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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

La inmigración explicada a mi hija en 20 diálogos. 04. ¿Pero cuántos inmigrantes hay y cuántos habrá mañana?

La inmigración explicada a mi hija en 20 diálogos. 04. ¿Pero cuántos inmigrantes hay y cuántos habrá mañana?

Infokrisis.- No resulta fácil explicar que el gobierno español, no solamente ignora el número exacto de inmigrantes que residen en nuestro suelo y se benefician de nuestros servicios, sino que además, falsea la cifras. Oficialmente, las cifras oscilan entre tres y cuatro millones, Rubalcaba en alguna ocasión ha dicho: "próximos a tres". En realidad, en apenas dos años de gobierno socialista, las cifras se han disparado. Y lo que es peor, el ritmo de entrada no solamente no ha disminuido -ZP en junio de 2005 dijo con una seriedad pasmora: "La llegada de pateras ha disminuido". 

 

Diálogo IV

¿Pero cuántos inmigrantes hay y cuántos habrá mañana?

[18 de septiembre de 2006]

El otro día cuando te pregunté por qué te reías me dijiste que estabas leyendo el libro de Samí Naïr y, en un momento dado afirmaba que apenas había menos de un millón de inmigrantes y que el problema era parecían más…

Si, era una de las frases más grotescas de este autor. Literalmente nos dice que no es que haya muchos inmigrantes, sino que nos lo parece… Y para demostrarlo saca a colación unas cifras de mediados de los años 90. Así pues, en España no debería de haber más de un millón de inmigrantes, de los cuales buena parte son ciudadanos de la UE. Pues bien, te voy a dar un consejo: cuando exista una discrepancia entre las cifras dadas por las estadísticas y tu percepción directa de la realidad, cree más a tu percepción. Tu vista difícilmente te engaña, muy frecuentemente, en cambio, las estadísticas se hacen y se manipulan para engañar.

Por ejemplo, durante muchos años se ha falseado sistemáticamente las cifras de la inmigración: en ocasiones se aludía solamente a los regularizados, en otras se daban las cifras de los empadronados, que en la práctica son regularizados más una parte de los ilegales, pero no la totalidad de los ilegales; en cuanto a las cifras de expulsiones siempre han sido paradójicas y sorprendentes, dadas con evidente mala fe y con intención de engañar: una cosa son los decretos de expulsión y otras las expulsiones realmente efectuadas. Así por ejemplo, cuando ZP va al congreso y dice lindezas de este tipo: “Este año ha descendido el número de pateras” (marzo de 2006, poco antes de que estallara la crisis de los cayukos con casi 3000 ahogados contabilizados), o cuando aseguró antes “Este año han entrado menos inmigrantes ilegales por las fronteras” (octubre de 2005)… simplemente, lo que ha hecho ha sido mentir descaradamente a toda la población manejando datos maquillados y manipulados. Por que ni ha descendido el número de pateras, ni mucho menos la entrada de ilegales. La regularización suicida del 2005 desencadenó un efecto llamada sin precedentes en la UE.

Ves a la puerta de los colegios públicos: eso te indicará si hay más inmigrantes o no. Ves a la cola de cualquier institución asistencial para recoger alimentos y te darás una idea. O mira en la cola de un penal los rostros extranjeros. Camina por los arrabales de las ciudades, mira en torno tuyo, en los transportes públicos, y verás si ha aumentado el número de inmigrantes. ¡Claro que ha aumentado! Y desproporcionadamente. Por eso, cuando ZP dice sus tranquilizadoras frases, aún a sabiendas de que está mintiendo, en su misma engañifa está evidenciando la gravedad de la crisis. Si no hubiera una crisis real y profunda, no se vería obligado a tranquilizar a la opinión pública, bastaría con dar datos reales que por sí mismos desdramatizarían. Pero el problema para ZP es que la realidad le acusa: era tan evidente que una regularización masiva como la del 2005 iba a generar un efecto llamada que solamente un idiota rematado podía ignorarlo. Y era tan obvio que mostrar día a día una ignorancia supina atribuyendo la inmigración a la pobreza, iba a acarrear el chantaje de los gobiernos implicados en la exportación de inmigrantes (Marruecos, Mauritania, Malí, Senegal, etc.) que solamente un obtuso integral podía desconocer lo que iba a seguir. Pero, el gobierno ZP es así.

Tómate tus píldoras tranquilizantes y luego dime, en definitiva, cuántos inmigrantes hay en este momento, octubre de 2006, en España…

Para el gobierno ZP apenas llegan a algo más de tres millones. Mienten como lo que son: bellacos. En realidad, las cifras más optimistas indican que estamos en torno a los 5 millones de inmigrantes, si bien hay otros que las elevan hasta los 6. Existe pues, un desfase, entre las cifras oficiales y las reales, de en torno a 2 millones de inmigrantes. De lo que no hay la menor duda es que desde hace dos años, esta cifra crece de día en día a un ritmo de entre 2000 y 4000 al día. Solo una mínima parte llegan en cayukos o pateras. En la mayor parte de los casos lo hacen en avión por Barajas o bien entran por autobús en la frontera en pirenaica. Sin olvidar los miles de inmigrantes que de desde hace un año y medio están yéndose de Portugal a la vista de la crisis económica de este país hermano y llegan a España en busca de un ambiente laboral más dinámico.

¿Alguien había previsto estas cifras?

Ni siquiera los que hace siete años éramos pesimistas respecto a la evolución del fenómeno podíamos prever esta oleada migratoria. Se creía que España alcanzaría los 14 millones de inmigrantes en el año 2050 y los 5 millones en el 2010-11. Como verás las cifras han sorprendido incluso a los más pesimistas.

Dadas las cifras actuales de inmigración no hay nada que impida pensar que hacia finales del 2010, la inmigración va a alcanzar los 10 millones en nuestro país, gracias al efecto llamada sostenido, a las regularizaciones realizadas por el gobierno por goteo (100.000 inmigrantes regularizados cada tres meses), a los nuevos nacimientos de parejas inmigrantes y, especialmente, a la reagrupación familiar. En 2008-9 se evidenciarán los efectos colaterales de la regularización de 2005. A partir de ese momento, ya no habrá trabas para la reagrupación familiar, así que el algo más de millón de inmigrantes regularizados en 2005 se convertirán, de golpe, en cuatro millones… Si, sabemos que de febrero a mayo de 2005 se regularizaron 800.000… pero luego, de las regularizaciones discretas y bajo mano siguieron a un ritmo de 100.000 cada trimestre. Por eso, decimos que 1.000.000 de regularizados, al poder traer a sus familiares, calculando una media optimista de tres personas por inmigrante regularizado en 2005, se convertirán en 4.000.000. A lo que habrá que sumar el ritmo de 60-75.000 que van entrando regularmente en nuestro territorio y que no hay perspectivas de que descienda a la vista de la falta de energía y redaños del gobierno ZP. Si introducimos correcciones a la baja, a estas cifras se sitúan en torno a los 10.000.000 de inmigrantes, esto es, en torno al 13% de la población española. ¿Tú crees que el modelo de inmigración de ZP es un “modelo sostenible”? Te aseguro que no.

¿Cuáles son las cifras oficiales?

Para ZP la inmigración es un fenómeno tan idílico y bucólico que no vale la pena dar cifras y si se dan, jamás serán auténticas. Costaría muy poco dar a conocer a la opinión pública las cifras de una sola semana para extrapolarlas al año: es fácil controlar los vuelos que llegan de Iberoamérica, así mismo, no resulta difícil dar las cifras de gente que ha sido rechazada en la frontera pirenaica (y que, luego, entran a pie), colaborar con las autoridades lusitanas para averiguar el ritmo de inmigrantes que abandona Portugal en dirección a España, igualmente, no resulta difícil saber el número de pateras y cayukos, así como el número de nacimientos procedentes de parejas inmigrantes: eso daría una cifra, multiplicada por 52 semanas, eso supondría una previsión aceptable de inmigrantes que entrarán en España durante el siguiente año. Pero no se hace, ¿por qué? ¿aún lo dudas? Para no alarmar todavía más a la opinión pública.

Ahora bien, ZP y sus voceros han dado algunas cifras que nunca han superado los cuatro millones de inmigrantes y que, por supuesto, han sido recibidas con carcajadas en la UE. Es tan obvio que el gobierno ZP no quiere situar a España a la cabeza de la inmigración en Europa, que debe rebajar las cifras para evitar superar a países como Francia, Inglaterra o Alemania que siempre han sido países de inmigración. El gobierno ZP está preso de sus propios errores: reconocer las cifras reales supondría reconocer el formidable patinazo que constituyó la regularización masivo de 2005 y su autismo absoluto en materia de inmigración.

Te acuerdas que el año pasado estuvimos unos días en Cantabria y luego fuimos a ver unos amigos tuyos en Asturias. En realidad, apenas vimos inmigrantes. ¿Es posible que haya tantos?

Si, lo que ocurre es que no están uniformemente distribuidos por toda la geografía nacional. En general, la inmigración tiende a situarse en zonas de costa, en torno a la capital allí donde hay cinturones industriales y en zonas agrícolas. Por ejemplo, el Principal de Catalunya es la región de España con más porcentaje de inmigración, seguida del Reino de Valencia, la Comunidad de Madrid y Andalucía. En el resto de regiones solamente existen núcleos incipientes de inmigrantes pero en mucha menor medida.

En el momento actual ya existen barrios enteros que se han  convertido en verdaderos guetos de inmigración: en el barrio del Raval y en el de la Ribera en Barcelona, el barrio de la Latina en Madrid y Ruzafa, Avenida del Puerto, Olivereta, Benicalap en Valencia, Macarena, Gavilanes y Evidencia en Sevilla, etc… se ha practicado una limpieza étnica que ha vaciado estos barrios de inmigrantes.

¿”Limpieza étnica”? ¿esto no fue lo que ocurrió en la antigua Yugoslavia? ¿no es abusivo hablar de “limpieza étnica” en España?

El concepto de limpieza étnica implica que una determinada zona poblada por una comunidad concreta, empieza a vaciarse por presión de otra comunidad. Y no importa si esta presión es violenta o pacífica, lo que, a fin de cuentas interesa es que el resultado es el mismo. La ciudad mediterránea francesa de Marsella ha sido objeto de esta “limpieza étnica” en los últimos 25 años. El resultado ha sido que Marsella es hoy una ciudad magrebí insertada en el territorio europeo, pero sin prácticamente población europea. Ésta se ha desplazado a la periferia y, de paso, el puerto de Marsella, el mayor puerto del Mediterráneo, es hoy una sombra de lo que fue. Desde 1980, Marsella ha perdido una media de 30.000 ciudadanos de origen francés por año.

Existen muchas formas de practicar la “limpieza étnica” y no necesariamente tienen que ser violentos. Lo que si es rigurosamente cierto es que, sea cual sea el método empleado, el ciudadano autóctono empieza a sentir asfixiado al ver que el paisaje de su entorno va cambiando y ya no lo reconoce. Se trata, de una percepción, psicológica, pero también de la constatación de diferencias en las condiciones de vida lo que le impulsa a seguir a los vecinos que han abandonado la zona.

En ocasiones, ciertamente, esa limpieza se realiza bajo presión. En el centro histórico de Alicante, por ejemplo, en donde los contingentes magrebíes allí radicados han hecho literalmente imposible la vida del comercio local, por todos los medios, incluyendo amenazas y coacciones. El cierre del pequeño comercio es siempre el primer síntoma de limpieza étnica. Luego siguen los vecinos por goteo. Los huecos dejados por los autóctonos son rellenados por los inmigrantes y el proceso se produce a una velocidad progresivamente más acelerada. Finalmente, lo que queda son ciudades pobladas solamente por inmigración, o bien barrios-gueto en las grandes ciudades.

¿Qué efectos ha tenido este proceso en Europa? ¿se ha producido tal como dices o ha revestido otras características?

En Francia, a partir de mediados de los años 80, empezaron a proliferar las concentraciones de inmigrantes en barrios concretos. Así se formaron lo que, a partir de finales de los 90 empezó a llamarse “zonas de non droit”, es decir, zonas en las que la legalidad republicana y el Estado francés ya no tienen presencia. Los servicios educativos siguen funcionando como almacenes de jóvenes, pero sin poder cumplir su finalidad de enseñar, ya no existe recaudación fiscal, los servicios policiales se niegan a entrar en esos barrios dado que supone una operación militar, por supuesto ya no existe nada que recuerde la existencia del Estado Republicano, las leyes francesas, las leyes laborales, las fiscales, las de menores, etc., se incumplen sistemáticamente y, para colmo, con mucha frecuencia, las bandas de delincuentes han establecido allí sus cuarteles generales y trasladas a estas zonas los productos de sus exacciones y saqueos.

Pues bien, en Francia, existen en este momento en torno a dos mil de estas zonas de “non droit”, aunque las autoridades solamente reconocen la tercera parte. En estas zonas se concentraron los disturbios de la “intifada” de noviembre de 2005 y es en estas zonas en donde en las próximas elecciones municipales, los partidos islamistas van a presentar sistemáticamente candidatos con la seguridad de que obtener mayoría.

En España todavía no se ha llegado a estos extremos, pero si tenemos en cuenta que hace 10 años no existía problema de inmigración en España y que hoy es el principal problema de este país, puede advertirse que ese es el futuro que nos espera.

La única diferencia entre España y, por ejemplo, Francia, es que en nuestro país prácticamente no existen “inmigrantes de segunda generación”. Pero es cuestión de tiempo. El “modelo francés” es, inevitablemente, nuestro destino.

¿Qué quieres decir con eso de “inmigrantes de segunda generación”? ¿qué papel tienen en todo este proceso?

Un inmigrante viene aquí a trabajar. Procede de un país, que a pesar de ser suyo, reconoce como inhóspito, peligroso y sin coberturas sociales de ningún tipo o reducidas al mínimo. No tiene intención de volver, así que en cuanto tiene opción se acoge a la “reagrupación familiar”. Esto le da derecho a traer a su familia directa. Se reúne con su mujer o bien se casa aquí, en la inmensa mayoría de los casos –salvo entre los inmigrantes del Este Europeo- con alguien de su misma nacionalidad y tiene hijos. Pues bien, estos hijos, se considera que son “inmigrantes de segunda generación”. En Francia ya existen incluso, inmigrantes de tercera generación.

El inmigrante de “segunda generación” es un completo desarraigado: está escindido entre su país de origen al que conoce por los comentarios de sus padres y su país de nacimiento, del que no siente el formar parte. Pero este tema ya lo trataremos en otro momento. Por ahora, baste decir que los inmigrantes de “segunda generación” han demostrado ser la madre de todos los conflictos…

 

La inmigración explicada a mi hija en 20 diálogos. 03. Los trabajadores europeos: damnificados de la globalización

La inmigración explicada a mi hija en 20 diálogos. 03. Los trabajadores europeos: damnificados de la globalización

Infokrisis. Lo más sorprendente de los flujos migratorios es que no existe unanimidad en torno a ellos. Mientras una ínfima minoría se ve beneficiada con la inmigración, la mayoría siente que está perdiendo algo. En este diálogo abordamos las prácticas de "dumping" laboral que acompañan casi inevitablemente al fenómeno migratorio, explicamos, así mismo, por qué son posibles este "dumping" y a quienes beneficia.

 

Diálogo III

Los trabajadores europeos: damnificados de la globalización

[18 de septiembre de 2006]

 

Ayer dejamos la conversación cuando empezabas a hablarme de un concepto nuevo para mí, el “dumping laboral”. ¿Qué te parece si empezamos por ahí.

Es muy fácil de entender. Se dice que ejercer el dumping es vender algo por debajo del precio de coste. Imagínate que la fabricación de una tostadora vale 20 euros, incluidos todos los costes de producción, y, sin embargo, esa misma tostadora en el puesto de ventas se lanza a 10 euros. Eso es dumping. Puede responder a varias estrategias, todas ellas cuestionables desde el punto de vista moral e incluso jurídico. Por ejemplo, puede tratarse de un sistema para aventajas a posibles competidos que, como mínimo tendrán que vender ese mismo producto, al precio de coste. Es una forma de competencia desleal. También puede ocurrir que se trate de una forma de lanzamiento publicitario en la que el “gancho” sea determinados productos puestos a la venta a un precio tentador para el consumidor.

Pues bien, eso mismo puede ocurrir en el mercado laboral. En teoría, para fijar el precio de la fuerza de trabajo, entran en juego muchos factores: la naturaleza misma del trabajo, el número de gente y la capacitación de quienes puedan ejercerlo, la gente dispuesta a realizarlo, su peligrosidad, las necesidades del mercado y, finalmente, las necesidades de supervivencia de los que están dispuestos a realizarlo. El Estado ha contribuido a establecer alguna regla del juego fijando el “salario mínimo”.

Es evidente que el principio de todo negocio consiste en producir obteniendo los máximos beneficios con la mínima inversión necesaria. Los patronos procuran, por todos los medios, rebajar los costes de producción y uno de ellos es, precisamente, el coste de la fuerza de trabajo. Si existe un trabajador dispuesto a trabajar por un salario que sea la mitad de otro, es evidente que el patrono lo va a contratar a él. Pues bien, eso es lo que ocurre con la inmigración: vende su fuerza de trabajo a precios de “dumping”.

Francamente, sigo sin entenderlo. No termino de imaginarme ni como es posible, ni por qué motivo.

Quizás hace falta que te cuente algunas cosas. En primer lugar debes de tener en cuenta que los inmigrantes vienen de países con salarios extremadamente bajos. Para que te hagas una idea, el salario mínimo español permite a una familia rumana que recibe remesas de su familiar emigrado a España, vivir durante tres o cuatro meses. Inicialmente, el inmigrante tiende a comparar el salario percibido en su país de origen con el que percibe en el país del destino y, naturalmente, la comparación es altamente favorable. Por eso la resulta tan fácil aceptar trabajar por algo menos que el salario mínimo.

Pero existe una legislación vigente que hay que respetar ¿no te parece?

La casi totalidad de inmigrantes procede de países en las que la ley no se respeta y, además, llegan a España forzando la legislación vigente. De hecho, saben que deberían solicitar permiso de residencia en el consulado más próximo a su lugar de vida, según establece la Ley de Inmigración. Sin embargo, nadie o casi nadie respeta este principio. Llegan como “turistas”, engañan a las autoridades de aduanas y luego imponen una realidad de hecho para forzar su regularización. Es fácilmente comprensible que, a partir de todo esto, la ley tenga muy poco valor para la mayoría de inmigrantes. Así mismo, entre que unos ignoran la existencia de un salario mínimo y que otros están dispuestos a actuar en comandita con el patrono y declarar que trabajan media jornada cuando en realidad trabajan jornada y media, y, finalmente, el hecho de que otros trabajan de manera ilegal sin contrato de ningún tipo, ahí tienes algunos de los motivos por los que el  inmigrante acepta trabajar a precios de “dumping” laboral.

Ya, pero hay algo que se me escapa: hoy es difícil que un persona pueda vivir en España por menos de 1200 euros. ¿Cómo es posible que el inmigrante sea un trabajador de “todo a 100”, es decir, que hace cualquier cosa por 600 euros, 100.000 pesetas…?

De hecho una familia española no puede subsistir sin 2.000 euros, como mínimo. Más de la mitad de esa cantidad se la lleva la vivienda y, deberá arreglarse con el resto para llegar a fin de mes, a duras penas. El modelo español de convivencia es: pareja con hijo que vive en un piso de propiedad o de alquiler. Pero el modelo de vida de buena parte de los inmigrantes no es exactamente el mismo. Te explico: he visto inmigrantes búlgaros y rumanos dormir en plazas públicas cubiertos con cartones y plásticos, subsistiendo al mes con apenas 200 euros y enviando otros 400 a su familia. He visto pisos en el Raval de Barcelona repletos de inmigrantes, durmiendo en literal y por turnos. He visto a empresas de hostelería del Paseo de Gracia que ofrecían a sus trabajadores esos mismos pisos, detrayéndoles el precio de su salario, ya de por sí escaso. He visto a tres familias ecuatorianas con hijos, convivir en un piso de apenas 50 metros cuadrados, cerca de la Puerta de Toledo en Madrid. Ningún español aceptaría trabajar en esas condiciones. Buena parte de los inmigrantes, si. ¿Entiendes el porqué es posible que trabajen en régimen de “dumping laboral”.

Si, y me sorprende. Lo encuentro inmoral por parte de los patronos…

No te equivoques, el patrón tiene una ley de oro: producir con los costes más bajos. Si el “sistema” se lo permite, él no tiene obstáculos morales para practicarlo. Entiendo por “sistema”: el papel del Estado que no realiza esfuerzos suficientes para contener la avalancha de ilegales y para que alguien se tome en serio su Ley de Inmigración, los inmigrantes que aceptan vivir y trabajar en esas condiciones… ¿entiendes por que, al principio, te dije que la inmigración es un drama?

Los sindicatos que, en teoría, deberían de defender los intereses de los trabajadores ¿no dicen nada ante todo esto?

Los sindicatos son incapaces de ver la naturaleza real del problema. Sus cúpulas están presas del pensamiento progresista que les lleva prácticamente a pedir el “papeles para todos”. Las cúpulas sindicales están impregnadas del pensamiento de la izquierda progre. Yo he conocido a un secretario general de un conocido sindicato, hablar en términos despreciativos de “la morangá” (los inmigrantes magrebíes) en privado, y deshaciéndose en llamamientos libertarios para eliminar las limitaciones a la entrada de inmigrantes. Por no hablar de las bases. Los sindicatos viven en plena contradicción: no distinguen entre trabajadores “autóctonos” y trabajadores “inmigrados”. Su único deseo es convencer a los inmigrantes para que se afilien y paguen su cuota mensual. Poco más. Velan por sus derecho. El problema es que, en un país como España, en donde ni el mercado laboral es boyante, ni los salarios medios permiten vivir medianamente bien, donde las tasas de paro entre nuestra población son tan alarmantes como las de empleo precario, subempleo, trabajo negro, etc., no es un país en el que haga falta mucha mano de obra extranjera.

Así, fatalmente, los derechos de los trabajadores autóctonos entran en contradicción con los de los trabajadores inmigrados. En la construcción, los salarios no han experimentado subidas desde 1999, es más, en algunos casos, incluso han bajado. Otro tanto en hostelería y trabajos agrícolas. Es normal: han llegado demasiados inmigrantes y los patronos pueden permitirse el lujo de contratar a aquellos que aceptan trabajar por un salario más barato. ¿Quién tiene la culpa? Es obvio: la entrada masiva de trabajadores extranjeros, revienta el precio de la fuerza de trabajo. Así pues, existen contradicciones entre los intereses de los trabajadores autóctonos y los de los recién llegados. Si, todos son trabajadores, pero… con intereses y modelos de vida muy distintos.

En este terreno, a decir verdad, los sindicatos son cómplices de las patronales, tanto como lo son de lo “políticamente correcto”. Si los sindicatos defendieran los intereses de los trabajadores autóctonos, simplemente dirían: “basta de importar mano de obra extranjera”, “la mano de obra extranjera hace que el precio de la fuerza de trabajo baje”, “los trabajadores españoles solo podemos trabajar a cambio de un salario digno que permite realizar nuestro modelo de vida”… en lugar de todo esto afirman: “iguales derechos entre los trabajadores inmigrados y los autóctonos”, “no a las contrataciones ilegales”, y, cada vez más tímidamente, “papeles para todos”… En el fondo de la cuestión, el sindicalismo no acaba de reconocer que el sistema económico en el que actúa es un régimen de mercado y la fuerza laboral es considerada como un elemento más de ese mercado. El día en que lo acepten, su punto de vista será diferente.

Lo que me estás diciendo, a fin de cuentas, es que los grandes perjudicados de la inmigración son los trabajadores de nuestro país y que mientras siga habiendo inmigración masiva sus condiciones de vida irán empeorando. ¿Me equivoco?

Aciertas completamente. Es así y no existe argumentación alguna capaz de demostrar lo contrario. Ese explica el por qué el voto de los partidos anti-inmigracionistas en toda Europa sea un voto en gran medida procedente de las clases trabajadoras, frecuentemente un voto que hasta hace 15 años era entregado masivamente a la izquierda comunista. No es ni un voto “nostálgico”, ni un voto de derecha ultrarradical, ni mucho menos de fascistas y neonazis convictos y confesos: es el voto de la gente que está más cerca del problema. Verás.

Para un miembro de la alta burguesía, el inmigrante es el jardinero, la babysister, el coger o la cocinera, o bien los trabajadores del cortijo o de la empresa de construcción. Los primeros son “sumisos”, así que la impresión que tiene es que toda la inmigración es así. En cuanto a los segundos, realmente, no tiene contacto con ellos; para hablar con los trabajadores del cortijo, de la fábrica o del tajo, tiene toda una serie de cargos subalternos de confianza. Además, las clases altas viven en barrios en donde el nivel de seguridad es muy alto, no solamente el que ellos mismos pueden pagarse, sino el que el mismo Estado les garantiza. En esos barrios apenas hay delincuencia, ni tampoco viven inmigrantes. Así que la alta burguesía ignora la naturaleza real del problema y sigue apoyando a partidos de centro-izquierda o de centro-derecha, sin importarle, ni entender mucho, las noticias que diariamente aparecen sobre la inmigración.

Harina de otro costal es lo que ocurre con las clases populares. Estas, en principio, deben competir con los inmigrantes en cuanto a puestos de trabajo, salarios, etc. Además viven en zonas más baratas en las que los inmigrantes establecen sus “pisos patera” (con decenas de moradores en su interior). Frecuentemente –otro día veremos por qué- se producen roces en la convivencia. En el mismo puesto de trabajo, no siempre la convivencia es buena. Muchos de los inmigrantes están habituados a otros ritmos de trabajo y muchos también carecen de formación laboral. Además, es incuestinable que al tener más hijos, los inmigrantes reciben las ayudas sociales (becas de comedor, becas de libros, etc.) que hasta no hace mucho les aliviaban el llegar a fin de mes. Y así sucesivamente.

En definitiva, querida hija, que un fenómeno que para una ínfima minoría de privilegiados es, literalmente, un chollo, para la inmensa mayoría de la población y muy especialmente para las clases populares, es y te voy a emplear una palabra muy dura, una maldición.

Sin embargo, las clases populares no manifiestan su oposición a la inmigración, da la sensación de que nadie se opone a que siga al mismo ritmo que en los últimos años.

La inmigración apareció como problema en las encuestas del CIS, poco después de los incidentes de El Ejido. Desde entonces ha ido escalando puestos en tales encuestas hasta convertirse en el gran problema de la sociedad española. Ahora bien, ni existen partidos que formalmente pidan desde las instituciones el que el gobierno tome medidas urgentes y drásticas, ni existen medios de comunicación con valor suficiente para enfocar el tema en toda su crudeza.

Los gobiernos van a remolque de las encuestas y de la presión de la oposición. Aznar en agosto de 2002 afirmaba que la delincuencia no había aumentado. En septiembre, a la vista de las encuestas, debió poner en marcha una batería de medidas a medio plazo para desactivar el conflicto. Fue la presión de las encuestas la que le obligó a ello. El problema no existe, si no está reflejado en una encuesta. Es así de simple. Esto, por lo que se refiere a la derecha. En cuanto a la izquierda excéntrica de ZP, la situación es todavía peor: su espíritu está escindida entre los tiempos de la pancarta (todo hombre de izquierdas admite mucho mejor el “papeles para todos” que “políticas de contención y repatriación”) y su obligación de gestionar el poder consecuentemente y en beneficio de la población. En este sentido la política de ZP en relación a la inmigración (de ZP como responsable y de los Caldera, Rumi, Moratinos, como subalternos) ha sido, sencillamente, una estupidez reiterada sin ni una sola medida racional o razonable.

Además, la izquierda tiene otro problema. En los años 70 y 80, percibió un fenómeno sociológico relevante. Si hasta entonces sus votantes habían procedido de la clase obrera, a partir de ese momento, cada vez más, estos grupos sociales tendieron a aburguesarse y convertirse en cada vez más conservadoras. La izquierda europea descubrió en la inmigración una futura bolsa de votos de reemplazo. Los inmigrantes iban a constituir una nueva clase obrera europea que, por supuesto, votarían a los partidos de izquierda. Ese análisis se reveló suicida y criminal.

En primer lugar, por que los inmigrantes extracomunitarios no han demostrado ser votantes fieles de nadie (primera fase) y, en segundo lugar, porque en la actualidad están en fase de construir sus propios partidos, en especial los islamistas franceses que presentarán sus propias candidaturas en las próximas elecciones municipales.

Por otra parte, no te olvides que la sociedad europea cree –al menos por el momento…- en sus instituciones y en el imperio de la ley. Tiene tendencia a pensar cuando acude a votar, que elige a la mejor opción para resolver los conflictos de la sociedad y, por tanto, solo escasas minorías terminan vociferando o agitando consignas fuera de las instituciones. Por eso, Europa es una balsa de aceite, aun cuando el fuego está encendido y el aceite terminará hirviendo y quemando.

Si, cariño, lo realmente trágico es que las perspectivas generadas por la inmigración en los próximos 50 años son muy sombrías. Sin excluir el fantasma de un conflicto, ya en ciernes, que será a la vez civil, racial, religioso y social.

Me has dejado sin ganas de seguir hablando. Creo que voy entendiendo el fondo de la cuestión, pero no he podido sino sentir un escalofrío.

 

 

La inmigración explicada a mi hija en 20 diálogos. 02. Globalización: la madre de todas las migraciones

La inmigración explicada a mi hija en 20 diálogos. 02. Globalización: la madre de todas las migraciones

Infokrisis.- no es la primera vez que definimos a la globalización como una autopista de doble dirección en la que una conduce de Sur a Norte (la inmigración) y otro conduce de Oeste a Este (la deslocalización empresarial). Lo formidable es que ambas direcciones generan unos fenómenos de desarraigo profundo y pauperización global, que afectan a la mayoría, pero que tienen como beneficiarios a pequeñas dinastías económicas.

 

Diálogo II

Globalización: la madre de todas las migraciones

[17 de septiembre de 2006]

Hay una cosa que no alcanzo a comprender. La inmigración parece un fenómeno reciente en España y…

Te equivocas, la inmigración ha existido siempre y siempre ha sido un foco de problemas. Sé que las comparaciones no van a ser del agrado de los amigos de lo políticamente correcto, pero… ¿cómo habría que considerar la llegada de Atila y de los hunos a Europa en el siglo IV? ¿qué eran los bárbaros cuando cruzaron las fronteras del Imperio Romano? ¿o los árabes que invadieron España? Y los conquistadores españoles ¿no eran, así mismo, a fin de cuentas, inmigrantes? La mayoría no tenía conciencia de que estaba construyendo un Imperio, sabían tan solo que huían de la pobreza y creían que iban a encontrar un mundo mejor. Así que ya ves que, reciente, lo que se dice, reciente la inmigración no lo es.

Juegas con las palabras: una cosa son invasiones y otra migraciones. La invasión es un hecho bélico, la migración es fundamentalmente pacífica

También te equivocas. Hasta que lo políticamente correcto se ha impuesto en nuestros días, una “migración” equivalía una “invasión”. Mira, los romanos, de los que no me negarás que siempre dispusieron de una alta sabiduría de la vida, consideraban que cada ser humano cuando nacía quedaba ligado íntimamente a su tierra. Hoy a eso se le llama “arraigo”. Un ser “desarraigado” es alguien que ha perdido algo, que carece de raíces. Para los romanos esto era uno de los peores castigos que podía recibir el ser humano en vida. Cuando un magistrado romano castigaba con el destierro a alguien equivalía privarle de su “alma”, es decir de una parte fundamental de su ser. Mira, simplificando podríamos decir que una “invasión”, tiende a generar un proceso inicialmente violento que luego, una vez se estabiliza y regulariza, coexiste con la población, en ocasiones asimilándola, en otras siendo asimilados por ella, y en otra segregándolos. Por su parte, una inmigración es un desplazamiento inicialmente pacífico que, más allá de determinado punto crítico, genera conflictos.

¿Un punto crítico? ¿Qué quieres decir con eso?

Es muy simple, la capacidad de absorción de una población autóctona es como una disolución química. Tu puedes mezclar agua con azúcar, el azúcar en principio tenderá a disolverse, pero más allá de un cierto límite se irá depositando en el fondo y no habrá forma de que desaparezca. Pues bien, hasta un 5% de inmigrantes son prácticamente imperceptibles para la población autóctona. Las relaciones suelen ser buenas y nadie alberga desconfianza o resentimiento hacia ellos. Pero, cuando esos contingentes inmigrantes superan el 5% las cosas empiezan a cambiar, tanto entre los inmigrantes como entre los autóctonos, pero ya hablaremos de esto en otro lugar. De momento te sirve el saber que el “punto crítico”, a partir del cual, la inmigración pasa de ser un fenómeno inocente y sin riesgos a un fenómeno conflictivo, es del 5%.

Bien, pero ¿tú no crees que España ha sido un país que ha generado inmigración y que, por tanto, no debemos sorprendernos por que ahora nos toque recibirlo? Te recuerdo que, en un tiempo relativamente reciente algunos de nuestros familiares marcharon a “hacer las Américas”…

Tienes razón, muchos de nuestros antepasados fueron indianos. Pero tienes que pensar en lo que era un indiano: alguien que iba a construir un patrimonio en países en fase de construcción. En el siglo XIX miles de catalanes fueron a Cuba y en gran medida Cuba es hoy un país gracias a ellos. Antes no había nada. Nuestros indianos –tus antepasados y los míos- construyeron países, además de “buscarse la vida”. Es fundamental que entiendas la diferencia: los indianos construían la cultura de los países en los que trabajaban. Como sabes, la población caribeña sucumbió a las enfermedades tras la llegada de los españoles. En el Caribe había un vacío demográfico y cultural. ¿Tú crees que en Europa existe un vacío?

¿Y que me dices de los inmigrantes españoles que se desparramaron en Europa con la maleta de cartón y bolsas repletas de salchichones y embutidos?

Sobre esto puedo decirte dos cosas: la cultura española es una cultura europea, que deriva fundamentalmente, del mundo clásico y del cristianismo. Toda la Europa continental, sin excepción, puede considerarse impregnada por esta cultura. Es como si mezclaras agua de Viladrau y agua de Solares, ¿cambiaría la composición? Diferente sería si mezclaras agua cristalina con arena del desierto. Creo que lo entiendes. Lo que quiero decirte es que entre los emigrantes españoles y la población alemana, belga, suiza u holandesa, existe una “contigüidad” evidente, pero, en relación a determinados contingentes inmigrantes, lo que hay es una brecha cultural y antropológica. Si los españoles hubiéramos practicado en Alemania, la ablación del clítoris, la poligamia, nuestro día de fiesta hubiera sido otro, si nuestros emigrantes hubieran vestido de manera exótica propia de otras latitudes, te aseguro que hoy se nos recordaría allí como algo, como mínimo, diferente.

Y luego hay un segundo punto en relación a nuestros emigrantes. Fueron a una Europa que había quedado literalmente arrasada en la Segunda Guerra Mundial, a reconstruirla. No te olvides que Europa en esos años había sufrido una merma demográfica y una destrucción física e industrial. Nuestra gente fue a reconstruir Europa. ¿Tu crees que ahora hace falta que alguien reconstruya España? Esto sin olvidar, naturalmente, que nuestra emigración a Europa fue ordenada, escalonada, según necesidades, respetando los imperativos legales, los cupos, los permisos de residencia, acudiendo con contrato de trabajo y nunca en Europa se identificó a la inmigración española con la delincuencia. La prueba de que nuestra emigración cumplió como los buenos es que no precisó ayudas económicas para integrarse. Simplemente tenía la voluntad de hacerlo. Paradójicamente, Francia no consigue integrar a la inmigración argelina a pesar de la inyección de cientos de millones de euros. Algo falla ¿no te parece?

Bien, pero hoy me habías dicho que íbamos a seguir hablando sobre los motivos que generan la inmigración. Ayer ya me hablaste del desgobierno de los países generadores de inmigración: la gente huye de sus gobernantes. Bien, he de reconocer que me convenciste tanto tú como el reportaje de TV sobre las elecciones ecuatorianas. Entrevistaron a varios inmigrantes ecuatorianos residentes en Madrid: ellos lo tenían tan claro como tú. Se fueron por que sus políticos eran unos patanes que solamente robaban para sí. Lo dijeron con una claridad que me confirmaron tus palabras. Pero también me da la sensación de que en algunos países, la corrupción, la incapacidad y la falta de respeto por los derechos humanos, no es de hoy, sino de siempre. ¿A qué se debe que hoy la inmigración esté más generalizada que ayer?

Tu pregunta es muy buena. ¿Por qué ayer no y hoy si? Lo entenderás muy fácilmente cuando pronuncie la palabra clave que ha desatado todo el fenómeno migratorio. Esa palabra es “globalización”.

¿Desde cuándo existe la globalización, no lo tengo muy claro?

Entre 1948 (fecha del “golpe de Praga” que desenmascaró las escasas intenciones democráticas de los comunistas) hasta el 9 de noviembre de 1989 (fecha de la caída del Muro de Berlín) se produjo la Guerra Fría, enfrentamiento entre el “Este” y el “Oeste”, entre el bloque comunista y el capitalista, dirigidos respectivamente por la URSS y los EEUU. Este capítulo de la historia se cierra con el ascenso de los EEUU a “única potencia global”. La Segunda Guerra del Golfo, al año siguiente, confirmó esta tendencia. Ese mismo año, Francis Fukuyama publica un libro trascendental “El fin de la historia”, en donde sostiene que la democracia y el mercado son nuestro destino y que ya ha llegado. La creación de la Unión Mundial del Comercio y la progresiva liberación de aranceles, son los elementos característicos del período de 12 años que va entre el 9.11.89 y el 11.9.01 cuando se producen los ataques contra el WTC y el Pentágono. Estos doce años son el período dorado de la globalización, cuando el fenómeno alcanza su madurez. Pero a partir de 2001, ese futuro presentado como esplendoroso, va adquiriendo tonalidades oscuras y cada vez se percibe más como problema.

Todos estamos contra la globalización ¿no?

No, la inmensa mayoría de las élites dirigentes o bien están a favor de la globalización o no se atreven a oponerse a ella por considerarla un signo de los tiempos. Les gusta nadar –como los peces muertos- a favor de la corriente. Te diré más: incluso buena parte de los que se manifiestan “contra la globalización”, afirman hacerlo, en realidad “por otra forma de globalización”. Así que ya me dirás… Estos últimos, en general, son militantes procedentes de la antigua izquierda rancio-marxista de los años 60 y 70, que ha sustituido su “internacionalismo” por esa idea mal concretada de “otra forma de globalización”. Yo estoy contra la globalización, contra toda forma de globalización.

¿Cuáles son tus motivos?

El primero de todos es su fragilidad y su inviabilidad a medio plazo. Fíjate lo que está ocurriendo. Inicialmente, se creía que la globalización suponía la creación de un mercado mundial en el que cada país podría aportar los productos en los que era más competitivo. Así, por ejemplo, un país se especializaría en la fabricación de coches, los mejores a los precios más asequibles, otro, en cambio, optaría por los electrodomésticos, en otro estarían las imprentas más económicas… Era un mundo feliz regido por el mercado libre. Esto se ha demostrado falso y mendaz. La tendencia no es que los países se especialicen en ramas de producción… sino que un solo país –China- tiende a absorber cada vez más la producción mundial. ¿Y el resto? Quedan desertizados industrialmente. Nosotros, ahora, estamos en este camino.

Pero ¿eso no va a contribuir a abaratar productos hasta ahora difícilmente asequibles?

En principio sí, pero esto tiene mucho más riesgos que ventajas: uno de ellos es que las mercancías fabricadas en el otro extremo del mundo deben llegar a sus puntos de venta. Eso se alcanza mediante el carburante que mueve los barcos. Pero hoy el petróleo se está agotando y será encareciendo progresivamente, con lo que llegará un punto en el que fabricar en China y traer a Europa vendrá a costar prácticamente lo mismo… sólo que las factorías europeas ya se habrán trasladado masivamente a Oriente.

El otro problema es que las garantías sanitarias exigidas en Europa a algunos productos alimenticios, no es la misma que las garantías exigidas en China o en cualquier otro país del Este Asiático. Hoy sabemos que algunos de los alimentos chinos que llegan a Europa serían inmediatamente prohibidos por la sanidad europea. Epidemias como las de la fiebre aviar se han originado en el sudeste asiático. ¿Te imaginas lo que ocurriría si se declarara una epidemia incontenible en el extremo-oriente? Sería necesario cortar los flujos comerciales: durante todo el tiempo en que durara la epidemia el comercio mundial se estancaría y, especialmente, Europa viviría situaciones inimaginables de carestía de mercados. Dada la velocidad con que aumentan las importaciones alimentarios procedentes de esos países, eso podría repercutir incluso en hambrunas ¡en Europa!, o, en cualquier caso, en un encarecimiento insoportable de los productos.

Pero hay otro motivo fundamental para rechazar la globalización: quien dice globalización dice “nivelación”, pérdida de identidades étnicas y nacionales y creación de una cultura anodina e híbrida, olvido de las peculiaridades antropológicas y de las tradiciones y, finalmente, “mestizaje”. Ya veo que estás dispuesta a que hablemos del mestizaje, pero lo dejaremos para otro día. Es mejor que sigamos apurando el problema de la globalización ¿no te parece?

Como quieras. Veo los problemas de la globalización, pero también las ventajas. El otro día, en el Instituto nos hablaron de la globalización como autopista hacia la modernidad…

La globalización tiene algo de autopista y mucho de fraude. No te engañes, la globalización genera beneficiarios y damnificados. Los beneficiarios son los que poseen un dinero inicial lo suficientemente crecido como para poder integrarse en la nueva economía globalizada. Los damnificados somos todos los demás. De tanto en tanto se dice que tal empresario, que empezó sin capital pero con ideas, logró imponerse en determinado mercado. Casi se trata de leyendas urbanas: la inmensa mayoría de beneficiarios de la globalización pertenecen a dinastías económicas muy antiguas. ¿Los multimillonarios de la era de la informática? Si, hay algunos que se pueden contar con los dedos de las manos, no muchos más. La crisis de las “puntocom”, a finales del segundo milenio, arrojó a la ruina a muchos que habían apostado por los valores informáticos, desde luego a muchísimos más de los que se han enriquecido con ellos. Desengáñate: la globalización no es más que la consecuencia extrema de la economía liberal. Y la economía liberal es como una selva en la que sobreviven los “más competitivos”, es decir, los más fuertes y los más fuertes son los que disponen de más acumulación de capital y pueden pagar a los mejores asesores para invertir mejor ese capital. En otras palabras: la globalización es el sistema que acelera la acumulación de capital (cada vez más en menos manos), con la esperanza de convertir a sectores cada vez más amplios de la población mundial en productores alienados y consumidores integrados. El mundo feliz de los artífices de la globalización tiene la forma de una pirámide con una base amplísima y una cúspide altísima y pequeñísima.

Ahora bien, quien te habló de la globalización como una autopista, tenía cierta razón, sólo que quizás no en el sentido que pretendía. La globalización no nos introduce en una modernidad luminosa y radiante, sino en un mundo progresivamente hostil, fragilizado y peligroso. Antes te he dicho que una crisis sanitaria en Vietnam puede repercutir en la cesta de la compra en Europa, un conflicto en China puede desabastecer de televisiones de plasma el mercado europeo, y así sucesivamente. Finalmente, los dos riesgos mayores que pueden aparecer en el mundo globalizado, son el agotamiento de combustibles y un virus informático que paralice durante unas horas las redes telemáticas de todo el mundo, generando un caos inimaginable junto al cual la confusión de lenguas de la Torre de Babel sería un juego de niños.

Mira, la globalización es, en cierto sentido una autopista que conduce a dos direcciones distintas: por un lado conduce de la dirección Norte a la dirección Sur, es la deslocalización empresarial, el traslado de las empresas europeas allí a donde los costes laborales son menores, en primer lugar, y se está más cerca de las fuentes de materias primas, en segundo lugar. Luego está la dirección que, partiendo del Sur, conduce hacia el Norte. Esa segunda dirección es la seguida por la inmigración.

La inmigración es una parte fundamental de la globalización en tanto tiende a abaratar los costes de producción en Europa. Como sabes, el trabajo es un valor de mercado: si hay poca fuerza de trabajo, su precio –el salario- sube, pero si hay un excedente de fuerza de trabajo, el salario tiende a bajar. Es sorprendente que los sindicatos callen sobre este punto, aún a pesar de que, en teoría deberían defender los derechos de sus afiliados. Los sindicatos atribuyen a la patronal la bajada de salarios… hombre ¡claro!, como si no reconocieran que el carácter de valor de mercado del trabajo. Es natural que no alcancen a explicar porque los salarios de la construcción o de hostelería o del campo, se han estancado desde el año 2000. Y es muy sencillo de entender: simplemente, porque tenemos cinco millones de inmigrantes. El que quiere trabajar en estos sectores debe resignarse a cobrar cada vez menos, dado que cada vez hay más inmigración dispuesta a vender más barata su fuerza de trabajo.

Esta autopista de doble dirección tiene como principales damnificados a los trabajadores europeos: la dirección Oeste-Este supone una sangría constante de puestos de trabajo en nuestro continente; pero, en dirección Sur-Norte, los trabajadores europeos encuentran una competencia dispuesta a vender su fuerza de trabajo a precios de dumping laboral.

¿”Dumping laboral”? me vas a tener que aclarar que es eso.

Eso será mañana, cariño, por hoy ya hemos hablado bastante. No olvides que hoy, has aprendido a situar el problema de la inmigración dentro de un contexto mundial amplio y sin precedentes: la globalización.

 

La inmigración explicada a mi hija en 20 diálogos. 01. Culpable: ¿la pobreza o el desgobierno?

La inmigración explicada a mi hija en 20 diálogos. 01. Culpable: ¿la pobreza o el desgobierno?

Infokrisis.- En la primera conversación, el diálogo gira en torno a los responsables de la inmigración, tras definir al fenómeno como una verdadera tragedia. Según la versión oficial, la inmigración es el producto de la pobreza. No admitimos esta explicación tan sensiblera como analfabestia. No es la pobreza lo que impulsa a los seres humanos a emigrar en este preciso momento histórico, sino el desgobierno de élites criminales, corruptas, asesinas o simplemente, ineficaces.

 

Diálogo I

Culpable: ¿la pobreza o el desgobierno?

[16 de octubre 2006]

Desde hace unos años vengo oyendo cada vez más la palabra “inmigración” pero no tengo muy claro a qué se refiere. ¿Qué es, en realidad, la inmigración?

La inmigración es una tragedia. ¿Te imaginas lo que supone para sus protagonistas dejar atrás países pobres-pobrísimos, situaciones de miseria y depauperación, en donde la posibilidad más habitual es morir de hambre, morir violentamente, o morir de aburrimiento y donde no existe ninguna posibilidad de salir adelante? ¿Te lo imaginas? Pues eso es la inmigración, gente que deja atrás tragedias personales y colectivas, situaciones sin salida para ellos y para sus países.

¿Quiénes son los culpables de estas tragedias? El otro día oí a un tal Evo Morales que la culpa era de la colonización europea.

El pobre siempre tiene tendencia a culpar de su pobreza a otros. No asume que puede haber hecho algo mal y que, en buena medida, es responsable de su situación. En el caso de Evo Morales, resulta difícil pensar que España, tiene algo que ver con su pobreza actual. Mira: antes de que llegaran los conquistadores españoles, Bolivia había tenido una floreciente civilización inca que en el siglo XVI, literalmente, ya se había difuminado sin dejar señas. España no empezó a colonizar Bolivia sino en el último tercio del siglo XVI y le dio la independencia en las primeras décadas del siglo XIX. Estamos hablando de apenas 250 años. Bolivia es independiente durante los últimos 200 años: pues bien, ha sido en esta época, precisamente, en la que Bolivia perdió el tren del desarrollo, se enzarzó en una inestabilidad política interior extrema y cada generación saqueó el legado de lo que quedaba de la anterior. Esa misma situación se ha repetido en África. Fíjate en Guinea Ecuatorial. Cuando los españoles nos fuimos de allí, dejamos un pequeño país en orden con todas sus infraestructuras, incluida la TV, recién desembaladas y grupos de técnicos formados para que todo funcionara a buen ritmo. Al cabo de un año ya no quedaba nada de todo esto. Macías arrasó con todo esto. ¿Somos nosotros culpables de los 22 años de que el presidente Macías se comiera crudos a sus opositores o de que su primo y sucesor hiciera otro tanto desde entonces?

Creó que no, sin embargo, reconocerás que los países coloniales explotaron a las colonias y que, hoy deben de pagar por aquella explotación…

Te equivocas, esa es la cantinela culpabilizadora que repiten constantemente los “intelectuales” del Tercer Mundo y sus homólogos de la izquierda europea: “Europa es culpable y debe pagar”. El “pago” es, naturalmente, la recepción ilimitada de inmigrantes en nuestros países. Pero si te liberas del complejo de culpabilidad, se disipa nuestra obligación de tutelar a las excolonias y de aceptar sin límites sus flujos migratorios.

Mira: la “colonización” duró poco. En su mayoría no más de 125 años. Y no fue un “buen negocio” para las metrópolis. Costó muchas vidas y requirió más dinero del que generó. Es así de simple. Así que, según un criterio de optimización de costes, aquello no tenía mucho sentido. En realidad, los “colonizados” ganaron más que los colonizadores. Si hoy los informáticos hindúes de Bangalore están en condiciones de competir con los de Sillycon Valley es gracias a que Inglaterra les dio un idioma y algunos de sus ciudadanos pudieron formarse, a partir de la lengua, en la modernidad. En la mayoría de los casos, la colonización europea sacó a esos países de la Edad Media, sino del neolítico. ¿Tu crees, realmente, que les debemos algo o que somos culpables de algo? Crees que el maestro de escuela debe sentirse culpable por enseñar a leer a sus alumnos? Ni tu ni yo, somos culpables de nada, así que no tenemos porqué pagar ninguna expiación.

Pero, la esclavitud, la explotación de recursos, los gobiernos impuestos… yo creo que todo esto es mucho más duro y desagradable que el cuadro idílico de una Europa generosa y civilizadora que me has planteado …

La esclavitud fue un signo de los tiempos. Pero entre los siglos XVII a XIX, no solamente Europa practicaba la esclavitud. De hecho, hoy todavía se practica en África y en algunos países árabes. Y estamos en el siglo XXI. En el neolítico el canibalismo estaba generalizado… y mira que el canibalismo es desagradable. Lo sorprendente no es que en el año 5.000 aJC existiera la costumbre de comerse unos a otros, sino que hoy se siga practicando en algunas zonas de África o por algún tarado en nuestras latitudes a título de excepción. Si, existió la esclavitud. También existieron las pelucas empolvadas en el siglo XVIII, ¿y?

En cuanto a la explotación de recursos también hay que desmitificarlo. Esa misma explotación sigue hoy en día. De alguna forma había que pagar la construcción de carreteras y demás infraestructuras. Pero ya que lo mencionas, te diré que la explotación de recursos solamente es sistemática y depredadora en la actualidad y, precisamente, en esos mismos países. Fíjate en Guinea Ecuatorial. Pasó de los primeros puestos en PIB africano antes de su independencia, a los últimos en apenas dos años y así ha persistido hasta el 2000 cuando empezaron a explotarse sistemáticamente sus pozos petroleros, gracias a contratos leoninos firmados por el presidente Obiang y distintas multinacionales petroleras. Esos contratos eran lesivos para Guinea, pero beneficiosos para Obiang. Los beneficios de esta explotación van a parar a las arcas del sátrapa de Guinea, mientras, la población sigue postrada en la miseria. ¿Tiene esto que ver algo con el colonialismo? No, en realidad, tiene solo que ver con el desgobierno de estos países.

Finalmente, me hablas de “gobiernos impuestos”. La reina de Inglaterra se la traía al fresco a los marajás hindúes y Felipe II no podía ser entendido por los descendientes del inca. Pero, desengáñate y medita sobre esto: la historia enseña que ningún país evoluciona de la edad de piedra a la sociedad industrial gracias a gobiernos democráticos. Para que exista esa evolución debe de existir pasos previos, uno de ellos es la concentración de poder. Te daré dos ejemplos: la España franquista y la Rusia de Stalin. Tanto Franco como Stalin asumieron el poder –férreo, dictatorial, antidemocrático- cuando sus países estaban en el subdesarrollo. Bajo sus mandatos se generó un “gran salto adelante”. España se convirtió en paraíso turístico, pasamos de la mula al 600 y de las abarcas a ser primeros fabricantes de calzado y atravesamos la línea del subdesarrollo. Stalin, después de perder cuarenta millones de ciudadanos entre guerra mundial y las purgas, logró la bomba H, pocos años antes de configurarse como primera potencia tecnológica y situar a un hombre en órbita a la Tierra. En ambos casos hizo falta concentrar esfuerzos en el desarrollo (y restarlos de las libertades públicas), planificar la economía (y alejarse del libre mercado); todo ello era imposible de hacer sin una centralización del poder.

Si, pero no me irás ahora a defender a Franco o a Stalin. El problema de África o de Asia es que hay muchos Franco o Stalin en el poder.

Lo que hay que retener es el país que tomaron y el que dejaron. Que cada cual lo juzgue según su leal saber y entender, pero el hecho es que en el caso de las dictaduras africanas y asiáticas, los líderes se enriquecen, mientras la población empobrece, y esto es lo importante, mientras el país sigue en el atraso más endémico. En las modernas dictaduras tercermundistas, no hay concentración de poder y limitación de las libertades públicas en aras del desarrollo, sino por motivos patológicos y enfermizos, para saquear el país con las manos libres y sin interferencias exteriores. El nivel de latrocinio de las clases políticas surgidas de la descolonización es tal que no tiene precedentes en la historia.

Así que lo que me estás diciendo es que la gente de esos países emigra a causa de la actividad de esos gobiernos y no por la acción de los antiguos colonizadores. ¿Es así?

Si, pero no solo por eso, aunque sí, la pobreza está relacionada con la acción de esos gobiernos principalmente. El ministro de la presidencia, Rafael Caldera ha dicho que la inmigración es cuestión de pobreza. “La gente huye de la pobreza”. Y no es cierto. La gente huye de otra cosa muy diferente: huye de sus propios gobiernos criminales y asesinos que ni siquiera han sido capaces de encarrilar a sus países por las vías del desarrollo. Huyen de la inseguridad que les crea estar dirigidos por psicópatas que un buen día pueden decidir asesinarlos y que, de hecho, suelen asesinarlos con una facilidad pasmosa. En los últimos 10 años se han producido más de cuarenta guerras en África. Los millones de muertos son incontables. En ese clima ni hay, ni puede haber, ni va a haber libertades políticos. Pero, además, a esto tienes que unir la falta de previsión de todos estos gobiernos, incluso de los más estables y ricos. Existen guerras de religión abiertas en países como Nigeria que lleva explotando su petróleo desde finales de los 60 y que desde entonces estaba en buena situación para demarrar en la senda del desarrollo. Existen guerras tribales en toda África, conflictos fronterizos, etc. Y todo esto ha generado parálisis en todas las actividades del Estado. Esto ha generado hambrunas, crisis sanitarias, epidemias. A nadie le gusta vivir en un ambiente con posibilidades de morir de hambre, de cualquier infección que se complica por falta de cuidados o de una epidemia inesperada.

Une todo esto y tendrás una situación extremadamente incómoda para la mayor parte de la población africana y para buena parte de la población asiática. La pobreza no es el problema, sino solamente una parte del problema, más aún, la pobreza es un reflejo del desgobierno. El verdadero problema son las élites dirigentes africanas, asiáticas e iberoamericanas, no lo olvidemos.

Así pues, reconoces que la situación en estos continentes es muy mala. No serás capaz de reprocharles que dejen atrás toda esa miseria y emprendan el camino de la inmigración. ¿O si?

Tienes razón, lo que yo reprocho es que la mayoría de los gobiernos africanos, asiáticos e iberoamericanos hayan generado las situaciones de miseria en las que se ven implicados sus propios ciudadanos. Pero no nos engañemos: existen en torno a 2.000 millones de ciudadanos de estos países que desearían emigrar hacia Europa. Te repito la cifra: 2.000 millones. Es evidente que, ni en Europa caben todos, ni Europa tiene medios suficientes para ayudar a toda esta pobre gente.

El dinero que se envía a estos países –el famoso 0’7% que debería resolverlo todo- no sirve en realidad para casi nada. Las ONGs que viven principalmente de la teta del Estado y sólo en un lugar muy secundario de sus propios cotizantes, tampoco logran hacer mucho más. Ayuda enviada… ayuda perdida por el camino o que va a parar a los bolsillos de los gobiernos de esos países o, simplemente, es mal distribuida.

Si estás de acuerdo en que aquí no caben todos, me tendrás que explicar porqué solamente se admite a unos pocos, es decir, a los más jóvenes, fuertes y decididos, mientras que los más mayores, debilitados o indecisos, siguen sufriendo aquellas situaciones de miseria. Eso supone una inadmisible selección casi darwinista que va en detrimento del desarrollo de esos países: se van los más fuertes y decididos, es decir, se sustrae a los mejores brazos y a los espíritus más sólidos, para el desarrollo de esos países. Eso tiende a eternizar la miseria. Europa ha enfocado mal el problema. ¿Cuánta gente capaz de aportar algo a sus países ha muerto en pateras o cayukos? ¿Cuántos ecuatorianos, colombianos, bolivianos honestos han huido de su país abandonándolos a clases dirigentes corruptas y corruptoras?

Así pues, queridos hijos, no es que les reproche a los inmigrantes el hecho de que estén aquí, es que aquí no caben todos y, de otro, es que desertar de su propio país no contribuye a resolver la situación allí.

Parece que existe unanimidad en facilitar el desarrollo de los países de origen de la inmigración. ¿Estás de acuerdo? ¿No eres partidario de la ayuda al desarrollo?

Si, pero con condiciones. La gratuidad no es la mejor forma de estimular el desarrollo. Ayuda a fondo perdido es ayuda tirada que los países receptores no valoran. En primer lugar, es preciso dejar claro que no estamos obligados a ayudar. Lo hacemos por generosidad, no por obligación, ni por que debamos nada. Y la única ayuda admisible es la ayuda al desarrollo: no debemos tanto regalar alimentos, sino enseñar a cosechar racionalmente.

Luego hay que asumir buenas dosis de realismo: nadie da algo a cambio de nada. Hacerlo, en las actuales circunstancias, y a la vista del percal que cortan la mayoría de los gobiernos de los países emisores de inmigrantes, es ingenuo e irresponsable. La primera condición es que esta ayuda sea administrada directamente por los que la dan y no sea una ayuda puntual destinada a paliar problemas aislados, sino que se trata de una ayuda estratégica destinada a lograr el desarrollo de esos países. Y esa ayuda debe de darse con otra condición: que sea evidente la voluntad de transitar hacia democracias formales y, sobre todo, que los derechos humanos sean respetados desde el mismo momento en que se inicia la ayuda.

Pero eso ¿no supondría restar poder y soberanía a algunos de esos gobiernos?

Si, claro. Pero es que quien ha demostrado su incapacidad para cumplir su tarea como gobernante, quien ha afirmado durante décadas su rapacidad y su capacidad depredadora, no le vas a regalar, además ayudas al desarrollo gratuita y graciosamente.

Pero esa ayuda es para poblaciones castigadas por el hambre, las enfermedades y el subdesarrollo. Si niegas a un país ayuda porque sus dirigentes son corruptos y degenerados estás condenando al hambre, a la enfermedad y a la pobreza a su población…

Ese es el análisis “humanitario”, el realizado por gente como ZP. Pero eso análisis lleva, inevitablemente, a tirar el dinero donado por Europa. Esa ayuda no contribuye precisamente a que esos países salgan de la miseria, sino a reforzar más y más a sus dictadores. Dejando aparte que existe cierta tendencia en esos países a rentabilizar su miseria, los objetivos de una ayuda deben ser dos: no fortalecer indefinidamente a las oligarquías y evitar eternizar la dependencia de la población. ¿Ayuda alimentaria? Eso está bien, pero, paralelamente, obligando a los beneficiarios a realizar cursos de técnicas de producción agrícola, desplazando de técnicos para estudiar sobre el terreno los cultivos más rentables y necesarios y poner en marcha una producción alimentaria que como mínimo garantizara una economía de subsistencia. En otras palabras: enseñarles a pescar, no regalarles pescados. ¿Medicamentos? No es Europa, sino sus gobiernos saqueadores los que deben pagar las medicinas para su población. ¿No lo hacen? Bien, se puede ayudar a la población en este terreno, pero también sancionar a sus dirigentes, bloquearles cuentas en el extranjero y, en definitiva, presionarles para que se preocupen por su población en lugar de por sí mismos. Dar algo a cambio de nada es la peor forma de ayuda. Malacostumbra a todos.

Tienes que poner condiciones. Y, en el fondo, es posible establecer “pactos” con los dirigentes de estos países: “tú déjame que yo intente arreglar tu problema y, mejor que ni te mezcles porque tú eres parte del problema”. Está claro que eso supondría una disminución de la “soberanía” de esos países. Pero la situación no es normal, es muy grave, especialmente en África. El dilema a plantear a su población es: “¿qué prefieres? ¿Soberanía o mantequilla?”. Los pueblos africanos, en concreto, son muy curiosos: sus gentes son extraordinariamente trabajadoras, especialmente sus mujeres, constantes, intuitivas, todos en general, hábiles, cordiales… Es su clase dirigente la que falla; ha demostrado fehacientemente que son el primer obstáculo para el desarrollo de sus pueblos, así que ¿para qué respetar su soberanía? En esos países cuando se dice “soberanía”, la clase dirigente entiende por ello “hacer lo que me dé la gana en mi finca”, incluida la desviación de los fondos de ayuda para causas muy distintas de las inicialmente programadas. Y eso es intolerable. Entrar en este juego por parte de los gobiernos europeos supone, a fin de cuentas, dilapidar la ayuda en sí) tanto como la posibilidad de que estos países se desarrollen.

Los diplomáticos europeos tienen miedo de enemistarse con el último sátrapa africano o asiático. Y por tanto no dicen en voz alta que los gobiernos allí instalados son, cualquier cosa, menos eficaces y democráticos. Estos gobiernos han aprendido a “currarse la página de la pobreza”, esto es, pedir constantemente ayudas para cualquier cosa que ellos mismos deberían de haber previsto. Se dirá que aquellos Estados no están preparados para asumir los desafíos de la modernidad, ¿cómo? ¿qué no lo están? Entonces ¿Por qué exigieron, frecuentemente a tiros y con masacres, la independencia en los años 60? Recuerdo a los muertos franceses de Argelia, a los muertos belgas del Congo, recuerdo a los asesinos del mau-mau, recuerdo la expoliación de las granjas hace apenas dos años a los colonos “blancos” por Robert Mugawe en la antigua Rodhesia… Quisieron ser independientes. Lo fueron y se hundieron. Ahora algunos de estos gobiernos quieren la independencia y la financiación europea… Lo realmente increíble no es eso, sino que los diplomáticos europeos sean incapaces de plantear las cosas con claridad y contundencia. En el fondo, no se trata de plantearles un do ut es (yo te doy, tu me das), sino algo más simple: “yo aseguro tu desarrollo, tu preocúpate de aprender a gestionar tu país y, entre tanto, ves restableciendo las libertades públicas, porque si no lo haces, esa ayuda cesará”.

Pero, ¿por qué los ministerios de asuntos exteriores del mundo desarrollado no plantean una alternativa así?

Es muy comprensible. Todos temen que si dejan de financiar a tal o cual gobierno corrupto, éste se acoja a la protección de otro país desarrollado. Francia teme que EEUU ocupe sus posiciones. China otea el horizonte africano. La UE es muy respetuosa con los “Estados independientes”, aunque sus élites dirigentes sean corruptas. Todos temen que un endurecimiento en las relaciones con tal o cual país, suponga una pérdida de influencia en esa zona. Y tienen razón, pero esto se solucionaría llegando a un acuerdo entre los países susceptibles de ayudar al desarrollo de las zonas deprimidas.

Entre tanto, los inmigrantes van llegando en oleadas y nosotros aquí analizando y filosofando… Por cierto, todavía no me has indicado qué es la inmigración.

Si, pero, por hoy, ya hay bastante. Piensa sobre todo esto y, sobre todo, deshazte de los prejuicios “humanitaristas”. No te he dicho nada que no pertenezca a la esencia misma de la vida. Algunas de las ideas que he intentado transmitirte te habrán sonado duras, incluso muy duras, pero es que la vida en la tierra no es ninguna ganga; cada día, al levantarse, empieza una lucha por la existencia. Es posible que algunos países han tenido “mala suerte” (si es que eso existe), pero lo cierto es que esos países, postrados y rotos, seguirán así de no ser que tengan el valor para levantarse, descubrir su realidad, dotarse de medios y reconducir la situación, lo que pasa, inevitablemente, por expulsar a las clases dirigentes, verdadero cáncer terminal de esos países y… sobre todo, aprender a pescar.

El “humanitarista” llora las desgracias de los desfavorecidos, tranquiliza su conciencia aportando su óbolo y cree que con esto ya ha cumplido, dando por sentado que el 0’7% o una miríada de ONGs son suficientes para paliar las desgracias de estos países. No lo son. Estos países seguirán como están mientras sigan siendo gobernados por brutos incapaces y ambiciosos sin límites. Emigrando conseguirán, en el mejor de los casos, paliar su situación personal, pero no la de su clan, la de su pueblo o la de su nación.

Animar a los ciudadanos de esos países en quiebra a que vengan a Europa es la peor de las políticas. Mañana te lo explico.

 

La inmigración explicada a mi hija en 20 diálogos. 00. Introdución.

La inmigración explicada a mi hija en 20 diálogos. 00. Introdución.

Infokrisis.- En tanto que padre de familia numerosa no es que intente adoctrinar a mis hijos, es que simplemente intento estimular en ellos su capacidad de razonamiento lógico. Uno de mis hijos salió hace poco por TV en la Plaza de Sant Jaume durante las Fiestas de la Merced, protestando por la absurda política lingüística de la Generalitat y del Ayuntamiento de BCN, que provocó la pitada contra la escritora Elvira Lindo. Esa acción individual de mi hijo es buena muestra de que la semilla sembrada -no el adoctrinamiento puro y duro- es suficiente para que cerebros bien amueblados interpreten de forma sana y razonable los problemas del país. Por tanto, es en forma de 20 conversaciones con mi hija que iniciamos esta serie de artículos sobre la inmigración explicada a partir de sus conceptos más básicos.

 

La inmigración explicada a mi hija en 20 diálogos

(lo que ZP no entiende)

Hace sólo tres días, en la Biblioteca de mi pueblo me llevé en régimen de préstamo una obra cuyo título me llamó la atención: “La inmigración explicada a mi hija” de Sami Naïr. Algo debía de saber Naïr sobre la inmigración puesto que su nombre no era europeo. Luego resultó que se trataba de un catedrático de Ciencias Políticas de la universidad de París VIII, colaborador habitual de la prensa –habría que añadir, “de la prensa progre”, pues no en vano sus artículos aparecen especialmente en “Liberation”, “Le Monde” y, por supuesto, “El País”- y también había aparecido en España dando cursos en alguna universidad privada a la que, por supuesto no llevaré a mis hijos.

Francia ha promocionado como apóstoles del inmigracionismo a algunos grandes nombres y apellidos oriundos de otras latitudes. Tarik Ramadán, radical entre los radicales y simulador entre los simuladores, falso moderado ante las cámaras de la ORTF y extremista religioso puertas para adentro de la mezquita, es uno de ellos. Sami Naïr es otro. Hay más, habitualmente, raperos superventas o deportistas de éxito, pero Naïr va de intelectual y, en realidad, cualidades no le faltan, a pesar de los pesares.

Si, porque el libro “La inmigración explicada a mi hija” -escrito en el 2000 y publicado en el 2001- no ha soportado cinco escasos años de choque con la realidad. Por ejemplo, cuando dice que en España apenas hay inmigrantes y que no llegan al 2% de la población española… por tanto, no hay motivo de alarma. En apenas cinco años, ese 2% se ha convertido en un 12%. Si se trata de prever, Naïr no es, desde luego, lo que se dice un Nostramus.

Siempre me había preguntado de dónde había salido esa falacia que otorgaba a los inmigrantes el privilegio y el esfuerzo de pagar con la fuerza de su trabajo las pensiones de nuestros abuelos. Porque se trata de una falacia. Pues bien, en el 2000, Naïr ya lo pregonaba a quien quisiera comprar su libro. Si la leyenda urbana no había partido de él, al menos se le puede atribuir su difusión en la nebulosa progre. Y todo así. Resultaría difícil encontrar otra obra que supusiera tal racimo de tópicos sobre la inmigración, difundidos bajo la forma de diálogo de un padre con su hija. Para colmo la niña de marras corresponde al ideal de mujer árabe: ni discute, ni replica, sino que sólo hace valer su opinión, lo justo, para que su papaíto del alma, le convenza de lo contrario y la lleve por el camino recto. Entre las pocas cosas positivas que aporta este libro, se me ocurre que una de ellas es la provocación para incitar a escribir otro en sentido opuesto. Y eso es lo que hemos hecho: recoger el guante y responder también en forma de conversación con nuestros hijos.

Si ni una sola de las ideas que Naïr difunde en este libro se ha cumplido y si todas sus afirmaciones se han diluido como polvo en el desierto y hoy la inmigración es considerada como problema por la inmensa mayoría del pueblo español, se debe, sobre todo, a la irresponsabilidad del gobierno en esta materia. Maticemos y señalemos con el dedo acusador.

No es rigurosamente cierto que hubiera un antes y un después de la regularización masiva de febrero-mayo de 2005, la “regularización Caldera-ZP”. No es lo mismo 1.200.000 clandestinos que 800.000 clandestinos transformados en legales, operando como ariete de un formidable “efecto llamada”, desde entonces, permanente. Pero es que, existían precedentes. Antes hubo la reforma de la Ley de Extranjería de 1999 promovida por todos los partidos, especialmente por el PSOE, y con excepción del PP –que no tenía la mayoría absoluta- a partir de la cual se generó el primer “efecto llamada”. Si ese primer “efecto llamada” igualó a España en número de inmigrantes a cualquier otro país receptor de inmigración, a partir del segundo “efecto llamada”, se logró lo que parecía imposible: situar a España a la cabeza de los países receptores de inmigración en Europa. Gracias Partido Socialista, sin ustedes habría sido imposible realizar ese tránsito.

Todo esto es difícil de comprender por las nuevas generaciones susceptibles de ser adoctrinadas por la “Educación para la Ciudadanía” (la “Formación del Espíritu Nacional” de ZP). Así que habrá que empezar a explicar todo el problema a partir de cero.

Estas líneas van dirigidas, así pues, a esa mayoría de españoles que “perciben” a la inmigración como problema. Mi hija es una chica madura, y mis otros dos hijos son mayores, así que los argumentos van a ser objetivos y realistas, en absoluto, tópicos y carentes de basamento lógico. Es evidente que, como en el caso de Naïr, estas líneas solamente van a estar representadas en forma de diálogo a efectos pedagógicos. No en vano, la mayéutica (transmitir ideas mediante diálogos esclarecedores) es una de las tradiciones intelectuales europeas desde los albores de la filosofía clásica. Y eso es lo que vamos a ejercitar. Vale la pena hacerlo bajo la forma de conversación con nuestros hijos dado que ellos son los que van a tener que soportar más duramente los errores de nuestros actuales gobernantes.

Villena, 15 de octubre de 2006

 

La venganza de Pepe Bono será terrible…

La venganza de Pepe Bono será terrible…

Infokrisis.- En apenas dos días, ZP ha rozado la gloria mediática para terminar despeñándose por los abismos del ridículo. El artífice de este clamoroso resbalón sin precedentes ha sido Pepe Bono ¿Por qué esta maniobra de torpedeo del presidente? ¿hacia qué estrategia se dirige la maniobra? Bono nunca "creyó" en ZP. El descreido, ahora trata de difultar al máximo la gestión del gobierno.

La venganza de Pepe Bono será terrible…

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Infokrisis.- En apenas dos días, ZP ha rozado la gloria mediática para terminar despeñándose por los abismos del ridículo. El artífice de este clamoroso resbalón sin precedentes ha sido Pepe Bono ¿Por qué esta maniobra de torpedeo del presidente? ¿Hacia qué estrategia se dirige la maniobra? Bono nunca "creyó" en ZP. El descreído, ahora trata de dificultar al máximo la gestión del gobierno.

Pepe Bono: la sabiduría del cateto

Que Pepe Bono es un demagogo populista es algo que confirma en cada una de sus declaraciones públicas. Que el paso de Bono por el ministerio de defensa fue una mezcla de gestión ineficaz en cuanto a la materia del ministerio y gestión mediática en su proyección exterior, fue evidente. Bono no entendía nada de “defensa”. Su populismo le llevaba hacia áreas aparentemente patrióticas no muy bien definidas y, por lo demás, se declara “pacifista”. Quiso hacer de las FFAA una ONG –“soldados sin fronteras”- y los puso a repartir bocadillos entre los desfavorecidos del Tercer Mundo, mientras nuestras fronteras eran vulneradas diariamente por miles de inmigrantes. A la vista de su patrioterismo, ZP lo envió a EEUU en los peores momentos del bache en las relaciones diplomáticas con éste país. Y Bono metió la pata hasta el escroto diciendo aquella frase, que pasará a la historia universal de la estupidez, de: “prefiero morir a matar”, que dicha ante una asamblea de altos mandos del Pentágono todavía sonaba peor, e incluso insultante.

Bono es más de pueblo que el tomillo y, justo por eso, tiene esa sabiduría propia del patán, un razonamiento simple alejado de sofisticaciones. La idea de Bono es: el PSOE jamás tendrá mayoría absoluta si no conquista el “centro” y, para él, el “centro” es, en realidad, el “centro-derecha”. De ahí que multiplicara sus declaraciones patrioteras cada vez que se le colocara un micrófono a menos de dos metros de los labios. Por eso, Bono se opuso al Estatuto de Catalunya: era consciente de que suponía un órdago a la grande a la unidad del Estado.

Claro está que en todo esto había cierto desenfoque. Bono, como todos los políticos “de pueblo”, algo catetos, tiene tendencia a pensar que lo que pasa en “su pueblo” es un reflejo concentrado de lo que pasa en el mundo. Y Castilla La Mancha –prisma a través del cual Bono ve al mundo- es una parte que, no necesariamente, refleja al todo, desde el punto de vista sociológico o político. Castilla La Mancha es una región conservadora, esencialmente agraria, que refleja solamente la realidad de una parte de España. Sí es rigurosamente cierto que en Castilla La Mancha, para ganar unas elecciones, es preciso arañar votos al centro-izquierda. Pero no se trata solamente de esto, sino de que, efectivamente, un socialista pudiera operar ese trasvase portentoso de llevar al PSOE votos del centro-derecha. Bono lo hizo en Castilla La Mancha, y eso le permitió mantenerse casi dos décadas al frente de su comunidad.

Bono: un proyecto personal

Desde 1999 se sabe que Bono aspira a la presidencia del gobierno, y toda su actividad desde entonces va enfocada a este fin. De hecho, consideraba que la presidencia de la Comunidad de Castilla La Mancha era una buena plataforma para llegar a la Secretaría General del PSOE y de ahí a la presidencia en 2004. Pero, en eso, aparece ZP. Ni tenía grandes apoyos dentro del partido, ni era extremadamente conocido. ZP era el típico diputado mudo del PSOE, un “ges den” que se limitaba a votar lo que su jefe de grupo parlamentario le indicaba sin importarle de qué se trataba. Y en el Congreso del 2000, este portento de mediocridad, con el apoyo de “botellón Maragall”, se hace con la secretaría. Bono, despechado, ve como su hora se retrasa.

Una vez en el poder, ZP le ofrece un cargo que le permite acercarse un poco más a la presidencia del gobierno: el ministerio de Defensa. Poco importa que Bono no entienda nada de Defensa ni de armamento, de lo que se trataba era de cubrir el cargo con un individuo que pudiera ser bien recibido por el estamento militar. Y las declaraciones patrióticas de Bono, recordando incluso que su abuelito era falangista, contribuían a que los militares vieran en él a un tipo poco izquierdista.

Pero llegó un momento en que las genialidades de ZP en materia de política interior se convirtieron en un riesgo para Bono. Formar parte de un gobierno centrifugador de la unidad del Estado se le hacía cuesta arriba. Bono no tiene la menor duda de que el tiempo de ZP será breve, pasará, y cuando pase, el nombre de ZP será maldito para las generaciones de españoles que vendrán. Bono es uno de los pocos socialistas que no piensan solamente en el “aquí y el ahora” (esto es, en el “toma el dinero y corre”). Bono quiere tener un futuro (la presidencia) y eso le obliga a pensar con cierta perspectiva, si no de Estado, si al menos, personal.

Cuando Bono entendió que la contaminación con el gobierno ZP podía restarle apoyos en el futuro, dimitió alegando cuestiones de familia. A nadie se le ocultaba que, como el tigre en la selva, retrocedía para saltar mejor.

Hoy, Bono no ha modificado su proyecto personal. ZP lo sabe. Por eso le ofreció el puesto de cabeza de lista a las municipales por Madrid.

Un candidato in pectore que no lo era tanto…

Hace meses, cuando ZP empezó a preocuparse por las municipales, sondeó a Bono para que ocupara la primera plaza de la candidatura por Madrid. Bono dio a entender que aceptaría, aunque bromeó sobre lo mucho que le “fastidiaba” tener que oponerse a su amigo Gallardón. Eso dejó entender a ZP que Bono aceptaría y que, contando con su demagogia populista de centro derecha, podría batir a Gallardón. Bono se dejó querer.

Pero en octubre de 2006, las encuestas demostraban que Gallardón obtendría una cómoda mayoría absoluta. Así que el puesto de cabeza de lista por Madrid era un “puesto trampa”: el que lo ocupara jamás llegaría a ser alcalde de la capital, debería limitarse a ejercer el modesto cargo de “líder de la oposición municipal”, es decir, un cero a la izquierda. Bono lo sabía y se siguió dejando querer.

Las intenciones de ZP, como cualquiera de sus iniciativas políticas, no eran limpias. Lo que pretendía este practicante empedernido del “Principio de Peter” (“un incompetente procura que sus subordinados sean más incompetentes todavía”, con su corolario: “elimina a los oponentes de tu mismo nivel que puedan hacerte sombra ahora o en el futuro”), era simplemente neutralizar a Bono, colocarle en una vía muerta (si ganaba estaría entretenido inaugurando colegios públicos y celebrando bodas gays, si perdía bastante tendría con estar en su escaño inútil del ayuntamiento).

Pero el político inculto de provincias (ZP), iba a recibir un revolcón por parte del cateto.

Bono se dejó querer, nunca dijo que no. ZP se fue creciendo y anunció desde antes del verano que en septiembre u octubre anunciaría una “noticia bomba” sobre la lista municipal por Madrid. Filtró of the record que Bono sería el elegido. Y éste siguió dejándose querer. Hasta que, finalmente, ZP lo anunció clamorosamente. Y lo bueno es que Bono siguió dejándose querer… en las siguientes 24 horas.

Así que, cuando todo el mundo daba por descontado que la lucha por Madrid iba a ser reñida… Bono se negó a encabezar la lista. O dicho en otras palabras: ZP quedó en ridículo, Pepiño Blanco quedó –como suele hacerlo- a la altura del betún (además se enteró de la defección de Bono por la prensa). Es, sin duda, el golpe mediático más duro que ha sufrido ZP en los dos años y medio de [des]gobierno y centrifugación. Al “listo” de ZP se la ha jugado otro “listo”.

Bono se desvincula así, no solo del gobierno, sino del PSOE de ZP. Seguirá como cotizante del partido y volverá a intentar alcanzar la secretaría en cuanto ZP evidencie su ocaso (solo un 3% separa al PSOE del PP, esto es, un empate técnico). Nadie le podrá achacar a Bono haber tenido una vinculación excesiva con el gobierno ZP, así que se situará en posición de salida para ser el próximo candidato socialista a la presidencia en 2012.

Así las gastan los socialistas… El problema no es que Bono quiera ser presidente, el problema es que tiene tan pocas cualidades como ZP. Quizás sea algo más culto, quizás no se le hubiera ocurrido jamás la genialidad de promover nuevos estatutos, ni dar su nihil obstat a abortos políticos como el tripartito catalán o emprender aventuras inciertas como la del “proceso de paz”. Ahora bien, no seamos optimistas: el patrioterismo de Bono es una actitud para mantener su proyecto político (ganar al frente de una candidatura de izquierdas sustrayendo votos al centro derecha). Por lo demás, la clase política socialista no da mucho más de sí. Ya no hay un Alfonso Guerra que oiga a Mahler, ni lea a Machado. Ya no hay un Boyer que pueda mantener una conversación sobre egiptología de cierto nivel. Lo que queda en ese malhadado partido es solo un amontonamiento de oportunistas sin escrúpulos, desaprensivos a la caza de recalificaciones y votantes cerriles de izquierdas de toda la vida. Esta patulea presidida por Bono no dejaría de ser una tragedia nacional.

Gallardón no podía hacer tanto daño a ZP como se lo ha hecho Bono. No solamente ZP no ha logrado deshacerse de Bono, sino que ahora ya está claro quien es su principal oponente. Y todavía queda la campaña electoral catalana en la que Maragall prolongará en el ocaso definitivo de su vida política, sus “maragalladas”.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es


Elecciones catalanas: triunfo y ocaso de ZP

Elecciones catalanas: triunfo y ocaso de ZP

Infokrisis.- Las elecciones catalanas no han empezado bien para el PSC. Las encuestas le dan solamente una débil bajada de votos y de escaños, pero todo induce a pensar que el descalabro va a ser mayor. Los tres años de gestión infame, nefasta y paralizante de Maragall van a terminar pasando factura. Y lo que es más: la participación de ZP en la elaboración del nuevo estatuto, no va a aportar, desde luego, los votos esperados.

Del final del tripartito a las elecciones catalanas

El tripartito cayó, no porque existieran circunstancias políticas nuevas, sino porque las tensiones interiores desde el principio, se convirtieron en insoportables a partir de la llamada realizada por ZP a Artur Mas para obtener el voto favorable de éste al anteproyecto de Estatuto en el Parlamento de Catalunya. A partir de ese momento, Carod Rovira se convirtió en un cadáver político. ZP había entendido que Carod era un lastre que era preciso soltar si quería dejar de seguir hundiéndose en las encuestas de intención de voto.

Pero no solamente era Carod, sino “botellón Maragall” quien se había convertido en una compañía peligrosa. Lo raro es que ZP no lo advirtiera desde el congreso socialista del 2000 en el que le aportó votos. No nos cabe la menor duda de que, hasta última hora, Maragall seguirá realizando sus declaraciones excéntricas y exóticas, hundiendo poco a poco al PSC y sustrayendo intención de voto al PSOE. ¿Qué dirá en esta campaña electoral “botellón Maragall”? Dirá que se ha conseguido un Estatuto histórico que sitúa a Catalunya con todas las ventajas de la independencia, pero sin ninguno de los problemas que pudiera acarrear. Dirá que ha tenido en Carod a un colaborador y a un confidente mucho más digno de confianza que alguno de los miembros de su propio partido. Se le llenará la boca gritando con esa voz de resaca mañanera “vissca Catalunyya, hics”. Y reirá inconscientemente, como hizo en el “encuentro internacional” Catalunya-Euzkadi, mientras las fotos de los matarifes de ETA colgaban de las tribunas del Camp Nou o se quemaban banderas españolas, o se vitoreaba a ETA, a la independencia y a cualquier otra lindeza… A pesar de que, al día siguiente, se desconvocara –para sorpresa de toda la UE y oprobio del gobierno de “botellón Maragall”- la reunión de ministros de la vivienda de la Unión en Barcelona, porque el gobierno catalán no podía asegurar la seguridad… El gobierno de la Generalitat ha logrado ser más débil que cuatro independentistas, seis “antiglobalizadores” y ocho “okupas” que, “tots plegats”, no tienen media hostia, por hablar mal y pronto.

Maragall ha sido una tragedia sainetesca, ridícula e irreal en la política catalana. El Estatuto que ha surgido de su gestión va a provocar las peores tensiones en los próximos años, sea quien sea el próximo presidente de la Generalitat. A todo esto, ¿quién va a ser?

Las perspectivas electorales: Mas presidente.

No cabe ninguna duda del acuerdo tomado por Mas y ZP en su conversación íntima de febrero de 2006. Los dos pipiolos pactaron la liquidación del tripartito a cambio del apoyo de Mas al proyecto de nuevo Estatuto, acentuar la presión sobre Maragall para lograr que liquidara su período de gobierno en el momento en el que se votara el Estatuto y, finalmente, pactar un gobierno de coalición PSC-CiU en caso de que ninguna de las dos fuerzas obtuviera mayoría absoluta, presidiéndola el dirigente del partido más votado, a cambio del apoyo de CiU en el parlamento madrileño y del mantenimiento de alguna de las cláusulas del Pacto del Tinell, especialmente aquella en la que se aísla al PP completamente.

Ahora ya caben pocas dudas de lo que va a pasar, a pesar de que todos los candidatos aseguren que no van a pactar con nadie. Van a tener que pactar, especialmente Mas, porque nadie tendrá mayoría absoluta. Así pues las perspectivas que se pueden producir son las siguientes, de menor a mayor:

- Reconstruir el tripartito: descartada para el PSC y especialmente para ZP. Los resultados del tripartito no pudieron ser menores mientras han durado. Ni ZP puede tolerar el revoloteo de Carod en torno suyo, máxime cuando las generales de 2008 se acercan, y ni siquiera Carod podría soportar la presión de sus bases ante la eventualidad de repetir una coalición que no les ha favorecido. Con el tripartito no solamente ha caído Maragall, sino el proyecto estratégico de Carod (el compromiso del socialismo catalán con el nacionalismo independentista para alcanzar una masa crítica suficiente como para hacer viable el proceso independentista). Los que, sobre todo, se declararán a favor de reconstruir el tripartito serán los residuos terminales de ICV-EUiA, a falta de donde caer muertos.

- Mayoría absoluta de CiU: no es completamente descartable, pero sí algo lejana. De las dos componentes de CiU, UDC vive uno de sus peores momentos; la mayoría de sus sedes han cerrado, el partido está quebrado después de su “ventennio” de financiarse con el desvío de fondos públicos y el aroma a corrupción. En cuanto a CiU vive un momento de consolidación del liderazgo de Mas, pero su imagen todavía no goza del favor del electorado que gozó Pujol. Y, por lo demás, los giros copernicanos de Mas en los últimos tres años han resultado demasiado absurdos como para que no hubiera descontentos entre sus electores naturales: tan pronto se ha mostrado más independentista que ERC como más partidario de pactar con ZP, ha intentado no perder a su ala radical en beneficio de ERC y se ha alejado de su ala moderada fronteriza con el PP. Los bandazos a un lado y otro le han restado apoyos suficientes como para alcanzar mayoría absoluta.

- CiU partido mayoritario con apoyo parlamentario del PP: es la hipótesis que más gustaría a una parte sustancial de la patronal catalana, pero que Mas va a rechazar con más contundencia en el curso de la campaña. Pero ya se sabe lo que valen las promesas electorales de la clase política española (y la catalana no es una excepción, sino su confirmación extrema). Habrá que ver la reacción de Mas si las simetrías electorales son favorables para el PP y solamente con el apoyo parlamentario de esos 15-20 escaños CiU podría gobernar cómodamente. Pero, claro, está el acuerdo con ZP que crea una especie de control sanitario en torno al PP. Es una hipótesis que no hay que perder de vista, pero que en las actuales circunstancias parece altamente improbable. Por lo demás, históricamente, CiU solamente se ha vendido al partido que ocupa el poder en Madrid. No en vano la persona que más veces ha sido ministrable en este país es Durán Lleida…

- Gran coalición PSC-CiU con Montilla como presidente: debería destacar mucho Montilla y realizar una campaña absolutamente brillante e impoluta para que se convirtiera en partido mayoritario en Catalunya. Es difícil que ocurra: Montilla es un candidato completamente gris e, incluso, no hay que excluir que durante la campaña se le recuerden algunas de sus gestiones en el ámbito municipal catalán donde no alcanzó una fama precisamente de político honesto. Montilla intenta no decantarse mucho hacia posiciones nacional-maragallistas (no estuvo presente en el partido “internacional” Catalunya-Euzkadi), ni hacia posiciones estatalistas. Creo que el hecho de ser andaluz le va a facilitar votos, por eso mismo, de la amplia comunidad de esta región residente en Catalunya. No es evidente. En cuanto a Mas, siguiendo los consejos de Pujol, jamás aceptaría una cohabitación de este tipo en un plano secundario. Pero lo que desdice esta posibilidad es la caída de la intención de voto socialista.

- Gran coalición CiU-PSC con Mas como presidente: es, sin duda, la hipótesis más probable. El PSC sin el poder regional perdería como un tercio de sus efectivos (si no más) y es fácil que aceptara una coalición en condiciones de subordinación hacia CiU. Probablemente, Montilla abandonaría el escaño y el PSC partiría de cero de cara a las elecciones autonómicas del 2011 modelando un nuevo candidato. Así pues, según las encuestas de intención de voto de principios de octubre, todo induce a pensar que ésta es la hipótesis que terminará convirtiéndose en realidad.

De todas formas, justo es reconocer que Montilla o Mas no cambiarían nada la situación…

Lo que le queda a Catalunya por pasar

El “problema catalán” no ha hecho más que empezar. Sea quien sea el próximo presidente de la Generalitat su principal tarea será aplicar el nuevo Estatuto, esto es, desenganchar Catalunya de España. Y esto no se va a lograr sin que aparezcan tensiones insoportables para la sociedad catalana.

Aplicar un Estatuto que supone organizar un “Estado Catalán”, liquidando progresivamente la presencia del “Estado Español” en Catalunya, es la médula de la reforma del Estatuto votada inconscientemente por los diputados socialistas en el parlamento español. A la vista de lo hablado y de lo votado en aquella ocasión, resultó demasiado evidente que los diputados socialistas, no solamente no habían leído el texto del Estatuto, sino que ni siquiera les interesaba: lo había promocionado ZP, así que debía de ser bueno… Pero basta leer al azar algunos de los artículos del Estatuto para darse cuenta de lo que implicaba.

Ha bastado que el Defensor del Pueblo diera un repaso al texto, para que presentara recurso de inconstitucionalidad, unido al presentado por el PP contra 141 artículos del Estatuto. Ahora bien: ¿qué ocurrirá en Catalunya cuando el Tribunal Constitucional dé la razón a los recursos contra algunos de estos artículos? ¿Cómo reaccionará la clase política catalana, débil, demagógica y autista?

La visión del partido de fútbol “internacional” no deja de producir escalofríos, no tanto por la presencia de unos miles de mequetrefes vociferantes, sino por la presencia de unas autoridades autonómicas a las que parecía no importarles la certificación pública de la centrifugación del Estado, la implicación separatismo-radicalismo, la exaltación de la violencia y la inconstitucionalidad o los gritos a favor del terrorismo y de los matarifes de ETA. Y esa visión resulta todavía más escalofriante si tenemos en cuenta que la crisis yugoslava y kosovar se inició con un partido de fútbol polémico.

Clos –el sucesor de “botellón Maragall” al frente del Ayuntamiento de BCN- ha convertido a esta ciudad es una aglomeración inhóspita y desarmada ante los antiglobalización, los ocupas y los independentistas radicales. Algunos sabemos muy bien que esta patulea es inofensiva y sirven más como corredores olímpicos que como activistas políticos. De hecho, cuando se les planta cara, toda esa amalgama independentista tiene una irreprimible tendencia a correr en dirección contraria. Pero para disolver a estos grupos hace falta una voluntad y una decisión que no tienen ninguna de las dos orillas de la Plaza de Sant Jaume: ni el Ayuntamiento ni la Generalitat son capaces de asegurar la ley y el orden en Catalunya, por muchas revistas que pasen sus capos a los “mossos d’esquadra”. En Catalunya y en el “cap i casal” hay dejación de autoridad hasta extremos bochornosos, como es la suspensión del encuentro de ministros europeos sobre vivienda. ¿Cómo pueden aspirar a gobernar algo más que una comunidad de vecinos aquellos que son incapaces de afrontar la violencia antiglobalización, okupa e independentista de cuatro criajos díscolos, descerebrados y marginales?

Y esta situación no va a mejorar porque los políticos de “raza”, con autoridad y respeto ya han desaparecido del panorama político catalán.

Esto sin olvidar que, según se plantee la aplicación del Estatuto, el empresariado catalán corre el riesgo de ver mermados sus beneficios en el mercado español, como ya ha ocurrido con la patronal del cava.

A nivel nacional, la aplicación del Estatuto también va a tener su repercusión en el gobierno ZP: él ha sido el principal impulsor de este aborto legislativo y, para su desgracia, entre la subida al poder de la Gran Coalición CiU-PSC y la convocatoria de elecciones generales va a mediar un año y medio, suficiente como para que incluso los electores más proclives al voto socialista perciban el inmenso resbalón que va a suponer este texto estatutario. ZP va a tener que pactar mucho (en especial revalidar los aspectos aislacionistas hacia el PP del Pacto del Tinell con los nacionalistas y el pago exigido va a ser tan grande que parece difícil que no le merme la intención de voto).

La “era ZP” inicia su ocaso. La defección de Bono el 11 de octubre ha sido el primer gran revés, mantenerse de pie ante el paso de la bandera norteamericana y el desfile militar del día 12 (cuando se sabe que la invasión norteamericana en Irak ha causado 600.000 muertos) cuando estaba mucho más justificado volverse de espaldas hoy que sentarse hace cuatro años, no le va a aportar ni un cambio de actitud de los EEUU ni más votos de izquierdas. La que se presenta como derrota del PSC en las elecciones catalanas va a suponer un primer golpe electoral.

No es que preveamos la derrota de ZP en las elecciones de 2008, es que estamos convencidos de que las costuras de éste país no resistirían otros cuatro años de iniciativas absurdas, erróneas e ignorantes.

El misterio de Ciutadans-Partido de la Ciudadanía

Los tránsitos de voto en las elecciones catalanas parecen muy evidentes: algunos de los votos del PSC volverán al PP y otros a CiU, votos de ERC y de CiU se trasvasarán en las dos direcciones, no va a haber en esto mucha sorpresa sino los vaivenes naturales. El gran misterio es la capacidad de atracción de votos de la candidatura Ciutadans-Partido de la Ciudadanía.

La naturaleza de este partido es la de un partido de izquierda no nacionalista, casi jacobino, sin que el resto de temas políticos le interesen excesivamente. De hecho, C-PC es, sobre todo, el voto más seguro contra el nacionalismo y el independentismo. Esta candidatura cuenta, no solamente con el apoyo de cierto número de intelectuales, periodistas y artistas de cierta relevancia, sino también con algunos políticos de primera fila surgidos del PSC, especialmente en el cinturón industrial de Barcelona. Su fisonomía y su lanzamiento, así como algunos elementos de su programa han sido muy bien acogidos por sectores de la juventud catalana que han viajado por España o incluso a otros países y son conscientes de que uno de los bienes que poseemos es nuestra lengua. Estos sectores se manifiestan a favor de una cooficialidad lingüística y de dejar la lengua a merced de la oferta y la demanda (lingüística), lo cual beneficia al castellano, evidentemente.

Si de lo que se trata es de rechazar el nacionalismo y el independentismo, esta candidatura es la opción más aconsejable pero, sin embargo, es un misterio el resultado que alcanzará. Sus impulsores están convencidos de que lograrán crear grupo parlamentario propio, algo que parece excesivamente optimista. Es evidente que esta candidatura va a restar votos, especialmente, al PSC y, en segundo lugar, al PP. En cualquier caso, si esta candidatura pudiera irrumpir en el parlamento catalán, el panorama quedaría profundamente modificado: por primera vez en Catalunya, un partido “no tradicional” y francamente antinacionalista, lograría irrumpir. Lo deseamos fervientemente.

Lamentablemente, la Plataforma per Catalunya ha decidido no presentarse a las elecciones, reservándose para las elecciones municipales en las que experimentará un nuevo tirón, especialmente en algunas zonas del interior de la provincia de Barcelona y, seguramente, en el centro-sur de la provincia de Tarragona. El hecho de que las autonómicas se adelantaran ha hecho aconsejable que esta formación no se presentara. De haberse agotado la legislatura, la PxC hubiera podido revalidar su previsible avance en las municipales.

En cuanto a Adelante Catalunya, su falta de medios, de ideas, programa, cuadros y militantes, así como su encuadramiento dentro del ultramontanismo histórico hace que no sea sino una anécdota a la que irán a parar entre 2000 y 3000 votos. Para colmo, mientras DN pacta con AES en Catalunya, lo hace con una de las fracciones falangistas en Madrid, evidenciando su grado de despiste y ni siquiera reconociendo públicamente el haber firmado el pacto…

En Catalunya, las cosas se van a poner más duras en los próximos años: la comunidad con más porcentaje de inmigrantes es también la que tiene menos autoridad. Barcelona se ha convertido en la ciudad-santuario de okupas de toda Europa. Los ghettos de la inmigración se extienden como una mancha de aceite por toda la ciudad, a partir de las bases del Raval y la Ribera. La desertización industrial que ha vivido Catalunya en los tres últimos años va a ser solamente un ensayo de la que se avecina: el dinero huye de allí donde hay problemas; no solamente las multinacionales huyen de Catalunya sino que incluso el propio dinero catalán mira de invertirse en otras regiones menos conflictivas y más prometedoras (la Comunidad Valenciana, especialmente). Catalunya en cuatro años va a ser una sombra fantasmal de lo que es hoy. Y en veinte años, Barcelona será una ciudad-ghetto de inmigración (como lo es Marsella), habiendo perdido su atractivo turístico, convertida en paraíso de la delincuencia y de los “movimientos sociales”, en el centro de una región desertificada industrialmente, reclamando cada vez más dinero al Estado y con una case política eternamente mirándose el ombligo.

Cada región tiene lo que se merece y Catalunya votó a Maragall, votó al Estatut y votará a Mas. Catalunya es culpable de elegir mal. Catalunya, ella misma, está trazando su destino, a pulso, hacia la vía muerta. De la misma forma que los ciudadanos de Marbella no pueden pedir responsabilidades a la clase política que saqueó el ayuntamiento y a la que ellos mismos votaron, la Catalunya del futuro no podrá pedir responsabilidades sino a la Catalunya del pasado, y a ZP, sobre cómo fue posible que la región más rica del Estado se convirtiera en una selva empobrecida y con su identidad europea carcomida por la mancha de aceite migratoria.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Cinco reflexiones en el Día del País Valenciano y una conclusión

Cinco reflexiones en el Día del País Valenciano y una conclusión

Infokrisis.- No tenemos por costumbre hablar en este blog sobre nosotros mismos, ni sobre nuestras experiencias, sin embargo, vamos a hacer una excepción: este año es el primer aniversario desde el que abandonamos la Comunidad Autónoma de Catalunya para instalarnos provisionalmente en la Comunidad Valenciana. Hoy cesta comunidad se celebra su “día” y hemos encontrado tiempo suficiente para realizar algunas reflexiones, aparentemente inorgánicas, seguidas de conclusiones.

Introducción: ¿Quiénes somos? ¿Qué somos?

1. Somos hombres conscientes de serlo. Es decir, intentamos vivir como hombres, pensar como hombres, actuar como hombres. Aceptamos nuestro género, el destino que nos ha dado la naturaleza ligado a nuestro sexo, y creemos que la virilidad es la triple unión de un pensamiento viril, una fisiología de varón y un alma de hombre. Es decir, procuramos ser hombre en cuerpo, alma y espíritu

2. Somos europeos conscientes de serlo. Nuestra cultura ha hecho al mundo. Nuestra cultura está formada por tres componentes: el mundo clásico greco-latino, el mundo nórdico-germánico y el mundo católico. Asumimos esta herencia y creemos que conforma una “civilización tradicional”, tan buena como cualquier otra en sus valores, pero con un mayor desarrollo científico-tecnológico. Procuramos en todos los momentos de esta vida asumir este legado cultural que hemos recibido de nuestros padres y transmitirlo a nuestros hijos. Tenemos conciencia de ser un eslabón en esta cadena.

3. Hemos nacido en Catalunya y hemos podido reconstruir los orígenes de nuestra familia –mi “identidad personal”- con precisión hasta el siglo XV. Tengo la nacionalidad española y considero que esta “identidad nacional” (o comunitaria) la recibí de niño, de mis padres, la he “metabolizado” y me resulta irrenunciable. Finalmente, tengo una “identidad cultural” europea y tradicional. Estos tres niveles (local, nacional y europeo) configuran un sistema de identidades suficientemente elocuentes: dicen lo que soy, lo que pienso y de “dónde” soy.

4. Desde el punto de vista personal soy “de ciencias”, esto es, me interesa la objetividad y el análisis de la realidad tal cual es, sin apriorismos y sin artificios ideológicos. Soy hijo del pensamiento de tradiciones de Julius Evola y de René Guénon de un lado y de la nueva derecha  de Alain de Benoist, Guillaume Faye y Pierre Vial de otro. Sin dogmas, pero buscando la coherencia. Objetividad y coherencia como formas de entender la realidad tal cual es y alcanzar así la “verdad” (el abandono del error). He vivido intensamente. Muy intensamente. Me he podido relacionar con gentes de a pie y con jefes de Estado. He conocido la paz y el conflicto, el amor y la guerra, la amistad y la traición. He vivido y conocido grandes ciudades de Europa y América y villorrios miserables de medio mundo. Hoy solamente quiero ser –y estoy siendo- un campesino, como aquellos antiguos campesinos-soldados que hicieron Europa desde Esparta a los colonos castellanos que avanzaron haciendo retroceder a los moros, como los agricultores que defendieron las marcas del Este de las invasiones asiáticas, siempre dispuestos a abandonar el arado y la grada y tomar la espada y la loriga. Y creo que, una vez más, Europa, en los años decisivos que vendrán, tendrá necesidad nuevamente de colonos- soldados.

5. Finalmente, considero que el gobierno ZP es, sin duda alguna, el gobierno más inútil, odioso e incompetente que haya conocido nuestro país, incluso desde los tiempos de Fernando VII. No puedo evitar pensar que ese gobierno ganó unas elecciones bajo la presión del más cruel e insensato atentado terrorista que haya visto Europa y que ese atentado, todavía, no ha sido aclarado. Considero, finalmente, que este gobierno de incapaces generará traumas para nuestro país que prolongarán su influencia sobre generaciones.

Básicamente, esto es lo que somos. Una vieja tradición budista dice que solamente la pregunta eternamente repetida de “¿quién soy yo?” debería ser el camino más breve para alcanzar la iluminación. Por eso me preocupa quién soy yo. Si sé quien soy, no quiero ser más que yo mismo, tal como recomendaba el Templo de Delfos, cuna de la espiritualidad europea, en su columna derecha. Porque en su columna izquierda estaba inscrito la segunda norma del “estilo europeo”: “nada de más”, es decir, nada superfluo, nada gratuito, nada ornamental, nada inútil, como no hay nada en una máquina, organismo perfecto en donde todo tiene su finalidad y función.

Puedo añadir otras tres normas que conforman la visión del mundo que he heredado de mis padres y de los maestros intelectuales que he asumido: “Todo hombre y toda mujer son una estrella” (es decir, en todos nosotros existe un principio latente de carácter trascendente que la vida nos da la posibilidad de activar o de ignorar), “haz lo que quieras” (verdadera negación de todo contenido ácrata y evasionista, auténtico llamamiento a saber exactamente qué pretendemos y volcar todos nuestros esfuerzos en esa dirección), “el amor es la ley, el amor sometido a la voluntad” (el amor es la ausencia de conflicto y de contradicción, con la mujer, con el cosmos y consigo mismo; allí donde existe armonía existe esa fuerza llamada amor; pero el amor –y todo lo que implica- puede esclavizar o liberar; creo que la libertad es la ausencia de dependencia y es, ante todo y sobre todo, una noción interior: la libertad es la capacidad de dominio sobre los instintos y las pasiones).

A raíz de todo esto, en este día del País Valenciano, estaba yo insomne y he decidido pasar revista a mí mismo (llegando a las conclusiones que acabo de ofrecer) y seguir la actualidad puntual de hoy, del aquí y del ahora. Nunca el contraste entre lo que pensamos y lo que vemos en nuestro entorno es tan contradictoria como hoy.  Lo que sigue son algunos apuntes sobre el día a día fijados en el día de hoy.

 

1. Anuncios que ofenden a mi género (el masculino, por supuesto).

Acabo de ver un par de anuncios que han ofendido mi “género”. El primero es el “Ausonia”. Un par de catetos masculinos están sentados en la barra de un bar; pasa la tradicional tía buena y le dicen algún piropo o simplemente la miran con deseo. Ella coge al más grueso y lo tira por encima de la barra… El otro anuncio es todavía peor, pero ciertamente resulta simétrico con éste. Un par de chicas en la noche se disponen a entrar en una local de ocio, superan a un guardia de seguridad y… le tocan el culo.

Piénsese en lo que ocurriría si estos anuncios fueran al revés: un par de chicas sentadas en una barra de bar comentan lo bueno que tiene el culo el chico que pasa frente a ellas. Éste coge a la chica más gorda y la tira con violencia resbalando por encima de la barra hasta caer. O si un par de tíos tocaran el culo a la relaciones públicas de la discoteca… ¿imaginan? Estos anuncios suscitarían la cólera hasta la violencia de las feministas y de sus lamepies. Los anuncios serían retirados, sus ideadores denostados, seguramente alguna asociación feminituda los llevaría al juzgado. Y la vice De la Vega llamaría prácticamente al linchamiento de la marca y de los publicistas.

A todo esto se le llama “discriminación positiva” (¡cómo si hubiera alguna discriminación positiva! Ningún abuso es positivo, ni puede serlo algún día).  La discriminación solamente es positiva si el discriminado cumple tres características: si es hombre, si es blanco y si es de clase media. Si tú tienes estos tres rasgos, abandona toda esperanza, no solamente no recibirás ninguna ayuda del gobierno, sino que por el mero hecho de tenerlos, ya eres sospechoso y te corresponde al rango de “pagano”, es decir del que mediante sus impuestos paga los caprichos del gobierno ZP. Y uno de estos caprichos es la “discriminación positiva”.

Existe una feminización acelerada de la sociedad, provocada, impulsada y pilotada por el gobierno ZP y todo el gremio de feministas, homosexuales y lesbianas que constituyen su “núcleo duro”. Mientras, la familia se va deshaciendo progresivamente. Hoy se ha publicado que la ley del divorcio-express ha aumentado un 20% el número de divorcios. Y las esferas gubernamentales están encantadas con esto… Antes las parejas tenían unos meses para ver si una disputa constituía un episodio puntual en su vida o una constante. Esos eran los meses para que aumentara la convicción de que lo conveniente era el divorcio, o bien comprobar que el amor seguía existiendo y la nube se había disipado. El gobierno ZP –ese gobierno para el que los intereses de los homosexuales y las lesbianas es anterior y superior al de las familias heterosexuales- está orgulloso de que cada día se separen más españoles… cuando en realidad tenía que estar alarmado de que la inestabilidad se apoderara de las familias y que su ley hubiera contribuido en un 20% más a este objetivo.

Aborrezco las posturas machistas… tanto como aborrezco las feministas expresadas en los dos anuncios que he comentado. Creo que hay que rechazar en bloque este tipo de provocaciones, considerarlas emanadas de una sociedad enferma. El día en que el feminismo sea tan rechazado y denostado como el machismo, ese día nuestro país habrá alcanzado, no la igualdad -porque la mujer que aspira a ser igual a un hombre, no es una mujer sino una mona (la frase es de De Maistre)- sino la racionalidad entre los sexos.

2. La “educación diferenciada” alternativa realista a la coeducación.

La sexualidad nos lleva a la segunda reflexión: la relación entre los sexos desde la infancia. Hasta ahora la doctrina oficial progresista decía: la segregación de los sexos en la escuela genera represiones y constituye, sin duda, el método educativo más oscurantista y nefasto que pueda existir. La igualdad entre los sexos debe manifestarse desde las edades más tempranas, a partir del jardín de infancia, la escuela y los mismos juguetes. Era mentira. Un niño jugando con una muñeca y una chica con una metralleta son un par de futuros neuróticos. En la naturaleza reina la diferenciación y en los sexos, además, la especialización. Se puede cerrar la puerta a la realidad, pero la realidad termina, finalmente, entrando por la ventana.

La realidad de 35 años de coeducación dice lo siguiente: la coeducación ha sido un mal negocio. Las chicas se han asilvestrado, cada vez son más violentas en su intento de imitar a los chicos. Por su parte, los chicos no se sienten competitivos en los estudios y tienen dos reacciones: fundamentalmente afirmar su testosterona mediante actos de gamberrismo y la indisciplina. Dado que éste es también el modelo para las chicas, éstas reaccionan afirmando su dosis de virilidad, afirmando actitudes todavía más “gamberras” que los chicos… Las estadísticas cantan: las chicas practican más “acoso” en la escuela que los chicos, sólo que estos practican más acoso físico y aquellas acoso psicológico.

La resultante final de todo esto es que nuestro país está situado en el último puesto del rendimiento escolar de toda la Unión Europea. Un 20% de los estudiantes de primaria abandonan los estudios sin concluirlos. La violencia escolar (“bullying”), la violencia contra los profesores, la violencia sexual y los destrozos de las instalaciones académicas han alcanzado en los dos últimos años niveles preocupantes hasta hora solamente vistos en los EEUU, Francia e Inglaterra. El sistema educativo español está, literalmente, quebrado, especialmente la enseñanza pública.

Reconducir esta situación va a resultar extremadamente difícil y solamente puede resolverse mediante dos medidas: reinstaurar el principio de autoridad en las aulas (lo que no va a hacerse mediante la ley de educación lánguida y melindrosa aprobada por la ministra Sansegundo el día antes de ser cesada) y aplicar los principios del método educativo surgido de la reflexión sobre el fracaso de la coeducación: la llamada “educación diferenciada”. Es decir, enseñanza de los chicos a un lado y enseñanza de las chicas a otro, sin discriminaciones, pero también sin amontonamientos… Allí donde se ha aplicado, funciona. Era previsible.

El gobierno ZP afirma que no se opone a la “educación diferenciada”… en la enseñanza privada y sin subvenciones, por supuesto, lo cual es la forma más cobarde, amanerada y mentirosa de engañar. ¡Claro que el gobierno ZP está contra la “enseñanza diferenciada”! Lo suyo es la enseñanza informe y amalgamada generadora de fracaso escolar y caos violento en las aulas.

Aborrezco a los dogmáticos y detrás de cada “progre” existe un individuo encarcarado en sus dogmas, rígido como un cuello almidonado y, sobre todo, soberbio para negarse a reconocer sus fracasos. Ese es el gobierno ZP, el gobierno que, si le dejan, terminará desintegrando a la sociedad española.

3. El gobierno quiere que tú y yo subvencionemos al cine español.

El ministerio de cultura amenaza con una “Ley del Cine” o así. He conocido individuos que cada vez que abordaban un nuevo negocio se hundían irremisiblemente, a pesar de partir como millonarios. Si hubieran permanecido quietos, sin moverse, sin arriesgar el dinero hubieran podido vivir de renta toda la vida. El peor tipo de tontos es el tonto con ideas. ZP pertenece a este tipo de excéntricos. Y su gobierno, elegido según el “principio de Peter” (un incompetente solamente elige como subordinados a gente más incompetente que él), cuando se mueve, literalmente, la caga (no hay otra palabra que exprese mejor la tarea de gobierno de los dos últimos años…).

Las medidas para la protección del cine español son insultantes para el mercado y para el público. Los precios del cine serán “discriminados”: ver una película americana costará más que ver una película española… Esa medida debería de ser excepcionalmente proteccionista para el cine español. Verán: he asistido a muchos festivales cinematográficos y he visto muchas películas españolas. Por regla general suelen ser mediocres y, si se trata de cortos, la media de calidad es aun peor. Todo el cine español está subvencionado en un 30%. Ya lo hemos dicho en alguna ocasión, pero lo repetimos: los presupuestos y los costos se falsean, ese 30% con cargo a los presupuestos generales del Estado paga la película, lo que se saca de taquilla es, simplemente, beneficio, por impresentable que sea la película. Ese cine suele ser con demasiada frecuencia vomitivo, de una calidad ínfima, si no miserable. Ese es el cine que se va a “priorizar”.

En tanto que aficionados al cine, deploramos la ínfima calidad de nuestro cine que apenas es capaz de hacer entre dos y cuatro películas presentables por temporada y en algunos años ni siquiera una. Los “Torrentes”, los “Pocholo y Borjamari”, los “Mortadelos”, los “Isi Disi” y demás basura peripatética no merecen ni un euro de los fondos públicos. Nuestro cine se ha acostumbrado a ser un cine subvencionado ¿Por qué no se subvencionan otros productos culturales? ¿Por qué no se subvencionan los libros? ¿O los blogs, sin ir más lejos? En el fondo un blog es hoy una forma de cultura popular que tiene mucho más interés que los graffiti, las asociaciones culturales de “Latin Kings”, los festivales de rock macarra o los eternos subvencionados, las Ana Belén y Víctor Manuel…

El cine, o es industria o no es nada.  Y una industria subvencionada no es nada. Al situarse fuera de los mecanismos de la oferta y la demanda, se convierte en un producto cuyo valor real no tiene relación con su coste. Subvencionar una industria sistemáticamente es condenarla a la esterilidad. ¿Y la iniciativa privada? El dinero privado, el único que se invierte con interés de recuperarlo con beneficios es el que puede garantizar que el negocio subvencionado del cine se convierta en una verdadera industria. Así que a la respuesta de ¿cine subvencionado?, deberemos responder con una negativa absoluta: Cine subvencionado = cine con calidad ínfima, cine cuyos beneficios son los amigos del gobierno, cine poco o nada competitivo.

Además el gobierno aspira a que usted y yo subvencionemos al mediocre cine español pagando un plus cuando vayamos a ver las películas americanas. El gobierno aspire a que tú y yo paguemos a sus amigos y a sus proyectos mediocres y vulgares solo porque son “españoles”.

Evidentemente, existían otras medidas mucho más efectivas para apoyar al cine español: enseñarle a esforzarse, a generar ideas brillantes, a producir espectáculo, a ser, en definitiva, competitivo, exportable y a generar entusiasmo entre el público. Si ese cine fuera así, el “ladrillo” no se convertiría en el único destino de los inversores. Es posible ayudar al cine europeo, simplemente, cortando las alas a las distribuidoras norteamericanas que controlan el mercado, imponiéndoles por ley unas cuotas mínimas de cine español a asumir. Por ejemplo. O imponiendo a las salas exhibidoras unas cuotas de cine español. Si este cine fuera de calidad, nadie protestaría. Pero no lo es. Y no lo es por las subvenciones, verdadero cáncer de este sector. Así pues se trata, no de castigar al espectador que quiera ver una película americana, sino de estimular el nacimiento de una industria lucrativa, pujante y que actúe con criterios de racionalidad y optimización de las inversiones.

En el caso de que el gobierno lleve adelante este proyecto la única alternativa del espectador –y la que te proponemos- es desertar de las salas de cine, bajar de Internet las películas que se estrenen, reducir al máximo las visitas a las salas de cine, colocar en la red las películas a medida que vayan surgiendo las ediciones pirata (es decir, el mismo día del estreno) y repetir una y mil veces: el gobierno no subvencionará a sus amiguetes de la Academia del Cine con mi dinero para que hagan los bodrios a los que las más de las veces nos tienen habituados. ¿Subvencionas a tus amigos? ¡No con mi dinero!

4. Las fiestas de moros y cristianos en el ojo del huracán.

Hace tres años asistimos a la primera fiesta de moros y cristianos en la localidad alicantina de Crevillente. No se puede decir que sea una de nuestras fiestas favoritas, aunque reconocemos su popularidad en Levante. En aquel momento ya intuimos que en esta región el elemento de ruptura con la inmigración masiva, preferentemente de origen magrebí, serían estas fiestas. En Villena se practicaba la costumbre de sacar en las fiestas un gigante llamado “la mahoma”, se la tiraba por la ladera del castillo, justo después de que hubiera estallado su carta de pólvora alojada en la cabeza. Era una tradición que se repartían a medias entre Villena y Benejama. Hoy esa tradición es cuestionada por los electro-imanes y por los progres de la zona. Después del tema de las caricaturas de Mahoma, cualquier cosa puede ofender al morito de turno. Y hay que tenerle mucho respeto, pues la paz social depende en buena medida de él… Poco importa que 200.000 magrebíes estén cobrando el paro en nuestro país. Poco importa que las fiestas de moros y cristianos estén arraigadas en la sociedad levantina y que se celebren sin interferencias con los movimientos y situaciones políticas. Lo único que importa es que la voluntad del electro-imán de turno es palabra de ley.

Esta misma polémica ha estallado en el mismo día en el que Jack Straw ha lanzado la polémica sobre algo tan sencillo y evidente como que el velo islámico impide la integración… Esto es, por si alguien no se había enterado, Europa no un desierto polvoriento. Si el inmigrante quiere integrarse debe parecerse lo más posible a los europeos (donde fueres haz lo que vieres)… Lo lamento, pero los trajes islámicos que tan útiles son en el desierto, son verdaderas irrisiones en Europa. En España ya tuvimos nuestra polémica sobre los rostros embozados durante el gobierno de Esquilache, para que ahora tengamos que soportar en nuestro país a nuevos embozados… Lo sorprendente es que exista polémica en torno a este tema tan desagradable (no se nos ocurre otro calificativo para la presencia de vestimentas tan absolutamente desfavorecedoras para la mujer), sino que la sociedad europea todavía discuta sobre lo obvio. Hay formas culturales que no facilitan la integración, la dificultan… pero es que, realmente de lo que se trata es que difícilmente puede integrarse a quien no quiere ser integrado. Y los islamistas no quieren ser integrados, están muy orgullosos de su islam y de su atraso secular desde el siglo VII. Esa es la triste realidad. El problema de Europa es que ha bajado el listón: no es la “integración”  lo que se trata de alcanzar… sino la “asimilación”. Si hay inmigrantes entre nosotros, que los haya en número necesario, pero “asimilados”, es decir, renunciando a su Islam, a sus velos y a sus hábitos del desierto. Es así de simple y es bueno recordarlo. Hasta hoy se habla de integración, cuando en realidad lo que se busca es la creación de un cuerpo halógeno en nuestro territorio, y hay que decir bien alto: ghettos entre nosotros, ghettos en nuestra tierra, jamás.

Tenemos el derecho en nuestra propia tierra a defender nuestras tradiciones y las costumbres de nuestra gente. Las fiestas de moros y cristianos no se han hecho para ofender a nadie, sino como formas de ocio. Quien crea otra cosa no tiene lugar entre nosotros.

5. Dewinter avanza, la Europa de 1945 tiembla.

Dewinter y su Vlaams Belang llega a superar en muchas poblaciones el 50% de los votos, con una media del 35% en todo el país. Hay que recordar dos cosas: hace un año el Vlaams Block fue criminalizado; la población flamenca lo ha rehabilitado de estos ataques. Hace menos de 15 días un pequeño grupo skin fue detenido por preparar, presuntamente, acciones terroristas de “extrema derecha”. Era evidente que se trataba de obstaculizar al máximo el ascenso del VB identificándolo con la violencia extremista. Esa provocación llega tarde. El VB está demasiado extendido como para que alguien crea en esas ingenuidades.

Dewinter avanza, los partidos antiinmigración franceses, ingleses, alemanas, suecos, avanzan. Esto refleja dos cosas: en primer lugar el rechazo creciente de la población europea hacia la inmigración masiva e inintegrable, y el que cada día aparecen más fuerzas al margen de los partidos de centro-derecha y centro-izquierda que desde 1945 gobiernan ininterrumpidamente en Europa. Ya era hora.

¿Y en España? No parece evidente que vaya a surgir una “fuerza emergente” capaz de imitar en nuestro país los avances de estos partidos europeos. No será por falta de aspirantes.

Entre estos aspirantes figuran skins, falangistas, lidercillos en paro, aventureros y poco más. Es evidente que la mayoría de estas organizaciones no van a poder arrancar con unos lastres tan absolutamente plúmbeos como estos. ¿Por qué fracasa todo este ambiente? Porque detrás no tiene “fuerza social”. No ha sabido movilizar asociaciones, sectores profesionales, iniciativas culturales, ni siquiera ha estado en condiciones de arracimar a las buenas gentes hartas de la inmigración, de la delincuencia y de todos los desajustes que provoca. ¿Cómo diablos un trabajador harto de que su barrio sea objeto de limpieza étnica va a apoyar a un grupo falangista ganado para el antiinmigracionismo o un partido católico que todo lo que dice sobre este tema es con la boca pequeña y en voz baja? Mientras todos estos grupos no profundicen en la “autonomía histórica” y rompan definitivamente con el complejo SFI (skins, falangistas, integristas), van a tener poco que hacer.

En España, un Dewinter o un Le Pen, difícilmente saldrán a la superficie mientras persistan las circunstancias actuales de estos grupos. Más fortuna va a tener la PxC o grupos como Madrid Habitable… a condición de que no pierdan de vista lo que realmente son: partidos antiinmigración que NUNCA serán admitidos en régimen de igualdad por el resto de partidos –más o menos- democráticos (PP, PSOE, IU, CiU, PNV, etc.). En este sentido, vale la pena que todos estos grupos revisen la acción del partido que ayer ganó realmente las elecciones en Bélgica. Porque si el Vlaams Belang es algo es: 1) un partido radical en sus propuestas y 2) un partido moderado en sus formas. No un partido moderado en sus propuestas y moderado en sus formas… camino que les hubiera conducido a lo gris y a la levedad. Es decir, al cero absoluto.

6. Conclusiones: pensar globalmente, actual localmente.

Estas notas a contrapié no pueden sino acabar con algunas propuestas en positivo. Por ejemplo:

- Es preciso estimular el asociacionismo. El felipismo masacró la sociedad civil e hizo entrar en crisis al asociacionismo popular. Es preciso resucitarlo. ¿A quién le interesa formar una asociación por la reivindicación de los derechos del varón? Hacen falta abogados peleones dispuestos a presentar querellas contra formas de publicidad ofensivos para el varón.

- Es preciso cuestionar la coeducación y, en general, el sistema de enseñanza en su actual configuración. Y esto debe hacerse, especialmente, desde los medios profesionales relacionados con la educación: profesores, directores de centros, asociaciones de padres, etc.

- Es preciso dar un aviso bien claro a la industria del cine: no a las subvenciones, si al concepto del cine como un modelo de industria similar a cualquier otra, realizado en función de criterios de rentabilidad. Asociaciones de espectadores y recurso a Internet para eludir las taquillas.

- Apoyo y participación en las fiestas de moros y cristianos. Ni una modificación a las fiestas para “hacerlas agradables” a visitantes no deseados y desagradables. Ni un velo moro en nuestras calles. Asimilación: si se quiere estar aquí, se respetan nuestras reglas, nuestras costumbres y nuestras tradiciones, ni se cuestionan, ni se contestan.

- Por la cristalización de un partido que enarbole la bandera de la lucha contra la inmigración masiva, contra los desajustes provocados por la inmigración y contra los partidos de centro-izquierda y centro-derecha prodigio de medias tintas y texturas grisáceas. Por nuestra parte apoyaremos las opciones que puedan surgir en esa dirección desde la “autonomía histórica”, sin vínculos con la extrema-derecha skin, falangista o ultra.

© Ernesto Milà – infokrisis@yahoo.es