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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

El modelo para la creación del "Icono Al Qaeda"

El modelo para la creación del "Icono Al Qaeda"

Redaccion.- Acaba de aparecer la 2ª Edición de La Gran Mentira de E. Milà. Esta segunda edición, completamente remodelada nos sitúa ante el gran enigma de la modernidad: ¿de dónde surge el terrorismo internacional? ¿cuáles son sus características? ¿de qué fuentes mana? ¿por qué no ha incorporado las modernas tecnologías de guerra AQB? ¿dónde termina la manipulación del terror?. [Respuestas a los comentarios al final del artículo].

Esta obra puede solicitarse al precio de 12,00 € en http://www.tiendapyre.com o enviando un email a infokrisis@yahoo.es Presentamos un capítulo de esta obra: El modelo para el icono Bin Laden y Al Qaeda.

EL MODELO PARA LA CONSTRUCCIÓN DEL ICONO BIN LADEN

El mal en los años 30 tuvo un nombre: Fumanchú, un chino que dirigía una banda internacional de delincuentes. Había sido precedido por dos personajes, igualmente tan poco recomendables como atractivos desde el punto de vista literario y cinematográfico: Moriarty, la réplica al exuberante detective Sherlock Holmes, afamado criminal de los arrabales de Londres, capaz de contar con el apoyo y la complicidad de criminales de todo el mundo, o bien el doctor Mabuse, médico alienista y cerebro pervertido que encarnó, mejor que cualquier otro, el aspecto mas angustioso y malvado que preocupaba al expresionismo alemán.

Moriarty, Fumanchú, Mabuse, son «genios del mal» que cuentan con una estructura organizativa criminal. Su imagen, su leyenda, sus crímenes, circularon abundantemente por la sociedad europea que precedió a la Segunda Guerra Mundial. Se filmaron varias películas que alcanzaron indudable éxito y aparecieron decenas de folletones que completaban las historias originales. Hubo otros muchos. Lex Luthor, por ejemplo, réplica de Superman, era un genio del mal, pero no contaba con una estructura criminal propia, sino solamente con un cerebro tan privilegiado como malvado. Así mismo, otros personajes novelescos no lograron prolongar su existencia, derrotados en la primera entrega por el héroe o superhéroe de turno. Nada importante.

Hubo de llegar un hombre extraordinario, Ian Flemming para aportar algo más interesante. Flemming había nacido en 1908 en Londres. Su padre, diputado conservador y militar, murió en la Batalla del Somme en 1916. Tras la guerra, Ian viajó a Alemania y Suiza en donde aprendió idiomas. Fue destacado como corresponsal de Reuter en Moscú y agente de bolsa y cambio en Londres hasta que se inició la II Guerra Mundial. En ese momento ingresó en la Inteligencia Naval. Tras el conflicto fue periodista de éxito y se estableció en Jamaica. Allí creó el personaje de «James Bond, el agente 007 del servicio secreto británico».

Años después, Flemming confesó que se había inspirado en un personaje real, el comandante Patrick Dazel. Dazel conoció a Flemming durante la guerra, en la que formó parte de un equipo de operaciones especiales en Noruega. Fleming lo describió como «un hombre que llevaba la aventura escrita en las venas». Entre sus hazañas más recordadas, figura el salvamento de un grupo de ciudadanos de Narvick. «Ignorando las ordenes de sus superiores, evacuó a hombres, mujeres, niños y ancianos antes de que el enemigo bombardeara el pueblo; sabía que el pueblo iba a ser atacado. Lo único que lo salvó de una corte marcial fue que el rey de Noruega le agradeció personalmente su hazaña», explicó el hijo de Flemming tras la muerte de su padre. Dalzel era un mujeriego impenitente. Años más tarde, regresó a buscar a una joven de la que se había enamorado en el lugar; la encontró y se casaron. Su carrera se había desarrollado en la inteligencia militar y en la división de operaciones especiales. Estaba habituado a trabajar con lanchas rápidas y submarinos, tal como luego hizo Bond en las novelas. Dazel trabajó con Ian Flemming durante 2 años tras las líneas enemigas, pero siempre negó que fue el modelo para el agente 007. Murió con 90 años en 1997. El hijo de Flemming le rindió tributo revelando que había sido el modelo para las novelas de su padre.

Flemming escribió un ciclo de 12 novelas sobre el agente 007 James Bond, Casino Royale (1953), Desde Rusia con amor (1957), Doctor No (1958), Goldfinger (1959), Thunderball (1961) El hombre de la pistola de oro (1965), etc. Tomó el nombre del ornitólogo James Bond que escribió uno de sus libros preferidos. Flemming explicó: «Decidí que mi agente secreto tuviera una personalidad lo más anónima posible. Me pareció que ese nombre, breve y poco romántico pero masculino era justo lo que necesitaba». Sólo en los Estados Unidos, hasta el momento de la muerte del escritor, se vendieron catorce millones de ejemplares. Luego se tradujeron a otros idiomas y fueron ampliamente aceptadas por un público devoto de este tipo de literatura. Flemmming, falleció en 1964 de un ataque al corazón, a la edad de 56 años, y con más de una veintena de novelas a sus espaldas.

Las novelas de Flemming son simplistas en su desarrollo: el principio del bien está representado por Bond y los demás agentes británicos. Pero el principio del mal está representado por una serie de personajes que comparten un común denominador: son socios de una multinacional del crimen que trata de adueñarse del mundo. Se llama SPECTRE, siglas de Special Executive for Counter-Terrorism, Revenge and Extortion. SPECTRE (o SPECTRA en la versión española) está compuesto por distintos escalones organizativos: jefes, subjefes, amantes, espías y mercenarios ejecutores. SPECTRA tiene su sede en lugares inaccesibles, a menudo exóticos, extremadamente ocultos y alejados de cualquier centro de civilización. Desde ahí, los malvados «mueven los hilos». Estos centros de control están dotados de moderno material tecnológico (lassers, armas ultrasofisticadas, sistemas informáticos de control, etc.). Todos los dirigentes de SPECTRA son, además de cerebros criminales, hábiles negociantes, suelen participar en operaciones especulativas bursátiles, mantienen redes económicas y de empresas que son la cobertura para sus actividades criminales. Y todos ellos, sin excepción, buscan proveerse del arma definitiva que les otorgará el dominio del mundo. Están en todas partes, se les encuentra en el Caribe, en Brasil, en medio del mar, en el sudeste asiático, en Rusia, China o en plataformas situadas en el mar o bajo las aguas. Resulta difícil evitar la comparación de todas estas características con Bin Laden y Al Qaeda. Por que Al Qaeda, en efecto, es esa organización criminal internacional, que aspira al control mundial, situada en un lugar inaccesible –una red de cuevas en las montañas de Tora Bora, en una zona indefinida en la frontera afgano-pakistaní– desde la que «mueve los hilos» rodeado de sus fieles y –se supone– apoyado por un despliegue tecnológico que, como se ha dicho, le permite rentabilizar sus inversiones en las bolsas de los cinco continentes. Al Qaeda es SPECTRA.

En cuanto a la figura de Bin Laden, la serie de James Bond presenta todos sus rasgos en la amplia serie de personajes que son, en el fondo, distintos matices de la figura del mal absoluto. El primer malvado digno de tal nombre fue el Doctor No en la película del mismo título. Pero el malvado que más veces apareció en la serie, uno de los socios de SPECTRA, fue Ernst Stavro Blofeld (Solo se vive dos veces, 1967, 007 al servicio de su majestad británica, 1969, y Diamantes para la eternidad, 1971) al que dieron vida (y por orden cronológico de película) los actores Donald Pleasence (probablemente la mejor representación de ese malvadopersonaje), Telly Savalas (el Kojak televisivo) y Charles Gray. Robert Shaw en Desde Rusia con amor (1963); Gert Froebe, un convincente Goldfinger (1964); Yaphet Kotto (Kananga) de raza negra cuyo objetivo es llenar de droga gratuita las calles de todas las ciudades de Estados Unidos (Vive y deja morir, 1973); Kurt Jürgens (Stromberg) en La espía que me amó (1977); Michael Londsdale (Hugo Drax) en Moonraker (1979); Julien Glover (Kristatos) en el papel de un riquísimo armador griego (Sólo para tus ojos, 1981); Louis Jourdan (Kamal Khan) en Octopussy (1983) y así sucesivamente. Dos jefes de SPECTRA alcanzaron cierta notoridad: Chisthopher Lee, encarnando a Francisco Scaramanga, socio de SPECTRA, aureolado con tres pezones y protagonista de El hombre de las pistolas de oro (1974), Chistopher Walken que dio vida a Max Zorin, magnate de la informática ansioso por provocar el caos mundial, en Panorama para matar (1985).

Todos estos jefes y socios de SPECTRA están rodeados de un harén de mujeres hermosas y feroces guardaespaldas como Odjob (armado con un sombrero de ala afilada, Goldfinger), la neurótica Grace Jones (Panorama para matar), Nick Nack (un enano traidorzuelo al servicio Scaramanga) y, especialmente Richad Kiel (el malvado «Tiburón» con su dentadura de acero, La espía que me amó y Moonraker). Es precisamente este aditamento femenino lo único que falta en el entorno de Bin Laden.

En total, la serie consta de 20 títulos y 12 libros. Se ha prolongado durante 40 años, un caso único en la historia de la cinematografía: nunca una serie había podido abarcar un espacio de tiempo tan amplio. A lo largo de estos 40 años, el mensaje de la serie no ha variado a pesar de que siempre hayan variado los horizontes geográficos sobre los que se desarrolla la trama. A recordar, necesariamente, la pelea espectacular en el teleférico del Pan de Azúcar de Río de Janeiro en Moonraker, persecución con un Renault 11 por París en Panorama para matar, la India en Octopussy, en Japón de Sólo se vive dos veces, en Amsterdam de Diamantes para la eternidad, en Thailandia de El hombre de la pistola de oro, Grecia en Sólo para tus ojos, Viena en Alta Tensión, e incluso España en Sólo para tus ojos y el museo Guggenheim en una de las últimas entregas, El mundo no es suficiente.

Tres generaciones de hombres y mujeres del siglo XX han consumido prácticamente todas las películas de 007. Para estas generaciones, en especial en EEUU, donde la serie, con mucho es donde ha tenido más éxito, la idea de una organización internacional creada para hacer el mal (el «terrorismo, la venganza y la extorsión», principios que forman parte del anagrama de SPECTRA), estaba ya insertada en su psicología profunda. Ya hemos visto que todos los caracteres de SPECTRA, literarios y cinematográficos, coinciden sin excepción con los atribuidos a Al Qaeda. Y en cuanto a la personalidad de Bin Laden (personaje exótico, cultivado, profesional brillante, organizador infatigable, malvado impenitente, negociante de éxito y especulador bursátil) son los mismos que han sido extraídos de la síntesis de los distintos socios de SPECTRA (Blofeld, Scaramanga, Doctor No, Goldfinger, etc).

El único elemento que se ha incorporado a la personalidad de Bin Laden es su rasgo de fundamentalista islámico que deriva directamente de su tarea reclutadora de islamistas durante la primera campaña de Afganistán contra los soviéticos. Es preciso recordar que Bin Laden era en aquella época un «soldado de la CIA» y que reclutó islamistas en tanto que la resistencia antisoviética se estableció, no sobre las bases de la liberación nacional (Afganistán era y es un conglomerado de tribus en el que la idea de «nación» está completamente ausente), sino sobre los principios religiosos del Islam. Bin Laden, organizó a todos estos reclutas, estableció sus canales de aprovisionamiento y sus bases de entrenamiento en la frontera pakistaní y, finalmente, los contabilizó y enumeró en una base de datos informatizada… en árabe: Al Qaeda, esto es «la base».

Probablemente, alguien pensó algún día que el nombre de Al Qaeda respondía a una ignota base de entrenamiento de comandos terroristas, pero no, era simplemente una «base de datos». Un 40-65% de los combatientes de la legión árabe que luchó contra los soviéticos, pereció en Afganistán o, posteriormente, en los distintos episodios de la guerra civil que siguió hasta la expulsión del gobierno que dejaron los rusos en Kabul, luego en la guerra civil entre la Alianza del Norte y los talibán, posteriormente en la guerra de Chechenia, y en las guerras balcánicas en donde restos de esta unidad, se dice, que combatieron contra los rusos y los serbios respectivamente. Así pues, difícilmente pudieron sobrevivir muchos combatientes a todas estas guerras.

Si tenemos en cuenta que el reclutamiento de voluntarios islámicos para luchar en Afganistán se produjo entre 1984 y 1988, es decir, hace entre 16 y 20 años, y que la edad media de los reclutados estaba en torno a los 24 años, los supervivientes de aquellos episodios –que no deben ser muchos dada la brutalidad expeditiva con la que soviéticos en Afganistán, rusos en Chechenia y serbios en Bosnia, atacaron a sus oponentes– deben contar hoy una media de edad muy superior a los 40 años. Nadie, por fanático que sea, resiste tanto tiempo la tensión del conflicto, la guerra, los bombardeos y las vicisitudes posteriores de la clandestinidad.

Por lo demás, si «la base» estaba en poder de Bin Laden, es seguro que estaba también en poder de sus mentores, esto es, de la CIA. Y resulta absolutamente increíble pensar que en 20 años, la CIA no ha logrado identificar, localizar, neutralizar y/o liquidar a los antiguos miembros de Al Qaeda que siguen en activo y que, según la mitología oficial, constituyen el núcleo duro de la organización y del que han partido las presuntas o reales «células durmientes».

Seamos claros: la lógica indica que si Al Qaeda tuvo alguna vez alguna realidad autónoma de la CIA y de las guerras afganas, de eso hace ya mucho tiempo y el desgaste inexorable de sus militantes debe haberla convertido en algo insignificante y, en cualquier caso, en absoluto operativa. Por lo demás, resulta muy evidente que las pinceladas con las que se ha descrito al personaje y a su creación coinciden demasiado con los rasgos de los oponentes del agente 007 y que SPECTRA es, indiscutiblemente, la prefiguración de Al Qaeda.

Ciertamente, la superabundancia de títulos de la serie 007, ha hecho que anidara en la mentalidad del espectador, la idea de que existe una poderosa red de hacedores del mal, dirigida por un malvado. Las terroríficas descripciones de Al Qaeda y la maldad de Bin Laden encontraban en el subconsciente del espectador una resonancia: en efecto, ahí estaba almacenada la trama inverosímil de la serie cinematográfica que fue reactualizada mediante una serie de informaciones incipientes que se fueron publicando a partir de 1996. En el subconsciente del espectador, lo ficticio se convertía en «real» y lo «real» pasaba a ser retroalimentado por los rasgos de lo ficticio: ¿por qué no iba a existir una organización terrorista para realizar «terrorismo, venganza y extorsión»? de hecho ya existía: era SPECTRA y, por lo demás, Ian Flemming se inspiraba en personajes y situaciones reales que, sólo, alteraba ligeramente. Así pues, Bin Laden ponía en peligro la humanidad, como Blofeld que pretendía hacer otro tanto, apropiándose de un arma definitiva. ¿Acaso Bin Laden no estaba intentado construir armas biológicas en Kandahar? No, pero los medios de comunicación intoxicados por el Pentágono y las agencias de seguridad de EEUU, habían decretado que sí. Se publicó que Bin Laden-Blofeld-Kamal Khan, habían adquirido una bomba nuclear que podían hacer estallar en cualquier momento o bien gases neurotóxicos. Efectivamente, en la serie de 007, esto se había apuntado… a partir de ahí, la ficción latente en el subconsciente se superpuso a la realidad y se hipostatizó en el icono del mal: Blofeld pasó a ser Bin Laden y todo lo que Fleming y los guionistas de la serie, atribuyeron al primero y fue visto por millones de espectadores, pasó, a través de un proceso de «verosimilización», a ser patrimonio del segundo. La realidad y la ficción se convirtieron en inseparables. El icono ficticio, mero reflejo distorsionado de la realidad, tomó el relevo de la realidad vaga del personaje Bin Laden (un «soldado de la CIA», cuya familia había hecho buenos negocios petroleros con la familia Bush…). Esta realidad se relegó al olvido y se ocultó. Pero está ahí y es absolutamente incompatible con el icono Bin Laden, antiamericano impenitente, cerebro del mal que mueve los hilos desde un lugar inaccesible y exótico. Hoy sabemos que la totalidad de informaciones de la CIA sobre las «armas de destrucción masiva de Saddam Hussein» eran falsas. Pero todavía no se sabe cuántas (en nuestra opinión, igualmente, todas) informaciones de la CIA sobre Bin Laden y Al Qaeda son falsas.

Las cuevas de Tora-Bora son lugares insanos e inhabitables. De hecho, todo Afganistán es lo más inadaptado para guiar desde allí una guerra tecnológica tal como se ha dicho en el terrorismo internacional. En un país en el que no existe operativa ni una sola máquina de diálisis, un teléfono móvil es casi un tesoro, hay pocos y fácilmente localizables por un simple scanner y, no digamos, por la red internacional de escucha Echelon. En el supuesto de que Bin Laden hubiera estado alguna vez en aquella zona, habría sido descubierto y aunque no lo hubiera sido jamás, desde allí nunca, absolutamente nunca, hubiera podido dirigir –él, un hombre aquejado de una dolencia renal degenerativa que precisa de varias sesiones semanales de diálisis– más allá de un rebaño de cabras.

Redimensionar lo que se ha dicho y escrito en torno a Bin Laden y Al Qaeda, tamizarlo y reinterpretarlo, supone caer en la cuenta de la «imposibilidad metafísica» que supone su existencia. En efecto, en el fondo, creer en la existencia de Al Qaeda o en el papel de Bin Laden es un acto de fe. Algo irracional.

© Ernesto Milá – infoKrisis – infokrisis@yahoo.es
© Editorial PYRE – pyre38@yahoo.es

RESPUESTA A "EL ESTUDIANTE"

[POR RAZONES TÉCNICAS NO PUEDO COLOCAR DONDE CORRESPONDE LA RESPUESTA A TU EMAIL. A LA ESPERA DE SITUARLO EN EL LUGAR QUE CORRESPONDE LA COLOCA CONTINUACIÓN]

NOTA: Por cuestiones técnicas, incorporo momentáneamente la respuesta al comentario de El Estudiante:

Una cosa es que exista terrorismo islámico y otra que exista una organización que lo coordine universalmente. El atentado del 11-M no tiene nada que ver con Al Qaeda. Ni el de Casablanca. Ni el de Balí. Lo que "alguien" ha hecho ha sido lo siguiente: lanzar un icono; tras este icono es evidente que, inicialmente, existía algo: un puñado de excombatientes de Afganistán.

A partir de ahí el icono ha causado una especie de efecto contagio como cuando la TV da noticias de suicidios o de incendios forestales y estos aumentan...

Me he leído creo que toda la literatura sobre Al Qaeda, redactada por "especialistas", miles de datos secundarios y ninguna sobre lo esencial: los grupos islamistas que apoyaron la conferencia de Jartum en la que la mitología oficial pretende que se creó Al Qaeda eran casi irrelevantes. Grupos que se dan como vinculados a Al Qaeda -el Grupo Salafista de Argelia- no lo están ni han estado jamás. Los grupos realmente terroristas islámicos (GIA, Hamás Hezbolláh, Frente Moro, etc.) no han tenido ninguna relación con Al Qaeda.

En cuanto a Al Zarqaui... te recomiendo consultes las webs de la resistencia iraquí. Ten en cuenta que los americanos intentan aislar a la resistencia atribuyendo siempre una vinculación con Al Qaeda. En realidad, es cierto que puede haber "efecto contagio". Pero también es cierto que si miras con detenimiento las webs de la resistencia te darás cuenta de que lo esencial de la resistencia armada organizada y con estrategia propia se ubica en torno al Ejército de El Mahdi y, sobre todo, en torno al Alto Mando de la Resistencia formado por antiguos miembros de la milicia de Baas y por núcleos de élite del antiguo ejército. Entonces ¿quien degüella rehenes y lo cuelga en Internet? No desde luego estas dos formaciones sino núcleos de bandidos a medio camino entre la delincuencia y la resistencia que una vez se hacen con un rehen intentan "venderlo" y si no lo consiguen lo asesinan.

De verdad, estoy familiariazado con la temática antiterrorista: un grupo ficticio se reconoce de uno real como una manzana auténtica se reconoce de una de escayola.

Recuerda que Bin Laden no daba comunicados en primer plano ante una cámara desde principios de 2002... la única vez que ha vuelto a las andadas ha sido cuatro días antes de las elecciones americanas... para confirmar la línea de argumentación de Bush: América es objetivo terrorista...

Hasta esa emisión siempre tuve la duda de si el antiguo soldado de la CIA, Bin LAden, era un exaltado enloquecido o bien un cooperador necesario que facilitaba a Bush los "casus belli". Hoy no tengo la menor duda de que Bin Laden es cooperador necesario (antes de haber visto Farenheit 9/11).

Alguien preguntará: ¿cómo es posible que una gran mentira de este calibre se haya podido difundir? Muy sencillo: bájate de la sección de descargas el libro gratuito "¿Quién está detrás de Bush", léete el capítulo sobre el inspirador de los neoconservadores norteamericanos y verás que la élite del poder actual en EEUU defiende el concepto de "noble mentira", lo justifica y lo utiliza.

Bin Laden es la "noble mentira" de la administración norteamericana para crear una situación de tensión en el mundo que les permita seguir manteniendo su status hegemónico.

Un último punto: el principio de toda investigación criminal es "a quien beneficia el crimen". Mira el impacto de todos los atentados de Al Qaeda y ya me dirás si alguno ha beneficiado al islam. En lugar de "a quien beneficia el crimen" el princiipio utilizado por la administración americana para investigar es "quien beneficia el crimen". Y esto se hace a través de testimonios personales. Todo lo que se sabe sobre Al Qaeda y el 11-S procede de un tal Ramzi Binalshib... detenido en Pakistán en 2002... cuyo paradero se desconoce y que el gobierno americano se niega a mostrar incluso a la magistatura de Hamburgo que veía el caso de la "célula de Hamburgo" de Al Qaeda. En términos jurídicos se dice: "testimonio único, testimonio nulo". Eso es Al Qaeda.

Un abrazo

ernesto milá

Ante ETA: cuando el enemigo cae, machácalo

Ante ETA: cuando el enemigo cae, machácalo

Redacción.- Nadie discute la conveniencia de que cuando un enemigo peligroso ha caído al suelo, de lo que se trata es de impedir que vuelva a levantarse. En ese caso es preciso machacarlo en el suelo con toda la fuerza de que se disponga. Todo antes de que vuelva a levantarse. ETA hoy es un ente agonizante que afronta su desaparición. [Respuestas a los comentarios al final del artículo].

Falta saber si la debilidad del PSOE va a facilitarle un balón de oxígeno como en otro tiempo se lo brindó el PNV.

ETA O LA IMPOSIBILIDAD DE RECONSTRUIR UNA ESTRATEGIA

El gran drama de Otegui y de los abertzales es que, en este momento, ETA no está en condiciones de reconstruir una estrategia que posibilitara el que tomase nuevamente la iniciativa. La organización está demasiado afectada por las desarticulaciones a todos los niveles como para poder levantarse de nuevo. Con más de 250 detenidos en tres años y todas sus estructuras de apoyo desarticuladas, con 550 presos en las cárceles y un número similar de exiliados, ETA ya no en condiciones de reconstruir su infraestructura.

Por lo demás, resulta altamente sospechosa la facilidad con la que operan los miembros de la seguridad del Estado en los últimos tres años. Es evidente que no se trata de un “topo” infiltrado que apenas habría logrado ocasionar la caída de unos cuantos comandos, pero no de la totalidad de la organización. Díganme quien falta en las celdas y qué es lo que falta en los zulos –el dinero- y te diré quien es el topo y a cambio de qué a liquidado la organización. De hecho, da la sensación de que solamente quedan en la calle José Ternera y… la caja.

Pero todo esto es mera anécdota, las policías suelen contar para su trabajo con delatores de la peor especie, como mínimo tan criminales como aquellos a los que delatan. Lo que importa, a fin de cuentas, es que ETA está sumida en una profunda crisis: sus presos ya no confían en que unos cuantos atentados logren generar un proceso de negociación. Lo que queda del mundo abertzale es poco, y desorganizado. Tras dos años de disolución, tras la escisión de la corriente Aralar y la integración de algunos abertzales en el PNV, la antigua HB se encuentra arrinconada y sin poder presentar batalla política. De hecho, el documento hecho público por Otegui intentaba impulsar de nuevo la recuperación estratégica del mundo abertzale. Pero el efecto del documento ha estado muy lejos de las expectativas generadas.

LO ESENCIAL DEL DOCUMENTO OTEGUI

Algunos ingenuos aspiraban que HB se desvinculara definitivamente del cadáver en putrefacción de ETA a fin de que la pestilencia que emanan sus vísceras absolutamente corruptas no les contagiara. No ha sido así: ni Otegui ha recogido la opinión de los líderes de la banda presos –“ETA ha perdido la batalla”- ni ha realizado una autocrítica de los motivos que han llevado a su aislamiento.

Por que ETA ha perdido la batalla. Desde las prisiones esto se percibe con mucha más facilidad que en el ambiente etílico de las herikotabernas: a fin de cuentas el preso no tiene otra cosa que hacer que meditar los años que le quedan en la misma celda y la ausencia de perspectivas de triunfo. Antes, por lo menos, los presos intentaban animarse con cada asesinato, cada atentado y cada explosión: eran “gritos” que clamaban por su libertad… pero esto ha cesado: ni hay borrokas en número suficiente como para poder inquietar, ni hay terroristas cuya capacidad vaya mucho más allá de poder encender la mecha de un petardo fallero. La “campaña veraniega” de ETA, desde el punto de vista técnico, fue literalmente muestra de su debilidad. Unos pocos petardos en una zona geográficamente limitada… y, para colmo, los autores caen presos a las pocas semanas.

El gigantesco arsenal ocupado en Francia en el mes de octubre no tenía manos que lo manejaran: los RPGs, los misiles antiaéreos, los fusiles de asalto, las dos toneladas de explosivos, los 150.000 cartuchos, etc, no tenían ya brazos que los utilizaran, languidecían en habitaciones subterráneas esperando que llegaran mejores tiempos o bien dispuestos a ser vendidas a cualquier grupo de alucinados islamistas.

Lo bueno de la situación es que ETA ha sido derrotada; lo peor es que ni Otegui ni los etarras que siguen en la calle, se han enterado.

La seguridad con la que Otegui lanza sus propuestas contrasta con la realidad: HB era algo, no en función del 16% de votos que agrupaba, sino por que detrás de estos votos estaba la capacidad de matar. Hoy esta capacidad ya no existe. El 14% de votos que, probablemente, HB conserva aún, sin armas, se redimensionan y se convierten en un mero apéndice del nacionalismo moderado. Otegui no es nada sin la capacidad de matar, sólo que ni él, ni las 12.000 personas que asistieran al mitin de Anoeta el pasado domingo 14 de noviembre, se enteraron. Su delirio alucinógeno les llevó a gritar: “ETA, el pueblo está contigo”… No es que sea sólo un delito, es que consignas de este tipo son la muestra de una profunda enfermedad mental, del irrealismo más absoluto y de la cortedad en el razonamiento que asiste a los últimos mohicanos de HB-ETA.

Otegui propone llegar a un acuerdo entre agentes políticos, sociales y sindicales vascos que deben constituir la “interlocución democrática» de los Estados español y francés en un proceso de diálogo y de negociación, y «hacer respetar los contenidos» de ese acuerdo. Batasuna no pidió el fin de ETA, sólo se comprometió a «tomar las medidas necesarias” para que se celebre “en condiciones pacíficas y democráticas” una consulta ciudadana, que considera «inevitable» para resolver el “conflicto vasco”, la “piedra angular del futuro político inmediato de Euskal Herria”. Tal es lo esencial del proyecto Otegui.

Mientras, el público enfervorizado gritaba: “Sin amnistía, no hay paz”. Olvidan que la amnistía tuvo lugar en 1977: en ese momento se hizo borrón y cuenta nueva, incluso para los más horrorosos delitos de sangre (el atentado de la calle del Correo en 1973, prefiguraba Hipercor de 1987). Los asesinatos a partir de ese momento ya no se iban a beneficiar de ninguna medida colectiva de gracia. De todas formas el Estado fue excesivamente generoso cuando permitió que asesinos condenados a 800 ó 1200 años de cárcel por haber asesinado a 30 ó 70 personas, salieran en libertad al cabo de 12 ó 15 años de condena.
Otegui ni pidió el fin de ETA, ni el de la violencia. Lo único que le interesaba es que su partido pueda volver a presentarse a las elecciones. Cuando hablan de paz, no se refieren al cese de los atentados, ¡sino al cese de la presión policial y social sobre ETA!; hablan de llevar el conflicto de las calles a la “mesa de diálogo”… cuando en realidad, el conflicto acaba por que los actores del mismo están entre rejas, a la desbandada o en la prisión. Cuando alude con un cinismo repugnante a la negociación y al diálogo, “dentro de un proceso global y multilateral, desarrollado con seriedad, sin prisas y sobre bases sólidas” y durante el cual está dispuesta a “dirimir las diferencias de manera pacífica y democrática”, esta fraseología, repetida de nuevo, suena a camelo y generaría carcajadas, de no ser por el millar de muertos que hay detrás.

Pero donde se evidencia hasta el absurdo el cretinismo de gentes como Otegui es cuando alude a que el proceso de resolución del conflicto se basaría en un doble acuerdo: entre los “agentes de Euskal Herria”, por un lado, y entre “ETA y los estados español y francés”, por otro, en el que se trataría sobre la “desmilitarización del conflicto, los presos deportados, refugiados y víctimas”… ETA ya no está en condiciones de negar otra cosa como no sean mejoras en la vida penitenciaria de sus presos. Que alguien piense que un grupo a la desbandada (que en año y medio no ha estado en condiciones de asesinar a nadie, no por falta de ganas, sino por la presión policial) puede “negociar” con “los Estados francés y español”, cuando ya ni tiene armas, ni tiene militantes capacitados y probablemente alguien se haya fugado ya con la caja… es grotesco e indica el estado de confusión mental en el que se encuentra Otegui y sus mariachis.

Otegui termina tanto despropósito apelando a la autodeterminación. Propone el “diálogo” como “herramienta válida” para buscar “nuevas fórmulas” y da por hecho que “el acuerdo basado en el diálogo entre todos los agentes traerᔠese “nuevo estatus político”, aunque precisa que “para que sea eficaz es inevitable consultar a la ciudadanía vasca y todas las partes deberán garantizar que los resultados de la consulta serán respetados”. “Todos tienen derecho a ser consultados. En consecuencia, los estatus políticos actuales y de futuro necesitan el refrendo de la ciudadanía”.

En definitiva, el Plan Otegui es más de lo mismo: negociación entre el Estado y una organización que solo existe como realidad en la geografía penitenciaria; autodeterminación como eufemismo de “independencia” a una población que se autodetermina en cada votación y que goza del nivel de autonomía más alto de Europa; fin del conflicto… que sólo ha sido generado por el terrorismo etarra; “desmilitarización” de un conflicto que no es “militar” sino policial. Lo de siempre, sólo que ahora, Otegui no cuenta como en Lizarra, con ETA para avalarlo. Otegui sin ETA es solo un tipo con pendiente en la oreja que repite cosas demasiado viejas ante las que es de elegancia el bostezar…

EL FONDO DE LA CUESTIÓN

ETA está muerta, HB agoniza. Un ciclo electoral más y habrá desaparecido completamente. La pérdida de concejalías en todo el País Vasco, ha entrañado algo más que la pérdida de peso política: también se han perdido subvenciones, sueldos y puestos de trabajo al calor de la administración local. Una catástrofe económicay personal para decenas de pro-etarras, que ni siquiera el racket de protección pagado por los cocineros vascos, logra compensar.

Tras la disolución de HB, una parte de su electorado ha sido recuperado por el PNV, otra por Aralar, otra ha seguido a la expectativa y otros se han ido a su casa. Pero hay algo peor. En los últimos 12 años, el “bloque nacionalista” ha ido perdiendo votos y escaños: hoy, sumados los votos del PNV-EA y de exHB, disponen de cinco diputados autonómicos menos que en aquella época. Para colmo, esos votos están en trance de “ruralización”. Da la sensación de que el mundo no-nacionalista crece a velocidad lenta pero inexorable, a medida que el mundo nacionalista no logra conquistar más votos.

Es cierto sentido ETA, como Pirro, han vencido: el PNV-EA de hoy ha asumido los valores que eran propios de HB y que desdicen la tradición moderada del nacionalismo democrático. Es HB la que ha logrado llevar a PNV-EA hacia posiciones radicalmente independentistas. Pero, al mismo tiempo, HB ha quedado exangüe y rota y ocupa un lugar muy secundario en el mundo nacionalista, especialmente a partir de que no sea capaz de asesinar. La buena noticia es que ETA agoniza, la mala que el nacionalismo vasco ha asumido sus tesis desde Lizarra.

Por su parte, el PNV-EA ha comprobado que puede conquistar una parte sustancial del electorado batasuno, así pues ¿para qué debería de darle nuevos balones de oxígeno? Para ellos es, sin duda, mejor dejar que HB se vaya consumiendo progresivamente. No volverá a firmarse un nuevo pacto de Lizarra: el PNV quiere volver a ser el único interlocutor válido en el ámbito independentista. Y, a decir verdad, HB no está ya en condiciones de representar un riesgo para los nacionalistas.

¿CUÁL ES LA SITUACIÓN?

El documento Otegui ha resultado decepcionante. Nada se mueve en el universo abertzale. Al menos nada serio. Sólo que ETA no existe en la práctica y los abertzales están presionados por todas partes, incluido por el PNV-EA. El enemigo está caído: patadas en la barriga, rodillazos en el mentón y taconazos en las articulaciones, así seguro que no vuelve a levantarse.

Pero, como era de esperar, el PSOE no ve las cosas de la misma manera. Odón Elorza y un sector no desdeñable del PSE están a favor de que HB sea “re-legalizada”… y no lo hacen pensando que así el sector abertzale terminará a navajazos con los nacionalistas, sino que lo dicen convencido de la bondad de tal propuesta. No se podía esperar otra cosa: el rostro de ZP es el rostro de la debilidad –la calvicie acelerada que está sufriendo en los últimos meses no es sino el efecto colateral de la administración de testosterona en grajeas…- y en temas de lucha contra el terrorismo cuando se es débil, los inocentes mueren. Raro hubiera sido que en este tema ZP hubiera evidenciado algo de carácter.

El problema es que Ibarreche sigue enfrascado en su “plan” y ha logrado que la unidad de criterios de las fuerzas democráticas que hubieran conseguido bloquear el proyecto secesionista, se haya debilitado gracias al balón de oxígeno que suponen las aspiraciones de Maragall a lograr, como mínimo, las mismas cuotas de poder del Estatuto Vasco.

Con la constitución en la mano, resulta muy difícil que el plan Ibarreche progrese mínimamente, pero el mal ya está hecho: el nacionalismo, antaño democrático y moderado, se ha impregnado de los objetivos del mundo abertzale. La única esperanza es que el fin de la violencia haga retornar a muchos vascos que se vieron obligados, retornen. Cuando el mundo no-nacionalista crezca a más velocidad que el mundo nacionalista, el riesgo de secesión se alejará para siempre.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

[por problema técnico no puedo introducir la respuesta al comentario de El Curioso como respuesta, así que me veo obligado a colocarlo aquí]

Creo que en este momento sigue existiendo una total confusión sobre todo lo que atañe a la investigación y a los datos sobre el 11-M. Ayer, por ejemplo, tuvo lugar el juicio contra el “gitanillo”… acusado de haber transportado explosivos de Asturias a Madrid. El juicio oral no se celebró en la medida en que la defensa aceptó la petición de 6 años de internamiento. Lo curioso es que hay otra versión de ese mismo transporte de explosivos: de haberse celebrado el juicio, sin duda hubiéramos sabido algo más. Hoy se publica que los chorizos exmineros buscaban hace dos años alguien que les enseñara a utilizar teléfonos móviles para atentados… ¿por qué? ¿para qué? Trashorras era medio subnormal, con graves problemas psíquicos. Existen media docena de sistemas para explotar dinamita sin necesidad de utilizar el más complicado. Y así podríamos seguir hasta el infinito.
Temas de las relaciones con ETA… creo que hace falta saber qué está ocurriendo en ETA. En mi opinión, la organización ya ha sido completamente desintegrada: faltan José Ternera y el dinero de la banda… así que cada cual saque sus conclusiones. ¿Relaciones entre islamistas y ETA? Esporádicas y no creo que llegaran muy lejos. A poco que los etarras sondearan a los islamistas se darían cuenta de que tras ellos no existe nada serio, ni sólido. Una banda de chorizos, resentidos sociales, islamistas desequilibrados e irredentistas marroquíes, flipados por el haschish. El hecho de que estuvieran en contacto no quiere decir que llegaran a ningún acuerdo por mucho que el PP se empeñe. En este sentido estoy de acuerdo con la declaración del responsable antiterrorista de la UE el otro día en la Comisión de Investigación.
Las cosas están así:
- Se sabe poco sobre quien cometió los atentados. Los que podían hablar están muertos… o no han sido detenidos o no están identificados.
- Las pistas iniciales siguen siendo cuestionables, incluida la de la dinamita asturiana.
- Sigue sin aparecer ningún vínculo entre los asesinos y Al Qaeda. Esa ausencia de vínculos se debe a la inexistencia de Al Qaeda como estructura autónoma operativa. El último acto de “terror” de Al Qaeda fue el vídeo de Bin Laden (cuatro días antes de las elecciones), antes de la elección de Bush, confirmando toda la argumentación realizada por Bush durante la campaña.
- Los núcleos marroquíes desarticulados en España, Holanda, Bélgica, responden más al “efecto contagio” que a células vinculadas efectivamente a Al Qaeda.
- Existe un terrorismo marroquí que tiene su base en: 1) Resentimiento social, 2) Preceptos religiosos islamistas, 3) Reivindicaciones territoriales sobre Al-Andalus, 3) Odio puro y simple a Europa y todo lo que representa.
- Este combinado es lo más fácil de manipular para cualquier experto en operaciones especiales.
- Vera sigue dando que hablar y dará mucho más si ZP no acepta el indulto. Está claro que el PP jamás hubiera aceptado considerar siquiera el indulto, al menos con ZP, Vera tiene más posibilidades.
¿Presiones para callar? Salvo el ataque de hackers de las alcantarillas en el mes de mayo y los dos sucesivos de “guarros” en el mes de octubre, no ha vuelto a sufrir presiones de ningún tipo.

Regularización masiva: proyecto insensato

Regularización masiva: proyecto insensato

UN PROYECTO INSENSATO: EL PROYECTO CALDERA-RUMI DE REGULARIZACION MASIVA DE ILEGALES. ¡LA ÚNICA SOLUCION: MOVILIZACIÓN!

Redacción.- Rafael Caldera, aconsejado por Consuelo Rumi, son los dos personajes que van a ser responsables de la catástrofe que tenemos encima. En efecto, la anunciada regularización masiva de inmigrantes, después de muchos titubeos y rectificaciones, va a producirse entre febrero y abril de 2005. Pero ya desde hace tres meses viene percibiéndose el “efecto llamada” que no dejará de aumentar a medida que nos acerquemos a esa fecha.

CUANDO EL LISTOS DE LA REGULARIZACIÓN ESTA AL NIVEL DEL SUELO

Los únicos requisitos que se piden son: haber llegado a España antes de junio de 2004 y contar con un contrato de trabajo firmado de seis meses. La decisión no fue unilateral de Caldera. De hecho, inicialmente lo que preveía era castigar a los patronos que hubieran contratado a ilegales obligándoles al pago de las cuotas atrasadas de la Seguridad Social. Naturalmente, la patronal montó en cólera: ellos solos no iban a pagar la factura, en absoluto. Se negaron: la factura la pagará todo el pueblo español. El resto de “agentes sociales” (UGT y CCOO) asintieron.

Fue así como el Gobierno y los agentes sociales alcanzaron el 10 de noviembre un acuerdo en torno al reglamento de desarrollo de la Ley de Extranjería que recoge una disposición transitoria para abrir un proceso de legalización de inmigrantes en situación irregular que cuenten con un contrato de trabajo. El ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, Jesús Caldera, estimó tras la firma del acuerdo que el proceso podría realizarse durante los meses de febrero, marzo y abril de 2005. Lo que Caldera no estuvo en condiciones de decir es cuántos inmigrantes resultarían legalizados en esta operación. De hecho, sus “previsiones” han variado de los 400.000 a los 800.000. Como mínimo 600.000 que fueron los inmigrantes que la UE reconoció que entraron ilegalmente en España en 2003. A estos se unirá el número de ilegales que entraron en los tres años anteriores de los cuáles solo un 30% han resultado regularizados o han entrado con papeles en regla. Todo ello induce a pensar que, sin contar con el efecto llamada que se producirá o que ya está en marcha, serán, en torno a dos millones de inmigrantes los que solicitarán su legalización.

Caldera ha explicado que el Reglamento podría entrar en vigor el 1 de enero, hasta el 1 de febrero sería la vacatio legis y sería febrero, marzo y abril los tres meses para acogerse a la disposición transitoria. Caldera llama eufemísticamente a este proceso "legalización o normalización", y siempre ha evitado aludir a “regularización”. Y se ha cuidado de insiste en que sólo afectará a extranjeros que ya se encuentren trabajando. Excusa no pedida, acusación manifiesta.

Los requisitos exigidos como norma general para los extranjeros que quieran acceder a este proceso son que hayan llegado a España antes de junio de 2004 y que cuenten con un contrato de trabajo firmado por empleador y trabajador de una duración de seis meses, aunque se recoge un tratamiento específico para trabajadores del sector de agricultura, hostelería y construcción, así como para el servicio doméstico.

UNA REGULARIZACIÓN QUE SATISFACE A PATRONOS, SINDICATOS, INMIGRANTES, PERO QUE NO CUENTA CON LA POBLACIÓN

Para que se acceda efectivamente a una autorización de residencia y trabajo deberá darse de alta del contrato en la Seguridad Social, lo que otorgará al extranjero una autorización de residencia durante un año, independientemente del periodo del plazo del contrato.

No obstante, la Disposición no exige demostración alguna de relación laboral previa entre empleador y empresario ni tampoco obligará a éste último a pagar las cuotas atrasadas de la Seguridad Social. En definitiva, y como norma general, se exige al extranjero que esté empadronado en España seis meses antes de la entrada en vigor del Reglamento y que presente un contrato de trabajo, firmado por empleador y empleado, para otros seis meses.

En la práctica, parece claro que un inmigrante, por el mero hecho de haber llegado antes de junio de 2004 (¿cómo demostrar la fecha de entrada cuándo muchos inmigrantes la ocultan y declaran haber extraviado su pasaporte y basan sus pretensiones en documentos privados fácilmente manipulables?) y por el mero hecho de poder presentar un contrato de seis meses (¿y cómo evitar que el “empleador” argumente dos días después de regularizado el inmigrante que se ha visto obligado a despedirlo?) ya está regularizado por siempre jamás…

Esta normativa satisface a todos: a los empresarios que se ven exonerados de tener que pagar las cuotas de la seguridad social de los contratados ilegalmente, a los inmigrantes por que el listón para ser regularizados se sitúa a la altura del betún, al gobierno por que ha rectificado extraordinariamente su posición desde el inicio de la cuestión hasta la toma de estas decisiones, lo que equivale a demostrar su “talante”. Caldera ha evitado la obligación de que los inmigrantes denuncien al patrón que los contrató ilegalmente.

El 2 de noviembre de 2004, se supo que los trabajadores por cuenta propia no podrán acceder a la legalización… es decir, que la mayoría de inmigrantes, tenidos por sus patrones como autónomos, quedarían excluidos de la regularización. Consuelo Rumi explicó: "Este proceso es para regularizar a trabajadores por cuenta ajena -explicó-, con excepción de empleados de hogar que no trabajen a tiempo completo y que podrán acceder al proceso presentando ellos mismo la solicitud, en lugar de sus empleadores".

Pero lo que es evidente es que hay una factura pendiente: entre 2002 y 2004, dos millones de inmigrantes ilegales han penetrado en territorio español de manera ilegal y se han beneficiado de todo tipo de ayudas sociales y cuidados médicos. Hay, pues, una factura pendiente. Pues bien, esa factura la vamos a pagar todos los españoles.

LAS PREVISIBLES CONSECUENCIAS DE UNA REGULARIZACIÓN IMPREVISIBLE

Las consecuencias de esta regularización van a ser importantes. Por este orden:

El gobierno ha mostrado su debilidad. En lugar de repatriar sin contemplaciones a los dos millones de ilegales, empezando por los que hayan cometido delitos en territorio nacional y terminando por los que llegaron entre 2001 y 2002, el gobierno socialista, débil y timorato como pocos, lo que ha hecho ha sido ceder. Esta debilidad generará un efecto llamado de volumen desconocido hasta ahora.
La introducción brusca de dos millones de trabajadores en el mercado laboral generará un, no menos brusco, descenso de los salarios, sino descenso, si -con seguridad- estancamiento en los salarios. En pocos meses habrá dos millones de asalariados nuevos que harán que la demanda de trabajo permanezca estable, mientras la oferta de trabajo crece bruscamente; luego, los salarios tenderán a bajar según la ley de la oferta y la demanda. Estos descensos salariales serán tanto más visibles en los sectores con mayor presencia de inmigrantes: construcción, hostelería y campo.
La productividad tenderá a disminuir. Un número importante de estos recién regularizados, carecen por completo de formación, especialmente una parte importante de los procedentes de los Países Andinos y el Magreb. Se trata de peones sin cualificar. En los últimos años la productividad ha descendido en España. El único elemento que explica este descenso constante, es la llegada masiva de inmigrantes. España se ha convertido en una gigantesca escuela de formación profesional.
El aumento del paro entre nuestros compatriotas. Salvo en puestos cualificados, en el resto, los trabajadores españoles van a verse progresivamente desplazados por los inmigrantes. Este fenómeno viene produciéndose de forma irremediable desde 2001, sólo que en los próximos años esta tendencia se acentuará todavía más.
Formación de guetos y aumento de las tensiones sociales, religiosas y étnicas. El proceso de regularización brusco de dos millones de personas va a provocar una situación sin precedentes: justo en el momento en que se hace visible el terrorismo islámico, cuando la entrada masiva de inmigrantes procedentes de países que desconsideran a la mujer y en cuyas tradiciones antropológicas está el maltrato que han trasladado a España, justo cuando los secuestros expres, cuando la inseguridad ciudadana se hace cada vez más visibles, los servicios de seguridad del Estado van a quedar desbordados solamente por el trabajo que implica regularizar a dos millones de personas.
No hay trabajo para todos: esta regularización realizada para sacar a la superficie el trabajo negro lo que conseguirá es que haya más trabajo negro. Los regularizados, por el hecho de serlo, no abandonarán estos circuitos, sino que los seguirán alimentando y el efecto llamada hará el resto. Pero, con todo, no hay trabajo para todos: sin olvidar que el crecimiento en el año 2005 descenderá drásticamente a causa del aumento del precio del combustible. Lo que implicará que millones de inmigrantes pasarán a vivir de la caridad pública (restando todo tipo de ayudas sociales a nuestros compatriotas) o bien alimentando los circuitos de la delincuencia. Esta regularización excede con mucho las posibilidades de absorción del mercado de trabajo español.

Resulta grotesco que el responsable de Inmigración de CC.OO., Julio Ruíz, manifestó su "satisfacción por un texto que pretende la llegada de trabajadores extranjeros a España respondiendo a las necesidades del mercado laboral"… cuando en realidad SE TRATA DE TODO LO CONTRARIO. Esta regularización viene forzada por la desidia del PP que permitió la acumulación de ilegales durante los últimos cuatro años de su gobierno y por la falta de decisión y carácter del gobierno débil e incapaz de ZP. A menos, por supuesto, que CC.OO. considere que las necesidades del mercado laboral SON LAS DE LA PATRONAL: bajada de salarios y precariedad en los contratos.

“DETALLES” SIN IMPORTANCIA…

Por su parte, la responsable de UGT, Almudena Fontecha, señaló que el acuerdo "Es un texto con vocación de permanencia porque los constantes cambios normativos generan inseguridad jurídica". Error grave: esta reforma lo que va a operar es el efecto llamada y la eternización del problema.

Por su parte, Juan Jiménez Aguilar, secretario general de la CEOE, apuntó que este acuerdo "permitirá el afloramiento de la economía sumergida en los próximos meses". Error. Esta reforma no supondrá hará aflorar ninguna economía sumergida, sino que demostrará la falta de energía del gobierno ZP para afrontar el problema de la economía sumergida: ni los empresarios que contratan clandestinamente (y ahorran gastos sociales), ni los obreros que aceptan trabajar en economía sumergida, ganando más que en los circuitos de economía convencional, van a cambiar, especialmente por que, en muchos casos (pakistaníes, chinos, magrebíes), empresarios irregulares y trabajadores ilegales son de la misma nacionalidad y no tienen el más mínimo interés en pagar impuestos o cargas sociales.

El PP ha criticado al Gobierno acusándolo de generar un “efecto llamada” con la regularización de ilegales. La portavoz de inmigración del PP en el Congreso, Angeles Muñoz, exigió al Gobierno que explique por qué ha "rectificado" las condiciones para regularizar a los inmigrantes con contrato y le acusó de generar de nuevo un "efecto llamada" sin prever qué hará después con los extranjeros que lleguen. Aseguró que el PP se alegra de que el Gobierno haya alcanzado un acuerdo con sindicatos y empresarios y respaldó el cambio de algunos puntos que eran "barbaridades", como la exigencia de denuncia para el arraigo laboral, pero criticó que el Ejecutivo empezara antes del verano a hablar de un reglamento que no entrará en vigor hasta febrero.

Desde que el PSOE llegó al Gobierno hasta que comience "el proceso de regularización", insistió la portavoz del PP, pasará casi un año, "un periodo excesivamente largo en el que se ha producido un incremento importantísimo" de llegadas de inmigrantes irregulares. Muñoz aseguró que, aunque en el denominado "proceso de normalización" se exija a los inmigrantes una estancia en España de seis meses, el Gobierno no podrá impedir que sigan llegando extranjeros al país debido al "efecto llamada". A su juicio, se demostrará así que su política de inmigración es "un auténtico fracaso y un desastre", porque no ha previsto que hará con los nuevos irregulares.

El PP, que interpelará en el pleno del Congreso al ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, Jesús Caldera, sobre esta cuestión, le instará también a explicar con qué recursos materiales y humanos se van a gestionar las regularizaciones y cuál será el incremento presupuestario de las prestaciones sociales. Muñoz destacó la necesidad de tener en cuenta la situación nacional de empleo, la capacidad de acogida del país y el alcance de los servicios sociales a la hora de iniciar procesos de regularización que, advirtió, continuará dentro de un año con los familiares. "Salvo ERC que ha pactado con el Gobierno 120 millones de euros para políticas de integración e inmigración en Cataluña no hay partidas en los presupuestos de 2005 para hacer frente al proceso de regularización", recalcó.

LA RESPONSABILIDAD DEL PP. PASADA, PERO NO OLVIDADA…

El PP tiene cierta razón en su crítica al gobierno ZP, pero se le escapa algo: que lo mismo que puede decir cómodamente desde la oposición es lo contrario de lo que hizo cuando estaba en el poder. Los 600.000 inmigrantes ilegales que penetraron en España tranquilamente en 2003, lo hicieron bajo el gobierno del PP. Aznar, hasta septiembre de 2002 negó que la situación de la inseguridad ciudadana se hubiera deteriorado, al contrario de la percepción de la ciudadanía.

El PP desde el poder hizo POCO, TARDE y MAL PARA DETENER LA OLEADA INMIGRATORIA. Ahora sus alegatos resultan increíbles, especialmente para los trabajadores y las capas más desfavorecidas que desde hace cuatro años tienen que competir en condiciones desfavorables con los inmigrantes ilegales y se ven obligados a vivir en zonas guetizadas con mayores índices de inmigración y donde se producen las mayores fricciones con las comunidades inmigrantes.

Inicialmente, a finales de octubre el Gobierno calculaba que 200.000 inmigrantes ilegales normalizarán su situación. En esas fechas, el gobierno retiró la idea de una legalización basada en la posibilidad de que los trabajadores extranjeros irregulares presentasen una denuncia contra su patrón y demostrasen una relación de al menos un año. Los empresarios tampoco tendrán que pagar cotizaciones e impuestos no abonados. Contador a cero, como le gusta decir a Caldera, a partir de finales de octubre: pero el contador nunca está a cero, alguien tiene que pagar la factura de sanidad y asistencia social generada en los últimos años y alguien tiene que afrontar la riada migratoria que se le viene encima. No va a ser desde luego Caldera o ZP, sino todos nosotros.

Tiene gracia que cuando Caldera quiera simular energía y decisión diga: «Quiero que quede claro que quien haya entrado en España después del mes de junio de este año no va a poder acogerse a esta medida», lo que va a ocurrir es justamente lo contrario: dentro de dos años afrontaremos una nueva legalización de quienes han quedado fuera de esta regularización -¿alguien ha oído hablar a Caldera de repatriaciones? ¿alguién le ha oído reconocer que desde mayo de 2004 ya se ha producido un verdadero efecto llamada?- o de los que vendrán movidos por el rumor de que en España un gobierno débil regulariza a todo el mundo.

La legislación propuesta por Caldera exigirá dos años de residencia en España -hay que demostrar que se ha estado trabajando al menos uno ¿y el otro? ¿no hará falta que se ha estado haciendo y de qué se ha estado viviendo el otro?-, o tres años con un contrato de trabajo. En el primer caso, hay que demostrar el año de relación laboral a través de resolución judicial o acta definitiva de la Inspección de Trabajo. En el segundo, se limitan los vínculos familiares a los recogidos en la Ley y no los extiende, como propuso inicialmente el Gobierno, a las parejas de hecho acreditadas.

LA PEOR FANTASÍA: “INTEGRARSE SIN PERDER LA RAÍZ”

Pero donde Caldera ya delira es en su percepción de la integración de los inmigrantes en la comunidad nacional. Dice: “Los inmigrantes deben integrarse sin perder su raíz”. ¿Se ha logrado esto en algún país de Europa? Respuesta: no. ¿Hay algún motivo que permita pensar que en España se va a poder operar este anhelo? Si: la debilidad del gobierno ZP. La innoble y miserable medida con la que el PSOE obsequiaba a la comunidad de estudiantes, el 10 de noviembre de 2004, es suficientemente clara: NO SE ENSEÑARA EN LAS AULAS RELIGION CATOLICA -LA TRADICIONAL DE NUESTRO PAÍS- PERO SI EN CAMBIO SE ENSEÑARA ISLAM. Esa es la forma en la que los inmigrantes se integran “sin perder su raíz”, es decir, alimentando su raíz. Una raíz que, en el caso de los islamistas es anticonstitucional: los islamistas -todos- admiten la poligamis (cuatro esposas en todos los casos), la poligamia está penada en nuestro Código Civil. Los islamistas -todos- admiten la teocracia como forma de gobierno. Nuestra constitución es laica. Los islamistas desprecian a la mujer y la subordinan a la tutela y a la propiedad del varón. La constitución considera a la mujer igual al varón. Los islamistas predican la guerra santa… Estos sin contar con que determinadas tradiciones islámicas regionales practican actos tan absolutamente despreciables, miserables y depravados, como la ablación del clítoris. ¿Es esto de lo que Caldera cuando alude a “integrarse sin perder su raíz”?

Caldera decía estas palabras cuando participaba en Groningen (norte de Holanda) en la primera Conferencia Ministerial de Inmigración, organizada por la presidencia holandesa de turno de la UE. A poco de concluir esta conferencia, justo en Holanda, Theo van Gogh era asesinado por un comando terrorista islámico-marroquí y el pueblo holandés se echaba a la calle protestando contra la intolerancia islámica.

Caldera defendió que puede combinarse la integración del inmigrante en su país de acogida con el hecho de que no quede aislado de sus raíces. Lamentablemente no explicó cómo hacerlo, ni dónde se ha realizado una integración de este tipo. Ejemplos de buenos resultados de integración no existen. A menos que se considera un buen resultado la situación que vive Francia actualmente en la que los inmigrantes magrebíes se han enseñoreado de 1200 zonas de Francia calificadas por el ministerio del interior como zonas de “non droit”, donde ya no rigen los derechos y obligaciones de la Francia republicana. Dime Caldera ¿dónde se ha operado esa balsámica y mirífica integración?

Una de los principios básicos enunciados por la presidencia holandesa es que los inmigrantes tienen que implicarse en los principios básicos que guían la UE, como el respeto de los Derechos Humanos, la democracia y la tolerancia. Pero, a estas alturas nadie puede dudar de que el Islam, en general, incluso el más tolerante, es sólo compatible con la futura constitución europea y con las constituciones nacionales de los Estados europeos, a costa de traicionarse a sí mismo: en efecto, el Islam rechaza el laicismo, piedra clave de la ordenación jurídica europea, rechaza la igualdad hombre-mujer, rechaza la monogamia y así sucesivamente. Tarik Ramadan, líder islamista francófono lo explicaba ante la TV “Los islamistas no tienen ninguna objeción a la legislación europea” y, solo ante sus alumnos islamistas añadía: “mientras esta legislación no se oponga al Islam”… que es como decir, no tengo inconveniente en la tributación fiscal, salvo que me toque a mí pagarlos. Maestro en el arte del doble lenguaje, Tarik Ramadán y los que son como él, solamente guardan credibilidad ante tontos rematados del jaez de los Caldera y ZP. La debilidad, la desidia y la falta de energía, cuando se une a la estupidez es doblemente deletérea.

PERO ¿DE CUÁNTOS INMIGRANTES ESTAMOS HABLANDO?

A partir de mediados de octubre de 2004, era evidente que el “efecto llamada” se estaba produciendo como resultado de las declaraciones del tandem Caldera-Rumi.
El PP denunció el 25 de octubre un "desembarco" elevado de inmigrantes a España por la frontera francesa para acogerse a las nuevas vías de regularización propuestas en el Reglamento de la Ley de Extranjería y acusó al Gobierno de trasladar su responsabilidad a los ayuntamientos en este tema. Según Ana Pastor ha habido un descenso de efectivos en la frontera francesa y se están empezando a sufrir las consecuencias del "efecto llamada".

Pastor pidió que se informe de la cifra de empadronamientos registrados en los últimos meses; del número de inmigrantes que han accedido a España a través Francia y del alcance de la disposición transitoria del Reglamento de Extranjería. Caldera no respondió. Como ejemplo, la portavoz de inmigración en el Congreso de los Diputados mencionó Málaga, donde "han venido cinco grupos con cien personas" a bordo de autobuses con indicaciones precisas sobre cómo y dónde obtener ayudas sociales, una situación vivida también en la capital valenciana. Este "desembarco en número elevado es una realidad diaria puesta de manifiesto por los ayuntamientos, es un hecho muy objetivo y constatable", añadió Muñoz.

Luego está el problema de la falta de financiación para abordar el previsto proceso de regularización; algunos ayuntamientos están destinando ¡el 60 por ciento de su presupuesto de ayudas sociales a la inmigración! El gobierno ZP ha trasladado "su responsabilidad" a los ayuntamientos mediante los empadronamientos (requisito para demostrar fehacientemente la residencia desde hace seis meses en España), cuando solo el Estado tiene que certificar quién puede o no estar".

De hecho, lo más sorprendente es que el gobierno ZP haya negociado con “agentes sociales” el tema de la regularización… pero no con los principales afectados: los ayuntamientos, los que están pagando -con nuestros impuestos, claro- la factura de la inmigración… y son los primeros afectados por la guetización y por la concesión de ayudas sociales.
Por lo demás, los ayuntamientos se han convertido en la única referencia sobre el número de inmigrantes ilegales que residen en España. Mediante la inscripción en el padrón municipal, el inmigrante recibe la tarjeta sanitaria a cambio de la cual puede solicitar asistencia sanitaria. La falacia consiste en pensar que todos los ilegales están empadronados… FALSO: no solo no todos los inmigrantes están empadronados. De hecho, habitualmente, la misma tarjeta sanitaria es utilizada por varios inmigrantes. Esto hace imposible saber cuántos inmigrantes ilegales se encuentran en este momento en España. Las únicas cifras de referencia que pueden tomarse sin dudas son las de la Generalitat de Catalunya (en febrero de 2004: 300.000 legales y 370.000 ilegales) y las de la Unión Europea (660.000 entradas en España en 2003, 600.000 ilegales y 60.000 legales). Esto unido a la acumulación de los tres años anteriores y a los recién llegados entre enero y noviembre de 2004, da una cifra igual o superior a 2.000.000 de ilegales. Más del doble de lo que reconoce Caldera. A efectos de establecimiento de la cifra real, el padrón municipal es completamente irrelevante. Caldera se aferra a él para evitar causar pánico y responder a una pregunta clave: ¿QUÉ OCURRIRÁ CON LOS NO REGULARIZADOS? Tanto Caldera, como Rumi, como ZP, el trío de la debilidad, ninguno se ha referido a repatriaciones: lo que implica reconocer, en buena lógica que, de aquí a pocos meses, se producirá otra acumulación de ilegales y la consiguiente nueva regularización.
Caldera sabe que hay más de 800.000 ilegales, pero afirma que 800.000 son los que están trabajando. Resulta un arcano saber cómo ha llegado a esta cifra, pero ahí está. El problema es que no todos los ilegales trabajan, ni siquiera en economía sumergida, no todos tienen ganas de salir a la superficie y regularizarse y, finalmente, Caldera no ha considerado la posibilidad del fraude. ¿Cómo saber que un inmigrante y un patrón dicen la verdad cuando reconocen una antigüedad en el puesto de trabajo, especialmente cuando el patrón es de la misma nacionalidad que el inmigrante? ¿o cuando ha mediado una remuneración a cambio de un precontrato completamente falso que jamás se cumplirá? En cualquier caso, de esta regularización viene hablándose desde hace tres meses y será al cabo de seis cuando comience: las mafias de la inmigración habrán tenido tiempo de perfeccionar sus mecanismos de fraude sin dificultad alguna.

© Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es"

Debate sobre Turquía: 2ª respuesta a C. Mutti

Debate sobre Turquía: 2ª respuesta a C. Mutti

La contestación de Claudio Mutti a los comentarios realizados por él en la web de la revista Eurasia, lejos de detener el debate sobre el tema, en cierto sentido lo amplían. Voy a intentar circunscribirme, al tema –Turquía y la Unión Europea- si bien va a ser inevitable penetrar en otros terrenos.

1. SOBRE EL ESPEJISMO DEL ANTIAMERICANISMO DE LOS PAÍSES ÁRABES

Vale la pena empezar por el final. Exactamente por el último párrafo: “La matriz del apriorismo ideológico de Milà se manifiesta perfectamente cuando afirma: “las amenazas contra Europa proceden del actual mundo islámico”. Es exactamente la misma tesis difundida por los teóricos de la Casa Blanca, los que desearían enrolarnos en la empresa de piratería de hoy”.

No hace falta recurrir a las tesis de Alexandre del Valle, para advertir con facilidad que la inmensa mayoría de países árabes, tienen una orientación pro-norteamericana y que el mayor espejismo que registra la política internacional actual es el de unos países árabes opuestos a los EEUU.

Desde Marruecos a Pakistán, en la mayoría de países islámicos, es posible que haya movimientos populares fuertemente antiamericanos… pero no es menos cierto que están dirigidos por firmes aliados de EEUU: desde Perzev Musarraf, hasta Mohamed VI, sin recordar a la dinastía de los Saud. Y en cuanto a Turquía, no podemos olvidar que el más firme valedor de la entrada de Turquía en la UE fue José María Aznar, a su vez el más firme valedor de los intereses americanos en Europa hasta el 14 de marzo de 2004.

Por otra parte, la Casa Blanca, nunca ha sostenido la tesis de que el mundo islámico es una amenaza”. Sería difícil que así lo dijeran cuando se tiene por cierto que el 10% de los EEUU, literalmente, “es propiedad” del Mundo Arabe a causa de los petrodólares invertidos allí. No, apreciado Mutti: los EEUU han señalado al terrorismo islámico como enemigo, no al mundo islámico. Por lo demás, es evidente que el terrorismo islámico es apenas una mosca y que, sea cual sea su origen, su tarea es facilitar los “casus belli” para las aventuras exteriores de los EEUU.

Yo no estoy diciendo lo mismo: yo hablo del mundo islámico, EEUU del “terrorismo”. Cada día, desde hace casi un mes, sin excepción, los medios de comunicación españoles están dando noticias sobre la desarticulación de células terroristas islámicas en España. El asesinato de Theo Van Gogh en Holanda, se decidió en España. El 11-M fue cometido, no por fundamentalistas islámicos, sino por irredentistas marroquíes que consideran a España como “Al-Andalus”, esto es, territorio islámico usurpado por cruzados e infieles… En los 90, atentados muy similares –cometidos por islamistas y delincuentes comunes- se produjeron en París. Esto sin olvidar que, para nosotros, españoles, el 90% de la producción de hachish marroquí se exporta a España con la bendición de la Casa Real marroquí. O que la adormidera cultivada en el Afganistán post-talibán llega a Europa a través de la Ruta de la Sede, Turquía y el corredor musulmán de los balcanes.

El icono Bin Laden, una vez lanzado, ha conseguido vida propia: el “efecto contagio” ha actuado y de una y otra parte, sin necesidad siquiera de que existiera un centro de decisión terrorista; en mezquitas de toda Europa y en las cárceles, se están creando núcleos terroristas que unen fundamentalismo religioso, irredentismo, resentimiento social y simplemente odio. Querido Mutti: por suerte o por desgracia, en distintas cárceles, he podido conocer bien al mundo islámico. Mucho más fácil para mí que entré en La Santé acusado falsamente por los medios de haber cometido un atentado en la sinagoga de París, en tanto que supuesto “antisemita” era el “ídolo” de los islamistas. Entré en La Santé después de haber colaborado con los estudiantes iraníes en España en 1980, después de haber difundido los textos del Imán Jhomeini entre mis camaradas, después de haber organizado y participado en mítines de apoyo a la OLP en los años 70 y después de haber mantenido siempre una postura antisionista, que sigo manteniendo en la web infoKrisis. Entré en La Santé compartiendo el bagaje intelectual elaborado por René Guènon y Julius Evola. Pero salí literalmente horrorizado por el contacto con los presos islamistas: la mezcla de odio social, resentimiento, religión, crea un combinado explosivo que fermenta desde los años 80 y que apunta contra Europa, esto es, contra todos los ciudadanos de Europa. Eso ocurría en 1981. Desde entonces, el problema se ha agravado extraordinariamente.

El Islam que ha llegado en oleadas a Europa, no es, querido camarada, el Islam de los intelectuales tradicionalistas europeos, interiorizado, culturalmente rico y movido por el “impulso a la trascendencia” del que hablaba Evola. El Islam que está llegando masivamente a Europa es una doctrina supersticiosa, hostil, sin nada de profundidad ni de valor más allá del mero culto exterior y del formalismo más grosero y que, para colmo, es el elemento de agregación identitaria para una comunidad que llegó a Europa pensando que esta era la “tierra de promisión” y que todos iban a ser nuevos Zidane y se encontraron en los guetos de los suburbios o en trabajos escasamente pagados. De ahí al resentimiento social, al odio hacia lo que no puede conseguirse, no hay más que un paso. El Islam facilita el elemento identitario y antagónico con Europa. El conflicto está servido. Nada que ver, pues, entre el Islam de los intelectuales de origen cristiano, convertidos al Islam y el Islam de los recién llegados, primitivo, supersticioso, revanchista, o de individuos como Tarik Ramadan, diestros en el arte del doble lenguaje, que ante los medios europeos hablan de que no hay contradicción entre el Islam y las legislaciones europeas y luego, en privado, en el interior de las mezquitas, añaden “mientras las legislaciones europeas no entren en contradicción con el Islam”…

Y esto tiene importancia también en lo que se refiere a Turquía.

Lo que está en juego no es solamente un criterio geopolítico, ni siquiera lo que se juzga es un pasado histórico. Sobre esto se puede opinar y las distintas escuelas geopolíticas darán lugar a distintas posiciones, de la misma forma que cualquier escuela historicista realiza una selección de datos que sirven para estructurar su tesis y desconsiderar otras. Pero lo que está fuera de toda duda, siguiendo las noticias de los diarios, día a día, y el sentido común, es que la presencia de Turquía en la UE, con la posibilidad de que en breve, varias decenas de millones de turcos musulmanes pasaran a Europa Occidental, supondría una desestabilización añadida a la actual. Que no es poca y que puede percibirse simplemente leyendo las columnas de los diarios.

Las consideraciones geopolíticas e históricas o lingüísticas, no pueden hacer olvidar lo esencial: que existe una brecha antropológica y cultural entre Europa y el mundo islámico y que esta brecha se traduce en el fracaso, en toda Europa, de la “integración” y de la “asimilación” de las poblaciones inmigrantes procedentes de esas zonas. Esto nos parece incuestionable, innegable e indiscutible y no una particular muestra de islamofobia gratuita y apriorística.

Sobre lo demás, podemos estar debatiendo todo lo que queráis. La escuela geopolítica española que tiene a Vicens-Vives como uno de sus principales exponentes, es excesivamente historicista, más valdría llamarla “geografía histórica” que “geopolítica”, a pesar de la proximidad y de la facilidad de acceso a sus obras, no es la que compartimos. El debate, a fin de cuentas, no es sólo geopolítico o geohistórico, es holístico e integrador de distintos aspectos de la realidad. Y uno de ellos es el impacto de la presencia de una inmigración aún más masiva de ciudadanos turcos hacia “su Oeste”. Eso, ni sería bueno para Europa, ni siquiera sería bueno para Turquía.

Resumiendo: si Claudio Mutti pretende sostener que yo defiendo las mismas tesis que la Casa Blanca, se equivoca. Son la mayoría de países de mayoría islámica (algunos confesionalmente islamistas) quienes se alinean desde hace décadas con Washington. Lo que yo estoy defendiendo es la idea de una Europa nacida de la colusión de tres filones: el mundo greco-latino, el mundo nórdico-germánico y el mundo eslavo. Una Europa que, aún invadida por el Islam, se liberó de él, lo expulsó o lo contuvo. Una Europa con entidad propia, actor principal en la estabilidad de Eurasia, junto con una Rusia reconstruida y China ascendente. Una Europa cerrada a la influencia del americanismo y que denuncie el aventurerismo de las camarillas judías que en Washington mueven los hilos del neoconservadurismo (ver al respecto el material y las informaciones incluidas en la web http://blogia.com/infokrisis). Eso y no otra cosa.

SOBRE THIRIART Y SU EVOLUCION

Comenta Mutti que he olvidado la evolución de Thiriart y que después de “Europa un imperio de 400 millones de hombres”, Thiriart aún tuvo treinta años más para matizar su pensamiento. No lo he olvidado. De hecho, por razones de edad, yo no pude conocer a Thiriart en 1968 cuando me incorporé a los circuitos políticos, sino en 1991, poco antes de que muriera. Conozco perfectamente la evolución de Thiriart, la he seguido e incluso he traducido algunos textos del “último Thiriart” al castellano y conozco también a Gil Mugraza, que ofreció en su entrevista con Thiriart, las tesis finales del fundador de Jeune Europe.

Dicho esto hay que añadir que la Biblia o el Corán se aceptan o se rechazan en bloque; uno no puede aceptar el “Cantar de los Cantares” y rechazar el “libro de los Macabeos”, uno no puede aceptar algunas suras del Corán y rechazar otras. Con Thiriart en cambio si puede hacerse dado que su contribución al pensamiento político no tiene “inspiración carismática”. Thiriart evolucionó (y no siempre por motivos objetivos), pero nosotros no estamos obligados a aceptar todas las fases de su evolución. Ver con simpatía la obra de Thiriart no implica necesariamente seguir los pasos de su evolución.

En la primera fase de su actividad política al frente de Jeune Europe, Thiriart había debido dar contenidos emotivos a su doctrina, se vio obligado a recuperar mitos o crear otros que dieran un contenido emotivo a la idea europea. En el fondo el mito y la política están interrelacionados. El proyecto político fracasó. En los años 60, no puede desvincularse de la evolución de Thiriart de la que siguieron otros componentes del nacionalismo europeo (Nouvelle Ecole, por ejemplo). Se atribuía el fracaso de las intentonas políticas a la derecha reaccionaria y recalcitrante y a los resabios que de ella subsistían en la extrema-derecha. Se juzgaba que había que separarse lo más posible de los contenidos de la derecha: Thiriart lo hizo aproximándose al mundo árabe, a China… lo más alejado de la vieja extrema-derecha. Como era de prever, nada de todo esto pudo concretarse y Thiriart quedó políticamente aislado a partir de 1967, con el fin de La Nation Europeenne y hasta los inicios del hundimiento de los países comunistas. En esa tercera etapa, Thiriart remodeló completamente su pensamiento y abandonó cualquier otra perspectiva en beneficio de un análisis exclusivamente geopolítico… esto es, alejado de cualquier preocupación social y alejado de todo vínculo con la realpolitik de su “entorno geopolítico”, es decir, Europa Occidental. ¿El resultado? Un pensamiento aislado por completo de cualquier movimiento sociopolítico de cierto calado y compartido por grupúsculos que frecuentemente se excomulgan unos a otros por algún pequeño matiz… tal como Thiriart pintó en “Europa un Imperio de 400 millones de hombres”, aludiendo a los grupúsculos de extrema-derecha.

Queda claro que cuando mencionaba un texto de Thiriart… conocía también su evolución posterior. Las citas que Claudio Mutti nos ofrece de Thiriart no aportan nada nuevo al debate: ya las critiqué en mi anterior aportación y no voy a insistir en ellas.

LAS GRANDES VECTORES DE LA HISTORIA Y LAS TENDENCIAS SECUNDARIAS

Cuando Claudio Mutti alude a elementos históricos casi da la sensación de que Santa Sofía de Constantinopla sigue siendo Santa Sofía de Constantinopla, el culto ortodoxo sigue practicándose allí y los fieles siguen admirando el iconostasio. Parece ser que allí hubo una invasión, un asalto a una ciudad, una masacre y un cambio en la orientación del culto. Cruz adios, media luna por los próximos 500 años. Esta es la realidad: el antiguo Imperio Romano de Oriente fue destruido y el ciclo histórico iniciado con el mito de Rómulo y Remo, quedó liquidado. Sería difícil no ver en este episodio lo más parecido a una invasión y a un acto, digamos, como mínimo, hostil, hacia Europa.

Pregunta Mutti que cómo puede llamarse a la cultura bizantina “occidental”. Algo que para él resulta misterioso… Seguramente Mutti puede contestarlo satisfactoriamente. Tampoco hace falta entrar en sofismas. Me resultaría difícil considerar a la cultura bizantina como “oriental” salvo en términos geográficos percibidos desde Europa Occidental. En el fondo ¿De qué estamos hablando? ¿de geografía? ¿de cultura? ¿de historia? ¿de religiones?

¿De geografía? Anatolia es “oriente” en relación a Barcelona y “occidente” en relación a Kabul.

¿De cultura? Culturalmente Turquía es hoy no-Europa y Bizancio si fue Europa. Mirad un icono y luego un retablo románico y veréis parecidos cánones. A menos que consideremos al cristianismo como un religión que tiene su centro y su eje fuera de Europa (lo cual hasta hoy no es así).

¿De historia? Bizancio fue una división del Imperio Romano y como tal, Roma era Europa. De hecho Roma aceptó los límites de su espacio geopolítico (circunscritos al eje Mediterráneo fundamentalmente). El impulso de Roma fue en ese sentido de oeste a este, de Europa a los confines de Europa: esto es, a Asia Menor. El impulso otomano e islámico fue de Este a Oeste, es decir, de fuera de Europa al corazón de Europa.

¿De religiones? Bizancio fue ortodoxa y Turquía islámica. Hoy Santa Sofía es una mezquita, no hay rastro en Santa Sofía de culto ortodoxo alguno.

Aun a expensas de lo que pueda explicar Steven Runciman en las 1500 páginas de sus tres tomos de la Historia de las Cruzadas, la primera impresión que se tiene es que un imperio en expansión (el otomano), chocó con un imperio en decadencia (Bizancio) y lo abatió. Esta es la gran tendencia de la historia en el siglo XIV-XV. La historia puede examinarse en sus grandes tendencias o en sus pequeños episodios; en ocasiones los pequeños episodios parecen ir en contradicción con las grandes tendencias… pero no tienen fuerza suficiente como para negarlas: la “gran tendencia” es el primer impulso islámico que se produce a partir de la predicación de Mahoma y que lleva a los musulmanes hasta Poitiers.

Es cierto que en algunos momentos hubo “coexistencia pacífica” entre el Islam y el mundo cristiano en los territorios ocupados en Asia Menor y antes a los visigodos en España. Y que algunos nobles visigodos fueron tenidos en consideración. Pero también es cierto que esta coexistencia, como la belleza de la poesía sufí andaluza, no pueden hacer olvidar que en España si hubo “limpieza étnica”, persecuciones religiosas en zona islámica y degüellos masivos de la nobleza visigoda (“noche de las fosas en Toledo”, por ejemplo) que se prolongaron hasta la expulsión de los moriscos en el siglo XVI, precedida de masacres difícilmente olvidables. Por cierto que, por entonces, los moriscos de las Alpujarras esperaban apoyar la invasión otomana y los moriscos sublevados en Granada adoptaron el atuendo turco: bonete rojo y turbante blanco. Y es igualmente indudable que en todo el mundo islámico el papel de los no islamistas, siempre, está muy disminuido o simplemente no existe… aun a pesar de que en algún momento sea cierto lo que dice Mutti sobre la presencia de comunidades cristianas en Turquía, como también existen en Irak. A no olvidar que tanto en Turquía como en Irak el Islam propio de estas zonas ha sido, al menos temporalmente atemperado, por el kemalismo y el baasismo laicos, respectivamente.

NO PERDER DE VISTA EL TEMA CENTRAL: TURQUIA Y LA UNION EUROPEA

Pero esto es alejarnos excesivamente del tema: el tema es Turquía y la no conveniencia de su ingreso en la UE. Los pequeños datos históricos que cita Mutti, requieren el concurso de especialistas o la relecturas de textos, no precisamente breves, como el de Runciman, que tienen escaso interés para concluir el debate sobre Turquía y la Unión Europea.

Lo que juzgamos aquí es si el ingreso de Turquía es favorable o no para la Unión Europea, no si históricamente el Islam es o no tolerante, practica o no limpieza étnica de los territorios conquistados, o si los islamistas disminuyen o no los derechos políticos y de culto de los no islamistas… cuestiones que, por otra parte, pueden responderse muy fácilmente a la vista del cariz que está tomando la presencia del Islam, AQUÍ Y AHORA, en Europa Occidental, es decir, en casa nuestra.

Tiene razón Mutti, cuando en el primer punto de su respuesta, nos acusa de resolver demasiado simplemente el problema de los límites de Europa y de los elementos que definen a Europa. Lamentablemente me ví forzado a examinar demasiado rápidamente algunos aspectos de la cuestión que no entraban directamente en el tema de fondo: Turquía. Tampoco es este el momento de entrar en otras cuestiones.

De todas formas si cabe decir que nadie alberga la menor duda de que el mundo eslavo forma parte de Europa. En cuanto a Rusia, evidentemente, en buena medida es Europa, pero también es algo más que Europa. San Petersburgo es Europa. Vladivostock difícilmente podría ser considerada como Europa.

Lo que hemos intentado establecer en la anterior respuesta a Mutti es: Eurasia está formada por tres actores principales (Europa que tiende cada vez más a identificarse con la UE, Rusia y China). Estos tres actores están obligados a cooperar para mantener:

1) la estabilidad de Eurasia y

2) aislar este amplio espacio geopolítico de las ambiciones de la nueva Cartago.

Este es el fondo de la cuestión y el objetivo principal: objetivo principal. Ante el objetivo principal, todos los demás se vuelven secundarios. Mi hipótesis de trabajo es que Turquía introduce un elemento de conflictualidad en Europa (choque cultural e inmigración masiva), Rusia (aspiraciones turcas a liderar los países turcófonos exrepublicas soviéticas) y China (en el Este de China abundan las comunidades turcófonas). La salida es: alejar a Turquía de la UE y, por extensión de Eurasia y orientarla hacia el mundo que es más similar a él, esto es, el mundo islámico.

Este es el núcleo del razonamiento que propongo. No otro. No creo que la geopolítica sea reducible a geohistoria, ni que puede aislarse la geopolítica de otras ciencias sociales ni mucho menos de la realidad objetiva de un determinado momento histórico: aquí y ahora, los problemas que crea Turquía dentro de la UE, para Europa y para Eurasia, son mucho mayores de los que genera fuera. Es resultado implica una opción: No a Turquía en la UE.

VOLVIENDO AL PRIMER THIRIART, DESESPERADAMENTE Y ABRIENDO OTROS DEBATES

A fin de cuentas debemos de ser conscientes de que no somos “nosotros” quienes hacemos la historia, ni mucho menos quienes construimos Europa. Es preciso reconocer que este proceso tiene lugar a nuestras espaldas: desde hace treinta-cuarenta años gritamos “Ni USA, ni URSS, anulemos Yalta, Europa Nación”. Pues bien, hoy la URSS ya no existe. Los EEUU se encuentran cada día más lejos de Europa y más cerca de su desplome interior. Nuestro papel en todo esto ha sido irrelevante. Es entonces hora de volver al “primer Thiriart” y decir con él: “Séptima vía [para construir Europa]: La Europa institucional nacida del tratado de Roma de 1957. De las siete probabilidades ya enunciadas, ésta es, evidentemente, la menos mala. El espíritu del tratado es excelente: sólo le falta el soplo del espíritu político para ser realidad. No son las débiles e inestables fuerzas políticas actuales las que podrán llevar el tratado de Roma a sus últimas consecuencias. El tratado es una excelente idea que espera ser fecundada por una fuerza que ninguno de los actuales regímenes democráticos es capaz de suscitar”. A continuación proponía la Europa construida por el “movimiento europeo integrado, el movimiento de vanguardia”. Bien, todo esto merece una reflexión. Fue escrito en 1964. Desde entonces ha llovido mucho.

A fuerza de hablar de la “Europa de los Mercaderes” no hemos advertido que con el paso del tiempo el “Mercado Común” ha pasado de ser un espacio económico destinado a optimizar y facilitar los flujos comerciales, a ser un embrión de federación. Si aceptamos como “objetivo principal” el ya mencionado: estabilidad de Eurasia sobre la base del entendimiento entre los tres actores principales (Europa, Rusia y China)… la realidad es que la forma jurídica de “Europa” es hoy la Unión Europea. De ser una sucursal de los EEUU durante la Guerra Fría, el “decoupling” se ha convertido en una realidad irrefutable.

Hay que trabajar sobre realidades políticas: la Unión Europea es una realidad política operante. Detrás del debate sobre Turquía se esconde un debate mucho más importante, el debate sobre “Europa”. Repetimos: a fuerza de insistir en “Ni USA, ni URSS: Europa”… otros han construido Europa. A estas alturas, cualquier análisis mínimamente profundo, concluye necesariamente que desde 1990 los caminos de Europa y de EEUU se separan y a velocidad desde 2002. Nuestros dirigentes políticos no son, indudablemente, un ejemplo para la Europa del futuro, pero si han logrado construir a partir de Maastrich, la federación europea.

Ahora queda el penúltimo peldaño: la constitución europea. A fuerza de negar la “Europa de los mercaderes”, los “mercaderes” han hecho a la Europa política. Ahora existe y vamos a tener que jugar con esta configuración. No con otra. Lo único a lo que podemos aspirar es a estar presentes en las instituciones europeas con un rostro propio y propuestas razonables que sintonicen con el sentir de una fracción de europeos y que no supongan una renuncia a nuestra tradición política o un error en el análisis global de la situación. Defender la idea de una Turquía dentro de Europa, aun cuando, como lo ha realizado Mutti, utilizando algunos argumentos históricos, es aceptable para un debate franco, no supone ni sintonizar con un sector del electorado europeo -y lo que es más grave- sino renunciar a nuestra tradición política, que al menos en España sostiene que los intereses del Islam y los de Europa son contradictorios. Y, sobre todo, constituiría un fenomenal error de análisis global.

Ernesto Milà
Villena, 10 de noviembre de 2004.

TEXTO ORIGINAL DE LA RESPUESTA DE CLAUDIO MUTTI

1. Il 2 novembre 2004 Ernesto Milà ha pubblicato sul suo sito informatico personale (infoKrisis) una Respuesta a Claudio Mutti. Turquia no es Europa, che contiene alcune obiezioni a quanto abbiamo scritto nell’articolo La Turchia e l’Europa, accessibile nel sito della rivista di studi geopolitici “Eurasia” (www.eurasia-rivista.org).

Alle argomentazioni del nostro articolo relative all’appartenenza della penisola anatolica allo spazio culturale europeo, Ernesto Milà obietta: “Quando l’Anatolia (specialmente la sua costa occidentale bagnata dall’Egeo) era un prolungamento della Grecia, si poteva parlare di lingua, etnia e cultura europea. Ma, a partire dall’invasione ottomana e dalla distruzione di Bisanzio, parliamo di uno spazio geopolitico europeo conquistato da un popolo indiscutibilmente non europeo. Di più: un popolo che praticò la pulizia etnica e religiosa, distrusse la cultura bizantina e creò una situazione nuova”. Alcuni di questi concetti vengono ribaditi ulteriormente: “Mutti evita di descrivere la storia della conquista ottomana di Bisanzio. Lì assistiamo alla distruzione della civiltà e della cultura occidentale. (…) Senza parlare della pulizia etnica nei Balcani in seguito all’irruzione turca”.

Ernesto Milà, dunque, sostiene che un popolo non europeo che venga ad insediarsi in Europa non diventa, per ciò stesso, un popolo europeo. Scrive infatti testualmente: “Noi neghiamo questo automatismo; il fatto accidentale di aver occupato un territorio europeo non implica l’acquisizione legittima della qualifica di ‘europeo’”. Egli però applica questo criterio unicamente al caso dei Turchi Ottomani, i quali si insediarono in Tracia, dimenticando che, per essere valido, tale criterio dovrebbe potersi applicare anche ad altri casi. Ci limitiamo a citarne uno solo: quello delle dieci tribù guidate da Árpád (sette tribù ugriche e tre turco-cabardine) che nell’896 invasero la Pannonia ex romana e vi si insediarono, rimanendovi stabilmente per millecento anni. Insomma, se bisogna assumere il criterio invocato da Milà, non sono europei i Turchi, ma neanche gli Ungheresi, i Székely, i Finlandesi, gli Estoni, i Bulgari e nemmeno parecchie popolazioni della Russia al di qua degli Urali e del Caucaso.

Perché allora Milà non rifiuta la qualifica di europei anche a tutti questi altri popoli? Semplice: perché molti di loro sono diventati cristiani. Anche se non lo dice esplicitamente, è questo uno dei concetti fondamentali in base ai quali egli stabilisce chi sia europeo e chi no. Lo si capisce benissimo quando dice: “L’attuale territorio della UE ha una uniformità religiosa evidente, che l’incorporazione di nuovi associati contribuirà a rompere”. Milà ha così aggiornato la sinonimia novalisiana: Die Christenheit oder Europa. Ma l’“unica cristianità” idealizzata dal poeta romantico non è mai esistita; sicuramente non è esistita dopo il primo grande scisma del 1054. Figuriamoci nell’UE del 2004!!!

Ma, dicevamo, secondo Milà l’appartenenza cristiana è solo una condizione necessaria per potersi dire europeo. Necessaria, ma non sufficiente. L’altra condizione richiesta consiste nel trarre origine “o dai popoli nordico-germanici o dal mondo classico greco-latino”. A questo punto, il carattere europeo dei popoli slavi diventa problematico. Esclusi a priori i Russi (che secondo Milà occupano uno spazio extraeuropeo) ed esclusi a priori i Bulgari (che sono originariamente un popolo turco), che ne facciamo dei Polacchi, degli Slovacchi, dei Croati? Cattolici sì, ma irrimediabilmente slavi. Dunque non europei.

Tuttavia le condizioni poste da Milà per potersi dire europei non sono terminate. Le nazioni europee, egli dice, “sono oggi democrazie stabili con un sistema economico liberale”. Ne consegue che la formula di Novalis, ulteriormente adattata, dovrebbe suonare così: “la liberaldemocrazia ovvero l’Europa”.



2. Ma torniamo ai Turchi. Gli Ottomani, secondo Milà, “distrusse[ro] la cultura bizantina”, che egli identifica tout court con la “cultura occidentale”. In che modo può essere chiamata “occidentale” una cultura che, chiamandosi “bizantina”, trae il proprio nome dalla capitale dell’Impero Romano d’Oriente? Per noi è un vero e proprio mistero…

Quanto alla asserita distruzione della cultura bizantina ad opera degli Ottomani, ci permettiamo di segnalare a Ernesto Milà quel capolavoro del grande storico romeno Nicolae Iorga che è Byzance après Byzance (Balland, Paris 1992), in cui viene descritta la fioritura della civiltà bizantina dopo il 1453, sia nei territori dell’Impero ottomano sia nelle zone adiacenti in cui essa si diffuse. “Bisanzio, con tutto ciò che essa rappresentava (…) non poteva scomparire con la caduta successiva delle sue tre capitali - Costantinopoli, Mistrà e Trebisonda - nel XV secolo. (…) Bisanzio si conservò fino a un’epoca che cercheremo di definire (…) Dopo la trasformazione, per molti versi soltanto apparente, del 1453, essa [la cultura bizantina, n.d.r.] si annetterà forme di civiltà provenienti dal mondo gotico di Transilvania e Polonia, attraverso la Moldavia romena” (pp. 7-8). Oltre al libro di Nicolae Iorga, segnaliamo a Milà anche un altro studio che illustra la continuità bizantino-ottomana: L’Islam e l’eredità bizantina di Piero Calò, pubblicato nel 1990 dalle Edizioni all’insegna del Veltro.

Ci sono però altri libri, dei quali consiglieremmo volentieri la lettura a Ernesto Milà. Il primo è La caduta di Costantinopoli 1453 di Steven Runciman. A p. 143 dell’edizione italiana (Feltrinelli, Milano 1968) Milà potrà informarsi circa la vera sorte del patriarca che resse le sorti della comunità cristiana di Costantinopoli negli anni che precedettero la conquista ottomana: Gregorio Mammas “era fuggito dalla città nel 1451”, sicché risulta del tutto infondata l’affermazione dello stesso Milà, secondo cui il patriarca sarebbe morto combattendo contro i Turchi assieme al basileus Costantino XI. Nel celebre studio di Franz Babinger su Maometto il Conquistatore e il suo tempo (Einaudi, Torino 1967), invece, Milà potrà leggere che nel 1453 l’elezione e la consacrazione di Giorgio Scholarios ebbero luogo “secondo l’uso e l’ordinamento tradizionale” (p. 111), sicché risulta piuttosto azzardato asserire, come fa per l’appunto Milà, che il governo ottomano “depose e assassinò i patriarchi di Costantinopoli”.

Come si è visto più sopra, Ernesto Milà accusa gli Ottomani di aver praticato “la pulizia etnica e religiosa”. È vero esattamente il contrario. L’Impero ottomano fu sempre un edificio multietnico, a partire dalla classe dirigente, che annoverò numerosissimi visir, ministri e capi militari di origine greca, slava, albanese ecc. (Si veda a questo proposito il nostro articolo Roma ottomana, in “Eurasia”, 1, 2004). Addirittura, fu multietnico fu lo stesso harem dei Sultani, sicché, se vi fu pulizia etnica, essa avvenne proprio a danno del sangue turco, che nella Casa di Osman diminuì da una generazione all’altra! Ma nemmeno di pulizia religiosa è possibile parlare, altrimenti non esisterebbero comunità cristiane nei territori dell’ex Impero ottomano.

Ernesto Milà vuol sostenere questa tesi adducendo il caso dell’Albania e della Bosnia: “La maggioranza degli Albanesi e dei Bosniaci abbandonarono il cattolicesimo e adottarono l’Islam durante l’occupazione ottomana, che durò fino al 1912”. Ora, se è vero che nel 1912 fu proclamata l’indipendenza dell’Albania, la Bosnia si staccò dall’Impero ottomano un po’ prima del 1912: affidata nel 1878 dal Congresso di Berlino alla tutela e all’amministrazione absburgiche, la Bosnia fu annessa all’Austria-Ungheria nel 1908. Quanto all’affermazione secondo cui i Bosniaci avrebbero abbandonato il cattolicesimo, essa non corrisponde alla realtà storica. I Bosniaci erano bogomili, ossia seguivano una dottrina di derivazione manichea che era duramente perseguitata, in quanto eretica, dalla cattolica Ungheria. Per sottrarsi alla persecuzione cattolica, nel 1463 i Bosniaci si schierarono dalla parte di Mehmed II; in seguito all’integrazione della Bosnia nell’Impero ottomano, i bogomili si convertirono all’Islam e formarono un importante ceto di dignitari nel loro paese.



3. Passiamo ad altro. Siccome nel nostro articolo avevamo citato Jean Thiriart, il quale in un articolo del 6 marzo1964 scriveva che “La Turchia è Europa”, Ernesto Milà trascrive un altro brano di Thiriart, dove Vienna (1529, 1683) e Lepanto (1571) vengono menzionate tra le località in cui l’Europa ha combattuto nel corso dei secoli per la propria indipendenza. Il libro da cui Milà ha estratto il brano in questione è L’Europe. Un empire de 400 millions d’hommes, uscito nel 1964. Milà dimentica che, dopo la pubblicazione di questo libro, Jean Thiriart visse ancora una trentina d’anni, nel corso dei quali ebbe modo di modificare e aggiornare le sue vedute. Per quanto riguarda in particolare la Turchia, già nel 1964 Thiriart scriveva:

”La Turchia è Europa (…) I nazionalisti (così essi si autodefiniscono) sono individui di scarsa immaginazione e scarsa ambizione. (…) Il nazionalismo – nella semantica attuale del termine – è una filosofia e uno stile di vita per vecchi, anche se magari hanno diciassette anni nel senso fisiologico. Quando mi è capitato di dichiarare che la Turchia è Europa, ho sollevato un diluvio di proteste pedanti. Ma come? E il Turco nemico ereditario? E il musulmano aborrito? Non è mancato niente in tutto ciò, neanche l’oleografia del massacro di Chio. I nazionalisti hanno una visione estremamente sentimentale della storia: si potrebbe dire che hanno un’ottica rovesciata della realtà. Nel 1964 il problema politico-storico si pone nel modo seguente: i Turchi controllano l’accesso al Mediterraneo orientale, l’Europa deve controllare questo mare, dunque i Turchi sono Europei. Spetterà ai moralisti, agli scrittori, agli storici, in una parola agli intellettuali di aggiungere alle mie considerazioni realistiche gli ornamenti morali abitualmente richiesti dal galateo. È criminalmente imbecille respingere la Spagna dal Mercato Comune in nome del democratismo, come fanno i socialisti fanatici; è stupido ostracizzare la Jugoslavia di Tito, così come fa la destra, perché la Spagna e la Jugoslavia sono in primo luogo territori europei e solo in maniera del tutto accessoria e precaria sono le sedi rispettive del franchismo e del titoismo. Idem dicasi per la Turchia, della quale abbiamo bisogno. Non è affatto il caso di prendere partito, per motivi sentimentali, a favore dei Greci perché sono cristiani, mentre gli altri sono musulmani (…)” (Criminelle nocivité du petit-nationalisme: Sud-Tyrol et Chypre, “Jeune Europe”, 6 mars 1964, p. 173).

Nel 1967 Thiriart ritornava sull'argomento, pubblicando su "La Nation Européenne" (n. 16, aprile-maggio 1967, pp. 32-33) un articolo di Leonardo Fiori significativamente intitolato Turquie, Gibraltar du Bosphore. L'articolo concludeva così: "L'Europa ha bisogno della Turchia, non solo per la sua grandissima importanza strategica, ma soprattutto perché la Turchia è in primo luogo una provincia della nostra Europa". All'articolo di L. Fiori si accompagnava un riquadro, nel quale era riportata una dichiarazione del ministro degli esteri turco Cemal Erkin, secondo il quale "la Turchia aspira a integrarsi definitivamente nell'Europa unita di domani".

Nella lunga intervista rilasciata a Bernardo Gil Mugarza nel 1983 (Les 106 réponses à Mugarza, Bruxelles 1983, vol. II, p. 141), Thiriart aggiungeva altre considerazioni. "I Dardanelli – diceva - costituiscono un luogo strategico dell'Europa. (...) La Turchia è una provincia della Grande Europa. Quindi, le campagne di stampa turcofobe non soltanto sono di pessimo gusto, ma sono idiozie politiche. Certo, c'è il problema degli immigrati turchi nei due comuni di Bruxelles. Ma è un problema sociale. Gli autori delle campagne di stampa suddette si rivelano politici di sottoprefettura, che si pavesano del titolo di 'Europei' senza neanche sapere che cosa sia l'Europa. (...) Bisogna condannare con estrema severità tutta la letteratura nazionalista tedesca antitaliana e tutta la letteratura nazionalista belga antiturca. Si tratta di sentimentalismo e di xenofobia pericolosi per l'unità politica dell'Europa". E ancora: "L'Europa conterrà dei Turchi, dei Maltesi, dei Siciliani, degli Andalusi, dei Kazaki, dei Tatari di Crimea - se ne rimangono -, degli Afgani. Per il semplice fatto che l'Europa non potrebbe esistere in modo vitale senza possedere e controllare i territori abitati da questi popoli" (p. 141). E infine: "Il Bosforo costituisce il centro di gravità di un impero che in un senso va da Vladivostok alle Azzorre e nell'altro va dall'Islanda al Pakistan. Istanbul è il centro di gravità geopolitico di un Impero euro-sovietico. (...) E' il luogo in cui insediare la capitale di un Impero" (pp. 37-38).



4. La tesi di Ernesto Milà è che “la Turchia è stata, storicamente, una potenza avversaria dell’Europa”. Si tratta però di una tesi contraddetta dai fatti storici, i quali ci presentano la Turchia come l’alleata ora di una parte dell’Europa ora di un’altra: per fare un paio di esempi, nel XVI sec. essa si schierò con Francesco I contro Carlo V, mentre nella prima guerra mondiale si alleò con gli Imperi Centrali contro la Triplice Intesa. Dunque, se in tali circostanze la Turchia è stata avversaria dell’Europa, lo sono state anche la Francia, l’Austria-Ungheria e la Germania. Il che è assurdo.

Il nemico ottomano di ieri, dice ancora Milà, coincide con la Turchia del nostro tempo, così come la Cartagine dell’antichità è il Maghreb di oggi. Qui la realtà delle cose viene totalmente rovesciata, poiché gli eredi della talassocrazia economica cartaginese non sono certamente il Marocco o l’Algeria o la Tunisia di oggi. “Cartagine, cioè l’Inghilterra”- scriveva correttamente Simone Weil, la quale, è ovvio, era solidale con la Cartagine britannica. “Cartagine, cioè gli Stati Uniti” – si deve dire oggi. E si deve aggiungere e ripetere continuamente, come Catone: Carthago delenda est!

Quanto alla tesi di Milà, essa discende da un a priori ideologico, che è quello secondo cui “l’identità europea si è forgiata nella lotta contro il mondo islamico”. Di qui l’immancabile rievocazione dei “grandi fatti storici della Reconquista o delle Crociate”. Ma la risposta a tali argomenti è già stata data da un pezzo; ed è la risposta magistrale di un Europeo al quale nessuno oserà contestare il titolo di “buon Europeo”. Eccola: “Il cristianesimo ci ha carpito con la frode la mèsse della civiltà antica; più tardi ci ha di nuovo defraudato della mèsse della civiltà islamica. Il mondo meraviglioso della civiltà moresca, a noi in fondo più affine, più eloquente al senso ed al gusto che non Roma e la Grecia, venne calpestato – non dico da quali piedi – perché? Perché era debitore della sua nascita a istinti nobili, virili, perché diceva sì alla vita anche con le rare e raffinate delizie della vita moresca!… Più tardi i cavalieri crociati combatterono qualcosa, davanti a cui meglio sarebbe convenuto loro prostrarsi nella polvere, - una civiltà al cospetto della quale persino il nostro diciannovesimo secolo dovrebbe apparirci molto povero, molto ‘tardo’. – Certo, volevano far bottino: l’Oriente era ricco… Ma siamo giusti! Le Crociate – alta pirateria, niente di più!” (Friedrich Nietzsche, Anticristo, 60).

La matrice dell’a priori ideologico di Milà si manifesta perfettamente quando egli afferma che “le minacce contro l’Europa provengono dall’attuale mondo islamico”. È esattamente la stessa identica tesi diffusa dai teorici della Casa Bianca. Quelli che vorrebbero arruolarci nelle imprese di pirateria di oggi.

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Redacción.- La segunda victoria de Bush no es una buena noticia para el multilateralismo y la racionalidad aplicada a la política. De ahí que hemos pensado que en este miércoles 3.11.04, el mejor comentario que podemos servir a nuestros lectores, es ofrecer la versión íntegra, a descomprimir en formato PDF, de la obra de E.Milà “…LO QUE ESTÁ DETRÁS DE BUSH - Corrientes ocultas de la política norteamericana",

El libro consta de de 148 páginas. Dicha obra podrá ser descargada gratuitamente de nuestra Zona de Descargas hasta el próximo 31 de diciembre. Posteriormente, en enero de 2005, aparecerá a la venta al público en formato convencional.


PORTADA DEL LIBRO "...LO QUE ESTA DETRAS DE BUSH - CORRIENTES OCULTAS DE LA POLITICA NORTEAMERICANA" DE ERNESTO MILA


DESCARGA DEL LIBRO EN FORMATO PDF


Este libro ayudará a comprender qué es lo que está detrás de Bush. El último vástago de una de las dinastías económicas norteamericanas es la figura visible de distintas tendencias y corrientes ideológicas que hunden sus raíces en la revolución americana. Pero al mismo tiempo, han aparecido otras tendencias ideológicas tras las que se descubre un impulso insano de dominio universal y que constituye una verdadera secta de poder secreto. Este libro delínea muy exactamente los elementos integrantes y la doctrina del “neoconservadurismo” norteamericano: esa malabestia ideológica diestra en el arte de manipular, embaucar y desestabilizar. Su éxito se debe a que han reactualizado componentes ideológicas del pensamiento americano que ya estaban latentes desde los “Padres Fundadores”. Y lo más sorprendente: la inspiración viene de Nietzsche, Carl Schmit y Matin Heideger, reinterpretados por un grupo de judíos norteamericanos revisionistas de Platón y del kabalismo medieval… Sorprendente, pero no por ello menos cierto.



El libro puede ser leído con Acrobat o con cualquier otro lector de PDF que puede descargarse gratuitamente. En caso de que el servidor esté saturado se ruega intentar volver a bajar el archivo una hora más tarde. Ofrecemos a continuación el índice de la obra:



Introducción


I. El pensamiento anómalo desde los orígenes
El mito de la Tierra de la Muerte
La «Nueva Atlántida»
La colonización del Paraíso
La formación de la mentalidad americana
Franklin en Europa,
la revolución americana exportada
El origen de la masonería americana
La independencia americana:
triunfo del ideal masónico
La masonería americana
a finales del siglo XX


II. El extraño mundo de los «filósofos»
Leo Strauss:
un pensamiento inquietante
Cuando la Verdad es peligrosa
La «Logia» o la «Cábala» straussiana
La «noble mentira»
Los tres tipos humanos según Strauss
La Guerra, nuestra Madre
«El cierre de la mentalidad americana»
Kojéve y las raíces de ls política postmoderna
Straussianos en la administración Bush
Algo ha cambiado en EEUU: las libertades


III. El pensamiento de los «gentiles» y del «vulgo»
Robert Kagan: un hombre que habla claro
El papel de los «cristianos renacidos»
De Princeton a los telepredicadores
El «Destino Manifiesto» como referencia
El PNAC: o el «destino manifiesto»
en el nuevo milenio
William Kristol, Presidente del PNAC
Objetivo prioritario: «resolver» la cuestión iraquí
La Doctrina Rumsfeld
El documento RAD
Las líneas de trabajo del PNAC
La nomenclatura de la élite neoconservadora
La malla neoconservadora
El «dios» de Bush: religiosidad a la carta
El Destino Manifiesto en el nuevo milenio
Los tiempos apocalípticos


IV. La otra componente del pensamiento americano
Ayn Rand: del stanismo a las multinacionales
Una judía de San Pertersburgo
La Rebelión de Atlas
Los fundamentos filosóficos del capitalismo
Objetivismo – egoísmo – satanismo


Conclusión: Ayn Rand, la otra parte del sistema



PORTADA DEL LIBRO "...LO QUE ESTA DETRAS DE BUSH - CORRIENTES OCULTAS DE LA POLITICA NORTEAMERICANA" DE ERNESTO MILA


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Turquía y la EU (II) - La cuestión geopolítica

Turquía y la EU (II) - La cuestión geopolítica

Redacción.- La victoria de un partido islamista en las elecciones turcas supone la victoria de un partido que se aparta de los fundamentos de la Turquía moderna fundada por Kemal Ataturk. Su principio de las "seis lanzas" que se convertirían en el fundamento de la nueva Turquía (populismo, republicanismo, nacionalismo, secularismo, estatismo y reformismo) supuso la deposición del sultán de Constantinopla, la abolición del califato y de las instituciones islamistas, la sustitución de la sharia por el sistema jurídico inspirado en occidente. Este panorama de reformas legislativas se completó con medidas que eran algo más que anecdóticas: cortar la barba a los fundamentalistas e imponer la forma de vestir occidental… Pero, en los países islámicos las regresiones son habituales. Los años de gobierno del Sha de Persia o del baas iraquí de Saddam Husein que intentaron occidentalizar sus respectivos países, se vieron sumergidos, finalmente, por la marejada islámica; así mismo, ochenta años de república no han servido ni para asentar la democracia en Turquía (que se ha visto periódicamente salpicada con golpes de Estado y ha concluido finalmente en lo que se ha llamado "una democracia de segunda división"), ni para hacer del país algo similar al resto de países occidentales. Hasta la victoria islamista del 3 de noviembre de 2002, podía decirse que "Turquía no era completamente oriental, ni completamente occidental". Hoy es evidente que ha vencido en Turquía un partido completamente oriental, una ideología completamente oriental.



TURQUIA "ALIADA DE OCCIDENTE"



Hasta ahora los lazos de Turquía con la OTAN son extremadamente sólidos. De hecho los turcos han sido utilizados como peones de brega en varios conflictos: los americanos los enviaron a morir en Corea; antes de que los rusos situaran mísiles en Cuba, EEUU ya había hecho otro tanto en Turquía, en las mismísimas narices de la URSS; en las sucesivas crisis que han sacudido Oriente Medio, Turquía siempre ha puesto a su disposición sus bases militares para los aviones y las tropas americanas. Finalmente, su situación avanzada y fronteriza con Rusia hizo que, durante la guerra fría, el papel geopolítico de este país creciera y, paradójicamente, este país alejado 4000 km del Atlántico, se convirtió en uno de los puntales de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
Pero no hay que engañarse: Turquía, más que "aliada de Occidente", ha sido, hasta ahora, aliada de Estados Unidos. La amistad que éste país ha deparado hacia Turquía le eleva al rango de "aliado preferencial". Y así es, por que, paradójicamente, el principal valedor de Turquía para su entrada en la Unión Europea es… EEUU.



El por qué EEUU trata a Turquía como aliado preferencial se entiende mejor si se recurre a un mapa de la zona. Así podemos penetrar en la geopolítica de Turquía y en su importancia. En efecto, la geopolítica ha determinado que Turquía sea un país fronterizo con Irak, Irán, Siria, Georgia y Armenia. En otras palabras, Turquía es una cuña en las zonas por las que EEUU muestra en estos precisos momentos un mayor interés, una cuña situada entre el país con las segundas mayores reservas petrolíferas mundiales (Irak) y la zona del Caspio en donde se encuentras las terceras mayores reservas petrolíferas… Con Bush, gobierna en Washington, entre otras fuerzas que componen lo esencial de la Administración Bush, el lobby de los petroleros. No es raro que se preocupen de aquel país que les permite estar presentes, con armas y bagajes, en aquella zona que para ellos constituye en la actualidad su principal teatro de operaciones.



Turquía no se ha mostrado muy partidaria de un conflicto con Irak. En el momento en que las encuestas detectaron el ascenso imparable del Partido de la Justicia y el Desarrollo (el partido islamismo local), Este hecho hacía que pasase a segundo plano el temor turco a que un conflicto armado afectase negativamente a la economía del país. Por que el apoyo a la agresión contra Irak tenía una clara compensación económica ya negociada por la administración Clinton y que consistía en una moratoria a la deuda externa contraída con EEUU, un aval a Turquía por valor de 16.000 millones de dólares concedidos por el FMI y el Banco Mundial. Ankara no puede negar su dependencia económica (y, por tanto, política) de EEUU.
Durante las conversaciones con Elisabeth Jones, el gobierno turco entregó una larga lista de condiciones a cambio de su apoyo, incluidas compensaciones financieras. Y, por supuesto, EEUU ofrece garantías suficientes, complementarias a Turquía, para que la era post-Saddan Hussein no concluya en la formación de un Estado independiente kurdo en el norte de Irak que, inmediatamente repercutiría sobre aquel país.



En diciembre de 1997, se produjo un acontecimiento apenas divulgado por los medios: la visita de Mesut Yilmaz, Primer Ministro de Turquía, a EEUU. El entonces presidente Clinton declaró: "…creo que es muy importante que hagamos todo lo posible por anclar a Turquía en el Oeste. Tiene un gobierno secular islámico que ha sido un aliado serio de la OTAN. Han apoyado también muchas de nuestras operaciones en Irak y sus alrededores desde la guerra del golfo y han sido buenos aliados nuestros. Creo que esto es extremadamente importante. Si miramos al tamaño del país, su significado geo-estratégico, donde está, qué puede bloquear y a qué puede abrir las puertas, es extremadamente importante". Bush, no ha hecho sido confirmar esta política…



TURQUIA Y LA EUROPA



Pero esto no es todo. La argumentación de Clinton, como la frenética actividad expansionista y agresiva de Bush, sirve a los intereses de la política americana.
El 8 de octubre, la Comisión Europea, dio un espaldarazo a la ampliación de la UE con la recomendación oficial de que se incorporaran 10 países del Este Europeo en el año 2004, en lo que constituirá la ampliación más importante de la UE. Así, mientras que la República Checa, Hungría, Polonia, Eslovenia, Eslovaquia, Lituania, Letonia, Estonia, Chipre y Malta reciben el aprobado de Bruselas, se rechazó la entrada de Turquía. A juicio de la Comisión Europea, "a pesar de los avances registrados desde el verano, Turquía no cumple todavía los requisitos políticos ni económicos para convertirse en un futuro en miembro de la UE".
Los "burócratas" de Bruselas niegan la entrada de Turquía en la UE fundamentalmente por dos motivos: el país no cumple los mínimos exigidos en su forma política y su legislación, de un lado, y de otro, Turquía no alcanza los mínimos exigibles para ingresar. Pero, aunque Turquía cumpliera con las exigencias económicas y políticas, Turquía no debería entrar en la UE, por exigencias geopolíticas.



GEOPOLITICA DE LA REGION



El momento fundamental en el que se realza el papel geopolítico de Turquía es en 1991, cuando se produce el dislocamiento de la URSS y la formación de seis nuevas repúblicas en la zona que comparten con Turquía un mismo origen histórico y cultural: “La emergencia de seis Estados musulmanes abre para Turquía amplios territorios habitados por correligionarios turcófonos que le ofrecen la oportunidad histórica sin precedentes de utilizarlas para obtener beneficios políticos, económicos y psicológicos” (Aydin 1966, 158). El gobierno de Turgut Özal fue perfectamente consciente de esta nueva situación, y el propio primer ministro llamó al país a “no desaprovechar esta oportunidad que se presenta por primera vez desde hace 400 años”. Por que, en el momento actual Turquía todavía no ha definido exactamente cuál es su opción geopolítica:



- o la reconstrucción del área de dominio otomana

- O la opción Atlantista y occidentalista

- O la opción europea



Estas tres opciones son excluyentes, especialmente las dos primeras con la tercera.



1. Reconstrucción del Área de influencia Otomana
Es un imperativo histórico para Turquía que tiene población perteneciente al antiguo Imperio Otomano, distribuida en seis Estados distintos. Compartiendo religión, compartiendo grupo étnico, compartiendo lengua y compartiendo historia pasada, resulta una tentación para la actual Turquía intentar liderar este grupo de naciones creando una cuña tanto en el flanco Sur-Este de la Unión Europea como en el Sur de Rusia con la aspiración de liderar la comunidad islámica en una cruzada contra unos o contra otros.



2. Opción Atlantista y Occidentalista
En tanto que miembro de la OTAN y aliado preferencial de los EEUU, Turquía no puede permanecer indiferente al final de la Alianza Atlántica y al decoupling entre Europa y EEUU. Turquía conoce perfectamente las ambiciones de EEUU sobre las zonas petrolíferas. Sabe que una reconstrucción parcial del Imperio Otomano podría jugar un papel fundamental en el dispositivo norteamericano de intervención en las cuencas petrolíferas de Oriente Medio y Asia Central. A diferencia de Arabia Saudí, hasta ahora aliado preferencial de EEUU en el Golfo Pérsico, Turquía dispone de una demografía que le permite convertirse en un aliado capaz de hacer peligrar el franco sur de Rusia y crear problemas a la Unión Europea en los Balcanes.



3. Opción Europea
Estas dos opciones pueden combinarse en una sola, la tercera, en cambio, es excluyente con ambas. Una Turquía integrada en la Unión Europea sería la opción más simple para Turquía que se integraría en un área desarrollada que contribuiría a su desarrollo, daría salida a sus excedentes demográficos y supondría una protección ante el reconstruido poder ruso y ante el integrismo islámico. Por lo demás, la producción turca encontraría en Europa un área preferencial de expansión con la ventaja de la “contigüidad” geográfica, imprescindible para los intercambios comerciales de gran volumen.



La proverbial inestabilidad política de Turquía hace que hasta ahora cualquiera de las tres opciones sea posible y que, incluso, resulte difícil establecer qué tiene en mente la clase política turca. Incluso es posible que, ante la falta de una opción definitiva, los últimos gobiernos turcos hayan estado trabajando para las tres.



De hecho, mientras los gobiernos turcos siguen demostrando interés por su integración en la Unión Europea… paralelamente ponen en marcha una línea estratégica basa en la explotación sistemática de los lazos culturales que les unen con las naciones limítrofes: "Una política cultural (…) tedente a promover y acentuar los lazos que unen Turquía (…) con los turcos del exterior” (Monceau, 1995, 397). No hay niguna duda de que, para quien quiera verlo, la ambición de la Turquía actual es "convertirse en la Meca cultural del mundo turcófono" (Rouleau 1993, 112).



Esta «diplomacia cultural» tiende a aprovechar las variables antropológicas, religiosas y etno-culturales, en beneficio de la constitución de un polo pan-turco.



LA PROMOCION DE LA IDEA CULTURAL PANTURCA Y SUS RIESGOS



Tras el final de la Guerra Fría, las cuestiones ligadas a la religión y a la cultura han adquirido una importancia creciente en las relaciones internacionales (Grunberg & Risse-Kappen, 1992). Huntington ha podido incluso hablar de “guerra de cultural”, pero lo cierto es que los vectores culturales ocupan un papel creciente en la política exterior de algunas naciones. El propio Zbigniew Zrzezinski en su libro “El Gran Tablero Mundial” (Paidós, 2001) explica que el poder americano se basa en cuatro factores: el militar, el económico, el tecnológico… y el cultural. Otros Estados como Francia aplican al terreno cultural la tercera partida más cuantiosa del presupuesto de Exteriores (Roche & Piniau, 1995). Haciendo triunfar las propias pautas culturales lo que se está haciendo es promover nuevos comportamientos que generan una dinámica de cooperación voluntaria entre las naciones que se han visto “bañadas” por el la cultura del país exportador.



El espacio turcófono está formado por el territorio de la actual Turquía (la península Anatolia, la Tracia europea y el Kurdistán), Las exrepúblicas soviéticas de Turkmenistán, Uzbekistán, Kirguizistán, Kazagistán y Azerbaiján, y el Oeste chino fronterizo con Mongolia, Kirguizistán y Kazajastán. Este formidable espacio, sólo puede concretarse en base a los siguientes supuestos:



- Que el factor religioso sea determinante. Turquía nunca conseguirá realizar una política pan-turca si no es exportando el factor identitario que supone la religión. Eso le permitiría desplazar el eje del Islam del mundo árabe al mundo turcomano y disponer, como éste, de grandes riquezas petrolíferas. Si bien la pertenencia a una misma étnica y a el uso de una misma lengua y de un pasado común suponen un cimiento necesario, no es, suficiente: falta el factor emotivo, sentimental, galvanizador y fanatizante propio de una religión.
- Que la penetración cultural turca se adelante a la recuperación cultural rusa. Enbtre 1990 y 1999, Rusia vivió, posiblemente la peor década de su historia, el período de Boris Eltsin supuso el mayor proceso de desvertebración acelerada que ha vivido un Estado moderno. Sin embargo, con la llegada de Putin al Kremlin, la caída en picado se detiene y la recuperación permite considerar hoy a Rusia como la segunda superpotencia mundial y no parece aventurado pensar en una futura reconstrucción de una entidad similar a la antigua Unión Soviética. Esta posibilidad bloquearía el ascenso de la pan-turquización de la zona.
- Que Turquía logre superar sus dificultades internas aún no resueltas: la estabilidad política interior, la cuestión kurda y asegurar su unidad nacional. Por que si la Unión Europea terminara considerando a Turquía como adversario geopolítico y se sintiera amenazada por la penetración turca en los Balcanes, estaría tentado de favorecer el desmembramiento de Turquía en tres entidades completamente diferentes: la Tracia Europea que muy bien podría formar parte de la Unión, la Anatolia específicamente otomana y la naciente república kurda, nacida de la crisis iraquí y que irradiaría a partir de ésta.



Si Turquía se decide por la exportación cultural a las repúblicas asiáticas (e incluso penetrar en el ámbito balcánico forjando una alianza de intereses con el núcleo islámico de la Gran Albania, con el cual ya está en relación aunque solamente sea a nivel de las mafias que conducen heroína a través de la antigua ruta de la seda, desde Afganistán hasta Turquía y, a partir de ahí, por el corredor de los Balcanes, hasta Europa Occidental), el enfrentamiento histórico con Europa será un hecho irremediable y, así mismo, el choque con Rusia y China no se hará esperar.



LA TENTACION DEL DOBLE LENGUAJE



Pero si Turquía decide actuar mediante un doble lenguaje y tener la tentación de beneficiarse de las mieles en forma de ayudas de la Unión Europea y de su mercado y, de otro lado, intentar colonizar culturalmente a las exrepúblicas soviéticas y al Oeste de China, esto supondría el riesgo de un enfrentamiento entre la Unión Europea y estos países, con la consiguiente desestabilización de espacio eurasiático. Una posibilidad que, por todos los medios, es preciso evitar: tanto la posibilidad de que aparezcan tensiones históricas entre la Unión Europea y la nueva Rusia o entre Rusia y China. No hay que perder de vista este axioma de la geopolítica del siglo XXI: cualquier desestabilización del espacio eurasiática es perjudicial para cualquiera de los tres principales actores: la Unión Europea, Rusia y China. Lo que implica: atenuar los riesgos de tensiones entre estas tres potencias euroasiáticas debe suponer el principal y fundamental empeño de cualquier gobierno. Y, cualquier otra consideración, pasa a segundo plano. Incluida la integración de Turquía en la UE, excesivamente peligrosa y comprometida que puede enemistarnos con Rusia y con China y, al mismo tiempo, constituir un factor de desestabilización en Asia Central. E incluso, si un eje panturco pudiera concretarse, a pesar de la común matriz religiosa, éste bloque terminaría por chocar con el mundo árabe en su búsqueda de una salida a los mares cálidos del Sur.



Desde el punto de vista geopolítico, la Unión Europea debería de realizar un análisis global de la situación. Turquía es importante geopolíticamente por tres factores:



- Con el Bósforo y los Dardanelos, cierra el Mar Negro, que supone la salida del mundo ruso al mar Mediterráneo.
- La alianza con Turquía supone para cualquier potencia el tener acceso a las fronteras con los países que disponen de las más importantes reservas petrolíferas: tanto con Irak como con la cuenca del Caspio.
- Turquía supone una cuña en el mundo árabe y permite, a través suyo, tutelar la situación en Oriente Medio, especialmente en los asuntos relativos al Estado de Israel y a su contencioso como Palestina.



Ahora bien, estos elementos son igualmente peligrosos: el primero por que se trata de abrir el Mediterráneo a Rusia; Rusia no debe tener la impresión de que la Unión Europea intentar obstaculizar su salida marítima por el sur, sino todo lo contrario. Puestos a elegir la amistad de Rusia o la de Turquía, es inevitable optar por la primera, especialmente por su vocación de convertirse en un factor de estabilidad mundial, una de las cuatro patas sobre las que deberá sostenerse el mundo multipolar del futuro.



EL DESMEMBRAMIENTO DE TURQUIA



En este sentido, para la Unión Europea es mucho más interesante optar por el desmembramiento de Turquía y la independencia e integración en la Unión de Tracia con la que, al menos una orilla del Bósforo y de los Dardanelos, bastaría para asegurar la navegación libre por el Mar Negro. Así mismo, el desmembramiento de Turquía supondría la posibilidad de creación del Estado Kurdo que, en definitiva, supondría un tapón en la zona y un freno a las ambiciones de los distintos países que integran a las minorías kurdas.



Es importante no perder de vista la demografía turca: en 2030 habrán llegado a los 90 millones de habitantes. Todo el problema estriba en hacia donde se orientará toda esa masa humana: hacia el Este (espacio panturco), hacia el oeste (Balcanes y Unión Europea), hacia el Norte (Rusia) o hacia el Sur (mundo árabe). De estas cuatro posibilidades, la última es la que interesa particularmente hacia la Unión Europea. Es la política que ya siguió el Kaiser Guillermo II a inicios del siglo XX. Eso, o de lo contrario, la desestabilización de Rusia y China o de la Unión Europea (mediante la invasión de 40 millones de turcos que inmigrarían hacia Europa, desestabilizaría Eurasia.



Contrariamente a lo que piensan la mayoría de analistas internacionales, para nosotros, el nuevo papel de Turquía generado tras el final de la guerra fría, es negativo para los grandes actores eurasiáticos los cuales, antes o después, van a tener que establecer un cinturón de seguridad ante las iniciativas panturcas y éste puede ser precisamente un factor de cohesión euroasiático: por que, efectivamente, los tres actores principales de este espacio, Rusia, China y la Unión Europea, tienen buenos motivos para considerar a Turquía como adversario. Y en este sentido, es de prever, que en los próximos años, al margen de que la clase política europea haga una vez más muestra de papanatismo al intentar integrar a Turquía en el seno de la Unión, lo que está claro es que la presencia norteamericana va a reforzarse en ese país… por que, efectivamente, EEUU es la nación no euroasiática que resultaría más beneficiada por la desestabilización de la zona.



LOS INSTRUMENTOS DE LA IDEOLOGIA PANTURCA



Turquía está hoy trabajando por la creación del espacio panturco. En 1995 creó la Agencia de Cooperación Turcófona (TIKA) que en pocos años ha creado ramificaciones en todos los países turcófonos, a partir de las embajadas turcas locales. Sus proyectos son el establecimiento de un alfabeto y de una lengua comunes, los intercambios de estudiantes, los proyectos mediáticos y de telecomunicaciones. Distintos autores consideran que el TIKA es “la obra maestra de la diplomacia turca del siglo XXI” (Tika, informe 1997 1). En segundo lugar, la Agencia de Cooperación Cultural Turcófona (TURKSOY), por su parte, tiene como función «acrecentar las relaciones culturales entre los países y entre las comunidades turcófonas (...) para mantener una unidad de lengua y de cultura para los países y comunidades turcófonas". Su fin oficial es favorecer la «socialización y la solidarización de los Estados turcófonos gracias a la cooperación en el terreno de la cultura”.



Además de estas iniciativas, Turquía ha puesto en marcha todo un dispositivo de alta tecnología que integra Internet, radios y televisiones, sistemas de comunicaciones, para generar en los países turcófonos un estado de opinión favorable a la idea panturca. Según “Le Monde Diplomatique”, la radio Voix de la Turquie exporta el «modelo turco» en el exterior.La agencia de prensa l'Anadolu Ajansï (Agencia Anatolia), la Unión de la Prensa Euroasiático y la Unión de las Agencias de Información de los Países Turcófonos (UAIPT), creada en 1992 por la TIKA, “aseguran –según Le Monde- a Turquía un control casi monopolista de la información difundida en el mundo turco”.



Otros instrumentos de esta política son el satélite panturco Türksat y la cadena de televisión Avrazya. La Türksat, se jacta de ser «la segunda tras la CNN en audiencia».



En la Unión Europea todavía no han advertido que estos medios están puestos al servicio de un espacio que va desde el Adriático hasta el corazón de China.



La reconstrucción de un alfabeto que sea común en todo el espacio panturco es una tarea fundamental para los estrategas turcos. A partir de 1991, Turquia abordó la creación de una lengua y de un alfabeto comunes que « facilitara la evolución y consolidación de los lazos étnicos” en el espacio panturco. La lengua sería el « elemento federador » de los pueblos turcomanos, una pieza que resultó desarticulada con la revolución soviética de 1918 y con la formación de la URSS. A pesar de los 70 años de la URSS, las distintas lenguas turcas conservaron un amplio vocabulario y elementos gramaticales comunes (Hyman 1997, 340). A fin de facilitar esta tarea, Turquía se comprometió a hacer adoptar el alfabeto latino utilizado en ese país desde la revolución kemalista. Evidentemente, esta iniciativa apunta contra la utilización del alfabeto cirílico ruso y del alfabeto árabe. En el Congreso Común Turco celebrado en Ankara en 1991, se adoptó el alfabeto de 34 letras. La TIKA ha gastado más de 15000 millones de euros desde 1992 en impulsar este alfabeto enviando a las repúblicas turcofonas libros, material de escritura, ordenadores, impresoras, cursos audiovisuales, etc. Distintos acuerdos bilaterales han sido firmados por Turquía de un lado y las repúblicas exsoviéticas de otro para ir sustituyendo el alfabeto cirílico por el latino. Es así como se están dando los primeros pasos para la creación de este amplio “espacio turco”. Parece difícil que las negociaciones con la UE detengan este proceso de colonización cultural que, a la postre, supondrá un enfrentamiento con las potencias del Este. Evidentemente, en el material de enseñanza enviado desde Turquía se revisa la historia y se transmiten los mitos comunes a las naciones turcófonas, tal como veremos en su momento.



Es fundamental no perder de vista que el nacionalismo panturco exportado desde Ankara se basa en la lengua, en el factor étnico… y en la religión. Frente al Islam wahabbita, al Islam chiita y al laicismo, la opción turca es distinta: “se trata de un modelo de control y de gestión del Islam mediante la puesta en marcha de un clero funcionarial y despolitizado”… ¿Es ello posible? Lo dudamos, pero también este elemento lo analizaremos en otro capítulo dedicado en exclusiva a la religión.



ALGUNAS CONCLUSIONES



Desde el punto de vista geopolítico, la adhesión de Turquía a la UE crea más problemas de los que resuelve. Desde el punto de vista de los intereses de la UE –los únicos que cuentan a nuestros efectos- el objetivo principal es asegurar la estabilidad del espacio euroasiático dentro de un mundo multipolar en el que tres de los cuatro actores principales estarían en este espacio (la UE, Rusia y China). Esa estabilidad pasa a través de forzar a adoptar a Turquía una política de expansión hacia el Sur, no hacia el Norte (Rusia), hacia el Este (china) o hacia el Oeste (Europa). Esa necesidad pasa por desactivar la pretensión de Turquía de generar un espacio turcófono en el territorio de las antiguas repúblicas soviéticas. La desmembración de Turquía y la integración de Tracia en la UE daría a esta federación el control de una orilla del Bósforo y de los Dardanelos, esto es, supondría una mano tendida hacia Rusia, una cooperación en su reconstrucción y una apertura al Mediterráneo.



Desde el punto de vista geopolítico, la penetración de la UE en Turquía tiene como ejemplo histórico y como precedente la expansión de la Grecia de Alejandro Magno hasta mucho más allá de su espacio geográfico propio: se expandió y fracasó. El ejemplo contrario es el Imperio Romano: Roma se configuró como una potencia Mediterránea… y triunfó. Ninguna potencia puede estirar excesivamente sus líneas, integrando territorios inmensos en su imperio, sin exceder su espacio geopolítico y, por tanto, sin diluir su influencia. Eso mismo aprendieron los norteamericanos cuando renunciaron a conquistar Nicaragua, México y Centroamérica a lo largo del siglo XIX. En efecto, los territorios conquistados y las poblaciones residentes en ellos, supondrían una excesiva extensión del territorio de los EEUU y, al mismo tiempo, hubieran roto su unidad lingüística. De ahí que tras el fracaso de los “filibusteros” en Nicaragua, EEUU renunciara a extenderse más allá de lo que ya se había extendido. A partir de ahora tendría solo protectorados, nunca más nuevos Estados. La lección histórica no debe jamás perderse de vista. Una Unión Europa que llegue desde Finisterre a las provincias islámicas del Oeste de China es impensable. La integración de Turquía (y del espacio panturco) en la UE supondría el aumento asindótico de los riesgos para nuestra seguridad: Turquía tiene frontera con las zonas más cálidas del planeta en estos momentos: Palestina-Siria-Israel e Irak. Nos introduciría en zonas de conflicto caliente y nos enfrentaría a nuestros dos parteners euroasiáticos.



Por todo ello, Turquía debe ser mantenida fuera de la UE


© Ernesto Milà – infoKrisis – infokrisis@yahoo.es

Respues a C. Mutti: Turquía no es Europa

Respues a C. Mutti: Turquía no es Europa

Redacción.- Hemos tenido conocimiento del artículo de Claudio Mutti aparecido en el número 1 de la revista de Geopolítica EurAsia. Dado el debate que en estos momentos se está desarrollando sobre la incorporación de Turquía a la UE, creemos oportuno publicar esta respuesta que, prácticamente, reproduce en su totalidad el artículo de Mutti aparecido en la web de la citada publicación.


I. “TURQUIA ES EUROPA DESDE LA ANTIGÜEDAD”



Dice Mutti: “Turquía fue considerada como parte de Europa en la antigüedad. Eródoto (IV, 45) fijaba el confín oriental de Europa en el río Fasi, en las inmediaciones de los puertos georgianos de Poti y Batumi; en el Medievo, como aprendemos de Dante (Par. VI, 5), “el extremo de Europa” es situado en Anatolia. Hoy los geógrafos tienden a ver en la península anatólica, tras la península ibérica, itálica y griega, la cuarta península de la Europa Mediterránea”.



“Fundando sus propios argumentos sobre la geografía y sobre criterios de tipo geopolítico (importancia de los Estrechos y función de Anatolia en relación al Próximo Oriente), Jean


Thiriart ha sostenido que “Turquía es Europa” (Jeune Europe, 6 de marzo de 1964) y que “una Europa sin Turquía sería infantil y suicida” (…) “El Bósforo constituye el centro de gravedad de un Imperio que en un sentido da de Vladivostok a las Azores, y en el otro de Islandia a Pakistán” (1206 respuestas a Gil Mugraza, p.37)”.

Todos estos argumentos parecen no tener en cuenta ni la historia ni la realidad política sobre la que fueron escritos.

Cuando Anatolia era una prolongación de Grecia (especialmente su costa Oeste bañada por el Egeo), estábamos hablando de lengua, etnia y cultura europea. Pero a partir de la invasión otomana y de la destrucción de Bizancio, estamos hablando de un espacio geopolítico europeo ganado por un pueblo indiscutiblemente no-europeo. Y lo que es más: un pueblo que practicó la limpieza étnica y religiosa, destruyó la cultura bizantina y creó una situación nueva.

En cuanto a una definición de Europa que llegue “desde Islandia hasta Pakistán” parece aventurado recordar lo que ocurrió con el imperio de Alejandro Magno: extendió excesivamente sus líneas más allá de su espacio geopolítico propio (el Mediterráneo Oriental) y no pudo consolidarse, a diferencia de Roma que no se extendió más allá del estanque Mediterráneo y consiguió prolongar su existencia durante un amplio ciclo histórico.



El futuro sistema de seguridad euroasiático debe basarse en tres puntos:



1) En el multipolarismo basado en cuatro “patas” que estabilizan el sistema mundial: tres pertenecientes a Eurasia (la Unión Europea, Rusia y China) y uno (EEUU) exterior a él.
2) La necesidad de buenas relaciones y ausencia de fricciones en el espacio euroasiático.
3) La necesidad de contener al mundo islámico en tres frentes:
- las antiguas repúblicas de la URSS
- el Oeste de China
- y Europa (en los Balcanes y en Europa Occidental)



La dinámica geopolítica no puede ignorar, sino antes bien, integrar, los cambios históricos que a partir de la caída de Constantinopla han creado una situación completamente nueva y antagónica con la existente hasta ese momento.



Esto vale también para el análisis de Thiriart: hablar de un Pakistán “extremo de Europa”, apenas es una de las provocaciones a las que el fundador de “Jeune Europe” era tan aficionado… especialmente tras el hundimiento de “Jeune Europe”. Alejandro Magno ya intentó la marcha hacia el Este y su imperio no pudo mantenerse ni siquiera quince años. Salir fuera del propio espacio geopolítico, no autolimitar la definición de éste y prolongarlo hasta allí donde, razonablemente, puede prolongar, no solo su “influencia”, sino los límites de su Estado. En este sentido vamos a establecer de lo que estamos hablando: o bien de “Estado Europeo” o bien de “área de influencia europea”… Si estamos hablando de Estado Federal Europeo éste no puede ir razonablemente mucho más allá de donde se extiende hoy; debe necesariamente incorporar a los “eslavos del Sur” y establecer unas “áreas de influencia”, basadas en la contigüidad geográfica (Magreb, la Gran Albania, Turquía), procurando por todos los medios evitar el choque con el área de influencia rusa (que abarca el área de la antigua URSS). La existencia de zonas de “frontera” (Países Bálticos y Ucracia) es otra buena razón para cuidar excepcionalmente las relaciones con Rusia.



En este sentido, las iniciativas pan-turcas acometidas desde Ankara en los últimos quince años y que prevén la creación de un área turcófona, supone un obstáculo y una amenaza para Rusia. La disyuntiva determinante para la Unión Europea es:



- amistad con Rusia y estabilidad del área euroasiática
- o integración de Turquía en la Unión, arrastrando al área turcófona con el consiguiente enfrentamiento de la UE con Rusia.



El sentido común excluye la segunda posibilidad que, si bien alarga fantasmagóricamente “Europa” por las zonas más conflictivas de Asia Central, crea más conflictos de los que resuelve.



II. “TURQUIA ES MUSULMANA COMO LO HA SIDO ESPAÑA, SICILIA O FRANCIA”



Escribe Mutti algunas líneas interesantes sobre la realidad étnica turca: “desde el punto de vista étnico, el pueblo turco establecido en la Península Anatolia constituye el resultado de la síntesis entre pueblos de diverso origen. Desde la antigüedad, Anatolia ha sido habitada por pueblos arios: hititas, frigios, lidios, licios, armenios, celtas, etc. Con la llegada de los turcos seléucidas y luego de los turcos otomanos, tuvo lugar una fusión del elemento autóctono con el turánico, por lo que hoy se tiene en Turquía a un tipo medio que es considerado más de factura eurpea que asiática (Renato Biasutti, Le razze e i popoli della terra, Utet, Torino 1967, vol. II, p. 526). Un notonorio experto en cuestiones étnicas y lingüísticas afirma que los turcos de anatolia son en su mayoría európidos purísimos, pasados por el tiempo al uso de una lengua turca por obra de los conquistadores centro-asiáticos (Sergio Salvi, La mezzaluna con la stella rossa, Marietti, Genova 1993, p. 60).



La lengua oficial de Turquía, el turco otomano (osmanli), como todas las lenguas turco-tártaras pertenece al grupo altaico. Se trata de una lengua no indoeuropea, al igual que no son indoeuropeas tantas otras lenguas habladas en Europa: las lenguas turco-tártaras de Rusia, las lenguas caucásicas, las lenguas ugrofinesas (húngaro, finés, estoniano, careliano, lapón, mordvino, ceremiso, sirieno, votaico, etc.) y el vasco.



La religión profesada por la casi totalidad del pueblo turco es el Islam, una religión presente en Europa desde el siglo VIII. La Turquía es musulmana como lo fueron España, Francia Meridional y Sicilia; tal como lo fueron también Sicilia; así como lo son aún hoy algunas regiones de Rusia, Cáucaso y los Balcanes. Por lo que respecta a la Unión Europea, viven catorce millones de musulmanes en su interior. Bajo este perfil, pues, Turquía no representa nada excepcional”.



Pero, a pesar de lo documentado de la exposición, hay que realizar algunas matizaciones.



A efectos de lograr una exposición convincente, Mutti elude describir la historia de la conquista otomana de Bizancio. Allí asistimos a la destrucción de la civilización y de la cultura occidental. Sin matices y sin paliativos: destrucción. Al igual que en España, la ocupación islámica no fue un baño de rosas, sino que tuvo como primera consecuencia la destrucción del reino visigodo, la persecución religiosa a oleadas que siguió a la relativa tolerancia originaria (tolerancia basada en que los no-musulmanes debían pagar un pesado impuesto y, por tanto, interesaba que pudieran hacerlo mucho más que se convirtieran al Islam). La “noche de las fosas” en Toledo en la que fue degollada a traición y por la espalda, de uno a uno, toda la nobleza visigoda de la ciudad (Toletum había sido la capital del reino), y la represión contra el culto mozárabe, así como, finalmente, la alianza entre los moriscos de las Alpujarras y los otomanos… todo ello hacen que en España, la memoria histórico establezca la realidad de un Islam intolerante, conquistador y agresivo, tanto en Toledo como en Bizancio.



Esto sin hablar sobre la limpieza étnica en los Balcanes con posterioridad a la irrupción turca. En 1389, un ejército otomano venció al ejército serbio en la Batalla de Kosovo que llevó a la conquista de Serbia por el Imperio otomano en 1459 y de Albania y Bosnia poco después. La mayoría de albaneses y bosnios dejaron el catolicismo y adoptaron el Islam durante la ocupación otomana que duró hasta 1912, pero la mayoría de serbios sostuvieron su religión ortodoxa hasta que se retiraron los turcos en 1878. Durante estos cuatro siglos, los serbios fueron hostigados constantemente por los turcos



Habría valido la pena decir que en España fue posible restablecer la situación de normalidad previa a la invasión islámica, al igual que en Francia o el Sur de Italia, mientras que la Península Anatolia se convirtió en el centro del imperio turco y jamás ha sido posible restablecer la situación anterior al 1453 (fecha de la caída de Bizancio), mientras que en 1492, la conquista de Granada, concluyó lo que había empezado el 711 en España. El 29 de mayo de 1953 se celebró la última Eucaristía en Santa Sofía. Tanto el Emperador Constantino XI como el patriarca de la ciudad murieron combatiendo en las calles. Buena parte de la población fue asesinada y la ciudad incendiada. Uno de los mitos del cristianismo ortodoxo es que en Hagia Sophia se restaurará algún día el culto ristiano y que el servicio divino interrumpido por los turcos se cantará de nuevo en esta catedral. Tras la dispersión de la población, los turcos no se sintieron a gusto en la ciudad y Mohamed II permitió que los habitantes de Constantinopla volvieran a la ciudad. A partir de entonces la administración islámica puso, depuso y asesinó a su antojo a los patriarcas de Constantinopla, impidió que se edificaran nuevas iglesias, no se pudieron utilizar las campanas, ni verse en público la cruz, se impidió la educación superior a los clérigos, y se limitó la enseñanza del cristianismo a los niños. A intervalos de cinco años, los jóvenes cristianos de entre 8 y 15 años eran inspeccionados por los turcos que seleccionaban a los más fuertes, los convertían al islamismo y les hacían esclavos de los sultanes. A los más fuertes se les arrastraba a un cuerpo especial, los “jenízaros” que constituyeron el instrumento principal de opresión, a menudo con el fanatismo del “converso”. Este tributo duró dos siglos y terminó en 1685, en ese período se produjeron migraciones de cristianos anatolios hacia Occidente.



Cuando Mutti dice que no es nada excepcional la existencia de núcleos musulmanes en Europa, pero se equivoca: si es excepcional y lo que es peor, tanto entre la inmigración norteafricana como en los Balcanes, se ha evidenciado una total imposibilidad de mantener una relación de normalidad. El Islam que conocen Mutti y los intelectuales europeos que tras la lectura de Guénon han llegado a la fe islámica, es radicalmente diferente del Islam real que ha llegado del Magreb y del Islam mayoritario de las zonas de Kosovo, Bosnia y Albania en las que, la realidad de los hechos, demuestra, una coexistencia difícil, sino imposible: las guerras balcánicas de los años 90, han sido fundamentalmente, guerras de religión. Si bien no existen diferencias notables entre las distintas comunidades cristianas europeas y solamente en Irlanda, por motivos muy concretos, se ha mantenido una guerra de religión latente que ha durado hasta hace poco, las guerras de religión terminaron en Europa hace más de trescientos años. El territorio actual de la UE tiene una uniformidad religiosa evidente que la incorporación de nuevos socios contribuirá a romper. Por lo demás, no resulta tranquilizador que en estos momentos, cuando el terrorismo clásico ha sido derrotado en todo el territorio europeo, aparezca un nuevo terrorismo de matriz islámica, que, aun exagerado por Washington y reconducido para su política de expansión que cabalga con la excusa de la “lucha antiterrorista”, es una realidad, no en EEUU sino en el territorio de la Unión.



Desde el punto de vista de Muti, un pueblo exterior a Europa cuando se asienta en suelo geográficamente europeo pasa, automáticamente, a ser así mismo, europeo. Nosotros negamos este automatismo: el hecho accidental de haber ocupado territorio europeo no implica la adecuación del calificativo “europeo”. En estos momentos, este calificativo viene atribuido a naciones que derivan, o bien de los pueblos nórdico-germánicos, o bien del mundo clásico greco-latino, y que han tenido una matriz común en el cristianismo. Estas naciones son hoy democracias estables con un sistema económico liberal, en los que nadie sensato duda de la separación entre la religión y el Estado. Turquía es hoy un país inestable, sometido a tensiones constantes, en las que el fundamentalismo religioso avanza, donde la separación entre religión y política no es nítida para el partido en el poder y donde existen lastres antropológicos y culturales propios del Islam.



Mientras que Mutti cita a Thiriart para avalar su posición, lo cierto es que el propio Thiriart en “Europa, un Imperio de 400 millones de hombres” recuerda en su primer capítulo:
“(…) Hemos tenido a los musulmanes ante Burdeos y a los turcos frente a Viene. Muchos de ellos han dejado sus cadáveres en nuestros campos, y los supervivientes huyeron. Y que nos agradezcan que Europa no los haya perseguido tras sus propias líneas, destruyendo Cartago, arrasando el Imperio persoa, conquistando el mundo musulmán y arruinando el Imperio otomano. Europa se ha alcazo siempre y siempre ha salido triunfante, a lo largo de veinticinco siglos de dificultades y combates. (…) Sólo una mirada retrospectiva sobre la Historia nos permite apreciar la gigantesca perspectiva de veinticinco siglos:



- Maratón (490 a. de JC).- Victoria de Milcíades sobre los generales de Darío.
- Salamina e Himera (480 a. de JC).- Temístocles derrota a la flota de Jerjes cerca de Atenas. A partir de este momento desaparece el peligro asiático. Coincidencia simbólica: ese mismo año los griegos de Sicilia baten a los cartagineses en Himera.
- Platea (479 a. de JC).- Los generales griegos Pausanias y Arístides aniquilan al general persa Mardonio.
- Gránico (334 a. de JC).- Victoria de Alejandro de Macedonia sobre Darío III, cuyo ejército era muy superior en número.
- Arbeles (331 a. de JC).- Arbeles (hoy Erbis en Irak) presencia una gran victoria griega de Alejandro que, partiendo de Egipto y atravesando el desierto de Siria, pasa el Eufrater y el Tigres y vence a los persas.
- Cartago (146 a. de JC).- Roma ha relevado a Grecia en Europa. Después de las penosas y largas guerras púnicas, Asdrúbal se rinde y Escisión Emiliano ordena destruir Cartago.
- Campos Cataláunicos (451).- Tras cuatro siglo de paz romana –una de las cimas de nuestra Historia-, se atravieran difíciles momentos. No importa. Surge la reacción, y en las llanuras de Chambord, en la región de los catalaunis, en la Bélgica Secunda de los romanos, a 30 km de la actual Troyes, Atila y los hunos fueron batidos y rechazados. Habían llegado a 160 km de París. Aecio, caudillo de la milicia romana y aliado de los burgundios, dirige una coalición de visigodos españoles, francos salios, mandados por Teodorico y Merovigio.
- Poitiers (732).- Adberramán, jefe de los sarracenos de España, cruza los Pirineos y ocupa Burdeos. Continúa luego hacia el norte, en direcicón a Prís, y se detiene a 300 km, en Potiers, ante la presencia de Carlos Martel, duque de los francos e hijo de Pepino de Herstal.
- Jerusalén (1099).- Godofredo de Bouillon, duque de Lorena, nacido en el Brabante valón, destacado ya en la primera cruzada, bate al ejército egipcio de Escalón, a la cabeza de los caballeros del Mosa y Mosela; en 1099 entra victorioso en Jerusalén.
- Granada (1492).- Los Reyes Católicos hacen su solemne entrada en Granada el 2 de enero. Era el coronamiento de la larga reconquista iniciada siglos antes en un foco visigodo (…) Los musulmanes, aunque sólidamente establecidos en la península ibérica, fueron rechazados.
- Viena (1529).- Viena, en el corazón de Europa, tuvo a los turcos ante sus muros en 1529, tras haber ocupado Belgrado en 1521, Rodas en 1522 y gran parte de Hungría en 1526, al mando de Solimán II. Fernando de Austria, hermano del emperador Carlos V, vence a los turcos y los rechaza.
- Lepanto (1571).- Otra vez, ésta en el mar, son batidos los turcos. En Lepanto, en el golfo de Corinto, por don Juan de Austria al mando de la flota de la Santa Liga, inspirada por España e integrada por Venecia y el Papa. Allí combatieron heroicamente los célebres marinos venecianos Sebastián Venir y Agustín Barbárigo, y fue gravemente herido Miguel de Cervantes.
- San Gotardo (1664).- En esta pequeña ciudad de Hundría, del condado de Vas, fue derrotado un numeroso ejército turco de más de cien mil hombres, por un ejército europeo de veinticinco mil mandado por Montecuccoli. Un símbolo notable: Luís XIV envió a los austríacos un cuerpo de 6000 voluntarios franceses, mandado por Jean de Coligny.
- Viena (1683).- En una pequeña iglesia, en lo alto de uan colina vienesa, podemos descifrar aún una lápida de mármol que dice textualmente: “Mit dem auf dieser Bergeshöhe am 12 IX 1683 durch Pater Marco d’Aviaho dargebrächten HL. Messopfer begann der entsats Wiens und hiermit die rettung Abendländischer Christlicher Kultur”. Los turcos están ante Viena por segunda vez. En ese momento, mientras Versalles baila, es defendida Viena por el duque Carlos de Lorena, ayudado poderosamente por Juan Sobieski y el ejército polaco. El gran visir Kara Mustafá perdió allí la vida y la batalla”.



Estos son los hitos históricos que Thiriart señala y que corresponden, a grandes rasgos, a las etapas de formación de la identidad europea. Basta examinar someramente esta relación para advertir que básicamente las amenazas contra Europa proceden del actual mundo islámico (Cartago de ayer es el Zagreb de hoy, el mundo persa en el mundo islámico de hoy, el enemigo otomano es… la Turquía de nuestro tiempo. Digámoslo ya: la identidad europea se ha forjado en lucha contra el mundo islámico. Por otra parte, las guerras balcánicas de los años 90 han sido, en buena medida, la resaca de la presencia islámica en los Balcanes.



III. PEQUEÑOS Y GRANDES HECHOS HISTÓRICOS



Sigue Mutti: “Los hechos históricos han hecho de Turquía, tras su asentamiento en Anatolia y Tracia, un pueblo europeo. El Imperio Otomano fue regido durante siglos por una dinastía en la que la tasa de sangre turca disminuía en cada generación, ya que la validé (o sea la madre del Sultán) era o griega o eslava o circasia o también italiana. En cierto sentido, se podría decir que los sultanes otomanos eran “más europeos” que los reyes húngaros descendientes de Arpad, todos ellos turanios por parte de padre y de madre. En cuanto a la clase dirigente otomana, fueron innumerables los visires, los funcionarios políticos y los oficiales del ejército pertenecientes a los pueblos balcánicos. Los mismos jenízaros, es decir, la élite militar del Imperio, no eran de origen turco. Otros datos significativos en lo que concierne a la transmisión de la herencia política y cultural de Bizancio a Turquía otomana se pueden encontrar en nuestro artículo Roma Otomana (“Eurasia”, 1, 2004)”.



Ya hemos hablado sobre el proceso de formación de los jenízaros para volver a insistir… De todas formas, la casuística histórica es peligrosa a la hora de valorar los movimientos políticos del presente. En España esta tendencia “idealista” tiende a aludir al “espacio hispanoamericano” (“iberoamericano” si se incluye a Portugal y “latinoamericano” si se hace con la inmigración italiana a Sudamérica…) como el “lugar natural” de influencia española. Así lo fue en los siglos XVI-XVIII, pero no ahora: ahora existen 15.000 km de distancia entre España y sus excolonias… mientras que con Europa existe contigüidad territorial, lo que implica mayor volumen de intercambios humanos y comerciales.



Ahora bien, si vale la pena examinar los datos históricos para intentar establecer las correlaciones del futuro, es en la macrohistoria y en los grandes movimientos históricos en donde nos debemos fijar, no en la casuística histórica: esta nos dice “originalidades” tales como que los templarios mantuvieron contactos con los musulmanes, que el Cid fue un mercenario al servicio de alguna de las taifas peninsulares, o que unos cuantos poetas sufíes vivieron en la Andalucía medieval… pequeños detalles que son apenas nada frente a los grandes hechos históricos de la Reconquista o las Cruzadas.



Aún suponiendo que los jenízaros fueran jóvenes bizantinos voluntarios en el ejército turco y convertidos al Islam de motu propio, este detalle sería poco ante las batallas de Lepanto y Viena o ante la batalla de Kosovo, de la misma forma que esclavos cartagineses que gozaron en Roma de reputación extraordinaria no desdicen el formidable impulso romano contra la Cartago adoradora de la diosa y potencia marítima y comercial enemiga.



Turquía jamás ha sido una potencia europea, como los EEUU tampoco lo han sido a pesar de que en el siglo XIX, enviaran por primera vez a su flota al Mediterráneo para combatir la piratería –fundamentalmente magrebí, por cierto- que obstaculizaba el comercio y las exportaciones de algodón a los puertos europeos del Sur. El hecho de que los marines y la Air Force tengan bases en Europa, no implica que los EEUU hayan sido, ni por asomo, una potencia europea. Otro tanto ocurre con Turquía: el hecho de que la Tracia, indiscutiblemente europea, apenas un 5% del territorio turco, sea, geográficamente, Europa, no implica que “todo lo que va detrás”, lo sea. Turquía ha sido, históricamente, una potencia adversaria de Europa. Cuando Mutti dice que “desde la época de Soleimán el Magnífico, cuando la monarquía francesa instauró una alianza con el “Gran Turco”, hasta el tratado de París de 1856, cuando se estableció expresamente que Turquía era “miembro efectivo de la familia de las naciones europeas”. En la última fase de su historia, Turquía era el “enfermo de Europa””... También Francia ha mantenido intereses preferenciales en el Zagreb y también la UE ha firmado acuerdos con esta zona, lo cual no implica que el Zagreb sea Europa, como tampoco lo es EEUU con el cual las democracias europeas se aliaron desde 1939 para combatir primero el hitlerismo y luego al comunismo soviético.



IV. ANKARA Y EEUU. TRES OPCIONES Y LA CUARTA



El último tramo del artículo de Claudio Mutti aborda las relaciones entre Ankra y Washington: “Más fundadas aparecen las razones por las que se rechaza la idea del ingreso de Turquía por el temor que Ankara provoca, en el seno de la UE, en tanto que caballo de Troya o mejor caballo de Washington”. Esta reserva es rigurosamente cierta. En octubre de 2002, los dos principales valedores de Turquía en la UE eran José María Aznar, entonces en plena borrachera proamericana, y el presidente Bush. Ciertamente, la política internacional, avanza a velocidad endiablada y, los gobernantes de Ankara y Madrid en la época, no son los mismos que hoy. En Ankara gobierna un equipo más religioso y menos laico que el anterior y en Madrid, al menos, en política internacional, se ha recuperado cierta sensatez, acompañada, eso sí, de una falta lacerante de habilidad.



Por esto mismo, Mutti tiene menos razón cuando expresa lo siguiente: “A decir verdad, si las condiciones de adhesión a la UE debieran ser la orientación europeísta de los gobiernos europeos, no sabemos qué países merecerían permanecer en Europa. Algunos, a partir de Italia, deberían ser inmediatamente expulsados. Coherencia pues, implicaría, como mínimo, que se invocase la no admisión en la UE de países que son filoamericanos como mínimo tanto como Turquía: Bulgaria, Rumanía y Albania”.



Aquí Mutti tiene razón, pero con dos salvedades. En primer lugar, la influencia turca en Bulgaria es notable, no solo políticamente, sino también desde el punto de vista étnico y antropológico. En cuanto a Albania, comparte con Turquía la común fe islámica y es una excepción en Europa. La política de hostigamiento constante y desmembración de Yugoslavia que abordaron los EEUU (con el apoyo del Vaticano y de Berlín, en un primer momento), llevó a una inevitable alianza entre Albania y Washington que, efectivamente, excluye a este país necesariamente de la Unión Europea. Sin olvidar que Albania, espoleada desde Washington ha intentado (e intenta) constituir una “Gran Albania” que incluiría el territorio del actual país balcánico, Kosovo, amplias zonas de Macedonia (la patria de Alejandro Magno islamizada…) y Bosnia, un Estado que, indudablemente, no tendría lugar en la Unión Europea, como Canadá no lo tiene en los EEUU aun a pesar de que limite al norte con Alaska, Estado de la Unión, y al Sur con el territorio USA. Y es que la contigüidad geográfica es necesaria, pero no suficiente, para poder cristalizar federaciones.



Por otra parte, no olvidemos que otras naciones europeas han ostentado posturas proamericanas por distintos motivos y que, llegado a un punto, han variado su orientación. A nadie se le escapa que la construcción de Europa es una reconstrucción de los vínculos atlánticos que nos unían (al menos a Europa Occidental) con los EEUU. EEUU tiene mucho más que perder que nosotros con esta reconstrucción y con la instauración de una vocación eurasiática de la UE.



Sigue Mutti: “En un amplio y documentado estudio sobre la cuestión (Dall’Impero all’Eurasia, “Eurasia”, 1, 2004), Tiberio Graziani estudia tres escenarios diversos, que intentamos recapitular a continuación:



El primer escenario (“euroccidental”) es el de la UE ampliada a Rumanía y Bulgaria, pero no a Turquía. Desde el punto de vista geopolítico, esta Europa de los veintisiete no sería una unidad completa, por que estaría privada del contrafuerte sudoriental (Turquía, precisamente) y tendría un escaso peso militar en el Mediterráneo. La Europa de los veintisiete continuaría siendo la cabeza de puente para la conquista americana de Eurasia. Turquía, mantenida fuera de la UE y utilizada por los EEUU, representaría un serio factor de desestabilización para Europa, por que mantendría alta la tensión en los Balcanes y obstaculizaría la integración de Croacia, Serbia, Macedonia, Bosnia, Herzegovina y Albania. Y este escenario que se realizaría siempre que permaneciera la toma de posición de los diversos “Francia-Israel”, Ratzinger, islamófobos y neolepantistas de todo tipo.



El segundo escenario (“euroamericano”) considera que Turquía entre en la UE para reforzar al partido atlántico, ampliamente representado por Gran Bretaña, Italia, Polonia, y Hungría y para sabotear los conatos franco-alemanes de emancipación. Esta estrategia (que tiene su base en las teorías de Huntingon) prevé que las posiciones turcófobas de algunos pensadores europeos se refuercen ulteriormente, de forma tal que la turcofobia, sumada a la más amplia campaña de difamación del Islam, excave una fosa geopolítica entre Europa y los países musulmanes del Mediterráneo. Este segundo escenario nos presenta una Europa que, comprendiendo Turquía, sería geopolíticamente completa; aunque tal unidad estuviera vanificada por el papel occidentalista confiado a Turquía. También en este caso, Europa resultaría desestabilizada. Es el escenario auspiciado por Berlusconi, Fini, Panella, Bonino.
A este segundo escenario se remite la hipótesis del ingreso de Turquía pueda anticipar y justificar el ingreso de la entidad sionista en la UE, también si es preciso tener en cuenta hechos relevantes, como los recientes desavenencias diplomáticas ocurridas entre Ankara y Jerusalén, a causa del rechazo de Turquía a participar en la agresión de Irak.



El tercer escenario (“eurocentrico”) prevé el desplazamiento del baricentro político europeo en el eje París Berlín y el simultáneo deslizamiento de Turquía de posiciones filoatlántica a las continentales. Así los EEUU perderían un precioso aliado y Europa adquiriría un elemento indispensable. Del frágil trilateralismo actual (Londres, París, Berlín), subordinado al condicionamiento angloamericano, se pasaría al eje París-Berlín-Ankara. Con la inserción de Turquía, la Unión Europea adquiriría, fuera de la NATO, el control de los Estrechos y la oportunidad de hacer valer las propias exigencias ante los países productores de petróleo. En el contexto de la UE, las cuestiones de Chipre y Kurdistán encontrarían una solución. Es este el escenario temido por Brzezinski y deseado por los euroasiáticoS (cfr. Entrevista de Aleksandr Dugin al diario turco “Zaman”).



Desde el punto de vista europeo, este tercer escenario, es indudablemente el más favorable. Para que se realice son necesarias al menos dos condiciones: la primera consiste en un ulterior refuerzo de la opción política que ha triunfado en las últimas elecciones turcas y en el paralelo debilitamiento de los centros de poder kemalistas. La segunda condición consiste en la atenuación, si no en la desaparición, de los sentimientos turcófobos e islamófobos difundidos en Europa y cultivados por los autores del “choque de civilizaciones”.



En estos razonamientos existe algo de razonable y exacto y, al mismo tiempo, otra parte en la que se toman solamente aspectos parciales del problema y se evitan otros.



La primera posición “eurooccidental” (Rumanía y Bulgaria en la UE y Turquía fuera) debería ser matizada. ¿Tendría Europa necesidad de un contrafuerte en el flanco sudeste? ¿estaría debilitada en el Mediterráneo? ¿se obstaculizaría la integración balcánica, especialmente de Serbia y Croacia? No es evidente. Es mucho más que discutible e incluso improbable. Planteemos las cosas de otra manera: ¿sería favorable que la UE tuviera fronteras directas con el polvorín de Oriente Medio? Respuesta: no; sería peligroso. ¿Estaría la UE debilitada en el Mediterráneo? Respuesta: no. El control de los Dardanelos y el Bósforo por parte de Turquía sería muy poco, menos que nada, en el supuesto de unas relaciones de amistad y cooperación entre una Rusia salida de su crisis postcomunista y reconstruida, y una Unión Europea que controla la orilla Norte del Mediterráneo, especialmente con los “serbios del Sur” integrados. En esa hipótesis, Turquía quedaría completamente aislada. De hecho, hoy, ya está aislada. Tras el derrumbe de la URSS y del Pacto de Varsovia, la OTAN murió de éxito. La incorporación de los países del Este a la OTAN, no sirvió para reforzar el “atlantismo” europeo, sino para acelerar la integración de esos países en la UE. Fue la consecuencia imprevista por Washington. Así mismo, Francia y Alemania, tras un lustro de relaciones frías (1990-2001), tras el 11-S recuperaron la buena armonía y reaccionaron conjuntamente ante la guerra de Irak sin dejarse arrastrar como ocurrió en Afganistán. En ese tiempo, los EEUU lograron situar bases militares minúsculas en Georgia y Uzbekistán, en caso de conflicto, en lugar de ser plataformas ofensivas… pueden convertirse en rehenes de algunos de los actores.



Ciertamente, el alineamiento de Turquía con la UE la separaría a éste país de EEUU, pero, antes que buenas relaciones con Turquía, Europa debe estar en condiciones de asegurar sus relaciones con las principales potencias eurasiáticas (Rusia y China). Precisamente, en este terreno, la propulsión de un espacio turcófono en las exrepúblicas soviéticas de la exURSS y en el Oeste de China, puede generar conflictos. Por el contrario, el eje Europa-Rusia-China, además de asegurar la estabilidad en Eurasia y el cierre de este vasto espacio geográfico a cualquier intento desestabilizador interior o exterior, bloquearía también las aspiraciones de cualquier otro actor secundario que pudiera concretarse: el Islam chiíta, el Gran Zagreb, el espacio pan-turco, etc. Entre las dos opciones: Turquía en la UE (con el riesgo de conflicto con Rusia y China) o Turquía fuera de la UE y alineada con los EEUU (en donde supondría apenas nada), la opción razonable parece la segunda, a menos que, utilizando argumentos religiosos y los intereses de cierto “tradicionalismo” de raíz guénoniana, se eludan los aspectos conflictivos que el Islam real (no el intelectual) que ha llegado a Europa en el último decenio está causando al Viejo Continente.



Por otra parte Mutti se equivoca cuando habla de un “trilateralismo” en el que participarían Londres-París-Berlín. En absoluto: este eje, por el momento es inexistentes. Los estrategas anglosajones, siguen temiendo el eje París-Berlín-Moscú con la misma intensidad que lo temieron a lo largo de todo el siglo XIX. Londres sigue sin definirse como “potencia europea”, prefiere seguir siendo un “país anglosajón” a pesar de los desprecios e insultos que Brzezinsky y otros geopolíticos norteamericanos, le han prodigado en los últimos años y a pesar de ser la infantería colonial de EEUU en Irak, como en campañas anterior los gurkas han sido la fuerza de élite colonial inglesa.



Creemos que la tendencia en Europa es irreprimible: no solamente en Francia y en Alemania existe un progresivo alejamiento de EEUU, sino también del resto de Europa. La caída del PP ha demostrado la fragilidad de las políticas proamericanas en Europa, desarrolladas a espalda de las preferencias de los electores. El 11-S de 2001 fue el último momento en que Europa hizo causa común con EEUU. Desde entonces la distancia entre las dos orillas del Atlántico no ha dejado de ensancharse. Poco importa que algunos como Aznar no lo hayan advertido todavía. En Italia y en Polonia parece que no caben muchas dudas. En los países del Este, durante unos años el reflejo pro-norteamericano es el resultado de los años de gobierno comunista en la que lo más alejado de la situación era, precisamente, los EEUU. Es hasta cierto punto lógico que estos países, jóvenes democracias, contemplen a EEUU, no como un enemigo a aislar, sino como un aliado que les ha salvado de la carestía, la opresión y la falta de libertades… Tiempo tendrán de rectificar, como, por lo demás, ha rectificado buena parte de Europa.



Lo que algunos antiguos miembros de organizaciones “terceristas”, como el propio Mutti, no están en condiciones de ver es que con el final de la guerra fría, los partidarios del “atlantismo” quedaban sin argumentos sólidos que justificaran el puente oceánico de la OTAN. Pero con el fin de la guerra fría se han remodelado las alianzas mundiales: nada impide el acercamiento entre una UE reforzada y la nueva Rusia en vías de reconstrucción. Nada impide el acercamiento entre la UE y China, a diferencia del recelo justificado que mantienen los chinos con EEUU. El pro-americanismo está fuera de la historia en Europa. Quizás los Fini, los Blair, los Aznar, todavía no se han enterado. De momento, las urnas ya se lo han recordado a Aznar y Blair será el siguiente en soportar el castigo. Como aquel cuento de Jorge Luis Borges, la UE y EEUU han llegado “a los senderos que se bifurcan”.



El peligro para cada uno de los tres actores principales en Eurasia (UE, Rusia y China) es que Turquía opte por orientar su política hacia el Oeste (40 millones de inmigrantes turcos nos esperan), hacia el Norte (el espacio turcófono amenaza con unir en un frente antiruso a pueblos hasta hace poco vinculados a la exURSS) o hacia el Este (las minorías islamistas turcófonas del Oeste de China pueden interesar a Washington para desestabilizar a este país ¡sea cual sea el alineamiento de Turquía!). La única opción viable es la que ya se produjo a principios del siglo XX, cuando el Kaiser Guillermo II logró que Turquía reorientase su dirección estratégica hacia el Sur: esto es, hacia el mundo árabe. Y es lógico que así sea.



Turquía es menos “europea” que Grecia, pero más que Arabia Saudí. Lo esencial en estos momentos no es tanto integrar a Turquía en la UE (lo cual crearía desequilibrios interiores en la UE y sería susceptible de crear fricciones con otros países euroasiáticos), sino conseguir que lleve la llama de la racionalidad al mundo árabe. Europa ahí no tiene nada que hacer ni nada que decir: otra civilización, otra cultura, otros interlocutores. Turquía, por ejemplo. Es preciso hacer ver a Turquía que su destino histórico no está en Europa de donde fue rechazada en el siglo XVII y en donde ni su cultura ni su tradición antropológica tienen nada que ver como no sea en los guetos de inmigrantes de Hamburgo, Hessen y Munich. Las legiones de turcos occidentalizados tienen una misión y un destino: rescatar para el mundo del siglo XXI a las poblaciones árabes, la mayoría de las cuales siguen viviendo como en la Edad Media. El Islam redimensionado a una religión que renuncia a intervenir en asuntos políticos, una sociedad laica (ejemplos no faltan: el kemalismo, el baasismo, el panarabismo naserista) en marcha progresiva hacia estándares representativos y de derechos políticos similares a los occidentales… tal es la tarea más realista que debe asumir Turquía en el siglo XXI.



El momento actual tiene una falsa percepción: que es preciso contestar con un SI o un NO a la integración de Turquía en la UE… cuando en realidad, el problema es otro, Turquía es, desde todos los puntos de vista, exterior y ajena a Europa: no se trata de decir NO a Turquía, sino de orientar a este país hacia el Sur, por que la hipótesis más razonable no es ninguna de las tres enunciadas por Graziani sino esta otra: la integración de Turquía en EU puede desequilibrar la Unión, crear más problemas de los que resuelve; el atlantismo pro-americano turco quedará asfixiado por sí mismo como ha demostrado la oposición turca a dejar estacionar tropas americanas para atacar Irak en 2003; queda solo la hipótesis no contemplada por Graziani: la reorientación de Turquía hacia el Sur, hacia el mundo árabe. Mejor un mundo árabe dirigido por islamistas moderados, que un mundo árabe sometido a las locuras del irracionalismo mágico wahabbita.



V. NOTAS FINALES



Una notación final: la alusión a los sentimientos “islamófobos o turcófobos” que han aparecido en Europa, no es, como quiere Mutti o Graziani, producto de la obra de Huntington sobre el choque de cultural… sino, antes bien, del roce entre la cultura islámica y la europea allí donde ha habido bolsas de inmigrantes. Es precisamente la realidad de estos contactos los que confirman en la inviabilidad de la presencia turca en Europa. Eso, o de lo contrario, 40 millones de turcos iniciarán en los próximos veinte años el camino hacia Finisterre, generando en Europa la alteración demográfica más brutal de toda la historia de la humanidad. Los sentimientos “islamófobos o turcófobos” no han aparecido por casualidad… sino que evidencian el profundo malestar generado por la ósmosis entre las culturas. Y este malestar deriva, no de un hecho teórico (le lectura de Huntington), sino de la apreciación práctica de las poblaciones europeas que han debido convivir con las minorías islámicas.



A fin de cuentas, la geopolítica no puede perder el contacto con la realidad. En EEUU lo saben: para que los designios geopolíticos de tal o cual grupo de presión (“la cábala” de Leo Strauss y sus discípulos, la geopolítica trilateralista de Brzezinsky hoy o la de Kissinger ayer…) es preciso contar con el apoyo de las poblaciones. En EEUU, más que en ningún otro lugar del mundo, saben que la política interior tiene un peso decisivo a la hora de imponer una política exterior. Y la realidad es extremadamente elocuente: no camina a favor de la integración de Turquía en la UE, sino todo lo contrario. “Turcofobia” e “islamofobia” no han aparecido por casualidad, sino a caballo con las legiones de inmigrantes que han irrumpido en el Viejo Continente. Esos impulsos, lejos de atenuarse, irán aumentando a medida que aumenten los contingentes islámicos en Europa. Si, eso no es geopolítico; pero es la realidad que tenemos ante la vista. Cualquier aspecto de la ciencia política para ser útil debe, necesariamente, sustentar sus especulaciones sobre realidades, no eternamente sobre las famosas “ficciones geopolíticas”.



© Ernesto Milà - Alicante, 2 de Noviembre de 2004 – infoKrisis –infokrisis@yahoo.es

Turquía y los Derechos Humanos

Turquía y los Derechos Humanos

Redacción.- Iniciamos una serie de artículos que irán apareciendo en días sucesivos sobre Turquía y la Unión Europea. Europa no ha tardado siglos en lograr el triunfo de los derechos mundiales en todo su territorio para que ahora, por la premura de una nueva y discutida incorporación, se cuele de nuevo el desprecio por la conquista tan esperada. No existen garantías sobre el respeto a los derechos humanos en el territorio turco. Las denuncias han proliferado en los últimos años y, por lo demás, el hecho de que el gobierno turco de Erdogan haya introducido reformas en el código penal turco, no implica que estas modificaciones sean permanentes y que no puedan producirse regresiones espectaculares.


Hasta finales del siglo XX, los derechos humanos fueron una quimera en Turquía. El 16 de febrero de 1999 la sección española de Amnistía Internacional emitió un largo comunicado de prensa en el que pedía garantías sobre la integridad física del líder kurdo Abdullah Öcalan y que fuera juzgado con imparcialidad. En el comunicado se reiteraban las denuncias sobre graves violaciones de derechos humanos en Turquía.



Amnistía Internacional urgió a Bülent Ecevit a que asegurara a Abdullah Öcalan un abogado de su elección y a que no sufriera torturas o malos tratos. Öcalan, líder del Partido de los Trabajadores del Kurdistán, estaba en aquel momento sometido a interrogatorio en un lugar desconocido, tras ser entregado a las autoridades turcas. Amnistía Internacional estaba muy preocupada por los posibles malos tratos que pudiera sufrir, debido al historial de torturas y malos tratos cometidos por las fuerzas de seguridad de Turquía. Buena parte de los desvelos de AI en Turquía tienen relación con la actividad terrorista del PKK. En 1996 AI lanzó una campaña sobre ese país titulada "Sin derechos humanos no hay seguridad".



"Las autoridades turcas han intentado justificar, ignorar o encubrir los abusos -torturas, homicidios políticos y "desapariciones"- en nombre de la seguridad del Estado", denunciaba entonces AI. Denunciaba que la Ley Antiterrorista servía para procesar y encarcelar a gentes que nada tenían que ver con el terrorismo, especialmente a intelectuales y políticos por expresar opiniones críticas con la política gubernamental. Se trataba de un informe dotado de un alto grado de imparcialidad en el que se denunciaban también los abusos cometidos por grupos armados de oposición, especialmente por el PKK: asesinatos arbitrarios y deliberados de civiles no combatientes, incluyendo mujeres, niños y rehenes.



El 8 de febrero de 1999 Amnistía Internacional denunció la celebración de un juicio contra 10 altos cargos de la Asociación de Derechos Humanos de Turquía, que fue objeto de un acoso sistemático de las autoridades durante todo 1998. En diciembre de 1998, AI denunció el acoso contra miembros y dirigentes del Partido Popular de la Democracia (HADEP), un partido kurdo legal. Del 16 de noviembre al 3 de diciembre fueron detenidos en torno a 3.000 miembros de dicho partido, y la policía había asaltado las oficinas de dicho partido en varias ciudades deteniendo a 200 dirigentes, entre ellos su presidente, Murat Bozlak. Era la respuesta a las huelgas promovidas por el HADEP tras la detención de Öcalan. Dos de los detenidos murieron por malos tratos.



El informe de AI correspondiente a 1997, señalaba la detención de centenares de personas por sus actividades políticas no violentas. La mayoría fueron liberadas tras breves periodos de detención, pero suponían un obstáculo intolerable al ejercicio de la libertad de expresión. En esa época la tortura era una práctica habitual de la policía. Seis detenidos políticos habían muerto en las comisarías ese año y otras nueve desaparecieron cuando estaban bajo custodia de las fuerzas de seguridad y, al menos 20 murieron en circunstancias “que aparentaban ejecuciones extrajudiciales”. Paralelamente, la guerra contra los kurdos generó seis mil víctimas en 1997.



En el año 2004, las cosas no seguían mejor. Ciertamente, el gobierno turco había abolido la pena de muerte y dado garantías de respeto a los derechos humanos. Pero el problema no eran las garantías verbales o escritas sino su aplicación práctica. Y esta se ha demostrado inviable. El 26 de febrero de 2004, llegaba a Occidente, la noticia de que Ihsan Cibelik, un músico de Grupo Yorum, se encontraba a punto de morir tras haber sido encarcelado y sometido a tortura en reiteradas ocasiones. Durante 19 años, Turquía mantuvo censurado al Ggrupo Forum, algunas de cuyas composiciones se han convertido en himnos de la resistencia


En 1995, Ihsan Cibelik, encarcelado por su labor cultural, participó en la huelga de hambre Contra la Tortura y el Aislamiento Carcelario. En el curso de esa huelga, el 19 diciembre de 2000, Ihsan fue trasladado a la cárcel de alta seguridad de Tekirdag, en Tracia, famosa en el país por la dureza de las condiciones de encarcelamiento. Fue en ese presidio donde Cibelik contrajo el síndrome de Wernicke-Korsakoff tras 253 días de ayuno, enfermedad incurable, y sometido a alimentación forzada. La gravedad de la enfermedad de Cibelik y la necesidad para el gobierno de romper el movimiento de protesta, llevaron a su excarcelación. La liberación fue condicional, se pretendía que muriera fuera de prisión, pero si se restablecía debería de volver a la cárcel. Un análisis médico realizado cada seis meses debería establecer su estado de salud. El 22 enero del 2004, el dictamen médico revocó la libertad condicional, pese al evidente deterioro del estado de salud de Ishan. Era la primera vez en la historia de la medicina que el síndome Wernicke-Korsakoff, tenido por incurable… se curaba.



Pero el caso de Ishan Cebelik era sólo uno entre miles. Los derechos humanos en Turquía tienen tres frentes: de una lado, la democracia limitada y tutelada por las fuerzas armadas que existe en el país, de otro por la guerra contra la minoría kurda del Este del país a lo largo de la cual ambas partes han cometido atrocidades dignas de otras épocas; finalmente, la disidencia política interior que hace que determinadas fuerzas políticas sean consideradas terroristas y sus miembros tratados con extrema brutalidad.


Un año antes del escándalo Cebelik, el 15 de julio de 2003, Ozlem Turk formaba parte del último grupo de 27 presos que proseguían en huelga, tras casi dos años y medio de ayuno. Ese día Ozlem se convirtió en la víctima mortal número 107 víctima de la huelga de hambre que presos políticos turcos mantienen desde octubre del 2000 y que fue la más larga y mortífera de la historia. Ozlem Turk, miembro de la organización Izquierda Revolucionaria, falleció tras varios días de agonía en un hospital de Ankara. Formaba parte del último grupo de 27 presos que proseguían en huelga tras casi dos años y medio de ayuno. La Asociación Turca de Derechos Humanos (ATDH), informó que 17 de esos presos, de los que ocho están hospitalizados y nueve continúan en centros penitenciarios, se encuentran "en estado crítico". Otros 10 huelguistas se conservaban un estado de salud "aceptable", aunque se negaban a ingerir alimentos, y se les alimentaba con vitaminas, agua azucarada y sal.



La huelga se había iniciado el 20 de octubre del 2000, en protesta por la decisión del Gobierno de trasladar a cárceles de alta seguridad a los presos de varios grupos izquierdistas. Estos se declararon en huelga al considerar que el traslado aumentaba el riesgo de sufrir nuevas torturas y malos tratos. A pesar del inicio de la huelga de hambre, el traslado tuvo lugar el día 19 de diciembre. Se produjeron numerosos incidentes violentos en el curso de los cuales 30 presos y 2 policías resultaron muertos. El primer fallecimiento como efecto de la huelga de hambre tuvo lugar el 21 de marzo del 2001. Poco después el presidente indultó a 300 presos, la mayoría de los cuales tenían daños orgánicos irreparables (perdida de la memoria y atrofias cerebrales). El parlamento adoptó una ley para obligar a los huelguistas a ingerir alimentos aún contra su voluntad.



El 8 de julio de 2002, llegaba a Occidente, la declaración de los presos sobre el fin de la huelga de hambre. Entre otras cosas se decía: “Hemos resistido hasta la muerte en contra de los que tenían como objetivo destruirnos y derrotar al movimiento revolucionario. Hemos mantenido nuestra dignidad y nuestros ideales, no nos hemos rendido. (…) no han podido doblegar nuestra fuerza de voluntad a pesar de todos sus ataques y maniobras, y se han visto forzados a humillarse ante nuestra tenaz resistencia. (…) Saludamos con honor a nuestros héroes caídos durante la resistencia y les juramos la eterna continuación de su lucha. (…) hasta el presente han costado la vida de 91 combatientes revolucionarios y la invalidez de centenares de nuestros compañeros. (…) A partir del 28 mayo 2002 ponemos fin a la acción de huelga de hambre hasta la muerte. Queremos subrayar una vez más que a lo único que se pone fin es a la acción de huelga de hambre hasta la muerte. Nuestra resistencia contra el aislamiento y las celdas de tipo F proseguirá sin interrupciones. (…) Las celdas de tipo F son un ataque contra toda la sociedad. Su objetivo es convertir la vida misma en una celda, y esto ha quedado claro durante los últimos tiempos. Por ello mismo, es un deber de todos los oprimidos oponerse a estos ataques.



En un principio se podría estar tentado de pensar que existe tortura por que existe terrorismo político. Sin embargo, distintos estudios de asociaciones independientes han establecido que la tortura y los malos tratos se practican, no sólo con los detenidos políticos, sino también con los de derecho común.



La cuestión de los derechos humanos en 2004 era uno de los argumentos más sólidos para cerrar el paso de Turquía a la Unión Europea y así lo entendió la Comisión Europea cuando en un dictamen, si bien consideró que Ankara cumple los requisitos políticos para iniciarse negociaciones, al mismo tiempo propuso suspender la negociación si no se aplicaban las reformas.



El Ejecutivo comunitario dictaminó que “Turquía cumple suficientemente los criterios políticos de Copenhague de 1993 como prerrequisito imprescindible para el inicio de negociaciones de adhesión a la UE de los países candidatos”. Pero sólo un poco más adelante advertía: “La Comisión Europea advierte que todavía persisten graves problemas en Turquía, como numerosos casos de tortura y restricciones a la libertad de prensa y a la libertad religiosa, violencia contra las mujeres y discriminaciones contra las minorías étnicas, en especial los kurdos y los armenios”. En conclusión, el Ejecutivo comunitario recomendó establecer unas cláusulas de vigilancia durante las negociaciones de adhesión para poder suspenderlas en caso de que no se corrijan esas carencias a un ritmo satisfactorio, o ante la posibilidad de que se produzca un retroceso en el proceso democrático turco.



El 27 de abril de 2004 Leyla Zana y tres diputados kurdos fueron encarcelados y condenados a 10 años de prisión. Los tres diputados habían resultado elegidos al parlamento turco en octubre de 1001 y se declaraban abiertamente favorables a una solución política de la cuestión kurda. En diciembre de 1994 fueron condenados a la pena capital. La presión internacional permitió conmutar la condena a muerte por la de 15 años de encarcelamiento. Por su parte, el delito de Leyla Zana fue haber pronunciado una frase en lengua kurda durante su juramento constitucional. La frase, por lo demás, aludía a la necesidad de coexistencia en igualdad de los pueblos turco y kurdo en el seno de una Turquía democrática.



En una fecha igualmente reciente, el 17 de mayo de 2003, fueron publicadas las conclusiones del segundo informe periódico de Turquía ante el Comité contra la tortura de las NNUU. La conclusión tras la lectura de dicho informe es que a Turquía le quedaba todavía mucho camino por andar en la ruta de los derechos humanos. A pesar de que en 2003 se había abolido la pena de muerte y levantado el estado de excepción que pesaba sobre todo el país, se habían abordado reformas constitucionales y legislativas y de había abolido la obligación de obtener autorización administrativa para emprender acciones legales contra un agente de la seguridad, se permanecía muy lejos de los estándares occidentales.



La Organización Mundial Contra la Tortura, denunciaba ese mismo día que dos oficinas, entre ellas la de la Asociación por los Derechos Humanos, en Ankara, habían sufrido incursiones de las fuerzas de seguridad que habían incautado la totalidad de los archivos. Un miembro de esta asociación, Faray Salman, explicaba que las reformas que habían tenido lugar en Turquía eran cosméticas, pero no estructurales. Explicó que las fuerzas de seguridad seguían teniendo impunidad absoluta para practicar cualquier tipo de exacción. Los expertos de NNUU declaraban que las pocas denuncias que llegaban a los tribunales contra torturadores, recibían sentencias extraordinariamente benévolas que no tenían ninguna relación con la gravedad del crimen cometido o bien que los procesados raramente eran separados de sus funciones. Para NNUU, se estaba muy lejos de los estándares de respeto a los derechos humanos.



Así mismo, ne un fecha igualmente reciente, 12 de febrero de 2004, Amnesty Internacional enviaba un comunicado de prensa titulado “Turquía: es preciso dar la espalda a los viejos hábitos, para respetar las nuevas normas”. Irene Khan, secretaria General de AI declaró que “Las reformas jurídicas llevadas hasta el presente por Turquía son alentadoras, pero las cosas no cambiarán verdaderamente más que si estas reformas se aplican integralmente y se acompañaran de un seguimiento de la evolución de la legislación”. Añadía: “Las carencias intrínsecas del sistema de justicia penal turco, permiten que los atentados contra los derechos humanos se perpetúen. En tanto que una reforma institucional en profundidad no haya sido establecida, las reformas jurídicas seguirán siendo letra muerta o sin futuro”. Las propuestas de AI hacia el gobierno turco se resumían así:



- crear un mecanismo de control independiente encargado de velar por el respeto a los derechos humanos.

- Poner en marcha comisiones encargadas de estudiar las modalidades de una reforma en profundidad de la policía y del aparato judicial.

- Abolir el artículo 159 del código penal que, continúa cualificando de infracción toda expresión no violenta de opiniones consideradas como “insultantes” o “denigrantes” respecto al Estado y sus instituciones.

- Enmendar los artículos que en el Código Penal, la Ley Antiterrorista o la Ley de Asociaciones, pueden ser invocados para atentar contra los derechos de libertad de expresión, de asociación y de reunión.

- Liberar a todas las personas encarceladas por haber expresado su opinión de manera no violenta, entre ellos el defensor de los derechos humanos Ozkan Hohanli, así como Leyla Zana y sus compañeros.



En el momento de escribir estas líneas, estas propuestas, razonables para que Turquía pudiera ser considerada como igual al estándar europeo, siguen sin ser respetados.



© Ernesto Milà – infoKrisis – infokrisis@yahoo.es