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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

Antropología de la Vieja España (V): la dote de boda

Antropología de la Vieja España (V): la dote de boda

Redacción.- En esta quinta entrega de la serie sobre la Antropología de la Vieja España nos dedicamos a estudiar las costumbres y tradiciones sobre la dote matrimonial. España es rica en tradiciones de este tipo que evidencian un tipo de psicología particular. En el fondo solo una letra cambia entre "matrimonio" y "patrimonio". Hubo un tiempo en el que el amor no era el cimiento último de las parejas. De hecho la revolución sentimental solo empezó a notarse a partir de finales del siglo XVIII. Antes, las nuevas uniones se realizaban con la idea de fundir patrimonios (era el período en el que la burguesía era una clase social ascendente) y antes incluso tenían en vistas meras conveniencias eugenésicas de mejora de la especie. Se miraba, como compañera ideal, no la amante amantísima, sino aquella otra que podía alumbrar hijos fuertes. Y ellas, difícilmente aceptaban a un novio débil y achacoso que no pudiera fecundarla convenientemente. Así estaban las cosas. Y así se las contamos. Las podamos entender o no con nuestra particular óptica, postmoderna para unos, preapocalíptica para otros. Esto es lo que dicen las viejas tradiciones españolas sobre la dote.

LA DOTE DE NOVIOS Y LA COMUNIDAD DE BIENES

Por mucho amor que haya entre la pareja, vivir en matrimonio implica cierto entendimiento con la economía. Así se ha entendido siempre y por ello mismo en la preparación del matrimonio ha tenido gran importancia la selección y cuantificación de la dote. La dote es aportada por los padres ya que se supone que los contrayentes carecen todavía de la posibilidad de darse uno a otro algo significativo más allá de algún regalo. Por que la dote supone es impulso económico inicial para dar viabilidad a la vida en común.

Por lo que se sabe la dote ha sido legislada en España desde el tiempo de los visigodos. Estos daban la propiedad de la dote aportada por la parte de la novia a ésta misma. Así se evitaban los riesgos de mala gestión que podían realizar el padre y el marido. Se trataba de que fueran los hijos, sobre todo, los beneficiarios de esta dote. Chindasvinto limitó la dote de la mujer para proteger al marido y a sus herederos. Los visigodos no precisaban de notario alguno para hacer efectiva la dote, bastaba con que a cambio recibieran la promesa de que cada parte entregaría el anillo de boda a la otra. Los fueros promulgados durante la Reconquista tendían también a limitar las dotes y, finalmente, Alfonso X El Sabio, inspirado en el Derecho Romano, legisló al respecto quienes eran los donantes obligados y en qué condiciones las partes estaban obligadas a restituir la dote. En aquel tiempo eran las arras las que garantizaban la dote hasta el punto de que ambos términos eran sinónimos. Serra en su artículo publicado en “La Vanguardia”, “Donzelles a maridar”, cuenta la curiosa costumbre caritativa que autorizaba a parejas sin posibilidades de recibir una dote a mendigar, con permiso del Obispo, a la puerta de las iglesias. Dice Serra que se trataba de evitar el llamado “casamiento santo” que veía a los cónyuges subir al altar “él sin capa y ella sin manto”.

Fue en Portugal donde apareció el concepto de “comunidad de bienes”. El concepto venía del Algarbe y el Alentejo y de ahí saltó la tenue frontera hasta llegar a España quizás por la transnacionalidad de las órdenes militares, por que resulta significativo que fuera en el bailío templario fronterizo de Jerez de los Caballeros por donde irrumpió esta costumbre.
Existieron muchas variantes de la “comunidad de bienes”. El “pacto de hermandad” aragonés podía englobar todos los bienes o solamente una parte de los aportados al matrimonio y podía firmarse antes o después de la boda, pudiendo cancelarse de mutuo acuerdo o mediante el fallecimiento de alguno de los cónyuges o por el divorcio o la disolución del vínculo. En el Valle de Arán existía el “mitja guardanyaria” que implicaba mancomunidad de bienes. En Valencia el contrato de comunidad de bienes implicaba que los contrayentes ponían en común sus bienes presentes y futuros, que serían partidos por la mitad cuando falleciera uno de los cónyuges yendo el resto a parar a los hijos. El “agermanament” tortosino implicaba la fusión completa de los bienes de los cónyuges. Si cada cónyuge contraía deudas, respondía solamente con su parte de la dote, no con la totalidad. Cuando una parte fallecía, la otra podía solo gozar del resto durante los nueve días posteriores al fallecimiento; se establecía incluso que la mujer debía de vestir de negro a cargo de su patrimonio.

Pero la dote no era la única forma de viabilizar la economía de la nueva pareja. En algunos pueblos españoles estaba extendida la costumbre de la colecta o cuestación entre los amigos y los vecinos de los contrayentes. En Malpartida esta costumbre recibía el nombre de “la espiga”. Debían realizarla los mismos novios en la calles, amparados por sus padrinos y acompañaros de un guitarrista que sonara una jota. El donante abrazaba a la novia o al novio y al separarse depositaba las monedas en la mano de él o de ella. En Enguera (Valencia) la novia recorre el pueblo entregando pañuelos blancos y doblados a los vecinos y estos responden depositando unas monedas en la bandeja. En Añora la costumbre se llamaba “los daos”; la novia se sentaba en la cocina junto a la madrina y cualquier parienta; cuando entraban los donantes los recibía en pie y con la mano derecha tendida; primero desfilaban los familiares y amigos de la novia y luego los del novio. Estaban codificadas las cantidades que debían aportar según el grado de parentesco. Esta misma costumbre se realizaba en Caramany sólo que introduciendo el dinero en un zapato de la novia.

Estas costumbres se han perdido completamente y ahora solamente queda la cuestación realizada durante el banquete con el chusco ritual de la subasta de la corbata del novio. No es algo nuevo, sino la última supervivencia de esta tradición que a finales de la Edad Media ya se practicaba en muchos pueblos hispanos. En Mallorca, los campesinos entregaban a los postres del convite de bodas los regalos, no antes; colocaban los regalos entre dos platos y los iban pasando de uno a otro hasta que llegaban a la novia. En las bodas maragatas la madrina toma un plato, lo cubre con un paño de seda y deposita una moneda destinada a comprar los patucos para el primer bebé; los comensales aplauden y añaden su óbolo.
Hay otras variantes de estas costumbres. En Alcuéstar se colocaban dos cestas en la plaza sobre una mesa cargada con patatas. Sonaba la jota y los mozos sacaban a bailar a la novia. Cada mozo antes de bailar coge una patata y le hace incisiones donde mete monedas, luego se la entrega a la novia. En Armuña la novia cogía con los dientes la moneda que le ofrecía quien había de bailar también cogida entre los dientes. En Palazuelos la novia lleva una bota de vino y da de beber a quien baila con ella y da su contribución económica.

Llama la atención la importancia que tiene la manzana en algunos de estos ritos. Para los antiguos la manzana –que al ser partida por su ecuador muestra una perfecta estrella de cinco puntas- era el símbolo del ser humano realizado, por tanto no es raro que fuera un símbolo de buena fortuna en las bodas. En Ahigal las amigas de la novia clavan en navajas manzanas y las ofrecen a los comensales; estos clavan las monedas en las manzanas; cuando están llenas las arrojan a un cesto que luego entregan a la novia. El padrino de los novios lagarteranos, por su parte, recibe las ofrendas y las mete en el interior de una manzana vaciada, luego la pincha de un tenedor y se la ofrece a la novia que baila con él manteniendo la manzana en la mano.

Lo más probable es que, a pesar de todas estas ayudas, el pobre siguiera siendo pobre a pesar del refuerzo que le suponía recibir una ayuda el día de su boda. Se trataba de aguantar con ella hasta que aparecieran los hijos que, según la tradición, traían “un pan bajo el brazo”. Lo cual no era del todo evidente ni ayer ni hoy.

Antropología de la Vieja España (IV): Predicción Amorosa

Antropología de la Vieja España (IV): Predicción Amorosa

Redacción.- Hay en Barcelona una fuente, la de Hércules cuyos caños manan en el Paseo de San Juan. Decía la tradición novecentista que en la noche de San Juan, cuando las muchachas casaderas miraban las aguas de esta fuente, veían reflejarse en ellas al que luego sería su novio y posteriormente su marido. Decenas de pubillas de las inmediaciones acudían a aquella lejana fuente del Ensanche para ver su futuro. La eficacia de esa tradición, aparentemente viene avalada por que la natalidad era superior a la actual y el número de divorcios residual. En otros lugares de la Península se practicaban análogas tradiciones.

La noche de San Juan es particularmente prólija en tradiciones casamenteras. Esa noche las mozas andaluzas preguntaban a los transeúntes el nombre de su novio y acompañaban la cuestión arrojando un cubo de agua desde la ventana. En algunos territorios andaluces en la mismo noche de San Juan, las jovencitas casaderas veían el rostro de su novio en un barreño y en parte de Castilla lo conseguían mirando fijamente a un espejo. García de Linares en “La Magia amorosa en España” completa la información explicando que una vela en una mano y la desnudez de la consultante ayudaban a la presunta eficacia predictiva del sistema. En la huerta valenciana, también en la noche de San Juan, se plantaban habichuelas en una maceta y la zagala las colocaba bajo su cama. Deberá germinar esa noche para que aparezca el príncipe azul a lo largo del año. También se colocaban tres alcachofas en el mismo lugar, indicando que una representaba a la casada, otra a la soltera y otra a la monja, que, en tanto que casada con Dios, ni era casada, ni era soltera. Al día siguiente había que mirar cuál se hubiera abierto (nada dicen los folklorista que estudiaron esa curiosa tradición, si se abrían dos o las tres alcachofas). En Talavera la alcachofa también tiene su protagonismo sólo que se afina un poco más: hay que colocar en las alcachofas los nombres de los galanes, la que primero florezca indicará el nombre del marido. Los mozos también se preocupaban de quien estaba destinada a ser su compañera. Los mozuelos canarios enterraban tres higos chumbos atribuyendo un nombre a cada uno. El que primero floreciera indicaba quien sería la esposa ideal.

Todas estas costumbres pretendían liberar a unos y otros de la angustiosa responsabilidad de la elección. Les ofrecían una seguridad que tiene mucho que ver con el subconsciente y, definitivamente, con los deseos reales. Es evidente que el nombre del favorito se unía a la alcachofa más lozana o al higo chumbo más lustroso que, casi con toda seguridad, era el que tenía más posibilidades de germinar antes.

Más costumbres predictivas: en Andalucía se lanzaban dos alfileres a una palangana, si en la noche se unían habría boda; un cedazo con unas tijeras clavadas y sostenido por los dedos índices de la muchacha indicaban la respuesta a la pregunta “Cedacito, dí que sí o que no”, según se moviera o no. Si se mueve es que no, que no se casa. La costumbre era sevillana. No muy lejos de allí, en Extremadura se lanzaba un zapato al aire la noche de San Juan; al caer boca arriba indicaba boda. Las pubillas catalanas contaban las varillas de su abanico como quien cuenta los pétalos de una margarita, solo que sustituyendo el “me quiere, no me quiere”, por el “soltera, casada, viuda”. Evidentemente, la consulta tenía la virtud de indicar el estado civil de la joven.

Luego estaban las tradiciones adivinatorias a partir del huevo. El huevo es el símbolo de toda generación, contiene las potencialidades del futuro ser, así que no puede extrañar que el huevo ocupase un lugar preeminente en magia amorosa. La clara de huevo ayudaba a las catalanas a ver claro su futuro. Cascaban el huevo pronunciando una jaculatoria mágica, luego debían dejar reposar la clara tras arrojarle agua bendita encima. Había que examinar la forma resultante para intuir el estado civil futuro.

La magia casamentera llegaba incluso a intentar establecer en cuánto tiempo se formalizaría el noviazgo y la boda. Las jóvenes asturianas y salmantinas preguntaban a un cuco: “Cuco del rey, cuco de la reina, ¿cuántos años me das de soltera?”. Tantas veces como el cuco cantaba, tantos años faltaban para la boda y malo si no cantaba por que la soltería o el convento eran el fatal destino de la interesada.

Finalmente, el diagnóstico de boda se completa cuando la anterior fase de la magia amorosa, la selectiva, ya ha dado sus frutos. Falta ahora, una vez elegido el muchacho, saber si éste ama o no ama a la interesada. El procedimiento clásico empleado en todas las regiones de España, parece proceder de Galicia. Allí, desde tiempo inmemorial se arrancaban los pétalos de una flor –no particularmente una margarita- atribuyéndoles a cada uno los grados de “mucho, poco o nada”. La última dictaminaba la intensidad del amor. Existía un 33% de posibilidad de acierto.

Volvamos a San Juan. En Asturias la noche de San Juan los mozos y las mozas encendían hogueras y todos corrían en torno al fuego. Cuando la carrera era más desenfrenada los mozos se agrupaban a un lado y los mozos a otro, en oposición. Luego los mozos saltaban sobre el fuego y alcanzaban el extremo en donde se encontraban las chicas. Las llamas no debían tocarles para que pudieran casarse antes de un año. En Donazahara (Vizcaya) sobre las brasas de las hogueras se lanza una piedrecita. Al día siguiente aquel que encuentra primero la piedra y un cabello blanco se casará en breve. En Montserrat era preciso acertar con una china a la estatua de Fra Garí para obtener el mismo resultado.

También existían ritos que derivaban presumiblemente del período en el que los pueblos primitivos plantaban menhires por toda la península. En España, los siglos de preeminencia católica tumbaron cientos de estos menhires y, por tanto, las costumbres se alteraron. En Bellmunt las chicas casaderas, para acelerar la boda (y, consiguientemente, la maternidad), debían deslizarse por una piedra inclinada (presumiblemente un menhir caído).

Los santos reemplazaron a los viejos menhires en estos territorios de la magia amorosa. San Felipe Neri es uno de ellos. Hay que rezar arrodillado ante su estatua en Castellón y luego dar un salto. San José, San Onofre y San Nicolás ocuparon este papel en Cataluña y Baleares. Cerca de Montserrat, en Collbató, quien cargaba con el Santo Cristo o con la Virgen en la procesión de Jueves Santo tenían garantizado el matrimonio. Por su parte, la Virgen de los Alfileritos de Toledo ante la cual inicialmente las muchachas se clavaban un alfiler al día durante mil días, obraba el milagro de que finalmente apareciera el novio perdido o el anhelado. El rito era largo y cruel por lo que muy pocas llegaban a los mil días y la mayoría prefería olvidarse del novio que las sedujo y desapareció o bien buscar un nuevo novio más accesible y de efectos colaterales menos dolorosos. Con el paso del tiempo el rito atenuó su crueldad y bastaba con arrojar el alfiler en una hornacina situada a los pies de la virgen. Se cuenta que en mayo se llegaba al máximo de alfileres con 500 ó 600 diarios.

Igualmente de trasfondo religioso es el rito practicado por las muchachas andaluzas de anteayer. Era preciso rezar durante cuarenta días tantos padrenuestros como días vayan pasando. El concluir el rito aparecerá el novio esperado. Es importante que no se cometan errores al rezar los padrenuestros ni en su dicción ni en su número. Esto remite a los ritos antiguos y a su eficacia operativa. Cuando un sacerdote romano cometía un “piaculum”, es decir, se equivocaba, debían de realizarse complicadas ceremonias para reparar el destrozo.

Las culturas tradicionales atribuían un poder de transmisión de la influencia divina a los metales. La campana de las iglesias tiene inscritos nombres de Santos de tal manera que cuando suenan las vibraciones ponen en contacto a quienes tañen las campanas con los santos a los que están consagradas. En varias poblaciones españolas las solteras tañían las campanas para encontrar novio. En Olivenza las mujeres mordían la verja de la ermita y en Aldehuela del Codonal metían el dedo medio en el ojo de la cerradura de la ermita de San Marcos.

En cada comarca hay alguna fuente cuyas aguas tenían la reputación de enamorar. Las hemos visto en todas las regiones: si muchacho y muchacha bebían de la misma agua, el destino les unirá para siempre. Covadonga es uno de esos lugares, pero los hay a cientos. En otros lugares no basta con beber el agua, hay que lavarse con ella en un evidente rito de purificación. Hay lugares en donde se muestra la flor del agua durante breves instantes con los primeros rayos de sol. Localizar y coger esa flor implica conocer en poco tiempo al hombre que se amará por toda la eternidad. El rito tiene alguna posibilidad objetiva de ser eficaz. Buscar la flor implica madrugar y madrugar implica disponer de más tiempo para relacionarse con otras personas y, por tanto, aumentan las posibilidades de iniciar un noviazgo.

Si lo pedido no se consigue invocando a Dios, muchos no tienen inconveniente en invocar al Diablo. No es raro que la magia negra entre en juego a la hora de asegurar pareja. Las brujas de ayer y de hoy resuelven las problemas del amor con la soltura con que los fontaneros resuelven conflictos de cañerías. Las brujas españolas fabricaban los “polvos del querer y del aborrecer” con un lagarto disecado y molido. Frotándose este polvo con las manos, el joven se hará amar por la mujer a la que toque. En muchas zonas de la geografía hispana se practicaban hasta no hace mucho, rituales con sangre. La tradición quiere que la sangre del amante mezclada con vino y bebida por la mujer elegida pasa a enamonarse prendidamente de él. Menos siniestro es el rito que se practicaba en el Empordá cuando en lugar de sangre se utilizaba el sudor de sobaquillo recogido durante un mes en un trozo de pan. Se molerá el pan y el polvo resultante garantizará la locura de amor. El mismo rito se utiliza en otras partes cambiando el extracto de sobaquillo por hueso molido (Galicia) o por hierbas de cementerio (Orense). El jugo de verbena frotado en las manos al tocar estas a la persona elegida, asegurarán una relación intensa y apasionada.

De entre los talismanes, las fibras de cuerda de ahorcado son las más efectivas. Lamentablemente para los amantes la Constitución abolió la pena de muerte. Fue sustituido por el imán natural sumergido en agua bendita mientras se oía misa durante nueve días.

Por increíble que pueda parecer estos sistemas mostraban un razonable nivel de eficacia. Era evidente que el mero hecho de estar enamorado de alguien implicaba que el objeto del deseo lo advertía antes o después. Además en la mayoría de procedimientos se trataba de entrar en contacto físico con lo cual se producía una aproximación. Debieron de fracasar muchos en estas lides, pero otros muchos más seguramente lograron casarse y ser felices. El sistema mágico logró perpetuarse incluso hasta nuestros días. Por que a la vista de lo que hay se diría que la superstición ha aguantado mejor la modernidad que las religiones tradicionales.

(c) Ernesto Milà - infokrisis -infokrisis@yahoo.es

Antropología de la Vieja España (VII): la Covada

Antropología de la Vieja España (VII): la Covada

En 1998 me preguntaba exactamente si, verdaderamente, el País Vasco era algo diferenciado del resto de España. Y, en buena medida lo era. Allí, hasta los años 50, subsistió una costumbre que había desaparecido del resto de España siglos antes, la covada. El marido vasco nueve meses después de la boda, cuando mujer estaba alumbrando su primer vástago, se tendía en el lecho conyugal y simulaba los dolores del parto, mientras ella, en otra estancia paría efectivamente. Daba la sensación de que la costumbre se había iniciado cuando el marido quería autentificar su paternidad, pues si bien no hay dudas sobre la maternidad, cualquier esperma de origen desconocido sería bueno para alumbrar un óvulo con DNI autentificado. Imitando los dolores del parto, el padre parecía querer decir: “El que va a nacer es mi hijo. Se lo juro”. Más curioso aún es constatar que en vascuence no existe ninguna palabra para designar la covada, se le conoce como “parto de Vizcaya”.

Es presumible que la costumbre de la covada apareciera en sociedades que realizaban el tránsito del matriarcado al patriarcado. Se tienen referencias de la covada en el sur de Europa y en las islas mediterráneas, lo cual basta para afirmar que estuvo relacionado con los pueblos que rendían culto a la Gran Madre, pueblos de carácter telúrico y ginecocrático. Poco a poco, con el ascenso de los pueblos que practicaban cultos solares y masculino (aqueos, dorios, etc) se impuso la sociedad patriarcal, pero subsistieron formas ligadas a la antigua tradición. La covada debió aparecer en los momentos de tránsito: el hombre quería reivindicar su importancia en todos los momentos de la vida social, incluso en algo que no le correspondía: dar a luz.

Otros intentar dar una explicación más pragmática. Dadas las altas tasas de mortandad entre las parturientas, era necesario engañar a la muerte. Los kirguises, por ejemplo, hacían montar a la parturienta sobre un caballo que, al galope, intentaba que la muerte no la alcanzara. Por eso mismo, alegan, el marido intenta que la muerte le ronde a él y deje en paz a la parturienta. Improbable, pero ingenioso. Muchos pueblos practican la distocia, palabreja que describe la tradición de suspender a la parturiente de las muñecas para que sus pies no toquen el suelo en el momento del parto. Al parecer los malos espíritus se transmiten a través del suelo. Otros mucho más pragmático dotaban a las embarazadas de talismanes de protección. Para las cristianas viejas el prepucio de Nuestro Señor Jesucristo engastado en un relicario, les libraba a ellos y a sus futuros hijos de cualquier riesgo. Los escoceses colocaban en el lecho una Biblia y sanseacabó. Y si no, el cinturón de Santa Margarita o el cordón de San Francisco, que no eran sino avatares del ceñidor de Venus. A todo esto, en Roma estaba legislado que las mujeres embarazadas debían quitarse el ceñidor. La prohibición legal estaba avalada por el tabú religioso; ninguna mujer podía entrar en el templo de Juno Lucina portando algún nudo sobre su cuerpo: ni en el cabello ni en el ceñidor. De ahí deriva la palabra “encinta”, esto es “sin cinta”.

Para Casas, la covada era otra forma de engañar a la muerte; escribe: “El marido venía a ser el pararrayos de la mujer”, hacía de tripas corazón y asumía los golpes de los malos espíritus. Como no pasaba nada, el marido seguía manteniendo la tradición. Diferente habría sido si unos cuantos maridos hubieran fallecido en acto de servicio en el falso lecho del parto. Todo lo contrario: el marido era dispensado durante unos días del trabajo, esperaba en momento fatal del parto en la cama, lo alimentaban como si se tratara de una delicada parturiente, mientras que la mujer realizaba las tareas domésticas e intentaba que ningún espíritu advirtiera su estado. Para el marido, la covada era un fingimiento que le daba más satisfacciones que riesgos y que, por lo demás, le certificaba ante la sociedad que él era definitivamente el padre de la criatura que no iba a nacer de su vientre. Y es que, a la postre, la covada legitimaba la parternidad.

La engañifa de la covada proseguía en el templo. El bautismo suponía la presentación en sociedad del recién nacido y su primera “iniciación” en el ámbito espiritual. Era un momento clave por que las fuerzas del mal, podían advertir el engaño y afectar al nacido. De esta idea derivan algunas costumbres del bautismo que han sobrevivido hasta nuestros días. El recién nacido, por ejemplo, no es aguantado por su padre en la pila bautismal, sino por el padrino. Existen muchas tradiciones en Europa que sorprenden por el papel que conceden al afortunado padre. En Turingia y en otros muchos puntos de Europa el padrino salía pies en polvorosa del templo tras el bautizo de su ahijado. En Grecia el padre era el que salía galopando con el hizo a cuestas. Se trataba, una vez más de huir y engañar a la muerte.

Idéntico significado tiene la costumbre que algunos considerarán ecológica, de plantar un árbol justo en el momento en que nace un hijo. La tradición estuvo extendida por toda Europa. Los alemanes plantaban un manzano y los romanos un ciprés. Se trataba de que, ya que se hurtaba un ser vivo a la muerte, ésta recibiera un compensación. Otros pueblos, entre ellos los antiguos egipcios, realizaban una estatua copia fidedigna del recién nacido, luego, una serie de ritos le otorgaban un simulacro de vida; era el doble del neonato. La muerte podía llevárselo y así quedar satisfecha. En toda Europa existieron técnicas rituales para “animar” imágenes. En Grecia, las novias consagraban las muñecas con las que habían jugado desde pequeñas a las divinidades protectoras de su sexo, Artemisa o Afrodita.

Esta costumbre que también se extendió a otras culturas y de la que el énfasis puesto por los padres en fotografiar al recién nacido apenas han quedado atrás los dolores del parto, es el último residuo, fue también el origen de los exvotos. El exvoto es el tributo ofrecido a la divinidad –casi siempre una estatua- para lograr un beneficio y alejar un mal. Por que, a fin de cuentas, la covada es un intento de alejar al principio del mal de la cuna del recién nacido.

(c) Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es

Antropología de la Vieja España (VIII) El beso

Antropología de la Vieja España (VIII) El beso

Redacción.- En esta VIII entrega de la Antropología de la Vieja España, abordamos la agradable cuestión del beso. Desde el primero, cuando se iniciaban los noviazgos, hasta el que cerraba el convite nupcial. Un filón de tradiciones desconocidas que practicaron nuestros ancestros.

El primer beso furtivo, tras haber “hecho el oso” o “pelado la pava”, el siguiente beso casto ante los padres justo en el momento de la pedida, el posterior beso no menos casto ante el altar, el beso ligeramente más lujurioso, pero con atisbos de pudor dado ante los comensales, tiene como lógica consecuencia el beso final enroscado de amor y pasión con que debe necesariamente culminar el matrimonio. El beso es inseparable del escalón que lleva a la pareja de la originaria chispa a la culminación de la pasión.

Hubo un tiempo en el que besar a una mujer subrepticiamente o por sorpresa equivalía a violarla. En esas mismas fechas en países con tanta reputación de liberales como Francia, si un hombre y una mujer jóvenes se veían a solas era como si hubiesen copulado y, necesariamente, debían casarse o de lo contrario, ella estaría deshonrada y él gozaría de fama de burlón y vividor. Así estaban las cosas a mediados del siglo XIX. Enrique Casas recuerda que “los besos no hacen chiquillos, pero tocan a vísperas”. Así pues, en Europa el beso era algo especial que no podía ser objeto de frivolidades de ningún tipo. Besar equivalía a comprometerse. No es seguro que los besos supieran mejor con tanta responsabilidad y presión.

Concebir así el beso era un legado de la tradición romana. Quintiliano, en el siglo I de nuestra era, consideraba que dos adolescentes, si se besaban, ya podían ser considerados marido y mujer. Esa misma legislación romana establecía que si dos novios se besaban antes de la bendición matrimonial y uno de ellos moría, el otro no podía recuperar las donaciones si había besado a la otra parte. En los tribunales romanos las partes presentaban pruebas y testigos de que el beso se había producido o no y, cuando la demostración se realizaba fehacientemente, el magistrado podía emitir sentencia rigurosa.

Los griegos preferían besar en la frente o en los ojos, pero no en los labios. Además, tenían a bien estirar de las orejas justo en el momento en que besaban en la frente. Era la mayor muestra de amor clásica. No dar el tirón implicaba desconsideración y ausencia total de afecto. Los íberos romanizados heredaron esta legislación pero con una limitación que destaca Hinojosa: “el íbero que besaba a la esposa antes de sacrificar a Ceres y sin que estuvieran presentes ocho testigos podía ser castigado por el suegro, privando a la novia de un tercio de sus bienes”. En el Fuero Viejo castellano e establecía que bastaba con que la mujer fuera besada para que retuviera toda su dote. Posteriormente, en las Leyes de Toro reducía esta cantidad a la mitad.

Llama la atención constatar dos contradicciones. Primero la solemnidad y seriedad que los antiguos atribuían al beso en contraste con lo banal del mismo acto en nuestros días. En segundo lugar la importancia que tuvo el beso entre los antiguos indo-arios y el desconocimiento del beso propio de muchos pueblos primitivos y no tan primitivos, pero sí lejanos. Los japoneses por ejemplo hasta no hace mucho eran refractarios al beso. Los filipinos –pásmense- besaban acercando las narices y sorbiendo. Cuando entraron en contacto con occidentales, cuentan los viajeros del siglo XVIII y XIX que se acostumbraron a besar con los labios, pero –vuelvan a pasmarse- no podían evitar deslizar la nariz. Para ellos, besar equivalía a oler. Lombroso opinaba que para los primitivos besar equivalía a oler. Así pues, no todos los pueblos besaban en el pasado. Entonces, ¿de dónde procede el beso utilizado por los amantes para demostrar su amor o por los novios para formalizar su matrimonio?

Hay interpretaciones para todos los gustos. En la prehistoria las mujeres mascaban la comida para sus pequeños, como ahora vemos en los documentales de la “2” que hacen muchas especies. La boca era, desde entonces, un instrumento de supervivencia. En el alba de la civilización el contacto entre las bocas para dar y recibir alimento, se convirtió en un rito de reconocimiento entre las familias, los clanes y el poder. Los chinos en esto fueron unos precursores y las más antiguas referencias al beso con lengua y saliva se remontan a la cultura taoísta. Estas tradiciones han subsistido hasta nuestros días en el Imperio Medio y se ha considerado que a través del beso se transmitía energía de la mujer al hombre. Las prácticas taoistas establecían técnicas para optimizar la acumulación de energía. El mejor momento era –tomen nota- justo cuando la mujer –a ser posible virgen- tenía su primer orgasmo. En ese preciso instante, el varón debía besarla en la boca y aspirar el aire que fluyera de sus pulmones. Así se aseguraba la eterna juventud. Ha habido interpretaciones más bien forzadas como la que apareció en la edad media. Tras el ritual del beso en las culturas judeo-cristianas es posible avistar la transmutación de las esencias, el vino y el pan, la saliva y la lengua. La saliva es el espíritu y la vida, por su parte, la lengua la carnalidad. En el siglo XIII, dos amantes, Paolo y Francesca, fueron descubiertos al intercambiar un beso. Muertos, son condenados a verse pero no tocarse. Así los ve Dante en su infierno particular. En el Renacimiento describir literariamente un beso equivalía a revelar un la consumación del acto sexual. En el siglo XVI, el beso se afirma en el galanteo. Es justamente en esta época cuando el beso consagra las ceremonias matrimoniales. El hombre da el beso y en este acto asume su rol de cabeza de familia con todos sus derechos y obligaciones.

En general podemos confirmar, sin temor a exagerar, que el beso como muestra de amor conyugal fue privativo de los indo-europeos. Fueron ellos los que elevaron el beso al rango de signatura del compromiso o de desliz que implicaba obligaciones estrictas. En el siglo XVIII las costumbres empezaron a alterarse en la Francia ilustrada y enciclopedista. Montaigne se lamentaba de la proliferación de esta costumbre y Santa Evremoniana escribía que “El beso que en Turquía, Italia y España es el comienzo del adulterio, no es en París más que un cumplido. Los besos son una mercancía que no cuesta nada, que no se gasta, que abunda siempre”. En esa época las cosas habían llegado muy lejos en el libertino país de Moliere: una dama estaba obligada a ceder sus labios a aquel que se los requiriese con tal de que el galán –por repugnante que fuese- estuviera acompañado por tres criados. Un fastidio para las madamas de la época. La revolución de 1789 acabó con todo esto, pero no pudo evitar que el romanticismo posterior restituyese el beso como muestra de pasión y compromiso. De ahí que los novios cuando se besan al ser unidos en matrimonio confirmen el valor de la bendición sacerdotal o de la sanción del juez con un beso y que vuelvan a exhibir su amor en el momento del brindis ya en el convite.
© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Análisis Geopolítico de España (IIª entrega)

Análisis Geopolítico de España (IIª entrega)

Redacción.- Presentamos la segunda entrega del ensayo de definición de la Geopolítica de España con la primera entrega del capítulo titulado “¿Potencia Marítima o potencia terrestre?” en el que realiza una aproximación a los condicionamientos de la geografía española, desembocando en una serie de conclusiones hacia el futuro. En la segunda parte se analizarán esos factores enfocados hacia el pasado intentando explicar la aparición de algunos conflictos del presente (tendencia al estallido nacional).

¿POTENCIA MARITIMA O POTENCIA TERRESTRE? [1ª Parte]

Reviste especial importancia la distinción geopolítica establecida entre espacio oceánico y espacio terrestre que lleva directamente a la clasificación de las naciones como “naciones marineras” o “naciones terrestres”, o bien “potencias oceánicas” y “potencias continentales”. Vale la pena resumir aquí lo que implica cada una de estas clasificaciones.

POTENCIAS OCEANICAS, RASGOS GENERALES

Las potencias oceánicas hacen del mar el eje de su actividad. Pronto, incluso en momentos muy tempranos de su desarrollo, el mar les lleva directamente al ejercicio del comercio. En el curso de su desarrollo, la actividad marítima se convierte en la actividad central que configura el carácter de la comunidad y las propias estructuras del Estado. El mar y la actividad comercial inducen a la relación con otros pueblos vecinos y las necesidades comerciales –las mismas en todas las épocas- favorecen un carácter tolerante y liberal e inducen en poco tiempo al cosmopolitismo. La guerra no se presenta como la primera actividad para conseguir nuevos mercados, sino que se intenta, inicialmente, la colaboración con otras potencias, los acuerdos bilaterales y el establecimiento de redes que busquen, fundamentalmente, un control comercial, no político, salvo, naturalmente, que para ampliar los mercados sea preciso recurrir a la fuerza; algo que no se evita, en absoluto. No son principios éticos y morales los que inducen al pacificismo, sino la economía de esfuerzos y el pragmatismo. Pero cuando la paz no lleva a la cuenta de beneficios al lugar deseado, se recurre a la guerra. En lo que se refiere a la forja del carácter, estos pueblos y sus negocios promueven automáticamente el individualismo y la falta de una conciencia colectiva arraigada. Ratzel explica que el poder marítimo contiene “elementos espirituales”: prudencia, perseverancia y amplitud de miras. Políticamente, su sistema de organización es liviano, tienden a disminuir el aparato estatal (no es la administración pública lo que interesa al comerciante, sino la rentabilidad de sus negocios, el Estado solo sirven en la medida en que a su sombra pueden realizarse también buenos negocios). Pero, claro, todo esto a condición de que las costas sean una puerta abierta y no una frontera desde la que se otee la presencia de un enemigo siempre dispuesto a atacar.

DE LAS DISTINTAS FORMAS DEL SER TERRESTRE

Frente a las potencias oceánicas, se encuentran las potencias continentales o terrestres, con unas características completamente diferentes. En este tipo de sociedades el individuo se disuelve en el grupo, encuentra su riqueza en la tierra y tiende a ampliarse constantemente mediante las conquistas. Mientras el mar es relativamente uniforme, el territorio terrestre es absolutamente diverso. En las zonas montañosas suelen asentarse poblaciones que adquieren un carácter áspero, apegado a sus tradiciones seculares, celosos de su independencia, tienden al aislamiento y a la formación de microestados, mientras que la población de los valles suele estar predispuesta a las renovaciones culturales y de cualquier otro tipo a las que se adaptan con facilidad y tienden a la formación de Estados complejos.
Existe pues, una contradicción fundamental entre “valle” y “montaña”. Vicens señala que tanto la “dieta, la ocupación o las costumbres de los pueblos de la montaña chocan con las de los valles”. Por lo demás, en la montaña se han refugiado los proscritos, los perseguidos, los individuos celosos de su libertad e independencia, en tanto que son lugares de difícil accesibilidad.

Históricamente, los pueblos montañeses se han visto estimulados por una climatología adversa (pero no excesivamente adversa) desplegando posibilidades históricas en un momento concreto y descargando fuertes dosis de agresividad contra la población de los valles. Frecuentemente los Estados situados en los llanos han sido arrasados por invasiones de pueblos procedentes de la montaña. Pero los pueblos montañeses jamás han tendido a la formación de Estados complejos sino, más bien, de microestados. Han protagonizado el cantonalismo y la parcelación del territorio; algunos de estos Estados montañeses todavía subsisten en Europa: Andorra, el principado de Mónado, San Marino o en Asia (Nepal o Buthan).
Los pueblos montañeses suelen adherirse sin gran dificultad a un poder central aglutinador, pero cuando éste falla, tienden a disgregarse. La conclusión final es que la montaña favorece el cantonalismo y acentúa (o facilita) las oposiciones sociales que lo generan.

Pero en la “tierra firme” existen otras características morfológicas: los ríos, por ejemplo, que se convierten en canales de tránsito de mercancías y de dinámicas históricas. En el pasado, las poblaciones de las montañas se vieron arrastradas por el curso de los ríos, hacia las tierras bajas, mientras que, frecuentemente, las invasiones se han canalizado ascendiendo a través de los ríos, como si se pretendiera elucidar el misterio de sus orígenes. . El río, a fin de cuentas, comunica, para bien o para mal. Los valles situados en torno a los ríos tienen también unas características neohistóricas muy concretas: están poblados por gentes de la misma cultura y lengua y limitan con cordilleras montañosas. Desde estas cordilleras es más fácil defender el territorio en la medida en que generalmente las riveras de los ríos están deforestadas y abiertas como resultado de la glaciación cuaternaria. En los valles resulta imposible establecer fronteras, éstas vienen dadas por cordilleras montañosas, ríos o selvas espesas.

En las cordilleras, la inaccesibilidad hace que los pasos, brechas o extremos se convierten en zonas de tránsito de invasiones en el peor de los casos, o que favorezcan las comunicaciones en el mejor. Los pasos de montañas se han definido geopolíticamente como “ganglios del sistema de comunicaciones” o “puertas de invasión”. Por el contrario, la presencia de masas boscosas ha supuesto la aparición de fronteras naturales bien protegidas y, desde luego, suponen un refugio superior a la montaña. Cuando el bosque se encuentra en zona montañosa, esa frontera resulta inexpugnable. Contrariamente al bosque, la estepa es una “región de comunicación abierta” a través de la que se producen las grandes invasiones y en torno a las cuales se forjan grandes imperios o Estados.

Finalmente, antes o después, toda masa terrestre termina en un litoral. Éste puede generar estímulos importantes a las poblaciones y movilizar energías sociales. Pero para que ello se produzca es preciso que se den una serie de condiciones: el papel de las costas será favorable cuando éstas se hallen a una prudencial distancia de otras que, económicamente, sean tentadoras y técnicamente alcanzables.

En general, cuando “cuaja” una potencia terrestre, suele dar mayor importancia al Estado. Al tener que administrar territorios progresivamente más extensos, se forman estructuras sólidas y complejas. El comercio es secundario en relación a la actividad del Estado.

LA SITUACION GEOPOLITICA DE ESPAÑA Y SU POLITICA EXTERIOR

Para definir el papel geopolítico de España es preciso atender a su situación geográfica en el extremo occidental de la masa continental eurasiática, constituyendo la frontera suroeste de Europa. Esta privilegiada situación hace que sobre nuestro territorio se hayan conjugado dos movimientos neohistóricos: el que tiende de Este a Oeste (corriente mediterráneo-atlántica) y el que tiende de Norte a Sur (corriente euroafricana).

No hay que olvidar que la marcha de la historia siempre ha sido de Este hacia el Oeste. En esa dirección se han generado los más fuertes movimientos históricos incluso en la actualidad, cuando la “Doctrina Rumsfeld” establece el Océano Pacífico como el teatro principal de operaciones de los EEUU, es decir, hacia su Oeste. En este sentido, la “fechada” atlántica de Europa está formada por la Península Ibérica, Francia y el Reino Unido. El papel de los países situados más al norte (Dinamarca, la Península Escandinava) es menor en función de su alejamiento geográfico y su proximidad a zonas de climatología más hostil.

El estudio sobre las líneas de comunicaciones desde finales de la Edad Media, cuando las condiciones técnicas facilitaron la navegación oceánica, indican que quedó definida una línea de expansión desde la Península hasta las Canarias y las Azores y de ahí hacia el Atlántico Sur con las “Cathay” como destino buscado y Sudamérica con el encontrado realmente. Anteriormente, otra línea de penetración, la Norte-Sur, había sido definida desde el Paleolítico y el Neolítico, trayectoria que luego siguieran en dirección descendente los vándalos hasta establecerse en el actual Marruecos, más tarde, nuestros antepasados para asegurarse una franja defensiva en el Principado de Marruecos que controlara el mar de Alborán y la otra orilla del Estrecho y previniera la posibilidad de nuevos ataques llegados del Sur.

Pero estas rutas no solamente han sido de tránsito hacia América o hacia el Magreb. También han sido rutas por las que han discurrido las invasiones: desde el Sur se produjo la primera oleada islámica y las que siguieron posteriormente, y desde el Atlántico llegaron los grandes ataques vikingos y normandos de la Edad Media que consiguieron adentrarse, remontando los ríos, por el corazón de la Península. Esta tendencia no ha cambiado durante el tiempo: hoy la inmigración constituye una verdadera migración de Sur a Norte, que desde el punto de vista geopolítico puede ser considerada una colonización pacífica (al menos por el momento), y de Este a Oeste se han producido, sobre el plano cultural, la penetración de los productos americanos, y sobre el plano militar, la construcción de bases avanzadas de la thalasocracia norteamericana.

Así pues, por su situación geográfica, España es.

1) Ruta avanzada y bidireccional de dos líneas de expansión: Norte-Sur y Este-Oeste.

2) Ocupa un tercio de la fachada atlántica de Europa

Mientras duró la “guerra fría” y la bipolaridad (1945-1989), aun cuando en teoría, España no hubiera estado adherida a la OTAN, en la práctica los acuerdos tejidos por Franco con los EEUU suponían una inclusión efectiva en la Alianza Atlántica a la que proporcionábamos cuatro elementos clave:

1) El control del tráfico naval sobre el Estrecho de Gibraltar, operado a través del Mar de Alborán cuya costa Sur, al independizarse el Principado de Marruecos quedó recudido a Ceuta, Melilla y las Islas Adyacentes, suficientes elementos como para asegurar el cierre del Estrecho y embotellar a la flota soviética en el estanque Mediterráneo.

2) “Profundidad” a la Alianza cuyas líneas que daban extendidas más de 1000 km con la inclusión de España. Sin esta inclusión era imposible defender Europa Occidental de un ataque soviético (real o supuesto) pues, entre la frontera Germano Occidental y el Atlántico francés de Bretaña y Aquitania, apenas existían entre 900 y 1000 km.

3) El portaviones atlántico del Archipiélago Canario situado en la ruta del Atlántico Sur, pero también en la ruta del petróleo que, desde el Golfo Pérsico bordea las costas de Africa para llegar a Europa, uno de los ejes en disputa en el mundo bipolar a partir de 1973 (primera crisis del petróleo con el cierre del canal de Suez e inicio de la era de los superpetroleros).

4) Base avanzada para la llegada de aprovisionamientos de EEUU, potencia aislada geográficamente y, por tanto, segura en el caso de confrontación bipolar, donde, históricamente se ha concentrado la producción de armamento destinado a los campos de batalla europeos durantes los dos últimos conflictos mundiales.

Ahora bien, liquidada la era de la bipolaridad, el mundo pasó a una situación de inestabilidad unipolar a cuyo fin estamos asistiendo. En esa nueva etapa, el papel geopolítica de España, lejos de atenuarse, queda realzado en la perspectiva de un mundo multipolar en el que España es la frontera Sud-Oeste de Europa y, por tanto, el puesto avanzado en las comunicaciones con tres bloques exteriores a Eurasia:

1) El Magreb, cuya evolución futura se basará en tres factores:

- Inestabilidad interior (conflicto sociales a causa de la pobreza, políticos a causa del déficit democrático y religiosos a causa de los choques entre distintas facciones del islamismo local) que pueden derivar en conflictos armados civiles.

- Presión demográfica propia y recepción de la presión demográfica procedente del Africa Subsahariana que exceden con mucho las posibilidades de integración de los Estados locales.

- Progresiva penetración de los EEUU que al verse rechazados en el territorio de la Unión Europea, intentan seguir presentes en el Mediterráneo a partir del Magreb (penetración efectiva en Marruecos y Argelia, presencia consolidada en Egipto desde su derrota en la guerra del Yonkipur y neutralización de las veleidades libias).

2) Iberoamérica, cuya evolución futura girará en torno a tres ejes:

- El intento de consolidación de Brasil como primera potencia regional si se dan distintos factores políticos (posibilidad de establecimiento de una política de Estado estable), sociales (disminución de la pobreza y el analfabetismo), de comunicaciones (si aumentan las vías de comunicación entre el Brasil atlántico y los países del Pacífico: especialmente Chile, Bolivia y Perú), lingüísticos (bilingüismo práctico en Brasil para facilitar el intercambio con el resto de Iberoamérica de lengua española).

- La concentración de esfuerzos de EEUU para lograr una mayor penetración económica y un mejor control político, especialmente en los países de la cuenca del Pacífico (Chile, Perú, Ecuador y Venezuela). Lo que supondrá, en la práctica, una guerra comercial con España, principal inversor en la zona en estos momentos.

- La estabilización de una zona de librecomercio similar al antiguo Mercado Común que favorezca la integración de las economías regionales y genere un gran mercado de consumo en condiciones de propulsar una industria estratégica propia.

3) Los EEUU, cuya evolución en los próximos veinte años tendrá como ejes:

- El aumento de influencia de la minoría hispana en la vida cultural, en la sociedad y en la vida cultural de los EEUU que, por primera vez en su historia dejarán de ser un país WASP con minorías recluidas en ghetos y sin cultura ni tradiciones propias. [ver nuestro artículo “América se escribe con є publicado en infokrisis]

- Un aumento de la inestabilidad social a causa de las desigualdades crecientes e insoportables de renta y de la estratificación étnica de la misma. La integración racial de los años 60 ha fracasado completamente y EEUU tiene ante la vista un conflicto civil que será a la vez racial y social en un momento de regresión de las libertades públicas y de los beneficios sociales en nombre de un liberalismo salvaje cada vez más extremo.

- La sensación de fracaso civilizacional y neoimperial que generará la breve tentación unilateralista que se aseverará inviable cuando concluya el segundo mandato de Bush, debiéndose aceptar el hecho consumado de una multipolaridad. Esto hará que cristalicen de nuevo las tendencias aislacionistas tradicionales en EEUU y el país se recluya en su territorio nacional, y con aspiraciones hegemónicas reales solamente sobre Iberoamérica.

- Una quiebra inevitable de la economía norteamericana que arrastra desde principios de los 80 un incremento de la deuda pública, actualmente extremo y que solamente está avalado por la aparente estabilidad política y el peso militar de EEUU, como soportes para el valor de cambio del dólar, más que el valor de éste en sí mismo. Esta quiebra puede ser el desencadenante de la fractura racial y social a la que hemos aludido

- El desplazamiento del teatro principal de operaciones de EEUU, del Atlántico Norte al área del Pacífico con todo lo que ello implica: proliferación de bases militares y de intervencionismo en la zona, acuerdos comerciales preferenciales con esos países y, posibilidad de enfrentamientos con una zona, posiblemente no tan desarrollada como la Unión Europea, pero en situación ascendente y en donde EEUU va a encontrar fuertes competidores económicos (Japón) y a la vez militares (China y Rusia).

Cada uno de estos tres actores geopolíticos interacciona en el devenir histórico de España que, inevitablemente, va a estar vinculado a la Unión Europea, antes que a cualquier otro bloque, pero, al mismo tiempo, va a tener que afrontar problemas nuevos:

- El inevitable deterioro de las relaciones con Marruecos que no ha renunciado a sus aspiraciones sobre Ceuta, Melilla, Islas Adyacentes y Canarias, ni realiza esfuerzos reales para cortar la producción e haschís con la que inunda a España, ni tampoco para contener la riada de inmigrantes que aspiran a acceder a los escaparates de consumo europeos.

- El inevitable distanciamiento con los EEUU a causa de la “alianza más segura” que practica este país en la zona (actualmente orientada hacia Marruecos y entre 1956 y 1999 orientada preferencialmente hacia España) con la contrapartida del ascenso hispano en EEUU que tenderá a atenuar este distanciamiento.

- El inevitable endurecimiento de la relación económica con Iberoamérica que gravitará en torno a una potencia regional emergente (Brasil) que pretenderá hacer valer su influencia ante presencias exteriores, incluida la española y en torno a una potencia histórica presente en la zona desde la Doctrina Monroe (EEUU) que seguirá consideran a Centroamérica y el Caribe como su “patio trasero” y a la masa sudamericana como su “coto privado de caza”.

En este sentido, la política exterior española del futuro estará determinada por estos tres ejes:

- Desde el punto de vista cultural: contribuir al aumento de influencia del mundo hispano en los EEUU, haciéndolo extensible, no solamente a los troncos étnicos indios venidos del Sur de Río Grande, sino también a la propia población hasta ahora WASP, esto es, restando impacto a los productos culturales surgidos de ese núcleo, para lo que es preciso “hispanizarlo”. Esto, parecía ilusorio en décadas anteriores, pero un estudio de las curvas demográficas de la población hispana en los últimos diez años, deja prever un vuelco completo a la situación. En otras palabras: culturalmente, se trata de recuperar la idea de que parte de la tradición norteamericana es hispana y que la mitad del territorio de los EEUU (según atestigua el Tratado de Paz de París de 1763 que marca el límite entre las posesiones inglesas y españolas en América del Norte) fue hispano y colonizado por españoles (Florida y el Virreinato de Nueva España cuya parte superior correspondía a los actuales Estados de California, Fevada, Texas, Nuevo México y parte de Oregón). Esto aporta raíces históricas para avalar y justificar la penetración cultural.

- Política de contención hacia un mundo árabe imprevisible, atrasado y sin posibilidades de alcanzar un nivel óptimo de desarrollo económico a causa del atraso histórico que supone la religión islámica así como el fracaso de los intentos occidentalizadores (Naser, el baasismo iraqui, sirio y libanés, los vaivenes persa-iraníes), un mundo árabe al que le quedan únicamente treinta años de reservas petrolíferas para seguir manteniendo una providencial fuente de ingresos y dentro del cual no existe ni un solo país en el que pueda hablarse de una situación de estabilidad real.

- Política de cooperación con entre la Unión Europea e Iberoamérica en aras de asegurar la estabilidad de las inversiones españolas, evitar que los intercambios comerciales en el subcontinente se realicen solamente en dirección Norte-Sur con el grado de dependencia que implica. El mantenimiento de una situación imperial de los EEUU sobre Iberoamérica, implicaría en corto espacio la reaparición de una tentación intervencionista en el resto del mundo. De ahí que la Unión Europea y España en concreto deban apoyar el desarrollo de los grandes países iberoamericanos: Brasil (llamado a ser por sus geografía, reservas, población y tecnología, el germen de una potencia regional), Argentina, Chille (países con gran potencial económico y cultural, cuyas contraposiciones geopolíticas se trata de atenuar) y Venezuela (ruta más corta hacia Iberoamérica).

TRES CONSECUENCIAS PARA UNA POLÍTICA EXTERIOR

Lo visto hasta ahora nos permite formular tres consecuencias.

La primera consecuencia a desarrollar es el siguiente: contra más atenuada esté la influencia cultural protestante y calvinista en los EEUU, mayores espacios de libertad tendrán los pueblos Iberoamericanos y mayor estabilidad tendrá un sistema multipolar. En ese contexto el papel de España queda reubicado como puente -no retórico sino muy real- entre Eurasia y el continente americano.

La segunda consecuencia a desarrollar es: dada la inestabilidad del mundo islámico, la única política posible es la contención. De nada sirve ayudar a políticas de desarrollo regional en países que, de la noche a la mañana, pueden deslizarse bruscamente hacia el fundamentalismo más radical, o países que albergan en su interior un potencial explosivo que hace inviable la inversión en desarrollo; dadas las peculiares características del islam y la intensidad con que esta religión condiciona la vida de los pueblos árabes y magrebíes, les imprime agresividad, les dota de un mesianismo enfermizo e históricamente superado y genera objetivos teocráticos que enlazan con un pasado remoto, y dada, finalmente, la ubicación geográfica de “frontera sudoeste de la Unión” que tiene España, por todo ello, la contención es la única política posible, no solo para España sino para toda la Unión Europea. Este axioma puede ser desarrollado a partir de las tesis que expusimos en nuestra serie de artículos contrarios a la integración de Turquía en Europa y la posibilidad de que el “espacio turcófono” sea un factor de desestabilización permanente entre las tres potencias euroasiáticas.
La tercera consecuencia no es otra que reconocer que el destino de España y el de Europa, a lo largo de todo el siglo XXI, van a estar unidos. Si bien es cierto que en el pasado, las contradicciones y los intereses contrapuestos, frecuentemente, se tradujeron en guerras y conflictos, éste período ha concluido. La última guerra civil entre europeos (1939-45) y la fabricación de nuevas armas de destrucción masiva, indica que de producirse un nuevo conflicto de esas características en suelo europeo, implicaría casi necesariamente la desaparición de Europa, incluso físicamente.

[prosigue]

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

La “crispación”: denominador común de la política española

La “crispación”: denominador común de la política española

Redacción.- En ocasiones hay crispación por que el ejercicio de las tareas de gobierno genera amistades y odios, actualmente, la crispación es una forma de ocultar la falta de gobierno. Tres episodios lo confirman: el escándalo de la “reforma judicial”, la presencia de Aznar en la Comisión 11-M y la de Moratinos en el parlamento, merecen ser examinados en el mismo contexto de ausencia de iniciativas de gobierno. Y ZP se prepara para su comparecencia...

El “talante” del PSOE o la reforma judicial aplicada


El 30 de noviembre, el presidente del Congreso, Manuel Marín, suspendió el Pleno del Congreso ante la bronca suscitada en el hemiciclo por la tramitación de la reforma de los nombramientos judiciales. Bronca justificada, por lo demás. La decisión de someter a votación la tramitación en “lectura única” del segundo proyecto de reforma remitido por el Gobierno suscitó una nueva polémica entre el PP y el resto de los grupos parlamentarios y la Presidencia de la Cámara. ¿Qué había ocurrido? Simplemente, que el PSOE perdió la votación el día anterior por la vagancia y el absentismo de 18 parlamentarios de su grupo y se limitó a reelaborar el proyecto de ley sobre la reforma del poder judicial, introduciendo cuatro modificaciones irrelevantes y tramitándolo por vía de urgencia… porque le es urgente que se aprueben antes del nombramiento de nuevos altos cargos judiciales.

En otras palabras: el PSOE ha cometido un fraude de ley. Lo que no ha pasado, a causa del absentismo de sus diputados… pasará ahora por trámite de urgencia. El caso es acelerar la ley que permitirá colocar en los altos cargos del poder judicial, a los juristas próximos al PSOE. En otras palabras: como decía Guerra hace veinte años, “Montesquieu está superado”; por segunda vez, la separación de poderes ha sido pulverizada por el PSOE.

Lo normal sería que el poder judicial, en tanto poder soberano, eligiera él mismo a sus altos cargos en función de su capacidad, de su preparación, de su saber jurídico y de su prestigio profesional… no en función de que tome copas con el secretario de organización del PSOE, o de que un primo de un cuñado de un diputadillo del PSOE tenga por amigo de toda la vida a un juececillo gris e irrelevante al que le debe un favor.

Este “golpe” del PSOE entra dentro de lo que podemos considerar en rigor “involución democrática”: cuando el poder judicial está controlado por el poder ejecutivo, lo que hay es cualquier cosa menos una democracia real. Y en este sentido el “talante” es una forma de engaño al pueblo español: los procesos de involución democrática no los provocan siempre dictadores inmisericordes, sino que habitualmente, son traídos entre sedas y algodones, por individuos de sonrisa estúpida, jerga ingenuofelizota y bambis de la vida.

Pongan a un lado a ZP y a otro a Polanco, poder político y poder mediático; comparen sus historiales pasados y luego piensen ¿quién gobierna en realidad? De hecho, ZP debe a Polanco sentarse donde está. A Polanco y a los autores intelectuales del 11-M. Eso es lo que Aznar se ha preocupado de recordar ante la Comisión 11-M.

Cuando Aznar deglute a la Comisión 11-M

La presencia de Aznar en la Comisión 11-M nos recordó cómo, aproximadamente, es un presidente de Gobierno: decidido, con dominio sobre la situación, sabiendo su lección, yendo preparado a una comisión parlamentaria, creyendo firmemente en lo que hace, siendo capaz de establecer quien es su amigo y quien su enemigo e imponiendo su personalidad a los subordinados. Hacía meses que en el horizonte político español no aparecía la imagen de una “autoridad competente”. El talante instalado en el poder es la ausencia de “autoridad” y la autoridad es el principio del poder. El “diálogo” del que tanto hace gala ZP –que no existe más allá de sus palabras- sirve para el ejercicio de la convivencia, no para el ejercicio del poder político que, en el fondo, es lucha, voluntad, destino.

El problema de Aznar es que se ha enrocado en sus propios errores; el primero de todos fue el brusco giro en política exterior que le adornó a partir de principios de 2001, tras la cumbre del G-8, que luego transformó en obsesión a partir de Perejil y que le hizo cometer los dos grandes errores, sin los cuales hoy seguiría sentado en La Moncloa: postular la Carta de los Ocho, firmada por Blair y por otros presidentes europeos apoyando la iniciativa Bush en Irak, y asistir a la Cumbre de las Azores. A partir de entonces, todo para él, ha sido un sostenella y no enmendalla.

Aznar puede seguir explicando que “el mundo es más seguro sin Saddam Hussein” (no, el mundo es igualmente inseguro sin Saddam, y en Irak cada día muere un promedio de 50 personas). Puede seguir defendiendo la política Bush, cuando esa política ha fracasado tal como muestra el empantanamiento de Irak y hoy ya no se puede defender que existieron armas de destrucción masiva, ni siquiera que Saddam suponía un riesgo para la seguridad mundial.

Estos son los puntos débiles de la argumentación aznarista, no sus formas. A un presidente se le juzga por su gestión, no por sus formas, ni por seguir el manual Carnagie de cómo ganar amigos. Esto es política, no relaciones sociales. Y luego está saber exactamente lo que ocurrió el 11-M. Aznar sabe tanto como el ciudadano medio. Tiene –como tenemos todos, capacidad crítica e intuiciones- su capacidad crítica le indica que una banda de chorizos, macarras y camellos de discoteca, no pueden convertirse, de un día para otro, en terroristas dotados de una precisión política asombrosa. Esa misma intuición le dice también que en la investigación hay agujeros negros, que en las primeras horas funcionarios de Interior le engañaron, le dice, finalmente, que la policía siguió una serie de pistas prefabricadas que le llevaron a la detención de un grupo de marroquíes, chorizos, sin más y que, finalmente, la muerte de todos ellos en Leganés, es lo único que dió credibilidad a su participación en la masacre. Pues bien, todas estas intuiciones, ya las plasmamos en nuestro trabajo “11-M: Los perros del infierno”. Pero luego, Aznar añade otro punto de su cosecha: ETA estaba –“de alguna manera”- detrás de la operación. Y aquí se equivoca.

Se equivoca por que en marzo de 2004, ETA ya estaba solamente en condiciones de ir a ver a Carod-Rovira en Perpignan para tratar de pactar alguna salida al “problema”. El problema era, a fin de cuentas, que en marzo de 2004, ETA estaba literalmente masacrada, con 200 terroristas capturados en dos años (hoy son 250), con la infraestructura patas arriba y la “galaxia etarra” desmantelada, sin seguridad interior y con una infiltración que seguramente llega hasta el mismo comité ejecutivo. ETA, a partir de mediados de 2003, ya no estaba en condiciones de planificar nada fuera de la propia seguridad de algunos de sus dirigentes (y ya hemos visto con qué resultado).

Y, ni mucho menos, ETA estaba en condiciones de “trabajar” a un grupo inorgánico de moros, conocidos en la cárcel –la primera norma de cualquier preso que no pertenece al mundo de la delincuencia común es, al salir de la cárcel no conservar amistades con los presos comunes: en efecto, siempre traen problemas- y pactar con ellos la ejecución de un atentado como el 11-M. Hoy sabemos que ETA tenía un gigantesco arsenal de RPGs, misiles, fusiles de asalto, explosivos, etc. Que muy bien hubiera podido entregar a los “moritos zumbados” para que hicieran destrozos a su antojo… Improbable y caricaturesco.

El hecho de en la agenda de un moro preso, hubiera el teléfono de un etarra; el hecho de que en Topas se viera a etarras y moros paseando juntos en el patio del módulo penitenciario, etc., todo eso son pruebas tan absolutamente circunstanciales que, seguramente, el propio Aznar las hubiera desechado de seguir en el poder. Son pistas que no llevan a ningún sitio, más allá de insinuaciones oscuras que nada sólido parece confirmar. Ahora bien, es rigurosamente cierto que ETA tuvo algo que ver en todo esto. Pero no es lo que Aznar dijo ante la comisión.

Efectivamente, la tesis que hemos defendido desde la aparición del “11-M: Los perros del infierno” es que “alguien” planificó el atentado para que, al menos durante unas horas, los técnicos de interior tuvieran la seguridad de que había sido ETA: el atentado tuvo lugar en el Corredor de Henares (donde ETA había intentado pocos meses antes, tres intentos de atentado), había tenido lugar mediante utilización de gran cantidad de explosivos (ETA había intentado introducir cinco lanzaderas con explosivos en la zona), el atentado había tenido lugar en Madrid (ETA había pactado con Carod, tregua en Catalunya, luego si hubieran sido islamistas, habrían encontrado la guardia baja de la Seguridad del Estado en Catalunya, pero en situación de “prevengan” en Madrid), algún policía dijo por teléfono que el atentado se había cometido con “Titadine” (cuando el olor mismo delata desde el primer momento que era “Goma-2”, siendo que “Titadine” remitedirectamente a ETA); ETA precisaba de un atentado de esas caracteríticas y había huellas de que lo buscaba semanas antes del 11-M (así se lo comunicaron a Carod en Persignan y así lo hablaban desde hacía meses los presos de ETA); etc, etc, etc.

Hoy sabemos que en la quiniela de los atentados, los chorizos marroquíes tuvieron arte y parte, pero no albergamos la menor duda de que entre ellos no está el “autor intelectual” de la masacre, ni el técnico político capaz de calcular la precisión política con la que fueron cometidos los atentados para provocar el vuelco electoral. Y sabemos algo que Aznar no quiere reconocer: que le tomaron el pelo, le engañaron durante unas horas, haciéndole creer que era ETA. La trampa era esa precisamente: inducir a que el gobierno responsabilizara a ETA en un primer tiempo, para luego, demostrarse que la autoría correspondía a “Al Qaeda” o al islamismo radical… Así la SER podía decir desde el principio que “nos ocultan información” y los SMS “queremos la verdad”. ¡Era una trampa y Aznar y el gobierno cayeron en ella! Que por orgullo no lo reconozca es harina de otro costal. Es sobre esta hipótesis sobre la que los miembros de la Comisión 11-M del PP habrían tenido que trabajar y no intentando demostrar que Acebes y Aznar no se habían equivocado: se equivocaron. Errar es humano. Reconocerlo, al parecer, es demasiado humano.

Ahora bien, la comparecencia de Aznar ha servido para recordar que la Comisión 11-M se encuentra en la recta final: no ha servido absolutamente para nada, salvo para realzar el papel del expresidente. No ha aclarado ni uno solo de los agujeros negros de la investigación, no ha sido capaz de disipar ni una sola duda, sino, antes bien, ha generado otras muchas más.

Aquellas aguas (el atentado), trajeron estos lodos (el gobierno ZP). Se puede dudar de todo, menos de que la llegada del PSOE al poder, se debió al crimen. Y así nos va: tenemos un gobierno de amateurs incompetentes que en seis siete meses solamente han sido capaces de frenar proyectos del PP (Rajoy tiene mucha razón en esto), aplicar una hojarasca de medidas políticamente irrelevantes pero mediáticas (el acoso a la Iglesia, la ley del divorcio-express, las parejas gays, etc.) y un sin fin de propuestas seguidas de marcha atrás. Lo dicho, un gobierno de amateurs, dirigidos por un incompetente: el producto del error histórico del electorado español el 14-M.

Moratinos – Desatinos

Dentro del paquete de “crispaciones” múltiples, las explicaciones dadas por Moratinos en el Parlamento son, como mínimo, sorprendentes: se excusa por el medio en el que dijo lo que dijo, no por lo que dijo. Haber dicho que Aznar apoyó el golpe contra Chávez era lo de menos. A decir verdad, Aznar no conspiró contra Chávez, pero a nadie se le oculta que la caída del gobierno venezolano –exótico y “sudaca” como pocos, en el sentido pristino de la palabra, pero que irreprochablemente había alcanzado el poder por medios democráticos- hubiera agradado a Aznar, especialmente por que era lo buscado y promovido por Bush. No, lo sorprendente no es lo que dijo Moratinos, sino desde qué alturas lo dijo. Y lo grave no es que lo dijera en TV, sino que lo dijera desde su cargo de Ministro.

Existen ministros que en otro tiempo fueron “respetados” en el cargo público que representaron: Bono como Presidente de Castilla-La Mancha era, poco menos que indiscutible. Moratinos desde su cargo de embajador en Oriente Medio, parecía disponer de un prestigio inigualable. Sáquenlos de la plaza que les hizo respetados y demuestran dosis inalcanzables de incompetencia. De hecho, Moratinos tiene más de concursante de “Pasa Palabra” que de Ministro de Exteriores.

En su comparecencia lo peor, insistimos, no fue lo que dijo, ni cómo lo dijo, ni siquiera el medio en el que lo dijo, sino el que lo dijera desde la poltrona del Ministerio y que, finalmente, ZP terminara la farsa alabando su talante.
Digámoslo ya: no hay un ministro sentado en Exteriores, lo que existe es un tipo que “entendía” –en el PSOE, a partir de Zerolo, todos “entienden”- algo de Oriente Medio, pero que patinaba en cualquier otro tema, e incluso en aquella cuestión, sus conocimientos llegaban apenas a que había que apoyar a Arafat en la creación de un Estado Palestino. Pero sobre como resolver el atasco, nada. Moratinos no es más que un amateur de la política exterior, metido a un cargo que le viene grande y para el que carece de cualidades –oscila de la falta de tacto al servilismo- e incluso de preparación técnica, a pesar de su carrera diplomática.

ZP en la Comisión 11-M

Tenemos un gobierno de amateurs, dirigido por un boy-scout o, al menos, por alguien que quiere dotarse de los modales de un scout. Pues bien, ese scout está literalmente aterrorizado con su próxima presencia en la Comisión 11-M.

Las encuestas afirman que Aznar logró duplicar la audiencia de la “2” y que no decepcionó. A lo largo de sus 12 horas seguidas de comparecencia, Aznar no fue en ningún momento rebasado, acorralado o amedrentado por unos diputadillos del tres al cuarto que ni sabían lo que preguntar (más allá de donde les llevaban los editoriales de “El País”), ni estaban a la altura de las circunstancias (investigar el mayor atentado terrorista de la historia de España), ni les importaba otra cosa que ganar sus 15 minutos de fama a la sombra de una Comisión que, en su recta final, ha demostrado no haber servido para otra cosa más que para realzar el papel de Aznar.

Aznar, esa es la realidad, se comió a la Comisión 11-M. Era de esperar. Pero ahora le toca el turno a ZP. El PSOE se ha cuidado muy mucho de que la presencia de ZP se distanciara lo suficiente de Aznar como para que el efecto mediático de su intervención, se diluyera y, en la esperanza, de que la mediocridad exasperante y las sobredosis de talante, allí donde no hay nada más, que profesa, no pudiera ser comparada con la claridad, determinación, convicción del expresidente.

La comparecencia de Aznar ha servido para recordar que hubo un día en que, equivocado o no –lo estaba indudablemente en política exterior- éste país tuvo un presidente. Hoy, el cargo está vacante. Moratinos, al menos es un amateur que tiene colgado en su despacho el título que afirma que concluyó la Carrera Diplomática. ZP es apenas un abogadillo de pocos pleitos, diputadillo de provincias de gris trayectoria parlamentaria, alzado sobre su mediocridad estructural gracias a un congreso del PSOE en el que ningún “barón” de relieve le disputó el cargo a la vista de que en el 2004, el PP debía, en buena lógico, de haber ganado las elecciones. El único que pudo disputarle la Secretaría General, Bono, luego se ha demostrado que, en Defensa, era, pura y simplemente, un cateto. Luego, ese tipo gris, vendedor de talantes y vaselinas, resultó que se encontró sentado en La Moncloa, gracias a un atentado criminal que reactualizó el rechazo del electorado a la política exterior de Aznar. Lo dicho, ZP no es un presidente digno de tal nombre, es un “accidente” en la historia de España.

España es hoy un camión de 20 toneladas que no conduce nadie o, mejor dicho, conducido por un conductor cuya estatura impide que sus pies lleguen a los pedales y su vista no vaya más allá de la altura del volante. La cuestión es hasta qué punto las costuras de éste país van a aguantar la ausencia de liderazgo a la cabeza del Estado, es decir, hasta cuándo el camión va a poder seguir discurriendo por la carretera sin estrellarse. Y a la vista de los apoyos de ZP en el parlamento (los Carod, los Llamazares y demás apoyos nacionalistas ocasionales), todo induce a pensar que 2005 será el año decisivo.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

"11-M: Los Perros del Infierno" y su vigencia

"11-M: Los Perros del Infierno" y su vigencia

Redacción.- Reproducimos nuevamente la entrevista realizada con Ernesto Milá después de la publicación del libro “11-M: Los Perros del Infierno”. Presentamos esta entrevista después de la intervención del expresidente Aznar en la Comisión de Investigación sobre el 11-M. Ahora, cuando la comisión de investigación, en la práctica ha concluido sus trabajos (sólo queda la intervención de ZP, distanciada 15 días de la de Aznar para evitar comparaciones que, seguramente, serían desfavorables para él…), vale la pena recordar lo que ocurrió desde el inicio de la investigación: 1) pistas prefabricadas, 2) delincuentes comunes presentados como terroristas, 3) origen misterioso de los explosivos, 4) progresivo tránsito de la “coordinación” de los atentados a cinco sujetos diferentes y 5) extraordinaria precisión política del atentado para influir en el voto. Para aclarar estos puntos, la Comisión de Investigación no ha aportado ABSOLUTAMENTE NADA. Se ha tratado de una comisión en la que el PP ha optado por la vía “terrorismo islámico está relacionado con ETA” y el PSOE, por el simplista “la cumbre de las Azores generó el atentado”.

Ambas “doctrinas” son completamente falsas: ETA y el terrorismo islámico no tienen nada que ver fuera de la relación en el interior de las cárceles, entre otras cosas, por que ETA hace dos años ya era una organización inestable, perpetuamente acosada y sin capacidad de planificación algo más que la colocación de petardos.

La realidad no es esa: la realidad es que alguien planificó el atentado para hacer pensar, incluso a los técnicos y especialistas de la Seguridad del Estado, que la autora del atentado era ETA. Esa era la trampa: que el gobierno pensara durante unas horas en la responsabilidad de ETA, mientras los “progresistas” (SER-El País-PSOE) ya alertaban sobre la responsabilidad del terrorismo islámico…

Sobre esta cuestión el PP ha preferido no entrar (era complicado confesar que, pura y simplemente, les habían tomado el pelo) y el PSOE se ha limitado a taponar las investigaciones en esa dirección.

Las conclusiones que E. Milà planteaba en su libro “11-M, los perros del infierno” son todavía viables. Existe un terrorismo islámico que, sin duda, ha estado presente en los peones del atentado al 11-M, reclutado entre los delincuentes comunes marroquíes que actúan en España que, por odio social, por irredentismo musulmán (“Al-Andalus”, “tierra islámica” de la que fueron expulsados por “cruzados” e “infieles”, que reivindican y que quieren recuperar), o simplemente como mercenarios o manipulados. Pero no es ahí en donde hay que buscar a los ideadotes del atentado. Aznar también comparte esta opinión: “Los ideadores no hay que buscarlos en el desierto”. Más claro, agua.

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¿Cómo surgió la idea del libro?

El 11-M éste país sufrió un trauma del que difícilmente se recuperará. Desde los primeros instantes posteriores al atentado se fueron difundiendo informaciones manifiestamente falsas. Las elecciones estaban cerca. El día 12 cientos de españoles salieron a la calle en protesta por el crimen y el 13 cientos movilizados por la SER y por SMS, en plena “jornada de reflexión” se manifestaron al grito de “Queremos la verdad”. Pues bien, nosotros también la queremos: pero no sólo en la tarde del 13 y frente a una sede del PP, sino ayer, hoy y siempre: la verdad siempre. Este libro es mi contribución a la verdad.

¿Por qué cree que puede aportar algo a esclarecer lo que ocurrió el 11-M?

Desde principios de los años 70 he recibido adiestramiento en operaciones psicológicas. Sé reconocer cuando una información carece de veracidad y es un producto propio de la guerra psicológica. A partir de la misma mañana del 11-M, los medios de comunicación se convirtieron, en algunos casos voluntariamente y en otros de forma involuntaria, en difusores de una gigantesca campaña de operaciones psicológicas.

¿Tiene un conocimiento particular sobre el terrorismo internacional?

Nadie tiene un conocimiento particular sobre esta materia. Como máximo alguien puede afirmar que ha leído seis o seiscientos dossier emitidos por servicios de seguridad del Estado, dedicados al terrorismo internacional. Pero esto no implica que sepan ni entiendan de que va el tema. Walter Laqueur, director del Centro de Estudios Estratégicos de Washington lo ha dicho hace poco: “Llevo años estudiando el tema y todavía no sé en qué consiste”. Yo, probablemente, no conozco más que cualquier otro periodista esta materia; ahora bien, a diferencia de otros periodistas, yo he sido implicado en casos de terrorismo internacional.

¿Entonces, ha sido usted un terrorista?

En absoluto, si lo hubiera sido, habría purgado cárcel por ello. Nunca he sido procesado por ningún episodio de terrorismo. Lo cual no quiere decir que determinados servicios de información españoles y extranjeros, no me hayan vinculado al terrorismo internacional entre 1980 y 1984. En 1980 el diario stalinista francés “L’Humanité”, utilizando informaciones canalizadas por los servicios de seguridad españoles, me acusó de haber sido el autor material del atentado contra la sinagoga de París. Y cuatro años después, Barrionuevo afirmó que yo había colocado la bomba en la estación de Bolonia que asesinó a 80 personas. Todavía estoy esperando sus disculpas... él, el ministro de los GAL.

¿Y no fue usted?

Evidentemente. El grupo de Abu Nidal fue el responsable de la bomba de París y en cuanto a la de Bolonia todavía hoy no está claro quien la colocó. Ningún juzgado se tomó en serio las acusaciones del libelo del Partido Comunista Francés "L'Humanité", ni las calumnias que Barrionuevo levantó contra mí.

¿Por qué fue acusado de esos atentados?

Por una serie de coyunturas políticas de la época. La transición estaba cerca y algunos servicios de seguridad del Estado juzgaban que era preciso generar la sensación de que existía una amenaza de extrema-derecha. Aumentar esta sensación de amenaza generaba sorpresa y temor en la opinión pública. Durante la transición, el motor real del cambio, a partir de mediados de 1976, fue el miedo a "la involución". Y para ello era preciso acrecentar la sensación de "amenaza fascista". Yo fui elegido chivo expiatorio. Ahora bien, era rigurosamente cierto que yo había estado vinculado en los años 70 a grupos de extrema-derecha en contacto con exiliados italianos de la misma tendencia.

¿Le ha servido para algo esta experiencia?

Pude conocer muy de cerca la manipulación que los servicios de seguridad italianos habían realizado en torno al fenómeno terrorista. Entre 1969 y 1983, estos servicios utilizaron el terrorismo, lo manipularon, lo mediatizaron e incluso lo generaron artificialmente, para estabilizar el gobierno de centro-izquierda. Posteriormente, Licio Gelli, fundador de la logia Propaganda-2, utilizó el terrorismo político a fin de generar en la opinión pública el deseo de orden y autoridad dentro de su proyecto de crear un régimen presidencialista. Entre la experiencia que adquirí como promotor de “operaciones psicológicas” y el impacto que me produjo ser “chivo expiatorio” en las ocasiones que le he mencionado, adquirí una gran sensibilidad ante los intentos de manipular el terrorismo político o generarlo.

En el libro, usted alude a su pasada militancia política ¿por qué?

Era necesario hacerlo. Yo nunca niego ni reniego de mi pasado. Lo hecho, hecho está. Será mejor o peor, con razón o equivocado pero ahí está. Todos tenemos derecho a equivocarnos. Pero si cito algunos episodios personales no es con intención exculpatoria, sino por algo muy diferente. Lo que he intentado decir es “he visto otros episodios similares y a través de mi experiencia personal puedo certificar que se ha tratado de atentados cuyos ideadores tenían muy poco que ver con los chivos expiatorios a los que les fueron atribuidos”. No es que desconfíe de la versión oficial sobre los atentados del 11-M es que, para mí, es un dejâ vù. He visto atentados criminales que han sido manipulados para encubrir ajustes de cuentas políticos. Y yo mismo he sufrido las consecuencias de estas campañas. Por eso soy tan sensible a la manipulación del terrorismo político. Por eso creo que tengo algo que aportar a las denuncias sobre los intentos de manipulación del terrorismo que se han hecho desde distintos frentes.

¿Usted cree que algo de esto ha ocurrido con los atentados del 11-M?

Sin ninguna duda. La película de los hechos es altamente preocupante desde el mismo 11-M hasta el 7 de abril siguiente cuando tiene lugar la explosión de Leganés. En atentado tuvo lugar pasadas las 7:00 am, dos horas después, a través de la SER ya se vehiculizaban los primeros datos que podían considerarse de pura intoxicación ¿quién los filtró? Un comunicado de dos trabajadores de informativos de esa cadena indicaron que el jefe superior de policía de Madrid daba la información a Rafael Vera y éste, a su vez, las entregaba al jefe de informativos de la SER. Por lo demás, a partir de ese momento no pasó día en el que no se filtraran información intoxicantes.

¿Qué es lo que falla en la versión oficial sobre los atentados?

Las fuerzas de seguridad del Estado encontraron unas “pistas” que llevaban inevitablemente al locutorio de la calle Tribulete en Lavapies. Las dos “madres de todas las pistas” fueron la furgoneta hallada ante la estación y la bomba que no estalló. Sobre la primera cabe decir que ni siquiera está claro cómo fue sustraída a su dueño sin forzar la cerradura ni el contacto, y por qué en su interior, se encontró todo lo necesario para encaminar la pista hacia el mundo islámico. Sobre la bomba que no explotó sencillamente no se sabe nada: ni por qué no explotó (se han dado varias versiones), ni como apareció en la comisaría de Vallecas... pero estas dos pistas llevaron a Jamal Zougam y sus amigos, todos ellos, casi sin excepción, pequeños delincuentes, en absoluto terroristas y en absoluto ligados a medios islámicos radicales.

¿Luego está el episodio de Leganés?

Si la bolsa y la furgoneta son las “madres de todas las pistas”, la explosión de Leganés es “el padre de todas las confirmaciones”. En Leganés muere hasta el apuntador, caen todos los “eslabones intermedios” presuntamente implicados y el considerado “emir” del grupo, “El Tunecino”. Efectivamente, “El Tunecino” era un lunático religioso... el único del grupo. El resto eran marroquíes occidentalizados, con un ritmo de vida y un estilo que jamás hubiera aceptado un islamista ortodoxo y no digamos un fundamentalista. En Leganés mueren todos. Aún no está claro si la explosión fue con C4, explosivo militar utilizado en demoliciones controladas, o bien con Goma-2 ECO... lo cierto es que nunca sabremos lo que ocurrió en las últimas horas en el piso de Leganés, ni por qué una cadena de mando improvisada dio la orden de asalto, contraviniendo todos los protocolos habituales utilizados por los GEO.

¿Y qué decir de la casa de Morata de Tajuña?

Un fraude. Era el centro de un grupo de marroquíes. Allí celebraban sus fiestas y sus reuniones familiares. Poco más. Es posible que desviaran hacia allí contrabando o receptación de objetos robados, pero, desde luego, allí no funcionaba un grupo terrorista. Tres días antes de su detención, todo el grupo dio una fiesta con sus mujeres y sus hijos. Por otra parte, los vecinos los habían denunciado pensando que trasladaban objetos robados...

¿Pero se encontraron detonadores usados?

Si, de hecho, los famosos detonadores se han encontrado en todas partes. En la furgoneta, en Leganés, en Morata... igual que restos de explosivos que aparecían desperdigados allí donde la policía quería seguir alguna pista. Estas cosas no ocurren en el mundo real a menos que haya habido una “siembra” fraudulenta de pruebas. De hecho, eso es lo que creemos que ocurrió.

¿Y los explosivos?

Esa es la parte más truculenta de toda la trama. Aún no se sabe de donde salieron los explosivos. Contrariamente a lo que se ha dicho, el minero detenido Suárez Trashorras no ha podido responder a la pregunta de dónde ha sacado 250 kilos de dinamita y en torno a 200 detonadores. Sólo ha reconocido, y por eso está detenido, haber vendido unos pocos detonadores antiguos a un moro, hace tiempo. Fue detenido por haber estado vinculado en 2001 al hallazgo de un alijo de droga y una pequeña cantidad de explosivo y detonadores. La Guardia Civil ha revisado los estadillos de las minas de Avilés y no se explica de donde ha podido salir una cantidad tan alta de dinamita. Es mejor reconocerlo y ser claros: la policía no sabe todavía de donde salieron los explosivos.

¿Pero quién colocó las bombas? ¿cree usted en la “pista islámica”?

No creo que exista una pista islámica, como máximo podría hablarse de una “pista marroquí”. Pero ni siquiera es seguro que exista. Como sabe, los medios fundamentalistas marroquíes consideran que la Península Ibérica es Al-Andalus, tierra islamizada usurpada por “cruzados e infieles”. Algunos irredentistas marroquíes están dispuestos a emprender la reconquista de Al-Andalus. Pero, en este episodio, difícilmente puede percibirse esta intención. Mucho menos la implicación del terrorismo internacional y de Al Qaeda. De hecho, el mismo día 11-M se produjeron media docena de reivindicaciones islámicas, a cual más increíble y en los lugares más inverosímiles del planeta. Usted me pregunta ¿quién colocó las bombas? Pues bien, en principio, la pista islámica dista mucho de estar confirmada. De todas formas, no le extrañe que sea la que está en vigor: como sabe, el muerto “siempre se come el marrón” y en esta historia, como mínimo, ha habido siete muertos en Laganés.

Esto es poco tranquilizador. ¿Nos está diciendo que entre la versión oficial y la versión real media un abismo?

Efectivamente. Es lo más probable. A ciencia cierta no sabemos quien colocó las bombas ni a qué organización terrorista imputar la autoría. Sabemos solo una cosa, y no es poco: quien salió beneficiado por el crimen. El principio de toda investigación policial es “¿A quién beneficia el crimen?”, y ese es el principio del que no hay que desviarse.

Eso ¿a quién beneficia el crimen?

Hay dos niveles de beneficiarios: el nivel nacional y el nivel internacional. Ambos están, de todas formas, unidos. A nivel nacional el máximo beneficiario es el PSOE. Eso es incuestionable: gracias al atentado y a la campaña de agitación psicológica que siguió, ZP está sentado en la Moncloa. A nivel internacional, los máximos beneficiarios son los adversarios de la intervención norteamericana en Irak. De hecho, en nuestro libro sostenemos que la dinámica que se creó a partir del 11-S quedó destrozada con los atentados del 11-M. Este dato debía servir para advertir en ambos atentados una matriz diferente: la dinámica intervensionista generada el 11-S y la “coalición”, saltan por los aires el 11-M. Es el “efecto ZP”. Como puede ver, lo nacional y lo internacional cierran un ciclo.

¿Creo usted que miembros del PSOE pueden estar implicados en la trama?

No lo quiero creer. De todas formas, distintos medios de prensa han lanzado acusaciones muy duras contra algunos personajes del PSOE. A estas alturas creo que se impone la creación de una comisión parlamentaria para investigar los atentados. No tengo mucha esperanza ni en la creación de esa comisión, ni en que pudiera llevar a buen término una investigación profunda sobre las responsabilidades de unos o de otros. Creo que, por primera vez, desde 1975, la sociedad civil debe de reaccionar por sí misma, si es que es capaz y si quiere que no vuelvan a suceder crímenes como estos...
¿...por?

...porque, es evidente, que si no salen a la superficie todas las responsabilidades –y créame que estos atentados apestan literalmente- se corre el riesgo de que a partir de ahora cualquiera que quiera provocar un vuelco electoral en su beneficio o realizar una rectificación de la correlación natural de fuerzas políticas, recurra de nuevo al terrorismo. Si en Italia no han vuelto a producirse crímenes como este desde 1983, es, simplemente, por que la sociedad civil, los medios de comunicación reaccionaron y resultó evidente la implicación en las tramas terroristas de logias masónicas irregulares, oficinas ligadas a servicios de inteligencia y políticos corruptos. Italia hizo su catarsis. España todavía no. Esta es una buena ocasión. La sociedad civil debe reaccionar contundentemente o de lo contrario tendremos más terrorismo.

¿Cree usted que la crisis ha terminado?

Todavía no. Hay detenidos, habrá juicios y veremos los indicios racionales de criminalidad que perciben los tribunales. De momento sigue el goteo de episodios propios de la guerra psicológica: el domingo 18 de abril, el diario “El Mundo” difundió un dossier que cuestionaba frontalmente la versión oficial. Este dossier tuvo un impacto impresionante y circuló en millones de copias electrónicas por Internet. Por la tarde del mismo domingo, ZP interrumpía la proyección de la película de TVE y anunciaba la retirada de las tropas. En la madrugada del 18 al 19, el nicho del GEO Javier Torrenteras era profanado, el ataud arrastrado 700 metros, y el cadáver destrozado a golpes de pico e incendiado... El dossier de “El Mundo” quedó aprisionado entre el anuncio de alta cota (la retirada de tropas) y el de bajo cota (la profanación del cadáver). Se trata de una operación de guerra psicológica clásica. No, esto no ha terminado... va a haber escándalo para rato.

Usted ha ido variando su posición sobre los atentados ¿por qué?

Inicialmente pensé, como toda España, que los atentados habían sido obra de ETA. Luego resultó que no era. Pero más tarde quedó claro que alguien había querido que el gobierno cayera en la trampa y pensara, sinceramente, que era ETA. Más tarde se publicó la responsabilidad islámica y creo que fui de los primeros en denunciar que Marruecos es “el enemigo del Sur” (título de la crónica del “desencuentro” con Marruecos que publiqué en 2003)... Pero cuando examiné la versión oficial al detalle, ésta interpretación perdió toda su coherencia. Era, literalmente, imposible que unos marroquíes que nunca se habían sentido llamados por la política ni la religión, que no eran sino pequeños delincuentes, asumieran la tarea de reconquistas Al Andalus o seguir órdenes de un lejano e improbable Bin Laden. Desde el principio valoré los resultados del 11-M en función de la situación internacional y creo que es ahí en donde están las pistas más significativas: EEUU está implicado en un grave problema irresoluble en Irak. Han llegado al techo del unilateralismo y, han generado como rechazo, una dinámica multipolar. Tras los atentados del 11-M tuvieron lugar la masacre de 4 americanos en Falluja, escenificada delante de TV y que causó un impacto demoledor sobre la moral americana y la insurrección general de Semana Santa en Irak. Estos tres hechos marcan el final del unilateralismo americano: la defección de un pequeño país que apenas podía aportar 1600 soldados, seguida de la defección hondureña, luego de la noruega, el anuncio de la retirada polaca, etc. y las dificultades crecientes de la ocupación americana, han demostrado que Bush es un idolillo con pies de barro y cerebro de plomo. Para llegar a estas conclusiones era preciso que pasaran como mínimo 30 días tras los atentados, así era posible tener una mínima perspectiva.

¿Cree usted que puede haber alguna vinculación entre el terrorismo internacional y ETA?

No, en absoluto. Lo que no implica que el terrorismo de ETA no sea tan odioso como el de los criminales del 11-M. No, son dos campos diferentes. Contrariamente a lo que dijo Aznar, ETA y Bin Laden no son lo mismo. ETA está hoy a la desbandaba. Sus militantes ni siquiera son capaces de explicar a qué se deben los casi 200 militantes detenidos en casi dos años. Algunos empiezan a sospechar que una parte de la dirección está liquidando la organización y piensan más un salvar lo salvable que en la independencia de Euzkadi. ETA aspira hoy solamente a sentar al gobierno a negociar la suerte de los presos. Y no todos los dirigentes etarras están por la misma labor. Los hay que son conscientes de que la batalla se ha perdido y ya no queda nada que hacer. No albergamos la menor duda de que son estos los que están liquidando la organización. No olvidemos que lo último que le queda a ETA es el “tesoro de guerra”. Es evidente que se lo quedará el último dirigente que quede en libertad...

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Ucrania: origen y desembocadura de una crisis

Ucrania: origen y desembocadura de una crisis

Redacción.- Que Ucracia tiene un déficit democrático es evidente. Que lo que está en juego no es la credibilidad de la inexistente democracia ucraniana, es, así mismo, evidente. Que, finalmente, la cuestión de fondo es una Ucrania vinculada a “Occidente” o vinculada a Rusia, es obvio. No se trata de saber si las elecciones han sido justas o injustas (parece que en una parte del país las “trampas” han beneficiado al candidato y en otras zonas al actual presidente…). De lo que se trata es conocer lo que implica una u otra opción.

UNA NUEVA SITUACIÓN EN EL ESTE

En Enero de 2000, Jacques Delors, presidente de la Comisión Europea entre 1985 y 1995, no veía con buenos ojos la evolución de la política comunitaria. "Nadie se plantea los verdaderos problemas, los que irritan y dividen, nadie se pregunta cuál puede ser nuestro proyecto común cuando seamos 30 países. De entrada, ¿cuál es nuestro proyecto común a quince?", se pregunta Jacques Delors a través de las páginas de Le Monde. Poco antes, en la cumbre de Helsinki (diciembre 1999), invitó a 13 nuevos países a sumarse en el futuro a los Quince. Delors proponía una “federación de Estados-Nación”, una Europa política que fuera algo más que un “gran mercado único”. Para Delors, prometer 12 nuevos ingresos y darle el sí también a Turquía no es otra cosa que "una huida hacia adelante" que hace más grave "el dilema entre ampliación y profundización". Era la primera vez que una personalidad de la UE planteaba la cuestión de las “fronteras” de Europa. Delors, en aquella ocasión, añadía: “propongo abordar primero la cuestión desde un prisma geopolítico y luego tratarla desde otro político. En la primera opción, la geopolítica, entra Ucrania, una país vecino, en graves dificultades y que no sabe cómo liberarse de los vínculos tutelares que lo frenan, pero rechazo entrar en el debate explosivo y sin salida sobre el tema ¿dónde están las fronteras de Europa?".

Delors ponía el dedo en la llaga: geopolíticamente Ucrania es Europa, ahora sólo faltaba saber si “políticamente” convenía que Ucrania fuera Europa. Por que lo que está en el trasfondo de todo esto, por decirlo con palabras de Brzezinsky “Dados los particulares intereses geopolíticos de Alemania y de Polonia en la independencia de Ucrania, también es bastante posible que Ucrania sea gradualmente llevada a participar en la relación especial entre Francia, Alemania y Polonia. . Hacia el 2010 la colaboración política entre Francia, Alemania, Polonia y Ucrania que involucraría a unos 230 millones de personas, podría evolucionar hasta convertirse en una asociación que realzaría la profundidad estratégica de Europa” [“El Gran Tablero Mundial”. Z. Brzezinsky, pág. 92]. Y la para realzarlo sitúa sobre estas líneas un mapaña de Europa en donde, bajo el rótulo “El núcleo fundamental de la seguridad europea”, marca en una misma área a Francia, Alemania, Polonia y Ucrania.

En 1997, cuando Brzezinsky escribió estas líneas, la Rusia de Eltsin era un despojo. Muy pocos apostaban por una rápida recuperación. En 2004, el “milagro Putin” se ha operado. Rusia es en estos momentos una potencia en trance de recomposición interior y sigue siendo la segunda potencia mundial. Ciertamente, Brzezinsky acierta cuando ve en la incorporación de Ucrania a Europa una forma de realzar la “profundidad estratégica de Europa”… pero olvida que tal profundización implicaría necesariamente un enfrentamiento con Rusia. Pocas líneas después, Brzezinsky evidencia su verdadera intención: “La principal meta geoestratégica de los Estados Unidos en Europa se puede resumir en pocas palabras: consiste en consolidar, a través de una asociación trasatlántica más genuina, la cabeza de puente estadounidense en el continente euroasiático para que una Europa en expansión pueda convertirse en un trampolín más viable para proyectar hacia Eurasia el orden internacional democrático y cooperativo” [op. Cit., pág. 93]. Lo que está defendiendo Brzezinsky es una “Europa Trasatlántica”, esto es vinculada preferentemente a EEUU. El resto es palabrería. Lo que intenta es reforzar la OTAN y situar a Rusia –es decir, al otro actor Eurasiático- en situación de mansedumbre e impotencia. Con Eltsin, desde EEUU podía pensar en esta situación, pero no con Putin.

Por lo demás, cuando escribía esas líneas, la “reconciliación” germano-polaca estaba en sus primeros pasos. No se podía asegurar que desembocara en grandes logros. Así ha sido. De hecho, el nuevo factor geopolítico aparecido en Europa Central entre 1995 y 2004, ha sido este episodio: Alemania ha sido el principal valedor para la entrada de Polonia en la UE. A través de Polonia, Alemania ha irradiado hacia el Baltikum (Norte) y hacia Ucrania y Bielorrusia (Este). Desde la formalización del “triángulo de Weimar” (consultas realizadas en esa ciudad entre Francia, Alemania y Polonia que llevaron a la integración de este último país en la UE), EEUU ha intentado desvincular al “tercer término”. El último intento se ha realizado a través de José María Aznar y de Anthony Blair, cuando lograron que el presidente polaco firmara su Carta de los Ocho, apoyando la intervención norteamericana en Irak. En el momento actual, Polonia ha confirmado que retirará a sus tropas tras la celebración de elecciones en aquel país. Y, tras la defección de España con la llegada de ZP, era evidente que Polonia contemplaba la posibilidad de retirarse.

GEOHISTORIA DE UCRANIA

Ucrania, geopolíticamente es Europa, e históricamente, siempre ha estado vinculada a Rusia. Los varegos, eslavos en Kiev, siguiendo el curso del Dnieper se establecieron en la actual Ucrania y desde allí asediaron seis veces Constantinopla, buscando el control sobre el Bósforo. La restauración del Imperio Bizantino gracias a la dinastía macedonia y el hundimiento de Kiev con la invasión de los poloski en 1061) bloquearon el acceso de Rusia al Mar Negro. La conquista definitiva de Azov no se operaría sino siglos después, por Pedro el Grande y, luego, Catalina II, terminó la conquista de Crimea en un período tardío (1783).

En los siglos XI y XII, Kíev fue el centro del principado rus (poblado por eslavos orientales en la alta edad media, del que deriva el término ‘ruso’). La expansión mongol del siglo XIII y la Horda de Oro, se implantaron en la zona sometiendo al antiguo principado de Kiev, tan sólo se salvó el principado ucraniano occidental de Galitzia, fundado un siglo antes y que luego, en el siglo XIV, sería anexionado por Polonia. En esas fechas, los lituanos conquistaron Kiev y buena parte de Ucrania, en especial el principado de Bolina que luego se uniría a Polonia; sin embargo, los cosacos ucranianos permanecieron en la órbita de Rusia.

La recomposición de la zona hizo que en 1667 los territorios ucranianos al Este del Dniéper fueran cedidos a Rusia, mientras que el resto fue incorporado al Imperio Ruso tras la partición de Polonia en 1793. Galitzia, a todo esto, fue incorporada en 1772 al Imperio Austro-Húngaro del que formaría parte hasta su disolución en 1919. Ucrania, finalmente, alcanzó su independencia en 1917. Sin embargo, había territorios ucranianos fuera del control del formado Estado Ucraniano.

En Galitzia, Bukovina y los Cárpatos, aún bajo dominio austríaco, existía un fuerte movimiento nacionalista ucraniano que en 1918 cuajço en el establecimiento de una república independendiente en Galitzia Oriental, que pretendía unirse con el Estado ucraniano. La Conferencia de Paz de París (1919) entregó estos territorios a Polonia, lo que ocasionó la declaración de guerra a Polonia. A todo esto, la expansión bolchevique transformó al país en una República Socialista Soviética y en 1922, se integró en la URSS.

A partir de ese momento, tanto Lenin como Stalin realizaron esfuerzos para liquidar el nacionalismo ucraniano. La hambruna de 1932 y 1933 que siguió a la colectivización causó la muerte de siete millones de personas. El nacionalismo ucraniano siguió existiendo como fuerza de resistencia y en el exilio. En ese tiempo su objetivo era la creación de una Gran Ucrania independiente (el territorio de la entonces República Socialista Ucraniana, más la Galitzia polaca y la Rutenia checoslovaca. Paradójicamente parte de este proyecto fue realizado por Stalin tras la invasión de Polonia en 1939. Galitzia fue incorporada a la República Soviética de Ubrania. Más tarde, cuando las tropas alemanas invadieron Rusia, los nacionalistas anticomunistas creían que la nueva situación iba a permitir la constitución de un Estado unificado bajo protección alemana. Pero, lejos de esto, los alemanes devolvieron Galitzia Oriental a Polonia, mientras Besarabia, Bukovina entre el Dniéster y el Bug, fue entregado a Rumania y en el resto establecieron una administración ocupante propia. Cuando el Ejército Rojo volvió a ocupar en 1944 toda esa zona, la restablecida República Socialistas Ucraniana recuperó los territorios que habían ido a parar a Rumania y la Rutenia checoslovaca. Al finalizar la guerra se produjeron enormes desplazamientos de población que hicieron converger sobre el territorio de la República de Ucrania, a ciudadanos que hasta entonces habían vivido en otras zonas exteriores, especialmente en Galitzia. Casi por primera vez en su historia, los ucranianos consiguieron vivir en un solo Estado, si bien quedaban fuera del mismo territorios a los que habían aspirado desde hacía siglos. En 1954, la región de Crimen fue incorporada a Ucrania.

UCRANIA INDEPENDIENTE

Tras el hundimiento de la URSS, en 1991, Ucrania se autoproclamó república independiente. Leonid Makarovich Kravchuk, anterior secretario general del Partido Comunista, fue elegido presidente. En diciembre de 1992, el nuevo primer ministro, Leonid Kuchma, comenzó la introducción de reformas económicas: privatización de empresas estatales, menor control de precios, etc.

A las dificultades económicas –una fuerte inflación- se unió la revancha rusa que promovió un movimiento independentista en Crimen, el cual proclamó la independencia en 1992. En ese período existieron tensiones por el control sobre la Flota del Mar Negro, con base en Sebastopol. En 1995 se llegó a un acuerdo para dividirla. En 1993, Kuchma dimitió ante el caos económico. Las reformas se paralizaron. Kravchuk pactó con la URSS la transferencia del arsenal nuclearq ue había quedado en su territorio a cambio de ayuda económica. En 1994 Yuryy Meshkov, resultó elegido presidente de Crimea en representación de una coalición que demandaba la reunificación con Rusia.

En 1994, los EEUU prometieron doblar la ayuda a Ucracia a cambio incorporarse al programa Socios por la Paz de la OTAN con el fin de restarlo a la zona de influencia rusa. Ese año Kuchma resultó elegido presidente de Ucrania con un 52% de los votos. Las elecciones supusieron el triunfo de los antiguos comunistas. Después el Banco Mundial aceptó realizar un préstamo de 500 millones de dólares; más tarde el FMI concedió otros 2.000 millones. Los problemas internos proliferaron a partir de entonces, y así han seguido agravándose hasta la actual crisis civil.

LA EXPLICACION GEO-HISTÓRICA DE LA ACTUAL CRISIS

La economía ucraniana sigue agotada. A diferencia de Rusia, en donde un presidente autoritario y decidido a acabar con las magias, ha conseguido arrinconar, encarcelar, atemorizar o arrojar al exilio a los magnates propietarios de fortunas hechas al calor de la corrupción, en Ucrania, la economía está trabada por la acción de las mafias locales, por una reconversión industrial salvaje que ha arrojado al paro a millones de trabajadores, especialmente en el sector minero, que ha generado hondos problemas sociales. La clase política local está desacreditada y la incertidumbre se ha apoderado de la población. Además existe incertidumbre tanto en el interior como en el exterior, sobre las relaciones internacionales y la opción final por la que se decantará el país. Pero nos equivocaríamos si pensáramos –como hace la prensa internacional- que esta situación ha hecho que parte de la población deposite su esperanza en cambios. En realidad, ni Yúshenko, ni Yanukóvic, al margen de la retórica utilizada y de sus reales o supuestas buenas intenciones, han sido muy explícitos sobre el tipo de cambios que quieren introducir en la vida del país.

Putin intenta reafirmar a Rusia como potencia. Ucrania es precisamente su prueba de fuego. Para Rusia, Ucrania es básica. Su territorio es el único a través del cual puede asegurarse las rutas de transporte de combustibles hacia Occidente. Rusia quiere disponer de una Ucrania situada en su órbita de soberanía. Y Ucrania mira de sobrevivir. En la actual situación –a decir verdad- el destino de Ucrania parece indisolublemente unido al de Rusia. Ucrania carece de reservas energéticas, es dependiente de los suministros de petróleo y gas natural que llegan de Rusia. Ve en Europa una fuente de financiación para su maltrecha economía y confía más en la lasitud europea que en el afán revanchista e intervencionista de Rusia. Pero el drama ucraniano actual radica en que precisa tanto a Rusia como a Europa. Y, si ahondamos un poco más la cuestión, en que está compuesta por dos partes que se han ido modelando históricamente: una parte pro-rusa y otra partes pro-europea…

A poco que veamos el resultado de las elecciones percibiremos a los dos candidatos rivales como encarnaciones de los “fatums” geopolíticos y neohistóricos del país.

El apoyo de Putin al candidato oficialista no se debe sólo a motivos geoestratégicos o económicos, sino también como apoyo al sector rusoparlante (situado en el Este del país, en donde el candidato oficialista ha obtenido la indiscutible mayoría). Este sector del país, tradicionalmente ha pertenecido a Rusia o bien ha estado siempre en su área de influencia. A diferencia del Oeste ucraniano (la antigua Galitzia que hasta no hace mucho formó parte del Imperio Austro-Húngaro) en donde el candidato opositor Yúshenko ha obtenido, por su parte, la mayoría. No existe una situación política nueva, sino la reproducción del destino histórico ucraniano, perpetuamente lacerado entre Rusia y Occidente. Pero a esto se une otro problema.

Probablemente, si este conflicto electoral se hubiera producido en los tiempos en los que Boris Eltsin gobernaba en el Kremlin, el candidato opositor y prooccidental hubiera podido proclamarse vencedor con un rápido recuento de votos y sin siquiera disponer de una mayoría de los sufragios. A fin de cuentas, Rusia ya estaba habituada a perder “provincias”: le ocurrió con los países del Baltikum que pasaron en pocos años, de formar parte de la URSS a independizarse primero y ser atraídos por la órbita de la Unión Europea; le volvió a ocurrir cuando se escindieron las repúblicas de mayoría islámica de Asia Central e incluso calló cuando los norteamericanos colocaron bases en Georgia (200 marines) y en Uzbekistán (1500).

Entre 1990 y 1995, la producción rusa cayó un 50% (Emmanuel Todd, “El Fin del Imperio”, pág. 176), la tasa de inversión de desmoronó a incluso se llegó a una economía de trueque. Las secesiones de Bielorrusia, Ucrania y Kazajastán, restaron a Rusia un potencial demográfico de 75 millones de personas. La tasa de homicidios ascendió en esa ápoca a un 23 por 100.000 habitantes (sólo superada por Colombia) y el de suicidios un 35 por 100.00 habitantes. La esperanza de vida se redujo de 64 años en 1989 a 60 en 1999, la mortalidad infantil se situó en 1999 en un 16’9% y, para colmo, la fecundidad se situó en los mismos términos que España: 1’2 hijos por pareja. La catástrofe demográfica rusa hará inevitable un descenso de la población, de los actuales 144 millones a 137 en el 2025. En 1995, todo indicaba que se estaba al borde del colapso ruso. Fue, precisamente, en ese momento, cuando en EEUU se asumieron los presupuestos del unilateralismo: puesto que ya no hay competidor, el superviviente de la época de la bipolaridad (EEUU) es ahora líder mundial, esto es, imperio….

Pero había elementos que variaron con posterioridad a 1996. En primer lugar Boris Eltsin, un verdadero cáncer para Rusia, fue arrojado a las tinieblas de las cantinas de peor calaña. En 1999 el PNB volvió a arrancar tras la disminución de un -4’9% que había tenido que soportar el año anterior. En 1999 subió un 5’4%, al año siguiente el 8’3% y en 2001 un 5’5%. La industria química, petroquímica y papelera se desarrolló un 11-12%. Los recursos del Estado pasaron de un 8’9% en 1998 a un 12’6% al año siguiente y a un 16% en 2000. Los gastos de defensa –significativos para la salud de una nación- fueron aumentando: 1’7% en 1998, 2’4% en 1999 y 2’7% en 2000. Los consejeros económicos norteamericanos contratados por Eltsin y que, como era de prever, supusieron una desgracia para Rusia, fueron despedidos sin miramientos. Hoy, en definitiva, Rusia es un socio económico fiable: reembolsa con facilidad y prontitud los préstamos que recibió en su momento de crisis, militarme está reconstruida y dotada de nuevos armamentos y… el área de influencia rusa, lejos de evaporarse, subsiste. Con sus reservas de gas y petróleo, Rusia sigue siendo un actor energético de primer orden y no necesita del resto del mundo para sobrevivir en este terreno. El pocos años, Rusia se habrá reconstruido completamente como gran potencia. En esa circunstancia –como recuerda Todd- “los 1500 soldados de EEUU en Uzbekistán hoy son considerados una punta de lanza, mañana serán rehenes”.

Ucrania es la periferia rusa. La tragedia ucraniana es que solamente puede escapar a la atracción fatal que ha ejercido históricamente Rusia sobre ella… a costa de entregarse a la Unión Europea, esto es, pasar de una a otra dependencia. Pero esto es el fatum histórico de Ucrania: estar sometido a dos influencias que han generado dos países distintos dentro del mismo Estado, y, finalmente, han concluido con el enfrentamiento entre dos candidatos partidarios, cada uno, de una opción histórica y geopolítica, frente a otra. Ucrania sufre un estado de hemiplejia absoluta.

Las cifras económicas son significativas: en 2000, Ucrania importó 8040 millones de dólares en bienes procedentes de la CEI (Rusia), 5916 del resto del mundo, especialmente de la Unión Europea, solo 190 millones procedentes de EEUU, esto es, un 1’4% del total. Ese mismo año, las exportaciones fueron por un valor total de 4.498 millones de dólares con destino a la CEI, 10.075 al resto del mundo, y 872 millones a EEUU.

Las conclusiones que pueden obtenerse a partir de estas cifras son signficiativas. Está claro que si alguien no puede influir en Ucrania son los EEUU que apenas cubren un 22% de las importaciones que les llegan de ese país. El déficit que mantiene Ucrania con respecto a Rusia indica que, efectivamente, Ucrania está escindida geopolítica, neohistórica y económicamente entre dos fidelidades: económicamente es altamente tributario de Rusia (especialmente en materia energética), pero en la cuestión de las exportaciones, Ucrania obtiene el doble de lo que consume interiormente… especialmente de la UE. En otras palabras: su economía depende tanto de Rusia como de la UE.

UCRANIA Y EL DESTINO DE LA RECONSTRUCCION RUSA

La crisis tiene, en efecto, a dos protagonistas: el primer ministro Yakunovich -delfín de Kuchma y carta de Putin, que pretende mantener a Ucrania bajo la órbita rusa- y, el liberal-reformista Yushchenko, que mira hacia la UE y a la OTAN, sin estar muy claro en dónde se siente más seguro: si en una Europa-europea o en una Europa-Atlántica con lazos privilegiados (y, por tanto, satelizada) por los EEUU.

A pesar de los posibles fraudes que se hayan producido –en las dos direcciones, desde luego- lo cierto es que el resultado ha sido muy igualado y evidencia la fractura vertical de la sociedad ucraniana que tiene ver con las vicisitudes neohistóricas del país.

En efecto, la población pro-occidental del oeste no se identifica con el Este industrial y pro-ruso, diferencias que probablemente queden de manifiesto en la respuesta popular a la huelga general anunciada por Yushchenko. En este sentido, los comicios no sólo ponen a prueba la democracia ucraniana sino su superviviencia como Estado.

Lo que está en juego en Ucrania y que probablemente las masas que se manifiestan a favor de tal o cual candidato en el momento de escribir estas líneas, ignoran es que Rusia precisa imponer un criterio propio en Kiev si pretende acelerar su confirmación como gran potencia.

Viacheslav Níkonov, presidente de una institución moscovita que ayudó activamente a Víktor Yanukóvich en los comicios presidenciales, lo dijo con estas palabras: "Rusia debe mostrar dureza insistiendo en el reconocimiento de las elecciones ucranias". Para Níkonov, Rusia no puede considerarse a sí mismo como potencia si no es capaz de enfrentarse con Occidente por Ucrania. En Ucrania no se repetirá la cesión de influencia que tuvo en el Baltikum, ni en Asia Central. Rusia sigue desconfiando de la OTAN y cree que si gobierna en Kiev, Yúshenko, se integrará en la Alianza con lo que Rusia tendrá clavada una profunda cuña en su estómago. La visión más aterradora que se tiene en estos momentos en Moscú es la de la VI Flota amarrada en Sebastopol y los bombarderos de la USAF junto a Poltava. Parece una visión extrema que no se corresponde exactamente con la realidad: la correlación de fuerzas interior de la OTAN, a partir del 11-S, ha indicado una progresiva pérdida de vigor del Tratado que, si bien es cierto, que integró a países hasta 1989 miembros del Pacto de Varsovia (preservando el glacis central de la URSS)… no es menos cierto que dicha integración tuvo menos efectos militares que económicos, pues no en vano fue el eslabón que permitió “tirar” de estos países e integrarlos en la UE. Pero el hecho importante no es describir la realidad sino ver como se percibe desde Moscú.

Para Moscú cualquier solución es buena salvo la presencia de un pro-occidentalista sentado en el palacio presidencial de Kiev. De hecho, Rusia está dispuesta incluso a romper Ucrania. Konstantín Zatulin, que también ha hecho campaña para Yanukóvich, ha hablado de una posible federación ucraniana al estilo de Bélgica. Cuando Putin apuesta por la “estabilidad” está apostando por una Ucrania aliada de su país, no con la mirada puesta en el Oeste. Si del actual pulso, se impone el candidato oficialista, Putin habrá ganado la partida. Si vence el candidato opositor, Rusia habrá salido derrotada. Si, finalmente, se consuma la fractura histórica entre las dos ucranias, Putin habrá demostrado que los tiempos de las concesiones han terminado y que ya nadie más va a poder jugar con disputar el área de influencia de la Federación Rusa. De todas formas, a Putin no se le puede reprochar falta de claridad. En su reciente viaje a La Haya, donde se reunió con el holandés Jan Peter Balkenende, entonces presidente de la UE, reivindicó el terreno de influencia de Rusia que incluye a Ucrania y, para que no quedaran dudas, felicitó al candidato panruso Yanukovich.

No parece posible que la protesta popular termine en una “revolución pacífica” como ocurrió en Georgia en 2003, ni que la presión interior (relativa) unido a la presión internacional (absoluta) lograran deponer tras unas elecciones similares a Milosevic hace cuatro años. Por que aquí lo que existe no es una confrontación política puntual entre dos candidatos, sino una confrontación neohistórica que ha dado como resultado un país dividido culturalmente.

Al estallar la crisis ucraniana, el diario The Guardian, escribió en su editorial: "No sólo está en juego el futuro de Ucrania, el ver si se orienta hacia Europa y la democracia o vuelve al autoritarismo de la Rusia de Putin. También está en cuestión el futuro de Rusia y, tal vez, el de toda Euroasia. Si Rusia reconquista Ucrania, como hizo con Bielorrusia, volverá a ser una Rusia imperial".

CONCLUSION PROVISIONAL

La cuestión ucraniana puede convertirse en un peligroso foco de confrontación entre Rusia y la Unión Europea. Algo que nadie desea: ni en Rusia ni en Europa. La estabilidad de Eurasia depende de las buenas relaciones entre los tres actores principales que protagonizan ese espacio: Rusia, China y la Unión Europea. Desde este punto de vista cualquier elemento que contribuye a crear fricciones debe ser considerado como peligroso. Hace pocas semanas, cuando expresábamos nuestra opinión sobre el NO a Turquía en la UE, la parte central de la argumentación se centraba en las fricciones geopolíticas que puede generar Turquía con cada uno de los tres actores. Con Ucrania, la partida se reduce a dos: Rusia y la UE (ya hemos visto lo poco que EEUU puede pesar en la zona).

Seamos claros en este punto: la cuestión ucraniana no tiene solución dentro del marco actual de las relaciones internacionales. Forzosamente uno de los tres protagonistas saldrá perdiendo: la UE, Rusia o… el pueblo ucraniano que verá como su Estado se parte en dos. Sólo resta desear que ninguno de estos tres elementos pierda excesivamente. Pero decir sólo esto, es decir muy poco.

Ahora bien, Ucrania es la excusa para poner sobre el tapete una cuestión más de fondo: las relaciones entre la UE y la Rusia reconstituida que está surgiendo. Está demasiado reciente el tiempo en que, dentro del marco de la OTAN, ningún país europeo, objetaba las decisiones tomadas en Washington (los criminales bombardeos de la OTAN sobre Serbia que pasarán a la historia como una de las mayores infamias permitidas sobre suelo europeo por los propios gobiernos europeos, tuvieron lugar hace menos de seis años). A partir del 11-S de 2001, los caminos entre EEUU y la UE se han ido separando poco a poco, algo que algunos líderes como José María Aznar, todavía no han llegado a entender. Da la sensación de que a algunos líderes europeos todavía les da vértigo el no disponer de la tutela nuclear de los EEUU, aunque ello supusiera un servilismo miserable y obsceno. Pero la historia va pasando, los calendarios agotan sus hojas y una nueva situación mundial se está generando.

Todavía no repuestos del sobresalto imperial-unipolar que EEUU imprimió a su política tras dar como irreversible el hundimiento de la URSS en 1995-96, algunos no han entendido que el mundo es ingobernable para aquellos países cuyas ambiciones los sitúan fuera de su propio marco geopolítico. Cada vez se tiende más a la creación de grandes espacios regionales: América del Norte, América del Sur, por un lado; los tres actores del espacio Eurasiático; el mundo árabe… La paz y la estabilidad mundial, como una mesa, se aguantan mejor con un dispositivo provisto de cuatro patas que por una sola.

En este sentido, no es Ucrania quien debe asumir una decisión histórica (con Europa o con Rusia), sino más bien Europa la que debe ser consciente de que le corresponde ganar credibilidad frente a Rusia. Y para ello, es preciso que los dirigentes europeos (empezando por el inexperto, titubeante y confuso, ZP) terminen de hablar del inercial mantenimiento de “relaciones privilegiadas con los EEUU” y vuelvan su mirada hacia Eurasia.

En 1989 no solamente cayó el Muro de Berlín, sino que un ciclo histórico, el iniciado en 1945, se cerró. Vivimos un período de transición en el que, por un momento, hemos creído que EEUU podía ser la única potencia mundial, cuando realmente, la situación interior de éste país, y especialmente su economía, imposibilitaban el cumplimiento de esa ambición histórica. El fracaso de la política norteamericana en Irak y la imposibilidad para doblegar a una potencia de tercer orden, más allá de los bombardeos estratégicos a gran altura y de los misiles lanzados desde grandes distancias, es suficientemente ilustrativo sobre la incapacidad norteamericana de controlar efectivamente –y rentabilizar- las zonas ocupadas.

Hemos confundido lo que son meros tiempos de transición entre una situación de bipolaridad y otra de multilateralidad, con un período unipolar e imperial. Y aún no hemos salido –nuestros dirigentes, no han salido- del asombro cuando hemos percibido el espejismo. EEUU no son nuestro destino. Ni siquiera la globalización (débil en el terreno cultural, inexistente en el intercambio de mercancías en donde lo que se da es una relación de contigüidad: se exporta y se importa de quien se tiene más próximo; y sólo real en la transmigración de capitales) es nuestro destino ineludible.

Dentro de este marco la cuestión ucraniana, irresoluble dentro del actual estado de cosas, puede servir –y de hecho debe servir– para plantear de una vez por todas el problema de fondo: las relaciones entre la Unión Europea y Rusia. Afrontado este tema, y manteniendo la necesidad de una estabilidad entre las dos potencias, como objetivo estratégico, la cuestión ucraniana caerá por sí misma.

La cuestión es si “Mister PESC”, Luis Solana, el miserable que ordenó los bombardeos de la OTAN sobre Yugoslavia 1999, enviado a Kiev para negociar en nombre de la Unión, es la persona más indica para crear un clima de confianza y negociación o si, por el mero hecho de ser el verdugo de los Eslavos del Sur, Solana despertará todas las reticencias de Moscú y de los ucranianos rusófilos.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es"