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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

Urdangarín y la crisis política

Urdangarín y la crisis política

[Infokrisis] Se sabe la teoría que hemos ido defendiendo a lo largo de estos últimos cuatro años, a saber: que la crisis económica, al persistir, se transformará en crisis social (¿de qué otra manera hay que llamar a los 5.000.000 de parados que en 2012 habrán subido a 5.500.000 o incluso 6.000.000 según los más pesimistas?) y esta terminará generando una crisis política de envergadura que dará al traste con el régimen surgido en 1978.

Hasta las elecciones municipales y autonómicas de mayo pasado todavía no se había cruzado la delgada línea roja que separa la crisis social de la política, pero era previsible que se atravesara a la vista de que 5.000.000 de parados, necesariamente, debían responsabilizar a los grandes partidos de su situación de miseria, sin olvidar –dato esencial- que sobre esos dos grandes partidos se asienta el sistema político español de bipartidismo imperfecto.

Primer rasgo de la crisis política: el 15-M

El primer elemento que dejaba pensar en que se estaba entrando en la etapa de “crisis política” era precisamente la aparición del movimiento de “los indignados”. Es cierto que este movimiento es multiforme y contradictorio y que, a fin de cuentas, quién ha terminado definiéndolo (y si se nos apura, limitándolo) ha sido la izquierda alternativa. Es cierto, igualmente, que el tiempo de ese movimiento parece haber pasado y que, a fin de cuentas, era la última expresión de una extrema-izquierda radicalizada pero con un discurso simplista y superficial. Sin embargo, el impacto que logró en los días antes de las elecciones municipales y autonómicas y en los que siguieron fue enorme: por primera vez, un grupo social –“los indignados”- llamaban a la huelga de “votos caídos” y especialmente llamaban a no votar ni al PP ni al PSOE considerados como responsables de la actual situación (diagnóstico correcto), se ejercía una crítica a la partidocracia y se consideraba que la corrupción es el rasgo determinante de la actual situación política.

Tanto en las elecciones de mayo como en las del 20-N el número de votos en blanco y de votos nulos creció extraordinariamente y la abstención abarcó a un tercio del electorado. Tales eran los principales rasgos de la primera fase de la crisis política. Pero, desde entonces se han sucedido otros.

Segundo rasgo de la crisis política: la quiebra del PSOE

Es evidente que el desplome electoral del PSOE ha sido algo más que un simple vaivén de votos: el PSOE, la columna de centro-izquierda del régimen español está en este momento desarbolado, desmadejado, abatido y sin esperanzas de poderse reconstruir a falta de un liderazgo indiscutible y, sobre todo, de unos principios sobre los que asentar su trayectoria futura: la línea socialdemócrata, a la hora de la verdad, se ha configurado como una máquina de ayudar al capital, repartir comisiones y corruptelas y adoptar, una tras otra, medidas erróneas que han perjudicado especialmente a las clases trabajadoras y a la burguesía media. Ahora la socialdemocracia encuentra no solo dificultades para sustituir el liderazgo perdido de ZP, sino para afirmar principios. Y ambos hándicaps tardará en superarlos.

En otras palabras: la columna de centro-izquierda costará tiempo reconstruirla (si es que se logra en algún momento), estabilizarla y convertirla en caballo ganador. Es presumible, incluso, que asistamos a una especie de centrifugación del PSOE o acaso de una voladura controlada de varias de sus partes.

Tercer rasgo de la crisis política: el fin del bipartidismo imperfecto

Los resultados electorales, además, han introducido un nuevo elemento de desestabilización en el sistema político español. Hasta ahora, los partidos que “contaban” en el parlamento de la Nación eran 4: PP, PSOE, PNV y CiU, ahora existen 13 formaciones políticas algunas de ellas con tanto peso como Amaiur e IU.

Si la ley de hierro del sistema político español era el “bipartidismo imperfecto”, ahora, con el resultado del 20-N, han aparecido otros actores nuevos en el hemiciclo con los que, a la vista, de su importancia numérica habrá que contar. Y esto es solamente el principio. El hecho de que algunas fuerzas políticas de izquierdas y derechas se hayan quedado en las puertas del Congreso de los Diputados indican hasta qué punto esta ley de hierro ha saltado por los aires. Tal es otro de los rasgos de la crisis política que se está abriendo.

Cuarto rasgo de la crisis política: el caso Urdangarín

Quedaba un último rasgo a tener en cuenta. Como se sabe, la monarquía ha intentado situarse siempre por encima de las luchas de los partidos y configurarse como el representante de “toda la Nación”. Esta intencionalidad se ha diluido frecuentemente por la escasa capacidad e interés de Juan Carlos I por definir sus posiciones: una cosa es convertirse en el moderador de posiciones y otra muy distinta utilizar esto como excusa para no tener posición propia ante ningún problema por grave que sea. Los destrozos del zapaterismo o la increíble tendencia de Aznar de hipotecar la soberanía nacional para seguir en las aventuras coloniales de su amigo Bush, hubieran sido atenuados si el Rey hubiera alzado su voz. Pero nunca lo ha hecho. No es raro de que la institución se configure como un ente tan costoso como inútil, una mera figura decorativa que muy bien hubiera podido desempeñar un muñeco o cualquiera capaz de ejercer el dontrancredismo sin inmutarse.

Sin embargo, la monarquía, mal que bien, ha logrado sobrevivir a costa de no enfrentarse a ninguna de las columnas del  sistema político y de resignarse a desempeñar un costoso papel de figurón del que se sabía más por la prensa del colorín que por las noticias políticas.

Y entonces llegó el caso Urdangarín. El hecho de que la pareja hubiera cambiado inesperadamente su residencia de Barcelona a Washington no hizo sospechar lo que ahora ya se sabe: que existían sospechas de que el “yernísimo” estaba realizando operaciones que entraban dentro del tráfico de influencias utilizando el nombre y los recursos de la Casa Real. En el momento en que escribimos estas líneas, todo induce a pensar que el Caso Urdangarín va para largo y que erosionará la imagen d la monarquía mucho más que los escarceos amorosos de Juan Carlos en Suiza con una periodista o el hecho de saberse que las leyes y los decretos-ley los firmaba un plotter y no el puño de su majestad…

Siempre hemos sostenido que uno de los rasgos del sistema político español nacido en la transición fue, desde 1983, la corrupción que se generalizó con la llegada de los socialistas al poder y que, desde entonces, no ha parado de extenderse como una mancha de aceite. Solamente una institución decía poder estar fuera de toda sospecha: la Casa Real. En realidad no era así: Luis Prado y Colón de Carvajal estuvo allí para recordarnos que el Rey reinaba pero no gobernaba y que él no hacía negocios, pero lo hacía su valido, el bueno de don Luis Prado. Ahora, no. Ahora, con el caso Urdangarín, un miembro de la Casa Real –del núcleo familiar o de la periferia, poco importa- está directamente implicado en una retahíla de casos de corrupción de los que mucho nos tememos que alguien, incluso la propia Casa Real, estaba informada como mínimo desde la partida de la infanta y su marido con destino Washington. Pero cuando eso ocurría el destrozo ya estaba hecho.

Quinto rasgo de la crisis política: la corrupción. Del rey abajo, todos

Para algunos se tratará solamente de un caso de corrupción que afecta a un miembro periférico de la familia real. Para otro será el principio del fin de la monarquía. Y algunos lo consideramos como una reiteración que da que pensar sobre los niveles de corrupción anidados bajo la constitución de 1978. Pero es eso y mucho más: es, sobre todo, la muestra de que la crisis política ha llegado también a la cúspide del Estado y a la monarquía. Y la constitución de 1978 definió a España como una “monarquía social y democrática”…

Así pues, lo que el caso Urdangarín está poniendo de manifiesto es que también la cúspide del Estado se encuentra en crisis y esa crisis viene en un momento en el que la crisis económica está preparando la temperatura para un estallido social (que se producirá en cuanto el nuevo ministro de economía de Rajoy anuncie e intente aplicar medidas que no se confesaron durante la campaña electoral, pero que son exigidas por la UE y por la alta finanza apalancada en eso que se llama “los mercado”) y es una parte sustancial de la crisis política.

O si lo queremos de otra manera: no falta tanto como podría pensarse para que la constitución de 1978 esté completamente desahuciada. El Caso Urdangarín no es más que un elemento que introduce un nuevo factor de desestabilización en el régimen. Fatalmente, el régimen de 1978 no sobrevivirá a tantos elementos desestabilizadores. Es hora de pensar en qué vendrá después porque el régimen se está agotando ante nuestra mirada incrédula y escéptica.  No sabemos lo que vendrá luego, lo que ya podemos intuir es que hemos entrado en la primera parte de la desintegración política del régimen. Y no seremos nosotros quienes lo vamos a llorar.

© Ernesto Milà

Cuando 5 + 5 son 0

Cuando 5 + 5 son 0

Infokrisis.- La noticia de la reunión de los ministros de Defensa de cinco países africanos y cinco europeos, el grupo conocido como “5+5” se acaba de reunir en Nuakchot para “debatir sobre los problemas de seguridad de la región”. Ahora entendemos por qué estos días se ha hablado de los europeos secuestrados en la franja del Sahel. Todavía es pronto para saber exactamente qué ha dicho el representante de Carmen Chacón –si es que ha dicho algo, porque el ministerio siempre le importó muy poco y ahora que es ministra cesante le importará menos todavía: ¿o es que habéis leído u oído de sus labios en los dos años que ha estado al frente del cargo alguna declaración mínimamente coherente que afectara a la defensa nacional?-, el secretario general de Política de Defensa, Luis Cuesta Civis, pero sí ha trascendido el contenido de la reunión y de los acuerdos tomados.

El Grupo 5+5 está formado por Francia, España, Italia, Portugal y Malta, países mediterráneos todos ellos pertenecientes a la UE, y por otra parte por Argelia, Libia, Mauritania, Marruecos y Túnez es decir, por los países del Magreb. Hay que decir que es la primera vez que asiste a una reunión de este tipo el nuevo gobierno libio a pesar de que la guerra prosigue entre las arenas y que los fieles a Ghadaffi no parecen haberse descorazonado con la oprobiosa muerte de su líder. En realidad, hace pocos días el aeropuerto de Trípoli debió ser “reconquistado” por las tropas del nuevo régimen, lo que indica que existe una guerra de guerrillas con golpes y contragolpes.

Sea como fuere el Grupo, más que 5+5 debería llamarse 5+5+1 y ese uno es el país que más influye al sur de Gibraltar: los EEUU. El papel de los EEUU condiciona toda la política en el Magreb. A pesar de que la guerra civil libia ha sido instigada por Francia (EEUU tiene suficientes aventuras exteriores y una situación económica delicada como para poder soportar un esfuerzo bélico más aunque fuera mínimo), en los últimos diez años hemos asistido a una pérdida creciente de influencia de Francia en la zona al tiempo que iba aumentando paralelamente la influencia de los EEUU. En Marruecos, incluso, los EEUU han instalado la sede del Africom, el mando del Pentágono para toda África, del golfo de Trípoli a Johannesburgo y del Golfo de Guinea al Cuerno de África.

Hay un elemento determinante en esta cumbre del 5+5: tratar la cuestión de los europeos secuestrados por la llamada “Al Qaeda del Magreb Islámico”. Hoy mismo se ha publicado la noticia de que los dos últimos franceses secuestrados no lo estaban por esta sigla del terror, sino por “disidentes”. Cuando se liberaron a los dos cooperantes españoles y, de paso se liberó a su captor, éste negó pertenecer a AQMI y se declaró, simplemente, “un hombre de negocios”. Todavía queda por explicar porqué las iniciativas y los comunicados de este extraño grupo suponen siempre una ayuda para el gobierno marroquí y un menoscabo para el argelino, su rival geopolítico.

La existencia de AQMI fue la excusa que esgrimieron los EEUU para aumentar su presencia en la franja del Sahel: ni más ni menos. De la misma forma que Al Qaeda fue la excusa para invadir en Afganistán y luego para ocupar Irak, la AQMI ha servido para implantar bases americanas en la zona del Sahel, construir en Marruecos, al pie del Atlas, la base militar más grande de toda África y ganar influencia en una zona geopolítica próxima a los pozos petroleros del Golfo de Guinea y de la costa africana. Digámoslo de otra manera: AQMI ni existe, ni se le espera, es tanto solo distintos grupos de bandidos que utilizan la misma sigla de fortuna a la vista de que crea una sensación de “terror” y predispone al pago por parte de los gobiernos afectados.

Por eso, en la reunión del 5+5 estará ausente la pieza decisiva, los EEUU. Sin embargo, estando ausente, la presencia norteamericana planea sobre la reunión. El ministro de defensa mauritano Ahmedu uld Idey Mohamed Radhi explicó durante la presentación del encuentro que los objetivos del foro estaban basados en la seguridad aérea, la vigilancia marítima, la formación de militares y la asistencia ofrecida ante catástrofes naturales y se refirió extensamente a AQMI y a los doce europeos secuestrados presuntamente por esta formación.

Sin embargo, el grupo 5+5 tiene unas funciones añadidas: lucha contra la emigración clandestina y lucha contra el narcotráfico. Y en estas dos áreas, realmente no se ha avanzado absolutamente nada. A los EEUU, ambos temas le tienen absolutamente sin cuidado. En el fondo, los EEUU han sido desde hace 15 años el primer interesado en que pasara por Gibraltar el mayor número de inmigrantes con destino a Europa y, por supuesto, el mayor número de fardos de haschisch marroquí y de cocaína colombiana. Así se debilita a Europa, uno de los objetivos de la política exterior norteamericana.

La reunión del Grupo 5+5 no llevará a grandes conclusiones. Nada cambiará. Es posible que se adopte solamente una resolución sobre el pago de rescates (Argelia está radicalmente en contra) y poco más. Los países del Sahel intentarán obtener el máximo de fondos de los países del norte para distribuir entre sus clases políticas dirigentes (así se “lucha contra el terrorismo” y se “estabilizan a gobiernos pro-occidentales”), pero no nos engañemos, las elecciones marroquíes han dado la victoria a los islamistas, en Trípoli el nuevo gobierno –como en Egipto- es islamista e incluso en Túnez el islamismo disputa el poder a las fuerzas moderadas en un país en el que nunca el islamismo había tenido gran peso… Esta es la realidad: al sur de Gibraltar no hay más fuerza política y social que el Islam y Europa debe aprender que, en breve, tendrá al Islam, como interlocutor único. Y contra antes Europa entienda esto, mejor. Lo segundo es reconocer que el Sur de Gibraltar no es territorio ni de la democracia, ni del liberalismo, ni siquiera de la igualdad, sino del Islam. Por eso no hay lugar para el Islam al norte de Gibraltar y por eso, de lo único que se trata al negociar con los gobiernos de la zona es sobre la contención de la inmigración y de que la inexistencia de un espacio para el islam y para la inmigración del Sahel en el norte.

La política internacional en el siglo XXI debe partir de presupuestos realistas, no de mentiras insertadas para justificar las maniobras políticas de los EEUU. Partir de presupuestos falsos es lo que hace que 5+5 sean 0.

© Ernesto Milà – infokrisis@yahoo.eshttp://www.identitaria.eshttp://infokrisis.blogia.comhttp://info-krisis.blogspot.com – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

 

 

 

Proceso de Paz: balance

Proceso de Paz: balance

Vale la pena repasar lo que ha sido la lucha antiterrorista durante el período zapaterista para intentar extraer algunas conclusiones sobre si Rajoy modificará esa línea y si es precisamente la más adecuada para la política española.

La situación de la lucha antiterrorista cuando Zapatero llegó al poder era increíblemente desfavorable para ETA. La acción del gobierno Aznar en esta materia había sido excepcionalmente dura y no había cometido errores como los del felipismo que, tras optar por la vía del terrorismo antiterrorista, había entregado ésta a los funcionarios más corruptos que podía disponer.

En 1995, los comandos de ETA caían constantemente, las medidas de carácter legal aprobadas por Aznar habían dado sus frutos. Después del atentado de que fue objeto Aznar en 1995, pareció tomarse la lucha contra ETA de manera casi personal. Mientras, el kale-borroka estaba en su apogeo. Es la época de los secuestros extraordinariamente prolongados (Ortega Lara 532 días, Cosme Delcaux 232 días, Jorge Aldaya 341 días) que culmina con el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco en julio de 1997. A partir de ese momento, se produce una revuelta popular contra ETA y se asiste a las primeras protestas públicas y airadas contra la organización terrorista. Esto dará pie para que Aznar vaya aprobando una legislación antiterrorista que tiende a arrinconar a los diferentes “frentes” de ETA. Esta línea solamente fue posible mediante el pacto entre el PP y el PSOE en lo que se llamó  “el espíritu de Ermua”. Mientras, el nacionalismo vasco y el sector abertzale en pleno firmaron el Pacto de Estella. Tales eran las dos vías: acabar con ETA por la vía policial (“pacto antiterrorista”) o acabar con el “conflicto vasco” mediante la vía de la negociación (Pacto de Estella).

La llegada del zapaterismo introdujo un nuevo elemento en esta situación. Por primera vez, un jefe de gobierno, pensaba que no se llegaría a la solución del terrorismo en España por la vía policial, sino por la vía de la negociación. Entender esto es capital para comprender lo que ha ocurrido a lo largo de estos últimos siete años. Desde el principio de su gobierno, Zapatero dejó clara su voluntad de negociar con ETA, lo que en la práctica supuso la ruptura del “pacto antiterrorista” y el reconocimiento de que en el País Vasco existía, no un grupo terrorista que operaba causando víctimas inocentes, sino un “conflicto”.

Llama extraordinariamente la atención el que Zapatero, precisamente en ese momento, cuando ETA estaba completamente derrotada, alguien pensara en hurtar la victoria y pasar a negociar con una banda completamente desintegrada. Pero el proyecto de Zapatero se basaba en dos presupuestos. El primer, la convicción de que la negociación iba por buen camino. Esa convicción surgía de los contactos que mantenía la seguridad del Estado con Josu Ternera desde el período de Aznar. Ternera se había configurado como el interlocutor válido: en clandestinidad, afectado por una grave dolencia estomacal, de vuelta de todo, quería solamente evitar morir tristemente en la cárcel. Es fácil suponer lo que ocurrió luego: la seguridad del Estado pactó con Ternera su seguridad y libertad a cambio de que contribuyera a cortar las uñas a ETA, esto es, a denunciar a los comandos y a la tendencia más agresiva para evitar que se produjeran nuevas víctimas. Esto, además, daba la seguridad a Zapatero –seguridad que parecía irracional si se ignoraba este pequeño detalle- de que la negociación una vez emprendida llegaría a buen puerto.

Pero lo que Zapatero no había calculado era que la correlación interior de fuerzas en ETA era inestable. Pronto, Txeroki, uno de los jóvenes lobos de la banda se percató de que los comandos caían con demasiada facilidad y creó una infraestructura separada del resto de la banda, configurándose durante un par de años como “líder militar” de la misma. Esto hizo que en plena negociación con el gobierno, bastara el atentado a la T-4 para que todo saltara por los aires. A partir de ese momento, las seguridad del Estado consideró a Txeroki y a su gente (nunca a Ternera y a los “históricos”, y así puede entenderse con facilidad el episodio del Bar Faisán) como objetivos prioritarios porque de lo que se trataba era, especialmente, de restablecer la preponderancia de la tendencia Ternera en el interior de la banda de tal manera que no se produjeran nuevos atentados y de que una futura negociación tuviera éxito.

Había un segundo elemento que impulsaba a Zapatero a la mesa de negociación y era la situación propia del País Vasco. En efecto, tras la firma del Pacto del Tinell y su traslación a escala del Estado a partir de 2004 del intento de aislar al PP de cualquier otra fuerza política (estrategia urdida por Carod Rovira y asumida por Maragall primero y luego por el propio Zapatero en su fase de connivencia con ERC (2004-2007), Zapatero intenta evitar por todos los medios un acuerdo con el PP en Euzkadi. Sabía que nunca el PSOE-PSE lograría obtener votos suficientes como para gobernar en solitario y que el PNV no estaba en principio dispuesto a gobernar de nuevo con los socialistas vascos. Así pues, la estrategia de Zapatero (probablemente su estrategia de mayor calado) en esa época consistía en evitar la formación de un “frente abertzale” formado por el PNV y por el “frente político” de ETA (lo que se ha dado en llamar “el mundo abertzale”), sustituyéndolo por un “frente de izquierdas”, en el que la llamada “izquierda abertzale” (los amigos de ETA), reconvertidos en partido político democrático, pactaran con los socialistas tal como ya había ocurrido a principios de los ochenta cuando el PSOE vasco se fusionó con Euzkadiko Ezkerra, surgido del antiguo “frente político” de ETA(p-m), tras la desmovilización de esta organización en los años 1984-5. Zapatero creía –y el misterio es pensar qué le impulsaba a creer esto- que nuevamente podía lograrse una operación de este estilo y que la “izquierda abertzale”, antes o después, de daría cuenta de que era “más de izquierdas” que “más abertzale” y que, por tanto, pactaría antes con el PSE-PSOE que con la derecha nacionalista vasca.

La primera ronda de negociaciones saltó por completo y de manera irremisible con la bomba de la T-4 y sus dos muertos. Mientras, prosiguieron las detenciones de comandos y la ausencia de atentados, tanto por incapacidad de la banda para contar con terroristas capaces de cometer crímenes como por que la tendencia que dominaba la banda –la tendencia Ternera- evitaba que estos se produjeran y verosímilmente indicaba al a policía dónde y cómo desarticular a los comandos más exaltados y dispuestos para la acción.

Pero la segunda fase de las negociaciones se realizo sobre bases más sólidas. En esta segunda fase de las negociaciones, la intención del zapaterismo era muy diferente a la primera. El PSOE necesitó, especialmente a partir de 2009, algún éxito con el que contrabandear sus reiterados fracasos en política económica y en distintos frentes en los que la segunda legislatura de Zapatero constituyó un auténtico fracaso. Es cierto que Zapatero quería pasar a la historia como el presidente de gobierno que desmovilizó a ETA, pero en la segunda legislatura, de ser una vocación histriónica pasó a ser la necesidad de contar con un as que presentar a un electorado progresivamente decepcionado con la gestión de su gobierno.

Fue fácil lograr que en marzo de 2010 a raíz de la intervención de los llamados “mediadores internacionales” recién aparecidos, se anunciara un “alto el fuego” para septiembre de 2010 que fue anunciado por ETA en la BBC. En el comunicado se repitieron todos los tópicos habituales en la literatura agitativa de la banda, la novedad estribaba en que, por primera vez, se aludía a “nuevas condiciones políticas” y a favor de “un proyecto independentista a través del diálogo y la negociación”.

A partir de aquí se sucedió algo parecido a una comedia en la que las dos partes habían pactado ya lo esencial y les quedaba solamente enzarzarse en un tira y afloja sobre lo accesorio. Lo fundamental era de un lado que no habrían más atentados y de otro que la izquierda abertzale se presentaría a las elecciones municipales. La paz definitiva llegaría en dos fases: en la primera (declaración del 20 de octubre de 2011 a través del cual se anunciaba el “cese definitivo de la actividad armada” de ETA) beneficiaba especialmente al PSOE ya que Zapatero podría presentar este episodio como un éxito de su gestión antiterrorista. La segunda fase llegaría durante las próximas elecciones autonómicas vascas cuando ETA anuncie presumiblemente el acuerdo definitivo que beneficiará particularmente a la candidatura abertzale. Por entonces, el PSOE ya no estará en el gobierno de la nación pero la idea de un “frente de izquierdas” (PSOE-PSE+Amariur) que sustituya el “frente nacionalista” (Amaiur+PNV) sigue siendo muy querida por algunos sectores del PSOE-PSE.

Quedan una serie de flecos: las aspiraciones de ETA sobre la incorporación de Navarra a Euzkadi están fuera de lugar y no pueden ser satisfechas por una negociación; tampoco la convocatoria de un referendo sobre la autodeterminación puede ser negociada en las actuales circunstancias cuando el PSOE está en el peor momento de su historia; el único fleco que queda es, sin duda, el futuro de los presos. Y esto crea un problema con las víctimas del terrorismo que vale la pena considerar.

Las víctimas del terrorismo han manifestado reiteradamente su oposición a la negociación con ETA. Era evidente y razonable que si la lucha contra el terrorismo estaba ganada como mínimo a partir de 2002, ¿para qué negociar con ETA? Se trataba solamente de que los etarras pagaran sus crímenes y de lograr que si se producían medidas de gracia estas fueran solamente a partir de cierto nivel del cumplimiento de las condenas y cuando se tuviera muy claro que el arrepentimiento era sincero. Las exigencias de las asociaciones de víctimas del terrorismo eran muy claras: cumplimiento íntegro de las condenas y medidas de gracia solamente en casos muy claros y particulares. Hoy, en la actualidad, este es el gran obstáculo para alcanzar un acuerdo definitivo.

¿Cómo evolucionará la situación en el próximo año? Es fácil suponer que, a pesar de que el PP mantuvo desde la oposición otra política antiterrorista, una vez en el poder optará por mantener la negociación, permitir que Amaiur se siga manteniendo como fuerza política (que especialmente roba votos al PNV y, por tanto, debilita a la derecha vasca), accederá a medidas escalonadas de gracia y no variará sustancialmente los acuerdos a los que el zapaterismo ha llegado con ETA, ni siquiera imprimirá una nueva dinámica. Por otra parte, si ETA pudo llegar a un acuerdo con Zapatero fue, sin duda, porque el PP ya estaba alertado y había dado su acuerdo, especialmente porque era evidente que a partir de las elecciones del 20-N se sentaría otro presidente en la Moncloa y era necesario contar, al menos, con la seguridad de que no daría marcha atrás a los acuerdos mantenidos.

Así pues, lo que ocurrirá en los dos próximos años es que se irán concentrando el algo más de medio millar presos de ETA en las cárceles vascas y, poco a poco, se les irán aplicando medidas de gracia que harán que en los próximos cinco años salgan de manera escalonada la mayoría de presos, empezando por los menos conflictivos y terminando por los verdaderamente trastornados y psicópatas que ya no juegan ningún papel ni siquiera dentro de la banda en la nueva hora política en la que ETA está instalada en este momento.

Tal es la situación en la actualidad. Falta atender a las implicaciones morales y políticas de todo esto.

Negociar con una banda terrorista no es, desde luego, la mejor solución para un Estado especialmente cuando tiene la batalla ganada. El que Zapatero pudiera considerar esta fórmula tiene que ver con su particular ecuación personal: es un humanista universalista para el que “negociación” tiene resonancias más positivas que “enfrentamiento”, “pacto” más que “victoria”, “perdón” mucho más que “castigo”… A partir de ahí, en este cuadro mental, puede entenderse el porqué Zapatero renunció a la victoria sobre ETA que tenía al alcance de la mano. Es evidente que una sociedad sana aspira especialmente a que se castigue al criminal y los derechos de las víctimas se sitúen muy por delante de los derechos de los asesinos. Así pues, todo este embrollo no es más que uno más de los generados por el zapaterismo, seguramente la sífilis ideológica más deletérea que ha recorrido nuestro país en toda su historia.

En segundo lugar, hay otro malentendido generado por el zapaterismo y que tiene también mucho que ver con sus concepciones humanistas-universalistas: ¿tiene cualquier opinión política derecho a beneficiarse de los mecanismos del Estado de Derecho aun cuando su objetivo sea destruir ese mismo Estado? Algunos respondemos: NO. Zapatero, en cambio (y no sólo él, Rajoy opina algo parecido inducido por su liberalismo de estricta observancia), dice SI. Por eso le preocupa que un sector de la población vasca partidaria de la independencia no pueda expresarse políticamente a través de las instituciones, ni siquiera teniendo en cuenta que su presencia en esas mismas instituciones tiene como objeto utilizarlas como altavoz para acelerar el proceso independentista.

En el fondo todo esto no implica nada más que el reconocimiento de la existencia de dos jerarquías de valores: de un lado, aquellos para los que “España” es una forma histórica superada y que ha contribuido a esclavizar a los pueblos, es la tendencia que podemos llamar “relativista” (hoy existe España en su actual formulación, pero mañana puede dejar de existir sin que esto suponga ninguna tragedia ni renuncia particularmente importante) y aquellos otros para los que “España” es una forma histórica no superada, cuya existencia y unidad se remonta, como mínimo al mundo clásico cuando nuestra península era llamada “Hispaniae” e incluso al mundo celta anterior que dominó en toda el territorio. Mediante distintos procesos históricos, las distintas regiones españolas han ido convergiendo, tanto bajo el reino visigodo de Toledo, y después de la “pérdida de España”, los distintos reinos que aparecieron durante la Reconquista, llevaron todos el impulso hacia la unidad que culminó en 1492. A partir de ese momento, con la unidad recompuesta, el retorno a las taifas y a los cantonalismos suponía dar marcha atrás a la rueda de la historia.

No fue sino con la aparición de las burguesías regionales vasca y catalana cuando apareció en esas regiones el nacionalismo en ambos casos teniendo como principales instigadores e ideólogos al clero local y como financiadores y máximos beneficiarios a la alta burguesía industrial vasca y catalana. Ciento cincuenta años después de la aparición de estos fenómenos el esquema sigue invariable. Sin embargo, junto a los nacionalismos moderados máxima expresión política de ambas burguesías, han aparecido fenómenos de radicalismo político que engloban a elementos de la izquierda integrándolas con las viejas aspiraciones de la derecha nacionalista.

El hecho de que la Union Europea sea una “unión de Estados Nacionales” hace que cualquier proceso independentista en España o en cualquier otro país del continente, sea impensable (la independencia de cualquier región europea implicaría inmediatamente la eclosión de procesos secesionistas en todos los países de la UE, especialmente en las locomotoras francesa y alemana, por eso, España está, en última instancia, blindada ante los separatismos por la UE) lo que hace que en el futuro se produzca una tendencia cada vez más acusada a la convergencia entre nacionalistas e independentistas que irá aumentando mientras dure la crisis económica. En el caso vasco el independentismo del PNV ha sido proclamado en multitud de ocasiones, mientras que en Catalunya, CiU lo utiliza simplemente como un mecanismo de presión contra el Estado. Por otra parte, los intereses de las burguesías vasca y catalana  están ligadas al comercio con el primer cliente: el Estado Español, por lo que, a la hora de la verdad hay que dudar incluso de la reacción de ambas burguesías nacionalistas ante un proceso efectivo hacia la independencia.

Este tira y afloja contrasta con quienes pensamos que la unidad de una nación no depende de la voluntad de sus habitantes en un momento concreto de la historia, expresada a través de un referendo. Una Nación es algo más que una generación que aparece en un momento dado de la historia, es, sobre todo, un pasado y un futuro, es una cadena de las generaciones que ninguna de ellas tiene el derecho de romper.

Atentar contra la unidad del Estado es, pues, no solamente un atentado contra ese mismo Estado sino contra la cadena de las generaciones que han contribuido a defenderlo, construirlo y sostenerlo. Y, en este sentido, es un crimen contra la comunidad, crimen que resulta mucho más grave que el asesinato de uno y otro de los miembros de la comunidad. Por eso, desde hace muchos años sostenemos que el verdadero “Crimen” de ETA, el crimen con mayúsculas, no es el haber asesinado a 800 personas, sino el intentar asesinar a toda una nación, en la medida en que apunta contra toda la comunidad, pasada, presente y futura. Y eso es imperdonable. De ahí que sostengamos que un Estado no pueda permitir la existencia de movimientos secesionistas, especialmente si ese Estado es el producto de un proceso histórico que hunde sus raíces milenios atrás. Y una modificación legislativa, o la simple opinión oportunista y al servicio del gobierno, de un Tribunal Supremo, ni pueden bastar para legalizar, ni mucho menos para legitimizar una opción que es criminal no tanto por sus métodos como por sus objetivos.

Si la negociación con ETA ha contribuido a legalizar la opción Amaiur, esta negociación ha sido espúrea y no puede ser admitida por un gobierno digno de tal nombre.

En cuanto a los presos de ETA, ni siquiera se ha planteado que se les prohibiera el acceso a los mecanismos institucionales. Pasar página no es suficiente para olvidar que muchos de los actuales concejales de Amaiur, de sus diputados e incluso de su senador, han sido militantes de ETA y como tales han asesinado o han marcado víctimas a los asesinos. No solamente no han extinguido su condena, sino que en sus historiales oficiales no figurarán los nombres de las personas a las que han asesinado. Es evidente que si de lo que se trataba era de negociar el fin de ETA, el Estado hubiera debido cuidarse especialmente de que los antiguos presos con delitos de sangre y condenas no extinguidas, no podrían ni hoy ni nunca ser representantes de los ciudadanos, ni sentarse en plano de igualdad con los representantes de cualquier otra opción que no ha utilizado la violencia como estrategia. Por otra parte, todo esto supone olvidar también que la existencia misma de Amaiur se sostiene sobre el impuesto revolucionario, los secuestros y que en sus herrikotabernas se ha brindado por la muerte de tal o cual víctima. En política no todo vale y una simple negociación no transformará a un asesino en un político honesto.

ETA y la violencia han sido una patología específicamente vasca que no tiene parangón en lugar alguno de Europa. En Irlanda, incluso, lo que existía era una serie de golpes y contragolpes entre las milicias protestantes y el IRA, nada de todo esto ha ocurrido en España. Basta leer, por ejemplo, los escritos y declaraciones de ETA en los años 80 y 90 para advertir hasta qué punto los razonamientos eran falaces, absolutamente irracionales, ciegos y trufados de argumentos mal construidos, todo, absolutamente todo, para justificar los asesinatos. Porque esto es lo más terrible: un sector del nacionalismo pasó a asesinar cuando ya existían libertades democráticas y cuando absolutamente nada razonable justificaba esta opción.

Las asociaciones de víctimas del terrorismo tienen toda la razón en oponerse a las excarceraciones escalonadas de presos: aquí se han producido 800 muertos, 800 vidas inocentes sesgadas que ninguna negociación, ni ningún acuerdo, van a hacer resucitar. Entonces ¿cómo resarcir a las víctimas del terrorismo? Es simple: con el cumplimiento de las condenas.

Las asociaciones de víctimas del terrorismo nunca se han negado a la aplicación de medidas de gracia a terroristas arrepentidos, pero han exigido con buena lógica que ese arrepentimiento sea sincero e indubitable. Y esto ya no está tan claro sobre cómo puede alcanzarse y aplicarse.

Además, hay otro elemento a tener en cuenta. En el momento en que muchos de los presos se vean en libertad lo que van a tratar es de “legitimizar” a ETA: volverán a hacer culto a la violencia, volverán a celebrar y glorificar a los muertos de la banda, magnificar sus acciones y, en definitiva, a exaltar un período dramático y olvidable de nuestra historia, al tiempo que impiden por la coacción que se honren a las víctimas. Porque en Euzkadi sigue existiendo una violencia latente que dista mucho de desaparecer y que hace que determinados abertzales consideren que están en su tierra y que quien defienda cualquier otra cosa que la independencia vasca no tiene derecho a la libertad de expresión.

En definitiva, todo este embrollo ha derivado de la política enloquecida de un histrión que se negó a vencer a ETA y que para legitimar su humanismo-universalista tuvo que sentarse en la mesa de negociación con la banda terrorista. Pero ahora Zapatero está ya en el basurero de la historia, su figura será recordada como el del “gran bobo” que generó muchos más problemas de los que resolvió y que, en definitiva, su período de gobierno fue un interregno desastroso y lamentable en todos los terrenos salvo en el de la disolución de la sociedad e incluso en la quiebra del propio Estado. Sin Zapatero ninguno de los contenidos en este artículo tendrían sentido: hoy, ETA sería un recuerdo si los etarras desde 2004 no hubieran tenido permanentemente la sensación de que podían salvar lo salvable mediante la negociación, en lugar de haber tenido la convicción de que eran ratas acosadas que debían alejarse lo más posible si es que no querían terminar sus días en prisión.

El hecho de que tengamos fundadas sospechas de que Rajoy proseguirá esta misma política pactista es lo que nos lleva a proponer que una futura reforma constitucional, o mejor, un proceso constituyente digno de tal nombre, afirma la unidad inquebrantable del Estado y considere como reos de alta traición a quienes apunten a su disolución o a la secesión de alguna de sus partes; que recoja algo tan sencillo como la cadena perpetua para los crímenes de cierta gravedad y que prohíba taxativamente la negociación del Estado con cualquier grupo criminal.

Si el Estado ha accedido a negociar con un grupo criminal ¿qué impide que negocie con cualquier otro? ¿Por qué no negociar con los narcos colombianos que limiten sus exportaciones a España? ¿Por qué no negociar con la Casa Real marroquí que disminuya las exportaciones de haschisch a España un 50%? ¿Y por que no negociar con los falsificadores de marcas que se limiten a marcas no europeas, por ejemplo?... E incluso todas estas negociaciones estarían mucho más justificadas porque lo que se sentó de ETA en la mesa de negociaciones eran los despojos de la banda, y las otras bandas de delincuentes que hemos mencionado gozan de buena salud…

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11-M: dudas y certitudes

11-M: dudas y certitudes

De no ser por las bombas del 11-M, Rajoy sería presidente del gobierno desde hace más de siete años. En tanto que líder de la oposición, es de suponer que no quedara contento con una sentencia que no explicaba el móvil de los atentados, ni señalaba al autor intelectual y que dejaba tantos aspectos oscuros como el mayor de los agujeros negros del cosmos. Ahora tiene la oportunidad de resarcirse de todo eso. La cuestión es si lo hará o no.

El terrorismo, por el momento y sin descartar que pueda estallar algún chispazo residual por parte de etarras disconformes con el proceso de paz (¿los hay?), el terrorismo en España es un fenómeno resuelto. No hay terroristas… por lo tanto, la lucha contra el terrorismo no se va a resentir si se investiga el papel de algunos mandos policiales en los sucesos del 11-M. Porque es evidente que una parte de la trama pasa por determinados policías sin cuya colaboración hubiera sido imposible armar una parte sustancial de la trama de los atentados. Así pues, Rajoy no puede aludir que una investigación a fondo sobre el 11-M debilitaría la lucha antiterrorista, porque ésta, en gran medida, ya ha concluido.

Además, resulta innegable la intencionalidad política de aquel atentado: se trataba de que el PP perdiera unas elecciones que tenía virtualmente ganadas (todo lo que se dirimía era si el PP seguiría teniendo mayoría absoluta o la perdería, nada más). Si ese crimen permanece impune y los “ideólogos” del atentado se van de rositas, en cualquier momento, en cualquier país del mundo, puede ocurrir que un atentado cometido con precisión milimétrica, pueda alterar el resultado de unas elecciones democráticas.

Aznar, ciertamente, pagó su locura de situarse en el furgón de cola del americanismo y su ambición de acudir a las Azores para sentenciar al gobierno de Saddam Hussein y de paso sumergir a Irak en una guerra civil y en una lucha de resistencia contra el invasor que, de momento dura ocho años y que, presumiblemente, durará otros ocho más hasta que el país encuentre su definitiva estabilidad (si es que la encuentra algún día). Aznar no supo atender a la voz de unas masas que en España se negaban a participar en una aventura colonial de los EEUU y prefirió creer en los informes que le llegaban de la CIA en los que se hablaba de inexistentes amenazas terroristas y de armas de destrucción masiva que solamente existían en la mente de los expertos en operaciones psicológicas que actuaban desde la central de la inteligencia americana.

A partir de ese momento, Aznar fue vulnerable: un simple petardo el día de las votaciones hubiera demostrado que su actitud nos situaba en el punto de mira del terrorismo islámico. Aznar pagó, finalmente, el tener como ministro de interior a un amiguete, pero no a la persona más capacitada para ocupar el cargo. El “legionario de Cristo” Acebes actuó como se esperaba de él: de manera alocada, torpe, timorata e impérita y, a decir verdad, parte de la responsabilidad de lo que ocurrió entre el 11 y el 14-M se le debe a él. Además, ni siquiera contaba con colaboradores policiales de confianza y el engaño de los funcionarios policiales empezó desde el momento mismo en el que recibió la llamada del jefe de los Tedax situado en Atocha quien le explicó que el explosivo era… el que no era. Si pones un tonto en un cargo de responsabilidad, no hará sino estupideces y el atribuir a ETA el atentado era una estupidez, porque a poco que se examinara el crimen se percibía que ETA nunca había actuado así. Su sentido de lo criminal era completamente distinto. Pero el ministro Acebes no daba para mucho más. Aznar pagó el haberlo colocado allí.

Inmediatamente se produjeron detenciones, cada pieza de la trama que se descubría era solamente más sospechosa que la anterior, se llegó a la casa de Morata de Tajuña, se llegó al piso de Leganés, se detuvieron unos moritos “raros” entre los que solamente uno podía ser considerado como “fundamentalista” (de hecho era la caricatura de fundamentalista y su mujer la única que en aquella época iba cubierta con un burka hasta los pies que ni siquiera dejaba sus manos ver la luz del sol), otros moritos murieron en una extraña explosión y, a la vista de que “el muerto siempre se come el marrón”, se les responsabilizó a todos ellos de haber cometido el crimen. Y, finalmente, aparecieron media docena de “autores intelectuales” de los que el más inteligente era capaz de atarse los cordones de los zapatos.

Jamal Zougam fue presentado como el autor superviviente de los atentados. Desde el principio, su historial no parecía diferente al del resto de los moros detenidos: en absoluto fundamentalistas, completamente apolíticos, pequeños delincuentes, con antecedentes por delitos comunes y algunos chivatillos de los más variados servicios de seguridad del Estado. Zougam regentaba una tienda de telefonía y un locutorio. Encajaba a la perfección: la versión oficial sostenía lo inverosímil, a saber, que para detonar las bombas se utilizaron teléfonos móviles… Los terroristas islámicos pueden ser suicidas pero tampoco son tan idiotas como para trasladar una bomba que puede estallar en cualquier momento a causa de una llamada imprevista de marketing telefónico que marque su número al azar… Una mochila que nadie sabía como había llegado a las dependencias policiales y quien o había explotado llevaba un detonante activado por teléfono y metralla… Si una mochila que no había explotado llevaba estar carga, se dedujo que todas las demás serían similares. Sin embargo, hoy se sabe que los cuerpos de las víctimas no tenían metralla… luego no eran iguales a la encontrada providencialmente.

Quien diseñó el 11-M primero se preocupó de elegir al “chivo expiatorio”, Jamal Zougam… Era la víctima perfecta por muchos motivos: se levantaba tarde, tenía antecedentes por pequeños delitos, llevaba una vida metódica, entre las 12 de la noche y las 10 de la mañana del día siguiente no veía a nadie y vivía en un barrio en el que nadie se preocupaba del vecino. Pero tenía algo que otros candidatos no tenían: cerca de su casa había vivido Abú Dadá, presentado por Baltasar Garzón como el organizador de los atentados del 11-S en Nueva York y se le tenía como el “hombre de Al Qaeda en España”… algo de eso, al parecer, había, pero no tanto. Está todavía en la cárcel por haber enviado fondos a la resistencia afgana… Sin embargo, para la opinión pública y para los archivos de prensa, Abú Dada era el “hombre de Al Qaeda”… Abú Dadá había frecuentado el locutorio de Jamal Zougam, por tanto, se dedujo que ambos “eran íntimos” (no lo eran). El hecho de que Zougam tuviera un locutorio y vendiera móviles (con tarjetas clonadas para llamadas gratuitas eternamente, un “producto” que los inmigrantes magrebíes saben apreciar…) llevaba directamente a armar una bomba utilizando móviles como mecanismos de detonación. Pero los organizadores del 11-M no se detuvieron aquí: era preciso implicarlo más aún. Y se le presentó como autor material… a fin de cuentas, ¿por qué no? Si había colaborado en armar las bombas, si conocía al mayor terrorista de España –Abú Dadá- y si para colmo, era un hombre de costumbres fijas que no tendría coartada para las horas del crimen… era el “chivo expiatorio” ideal. Además, lo reconocieron “los pasajes supervivientes”… Jamal Zougam fue condenado, como no podía ser de otra forma. Y no a una pena leve: se llevó 40.000 años de cárcel. Ni uno más ni uno menos.

Esta semana se ha sabido que los dos testigos claves que sirvieron para cargar a Zougam con esa losa de 40 milenios de prisión eran falsos. Eran los testigos C-65 y J-70. Los abogados de Zougam ahora creen saber por qué los testigos mintieron: eran inmigrantes ilegales… "existían un motivo económico y para obtener beneficios, en cuanto a permisos de trabajo y residencia en nuestro país". El delito de prestar falso testimonio prescribirá en marzo de 2012… así que los abogados de Zougam han presentado querella por falso testimonio y, de paso, procedimiento simultáneo en el tribunal de Strasburgo. Tienen razón los abogados al declarar que "para nosotros la condena a Zougam es el error judicial más grave de toda la historia española". Añaden que "se ha condenando como autor del mayor atentado que ha habido en Europa desde la Segunda Guerra Mundial a una persona que es absolutamente inocente y que no tiene nada que ver con los hechos". Pero lo más importante no es eso, sino que, lo dicen los mismos abogados, "lo que planteamos no es que haya pruebas para condenarle. Eso ya se planteó en el juicio. Lo que planteamos es que las pruebas que utilizó el tribunal para condenarle eran pruebas falsas y alguien engañó al tribunal".

Hay que añadir algo más sobre esta cuestión de los abogados. Ni Eduardo García Peña ni Francisco Andújar, que han realizado estas declaraciones, representaron a Zougam en el juicio del 11-M, sino que defendían a otros procesados y, por ello están familiarizados con todas las irregularidades que ocurrieron en aquel proceso y, llegamos a lo más importante: aseguran que varias cosas les llamaron la atención: "Por un lado, ninguno de los abogados que participaban como defensas en aquel juicio, incluso el que era abogado de Jamal Zougam, interrogó debidamente a los testigos. En segundo lugar, nos llamó la atención el excesivo celo y protección que hubo por parte del tribunal hacia las dos testigos desde el momento que se subieron al estrado". Dicho de otra manera: algunos de los abogados de la defensa, en realidad, trabajaban para los organizadores del atentado (no es la primera vez que esto ocurre, nosotros mismos en el programa documental sobre el atentado contra la revista El Papus en septiembre de 1977 constatamos esta misma práctica: los abogados de algunos reos son sus peores enemigos, justo porque trabajan para el servicio de seguridad que les ha detenido) y el propio sistema judicial (y aquí el juez debería explicar porqué actuó como actuó, sí el juez ese de “tonterías las justas”, prepotente y autoritario en unas ocasiones, pero que actuó con desinterés y desidia en otras) que cubrió a los testigos falsos, inmigrantes por cierto.

Será milagroso que Jamal Zougam celebre el Ramadán de 2012 en la cárcel. Nos alegramos por él. Con lo que cobre de indemnización por haber sido condenado injustamente, podrá reabrir su negocio o bien irse a Marruecos y dejar atrás este país de locos. Pero aquí hay un problema: Jamal Zougam no podía haber sido condenado de no haber participado jueces, policías y abogados en el montaje que le llevó ocho años a la cárcel. Si a esto unimos que el ministro del interior fue engañado por el jefe de los Tedax y que el nombre de este recorre transversalmente la investigación desde ese primer momento hasta la explosión del piso de Leganés… lo que tenemos es más de una docena de cabos de los que tirar para establecer lo que verdaderamente ocurrió el 11-M de 2004. Y eso es necesario, urgente e irrenunciable.

¿Será capaz Rajoy de reabrir de nuevo la investigación sobre el 11-M? El que haya salido a la superficie el episodio de los testigos falsos justo en este momento –cuando se va a producir en pocos días un cambio de gobierno- ha resultado providencial. Rajoy no tiene excusas para no dar ese paso. Debe de darlo necesariamente. La sociedad española no puede soportar el que exista la sospecha de que desde alguna alcantarilla se sentenció la muerte de 192 personas.

No estamos muy seguros de que Rajoy esté muy interesado en reabrir el caso. Durante la campaña electoral no se refirió a ello en ningún momento a pesar de que ese episodio le costó siete años de “travesía del desierto”. Y, francamente, no entendemos el motivo. ¿Tiene algo que ocultar? ¿Hay algo que las alcantarillas le puedan amenazar con hacer público si reabre la investigación? El tiempo lo dirá: si dentro de seis meses la investigación sigue cerrada es que, efectivamente, Rajoy ha “cambiado cromos”: “yo no investigo vuestras vergüenzas y vosotros no hacéis públicas las mías”. El que esto pueda ocurrir resulta intolerable para los 192 muertos y para toda nuestra sociedad.

Ni estamos dispuestos a aceptarlo, ni lo aceptaremos: en Europa, el valor más alto es la Verdad, la Verdad ante todo, la Verdad sobre todo, sólo la Verdad, nada más que la Verdad. Pallas Atenea, la diosa de las batallas, era también la diosa de la Verdad. Su lema decía: “A veces la Verdad no es bienvenida”. No es bienvenida, pero es necesaria para que una sociedad siga en pie.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es – http://www.identitaria.es  http://infokrisis.blogia.com – http://info-krisis.blogspot.com – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

Marruecos: algunas reflexiones

Marruecos: algunas reflexiones

En los últimos diez años la verdadera obsesión de Mohamed VI ha sido contener la marejada islámica. Lo ha logrado a costa de aplicar tres medidas:

- Rodear a los islamistas de una aureola de terror: los atentados de Casablanca de mayo de 2003 distan mucho de estar aclarados y aquellos atentados apuntaron directamente al corazón del islamismo marroquí. Responsabilizándolos y culpabilizándolos se les desprestigiaba electoralmente. Se apuntaba contra la asociación Caridad y Justicia del jeque Jassin y contra Justicia y Desarrollo.

- Favorecer la creación de partidos islamistas “dóciles” que atrajeran el voto islamista hacia la casa real y, por lo mismo, intentar infiltrar a la propia gente afecta a la Casa Real en el Partido de la Justicia y el Desarrollo.

- Reforzar el nexo de unión con los EEUU relajando la tradicional influencia de Francia en el Magreb. Esto ha llevado a que Marruecos se alineara junto al Pentágono en la “guerra antiterrorista” y ha conducido a la creación de esa ficción que es “Al Qaeda del Magreb Islámico”, verdadero servidor de los intereses marroquíes en la zona. Esta alianza ha conducido hasta el asentamiento del Mando del Pentágono para África a los pies del Atlas marroquí (el Africom).

Pero, a partir de Enero, Mohamed VI tuvo que afrontar las revueltas en el mundo árabe y para ello su mejor opción era “liberalizar” el régimen y convocar elecciones más o menos libres. En estas elecciones el “majzén” (la corte) se abstendría de intervenir en favor de unos o de otros y trataría de buscar la alianza con todos… Esas elecciones se celebraron el pasado domingo y han dado una victoria a los islamistas moderados del Partido de la justicia y el Desarrollo que desde 2003 era, con altibajos, la segunda fuerza política. El Partido Autenticidad y Modernidad es el gran derrotado de estas elecciones a pesar de ser el que expresaba mejor los intereses del islamismo moderado al servicio del “majzén”. El PAM (30 diputados) se convierte en el cuarto partido, por detrás de Justicia y Desarrollo (80 diputados), los nacionalistas del Istiqal (45 diputados) y la Unión Nacional de los Independientes (38 diputados).

Pero esta no ha sido la mayor victoria de los islamistas. Hay otros islamistas en Marruecos que pueden alardear de haber obtenido los mejores resultados: los islamistas radicales de la asociación Caridad y Justicia hicieron campaña por la abstención.

El ministro del Interior, Taieb Cherkaoui, ha señalado en una declaración que la participación en las elecciones legislativas que se han celebrado este viernes en Marruecos ha sido del 45%. Un 8% más que en los pasados comicios de 2007. Sin embargo, ésta es una cifra con doble fondo, ya que este porcentaje está calculado sobre los 13,6 millones de marroquíes que se inscribieron para poder votar. Finalmente, 6,12 millones de ciudadanos del reino alauí, de esos 13,6 inscritos, depositaron hoy su papeleta en las urnas de estas primeras elecciones legislativas que se producen tras la última reforma constitucional. Calculando honestamente las cifras y teniendo en cuenta que los marroquíes mayores de 18 años son 24 millones (contando los 3 millones que habitan en el extranjero), el índice de participación real ha sido del 25,5%. Una abstención del 74,5%, tal como informó la SER a través de su corresponsal en Rabat.

Buena parte de ese 75% ha sido reclutado por Caridad y Justicia. Así pues, el resultado de estas elecciones ha supuesto una doble victoria del islamismo moderado y del islamismo radical. Así pues, la Unión Europea tiene que reconocer la realidad que es la que ya redefinimos hace más de siete años (ver http://infokrisis.blogia.com/2005/123002--sur-oficial-y-sur-real-.-que-interlocutor-queremos-en-el-sur-.php), a saber, que en el norte de África y en el mundo islámico en general la única fuerza política y social realmente existente es el islam. Así pues de lo que se trata es de entenderse con el islam exigiendo a cambio nitidez en las fronteras: el islam termina al sur de Gibraltar, no hay lugar para el islam al norte del Mediterráneo. Dicho de otra manera: no hay lugar para el Islam en la sagrada tierra de Europa. El lugar del Islam es el sur y allí debe concentrarse, expandirse y dar coherencia a aquellas sociedades.

En realidad, todo lo que ha ocurrido en Marruecos, Túnez, Libia y Egipto en estos últimos meses es que gobiernos laicos –en realidad, dictaduras laicas- se han ido al garete abriéndose un interregno en el que los islamistas moderados han ido ganando posiciones. El resultado de las elecciones en Marruecos no ha hecho más que abundar en esta dirección. Hasta ahora ha sido una “revolución pacífica”, veremos a partir de ahora si Marruecos conserva su estabilidad (e incluso si el mundo árabe la recupera antes de la próxima guerra con Israel). Veremos a partir de ahora si la monarquía de Mohamed VI logra prolongarse en el tiempo a condición de relajar su dictadura y ceder a las posiciones de los islamistas.

El hecho de que el ascenso irresistible del islamismo marroquí se produzca en estos momentos coincide con el cambio de gobierno en España. ¿Qué política tiene Rajoy en relación a Marruecos? Nada en especial… ambigua, como todo el resto del programa del PP, mantener buenas relaciones con Marruecos y poco más. Pero ahora, también en esto toca la hora del realismo. Con buenas intenciones no bastan: Marruecos seguirá chantajeando a España con Cauta y Melilla y con abrir y cerrar la mano para permitir o no la llegada de inmigrantes en función de las ventajas que obtenga.

Marruecos, en definitiva, se está desestabilizando progresivamente. Esta desestabilización generará (junto a la demografía explosiva, junto a las sequías cíclicas y junto con la tensión social) un aumento de las riadas migratorias hacia España. Y eso es lo que no se puede permitir. Ni eso ni el contagio islamista. Y si Rajoy no se atreve a proponer estas dos prioridades en su política hacia Marruecos, demostrará ser tan mediocre como los presidentes que le han precedido: Zapatero, Aznar, González.

© Ernesto Milà – Infokrisis@yahoo.es – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

 

 

Cine español para verse...

Cine español para verse...

No habrá paz para los malvados... Terminada el ciclo electoral uno recuerda que, fundamentalmente, es cinéfilo y que incluso en las inenarrables jornadas de campaña uno no ha renunciado a ser espectador. Y ahora, cuando Rajoy ha celebrado el primer día de su calvario, servidor se pone a recordar lo que ha visto estas últimas semanas. La película de Enrique Urbizu, No habrá paz para los malvados casi nos ha reconciliado con el cine español.

A nuestro cine le va el género negro desde los años 50. Las películas más geniales de nuestro cine han tenido que ver con este género tanto en el alto franquismo como en el desarrollismo, como en el tardofranquismo, en la transición o en el ciclo democrático. El género negro español nunca ha decepcionado y es quizás el único en el que hemos estado en condiciones de rivalizar con su homólogo norteamericano e incluso superar frecuentemente al francés, que tampoco es manco.

Pepe Coronado ha hecho buen cine. Treinta y ocho películas filmadas desde 1987 del fuste de Goya en Burdeos o La Caja 507, atestiguan que se trata de un muy buen actor que no ha sido valorado convenientemente por la crítica a la vista de que sus primeras películas interpretó papeles de galán melifluo y mangantón. Pero Pepe Coronado es un actor que con el paso del tiempo, como el vino ha ido mejorando. Y ahora es un actorazo al que el papel de “Santos Trinidad” le queda como un guante. Macarrilla, abandonado, corrupto, superviviente, agresivo, alcoholizado, todo eso es “Santos Trinidad”, el protagonista de No habrá paz para los malvados.

Lo que sorprende de esta película es que el guión está extraordinariamente trabajado y parte de hechos que realmente han estado en el candelero en la criminalidad española de estos once primeros años del siglo XXI. Desde 2003, se sabe que ante la presión que las mafias gallegas de la droga estaban sufriendo por parte de la Guardia Civil, se hizo prácticamente imposible importar cocaína a partir de los puertos próximos al Finisterre. La coca empezó a entrar por Marruecos siguiendo la ruta de las mafias de la inmigración y de las mafias del haschisch que, a fin de cuentas, no eran sino las mismas mafias… las que aceptaron la oferta de los narcos colombianos: 5% en cocaína (en la morería la cocaína gusta más que a un tonto un lápiz) a cambio de traer los fardos al otro lado del Estrecho. En España hacían falta inmigrantes para abaratar el precio de la fuerza de trabajo, así que se dejó la vía del Estrecho prácticamente libre para que entraran a miles aquellos que eran capaces de sobrevivir a la travesía (selección casi darwinista). Era la mejor zona para entrar cientos de toneladas de cocaína entre patera y patera.

El guión parte de este hecho incontrovertible y poco conocido (cabría decir, para rematar el tema que los rumores han atribuido generalmente a la hermana de Mohamed VI como enlace entre el “majzén” –el entorno de la Casa Real- y las mafias de la droga) para construir una historia en la que se termina enlazando el narcotráfico con el terrorismo islámico. Es inevitable recordar lo que ocurrió en España el 11-M y que todavía dista mucho de estar aclarado. La película recupera este tema, introduce buenas dosis de imaginación para mayor gloria del tráiler.

Se trata de un guión ciertamente realista y asumible, que introduce muchos elementos de la historia reciente y truculenta de España. La connivencia entre determinados mafiosos marroquíes y fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, queda retratada en esta película. Realmente no se sabe para quién trabajan, probablemente solo para encontrar excusas con las que mantener brigadas de investigación, dejar que pequeños narcotraficantes difundan su basura en discotecas y plazas y vender confidencias imaginativas.

La película da por supuesto que existe un terrorismo islámico. Se ve como aparecen terroristas fabricando bombas en extintores provistas de un detonador telefónico y el dato no es baladí porque algunas fuentes sostienen que las bombas del 11-M no fueron cargadas en los trenes por mochileros sino que habían sido colocadas anticipadamente en… extintores. Y, desde luego, la versión oficial recogió el tema de los teléfonos, un procedimiento increíble para armar una bomba a la vista de que cualquier número recién estrenado puede recibir una imprevista llamada de mercadotecnia o marketing telefónico y estallar en el momento más imprevisto incluso en las manos de quienes están montando el ingenio. Pero lo importante es que la película incorpora la “versión oficial e increíble” sobre cómo se prepararon los atentados del 11-M.

La película en todo momento mantiene la tensión. Hay que estar atento a la trama, pero ésta es irreprochable y encierra una coherencia perfecta. Es posible que en algunos momentos sea algo lenta y que determinados en papeles secundarios el casting se haya relajado, pero, en general, tanto el movimiento de la cámara, como la fotografía, los emplazamientos, son correctos. Es una película de bajo presupuesto, con un guión trabajado, un casting desigual, un ritmo aceptable y una intriga que no desmerece ante las obras maestras del género. Se podían rodar otras muchas más al cabo del año en España. Pero el cine subvencionado y “de autor”, ese cine intimista por un lado (la inefable y sobrevalorada Coixet) o que incorpora astrakanadas de bajo nivel (al estilo del aborto de Balada triste de Trompeta), hace que directores de talento y guiones de calidad queden sumergidos por esa avalancha de mediocridades o simplemente de abortijos cinematográficos.

Hay mucho realismo en la película. Se diría que el director o el guionista han conocido perfectamente los medios de los que hablan: el entorno de puticlubs de baja estofa, de macarrillas llegados en avalancha con la inmigración, de narcos de opereta, policías machacados por la vida, el alcohol y las drogas que ellos mismos han ido incautando, chivatillos desaprensivos que juegan con dos o tres barajas, funcionarios de policía remilgados que parecen cajones de triple y cuádruple fondo, y sobre todo, asesinos magrebíes diestros en el manejo de la navaja, en el apuñalamiento por un quítame allá esas pajas o en degüellos a gogó. Las dos escenas en las que los moros apuñalan a Pepe Coronado tienen un realismo que solamente puede dar el haber presenciado alguno de estos episodios tan habituales entre la morisma.

Una buena película digna de verse para reconciliarnos con el cine español, al menos en el género negro. Una excelente interpretación de Coronado. Y una tarea de dirección que está en la onda de La Caja 507 e incluso de La novena puerta. Un cine aceptable, accesible, sin grandes complicaciones por el que no sabe mal haber pagado una entrada.

© Ernesto Milà – infokrisis – prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

P. Varela: 11 meses en prisión

P. Varela: 11 meses en prisión

Ahora, cuando han concluido las elecciones y se conocen los resultados (que eran justo los que anunciaban las encuestas) vale la pena volver la vista atrás y ver qué es lo que queda pendiente que no haya tenido que ver con esta campaña electoral. Se me ocurre una: en una cárcel catalana sigue preso Pedro Varela. Lleva ya once meses. Yo he estado 13 meses preso así que sé lo que es eso: la sensación de que estás perdiendo el tiempo, de que aquello no sirve absolutamente para nada, que estás preso por razones de conciencia y que el sistema lo que está realizando contigo es una venganza a falta de poder convencerte para que vuelvas al redil o sigas las corrientes como hacen los peces muertos.
Se puede ir a la cárcel por una infamia o por conciencia. La inmensa mayoría de presos lo están por delitos poco o nada defendibles. Y en un alto porcentaje se trata de delincuentes habituales. No es el caso de Pedro Varela. Conozco esa situación porque he sido el único preso entre los 2.500 con los que compartí celdas en la Cárcel Modelo de Barcelona que estuve 13 meses tras las rejas por motivos políticos (una manifestación ilegal contra UCD que había prohibido una manifestación legal organizada por Fuerza Nueva). Pedro Varela ni es delincuente, ni su delito ha causado alarma social, ni mucho menos es un corrupto.
Catalunya es tierra de promisión de corruptos. Catalunya es, sin duda, una de las regiones en donde la corrupción ha hincado más y mejor sus garras e incluso que ha olvidado castigar electoralmente a la corrupción. A nadie se le escapa que CiU es el “partido de los chorizos” y, sin embargo, CiU ha vencido en esta tierra en las últimas convocatorias electoral, lo que dice muy poco en favor del “seny” catalán.
Pero el caso es que, hoy por hoy, ni hay presos de CiU, ni hay presos por corrupción del PSOE, ni del PP… y existir, existen. Sin embargo, lo que sí es muy cierto es que Pedro Varela lleva once meses en una cárcel catalana por el delito de vender libros.
Ni uno solo de los grandes popes de la libertad de expresión ha levantado la voz por este episodio intolerable. Hoy, cuando el gobierno negocia la puesta en libertad de serial-killers que han matado a 15, 20, 25 personas, cuando el ex presidente de la diputación de Castellón, el señor Fabra, ha logrado retrasar más de 10 años su juicio logrando que cuatro de los cinco delitos de los que se le acusaba prescribieran y, literalmente, se ha ido de rositas, cuando decenas de miles de delincuentes llegados de toda la galaxia han convertido nuestro país en el paraíso de los chorizos… Pero Varela sigue esperando que se le clasifique en tercer grado y pueda salir de permiso o simplemente algo tan simple como solamente ir a dormir, o lo que sería mucho más aceptable: que se le indultara de una vez por todas. Pero nada, se ve que hay que matar a varias decenas de personas y amenazar a toda una sociedad para que un gobierno acceda a “negociar”.
Lo que está en juego es mucho más que la libertad de alguien que no ha cometido delito digno de tal nombre. Lo que está en juego es la libertad de expresión. Por eso es preciso no olvidar el “caso Varela” y poner toda la carne en el asador en los próximos meses y semanas para lograr su puesta en libertad.
El sistema político español está viviendo una crisis sin precedentes (más de un tercio del electorado se abstuvo ayer o bien votó nulo o en blanco, una de las dos columnas del sistema está literalmente desplomada, el PSOE, y el bipartidismo imperfecto ha estallado con la irrupción de diputados pertenecientes a 13 formaciones políticas, para colmo el PP se aproxima directo al precipicio desde el momento en el que se atreva a aplicar las medidas dictadas por la alta finanza y denostadas por la población), esta crisis tiene tres constantes: crisis económica (devenida, finalmente crisis social y más tarde, crisis política), corrupción generalizada instalada en el alma misma del sistema e inmigración masiva que sigue llegando a pesar de la crisis… La crisis política va a hacer que en los próximos meses se amplien las medidas contra la libertad de expresión (el hecho de exigirse el 0’1% de avales para presentarse, la reforma en la papeleta del senado, la implantación de un sistema electoral a dos vueltas, etc, no pueden tomarse sino con pesimismo: el sistema se reforma, pero no para favorecer la libertad de expresión y la representatividad, sino justo para lo contrario, para asfixiarla.
Y en este contexto histórico, Pedro Varela lleva 11 meses detenido, cuando hay millones de delincuentes en las calles de España que ni siquiera son remitidos a su país en cuanto son detenidos más de 80 ó 90 veces ejerciendo su oficio de delincuentes.  Pedro Varela lleva 11 meses detenido en un país en el que los corruptos se cuentan a decenas de miles y en donde los políticos incapaces deberían ser procesados por haber llevado a este país al despeñadero. No es tolerable que alguien honesto como Pedro Valera haya entrado en la cárcel. Y es mucho menos intolerable que se aproxime en estos momentos al primer año de condena.
Esta situación debe terminar de una vez y para siempre. Si existe libertad de expresión reconocida por la constitución, hay que aplicarla. Pedro Varela absolutamente nunca -y desafío a que alguien demuestre lo contrario- nunca se ha mostrado intolerante, sino todo lo contrario: dispuesto al diálogo y al contraste pacífico de ideas, si alguien puede ser acusado de intolerante, violento y crispado es precisamente a los profesionales del “antifascismo”  que han hecho todo lo que han podido y más para llevar a Pedro Varela a la cárcel.
No nos engañemos: los que han llevado a Pedro Varela a la cárcel y los que lo mantienen allí son nuestros enemigos políticos, no importa si Pedro Varela no pertenece a tal o cual formación política y si se limita a ser un librero independiente. Lo que importa es que sus enemigos son los nuestros, y viceversa. Y hay que hacer algo por él, porque nadie en democracia puede ser condenado injustamente y ninguna persona honesta puede pasar 11 meses en la cárcel.
Así pues, recomendamos enviar adhesiones a la web http://libertadpedrovarela.over-blog.com/ y estar dispuestos a realizar movilizaciones para protestar por la situación de Pedro Varela.
¡PEDRO VARELA LIBERTAD! ¡CORRUPTOS, DELINCUENTES Y CHORIZOS A LA CÁRCEL! ¡LIBERTAD DE EXPRESIÓN!

Resultados 20-N. Reflexiones

Resultados 20-N. Reflexiones

Infokrisis.- Cuando se lleva algo más de un 98% escrutado parece claro que el PP ha obtenido una cómoda mayoría absoluta y ni siquiera puede hablarse de “dulce derrota” del PSOE: se ha tratado de una victoria en toda regla. Mayoría absoluta en el Congreso y mayoría absoluta en el Senado, mayoría en buena parte de las comunidades autónomas y grandes ciudades. El PP se queda con un “gran poder” y, por lo mismo, con una gran responsabilidad que estamos convencidos de que esté a la altura de su clase dirigente. Lo veremos en el momento en el que se forme el nuevo gobierno y especialmente quien se lleva la cartera de economía.

Un país intervenido y un gobierno sin capacidad de maniobra

El problema es que estas elecciones se producen en un momento en el que la situación española es insostenible y nuestro país carece de soberanía suficiente como para que un nuevo gobierno, por bienintencionado que sea, puede afrontar la situación: no hay que olvidar que bastó una carta de Angela Merkel para que Zapatero y Rajoy pactaran una reforma constitucional después de 33 años de repetirnos por activa y por pasiva que la constitución era “intocable”. España está intervenida políticamente tanto como lo está económicamente. Hay que relativizar la importancia de un nuevo gobierno en España porque éste tanto como el anterior no harán otra cosa más que hacer lo que se les imponga desde el FMI y desde el Banco Central Europeo.

Junto a esto, el PSOE se queda al borde de la desintegración, no solamente porque los 110 diputados suponen una pérdida de influencia sin precedentes al que se unirá las dos próximas derrotas electorales de las próximas elecciones andaluzas en marzo y de las elecciones vascas. Las dentelladas entre líderes improvisados y sin calidad ni talla que se disputarán el poder y las tensiones autonómicas en sus distintas federaciones, van a ocasionar una merma de ingresos, una pérdida de puestos de trabajo y de influencia social que va a tener mucho más impacto que el propio hecho de que la opción socialdemócrata ha fracasado.

La gran crisis del PSOE

Desde hace más de 12 años, el PSOE estaba gobernado por una camarilla extraña y anómala cuya doctrina no era tanto la de la socialdemocracia como la de una especie de mixtura híbrida entre la “new age”, la ideología de la UNESCO y algunos tópicos difundidos por la izquierda alternativa. El resultado ha sido nefasto para la izquierda. En un país en el que en el mejor momento siempre existió un paro residual no inferior al 8% y en donde una parte creciente de la población cobraba salarios de miseria en empleos basura con la sensación de inseguridad que ello implica, ZP se preocupó en la primera legislatura de tres planes enloquecidos: un intento de “reforma de la sociedad” (lo que se llamó “ingeniería social”), el impulso a los “Estatutos de segunda generación” (que tuvo como consecuencia el abrir nuevos problemas y centrifugar el Estado) y, finalmente, la negociación con ETA (olvidando que la banda era una olla de grillos y un hervidero de ambiciones y tendencias contrapuestas). La sinergia de estos tres elementos llevó a una pérdida notable de poder del PSOE en las elecciones de 2008, cuando la crisis económica se preveía desde todos los puntos de vista y Zapatero la negó hasta el otoño de 2008, cuando hacía un año que había estallado la crisis de las subprimes.

A partir de entonces todo se torció. Zapatero, que jamás creyó que estábamos ante una crisis sistémica, sino que estaba persuadido de que estábamos ante una leve contracción del PIB que desaparecería en cuando se inyectara dinero público en los sectores más diversos, terminó olvidando cualquier otra orientación de la primera legislatura para realizar una gestión errática y enfermiza de la crisis que llevó, finalmente, a los 5.000.000 de parados, a los 7.000.000 de inmigrantes, al billón de euros de deuda y a los 500 puntos básicos... Para colmo, en la segunda fase de esta segunda legislatura, Zapatero hizo todo aquello que había negado en la primera legislatura: desde apoyar entusiásticamente las iniciativas internacionales de los EEUU, hasta pactar algo parecido al despido libre, eliminar ayudas sociales, aumentar los impuestos sobre las rentas procedentes del trabajo y disminuir los impuestos sobre las rentas del capital, callar ante los paraísos fiscales, e ir abandonando poco a poco las posiciones socialdemócratas que, finalmente, han terminado por desaparecer hasta el punto de que Rubalcaba, bastante más inteligente, culto y preparado que Zapatero, parecía disociarse de las posiciones del presidente durante la campaña electoral. Esta disociación no era una simple argucia electoral: existía, el Zapatero ideológicamente perdido entre la socialdemocracia y la new age y el Rubalcaba propiamente socialdemócrata.

El problema para el PSOE es que la gestión de Zapatero se ha identificado con la socialdemocracia aunque el presidente lo ignorara prácticamente todo de esta corriente del pensamiento político europeo y, de hecho, estuviera siempre en otras coordenadas ideológicas. El fracaso de Zapatero ha aparecido ante los españoles como el fracaso de la socialdemocracia. Y, por tanto, ha arrastrado al verdadero socialdemócrata, Rubalcaba.

A partir de ahora el PSOE se va a ir deshilachando y en algunas comunidades el proceso corre el riesgo de convertirse en desbandada, especialmente en Andalucía e incluso en Catalunya en donde se van a dar los enfrentamientos más duros entre “estatalistas” y “nacionalistas” dentro del PSC que se saldará exigiendo más autonomía en relación a la central de Ferraz. En la misma noche de hoy se ha hablado de “refundación del PSOE” ¿refundación? El PSOE se “refundó” hace 12 años en el congreso del 2000… ¿una nueva refundación? ¿en base a qué? ¿en torno a qué líderes? ¿en función de qué principios? ¿proponiendo el qué a la sociedad? Ni una sola de estas cuestiones está clara.

El PSOE le costará reconstruirse y, como mínimo durante un año no tiene la más mínima esperanza de poder hacerlo. Las derrotas autonómicas que le esperan en Andalucía, Euzkadi y Galicia, por este orden, mantendrán latente la crisis del partido, su pérdida de influencia social y, finalmente, su situación de desmoronamiento. Por otra parte, IU ha obtenido un resultado excelente, al igual que UPyD. Equo se ha quedado en las puertas y, seguramente puede darse algún proceso de reconstrucción de la izquierda alternativa (especialmente entre Equo e IU a la que pueden afluir sectores del 15-M e incluso algunos socialistas que abandonan el titanic en el que se ha convertido el PSOE.

Es el sistema lo que ha entrado en crisis

Estos resultados confirman la previsión que habíamos realizado desde hace meses según la cual, tras mutar la crisis económica en crisis social, al persistir en el tiempo ésta, se ha producido el inicio de una crisis política, cuyo primer rasgo es que una de las columnas sobre las que se ha sostenido la armadura constitucional desde 1978, la columna de centro-izquierda, el PSOE, se está desplomando.

El sistema político, en la práctica, está dejando de ser “bipartidista”. Pero el sistema político fue diseñado precisamente para esto: para que gobernara centro-derecha o centro-izquierda con mayoría absoluta o bien apoyado por alguno de los dos partidos nacionalistas, el PNV y/o CiU. A tener en cuenta lo que ha ocurrido en Euzkadi: Amaiur ha superado al PNV… el antiguo “frente político” de ETA, después de indecibles avatares, algunos ridículos (como aquel Partido Comunista de las Tierras Vascas…) ha logrado, tras 50 años de actividad de ETA superar al “papa PNV”. También allí la estructura de los partidos tradicionales ha entrado en crisis.

La crisis del sistema político español se demuestra también por dos factores: 1) el aumento de la abstención, el voto nulo y el voto en blanco y 2) el aumento del número de fuerzas políticas emergentes algunas de las cuales entran en el parlamento y otras se quedan en puertas. La abstención ha subido finalmente algo más de dos puntos pasando del 26,15% al 28,31%, pero donde se ha producido un espectacular aumento ha sido en el número de votos nulos (pasando del 0,64% al 1,29%) y de los votos en blanco que también han aumentado (pasando del 1,11% al 1,37%). En total casi 9.500.000 se han abstenido activa o pasivamente de votar y han expresado su insolidaridad de un tercio del electorado con el régimen.

Por otra parte, las fuerzas políticas emergentes de derechas y de izquierdas, o ciertamente ambiguas (como UPyD) van a hacer del nuevo parlamento algo extremadamente fragmentado, como nunca antes lo había estado. Si en 2008 fueron 9 opciones las que accedieron al parlamento ahora son 13 y si exceptuamos a los diputados de la “banda de los cuatro” (PP+PSOE+PNU+CiU), en 2008 el resto de partidos obtuvieron 10 escaños, mientras que ahora son 33… Sería inútil engañarse sobre lo que significa esto: el sistema se está desequilibrando interiormente. Su arquitectura interior pensada para que el bipartidismo imperfecto se eternizara, ha entrado en crisis. Si a esto unimos el hecho de que el poder mediático que en 1978 apoyó y allanó el camino a la constitución, ahora ha variado extraordinariamente e incluso, globalmente ha entrado en crisis, lo que tenemos ante la vista es un sistema en crisis, con un tercio del electorado completamente insolidario con el sistema y media docena de grupos parlamentarios más o menos hostiles al mismo.

El poder de la derecha

Por sorprendente que pueda parecer el PP ha obtenido mayoría absoluta cosechando apenas 500.000 votos más que en 2008. La ley d’Hont le ha dado la mayoría, pero ahora falta saber cómo la utiliza. Se trata de una legitimación relativa de Rajoy porque un tercio de electores se ha abstenido y han surgido grupos de oposición muchísimo más duros que el PSOE y que llegan con ganas de crecer y de obtener un creciente apoyo social: IU, UPyD, Amaiur, etc.

El centro-derecha ha obtenido su segunda mayoría absoluta en un momento en el que el gran acontecimiento de nuestro tiempo es la pérdida de la soberanía nacional. La derecha puede “hacer cosas”, pero está atada de pies y manos. Las soluciones no están a su alcance sino en los despachos de los “señores del dinero”, en las agencias de ratting, en los rascacielos de la alta finanza y de la banca internacional y, finalmente, en instituciones como el FMI y el BCE… La derecha tiene un poder que no va a poder ejercer en lo esencial (la economía) y que va a decepcionar a muchos (en materia autonómica y en la negociación con ETA, especialmente).

Pero a la derecha le ha ocurrido algo mucho peor: se ha quedado sin enemigo. A partir de ahora le va a ser difícil reconstruir al centro-derecha un discurso homogéneo que señale con el dedo a un solo enemigo, ZP. Ahora los enemigos están en todas partes, son más pequeños, pero mucho más beligerantes y lo que es mucho peor para ellos: algunas fuerzas sintonizan con la protesta del 15-M y otras son conscientes de que la izquierda alternativa tiene que converger con los “indignados” y que es por ahí por donde pueden crecer.

Sabemos lo que va a alegar la izquierda contra las políticas de derecha que aplicará Rajoy: que es una política a favor de los mercados, que el crédito no crece a la velocidad que la sociedad necesita, que se va a gobernar para mayor gloria de la alta finanza y de la banca, que no se penaliza suficientemente a las rentas procedentes del capital, que se recortan subsidios y beneficios sociales, que el despido se facilita cada vez más… Y en todo esto, tendrán razón. Pero esto hace que la mayoría absoluta del PP no le sea suficiente para gobernar. Tendrá que negociar con la derecha regionalista e incluso, probablemente, con lo que quede del PSOE, salvo que se quiera utilizar el rodillo parlamentario y generar un estallido en la calle.

Así pues la mayoría absoluta del PP es una ficción política: existe, sí, pero hay que atribuirle un peso relativo. España está intervenida política y económicamente, Rajoy no puede hacer lo que desee, sino que hará lo que le dictan los mercados. La correlación de fuerzas en la calle le va a ser ampliamente desfavorable. En las próximas semanas veremos al movimiento del 15-M reafirmarse y removilizarse, veremos como vuelven manifestaciones callejeras desde el momento en el que Rajoy aplique las primeras medidas anticrisis.

La primera parte de la legislatura e incluso los primeros meses van a ser decisivos: Rajoy no puede permitirse que pase el tiempo. O aplica las medidas anticrisis que se le exigen ahora mismo para que den resultados en tres años, o legará a las próximas elecciones con el lastre de parados y una economía aún estancada. Pero si aplica las medidas anticrisis estaremos en tres o cuatro meses al borde del estallido social.

El resultado de las fuerzas identitarias (I) PxC

El nuevo parlamento no tendrá ni un solo representante identitario. Vale la pena meditar sobre esto. La euforia con que PxC abordó la campaña electoral, le ha deparado un batacazo relativo, pero batacazo al fin y al cabo pues de lo que se trataba era de entrar en el parlamento. En cuanto a E2000, los resultados, no por esperados han sido modestos. En los próximos días realizaremos un estudio más pormenorizado de los resultados electorales pero, por ahora baste realizar unas someras notas cuando se lleva escrutado el 99,81% de los votos.

PxC ha obtenido 59.644 votos, esto es el 0,24%. El mejor resultado se ha obtenido en la provincia de Barcelona con 52.931 votos y el 2,02%. De estos 9.473 votos, el 1,23% se han obtenido en la ciudad de Barcelona. Aquí probablemente haya consistido el error de PxC: en la Ciudad Condal, el partido tenía una estructura muy débil y estaba muy bajo de votos. No era ahí en donde era necesario insistir sino en el cinturón industrial de Barcelona, mucho más que en la ciudad de Barcelona. Sin embargo, en Hospitalet ha obtenido el 3,72%, en Sta. Coloma el 3,8% y en Sant Adria el 3,75%... (zonas todas ellas de asentamiento de andaluces, extremeños, gallegos, aragoneses que llegaron en los años 60-80 y cuyo proceso de catalanización es débil), resultados que son altos, pero que podrían haber mejorado todavía más porque ya existía un “suelo” electoral que en la Ciudad Condal no existía. Al haber “pinchado” la concentración que se  realizó en la Plaza de Sant Jaume, la noticia apareció en toda la prensa catalana queriendo demostrar que había escaso seguimiento para la PxC. Si se hubieran realizado muchos pequeños actos en la periferia de la Ciudad Condal, indudablemente se habría movilizado mucha más masa militantes y nunca una escasa asistencia hubiera merecido primeras páginas en todos los medios de prensa catalanes.

El poder mediático procuró que a lo largo de la campaña, PxC fuera estigmatizada: en primer lugar reproduciendo hasta la saciedad el episodio de la denuncia que un familiar de Anglada presentó contra él, en segundo lugar sacando en la jornada de reflexión la noticia de la detención de un concejal por “apropiación indebida”, en tercer lugar publicando la “condena” de PxC por delito de xenofobia y racismo (cuando, en realidad, Anglada resultó absuelto) y así sucesivamente. La extrema-izquierda también se movilizó en muchas ocasiones contra PxC y hasta el mismo momento de las votaciones se ha manifestado hostil hacia los candidatos de PxC (véase el incidente de Mataró entre una concejala y una inmigrante en el propio colegio electoral). La campaña ha sido realizada en unas condiciones muy difíciles para PxC y los resultados dar lugar a la esperanza.

En Lleida se han obtenido 1.070 votos y un 0,55%. En Girona, 2.618 votos y un 0’85%. En Tarragona 3.097 votos y el 0’89%. Y finalmente en Barcelona 52,985 votos y el 2,02%. En su conjunto los resultados se aproximan a los de las elecciones autonómicas indicando que existe un “suelo” estable que apoya a la PxC.

¿Ha fallado algo en la propaganda de la PxC? A nuestro entender, sí. El mailing masivo enviado no era suficientemente claro: el díptico tenía una maquetación caótica y salvo el “Primero los de casa”, el resto del mensaje no estaba excesivamente claro. Se descendió a promesas que no eran las propias de un partido en fase de arranque y que, por tanto, carecían de capacidad de convicción (“crear 500.000 puestos de trabajo”) o que son tópicos en Catalunya (“Proponemos una mejor financiación”) y suscitan poco entusiasmo en el electorado que tiene detrás la PxC (completamente disociado del nacionalismo catalán). En general, la lectura tanto del díptico como del InfoPxC dan la impresión de que ha faltado capacidad de síntesis y se ha carecido de habilidad para transformar las ideas en eslóganes electorales. Probablemente lo que faltaba era dar cifras rotundas: número de inmigrantes en Catalunya, número de parados, nivel de subsidios que reciben unos y otros, cifras de nacimiento de inmigrantes y de autóctonos, etc, todo lo cual hubiera demostrado que Catalunya está atravesando una crisis como ninguna otra parte del Estado e incluso de Europa. Faltaron frases rotundas, impactantes, radicales, claras.

De estas elecciones, la primera consecuencia que debería extraer la dirección de PxC es concentrar el aparato central y el esfuerzo del partido en algunas zonas (cinturón industrial de Barcelona), dejando el resto a la iniciativa de las delegaciones locales. La segunda tiene que ver con la orientación general del partido. Si en la primera fase de su desarrollo PxC irradió a partir de Vic (una comarca completamente diferente al resto de Catalunya como lo dice el hecho de que los referendos independentistas tuvieran allí una participación del 40%, mientras que en el resto de Catalunya apenas llegó al 19%), ahora los baluartes están en el cinturón industrial de Barcelona. Eso implica un cambio de mentalidad y un cambio de tratamiento de los temas.

El resultado de las fuerzas identitarias (II). España 2000

Los resultados de E2000 en Valencia y Castellón han mejorado los de anteriores elecciones, pero distan mucho de ser satisfactorios. También aquí existen explicaciones. La primera de todas ellas ha sido el escaso presupuesto del que ha dispuesto la organización e incluso la rapidez e improvisación con la que se ha asumido la campaña electoral. Prácticamente 20 días antes de las elecciones todavía no existían ideas claras sobre cómo iban a afrontarse. Para colmo, el rechazo de la candidatura de Alicante a causa de la eliminación de 126 avales, en una provincia en la que existe un buen aparato militante, redujo las posibilidades de E2000 a dos provincias. En otras en las que existen delegaciones, o bien no se pudieron llegar a los avales necesarios (quedándose a 200 en Navarra) y no intentándolo en algunas provincias castellanas y andaluzas en las que probablemente se hubieran objetivo los avales necesarios. Pero, de manera realista, se consideraba que en esas provincias, aun pudiendo presentar avales no se estaba en condiciones de realizar una campaña electoral que diera algunos resultados, por lo que se optó por concentrarse en la Comunitat de Valencia.

En Castellón se ha obtenido un resultado apreciable, sin duda el mejor después del obtenido por PxC en Barcelona. E2000 pasó de 0’33% y 1054 votos en 2008, hasta el 1’24% y 3.685 votos en esta ocasión. El objetivo que se había fijado la dirección de E2000 era obtener un 3% de votos, así que la sensación de que algo ha fallado está viva compensada solamente por el aumento de un punto en toda la provincia obtenido con una inversión mínima y con el entusiasmo de medio centenar de militantes puestos en la calle continuamente durante la campaña.

En Valencia se han obtenido 5.571 votos, el 0’39% frente a los 2.220 votos y el 0’15% de 2008. El objetivo aquí era alcanzar el 0’5% de los votos, así que se ha quedado a una tercera parte del mismo. Pero la inversión en la provincia de Valencia ha sido mínima y todo se ha jugado al  esfuerzo de unos cientos de militantes que han realizado una campaña ignorada por la prensa, a menudo esforzados y que no han registrado ningún incidente.

¿Qué ocurre en E2000 para que exista un avance pero este sea excesivamente lento? Ocurren dos problemas: el primer es de imagen. E2000 tiene una imagen difícil de definir y en la que se perciben todavía algunos elementos de la vieja extrema-derecha de la transición. Para quien lo niegue o no lo entienda: E2000 no es un partido “falangista”, “ultra” o de “extrema-derecha”. Es otra cosa y algunos parecen no haberlo entendido todavía. A lo largo de la campaña se han producido algunas discusiones fraternales, pero no por ello menos significativa, sobre si era bueno o no utilizar el himno nacional tras acabar la concentración de Onda. La decisión la adoptó, sin ningún tipo de influencia exterior, el responsable de la Junta Local y, al mismo tiempo, concejal de E2000 en aquel Ayuntamiento. En lo personal puedo añadir que no es un bueno que un partido sobreactúe en ningún terreno: un partido que se llama “España” 2000, un partido que tiene como logo la llama con la bandera nacional… ¿es preciso que refuerce todavía más sus señas de identidad patrióticas? Cuando E2000 moviliza a cientos de banderas nacionales tras sus pancartas ¿cómo evitar que las miradas se dirijan espontáneamente hacia las banderas mucho más que hacia los textos de las pancartas que definen el tema de la manifestación? E2000 sigue sobreactuando en materia patriótica, olvidan que en ese terreno no se puede competir con el PP (tal como una vez más se ha demostrado hoy en la calle Génova…). Así pues, E2000 debe revisar estas cuestiones de imagen.

El segundo problema a revisar es el valencianismo. El valencianismo es una doctrina ambigua que tiene distintas intensidades: desde el “antes moro que catalán” (completamente inasumible), hasta el “som valencians, no catalans” (asumible). E2000 fue la primera organización política que rompió la tradición procedente de la transición de que en las manifestaciones patrióticas solamente se utilizaran banderas nacionales. En los primeros tiempos de E2000 extrañó el que se utilizaran banderas valencianas, algo que ahora está completamente asumido. Lo que queda es definir la naturaleza de ese regionalismo en una clave propia, tarea a realizar en los próximos meses dentro de un proceso de refundación de E2000 y la asunción de un nuevo estilo de trabajo. Existe un grupo dirigente y una Junta Nacional compuesta por 32 miembros reales y eficientes en torno a la cual debe reorganizarse el partido. Lo que está claro es que hay que definir entre otras cosas el valencianismo y sobre todo revisar lo andado con grupos como el GAV o CV (ya desaparecido). Se han convocado demasiados actos a remolque del GAV, organización que no ha ayudado a E2000 en la campaña electoral. Lo aportado por estas organizaciones valencianistas a E2000 ha sido muy poco y, a cambio se han realizado movilizaciones en episodios irrelevantes muy alejados de los temas tradicionales de E2000 en los últimos dos años: lucha contra la inmigración masiva, lucha contra la crisis económica y lucha contra la corrupción generalizada. Si bien es cierto que CV en las últimas elecciones autonómicas copió literalmente este programa a efectos electorales, lo cierto es que una vez se desintegró el partido muy pocos de sus miembros han solicitado la incorporación a E2000. Por tanto, este período de realizar “causa común” con las organizaciones como el GAV debe ser superado y abandonado al no haber aportado absolutamente ningún avance a E2000.

Resulta curioso constatar que fallos internos hicieron que el III Congreso de E2000 no tuviera el seguimiento que hubiera sido de desear, pero al mismo tiempo, hace falta constatar que justo inmediatamente cerrado el congreso y hasta los mismos últimos días de la campaña electoral, se han ido incorporando tres delegaciones nuevas, varios círculos locales están en formación, incluso fuera de la Comunitat Valenciana. La voluntad de la Junta Nacional de E2000 en este momento consiste en abordar la reorganización del partido a partir de la reunión de esta estructura de dirección convocada para el próximo 3 de diciembre.

El resultado de las fuerzas identitarias (III). Democracia Nacional

DN logró presentar avales en cinco provincias, lo que parece otorgarle cierta preponderancia numérica entre las fuerzas identitarias (4 de PxC y 2 de E2000). Sin embargo, vale la pena examinar las cosas mucho más de cerca: el resultado de conjunto ha sido el más bajo, con mucho, en primer lugar y, en segundo lugar, algunas de estas provincias están absolutamente despobladas hasta el punto de que solamente se precisaban menos de 100 avales e incluso 75 para poder presentar candidatura. En Soria y en Guadalajada han obtenido el 0’35% de los votos… estas dos provincias son con Teruel las tres más despobladas de España.

Sin prejuzgar qué es exactamente lo que lleva a un partido antiinmigración como DN a gente que vive en provincias en donde no existe problema de inmigración (justamente porque están en un avanzado proceso de despoblación…), lo que puede decirse es que los resultados son más que modestos, irrelevantes. En Valladolid, la provincia más importante en la que han presentado candidatura, el resultado ha sido pobre, 425 votos, apenas un 0’13%, en Almería y Huelva en donde sí existe problema de inmigración han obtenido entre el 0’11 y el 0’15%. En total a nivel nacional 1.858 votos.

Todo lo que pueda decirse de estos resultados es un dejá vû en relación a elecciones anteriores en las que DN nunca ha logrado destacar, ni siquiera hacer una campaña en condiciones. Simplemente, el partido es una ficción que poco a poco se va deshinchando y que en cada elección la delegación-estrella termina perdiendo fuelle y escindiéndose o siendo expulsada. En general, los militantes de DN habían cosechado la hostilidad general de otros grupos patrióticos al tapar sistemáticamente los carteles de estos, de tal manera que se podía saber por dónde había hecho campaña el Frente Nacional o E2000 simplemente porque sus carteles estaban justo debajo de los de DN… En esta ocasión, la contracción del partido ha sido tal que parece difícil que sufra más escisiones y abandonos. Esta es la buena noticia. La mala noticia para Canduela es que con estos resultados está, una vez más claro, que no tiene partido, que se le ha disuelto entre las manos.

Otras siglas del “área”

Lo mismo puede decirse del MSR que ante la imposibilidad por conseguir avales en ni una sola provincia optó por convocar una Jornada de la Disidencia y a última hora animar a votar nulo. Otra sigla que tras diez años de dura lucha ha conseguido pasar de la nada al cero más absoluto: sin concejales, con muy escasos militantes, sin capacidad política, aislados, parece difícil que remonten e imposible que se hagan un espacio político.

Otros grupos menores, no ya identitarios, pero sí falangistas tampoco pudieron presentarse. El Frente Nacional se disolvió en los meses previos, La Falange estuvo completamente ausente y no logró avales en ninguna provincia.

Vale la pena decir algo sobre FE-JONS. Logró presentar candidaturas en 6 provincias (Ávila, Córdoba, Palencia, Segovia, Sevilla y Valladolid) que en total han obtenido 2.901 votos. La distribución de estas provincias responde a dos ubicaciones regionales: Castilla la Vieja y Andalucía. Casi como la falange histórica. Es cierto que la nueva dirección del partido está en el cargo solamente desde hace unos meses, y que en sus escritos y documentos se percibe un aroma diferente y un mayor interés por la lucha política real, abandonando algunos de los tics que siempre han estado presentes en las organizaciones azules. Lo normal sería que la nueva dirección realizara la transformación decisiva que precisa esta sigla si quiere salir de su lento declinar. Y esta transformación pasa por convertirse en una tendencia de un partido identitario extendido a todo el territorio nacional y con capacidad para obtener diputados europeos en las próximas elecciones que se convocarán dentro de dos años y medio. Eso o la extinción en un par de elecciones más. A elegir.

En cuanto a AES, su desaparición efectiva preludia su disolución. O lo que sería peor: que insistieran en una vía que ya se ha demostrado cerrada.

© Ernesto Milá – infokrisis – http://infokrisis.blogia.comhttp://info-krisis.blogspot.cominfokrisis@yahoo.eshttp://www.identitaria.es – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.