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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

20-D. Navidades inestables…

20-D. Navidades inestables…

Info|krisis.- La ventaja que tiene estar lejos cuando se convocan elecciones generales consiste en que lo que los medios de comunicación y los tertulianos profesionales anuncian tiene poco interés. Desde hace dos meses, todo inducía a pensar que el PP se mantendría como opción más votada. La duda consistía en si en esa posición le favorecería la Ley d’Hont hasta el punto de aproximarlo a un mayoría absoluta. Lo que ocurriría después era fácil de prever: el PP, o pactaría con el PSOE o pactaría con Cs. Nunca pactan dos vencedores: el primero pacta con el gran derrotado (PSOE) o con el que tenía expectativas más altas y se ha quedado a medio camino (Cs). ¿Y Podemos? Sube, pero no arrasa. Es el partido de los outsiders que va a quedar al margen de cualquier acuerdo. Las cosas se decidirán entre PP, PSOE y en última instancia, con Cs. La única combinación que “funciona” hasta ahora es PP+PSOE (118+95 diputados), cualquier otra queda lejos de los 176 necesarios para obtener mayoría absoluta.

España, a partir de este momento, pasa a ser ingobernable. Aparecen tres contradicciones:

-  entre partidos del “viejo orden” (PP y PSOE) y partidos de “nuevo cuño” (Cs y Podemos).

- entre partidos “estatalistas” (PSOE+PP+Cs) y partidos “soberanistas” (ERC+Bildu-DyL) y

- entre votantes “cerriles” (del PP y del PSOE) y votantes “abiertos” (voto nulo+voto blanco+Podemos+Cs).

La primera garantiza que la fórmula futura de gobierno será una “gran coalición” recomendada por la socialdemocracia alemana y por la Merkel (que, a fin de cuentas, son las que tienen la ultima palabra). Cualquier otra fórmula no será bien aceptada por el Bundesbank porque implicaría modificar el estatuto generado en 1978.

La segunda implica que para compensar posiciones de mayorías-minoritarias, ya no son precisos los nacionalistas. Es decir: que el estatus de 1978 en el que se daba a los partidos nacionalistas catalán y vasco un papel político muy superior a lo que implicaba su importancia numérica, ha quedado ya superado. El “proceso soberanista” catalán, además, ha contribuido a vacunar a PP y PSOE sobre lo que implican alianzas con estos partidos: ser mal vistos por la UE que, a fin de cuentas, es la que dicta sus normas en España.

Lo tercero indica a las claras que tanto PP como PSOE tienen un “suelo” electoral, poco importa lo mal que lo hagan, lo zotes que sean sus líderes o los niveles de corrupción y mediocridad electoral que les aureole: hay un sector del electorado que siempre, inevitablemente, les votará a ellos.

En definitiva:

1)  No existe masa crítica suficiente para un recambio del sistema, ni siquiera de las siglas mayoritarias. PP y PSOE, en pérdida, siguen siendo hegemónicos y mayoritarios. No se plantean pactar con otros que puedan modificar el estatuto de 1978, ahora les toca a ellos defenderlo en solitario: POR QUE NO OBTENDRÁN MÁS APOYOS. Cs, ha jugado su carta. No parece posible que el bluf centrista se pueda mantener mucho tiempo más allá del que Rivera ha conseguido mantenerlo (habida cuenta de la alianza con el “partido de la corrución” en Andalucía, que ha generado dudas sobre la capacidad de Cs de afrontar esta verdadera lacra de la democracia).

2) Las siglas mayoritarias están “tocadas”: ya no pueden gobernar en solitario. El período de las “mayorías absolutas” ha pasado para siempre. A partir de ahora, se gobernará en coalición. Los socialistas pueden temer –legítimemente- que un pacto con el PP suponga un “abrazo del oso” y que en las elecciones siguientes, muchos votos socialistas vayan a parar al “partido de los porreros” (Podemos), a condición de no hacer excesivamente el ridículo en el gobierno de los ayuntamientos (premio de consolación que se ha llevado Podemos y que muy probablemente sea su “manzana envenenada”).

3) Las “nuevas siglas” carecen de fuerza suficiente para desembocar en una alternativa al sistema: esta va a ser la legislatura de la “gran coalición” pero ésta va a fracasar en el gobierno de la nación: no tienen posición única en el tratamiento de la vertebración del Estado, de la reforma constitucional, ni siquiera un “nuevo modelo económico”, luego: el fracaso está cantado.

4) Lo que se ha instalado a partir de ahora en España y mientras dure la actual constitución es una situación de inestabilidad permanente: Vale la pena que nos vayamos dando cuenta de que el gran problema que tiene nuestro país, no es que la constitución de 1978 esté muerte y enterada, sino de que no hay posibilidades de alcanzar consensos razonables para su modificación y que ni siquiera existe una mayoría de 2/3 para modificarla. Luego, la inestabilidad es el destino de España.

¿Qué interpretación puede darse a estos resultados?

Después de ocho años de crisis económica, era evidente que se iba a generar una crisis social que generaría un malestar creciente en la sociedad española, una parte de la cual volvería la espalda a las opciones tradicionales (cuando se lleva un 78% escrutado PP+PSOE pierden 70 diputados en conjunto en relación a 2011, el PP pierde 62 y el PSOE 17). El voto de izquierda era evidente que buscaría otras vías (Podemos era la mejor situada y la que gozaba de más seguimiento mediático y Cs se presentaba como una reedición del centrismo de UCD), pero ni una ni otra han conseguido sustituir a ninguno de los grandes.

Poco importa lo que ocurre entre los soberanistas y si CiU se ha desplomado en sus dos vertientes (la moderada de UCD y la nacionalista de DyL), o si ERC ha subido (entre otras cosas porque CUP no se ha presentado) o si el PNV se ha mantenido… Lo que importa de todo este sector político es que las simetrías parlamentarias surgidas de estas elecciones les restan toda posibilidad de tener un papel decisivo en la formación de nuevas mayorías.

Crisis económica, versus crisis social, versus críticas política, todo ello bajo el denominador común de una crisis cultural y de un hundimiento del sistema educativo y de la capacidad crítica de los españoles que se ha evidenciado en los debates electorales, en las propuestas de los candidatos y en el “nivelazo” de los tertulianos jaleadno a unos y denigrando a otros. Lo más abyecto de estas elecciones es la demostración, no solamente del nivel ínfimo de la clase política del poder y de la oposición, de las viejas siglas y de las nuevas, sino el papel igualmente rastrero y miserable de los tertulianos profesionales.

España será gobernada por una “gran coalición” que surgirá de una dura negociación entre PP y PSOE, pero que esta será una coalición inestable. A esto se unirán los efectos de la segunda oleada de la crisis económica mundial que se hará sentir en España en los próximos dos años y que entrañará el descarrilamiento de la formula “gran coalición” (cada partido procurará no aparecer como cómplice ante el electorado de unas cifras macroeconómicas desfavorables y de una economía real miserable). En 2016, nos veremos otra vez en las urnas. Y entonces esperemos que haya UNA OPOSICIÓN DIGNA DE TAL NOMBRE, no a la “gran coalición” sino a todo lo que ella implica: constitución de 1978, Estado de las Autonomías, corrupción generalizada, ausencia de modelo económico más allá de los dictados por el Bundesbank, globalización, aceptación de la UE en su actual configuración, seguimiento de los EEUU en sus aventuras neo-coloniales…

© Ernesto Milá - info|krisis – ernesto.mila.rodri@gmail.com – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

ANGUSTIA Y ESPERANZA

ANGUSTIA Y ESPERANZA

Acaba de aparecer el primer estudio sobre el cine alemán entre 1919 y 1945 con el título significativo de ANGUSTIA Y ESPERANZA. De los terrores expresionistas al cine del Tercer Reich. La tesis general de esta obra es que el cine alemán que precedió a la subida de Hitler al poder mostraba de manera excepcionalmente clara el estado anímico de la sociedad alemana de la época: por una parte, el cine expresionista (que se analiza en profundidad) mostraba los terrores generados por la derrota de 1918, las privaciones, el miedo a la revolución bolchevique, los terrores ante la hiperinflación y la anarquía; mientras otros tipo de películas que tuvieron gran éxito en Alemania (los bergfilms, películas “de montaña”) o la cinematografía convencional, mostraban unos principios (sentido de la lealtad, la disciplina, el orden, necesidad de la naturaleza, romanticismo, vida arriesgada) que eran los mismos que incorporaba el partido hitleriano. Así puede entenderse la facilidad con la que, a partir de 1936, el Partido Nacional Socialista creció como la espuma: simplemente supo interpretar mejor que nadie el “zeitgeist” (el espíritu de una época) alemán generado por la República de Weimar.

Contrariamente a lo que se piensa, el cine alemán filmado entre 1933 y 1945 tuvo una calidad muy aceptable, se diversificó en una multiplicidad de géneros (incluso westerns) con un único objetivo fijado por el ministro de propaganda, Joseph Goebbels: competir y vencer a Hollywood. En ANGUSTIA Y ESPERANZA se alude a las relaciones y negociaciones sorprendentes entre el “cine judío” de Hollywood y el “cine nazi” alemán. Siete años antes de que los EEUU hubieran declarado la guerra a Alemania, Hollywood ya había preparado el camino, advirtiendo, no sin razón, que el cine alemán era su principal competidor y que sólo él podía disputarle la primacía en esta industria. Contrariamente a lo que se tiene tendencia a pensar, los 2.000 profesionales del cine alemán que abandonaron el Reich en dirección a Hollywood, no lo hicieron huyendo de una persecución política, sino para mejorar sus cachés profesionales. Muchos de los directores que filmaron durante el período 1933-1945 pertenecían al NSDAP, algunos desde años antes de llegar al poder. Todos, sin excepción, fueron sometidos a procesos de “desnazificación” e incluso a algunos se les prohibió volver a filmar.

En determinados terrenos –como el del documental- personalidades como Leni Riefenstahl crearon los estándares del género. Entre 1933 y 1939 solamente una pequeña parte de la producción cinematográfica alemana puede ser considerada como “cine de propaganda política”. Hasta 1945 se siguieron filmando cintas con una tendencia a elaborar lo que hoy se conoce como “superproducciones”.

Todos estos elementos quedan analizados en profundidad en ANGUSTIA Y ESPERANZA. De los terrores expresionistas al cine del Tercer Reich una obra, en definitiva, que interesará a todos los amantes del cine y de la historia que, no solamente describe la filmografía del Tercer Reich sino que la encuadra en un contexto histórico en el que cobra significado el título: la “Angustia” generada por Weimar, por la derrota, la crisis económica y el riesgo de asalto bolchevique, y la “Esperanza” en que todo esto podía ser superado recurriendo a otra escala de valores y de prioridades que, finalmente, a partir de 1933 se concretó.

SUMARIO DE LA OBRA

Introducción..................................................... 13

I - Antecedentes de la cinematografía del Reich.......... 19

II - Recorrido por la cinematografía del Reich............. 87

III - Leni Riefenstahl, un capítulo aparte...................161

IV - Cine y “corazón”. La relación Baarova/Goebbels... 206

V - Los que huyeron del Tercer Reich.......................243

VI - Hollywood y el Tercer Reich.............................257

Conclusiones.....................................................265

Anexo I Italia. Cine y fascismo. ..............................271

FRAGMENTO DE LA INTRODUCCIÓN

“Hace pocas semanas se difundió una noticia curiosa: «Mientras Hollywood lanza películas 3D, la técnica existe desde hace muchísimo tiempo. Los nazis hacían propaganda en 3D en la década de 1930, usando su propio sistema». El descubrimiento fue hecho recientemente por el australiano Philippe Mora quien descubrió dos películas en blanco y negro filmadas en 1936, en tres dimensiones. Los cortometrajes fueron grabados usando un prisma frente a dos lentes sobre película de 35 mm. Fueron hechas «para el Ministerio de Propaganda de Goebbels y se las llamaban Raum Film –«películas de espacio»… por eso habían pasado inadvertidas y no se vincularon al 3D. «La calidad de la película es fantástica», expresó Mora.

A partir de esta noticia reunimos material sobre el cine en el Tercer Reich, sus producciones, sus valores, sus técnicas y su importancia. La conclusión a la que hemos llegado es que el gobierno del Tercer Reich fue un gobierno «moderno» en el sentido de que se interesó, más que ningún otro en la época, por las nuevas técnicas de comunicación social. De no haberse producido la Segunda Guerra Mundial, Hollywood hubiera tenido una competencia que, probablemente la hubiera eclipsado: la industria del cine del Reich”.

CARACTERÍSTICA DE LA OBRA

Tamaño 15x23 cm, 300 páginas, con algo más de un centenar de ilustraciones, portada en cuatricomía plastificada brillante con solapas.

Precio de venta al público: 22,00 euros (+4 euros de gastos de envío para España. Consultar gastos para otros países).

Para librerías y pedidos superiores a cinco ejemplares consultar descuentos.

Pedidoseminves@gmail.com

 

 

 

Disponible el Calendario 2016

Un magnífico Calendario de cine patriótico en tamaño A3: 42x29,7 cm, en cartulina blanca mate. Precio a 15€ + 3€ de gastos de envío. 10 € por pedidos de cinco o más ejemplares (+ 6 € de gastos de envío). Pedidos a: eminves@gmail.com. Hemos seleccionado 12 carteles de películas filmadas entre 1939 y 1956 para ilustrar cada uno de los meses del año. Para quienes no las hayan visto, la mayoría de estas películas son accesibles a través de Internet y puede verse a partir de YouTube, de bitTorrent, E-mule o de cualquier otro programa de intercambio de archivos.

Entre los años 1939 y 1956 apareció un género en la cinematografía española que podemos definir como “patriótico”: películas que intentaban difundir valores morales y un estilo que correspondían al espíritu de la época: patriotismo, heroísmo, tradición y exaltación de nuestro pasado histórico. Estas películas corresponden a dos períodos bien diferenciados: el “falangista imperial” (1939-1942) y el “nacional católico” (1942-1956). Luego llegó el "período tecnocrático" (1956-1975) durante el cual este género declinó casi completamente. El cine intentaba transmitir los valores que promovía el régimen. Es, por tanto, un cine altamente ideologizado.

Este “cine patriótico” puede dividirse en cuatro subgéneros: 1) La rememoración de episodios históricos (guerra de la independencia, conquista de América, pérdida del Imperio). 2) Películas en torno a la guerra civil (Sin novedad en el Alcázar, Escuadrilla, Raza), 3) Exaltación del ejército (¡Harka!, La patrulla, Embajadores en el Infierno, Crucero Baleares) y 4) Películas tendentes a la “reconciliación” (Frente de Madrid). Se trató de un cine bien realizado, austero, ingenuo, puesto al servicio de los ideales patrióticos que el gobierno trataba de difundir entre la sociedad. El lenguaje narrativo era moderno e incluso alguna conserva toda su frescura.

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20-D ¿votar? ¿para qué?

20-D ¿votar? ¿para qué?

Info|krisis.- Cuando en 2011, Mariano Rajoy llegó al poder, lo hizo recibiendo la lamentable herencia del zapaterismo, especialmente en materia económica, y en los peores momentos de la crisis de la deuda. Desde entonces, todos los esfuerzos del gobierno se concentraron en el terreno económico. No tanto por las medidas adoptadas por el gobierno Rajoy como por las nuevas orientaciones de la política de la Unión Europea, el peligro de que España fuera incapaz de cumplir sus compromisos de pago, fue conjurado: pero, salvo este elemento, todo lo demás, en el terreno económico y en los demás terrenos, sigue exactamente igual que en las postrimerías del zapaterismo.

Ni se ha creado empleo de calidad, ni la capacidad adquisitiva de la sociedad española ha aumentado, ni siquiera han disminuido –sino todo lo contrario– las bolsas de pobreza, ni se ha creado industria, ni, por no disminuir, ha disminuido tampoco el mayor de la deuda sino que tan solo se han podido afrontar los intereses generados, ni se ha hecho nada por responder a la pregunta clave de la economía española después del inicio de la crisis económica de 2007–8: ¿cuál va a ser el modelo económico español?, pregunta todavía más pertinente a la vista de que el modelo Aznar fue el que nos llevó directamente a experimentar las consecuencia de aquella crisis de manera mucho más intensa que cualquier otro país europeo.

Desde que en 1989 la caída del Muro de Berlín aceleró la vía hacia la globalización, resulta evidente que este modelo económico mundial es inviable y tiende hacia la desindustrialización de Europa, a la transferencia de las plantas de producción hacía allí donde los salarios son más bajos y las coberturas sociales más reducidas (o incluso inexistentes) y a la transformación de la economía productiva en especulativa. Sin olvidar que la globalización se inició al desaparecer las fronteras para el tránsito de los capitales especulativos y éstos, en busca siempre de mayores beneficios, migran constantemente de un país a otro generando burbujas e inestabilidad permanente en unos u otros puntos del planeta, haciendo imposible –por las interconexiones entre todas las economías mundiales– una estabilización económica mundial: así pues, cuando la crisis se atenúa en unas zonas del planeta, estalla en otras. Nunca, absolutamente nunca, un mundo globalizado puede ser un mundo económicamente estable.

Crisis económica versus crisis social versus crisis política...

con el denominador común de la crisis cultural

Cuando irrumpió la crisis de 2008 en España –generada por el estallido de la burbuja inmobiliaria generada a partir de los primeros tiempos del aznarismo– saltó por los aires el modelo económico desarrollado durante los años de presidencia de Aznar y la primera legislatura de Zapatero. Era previsible e inevitable ¿o acaso alguien pensaba que el precio de la vivienda se podía revalorizar a un ritmo del 15–20% anual o que se podría construir sin interrupción por tiempo indefinido? A partir de ese momento era preciso trabajar en la elaboración de un nuevo modelo económico para España que no estuviera basado solamente en la hipertrofia de la construcción y del sector turístico. Pero no se hizo –acaso porque tal modelo no existía en la medida en que la UE había arrojado a España a la periferia de Europa en donde el margen de maniobra es muy reducido y la misma Europa se iba desdibujando económicamente en una economía mundial globalizada– y, desde entonces, España sigue sin modelo económico.

La crisis económica, al prolongarse, pasó a ser una crisis social sin precedentes que arrojó a una cuarta parte de la población a las proximidades del umbral de la pobreza o por debajo del mismo. Y en eso sigue la sociedad española. En una situación así, era evidente que para atenuar, como mínimo, tal crisis social y descender drásticamente el gasto público y las cifras del paro, se imponía repatriar a la inmigración masiva que había llegado en los años del crecimiento económico y que ahora estaba aquejada de un paro crónico y viviendo a expensas del Estado. En lugar de eso, se optó por esperar a que el tiempo les hiciera desaparecer de las listas del paro para que reaparecieran como “nuevos españoles”, estrenando nacionalidad e igualmente subsidiados por el Estado. Así se ha comprado la paz social y la paz étnica durante una década, mientras creía el riesgo yihadista.

Era evidente, por otra parte, que si no se podían aplicar políticas monetaristas, ni, a la vista del proceso inflacionario que supuso la implantación del euro. La única posibilidad para nuestra economía era producir más, exportar más, consiguiendo reducir los costes de producción, lo que en buena medida se hubiera podido hacer a base de inversiones e incentivos fiscales: en lugar de eso, se prefirió que siguieran entrando inmigrantes para que esa masa inerte siguiera tirando a la baja de los salarios y estos permanecieran estables mientras se encarecía el coste de la vida (con la consiguiente pérdida de poder adquisitivo de los grupos sociales más modestos). Hubiera sido preciso que nuestro gobierno se impusiera en los foros europeos y bloqueara los acuerdos preferenciales con Turquía, Israel o los países del Magreb que compiten, especialmente, con España, en producción agrícola.

Para todo ello, especialmente para adoptar soluciones drásticas ante la crisis, era preciso, en definitiva, que existiera un Gobierno con mayúsculas y digno de tal nombre, capaz de obligar a la patronal a ir más allá de las políticas neoliberales basadas en, obtener más beneficios reduciendo los salarios y abaratando el despido. Era preciso que existiera una banca pública que se abriera a la pequeña y mediana empresa y concediera créditos a intereses mínimos (algo viable cuando las tasas de interés están próximas a cero). Nada de todo esto se hizo y, como medida básica, se tendió a aumentar la presión fiscal sobre las clases medias en la esperanza de que pudieran seguir pagando, por siempre jamás, los intereses generados por la deuda.

Era preciso, en otro terreno, que se invirtiera la curva descendente de nuestro sistema educativo y que se reforzara la preparación cultural y científica de nuestros jóvenes, pero no por el placer de que las universidades produjeran más y mejores técnicos y científicos que inmediatamente acababan la carrera emprendían el camino del exilio económico ante la posibilidad de convertirse en puestos de trabajo inadecuados para su titulación, mal pagados y eventuales ¡sino para acometer la necesaria renovación tecnológica que precisa el sector productivo español! Era preciso, en definitiva, que se generara un nexo sólido, un puente amplio, entre la empresa y la universidad, en lugar de la desconexión absoluta que existe hoy entre ambos.

Porque había un elemento que la “banda de los cuatro” (PP+PSOE+CuU+PNV) que ha gestionado el poder entre 1977 y 2015 se ha negado siempre a reconocer: que la crisis económica se transformaría en crisis social y que, al persistir ambas, terminaría convirtiéndose en una crisis política, pero que toda esta sucesión de crisis perfectamente concatenadas, se producía sobre el común denominador de una crisis cultural iniciada durante la transición. Esta crisis se manifiesta en el hecho de que la sociedad española cada vez más tiene una formación cultural de perfil más bajo, aumenta el analfabetismo estructural, se ha perdido toda capacidad crítica, incluso amplios sectores de la sociedad desconocen ya lo que es el razonamiento lógico. No es solamente que exista más dos millones de jóvenes que ni trabajan, ni estudian, es que buena parte de los que trabajan salen de los centros de estudio sin preparación suficiente y buena parte de los que hoy estudian no acabaran los ciclos de formación que están cursando. España es hoy el país de Europa con mayor porcentaje de fracaso escolar y con mayor índice de universitarios que no terminan sus estudios y se atascan en el primer año de carrera.

Paralelamente a esto la sociedad española consume más drogas de todo tipo que cualquier otra sociedad europea, el consumo de drogas se ha banalizado y se tiende cada vez más a aceptarlo socialmente. El porro está sino legalizado, si, en cualquier caso, permitido en la práctica. Mientras, la capacidad de comprensión de la sociedad y de respuesta ante los problemas del siglo XXI, incluso ante los más elementales, es mínima.

En tales circunstancias no resulta aventurado decir que “consultar” al pueblo español en la urnas supone tener la seguridad de que la mayoría de votantes, no solamente ignora las repercusiones de su voto, sino que es incapaz de elegir con un mínimo conocimiento de causa. Y en estas circunstancias, la democracia es pura ficción...

Cuando una sociedad consume más y más telebasura, sin inmutarse; cuando los productos culturales más difundidos son siempre los de niveles más zafios; cuando se produce una cinematografía próxima a la indigencia a pesar de las subvenciones; cuando las nuevas generaciones no son capaces de leer un libro, ni resisten un artículo digital de más de 400 palabras, cuando expresan ideas con apenas 140 caracteres y aun les sobran; cuando lo ignoran todo sobre su pasado, sobre su historia, sobre su identidad, sobre sus orígenes, cuando su vocabulario no excede más allá de las 2.000 palabras; cuando los valores individualistas se han convertido en los únicos comprensibles y asumibles por la sociedad… en esos momentos es cuando ni la economía, ni la política, ni la sociedad, pueden funcionar bien por “democrática” que sea la sociedad ¡por que la población carece de bases culturales y del fundamento suficiente como para poder ENTENDER primero, REACCINAR después y SUPERAR a las crisis! ¡Ni siquiera existen en este momento élites política capaces de dar diagnósticos y mucho menos de establecer recetas para superar las crisis! La frivolidad de los argumentos y planteamientos de Ciudadanos o los estereotipos progresistas inamovibles con los que se mueve Podemos, las simplificaciones nacionalistas de un Bildu o de una ERC, nos indican a las claras que las “nuevas opciones” siguen la senda de las “viejas”.

¿Votar el 20–D? ¿Votar para qué?

Me niego a participar en la ceremonia mágico–religiosa de votar

Si alguna candidatura se atreviera a dar respuestas a los problemas reales de la sociedad española y lo hicieran con realismo y franqueza, no nos cabe la menor duda de que, o bien no serían entendida por una amplia mayoría de la población o bien, simplemente, sería considerada como algo ajeno y exterior al sistema, como el “enemigo”. El más odiado por el ignorante es aquel que le recuerda su condición.

Por eso estas elecciones no aportarán nada nuevo: faltan alternativas y faltan ideas claras. Las “nuevas” siglas aparecidas en la izquierda y en la derecha o en el soberanismo, no son más que la reedición del izquierdismo y del centrismo o del soberanismo de toda la vida por los que nuestro país ya pasó en los años 77–83. Por eso no resolverán ningún problema, como no lo han resuelto hasta ahora, sino que generarán una situación todavía más endiablada: coaliciones inestables, formadas por líderes superficiales deseosos de saciar su ego, o bien llenarse los bolsillos (o ambas cosas a la vista de que egolatría y sinvergonzonería se dan, a menudo, la mano), pero incapaces de establecer fórmulas para superar la crisis cultural, social, política y económica del país.

Justo ahora, cuando más necesarios son gobiernos fuertes y decididos, gobiernos con claridad en los proyectos y voluntad implacable en su aplicación, justo ahora, las simetrías políticas que nacerán el próximo 20–D darán como resultado gobiernos débiles que oscilarán como cañas al viento ante los soplos de la globalización, incapaces de resistir la intensidad de los fenómenos que tienen que combatir (Tsipras es un buen ejemplo).

En cuatro años, sino menos, en las siguientes elecciones, una sociedad todavía más sumida en la crisis, volverá a votar a unos candidatos igualmente ignorantes de su identidad, de su historia y de su futuro, huérfanos de proyectos y con sobredosis de look, las encuestas de popularidad, los sondeos de opinión y el postureo más irresponsable.

¿Votar en estas circunstancias? ¿Votar para qué? Louis Ferdinand Céline decía que él nunca iba a votar: “La mayoría está compuesta por idiotas, así que ya sé quién ganará”. Estas elecciones, en efecto, están terminando siendo una reedición de la “cena de los idiotas”, en donde la superficialidad de los candidatos tiene sólo parangón con la vacuidad de sus propuestas. La abstención, el voto nulo o el voto en blanco, parecen las opciones más razonables (a menos que uno tenga preferencias por algún candidato o por alguna pequeña opción sin esperanzas en obtener escaño y que quiera rendir un homenaje a los que muestran más moral que el Alcoyano).

La proximidad de las fechas navideñas hace todavía más desaconsejable el voto, incluso el prestar atención a los candidatos y a sus promesas cínicas: mejor dedicar los 30 minutos que uno tarda en votar, en comprar regalos para la familia, pasarlo con los hijos explicándoles el sentido de la Navidad y del Solsticio de Invierno, aumentar los conocimientos leyendo un libro o viendo esa película que hace tiempo teníamos ganas de ver, mejor hacer el amor como leones, tomar unas cañas con los amigos y cultivar habilidades sociales, que participar en esa ceremonia del voto de la que sabemos que no saldrá nada nuevo, ni nada bueno.

Para tener las ideas claras antes del 20–D

Así pues, vale la pena resumir:  

  1. Estas elecciones no resolverán nada esencial porque ni siquiera los candidatos son capaces de aislar los problemas reales y definirse sobre ellos.

  2. Ninguna candidatura propone un nuevo modelo económico concreto con el que sustituir al ya fracasado.

  3. Los sondeos electorales prevén que de un parlamento con PP, PSOE, CiU y PNV se pasará a otro en el que estas fuerzas compartirán bancadas con Cs, Podemos, ERC, Bildu–Sortu: un sistema constitucional de bipartidismo imperfecto, difícilmente sobrevivirá a una situación de atomización política creciente.

  4. Se han acabado las épocas de las mayorías absolutas o de los gobiernos en minoría apoyados por nacionalistas: a partir de ahora se abre el turno a los gobiernos de coalición, inestables por definición, o de los gobiernos en minoría más inestables aún. El caos catalán va a hacer que todas las fuerzas políticas (salvo quizás Podemos) creen cinturones de protección ante los nacionalismos, definitivamente apeados de la historia por mucho que aun no lo hayan advertido.

  5. Desde el punto de vista de la vertebración del Estado, lo grave no es el “desafío catalán” –ya superado y al que sólo le queda remitir–, ni mucho menos el “desafío vasco” –redimensionado a lo irrelevante sin la existencia de una vanguardia terrorista–, sino el hecho de que “España” es una nación sin rumbo, que va a la deriva sin que nadie sea capaz de asignarle una “misión nacional” y un “destino histórico” que suponga un verdadero “proyecto nacional” de futuro.

  6. El primer problema nacional es el que afecta a la identidad española, a su definición, a su futuro y a su defensa. Y este problema está íntimamente ligado –igual que el problema social– a la presencia de inmigración masiva. Quien no proponga de manera clara detener los flujos migratorios de los que España está saturada y poner coto a la expansión del Islam, no merece ni un minuto de atención.

  7. El que no exista ninguna posibilidad de alcanzar nuevos consensos y, por tanto, sea imposible modificar la constitución, no quiere decir ni que ésta goce de buena salud, ni que debamos plegarlos a lo evidente: que la constitución de 1978 está agotada (fracaso en la vertebración del Estado, fracaso en la división de poderes, hipertrofia del fenómeno de la corrupción, sistema electoral injusto y discriminatorio, texto constitucional reducido a mera declaración de principios que son negados por el día a día, etc, etc) y es preciso otro modelo de organización del Estado.

  8. Significativamente, ninguna fuerza política alerta sobre el riesgo de que, antes que crisis económica, antes que crisis social o nacional, arrastramos una crisis cultural que pesa como una losa sobre cualquier intento de regeneración nacional. Este proceso tiene influencia directa sobre el proceso de desintegración que afecta a la sociedad española y al hundimiento de nuestro sistema educativo.

  9. Finalmente, no existen ni una sola fuerza política con entidad suficiente, para poder enderezar la situación política, social, económica o cultural en España, con densidad de cuadros suficientes como para proveer de sangre nueva a los organismos del Estado, lo que hace que el acto de acudir a votar sea meramente testimonial.

    Y es por todo ello, por lo que el próximo día 20–D ni me he tomado la molestia de votar por correo, ni creo que valga la pena que nadie se lo tome muy a pecho. La partida no la juegan los electores, estos lo único que pueden hacer es restar legitimidad al sistema, absteniéndose, votando en blanco, votando nulo. De las urnas solamente saldrá

    A. Una victoria del PP (la ley d’Hont premia al partido mayoritario y a partir de 130 diputados, así que no hay que descartar que una victoria del PP le haga rozar la mayoría absoluta y le permita gobernar en minoría), 

    B. Un gobierno de coalición PP-Ciudadanos que aunaría a las políticas ya conocidas del PP con las prácticas centristas más oportunistas. 

    C. Un gobierno de coalición PP-PSOE, es decir la política neoliberal de derechas junto a un PSOE extremadamente fracturado y sin liderazgo que afrontaría una lucha interna entre Sánchez y Susana Díaz por el poder. 

    No hay otra fórmula: o gobierna un PP debilitado y en solitario, o gobiernan dos posibles coaliciones inestables.

Sabemos, pues, lo que saldrá de las urnas y que las urnas no solucionarán nada: más vale emplear el tiempo forjando instrumentos de trabajo que eviten que dentro de cuatro años siga existiendo un vacío de alternativas.

Hacemos votos para que esta sea la última elección en la que tenemos que recomendar abstención, voto nulo o voto en blanco y esperamos que en las próximas competiciones electorales ya estén presentes fuerzas políticas de carácter alternativo con mayor nivel de definición y mayor radicalidad en los objetivos (radical = el que va a la raíz, en este caso la “radicalidad” implicaría atacar a los problemas en sus raíces, no en sus causas últimas), a la que se le pueda votar sin la sensación de entregar el voto por compasión a una opción minoritaria y sin posibilidades, o simplemente de ir a votar con la nariz tapada o de abstenerse simplemente porque se tiene –como ahora- la sensación indeleble de que nada mejorará.

© Ernesto Milà – info–krisis – ernesto.mila.rodri@gmail.com – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

 

Diario de la Desesperanza (60)

Diario de la Desesperanza (60)

ANTE LA OBSESIÓN SOBERANISTA ES PRECISO RESTAURAR
EL SENTIDO COMÚN, LA LEALTAD Y LA RESPONSABILIDAD
EN LA GENERALITAT DE CATALUNYA

1º. La propuesta soberanista que se debatirá en el Parlament de Catalunya supone la culminación del programa nacionalista y el reconocimiento de que la restauración de la Generalitat de Catalunya en 1979 fue, para el nacionalismo, una etapa intermedia en su camino hacia a la independencia. Desde entonces este plan ha ido avanzando inexorablemente amparado en un modelo constitucional de “bipartidismo imperfecto” en el que cuando un gobierno del Estado no tenía mayoría absoluta suficiente para gobernar, era apoyado por el nacionalismo catalán a cambio de impunidad en Cataluña.

2º. Esto ha generado tres fenómenos perversos: una corrupción generalizada en la cúspide de la administración catalana, tolerada por el gobierno del Estado; un falseamiento de la historia y de la realidad catalana mediante el control sobre la enseñanza y sobre los medios de comunicación; y una desconexión creciente de Cataluña con el Estado Español del que la propuesta soberanista no es más que el último episodio.

3º. El soberanismo ha gobernado en nombre de una PARTE, no de TODA Catalunya. Los partidos soberanistas, habituados a considerar a Cataluña como su “jardín privado”, han ido ignorando la legalidad de la Constitución de 1978, situando en el mismo plano Estatuto y Constitución, Generalitat y Estado, eludiendo la aplicación de las reiteradas sentencias sobre la enseñanza, silenciando a los medios de comunicación no-nacionalistas y convirtiendo los medios públicos catalanes en un rodillo ideológico subvencionado, negociando impunidad a cambio de apoyos coyunturales. 

4º. El soberanismo cree que el 53% de los diputados y el 47% de los electores, es mayoría “suficiente” para adoptar la decisión histórica e irrevocable de separarse del resto del Estado… cuando esos resultados lo único que demuestran es falta de “fuerza social” y de consenso suficientes para obtener la independencia y desprecio absoluto por la normativa legal vigente, por el propio espíritu originario del Estatuto de Sau y por el sentido común.

5º. La declaración soberanista del Parlament, obliga hoy a decir bien alto que la independencia de Cataluña es, no sólo inviable desde el punto de vista legal, deplorable por las consecuencias nefastas que tendría para la sociedad catalana, sino que es, además, la culminación de la trágica fractura vertical que el gobierno de Artur Mas ha operado sobre la sociedad catalana.

6º. Nunca, a lo largo de los siglos, ha existido una “nación catalana” independiente, ficción impuesta por la Generalitat y desmentida por la historia. Incluso los condados pirenaicos de la Edad Media aspiraban a reconstruir la libertad e integridad del Reino Visigodo ante la invasión musulmana. Los catalanes que defendieron Barcelona el 11 de septiembre de 1714, jamás lo hicieron en nombre de la independencia, sino del pretendiente austracista para la Corona de España de la que se reconocían como parte. La lucha contra las tropas napoleónicas llevada a cabo por los menestrales barceloneses, por los héroes del Bruch o por los resistentes de Gerona, nunca fue una “lucha por la independencia”, sino que se reafirmó una y otra vez el compromiso de LEALTAD de Cataluña y su compromiso con ESPAÑA.

7º. Esta propuesta soberanista llega en el momento en el que se acumulan los problemas causados por décadas de mala gestión de la Generalitat: hoy se respira en toda Cataluña el inequívoco aroma de la corrupción protagonizada por el clan mafioso de los Pujol y por las sucesivas cúpulas de CDC; hoy en Cataluña existe la mayor acumulación de fundamentalismo islámico y de inmigración no integrada de todo el Estado, una verdadera bomba de tiem; hoy en Cataluña las tasas de paro de la juventud y de población situada en el umbral de la pobrezafiguran entre las más altas del Estado, el proceso de desindustrialización ha hecho que en los últimos 15 años Cataluña perdiera un 30% de su tejido industrial y la obsesión soberanista han llevado a la Generalitat a tener fama de “mal pagador” ante sus proveedores, mientras que el bono de la Generalitat es calificada como “bono basura con malas perspectivas de evolución” 

8º. Denunciar, desobedecer y manifestar una hostilidad activa ante la declaración soberanista, es una obligación moral para todos los ciudadanos que aún conservan el seny catalán. Por todo ello, llamamos al boicot y a la resistencia activa de la sociedad catalana ante la iniciativa soberanista lanzada desde la ilegalidad y desde la deslealtad. Pedimos a la sociedad catalana que dé una muestra de MADUREZ, RESPONSABILIDAD Y LEALTAD, manifestando su protesta por la deriva soberanista de la Generalitat, y en defensa de la CATALUÑA HISPANA

E. Milà (San José de Costa Rica 09|11|2015).

Diario de la Desesperanza (59)

Diario de la Desesperanza (59)

Querido Diario:

Se llamó “carrera de caracoles” hará unos 10 años, a la que tenían entablada los distintos grupos políticos de pequeñas dimensiones para ver quien ocupaba el espacio que en otras partes de Europa ocupaban partidos de la talla de Front National. Aquello duró más de la cuenta. Y en eso estamos. Más o menos está claro quién ha ganado la carrera de caracoles y quienes se han quedado en la cuneta o se ha perdido en sus babas. Ahora lo que queda es transformar la carrera de caracoles en una de salto de obstáculos. Porque obstáculos los habrá, pero es preciso apostar por una buena salida, ser consciente de que uno se la puede pagar con esta o con la valla que seguirá, pero imprimir velocidad al despegue.

Uno –en la distancia, claro–, se siente embarcado en la construcción de una “federación” que nace –está naciendo– con la intención de ocupar un espacio vacío en la política española. Desde que se conoció el resultado de las últimas elecciones municipales, la “unidad” pasa, lo hemos dicho, por el eje E2000–PxC: ambos tienen programas bien definidos, zonas en donde su influencia es notorio y cargos electos. La primera colaboración entre estos grupos ha sido la creación de la asociación de Concejales que agrupa a los elegidos por las listas de E2000, PxC y PxL y a los que espero que en los próximos meses se unan otros muchos independientes y concejales aislados. Esta asociación es el primer paso, al que seguirán otros. Por lo que sé, la “federación” no se presentará a las próximas elecciones. Es pronto y los mimbres todavía no son lo suficientemente fuertes como para que los resultados acompañen. Es cuestión de quemar etapas y crear instrumentos de trabajo. La asociación de concejales es uno, pero no será el único.

Cabe preguntarse si no acudir a la convocatoria electoral puede ser considerado un “gesto antisistema”. No lo es: no es que la “federación” se niegue a presentarse sistemáticamente a las elecciones, es que a estas, precisamente, no se va a presentar. Y no porqué no esté en condiciones de reunir los avales del 0’1 del electorado… sino porque todavía no ha dado tiempo de preparar el programa común, la estrategia, ni acopiar medios económicos suficientes para hacer una campaña en condiciones.

Creo que sería posible reunir los avales en Cataluña y la Comunidad Valenciana, así como en una decena de provincia menores en las que apenas con doscientas o cuatrocientas firmas ya es posible salvar la barrera del 0’1%. Son las provincias en las que los distintos grupos de la “federación” tienen una mínima base militante. Conste que me parece muy razonable el que en un país como España en donde cualquiera puede presentar una lista (incluso repleta de fraudes) era necesario establecer un “corte” para evitar que el censo electoral estuviera al alcance de cualquiera. Por otra parte, quien no es capaz de reunir el 0’1% de avales en una provincia es que está llamado a perder. Así pues, no creo que sea por esta barrera –saludable, en mi opinión– por lo que la “federación” estará ausente el 20–D.

Vale la pena recordar también que un partido político o una federación no tienen la obligación de practicar esa especie de “fetichismo electoral” que parece aquejar a la clase política. Es preciso denunciar el falso mito de que los problemas se resuelven en las elecciones: lo que se resuelve es la composición del parlamento. Nada más. En España tenemos una larga experiencia electoral en los últimos 40 años: hemos votado en elecciones locales, autonómicas, generales y europeas… en ese tiempo, los problemas se han ido acrecentando hasta el punto de que es razonable pensar que las elecciones renuevan a los ocupantes de las poltronas pero en absoluto resuelven problemas. Es más, crean otros nuevos.

No presentarse a unas elecciones no implica que se acabe el mundo. El simpatizante y el afiliado tiene distintas posibilidades: votar nulo, votar en blando o abstenerse. Y animar a otros a que hagan otro tanto a la vista del percal que cortan las opciones que se van a presentar: tanto los ya vistas, como las nuevas (si el otro día Iglesias proponía 17 referendos de autodeterminación para las 17 comunidades autónomas, ahora Rivera propone votar por una lado a siglas de partido y por otro a personas, demostrando que el “antes muerto que sencillo” es una constante entre la clase política española que, al parecer, no ha oído hablar de la “navaja de Ockham” (la solución más simple es la verdadera)

Así pues, la “federación” tiene por delante un horizonte mucho más amplio y un afán de estar presentes de manera determinante en ulteriores contiendas electorales. El asunto no resuelto en la política española es dónde está una formación equivalente a las que están presentes en toda Europa, de carácter euroescéptico, identitario, social–patriota y anti–inmigración. Porque ese es el hueco que ni van a ocuparlo Vox (el problema de Vox no es el 20–D, sino lo que quedará de él el día después y quién se queda las facturas a pagar), ni los grupúsculos nostálgicos más o menos bienintencionados, ni, por supuesto, los desaprensivos políticos que siempre han circulado a la derecha del PP.

Repito que, a mi modo de ver, los rasgos en los que se concretara una alternativa a la “vieja banda de los cuatro” (PP+PSOE+CiU+PNV) y a la “nueva banda de los cuatro” (Podemos+Cs+ERC+Bildu) y que definirían un nuevo espacio político deberían ser:

  • euroescéptico porque las crisis económica iniciada en 2007 y nunca concluida, si demuestra algo es la necesidad de revisar las estructuras de la UE y, por supuesto, las cláusulas del Tratado de Adhesión de España y conjurar sus efectos más deletéreos (arrojarnos a la periferia de Europa, imposibilidad de realizar una política monetaria propia, exigencia de destrucción de sectores estratégicos, perjuicios ocasionados a nuestra agricultura por “acuerdos preferenciales” de la UE con países no europeos, indefinición de la UE en temas importantes como la política exterior, la defensa, y estancamiento en la construcción europea). La UE así constituida no puede alcanzar sus fines y la presencia de España en una estructura de este tipo anula los efectos benéficos que en principio pudo tener.
  • identitario porque el gran adversario de las libertades y del bienestar es precisamente la globalización que, para imponerse, precisa abolir los signos distintivos y la personalidad de los pueblos. Quien ignora sus raíces y su personalidad, es presa fácil para el “nuevo orden mundial” y queda obligado aceptar la “corrección política” y el “pensamiento único”. Quien dice “identidad” dice orígenes pero dice también “autenticidad” y rasgos que se trata de mantener en tanto que son el producto de la psicología colectiva y de la historia de un pueblo.
  • social–patriota porque las naciones y los Estados son, hoy por hoy, junto con la identidad, una de las pocas defensas ante la globalización. Pero no hay patriotismo digno de tal nombre cuando la sociedad que vive sobre esa tierra está abandonada a su suerte y a las oscilaciones de los mercados y de los señores del dinero. El patriotismo o tiene una desembocadura social, o no es nada.
  • anti–inmigración en la medida que uno de los instrumentos de la globalización son los movimientos migratorios a causa de los cuales, tanto los países emisores de inmigración como los receptores pierden identidad. Es preciso denunciar hasta la saciedad que la inmigración masiva, al aumentar el número de trabajadores en un país, es un mecanismo regulador de los salarios (a más inmigración, salarios más bajos) y un instrumento para “ganar competitividad”.

Estos cuatro factores –euroescepticismo, el patriotismo social, lo identitario y la lucha contra la inmigración masiva– son respuestas coherentes y perfectamente concatenadas a la globalización, a la degeneración del régimen político español y a el progresivo desmantelamiento del Estado del Bienestar. Cualquier otro elemento de programa tiene relación directa con alguno de estos puntos. Y cada uno de estos conceptos es importante porque de ellos va a depender la “imagen” del movimiento que resulte.

Si tal movimiento quiere hacerse un hueco en la política española deberá llamar la atención y hacerlo difundiendo ideas. Como el alquimista medieval, el éxito en política consiste simplemente en destilar una y otra vez las mismas ideas, difundirlas con la constancia y la paciencia de un ejército laborioso, repetirlas una y mil veces con un lenguaje comprensible para el electorado y a través de cuadros cualificados. Era imposible disponer de todo esto el 20–D.

Así pues ya sabemos lo que hacer el próximo 20–D: VOTO EN BLANCO, VOTO NULO O ABSTENCIÓN. Sabemos también que es preciso aunar esfuerzos y sumarse al polo que empieza estos días a andar. Porque ya va siendo hora de arrancar y que de la “carrera de caracoles” se pase al “salto de obstáculos”.

 

ARTUR MÁS NO SE RESIGNA A SALIR DEL PALAU DE LA GENERALITAT NI POR LA PUERTA DE ATRÁS, NI POR LAS CLOACAS…

La carrera política de Artur Mas es propia de un hombre mediocre. En 2003 y 2006, ya salió derrotado del debate de investidura y tuvo que aguantar siete años de oposición. Finalmente, en 2010 consiguió su meta y se ha sentado durante casi cuatro años en el Palau de la Generalitat. Ahora vuelve a estar en la cuerda floja y, a medida que pasan las horas hasta llegar al debate de investidura, sus posibilidades de lograr un acuerdo con la CUP para ser votado como presidente, se van agotando progresivamente.

Para el electorado de la CUP, Artur Mas y lo que representa CDC son una aberración del nacionalismo catalán, una sífilis que contamina con su prurito de corrupción todo lo que toca, una abominación que ha hecho más daño a Cataluña que cualquier centralismo madrileño… Votar por Mas implicaría la volatilización de parte de los votos de la CUP… justo en puertas de las elecciones generales del 20–D. Algo inaceptable para los borrokos catalanes.

Entonces ¿qué? Lo normal sería que Junts pel Sí y la CUP pactaran un candidato de consenso. Pero ¿qué ocurriría en ese caso con Artur Mas? Debería de optar entre salir del Palau de la Generalitat por la puerta trasera y esperar tranquilamente en su casa de calle Balmes, cerca de la Travesera de Gracia, el desmoronamiento final de CDC, la oleada de procesos por corrupción que se vienen encima, no sólo al clan mafioso de los Pujol sino a todos los equipos dirigentes del partido… entre los que se encuentra él mismo. Ciertamente, Artur Mas no huirá por las alcantarillas como hizo su ilustre predecesor Josep Dencàs, conseller de interior cuando se produjo la proclamación del “Estat Catalá” en octubre de 1934, pero pasará muy cerca de ellas como la semana que viene la Virgen de Montserrat no le haga un milagro.

No es el ego de Mas (que también), sino la sensación de que si no es presidente de la Generalitat carecerá de argumentos para negociar sobre una posible imputación a él o a gente de su entorno, y quedará expuesto a suplicatorios llegados de la Audiencia Nacional. Artur Mas, simplemente tiene miedo. Así que tratará por todos los medios de seguir siendo presidente y, en estos momentos, sus validos están tratando de “comprar” a buen precio a algunos diputados más de Catalunya sí podem (Podemos+ICV)  que de CUP. El recuerdo de algo parecido al “tamayazo” planea sobre Barcelona.

Y si no, ¿qué…? Sencillo: elecciones autonómicas en marzo. Una vez más la disyuntiva es o Guatemala o Guatapeor. Lo que ocurre es que en esas nuevas elecciones, Mas tendría todavía cuatro meses para utilizar todos los recursos al alcance de su mano (entre ellos, la victimización, a través de los medios de comunicación de la Generalitat, de los cabezas de turco del proceso de “desobediencia y desconexión” que se abrirá la semana que viene) para asegurarse un mejor resultado. O al menos esta es la posibilidad a la que se refugia.

Pienso que Mas ha optado por el seudo–tamayazo y que las nuevas elecciones son la última de sus opciones, pero, como hoy decía La Vanguardia: “esta posibilidad cada vez ocupa más espacio en su mesa de trabajo”…

 

“¡SI SE PUEDE! ¡SI SE PUEDE!” ¿QUÉ ES LO QUE SE PUEDE? CREAR UN FRANKENSTEIN, POR SUPUESTO. PODEMOS ESTARÁ ROTO EN VARIOS GRUPOS EN EL CONGRESO

Podemos nació para renovar la política española. Pero eso era hace año y medio. Ahora, Podemos es un partido más cuyo rasgo más característico es aumentar, por si no hubiera suficiente, la dosis diaria de caos de este país. La elaboración de listas electorales y de coaliciones regionales está resultando mucho más difícil de lo que Pablo Iglesias pensaba hace un año. En cada autonomía, los “círculos” de Podemos reaccionan de una manera diferente, y todos se muestran celosos de su independencia. No es que la izquierda está fracturada, es que el mismo entorno de Podemos está atomizado.

Y no hay nada que hacer: cada organización regional es un mundo aparte y cada una tiene ideas propias, diferentes, por supuesto, al de la dirección de la organización que, por lo demás, se ha fracturado en trozos para satisfacer las exigencias de los aliados. Los catalanes (que incluyen a Barcelona En Comú de la Colau), el valenciano (en el que Podemos va con Compromís), los gallegos (en donde funcionan con exIU y con gente de las Mareas), quieren tener voz propia en el Congreso. Así pues, el grupo de Podemos, propiamente dicho, quedará muy debilitado en el próximo parlamento.

Pablo Iglesias no ha creado un partido político: ha creado un Frankenstein electoral en el que es imposible imponer un criterio único. Sin olvidar que todas estas coaliciones regionales están (o estarán) prendidas por alfileres y pueden deshacerse en cualquier momento por un quítame allá esas pajas. Entre lo mediocre de la gestión de sus concejales y alcaldes elegidos en las últimas elecciones municipales, la falta de noticias sobre la actividad de los diputados de Podemos en el Parlamento Europeo (se sabe que Iglesias es uno de los que han estado más ausentes en esta institución), las incorporaciones problemáticas, dimisiones de algún cargo regional cada semana, noticias sobre dirigentes pederastas, y el binomio Kichi–Gordillo en Andalucía convenciendo al electorado de toda España de que en Podemos hay mucho de anécdota con olor a marihuana, no es raro que esta formación sufra el síndrome del partido menguante.

 

ESPAÑA CADA VEZ RÍE MENOS Y LO POCO QUE RÍE NO ES PRECISAMENTE GRACIAS AL HUMOR GRÁFICO… QUE ESTÁ EN CRISIS TERMINAL

Ando preparando un estudio sobre La Codorniz y he podido advertir una cosa: aquel tipo de humor era infinitamente más brillante, ingenioso, bien realizado y con más pretensiones que cualquiera de los productos que le siguieron. Parece como si la existencia de la censura excitase la imaginación y hubiera obligado a los caricaturistas a trabajar más los temas y huir de lo obvio y lo facilón.  Cada vez reímos menos y cada vez menos, nuestras sonrisas deben menos a las caricaturas y al humor gráfico.

Si alguien tiene a bien repasar los números de La Codorniz (el único semanario español de humor durante el franquismo) advertirá que hacía gala de su subtítulo: “La revista más audaz para el lector más inteligente”. Luego vino la transición y el humor gráfico cambio. Ganaron peso los caricaturistas de los diarios (Máximo, Forges, Ops, etc.) y aparecieron varias revistas de una calidad muy inferior a La Codorniz, que basaban sus ventas y sonrisas en lo cutre, lo zafio, el porno y poco más. Ayudaron, eso sí, a que muchos sonrieran ante el trance de la transición. De la generación de La Codorniz ya no queda nadie.

Los dibujantes históricos que quedan en El Jueves, tienen menos gracia que una imitación de Chiquito de la Calzada por parte de Montoro. Forges es un arcaísmo al borde de la jubilación. Las viñetas de los diarios hace lustros que han dejado de suscitar alguna sonrisa. Además, la crisis del papel ha eliminado está sección de la mayoría de diarios y las pocas que se publican o están hechas por becarios o se pagan muy mal. Los dibujantes se han visto afectados por las bajadas de ventas y por la crisis del papel impreso. En cuanto a los digitales, eluden por completo tener caricaturitas y dibujantes en plantilla. Las revistas de cómics históricas (El Víbora, Totem, Cairo, 1984, etc), todas cayeron una tras otras en la última década del siglo XX. Y eso que España era y es puntera en la industria del cómic. De las de humor sobrevive malviviendo El Jueves a costa de reducir páginas, formato y calidad. Veremos lo que dura. Ops se reinventó en El Roto y sigue colocando su viñeta en El País, viñeta que probablemente sea una de las principales causas de la alta tasa de suicidios y depresiones en este país.

 

Diario de la Desesperanza (58)

Diario de la Desesperanza (58)

Querido Diario:

Albert Rivera debería de anunciar hoy en Cádiz su proyecto de reforma constitucional que está envuelto en el máximo de expectación. No sé por qué, pero me temo que ese proyecto va a ser insuficiente y, en cualquier caso se tratará de una obra menor. Ciertamente Rivera incorporará algún elemento necesario en el terreno autonómico, pero está unánimemente aceptado que esta parte siempre ha sido la más manifiestamente mejorable. El soberanismo catalán ha demostrado lo peligroso que es no dejar bien atado el límite de los procesos autonómicos y la necesidad de que el Estado recupere algunas competencias especialmente en materia de educación y sanidad so pena de convertir España en un mosaico ingobernable. Pero hay un par de elementos que Rivera no abordará y que nos parece el más importante de una reforma constitucional: la disminución del poder de los partidos políticos y la reforma corporativa del senado.

Nos explicamos: nunca una estructuras con tan poca militancia y tan corruptas han tenido tanto poder. Si existe corrupción en España es porque todo el poder, absolutamente todo, está en manos de los partidos que actúan sin contrapeso alguno. La inexistencia de una división de poderes efectiva hace el resto. Desde Platón se sabe que los políticos nunca abordan iniciativas que puedan perjudicarles. No hay que perder de vista en lo que se han convertido los partidos: ya no son bloques ideológicos, sino que han pasado a ser agregados de intereses, ya no les une un programa, un liderazgo o una doctrina, sino la mera posibilidad de gestionar en beneficio propio áreas más o menos grandes de poder. Si hay dos instituciones desprestigiadas en este país, una es sin duda los partidos políticos, la otra, por supuesto, los sindicatos. Ambas, por cierto, figuran entre las más y mejor subvencionadas.

Y luego está la reforma del senado: institución inútil e innecesaria parece como si en lugar de liquidarla de una vez por todas, existiera un común interés en atribuirle la quimérica misión de “cámara de las autonomías” o “cámara territorial”. Tiene gracias que esta propuesta sea compartida incluso por las derechas. Esperanza Aguirre, sin ir más lejos, la defendió en su momento. Ahora es Rivera el que tomará el relevo. Pero un Senado convertido de “cámara de la nada” a “cámara de las autonomías” es una modificación tan pobre y tan inoportuna que produce escozor. En primer lugar, se trata tanto de certificar la inutilidad del senado en su actual configuración como del Estado de las Autonomías (el gran fracaso de la constitución del 78). No se puede actuar como si nada y como si los estatutos catalán, vasco, gallego y andaluz, más el café para todos que siguió, constituyeran algo irrenunciable y vital, sin la cual se desnaturalizaría la democracia. O se está en contra del Estado de las Autonomías y a favor del Estado del Bienestar, este es el verdadero problema a la vista de que ambos, económicamente son incompatibles como ha demostrado 38 años de práctica constitucional.

No hay que olvidar, además, que los diputados presentes en el congreso de los diputados, son elegidos por circunscripciones territoriales, así pues representan a “territorios”, de tal manera que convertir al senado en una “cámara de las autonomías” es una tautología. Y, sin embargo, es rigurosamente cierto que se impone la desaparición del senado o bien su transformación en una cámara de la sociedad o “cámara corporativa”.

Una reforma constitucional de altura implicaría una disminución del poder de los partidos y una efectiva separación de poderes. Sean cuales fueren las intenciones originarias de los “padres de la constitución”, lo cierto es que en el congreso el ciudadano está representado a través de esos intermediarios devaluados que son los partidos políticos. El senado actual es hoy un “bis” de esta representación y no cambiaría mucho si el senador en lugar de representar a una provincia, representara a una autonomía. Me gustaría saber la diferencia entre un diputado por las provincias de Logroño, Murcia, Asturias o Cantabría y un senador representante de las comunidades autónomas de Logroño, Murcia, Asturias o Cantabria.

Hemos dicho que la clave es quitar peso a los partidos políticos. La forma más racional sería aboliendo la representación partidocrática en el Senado y creando en esta institución un contrapeso a los partidos. ¿Cuál es ese contrapeso? Obviamente, la sociedad: la sociedad está compuesta con municipios, universidades, mundo de la cultura, ONGs, confesiones religiosas, sindicatos, patronales, fuerzas armadas, colegios profesionales, organizaciones juveniles, círculos culturales, fundaciones, asociaciones familiares, movimientos sociales, etc, etc. Es a todo este universo en el que se divide la sociedad para cumplir sus finalidades, el que debe de estar presente de manera corporativa en el senado. Eso y no otra cosa: ¿Quién va a saber mejor que el recto de una universidad las necesidades de la enseñanza superior? ¿Y quién va a poder conoce mejor los problemas del mundo laboral que los sindicalistas? ¿Qué mejor representante que un militar para plantear problemas y necesidades de la defensa nacional? Y así sucesivamente. Ahora, cada uno de estos estamentos cede a los partidos políticos la mejor o peor defensa de sus intereses (ahora sabemos, después de 38 años de democracia) que los partidos políticos lo mejor que representan son los intereses de sus clases dirigentes, pero en absoluto los de la sociedad. Hace falta volver la mirada a la sociedad y empezar a considerar que los partidos políticos no son el único canal de representatividad en una democracia.

Y mucho nos tememos que la reforma que propondrá Rivera será incolora, inodora, insípida y, seguramente, estúpida. Un canto a la corrección político y un reclamo para su sigla que aportará poco lustre a su sigla.

 

HAY UNA IZQUIERDA QUE CREE EN LOS EXTRATERRESTRES Y OTRA QUE FORMA PARTE DEL FRENTE DE LIBERACION DE JUDEA DE LOS MONTY PITON

El espacio de izquierdas debería ser, como mínimo, un tercio del espacio político, siendo los otros dos tercios de titularidad del centro y de la derecha. Cada uno de estos espacios será más o menos grande, pero la existencia de estos tres hace imposible que existen otros más. Los únicos matices comprensibles estarían en los extremos del arco y poco más. La derecha como la izquierda tienen una componente radical en sus extremos. Eso es todo. Pero luego resulta que las cosas no son así.

La falta de una doctrina clara propicia el que en cada uno de estos sectores existan distintos núcleos de intereses que, para justificar su existencia y dignificarla, deben recurrir a sutiles diferenciaciones. Entre una derecha conservadora y una derecha liberal y entre una derecha progresista y una derecha democristiana, puede haber algún matiz, pero no hasta el extremo de romper un partido en defensa de la propia especificidad. Esto se ve perfectamente en el PP en el que matices de estos, haberlos haylos, normal para un partido que aspira a cubrir el centro, la derecha y la extrema derecha en una sola sigla.

En la izquierda ocurre algo completamente diferente. No estamos hablando de un solo espacio político sino de un mosaico cada vez más fragmentado. Y a medida que descendemos hacia sus franjas más radicales, el mosaico casi parece una perdigonada. Hubiera parecido lógico que Podemos a Izquierda Unida (que no son más que agregados de pequeños grupos e izquierda) pactaran. Sin embargo, hemos visto como en donde debería de haber uno hay cuatro (PSOE, IU, Podemos, Por la izquierda), con sus baronías, sus confederaciones, sus versos sueltos y la gente que busca montarse en caballo ganador como la ex secretaria de las Juventudes Socialistas que después de crear Somos Izquierda, apoyó a Baltasar Garzón y a Julio Anguita en su Por la Izquierda, para separarse a la semana siguiente de la creación…

La fragmentación y el mesianismo eran las características de los trostkystas de otros tiempos (en España llegaron a coexistir a principios de los 80 hasta cinco formaciones trotskistas a cual más sectaria y dogmática, cada una con la función preferencial de excomulgar a las otras. Inevitable recordar el sketch de la Vida de Brian sobre el Frente de Liberación de Judea y sus escisiones incontables y desternillantes. En aquellos grupos existían quienes opinaban que había que actuar dentro del PSOE practicando el entrismo y aquellos otros –los posadistas- que decían que la guerra nuclear era inevitable y que solamente podíamos confiar en los extraterrestres que serían, sin duda, posadistas, dado que para llegar a la tierra tenían que tener una civilización muy avanzada y por ello sólo podían ser marxistas y, dentro del marxismo, necesariamente serían trotskistas, para concluir que el posadismo era la interpretación más completa del trotkysmo y, por tanto, los marcianos serían posadistas.

Por increíble que pueda parecer esto no es una caricatura sino algo que verdaderamente existió en los años 60. En el paradigma de la racionalidad más absoluta, se había instalado la locura más galopante. Una vez más, el sueño de la razón produce monstruos. Monstruosos y desunidos, tal sería el mejor eslogan para una coalición de izquierdas.

http://blogs.elconfidencial.com/cultura/animales-de-compania/2015-11-07/de-talegon-a-los-marcianos-troskos-breve-historia-de-las-escisiones-de-la-izquierda_1082833/

 

¿CUÁL ES LA NACIONALIDAD DEL ALUNIZADOR DETENIDO? ¿PORQUÉ NO EXISTEN DELINCUENTES AUTONÓMICOS EN LA “NACIÓN CATALANA”?

Han detenido a un fulano del que La Vanguardia dice que es de “nacionalidad española”… y añade, “vecino de Barcelona”. Tiene gracia que un diario como La Vanguardia para el que dudar de la existencia de la “nación catalana” es una muestra de locura y perversión del pensamiento, solamente se acuerde de la Nación Española cuando alude a un delincuente. Hubiera sido mucho más coherente con La Vanguardia decir “se ha tenido a un alunizador catalán”… sin embargo al delincuente se le atribuye la nacionalidad cuya existencia se niega en beneficio de la catalana. En el catecismo nacionalista catalán, todo lo malo ocurre en otro lugar, nunca en el propio e idílico vergel. Esta es la primera parte de la observación. La segunda es todavía más curiosa.

Normalmente, cuando La Vanguardia alude a episodios de delincuencia, la nacionalidad del delincuente o, simplemente, no se cita, o se cita en el último párrafo. Hace falta leer cuarenta líneas para saber que el delincuente era… marroquí, pongamos por caso. Y si miráis en el histórico de La Vanguardia veréis que los subterfugios a los que llega este diario tienen un punto de delirante, todo para eludir el hecho de reconocer que la mayor parte de la delincuencia que opera en Cataluña pertenece a grupos étnicos llegados de fuera. En ocasiones se juzga mejor no citar la nacionalidad, ni tampoco el nombre, pero si las iniciales; en otras, se alude a que el delincuente es “vecino de Barcelona”… para evitar que pueda ser reconocido por su grupo étnico o por su nacionalidad de origen. Pero si el delincuente es de “nacionalidad española”, el dato aparece, inevitablemente en el segundo párrafo.

En estos tiempos en los que el fenómeno migratorio en nuestro país ya ha cumplido su vigésimo aniversario, y gracias al ius solis, ya hay delincuentes nacidos aquí y, por tanto, con nacionalidad española, pero de padres llegados de lejos. Esto, al parecer, también es algo que evita reconocer La Vanguardia siempre.

Todo esto nos sume en la duda más absoluta. Si la norma básica del periodismo es exponer una noticia definiendo el “qué”, “cómo”, “cuándo”, “quién” y “por qué”, La Vanguardia o elude el “quién” o lo enmascara como puede (pobremente en la mayoría de los caos). No se crea que esto afecta solamente al que en otro tiempo fuera el “diario bienpensante de la burguesía catalana” y luego se convirtió en el boletín interno de CDC: es una práctica habitual en la prensa española. La misma noticia del alunizador detenido la da El Periódico añadiendo un dato interesante, el alias del detenido es “El Niño”… El ABC añade que es un “delincuente multirreincidente”, sin añadir el nombre, y dice que ha sido detenido solamente este año en 28 ocasiones. Si, veintiocho. Y es mayor de edad: por lo que el nombre y la foto ayudaría mucho a entender la noticia y las motivaciones del muchacho… El Pais, va un poco más allá, después de redactar la noticia en los mismos términos que La Vanguardia, añade el nombre “Ricardo” y las iniciales “J.S.”…

Después de leer la noticia en varios medios, todavía no tengo una idea muy clara de la personalidad del detenido: me sorprende que se insista en su “nacionalidad española” y incluso existen posibilidades de que sea español, aunque menos que sea hijo de españoles. Paradójicamente, cuando sí que no existen dudas sobre la procedencia del delincuente es cuando no se añade este detalle, ni se  dice nada de su procedencia: entonces sí sabemos que es un delincuente de aluvión, llegado con la inmigración masiva y descontrolada. En el “nuevo periodismo” la redacción depende del Ministerio de la Verdad orwelliano.

 

EL PSOE PACTARÁ LA REFORMA LABORAL CON LOS SINDICATOS… COMO SI LOS SINDICATOS FUERAN HOY POR HOY ASOCIACIONES QUE REPRESENTAN ALGO

Jordi Sevilla, “cerebro económico” de Zapatero y el hombre que le enseñó las “cuatro reglas” de economía al anterior presidente de gobierno, ha regresado de entre los muertos y vuelve a cabalgar en la campaña electoral socialista. En una entrevista concedida a TVE1 fue claro: “Vamos a abolir la reforma laboral del PP. Toda”. Es como para echarse a temblar porque existen posibilidades de que la reforma propuesta por socialistas decepciones, no solamente a la patronal, sino también a los trabajadores. Se ve que el tema es el “plato fuerte” del programa socialista.

Para demostrarlo, apenas veinticuatro horas después de la declaración de Sevilla, Pedro Sánchez ha anunciado que cualquier pacto que se haga se realizará pactándolo con los sindicatos, que es como decir que la firma de los sindicatos va a costar tantos millones en subvenciones y cursos de formación impresentables. ¿O es que a estas alturas todavía hay alguien que tenga dudas en este país de que la carne de sindicalista va barata?

Es grotesco que el PSOE siga sin atender a la realidad: los sindicatos figuran entre las instituciones más desprestigiadas de la nación, tiene menos credibilidad que la familia Pujol recibiendo un premio a la honestidad. Pero, de entre todos los sindicatos, seguramente el que se beneficia de una mayor aura de corruptelas es la UGT que en otro tiempo fuera “sindicato socialista” (y que, por cierto, está próximo a su congreso).

El otro día cuando explicaba en Costa Rica que la UGT y CCOO son sindicatos subvencionados por el poder, no se lo creían: “quien paga, manda”. Los sindicatos españoles han firmado en los últimos 35 años los acuerdos y resoluciones más antiobreras que les han puesto en las narices a cambio de vender su alma al gobierno de turno. Salir ahora con una nueva reforma laboral pactada con los sindicatos podía tener tirón electoral en un tiempo en el que los sindicatos no estaban tan identificados como instrumento mínimamente representativo (el número de afiliados a los sindicatos hoy es menor que en 1936 para una población laboral varias veces mayor), pero hoy es apenas una mala broma de monologuista de pocas luces.

http://politica.elpais.com/politica/2015/11/06/actualidad/1446844817_469960.html

 

 

 

Diario de la Desesperanza (57)

Diario de la Desesperanza (57)

Querido Diario:

La “temporada de lluvias” debería haber disminuido su intensidad por estas latitudes o, simplemente, debería haber pasado. Sin embargo, el diluvio de hoy ha durado más de tres horas. Me cuentan que es que la temporada de lluvias empezó tarde y el tiempo anda como revolucionado. Será eso. Y yo pienso en lo que está ocurriendo en España y me doy cuenta de que el clima allí también es hostil, no tanto por el “problema soberanista” (que, a fin de cuentas, ya está visto para) como por la acumulación de problemas que se ha ido pudriendo en los últimos treinta y ocho años. A fin de cuentas, la solución al problema catalán, ha tardado en llegar –como las lluvias de este año en Costa Rica- tarde, pero ha llegado: ahora sólo falta aplicarla.

El problema soberanista es un falso problema, existe porque existen “nacionalistas”: la razón de ser de todo nacionalista es crear su nación, por pequeña y redondita que sea y era evidente, desde 1978 que el nacionalismo terminaría en donde está terminando: en una revuelta contra el Estado. Si no existieran nacionalistas, la historia no se habría retorcido y falsificado hasta el punto que se ha hecho, las bandas mafiosas de CDC jamás se hubieran constituido y la política catalana no hubiera llevado como 20 años estancada con la obsesión soberanista.

Hay otros problemas mucho más importantes en España y que no tienen tan fácil resolución. El proceso de desindustrialización, el monocultivo turístico, la atomización del próximo parlamento, el fin de la época de las mayorías absolutas, el inicio del tiempo de las coaliciones inestables, las revueltas étnicas que antes o después estallarán, el yihadismo que ya tiene DNI español, la deuda de más de un billón de euros que apenas da para pagar los intereses, pero no para disminuir el mayor, los constructores que, a falta de imaginación, han vuelto a poner en marcha las grúas cuando aún no se han extinguido los ecos de la anterior crisis inmobiliaria, la falta de política exterior coherente, el no saber que pasó el 11-M con el riesgo de que en cualquier momento vuelta a repetirse algo parecido, unas instituciones que funcionan de manera muy deficiente, un sistema de enseñanza quebrado y una seguridad social de la que se nos anuncia que en apenas 7-10 años ya no tendrá dinero para pagar las pensiones, una natalidad que no se recupera y que es ligeramente positiva por los nacimientos de hijos de inmigrantes, una división de poderes que no existe en la práctica, por no hablar, claro está de la corrupción, ni de los procesos sin fin, ni de los jueces incómodos que son sustituidos por otros jueces que comen de la mano de quien les pone, con cárceles sobrepobladas, país preocupado por si el tabaco mata pero que ni se preocupa de que las drogas estén, sino legalizadas, sí al menos normalizadas socialmente… un país, en definitiva, sin objetivos, sin fines, sin misión, sin destino, con una sociedad apática, indiferente, refugiada en lo individual y que prefiere no pensar en el abismo que tiene por delante y en el vacío que aguarda a sus hijos. Eso es España.

Por eso, en España puede preverse que, también como aquí, la temporada de lluvias, se retrasa pero, finalmente, ya estamos a las puertas del gran diluvio político-económico-social: ha tardado 38 años en llegar, pero, finalmente, ya está entre nosotros. No es que el pueblo español vaya a reaccionar (si se ha narcotizado a la población es precisamente para que no reacciones ni a las duras ni a las más duras), es que el propio sistema corre el riesgo de colapsar al estar gestionado por una clase política surgida de una selección a la inversa: especie de sumidero al que, cada vez de manera más evidente, van a parar desechos sociales, ambiciosos sin escrúpulos y depredadores de la hacienda pública.

La noche se cierne sobre San José, pero a las 5:30 saldrá el Sol. La noche se cierne sobre España, pero vivimos una situación especular en relación al Imperio: efectivamente, “El país en donde nunca nace el Sol”. A no confundir la luz del día con el Sol de la vida y del esplendor de un pueblo. La temporada de lluvias políticas y sociales está a punto de comenzar en España.

 

40º ANIVERSARIO DE LA “MARCHA VERDE”: ENCUADRAR AQUEL EPISODIO DENTRO DEL EXPANSIONISMO MARROQUÍ Y ANTICIPO DE QUE EL NUEVO CURSO EN ESPAÑA IRÍA MAL

Se cumplen estas semanas cuarenta años de aquel episodio triste y bochornoso que fue la “Marcha Verde”. En primer lugar, porque Hassan II, tuvo la habilidad de aprovechar el momento en el que Franco estaba enfermo y moribundo para asestar un zarpazo a España y casi duplicar su territorio anexionándose el Sáhara Español. La primera gestión de Juan Carlos I fue firmar la salida del ejército español del Sáhara. En tanto que comisionista nato que era (y es) cabría preguntar si cobró mordida de su “primo marroquí”. A estas alturas, todo es posible.

Vale la pena mencionar el papel de los saharuís… Fue triste en todo este embrollo. Desde 1970, el Frente POLISARIO iba matando esporádicamente soldados españoles, realizando emboscadas y acciones de puro bandidaje. Absurdo, porque España ya había aceptado iniciar el proceso de descolonización del territorio al amparo de las Naciones Unidas. Los “polisarios” tuvieron lo que su aventurerismo y acciones criminales merecían: una guerra que no podían ganar jamás y los campamentos de refugiados de Tinduf al final del camino. Y en eso siguen. Mientras, el Sáhara ha sido recolonizado por marroquíes y ahora ya es completamente imposible realizar un referéndum. Solo queda plegarse a la realidad de facto y aceptarla: Marruecos que, en principio fue la potencia “administradora”, ha incorporado el territorio del Sáhara y nada le hará cambiar de opinión. Soy de los que lloran por los soldados españoles muertos por las balas “polisarias”, antes que salir en defensa del F.Polisario, que hoy representa ya muy poco.

Y vale la pena enmarcar la Marcha Verde dentro del expansionismo marroquí y la inexorable marcha hacia esa ficción geopolítica llamada el Gran Marruecos que incorpora al territorio del Reino de Marruecos, a Sidi Ifni y al Sáhara Occidental, a los territorios de Tinduf y Bechar pertenecientes a Argelia, a buena parte de Mauritania, a las plazas de Ceuta y Melilla, a las Islas Adyacentes, a las Islas Canarias… Eso es lo que los doctrinarios del Istiqal llamaron “Gran Marruecos”, proyecto nacionalista buena parte del cual se realiza a expensas de España. Así que si el 40º aniversario de la Marcha Verde debe servir para algo, es para recordar que España tiene un enemigo en el Sur, un enemigo que está practicando una “guerra de baja cota” exportando inmigración islámica, toneladas de haschís y haciendo competencia desleal a los productos agrícolas españoles. Y este es el problema, que estamos en guerra y no nos hemos dado cuenta.

http://politica.elpais.com/politica/2015/11/05/actualidad/1446751626_091227.html

 

ROBERT LACEY: “MUCHOS JÓVENES BRITÁNICOS SON YIHADISTAS DE VACACIONES”… UN PROBLEMA DE IDENTIDAD

Robert Lacey es historiador especializado en Arabia Saudí: “En teoría, Arabia Saudí no debería existir... Su supervivencia desafía las leyes de la lógica y de la historia. Se trata de un país que lleva el nombre de la familia que lo gobierna. Los cinco monarcas saudíes que han gobernado el reino desde la década de los cincuenta son todos hermanastros (…) Las tiendas cierran cinco veces al día para la plegaria, las ejecuciones son públicas.., y para qué hablar de la situación de las mujeres. Para averiguar por qué 16 de los 19 terroristas eran saudíes. (…) El wahabismo, fuente del fundamentalismo islámico, ayudó a que la casa de Saud conquistara Arabia Saudí. Fueron los saudíes los que explotaron la yihad”… y este es el problema porque los príncipes del petróleo que crearon la “yihad” ahora han perdido su control.

Desde finales de los años 60, Occidente debió elegir entre el panarabismo y el islamismo. En lugar de eso, los EEUU lanzaron el canto de sirena de la democracia. Destruyeron el panarabismo (el egipcio con el desenlace de la Tercera Guerra Árabe-Israelí, el baasismo iraquí con la invasión de 2003, el régimen laico de Gadhafi con los bombardeos de 2012 y ahora apuntan contra el baasismo sirio), pero las democracias jamás nacieron: en su lugar se abrió el paso al fundamentalismo. Europa se equivocó al seguir a los EEUU en sus locas aventuras coloniales. Ahora ya es tarde para rectificar. Mucho más tarde aún si tenemos en cuenta que el islamismo ya está dentro de Europa.

Lacey se muestra pesimista: “Es que hay un montón de jóvenes británicos musulmanes -que hablan, comen y visten como yo mismo- que se han convertido en un enemigo difícil de controlar. Hasta ahora los jóvenes alienados salían a manifestarse o, antaño, se iban a luchar a la guerra civil española, de lo que los ingleses se sienten muy orgulloso. La yihad no es tan diferente, aunque por supuesto no sea un orgullo nacional”. Son los “yihadistas de vacaciones”.

¿Qué se puede hacer ante este fenómeno? Plantarle cara y ser implacables con él. El mismo Lacey lo apunta: “lo único que nos queda es no permitir en casa los lavados de cerebro. Yo era contrario a la radicalización de los franceses contra el velo, ahora lo apruebo”. No basta: hay un planteamiento más correcto. El fundamentalismo islámico no es una religión. Es una superstición. Las supersticiones no pueden acogerse a las mismas leyes de libertad religiosa que permiten la difusión y predicación de cualquier credo… entre otras cosas porque el Islam no es una religión como las demás: es la única que propone como uno de sus “pilares”, la guerra santa. Permitir la difusión del Islam en Europa es, simplemente, una de las muchas formas que los europeos han elegido para suicidarse.

http://www.lavanguardia.com/lacontra/20141114/54419285135/la-contra-robert-lacey.html

 

EL CONSTITUCIONAL APRUEBA POR UNANIMIDAD NO SUSPENDER EL PLENO SOBERANISTA… COMO EL CAZADOR QUE NO IMPIDE QUE LA RATA SE APROXIME AL QUESO DE LA TRAMPA

La decisión del Tribunal Constitucional de no suspender el pleno soberanista parece hasta razonable: la constitución no impide “los debates”… ahora bien, si impide las consecuencias que se deriven de ese debate. Que es como no prohibir los garbanzos, pero condenar las flatulencias, como recomendar hartarse de porros, pero juzgar inaceptables las psicosis canábicas subsiguientes… Si esta es una muestra de “democracia”, nosotros casi preferimos mejor definirla como hipocresía. Todos saben de lo que se va a hablar en el Parlament en el pleno del día 9 y qué es lo que se va a aprobar: la desconexión y la desobediencia cívica.

¿Hay que esperar a que se produzcan los primeros actos de desobediencia y se tenga el texto definitivo de la declaración del Parlament de Catalunya? Para el Tribunal Constitucional, sí. En su inefable optimismo, los sesudos magistrados se dirigen al Parlament par que “en un plazo que no exceda de 10 días remitan certificación de las actuaciones parlamentarias correspondientes a los acuerdos impugnados”… olvidando que cerrado el pleno se iniciará la desconexión porque el Parlament se declarará soberano y constituyente. Pero las formas quedan salvadas.

Todos los síntomas indican que el Estado ya ha tomado una decisión sobre lo que hacer: suspender algunas transferencias, asumir directamente los pagos de la Generalitat sin que el dinero pase por sus manos, transferir el control de la Consellería de Gobernació a la delegación del gobierno, y, por supuesto, empapelar a la “tieta” que preside el Parlament y que, como el propio Mas y la banda mafiosa de CDC, ha cometido el error de sentirse más fuertes de lo que realmente son (a fuerza de creer sus propias cifras falseadas sobre los asistentes al 11-S y de esa absurda manía a hablar en nombre de toda Cataluña) y creer que el Estado es más débil e lo que realmente es.

La semana que viene terminarán casi 15 años de parálisis soberanista en Cataluña. Y terminarán mal. No se puede decir que el soberanismo no lo haya buscado. Lo más gracioso es que el Tribunal Constitucional, parece incitar a la Forcadell a que tire adelante con el plan soberanista, simplemente para luego poder golpear más y mejor; así tendrán los magistrados un casus belli. Tiempos aquellos en los que a la hipocresía se le llamaba “hipocresía” y no “libertad de debate”…

http://www.libertaddigital.com/espana/2015-11-05/el-tc-aprueba-por-unanimidad-permitir-el-pleno-independentista-en-el-parlamento-catalan-1276560843/

 

LOS BRITÁNICOS DECLARAN LA GUERRA A BENIDORM… CUANDO BENIDORM NO ES UNA EXCEPCIÓN Y DELINCUENTES DE TODA LA GALAXIA SE HAN CITADO EN ESPAÑA

El monocultivo turístico es un modelo económico difícil e inestable. Se basa en dos factores: los gustos del turismo y la comodidad de las zonas a visitar. Los gustos cambian… o se les hace cambiar. En cuanto a la comodidad es fundamental: los turistas aspiran a relajarse, no a visitar comisarías, presentar denuncias, sufrir tirones o, simplemente, ser expoliados. Y esto es lo que está pasando, no solamente en Benidorm sino en toda la costa mediterránea. Además no es algo nuevo, es una situación de inseguridad que se viene registrando desde hace un par de décadas. Un turista que circule por las Ramblas de Barcelona a según qué horas, es una “presunta víctima”. Si no le roban hoy, le expoliarán mañana, de eso puede estar seguro.

Ahora bien, la masificación de la delincuencia es algo que solamente aflora de tanto en tanto en la prensa extranjera. Los intereses de los tour operadores que desvían turismo hacia España bloquean que este tipo de noticias salga frecuentemente a la superficie. Sólo muy de tanto, en tanto, algún diario publica cartas y reportajes, declaraciones y sueltos con testimonios de turistas que han ejercido de víctimas en su visita a España.

Pero ahora las cosas han cambiado. Las redes sociales existen y es fácil formar “grupos” para denunciar algo. Es lo que ha ocurrido cuando un turista que fue sometido a robo en su visita a Benidorm ha abierto un grupo en Facebook denunciando a Benidorm como “ciudad sin ley”. De momento se han apuntado 3.000 personas. Su objetivo es que las “autoridades españoles reacciones y sepan que el turista no va a consentir que todo siga igual”. No es el único “grupo” inglés que denuncia este tipo de cosas. Otro, British Benidorm, afirma que la Policía Nacional se “muestra pasiva ante la delincuencia”.

Igualmente harta está la colonia británica afincada y empadronada en la ciudad alicantina: unas 6.000 personas. Para el 23 de noviembre se manifestarán ante el Ayuntamiento para pedir medidas contra la delincuencia. Los residentes ingleses denuncian la presencia masiva de carteristas violentos, timadores, prostitución con niños en barrios residenciales… Un panorama desolador, ciertamente.

Siempre hemos dicho que España tiene en sus manos la gallina de los huevos de oro en forma de negocio turístico. No es un negocio de alto valor añadido, pero al menos es un sector en el que España podría destacar ofreciendo servicios turísticos de calidad. Benidorm es la meca del turismo masificado, de los tostaderos en la playa y los viajes del Inserso. Pues bien, incluso todo esto puede perderse, no solamente en Benidorm, sino en toda España, a poco que se conozca la verdad oculta: que el turista al cruzar la frontera o descender del avión merece la calificación de “presunta víctima” de delincuentes llegados de todo el mundo. Bastaría que uno de estos delincuentes matara a algún turista para que repercutiera en el Reino Unido disminuyendo drásticamente las pernoctaciones en España. El turismo es un negocio que siempre pende de un hilo y en España este hilo está ya muy deshilachado.

http://www.elconfidencial.com/espana/2015-11-06/prostitucion-atracos-carteristas-los-britanicos-declaran-la-guerra-a-benidorm_1085396/