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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

NACIONAL

La crisis que se avecina no tendrá precedentes (I de III)

La crisis que se avecina no tendrá precedentes (I de III)

Infokrisis.- Solamente PRISA tiene a gala negar que hayamos entrado en la fase descendente del ciclo económico. Cada vez que ZP intenta sembrar la tranquilidad en los mercados, se produce una nueva caída de bolsa. La impresión general es que esta crisis será como las anteriores, una más de las muchas crisis periódicas que hemos sufrido desde 1973 cuando la cuarta guerra árabe-israelí desencadenó la crisis del petróleo. Pero no será así: esta crisis no tendrá absolutamente nada que ver con las anteriores. En esta primera entrega analizamos los motivos políticos por los que esta crisis será diferente.

I.                   Las condiciones políticas

En 1973 se puso de manifiesto en España que era urgente variar las condiciones políticas. Con Franco envejecido, el propio Carrero Blanco impulsó lo esencial de lo que luego sería la transición española. En este sentido, tantos las fuerzas de la oposición democrática como las del franquismo, coincidían en señalar que la alternativa a la crisis económica era un cambio político para el que existían dos alternativas: o la “ruptura democrática” o la “transición democrática”. La primera no fue posible en la medida en que los que proponían la primera carecieron de fuerza social suficiente como para poderla imponer (a diferencia de lo que ocurrió en Portugal en 23 de abril de 1973). Una vez constatado esto, era evidente que a la oposición democrática no le quedaba más remedio que abandonar la idea de la “ruptura” y pactar una transición con las fuerzas herederas del franquismo.

Lo esencial de aquel período es que la sociedad española afrontaba aquella primera gran crisis de la modernidad, con la esperanza de dos alternativas políticas. Esta situación volvió a repetirse en 1979, cuando la crisis económica volvió a ser preocupante y los niveles de inflación soportados desde 1976 se habían hecho absolutamente insufribles. Si UCD lo “hacía mal”, seguía estando presente una alternativa, el PSOE, la izquierda.

Nuevamente en 1992, al apagarse los fastos de aquel año, nos vimos imbricados en una crisis que se prolongaría en los tres años y medio siguientes. También en esta ocasión seguía existiendo una alternativa. Si el PSOE no había dado la talla y los casos de corrupción solamente ocultaban una falta de previsión absoluta para planificar el futuro, siempre quedaba la opción del PP, es decir, de la derecha-derecha, hasta entonces no ensayada.

Ahora ya no ocurre así: se han agotado las fórmulas políticas. La izquierda ha fallado, huérfana de ideas tan solo tiene ambición de poder en sus dirigentes. La derecha sigue con las ideas de 1996 para un mundo que ha cambiado mucho La única razón de votar a la derecha es odiar a la izquierda. Es una característica de la crisis de toda una clase política el que la gente no vote “a favor de”, sino “en contra de”, que no se vote a un político por sus méritos, sino para alejarse de los errores de otro.

No hay alternativas, porque no hay ideas. Cuando la clase política se ha dedicado tanto a estudiar como puede defender mejor sus propios intereses de casta, difícilmente queda espacio para las ideas, para la planificación del futuro o incluso para la gestión misma del poder. Ahora, cuando sabemos que el reparto de comisiones en Catalunya ¡para la adjudicación de la construcción de viviendas sociales! llegaba hasta el 20% se entiende perfectamente por qué CiU dejó empantanada Catalunya y porqué desde mediados de los 90 aquella tierra no logra levantar cabeza, siendo seguramente la autonomía del Estado en donde más se sentirán los efectos de la presente crisis.

La diferencia esencial entre los dos grandes partidos no es, como se tiene tendencia a pensar, ni el modelo de Estado, ni el tratamiento del tema terrorista, sin las políticas económicas basadas en los subsidios en el caso del PSOE y en la rebaja de impuestos en el caso del PP. Las explicaciones a favor de cada una de las opciones son extremadamente áridas, pero, en general, la posición del PSOE es puramente electoralista y puede mantenerse mientras haya crecimiento económico, mientras que la postura del PP es más ortodoxa desde el punto de vista económico.

Ninguna de las dos grandes fuerzas políticas proponen cambios estructurales en la sociedad, ni siquiera giros radicales en las políticas económicas. La falta de alternativa no solamente se traduce por que todas las alternativas ya han sido ensayadas y todas ellas han terminado decepcionando, sino porque los parches que los partidos mayoritarios proponen no bastarán con corregir los efectos de esta crisis.

Esta será, en definitiva, la primera crisis ante la cual la sociedad española estará huérfana de alternativas políticas.

II. El Sistema político español ha perdido fuerza y credibilidad

Los niveles de corrupción y el descrédito en el que ha caído la totalidad de la clase política, ha generado una ruptura entre la “España oficial” y la “España real”. Lo que se debate en el parlamento nacional y en los pequeños parlamentos autonómicos, así como las declaraciones de los portavoces gubernamentales, tiene muy poco que ver con los intereses de la población. El discurso político está lastrado por las necesidades electorales de los partidos. Las frases de los políticos i expresan “verdades” ni “mentiras”, sino solamente posiciones electorales en las que se trata fundamentalmente de denigrar al adversario político, mucho más que de “vender” las propias posiciones que, por lo demás, son inexistentes o inexplicables.

La otrora “joven democracia española” ha devenido un sistema anquilosado, con un sistema representativo esclerotizado, una clase política hemipléjica y que solo tiene atractivo para los amigos del poder que hacen los grandes negocios a su sombra.

La Ley d’Hont y la estructura del sistema electoral ha ido, desde el principio de la democracia, deformando la voluntad popular para beneficiar eternamente a las dos opciones mayoritarias, eternizándolas en el poder.

Plutocracia (poder del dinero) y partidocracia (poder de las cúpulas de los partidos) son las dos características que han sustituido a la representatividad y a la democracia misma. Si el sistema político español fue democrático en algún momento, ya no lo es. La democracia es algo más que acudir a las urnas una vez cada cuatro años: es aplicar políticas que beneficien a la mayoría y atenúen las desigualdades sociales. Y esta es la perspectiva de la que nos alejamos cada vez más.

Esto es percibido confusamente por la población que, sin embargo, reacciona de manera nítida, situándose de espaldas al sistema político. El aumento de la abstención, el voto nulo y el voto en blanco, indican muy a las claras que sectores cada vez más amplios de la población y en especial, sectores populares, económicamente modestos y la juventud, están de espaldas al sistema político.

Esto no había ocurrido en anteriores crisis en las que los niveles de participación electoral eran normales en las democracias occidentales. La confianza que la ciudadanía tuvo en la clase política, ya se ha evaporado.

Cuando se producen este tipo de pérdidas de confianza pueden ocurrir dos cosas: o la aparición de nuevas alternativas razonables o que sectores enteros de la población caigan en manos de demagogos. Las guerras balcánicas de los años 90 pertenecen a ese género de conflictos artificiales en los que las ambiciones desmesuradas de clases políticas regionales les convierten en peones dóciles de fuerzas políticas internacionales y la población civil termina siendo víctima de los demagogos aventureros y mercenarios a los que ella misma ha encumbrado en momentos de desesperación.

III. El consenso constitucional roto: la constitución desahuciada

En su permanente necesidad de contar con apoyos parlamentarios, el gobierno surgido de las bombas del 11-M y del vuelco electoral consiguiente, ZP debió de realizar concesiones a las fuerzas políticas susceptibles de apoyarle.

Izquierda Unida se conformó con apenas unas migajas que, por lo demás, convenían a ZP. Toda esa zarandaja de la “memoria histórica” fue utilizada por ZP no solamente para desviar la atención sobre los aspectos más negligentes de su política, sino para contentar a las menguadas bases electorales de IU, esos  últimos mohicanos del republicanismo rancia y apolillado, cerriles votantes de una izquierda que ya ni siquiera es seguida por la clase obrera, sino solamente por unos pocos miles de hemipléjicos mentales que capaces de ver en el bando de republicano todas las virtudes y en el franquista a su reflejo invertido.  Ese electorado bastan unas migajas para contentarlo.

Más difícil, desde luego, ha sido con los nacionalistas. Las ambiciones de estos son mucho más “reales” y presentes. El nacionalismo siempre exige más y más hasta el total desenganche de la “autonomía” que, convertida primero en “nacionalidad” y luego en “nación”, requiere, como toda nación, un Estado propio. Un nacionalista siempre será capaz de amenazar con el “desenganche” si no se satisfacen sus exigencias y estas siempre constituyen una permanente elevación del techo de autogobierno a cambio de votar tal o cual ley en el parlamento.

Su política de alianzas era tan arriesgada que ZP ha tenido que ceder a un partido minúsculo, ERC, dirigido por un alucinado iracundo y una banda de desaprensivos y demagogos sin capacidad, preparación, ni inteligencia política. Haber pactado el Estatut con ERC primero, con CiU después, haber permitido que tras las elecciones de noviembre de 2006 en Catalunya, Montilla traicionara los pactos CiU-ZP y volviera a formar gobierno con ERC, sólo para ser presidente de la Generalitat y para evitar el “abrazo del oso” de CiU, ha llevado a una falta completa de credibilidad del PSOE en materia autonómica: y así es percibida tanto por los nacionalistas como por los estatalistas.

Para colmo, el pacto con el BNG que, periódicamente, desliza propuestas chuscas sino grotescas y el intento del proceso de paz con ETA que, en el fondo, suponía una rectificación de las alianzas en Euskal Herria, optando el PSC por un pacto “de izquierdas” con HB, para revalidar el enfrentamiento con la derecha representada por el PNV y el PP y la revisión al alza de otros estatutos, sin antes haber definido un nuevo marco constitucional, han supuesto un verdadero menoscabo y una erosión continua para el PSOE.

Ahora bien: en teoría, la unidad del Estado está garantizado por la Corona de la misma manera que el mito de la izquierda es la República. El gobierno no puede reaccionar con exceso de celo ante la ofensiva de los pequeños grupos nacionalistas, independentistas y republicanos… simplemente porque su política de alianzas es recogida solamente por estos grupos.

Y este es el problema: la monarquía garantiza la unidad del Estado y es el único elemento que remite a los consensos de la transición: la derecha acepta desmantelar el franquismo pero exige que no se producta una ruptura democrática y se acepte a la monarquía que quiso Franco. La izquierda, en cambio, renunciaba a su republicanismo, aceptaba la bandera nacional, a cambio de un ordenamiento constitucional que le garantizara al menos un 50% de posibilidades del ejercicio del poder. Ambas partes garantizaban aislar a los extremistas de derechas (y así se hizo entre los sucesos de Montejurra-76 y el 23-F de 1981) y de izquierdas (a partir del Caso Scala y con las acciones terroristas del GRAPO), no facilitar el acoplamiento de fuerzas políticas de nuevo cuño y hacer tabla rasa del pasado: ni habría juicios de responsabilidad para los funcionarios del franquismo, ni se extinguirían las penas para los terroristas con delitos de sangre cometidos entre 1969 y 1976, lo que llevaba a una amnistía general.

Pues bien, ese consenso se rompió a causa de las necesidades de ZP de obtener apoyos electorales. Muchos de los partidos que aceptaron esos pactos se han transformado: el PCE ya no existe, se ha transformado en el carril bici de IU, ERC es un partido de gobierno en Catalunya, cuando nunca logró levantar la cabeza desde 1977 e incluso cuando hoy sus dimensiones son reducidísimas. Por su parte, el PSOE ha visto como la generación de Felipe González, suficientemente cebada por 13 años de ejercicio del poder central, ha cedido su plaza a una nueva generación que llega con hambre atrasada y sin conocimientos de lo que fue la transición. De hecho, la mayoría de dirigentes del PSOE actual llevan en el partido menos de treinta años y desconocen las circunstancias en las que se firmaron los pactos de la transición.

El gran riesgo de la situación actual es precisamente este: las necesidades parlamentarias del PSOE –que se prolongarán en la medida en que carece completamente de posibilidades de mejorar su situación en las próximas elecciones y lo que se dirime no es si obtendrá o no mayoría absoluta, sino si será o no el partido más votado- implican relativizar el valor de la Constitución, relativizar la importancia de los ataques a la monarquía, tratar como un “resfriado” cualquier proceso centrifugar del Estado y, a la postre, romper los consensos constitucionales que a ZP le importan mucho menos que lograr mantenerse otros cuatro años en el poder.

En estas circunstancias la constitución está desahuciada y no sobrevivirá una nueva mayoría relativa del PSOE.

*        *         *

Sobre este trasfondo de crisis político, se desarrollará la próxima crisis económica. La crisis política fragilizará al Estado, mientras la crisis económica fragilizará la sociedad. Esto situará a nuestro país, ante el riesgo de una desintegración irremediable ante la cual la unidad del Estado y de la Nación será tan importante de presentar como la coherencia de la misma sociedad española.

© Ernesto Milà – infokrisis@yahoo.es

El drama de la vivienda es más drama con Zapatero

El drama de la vivienda es más drama con Zapatero

Infokrisis.- Las últimas medidas anunciadas por el gobierno, son algo más que propuestas demagógicas y electoralistas planteadas hoy para ganar las elecciones pasado mañana. Son un fraude a la esperanza, un juego con el drama más intenso que padece la sociedad española: la vivienda... Una vergüenza más de la partidocracia real o de la pretendida democracia.

Las inatendibles propuestas de Chávez

Fue a principios de septiembre y constituyó una de las primeras andanadas electorales de la Ejecutiva del PSOE: el gobierno andaluz –socialista gracias al PER, mucho más que gracias a la eficacia de su gestión- aseguraba piso a todos los que tuvieran ingresos mensuales menores a 3.000 euros, que no costaran más de 1/3 del salario.

La frase, soltada por Chávez en el curso de una rueda de prensa, no tuvo ni un antes ni un después, no había ni plan, ni siquiera proyecta, ni mucho menos, un esbozo de tal; lo único que había era una frase perdida entre otras frases no menos electoralistas en las que Chávez intentaba demostrar la eficacia social de su gestión.

Al día siguiente, todos pensábamos que se ampliaría algo la propuesta: ¿los pisos serían en propiedad? ¿en alquiler? ¿se trataba de 3.000 euros por cónyuge?, ¿3.000 por persona?

Después del “papeles para todos” ahora nos quedaba ver el “pisos para todos”. Si tenemos en cuenta que la inmensa mayoría de salarios se sitúa por debajo de los 3.000 euros, la propuesta era importante porque alcanzaba a un mayoría. Que fuera aplicable era harina de otro costal.

Los medios de comunicación acogieron la propuesta irónicamente, incluso los más vinculados al PSOE. Nadie se la tomó en serio, ni nadie tenía porqué tomársela. La única que se atrevió a decir algo a su favor fue la Chacón, recién estrenada en su cargo y que, a falta de mejores ideas, dijo que el plan era viable, pero tampoco aclaró ninguno de los grandes enigmas del asunto.

En el momento de escribir estas líneas, la propuesta de Chávez queda solamente como la primera andanada de la serie de eslóganes electoralistas que nos queda por sufrir de hoy a las elecciones de marzo.

Chávez es especialista en estas majaderías: ahí está el “operaciones de cambio de sexo para todos” o “subvenciones para la renovación tecnológica en las empresas”. Esta última es particularmente significativa de la forma “chapista” de hacer las cosas: cuando algún empresario fue a ser incluido en el programa, a poco de lanzarse, le contestaron que el presupuesto ya se había agotado… pequeño detalle que Chávez no explicó al lanzar su propuesta. Pero la vivienda no es un chiste lepero, sino un drama vivo y activo en la sociedad española.

Segunda andanada: la Chacón a la carga

La única que surgió en defensa de la propuesta de Chávez, fue Carmen Chacón, flamante ministra de la vivienda (evitamos las mayúsculas a la vista de que es un ministerio virtual, inexistente en la práctica y apto sólo para poner al frente a una “mujer de cuota”) que, diez días después, anunció solemnemente en las escaleras de la Moncloa, junto a Zapatero, de su “plan” para resolver la cuestión de la vivienda.

Acabada la exposición de ZP, todos los periodistas allí presentes se quedaron con la impresión de un dejà vû. Efectivamente, la predecesora de la Chacón había sacado a colación hacía dos años y medio un plan similar, del que salió la “Agencia Estatal de Alquileres” que en sus dos años de vida ha tenido el mismo volumen de negocio que una inmobiliaria de barrio. También se aludía a las subvenciones al alquiler.

La Chacón propuso dar a los jóvenes un subsidio de 210 euros para pagar su alquiler. Bueno… en realidad, no era así. La Chacón lo que proponía era dar esos 210 euros a los propietarios de los inmuebles en donde se alojas en jóvenes… Esa era toda la ayuda.

Si la Chacón hubiera tenido una mínima formación en economía y conocimientos en psicología, habría intuido que eso suponía, simple y sencillamente subir 210 euros el precio de los alquileres. Los propietarios, simplemente, pensarán que si el inquilino puede pagar un alquiler de X euros, podrá pagar el mismo alquiler pero el recibo será de 210 euros más… pagaderos por el Estado.

Una brillante propuesta que encarecerá el precio de los alquileres, sin más. Existen gobiernos que, como el de Zapatero, lo importante es que no se muevan: cuando practican su increíble tendencia a “lanzar propuestas”, siempre, inevitablemente, es peor el remedio que la enfermedad.

Por qué están “atacando” en esa dirección

Carmen Chacón pertenece al círculo íntimo de Montilla y es una de las esperanzas para que en las próximas elecciones, el PSC pueda superar su declive electoral –irremediable desde que juega en el tripartito-; la Chacón tiene las tres cosas que podría valorar una parte del electorado: es xarnega (con apellidos no catalanes), es mujer y es joven. Así pues, al margen de su recauchutado labial, tiene todos los elementos que deberían de evitar que el PSC se sumergiese en una sangría electoral.

Hay que recordar a este respecto que el que Zapatero puede sobrevivir a las próximas elecciones depende de cuatro factores: los resultados electorales en Catalunya, los resultados en Andalucía (las dos autonomías en las que hasta ahora ha tenido más tirón en donde no puede perder muchos votos) y los resultados electorales en Madrid y en Valencia (en donde su situación es más precaria y donde las últimas elecciones autonómicas han evidenciado que el público urbano rechaza el caos zapaterista).

Dicho esto, se entiende mejor que hayan sido Chávez y la Chacón (conocida como la Chochón en medios parlamentarios y periodísticos) quienes hayan lanzado las primeras andanadas pre-electorales. Si en Catalunya y Andalucía el PSOE baja (lo que parece probable) y en Madrid y Valencia no se recupera del batacazo (lo que parece seguro), habrá perdido las elecciones de marzo.

Fraude a la esperanza

Proponer operaciones de cambio de sexo con cargo a la seguridad social es una frivolidad que afecta solamente a frívolos. Proponer “viviendas para todos” es un fraude a la esperanza. Una mentira pura y simple que nadie tiene intención de aplicar, por ser de suyo inaplicable, pero que servirá para atraer unos cuantos votos ingenuos.

No se trata de que la vivienda sea el problema más serio –junto a la inmigración- que tiene planteado la sociedad española, sino que la clase política se ha habituado a lanzar promesas imposibles de cumplir para mejorar su situación electoral. Se juega con las necesidades, se juega con los problemas y se juega con las esperanzas de todos los españoles. Eso bastaría para descalificar de una vez y para siempre a la clase política y para generar una protesta popular de envergadura nunca antes conocida. Sin embargo, en España tiene una desembocadura light: aumentar los niveles de abstencionismo y desinterés. El divorcio entre la “España Real” y la España oficial” sigue aumentando.

Esperamos que en el mes de marzo, los electores que hayan decidido ir a votar, sepan castigar a quienes nos mienten y demuestran la falta más absoluta de escrúpulos en su búsqueda miserable de votos.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Las elecciones se acercan: la demagogia electoralista irrumpe

Las elecciones se acercan: la demagogia electoralista irrumpe

Infokrisis.- El presidente Chávez ha prometido de manera ambigua pisos para quienes ingresen menos de 3.000 euros al mes. La recién estrenada ministra Chacón –digna émula de su predecesora- le ha dado la razón: “ello” es posible. El ministro Solbes sigue trabajándose su úlcera de duodeno. Todo esto indica que las elecciones están cerca.

La última esperanza para captar votos

Si ZP sale reelegido, no será desde luego por su gestión gubernamental que ha sido menos que mediocre, francamente negativa en todos los terrenos en donde no se ha limitado al continuismo: relaciones internacionales, política antiterrorista, política autonómica, política educativa, política de inmigración, política cultural, y así sucesivamente. Si ZP sale reelegido será gracias a las promesas electorales, esto es, a la demagogia. Lo cual, dicho sea de paso, dice muy poco sobre las cualidades críticas y analíticas de nuestro electorado.

Se aproxima la hora en la que a los Autónomos se nos prometerá paro, en que a los ancianos se les asegurarán subidas de pensiones, subsidios a los recién nacidos, reservas a los osos, cuchillos a los matarifes y pisos a la familia…

Resulta un misterio el porqué el electorado no castiga estas muestras de demagogia y oportunismo. Porque, de hecho, si ahora se puede subir las pensiones, ¿por qué no se ha hecho antes? Si hoy es posible pagar el paro a los Autónomos ¿a qué se debe el que hasta hoy se les haya sangrado sin recibir, prácticamente, nada a cambio?

Este país tiene la buena fortuna de que cada cuatro años hay elecciones. Los “avances sociales” se realizan sólo en los seis meses anteriores de acudir a las urnas. Pasada la convocatoria, regresa el erial de la justicia social, tres años y seis meses; casi como una condena.

En esta ocasión no va a ser diferente. Entramos en la recta final de esta legislatura triste, gris, repleta de exámenes parciales en las que el gobierno y todos sus ministros, casi sin excepción, han obtenido notas mediocres, tirando a bajas, siempre más próxima al cero absoluto que al aprobadillo raspado. Los próximos seis meses vamos a vivir una dinámica infernal en la que el electorado va a ir como una pelota, de un partido a otro, a ver quién da más.

Nadie pedirá responsabilidades –en democracia, nunca se piden- sobre las promesas incumplidas. Tierno Galván, cínico como él solo y endiosado a causa de su pretendida superioridad moral, se permitió el lujo de decir que las promesas electorales están para eso, para incumplirlas. Nadie le apedreó; más bien se le subió a los altares.

En los últimos 20 años, después de su muerte, hemos visto como la frase del “viejo profesor” era tomada, por los unos y por los otros, como primer mandamiento de las tablas de la ley del político, so pena de no salir elegido para la poltrona.

La cuestión de la vivienda: lacerante y enfurecedora

Se está jugando con las aspiraciones y con los problemas de un pueblo. Se está jugando con su derecho a la vivienda, reduciéndolo a unas pocas consignas electorales mal definidas y tras las cuales no existe plan alguno.

Carmen Chacón sólo parece brillante cuando alguien se la toma en serio. De lo contrario es una chica irrelevante y pretenciosa con menos ideas que la Pantoja en cuestiones de física cuántica. Parachutada en un ministerio sin competencias, está allí por su doble condición de catalana con apellidos acharnegados y ministra de cuota. Ni tiene idea de vivienda, ni tendría por qué tenerla: hacía falta una mujer que atrajera algunos votos al exangüe Partido Socialista de Catalunya (el PSOE gana cuando los socialistas catalanes y andaluces arrasan en las generales) y poco más. Tomársela en serio, para bien o para mal, es lo más erróneo que podríamos hacer.

Por lo demás, puñetera la falta que hace un ministerio de la vivienda. Véase sino. La Agencia de Alquileres, creada por la anterior ministra, logró alquilar 35 pisos en toda la provincia de Córdoba, a lo largo de 2006… En otras provincias no ha ido mejor. Apenas 2.000 contratos tramitados en dos años de existencia, menos, sin duda, que cualquier inmobiliaria de barriada. Si a eso no se le llama fracaso, que resucite Jesús Gil, que de pisos sabía mucho, y juzgue.

En los pocos meses que la Chacón lleva en el ministerio, no ha acertado ni una. Es lo que tienen las ministras de cuota, que no son más inútiles porque no se entrenan. Dijo que el España no había problema por la subida de las hipotecas, que sólo afectaba a una minoría… ¿minoría? ¿qué es para ella una minoría? ¿20 millones de españoles, es decir, algo menos de la mitad? En ese caso tenia razón, porque las familias asfixiadas por el aumento de las hipotecas se eleva, como poco a 11 millones de personas. Una “exigua” minoría, evidentemente.

A las pocas horas, declaró que en España los tipos de interés habían tocado techo. Subieron un cuarto de punto, setenta y dos horas después.

Ahora, la Chacón sale en apoyo del gracejo andaluz representado por Chávez. ¿Pisos para todos los que tienen ingresos menos de 3.000 euros? “Claro que es viable…”, dijo. ¿Y que sabrá, la criatura?

Eso es lo terrible: que un tema tan importante como la vivienda está sometido a todo tipo de juicios y declaraciones frívolas, en manos de demagogos de poca monta, del género de “… quillo, vótame que regalo pisos a cuatro euros”. No en vano en la última campaña electoral, alguna federación del PSOE llegó a sortear automóviles entre los asistentes a sus mítines.

Todo esto es una burla cruel a los españoles con pocos medios económicos que dependen de un salario para sobrevivir. Una burla que descalifica moral y éticamente a quien basa su campaña electoral en fantochadas como ésta, suscitando falsas esperanzas en los electores más ingenuos.

Pero ¿qué hay de nuevo en la promesa de Chávez?

De hecho no hay gran cosa nueva. Hace unos años, la Junta de Andalucía aseguró que lazaba un plan para la renovación informática de las empresas. Cuando en los primeros días, algunos empresarios acudieron para solicitar información, se les dijo que el presupuesto ya se había agotado. Y no pasó nada. Cualquier promoción publicitaria compromete al anunciante a servir el pedido, so pena de sanción, pero la clase política es libre de prometer primero y luego excusarse con la misma facilidad que lanzó el señuelo.

Los socialistas están habituados al noble arte de la improvisación. A falta de planificación, a falta de políticas a medio plazo, cuando los pulsómetros electorales lo indican, lanzan la primera propuesta que les sale de la neurona. Luego, le toca al sufrido Solbes averiguar sí es posible o no llevarla a la práctica, que es como trabajarse su propia úlcera de duodeno.

Así surgió la promesa de 2.500 euros por recién nacido “con papeles” y esta historieta de los pisos para todos. Ahora había que salir de agosto con ventaja y Chávez lo intentó a ver si el voto joven, cada vez más ausente de las convocatorias electorales, se fijaba en su sigla.

Por supuesto, Chávez ni siquiera midió la repercusión que podía tener su propuesta en el electorado, especialmente cuando no vota. No advirtió que quienes estaban hoy estudiando comprar un piso, van a retrasar la decisión a la vista de que la promesa se concreta. Tampoco advirtió que los bancos le iban a estar pero que muy “agradecido” por haberles restado volumen de negocio. Y no digamos las inmobiliarias que se deben estar acordando con énfasis de los muertos de su señoría.

Y, además, es una promesa imposible de concretar. Harían falta millones de pisos. Ni Andalucía tiene dinero más que para pagar las operaciones de cambio de sexo de cuatro travelos, ni en el Estado hay voluntad de restar a las constructoras, a los especuladores y a las inmobiliarias, semejante tajada.

Así que detrás de la promesa de Chávez no hay absolutamente más que demagogia electoral. Detrás de la confirmación de la Chacón ya sabíamos que no había nada, por no haber, casi ni hay ministerio.

¿Responsabilidades políticas o responsabilidades históricas?

La economía norteamericana se ha vito sacudida en agosto por la crisis de las hipotecas de alto riesgo. Desde las esferas gubernamentales se asegura que aquí en España no va a ocurrir lo mismo. Pero si va a ocurrir. De lo que se trata hoy es de evitar que cunda el pánico antes de tiempo, es decir, antes del 9 de marzo, fecha en la que seguramente se celebrarán las elecciones. Luego, que vengan el diluvio y los sondeos negativos.

El 25% de las hipotecas firmadas el año pasado lo fueron con inmigrantes, gente sin experiencia en consumo, sin control en los gastos y sin estabilidad en el empleo. Lo de las hipotecas norteamericanas va a ser poco comparado con lo que se avecina aquí en uno o dos años. De ahí al estallido de la burbuja inmobiliaria no hay más que un paso y que ese paso va a entrañar la pérdida de un 30% en el valor de la vivienda va a darse con la misma inexorabilidad con la que tras el día viene la noche.

Hoy se trata de tranquilizar, mañana de ser reelegido, pasado de culpar a otros de la crisis. Afortunadamente para toda esta patulea, en España nadie pide responsabilidades históricas, y en cuanto a las responsabilidades políticas se reducen a “si te quemas, que te zurzan y que te quiten lo bailado”. Habitualmente, el político que ha retornado a la vida civil es que ya se ha lucrado suficiente y, por tanto, las presuntas responsabilidades políticas se la traen al fresco.  Total, nunca va a volver a la política.

Responsabilidades históricas no existen. Nadie le ha pedido al pobre Suárez, ni siquiera en su demencia senil, responsabilidades por los muchos muertos de la transición. Nadie le ha pedido responsabilidades a Felipe González por los casos de corrupción que asolaron su reinado, ni por la desertización industrial de algunas regiones que empezó entonces, ni por la liquidación de sectores productivos enteros, ni mucho menos a José María Aznar por el destrozo causado con su alineamiento con EEUU en la cuestión irakí. ¿Responsabilidades históricas? No existen.

Sin embargo, la política se convierte en “gran política” cuando construye la historia, no cuando va a remolque de la misma. Hoy la política es el arte de quienes viven de la política y de sus amiguetes. Algo completamente banal.

Los Chávez, las Chacón, los ZP, las Patín, son insectos cuya única posibilidad de aproximarse a la Historia es como motas de polvo que recubren los libros en los que se escribe la crónica de las acciones de los hombres.

Su demagogia es su impotencia.

© Ernesto Milá – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

 

 

 

 

La erosión de la derecha en la marcha hacia el centro

La erosión de la derecha en la marcha hacia el centro

Infokrisis.- Será difícil olvidar a lo que el centro-derecha ha dedicado estos meses veraniegos. Justo cuando el conflicto con Argelia sitúa la política exterior de ZP en el cero absoluto y cuando al gobierno no le queda más alternativa que echar mano de la demagogia preelectoral, la derecha se muestra más descompuesta que nunca. Falta saber si conseguirá coronar la marcha hacia el centro que debería de darle la victoria electoral.

Gracias a la prensa del corazón sabemos que ”Ambiciones” es el evocador nombre que Jesulín de Ubrique ha puesto a su finca con singular acierto. De la saga de Jesulín han surgido las Belén Esteban, diabética acelerada, su actual esposa y encausada por fraude a la seguridad social, el padre amacarronado, la madre sufridora y las amantes del padre que bastante tienen con lo que tienen, amén de la hermana, que tratará de despuntar como modelo incluso cuando cumpla la edad de jubilación. Lo más parecido a los personajes de “Dallas” aquella serie que hizo fortuna en los primeros años ochenta, en versión fetén. A fuerza de ver la tele este país se ha convertido en un folletín que alcanza a todos los sectores sociales.

Si “Ambiciones”, según el registro de la propiedad, pertenece a los Ubrique, hay ambiciones en todos los sectores de la sociedad y en especial en la política. Faltaría más que el político no estuviera en el palmito para intentar satisfacer sus ambiciones. Decepcionados estaríamos todos en este país, si nos enterásemos de un político que desdice las virtudes de su casta, sirviendo al pueblo, en lugar de buscarse un apaño para toda la vida.

Corrimientos a la derecha, corrimientos a la izquierda

Y es precisamente para satisfacer sus ambiciones que la clase política ha protagonizado estos meses algunos movimientos.

Los corrimientos a la izquierda han sido menores que a la derecha, pues no en vano quien detenta el poder aspira a seguir haciéndolo por muchos años y para elo hace falta tranquilidad. Tan sólo Rosa Díaz ha cambiado la sigla acentuando el carácter de PSOE(Auténtico) con el que se están identificando desde el encallado grupo de “Ciutadans” en Catalunya, hasta el “Basta ya” de Savater. Una especie de PSOE jacobino y “honesto” frente al PSOE del desmadre, la corrupción y el viva la virgen zapateriana.

Pero a la derecha los movimientos sísmicos han sido mayores. No solamente Gallardín, alcalde de Madrid, he hijo del finado Gallardón, ha revalidado sus aspiraciones a la presidencia, sino que Fraga, amigo de Gallardón y, por tanto, requeteamigo de Gallardín, ha reforzado las aspiraciones de éste.

Nadie se acuerda de Fraga ni en su Galicia natal. Hubo un tiempo en que era “dinosaurio”, ahora está más próximo a la categoría simplemente de fósil. Nunca hubo afinidad entre Fraga y Rajoy, a pesar de compartir la mutua raíz gallega. Rajoy era poco sumiso a los deseos de Fraga y el otrora “rostro amable” del franquismo tan sólo sabía apreciar a los que comían de su mano. Que se le pregunten a Verstrynge el día en que cesó de dorarle la píldora. Aznar, que sabía como las gastaba Fraga, jamás se enfrentó a él, ni osó plantearle la mínima crítica. El error de Rajoy ha sido no actuar como consejero aúlico de Fraga, ni ayer ni hoy. El fósil se lo ha pagado a base de pedradas ratificando la legitimidad de las ambiciones del hijo de su amigo.

El misterio Rato

Lo duro para Fraga es reconocer que ni ayer controlaba la calle ni hoy controla el partido que fundó. Fraga era un hombre de centro-derecha, a pesar de que su pasado le situara a la derecha sin más. El problema que ya identificó Verstrynge hace veinte años es que para gobernar en este país y con la constitución que tenemos es preciso ocupar el espacio de centro. Sólo así se puede obtener mayorías absolutas y comodidad en el ejercicio del poder. Fraga no era creíble en su aspiración centrista, como tampoco lo es Rajoy, aunque por otros motivos.

Rajoy carece de pasado franquista, pero su lealtad hacia Aznar ha pesado sobre él como un lastre insuperable. No es que Aznar fuera un hombre de derecha-derecha, sino que su malhadada amistad con Bush selló el fin de su carrera política y todo lo que se sitúa a su sombra no hace más que salir infectado del virus proamericano y belicista que adornó (y adorna) al ex presidente.

Para colmo, durante tres largos años Rajoy solamente ha insistido sólo en dos temas: la desvertebración de España y la estupidez del proceso de paz… poco más. Claro que domina otros temas, pero ninguno de ellos ha alcanzado el nivel de atención prestada por él y por el resto de dirigentes de su partido, a estos dos. Y eso situaba a Rajoy a la derecha, pero dejaba descubierto al centro hasta el punto de que un excéntrico Zapatero podía presentarse como adalid de la moderación, aun cuando si bien sus modales son tan moderados que casi podrían encajar en lo amariconado y todo, en sus orientaciones suele compartir con más telegenia el espacio al que aspira el pobre Llamazares: la izquierda del tópico progre, la pancarta y el panfleto.

Si el PP decide presentar un cartel electoral con Rajoy como primer espada y luego todos los demás a distancia, las elecciones están perdidas para ellos y tenemos Zapatero para otra legislatura. La fórmula para la victoria del PP la dará su capacidad o no para “centrarse” y esta fórmula pasa por integrar a uno de estos dos nombres o a los dos: Rato y/o Gallardín. Una candidatura presidida por un Rajoy flanqueado por Esperanza Aguirre, Acebes y Zaplana es una candidatura que, sin duda obtendrá un buen resultado pero que no atraerá a la mayoría del voto centrista.

¿Se zambullirá Rato en la aventura? No está claro. Lo que sí está claro es que si Rajoy sitúa a Gallardón como su segundo de abordo electoral, se van a oír ruido de sables en calle Génova y las puñaladas traperas abundarán tanto como en la España de Luis Candelas y de la Carmen de Merimé.

El drama de la derecha, es el drama de la izquierda

El problema central de la política española es que la derecha y la izquierda se parecen demasiado porque se disputan el mismo espacio político. Son como dos gotas de agua; solamente la inclinación de los rayos del sol saca de ellos distintos reflejos en determinados períodos.

ZP subió con unos cuantos tópicos en la cabeza y sin ningún programa que aplicar. Solbes era el encargado de la caja y las rentas daban para bastante. Ahora la caja ya no está para muchos trotes. Tal como se preveía desde enero, las cifras económicas empiezan a torcerse. El Estatuto Catalán, el proceso de paz, la Alianza de Civilizaciones y un par de tonterías más sirvieron en la primera parte de la legislatura para demostrar la pasta de la que estaba hecha ZP: un aficionado a la política que apenas dominaba las cuatro reglas; para gobernar estaba Solbes a la vista que el gobierno de la cuota no daba mucho de sí.

En la segunda parte de la legislatura, es decir en los últimos 6 meses, ZP va a intentar hacer olvidar todos los grandes errores de los 44 meses anteriores. Lo conseguirá solamente a base de promesas pre-electorales. Ya vimos la del subsidio de 2500 euros, ahora desde Andalucía se habla de una ley de alquileres, la subida de pensiones ya se ha hecho pública ¿qué será lo próximo? ¿panen et circenses?

Frente a esto, la oposición solamente puede alegar centrismo y para eso hacen falta rostros creíbles: Gallardón hijo y Rato espíritu santo. ¿Lo lograrán? Parece altamente improbable. Si es así, su lucha está perdida. No seremos nosotros quienes les lloraremos, si bien nos tocará llorar porque cuatro años más con ZP en el machito son demasiados para éste país y para su sociedad.

Por lo demás, ZP ya ha jugado su carta centrista reenganchando a Bono, el centro-izquierda quintaesenciado. Aunque las encuestas pre electorales registren un empate técnico, lo cierto es que en la conquista del centro el PSOE va un pelín por delante.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

La transición fue un avance para España, pero no fue como nos la contaron

La transición fue un avance para España, pero no fue como nos la contaron

Infokrisis.- El 30º aniversario de las primeras elecciones democráticas del 15 de junio de 1977 es una buena excusa para revisar lo que ha constituido la “transición” en la historia de nuestro país. A pesar de que exista una casi total unanimidad en interpretar este período, algunos perciben el aroma inequívoco del engaño. La transición no fue como nos la contaron. IdentidaD denuncia diez mentiras habitualmente repetidas.

 

1ª Mentira: “El Rey fue el motor del cambio”

Contrariamente a la creencia general, la transición no fue “pilotada” desde el Palacio de la Zarzuela. La única forma que tenía Juan Carlos I –bautizado por la “oposición democrática” como “el pelele”– de mantenerse en el trono era apoyando la transición y eso fue lo que hizo: en modo alguno la impulsó (y mucho menos su padre, Don Juan, conde de Barcelona que jamás se interesó en profundidad por la política). El Rey “dejó hacer” porque así se lo dictaba su instinto de conservación.

En cuanto a Adolfo Suárez, su parte consistió en asumir la dirección táctica de la transición, pero en ningún momento diseñó su estrategia. ¿Quién fue entonces el auténtico promotor de la transición? Respuesta: las fuerzas económicas que habían crecido al calor del franquismo y que precisaban un clima democrático para poder ampliar su radio de acción, ingresando en la Comunidad Económica Europea. Esas fuerzas, articuladas a nivel nacional con fuerzas similares internacionales (Club de Bilderberg) interesadas también en la evolución del sistema político español hacia la democracia.

En 1974, los Bilderberg se reunieron en Suiza. Uno de los temas a tratar era el futuro de España. En aquel momento se habla de encontrar a la persona idónea para hacerse cargo de la jefatura del Estado. Un año después, 128 miembros del Club, entre ellos Nelson Rockefeller, reunidos en Palma de Mallorca, convienen la sustitución de Arias Navarro. Aparece, por primera vez, el nombre de Adolfo Suárez que se aprueba por unanimidad.

Así pues, el verdadero “motor del cambio” fueron sectores económicos vinculados a intereses económicos nacionales y extranjeros.

2ª Mentira: Adolfo Suárez fue un “gran político”

El papel político de Adolfo Suárez fue importantísimo y, probablemente, ningún otro político de la época hubiera podido asumirlo. No es que Suárez fuera un gran político (negamos que él diseñara la estrategia de la transición) es que era, como se ha dicho, un “gran seductor” para unos y un “gran engañador” para otros.

Suárez, en la gran mayoría de los episodios de la transición, fue a remolque de los acontecimientos. Engañó al estamento militar, engañó a los funcionarios del movimiento y engañó a la derecha liberal de la época. Su proyecto político era excepcionalmente limitado (el “centrismo”), sin ningún tipo de contenido.

El propio Suárez decía que no era más que un “vendedor de El Corte Inglés” y así era: un franquista de origen falangista, convertido en funcionario del régimen que, en un momento dado, se convenció de que para escalar políticamente, debía de seguir a los que indicaban que había que cambiar de régimen. De su origen falangista le quedó siempre aquel concepto joseantoniano de “ni derecha, ni izquierda”… reformulado democráticamente como “centrismo”.

Así pues, la contribución política de Suárez no puede ser magnificada más allá de haber asumido la dirección táctica de la transición.

3ª Mentira: Carrillo contribuyó de manera responsable a la transición

A Carrillo se le debe el haber liderado a la fuerza de izquierda más coherente y numerosa durante el franquismo. Se le debe también la habilidad de haberse desvinculado del neo-stalinismo y de haber dado vida (junto con Georges Marchais –PCF- y Enrico Berlinguer –PCI-) al “eurocomunismo”.

Pero ni el PCE, si el resto de fuerzas situadas más a su izquierda (la democracia-cristiana, el PSOE y los partidos nacionalistas no existían más allá de unos pocos líderes), tenían “fuerza social” para provocar la “ruptura democrática” con el franquismo. Tras la muerte de Franco, concluido el período de clandestinidad en el que el comunismo se movía bien, al PSOE sólo le quedaba crecer y al PCE menguar.

Tras los limitados resultados del PCE en las elecciones de junio de 1977, Carrillo, dinamita el partido. Por iniciativa propia o siguiendo las instrucciones recibidas en su viaje a Nueva York con la excusa de dar una conferencia en Yale, pero en el curso del cual tuvo una reunión a puerta cerrada en el Consejo de Relaciones Exteriores (una organización privada que reúne a los más altos responsables políticos, económicos y sociales de los EEUU) empieza a dinamitar el PCE, abriendo las puertas a la mayoría absoluta del PSOE. La “habilidad” de Carrillo bajo el franquismo, se transformó en una “torpeza”, tan reiterada como inexplicable, a partir de 1978. Se inició el goteo del PCE hacia el PSOE.

Así pues, la gran responsabilidad histórica de Santiago Carrillo fue la neutralización del PCE a partir de la Semana Santa de 1977 (legalización del PCE) y su posterior y deliberado desmantelamiento.

4ª Mentira: “Ningún sector político estuvo fuera de la transición”

La transición solamente fue posible gracias a que se aisló y se desintegró a la extrema-derecha y a la extrema-izquierda. Estos sectores “radicales”, no estaban de acuerdo con la transición; durante el proceso se vieron envueltos en decenas de turbios episodios de violencia y asesinatos, de los que no está claro quién provocó. Lo que para la extrema-derecha fue el “Caso Atocha”, para la extrema-izquierda fue el “Caso Scala”. Había infiltrados y provocadores, no solamente en la CNT, sino también en Fuerza Nueva, tanto en los GRAPO como en los Guerrilleros de Cristo Rey.

Así pues, parece, pues, normal que todas las fuerzas políticas democráticas se preocuparan por aislar a los extremismos… lo que no es éticamente tan asumible es que para alcanzar este fin, provocadores e infiltrados, generaran decenas de asesinatos políticos.

5ª Mentira: “El PSOE fue una de las fuerzas con iniciativa durante la transición”

El PSOE era casi completamente inexistente en el momento en el que Franco muere. Carecía casi completamente de una estructura clandestina y de militancia. Su sindicato y sus juventudes estaban reducidos a la mínima expresión. El congreso de Suresnes no había logrado sacar de ese hoyo al socialismo español. En las reuniones de la Coordinadora Democrática, los delegados socialistas, prácticamente, hablaban en nombre propio. No había organización, ni partido, ni sigla.

Pero, en cambio, existía la Fundación Friedrich Ebert, dependiente del Partido Social-Demócrata alemán (SPD) que financió la implantación del PSOE hasta que llegó al poder, canalizando fondos y apoyos políticos. El SPD, tras el congreso de Bad-Godesberg, había abandonado el marxismo y transformado en un partido neo-capitalista, ligado al Club de Bilderberg.

El PSOE solamente empieza a existir a partir de mediados de 1976. Por eso, cuando los socialistas celebraban el centenario de su partido, con el slogan “Cien años de honradez”, los comunistas les apostillan cruelmente “… y cuarenta de vacaciones”.

Así pues, salvo el PCE, no existían fuerzas democráticas organizadas en noviembre de 1975 y el mismo PSOE era un esqueleto amamantado por el SPD alemán. Fuera de ese apoyo, Felipe González era un abogadillo sevillano de pocos pleitos.

6ª Mentira: “Contra terrorismo, democracia”

Por obvias razones, esta mentira, que se repitió mucho en los primeros meses de la transición, se fue olvidando poco a poco. La frase nació en el ámbito de “Cuadernos para el Diálogo”. Se difundía la idea de que el terrorismo de ETA era una respuesta lógica al franquismo y que desaparecería con éste.

A partir de 1976, sucesivos indultos, amnistías y el “extrañamiento” final de los últimos presos, dejó en la calle a todos los militantes etarras detenidos en los últimos años del franquismo y primeros de la transición. El resultado fue contrario al esperado: el período que va de 1978 a 1984 es el período en el que la banda comete más atentados.

Así pues, ETA tomó los indultos y extrañamientos, no como una “concesión”, sino como un “signo de debilidad” y redobló sus esfuerzos para abatir al Estado, sea quien fuere quien se encontrase a su frente y a despecho de si era democrático o no.

7ª Mentira: “Se creó un marco de convivencia pacífico”

Antes no existían las libertades políticas que ahora existen, pero sería difícil establecer si ayer había más violencia que hoy y por qué motivos. En realidad, la oposición democrática era, globalmente, pacífica, salvo exiguas minorías extremistas. Estas minorías estaban comprimidas por un sistema que no garantizaba las libertades democráticas y por una policía que actuaba sin muchas limitaciones. Contrariamente a lo que se ha repetido, la violencia política, lejos de desaparecer cuando concluyó la transición, gozaba de buena salud y ha ido creciendo con el paso del tiempo hasta la actual situación en la que existen muchas más formas de violencia que bajo el franquismo (las cifras de violencia doméstica, de delincuencia juvenil, de violencia en la escuela, de violencia de bandas mafiosas y de amenazas y coacciones de matriz política, especialmente en el Euskalherria, son mucho mayores hoy).

Así pues, la democracia no favoreció la desaparición de la violencia en la sociedad, sino todo lo contrario.

8ª Mentira: “Suárez diseñó la transición”

A medida que Franco envejecía, algunos notables del régimen pensaban en el “día después”. Dos años antes de su muerte, Carrero Blanco, considerado como el sucesor de Franco, ya tenía claro que España debería evolucionar hacia una democracia tutelada: “democracia hasta los socialistas”. Los comunistas quedaban excluidos. Por eso, Carrero dio el primer impulso al “asociacionismo político”, en un intento de organizar a la derecha frente a una izquierda que había conseguido organizarse en la clandestinidad.

Así mismo, es rigurosamente cierto que con Carrero Blanco se concluyeron los primeros acuerdos comerciales con los países comunistas, con la intención de conseguir que España no fuera completamente dependiente de Europa Occidental.

Los planes de Carrero se fueron al traste con su asesinato y a partir de su desaparición toda la duda consistía en saber cómo España evolucionaría hacia la democracia y cuánto tiempo se prolongaría esa etapa. Nadie –apenas los reducidos sectores del “búnker”- cuestionaba que esa evolución era necesaria.

Así pues, el rigurosamente falso que a partir de los primeros años 70, sectores del franquismo no contemplasen la evolución democrática.

9ª Mentira: “La transición empezó en 1976 y terminó con la constitución de 1979

Ni la transición empezó en 1976, sino, como hemos visto, se contemplaba, como mínimo cuatro años antes en la mente de Carrero Blanco (democracia limitada y tutelada), ni concluyó con la aprobación de la constitución de 1979.

La transición duró diez años intensos, extremadamente duros e irrepetibles: desde que Carrero Blanco comunica su proyecto al jefe de su servicio de inteligencia (el coronel San Martín) hasta que los socialistas suben al poder tras la victoria electoral de 1982 (con una participación del 80% del electorado).

Los grandes hechos políticos incluidos entre ambas fechas deben de ser considerados como jalones de la transición. No se trata solamente de que se cree en España una democracia formal sino de que el centro-izquierda ocupe el poder como “prueba del 9” de que ha concluido.

Para ello, era preciso desalentar completamente a los “poderes fácticos” (especialmente al militar) de cualquier intento involucionista. Eso se consiguió tras el 23-F, cuando todos los partidos democráticos desfilaron juntos para afrontar los problemas de asentamiento del nuevo régimen, remontando la crisis generada por el caos en el que había caído el gobierno de UCD.

Así pues, la transición es un período más dilatado de lo que generalmente se cree que abarca un mínimo de 10 años. Se inicia con Franco vivo y se prolonga más allá de la promulgación de la nueva constitución.

10ª Mentira: “La constitución nos ha garantizado un largo período de estabilidad”

En realidad, la constitución de 1979 se cerró en falso y el sistema político diseñado es cuestionable desde muchos puntos de vista. El tema de la articulación del Estado ha generado tensiones inexistentes en cualquier otro país europeo. El sistema político diseñado sobre dos grandes partidos que deberían de recurrir al concurso de los nacionalistas para sacar adelante sus proyectos, ha ocasionado interminables discusiones y tensiones y dista mucho de estar cerrado treinta años después.

A treinta años de las primera elecciones democráticas, España siendo estando a la cabeza de Europa en cuestiones tan problemáticas como el paro juvenil, la precariedad laboral, se tiene la sensación de que la corrupción está generalizada, la división de poderes es cuestionable, el terrorismo sigue vivo y activo, el modelo de Estado no se encuentra aún consolidado, la estabilidad está ausente de nuestra política exterior, nos preparamos para afrontar el gran choque que supone la permanencia de 6.000.000 de inmigrantes en nuestro territorio y, finalmente, la crisis del sistema representativo y de la participación electoral hace que estemos más cerca de una partidocracia (poder de los partidos en lugar de control democrático del poder) y de una plutocracia (poder del dinero).

Así pues, la estabilidad política surgida de la transición es un mito bienintencionado, pero alejado de la realidad. Un país no puede vivir permanentemente de mitos.

 

[recuadro]

Pero ¿qué diablos fue la transición?

Las nuevas generaciones estudian en el bachillerato una versión de la transición nutrida por todos estos mitos y falsedades (una falsedad bienintencionada, sigue siendo una falsedad). Se tiene tendencia a ignorar o eludir lo que fue la transición democrática. Vale la pena recordar lo que constituyó aquellos años en los que la esperanza y el miedo se mezclaban inextricablemente.

1) El franquismo era un sistema político autoritario que había convivido con un sistema económico liberal. Cuando los intereses de los patrones de la economía dejaron de coincidir con los detentadores de la legalidad franquista, aquellos impulsaron la transición para convertir al sistema político autoritario en un sistema político liberal que coincidiera con la forma económica y le permitiera prosperar mejor.

2) La transición fue un proceso político dilatado en el que el poder político pasó de un gobierno de facto a un gobierno elegido democráticamente. Cada una de las partes recibió contrapartidas al haber favorecido la transición y debió pagar algún tipo de tributo.

3) La derecha franquista exigió que no se “revisara” la historia del franquismo y no se depuraran responsabilidades judiciales; el garante de esa exigencia era el mantenimiento de cierto continuismo con el franquismo en la figura de Juan Carlos I.

4) La oposición democrática exigió el diseño de un sistema en el que pudiera ocupar el poder con cierta rapidez. Ofreció reconocer los símbolos nacionales y accedió a reconocer la figura del monarca, siempre y cuando su función estuviera desprovista de contenido.

5) Para facilitar este proceso se facilitó la creación de un “espacio de centro” (UCD), inestable y que jamás se podría prolongar por mucho tiempo, el suficiente, sin embargo, para que el PSOE se situara en disposición de ocupar el gobierno.

6) La transición fue un pacto constante entre fuerzas políticas contrapuestas y con distinto origen, entre fuerzas económicas nacionales e internacionales y entre proyectos de matriz contradictoria, anulando la posibilidad de un conflicto generalizado que hubiera resultado desastroso para todas las partes.

7) La transición fue “positiva” para España. Harina de otro costal es que se desarrolló en medio de un ambiente de crisis, caos, tensión, violencia política, se levantaron falsas expectativas y se contaron demasiadas mentiras como para que, a la larga, aquella fuera la mejor transición política para la población. Fue la “mejor transición” para sus beneficiarios: élites económicas y políticas. Luego, a partir de 1983 sonó la hora del “desencanto”. Y en eso estamos…

(c) Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es 

 

 

LA CUESTION VASCO-NAVARRA Y EL FIN DE LA TREGUA

LA CUESTION VASCO-NAVARRA Y EL FIN DE LA TREGUA

Infokrisis.- El pasado 27-M, UPN perdió la mayoría absoluta en la Comunidad Foral y el PSOE pasó a ser tercera fuerza detrás de Nafarroa Bai. Por si esto era poco, una semana después, De Juana Chaos se negaba a ponerse la pulsera para ir a su casa. Como las malas noticias nunca vienen solas, al día siguiente, ETA rompía la tregua. La política antiterrorista del gobierno saltaba en pedazos, ZP se situaba más cerca de ser arrojado a la cloaca de la historia en las próximas elecciones

Durante la pasada campaña electoral, todos los partidos se vieron hostigados por los “muchachos de la gasolina” que en esta ocasión se limitaron a intimidar e interrumpir mítines. Ni uno solo de ellos ha sido procesado por “delito electoral”.

¿Negociar con ETA? ¿Con quién de ETA?

Pero hay algo mucho más raro todavía. Desde el principio de la negociación, era evidente que una parte de HB-ETA estaba a favor de la misma y del proceso de paz y otra radicalmente en contra. Los primeros, antes del 27-M, habrían pactado con el gobierno la presentación de listas “limpias” (o poco menos) en algunos municipios, especialmente en aquellos donde tenían posibilidades de alcanzar amplios espacios de poder. Sin embargo, en otras zonas, las listas estaban, deliberadamente “contaminadas” y no había ninguna esperanza de que pasaran.

Era evidente que cuando el gobierno no impugnó unas listas y sí otras, intentaba favorecer descaradamente a los partidarios de la negociación y torpedear a los contrarios a la misma. Lo que ZP no calculaba era que los nexos de unión entre ambas fracciones de la banda eran muy superiores a los que ZP intentaba crear desde el principio de la tregua.

La correlación de fuerzas en el interior del grupo armado daba la primacía a los partidarios de proseguir con los atentados. En el grupo político (PCTV, HB, ANV, etc.) esta desproporción a favor de los radicales no es igual, pero la “tradición” quiere que la “rama política” de ETA siga con fidelidad perruna la vía trazada por la mayoría del grupo armado. Es evidente que Josu Ternera ha quedado en minoría y con él los partidarios de la negociación con el gobierno.

Quedaba escenificar la ruptura de la tregua. Se ha esperado a que pasaran las elecciones para no perjudicar excesivamente al gobierno (siempre será más fácil obtener ventajas de ZP que del PP...).

En las últimas semanas, a raíz de la impugnación de unas listas vinculadas a ETA y de la vía libre dada a otras, las relaciones entre las dos fracciones de la banda se habían enconado hasta situarse ante la posibilidad de la ruptura.

La ETA-”blanda” (Ternera y su círculo) y la ETA-”dura” (todo lo demás), siguieron dos estrategias contrarias durante la campaña electoral. Unos ganando votos mediante mítines, los otros boicoteando los actos de todos los demás partidos.

Las elecciones les fueron bien a las candidaturas de ANV, cuyo electorado tiende a apoyar las siglas vinculadas a ETA siempre que hay una tregua en marcha. También por eso era aconsejable romper la tregua después de las elecciones.

Negociar la paz sin el PP ¿era viable?

Esa loca aventura personal de ZP llamada “proceso de paz” tenía desde el inicio un punto débil. Si se cerraba con éxito, aseguraba a ZP la permanencia en la poltrona de la Moncloa durante años con una cómoda mayoría absoluta. Pero, para ello, era preciso que ZP se presentara como el factotum del proceso de paz. Para ello podía aprovechar las secuelas del “Pacto del Tinell” que tendía un anillo protector frente al PP. Naturalmente, el PP no iba a apoyar un “proceso de paz” así planteado.

Dado que durante tres años el PSOE no ha podido distanciarse en intención de voto del PP, ETA se planteaba algo que era de cajón: ¿qué credibilidad tenía un negociador como ZP cuya presencia en el poder corría el riesgo de ser fugaz? ¿Qué hacer si, una vez iniciado el proceso de paz, dados algunos pasos en esa dirección por parte de ETA, se producía, finalmente un cambio de gobierno y el interlocutor era desalojado del poder?

Y todas estas preguntas tenían su lógica: si el PP no se comprometía con el proceso de paz, ETA no negociaba con “el Estado”, sino con ZP. Desalojado ZP del gobierno, nada aseguraba a ETA que el PP reconocería cualquier acuerdo que hubiera podido adoptarse...

El balance de dos años de blandenguería con ETA nos ha conducido a una situación cuyos rasgos son: desmantelamiento del Pacto Antiterrorista, ausencia de política anti-terrorista, ETA-HB presente de nuevo en las instituciones, desprestigio de las instituciones del Estado (especialmente de la Fiscalía General), medidas de gracia concedidas a asesinos en serie; y es que, o bien ZP no ha sabido manejar los datos facilitados por el mando antiterrorista, o bien los ha ignorado, o bien, simplemente, estos datos eran insuficientes o erróneos.

Navarra en el ojo del huracán

Cuando en su primera intervención parlamentaria tras el 27-M, ZP se limitó a pedir que el PP rectificara todo lo que había dicho sobre la “venta de Navarra” y sobre el PSOE en relación al “proceso de paz”, era evidente que dejaba la puerta abierta a un acuerdo entre UPN y el PSN y daba por finiquitado el “proceso de paz”.

A pesar de que “NaBai” no es ETA-HB, si el PSN hubiera pactado con este partido, este pacto era un indicativo para el entramado terrorista: el nuevo gobierno PSN-NaBai “acercaría” Navarra a la Comunidad Vasca... luego el proceso de paz podía seguir adelante.

En nuestra opinión, algo ocurrió entre el momento en el que se formalizaron las candidaturas y ZP dio el visto bueno a una parte de las listas de ANV y el 29-M. En el curso de ese período, las dos ETAs decidieron romper las negociaciones. Seguramente, la comunicación llegó a ZP una vez conocidos los resultados electorales, tomando a la estrategia gubernamental a contrapié.

En ese momento, ZP percibió que el suelo le había desaparecido bajo los pies. Su “brillante” estrategia de sustitución de la división de la sociedad vasca en “estatalistas-nacionalistas”, por una división “izquierda-derecha” (PSOE/HB-PP/PNV) se iba definitivamente al garete. ¿Y ahora qué? Ahora quedaba bajar la cabeza y negociar a la baja un nuevo gobierno de UPN en la Comunidad Foral.

Las consecuencias de una política nefanda

Sea cual sea el desenlace de la “cuestión navarra”, no va a ser buena ni para ZP ni para el PSOE. Ya es sorprendente que las costuras del PSOE hayan resistido hasta ahora sin hacerse, literalmente, trizas.

En Navarra, el PSOE ha pasado a ser la tercera fuerza con una importante sangría de votos. En la Comunidad Vasca va a costar evitar la escisión cantada de Rosa Díez, Savater, etc., de la misma forma que en Catalunya, Ciutadans, si llega a afirmar un perfil más concreto, más allá del rechazo a la lengua catalana, puede suponer la pérdida de algunos miles de votos y varios diputados para el PSC.

Hasta última hora, ZP se planteó cómo dar un nuevo impulso al “proceso de paz”. La clave estaba en Navarra. Si en la Comunidad Foral lograba constituir un frente nacionalista-socialista, ETA podía aceptar reanudar las conversaciones. Pero a ZP se le escapaban algunos detalles: incluso con NaBai como segundo partido, UPN sigue siendo el partido con más seguimiento en Navarra. Y una clara mayoría del PSN está en contra de la “confederación con Euzkadi”.

Los reyes son los padres

El 5 de junio ZP supo que los “reyes eran los papás”. Su “optimismo antropológico” se disipó para siempre. En política, el realismo es el mejor compañero. A ZP le queda el amargo trance de digerir este episodio.

El PSOE todavía no ha perdido las elecciones, pero ha dado otro paso hacia el abismo. Depende de lo que haga en Navarra para que siga su camino hacia el mismo.

(c) Ernesto Mila - infokrisis - infokrisis@yhoo.es


La opción ausente o el necesario partido inexistente

La opción ausente o el necesario partido inexistente

Infokrisis.- ¿Hay vida política fuera del PP y del PSOE? El sistema político español está diseñado para que PP y PSOE se turnen en el poder, apoyados por unos u otros nacionalistas, cuando no alcancen mayorías absolutas. Ese diseño ya ha dado de sí todo lo que podía dar y ha terminado situando al Estado al borde del descoyuntamiento… Nunca como ahora hacen falta ideas nuevas, proyectos nuevos, rostros nuevos.

A pesar del peso adquirido por los nacionalistas durante el gobierno ZP, paradójicamente, no ha servido para realzar excesivamente las tradiciones seculares catalanas, vascas, valencianas, castellanas, gallegas. El uso del catalán se ha estancado e incluso desciende en medios juveniles, las fiestas tradicionales valencianas son criticadas por la comunidad islámica, que junto a otras comunidades inmigrantes corren el riesgo de anegar cualquier rasgo de las culturas regionales.

¿Por qué ha ocurrido esto? Es fácil interpretarlo: el nacionalismo, como el resto de opciones, se ha convertido en un sumidero de intereses de grupo, justificados solamente por la “excusa nacionalista”. Los casos de corrupción que han afectado al nacionalismo, especialmente al vasco, han perjudicado a esta opción.

En cuanto a IU, apenas pasa de ser un embudo de marginalidades varias, sin mayor interés que el puro esperpento. Hubo un tiempo en el que la clase obrera estuvo en el PCE. Hoy no.

A la vista de este panorama, es evidente que faltan opciones políticas nuevas que llamen al pan, pan y al vino, vino. El lenguaje ecléctico, parabólico, hiperbólico, pretencioso y huidizo de la actual clase política provoca el bostezo. La famosa entrevista en TV “todos contra ZP” sólo tuvo como atractivo advertir que el presidente estaba tan desconectado de la realidad que no sabía ni lo que cuesta un cafelito. Y en cuanto al interés de la entrevista con Rajoy apenas descansó en conocer sus haberes. El político aburre porque ya no sorprende más que cuando mete la pata. Faltan políticos con la talla de líderes. Como máximo, emergen funcionarios de partido, a lo Pepiño Blanco, que activan los pulgares de millones de mandos a distancia, ansiosos por cambiar de canal en cuanto ven aparecer su rostro por la pantalla.

Mientras no emerjan opciones nuevas en el panorama político autonómico y nacional, el desinterés dominará a buena parte del electorado y la inhibición total dominará a la otra parte.

La opción anti-inmigración

En las pasadas elecciones presidenciales francesas, Jean Marie Le Pen obtuvo el cuarto lugar, en las elecciones belgas; el Vlaams Belang se configuró como el primer partido de Flandes; en la anterior legislatura italiana Alleanza Nazionale colocó a varios ministros en el gobierno Berlusconi, Fini presidió el parlamento y éste partido gobernó en la importante comunidad del Lacio.

Todos estos partidos tienen una característica esencial: son partidos que protestan contra la inmigración ilegal y masiva y contra la pérdida de identidad de sus respectivos países. Resultados similares se han producido en Holanda, Países Nórdicos, Este Europeo, etc.

¿Es extrema-derecha?

Si examinamos detenidamente sus propuestas, veremos que el Front National es un partido que apoya la descentralización antijacobina del Estado francés y defiende las identidades regionales de Francia con más vigor que cualquier otro. El Vlaams Belang, por su parte, defiende los derechos de la etnia flamenca y que no tienen inconveniente en reclamar el voto judío en Ambers. Todos ellos, defienden la identidad, pero también sostienen posiciones antiglobalización –ellos les llaman “antimundialistas”– mantienen la necesidad de políticas sociales justas que tiendan la mano protectora del Estado sobre las capas más desfavorecidas de la sociedad. En Italia, es significativo que la tendencia con más peso social de AN sea la “destra sociale”.

Las capas más desfavorecidas contra la inmigración masiva

Difícilmente estos partidos harían gala de tendencias racistas, xenófobas o antisemitas. Todos estos países tienen legislaciones extremadamente duras contra estos delitos. Y, por lo demás, ni uno solo de los militantes de estos partidos se ha visto implicado en episodios racistas o xenófobos. ¿Entonces…?

Entonces, lo que ocurre es que se trata de partidos que no tienen dificultades en capturar el voto de las capas más desfavorecidas de la sociedad, hasta ahora clientela de la izquierda, pero que la izquierda se ha enajenado a causa de su insensata política de “mestizaje cultural”, “regularizaciones masivas” y adhesión al neo-capitalismo. Esto explica porque la izquierda comunista francesa no levanta cabeza desde los años ochenta. Olvidar los derechos de los trabajadores autóctonos en beneficio de los derechos de las minorías inmigrantes, tiene su precio y la izquierda europea lo está pagando.

Un partido anti-inmigación en España

En esta España diseñada en 1979 sobre una base bipartidista, el nacimiento de un partido nuevo basado en la defensa de los derechos de las clases trabajadoras frente a la marejada globalizadora de la que la inmigración masiva y la deslocalización empresarial son sus consecuencias más dramáticas, es una necesidad más que en cualquier otro país, pues no en vano, España es la meca de la inmigración en Europa.

Por otra parte, la irrupción de un partido de esas características, tendría repercusiones inesperadas en las simetrías parlmentarias.

En la actual situación de empate técnico electoral entre los dos partidos mayoritarios que vive nuestro país desde hace tres años, la posibilidad de que emergiera un partido con una base social reclutada esencialmente entre los abstencionistas y entre los antiguos votantes de la izquierda, pero dispuesto a apoyar parlamentariamente sólo a quien garantizase una política responsable en materia de inmigración y de repatriaciones, sin complejos ni timideces, ni servidumbres a las patronales de construcción y hostelería, correría el riesgo de desequilibrar todo el panorama político nacional y obligar a reconstruir mayorías sobre nuevas bases.

Esta situación sería extremadamente interesante, no sólo porque hace falta una opción que plantee directamente y sin tapujos el problema de la inmigración, sino porque sería la única forma de neutralizar a los nacionalismos.

Estos nacionalismos, actualmente dan la sensación de haber perdido el vigor del que gozaban hace unos años. PNV, AE, CiU, ERC, BNG, están sufriendo en las últimas convocatorias electorales sangrías de votos que corren el riesgo de restarles el papel hegemónico del que han gozado hasta ahora.

Si esta tendencia a la pérdida de vigor de los nacionalismos se confirma, el papel protagonista de una opción nueva irá ganando enteros, a la vista de que, hasta ahora, ha resultado completamente imposible reconstruir un partido centrista al estilo de UCD o de lo que luego fue el CDS.

El movimiento anti-inmigración en 2007

Por el momento, en Catalunya ha cobrado un nuevo impulso la Plataforma per Catalunya, especialmente en Vic y El Vendrell con cinco concejales en cada ciudad, dirigidos por Joseph Anglada y Gustau Armengol.

En Alcalá de Henares (2’5%) y en algunas poblaciones de Extremadura ha alcanzado un resultado relevante Iniciativa Habitable, con 10 concejales y un alcaldable.

Finalmente, en el Reino de Valencia, España 2000 de José Luis Roberto y José Antonio Ocio, ha conseguido colocar concejales en dos importantes cabeceras de comarca y obtener un 1% en la ciudad de Castellón.

Estos resultados son todavía limitados pero son los primeros resultados apreciables de grupos incipientes que enarbolan la bandera de la lucha contra la inmigración ilegal y masiva. Por que, de hecho, estas tres fuerzas políticas tienen un denominador común: cubren un hueco que ningún otro grupo político está interesado en cubrir.

Es pronto para decir si estas fuerzas lograrán trabajar conjuntamente para crear un partido similar y homologable a los partidos correspondientes europeos presentes en el Parlamento de Estrasburgo en el Grupo Parlamentario Identidad-Soberanía-Tradición y en el Grupo Parlamentarios Unión por la Europa Nación. Es evidente que estos sectores no tienen nada que ver con la vieja extrema-derecha aún existente a nivel grupuscular entre los escasos partidarios de Ynestrillas o patrimonio de los herederos políticos de Blas Piñar.

Si la opción anti-inmigración logra afirmarse será solo en la medida en que logre romper con la antigua extrema-derecha franquista.

(c) Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es

 

Elecciones anticipadas ¿inevitables?

Elecciones anticipadas ¿inevitables?

Infokrisis.- Reiteradamente, desde el mismo día en que ZP asumió el poder, se ha venido hablando de anticipar las elecciones. Es difícil: ningún gobierno convoca unas elecciones anticipadas para perderlas. Ahora bien, si la tendencia sigue como hasta ahora puede ocurrir que dentro de 9 meses (marzo de 2008) los resultados para ZP sean mucho peores de lo podrían serlo en otoño de 2007. Cinco meses más de gobierno pueden costarle al PSOE entre media docena y una docena más de diputados.

Los factores que inducen a no descartar esta posibilidad son muchos. En efecto, a ello pueden contribuir distintos factores:

1) La situación económica va a ir empeorando a partir del verano, con un alza de las cifras de paro, el parón brutal de la construcción y la fuga de dinero a las bolsas allende Pirineos. El hecho de que el Euribor se haya disparado y que los técnicos prevean un empeoramiento de las cifras macroeconómias para el último trimestre de 2007 y para todo el 2008, no ayuda a reforzar la posición del gobierno

2) La sentencia del Tribunal Constitucional, que, indudablemente triturará algunos artículos del Estatuto de Catalunya generando una situación de ruptura técnica entre el PSC y el PSOE y una “revuelta” organizada por ERC-ICV en la que lo más probable es que Montilla se vea superado.

3) La sentencia del 11-M que, de seguir el juicio como hasta ahora, no va a ser excesivamente favorable a la “versión oficial” y va a legitimar (está legitimando) la investigación paralela.

4) El fracaso del “proceso de paz” que podía preverse desde el inicio del mismo cuando se percibieron síntomas de ruptura en filas abertzales y en el seno de ETA entre partidarios de seguir adelante y contrario a la paz, liquidando cualquier posibilidad de éxito de la iniciativa.

5) Las cesiones del PSOE a los partidos nacionalistas con los que deberá pactar para gobernar en distintas comunidades, Navarra especialmente, que se unen a las concesiones realizadas al BNG y a ERC.

6) La percepción cada vez más clara de que en apenas tres años de zapaterismo, la inmigración se ha convertido en un problema irresoluble dentro del esquema político del PSOE.

7) Una creciente euforia del PP por sus resultados en dos comunidades extremadamente importantes, Madrid y Valencia, unida a un creciente deterioro interior del PSOE (aparición de Ciutadans, de la “iniciativa Savater”, que restarán unos cuantos miles de votos, suficientes como para hacerles perder a algunos diputados más).

Por todo ello, no hay que descartar una convocatoria de elecciones anticipadas para otoño. Hay dos formas de morir: de larga agonía o de muerte súbita. En ocasiones, elegir la segunda equivale a jugar a la ruleta rusa. Es lo más a lo que puede aspirar el PSOE por que a medida que pasan los días, su posición se debilita.

(c) Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es