de los excedentes de inmigración.

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