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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

La política exterior española: de Franco a ZP

La política exterior española: de Franco a ZP

Redacción.- Si bien es cuestionable que con Franco todos viviéramos mejor, resulta mucho más evidente que, al menos con Franco teníamos una política exterior estable durante treinta años. En la transición todo esto se rectificó por que había necesidades nuevas en España y una nueva situación internacional más tarde. Se sucedieron Felipe, Aznar y ZP en el poder… y lo que hasta entonces era estabilidad se convirtió en giros constantes. Hoy España carece de política exterior digna de tal nombre. Vean el porqué

LA CONTINUIDAD EN POLITICA EXTERIOR: BASE DE CREDIBILIDAD

En pocos meses, España ha pasado de un alineamiento incondicional con EEUU a hacer ejercicio de antiamericanismo. La retirada de las tropas americanas de Irak ha sido la primera promesa –y prácticamente la única- que ZP ha cumplido de todo su utópico programa electoral. Era una promesa, aparentemente, muy fácil de cumplir, así que ZP recurrió a hacerla efectiva el 18 de abril cuando apenas hacía unos días que llevaba en el poder.

ZP y buena parte de su electorado, creyeron que esta era la línea justa a adoptar en política exterior. De hecho, prácticamente el 85% de los españoles se había manifestado contra la ocupación de Irak y una cantidad todavía mayor se manifestó, en su momento, opuesta al envío de tropas. ZP creyó que el talante se demostraba cumpliendo esta promesa que le reportaría un aumento de su prestigio. Si, pero es evidente que no midió las consecuencias.

Nunca debimos inmiscuirnos en las aventuras militares de Bush, pero hubo algo peor que enviar tropas: la forma en que fueron retiradas. El mérito le cabe a ZP y, aleatoriamente a Moratinos, a partir de ese momento, apodado por algunos “Desatinos”. Pero no fue una buena opción.

En política exterior la credibilidad no viene dada por la justeza de una decisión, sino por la continuidad con que determinada línea política es mantenida. De ahí que en todos los países se tienda a aplicar políticas internacionales consensuadas entre los partidos mayoritarios. Así se evitan las oscilaciones constantes que, a la postre, no benefician, ni los equilibrios internacionales, ni a los países que las protagonizan.

España no tiene política exterior digna de tal nombre, en este momento. A partir de la reunión del G-8 a principios del 2002 y, especialmente tras el nombramiento de Ana de Palacio y la crisis de Perejil, la política exterior del PP se convirtió en un mero seguidismo acrítico hacia las decisiones tomadas en Washington. Pero, ni antes ni después, ni probablemente desde 1975, existe una política exterior propia, autónoma y definida con claridad.

POLITICA EXTERIOR FRANQUISTA. LINEAS MAESTRAS

Hay que decir que el franquismo pudo establecer, a partir de 1943, una línea política propia, muy bien definida. Ciertamente, el franquismo participó en el Pacto Anti-Komintern y, en un primer momento, se alineó con las potencias del Eje a las que, en buena medida, debió la posibilidad de imponerse sobre sus adversarios republicanos.

Pero en 1943, resultaba evidente para un militar como Franco, que el Eje no iba a poder combatir en distintos frentes al mismo tiempo y que lo más prudente era hacer gala de neutralidad para evitar males mayores. Esa habilidad para mantener a España fuera del conflicto y esa política de equilibrios, en la práctica fue lo que garantizó al franquismo que subsistiría hasta la muerte de su fundador.

Por que, en un segundo tiempo, tras el desenlace de la Segunda Guerra Mundial y el Golpe de Praga de 1948, un “telón de acero” cayó sobre Europa. Se hizo evidente que los partidos comunistas de Europa eran una pieza de la política exterior soviética y que Stalin, amparado en una fuerza nuclear creciente, podía ambicionar desparramar su fuerza militar por Europa Occidental. En tanto que anticomunista, Franco se convirtió en un auxiliar de la OTAN, situado, paradójicamente, fuera de la alianza. En ese tiempo, la política exterior de Franco fue una traslación de su política interior: anticomunismo.

Segregado de Europa por su particular formulación política, Franco fue incluido en el dispositivo de defensa occidental a través de pactos bilaterales con los EEUU. España se alineó de esta forma con una concepción “atlantista” y “occidentalista”.

Las otras dos orientaciones de la política exterior franquista fueron la defensa de “nuestra tradicional con el mundo árabe” y cierta retórica imperial que tendía puentes con Iberoamérica.

En tanto que militar africanista, Franco conocía con relativa exactitud al mundo árabe. Si la diplomacia franquista jamás pudo vencer la desconfianza de las democracias europeas, si al menos estuvo en condiciones de tejer una tupida red de relaciones bilaterales y acuerdos con los países árabes. Y esto, a pesar, incluso, de la situación con Marruecos oscilante y permanentemente sometida a tensiones a partir de la independencia de aquel país (1956). Con algunos países árabes (Egipto) se exportaron armas y se diseñaron proyectos armamentísticos (cazas tácticos Saeta, el proyecto de reactor en ala delta, desarrollado por Willy Messersmith que fue finalmente vendido a Nasser y el proyecto de avión de despegue VTOL a principios de los años 70). Las relaciones con Arabia Saudí y con el Sha de Persia, fueron inmejorables y lo mismo puede decirse de Jordania y Siria. En este sentido, la política exterior española de la época suponía un apoyo incuestionable al bloque árabe frente a Israel.

En el otro extremo, los teóricos de la “España Imperial” sugirieron que se buscara en Iberoamérica lo que Europa se negaba a conceder: en primer lugar, relaciones diplomáticas para evitar el aislamiento y, sobre todo materias primas y víveres. A partir de la visita de Eva Perón a España, el franquismo estuvo en condiciones de superar el período de racionamiento e incluso, diez años después, estuvo en condiciones de convocar un pomposo Congreso Hispano-Luso-Americano-Filipino, promovido por el cerebro de la diplomacia franquista, el excombatiente de la División Azul, devenido ministro de exteriores, Fernando María Castiella.

Occidentalismo anticomunista con la consiguiente alineación con EEUU, “tradicional amistad con el mundo árabe” y, por tanto, opción antiisraelí, y, finalmente, cultivo de nuestro lazos transcontinentales con Iberoamérica, fueron los tres ejes de una política exterior que Franco consiguió mantener entre 1943 hasta su fallecimiento: durante 32 años, sin alteraciones de ningún tipo.

DURANTE LA TRANSICIÓN: MIRADA A EUROPA

A la muerte de Franco, en todos los terrenos, incluido en política exterior, se hizo borrón y cuenta nueva. En realidad, Franco había puesto sobre el tapete todas las piezas que luego, recombinándose generarían la transición. Franco había creado un sistema económico de planificación capitalista y economía proteccionista que permitió pasar a partir del Plan de Estabilización del subdesarrollo a un desarrollo evidente de las fuerzas productivas.

A medida que las fuerzas productivas se iban desarrollando y el peso del mercado se iba imponiendo sobre la planificación económica, empezó a aparecer una contradicción insuperable. El sistema económico, liberal y de mercado, debía convivir con una estructura política autoritaria. Hubo un momento en el que la economía española para seguir desarrollándose precisaba de un nuevo marco político. Esa exigencia –y no la muerte de Franco- fue lo que generó el movimiento imparable llamado “transición democrática”. De hecho, a partir de 1971, Franco y, especialmente Carrero Blanco, ya daban por sentado que, económicamente, España debería de integrarse en la naciente Comunidad Económica Europea y, por tanto, precisaría adoptar una forma política democrática. Carrero trabajaba en esa dirección –un tránsito controlado hacia una democracia limitada hasta los socialistas y que excluyera a los comunistas, como el sistema alemán- cuando le sorprendió la muerte.

Hay datos más que suficientes como para suponer que en los últimos años del franquismo, las relaciones con EEUU sufrieron cierto deterioro. Carrero había promovido secretamente una iniciativa de investigación militar que debía concluir en la inclusión de España en el “club atómico”. Por otra parte, la negociación sobre el arriendo de las bases militares y la renovación de los acuerdos bilaterales, resultó extremadamente duro y forzado, hasta el punto de que algunos analistas han observado que determinados movimientos terroristas de la época (el FRAP en concreto) estaban teledirigidos por la CIA a fin de generar en el interior del régimen una sensación de desestabilización que les hiciera aceptar más fácilmente los acuerdos que Washington proponía.

En política exterior, el cambio más notable que se imprimió durante la transición fue el “atlantismo”. Adolfo Suárez y Calvo Sotelo eran conscientes de que, en el esquema de la época, la integración en la CEE, pasaba, inicialmente por una integración progresiva: en primer lugar por la homologación de la forma política (lo que se produjo a partir de 1979, disolviéndose las últimas reticencias tras el fracaso del golpe de Estado del 23-F) y, en segundo lugar, por la integración en la Alianza Atlántica (era todavía el tiempo en el que el Pacto de Varsovia situaba agresivamente sus fuerzas en la frontera entre las dos alemanias) que contribuía a dar profundidad al pacto.

FELIPISMO: UNA POLITICA EXTERIOR IRRELEVANTE

La relación privilegiada con los EEUU fue mantenida en virtud de los acuerdos firmados el 1 de diciembre de 1988 (Convenio para la Cooperación y la Defensa) que no fueron otra cosa más que un lavado de cara del felipismo al que la opinión pública le achacaba haber engañado al electorado con su “OTAN: de entrada no” al que siguió el “Si a la OTAN”. El felipismo alardeó en aquella época de que los pactos habían salvado la subordinación con la que los EEUU habían tratado a la España franquista… pero la realidad era que con una España integrada en la OTAN, la importancia de estos pactos era muy secundaria. También era el tiempo en el que EEUU estaba autolimitando la presencia de sus tropas en el extranjero y le interesaba reducir efectivos en algunas bases, como las instaladas en España.

En ese período, la normalización de las relaciones con el Estado de Israel y la crítica hacia los asuntos internos de países iberoamericanos dirigidos por militares, llevaron al traste con lo ganado por el franquismo en estos dos frentes. En ese momento, ya no estaba clara cuál era la opción de política exterior, fuera de las declaraciones de cara a la galería. El felipismo jamás condeno la ocupación por Israel de los territorios palestinos, mantuvo una postura ambigua e irrelevante en el conflicto Irán-Irak, y se limitó a aludir al respeto a los derechos humanos en relación a Brasil, Argentina, Uruguay, Chile, Bolivia, etc. En una diplomacia que oscilaba entre el escultismo más voluntarista y bienintencionado y la traición a los propios principios (asunto OTAN).

A decir verdad, el alineamiento atlántico del PSOE tendía a integrar a España en la CEE, en un tiempo previo a los acuerdos de Maastrich en los que la institución no aspiraba a ser otra más que lo que indicaba su nombre: un “mercado común”, cuya defensa estaba subordinada a la iniciativa Norteamérica, dentro de la OTAN y en un mundo bipolar.

Las relaciones con Iberoamérica fueron tenidas como secundarias y confiadas a un personaje extremadamente secundario –Yañez Barnuevo- que multiplicó sus viajes a todos los países de la zona… sin obtener resultados apreciables. En cuanto al mundo árabe, Felipe adoptó una posición de mediador cuando España ya había perdido la confianza del mundo árabe (a causa de la normalización de relaciones con Israel) y no había ganado todavía la del Estado judío.

AZNAR O EL PARADIGMA DE LO QUE NO DEBE HACERSE

Cuando Aznar subió al poder, todo este esquema ya había quedado atrás: el Telón de Acero había caído, estábamos perfectamente integrados en Europa recibiendo, además, unas suculentas inyecciones de fondos estructurales gracias a los cuales era posible abordar la realización de faraónicas obras públicas, Iberoamérica vivía una situación de relativa estabilidad política por primera vez en un siglo y, finalmente, Maastrich había hecho del “Mercado Común” una futura unión política.

En la primera legislatura, Aznar no varió absolutamente nada las orientaciones en política exterior, heredadas del felipismo. Pero la situación internacional jugaba contra él en el Mediterráneo. El Zagreb, aquejado de una demografía explosiva, empezaba a presionar y enviar miles de inmigrantes ilegales, miles de toneladas de hachisch y a formular reivindicaciones territoriales en el Sahara, en Ceuta, Melilla y, finalmente, en Perejil en donde pasó a la acción.

También había variado la postura de alguno de los actores. EEUU estaba priorizando su relación con el mundo árabe y consideraba a Marruecos como la fachada atlántica de éste. En esa época, algunos observadores norteamericanos empezaban a augurar el distanciamiento entre Europa y EEUU. Hasta Perejil no se supo si la UE iba a tener una reacción unánime ante riesgos exteriores. Lo más probable es que Marruecos, espoleado por EEUU, decidiera abordar la invasión de Perejil. Para EEUU se trataba de realizar un test sobre la UE. Y el test indicó que Francia seguía manteniendo una política exterior autónoma, inamovible desde el siglo XIX en el Magreb. Se trataba de debilitar a España en la zona. Por lo tanto, cuando se produjo el incidente de Perejil, Francia calló.

Esto, unido al excelente “feeling” personal entre Aznar y Bush, que el primero descubrió a partir de la reunión del G-8 (enero de 2002), generaron un relevo en exteriores y la sustitución del ministro Piqué (que lo ignoraba absolutamente todo de las relaciones internacionales) por la ministra Palacio (cuyo único mérito era la amistad que la honraba con Colin Powell y sus inmejorables relaciones en el mundo de los negocios de EEUU). Pero no fue solo un relevo de personas, sino que la línea política del ministerio sufrió un giro copernicano.

Los cuatro ejes de la política exterior aznarista fueron:

1) El alineamiento con los EEUU por encima de cualquier otra relación internacional.
2) La asunción por parte de Aznar de la doctrina del “ataque preventivo” (traducido como “acción anticipatorio”…) como eje central de la Defensa.
3) Un mal disimulado euroescepticismo con una tendencia a bloquear las discusiones, ralentizando la adopción de acuerdos, especialmente en el terreno de la constitución europea.
4) El intento de recuperar un papel internacional para España.

Pero estas cuatro líneas tenían puntos negros: en primer lugar, el alineamiento con los EEUU era completamente absurdo. Aznar hizo algo que jamás debe hacerse en política internacional: confundir las buenas relaciones personales con políticas de Estado. Era evidente que ni Aznar ni Bush iba a estar más de ocho años en el poder y que sus sucesores, probablemente no se apreciarían tanto… resultaba absurdo, en el período de las democracias formales, basar una política exterior en principios que databan de la época de las monarquías tradicionales. La continuidad dinástica, frecuentemente asociada a las mismas políticas, no existe en las democracias electivas.

Aznar seguramente pensaba que la protesta popular y el antiamericanismo latente en la sociedad española sería olvidado en cuanto su política diera sus frutos. Creía verdaderamente –y esto es lo dramático- que apoyar a EEUU en su loca aventura iraquí, reportaría beneficios “inimaginables”, tal como expresó zafiamente Jeff Bush, hermano del Presidente, en su visita a España, y tal como Aznar creyó hasta la cumbre para la reconstrucción de Irak celebrada en Madrid…

Para colmo, Aznar se distanció del “núcleo duro” de la UE (Francia y Alemania), intentó realzar su papel poniéndose al frente de los países de tamaño medio, intentona que se plasmó en la “Carta de los Ocho, de apoyo a Bush, el 30 de enero de 2003. Esta actitud olvidaba que el 80% de los intercambios comerciales de España se producen con la UE y que la buena marcha de la lucha antiterrorista dependía, fundamentalmente, de la actitud francesa, así como el desarrollo de infraestructuras financiadas con fondos estructurales. España, menos que nadie, podía permitirse el lujo de ser “euroescéptica” cuando las cuentas públicas españolas (como se encargó Schröder de recordarlo) se equilibraban gracias a la aportación de Fondos Estructurales.

Nada que decir sobre la doctrina del “ataque anticipatorio”… que, en realidad, no estaba claro contra quien iba dirigido. En política, pero sobre todo en Defensa, la distinción y la claridad entre quien es el amigo y quien el enemigo, es básica. Aznar había fotocopiado el programa de Bush en la materia, lo había traducido y lo había aplicado sin que nadie en Defensa chistara.

Para colmo, cuando se produjeron los ataques terroristas del 11-M, venidos de Marruecos, en ningún momento, la doctrina del “ataque anticipatorio” entró en juego. La impreparación de las Fuerzas de Seguridad del Estado para hacer frente al “terrorismo internacional” indicaba que, ni el mismo Aznar, creía en la existencia de ese riesgo y que, por tanto, nada se hizo para conjurarlo… ni siquiera preparar un “ataque anticipatorio”.

Pero había algo peor. Ignorar las propias fuerzas, la propia capacidad y los propios límites. Tras haber salido junto a Bush y Blair en la famoso foto que cerró la cumbre de las Azores, Aznar creyó estar en el techo del mundo. Y no era así: interesaba que apareciera en la foto por que suponía evidenciar una fisura en la UE y daba la sensación de que los países iberoamericanos seguirían al líder español… pero era evidente que ni en España existía una opinión pública que fuera el apoyo de esa posición, ni mucho menos que España estuviera en condiciones de enviar tropas a combatir sobre el terreno, a diferencia de Inglaterra que hoy cumple su papel de infantería colonial de EEUU.

España carecía de fuerza suficiente para irrumpir en la escena internacional con un papel de actor de primer orden. Cualquiera con un mínimo sentido del realismo lo hubiera asumido. Aznar no. Y lo que es peor, esa nueva política de alineamiento promaericano generó una inmensa confusión en las cancillerías iberoamericanas y árabes, suponiendo una pérdida de imagen en esas dos zonas en las que durante casi cuarenta años Fernando María Castiella, había orientado sus preferencias.

Ciertamente, el intento de Aznar de –tal como expresó- “sacar a España del rincón de la historia en donde ha permanecido durante siglos”, y situarla entre “las naciones que cuentan y deciden”era loable… pero pecaba de irrealismo. Para que una política de este tipo fuera posible sería necesario que existiera un consenso político interior y que la propia sociedad estuviera dispuesta a asumir ese papel con todas las consecuencias implícitas: rearme, ampliación de los presupuestos militares, intervención directa en zonas en conflicto, y sobre todo, una economía potente y saneada, capaz de soportar todo esto. Ni uno sólo de estos elementos estaba presente en 2002. Aznar basaba toda su política en un solo y débil elemento, impermanente y subjetivo: su amistad personal con los Bush.

ZP, GIRO E IMPREPARACION

De Piqué se decía que era un “vago”, que le gustaba poco trabajar en el ministerio y que no estaba dispuesto a aguantar reuniones hasta altas horas de la noche. De la Palacio se decía que había instalado el caos en el ministerio, desoyendo los consejos de los técnicos y profesionales de la diplomacia. Con Moratinos esta tendencia se ha corregido y aumentado, sólo que él no tiene excusa, pues, no en vano, es diplomático profesional.

Hasta ahora, en los seis meses de gobierno socialista, el giro en política exterior ha sido visible… tanto como la impreparación, el amateurismo y la inexperiencia de que hacen gala los socialistas en el terreno de las relaciones internacionales.

ZP basa toda su política exterior en la búsqueda del “consenso” como quitaesencia del talante aplicado a este sector. Así, al menos, figuraba en el programa socialista. Es muy bueno aludir al consenso en exteriores… sólo que ZP no ha dado absolutamente ninguna prueba de tender al consenso en este terreno. Absolutamente todas sus iniciativas en la materia se han hecho sin contar con la oposición (desde la retirada de tropas hasta las invectivas contra el PP durante la visita de Chavez). No hay consenso. Y en este terreno, no creemos que fuera muy difícil obtenerlo.

El PP no va a poder seguir enrocado durante mucho tiempo a las posiciones aznaristas. El hecho que, desde que fue apeado del poder, Aznar haya proliferado sus visitas a EEUU y se haya entrevistado con Bush, Powell, Rumsfeld, mientras que el propio Bush ni se ha dignado descolgar el teléfono a ZP, no suponen apenas nada: es en España en donde hay que gobernar y se gobierna con el apoyo del electorado, no con apretones de mano con los líderes norteamericanos tenidos unánimemente en Europa como una banda de aventureros tan locos como peligrosos. Sin olvidar que fue Rumsfeld quien pretendió dividir a la Unión Europea aludiendo a la “Vieja Europa” (Francia y Alemanaza) y a la “Nueva Europa” (España e Inglaterra). A pesar de los gestos de Aznar, la evolución de los acontecimientos internacionales juega en su contra. EEUU está empantanado en Irak, no se han encontrado armas de destrucción masiva, el mundo no es más seguro sin Saddam Hussein, el triángulo sunnita está completamente fuera de control, las distintas facciones de la resistencia irakí están demostrando que aguantan el pulso impuesto por los marines y la USAF. Hoy, Washington prosigue sus invectivas contra Corea, Irán, contra Siria, en una locura agresiva que hace absolutamente indefendible su posición internacional fuera de la capital americana. Y es en España en donde el PP debe de ganar elecciones. No es raro que en pocos meses, el PP deba cambiar necesariamente su impostación política internacional si quiere regresar al poder.

ZP ha basado su línea en cinco puntos que ha sido capaz de enunciar como declaración de intenciones en el programa electoral del partido:

1) Consenso para crear una “política de Estado” (ni ha intentado el consenso, ni hay el más mínimo gesto que demuestre que tiende a él),
2) Aproximación al núcleo duro de la UE (tanto Schöder como Chiraq son conscientes de la escasa talla política de ZP y de lo peligroso de hacer concesiones a un país como España que ha demostrado “no ser de fiar” en materia internacional),
3) Reaproximación al Mediterráneo y a Iberoamérica (primer viaje de ZP al extranjero: destino Marruecos, objetivos alcanzados: cero; ignorancia de la situación actual del Mediterráneo: choque entre el Norte y el Sur y necesidad para la política española: contener al Sur; en cuanto a Iberoamérica: mientras España dudaba, ha aparecido una nueva potencia regional de primer orden: Brasil que tiene un guión propio; la reciente Conferencia Panamericana de Costa Rica paralela a la cumbre de Cooperación del Pacífico, ha demostrado que la mayoría de países iberoamericanos “que cuentan”, salvo Venezuela, miran hacia el Pacífico más que hacia Europa. ZP no lo ha advertido aún).
4) Amistad con EEUU (… durante los próximos cuatro años, mientras Aznar siga paseándose por las esferas del poder en EEUU y Bush recuerde la afrenta que le supuso la defección española de Irak, proponer la “amistad con EEUU es un puro sinsentido. La visceralidad de Bush va a imposibilitar recomponer este eje de relaciones con todos los riesgos económicos que esto puede acarrear y de los que los trabajadores de Izar son los primeros afectados al haberse rescindido el contrato de mantenimiento de la VI Flota. Más bien es posible que EEUU lo que intenten es torpedear las exportaciones españolas y la penetración económica en Iberoamérica).

ZP no es un diplomático, Moratinos si lo es, pero solamente es especialista en la cuestión palestina… El gobierno ZP, en esto, como en cualquier otra área, da la impresión de amateurismo e impreparación. Ningún país sólido va a rectificar sus relaciones con España, mientras esta sensación siga estando presente en las cancillerías de todo el mundo.

La impericia de ZP le imposibilita para poder tener un protagonismo en las relaciones con Chiraq y Schröder. Cuando este último visita a ZP, en lugar de dar cualquier concesión al “nuevo amigo”… le vende 120 carros de combate Leopard. Seamos claros: ZP no es tomado en serio en Europa y jamás lo será mientras no sea capaz de pactar una política clara de consenso en política exterior. ZP es despreciado en Washington donde se recuerda que permaneció sentado al paso de la bandera americana, desprecio aún mayor que el haber retirado las tropas de Irak. ZP es ignorado en el núcleo central de Iberoamérica que mira hacia los mercados del Pacífico y tiene un nuevo lidership regional, Brasil. Allí solamente puede tener como interlocutor a Castro o Chavez. En el mundo árabe, progresivamente radicalizado e impregnado por el fundamentalismo islámico, ZP es presidente de Al-Andalus… tierra que un día fue musulmana y resultó usurpada por cruzados e infieles. Esto sin olvidar que con Marruecos la situación sigue igual que en los últimos 10 años, sólo que España ha cedido en la cuestión del Sáhara y tiene ya 600.000 marroquíes en su territorio de los que la mitad son simpatizantes de Bin Laden…

Resumiendo, podemos decir que el franquismo logró estabilizar durante más de treinta años una política exterior. Durante la transición se realizaron las rectificaciones necesarias en la época, pero esa política se tornó inestable. Los cambios internacionales de 1989-2002, no hicieron que los distintos gobiernos españoles pudieran reconstruir una línea política propia en este terreno y, finalmente, los giros copernicanos realizados por Aznar y por ZP, han contribuido a restar credibilidad a España en los foros internacionales y entre las diplomacias mundiales.

En estas condiciones, ni ZP ni Moratinos, ni la política exterior española, son tomadas en serio… sean cuales sean, por ninguno de los principales actores internacionales. Como ya hemos dicho, en ésta área sólo las políticas estables son tomadas en consideración. El resto es obra de ilusos o alucinados. Tanto a Aznar como a ZP, les cuadran bien estos calificativos. En efecto, ambos han confundido en distintos grados sus filias y fobias personales con políticas de Estado. Y así estamos como estamos.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Inmigración: una oleada que se podía prever

Inmigración: una oleada que se podía prever

Redacción.- Presentamos el Capítulo II de El Libro Negro de la Inmigración de León Klein, que demuestra que la oleada migratoria no fue inesperada en España. Lo que quiere decir que hubo dejadez en la materia por parte de los sucesivos gobiernos del PSOE y PP. El Libro Negro sitúa perfectamente el problema de la inmigración en nuestro país y supone el estudio más completo publicado hasta ahora sobre los riesgos del problema]

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Capítulo II

UN PROBLEMA EN ABSOLUTO INESPERADO

En la alta Edad Media las marcas eran los territorios fronterizos del Imperio Carolingio. Existieron marcas en el Este y en el Oeste. Una de ellas era la Marca Hispánica que señalaba la frontera con el mundo islámico. Por esas paradojas de la Historia, España vuelve a ser otra vez “marca” fronteriza del Sur de la Unión Europea.

Por su pasado histórico y por su situación geográfica, España es, a la vez, punto de enlace entre Europa y América Latina de un lado y de otro frontera Sur de Europa con el mundo islámico. Estas dos ubicaciones tienen una importancia decisiva a la hora de establecer el papel de España en los flujos migratorios, por que si estos son de Sur a Norte, España ocupa un papel clave en el acceso de flujos migratorios del Sur (por su posición geográfica en el Mediterráneo occidental) y de América Latina (por esa misma posición que le hace también ser –junto a Portugal- el país más Occidental de la U.E.

Cultural y geográficamente, España es lugar privilegiado de acceso de toda la inmigración que procede de América del Sur. Pero América está lejos. La Paz, en el corazón de aquel continente, está situada a 14.000 kilómetros de distancia. Por el contrario, sólo 14 kilómetros separan una de otra columna de Hércules en el Estrecho de Gibraltar.
Esta situación geográfica hacía, prácticamente inevitable, que España desempeñara un papel de gran importancia en los tránsitos migratorios que, como hemos visto, han sido desencadenados por el proceso globalizador. Y esto que ahora parece lógico, nadie lo había previsto, es decir, ningún partido mayoritario había juzgado tomar medidas ante el previsible aumento de la inmigración. Todo lo contrario, el problema se ignoró, se soslayó, se negó y, por consiguiente, cuando se produjo el aluvión (a partir de 1999), las autoridades se vieron desbordadas. Ni existían centros de acogida, ni existía una política clara de inmigración, ni se sabía exactamente cómo iba a reaccionar la sociedad española ante el impacto. Sólo después de los sucesos de El Ejido y, mucho más, tras la sorprendente segunda posición de Jean Marie Le Pen –un candidato que había centrado todo su programa en los temas de inseguridad ciudadana e inmigración ilegal- empezaron a haber tímidas reacciones en España a nivel de declaraciones públicas, no de medidas reales.

En 1988, residían en España en torno a 529.000 inmigrantes entre legales e ilegales; 155.000 de los cuales residían en Madrid, el 58% en situación de extrema pobreza. Las cifras las facilitaba el delegado diocesano de inmigrantes, Antonio Martínez Rodrigo. Ya entonces, el 65% vivían de la economía sumergida y de estos más de la mitad cobraban un salario por debajo del mínimo.
En 1989, las cifras oficiales afirmaban que España acogía a 290.000 inmigrantes clandestinos, procedentes en su mayoría de América Latina, Guinea y Filipinas. En aquella “lejana” época, todavía la Delegación Diocesana de Inmigrantes y Extranjeros y Cáritas de Madrid, aún estaban en condiciones de ofrecer cifras. Sin embargo, en aquella época, los inmigrantes, legales o ilegales apenas se notaban en nuestro país. Eran prácticamente imperceptibles. Y sin embargo eran ya casi 300.000. Es evidente que hoy las cifras están falseadas cuando con la boca pequeña fuentes del Ministerio del Interior dicen que no hay más de 600.000 inmigrantes ilegales ¡cuando barrios enteros tienen ya hoy mayoría de inmigrantes! A ningún observador se el escapa que hoy hay mucho más del doble de inmigrantes que en 1989. Y sin embargo, la verdad oficial, así lo afirma.

En un seminario organizado el 16 de noviembre de 1989 por Caritas y Justicia y Paz, titulado “El desafío del 92 y los derechos fundamentales de los inmigrantes en la C.E.”, se explicaba con una precisión que contrasta con la ausencia de datos actuales que España en aquella época contaba con 159.306 inmigrantes clandestinos procedentes de América Latina, 43.909 de Filipinas, 8.153 de Guinea y 41.000 originarios del resto de los países de la Comunidad Europea.

En 1989 sólo unos pocos alertaban de la situación que podía venirse encima. El 7 de noviembre de 1989, el simposio organizado por el Instituto Catalán de Estudios Mediterráneos reunió a 40 especialistas internacionales que no dudaron en declarar que los movimientos migratorios serán la principal causa de tensión entre las dos riberas del Mediterráneo, donde vivirán en el año 2.000 mas de 450 millones de personas. Ya en aquella época se sabía que la natalidad en los países árabes mediterráneos se mantendrá por encima de los cinco hijos por familia frente a los dos de países como Italia, España o Francia (que luego todavía se ha reducido más), lo que supondrá que en los primeros años del siglo XXI las tres cuartas partes de la población vivirán en el Sur del “Mare Nostrum”. Esta presión demográfica, según los organizadores de las jornadas, se impondrá a las culturas y sistemas políticos, constituyéndose en el principal elemento de tensión. Los organizadores del simposio advirtieron que si las políticas de inserción no funcionasen, los inmigrantes y sus hijos correrían el riesgo de convertirse en elementos de ruptura de la sociedad civil europea”. Las palabras parecían proféticas, pero no parece que la opinión de los 40 expertos fuera tenida en cuenta en años sucesivos.

Por esas fechas las autoridades consideraban que solamente existían problemas puntuales relativos a la inmigración. Como el de las prostitutas dominicanas, por ejemplo. En Barcelona había sido detenida Eddyth Gertrudis, dominicana que dirigía una banda que reclutaba jóvenes de este país para dedicarlas a la prostitución. Un despacho de la Agencia EFE, fechado en la capital catalana daba cuenta de que la banda se dedicaba a reclutar jóvenes dominicanas para trabajar de sirvientas a quienes, además de pagarles el pasaje, les entregaban 1.000 dólares, para que a su llegada al aeropuerto de Madrid justificasen la disponibilidad de dinero. Luego les quitaban el dinero y las obligaban a ejercer la prostitución hasta que abonasen el importe del pasaje que la banda tasaba en 3.500 dólares. A decir verdad, ésta era una parte del problema y del mito.

Nosotros mismos hemos podido ver en el Aeropuerto de Barajas a chicas procedentes de la República Dominicana que venían voluntariamente a ejercer la prostitución. Nadie les obligaba salvo la posibilidad de obtener buenos ingresos que de otra manera les estarían vedados. Como veremos en otro capítulo, en este tema de la prostitución, resulta extremadamente difícil establecer qué porcentaje hay de mujeres obligadas a ejercer la prostitución por parte de mafias y qué otras vienen para obtener buenos beneficios, sino gustosa, sí por lo menos, voluntariamente.

No es de extrañar que ocurrieran estas confusiones. De hecho, incluso los “técnicos” apenas sabían como valorar los fenómenos migratorios. El 15 de julio de 1992, con las Olimpiadas de Barcelona en la recta final el presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), Joaquín Arango, afirmó en Santander que de los datos existentes no se deduce en absoluto que los flujos de inmigración vayan a ser masivos en España. Arango, dirigía en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo un seminario sobre “Encuestas, opinión pública y sociedad”, dijo a un grupo de periodistas que “la inmigración es un fenómeno muy reciente en España que alcanza dimensiones muy reducidas en comparación con la mayor parte de los países de la CE”. En un alarde de “eficacia prospectiva”, Arango resaltó la conveniencia de prescindir “del hábito que hemos adquirido de vaticinar grandes flujos inmigratorios en el futuro y, más aún, de términos negativos que contribuyen a despertar sentimientos de rechazo y a disparar reacciones atávicas, como la invasión o la amenaza del sur”. El responsable del CIS dijo que no era imprescindible cambiar la Ley de Extranjería para liberalizar las políticas de acceso, que de hecho, añadió, ya se está haciendo y ha habido una evolución sin que se modifique la normativa. Señaló que, en general, las políticas existentes en el resto de los países de la CE son más restrictivas que la que hay en España.

Arango seguía la tónica acientífica de otros tan ilustres como ciegos sociólogos como el profesor Antonio Izquierdo, del Departamento de Población de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, Antonio Izquierdo. En 1989, Izquierdo pronunció una conferencia sobre la inmigración ilegal dentro de un ciclo que organiza el Instituto de Demografía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, en la que cifró entre 120.000 y 140.000 los inmigrantes ilegales que había en España en ese momento y, en definitiva, las tasas de inmigración eran menores que en Europa y, por lo tanto, no había motivo para preocuparse. Y, por supuesto, Izquierdo y Arango eran partidarios de “no poner puertas al campo”. Cómo no había problema, aquí había sitio para todo el que quisiera venir y sentar sus reales.

La Unión Europea confirmaba estos datos. En 1994 España era el país de la Unión con menor índica de inmigrantes. Apenas llegaban al 0’5% del total de la población. El dato se incluía en un estudio sobre la inmigración en el Espacio Económico Europeo que agrupa a los países de la U.E., países escandinavos, Suiza y Austria. Este “espacio” tenía en 1992 un total de 10’4 millones de residentes exteriores (un 2’8% de la población), mientras que en España en 1992 residían oficialmente 187.000 ciudadanos de Europa Oriental, Asia, Africa o América. España estaba en el furgón de cola de la inmigración seguido solo por Finlandia que aún tenía menos residentes extranjeros. En el otro extremo se encontraba Alemania con 4,1 millones (un 5% de la población), entre ellos 1,8 millones de turcos y 0,8 millones de personas de la antigua Yugoslavia. Los turcos constituían el grupo de extranjeros más numeroso en el EEE, con 2,5 millones, seguido de Marruecos (1,08 millones) y la antigua Yugoslavia (0,9 millones).

No es raro que un año después, nadie considerara el problema en el que podía transformarse la inmigración. Para UGT, en 1993, la inmigración no era preocupante. Las cifras que daba el sindicato que en aquella época se encontraba sumergido en el escándalo de la PSV, era de 200.000 inmigrantes extranjeros residentes en España “insignificante comparada con otros países”, según el entonces director del Area de Migraciones de la Secretaria Confederal de Acción Social de UGT, Abdel Hamid Beyuki. De esta cifra 132.000 estaban en situación legal y, por lo tanto, solamente 68.000 figuraban como ilegales. Cifra que no coincidía en absoluto con la que daban otros organismos. Recordemos el dato que ya hemos dado: en 1989 el gobierno reconocía la existencia de 290.000 inmigrantes ilegales. ¿Es posible que en los cuatro años que median de 1989 a 1993, el número de ilegales descendiera de 290.000 a 68.000? La percepción que se tenía era muy diferente: lentamente, la inmigración ilegal iba aumentando. En las colas de distribución alimentos gratuitos a los pobres, cada vez estaban más presentes inmigrantes ilegales en esas fechas. Lo pudimos observar directamente en la cola de Cáritas en Barcelona y en la de la Iglesia Adventista del Séptimo Día de la también barcelonesa calle Urgel. En efecto, en ese período, lejos de disminuir la inmigración ilegal aumentó sensiblemente. Capítulo aparte es de dónde sacaba el flamante Secretario de Inmigración de UGT sus cifras.

Y, por lo demás, en esas fechas existían ya autoridades que empezaban a barruntar si la inmigración no terminaría convirtiéndose en problema. El 9 de diciembre de 1992, José Luís Corchera, que no pasará a la historia precisamente por su eficacia al frente del Ministerio del Interior, sorprendía con una declaración que pasó a casi todos desapercibida. Corcuera admitió ese día que la inmigración será "probablemente" uno de los problemas más graves de España a medio plazo, debido a la entrada masiva e ilegal de extranjeros que intenten buscar trabajo. Durante una comparecencia ante la comisión de Justicia e Interior de la Cámara Baja, Corcuera anunció que antes del término de 1992 se establecerán los cupos de trabajadores foráneos que podrán venir a España y que se reforzará la acción policial contra las mafias de los inmigrantes. Corcuera dijo también en el Congreso que nuestro país debía todavía acoger inmigrantes "pero no muchos", y que la comisión interministerial de extranjería examinará antes de fin de año las propuestas del Ministerio de Trabajo para establecer contingentes de inmigrantes que puedan trabajar aquí. El ministro del Interior afirmó también que se iba a reforzar la acción policial contra las mafias que introducen clandestinamente a extranjeros, "extorsionando a los inmigrantes para que abonen sus tarifas a veces exorbitantes". Finalmente comentó que no se puede ser permisivos con la inmigración ilegal porque acarrearía serios problemas xenófobos, y manifestó que España debía contribuir a construir locales de reunión para los trabajadores extranjeros, aunque sin olvidar pedir a sus países de origen que se preocupen más de sus ciudadanos. Por supuesto, nada efectivo se hizo, todo quedó en una advertencia que se producía justo cuando unos incontrolados acababan de asesinar a la súbdita dominicana Lucrecia Pérez.

A decir verdad, la normativa española en materia de inmigración era la más generosa de toda Europa. El 26 de octubre de 1993, la secretaria de Estado de Medio Ambiente, Cristina Narbona, lo recordaba en la inauguración del seminario "Medio Ambiente: relaciones norte-sur y cooperación internacional". Decía la secretaria que "el problema de España es menor y hemos respondido todavía con un nivel menor de rechazo a la entrada de extranjeros". La Secretaria de Estado se mostró partidaria de "oponerse claramente a cualquier brote de xenofobia" y subrayó que "si la gente viene a nuestros países no es por capricho", sino porque "desgraciadamente hemos sido capaces de construir un orden mundial sumamente injusto que ha permitido el desarrollo rápido de unos países y en cambio las miserias de otros". El problema de la inmigración en España, “derivado del crecimiento demográfico del Magreb, va en aumento”, aunque aún no se alcanzan los porcentajes que se registran en otros países europeos, y el fenómeno continuará "en la medida que esos países no tengan en su propia nación una situación económica distinta a la que tienen ahora". La cuestión que vale la pena resaltar es que en 1993 Corcuera alerta del problema, pero su Ministerio no hace absolutamente nada para prever lo que su titular a advertido que va a ocurrir. Para colmo, una Secretaria de Estado dice explícitamente que existe un problema demográfico en el Magreb… pero nadie en ese gobierno, ni en los sucesivos socialistas o populares, hace nada para paliarlo, preverlo o resolverlo.

La cosa es todavía más incomprensible habida cuenta de que algunos alcaldes advirtieron en la misma época del problema. Alvárez del Manzano dijo el 18 de noviembre de 2002, que el asunto de los inmigrantes en España "debe tratarse como un problema de Estado". Lucrecia Pérez hacía poco que había sido asesinada y el Alcalde de la Villa y Corte asistía a un debate en “Antena 3” con el embajador dominicano, Rafael Gautrau, en el que manifestó que “el Ayuntamiento que aún preside o la Policía Municipal no pueden resolver por sí solos los problemas que genera la inmigración”. Añadió con precisión que "El problema del diálogo Norte-Sur (entre países ricos y pobres) no se puede resolver en las instancias municipales" y señaló que en la región madrileña hay unos 150.000 inmigrantes de diversas nacionalidades, de los que 100.000 se encuentran en la ciudad de Madrid. El diagnóstico de Alvárez del Manzano es tan preciso como el de Corchera o la Secretaria de Estado, pero lo que llama la atención es que las referencias que se encuentran en esa época sobre la inmigración proceden no tanto de la inmigración en sí misma, como de actos de odiosa violencia xenófoba como el asesinato de Lucrecia Pérez.

Entre 1989 y 1993, llama la atención la cantidad de ocasiones en las que distintas autoridades se refirieron al problema de la inmigración, y lo que resulta más incomprensible es que ni los últimos gobiernos socialistas, ni los sucesivos gobiernos populares afrontaran el problema resueltamente, incluso cuando ya era evidente que se había transformado en una cuestión que preocupaba a buena parte de los españoles. El por qué de tales negligencias es algo que no puede responderse a la ligera. Marcelino Oreja fue un excelente ministro que situó a ETA contra las cuerdas, pero durante su mandato el problema de la inmigración se disparó en todos los frentes y sin excusa posible.

Era inevitable que, a la vista de la inestabilidad económica de la casi totalidad de países latinoamericanos, y a la vista de la explosión demográfica del Magreb, se generaran riadas migratorias en dirección a España. Era previsible, y de hecho se previó, pero nada efectivo se hizo para paliar el problema. A pesar de que se previera las consecuencias de la globalización de la economía, a pesar de que los responsables de Interior hablaran reiteradamente de “lucha contra las mafias extranjeras” que operaban en España… nada efectivo se hizo. A pesar de que año tras año las estadísticas (y el simple hecho de pasear por las calles) indicara que el número de inmigrantes estaba creciendo, nadie creyó oportuno regular los flujos, a pesar de que en nuestro país se distaba mucho de alcanzar el pleno empleo y de que una parte muy sustancial de esos recién llegados lo hacían de manera ilegal.

La «frontera sur» de la Unión Europea, se convirtió en el “coladero del Sur”. El papel de punto de encuentro entre Latinoamérica y Europa que podía desempeñar España, se transformó en la forma más fácil de huir de la miseria. A partir de 1999 estos flujos se convirtieron en masivos e incontrolables. Sucesivas regularizaciones en lugar de estabilizar el fenómeno se convirtieron en verdaderos “efectos llamada” que centuplicaron el volumen de la riada.
¿Cómo pensar que esta situación se ha generado por falta de previsión o por casualidad? Hemos visto como altas autoridades de la nación alertaban del problema que se venía encima. No se puede pedir a un secretario de área de UGT, que ni siquiera fuera capaz de contar el número de inmigrantes ilegales por que esa no era su función, pero podía pedirse a una Secretaria de Estado o a un Ministro del Interior, que fueran consecuentes con los riesgos que entreveían. Y no hicieron nada. ¿Cómo pensar que esto ocurrió por casualidad? ¿Cómo explicar que tantas autoridades fallaron en el desempeño de su función de previsión de los focos de conflicto? El resultado ha sido la llegada de millones de inmigrantes engañados, que llegaron a nuestro suelo pensando que aquí se ataban los perros con longaniza y se encontraron con salarios bajos y precios caros. El resultado ha sido un aumento de los sin techo, de inmigrantes hacinados en barrios insalubres y en espacios superpoblados. El resultado ha sido una monopolización en la práctica de las ayudas de Caritas y de cualquier otro organismo asistencial por parte de los inmigrantes. El resultado ha sido que en determinados barrios y zonas aumentaran las muestras de racismo y xenofobia. El resultado ha sido, en definitiva, que una parte de la sociedad española percibiera a la inmigración como problema en el mejor de los casos y en el peor se produjeran explosiones de xenofobia y racismo. Son las consecuencias de volver la espalda a la realidad. Y esa actitud aun sigue.

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© Ernesto Milà – infoKrisis – infokrisis@yahoo.es

Cumbre Iberoamericana – Cumbre del Pacífico

Cumbre Iberoamericana – Cumbre del Pacífico

Redacción.- Dos cumbres, dos intenciones y dos resultados, Cumbre Iberoamericana y Cumbre del Pacífico, la primera huérfana de líderes, la segunda repleta de ellos, la primera un fracaso en sí misma y un desastre para la política exterior española y la segunda un balón de oxígeno para EEUU y para la “Doctrina Rumsfeld”.

20-N: XIV CUMBRE IBEROAMERICANA. LA CUMBRE DEL “AUSENTE”

El 20-N se abrió en San José de Costa Rica, la XIV Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno. Allí que fue ZP a predicar su “diálogo de las culturas”. Sobre el papel, las cifras de asistentes no eran negativas: sobre 21 presidentes, asistieron 15, pero las ausencias fueron notables. Brasil, Chile, Venezuela, Cuba, Portugal y Perú, no enviaron representante. De hecho, salvo España y Argentina (presente al estar ausente Chile), el resto de países presentes, o bien pesaban poco, o bien, como en el caso de Colombia, los problemas internos hacen que no pueda haber proyección exterior. Significativa la ausencia de la gran potencia regional (Brasil) y de su aliado geopolítico (Chile), así como de su matriz cultural (Portugal).

Para colmo, lo discutido fue de una mediocridad exasperante. El tema central era el canje de la deuda externa por educación, pero, finalmente, lo que acaparó la atención fue el “terrorismo internacional”, irónico en la medida en que Iberoamérica no ha sufrido ningún atentado que pudiera ser incluido dentro de éste esquema. El asesinato del fiscal Danilo Anderson, condenado por la cumbre, no es suficiente como para que los mandatarios Iberoamericanos asistentes, se centraran en algo tan lógico como absurdo: la condena del crimen.

ZP Y SU TRABAJO COU SOBRE EL “DIALOGO DE LAS CULTURAS”

Menos mal que allí estaba ZP para dar color a la reunión gris y triste, con demasiadas ausencias para que no pesaran en la mentalidad de los presentes. ZP volvió a aludir a su trabajo de COU sobre el “Diálogo de las Culturas”. Llama la atención de ZP, que como progre de estricta observancia, siempre ha negado el “choque de culturas”, crea necesario ahora que las culturas “dialoguen”: los diálogos son para solventar malentendidos y problemas, esto es, choques previos, esos mismos que ZP niega. La gracia del tema es que en una Iberoamérica libre de “terrorismo internacional” y en donde el islamismo fundamentalista está completamente ausente (incluso los atentados antisemitas los realizan los propios servicios secretos judíos…), ZP quisiera resolver la cuestión del “terrorismo internacional” apelando al diálogo entre las cultural ¿A qué cultura pertenecen los asesinos del fiscal Anderson? ¿con qué cultura habría que dialogar para evitar crímenes así?

El ministro Moratinos regresó preocupado por el fracaso de la cumbre y no se le ocurrió nada mejor que presentar el resultado como un respaldo al proyecto ZP de “diálogo entre las culturas”. Mal asunto, por que si no se empieza reconociendo que la cumbre ha sido un fracaso, puede llegarse a peligrosos desarrollos posteriores. En realidad, el problema es que España carece de política exterior y el ministerio no parece en condiciones de reconstruir una línea propia.

DOS FRACTURAS EN LAS CUMBRES IBEROAMERICANAS

Era evidente, que para España y Portugal, se trataba inicialmente de aprovechar sus características culturales para servir como puente entre Europa e Iberoamérica y, asegurando el desarrollo regional, afianzar una presencia política en esa zona. Pero este planteamiento solamente podía realizarse dentro de un esquema de buena armonía y entendimiento entre los actores. Este no se ha producido.

Por una parte, la mayoría de países latinoamericanos son altamente tributarios de la política norteamericana; mientras hubo entendimiento entre España y EEUU, éste último país no tenía inconveniente en que el nuestro actuara de “correa de transmisión”. Pero, a partir de la llegada de ZP, este esquema varió, las políticas de los dos países chocaron: la de EEUU por que era hegemonista, la de España… por que era la ausencia de política exterior, el escultismo aplicado a las relaciones internacionales, y la improvisación posterior al 14-M, la que han prevalecido en el departamento de Moratinos.

En segundo lugar, resulta significativa la ausencia del bloque lusoparlante. Ni Portugal, ni Brasil. A no olvidar que, históricamente, Portugal, incluso en el período salazarista, fue el gran aliado del mundo anglosajón. A no olvidar que Brasil está sufriendo un proceso de castellanización lingüística, forzado por las necesidades comerciales que inducen a la adopción de la lengua española para concretar los buenos negocios que persigue la expansiva economía brasileña.

Esta escisión virtual de los dos países lusoparlantes es, seguramente, más grave que cualquier otra, por que rompe la geopolítica regional. El interés geopolítico de Brasil, siempre ha sido reducir el poder regional de argentina, convertirse en una nación transoceánica que diera tanto al Atlántico como al Pacífico, y para todo ello, contar con la privilegiada alianza con Chile. Brasil aspira a convertirse en gran potencia regional que satelice en dos décadas al resto de Iberoamérica. Brasil, como EEUU, ha iniciado una “larga marcha hacia el Pacífico” que le ha llevado a estar más interesado por la Cumbre de Líderes del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), celebrada también… el 20-N.

TRIUNFO Y APOTEOSIS DE LA DOCTRIAN RUMSFELD

Y esto enlaza con la esencia de la Doctrina Rumsfeld. A mediados de los años noventa, el que luego sería Secretario de Defensa de la Administración Bush, Ronald Rumsfeld, elaboró la doctrina de defensa que lleva su nombre. De entre todas las orientaciones en política exterior, una merece ser tenida en cuenta, sin duda la más importante. En efecto, Rumsfeld opinaba que el teatro principal de operaciones de los EEUU debía desplazarse del Atlántico al Pacífico.

Era en esta zona en donde advertía que en los próximos años iba a producirse el mayor tráfico comercial del globo y la eclosión de mercados emergentes. Y era, así mismo, la zona en donde EEUU iba a enfrentarse a más desafíos que le disputarían la hegemonía en la región. De ahí la importancia para EEUU y para el resto de actores internacionales presentes en la región del Pacífico, de la conferencia de la APEC.
Los 21 presidentes y jefes de Gobierno que asistieron a la Cumbre de la APEC, desarrollada en Santiago, se reunieron en el Palacio de La Moneda, sede del Poder Ejecutivo. El último en incorporarse fue el presidente mexicano Fox que se unió a los líderes de Australia, Brunei Darusalam, Canadá, Chile, China, Corea del Sur, Estados Unidos, Filipinas, Hong Kong, Indonesia, Japón, Malasia, Nueva Zelanda, Papua Nueva Guinea, Perú, Singapur, Tailandia, Taipei, Rusia y Vietnam. Compárese la lista de estos asistentes con la presente en la cumbre de Costa Rica y se entenderá porqué la noticia más interesante que emanó de esa cumbre fue el terremoto sísmico producido la noche antes de la clausura.
EL PACIFICO COMO CENTRO DE LA ECONOMIA MUNDIAL
En la cumbre de la APEC, lo de menos han sido las anécdotas comentadas hasta la saciedad por los medios: el incidente de Bush con sus guardaespaldas, la foto colectiva con los ponchos campesinos del altiplano chileno y la irrupción del presidente peruano Toledo con su esposa en una de las sesiones a la que no estaban invitadas las cónyuges de los líderes… Sin embargo, las noticias verdaderamente importantes han sido eludidas, especialmente por los medios de comunicación públicos españoles que evitaron que el público pudiera realizar comparaciones con la cumbre Iberoamericana.
En efecto, las 21 economías que participan en APEC en conjunto representan más de 2.500 millones de personas, un Producto Interior Bruto (PIB) total de 19 billones de dólares, y un 47 por ciento del comercio mundial. En otras palabras: Rumsfeld tenía razón; mientras en Asia Central (Afganistán e Irak), EEUU ha realizado la política del “borracho loco” (amedrentar a potencias de tercer orden para asustar a cualquier otro posible adversario más fuerte), el objetivo real de la política exterior norteamericana era desplazar su centro hacia el Pacífico.
Las 21 economías que participan en APEC en conjunto representan más de 2.500 millones de personas, un Producto Interior Bruto (PIB) total de 19 billones de dólares, y un 47 por ciento del comercio mundial. El centro de la economía mundial se ha desplazado ya a esa zona. El Atlántico ya no es el eje de la política exterior norteamericana. La Doctrina Rumsfeld se ha hecho realidad.

TODOS LOS ACTORES INTERNACIONALES (SALVO LA UE) PRESENTES

Y en esa zona si que es preciso aludir al terrorismo internacional, no solamente por que allí se han cometido atentados verdaderamente sangrientos (Balí) sino por que existen amplias concentraciones islamistas. De ahí que los asistentes arrancaran de Bush una declaración para incluir dentro de la "guerra contra el terrorismo" una solución a la cuestión palestina y una ampliación de la coalición internacional anti-terrorista. La primer ministra neocelandesa, que se negó a enviar tropas durante la invasión estadounidense a Irak en marzo de 2003, opinó que era "muy importante" identificar y abordar "las causas que están en la raíz" del terrorismo mundial. Sugirió establecer un diálogo entre los líderes religiosos de los países de la región Asia-Pacífico. De todas formas, los árboles no deben impedir ver el bosque. La conferencia no tenía otra intención que habilitar medidas para facilitar el libre comercio en la región. Cualquier otro tema era considerado secundario por Bush y sus asesores. La estrategia es la estrategia, aun cuando algunas de las posiciones de los parteners no sean compartidas.
El Islam está presente en aquella zona. Varios líderes de países con mayoría de población musulmana, particularmente el presidente indonesio Susilo Bambang Yudhoyono, y el primer ministro malayo, Abdullah Badawi, acapararon la atención de esta cumbre. Badawi, concretamente, explicó: "Los objetivos mundiales de la guerra contra el terrorismo pasan por la colaboración más amplia posible entre todas las naciones, que sólo puede cristalizar a través de una conferencia internacional, organizada en lo posible por las Naciones Unidas"… algo que en otras circunstancia hubiera hecho enrojecer de ira a Bush. Novato en estas cumbres Badawi, añadió: “no es posible terminar con el terrorismo internacional con una acción unilateral y egocéntrica realizada a la manera de represalias punitivas"… Al contrario, Gloria Arroyo, presidenta de Filipinas, invitó a Bush a utilizar su nuevo mandato tras su reelección el 2 de noviembre para fortalecer la unidad mundial frente al terrorismo, y le recomendó favorecer "una nueva era de alianzas renovadas y esfuerzos conjuntos". Arroyo siguió a ZP en su retirada de tropas de Irak pero, posteriormente, ha sido recuperada para la política exterior de EEUU.

LA OPINION DE LOS ISLAMISTAS EN LA CUMBRE DEL PACIFICO
En realidad, el primer ministro malayo, Badawi, fue la nota discordante en toda la conferencia. Terminó subrayando que “muchos musulmanes presentados como terroristas combaten en los territorios palestinos, en Afganistán y en Chechenia”, y añadió: "Tenemos que tener el coraje de reunirnos con ellos, la paciencia de discutir con ellos" y, en lo que a nadie se le ocultaba era una loa a la resistencia iraquí y a la resistencia palestina, terminó diciendo: "Mientras que el terrorismo debe ser sistemáticamente rechazado, también hay que saber reconocer a los verdaderos nacionalistas que luchan por la independencia nacional o combatientes de la libertad que enfrentan la ocupación extranjera y la opresión".

LA IMPARABLE MARCHA HACIA EL ACUERDO DE LIBRECOMERCIO

Claro está que estas declaraciones fueron una excepción. Nadie chistó a Bush cuando advirtió a Corea del Norte y, especialmente, a Irán de que renunciaran a sus programas nucleares o lo lamentarían. Todo induce a pensar que Bush sigue con la política del “borracho loco”, provocando a micropotencias que ni representan un riesgo para la paz mundial, ni siquiera un peligro de desestabilización en su zona.
Ciertamente, los problemas técnicos y las reticencias de algunos países (especialmente de los más potentes de la zona Pacífico) han impedido que el proyecto norteamericano de un gran acuerdo de libre comercio Asia-Pacífico se concretara. Pero, es también significativo, que nadie se tomó excesivo interés en torpedearlo. A nadie se le escapa que, por la importancia creciente de la región, todavía faltan estudios técnicos previos para poder establecer ese pacto, especialmente por que un error de cálculo puede precipitar el hundimiento de las economías nacionales más inestables (la norteamericana en primer lugar con sus 600.000 millones de dólares de deuda y su necesidad de recibir cada día 2000 millones para alimentar su consumo interior) y, finalmente, arrastrar en su caída a toda la economía mundial.
En el Pacífico se encuentran presentes tres de los cuatro actores geopolíticos internacionales: Rusia, China y EEUU, estando la Unión Europea en las antípodas. Resulta significativo que, desde principios del 2000 (inicio del mandato Bush), Rumsfeld abordara la retirada de parte de las unidades de intervención rápida, acantonadas en Alemania, dispersándola por bases situadas en las islas del Pacífico.

DOS CUMBRES, DOS RESULTADOS, UN GANADOR Y UN PERDEDOR

Estas dos cumbres, marcan dos resultados completamente distintos: en la de líderes de la APEC, la administración norteamericana ha logrado casi todos sus objetivos y se aproxima al objetivo final (el acuerdo de librecomercio que no se retrasará más de dos años), tras combinar el aumento de la presencia militar en la zona con el aumento de la presión diplomática. En la Cumbre Iberoamericana, el sabor a fracaso, la falta de consenso, la ruptura interior, pesaron como una losa. ZP, como era de esperar, distó mucho de representar la talla de un gran estadista que inspirara confianza en los presentes.

No hay que olvidar que ZP ha optado por una postura que combina tanto los gestos de servilismo y las rectificaciones hacia EEUU, como el antiamericanismo más primario y panfletero. Esto sin olvidar que EEUU considera a ZP como el “enemigo”, no sólo por razones políticas, sino por el “feeling” que Bush siempre tuvo con Aznar, especialmente a partir de mediados del 2001. ZP no ha advertido que la política internacional es un tablero y que el movimiento de cualquier pieza puede generar el jaque mate en el jugador peor situado.

ZP se equivocaba si creía que la retirada de Irak o los excesos lingüísticos que cometió en Túnez, iban a ser olvidados por EEUU. En los próximos meses auguramos trabas a las empresas españolas situadas en Iberoamérica, desviación de contratos suculentos de España hacia aliados de EEUU en la zona (Marruecos, preferentemente), algo que ya han comprobado dramáticamente los trabajadores de Izar.

No es la retirada de nuestras tropas de Irak lo que cuestionamos (de hecho, siempre hemos defendido que nuestros soldados no tenían nada que hacer allí), lo que cuestionamos es cómo se hizo la retirada (sin negociarla con las partes interesadas, pues era evidente que las contrapartidas negativas que el hecho iba a generar, deberían haber sido contrapesadas con la búsqueda de contrapartidas positivas. ZP no lo hizo, pero lo vamos a pagar todos los españoles). A la decisión desastrosa de Aznar de enviar tropas, siguió la decisión no menos desastrosa de ZP de retirarlas…

Estas dos cumbres han tenido un ganador, George W. Bush, y un perdedor, ZP, o si se quiere, un ganador, la economía norteamericana que logrará canalizar más fondos del área del Pacífico hacia sus Bolsas y huirá del área del Euro, y un perdedor, todo el pueblo español, cuyo gobierno sigue sin estar en condiciones de establecer una política exterior creíble. Habían otras consecuencias y conclusiones, pero, para nosotros españoles, estas son sin duda las más significativas.

© Ernesto Milà – infoKrisis – infokris@yahoo.es

Satanás fotogénico. O el diablo en Hollywood

Satanás fotogénico. O el diablo en Hollywood

Satanás el impuro, Satanás el gran tentador, Satanás el malvado químicamente puro, Satanás la antítesis de lo sagrado… era evidente que Satanás, Hollywood iba a encontrar al perfecto malvado. Sin embargo, el respeto y la circunspección de la que hizo gala la meca del cine en sus primeras décadas, hizo que el diablo no tuviera sino una aparición tardía en las pantallas. Luego todo varió.

Oscuro e irracional, el diablo saldría frecuentemente victorioso en su confrontación con el bien y, con él, la maldad, el pecado, la corrupción más absoluta y los instintos más pervertidos y animales. En tanto que gran seductor, al Diablo le quieren las cámaras. Suele ser fotogénico y además, resulta atractivo para la mayoría, pues no en vano, lo que propone es un canto al hedonismo y al “todo está permitido” al que aludiera Crowley. La inmensa mayoría de nosotros firmaríamos el pacto diabólico con la tinta verde que dicen que utiliza el Diablo, renunciando a la posesión de nuestra alma inmortal y a la contemplación de Dios Padre durante toda la eternidad, por alcanzar algún bien material, desde el cuerpo que nos vuelve locos hasta el dinero sin fin que obviará cualquier dificultad nuestra y de nuestros descendentes por los siglos de los siglos. Eludimos pensar en el sufrimiento futuro y preferimos un aquí y ahora hecho de placer calentón u opulento. El “valle de lágrimas” no es para nosotros, lo nuestro es buscar el gustirrinín y huir del dolor y, por lo demás, el placer es mejor que el remordimiento, así que Satanás siempre tiene las de ganar.

A Hollywood le gusta lo que gusta al público. Si alguien conoce los bajos fondos del espíritu humano son los guionistas de Hollywood. Por eso, hay algo en Hollywood, enfermizo a insano: lo percibió Kenneth Anger en su “Hollywood-Babilonia” y lo corroboran muchas de las biografías de los grandes del cine, ídolos de masas, depravados en la intimidad, grandes seductores ante su público, malas bestias con los suyos, mujeres de sonrisa divina y dulzura angelical ante la cámara y hetaira pervertida y viciosa cuando se apagan los focos. Eso es Hollywood. Eso, y algún tipo majo. Peor la historia del cine es la de una gigantesca pirámide de rarezas más próximas al Diablo que al buen Dios. Esto por lo que se refiere al carburante que mueve Hollywood, los actores, mero material humano, excepcionalmente bien pagado pero que se va consumiendo de película en película. Y qué decir de los argumentos… Si unimos las películas que tocan directamente la figura del Diablo a las que aluden a variaciones sobre el mismo tema (licantropía, brujería, vampirismo, posesión, mundo siniestro, anticristo, serial-killers, etc.), el número de filmes que podríamos incluir aquí tiende directamente hacia lo infinito o poco menos.

Los cuatro puntales del satanismo en el cine

Se ha dicho que la película más terrorífica de toda la historia del cine es “El Exorcista”. Primera parte, por supuesto. El padre Karras es un encanto de jesuita torturado por sus dudas y la niña, Regan por más señas, de acarameladas, melosas y empalagosas facciones, casi gana al transformarse en encarnación misma del diablo. Falla el vómito verde, pero en aquella época, los efectos digitales todavía no se habían afianzado. Mejor por que cuando el exorcista propiamente dicho, Max von Sydow, se quita el vómito de la cara, la expresión no es de simulación sino que, verdaderamente, aquella baba le producía náuseas.

Pero si “El Exorcista” (el montaje del director estrenada en el 2000, es decir, 25 años después del montaje primigenio, mejora el original) merece la primera mención, no es menos cierto que siguió a otra película que abrió las pantallas del gran cine al Maligno. En efecto, la fama adquirida por “La Semilla del Diablo”, unos años antes, la situó en el arranque del cine de Terror, subgénero de Satanismo. Polansky coqueteaba en aquella época con lo diabólico. Finalmente, su esposa resultó despanzurrada por un grupo de alienados satanistas. La película de Polanski es, sin duda, la primera gran película sobre el Diablo. El argumento se basó en la novela de Ira Levin, “El bebé de Rosemary” y puede ser considerada como un verdadero descenso a los infiernos de la protagonista, la enfermiza Mia Farrow. Poco a poco, se da cuenta de que sus afables vecinos son conspicuos satanistas y que el hijo que lleva en sus entrañas ha sido concebido con el concurso de Satanás. Todo un poema. Llama la atención que, en el filme de Polansky no hay ni una sola escena en donde aparezca el Diablo o alguna forma terrorífica. Y sin embargo, la película causa angustia y desasosiego en el espectador. Lo más angustioso, sin duda, es la normalidad banal y pequeño-burguesa de los devotos de Satán. Nada que ver con los heavys convertidos en los noventa en comparsas del Diablo. El mensaje es claro: lo demoníaco está en el núcleo mismo de la sociedad más tranquila y conservadora, una tesis que compartimos al ciento por ciento y que hoy es incluso mucho más actual que cuando Polansky dirigió el film.

Para colmo Polansky se documentó hasta la saciedad para realizar la película. Ya hemos vito que LaVey fue su “asesor satánico”. A lo largo de toda la cinta hay guiños hacia el satanismo organizado, el primero de los cuales es, sin duda, la ubicación del escenario en el Edificio Dakota, donde vivió en su periplo neoyorkino Aleister Crowley. Un inmueble que parece incorporar el mal dentro de sus muros.
El protagonista John Cassavetes se sintió incómodo a lo largo de todo el film. Cineasta independiente, entonces era una estrella ascendente, pero aquel guión le superaba y le resultaba extremadamente desagradable. Pero lo más desagradable estaba por llegar: a los pocos meses de proyectarse el film con gran éxito, los anónimos que Polansky había ido recibiendo, se materializaron y su esposa, Sharon Tate y cuatro de sus amigos, resultaron horriblemente asesinados por “discípulos del diablo” propiamente dichos. Manson y las chicas de su tribu eran algo más que hippis desarrapados: adoraban a Satanás y en anteriores encarcelamientos, el siniestro personaje pudo conocer el mundo del ocultismo, la magia y el satanismo. Cuando fue puesto en libertad, su cerebro, completamente desorganizado, le llevó a inducir el horripilante crimen… sin duda un daño colateral de “La Semilla del Diablo”.

En 1973 ya se habían disipado los ecos del film de Polansky, si bien el horror de los asesinatos de Manson, seguía vivo. Fue entonces cuando William Friedkin rodó “El Exorcista”. Y si, en efecto, puede ser considerada en rigor como la película más terrorífica de la historia del cine. Lo de menos son los efectos especiales, lo verdaderamente terrorífico es que Friedkin logra enraizar con terrores atávicos que figuran en nuestro subconsciente. ¿De dónde procede el mal? Y responde: de la más remota antigüedad. El diablo ya estaba presente en un tiempo en el que todavía la humanidad estaba balbuciente. Se conoció primer al Diablo que a Dios. En Babilonia. Allí el exorcista von Sydow tiene su primer encuentro con el Maligno. Allí lo conoce y se enfrenta a él. Allí lo vence por vez primera. El segundo gran hallazgo de la película es que el Mal es mucho más lacerante cuando se proyecta sobre el ser más ingenuo e inocente (a la sazón Lynda Blair con sus apenas quince años). Un zombi cincuentón más parece un patán caminando sobre huevos; la Blair y su progresiva transformación desde la memorable meada ante el público que tanto le quiere y al que tanto debe, hasta el combate final con lanzamiento sin paracaídas del padre Karras por la ventana, nos induce progresivamente a identificar lo malvado encarnado en el rostro de una niña. Se suele olvidar que la película está basada en la novela original de William Meter Blatty, inspirada en un caso real de posesión demoníaca sobre un adolescente. En torno al film, ocurrieron tal cantidad de anécdotas que ha pasado a la crónica del séptimo arte como uno de los “films más malditos de la historia”. Es bien conocido que Lynda Blair, a la que por su edad no se dejó ver el resultado de su trabajo, cayó inmediatamente después en crisis de alcoholismo y toxicomanía que estuvieron a punto de destruirla completamente. Abundaron los fallecimientos entre los allegados a los actores y la filmación prosiguió en medio de indecibles incidentes.
Finalmente Friedkin se decidió a llamar a un sacerdote y exorcizar a todos los participantes en la película. Tras el estreno se produjo una verdadera epidemia de posesiones demoníacas, hubieron ataques de nervios entre los espectadores y para colmo una embaraza abortó. El éxito estaba asegurado: la película se vendía como si verdaderamente hubiera en torno a ella algo maligno. El público había aprendido a amar lo maligno y acudió masivamente a las salas de proyección. Olvidables las dos secuelas del filme que inducían a la carcajada o, en su defecto, a la conmiseración.

Tres años después llegó la primera entrega de “La Profecía” (los otras dos fueron, tan olvidables como las secuelas de “El Exorcista”). Aquí se jugaba con todos los trucos del cine de terror: cabezas cortadas, efectos especiales escalofriantes, perros ladrando en la oscuridad, cementerios, y nuevamente el diablo tenía facciones de un criajo que causaba más estragos que Atila en una fábrica de porcelana. Richard Donner hizo bien su trabajo y los guionistas también estuvieron sembrados. Gregory Peck, al adoptar un niño, va y adopta al hijo del Diablo. Niñeras suicidadas, accidentes inexplicables, la misma madre que palma… Peck, ante tanta desgracia, concluye que la criatura es la encarnación del Anticristo. Hay algo en el film de Donner que remite a “La Semilla del Diablo”, acaso por que a medida que avanza el metraje se desmadeja la madre de la criatura. Otra película maldita en la que el propio Gregory Peck se salvó por los pelos de un accidente de aviación, un atentado del IRA en el hotel donde se encontraba Donner y decenas de pequeños incidentes que rompieron los nervios a todos los presentes.

Y ¿qué decir de la banda sonora? Tanto en ésta como en las otras tres películas precedentes, la música creaba un clima de ansiedad difícilmente alcanzable, solo que en “La profecía”, la letra que acompañaba el tema central era espeluznante, recréense en ella: "sangre bebemos / carne comemos / elevad el cuerpo de Satanás / saludad al Anticristo / Saludad a Satanás". Goldsmith salió escarizado del trance.

La última cinta que vale la pena mencionar en el pelotón de cabeza es, sin duda, “El corazón del Ángel”. Alan Parker se lució y mereció vuelta al ruedo, oreja y rabo. Y otro tanto, el cuadro de actores del que Mickey Rourke borda el mejor papel de su alcohólica filmografía (“Nueve semanas y media” con la Bassinger de réplica era demasiado fácil como para no interiorizar el papel). Robert De Niro es uno de los diablos más convincentes de la historia del cine. Y las actrices –Lisa Bonet y Charlote Rampling- cumplen gloriosamente con su papel de víctimas. El ambiente de los años 40 y 50 es recreado con un detallismo obsesivo. Harry Angel, el detective-protagonista sufre la peor de las experiencias humanas: el desconocimiento de la propia identidad. Un pacto diabólico se la hurtó. Un rito satánico transfirió su alma de un soldado machacado por la guerra a un cuerpo nuevo secuestrado y asesinado el día de la victoria sobre el nazismo. Pero Satanás-De Niro-Cyphe no ha cobrado su precio: quiere el alma del signatario del pacto. Harry Angel termina reconociendo que él es Jhony Favorite, el cantante que alcanzó el éxito vendiendo su alma al Diablo. Por la película desfilan médicos toxicómanos, policías depravados, músicos de jazz pasotas, adivinas torturadas por su pasado, adolescentes mulatas calientes como y tostadas como el más cargado de los cafés, ocultistas luciferinos que no dudaron en sacrificar a los propios miembros de su familia, servidores del Maligno devorados finalmente por el Maligno. Y, sobre todo, mucho, colgados, muchos colgados en aquella América de la postguerra, gris, ramplona, sórdida en la que la miseria alternaba con miseria y media. Todo un plantel de freakis que crean un ambiente irreal con la turbadora imagen obsesiva del ascensor descendiendo seguramente al infierno más torturador. Ahí va Jhonny Farovite, esto es, Harry Angel. Así le fue luego a Mickel Rourke que bordó el que probablemente sería su único gran papel, solo por el cual merece figurar en la Historia del Cine.

La novela original escrita por William Hjortsberg fue magistralmente llevada al cine por Alan Parker. La Nueva Orleáns que recrea es la ciudad decadente que debió ser a principios de los cincuenta. La confusión entre sueño y realidad, los instantes perdidos en los que Harry Angel pierde la conciencia de sí mismo, construyen una trama que desde el primer momento se va complicando y ganando en intriga.

“El Corazón del Ángel” es una historia de búsqueda de redención, pero esa redención, ese bien preciado, no llega nunca. Pactar con el diablo tiene un precio, y ese precio es la condenación eterna del alma. Y por mucho que intentemos ocultarnos o darle esquiva, el Diablo siempre acabará encontrándonos, porque, qué duda cabe, siempre será el más astuto. ¿Saben ustedes que es lo más trágico en esta película? Que no hay perdón, no hay lugar para la redención; quien vende su alma al Diablo, la paga y poco importa si ha perdido la memoria o si se ha reivindicado como hombres honesto: no hay redención posible, solo angustia trágica, drama sanguinolento con pago final de la deuda.

Estas cuatro películas tuvieron un efecto deletéreo sobre el público. Las secuelas y las imitaciones o derivaciones han sido abundantes. Recuerdo ahora, “La Bendición” de Chuck Russell, protagonizada por la Basinger, o “Poseídos” del polaco Kaminski que nos resitúa en medio de un exorcismo. O “La Novena Puerta”, sobre un relato de Pérez Reverte, un “producto Polanski” de 1999, en el que Johnny Deep, persigue un libro maldito del siglo XVIII, escrito por el mismísimo Diablo. O “Pactar con el Diablo” en el que un satánico Al Pacino apadrina a Keanu Rives, a cambio, claro está de la liquidación de su alma a bajo precio. Los ejemplos podrían multiplicarse, pero, en mi opinión, las cuatro primeras cintas que he enumerado contribuyeron, más que cualquier otra iniciativa, en acercar el Diablo al público. A partir de estas cuatro películas la sociedad empezó a tener la sensación de que el Diablo se paseaba por el mundo y que no se trataba solo de una patraña urdida por clérigos troglodíticos o predicadores iracundos. Ya hemos dicho que tras “El Exorcista”, los casos de posesión aumentaron, de la misma forma que “La semilla del Diablo” sirvió tanto para propulsar a la fama a Sandor LaVey y su Iglesia Satánica, y ocmo inducción intelectual para los crímenes de Charles Manson. “La Profecía”, por su parte, nos sitúa en un contexto inédito hasta entonces: el Anticristo se dispone a tomar posesión del mundo. Y además, el sentido de la anticipación de la película es notable: el mejor empleo al que puede aspirar el Anticristo en este mundo es al de Presidente de los EEUU. Demian se quedará en las puertas en la tercera entrega de la serie, pero no siempre ganan los buenos, y si no, miren quien se sienta en el despacho oval.

Esta muestra autolimitada a cuatro películas y no más, nos indica que el satanismo funciona bien en Hollywood. Así mismo, en el primer capítulo de esta obra, hemos visto como los primeros pasos de la Iglesia de Satán hubieran sido inconcebibles sin el concurso de glorias de Hollywood que durante unos años (hasta la masacre de Sharon Tate y de sus amigos) consideraron lo más snobs subir los tres peldaños del Templo Satánico de Sandor LaVey para casarse por el rito demoníaco. Si el satanismo funciona bien en Hollywood, no es menos cierto que muchos actores, si pudieran, venderían su alma al Diablo a cambio de no envejecer y de mantener una carrera triunfal de Oscar en Oscar.

Pero algunos rostros de Hollywood son iconos populares de una nueva confesión religiosa. Algunos no han dudado en acusar a esa confesión de satánica. Nosotros no diremos tanto, simplemente nos limitaremos a contarles una curiosa historia.

© Ernesto Milà – infokrisis –infokrisis@yahoo.es

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Redacción.- La victoria de Bush no es una buena noticia para el multilateralismo y la racionalidad aplicada a la política. El mejor comentario que podemos servir a nuestros lectores, es ofrecer la versión íntegra, a descomprimir en formato PDF, de la obra de E.Milà “…LO QUE ESTÁ DETRÁS DE BUSH - Lo oculto en la política norteamericana" [por problema técnico hemos colocado al final de artículo la respuesta a los comentarios],

El libro consta de de 148 páginas. Dicha obra podrá ser descargada gratuitamente de nuestra Zona de Descargas hasta el próximo 31 de diciembre. Posteriormente, en enero de 2005, aparecerá a la venta al público en formato convencional.


PORTADA DEL LIBRO "...LO QUE ESTA DETRAS DE BUSH - CORRIENTES OCULTAS DE LA POLITICA NORTEAMERICANA" DE ERNESTO MILA


DESCARGA DEL LIBRO EN FORMATO PDF


Este libro ayudará a comprender qué es lo que está detrás de Bush. El último vástago de una de las dinastías económicas norteamericanas es la figura visible de distintas tendencias y corrientes ideológicas que hunden sus raíces en la revolución americana. Pero al mismo tiempo, han aparecido otras tendencias ideológicas tras las que se descubre un impulso insano de dominio universal y que constituye una verdadera secta de poder secreto. Este libro delínea muy exactamente los elementos integrantes y la doctrina del “neoconservadurismo” norteamericano: esa malabestia ideológica diestra en el arte de manipular, embaucar y desestabilizar. Su éxito se debe a que han reactualizado componentes ideológicas del pensamiento americano que ya estaban latentes desde los “Padres Fundadores”. Y lo más sorprendente: la inspiración viene de Nietzsche, Carl Schmit y Matin Heideger, reinterpretados por un grupo de judíos norteamericanos revisionistas de Platón y del kabalismo medieval… Sorprendente, pero no por ello menos cierto.



El libro puede ser leído con Acrobat o con cualquier otro lector de PDF que puede descargarse gratuitamente. En caso de que el servidor esté saturado se ruega intentar volver a bajar el archivo una hora más tarde. Ofrecemos a continuación el índice de la obra:



Introducción


I. El pensamiento anómalo desde los orígenes
El mito de la Tierra de la Muerte
La «Nueva Atlántida»
La colonización del Paraíso
La formación de la mentalidad americana
Franklin en Europa,
la revolución americana exportada
El origen de la masonería americana
La independencia americana:
triunfo del ideal masónico
La masonería americana
a finales del siglo XX


II. El extraño mundo de los «filósofos»
Leo Strauss:
un pensamiento inquietante
Cuando la Verdad es peligrosa
La «Logia» o la «Cábala» straussiana
La «noble mentira»
Los tres tipos humanos según Strauss
La Guerra, nuestra Madre
«El cierre de la mentalidad americana»
Kojéve y las raíces de ls política postmoderna
Straussianos en la administración Bush
Algo ha cambiado en EEUU: las libertades


III. El pensamiento de los «gentiles» y del «vulgo»
Robert Kagan: un hombre que habla claro
El papel de los «cristianos renacidos»
De Princeton a los telepredicadores
El «Destino Manifiesto» como referencia
El PNAC: o el «destino manifiesto»
en el nuevo milenio
William Kristol, Presidente del PNAC
Objetivo prioritario: «resolver» la cuestión iraquí
La Doctrina Rumsfeld
El documento RAD
Las líneas de trabajo del PNAC
La nomenclatura de la élite neoconservadora
La malla neoconservadora
El «dios» de Bush: religiosidad a la carta
El Destino Manifiesto en el nuevo milenio
Los tiempos apocalípticos


IV. La otra componente del pensamiento americano
Ayn Rand: del stanismo a las multinacionales
Una judía de San Pertersburgo
La Rebelión de Atlas
Los fundamentos filosóficos del capitalismo
Objetivismo – egoísmo – satanismo


Conclusión: Ayn Rand, la otra parte del sistema



PORTADA DEL LIBRO "...LO QUE ESTA DETRAS DE BUSH - CORRIENTES OCULTAS DE LA POLITICA NORTEAMERICANA" DE ERNESTO MILA


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[contestación al Comentario. Situado aquí por problemas técnicos]

Decir que hay masones detrás del PSOE no es decir gran cosa. Claro que los hay. Por lo que sé, la masonería española hoy es débil (4000 afiliados, de los cuales la mitad es de origen inglés, holandés y alemán y son jubilados residentes en Alicante, Baleares y Canarias; la masonería española está dividida en 4 obediencias rivales: GLE, GLSE, DH, GLFE y varios grupos menores, incluso "logias salvajes" y logias irregulares de todo tipo).
En estas logias hay representantes de todos los partidos políticos (incluidos, el PP, el PNV, UDC e IU), aunque el PSOE es el que tiene un poco más que el resto.

Esta es la realidad de la masonería española en este momento y por lo que sé.

Ahora bien, es cierto que algunos de los proyectos del PSOE coinciden con la tradición masónica española: anticristiana, laica, librepensadora, etc. Pero, francamente, vista la debilidad estructural de la masonería española (ni siquiera los masones socialistas más destacados pertenecen a logias españolas sino que están adscritos a logias francesas o a logias suizas, caso de Ernest Lluch asesinado por ETA o de su esposa, adscrita a una logia femenina de obediencia francesa) dudo que tengan la iniciativa dentro del PSOE.

Otro tanto ocurre con ERC, partido que tradicionalmente agrupaba a los masones catalanes y que, a partir del período en el que Angel Colom estuvo al frente del partido, prácticamente desaparecieron (llegaron a tener una logia propia, la "Logia Presencia") y hoy son irrelevantes dentro del partido.

Entonces ¿por qué el PSOE insiste tanto en posiciones enfrentadas a la Iglesia? Por dos motivos: su propia tradición y la innegable estupidez de sus dirigentes. Una mala combinación. Cuando un partido de gobierno está dirigido por ineptos, incapaces, arribistas y tontos de baba, se aferran a cuatro tonterías para demostrar que es gente "de principios", el anticatolicismo, por ejemplo. En mi opinión esa postura es adoptada para ocultar su falta de iniciativa, la imposibilidad para cumplir el programa con el que fueron elegidos y tener entretenido al electorado.

Y eso es lo más trágico: que detrás del PSOE no veo ninguna fuerza oculta, a menos que la propia estupidez estructural de sus dirigentes, con ZP a la cabeza y PZ (Pedro Zerolo, el líder gay) en la retaguardia, tengan algo de oculto.

Ahora bien: tradicionalmente, todos los partidos españoles suelen enviar a sus masones al Parlamento Europeo. El motivo es muy simple: la Comisión Europea tiene fama de ser un lugar de refugio de masones. En el parlamento europeo, la masonería es, verdaderamente, una fuerza transversal con mucho arraigo y tradición. Mira los diputados que envían los partidos a Strasburgo y ahí encontrarás a los masones más influyentes en política, no solo en el PSOE, sino en otras formaciones políticas, incluso de al derecha cristiana (UDC)

Acaba de Aparecer: La Gran Mentira - 2ª Edición

Acaba de Aparecer: La Gran Mentira - 2ª Edición

Redacción.- Ha aparecido la Segunda Edición de "La Gran Mentira", en editorial PYRE, cuando se cumple el tercer aniversario del ataque al WTC. En dicha obra, Ernesto Milà, cuestiona la versión oficial sobre el atentado y establece una reflexión sobre la naturaleza del terrorismo internacional: ¿por qué ha fracaso el terrorismo clásico? ¿por qué si el terrorismo clásico ha sido derrotado, vivimos pendientes del terrorismo? ¿por qué dicho terrorismo no ha incorporado armas de guerra ABQ? ¿es un terrorismo autónomo al servicio de una locura ideológica o es una locura ideológica al servicio de un centro oculto de poder? Todas estas preguntas con contestadas a lo largo de las 160 páginas de la segunda edición de esta obra, de la que ofrecemos a continuación un capítulo de muestra.

Puede adquirirse "La Gran Mentira", 2ª Edición, Barcelona 2004, 160 páginas, de Ernesto Milà al precio de 12,50 €, en Tienda PYRE

Estructura e ideología de Al Qaeda

Como hemos visto, la net-war, es un tipo de conflicto en el que los protagonistas utilizarían estructuras organizativas en red (cuyos elementos están interconectados en vez de constituir una pirámide jerárquica), así como estrategias y tecnologías propias de la era de la información. Esto lleva, necesariamente a una actuación coordinada de pequeños grupos dispersos, sometidos a una orientación estratégica común, pero dotados de independencia táctica.

Al Qaeda sería el primer tipo de organización estructurada y adaptada para una guerra en red. En 2001 se creía que Al Qaeda no era ni un grupo único ni una coalición, sino que estaría constituida por un núcleo central (ubicado en Afganistán en torno a Bin Laden) y por células durmientes distribuidas por todo el mundo, en torno a las cuales gravitarían una serie de organizaciones islamistas. El núcleo central elaboraría la línea estratégica y distribuiría las orientaciones a las «células durmientes» para que trataran de ponerla en práctica. La organización estaría dirigida por un «emir», el icono del mal, Bin Laden, del que dependerían un consejo consultivo, segunda cadena de mando de la que dependen cuatro comités encargados de los «frentes» militar, el religioso, el de propaganda y el financiero.

En septiembre de 2001 se creía que esta red estaba constituida a imagen y semejanza de Internet: la destrucción de una de sus partes no implicaría la destrucción de la totalidad de la organización, ni siquiera aunque fuera eliminado el comando central. SPECTRA sin Blofeld ni Scaramanga, ni ninguno de sus socios, seguiría funcionando, mientras existiera un último mercenario.

Una vez más, todo esto, podemos examinarlo groso modo y tiene cierta lógica y coherencia; el problema, como siempre empieza cuando lo sometemos al microscopio. En primer lugar, por que aquello que los servicios de seguridad de todo el mundo han podido saber sobre Al Qaeda no tiende a confirmar el cuadro organizativo ideal diseñado por los «expertos» en terrorismo internacional. De hecho, no se sabe siquiera de donde ha partido tal diseño, ni se conocen documentos propios de Al Qaeda en los que explique su voluntad de convertirse en una «red de redes» terrorista. Por otra parte, nunca los objetivos de Al Qaeda han estado excesivamente claros y las organizaciones que se reunieron en Jartum para crear el Frente Islámico Mundial, en su mayor parte, eran irrelevantes.

Bin Laden, en su declaración del 7 de octubre de 2001 (en donde, de forma extremadamente sorprendente por su ambigüedad, no asume la autoría del atentado del 11-S, pero si lo justifica, explicaba que la «nación musulmana» (que jamás ha existido) sufre una discriminación desde el final de la Primera Guerra Mundial, por culpa de Gran Bretaña y Francia; luego la Segunda Guerra del Golfo y el cerco a Irak, así como el inicio de la Segunda Intifada, no fueron sino actos de persecución contra los musulmanes. Para colmo, los «infieles» estaban pisando los lugares más sagrados del Islam (presencia de soldados americanos en Arabia Saudí). Todo esto era suficiente para justificar su llamamiento a la lucha contra cruzados e infieles, particularmente norteamericanos, pero también europeos. En 1998, estos mismos argumentos fueron enunciados por primera vez en la declaración fundacional del Frente Islámico Mundial, que concluía con una llamada a la jihad contra «judíos y cruzados». Los firmantes –aun sin tener autoridad para ello– dictaban una fatwa en la que ordenaban «matar a los americanos y sus aliados, civiles o militares, en cualquier país en que fuera posible». El 7 de agosto siguiente, cuando se cumplía el octavo aniversario de la llegada a Arabia de las tropas americanas, se producían los atentados en las embajadas de Estados Unidos en Nairobi (213 muertos, tan sólo 12 de ellos americanos) y Dar es Salaam (11 muertos seguramente todos ellos islámicos y ninguno americano…).

El primer documento más o menos ideológico en el que el icono del mal expresó sus ideas, es conocido como la «Declaración de guerra contra los americanos que ocupan la tierra de los dos lugares sagrados» o «Epístola ladenesa», cuyo subtítulo ordenaba: «Expulsad a los infieles de la Península Arábiga». Está fechada en agosto del emblemático año 1996. Es el período en el que Bin Laden abandona Sudán y se instala en Afganistán. En octubre de ese año, un atentado de Al Qaeda mató a 19 soldados americanos en la base de Khobar, Arabia Saudí. En este documento, Bin Laden denuncia la impiedad de la monarquía saudí y hace votos por el derrocamiento del régimen. Dado que Bin Laden, en esa época consideraba que no era posible mantener una guerra convencional contra los EEUU, predicaba el terrorismo y la guerra de guerrillas. El documento termina recordando los bienes prometidos por el Corán a los guerreros caídos en la «guerra santa». En fin, un análisis político muy simplista y promesas religiosas altamente improbables. Documentos posteriores no aportaron gran cosa a este análisis.

Lo más sorprendente es que Al Qaeda no ha dado pasos reales para que sus hipotéticas «células durmientes» llevaran a cabo estos planes. Las tropas norteamericanas en Arabia Saudí, no han sido sometidas a un hostigamiento continuo, sino tan sólo a media docena de atentados esporádicos y, a menudo, innecesariamente suicidas. En otros países, los atentados con sello real o supuesto de Al Qaeda no han contribuido, como ya hemos dicho, a mejorar la situación de los islamistas, sino que más bien ha contribuido a aislarlos, cercarlos y someterlos a una dura represión, que no solamente les ha afectado a ellos, sino que ha terminado mermando a los islamistas moderados. Por lo demás, insistimos de nuevo, las organizaciones que participaron en la conferencia de Sudán y que dieron vida al Frente Islámico Mundial, eran irrelevantes. De las «células durmientes» se sabe poquísimo y, desde el punto de vista técnico, son absolutamente imposibles. En la mayoría de los casos, los detenidos un poco por todo el mundo, no parecen peligrosos terroristas, sino más bien miembros de organizaciones asistenciales islamistas, ligadas, eso sí, a grupos radicales, pero sin capacidad para practicar ningún nivel de terrorismo y, mucho menos, atentados del calado del 11-S o del 11-M. Jamás han sido combatientes, jamás han empuñado un arma, jamás han matado a nadie, jamás han actuado en clandestinidad, jamás han destacado como analistas políticos… jamás, y sin embargo, atentados como los del 11-S o del 11-M, han sido diseñados con una precisión política milimétrica para lograr los efectos esperados y con una precisión técnica que solamente individuos muy familiarizados con el terrorismo podían alcanzar. En absoluto por estudiantes de urbanismo o chorizos menudeadores de haschish en discotecas de baratillo en Lavapiés.

Puede adquirirse "La Gran Mentira", 2ª Edición, Barcelona 2004, 160 páginas, de Ernesto Milà al precio de 12,50 €, en Tienda PYRE

(c) Ernesto Milá - infokrisis - infokrisis@yahoo.es
(c) Editorial PYRE - pyre38@yahoo.es

Otra "chica Vogue" y su fracaso en Vivienda

Otra "chica Vogue" y su fracaso en Vivienda

Redacción.- Las cifras dadas a conocer por la ministra María Antonia Trujillo sobre el precio de la vivienda han causado una nueva conmoción. En los nueves primeros meses del año ha ascendido hasta un 17’8% a pesar de la desaceleración del sector. La especulación ha convertido a la vivienda en una fiera fuera de todo control. Lo peor es que la ministra considera estas cifras “positivas”. Sorpréndanse.

DE DESACELERACION EN DESACELERACION HASTA LA VICTORIA FINAL

La ministra, tras dar a conocer las cifras, dijo textualmente: “aumenta, pero cada vez menos” que es como decir “está muerto, pero cada vez menos”. Por que en Murcia la vivienda ha aumentado un 25’4%, en Cataluña un 20’3% y en Madrid un 18’3%. Antes se hablaba de “obra nueva” y de “vivienda usada”, hoy esa catalogación ya no tiene sentido: los precios de ambas han convergido exactamente. De hecho, las viviendas usadas suben más que los pisos nuevos, en especial por su mejor ubicación en el centro de las ciudades. La ministra basa su valoración en el hecho de que en el último trimestre la vivienda subió un 0’24% menos que en el anterior. Lo que traducido quiere decir que en 68 años el precio de la vivienda se estabilizará… cuando nuestros nietos sean abuelos.

DESACELERACION DEL SECTOR – PARON EN LA ECONOMIA

El presidente de la Asociación de Promotores y Constructores de España ha sido algo más realista y ha hablado de “suave desaceleración”. En 2004 se construirán 450.000 nuevas viviendas, que están muy alejadas del record de 630.000 construidas el año anterior. Pero lo peor es que las viviendas tardan más tiempo en venderse. Mientras que en 2003 una vez construidas, se vendían en apenas un mes y frecuentemente la venta se producía sobre plano, en la actualidad el plazo se ha dilatado, un signo que indica la desaceleración evidente del sector y el próximo parón inmobiliario…

Particularmente significativo es la reducción de la venta en zonas turísticas. ¿Explicación? El actual gobierno no ofrece garantías a los inversores, ni siquiera a los jubilados europeros (alemanes y holandeses) que compraban su vivienda en España. Mucho menos a los ingleses que, situados fuera de la zona euro, ven como su capacidad adquisitiva ha descendido un 18% en los dos últimos años.

¿QUÉ PASA EN EL MINISTERIO?

Maria Teresa Trujillo es una de las “chicas Vogue” o si se prefiere, una “ministra de la cuota del 50%”. Con estos precedentes, no puede extrañar que el ministerio de la vivienda esté sumido en un profundo caos.

La Trujillo fue desautorizada hace poco por el ministro Solbes tras anunciar que se preparaba la supresión de las deducciones en el IRPF por compre de primera residencia. Poco después, la ministra anunció que dejaría de publicar el índice de los precios de la vivienda… al día siguiente lo publicó.

Pero esto no es lo más grave. Lo más grave no es que el PSOE haya incumplido todos los puntos de su programa relativos a la vivienda, sino que ha reconocido la imposibilidad de cumplirlos. El plan de choque de creación de 180.000 viviendas protegidas al año… ya ha sido abandonado por el Ministerio por ser inviable. La Agencia Pública de Alquiler propuesta por el PSOE para incentivar las viviendas de este tipo… no se ha podido concretar y se encuentra en este momento en el congelador del ministerio. Durante la campaña quedó claro que el PSOE pretendía liberar suelo para abaratar la vivienda… luego la ministra reconoció que “España no necesita más suelo urbanizable”, lo que implica que el precio, lejos de descender, seguirá aumentando.

Y ¿qué decir del caos interior en el que está sumido el ministerio? Hace pocas semanas se produjo la dimisión del Subsecretario de Vivienda, Javier Mauleón, por discrepancias graves sobre la gestión del ministerio.

La debilidad en la que se encuentra el departamento ha hecho que los proyectos de cesión de terrenos por parte de Defensa y RENFE para la construcción de viviendas protegidas no hayan podido concretarse y estén en el más que surtido congelador del departamento.

Para colmo la semana pasa el PNV logró, en un renuncio del PSOE, desviar 539 millones de euros del departamento de vivienda a las comunidades autónomas. La ministra montó en cólera y el PSOE negoció con ERC e IU la revocación de la votación. Y en eso están.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Turquía en la UE. Argumentos geopolíticos para el NO

Turquía en la UE. Argumentos geopolíticos para el NO

Quedan algunas notas por añadir a lo ya dicho en entregas anteriores, sobre la geopolítica de Turquía. Sería difícil encontrar otro país que fuera tan difícilmente definible. Por que Turquía es a la vez: mediterránea, balcánica, forma parte de Oriente Medio, del Cáucaso y es, a fin de cuentas, también, euro-asiática.

MISSES, CANCIONES Y EQUIPOS DE FUTBOL TURCOS EN EUROPA

Durante el período de la Guerra Fría, por necesidades del guión, Turquía se alineó con los países occidentales. En aquel momento, todavía el país vivía de los réditos del kemalismo y fue cortejada por los aliados occidentales que la introdujeron en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico y, más especialmente, en la OTAN. Dentro de la Alianza Atlántica, le correspondió a Turquí cubrir el flanco sud-oriental de Europa. Todo fuera por la victoria sobre el bolchevismo…

Claro está que la inclusión de Turquía en estas organizaciones llevó a aumentar el espejismo de la “Turquía Europea”: poco después, Turquía fue admitida en los festivales de Eurovisión obteniendo algunos resultados notables por encima de países tan europeos como Austria, Portugal, Yugoslavia o Suecia… ¿Y qué decir de la participación de Turquía en las competiciones europeas de fútbol? También alguna miss turca ha obtenido puestos destacados en concursos de belleza femenina. Y, por algún motivo, a fin de cuentas, los turcos gozan de una extraordinaria reputación en el ambiente gay, cada vez más influyente en la Vieja Europa, sector decadente.

¿Basta todo esto para considerar a Turquía europea? ¿Y es suficiente como para valorar el impacto del ingreso de Turquía en la geopolítica de Eurasia? Desde luego que no.
Debemos procurar realizar un análisis holístico de lo que supone la candidatura de Turquía para la UE y para Eurasia. El tema, indudablemente, no puede despacharse con un mero “Turquía no es Europa” (sólo la décima parte de su territorio se encuentra en Europa), o considerando de forma aislada una perspectiva económica, geopolítica, neohistórica, antropológica, social o religiosa. Es preciso –y es lo que hemos intentado sintetizar en este trabajo- sintetizar los distintos aspectos de la cuestión, que tienen desigual importancia, como si se tratara de vectores que actúan en distinta dirección y, a partir de ahí, establecer la dirección del vector resultante: eso nos indicará, definitivamente, si Turquía tiene un espacio en la UE o si no lo tiene.

¿GEOPOLITICA O GEOHISTORIA?

La escuela española de geopolítica formada en torno al profesor Vicens-Vives, tiene tendencia a reducir la geopolítica a geohistoria. No en vano, Vicens-Vives era, fundamentalmente, historiador. En el Tratado General de Geopolítica (Ed. Vicens-Vives, 1950), Vicen-Vives explica su concepción de la geopolítica: una ciencia que tiene por objeto de estudio el movimiento de los pueblos sobre el espacio natural, dando lugar a la formación de las sociedades históricas y de los Estados. Así pues, el propio Vicens-Vives reconoce que valdría más llamar a esta ciencia geo-historia. Sólo más adelante, explica: “[la geopolítica] se ocupa también del aspecto geográfico de las relaciones internacionales”… para nosotros ese es, justamente, la razón de ser de la geopolítica y no otro.

En cualquier caso, la geopolítica convencional y la geohistoria de Vicens-Vives coinciden en un punto: en efecto, ambas consideran que una de las constantes comunes a todo devenir histórico es la reiteración cíclica de experiencia provocadas por la geografía. Allí donde hay una cordillera impenetrable, allí se establece una frontera segura. Allí donde hay un río caudaloso hay tráfico fluvial o también una demarcación fronteriza. Allí donde hay un estrecho hay una zona en disputa. Y todo ello, independientemente del momento histórico y de la naturaleza de los protagonistas.

REDIMENSIONAR ALGUNAS CONSTANTES GEOPOLITICAS

Hace falta preguntarse si esto es así o se trata de una apreciación que puede variar con el momento histórico. Se suele afirmar, por ejemplo, que el Bósforo y los Dardanelos son extremadamente importantes. Así ha sido a lo largo de los siglos y algunos partidarios de la entrada de Turquía en la UE, se basan en esta constante histórica para avalar el ingreso de éste país. Pero hay que relativizar esta importancia. O más bien, redimensionarla.

¿Sigue cerrando Turquía el acceso al Mediterráneo de Rusia? Si. Es evidente que el Bósforo y los Dardanelos impiden una salida de Rusia en esa dirección… pero esto era más importante ayer que hoy. Era importante durante la guerra fría y mientras duró el período soviético, cuando Rusia era percibida en Europa –gracias al papel de quintacolumnas de la política exterior soviética que siempre tuvieron los Partidos Comunistas de Europa Occidental- como “el enemigo”. Pero hoy, todo induce a pensar que los destinos de la UE y de Rusia se reencuentran tras dos siglos de alejamiento en los que el mundo anglosajón, constantemente, ha ido situando palos entre las ruedas y ha impedido la formalización del eje histórico París-Berlín-Moscú. Hoy, mal deberían ir las cosas, para que este acercamiento se rompiera. Europa es el Mediterráneo. Rusia llega a Europa a través de Bielorrusia. Pero también a través de Rumanía y Bulgaría (países que en el 2007 formarán parte de la UE), a través del Mar Negro…

La realidad para Turquía es que la creación de la UE ha relativizado la importancia del Bósforo y los Dardanelos. Dentro de un contexto de amistad y cooperación euroasiática entre Rusia y la UE, los puertos griegos del Egeo, los puertos de Montenegro, son puertos susceptibles de ser utilizados por Rusia para su comercio marítimo, sin necesidad de cruzar el Bósforo y los Dardanelos.

Está claro que este planteamiento parte de dos principios: la irreversibilidad de la Unión Europea y su progresiva transformación en una federación; y la política de amistad, cooperación y seguridad común que lógicamente debe establecer la UE con los otros dos actores eurasiáticos (Rusia y China). Resulta difícil pensar que este esquema podría verse modificado.

ESPACIO VITAL. FRONTERAS VIVAS. FRONTERAS MUERTAS

El riesgo de algunos aficionados a la geopolítica consiste en ir ampliando el análisis geopolítico de un espacio concreto hasta lugares extremadamente alejados del mismo. Es indudable que una migración de pueblos de Asia Central, en dirección Este a Oeste, puede acarrear una especie de caída de piezas del dominó hasta el extremo más occidental del mapamundi. Pero, hay que examinar este planteamiento con sumo cuidado o de lo contrario caeremos en el error de Hitler durante la Segunda Guerra Mundial: invadir Rusia… ¿hasta donde? ¿hasta perseguir al último solado soviético defensor de Vladivostok en las orillas del Mar de la China? Ilusorio. Como ilusoria fue también la aventura de Alejandro Magno fuera del espacio vital griego, que le llevó fugazmente hasta las puertas de la India, antes de que todo se derrumbara a los pocos años de su muerte.

La geopolítica y la experiencia histórica enseñan que un pueblo, cualquiera, tiene un “espacio vital” que le corresponde, más allá del cual, aunque exista un principio de contigüidad territorial, está situado fuera del área-marco dentro de la cual puede reivindicar su misión histórica (que a fin de cuentas es el principio de razón suficiente de las naciones).

En este sentido, si bien podría examinarse detenidamente la conveniencia geopolítica del ingreso de Turquía en la UE, no es menos cierto que una UE con Turquía incorporada supondría que Europa se saldría de su espacio geopolítico vital, introduciéndose necesariamente en una zona caliente del planeta: Así Central y Oriente Medio.

Resulta evidente que, por razones económicas, Turquía necesita a Europa y que Turquía puede considerar a Europa como su “espacio vital”. Es en Europa en donde mejores condiciones económicas puede tener –al menos por el momento- la inmigración turca. No desde luego en Rusia o en China, ni mucho menos en el mundo árabe. Digamos que el espacio vital para treinta millones de turcos que pueden emigrar a Europa en los próximos años, de entrar Turquía en la UE, Europa es su “espacio vital”. La cuestión es si Turquía forma parte e interesa como espacio vital de Europa. Y, se mire por donde se mire, ese interés no es evidente. Todo lo contrario.

Hay un concepto de la geopolítica de Vivens-Vives que vale la pena traer a colación: el de “tensión geopolítica”. Existe tensión geopolítica en determinadas zonas inestables del planeta a causa de la fatalidad histórica, geográfica, étnica y antropológica, que ha resultado. Turquía está rodeada de fronteras en las que existe esa “tensión geopolítica”. Pasemos revista: conflicto greco-turco por la isla de Chipre, frontera con Persia (país con el que su confrontación ha sido constante), tensión con Rusia y China (a causa de la creación de un espacio turcófono que incluye a 100 millones de turcoparlantes de las antiguas repúblicas exsoviéticas independizadas y extensos territorios del Oeste de China), tensión con Irak (en tanto Turquía controla las cabeceras del Tigres y el Éufrates), problema kurdo extendido a otros países limítrofes (Irán e Irak, sin olvidar que Irán es hoy una potencia prácticamente nuclear).

Estas “tensiones geopolíticas” crean una contradicción entre las fronteras de la UE y las de Turquía: en efecto, mientras que en el interior de la UE, la Europa de los Veinticinco es una Europa de “fronteras muertas” que no van a modificarse previsiblemente, las fronteras que puede aportar Turquía son “fronteras vivas” en las que todo es posible: es posible que se cree un Estado Kurdo que modificaría decisivamente la geopolítica de la región; es posible [seguro] que aparezcan movimientos secesionistas turcófonos e islamistas en el Oeste de China; es posible que las iniciativas de creación de un espacio turcófono generen problemas entre las repúblicas exsoviéticas y la Rusia reconstruida del futuro… Y todo esto puede generar modificaciones en las “fronteras vivas” de Turquía. Cuando existe una “frontera viva”, lo importante es mantener los equilibrios regionales, reorientar las fuerzas pensionadas y, finalmente, alejar las consecuencias de los estallidos a que hubiera lugar. Esa es otra razón para mantener a Turquía fuera de la UE.

LA GEOPOLITICA COMO SINTESIS Y VIDA

Resulta evidente que la geopolítica es una ciencia que tiene un cierto grado de ambigüedad y en la que son frecuentes las apreciaciones subjetivas que dependen del propio punto de vista del “geopolitólogo”. Para Haushofer, la geopolítica es “la ciencia de los fundamentos territoriales y raciales que determinan el desarrollo de los pueblos y de los Estados”; para Kjellén, en cambio, es la “ciencia del Estado como organismo geográfico”. Ratzel opinaba que la geopolítica trataba de los Estados entendidos como entidades geográficas vinculadas a un espacio geográfico concreto. Para nosotros, la geopolítica es una parte de la ciencia política. Importante, pero también interdependiente con otras ciencias humanas: antropología, historia y economía.

En este sentido, el profesor Vicens-Vives sostiene una de las definiciones más exactas de la geopolítica, cuando dice: “La actualidad geopolítica sólo interesa en función de las fuerzas que actuaron ayer o como plataforma de los sucesos que acontecerán mañana. He aquí expresadas en dos palabras la esencia íntima de la geopolítica: síntesis y vida”.

Esto implica la imposibilidad de aislar a la geopolítica de otras ciencias humanas (síntesis), pero, así mismo, considerarla como una ciencia dinámica en la que los dogmas no pueden tienen lugar y en donde el devenir de la civilización modifica el impacto de las leyes de la geopolítica (vida).

En realidad, podríamos hablar de una geopolítica “de la tercera ola” en el sentido dado por Alvin Tofler a este concepto. Resulta imposible considerar el impacto de la geopolítica en el neolítico, cuando el ser humano se desplazaba a pie, carecía de medios de comunicación, o bien los desplazamientos de las poblaciones se volvían problemáticos más allá de la propia comarca en donde desarrollaba su vida un núcleo de población. Hoy, todo esto ha cambiado: telecomunicaciones, medios de transporte cada vez más rápidos, redes de comunicaciones progresivamente más tupidas, etc, modifican el impacto de las constantes geopolíticas. La “geopolítica de la tercera ola” debe hacer referencia a grandes bloques geopolíticos, a la forma en que Estados surgidos en la “segunda ola” –los Estados-Nación- pueden converger en grandes bloques geopolíticos, redefiniendo sus propios espacios vitales.

Lo que hemos intentado a lo largo de este dossier sobre Turquía es integrar la geopolítica en esta doble dimensión: como síntesis y como vida. El vector resultante nos parece difícilmente cuestionable y puede resumirse en cinco puntos:

1) conveniencia de mantener a Turquía fuera de la UE,

2) impedir que Turquía pueda generar conflictos en cualquiera de los tres actores principales de Eurasia

3) apoyar una reorientación de Turquía en dirección al mundo árabe, esto es, hacia el Sur,

4) alejar las fronteras de la Unión de las zonas de “tensión geopolítica” y

5) evitar la excesiva diversificación cultural, étnica, religiosa, psicológica, en el interior de la UE.

Puntos estos que contienen la “síntesis” y la “vida” de la que hablara Vicens-Vives.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es