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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

¿Droga? ¿Qué hacemos con la droga?

Infokrisis.- La respuesta no es complicada: machacar a los traficantes, poner en vereda a los colgaos, arrasar los campos de hachís del Rif, hacer otro tanto con los territorios cocaleros de Bolivia y Colombia y, finalmente, aislar el “corredor turco” de los Balcanes a través del que llega la heroína extraída de adormideras cultivadas en Afganistán con el beneplácito de los EEUU y que llega hasta la “Sublime Puerta” a través de la “ruta de la seda”. Sin embargo, lo más probable es que esta crisis económica termine con la legalización de la droga.

Conozco bien el problema y sé de lo que hablo: he recorrido en moto los campos de hachís del Rif he visto en los tejados de las casas rifeñas secarse toneladas de plantas de cannabis que luego cruzarán el Estrecho y serán consumidas en España, he trabajado para la Oficina de Lucha contra el Narcotráfico en Bolivia, he conocido en la cárcel los destrozos generados por la droga, he sido testigo de la guerra civil que tuvo lugar en el Líbano por el control de los puertos francos situados al Norte de Beirut desde los que se exporta el famoso “rojo libanés” a Europa. He visto ir y venir a decenas de DC-3 y de Fokkers Friendship cargados hasta la bandera de cocaína despegar de Centroamérica en dirección a los guetos negros de Los Ángeles. Como escritor me he ocupado del tema en mi libro “¿Fumas porros gilipollas?” y he leído y conocido los argumentos de Escohotado a favor de la legalización de la droga y también las razones de Sánchez Dragó. He participado en debates en radio sobre este tema y he conocido los argumentos de Aleister Crowley sobre la droga como “alimento de los fuertes”. Pero también he visto dentro de una celda a toxicómanos intentar encontrarse la vena, los he visto en el tercer día de mono, he conocido a madres angustiadas por sus hijas enganchadas a la heroína y a antiguos camaradas que habían conocido lo que era el honor y la lealtad, convertidos en piltrafas humanas mostrando los peores efectos de la droga. He leído el “Aullido” de Ginsberg y he comprendido que tanto en su generación como en la mía muchos de nuestros mejores compañeros cayeron víctimas de la droga y emprendieron el camino de la locura. Habré conocido a tres docenas de presos de la VIª Galería de la Modelo muertos en pocos meses destrozados por la heroína y todo lo que viaja con ella. He leído a Carlos Castaneda y yo mismo he conocido a chamanes andinos administrando alcaloides ante los que el LSD es un juego de niños. He visto a “patriotas” que después de su tránsito por la droga no eran más que mierdas secas bien aplanadas. Alguno de ellos incluso se suicidó por sobredosis al no poder soportar la contradicción entre lo que creían y en lo que se habían convertido. Y podría seguir mucho más para demostrar “credenciales” suficientes como para poder hablar sobre la droga con conocimiento de causa.

Poca broma con la droga: la droga mata y, lo que es peor, la que no mata, agilipolla que es casi como morir en vida o morir para la vida. De la droga solamente tienen derecho a hablar dos tipos de personas: los que han pasado por ella o los que la combaten. El resto jamás tendrá la más remota idea, nunca, de hasta donde pueden llegar sus efectos y hasta qué punto pueden demoler incluso personalidades sólidas y perfectamente formadas. Lo que escriban será ingenuo sino frívolo. Y con la droga, frivolizar es peligroso. No es este el lugar para escribir un tratado sobre las drogas –esto es, contra las drogas- pero quizás si sea interesante aportar algunas notas sobre el problema.

1. ¿QUÉ ES UNA DROGA? Todo estimulante que distorsiona la normal percepción de la realidad y altera nuestra actitud  frente a esa misma realidad generando en nuestro organismo una cadena de reacciones químicas que afectan a nuestros neurotransmisores y liberan sustancias que provocan una distorsión de la realidad.

2. ¿EL ALCOHOL ES UNA DROGA? Desde este punto de vista el alcohol es también una droga en el sentido de que a partir de cierto límite de concentración el cuerpo reacciona de manera anómala. La diferencia entre el alcohol y el resto de drogas consiste en que estas actúan incluso en pequeñas dosis con una capacidad adictiva muy superior al alcohol y consiguen disolver la personalidad en tiempos record.

3. ¿QUÉ TIENE DE MALO UNA DROGA? Legal o ilegal el efecto de la droga es siempre el mismo: distorsionar nuestra personalidad. Dejamos de ser nosotros mismos para convertirnos en el mero producto de unas reacciones químicas que actúan sobre nuestros neurotransmisores. Rompemos así el mandamiento que nació con nuestro pueblo en la vieja Grecia Clásica y que estaba escrito en una de las columnas del Templo de Delfos: “Sé tu mismo”. No sólo disolvemos nuestra personalidad sino que traicionamos el legado cultural de nuestra comunidad.

4. SIN EMBARGO, EN LA ANTIGÜEDAD SE CONSUMÍAN DROGAS… En las civilizaciones tradicionales la droga tenía un lugar: se administraba en determinados ritos, a determinadas personas previamente preparadas para ello, para comprobar la existencia de “otra realidad” y siempre se hacía bajo el control de un chamán o de un sacerdote la droga estaba sometida al control de lo religioso. Pero este precedente, que afectaba a muy pocos, no puede ser sostenido hoy cuando la droga se consume masivamente, sin control, constantemente y sin más objetivo que escapar de la realidad y vivir experiencias aparentemente hedonistas.

5. ¿QUÉ BUSCABAN LAS CIVILIZACIONES TRADICONALES CON LA DROGA? Se trataba de una pedagogía que enseñaba que existía una “realidad aparte” más allá de la realidad, una realidad que no tenía nada que ver con la materia; lo que las religiones conocen como “la experiencia espiritual”, literalmente, “experiencia metafísica”, esto es, que estaba “más allá de lo físico”. Una vez conocida la existencia de esos estados, se trataba de alcanzarlos mediante la práctica de técnicas tradicionales: ascesis, contemplación, meditación y acción. Nada que ver, pues, con las excusas utilizadas hoy para justificar el consumo de droga.

6. ¿QUE SE BUSCA HOY CON LA DROGA? Existen dos tipos de drogas: las psicodélicas (que implican un “estudio del alma” o una interiorización de los efectos, fundamentalmente el LSD y determinados tipos de hachís) estimulan experiencias interiores. Luego están las expansivas que dan la sensación de reforzar la personalidad y parecen ayudar a que el sujeto llegue a metas que de otra manera no llegaría: la cocaína, especialmente, pero también las metanfetaminas dan una sensación de energía y fuerza superior a la normal. El LSD permite ver –en determinadas circunstancias- paisajes interiores; la heroína genera una sensación de placidez y bienestar que nos instala en un gozo permanente (“pasar de todo”), con la contrapartida de que el cuerpo se habitúa pronto y se muestra incapaz de reproducir la experiencia llevando a aumentos en la dosis. “Me drogo porque me siento mejor”, “Me drogo para soportar la vida”, “Me drogo para relajarme”, “Me drogo para sentirme vivo y fuerte”, son las respuestas habituales a la pregunta de por qué consumes tal o cual droga. Nadie se droga para ser uno mismo.

7. ¿POR QUÉ ES NEGATIVA LA DROGA? Por pura que sea la droga, cualquier droga, incluido el hachís, va erosionando aspectos de nuestra salud: desde merma psicológica (hachís), hasta mermas físicas radicales (heroína), no hay ni una sola droga que se muestra inocua en el organismo. El bajo nivel de tolerancia genera adicción. La adicción hace que dependamos de la droga para mantenernos en pie. La baja tolerancia de las drogas hace que precisemos consumir cada vez más hasta que finalmente toda nuestra vida gira en torno a la droga y a su consumo. Siempre, desde el momento en que consumimos alguna droga dejamos de ser nosotros mismos y vemos progresivamente nuestra salud deteriorada.

8. ¿DEBERÍA LEGALIZARSE LA DROGA? La legalización de la droga no es ninguna “conquista democrática”, ni una libertad a alcanzar, es simplemente poner al alcance de la población una sustancia que distorsionará aún más su percepción de la realidad. Todo lo dicho hasta ahora es negativo y, poco importa si la droga es o no es legal. Aunque gozara de gran consideración por parte de los poderes públicos, eso no quitaría para que fuera negativa. Algo puede ser “legal” y, sin embargo, ser extremadamente peligroso.

9. ¿EN QUÉ SE BASAN LOS PARTIDARIOS DE LEGALIZAR LA DROGA? En la “libertad de opción”. Pero es una falacia: un heroinómano no es “libre”, es un enfermo cuyo mundo se reduce a la búsqueda de una dosis (legal o ilegal). Legalizar las drogas implicaría aumentar el número de consumidores y, por tanto, aumentar la masa de población absolutamente inútil para desarrollar una vida normal. Un heroinómano o un cocainómano no pueden trabajar normalmente, ni relacionarse con amigos o familiares de manera normal y estable. También los partidarios de la legalización sostienen que se evitaría la adulteración… olvidando que la droga sin adulterar también es negativa para la salud.

10. PERO, A FIN DE CUENTAS, EL HASCHÍS NO ES PELIGROSO...- Sí lo es, genera un tipo de cultura identificada con el “progresismo” que modela a un tipo humano débil, conformista, pasota, con una mentalidad ingenuo-felizota basada en el “paz y amor”, sin tensión existencial, sin vibración, sin fuerza interior ni capacidad para el esfuerzo, somnoliento, con una vida entre brumas y cada vez más perdido entre la realidad y las sensaciones que experimenta influido por el THC. Por lo demás, consumir continuamente hachís, a la larga genera problemas mentales y aumenta el riesgo de brotes esquizofrénicos. Si existe una única función para el hachís en la actualidad ese sería el de paliar el dolor en enfermedades terminales.

11. ¿HAY INTERÉS POLÍTICO EN LEGALIZAR LAS DROGAS? Por supuesto, especialmente en tiempos de crisis y no porque los ingresos del Estado aumenten por la recaudación fiscal con se ve vería grabada la vena de cualquier droga, sino porque el hachís especialmente es una forma de tener “calmada” a la población. En la cárcel, habitualmente, se permite la entrada de ciertas drogas (hachís, rohipnol) para mantener tranquila a la población reclusa en evitación de motines, peleas y disturbios. El economista Santiago Niño Becerra ha explicado en numerosos artículos que el Estado terminará legalizando el hachís para el 2012-14 a medida que la crisis se vaya haciendo insoportable para sectores cada vez más amplios de la población.

12. ¿ES IMPOSIBLE LUCHAR CONTRA LA DROGA? No, es perfectamente viable, sólo que ni los cuerpos de seguridad del Estado ni la judicatura, ni mucho menos ese foro de inútiles que es el parlamento, se emplean a fondo: el parlamento no legisla, los jueces solamente pueden aplicar leyes permisivas y la seguridad del Estado carece de órdenes precisas. Y el gobierno está contentísimo con que legiones de jóvenes solamente duden entre el porro y el botellón antes que piensen en lo precario de su situación laboral, en sus nulas posibilidades de encontrar trabajo y en su remotísima posibilidad de cobrar un salario digno. La lucha contra la droga es perfectamente posible desde el momento en que exista voluntad de acabar con el narcotráfico y con el consumo de drogas. Hoy esa voluntad no existe, por tanto, se trata de restaurar como objetivo la victoria sobre las drogas. Desde que Felipe González ganó las elecciones de 1982 obteniendo millón y medio de votos procedentes de su slogan de “despenalizar la droga”, en España se han producido distintas epidemias de toxicomanía: la epidemia de la heroína de los años 80 que terminó solamente cuando toda una generación de toxicómanos desapareció víctima del SIDA o del desgaste generado por el consumo; luego siguió la epidemia de las metanfetaminas, más tarde de la cocaína, mientras el consumo de hachís se generalizaba: todo gracias a la permisividad socialista y a la bajada de guardia de los poderes públicos. Se trata de que la sociedad recupere la confianza en que la victoria sobre la droga es posible. Nada más. No solamente es posible luchar contra la droga, sino vencer.

13. ¿PERSEGUIR EL TRÁFICO PERO NO EL CONSUMO ES VIABLE? No, la despenalización del consumo está en el origen de la epidemia de toxicómanos. El drogadicto es solamente “un enfermo” a partir del momento en que su adicción está muy avanzada, antes es un hombre libre que “ha caído”. El toxicómano es culpable de su toxicomanía y la sociedad no tiene porque tolerarlo. La sociedad no puede ignorar esta “caída” y considerar que el único responsable es el que le vende droga (frecuentemente el comercio y el consumo van unidos). El consumidor de droga debe ser rehabilitado, pero también debe pagar su cuota a la sociedad. Solamente persiguiendo el tráfico y el consumo, al mismo tiempo, se logrará vencer a las drogas.

14. ¿QUÉ EFECTOS SOCIALES TIENE EL CONSUMO DE DROGAS? Debilitar a una sociedad es fácil: basta con invadirla con drogas accesibles para todos. Es lo que está haciendo Marruecos en España. Es una de las formas de “guerra de baja cota”. En los campos del Rif marroquí, gracias a un “fuero” concedido por Mohammed V, se puede cultivar hachís libremente. Hoy en el Rif hay 40.000 hectáreas de hachís dispuestos cada año para ser procesadas y enviadas a España. Lo que se obtiene así es una juventud débil, quebradiza, sin fuerza, ni voluntad. Llama la atención que siendo Marruecos el primer productor mundial de hachís, su nombre no figure siquiera en la lista de países productores de drogas elaborada en los EEUU… Marruecos es aliado de los EEUU, algo que Aznar nunca entendió.

15. ¿INFLUYE EL TRÁFICO DE DROGAS EN LA POLÍTICA INTERNACIONAL?
Completamente. Contrariamente a lo que se tiene tendencia a pensar, los talibanes estuvieron casi a punto de abolir el cultivo de adormideras; sin embargo, tras la invasión norteamericana se restableció el cultivo libre de adormideras y se reconstruyeron los laboratorios para su procesamiento. La droga sigue la antigua ruta de la seda hasta Turquía, sembrando los países por los que pasa con millones de heroinómanos (especialmente en Irán). Una vez a cargo de los narcotraficantes turcos la heroína entra en Europa a través del “corredor turco de los Balcanes” formado por las repúblicas islámicas de la antigua Yugoslavia, desparramándose por Europa Occidental. La droga es una de las muchas estrategias de los EEUU para debilitar a Europa: heroica llegada del Este, hachís llegado del Magreb y cocaína llegada del gran aliado de los EEUU en Iberoamérica, Colombia.

16. ¿LEGALIZACION DE LAS DROGAS? NO, LUCHA CONTRA LAS DROGAS.

© Ernest Milà – infoKrisis – infoKrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

Reflexiones sobre la inmigración (II de II). El problema no es religioso sino identitario

Infokrisis.- En esta segunda parte de las "reflexiones" intentamos establecer la naturaleza del problema que no es que la inmigración sea "molesta" por sus peculiaridades, ni siquiera que sea peligrosa a causa de su religion. El problema de fondo es que la inmigración masiva altera, desfigura y rebaja nuestra identidad. La religión forma parte de la identidad de algunos pueblos, pero casi nunca suele ser el origen del problema. La conclusión es simple: reforzar la propia identidad, reduciendo al mínimo imprescinible los flujos migratorios es la única garantía de eludir el espinoso problema de la alteración de nuestra identidad y del sustrato étnico de Europa.

 

4. ISLAM E INMIGRACIÓN

Ninguno de los rasgos del islam debería interesarnos gran cosa si se dieran en el otro lado del Mediterráneo. A fin de cuentas, a cada pueblo le corresponde alguna religión específica que ha arraigado más que cualquier otra en su entorno. Muchas religiones son exóticas y todas ellas nacieron en sociedades estamentales, por tanto, todas contienen en sus textos sagrados alusiones a la guerra y comprensibles especialmente por la casta guerrera: el Cristo pacífico del Sermón de la Montaña es también el que maldice a las ciudades de Betsaida y Corazaín que lo han recibido mal. El "maestro de amor" es, en la página siguiente, el que expulsa manu militari a los tenderos del Templo.

Se diría que los textos bíblicos aluden a dos “cristos”: uno guerrero y otro manso. Lo mismo ocurre con los textos islámicos: hay suras dedicadas a la casta guerra y que hablan su lenguaje de muerte, destrucción y liquidación de los adversarios, honor y victoria, mientras otras presentan al islamista como tolerante, alusivo de la violencia, caritativo y bondadoso. Lo mismo ocurre con el budismo, elaboración de un príncipe guerrero que es a la vez maestro de tolerancia y amor pero que no duda en sentenciar: “Si alguien molesta tu meditación, mátalo”. Los adeptos al Zen manejan la espada para decapitar pero la visión de un crisantemo les genera una lágrima de ternura. Y los viejos pagamos rendían culto a su dios en pie, pero llamaban a combatir en el Raknarök durante el ocaso de los dioses con la “hueste sagrada de Odín” formada por los guerreros muertos en combate, con el mismo énfasis que los tibetanos llaman hoy a formar en la guarnición de Shambala durante la batalla final contra las fuerzas del mal. Toda la historia de las religiones tiene su parte de guerra, muerte, destrucción y holocausto, pero también de honor y lealtad, historias de sacrificios y de privaciones por un ideal más alto, limpio y noble.

No nos puede extrañar por tanto que el islam hable de “pequeña” y de “gran” guerra santa, de la lucha contra otros ejércitos (la “pequeña guerra”) y de la lucha contra el enemigo interior que todos tenemos dentro y que nos impide llevar una vida limpia recta y pura (la “gran guerra”). Vale la pena leer todo lo que Evola escribió en su “Doctrina Aria de Lucha y Victoria” y en otros textos de análisis sobre al Tradición Guerrera (“Metafísica de la Guerra” especialmente, ambos en la Biblioteca Julius Evola, http://juliusevola.blogia.com), para encuadrar este aspecto del Islam dentro de la historia de las religiones. Haciéndolo, veremos que en este terreno, desde el punto de vista estrictamente doctrinal, el Islam es otra religión, nacida en otra época, en otras latitudes, adaptada para otros pueblos… pero no excesivamente diferente de cualquier otra forma religiosa.

Entonces ¿cuál es el problema? Dos y muy graves:

- El Islam es otra religión… pero no es la nuestra. Todos los contactos que el Islam ha tenido con Europa han sido por vía de las armas desde la “pérdida de España” hasta el cerco de Viena y la lucha contra los piratas berberiscos que duró hasta tiempos modernos. Europa ha establecido la “libertad de culto” ya desde el mundo clásico y, por tanto, no ha tenido inconveniente en que algunos miles de europeos en las últimas décadas se convirtieran tanto al Islam como a cualquier otra religión. No eran árabes o magrebíes quienes traían “su” Islam, sino europeos que se convertían al Islam conservando su cultura y sus rasgos antropológicos. Estos contingentes nunca manifestaron tendencias extremistas sino que se limitaron a llevar su fe íntimamente. Y mientras esto duró, nadie les molestó. Sin embargo, con la inmigración masiva llegó una forma de islam primitivo, supersticioso y fatalista que nada tenía que ver con Europa. El islam, en ese momento, dejó de ser una opción religiosa personal para convertirse en un riesgo para la identidad europea. Al igual que en medicina homeopática, un veneno puede ser incluso convertido en un remedio a condición de variar la dosis: hoy la dosis islámica que está recibiendo Europa es masiva y convertida en un riesgo.

- El Islam no ha evolucionados desde la época en la que nació, y hoy estamos en el siglo XXI. Su monoteísmo extremo (muy diferente del católico) y propio del paisaje monocorde del desierto, hace que se conserve en su práctica ritual y en sus aspectos antropológicos, prácticamente como en el siglo VII, hasta el punto de que basta por si mismo para explicar el atraso secular de los países islámicos. De no haberse hallado bolsas de petróleo en esos países, su situación no sería muy diferente del interior del continente africano: incapacidad para superar el estadio de tribu, incapacidad para entender el concepto de Nación, incapacidad para seguir los ritmos de la historia.

- El Islam no está donde nació, sino que está entre nosotros. Ha llegado a través de la inmigración. Mientras el Islam era conocido apenas por unos pocos miles de europeos que, fundamentalmente siguiendo a Guénon, habían hecho de él “su religión” a fin de poder enlazar con una forma tradicional que consideraban más viva, no había problema. Antropológica y culturalmente eran europeos aunque su fe fuera islámica. Sin embargo, la llegada masiva de inmigrantes, que, casi completamente, tienen una visión básica del islam, extremadamente somera y, por tanto, simplista y con tendencia a practicar un fanatismo supersticioso que ya está desterrado de las concepciones con las que cualquier europeo asume el hecho religioso, han ahogado al “islam autóctono” sumergido por millones de fieles supersticiosos en absoluto interesados por los aspectos tradicionales del Islam y mucho menos por su esoterismo, ni siquiera por los aspectos más accesibles del sufismo.

- El Islam tiene una increíble capacidad para deslizarse hacia sus actitudes más radicales. Véase por ejemplo, los casos de Palestina, Afganistán e Irak en donde son frecuentes los atentados suicidas ¿por qué? Por desesperación en primer lugar y luego por comparación entre la magnitud del sacrificio (una fracción de segundo de dolor mientras el cuerpo se hace trizas) y la magnitud de la recompensa prometida (una eternidad vivida con 33 años de edad, en erección permanente, como propietarios de siete palacios de jade, cada uno con uno con siete harenes de setenta y siete concubinas, ciertamente una visión muy sensualista de la felicidad en el más allá que puede interesar especialmente a quien ha conocido miseria en el más acá…). Se trata de suicidios instigados no por el desprendimiento… sino por la sensualidad. ¿Y en Europa? ¿Por qué los islamistas se radicalizan? : por reacción ante lo que les está vedado y les resulta inaccesible. Han venido aquí atraídos por los escaparates del consumo, pero una vez en Europa comprueban que la mayoría de ellos jamás tendrán acceso a lo que desean (coches de alta cilindrada, dinero en abundancia, comodidades, lujos, poco trabajo, mujeres rubias su fantasía obsesiva, etc.). El desfase entre el sueño y la realidad se traduce en una frustración que los imanes pueden “explicar” con facilidad: “Los europeos, degenerados y débiles nos han sido dados por Alá para que los dominemos con la fuerza que el viento tuerce una caña”. Es el odio social, la frustración, el complejo de inferioridad que frecuentemente aqueja al excolonizado con resentimientos y reacciones irracionales, la ira ante lo inalcanzable, todo esto, mucho más que la religión, es lo que genera la hostilidad creciente de comunidades inmigrantes (no sólo islámicas) contra Europa y contra los países de acogida. Cuando esa sensación aparece, la religión aporta los valores y actitudes en función de los cuales se intenta superar esa frustración. Por eso se dice que ante las crisis personales y sociales, la gente siempre, siempre, siempre, tiende a refugiarse en la religión y en su concepción más primitiva y radicalizada: porque sólo ella es capaz de dar un sentido a la crisis, a las privaciones y al deseo de revancha, venganza y revuelta. El fundamentalismo religioso siempre es la única esperanza para los desesperados.


5. UN PROBLEMA DE ARRAIGO E IDENTIDAD

Así pues, nuestra conclusión es que lo que tenemos ante la vista no es una lucha contra la religión islámica sino una lucha contra la inmigración masiva. Esta lucha no tiene nada que ver con lo que ocurre fuera de Europa y no puede estar condicionada ni determinada por los intereses de los EEUU o del Estado de Israel a causa del conflicto de Palestina tal como aspiran los instigadores de la “campaña Eurabia” y  que tan irresponsablemente difunden quienes creen que, por encima de todo, de lo que se trata es de denunciar a la religión islámica con no importa qué argumentos, por zafios, erróneos e ignorantes que sean.

Reducir la lucha contra la inmigración masiva a la lucha contra el islam es un error en la medida en que hay más inmigrantes presentes en Europa que los islamistas y el problema no es religioso sino de identidad.

Hay algo que condiciona mucho más que las creencias religiosas: el material genético con el que están constituidas las poblaciones, vinculado a determinadas formas antropológicas y culturales. De la misma forma que los mamíferos superiores desarrollan instinto que condicionan su existencia (instinto territorial que genera patriotismos, instinto de supervivencia vinculado a la reproducción sexual, instinto de agresividad que genera guerras y reacciones de autodefensa, etc.), así mismo están arraigados a la tierra en la que han nacido y ésta les ha proporcionado una identidad que se concreta en unas formas culturales específicas que nacen ahí y no en otro lugar.

El inmigrante pakistaní, el andino, el subsahariano, el magrebí, el llegado del Este europeo, el romaní, el europeo trasladado al Cono Sur que regresa luego a Europa como inmigrante, todos ellos tienen distintos comportamientos y distintas capacidades para integrarse en la sociedad de acogida. Incluso dentro del mismo país, dependerá de si pertenecen  a uno u otro grupo étnico que se integrarán mejor o peor. El comportamiento de la etnia romaní nómada procedente de Rumanía no es el mismo que el del rumano consciente de pertenecer a una cultura del Este Europeo. El comportamiento del chileno o del argentino de origen europeo es muy diferente a los de origen andino.

Y lo que es más interesante: tal como demuestra la inmigración que lleva varias décadas en Europa, el comportamiento del inmigrante africano (magrebí y subsahariano) y su capacidad de integración varían extraordinariamente de la primera a la segunda generación. El inmigrante de primera generación muestra un arraigo mantenido en relación a su tierra natal: está en Europa, pero vive como africano o andino, su corazón y sus sentimientos están allí aunque él esté en Europa. Ha venido a trabajar y trabaja en lo que puede cuando hay trabajo. Pero con la segunda generación la situación se agrava: el hijo del inmigrante ya no es de “allí”, pero tampoco se siente de “aquí” por mucho que en su pasaporte se reconozca doble nacionalidad.

A diferencia de la segunda generación de inmigración interior que en los años 50–70 trasvasó contingentes enormes de población de una región a otra de España sin generar problemas de integración ni fricciones en la medida en que existía una contigüidad antropológica y cultural entre la región emisora de inmigración y la región receptora, ni en la primera ni en las sucesivas generaciones, con la inmigración llegada del exterior ocurrió un fenómeno perverso y lo mismo ocurrió con los inmigrantes españoles que se desparramaron por Europa en los años 50–70.

En cambio, el magrebí de segunda generación perdió su identidad: ni era europeo, ni magrebí. Le repugnaba tanto el que su tierra hubiera sido colonizada (psicológicamente –y recalcamos lo de “psicológicamente” por que, en realidad, la colonización fue no tanto un sometimiento como una aportación cultural cuyo error consistía en pensar que el colonizado iba a asumir sin resistencia una identidad que no era la suya– esto implicaba, de hecho, reconocer la propia inferioridad: en la medida en que se acepta implícitamente que el colonizado siempre es “inferior” al colonizador…). Le acomplejaba estudiar historia, estudiar ciencia, estudiar filosofía y percibir que casi todas estas ramas del saber están completamente huérfanas de personajes de su etnia y el elemento dominante es europeo. Y eso es completamente irremediable que no puede cambiarse.

Este complejo de inferioridad se acentuaba al mirar los escaparates de consumo europeo y percibir que, mediante el trabajo cotidiano que veía desarrollar diariamente a sus padres, no iba a tener jamás acceso a esos objetos del deseo. Para colmo, compara a las mujeres de su grupo étnico, cubiertas con velos, y le resulta inevitable compararlas con los cuerpos europeos de mujeres en topless en las playas a las que no puede evitar desearlas… aunque con frecuencia es rechazado por ellas. A eso le llama “racismo” aun cuando sea el producto de una práctica habitual en la historia de la humanidad: “lo semejante se une a lo semejante”. El joven inmigrante de segunda generación experimenta una sensación de rechazo que se une al complejo de inferioridad del colonizado. Y ningún esfuerzo para "facilitar la integración" realizado por el Estado o por la sociedad de acogida

Ignora quien es, experimenta una sensación contradictoria de carencia: Europa le gusta, pero sabe que nunca podrá ser “europeo”. Se sabe originario de otras tierras, pero esas tierras le repugnan en su mojigatería, en sus hábitos culturales, en su atraso secular. Esto hace de él un personaje inestable y con comportamientos socialmente turbulentos.

Peor es la situación de la segunda generación de inmigrantes subsaharianos: en África Negra el elemento esencial de organización es la tribu. La tribu es una comunidad que ofrece “servicios” ante la inexistencia práctica de otros conceptos habituales en Europa. La sexualidad africana y su tendencia a la promiscuidad hacen que la institución de la familia sea excepcionalmente débil en África Negra. Los hijos no suelen ser educados por los padres a la vista de la volatilidad de las uniones; es la tribu quien educa a los hijos; la tribu trasmite las tradiciones de la tribu, la tribu se convierte a sí misma en un factor de estabilidad mediante un amplio repertorio de técnicas, desde los ritos de tránsito a la organización en sociedades específicas de hombres a un lado y de mujeres en otro. Y el sistema funciona… en África.

Pero una vez trasplantado a Europa, el inmigrante procedente del África Negra, ha dejado atrás a la tribu. La inestabilidad familiar habitual en las sociedades subsaharianas sigue siendo la misma que en África, pero ya no hay tribu capaz de asumir la tutela y educación de los recién nacidos hasta su pubertad. El resultado es catastrófico tal como demostraron los incidentes de noviembre de 2005 en las aglomeraciones de inmigrantes en Francia.

La segunda generación procedente de África Negra se muestra imposible de controlar y educar a través de los canales habituales en Europa y, al igual que los magrebíes, se convierten en focos de inestabilidad para los países de acogida. La reacción de los originarios de África negra es todavía mayor en la medida en que desarrollan un complejo de inferioridad incluso superior a otros colectivos. Podemos imaginar lo que supone para un niño de color asistir a clase y a lo largo de su formación percibir que ni un solo miembro de su raza parece estar presente en las distintas ramas del saber que se transmiten en la escuela.

A pesar de que estos inmigrantes de segunda generación nacen en hogares mayoritariamente islámicos, solamente unos pocos –y es importante destacarlo porque contradice por sí mismo a la tesis de “Eurabia”– asumen el islam como religión. La influencia de los imanes en los disturbios que sacudieron Francia en noviembre de 2005 fue prácticamente nula. Las revueltas de 2005 fueron completamente “laicas” y el odio se orientó no tanto hacia las iglesias católicas como hacia los establecimientos del Estado (comisarías, cuarteles de bomberos, escuelas, centros cívicos, transportes públicos…).

En general, la inmigración a horizontes lejanos, cuando existe una brecha cultural y antropológica, tiende a empobrecer culturalmente a los inmigrantes de segunda generación y a desposeerlos de rasgos identitarios propios: ni son una cosa, ni son otra, son un híbrido “mestizo” que, como aplicación de las leyes de la Psicología de las Muchedumbres de Gustav Le Bon, no asumen “lo mejor” de cada cultura… sino “lo peor”, lo menos esencial de cada una de ellas.

La inmigración es, en definitiva, negativa tanto para el mantenimiento de la cultura del país de acogida como para la identidad de los propios inmigrantes. El tan cacareado “mestizaje” no se sitúa por encima de la cultura inmigrante o de la del país de acogida, sino muy por debajo del nivel cultural más bajo de cada una de ellas.

Lo mismo ocurre con los inmigrantes andinos que experimentan el mismo complejo propio del colonizado y que reaccionan a la manera de Evo Morales, manifestando, de un lado, su hostilidad a “la Hispanidad” y a todo lo que les legó la cultura española al trasplantarse a América; y de otro, mediante la recuperación de las culturas andinas… que habían desaparecido prácticamente en su totalidad a finales del siglo XVI y de las que apenas existían datos fragmentarios.

La habilidad de Evo Morales ha consistido en “crear”, literalmente de la nada, a partir de unos cuantos monumentos de piedra y de unos pocos testimonios documentales (habitualmente escritos por los propios colonizadores…), así como por fragmentos aislados de tradiciones indígenas en estado de agonía, y presentar todo esto como una “alternativa” a la colonización. Chávez, al menos, ha sido más prudente haciendo del Simón Bolívar histórico el eje de su “mito”. En cualquiera de los dos casos, el resultado es el mismo: hostilidad hacia Europa e intentos de arraigo en una real o supuesta tradición local. Tanto Venezuela, como Bolivia, como parte del mundo árabe se permiten estas actitudes gracias a un bien que poseen en común: el petróleo. El petróleo les “financia” la búsqueda o la construcción de una identidad.

¿Dónde entra la religión en todo esto? Los católicos españoles se equivocaron al pensar que los contingentes andinos revitalizarían a la iglesia española, cuando en realidad han tenido mucho más impacto en el crecimiento de las sectas evangélicas, los grupos protestantes y comunidades como mormones, adventistas, testigos de Jehová, etc. ¿Le interesa la religión a un inmigrante de segunda generación? No lo parece, salvo a grupos muy minoritarios, contrariamente a lo que afirman los “eurabianos”.

La religión es un factor identitario para los inmigrantes de primera generación, pero las experiencias y los estudios realizados en Europa demuestran que en las generaciones siguientes el problema religioso pasa a segundo plano y lo que se convierte en elemento indeseable es precisamente la pérdida de toda identidad (a fin de cuentas, una religión no es más que un factor de estabilidad social, algo que vale también para el Islam y sus preceptos) y un innegable proceso de aculturización que hace de esa segunda generación el verdadero riesgo de la inmigración… ¡que en Europa se ha demostrado que no hay forma de reconducir ni de integrar!

La pérdida de toda identidad propia del inmigrante de segunda generación, y esa sensación de “no ser ni de aquí ni de allí” termina generando un odio hacia todo lo que supone “identidad” y un afán destructivo contra cualquier forma de “identidad”. Esto por lo que se refiere a la mayoría.

Pero todavía puede ocurrir un fenómeno más perverso. En tiempos de crisis, cuando se está en trance de perder toda esperanza en el futuro, la religión siempre supone un clavo ardiendo, la esperanza para desesperados de la que hablábamos antes. En este sentido, el Islam trasplantado a Europa ha sido uno de esos clavos ardiendo para unos cuantos miles de jóvenes originarios de países islámicos (especialmente paquistaníes y magrebíes). Su reacción ante la crisis ha sido arraigarse en su propia identidad y tender a reforzarla. Y en el mundo árabe y magrebí, el islam aporta la mayor parte de su identidad en la medida en que trasciende el plano religioso y se convierte en una forma de organizar la sociedad.

Para colmo, en tiempos de crisis aparecen formas extremas de “reduccionismo” esto es, intentos de explicar la crisis mediante el “Es voluntad de Alá” o “Dios lo quiere”, explicaciones simplistas (“Las desgracias son el resultado de nuestras faltas”) y las soluciones radicales (“Vivir intensamente el islam” o cualquier otra religión). Y esto tiene una extraordinaria tendencia a deslizarse hacia el radicalismo religioso.

En ese sentido, el examen del comportamiento de las comunidades islámicas en Europa demuestra que basta que en una comunidad inmigrante aparezca un imán radicalizado para que en pocos meses, esa comunidad, hasta entonces en fase de integración, cambie completamente: de un día para otro, las niñas usan velo islámico, dejan de hablar con europeos de su edad, la comunidad islámica tiende a cerrarse en sí misma, aparecen síntomas de desprecio hacia el estilo de la vida de la comunidad de acogida que pasa a considerarse “degenerado y contrario al Corán”. La religión se convierte entonces en problema, pero el problema no es la religión sino la concentración de inmigración que en tiempos de crisis hace que ésta sea para ellos particularmente aguda.

6. ALGUNA CONCLUSIÓN APRESURADA

Siempre, cuando la inmigración supera el 5% en el seno de una comunidad, aparece el conflicto. El 5% parece marcar la divisoria entre lo que se puede “integrar” o que, al menos, puede convivir sin problemas y lo que resulta inintegrable y con una convivencia progresivamente difícil. Y esto ocurre con todas las comunidades étnicas. El factor religioso, cuando existe, ciertamente puede desarrollar tendencias hacia el radicalismo y es, siempre, un factor de identidad, pero el problema no es la religión en sí misma, sino la identidad de la que la religión es una parte y en función de la cual los fundamentalismos intentan organizar su vida y la de su comunidad por encima de las leyes del país de acogida.

¿Cuál es el problema, a fin de cuentas? El problema radica en que existe una brecha antropológica entre la identidad europea y la identidad islámica o la identidad andina. Esa brecha está anidada en la genética de las poblaciones: la identidad, en este sentido, es un instinto más, como el instinto territorial, el de reproducción o el de agresividad. Permite a una comunidad sobrevivir y tener un rostro propio. El fenómeno de la inmigración tiende a diluir y alterar ese sistema de identidades, tanto en la comunidad inmigrante como en la comunidad receptora y, por tanto, es un medio para desestabilizar a las comunidades.

¿Y la solución? La solución es simple. Si la inmigración es un producto de la globalización (la optimización de las inversiones y de la producción logrando que la inyección masiva de inmigración en Europa abarate el precio de la mano de obra) el problema-fuente es la globalización. Si el péndulo de la globalización llegó en 2008 hasta sus consecuencias extremas, la crisis desencadenada a partir de aquel momento evidenció la necesidad de asumir la DESGLOBALIZACIÓN como una exigencia para restablecer la normalidad.

Y esto implica en la materia que estamos tratando, por una parte, cortar los flujos de inmigración a Europea, en seco y radicalmente y, en segundo lugar, proceder a las repatriaciones masivas de inmigrantes en paro de larga duración, inmigrantes en situación de ilegalidad, inmigrantes presos o a la espera de juicio y favorecer leyes que eviten concentraciones de inmigración superiores al 5% en localidades, barrios y comunidades; reforzar la propia identidad en lugar de renunciar a ella, atenuarla y aceptar las veleidades gilipollescas del “mestizaje” y genialidades similares.

Sólo así la inmigración será “sostenible”: cuando ni amenace ni altere la identidad de la comunidad de acogida y solamente en número estrictamente necesario, algo que no depende de la voluntad de los individuos sino de las necesidades –si existieran– de la comunidad de acogida.

¿Y la religión? En una Europa laica, la religión se recluye en el ámbito personal. Y, por supuesto, la religión que corresponde a Europa, y por tanto, la única que puede recibir un trato especial, es el cristianismo y en España el catolicismo.

¿Y “Eurabia”? El intento de hacer partícipes a los europeos de los problemas de Oriente Medio es un intento rechazable y denunciable como intento de los laboratorios de op-sic del Mosad. Su problema no es nuestro problema. ¿”Eurabia”? ¿Y por qué no “Euroandinia”? ¿O Euroafricalandia? No, el problema de Oriente Medio no es nuestro problema. La inmigración masiva y la desfiguración de nuestra identidad si lo es y en este sentido, el islam es un problema, pero no el único: el problema es lo masivo de la inmigración, venga de donde venga.

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Reflexiones sobre la inmigración (I de II). Eurabia como falso planteamiento

Infokrisis.– Uno de los errores en la lucha contra la inmigración masiva es pensar que el único problema que trae la inmigración es el islamismo radical, o lo que es lo mismo: pensar que estamos obligados a combatir contra la inmigración masiva porque en sus maletas traen el islam a Europa. Se trata de una simplificación ingenua, sino ignorante, que ha aparecido en Europa a partir del milenio, especialmente tras los ataques del 11–S, cuando el islam pasó a ser sinónimo de “terrorismo internacional”. Pero vale la pena perder de vista un planteamiento más amplio del problema de la inmigración y del islam.

1. EEUU, ISRAEL, MUNDO ÁRABE

Es inevitable hablar del Estado de Israel. La ocupación del territorio palestino y el conflicto que dura ya casi 70 años ha ido empañando progresivamente la imagen de Israel especialmente en Europa. A diferencia de en los EEUU en donde el judaísmo tiene una influencia decisiva en medios de comunicación, industria del cine, comunicaciones y finanzas, en Europa el rol efectivo de los ciudadanos de origen israelita es mucho menor. Además, el judaísmo europeo está incluso dividido en relación a la percepción del problema de Palestina y carece de capacidad efectiva para que su presión sobre los gobiernos europeos sea decisiva y capaz de influir en la actitud de Europa en relación a este conflicto.

Israel ha utilizado históricamente la cuestión del “holocausto” para congraciarse con la opinión pública europea. Ha bastado cualquier repunte de la conflictividad en Palestina para que los “agentes de influencia” israelitas distribuidos por todo el mundo pasaran a la ofensiva contrabandeando el desprestigio del Estado de Israel en estas cuestiones acentuando la victimización apelando al sentimentalismo y la emotividad europea con recuerdos sobre lo que se ha dado en llamar “holocausto”.

Sin embargo, esto ha logrado mantener solamente una especie de cordón umbilical emotivo, pero muy tenue, entre Europa e Israel que nunca ha ido muy lejos, especialmente porque en materia de política internacional los gobiernos europeos han mantenido la cabeza fría e Israel ha sido considerado como una especie de portaviones norteamericano en Oriente Medio. En momentos en los que Europa ha mantenido deseos de autonomía en relación al “imperio”, se ha acentuado la tendencia a participar en “procesos de paz”, facilitar negociaciones y ayudar a Palestina a que tenga algo parecido a un Estado. Por el contrario, en momentos en los que los gobiernos europeos han sido más partidarios del alineamiento pro–norteamericano, más se han inhibido de participar en iniciativas políticas en Oriente Medio, dejando al binomio EEUU–Israel la resolución del conflicto.

Pero a principios del milenio se puso de manifiesto una nueva variable en la ecuación. Desde el 11–S y más especialmente desde los meses previos al ataque a Irak, la opinión pública norteamericana tiene tendencia a considerar a Europa como “continente en fase de islamización”. De un lado se difunde la idea de que “París es islámico”… que no está desprovista de sentido si tenemos en cuenta que el número de menores de 25 años de origen magrebí en París y banlieu ya es superior al número de franceses de etnia europea y mucho más si tenemos en cuenta que el número de mezquitas aumenta en Europa más que en lugar alguno del mundo. Para colmo Turquía y Marruecos, avalados por algunos Estados Europeos (entre ellos España) aspiran por ingresar en la Unión Europea.

Los EEUU, insistiendo en estos temas avalan la veracidad del concepto de “Eurabia”, síntesis de la cultura europea e islámica al que nos referiremos más adelante. Pero hace falta añadir que los EEUU han sido siempre los primeros interesados en avalar y fomentar todos estos fenómenos que suponen, en definitiva, un debilitamiento de Europa logrado mediante la alteración de su sustrato étnico y cultural. Desde la administración Clinton, los EEUU están realizando todas las gestiones diplomáticas, esfuerzos y presiones para lograr que Turquia entre en la UE. De la misma manera, Marruecos es hoy el gran aliado de EEUU en el Mediterráneo Occidental y su portaviones en África continental…

Hay documentación e informaciones suficientes para sostener que:

1) EEUU mantiene una estrecha alianza con Israel… pero también mantiene una relación preferencial con determinados regímenes islamistas: Marruecos, Turquía, Arabia Saudí, etc.

2) EEUU utiliza la amenaza del “terrorismo islámico” (¿pero qué diablos es Al–Qaeda y quién y desde dónde se controla?) como clave de su intervencionismo exterior y “casus belli” para desencadenar guerras de agresión.

3) EEUU avala la entrada en la UE de Turquía y Marruecos con el único objetivo de debilitar a Europa generando problemas y creando focos de inestabilidad.

4) EEUU e Israel han lanzado el concepto de “Eurabia” para desactivar el apoyo europeo de paz en Oriente Medio y alterar la decantación de la opinión pública europea en relación al conflicto.

2. “EURABIA” O “EUROISRAEL”

El concepto de “Eurabia” es inseparable de la persona que lo creó, Bat Ye’or, y de la periodista que más hizo por difundirlo, Oriana Fallaci. Bat Ye’or, seudónimo de la escritora judía Giselle Littman (que literalmente significa “hija del Nilo”), nacida en Egipto y declarada apátrida en 1957, nacionalizada británica luego y con residencia en Suiza, ideó originariamente el concepto de “Eurabia” y luego, en su último libro introdujo el tema de la “islamización de Europa”.

Formulado en forma de “teoría política”, “Eurabia” apenas es un mecanismo ideológico destinado, no tanto a ganar adeptos para la causa israelí, como a aumentar la brecha entre Europa y los regímenes árabes… que, en consecuencia, tiende a beneficiar al Estado de Israel.

La “ideología de Eurabia” es inconsistente y formulada apresuradamente y no pasa de ser una operación psicológica del Mosad sin otro interés que el propagandístico. La idea es que tras la crisis del petróleo de 1973, Europa se desenganchó de los EEUU para obtener petróleo de los países árabes y, a cambio, realizó “concesiones: apoyo a las políticas exteriores árabes y oposición a EEUU e Israel, aproximación de Turquia y Marruecos a la UE, olvido de las “raíces cristianas” de Europa y carácter democrático de algunos países árabes, sosteniendo que no existe una incompatibilidad de base entre democracia e islamismo.

Pues bien, ni una sola de estas bases sobre las que se edifica la inestable construcción de “Eurabia” son sostenibles:

- No es Europa quien ha pactado de espaldas a su aliado, EEUU, con los países árabes, sino EEUU quien ha hecho eso mismo justamente. Léanse las obras de Alexandre del Valle para conocer los apoyos documentales sólidos que demuestran que EEUU mantiene alianzas con buena parte del mundo árabe, incluso con los regímenes como el de Arabia Saudí más fundamentalistas y ello desde los años 30, siendo una constante de la política norteamericana desde entonces.

- La crisis iniciada con la guerra del Yon Kippur en 1973 sirvió, no para alinear a Europa con el Mundo Árabe, sino para romper y dividir al mundo árabe y lograr que algunos países que hasta  ese momento habían estado alineados con la URSS (Egipto, especialmente) pasaran a situarse bajo la órbita de EEUU.

- No es Europa quien se ha aproximado a Turquía y Marruecos, sino los EEUU los que desde hace más de diez años presionan a estos gobiernos para que entren en la UE y en ambos, en ambos, existen bases militares norteamericanas operativas.

- En cuanto al olvido de las “raíces cristianas” de Europa en el proyecto de Constitución Europea se produjo en un momento en que la socialdemocracia gobernaba en buena parte de Europa, exactamente en doce de los diecisiete Estados de la UE de la época. Hoy, cuando el socialismo gobierna en apenas cinco (y dentro de poco sólo en dos), ni una sola fuerza política europea de peso apoya la entrada de Turquía en la UE (salvo en España que, como efecto precisamente la presión norteamericana, tanto Aznar como ZP la siguen apoyando…). No es “Europa” quien oculta esas “raíces cristianas”, sino la socialdemocracia europea… que hoy está sin duda atravesando una crisis histórica previa a su descomposición continental.

- En cuanto a la compatibilidad entre Islam y democracia, tal es la doctrina norteamericana puesta en marcha en Afganistán e Irak convocando elecciones democráticas, no la actitud europea que se ha limitado –como máximo– en ir a remolque.

A nadie se le escapa la debilidad de la tesis de “Eurabia” que en ningún momento tuvo mucho eco en el Viejo Continente. Pero a partir de 2001 empezó a variar el enfoque que le dieron sus promotores: todo lo dicho hasta entonces pasó a segundo plano a la vista de que la cantidad de argumentos en contra inhabilitaba a la ideología de “Eurabia”. Pero pronto, los laboratorios de operaciones psicológicas del Mosad encontraron un enfoque más preciso y efectivo utilizando un híbrido que consistía en utilizar como “elemento riesgo”  a la inmigración masiva procedente de los países islámicos, combinándola con el islamismo radical. La inmigración islámica en Europa sería un riesgo para la seguridad del continente en la medida en que estaba radicalizada. Como en toda operación de operaciones psicológicas, partiendo de algunos elementos reales (que no estaban contenidos en la primera formulación de la ideología de “Eurabia”) se recombinaban de forma que adquirieran la forma de un riesgo insuperable y operaran un efecto coactivo sobre la mentalidad de las poblaciones europeas.

El objetivo de esta operación era: transformar el miedo del europeo medio al islamismo en una visión hostil hacia el binomio inmigración–etnia–religión–islamismo que generase en el objeto receptor del mensaje una situación mental predispuesta para apoyar y “comprender” al Estado de Israel y a su actuación en Oriente Medio por aquello de que “los enemigos de mis enemigos son mis amigos”, que a fin de cuentas era lo que se buscaba.

De ahí que sea importante seguir las fuentes de muchas noticias e informaciones que se publican sobre islamismo y radicalismo islámico porque las informaciones vehiculadas a través de las redes de Internet que atienden a la ideología de “Eurabia”, son “mercancía averiada” y no tienen como objetivo el despertar de Europa ante la amenaza islámica, sino lograr el atemorizamiento de Europa y su alineamiento con el Estado de Israel. Todo este tipo de literatura es preciso ponerla bajo caución, so pena de caer en las redes de lo que no es más que una simple “operación psicológica” del Mosad sobre Europa.

Frecuentemente hemos visto como difundían material burdamente falsificado haciendo especial énfasis –no en vano el jefe de operaciones psicológicas del Mosad tiene formación freudiana– en las perversiones sexuales del Islam. La habilidad de esta operación psicológica ha consistido en mezclar elementos auténticos, chocantes para la cultura europea (poligamia, harenes, cierto menosprecio por la condición femenina, ablación del clítoris que, a fin de cuentas, es una costumbre pre–islámica extendida en África negra), con episodios pura y simplemente inventados que hacen alusión a la pederastia (hace unos meses estos medios difundieron fotos de una “boda” entre palestinos y niñas de 6 a 8 años… que resultó ser algo muy diferente: un homenaje a los huérfanos palestinos). Lo que se pretende es generar la náusea hacia las “prácticas islámica”… Y hay que reconocer que para un público poco exigente desde el punto de vista cultural, habitualmente poco informado sobre el mundo islámico y sin conocimientos sobre esa religión, esa operación psicológica ha cosechado algunos éxitos especialmente entre grupos anti–inmigración europeos.

3. MALOS TERRENOS PARA COMBATIR A LA INMIGRACIÓN MASIVA

De ahí que alertemos sobre los riesgos de visitar las páginas rotuladas como “Eurabia”, reproducir su material y elaborar con él otros artículos. Se trata casi completamente como hemos dicho de “mercancía averiada” cuya única intención es cambiar la actitud de Europa ante el Estado de Israel y, sobre todo, enajenar las simpatías de la opinión pública hacia la causa palestina.

Y ya lo dijimos cuando Israel atacó a Gaza hace año y medio: la lucha de Israel contra los palestinos no es nuestra lucha, ni sus caminos pasan por Europa, ni para bien ni para mal. Ni hay motivos para tomar partido, ni porqué manifestarse por unos o por otros. 

En cuanto a los “análisis” sobre la religión islámica, formuladas desde las páginas web que se reclaman de “Eurabia”, todos, absolutamente todos, parten de los laboratorios de operaciones psicológicas del Mosad y ni uno sólo está avalado por departamentos universitarios especializados en historia de las religiones. Se trata siempre de material “interesado”. Y este es el gran problema: porque si existe el “terrorismo islámico” en la forma en la que ha sido presentado desde los EEUU ¿qué necesidad hay de desviar la atención hacia la religión y falsear burdamente lo que es la religión islámica como se hace constantemente desde las webs de “Eurabia”? Ninguna… Lo que se busca no es “conocer la verdad” sobre el Islam: sino predisponer a los europeos a favor de quienes combaten verdaderamente al Islam, esto es, el Estado de Israel…

Afirmar, por ejemplo, la pederastia de Mahoma, supone ignorar las tradiciones de las tribus árabes en las que nació Mahoma y a las que transformó en “pueblo”. La pederastia no existe en el Islam más que en cualquier otro horizonte cultural. Por otra parte, a otras latitudes, otras tradiciones y a otros siglos otras costumbres. Si tenemos en cuenta que los países islámicos mantienen un atraso secular de entre 3 y 4 siglos (o 10 en el caso afgano) se entenderá perfectamente que algunas costumbres árabes sean chocantes para un europeo laico del siglo XXI. A finales del siglo XVIII la guillotina era mucho más habitual en Francia de lo que hoy es la lapidación en cualquier estado islámico… Hoy en cambio, la guillotina revuelve las tripas de todo europeo y habrán de pasar unos siglos todavía para que ocurra lo mismo con la lapidación en el mundo árabe.

Por otra parte, quien recuerde que Mahoma “esposó” con una niña de 9 ó 12 años, se arriesga a que le repliquen –entre decenas de ejemplos– que Abraham hizo pasar a su esposa por “hermana” a fin de que copulara con egipcios y poder extraer ventajas, por no hablar de la edad de la Virgen María cuando esposó a San José… Sin olvidar que, tal como ha demostrado Mircea Eliade y tantos otros, los “textos sagrados” no son relatos históricos sino narraciones con fines moralizantes y esotéricos que frecuentemente incluyen conceptos de numerología y claves simbólicas, y así ocurre con el Islam y con cualquier otra religión tradicional.

Eso por lo que a la historia sagrada de cada religión. Y en cuanto a la actualidad de la pederastia, unos pueden recordar a un imán huido de España por ese motivo… y otros pueden recordar los casos de pederastia que han estallado en los últimos años en el ámbito de la cristiandad y entre sus ministro. La objetividad y el amor por la verdad es una de las características propias de Europa: la verdad en Europa lo es todo desde el “Amigo de Platón, pero más amigo de la verdad”.

No, el “frente religioso” no es, desde luego, el mejor para afrontar la polémica de la inmigración. Este “frente religioso” sirve sólo para idealizar a quienes combaten a los islamistas en Oriente Medio: a Israel, rodeado de pueblos salvajes que practican una religión salvaje tal como sugiere la “Operación Eurabia”. Y aquí no pretendemos entrar ni salir sobre la naturaleza de ese conflicto que conocen cuatro generaciones de palestinos e israelitas.

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El momento político (VI de VI) 6. Por un programa mínimo de reconstrucción nacional

Infokrisis.- Esta es la situación actual sobre la que hay que operar. A esto se unen consideraciones derivadas de la historia reciente de España, importantes en la medida en que en los últimos años están cayendo mitos que se habían mantenido durante 30 años en pie y esta crisis está contribuyendo a que cada vez desaparezcan más tabúes de nuestro vocabulario político:

- Hoy ya es posible hablar de “crisis del sistema de partidos”, cuando hace solo unos años a muchos de derechas e izquierdas se les llenaba la boca hablando de “la joven democracia española y sus logros”.

- Hoy ya es posible decir bien alto que la corrupción es un mal endémico en el sistema de partidos
y que se ha generalizado, cuando hace sólo unos meses, la clase política repetía ante la admiración de los medios que “los políticos corruptos eran una excepción”.

- Hoy ya la inmensa mayoría de la población española conoce perfectamente y califica el papel de los sindicatos mayoritarios como representantes solamente de sí mismos
, estos es, de sus liberados, cuando hace poco nadie dudaba de que eran representantes de las clases trabajadoras.

- Hoy las cantinelas reiteradas sobre el papel benéfico de la inmigración están completamente desacreditadas y son mas contestadas por sectores más amplios de la población.

- Hoy las frases tranquilizadoras del gobierno ya no tienen credibilidad ni sobre el “descenso” de la inmigración ni sobre el “descenso” de la delincuencia o sobre el “fin de la crisis” y la “pronta recuperación” cada vez merecen menos crédito.

Estamos llegando a una situación previa a grandes cambios políticos y la primera muestra es el descrédito de los portavoces del sistema. Cada vez los partidos políticos tienen menos credibilidad, cada vez los porcentajes de electores que acuden a las urnas va disminuyendo, cada vez los partidos políticos mayoritarios son objeto de más críticas, hostilidad, ironías y las declaraciones de sus líderes encuentran más dificultades en ser digeridas y aceptadas por la sociedad.

La brecha entre los partidos y la población, la brecha entre los problemas de la población y la capacidad de solucionarlos por parte de los partidos mayoritarios va en aumento. Por eso es la hora de nuevas opciones políticas y del ascenso de grupos que hasta ahora han ocupado lugares marginales.

Es preciso aprovechar la fractura del Estado surgido en 1978 y el descrédito de los partidos mayoritarios y de sus tópicos para  preparar nuestro asalto a las instituciones y la reforma integral de un régimen caído en la inoperancia y la corrupción. Las condiciones objetivas son extremadamente favorables y hace falta que nuestra organización y las organizaciones hermanas estén en condiciones de redoblar sus esfuerzos y actuar en sinergia para aprovechar estos años decisivos en los que cada español está llamado a asumir sus responsabilidades en defensa de su patria y del futuro de sus familias.

Por todo ello recomendamos asumir las siguientes

PROPUESTAS MÍNIMAS A LA SOCIEDAD “PROGRAMA MÍNIMO DE RECONSTRUCCIÓN NACIONAL":
   
Contra la crisis económica:

o    Política de defensa de nuestra industria mediante políticas arancelarias
o    Política de desglobalización, regularización y planificación económica
o    Creación de una Banca Pública capaz de financiar a las PYMES
o    Derecho preferente de los españoles a la hora de optar por puestos de trabajo

Contra la corrupción generalizada:

o    Aumento de las dotaciones policiales dedicadas a investigar la corrupción
o    Aumento de las penas por delito de corrupción,
o    Ley de Financiación de Partidos políticos
o    Responsabilidad solidaria de los partidos políticos por corrupción de sus miembros

Contra la inmigración masiva:

o    Repatriación inmediata de todos los ilegales presentes en España.
o    Derogación de la Ley de Extranjería y  de la “regularización por arraigo”.
o    Repatriación de los inmigrantes en paro de larga duración.
o    Expulsión de todos los extranjeros presos con prohibición de retorno.

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El momento político (V de VI) 5. Las insuficiencias de la oposición

Infokrisis.- Quizás el aspecto más dramático de la actual fase de la crisis económica es que no hay gobierno, pero tampoco hay oposición. En efecto, hoy Rajoy ha asumido su papel de sentarse a la puerta de Génova 5 esperando, sin hacer prácticamente nada, que el cadáver de ZP pase por delante suyo. Callaron ante el debate suscitado en torno a las nucleares y a los cementerios nucleares, callaron cuando estalló el debate sobre el empadronamiento de inmigrantes, allí dónde gobiernan su política en relación a la inmigración es exactamente la misma que la que practica el PSOE desde el Estado: subvenciones, subsidios, integración y… ¡nada más!

El pasado 20 de enero, Mariano Rajoy todavía no tenía claro algunos de los elementos del debate sobre la inmigración cuando declaró que todo el problema de la inmigración estriba en “determinar cuál es la capacidad de acogida de España” (¿a estas alturas no está claro que hay más de cuatro millones de los que podemos acoger?), el trabajo que se podría generar para acoger a trabajadores llegados del exterior (de momento ni PP ni PSOE nos dicen como piensan generar puestos de trabajo) y el “coste de los servicios públicos” (la palabra “insostenible” se impone en este tema)… A estas alturas preguntado por Catalunya Radio, sobre la política de inmigración del PP, Rajoy solamente fue capaz de balbucear: “abogo por una política de inmigración ordenada y coherente”… ¿alguien hubiera propuesto una política de inmigración “desordenada e incoherente”…? El PP está instalado en la ambigüedad más absoluta en materia de inmigración.

Esa ambigüedad es la propia de toda la cúpula del PP. Javier Arenas –que ya acaricia el poder en Andalucía tras 20 años de olerlo a distancia– pidió que “se abra un debate sobre la inmigración sin hipocresía, sin cinismo y reconociendo los errores”… sin embargo no explicó cuál sería la posición del PP en ese debate. Pero lo triste no es que en inmigración la política del PP sea absolutamente ambigua y seguidista en relación al PSOE, o que se preocupe solamente por incorporar los votos de la inmigración como ayuda para las próximas elecciones locales.

Lo grave no es esto, sino que lo grave es que en materia económica, fuera de unos cuantos tópicos, tampoco las propuestas están claras: “bajar los impuestos” y “reducir el casto público” son medidas que no bastan para explicar cómo se podrá pasar de un déficit del 14% del PIB al 3% especialmente si no se indica qué impuestos van a descender y en qué partidas se va a reducir el gasto público. Por lo demás, se ignora el tipo de reforma de la contratación laboral que quiere realizar el PP y si aumentará o no los plazos de cotización a la Seguridad Social.

Aunque no lo digan, está claro que el PP adoptará medidas que corresponden a su tradición liberal: reducción de servicios públicos, medidas neoliberales clásicas (abstencionismo del Estado en materia económica, desregulación completa de los mercados, etc.) sin que sean capaces de explicar, cómo disminuyendo impuesto y con un tejido industrial deshecho a fuerza de quiebras y deslocalizaciones, sin un nuevo modelo económico, van a conseguir que despierten algunos sectores industriales y generen empleo ¿qué sectores?, ¿dentro de qué modelo? Más lógico parece pensar que el PP tomará el poder en unas condiciones lamentables de la economía y para evitar un aumento del déficit que nos sitúe fuera de la zona Euro, optará por un reajuste económico brutal que, ni aún así dará resultados beneficiosos para el mercado laboral a la vista de que seguirá sin haber modelo económico y, en el supuesto de que fueran capaces de idear uno y de ponerlo en práctica, todavía se tardaría cinco años en contemplar algunos resultados benéficos.

De ahí que el PP sea la “alternativa a ZP”, pero no la “alternativa necesaria”. Su salida será neoliberal, no hay absolutamente ninguna muestra de que tenga decisión suficiente para abordar un programa de repatriaciones, el único que permitiría disminuir la partida de gastos más importante del Estado, resolviendo la cuestión de la inmigración por vía de las repatriaciones. Preferirá reducir las prestaciones y los servicios a las clases medias españolas antes que atacar los ingresos de la oligarquía económica y disminuir las prestaciones sociales a todos, antes que sacarse encima al lastre de la inmigración.

Es evidente en estos momentos que el PP no responde a más expectativas que la de apuntillar a ZP, pero que:

Ni tiene una política económica clara que verosímilmente nos pueda sacar de la crisis económica y que en este terreno no va más allá de los tópicos neoliberales.

No tiene absolutamente ningún interés en afrontar decididamente el problema de la corrupción generalizada porque eso implicaría suicidarse y sacar fuera los trapos sucios de todos, incluidos del propio PP.

No tiene ningún interés ni ha propuesto medida concreta alguna para resolver el gran lastre de nuestra economía, la inmigración masiva.

En estas condiciones ¿sirve par algo más Rajoy que para echar a ZP? Para nada más. Al cabo de dos años de su gestión veremos como está la sociedad española y cual es el estado de ánimo de sus propios votantes y de la población en general. Pero mucho nos tememos que en 2014 estaremos al límite y las políticas de Rajoy nos habrán situado en pleno estallido social.

El papel histórico y la utilidad del PP es solamente la de echar a ZP, pero una vez sentado Rajoy en La Moncloa le queda sólo aplicar las políticas antipopulares y ultraliberales que desde la oposición solo se atreve a insinuar. Esas políticas no lograrán sacarnos de la crisis que, no es solamente un resultado del zapaterismo, sino que es una crisis sistémica del neoliberalismo… cuyas fórmulas quiere rescatar Rajoy. Tras lu hundimiento de la sigla PSOE, el acto siguiente del drama será el hundimiento de la sigla PP: y a partir de ahí se abren caminos nuevos para nuestro país y la posibilidad de establecer una regeneración política a la que durante 30 años PP y PSOE se han negado a abrir la puerta.

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El momento político (IV de VI) 4. La descomposición del zapaterismo y la crisis de la socialdemocracia

Infokrisis.- El actual gobierno de Zapatero está completamente agotado y da muestras inequívocas de descomposición. El hecho de que Viviana Aido siga con sus obsesiones zafias e ignorantes –la última de todas, proponer que el feminismo sea “asignatura troncal” en la Universidad, sin que ya nadie se preocupe mucho de lo que dice o deja de decir– y el que la Fernández de la Vega esté completamente desahuciada políticamente, son solamente los signos más externos de que el zapaterismo se encuentra en pleno proceso de descomposición con todo lo que ello implica.

Los síntomas de esta descomposición no dejan de multiplicarse. El llamamiento de Rajoy en el parlamento a los diputados del PSOE a principios de marzo no estaba carente de sentido: “Necesitamos que las cosas cambien y en mano de ustedes está el cambiarlas”, dijo a los diputados socialistas el presidente del PP… en un claro llamamiento a las bases del PSOE para que “hagan algo”, llamamiento interesado porque dentro de dos años, cuando presumiblemente Rajoy haya llegado a La Moncloa puede encontrarse una situación de quiebra técnica del Estado que a partir de ese momento gestionará. No se trata, pues, de aplicar medidas paliativas de la crisis entonces, cuando será mucho más profunda, sino ya a partir de ahora. Era una verdadera llamada a la “rebelión de las cúpulas” del PSOE.

ZP se presenta a las próximas elecciones –lo cual está por ver– cosechará un fracaso que arrastrará a la sigla PSOE sobre el lodo. Los mismos socialistas advierten este riesgo y, horrorizados, se están dando cuenta de que ZP ha colocado a sus más mediocres peones al frente del partido (Leyre Pajín)  e intentan rescatar la sigla ligándola a Pepinho Blanco… que, a fin de cuentas, no sería más que un puente entre el pasado marcado por la sigla “ZP” (completamente amortizada y que no volverá a suscitar entusiasmos) y el futuro de nuevo marcado por la sigla “PSOE”. La sigla “ZP” empieza a ser un lastre para el socialismo.

En 2011 tendrán lugar las próximas elecciones autonómicas en las que el PSOE solamente tiene asegurada hoy Extremadura. En Baleares la multialianza socialista con la “princesita Munar” le ha hecho perder toda credibilidad y arrastrarla en sus escándalos de corrupción. En Andalucía, ni siquiera los millones de euros aportados en 18 de marzo para ampliar el PER y reducirlo a 20 días de peonadas, servirá para mejorar la posición electoral del PSOE, desbordado ya por el PP y que solamente aspira a gobernar en coalición con lo que quede de IU. En Galicia, el PSOE afronta una crisis que prácticamente lo ha borrado del mapa y tardará en recomponerse. En Aragón, Madrid y Valencia retroceden y los candidatos “zapateristas” temen no poder ni siquiera alcanzar el 30% de los votos. En Canarias, López Aguilar ni está ni deja de estar, impidiendo la reorganización del PSOE en esa zona.

José María Barreda, presidente de Castilla La Mancha, ha pedido en dos ocasiones la renovación del gobierno central… a pesar de ser un zapaterista ungido por el propio ZP. Montilla y los socialistas catalanes nunca más volverán a votar por la candidatura de Zapatero en un próximo congreso del PSOE, ni nunca podrán aportar de nuevo su mayoría en Catalunya (como tampoco la podrá aportar el PSOE andaluz) para reelegir a Zapatero. 

La figura de Zapatero es cuestionada por los diputados guerristas, por la vieja guardia felipista e incluso por los de Izquierda Socialista. Incluso los barones socialistas a los que él mismo respaldó para que ascendieran a su plaza, temen respaldarlo públicamente para evitar ser arrastrados por él en su caída. Para colmo, en Catalunya, el PSC se prepara para una hecatombe histórica en las elecciones de noviembre, permaneciendo hoy 10 puntos por debajo de CiU.

El próximo congreso del PSOE toca en julio de 2012, si no tiene lugar –como es previsible– un congreso anticipado que certifique la defunción inevitable del zapaterismo. Zapatero es un cadáver político amortizado completamente y será inevitable que arrastre al PSOE en su caída. Pero esta crisis del socialismo español hay que enmarcarlo dentro de la crisis de la socialdemocracia europea que es estructural y no solamente coyunturas como podría pensarse a raíz de la situación del zapaterismo en España.

Se aproximan los días en los que el zapaterismo pasará del poder al basurero de la historia, sea la forma que tenga el “socialismo” que le sustituirá parece muy claro que no tendrá nada que ver con los contenidos del zapaterismo. Y esto generará un elemento muy interesante: una de las columnas sobre las que se mantiene el sistema político español desde 1978, está tocado y hundido porque a la crisis zapaterista se une la crisis de la socialdemocracia europea. El hundimiento del PSOE será uno de los elementos que facilitarán la recomposición de fuerzas políticas y es una condición sine qua non para proceder a una regeneración política del país.


La crisis de la socialdemocracia europea

Pero el “zapaterismo” no es más que la resultante de la crisis de la socialdemocracia europea que ha ido perdiendo progresivamente identidad en los últimos 30 años y actualmente se encuentra desdibujada. El “zapaterismo” no hizo más que sustituir la ideología socialdemócrata por esa extraña doctrina hecho a base de “buenismo”, “progresismo”, “feminismo”, igualitarismo a ultranza, ingeniería social  teniendo como denominador común el humanismo universalista de la UNESCO. Era una alternativa a la socialdemocracia que de hecho certificaba la muerte política de ésta. Y el invento ha fracasado. La crisis económica se ha comido en apenas dos años este proyecto., mientras la socialdemocracia ha seguido decayendo en toda Europa.

En 2002, la socialdemocracia gobernaba en 15 países europeos, hoy solamente gobierna en cinco (España, Portugal, Grecia, Reino Unido y Hungría), estando a punto de despedirse del poder al menos en tres (Grecia, Portugal y España). Y esto ocurre justo cuando el “rival” de la socialdemocracia, el liberalismo, afronta otra crisis de gran envergadura.

La socialdemocracia en la forma que hemos conocido tuvo su origen en 1959 cuando los socialistas alemanes abandonaron oficialmente el marxismo y la lucha de clases para mostrarse favorables a la OTAN y aceptar la democracia liberal. Esta corriente tardó veinte años en llegar a España. En mayo de 1979, el PSOE rechazo la renuncia al marxismo, pero en el Congreso Extraordinario celebrado ¡cuatro meses después! la aceptó finalmente. Desde entonces el Partido “socialista”, ha sido, en realidad “socialdemócrata”… e incluso durante el breve tránsito de Almunia por su dirección, propuso la habitual consigna de “unidad de la izquierda”. Sin embargo, la llegada de Zapatero supuso una convulsión porque llegaba alguien sin formación cultural “socialista” y con una vaga percepción de lo que era la “socialdemocracia”. El PSOE se convirtió en un partido que, en lo económico tenía muy poco que decir, y en lo doctrinal desplazaba su centro hacia la “ingeniería social” (igualitarismo, humanismo–universalista, derechos de los gays, facilitar el divorcio, el talante, la negociación con ETA, la doctrina de la “renuncia preventiva”, etc, es decir, todo lo que constituyó el “alma” de la primera legislatura de Zapatero).

En ese momento (2007–8) el PSOE no quería ver lo que se venía encima: la mayor crisis económica de nuestro país. Esta crisis era hija del ultraliberalismo y de la globalización… pero ni la socialdemocracia, ni el zapaterismo supieron generar entusiasmo popular hacía una sigla que primero se había negado a “hacer la revolución”, luego había aceptado la economía capitalista, que había dejado de ser represente de las clases trabajadoras para convertirse en adalid de las clases medias urbanas acomodadas… y que, para colmo, abandonaba a su suerte a los mileuristas, a los jóvenes precarizados, a las fracciones de la clase media asfixiadas por la crisis y en trance de proletarización y a los trabajadores autóctonos en beneficio de los “nuevos proletarios”, los inmigrantes… ni en España, ni en Europa, la socialdemocracia hizo nada en beneficio de estos grupos sociales: simplemente se limitó a resolver (temporalmente) la papeleta a la banca y a los amigos de la propia socialdemocracia.

Desde hace 30 años la socialdemocracia europea ha multiplicado sus desmanes:

- Ha ido estimulando la destrucción de los sectores públicos y las privatizaciones a ultranza, ha destruido cualquier rastro de Banca Pública,

- Ha favorecido los planes de jubilación privados,

- Ha dado a la banca tratos preferenciales,

- Ha propuesto sistemáticamente la prolongación de la edad de jubilación,

- Se ha negado a grabar a las grandes fortunas optando por aumentar los impuestos a las clases medias,

- Se olvidaron las políticas de “pleno empleo” (que contribuían a hacer aumentar los salarios),

- Se redujeron las ventajas sociales (en España inherentes al paternalismo franquista),

- Se privatizaron los servicios públicos (en lugar de mejorarlos e impulsarlos)…

Por todo ello se ha podido hablar en rigor de un “social–liberalismo”, más que una socialdemoracia. La socialdemocracia (en España fue muy evidente durante el felipismo)

Cuando llegó la crisis económica, ni una sola medida activa fue tomada contra los responsables de la misma: la banca, la patronal inmobiliaria, la especulación, la globalización. Pero hubo algo más. Recientemente dos socialdemócratas, Gordon Brown y Zapatero apoyaron la elección de Durao Barroso para presidir la Comisión Europea… Barroso es, como mínimo un hombre contradictorio, maoísta en su juventud, luego devenido ultraliberal, fue el cuarto nombre de la Conferencia de las Azores, el anfitrión al fin y al cabo. Esa Unión Europea, es la que ahora percibe solamente una salida a la crisis de España, Grecia y Portugal, a través de un reajuste brutal y de programas de austeridad que harán caer en poco tiempo a estos tres gobiernos socialdemócratas

En estas circunstancias el mensaje socialdemócrata ha quedado completamente vacío. La izquierda se ha difuminado: ya no existen ni radicalismo, ni anarquismo, ni socialismo marxista, ni comunismo estaliniano, ni dentro de poco existirá la socialdemocracia.

Europa ha dejado de ser la “tierra de promisión” del socialismo que ha pasado a otros horizontes, especialmente en Iberoamérica con los gobiernos de Bolivia, Venezuela y Ecuador… pero esto queda demasiado lejos y, por lo demás, allí hay mucha más demagogia social e indigenismo que socialismo o socialdemocracia.

Mientras las formas de socialismo europeo se encuentran cada vez más desgastadas y ya no están en condiciones de responder a las exigencias de los grupos sociales que hasta hace poco habían constituido su electorado tradicional, la derecha se muestra incapaz de recuperar el favor de esos grupos, ampliándose cada vez más las bolsas de abstención y la ampliación de la brecha entre el electorado y el sistema político.

La izquierda y, en particular, la izquierda socialdemócrata, está agonizando ante nuestros ojos y está dejando un campo libre que hasta no hace mucho explotaba en propiedad: el de los derechos de los trabajadores y las clases más desfavorecidas, el de las políticas sociales y redistributivas. Es el precio de haberse entregado a los grupos oligárquicos y de haberles hecho el juego. La deserción de la izquierda ha dejado libre un terreno en el que tardarán todavía en asentarse nuevas opciones políticas, y en el que nuestro partido tiene una opción de insertarse a condición de hacer de la lucha contra la inmigración masiva, contra la corrupción generalizada y contra la crisis económica y contra la globalización en defensa de las clases trabajadoras.

© Ernest Milà – infoKrisis – infoKrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

El momento político (III de VI). 3. La corrupción se ha apropiado del corazón de las instituciones

Infokrisis.- Cuando Rubalcaba, ministro del interior, afirmaba con una seriedad pasmosa, que se estaban alanzando cifras de delincuencia más reducidas de la década… mentía. La mentira era tan absolutamente descarada e inasumible que toda la sociedad española lo percibió. Hubiera sido la primera en la historia de la humanidad que una sociedad sometida a una crisis económica in precedentes, a la precariedad laboral más absoluta y a tasas de desempleo desconocidos en país alguno… disminuyera su tasa de delincuencia. Pero así nos lo decía Rubalcaba con expresión cándida… Pues bien, ese tipo de mentiras estadísticas a las que tanto nos ha habituado el zapaterismo (y el aznarismo antes que él) son otras tantas formas de corrupción.

Nuestra clase política oscila entre la estulticia más absoluta (las Aido, las Pajín, los Papinhos Blanco) y la rapacidad sin límites pues de manifiesto en los casos de corrupción desvelados desde mediados de 2009 y que afectan absolutamente a todas las fuerzas políticas mayoritarias. Nuestra clase política, formada esencialmente por abogadillos ambiciosos de pocos pleitos, entendió pronto que el ejercicio de su profesión nunca les depararía las comisiones y el manejo de fondos al alcance de quien gobierna. Desde principios del felipismo (cuando empezaron a estallar los primeros escándalos de corrupción), los escándalos se han sucedido a los escándalos y la torpeza con que las fuerzas políticas implicadas los afrontaban, no son una casualidad:

- Caso Gürtel, protagonista el PP

- Caso Palau, protagonista CiU

- Caso Pretoria, protagonista CiU, PSC, PP

- Caso Maquillaje, protagonista UM


Pero estos son sin duda los casos más llamativos y que han llegado a los tribunales, luego existen cientos y cientos de casos de corrupción urbanística distribuidos por toda nuestra geografía que no han alcanzado fama nacional y sospechas de corrupción y mala utilización de recursos que afectan a casi todas las autonomías y, finalmente, sospechas de corrupción en la distribución de fondos de ayuda a ONG (la ayuda dada a las ONGs vuelve en gran parte a… quien la ha dado).

Todo esto hace que España ocupe el puesto 28 en las listas de países más corruptos en el «Índice de Percepción de la Corrupción» (IPC), que elabora y difunde la prestigiosa ONG "Transparency International" (TI), informe que señala que “Los sobornos se han extendido y convertido en práctica empresarial casi habitual. Un tercio de las empresas reconocen haber perdido negocios por haberse negado a practicar el soborno o porque las empresas competidoras pagaron más alto precio por la corrupción”. Se establece así mismo que las comunidades autonómicas líderes en prácticas corruptas son Cataluña, Baleares y Andalucía. En dicho informe España desciende tres puestos en relación al anteriormente elaborado (de 2007)

Las repercusiones de dicha “pérdida de credibilidad” son tres:

- pérdida de inversión extranjera,

- descenso del PIB y

- divorcio creciente entre los ciudadanos y el sistema político


Así mismo, los expertos internacionales en corrupción están convencidos de que el nivel real de corrupción en España es muy superior al que indica el último índice de Transparencia Internacional. La razón principal es que los estudios se nutren de estadísticas oficiales y éstas suelen estar muy manipuladas.

Y esto ocurre justo en el momento de mayor dramatismo de la crisis y el paro, justificando por sí misma los elevados niveles de abstención y la brecha irremediablemente abierta entre ciudadanos y clase política.

Pero ni aún así la clase política reacciones y se sigue negando a endurecer las medidas anticorrupción, a aumentar las dotaciones policiales especializadas en corrupción,  a endurecer las penas, a crear juzgados especiales para este tipo de delitos, a aumentar el número de supuesto legales de corrupción, a investigar el destino de la última peseta entregada a la última ONG o la última subvención a la última empresa, y, pro supuesto, la clase política se niega a establecer una ley de financiación de partidos por que el corrupto y el beneficiario de la corrupción es ¡el legislador!

La corrupción está anidada hoy en el alma del sistema política, está presente en todos los partidos, en todos los niveles de la administración y hace tiempo que ha dejado de ser una “excepción” para haberse generalizado. La corrupción es hija de las dos columnas sobre las que se mantiene el sistema político española: PP y PSOE, la corrupción afecta hasta el tuétano a estos dos partidos hasta el punto de que acabar con la corrupción sería acabar con ellos y con su hegemonía política en los últimos 30 años. Y esto es lo que proponemos: un esfuerzo de la sociedad para acabar con la hegemonía de PP y de PSOE y para renovar el sistema político español que no ya no responde a las necesidades eficacia en la gestión, transparencia en las cuentas y honestidad en la clase política.

¡Ni un voto para los partidos de la corrupción! ¡Ni un voto para quienes han degradado el sistema político! ¡Ni un voto para los que han hecho de España su finca y su cortijo!


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El momento político (II de VI) 2. Cinco millones de parados reales son cinco millones de inmigrantes de más

Infokrisis.- Oficialmente hay 4.125.000 parados y 4.600.000 inmigrantes… Es mentira. Las cifras son todavía más monstruosas: los maquillajes estadísticos habituales y por todos conocidos hacen que estas cifras no tengan la más mínima credibilidad. Habría que aproximarse a la realidad mediante las EPA (Encuestas de Población Activa) y a través de los datos de Eurostad (la oficina estadística de la UE). Lamentablemente estos organismos ofrecen datos con meses de retraso. Pero aún así siguiendo las informaciones aparecidas aquí y allí, los datos del Instituto Nacional de Estadística, notas sueltas aparecidas en medios, es fácil llegar a la conclusión de que en estos momentos las cifras reales son las siguientes:

- Una cifra de parados superior a los 5.000.000 (que sigue subiendo) y

- Una cifra de inmigrantes en torno a los 7.000.000 (que sigue subiendo)

Estos desfases son conocidos por todos los medios de comunicación y por quien se toma un mínimo interés en cotejar las cifras, pero nada impide al gobierno que repita mes tras mes sus mentiras sistemáticas: en la España de 2010, mentir sale gratis y falsear las estadísticas puede incluso evitar la caída en pica de un gobierno.

Tanto en inmigración como en paro las mentiras oficiales recurren siempre a los mismos trucos: repetir insistentemente que “se ha llegado al punto de inflexión” (claro que el paro no puede crecer más como en el primer trimestre de 2009… porque ya no hay tejido laboral suficiente como para que siga ascendiendo a ese ritmo), o las ya suficientemente conocidas de no contabilizar los parados reales procedentes de los EREs o los parados no menos reales que están siguiendo cursos, ni, por supuesto, contabilizar los parados que no reciben ninguna percepción laboral y que no han renovado su inscripción en el INEM.

En cuanto a la inmigración es todavía más simple: el gobierno recurre a mencionar sólo a inmigrantes regularizados, en última instancia a aludir a los “empadronados” (olvidando que hay que quien no tiene residencia fija debe renovar cada año su inscripción en el padrón y no todos lo hacen), eludiendo siempre referirse a los no empadronados y a los que van llegando y manteniendo una opacidad total en relación a los “naturalizados” que desparecen de la lista de inmigrantes y reaparecen en la de “nacionales”.

Desde hace años venimos denunciando el maquillado estadístico sistematizado en las cifras de paro e inmigración realizados por éste y por anteriores gobiernos, siendo la única novedad su generalización a otros sectores: fracaso escolar, índices de delincuencia y el hecho de que cada vez el desfase entre la realidad nacional y social y lo que reflejan las encuestas esté separado por una brecha cada vez mayor.

En los últimos meses el gobierno y sus voceros han repetido incesantemente una cantinela: “la inmigración se está yendo”. Pues bien, una y mil veces ¡mentira! No sólo no se están yendo sino que siguen llegando, sí en una proporción menor que en los años anteriores… pero en una proporción que sigue permitiendo hablar de “oleada”.

En 2009 el Instituto Nacional de Estadística reconoció –seguramente por error– que cada mes se habían inscrito en los padrones municipales una media de ¡40.000 inmigrantes! Y esto en tiempo de crisis. Por otra parte, ¿quiénes se van? Las cifras del Plan de Retorno Voluntario son espeluznantes: solamente se han ido desde que se puso en marcha a mediados de 2008, ¡menos de 10.000 inmigrantes!

Y ahora no hay duda: no vienen atraídos por nuestro mercado de trabajo, sino por que las condiciones sociales en España son mejores que en su país de origen. No vienen a trabajar, vienen a gozar de nuestro estado del bienestar que, gracias a ellos, está dando sus últimas bocanadas.

No es cierto que el “paro” suponga la primera carga para el Estado. El paro estaría reducido prácticamente a cero de no ser por la llegada masiva de inmigración a partir de 1997. Siempre, solamente una mínima parte de la inmigración (nunca más de 2.000.000) ha cotizado a la Seguridad Social y siempre lo ha hecho por las franjas salariales más bajas.

Los voceros del zapaterismo hoy nos dicen que el gasto de sanidad de la inmigración es menor… e incluso que la reaparición de enfermedades que se creía desaparecidas o vencidas en España, no tiene nada que ver con la inmigración: ¡un y mil veces mentira! La inmigración, con entre tres y cuatro veces más natalidad que la población autóctona –¿o es que alguien va a negarlo?– y que en buena medida viene a España en un estado de salud deplorable (desde África negra, desde África subsahariana, desde Pakistán o desde los países andinos) entra sin revisión médica previa… o bien (los andinos) exigen nada más llegar que la SS española les haga “un chequeíto”, en cuando a los marroquíes, frecuentemente prolongan artificialmente sus estancias hospitalarios, simplemente para comer gratis durante más tiempo… Todos los empleados del sistema sanitario español saben que en los últimos diez años las agresiones contra ellos han crecido de manera desmesurada. ¿Qué novedad ha ocurrido en el sistema sanitario para que se produzca esa nueva situación? Sólo una: la inmigración masiva.

Basta ya de mentiras: los presupuestos el Estado están lastrados desde hace más de 10 años por los costes de una inmigración que solamente ha beneficiado a al sector hostelero e inmobiliario, abaratando los salarios –otra mentira mil veces repetida: que la inmigración no tiene peso en el estancamiento y la tendencia a la baja de los salarios, desmintiendo las leyes de la oferta y la demandad…– según el viejo principio de “me beneficio yo y la factura la pagas tú”. En efecto, las patronales de hostelería e inmigración se han beneficiado durante años de la llegada masiva de inmigrantes, pero la factura desde el principio la está asumiendo la sociedad española.

La inmigración es hoy, globalmente, la primera partida de gastos del Estado: en seguridad, en prisiones, en policía, en sanidad, en educación, en gastos por seguros, incluso las más altas tasas de accidentes laborales y de carretera, el aumento de las tasas de alcoholismo, el gasto en ONGs que “ayudan al inmigrante”, los gastos de “integración” asumidos por ayuntamientos, comunidades autónomas y Estado, todo ello, sumado y empaquetado nos da la mayor partida de gastos del Estado.

La lucha contra la inmigración masiva es todavía más urgente hoy en la medida en que para reducir el déficit público es cada día que pasa mar urgente eliminar la primera partida de gasto del presupuesto: la inmigración. Y para ello basta con hacer cumplir la ley: repatriar urgentemente a los ilegales, repatriar urgentemente a los inmigrantes parados de larga duración, cortar las reagrupaciones familiares y la absurda “regularización por arraigo”, desactivar el efecto llamada considerando un agravante el delinquir en España siendo extranjero, cesando los subsidios y las subvenciones a la inmigración, expulsando inmediatamente a los 40.000 extranjeros presos en nuestras cárceles. Cesando toda ayuda para la “integración” (quien no se integre voluntariamente que se vaya)… con lo que será posible afrontar la reducción del gastos público sin necesidad de subir impuestos, ampliar los plazos  de cotización. Pero para ello hay que tener el valor de reconocer que la inmigración ha llegado a límites insostenibles y… se tienen que ir.


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