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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

¿Qué pasa en Marruecos?

¿Qué pasa en Marruecos?

Infokrisis.- Las cosas no van bien en Marruecos. A pesar de que el 12 de febrero del año pasado, Zapatero echara el primer capote al gobierno marroquí (esto es, a la monarquía de Mohamed VI) y proclamase en una entrevista inolvidable con la agencia Reuters que la situación en ese país es completamente diferente a la de Túnez, Egipto o Libia, lo cierto es que un año después existe la sensación de que las cosas han llegado al límite y también Marruecos se acerca a un cambio histórico que, obviamente, por la proximidad geográfica, nos afectará queramos o no.

La crisis marroquí es la acumulación de cinco procesos bien diferenciados que han llegado al límite: Crisis política, crisis económica, presión demográfica, crisis internacional y crisis cultural. Y, de la misma forma que en cualquier otro país del mundo árabe, puede establecerse que no hay interlocutor válido con peso social y prestigio suficiente entre la población aparte del islamismo, en Marruecos, no solamente ocurre otro tanto, sino que se engaña quien vea a partidos, a monarca o a fuerzas económicas como interlocutores válidos y posibles aliados.

Francia se equivocó pensando que bastaba con que las élites sociales hablaran francés para hacer de Marruecos una “zona de influencia” gala. Los EEUU se equivocaron al pensar que a la vista de que, comparado con Argelia, Marruecos parecía ser un país estable, era posible allí instalar el gran portaviones norteamericano en África. De hecho, si Mohamed VI sustituyó a Francia por los EEUU en el rango de “primera potencia aliada” fue, precisamente porque, a la vista de lo que se le venía encima, el Pentágono ofrecía más garantías que el Elíseo. Y, a la vista de la situación económica interior de los EEUU parece que también aquí el Rey y sus consejeros se equivocaron.

Marruecos, a la hora de la verdad –esto es, cuando estalle la revuelta socio-política- estará sola frente a las hordas islamistas. Y, de hecho, es probable que nadie en Europa derrame una lágrima por la monarquía de Mohamed VI a la vista de que para la UE no ha sido otra cosa que un verdadero “chantajista” que ha atizado todo tipo de amenazas y desatado todo tipo de riesgos en caso de que la UE no accediera a sus deseos.

La crisis económica se puso ya de manifiesto en 2003 cuando el Partido de la Justicia y el Desarrollo se configuró como la segunda fuerza política del país, mientras que la ONG del jeque Jassin, Caridad y Justicia, pasaba a ser la gran fuerza islamista ajena a los canales de la política oficial pero con una fuerza creciente entre los profesionales y entre los estudiantes. Mohamed VI intentó conjurar el ascenso islamista recurriendo a los servicios de inteligencia y a sus hábiles “operaciones especiales”. Las bombas de Casablanca en 2004, por ejemplo, supusieron un primer intento que seguía el modelo del 11-S y que precedería al 11-M: atentados de dudoso origen presentados como “violencia islamista” que justificaban, no solamente el desprestigio de las opciones políticas islamistas (la primera de todas el PJD y la ONG CyJ), sino también la represión contra los mismos. Mas tarde, la creación de partidos falsamente islamistas vinculados y gestionados por los amigos de la Casa Real, taponaron el ascenso del PJyD durante siete años. Los vínculos cada vez más estrechos entre los EEUU y Mohamed VI hicieron que se desplazara a este país la sede del Africom (el mando para África del Pentágono) y si bien los yacimientos petroleros de ese país han resultado más escasos de lo que se preveía y no tienen interés estratégico, si que es cierto que esa base militar supone un portaviones para los EEUU en África, cerca de la zona petrolera del Golfo de Guinea y de los yacimientos de gas argelinos.

Las contradicciones que aparecen ahora en la política marroquí son muchas y generarán tensiones insuperables que solamente se saldarán con movilizaciones callejeras, protestas, disturbios y finalmente con la monarquía de Mohamed VI tambaleándose. En efecto, por una parte hay que distinguir:

- Contradicciones entre el “Islam oficial” dirigido desde la Casa Real a través de la figura de Mohamed VI, “emir de los creyentes” (como si Rouco Varela fuera a la vez presidente de la Conferencia Episcopal y rey de España) y el islam wahabita financiado desde las monarquías del golfo pérsico.

- Contradicciones entre el majzén (el entorno de influencias del Palacio Real, centro de todas las corrupciones en el vecino país) y las clases desfavorecidas (que van creciendo y que se ven cada vez más afectadas por el paro).

- Contradicciones entre Marruecos y sus vecinos del Magreb (éste país no ha podido superar la rivalidad y desconfianza proverbial con Argelia, los recelos mauritanos, la desconfianza con que es visto el régimen desde los nuevos gobiernos islámicos del norte de África).

- Contradicciones entre Marruecos y el África Negra (Marruecos sufre una presión demográfica propia –duplica su población cada 20 años- y al mismo tiempo la presión demográfica del África negra).

- Contradicciones entre los EEUU y Francia (que se disputan el ser potencia hegemónica en Marruecos).

- Contradicciones entre la imagen que el país proyecta de sí mismo (occidental, democrático) y la realidad (simbiosis entre una democracia limitada y una dictadura feroz).

- Contradicciones en el interior del actual gobierno entre los islamistas moderados y los fieles a Mohamed VI (el gobierno marroquí cada vez tiene menos ministros elegidos a dedo por el rey y, por tanto, más hombres que anteponen su lealtad al partido y al islam antes que al monarca).

Estas contradicciones no tienen solución e irán produciendo desgarrones y tensiones en el interior del país hasta el estallido final. En Marruecos se tiene muy presente la transición española y en los últimos años lo que se ha producido es un intento de comandar desde el majzén un modelo local de transición que garantice la preponderancia el rey en lo esencial y el aspecto de democracia formal del país. Ese intento puede darse hoy por fracasado: con los islamistas en el poder va a ser muy difícil realizar una transición hacia cualquier otra cosa que no sea una república islámica. Estas contradicciones encierras en sí mismas las crisis a las que aludíamos antes: crisis política, crisis económica, presión demográfica, crisis internacional y crisis cultural.

La proximidad de Marruecos a España hace que todo lo que ocurre en aquel lugar nos afecte muy directamente. De hecho, se calcula que una sequía (y este es año de sequía) 250.000 campesinos se va a vivir a los arrabales de las grandes ciudades o emigran a Europa. Por otra parte, históricamente, siempre que la monarquía marroquí tiene problemas interiores busca superarlos mediante aventuras exteriores que siempre tienen como objeto al eslabón más débil en Europa: nuestro país.

Que el estallido social y político está cantado en Marruecos, de eso no cabe la menor duda. La duda estriba en el momento en el que se producirá y en la intensidad del mismo. Pero nadie duda de que se producirá. No se puede hacer nada para evitarlo especialmente desde España, sino solamente tomar medidas para que no nos afecte excesivamente. Marruecos exporta productos agrícolas, haschisch (casi 100.000 hectáreas de cultivo de cannabis en el valle del Rif), inmigrantes y problemas… de lo que se trata es de que nada, absolutamente nada de todo esto nos afecte.

Y esto implica convertir la zona del Estrecho en el eje estratégico de nuestra defensa previendo lo que puede suponer un conflicto fronterizo y en un aumento de la tensión en la zona. No es interés de Europa quién gobierno en la orilla sur del Mediterráneo, se da por supuesto que esa es la zona islámica por excelencia y que a la vista de la falta de tradición de los partidos políticos en esos países, el gran interlocutor en la zona es el islam. ¿Es posible entenderse con el Islam? Sí, si se le garantiza estabilidad e integridad, no injerencia en los asuntos internos del Magreb, a cambio de que el Mediterráneo sea la última frontera del islam. No hay lugar para el islam al norte de Gibraltar.

© Ernesto Milà – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

 

 

 

BCN: chispas de guerra étnica

BCN: chispas de guerra étnica

Infokrisis.- En la tarde ayer 3 de enero se produjo un extraño episodio en el barrio de Sant Martí de Provençals de Barcelona con el resultado de un subsahariano muerte. Poco después se iniciaban incidentes en toda la zona que, dependiendo de los medios de comunicación, eran o bien “muy graves” (incluso “gravísimos”) o bien se limitaban al vuelco de algunos contenedores. Ni la Delegación del Gobierno, ni, por supuesto, la Consellería de Interior dieron inicialmente grandes explicaciones sobre lo sucedido. Es más, se intentó ocultar tanto el origen étnico del muerto como el de los presuntos autores del crimen y no ha sido sino hasta primeras horas de hoy –después de una noche tensa en el barrio y de que los Mossos d’Esquadra tuvieran que rechazar varios ataques de las bandas étnicas- cuando ha sido imposible ocultar las dimensiones de lo sucedido.

Con la droga como problema

(Identitaria.es).- En realidad no se trata de nada nuevo. El problema de forma es la droga y la convivencia étnica, imposible a la vista de que gitanos y subsaharianos se disputan la misma clientela y comercian con los mismos productos, heroína en concreto. El problema de fondo es que en España, desde que el paro residual se vio que era imposible rebajarlo a menos del 8,00%, a fin de mantener la “paz social” se permitió que determinadas drogas con efectos analgésicos y sedantes (en especial haschisch y heroína) corriera casi libremente en determinados barrios marginales de las grandes ciudades. Decir esto no es demagogia, sino recordar que ya en el País Vasco se intentó esta política en un momento en el que el kale-borroka causaba estragos.

En otros países europeos vulnerables a estallidos de violencia juvenil (Italia especialmente) se produjeron similares iniciativas. Sin olvidar que uno de los motivos de la guerra de Afganistán fue restablecer la “ruta de la droga” que, contrariamente a lo que se ha dicho y repetido en los últimos diez años, había sido prácticamente reducida a la mínima expresión durante el período talibán y que solamente volvió a sus mejores tiempos cuando se produjo la invasión norteamericana. Gracias a la heroína y a la ruta que abarca desde Afganistán hasta el llamado “corredor turco de los Balcanes”, la heroína ha realizado una segunda penetración en profundidad en Europa (y, por supuesto en todos los países que recorre la ruta desde Afganistán, especialmente en el Irán de los ayatolás en donde 3.000.000 de heroinómanos en el norte del país dan cuenta de cómo se debilita a una sociedad.

Sí, porque los EEUU son culpables de haber utilizado esta forma de guerra irregular contra sus adversarios. En especial contra Europa. Una juventud abúlica, machacada, postrada y silenciosa, como la generada por la heroína y el haschisch, hacen que ese país nunca pueda levantar cabeza. De ahí, por ejemplo, que en los EEUU, sorprendentemente, no se considere al reino de Marruecos como “país narcotraficante” a pesar de que hoy casi 100.000 hectáreas del Rif están cultivando haschisch y existe en la zona plantas procesadores que harían envidiar a nuestros maltrechos polígonos industriales. La apatía y la dejadez de la juventud española sería incomprensible de no tenerse en cuenta los miles de toneladas de resina de haschisch que terminan fumándose a este lado del Estrecho.

¿Qué hacen los subsaharianos en la ciudad de BCN?

Y todo esto nos lleva a los incidentes étnicos de Barcelona. En Facebook he preguntado a los 4.000 “amigos” de mi perfil, si han visto a algún subsahariano trabajar en alguna empresa en Barcelona. Yo, por mi parte, no he visto ninguno en los últimos 15 años. Salvo, naturalmente, los miles y miles de Top Manta que machacan al pequeño comercio en las zonas más céntricas de la ciudad, precisamente allí en donde el Ayuntamiento exige tributos más fuertes a los comerciantes. A parte de estos trabajadores ilegales y en negro, no he visto a ningún subsahariano trabajar en lugar alguno de Barcelona-ciudad. Lo que no es óbice para que cada vez se vea deambular a más y más negros (y reivindico mi derecho a llamarlos negros a la vista del color de su piel y en absoluto por un prurito racista) por las calles de la ciudad en jornada laboral. ¿De qué viven? Es ocioso recordar que viven sin trabajar y que los estamos amamantando nosotros con nuestros impuestos. Lo sabemos todos y sería inútil recordarlo aquí. Pero hay algo más.

En Barcelona el tráfico de heroína está controlado por nigerianos desde principios del milenio. Antes había sido controlado por núcleos de la comunidad gitana que operaban desde el barrio de la Mina. Sin olvidar que la heroína apareció en Barcelona, por vez primera, en los primeros años 80 cuando el “tío Manolo”, un patriarca gitano,  empezó a pagar a los menores que le traían cadenas de oro y el producto de sus tirones, con heroína. Primero la regaló, luego, muchos de ellos empezaron a comerciar con ella, y, de paso a consumirla. Primero lamían el espejo tras hacer las particiones, luego empezaron a cortarla con no importa qué producto, para alimentar su vena y finalmente, terminaron comerciando para pagarse la heroína. El resultado ha sido que toda una generación de la comunidad gitana barcelonesa en los años 80 resultó muerta por sobredosis. Un ala nueva construida en el cementerio de Pueblo Nuevo, cerca de la playa del Somorrostro, da cuenta a quien quiera ir a visitarlo de la masacre que sufrió la comunidad gitana barcelonesa en aquellos años. Masacre, no lo olvidemos, propiciada por algunos de sus propios miembros.

Los nigerianos y el tío Manolo: así entró la heroína

Pero la globalización añadió un elemento más a todo este complicado paisaje barcelonés. A partir de finales de los 90 empezaron a llegar a Barcelona los primeros nigerianos que traían kilos y kilos de heroína entre sus pertenencias. A partir de esa época desembarcaron en España legiones de nigerianos, muchos de los cuales no estaban dispuestos a realizar largas jornadas de trabajo en los campos del Maresme o en las ciudades agrícolas bajo  el plástico de Roquetas y Almería. Unos venían con sus “cartas nigerianas”, ingenua y subdesarrollada forma de estafa. Otros venían para copar el comercio de la heroína en Barcelona. Y lo lograron en detrimento de la mermada comunidad gitana.

El hecho de que miles de subsaharianos se instalaran en zonas marginales de la ciudad (especialmente en el Raval y en La Mina) aumentó los riesgos  de enfrentamiento con otros grupos étnicos. Barcelona, a decir verdad, desde 1999 se ha convertido en escenario creciente de tensiones étnicas. Este fin de año dijimos, ironizando, que en la Plaza de Catalunya se producirían en la noche, choques entre miles de andinos borrachos y otros miles de magrebíes que les intentaban robar la cartera. Así ocurrió en efecto, y no es que hayamos mejorado nuestras dotes de profecía en los últimos años, es que eso mismo viene ocurriendo desde hace 12 años, de la misma forma que tampoco nos consideramos Nostradamus cuando profetizamos que los primeros recién nacidos en las cuatro provincias catalanas, pertenecerían a grupos étnicos foráneos. Así fue, porque así es desde hace once años. Es lo mismo que con los incidentes étnicos: Barcelona es una olla a presión étnica que estallará en cualquier momento en un todos contra todos, ante la sorpresa de las autoridades de la Generalitat que creen imposible que todos los miles de euros inyectados en integración no sirvan absolutamente para nada, tal como puede constatarse a lo largo de los años.

La normalidad anómala de las ciudades europeas también en BCN

Lo que ha ocurrido esta noche en Barcelona no es algo que no haya ocurrido antes en Liverpool o en Lyon, en París o en Milán. Los grupos étnicos tienen una solidaridad en los países de acogida que no tienen en el país de origen. Basta que un boby en Manchester intente detener a un negro o un gendarme haga otro tanto con un argelino pillados in fraganti, para que estalle una revuelta en tal o cual barrio. No es nada nuevo. Ya se conoce la frase aquella de “fulano es un hijoputa, pero es nuestro hijoputa”. Los grupos étnicos tienen tendencia a considerar que todo lo que les rodea es “racismo” al no lograr mediante el trabajo vivir con los estándares de las clases favorecidas europeas. Si no logran realizar el “sueño europeo”, consideran que es porque el racismo les hostiga. Olvidan, por supuesto, que en Europa en estos momentos hay millones de parados autóctonos y olvidar que la mayoría de los inmigrantes tienen una cualificación profesional muy bajo, o incluso nulo, que no les facilita insertarse en absoluto en el mercado laboral. Ignoran también que Europa no es África y que lo que se puede hacer en un escenario en el que el Estado es pura ficción y apenas exista, no puede hacerse en una Europa que tiene leyes e instrumentos judiciales para reprimir a la delincuencia.

No puede extrañar que algunos inmigrantes consideren una ocupación normal, un trabajo digno, el dedicarse al narcotráfico y consideran que si alguien intenta impedirles ese “derecho” (traficar y situarse en general fuera de los mecanismos fiscales del Estado como los top manta) se trata por el color de su piel.

Los gitanos que todavía hoy se dedican a la delincuencia, conocen mejor el terreno que pisan. Saben que están haciendo una actividad ilegal y que en cualquier momento, su enemigo, las fuerzas de seguridad del Estado pueden reprimirlos. A muy pocos se les ocurre al ser detenidos con “consumao” encima acusar de racistas a los policías. Sin embargo, tienen mucha más dificultad en entender que se está produciendo en estos momentos una mutación y que quienes ejercieron la hegemonía en los ambientes de la delincuencia hace unos años, ven su posición comprometida por el ascenso de nuevas mafias. Y de aquí sale una competencia para controlar territorios urbanos. De esa competencia aparecen incidentes como los de ayer noche en Barcelona.

Y los barceloneses deberán aprender a convivir con problemas como éste que se convertirán en cotidianos o bien a revelarse exigiendo la repatriación de todo inmigrante no productivo y amamantado por las ubres de las distintas administraciones. No hay una tercera opción. La “integración” no es la “gran opción” sino el gran fracaso.

Catálogo de responsabilidades

Hay algo más que decir: la Consellería de interior de la generalitat ha actuado de manera tan timorata como el Ayuntamiento. No solamente ocultó la naturaleza de los hechos, evitó que pareciera en las primeras informaciones el grupo étnico de pertenencia tanto del muerto como de los agresores y, finalmente, ocultó hasta que fue imposible hacerlo por más tiempo el origen del conflicto. Y lo que es peor: contra más próximo está un medio de comunicación catalán al gobierno de la Generalitat más hierro quitaba a los incidentes que, en el límite para La Vanguardia, ese diario de la burguesía catalana que siempre se decanta por el poder, esté quien esté, que afirmaba con una seriedad pasmosa que el incidente se produjo por una disputa sobre la utilización de un campo de fútbol…

Un último apunte. La Mina, Sant Martí de Provençals, son barrios y distritos en donde hay poca población catalana de origen. De hecho se trata de barrios que se fueron formando en los años 50 y 60 con la llegada de cientos de miles de inmigrantes de otras regiones del Estado. Ni la actual Generalitat, ni siquiera el franquismo, se interesaron mucho por esos barrios. Recordamos, por ejemplo, que el primer hundimiento del barrio de El Carmelo a causa de la construcción de un túnel no se produjo cuando gobernaban el primer tripartido, sino durante los últimos años del franquismo y que hasta bien entrados los años 50 en ese mismo barrio ni siquiera había un autobús de línea que lo enlazara con el resto de la ciudad. Hoy, la Generalitat nacionalista tampoco parece muy interesada en determinados barrios. El Raval, la Ribera, Sans, Hostafrancs, Nou Barris, el Carmelo, son barrios de progresiva presencia inmigrantes en donde ya se da por hecho que nada podrá contener el proceso de “gentrificación” (sustitución de una población por otra) y que de poco importa la situación de nuestros compatriotas en estos barrios dado que de ellos el nacionalismo apenas obtiene votos.

Desde el principio, este artículo es una recopilación de una larga cadena de errores, incluso monstruosos, que, finalmente tienen nombre y apellidos: Felip Puig, conseller de interior, Artur Mas president de la Generalitat, la propia Generalitat nacionalista que poco ha hecho por los autóctonos y mucho por sus intereses de clan (¿O es que alguien duda de que el nacionalismo catalán es solamente la expresión de los intereses de la alta burguesía local?), y, por supuesto, los mentores de la globalización.

De esta larga cadena de despropósitos debe surgir una iniciativa reivindicativa en defensa de nuestra comunidad. Eso, o Barcelona (y cualquier otra ciudad de nuestro territorio y de Europa) terminará convirtiéndose en pasto de la guerra étnica.

© Ernesto Milà – infokrisis@yahoo.es – Prohibida la reproducción del presente texto sin indicar origen.

El socialismo kaput

El socialismo kaput

Infokrisis.- El 38º congreso del PSOE tendrá lugar en Sevilla a principios de febrero. Así pues queda algo más de un mes para que este partido muestre su vacío y sus vergüenzas a toda la nación. Este congreso, a pesar de que intentará dar una sensación de unidad, puede suponer una ruptura definitiva en el interior del partido fundado por Pablo Iglesias y, de hecho, precederá en apenas mes y medio a algo todavía peor: el desastre que se prevé en las elecciones andaluzas.

Vale la pena saber qué es lo que le ocurre al PSOE y si el partido tiene alguna posibilidad de sobrevivir en el futuro. Va a ser difícil. El diagnóstico que se puede dar a día de hoy es que el PSOE está en urgencias a punto de pasar a la UVI y en apenas un trimestre –tras las elecciones andaluzas- puede pasar a un definitivo coma irreversible.

El socialismo español se enfrentó a dos handicaps históricos al afrontar la transición: 1) su ausencia absoluta en los 40 años de franquismo y 2) el fraccionamiento sufrido durante los años de la República y de la guerra civil. Es cierto que un partido como el socialista difícilmente podía resistir la clandestinidad, pero también es cierto que, a partir de 1970, Carrero Blanco adoptó una iniciativa política que consistía en integrar a esta sigla dentro de lo que sería el régimen posterior a la muerte de Franco. Su consigna era: “hasta los socialistas todo, a partir de los comunistas nada”. Quien cuenta esto era el Coronel San Martín, director del Servicio de Documentación de la Presidencia que debía saberlo pues no en vano fue uno de los colaboradores más directos del Almirante Carrero. Esto implicaba que, como mínimo desde 1970, la presión policial sobre el PSOE disminuyó por completo. Mientras la Brigada Político Social solía desarticular mensualmente “aparatos de propaganda” (frecuentemente meras ciclostiles), “pisos francos” y “células comunistas y anarquistas” (que iban desde el muy moderado PCE hasta grupos anarquistas armados como la Organització de Lluita Armada o grupos de la FAI, pasando por maoístas, trotskistas y marxistas-revolucionarios), nadie tocaba ni al PSOE, ni a la UGT, ni a las Juventudes Socialistas por mucho que todas estas siglas mantenían posiciones mucho más radicales que las del PCE en la época y frecuentemente alardeaban de superar al partido de Santiago Carrillo “por la izquierda”.

En lo que se refiere a la guerra civil, los socialistas demostraron una división interna que iba desde la derecha (Prieto) hasta la izquierda (Largo Caballero) pasando por el centro (Besteiro) y que se fue ampliando a medida que el fracaso de la República y la evolución de la guerra civil hicieron que el PCE por un lado aumentara su peso en la política española y los desengaños impulsaran a la derecha socialista a buscar una fórmula de compromiso.

Con estos antecedentes y con las dificultades para un partido como el socialista para superar la clandestinidad no es raro que en 1976 los comunistas respondieran al eslogan socialista de “PSOE: 100 años de honradez” con la humorada “… y 40 de vacaciones” que fue pintado sistemáticamente bajo los paneles anunciadores del PSOE. Para colmo, hacia principios de los años 70 se produce una ruptura interior entre los “históricos” y los “renovados” y ya en ese momento se evidencia el conflicto entre un sector socialista de extracción masónica (el capitaneado por el “histórico” Rodolfo Llopis) y otro sector de obediencia socialdemócrata que era amamantado por la socialdemocracia alemana (el “renovado” de Felipe González a partir del congreso de Suresnes).

Cuando llega 1976, el entonces todavía inexistente PSOE (tan solo tenía pequeños grupos no operativos en Barcelona, Madrid, Sevilla y Bilbao) empieza a recibir subsidios y subvenciones especialmente de los socialdemócratas alemanes y suecos que, literalmente, construyen en pocos meses un partido a partir de la nada. Ese apoya explica el por qué el socialismo español, en aquel momento dividido en tres corrientes (Partido Socialista Popular, Convergencia Socialista y PSOE) termina polarizado en torno al grupo de Felipe González. Lo que hasta ese momento (1978) inicia una tortuosa transición plagada de conflictos: la orientación inicialmente izquierdista de este ambiente, lejos de acentuarse en el período 1978-1982 con la llegada a sus filas de elementos procedentes del PCE y especialmente de la extrema-izquierda (el Partido del Trabajo y la ORT de origen maoísta terminaron fusionándose en 1981 con el PSOE), paradójicamente se va moderando. En el XXVIII Congreso de 1979 se abandona el marxista y ya, a partir de entonces, el partido empieza a estar presidido por el oportunismo sin principios que alcanzará su máxima expresión en la adhesión a la OTAN y en el tránsito de “OTAN, de entrada NO” a la convocatoria de un referendo sobre el ingreso de España en la Alianza Atlántica en la que el PSOE propuso votar sí.

Pero la ausencia de principios ideológicos claros hace que a pesar de que en ese momento (1981) todavía exista cierta “tensión ideológica” en el PSOE (en cuyo interior se encuentran distintas corrientes: Izquierda Socialista, Socialistas Fabianos, Socialdemócratas, etc.) pero reducida a mero acompañamiento coreográfico para las ambiciones de unos o de otros. ¿Qué ha ocurrido? Ha ocurrido que en las elecciones de 1977 se pone de manifiesto que los socialistas a pesar de no haber contribuido en nada a la transición y de haber estado completamente ausentes en la lucha contra el franquismo, han aventajado a los comunistas y, por tanto, se configuran como el gran partido de la izquierda. Allí van, pues, atraídos por las ventajas del poder, socialistas, comunistas, maoístas, incluso antiguos terroristas del FRAP, siempre dispuestos a superponer sus ambiciones a lo que hasta entonces había sido su rigor doctrinal. Esta composición tiene una característica común: es absolutamente desaprensiva. Era evidente que cuando esta sigla ocupara el poder, los oportunistas de todos los pelajes que se acogieron bajo ella iban a protagonizar indecibles casos de corrupción como, de hecho, así ocurrió. A partir de mediados de los años 80 la sigla PSOE va inseparablemente unida a la corrupción.

Los años del poder sientan bien a los miembros del PSOE que ven casi inmediatamente enriquecidas sus cuentas corrientes bancarias, pero va muy mal para la sigla que llega a 1996 pesando sobre él como una losa la malhadada experiencia de los GAL que se une a la retahíla de casos de corrupción protagonizadas por dirigentes socialistas. De hecho, el propio GAL no era más que corrupción y saqueo de los fondos reservados, unido a una cuarentena de asesinatos.

A lo largo de los años del felipismo se había evidenciado –especialmente en la entrada de España en la OTAN y en la falta de nervio del PSOE a la hora de negociar la entrada en las Comunidades Europeas- que el PSOE estaba pagando la factura que había contraído con la socialdemocracia alemana. Hace poco la Tatcher se preguntaba en sus memorias cómo fue capaz que los socialistas españoles firmasen un acuerdo que iba en contra de los intereses de su país y que implicaba la desaparición de sectores enteros de nuestra economía y la transformación de España en un país de servicio-; si fueron capaces de hacerlo fue precisamente para “pagar los gastos” que supuso para el SPD alemán el construir un partido a partir de la nada y hacerle ganar las elecciones. Este episodio evidenció también que el “patriotismo” socialista estaba completamente ausente. Sí era cierto que dentro del PSOE existían militantes que tenían en muy alta estima el concepto de “España” y que se manifestaban a favor de la unidad del Estado, pero también era cierto que su dirección había traicionado los intereses nacionales (a parte del hecho de que el PSOE desde finales de los años 80 empezó a sufrir “tensiones autonómicas” especialmente en Catalunya.

Durante los años del aznarismo, el PSOE evidenció su fragilidad interna. En esa época empezaron a desaparecer cuadros de cierto nivel y preparación universitaria y el partido empezó a estar formado simplemente por la clique de ambiciosos sin escrúpulos y sin talla profesional que asumió la dirección durante los años del zapaterismo. De hecho, el nivel de la dirección del PSOE en los años de la polémica entre Borrell y Almunia era infinitamente superior a la que acompañó a Zapatero a partir del congreso de 2000.

También hubo una ruptura ideológica entre el XXXIII y el XXXIV congreso: si en 1997 el partido se definía como socialista (aunque en la práctica fuera “socialdemócrata”), en 2000 lo que quedaba de socialdemócrata estaba extremadamente disminuido y había sido sustituido por una mixtura híbrida de humanismo-universalismo que tenía mucho más que ver con las publicaciones y orientaciones de la UNESCO que con alguna corriente de la izquierda clásica. La ideología que acompañó al zapaterismo fue definida pues como “soft” (blanda), pero era mucho más que eso: era simplemente ignorante de la tradición de la tradición socialista española, había dejado de ser una opción de las clases trabajadoras e incluso de la pequeña burguesía, pasando a tener todos los rasgos de la “new age”, estando especialmente presentes unos cuantos de sus tópicos (feminismo, abortismo, disolución de la familia, universalismo, humanismo extremo, homosexualismo, y, por supuesto y por encima de todo, pro-inmigracionismo). A este respecto es significativo que cuando Zapatero manifiesta su voluntad de presentar su candidatura a la secretaría general del partido lo haga en rueda de prensa en la capital leonesa, acompañado por la ejecutiva socialista provincial y amparado en un programa de cuatro puntos del que el primero tenía que ver con la inmigración y prácticamente propusiera el “papeles para todos” a pesar de que en ese momento en toda la provincia de León no habría más de un centenar de inmigrantes…

Así mismo fue significativo que el primer desplazamiento al exterior de Zapatero no fuera a rendir pleitesía a la socialdemocracia alemana, sino el acudir a un encuentro con Mohamed VI poco antes de la crisis de Perejil. Las declaraciones de Zapatero a favor del “federalismo asimétrico” parecían, inicialmente, el pago al apoyo del PSC catalán sin cuyo concurso le hubiera sido imposible salir elegido secretario general. Pero eran mucho más: la falta de patriotismo e incluso la incomprensión de la diferencia entre “nación” y “nacionalidad”, llevó al zapaterismo por la peor de las derivas. Pero hasta ese momento, el PSOE estaba en la oposición y todo inducía a pensar que ZP sería un secretario general de trámite que no podría soportar la derrota que se preveía en las elecciones de 2004 en la que el único misterio era si el PP conservaba o no la mayoría absoluta, pero ningún analista daba como vencedor a la sigla rival.

Las extrañas bombas del 11-M dieron un vuelco a la situación y abrieron el, hasta ahora, peor período en la historia reciente de España. Sobre estas bombas, solamente un ciego podría negar que tuvieron como objetivo el que ZP llegara al poder (harina de otro costal es quien ideó el atentado, siendo lo más probable que fuera un “pool” formado por intereses tan diversos como espúreos: intereses del reino de Marruecos, del eje franco-alemán que no le perdonaba a Aznar la ruptura del frente unitario europeo ante la guerra de Irak y, por supuesto, de sectores policiales comprometidos con la anterior administración felipista que creían evitar así el peso de la justicia por sus corruptelas y crímenes cometidos bajo la sigla GAL).

El problema no fue que la sigla PSOE llegara de nuevo al poder sino que en esta ocasión estaba dirigida por un visionario de pocas luces al que le acompañaba un grupo de aventureros en el peor de los casos y de bobos en el mejor, entre los cuales los técnicos eran pocos y a título de excepciones. Ese equipo de mediocres y alucinados ideológicos quiso acometer a partir de marzo de 2004 lo que llamaban un “proyecto de ingeniería social” e insistieron en este proyecto especialmente durante la primera legislatura, a la vista de que en la segunda legislatura la envergadura de la crisis diera la prioridad a las medidas para combatirla: la ausencia casi total de técnicos terminó haciendo que todas las medidas adoptadas fueran extemporáneas y contribuyeran a situarnos en un clamoroso déficit público de un billón de dólares. No fue raro que los individuos más inútiles e incapaces terminaran ocupando los puestos de mayor responsabilidad a pesar de que carecieran de preparación y titulación para estar al frente de carteras importantes: especialmente catastrófico fue la estricta observancia de la política de “cuotas femeninas” a la vita de que, precisamente, en el PSOE había mujeres, pero ni eran las mejor preparadas, ni las que constituían la guardia de hierro del felipismo tenían las luces suficientes para guiar algo más que una familia unipersonal. Los nombres de la Chacón, la Aído, la Pajín, la “señorita Trini”, etc, junto con individuos tan mediocres como corruptos como José Blanco, dirigieron los destinos de este país durante siete largos, angustiosos e interminables años.

Las carencias del zapaterismo y su caída presentida durante los últimos tres años y medio, terminaron por vaciar al PSOE de todos sus elementos de valor. El resultado adverso de las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2011 desarticuló a las baronías autonómicas. El fracaso en las elecciones general de 2011 terminó por desmovilizar a los escasos militantes con titulación suficiente como para generar entusiasmo y credibilidad en un momento tan difícil como éste. Y todavía queda el derrumbe andaluz (que prácticamente desarbolará a la federación socialista de esa autonomía), el caos que se avecina en el País Vasco con las próximas elecciones autonómicas en las que Amaiur pasará, presumiblemente, a ser la primera fuerza política especialmente cuando pocos días antes de las elecciones ETA anuncie su disolución, sin olvidar que el PSC corre el riesgo de iniciar la centrifugación de las federaciones socialistas en cuanto su dirección plantee los problemas de fondo.

Tal es el repaso a los hitos de la reciente historia socialista. Un partido situado en estas condiciones ¿es viable? No, desde luego a corto plazo y tendrá que llover mucho para que se olvide la malhadada experiencia zapaterista y quede atrás la mediocridad inherente hoy a las filas socialistas. La gestión del poder quema a quienes no lo tienen, desde luego, pero destroza a quien lo tiene y deja un recuerdo tan bochornoso como ha dejado el zapaterismo.

El primer problema para el PSOE es forjarse un “proyecto”: ninguno de los candidatos lo tiene. Cada uno aspira al poder absoluto dentro de la sigla amparado en ambigüedades y vaguedades, pero en absoluto en nada parecido a un proyecto de futuro. El PSOE no es un caso único: toda la socialdemocracia europea está en la misma situación. El proyecto socialista no ha soportado los 125 años y el proyecto socialdemócrata nacido de Bad Godesberg no ha llegado ni al medio siglo. Ahora solamente queda recomponer una izquierda que está multifracturada y que ha perdido cualquier perfil.

Por todo ello, cuando titulábamos este artículo como “El socialismo español en el despeñadero” no exagerábamos, sino todo lo contrario. En efecto, no es solamente el socialismo español el que está en su peor trance histórico, sino el socialismo europeo. Los años que vendrán demostrarán la incapacidad de la izquierda para recrearse a sí mismo… y también la incapacidad de la derecha para encontrar alternativas y salidas. Y que a nadie le quepa la menor duda de que la derecha también quebrará.

© Ernesto Milà – ernestomila@yahoo.es – Prohibida la reproducción de este artículo sin indicar origen.

Navidad sádico-anal

Navidad sádico-anal

Infokrisis.- Dos tradiciones navideñas reconocidas como “típicamente catalanas” gozan de protección y promoción por parte de la Generalitat nacionalista. Son suficientemente conocidas como para que perdamos mucho tiempo describiéndolas, el Caga Tió y el caganer. Nos equivocaríamos si pensáramos que son las únicas. El gran etnógrafo Joan Amades recogió en una obra exhaustiva de 104 páginas titulada Escatología Popular todas las tradiciones, rondallas, leyendas y  costumbres distribuidas por todo el territorio del Principat de Catalunya relativas al complejo pedo-caca-culo que tanto arraigo tienen en estos pagos. La obra, inédita hasta ahora, ha sido publicada recientemente por el Institut d’Estudis Escatologics y vendido al módico precio de 14,00 euros (13,00 en versión telemática). Así pues, tema no falta.

Lo sorprendente es que tal acumulación de “tradicions porques i rondalles brutes” (como se subtitula la obra de Amades) sea tan extensa, rebasando incluso obras del mismo género recopiladas en su momento por Camilo José Cela en el área castellano-parlante. Nunca, por ejemplo, en un belén fuera de Catalunya se le ocurriría a nadie colocar un caganer. Respeto a esto, me sorprendió en cierta ocasión cuando ironizando sobre las delicias del nacionalismo en Catalunya Radio aludí a esta figura inexcusable de los pesebres catalanes como “gran aportación catalana a la Navidad”. Contrariamente a lo que pensaba, nadie llamó airado pidiéndome explicaciones sobre por qué lanzaba tales ironías. Basta que sea catalán para que el nacionalismo lo tome como algo grande.

Todo esto debe hacernos reflexionar sobre el ser y el sentir del nacionalismo. Y eso es lo que vamos a hacer en estos días de alegría y “disbauxa” (desenfreno) que acompañan a las fiestas navideñas. En ellas hay mucho de lo que se anuncia en la publicidad del libro de Joan Amades: Totes les dites i modismes sobre culs, pets, conys, collons, merda i pixum, i les rondalles plenes de cagallons i merderades de la tradició catalana aplegades en aquest llibre mai vist fins ara”… (que obviamos traducir por ser demasiado evidente).

Tanto la tradición del Caga Tió como la del caganer tienen dos rasgos comunes que las hacen inconfundibles. En efecto, ambas tienen que ver con la escatología y ambas tienen una innegable componente sádico-anal. Nos explicaremos.

Caga Tió o como dar de palos para obtener algo

La tradición del Caga Tió se suele relacionar con los cultos indo-europeos al árbol. El árbol es considerado en estas tradiciones como el dador de bienes, el lugar de residencia de genios y de entidades protectoras, es el Roble del Destino de la mitología germánica, es Yggdrasil el árbol sagrado del germanismo, es el Irminsul centro del universo (omphalos) y soporte del mundo, es el árbol sobre el que Odín se sacrifica durante nueve días y nueve noches colgado de un fresno sagrado del que caen las hojas que compondrán el alfabeto rúnico; son las manzanas que tanto en la mitología nórdica como en la clásica proporcionan la inmortalidad… y el “palo de mayo” que celebra los cultos primaverales desde las antigüedades celtas hasta la edad moderna.

Hay, pues, en todo el ámbito indo-europeo (al que pertenece Catalunya, España, Europa) una consideración especial hacia el árbol que está situada mucho más allá de la ecología y que se adentra en el terreno de lo Sagrado. ¿Pertenece a esa tradición ancestral el tema del Caga Tió? Pues, la verdad, nos tememos que no.

A decir verdad, el indo-europeo sabía que no había nada más valioso que el esfuerzo y el sacrificio, sabía que ni la naturaleza ni la vida regalan nada, insistía en que todo, absolutamente todo, había que conquistarlo a través de la espada (en la sociedad trifuncional indo-europea este era el leit-motiv de la casta guerrera), a través del trabajo (realizado por la casta artesanal) o a través de la renuncia y la meditación (en la casta sacerdotal). Ese era el mundo indo-europeo. El de la lucha, el trabajo y la oración. El de la conquista y la voluntad. En esa sociedad, el único regalo que el padre hacía a su hijo era la espada, el torno o la tonsura. Aquella sociedad excluía el regalo obtenido a cambio de nada. El Caga Tió no va por ese camino. Considera a los niños como los “reyes de la casa” que todo merecen y a los que el árbol solamente puede dar regalos, en general inmerecidos o poco merecidos.

El Caga Tió como negación del universo etológico indoeuropeo

Por otra parte, la visión ecológica del mundo indoeuropeo tiene poco que ver con un tronco vaciado al que los niños en la noche de navidad golpean con saña. La educación indoeuropea enseñaba a los más pequeños a controlar su fuerza, no a desfogarse golpeando a un árbol para que “cagara” regalos. El sentido ecológico de las antiguas tradiciones implicaba un respeto a la naturaleza y a todos sus elementos, no una “golpiza” propinada a alguno de ellos para que soltara sus regalos.

Finalmente, es muy significativo que el tronco dentro del cual están ocultos los regalos (inicialmente, la tradición, de la que no se encuentran rastros anteriores al siglo XVIII, se limitaba a cubrir el tronco con una manta) se coloque sobre una especie de bastidor con una tapadera en uno de sus extremos sobre la que se caricaturiza un rostro humano. En este sentido da la sensación de que el Caga Tió no es tanto un árbol como un… ser humano al que se le golpea con saña. Y en este sentido se trata de un tema moderno que no se diferencia mucho del último videojuego brutal en el cual se aporrea un mando para conseguir matar a cuantos más “enemigos” mejor. Hay pues en la tradición del Caga Tió algo sádico y, si se nos apura, de sádico-anal, pues no en vano los regalos salen por uno de los extremos del árbol hueco, uno es la cara y el otro… el culo. Así pues, nos estará permitido aludir a un “complejo sádico-anal” al que luego volveremos a referirnos y a comentar.

El caganer: de la discreción a la negación del pudor

La otra tradición tampoco es manca. El caganer. También nació hacia el siglo XVIII y de esta se sabe que es posterior al desenlace de la guerra de sucesión. La figura del caganer, cuando yo era pequeño, ya existía; se le colocaba, por simple pudor, en un lugar oculto, acaso disimulado entre los corchos que imitaban las montañas o detrás de alguna casa e incluso debajo del puente. Hasta los años 90 se trató de una figura marginal del pesebre al que no se le hacía mucho caso y que estaba allí, simplemente, porque nos la habíamos encontrado en las cajas donde guardábamos las figuras del año anterior y había que colocarla en algún sitio. Ni nos parecía una figura elegante, ni siquiera graciosa (¿qué gracia puede tener un tipo en cuchillas defecando especialmente para los que hemos superado la fase sádico-anal cuando teníamos tres años y hemos hecho suficientemente montañismo como para saber que a determinada alturas defecar es un problema no precisamente leve?), las había mucho más imprescindibles (la sagrada familia, el ángel anunciador, los pastores, los reyes magos, el rebaño, la estrella de los magos, las casas, el puente y el pozo, etc.) el caganer era algo marginal y anecdótico de muy poco calado, motivo por lo cual se le situaba en un lugar casi oculto.

El caganer es una figura tan desagradable como obscena. Hace unos cuantos años, cuando Carod Rovira era alguien en la política catalana (y no un solemne fracasado que todavía no ha advertido que su proyecto independentista ha quebrado) los caganers con su imagen se promocionaron desde su cargo de conseller cap… Debió ser en los últimos 15 años cuando la figura del caganer se popularizó más allá de la navidad y de la superficie del pesebre pasando a ser un símbolo de la “especifidad catalana” y del “factor diferencial” de Catalunya en relación al resto de la galaxia. Mostrar así al político popular y al impopular, al individuo público agradable y desagradable, se ha convertido en una tradición catalana que tiene todo de anal y bastante de sádica. ¿A usted le gustaría ser representado mostrando aquella parte de su anatomía que generalmente el pudor exige cubrir?

La “manía” sádico anal y las pulsiones edípicas

A nadie le extrañará, a la vista de todo ello, que el caganer y el Caga Tió nos lleven de manera directa al freudismo y a su teoría sobre el complejo sádico-anal. El propio Freud decía que “Al principio del placer le sobreviene el principio de la realidad”, es decir que si estas dos “tradiciones” generan un cierto placer en el nacionalismo catalán (es difícil, sino imposible, que quien no sea nacionalista practique alguna de estas dos tradiciones) es que hay algo en él que tiene que ver con la realidad de la sociedad catalana. Unas tradiciones de este tipo no podrían haber sobrevivido, ni siquiera desarrollado de no ser porque, de alguna manera, enlazan con la personalidad nacionalista.

Freud entiende que la sexualidad se desarrolla a través de distintas fases y características a través de la infancia. Si nos estancamos en alguna de estas fases tenemos todas las posibilidades de generar obsesiones y frustraciones. Pues bien, eso es lo que le ha pasado al nacionalismo catalán.

En la primera fase –la que Freud llama “fase oral”– el bebé satisface su necesidad de alimentación a través de la boca y en contacto con el pecho materno o con su émulo, el biberón. No es raro pues que, a partir de ahí, aparezca una fascinación por el pecho femenino y una búsqueda de satisfacción que no desaparecerá nunca. La “fase oral” lleva directamente a la satisfacción del placer, pero más allá de ella existe una fase subsiguiente, la “fase sádico-anal”. El niño, después de mamar… defeca, es inevitable, como es inevitable que la madre le limpie. Con el tiempo, el niño tenderá a “erogenizar” la zona anal y buscará satisfacción autoerótica expulsando y reteniendo heces. Sabe que al hacerlo atraerá la atención de la madre de la que recuerda la textura de sus pechos y el saciado de su hambre.

En esa fase el niño entiende que es alguien –algo que ignoraba en la etapa anterior– tiene conciencia de sí mismo, de lo que le gusta y lo que le desagrada. Le gusta el mundo de la madre en el que puede recrearse y que parece creado solamente para hacerle feliz y odia todo lo que es exterior a la madre, el mundo exterior que tiene tendencia a romper ese mundo de felicidad casi intrauterina en el que se obstina en vivir. A partir de ese momento, empieza a experimentar la búsqueda de la felicidad y huir de todo aquello que no lo es: esfuerzo, trabajo, sacrificio. También aparece un intento de dominar el mundo exterior y aparecen los “pares opuestos” (sadismo-masoquismo, exhibición-contemplación, placer-muerte). Empieza a ver como se introducen en su vida nociones que él no querría jamás conocer: se le exige limpieza, orden, someterse a reglas, y empezará a sufrir lo que los freudianos llaman “represiones”, la primera de las cuales tiene que ver con sus necesidades biológicas resueltas sobre el WC. Esto le hace sentir odio hacia la autoridad. Empieza a aparecer, vinculado con el WC y como reacción a ello, un sadismo que está presente cuando destripa juguetes o cuando amputa las alas a insectos (en casos extremos propios a los psicópatas), aparecen las sensaciones de asco, vergüenza y los llamados “diques psíquicos”. A partir de ahí sublimará o reprimirá pulsiones.

Del complejo de Edipo a la personalidad nacionalista

A esto se une otro problema. En primer lugar, el niño ha experimentado la sensación de privación y alejamiento de la madre que ya no lo alimenta con el calor y la leche que mana de sus senos. El niño atribuye este abandono a la presencia del padre que requiere de la compañía de la madre y le resta atención. A partir de ahí aparece el complejo de Edipo: el niño empieza a odiar la figura del padre porque le hurta el calor y el cariño de la madre. No es importante, porque en la mayoría de los sujetos esto tiende a desaparecer o a sublimarse. En el Occidente cristiano una comprensión del tema evangélico ha contribuido a aumentar estas pulsaciones edípicas en la imagen del Dios Padre que envía a su Hijo a morir en la cruz. Una mala comprensión del cristianismo (por no haber contado con clérigos que fueran capaces de explicar la naturaleza y el sentido del tema), al igual que la presencia de imágenes del crucificado (torturado sádicamente antes de morir y expuesto en su desnudez en la cruz, no se olvide) puede aumentar el temor del hijo hacia el padre y extremizar las pulsiones sado-masoquistas.

Hasta aquí la interpretaciones freudiana, dada por buena para quienes creen en Freud. Vayamos ahora a explicar qué tiene que ver todo esto con el nacionalismo catalán. La psicoestética es una secta específicamente catalana fundado por un tal Carlos M. Espinalt (la “M”, por cierto, corresponde al apellido “Muñoz”, considerado como “poco catalán” para el fundador de una escuela de pensamiento unigénitamente catalana). Pues bien, la psicoestética viene a afirmar que las “naciones” son como las personas: tienen su personalidad, sus complejos, sus frustraciones, su ser auténtico y sus deformaciones. La secta periclitó con la muerte de su fundador pero aun hoy sigue teniendo cierta penetración en el mundo de la moda catalana y especialmente de la peluquería. Esta secta está vinculada al nacionalismo y al independentismo catalán.

Para el nacionalismo –para todo nacionalismo– existe una forma de ser de esa nación y no otra, cualquier otra que no corresponda a ese esquema es considerado como ajeno, exterior o simplemente injertado artificialmente y, por tanto, erradicable. De ahí que todos los nacionalismos sean intolerantes ante todo lo que procede del exterior y de ahí que la única vacuna contra ese virus es concebir que las naciones –las que lo son- no nacen de la nada, sino de un proceso histórico que ha separado a troncos que en otro tiempo fueron comunes como el mundo indoeuropeo al que hemos aludido desde el principio de este artículo, una de cuyas partes es el Estado y la Nación española.


Lo sádico-anal en la navidad del nacionalismo catalán

Catalunya no es una nación. Y no puede serlo por una razón extremadamente simple: desde la irrupción de las naciones en la historia (en realidad, desde mucho antes) en el siglo XVIII, Catalunya nunca ha sido independiente, ni siquiera ha aspirado mayoritariamente a la independencia, especialmente en el siglo XIX, el siglo más español de Catalunya, que empieza con el timbaler del Bruch y con el esfuerzo catalán en la guerra contra “el francés” (que le había dado un estatuto especial) y termina con los soldaditos catalanes muertos en defensa de la españolidad de Cuba. Antes, lo que existían eran “nacionalidades”, un concepto que solamente tiene una resonancia fonética similar al de “nación” pero nada más. Una “nacionalidad” es un fragmento de algo mayor que tiene suficientes rasgos propios como para merecer una cierta categoría diferenciada en el resto del conjunto. Precisamente la trampa del nacionalismo catalán fue el introducir en la Constitución de 1978 el término “nacionalidades” y treinta años después concluir que “nacionalidades” y “naciones” son lo mismo.

Incluso en el período en el que los condados catalanes eran prácticamente autónomos, en realidad, ellos mismos y todas las unidades feudales que tenían luces suficientes, mantenían la idea de que formaban parte de unas unidades mayores: el antiguo reino visigodo que estaban tratando de reconstruir expulsando al moro y la catolicidad cuya dimensión era europea. La Catalunya independiente es, pues, una ficción que jamás ha existido, ni en la antigüedad, ni en la modernidad y que solamente ha sido un invento y una aspiración de la burguesía catalana del siglo XIX (pues no en vano todo nacionalismo aparece cuando se forma una franja burguesa en la sociedad lo suficientemente fuerte como para reivindicar derechos propios). Así pues, el nacionalismo, aquí y en las Galápagos, es una ideología burguesa mucho más que una doctrina “popular”.

El problema es que para elaborar esa ideología burguesa hay que generar mitos y buscar anclajes en la historia. Y la historia de Catalunya en este sentido es más plana que la espalda de un violín. A partir de la batalla de Muret en donde una inoportuna cogorza jugó contra Pere II de Aragón (no soy yo quien lo cuenta sino su hijo, el gran Jaume I, en su famosa crónica, quien añade que el día anterior a la batalla, papá se había beneficiado de algún que otro putón y que una hora antes de la batalla ni siquiera se podía tener en pie), no solamente la Corona de Aragón perdió toda influencia en el Norte, sino que se acabaron las victorias de las que podía alardear el nacionalismo catalán.

A decir verdad solamente quedaría la aventura de los almogávares (dirigidos por un alemán, Roger Blum y en cuyas filas había gascones, castellanos, vascuences, etc.), magnificada por la Crónica de Ramón Montaner, pero que crónicas más objetivas consideran como un alarde de salvajismo e inconveniencias políticas propias de aventureros desmadrados. A partir de ahí, lo que podría ser considerado como específicamente “catalán” deja de triunfar. Toda la historia de Catalunya se convierte en la historia de fracasos, derrotas, catástrofes, invasiones, tristeza, escarnios y así hasta nuestros días en los que la ardua batalla por la catalanización de Catalunya se está cerrando con un doloroso fracaso: el catalán es más “conocido” que nunca, pero se habla menos que nunca, existe cultura catalana porque existe un régimen de subvenciones que, por sí mismo, impulsa a crear medios de comunicación catalanes, huérfanos de lectores y que desaparecerían de un día para otro si desaparecieran sus subsidios. Tienen razón quienes se preocupan de la cultura y de la lengua catalana por que sí está en riesgo de desaparición. La peor forma de promover una cultura es subvencionándola de la misma forma que si a un niño se le intenta enseñar jugando, lo que aprenderá es a jugar. Enseñar cultura subvencionada sirve solamente para enseñar a todos el valor de las subvenciones pero no una cultura con iniciativa y fuerza.

La “nacionalitat catalana” está, pues, en la infancia. Como el niño que patalea, sus frustraciones, sus desengaños, sus derrotas, son presentadas por el nacionalismo como productos “de España”. Ese “padre” es padre en tanto que no ha existido independencia ni nación catalana durante el período celta, durante el imperio romano –esto era Hispania y la Tarraconense era una provincia de esa unidad imperial–, ni durante el período visigodo –la revuelta del conde Paulus en la etapa final tuvo un carácter feudal en absoluto “nacional”, es más, tras la invasión mora, en Catalunya y la Septimania se trasladaron los restos del reino visigodo– ni durante la formación de lo que Adro Xavier llamó “pre-Catalunya” –que no aspiraba más que a recomponer la unidad del antiguo reino visigodo desde el foco de resistencia pirenaica tal como otros lo hacían desde el foco astur–, etc, etc, es un padre ficticio que nunca ha reconocido la existencia de su hijo y al que, por tanto, se odia porque se cree que tiende a ningunear a la “personalidad nacional” de Catalunya. Como todo hijo edípico, el nacionalismo catalán quiere ser tratado de igual a igual con respecto a la figura del padre, España. Odia y teme al “padre”. Era frecuente en el siglo XIX que los lingüistas nacionalistas consideraran al catalán como una lengua “galo-romance”. Era como una forma de alejarla de “lo español”. Hoy se sabe, sin género de dudas que se trata de una lengua “hispano-romance” algo que el nacionalismo sigue considerando como una amenaza y que lleva a extraños comportamientos lingüísticos; un solo ejemplo bastará: en castellano se dice “águila”, en latín “aquila”, como en italiano, en francés “aigle”, pero en catalán es “aliga” por una extraña “dislexia nacional”. En general: si hay dos palabras para expresar la misma idea en catalán, se recomendará el uso de la más alejada del castellano… Antes muertos que sencillo.

Si el “padre” de Catalunya es el concepto histórico de “Hispania”, la “madre” de Catalunya es la cultura europea o, mejor incluso, indo-europea a la que pertenecen absolutamente todos sus rasgos que, más que diferenciales, son rasgos de identidad con otras regiones, nacionalidades y reinos de Europa. Odiar al padre”, España, porque se acuesta con la “madre”, la cultura indoeuropea, es un rasgo característico de cualquier nacionalismo que aspira a eliminar la pieza intermedia que le separa de la “madre”, la Nación-Estado formada en el decurso de los siglos y cuya estructura actual puede ser criticable –en España el Estado de las Autonomías no es precisamente ninguna ganga– pero es, como la historia, irreversible: “España” es, para el nacionalismo, el “padre castrador”, sin el cual la vida sería más “libre”, más “feliz”, más “plena”, en un concepto similar al que se genera en el recién nacido en la fase sádico-anal.

En los juegos florales de 1901, el conde de Güell, el pagano que financió la creación e implantación del nacionalismo catalán, en el discurso inaugural explicó la extraña teoría de que la lengua catalana no tenía nada que ver con el latín, sino que era anterior a él y solamente le reconocía familiaridad con el dialecto hablado en los Alpes Rhéticos… Y la crema de la cultura catalana de la época, sus grandes nombres y sus intelectuales ya por entonces subvencionados con cargo al patrimonio del conde de Güell, aplaudieron a rabiar.

Así pues en el nacionalismo catalán aparecen tres tendencias: la frustración continua por las derrotas ininterrumpidas que se inician en Muret, el odio hacia el “padre” español y la reconstrucción de un pasado tan idealizado como ficticio que justifique cualquier aspiración pero que, a fin de cuentas, se sabe falso y creado únicamente ad usum delphini. Catalunya no es una nación, ni nunca lo ha sido, y ese es el problema de fondo. El nacionalismo catalán ha conseguido generar una especie de homúnculo, un ser vivo, pequeñito y redondito a partir de la falsificación histórica, la pirámide de fracasos heroicos, la frustración continuada y los mitos improvisados por Joan Maragall y Mosen Cinto Verdaguer. Y el niño no termina de gozar de buena salud ni siquiera después de que durante 30 años el nacionalismo haya gobernado ininterrumpidamente en el Palau de Plaça Sant Jaume. El bebé goza todavía de una salud frágil y quebradiza (a la que se une el que el grupo étnico específicamente catalán tenga la tasa de natalidad más baja del mundo), no logra superar las primeras etapas de vida y, en especial, no logra superar ni su complejo sádico-anal (el nene quiere hacer lo que le da la gana, crear embajadas en el extranjero, tener el déficit de gasto que le dé la gana, hacer con el agua del Ebro cualquier caso que se le ocurra, imitar al “padre”, resistirse a formar parte de un conjunto social organizado con obligaciones y atribuciones propias, y cualquier forma de “disciplinarse” lo considera hostil como el bebé a la que la mamá le enseña a ir al WC, una forma de agresión contra él y así sucesivamente). Detrás de todo nacionalista lo que hay es un niño que no ha superado la fase sádico-anal.

Hay mucho de irracional en el nacionalismo catalán (como en todo nacionalismo) y esta irracionalidad acompañada por el odio al “padre” y el resentimiento contra cualquier cosa que intente disciplinar las componendas del Palacio de la Generalitat (que, no son más que las componendas de la alta burguesía catalana creadora, instigadora, impulsora y máxima beneficiaria del nacionalismo), son causas suficientes como para que el complejo sádico-anal que se manifiesta en las 104 páginas del libro de Joan Amades sobre “Escatología Catalana” sea una realidad que explica el éxito de la tradición ochocentista del cagané y del Caga Tió están más arraigados en Catalunya que en lugar alguno del planeta.

© Ernest Milà – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

 

El Sol volverá invencible

El Sol volverá invencible

Infokrisis.- Nuestros primeros antepasados observaron que a partir del Solsticio de Verano el Sol parecía alejarse de la elíptica, hasta que en la noche del 22 de diciembre llegaba a su punto más bajo y parecía cansado y sin fuerzas para volver a elevarse. Sin embargo, después de tres noches, al concluir la del 25 de diciembre, el Sol resucitaba y reemprendía su curso triunfante que le llevaría, de nuevo, hasta el punto más alto en el Solsticio de Verano.

Análogamente, podemos decir que nunca como ahora, nuestra Patria, pero también todos nuestros pueblos de origen indoeuropeo, jamás hemos vivido una crisis tan grave como la actual. Pero también para nosotros, como para el eterno Sol Invencible existe un futuro y un mañana que nos pertenece, tal como dice la antigua saga:

“Pronto se oirá un susurro que nos ordene: ¡despertad!
Patria, patria, muéstranos la señal
Que nuestros hijos esperan ver.
Llegará el mañana cuando el mundo sea nuevo
El mañana nos pertenece”

El curso del Sol Invencible y su enseñanza es esa señal que esperamos que vean nuestros compatriotas.

En la noche del 25 de diciembre, Sirius, la estrella de más brillante del firmamento, conocida como “la estrella de Oriente”, se alinea con las tres estrellas que forman el Cinturón de Orion, llamados también “los tres reyes magos” que parecen seguirla. Esa alineación marca el lugar por donde saldrá al Sol Invencible en el siguiente amanecer.

No es raro que el Evangelio hable de una Estrella que “señala el camino de los magos” al lugar por donde nacerá el Sol.  No es raro también que Bethlem quiera decir “la casa del trigo”, pues no en vano todo esto tiene lugar cuando el Sol nace en la constelación de Virgo, cuyo símbolo tradicional es una mujer que lleva una gavilla de trigo. ¿Hay que recordar que el símbolo astrológico de Virgo es un M modificada y, la inicial de María, madre de Jesús, llamado también el “Sol del mundo”?

Cuando el Sol empieza a elevarse el 25 de diciembre, lo hace bajo la constelación de la Cruz del Sur; por eso los antiguos decían que después de estar tres días muerto en la Cruz, el Sol Invencible resucitaba y se alzaba nuevamente hacia el cielo. Un Dios muerto en la Cruz y resucitado al tercer día, la historia suena ¿verdad?, sólo que explicando el cursos de los astros del firmamento, se entiende mucho mejor. Sea como sea que se cuente, refleja al Dios más antiguo que conocieron los seres humanos: el Sol Invencible. 

La historia de nuestros pueblos indica que han sido capaces de sobreponerse, como el Sol, a todas las crisis y a las situaciones en las que todo parecía perdido. La raza de Aquiles y del Cid, la raza de Arturo y de los caballeros cruzados, la raza de los hoplitas de Esparta y de los luchadores de Lepanto, no se extinguirá aquí, sólo porque una banda de buitres carroñeros atrincherados en sus bancos y de políticos corruptos hagan un frente común. Desde los albores de la Historia, nuestra raza no ha conocido otra tarea que el combate. Ese mismo combate es la prueba a superar, el desafío siempre presente que todas las generaciones han debido soportar para mostrar su valía.

Hoy, cuando la Patria se ve ensombrecida por nubarrones amenazantes, cuando ya ni siquiera parecen existir el puñado de soldados dispuestos a salvar la civilización que proclamaba Spengler, hoy precisamente, en la noche del Solsticio de Invierno, en la noche del renacimiento del Sol Invencible, algunos tenemos la firme convicción de que el espíritu de Europa jamás se extinguirá mientras la voluntad de permanecer siga existiendo en algunos de nosotros. Somos muchos en Europa los que esperamos oír el susurro que nos llame al combate.

Aunque el Sol renaciera en el horizonte millones de años, no serviría de nada si ese mismo Sol Invencible no estuviera también presente en nuestro corazón pues, no en vano, lo que es el centro del sistema solar es también el centro de nuestro ser.

Así pues, en esta noche oscura del Solsticio, os deseo una buena lucha y ¡que el Sol Invencible nazca en vuestros corazones y os alumbre!

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis – http://infokrisis.blogia.com

 

RHF-IX Acaba de aparecer

RHF-IX Acaba de aparecer

Acaba de aparecer el nº IX de la Revista de Historia del Fascismo. Sumario y pedidos...

Sumario

RITUALES

Las canciones juveniles del franquismo (I de II)

Tiempos de evolución y contenidos

Los movimientos fascistas dieron una especial importancia a cantar en grupo. En España ocurrió otro tanto. De aquel tiempo (1936–1975) queda un voluminoso cancionero que ha sido recogido en Internet en la web www.rumbos.net a la que remitimos. Vale la pena revisar todo ese material para establecer los contenidos de esas piezas y tratar de resumir un marco ideológico concreto. Éste, por otra parte, fue cambiante en la medida en que las circunstancias propias del régimen cambiaron y eso generó también un parcial cambio en los contenidos ideológicos del mismo. Así pues, lo que vamos a abordar en este ensayo es un recorrido doctrinal y evolutivo para saber cómo afectó a la formación de la Juventud (tarea esencial de las organizaciones juveniles que surgieron al calor del franquismo).

 

CONSPIRACIONES

El golpe de Estado de La Cagoule (II de III)

Octubre 1937, el gran engaño

En octubre de 1937, las tropas de Franco estaban a punto de liquidar la resistencia republicana en Santander y cerrar definitivamente el frente norte. Al otro lado de la frontera, en París, tras haber resultado desarticulados algunos arsenales de La Cagoule (véase RHF VII, artículo sobre el proyecto internacional de esta organización), su jefe, Eugéne Deloncle, es consciente de que si espera mucho más, la seguridad del Estado puede liquidar completamente su organización y decide pasar a la ofensiva. La noche fijada es la del 15 al 16 de noviembre. ¿La excusa? La inminencia de una insurrección comunista. Es decir, una mentira...

 

REVOLUCIÓN ALEMANA

Pustch de Munich, 1923

El último sueño loco de los freikorps

La increible aventura de los Freikorps empieza en el otoño de 1918 y termina casi cinco años después en el golpe de Munich. Hitler analizará la intentona frustrada y concluirá que el tiempo de las aventuras ha terminado. La República de Weimar podrá ser destruida pero mediante la acción política. El “pustch” de Munich es imposible de comprender sin atender a la mentalidad de los freikorps y la trayectoria posterior del NSDAP es incomprensible sin atender a la ruptura estratégica que impuso Hitler al comprender que el tiempo de las aventuras había pasado.

 

REVISIONES

El Ku Kux Klan de los años 20

Un fascismo de izquierdas a la americana

El artículo que sigue fue publicado por primera vez en el número 37 (verano de 1993) de Anarchy : A Journal of Desire Armed. El autor –un anarquista de primer plano en los EEUU– muestra que el Klan  de los años 20 era una fuerza radical en la política americana y que no eludía aliarse con los socialistas, los sindicalistas, las feministas y los movimientos de extrema–izquierda. Una historia fascinante de un proto–tercerismo a la americana.

 

CULTURA FASCISTA

Ezra Pound (1885-1972) y su portentosa aventura intelectual

Ninguno de los escritores actuales ha sido tan discutido como Pound. Un hecho es evidente: su influencia se deja sentir en toda la literatura, en especial, la de habla inglesa, desde la segunda década de este siglo. Es más, no sería aventurado afirmar que en Pound se resumen las tendencias artísticas de nuestro tiempo y es él quien desde apenas comenzado el siglo señala los caminos que posteriormente habría de seguir la crítica.

 

FALANGES

La izquierda falangista FE–JONS(Auténtica)

¿Hedillistas? (I de II)

“La Auténtica” sigue existiendo en 2011 si bien a título anecdótico con el mismo nombre que tuvo en 1937, Falange Española Auténtica, la FEA,   quizás uno de los peores acrónimos que pudiera idearse. De todas formas, el ciclo vital de esta organización fueron los años 70, especialmente la segunda mitad. Todo lo que ocurrió luego –e incluso su historia actual– forma parte del lento desmadejamiento de la extrema–derecha de la que “la Auténtica” jamás se consideró parte, pero que la persiguió siempre como un endiablado fantasma. En el fondo “la Auténtica” estaba formado por militantes que se obstinaban en no querer ser fascistas, y que desde luego no lo eran, pero cuya estética y orígenes eran tan fascistas como el que mas... Esta es la historia de un drama y, al mismo tiempo, de un autoengaño.

 

Características:

Formato libro 150 x 210 mm

Páginas 216

Tapas en cuatricomía con solapas 

Pedidoseminves@gmail.com 

 

Precio venta al público: 18,00 euros + 3,00 euros de gastos de envío (precios para España, resto mundo, consultar) 

Forma de pago: ingreso en cuenta corriente BBVA (al hacer el pedido indicamos el número) o pago a través de pay-pal (ver columna de la derecha) 

Suscripción:

6 números: 100 euros

 

 

Rajoy: impresiones (I de III).

Rajoy: impresiones (I de III).

Infokrisis.- Ha sido o más parecido al “parto de los montes” pero, finalmente, habemus gobierno. No nos cabe la menor duda de que el nuevo gobierno del PP tiene un perfil mucho más alto que los distintos gobiernos del zapaterismo en los que la zafiedad, la ignorancia, la inadecuación para el cargo contrastaban con la necesidad de disponer de técnicos y expertos de calidad. Así que decir que el nuevo gobierno es superior a los gobiernos zapateristas no es decir gran cosa, sino tan sólo constatar una obviedad. Este es acaso el único elogio que se puede hacer al primer gobierno de Rajoy (que precisará de aquí a un año un reajuste porque las cosas no están nada bien para que su gestión produzca efectos inmediatos sino que más bien se verá erosionado entre mayo y septiembre del 2012).

Desde hace casi tres semanas en esta misma web habíamos augurado que el ministro de economía sería Luis de Guindos y acertamos de pleno. Era inevitable. Había sucedido lo mismo en Grecia y en Italia: funcionarios de confianza de los “señores del dinero” ocupaban o bien la cartera de economía o incluso (como ha ocurrido en Italia con Monti), la presidencia del consejo de ministros. En aquella España que llegó a 440 puntos de diferencial de la deuda soberana, era inevitable que ocurriera lo mismo. A decir verdad, lo que más puede doler a un ciudadano español es que los “señores del dinero” conocieran hace quince días el nombre del nuevo ministro de economía y nosotros tuviéramos que esperar dos semanas para conocerlo. ¿Que por qué decimos estos? Porque solamente tras conocer el nombre del ministro cesaron los ataques contra nuestra economía y el diferencial de la deuda empezó a bajar (y en eso sigue) lo que implica que “los mercados” daban una tregua al nuevo equipo.

De Guindos, como se sabe fue consejero asesor para Europa de Lehman Brothers y posteriormente responsable de la división financiera de Priceaterhouse-Coopers. Ambas entidades han sido esenciales en el desencadenamiento de la actual crisis económica y no olvidemos que la luz roja empezó a aparecer con la quiebra de Lehman Brothers que pronto se contagió por todo el sistema financiero mundial.

Digamos pues que De Guindos va a ser el encargado de aplicar las reformas en materia económica que exige la alta finanza, los grandes consorcios bancarios y las instancias económicas internacionales empezando por el BCE y el FMI. No había muchas más posibilidades: o era De Guindos o era Rodrigo Rato. Rato, en nuestra opinión, se ha querido resguardar en esta primera fase de la “era Rajoy”. Rato aspira a bastante más que un puesto ministerial: lo quiere todo. Y pasar de la presidencia del FMI a un ministerio no era lo que más le tentaba. Rato será el hombre clave –el “tapado”- en los próximos meses y la alternativa a un presumible fracaso de Rajoy en materia económica que, como a Berlusconi en Italia, le obligaría a dimitir haciéndose cargo del gobierno Rodrigo Rato. Tal es uno de los escenarios posibles. El otro es que De Guindos se inmole en el altar de los intereses de la alta finanza, quede absolutamente desprestigiado pero consiga hacer su trabajo de expolio de la sociedad española para pagar la deuda y lograr que los acreedores respiren tranquilos.

Más problemática será la gestión de Fernández Díaz al frente de Interior. No ha empezado con buen pie. En principio porque el susodicho no deja de ser un superviviente del precedente del PP, Alianza Popular, hijo predilecto de Fraga, sin carisma, sin capacidad de comunicación y sin experiencia en materia de seguridad. Un político, en realidad, irrelevante al que le tocará convencer al electorado pepero de la conveniencia de seguir negociando con ETA.

Porque, el PP, Rajoy, dio el visto bueno a la negociación con ETA y todo lo que ha seguido no ha sido mas que un teatrito infecto en el que ya estaba todo pactado y los papeles repartidos. ¿Por qué nos atrevemos a afirmar esto que podrá parecer a alguno algo más que una infamia? Muy sencillo: porque ETA nunca, y somos tajantes, nunca, habría accedido a negociar con un Zapatero que toda España sabía perfectamente que jamás saldría relegido como presidente el gobierno desde hace tres años, si tuviera la más mínima sospecha de que el PP –el único partido que en buena lógica podría suceder al PSOE en el gobierno- daría marcha atrás en la negociación. Así se entiende las alusiones de Fernández Díaz a la “buena gestión” del faisán Rubalcaba al frente del departamento y por eso mismo se entiende también que Interior y el PP pactaran desde hace dos años el que este partido no se opondría a la política antiterrorista del gobierno. Es decir, que en este frente la actitud del PP va a ser continuista en relación a la de Rubalcaba.

Lógica ha tenido la división en dos ministerios, economía a un lado y hacienda a otro, del mastodonte originario. Cada vez es más evidente que ambas tareas tienden a complementarse pero no a converger. Economía debería de ser el ministerio para guiarnos en la crisis económica y Hacienda debería ser el que disciplinara la recaudación fiscal. Lamentablemente, nos tememos que esta lógica quede pulverizada y ambos ministerios sean lo que han sido hasta ahora bajo el zapaterismo: Economía genera deuda y Hacienda la paga exprimiendo a los españoles.

Con todo, el equipo económico del gobierno si puede ser objeto de alguna crítica es la de ser un instrumento liberal al servicio de una economía globalizada. Ni Montoro ni de Guindos harán jamás crítica alguna a la globalización ni por su mente pasará realizar la propuesta necesaria para reimplantar defensas arancelarias. Tal iniciativa sea considerada como herética y hereje chamuscable quien la efectúe. Ni uno ni otro la van a proponer. Y sin aranceles la economía no reverdecerá…

Uno de los desconocidos del nuevo gobierno es Pedro Morenés situado al frente de la cartera de Defensa, ministerio del cual fue subsecretario con Aznar. No se termina muy bien de ver cuáles son los atributos de Morenés para ir a Defensa, salvo sus buenas relaciones con las navieras del Norte y una breve experiencia en el ministerio entre 1996 y 2000. Morenés es un hombre ligados al capital nacional y a la industria de armamentos española, y seguramente por eso es por lo que está ahí, micho más que por su experiencia.

Es significativo que el CNI haya pasado orgánicamente del Ministerio de Defensa al de Presidencia y esté ahora controlado por Soraya Sáez de Santamaría, fidelísima de Rajoy. Los secretos los tendrá alguien de confianza. Veremos lo que hace con ellos.

Sí pues, el equipo económico del gobierno está de momento volcado a los intereses de los “señores del dinero”, mientras que el equipo de defensa tiene un perfil bajo y el ministerio ha sido prácticamente dislocado para aumentar las atribuciones de presidencia. Lo primero es malo para nuestra sociedad y lo segundo peor todavía para nuestra seguridad. A este respecto creemos que Rajoy ha actuado con cierta ligereza y no ha meditado la jugada lo suficiente. El que alguien sea fidelísimo no le exime de ser eficaz y ni Soraya ni Fernández Díaz tienen ni la más remota experiencia en seguridad. Al mismo tiempo, Morenés es un comerciante no un estratega, ni siquiera tiene gran experiencia en gestión.

Hay algo en este gobierno que recuerda al zapaterismo: premiar a los amigos por encima de los técnicos eficaces. Es cierto que en el PP actual hay más técnicos que en el PSOE de ZP y que, difícilmente se podrá hacer las cosas tan mal como se han hecho en España entre 2004 y 2011, pero también es cierto que hasta ahora los nuevos ministros han hablado poco sobre sus proyectos y da la sensación incluso de que no los tengan. El único que ha hablado más de la cuenta es Fernández Díaz que es quizás el que lidiará con la cartera más problemática después de Economía. Y lo que ha dicho ha decepcionado.

© Ernesto Milà – Infokrisis – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen – http://infokrisis.bogia.comhttp://info-krisis.blogspot.comhttp://www.identitaria.es.

 

 

Lo que se pide al gobierno

Lo que se pide al gobierno

No da la sensación de que Rajoy vaya a introducir cambios radicales en España en un momento en el que lo que se necesitan son, precisamente, cambios radicales. Habrá que ver si en los próximos meses –y eso es lo que nos tememos hasta que no conozcamos la lista del nuevo gobierno- Rajoy hará como Zapatero ha hecho durante siete largos y angustiosos años: ir a remolque de la situación, evitar los anuncios de catástrofes salvo cuando ya están encima y poco queda por hacer y tomar la iniciativa solamente en cuestiones secundarios.

Ayer, Rajoy anunció que disminuiría un curso más la ESO y aumentaría un año el Bachillerato. Brillante. Si es así como se piensa reformar el sistema de enseñanza que hace aguas desde la pre-escolar hasta los masters de postgrado, no podemos hacernos excesivas ilusiones de que la luz que se ve al fondo sea la de un túnel que, antes o después, terminará, sino la que se ve desde el fondo de un pozo del que una vez dentro ya no se puede salir.

Es cierto que hacer falta una “reforma” de la enseñanza, aunque quizás lo más justo sería decir que lo que hace falta es una revolución en la enseñanza. “Dar una revolución” supone dar un giro completo hasta regresar a los orígenes. Nuestro sistema de enseñanza nunca fue tan catastrófico como ahora (hubo un tiempo en el que el modesto bachillerato de seis años más dos reválidas y un preuniversitario daba un importante bagaje cultural a aquellas generaciones que hacía que ni siquiera se precisase una prueba de acceso a la universidad a modo de control de calidad y criba de alumnos). Es preciso volver a los orígenes y reconocer que las distintas reformas y doctrinas educativas que se han ido barajando y sustituyendo desde 1973, han sido un fracaso completo. Contra antes se reconozca este fracaso que se inició ya con Franco vivo y que, desde entonces se ha ido agravando, mejor. Reconocer quiere decir, superar. Y superar quiere decir hacer tabla rasa y partir de nuevo en pos de un sistema educativo capaz de… educar.

La propuesta de Rajoy de un año más de Bachillerato es casi una broma que no estamos muy seguros de si responde a exigencias reales de la enseñanza, o si más bien está motivada para entretener a los alumnos durante un año más y evitar que aparezcan masivamente en las listas del paro. Lo que sí tenemos muy claro es que esa pequeña reforma no va a servir absolutamente para nada y ni siquiera merece al calificativo de “parche técnico”. Es simplemente una chapuza, la primera que hemos oído de los labios de Rajoy y que, sin duda, no será la última.

A ese gobierno se le van a pedir muchas cosas. Y no siempre serán iguales. Todo dependerá de quién lo pida. Por ejemplo, la patronal pide despido libre, menos impuestos, crédito barato, reducciones de salarios que no es precisamente lo que piden los sindicatos y no digamos la calle. La alta finanza internacional pedirá –y sin duda obtendrá- que se le pague lo que alegremente se le pidió prestado, se privatice todo lo privatizable y no encuentre trabas para aumentar sus dividendos. Y luego está la población que tiene intereses muy diversos, pero, sin duda mucho más modestos: encontrar tranquilidad y un lugar bajo el sol.

La estrategia de Rajoy, inevitablemente, consistirá en atenuar las tensiones entre la patronal y los sindicatos, como Zapatero, evitar lo más posible meterse en medio de las disputas entre ambos y satisfacer las exigencias de la alta finanza internacional. ¿Por qué? Porque si no lo hiciera, los consorcios mediáticos (cada vez más imbricados e interpenetrados por los “señores del dinero”) destrozarían su imagen en un abrir y cerrar de ojos. Lo hacen todos los días.

Hace una semana tuvo lugar en Moscú lo que podemos calificar como minúscula manifestación de protesta por los resultados electorales del domingo anterior que dieron la victoria a Vladimir Putin. Según los propios organizadores a la manifestación asistieron “40.000 personas”, lejos ciertamente del porcentaje que debería reunir una manifestación de protesta en una ciudad de 15 millones de habitantes, pero lejos también de los 5.000 asistentes que dio la policía de Moscú. El que una manifestación minúscula haya sido aireada por la prensa internacional (esto es, por los consorcios que guían la globalización) es significativo de cómo se informa y del valor de los medios de comunicación hoy en día. Por eso Rajoy sabe que debe satisfacer en primer lugar a los “señores del dinero” o de lo contrario difícilmente sobrevivirá al primer año de su gestión.

¿Y quién satisfará a la población? No se puede estar en misa y repicando dice el viejo refrán español. Satisfacer a los “señores del dinero” implica pagar la deuda con el sudor, el sufrimiento y las privaciones de la población. Puestos a sacrificar a alguien, Rajoy tiene claro que ni se sacrificará a sí mismo, ni se arriesgará a una disputa con los consorcios multinacionales de inversión. Y total, sabe que los electores ni son exigentes, ni siquiera están preparados para saber lo que les conviene, ni mucho menos organizados para combatir ninguna ofensiva que se lance contra ellos.

Nunca estuvo tan claro a quien servirá Rajoy ni que intereses antepondrá. Pero también, en lo que a nosotros se refiere nunca estuvo tan claro quién es el enemigo: la globalización, sus impulsores, la alta finanza internacional, los consorcios financieros, la banca y quien sitúe sus intereses por encima de los de la población. Zapatero lo hizo y por eso lo consideramos enemigo. Rajoy lo está haciendo ahora y por eso no hay otra percepción que podamos tener de él que la de enemigo.

© Ernesto Milà – Infokrisis@yahoo.eshttp://www.identitaria.eshttp://infokrisis.blogia.comhttp://info-krisis.blogspot.com – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.