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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

NACIONAL

Corrupción: el fondo del asunto

Corrupción: el fondo del asunto

Info-krisis.- El Caso Bárcenas parece dar la sensación de que finalmente se dado con el núcleo duro de la corrupción en el PP. Por fin, se tiene la constancia de que un presidente del gobierno cobra en “B”. Así pues, el PP es -se nos dice- un partido de corruptos… No vamos a ser nosotros quienes vamos a negar esta afirmación. Pero es bueno que las hojas nos dejen ver el bosque. En efecto, el problema no es si el PP ha sido pillado en falta (como hace veinte años el caso Malesa, Filesa y Time Export demostró que también el PSOE utilizaba canales ilegales de financiación o que el GAL había pasado de ser una iniciativa para acabar con ETA a un intento –triunfal, por lo demás- de saquear los fondos reservados del ministerio del interior) sino reconocer que la corrupción abarca a todas las instituciones, a todos los partidos y a todas las autoridades de la nación. Y es que, aquí, compañeros, aquí no se salva ni dios. Y todo lo que sea protestar ante Génova, pero no hacerlo ante Ferraz o ante la sede catalana de CiU, y, por supuesto, ante las sedes de los sindicatos, ante el Palacio Real o ante el congreso de los diputados o frente al senado, todo lo que no sea eso, es no ver el bosque de la corrupción y maravillarnos solamente con el negro oscuro de las hojas.

¿Qué ha pasado en los últimos meses en España? Ha pasado que el PP se equivocó cargando contra CiU desvelando algunos de entre sus más sórdidos casos de corrupción para inducirle a que desactivara su plan independentista. 

Es evidente que CiU apenas podía hacer gran cosa ante esta embestida, sino prepararse para lo peor, ser consciente de que el gran beneficiado sería ERC y Ciudatans y repetir por activa y por pasiva aquello de que todo se trataba de un “ataque contra Cataluña”. El “servicio de información” de los Mossos d’Esquadra no daba para mucho más, así que CiU no pudo por menos que espolear a su inquilino (los Pujol, como se sabe, compraron el edificio en el que está la sede de PRISA hace unos años) para que desencadenada la ofensiva contra el PP. De ahí que en pocas semanas el caso Bárcenas haya pasado a primera plana.

Y, luego, naturalmente, estaba el PSOE que seguía con cadáveres en el armario. Como todas las fundaciones la del PSOE, "Ideas", que había surgido de la fusión de otra cuatro entidades menores, era la que peor olía. Así que era fácil revisar superficialmente sus cuentas y encontrar también aquí falta y pecado. Un par de “golfos”, Carlos Mulas y señora, pagaron el pato no siendo más culpables que cualquier otro.

En Barcelona se cuenta una historia. Hace un par de décadas, uno de los dirigentes del PP de la época, un tal Lacalle, fue también “pillado en falta”. Al parecer le habían entregado un dinero a modo de subvención para el PP, que él, a su vez, no había entregado al partido… Vidal-Quadras, ironizando, vino a decir que sí, que eso lo hacía todo el mundo, pero que a Lacalle lo habían pillado. Y tenía toda la razón: aquí, vale la pena que no lo olvidemos, se lo lleva crudo toda la clase política, lo que ocurre es que algunos, por su imprudencia, por su mala cabeza, por sus limitaciones o, simplemente, por su estupidez y descaro, los pillan de marrón. En especial a los que se creen impunes: son los Bárcenas, los Urdangarín, los Mulas…

El régimen político español está basado en lo que durante la guerra fría se llamó “destrucción mutua asegurada” que se basa en aquello de “yo no te acuso para que tu no me acuses, porque si tú me acusas a mí y yo te acuso a ti, ninguno de los dos sobrevivimos. Así que mejor guardar las acusaciones en el cajón de los dossiers: tu sabes que yo los tengo y yo sé que tu los tienes y nos callamos para garantizar que seguiremos medrando por los siglos de los siglos”. No sé si he logrado transmitir el contenido la “ley de hierro” del régimen nacido en 1978.

Lo que ha ocurrido es que el PP quiso abrir un “frente parcial” contra CiU (en un intento de desactivar su independentismo), olvidando que no existe “clase política catalana corrupta”, solamente, sino que ésta forma parte de una “clase político-mediática corrupta y corruptora”.

Bárcenas existen muchos. No solo en el PP sino hasta en el último partido que goce del favor mediático. El problema no es si ha repartido sobres a mansalva –que seguro que los ha repartido- sino de dónde vino ese dinero. Es fácil intuirlo: de industriales, empresarios y especuladores que querían acceder a contratos públicos o a información privilegiada. Para poder hacerlo, hay que realizar anticipos como signo de buena voluntad. Lo hacen todos lo que tocan poder. ¿O es que pensáis que todos esos miles de millones de euros dados graciosamente a las ONGs y a las asociaciones más absurdas se dan gratuitamente? ¿Es que ignoráis que conllevan una contrapartida en comisiones (yo te doy tanto y tu me das la comisión de cuanto)? ¿Es que ignoráis que en los préstamos internacionales al desarrollo, TODAS, ABSOLUTAMENTE TODAS las partes que participan en la negociación reciben su comisión que nunca es más baja de un 5%? ¿Por qué creéis que todos los presidentes del gobierno y todos los que han ostentado algún cargo en el que se han distribuido subsidios y subvenciones abandonan el cargo “calzados y bien calzados”? Y, la pregunta del millón ¿por qué los medios de comunicación no aluden a nada de todo esto?

Esto se evitaría mediante una “ley de financiación de partidos” que apenas costaría un par de días de debate en el parlamento y media hora de votación en el senado. Es obvio porqué los partidos no quieren saber nada de este tema.

Pero aún hay más: la mayor corrupción no es esta sino que, además, se emplee dinero público en la financiación de entidades de derecho privado como son partidos y sindicatos.

Hace falta movilizarse contra la corrupción, aquí y ahora, ya, pero hace falta tener en cuenta que allí donde hay un partido mayoritario allí hay una banda de corruptos. Hace falta, sobre todo, no olvidar que nos encontramos en una etapa de crisis política (de fin de régimen) en la que la corrupción se ha enseñoreado de todo el sistema, de arriba (desde la monarquía) hasta abajo (los ayuntamientos). El régimen de 1978, régimen de la corrupción, agoniza. No cometamos el error de ignorar el por qué: por haber incubado durante tres décadas corrupción y por haberlo negado por activa y por pasiva con argumentos como “los políticos corruptos son una excepción”, “la clase política, en general, es honesta”, zarandajas que ya no sirven.

© Ernesto Milá – infokrisis – ernesto.mila.rodri@gmail.com

Fundaciónnes = vergüenza

Fundaciónnes = vergüenza

Infokrisis.- Aunque parezca un chiste, el PSOE reunió a sus cuatro fundaciones en una nueva; esté no es el chiste, sino que la nueva fundación se llamara “Ideas”; este tampoco era el chiste; la gracia está en que a su frente colocaron al único socialista que no solamente tenía poca ideas, sino que aquellas que tenía eran malas-malísimas. Nos referimos a Jesús Caldera, aquel eximio ministro de Trabajo que debió su cargo a ser amigo de José Luis Rodríguez Zapatero y que perpetró la “regularización masiva” entre febrero-mayo de 2005. Aquella regularización puso en marcha un “efecto llamada” que todavía tiene ecos si tenemos en cuenta que todavía sigue llegando inmigración desde África.

Era previsible que con Caldera al frente, las ideas que se les podían ocurrir a los de la Fundación Ideas sólo podían ser malas-malísimas. La última conocida fue contratar como factótum a un “golfo” (calificado así por el propio PSOE, un tal Mulas) casado a su vez con una “golfa” (aunque el PSOE, por aquello del machismo se haya cuidado de no aplicar a la mujer un insulto del mismo jaez que al hombre), Amy Martín contratada para escribir artículos a 16 céntimos la pulsación, una valoración que ninguno de los grandes columnistas –Paco Umbral  o Vázquez Montalbán incluidos– soñaron jamás en cobrar. Así son las “ideas”, de la Fundación Ideas.

Se supone que las “fundaciones” son entidades que reciben subvenciones y subsidios públicos y privados para realizar actividades sin ánimo de lucro que benefician al conjunto de la sociedad y que demuestran un alto grado de altruismo. Fiscalmente, aportar dinero a las fundaciones supone obtener reducciones impositivas, así que tienen su atractivo para las empresas y en cuanto a la tarea de las mismas lo único que se exige es que su actividad sea “de interés general. En la ambigüedad de estos conceptos está implícita la explicación de por qué se han convertido –especialmente las vinculadas a los partidos políticos o que reciban solamente subvenciones públicas– en focos de corrupción, nidos de víboras y cuevas de ladrones.

Al PSOE, el problema le viene de viejo. En 1975, cuando murió Franco, era tan difícil encontrar en España a un socialista como setas en febrero. Debió ser la Fundación Ebert dependiente de la socialdemocracia alemana la que entre 1975 y 1980 prestó ingentes cantidades de dinero para construir de la nada a un PSOE a partir de un grupo de chicos sevillanos cubiertos de pana. Claro está que cuando el PSOE llegó al poder y tuvo que firmar el acuerdo de adhesión con las Comunidades Europeas (hoy UE), firmase cualquier cosa que los alemanes le pusieron sobre la mesa. Era la contrapartida a los millones invertidos. El resultado fue el desmantelamiento de nuestra industria pesada (en España, hubo un tiempo en el que teníamos altos hornos, astilleros, minería ¿se acuerdan?). La “reconversión industrial” fue el pago que realizó el PSOE a su benefactor alemán hasta el punto de que Margaret Tatcher en sus memorias se pregunta: “No sé cómo los españoles pudieron firmar tales condiciones”.

En la derecha las cosas no han ido mucho mejor. También los democristianos alemanes y los socialcristianos bávaros participaron en la construcción de un partido de derechas allí en donde solamente había franquistas. En efecto, la Fundación Adenauer prestó más y más dinero a las varias fundaciones de la derecha española, especialmente a la Cánovas del Castillo. No solamente se trataba de facilitar la creación de partidos democráticos en España, sino de que estos siguieran las líneas que se les imponía. Y esas líneas implicaban convertir a España en un “país periférico” de Europa, dedicado al turismo, al ladrillo, a los “servicios”; no se trataba, por supuesto, de que pudiera competir con el “centro” en industria pesada, investigación, y todo aquello que hace que un “pequeño país” pueda convertirse en un “gran país”.

Con el paso del tiempo, las fundaciones dependientes de los partidos políticos han ido limitándose a ser fuentes de financiación ilegal de los mismos. Unos dan “sobres” (inefable Bárcenas) y otros pagan 16 céntimos por letra (rubicunda Amy). No nos hemos dado cuenta de que el rasgo más habitual del régimen fundado en 1978 es la corrupción. A veces uno tiene la sospecha de que este país todavía funciona porque los corruptos necesitan que haya un mínimo de actividad económica para poder “untarse”. La corrupción está anidada en los ayuntamientos, en el senado, en cualquier nivel institucional, corona incluida, y, por supuesto, en las fundaciones por donde pasta acaso uno de los niveles más pedestres de “golfos” y “golfas”.

Hay dos siglas que lo han hecho todo para permitir la corrupción en España: PP y PSOE. Sin olvidar, claro está, que Cataluña es pacto privilegiado de CiU. Resulta difícil saber cuál de los dos partidos es más corrupto y solamente a sus afiliados les interesa perder tiempo en demostrar que el otro es, ira por dónde, el más corrupto.

Desde hace años, no hay cargo público que no esté sometido a sospechas, ni partido político mayoritario que no protagonice, un día sí y otro también, corruptelas de todo tipo. Hay regiones enteras –Cataluña y Andalucía, hermanadas por este tema, por el paro y por la inmigración masiva– que están, literalmente, en manos de bandas de salteadores de caminos. Desde hace décadas sabemos que todo aquel cargo que firma la entrega de una subvención, de concesión de un curso para formación de parados, de ayuda para una ONG, etc, etc, cobra luego una comisión del receptor, a modo de agradecimiento. Y de hecho, ese porcentaje es lo más importante de negociar y de cumplir mucho más que lo que se hace en realidad con el dinero recibido para tal o cual actividad. Lo sabemos todos, pero no hay medios que tengan el valor de decirlo alto y claro, negro sobre blanco.

Así que lo mejor que podemos hacer es tomarnos un tranquilizante y recapitular. Los que estamos en la calle, los españolitos de a pie, tenemos desde hace mucho tiempo conciencia exacta:

1) que los dos grandes partidos (PP y PSOE) están sostenidos y alimentados por la corrupción,

2) que los dos grandes partidos son los grandes focos de corrupción que existen en España,

3) que la corrupción es la característica central del régimen político nacido en 1978,

4) que ninguno de los dos grandes partidos está dispuesto a hacer nada contra la corrupción (si lo quisieran hacer ya lo habrían hecho) y

5) que todas las instancias del Estado y de la sociedad, desde la Corona hasta las asociaciones (fundaciones, ONGs y cualquier otra entidad subsidiada) están corruptas.

Así están las cosas y así seguirán durante mucho tiempo: en plena crisis, la mayoría pasándolo mal, y los partidos políticos repartiéndose miles de millones, directamente o por los canales habituales. ¿Y el elector? Por que, al final, la culpa de esta tomadura de pelo es solo del elector que elije lo que elije y recibe lo que recibe: corrupción sobre corrupción, paro sobre paro, miseria sobre miseria… El elector, mal, gracias.

¿Honorable u orinable?

¿Honorable u orinable?

Infokrisis.- Recientemente el Parlament de Cataluña se ha superado a sí mismo, y una institución cuya actividad exclusiva ha sido emanar leyes como una churrera que han pasado casi completamente desapercibidas para la población, pero que apenas han servido para justificar los emolumentos de los diputados. Una historia personal: en 1983 denuncié a la Comisión de Derechos Humanos del Parlament de Catalunya el haber sido objeto de malos tratos por parte de los miembros del grupo IV de la Brigada Regional de Información de Barcelona. A fin de cuentas, la citada comisión debía de servir para algo. La única noticia que tuve es que me pedían que nombrara un abogado… Luego nada. Júzguese a partir de ahí la “alta estima” en la que tengo a la institución.

El parlament de Cataluña decidió un buen día que Cataluña era una nación. Apoyaron la iniciativa casi todos, socialistas incluidos. Era evidente que el paso siguiente era la petición de soberanía: si Cataluña es una nación le correspondía, obviamente, la independencia como tal. ¿Y qué mejor para oficializarse como nación que un referéndum en el que pregunte si se quiere o no ser independiente? Provisto de esa lógica de hierro, el parlament ha cometido la semana pasada este último disparate.

El evento ha sido promovido por ERC (tiene prisa en que se convoquen nuevas elecciones intuyendo que su posición mejorará, a pesar de contar con la dirección de menor perfil y entidad que ha tenido esta sigla en toda la democracia), y se ha sumado una siempre despistada Iniciativa per Catalunya Verds, verdadera máquina de perder votos y una CiU resignada a ir donde Oriol Junqueras le quiera le llevar si con eso logra mantenerse ¿año? ¿año y medio? en el poder.

El episodio parlamentario no ha llegado en el mejor momento: lo ha hecho cuando el debate político en toda España –y Cataluña es España hasta en esto– está centrado en la corrupción de la clase política. De hecho, Cataluña es “más” España porque allí la corrupción tiene la misma envergadura que en Andalucía. La diferencia estriba en que mientras en Cataluña es protagonizada por la élite económico-social (las 200 familias que controlan Cataluña desde principios de la era industrial, entonces dedicadas a los telares y hoy volcadas a la especulación sin fronteras) y en Andalucía tiene como protagonistas a socialistas procedentes de las clases medias que quieren asimilarse a la jet-set y demostrar a las generaciones venideras que el paso por el poder les engordó mucho y bien, sacándoles de su mediocridad económica. Por lo demás, se diría que Cataluña y Andalucía son equivalentes en todo y que ambas son las zonas del Estado más parecidas entre sí: tanto en tasa de paro, como en paro juvenil, como en inmigración, y, por supuesto, en corrupción. Quizás la única diferencia sea que la bandera catalana es la tradicional de siempre y la andaluza se la inventó un tipo que pasaba por poeta, se convirtió al islamismo y ahí están las franjas verdes para recordarlo. Una broma, vaya.

En Cataluña se ha contemporizado demasiado con el nacionalismo. Se ha dicho que todo nacionalismo tiene un poso “identitario”. Claro que lo tiene, pero es que el nacionalismo catalán y su consiguiente identidad fue forjada por la alta burguesía catalana del siglo XIX que cuando se sintió lo suficientemente fuerte quiso reivindicar el poder político para sí. Luego, vinieron las recreaciones culturales: que si los castellers (propios de una zona de Cataluña), que si la sardana (el baile sardo traído a Cataluña por marinos y recuperado por un compositor murciano, Pepe Ventura) y poca cosa más. Se le puso barretina (gorro de los marineros de todo el mediterráneo) y en paz. Así se crea una identidad “nacional”.  

Decir que, todo esto forma una nación” es poco menos que un mal chiste. Y el chiste ha pasado a ser una broma pesada cuando, de ser patrimonio de pequeños grupos nacionalistas y minúsculos grupos independentistas, a ser, por mor de algunas votaciones, “lo oficial” en Cataluña: que si es una nación, que si debe convocar un referéndum para la independencia.

Vayamos a lo esencial: hemos visto como algunos amigos nos decían: “no hay que tener miedo a los referendos, hay que votar… y votar no”. Bien, pero el problema no es ese. Los problemas sobre los que hay que tomar posición son muy anteriores, por este orden:

- ¿Cataluña es una nación? Respuesta: no. Nunca lo ha sido, en la historia Cataluña nunca ha sido independiente.

- ¿Hay una sola identidad en Cataluña? Respuesta: no. En Cataluña hay dos identidades, la identidad catalana y la identidad española. No sólo hay muchos catalanes que nos sentimos españoles, sino que hay muchos nacidos fuera de Cataluña que viven y han construido Cataluña. El nacionalismo catalán ha cometido el mayor pecado histórico: negando que existiera una identidad española en Cataluña, al mismo tiempo ha traído a Cataluña la identidad islámica. Y de esto él y sólo él es el responsable.

- ¿Los catalanes tienen derecho a decidir? Respuesta: no. Cataluña es algo más que los catalanes de una generación en un momento concreto del siglo XXI y dentro de una crisis particularmente grave. Cataluña son todas las generaciones de catalanes que se han sucedido a lo largo de la historia, que han sido y que serán. Y eso no es numéricamente cuantificable. Las naciones nunca se crean por una votación, sino que aparecen por voluntad histórica. Por eso son inapelables y por eso Cataluña nunca ha sido independiente sino que ha sido una parte más de Hispania. Tenemos derecho a decidir sobre lo que afecta a nuestro tiempo, no sobre lo que está por encima de nosotros.

- ¿Es aceptable votar no en el referendo? Respuesta: no. En primer lugar falta saber si el referendo se celebrará (lo cual es altamente improbable y todo induce a pensar que toda la escenificación actual servirá solamente como excusa para acentuar el victimismo nacionalista). En segundo lugar este referéndum es ilegal (según el actual marco constitucional en donde el ámbito de decisión es el “pueblo español” sin existir vía a otras abstracciones) e ilegítimo (por lo ya dicho de que una generación en un momento concreto no tiene derecho a decidir por las que han sido y las que serán). Por tanto, votar no es una pobre opción: de lo que se trata, simplemente, se de denunciar el referéndum como lo que es: un intento de vía de escape del “partido de los ladrones” de Cataluña para aliviar la situación procesal de muchos de los suyos y evitar los procesos que vendrán.

No se trata pues tanto de votar NO como de:

1) denunciar la inconsecuencia del nacionalismo catalán. Cataluña no es una nación.

2) denunciar la ilegalidad e ilegitimidad del referéndum.

3) denunciar a los promotores del referéndum como el “partido de los ladrones” (CiU en concreto y ERC su cómplice) en torno al cual hay que tejer una malla protectora.

Cabría añadir que en una región en la que los medios de comunicación comen de la mano de la generalidad desde hace décadas y en donde la prensa libre es un lujo y, desde luego, una excepción, la información veraz y sin tamiz no llega al ciudadano. En esas condiciones ¿puede pensarse en un reférendum justo? (aún a pesar de que lo más probable sería que el resultado diera la razón a los “españolistas” por alambicada, retorcida y confusa que fuera la pregunta). Sin olvidar que el sistema educativo catalán es, sin duda, uno de los que cosecha peores resultados de toda España y en un ambiente de ignorancia extendida entre la juventud, pedir que voten los menores de 18 años es casi un chiste. Sin olvidar, finalmente, que también se ha hablado de que los inmigrantes tendrán derecho a decidir sobre la independencia o no de Cataluña… siendo que ni son catalanes, ni españoles. Según la Generalitat tiene “derecho a decidir” el futuro de Cataluña aquel que pasaba casualmente por allá… La Generalitat cree que se puede operar con las Comunidades Islámicas de Cataluña como operó con la comunidad andaluza comprando simplemente al peso a justo Molinero…

La sangre no llegará al río y todo quedará en una tormenta en un vaso de agua. Pero las grandes cuestiones que plantea este tema del referéndum exceden con mucho el votar si o no. Y vale la pena plantearlas porque la experiencia demuestra que en las últimas elecciones solamente han experimentado un ascenso notable dos formaciones: ERC y C’s, las que planteaban un discurso más claro: POR CATALUÑA INDEPENDIENTE O POR ESPAÑA UNIDAD. Y aquí no hay lugar ni para “terceras vías”, ni para la ambigüedad, ni para la de cal ni la de arena, ni siquiera para un dribling que ni siquiera estaría al alcance de la pierna de Mesi.

La historia terminará olvidando el nombre del tonto que puso en marcha todo este artificio del referéndum y de la independencia y terminará maldiciendo a los parlamentarios que suscribieron la declaración soberanista como se maldice a lo más desaprensivo y oportunista. Porque cuando Cataluña quiebra por la corrupción, la crisis económica, el casi millón de parados, el millón y medio de inmigrantes y la desertización industrial, el “honorable” Artur Mas se perdía en maximalismos que él es el primero en saber que jamás se concretarán. A todo esto, ¿qué adjetivo le cabe a Mas a la vista de todo esto, el de “muy honorable” o el de muy orinable”? Porque, díganme si todo esto no es para mear, literalmente…

© Ernesto Milà – Infokrisis – ernesto.mila.rodri@gmail.com

 

Corrupción y riesgos

Corrupción y riesgos

Los riesgos de instalar la corrupción en el centro del debate político

Infokrisis.- La corrupción en Cataluña no es algo nuevo. El Caso Banca Catalana demostró hace treinta años que los bribones se vuelven invulnerables cuando se enfundan pijama nacionalista. Es solamente ahora cuando casi todos los medios de comunicación denuncian la corrupción anidada en la dinastía Pujol. El por qué se produce esto ahora y no antes es evidente: ahora existe un independentismo catalán desafiante al que hay que responder. Y Rajoy responde sacando a la superficie lo que ya se sabía que existía desde hacía décadas y nadie se había preocupado por sacar a la superficie.

Las denuncias contra la corrupción en Cataluña han hecho mucha pupa a CiU que en las últimas semanas ha reculado en sus ínfulas independentistas. En la última encuesta realizada en Cataluña sobre intención de voto, ERC y C’s subían y el resto de los partidos o se mantenían o bajaban, pero CiU se desplomaba.

Como se sabe, existen nexos de unión entre Prisa y la familia Pujol. Al parecer fueron los Pujol los que compraron el edificio en el que se redacta diariamente El País… Así que los Pujol son los caseros de una empresa que está haciendo aguas por todas partes, con bajadas espectaculares de ventas, que poco a poco se va deshaciendo de partes o las va cerrando y que está en una crisis permanente. No es raro que haya sido El País (junto con El Mundo) quien haya venido en ayuda de los Pujol demostrando que el PP también es una olla de corruptos y un foco de corrupción. Hasta aquí nada nuevo.

La fase siguiente ha sido la denuncia de que una fundación vinculada al PSOE pagó a los altos cargos sobres con un total de 600.000 euros… Los hijos de Maleta, Filesa y Time Export, al parecer, siguen como en sus mejores tiempos.

No albergamos la menor duda de que en las próximas semanas el anecdotario de la corrupción irá creciendo hasta hacernos olvidar la prima de riesgo, la independencia de Cataluña y lo aburrido de una liga del que ya se sabe quién será el vencedor. Pero todo esto tiene algunos riesgos.

Rajoy se ha equivocado de estrategia y los dirigentes del PSOE y de CiU que han arrojado al rostro de Rajoy sus vergüenzas, están jugando con fuego. Ellos lo hacen con la intención de desprestigiar al contrario, pero el ciudadano lo que percibe es otra cosa: que todos los partidos tienen por práctica habitual la corrupción y que toda la clase política es corrupta y corruptora. Buena lectura, porque es justamente así: el régimen nacido en 1978 fue creado por los “padres de la constitución” con la sana intención de durar y con la insana voluntad de que fueran ellos quienes permanecieran eternamente gestionándola.

Cuando la constitución ha superado la edad de Cristo, está envejecida y desvencijada. Las fuerzas políticas y sociales que la alumbraron, así como las esperanzas que suscitó, ya no son las mismas. Los 34 años de régimen han dejado como recuerdo la corrupción. De la misma forma que el período de la “restauración” estuvo marcado sobre todo por el caciquismo y en su momento no se reconoció, ahora, el rasgo más acusado del actual régimen es la corrupción… y, por supuesto, nadie lo reconoce entre la clase política.

La Razón proponía la creación de un “pacto anticorrupción” entre todos los partidos… hay que atarse los machos ante propuestas como estas. En las actuales circunstancias un “pacto anticorrupción” solamente puede ser un pacto de silencio y la revalidación de la omertá entre la clase política para taparse mutuamente sus vergüenzas. Hay que releer a Platón para saber que en La República, en el siglo VI antes de Cristo, el filósofo ya alertaba sobre la realidad de que ningún político ha votado nunca una ley que le pudiera perjudicar. El panorama político español demuestra que 2600 años después no hay nada nuevo bajo el sol.

© Ernesto Milá – Infokrisis – ernesto.mila.rodri@gmail.com

6/12 ¿Algo que celebrar?

6/12 ¿Algo que celebrar?

Cat. 2º análisis de urgencia

Cat. 2º análisis de urgencia

Infokrisis.- Después de dos años en los que el gobierno de Mas no ha hecho absolutamente nada y tiene un balance extraordinariamente pobre, se le ocurrió convocar elecciones para “liderar el proceso soberanista”. El batacazo ha sido histórico y, lejos de simplificar la situación (la de Cataluña y la del propio Mas), lo que ha resultado de esta consulta es una inmensa complicación más en una Cataluña que se ahora entre el paro, la inmigración masiva, la falta de recursos para llevar adelante el faraonismo autonómico y, finalmente, asaltada por la corrupción consuetudinaria al gobierno de la Generalitat.

El debate de forma y la realidad de fondo

En Cataluña la crisis ha golpeado a la sociedad de manera más brutal que en cualquier otra parte del Estado, eso se debe a seis factores:

- La zona más industrializada del Estado es, por lo mismo, la más afectada por la desertización industrial y la globalización. Lo que implica que el paro y la imposibilidad de reciclarse en el marcado laboral es allí mayor que en cualquier otra región del Estado.

- Cataluña es, con mucho, la autonomía más corrupta del Estado en donde la corrupción no está protagonizada por arribistas sin escrúpulos venidos del lumpen o de las clases medias, sino por la aristocracia económica local.

- Treinta años de chantajes al Estado han llevado a Cataluña a disponer de un envidiable techo autonómico que no se ha traducido en una mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos sino solamente en un enriquecimiento de la clase política.

- La llegada masiva de 1.500.000 de inmigrantes complica extraordinariamente la situación: ha llegado un 80% más de inmigración de lo que se necesitaba y en la actualidad la inmensa mayoría está en paro, subsidiada y sin posibilidades de insertarse en el mercado laboral como mínimo en un lustro.

- Desde el período de Maragall (2003, esto es, durante casi 10 años ya), Cataluña ha vivido pendiente de las reivindicaciones soberanistas que se iniciaron con el “nou Estatut” y con su complicada tramitación. Cuando Maragall y montilla fueron sustituidos por Mas, nada cambió, a pesar de que la sociedad catalana y su situación, sí habían cambiado y extraordinariamente.

- Absolutamente todos los elementos internacionales nuevos juegan en contra del soberanismo: la independencia catalana ni tiene posibilidades, ni instrumentos jurídicos, ni siquiera fuerza social para cristalizar, con lo que la política catalana está en una vía muerta: Mas ha suscitado aspiraciones que no pueden llevarse a la práctica.

Sin embargo, el debate político en Cataluña en los últimos años no ha tenido nada que ver con la “Cataluna real” sino que ha afectado solamente a la “Cataluña independiente”, esto es, a la Cataluña imposible. En este desfase radica todo el “problema catalán” y la tragedia que aguarda a aquella autonomía.

Hoy, Cataluña está formalmente intervenida por el gobierno central al haber acudido al fondo de rescate. Este elemento favorece el tradicional victimismo del nacionalismo cuyo discurso es: “España nos roba” y “España nos impide ejercer nuestra autonomía económica, por eso estamos en crisis…”.

Combinaciones para un drama

Más quería ganar los 6 escaños que le separaban de la mayoría absoluta y, sin embargo, ha perdido 12 lo que le aleja de la posibilidad de liderar un proceso soberanista. Esta diferencia de 18 escaños entre lo que se aspiraba y lo que se ha obtenido, constituye la tumba política de Artur Mas, que, a partir de ahora, como le ocurrió a aquel lendakari Ibarreche, todo su discurso se iniciaba y terminaba con la aspiración independentista que el parlamento se encargó de hacer olvidar de un solo plumazo.

Las posibilidades de Mas son tres:

- Olvidarse del proceso soberanista y asumir el hecho de que lo esencial es salir de la crisis y en los próximos tres años deberá hacerlo negociando en Madrid con Rajoy. Lo que implica que aceptaría el “apoyo exterior” del PP en el parlament.

- Seguir con el proceso soberanista pero limitado a pedir una consulta y cuando el gobierno la prohíba, simplemente, victimizarse pero sin ir más allá. Lo que implica que debería de pactar con el PSC, a pesar de que su “federalismo” rechina en los oídos soberanistas.

-  Avanzar en la vía emprendida del independentismo teniendo en cuenta que deberá entenderse con ERC y que, así como en el interior de la coalición CiU, las opiniones sobre el independentismo son dispares, en cambio en ERC el bloque es decididamente favorable.

Si Mas decide gobernar con ERC esto le va a costar una mala relación con el gobierno central que es quien le va a tener que aportar más y más fondos. La victoria de ERC complica extraordinariamente las cosas, tanto a nivel nacional como internacional, pues o en vano España está en el microscopio del mundo a causa de la deuda y del rescate que, antes o después, se pedirá.

Es evidente que Mas debería de pensar en la crisis, algo que no ha hecho desde que llegó al poder. La realidad catalana es una realidad en crisis, pero la crisis no ha estado presente en las elecciones catalanas. De la misma forma que en las anteriores elecciones el tema central era la corrupción pero ninguna fuerza política se decidió a abordar el tema a la vista de la relevancia social y política de los procesados.

Por otra parte, no hay que olvidar la mediocridad inherente a la clase política catalana actual y concretamente a la clase política nacionalista hecha con hijos (habitualmente segundones) de las 200 familias de la alta burguesía y, por tanto, extremadamente dogmática y limitada. En ERC, por el contrario, lo que se agrupan son las capas “populares” del independentismo, con una política que remotamente tienen que ver con la izquierda, una fuerza mayoritariamente “agraria” y rural, extraordinariamente simplista y obtusa en sus análisis política, completamente dogmática e incapaz de discutir y debatir cualquier otro planteamiento que no sea independentista.

Los dos partidos “nacionales” (PSOE-PSC y PP) han quedado en tercera y cuarta posición. Lo que, unido al retroceso de ERC,  indica que en Cataluña el sistema de fuerzas nacido en 1978 está en crisis. El voto a ERC por un lado y el voto a C’s por otro, así como el voto a los pequeños partidos que no han entrado en el parlamento (y que suman algo más de 200.000 votos) y el voto en blanco y nulo (85.000), todo esto, sumado, indica que el sistema en Cataluña ha entrado también en crisis.

El voto que ha ido a votar y antes no votaba era lo que ha permitido a C’s pasar de 3 a 9 diputados. Si han ido a votar no ha sido por la crisis, sino por el eco del debate soberanista. Dicho de otra manera: existe en Cataluña una amplísima mayoría silenciosa que ni siquiera vota (porque no se siente identificado con las instituciones catalanas)  y que cuando lo hace, es contra el nacionalismo, contra el soberanismo y contra el independentismo.

Así pues, lo esencial a retener de estos resultados es:

1) El fracaso de CiU que le impedirá liderar el “proceso soberanista” y que debilita incluso la posición de Artur Mas en el seno de la coalición y de su propio partido.

2) La complicación extrema de la política catalana con una ERC que inevitablemente liderará, mientras siga teniendo esos escaños, el proceso independentista si Mas decide seguir con él adelante y que tendrá en C’s un ala opuesta que, a partir de ahora, tenderá a bloquear el crecimiento del PP en las autonómicas.

3) El retroceso y el estancamiento de los dos grandes partidos de tipo estatalista (PSOE-PSC y PP), víctimas tanto de la crisis económica que aparece como vinculada directamente a ellos y a su tarea de gobierno en Madrid.

4) Se ha producido una desviación del “soberanismo” que del centro-derecha de CiU se está desplazando hacia el centro-izquierda de ERC.

5) Estas elecciones, lejos de resolver algo, han contribuido a complicar extraordinariamente las cosas y son el germen de discordias futuras y, probablemente, de una crisis política que se prolongará mientras se prolongue esta legislatura.

Dentro de cuatro años, no hay la menor duda de que Cataluña estará mucho peor que en la actualidad: la inmigración habrá crecido (especialmente por nuevos nacimientos), las tensiones entre soberanistas y estatalistas habrán tendido a aumentar y Cataluña, muy posiblemente, vivirá una situación de conflicto social, étnico y nacional mayor que hoy.

Otra nota sobre PxC

Probablemente algunos de los que han leído nuestro anterior comentario sobre PxC, enemigos declarados de esta sigla, creen que la hemos atacado. No es así: para nosotros el proyecto de PxC es el único viable en Cataluña y el único que apoyamos en esa autonomía. Ahora bien, lo que decimos es:

1) Que PxC no ha entendido que en estas elecciones tenía que haber tomado una posición clara, decidida y rotunda sobre el tema soberanista que no dejase lugar a dudas sobre cuál era su posición y vincular esta posición al problema de la inmigración masiva. Tampoco ha hablado lo suficiente y con la claridad suficiente sobre la naturaleza de la crisis. Y estos errores le han llevado a perder 15.000 votos.

2) Que el problema de la inmigración, ante el que PxC aporta una solución es, sino el primero, uno de los principales problemas de Cataluña (y desde luego en algunos barrios es el primer problema). Pero para poder ser un “partido serio” hace falta disponer de un programa global que responda a ese y a otros muchos temas. Y eso, en la actualidad, no existe.

3) Que la suerte de PxC y PxL en las próximas elecciones europeas dependía precisamente del resultado obtenido en estas elecciones autonómicas. Entrar en el parlamento hubiera supuesto medios que facilitarían la campaña europea. No haberlo hecho, implica que este objetivo queda lejos.

4) Que en un partido presidencialista, el éxito o el fracaso debe atribuirse a su presidente. Anglada, en este sentido, ha tenido el mérito de encender una llama, pero ha podido avivarla solamente hasta cierto punto. Dos fracasos electorales (y fracaso es no obtener escaño), unido a denuncias de todo tipo, limitan su futuro político y lo circunscriben a Vic (ciudad completamente diferente al resto de Cataluña).

5) Que se ha dicho en voz demasiado baja que PxC está a favor de la unidad del Estado y que rechaza el nacionalismo y el independentismo y esta proclama no ha llegado a las masas. PxC no ha entendido que su base electoral es fundamentalmente castellanoparlante en la medida en que en las zonas de esa mayoría es donde hay concentraciones de inmigrantes y que coquetear con el nacionalismo es un error y es lo que ha generado que los votos que, de manera natural hubieran debido ir a PxC si se hubiera hecho una decidida afirmación de españolidad (unida a la proclama antiinmigración) hubiera arrastrado ese 6% de votos más que ha conseguido C’s.

6) Que en las actuales circunstancias Anglada no tiene sustituto en Vic y haría falta ver si entre los grupos formados en torno a la PxL fuera de Cataluña aparece alguien capaz de liderar una opción política a nivel nacional de la que PxC aportará sin duda su experiencia y su base electoral, ciertamente existente.

Por todo eso nuestra crítica debe entenderse como constructiva –piénsese que durante la campaña electoral y en los meses previos- ya preveíamos este resultado y hemos evitado aludir a él para evitar que apareciera en PxC desmoralización y abatimiento- y proyectada sobre el futuro: porque de lo que se trata es, a partir de ahora, de elaborar una estrategia capaz de afrontar las elecciones europeas por parte de los grupos importantes que tienen “enclaves” regionales con peso suficiente para aportar unos cuantos miles de votos.

Dicho de otra manera: para todos los que consideramos que los ejes del debate actual son la inmigración masiva, la corrupción generalizada, el crisis del sistema, la búsqueda de alternativas económicas que rompan la férrea tiranía neoliberal, para los disidentes de la globalización y del mundialismo, está claro que hay que buscar una vía unitaria. Esta vía debe ser contemplada por pura responsabilidad, especialmente, si detrás hay algo tangible y concreto, más allá de blogs de poca audiencia, siglas de fracasados permanentes y ausencia completa de concejales; hay que sentarse y hablar del futuro. Quien no tiene nada detrás puede permitirse el lujo de ser ultrarrevolucionario, hiperutópico e ingenuo felizote, pero quien tiene algo detrás tiene la obligación de reflexionar y proponer soluciones a un estancamiento y a una situación a peor que se está imponiendo, no solamente en Cataluña sino en todo el territorio nacional.

© Ernesto Milà – Infokrisis – ernesto.mila.rodri@gmail.com – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

Elecciones para un conflicto

Elecciones para un conflicto

Infokrisis.- A medida que han ido saliendo los resultados de las elecciones catalanas, hemos ido hilvanando estas reflexiones apresuradas que seguramente completaremos en los próximos días. Las elecciones catalanas tienen dos ganadores indiscutibles y varios perdedores. Los ganadores son, por este orden, ERC y C’s y los perdedores CiU y el PSC. Hay partidos que permanecen encallados en sus resultados (PP), los hay que suben muy moderadamente (ICV), otros que desaparecen (SI), alguno que entra (CUP) y otro que no logra entrar (PxC). A estas alturas y cuando se llevan recontados el 86% de los votos, el bloque “soberanista” (CiU, ERC, CUP) supone 72 escaños, el voto “españolista” (PP y C’s) 28 votos y el voto “de izquierdas” (PSC y ICV) 35 escaños. De todas formas, el dato más importante es el 69% de votantes, lo que supone un 11% más que en las elecciones de hace dos años. ¿Qué consecuencias puede extraerse de todo esto?

El fracaso de CiU, fracaso de Mas

Las elecciones anticipadas, habitualmente, se convocan para ganarlas. Escasos son en la historia electoral de Occidente, que un gobierno que goza de cierta estabilidad convoque elecciones por el simple placer de perderlas rotundamente. Evidentemente, Mas ha sufrido un castigo en las urnas que ha tenido mucho que ver con su aventurerismo político rayano en lo suicida.

CiU, a partir de ahora, ya no podrá ser considerado como un partido “nacionalista” sino que quedará definido para la posteridad como “independentista”. Ahora le queda a Artur Mas, o bien quedar mal con parte de su electorado pactando con populares, socialistas o republicanos (cualquier combinación en el momento en el que escribimos estas líneas es posible a la vista de lo desaprensivo del personaje) o bien quedar mal en el interior de su propia coalición (insistiendo en el soberanismo con lo que quedará mal con UDC o aplacando su soberanismo con el que quedará mal con lo esencial de CiU).

El lugar en el que ha quedado Mas a la vista de los resultados electorales es, desde luego, extremadamente incómodo y difícil. Ha prometido que habrá un referéndum soberanista (algo constitucionalmente imposible), si da el paso al frente se enfrentará a la legalidad española con el riesgo de convertirse en un “nuevo companys”, si, por en contrario rectifica, su nombre será maldito por los siglos de los siglos por los independentistas.

Todo esto se da en medio de una crisis sin precedentes y, lo que es peor, irreversible, que sacude a Cataluña, principal fábrica de parados de todo el Estado. Pero, además, de los parados, en Cataluña hay 1.500.000 inmigrantes que distan mucho de estar dispuestos a volver a su país, que, por supuesto no han votado en estas elecciones ni a CiU ni a partido alguno, y que jamás podrán ser integrados en el mercado de trabajo catalán ni español.

Mucho nos tememos que los próximos cuatro años en Cataluña van a estar presididos por las tensiones soberanistas y la imagen del “president” corre el riesgo de parecerse cada vez más a aquel lendakari, Ibarreche, que pasó más de cuatro años hablando de referéndum y de soberanismo y, finalmente, una simple votación en el Congreso de los Diputados, le dejó sin discurso, perdió las elecciones siguientes y desapareció incluso de su propio partido.

Estos resultados electorales han demostrado una vez más que el independentismo no es una solución para los problemas de Cataluña, sino una parte importante y sustancial del problema. El hecho de que todos los problemas de Cataluña se resuman uno para los nacionalistas, el “derecho de autodeterminación”, ya de por sí indica sus limitaciones: para ellos, el independentismo es la madre de todas las soluciones, cuando Cataluña sea independiente, por ese mismo hecho, todos los demás problemas desaparecerán como por ensalmo. Estamos, pues, ante un pensamiento mesiánico –el propio cartel electoral de CiU reforzaba esta idea del mesianismo bíblico apocalíptico- que tiene muy poco que ver con los problemas de la Cataluña real ante los que el discurso de CiU ha estado prácticamente mudo: INMIGRACIÓN MASIVA, CORRUPCIÓN GENERALIZADA, CRISIS ECONÓMICA, DESERTIZACIÓN INDUSTRIAL, FALTA DE MODELO ECONÓMICO, FRACASO DEL MODELO AUTONÓMICO Y DE LA AUTONOMÍA CATALANA, FARAONISMO DE LA GENERALITAT Y MALA GESTIÓN.

Cuando en el discurso de un partido político se evita hablar de los problemas reales y se realizada una fuga hacia el pensamiento mágico, esto es, hacia el independentismo, eso implica necesariamente que la tarea de gobierno que debe asumir ese partido, está condenada a la esterilidad y al fracaso.

El estancamiento virtual del PP

El PP ha distado mucho de transformarse en el segundo partido y ha permanecido siendo el cuarto partido catalán, detrás de CiU, ERC y PSC. El haber ganado un solo diputado y 80.000 votos es para el PP un resultado excesivamente limitado. También aquí hay que prever el inicio de una etapa de conflictualidad interna: Alicia Sánchez-Camacho no logra proporcionar el PP el tirón que necesitaba en estas circunstancias.

Es posible que la falta de éxitos del gobierno de Rajoy en Madrid haya lastrado la campaña del PP en Cataluña, pero también es cierto que los dirigentes del PP catalán no son más que una correa de transmisión del “marianismo” madrileño y que la falta de un perfil “social” del PP, sus pasadas complicidades con CiU, hayan favorecido el despegue electoral de C’s, a partir de ahora convertido en una gran opción “españolista”.

El PP catalán necesita una profunda renovación y, especialmente, necesita cuatros políticos cualificados en lugar de ambiciosos de escasa preparación y menos escrúpulos. En demasiadas ocasiones el PP ha terminado pactando con CiU como para que ahora el electorado pueda olvidar esos compromisos y cambalacheos. Es más, si actualmente no ha podido pactar con CiU no es porque no lo deseara sino porque las arcas del Estado están vacías y el gobierno del partido popular no pudo acceder en septiembre a las exigencias económico-presupuestarias de CiU. Pero el electorado no lo ha olvidado.

Por otra parte, el electorado del PP es, en buena medida, españolista y castellanoparlamente y procede de bolsas del cinturón industrial de Barcelona, pero estas zonas se encuentran social y económicamente deprimidas y son perfectamente conscientes de que deben su situación de miseria a la mala gestión de los últimos gobiernos del PP y del PSOE. De ahí que hayan preferido aportar su voto a C’s (pues no en vano, además de pedir que se refuerce el Estado y que se actúe decididamente contra el independentismo, enarbolan políticas sociales en tanto que partido de “centro-izquierda” tal como gustan de definirse.

La “tercera vía” y sus límites

El PSC ha fracasado y con él su opción “federalista” ha demostrado no ser creíble para el electorado catalán. Los socialistas han perdido 75.000 votos, con 4% menos de percentaje y han perdido 8 escaños, mucho menos de lo que se creía que podrían haber perdido. Han logrado mantenerse como segundo partido político en Cataluña, pero muy erosionados y, sobre todo, con un discurso que no ha merecido la atención del electorado. Estas elecciones han demostrado que el “federalismo” (la tercera vía) no da votos, sino que más bien los resta.

El “federalismo” no es querido ni por los nacionalistas (para los que Cataluña es diferente a cualquier otra autonomía y por tanto contraria a un federalismo que implica igualdad entre las partes federadas, igualdad que los nacionalistas no admiten para Cataluña), ni por los españolistas (PP y C’s) que se muestran decididamente partidarios de mantener el actual estatus y, en lo que se refiere a C’s, cediendo algunas competencias al Estado ante la incapacidad de gestionar determinadas áreas como sanidad y educación.

Un análisis más detenido de los resultados demostrará que el PSC ha perdido sobre todo votos en el cinturón industrial de Barcelona y que sus votos mayoritariamente han ido a parar a C’s en primer lugar y al PP en segundo lugar. En efecto, las simetrías electorales son sorprendentes: de los 8 diputados que pierde el PSC, 6 van a parar a C’s y 1 al PP. El PSC ha perdido prácticamente 75.000 votos. Es uno de los grandes derrotados de esta campaña, pero lo esencial no es que se haya hundido la candidatura encabeza por Pere Navarro, sino que lo que se ha hundido es el proyecto histórico que el PSC lleva arrastrando desde hace 30 años y que le ha dejado en puertas del gobierno de la Generalitat en media docena de elecciones autonómicas.

El PSC corre el riesgo de irse difuminando en el único punto fuerte que le queda, el cinturón industrial de Barcelona. Se ha dicho que a la vista de estos resultados, Rubalcaba habrá sonreído sardónicamente: en efecto, con estos resultados se hunde el federalismo díscolo que el PSC enarbolaba como “factor diferencial” dentro del PSOE. Ahora falta que el PSOE reflexione sobre lo que le ha supuesto la sífilis zapaterista en los últimos 15 años y decida si recupera el antiguo jacobinismo propio de la izquierda tradicional o bien se alínea junto al soberanismo.

Lo que está claro es que el PSC pasará a la oposición y permanecerá allí vegetando durante muchos años, como resultado de los errores garrafales cometidos en los siete años de los dos infames tripartitos.

El circuito cerrado del nacionalismo

Estas elecciones han traído una innovación: finalmente, el “nacionalismo” y el “independentismo” han pasado a ser sinónimos.  No hay “nacionalismo” sin independentismo y todo independentismo no es sino la forma extrema y sin complejos de nacionalismo. Lo sabíamos, pero el transvase masivo de votos de CiU a ERC confirma lo que decimos. En las elecciones de hace dos años, el bloque soberanista tuvo 76 escaños (62 CiU, 10 ERC y 4 SI), en el próximo parlamento autonómico ese mismo bloque ha tenido 74 diputados (50 CiU, 21 ERC y 3 CUP), lo que quiere decir que el “voto soberanista” es un circuito cerrado que apenas sube y apenas baja. En votos netos este bloque supone en torno a 1.600.000 votos, mientras que hace dos años suponía 1.525.000 votos, la pequeña diferencia de 75.000 votos, obviamente procede de la abstención.

No es un gran éxito para el bloque “soberanista” cuya opción mayoritaria ha quedado derrotada. Históricamente llama la atención que CiU haya convocado elecciones con la intención de obtener la mayoría absoluta y, en cambio, haya terminado perdiendo 12 escaños, lo que nos confirma en el análisis que hemos hecho en Infokrisis desde el 11-S, a saber: que Artur Mas regresó de Madrid asustado porque no había logrado volver con el cazo lleno y porque en los dos últimos años había inyectado ingentes cantidades de fondos en los circuitos independentistas simplemente para chantajear al gobierno central. Al no lograr su objetivo, debió afrontar el hecho de que el independentismo había crecido más de lo deseable hasta el punto de conseguir restar votos a CiU. Los hechos han confirmado la justeza de este análisis que llevamos sosteniendo (véase el fondo de artículos de Infokrisis) desde hace tres meses.

Ahora bien, se trata de un mapa provisional de soberanismo catalán: históricamente ERC siempre ha tenido unos resultados llamados de “dientes de sierra”, ha subido en unas elecciones y bajado en las siguientes y, en la práctica, los dirigentes de ERC dan muestras de una pobreza cultural y política inconmensurable. En el independentismo radical los resultados son siempre provisionales: véase los obtenidos por SI hace dos años y su desaparición actual, sus votos han ido a parar a CUP (un amasijo heteróclito de izquierda radical e independentista, sin organización ni estructuras) que es también una sigla de fortuna, provisional, que lo más probable es de desaparezca en la siguiente convocatoria electoral.

En lo que a ERC se refiere, aspira a forzar un gobierno “soberanista” con CiU capaz de llevar adelante algo que hoy Artur Mas no puede afrontar: toda la historia del referéndum soberanista. Ahora bien, si Mas opta por formar gobierno con ERC, debe de tener claro que se le cierran durante décadas –probablemente para siempre- el cambalacheo con la derecha españolista del PP.

Por otra parte, ERC es un aliado incómodo como advirtieron los socialistas cuando pactaron el primer gobierno tripartido con Maragall y el segundo con Montilla. ERC siempre fue el “aliado díscolo” que estaba en el gobierno pero que planteaba siempre políticas como si estuviera en la oposición. No creemos que esta actitud vaya a cambiar en los próximos meses.

Por otra parte, CiU debe de tener cuidado con ERC: insistir en un pacto con él, le enajenará cada vez más, el apoyo de la patronal, e incluso arrojará a sus electores más moderados (los de UCD) hacia el PP. Además CiU conoce la incapacidad de ERC para retener durante muchos años los votos ganados y sabe que, antes o después, los recuperará, acaso enarbolando un discurso radical.

Pero, en el interior de la coalición CiU, este fracaso creará problemas con el aliado de UDC que señalará que la pérdida de votos se debe a la actitud irresponsable y a la deriva soberanista adoptada por Mas.

El hecho de Pujol hubiera elegido a Mas como sucesor, no implica que éste tenga talla de estadista, ni siquiera la finura que tuvo Pujol para chantajear durante casi un cuarto de siglo al Estado central. Todo lo que ha ocurrido en Cataluña en el último año y especialmente en los últimos cuatro meses, demuestra la falta de talla y de capacidad estratégica de Mas. Dicho de otra manera: el gobierno de Cataluña seguirá en manos de un mediocre, sino de un incapaz, en los próximos cuatro años y cualquier cosa puede ocurrir cuando el timón está en manos de un personajillo limitado y estratégicamente obtuso.

ERC volverá a morder el polvo en las próximas elecciones, como le ha ocurrido siempre que ha obtenido un éxito superior al que merecen sus cualidades reales como partido y a lo merecido por su clase dirigente. Es un problema de tiempo. El independentismo catalán tiene demasiadas cabezas, demasiados mediocridades y demasiadas ambiciones como para pensar que ERC va a estar en condiciones de gestionar esta victoria con lucidez y tranquilidad.

ERC tenderá a una política de maximalista en materia soberanista (el referéndum y la objeción fiscal). Si Mas acepta su participación en el gobierno, deberá afrontar las tensiones que se prolongarán durante cuatro años y que tendrán como eje la presión independentista de ERC. El independentismo es algo cansino, agotador e irrealizable: cansa a los electores, especialmente porque carece de posibilidades de aplicarse. Y ERC no aporta nada más que soberanismo, sólo soberanismo y únicamente soberanismo.

Así pues, si Mas decide gobernar con ERC y avanzar hacia el independentismo, se va a enfrentar a una utopía imposible y si lo hace será presionado por parte de la clase dirigente de su propio partido (que teme las sentencias de los casos Palau y Pretoria) y de espaldas a la situación real de Cataluña, en donde 800.000 parados y 1.500.000 inmigrantes, generan el caldo de cultivo más idóneo para un próximo estallido étnico-social.

Mención especial a Plataforma per Catalunya

En lo que se refiere a PxC, en los primeros minutos del recuento llegó a tener hasta 3 diputados que luego se han ido difuminando. Parece que cuando se recuente el 100% de los votos PxC quedará con unos resultados inferiores a los obtenidos hace dos años. Todo esto merece ser objeto de reflexión. PxC ha perdido en torno a 15.000 votos y un porcentaje del 0’75%.  ¿Qué es lo que ha favorecido el estancamiento y cierta regresión en los resultados de PxC? Varios factores, entre ellos:

1) PxC se ha visto afectada por la “tripolarización” de la política catalana: un partido que ha decidido situarse fuera de los bloques independentista, federalista y españolista, no ha logrado hacerse oír con fuerza suficiente como para romper el techo que obtuvo hace 2 años, sino que, en términos porcentuales parece que se producirá un descenso.

2) PxC ha sido un partido monotemático que apenas da importancia a otros temas y que no ha estado en condiciones de responder a los grandes problemas de la Cataluña de hoy, salvo a la inmigración: ha dicho poco sobre la corrupción, apenas ha podido hacer oír su voz sobre el modelo de Estado y en el mailing masivo que envió prácticamente no se tocaba este tema ¡que era el tema central de la campaña electoral!

3) El tema central de estas elecciones no era la inmigración, sino el soberanismo. PxC debía de haberse quitado de encima complejos, asumido el hecho de que su electorado natural no es la burguesía catalana (nacionalista y regionalista), sino las clases modestas procedentes de la inmigración (fundamentalmente españolistas). Dicho de otra manera: si PxC nació en Vic (zona independentista), en las anteriores elecciones municipales consiguió afirmarse y crecer en el cinturón industrial de Barcdelona (zona castellanoparlante). O dicho de otra manera: Anglada tiene intereses y orientaciones en Vic que son contrarios a los intereses de los electores del cinturón industrial. Y Anglada deberá decidir ahora si lo que aspira es a ser alcalde de Vic (para lo cual deberá coquetear con el soberanismo) o bien ser diputado autonómico (para lo cual deberá afirmar su “españolismo” pues en el cinturón industrial están los votos antiinmigración).

4)  PxC no ha entendido que le era preciso realizar una afirmación de “españolismo”, precisamente porque el problema de la inmigración se experimenta con particular virulencia en aquellas zonas pobladas por autóctonos hispanoparlantes y no en zonas catalanoparlantes. El casi silencio de PxC en materia de “modelo de Estado” no ha estimulado el voto de los hispanoparlantes que han oído con mucha más fuerza el de C’s y a él se han entregado.

5) El hecho de que haya aumentado el número de votantes ha facilitado el hecho de que PxC haya bajado en porcentaje, lo que demuestra que los votantes que hasta ahora se habían refugiado en el abstencionismo pertenecían a los sectores “españolistas” que al acudir a votar lo han hecho a favor de C’s.

Lo que está claro es que el “fenómeno PxC” en estos momentos está amortizado y no ha progresado electoralmente en los dos últimos años. Esto es particularmente grave especialmente para los grupos que se han formado vinculados a PxC en el resto del Estad con el nombre de Plataforma por la Libertad. Su éxito dependía de que la “matriz” (PxC) estuviera en condiciones de afirmarse en el parlamento y asumir el liderazgo de todos estos núcleos fuera de Cataluña. Esto no ha ocurrido y PxL tendrá que preguntarse por qué porque en las actuales circunstancias no están en condiciones de realizar una inversión de sus propios bolsillos para las próximas elecciones europeas. Y, por otra parte, ¿quién asumiría las primeras plazas de la candidatura de PxL en las europeas?

Lo que está claro es que PxC debe de hacer una reflexión profunda sobre sus carencias y limitaciones en el momento actual. El tiempo va pasando y PxC no consigue entrar en el parlamento autonómico catalán y simplemente eso implica la necesidad de rectificar programa, orientaciones, discurso e incluso cabezas visibles. Y quizás sea el momento de pensar en que PxL debe de asumir su responsabilidad y empezar a pesar algo más que PxC que parece estancada con cierta tendencia a la regresión.

© Ernesto Milà – Infokrisis – Ernesto.mila.rodri@gmail.com – prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

 

 

 

¿Independencia o cárcel?

¿Independencia o cárcel?

Infokrisis.- Desde hace años (véase el fondo de artículos de este blog que va ya para 10 años) hemos venido advirtiendo de que Cataluña (obviamente la Cataluña de la Generalitat que tiene muy poco que ver con la Cataluña tradicional y no es más que un aparato burocrático administrativo especializado en hacer hablar en catalán y deseoso de practicar el racket fiscal contra los catalanes), es la tierra de España en la que hay más densidad de casos de corrupción por kilómetro cuadrado. Hemos advertido, igualmente, que si en Cataluña no existe “periodismo de investigación” se debe a que desde hace treinta años, la Generalitat ha venido practicando una política de compra al peso de carne de periodista y de los medios de comunicación catalanes mediante un régimen de subsidios y subvenciones que les ha desprovisto de cualquier mordiente y del más mínimo espíritu crítico. Pero, los mecanismos jurídicos de un Estado de Derecho existen y, aunque de tanto en tanto, a veces hasta se ponen en marcha. Y eso ha sido lo que ha causado el que desde 2009, hayan salido a la superficie distintos casos que han crucificado especialmente a la clase dirigente de CiU, especialmente los casos Palau y Pretoria.

La insoportable lentitud de los tribunales

El tiempo va pasando y esos casos no terminan de sustanciarse ante los tribunales. La instrucción va a ritmo particularmente lento y eso a pesar de que se trata de casos de indudable interés y repercusión y, acaso por eso, permanecen aparcados la mayor parte del tiempo para aflorar levemente justo en períodos electorales como, si más que buscar justicia, alguien lo que intentase fuera utilizarlos como arma arrojadiza.

El tiempo sigue pasando y, a estas alturas, todo induce a pensar que Félix Millet, Maciá Alavedra y su socio Luis Prenafeta, o bien serán condenados cuando la edad les impida entrar en prisión, o bien fallecerán antes del juicio, o probablemente alguien intentará que se superen los plazos de responsabilidad judicial para evitar que las miserias de CiU salgan a la luz pública. En la Cataluña de la Generalitat todo es posible.

La Generalitat amenaza para Cataluña

Pero hay algo más grave. Es evidente que Artur Mas debería ser consciente de que Cataluña no ha sido nunca independiente y de que no lo será jamás, e incluso de que insistir en el independentismo puede dar lugar a un mayor aislamiento de Cataluña dentro de España (el impulso dado por el gobierno al “corredor central” es significativo) solamente va a lograr empeorar la situación de esta región y de la propia Generalitat.

El victimismo nacionalista cada vez sienta peor en el resto de España, lo que no sería importante de no ser porque el 75% del comercio de Cataluña es con el resto del Estado. No es raro que la patronal catalana esté asustada sobre una eventual, masiva y espontánea campaña de boicot a los productos catalanes ante la cual, las altivas respuestas de Mas (“buscaremos otros mercados”) chocarían con la realidad de que esos mercados, simplemente, no existen. O lo que es igual: mientras se buscan esos nuevos mercados y se encuentran, la economía catalana ya habría entrado en colapso.

Debemos de recordar que la deslealtad manifestada por la Generalitat de Pujol desde los años 80 ha sido al causa de que el Estado “castigase” a Cataluña y priorizase el eje estratégico Lisboa-Madrid-Valencia que ha relegado al puerto de Barcelona a un lugar secundario o que el AVE Madrid-Barcelona se haya retrasado ¡20 años!  en relación al AVE Madrid-Sevilla. El proyecto del “corredor central” es, obviamente una alternativa al “corredor mediterráneo” que quedaría anulado en la práctica por el ramal Valencia-Zaragoza, sellando la marginalidad de Cataluña. Tal es el precio que se ha pagado por la deslealtad de que han hecho gala los gobiernos de CiU.

Y, para colmo, 1.500.000 de inmigrantes inintegrables

El nacionalismo catalán, devenido independentista (en una transformación no por esperada menos espectacular), por primera vez está vuelto de espaldas al hecho que verdaderamente preocupa en Cataluña: “el negoci”. Flaco servicio va a hacer el gobierno de la Generalitat a los negocios de los catalanes, especialmente porque sus aventuras soberanistas no tienen otro final que el desembocar en un estallido social en el que el 1.500.000 de inmigrantes radicados en Cataluña llevaría, indudablemente, la voz cantante.

No hay trabajo para todo ese contingente que si hoy sigue tranquilo es 1) porque recibe subsidios y subvenciones de la Generalitat y de los ayuntamientos, 2) porque nadie obstaculiza su dedicación al trabajo negro y a la economía sumergida, 3) porque nadie le exige que pague impuestos, ni se preocupa por la titulación de los rótulos de sus establecimientos y 4) porque la Generalitat subvenciona generosamente a las asociaciones de inmigrantes e intenta así mantener la “paz social”. El cálculo de la Generalitat es que, vale la pena realizar esa política porque, antes o después, la crisis terminará y estos nuevos esclavos trabajarán en empresas regentadas por catalanes, siendo ellos mismos los “nuevos catalanes” que hablarán la lengua de Pompeu lleven turbante, taparrabos, niqab o chador…

Para colmo, la demografía es completamente negativa para el independentismo y así podemos entender que en los últimos meses se haya producido una “apertura” de sus filas a los contingentes de inmigrantes (véanse las estrafalarias fotos de gentes de todas las razas apoyando la manifestación independentista del 11-S y véase la campaña electoral desarrollada por CiU en mezquitas y centros de inmigrantes, pues muchos inmigrantes ya tienen derecho a voto en las autonómicas), como si el apoyo de estos fuera a facilitar el proceso independentista.

Está claro que los sectores más lúcidos de la inmigración (la comunidad pakistaní especialmente), apoyan la secesión catalana y esto por un simple motivo: les es mucho más fácil negociar e imponerse a un Estado catalán débil que a un Estado español, solo ligeramente menos débil, pero desde luego, mucho más apoyado por la UE. Para ellos, para los pakistaníes, todo consiste simplemente en sopesar las ventajas de la opción soberanista: y para ellos son todas.

El Estado catalán y la sociedad catalana carecen, por sí mismas, de fuerza y voluntad suficiente para negarse a conceder todo lo que pida un 25% de la población residente en esa región. Sí, porque la inmigración en Cataluña, no solamente es más cuantiosa que en lugar alguno del Estado, sino porque, además, es mayoritariamente de religión islámica.

Estúpidos e ignorantes como Carod Rovira hablaron y glosaron al “Islam catalán”, como si se pudiera colocar nacionalidad a una religión que, no solamente se quiere universal, sino que, además, considera que la lengua árabe es sagrada porque en ella Alá dictó el Corán. El nacionalismo hace de la lengua catalana el pivote central de su identidad: y justo ese tema es intocable para el islam, consciente de que el árabe es la lengua de Alá. A partir de ahí, cualquier posibilidad de integración del islam en la sociedad catalana es tan improbable como en cualquier otro lugar de Europa.

La demografía del grupo de apellidos catalanes a mínimos

No hay que olvidar tampoco que el grupo con apellidos catalanes es cada vez más minoritario y que su demografía no llega a la tasa de reposición, siendo la más baja del mundo. Las estadísticas de la Generalitat enmascaran este hecho sumando a la demografía del grupo con apellidos catalanes, la demografía procedente de las migraciones interiores de los años 40-80, y la demografía procedente de la inmigración exterior de 1997-2012.

Los niños son víctimas de la inmersión lingüística y se niega el hecho de que en Cataluña no existe una identidad, sino tres: la identidad catalana, la identidad española y las identidades inmigrantes y si bien las dos primeras han coexistido sin más dificultades que las planteadas por los nacionalistas, el trato con las identidades extranjeras, especialmente islámicas, es harina de otro costal. Y no son sólo árabes, sino pakistaníes y comunidades procedentes del África negra las que tienen conciencia de ser completamente diferentes al resto de residentes en Cataluña, pues, no en vano, ellos siguen al Islam. ¿Hay que recordar que el Islam no es solamente una religión, sino sobre todo y ante todo una forma de entender la comunidad, su legislación y el gobierno de la misma?

Está claro que mientras se subvenciona al “Islam catalán” todo funciona bien, porque ninguna autoridad islámica está dispuesta a poner los puntos sobre las íes sobre esta definición si ello implica el corte de la subvención. De hecho, en Cataluña todo irá bien mientras siga el régimen de subsidios y subvenciones a cualquier actividad: mientras se tape la boca de los medios de comunicación por unos euros, mientras se subvencione a las comunidades inmigrantes, mientras la lengua y la cultura catalanas son subvencionadas y mientras el independentismo díscolo es amansado a base de jugosos subsidios… ¿qué ocurrirá el día en que la crisis haga imposible todo esto? Por que, antes o después, la troika comunitaria, irrumpirá en todo este gasto disparatado y lo impedirá.

Cataluña, líder en corruptelas a corta distancia de Andalucía

Esta reflexión nos ha desviado del tema central: la corrupción en Cataluña. Quienes deberían sentarse en el banquillo de los acusados, desde luego, no son mequetrefes del tres al cuarto que han intentado robar unos miles de euros para darse algún capricho o tristes oportunistas sin escrúpulos que han utilizado fondos de la consejería bajo su mando para adquirir cocaína, esto es, mangantones del tres al cuarto. En absoluto: quienes están implicados en estos procesos son la élite del nacionalismo y de la sociedad catalana. Pujol ya eludió (por los pelos) el procesamiento por el caso Banca Catalana, pero le va a ser muy difícil, en un proceso a su brazo derecho y a su brazo izquierdo durante 20 años (Prenafeta y Alavedra), salir completamente indemne, y en cuanto los medios de comunicación levanten la veda sobre el historial económico de su familia (y en especial de sus hijos) puede arder Troya.

Sin olvidar que Félix Millet era el cajero de una red de financiación ilegal de CiU y que, sin duda, no había sido elegido por casualidad, sino por la “solera” nacionalista de su apellido. A fin de cuentas todo tenía que quedar dentro de las “200 familias” que controlan la vida cultural, social y económica de Cataluña desde mediados del siglo XIX.

Así pues, todo era para evitar la cárcel…

Las pruebas acumuladas contra estas redes de corrupción parecen ser excepcionalmente sólidas así pues ni los abogados ni sus defendidos pueden ignorar el hecho de que, en el momento en el que se abran los juicios, pase el tiempo se vea la casación, en un plazo indeterminado, deberá cumplirse una sentencia que contemplará desde pago de multas, indemnizaciones y costas multimillonarias hasta estancias en prisión más o menos prolongadas.

Y es justamente cuando se ha puesto de manifiesto que estos procesos siguen adelante, cuando alguien ha pisado el acelerador del independentismo. Hasta hace poco pensábamos simplemente que tanto la manifestación del 11-S como la inyección de 200 millones de euros a los grupos independentistas, respondía simplemente a la habitual maniobra chantajista del nacionalismo: amenazar con que la situación puede empeorar para obligar al Estado a llenar el cazo tendido por CiU… En esta ocasión, la mirada escrutadora de la UE de un lado y la gravedad de la situación económica de otro, hicieron que Artur Mas volviera a Cataluña con el cazo vacío y con la perspectiva de tener que lidiar con unos grupos independentistas reforzados que de manera creciente restaban espacio electoral a CiU y que, para colmo, históricamente siempre han sido una olla de grillos: ERC, RC, CUP, SI, etc. De ahí que se convocaran elecciones anticipadas.

Pero los hechos nos hacen considerar otra hipótesis complementaria sin desmentir la anterior. Cuando un partido como CiU se arriesga a quedar evidenciado ante la opinión pública (la sequía de informaciones no aprobadas por la Generalidad, hace que cada vez más catalanes recurran a Internet, a los diarios digitales o a cualquier otro medio para saber qué es lo que pasa) como “el partido de los chorizos” que ha saqueado y expoliado Cataluña considerándola como su huerto privado, es evidente que tiene que reaccionar.

El brusco afán independentista de Artur Mas puede ser también considerado como una forma de eludir esos procesos y evitar que CiU quede evidenciado ante la sociedad catalana y española. Últimamente la frase más repetida en Cataluña es “el patriotismo es el último refugio de los bribones”. Y, sin duda, no es por casualidad. Así pues, no hay que olvidar que la amenaza de una dinámica soberanista puede estar también motivada para evitar el procesamiento, encarcelamiento y puesta en evidencia de los principales gestores de la corrupción en Cataluña, lo que supondría, finalmente, la ruina total y para siempre del nacionalismo catalán, así como su liquidación histórica.

Así pues, finalmente, el impulso soberanista no sería más que el desesperado intento de evitar que la pléyade de notables  de CiU terminarán en la Tercera Galería de la Cárcel Modelo de Barcelona. La omertá entre la clase política catalana y su grado de iniquidad pueden llegar también hasta ese extremo. Cualquier cosa por evitar la prisión de los que fueron durante más de 20 años brazo izquierdo y brazo derecho de Pujol…

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