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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

José Antonio a contraluz

José Antonio a contraluz

Info|krisis.- La publicación de José Antonio a contraluz llega un año después de que el autor publicara su Ramiro Ledesma a contraluz y dos años después de la primera incursión que realizó en la historia del nacional-sindicalismo español con su estudio sobre José Antonio y los no-conformistas franceses de los años 30. Parece evidente que el autor intenta realizar un estudio completo sobre la historia del nacional-sindicalismo español. Hablamos con él sobre los contenidos y las tesis de esta nueva obra que tiene como subtítulo Problemas de la historia de Falange Española.

– ¿Por qué este libro?

– El año pasado publiqué Ramiro Ledesma a contraluz que no era más que un intento de reinterpretar la figura de este doctrinario y dirigente político particularmente maltratado por sus partidarios más obtusos. De Ledesma se han dicho verdaderas barbaridades (de las que la menor no es, desde luego, que fuera nacional–bolchevique…) y consideré que era el momento de poner las cosas en orden, revisar su figura y su trayectoria y elaborar una tesis sobre el personaje. Era evidente que el paso siguiente era abordar la figura del otro gran doctrinario y líder indiscutible del nacional–sindicalismo, José Antonio Primo de Rivera.

– ¿Desde qué punto examinas la figura de José Antonio?

– No es, desde luego, un recorrido biográfico, ni mucho menos aspira a ser un estudio doctrinal sobre su obra. Me limito a tratar aspectos históricos a la luz de la documentación recopilada por los historiadores hasta ahora y en relación a seis temas, digamos, conflictivos. Habitualmente, las obras que se redactan sobre José Antonio son textos “devotos” escritos por los que fueron sus camaradas y correligionarios, o bien libros particularmente hostiles (recordamos, por ejemplo, el de César Vidal) realizados desde distintas perspectivas, pero con demasiada frecuencia “confesionalmente anti falangistas”. Nos hemos ceñido a la documentación histórica y a los testimonios, elaborando interpretaciones plausibles en cada cuestión: aquellas a las que nos han llevado el material histórico disponible.

– ¿Eso no se había hecho antes?

– No. O bien se han hecho apologías (ejemplo: Biografía apasionada de José Antonio) que entran dentro de la mitificación de la que fue objeto la figura de José Antonio durante el franquismo, o bien libros particularmente hostiles, como Contrarrevolucionarios de González Calleja). Además, hemos intentado incluir la narración dentro de un contexto más amplio que generalmente se olvida en los trabajos apologéticos: las vicisitudes de la Segunda República, sus oscilaciones, su inviabilidad, sus crisis, las etapas por las que atravesó, sin las cuales es imposible entender por qué la historia de Falange Española fue así y no de otra manera. Debo añadir que me limito a la Falange “histórica” cuya peripecia concluye el 18 de julio de 1936. Lo que ocurrió a partir de esa fecha pertenece a otro contexto.

– ¿Por qué has calificado a los temas que tocas en tu libro como “conflictivos”?

– Porque sobre ellos no solamente ha habido cierta confusión en las filas falangistas de postguerra, sino también porque han sido malentendidos o desconocidos por la opinión pública. Uno de esos temas, por ejemplo, es el asunto de la violencia: para algunos falangistas de postguerra (y estoy pensando en Sigfredo Hillers) el pensamiento y la acción política de José Antonio no tuvieron nada que ver con la violencia. En su libro Ética y estilo falangista, si no recuerdo mal, la palabra “violencia” apenas aparece en dos ocasiones. No es bueno confundir a la “Falange ideal” con la “Falange real”, ni para la comprensión histórica del movimiento, ni para su acción futura. No sólo existe una “teoría nacional-sindicalista sobre la violencia”, elaborada por Ramiro Ledesma, sino que desde su fundación, Falange Española tuvo un entendimiento cotidiano con la violencia, de lo que dan fe 62 ó 65 muertos entre la fecha de su fundación y el 18 de julio de 1936… causando un número imposible de cuantificar de víctimas en el campo contrario. No se puede negar lo innegable: que la Falange histórica realizó represalias sistemáticas desde mediados de la primavera de 1934 en adelante. El problema, para nosotros, no es negar tales represalias, sino establecer por qué se produjo esa espiral y esa escalada de violencias. Este mismo tema –como lo demás– es “conflictivo” porque la conclusión a la que llegamos no es la que habitualmente tienen partidarios demasiado devotos y detractores fanatizados. 

– ¿Cuál es el primero de esos temas que calificas de “conflictivos”?

– La monarquía. José Antonio, contra lo que se tiene tendencia a pensar, nunca realizó una crítica a la institución monárquica, sino que simplemente se limitó a certificar su defunción e incluso a calificar demasiado generosamente a tal defunción, como “gloriosa”. Pero no hay en toda su obra ni siquiera un párrafo o una alusión en la que se pueda intuir una crítica a las bases de la institución monárquica, ni mucho menos una profesión de fe republicana. Si en la postguerra los grupos falangistas desarrollaron una orientación profundamente hostil a la monarquía, no fue, desde luego, porque ni Onésimo, ni Ramiro, ni José Antonio, hubieran desarrollado una teoría contra la institución monárquica, sino por la actitud de los monárquicos en relación a Falange y a la política internacional (la mayoría de monárquicos eran aliadófilos, y la mayoría de falangistas germanófilos) y, posteriormente, porque los monárquicos fueron influyendo cada vez más en Franco y arrinconando a los falangistas. Finalmente, los grupos disidentes del Movimiento franquista terminaron estallando cuando las Cortes votaron la investidura del Príncipe Juan Carlos como sucesor de Franco a título de Rey. Pero una cosa es el anti monarquismo falangista de postguerra y otra muy diferente reconocer que tal monarquismo no se incluía entre las orientaciones doctrinales de los fundadores.

– El segundo tema “conflictivo”…

– Falange nació a la derecha. Recibió subsidios de la derecha alfonsina (como los recibió Ramiro antes y después de unirse a Falange y después al separarse) y en su primera generación de militantes abundaban los activistas monárquicos fascistizados. Falange nunca pudo mantener una equidistancia política entre las derechas y las izquierdas, contrariamente a lo que los falangistas piensan todavía hoy. Se dio sólo a nivel de consignas, pero en el terreno político, visiblemente, existían asimetrías. La relación con las derechas fue oscilante: no fueron estables, sino muy cambiantes, hubo momentos de distensión y de distanciamiento. Uno de los momentos de tensión fue la creación del Bloque Nacional que siguió a la no integración de Calvo Sotelo en el partido apoyada por Ruiz de Alda, Ansaldo y Ledesma (cuya ambigüedad al relatar el episodio en su libro Fascismo en España es significativa). En los meses que precedieron a las elecciones de 1936 volvió a reproducirse en pocos días la aproximación y el distanciamiento. Pero en las elecciones de mayo de 1934 en Cuenca, José Antonio, ya encarcelado, se presentó en una lista de derechas en la que inicialmente figuraban los líderes que no habían salido elegidos diputados (y, por tanto, no tenían inmunidad parlamentaria) compuesta por Renovación Española, la CEDA, Falange y Franco quien, finalmente, se descolgó de la candidatura. Sin olvidar que en la universidad, desde mediados de 1934, el SEU trabajaba en comandita con los estudiantes católicos de la FEC y con los estudiantes carlistas de la AET. Es decir, que incluso tardíamente, en mayo de 1934, Falange seguía incluida en el dispositivo de la derecha, aun odiando, desconfiando y denunciando a esa misma derecha (en particular a la CEDA). Pero la documentación histórica no deja lugar a dudas: Falange no solamente nació a la derecha, sino que –seguramente por las circunstancias históricas de la República y por que la izquierda en general dialogaba a tiros– se vio obligada a relacionarse con la derecha. Y esto, ni gusta a los falangistas (especialmente a los que creen que Podemos es una especie de Falange rediviva o a los seudo-hedillistas de los años 70), ni a las derechas actuales (que intentaron durante la República hacer de Falange una especie de punta de lanza contra las izquierdas). ¿Ves por qué es un tema conflictivo?

– ¿Hablas de las relaciones internacionales de Falange Española?

– De entre todas las relaciones que tuvo José Antonio con exponentes políticos del exterior hay una a la que dedico un capítulo particular, con Rolao Petro, dirigente del Movimiento Nacional Sindicalista portugués. Petro estuvo exiliado en España y residió en el domicilio particular de José Antonio, tenían el mismo origen (ambos habían militado en filas monárquicas y conocían bien la obra de Charles Maurras) e incluso el portugués participó en la redacción de los principios de Falange Española. De esta amistad y de este común origen, hay dos cosas que merecen tenerse en cuenta: cuando volvió Petro a Portugal, su movimiento ya estaba muy afectado por la represión que había llevado contra él Oliveira Salazar y optó por la vía insurreccional con la oficialidad joven. El golpe fracasó, pero lo importante es que, antes de estallar y ser desarticulado, José Antonio convocó en el Parador de Gredos a la Junta Política del partido comunicándoles su proyecto insurreccional, a partir de la frontera portuguesa. La correlación en fechas nos ha permitido trazar una relación verosímil de causa–efecto entre ambos proyectos. Y, ya se sabe, que en ciencia se dice que más vale una mala teoría que no tener teoría. La relación con Petro contribuye a explicar, en efecto, por qué José Antonio veía viable una “marcha sobre Madrid” a partir de la frontera portuguesa, con Sanjurjo a frente y 10.000 fusiles salidos de donde no explicó nunca…

– Supongo que tratarás el tema del fascismo y de la internacional fascista…

– En efecto. Y tampoco aquí hay margen para la discusión: es bueno poner sobre el tapete todos los datos históricos de los que se dispone. En medios falangistas de postguerra, especialmente entre los llamados “disidentes del Movimiento” y entre los seudo–hedillistas, se decía por activa y por pasiva que José Antonio no había estado en el Congreso de la Internacional Fascista de Montreux… era verdad. Pero había dos pequeños problemas: Falange Española si se había adherido y la nota la había redactado Giménez Caballero (a la que siguió el desmentido de José Antonio… pero no la protesta a los organizadores del Congreso) y… es que no hubo un congreso de Montreux, hubieron dos y al segundo sí que asistió José Antonio, recibiendo allí documentación sobre el caso de la guerra de Abisinia, que utilizó tanto en intervenciones parlamentarias, como en mítines, como en artículos en Arriba, como en campañas realizadas por sus militantes. Y no sólo eso sino que pocos meses después fue invitado oficial de gobierno italiano y recibió una subvención que retiraba personalmente en la embajada italiana en París hasta que cayó preso. Pero, claro, todo esto hay que matizarlo, empezando por la “internacional fascista” que, en realidad, no existió. Se trataba de una estructura de propaganda del gobierno italiano (el CAUR, Comité de Acción por la Universalidad de Roma) que se estableció en España siendo Giménez Caballero su secretario y Jacinto Benavente, el Premio Nobel de Literatura, su presidente.

– Sin embargo, José Antonio que, efectivamente, “nació políticamente” a la derecha, tuvo también relaciones con la izquierda. ¿Tocas este tema?

– Sí, claro, creo que ofrezco todos los datos que se pueden dar sobre los contactos entre José Antonio y Ángel Pestaña. No llegaron a casi nada. No fueron nada más que un intercambio de puntos de vista. Ahora bien, hay dos detalles que son importantes y curiosos. El primero es que ¡fue Mussolini! quien sugirió a José Antonio que contactase con Pestaña durante el viaje que hizo a Italia en 1933, antes de fundar Falange. Lo segundo que se vieron en dos ocasiones. La confusión viene porque Ximénez de Sandoval niega que se entrevistaran y otros como Miguel Primo de Rivera afirman que Pestaña… se había afiliado clandestinamente a Falange. La verdad, en este caso, es que los contactos fueron superficiales y de mucho menor calado que los que mantuvo con la derecha. Piénsese, por ejemplo que el alfonsino Antonio Ansaldo, expulsado del partido, siguió frecuentando a José Antonio (consta, por ejemplo, que en la tarde de las elecciones de febrero de 1934 se vieron e incluso que fueron juntos a recabar datos al Ministerio de Gobernación y que Ansaldo posteriormente organizó la fuga de tres falangistas presos por el atentado contra Jiménez de Asúa) o que en casa de Marichu de la Mora, después de la victoria del Frente Popular, se siguió viendo con Torcuato Luca de Tena, estando presente Ridruejo. La conclusión que puede sacarse de todo esto y de la oleada de violencia que afectó a Falange es que no existió de ninguna manera equidistancia de la formación entre las derechas y las izquierdas.

– Franco, por lo que veo, es otro tema que calificas de “conflictivo”…

– He preferido evitar directamente entrar en el debate, casi mezquino, de si Franco hizo todo lo posible por salvar a José Antonio o no le interesaba, pero si me han interesado dos aspectos: en primer lugar la relación entre ambos. Se conocían, pero no se llevaban bien. Eran dos personalidades demasiado alejadas una de otra, caracteres completamente opuestos y experiencias vitales muy distintas y, por tanto, muy distantes. De hecho, cuando José Antonio ve que ha aparecido el nombre de Franco en la candidatura unitaria por Cuenca en mayo de 1936, exige a Serrano Suñer (se sabe por él y por Gil Robles) que el nombre de Franco debe desaparecer (algo de lo que se encarga Serrano). Pero, al margen de las relaciones entre ambos, hay otro elemento que considero mucho más importante (a fin de cuentas una relación personal es un elemento subjetivo que tiene poco valor para componer una historia objetiva, como máximo es un indicativo): fue Franco quien mitificó a José Antonio una vez muerto. Franco nos hurtó al “verdadero” José Antonio o, si se quiere “al José Antonio integral” y a cambio nos dio una versión que, incluso, y esto es lo paradójico, afectó especialmente a la visión que se forjaron de él ¡incluso los grupos disidentes del Movimiento y los seudo–hedillistas!

– ¿Y la conclusión?

– La agrupo en cincuenta puntos en ocho páginas en las que resumo las 400 páginas anteriores y que creo que son difícilmente refutables, pueden ser admitidas por los historiadores pero también por los que en algún momento han militado en el movimiento nacional–sindicalista y conservan su objetividad.  

Ficha técnica:

Título: José Antonio a contraluz
Autor: Ernesto Milá
Número páginas: 412
Portada cuatricomía con solapas
Tamaño: 15x23 €
Precio venta público: 22,00 euros + 4,00 euros gastos envío.
Precio distribución (pedidos superiores  9 ejemplares): 11,00 euros + gastos envío.
Pedidos: eminves@gmail.com
Web: eminves.blogspot.com

 

 

24-M: inestabilidad/volatilidad

24-M: inestabilidad/volatilidad

Info|krisis.- La pérdida de 2.000.000 de votos por parte del PP, la pérdida de 800.000 votos por el PSOE. La subida de que las candidaturas ligadas a Podemos y a Ciudadanos, pero no tanto como ellos deseaban y esperaban. La derecha no se ha derrumbado, ha reaparecido el centro y la izquierda se ha fracturado. Los distintos partidos van a tener que pactar y antes de llegar a las elecciones generales de otoño se verá cuáles son las preferencias y cómo reaccionan los electores de cada opción. Porque lo que ha demostrado estas elecciones y los meses previos es que las nuevas opciones tienen un alto grado de volatilidad en sus votos. Inestabilidad y fin del bipartidismo, tal podría ser el paradigma interpretativo de las elecciones municipales de 2015.

El contexto: unas elecciones al final de la crisis

Estas elecciones se han convocado en un momento en el que, no solamente el PP sino también los indicativos macroeconómicos, afirman que se ha llegado al fin de la crisis y se vuelven a oír cantinelas hace tiempo olvidadas del género de “España crece más que ningún otro país europeo”. Efectivamente, ha terminado la crisis… para las grandes fortunas y porque a lo largo de los siete años que se han sucedido desde el 2008, la caída en picado de los precios de la vivienda ha generado una reactivación de las ventas de inmuebles… comprados por grandes inversores, fondos de alto riesgo y empresas interesadas en disminuir su cuenta de beneficios. Pero, a pesar de haberse relajado la cerrazón de la banca a conceder créditos, las viviendas compradas por ciudadanos de a pie siguen a mínimos.

En cuanto a los salarios siguen disminuyendo su poder adquisitivo, mientras la presión fiscal no disminuye especialmente para las rentas procedentes del trabajo. Es cierto que cada mes hay cifras espectaculares de creación de empleo, pero se trata en su inmensa mayoría de “empleo basura” que no servirá a los contratados más que para sobrevivir unos meses, pero nunca para vivir dignamente, ni para crear una familia, ni mucho menos para tener hijos o estabilidad en el futuro.

Igualmente, si bien es cierto que España ha abandonado la franja de países candidatos al rescate por parte de la UE, no es menos cierto que la extraordinaria presión fiscal que está viviendo la clase media especialmente, sirve solamente para pagar los intereses de la deuda, no para disminuirla significativamente. Lo que implica que esta presión fiscal, gobierne quien gobierne, se mantendrá y que la deuda será heredada, no solamente por nuestros hijos, sino también por nuestros nietos.

Y todo esto dentro de un país que carece de “modelo económico” más allá de la hostelería y el turismo, es decir, de un país periférico dentro de la UE y que ocupa un lugar muy alejado de actividades económicas de alto valor añadido.

El contexto político del último año

La pérdida de fuelle de las opciones mayoritarias en las pasadas elecciones europeas y especialmente el tirón de Podemos pareció indicar un cambio de signo político que se ha ido confirmado, en general, en los meses siguientes con la salvedad de que Ciudadanos en los dos últimos meses despegó sobre UPD y se confirmó como el referente del voto de protesta de la derecha. Así mismo, en Cataluña, el nacionalismo soberanista moderado pasó de alcanzar su límite máximo el 9-N con su recurso al seudo-referendum, a dar síntomas de agotamiento.

No es que la “vieja banda de los cuatro” (PP+PSOE+CiU+PNV) fueran a desaparecer, sino que en la nueva fase que se anunciaba debería de convivir con la “nueva banda de los cuatro” (Podemos, Ciudadanos, ERC-CUP, Bildu). Los grandes no serán tan grandes y los pequeños crecerán, no lo suficiente como para desplazar completamente a los partidos hasta ahora mayoritarios, pero si lo necesario para pesar. Al menos esto es lo que empezó a estar claro a partir del mes de enero cuando los ataques contra Podemos empezaron a dar sus frutos liquidando a buena parte de su clase dirigente y cuando la crisis interior de UPD barrió a esta opción al tiempo que decantaba buena parte de su votos hacia Ciudadanos.

Cuando se convocaron las elecciones andaluzas de manera imprevista, tanto Podemos como Ciudadanos empezaron a “perder la virginidad”. Ciudadanos tuvo “reflejos” suficientes como para cortar la deriva que su delegación andaluza que ya una semana después había fraguado un pacto con Susana Díaz. En cuanto a las condiciones que Podemos presentó para pactar eran solamente cosméticas. Ambos partidos, Ciudadanos y Podemos deseaban, especialmente, que sus sucursales andaluzas no llegaran a pactos antes de las elecciones municipales, para evitar desvelar sus cartas hasta ese momento (y, por tanto, no decepcionar al elector, al menos, antes de que hubiera depositado su voto el día 24).

Por otra parte, durante estos meses se ha producido la llegada al poder de la nueva izquierda griega, algo que se presentaba como una convulsión de alcance “cósmico”. Sin embargo, en los meses que han seguido a la victoria de Syriza se ha demostrado que se trataba de una izquierda “posibilista” y dispuesta a pactar, en absoluto a romper la baraja, promover un nuevo tipo de alianzas y de hacer política en Europa, ni siquiera a replantear el sistema de alianzas internacionales… más o menos, la misma línea de moderación que ha adoptado Podemos en España.

Si a esto unimos que Ciudadanos, ha dejado de ser un partido de “centro-izquierda”, para aspirar a ocupar un “nuevo espacio de centralidad”, tendremos el cuadro completo de la situación política en España: una situación en la que la derecha, desgastada por cuatro años de ejercicio del poder y el PSOE no recuperado del destrozo zapaterista, no podían sino perder votos en beneficio especialmente de dos nuevas opciones que han ido adoptando el beneficio de la moderación a cambio de su aceptación como “opciones de recambio”.

Inestabilidad y volatilidad

Lo que ha ocurrido en España en el último ha sido digno de ser estudiado en los anales de la prospectiva política: a medida que iban pasando los meses se percibía que la opinión del electorado iba cambiando y era incapaz de fijarse en algún punto estable y definitivo. Cada encuesta publicada (al menos cada encuesta, más o menos, realizada seriamente) indicaba una situación completamente diferente a la del mes siguiente y radicalmente diferente a la realizada anteriormente. Podemos tocó el cielo en el otoño pasado y solamente empezó a descender cuando mostró tener una mandíbula blanda ante los ataques de la derecha y deseo de moderación ante sus primeros excesos verbales y programáticos. Para colmo, el lanzamiento de Ciudadanos, que pasó de ser un partido antisoberanista en Cataluña, a una opción de centro-izquierda que se disputaba el mismo espacio que UPD y, finalmente, la “nueva centralidad”, o el CDS redivivo, hizo que parte de los votos de protesta que guardaba Podemos en su morral fueran a parar a la formación de Albert Rivera.

Una vez más, como ha ocurrido durante 35 años, los españoles no han votado por la “mejor opción” sino en “contra” de las opciones de poder. Hasta ahora ha sido habitual que la inmensa mayoría de los votos del PP no fueran votos de “convencidos” (el voto cerril), sino votos “contra” el PSOE. Y viceversa. Ahora sigue siendo igual: los votantes de Ciudadanos y de Podemos lo son en tanto que votos contra el PP y contra el PSOE. Sus contornos ideológicos y sus programas siguen sin estar definidos y el elector lo único que aspira es a castigar a quienes le han decepcionado. Hoy, nadie vota a nadie sin algún tipo de reserva mental y poniendo la mano en el fuego por la opción a la que entrega su voto. De ahí la “volatilidad” que se auguraba en las encuestas que se han ido sucediendo a lo largo de los últimos doce meses.

El panorama político que sale de estas elecciones está completamente atomizado. Se ha terminado la época de las mayorías absolutas. A partir de ahora, en Ayuntamientos y Comunidades Autónomas será necesario llegar a pactos para gobernar. Y estos pactos, con un electorado volátil, aportarán inestabilidad generalizada, especialmente a partir de la segunda mitad de las legislaturas.

No vale la pena, en el momento actual, prever cuáles van a ser los escenarios que se abren para estos pactos: serán, por todo lo dicho anteriormente, inestables. Bastará que una encuesta indique el electorado vuelve la espalda a tal o cual fórmula de coalición para que esta se rompa y cada partido intente recuperar votos para las siguientes elecciones. Por otra parte, estas coaliciones serán contradictorias. La misma formación pactará con partidos diferentes en cada autonomía o ayuntamiento. En menos de un año el electorado percibirá, horrorizado, que el oportunismo sin principios no era solamente cosa de la “vieja banda de los cuatro” sino que también está implícita en la “nueva banda de los cuatro”.

Y luego está la cuestión soberanista en Cataluña y Euskadi. En Cataluña, la deriva soberanista ha perjudicado extraordinariamente a CiU que ha perdido 1.100 concejales, 110.000 votos. Pero, sin embargo, quienes han ganado han sido los grupos radicales (ERC ha pasado de 271.503 votos a 5.12.263 ganando 1.000 concejales, mientras que CUP ha multiplicado por cuatro sus resultados de 2011, quedándose con 222.207 votos y 374 concejales, 260 más que en 2011). En general, el soberanismo en sus distintas variantes, ha ganado 27.000 votos que, sin duda, han procedido del PSC, prácticamente desahuciado como en ningún otro lugar de España (pérdida de un 7% y más 200.00 votos).

En las provincias vascas, el PNV sigue siendo el partido mayoritario pero a muy corta distancia de Bildu. Es significativo que en Guipúzcoa Bildu haya obtenido 120 concejalías más que el PNV a pesar de estar separados solamente por 4.000 votos (a favor del PNV), lo que indica que Bildu ha vencido en muchos pueblos pequeños de la “Guipúzcoa profunda”.

Globalmente puede decirse que tanto en Cataluña como en Euskadi, el soberanismo avanza.

¿Quién ha ganado?

El PP ha perdido votos (que ha perdido ciudades), ha perdido el PSOE (que pierde concejales y votos), pierden UPD y IU que pasan a ser irrelevantes, ha perdido CiU, mientras que Podemos y Ciudadanos han quedado por debajo de sus expectativas. Los comentaristas han acompañado con cierta frecuencia esta sentencia añadiendo que “Ha ganado la democracia”. En realidad, no ha sido así; quien ha ganado, lo hemos dicho antes, es la inestabilidad que, poco a poco se irá enseñoreando del mapa político español.

Amarga victoria para el PP, dulce derrota para el PSOE. Para ambos podía ser peor. Derrota para CiU que indicará a Artur Mas lo poco conveniente de convocar elecciones anticipadas para septiembre. El PP va a ser víctima a partir de ahora de su propia estrategia, aquella que se remonta al período de Fraga cuando decía “sin enemigo a mi derecha”… sin enemigos, pero también sin candidaturas con quien pactar. La derecha del PP se ha difuminado por completo, Vox no ha podido hacerse con un espacio político, como tampoco consiguió conquistarlo el PADE, por ser demasiado parecidos ambos al modelo original.

Se da la paradoja de que el PP habiendo sido partido mayoritario en muchas capitales de provincia, perderá una importante cuota de poder municipal por esa incapacidad para pactar. Veremos a quien apoyará Ciudadanos a la hora de la verdad… sin duda a quien le resulte menos oneroso y a quien le prometa más cuotas poder. Lo propio del centrismo: una forma de oportunismo sin principios. De ahí a reconstruir todo un sistema de corruptelas y favoritismos no hay más que un paso.

Queda hablar de quienes no han acudido a las urnas. A pesar de existir opciones nuevas, a pesar de las proclamas sobre el final de la crisis, lo cierto es que en 2011 la suma de votos en blanco, nulos y abstención sumó un 38%, y que este mismo ha sido el porcentaje cuatro años después. Medio millón más de ciudadanos se han sumado a la abstención que ha alcanzado la impresionante cifra de 12.240.792 votos que, por motivos muy diferentes, se han negado a ir a las urnas. Los votos en blanco han disminuido en 200.000 que, sin duda, han ido a parar a Podemos en buena medida. Y también se han dado 37.000 votos nulos menos que en 2015 con idéntica interpretación global. Todo esto indica que muchos ciudadanos ni siquiera se han tomado el interés en manifestar su abstención activa.

No ha ganado, pues, nadie. Como máximo puede decirse que quien ha ganado ha sido la constitución de 1978 que logrará prolongar su vigencia al no ser cuestionada frontalmente por nadie… y al darse una situación de atomización del voto que impedirá los dos tercios de consenso en el próximo parlamento de la nación para reformarla. Y esta “democracia” se parece tanto a la constitución de 1978 como un huevo a una castaña. De lo formal a lo real.

¿Y las generales de noviembre?

Se suele decir que quien gana las elecciones municipales, gana también las municipales. Si esto es cierto, el esquema que se dará en los ayuntamientos y en las comunidades autónomas de inestabilidad, se trasladará en noviembre próximo a toda la nación. En efecto, el PP, puede perfectamente seguir siendo el partido mayoritario, pero distará mucho de alcanzar la mayoría absoluta y, por supuesto, ni el PSOE se aproximará, ni las nuevas opciones parecen en condiciones de generar fenómenos parecidos. Así pues, en noviembre, las elecciones, también, las ganará la inestabilidad.

¿Gran coalición? ¿Gobierno de coalición de izquierdas? No hay muchas más opciones. En el primer caso, PP-PSOE serían la coalición de “lo viejo” contra “lo nuevo”, pero también una coalición del jacobinismo contra el soberanismo. Gobierno fuerte de mera supervivencia de la “vieja banda de los cuatro”. El segundo caso solamente sería viable si alguna formación de izquierdas fuera mayoritaria, lo que parece poco probable. Así pues, Rajoy tiene cantada una segunda legislatura en situación minoritaria y en la que estaría completamente acorralado en el parlamento y sin capacidad de maniobra con crisis soberanista en Cataluña.

No es que España no tenga solución: es que cada vez más se aleja de cualquier situación que parezca una solución definitiva y radical. España, país de parches y de males menores que terminan siendo chapuzas irresolubles. España, país sin esperanzas y sin remedios, gobernado por gañanes e impresentables, pinochos y fantasmas desabanados, salteadores de caminos y piratas con sable de abordaje entre los dientes. España con pueblo, ciudades y caminos repletos de votantes suicidas. País éste de abstenciones masivas, que muere entre el sopor y la fanfarria, entre la corruptela y el nepotismo. Donde solamente hay espacio para el pesimismo y donde ya no parece quedar absolutamente nada a donde agarrarse para tener un gramo de esperanza. Con el máximo de inestabilidad y el mínimo de seguridad. Con oportunismo antes que con convicción y conveniencias antes que lealtades. País envidiable guiado por políticos impresentables elegidos por electores indolentes. País, en definitiva, del que uno puede sentir cualquier cosa, menos el orgullo de ser español en estos comienzos del siglo XXI.

© Ernesto Milá- infokrisis – ernestomila@yahoo.com – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

 

Los identitarios el 24-M

Los identitarios el 24-M

Info|krisis.- Uno de los cometidos más ingratos del que suscribe estas líneas es tener que realizar –casi por tradición- una crónica de los resultados obtenidos por los distintos grupos “patriotas” en cada competición electoral. Y digo, habitualmente, porque salvo en raras excepciones tales resultados han sido la crónica de un fracaso anunciado. En esta ocasión no ha sido diferente, a pesar de que esperábamos poder llegar a un número de concejales suficiente como para, a partir de ahí, poder introducir una dinámica en el ambiente. Estoy de acuerdo en algo que hoy alguien ha escrito: Analizar resultados, que en el conjunto de la nación, no superan en 1%, es tan absurdo como intentar negar que hoy se pondrá el Sol”. Sin embargo, eso no nos elude de evitar dar algunas respuestas a los pocos cientos de militantes que han participado en las actividades de estos partidos. Como siempre, es muy difícil analizar los resultados de formaciones demasiado distintas y demasiado pequeñas como para extraer consecuencias de cierto interés. De todas formas vamos a intentar realizar un esfuerzo de lo más notable.

Elecciones Autonómicas en Madrid

La comunidad de Madrid, obviamente es una referencia a tener en cuenta, especialmente porque allí concurrían las distintas opciones patrióticas. El resultado ha sido el siguiente:

España 2000 ha obtenido en Madrid 6.270 votos y el 0’2% quedando en décima posición y siendo la primera de las formaciones “patrióticas” que aparecen en el listado. FE-JONS va inmediatamente después con 5.589 votos y el 0,18%. A pesar de lo próximo de ambas formaciones en el escalafón electoral (y de sus diferencias en la medida en que una pertenece al sector de la “autonomía histórica” según la jerga aceptada en este ambiente, y la segunda al “sector histórico”), juega a favor de E2000 el que ha conseguido cinco concejales en poblaciones del Corredor del Henares.

Bastante por detrás aparece Coalición Nacional, suma de La España en Marcha, suma, a su vez, de La Falange, Movimiento Católico, Nudo Patriota y Alianza Nacional, con Democracia Nacional. El resultado de tanta sigla ha sido pobre en votos: prácticamente la mitad de E2000, esto es, apenas 3.217 votos, el 0’1%. Peor le ha ido todavía a AES con 2.860 votos (el 0,09%). Entre ambos, figura, cosa curiosa, el Partido Comunista de los Pueblos de España.

Es evidente que ni los que han obtenido más votos (E2000 y FE-JONS) pueden estar satisfechos, ni los farolillos rojos, tienen otra opción más que la de reconsiderar sus proyectos. Siempre hemos dicho que LEM era una coalición que carecía de sentido: partidos demasiado pequeños no hacen a una coalición “grande”, ni siquiera con la adición del enésimo “pequeño” (DN). El 0+0+0 siempre termina dando cero. Y a estas alturas, con unas elecciones europeas pasadas y unas municipales aun calientes, cabría preguntarse porque LEM sigue existiendo y La Falange no opta por negociar su integración de una vez por todas en FE-JONS, dando carpetazo a una coalición que resulta un verdadero puzle que ya ha demostrado lo que era evidente: que la unidad, cuando es con fracciones demasiado minúsculas, más que sumar, resta.

En cuanto a AES el camino que ha seguido hasta llegar a estas elecciones ha sido largo y tortuoso: de una coalición con la Comunión Tradicionalista y con Familia y Vida (que fracasó), pasamos a la increíble coalición entre AES y Partido por la Libertad, de la que aún es un misterio conocer ni por qué se formó, ni qué les unía, ni por qué fue flor de un día. Hace un año, ya recomendamos a AES que se integrara en Vox y fuera sumando en esa dirección. Ni las entrevistas a López Diéguez pagadas en varios medios digitales, ni sus apariciones en tertulias televisivas han servido para remontar a esta opción.

Cataluña: unas notas sobre el retroceso de PxC

En Cataluña solamente se celebraban elecciones municipales en las que la única candidatura digna de mención era la de Plataforma x Catalunya. Desde las últimas elecciones municipales muchas cosas habían cambiado en el interior de PxC. En primer lugar, en Salt, un arrabal de Gerona con una inmigración superior al 60%, se evidenció que los candidatos electos eran, simples, “turistas” de la política que pronto se desvincularon del partió. A esta crisis, siguieron varios abandonos discretos, errores y crisis en la dirección asumida por Anglada y a distancia por el valenciano Enrique Ravello y, finalmente, el final de ese período. PxC estuvo a punto de entrar en el Parlamento de Cataluña en las elecciones autonómicas de 2010, pero en aquella ocasión al renunciar a la bandera “unitarista” y al debate sobre la estructuración del Estado, dejó el espacio libre a Ciudadanos que, a partir de ese momento disparó sus expectativas de voto.

Si PxC pudo llegar a las puertas del parlamento y a obtener 65 concejales en las municipales de 2011 fue simplemente porque la situación allí en relación a la inmigración es, simplemente, grave (con una inmigración masiva y de mayoría islamista), y porque las excentricidades de Anglada le convirtieron en objeto regular de atención por parte de los medios. Ese período ha terminado: Anglada se ha hundido incluso en su tierra natal; la pérdida de vigor de PxC ha coincidido con el ascenso de Ciudadanos que ha recibido parte de sus votos y la nueva dirección no ha hecho gala de esas excentricidades que hacían las delicias de los medios de comunicación.

Por otra parte, en las Alertas Google (sistema de envío selectivo de noticias a petición del usuario sobre los temas de su interés) indicaban que no todos los concejales de PxC habían “sudado la camiseta”. Muchos de ellos, tras el primer contacto con los ayuntamientos, apenas habían participado en iniciativas y debates, se habían presentado pocas mociones y era evidente que –salvo que se hubiera producido una revuelta étnica en los días anteriores a las elecciones– PxC no iba a revalidar todos sus votos. Ni siquiera han podido revalidarse las esperanzas que se tuvo en las pasadas elecciones europeas cuando PxC incluso avanzó en algunas zonas.

PxC ha pasado de 65 a 8 concejales. Conserva fuerza en algunos municipios importantes, pero, a partir de ahora se tiene que replantear su orientación general, porque parece evidente que el período Anglada ha acabado definitivamente y el partido o entra en una nueva dinámica o quedará fuera de juego en las próximas elecciones autonómicas y generales.

Quizás el fracaso más significativo de PxC sea el de Hospitalet de Llobregat en donde han perdido los todos concejales que tuvieron en 2011 y descendiendo de 6.207 votos a 3.660. Algo parecido ha ocurrido en Mataró en donde en semanas previas a las elecciones el grupo municipal de PxC compuesto por tres concejales ya sufrió problemas interiores y que tras cerrarse las urnas ha perdido dos concejales y casi 2.000 votos quedando en 2.572, de los 4.686 que obtuvo en 2011.

Igualmente dolorosa ha sido la pérdida del único concejal por Igualada lo que ha supuesto un descenso de 924 votos en 2011 a 596. Igualmente duro es el resultado de Manresa en donde PxC pasa del 8’95% al 1’90%, y en votos de 2.391 a 523, perdiendo los dos concejales que tenía. Desaparecen así mismo los tres concejales de PxC en Sant Boi de Llobregat descendiendo de 2.991 votos a 1.664. En Sant Adrian del Besós se pierde así mismo la concejala y doscientos votos.

En la provincia de Tarragona el retroceso ha sido también notable, aunque menos que en la provincia de Barcelona: en total de los 7.636 votos obtenidos en 2011, PxC ha pasado a 3.703 votos, esto es del 2,32% al 1,13% y de 9 concejales han pasado a 4 (1 en Amposta que prácticamente ha permanecido con los mismos votos, de 4591 a 571 y 3 en El Vendrell, pasando de 2.328 votos a 1.798, es decir, del 17,86 al 13,39, siendo de todas formas, el mejor resultado de PxC).

En Gerona, como datos más relevante, se han conseguido dos concejales en Salt (verdaderamente comprometidos con la opción). En toda la provincia PxC ha bajado de 3.143 votos a 1.936, y de 7 a 3 concejales. En Salt se ha perdido un concejal pero se ha ganado en coherencia y los dos concejales electos de PxC (con el 8,63%) defenderán, sin duda, mejor, el terreno conquistado. Más lamentable es la pérdida de los dos concejales de Olot y el descenso de 7’64% al 3,’87%.

Finalmente, en Lérida se han perdido los cuatro concejales que PxC poseía en la provincia  descendiendo de 2.404 votos a 593 y del 1,29% al 0’32%.

Vale la pena hablar del “caso Vic”. Allí la situación era particularmente cómica, con tres candidaturas que se disputaban el mismo espacio y surgidas del mismo tronco. Plataforma per Catalunya, Som Catalans y Plataforma Democrática por Catalunya: respectivamente antepenúltimo, penúltimo y último de la clasificación local. Como puede verse se está en las antípodas de los 3.000 votos, 20% del electorado, obtenidos por PxC en 2011. Cabe interpretar este hundimiento en clave local: todos los problemas suscitados por Anglada han repercutido en la candidatura y en sus disidencias. Particularmente pobre es el resultado de Som Catalans, los únicos “identitarios” independentistas que apenas han cosechado 56 votos demostrando que esa es –como podía esperarse, por otra parte- una opción inviable.

PxC, en general, se ha visto extremadamente perjudicada por la convergencia de dos factores: su crisis interior y el ascenso del voto de protesta para Ciudadanos y Podemos. La nueva dirección no estuvo en condiciones durante el último año previo a las elecciones municipales de imprimir una nueva dinámica, ni de transmitir a los medios interés por el partido. En estas condiciones, los concejales que ha conseguido conservar pueden aspirar a reemprender la reconquista del terreno perdido solamente si a partir de ahora empiezan a destacar sus diferencias en relación a sus principales competidores y a quienes les han robado los votos: especialmente Ciudadanos.

Si de cara a las próximas elecciones autonómicas, PxC no está en condiciones de presentar una candidatura, eso supondrá prácticamente su liquidación como fuerza política. Por otra parte, parece evidente que un partido recluido en una sola región, poco o nada va a poder proponer en política nacional. Así pues, para PxC se trata de realizar un ejercicio de imaginación y de audacia, reconstruirse a sí mismo y recuperar la iniciativa mediática.

El caso Valenciano

En las elecciones autonómicas en aquella Comunidad España 2000 ha obtenido 7.456 votos quedando en onceavo lugar, seguido por Falange Española con 3.547 votos (prácticamente la mitad) y luego, a título testimonial, por MSR con 594 votos. Los resultados en lo que respecta a E2000 son negativos: el partido ha perdido casi 5.000 votos. FE-JONS, por su parte ha ganado 2.400 y DN que se presentó en 2011 obteniendo entonces 2151 votos, en esta ocasión no se ha presentado. De todas formas, las cantidades de votos son demasiado pequeñas como para que pueda hablarse de transvases de votos.

El resultado ha sido especialmente decepcionante para E2000 que esperaba haber mejorado sus porcentajes tanto en Valencia como, especialmente, en Castellón y a obtener algunos resultados apreciables en Alicante. No ha sido así. Y vale la pena reflexionar qué ha ocurrido: en primer lugar, en los últimos años, E2000 ha insistido en los repartos de alimentos para “ayudar a nuestra gente” (los españoles con dificultades). Esta estrategia se ha mostrado errónea: habitualmente quienes reciben esos alimentos tienen tantos problemas personales que no lo agradecen con su voto, sino que este, mayoritariamente, se refugia en la abstención. Ni siquiera allí en donde se estaba presente en el ayuntamiento (Onda), los repartos de alimentos han dado resultado y la candidatura de E2000 no ha conseguido ni revalidar ni ampliar su mandato (tal como se esperaba) a causa del ascenso de Ciudadanos.

La conclusión es fácil de establecer: la “acción social” ni puede ir por delante de la “acción política”, al menos si lo que se pretende es ganar votos. Es cierto que se han perdido algunas concejalías que no habían dado resultados (dos, una en Dosaguas y otra en Silla), pero lo peor es que no se han conquistado otras en las que se pensaba razonablemente que podían obtenerse e, incluso, cosa particularmente dura, se ha perdido la de Onda cuyo titular había trabajado en toda la zona. La explicación, una vez más, ha sido el ascenso de Ciudadanos y de Podemos y la tendencia del elector de protesta a confiar en estas opciones.

Los resultados han sido los siguientes:

En Alicante FE-JONS ha obtenido 3.547 votos, más de tres veces lo obtenido por E2000 (1.003 votos). El MSR, por su parte, ha obtenido 594. En las otras dos provincias, en cambio, se ha invertido el resultado y E2000 ha estado por delante de otras fuerzas de carácter patriótico. En Castellón E2000 ha obtenido 1.555 votos (casi la mitad de lo obtenido en 2011), el 0’53%, lejos de 1’5% obtenido por esa candidatura en las últimas elecciones generales en esa provincia. FE-JONS apenas ha obtenido 425 votos, mientras que DN que se presento en las autonómicas anteriores obteniendo 555 votos no lo ha hecho en esta ocasión.

En la provincia de Valencia, el resultado ha sido ampliamente favorable a E2000: 4.898 votos (en 2011, 7.683 votos en 2011), seguido de FE-JONS con 1.511 votos (1.158 en 2011), MSR 594 votos, mientras que DN y Falange Auténtica (que obtuvieron en 2011 915 votos y 456, respectivamente), no han concurrido en esta ocasión.

Los resultados son pobres especialmente para E2000 que tenía puestas las expectativas en 7-10 concejales en la comunidad, habiendo obtenido finalmente sólo uno en Silla y pasando de 956 votos a 762, dos puntos porcentuales menos.

La primera consecuencia de este resultado (que contrasta con el pequeño avance experimentado por E2000 en Madrid) ha sido el anuncio de dimisión de José Luis Roberto al frente de España 2000 y el anuncio de que en el próximo congreso asumirá la dirección Rafael Ripoll. Pero también hay que preguntarse qué ha ocurrido para que se vieran decepcionadas las ilusiones puestas en el crecimiento de E2000 en Valencia.

Además del error que ha consistido en centrarse en la “acción social”, no se ha tenido suficiente valor para cambiar la percepción que tenía la sociedad valenciana del partido en esa autonomía, ni se ha aprovechado el tiempo en el que la corrupción se enseñoreaba de Valencia y era el momento de abordar lo que se hizo demasiado tardíamente: campañas contra la corrupción municipal y autonómica… cuando ya Podemos, Ciudadanos y Compromis insistían en esa dirección con un mayor apoyo mediático.

Han faltado también cuadros políticos preparados y fortaleza en las juntas locales que no han desarrollado los suficientes niveles de actividad como para mejorar los resultados.

Así queda E2000

El peso político real de E2000 queda reducido, prácticamente al Corredor del Henares (6 concejales electos). Es particularmente importante el número de votos recogidos por Rafa Ripoll en Alcalá de Henares que ha pasado de 4.541 votos en 2011 a 5.214, esto es un 5,82%, con la competencia de Podemos y de Ciudadanos que se han llevado algunos cientos de votos que hubieran dado el segundo concejal a la candidatura. En 2015 no se han presentado en Alcalá dos opciones que habían estado presentes cuatro años antes: AES que obtuvo 234 votos y DN que se llevó 671. Si tenemos en cuenta que estos votos no estaban de ninguna manera “atados” y que ni el estilo de E2000 es el de estas dos formaciones hay que pensar que la mayor parte de nuevos votos que han llegado a E2000 no tienen este origen.

En cuanto a la candidatura municipal por la ciudad de Toledo ha obtenido 393 votos, un 0’89% de los votos (muy por delante de la anecdótica de LEM con apenas 52 votos y el 0’12% y el resultado que obtuvo AES en 2011, de 175 votos). Por su parte, en Orihuela (Alicante), la candidatura de E2000 también ha estado lejos de obtener la concejalía, obteniendo 125 votos, un  0’43%, siendo la única candidatura patriótica y la primera ocasión que se presenta. Ambas candidaturas hace menos de un año que se pusieron en marcha por lo que no han tenido tiempo suficiente para arraigar y ser conocidas por la población.

Así pues el resultado final es el siguiente: E2000 se afianza en el Corredor del Henares, obteniendo buenos resultados allí en donde se ha presentado. Debe replantearse su estructura, imagen y  orientación en toda la Comunidad Valenciana y tiene algunas antenas activas.

Partido por la Libertad

En su primera concurrencia electoral, el Partido por la Libertad ha obtenido con concejales: en Valdeavero (Madrid) para lo que le han bastado 124 votos (el 18%), y en Cantabria un concejal en Alfor de Llaredo con 234 votos. AES obtiene dos en esa autonomía con 338 votos y el MFE pierde el suyo al obtener solamente 187 votos.

En el resto de candidaturas, el PxL no ha logrado hacer entrar a sus candidatos. El resultado, a pesar de seguir la tónica, del resto de grupos “patrióticos e identitarios”, es muy modesto. Vale la pena, ahora, comentar el extraño acuerdo que firmó el PxL que le reportó el haber extendido su nombre a “Partido por la Libertad con las Manos Limpias” y que, después de vincularse también con AES, bruscamente se rompió la alianza. Sin olvidar que unos meses antes se había anunciado que Soluciona (vinculado a un digital) se había integrado también en PxL. La coletilla “con las manos limpias” supone poco en un momento en el que las grandes nuevas opciones apostaban por ese tema desde el principio y el hecho de que Manos Limpias haya estado presente en decenas de denuncias no quiere decir que el electorado se interese por lo que, visiblemente, es una judicialización de la actividad política.

El optimismo y el pensar que a fuerza de presentar un aspecto moderado bastaban para avanzar es lo que está en el origen de la poca atención prestada por el electorado a esta opción, cuyo mejor resultado ha sido el de Guillermo Rocafort en San Sebastián de los Reyes con 841 votos que, quizás, hubieran subido de sumarse los votos de AES (146). Ni en Andalucía, ni en Extremadura, ni en Burgos se han podido confirmar las buenas expectativas que tenía PxL en su origen. La candidatura de Yolanda Morín en Portugalete ha obtenido 770 votos, un 3,24%, quedándose a las puertas del ayuntamiento, otro resultado bueno, pero insuficiente.

Pero, probablemente lo más dramático que le ha ocurrido a PxL es el resultado obtenido por PxC. En efecto, ambos partidos se miraban mutuamente esperando que cada uno obtuviera un éxito del cual el otro pudiera beneficiarse. Puede decirse que el ambiente identitario, de no ser por lo que ha quedado del espacio municipal que obtuvo PxC en 2011 y de no ser por el avance obtenido por E2000 en el Corredor del Henares, hubiera estado completamente derrotado y sin esperanzas de jugar ningún papel en los próximos años.

Al igual que PxC y al igual que E2000, PxL debe de reflexionar, no solamente sobre sus resultados, sino sobre cómo empezar a trabajar junto a estas otras fuerzas: “una mismo proyecto, una misma estrategia, una misma organización”.

Futuro ¿hay futuro?

FE-JONS, MSR, AES y ¿DN? han obtenido algunas concejalías en ciudades y pueblos pequeños. Si no los tenemos en cuenta para este balance es porque están demasiado dispersos para que tengan algún peso político. Como máximo pueden servir para que los candidatos electos de estas formaciones transmitan a los suyos cómo han sido elegidos y qué es lo que han hecho para merecer el respeto y el voto de sus vecinos.  Creemos que esto no es lo importante. Y no nos corresponde a nosotros aludir a partidos que no pertenecen a nuestra familia de pensamiento.

Lo que nos interesa aquí es resaltar de una vez por todas lo absurdo que supone el que partidos como E2000, PxC y PxL sigan forjándose esperanzas de que cada uno de ellos logrará destacar sobre los demás o bien sigan atendiendo a voces de aventureros políticos que les inducen a las más estrafalarias iniciativas. De haberse producido un avance neto de estas formaciones (un mínimo de 100 concejales), la normal hubiera sido establecer una “Asamblea de Concejales” compuesta por los cargos electos de estos tres grupos, ahora, con apenas una veintena de cargos electos, no puede aspirarse a otra cosa más que a regularizar lo antes posibles la situación interior de estos grupos, recomponer las direcciones y restablecer antes del verano los contactos para pactar una estrategia común de cara a los próximos años y, me atrevo a sugerir, una organización única.

Por lo que respecta al sector identitario, grupos como MSR o DN deben plantearse si están ahí, con las otras formaciones (E2000, PxC y PxL) o en otro lugar. Y actuar en consecuencia, pidiendo la entrada en conversaciones para llegar a algo más que un simple “me gusta” en facebook o pactos de no agresión. MSR se depuró a sí mismo hace algunos meses. En cuanto a DN, cuyo presidente no parece muy dispuesto a dimitir, parece evidente a la vista de todos cuál es el único problema que tienen el resto de fuerzas con él.

A la vista de los resultados obtenidos por todos estos grupos, lo más razonable sería el ir pensando en crear un “gran partido único” en lugar de la sopa de siglas que se eterniza. Especialmente porque hay partidos que no pueden apuntarse ningún éxito, ni siquiera parcial. Crear un partido, no significa legalizar una sigla, sino elaborar una estrategia, una línea y una imagen. Pero es la única vía.

En lo que se refiere al sector histórico, es evidente que Falange Española de las JONS es la organización que ha obtenido mejores resultados y también va siendo hora de concluir con aventuras que han dado poco lustre a sus impulsores (LEM y su prolongación en Coalición Nacional). Pero, aún así, es evidente que FE-JONS, salvo en Alicante, donde ha competido con E2000 ha quedado en segunda fila y que sus resultados han sido modestos y su votos, como demuestran sus curvas de ascenso y descenso desde junio de 1977 indican que el elector que apoya al yugo y las flechas no termina de centrarse en una sigla concreta. Siempre está la opción de reinventarse como fundación y círculo cultural, naturalmente.

En general, hay partidos de tipo patriótico que están mal y otros que están peor, unos que son poco y otros que no son nada o casi nada. Más vale que todo este sector vaya pensando en estos términos y reconociendo la realidad, antes que obsesionándose con seguir caminos que ya se han demostrado fracasados y en los que algunos, una y otra vez, persisten. Por tanto, no es la hora de dar muchos consejos sino de plantearse cómo formar un partido identitario unitario y desear a quienes no participen, la mejor de las fortunas.

Poco más puede añadirse.

© Ernesto Milá- infokrisis – ernestomila@yahoo.com – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

 

¿La economía va bien?

¿La economía va bien?

Info|krisis. - La única carta que el PP va a poder esgrimir en este año plurielectoral es la “buena marcha de la economía”. El hecho mismo de que lo hayamos colocado entre comillas ya indica que podemos en duda tal estado de beatitud de nuestro rumbo económico. En realidad, lo que está ocurriendo es que la bajada de los precios del combustible ha enmascarado temporalmente la situación real. Por lo demás, el “crecimiento económico español” sirve solamente para cubrir –y a duras penas– los intereses de la deuda. En absoluto para disminuirla. Y mucho menos para generar “riqueza” a disposición de la sociedad. Esta es la situación real. Y, no nos engañemos, dista mucho de ser halagüeña.

Cuando el crecimiento económico no hace posible el pago de la deuda y la disminución de la misma es que la economía “no va bien”. Y las cifras son particularmente duras y decepcionantes para el gobierno: el Estado adeuda ligeramente algo más de un billón de Euros. Lo que no está mal y supone una de las deudas más elevadas del planeta. Pero nos equivocaríamos si pensáramos que este es el único problema que tenemos: la deuda de las empresas es incluso mayor y asciende en estos momentos y después de siete años de restricción del crédito, a 1,3 billones de Euros. Aunque la banca abriera de par en par las espitas del crédito parece difícil que esta cifra se lograra cubrir en las próximas décadas.

Y luego, finalmente, está la deuda de las familias que se va aliviando en la medida en la que las “familias” han ido restringiendo el consumo (entre otras cosas porque los bancos les han cerrado las puertas del crédito): hoy adeudan 650.000 millones a pagar. En total, nuestro país y todos nosotros debemos la estremecedora –e impagable– cifra de TRES BILLONES de Euros.

Incluso considerando las cifras y las previsiones más favorables dadas por el gobierno, a lo largo de 2015 no permitirán pagar ni siquiera los intereses de la deuda. Las cifras no las doy yo sino Niño Becerra: España este año crecerá unos 25.000 millones de euros… y tendrá que pagar 36.000 millones de euros de intereses.

No se trata de que situaciones similares se den en otros países desarrollados (solamente la deuda pública en EEUU supera los 12 billones de Euros), sino de que toda esta deuda es impagable incluso a larguísimo plazo.

Por lo demás, es sabido que la economía solamente va bien para los “grupos de caza” y los “tiburones” de los fondos de inversión, los bancos y, en general, el gran capital especulativo. No para la sociedad. Y es importante retener esta idea: nuestros gobiernos, ya no trabajan para nosotros los ciudadanos, trabajan, fundamentalmente, para mantenerse en el poder (a la vista de que los grandes negocios solamente se hacen a la sombra del poder) y son los grandes grupos económicos los que les permiten mantenerse en el poder.

La sensación que dan los gobiernos en la actualidad es el deber su posición a los resultados electorales pero no gobernar para sus electores sino para mayor gloria de los intereses de los señores del dinero. Soros lo ha dicho y lo ha repetido: “los mercados gobiernan cada día; los ciudadanos una vez cada cuatro años” no es rigurosamente cierta: los mercados gobiernan cada día, no solo porque condicionan las decisiones de los gobiernos, sino porque utilizando a los consorcios mediáticos, conforman la opinión pública de los votantes.

El problema económico no se ha iniciado ahora. Las tendencias actuales tienen su origen a finales de los años 70, cuando se iniciaron en el Reino Unido con Margaret Thatcher la oleada de privatizaciones que consagró al neoliberalismo como única doctrina asumible para las élites económicas. Desde entonces el poder adquisitivo de los salarios no ha hecho nada más que disminuir y los gobiernos, con la excusa de “incentivar la economía” han ido aumentan la presión fiscal sobre las rentas procedentes del trabajo y disminuyéndola a las rentas procedentes del capital.

Hay “democracia” para elegir los gobiernos, pero no para aplicar políticas que redunden en beneficio de los electores. Se gobierno para los “señores del dinero” con los votos de una sociedad cada vez más contraída en sí misma, que siente sobre sus cabezas el miedo a la espada de Damocles del empobrecimiento y con mayores riesgo de pauperización.

Una economía sólo puede “ir bien” cuando la sociedad –es decir, cada una de las personas que la componen– va bien. Cualquier otra cosa es “vanidad de vanidades y mecerse en el viento”. La economía española no va bien, precisamente porque los nuevos empleos que se crean (y que se destruyen casi a la misma velocidad) no garantizan lo esencial para el mantenimiento de una sociedad y para su prolongación en el tiempo: salarios dignos para formar nuevas unidades familiares, para llevar una digna con posibilidades de progreso, para no vivir con miedo a la finalización del contrato o a los años de paro que siguen al corto período como becario y al largo período de estudios, con unos servicios sociales básicos y de calidad (no simplemente para cubrir el expediente a mínimos).

Por todo esto, no vale la pena discutir: la economía no va bien, tal como queda demostrado, por la sencilla razón de que la sociedad no lo percibe. Lo que va bien es algo muy diferente: lo que va bien es la economía especulativa y el destino de los “señores del dinero”, un concepto que tiene poco que ver con la economía real, la productiva, la que absorbe y paga mano de obra y la que se traduce en unos niveles salariales aceptables y la producción de bienes tangibles. Una economía no “va bien” cuando los informes más optimistas asumen que en la mejor de las hipótesis el paro en España se enquistará ad infinitum en un 18%.

Si esta es la previsión de instituciones económicas dignas de toda confianza, los gobiernos deberían empezar a pensar en aprobar un salario social o de lo contrario se van a encontrar con una quinta parte de la ciudadanía completamente desasistida especialmente en un tiempo en el que las perspectivas para una economía como la española que depende en buena medida de la marcha de la economía en Iberoamérica (que no es en estos momentos buena y que cada día está evolucionando de manera más negativa especialmente en Argentina y en Brasil).

El dinero para este salario social está ahí, solo que mal distribuido: es el que se emplea en mantener el costoso e inviable “Estado de las Autonomías” (que se va comiendo cada día que pasa, más y más, al Estado del Bienestar) y del mantenimiento de una bolsa de inmigración subvencionada que desde que llegó ha servido solamente para desestabilizar el mercado de trabajo, mantener los salarios a la baja y descoyuntar un poco más a nuestra sociedad mediante el ingreso de ocho millones de recién llegados, n su mayoría sin formación laboral que, lejos de proporcionar un valor añadido a nuestra economía se han configurado siempre como un lastre.

La concesión de un salario social no es una medida que pueda adoptarse aisladamente, sino que solamente podría implantarse dentro de un marco de reforma del Estado y de la Sociedad. Se sabe los excesos a los que se ha llegó en Andalucía con el PER y, por otra parte, una legión de toxicómanos no puede beneficiarse permanentemente de un subsidio simplemente porque su adicción no les permite trabajar; sin olvidar la legión de vagos o defraudadores que, desde Rinconete y Cortadillo siempre han estado presentes en la historia de España: nadie da algo a cambio de nada. Trabajos sociales, formación efectiva, deberían de ser las contrapartidas para la percepción de un salario social.

En cualquier caso, teniendo en cuenta que en estos momentos los algo más de 5.000.000 de parados podrían reducirse en algo menos de la mitad mediante la repatriación de los casi tres millones de inmigrantes en paro de larga duración, la implantación de un salario social sí sería viable. A condición, naturalmente, de una reforma global de la sociedad.

Es evidente que dentro de esta reforma, uno de los aspectos fundamentales es el “modelo económico”. España, que podría ser el “granero de Europa”, gracias a un mal acuerdo suscrito con la Unión Europea en tiempos de Felipe González, va viendo cómo se extingue su capacidad agrícola. El desarrollo del sector primario de la economía, sobre bases nuevas, parece una buena opción. Si lo fiamos todo a la capacidad industrial advertiremos que en la actualidad, en el mundo, existe una sobreproducción que hace inútil cualquier intento de competencia en este terreno.

No podemos olvidar, finalmente, que el destino de España está íntimamente ligado –nos guste o no– a los de los países de nuestro entorno político (UE) y de nuestro ámbito cultural (Iberoamérica). La interrelación entre las economías es tal que obliga a “pensar juntos” con otros países. Ese “pensar justos” se debe basar en tres hechos reales (el agotamiento creciente de materias primas, lo impagable de la deuda mundial y una elevadísima capacidad industrial que lleva directamente a la sobreproducción en cualquier rama de la economía) que deben ser relacionados con los problemas específicos de nuestra economía y de nuestro Estado (inviabilidad del Estado de las Autonomías, exceso de inmigración, paro estructural de 1/5 parte de la población laboral). Solamente interrelacionando todos estos factores puede encontrarse la fórmula final correcta que aplicar a una sociedad sedienta de progreso, distribución de la riqueza, trabajo y seguridad.

Y para ninguno de estos elementos, el PP tiene respuesta, salvo el mantra de que “la economía va bien”.

 

© Ernesto Milá – Info|krisis – ernestomila@yahoo.es – Prohibida la reproducción de este artículo sin indicar origen.

 

Necesidades/Valores

Necesidades/Valores

Info|krisis.- En la derecha aparecen ligeras fisuras, pero nada comparable con las grietas que emergen de la izquierda. Si la izquierda está más en crisis que la derecha ha sido porqué esta sigue teniendo presente para qué clase social trabaja (la alta burguesía y los gestores del neoliberalismo), mientras que la izquierda ha sufrido un proceso de confusión mental (creada en el XIX para satisfacer las aspiraciones políticas del proletariado, de esa intención inicial solamente queda hoy en España la “O” de “obrero” con que se adorna la sigla del partido socialista). Esto nos lleva a establecer un axioma: “para edificar una alternativa política hace falta tener claro desde el principio qué clase social apoyará el mensaje que se pretende transmitir”, axioma que puede enunciarse también de otra manera: “si se quiere progresar en política es preciso dotarse de un mensaje que encarne las necesidades y los problemas de un grupo social concreto”. Si el populismo triunfa en Europa, pero está ausente en España, es precisamente por la incapacidad que se ha demostrado en nuestro país para asumir tal axioma.

¿Populismo? ¿Es asumible la palabra populismo?

Debió ser en el junio de 2001 cuando el partido Democracia Nacional invitó a Martín Beaumont a su universidad de verano para dar una conferencia sobre “populismo”. Yo que asistí a la charlita me llevé la impresión de que eso del “populismo” era “dar la razón al pueblo” y dar por supuesto que “el pueblo” siempre tiene “sanas reacciones”. Lamentablemente las cosas son mucho más complejas en nuestra atribulada época: haría falta recurrir a Ortega y Gasset para advertir que hoy no existe “pueblo” como tal, sino una “masa invertebrada e inorgánica” que es el reflejo previo de la atomización de la sociedad, con el olvido de los aspectos comunitarios y la colocación en el primer plano del repliegue a lo individual.

No puede existir “populismo”, en rigor, porque el “pueblo”, simplemente, ha dejado de existir y en su lugar lo que hay son unos intereses difusos que ni siquiera cristalizan en una voluntad de cambio, sino que, como máximo, son algo parecido a cañas que se mueven según la dirección del viento, siendo el viendo, las modas que, de tanto en tanto, son asumidas por sectores sociales. Lo que se llama “populismo” son, en realidad, movimientos de protesta que aparecen en situaciones extremas y que se exteriorizan solamente en períodos electores, sin generar movimientos sociales de renovación capaces de alterar los fundamentos de un sistema político.

La palabra “populismo” se aplica en sentidos muy diferentes: en ella se suelen englobar tanto a los movimientos bolivarianos de Iberoamérica, como a la extrema-derecha de algunos países europeos o a la derecha alternativa de otros, o incluso al simple euroescepticismo. En España, no es que nadie sea “populista”, sino, por el contrario, que todos pretenden serlo: desde el PP hasta IU, pasando por todas las variedades de izquierda, centro y derecha, todos parecen estar de acuerdo en que… hay que dar la razón al pueblo, por lo menos en fechas pre-electorales.

En el fondo, hoy, aquí y ahora, un “populista” es alguien que quiere que “el pueblo” le instale en una poltrona. No hay, pues, populismo en España, en tanto que apenas existe debate de ideas, ni proyectos ilusionantes a la derecha, ni hacia el centro, ni hacia la izquierda. Incluso cuando Podemos, intenta llegar a las masas (ver el vídeo de esta formación en la anterior campaña electoral europea) lo hace con un mensaje deliberadamente ambiguo y… “populista”.

La palabra “populismo” no parece, pues, la más adecuada para definir a una opción política y es frecuente, incluso, que sean los adversarios más enconados los que utilicen esta palabra como arma arrojadiza contra quienes pretenden estigmatizar.

Elegir entre necesidades o predicar valores

Las condiciones objetivas que impone una sociedad a quien pretende actuar sobre ella son las que son y no pueden modificarse en la medida en que una opción política alternativa no dispone de fuerza suficiente como para operar tales condiciones. En una sociedad como la española en la que existe paro, corrupción, mala gestión de recursos, acumulación de renta en las capas más altas y disminución del poder adquisitivo en el resto de la pirámide social, inmigración masiva, redes bancarias y poder de unas corporaciones que neutralizan cualquier gesto de carácter social de los Estados… los valores están casi completamente ausentes de la sociedad y son patrimonio de exiguas minorías en tanto que sirven a sus intereses

Cuando se habla, por ejemplo, de la “libertad educativa” y de la libertad para elegir centro de estudios, es evidente que todo el mundo tiende a apoyarla, pero que muy pocos están dispuestos a luchar por ella. Y si otros temas, aborto por ejemplo, parecen generar más encono, luego, a la postre, todo queda a una manifestación cada cierto tiempo que finalmente, el PP absorbe sin dificultad a sabiendas de que el público de derechas es siempre poco exigente, conservador, conformista y contento con que el líder de la derecha, dé un revolcón de tanto en tanto al líder de la izquierda. El cliente de las derechas no pide nunca mucho más.

En una sociedad atomizada y que padece una crisis endémica de “valores”, una alternativa no puede partir de algo que la sociedad no experimenta como vital, sino de algo más profundo y esencial: las necesidades.

Necesidad de trabajo, necesidad de seguridad (el primero de todos los derechos humanos sin el cual todos los demás son mera ficción), necesidad de estabilidad, necesidad de prosperidad, necesidad de bienestar… y esas necesidades solamente pueden satisfacerse mediante programas radicales que, si bien, no tienen posibilidades de aplicarse a corto plazo, a partir de ellos es posible, encarnar las aspiraciones de algunos grupos sociales, movilizarlos y convertirlos en arietes para una reforma permanente del sistema, especialmente en tres aspectos: modelo económico, Estado del Bienestar y soberanía nacional:

-          Modelo económico: ruptura con la globalización, superación del neo-liberalismo, basar la recuperación al sector público dependiente de un Estado reconstituido y capaz de disciplinar a los mercados y desembarazarse de los “señores del dinero”. Renegociar el Tratado de Adhesión con la UE, el pago de la deuda y el futuro del Euro.

-          Estado del Bienestar: contra el Estado de las Autonomías que se come al Estado del Bienestar, por un Estado que sitúe en primer plano las conquistas sociales que se realizaron entre los años 30 y 50 y garantizar los servicios sociales, asistenciales y educativos básicos y de calidad.

-          Soberanía Nacional: revalorización de la nacionalidad española, política propia de contención de la inmigración masiva, nuevo modelo de relaciones internacionales, ruptura con el eje atlántico de la OTAN.

En la medida en la que los problemas de soberanía nacional repercuten en el modelo económico y que solamente con una economía saneada puede reconstruirse el Estado del Bienestar, estos tres temas están íntimamente imbricados y forman un conjunto coherente de causas y efectos, análisis de problemas y soluciones, necesidades y respuestas.

¿A quién dirigirse?

Un programa que contenga estos tres elementos no responde a los intereses “globales” de la sociedad, sino al de determinados grupos concretos:

1) clase obrera autóctona pobre,

2) la pequeña burguesía con riesgo de empobrecimiento y

 3) la juventud precarizada que debe elegir entre mileurismo y exilio económico.

Estamos hablando de “patriotismo social”, esto es, de la consideración de que todos los ciudadanos nacidos en una misma nación –derecho de sangre- tienen derecho, por pertenecer a esa nacionalidad, a vivir dignamente, con seguridad, con perspectivas de progreso y con las necesidades vitales cubiertas.

Llevamos casi 40 años viviendo de “valores”: la constitución española es una declaración de valores y principios democráticas que siempre, inevitablemente, se quedan ahí, en meras declaraciones, todavía más hirientes en la medida en la que contrastan con una realidad social cada vez más alejada precisamente de esas grandes declaraciones de principios. Lo que una sociedad descompuesta, indefensa, atomizada, invertebrada, económicamente empobrecida, requiere hoy identificar sus grandes necesidades y una fuerza política capaz de presionar para que se aplique una sucesión de reformas que aumente su seguridad en el futuro, su prosperidad y su tranquilidad.

El “patriotismo social” ha demostrado en toda Europa responder mejor a las necesidades de las clases trabajadoras, de los intereses de las clases medias con riesgo de empobrecimiento y de las necesidades, incluso, de reforma de la Unión Europea. Y lo han sido en virtud de programas radicales (es decir, que afrontan la crisis desde la raíz y proponen reformas profundas en las estructuras políticas y en los modelos económicos del sistema).

Cuando la simple promesa de recuperación económica ya no basta para tranquilizar a los tres grupos sociales que hemos mencionado, los que están sufriendo con mayor intensidad la desaparición del Estado del Bienestar, cuando no hay absolutamente ningún elemento que permita asegurar a estos grupos sociales que su situación mejorará en los próximos años, las necesidades de estos grupos sociales son el arma más poderosa para conseguir poner palos en los engranajes más despiadados del sistema económico-político, la santa alianza entre los señores del dinero, las corporaciones y los partidos que han gobernado en los últimos 40 años. Repitamos: clase obrera autóctona pobre, clase media con riesgo de pauperización y jóvenes, son los sectores sociales a los que debe ir dirigido el mensaje del patriotismo social.

La alternativa del patriotismo social debe hacer de las necesidades de estos grupos sociales una bandera. Debe y puede hacerlo en la medida en la que la mayoría de militantes que hoy componen este ambiente, pertenecen precisamente a estos grupos sociales. No están luchando por otra cosa, más que por sus intereses y de los que son como ellos.

© Ernesto Milá – infokrisis – ernestomila@yahoo.es – Prohibida la reproducción de este artículo sin indicar origen.

 

Anticipación resultados

Anticipación resultados

Info|krisis.- En los últimos días previos a una consulta electoral, es bueno dejar de creer en los sondeos: todos, sin excepción, están “cocinados” para que salgan los resultados que quienes los han encargado pretenden que se difundan. Dado que en España no existe ley alguna que castigue este tipo de fraudes, se siguen repitiendo inevitablemente. Por tanto no vale la pena consultar a unos u otros sondeos para prever lo que va a ocurrir, pero sí pulsar la actualidad, sentir el pálpito de la calle y prever tendencias. Y eso nos permite establecer algunas previsiones.

La erosión de los viejos partidos

No parece, de ninguna manera, que vaya a haber un ganador claro en estas próximas elecciones. Ni el PP mantendrá las cuotas de poder que ha tenido en los últimos cuatro años, ni el PSOE recuperará lo que perdió entonces. No se trata del “desgaste del poder”, sino del “cansancio del elector” al tener que afrontar las mismas siglas (la “vieja banda de los cuatro”) con los mismos estribillos. El “cansancio del elector” es un síntoma inequívoco de la “crisis de régimen”. No es tal o cual sigla la que ve peligrar su posición política, sino que todas las siglas que hasta ahora han sido hegemónicas en el panorama político y se han convertido en responsables únicas de todo lo sucedido en las últimas décadas, empiezan a ser consideradas como “responsables solidarias”.

Es innegable que una parte del electorado –una parte creciente– busca, cada vez más, opciones nuevas. Para los electores que se sitúan en edades intermedias (la mayoría), el recuerdo de la sigla PSOE está ligada a pesadillas de juventud: el inicio de la corrupción en cadena, el GAL, el saqueo de los fondos reservados, la entrada en la UE, la reconversión industrial… Por su parte, la sigla PP, evoca el inicio de la inmigración masiva, la guerra de Irak con todo lo que implicó, el frenesí de la construcción, las subidas en los precios de la vivienda. Finalmente el zapaterismo evoca el inicio de la crisis económica, las medidas erróneas de apoyo a la banca, la centrifugación autonómica, el vacío de poder y la estupidez progresista. Por no hablar de Rajoy, maestro en silencios, del que se recordará su eterna proclama del término de la crisis que ningún español de clase media para abajo experimenta como real. Un ciclo de empobrecimiento general, pérdida global de poder adquisitivo y crisis política y económico-social avanzada.

En tales circunstancias, es evidente que un número creciente de electores que han sufrido, en cada consulta, decepción tras decepción, no van a repetir, nunca más, su voto ni a PP, ni a PSOE. Lo que hasta ahora ha sido un “bipartidismo imperfecto”, a partir de ahora se va a convertir en “otra cosa”.

Podemos: el “poco” al “algo” pasando por el “infinito”

Pero las opciones que “suben” en los últimos tres meses previos a las elecciones municipales han experimentado variaciones notables en sus posiciones y, consecuentemente, en su intención de voto. Inicialmente, la marea Podemos parecía que lo iba a arrasar todo. La extraordinaria campaña electoral que realizó en las pasadas elecciones europeas, la indicaba como una opción en la que podían caber todos los decepcionados por la gestión de los partidos hasta entonces mayoritarios.

Sometido a una campaña constante de hostigamiento por parte de la derecha y ante la que el PSOE optó por callar, primero se apuntó contra la financiación del partido. Era algo que convenía al PP, para el que el gobierno bolivariano de Venezuela siempre ha sido una especie de “bestia negra”, y contra el que Aznar ya apoyó directamente medidas golpistas ideadas en los laboratorios de la CIA. Con esos precedentes, no podía extrañar que los venezolanos apoyaran al diablo en persona si se trataba de erosionar a sus enemigos más directos. Así pues, en un primer momento, se insistió en la cuestión de la financiación de Podemos… olvidando que si hubo transición en España fue porque el PSOE recibió ingentes cantidades de la socialdemocracia alemana, a través de la Fundación Ebert, que le permitieron estar presente en un país del que se había ausentado durante cuarenta años. Sin olvidar, por supuesto, que el PP, entonces Alianza Popular, recibió cantidades menores, pero, en cualquier caso significativas, de la Fundación Adenauer, ligada a la democracia cristiana alemana. Del PCE no vale la pena hablar, sino es para recodar que esta formación estuvo desde el principio apoyada por la URSS y que siguió estándolo hasta el mes anterior al fusilamiento de Ceaucescu…

Pero la campaña contra Podemos por esa vía no dio excesivo resultado. Muchos electores se planteaban que era mejor que los apoyaran “desde fuera” de España antes que robaran de las arcas públicas “dentro” de España. Luego empezaron los ataques contra los dirigentes de Podemos. Íñigo Errejón fue el primero en ver su nombre vinculado a una miserable corruptela de unos pocos miles de euros. Imposible compararlo con los grandes casos de corrupción protagonizados por la “banda de los cuatro” que alcanzaban cientos de millones de euros, miles de millones en su conjunto. Más graves fueron las sospechas de corrupción y oportunismo que empezaron a afectar a la dirección de Podemos.

Los nombres de Carolina Bescansa y de Juan Carlos Monedero, empezaron a estar ligados, no sólo a presuntos casos de financiación ilegal, sino a sospechas de enriquecimientos personales. No era solamente que el dinero parecía llegar de Venezuela, sino que no todo era empleado en financiar al partido; una parte se perdía en los intermediarios y eludía los compromisos con Hacienda. Y esto empezó a disgustar a una opinión pública harta de casos similares a éste. Pero hubo algo más que sembró la decepción y rebajó las expectativas de Podemos.

La falta de dominio de los “tonos” y los “tempos”

En política, los “tempos” y los “tonos” son esenciales; de su dominio depende que una opción salga perjudicada o dispare su intención de voto. Pablo Iglesias creyó, después de las elecciones europeas y hasta hace apenas mes y medio, que unas elecciones le bastarían para configurarse como partido mayoritario sentado en las poltronas del poder. De ahí sus reticencias a presentarse a las elecciones municipales. Sabía que, en un partido de escasa solidez y que había experimentado un rápido crecimiento, podían haberse filtrado oportunistas de todos los pelajes que en apenas unas semanas, en cuanto se sentaran en algunos ayuntamientos, empezarían a generar los mismos casos de corrupción y a hacer gala de ineptitud en la gestión, perjudicarían la imagen de marca de Podemos de cara a un éxito definitivo en las elecciones generales. No se le ocurrió plantear la abstención para las municipales y autonómicas, lo que hubiera dado la medida de su fuerza y hubiera situado a la democracia española ante una grave crisis, al haberse superado (sin duda muy ampliamente) la barrera psicológica de un 50% de abstenciones, votos en blanco y votos nulos. Podemos evidenció que quería “tocar moqueta” y quería hacerlo lo antes posible. Y no solamente la cúpula sino incluso el último responsable del círculo más olvidado del grupo.

Durante casi un año, Pablo Iglesias ha estado convencido de que quedaría por delante del PP y del PSOE en la siguiente consulta electoral. Ha seguido con aires de predicador anunciando la buena nueva de la “autoredención” (“Sí que podemos”) y ha querido seguir presentándose como el moralizador de la política española… cuando su organización entraba –injustamente, pero ahí estaba asimilada al PP y al PSOE– en el cuadro de honor de la corrupción con las pequeñas trapacerías de Errejón, la sospecha de desvío de fondos por parte de Bescansa y Monedero, y la certidumbre de que habían defraudado a Hacienda. Iglesias no supo variar el “tono”. El hecho de que se proclamara vencedor de unas elecciones que no se habían convocado, sólo porque las encuestas de enero-febrero le daban como opción mayoritaria indica que tampoco dominaba el “tempo”.

Por lo demás, el moderarse le ha hecho perder perfil propio. Una cosa es ser una opción de protesta de izquierdas y otra muy diferente presentarse como socialdemócrata moderados… opción para la que ya está el PSOE y todo lo que representa. Hubiera sido mucho más realista, asumir el voto de protesta en una primera fase, y una vez consolidado el partido, lanzarse a la conquista del electorado de centro-izquierda. Para lo cual –entonces y sólo entonces–hubieran debido variar el “tono” del discurso. Sin embargo, lo han hecho antes de tiempo, cuando ni siquiera tenían consolidado el “voto de protesta”. Podemos ha perdido el perfil propio antes de que pudiera ser confirmado por un sector del electorado. Y es que, en política, “tono” y “tempo” son esenciales.

El resultado ha sido que Podemos llega debilitado a las elecciones municipales. En Andalucía se ha demostrado que sus propuestas no van más allá de cuatro tópicos sobre los desahucios, la corrupción y la demagogia de repartir subsidios como remedio a la pobreza. Poco, nada en realidad.

Finalmente, el partido se ha demostrado como una federación inestable en la que ni siquiera existe unidad en las siglas, sino una multiplicidad de nombres y taifas que hacen imposible que el partido adopte un perfil único, que no pueda ser considerado como “partido” e, incluso, subsistan dudas sobre si es una “federación”, un “movimiento”, o más bien la sospecha de que se trata de una galaxia inconexa.

Ciudadanos: falta de respuestas y balbuceos

Es significativo que muchos de los que se afiliaron a los círculos de Podemos después de las elecciones europeas, estén ahora, menos de un año después, incluidos en las listas de Ciudadanos. Esta es la segunda “opción de reemplazo” que ha aparecido en menos de un año. Partido recluido desde su fundación en Cataluña, hasta hace menos de cuatro meses, era impensable que pudiera tener bases sólidas en cualquier otra zona del Estado. De hecho, sus propuestas eran tan similares a UPD y el espacio político que se disputaban tan absolutamente idéntico que solamente la torpeza de Rosa Díez, negándose desde hace cuatro años a cualquier tipo de pacto con C’s, ha estado en el origen del desplome de esta formación y, consiguientemente, del ensalzamiento de la otra.

En el fondo, Rosa Díez no era más que la representante de la vieja casta política, travestida en múltiples ocasiones y cuyas posiciones políticas no podían entenderse si no era por sus fracasos personales: Rosa Díez prefirió ser cabeza de ratón (líder de UPD) antes que cola de león (secundaria en el PSOE) y volvió a preferir este mismo juego cuando tuvo la oportunidad de pactar con C’s. A partir de ahí, cuando C’s alcanzó un nivel de voto similar al suyo, era evidente que la aproximación debía de operarse a marchas forzadas (así lo vieron Sosa Wagner y los diputados europeos de UPD) contra lo que hasta ese momento había sido la opinión de “Rosita la pastelera”. Al seguir negándose a renunciar al liderazgo absoluto y aceptar el ser una más en el grupo dirigente de un partido mayor determinó su muerte política definitiva. Luego, lo que ha ocurrido en el interior de su partido ha evidenciado que estaba compuesto por oportunistas de pocos vuelos.

Por lo que respecta a Albert Rivera ha tenido dos fases: como líder del anti-soberanismo en Cataluña y como líder de una formación de alcance nacional. Para lo primero estaba perfectamente cualificado. Lo que ha propuesto en materia de estructuración del Estado parece razonable y, tanto él como sus diputados en el parlamento de Cataluña se han mantenido en sus promesas electorales: antisoberanismo, antisoberanismo y sólo antisoberanismo.

Harina de otro costal es cuando Rivera ha querido ocupar un terreno en la política nacional (lo que le ha venido dado por la cerrazón de Rosa Díaz). Como en el caso de Pablo Iglesias han sido las televisiones privadas las que han apostado por él. Tampoco aquí, Rivera ha sabido controlar ni el “tempo”, ni el “tono”. Una vez más, las encuestas han fascinado a un dirigente político. El resultado en Andalucía obtenido por su candidatura ha sido muy bueno, especialmente si tenemos en cuenta que su candidato y su programa son de un gris desvaído verdaderamente inencontrable en la política española desde UCD. Pero el problema ha venido justo después: cuando se trataba de persistir en el mismo “tono”: la formación en Andalucía empezó a coquetear con Susana Díaz en un intento de tocar poder lo antes posible. El resultado de esa primer movimiento táctico fue hacer sonar las alarmas en C’s: si Marín aceptaba pactar con el PSOE andaluz, conseguía lo que seguramente había estado buscando desde que se presentó a las elecciones autonómicas, apenas satisfacer una pequeña ambición… pero con ello hacía increíble el programa renovador de C’s en el resto del Estado.

Llamado al orden, rectificó y hoy resulta claro que no habrá gobierno en Andalucía sino después de las elecciones municipales en el resto de España. Lo que ocurrirá luego allí (y en los ayuntamientos de toda España), determinará claramente las correlaciones de fuerzas y por dónde circulan las preferencias para pactar.

El “tempo” también ha ido mal para Rivera: proliferarse en los medios de comunicación tiene como aspecto positivo el que su rostro es cada vez más conocido y aparece como un opción a considerar por parte de los votantes… pero, con la contrapartida, de que cada vez resulta más evidente que, aparte de sus tomas de posición en política autonómica, poco o nada puede aportar a la política nacional y que su adscripción inicial al “centro-izquierda” era un subterfugio para amagar un eclecticismo forzado, no tanto por su “centrismo” como por su falta de ideas y sus temores a meter la pata en cuestiones fundamentales. Y es que hoy no se vota tanto “a favor de”, como “en contra de”. No hace falta presentar muchos méritos para recibir el voto, sólo hace falta que el adversario lo haya hecho muy mal.

No están en el inicio de un ciclo nuevo sino en la etapa terminal del antiguo

Las viejas formaciones políticas están gastadas, realizan campañas mastodónticas ante una indiferencia creciente de la población y ni siquiera consiguen atenuar la mala impresión que el electorado tiene de las gestiones pasadas de estas siglas. Pero las nuevas formaciones políticas no terminan de convencer. Son, hoy por hoy, refugio para decepcionados que creen que no están ya dispuestos a repetir el error de entregar su voto a “los de siempre”, pero no son nada más. Distarán mucho de tener mayorías absolutas, y bastante tendrán con igualar sus resultados a los de las viejas formaciones.

Les queda mucho por aprender y, sobre todo, les falta valor: valor para ofrecer soluciones radicales (esto es, que apunten a las raíces de los problemas), valor para reconocer el fracaso del régimen político nacido en 1978, valor para decir bien alto y bien claro que se oponen, no solamente a la globalización, sino a todo lo que ella representa, valor para defender al Estado y a la Nación, valor para ir más allá de la conquista de unas cuantas poltronas y de unos espacios de poder que serán suficientes solamente para satisfacer las ambiciones personales de la corte de pobres aprovechados que se está sumando a sus filas y que cambiarán de opción con la facilidad como se cambia de traje.

Lo sorprendente del sistema político español es que, su ineficiencia contrasta con la incapacidad del mismo sistema para reformarse a sí mismo. Se ha dicho, con razón, que la deriva que ha seguido tanto Ciudadanos como Podemos (y la cosa podría extenderse a ERC y a Sortu en relación a CiU y al PNV) son “marcas blancas” del régimen. De momento, la debilidad de sus discursos, las limitaciones e impreparación de sus grupos dirigentes, su falta de una práctica radical y su sometimiento a las reglas del juego impuestas por la “vieja banda de los cuatro”, indican que no van a ser ellos quienes lideres un cambio real, sino los que garanticen la continuidad del régimen en su actual configuración. Algo que, sin duda, decepcionará a muchos de sus partidarios.

La pregunta a formular en este momento es ¿qué aportarán a la política española? Y la respuesta es solamente una: inestabilidad. No es lo mismo gestionar un mapa político con cuatro opciones (dos mayoritarias y dos regionales), diseñada como “bipartidismo imperfecto”, que hacerlo con ocho opciones sólidamente asentadas en el parlamento (formadas por la “vieja banda de los cuatro” y por la “nueva banda de los cuatro”).

¿Por qué inestabilidad? Porque cada partido temerá perder su cuota electoral si desciende a pactar con tal o cual formación que, habitualmente, será aquella de la que han recogido su voto de descontentos y de protesta. Cada pacto se deshará como un azucarillo cuando las encuestas anuncien el rechazo de los electores.

Pero hay algo peor: el régimen se configurará, cada vez más, como irreformable. En la actualidad, bastan dos tercios de la cámara para poder modificar la constitución. La suma de votos de PP y PSOE basta para alcanzar sobradamente esta cantidad. A partir de las próximas elecciones generales ya no llegarán a esa cifra. Así pues, hará falta poder de acuerdo a más partidos para realizar la más minúscula reforma constitucional… a mayor número de intereses menos posibilidades de acuerdo.

No parece que en las próximas elecciones municipales vaya a haber “grandes ganadores”. Tanto los viejos partidos, como las siglas nuevas, van a aparecer como derrotados. Los primeros por haber perdido votos, los segundos por no haber conquistado los votos a los que aspiraban hace sólo unas semanas. La inestabilidad empezará, pues, por los ayuntamientos y por las comunidades autónomas. Luego vendrá el misterio andaluz (¡gobierno PSOE-Podemos, gobierno PSOE-Ciudadanos, nuevas elecciones?) y más tarde las autonómicas catalanas (¡victoria soberanista, victoria estatalista, tablas?)…

Cuando lleguen las generales a principios de año, un electorado desorientado y apático se enfrentará una vez más a su destino. Ni los grandes perderán tanto, ni los pequeños crecerán lo esperado; unos y otros llegarán desgastados y apoyados por un electorado cada vez más escéptico. No estamos ante la fase iniciar un nuevo ciclo político, estamos en la fase final del viejo ciclo. 

© Ernesto Milá - Info|krisis – ernestomila@yahoo.es – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

¿Son necesarios los partidos?

¿Son necesarios los partidos?

Info|krisis.- Tras la muerte de Franco parecía como si no hubiera forma de asentar una democracia sin partidos políticos. Se aceptaba entonces de manera casi unánime que la estructura de un partido político era la forma más directa y auténtica que tenía el ciudadano para participar directamente en la política. Desde entonces han pasado casi cuarenta años, tiempo suficiente como para haber comprobado hasta la saciedad que la representatividad de los partidos políticos es casi nula: sus dirigentes se representan a sí mismos, a nadie más. Los partidos ya no son opciones ideológicas o programáticas, sino grupos de intereses particulares; nada más. En estas circunstancias hace falta plantearse si los partidos son el canal más adecuado de participación democracia. Y, sobre todo, plantearse alternativas. El anti-partido es una de ellas.

Los partidos han decepcionado. Están decepcionando. Decepcionan cada día más. Incluso los nuevos partidos decepcionan rápidamente (lo hemos visto con Podemos y Ciudadanos, con ERC y con Sortu) en la medida en que ya no son opciones ideológicas concretas, ni propuestas para realizar reformas, sino estructuras que se mecen al viento, según los gustos de la población (de una población cada vez más apática, incapaz de interpretar y comprender la realidad en la que vive y pasiva). Tales “gustos” oscilan en función de los criterios implantados por las empresas de comunicación que, a su vez, responden a los intereses de los grandes grupos mediáticos.

Si a la falta de criterios doctrinales y programáticos que justifiquen la existencia de los partidos políticos, se añade el que sus diputados en el parlamento tienen una invariable tendencia a votar según los deseos de su jefe de grupo parlamentario y carecen, no sólo de rostros, sino de personalidad y voluntad propia, se entenderá que el régimen político español sea una “democracia formal”, que tiene muy poco que ver con la “democracia real”. O por expresarlo con palabras del Premio Nobel Alexandr Solzhenitsin, nos encontramos inmersos en un sistema “en el que puede decirse todo, pero no sirve para nada”.

Partidos políticos: la crónica de una crisis anunciada

La crisis de los partidos políticos empezó cuando renunciaron a tener esquemas doctrinales propios y perfectamente definidos, a partir de los cuales el programa político emanaba casi de manera automática. En lugar de eso, convirtieron a sus programa en una especie de inventario oportunista de buenas intenciones que derivaban de las encuestes formuladas a los electores y no de una particular visión del mundo y de la política que compartieran todos los miembros de esa formación política.

Puesto que no había una definición ideológica común, lo único que unía a los miembros de un partido político eran los intereses comunes, intereses, siempre, espurios, sino facciosos.  Fue así como los partidos se convirtieron en grupos de intereses particulares y dejaron de ser plataformas de doctrinas políticas. No se trataba de conquistar el poder para introducir cambios y reformas en la marcha de la sociedad, sino más bien de controlar los resortes del poder para satisfacer ambiciones personales o de grupo. El programa quedaba, a partir de entonces, como una especie de documento que estaba ahí por puro azar y que nadie tenía la más mínima intención en llevar a la práctica.

Parlamento: una selección a la inversa

En tal contexto, en las cúpulas de los partidos políticos era evidente que se iba a realizar una selección a la inversa: los más honestos, aquellos en los que creían en una determinada doctrina y en gestionar a la sociedad con unos principios concretos, se fueron retirando de la actividad política, dejando el puesto a los ambiciosos y oportunistas sin escrúpulos, a los egomaníacos y psicópatas, a los simples mangantes o a los pobres espabilados…

Hoy, en el parlamento español quedan pocas personas eficientes y capaces, muchas menos aún con experiencia en gestión más allá del cargo político y una aglomeración de diputados compuesta por todo tipo de corruptos, imputados o imputables con interés por corromperse en el plazo más breve posible si ello implica una promoción personal y beneficios que, de otra manera, no se conseguirían trabajando con constancia y honestidad.

En su inmensa mayoría, los profesionales brillantes, los gestores eficientes, los individuos con experiencia, han desertado de la política y se dedican a los negocios privados y, desde luego, no quieran saber nada con unas instituciones en las que deberían tragar sapos, renunciar a su personalidad, no poder mirar a los electores a los ojos sin que se les caiga la cara de vergüenza por las mentiras electorales y las promesas sistemáticamente incumplidas o, simplemente, vivir digna y honestamente. Dignidad y honestidad no son, en la España de hoy, términos compatibles con el parlamentarismo ni con las instituciones.

Una democracia tan “formal” como viciada

Si los partidos solamente representan a sus equipos dirigentes y si estos, a su vez, comen de la mano de los grandes consorcios financieros, entonces es que la democracia está viciada de partida y depositar un voto una vez cada cuatro años es una mera formalidad que no cambiará nada: salgan elegidos unos u otros, la plutocracia (el poder del dinero) impondrá sus normas sin distinción de siglas.

Los partidos han fracasado porque la modernidad ha impuesto el pensamiento único y el culto a lo políticamente correcto. Difundidas a través de los grandes medios de comunicación de masas, estas formas de ver el mundo, repercuten directamente en la opinión pública que se configura como un gran conglomerado carente por completo de espíritu crítico, dócil, y llevado de una opción a otra con la mansedumbre con que las ovejas van al matadero. El elector ideal para un partido político es aquel que cree en las promesas electorales y se desentiende del día a día de la política.

Ahora bien ¿existe alguna forma de reformar un sistema así concebido?

De la “democracia formal”  a la “democracia real”

En primer lugar, digamos, que existen otros modelos y que estos son todavía más necesarios en la medida en que el nombre que corresponde a esta “democracia formal” es partidocracia y la partidocracia ha fracasado. Si la “democracia formal” es hoy sinónimo de partidocracia, la democracia “real”, deberá tener, indudablemente, otra formulación.

Se suele llamar a la “democracia formal” y al sistema parlamentario como “inorgánico” en la medida en que la representación se realiza a través de estructuras artificiales (los partidos políticos). Frente a este concepto de democracia limitada al mero ejercicio de las libertades públicas, pero en el que el ciudadano tiene vedado el control y la supervisión del ejercicio del poder que realizan los partidos, existe una “democracia orgánica” que, manteniendo el sistema de libertades y derechos públicos, concibe la representatividad a través de “estructuras naturales”: el municipio y la profesión especialmente.

Así como el parlamento actual está compuesto únicamente por representantes de los partidos políticos, en un parlamento “orgánico”, se sentarían en los escaños los representantes de la sociedad. ¿Quién puede entender mejor los problemas de la educación que los representantes de los sindicatos de profesores y maestros? ¿Quién puede entender mejor los problemas de la investigación científica sino los científicos mismos? ¿Quién podrá expresar más directamente las necesidades de la industria, del comercio o de la hostelería, sino los representantes de las patronales de estos sectores? ¿Y los intereses de los jóvenes o de las Fuerzas Armadas o de la Iglesia? ¿Los defenderán mejor representantes de los partidos políticos o de esas mismas instituciones y grupos sociales?

En la “segunda descentralización” que algunos defendemos (y que debería sustituir a la “primera descentralización” fracasada y frustrada que ha dado lugar al Estado de las Autonomías, a su faraonismo y a sus tensiones, corruptelas y mezquindades) los municipios también deberían de estar representados en el parlamento de la nación (o en el senado).

Así pues, la alternativa a la partidocracia es un modelo de organización en el que se pongan límites al poder de los partidos y que, sobre todo, no se les tenga por el único canal a través del cual se expresa la “voluntad nacional”. Ésta será la suma de las voluntades de los distintos organismos y estructuras que componen el cuerpo de la Nación. Podrían desaparecer los partidos políticos y nada esencial se perdería. No podría, en cambio, desaparecer la universidad, las fuerzas armadas, los ayuntamientos, el comercio, etc, sin que se produjera una catástrofe nacional. Por tanto es a partir de estos cuerpos intermedios de la sociedad como hay que remodelar la participación política y la representatividad.

De los partidos al anti-partido

La lógica implica que el tránsito de la “democracia inorgánica” a la “democracia orgánica” debe pasar por una serie de etapas, la primera de las cuales es ir restando poder a los partidos políticos e introduciendo la representación “orgánica” en determinadas instituciones (el Senado, por ejemplo, debería de ser una cámara de representación de la sociedad a través de sus estructuras profesionales y municipales, con capacidad de veto sobre las decisiones del parlamento. Una especie de “Cámara Alta” de la que dependa, en última instancia, las políticas a adoptar por el ejecutivo, mientras que el Parlamento es solamente una cámara de preparación de leyes y una primera instancia de control del gobierno).

Es fundamental, por ejemplo, que los partidos políticos desaparezcan de las instituciones: del Consejo de Radio Televisión y de los consejos regionales equivalentes, de las Cajas de Ahorros y de cualquier organismo económico. Hay que redimensionar los partidos políticos a su papel real en la sociedad. El número de afiliados a los partidos políticos es minúsculo y eso indica, a las claras, el desinterés que la población experimenta hacia ellos. No pueden, por tanto, arrogarse el 100% de representatividad de una sociedad que está de espaldas a todos ellos.

La gran contradicción del momento actual estriba en que para reformar el sistema político hace falta un partido político que asuma y defienda es propuesta ante la sociedad. Hasta ahora, todos los partidos políticos que han irrumpido en el ruedo español con propuestas de reforma, cuando han adquirido una masa crítica han terminado renunciando a tales reformas, “centrándose”, esto es, desnaturalizándose y asumiendo lo “políticamente correcto” y el “pensamiento único”. Por tanto, no es un partido lo que se necesita para cambiar la configuración de la representación, sino un anti-partido que empiece negando el poder omnívoro de los partidos.

Un anti-partido, en definitiva, para poner en cintura a los partidos políticos. Un anti-partido para reformar a la sociedad. Un anti-partido para realizar el tránsito de la “democracia formal” a la “democracia real”, de la “democracia inorgánica” a la “democracia orgánica”. Objetivo lejano, casi remoto, pero no por ello objetivo menos necesario.

© Ernesto Milá - Info|krisis – ernestomila@yahoo.es – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

 

e-book: Dalí|Dios|Diablo

e-book: Dalí|Dios|Diablo

Info|krisis.- Con Dalí entre Dios y el Diablo, editorial EMInves inaugura su sección de e-books. A partir de ahora, el lector podrá seleccionar la obra que le interesa, pagar a través de pay-pal una cantidad más que razonable e inmediatamente se autorice el pago, sin más trámite recibirá, automática e inmediatamente, la obra en su email. Vamos a hablar sobre este libro con su autor. 

- ¿Por qué habéis elegido este libro para inaugurar el servicio de venta automática de e-book?

- En primer lugar por el valor intrínseco de la obra, el primer estudio sobre la obra de Salvador Dalí desde el punto de vista del “pensamiento mágico”. No se había intentado antes el interpretar la vida y la obra del pintor de Cadaqués desde el punto de vista de aquello que para él era lo más importante: el “pensamiento mágico”. Se trata una obra única que gustará tanto a aquellos admiradores del pintor como a aquellos otros que se sienten atraídos por el pensamiento tradicional. Por otra parte, se trata de un libro que se ha vendido bien en Amazon, la plataforma digital más extendida en la actualidad para la venta de e-books.

- Entonces ¿por qué no habéis seguido trabajando con Amazon?

- Por tres motivos: el carácter de esta plataforma que cobra una comisión del 50% del precio de venta al público (casi nunca los e-books superan los 9 euros… con lo que la cantidad que recibe el autor es mínima) que nos parece abusivo. En segundo lugar porque las ventas en Amazon dependen del autor y de la publicidad que él mismo vaya haciendo de tal manera que la plataforma es un mero espacio de almacenamiento de PDFs y un sistema de cobros y envíos automáticos a través de la red. En tercer lugar porque hemos tenido la posibilidad de elaborar un software barato y eficiente que hace justamente lo mismo.

- ¿Cuál es la filosofía de vuestra iniciativa?

- Muy simple: que el autor pueda ofrecer un producto barato al alcance de cualquier bolsillo y sin que suponga un esfuerzo y, al mismo tiempo, sentir que el tiempo que ha empleado en elaborar su obra, sea remunerado. Llama la atención que en el mundo editorial las empresas suelen ganar más dinero que los autores o que estos siempre se quejan –a mí me ha pasado- de que las liquidaciones que les envían las editoriales no se corresponden con las ventas reales. La única posibilidad de que el autor ofrezca su obra a un precio justo es que tenga un puente directo con el lector, sin intermediario (editor, librero, distribuidor, agente editorial, plataforma digital). En definitiva, que autor tenga posibilidad de vender directamente su obra.

- Dalí entre Dios y el Diablo ¿es un libro “esotérico”?

- En absoluto, es un libro sobre el pensamiento mágico de Salvador Dalí. Para el pintor, más allá del mundo de la materia existía el mundo de lo suprasensible. Dalí (seguramente a través de Gala) estaba persuadido de que podía influirse en el mundo de lo suprasensible a través de determinadas técnicas y leyes que estudió. Una de ellas era el número de oro o Divina Proporción, una razón matemática que está presente en la naturaleza. En su estudio sobre la arquitectura clásica y sobre la pintura renacentista advirtió que los artistas y maestros de obra que habían compuesta aquellas obras utilizaban el número de oro para sus diseños: era ahí, precisamente, en donde radicaba el poderoso atractivo que tienen para quien los contempla, simplemente enlazan con su espíritu. Dalí hizo otro tanto, en muchas de sus obras incorporó esta proporción matemática. Su pintura no quería hablarnos a los sentidos, quería “tocar” a lo más íntimo, auténtico y profundo del ser humano: el espíritu. De esto es lo que habla nuestra obra: de los contactos que Dalí tuvo con el mundo mágico y paranormal, con el mundo del espíritu, en definitiva.

- Sin embargo, Dalí fue un pintor surrealista…

- Bueno, una cosa no está reñida con la otra. En realidad, el surrealismo y, mucho más el dadaísmo, realizaron “aperturas” sobre el mundo de lo paranormal. Por ejemplo, estaban interesados en la llamada “escritura automática”, justo en un momento en el que proliferaban los textos ocultistas (entre otros los de Helena Petrovna Blavatsky) escritos con esa técnica. Así mismo, tanto a Dalí como a los surrealistas les interesaba el mundo de los sueños, entendido como una posibilidad de que “algo profundo” del individuo saliera a la superficie en las profundidades de la noche. Sin olvidar que los surrealistas se interesaron por doctrinas ocultistas (varios de ellos, amigos de Dalí, pertenecieron a los círculos creados por Gurdjieff) y por la astrología (André Breton siempre tuvo a una astróloga que levantó las cartas astrales de todas las revistas e iniciativas que abordaba). De todas formas, el interés de Dalí por el mundo mágico es contemporáneo a su incorporación al surrealismo que coincide, también, con el arranque de su relación con Gala.

- ¿Es cierto que Gala era el ánima nera de Dalí?

- Sí y de manera mucho más intensa de lo que generalmente se cree. Durante más de cuarenta años, cada mañana, Gala manipulaba a su voluntad a Dalí, simplemente tirándose el tarot antes de que se levantara de la cama: le sugería así lo que debía de hacer a lo largo del día, trabajar, quedarse en casa, llevarla a cenar, ver a tal o cual personaje, etc. Se ignora quién le había enseñado a Gala a tirar las cartas e incluso si tuvo alguna vez relación con alguna sector ocultista. En mi opinión una relación de ese tipo tuvo lugar en los años 20.

- ¿Puedes ser más explícito sobre este tema capital?

- Sí, por supuesto. Cuando Dalí y Gala llegaron a París para quedarse, fueron a ver al pintor catalán Joan Miró allí radicado el cual le invitó a ir a la tertulia surrealista que mantenía Tristán Tzara en el restaurante La Coupole. Dalí y Gala fueron allí en esa época en múltiples ocasiones. Pues bien, en aquel mismo lugar, en aquellos días, a las mismas horas, otra mujer rusa, nacida en la misma ciudad que Gala, Kazán, prácticamente de la misma edad, perteneciente a la misma clase social, mantenía otra tertulia diaria en aquel mismo restaurante. Se trataba de María de Naglowska, conocida en aquella época como “la sacerdotisa de Lucífer”, un personaje extraordinariamente conocido en el París de aquella época. Era imposible que Gala no hubiera hecho todo lo posible por conocerla.

- ¿Qué podía aportarle María de Naglowska?

- Dirigía en París un conventículo ocultista que ponía en énfasis en la “magia sexual”. De hecho, ella misma había publicado la obra de H.P. Randolph, Magia Sexualis que fue prologara por Julius Evola y que aún hoy constituye el texto más interesante sobre la materia. En el estudio que hemos realizado sobre la vida y la obra de Dalí (y de Gala), advertimos que muchos aspectos inexplicados de su obra, muchas anécdotas de su vida, no pueden explicarse si desconocemos este importante libro. A la inversa: incluso las prácticas sexuales de Gala (que se conocen a través de sus biógrafos y psiquiatras) solamente encuentran un significado si tenemos en cuenta que seguía los consejos de María de Naglowska. Ésta habría aportado a Gala la técnica ocultista.

- ¿Calificarías a Gala de “bruja”?

- No, en realidad, no lo era. Simplemente se sentía atraída por el ocultismo, el tarot, la astrología. Y, por lo demás, era solamente su carácter el que podría hacerle merecedora del adjetivo de “bruja” en su acepción despectiva, en absoluto mágica. Gala era, simplemente, una mujer extraña, desagradable, mezcla de criterios modernos, economicistas y utilitaristas y, al mismo tiempo, que se interesó por determinadas prácticas ocultistas, especialmente de magia sexual y de adivinación del futuro. En realidad, si hubo una bruja en la vida de Dalí no sería Gala, sino una pescadora de Cadaqués…

- ¿Te refieres a Nuria Nogués Costa?

- En efecto, en la vida de Dalí hay tres mujeres: Gala en primer lugar, Amanda Lear en último y, de manera central, Nuria Nogués, la pescadora de Cadaqués. Era amiga de la familia y era la última descendiente de una familia de brujas del Empordá. Descendía de un linaje de brujas que practicaban la magia rural, la sanación, las técnicas con amuletos mágicos  y adivinación a partir de la observación de las rocas golpeadas por las olas. La familia de Dalí conocía a Nuria que, durante la infancia del pintor fue lo que hoy llamaríamos “canguro”. Fue la primera mujer con la que se relacionó. Algunas de las técnicas pictóricas de Dalí (el método paranoico-crítico, por ejemplo) eran derivaciones de la paranoia de Nuria Nogués (que se fue agudizando con el tiempo). Nuria le vendió la casa de pescadores de Port Lligat en la que construiría su casa. Aquella pobre pescadora en un plazo de quince años conoció a los grandes de la cultura catalana y española de la época: Dalí, Lorca, Buñuel, Josep Pla, Eugeni d’Ors, etc. Fue un destino sorprendente el suyo.

- ¿Estaba loco Dalí?

- No, pero la locura siempre le persiguió. Quería pisar la divisoria entre razón y locura y conocer cómo veía el mundo un loco, pero siempre mantuvo la cordura (al margen de una neurosis de base sexual que fue creciendo con el paso de los años y que le acompañó siempre desde su juventud). Fue solamente en los últimos años, especialmente cuando desapareció Gala, que cayó en un estado de senilidad extrema, más que de locura. Dalí representó a lo largo de toda su vida un papel: el de genio loco, pero en realidad era un buen vendedor de su obra, hacía todo lo posible para llamar la atención: eso se traducía en un crecimiento cuantitativo del valor de su obra. Gala, además, le inducía a ello.

- ¿Fue fascista Salvador Dalí?

- La muerte de Lorca le aterrorizó. Antes, él había tenido relaciones con la izquierda y con la extrema-izquierda, pero la política no era el terreno que le interesaba. Era un hombre, hay que decirlo, pusilánime y con poco valor personal, sin embargo, sentía una atracción irracional hacia la figura de Hitler (lo que le valió su exclusión del grupo surrealista) y, más tarde, la muerte de Lorca le sumió en un estado depresivo del que regresó como amante del orden y de los gobiernos fuertes. Al retornar en los años 50, en lo que se conoce como su “período místico”, conoció a Franco y ambos trenzaron una buena amistad. Veía en Franco al hombre fuerte que había traído paz, orden y prosperidad. Sólo eso le bastaba. Por otra parte, es cierto que en su casa le gustaba mostrar un retrato de José Antonio Primo de Rivera que había recibido de un restaurante de Figueras que lo había retirado y en varias ocasiones prodigo elogios bastante ponderados hacia la figura de José Antonio. Pero no era fascista…

- ¿Entonces…? Hay un capítulo en tu libro sobre Dalí y la política, ¿puedes explicar qué tesis defiendes?

- Básicamente, que Dalí conocía la obra de Julius Evola, incluida su parte política y se sentía identificado con ella. La “política” que sigue Dalí es la “política tradicional” tal como fue presentada por Julius Evola especialmente en Los hombres y las ruinas.

- Dalí ¿no realizó ningún tipo de prácticas ocultistas o mágicas a diferencia de otros amigos surrealistas que como has dicho estuvieron con Gurdjieff?

- No, su interés –a diferencia del de Gala- era meramente teórico. Conocía muy bien la alquimia y la magia, especialmente la magia renacentistas. Dominaba la obra de Fulcanelli e incluso afirmó que su cuadro la Cesta de Pan era una interpretación del “mercurio hojaldrado” del que habla Fulcanelli en Las moradas filosofales. Seguramente había leído también el libro de Randolph sobre Magia Sexual, pero no había descendido nunca al terreno de la práctica, tenía de todo ello solamente un conocimiento teórico. Le era suficiente para percibir que “había otro mundo”, pero que, como había dicho su amigo Paul Eluard (el antiguo compañero de Gala) esos “otros mundos, estaban en éste”.

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