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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

NACIONAL

Elecciones catalanas: triunfo y ocaso de ZP

Elecciones catalanas: triunfo y ocaso de ZP

Infokrisis.- Las elecciones catalanas no han empezado bien para el PSC. Las encuestas le dan solamente una débil bajada de votos y de escaños, pero todo induce a pensar que el descalabro va a ser mayor. Los tres años de gestión infame, nefasta y paralizante de Maragall van a terminar pasando factura. Y lo que es más: la participación de ZP en la elaboración del nuevo estatuto, no va a aportar, desde luego, los votos esperados.

Del final del tripartito a las elecciones catalanas

El tripartito cayó, no porque existieran circunstancias políticas nuevas, sino porque las tensiones interiores desde el principio, se convirtieron en insoportables a partir de la llamada realizada por ZP a Artur Mas para obtener el voto favorable de éste al anteproyecto de Estatuto en el Parlamento de Catalunya. A partir de ese momento, Carod Rovira se convirtió en un cadáver político. ZP había entendido que Carod era un lastre que era preciso soltar si quería dejar de seguir hundiéndose en las encuestas de intención de voto.

Pero no solamente era Carod, sino “botellón Maragall” quien se había convertido en una compañía peligrosa. Lo raro es que ZP no lo advirtiera desde el congreso socialista del 2000 en el que le aportó votos. No nos cabe la menor duda de que, hasta última hora, Maragall seguirá realizando sus declaraciones excéntricas y exóticas, hundiendo poco a poco al PSC y sustrayendo intención de voto al PSOE. ¿Qué dirá en esta campaña electoral “botellón Maragall”? Dirá que se ha conseguido un Estatuto histórico que sitúa a Catalunya con todas las ventajas de la independencia, pero sin ninguno de los problemas que pudiera acarrear. Dirá que ha tenido en Carod a un colaborador y a un confidente mucho más digno de confianza que alguno de los miembros de su propio partido. Se le llenará la boca gritando con esa voz de resaca mañanera “vissca Catalunyya, hics”. Y reirá inconscientemente, como hizo en el “encuentro internacional” Catalunya-Euzkadi, mientras las fotos de los matarifes de ETA colgaban de las tribunas del Camp Nou o se quemaban banderas españolas, o se vitoreaba a ETA, a la independencia y a cualquier otra lindeza… A pesar de que, al día siguiente, se desconvocara –para sorpresa de toda la UE y oprobio del gobierno de “botellón Maragall”- la reunión de ministros de la vivienda de la Unión en Barcelona, porque el gobierno catalán no podía asegurar la seguridad… El gobierno de la Generalitat ha logrado ser más débil que cuatro independentistas, seis “antiglobalizadores” y ocho “okupas” que, “tots plegats”, no tienen media hostia, por hablar mal y pronto.

Maragall ha sido una tragedia sainetesca, ridícula e irreal en la política catalana. El Estatuto que ha surgido de su gestión va a provocar las peores tensiones en los próximos años, sea quien sea el próximo presidente de la Generalitat. A todo esto, ¿quién va a ser?

Las perspectivas electorales: Mas presidente.

No cabe ninguna duda del acuerdo tomado por Mas y ZP en su conversación íntima de febrero de 2006. Los dos pipiolos pactaron la liquidación del tripartito a cambio del apoyo de Mas al proyecto de nuevo Estatuto, acentuar la presión sobre Maragall para lograr que liquidara su período de gobierno en el momento en el que se votara el Estatuto y, finalmente, pactar un gobierno de coalición PSC-CiU en caso de que ninguna de las dos fuerzas obtuviera mayoría absoluta, presidiéndola el dirigente del partido más votado, a cambio del apoyo de CiU en el parlamento madrileño y del mantenimiento de alguna de las cláusulas del Pacto del Tinell, especialmente aquella en la que se aísla al PP completamente.

Ahora ya caben pocas dudas de lo que va a pasar, a pesar de que todos los candidatos aseguren que no van a pactar con nadie. Van a tener que pactar, especialmente Mas, porque nadie tendrá mayoría absoluta. Así pues las perspectivas que se pueden producir son las siguientes, de menor a mayor:

- Reconstruir el tripartito: descartada para el PSC y especialmente para ZP. Los resultados del tripartito no pudieron ser menores mientras han durado. Ni ZP puede tolerar el revoloteo de Carod en torno suyo, máxime cuando las generales de 2008 se acercan, y ni siquiera Carod podría soportar la presión de sus bases ante la eventualidad de repetir una coalición que no les ha favorecido. Con el tripartito no solamente ha caído Maragall, sino el proyecto estratégico de Carod (el compromiso del socialismo catalán con el nacionalismo independentista para alcanzar una masa crítica suficiente como para hacer viable el proceso independentista). Los que, sobre todo, se declararán a favor de reconstruir el tripartito serán los residuos terminales de ICV-EUiA, a falta de donde caer muertos.

- Mayoría absoluta de CiU: no es completamente descartable, pero sí algo lejana. De las dos componentes de CiU, UDC vive uno de sus peores momentos; la mayoría de sus sedes han cerrado, el partido está quebrado después de su “ventennio” de financiarse con el desvío de fondos públicos y el aroma a corrupción. En cuanto a CiU vive un momento de consolidación del liderazgo de Mas, pero su imagen todavía no goza del favor del electorado que gozó Pujol. Y, por lo demás, los giros copernicanos de Mas en los últimos tres años han resultado demasiado absurdos como para que no hubiera descontentos entre sus electores naturales: tan pronto se ha mostrado más independentista que ERC como más partidario de pactar con ZP, ha intentado no perder a su ala radical en beneficio de ERC y se ha alejado de su ala moderada fronteriza con el PP. Los bandazos a un lado y otro le han restado apoyos suficientes como para alcanzar mayoría absoluta.

- CiU partido mayoritario con apoyo parlamentario del PP: es la hipótesis que más gustaría a una parte sustancial de la patronal catalana, pero que Mas va a rechazar con más contundencia en el curso de la campaña. Pero ya se sabe lo que valen las promesas electorales de la clase política española (y la catalana no es una excepción, sino su confirmación extrema). Habrá que ver la reacción de Mas si las simetrías electorales son favorables para el PP y solamente con el apoyo parlamentario de esos 15-20 escaños CiU podría gobernar cómodamente. Pero, claro, está el acuerdo con ZP que crea una especie de control sanitario en torno al PP. Es una hipótesis que no hay que perder de vista, pero que en las actuales circunstancias parece altamente improbable. Por lo demás, históricamente, CiU solamente se ha vendido al partido que ocupa el poder en Madrid. No en vano la persona que más veces ha sido ministrable en este país es Durán Lleida…

- Gran coalición PSC-CiU con Montilla como presidente: debería destacar mucho Montilla y realizar una campaña absolutamente brillante e impoluta para que se convirtiera en partido mayoritario en Catalunya. Es difícil que ocurra: Montilla es un candidato completamente gris e, incluso, no hay que excluir que durante la campaña se le recuerden algunas de sus gestiones en el ámbito municipal catalán donde no alcanzó una fama precisamente de político honesto. Montilla intenta no decantarse mucho hacia posiciones nacional-maragallistas (no estuvo presente en el partido “internacional” Catalunya-Euzkadi), ni hacia posiciones estatalistas. Creo que el hecho de ser andaluz le va a facilitar votos, por eso mismo, de la amplia comunidad de esta región residente en Catalunya. No es evidente. En cuanto a Mas, siguiendo los consejos de Pujol, jamás aceptaría una cohabitación de este tipo en un plano secundario. Pero lo que desdice esta posibilidad es la caída de la intención de voto socialista.

- Gran coalición CiU-PSC con Mas como presidente: es, sin duda, la hipótesis más probable. El PSC sin el poder regional perdería como un tercio de sus efectivos (si no más) y es fácil que aceptara una coalición en condiciones de subordinación hacia CiU. Probablemente, Montilla abandonaría el escaño y el PSC partiría de cero de cara a las elecciones autonómicas del 2011 modelando un nuevo candidato. Así pues, según las encuestas de intención de voto de principios de octubre, todo induce a pensar que ésta es la hipótesis que terminará convirtiéndose en realidad.

De todas formas, justo es reconocer que Montilla o Mas no cambiarían nada la situación…

Lo que le queda a Catalunya por pasar

El “problema catalán” no ha hecho más que empezar. Sea quien sea el próximo presidente de la Generalitat su principal tarea será aplicar el nuevo Estatuto, esto es, desenganchar Catalunya de España. Y esto no se va a lograr sin que aparezcan tensiones insoportables para la sociedad catalana.

Aplicar un Estatuto que supone organizar un “Estado Catalán”, liquidando progresivamente la presencia del “Estado Español” en Catalunya, es la médula de la reforma del Estatuto votada inconscientemente por los diputados socialistas en el parlamento español. A la vista de lo hablado y de lo votado en aquella ocasión, resultó demasiado evidente que los diputados socialistas, no solamente no habían leído el texto del Estatuto, sino que ni siquiera les interesaba: lo había promocionado ZP, así que debía de ser bueno… Pero basta leer al azar algunos de los artículos del Estatuto para darse cuenta de lo que implicaba.

Ha bastado que el Defensor del Pueblo diera un repaso al texto, para que presentara recurso de inconstitucionalidad, unido al presentado por el PP contra 141 artículos del Estatuto. Ahora bien: ¿qué ocurrirá en Catalunya cuando el Tribunal Constitucional dé la razón a los recursos contra algunos de estos artículos? ¿Cómo reaccionará la clase política catalana, débil, demagógica y autista?

La visión del partido de fútbol “internacional” no deja de producir escalofríos, no tanto por la presencia de unos miles de mequetrefes vociferantes, sino por la presencia de unas autoridades autonómicas a las que parecía no importarles la certificación pública de la centrifugación del Estado, la implicación separatismo-radicalismo, la exaltación de la violencia y la inconstitucionalidad o los gritos a favor del terrorismo y de los matarifes de ETA. Y esa visión resulta todavía más escalofriante si tenemos en cuenta que la crisis yugoslava y kosovar se inició con un partido de fútbol polémico.

Clos –el sucesor de “botellón Maragall” al frente del Ayuntamiento de BCN- ha convertido a esta ciudad es una aglomeración inhóspita y desarmada ante los antiglobalización, los ocupas y los independentistas radicales. Algunos sabemos muy bien que esta patulea es inofensiva y sirven más como corredores olímpicos que como activistas políticos. De hecho, cuando se les planta cara, toda esa amalgama independentista tiene una irreprimible tendencia a correr en dirección contraria. Pero para disolver a estos grupos hace falta una voluntad y una decisión que no tienen ninguna de las dos orillas de la Plaza de Sant Jaume: ni el Ayuntamiento ni la Generalitat son capaces de asegurar la ley y el orden en Catalunya, por muchas revistas que pasen sus capos a los “mossos d’esquadra”. En Catalunya y en el “cap i casal” hay dejación de autoridad hasta extremos bochornosos, como es la suspensión del encuentro de ministros europeos sobre vivienda. ¿Cómo pueden aspirar a gobernar algo más que una comunidad de vecinos aquellos que son incapaces de afrontar la violencia antiglobalización, okupa e independentista de cuatro criajos díscolos, descerebrados y marginales?

Y esta situación no va a mejorar porque los políticos de “raza”, con autoridad y respeto ya han desaparecido del panorama político catalán.

Esto sin olvidar que, según se plantee la aplicación del Estatuto, el empresariado catalán corre el riesgo de ver mermados sus beneficios en el mercado español, como ya ha ocurrido con la patronal del cava.

A nivel nacional, la aplicación del Estatuto también va a tener su repercusión en el gobierno ZP: él ha sido el principal impulsor de este aborto legislativo y, para su desgracia, entre la subida al poder de la Gran Coalición CiU-PSC y la convocatoria de elecciones generales va a mediar un año y medio, suficiente como para que incluso los electores más proclives al voto socialista perciban el inmenso resbalón que va a suponer este texto estatutario. ZP va a tener que pactar mucho (en especial revalidar los aspectos aislacionistas hacia el PP del Pacto del Tinell con los nacionalistas y el pago exigido va a ser tan grande que parece difícil que no le merme la intención de voto).

La “era ZP” inicia su ocaso. La defección de Bono el 11 de octubre ha sido el primer gran revés, mantenerse de pie ante el paso de la bandera norteamericana y el desfile militar del día 12 (cuando se sabe que la invasión norteamericana en Irak ha causado 600.000 muertos) cuando estaba mucho más justificado volverse de espaldas hoy que sentarse hace cuatro años, no le va a aportar ni un cambio de actitud de los EEUU ni más votos de izquierdas. La que se presenta como derrota del PSC en las elecciones catalanas va a suponer un primer golpe electoral.

No es que preveamos la derrota de ZP en las elecciones de 2008, es que estamos convencidos de que las costuras de éste país no resistirían otros cuatro años de iniciativas absurdas, erróneas e ignorantes.

El misterio de Ciutadans-Partido de la Ciudadanía

Los tránsitos de voto en las elecciones catalanas parecen muy evidentes: algunos de los votos del PSC volverán al PP y otros a CiU, votos de ERC y de CiU se trasvasarán en las dos direcciones, no va a haber en esto mucha sorpresa sino los vaivenes naturales. El gran misterio es la capacidad de atracción de votos de la candidatura Ciutadans-Partido de la Ciudadanía.

La naturaleza de este partido es la de un partido de izquierda no nacionalista, casi jacobino, sin que el resto de temas políticos le interesen excesivamente. De hecho, C-PC es, sobre todo, el voto más seguro contra el nacionalismo y el independentismo. Esta candidatura cuenta, no solamente con el apoyo de cierto número de intelectuales, periodistas y artistas de cierta relevancia, sino también con algunos políticos de primera fila surgidos del PSC, especialmente en el cinturón industrial de Barcelona. Su fisonomía y su lanzamiento, así como algunos elementos de su programa han sido muy bien acogidos por sectores de la juventud catalana que han viajado por España o incluso a otros países y son conscientes de que uno de los bienes que poseemos es nuestra lengua. Estos sectores se manifiestan a favor de una cooficialidad lingüística y de dejar la lengua a merced de la oferta y la demanda (lingüística), lo cual beneficia al castellano, evidentemente.

Si de lo que se trata es de rechazar el nacionalismo y el independentismo, esta candidatura es la opción más aconsejable pero, sin embargo, es un misterio el resultado que alcanzará. Sus impulsores están convencidos de que lograrán crear grupo parlamentario propio, algo que parece excesivamente optimista. Es evidente que esta candidatura va a restar votos, especialmente, al PSC y, en segundo lugar, al PP. En cualquier caso, si esta candidatura pudiera irrumpir en el parlamento catalán, el panorama quedaría profundamente modificado: por primera vez en Catalunya, un partido “no tradicional” y francamente antinacionalista, lograría irrumpir. Lo deseamos fervientemente.

Lamentablemente, la Plataforma per Catalunya ha decidido no presentarse a las elecciones, reservándose para las elecciones municipales en las que experimentará un nuevo tirón, especialmente en algunas zonas del interior de la provincia de Barcelona y, seguramente, en el centro-sur de la provincia de Tarragona. El hecho de que las autonómicas se adelantaran ha hecho aconsejable que esta formación no se presentara. De haberse agotado la legislatura, la PxC hubiera podido revalidar su previsible avance en las municipales.

En cuanto a Adelante Catalunya, su falta de medios, de ideas, programa, cuadros y militantes, así como su encuadramiento dentro del ultramontanismo histórico hace que no sea sino una anécdota a la que irán a parar entre 2000 y 3000 votos. Para colmo, mientras DN pacta con AES en Catalunya, lo hace con una de las fracciones falangistas en Madrid, evidenciando su grado de despiste y ni siquiera reconociendo públicamente el haber firmado el pacto…

En Catalunya, las cosas se van a poner más duras en los próximos años: la comunidad con más porcentaje de inmigrantes es también la que tiene menos autoridad. Barcelona se ha convertido en la ciudad-santuario de okupas de toda Europa. Los ghettos de la inmigración se extienden como una mancha de aceite por toda la ciudad, a partir de las bases del Raval y la Ribera. La desertización industrial que ha vivido Catalunya en los tres últimos años va a ser solamente un ensayo de la que se avecina: el dinero huye de allí donde hay problemas; no solamente las multinacionales huyen de Catalunya sino que incluso el propio dinero catalán mira de invertirse en otras regiones menos conflictivas y más prometedoras (la Comunidad Valenciana, especialmente). Catalunya en cuatro años va a ser una sombra fantasmal de lo que es hoy. Y en veinte años, Barcelona será una ciudad-ghetto de inmigración (como lo es Marsella), habiendo perdido su atractivo turístico, convertida en paraíso de la delincuencia y de los “movimientos sociales”, en el centro de una región desertificada industrialmente, reclamando cada vez más dinero al Estado y con una case política eternamente mirándose el ombligo.

Cada región tiene lo que se merece y Catalunya votó a Maragall, votó al Estatut y votará a Mas. Catalunya es culpable de elegir mal. Catalunya, ella misma, está trazando su destino, a pulso, hacia la vía muerta. De la misma forma que los ciudadanos de Marbella no pueden pedir responsabilidades a la clase política que saqueó el ayuntamiento y a la que ellos mismos votaron, la Catalunya del futuro no podrá pedir responsabilidades sino a la Catalunya del pasado, y a ZP, sobre cómo fue posible que la región más rica del Estado se convirtiera en una selva empobrecida y con su identidad europea carcomida por la mancha de aceite migratoria.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

El peor de todos los acuerdos posibles sobre Gibraltar.

El peor de todos los acuerdos posibles sobre Gibraltar.

Infokrisis.- Moratinos necesitaba un “éxito” para compensar dos años y medio de errores e ineptitudes. Y lo ha conseguido: es el acuerdo sobre Gibraltar. Lamentablemente, a poco que se revise lo firmado y rubricado por el gobierno ZP se percibe que lejos de ser un “éxito”, constituye la peor insensatez cometida por la diplomacia española en este período negro de nuestro país abierto el 14-M.

No ha sido un éxito: ha sido una concesión

Hasta ahora, la diplomacia española, incluso en los tiempos de Felipe González, había negado voz y voto en cualquier negociación al “gobierno de Gibraltar”. No es difícil saber el motivo: si Gibraltar está incluido en la Corona Inglesa, se supone que el gobierno británico es también representante de la población gibraltareña y, por tanto, sobra en cualquier mesa de negociación. Esa tradición de más de doscientos años de nuestra diplomacia, ha sido rota por Moratinos.

Desde el punto de vista diplomático, la negociación a tres bandas y la firma de un acuerdo sienta un peligroso precedente. A partir de ahora, existe una base para que los gibraltareños estén SIEMPRE presentes en cualquier negociación sobre su destino. Y ya sabemos lo que en una negociación van a pretender: mantener sus privilegios de colonia pirata, prácticamente al margen de toda legalidad internacional, refugio de capitales ilícitos, de dinero negro y base para el contrabando. Y los gibraltareños no van a ceder ni un ápice si de lo que se trata es de restaurar e imponer la legalidad internacional en la ominosa colonia.

Moratinos, una vez más, la ha hecho buena. El gobierno, habituado a negociar a tres bandas a causa de su tendencia a ceder a las presiones autonómicas (siempre que España negocia algún acuerdo con un gobierno vecino, deben estar presentes, imperativamente, representantes de la comunidad autónoma “fronteriza”), cree que el caso de Gibraltar es similar y que “hay que oír a los gibraltareños”. Lamentablemente el texto y el contexto son completamente diferentes. Gibraltar es una colonia y la inmensa mayoría de sus habitantes viven en franca ilegalidad. El gobierno gibraltareño no es más que el representante de la mafia local. Se sabe perfectamente lo que va a aportar a una negociación. Pues bien, el gobierno español ha reconocido por la firma de este acto, la legalidad del gobierno gibraltareño.

Pues bien, el acuerdo firmado por el gobierno ZP, en la práctica, implica que el gobierno gibraltareño se sienta en plano de igualdad con los gobiernos español e inglés. No estamos hablando de una negociación paritaria, sino de una negociación de 2 a 1, evidentemente desequilibrada.

Tres voces, tres banderas

Existe un formidable equívoco generado por la ineptitud consuetudinaria al gobierno ZP. La política oficial de Moratinos (con el visto bueno de ZP, por supuesto) se resume en la frase "tres voces, dos banderas". Pero, en la práctica, hay que reconocer que la población de Gibraltar no tiene absolutamente nada que ver con la del Reino Unido, no étnicamente, ni, sobre todo, en lo que a medios de vida se refiere: la colonia, insistimos, vive de la ilegalidad más absoluta. Así pues, los gobiernos españoles lo que habían hecho negándose a sentarse en la misma mesa que los representantes de la piratería gibraltareña, lo que habían hecho era defender la legalidad vigente. A partir de ahora, la dinámica misma de los hechos, va a hacer que el paradigma “tres voces dos banderas”, sea superado por “tres voces, tres banderas”… algo que, en cierto sentido, ni siquiera beneficia al gobierno británico que, a partir de ahora, se limitará a utilizar Gibraltar como base militar, mientras que la población del Peñón irá tomando, poco a poco, conciencia de su especificidad y de su personalidad negociadora.

Estas negociaciones no han sido libres: las dos partes opuestas, desde el principio han dejado claro que no estaban dispuestos a negociar cuestiones de soberanía… y si eso era así, entonces, ¿para qué negociar? ¿para mantener el status pirata de la colonia? ¿para que ZP pudiera hacer gala nuevamente de su política de la “renuncia permanente”? ¿para eternizar el conflicto?

De hecho, en Londres el acuerdo no ha sido tomado como un éxito más que del gobierno gibraltareño. Cuando hace dos años, Peter Caruana amenazó con realizar un referéndum de autodeterminación en la Roca, lo que estaba haciendo era recordar a los ingleses que son dueños de la base militar… pero de nada más. Y que los ingleses, sobre todo, no eran dueños de devolver el Peñón a España.

Lo cedido y lo obtenido

Por lo demás, examinando los puntos del acuerdo, uno por uno, se percibe ese mismo desequilibrio: lo cedido es absolutamente incomparable con lo obtenido. ¿En qué se ha cedido? En esta negociación, el gobierno británico y el gibraltareño tenían un solo objetivo: lograr un acuerdo sobro el uso conjunto del aeropuerto que permitirá el establecimiento de vuelos domésticos desde el Peñón a cualquier punto de España sin controles policiales previos. En otras palabras, lo que se está dando es un nuevo balón de oxígeno a la colonia. A partir de ahora, el dinero negro, el contrabando y la droga podrán circular libremente a partir del aeropuerto de Gibraltar… un aeropuerto que, dicho sea de paso, fue construido en un terreno que el Tratado de Utrech no declaraba integrante de la colonia. ¿Es concebible una insensatez mayor?

Es rigurosamente cierto que el acuerdo firmado es “histórico”. Todo depende del sentido que se dé a esta palabra: existen también “desastres históricos”. Este acuerdo es buena muestra de ello. En breve será necesario mejorar y reformar la pista del aeropuerto.

Es posible que Moratinos y sus asesores ni siquiera recordaran que la actual fase del conflicto gibraltareño se inició con la construcción de la pista de aterrizaje hace 30 años en aguas de la bahía de Gibraltar. El Gobierno español de Franco, protestó, porque los aviones al aterrizar y al despegar, invadían territorio español. Dado que lo que el gobierno de Franco –como los posteriores gobiernos de la democracia- lo que pretendían cerrando la verja en señal de protesta era presionar para obtener la devolución del Peñón, los ingleses lanzaron la idea del “derecho a la autodeterminación” de los gibraltareños. La propuesta inglesa consistía en que "los llanitos" tuvieran libertad para elegir patria… sabiendo de antemano que se inclinarían hacia Inglaterra.

En 2004, a poco de llegar al poder, ZP aceptó la creación de un foro tripartito entre España, Reino Unido y Gibraltar, en el que la colonia inglesa participa en igualdad de condiciones con los dos estados. Hasta ese momento, Caruana y sus predecesores nunca habían tenido voz en las negociaciones, pero, a partir de entonces, el gobierno gibraltareño se siente extremadamente fuerte e incluso se atreve a poner condiciones: no hará concesiones de tipo “soberanista, territorial o jurisdiccional”… lo que traducido quiere decir: solamente negociaremos aquello que reporte ventajas para la población gibraltareña, tienda a eternizar sus privilegios de piratería e ilegalidad, pero nunca cederemos en lo único que España puede estar interesada en negociar.

¿Qué ha obtenido el gobierno español en la negociación? Apenas nada. El gobierno británico reconoce los derechos de unas pocas decenas de pensionistas que resultaron afectados por el cierre de la verja a finales de los 60. Si de so se trataba, tanto el Estado como la Junta de Andalucía, podían haber asumido esos pocos millones de pesetas y satisfacer las reivindicaciones de los antiguos trabajadores españoles en la Roca. Cualquier cosa antes que romper una el consenso que la diplomacia española ha mantenido durante dos siglos.

Y luego está la broma: la bandera española –nos dice Blanco y los papanatas portavoces del gobierno- “ondeará finalmente en Gibraltar”… ¿Dónde? En el Instituto Cervantes que en algún momento se abrirá en la Roca. Más parece una concesión al fino humor inglés que un éxito de nuestra diplomacia.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

 

La conferencia socialista: eso es el PSOE. Eso es ZP

La conferencia socialista: eso es el PSOE. Eso es ZP

Infokrisis.- La clausura de la "Conferencia Socialista" celebrada el fin de semana en Madrid ha evidenciado aquello en lo que se ha convertido este partido: una amalgama de mediocridad, oportunismo, superficialidad y teatralidad. ¡Y pensar que esta conferencia debía "aportar nuevas ideas". La única "nueva idea" ha sido acusar al PP de ser "de extrema-derecha" y negar legitimidad al "revisionismo" histórico (o sea el derecho a aportar versiones "no oficiales, tanto en el tema de la guerra civil como del 11-M)...

La “imagen” del PSOE y la realidad

El PSOE es la quintaesencia de la modernidad y la modernidad es un canto a la vacuidad. El PSOE no “es” un partido: es la “imagen” de un partido. La “imagen” es una forma de contracción de la realidad, no la realidad en sí misma. Es un reflejo de la realidad lo que se quiere representar, más que la realidad objetiva. El PSOE quiere ser un partido “moderno”, un partido “responsable”, un partido “tolerante”, “abierto” y “honesto”, un partido “que piensa en el futuro”. Pero el PSOE no es eso: es, justamente, lo contrario a eso.

Es un partido que esgrime, como único título de legitimidad, a Pablo Iglesias, no a los “chirivís”, las milicias criminales y asesinas de las Juventudes Sociales en la pre-guerra, el golpe de Estado de Asturias en el 34 y sus “vacaciones” durante los 40 años de franquismo. Esa es su “modernidad”, además de esa “O” de “obrero” que cada día es una verdadera ofensa y un insulto a los trabajadores.

El PSOE no es un partido “tolerante”. Basta que alguien cuestione algunos de los tópicos en los que se mueve para que reaccione histéricamente. De hecho, el PSOE ha asumido los rasgos tópicos de homosexuales: las reacciones histéricas y enloquecidas cuando se les lleva la contraria o no se les deja realizar su voluntad. La “tolerancia” del PSOE, y de ZP en concreto, es solamente un eslogan electoral y está muy lejos de ser una práctica viva y vivida. El PSOE ha reaccionado “histéricamente” cuando alguien ha cuestionado la “versión oficial” sobre los atentados del 11-M, lo ha vuelto a hacer cuando ha enaltecido a criminales de la tercera edad, asesinos con 70 años de crímenes a sus espaldas, o cuando media Galicia ha ardido y la falta de respuestas ha resucitado el “nunca mais”. Y son sólo unos ejemplos: el PSOE tiene hoy la mentalidad de un niño inmaduro y egoísta, que no tolera que nadie le niegue estar pendiente de él y mucho menos ser críticos con su “brillante” gestión.

El PSOE es cada vez menos un partido democrático. El PSOE es una de las columnas sobre las que se mantiene el sistema de partidos en España. Ese sistema, hoy, suscita cada vez menos el esfuerzo del elector para acercarse a la mesa electoral. El abstencionismo es siempre creciente y, lo que es peor, también lo es el número de votos nulos y en blanco. Las dos últimas consultas electorales (el referéndum sobre el Estatuto de Catalunya y el referéndum sobre la Constitución Europea)  dejaron en casa a algo más del 50% de los electores. Por lo demás, en el programa del PSOE no hemos visto ninguna alusión a las listas abiertas en las elecciones. Las “primarias” fueron un eslogan más del que nadie se acuerda ya. El PSOE, en tanto que primer beneficiario de la mala calidad de la democracia española, no está dispuesto a reformar algo que, directamente, le favorece ¡y de qué manera! Ni referendos por iniciativa popular, ni listas abiertas, ni reforma del sistema electoral, ni ley de partidos clara en relación a la financiación, ni código ético en las campañas electorales… El PSOE es el primer interesado en que nuestro sistema democrático sea cualitativamente pura basura.

El PSOE no es un partido “responsable”. Día a día, la gestión de gobierno demuestra hasta qué punto la situación creada va a pesar como una losa sobre las generaciones venideras:  los previsibles resultados del “diálogo de paz”, la inmigración masiva y el efecto llamada, la reforma de la ley de educación, la abolición del Plan Hidrológico y la absurda opción de la desaladoras, la ausencia de una política energética e hídrica, el Estatuto de Catalunya que ha arrastrado reformas increíbles de otros Estatutos, el “guerracivilismo” desatado por ZP… todo esto es algo más que titulares polémicos en el día a día: crea una situación que proyectará su sombra nefasta durante décadas. En realidad no podemos hablar de un “partido responsable”, sino de una “banda de irresponsables” que tiene el poder desde el 14-M.

Y, por supuesto, si algo no es el PSOE es un “partido honesto”. Hoy parece como si la “Operación Malaya” hubiera “limpiado” la cara a los partidos políticos y la corrupción municipal hubiera desaparecido. No es así: toda España es Marbella; si se ha elegido Marbella como blanco para una operación policial es, solamente, porque allí ninguno de los partidos mayoritarios está comprometido con la corrupción –si olvidamos, naturalmente, que los inicios de la corrupción en la Marbella anterior a Gil fue gestionada por el PSOE, o si olvidamos también que algunos de los procesados hoy fueron en su momento “militantes” del PSOE- y el peso de los desmanes ha recaído desde hace 15 años en excrecencias independientes de las grandes fuerzas políticas. Si sigue habiendo navajazos para figurar en las listas municipales, en todos los partidos, es precisamente porque existe absoluta impunidad para recalificar, aprobar planes urbanísticos y favorecer a “los amigos”. Y no hay ningún partido entre los mayoritarios que esté libre de sospecha.

Todo esto es el PSOE y no hemos visto nada de todo esto en la “conferencia socialista” del fin de semana.

Más forma que fondo

De hecho, esta conferencia socialista ha sido un canto a la vacuidad. El PSOE ha querido que el centro de atención sea su “nueva televisión” (apenas un recurso de Internet). Hemos visto a los socialistas jugar como niños con un videojuego, ante las pantallas de televisión de la conferencia, intentando simular interés ante los programas de TeleZP…

Por otra parte, la ambientación de la conferencia ha cuidado todos los detalles: los colores del fondo (claros), la distribución de la mesa (ya que no había posibilidades de colocar a jóvenes agitando banderas del partido), el color de la americana de ZP (sin corbata y color crudo)… La empresa de marketing ha salido airosa de la prueba y ha conseguido realizar un spot electoral de dos días cuya única intención es vender bien el producto PSOE en las próximas elecciones autonómicas y municipales.

Pero esto ha sido todo. La presencia de la candidata socialista francesa a las presidenciales, Segolene Royal, quería impulsar la presencia de las mujeres en la política del PSOE. Lamentablemente, la Royal ha demostrado que la falta de ideas es la constante del socialismo europeo, y que esta corriente política no ha sabido tener una opción propia en el tiempo de la mundialización, reduciendo su programa electoral a una serie de tópicos “humanitaristas” sobre la inmigración, el tercer mundo, los desheredados, la ayuda al desarrollo y poco más. Una intervención pobre y sosa que no ha podido ocultar esa sensación de falta de preparación de las ministras socialistas y los desastres en la gestión de algunas áreas (medio ambiente, cultura, educación, vivienda) dirigidas por “mujeres”. Entre esto y el “decorativismo” ejercido por los gays en el PSOE, es perceptible el drama sexual que se vive en el interior del partido con unos varones capitidisminuidos y dudando sobre su virilidad y sobre la posibilidad de ejercerla so pena de mostrar su “machismo” y unas mujeres que difícilmente pueden valorar positivamente la gestión de sus representantes “femeninas” en el gobierno, o unos gays sobredimensionados en la sociedad española y mucho más en el interior del PSOE.

No nos desviemos. En el fondo, esta conferencia socialista ha demostrado una buena carrocería, tuneada hasta el más mínimo detalle, pero con una mecánica deficiente. Mucha imagen, sin fondo. Marketing sin ideas.

Pero, en realidad, esa es la victoria de ZP: el “líder” socialista ha sabido trasladar a su partido lo esencial de su personalidad: un conjunto de palabras y conceptos huecos –“tolerancia”, “talante”, “honestidad”, “modernidad”-. Hoy, finalmente, el PSOE es, como su “líder máximo” y “gran timonel”, un producto de marketing, tan absolutamente inútil como el “abdominazer”, el “pam-pam-sli”, el juego de cuchillos Tam-dom o la mesa regulable, vendidas en las publicidades nocturnas de la Tele5. Nunca tanta vacuidad se vendió tan bien gracias a una imagen tan refinada.

Sobre la extrema-derecha

Las palabras que más impacto mediático han logrado son las alusiones a la “nueva extrema derecha”. El discurso de ZP ha sido largo y pesado. Para los que hemos intentado seguirlo a través de TeleZP –y no lo hemos conseguido más que en algunos tramos- las dos horas y media de discurso han supuesto un “dejà vû”. Prácticamente, el presidente no ha dicho nada nuevo… salvo su alusión a la extrema-derecha; no es raro que haya llamado la atención a los observadores. Difícilmente los comentaristas podrían repetir que “la inmigración actual es un resultado de la miseria africana”… oído hasta la saciedad en los últimos dos años. Así que el tema del día ha sido la alusión a la extrema-derecha que viene justo el día en que el NPD ha entrado en la dieta de Meklenburgo con el 7’5% de los votos.

¿Qué ha dicho, en el fondo, ZP de la extrema-derecha? Dos cosas: en primer lugar que la extrema-derecha es “revisionista” y en segundo lugar que sigue sin aceptar la historia. En otras palabras: la COPE, Libertad Digital, son la “nueva extrema derecha”. Cualquier libro que se escriba o cualquier programa que “revise” la “verdad oficial” socialista sobre la guerra civil (es decir que hubo un golpe de Estado contra la República y por tanto el régimen surgido de ahí es condenable) o sobre el 11-M (que hubo una conspiración islamista a causa de la foto de las Azores) es perverso y califica de extrema-derecha a quien lo realiza.

Siempre hemos dicho que las investigaciones que no conducen ni confirman la versión oficial de los atentados sobre el 11-M van por buen camino. La prueba del nueve es la histeria con que reaccionan los dirigentes socialistas y el gobierno ZP ante las nuevas revelaciones que semana tras semana se van realizando. Hoy la versión oficial sobre el 11-M es como creer en la Santísima Trinidad: un acto de fe. La lógica, la razón, el sentido común y la objetividad, juegan en su contra. Aunque no nos demos cuenta –porque la mayoría de medios de comunicación están en la órbita del PSOE o permanecen callados por puro miedo a enfrentarse al poder- lo cierto es que el gobierno tiene buenas razones para permanecer temeroso sobre lo que se está publicando. De la versión original queda muy poco. Todas las piezas del sumario que incriminaban “inequívocamente” a los islamistas radicales han ido cayendo, una tras otra. Hubo conspiración. El PSOE solamente puede aspirar a presentar la cuestión como una muestra de cerrilidad del PP y así intentar que los electores socialistas sigan aferrándose a la versión oficial por cerrilidad bovina y por su rechazo visceral al PP. Pero esta trinchera defensiva es cada vez compartida por menos electores. Hubo “algo” en el 11-M que los socialistas no pueden aceptar. Hubo una conspiración. Y esa conspiración –fuera quien fuera quien la ideó y ejecutó (y los nombres de algunos policías aparecen de forma inevitable)- les dio el poder a ZP y a los suyos.

Sobre el “revisionismo” del que se queja ZP vale la pena recordar algo. Él fue quien resucitó el guerracivilismo en su homenaje a Carrillo y en la subsiguiente retirada de la estatua de Franco en la Castellana. Es él quien ha decretado la forma y el fondo de la “memoria histórica”. Es él quien ha sentado las bases de la “doctrina oficial e inamovible” sobre la guerra civil. Es él quien ha recordado al abuelito extrapolando su honestidad a toda la zona republicana… pero ZP ha olvidado que su abuelito podía ser un militar muy honesto, pero la zona republicana fue un desastre en el que se produjeron todas las crueldades, abusos y saqueos posibles. No se trata de comparar las atrocidades cometidas en uno y otro bando, pero si se hiciera, no albergamos la más mínima duda de que la zona republicana no saldría en absoluto beneficiada. ZP ha despertado algo que estaba dormido. Y ahora se lamenta de las consecuencias.

Paracuellos existió, y las matanzas de la zona republicana existieron. Existieron las checas comunistas, anarquistas ¡y sobre todo socialistas! que secuestraron, saquearon y asesinaron. ¿No era mejor para la izquierda olvidar todo esto? Y, de repente, ZP resucita el guerracivilismo. La reacción no se hizo esperar: puesto que la guerra civil vuelve a estar de moda, escribamos sobre ella. ZP no ha podido evitar que en los dos últimos años, en las listas de libros mas vendidos, figurara siempre alguna crónica de la guerra civil ¡contraria a su “versión oficial”!

Así que ahora se trata de hacer caer la infamia y el desprestigio contra los “revisionistas”. Los identifica con la “extrema-derecha”. Difícilmente César Vidal (protestante) puede ser acusado de extrema-derecha. Y mucho menos Pío Moa, antiguo miembro de los GRAPO. Pero no importa: todos ellos están en la única conspiración que ZP es capaz de divisar, la de la “extrema-derecha”.

Está claro que ZP pretende desprestigiar al PP acusándose de estar dirigido por un grupo de extrema-derecha. Esa es la “doctrina oficial” sobre el PP que ha impuesto ZP. El PP ha dejado de ser un partido moderado (no olvidemos que Aznar fue el inspirador de la “marcha hacia el centro” del Partido Popular que le dio el triunfo en 1996 y la mayoría absoluta en el 2000) para tener una dirección de extrema-derecha. Todo esto entra dentro de las tácticas para mejorar la intención de voto y no hay que darle excesiva importancia.

Hoy, las encuestas vuelven a ser desfavorables a ZP: el PP recorta distancias y confirma mayoría absoluta en Madrid en el Ayuntamiento y en la Comunidad. Mala noticia llegada en la mañana del domingo en plena sesión de la Conferencia Socialista. Tampoco las noticias que llegan de Catalunya son muy buenas. El PSC va a pagar dos años y medio de “maragalladas” (llámese “maragallada” a la situación de cagada ininterrumpida operada por el president Maragall). Por otra parte, el proceso de paz se ve afectado negativamente por los rebrotes del kale-borroka y, especialmente, por los juicios en la Audiencia Nacional a etarras que no desaprovechan la ocasión para mostrarse como psicopatones histéricos dignos de camisa de fuerza. ¿Y con esos va a negociar el Estado? Y, en cuanto a la inmigración masiva… al mayor problema que España tiene desde 2000, corresponden los mayores errores en la gestión del gobierno ZP. Con lo que el “gran problema” de la inmigración ha terminado convirtiéndose en el “grandísimo problema”.

Ante todo esto, es normal que ZP se preocupe, no de obtener éxitos en la gestión del gobierno, sino de intentar bloquear el nuevo ascenso en intención de voto del PP. Por lo demás, la extrema-derecha, actualmente, sigue sin existir; y el PP oscila entre posiciones de un partido de centro (Gallardón) a un partido de derecha clásica (Espe Aguirre).

En el fondo, la extrema-derecha digna de tal prolonga la agonía que inició a principios de los años 80. Hoy, disminuida, en retroceso, multifraccionada y sin estrategia, se limita a estar presente en Internet y ausente casi completamente en la sociedad española. Veremos si en las próximas elecciones municipales consigue despegar en Catalunya, Madrid y Valencia. Factores objetivos para ese despertar existen y muchos. Mientras eso no ocurra, la alusión de ZP a la “extrema-derecha” es, como el resto de su discurso, mero marketing político.

Y es que ZP no es nada más que eso. Sólo eso. Un producto de marketing. Su conferencia socialista es el paradigma de su gobierno y de él mismo: mucha imagen y ningún fondo. Es fundamentalmente negativo, no solamente para el presente, sino especialmente para los próximos años. Y además, aburre.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

 

Lunes, 18 de Septiembre de 2006 11:17 #.

 

Perspectivas del próximo curso político: año decisivo

Perspectivas del próximo curso político: año decisivo

Infokrisis.- Como cada año, a principios de septiembre, aprovechamos el comienzo del curso político para analizar las línea generales de la tarea de gobierno y los problemas con los que se va a enfrentar nuestro país. Desde esta óptica podemos afirmar que el curso político 2006-2007 va a ser decisivo como ningun otro. Tiempo de crisis, tiempo de caos, tiempo de ZP... nuestro tiempo.

 

1. La inmigración llegará a 6.000.000…

En el momento de escribir estas líneas el problema de la inmigración ilegal y masiva se ha enquistado y empieza a cundir el desánimo entre la población y la desorientación en el gobierno que ya no sabe que excusas urdir para salir airoso ante el descontento de nuestra población.

Si el año pasado estallaba la crisis de las vallas de Ceuta y Melilla, resueltas solamente con la inyección de 40 millones de euros a Marruecos, este nuevo curso político se inicia con la crisis de los kayucos. El año pasado el gobierno salió airoso afirmando que la culpa no era del “efecto llamada”, sino de la pobreza… Caldera ha intentado dar el mismo argumento un año más tarde, sosteniendo exactamente los mismos argumentos. En estos 12 meses, Caldera ha pasado completamente desapercibido para la opinión pública que le responsabiliza –con razón- de la regularización masiva de 2005, que reavivó el efecto llamada sostenido que se vivía desde la reforma de la Ley de Extranjería de 1999 realizada por el PSOE. La inmigración ha quemado al ministro Caldera y, en buena lógica, debería ser uno de los futuros cesados. Pero la lógica no rige para el gobierno ZP.

Lo realmente grave es que, sumando una media de 1.500 nuevos inmigrantes al día que entran por Barajas, en patera, en kayuco, en autobús por los Pirineos, más la reagrupación familiar… 2007 terminará con 6.000.000 de inmigrantes. Algo insoportable para la sociedad y el erario público español.

Este país no es rico, nuestros recursos económicos son limitados y no permiten un régimen de subsidios masivos, abordados desde hace 20 años en Europa, sin desequilibrar gravemente nuestra economía.

Aproximadamente el 50% de los inmigrantes constituyen una “fuerza no productiva”, esto es, subsidiada: unos porque están en paro, otros porque están de baja laboral, otros porque son menores, otros porque son delincuentes, otros porque son mujeres y ancianos que han llegado aquí por reagrupación familiar pero que pertenecen a grupos nacionales en los que la mujer no trabaja, otros, simplemente, porque trabajando como autónomos no pagan su cuota mensual, otros porque son ilegales… el caso es que estamos por encima del 50% (en cifras absolutas en este momento, en torno a 2.500.000 de inmigrantes) situado fuera del mercado laboral, es decir: subsidiado.

Todo lo que hemos conocido hasta ahora en materia de crisis de inmigración no va a ser nada comparado con lo que se nos viene encima en todas las áreas sensibles en las que la inmigración tiene un peso decisivo: paro y delincuencia, violencia doméstica y aumento del precio de la vivienda, formación de ghetos y tensiones étnicas, religiosas y sociales…

La crisis de la inmigración va a ser el gran riesgo que tendrá que afrontar el gobierno ZP para su reelección en 2008.

2. El “proceso de paz”, la gran apuesta y la gran mentira

A lo largo de este curso político el “proceso de paz” deberá ofrecer algunos resultados. En nuestra opinión todo está ya hablado, decidido y pactado. La detención selectiva de dirigentes etarras ha facilitado que “Josu Ternera” quede como dirigente único e indiscutido de la banda… partidario de liquidar el tema del terrorismo, eliminar los riesgos de resultar detenido y pasar el resto de su vida en prisión y ávido de quedarse con el tesoro de ETA acumulado tras cuarenta años de racket y extorsión.

Es evidente que ZP intenta utilizar el “proceso de paz” para mejorar su imagen ante la opinión publica. De eso y no de otra cosa se trata: por ello, lo más probable es que los primeros pasos se harán visibles antes de las elecciones municipales, a fin de que tanto ZP como ETA puedan resultar beneficiados a costa del electorado centrista del PP de un lado y del voto nacionalista del PNV y EA de otro. Porque de lo que se trata es de crear las condiciones para un gobierno de izquierdas en el País Vasco en las elecciones autonómicas. Este mismo pacto puede dar lugar a ayuntamientos “de izquierdas” (HB-PSE) tras las municipales.

Ahora bien, el “proceso de paz” peligra por varios frentes: de un lado, la opinión pública –no solo las víctimas- está a favor del castigo a los delincuentes y del cumplimiento de las penas de prisión. Cada vez que en la Audiencia Nacional aparece un matarife etarra, el “proceso de paz” parece más absurdo y ridículo. El juicio contra Txapote y su compañera, el juicio contra Iñaki Bilbao… demuestran solamente una cosa: que ETA no es un fenómeno político, sino una banda de psicópatas anormales, verdaderos tarados con el cerebro desorganizado… como la mayoría de asesinos en serie. ¿Y es a esos psicopatones a los que el gobierno ZP va a poner en libertad?

Cada vez que un Txapote la emprende a golpes con la jaula de vidrio de la Audiencia Nacional, o cada vez que un Iñaki Bilbao evidencia el mal estado de sus neuronas amenazando a cualquier cosa que se mueva, el “proceso de paz” pierde puntos ante la opinión pública. A ZP le va a resultar difícil “vender” este proyecto a esa opinión pública.

Pero hay otro elemento: no sería la primera vez que ETA respondiera con una escisión ante una oferta de paz o ante la posibilidad de reconocer lo estúpido de su terrorismo. Por mucho que ZP intente tensar la cuerda, la opinión pública no va a aceptar que los asesinos de Miguel Ángel Blanco y tantos otros salgan en libertad así como así. Algunos de los matarifes de más “prestigio” deberán seguir en la cárcel. Y esto ocasionará tensiones en el interior de la izquierda abertzale, en la que algunos de los más observadores ya empiezan a no tener dudas sobre el papel de “Josu Ternera” en toda esta representación teatral dramatizada y están decidiendo boicotearlo.

El hecho de que en las últimas semanas se hayan reproducido algunos episodios de kale borroka es significativo de lo ajenos que permanecen ante el “proceso de paz”. Y hay algo peor: el proceso de paz solamente resuelve aquello que ETA ya no está en condiciones de realizar (los asesinatos), pero, por lo demás, el odio de los abertzales hacia todo lo que no es su propio mundo, la presión contra los ciudadanos vascos considerados “españolistas”, todo eso no entra dentro de la negociación.

ZP ha logrado, para mayor gloria de las encuestas del CIS, que el Estado se siente a negociar con una banda de psicópatas, que, por lo demás, ya estaba moribunda. Solamente había que apuntillarla, encerrar a sus últimos mohicanos y tirar la llave de sus celdas al retrete. ZP ha optado por lo que cree que le va dar más “prestigio”: negociar mostrando que con “buen talante” se resuelve todo.

3. Las elecciones autonómicas catalanas

Fuimos de los primeros en pronosticar que el gobierno Maragall duraría apenas dos años. Nos equivocamos solamente por 8 meses. Dijimos hace tres años que Maragall no estaba en condiciones de presidir, no sólo el gobierno de la Generalitat, sino ni siquiera una asociación de vecinos. Todo desde el principio del gobierno Maragall pasó a ser surrealista y absurdo: Carod-Rovira y su viajecito a Perpignan, la sustitución de Carod por un ilustre desconocido que tres años después sigue siendo tan gris y mediocre como desconocido, el hundimiento del barrio de El Carmelo, las multas y las denuncias por incumplimiento de la legislación lingüística, la absoluta parálisis de la tarea de gestión del día a día, los enfrentamientos con la Generalitat de Valencia, las frases intempestivas repetidas una y otra vez, siempre más surrealistas, siempre más escandalosas, siempre más estúpidas…

Pero nada de todo esto igualaría lo que vendría del peor gobierno autonómico y  la peor gestión que haya podido darse en España desde las Cortes de Cádiz: el “nou Estatut”. Cuando decíamos que no había demanda social de un nuevo Estatuto, no mentíamos. Lo hemos comprobado en la pobre participación ciudadana en el referéndum de junio.

Durante ¡tres años, tres! el gobierno catalán ha estado paralizado, concentrando absolutamente todos sus esfuerzos en la elaboración de un nuevo estatuto… que, tras ser aprobado por el Parlament, fue modificado de arriba abajo tras la conversación telefónica Mas-ZP, aun cuando no está claro si la “pasada por el parlamento” mejoró o empeoró el texto. El caso es que hoy el Estatuto ya está aprobado.

Sea como fuere, ZP solamente dio la patada a Carod y se arrojó en manos de Mas, cuando las encuestan le indicaron que Carod resultaba inaceptable para la opinión pública española. A partir de ahí, es fácil suponer que uno de los pactos Mas-ZP es la formación de un gobierno de coalición PSC-CiU, si ninguna de las dos fuerzas tiene mayoría absoluta (lo que es casi seguro), ocupando la presidencia el partido que obtenga más votos. Todo induce a pensar que será Mas. Tres años de Maragall son mucho más de lo que el electorado del PSC puede soportar.

De hecho, lo realmente importante de estas elecciones es el resultado que van a obtener las opciones anti-Estatuto: Ciudadanos de Catalunya (disidentes del PSC) y el PP. Y, por supuesto, la suma de votos nulos y en blanco. Prevemos que el resultado no va satisfacer a los popes de uno y otro lado de la Plaza de San Jaime.

4. Elecciones municipales

En marzo-mayo de 2007 se convocarán elecciones municipales. Aún es pronto para intuir quien resultará más beneficiado. Será en las grandes ciudades donde quizás se perciba alguna tendencia que permitirá intuir lo que ocurrirá un año después en las generales. Ahora bien, en Madrid y en Barcelona, el PSOE y el PSC deberán presentar nuevos candidatos y no está claro de quien se va a tratar.

Lo realmente sorprendente es que el PSOE va a tener que presentar un programa que resulte creíble para la población: parece difícil, por ejemplo, que en el Levante español logre superar el descrédito en el que ha caído su sigla con la renuncia a apoyar el Plan Hidrológico Nacional aprobado en la legislación anterior por el PP y del que es justo reconocer su idoneidad, especialmente para la agricultura.

Le va a resultar muy difícil al PSOE hablar de vivienda, de posturas ante la corrupción municipal, del negocio del ladrillo, por no hablar de la necesidad de una “segunda descentralización” en la que ni cree, ni considera necesario en la medida en que atenúa el “Estado de las Autonomías” y no es recogida por los “nuevos Estatutos”…

Y, finalmente, le va a resultar muy difícil, no solo al PSOE, sino también al PP, negar que “toda España es Marbella” y que la corrupción municipal es el primer y más amplio frente de la corrupción y la razón principal del alejamiento entre la población y la clase política.

5. La investigación sobre el 11-M

A lo largo del anterior curso político, la negación de la versión oficial sobre los atentados del 11-M pasó de ser patrimonio de un pequeño grupo de “conspiranoicos” a ser asumido por buena parte de la sociedad española. Datos nuevos no faltan, desde luego.

Hoy puede hablarse, sin temor a equivocarnos, que una parte de la trama ya ha sido revelada: la policial. En efecto, determinados policías conspiraron, permitieron, alentaron, cubrieron y participaron directamente en el atentado. Y, luego, una vez cometido, engañaron a la opinión pública, crearon pistas falsas, biografías fantasiosas y, finalmente, asesinaron a los que tres semanas habían presentado como autores directos en la masacre de Leganés.

Hoy podemos afirmar que, lo quiera o no reconocer el gobierno, la versión oficial –SU VERSION- ha sido completamente desacreditada y no resiste un juicio justo. Hubo conspiración. Esa conspiración asesinó a 192 personas. Y tuvo consecuencias importantísimas para la política española. ZP, el mediocre, el indocumentado, el peor presidente de la democracia española, con el peor gobierno, es un producto del 11-M.

A lo largo de este año, el juicio será inaplazable: eso, o los “presuntos culpables” irán saliendo de prisión. El año pasado se disipó la “versión oficial” sobre la “célula española de al Qaeda”. Todos los procesados resultaron absueltos de complicidad con los atentados del 11-S y condenados solamente por delitos menores. Pero el 11-S no es el 11-M. La opinión pública pudo soportar la sentencia de la “célula española de al Qaeda”, pero cuando se produzca la sentencia absolutoria de la mayoría de implicados en el 11-M y quede claro que todos los imputados de relación directa, TODOS, eran confidentes de determinados servicios de seguridad del Estado, veremos lo que exige la opinión pública y como percibe lo que ocurrió entre el 11 y el 14-M.

Por lo demás, las manifestaciones antiterroristas del curso pasado demostraron que ya es un clamor popular iniciar de nuevo y bajo otra perspectiva la investigación sobre el 11-M. Distintos medios de prensa han presentado tal número de testimonios sobre la conspiración, que solamente los portavoces del gobierno siguen mirando a otro lado, evitando responder a las cuestiones básicas. Pero cuando tenga lugar el juicio, deberán afrontar la verdad: el 11-M hubo “golpe de Estado”. Y ZP es el hijo bastardo de esa conspiración.

El escándalo está servido a medio plazo: la conspiración podrá silenciarse en cierta medida mientras el PSOE y ZP bloqueen desde el poder toda investigación oficial. Pero cuando vuelva el PP al gobierno, colocará toda la carne en el asador para descubrir qué ocurrió en aquellos atentados. El 11-M elevó a ZP a presidente, la verdad sobre el 11-M pulverizará su imagen.

A lo largo de éste curso político aumentará el descrédito de la versión oficial.

6. La aplicación del “nuevo Estatuto”

Ni ZP, ni los diputados socialistas dan la sensación de haber leído el texto del Estatuto que han aprobado. Ese texto es literalmente anticonstitucional en muchos puntos, pero sobre todo, es una insensatez. En la práctica –tal como demostramos en una serie de 10 artículos- el Estatuto sella la desaparición del Estado en Catalunya. Es un receptáculo de ambigüedades y medias tintas cuya aplicación se prevé difícil.

El texto del Estatuto catalán arrastrará la reforma de otros estatutos que lo tomarán como referencia. Es evidente que un Estado así, desaparecido en la mayor parte del territorio, es absolutamente inviable. Comunidades que “blindan” sus ríos, otras que se anclan en su derecho “consuetudinario” del que nadie se acordaba hasta hacía poco; Comunidades que reivindican “derechos históricos” en función de interpretaciones unilaterales y subjetivas… esto es lo que tenemos ante la vista.

A partir de las elecciones catalanas del 1-N, el gobierno que resulte estará “secuestrado” por el texto del Estatuto y por su inviabilidad. Quienes permanezcan fuera del gobierno catalán (ERC, fundamentalmente), tendrán argumentos suficientes para exigir la aplicación del articulado estatutario. Y el problema es que la ambigüedad del texto convertirá el traspaso de competencias en un verdadero suplicio en el que cada parte, Estado y Generalitat, intentarán extraer el máximo de beneficios… la “negociación” se convertirá en algo angustioso y en permanente tensión incluso por competencias mínimas, como ya ha ocurrido con las subvenciones a las ONG's, una de las últimas polémicas desatadas por Maragall antes de la disolución del parlamento catalán.

A partir de ahora, cualquier gobierno vivirá bajo presión por el preámbulo del Estatuto que define a Catalunya como “nación sin Estado”. Otras regiones reivindican también su categoría de “nación” (Andalucía ayer, Galicia mañana, el País Vasco, por supuesto).

Lo más probable es que el Tribunal Constitucional haga caer algunos de los artículos más polémicos del Estatuto, pero el espíritu y la ambigüedad están implícitos incluso en el pie de imprenta.

Durante el próximo curso político, el “caso catalán” se va ver ampliado a otras autonomías, a la misma velocidad con la que la aplicación del Estatuto de Catalunya se va a convertir en un tira y afloja permanente.

7. Dolor por nuestros soldados llevados a los más disparatados frentes

El próximo curso político España va a tener más soldados en el extranjero que ha tenido jamás desde los Tercios de Flandes. Y todo gracias a la banda de incompetentes que rigen los destinos de la Defensa y Exteriores. El curso político pasado ya se produjeron 17 muertos en el helicóptero derribado en Afganistán. Cada vez más, nuestros muchachos son conscientes de que están participando en una guerra como ejército ocupante, en absoluto en una “misión de paz”. Nuestros muchachos son percibidos por la población afgana como “ocupantes” y considerados como tal son hostigados. Pues bien, ese mismo proceso de indefinición de la misión y de engaño a la opinión pública se ha repetido en la misión encomendada a algo más de un millar de nuestros soldados en el Líbano.

También aquí esta misión no puede ser considerada ni remotamente como “misión de paz”: colocarse en medio de dos contendientes no es contribuir a la “paz”, sino arriesgarse a recibir palos de ambas partes. El gobierno no ha sido capaz de definir siquiera la naturaleza del problema del Líbano, Moratinos tiene una increíble tendencia a “comprender” a los palestinos y a condenar a Israel… en un conflicto en el que nadie tiene la razón y en el que nadie quiere ceder.

Minas y bombas de racimo abandonadas, recrudecimiento eventual de las hostilidades, terrorismo palestino, contraterrorismo judío… son sólo algunos de los peligros que van a tener que afrontar nuestros muchachos.

Todas estas aventuras exteriores van a costar no solamente fondos al erario público, sino además un tributo de vidas humanas: algunos no queremos que nuestros muchachos mueran por nada. ZP se sigue refugiando eternamente en que su “talante” es pacífico y remite a la retirada de Irak… pero en la aventura afgana ya han muerto demasiados soldados españoles: los del Yakolev, los del helicóptero derribado… Nuestros soldados no deben morir porque nuestra clase política tenga ensoñaciones de “gran potencia pacificadora”.

8. Remodelación gubernamental

A lo largo del mes de septiembre se producirá una remodelación inevitable del gobierno ZP, no solamente por cuestiones electorales en Catalunya y Canarias, sino por puro desgaste. La mayoría de ministros están quemados y han demostrado completamente su ineficacia e incluso su desconocimiento absoluto de las materias encomendadas.

Ahora bien, algunos de los ministros fueron elegidos por ZP en función del “principio de Peter” sobre los distintos niveles de incompetencia: un dirigente incompetente tiene tendencia a elegir para cubrir los cuadros inferiores a gente todavía más incompetente. El resultado es la parálisis de la administración: un ministro de defensa que no tiene la más remota noción de lo que es la defensa nacional, una ministra de medio ambiente capaz de defender una política hidrológica sin pies ni cabeza, un Rafael Caldera, una ministra de cultura, un ministro de exteriores, por citar solo unos cuantos ejemplos entre los más lacerantes, no sólo de la ineficacia, sino del desconocimiento de algunos ministros de sus áreas específicas de trabajo, y que están llegando al final del recorrido.

Todo el problema de la remodelación de septiembre-octubre es si ZP se va a limitar a cambiar a los ministros “tocados” (con lo cual, salvo el ministro de economía y la ministra de sanidad, prácticamente todos deberían ser defenestrados), o bien va a mantener a sus entrañables amigos (Caldera, Rubalcaba, De la Vega, etc.) y va a minimizar la crisis a unas pocas carteras que necesariamente debe suplir por cuestiones electorales.

En las actuales circunstancias, el gobierno ZP está completamente erosionado. Solamente mantiene los mismos niveles de intención de voto de hace dos años, gracias a la polarización de fuerzas políticas y, especialmente, a la defensa mediática que está realizando el grupo PRISA sobre la figura del presidente. Pero parece difícil que, en el estado actual de la gestión gubernamental, sea posible enmascarar durante mucho tiempo la mala gestión del gobierno.

9. La economía cojea, España se constipa

El gran riesgo de ZP es que la coyuntura económica internacional empeore y arrastre en su caída a la economía española. Y en este terreno las perspectivas no son en absoluto buenas. Quizás en materia económica el gobierno ZP es donde ha cometido los menos errores, limitándose a ser continuista respecto a la aplicada antes por el PP. Solbes es un técnico, perfectamente consciente de que la economía es un terreno demasiado serio como para dejarlo en manos de un analfabeto en economía como ZP. Solbes se limita a aplicar las fórmulas de la “única política posible” en economía. Sin embargo, su gestión se resiente de la catástrofe política del gobierno ZP.

En primer lugar, el dinero es cobarde. Huye de allí donde huele problemas. En el último año las inversiones han descendido respecto al año anterior y en el País Vasco y Cataluña todavía más. Los bajos tipos de interés que han estado en vigor hasta mediados de 2005 han hecho que parte del dinero inversor se haya orientado hacia el sector de la construcción. El sector industrial se ha visto huérfano de inversiones y el campo ha languidecido. Pero no es por culpa de ZP. En realidad, la culpa de ZP se reduce a seguir creyendo todavía hoy que la globalización es algo inevitable y beneficioso. No solamente no lo es, sino que la desertificación industrial de nuestro país, el abandono de miles de hectáreas de cultivo y nuestra transformación en un país de servicios, son los rasgos característicos de esta época.

Pero a partir de mediados de 2005, los tipos de interés han ido subiendo en EEUU y han arrastrado a todo el mundo.

En el próximo curso político veremos como la economía familiar queda absolutamente debilitada por la subida de las hipotecas, el estancamiento de los salarios y el ascenso de la inflación (riesgo paralelo a la subida de los tipos de interés). De todos los problemas con los que nos vamos a encontrar, el paro, y los efectos colaterales que genera, va a ser, sin duda, el más grave. El descenso de la actividad del sector de la construcción (el único que ha demostrado vitalidad en los últimos años, pero cuyo declive se ha dejado presentir el pasado curso político) se convertirá en un foco de parados y en ralentizador de la economía.

Por otra parte, el descenso y la eliminación práctica de los fondos estructurales va a generar un descenso de la obra pública con el consiguiente efecto de que las empresas españolas de este sector van a orientar sus esfuerzos hacia participación en proyectos en el extranjero, particularmente en Iberoamérica y en algunos países del este europeo.

Así pues, el curso político 2006-2007 va a ser particularmente duro en lo que a economía se refiere.

Pero el gran problema va a ser la crisis energética y el constante aumento del precio del petróleo. El gobierno ZP ya ha anunciado para diciembre un aumento del impuesto sobre la gasolina. La falta de previsión en este terreno la vamos a pagar muy cara. Estamos en manos energéticas de Marruecos y Argelia en lo que se refiere a gas natural, y dependemos casi al 100% del suministro de petróleo de Medio Oriente. La presión de los ecologistas ha hecho que nos dediquemos sobre todo a energías alternativas caras y de dudosa eficacia para grandes consumos, y, sin embargo, se evitan otras energías condenadas por los ecologistas, pero necesarias para mantener el crecimiento industrial (la nuclear y la obtención de combustibles a partir de aceites vegetales).

Esta imprevisión solamente tiene paralelo con la de la que ha hecho gala el gobierno ZP en materia hídrica. El desmantelamiento del Plan Hidrológico, una de los grandes logros del gobierno Aznar, apoyado incluso en su momento por sectores del PSOE, el “blindaje” de ríos como el Ebro, la explotación sistemática de sus acuíferos que terminarán agotándose y que en algunas zonas descienden una media de 9 metros al año, la inviable sustitución de las aguas fluviales de riego por aguas surgidas de desalinizadoras, etc., nos van a sumergir en una crisis energético-ecológica sin precedentes; y aquí sí que el gobierno ZP es culpable por haber cedido a las presiones de los nacionalistas catalanes y haber actuado de manera frívola y ligera.

* * *

10. Conclusión

El curso político que se inicia no va a ser fácil, ni para el gobierno, ni para la sociedad española. La diferencia es que el gobierno es el responsable casi exclusivo de la situación, y la sociedad española sufre la falta de capacidad de ZP para gobernar. Pero, a fin de cuentas, la sociedad española es responsable de lo que ocurre, pues ha sido a ZP a quien ha otorgado sus votos. Cada pueblo tiene lo que merece y, probablemente ZP, el peor presidente de la democracia, esté en sintonía con la situación de crisis interior de la sociedad española.

Comida basura, televisión basura, política basura, se han convertido en los elementos dominantes de nuestra cotidianeidad. La sociedad española está viviendo la crisis más profunda de su Historia. Así se entiende que la sociedad española permanezca impasible ante la inmigración o ante cualquier otro problema y que mayoritariamente absorba todas las formas de basura que se le ponen a su alcance.

Y esto nos lleva a una conclusión: cualquier forma de regeneración política implicará una previa regeneración moral de la sociedad española.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

 

Plan África o Moratinos buscando Plan

Plan África o Moratinos buscando Plan

Infokrisis.- En el número 205/206 de la revista "Política Exterior", nuestro inefable ministro Miguel Angel Moratinos acaba de publicar un artículo titulado "España: una nueva política exterior hacia África", o lo que es lo mismo: una presentación en sociedad del "Plán África", uno de los elementos en los que se basa la estrategia de "diálogo de civilizaciones" lanzada por el presidente.

La ubicación del Plan África en el contexto zapaterista

Lo hemos dicho siempre: los peores tontos son los tontos con ideas. Zapatero y Moratinos pertenecen a este contingente que parece dar la razón a la Biblia cuando dice aquello de que el número de necios es infinito. Poco a poco, hemos ido sabiendo que el cacareado “diálogo de civilizaciones” no era una improvisación ridícula, sino una estrategia global del zapaterismo para alcanzar un “peso político” en el mundo. Aznar lo intentó a través de su alianza con los EEUU, ¿por qué él, Zapatero, no iba a trabajar en una dirección opuesta, si tenemos en cuenta que fue precisamente la política exterior lo que cavó la tumba de Aznar? Y, en el fondo, ¿qué es lo que ha aprendido a hacer ZP? Justo lo contrario que el gobierno anterior. Así pues, si Aznar tendió hacia una alianza preferencial con los EEUU y a fotografiarse en las Azores para incorporar a España al club de los países que no deberían tener problemas en el suministro de petróleo en los próximos años, Zapatero aspira a liderar a los países del Tercer Mundo y convertirlos en un rebaño feliz tras sus estandartes neo-republicanos. Ahora bien, si la política de Aznar era arriesgada e incluso “antipática” (las excusas para intervenir en Irak eran infantiles e increíbles), con el proyecto del “diálogo de civilizaciones” se raya el surrealismo.

Todos pensamos, inicialmente, que el proyecto no pasaba de ser una declaración de buenas intenciones realizada por ZP en la tribuna de Naciones Unidas y que al cabo de unos días nadie volvería a acordarse de la "boutade". No era así. Poco después salían cartas entregadas personalmente por miembros de nuestro cuerpo diplomático a los ministros de exteriores de los países más significativos del Tercer Mundo, llamándoles a una cumbre que tendría lugar en julio del año siguiente en Barcelona. Entre las cartas y la cumbre, solamente un país de cierta entidad (especialmente, desde el punto de vista geopolítico y militar), Turquía, se adhirió al proyecto convirtiéndose en su columna islamista. El resto de los adheridos fueron países marginales que no tenían nada que perder, como la lejana y exótica Mongolia, sin ir más lejos.

Es evidente que Turquía ha accedido a participar en algo que, en principio, no debería interesarle más que a Lesotho o Bostwana por un motivo: no es que el tema del “diálogo de civilizaciones” le interesara en sí mismo (de hecho ya ha demostrado lo mucho que le interesa machacando a la resistencia kurda en el este del país), sino que podía favorecer su acercamiento a la Unión Europea. En el fondo, España es un país de la UE; hoy completamente secundario y a remolque del pelotón de cabeza franco-alemán, pero quizás en Turquía queda todavía el reflejo del tiempo en que Aznar intentó hacer de nuestro país el "leadership" de los países de tamaño medio de la UE, en una iniciativa que tampoco fue muy bien explicada. Por lo demás, a Turquía le interesa tan poco el “diálogo de civilizaciones” como a Mongolia; sólo que es una forma de “promoción” que le ayuda, no a cumplir el diseño electoral de ZP, sino el del propio gobierno de Erdogan (islamista, por cierto).

Al cabo de un año, estaba claro que el “diálogo de civilizaciones” era una estrategia (esto es, un plan general de operaciones para conquistar un objetivo político) y que, lejos de ser un alarde lingüístico-humanista-ingenuofelizote de ZP ante NNUU, había pasado a ser la clave de bóveda de la política exterior española. Y como toda estrategia, el “diálogo de civilizaciones” precisaba una serie de tácticas para poderse aplicar en la realidad. La conferencia de Barcelona era una de ellas. Pero fracasó ante la imposibilidad de cerrar una declaración unitaria sobre el conflicto de Oriente Medio (o mejor, sobre los conflictos de la zona). Fue aquella ocasión en la que ZP, eternamente en Babia, con el micrófono abierto le dijo, en estado de desesperación, a Javier Solana (el socialista que ejerció como verdugo de Yugoslavia al servicio de Clinton, ¡menuda credencial para avalar la estrategia zapaterista!) que “cerrara una declaración como fuera”. Y se cerró como todo lo que cierra zapatero: ambigüedad en la forma, catástrofe en el fondo. Con aquella declaración, la Embajada Judía en España puso el grito en el cielo. De nada valía que seis meses antes Zapatero se hubiera declarado de “origen judío” (el apellido le dio pie a ello, los “conversos” y los “marranos” –judíos falsamente conversos- utilizaban nombres del oficio que practicaban a la hora de bautizarse…). Pero ZP ni era “converso”, ni “marrano”: era simplemente un caso patético de Mesías con ínfulas de pasar a la historia, con las mismas capacidades que el más negado de los participantes en el "casting" de “Operación Triunfo”. En el fondo, también ellos buscan la fama.

Pues bien, el “Plan África”, primorosamente diseñado por Miguel Ángel Moratinos en el verano de 2005 y del que se habló por primera vez en el curso de la “crisis de las vallas” de Ceuta y Melilla en el mes de septiembre, es un instrumento táctico de la estrategia del “diálogo de civilizaciones”.

Los dos errores del progresismo en su valoración de África

Bien, ahora ya tenemos situado el “Plan África” en la política exterior de ZP. Veamos cuál es su primer y máximo error. No son uno, son dos. Ambos parten de la ignorancia supina de lo que está ocurriendo en África. Siempre hemos dicho que ZP adolece de un déficit cultural insultante. Literalmente, es un zote en la Moncloa que domina solamente una habilidad: la simulación. ZP simula que “sabe” algo sobre África. Miente, no tiene ni puta idea. Y lo demuestra. Su expresión beatífica, estudiada durante años ante el espejo de la egolatría y el mesianismo, no puede ocultar su ignorancia sobre lo que ha sido África desde la descolonización hasta nuestros días.

Si. Porque África ha sido un gigantesco, inmenso y abrumador fracaso para la Humanidad. Cuarenta años de independencia han supuesto una regresión para África situándola en las últimas posiciones del desarrollo, el bienestar, la cultura y la civilización. Para sacar a África de su empantanamiento hace falta, no un “plan”, sino una acción titánica que ni siquiera podrían abordar todos los países desarrollados coaligados. Mucho menos España que bastante tiene con lo que tiene sobre nuestro suelo.

Primer error de ZP y Moratinos: creer que la miseria africana puede superarse mediante “un plan”, lo que supone desconocer el fondo de la cuestión y la naturaleza de la tragedia africana. Pasar del tribalismo a la sociedad post-industrial sin cubrir etapas intermedias se ha demostrado inviable. Una de esas etapas, teóricamente, era la colonización: países que no disponían ni de infraestructuras, ni de tecnologías, ni siquiera del aparato de un “Estado”, vieron cómo Europa construía embriones de todo ello. A cambio, claro está, de explotar sus recursos –do ut des: “yo te doy, tu me das”, un principio universal-, faltaría más. Un día, en plena Guerra Fría, la URSS favoreció la independencia de todos estos países. ¿Altruismo? No. Todos eran colonias –esto es, bases- del adversario geopolítico, así que había que emanciparlos para debilitarlo.

La descolonización se operó sin que las burguesías locales africanas fueran lo suficientemente fuertes como para que pudieran asumir el control de sus países, y sin que se hubieran disipado las influencias nefastas del tribalismo. Al irse los europeos, el tribalismo demostró que era capaz de superponerse, primero, a las administraciones y luego de engullirlas literalmente. Además, el tribalismo iba acompañado de otra forma de primitivismo: el caciquismo. Hoy no hay ni Estados africanos dignos de tal nombre. Sí esbozos de democracia, ni siquiera de libertades políticas, tan solo gobiernos de facto, dirigidos por pequeños caciques crueles, depredadores y sin escrúpulos. Y poco importa si su origen era de “derechas” (Mobutu, Macías) o de “izquierdas” (Mugawe, Agostinho Neto, etc.): todos eran la misma basura. Y esa basura arruinó a sus países, masacró a sus poblaciones y desmanteló los avances legados por Europa en el tiempo de la colonización.

De todo esto, ZP no tiene ni idea. Cree, en su estulticia infinita, lo que otros le han contado, a saber: que África es pobre porque los colonizadores han robado. Esto no explica, claro está, por qué quince días después de retirarse los españoles, la TV guineana, construida primorosamente por probos funcionarios de TVE, dejó de emitir. O por qué las serrerías y los campos de cacao fueron abandonados: ¿acaso no somos independientes? ¿El blanco ya no nos obligará a trabajar? Esto ocurría en 1969 en la ex colonia española de Guinea Ecuatorial, un modelo de colonización que alcanzó la independencia siendo el país de África con más PIB después de Sudáfrica. Desde entonces, hasta que se descubrió petróleo, nuestra Guinea ha sido el pozo de todas las inmundicias africanas. Ahora, cuando se ha descubierto petróleo, el PIB de Guinea se ha disparado… pero la miseria persiste en las calles. Pues bien, desde Macías hasta Robert Mugawe, inevitablemente, siempre se ha repetido este esquema: los caciques populistas, para obtener el favor popular, han lanzado una idea que ha resultado deletérea para África: “se van los blancos, así pues, somos dueños de nuestro destino y ya nadie nos obligará a trabajar”

Si durante la colonización lo que existió fue “compensación” (explotación de recursos a cambio de exportación de civilización), después de la descolonización la situación ha sido completamente absurda: “no te ayudes a ti mismo, que yo te ayudo”, es decir, “africano no tomes el destino en tus manos, en el fondo eres como un niño, no te preocupes, ya te alimento yo”. Así, África empezó a ocupar un lugar preponderante en los planes de ayuda humanitaria mundial. Esos planes habrán posibilitado la supervivencia de algún africano, pero no han conseguido ni remotamente mover a África del abismo. La política de ONG que han practicado los gobiernos europeos con respecto a África ha sido diseñada en los gabinetes progres, que previamente ya habían sentenciado que Europa era “culpable” de la miseria africana y, por tanto, debía pagar.

Como si un maestro estuviera obligado a expiar su crimen de haber enseñado a leer a un crío que se negaba a hacerlo y debiera de pagarle cada día el bocadillo como autopunición. Pues bien, éste es el criterio de ZP, progre entre los progres, imbuido de este criterio.

Pero existía un segundo error de bulto: creer que la política de ONG –ayuda humanitaria- sirve para algo más que para llenar los bolsillos de las oligarquías tribales africanas. Es inevitable, se mire como se mire: la distancia de entidad entre los gobiernos africanos y los gobiernos europeos es tal, que cualquier forma de “cooperación” implica, necesariamente, “subordinación”. Para no herir susceptibilidades, los gobiernos europeos prefieren que una parte sustancial de esta ayuda sea gestionada por ONG’s. En el fondo, la estructura de una ONG está más cerca de las dimensiones de un Estado africano que de los gobiernos europeos. Sólo que los “líderes” africanos exigen hablar con “jefes políticos” europeos y tienen tendencia a despreciar y a desconfiar de las antenas locales de las ONG’s.

Ni hay un trato de igual a igual entre los gobiernos europeos y africanos, ni puede haberlo. Quien regala dinero no está al mismo nivel que quien lo recibe, y quien vende materias primas no está al mismo nivel que quien las paga. Negarse a reconocer objetivamente la realidad no implica que esa realidad no se imponga en el subconsciente. La antigua máxima castellana decía: “dar es servicio, recibir es servidumbre”. Y el que recibe es un “servidor”, aunque el que entrega se niegue a reconocerle esa condición…

Actuar como si los gobiernos africanos tuvieran algún tipo de legitimidad es absurdo e indigno. No existe una “democracia africana”, existen diversas formas de tiranía en África, pero no de democracia. Y, aún así, estamos recibiendo a embajadores oficiales africanos y estamos concediendo el título de interlocutores válidos a meros jefes tribales, salteadores de caminos y sátrapas sin escrúpulos.

Esta política de tratar a África de igual a igual, ya ha fracasado. Un niño de preescolar no puede ser tratado como alumno de bachillerato. África es como un niño de preescolar, dirigido por psicópatas peligrosos. El “Plan África” supone revalidar esa política fracasada e, incluso, ampliarla.

La ayuda humanitaria europea a África fracasará mientras la UE no tenga manos libres para reorganizar África. Si cuarenta años de independencia han supuesto cuarenta años de fracaso, se trata ahora de volver al punto de partida. En otras palabras, recolonizar África. Duro, pero lógico. Si las élites africanas se han mostrado incapaces de forjar un destino para su continente, solamente quedan dos alternativas: o se adopta una nueva política o se abandona África a su suerte. Persistir en los errores “humanitarios” de los últimos cuarenta años es acentuar la crisis africana. ¿Se les ha preguntado a los africanos qué prefieren? ¿”Independencia nacional” o “supervivencia individual”? Los regímenes surgidos de la descolonización en nombre de lo primero, terminaron ahogando las libertades individuales e incluso la vida misma. Y, desde luego, han demostrado no poder gestionar su patrimonio. Así pues, vale la pena repetir la pregunta: ¿“independencia nacional” o “progreso económico”? Dependiendo de la respuesta habría que establecer las oportunas políticas consecuentes: ¿”independencia nacional”?, “pues espabila”; ¿”progreso económico”? “déjame que te planifique el futuro, que tú has demostrado no entender de esto”… duro como la vida misma. Después de criar a niños maleducados aquejados del “síndrome del emperador”, Occidente ha criado también países que creen que se lo merecen todo a cambio de nada… La vida no funciona así.

La realidad africana es hoy la que sigue: 33 de los 47 países subsaharianos forman parte del “grupo de países menos adelantados”, según clasificación de NNUU. La mitad de su población vive con menos de un dólar al día. La esperanza de vida es de 46 años y la escolarización apenas alcanza el 45%. El PIB de África pasó a constituir en los años 90 el 2’5 %  del PIB mundial, cuando en los años 60 era del 4,6 %. En ese tiempo y hasta hoy, las exportaciones africanas apenas son el 1’5% de las mundiales (y la mayoría petróleo, del que el grueso de la población no se beneficia). La tasa de infección del SIDA es del 7’5%, pero en Lesotho, Botswana y Swazilandia alcanza el ¡30%! Son los “logros” de la independencia africana.

El “Plan África” y sus bases de partida

Dice Moratinos en su artículo en “Política Exterior”: “España ha incorporado al continente africano, y en particular al África Subsahariana, entre sus prioridades en política exterior”. Primer error: desconocimiento de las propias fuerzas. La capacidad económica de España hace IMPOSIBLE que nuestro país juegue un papel, incluso secundario, en África. El problema no es que un gobierno de iluminados haya colocado a África como “prioridad”, sino si España tiene capacidad para jugar ese papel. Y, desde luego, España no puede rivalizar con la penetración tradicional francesa en el continente y mucho menos con la moderna penetración norteamericana. Es más, si de eso se trata, habría que tener en cuenta que este tipo de políticas crean conflictos con los países que “influencian” en esas zonas. Y resulta encantador ver cómo, por si la política española no tuviera pocos enemigos y sí muy pocos amigos, Moratinos dirige una política que nos enfrentará a Francia y a EEUU, al mismo tiempo.

Continúa Moratinos viendo “signos saludables de evolución política en África”. Dice, por ejemplo y entre otras lindezas: “en los últimos años se ha podido constatar un avance de la paz y de la democracia con la celebración de elecciones pluralistas”… Elecciones sí que ha habido (Liberia, Mozambique, Namibia, Ghana, Uganda…), harina de otro costal es si UNA SOLA de estas elecciones merece el calificativo de “democráticas”, o si se trata solamente de convocatorias que no registran ni una sola de las condiciones para ser consideradas como tales. Moratinos se engaña: tal como dijo Mobutu (y debía saberlo, pues, no en vano ocupó durante casi treinta años la presidencia del Congo): “la democracia no es para África”. Ahora bien, engañarse cuesta poco y ver un “avance de la democracia” en el hecho de que se convoquen elecciones en una escuela de primaria puede ser tan positivo… como minimal.

Para Moratinos la pobreza africana explica las escenas penosas de la valla de Ceuta y Melilla. Claro, la pobreza tiene algo que ver… pero desde que se entregaron a Marruecos 40 millones de dólares, al parecer esa cantidad bastó para que la pobreza “desapareciera”. Así pues, el tema de las vallas y de la inmigración es otra cosa. Y ya que estamos en esto: la inmigración es negativa para África, contrariamente a lo que opina Moratinos. No solamente África se ve desprovista de fuerzas jóvenes, sino que las remesas enviadas por los inmigrantes a su país de origen hacen innecesario que la población de allí cultive los campos o busque trabajo. ¿Para qué hacerlo? Un solo inmigrante en Europa paga los gastos de una familia africana durante seis meses con los envíos de un solo mes… Hoy se tiene constancia de que la inmigración es una de las causas del empobrecimiento de África.

Los africanos no huyen sólo de la pobreza: huyen de gobiernos asesinos y criminales, huyen de las plagas y las enfermedades endémicas, huyen del desgobierno y la falta de planificación… es decir ¡HUYEN DE SUS GOBIERNOS! Esconde la cabeza, no digas que la clase política africana es culpable y eternizarás la situación. Pero Moratinos no se arredra, dedica todo un largo parágrafo de su artículo al tema de “el fenómeno de la inmigración”. Dice, por ejemplo, que uno de los grandes problemas de estos países subsaharianos es que no readmiten a sus inmigrantes y que, en buena medida, basan su economía en las remesas de dinero que envías desde Europa. ¿Que no readmiten a sus propios ciudadanos? Y sabiéndolo, Moratinos o ZP ¡son incapaces de llevar este tema a NNUU o al Tribunal Internacional!, pero: ¿qué países son estos que ni siquiera reconocen a sus propios ciudadanos? Por eso, cuando Moratinos se jacta de que España es “el país de la UE que ha conseguido llegar más lejos en la política de creación de un marco jurídico bilateral con los países de África subsahariana para facilitar la repatriación de los inmigrantes”… habría que preguntarle: ese “marco jurídico”… ¿para qué ha servido? Y si realmente aporta algo y era necesario. Porque si existe voluntad de respetar esos acuerdos, su contenido, necesariamente, ya debía estar incluido en las constituciones de esos países, y si no existía voluntad de firmarlos, ¿para qué hacerlo? Se han firmado, por lo demás, solamente dos de estos acuerdos, con Nigeria y con Ghana… países desde los que la inmigración no es masiva. Y, por lo demás, ¿a cambio de qué se han firmado? ¿Cuántos acuerdos de cooperación y ayuda a fondo perdido ha habido que rubricar antes con estos países para que accedieran a readmitir a sus propios ciudadanos? Moratinos calla sobre este punto y su silencio es elocuente.

Pero, acto seguido, explica que la política de inmigración del gobierno español ha merecido elogios en toda África… el que los tam-tam hayan glosado con loas y alabanzas la regularización masiva no puede extrañarnos, lo que nos extraña es que Moratinos afirme que “el objetivo de esa política no debe ser otro que optimizar la inmigración legal y con garantías, que redunda en beneficio de todos. Al mismo tiempo, combatir la inmigración ilegal mediante el incremento de la cooperación y de la acción concertada”. Moratinos une dos cosas que no tienen nada que ver: en primer lugar, la mejor forma de “optimizar la inmigración legal” no es, desde luego, con regularizaciones masivas, que solo sirven para demostrar lo eficaz de la inmigración ilegal, de los hechos consumados y reforzar el “efecto llamada”; en segundo lugar, la cooperación entre gobiernos no tiene nada que ver con la inmigración de individuos. Y mucho menos en África: ayuda a un gobierno y ese gobierno se quedará la ayuda, el “individuo” no verá ni un céntimo. Moratinos no se ha enterado de que NO ES DE LA POBREZA DE LO QUE HUYEN LOS INMIGRANTES AFRICANOS… ¡SINO DE SUS GOBIERNOS! ESOS A LOS QUE MORATINOS BRINDA AYUDA TAN GRACIOSAMENTE.

Por otra parte, hay que ser claros: la inmigración africana carece de la más mínima cualificación profesional, es una inmigración que jamás tendrá posibilidades de encontrar trabajo en España, se limitará a vivir de la caridad pública, del salto de mata o del narcotráfico. Así pues, ¿de qué está hablando este tipo cuando se refiere a “inmigración legal”? Los pobres africanos no tienen la más mínima oportunidad de participar en “cupos” o de llegar por las vías legales prescritas en la Ley de Inmigración. Todo africano subsahariano que llega a España ¡LO HACE DE MANERA ILEGAL PORQUE LEGALMENTE NO TIENE DONDE ACOGERSE! Ni el mercado de trabajo lo requiere, ni tiene capacitación profesional para hacer otra cosa que trabajos hoy en vías de sustitución por equipos de mecanización ni, por lo demás, es necesario para la marcha de la economía española. Así pues, ¿de qué mierda de retórica ampulosa está hablando Moratinos? La realidad es mucho más simple.

La última base de partida es la “apuesta” (este es un gobierno de ludópatas) que “España” (ZP) ha hecho “por el desarrollo”. De hecho, el viaje a Kenia y Mozambique de la vicepresidenta De La Vogue y de Leyre Patín el Día de la Mujer Trabajadora, acompañadas por “un grupo de mujeres españolas”, dentro del marco “España y África. Mujeres para un mundo mejor”, obedecía a esta apuesta. En realidad, otra muestra de la ignorancia supina de la realidad africana fue la escenificación de este viaje, que no era sino otra táctica para aplicar el “Diálogo de Civilizaciones”. En el curso de este viaje, la llamada “Declaración de Maputo” se centró en el compromiso español en la “plena incorporación de la mujer al mundo laboral y político, así como en la equiparación de los derechos económicos y sociales”. Ejem… ¿cómo explicar que la mujer africana trabaja como nadie, incluso mucho más que el hombre africano? ¿Cómo explicar a la Vogue y a la Patín que las mujeres africanas viven otros horizontes culturales –casi neolíticos en algunos casos- y que muy difícilmente pueden atender los tópicos del feminismo postmoderno europeo? ¿Cómo explicarles a ese atajo de “mujeres” ignorantes que lo que en Europa es una prioridad tópica, en África no responde ni a la realidad antropológica ni cultural? La “igualdad de sexos” es cosa de ociosos progres europeos que no tienen nada mejor de que preocuparse que por establecer discriminaciones anti-discriminación, pero que es un lenguaje de extraterrestres en países carcomidos por el SIDA, reventados por el desgobierno, mal administrados y que ignoran, no solo los derechos de la mujer, sino cualquier otro derecho humano.

Después de recordar el viajecito de las dos “damitas” a África (y justificarlo), Moratinos pasa a enumerar las ayudas españolas a África. Resumamos: miseria y compañía. 450 millones de euros, dotación del Plan Director de la Cooperación Española para el período 2005-08, pueden parecer mucho, y de hecho lo son, y los 70 millones de la Agencia Española de Cooperación Internacional en el 2005 también son una cifra abultada, PERO EXIGUA SI SE TIENE EN CUENTA LAS NECESIDADES AFRICANAS, QUE EXCEDEN CON MUCHO EL PRESUPUESTO DEL ESTADO. El hecho de que el gobierno socialista haya multiplicado por tres esas ayudas –no nos dice Moratinos cómo se gestionan, lo más probable es que haya espabilados próximos al PSOE que hayan visto triplicados sus exacciones- no quiere decir que esto sirva para algo. Es como la señorona adusta que da cinco céntimos de euro al pobre de la esquina para lavar su mala conciencia.

¿Y todo esto para qué? Moratinos lo recuerda en las dos últimas páginas de su artículo. Hacía falta. Nos dice: “todos estos elementos justifican la adopción por parte de España de una estrategia nacional propia”. Esa estrategia es el Plan África. Pues bien, no. “Todos estos elementos” evidencian la ignorancia del gobierno español en materia de exteriores, su falta de conocimiento de la realidad africana, sus posiciones hechas de tópicos, arquetipos deformados y errores progresistas habituales. Y, además, como hemos dicho al principio, ignorancia de las propias posibilidades.

Digámoslo más claro: ESPAÑA, POR SUS DIMENSIONES Y PAPEL INTERNACIONAL, NO PUEDE JUGAR UN PAPEL PROPIO EN ÁFRICA. Ese papel solamente puede jugarlo dentro de la UE (si es que la UE estuviera en condiciones de definir una política africana unitaria, en lugar de distintas políticas “nacionales” entre las que la española es, sin duda, una de las que tiene menos posibilidades, en función de que ESPAÑA JAMÁS HA SIDO UNA POTENCIA CON INTERESES PREFERENCIALES EN ÁFRICA.

NdA.- Después de leer el artículo de Moratinos, realmente estoy convencido de que el problema del gobierno ZP no es solamente de líneas políticas erróneas, sino mucho más profundo: es un problema de ignorancia supina. Ya sé que es poco periodístico un añadido de este tipo, pero no puedo evitar expresar mi más profunda convicción.

© Ernesto Milà Rodríguez – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

 

 

RSXXI. Hacia una profunda reforma constitucional (V de XV)

RSXXI. Hacia una profunda reforma constitucional  (V de XV)

Infokrisis.- En las cuatro entregas anteriores, hemos diseñado un cuadro de la España contemporánea, bastante pesimista. Esta es la España de ZP. Para concretarla, el rey de la ideología "soft" aspira a que su sistema político cristalice en una profunda reforma constitucional que deberia concretarse en su eventual segundo mandato. Cuando un mediocre intenta pasar a la historia con calzador, hasta las consecuencias mas extremas pueden preverse.

 

 

 

1.        La próxima reforma constitucional

EE.UU. tiene una Constitución de más de 200 años. La Carta Magna inglesa no se ha tocado desde fines de la Edad Media, la Constitución de la V República francesa ha superado los cuarenta años. Sin embargo, la Constitución Española parece ya vieja y desgastada y apenas cuenta con algo más de un cuarto de siglo.

En 1979 la Constitución pudo gustar o no, lo que es innegable es que fue fruto de un consenso y que ese consenso nacía de la voluntad de superar la dicotomía entre las dos Españas. Ciertamente, aquella Constitución fue excesivamente ambigua en algunos puntos, especialmente en el tratamiento de las cuestiones “regionales”. Finalmente, ha bastado la aparición de un iluminado como ZP, provisto de una ideología “soft” para que estallaran todas las contradicciones contenidas desde 1979. Hoy, más que nunca, aquellas aguas trajeron estos lodos.

El problema radica en que los esfuerzos para superar las “dos Españas” se han venido abajo en apenas dos años. Un individuo nefasto, surgido del republicanismo decimonónico de provincias, se obstina en negar la Historia y considerar actualidad política los hechos históricos de hace 70 años. Dado que la Constitución de 1979 se había realizado bajo la influencia de los “poderes fácticos franquistas” (y -justo es decirlo- de una derecha sociológica franquista que, como mínimo, suponía algo más de la mitad del país: por eso, como decíamos antes, la ruptura fue imposible), era preciso volver al punto de partida: julio de 1936.

Por eso no puede sorprender que un analfabeto político como ZP realice las más absurdas e infantiles gesticulaciones políticas para exaltar lo que desde niño le inculcaron: la pureza republicana, la maldad congénita de los franquistas y lo que oyó en su adolescencia, a saber, que la Constitución del 79 se había pactado bajo la presión del franquismo sociológico, del ejército y los poderes siniestros en los que se atrincheraba el bunker franquista… Y ahora que ha alcanzado el poder, se propone realizar un ajuste de cuentas con la Historia, bajo la forma de una profunda reforma constitucional.

De esa reforma lo primero que peligra son las dos instituciones que en la tosca mentalidad de ZP se presentan como la quintaesencia del franquismo:

- La Monarquía y

- La Iglesia

Antes ya hemos visto las medidas que apuntan contra la línea de flotación de la iglesia española, queda ahora por decir algo sobre la Monarquía.

Desde hace dos años vivimos la exaltación y el "revival" de la “República”, pero no de cualquier república, sino de la Segunda República Española, seguramente el régimen más degenerado y corrupto del siglo XX en España. Que aquel régimen tiene muy poco de ejemplar es algo que solamente parece escaparse a ZP. Que recuperar la memoria histórica puede ser contraproducente, a menos que, también aquí, se blinde al objeto rescatado: en el fondo bastaría una ley para equiparar república y libertad y considerar como un ataque a los derechos humanos fundamentales recordar las checas, Paracuellos, el desgobierno republicano y el papel golpetero de los socialistas en Asturias… Si ZP no llegará a tanto no es por falta de ganas, sino porque los primeros efectos contraproducentes de la recuperación de la memoria histórica ya se han producido: en efecto, nunca como en estos dos años se está recordando tanto y de manera tan crítica la gestión republicana.

Ahora bien, la exaltación republicana de ZP y las frases más surrealistas que ha pronunciado (“el rey es republicano”, sin ir más lejos) contemplan, en última instancia, la transformación efectiva de España de Monarquía en república. Un tránsito así permitiría a ZP pasar a la Historia de España y cerrar el ciclo iniciado con la insurrección del 18 de julio: las cosas volverían  a estar como estaban entonces. El ajuste de cuentas con la Historia se habría consumado.

Pero la reforma constitucional prevista por ZP tiene otra dimensión: el modelo de Estado. Para ZP es preciso adecuar la fórmula y la forma de la nación al período globalizador que vivimos. Inútil recordar a ZP que la globalización está en crisis. El cerebro de ZP no piensa a la misma velocidad con que se desarrollan los acontecimientos, es un cerebro ralentizado por la arenilla progresista y por sus tópicos enfermizos. Para un progre es imposible pensar que lo más progre de la época puede terminar dando marcha atrás: y la globalización lo está dando. Solo que ZP no lo percibe.

¿Cómo será el modelo de Estado que hubiera encajado con el modelo globalizador? Sencillo: el no-Estado, o si se quiere, el liberalismo absoluto allí donde el “pueblo” decida. ¿Y la “nación”? ZP ignora lo que es una nación, confunde nación, nacionalidad, región y autonomía en un todo inextricablemente confuso. Para ZP la nación se crea y se destruye por una mera votación. Si Catalunya quiere ser una nación, a pesar de que no lo haya sido nunca, basta la decisión de la tercera parte de su cuerpo electoral para crearla. Y si Andalucía se plantea serlo, no hay problema. En cuanto a si España es también una nación, lo será si lo quieren sus electores… Y si el Valle de Arán un día decidiera ser nación dentro de la nación catalana, dentro de la nación española y dentro de la nación europea, ¿por qué habría que negarse? En el fondo, dice ZP, no hay que tener miedo a las ideas nuevas…

Durante dos años ZP ha permanecido mudo ante las insistentes preguntas sobre qué modelo de Estado pretendía. Se ha atribuido este inquietante silencio a que carecía de ideas, pero es mucho más grave: su idea es que las naciones son mutables y reordenables en cortos espacios de tiempo. Una nación unitaria puede, mañana, pasar a ser una federación y, pasado, una confederación para, al otro, ser dos naciones diferentes o veintidós, ¿qué importa? Solo tienen miedo a la voluntad popular aquellos que no confían en la voluntad popular, nos suele decir…

En el reino de la ambigüedad en el que se mueve ZP, en torno suyo se despiertan todo tipo de ambiciones. La sensación que da ZP es de extrema debilidad de carácter y de ideas, pensamiento blando y pensamiento “soft”, ante el cual cualquiera puede sacar partido. Por eso, ZP es apoyado por ecolocomunistas, independentistas, nacionalistas, regionalistas, incluso por sus propios detractores socialistas… Cada uno cree que puede sacar el mejor partido de tanta debilidad.

Pero, tarde o temprano, habrá que coger el toro por los cuernos y poner un nombre y unas reglas de juego a este modelo de Estado. Si ZP sale reelegido en 2008 –y en nuestra opinión volverá a reiterar mayoría simple, ajustada, pero suficiente para gobernar- la reforma constitucional será inevitable.

ZP se sitúa en el terreno del federalismo asimétrico maragallano: España es un conjunto de nacionalidades, naciones y regiones con distintos grados de autonomía y conciencia nacional; por lo tanto, no todas pueden pesar lo mismo (federalismo asimétrico). Así pues, la futura Constitución contemplará estas asimetrías consensuándolas en la medida de lo posible.

Lo que quede de España, desde luego, ya no será una “nación” convencional y mucho menos una “monarquía”, sino algo extraño. Por lo demás, el futuro de la Monarquía está sentenciado y probablemente con la aquiescencia de la propia Casa Real. La Casa Real ya ha jugado su papel en la Historia de la España contemporánea. El momento crítico es el de la sucesión de Juan Carlos I por su hijo. No parece que éste se sienta muy motivado a “reinar” y muy bien pudiera ocurrir que se “licencie” al heredero asegurándole que ni sus propiedades ni sus rentas serán tocadas. Un tránsito, en definitiva, pacífico. Y de la misma forma que Franco realizó en 1967 una “instauración y no una restauración”, pero, a fin de cuentas, resultó ser una restauración, lo más probable es que la república de ZP asuma el nombre de la que feneció por sus propios achaques en 1936-39. Por una pirueta grotesca de la historia, nos arriesgamos a que la II República continúe setenta años después, como si tal cosa. Se agradecerían al Rey y al heredero los servicios prestados y lo más probable es que éste enviara un último mensaje a la nación recordando la obligación de todos los españoles a contribuir en la tarea de engrandecimiento de España y bla, bla, bla.

Cabe decir que las dos líneas de la reforma constitucional que ZP tiene en perspectiva para su segundo mandato son:

- Forma de Estado: que enlazará con la II República.

- Modelo Territorial: federalismo asimétrico variable a voluntad.

Junto a estas dos grandes líneas, ZP optará por incluir elementos y temas que hasta ahora ninguna constitución mundial ha osado introducir:

- Igualdad hombre-mujer en todos los terrenos, por ley y a rajatabla, sin excepciones y forzada allí donde el normal curso de las cosas no la lleve.

- Derechos de los “matrimonios” homosexuales y de las adopciones por parte de parejas homosexuales. Por extensión, derechos de los transexuales a cambiar de sexo cuando gusten.

- Reconocimiento constitucional del derecho al aborto y a la eutanasia.

- Facilidades para la concesión de la nacionalidad española a inmigrantes (futura base electoral socialista).

- Equiparación de la Iglesia Católica con cualquier otra confesión y de cualquier confesión, incluida la Iglesia, a las ONGs.

- Derechos de los animales y equiparación de los derechos de los simios superiores a los derechos humanos.

- Condena y censura constitucional a algunos momentos de nuestra Historia particularmente odiados por ZP.

- Establecimiento de España como “país de las tres culturas”, “paraíso multicultural” y “pueblo mestizo”.

-

Se tiene tendencia a pensar que ZP es un accidente en la Historia de España. Y en cierto sentido lo es: está puesto ahí por quien ideó las bombas del 11-M. No tiene otros méritos más que haber permanecido sentado ante el paso de la bandera americana y haberse opuesto al envío de tropas a Irak. Las bombas del 11-M hicieron el resto, fuera quien fuera quien las puso. ZP es algo más que un accidente:

- Es la quintaesencia de la inconsciencia progresista hecha política.

- Es el límite extremo de la falta de sentido de Estado.

- Es la consecuencia de la falta de nivel cultural de la clase política.

- Es el ejemplo más pristino de político “globalizador”.

- Es el representante de una España que quiere comerse a la otra.

- Es el iluminado que aspira a pasar a la Historia de España, aunque por nuestra parte pensamos que su lugar es el estercolero de la historia.

(c) Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - 12.07.06.

RSXXI. La crisis de los valores sociales (IV de XV)

RSXXI. La crisis de los valores sociales  (IV de XV)

Infokrisis.- La gran responsabilidad de ZP consiste en haber destruido cualquier valor social digno de ser tenido en cuenta y de haber elaborado una superestructura de seudovalores progresistas, inconsistentes, que consituyen el núcleo esencial de su ideología "soft". El elemento central de esa nueva escala de seudovalores es el ajuste de cuentas con la historia y la recuperación de la "memoria histórica", es decir la revalidación de la doctrina de las dos españas.

 

 

1.        Crisis de todos los valores sociales

Si el felipismo supuso la irrupción de la economía del pelotazo y la entronización del “triunfador” como modelo social, aun cuando careciera de escrúpulos o de moralidad, el zapaterismo está constituyendo una verdadera tragedia en la Historia de España.

Cuando ascendió al poder, el felipismo era considerado desde los EE.UU. como una forma de “nacionalismo”. De hecho, si tenemos en cuenta que el felipismo organizó los eventos del 92 (la Expo-Sevilla, los JJ.OO. de Barcelona y los actos del V Centenario) que, en el fondo, no fueron más que formas de promoción internacional de España, se verá que aquella opinión no era del todo desacertada. En el felipismo subyacía la idea de que España “era un producto vendible” a condición de saberse vender como “unidad con diversidad interior”. En el zapaterismo todo esto se ha evaporado.

El zapaterismo no es sino la ideología de la globalización llevada a la práctica. Zapatero abomina de cualquier frontera: ni le importan, ni las tiene en cuenta. No sólo eso: es capaz, incluso, de darles a otros las fronteras que le soliciten (así por ejemplo, la reforma del Estatuto de Catalunya no es sino la creación de un “Estado Catalán” encubierto o, si se quiere, de la desaparición del Estado Español en Catalunya), de dejar las fronteras desguarnecidas (cuando la crisis de las vallas en Ceuta y Melilla la Legión debió patrullar con las armas descargadas, no existe frontera digna de tal nombre con Europa y es por los Pirineos por donde entran contingentes de inmigración masiva, delincuentes sin fronteras y por donde parten los botines expoliados hacia el Este), y de cuestionar la existencia misma del Estado. Para ZP la “nación” es un obstáculo que impide la globalización. Porque ZP se forja una idea propia de la globalización, que ni coincide con los impulsores de la misma (los poderes económicos), ni con los antisistema (que buscan “otra globalización”). De hecho, ZP promueve una “tercera vía”, la del “diálogo de las culturas” que ignora lo esencial: que no son las “culturas” quienes dialogan sino sus representantes, que otras culturas están mucho más arraigadas en el subconsciente de las poblaciones que la cultura europea y, por tanto, se trata de un diálogo desigual, y que, en el fondo, las culturas son solamente las superestructuras psicológicas derivadas de infraestructuras étnicas, religiosas, históricas y geopolíticas, que ZP ignora y desconsidera.

De ahí que su “diálogo de culturas” sea un buñuelo de viento que pende sobre el vacío sin contar con el soporte real de nadie, ni siquiera el de los miembros de su gobierno. Porque el verdadero problema de ZP es su falta de ideas o, lo que es peor, lo primario de sus ideas, algo que equivale a decir: su ignorancia congénita de la historia de las ideas.

Solamente quien carece de cultura propia, quien desconoce todo lo relativo a la propia identidad, puede aceptar de buen grado dialogar con cualquiera… incluso con aquellas culturas, como el Islam, donde la brecha antropológica y cultural es tan grande que impide cualquier entendimiento. Para ZP es fácil proponer el “diálogo”, en tanto que la ausencia de ideas propias y de referencias identitarias le permite abrirse a quien sí las tiene, sin percibir en ello problema alguno.

El problema de ZP no son solamente sus modales afectados, su absoluta falta de firmeza a la hora de dirigir el Estado, o su ideología “soft” (es decir, su ausencia de ideología), aparte de la sustitución de cualquier esquema ideológico por la “moda” imperante en ese momento (hasta ayer la globalización); sino que, consciente de esas limitaciones, ha optado por resucitar el “guerracivilismo”, o sea, la doctrina de las “dos Españas”.

Ningún otro presidente democrático antes que él había tenido tal ausencia de escrúpulos y de visión política como para caer en un error semejante. Pero esto es consecuencia de la falta de ideas del personaje y de los tópicos manidos que suele utilizar, y que recuerda de su período de estudiante: franquismo-república, malos-buenos, bando franquista malvado y capaz de todo-bando republicano bondadoso y hacedor del bien… Solamente puede haber una revisión histórica, la que tienda a rescatar la memoria de la República… es decir, de los buenos.

Ahora bien:

- La República fue, probablemente, uno de los regímenes más corruptos e ineficaces en la Historia de España.

- La incapacidad de TODOS los partidos republicanos, desde la derecha hasta el socialismo, provocaron la guerra civil.

- Los desmanes de uno y otro bando son tan ciertos y verídicos como de imposible excusa.

- Y si vamos a eso, la República tiene mucho que callar pues planificó sistemáticamente la eliminación de los adversarios políticos: Paracuellos prefigura las fosas de Katyn y las checas el GULAG estalinista.

- De entre todas las fuerzas políticas republicanas, el PSOE fue, sin duda, uno de los elementos más desestabilizadores y golpistas, y su actuación en octubre del 34 absolutamente injustificable.

La guerra civil fue el gran drama de España en el siglo XX. El casi millón de muertos, la tragedia que supuso la ruptura en dos partes del país, a menudo repercutió en el seno de cada familia dramáticamente. Durante tres años se mató y se murió por una idea diferente de España. De UNA España.

Ningún político mediocre y falto de ideas propias tiene derecho a hacer lo que está haciendo ZP día tras día:

- Resucitar cadáveres en putrefacción como el de Santiago Carrillo, uno de los personajes más siniestros y criminales de la Historia de España en el siglo XX.

- Resucitar un enésimo debate sobre la guerra civil en lugar de la superación de la misma.

- Intentar recobrar la “memoria histórica”, es decir, atribuir toda la responsabilidad a uno de los dos bandos (cuando ambos la comparten).

Pero nos equivocaríamos si viéramos solamente en esta política un intento de crear señuelos para que se evite mirar a la triste gestión política del gobierno ZP. En el fondo, este intento de recuperar los fantasmas de la guerra civil tiene también mucho que ver con la psicología de ZP:

- Para ZP, la transición se cerró en falso. Es preciso realizar una “segunda transición”.

- Para ZP, esta “segunda transición” tiene como finalidad cubrir el trecho que impidió llegar a la “ruptura democrática” en 1977.

- Para ZP, la “ruptura democrática” implica dejar las cosas tal como estaban en julio de 1936: con la izquierda triunfante.

- Para ZP, lo verdaderamente importante es negar el papel del franquismo en la Historia de España. Negar incluso que el franquismo existió algún día y derrotó a la República.

¿Y qué es el franquismo? El franquismo es historia. Y como historia hay que examinarlo. Cuarenta años de historia no se despachan quitando una estatua u homenajeando a un criminal. Cuarenta años de historia se analizan, se incorporan, y se asumen como se asume a Viriato, Don Favila, Prim o Lerroux. La Historia es la Historia. Ni se niega ni se reescribe: se analiza siguiendo los principios de objetividad, veracidad y realidad.

Pero seamos más precisos y digamos algo sobre el franquismo:

- El franquismo fue una forma de autoritarismo surgido de los años 30 y que logró perpetuarse hasta la desaparición física de su fundador.

- El franquismo tuvo base social y seguidores, y la prueba es que en 1975-77 los partidos democráticos no tuvieron fuerza social suficiente como para realizar la “ruptura”.

- El franquismo logró la primera transformación económica real de España en el siglo XX: se pasó de una economía agraria y atrasada a un desarrollismo industrial innegable.

- Ese desarrollismo se realizó aplicando fórmulas tímidamente liberales. Posteriormente, la contradicción entre una economía liberal y un sistema autoritario, la necesidad de integración en Europa, forzó la reforma del sistema y la creación de un marco democrático.

- La falta de libertades democráticas franquistas es la propia de cualquier régimen autoritario que aspira a recuperar el terreno perdido en el campo económico y modernizar las estructuras productivas de un país. Es la convicción de que las libertades políticas deben subordinarse al bienestar económico.

Creemos que este juicio sobre el franquismo es breve, conciso, pero no erróneo. Se podrá matizar, se podrá adjetivar y, finalmente, se podrá objetar… Lo que no puede hacerse es dar marcha atrás a la rueda de la Historia y aspirar a viajar en el túnel del tiempo hasta julio de 1936. Pues bien: esa es la intención de ZP.

ZP es el primer presidente que ha asumido acríticamente todos los valores, incluso los más caricaturescos, con los que suele aureolarse un “progre”. Al lado suyo, las americanas de pana del Guerra o las constantes referencias “progresistas” de Felipe González son casi inofensivas. Con ZP ha triunfado la ideología progresista en todos los terrenos, esto es, la ausencia de ideología y la sustitución de cualquier marco ideológico por una serie de tópicos absolutamente maniqueos, construidos en el aire y, por ende, peligrosos.

Si, porque los principios de ZP están alterando todos aquellos en los que se ha basado hasta ahora la sociedad española:

- La Familia.- En dos años de gobierno, los ataques contra la familia han sido constantes y han constituido el primer objetivo de ZP: facilitar los divorcios (acortando los plazos y, por tanto, impidiendo las reconciliaciones), considerar “matrimonio” a las uniones gays, reconocer derechos a homosexuales, travestís, transexuales… pero no dar ningún derecho a las familias.

- La Natalidad.- En los dos años de gobierno de ZP la vivienda ha subido un 23%. En los años anteriores se había mantenido un crecimiento constante del precio de la vivienda en un 14% anual. En estas condiciones, junto con los contratos en precario y la inseguridad en el trabajo, resulta muy difícil formar una familia y casi imposible tener hijos. Por otra parte, el gobierno no ha realizado ninguna campaña a favor de la natalidad, e incluso ha engañado al pueblo español asegurando que la “natalidad repuntaba”… cuando en realidad, el repunte se ha debido a los nacimientos de inmigrantes. Por otra parte, el gobierno no hace nada para investigar qué causa las alarmantes bajas tasas de fertilidad y los problemas de concepción.

- La Educación.- En apenas dos años el sistema de enseñanza pública ha quebrado, no solamente por la irrupción de miles de alumnos que ni conocen el idioma, ni están motivados, y proceden de grupos étnicos que no atribuyen ninguna importancia al estudio; sino, especialmente, por una ley de enseñanza y una normativa que, en lugar de privilegiar el esfuerzo, la constancia, la memoria, la experimentación directa y objetiva, el espíritu de sacrificio, ha transmitido los valores-ONG. Estos valores “finalistas” (multicultularidad, tolerancia, democracia, pacifismo, etc.) no encuentran una contrapartida en valores “instrumentales” (los utilizados en el día a día y en la vida social y cotidiana).

- La Historia.- Se podrá ser católico o no. Lo que no puede negarse es el papel desempeñado por el catolicismo en la Historia de España, que incluso ha sido reconocido por la Constitución de 1977. A pesar de haberse casado por la Iglesia, a pesar de haber bautizado y realizado la primera comunión de sus niñas, ZP, por algún motivo que se nos escapa, parece considerar a la Iglesia Católica como el gran enemigo. Y ciertamente lo es: nunca como hoy los centros educativos de la Iglesia han registrado tal avalancha de alumnos que huyen de la enseñanza pública y de su marasmo. El acoso de que es objeto la Iglesia española tiene como contrapartida reforzar a los sectores militantes de ésta en contra del poder político. Uno de los rasgos propios de la teoría de las “dos Españas”. El catolicismo no es “una religión más”, similar a cualquier otra y, especialmente, al Islam. Es la religión mayoritaria del pueblo español, precisa un tratamiento preferencial y su voz debe tenerse necesariamente en cuenta.

- Las costumbres sociales.- el gobierno ZP ha acometido en dos años medidas, como mínimo, “curiosas”. La cruzada contra los fumadores constituye un portento de cinismo. Si el tabaco es peligroso, ¿por qué se permite su venta? Indudablemente porque reporta beneficios a las arcas públicas. Entonces, ¿por qué se reprime su consumo? Porque genera gasto en sanidad… Se trata de limitar su consumo para que sea rentable para el Estado. Y en cuanto al Carné de Conducir por puntos y los dramáticos llamamientos para evitar accidente, ¿qué puede decirse? Es el camino más simple para evitar acometer la medida que haría descender los accidentes: crear carreteras más seguras y mejor trazadas. Aparte de que en un país en el que el salario medio está apenas por encima de los 1000 euros-mes, crear multas de 600 euros supone un disparate puro y simple. El Estado interviene solamente allí donde percibe una posibilidad recaudadora y el carácter rentable de la recaudación.

- La permisividad a todos los niveles.- El gobierno ZP es un gobierno “comprensivo” y permisivo. Hay que dialogar con los terroristas, y no importa si siguen delinquiendo. Hay que dialogar con los países que permiten el aluvión de inmigrantes y las tragedias en el Estrecho y con ellos el diálogo se limita a cuánto hay que pagarles para que disminuyan puntualmente el flujo. Y, por supuesto, permisividad: al parecer ya somos maduros para que nuestra sociedad sea intoxicada con heroína, cocaína y haschish pero, al parecer, hay que prevenirse contra el alcohol y el tabaco preferentemente. La reforma del Código Penal de 1995 se ha mostrado un verdadero fracaso: delincuentes multirreincidentes cometen delito tras delito y ni siquiera son expulsados del país, mucho menos entran en cárcel y si entran es por poco tiempo. Se diría que con ZP la “Autoritas” del Estado ha terminado por diluirse. Vivimos en una situación de aumento asindótico de la delincuencia y la inseguridad ciudadana que el Estado, a despecho de la sensación que tienen sus ciudadanos, se obstina en negar. En muchas comunidades los ciudadanos están adquiriendo armas de caza y confiando su seguridad a su propia capacidad de autodefensa o a seguridad privada. El Estado, y con él la sociedad, está siendo víctima de escuálidas mafias de bandidos. Nunca un Estado ha alcanzado tales extremos de ineficacia en su gestión y de indefensión de sus ciudadanos.

- La moral de ONG.- Las ONGs no son más que negocios subvencionados que deben declarar un beneficio cero al final del ejercicio, algo sencillo para cualquier maquillador contable principiante. Las ONGs justifican las subvenciones que reciben afirmando que “ayudan”. Y es posible que algunas ONGs ejemplares así lo hagan, pero no es menos cierto que cada vez existe más abuso y desfase entre lo que reciben las ONGs y lo que destinan para “ayudas al tercer mundo”. Apenas se producen auditorías serias a ONGs que, prácticamente, han pasado a ser intocables. En buena medida, las ONGs nos ilustran sobre el “doble lenguaje” que ZP ha elevado al más alto rango: cuando digo “ayuda” quiero decir que me ayudo a mí mismo; cuando digo “solidaridad” quiero decir que primero pienso en mí y luego en los negritos esos del tercer mundo; cuando digo “beneficio cero” y “acción desinteresada” quiero decir que primero me fijo el sueldo propio y con lo que sobra encargo a alguna empresa amiga que realice una campaña publicitaria a favor de tal o cual tema. Nunca como en la España de ZP se puede hablar con tanta propiedad del “negocio humanitario”.

- La cultura de la precariedad.- Hasta no hace mucho, el sueño dorado de un español consistía en tener un trabajo estable que le permitiera obtener una razonable fuente de ingresos para vivir dignamente. Hoy, esto es casi una utopía. Con la aquiescencia de los sindicatos se ha llegado a una situación de renuncia constante a derechos sociales adquiridos, y el primero y más importante de todos ellos es la estabilidad en el empleo y el salario digno. Paradójicamente, hoy los derechos “esenciales” de los trabajadores son mucho menores que en el período más negro del franquismo, pero eso sí: tenemos derechos “formales” que muy pocos utilizan (derecho de sindicación que alcanza apenas a un 14% de la masa laboral, derecho de huelga que es casi un residuo del período heroico sindical, y poco más). El período de cotización para percibir la jubilación se ha extendido recientemente de 12 a 15 años, con el voto a favor de los sindicatos. Las prestaciones de jubilación son cada vez más irrisorias en sí mismas y mucho más si las comparamos con las cantidades cotizadas. Regímenes como el de autónomos suponen un verdadero latrocinio, sin apenas derechos. Los fármacos gratuitos cada vez son menos, genéricos o no. Pero eso sí: las operaciones de cambio de sexo se realizan con cargo a la Seguridad Social, pero las malformaciones cervicales y de columna no se consideran “enfermedades laborales”, y la corrección optométrica no queda cubierta… Y ante todos estos disparates los sindicatos se preocupan sobre todo de la integración laboral de los trabajadores inmigrantes, como tarea prioritaria.

- El desmantelamiento de la sociedad civil: fue el gran hallazgo de Felipe González. El desmantelamiento del tejido asociativo data de los primeros tiempos del felipismo, aquello que se conoció como “el desencanto”. ¿Para qué organizarse si no sirve para nada? ¿Para qué intentar cambiar las cosas, si siempre permanecen igual? ¿Para qué aspirar a mover una parte, si el todo sigue constante? Desde mediados de los años 80, las cifras de implicados en asociacionismo bajaron dramáticamente. El repliegue a lo personal, el uso y abuso de las nuevas tecnologías y de los medios de ocio que podían seguirse desde el hogar, la renuncia a cualquier marco asociativo (político, sindical, cultural, asistencial), se ha terminado por convertir en la lacra de nuestra sociedad. Nunca una sociedad estuvo tan poco implicada y desinteresada en su gestión como la nuestra. En nuestra sociedad, la democracia se ha convertido en partitocracia (poder de los partidos) y plutocracia (poder del dinero) y no ha tenido a la sociedad civil como revulsivo para poder reorientar el sistema por una vía democrática.

Podríamos seguir hasta la saciedad la trayectoria de ZP en su intento de alterar hasta los cimientos la estructura de la sociedad española, pero perderíamos el tiempo. ZP y sus mentores han entendido que, fundamentalmente, el electorado es:

- Voluble: le ocurre como al timón, que hacia donde se le orienta, gira. Hoy piensa A y mañana no-A, sin reservas mentales.

- Sin capacidad crítica: ignora lo que es el pensamiento lógico y se basa en apriorismos, tópicos y sugestiones.

- Simple en sus razonamientos: basados en dualidades maniqueas “bueno-malo”

- Perezoso en sus esfuerzos: informarse y formarse cuestan esfuerzos y tiempo.

- Replegado en su individualidad: y por tanto alejado de la sociedad civil organizada y de los movimientos de protesta. Si existen son puntuales y nunca decisivos.

- Absolutamente permeable a las influencias mediáticas: para ZP no existe otra verdad que la expuesta por PRISA cada mañana desde las 7:00 en la SER o la Cuatro o desde la 1:00 en El País.

- Hemipléjico mental: piensa en términos de “dos Españas”, de ZP-diálogo y PP-franquismo, derecha mala – izquierda buena, derecha dictadura – izquierda libertad. Cualquier otro razonamiento se le escapa.

En estas circunstancias, el poder –quien controla los mecanismos de poder y de comunicación- hace con el ciudadano como el escarabajo pelotero con su bola de mierda: la dirige hacia donde quiere, como quiere y cuando quiere.

Tras los modales afectados de ZP lo que se esconde es un mediocre que ha pagado caro los favores de quienes le ayudaron a entronizarse en el poder: buena parte de la ayuda española al desarrollo en Iberoamérica está programada de tal manera que el beneficiario verdadero es para la división de libros educativos de PRISA. Por otra parte, el favor realizado entre el 11 y el 14-M lo ha pagado con creces concediendo a la cadena de Polanco dos canales de TV en abierto. Aún así, ZP no ha podido evitar que la SER dejara de ser la emisora con más audiencia y que COPE y Onda Cero cuestionaran decisivamente su preponderancia en la radiodifusión. En Internet, los “productos” de Polanco están en recesión y son precisamente los medios anti-ZP más característicos (el Mundo y Libertad Digital) los que mantienen la hegemonía. Podemos pensar dónde estaría ZP en las encuestas de no ser por PRISA, incluso podemos pensar si alguna vez ZP hubiera podido abandonar el puesto de diputadillo de provincias, silencioso y circunspecto, de no haber mediado Polanco y el despiste congénito de Maragall…

Precisamente, con el apoyo de Polanco y con el disparate organizado por Maragall en torno a la reforma del Estatuto de Catalunya, lo que se está cociendo es una inevitable y profunda reforma constitucional.

(c) Ernesto Milà - Infokrisis - infokrisis@yahoo.es - 12.07.06

 

RSXXI. Los aspectos económico sociales de la crisis (III de XV)

RSXXI. Los aspectos económico sociales de la crisis  (III de XV)

Infokrisis.- En esta tercera entrega del documento Revisión Siglo XXI, abordamos de manera no exhaustiva, los aspectos económico-sociales de la crisis presente y, especialmente, describimos el marco en el cual se desarrolla: final de la integración en Europa e inicio del proceso globalizador. Concluimos que el modelo globalizador se encuentra afectado hoy por una profunda crisis.

 

 

 

1.        Crisis socio-económica generalizada

Las dos grandes líneas del crecimiento económico español durante los años 80 y 90 fueron falsas, ilusorias y miserables:

a)     Desde los años 80 la economía española ha dejado progresivamente de ser productiva para pasar a ser especulativa. Distintas circunstancias han enmascarado este proceso e incluso parecían desmentirlo. A principios de los años 80, cuando se encarriló definitivamente la integración de España en Europa, se produjo una migración de multinacionales a nuestro país. Se trataba de un crecimiento coyuntural, favorecido por salarios más bajos que en el resto de la Unión, que duraría solo lo que otros países tardaran en ofrecer mejores condiciones.

Cuando se produjo la caída del Muro de Berlín y la desarticulación del sistema defensivo de la URSS, los países del Pacto de Varsovia iniciaron una loca carrera hacia la UE con el aliciente de que sus costes laborales eran menores que los españoles y la fiscalidad mucho más moderada. Así pues, el crecimiento industrial de los años 80 y 90 fue ficticio, carente de bases sólidas, y basado en una política de incentivos que podía ser imitado y superado por cualquiera.

b)     Una economía especulativa basada en el pelotazo, cuyos modelos datan de principios del gobierno de Felipe González: la exaltación de la “beautiful people” por encima del trabajo y de la gente honesta. El saqueo de Rumasa con el subsiguiente reparto del botín para los amigos y, como elemento de arranque de la nueva clase político-económica socialista, la exaltación realizada en la época de un self-mademan como Luis Roldán, que había tenido el “valor de lanzarse al mercado”, frente a los guardias civiles honrados que se desangraban en el Norte, mientras su jefe esnifaba cocaína en compañía de prostitutas del tres al cuarto. El inicio del saqueo de Marbella, iniciado por los socialistas a mediados de los años 80. La exaltación del aventurerismo económico, el pijerío, el arribismo y el pelotazo encarnado en la figura de Mario Conde, y, para colmo, el saqueo continuado y reiterado de las arcas del Estado por una clase política que, a partir del felipismo, unió su nombre al de la corrupción. Todos estos hechos supusieron una mutación interior en la psicología de muchos españoles: “¿para qué trabajar? Las rentas procedentes del trabajo permiten apenas sobrevivir a duras penas en una economía especulativa, ¿no es mejor especular? Además, comprar barato y vender caro es todavía más lucrativo si se cuenta con el apoyo del aparato del estado”. Así pues, el felipismo todavía no es consciente de la inmensa mutación que trajo al país: aún hoy, los valores de la economía especulativa sobre el trabajo honrado, del pelotazo sobre la constancia, están más que nunca presentes en la sociedad española.

A esto se unió la velocidad con la que se han desarrollado los procesos histórico-económicos. Estos procesos se han desarrollado en dos tiempos, estando íntimamente concatenados y son:

a)     La integración en Europa y

b)     La globalización

a)     A partir del ingreso de España en la OTAN (1986) y de la solidificación del sistema democrático (1982), ya no existieron más obstáculos para el ingreso de España en la UE. Esto se tradujo en dos fenómenos opuestos de gran brutalidad el primero y trascendencia el segundo:

1)     La reconversión industrial

2)     La llegada masiva de fondos estructurales y de cohesión

La reconversión industrial supuso la liquidación de en torno a dos millones de empleos y la desaparición de sectores enteros de nuestra economía. Esta reconversión ha arrojado a un futuro problemático a regiones enteras, cambiando radicalmente su paisaje. La brutalidad con que se realizó esta conversión no será olvidada jamás por toda la generación de trabajadores que la sufrió.

Lo peor de la reconversión es que no se generó un nuevo tejido industrial en las zonas afectadas: las jubilaciones anticipadas y las indemnizaciones por despido favorecieron la pacificación social… Pero, una vez más, el pan para hoy será hambre para mañana. Esas zonas afectadas por la reconversión, sin industrias de reemplazo, no volverán a dar trabajo a los hijos de los jubilados ni a los despedidos, que se verán obligados a emigrar a las grandes ciudades. Una inflación de bares, pequeños comercios y autónomos, dan todavía hoy una sensación ficticia de actividad económica que, antes o después, se extinguirá. Solamente la sustitución de un tejido industrial por otro es garantía de prosperidad a medio plazo.

Pero la ficción pudo prolongarse todavía algo más de una década, gracias a la llegada masiva de fondos estructurales y de cohesión. Gracias a ellos –y a pesar de la falta de rigor con la que, en buena medida, fueron administrados- se abordaron ambiciosos programas de renovación y creación de infraestructuras, que evitó que las consecuencias más extremas de la reconversión industrial se hicieran sentir inmediatamente.

Por otra parte, durante la transición y, especialmente, a partir de la formalización del ingreso en la CEE, España se convirtió en el paraíso de las multinacionales. Se abrieron cientos de factorías llegadas a nuestro país impulsadas por las facilidades e incentivos dados por los ayuntamientos a las empresas recién llegadas. Eso contribuyó también a paliar los efectos de la reconversión posterior. Pero todo esto debería cambiar a mediados de los años 90.

b)     La globalización irrumpió a partir de la caída del Muro de Berlín, amparada en la desaparición del duopolio internacional y de la creación de un sistema mundial unilateral de indiscutible hegemonía norteamericana. La creación de un mercado único mundial, inicialmente, no parecía una mala opción: cada país se especializaría en algún producto en el que sería competitivo, lo cual redundaría en beneficio de ese país y de sus clientes. Pero ese sistema, hoy, ha fracasado completamente y la globalización ha sido un espejismo de apenas 15 años: de 1990 a 2005.

En España, la globalización generó dos fenómenos opuestos e íntimamente ligados:

1)      Deslocalización industrial e

2)      Inmigración masiva

Ambos fenómenos eran como una autopista de doble dirección cuya resultante final suponía:

1)      Un empobrecimiento de las clases trabajadoras española y europea

2)     Una desertización industrial

3)     Un crecimiento en las desigualdades de renta

4)     Un aumento de la potencia explosiva del multiculturalismo

5)     La aparición de bolsas de inmigración irreductibles a cualquier intento de integración y asimilación.

La globalización, en apenas 15 años, ha concentrado buena parte de la producción industrial en los polos de más bajo coste y más próximos a las fuentes de materias primas. No es que el mercado haya aumentado su competitividad, sino que unos pocos países (asiáticos) se configuran como los “únicos productores rentables”. En ellos, la proximidad de las materias primas se une a lo barato de la mano de obra, a la falta de derechos sociales y sindicales y a ritmos de producción completamente inhumanos.

La globalización ha fracasado porque:

1)     En lugar de generar un “Estado del Bienestar” a nivel mundial ha empobrecido a la clase obrera del primer mundo y ha convertido en mano de obra esclava a la del tercer mundo. Nunca como hoy el individuo se ha transformado con tanta velocidad en consumidor alienado y productor integrado.

2)     La globalización se ha realizado sin tener en cuenta las constantes geopolíticas, dando por sentado que nos esperaba un futuro de paz, armonía y felicidad, un período “sin historia”, una democracia mundial. Y no ha sido así: las contradicciones entre los bloques geopolíticos siguen existiendo y las superpotencias preparan sus posiciones para renovar la lucha por la hegemonía mundial.

3)     Para colmo, el agotamiento de los hidrocarburos supone la puntilla a la globalización. Porque si antes era ventajoso fabricar lejos pero barato y trasportar los bienes a los puntos de venta, con la constante subida del precio del combustible que se viene experimentando en los dos últimos años, los costes del transporte serán a corto plazo insoportables.

Estos tres elementos sellan el final de la efímera “era globalizadora”. Apenas ha durado 15 años. El problema es que, en este período, parte del tejido industrial europeo ha sido deslocalizado y todavía no podemos estar seguros de los trastornos que provocará el irremisible fin de la época del petróleo barato.

En este terreno, los grandes desafíos mundiales de los próximos años son:

1)     La búsqueda de energías de sustitución, capaces de generar los ingentes volúmenes que una industrialización mundial precisa. Estas energías deben ser baratas, limpias y fáciles de producir. Las energías “blandas” no son aptas para producir energía en cantidades como los que precisan los países para evitar el parón industrial. Por lo que se refiere a las energías de fusión nuclear, todavía quedan, como mínimo entre 25 y 35 años para que sean viables.

2)     Países como China que, hasta ahora y en los últimos años, han tenido un crecimiento sostenible del 8% anual y han intentado compaginar un régimen autoritario con una economía liberal, se verán sometidos a todo tipo de tensiones y contradicciones. Fatalmente, o bien la economía triunfará y forzará el establecimiento de un sistema multipartidista, o bien triunfará el sistema político autoritario limando las posibilidades del mercado. De lo que no cabe la menor duda es que en los próximos años, estos países sufrirán todo tipo de tensiones interiores.

3)     El eje de la economía mundial se está desplazando en estos momentos del Atlántico al arco del Pacífico. Pero este desplazamiento tiene serios peligros:

-          La estabilidad del sistema económico norteamericano, el más endeudado de todo el mundo y de toda la Historia.

-          La amenaza climática que afectará sobre todo a esa área, sin excluir un recrudecimiento de la actividad sísmica con puntos tan frágiles como California, Japón o el Sudeste Asiático.

-          La estabilidad problemática del sistema chino, sometido a todo tipo de tensiones, incluidas las religiosas en el Oeste del país, registrando una agitación creciente de las etnias musulmanas.

 (c) Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - 12.07.06