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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

La ministra Truquillo, quintaesencia del gobierno ZPlus

La ministra Truquillo, quintaesencia del gobierno ZPlus

Redacción.- Los varapalos que ha recibido la ministra de la vivienda, Maria Antonia Trujillo (a) “La Truquillo”, son suficientes como para que insistamos. Sin embargo, el tema de la vivienda es suficientemente importante como para que no pasemos revista a algunos datos nuevos que, deben hacernos reflexionar sobre las consecuencias de la ineficacia e impreparación de la ministra. Y las conclusiones a las que llegaremos son, sencillamente, dramáticas.

La ministra Trujillo y 30 metros cuadrados

El despacho de la ministra Trujillo mide 34 metros cuadrados, es confortable y tiene un lavabo anexo de 15 metros cuadrados. Sin contar, por supuesto, con la recepción en donde su secretaria dispone de un espacio similar, y excluyendo, como no podía ser menos, otro espacio algo más reducido, habilitado como sala de espera. La ministra Trujillo cuenta con una buena “solución habitaiconal”.

Pero hay otras cifras que son, igualmente, significativas. En su primer año de existencia, el Ministerio de la Vivienda ha gastado el 90% de su presupuesto en la construcción del propio ministerio… así que no cuentan con presupuesto para realizar absolutamente ninguna otra gestión. ¿Hacía falta un Ministerio de la Vivienda? ZPlus lo había prometido, así que lo cumplió… a pesar de que todas las gestiones que podía realizar, ya estaban transferidas a las comunidades autónomas.

Así que tenemos a un ministerio inútil, dirigido por una incapaz, para qué nos vamos a engañar. Después, del maravilloso plan de las viviendas de 30 m, ya casi nadie, salvo la SER y El País, tienen ninguna duda.

Un proyecto que sólo satisface a los constructores

El lunes pasado se inauguró la edición anual del salón de la construcción de la Feria de Barcelona, “Construmat”. Fue, precisamente, allí en donde la ministra lanzó su plan habitacional. Uno de los estands muestra, en efecto, ese tipo de viviendas modulares de paredes movibles.

No es una idea nueva. La idea se aplica en los países nórdicos (eso sí, para estudiantes, se sitúa en campus universitarios y, además, está subvencionada por el Estado…), y procede de arquitectos que vivieron la experiencia socialista de Chile a principios de los años 70. Salvador Allende, por su parte, se inspiró en las viviendas gratuitas que había visto en Cuba. Y Castro, a su vez, tomó la idea de las viviendas comunales que existían en la Unión Soviética. No es que la ministra sea comunista, es que es, sencillamente, tonta del bote.

Si tuviera algo de idea del departamento que gestiona, sabría que contra más pequeña es una vivienda más cara sale el metro cuadro. Contra más viviendas hay en el mismo espacio, más servicios debe tener. Un piso de 180 metros cuadrados tiene solamente una cocina… seis pisos de 30 metros cuadros (en total 180 metros), precisan seis cocinas. Otro tanto puede decirse de los sanitarios (a menos que sean comunales como en la URSS). Lo caro en la vivienda no son los tabiques sino los servicios. Así pues, resulta evidente que, la promoción de pisos pequeños, terminará encareciendo la vivienda. Una vez más, la sociedad recibirá lo contrario al efecto buscado por el gobierno.

Un año de cortinas de humo

Cuesta encontrar a una sola “chica Vogue” que no esté quemada en su ministerio. Ayer mismo, la ministra de agricultura fue abucheada por los agricultores murcianos. La ministra de cultura, en paradero desconocido mientras no se resuelva el contencioso de los papeles de Salamanca. La ministra de educación, deshaciendo lo ya hecho y creando confusión en los colegios. Y así sucesivamente.

Pero, de entre todos los ministerios, el de la Vivienda es el que a lo largo de este año se ha llevado la palma de la ineficacia y su titular el nóbel del cinismo. Llamar “vivienda digna” a 30 metros cuadrados, cuando su despacho mide mas, es, precisamente, una indignidad. Desde que la ministra está en su poltrona, el precio de la vivienda, no solamente no se ha desacelerado, sino que sigue subiendo con la misma cadencia. En 2004, las hipotecas crecieron un 24% (se supo el lunes). No es raro que los beneficios bancarios hayan aumentado en 2004 como nunca lo hicieron en años anteriores.

Tenemos el parque de viviendas más intensivo de toda Europa. Solamente en España el 2004 se construyeron 500.000 viviendas, más que en toda la Unión Europea. En toda la década de los 70, cuando la vivienda era aún asequible (los socialistas todavía no habían irrumpido), apenas se construyeron en 10 años, 1.000.000 de viviendas.

Estas cifras deberían operar, según las leyes del mercado, un descenso en el coste de la vivienda: más oferta, demanda constante, luego el precio debería de tender a bajar. Y sin embargo, ocurre lo contrario por dos factores: la vivienda se ha convertido en el refugio del dinero negro y en el principal atractivo de la economía especulativa y, por otra parte, el crecimiento de la población española y el repunte de la natalidad (a causa, solamente, no lo olvidemos, de la inmigración ilegal y masiva), hace que se espere que la demanda tenderá a dispararse en los próximos años (algo que no tenemos tan claro).

Pues bien, a lo largo de este último año, el ministerio de la vivienda y su titular, han pasado de evidenciar una ineficacia que la SER, El País y PRISA, tenían como “circunstancial” y producto de una primera toma de contacto de la ministra con su ministerio recién creado, a la ineficacia a través del “estudio profundo” que es lo que la ministra ha alegado para justificar pisos de 30 metros cuadrados. ¿Para cuándo un “estudio profundo” sobre las viviendas-nicho inspiradas en el modelo japonés?

El fondo de la cuestión es que ZPlus llegó al poder por carambola siniestra de 192 muertos, cuando nadie lo esperaba y provisto de un programa realizado de forma irresponsable para atraer el voto de bolsas de electores muy concretas. A los jóvenes se les prometieron “800.000 viviendas dignas”. Era evidente que los municipios no estaban dispuestos a poner su suelo a disposición del ministerio para construir viviendas sociales. De eso se pasó a las “soluciones habitacionales” y de eso a las “viviendas modulares de 30 metros cuadrados”. Cortinas de humo para ocultar incompetencia e imposibilidad de realizar el programa.

Consecuencias psicológicas y sociales de la vivienda

Contra más pequeña es una vivienda, más trastornos psicológicos produce a quienes la habitan. Una vivienda espaciosa, permite espacios de intimidad, conjugados con otros de relación social. Una vivienda mínima, genera sensación de encierro, privación, encarcelamiento y aislamiento, impide la privacidad y las relaciones sociales. Las alteraciones y patologías sociales que todo esto produce no se le escapan a nadie. Mucho más, si como proponía la ministra, las viviendas estarán construidas con paredes de pladur que ni siquiera tienen la capacidad de aislar unos habitáculos de otros.

Una sociedad en la que sus habitantes viven en pisos de dimensiones mínimas, tiende a excitar la agresividad entre sus miembros. Al salir a la calle, con la agresividad contenida y las energías que no ha podido desplegar en el hogar, volcadas hacia la calle, el individuo tiende a un comportamiento expansivo y ofensivo para el resto de la sociedad.

Además, es evidente que pisos de 30 metros cuadrados, pueden ser, como máximo útiles para estudiantes y durante el curso lectivo, pero no para desarrollar una vida de pareja (la falta de espacio vital favorece inevitablemente el enfrentamiento y es causa de divorcios y rupturas) y, en absoluto para formar una familia (hacen falta, como mínimo 70-80 metros cuadrados para poder tener un hijo).

Así pues, lo que está en juego no es solamente la especulación o que una ministra surgida de la demagogia populista del 50% de cuota femenina, sea una inútil total; lo que está en juego es la estabilidad de la sociedad e incluso su misma viabilidad.

Y ZPlus, ni sus chicas Vogue, ni sus chicos Zero, tienen la más mínima idea de cómo resolver el problema del futuro de la sociedad española.

© Ernesto Milá – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Trujillo: la “Chica Vogue” y sus 30 m2 "habitacionales"

Trujillo: la “Chica Vogue” y sus 30 m2 "habitacionales"

Redacción.- La ministra Antonia Trujillo lo tiene grave. Se trata de una “chica Vogue”, desde luego, muy imaginativa. Después de la barbaridad de la Sociedad de Alquileres, ahora propone ¡pisos modulares de 30 metros cuadrados! Jóvenes: este es vuestro futuro, 30 metros para crear una familia. Son los pisos de Pin y Pon. Esa es la vivienda "digna" a la que alude la Constitución, según interpretación de la ministra Trujillo. Lo dicho: el problema es de los españoles que no ayudamos a que el gobierno resuelva el problema de la vivienda, al no aceptar vivir en un armario empotrado.

Para la ministra de la vivienda las cosas están claras: en el año que lleva al frente del departamento, las dos únicas medidas que ha sido capaz de adoptar, no pueden por menos que ser una broma de mal gusto y una ofensa para todos los trabajadores que tienen que pagar con el sudor de su frente, el hambre especulativa y la economía del pelotazo.
Las dos medidas son sorprendentes y dicen mucho sobre la nulidad del gabinete ministerial. La primera es la creación de la Sociedad Estatal de Alquileres.

La Sociedad de Alquileres en cifras

Ya nos extendimos, en un artículo anterior sobre lo que nos parecía esa idea. Ahora toca aportar algunas cifras que evidencian lo absurdo de tal medida.

En el decreto-ley que creaba dicha agencia, el gobierno entregaba un presupuesto de 6 millones de Euros para gestionar la iniciativa… parece mucho, ¿mucho? Dividida esta cantidad por 17 comunidades autónomas, nos da 400.000 euros por comunidad: lo justo para pagar el alquiler y el sueldo de un par de funcionarios donde se alojará el organismo, además de para los gastos de publicidad y gestión. Es decir, que esa cantidad, no supone nada, en la práctica.

Para colmo, la chica Vogue ha calculado que cada año esta agencia estará en condiciones de realizar ¡6.000 “actuaciones” en todo el territorio nacional! Había que oírlo en directo para creerlo. Las palabras fueron pronunciadas en la apertura del Consturmat, el salón de la construcción de Barcelona. Así que no hay duda: el objetivo son “6.000 actuaciones”… esto es, 6.000 alquileres. ¿Mucho?

Si dividimos 6.000 “actuaciones” por 300 días laborales, nos quedan 20 actuaciones diarias y si dividimos 20 actuaciones por 17 comunidades autónomas, veremos que –la matemática no engaña- diariamente corresponde ¡1’4 alquiler! por día y por comunidad. Y si dividimos la misma cantidad por el número de capitales de provincia, tocan a 0’3 “actuaciones”, día. Así, por ejemplo, en una ciudad como Barcelona, cada tres días y cuarto, la flamante Sociedad Estatal, formalizará un contrato… es decir, prácticamente lo mismo que cualquier agencia de barrio realiza sin tanto escándalo ni fotos en Vogue.

Pues bien, con este proyecto absurdo y surrealista, el Ministerio de la Vivienda, piensa resolver el problema de la vivienda de alquiler. La ministra Trujillo olvida, que en una ciudad como Madrid o Barcelona, en este momento, existen 150.000 pisos vacíos, comprados con interés especulativo, vacíos y sin que los ocupe nadie. Pisos que se revalorizan a una velocidad de 15-18% anual, con un promedio de 1’2% mensual en los último cuatro años.

Alguien con el cerebro que funcione normalmente ¿puede pensar que este plan sea algo más que una broma pesada y demagógica que intenta demostrar que el gobierno está haciendo algo en el tema de la vivienda?

La vivienda modular: eureka

La ministra Trujillo ha inventado la “vivienda modular”. Consiste en un habitáculo de 30 metros cuadrados. Es decir un cuadrado de 6x5 metros en donde hay que comprimir sala de estar, un dormitorio, cocina y lavabo. En los barracones del GULAG soviético y en las viviendas colectivas de la más rancia y subdesarrollada sociedad estalinista, se disponía de un análogo espacio vital.

Además ¿qué ocurre cuando la pareja decide tener hijos? La ministra no tiene el más leve empacho en dar una solución acorde con su nivel intelectual: deben ser pisos “modulares”, cuando la pareja necesita otro, compra el de… al lado y si necesita más, compra otro anexo…

¿Un chiste? No, no ha dicho en serio ante los directivos del sector de la construcción en Barcelona. Su idea es que los edificios sean naves separadas por paredes de pladur, fácilmente reconvertibles.

La ministra Vogue olvida muchas cosas: la primera de todas es que una casa no es un hogar y una “solución habitacional”, se llame “vivienda modular” o simplemente “chabolo carcelario”, es mucho más diferente a la idea de un hogar a la que tenemos derecho todos los españoles.

La ministra ha preguntado cómo abaratar costes y, sin duda, le han dicho que con paredes de pladur. Poco le importa que paredes de este tipo den lugar a viviendas de escasa calidad, en la que el más mínimo sonido es perceptible en la otra parte (aun cuando, interiormente, estén forradas –cuando lo están- de lana de roca aislante). Poco importa que esas paredes, tarden poco en resquebrajarse (acaso por efecto de un portazo espotáneo provocado por una corriente de aire y que ni aíslen acústica ni térmicamente… a fin de cuentas, a la chica Vogue no le interesa nada de todo esto, no es ella la que va a vivir un una “solución habitacional” de 30 metros cuadrados. ¿Puede vivirse sin intimidad, en un habitáculo en el que cualquier mínimo sonido que produzcamos, va a ser oídos por los vecinos, sin la posibilidad del más mínimo pudor. Unos meses más y nos propondrá vivir en un tonel (“Diógenes muestra el camino de la realización de la promesa electoral socialista”) o en una tienda de campaña (“el mercado es el mercado”).

Basta de tomaduras de pelo, basta de cinismo

El problema es que las declaraciones de la ministra Trujillo serían grotescas, sino fuera porque la vivienda es un derecho constitucional y porque con las cosas del vivir no se juega. El problema del gobierno ZPlus es que cuando se empeñan en cumplir con el inviable programa electoral, la imposibilidad de ofrecer soluciones dignas, les hace caer en el insulto a las clases trabajadores y a los españoles más humildes.

Ni la Sociedad Estatal de Alquileres (con su rackett de protección del 20%), ni esta ofensiva idea de las “soluciones modulares” (de 30 metros cuadrados) pueden ser consideradas seriamente por los trabajadores y las clases humildes. Es más, son una burla completa e indecente en la que ZPlus, sus chicas Vogue y sus chicos Zero, practican un simulacro de gobierno que crea más problemas de los que resuelve.

La población, anestesiada por las constantes referencias al “talante”, al “diálogo”, a la “convivencia cívica”, al “cumplimiento de las promesas”, y preocupada por el proceso de centrifugación nacional, no advierte el proceso de trituración social que ha abordado este gobierno: en 30 m2 no puede ejercerse ni el derecho a la paternidad, ni el derecho a crear una familia. Por no servir, ni siquiera sirven, a tenor de los materiales de escasa calidad, como “polvera”. Esto no es serio: un gobierno de España, no puede caer en estas provocaciones. Suponiendo, claro está, que el gobierno ZPlus sea algo parecido a un “gobierno”… algo que cada vez más españoles ponemos seriamente en duda. Es un simulacro de gobierno para un simulacro de elección democrática que tuvo lugar el 14-M.

No esperemos nada de este gobierno, no le impulsemos a tomar decisiones: será peor el remedio que la enfermedad. Sólo podemos impulsar una desembocadura lógica: elecciones anticipadas lo antes posible.

Ciertamente, dentro de 8 días sabremos exactamente cómo han concluido las elecciones vascas. No albergamos la menor duda que, según las simetrías electorales que se produzcan, el PSE, intentará “tocar poder” fraguando un acuerdo con el PNV. Pues bien: en caso de que se atrevan, es preciso denunciar por todos los medios esa insensatez y evitar que ese resultado refuerce el proceso de centrifugación nacional, que junto con la trituración social que día a día, ZPlus y sus seudoministros acometen, suponen los dos riesgos más importantes para España como nación y para todos sus habitantes como ciudadanos que un Estado amenazado por la ineficacia, la corrupción y la irresponsabilidad de su clase política.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Italia: cuando la unidad no lo es todo

Italia: cuando la unidad no lo es todo

Redacción.- Las recientes elecciones italianas han defraudado las esperanzas de Alternativa Sociale, presidida por Alessandra Mussolini, que esperaba obtener mejores resultados, en línea con los obtenidos en las pasadas elecciones europeas. Vale la pena preguntarse qué ha ocurrido y porqué los porcentajes obtenidos, defraudan las esperanzas depositadas en la candidatura.

Existen “factores objetivos”

Los “factores objetivos” son los que dependen de la coyuntura política concreta; ante ellos y contra ellos no podemos hacer nada, están o no están. Si están, es posible pensar en que la organización política, avance. Si no están, ese avance es completamente impensable. Si una sociedad no tiene problemas, esa sociedad seguirá en la inercia; si no existe un extendido deseo de cambio, esa sociedad seguirá votando a quien lo ha hecho hasta ese momento; si no existe desconfianza hacia los portavoces del régimen, cualquier información emanada por el stablishment será tenida como verdad incontrovertible…

En la sociedad italiana, estos factores están presentes. Ante algunos de estos factores, la izquierda propone soluciones. Pero no, desde luego, ante la inmigración. Así pues, había que pensar que Alternativa Sociale y los cuatro partidos que lo constituyen, trabajan sobre un terreno abonado.

Ahora bien, para que se produzca un éxito político, es preciso algo más que factores objetivos. Porque si la coyuntura no depende de nosotros, es la que es, no hay que olvidar los factores subjetivos y los voluntaristas.

Los “factores subjetivos” ausentes

El segundo paquete de factores a tener en cuenta son los “factores subjetivos”, es decir, los que dependen del movimiento político. Por favorables que sean los factores objetivos, si no existe ni clase política, ni objetivos definidos, ni estrategia, ni táctica, ni criterio organizativo, ni capacidad de análisis político, ni programa, ni cuadros, ni liderazgo, resulta completamente imposible aprovechar una coyuntura.
Y esto es lo que ha fallado en Italia. Faltan algunos de los factores subjetivos.

Llama la atención que hasta la aparición de Alleanza Nacionale, la única organización política sólida que existió a partir de la prohibición de Avanguardia Nazionale, fuera el MSI. De hecho, solamente a principios de los años 70, el MSI tuvo una concurrencia seria (y nunca electoral) en Avanguardia, pero nunca a partir de los años 60, tuvo que competir electoralmente con formaciones concurrentes.

Liquidado el Partido del Uomo Qualcunque, sin haber despegado jamás, ni Nuova República, absorbiendo cada vez a sectores más amplios del Partido Monárquico Italiano, reabsorbiendo a sus esporádicas escisiones, el MSI, logró llegar a la transformación gozando de buena salud y exclusividad en el sector de la derecha nacional. Pues bien, esto no ocurre ahora.

La unidad que no lo es tanto

La transformación del MSI en Alleanza Nacionale, no fue obstaculizada por sectores significativos del partido. Pino Rauti, en otro tiempo dirigente de Ordine Nuevo y considerado –muy erróneamente- fuera de Italia como “nacional-revolucionario”, después de años de aspirar a la Secretaría General, cuando la tuvo, no fue capaz de sacar al partido de su estancamiento e incluso, en su período de mando, existieron peligrosas regresiones. Rauti, aprovechó la transformación para escindirse y pasar a constituir su Movimiento Social Italiano “Fiamma Tricolor”. En un primer momento, en el interior de “Fiamma”, se realizó un simulacro de unidad y allí fueron a parar sectores muy diversos que habían permanecido separados desde principios de los años 70. Sin embargo, la unidad fue efímera y al 1998 existía una dispersión sin precedentes que no se ha paliado en parte, sino hasta la aparición de Alternativa Sociale, generado a partir de la dimisión de Alessandra Mussolini como diputada de AN.

Bajo los colores de Alternativa Sociale se incluyen cuatro organizaciones diferentes: el Fronte Nazionale de Adriano Tilgher, Forza Nuova de Roberto Fiore, un sector de “Fiamma” dirigido por Romagnoli y “Liberta’ d’Azione” de Alessandra Mussolini. Cuatro siglas parecen muchas siglas; en España, habitualmente, se dice en términos militares que “más vale un mal mando que muchos mandos”.

Pero el problema no es que estas cuatro organizaciones no hayan conseguido un despegue en su primera consulta electoral, sino que el camino hasta llegar allí ha sido duro y no exento de fricciones y que, por lo demás, no son todos los que están.

Hay que recordar que en las pasadas elecciones europeas, después de un coqueteo inicial, “Fiamma” se había presentado independientemente de Alternativa Sociale, obteniendo cada una un diputado europeo, en lo que podía considerarse un resultado esperanzador. Ahora bien, “Fiamma” había tenido en el curso de la última legislatura europea dos problemas: el primero fue la “fuga” del anterior diputado europeo, Roberto Bigliardo, tras pasarse a Alleanza Nacionale, formó su propia organización y el segundo problema fue la marginación de Rauti que, por su parte, también constituyó su propio núcleo político. Pues bien, ambos, Bigliardo y Rauti, presentaron listas propias en las últimas elecciones regionales.

Si a estos unimos media docena de pequeñas organizaciones, veremos que la “unidad”, dista mucho de ser completa. Ahora bien…

Cuando la “unidad” no lo es todo

Sería absurdo responsabilizar a la falta de unidad de la modestia de resultados de Alternativa Sociale en las últimas elecciones regionales. Dejando aparte que algunas de las formaciones no incluidas en AS, están dirigidas por personas muy conocidas en la política italiana (Rauti, Bigliardo), la unidad no lo es todo. De hecho, nunca lo es.

La unidad es efectiva cuando existe una campaña previa de lanzamiento de la sigla que permite tener un eco mediático, a través del cual se proyecta la candidatura sobre la sociedad. Para poder realizar una campaña de lanzamiento, se precisa una dirección única, capaz de promover un programa electoral único y unas temáticas únicas. Basta examinar las distintas webs de los cuatro partidos integrados en AS, para advertir que sus diferentes “sensibilidades” están presentes y, con excepción de la postura sobre la inmigración, en el resto de temas, existen variaciones no desdeñables.

El estallido ideológico del “ambiente”

Los períodos de éxitos políticos generan el flujo de militancia, votos y medios, pero también profundización ideológica. Los períodos de regresión política, provocan estallidos ideológicos. En efecto, al no alcanzarse los éxitos propuestos, la primera tendencia es a examinar el fracaso desde un punto de vista subjetivo: y así aparecen las autocríticas parciales, en las que los datos objetivos se confunden con las opiniones personales, siempre, inevitablemente, subjetivas.

El medio nacional, popular y alternativo, vive desde hace años esta situación. Unos atribuyen el fracaso a la imagen “de derechas” del ambiente… y adoptan, en consecuencia, la imagen más alejada y de izquierdas. Ni siquiera en el tema de la inmigración existe uniformidad de criterios, ni en los “temas fáciles” (Turquía, por ejemplo). Basta que Evola o Guénon hayan escrito sobre el esoterismo islámico para que el tema de la inmigración musulmana se haga ininteligible y algunos apoyen el ingreso de Turquía en la UE. Los hay que opinan que el error consiste en identificarse con el pasado… y otros opinan que el error es haber abandonado las referencias del pasado. También los hay que tienen a Giorgio Almirante por el último gran líder de referencia, para otros es justo la referencia indeseable. Los hay que consideran la UE como justa y necesaria y otros como odiosa y rechazable. Y así sucesivamente. Existen varios pequeños diarios… pero ningún diario, ni siquiera semanario, competitivo.

Hubo un tiempo en que la polémica ideológica se polarizaba en torno a los gentilianos y a los evolianos. Hoy, salvo en núcleos muy reducidos, frecuentemente situados al margen de los partidos políticos, estas posiciones han perdido toda influencia. Tampoco han existido teóricos capaces de adaptar el pensamiento de Gentile o el de Evola al siglo XXI. Buena parte de los ideólogos de los años 70 y 80 se encuentran alejados de toda actividad política (Tarchi), en posiciones problemáticas (Mutti) o ejerciendo de ministros en carteras estratégicas del gobierno Berlusconi (Urso y Gasparri). El documento ideológico más ilustrativo de este período es la llamada “Doctrina de las Tres Liberaciones” que no puede paliar la ausencia de un trabajo sostenido de permanente análisis y adecuación ideológica. Con mucha frecuencia se tiende a compensar ese déficit con traducciones de autores belgas, franceses, rusos, etc, pero esto va en detrimento del análisis que afecta directamente a la sociedad italiana.

El estallido terminológico

El ambiente nacional, popular y alternativo italiano ha estallado y evidencia dificultades insuperables para reconstruir su unidad y su recuperación de iniciativa, porque también, paralelamente, ha estallado su terminología. Según quien emplee la palabra “socialismo” se tendrá un concepto u otro muy distinto. Existen sectores, por ejemplo, que confunden la “república social” con el socialismo. Decir “destra” no es lo mismo en unos que en otros ambientes. Aparecen, de tanto en tanto, conceptos equívocos en los que lo que se defiende no tiene nada que ver con lo que, habitualmente, se entiende por ese concepto (“Eurasia”).

Para colmo, se ha acentuado un problema que siempre ha estado, más o menos, presente en este sector: mientras que en el lenguaje de la calle los temas que interesan a la población van por un lado, la temática de estos grupos va por otro; en su propaganda, se tiene cierta tendencia a girar en torno a una serie de temas culturales (Drieu, Brassillach, Celine, Pound, etc) que, si bien constituyen unas bases culturales aceptables, es imposible perder de vista que, a medida que el tiempo va pasando, sus estilos van quedando atrás. Por otra parte, si bien en los años 60 y 70, las obras de estos autores circulaban abundantemente en las librerías, en la actualidad han desaparecido prácticamente de los catálogos editoriales.

Finalmente, es particularmente peligroso separar el análisis político del ideológico. Ambos no pueden caminar de espaldas uno a otro. Frecuentemente, así ocurre. Los análisis ideológicos tienen tendencia a llevar a callejones sin salida políticos. Por ejemplo: Si es Islam es una forma “tradicional”, cualquier “movimiento y gobierno islámico” son un apoyo para los que luchan por la tradición en Europa… cuando, de hecho, ocurre todo lo contrario, porque, se olvida que el razonamiento, para ser justo, debe necesariamente incluir otra premisa: el Islam es el enemigo de Europa, esto es, de nuestra forma de vida.

La conclusión: Italia hoy no es una referencia

Desde hace años venimos comentando con antiguos camaradas italianos de pasadas luchas políticas, que lo que está ocurriendo en el movimiento nacional, popular y alternativo italiano de hoy es regresivo en relación a lo que ocurría en los años 70, cuando éste sector era una referencia para todos nosotros. Era en Italia, precisamente, en donde se realizaban las iniciativas más innovadoras, donde, socialmente, existía en algunas zonas, una influencia real que lograba superar la represión del centro-izquierda, la criminal agresividad comunista y terrorista, poniendo en práctica iniciativas extremadamente creativas y vanguardistas en las peores condiciones políticas imaginables. En aquel tiempo, para nosotros, el movimiento italiano era el ejemplo a imitar.

De todo eso hace ya mucho. Hoy el movimiento nacional, popular y alternativo italiano ya no puede ser considerado como una referencia, sino que debe intentar reconstruirse interiormente en torno a una sigla única, en torno a una clase política y a un liderazgo único, en torno a un programa único, en torno a una estrategia única. Todo esto no puede salir más que de la reflexión objetiva que debe ser, tanto ideológica como política, caminando ambas al paso.

Las abstracciones políticas y las abstracciones ideológicas, son productos del subjetivismo. Conducen directamente al error. El error a la esterilidad política.

No se trata de que el ambiente nacional, popular y alternativo no haya alcanzado un despegue en las elecciones regionales de 2005, sino de que, aun si hubiera tenido un éxito rutilante, los problemas serían exactamente los mismos: dispersión, subjetivismo, estallido organizativo, rotura del esquema ideológico, alejamiento de la Italia real, etc.

Los países del Sur de Europa (Portugal, España, Italia, Grecia) no han logrado afianzar un fuerte movimiento nacional, alternativo y popular y, no por que no existan condiciones objetivas, sino, más bien, porque las condiciones subjetivas (las que tienen que ver con la capacidad de construir un movimiento político, con la habilidad y con las posibilidades reales de hacerlo) siguen sin estar presentes…

Afortunadamente, las condiciones subjetivas dependen de nosotros… Superarlas, siempre es posible.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Cómo subir el precio de la vivienda mediante el racket

Cómo subir el precio de la vivienda mediante el racket

Redacción.- El gobierno Zplus ha dado una nueva muestra de incapacidad para resolver los problemas del país… y para crear problemas nuevos. Su proyecto de Sociedad Pública de Alquileres supone una enormidad que parece increíble que alguien haya podido proponerla como un “avance. Los precios de la vivienda no suben porque haya pocos alquileres sino porque los ayuntamientos pagan su deuda con el suelo de su propiedad y por que la inestabilidad económica del país ha convertido a la vivienda en la inversión más segura. ZPlus con esta nuevo disparate va a lograr solamente una cosa: subir el precio de los alquileres hasta ahora más baratos.

Una ley contraproducente de un gobierno débil, cobarde… y obtuso

Que el gobierno ZPlus era débil y cobarde era algo que ellos mismos se han encargado de proclamarlo con su tarea día a día durante 365 días al año. Apoyado en los independentistas de ERC, sin redaños para plantar cara a la ofensiva nacionalista y con decisiones inevitablemente equivocadas allí en donde han adoptado alguna medida, hasta ahora no ha existido ningún gobierno democrático al que toda su gestión estuviera tan presidida por la ineficacia como constante inseparable. Allí en donde el gobierno toma una medida, hay que echarse a temblar: exteriores, defensa, educación, sanidad, política autonómica, política económica, inmigración… han sido otros tantos frentes en donde el gobierno ZPlus ha dado cumplida cuenta de su ineficacia.

Ahora tocaba adoptar decisiones en “vivienda”… Los 800.000 pisos proclamados en el programa-engañifa adoptado en las elecciones del 14-M, se convirtieron al poco en “soluciones habitacionales”, quince días antes de que el propio ministerio, reconociera que era inviable. Se archivó, en beneficio de un magno proyecto de estímulo a los alquileres. Ese proyecto ha llegado. Efectivamente, había que echarse a temblar.

Porque a la debilidad y a la cobardía había que sumar un último elemento que ha sido, también, una marca del gobierno: lo obtuso de sus planteamientos y soluciones. La Ley por la que se crea una Sociedad Pública de Alquileres es, acaso, la mayor barbaridad que ha cometido un gobierno después, eso sí, de la Ley Boyer, que sentenció a muerte el mercado de alquiler y constituyó un formidable impulso para el alza de los precios de la vivienda, masacrando el mercado de alquiler. Este nuevo proyecto va en la misma dirección.
Una vez más, el [des]gobierno Zplus, alardea de “talante” para ocultar un rasgo que, inevitablemente, le acompaña: el de torpedear los intereses de las clases trabajadoras y de los sectores más modestos de la sociedad, crear problemas allí en donde se requieren soluciones o instalarlos allí donde no existían. O bien, como es el caso de la vivienda, agudizar un problema, ya de por sí preocupante: los altos precios del alquiler.

Cómo subir en un solo día un 20% el precio del alquiler

En principio, crear una Sociedad Estatal de Alquileres sería como crear una Sociedad Estatal de Mercerías o una Sociedad Estatal de Alter Hours… algo que, en principio, va en contra del principio liberal de inhibición del Estado en los mecanismos de la competencia. El Estado no puede ser parte en el mercado: debe regularlo, pero no participar en él. Para regularlo, el Estado tiene armas más que suficientes: la potestad legislativa que, por sí misma, orienta los vaivenes del mercado y reduce el impacto negativo que pudiera tener.

En Chicago ayer y entre las mafias que actúan hoy en nuestro país, es frecuente el cobro de un rackett de protección: tu me das una parte de tu dinero y yo me preocupo de que vivas tranquilo. “Oiga, pero si yo no tengo enemigos”, “Si no pagas, yo soy tu enemigo, de momento dame el 20% de lo que ingreses”… Porque esta agencia, más que para facilitar el cobro de los alquileres y la contratación de pisos en alquiler (¿y para qué diablos sirven las agencias inmobiliarias y las empresas que venden servicios jurídicos?), para lo que sirve es para cobrar al propietario un rackett de protección. Rackett que, por lo demás, podría haber sido evitado.

Hay que tener presente todos los aspectos de este nuevo disparate: la agencia velará por que salgan al mercado los pisos más baratos… esto es, los que son propiedad de inversores más modestos, para los cuales 120 euros menos de alquiler, puede ser una cantidad importante. Sobre 600 euros de alquiler, a partir de ahora, el Estado se quedará con 120 y el propietario percibirá 480. Es evidente que lo que el gobierno acaba de lograr de un solo plumazo y con una sola ley, es encarecer el precio de la vivienda de alquiler ¡un 20%! Porque el propietario, difícilmente, va a aceptar ganar menos mañana por su alquiler, de lo que gana hoy. Las matemáticas, como el algodón, no engañan: si se ofrece al propietario ganar un 20% menos, es inmediato pensar que subirá el precio del alquiler inmediatamente, un 20% más. Gracias ZPlus, una vez más, has hecho un flaco servicio a la sociedad…

Cuando ZPlus cobra rackett de proyección

Pero ZPlus, en su inconmensurable talante y en su infinito buen rollito nos dice: “Esa que ese 20% es para asegurar al propietario que va a percibir su alquiler y que el piso va a ser reparado a cuenta del Estado en caso de desperfectos”…

Bien, admitámoslo: ¿por qué no una Sociedad Estatal de Alter Hours por si el camata vende droga tras el mostrador y la policía actúa y cierra el local? ¿por qué no una Sociedad Estatal de Golosinas por si un niño pilla un subidon de azúcar tras ponerse ciego de caramelos explosivos? ¿por qué no una Sociedad Estatal de Limusinas por si en un desplazamiento sufren un accidente con un vehículo no asegurado y cuyo propietario no tiene dinero para pagar la indemnización? Por cierto ¿por qué no una Sociedad Estatal de damnificados por choros y vándalos que jamás abonarán la indemnización civil que determina la sentencia? El problema es que alquilar una vivienda es una actividad mercantil que, como cualquier otra, entraña unos riesgos: en el precio del alquiler esos riesgos están contemplados y, por tanto, el alquiler se rige por las leyes del mercado como cualquier otra actividad.

El problema no es ese. Si fuera tal como lo ha planteado el gobierno, habría que decirle, como, de hecho, hay que decirle: “o todos o ninguno”, o todos los sectores se ven alterados por organismos estatales… o la vivienda la forma de resolver el problema de la vivienda de alquiler no puede realizarse a través de un intervencionismo estatal que, de entrada, ofrece “protección”… a cambio de quedarse con el 20% del alquiler. Como si los ciudadanos que pagáramos un 20% de nuestros haberes tuviéramos solo derecho a la protección policial… ¿Qué lógica absurda es esta?

La función del Estado no consiste en cobrar un rackett de protección, ni en usurpar las funciones de agencias de contratación o de gabinetes jurídicos. El Estado lo que debe velar es por que exista un mercado de alquiler, para que los precios de la vivienda no se disparen y para que existan garantías jurídicas de que los propietarios, de una forma u otra, percibirán sus alquileres. Pues bien, ninguna de estas tareas, básicas para regular el mercado de alquiler, han sido emprendidas por el gobierno débil, cobarde… y obtuso.

¿Resolver el problema de la vivienda?

El precio de la vivienda se eleva sin parar por cuatro motivos:

1) Porque es la inversión más segura y rentable a corto plazo. En los últimos 3 años, el precio de la vivienda ha subido a un ritmo de 1’2% mensual, lo que da unos ritmos de encarecimiento de entre el 15 y el 18% anuales. La rentabilidad promedio de la bolsa es de un 10% anual.
2) Porque la repercusión del suelo no ha dejado de subir, mientras que el precio de los materiales y de la mano de obra ha descendido ligeramente (como efecto de la globalización del mercado y de la entrada masiva de inmigrantes).
3) Porque el principal poseedor de suelo, en estos momentos, en España, no es el propietario privado ¡sino los ayuntamientos que son los primeros especuladores con el suelo y que enjugan su déficit –frecuentemente insoportable- poniendo en venta el suelo de su propiedad a precios abusivos y desmesurados.
4) Porque en los últimos 6 años la población española ha aumentado oficialmente tres millones y realmente, entre cuatro millones y medio y cinco, a causa de la inmigración masiva y descontrolada. Esto ha sido otro de los factores que ha provocado un aumento de la demanda y, por tanto, un aumento del precio de la oferta.

Estos cuatro factores, apuntan en una dirección: la tendencia de la economía española a ser una economía especulativa, el impacto negativo de la inmigración en la sociedad española y la falta de control sobre los déficits y las políticas municipales. ¿Tiene el Estado solución a todo esto? Si, para algo es el Estado y para algo el Estado tiene un Poder Legislativo…

¿Quiere usted resolver el problema de la vivienda?

- Obligue a los ayuntamientos a que lancen al mercado viviendas sociales.
- Cree una legislación fiscal que beneficie la compra o el alquiler de vivienda.
- Machaque fiscalmente a la especulación inmobiliaria.
- Asuma, directamente, la tarea de construcción de viviendas sociales.

¿Quiere resolver el problema de los alquileres?

- Cree una legislación que facilite los desahucios, en lugar de mirar con complacencia al movimiento ocupa.
- Beneficie fiscalmente a los propietarios que alquilan sus viviendas y penalice a los que las consideran un mero útil especulativo.
- Cree una legislación que garantice el cobro de las indemnizaciones civiles (en este como en cualquier otro terreno)
- Prime a las aseguradoras que decidan crear productos que protejan el alquiler de las viviendas.
- Penalice con la expulsión inmediata a inmigrantes que engañan a los propietarios convirtiendo sus viviendas en colmenas y negándose a pagar.
- Obligue a los ayuntamientos por ley al compromiso de realizar un porcentaje de viviendas sociales en función de las características de la población.

Zplus, parece olvidar que el Estado tiene la potestad legislativa. Está claro que a Zplus le horroriza un parlamento en el que no tiene mayoría y cualquier ley que apruebe, debe discutirla antes con la oposición y, si quiere que salga adelante, ofrecer contrapartidas a ERC. Pero está claro también que el Estado puede resolver el problema de la vivienda sin necesidad de llegar a “abortos legales” como el de la creación de la Sociedad Estatal de Alquileres.

Acabemos: para resolver el problema de la vivienda, hacen falta redaños (que el gobierno no tiene) y sobran corruptelas del 3% o más (que aureolan la gestión socialista desde los malhadados tiempos de Juan Guerra).

Inmigración: el fenómeno que ha desequilibrado los alquileres

Se suele olvidar que la inmigración ha destrozado el mercado de alquiler. Lo masivo y descontrolado del fenómeno en los últimos seis años ha hecho que la inmigración se polarizara en determinadas zonas, favoreciendo la creación de guetos y la aparición de fenómenos de xenofobia y racismo (especialmente entre comunidades de inmigrantes rivales: ecuatorianos y argelinos, marroquíes y argelicos, marroquíes y pakistaníes, rumanos y ecuatorianos, etc.). Hoy, salvo en las zonas que ya se han convertido en guetos, en el resto de los barrios de las grandes ciudades, resulta difícil

Entre los propietarios de inmuebles ha corrido la voz de que los ecuatorianos, peruanos y colombianos, son clientes conflictivos: arman mucho reido, frecuentes borracheras, saturan al vecindario de música salsera y, para colmo, abundan las peleas entre ellos. No digamos los magrebíes, que han alcanzado fama de conflictivos, particularmente los argelinos. Es la “vox populi”. Nosotros ni ponemos, ni quitamos, ni juzgamos. En Barcelona, por ejemplo, los gitanos rumanos solamente pueden alquilar viviendas en zonas particularmente degradadas, cuyos inmuebles han sido comprados por pakistaníes que, apoyados, en métodos expeditivos, se aseguran el cobro de los alquileres, sin necesidad de recurrir al 20% de rackett que el gobierno piensa llevarse.

Además hay otro fenómeno indeseable. Habitualmente, una familia española compuesta por pareja y un hijo, precisa como mínimo 50-60 m2 como mínimo. En el caso de alquiler de viviendas para inmigrantes, los costos insoportables, unidos a los bajos salarios que perciben, hacen que, frecuentemente en un piso de 50-60 m2 vivan 10 ó 20 personas, cada una aportando entre 30 y 60 euros al mes. Como puede suponerse, siempre falla alguien, siempre hay algún conflicto, siempre desaparece alguien, siempre hay algún tipo de problema que hace que aquel hervidero de gente, dé muchos problemas a los vecinos y a la propiedad.

No es raro que los propietarios, cada vez con mayor frecuencia, pidan avales bancarios de seis meses a los inquilinos, algo que hace solamente unos años era sencillamente impensable. Bastaban con los dos meses de fianza y el mes anticipado para formalizar un contrato. Lo normal era que no existieran problemas y que la vivienda (salvo en el caso de toxicómanos en zonas degradadas) se entregara tal como se recibió. En la actualidad, lo normal ha pasado a ser excepcional. El único elemento nuevo que hay en la sociedad española para explicar esta situación es, precisamente, la llegada masiva de inmigrantes.

Virgencita que me quede como antes…

En un año, los españoles hemos podido acostumbrarnos a una gestión nefasta del poder por parte de ZPlus, de las chicas Vogue y los chicos Zero de su gobierno. Cada vez que el gobierno anuncia una medida, es cuestión de echarse a temblar. Al socialismo español le cabe el dudoso honor de haber lanzado en el período anterior, una ley que hacía imposible los alquileres –la ley Boyer- y ponía, prácticamente, en el pecho una pistola a los inquilinos para que compraran la vivienda y alimentaran los apetitos especulativos del sector inmobiliario. La ley Boyer eliminaba los contratos indefinidos, tanto para viviendas como para comercios, establecía la provisionalidad mas absoluta para los inquilinos y para los negocios. Bastaba con que un propietario viera que un negocio era próspero, para que al término del contrato, no tuviera el más mínimo reparado en duplicar o triplicar el coste. Buena parte del pequeño comercio a muerto gracias a la Ley Boyer. Por otra parte, los alquileres desmesurados de los locales en los centros de las grandes ciudades, hacen imposible la rentabilidad de cualquier negocio. De hecho, buena parte del dinero negro y de los dineros procedentes del narcotráfico o de operaciones ilícitas se recicla en este tipo de locales, siempre vacíos, pero que declaran unos beneficios inimaginables.

En cuanto a los inquilinos, la Ley Boyer, en los convirtió en juguetes de los propietarios. Estableció rendijas por donde cualquier obra de reforma puntual podía suponer un alza en el precio de la vivienda que el inquilino debía pagar durante toda su vida. En las reformas de fechada, financiadas en un 25% por algunos ayuntamientos, esa cantidad no repercutía en el inquilino que debía pagar la reforma como si tal ayuda no hubiera existido. La Ley Boyer, supuso la primera gran ofensiva contra los arrendamientos urbanos. La segunda ha venido por parte del gobierno débil, cobarde y obtuso; tiene un nombre: la Sociedad Pública de Alquileres, cuyas siglas corresponde asimismo, a Sociedad de Precios Altos…

Iniciativas como esta, recuerdan al chiste aquel cuyo colofón final era “Virgencita, virgencita, que me quede como antes”… Mientras el gobierno ZPlus siga realizando sus destrozos producto de la inexperiencia y la falta de capacidad de gobierno, hay que pedirle, por todos los medios, que procure moverse lo menos posible, que venda talante, pero, por favor, que no procure resolver ningún problema. Hasta ahora, el año de gobierno ZPlus, ha sido el año del disparate. Llama la atención, la tibieza y el escepticismo contenido con que, incluso, los medios más afines al gobierno (ya se sabe que el actual PSOE es un partido pegado a un grupo mediático) han acogido esta ley… Hay poco lugar para el optimismo, incluso en las columnas de El País y entre los tertuliano de la Ser.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Sentados y negociando de espaldas a la opinión pública...

Sentados y negociando de espaldas a la opinión pública...

Redacción.- Resulta sorprendente que nueve diputados hayan permanecido sentados “por coherencia”, cuando el Presidente del Congreso pidió un minuto de silencio por el Papa Juan Pablo II… y esos mismos diputados participen –suponemos que también, por coherencia- en todo tipo de maniobras, falta de transparencia y cobertura a los casos de corrupción.

UN PROBLEMA DE EDUCACION

Hay algo en ZPlus que resulta particularmente desagradable: su falta de modales. ZPlus es el resultado de una educación que en los 70 empezó a quebrarse y que llevó a los alumnos a no saber cuando tienen que dar preferencia –por educación- a otra persona en el momento de cruzar una puerta, ni cuando tienen que levantarse en señal de respeto, ni siquiera de cuando hay que decir lo que debe decirse o cuando hay que actuar “diplomáticamente”. ZPlus, no solamente es un político que deja mucho que desear, un presidente del gobierno por carambola de 192 muertos, sino que además es un “maleducado” en el sentido de que adolece de un déficit de modales. El día que enseñaban que, por educación, hay que ceder el paso en una puerta a las personas mayores (y el cargo de presidente de gobierno, ni el protocolo, eximen de educación), ese día, el futuro ZPlus debió hacer campana. Cuando ZPlus, no cedió el paso a la entrada de la Moncloa al Presidente de la Conferencia Episcopal, por pura educación, demostró, una vez más su talante. Tiene gracia que incluso Tony Blair, jefe de gobierno de un país en donde el catolicismo no es la confesión mayoritaria, si hizo pasar delante suyo al equivalente a Monseñor Blázquez.

Cuando ZPlus cometió su acto más “heróico” (permanecer sentado al paso de la bandera americana) demostró así mismo el germen de su talante y de su acumulación de neuronas. Ciertamente, la bandera americana no pintaba mucho en Madrid, pero ya que pasaba delante, lo normal era levantarse, porque esa bandera no era la de Bush… sino que representaba al pueblo americano, pueblo que, cuenta cada vez más con una presencia hispana innegable, creciente y progresivamente más influyente. Puede argumentarse que entonces ZPlus no tenía más responsabilidad que la de ser secretario general “expiatorio” de un PSOE que ni siquiera creía en la victoria y que, por eso mismo, había optado por un secretario general de transición, tonto útil al que nadie con dos dedos de frente, dentro del PSOE (los hay), le daba muchos telediarios. Pero es que, pocos meses después, esas faltas de educación, empezaron a ser errores diplomáticos: que si no va a Polonia porque “está cansado”, que si retira las tropas sin avisar porque lo ha prometido en el programa (también ha prometido 800.000 pisos que luego se convirtieron en “soluciones habitacionales” antes de diluirse en la nada); que si hoy llama a otros países a retirarse de Irak y luego mendiga un “hola amigo” de Bush, etc, etc, etc.

El problema es que en un año, hemos ido comprobando que el talante era una excusa y una justificación para actuar de manera intolerante y… maleducada.

UNA MALAEDUCACION QUE PROLIFERA

ZPlus es el presidente de la telebasura. Nunca un gobierno ha manifestado tantas veces su talante cultural, su intención de ofrecer la mano tendida… y ha demostrado una gestión de gobierno tan intolerante, ofensiva para las libertades y realizada de espaldas a los intereses generales de la población y entregada a la defensa de los intereses de parte: se llamen PRISA, ERC-Maragall (érase una vez un presidente del 3% de mordida y del 17% de grado alcohólico), Marruecos… Nunca un gobierno ha prometido en tantas ocasiones y con tanta “energía”, acabar con la telebasura y nunca antes en la historia de las comunicaciones mundiales, ha existido tanta telebasura y a toda hora. El talante es la cobertura a la falta de ideas y el marketing para hacer digerible una ofensiva contra las libertades y la educación.

Y el ejemplo cunde. Al explicar a la Cámara el acto de homenaje, el presidente de la Cámara, Manuel Marín, pidió a los diputados ponerse en pie para secundar el minuto de silencio. Así se hizo, pero algunos diputados socialistas, entre ellos Elisenda Malaret y Montserrat Colldeforns; de ERC -Joan Puigcercós, Joan Tardá, Agustí Cerdá, Rosa Maria Bonás y Jordi Ramon- y Joan Herrera (IU-ICV), se quedaron sentados. De Tardá se sabe solamente que un “tocacullons”, que sume a las comisiones en las que participa en el marasmo más absoluto, imponiendo que en cualquier discusión, por intrascendente que sea, aparezca el nombre de “Catalunya” destacado de cualquier otra autonomía. Tardá es, un caso patológico. Lo suyo no se cuya en las Cortes, sino en la cola de un buen psicoterapeuta de sanidad privada. De esta, al menos, se sabe que está como una regadera… del resto, salvo de Puigcercós, no se sabe absolutamente nada.

Vale la pena recordar a Puigcercós y los argumentos que tanto él como el resto de diputados “maleducados” argumentaron para permanecer sentados. Decían que el Papa no había defendido los derechos de los homosexuales, ni había manifestado su interés por el catalán… así que en el fondo era una cuestión de gays y una cuestión de lenguas. Como si el papa tuviera obligación de hablar catalán y cómo si el papa tuviera la obligación de defender a los gays o lo políticamente correcto.

Todos estos diputados –Tardá incluido- jamás lograrán ir a otro sitio que al basurero de la historia. Todos estos diputados, sin excepción, son personajillos tan intrascendentes como “Tamara”, “la Campanario”, “Pozí” o “Paquirrín”. Ninguno de ellos será recordado ni ahora con su acta de diputado, ni mañana cuando la pierdan. Resultaría una obviedad, en contraste, decir que Juan Pablo II será recordado en el decurso de los siglos…

PUIGCERCOS EL HONESTO

De Puigcercós, si se sabe algo más. Se sabe que entre 1987 y 1993 fue jefe de una banda de pandilleros que atendían al nombre de JERC. Se sabe que antes estuvo próximo a los círculos independentistas más radicales y que después de ofrecer su apoyo a la cúpula gay que dirigía ERC en la época, optó por Carod Rovira, cuando Angel Colom se fundió las VISA-Platino de ERC, y dejó las cuentas a cero. Pero hasta que eso ocurrió, Puigcercós permaneció silenciosos ante el secreto a voces que apuntaba a que Colom había pasado por una desintoxicación y que quien era su amante era elevado a un alto rango dentro del partido por méritos anales. Lo sabía toda la prensa, lo sabía todo el partido y todo el partido y toda la prensa lo ocultaron, aunque no dejaban de contar por lo bajo los chascarrillos mas chuscos, incluidos el que agentes de la Guardia Civil y del CESID se fueron a la cama con Colom por aquello de que el servicio es el servicio.

Cuando Puigcercós mejoró obteniendo un acta de diputado, se creyó el más listo de la clase. Empezó a “hacer política” y a “negociar” con Pérez Rubalcava. De esas negociaciones salió el apoyo de ERC a ZPlus, gracias al cual se mantiene el gobierno mal que bien. Componendas, negociaciones a espaldas de la opinión pública y de los propios electores, que si apoya que si no apoya los presupuestos, que si los apoya porque ZPlus da más a Catalunya (esto es permite que el rakett del 3% se realice sobre una cifra mayor), que si no apoya a los presupuestos porque “no garantizan la autonomía catalana”… que si los apoya finalmente porque ha llegado a un acuerdo jamás explicado, etc. Este es Puigcercós, un “listillo” que alardea de ética y coherencia quedándose sentado ante el único líder mundial del cual puede decirse que si vida su ética y coherente.

Puigcercós es, digámoslo ya, una basurilla, primus inter pares de un partido residual al que sólo una infaliz cadena de ¿casualidades? que se inician el 11-M, ha llevado a ser la clave de la gobernabilidad. Falta saber si al día a día que venimos viendo estupefactos desde hace un año puede llamarse “gobernabilidad”, o habría que llamarlo, con más propiedad, “gestión de la incompetencia”.

En este sentido, los diputados que se quedaron sentados, como la falta de educación de la que hace gala día a día ZPlus, no son más que el reflejo de un gobierno que, por no tener, no tiene ni siquiera calidad humana.

Pues bien, esta basura es la que nos gobierna… Quizás tengamos lo que nos merecemos. La cuestión es si España se lo merece. Para ser claros, da la sensación de que no estamos a la altura nuestra pasado y de nuestra tradición.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Lo que está en juego en el País Vasco

Lo que está en juego en el País Vasco

En esta convocatoria, el electorado no deberá pronunciarse solamente por una u otra candidatura, sino que deberá aceptar o rechazar un proyecto secesionista: el Plan Ibarretxe que, embarrancado en el Parlamento Nacional, se ha convertido en el programa electoral del PNV. Ibarretxe intenta legitimar su plan a través de las urnas y, para ello, aspira a obtener la mayoría absoluta que le permitiría desencadenar el proceso independentista, reconociendo sólo el “ámbito de decisión vasco”.

Esta jerga nacionalista implica, en la práctica, que el lendakari será el lendakari del 51% de los vascos, contra el 49% de los vascos. Es decir, lo mismo que ha sido hasta ahora… Sin embargo, mientras ha durado la vinculación del País Vasco a España, esa mitad de la población vasca se ha sentido respaldada y aliviada, aún sabiendo que eran considerados ciudadanos de segunda en su propia tierra por un gobierno autonómico fanatizado por el nacionalismo más rancio y extremo.

En realidad, lo único que demuestran los resultados electorales en el País Vasco desde hace casi dos décadas, es una profunda división de la sociedad vasca: una división generada y radicalizada progresivamente por el nacionalismo.

Pues bien, en estas elecciones, el PNV se siente suficientemente respaldado como para presentar su proyecto independentista como programa. Teme que la descomposición de ETA le impida utilizar el chantaje del terror en las próximas convocatorias electorales y sabe que está ante su última oportunidad: independencia, ahora o nunca.

II. LOS ERRORES DE OTRO TIEMPO SE PAGAN AHORA

Hay una serie de elementos que deben, necesariamente, tenerse en cuenta. El actual estatuto vasco es el hijo de todos los errores y debilidades de la transición y de las ingenuidades que se cometieron en aquel momento en el que todos creyeron a Arzallus cuando se presentó como la alternativa moderada a ETA, cuando explicó que un techo autonómico alto bastaría para desmoviliza a ETA. Y todos le creyeron…

Pero, antes que este error, hubo otro no menos notable: pensar que ETA y el PNV eran esencialmente diferentes. En realidad, no eran más que dos estrategias derivadas del mismo ambiente nacionalista: ETA es hija del PNV y de su inactividad de cómodos burgueses durante el franquismo. ETA ha podido prolongar su existencia hasta nuestros días gracias a la cobertura política que el PNV siempre le ha facilitado y que ha contribuido a que una escuálida banda de criminales tuviera en algún momento un peso político real.

Todos estos errores son imposibles de concebir sin recordar lo que fue la transición y cómo se hizo. Hoy, cuando se tiende a mitificar el “ejemplo español”, es justo recordar que la transición se realizó en una situación de vacío de poder. No existió otro poder entre 1976 y 1983 que el poder internacional que forzó la transición, los llamados “poderes fácticos” y el poder de quien utilizaba el terror para imponer sus condiciones. El hecho de que en el País Vasco actuara ETA fue el elemento determinante para el Estado Autonómico “asimétrico” que tenemos hoy. El “café para todos” de Suárez fue la respuesta: pero las tazas eran desiguales, más “largas” para el País Vasco y más cortas para el resto.

Tras las debilidades de la transición, se añadieron los errores del período socialista. Si durante la transición ETA se benefició de una amnistía general, tras la cual siguió asesinando, no sólo como si nada hubiera pasado, sino con mucha más violencia y crueldad; luego vino el período caracterizado por el saqueo de los fondos de Interior, el caso Roldán, el caso Vera, la corrupción generalizada en el Ministerio del Interior y, finalmente, como corolario de todas las corrupciones y errores, el caso GAL. Los nacionalistas encontraron en todos estos elementos, material suficiente para torpedear, no a sus responsables, los socialistas, sino al Estado. Porque, a decir verdad, en buena parte de ese período, nacionalistas y socialistas gobernaron juntos en el País Vasco.

Pero hubo algo más grave: la victoria socialista en las autonómicas de 1986 fue seguida por la renuncia del PSE a encabezar un gobierno no nacionalista. No sólo eso: la presidencia del gobierno fue entregada a un nacionalista. La teoría que tenía éxito en aquel momento en filas socialistas, establecía que era imposible gobernar en el País Vasco sin el nacionalismo…

Este error llevó a otros muchos, de los que el PSE, solamente se vio libre de ellos en el período en el que estuvo presidido por Redondo Terreros, en cualquier otro período, el “alma socialista” se ha visto escindida entre los que apreciaban de dónde venía el riesgo y la intolerancia y aquellos otros que creían que había que arrimarse al nacionalismo para evitar ser objetivos del nacionalismo más radical.

El último capítulo de esta larga serie de errores ha sido cometido por ZPlus: creer que se podía tender la mano al PNV, a ETA, a HB, al nacionalismo radical… y salir indemne, creer que todo era “cuestión de talante” y que el nacionalismo estaba crispado por que Aznar les había provocado. No: el nacionalismo está crispado con quien no le concede la independencia, se llame Aznar o ZPlus, sólo que éste último aún no se ha enterado. El nacionalismo “lo quiere todo” y quien no está dispuesto a dárselo es, por este mismo hecho, considerado como su adversario.

III. EL NACIONALISMO COMO PATOLOGIA SOCIAL

ETA es hoy un despojo fétido y putrefacto, carcomido por los topos y las traiciones, que ni tan siquiera está en condiciones de cometer un par de atentados sin que toda su infraestructura y sus comandos más “secretos” caigan… ETA es una organización terminal y en liquidación, sin futuro más allá de las rejas de la geografía carcelaria española. La eficacia con que las fuerzas de seguridad del Estado –no gracias, desde luego, a la Ertxantxa– y la legislación antiterrorista aprobada entre 1999 y 2001, han reducido el problema del terrorismo a su verdadera dimensión residual.

Pero los episodios de terrorismo que se han sucedido desde 1976 hasta hoy demuestran que hay algo más preocupante que ETA en el País Vasco: la actitud que, tanto quienes matan, como los nacionalistas, adoptan ante los asesinos, esa sensación de que “son chicos de la gasolina”, “loa muchachos descarriados, pero en el fondo buenos patriotas”, es tan cómplice como la actitud de quien marca a la víctima y la de quien aprieta el gatillo.

El discurso absolutamente irreal en el que está instalado el lendakari, para el que el País Vasco es el mejor de los mundos, un lugar idílico de paz y progreso, en donde todos viven en paz, olvida la marginación de la que es objeto la mitad de la sociedad vasca, el genocidio realizado contra la cultura española, las agresiones y amenazas constantes a las que se ven sometidos los sospechosos de “españolismo” y, finalmente, los casi 200.000 vascos que en los últimos 20 años han abandonado su país de origen para instalarse en otras regiones.

El nacionalismo ha propiciado esa situación demostrando lo que es: no una ideología política, sino una patología social. Esa patología, infesta con su baba contaminante a una parte de la sociedad vasca y genera el caldo de cultivo vírico para todo tipo de intolerancias. La patología social vasca, dramáticamente, se traduce en un déficit de libertades democráticas en aquella zona de España.

Esa patología social deriva de la esencia misma del nacionalismo: el irracionalismo. Surgido de los restos del período romántico, el nacionalismo sabiniano, como todo nacionalismo, tiende a exaltar desmesuradamente y fuera de toda medida, lo propio, con razón o sin ella, y realizar una construcción artificiosa de mitos e interpretaciones tendenciosas en las que aparece como redentor. Manipulación de la historia, construcción de un “pasado nacional” ficticio e improbable, servidumbre de la historia a la causa nacionalista, son los rasgos de este proceso que en el caso vasco adopta sus aspectos más extremos y surrealistas.

Detrás de todo esto lo que hay es, en el fondo, muy simple: un déficit democrático en el País Vasco. Los “derechos nacionales”, construidos artificialmente con distintos materiales míticos y a través de la manipulación de la historia, termina anteponiéndose sobre los derechos políticos y humanos. Así puede entenderse bien lo que ocurre en el País Vasco.

IV. EL BLOQUE CONSTITUCIONALISTA A LA DERIVA

Frente al bloque nacionalista, la sociedad vasca está escindida en el bloque constitucionalista; pero no se trata de un bloque homogéneo, sino desgarrado por las ambigüedades del PSE. Hay que recordar que en 1978 el PSOE de Navarra formaba parte del PSE y los socialistas consideraban a la “ikurriña”, la bandera del PNV, como la propia de la Comunidad Foral de Navarra… con estos antecedentes, puede entenderse que los Odón Elorza, los Patxi López y demás, hayan presentado una especie de “plan”, verdadero experimento de “fusión”, entre lo peor del nacionalismo y lo peor del socialismo, el “Plan López” con el que el PSE se presenta a estas elecciones.

Por su parte, el PP, en cada elección autonómica cambia de candidato esperando no se sabe bien qué. El problema radica, no en la figura, sino en el mensaje: porque si bien es cierto que el PP tiene un mensaje claro (no a la reforma del Estatuto, mantener la actual situación como está, no a la negociación con ETA para acabar con el terrorismo, etc.), ese programa es imposible de realizarse mientras una parte del electorado vasco siga vinculado a un socialismo vacilante y cuyos líderes son partidarios de la estrategia de la ambigüedad.

El problema que tiene el PP en el País Vasco y en el resto de España es que, si bien sus aspiraciones e ideales en materia nacional están generalmente bien orientados, en materia social hace gala de una total indiferencia. En el País Vasco o en Cataluña, amplias masas populares, procedentes de la inmigración, son y sienten españolas, sin embargo, en tanto que trabajadores, no están dispuestos a ceder su voto a un partido que, si bien asume la defensa de sus derechos nacionales, no está tan claro en lo que se refiere a sus derechos sociales.

Estos dos elementos terminan restando coherencia y credibilidad al bloque constitucionalista e impiden que tenga la credibilidad de sectores sociales vascos opuestos al plan Ibarretxe.

V. PROBLEMAS NACIONALES Y PROBLEMAS REALES

Para el nacionalismo sólo existen problemas nacionales, reivindicaciones y techos autonómicos nuevos a conquistar… cada vez más alejados hasta la independencia final, considerada como el principio de un mundo idílico y bucólico en el que “los vascos y las vascas vivirán en comunión con la naturaleza construyendo el paraíso terrenal”… No es una caricatura, es la culminación del mesianismo nacionalista que sitúa su objetivo más allá de donde la razón, la lógica y cualquier sentido de la medida, indican que sería perjudicial para toda la comunidad vasca.

A fin de cuentas, la independencia vasca es económicamente inviable. Un proceso independentista entrañaría una inmediata fuga de capitales. Es probable que solamente quedara en la zona el comercio de barrio y las cooperativas de Mondragón… que no bastan, evidentemente, para asegurar la viabilidad económica de una nación independiente. Por lo demás, un País Vasco independentiente no tendría sitio en Europa. A ningún gobierno europeo se le escapa que un ejemplo de este tipo haría que, inmediatamente, aparecieran “independentismos” intemperantes en cualquier pequeña región de no importa qué país.

El nacionalismo, tiende a desconocer los problemas reales en beneficio único y exclusivo de los problemas “nacionales”, tiende a subordinar problemas económicos, políticos, sociales y derechos humanos, al “proceso de construcción nacional”. En su prisma desenfocado con el que el nacionalismo percibe la realidad, los problemas de al gente normal, el caos sanitario, el déficit de los ayuntamientos, las carencias en infraestructura, la especulación inmobiliaria, las dificultades para formar familias jóvenes, las bajas tasas de natalidad, la inmigración masiva, el trabajo precario, los contratos basura, la falta de calidad de la enseñanza, etc, todo ello, no son problemas realmente existentes para el nacionalismo… que lleva gestionando 25 años los asuntos vascos y que si bien ha acometido con éxito relativo un proceso radical de “euskaldunización” de la sociedad, ha fracasado en todo lo demás.

El nacionalismo tiene respuesta para los problemas que él mismo ha definido y creado (los problemas de la “construcción nacional”), pero carece de soluciones para los problemas reales que bullen en la sociedad y que los dirigentes nacionalistas, enfeudados en sus lujosas villas de Neguri, no conocen.

VI. EL TRIPARTITO VASCO Y SU RESPONSABILIDAD

Hay un elemento que no puede olvidarse en el actual laberinto vasco: el papel de Izquierda Unida… Si hoy Ibarretxe está sentado en la poltrona de la presidencia del gobierno vasco, es gracias a un partido residual, sin ninguna credulidad, ni implantación en la sociedad vasca, sin ni un solo cuadro político con preparación y categoría suficiente para asumir tareas de gobierno. Javier Madrazo es el hombre gracias al cual Ibarretxe puede exteriorizar su locura enfermiza desde la lendakaritza.

Madrazo, en el fondo, es el cáncer de Izquierda Unida en el resto del Estado. Sus frecuentes ruedas de prensa y sus propuestas, a menudo incomprensibles, restan cientos de votos a la coalición de la que forma parte en el resto de España. Llegado del ambiente “cristiano comprometido”, desplazó pronto a los últimos militantes comunistas de la orilla izquierda de Bilbao que quedaban a título residual. A partir de ese momento siguió una línea cuyo “humanismo” y estupidez han supuesto un precedente a la aportación de ZPlus a la política española.

Madrazo y ZPlus son dos “vidas paralelas”: ninguno de los dos tiene una idea propia ni sobre el futuro del País Vasco, ni sobre la futura ordenación autonómica de España, pero ambos apelan al “talante”, a “oír al pueblo”, para compensar sus carencia ideológicas y su falta de imaginación. Donde ZPlus alude a “oír a los presidentes autonómicos”, Madrazo propone el “derecho de autodeterminación para que el pueblo se pronuncie ante el Plan Ibarreche”, aunque él afirme que “votará no al Plan Ibarreche” por que lo suyo es un “Estado Federal o Confederal, pero no un independentismo”…

Este discurso incoherente en el que se apoya lo que no se cree y no se sabe exactamente lo que se creee, finalmente, no sólo no logra sacar a IU-Vasca de su situación de indigencia electoral, sino que, además, sume en la más profunda desconfianza al electorado ante IU en todo el Estado.

Resulta absolutamente dramático que las simetrías electorales hagan que la gobernabilidad del País Vasco dependa de un personaje tan mediocre y gris como Madrazo, pero esto da medida de la situación política en la zona, en donde cada lacayo del nacionalismo tiene su lugar en la administración al margen de su capacidad real de trabajo y de su preparación.

VII. EL PAIS VASCO ES UN CIRCULO IDENTITARIO, PERO…

El éxito del nacionalismo radica en que halaga a su comunidad, mientras denigra a otras. Cuando las soluciones políticas nacen para resolver problemas, el papel histórico del nacionalismo consiste en crearlos. Vale la pena preguntarse si los ideales del nacionalismo vasco tienen alguna razón de ser.

El País Vasco supone un círculo identitario, pero ni es el más mejor definido, ni siquiera el más importante. El País Vasco no es un todo homogéneo. Navarra no es el País Vasco, es otra comunidad histórica. Por lo demás, la sociología de Vitoria es completamente diferente de la de Guipúzcoa y ésta diferente de la de Bilbao. Solamente en el interior de la provincia de Guipúzcoa existe cierta homogeneidad de la población vasca autóctona que el nacionalismo toma como modelo para generalizarlo.

En esas zonas, desde el punto de vista étnico y cultural, existe otro sustrato, efectivamente, diferenciado de las poblaciones vecinas. Ahora bien… ¿qué importancia debemos atribuir a esto? ¿se trata de una “nación”? ¿bastan unos rasgos étnico-culturales para definir una “nación”? Por lo demás, el actual País Vasco es lo que queda de las poblaciones íberas primitivas. En cierto sentido, los vascos fueron… los primeros “españoles”. Contrariamente al misterio que cultiva el nacionalismo sabianiano, el origen de la etnia vasca ha sido aclarado por la arqueología, la etnología, la hematología y la lingüística. Los linajes vascos tienen que ver con los irlandeses, y también con los bereberes y los guanches. No suponen algo diferenciado completamente de cualquier otro conjunto étnico.

Además, no hay que olvidar que la historia vasca ha ido paralela al resto de la historia de los pueblos peninsulares. Asturias, Covadonga, fue el núcleo desde el que irradió la Reconquista, el núcleo mismo de “lo español”. Pues bien, en otro tiempo hasta ahí llegó la influencia de las tribus vascas. Y lo mismo puede decirse de esa influencia hacia el Este que irradió hasta el Pirineo leridano. En el nombre primitivo de Granada, Iliberri, encontramos así mismo raíces vascas. Esto sin olvidar que, a partir del siglo XV, la historia es común y que los vascos figuran en todas las empresas acometidas por España.

Sentirse vasco es asumir una determinada identidad. Supone estar próximo a la “tierra natal”, a la “patria carnal”… es asumir un “círculo identitario”. Pero no es el único concebible, ni siquiera el más importante políticamente. Este primer círculo identitario tiene, si se quiere, una importancia emotiva y sentimental, y cultural, pero hay otros círculos identitarios que tienen una importancia no desdeñable. La “Nación”, por ejemplo: esto es, España. Porque el País Vasco es una “nacionalidad” (un conjunto étnico-cultural que forma parte de una unidad política mayor), mientras que España es una nación (una unidad político-histórica dotada de una misión y un destino cuya expresión administrativo-política es el Estado) y Europa, en la práctica, es una federación (un conjunto de Naciones-Estado, asociadas para lograr fines comunes en función de un origen geopolítico y cultural común).

Hablar de la “cultura vasca” no puede suponer, en ningún caso, ignorar que esta cultura se inserta dentro de un marco mayor –la “cultura español”– la cual, a su vez, se inserta dentro de otro marco más amplio –la “cultura europea” derivada de la cultura clásica greco-latina y de la catolicidad con que se tiñó en la Edad Media. El nacionalismo extrema la importancia del primer círculo identitario, para desconocer los otros dos, y, en su obsesión antiespañola, ignorar la dimensión nacional del Estado.

Las naciones no se crean ni se destruyen por voluntad democrática de sus habitantes en un momento puntual de la historia. Un referéndum no va a servir ni para crear una “nación vasca”, ni para destruir una “nación española”. Las naciones son proyectos históricos que se transmiten de generación en generación y para cuya formación hay elementos que superan ampliamente la “voluntad popular” coyuntural de un momento concreto del devenir. La “nación vasca” nunca ha existido. Han existido “pueblos vascos”, ha existido una lengua vasca con variedades dialectales y ha existido una cultura vasca con diferentes expresiones, cuyo ámbito de influencia no se reduce al actual País Vasco… de la misma forma que la cultura española no se detiene en las fronteras de la Comunidad Autónoma vasca. Han existido suficientes movimientos históricos, demográficos y políticos como para simplificar las cosas dicientes: “aquí termina el País Vasco, allí empieza el España”.

El Pais Vasco es la “tierra natal” de sus habitantes. España es la realidad histórica, la Nación-Estado y la constante dentro de la cual se articula políticamente el País Vasco. Europa es la federación que agrupa a los Estados Nacionales del continente que han percibido que en este mundo globalizado solamente la colaboración entre distintos Estados puede dar la “dimensión nacional” suficiente, la masa crítica, como para pesar en la modernidad.

Por todo ello rechazamos el Plan Ibarretxe: por que supone una enésima forma de narcisismo nacionalista que acentuando un círculo identitario, desconoce a los otros dos: estigmatiza a España y no tiene lugar en Europa.

VIII. LO QUE SUPONE ESTAR FUERA DE LAS ELECCIONES VASCAS

En estas elecciones de 2005, resulta altamente dramático y significativo que ningún partido nacional, alternativo, social y popular haya estado presente en las candidaturas. Ello se ha debido a multitud de factores y evidencia, así mismo, un buen número de carencias.

Ha quedado demostrado, en primer lugar, que no existe en este momento ninguna fuerza real, con capacidad de operar en el País Vasco. Los círculos de simpatizantes vascos de Democracia Nacional han sido repetidamente agredidos por los “batasunos”, el riesgo de ser objeto de atentados persiste y no se trata de enviar a nuestros militantes a correr más riesgos de los debidos. En este momento, es preciso no olvidarlo, no existe una situación de normalidad en el País Vasco; existe una ofensiva nacionalista contra la libertad de expresión y de organización de todos los que no son nacionalistas.

A todo esto se unía la dificultad propia de esta convocatoria electoral en donde va a existir una inevitable polarización entre el “bloque abertzale” y el “bloque constitucionalista”. Es evidente que no tenemos nada que ver con el mundo abertzale… pero también está claro que sentimos absoluta repugnancia por las posiciones de un sector del bloque constitucionalista que es capaz de practicar una política sin principios con tal de “tocar poder” y de ceder ante los grandes temas del nacionalismo vasco esperando con ello amansarlo. Tal es la intención del “Plan López” que no cesaremos de combatir.

En esta situación de polarización, es evidente, que no existen posibilidades de insertar una tercera fuerza en condiciones de desequilibrar la balanza. Antes bien, la presencia de una fuerza sin capacidad para obtener un diputado, pero sí para arrastrar unos cuantos cientos de votos, podría ser suficiente como para hacer perder algunos diputados al bloque constitucionalista, en beneficio del bloque abertzale. En estas condiciones, la presentación de una candidatura de Democracia Nacional, se juzgó excesivamente peligrosa en todos los sentidos.

Ahora bien, estas deben ser las últimas elecciones en las que una candidatura alternativa, nacional, social y popular, no está presente en una contienda electoral. Cuando se cierren las urnas, cuando termine la campaña, va a ser preciso reiniciar el trabajo político en el País Vasco, reunir a los militantes dispersos, organizarlos discretamente para estar presentes en las protestas contra el plan Ibarretxe que sin duda se sucederán antes de fin de año.

Todo esto es preciso insertarlo dentro de una perspectiva de reagrupamiento de las distintas fracciones nacionales, sociales y populares en todo el territorio nacional. El País Vasco no puede ser un ente aislado del resto de España, ni de Europa. Allí donde hay los mismos problemas de base (inmigración masiva, precariedad, especulación, contratos basura, bajas tasas de natalidad, dificultades para formar parejas, alto precio de la vivienda, servicios públicos reducidos a la mínima expresión, amenazas contra el Estado del bienestar), allí hay que estar presente.

IX. TODOS PERDERAN, ESPECIALMENTE LA SOCIEDAD

En estas próximas elecciones vascas, no habrá vencedores, pero sí vencidos. El primer vencido será el pueblo vasco que, una vez más, habrá experimentado el carecer de clase política de envergadura: con unos líderes políticos aventureristas o incapaces de articular un “frente constitucional”, con unas opciones cuyos programas giran todos en torno al hecho nacional en lugar de afrontar los problemas reales de la sociedad vasca. El segundo vencido será, paradójicamente, el partido que se alce con la victoria que será siempre una victoria limitada y relativa sin fuerza social ni moral suficiente como para imponer una solución que no vaya en contra del otro 49% de la población.

Estas elecciones sellarán la estratificación del electorado vasco y su fractura vertical en dos polos. Ciertamente, el voto nacionalista, en cada elección, va ruralizándose, pero el voto constitucionalista se demuestra incapaz de romper su propio techo: las dos Españas, más que en ningún sitio, existen en el País Vasco.

Tanto si el bloque abertzale se alza con la mayoría absoluta, como si queda en minoría, es evidente que va a intentar aplicar su plan soberanista. Si obtienen la mayoría, se creerán en condiciones de convocar un “referéndum” en el “ámbito de decisión vasco” y si quedan en minoría y deben ceder el poder, harán todo lo posible para que el País Vasco resulte ingobernable. Por otra parte, las soluciones intermedias (la fórmula nacionalistas más socialistas) dejarían con un regusto amargo a las dos partes y el episodio no sería más que un tiempo de espera hasta la siguiente ofensiva nacionalista.

Estamos persuadidos de que lo peor está por llegar en el País Vasco. Y es triste que sea, precisamente en el momento en el que el terrorismo ya no tiene ni siquiera la piedra para afilar cuchillos y se encuentra completamente desarticulado, el nacionalismo impida la resolución del “problema vasco” que él mismo ha creado.

Es mejor irse haciendo a la idea de que la “cuestión vasca” puede terminar mal… y que de hecho va camino de terminar muy mal. Hay que irse haciendo a la idea de que en caso de radicalización del panorama, la constitución prevé mecanismos para la defensa de la integridad del Estado. Ahora bien, hay que preguntarse si ZPlus tiene redaños suficientes como para hacer otra cosa que enarbolar una sonrisa, vender talante en grageas o decir a todo el que acude a la Moncloa que “si”… En el año de gobierno ZPlus es evidente que a la cabeza del Estado está un individuo cobarde, sin personalidad, sin energía y sin convicciones, alguien a quien los nacionalistas ni respetan ni temen, alguien de cuya debilidad, por el contrario, piensan que pueden obtenerlo todo. Todo induce a pensar que no están desencaminados.

Por que si el problema en el País Vasco es el nacionalismo, en el Estado es ZPlus; ambos conflictos suponen la peor de todas las situaciones posibles.

En la muerte de Juan Pablo II

En la muerte de Juan Pablo II

Redacción.- Quien esto escribe no se considera católico desde los 18 años, si bien no tiene el más mínimo inconveniente en reconocer la importancia del hecho religioso en la historia de la humanidad y en reconocer el papel preponderante del catolicismo en Europa. Por lo demás, en tanto que fiel a la herencia recibida, no puedo sino reconocer el papel positivo de la fe que tuvieron mis antepasados y que les dio fuerza para vivir y morir. Pero la fe es como la virginidad, cuando se pierde no hay forma de recuperarla.

Con este preámbulo, es evidente que no podemos hacer una valoración sobre el papel de Juan Pablo II en la historia reciente, desde el punto de vista de la Iglesia, sino, del ciudadano que ve con particular simpatía a esta institución, aún sin pertenecer formalmente a ella. La única valoración que estamos en condiciones de realizar es la personal.

En este sentido Juan Pablo II ha sido un papa diferente a todos los que mi generación ha conocido (Pío XII, Juan XXIII, Paulo VI, Juan Pablo I). Se ha tratado de un papado extremadamente largo que ha ocupado la mitad de mi vida. Antes del fugaz tránsito de Juan Pablo I, la idea que tenía de la Iglesia era de una institución en crisis, incapaz de realizar un “aggiornamento”. En efecto, el pontificado de Paulo VI constituyó el inicio de una tarea de desmoronamiento de la Iglesia en la que me había educado. Inmediatamente, concluyó el Concilio Vaticano II, se inició la crisis interior de la Iglesia con la apertura de algunos sectores de la Iglesia a la izquierda. Yo viví ese tránsito en primera fila, cuando era alumno de los escolapios: el que tenía como profesor de Religión terminó siendo presidente de Izquierda Unida y Alternativa hace algunos años y miembros del Partido Comunista de Cataluña tras un largo tránsito por el PSUC. Ninguno de los sacerdotes jóvenes que tuve como profesores en el período 1960-69 seguían siendo escolapios en 1975. Yo aprendí a Marx y a Freuerbach en la clase de religión… A nadie le puede extrañar que optara por una lectura juvenil de Nietzsche como respuesta.

Paulo VI tuvo razón –como mínimo en sentido alegórico- cuando dijo que el humo de Satanás había penetrado en la Iglesia. El problema era quién había abierto las puertas para que ese humo penetrara. En aquella época yo tenía la sensación de que la Iglesia estaba interiormente desgastada y resquebrajada. Hoy lo sigo pensando, solo que, por primera vez, tengo la sensación de que la cabeza ha estado a la altura de la misión.

Porque, en efecto, Juan Pablo II ha sido un personaje con otro fuste. Por emplear una frase tan querida a los medios evolianos, Juan Pablo II ha muerto en pie entre las ruinas. Hubo algo en este anciano, especialmente, después del atentado que sufrió, que era imposible que no inspirara algo de ternura y simpatía en quienes lo veíamos. Cuando su salud fue erosionándose hasta lo indecible, la angustia que provocaba en algunos de nosotros ver su deterioro físico, no podía ocultar la admiración que sentíamos ante alguien que, efectivamente, creía en su misión pastoral y estaba dispuesta a llevarla hasta las últimas consecuencias. Hasta su última aparición en la ventana de su estancia sobre la Plaza de San Pedro, esa firmeza siguió presente. En pie, entre las ruinas. Esta actitud solamente puede calificarse como ejemplar y pedagógica: porque se trata, efectivamente, de permanecer en pie, y entregarse tenazmente a la tarea encomendada como el soldado que defiende la posición hasta el último momento, con o sin esperanza.

Las ruinas están ahí. La energía y personalidad de Juan Pablo II han hecho que pasara a segundo plano un hecho fundamental, organizativo, terrenal, pero no por ello menos objetivo: la crisis de la Iglesia. Política y éticamente conservador, la personalidad del Papa ha contenido a las voces que sugerían rectificaciones en la línea de la Iglesia. Pero ahora ya no está. No sabemos quien lo sucederá, pero, sea quien sea, va a tener que afrontar una tarea titánica.

No se trata solamente de que el mundo esté hoy materializado y especialmente en el “primer mundo”, este fenómeno sea particularmente acusado, se trata, especialmente, de que la Iglesia sufre interiormente una crisis que se ha podido olvidar durante los 25 años de papado de Juan Pablo II gracias a sus viajes pastorales y a las masas que siempre reunió. Pero esas masas, a pesar de representar a sectores sociales reales… ya no son mayoritarios en Europa. Y es en Europa en donde arraigó más y mejor el cristianismo. Si el cristianismo no nació en Europa, sí que arraigó profundamente en la sagrada tierra de Europa. Y es hoy, precisamente en Europa, en donde la Iglesia se encuentra más debilitada.

Hay fieles, pero faltan pastores. Los seminarios están vacíos. En algunos de ellos, los profesores de teología, son precisamente los últimos exponentes del progresismo de los años 60, causantes en buena medida de la crisis posterior. Las vocaciones que cubren las bajas del clero europeo, vienen del tercer mundo. Son inmigrantes. Pero junto a estas decenas de nuevos curas, llegan otros millones de inmigrantes vinculados a otros sistemas religiosos: se tiene tendencia a pensar que todos los ecuatorianos, peruanos y colombianos que llegan a Europa son católicos… error, desde el punto de vista religioso, los sectores más activos de estos contingentes, no son los católicos, sino los vinculados a cultos evangelistas protestantes y a sectas, a menudo siniestras.

Para colmo, se da otra paradoja. Nunca como hoy la estructura diocesana de la Iglesia ha sido tan débil, en contraposición, a las prelaturas personales y a algunas comunidades religiosas. No se sabe este desequilibrio lo que podría acarrear en los próximos años, pero es previsible que cambien las correlaciones de fuerzas interiores en el seno de la Iglesia.

¿Se modificará la moral sexual de la Iglesia? ¿se aceptará el uso de anticonceptivos? ¿y el sacerdocio femenino? ¿se planteará en este momento como remedio a la crisis de vocaciones? ¿se considerará de nuevo a Europa “tierra de misiones” en lugar de desplazar el eje del catolicismo al Tercer Mundo? ¿se corregirán algunas orientaciones litúrgicas heredadas de la crisis post-Vaticana? ¿se insistirá en el ecumenismo? ¿hacia dónde? ¿hasta dónde? Demasiadas preguntas con respuestas muy complejas y, hasta cierto punto, imprevisibles.

Finalmente, es evidente que el próximo Papa, como cualquier gobernante, tendrá que ofrecer un “programa”. Hay que estar atentos a las próximas semanas, porque, una de dos: o se insiste en la línea conservadora o la Iglesia asume una línea “progresista”. O se sigue la línea de Juan Pablo II (y, aún en ese caso, va a ser necesario aplicar algunas correcciones en los próximos años), o bien se rompe con el conservadurismo y se adopta una línea que suponga una rectificación de los últimos 25 años de trayectoria de la Iglesia. La solución está en el cónclave que tendrá lugar en las próximas semanas y, sin duda, antes de 50 días, tendremos la solución al enigma. Pronosticar en un sentido u otro carece de sentido y puede ser confundir los deseos con las realidades.

Por otra parte, eso sería adelantarse a los acontecimientos. Y estos nos sitúan, implacablemente, ante la realidad del día de hoy: el ejemplo de Juan Pablo II, en pie entre las ruinas.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

René Guénon o la madre de todas las confusiones

René Guénon o la madre de todas las confusiones

Redacción.- Compartimos los análisis y diagnósticos de Julius Evola y René Guénon. Mundanos, pero tradicionalistas, lo que quiere decir que procuramos tener los pies en la tierra y evitar el famoso “mito inmovilizante”. La lectura del artículo “¿Implicaciones políticas en la obra de René Guénon?” y determinadas “conversiones” de europeos al Islam, nos inducen a realizar algunas consideraciones críticas.

[Nota: como complemento de estos comentarios incluíamos en la sección de descargas dos textos sobre René Guénon:

- La Vida Simple de René Guénon - Paul Chacornac
- Límites de la Regularidad Iniciática - Julius Evolay
- El Dossier Jean Reyor
escrito por un amigo de Guenon e importante para entender el clima en el que desarrolló sus obras.]

¿El "mito inmovilizante"? Es una de las desembocaduras posibles del pensamiento tradicional: si vivimos en la actualidad en una "edad oscura" que responde a la etapa final de un ciclo cósmico, cualquier cosa que hagamos nosotros, pobres mortales, no conseguirá jamás remontar la pendiente de la decadencia y, por tanto, lo más adecuado es replegarnos en nosotros mismos, evitar cualquier "acción exterior" (la actividad política, entre otras cosas) y esperar a que las propias leyes cíclicas del cosmos generen, automáticamente, un nuevo ciclo áureo... Así pues, nada puede hacerse, por que nada se conseguirá... ¿entienden por qué aludimos a que el "mito inmovilizantes" es una de las desembocaduras más perversas del pensamiento tradicional? Sin embargo, existen otras desembocaduras, igualmente, paralizantes. La primera de todas es la indefinición de las propias posiciones. Algunos guenonianos niegan las implicaciones políticas de la obra de René Guenon...


¿IMPLICACIONES POLÍTICAS EN LA OBRA DE RENÉ GUÉNON?

Faltaría más. El artículo que circula hace varios años, firmado por Pietro Nutrizio, nos sitúa ante el gran problema de los guenonianos de estricta observancia: su falta de compromiso con la realidad y su adhesión, muy con mucha frecuencia exclusivamente teórica e intelectual, a lo metafísico en detrimento de lo real y como alternativa a lo cotidiano, sellando una escisión esquizofrénica entre lo vivido y lo deseado, lo pensado y lo realizado. Una de las situaciones menos “tradicionales” que pudieran darse.

Defender que la obra de Guénon carece de implicaciones política equivaldría a decir que la ley de la gravedad no tiene implicaciones físicas. Cuando se tiene tendencia a asomar más de medio cuerpo fuera del balcón, antes o después se cae, tal es el fatal determinismo de la física. Cuando se realiza una crítica al mundo moderno, desde luego, lo que no se está defendiendo son posiciones “progresistas”. Evola, que en esto de asumir compromisos políticos no tiene problemas, define en “Los hombres y las ruinas”, en términos políticos, el “tradicionalismo integral” como “revolución conservadora” y, desde luego, es la clasificación que mejor le cuadra.

Ahora bien, cuando se pretende estar por encima del bien y del mal, de lo divino y de lo humano, está claro que todas las clasificaciones “mundanas”, huelgan. E incluso son negativas porque permiten las simplificaciones: Guénon sería una forma de pensamiento conservador situado en el mismo saco que Evola y, probablemente, que Jünger. Mal asunto para quienes han tenido tendencia a adornar a Guénon con la aureola de la infalibilidad. Frecuentemente, los guenonianos han tenido tendencia a ir más allá de donde el propio Guénon llegaba.

Si el mundo tradicional era un mundo integrado en el que religión, sociología, historia, política, sexualidad, trabajo, se situaban en distintos planos, pero todos partícipes de la misma realidad, resulta evidente que el “tradicionalista integral” tendrá una opinión sobre cada uno de estos planos, resulte cómodo o incómodo formularla. Una doctrina es la suma de una interpretación de la historia, una sociología, una política, una sexología, etc. Está claro que, por ejemplo, Guénon no aportó absolutamente nada sobre sexualidad, pero no por ello, el “tradicionalista integral” está forzado a eludir la materia. Hubo de llegar Evola para reunir materiales sobre este tema en “Metafísica del Sexo”. La opinión de Guénon sobre la alquimia y el hermetismo, fue particularmente hostil y limitada; Evola desarrolla el tema en “La Tradición Hermética” desde un punto de vista tradicionalista irreprochable que parte de la distinción guenoniana entre civilizaciones tradicionales y civilizaciones modernas. La masonería y el rosacrucianismo, es analizada por Evola en la última parte de “El Misterio del Grial y la Tradición Gibelina del Imperio” y luego, desarrollada, en varios artículos refundidos en un volumen único sobre la masonería. Ningún lector de Evola se llama a engaño: ha sido vacunado y no se aproximará a una logia con la esperanza de adquirir algo que allí precisamente no encontrará, una iniciación tradicional efectiva.

Incluso en el terreno de la metafísica y la acción tradicional, hace falta “mojarse”; mojarse implica comprometerse. Y un intelectual debe comprometerse, so pena de crear la confusión entre sus lectores.

Los libros de Guénon se han traducido a todos los idiomas y hoy son accesibles en Internet para quien quiera leerlos. Guénon ha tenido discípulos notables que se han inspirado en sus escritos y, a su vez, han escrito otros textos no menos inspirados. Incluso en ambientes masónicos es de buen tono realizar alguna cita de Guénon. Frecuentemente, los seguidores de Guénon se han reclutado en la vieja extrema-izquierda trotskysta, la que mejor se ha aproximado, por el paroxismo dogmático y la sistematización obsesiva propia del ambiente ideológico del que procedían. Lo sorprendente, en realidad, es la multiplicidad de formas e interpretaciones diferentes que han surgido de las distintas lecturas de Guénon: la falta de concreción hace que cada cual, en medio de una subjetividad absoluta que tiene mucho que ver con las imprecisiones de la obra guénoniana, asuma aquel aspecto que le interese más o que esté más predispuesto a asumir. Ciertamente, la obra de Guénon predica la objetividad, pero es, en sí misma, subjetiva (a este respecto los contenidos de las “Recensiones” de Guénon son de una dureza difícilmente igualable que destila poca serenidad).

Desde 1945, toda doctrina que no se considere políticamente progresista está desacreditada de partida. Los guenonianos de estricta observancia consideran que es mejor huir de cualquier definición política –aunque el pensamiento de Guénon lleve directamente a orientaciones “conservadoras” y no, precisamente, al progresismo más acrisolado- para lograr un cierto “reconocimiento” que facilite la difusión de su pensamiento. Dice Pietro Nutrizio: “la doctrina que se expresa en la obra Guénoniana escapa por su naturaleza propia a cualquier contaminación política en el sentido moderno -sean cuales sean, por otra parte, sus tendencias y "coloraciones"". Al parecer, “contamina” todo lo que obliga a pronunciarse, a tomar partido, a llegar a las últimas consecuencias “físicas” de un pensamiento planeante en las altas esferas de lo “metafísico”.

Los Guenonianos y el propio Guénon, sitúan su pensamiento a tal “altura” que resulta imposible realizar un engarce con la realidad contingente. Cualquier intento de “restauración tradicional” debe, pues, realizarse en el “plano metafísico” y, por tanto, debe contar con la colaboración de fuerzas “trascendentes”. Nutrizio explica: “su puesta en acción, para que sea verdaderamente eficaz, debe provenir de una fuente intelectual trascendente y universal que sea al mismo tiempo su justificación y su garantía”. Dicho de otra manera: para que valga la pena intentar un esfuerzo tradicional, habrá que contar con una “élite” inspirada por “lo divino”. No es nada original. El pensamiento católico tradicional lo sostiene desde la más remota antigüedad y la teología católica lo ha explicado en distintas épocas.

Si existía un medio capaz de entender este mensaje eran precisamente los medios católicos y, probablemente, si el pensamiento guénoniano se hubiera formulado de una manera más inteligible, no se habría diferenciado mucho de una teocracia sacerdotal, pura y simple. Y en los años en los que Guénon formulaba todas estas ideas, existían grupos monárquicos que sostenían, precisamente, lo mismo. Evola lo entendió sin dificultades y lo mantuvo hasta el final de su vida. Eran los monárquicos tradicionalistas quienes mejor podían entender el mensaje del tradicionalismo integral. Ahora bien, estos sectores estaban, políticamente, implicados en batallas perdidas. De hecho, en el siglo XX eran ya arcaísmos que, cuando intentaron “adaptarse” se rompieron en mil pedazos (en este sentido, las vicisitudes del carlismo español son significativas de lo que ocurrió en este sector). Los jacobitas ingleses, los legitimistas franceses, los monárquicos italianos, el Herrenklub prusiano, no estuvieron en condiciones de reformular sus principios haciéndose atractivos para la sociedad moderna y no advirtieron a tiempo la velocidad asindótica con la que cambiaba el mundo desde principios del siglo XX.

La obra de René Guénon, claro que tiene implicaciones políticas, sólo que Guénon fue el primero en huir de este terreno, pero no puede eludirse reconocer la realidad tanto de su contenido como de ciertos contactos. Guénon no colaboró jamás con “L’Humanité” órgano del Partido Comunista de Francia, ni con la “Pravda”, del Partido Comunista de la Unión Soviética, ni siquiera con el “New York Times”, pero pudo publicar sus artículos en la revista “Il Regime Fascista”. Evola lo introdujo, aun a pesar de que él tampoco era fascista, valoraba los aspectos del fascismo y sus posibilidades para favorecer la extensión de las ideas tradicionalistas, de la misma forma que luego se adhirió –sin ser fascista- a la República Social Italiana, cuando la guerra estaba perdida y quienes asumieron esa opción eran, seguramente, los elementos más sinceros: una “élite” que resistió hasta los últimos días de la guerra los bombardeos americanos, las exacciones y crímenes de los partisanos, la indiferencia y la traición.

Y es que si estamos hablando de “élites”, la prueba del fuego es la mejor de todas. Lo más dramático para los medios guenonianos es que, frecuentemente, las élites tradicionales se forman al margen suyo, incluso desconociendo sus tesis, mientras que, los grupos que responden a las líneas guénoniamas (véase la difusión del budismo tibetano en Occidente, por ejemplo) ha resultado catastrófica, incluso para los propios tibetanos. No hay élite sin prueba, no hay prueba que no implique compromiso, no hay compromiso en la ambigüedad. La obra de Guénon al desconsiderar sus desembocaduras prácticas, introduce un peligroso elemento de ambigüedad y duda. Para colmo, algunos de sus partidarios de estricta observancia, al negar la ubicación del pensamiento guénoniano en la “derecha cultural” y al evitar tomar partido, han tendido a acentuar los aspectos teóricos, las discusiones intelectuales sobre el sexo de los ángeles, sobre la práctica (¿qué practica?, a todo esto) tradicional.

Si no se recomienda ninguna vía práctica, lo que se está induciendo es a permanecer en el terreno de la intelectual y libresco y en lo meramente especulativo. El narcisismo propio de lo humano hace que, acto seguido, aparezca la noción de “élite”. “Domino la casuística guénoniana, luego pertenezco a una élite intelectual”. Cuando en realidad el concepto debería ser “Practico una vía tradicional, luego aspiro a formar parte de una élite espiritual”.

La figura de Guénon, no lo olvidemos, surgió del magma de los medios ocultistas franceses. Llama la atención algunos contactos de su juventud y algunas de sus iniciativas en aquella época, que pueden ser calificados, pura y simplemente, de pueriles y resulta difícil explicar cómo logró tomarse en serio a algunos de los personajes que aparecieron en su vida en aquellos momentos. Así mismo, hay que leer el “Dossier Reyor” para advertir que, también en él, existía una diferencia notable entre los principios que sostenía y la realidad de quien lo sostenía. El Guénon, adicto al tabaco, dice muy poco de las técnicas que utilizó para ejercer un dominio sobre sí mismo. La violencia con la que ataca en sus recensiones, a algunos de quienes no compartían exactamente su posición, aun situándose en el mismo terreno, dice menos sobre su serenidad interior. Lo ambiguo de algunas de sus consideraciones sobre temas capitales (la “contrainiciación”, por ejemplo y sus formas de manifestarse, las famosas “desembocaduras prácticas”, por citar unos ejemplos) dan la sensación de que, en el fondo, existe una debilidad teórica. Reyor explica en su dossier que en sus conversaciones con Guénon nunca llegó más allá de lo que se decía en sus libros.
En la cuestión de la “forja de la élite”, Guénon y Evola están de acuerdo: es preciso reunir a una “élite espiritual” para acometer un trabajo de “reconstrucción tradicional”. Bien, pero ¿cómo se forma esa élite? O dicho de otra manera: ¿cómo la élite demuestra que es tal? En la realidad, no en el platónico “mundo de las ideas”. De ahí que Evola recomiende la vía de la acción política como forma de voluntarismo, activismo, renuncia a uno mismo, entrega, sacrificio, voluntad y fortaleza para construir el propio destino. De las muchas vías posibles, la política es la que entraña más dificultades y riesgos. Ahí la “prueba” es mayor. Y es ahí, precisamente, en donde la élite se forja con mayor dureza.

Lo que dice Guénon en torno a esto, sin embargo, es descorazonador e implica altas dosis de idealismo y optimismo: "En suma, la élite trabajará primero para sí misma, puesto que, naturalmente, sus miembros obtendrán de su propio desarrollo un beneficio inmediato y que no podría faltarle, beneficio que constituirá por otra parte una adquisición permanente e inalienable; pero, al mismo tiempo, y por ello mismo, aunque menos inmediatamente, trabajará también necesariamente para el occidente en general, pues es imposible que una elaboración como ésta de la que se trata se efectúe en un medio cualquiera sin producir más tarde o más temprano considerables modificaciones; además, las corrientes mentales están sometidas a leyes perfectamente definidas, y el conocimiento de estas leyes permite una acción de una eficacia muy distinta a la derivada del uso de medios totalmente empíricos". Traducido a términos más comprensibles: una élite dueña de sí misma y dotada de conocimiento metafísico, primero se forjaría a sí misma y luego intervendría para rectificar el rumbo de “el occidente en general”; al conocer las leyes que dominan las “corrientes mentales”, tendría de una eficacia inigualable… o no, vaya usted a saber. El narcisismo propio de las pretendidas élites suele hacer perder perspectiva.

Comentando este texto, Nutrizio añade: “Lo que acabamos de decir nos parece suficiente como para que se comprenda que la obra de R. Guénon no puede en absoluto integrarse en acción o "cultura" alguna que tenga relación directa o indirecta con un tipo cualquiera de "política". Vamos a ser claros: la frase de Guénon que se acaba de citar, extraída de “Oriente y Occidente” y a la que Nutrizio otorga tanto valor, apenas es un compendio de vaguedades de tal manera que resultaría difícil ser más ambiguo. Porque ni hay élite, ni hay estructuras para alumbrar esa élite inencontrable, ni hay “pruebas” para demostrar que quien se pretende miembro de la élite, verdaderamente lo es. Es famoso que Theodor W. Adorno era capaz de elaborar una teoría completa sobre la sexualidad y el comportamiento sexual de los adolescentes… pero murió tras recibir la impresión de que una alumna se le desnudara en clase. Una cosa es enunciar una tesis coherente, otra muy diferente vivirla a dos metros de distancia. Adorno falleció en el intento. Guénon se tuvo que ir a El Cairo.

Las querellas intestinas –hasta lo ridículo, hasta lo absurdo, hasta la carcajada, hasta la payasada- que han protagonizado los medios Guenonianos (insistimos, hay que leer detenidamente el texto de Jean Reyor para hacernos una idea de lo que ocurría en los medios guenonianos, incluso con Guénon vivo) no dicen mucho a favor de la “élite” Guénoniana.

A decir verdad, en el medio guénoniano, se huye de la prueba. La “élite” se confirma en la práctica, sin embargo la práctica guénoniana, no confirma la existencia de una “élite” guénoniana, sino, como máximo, la existencia de unos guenonianos dispersos que tienen respuestas diferenciadas en muchos órdenes de la vida; el polític,o por ejemplo. Y dicha diversidad es hija directa de la calculada ambigüedad, las medias palabras en las que no se sabe si se sabe más de lo que se dice o, simplemente, es una forma elegante de decir algo sin decir nada, las frases en las que se deja en el aire lo que verdaderamente se ha querido decir y, por tanto, posibilitan distintas interpretaciones.

Para que haya “élite intelectual” debe de haber “iniciación regular”. Tal es la tesis de Guénon. Evola lo acepta esto, pero añade: “Dado que los ritos de iniciación se han alterado y la transmisión regular es discutible, los ritos iniciáticos han perdido eficacia, por tanto las ceremonias iniciáticas no son ni necesarias, ni suficientes para forjar una élite”. El ritual del tantra de Kalachakra, administrado por el Dalai Lama, teóricamente, sirve para preparar a la élite que formará en el momento de la batalla final contra las fuerzas del mal en defensa de Shamballa. Todo esto está muy bien… pero cuando se asiste a la ceremonia del tantra de Kalachakra y se mira al personal sentado en la postura del loto, uno está en su derecho de dudar de la eficacia de la iniciación e incluso de la inadecuación de algunos de quienes lo reciben, aptos sólo para cualquier otra cosa que no sea para liar porros. Y otro tanto habría que decir en relación a los obispos del Palmar ordenados por un obispo católico de forma “regular pero ilegítima” que, a su vez han ordenado a docenas de obispos, en ceremonias no menos “regulares” y no menos “ilegítimas”. Detrás de todo esto lo que se encuentra es un obispo católico vietnamita, bellísima persona, engañado por un grupo de aventureros sectarios. Nada más. Pretender ver en la ceremonia de ordenación del conocido homosexual sevillano conocido como “La Vespa”, hoy elevado al rango de anti-papa, algo más que un error, nada más que un error y solamente un error, es “cogérsela con papel de fumar” y caer en discusiones ridículas ante una enormidad tan evidente como la del Palmar; en síntesis, la mejor forma de desacreditar por vía del absurdo, la doctrina que se pretende defender sobre la “regularidad iniciática”.

¿Hay que recordar que en los medios de los que salió Guénon –y a los que pronto superó ampliamente- este tipo de majaderías estaban en el ambiente y cualquier especie de “obispo” gnóstico, ordenado “regularmente” por cualquier obispo o seudo-obispo, a su vez iniciado por algún obispo “regular” de los márgenes de la Iglesia Ortodoxa, repartía dignidades eclesiásticas? Hasta 1909 u 11, Guénon frecuentó estos medios. A la muerte del patriarca de la Iglesia Gnóstica, le propusieron que asumiera la dirección del grupo. Guénon se excusó, educadamente.

El idealismo de Guénon y de los medios guenonianos es, en ocasiones, una lacerante muestra de ingenuidad a toda prueba. En especial en este terreno de la “iniciación”… que es precisamente el eje central de la temática Guénoniana y, precisamente, donde anida su eslabón más débil en tanto que el más alejado de la realidad.

EL REFUGIO DE LO IDEAL COMO FORMA DE RUINA ENTRE LAS RUINAS

Entre el mundo ideal y el real existe un abismo. Guénon debía de saberlo. Evola siempre lo tuvo presente, de ahí que su teorización sobre la realidad y su análisis fuera mucho más coherente y detallado que el de Guénon. Se puede decir, gráficamente, que Guénon acierta en la lejanía, aludiendo a grandes períodos y ciclos históricos y apunta las líneas de tendencia, pero elude el “cuerpo a cuerpo” con la realidad del momento. Evola, por el contrario, está permanentemente en guardia: cada momento histórico-político le sugiere una vía de la acción. La de ayer no será igual a la de mañana, por que algún elemento de la situación ha cambiado.

El Evola de 1926, propone vías de acción muy diferentes al Evola de 1949 y al Evola de 1968. En Evola hay un permanente esfuerzo por estar en guardia que evidencia un gran sentido de la realidad y un esfuerzo de percibirla tal como es, sin idealismos, sin adulteraciones, sin esquemas interpretativos rígidos que, finalmente, hay se terminan encajando a martillazos.

Se suele decir que Evola completa a Guénon, algo que los Guenonianos de estricta observancia rechazan en bloque: Guénon es, en sí mismo, completo y es a partir suyo y solamente a partir suyo, en donde se encuentran todos los recursos necesarios para entender lo que es “la tradición”. Esos mismos, en el ejercicio pleno de su ortodoxia, opinan que Evola adulteró a Guénon, lo hizo discurrir por canales peligrosos (las proximidades del fascismo), que Evola no tiene en cuenta el “hecho iniciático” y que, finalmente, su doctrina sobre la “Luz del Norte” y la “Luz del Sur” no es tradicional.

En el fondo de sus diferencias, el hecho es que Guénon era un espíritu, en realidad, más teórico que contemplativo, mientras que Evola tiene un perfil llamado a la acción. Ni Evola ni Guénon buscaban discípulos, pero lo cierto es que todos los jóvenes que entre 1950 y 1972, acudieron a visitarlo, recibieron consejos, enseñanzas en forma de cursos y pudieron conversar ampliamente con él. Y siempre, en todo caso, quedaron muy claras cuáles eran las “desembocaduras” que recomendaba. Y estas variaron, por que el tiempo era cambiante.

En 1949, Evola redacta “Orientaciones”, un verdadero manifiesto para el combate. Esa pequeño documento fue utilizado por las últimas generaciones de combatientes de la República Social y por los primeros militantes del Movimiento Social, para movilizarse contra el sistema surgido de la derrota del 45, la masacre que siguió y la ocupación de Europa por la URSS y EEUU. Para Evola, en aquel momento, el combate político era el marco en el que se debía de forjar una nueva aristocracia. De hecho, él mismo veía en el Comandante Borghese un ejemplo a seguir para las jóvenes generaciones: aristócrata, combatiente, militante político.

El desarrollo de las ideas de “Orientaciones”, “Los hombres y las ruinas”, siguen siendo hoy obras fundamentales del pensamiento de la Derecha posterior a la guerra mundial. Se abordan los temas claves del momento. Se apuntan ideas, problemas, planteamientos, soluciones, elementos de programa. Pero la penetración del estilo de vida americano en Europa, fue demasiado profundo como para que este planteamiento pudiera triunfar. Si bien es cierto que miles de jóvenes leyeron “Los hombres y las Ruinas”, se identificaron con su análisis, encontraron una idea para vivir y una solidez ideológica en “Revuelta contra el mundo moderno”, lo cierto es que, en 1969, este ambiente no había podido sobreponerse a la corriente de la decadencia europea y la contestación abrió una nueva brecha. Evola lo había previsto antes, cuando publicó “Cabalgar el Tigre”.

El Evola de “Cabalgar el Tigre” es una corrección del Evola de “Los hombres y las ruinas”. Mientras éste llamaba a la acción contra el sistema, el “último Evola”, el de “Cabalgar el Tigre”, crea otra vía. Percibe en los procesos de disolución más avanzados, verdaderas “ayudas” para la restauración tradicional. Cuando analiza la familia, dice: no es la familia tradicional la que se ha hundido, sino la familia burguesa. O cuando examina el nihilismo contemporáneo y concluye que la grandeza de estos tiempos es que nos obligan a ir más allá del nihilismo por que ya no existe nada a lo que agarrarse, como a un clavo ardiendo. Mientras quedaba alguna esperanza (incluso la esperanza Guénoniana en la “iniciación”) el nihilismo no era absoluto, se permanecía “más acᔠdel mismo. A partir del reconocimiento de que ya no hay estructuras tradicionales de ningún tipo capaces de remontar la pendiente de la decadencia, a partir de la enumeración de los procesos disolventes que se producen a partir de mediados de los años 60, teniendo todo esto claro y bien presente… si se sigue permaneciendo en pie entre las ruinas, es posible situarse más allá del nihilismo. No hay ni un clavo ardiendo al que asirse: ni iniciación, ni organizaciones tradicionales, ni Estado digno de tal nombre, ni modelo histórico, ni referencia, nada, es el nihilismo absoluto que hay que superar para llegar a la otra orilla.

Evola es consciente de que la política preconizada en “Los hombres y las ruinas”, planteando un combate frontal contra el sistema, es, a partir de ahora, inviable. Si uno intenta detener un alud –y la crisis del mundo moderno, tiene las características de un alud imparable- es arrastrado, inevitablemente, por él. Ahora bien, si la sociedad moderna se percibe con otros ojos, es decir, como la inevitable profundización en la noche oscura que aproximará al nuevo amanecer, entonces, la actitud correcta consiste en no dramatizar en exceso la importancia de los procesos disolventes, encuadrándolos como momentos inevitables de un sistema que tiende a sus consecuencias últimas: la crisis de la familia burguesa, abre el paso a formas de reconstrucción de la familia tradicional; la crisis de los Estados-Nación abre las puertas a la idea de Imperium; la decadencia de “lo político”, permite pensar que, en el límite, volveremos a recuperar la noción de Gran Política; el callejón sin salida de las filosofías existencialistas llevará a una recuperación de la metafísica, no en tanto que especulación, sino como método para adentrarse en el mundo situador más allá de lo físico; la crisis del ejército de leva, permite hablar de nuevo del “guerrero”; y así sucesivamente. Si bien es difícil remontar una pendiente mientras se produce la caída, cuando se ha tocado fondo es más fácil “reaccionar” asumiendo el modelo más alejado de las consecuencias y formas terminales de la última etapa de decadencia.

El Evola próximo al final de su vida, es el Evola que mantiene íntegro el entusiasmo de su juventud. La idea es que estamos ante un “sálvese quien pueda”, las formas tradicionales se hunden, la vida moderna no facilita el seguimiento de una vía tradicional, así pues, es necesario “asomarse al interior”, cada ser humano es una fortaleza, un castillo, que tiene a su alcance los mecanismos suficientes como para alcanzar el límite de sus posibilidades humanas (poco importa si Guénon lo llama “Pequeños Minsterios”). El Zen es una vía desprovista de cualquier aditamento superfluo, una vía desnuda en su pura esencialidad: un ser humano, sentado ante un muro, pero también permite la práctica en la vida cotidiana; mientras se camina, mientras se come, mientras se duerme, y es posible adaptarlo a cualquier forma de vida moderna: el zen en las ventas, el zen en el arte del mantenimiento de la motocicleta, el zen en el arte de la informática, el zen en el tiro con arco, el zen en el arreglo floral, el zen en la lucha con espada, el zen en las artes marciales… Por lo demás, el zen es compatible con cualquier religión: no exige creer ni en Yavhé, ni en Mahoma, ni en la Trinidad. Los ateos no tienen obstáculos en seguir la vía del zen, pero tampoco ninguna religión interfiere con su práctica. No es una creencia, es una práctica. A decir verdad, es una serie de trucos para alcanzar la plena conciencia de sí mismo, el despertar. Demasiado simple para la escolástica guénoniana.

LAS “DESEMBOCADURAS” EN LA OBRA DE RENÉ GUÉNON O LA RUTA DE LA IRREALIDAD

No existe “vía tradicional”, sin “práctica tradicional”. Una teoría tradicionalista que no tenga aplicación práctica, conduce directamente al intelectualismo, esto es al cultivo del ego, a su refuerzo y a su saturación, por no hablar de la pedantería, el snobismo y la fatuidad. Así pues, la obra de Guénon solamente tiene sentido si, a partir de ella, se accede a algún tipo de prácticas concretas. Y aquí empiezan los problemas, por que Guénon soluciones, lo que se dice soluciones, no ofrece. O lo que es peor, sus “desembocaduras” son impracticables y, en cierta medida, desdicen la teoría.

Se conocen las “desembocaduras” propuestas por Guénon: una sería la masonería… la otra la Iglesia Católica. Lo cual resulta sorprendente, habida cuenta de la ruptura histórica, ciertamente brutal, entre masonería e iglesia. Y mucho más significativo es la ausencia de consideraciones sobre la Iglesia Ortodoxa que, en muchos sentidos –la doctrina sobre los iconos, por ejemplo, y la liturgia- está más próxima a los orígenes y que, por lo demás, es perfectamente accesible a los europeos.

Sobre la masonería cabe decir que, efectivamente, en la segunda parte del siglo XX, ha aparecido en el interior de las logias europeas, algunos masones inspirados por Guénon que han llevado su análisis a las “planchas” realizadas en las logias. Pero hace falta ser claro: se ha tratado de elementos aislados, cuyos trabajos han servido para dar cierto “empaque” intelectual a algunas publicaciones y webs masónicas… pero que apenas interesan al grueso de los afiliados atraídos a la masonería por otros motivos muy diferentes.

Hoy no puede afirmarse que, en rigor, exista una masonería “próxima a las tesis de Guénon”. Ni mucho menos. Basta conocer el ambiente que se respira en las logias de Europa Occidental para advertir que, hace ya décadas que dejaron de “elaborar ideas” y que, de ahí ha derivado la crisis de la masonería moderna. No hay que olvidar que la masonería tuvo la iniciativa cultural en Europa y América durante dos siglos. Las logias masónicas están relacionadas directamente con la difusión de la ideología burguesa que llevó a las revoluciones democráticas en todo Occidente. Puede decirse que las logias fueron el “partido de la burguesía revolucionaria”. En las logias se fraguaban las “conspiraciones democráticas y liberales”, pero también las ideas que después ilustraban los regímenes construidos. Cuando en la segunda mitad del siglo XX, este impulso cesó, la inercia hizo que la crisis de la masonería tardase en manifestarse, pero finalmente, en las dos últimas décadas del milenio, apareció en toda su brutalidad: si las logias habían dejado de producir ideas, sólo quedaba la fraternidad masónica, pero esa fraternidad quedaba atenuada y rectificada por la entrada masiva de gentes que, más que identificación con los ideales de “libertad, igualdad y fraternidad”, lo que buscaban era el “apoyo mutuo”, es decir, entrar en una red de tráfico de influencias que, en sus peores momentos, ha transformado la “fraternidad masónica” en “complicidad”. La logia P-2 es buena muestra de lo que decimos, como episodios de amiguismo, corruptelas y estafas puras y simples que han acompañado la andadura de todas las Grandes Logias europeas en los últimos veinticinco años.

Pero Guénon no podía llamarse a engaño en los años 20. Por entonces, era evidente, demasiado evidente que la militancia en la masonería francesa tenía profundas “implicaciones políticas”. La masonería influyó particularmente en la República francesa de las entreguerras y no puede decirse que fuera un gran ejemplo para la sociedad de su tiempo. En los grandes escándalos de la República (como por lo demás en el affaire del “estraperlo” en España), la masonería fue omnipresente.

Para Guénon todo esto no es significativo: “un principio no puede confundirse con la aplicación que del mismo hace una estructura organizativa”. Bien. El comunismo es un gran avance, pero Pol Pot era extraordinariamente perverso. La masonería era una institución “tradicional” y, por tanto, su iniciación era “válida”… a pesar de que algunos de los máximos dirigentes de las Grandes Logias estuvieran implicados en aquellos momentos en escándalos en sus países respectivos. Ahora bien, también es posible que el GULAG y Pol Pot estuvieran implícitos en el minucioso análisis de Marx y Engels y que en la ideología burguesa de las logias, estuviera implícito que el “libertad, igualdad y fraternidad” fiera lugar a Estados inestables, corruptelas sin fin, descontrol, injusticias sociales, un sistema de producción canalla, etc.

La letra pequeña es lo que cuenta: la masonería especulativa creada en 1717 es una degradación de la masonería operativa o de los oficios. Esta tenía un sentido tradicional y específico: hacer del trabajo una vía de acceso a la trascendencia, utilizar el trabajo para vehiculizar sobre él unos símbolos que eran, instrumentos del oficio, pero también y sobre todo, expresiones sensibles de altas ideas éticas y morales. La práctica del oficio templaba el carácter. Existía una iniciación (que todavía hemos podido conocer en los últimos “compagnons” franceses) equiparable a los “pequeños misterios”. Cuando los gremios entran en decadencia, los “comités de patronato” de algunas logias inglesas, formados por “masones adoptados” que no ejercían el oficio de cantero, se fusionan y crean la Gran Logia de Inglaterra. Primero sólo para católicos. Luego abierta para protestantes; poco más tarde, a judíos (no tanto por “liberalidad” como por incorporar a gentes con influencia y medios económicos). Se crean nuevos rituales. Es discutible, incluso, que entre los primeros miembros de la Gran Logia de Inglaterra existiera una “transmisión regular” de la iniciación procedente de los gremios. Pero, aún en el supuesto de que así fuera, desde entonces esos rituales han sido alterados en tantas ocasiones que, finalmente, se han convertido en irreconocibles. Esto sin contar con que, frecuentemente, en los últimos años del siglo XIX y principios del XX, abundaron los personales relevantes elevados en un solo día de Aprendiz a Grado 33… ¿De qué “transmisión iniciática” estamos hablando incluso en el tiempo en el que Guénon escribía sus libros?

Cuando algún masón intenta encontrar justificaciones intelectuales a su presencia en la masonería, inevitablemente llega a Guénon. Y tiene gracia, por que, los dos libros de crítica de Guénon a la modernidad (La Crisis del Mundo Moderno y El Reino de la Cantidad y los Signos de los Tiempos) lo que están denunciando, ante todo y sobre todo, es… el mundo moderno, creado, precisamente, por la ideología masónica.

Resulta curioso que Guénon terminara convirtiéndose al Islam y siguiendo una vía que, como mínimo, debería calificarse de “exótica”, especialmente en aquella época, especialmente cuando tenía en su propio país, una Iglesia Católica en la que hubiera podido comprometerse, como mínimo, con la misma seguridad de que era una “religión tradicional”, tan legítima como el Islam… y además, con raíces profundas en Francia.

En el fondo, lo que ocurrió fue que el propio Guénon fue víctima de la propia rigidez de sus teorías.

Guénon sostenía la necesidad de compartir el anverso y el reverso de la misma moneda, el esoterismo y el exoterismo de cualquier formación tradicional. En la medida en que no percibía en la Iglesia Católica huellas de doctrina esotérica (solamente “rastros” en la doctrina de los sacramentos), y en la medida en que no quiso, pudo o creyó en la naturaleza del compromiso de su amigo Charbonneau con la “Estoile Internele”, una sociedad esotérica católica… terminó convirtiéndose al Islam. Mejor no entrar en las vicisitudes de los discípulos que siguieron su ejemplo. Jean Reyor ya ha aludido ampliamente en su “Dossier” [ver zona de Descargas] a su evolución. En cuanto a Schuon, francamente, mejor aludir solamente a sus primeros escritos y evitar seguir su evolución en los últimos años y, desde luego, cerrar los ojos a los últimos capítulos de su biografía.
Si “todo lo que sube, converge”, según la fórmula de Schuon, la práctica de un “exoterismo” católico, unido a prácticas de meditación zen, no debería de ser desaconsejable. Por ejemplo. Es más, ayudaría a entender mejor el sentido de algunas escuelas de meditación cristianas, desde “La Imitación de Cristo” hasta los “Ejercicios Espirituales” de San Ignacio de Loyola. E incluso, la práctica de un esoterismo, desprovisto de exoterismo, también debería de ser aceptable, pues, no en vano, es la práctica interiorizada lo que abre las puertas de la experiencia espiritual.

En nuestra modesta opinión, las valoraciones de Guénon sobre las “desembocaduras prácticas” fueron extremadamente subjetivas y parciales y generaron pérdidas de tiempo, sino destrozos auténticos en algunos guenonianos. Ignoró o quiso ignorar, o simplemente no le interesó, que en la Iglesia Católica y en la Iglesia Ortodoxa, se encuentran técnicas de meditación que todavía hoy se practican en algunas órdenes religiosas (y mucho más en la época en la que Guénon redactaba sus obras). Ciertamente, no se alude a “esoterismo” pero, es evidente, que se está aludiendo a lo mismo. Si ahora, resulta que los textos clásicos del Siglo de Oro, de nuestros grandes místicos, no pueden ser tomados en consideración y toda la literatura mística cristiana medieval, y hay que ir acudir al Islam para encontrar una puerta de acceso al esoterismo… eso supone ignorar los contenidos del catolicismo en el terreno de la realización interior y de la espiritualidad. Harina de otro costal es que Guénon se “sintiera mejor” fuera de Francia, pero incluso allí en Egipto, existían misioneros católicos y estaban presentes órdenes religiosas con las que pudo contactar sin necesidad de romper con lo que era su Tradición de origen, el catolicismo.

Y en cuanto a la crítica según la cual el catolicismo francés había caído en el mero culto exterior, sin raíces espirituales profundas, haría falta preguntarse, a la vista de las grandes masas ululantes y despersonalizadas que acuden a la Meca o a la vista del formalismo ritual extremo de las corrientes mayoritarias del Islam, sino era como mínimo idéntica la situación. Guénon estaba casado, por tanto, no tenía acceso a los altos lugares de la meditación católica, la vida conventual, pero estas órdenes no están cerradas al mundo: Guénon hubiera podido acceder fácilmente, especialmente a los franciscanos, o frecuentar los conventos del císter. Esto lo hubiera mantenido dentro de su tradición originaria y cultural.

Por que, no nos engañemos: nada más fácil que convertirse al budismo tibetano en estos momentos de rebajas espirituales por fin de temporada, pero nada más difícil que asumir íntegramente una tradición que corresponde a otros condicionamientos étnico-culturales, lingüísticos y sociológicos. Tenemos la sensación –muy experimentada, por lo demás- que, salvo en el caso del Zen, a causa, sin duda de su simplicidad y esencialidad, el resto de tradiciones religiosas son difícilmente exportables a otros horizontes geográficos, con otros idiomas de raíces lingüísticas muy diferentes y con otros modelos mentales. La espiritualidad del desierto de la que hace gala el Islam, por lo demás, no es, precisamente, el modelo propio de nuestro entorno étnico-cultural, en donde la multiplicidad de dioses paganos, fueron readaptados en el santoral y en las fiestas cristianas, manteniéndose una frondosidad de matices que está completamente ausente en el Islam.

Guénon no vio, no quiso ver, que el camino más directo hacia la Tradición en la Francia de los años 10-40, era… el catolicismo, como, por lo demás, era completamente evidente. Y si bien en el grueso del catolicismo es posible que existiera una inercia ritualista y un mero culto exterior sin mucho contenido, si existían órdenes que se mantenían próximas a la pureza originaria y cercanas a las fuentes de la Tradición. En lugar de eso, cometió el error –víctima de su propia rigidez conceptual y de un subjetivismo absolutamente incomprensible- de sugerir indirectamente aventuras espirituales de dudosa desembocadura (la masonería) o, simplemente, exóticas (el Islam). De todos sus discípulos y lectores, solamente una minoría, se reincorporó a la tradición católica. A decir verdad, estos fueron sus lectores más coherentes.

EL ISLAM REINVENTADO POR LOS GUENONIANOS

Algunos medios Guénoniamos procedentes de los medios de la extrema-derecha realizaron una conversión sorprendente hacia el islam en la que aparecen distintas fases:

1. Inicialmente, llama la atención que los medios árabes apenas disimularon sus simpatías hacia el Eje en los años 30-40. Hubo islamistas y árabes en las SS y el Gran Mufti de Jerusalén se mostró partidario acérrimo del régimen nazi. En Irak, pero también en el Cairo, se cantaba: “En el cielo Alá y en la tierra Hitler”.

2. Estos medios de extrema-derecha se nutrían en los años 60-70 de una consigna: “Ni Washington, ni Moscú”. Primero Nasser en Egipto (régimen “socialista” laico que contó en los primeros momentos con asesores italianos y alemanes supervivientes del Eje), luego Al Asifa y Al Fatah, la resistencia palestina (en tanto que antisionista, recibió el apoyo y el asesoramiento de excombatientes de la RSI y de las SS), más tarde, el régimen “antiimperialista” de Ghadafi (que fue contactado por diversos medios de la extrema-derecha europea) y,

3. Finalmente, la explosión chiita de Jhomeini en 1978, fueron observados por los medios Guenonianos de extrema-derecha con una admiración creciente. Estos regímenes, hicieron gala de una mezcla de “antiimperialismo” y de teocratismo que fueron reconocidos como propios por los medios de la extrema-derecha guenoniana. Dado que Guénon mismo se había convertido al islam, algunos de sus seguidores, militantes políticos de la derecha, pasaron a hacer otro tanto por convencimiento ideológico, como por la esperanza de que el “antiimperialismo” de Jhomeini diera una salida real al “Ni Washington ni Moscú” que estos medios sostenían en Europa.

Así estaba el panorama a principios de los años 80. En el I Congreso del Frente de la Juventud (1980), un miembro de los “estudiantes islámicos” manifestó su adhesión a la trilogía que entonces defendía Fuerza Nueva: “Dios, Patria, Justicia”. La teocracia antiimperialista de Jhomeini, que no ahorraba invectivas hacia las tres bestias negras de la extrema-derecha de la época (el sionismo, el comunismo y el capitalismo), era mirada con admiración por estos medios y si bien no se produjeron “conversiones” masivas, si es cierto que existió un apoyo real a su causa.

Estos conversos se integraron rápidamente en la vida de las mezquitas, habitualmente frecuentadas por estudiantes procedentes de países árabes, personal diplomático y élites comerciales en tránsito. Existía cierta sofisticación cultural, discusiones de buen nivel sobre aspectos doctrinales y una práctica correcta. A partir de 1995, todo esto iba a cambiar en España con la llegada masiva de inmigrantes procedentes del mundo árabe. La masificación vino pareja al cambio de ambiente en las mezquitas, ya no se trataba de élites culturales y sociales, sino de legiones de inmigrantes, frecuentemente iletrados, con una carga más supersticiosa que religiosa, habitualmente odiando a Europa y a todo lo que Europa era y representaba, no como resultado de una reflexión doctrinal, sino simplemente por rechazo social, étnico y visceral, imanes sin preparación, prácticamente analfabetos, fanatizados y que habían asumido el islam más radicalizado, visceral y supersticioso. Pues bien, ese es el clima que hoy impera en la mayoría de mezquitas de la Vieja Europa. El islam se ha convertido en vehículo del odio social y el facto de cristalización de estos núcleos de inmigrantes.

Hay que recordar a los guénoniamos islamizados que son europeos, viven en Europa y, étnicamente, son europeos; a partir de ahora van a tener que tragar muchos sapos, doctrinales en primer lugar: por que el islam que se está predicando en una mayoría de mezquitas es el islam rigorista, wahabbita, con apelaciones constantes a la guerra santa. Y aquí no estamos hablando en el terreno teórico de la “gran guerra santa”, de carácter espiritual e interiorizado, sino de las “pequeñas miserias” de una guerra de conquista contra Europa.

El “islam real” ha terminado por interferir con el “islam ideal” sólo existente hoy en la mente de los guenonianos islamizados. El drama para estas pobres gentes es que Guénon no les enseñó a definirse… pero la vida les va a obligar a hacerlo: y van a tener que demostrar, si tocan con los pies a tierra, o si son los pies los que vuelan en las etéreas nubes del idealismo más contradictorio con la realidad; van a tener que definirse o por Europa o por el Islam. Van a tener, en definitiva, que diferenciar entre “amigo” y “enemigo”. Es decir, realizar una opción política, ante la cual, las especulaciones metafísicas guénonianas no van a servir de mucho. Lo gracioso es que, a lo peor, de esa elección, depende la propia supervivencia del pensamiento guenoniano.

Qué triste es el mundo de lo contingente que no responde nunca a las especulaciones formuladas en el mundo de las ideas.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

[Nota: como complemento de estos comentarios incluíamos en la sección de descargas dos textos sobre René Guénon:

- La Vida Simple de René Guénon - Paul Chacornac
- Límites de la Regularidad Iniciática - Julius Evolay
- El Dossier Jean Reyor escrito por un amigo de Guenon e importante para entender el clima en el que desarrolló sus obras.]