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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

El traspartido de la postcrisis

El traspartido de la postcrisis

Info|krisis.- El siguiente artículo fue publicado en la revista Identidad hacia el año 2009 con el seudónimo de "Rafael Pí". Básicamente sigo de acuerdo con el contenido del artículo. Creo que el problema no es crear un partido más, sino que ese partido tenga el valor de decir alto y claro que la formula-partido está muerta y enterrada y que la era de las redes no puede gestionarse como el pleistoceno de la democracia. Sigo pensando que es preciso plantear fórmlas alternativas y sigo pensando que la representación corporativa es el remedio a la brecha que han creado los partidos políticos con el "país real". 

En la era de las redes, los partidos políticos han muerto
El trans-partido e la post-crisis.
Más sociedad civil, menos partidocracia. 

Desde su nacimiento la revista IdentidaD ha evitado definirse como favorable a tal o cual partido. No solamente el deber de informar está por encima del de encarrilar, sino que esta redacción considera que el “modelo partido” está superado. Nuestro país precisa más sociedad civil y menos partidocracia. No vamos a ser nosotros quienes alimentemos el mercadillo de los partidos proponiendo alguna nueva opción. Es hora de pensar en el futuro, en lo que podemos llamar la pos-crisis, proponiendo un modelo alternativo a la fórmula partido, el tras-partido.

Que nadie se llame a engaño. La crisis económico-financiera, la crisis de la globalización, está resultando la más dura que hayan parecido jamás las sociedades modernas. Siendo, de momento, una crisis económico-financiera se está transformando en una crisis social y en pocos años se transformará en una crisis política. Todavía hoy las fuerzas que han gestado el actual “orden político-social” esperan que una corta duración de la crisis pueda evitar este proceso y que una remontada económica logre evitar el tránsito de crisis social a crisis política. Vanas ilusiones que se disiparán con discurrir del tiempo.

El fin de las ideologías

Los partidos políticos son estructuras inorgánicas que han intentado superponerse a la estructura orgánica de la sociedad. Si han podido triunfar es gracias a que ofrecían una “ideología”, conjunto de ideas críticas sobre un sistema existente y que proponen otros valores para gobernar el mundo. Lo esencial de una “ideología” era la elaboración de un sistema de valores y la definición de un modelo de sociedad. Durante 150 años, los partidos políticos tuvieron su razón de ser en las propuestas conservadoras, reformistas o revolucionarias que sostenían.

Todo esto funcionó bien durante un ciclo histórico, sin embargo, en la segunda mitad del siglo XX, los cambios en el mundo se sucedieron a una velocidad mucho mayor de lo que las ideologías estaban en condiciones de soportar. Entre 1965 (cuando empieza a gestarse la “nueva izquierda” y la caída del Muro de Berlín (1989), en apenas un cuarto de siglo, las ideologías se muestran como esquemas rígidos, de imposible evolución, que pronto pierden su preeminencia respecto al momento histórico.

En 1989, esta realidad se transforma en un deseo de crear un esquema ideológico nuevo: aparece, entonces, la doctrina del “fin de la historia” que se configurará como el nudo del pensamiento globalizador. Varios acontecimientos rebasan y arruinan pronto este esquema ideológico: el ascenso de nuevas potencias político-económicas (China, India, Brasil), la aparición de grandes tensiones geopolíticas (cenit y ocaso del poder americano, la tendencia a la constitución de bloques continentales, la UE, el mundo islámico, el bloque bolivariano, la reconstrucción de Rusia), la aparición de problemas energéticos y medioambientales irresolubles (fin de la era del petróleo barato y agotamiento del oro negro, cambio climático, agotamiento de fuentes alimentarias, escasez de agua) y, finalmente, la crisis económica iniciada en el verano 2007 (énfasis en la economía especulativa y arrinconamiento de la economía productiva). Que nadie se llame, pues, a engaño: la doctrina del “fin de la historia”, soporte ideológico de la globalización, no resistirá la primera crisis de la globalización que, acaso, se convierta también en la última.

No hay absolutamente ninguna “ideología” que haya estado en condiciones de reconstruir un esquema de interpretación sobre el origen de la crisis global actual, ni mucho menos un sistema de propuestas coherentes capaces de diseñar el mundo del futuro. Por ello, los partidos políticos han perdido completamente su razón de ser: ya no disponen de ideologías en condiciones de constituir su razón de ser, su elemento diferencial y la matriz de sus propuestas de futuro. De ahí que se hayan convertido en meros grupos de intereses personales.

Mientras las ideologías eran conjuntos “orgánicos” (estructuras coherentes y jerarquizadas de valores y propuestas) que se aplicaban sobre una sociedad, así mismo, “orgánica” (compuesta por grupos sociales articulados en torno a valores propios de cada uno e integrados en una pirámide jerárquica), los partidos tenían su razón de ser. Pero el “fin de las ideologías” y la imposibilidad de constituir nuevas síntesis dada la velocidad de los cambios, ha hecho que los partidos pierdan su razón de ser. Es cierto que también la sociedad se ha ido transformando en progresivamente inorgánica (desestructurada) y que en realidad hoy no existe más jerarquía que la del dinero (plutocracia). Sin embargo, en la base social siguen existiendo restos del antiguo sistema orgánico social (estructura familiar, comunidades nacionales, regionales, locales) imposibles de separar completamente de la naturaleza humana (caracterizada por instintos en base a los cuales se fundamenta el sistema orgánico “humano”: instinto territorial, instinto de agresividad, instinto de supervivencia de la especie) y, al mismo tiempo, van apareciendo estructuras orgánicas nuevas que responden a las características nuevas de nuestra época (especialmente en el terreno de las relaciones interpersonales). A estas últimas las llamamos “redes”.

La concepción del mundo como alternativa a la ideología

Vivimos una época de elaboración de nuevas síntesis que nadie puede prever cuánto tiempo va a durar. Los períodos de crisis y el tiempo que les sucede inmediatamente abren siempre ciclos de renovación y preparan el camino para nuevas formas de organización y pensamiento. Esto afectará decisivamente a las formas de representación democrática y, por supuesto, a la estructura misma del poder. El mundo del siglo XXI se está gobernando con principios nacidos a mediados del siglo XVIII, generando una contradicción flagrante entre unos principios que ya no responden a las necesidades actualmente planteadas.

No se trata de que las ideologías existentes hasta finales del siglo XX estén en crisis, sino que las ideologías en sí mismas, han muerto. La ideología se restringe al ámbito de lo individual: es el individuo el que optaba por asumir tal o cual ideología, según una reflexión propia e individualizada. Luego, la ley del número, las urnas, legitimaban a esa ideología para modelar a una sociedad, en la medida en que cada partido era el portavoz de un sistema ideológico. El individualismo propio de este esquema era superado, mediante el “partido”, y estaba en condiciones de dirigir la nación. Hoy, hundidas las ideologías, es solamente la ambición de unos “dirigentes” políticos y los mecanismos técnicos de promoción, marketing y publicidad los que, a través de una psicología pavloviana, basada en estímulos, otorgan mayorías, en absoluto proyectos políticos.

No podemos pensar hoy en generar, asumir, rescatar o adaptar ideologías del pasado. En tanto que esquemas antihistóricos, la vigencia de las ideologías pasa pronto y, a partir de ese momento, siempre se intenta encajar a martillazos la realidad con el esquema ideológico que se ha asumido. No es tiempo, pues, de ideologías, sino de “concepciones del mundo”.

A diferencia de la ideología, la “concepción del mundo” es un sistema de valores que arraigan en la mentalidad de una comunidad. Son los valores que caracterizan a un pueblo. Si éste mantiene su originalidad, ha evitado liberarse de contaminaciones y procesos de alienación, si ha mantenido una fidelidad mínima a los valores de sus antepasados, podremos decir que esa comunidad ha sido fiel a sus orígenes y ha restablecido el contacto con su “autenticidad” originaria. Un pueblo puede afrontar mejor su destino histórico si existe una continuidad entre sus valores originarios y los que desee aplicar en el futuro.

¿Cómo es posible que en plena postmodernidad nos atrevamos a hablar de los valores “originarios”? Es simple: hoy no existe más alternativa que la elección de valores “originarios” o valores “globalizados”. Afortunadamente, el mundo es demasiado grande, rico y complejo para poder reducir todos los valores a una imposible síntesis globalizada. El fracaso de la doctrina del fin de la historia que pretendía precisamente eso, exime de aportar más argumentos. Los pueblos no contaminados por ideologías exteriores, ni por visiones del mundo injertadas por otros, no sufren tensiones internas entre lo que “son” y su “ser originario”. La fidelidad al propio origen es lo que da principio de razón suficiente a un pueblo, mientras que asumir los valores injertados por otro es lo que garantiza su estado de postración. Un pueblo vencido es un pueblo que ha perdido sus valores originarios.

Así pues, mientras la ideología es cosa del individuo y el partido de agrupaciones de individuos, la concepción del mundo es patrimonio de todo un pueblo, le da unidad y le restituye la idea de una tarea común: la forja de un “destino” y el cumplimiento de una “misión” histórica, los dos elementos que definen a la “comunidad del pueblo”.

El modelo socio-político del futuro

La “concepción del mundo” es irreductible a un partido político. Por lo demás, la realidad indica que hoy, las “concepciones del mundo” están asfixiadas por la resaca mundialista, globalizadora y universalista. Asfixiadas, ni muertas, ni superadas. Los valores de esfuerzo, capacidad de sacrificio, fidelidad a la palabra dada, lealtad, abnegación, familia, ética del honor, estilo de vida conforme a la naturaleza, etc., se encuentran asfixiados por los valores extrapolados en la modernidad. Asfixiados, no muertos.

Mientras los valores de la modernidad constituían una novedad era posible concederles un “margen de confianza”: nada puede ser rechazado, a priori. Los valores también muestran su eficacia en la práctica y, es precisamente por eso, que hoy puede hablarse de fracaso de los valores “progresistas”, fracaso del humanismo-universalista, fracaso de los valores transmitidos por la globalización, fracaso de los valores economicistas… Ante esta gigantesca pirámide de fracasos no quedan sino dos opciones: volver la mirada atrás intentando rescatar valores originarios para el mundo del siglo XXI, o improvisar valores nuevos. Excluimos esta segunda opción: los valores no nacen por encargo, ni mucho menos, la irrupción de personalidades excepcionales que alumbran valores, puede disipar la sensación de que es difícil e incomprensible que en 5.000 años de historia, haya que esperar a 2009 para que aparezca un individuo excepcional que cientos de generaciones y miles de millones de individuos no han percibido antes que él. No, definitivamente, solamente existe una opción: restaurar valores tradicionales para nuestro tiempo.

Si lo propio de un partido político en otro tiempo fue la “ideología”, y en la actualidad los intereses de su camarilla dirigente a realizar con el visto bueno de los poderes económicos, la concepción del mundo no puede cristalizar en un partido político concreto, en la medida en que corresponde a todo un pueblo. El mismo concepto de “partido” indica fracción, parte, ideas contradictorias con la de “concepción del mundo” que supone totalidad, integridad, unidad. Puestas así las cosas: ¿cuál es la expresión organizativa para intervenir en la acción política en el futuro a fin de restaurar una concepción del mundo y hacerla acompañar de un proyecto político?

La respuesta está en las “redes” a las que antes hemos aludido. Una red es una estructura social compuesta por individuos relacionados entre ellos en función de determinadas actividades, intereses o proyectos. Las redes son tan antiguas como la humanidad. El clan era una red de familias pertenecientes al mismo linaje. La tribu, por su parte, era una red de distintos clanes. La red formada por distintas tribus formaba un pueblo. La “nación” nace dela red formada por distintos “pueblos”. Una familia, en sí misma, ya es una red funcional de ayuda mutua, organización y optimización, la básica de la sociedad. Desde siempre, los pueblos y las naciones han estado organizados en redes. En los últimos 200 años, el liberalismo político ha hecho que las redes fueran sustituidas progresivamente por los partidos constituidos en función de ideologías. Si las redes constituyeron una sociedad orgánica, los partidos solamente podían progresar en espacios inorgánicos, esto es, en una sociedad cada vez más desarticulada y con mayores dosis de individualismo. Las redes implican necesariamente la existencia de una sociedad personalizada, jerárquica y orgánica, mientras que el individualismo lleva a una sociedad horizontal, anti-jerárquica, masificada, inorgánica e impersonal.

La crisis de las ideologías hace que queden libres de nuevo espacios a través de los que pueden expresarse necesidades sociales más elementales: las redes. Seguramente, las redes del futuro no serán como las del pasado, pero su concepto es idéntico y es en función de ellas como puede abordarse un proceso de reconstrucción orgánica de la sociedad. Sólo la articulación de la sociedad en redes contribuirá a recomponer “organicidad” a la sociedad.

El modelo organizativo del futuro

En una población, el ayuntamiento pacta con la comunidad islámica la instalación de una mezquita en ese barrio que alterará profundamente su fisonomía. No hace falta que la población de ese barrio tenga la misma “ideología”, baste con que sean conscientes de lo que quieren defender para articularse en una red local. Esta red local puede contactar –medios técnicos hoy no faltan para hacerlo con suma facilidad– con otras iniciativas locales que afrontan el mismo problema. Estamos hablando ahora de “redes”.

Otra red hace de la lucha contra el aborto libre el eje de su actividad, pero, en sí mismo, este problema tiene que ver con la demografía, con las facilidades para formar una familia, con las políticas sociales habilitadas en defensa de la familia. La existencia de una red solitaria, solamente tiene sentido para realizar un trabajo especializado sobre un problema concreto, pero esa red para ser eficaz debe de vincular algunas aristas de sus nodos a las de otras redes. No existe una red digna de tal nombre que pueda trabajar en el vacío, sin vínculos con otras.

De lo que se trata es de contraponer la noción orgánica de redes a la noción inorgánica de partidos y de conseguir que, progresivamente, los sistemas de representación democrática pasen a través de los primeros en detrimento de los segundos. En el actual momento histórico el concepto de democracia “real” está vinculado a las redes, mientras que el concepto de plutocracia y partidocracia está vinculado a la democracia “formal”.

Y esto tiene implicaciones directas respecto al modelo organizativo en el que pueden articularse quienes asumen la voluntad de caminar hacia un nuevo ordenamiento socio-político.

El tras-partido está en gestación

El concepto de “transversalita” hizo fortuna en los años 90 como la “gran innovación” de esa época. Se daba por cierto que el “modelo partido” estaba obsoleto y que, para afrontar problemas concretos, era necesario tender a la cooperación entre distintos partidos. Era una forma de “salvar” la noción de partido: cambiar algo, en definitiva, para que todo siguiera igual.

Este concepto debe ser superado en beneficio de otra noción que podemos definir de distintas maneras: el tras-partido, el post-partido, si queremos utilizar neologismos, o el “movimiento”, la “plataforma”, si queremos recurrir a fórmulas conocidas que, sin embargo, será preciso redefinir. Cualquiera de estos términos es aceptable: tras-partido porque se trata de trascender la fórmula partido, post-partido porque lo que se propone es una fórmula que sustituya la opción partido, movimiento porque un conjunto de redes y movimientos sociales articulados en redes forman en sentido propio una “estructura en marcha” y plataforma porque supone la cristalización de una opción en una fórmula que aspira a operar sobre la sociedad.

Así pues, en nuestra óptica, lo que sucederá al “modelo partido” tendrá como características:

-          Ser un conjunto de redes interrelacionadas cada una de las cuales “trabaja” temas especializados en torno a los que, cada una, realiza movilizaciones y mantiene propuestas e iniciativas concretas.

-          Estas redes pueden tener una estructura “horizontal” (extendida sobre un territorio) o “vertical” (en torno a un tema concreto). En el primer caso: una “plataforma cívica” para la mejora en las condiciones de vida de una comunidad local o regional. En el segundo: una coordinadora de ciudadanos contra la islamización.

-          Cada red debe tener la iniciativa en el campo en el que actúa y debe obtener la mayor audiencia en torno suyo. Al frente de estas redes locales irán surgiendo líderes.

-          En el momento de aproximarse elecciones locales, generales, autonómicas, europeas, estas redes cristalizarán en Plataformas Cívicas que no serán sino una “red de redes”.

-          Cada red aportará a la plataforma su programa y sus efectivos.

-          Cada Plataforma estará dirigida por una “mesa” o “junta” en la que participarán los representantes de cada red con una estructura democrática.

-          El programa político-social de las redes y de su cristalización operativa, las Plataformas Cívicas, tendrá unos mínimos elementos que supongan el polo de agregación unánimemente aceptado.

¿Y qué hacemos con las opciones mayoritarias?

Uno de los elementos centrales del programa asumido por un conjunto de redes articuladas en Plataformas Cívicas, debe ser la reforma del sistema político y económico. Esta reforma debe adecuar la realidad institucional a la realidad socio-política. Si ésta indica que los partidos ya no responden a las necesidades de nuestro tiempo, se trata simplemente de ir restando espacio a los partidos políticos y devolviéndoselo a la sociedad.

No existe absolutamente ninguna razón por la que los partidos deban controlar las cajas de ahorro, estén presentes en los medios de comunicación públicos, o se arroguen cualquier forma de representación democrática. Existe democracia más allá de los partidos. Es evidente que si los partidos han dejado de ser la expresión de ideologías, para ser solo de intereses de su clase política dirigente y de los grupos económicos que los financian, hay que presentarlos como tales y no exclusivizar en ellos el ejercicio de la democracia.

Esto implica que también en las instancias representativas debe disminuir la presencia de los partidos e irrumpir las redes. Los partidos políticos tienen hoy mínima militancia, ninguna ideología y máximo poder: se trata, simplemente, de redimensionarlos al papel que en la actualidad desempeñan en la sociedad y abrir paso a otras formas de representatividad en las instituciones. El siglo XXI ha abierto la época del tras-partido. El “modelo partido” está superado, ahora se trata solo de enterrarlo en la fosa común de los que han quedado en la cuneta de la historia. Es la hora de las redes, tanto como modelo organizativo para participar políticamente, y como  expresión  más directa de la democracia.

La crisis económica, de prolongarse –y nada impide pensar que va a ser larga y dura- terminará transformándose en crisis política: quienes han provocado la crisis no han sido poderes económicos fácticos sino también partidos políticos que han mirado a otro lado ante los abusos de la economía financiera. Si hay algo que no puede sobrevivir a esta crisis debe ser la partidocracia.

 

[recuadro fuera de texto]

Las taras del actual Nuevo Orden Mundial

Las características del “nuevo orden mundial” surgido de la caída del muro de Berlín y de la Segunda Guerra del Golfo (la de Kuwait en 1989) son:

1)      La economía dirige a la política: los señores de la economía dan de comer de la mano a los dirigentes políticos, los cuales son, a fin de cuentas, solamente sus servidores. No es raro que la clase política se haya lanzado como un solo hombre para apoyar precisamente a quienes han sido los responsables del desencadenamiento de la crisis (banca, finanza internacional, sector inmobiliario, etc.). No es que estemos ante una economía “desregulada”, sino que estamos ante una política regulada por la economía.

2)      Financiarización de la economía: esto es, transformación de la economía productiva en economía especulativa, con el agravante de que los capitales que buscan maximizar beneficios en el mínimo tiempo, se retiran de la economía productiva, generando una burbuja que, inevitablemente, siempre, antes o después, termina estallando.

3)      El mito de la economía planetaria: consiste en presentar la globalización como la panacea universal (sólo lo es para el capital financiero) y como nuestro destino ineluctable, algo irreversible. Y es justamente todo lo contrario: la globalización tiende a desarticular pueblos, sociales y a generar un caos universal y una economía ingobernable.

4)      Aparición de economías de distintas velocidades: hasta 1989 solamente existían dos tipos de estructuras económicas, la desarrollada y la subdesarrollada. Las llamadas “economías en vías de desarrollo” eran solamente economías subdesarrolladas capaces de manifestar solo su voluntad de dejar de serlo. Hoy existen distintas velocidades y ritmos de crecimiento económico (y de contracción) que impiden cada vez más la existencia de un modelo único planetario.

5)      Desequilibrios entre poder económico, poder militar y poder político: Durante décadas, desde 1945 hasta 2005, los EEUU se configuraron como el gran poder político hegemónico, que era, a la vez, el principal poder militar y económico mundial. Hoy EEUU sigue siendo un gran poder militar, pero está quedando muy atrás como poder económico y corre un riesgo creciente de desintegración política.

6)      La partidocracia ya no es nuestro destino: Los EEUU se manifestaron como los más decididos partidarios de extender la “democracia” a todo el globo. Para ellos, democracia es sinónimo de partidocracia (poder de los partidos) y plutocracia (poder del dinero), es decir, las formas políticas más fáciles de manipular. Pero la crisis económica, que se manifiesta sobre todo en EEUU, va a abrir nuevas perspectivas: desciendo su capacidad económica, se irá diluyendo su capacidad militar, a medida que ésta se diluya, disminuirá también su posibilidad de intervenir en cualquier teatro del globo, se abrirán nuevas brechas en el interior de la sociedad norteamericana y, finalmente, se producirá una merma en la estabilidad del propio sistema americano. En esas circunstancias, con unos EEUU replegados en sí mismos y en sus problemas, será muy difícil que puedan seguir apuntalando en todo el mundo el carcomido sistema partidocrático-plutocrático, dejan espacio para la aparición de nuevas formulaciones.

7)      Desfase entre principios del demoliberalismo y necesidades del siglo XXI: el gran problema de nuestro tiempo es que el mundo del siglo XXI se está gestionando con fórmulas políticas que aparecieron a mediados del siglo XVIII y que, inevitablemente, están desfasadas en relación al actual momento histórico: la globalización nos ha llevado a los límites lógicos de la Ilustración, del liberalismo económico y ha universalizado los ideales que dieron vida a la “revolución americana”. Todo esto ocurrió hace casi 250 años en un mundo completamente diferente al actual y, sin embargo, sigue constituyendo la médula ideológica del “sistema político económico”.

Todo esto implica:

-          Que el sistema democrático ha quedado desnaturalizado y si hace 50 años era preeminente respecto a su momento histórico, hoy ya no está en condiciones de resolver los problemas que las sociedades tienen planteadas.

-          Que el sistema político es un mero instrumento en manos de los “señores del dinero” y el sistema de recaudación fiscal ha pasado a ser, en gran medida, un racket de protección utilizado contra las clases medias y la economía real.

-          Que el sistema financiero tiene su centro en EEUU y en el Reino Unido, cunas de la democracia y en EEUU ese sistema ha sufrido un proceso más rápido de degeneración, contaminando a todas las economías mundiales y convirtiendo la seudo-democracia en un instrumento a su servicio.

En conclusión, solamente se superará la crisis económica actual de manera definitiva cuando se den estas circunstancias:

1)      Los países europeos y Rusia se emancipen completamente del sistema financiero anglo-sajón y creen un cinturón de protección ante él.

2)      Se produzca una reforma política en profundidad y una regeneración democrática que restituya la primacía de la política sobre la economía.

3)      Se rechaza un mundo globalizado y se creen áreas de economía integrada dentro de las cuales las condiciones sean lo más homogéneas posibles.

4)      La reforma del sistema político debe tender a evitar el divorcio entre “país real” y “país oficial”.

Para recordar estos elementos utilizaremos una serie de neologismos: el mundo futuro será ex-globalizado, tras-partidocrático, post-financiero-especulativo y socio-políticamente integrado. Ahora de lo que se trata es de definir cuáles pueden ser las estructuras participativas del futuro y cómo pueden aparecer en nuestra época instrumentos políticos que no reproduzcan las perversiones partidocráticas y que contengan en germen la fisonomía del orden del futuro.

© Ernesto Mlilá – info|krisis – ernesto.mila.rodri@gmail.com – Se prohibe la reproducción de este artículo sin indicar origen

 

La perspectiva [real] del hambre

La perspectiva [real] del hambre

Info|krisis.- Otro artículo publicado en la revista Identidad y que he rescatado del olvido. También tiene unos cinco o quizás seis años y algunas referencias ya estén desfasadas, pero los datos no han mejorado desde entonces. Se insiste sobre todo en el tema de la deslocalización alimentaria generada por la globalización, se hace una génesis del problema y se exponen los mecanismos a través de los cuales la alimentación llega a nuestros hogares. En el recuadro fuera de texto se apuntan algunas soluciones a los problemas planteados.

Deslocalización alimentaria, en lugar de autosuficiencia

La perspectiva [real] del hambre

En las extrañas democracias formales los problemas de unos pocos (de la alta finanza) los compartimos todos, sin embargo los problemas de todos no interesan a nadie y mucho menos a los gobiernos que, a fin de cuentas, son responsables por su mala gestión y su ausencia completa de previsión. Elegidos por votación popular, paradójicamente gobiernan y legislan para mayor gloria de los poderosos. Todo esto, no por sorprendente, es suficientemente conocido. Lo realmente nuevo, es que esos gobiernos ineficaces –y ZP es el paradigma- vuelven la espalda y niegan el mayor problema que tenemos ante el futuro: la crisis alimentaria y el fantasma del hambre.

El hambre y la sed no son ninguna broma. En el número 15 de IdentidaD ya dedicamos un amplio estudio al fantasma de carencia de agua en amplias zonas del planeta. De manera inevitable, la crisis hídrica arrastra la crisis alimentaria: menos agua, menos cultivos; menos cultivos, más hambre. Si a esto unimos distintos factores que afectan directamente a la producción, distribución y comercialización de alimentos, veremos que aludir al “fantasma del hambre” no es ninguna gratuidad para epatar al lector o generar alarma social.

El hambre viva y activa en el planeta

Hay cifras para todos los gustos. La FAO estima que 1.500.000.000 de personas sufren hambre en el mundo, de las que 7.500.000 mueren cada año. Sin embargo, el Banco Mundial da cifras distintas: 850.000.000 en 2007, que han pasado a ser cien millones más en 2008. El Banco Mundial no da cifras de fallecimientos por esta causa. Otras fuentes elevan a 12.000.000 la cifra de muertos anuales por hambre.

 ¿Cómo es posible que las estimaciones de la FAO y del BM difieran en un 50%? Por que el concepto de hambre es subjetivo: para unos, hambre es simplemente el no tener el número suficiente de calorías día compatibles con la vida, para otros es correr peligro de muerte por desabastecimiento. En cualquiera de los dos casos, ambas instituciones sitúan el hambre en el antiguo Tercer Mundo. La novedad estriba en que el riesgo de hambrunas no se circunscribe solo a las zonas tradicionalmente más deprimidas del planeta, sino a todo el mundo. Y Europa, nuestro hábitat, no se ve libre de esta amenaza.

La “fiebre verde” ha servido para justificar verdaderas masacres alimentarias. En 2005 empezó la fiebre de los biocarburantes a la vista del aumento del precio del petróleo y de la disminución de las reservas mundiales de crudo, paralelas al aumento de la demanda. Entonces se juzgó que la mejor manera de evitar las peores consecuencias del problema era dedicar gigantescas extensiones de tierra (que hasta ese momento se habían dedicado a la producción de alimentos) a la producción de oleaginosas orientadas hacia la producción de biocarburantes. El resultado inmediato fue el aumento en el precio de los alimentos que ya causó a finales de 2005 los primeros problemas en México y que llevó a que en abril de 2008 se racionara el arroz en algunas cadenas de supermercados norteamericanas.

La naturaleza no da para un consumo tan elevado de biocarburantes y de alimentos: si se producen mucho de lo primero, falta lo segundo y si no se producen biocarburantes, el precio del petróleo, antes o después, se disparará a causa de la escasez creciente… y, por tanto, el mecanismo de la globalización se detendrá. Así pues, para los rectores del Nuevo Orden Mundial la producción de biocarburantes se sitúa por encima de cualquier otra exigencia.

Las revueltas del hambre

No aparecen en primera plana por que son tan breves como dramáticas, pero en los últimos dos años se han multiplicado las revueltas populares ocasionadas por el hambre, que si no han merecido la primera página de los medios se ha debido a dos motivos: son breves y todas han tenido lugar en zonas recónditas del Tercer Mundo que solamente aparecen en la prensa cuando son víctimas de catástrofes naturales y de masacres al filo del genocidio.

Esther Vivas en El Viejo Topo (mayo de 2009) daba algunas cifras: “los precios de los alimentos han subido, según el Banco Mundial, un 83% del año 2005 al 2008 y, según la FAO, han aumentado un 45% en pocos meses, entre finales de 2007 y principios del 2008”. Y más adelante: “el precio del trigo ha crecido a nivel mundial un 130%, la soja un 87% y el arroz un 74%”. Y lo que es más significativo: “Más de treinta alzamientos se han producido en pocos meses de punta a punta del planeta”.

El fondo de la cuestión no es que no exista capacidad de producir alimentos, sino la imposibilidad creciente de sectores cada vez más amplios de la población mundial para acceder a ellos a causa de sus precios. Por eso, importa poco que hoy se produzcan tres veces más alimentos que hace cuarenta años, lo que debería de servir para alimentar convenientemente a una población mundial que solamente se ha duplicado en el mismo período de tiempo.

Es cierto que, a partir de 1943 se inicio en México la “primera revolución verde” a partir de técnicas de selección genética de semillas, nuevas técnicas de agricultura intensiva y utilización masiva de productos químicos como fertilizantes y pesticidas. Veinte años después, las mismas técnicas depuradas se aplicaban a la producción de arroz y maíz especialmente en la India (uno de los países más afectados por el hambre en aquel momento). Estas técnicas de racionalidad agrícola lograron que el rendimiento por hectárea de trigo, por ejemplo, pasara de 750 kg a 3.200 kg. La “primera revolución verde” indicó las posibilidades de erradicar el hambre en el mundo.

Sin embargo, inmediatamente aparecieron los problemas:

1)      La agricultura dejó de ser una actividad tradicional para afrontar nuevos problemas derivados de la dependencia tecnológica (necesidad  de nuevos útiles y cosechadoras) y

2)      Excesivo coste de las semillas, problemas de almacenamiento de los excedentes, poca adaptación de los cultivos y aparición de nuevas plagas que solamente se pudieron afrontar mediante nuevos plaguicidas.

En los años 60, la agricultura mundial no era capaz de alimentar a una población creciente. Sin embargo, gracia a la “primera revolución verde” promovida a nivel mundial por la FAO, la situación, momentáneamente, pareció mejorar. Y siguió haciéndolo desde mediados de los 90 cuando irrumpieron los transgénicos –protagonistas de la pretendida “segunda revolución verde”- que prometían optimizar los cultivos mediante la creación de semillas genéticamente modificadas que serían invulnerables a las plagas. Monsanto y la Dupont de Nemours se hicieron con el mercado mundial de semillas modificadas, tanto como la Bayer, Yara, Sinochen o Potash Corp se apropiaron del mercado de los pesticidas… adaptados para las semillas que inicialmente no precisaban pesticidas. En España, se cultivan 80.000 hectáreas de maíz MON 810, sobre la que existen sospechas de toxicidad (los ratones alimentados con esta semilla en la Universidad de Caen mostraban signos de toxicidad en hígado y riñón. En maíz MON 603, genera, según el gobierno austríaco, una menor descendencia en los ratones alimentados con él. Pero si todas estas variedades genéticas han sido autorizadas en la UE (a pesar de los estudios desfavorables que deberían inducir a aplicar el principio de prudencia), la variedad MON 810 rechazada por la UE, es libremente utilizado en España… tanto en el período de gobierno del PP como en el zapaterismo.

Hoy la alimentación llega más allá que en los años 60… pero también genera más enfermedades que cuando se utilizaba libre y masivamente el DDT, considerado hoy como cancerígeno. Vale la pena recordar que no somos cobayas. Pero existen otros problemas.

La deslocalización como responsable

La característica de nuestra época es la “globalización”. La producción de alimentos se ha deslocalizado como si se tratara de cualquier otra actividad industrial. Fresas cultivadas en California, tomates traídos del valle de Souss en Marruecos, brócolis de Guatemala y Nueva Zelanda, judías tailandesas, corderos australianos, trigo y arroz llegado de China, recorren cada día el mundo en dirección a Europa… ¡que está dejando de producir alimentos! España está, como siempre, en vanguardia de la deslocalización alimentaria, algo que, ayer Aznar y hoy Zapatero, consideran como un “logro”.

A finales de abril de 2009 un fantasma recorrió el mundo: la pandemia llamada “gripe porcina”. A pesar del avance de la enfermedad, no parece ni que sea particularmente peligrosa (no más peligrosa que otras formas de gripe que solamente causan estragos allí en donde no existe una sanidad digna de tal nombre), aunque tampoco da la sensación de que esté contenida. En México corrió el pánico: Francia amenazó con cortar los flujos aéreos con ese país y EEUU hizo amago de cerrar fronteras a productos aztecas.

No es la primera alarma sanitaria de este tipo: antes llegó la peste aviar y antes el mal de las vacas locas y, antes aún, el ebola nacido, como el VIH, en las selvas de África Central. De todas estas epidemias solamente la última alcanzó el nivel de pandemia. Pero es inútil olvidar que desde los años 60 se está asistiendo a una competencia entre antibióticos y microbios cada vez más fuertes. Fármacos que servían hace 40 años ya no tienen ninguna utilidad frente a microorganismo patógenos en mutación continua… y sobre todo, más resistentes.

Así pues, hay que tener presente el escenario en el que en alguna zona insalubre del planeta apareciera un nuevo virus destructivo frente al cual no se dispusiera de una vacuna para bloquearlo. La irrupción de un virus de este tipo supondría, no solamente el corte brusco en el flujo de personas, sino también la interrupción de los canales mundiales de suministro. Eso implica que los alimentos que hoy están fluyendo de todo el mundo hacia Europa se cortarían generando una hambruna de consecuencias incalculables en el viejo continente.

El modelo de circulación mundial de alimentos es erróneo y de nada sirve que unas autoridades ciegas e insensatas pretendan -¡a estas alturas!- seguir haciéndonos creer en las mieles de la globalización: gracias a la globalización las industrias europeas huyen hacia el Tercer Mundo y gracias a la globalización gentes de todo el mundo afluye hacia Europa para abaratar el precio de la mano de obra (aún más). Esa es la realidad de la globalización: un sistema insensato que considera que es más rentable producir un alimento a 25.000 km de distancia, que en el huerto situado apenas a unas decenas de kilómetros.

¿Qué supone la “globalización alimentaria”? Cuatro fenómenos, a cual más grave:

Transportar implica consumir combustible y esto implica que cada vez nos precipitamos más hacia la escasez de crudo. Sin olvidar que, lo que la naturaleza ha tardado millones de años en generar, lo hemos consumido en apenas 200 años. La era del petróleo barato ha terminado: todo lo que se ahorra en mano de obra, quedará absorbido por los sucesivos aumentos en el precio del carburante. Además, ese tránsito incesante de mercancías a un lado y otro del planeta es la principal fuente de generación de COque genera –y no hay estudios serios que nieguen el “efecto invernadero”- el proceso de cambio climático.

Abolición de la autonomía alimentaria, principio irrenunciable según el cual el ser humano debe alimentarse de productos susceptibles de ser cultivados en las proximidades de su lugar de residencia. Esto hace que exista una relación directa entre productor y consumidor y que aquel cuide la calidad de los productos que coloca en el mercado. ¿Qué interés puede tener un campesino chino en si un ciudadano español ingiere sobredosis de pesticidas que pueden generarle cánceres y neumonías? ¿Para qué sirve la cuidadosa y puntillista legislación europea sobre producción agrícola y ganadera de alimentos –la famosa “trazabilidad”- si cada vez más alimentos proceden de zonas fuera de cualquier control sanitario?

Desaparición de miles de variedades locales de frutas, verduras, ganados, hortalizas, que alcanza niveles incalculables y que tiende a una uniformización y simplificación mundial de las variedades en función de criterios absurdos: el tamaño, el aspecto, el color, según sean más rentables y atractivos. Siempre los valores nutricionales pasan al segundo plano en beneficio de todo lo que puede ser aspecto exterior y tamaño. No es ningún secreto que los tomates cultivados en el valle de Souss tienen de tomate la forma y el color… pero saben a cualquier cosa, menos a tomates, como máximo a agua. Lo mismo puede aplicarse a las manzanas que, hasta hace poco, cualquier región disponía de alguna variedad perfectamente aclimatada, la mayoría de las cuales han desaparecido sepultadas por criterios mercantiles y productivos que priman sobre los medioambientales y nutricionales.

La irrupción de las variedades genéticamente modificadas, que están suponiendo un vuelco total en la agricultura y ante las que ya se conocen los efectos sobre el sector. Contrariamente a lo que se proclamaba como justificación para su irrupción en el mercado, estas semillas consumen pesticidas, herbicidas, fungicidas y abonos en cantidades superiores a las semillas naturales… La prueba es que desde que se inició su comercialización, ha aumentado considerablemente la producción y utilización de agrotóxicos. Y, para colmo, su rendimiento es igual o menor a las variedades no transgénicas. También tienden a reducir la biodiversidad, dañar acuíferos a causa de la sobredosis de agrotóxicos y, finalmente, dañar a las especies silvestres asociados a cada ecosistema concreto.

Los gobiernos europeos –y en especial el español que alardea de una posición “progre”, pero que se niega a aplicar el principio de prudencia en materia alimentaria- evitan afrontar la realidad de la catástrofe alimentaria que se avecina. Evitan hablar del problema y miran hacia otro lugar para evitar enfrentarse a las empresas líderes del sector de semillas transgénicas y a las grandes multinacionales del sector de abonos y pesticidas a los que les costaría muy poco desestabilizar a cualquier gobierno para persistir en las políticas suicidas alimentarias que, eso sí, aumentan sus beneficios.

La peste: las cadenas de distribución y multinacionales

La deslocalización alimentaria y la supuesta “segunda revolución verde” han hecho de las compañías que tienen relación con la producción, distribución y venta de alimentos, gigantescos consorcios que detentan increíbles acumulaciones de capital y se muestran como las más seguras inversiones ante la crisis. Monsanto aumentó sus beneficios en 2007 un 44%, Sinochen, uno de los principales fabricantes de fertilizantes alcanzó un desmesurado aumento del 95% en sus beneficios en relación al año anterior. Otro tanto ocurrió con las principales procesadores de alimentos (Nestlé, aumento del 7% de beneficios) o cadenas de venta de alimentos (Carrefour, Wall-Mart, aumento del 10% de beneficios). No es raro que así sea: a fin de cuentas se trata de consorcios que se mueven ante la perspectiva de obtener los mayores beneficios posibles. El problema es que tales beneficios se anteponen a consideraciones humanitarias o medioambientales. La cuestión de fondo es: ¿hasta qué punto consorcios empresariales pueden dictar sus leyes y ser dueñas absolutas de sectores estratégicos de la economía como la alimentación?

Si estas empresas han podido obtener tales beneficios desmesurados es por el modelo globalizado y desregularizado que se ha impuesto siempre en detrimento de los pueblos y en auxilio de las grandes acumulaciones de capital. Hoy, el mercado mundial de alimentos va camino de estar controlado por 10 consorcios que en hoy controlan en 50% del sector y dentro de 6 años habrán alcanzado el 75%. En España, aquí y ahora, una decena de empresas controlan el 60% del mercado. Vivimos pues una situación de oligopolio.

Las consecuencias de este modelo son devastadoras:

Unas pocas empresas deciden qué comemos, de dónde procede, cuál será su precio y en qué forma ha sido elaborado, procesado, presentado y promocionado.

Cambio de hábitos en la cesta de la compra, basado en la búsqueda de los precios mas baratos y, especialmente, de marcas blancas (el 32% de la venta en España y que aportan mas beneficios a las cadenas alimentarias. Ya no se compra lo esencial de la cesta, ni en el mercado de abastos, ni en el barrio, sino que para ello es preciso desplazarse en coche hacia las “grandes superficies” situadas en los suburbios si lo que se aspira es a los precios más baratos.

Liquidación creciente del pequeño comercio de proximidad que no puede afrontar los precios impuestos por las grandes cadenas. Negocios familiares con estabilidad en el empleo y relación directa entre consumidor y “tendero” facilitaba el que solamente se comercializaran productos que no defraudarían al primero y fidelizaban la clientela. Esta destrucción ha contraído el mercado de trabajo: por cada puesto de trabajo precario generado desaparece 1,5 puestos de trabajo estables.

Asfixia de los pequeños agricultores a través de una disminución creciente en el precio de venta de sus productos… que, sin embargo, no nota el consumidor final a causa de que, durante el proceso de presentación en el mercado, los alimentos llegan a experimentar 11 aumentos de precio, multiplicándose su valor un 320%. Esta cadena parasitaria es la verdadera responsable del aumento del precio de los alimentos.

Asfixia del ecosistema mediante una agricultura ultraintensiva basada en la utilización masiva de fertilizantes que en pocos años deja absolutamente inservible, yerma e infértil la tierra que durante una década ha dado cosechas “espectaculares”.

Aumento desmesurado de los residuos domésticos a causa de los blisters, displays, embases y de todo aquello que se llama “packaging” que han apenas 30 años han pasado de ocupar un 10% de la bolsa de basura al 70% actual. Ningún embase es retornable, todos son de usar y tirar, lo cual es mucho más grave teniendo en cuenta que la mayoría se fabrican a partir de derivados del petróleo o de la madera, contribuyendo a acelerar el tránsito hacia el apocalipsis ecológico.

Todo esto está generando cambios radicales en los hábitos sociales y, al mismo tiempo, están generando el aumento de una mano de obra castigada por salarios de hambre (paradójicos en un sector que tiene que ver con la alimentación) y la inestabilidad laboral. La primera multinacional del sector de hipers, Wal-Mart alardea de que paga a sus empleados un 20% menos y que (al menos en EEUU) ha desalojado a los sindicatos de sus centros. Además, estos sectores sufren enfermedades profesionales nunca reconocidas y siempre presentes (estrés, dolores de espalda crónicos). Los trabajadores de estas empresas son los primeros en sufrir en su propia carne la rapacidad de las empresas para las que trabajan.

Pero, con lo grave que pueda ser todo esto no tiene punto de comparación con el riesgo principal que afrontamos a la vuelta de la esquina. La ampliación del perímetro de las grandes ciudades y la formación de “conurbaciones” que unen a varios municipios sin discontinuidades, hace que, mientras aumentan las poblaciones urbanas, las zonas con posibilidades de producir alimentos se vayan alejando más y más.

Parafraseando a Nietzsche podríamos decir que “los desiertos alimentarios crecen”. ¿Qué ocurrirá si en el futuro, una pandemia, un conflicto internacional, un parásito resistente a los pesticidas, interrumpe el flujo internacional de alimentos? ¿De qué campos, hoy abandonados, podría vivir la población europea? ¿Qué agricultores conocedores de los ecosistemas locales podrían cultivarlo si ya hoy Europa está viendo la última generación de verdaderos trabajadores del campo que hayan heredado los conocimientos de una cadena de generaciones? Si no hay quien “cree” alimentos en Europa, Europa vivirá antes o después, hambre.

Todo lo que tiene que ver con las necesidades humanas es demasiado grave como para dejarla al arbitrio de la locura del mercado, de la rapacidad de las multinacionales y de la apatía de los gobiernos cuya única ambición es salir reelegidos mientras sea posible por unos electores narcotizados. No solamente es preciso cambiar de modelo alimentario, de modelo económico, de modelo internacional, sino también y sobre todo de modelo político. Con un 30% de paro para 2011 y la espada de Damocles alimentaria sobre nuestras cabezas, Zapatero bendiciendo los transgénicos, las grandes superficies, la deslocalización alimentaria, el abandono del campo español, está diciendo lo mismo que la reina de Francia dijo cuando le explicaron que unos manifestantes parisinos estaban ante palacio gritando: “Tenemos hambre”: “¿Tienen hambre? Que coman bizcochos”.


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¿Hay soluciones? Sí hay soluciones

Cinco medidas para evitar el hambre

Considerar todo lo que tiene que ver con la producción, trasformación, distribución y venta de alimentos como un sector estratégico que debe estar regulado y planificado y que, por tanto, debe situarse al margen de la economía liberal y del mercado, a la vista de que todo lo que tiene que ver con necesidades humanas o nacionales básicas, no puede estar en manos de consorcios que actúan movidos sólo por la ley del máximo beneficio.

Emancipación de las líneas y políticas establecidas por los organismos impulsores de la globalización: BM, FMI, FAO y OMC. Esto implica romper la globalización alimentaria. Incluso dentro de la UE cada país debe ser autónomo en materia alimentaria y, por principio, la circulación, importación y exportación de alimentos debe reducirse al mínimo imprescindible.

Retorno a la agricultura de proximidad y a un sistema emancipado de la deslocalización alimentaria, lo que implica la denuncia de los tratados firmados con la Organización Mundial del Comercio y el atenerse estrictamente al principio de “lo que aquí se come aquí se produce”. Europa puede ser autosuficiente en materia alimentaria y competitiva en cuestión de precios… a costa de que el 60% del margen de beneficio de las multinacionales alimentarias se recorte. Los circuitos alimentarios, contra más cortos y directos, mejor.

Impulso a las cooperativas agrícolas de producción y de consumo, la solución en Europa para la crisis alimentaria consiste en productores y consumidores que actúen en sinergia eliminando las cadenas de intermediarios y generando un vínculo directo entre productores y consumidores a través de una pieza que puede estimularse su reaparición: el pequeño comercio de proximidad. La “santa alianza entre productores y consumidores” es fundamental para salvar la agricultura europea y eludir el fantasma del hambre.

Prohibición total de las semillas transgénicas mientras no se demuestra su eficacia global en relación a las semillas tradicionales. Así mismo, es preciso revisar de nuevo los impactos de determinados pesticidas en la salud y establecer -¿por qué no hablar de “imponer”?- sistemas racionales de cultivo basados en su viabilidad a largo plazo, eludiendo los sistemas de producción intensiva y fatal para el ecosistema.

© Ernesto Milá – info|krisis – ernesto.mila.rodri@gmail.com – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

 

Crisis alimentaria aquí y ahora

Crisis alimentaria aquí y ahora

 Info|krisis.- El artículo siguiente se publicó hará unos cinco años en la revista Identidad. Si hacemos abstracción de algunas referencias temporales, el mensaje que se intenta transmitir sigue todavía vigente hoy y nos istúa ante un problema cada vez más presente: el precio de los alimentos es cada vez más caro y su calidad cada vez más mediocre. Por otra parte, si bien en África el sobrepeso (a causa del abuso de la alimentación fast-food) se ha convertido en una amenaza, no es menos cierto que en cualquier momento y en cualquier parte del mundo pueden aparecer problemas de abastecimiento y hambre vinculados a desajustes de la globalización. De toda esta temática se pasa revista en el artículo


El fantasma del hambre a la vuelta de la esquina

En 1974 Henry Kissinger había dicho: "Controle el petróleo y controlará naciones; controle comida y controlará a las personas”. Para algunos esta frase es todo un programa de gobierno. Hay algo todavía peor que la crisis económica: la crisis alimentaria. La primera la tenemos encima; de la segunda no nos libraremos. Llama a las puertas. Los responsables de la crisis económica y de la crisis alimentaria son los mismos: los grandes consorcios financieros. Son ellos los que han impuesto las políticas suicidas de la globalización y quienes nos están llevando a las puertas de la gran crisis alimentaria que en 2008 ya ha registrado los primeros chispazos.

Ernesto Milà

Algunos recuerdan que la actual crisis económica estuvo precedida por un alza general en los precios de los alimentos. La gravedad de la crisis y la oleada de paro que se está produciendo desde el segundo semestre del año, hizo que el aumento de precios de los alimentos pasara a segundo plano. Pero la crisis alimentaria sigue ahí, amenazante, pendiendo sobre nuestras cabezas como otra amenaza, acaso la mayor: se puede vivir en paro, incluso sin petróleo, pero no sin alimento.

Noticias que han pasado desapercibidas

No sólo en España, sino en todo el mundo, el precio de los alimentos experimentó una subida radical desde la primavera de 2007. En particular, el trigo, el maíz y el arroz fueron los alimentos más afectados. La ONU informó que entre marzo de 2007 y marzo del 2008, el precio de los cereales aumentó un 88%, los aceites un 106%, la leche y sus derivados un 48%. Así mismo, el Banco Mundial explicó que desde junio de 2005, el precio del trigo ha aumentado un 181% y el de la comida en general un 83%.

El arroz que en Tailandia se vendía a 198 dólares la tonelada en 2003, se elevó a 1.000 dólares en abril pasado. En marzo de 2008, el precio del arroz se duplicó bruscamente en Haití. En los supermercados norteamericanos se agotaron todas las variedades de arroz. En Europa también hemos registrado aumentos de precio similares, pero no tanto como en el Tercer Mundo y especialmente como los 2.600.000.000 de personas que viven con menos de 2 dólares al día y que gastan el 80% de sus ingresos en alimentación. No es raro que se produjeran motines.

Los disturbios motivados por la escasez alimentaria han comenzado: en Burkina Faso una huelga general de dos días paralizó el país, reivindicando reducciones significativas en el precio del arroz. En abril, en Egipto, el ejército reprimió la huelga general en Mahlla (Delta del Nilo) que exigía sueldos más altos para poder afrontar las alzas de precios. Lo mismo ocurrió en Blangladesh en las fábricas textiles de Fatullah. “Marcha del hambre” en Costa de Marfil y manifestación masiva ante la residencia presidencial; "Tenemos hambre," y "la Vida es demasiado cara, usted nos está matando", fueron las consignas. Despliegue de fuerzas armadas en Pakistán y Tailandia cuando la policía ya no era capaz de controlar los motines de los campesinos pobres y los asaltos a los almacenes. La lista es interminable: manifestaciones y protestas en todo el Sudeste Asiático (Camboya, Indonesia, Tailandia), en África (Camerún, Etiopía, Madagascar, Mauritania, Níger, Senegal, Zambia), en Centro y Suramérica (Honduras, Perú), en Asia Central (Uzbekistán), en Filipinas…

Según el Banco Mundial, 33 países se encuentran hoy en grave riesgo alimentario. La novedad es que la mayoría de ellos no se habían visto afectados nunca antes por la escasez. Un editorial de la revista Times alertó sobre la posibilidad de nuevas revueltas: "La idea de las masas hambrientas llevadas por su desesperación a tomar a las calles y derrocar el ancien regimen ha parecido imposible desde que capitalismo triunfó tan decididamente en la Guerra Fría.... Y todavía, los titulares del último mes sugieren que los precios de la comida subiendo como un cohete estén amenazando la estabilidad de un número creciente de gobiernos alrededor del mundo. Cuando las circunstancias hacen imposible alimentar a sus niños hambrientos, los ciudadanos normalmente pasivos pueden llegar a ser muy rápidamente militantes con nada que perder".

A finales de 2007, India anunció que suspendía sus exportaciones de arroz: necesitaba reservas para su propia población. Vietnam hizo otro tanto: una epidemia de insectos había arruinado parte de la cosecha y el arroz producido sería destinado sólo a la población local. Ambos países, India y Vietnam, suponen el 30% del mercado mundial del arroz. Poco después, se produjo el pánico del arroz en EEUU: los consumidores compraron todo el que encontraron en las estanterías de los supermercados. Durante unas semanas hubo escasez de arroz en la meca del capitalismo.

El origen del problema

En Haití el “bizcocho de barro” se convirtió en 2008 en algo habitual: se calienta barro diluido en agua, se le añade algún aceite vegetal y sal... el ”manjar” está listo para su consumo. Haití es uno de los países más azotados por el hambre, a pesar de que en 1985 era autosuficiente en materia alimentaria. Haití producía 170.000 toneladas de arroz que garantizaban el 95% del consumo doméstico. Había miseria… pero no hambre. En 1995, el FMI exigió a Haití que cortara aranceles proteccionistas como condición para conceder un préstamo. El arroz importado pasó del 5% al 75%. El arroz norteamericano se vendió en el mercado local a la mitad de precio; no era mejor: simplemente estaba subvencionado con 232 dólares por Ha por el gobierno de los EEUU que, además, subsidia la exportación. Todo ese dinero no iba a parar a granjeros… sino a consorcios y corporaciones agroindustriales que les permitían vender arroz a un 50% por debajo de los costes de producción. Sorprendentemente la bajada del precio del arroz consumido en Haití no ha favorecido el aumento de su consumo… sino el hambre, al haber aumentado el paro entre los agricultores que constituyen la mayoría de la población.

Haití no es un caso único, ni siquiera extremo. En todo el Tercer Mundo –pero también en los países europeos del Mediterráneo- el mecanismo ha sido siempre el mismo: abolición de aranceles, llegada masiva de exportaciones procedentes de agriculturas ultrasubvencionadas, abandono del campo, aumento de la dependencia alimentaria… 

A los países pobres del Tercer Mundo, siempre se les ha exigido abolir aranceles, permitir la entrada indiscriminada de exportaciones, para obtener préstamos. Este proceso ha arruinado completamente la agricultura de muchos países y generado migraciones masivas del campo a la ciudad. Ahora, 100 millones de personas corren el riesgo de morir de hambre en el mundo a causa de este sistema.

La responsabilidad de los biocarburantes

Los consorcios agroindustriales norteamericanos han comprado gigantescas extensiones de tierras en todo el Tercer Mundo (utilizando para ello plusvalías procedentes de los años de vacas gordas en las bolsas internacionales). Estas gigantescas extensiones de terreno se están cultivando hoy, pero no para cereales destinados a la alimentación, sino a la producción de los llamados biocarburantes.

En 2006 el desvío de cereales a circuitos no alimentarios subió de un 2% a un 3%. Ese 1% se desvió hacia piensos y biocarburantes. Un 1% parece poco, pero es suficiente como para arrastrar toda una cadena de subidas en el precio de los alimentos: para producir un kilo de vacuno se precisan siete kilos de cereales. Al haber aumentado el consumo de carne entre las nacientes clases medias asiáticas, el fenómeno ha multiplicado su impacto: mientras que en China la clase media crecía un 8’6% en 1990, en 2007 lo hizo a un 70%.

Mientras que la producción mundial de alimentos ha ido creciendo a un ritmo mayor que la población mundial desde 1960, incluso durante los años 2006-2008… sin embargo, el precio de los alimentos se ha ido encareciendo hasta hacerse insoportable, especialmente en las economías más modestas. 

A partir de 2007 el precio del maíz empezó a fijarse, no en base a los costes de producción y a unos criterios aceptables de rentabilidad, sino en relación al del petróleo, con la consiguiente subida. El efecto inmediato, fue la subida de los precios del maíz destinado para alimentación (y sus derivas, incluidas margarinas), que arrastró luego subidas similares en el precio de la soja, del trigo y de los aceites vegetales para uso alimenticio.

Hay tres elementos que han contribuido a que el precio del petróleo aumentara: de un lado, en tanto que combustible fósil, cada día que pasa, el consumo hace que disminuyan la cantidades de hidrocarburos existentes en el planeta; de otro, el consumo mundial de petróleo aumenta, no solamente en los países industrializados, sino especialmente en los países en vías de industrialización. No se encuentran nuevos yacimientos que compensen el aumento en la demanda del petróleo. Finalmente, también el petróleo se convirtió en un objeto de especulación y a partir de agosto de 2005 se inició “la burbuja petrolera”.

Estos tres elementos, han interactuado para generar un aumento del precio del petróleo. En 2003, el barril de petróleo valía 25 dólares, pero el 29 de agosto de 2005 había alcanzado los 70,85 dólares. Cuando parecía que éste sería el tope histórico, el huracán Katrina hizo que aumentara todavía más al afectar a las refinerías situadas en el Golfo de México. Los especuladores transformaron esta tragedia en “burbuja”: en mayo de 2008 el precio alcanzó los 133,17 dólares y en el mercado de futuros se compraba a 168,96 dólares por barril. Luego empezó a remitir, a la vista de que la economía mundial era inviable en esas circunstancias. La “burbuja petrolera” había cesado, pero poco podía hacerse para evitar que los otros dos factores (aumento de la demanda y descenso de las existencias) pusieran fin a la era de petróleo barato.

Sin embargo, los consorcios petroleros afrontaron el problema desde otro punto de vista. Desde los años 80, buena parte del combustible utilizado en Brasil se obtenía a partir de vegetales. Era el “combustible verde” en un tiempo en el que todo lo “verde” tenía buena imagen. Así que fueron los consorcios petroleros los que estimularon la producción de biocarburantes. Había otra buena razón: los EEUU subvencionaban la producción de oleaginosas y gramíneas utilizadas en los biocarburantes. Era como encontrar un pozo de petróleo y que el Estado pagara por la extracción. Pero cualquier gramínea dedicada a biocarburantes queda desviada del circuito alimentario…

¿Quién es el culpable de la “burbuja alimentaria”?

En Perú en agosto de 1990, siguiendo órdenes del FMI el precio del combustible se multiplicó por 30 y el del pan por 12… de una sola vez, en la misma noche y sin aviso previo. Fue la exigencia para obtener un crédito de 1.500 millones de dólares. Es una de las delicias del “mercado libre”. Sin embargo, lo agricultores locales no experimentaron ningún aumento en sus beneficios.

El "mercado libre" destruye las agriculturas locales… incluida la española que no puede afrontar los precios de hortalizas, frutas y verduras procedentes de Marruecos y agoniza lentamente para mayor gloria de la globalización. Si esto pasa en un país europeo, en África, esa política conduce directamente a las hambrunas.

¿Quién gana con este proceso? No gana ni siquiera el granjero medio norteamericano, tan sólo un pequeño racimo de empresas que controlan los mercados internacionales de grano, los fertilizantes y el mercado de semillas. Cargill Inc y sus 140 firmas controlan el mercado mundial de grano. Nadie puede competir con Cargill Inc que fija el precio de compra y el de venta, actuando en régimen de oligopolio.

Consorcios como éste utilizan a la Organización Mundial del Comercio (WTO) como ariete para penetrar en terrenos insospechados. El de las semillas, por ejemplo. Unas pocas empresas tienen la exclusiva “propiedad intelectual” sobre las variedades de plantas obtenidas mediante diseños biotecnológicos. Esas plantas son difundidas a través de programas de ayuda y de la abolición de restricciones impuesta por la WTO. Los granjeros del Tercer Mundo las plantan y obtienen cosechas nunca antes vistas (utilizando los fertilizantes adecuados facilitados por los mismos consorcios). Sólo al cabo de un año entienden que no pueden volver a plantar las semillas obtenidos de los frutos cosechados… sin pagar derechos a Monsanto o Arch Daniel Midland y sólo utilizando los fertilizantes vendidos por esas mismas empresas. Ese modelo económico es el que facilita la irrupción de hambrunas y el control alimentario ejercido por unas pocas empresas.

Decrecimiento y ruptura con la globalización

El “desarrollo sostenible”, bendecido en las cumbres de la ONU, se ha mostrado, paradójicamente, insostenible. No se trataba solamente de que los habitantes de las “naciones emergentes” de Asia, utilizasen un carburante cada vez más escaso en la naturaleza: también empezaron a alimentarse con dietas que nunca habían pertenecido a su tradición secular, rechazaban la alimentación monótona e iban incorporando (a medida que las multinacionales de la alimentación y el fast-food penetraban en sus países) cada vez más carne. Si tenemos en cuenta que este proceso está ocurriendo en las zonas más pobladas del planeta, es evidente desde hace diez años que se estaban alterando las necesidades alimentarias del planeta.

Para colmo, la subida del precio del petróleo hizo que aumentara el precio de los fertilizantes y su transporte. Ahora hemos llegado a un proceso endiablado: se gastan hidrocarburos fabricando fertilizantes, se aumenta el consumo de combustible transportando esos fertilizantes y se gastan más cantidades de petróleo poniendo en marcha máquinas de siembra y recolección de plantas que son utilizadas para… fabricar biocarburantes, con los que compensar la escasez de combustible.  Todo esto evidencia el estado de una civilización que ha perdido el norte en cuyo centro se ha instalado lo absurdo, cuando lo absurdo sirve a los intereses de los grandes consorcios.

Esta espiral no tiene salida: necesitamos más petróleo para fabricar biocarburantes; pero esto –unido a las malas cosechas y a la especulación- provoca el aumento en el precio de los alimentos. Y así seguirá mientras el objetivo sea suplir la crisis energética con biocarburantes… lo que añade una crisis alimentaria, además de no servir para resolver las necesidades energéticas del planeta.

En los países emergentes no disminuirá el número de ciudadanos que aspiren a vivir “como occidentales” (el modelo pluriétnico norteamericano acompaña a la globalización) por lo tanto hay que pensar que cada vez será preciso aumentar más las superficies de cultivo dedicadas a biocarburantes… con lo que disminuirán las dedicadas a alimentación. Y ni siquiera está claro que exista superficie de cultivo suficiente en todo el planeta como para suministrar energía a todos los motores que existirán de aquí al 2020 cuando el petróleo empiece a escasear de verdad.

Solamente hay tres salidas: o una disminución drástica de la población mundial, especialmente la de los países emergentes que, de paso, son los más superpoblados; o el hallazgo de nuevas formas de energía; o el decrecimiento.

Los atentados de Bombay en noviembre pasado demostraron que “alguien” parece interesado en envenenar las relaciones entre India y Pakistán y convertir aquella zona en una prolongación de la guerra de Afganistán. A fin de cuentas (como decíamos en ID-14, págs. 31-34), no sería la primera vez que se sale de una crisis económica organizando una guerra que ocasione decenas de millones de muertos (y en la zona podrían alcanzarse con facilidad algún centenar de millones en poco tiempo), estimule la productividad de algunos países y genere perspectivas de crecimiento económico mediante inversiones en la reconstrucción de los países afectados.

En cuanto a las nuevas formas de energía, no hay que ser hoy muy optimistas a medio plazo, a pesar de que la esperanza de que los científicos encuentren nuevos hallazgos que eviten los problemas generados por el crecimiento, haya alimentado la concepción “progresista” de la historia durante siglo y medio. En realidad, lo que ha ocurrido es otra cosa: los científicos han generado inventos que han mejorado la calidad de vida, pero al mismo tiempo creando nuevos problemas, los cuales han sido resueltos con otros inventos que han terminado generando más problemas… hasta la situación límite actual. No se puede ser muy optimista en torno a esto. Haría falta ver si crear un parque móvil de vehículos movidos con energía solar, resuelve el problema o más bien crea nuevos problemas medioambientales: ¿dónde se almacenarían las baterías amortizadas?, ¿no correrían el riesgo de agotarse determinados minerales utilizados para la fabricación de esas mismas baterías? La ciencia no tiene respuestas para todo y las respuestas que aporta no están libres de suscitar nuevos y más graves conflictos.

Queda la opción del decrecimiento. Un planeta de posibilidades y recursos limitados, no puede crecer de manera ilimitada. No hay, pues, “desarrollo sostenible”. Ahora de lo que se trata es de desandar lo andado o enfrentarse a la realidad de problemas medioambientales cada vez mayores e irresolubles.

Decrecimiento implica que todos vamos a sufrir mermas en nuestro ritmo de vida a cambio de obtener una garantía de viabilidad del planeta. Probablemente deberemos utilizar más a menudo transportes públicos. Seguramente, habrá que renunciar a vehículos de alta cilindrada y potencia elevada. Mientras se encuentra una solución energética viable (la energía de fusión no estará presente en nuestras vidas antes de 2040-2050) habrá que restringir los consumos, optimizar los rendimientos, esforzarse en las energías renovables y aumentar los presupuestos de investigación en estos sectores. Pero todo esto no bastará.

Será preciso moderar el volumen de población: no habrá que ver como una tragedia el que la pirámide de edades sea, durante unas décadas, negativa y que al bajar la población el PIB sea negativo. Si el problema es el pago de pensiones, el Estado deberá habituarse a administrar mejor sus recursos, reducir su volumen y aligerarse. Europa es, por cierto, una de las zonas más pobladas del planeta. Menos población, menos consumo. Y si esa población es, cuanto más homogénea, mejor, tenderán a desaparecer problemas y tensiones étnico-sociales. En este terreno el fin de la globalización debe acarrear el fin de la multiculturalidad y el mestizaje.

Hoy, no es que falten alimentos, es que están mal gestionados. No es raro: se gestionan en beneficio de unos pocos consorcios que dominan la alimentación, los fertilizantes y los mercados internacionales. Solucionar el problema pasa por una profunda reforma internacional, no sólo de la Organización Mundial del Comercio y de los tratados firmados, sino del FMI y el Banco Mundial, culpables en gran medida de la crisis alimentaria. Y, por supuesto, la abolición de “derechos de propiedad intelectual” sobre semillas obtenidas por biotecnología. Todo esto implica –vale la pena recordarlo- una profunda reforma política en cada país y la alteración profunda de las correlaciones de fuerzas políticas que han permitido llegar hasta esta situación. Dicho con otras palabras: quienes han gestionado el poder en los últimos 30 años, son culpables de las situaciones generadas y deben pagarlas. Las responsabilidades políticas a quienes firmaron alegremente acuerdos con la WTO y facilitaron la aplicación de políticas de destrucción de nuestros campos, deben ser exigidas y sus siglas arrojadas al estercolero de la historia.

Cada país debe tender a la autosuficiencia alimentaria. O al menos cada bloque económico integrado debe disponer de esa autonomía. Vale la pena recordar que la Unión Europea tuvo como precedente la “Europa Verde” que estableció normas que consiguieron estabilizar los precios de los alimentos en los años de postguerra y racionalizar la producción. La globalización se muestra como la causa de buena parte de los males de la economía, pero también ha terminado siéndolo de los pueblos. La globalización ha facilitado el alza del precio de los alimentos, las hambrunas en determinadas zonas del planeta y, finalmente, el que un sector que afecta a toda la población, esté en manos de un cartel de corporaciones multinacionales que actúan en régimen de oligopolio.

Los Estados tienen la obligación de facilitar el derecho a la vivienda, a la alimentación y al bienestar a las poblaciones y esos derechos están por encima de los acuerdos internacionales firmados irresponsablemente y de los derechos de los consorcios multinacionales.

Las dos consignas para los próximos años no pueden ser otras más que decrecimiento y ruptura de la globalización. Eso o tendremos un negro futuro como perspectiva.

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Geopolítica del agua

El agua dulce escasea cada vez más. Para el 2025 se calcula que el 70% de la población no tendrá acceso a “cantidades suficientes de agua potable”. Hoy, el 20% del agua dulce es utilizada por la industria, el 67% va a parar a la agricultura (85% en Asia, África e Iberoamérica). El consumo doméstico ocupa el 10% del total. El agua está presente en todas partes, pero no toda puede consumirse. El 97% del agua de la Tierra es salada, solamente el 2’5% es dulce y el 0’5% es humedad superficial. Buena parte del agua dulce se encuentra en acuíferos subterráneos que, una vez explotados tardan en renovarse. En cuanto a las aguas de los ríos cada vez están más contaminadas.

En Europa la situación es muy mala. La mayoría de ríos están contaminados con agrotóxicos y residuos industriales. La situación es particularmente preocupante en España, Italia (especialmente en el Sur), Grecia, Balcanes, Holanda y Alemania. Asia está todavía peor y el agua es uno de los elementos que enfrentan a Turquía e Irak (por el control de las fuentes del Tigris y el Éufrates) y la principal causa del conflicto en Palestina (al precisar los cultivos del desierto del Negev, las aguas del Jordán y de los acuíferos de Gaza). Iberoamérica con un 12% de población mundial tiene el 47% de las reservas mundiales de agua, lo que no es obstáculo para que en algunas zonas se exploten acuíferos hasta agotarlos.

Falta agua. Por tanto, no es raro que en los próximos años se desencadenen “guerra del agua”.  La escritora y cuentistas política canadiense Maure Barlow en su libro Oro Azul indicó que “antes de que nosotros nos diéramos cuenta de esta crisis del agua, las corporaciones transnacionales ya lo habían previsto y formaron un cartel para apropiarse del agua. El Fondo Monetario Internacional está presionando a los países que padecen una crisis monetaria y económica para que  -entre otras cosas-  privaticen el agua como condición para liberar los créditos”. Por su parte, el Director del instituto Polaris de Canadá, indicaba que, ”Hay un grupo de corporaciones que controlan el agua a escala mundial”, citando a tres  de las más importantes: Lyonneise des Eux, Vivendi (ambas francesas) y RWE de Alemania.

La Organización Mundial de la Salud, informó en 2006 que más de mil millones de personas no disfrutan de suministro seguro de agua potable. Chris Middleton  -director de la consultora australiana de marketing de bebida Fountainhead- asegura que, “en cuestión de 30 años el agua embotellada ha pasado de no ser prácticamente nada, a ser la segunda o tercera mercancía que más dinero mueve en el mundo después del petróleo y el café”.  En este mercado de “pocas ballenas y muchos pezqueñines” al decir de Middleton compiten  Coca Cola y Pepsi. Para Nestlé, según sus  propias estadísticas, los habitantes del planeta beben  148.000 millones de litros anuales, alrededor del doble que en 1996. El mercado asiático crece a un ritmo vertiginoso, duplicándose las ventas entre 1997 y el 2002.  La causa es la alta contaminación de los recursos hídricos, convirtiéndose China en el tercer consumidor de agua embotellada con aproximadamente 10.000 millones de litros anuales (una media de 8 litros por persona).

A la escasez de agua se une también el destrozo ecológico que suponen miles de millones de envases de plástico con un peso estimado de 1.500.000 toneladas de las solamente se recicla un 20%... ¿solución? Para echarse a temblar: envases reciclables fabricados a partir de ¡maíz!, que se descompondrían fácilmente en agua, dióxido de carbono y material orgánico… lo único que faltaría para que los precios de los alimentos experimentaran otro nuevo repunte.

El hecho de que la ONU haya establecido una “década internacional” (de 2005 a 2015) con el título de “agua por la vida”, no parece que vaya a servir para mucho. Mientras la población del planeta crezca y sus nuevos hábitos alimentarios precisen cada vez más cereales, el consumo del agua irá en aumento. Para colmo, el cambio climático y la desertización creciente de partes del planeta se unen al agotamiento de acuíferos, la contaminación de ríos y lagos. Se prevé que en el 2050 7.000 millones de personas se vean afectadas por la escasez de agua. La ONU atribuye esta situación a la “mala gestión de los recursos hídricos” pero el problema es mucho mayor. En las llamadas Metas de Desarrollo del Milenio para el 2015, la problemática del agua ocupa un lugar preferente.

La Declaración Ministerial de La Haya de marzo de 2000 estableció la relación entre la ausencia de agua y el aumento de las enfermedades y la muerte. En 2000, la tasa de mortalidad estimada sólo por diarreas relacionadas con la falta de sistemas de saneamiento del agua fue de 2.213 millones de personas. La mayoría fueron niños. En la misma reunión se aceptó que el agua constituye una parte esencial de todo ecosistema. Sin embargo, se aceptó también que en el 2030 el 60% de la población mundial vivirá en ciudades y que en las nuevas conurbaciones no existen garantías ni de suministro de agua, ni de eliminación efectiva de residuos, ni, por tanto, podrán existir garantías sanitarias. Además, habrá que dar de comer a esa población: dado su número es inevitable recurrir a la agricultura sistemática, pero, aun mejorando los sistemas de riego, lo que se logrará es aumentar la cantidad de agua dedicada a este fin ¿en detrimento de la industria o del consumo humano? Habrá, necesariamente, que promover una industria más limpia, no sólo menos contaminante, sino que consuma menos agua y que contamine menos. Y eso va a ser difícil: especialmente por que determinados países fían todo su futuro al desarrollo industrial.

Durante siglos, el agua dulce del planeta ha parecido bastante estable. Sin embargo, en la segunda mitad del siglo XX, los procesos de contaminación empezaron a alterar ese equilibrio. Los vertidos tóxicos y la contaminación de acuíferos crean problemas insuperables y hacen que el agua a disposición de la agricultura y del consumo humano, disminuya. Lo dramático es que aumenta la demanda de agua potable para consumo humano, para agricultura y para industria. En estas circunstancias la tesis del “desarrollo sostenible” ya ni puede seguir siendo una esperanza.

© Ernesto Milá – info|krisis – ernesto.mila.rodri@gmail.com – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

 

Serial Killer: matar a destajo

Serial Killer: matar a destajo

Info|krisis.- Siempre han existido asesinos en serie. Pero nunca tan abundantes como ahora. Contra más avanzado es un país y mayor es su nivel de vida, parece que dé a luz más asesinos en serie. Si bien los que han realizado crímenes más masivos proceden de Rusia, Africa y Pakistán, en Estados Unidos aparecen con más frecuencia. No hay que olvidar que uno de los más sistemáticos asesinos en serie era español: el “Arropiero”. ¿Qué pasa por la mente de un asesino en serie? ¿por qué matan? ¿qué modelos históricos tienen? Este artículo ayudará a conocerlos mejor.

El asesino en serie siempre tratará de excusar su conducta, con el fin de evitar las cárceles o la pena de muerte pero a decir verdad pocas veces logran salirse con la suya. Jeffrey Dahmer declaró que había nacido incompleto, Ted Bundy dijo que todo fue culpa de la pornografía, Herbert Mullin culpó a las voces dentro de su cabeza, ellas le impulsaban al crimen mientras cantaban la canción de la muerte. John Wayne Gacy se limitó a mentar pestes y dijo que sus víctimas merecían morir. En palabras de Bobby Joe Long fue un accidente de motocicleta lo que desencadenó un frenesí sexual, al punto de convertirlo en un asesino en serie. 

¿HISTORIA O FANTASÍA? 

A pesar de que el término en “serial killer” (asesino en serie) fue acuñado apenas en 1971, viejas fábulas infantiles (tales como las narradas por los hermanos Grimm) nos enseñan que siempre ha existido el peligro de confiar en los extraños. Los criminales de ese entonces: vampiros, hombres lobos, trolls y brujas eran metáforas de lo que hoy conocemos como asesinos en serie. Estas viejas historias nos recuerdan a los actuales monstruos que viven en nuestra sociedad. Con toda seguridad se puede afirmar que siempre han existido los asesinos en serie, que representan el eterno sadismo y crueldad del ser humano. 

Existen una serie de personajes literarios que prefiguran a los asesinos en serie y, lo que es más importante, sacan a la superficie una constante en la historia: la atracción que siente la persona normal hacia lo maligno, hacia lo que él jamás será capaz de hacer. Frankenstein, el Hombre-lobo, el Vampiro, Jeckill y Hyde, no pueden explicar su éxito si no es a causa del vértigo que la humanidad siente hacia el mal.

¿MAL DE LA MODERNIDAD? 

El estudioso del tema Eliott Leyton opina que el asesinato en serie surge a la par de las modernas ciudades industriales del siglo XIX. Basa su teoría en la premisa de que el asesinato contra los extraños, es inexistente en las llamadas sociedades «primitivas». Sin embargo es en las ciudades de atmósfera asfixiante, donde hay calles en que ni la luz llega y en que transita todo mundo, donde residen los pordioseros y otros marginados sociales donde pega mas fuerte la plaga del asesino en serie. 

Durante el siglo XIX dejó de culparse al demonio como única fuente del mal y la destrucción en el mundo. Los ojos de los científicos y los escritores miraban hacia las personas, tratando de descubrir a la bestia escondida dentro. Las teorías de Darwin enlazaban a la bestia y al ser humano como nunca antes se había imaginado. ¿Qué tan lejos estábamos de aquellos hombres mono prehistóricos? Una posible respuesta la dieron los investigadores Cesare Lombroso y Max Nordau quienes creían que los hombres violentos tenían rasgos primitivos, con mandíbulas pesadas y frente pequeña. A pesar de que la teoría del perfil lombrosiano tuvo evidencia estadística, hoy ésta no es aceptada por los especialistas. De todos modos aún goza de gran popularidad. 

JACK EL DESTRIPADOR, PRIMER SERIAL KILLER MODERNO 

¿Qué mejor lugar, sino el Londres del siglo XIX, para que apareciera en escena el mas famoso asesino en serie del mundo? Como ya dije, el término asesino en serie, se acuño en los años 70. El misterio y el horror de los crímenes cometidos por el asesino de Whitechapel asombraron al mundo entero, dada la gran cobertura que tuvo en los medios de aquella época. 

Todavía se siguen generando especulaciones para determinar quien fue el asesino. Creo que jamás lo conoceremos. Personalmente creo que el problema es viejo como la humanidad misma, sin embargo la sociedad actual acentúa la aparición de estos asesinos como ninguna otra en tiempos pasados. 

En su libro En serie Killers, Joel Norris describe los ciclos de violencia como generacionales: «Los padres que abusan de sus hijos tanto física como psicológicamente instalan en ellos instintos de violencia, recurso al cual acudirán en primer lugar para resolver sus retos y problemas personales». El abuso infantil no sólo genera reacciones violentas, sino que afecta al desarrollo, el crecimiento y la nutrición del pequeño, entre otras cosas. 

EL EXCESO DE DISCIPLINA

Algunos padres piensan que ser estrictos y celosos en la disciplina, crea hijos diestros y exitosos. Pero esta demostrado que ocurre lo contrario, mas bien resulta un completo desastre. 

Si entre el infante y sus primeros tutores, sean estos sus padres biológicos o no, se crean deficientes lazos afectivos se pierde el fundamento tras el cual nace la nobleza y la confianza hacia otros semejantes. 

Aquel que carece de lo anterior queda aislado; en su soledad aparecen violentas fantasías, que se convierten en la única fuente de felicidad. Y todo esto, en sustitución de la interacción social. 

En el libro: Sexual Homicide: Patterns and Motives los autores Robert Ressler, Ann Burgess y John Douglas llegan a la conclusión de que tras esta fallida infancia, el individuo crece acompañado de sus fantasías sobre dominación y control. No experimentando simpatía ni remordimiento alguno por los demás. Toda persona es reducida a un mero símbolo que puede ser manipulado de acuerdo a la fantasía en turno. 

ABUSOS INFANTILES

Los especialistas tienen muy claro que el abuso infantil, de cualquier tipo y en cualquier grado, no es la causa directa en la formación de un futuro asesino. Pero si es un factor muy importante para entender al psicópata. 

Sabemos que mucha gente padece en la niñez, pero entonces el mundo tendría que estar repleto de criminales. La gran mayoría de los asesinos culpan a sus padres y madres. Exageran cuando describen los abusos y el maltrato. Muchos quieren creerles y provocan que éstos declaren mas de la cuenta, así ganan simpatía frente al público y en no pocos impartidores de justicia. 

De todos modos, aunque existe exageración, también hay testigos que corroboran las historias. Consideremos también que hay familias que poseen una facha de normalidad y que dentro del seno familiar no es mas que una farsa; reforzando el patrón Dr. Jeckyll-Hyde en sus integrantes. 

LOS PADRES 

Ambos padres suelen ser fuente de terror para los infantes. A la madre se le culpa mas que al padre, tal vez porque este por lo general desaparece o nunca estuvo presente. La queja es si la madre fue sobreprotectora o muy distante, sexualmente muy activa o reprimida. Con el padre, que porque fue alcohólico, golpeador y misógino. 

La marginación y la ignorancia preceden muchas de estas conductas. Que también devienen en fanatismo religioso y en violentos arranques para imponer la disciplina. 

El padre del famoso asesino en serie Gacy DeSalvo llegaba a casa acompañado de prostitutas y nadie podía replicarle. La madre era frecuentemente golpeada. Fontanero de profesión, el padre de DeSalvo le golpeó la espalda con un pesado tubo. Varias veces alquiló como esclavos a sus hijos a granjeros vecinos; tras algunos meses la madre corría a buscarlos. Se trataba de un peligroso alcohólico. Humillaba y despreciaba al joven y tímido Gacy; alguna vez le disparó a su mascota en señal de castigo. Gracias a un golpe le provocó una lesión cerebral que le fue diagnosticada mas de diez años después. 

Henry Lee Lucas, otro cruel asesino en serie norteamericano padeció de sexualidad indefinida durante su infancia gracias a su sádica madre, quien se dedicaba a adulterar bebidas y era alcohólica. Inexplicablemente lo trató como mujer hasta los 7 años. Le obligaba a llevar cabellos largos y lo vestía con ropas de mujer; vivía como una niña. Una de las maestras de Henry protestó y le mandó cortar el cabello provocando la ira de la madre, quien golpeó salvajemente al pobre chico. En una de tantas palizas le provocó fractura de cráneo. Se sospecha que Lucas también estuvo expuesto a las actividades sexuales de la madre. Finalmente terminó por asesinarla en una pelea familiar. 

¿Y LOS ASESINOS QUE NO FUERON MALTRATADOS EN SU NIÑEZ? 

A pesar de que la mayoría de criminales en serie fue víctima de abuso infantil, no siempre es una constante. Lo desconcertante es que también surgen asesinos en familias aparentemente más normales. 

¿A qué se debe? La única explicación es que existen personas que nacen predispuestas al crimen. Nada ni nadie es culpable directo en las tragedias por venir. 

A pesar de haber tenido una infancia relativamente tranquila, sin abuso ni golpes, Jeffrey Dahmer se convirtió en uno de los asesinos en serie mas famoso del mundo. Pocos hombres han causado tanto horror por lo grotesco de sus crímenes sexuales; a tal grado que los preparativos para llevar a cabo el juicio fueron largos y exhaustivos. 

En su libro A Father’s Story, Lionel Dahmer, padre de Jeffrey, relata que la madre de éste tuvo un embarazo complicado y la culpa en parte por lo sucedido. Tras numerosos episodios de histeria e hipocondría, durante los cuales la mujer experimentaba rigidez y convulsiones, Lionel supone que interfirió en el sano desarrollo de Jeffrey. También piensa que posiblemente el cuerpo de Joyce haya sentido rechazo presintiendo el inmundo ser que se gestaba en su vientre. Sin duda que algo estaba mal, pero jamás sabremos el qué. 

Existían serias dificultades en el matrimonio Dahmer. Suficientes como para alejar del hogar a Lionel, un químico que se refugió en el trabajo y en el estudio para evadir el estrés familiar. Bajo la perspectiva que da el tiempo, Lionel admite que el lado oscuro de su personalidad estaba fielmente plasmado en Jeffrey, por no decir que aumentado y corregido. 

De ser un niño radiante y feliz, Jeffrey comenzó a crecer retraído, inclusive su cabello se tornó oscuro, a la par que sendas sombras cubrían su mirada. Alguna vez, padre e hijo descubrieron los huesos de un pájaro en el jardín de casa. El pequeño Dahmer quedó profundamente interesado en ellos. Situación que no preocupó mayormente a Lionel. A los trece años Jeffrey mencionó a su padre que deseaba hipnotizar a una chica, para tomar total control de la misma. Fantasía que fue pasada por alto. 

LOS TRES FACTORES PRESENTES

Curioso pero estos tres factores que mencionaremos están casi siempre presentes en el historial de un asesino en serie. 

  - Piromanía 

  - Crueldad con los animales 

  - Incontinencia 

Usualmente la piromanía representa una actividad de estimulación sexual. La rápida destrucción de la propiedad material es para el piromaniaco de igual intensidad que la destrucción de otra vida humana. En realidad, «el otro» no es mas que un objeto, un símbolo para el asesino en serie. Por lo que el cambio entre prender fuego y asesinar es muy fácil para estos criminales. Famosos pirómanos: Peter Kürten, David Berkovitz y Joseph Kallinger. 

Torturar animales es otra de las más claras señales de alarma. Porque se entiende que ésta no es mas que una práctica para el incipiente asesino. Paralelamente, lastimar a los compañeros, refuerza los patrones de soledad en el infante, por lo que libera su estrés contra seres indefensos. Sacan la furia que llevan dentro, pero evitando molestas consecuencias sociales. 

Kemper, cruel asesino de doce jóvenes, enterró vivo al gato familiar, para después sacarlo y cortarle la cabeza. Dahmer, el “carnicero de Milwaukee”, era conocido por su crueldad hacia los perros; los decapitaba y colgaba las cabezas en palos junto a su casa. 

Pero no todos los asesinos en serie torturan animales; otros, en cambio los adoran... tal es el caso de Dennis Nielsen que no quiso que su perro (Bleep) atestiguara su detención, nada mas por pura vergüenza. El torturador sádico, violador y asesino Christopher Wilder, cuyos horrores se recuerdan todavía en EEUU donó mucho dinero al fondo para salvar a las ballenas y delfines. 

Pero hay una tercera característica sorprendente. Orinar la cama, es uno de los síntomas mas desconocidos, dada su naturaleza íntima. Sin embargo esta estimado que 60% de los criminales en serie orinaron sus camas aún llegada la adolescencia. 

Cosa notable si consideramos que personas con lesiones cerebrales y retraso logran contenerse a una edad aceptable. Por el contrario el asesino en serie siendo una persona «normal» y a veces extremadamente inteligente no logra controlar esta situación. 

¿DEMASIADOS O DEMASIADO POCOS ASESINOS EN SERIE

Aunque muchos años de «formación», son componentes fundamentales en la conducta del asesino. No pueden ser, la única fuente para llevar a la persona al extremo del asesinato. Con tal de ganar simpatía el asesino en serie siempre culpará a sus padres, al entorno infantil, etc. 

Si solo eso bastara para fabricar asesinos en serie, ¿con cuántos no estaríamos lidiando ya en este momento? Debemos encontrar otras explicaciones además de la tríada fatídica (piromanía, crueldad hacia los animales e incontinencia urinaria). ¿Será cierto que algunas naturalezas están predispuestas para el asesinato a causa de un gen de más, el XYY? 


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IRAN: EL ULTIMO ASESINO EN SERIE

Confiesa haber dado muerte a 16 mujeres

Said Hanai, es el último asesino en serie capturado por la policía iraní. Hanai, un obrero de la construcción de 38 años, ha confesado haber asesinado a dieciséis mujeres en la ciudad iraní de Mashah. El portavoz de la policía explicó que tenía problemas mentales y de impotencia. 

Llamado por los medios de comunicación de su país “la araña asesina”, Said Hanai fue detenido el 23 de julio pasado. Así pudo darse por concluida la investigación sobre el misterioso asesino que azotó durante un año la región de Mashad, al noreste del país. 

Hanai, un obrero de la construcción de 38 años, casado y con tres hijos, confesó haber matado en los últimos doce meses a 16 de las 19 víctimas, todas ellas mujeres de entre 20 y 50 años. La mayoría de mujeres asesinadas se dedicaba a la prostitución y eran o habían sido toxicómanas. ¿Quién asesinó a las otras 3 mujeres? La fama obtenida por Hanai en los medios de comunicación que explicaron detalladamente su método para ejecutar los crímenes, hicieron que otros tres asesinos mataran a tres mujeres copiando su técnica. En los tres casos fueron detenidos previamente. 

Los asesinatos se extendieron del 28 de julio de 2000, al 22 de julio pasado. El primer cuerpo que apareció fue el de Afsaneh, una prostituta veterana de 30 años, a los pocos días se encontraron los cadáveres de otras dos y entre diciembre y enero, cinco cuerpos más imposibilitaron que la oleada de asesinatos fuera mantenida en secreto. El diario local “Jorasan” empezó a hablar de la presencia en la zona de un “serial killer” al que llamaron “la Araña” por la particular forma en que las mujeres quedaban atrapadas.  La técnica era siempre la misma, el asesino estrangulaba a la víctima con su propio pañuelo y luego abandonaba los cuerpos arrojándolos a la cuneta y envueltos en el chador (velo islámico). Nunca abusó sexualmente de ellas, solo las asesinaba movido por impulsos religiosos... La ciudad de Mashad, literalmente quiere decir, “lugar de martirio”. 

El impacto que estos asesinatos han causado en Irán es indescriptible, no solo por la brutalidad de los hechos en sí, sino por que ha revelado que bajo la estricta legislación islámica que prohíbe la prostitución y la droga, ambas gozan de buena salud. Sin embargo, los sectores más integristas del régimen iraní se niegan a reconocer la realidad. 

Said Hanai fue ahorcado en 2002. Dos días antes de su detención 9 condenados a muerte fueron ahorcados en Teherán y Shiraz. Tres más lograron salvarse gracias a un indulto de última hora. En Irán la pena de muerte fue restablecida en 1979 con la revolución islámica del Imán Jomeini y está aun vigente en especial para traficantes de droga y asesinos. El reo solo puede evitarla si los familiares de la víctima le perdonan públicamente. Alguien no perdonó a Hanai

(c) Ernesto Milá - info|krisis - ernesto.mila.rodri@gmail.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

 

El problema de los manteros

El problema de los manteros

Info|krisis.- No parece un gran problema. A fin de cuentas todo aquel que realiza una venta callejera puede hacerlo si dispone del correspondiente permiso municipal. España es muy restrictiva en la materia y si se dan es para determinadas actividades y circunstancias. Resulta caro, por ejemplo, vender, como se hace en otros países, alimentos en la calle. Es comprensible. Se hace competencia desleal a la hostelería. Así que para proteger el sector, se restringen los permisos de venta de alimentación y comidas preparadas…

Sin embargo, desde hace veinte años en España, en toda España no existe el más mínimo control sobre los manteros. La mayoría son ciudadanos senegaleses. Pertenecen a una secta islamista que es quien les facilita el material y les da los contactos para viajar a Europa. Allí, se considera “viril” y “heroico” el llegar a España. El problema es que la actividad que realizan los manteros es completamente ilegal en la medida en que:

1. Realizan la venta en espacios municipales sin ningún permiso municipal (pruebe usted a vender lo que se le ocurra en las mismas poblaciones en las que los manteros actúan masivamente y comprobará que, no solamente la actividad le resulta imposible, sino que le requisan el material que quiera vender… con cuyo importe se pagará la multa que le imponga el ayuntamiento).

2. No existe ningún tipo de licencia fiscal, cotización a hacienda o a la Seguridad Social (lo que permite que quienes ejercen de manteros, de paso, vivan de la asistencia social. La falta de medios de vida “legales” o demostrables es lo que les permite pedir subsidios y subvenciones por paro. Y, por supuesto, disfrutar de todos los beneficios de estar en España: asistencia médica gratuita, becas de alimentación y bolsas de comida gratuita… Cuando en realidad son “autónomos” que realizan un trabajo negro al margen de la correspondiente contribución al Estado… de quien reciben todo tipo de ayudas).

3. Suponen una competencia desleal para los ciudadanos que respetan la ley (habitualmente los manteros se colocan en zonas de mucho tránsito de personas, aquellas en las que los alquileres de locales comerciales resultan más costosos, uniéndose además el hecho de que estos establecimientos, además del alquiler, tienen que afrontar pagos de IVA, impuestos municipales –en ocasiones abusivos- cotizar a la Seguridad Social y a Hacienda, mientras que quienes desarrollan la misma actividad al margen de la ley lo hacen a pocos metros de distancia y sin que se les obstaculice).

4. Venden material completamente ilegal (los manteros no están vendiendo artesanía u objetos fabricados por ellos mismos que, al menos no contravinieran ninguna ley de propiedad intelectual, derechos de autor o registro de propiedad de marcas, y lo hacen en completa impunidad justo delante de establecimientos que cumplen todos los requisitos legales y ante las narices de los servicios policiales).

5. Obstaculizan el normal tránsito en las calles (normalmente no aparecen uno o dos manteros, sino que su presencia es masiva en las zonas más céntricas y frecuentadas, reduciendo el espacio disponible para pasear a la mínima expresión e incluso obstaculizando el acceso a los comercios legalmente establecidos, sin olvidar que la presencia de una pareja de policías sele ocasionar carreras y movimientos que crean alarma entre la población.

Todo esto parece indicar que el problema existe (lo hemos visto todos) y que es fácil afrontarlo: simplemente, cuando alguien realiza una actividad ilícita sin los permisos reglamentarios, existe un arsenal legislativo y  disuasivo lo suficientemente amplio como para que esta actividad se elimine radical e inmediatamente… Sin embargo desde hace 20 años este tipo de actividades se vienen realizando en España (y especialmente en la costa mediterránea) de manera absolutamente habitual, sin que ocurra nada.

Los protagonistas siempre son los mismos: manteros de origen gambiano o senegalés. El único argumento que se esgrime a su favor es que son “pobres” y que “tienen necesidad de trabajar”. La respuesta sería: “son relativamente pobres, reciben subvenciones y alimentos del Estado y de los servicios sociales y sus móviles de última generación denotan pobreza, como mínimo, relativa”. Algunos ilustres cretinos como “Ramoncín”, extremadamente hostiles a la venta de DVD replicados ilegalmente y que ha trabajado más que nadie para el cobro de un impuesto para todo aquel soporte informático que sirviera para almacenar datos (música, películas), paradójicamente han salido en defensa de los manteros, pidiendo que no se les obstaculizara, y que se apuntaran las baterías contra quienes hacen las reproducciones…

Sin embargo, el sentido común dice que este tipo de actividades es fácilmente controlable y este foco de ilegalidad se puede cortar con facilidad: basta con que durante una semana se incaute todo el material que llevan los manteros para que la actividad (tanto en los puntos de venta, como en su elaboración, esto es, en los talleres de elaboración) se haga inviable y desaparezca en pocos días. Si, siguiendo los consejos de “Ramoncín”, se apuntara solamente contra las factorías que replican el material, lo que se obtendría es, simplemente, que reforzarían su clandestinidad, se harían más herméticas, crearían más eslabones intermedios para garantizar su impunidad y, finalmente, la actividad ilícita, lejos de desaparecer, simplemente, se encarecería.

El problema que argumentan los ayuntamientos es que, gracias a esa actividad, quienes la ejercen “trabajan” y, por tanto, no entran en los circuitos de la delincuencia convencional. Pero ese razonamiento es falaz: la actividad, en sí misma, ya es ilegal y mantenerla lo único que contribuye es a reforzar una estructura mafiosa (al principio hemos dicho que quienes impulsan esta actividad es una secta religiosa islamista gambiana, con lo que ello implica). Por otra parte, si se trata de un “trabajo” debería estar regulado y, como mínimo, excluir a todo mantero de cualquier otra ayuda social al disponer de medios de vida

En realidad el problema es mucho más simple: quienes llegaron –y siguen llegando- a España ilegalmente, vulnerando la legislación vigente, y solamente al llegar recibieron ropa, zapatos, alimentación, ayudas, se les llevó en avión de Melilla a la Península, se les fue subvencionando, sin recordarles EN NINGUN MOMENTO que en España existía una legislación que había que cumplir, aquellos que desde el momento en que llegaron fueron recompensados (en la óptica africana) por vulnerar la legislación, es normal que la sigan vulnerando y que estén convencidos de que lo que hacen es un “derecho”. Porque ciertamente es un “derecho adquirido” a lo largo de veinte años de lasitud, dejadez y desinterés por parte del gobierno central y por parte de unos ayuntamientos preocupados por recaudar, especialmente entre gentes que no le traen problemas, es decir entre ciudadanos como usted y como yo.

Cuando empezó el fenómeno en 1996 (el momento en el que Aznar, el gran responsable junto a Jordi Pujol de las primeras oleadas migratorias) un africano entrevistado por TVE en Melilla declaró: “Queremos trabajar, queremos casa…”. Era un momento en el que en España existían 3.000.000 de parados y una situación delicada. Todos querían casa y todos querían trabajo, el problema es que ni había casa gratis ni había trabajo. Y siguieron llegando hasta completar una cifra de 8.000.000 de inmigrantes de los que 2.000.000 ya tienen nacionalidad española, otro millón ha regresado, a lo que hay que sumar los hijos de este colectivo que deben situarse en estos momentos entre uno y dos millones (y sobre los que no existe ninguna estadística, al ser considerados legalmente como españoles en virtud del “ius solis”).

Nuestra sociedad ha admitido a 8.000.000 de inmigrantes que, especialmente, han beneficiado a las patronales de construcción, hostelería y agricultura, a cambio de precarizar las condiciones de vida de los autóctonos y de que los autóctonos de a pie seamos los que tengamos que mantener a este “ejército de reserva del capital” gracias a cuyo peso muerto en la sociedad española y a la ley de la oferta y la demanda, se consigue que los salarios vayan disminuyendo y perdiendo poder adquisitivo.

La cuestión es ¿se puede solucionar el problema de los manteros? Todos los problemas son solucionables si existe voluntad política. No se trata de “negociar” porque no hay interlocutor válido para una negociación. Quien participa de una actividad ilegal no tiene capacidad para negociar, como máximo el Estado lo puede amnistiar de sus responsabilidades, pero en absoluto negociar. El problema es que los ayuntamientos son débiles, en primer lugar en ellos están presentes fuerzas  de la “izquierda humanitarista”, incapaces de concebir la posibilidad de emprender alguna acción punitiva contra la inmigración que, en su subconsciente, ha ocupado la figura del “proletario que no tiene nada y lo merece todo”.

La única forma de atajar el problema es que deje de ser cuestión de los ayuntamientos y pase a ser cuestión de Estado (y lo puede ser por los perjuicios que causa al pequeño comercio y a los derechos de las marcas). Bastaría simplemente con que la policía nacional lo reprimiese. La incautación del material es lo primero: es decir, la lucha contra los manteros de base. El resto se hará por sí mismo: o bien los centros de falsificación y reproducción de marcas y objetos cerrarán sus puertas, o bien intentarán seguir con una tarea imposible siempre se mantenga la presión policial.

¿Negociar con los manteros? El Estado solamente puede negociar desde un punto de vista: considerarlos como parados mientras no pasen por las ventanillas municipales solicitando las consiguientes autorizaciones para la venta ambulante. Una reducción de los impuestos a que está sometida esta actividad podría ser un buen incentivo. Lo irrenunciable seria la cotización como autónomos, la legalidad del material que vendieran y la liquidación trimestral del IVA correspondiente… ¿Cómo? ¿Qué no aceptan estar normas? Tampoco a los pequeños comerciantes les entusiasma pagar impuestos, ¿por qué debería de ser diferente con los gambianos? Eso o el camino de retorno a la tierra natal…

© Ernesto Milá – info|krisis – ernesto.mila.rodri@gmail.com – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

 

Barcelona – Marsella – Detroit

Barcelona – Marsella – Detroit

Info|Krisis.- El pasado martes 28 de julio se produjo un extraño incidente en pleno centro de Barcelona. En la calle Pintor Fortuny, esquina Ramblas, en el vestíbulo de un conocido hotel, un pistolero (no identificado en el momento de escribir estas líneas), disparó contra dos individuos que se encontraban allí, causando un revuelo en la zona poblada por los últimos barceloneses que se arriesgan a vivir allí y visitada diariamente por decenas de miles de turistas. El agresor salió huyendo por la calle Xuclá, atravesó un supermercado que linda con esta calle y con las Ramblas, y se perdió tras subirse a un taxi. El jueves a primera hora se difundía un dato “clarificador” sobre el delincuente: “es de raza blanca”.

En cuanto a las víctimas eran al parecer delincuentes rusos, de lo que los Mossos d’Esquadra han podido deducir que se trata de un “ajuste de cuentas por cuestiones de droga”. Es lo más probable, pero también es significativo que estos episodios tengan lugar en el centro de Barcelona, ciudad que, hoy por voy SOLAMENTE vive del turismo y si el turismo faltase, la ciudad revestiría en pocos meses el aspecto de Detroit, ciudad abandonada a su suerte en la que las malas hierbas crecen por las calles más céntricas.

LA SEGURIDAD, SIEMPRE, PRIMER DERECHO HUMANO (NO RECONOCIDO)

Barcelona está en crisis. Eso nadie lo duda. Otra noticia de la misma mañana barcelonesa. Toda España ha podido ver las imágenes que han mostrado TODOS los informativos de TV: una mujer entra en su domicilio, en pleno Ensanche barcelonés –una zona, hasta hace poco extremadamente tranquila; he vivido allí 45 años y no he visto ni un atraco, ni una riña tumultuaria, ni una agresión… pero las cosas han cambiado–, tras ella dos individuos, aparentemente jóvenes (con los rasgos ligeramente deformados en la versión del vídeo de seguridad retransmitido, seguramente para evitar que se reconociera su origen étnico). Los dos individuos la agarran del cuello e intentar arrancarle el collar con extrema brutalidad. Un portavoz de los Mossos d’Esquadra ha dicho a Antena 3 TV: “La brutalidad que se ve en este vídeo no es nada, comparada con la que hemos visto en otros vídeos similares”.

Así que hay que tomar nota: si entras en el portal de tu casa, vigila si hay gente mirando. Si la hay, date una vuelta porque puede ocurrir que vayan a por sí, sobre todo si eres mujer… ¿Es esto vivir en libertad? No: no hay libertad, ni posibilidad de ejercer derecho humano alguno sino hay SEGURIDAD. La seguridad es el primer derecho humano, sin el cual todos los demás no se pueden ejercer. Los ciudadanos de Barcelona no son libres (por mucho que voten en libertad), gracias a que sus autoridades (municipales, autonómicas, estatales) han velado más por los derechos humanos de los delincuentes, que por la seguridad de las víctimas. ¿Hace falta recordar que los Mossos d’Esquadra fueron dirigidos durante el tripartido socialista–soberanista por Joan Saura más preocupado porque en las comisarías no se escapara ningún tortazo que por la seguridad en las calles?

DONDE APARECE “EL MARAVILLAS DE SANS”

Cataluña no funciona (¿cuántas veces a la semana los trenes de cercanías están cortados porque bandas de delincuentes –y todo apunta que se trata de “roms”, gitanos rumanos– roban cobre?) y cuando uno se entera de que el delincuente que ha protagonizado la agresión contra la mujer en el portal del Ensanche es ultra-conocido por los servicios policiales de la Generalitat, incluso porque tiene la estupidez de colgar sus hazañas en redes sociales, uno se pregunta ¿qué será lo próximo que ocurrirá en Cataluña? ¿Hará falta que algún delincuente multi-reincidente asesine a algún turista para que se corte en seco el flujo turístico a Barcelona y ésta ciudad pase a ser, de un día para otro, la “Detroit mediterránea”?

El “perla” en cuestión, lo conocían todos los vecinos del barrio de Sans: “el Maravillas de Sans” se hacía llamar. Y tan contento. Total, era menor de edad (o decía que lo era… y si lo decía, para qué dudar de alguien que ha venido a “pagar las pensiones de nuestros abuelos” y que en su buena fe y humanidad se había visto arrojado a la “pobreza”) y tenía todas las características para salir indemne de cualquier delito cometido: era menor y era inmigrante o hijo de inmigrantes. ¿Quién podía ponerle los grilletes y arrojarlo a una mazmorra fría en donde no constituyera un peligro para los barceloneses sin ser acusado de “xenófobo y racista”?

Ha hecho falta que toda España viera un vídeo de singular violencia para que fuera del barrio “el Maravillas de Sans” alcanzara fama nacional y, a la vista de que las elecciones están próximas (a menos de dos meses en Cataluña), los Mossos “siguiendo las órdenes de la Consellería de Interior” se hayan visto obligados a hacer LO QUE DEBÍAN HABER HECHO HACE AÑOS: poner a buen recaudo al “Maravillas”… ¿Durante cuánto tiempo? Si es verdad que es menor, durante horas… así que no se preocupen los profesionales de los “derechos humanos” que, sino mañana –por el revuelo ocasionado–, será pasado, pero “el Maravillas” saldrá a la calle a hacer lo único que ha venido haciendo entre nosotros: robos con intimidación. No le toque la cara si lo ve, no se defienda si le agrede, ni salga en defensa de mujer alguna atacada por él… porque es menor y si le parte un diente o simplemente tiene un roce, le acusará de “agresión xenófoba y racista”, su abogado alegará que “empleó una violencia innecesaria” y será usted, pobre barcelonés, el que acabará en la trena…

BARCELONA, ENTÉRESE, YA NO ES SU CIUDAD…

¿Es que no se ha enterado de que Barcelona ya no es SU CIUDAD? Usted es el último mono en Barcelona: los primeros son los turistas que son los que garantizan la cuenta de resultados de la industria hotelera (la alta burguesía catalana ya no invierte en hilaturas, prefiere la hostelería aquí y en el Caribe), los segundos los barrios altos (allí, los delincuentes saben que es donde hay dinero, pero ni se les ocurre cruzar la Diagonal por encima de la Zona Universitaria (allí viven los restos de la alta burguesía y los nuevos ricos de exCiU y PSC: son delincuentes, no suicidas, no van a provocar a casa del “amo”). Después, vienen los inmigrantes. Lo repetiré una vez más: no tengo la menor duda de que la mayoría de inmigrantes HAN VENIDO PARA TRABAJAR (a pesar de que no hay trabajo), pero tampoco tengo la menor duda de que LA MAYORÍA DE DELINCUENTES SON INMIGRANTES (y para demostrarlo están las estadísticas penitenciarias). Y unos u otros, están por delante del barcelonés en derechos, prerrogativas y elusión de impuestos (un mantero no paga impuestos, la tienda que delante suyo vende los mismos objetos, si los paga…)

En 1983, Joan Maragall, tuvo un “flash” (no sabemos producto de qué combinado explosivo), “vio” Barcelona convertida en “ciudad fashion”, en la Nueva York del Viejo Mundo, la ciudad del diseño, la moda, las nuevas tecnologías, poco de atracción de inteligencias superdotadas y sentires extremadamente creativos. Y puso en marcha su plan… Barcelona pegó un nuevo “tirón” en su frente marítimo: apareció toda una zona nueva en el cuadrante sur–este de la ciudad: se urbanizó la Zona Olímpica, el barrio de Pueblo Nuevo. La cosa no fue mal. Es cierto que las viviendas Olímpicas se vendieron a un precio demasiado alto (para ser viviendas de segunda mano, muy próximas a zonas “conflictivas” como la Mina o el Campo de la Bota) pero la operación especulativa no fue mal. A fin de cuentas, desde la Edad Media se decía que “La terra a Barcelona val dines i si es a la Rambla ancara val mès”.

Luego, se quiso prolongar este éxito en algo que fue, de partida un fracaso, por mucho que estuviera avalado por los sectores masónicos (que los había) del Ayuntamiento: fue aquella frivolidad del Forum de las Culturas del 2004, realizado doce años después –cifra simbólica– de las Olimpiadas del 92 y que nació, vivió y murió sin pena ni gloria y sin que interesase a nadie en la ciudad. Pero aquello sirvió para “acabar” la Diagonal, llevarla hasta el mar y construir nuevos edificios en pleno boom de la construcción. Tras el Forum 2004 lo que existió fue un proyecto especulativo amparado tras una fachada “humanitarista” y “políticamente correcta”. Las buenas palabras encubrían las intenciones más espúreas.

BCN: LA CIUDAD ¿QUEMADA? NO, ABANDONADA

En el otro extremo de la ciudad, hacia L’Hospitalet y más allá de L’Hospitalet, se construían otros rascacielos que demostraban la pujanza de Barcelona… Pero, fatalmente, antes de que se acabaran y mucho antes de que se vendieran, estalló la crisis del 2007 cuya existencia solamente se reconocería a finales del año siguiente. Mal asunto, porque a partir de 1996, cada vez con mayor velocidad y de manera creciente desde 1991, los barceloneses habían empezado a abandonar la ciudad. Barcelona, se decía, era “una marca”, y había que pagar por vivir en ella. Poco a poco, cada vez más barceloneses, o no podían pagar la “marca” o juzgaban que no valía la pena hacerlo.

Las cifras son dramáticas: en 1981 la ciudad alcanzó su límite poblacional (1.752.627 habitantes), diez años después, a razón de 10.000 al año, había perdido 100.000 habitantes. En 2001 ya había perdido 200.000 habitantes… y en la actualidad tiene 1.602.386 censados. Pero esta cifra es engañosa: incluye a no menos de 250.000 inmigrantes… lo que implica que los barceloneses de origen, en estos momentos están, en torno a 1.350.000 o, quizás incluso menos (¿quién lo sabe? De hecho muchos inmigrantes tienen ya el DNI español, así que cualquier estadística es engañosa y un electroimán talibán y su mujer cubierta de burka riguroso pueden ser considerados como “barceloneses” a pleno derecho…). Lo cierto es que, sea como fuere, la ciudad desde los fastos de 1992 ¡HA PERDIDO 400.000 HABITANTES BUENA PARTE DE ELLOS BARCELONESES DE “SOCA I ARRELS”! Y si se han ido es porque percibían que el clima se está haciendo progresivamente más hostil para ellos, los ayuntamientos desatienden todas sus reivindicaciones y gobiernan solamente para los “señores del turismo” y la inseguridad se extiende como una mancha de aceite, cada vez por más barrios.

Y en esto llega “el Maravillas de Sans”, un hijoputa (¿o es que se le puede dar otra calificación? ¿o es que cualquier persona de bien dudaría a la hora de darle esta calificación que no hace sino reconocer los méritos que él mismo gilipoyas se arrogaba como “malote” del barrio? ¿O es que no hay que llamar a las cosas por su nombre?) y el barcelonés medio recuerda que está en una ciudad hostil, cuyo destino pende de un solo hilo: el turismo. Como a algún malote de esta categoría se le vaya la mano o a alguna mujer agredida reciba algún pinchazo que la deje tendida (que los lares protectores de la Colonia Julia Augusta Paterna Faventia Barcino desde los tiempos del Divino Augusto, no lo quiera), se acaba el turismo.

Alguno dirá: “Bueno, va siendo hora de que la ciudad recupere su rostro originario, el que ha perdido en la última década”. No, queridos ex conciudadanos: esto se ha acabado. Nada pinta bien en la Ciudad Condal. Regida ahora por un equipo municipal sin experiencia y sin tener las ideas excesivamente claras, con gestores que nunca antes han gestionado ni siquiera una comunidad de vecinos, mucho nos tememos que ni la Generalitat tiene intención de pagar espeluznante deuda que tiene con la ciudad, ni a los barceloneses les queda otro remedio más que emprender la ruta del exilio, o de lo contrario, se arriesgan a que “el Maravillas de Sans” en persona o cualquier otro de los miles que hay como él en la ciudad, le esperen en la calle, en el transporte público o en cualquier esquina de su ciudad.

BARCELONA VERSUS MARSELLA

En 1942 las tropas alemanas ocuparon Marsella. Inmediatamente percibieron que el problema de la ciudad eran los barrios portuarios en donde se traficaba con armas y drogas. No lo dudaron: el 24 de enero de 1943 el ejército alemán voló el Puerto Viejo de Marsella. Lo podían hacer porque eran nazis y malvados y si horneaban a seis millones de judíos, por lo mismo no tendrían reparo en pulverizar los focos de contaminación marselleses. Se acabó el problema que solamente resucitó en 1980 cuando a una media de 20.000 habitantes al año, los viejos marselleses que habían reordenado su ciudad, empezaron a irse. Yo vi en 1987 aquello en lo que se había convertido Marsella: en aquella lejana fecha, por la Canabière (equivalente a las Ramblas barcelonesas) ya no había “franceses”. La mayor parte del gigantesco puerto estaba desierto, sin barcos, sin estibas (¿cómo iban a desembarcarse allí mercancías si los ladronzuelos se quedaban cada vez con más cargas?).  Hoy Marsella –lo he dicho en muchas ocasiones– es una ciudad magrebí (que, además, no funciona…) en la orilla equivocada del Mediterráneo. Ese –oídlo bien– es el destino de Barcelona: la que debiera haber sido “ciudad fashion” es hoy refugio de delincuentes que hacen suyos barrios como el Raval, la Rivera, Sans, Hostafrancs, se extienden por Sant Antoni, tienen enclaves en Nou Barris, en Ciutat Meridiana, etc, etc, etc, etc… y operan en el Ensanche.

Un barcelonés que ha recorrido durante décadas las Ramblas, que ha parado en sus kioscos, no puede por menos que deplorar en lo que se ha convertido aquella zona de la ciudad: un parque temático apto solo para turistas, coto de caza para delincuentes y verdadero sumidero de desolación para los barceloneses. Asco, náusea y repugnancia hacia una clase política local, tan inútil como miserable, que ha convertido la ciudad en un infierno dantesco en el que cabría colocar aquello de “Abandonad toda esperanza”

BARCELONA VERSUS DETROIT

Pero quien crea que Barcelona no puede degenerar más, se equivoca. En un artículo anterior he demostrado fehacientemente que la “ciudad de diseño” ha sido hace poco plató para el rodaje de las más retorcidas películas porno en la que la misma dignidad de la mujer se ha visto atacada (ver artículo BARCELONA: CIUDAD MUERTA – CAPITAL DEL PORNO, en info|krisis: http://info–krisis.blogspot.com.es/2015/07/barcelona–ciudad–muerta–capital–del.html).  No sabemos todavía –ni hay partido alguno, ni “viejo”, ni “emergente”, interesado en saberlo– si esas docenas de películas porno han sido rodadas con todos los permisos municipales. Venderse se venden, y resulta difícil rodar una película porno en la Plaza de Cataluña o en las Ramblas, delante de niños, sin que pase por allí una pareja de municipales, así que deberemos concluir que las filmaciones se realizaron con todos los permisos municipales correspondientes. Barcelona dista mucho de haber tocado fondo. Ahí está Detroit.

Detroit es la ciudad más grande del Estado de Michigan (EEUU, por si hacía falta recordarlo, para damnificados por los últimos planes de enseñanza). Detroit fue en un tiempo ya lejano, capital norteamericana de la industria del motor. Allí estaba la General Motors y la Chrysler, la Ford y la Pontiac, el sello discográfico Motown. Era la “Barcelona industrial” de los EEUU. E todo esto ya no queda nada. En 1950 era la cuarta ciudad de los EEUU en población con 1.800.000 habitantes… de los que hoy apenas quedan 700.000 y a título póstumo. Detroit se ha hundido. El 18 de julio de 2013 la ciudad se declaraba en “bancarrota”. El 87% de la población es afroamericana (por no decir negra).De blancos apenas queda el 10%. La delincuencia y las malashierbas son propietarias de Detroit. En la actualidad le cabe el dudoso honor de detentar el título de “ciudad más peligrosa de los EEUU”. Los “fondos buitre” han ido comprando edificios en Detroit, la ciudad en la que ya nada funciona. No siempre, esos fondos, aciertan: lo que ahora poseen en la ciudad es algo que usted y yo, incluso un Tercio de la Legión, rechazaría por peligroso e inservible. Pues bien, ese es el destino extremo que aguarda a Barcelona, cuyo destino pende de un hilo, tan fino, tan tenue, que con gentuza como “el Maravillas de Sans”, se puede romper en cualquier momento.

LA DISYUNTIVA: IRSE O LUCHAR

Barcelonés: tienes solamente dos posibilidades (ninguna otra, no te engañes, nadie te va a resolver el problema): o abandonar la ciudad antes de que sea demasiado tarde, o luchas por lo que es tuyo, al margen y de espaldas a lo políticamente correcto, llamando a las cosas por su nombre, sin eufemismo y sin paños calientes. Hay unos culpables en lo que ha ocurrido y si optas por quedarte, esos culpables tienen que ser señalados con el dedo de la justicia y de las responsabilidades políticas. Y tienen que pagar, claro que tienen que pagar. De momento, el que se ha quedado como víctima de sus errores eres tú. Procura que, si elijes quedarte, la situación no se degrade mucho más, porque tú destino es jugar el papel de víctima. No te quepa la menor duda, si a un Mozo de Escuadra se le escapa un tortazo para “el Maravillas”, será sancionado y aparecerá en todos los informativos. Pero si “el Maravillas” en sus próximas aventuras te pincha, te roba y daña a tu familia, nadie, me oyes, nadie, salvo los que te aprecian y los barceloneses hartos de esta situación, se solidarizarán contigo.

O te vas lo antes posible, o tomas conciencia del cambio radical que se está produciendo en la ciudad en los últimos 20 años y luchas, a partir de cero. ¿Contra quién?

– Contra los que han hecho posible que Barcelona se haya convertido en un infierno.

– Contra los que fieles a lo políticamente correcto se niegan a reconocer la verdadera naturaleza del problema.

– Contra los miles de “Maravillas de Sans” convertidos en ciudadanos de pleno derecho a pesar de sus exacciones.

Contra estos tienes que luchar. ¿Y con quién puedes hacerlo?

– Junto a los que son como tú, a los que quieren salir a la calle con seguridad y tranquilidad.

– Junto a los que llaman al “pan, pan y al vino, vino” y son perfectamente conscientes de dónde vienen los problemas: de la inmigración masiva y descontrolada y de la especulación sin principios llevada a cabo por los últimos gobiernos municipales.

– Junto a los que no procuran levantar una alternativa a los partidos que han convertido a Barcelona en un infierno y junto a las nuevas siglas “emergentes” que aspiran solo a gestionar ellos ese infierno.

Barcelonés: agrúpate y prepárate para resistir y contra–atacar o bien para preparar las maletas. De ti depende.

© Ernesto Milà – info|krisis – http://info–krisis.blogspot.com

 

Estatutos palaleros 32-79

Estatutos palaleros 32-79

Info|krisis.- Algo de razón tiene el soberanismo cuando dice que Cataluña es diferente. Si Marx estableció que la historia se repite primero como tragedia y luego como comedia, podría ser que en Cataluña este orden se invirtiera y lo que el 6 de febrero de 1934 fue una simple comedia irrelevante, se convierta en tragedia a partir del 27 de septiembre de 2015. Sea como fuere, vale la pena realizar algunos apuntes sobre las vicisitudes de ambos estatutos de autonomía e intentar extraer algunas sorprendentes conclusiones de ambas enseñanzas históricas... si de lo que se trata es de no repetir la tragedia, aunque, a fin de cuentas, esto parezca más una comedia.

1. La perspectiva del tiempo demostró que, al margen de las buenas palabras conciliadoras de sus propulsores, tanto el Estatuto de Nuria de 1932, como el Estatuto de Sau de 1979, no eran más que pasos intermedios y provisionales en la gradual marcha del nacionalismo hacia su objetivo final, la independencia. Es cierto que los nacionalistas en1979 no han engañado a nadie salvo revistiéndose con pieles de cordero, cuando eran perfectamente conscientes de que estaban repitiendo la misma jugada que hicieron en 1932 y que concluyó dos años después en los sucesos del 6 de febrero de 1934 con la proclamación durante unas pocas horas el “Estado Catalán dentro de la República Federal Española”. Más sutiles que Companys, los soberanistas catalanes actuaron a partir de 1979 en tres tiempos: 1) reivindicación del Estatuto argumentando el estado de postración de Cataluña, 2) consecución de un Estatuto con un sistema electoral que garantizada al nacionalismo ser inamovible y, utilizar la estructura autonómica como base para constituir un Estado independiente, 3) avanzar posiciones aprovechando la ambigüedad socialista (“nou Estatut” impulsado por Maragall bajo la presión de Carod Rovira en 2006). Todo este les lleva a pensar que es posible la independencia con facilidad y sin necesidad de grandes traumas, con una simple declaración formal.

2. La derecha catalanista ha tenido el corazón en Cataluña y la cartera en Madrid. Aunque con muchas más categoría, estatura moral y calidad humana, la Lliga de Cambó ejerció un papel similar al del sector moderado de la extinta CiU. El catalanismo siempre ha estado dividido en tres sectores: catalanismo moderado de derechas, catalanismo radical y catalanismo militarista. Durante la República estas tendencias estaban representadas por la Lliga, ERC y la galaxia formada en torno a Josep Dencàs (Estat Catalá, JEREC, Palestra, Nosaltres Sols!, Partit Nacionalista Catalá). Desde la transición el reparto fue similar: la sigla CiU ocupaba el sector moderado, ERC el sector radical y los grupos vinculados Terra Lliure, MDT, y luego CUP, eran el sector que no desdeñaba la lucha armada. En ambos casos, regionalistas y catalanistas moderados, soberanistas radicales y militaristas, insistían en que en Cataluña no debía estar presente ningún partido “estatal” con las mismas siglas. Incluso los socialistas debían de ser “otros” y la sigla PSOE no debía aparecer en Cataluña (USC antes de la guerra civil y PSC desde la transición). Cuando Gil Robles intentó impulsar la Acción Popular Catalana, como rama catalana de la CEDA, incluso la Lliga amenazó con romper cualquier relación con él. En 1986, cuando Aznar llegó al poder con el PP y este partido contó con una cómoda posición en Cataluña de la mano de Vidal Quadras, Pujol exigió (y obtuvo) que se le enviara fuera del territorio catalán. Para toda forma de catalanismo, moderado, radical o extremista, ningún representante de una sigla “española” puede estar presente en la política catalana.

3. Cataluña ya no es, el eje económico imprescindible en torno al que gravita lo esencial de la economía española. En los años 30, Cataluña era una de las pocas zonas industrializadas del país; allí se había gestado una próspera burguesía a partir de la cual se generó el nacionalismo, especialmente con el retorno a los capitales, catalanes que retornaron  de Macaibo primero y luego de Cuba. La Cataluña industrial era imprescindible económicamente para un Estado Español, buena parte de cuyo territorio se dedicaba a actividades del sector primario. Cuando se negoció el Estatuto de 1979 Cataluña seguía siendo el pulmón industrial del Estado (gracias a la prosperidad económica que sobrevino durante el franquismo, especialmente a partir de 1959 con la nueva ley de inversiones extranjeras). Pero al iniciarse las negociaciones sobre el “nou Estatut” en 2006, la importancia económica de Cataluña ya estaba descendiendo aceleradamente. Desde la crisis económica de 2007, Cataluña ha perdido un 20% de su capacidad y en los diez años anteriores, perdió un 15% más. La Cataluña soberanista que reivindica ahora la independencia ya no es esa parte imprescindible del Estado en torno a la cual gravita la actividad económica española; ese papel radica ahora en Madrid (entre otras cosas por la desconfianza y la inseguridad que ha ido  generando la Generalitat en los últimos 30 años).  Lo preocupante para el nacionalismo catalán es que algunos de los rasgos que ha ido adquiriendo esa región tienen mucho más que ver con Andalucía que con cualquier otra zona del Estado: similares tasas de paro juvenil (por encima del 50%), similares tasas de inmigración, inamovilidad de los partidos que ostentan el poder, tasas similares de abandono escolar. Paradójicamente, esa Cataluña cada vez más parecida a Andalucía, no ha sido generada por la derecha estatalista, sino por el nacionalismo soberanista. 

4. Los “fueros” eran una recompensa por actos de lealtad. Los Estatutos de Autonomía tienen el techo más o menos alto según sea mayor o menor la presión que ejercen sus impulsores. Los Estatutos de Autonomía son una modulación en la modernidad de la antigua legislación foral. Los reyes otorgaban fueros (privilegios) a aquellos que querían recompensar por algún gesto de valor o de lealtad. Sin embargo, los Estatutos de Autonomía se otorgan en función de las presiones recibidas por el Estado. En el fondo de la razón de ser de un Estatuto de Autonomía lo que existe es un chantaje: en ocasiones el chantaje tiene que ver con el terrorismo (caso Vasco, con la acción de ETA que “pega los palos” y del PNV que “recoge las nueces”) o con el peso económico de una región (caso catalán en 1932 y 1979). No es raro que luego, la fase autonómica sea un “estado intermedio” entre la vinculación al Estado y el proceso de independencia. El nacionalismo siempre considera que Estado al aprobar el Estatuto de autonomía demostrase su debilidad. Ni, por lo mismo, tampoco es extraño que las regiones que han recibido regímenes autonómicos más amplios sean aquellos que más interés tienen en la independencia. El Estatuto de 1932 llevó directamente a la proclamación del “Estado Catalán dentro de la República Federal Española” y el Estatuto de 1978 (reformado en el 2006 sin que existiera la más mínima demanda social) conducirá a la crisis soberanista que ya se prolonga durante cuatro años (en su actual configuración) y que debería llevar a la independencia en un máximo de seis meses.

5. Las dos situaciones de máxima tensión que se han dado en 1932 y en 2015 solamente fueron posibles gracias a la acción combinada de dos elementos: el soberanismo y la acción de los socialistas. Companys pactó con el PSOE la proclamación del “Estado Catalán” en el mismo momento en el que estallase el golpe de octubre de 1934. El elemento desencadenante fue la entrada de tres ministros de la CEDA en el gobierno de Alejandro Lerroux, que seguía a la tensión soberanista generada con la discusión sobre la Ley de Cultivos promulgada por la Generalitat. El elemento desencadenante de la revuelta que se inició en 2011, fue la sentencia del Tribunal Constitucional que recortó algunas de las atribuciones que se arrogó el “nou Estatut” de 2006 y que demostraba que, legalmente, ya no podía irse más allá por la “vía estatutaria”. En ambos casos, la acción de los socialistas fue equívoca. En 1932, conspiraron contra la legalidad republicana, simplemente por oponerse a la formación de un nuevo gobierno legal. A partir de 2006 se complicó extraordinariamente la cuestión catalana gracias a la pasividad condescendiente de Zapatero y a un presidente de la Generalitat socialista con las primeras fases de su grave enfermedad (que eran evidentes desde 1998 como mínimo), arrastrado por un aventurero inconsciente, Carod–Rovira. El papel “centrista” y equidistante de los socialistas en el actual proceso es lo que ha permitido a la minoría soberanista poner sobre el tapete la independencia.

6. Tanto el proceso soberanista de 1934 como el de 2015 tienen como protagonistas a dirigentes políticos nacionalistas de bajo perfil. Contrariamente a lo que ERC ha convertido en dogma, lo cierto es que de no haber sido fusilado por Franco, Lluis Companys sería considerado como un “mal dirigente político”, exaltado a destiempo y que ni siquiera iba acompañado de un historial previo como soberanista, sino más bien como “federalista”, incluso proclive a acuerdos con la CNT… a pesar de que su Conseller de Gobernación, Josep Dencàs, vio a la CNT como el primer enemigo de la independencia de Cataluña y los reprimiera sin piedad en las semanas previas a la insurrección de octubre del 34. Companys sucedía a Macià, mucho más carismático y experimentado, mientras que Artur Mas, igualmente de bajo perfil, sin ningún carisma, un segundón de CDC durante muchos años, mal negociador y pésimo gestor, sucedía a Pujol que con el tiempo había aprendido a mantenerse en la cresta de la ola sin comprometerse a viajes sin retorno. Este “bajo perfil” es lo que hace que ambos tomaran iniciativas a remolque de los acontecimientos y arrastrados por ellos, olvidando lo esencial: que una nueva Nación–Estado no puede constituirse con apenas un tercio de apoyo de la población (que es, más o menos el apoyo que hoy tiene el proyecto secesionista antes de la aplicación del prisma deformante de la Ley d’Hondt).

7. La excusa inicial para llegar a la crisis fue en los años 30 el recurso presentado ante el Tribunal de Garantías contra la Ley de Cultivos. La excusa inicial para romper con la “vía estatutaria” y echarse al monte, fue la sentencia del Tribunal Constitucional que tumbaba algunos artículos de “nou Estatut”. En ambos casos, la Generalitat hiperideologizada ha contribuido a romper la sociedad catalana, fracturarla interiormente, desplazar todo el eje de su actividad en la “construcción de un Estado”, eludiendo la tarea cotidiana de gobierno y olvidando lo esencial: la pérdida de peso de Catalunya en el Estado Español. La Generalitat ha pasado en ambos casos, de ser un ente para gestionar políticas de proximidad, a ser el embrión de un “nuevo Estado”, despreocupado completamente por cualquier cosa que no sea el “procés” y el cobro de comisiones. Una opción ideológica, el soberanismo, ha utilizado durante décadas la estructura de la Generalitat para difundir su mensaje, reforzar las fortunas de sus dirigentes y utilizarla para un fin que no era el confesado ni implícito en el texto del Estatut.

8. Tanto en 1934 como en 2015, los catalanistas radicales fueron situados en puestos de máxima responsabilidad en el aparato de la Generalitat para servir como punta de lanza del proceso soberanista. Utilizaron sus cargos para venganzas personales, compensar sus neurosis, comportarse dictatorialmente con sus rivales, además de utilizar dinero público para fines partidistas encubiertos con el eufemismo de “construcción nacional”. La presencia de Dencàs al frente de Gobernació en 1934 contribuía a que los Escamots de Estat Català se convirtieran en auxiliares de la Generalitat. Hoy, si asociaciones como Omnium Cultural, la ANC, etc, han podido alcanzar cierto protagonismo, se ha debido a los fondos entregados por la Generalitat, mucho más que a la participación popular (que fuera de las convocatorias del 11–S, ha brillado por su ausencia). La monopolización de los medios de comunicación catalanes, empezando por TV3 y CatRadio, pagados con los impuestos de todos, no tiene que envidiar nada a la peor de las dictaduras.

9. Lo que suceda después del 27–S será muy importante para Cataluña y para España. Pocos dudan que el bloque soberanista será la lista más votada, pero distará mucho de la mayoría absoluta en votos, aunque posiblemente la roce en escaños. ¿Y al día siguiente? La lista se ha comprometido a alcanzar la independencia en seis meses. Eso implica que todo dependerá de quien venza en las elecciones generales que tendrán lugar a finales de año. Si Podemos y PSOE alcanzan la mayoría, la secesión está servida con cierta facilidad. Si vence el PP y C’s, lo que está servido es la tensión que puede pasar del rojo al rojo vivo. En este último caso, el soberanismo no remitirá, pero casi parece inevitable que se suspenda el Estatut como se suspendió después del 6 de febrero de 1934. Cualquiera de las dos actitudes parecen incompletas y ciegas: la independencia es imposible (pero no tanto por un formalismo legal, sino porque Cataluña quedaría fuera de Europa, y en una situación de extrema fragilidad económica, con bolsas de inmigración omnipresentes y con unas fuerzas de orden público limitadas), pero basar la lucha contra el soberanismo en repetir una y otra vez que hay que “atenerse a la legalidad vigente”, es una mala defensa en especial cuando la legalidad vigente está debilitada, disminuida y desprestigiada. La legalidad vigente, sigue vigente… hasta que se crea otra.

10. El Estatuto de 1932 y el de 1979 tienen un eslabón común: el corazón de Macià. Uno de los más extraños episodios del soberanismo catalán tiene que ver con el cadáver de Macià. Al fallecer (cristianamente y rodeado de su familia), la masonería catalana (de la que había sido miembro), realizó un “funeral masónico”. Al igual que los faraones egipcios, un grupo de médicos extrajeron el corazón del cadáver y lo introdujeron en una urna (equivalente a los “vasos canópicos” egipcios. Al entrar las tropas de Franco en Barcelona, la urna quedó en manos de Josep Tarradellas que lo fue paseando por toda Europa durante su exilio. Al volver a Barcelona en 1978, Tarradellas y el ayuntamiento de Barcelona manifestaron su intención de restituir el corazón al féretro del dirigente nacionalista. Después de buscar dramática e infructuosamente el féretro, éste apareció… en donde la familia había indicado desde el principio. Lo sorprendente fue que al introducir la urna en el féretro, los forenses advirtieron que nadie había extraído el corazón al cadáver de Macià… Queda por explicar a quién pertenecía el corazón que acompañó a Tarradellas durante su exilio. La historia –rigurosamente cierta por mucho que evoque una mala novela de intriga– demuestra que aquel Estatuto que logró Macià y que no pudo disfrutar por su fallecimiento casi inmediato y el otro Estatuto de 1979 cuya negociación protagonizó Tarradellas, tienen en común la astracanada en torno a un corazón del que nadie sabe de dónde llegó y a quién pertenece en realidad. Una historia siniestra y grotesca demasiado sórdida y desagradable (como lo fue el “nou Estatut” promovido por Maragall cuando ya era víctima de su dolorosa enfermedad) como para generar las más serias dudas sobre la seriedad de los protagonistas y el fondo de la cuestión: generar una continuidad histórica entre el Estatut de Nuria de 1932 y el de Vic de 1979… algo que, desde luego, nadie pone en duda…

© Ernesto Milà.

Cataluña sin salida

Cataluña sin salida

Info|krisis.- de la secesión inviable a la Cataluña imposible. El soberanismo catalán se encuentra ante su última posibilidad histórica de lograr sus objetivos. O en la próxima primavera Cataluña es definitivamente independiente o harán mejor los soberanistas en cambiar de caballo de batalla. El mundo cambia a mucha velocidad como para que algunos sigan proponiendo ideales que maravillaron a la burguesía industrial catalana de finales del XIX para gestionar la Cataluña del siglo XXI. El tiempo de las naciones–Estado se está acabando pero el de los microestados hace ya tiempo que pasó. Gracias a las particulares condiciones de España desde 1939, el nacionalismo catalán tuvo una segunda ocasión de alcanzar sus objetivos con el Estatuto de 1979 a través del paso previo de un Estatuto de Autonomía. No existirá una tercera ocasión.

La historia difícilmente se repite dos ocasiones. Nunca tres. Sin embargo, el nacionalismo catalán ya ha conseguido “colar” cuatro “estatutos de autonomía”: el que proyectaba desarrollar la Mancomunidad de Catalunya en 1919, el Estatuto de Nuria en 1932, el de 1979 y la maragallada de 2006 que no era más que un paso adelante del anterior. A pesar de que el primero no llegara a aplicarse y el último no fuera más que un desarrollo el anterior, siempre, históricamente, el nacionalismo ha considerado al “Estatuto de Autonomía” como un paso al frente para ir “desenganchando” poco a poco a Cataluña del resto del Estado.

No hay “terceras posiciones”: o independencia o en parte del Estado

Desde el punto de vista de la geometría no hay más que dos ubicaciones: o bien la independencia catalana o bien la vinculación de Cataluña a España. Cualquier otra posición es difícilmente sostenible desde el siglo XIX. Sin embargo, desde entonces existían partidos “federalistas” que pensaban de otra manera: sostenían que España debía ser un “Estado Federal” o bien una “unión de repúblicas federadas”. Companys mismo, durante la mayor parte de su vida sostuvo estas posiciones e incluso tras las elecciones locales de 1917, cuando resultó elegido concejal por el Raval de Barcelona en una candidatura radical, se dio la circunstancia de que Companys  se negó a dejar pasar al candidato igualmente elegido Carrasco i Formiguera, alegando que era “separatista” y que debía gritar primero “!Viva España!”…

El “federalismo” era una “tercera posición”, que se quería equidistante de las otras dos y que por tanto, era inestable y, a la larga, insostenible. Los federalistas de anteayer, fueron los socialistas del PSC de ayer y serán los neo–socialdemócratas de mañana en las listas de la franquicia Podemos. Sólo que en el siglo XIX, los federalistas creían en la posibilidad de realizar lo que defendían y los socialistas y neo–socialdemócratas de hoy se lo toman como una “pose” para evitar presentarse como estatalistas junto al centro–derecha, o como soberanistas, por puro “look”.

Pero ningún federalista hoy es capaz de definir los parámetros que implica tal actitud, especialmente Maragall que en las declaraciones que realizó cuando ya daba muestras de tener el cerebro desbaratado por su terrible enfermedad aludía al “federalismo asimétrico” que era una forma de redefinir lo que era la España de las autonomías: café para todos, pero más aguado en algunas zonas y de mejor calidad en otras. Eso era el federalismo asimétrico y no otra cosa.

Las elecciones del 27–S: soberanismo ventajista

Esa posición solamente volvería a ser considerada por los soberanistas en caso de que en los próximos años remitiera su opción y fuera perdiendo popularidad. ¿Puede ocurrir algo así? Todo depende de los resultados del 27–S y de cómo se desarrollen las cosas en los seis meses siguientes. Veamos…

Doy por sentado que el soberanismo obtendrá un buen resultado. Juega a su favor el sistema electoral que prima las listas mayoritarias y el hecho de que el “frente soberanista” se presente unido, teniendo delante a estatalistas de todos los pelajes (PP, Cs), indiferentistas (Podemos), federalistas a la antigua usanza (PSC, restos de ICV) y que la campaña electoral arrancará, no por casualidad, el día siguiente de la movilización del 11–S que, la Generalitat ventajista se encargará de que sea el campanazo de salida.

El gobierno de la nación se ha limitado hasta ahora a decir que la secesión es imposible y que no ocurrirá de ninguna manera. Lo cual sirve mientras las cosas no se salgan de tono y no existan conatos de rebelión al estilo de octubre de 1934. La lista única soberanista se presenta como “dialogante” y “abierta a la negociación”. Lo que no deja de tener gracia: la Generalitat quiere negociar una posición que tenga todas las ventajas de la independencia, pero ninguno de sus inconvenientes. Incluso se ofrece a que los equipos catalanes jueguen en la liga ¿española? de fútbol. Y en cuanto a la deuda del Estado está dispuesta, incluso a llevarse consigo la de la Generalitat, pero mucho menos a discutir la parte alícuota de la del Estado. Se invita y se espera que el Estado Español sea el valedor del nuevo Estado escindido de él en las instituciones europeas, como si nada hubiera pasado y se manifiesta estar dispuesto a negociar en esa dirección... No esperábamos tanta magnanimidad.

El problema del Estado Español es haber creído alguna vez que el Estado de las Autonomías era el punto de llegada para el nacionalismo catalán y no haber advertido que, simplemente, era una etapa intermedia entre el jacobinismo franquista y la formación de un Estat Catalá. Si algo puede reprocharse al nacionalismo catalán es falta de lealtad, poco interés en cumplir sus compromisos (en la situación de desastre que hay en España en este momento, la extinta CiU ha tenido arte y parte muy importante: no en vano ha apoyado a todos los gobiernos del Estado… que han concedido alguna prebenda, confesable o inconfesable, al nacionalismo. CiU ha apoyado tanto al felipismo, como al aznarismo, como a Zapatero, etapas sucesivas, perfectamente concatenadas, de la decadencia del Estado. No sólo eso: CiU siempre se negó a asumir responsabilidades públicas en la gestión del Estado. A mojarse, en definitiva.

Una mirada retrospectiva…

Al igual que el Estatuto de 1932 abrió el paso para la proclamación de la República Catalana en octubre de 1934, el Estado de 1979–2006, debería servir para proclamar el Estado Catalán la próxima primavera. Lo que Artur Mas y Junqueras pretenden es obtener el mismo éxito que obtuvo Solidaritat Catalana en las elecciones de 1917 en donde copó la mayor parte de puestos en disputa. Lo que ocurrió después es suficientemente conocido: dos años más tarde Solidaritat estallaba en mil pedazos, justo en los momentos en los que el pistolerismo alcanzaba sus más altas cotas de violencia social en Cataluña.

Diez años antes, la Semana Trágica de 1909 había demostrado ampliamente que la clase obrera no estaba a favor de alimentar las ínfulas soberanistas de la alta burguesía catalana y desencadenó aquel formidable movimiento huelguístico que solamente terminó con la intervención del ejército español, para salvar los intereses de esa alta burguesía catalana... En agradecimiento, los hijos del Conde de Güell (el gran impulsor y financiador del nacionalismo catalán) regalaron a Alfonso XIII su mansión veraniega, el Palacio de Pedralbes, utilizado luego por Franco como residencia durante sus desplazamientos a Barcelona.

Luego vino la dictadura, el complot de Prats de Molló, más tarde la fundación de Esquerra, la República, la guerra civil, el exilio… Durante cuarenta años el soberanismo estuvo prácticamente ausente de la escena política. En realidad, palideció durante la guerra y Cataluña fue, sin duda, la zona republicana más afectada por las luchas intestinas entre fracciones de izquierda ante las cuales el nacionalismo se ausentó sin dejar señas. Cuando los soberanistas relatan sus peripecias durante el franquismo, recuerdan a los falangistas cuando hablan de los camisas azules fusilados por Franco y de su papel en la oposición al franquismo… existieron, pero en grado mínimo.

Lo que hizo que en 1979 pudiera obtener cotas de autonomía superiores a las que tuvieron en la República, no fue por la acción de la “oposición democrática nacionalista”, sino el que Cataluña en aquel momento era la vanguardia de la industrialización del Estado y su burguesía industrial tenía todavía peso político.

La Cataluña corrupta de ayer y de hoy

Pero hoy esas dos condiciones ya no existen. Dejemos de lado el hecho de que los años de la Generalitat de 1979 han sido los grandes años de la corrupción en Cataluña y que ésta ha salpicado muy especialmente a los dos partidos que componían la coalición CiU. Antes de la guerra había ocurrido lo mismo. La corrupción no era algo nueva en Cataluña. Durante la República ya había hincado sus garras en el territorio regulado por el Estatut de Nuria.

Lazare Bloch, francés de origen judío, visitó Barcelona en noviembre de 1931 relacionándose con la cúpula política de Cataluña (se entrevistó con el alcalde de Barcelona, Aiguader, con políticos radicales como Casimir Giralt y con diputados regionalistas). Bloch ofrecía reservas de oro que facilitarían la creación de un banco emisor de moneda catalana tras la aprobación del Estatuto. Ofrecía también abultados créditos para el Ayuntamiento y para la Generalitat. Dado que todavía no estaba claro el sistema de financiación y los recursos económicos de los que dispondría la Generalitat, Macià no aceptó el ofrecimiento (e incluso se negó a recibir a Bloch) con lo cual éste decidió realizar otra jugada: invirtió sus fondos en Bolsa comprando valores industriales españoles, apostando a la baja, y especulando con la devaluación de la peseta.

El 10 de noviembre de 1931, Casimir Giralt aludió “casualmente” a la debilidad de la peseta y la conveniencia de que fuera devaluada. Unos días después el diario La Publicitat, órgano de Acció Catalana, publicó una noticia en la que se daba a conocer que Lazare Bloch y políticos catalanes estaban conspirando para conseguir una devaluación de la moneda española. La Publicitat publicó también una nota sobre política económica tomada del diario La Humanitat, dirigida por Lluís Companys, que era el texto de una carta de Bloch traducida al catalán. Giralt admitió las relaciones con Bloch y las presiones para obtener la devaluación de la peseta.

Por su parte, Companys declaró que había conocido a Bloch en un café de Barcelona, pero que había accedido a ninguna de sus peticiones. En cuanto a la nota que publicó en su diario, declaró que un “amigo suyo” del que no facilitó el nombre se la había pasado ya traducida al catalán para que la publicase. Reconocía no saber mucho de economía, ni contar con ningún experto en la redacción, incluso declaró que se había publicado por error.

La Publicitat, sin embargo, no se desdijo: sostuvo que la nota había sido entregada personalmente por Bloch en lengua francesa. Bloch fue expulsado de España. El asunto no se investigó: en el escenario político catalán solamente  había espacio para debatir sobre el Estatuto de Autonomía y cualquier otro tema pasaba a segundo plano.

El sueño dorado de la familia Pujol y de otras familias que componen el cuadro de honor de la extinta CiU es que ocurra algo parecido. Que una proclamación de independencia o el revuelo que pueda generar, hagan pasar a segundo, tercer plano, o a olvidarse, todos los escándalos de corrupción que están atascados en decenas de juzgados en este momento.

Soberanismo ¿”movimiento popular” o movimiento de la alta burguesía catalana?

El soberanismo se presenta como un “movimiento popular”, cuando en realidad es un grupo de familias coaligadas para gobernar Cataluña como su coto de caza particular. Son las famosas “200 familias” que desde principios del XIX hacen y deshacen a su antojo en Cataluña utilizando el elemento emotivo y sentimental del apego a la tierra natal. Macià Alavedra, hoy procesado no era más que el hijo de Joan Alavedra, secretario personal de Macià. El apellido Pi Sunyer siempre está cerca del poder autonómico. La familia Millet cuyo penúltimo vástago optó por situarse al frente del Palau de la Música, es otra de las habituales del poder “catalán”. A fin de cuentas, los Pujol son casi los “nuevos ricos” de esta saga.

Todas estas familias que coinciden en determinadas instituciones tienen memoria histórica y han optado por repetir modelos viejos (reediciones del Estatut, reediciones de Solidaridad Catalana, reediciones de los modelos de corrupción que protagonizaron sus padres y sus abuelos, etc) para los tiempos nuevos.

Pero es su última oportunidad. Ya no existe burguesía industrial. Cataluña se va desindustrializando a velocidad de vértigo. Los últimos vástagos de estas familias, salvo sus inversiones hoteleras, han optado por las inversiones especulativas y, para mostrar su “patriotismo”, preferentemente fuera de España, en el Caribe especialmente. Cataluña es algo que empieza a quedarles lejos y, desde luego, no están dispuestos a pagar más impuestos en una Cataluña independiente de lo que pagan sus SICAVs en la actualidad al Estado Español: es decir, cero. Buena parte de esos capitales procede de contratos obtenidos con la Generalitat o de comisiones fraudulentas. Tienen prisa por retirarlo del territorio “nacional” (Cataluña o España, tanto da). Mientras, los segundones de las familias, los cuñados, los funcionarios del partido, los amigos de la clase dirigente, los amantes, son los que han ocupado cargos de responsabilidad en la estructura del poder catalán.

A lo largo del “proceso soberanista”, Mas no se ha visto acompañado ya por representantes de la alta burguesía catalana, sino más bien de sectores muy heterogéneos (batasunos de CUP), periferia rural (ERC), clase media que atribuye al “Estado Español” sus desgracias (CiU) dirigida por los “segundones” de las 200 familias o por testaferros de confianza. Los intereses de todos estos grupos son contradictorios y la coalición es todavía más inestable de lo que fue Solidaritat Catalana en 1917.

Cataluña ante su gran problema: la pérdida de identidad generada por el nacionalismo…

La debilidad del Estado Español (que quedará de manifiesto en las elecciones generales) hace que hoy más que nunca la secesión catalana pueda tener alguna posibilidad de triunfar. El que luego, Cataluña pudiera sobrevivir (con la partida, eso sí, de varios cientos de miles de “españoles”, incluidas empresas –una migración que comenzó hace dos años y que prosigue a marchas forzadas– y la creciente islamización de la sociedad catalana), ya es harina de otro costal. Carod–Rovira lo expresó con claridad meridiana hace diez años ante un grupo de empresarios: “¿Qué haremos después de la independencia…? A mí sólo me importa llegar a la independencia; luego ya se verá…”. Y es que el soberanismo está dispuesto a que toda Cataluña se suicide con tal de alcanzar la independencia.

Cataluña en las actuales circunstancias no está en condiciones de ser indepediente. El tiempo de las naciones–Estado ya ha pasado (cualquier consorcio financiero puede borrar de un soplido a Estados sólidos, como se ha visto en Grecia). El de los micronacionalismo pasó hace mucho tiempo. En Canadá el nacionalismo quebeqcois ha quedado reducido a la mínima expresión después de varios referéndums por la independencia a causa del hartazgo generado entre la población por la obsesión soberanista: no se puede estar permanentemente anclado en la misma reivindicación, ni manteniendo en tensión eternamente a la población alegando que todas las desgracias de Cataluña (o de Québec) derivan de su pertenencia a un Estado del que, si se separan, vivirán felices y comerán perdices.

En el caso de Cataluña, resulta evidente que hay una población de 1.500.000 personas que no solamente no pertenecen a la cultura catalana, sino que tampoco pertenecen a la cultura española y cuyas raíces son islámicas. Estos sectores tienen una tasa de reproducción cuatro veces superior a la “catalana” (en la que incluimos a los hijos de los inmigrantes “españoles” que llegaron a Cataluña en los años 50–80 y que compensan la tasa de natalidad inferior del grupo específicamente catalán, una de las más bajas del mundo).

Engañarse es barato, pero la Generalitat no está en condiciones de integrar a esta masa que crece de día en día: a fuerza de repetir que “es catalán todo aquel que vive y trabaja en Cataluña”, han olvidado que con un inmigrante aragonés o gallego, extremeño o andaluz, existe “continuidad antropológica”, mientras que con la inmigración magrebí, subsahariana y pakistaní, lo que existe es una “brecha antropológica y cultural”.

El hecho de que las políticas de inmigración en Cataluña hayan dependido de “islamófilos” como Colom i Colom o que, en su ignorancia, Carod–Rovira haya podido hablar del “Islam catalá” (ignorando lo esencial del islam y lo imposible de tal definición: el islam es universalista y el árabe es su lengua sagrada por ser la utilizada por Dios para escribir el Corán), indican el nivel de percepción errónea que tiene el soberanismo sobre este fenómeno: creen que lo pueden controlar como han controlado a la comunidad andaluza residente en Cataluña, ofreciendo cuatro prebendas a Justo Molinero y a su Radio TeleTaxi…

La cuestión es que, antes o después, Cataluña comprobará los riesgos de mantener bolsas de inmigración islamista fuera de todo control y con un crecimiento demográfico extremadamente superior a la población autóctona. La cuestión es en qué condiciones advertirá este riesgo: como “comunidad autónoma del Estado Español” o como “República Catalana”, descolgada de Europa y con apenas unos miles de Mossos d’Esquadra dedicados a mantener el orden todavía no repuestos de la sorpresa que implica hacer algo más que redactar denuncias, poner multas y acudir a las llamadas por accidentes domésticos o riñas tumultuarias. Si no pudieron con unas cuantas decenas de okupas en Can Víes hace un año, los Mossos difícilmente podrían contener a miles de islamistas airados (véanse las distintas intifadas que han ocurrido en Francia en los últimos diez años).

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Pintan mal las cosas en Cataluña. Sea cual sea el resultado de las elecciones del 27–S, supondrán un paso adelante hacia el agravamiento de la situación. La situación es todavía más dramática porque Cataluña vive especialmente del turismo: cualquier tensión, cualquier incidente o síntoma de crisis, puede contribuir a disminuir el flujo de viajeros a Cataluña o, dependiendo de la gravedad, a interrumpirlo completamente. Sin aludir, por supuesto, al frenazo de la inversión extranjera que se registra desde hace dos años, a la huida de empresas hasta más allá del Ebro, a la caída en picado de los servicios sanitarios, la educación o los transportes.

Pintan mal las cosas en Cataluña porque, aun cuando los soberanistas no alcancen la mayoría el 27–S, la totalidad de los problemas que tiene planteada hoy Cataluña seguirán en pie. Y si alcanzan la mayoría: se abrirán otros muchos más. Decididamente, no hay lugar para el optimismo sea cual sea el resultado de las elecciones del 27-S. De lo que no cabe duda es de que es el último órdago al Estado Español. Y suerte tendrá el nacionalismo si logra sobrevivir a este último doble salto mortal, demasiado arriesgado para que pueda salir indemne.

Y que no piense en que algún día se repondrá del golpe y Cataluña volverá a tener fuerza y empuje como para imponer condiciones al Estado Español: no estamos ni en la época anterior a la Semana Trágica de 1909 cuando Cataluña era la economía más pujante del Estado, ni en 1979 cuando agrupaba la mayor acumulación industrial de España: hoy Cataluña vive sobretodo de algo tan frágil, efímero y limitado como es el turismo de chancletas, botellón, balconing, porrito. Borrachera… como para estar orgulloso, como para tener fuerza para reivindicar algo.

© Ernesto Milà – ernesto.mila.rodri@gmail.comhttp://info-krisis.blogspot.com