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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

Cat. 2º análisis de urgencia

Cat. 2º análisis de urgencia

Infokrisis.- Después de dos años en los que el gobierno de Mas no ha hecho absolutamente nada y tiene un balance extraordinariamente pobre, se le ocurrió convocar elecciones para “liderar el proceso soberanista”. El batacazo ha sido histórico y, lejos de simplificar la situación (la de Cataluña y la del propio Mas), lo que ha resultado de esta consulta es una inmensa complicación más en una Cataluña que se ahora entre el paro, la inmigración masiva, la falta de recursos para llevar adelante el faraonismo autonómico y, finalmente, asaltada por la corrupción consuetudinaria al gobierno de la Generalitat.

El debate de forma y la realidad de fondo

En Cataluña la crisis ha golpeado a la sociedad de manera más brutal que en cualquier otra parte del Estado, eso se debe a seis factores:

- La zona más industrializada del Estado es, por lo mismo, la más afectada por la desertización industrial y la globalización. Lo que implica que el paro y la imposibilidad de reciclarse en el marcado laboral es allí mayor que en cualquier otra región del Estado.

- Cataluña es, con mucho, la autonomía más corrupta del Estado en donde la corrupción no está protagonizada por arribistas sin escrúpulos venidos del lumpen o de las clases medias, sino por la aristocracia económica local.

- Treinta años de chantajes al Estado han llevado a Cataluña a disponer de un envidiable techo autonómico que no se ha traducido en una mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos sino solamente en un enriquecimiento de la clase política.

- La llegada masiva de 1.500.000 de inmigrantes complica extraordinariamente la situación: ha llegado un 80% más de inmigración de lo que se necesitaba y en la actualidad la inmensa mayoría está en paro, subsidiada y sin posibilidades de insertarse en el mercado laboral como mínimo en un lustro.

- Desde el período de Maragall (2003, esto es, durante casi 10 años ya), Cataluña ha vivido pendiente de las reivindicaciones soberanistas que se iniciaron con el “nou Estatut” y con su complicada tramitación. Cuando Maragall y montilla fueron sustituidos por Mas, nada cambió, a pesar de que la sociedad catalana y su situación, sí habían cambiado y extraordinariamente.

- Absolutamente todos los elementos internacionales nuevos juegan en contra del soberanismo: la independencia catalana ni tiene posibilidades, ni instrumentos jurídicos, ni siquiera fuerza social para cristalizar, con lo que la política catalana está en una vía muerta: Mas ha suscitado aspiraciones que no pueden llevarse a la práctica.

Sin embargo, el debate político en Cataluña en los últimos años no ha tenido nada que ver con la “Cataluna real” sino que ha afectado solamente a la “Cataluña independiente”, esto es, a la Cataluña imposible. En este desfase radica todo el “problema catalán” y la tragedia que aguarda a aquella autonomía.

Hoy, Cataluña está formalmente intervenida por el gobierno central al haber acudido al fondo de rescate. Este elemento favorece el tradicional victimismo del nacionalismo cuyo discurso es: “España nos roba” y “España nos impide ejercer nuestra autonomía económica, por eso estamos en crisis…”.

Combinaciones para un drama

Más quería ganar los 6 escaños que le separaban de la mayoría absoluta y, sin embargo, ha perdido 12 lo que le aleja de la posibilidad de liderar un proceso soberanista. Esta diferencia de 18 escaños entre lo que se aspiraba y lo que se ha obtenido, constituye la tumba política de Artur Mas, que, a partir de ahora, como le ocurrió a aquel lendakari Ibarreche, todo su discurso se iniciaba y terminaba con la aspiración independentista que el parlamento se encargó de hacer olvidar de un solo plumazo.

Las posibilidades de Mas son tres:

- Olvidarse del proceso soberanista y asumir el hecho de que lo esencial es salir de la crisis y en los próximos tres años deberá hacerlo negociando en Madrid con Rajoy. Lo que implica que aceptaría el “apoyo exterior” del PP en el parlament.

- Seguir con el proceso soberanista pero limitado a pedir una consulta y cuando el gobierno la prohíba, simplemente, victimizarse pero sin ir más allá. Lo que implica que debería de pactar con el PSC, a pesar de que su “federalismo” rechina en los oídos soberanistas.

-  Avanzar en la vía emprendida del independentismo teniendo en cuenta que deberá entenderse con ERC y que, así como en el interior de la coalición CiU, las opiniones sobre el independentismo son dispares, en cambio en ERC el bloque es decididamente favorable.

Si Mas decide gobernar con ERC esto le va a costar una mala relación con el gobierno central que es quien le va a tener que aportar más y más fondos. La victoria de ERC complica extraordinariamente las cosas, tanto a nivel nacional como internacional, pues o en vano España está en el microscopio del mundo a causa de la deuda y del rescate que, antes o después, se pedirá.

Es evidente que Mas debería de pensar en la crisis, algo que no ha hecho desde que llegó al poder. La realidad catalana es una realidad en crisis, pero la crisis no ha estado presente en las elecciones catalanas. De la misma forma que en las anteriores elecciones el tema central era la corrupción pero ninguna fuerza política se decidió a abordar el tema a la vista de la relevancia social y política de los procesados.

Por otra parte, no hay que olvidar la mediocridad inherente a la clase política catalana actual y concretamente a la clase política nacionalista hecha con hijos (habitualmente segundones) de las 200 familias de la alta burguesía y, por tanto, extremadamente dogmática y limitada. En ERC, por el contrario, lo que se agrupan son las capas “populares” del independentismo, con una política que remotamente tienen que ver con la izquierda, una fuerza mayoritariamente “agraria” y rural, extraordinariamente simplista y obtusa en sus análisis política, completamente dogmática e incapaz de discutir y debatir cualquier otro planteamiento que no sea independentista.

Los dos partidos “nacionales” (PSOE-PSC y PP) han quedado en tercera y cuarta posición. Lo que, unido al retroceso de ERC,  indica que en Cataluña el sistema de fuerzas nacido en 1978 está en crisis. El voto a ERC por un lado y el voto a C’s por otro, así como el voto a los pequeños partidos que no han entrado en el parlamento (y que suman algo más de 200.000 votos) y el voto en blanco y nulo (85.000), todo esto, sumado, indica que el sistema en Cataluña ha entrado también en crisis.

El voto que ha ido a votar y antes no votaba era lo que ha permitido a C’s pasar de 3 a 9 diputados. Si han ido a votar no ha sido por la crisis, sino por el eco del debate soberanista. Dicho de otra manera: existe en Cataluña una amplísima mayoría silenciosa que ni siquiera vota (porque no se siente identificado con las instituciones catalanas)  y que cuando lo hace, es contra el nacionalismo, contra el soberanismo y contra el independentismo.

Así pues, lo esencial a retener de estos resultados es:

1) El fracaso de CiU que le impedirá liderar el “proceso soberanista” y que debilita incluso la posición de Artur Mas en el seno de la coalición y de su propio partido.

2) La complicación extrema de la política catalana con una ERC que inevitablemente liderará, mientras siga teniendo esos escaños, el proceso independentista si Mas decide seguir con él adelante y que tendrá en C’s un ala opuesta que, a partir de ahora, tenderá a bloquear el crecimiento del PP en las autonómicas.

3) El retroceso y el estancamiento de los dos grandes partidos de tipo estatalista (PSOE-PSC y PP), víctimas tanto de la crisis económica que aparece como vinculada directamente a ellos y a su tarea de gobierno en Madrid.

4) Se ha producido una desviación del “soberanismo” que del centro-derecha de CiU se está desplazando hacia el centro-izquierda de ERC.

5) Estas elecciones, lejos de resolver algo, han contribuido a complicar extraordinariamente las cosas y son el germen de discordias futuras y, probablemente, de una crisis política que se prolongará mientras se prolongue esta legislatura.

Dentro de cuatro años, no hay la menor duda de que Cataluña estará mucho peor que en la actualidad: la inmigración habrá crecido (especialmente por nuevos nacimientos), las tensiones entre soberanistas y estatalistas habrán tendido a aumentar y Cataluña, muy posiblemente, vivirá una situación de conflicto social, étnico y nacional mayor que hoy.

Otra nota sobre PxC

Probablemente algunos de los que han leído nuestro anterior comentario sobre PxC, enemigos declarados de esta sigla, creen que la hemos atacado. No es así: para nosotros el proyecto de PxC es el único viable en Cataluña y el único que apoyamos en esa autonomía. Ahora bien, lo que decimos es:

1) Que PxC no ha entendido que en estas elecciones tenía que haber tomado una posición clara, decidida y rotunda sobre el tema soberanista que no dejase lugar a dudas sobre cuál era su posición y vincular esta posición al problema de la inmigración masiva. Tampoco ha hablado lo suficiente y con la claridad suficiente sobre la naturaleza de la crisis. Y estos errores le han llevado a perder 15.000 votos.

2) Que el problema de la inmigración, ante el que PxC aporta una solución es, sino el primero, uno de los principales problemas de Cataluña (y desde luego en algunos barrios es el primer problema). Pero para poder ser un “partido serio” hace falta disponer de un programa global que responda a ese y a otros muchos temas. Y eso, en la actualidad, no existe.

3) Que la suerte de PxC y PxL en las próximas elecciones europeas dependía precisamente del resultado obtenido en estas elecciones autonómicas. Entrar en el parlamento hubiera supuesto medios que facilitarían la campaña europea. No haberlo hecho, implica que este objetivo queda lejos.

4) Que en un partido presidencialista, el éxito o el fracaso debe atribuirse a su presidente. Anglada, en este sentido, ha tenido el mérito de encender una llama, pero ha podido avivarla solamente hasta cierto punto. Dos fracasos electorales (y fracaso es no obtener escaño), unido a denuncias de todo tipo, limitan su futuro político y lo circunscriben a Vic (ciudad completamente diferente al resto de Cataluña).

5) Que se ha dicho en voz demasiado baja que PxC está a favor de la unidad del Estado y que rechaza el nacionalismo y el independentismo y esta proclama no ha llegado a las masas. PxC no ha entendido que su base electoral es fundamentalmente castellanoparlante en la medida en que en las zonas de esa mayoría es donde hay concentraciones de inmigrantes y que coquetear con el nacionalismo es un error y es lo que ha generado que los votos que, de manera natural hubieran debido ir a PxC si se hubiera hecho una decidida afirmación de españolidad (unida a la proclama antiinmigración) hubiera arrastrado ese 6% de votos más que ha conseguido C’s.

6) Que en las actuales circunstancias Anglada no tiene sustituto en Vic y haría falta ver si entre los grupos formados en torno a la PxL fuera de Cataluña aparece alguien capaz de liderar una opción política a nivel nacional de la que PxC aportará sin duda su experiencia y su base electoral, ciertamente existente.

Por todo eso nuestra crítica debe entenderse como constructiva –piénsese que durante la campaña electoral y en los meses previos- ya preveíamos este resultado y hemos evitado aludir a él para evitar que apareciera en PxC desmoralización y abatimiento- y proyectada sobre el futuro: porque de lo que se trata es, a partir de ahora, de elaborar una estrategia capaz de afrontar las elecciones europeas por parte de los grupos importantes que tienen “enclaves” regionales con peso suficiente para aportar unos cuantos miles de votos.

Dicho de otra manera: para todos los que consideramos que los ejes del debate actual son la inmigración masiva, la corrupción generalizada, el crisis del sistema, la búsqueda de alternativas económicas que rompan la férrea tiranía neoliberal, para los disidentes de la globalización y del mundialismo, está claro que hay que buscar una vía unitaria. Esta vía debe ser contemplada por pura responsabilidad, especialmente, si detrás hay algo tangible y concreto, más allá de blogs de poca audiencia, siglas de fracasados permanentes y ausencia completa de concejales; hay que sentarse y hablar del futuro. Quien no tiene nada detrás puede permitirse el lujo de ser ultrarrevolucionario, hiperutópico e ingenuo felizote, pero quien tiene algo detrás tiene la obligación de reflexionar y proponer soluciones a un estancamiento y a una situación a peor que se está imponiendo, no solamente en Cataluña sino en todo el territorio nacional.

© Ernesto Milà – Infokrisis – ernesto.mila.rodri@gmail.com – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

Elecciones para un conflicto

Elecciones para un conflicto

Infokrisis.- A medida que han ido saliendo los resultados de las elecciones catalanas, hemos ido hilvanando estas reflexiones apresuradas que seguramente completaremos en los próximos días. Las elecciones catalanas tienen dos ganadores indiscutibles y varios perdedores. Los ganadores son, por este orden, ERC y C’s y los perdedores CiU y el PSC. Hay partidos que permanecen encallados en sus resultados (PP), los hay que suben muy moderadamente (ICV), otros que desaparecen (SI), alguno que entra (CUP) y otro que no logra entrar (PxC). A estas alturas y cuando se llevan recontados el 86% de los votos, el bloque “soberanista” (CiU, ERC, CUP) supone 72 escaños, el voto “españolista” (PP y C’s) 28 votos y el voto “de izquierdas” (PSC y ICV) 35 escaños. De todas formas, el dato más importante es el 69% de votantes, lo que supone un 11% más que en las elecciones de hace dos años. ¿Qué consecuencias puede extraerse de todo esto?

El fracaso de CiU, fracaso de Mas

Las elecciones anticipadas, habitualmente, se convocan para ganarlas. Escasos son en la historia electoral de Occidente, que un gobierno que goza de cierta estabilidad convoque elecciones por el simple placer de perderlas rotundamente. Evidentemente, Mas ha sufrido un castigo en las urnas que ha tenido mucho que ver con su aventurerismo político rayano en lo suicida.

CiU, a partir de ahora, ya no podrá ser considerado como un partido “nacionalista” sino que quedará definido para la posteridad como “independentista”. Ahora le queda a Artur Mas, o bien quedar mal con parte de su electorado pactando con populares, socialistas o republicanos (cualquier combinación en el momento en el que escribimos estas líneas es posible a la vista de lo desaprensivo del personaje) o bien quedar mal en el interior de su propia coalición (insistiendo en el soberanismo con lo que quedará mal con UDC o aplacando su soberanismo con el que quedará mal con lo esencial de CiU).

El lugar en el que ha quedado Mas a la vista de los resultados electorales es, desde luego, extremadamente incómodo y difícil. Ha prometido que habrá un referéndum soberanista (algo constitucionalmente imposible), si da el paso al frente se enfrentará a la legalidad española con el riesgo de convertirse en un “nuevo companys”, si, por en contrario rectifica, su nombre será maldito por los siglos de los siglos por los independentistas.

Todo esto se da en medio de una crisis sin precedentes y, lo que es peor, irreversible, que sacude a Cataluña, principal fábrica de parados de todo el Estado. Pero, además, de los parados, en Cataluña hay 1.500.000 inmigrantes que distan mucho de estar dispuestos a volver a su país, que, por supuesto no han votado en estas elecciones ni a CiU ni a partido alguno, y que jamás podrán ser integrados en el mercado de trabajo catalán ni español.

Mucho nos tememos que los próximos cuatro años en Cataluña van a estar presididos por las tensiones soberanistas y la imagen del “president” corre el riesgo de parecerse cada vez más a aquel lendakari, Ibarreche, que pasó más de cuatro años hablando de referéndum y de soberanismo y, finalmente, una simple votación en el Congreso de los Diputados, le dejó sin discurso, perdió las elecciones siguientes y desapareció incluso de su propio partido.

Estos resultados electorales han demostrado una vez más que el independentismo no es una solución para los problemas de Cataluña, sino una parte importante y sustancial del problema. El hecho de que todos los problemas de Cataluña se resuman uno para los nacionalistas, el “derecho de autodeterminación”, ya de por sí indica sus limitaciones: para ellos, el independentismo es la madre de todas las soluciones, cuando Cataluña sea independiente, por ese mismo hecho, todos los demás problemas desaparecerán como por ensalmo. Estamos, pues, ante un pensamiento mesiánico –el propio cartel electoral de CiU reforzaba esta idea del mesianismo bíblico apocalíptico- que tiene muy poco que ver con los problemas de la Cataluña real ante los que el discurso de CiU ha estado prácticamente mudo: INMIGRACIÓN MASIVA, CORRUPCIÓN GENERALIZADA, CRISIS ECONÓMICA, DESERTIZACIÓN INDUSTRIAL, FALTA DE MODELO ECONÓMICO, FRACASO DEL MODELO AUTONÓMICO Y DE LA AUTONOMÍA CATALANA, FARAONISMO DE LA GENERALITAT Y MALA GESTIÓN.

Cuando en el discurso de un partido político se evita hablar de los problemas reales y se realizada una fuga hacia el pensamiento mágico, esto es, hacia el independentismo, eso implica necesariamente que la tarea de gobierno que debe asumir ese partido, está condenada a la esterilidad y al fracaso.

El estancamiento virtual del PP

El PP ha distado mucho de transformarse en el segundo partido y ha permanecido siendo el cuarto partido catalán, detrás de CiU, ERC y PSC. El haber ganado un solo diputado y 80.000 votos es para el PP un resultado excesivamente limitado. También aquí hay que prever el inicio de una etapa de conflictualidad interna: Alicia Sánchez-Camacho no logra proporcionar el PP el tirón que necesitaba en estas circunstancias.

Es posible que la falta de éxitos del gobierno de Rajoy en Madrid haya lastrado la campaña del PP en Cataluña, pero también es cierto que los dirigentes del PP catalán no son más que una correa de transmisión del “marianismo” madrileño y que la falta de un perfil “social” del PP, sus pasadas complicidades con CiU, hayan favorecido el despegue electoral de C’s, a partir de ahora convertido en una gran opción “españolista”.

El PP catalán necesita una profunda renovación y, especialmente, necesita cuatros políticos cualificados en lugar de ambiciosos de escasa preparación y menos escrúpulos. En demasiadas ocasiones el PP ha terminado pactando con CiU como para que ahora el electorado pueda olvidar esos compromisos y cambalacheos. Es más, si actualmente no ha podido pactar con CiU no es porque no lo deseara sino porque las arcas del Estado están vacías y el gobierno del partido popular no pudo acceder en septiembre a las exigencias económico-presupuestarias de CiU. Pero el electorado no lo ha olvidado.

Por otra parte, el electorado del PP es, en buena medida, españolista y castellanoparlamente y procede de bolsas del cinturón industrial de Barcelona, pero estas zonas se encuentran social y económicamente deprimidas y son perfectamente conscientes de que deben su situación de miseria a la mala gestión de los últimos gobiernos del PP y del PSOE. De ahí que hayan preferido aportar su voto a C’s (pues no en vano, además de pedir que se refuerce el Estado y que se actúe decididamente contra el independentismo, enarbolan políticas sociales en tanto que partido de “centro-izquierda” tal como gustan de definirse.

La “tercera vía” y sus límites

El PSC ha fracasado y con él su opción “federalista” ha demostrado no ser creíble para el electorado catalán. Los socialistas han perdido 75.000 votos, con 4% menos de percentaje y han perdido 8 escaños, mucho menos de lo que se creía que podrían haber perdido. Han logrado mantenerse como segundo partido político en Cataluña, pero muy erosionados y, sobre todo, con un discurso que no ha merecido la atención del electorado. Estas elecciones han demostrado que el “federalismo” (la tercera vía) no da votos, sino que más bien los resta.

El “federalismo” no es querido ni por los nacionalistas (para los que Cataluña es diferente a cualquier otra autonomía y por tanto contraria a un federalismo que implica igualdad entre las partes federadas, igualdad que los nacionalistas no admiten para Cataluña), ni por los españolistas (PP y C’s) que se muestran decididamente partidarios de mantener el actual estatus y, en lo que se refiere a C’s, cediendo algunas competencias al Estado ante la incapacidad de gestionar determinadas áreas como sanidad y educación.

Un análisis más detenido de los resultados demostrará que el PSC ha perdido sobre todo votos en el cinturón industrial de Barcelona y que sus votos mayoritariamente han ido a parar a C’s en primer lugar y al PP en segundo lugar. En efecto, las simetrías electorales son sorprendentes: de los 8 diputados que pierde el PSC, 6 van a parar a C’s y 1 al PP. El PSC ha perdido prácticamente 75.000 votos. Es uno de los grandes derrotados de esta campaña, pero lo esencial no es que se haya hundido la candidatura encabeza por Pere Navarro, sino que lo que se ha hundido es el proyecto histórico que el PSC lleva arrastrando desde hace 30 años y que le ha dejado en puertas del gobierno de la Generalitat en media docena de elecciones autonómicas.

El PSC corre el riesgo de irse difuminando en el único punto fuerte que le queda, el cinturón industrial de Barcelona. Se ha dicho que a la vista de estos resultados, Rubalcaba habrá sonreído sardónicamente: en efecto, con estos resultados se hunde el federalismo díscolo que el PSC enarbolaba como “factor diferencial” dentro del PSOE. Ahora falta que el PSOE reflexione sobre lo que le ha supuesto la sífilis zapaterista en los últimos 15 años y decida si recupera el antiguo jacobinismo propio de la izquierda tradicional o bien se alínea junto al soberanismo.

Lo que está claro es que el PSC pasará a la oposición y permanecerá allí vegetando durante muchos años, como resultado de los errores garrafales cometidos en los siete años de los dos infames tripartitos.

El circuito cerrado del nacionalismo

Estas elecciones han traído una innovación: finalmente, el “nacionalismo” y el “independentismo” han pasado a ser sinónimos.  No hay “nacionalismo” sin independentismo y todo independentismo no es sino la forma extrema y sin complejos de nacionalismo. Lo sabíamos, pero el transvase masivo de votos de CiU a ERC confirma lo que decimos. En las elecciones de hace dos años, el bloque soberanista tuvo 76 escaños (62 CiU, 10 ERC y 4 SI), en el próximo parlamento autonómico ese mismo bloque ha tenido 74 diputados (50 CiU, 21 ERC y 3 CUP), lo que quiere decir que el “voto soberanista” es un circuito cerrado que apenas sube y apenas baja. En votos netos este bloque supone en torno a 1.600.000 votos, mientras que hace dos años suponía 1.525.000 votos, la pequeña diferencia de 75.000 votos, obviamente procede de la abstención.

No es un gran éxito para el bloque “soberanista” cuya opción mayoritaria ha quedado derrotada. Históricamente llama la atención que CiU haya convocado elecciones con la intención de obtener la mayoría absoluta y, en cambio, haya terminado perdiendo 12 escaños, lo que nos confirma en el análisis que hemos hecho en Infokrisis desde el 11-S, a saber: que Artur Mas regresó de Madrid asustado porque no había logrado volver con el cazo lleno y porque en los dos últimos años había inyectado ingentes cantidades de fondos en los circuitos independentistas simplemente para chantajear al gobierno central. Al no lograr su objetivo, debió afrontar el hecho de que el independentismo había crecido más de lo deseable hasta el punto de conseguir restar votos a CiU. Los hechos han confirmado la justeza de este análisis que llevamos sosteniendo (véase el fondo de artículos de Infokrisis) desde hace tres meses.

Ahora bien, se trata de un mapa provisional de soberanismo catalán: históricamente ERC siempre ha tenido unos resultados llamados de “dientes de sierra”, ha subido en unas elecciones y bajado en las siguientes y, en la práctica, los dirigentes de ERC dan muestras de una pobreza cultural y política inconmensurable. En el independentismo radical los resultados son siempre provisionales: véase los obtenidos por SI hace dos años y su desaparición actual, sus votos han ido a parar a CUP (un amasijo heteróclito de izquierda radical e independentista, sin organización ni estructuras) que es también una sigla de fortuna, provisional, que lo más probable es de desaparezca en la siguiente convocatoria electoral.

En lo que a ERC se refiere, aspira a forzar un gobierno “soberanista” con CiU capaz de llevar adelante algo que hoy Artur Mas no puede afrontar: toda la historia del referéndum soberanista. Ahora bien, si Mas opta por formar gobierno con ERC, debe de tener claro que se le cierran durante décadas –probablemente para siempre- el cambalacheo con la derecha españolista del PP.

Por otra parte, ERC es un aliado incómodo como advirtieron los socialistas cuando pactaron el primer gobierno tripartido con Maragall y el segundo con Montilla. ERC siempre fue el “aliado díscolo” que estaba en el gobierno pero que planteaba siempre políticas como si estuviera en la oposición. No creemos que esta actitud vaya a cambiar en los próximos meses.

Por otra parte, CiU debe de tener cuidado con ERC: insistir en un pacto con él, le enajenará cada vez más, el apoyo de la patronal, e incluso arrojará a sus electores más moderados (los de UCD) hacia el PP. Además CiU conoce la incapacidad de ERC para retener durante muchos años los votos ganados y sabe que, antes o después, los recuperará, acaso enarbolando un discurso radical.

Pero, en el interior de la coalición CiU, este fracaso creará problemas con el aliado de UDC que señalará que la pérdida de votos se debe a la actitud irresponsable y a la deriva soberanista adoptada por Mas.

El hecho de Pujol hubiera elegido a Mas como sucesor, no implica que éste tenga talla de estadista, ni siquiera la finura que tuvo Pujol para chantajear durante casi un cuarto de siglo al Estado central. Todo lo que ha ocurrido en Cataluña en el último año y especialmente en los últimos cuatro meses, demuestra la falta de talla y de capacidad estratégica de Mas. Dicho de otra manera: el gobierno de Cataluña seguirá en manos de un mediocre, sino de un incapaz, en los próximos cuatro años y cualquier cosa puede ocurrir cuando el timón está en manos de un personajillo limitado y estratégicamente obtuso.

ERC volverá a morder el polvo en las próximas elecciones, como le ha ocurrido siempre que ha obtenido un éxito superior al que merecen sus cualidades reales como partido y a lo merecido por su clase dirigente. Es un problema de tiempo. El independentismo catalán tiene demasiadas cabezas, demasiados mediocridades y demasiadas ambiciones como para pensar que ERC va a estar en condiciones de gestionar esta victoria con lucidez y tranquilidad.

ERC tenderá a una política de maximalista en materia soberanista (el referéndum y la objeción fiscal). Si Mas acepta su participación en el gobierno, deberá afrontar las tensiones que se prolongarán durante cuatro años y que tendrán como eje la presión independentista de ERC. El independentismo es algo cansino, agotador e irrealizable: cansa a los electores, especialmente porque carece de posibilidades de aplicarse. Y ERC no aporta nada más que soberanismo, sólo soberanismo y únicamente soberanismo.

Así pues, si Mas decide gobernar con ERC y avanzar hacia el independentismo, se va a enfrentar a una utopía imposible y si lo hace será presionado por parte de la clase dirigente de su propio partido (que teme las sentencias de los casos Palau y Pretoria) y de espaldas a la situación real de Cataluña, en donde 800.000 parados y 1.500.000 inmigrantes, generan el caldo de cultivo más idóneo para un próximo estallido étnico-social.

Mención especial a Plataforma per Catalunya

En lo que se refiere a PxC, en los primeros minutos del recuento llegó a tener hasta 3 diputados que luego se han ido difuminando. Parece que cuando se recuente el 100% de los votos PxC quedará con unos resultados inferiores a los obtenidos hace dos años. Todo esto merece ser objeto de reflexión. PxC ha perdido en torno a 15.000 votos y un porcentaje del 0’75%.  ¿Qué es lo que ha favorecido el estancamiento y cierta regresión en los resultados de PxC? Varios factores, entre ellos:

1) PxC se ha visto afectada por la “tripolarización” de la política catalana: un partido que ha decidido situarse fuera de los bloques independentista, federalista y españolista, no ha logrado hacerse oír con fuerza suficiente como para romper el techo que obtuvo hace 2 años, sino que, en términos porcentuales parece que se producirá un descenso.

2) PxC ha sido un partido monotemático que apenas da importancia a otros temas y que no ha estado en condiciones de responder a los grandes problemas de la Cataluña de hoy, salvo a la inmigración: ha dicho poco sobre la corrupción, apenas ha podido hacer oír su voz sobre el modelo de Estado y en el mailing masivo que envió prácticamente no se tocaba este tema ¡que era el tema central de la campaña electoral!

3) El tema central de estas elecciones no era la inmigración, sino el soberanismo. PxC debía de haberse quitado de encima complejos, asumido el hecho de que su electorado natural no es la burguesía catalana (nacionalista y regionalista), sino las clases modestas procedentes de la inmigración (fundamentalmente españolistas). Dicho de otra manera: si PxC nació en Vic (zona independentista), en las anteriores elecciones municipales consiguió afirmarse y crecer en el cinturón industrial de Barcdelona (zona castellanoparlante). O dicho de otra manera: Anglada tiene intereses y orientaciones en Vic que son contrarios a los intereses de los electores del cinturón industrial. Y Anglada deberá decidir ahora si lo que aspira es a ser alcalde de Vic (para lo cual deberá coquetear con el soberanismo) o bien ser diputado autonómico (para lo cual deberá afirmar su “españolismo” pues en el cinturón industrial están los votos antiinmigración).

4)  PxC no ha entendido que le era preciso realizar una afirmación de “españolismo”, precisamente porque el problema de la inmigración se experimenta con particular virulencia en aquellas zonas pobladas por autóctonos hispanoparlantes y no en zonas catalanoparlantes. El casi silencio de PxC en materia de “modelo de Estado” no ha estimulado el voto de los hispanoparlantes que han oído con mucha más fuerza el de C’s y a él se han entregado.

5) El hecho de que haya aumentado el número de votantes ha facilitado el hecho de que PxC haya bajado en porcentaje, lo que demuestra que los votantes que hasta ahora se habían refugiado en el abstencionismo pertenecían a los sectores “españolistas” que al acudir a votar lo han hecho a favor de C’s.

Lo que está claro es que el “fenómeno PxC” en estos momentos está amortizado y no ha progresado electoralmente en los dos últimos años. Esto es particularmente grave especialmente para los grupos que se han formado vinculados a PxC en el resto del Estad con el nombre de Plataforma por la Libertad. Su éxito dependía de que la “matriz” (PxC) estuviera en condiciones de afirmarse en el parlamento y asumir el liderazgo de todos estos núcleos fuera de Cataluña. Esto no ha ocurrido y PxL tendrá que preguntarse por qué porque en las actuales circunstancias no están en condiciones de realizar una inversión de sus propios bolsillos para las próximas elecciones europeas. Y, por otra parte, ¿quién asumiría las primeras plazas de la candidatura de PxL en las europeas?

Lo que está claro es que PxC debe de hacer una reflexión profunda sobre sus carencias y limitaciones en el momento actual. El tiempo va pasando y PxC no consigue entrar en el parlamento autonómico catalán y simplemente eso implica la necesidad de rectificar programa, orientaciones, discurso e incluso cabezas visibles. Y quizás sea el momento de pensar en que PxL debe de asumir su responsabilidad y empezar a pesar algo más que PxC que parece estancada con cierta tendencia a la regresión.

© Ernesto Milà – Infokrisis – Ernesto.mila.rodri@gmail.com – prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

 

 

 

Catástrofes sociales (III-A)

Catástrofes sociales (III-A)

Infokrisis.- Proseguimos la serie de artículos sobre la CONVERGENCIA DE CATASTROFES con esta tercera entrega en la que abordamos las "catástrofes sociales". Dada la longitud de este tema lo hemos dividido en dos partes. A la catástrofe política y a la castástrofe económica se une la catástrofe social cuya magnitud es, como mínimo, de envergadura similar a las anteriores. Lamentamos no poder haber concluido esta serie antes de lo que hubiéramos deseado pero, la falta de tiempo y las actividades y viajes profesionales nos han impedido abordar con la celeridad que queríamos estas reflexiones en voz alta. Esperamos poder finalizar la serie antes que termine el mes.
3. Catástrofes sociales

En los años 60 la sociedad burguesa occidental entró en crisis y poco a poco vio como todos los valores que hasta ese momento habían sido emblemáticos se fueron derrumbando a velocidad siempre creciente. Primero irrumpió la revolución sexual a través de la contracultural, de la comercialización del Enovid (la píldora anticonceptiva) y de la minifalda. Estos elementos colocaron la piqueta de demolición sobre la sociedad burguesa. A esto se unió la crisis de la religión que hasta ese momento había sido tradicional y que empezó su autodemolición con las conclusiones del Concilio Vaticano II. En España, todo esto coincidió con el tardofranquismo y con la mutación radical de la sociedad a lo largo de los años 70. La llegada a España de millones de turistas en los años 60-70, provistos de otras costumbres, volvió a alterar la médula de la sociedad y de la moral burguesa española. A esto se añadieron los distintos avances tecnológicos que desde el vídeo hasta el ordenador personal y luego Internet supusieron cambios acelerados, no solo en las costumbres, sino también en la difusión de las ideas y en las actitudes de las gentes.

El problema ha consistido en que la sustitución de la sociedad burguesa por otro modelo de sociedad nunca ha conseguido estabilizarse y ha sido fuente de alteraciones y desequilibrios sociales. Para colmo, la llegada del zapaterismo, con su vacuidad ideológica, supuso el triunfo de la ideología de ONG, dictada desde las instancias de la UNESCO y elevó al rango de ley las ideas de “ingeniería social” (matrimonio gay, divorcio exprés, aborto libre, sociedad multicultural, igualdad sexual, nuevos modelos familiares) que se unían a las alteraciones generadas en los períodos inmediatamente anteriores y que, especialmente, cristalizaron en las sucesivas reformas educativas, cada una de las cuales sumió a la enseñanza pública y privada en una crisis más profunda. Esto nos llevó a una sociedad absolutamente individualista, en donde cada persona se encontraba replegada sobre sí misma, ausente casi por completo de las estructuras de la sociedad civil, desinteresada por cualquier cosa que supusiera el gobierno de la nación o de responsabilidades de cualquier tipo y, castrada absolutamente, de dos factores esencial para la supervivencia: cultura y espíritu crítico.

Para colmo, desde los medios de comunicación se impuso un proceso brutal de aculturización y bastardización de las masas, especialmente a partir de 1985 con la aparición de las televisiones privadas y los primeros despuntes de la Telebasura.

En la actualidad, la tercera crisis irresoluble que está sucediendo en España tras las crisis política (el sistema político nacido en 1978 está agotado) y la crisis económica (no hay modelo económico, luego no hay posibilidades de salir de al crisis), es la crisis social. Esta crisis se manifiesta en distintos terrenos:

a. Crisis demográfica.- El pueblo español ha dejado de tener hijos en número suficiente para perpetuarse en la historia. Como si su vitalidad se hubiera agotado y se resignara a desaparecer.

- En la actualidad, la tasa de natalidad española es una de las más bajas del mundo y está muy por debajo del mínimo exigido para asegurar la continuidad de la población (ver artículos en Infokrisis sobre la demografía española).

- Este dato se oculta adicionando la tasa de natalidad de nuestro pueblo a la tasa de natalidad traída por los inmigrantes. Más que una ocultación es un engaño basado en la norma humanitarista y liberal de “todos somos iguales”, sí, todos somos iguales, pero todas las culturas son diferentes y aquí de lo que se trata no es de lograr una tasa de natalidad que perpetúe el Islam sino de una tasa de natalidad que perpetúa al pueblo español.

- La crisis demográfica es síntoma de distintas patología sociales:

1) crisis de la familia tradicional,

2) incapacidad de los nuevos modelos familiares por sustituir a la familia tradicional,

3) modelo social y sexual igualitario que olvida que hombre y mujer tienen distinta fisiología y, por tanto, distintas funciones,

4) hedonismo ampliamente extendido entre las jóvenes parejas que disminuye su instinto de reproducción,

5) crisis económica y falta de ayudas del Estado a las nuevas parejas que les resta posibilidad de formar familias y tener hijos (salarios bajos, imposibilidad de acceder a viviendas dignas, elevadas tasas de paro juvenil, etc.)

6) Ideología de los “derechos” que ha sustituido a la realidad de los “deberes”, uno de los cuales es la perpetuación de la especie.

- En una sociedad así llama la atención el énfasis puesto en el aborto y la despreocupación que los Estados tienen hacia la tercera edad. Cuando una sociedad no duda en golpear u olvidar a sus capas más débiles es que una amplia patología social se ha apoderado de toda ella.

- En la actualidad no hay absolutamente ninguna razón por la que se pueda pensar que la natalidad del grupo étnico “español” aumentará y todo induce a pensar que hacia mediados del siglo XXI apenas será de un 25% a un 35% del total de la población residente en nuestro país y con una edad media próxima a los 40 años.

b. Inmigración masiva.- Estamos ante el principal problema económico-social del siglo XXI, que está fermentando ante nuestra mirada, sin que los poderes públicos, no solamente no hagan nada, sino llegando a negar que, efectivamente, sea un problema:

- El problema no es solamente que la natalidad española haya caído en picado, sino que 1 de cada 4 nacimientos en España es hijo de inmigrantes y en breve llegaremos a 1 de cada 3. Esto supondrá, junto a la llegada masiva de inmigración, una alteración sin precedentes históricos y en un período mínimo (en apenas 20 años) del sustrato étnico y cultural de nuestro país. Que nadie piense que esta alteración se va a producir sin generar enormes tensiones y conflictos.

- La inmigración se hace masiva por culpa del modelo económico generado por José María Aznar que entreabrió las puertas a la inmigración y lo hizo para abaratar el precio de la mano de obra. Luego vino Zapatero que abrió las puertas de par en par a la inmigración a causa de sus fantasías ideológicas, especialmente las de la “sociedad mestiza” y la “multiculturalidad”.

- Hoy, el problema de la inmigración es un problema económico-social de primera magnitud hasta el punto de que si no se resuelve (y la única solución es la repatriación masiva de los excedentes migratorios que llegaron entre 1997 y 2012) podemos afirmar con seguridad que no hay solución ni para disminuir las tasas de paro, ni para aliviar el déficit del Estado, ni para liquidar la economía sumergida, ni para alcanzar unos salarios dignos.

- La sociología enseña que la presencia de inmigración en un país no genera conflictos mientras esta se mantiene por debajo del umbral del 5%, a partir del momento en el que supera ese umbral se generan desequilibrios crecientes atendiendo a tres factores: el volumen de inmigración, su concentración en determinados barrios y zonas y su origen (pues no en vano hay colectivos inmigrantes más conflictivos y otros menos conflictivos).

- La llegada masiva de inmigrantes para alimentar el modelo económico del aznarismo supuso la llegada de 7.000.000 de personas en un país que mantenía un paro residual mínimo de 1.750.000 personas. Antes de llegar al “pleno empleo” (lo que hubiera encarecido el valor de la mano de obra) se prefirió abrir las puertas a la inmigración olvidando que el ciclo de la construcción es limitado y que ninguna economía mundial ha podido mantener una tasa de crecimiento basada en la construcción y que se prolongase más allá de 6-7 años. Nadie pensó en lo que ocurriría cuando las bases del crecimiento económico español (el ladrillo) se desplomara: nadie cayó en la cuenta de que tendríamos un ejército de parados inmigrantes que sería necesario subsidiar para evitar revueltas étnico-sociales e inflación de la delincuencia.

- Cuando se recuerda la presencia de 7.000.000 de inmigrantes en nuestro país (1.000.000 naturalizados españoles, 600.000 ilegales y 5.400.000 regularizados) se evita decir que solamente 1.500.000 está dado de alta en la Seguridad Social, 600.000 son jubilados europeos con un aceptable nivel de vida y el resto se trata de un grupo subsidiado que nuestro país no se puede permitir, ni en tiempos de crisis, ni en tiempos de bonanza económica.

- El aznarismo, basó el crecimiento económico y el aumento del PIB en la llegada anual de 600.000 inmigrantes, que alcanzaron una cota de 800.000 en el año 2005 cuando ya gobernaba ZP. La euforia económica de aquellos años venía dado por un PIB que subía continuamente ¡motivado no por una economía real creadora de riqueza sino por una economía especulativa y por el mayor movimiento económico que generaba la inserción anual de 600.000 consumidores adultos más llegados del extranjero.

- Cuando se afronta el problema de la inmigración hay que tener en cuenta que es, a la vez, un problema cultural, religioso, étnico, jurídico y económico: buena parte de los contingentes de inmigración que han llegado y están llegando son absolutamente inintegrables, tal como han demostrado décadas de intentos en esa dirección en los países europeos. Ni la inyección de fondos para la integración, ni una sociedad predispuesta a integrarlos, ha conseguido hacerlo con grupos étnicos separados por una brecha cultural y antropológica.

- A esto se une el problema del Islam, religión nacida fuera de Europa que concibe su expansión como conquista y que conforma un eje en torno a la cual debe girar la ordenación de todas las actividades a través de la “sharia”, la ley coránica. La imposibilidad de adaptar la “sharia” a la legislación europea es una fuente de conflictos que solamente se evidencia allí en aquellos territorios europeos en los que el Islam es mayoritario.

- Sería absurdo negarse a reconocer que la presencia de inmigración masiva en España ha alterado todas las cifras y todas las estadísticas sobre los comportamientos sociales: accidentes de carretera generados por alcoholismo, cifras de violencia doméstica, robos con intimidación, aparición de enfermedades tropicales, reaparición de enfermedades desterradas de nuestro país, etc.

- Hay que entender cuál es la naturaleza compleja del problema y aceptar el hecho de que han llegado a nuestro país unos contingentes de inmigración imposibles de integrar en el mercado laboral y en la propia sociedad española. Y solamente hay una disyuntiva: o repatriarlos o subsidiarlos, a la vista que integrarlos es algo imposible.

- Le negativa a afrontar este problema será –está siendo- el embrión de una crisis étnico-social sin precedentes que planea, no solamente sobre España, sino sobre toda Europa y que adquirirá su máxima virulencia a partir de 2020. Ninguno de los partidos mayoritarios en España acepta la inmigración como problema (en la medida en que PP y PSOE han generado el problema) y, por tanto, carecen de soluciones realistas para abordarlo. Por otra parte, la irrelevancia de las opciones que alertan en estos momentos sobre los riesgos de la presencia de 7.000.000 de inmigrantes, hace que no existan voces discordantes y la unanimidad sea total: no existe problema migratorio ni mucho menos étnico-social, así pues, no hay soluciones previstas.

c. Hundimiento del sistema educativo.- El sistema educativo español no responde a las necesidades de la sociedad española y, por tanto, no puede formar en ningún terreno (ni técnico, ni científico, ni humanitario) a los nuevos reemplazos.

- La crisis del sistema educativo español se inició a principios de los años 70 con la Ley General de Educación elaborada por los tecnócratas del Opus Dei. Desde entonces, y siempre a velocidad creciente, esta crisis se ha ido agravando con el paso de los años y hoy resulta completamente irresoluble: desde hace 20 años están saliendo de las escuelas promociones de adolescentes que ni están preparados para afrontar el futuro ni siquiera tienen la formación mínima suficiente como para poder decir que han salido del analfabetismo estructural.

- La educación española está en la cola de la europea y no hay absolutamente ningún motivo para pensar que en las próximas décadas los gobiernos que se irán sucediendo tomarán medida alguna para corregir este problema desde una perspectiva realista: hasta ahora todas las medidas que han ido adoptando se han caracterizado por generar un mayor hundimiento del sistema educativo y una mayor ineficacia en la tarea de formación de los jóvenes.

- Buena parte de este hundimiento se debe a las concepciones pedagógicas que se han ido imponiendo desde 1973 y que suponen distintas variaciones del mismo tema de la educación progresista: aprender jugando, sustituir los valores instrumentales (cultivo de la memoria, esfuerzo, sacrificio, constancia, deber) por valores finalistas (pacifismo, buenismo, igualitarismo, etc).

- El peor problema que afrontamos en estos momentos no es solamente que la doctrina pedagógica no funciona, ni siquiera que el ordenamiento educativo es completamente absurdo, sino que los profesores que deben aplicarlo han sido formados en escuelas normales que difundían esos criterios pedagógicos que, una vez puestos en práctica, se muestran como inviables generando un efecto demoledor en los enseñantes: pérdida de vocación, búsqueda de períodos de baja para eludir responsabilidades, inadecuación de la formación recibida con la realidad del medio pedagógico, etc.

- La presencia masiva de inmigrantes en las aulas (1 de cada 4 niños) se suma a estos efectos demoledores. A fin de “integrarlos” lo más rápidamente posibles, se han amontonado a niños procedentes de distintas nacionalidades la mayoría de los cuales ni siquiera hablan español, en una misma aula con el resultado que cabía esperar desde el principio: cuantos más inmigrantes están en un aula, más desciende el rendimiento académico de todos. Sin olvidar que algunas cultural (como la islámica en particular) desprecian el tipo de formación, para los cuales de lo que se trata es de que el niño, trabaje lo antes posible. Por otra parte, podemos pensar lo que supone para un niño de color el ver que todos los autores literarios, históricos, científicos, etc, son “blancos”.

- A esto se une el dogma de la coeducación que hoy es considerado como uno de los grandes errores de las concepciones progresistas: niños y niñas tienen distintos tiempos de evolución psicológica y agruparlos bajo la misma aula, hoy se sabe que constituye un error que no beneficia ni a unos ni a otros, sin embargo, el dogma implica que quien no lo cumple no recibe subvención.

- Hemos visto durante décadas como los niños pasaban de un curso a otro con asignaturas suspendidas sin que nadie advirtiera que se estaban generando analfabetos estructurales incapaces de dividir porque antes nadie se había preocupado de que sumaran, restaran y multiplicaran bien. Nadie, absolutamente nadie, alertó de este problema que ha destrozado culturalmente a una generación.

- Ante la imposibilidad de alcanzar un rendimiento aceptable del sistema educativo, la escuela se ha convertido en un lugar de almacenamiento de los niños cuando sus padres están en el trabajo, buscando trabajo, o simplemente abatidos sin trabajo. La escuela-almacén ha sustituido a la escuela-formadora.

- En España todo esto ha ido todavía más lejos dado el particular sistema autonómico de nuestro país en el que la enseñanza es una de las competencias descentralizadas, con lo cual, todas las autonomías, especialmente aquellas en las que existen formaciones nacionalistas, han tendido a constituir y difundir a través de la enseñanza una “historia” subjetiva y favorable a sus intereses regionales. El problema se agrava todavía más en aquellas autonomías en las que se enseña en una lengua propia a la que se añaden clases de castellano, comprimiendo a las asignaturas de ciencias a un espacio cada vez más residual (pensemos por ejemplo que en el Valle de Arán se enseña aranés, catalán, castellano y lengua extranjera, lo sorprendente es que queden horas lectivas para enseñar matemática, física, química, ciencias naturales o filosofía…).

- La única posibilidad de enderezar todo esto sería:

1) Que el Estado recuperara competencias en materia educativa.

2) Que los enseñantes actuales se reciclaran y siguieran cursos de formación obligatorios para liberarse de las escorias de las concepciones pedagógicas progresistas.

3) Que se habilitaran aulas para inmigrantes segregadas de las aulas con alumnado autóctono y que las clases en aquellas aulas fueran dadas por profesores originarios de su país.

4) Que los valores instrumentales pasaran a ser los únicos que se transmitieran en la escuela y que quedara al albur de los padres la transmisión de valores finalistas.

5) Que el esfuerzo, el mérito, la dedicación y la superación de las pruebas, fueran el único elemento que permitiera el paso de un nivel de enseñanza al superior.

- Ahora bien, para que todo esto pudiera realizarse haría falta una voluntad política presente en alguno de los partidos mayoritarios, voluntad que está completamente ausente en la totalidad. Y por otra parte, debería de estar extendida entre los docentes la necesidad de otras concepciones pedagógicas (o el retorno a las antiguas), algo que dista mucho de existir. De ahí que no veamos de qué manera el sistema educativo español podría salir del último puesto de la educación europea y cómo podrían superarse los niveles de fracaso escolar.

- La quiebra del sistema educativo no sería un drama si las familias españolas funcionaran aceptablemente bien. La familia es un buen marco para la transmisión de conocimientos y para la educación. Lo que no da la escuela lo puede dar la familia. Pero esto no ocurre sino todo lo contrario: ya hemos visto como la familia está en quiebra y lo que es peor: llevamos ya dos generaciones de jóvenes que han salido de una escuela en crisis y que, por tanto, ellos mismos, al formar una familia, tienen déficits de formación que se transmiten siempre y se agravan habitualmente en los hijos.

© Ernesto Milà – infokrisis – ernesto.mila.rodri@gmail.com – Prohibida la reproducción de este artículo sin indicar origen.

Acaba de aparecer RHF XVI

Acaba de aparecer RHF XVI

Acaba de aparecer el número XVI de la Revista de Historia del Fascismo, que agrupa estos temas:

Dossier:

Julius Evola y el neofascismo

Ernesto Milà

En un número anterior de la RHF publicamos un dossier sobre el trabajo realizado por Evola en Alemania entre 1930 y 1945, en esta ocasión el estudio abarca desde 1949, fecha en la que Evola volvió a Italia hasta su fallecimiento en 1974. Durante ese tiempo, Evola escribió en distintas revistas vinculadas a los ambientes del MSI y de los grupos extraparlamentarios Ordine Nuovo y Avanguardia Nazionale. Fueron los años, también, en los que Evola escribió algunas de sus mejores obras, en especial las que supusieron la actualización del pensamiento político de la “derecha tradicional” (Los hombres y las ruinas, Orientaciones, El fascismo visto desde la derecha y Cabalgar el Tigre). Un amplio dossier de casi 100 páginas que aclara todos los extremos de esa colaboración.

 

Neofascismo:

Reggio Calabria, la revuelta del Sur

En 1970 una revuelta sorprendió a la opinión pública europea. Durante meses la ciudad de Reggio Calabria estuvo en situación de insurrección. El Estado italiano y especialmente los partidos políticos dejaron de estar presentes en la vida ciudadana. Esta es la crónica de la revuelta contada por uno de sus protagonistas y pertenece a un capítulo de las memorias de Delle Chiaie tituladas El Águila y el Cóndor que serán próximamente publicadas en España.

Prefascismo:

Albiñana y el Partido Nacionalista Español (II de II)

Segunda parte del amplio estudio sobre la primera experiencia fascista en España y sobre su fundador el doctor Albiñana. En esta segunda parte se alude especialmente a las relaciones entre el PNE y los ambientes nacionalsindicalistas y se hace un repaso de los contenidos doctrinales del partido así como a la polémica sobre si realmente fue un partido fascista, un precedentes del fascismo español o bien un movimiento reaccionario sin más.

Weimar

Freikorps a la conquista de Berlín

En e Berlín arrasado moralmente por la derrota de noviembre de 1918, los bolcheviques están prácticamente insurrectos, controlan barios barrios de la capital y han aislado prácticamente al Consejo que ha asumido el poder. A éste no le queda otra opción más que recurrir a los cuerpos francos. Recibida la orden, estos se lanzan a la destrucción de la revuelta espartaquista y de sus líderes con el mismo entusiasmo con que habían estado combatiendo cuatro años antes contra los aliados. El baño de sangre arrastrará a muchos de sus protagonistas.

Economía (II de II)

La crisis del 29 y su influencia sobre los fascismos

La tesis de la segunda parte de este artículo es que la crisis de 1929 influyó muy débilmente en el ascenso de los fascismos, contrariamente a lo que se tiene tendencia a pensar en la postguerra. No tuvo nada que ver con el fascismo español, ni con el italiano, el crecimiento del fascismo alemán no se debió solamente a la crisis de 1929 sino a otros muchos factores (entre ellos el Tratado de Versalles, una de cuyas consecuencias, precisamente, fue la crisis, y solamente influyó muy débilmente en el fascismo británico.

Características:

Formato libro 150 x 210 mm

Páginas 212

Tapas en cuatricomía con solapas

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Suscripción:

6 números: 100 euros

12 números: 200 euros

¿Independencia o cárcel?

¿Independencia o cárcel?

Infokrisis.- Desde hace años (véase el fondo de artículos de este blog que va ya para 10 años) hemos venido advirtiendo de que Cataluña (obviamente la Cataluña de la Generalitat que tiene muy poco que ver con la Cataluña tradicional y no es más que un aparato burocrático administrativo especializado en hacer hablar en catalán y deseoso de practicar el racket fiscal contra los catalanes), es la tierra de España en la que hay más densidad de casos de corrupción por kilómetro cuadrado. Hemos advertido, igualmente, que si en Cataluña no existe “periodismo de investigación” se debe a que desde hace treinta años, la Generalitat ha venido practicando una política de compra al peso de carne de periodista y de los medios de comunicación catalanes mediante un régimen de subsidios y subvenciones que les ha desprovisto de cualquier mordiente y del más mínimo espíritu crítico. Pero, los mecanismos jurídicos de un Estado de Derecho existen y, aunque de tanto en tanto, a veces hasta se ponen en marcha. Y eso ha sido lo que ha causado el que desde 2009, hayan salido a la superficie distintos casos que han crucificado especialmente a la clase dirigente de CiU, especialmente los casos Palau y Pretoria.

La insoportable lentitud de los tribunales

El tiempo va pasando y esos casos no terminan de sustanciarse ante los tribunales. La instrucción va a ritmo particularmente lento y eso a pesar de que se trata de casos de indudable interés y repercusión y, acaso por eso, permanecen aparcados la mayor parte del tiempo para aflorar levemente justo en períodos electorales como, si más que buscar justicia, alguien lo que intentase fuera utilizarlos como arma arrojadiza.

El tiempo sigue pasando y, a estas alturas, todo induce a pensar que Félix Millet, Maciá Alavedra y su socio Luis Prenafeta, o bien serán condenados cuando la edad les impida entrar en prisión, o bien fallecerán antes del juicio, o probablemente alguien intentará que se superen los plazos de responsabilidad judicial para evitar que las miserias de CiU salgan a la luz pública. En la Cataluña de la Generalitat todo es posible.

La Generalitat amenaza para Cataluña

Pero hay algo más grave. Es evidente que Artur Mas debería ser consciente de que Cataluña no ha sido nunca independiente y de que no lo será jamás, e incluso de que insistir en el independentismo puede dar lugar a un mayor aislamiento de Cataluña dentro de España (el impulso dado por el gobierno al “corredor central” es significativo) solamente va a lograr empeorar la situación de esta región y de la propia Generalitat.

El victimismo nacionalista cada vez sienta peor en el resto de España, lo que no sería importante de no ser porque el 75% del comercio de Cataluña es con el resto del Estado. No es raro que la patronal catalana esté asustada sobre una eventual, masiva y espontánea campaña de boicot a los productos catalanes ante la cual, las altivas respuestas de Mas (“buscaremos otros mercados”) chocarían con la realidad de que esos mercados, simplemente, no existen. O lo que es igual: mientras se buscan esos nuevos mercados y se encuentran, la economía catalana ya habría entrado en colapso.

Debemos de recordar que la deslealtad manifestada por la Generalitat de Pujol desde los años 80 ha sido al causa de que el Estado “castigase” a Cataluña y priorizase el eje estratégico Lisboa-Madrid-Valencia que ha relegado al puerto de Barcelona a un lugar secundario o que el AVE Madrid-Barcelona se haya retrasado ¡20 años!  en relación al AVE Madrid-Sevilla. El proyecto del “corredor central” es, obviamente una alternativa al “corredor mediterráneo” que quedaría anulado en la práctica por el ramal Valencia-Zaragoza, sellando la marginalidad de Cataluña. Tal es el precio que se ha pagado por la deslealtad de que han hecho gala los gobiernos de CiU.

Y, para colmo, 1.500.000 de inmigrantes inintegrables

El nacionalismo catalán, devenido independentista (en una transformación no por esperada menos espectacular), por primera vez está vuelto de espaldas al hecho que verdaderamente preocupa en Cataluña: “el negoci”. Flaco servicio va a hacer el gobierno de la Generalitat a los negocios de los catalanes, especialmente porque sus aventuras soberanistas no tienen otro final que el desembocar en un estallido social en el que el 1.500.000 de inmigrantes radicados en Cataluña llevaría, indudablemente, la voz cantante.

No hay trabajo para todo ese contingente que si hoy sigue tranquilo es 1) porque recibe subsidios y subvenciones de la Generalitat y de los ayuntamientos, 2) porque nadie obstaculiza su dedicación al trabajo negro y a la economía sumergida, 3) porque nadie le exige que pague impuestos, ni se preocupa por la titulación de los rótulos de sus establecimientos y 4) porque la Generalitat subvenciona generosamente a las asociaciones de inmigrantes e intenta así mantener la “paz social”. El cálculo de la Generalitat es que, vale la pena realizar esa política porque, antes o después, la crisis terminará y estos nuevos esclavos trabajarán en empresas regentadas por catalanes, siendo ellos mismos los “nuevos catalanes” que hablarán la lengua de Pompeu lleven turbante, taparrabos, niqab o chador…

Para colmo, la demografía es completamente negativa para el independentismo y así podemos entender que en los últimos meses se haya producido una “apertura” de sus filas a los contingentes de inmigrantes (véanse las estrafalarias fotos de gentes de todas las razas apoyando la manifestación independentista del 11-S y véase la campaña electoral desarrollada por CiU en mezquitas y centros de inmigrantes, pues muchos inmigrantes ya tienen derecho a voto en las autonómicas), como si el apoyo de estos fuera a facilitar el proceso independentista.

Está claro que los sectores más lúcidos de la inmigración (la comunidad pakistaní especialmente), apoyan la secesión catalana y esto por un simple motivo: les es mucho más fácil negociar e imponerse a un Estado catalán débil que a un Estado español, solo ligeramente menos débil, pero desde luego, mucho más apoyado por la UE. Para ellos, para los pakistaníes, todo consiste simplemente en sopesar las ventajas de la opción soberanista: y para ellos son todas.

El Estado catalán y la sociedad catalana carecen, por sí mismas, de fuerza y voluntad suficiente para negarse a conceder todo lo que pida un 25% de la población residente en esa región. Sí, porque la inmigración en Cataluña, no solamente es más cuantiosa que en lugar alguno del Estado, sino porque, además, es mayoritariamente de religión islámica.

Estúpidos e ignorantes como Carod Rovira hablaron y glosaron al “Islam catalán”, como si se pudiera colocar nacionalidad a una religión que, no solamente se quiere universal, sino que, además, considera que la lengua árabe es sagrada porque en ella Alá dictó el Corán. El nacionalismo hace de la lengua catalana el pivote central de su identidad: y justo ese tema es intocable para el islam, consciente de que el árabe es la lengua de Alá. A partir de ahí, cualquier posibilidad de integración del islam en la sociedad catalana es tan improbable como en cualquier otro lugar de Europa.

La demografía del grupo de apellidos catalanes a mínimos

No hay que olvidar tampoco que el grupo con apellidos catalanes es cada vez más minoritario y que su demografía no llega a la tasa de reposición, siendo la más baja del mundo. Las estadísticas de la Generalitat enmascaran este hecho sumando a la demografía del grupo con apellidos catalanes, la demografía procedente de las migraciones interiores de los años 40-80, y la demografía procedente de la inmigración exterior de 1997-2012.

Los niños son víctimas de la inmersión lingüística y se niega el hecho de que en Cataluña no existe una identidad, sino tres: la identidad catalana, la identidad española y las identidades inmigrantes y si bien las dos primeras han coexistido sin más dificultades que las planteadas por los nacionalistas, el trato con las identidades extranjeras, especialmente islámicas, es harina de otro costal. Y no son sólo árabes, sino pakistaníes y comunidades procedentes del África negra las que tienen conciencia de ser completamente diferentes al resto de residentes en Cataluña, pues, no en vano, ellos siguen al Islam. ¿Hay que recordar que el Islam no es solamente una religión, sino sobre todo y ante todo una forma de entender la comunidad, su legislación y el gobierno de la misma?

Está claro que mientras se subvenciona al “Islam catalán” todo funciona bien, porque ninguna autoridad islámica está dispuesta a poner los puntos sobre las íes sobre esta definición si ello implica el corte de la subvención. De hecho, en Cataluña todo irá bien mientras siga el régimen de subsidios y subvenciones a cualquier actividad: mientras se tape la boca de los medios de comunicación por unos euros, mientras se subvencione a las comunidades inmigrantes, mientras la lengua y la cultura catalanas son subvencionadas y mientras el independentismo díscolo es amansado a base de jugosos subsidios… ¿qué ocurrirá el día en que la crisis haga imposible todo esto? Por que, antes o después, la troika comunitaria, irrumpirá en todo este gasto disparatado y lo impedirá.

Cataluña, líder en corruptelas a corta distancia de Andalucía

Esta reflexión nos ha desviado del tema central: la corrupción en Cataluña. Quienes deberían sentarse en el banquillo de los acusados, desde luego, no son mequetrefes del tres al cuarto que han intentado robar unos miles de euros para darse algún capricho o tristes oportunistas sin escrúpulos que han utilizado fondos de la consejería bajo su mando para adquirir cocaína, esto es, mangantones del tres al cuarto. En absoluto: quienes están implicados en estos procesos son la élite del nacionalismo y de la sociedad catalana. Pujol ya eludió (por los pelos) el procesamiento por el caso Banca Catalana, pero le va a ser muy difícil, en un proceso a su brazo derecho y a su brazo izquierdo durante 20 años (Prenafeta y Alavedra), salir completamente indemne, y en cuanto los medios de comunicación levanten la veda sobre el historial económico de su familia (y en especial de sus hijos) puede arder Troya.

Sin olvidar que Félix Millet era el cajero de una red de financiación ilegal de CiU y que, sin duda, no había sido elegido por casualidad, sino por la “solera” nacionalista de su apellido. A fin de cuentas todo tenía que quedar dentro de las “200 familias” que controlan la vida cultural, social y económica de Cataluña desde mediados del siglo XIX.

Así pues, todo era para evitar la cárcel…

Las pruebas acumuladas contra estas redes de corrupción parecen ser excepcionalmente sólidas así pues ni los abogados ni sus defendidos pueden ignorar el hecho de que, en el momento en el que se abran los juicios, pase el tiempo se vea la casación, en un plazo indeterminado, deberá cumplirse una sentencia que contemplará desde pago de multas, indemnizaciones y costas multimillonarias hasta estancias en prisión más o menos prolongadas.

Y es justamente cuando se ha puesto de manifiesto que estos procesos siguen adelante, cuando alguien ha pisado el acelerador del independentismo. Hasta hace poco pensábamos simplemente que tanto la manifestación del 11-S como la inyección de 200 millones de euros a los grupos independentistas, respondía simplemente a la habitual maniobra chantajista del nacionalismo: amenazar con que la situación puede empeorar para obligar al Estado a llenar el cazo tendido por CiU… En esta ocasión, la mirada escrutadora de la UE de un lado y la gravedad de la situación económica de otro, hicieron que Artur Mas volviera a Cataluña con el cazo vacío y con la perspectiva de tener que lidiar con unos grupos independentistas reforzados que de manera creciente restaban espacio electoral a CiU y que, para colmo, históricamente siempre han sido una olla de grillos: ERC, RC, CUP, SI, etc. De ahí que se convocaran elecciones anticipadas.

Pero los hechos nos hacen considerar otra hipótesis complementaria sin desmentir la anterior. Cuando un partido como CiU se arriesga a quedar evidenciado ante la opinión pública (la sequía de informaciones no aprobadas por la Generalidad, hace que cada vez más catalanes recurran a Internet, a los diarios digitales o a cualquier otro medio para saber qué es lo que pasa) como “el partido de los chorizos” que ha saqueado y expoliado Cataluña considerándola como su huerto privado, es evidente que tiene que reaccionar.

El brusco afán independentista de Artur Mas puede ser también considerado como una forma de eludir esos procesos y evitar que CiU quede evidenciado ante la sociedad catalana y española. Últimamente la frase más repetida en Cataluña es “el patriotismo es el último refugio de los bribones”. Y, sin duda, no es por casualidad. Así pues, no hay que olvidar que la amenaza de una dinámica soberanista puede estar también motivada para evitar el procesamiento, encarcelamiento y puesta en evidencia de los principales gestores de la corrupción en Cataluña, lo que supondría, finalmente, la ruina total y para siempre del nacionalismo catalán, así como su liquidación histórica.

Así pues, finalmente, el impulso soberanista no sería más que el desesperado intento de evitar que la pléyade de notables  de CiU terminarán en la Tercera Galería de la Cárcel Modelo de Barcelona. La omertá entre la clase política catalana y su grado de iniquidad pueden llegar también hasta ese extremo. Cualquier cosa por evitar la prisión de los que fueron durante más de 20 años brazo izquierdo y brazo derecho de Pujol…

© Ernest Milà – infokrisis – Ernesto.mila-rodri@gmail.com – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

 

 

 

Hipotecas sin remedio

Hipotecas sin remedio

Infokrisis.- Demagogos y oportunistas se han sumado a la campaña contra la ejecución de hipotecas. Hace falta decir que las ejecuciones hipotecarias figuran entre las prácticas usureras más odiosas que se han practicado jamás en Occidente y que en otros tiempos habrían bastado por sí mismas para desencadenar progroms de dimensiones incalculables. Se considera usura a todo préstamo con interés abusivo y, por supuesto, nunca antes en la historia, las gentes de bien hubieran optado jamás por practicar el préstamo con interés. Eso se lo dejaban a los marginales… Así pues no se vea en este artículo una defensa de la banca ni de sus prácticas usureras, sino como un intento de poner las cosas en su sitio. A fin de cuentas nosotros nos sentimos independientes porque no tenemos que quedar bien con nadie…

Así se generó el problema

A diferencia de la mayoría de países europeos, en España la propiedad de la vivienda se convirtió en algo normal desde los años 60 y cada vez el parque de alquiler se vio más disminuido, mientras aumentaba el de pisos en propiedad… y su valor. A partir de 1996, con la subida al poder del PP y la liberalización relativa del suelo, se produjo un boom inmobiliario que beneficio a muchas partes (ayuntamientos, patronal de la construcción, Estado, notarios, tasadores y, por supuesto, bancos) y perjudicó a otras tantas (parejas jóvenes, inquilinos de viviendas con rentas bajas, parque de alquiler).

Se creó un mito basado en dos falsos axiomas: 1) Que la vivienda nunca bajaba de precio y 2) que la forma de ahorro en España era la vivienda. Quienes fueron más sensibles a partir de 2001 a estos axiomas indemostrados e indemostrables fueron los inmigrantes, especialmente ecuatorianos, que estaban llegando masivamente a España en esos años. A partir de 2002 determinadas Cajas de Ahorro situaron como clientes preferenciales a estos inmigrantes ofreciéndoles hipotecas en condiciones que solamente un año antes hubiera hecho palidecer de envidia a parejas jóvenes españolas: dejó de fijarse la barrera del 80% de la tasación para adquirir una vivienda y pronto fue, no solamente del 100% sino con mucha frecuencia del 120% para que el inmigrante pudiera 1) pagar los impuestos generados por la compra del inmueble, 2) amueblar el inmueble y 3) comprarse un vehículo. A cambio se le pedía solamente el permiso de trabajo y residencia y… un contrato de trabajo y, poco importaba, si este contrato era de tres o seis meses.

Por otra parte, las tasaciones que ser realizaban estaban sobrevaloradas habitualmente entre un 30 y un 50%, pues tal era el negocio bancario: prestar con un dinero que no era de los depositarios del propio banco, sino que venía de instituciones de crédito extranjeras a un interés que era cada vez más alto a medida que se prolongaba el plazo de pago de la hipoteca, cuya media en 2006 era de ¡treinta años! Justo cuando reventó la burbuja inmobiliaria se empezaban a firmar hipotecas por 40 y 50 años…

Es innegable que el primer culpable de todo esto fue el gobierno de Aznar que decidió que España fuera un país de ladrilleros y camareros y que se negó a ver que el crecimiento hipertrófico del sector de la construcción era pan para hoy y hambre para mañana. Pero Aznar no fue el único culpable del disparate. Los reguladores bancarios prefirieron mirar a otra parte ante la avalancha de concesiones de hipotecas impagables a perfectos insolventes; los ayuntamientos siguieron elevando el precio del suelo público para seguir acometiendo políticas faraónicas y llevando un ritmo de gasto inasumible; los notarios, tasadores, agentes de la propiedad y demás estamentos vinculados al negocio prefirieron contar sus billetes y mirar a otra parte; y los clientes se sentían extraordinariamente cómodos con unos bancos que les concedían hipotecas sin apenas exigirles nada…

No, Aznar solamente fue el mascarón de proa de una gigantesca locura colectiva que arrasó este país entre 1997 y 2007, sin olvidar que el bovino Zapatero ni siquiera entrevió ni el formidable estallido que iba a producirse, ni supo reaccionar cuando tuvo lugar… ¿Se podía esperar que electores con el cerebro abotargado y perezoso pudieran elegir a algo mejor que a perfectos irresponsables para guiar el país? Claro que no… desde que Ibsen escribió El enemigo del pueblo (ver en el archivo de artículos de infokrisis) se sabe lo que puede dar de sí el “sufragio universal”.

El drama de los hipotecados

Quien compró un piso entre 2001 y 2008 y suscribió una hipoteca para financiarlo es hoy perfectamente consciente de que no se ha producido lo que ingenuamente esperaba, a saber, que la revalorización de la vivienda que durante esos años se situó en un 10-15% anual, sino que bruscamente se detuvo y empezó a remitir a la misma velocidad decreciente.

Dicho de otra manera: quien compró una vivienda en esos años se comprometió a pagar por ella un precio excepcionalmente elevado pensando que, cuando decidiera venderla, esa inmueble habría –como mínimo- duplicado su valor. Los bancos pensaron en esos mismos términos y por eso no fueron exigentes con los hipotecados: ¿para qué serlo? Si la hipoteca fracasaba el banco se llevaba una perita en dulce que en apenas seis años casi habría duplicado su valor… Si un error de percepción tan garrafal es admisible en un lego en materia económica, no lo es para un técnico bancario que hubiera debido saber que las revalorizaciones sostenidas de algún producto nunca se han producido en la historia.

Podemos imaginar lo que supone para casi 1.500.000 de personas que firmaron hipotecas en aquellos años y que hoy las siguen pagando, pensar 1) que sus viviendas nunca volverán a valer lo mismo que lo que ellos pagaron un día (luego veremos el por qué), 2) que seguirán pagando en los próximos 20 ó 25 años un precio abusivo por su vivienda, 3) que si deciden venderla por cambio de empadronamiento no obtendrán más que la mitad de lo que han pagado (y esto en el mejor de los casos) y 3) que han hecho el peor negocio de su vida.

El drama bancario

Para los bancos, el drama no es menor: en estos momentos existe un parque de viviendas de 3.000.000 de unidades de las que 500.000 están ya en poder de los bancos al haberse ejecutado la hipoteca o, simplemente, al haber negociado el constructor la entrega de la propiedad a cambio de la condonación del crédito a la construcción.

Contrariamente a lo que se tiene tendencia a pensar (e incluso a lo que creen algunos políticos), la banca no ha trabajado estos años con dinero de sus depositarios, sino con el procedente de instituciones de crédito internacionales, especialmente francesas y alemanas (de ahí el interés de estos países en que España pida el rescate para garantizar su propia estabilidad económica). Con razón decía hace poco un conocido presentador que en los años del ladrillazo España fue “yonki del crédito hipotecario, pero que Alemania era el camello”.

En el negocio bancario los beneficios se obtienen por el volumen de las operaciones mucho más que por el interés que rinde una operación en concreto. Así pues, para que los beneficios bancarios fueran espectaculares, tanto en los bancos receptores de fondos para hipotecas como en los emisores, de lo que se trataba era de que las cantidades manejadas fueran excepcionalmente crecidas. En esas operaciones, ganar un 2 ó un 3% del total supone amasar en poco tiempo inmensas fortunas… por otra parte, la mayor parte del dinero prestado existe solamente a nivel de anotación contable electrónica y no es dinero real.

El negocio bancario se basa también en la seguridad de que el Estado nunca abandona a los bancos. Si lo hiciera sería todo el sistema económico de un país el que se colapsaría, cesarían de darse créditos, se cerrarían oficinas, se dejaría de pagar recibos, e incluso el propio Estado vería como nadie compra su deuda. Por lo tanto, el negocio bancario tiene la conciencia clara de que es especial y de que por muchos que sean sus errores, el Estado les absolverá y les ayudará a recuperarse de las pérdidas: dicho de otra manera, si hay beneficios gana la banca, si hay pérdidas pagamos todos.

Además, en esta ocasión, dado que el dinero procedía de fuera, los bancos alemanes y franceses (y los fondos de inversión de esos países principalmente) tenían el respaldo de sus propios gobiernos de los que el español es altamente tributario al situarse en la periferia europea. Por tanto, esas instituciones tampoco se preocuparon mucho de la seguridad de sus inversiones en España: simplemente les bastaba tener conciencia de que estaban apoyados por sus respectivos gobiernos y de que, en caso de impago, éstos presionarían al gobierno español para que se hiciera cargo de la deuda, como así, efectivamente, ha ocurrido.

Por lo demás, cuando terminó el negocio hipotecario en 2008, los bancos españoles cambiaron de actividad: a partir de ese momento el carry trade se convirtió en su práctica habitual. El Banco Central Europeo les prestaba dinero al 1% y con ese dinero compraban deuda pública español al 4, al 5 y hasta al 7% de interés. Calcúlense los beneficios.

El drama para el ciudadano que gusta pagar sus compromisos

En la actualidad la inflación es de un 3% (y esta cifra vale como media) y, por tanto, el valor de las viviendas se deprecia cada año, como la moneda, un 3%. A esto hay que sumar la depreciación por antigüedad y por uso: una cosa es la catedral de Burgos (antigua y usada) y otra muy distinta un bloque de viviendas en un arrabal de un cinturón industrial… A medida que van pasando los años, la catedral de Burgos, antigua, mantiene su valor y lo realza, pues no en vano es un monumento histórico-artístico, pero eso no ocurre lo mismo con las viviendas de arrabal: a medida que pasan los años, su valor disminuye y lo hace a una velocidad del 4%. Por tanto, entre inflación y depreciación, el valor de las viviendas va disminuyendo realmente en torno a un 7% como máximo y un 4-5% como mínimo.

En años “gloriosos” del boom inmobiliario esto importaba poco: se construía, mucho y mal, con la seguridad de que la revalorización del 15% anual, superaría con creces la pérdida de valor. En esto residía el atractivo de la “inversión inmobiliaria”. Por lo demás, la llegada masiva de inmigrantes había hecho que los precios del alquiler subieran también y resultaba rentable tener una vivienda alquilada pagando con la renta la mensualidad de la hipoteca, porque al final, lo que los hijos heredaban era una vivienda ya libre de cargas que podían vender en cualquier momento por seis, diez y hasta veinte veces el valor que habían pagado sus padres por ella.

Fue así como mucha gente optó por comprar una vivienda. Además se añadía otro fenómeno: a pesar de que comprar una vivienda supone una voluntad de anclarse en una zona determinada, si en un momento dado de la vida, alguien quería vivir en otra localidad por las razones que fueran, bastaba con poner en venta la vivienda para recuperar el dinero invertido, pagar al banco e incluso obtener algún beneficio. Hoy también eso se ha acabado: podemos imaginar la desesperación de millones de ciudadanos que han perdido su trabajo en su localidad y que podrían obtenerlo en otra, pero no pueden abandonarla, simplemente, porque les resulta imposible vender su vivienda actual. O bien pensemos en el drama menor de gentes que compraron una vivienda pensando que hacían la gran inversión de su vida, luego comprobaron que el barrio había cambiado y que estaban en medio de un enclave extranjero en su propio país, en el que les resulta imposible convivir por los ruidos, la falta de civismo, la hostilidad manifestada por sus nuevos vecinos… pero que no pueden irse a vivir a otro sitio porque todo su capital está inmovilizado por la vivienda y el mercado de compra-venta está, simplemente, paralizado.

¿Y ahora qué hacemos con las ejecuciones hipotecarias?

Durante estos últimos quince días se ha hablado mucho de este tema. Al igual que en otros países, en España también ha empezado la ola de suicidios como respuesta desesperada a los desahucios. Buena parte de las manifestaciones del 15-M se han orientado hacia la defensa de los desahuciados hasta el punto de que el gobierno y el principal partido de la oposición se han visto obligados a tomar la iniciativa. El problema es que estamos ante una cuestión tan absolutamente enrevesada que se tome la decisión que se tome, siempre, inevitablemente, será una decisión errónea.

En otras palabras: estamos ante un problema que no tiene medio:

- Si, a partir de ahora, para proceder retrasar dos años la ejecución de un desahucio, ¿qué pasa con los desahuciados que lo fueron el día anterior de la aprobación de esta norma? ¿Por qué a ellos no se les permiten dos años más de respiro y a los demás sí?

- Por otra parte ¿dos años de mora? ¿Por qué? ¿Por qué alguien puede pensar que en dos años la situación económica mejorará y, como por ensalmo, las hipotecas podrán ser pagadas sin dificultad cuando en el horizonte no existe ni un solo elemento que permita el optimismo? En realidad, esta norma lo que supone son dos años de respiro  para un condenado a muerte.

- Y en cuanto a la “dación en pago” ¿es admisible? Difícilmente en las actuales circunstancias. Hoy, cuando el valor de las viviendas se ha depreciado entre un 30 y un 40% y en los dos próximos años lo hará entre un 20 y un 30% más, a la mayoría de hipotecados les resultaría mucho más rentable ir a la sucursal bancaria entregar las llaves y… comprar otro piso que les costará la mitad de lo que pagaron por el primero, todo antes que seguir pagando por algo que ya no vale ni remotamente el valor hipotecado. Así pues, la dación en pago, en las actuales circunstancias, tampoco es la solución.

- Por otra parte, ¿por qué ciudadanos modestos que siguen trabajando y pagando sus hipotecas con estrecheces deberían de seguir haciéndolo y en cambio a ciudadanos que se han quedado en paro deberían poder vivir entre 3 y 5 años más en una vivienda de la que no pagan ni siquiera alquiler (hoy la ejecución de una hipoteca y el desahució pueden producirse tres años después de dejarla de pagar, a lo que se suman los dos años “de gracia” de la normativa recientemente aprobada)? Evidentemente, existe un agravio comparativo: si unos no pagan durante cinco años, ¿porqué los otros deberían de seguir pagando?

Se puede tomar una posición o la contraria dependiendo del punto de vista que uno adopte (del que los que han dejado de pagar la hipoteca y del que las siguen pagando) y en cualquiera de los dos casos se percibe que no hay remedio, que se adopte la decisión que se adopte siempre quedará alguna parte perjudicada.

Políticas sociales para la vivienda

Reconozcamos que los errores cometidos por anteriores gobiernos en materia de vivienda arrastrarán consecuencias indeseables durante los próximos años y que es IMPOSIBLE resolver la situación generada por unos gobiernos inútiles e incapaces. Recordarlo sirve únicamente para actualizar algo que jamás debería de olvidar nuestro pueblo: que PP y PSOE son, no única pero sí especialmente, los culpables de todas las desgracias que nos están sucediendo. Votarles de nuevo es un acto tan irresponsable como regalarle una daga a quien ha asesinado a tu familia.

En una situación “normal”, en la que gobiernos democráticos asumieran políticas de vivienda inéditas hasta ahora cabría proponer:

1)      Que todo el crédito hipotecario fuera canalizado por una banca pública: no puede dejarse en manos de instituciones privadas con prácticas usureras (los bancos), lo que son derechos sociales reconocidos en la constitución.

2)      Emancipar cualquier derecho social de las oscilaciones del mercado y la vivienda el primero de todos ellos. Las familias para ser estables precisan viviendas dignas a precios asequibles que nunca supongan más allá del 20-30% del total de ingresos de la unidad familiar.

3)      Por ello, el Estado debe REGULAR el precio de la vivienda y no dejarlo al albur de las oscilaciones de un mercado extremadamente sensible a la acción de los especuladores y a la formación de burbujas. Y el Estado lo puede hacer regulando las transacciones inmobiliarias y la fiscalidad sobre las operaciones y poniendo unos topes máximos a la revalorización anual.

4)      Las viviendas y los alquileres sociales, como cualquier otra política tendente a facilitar el ejercicio de derechos reconocidos en la constitución, deben ser priorizados por todos los niveles de la administración que deberían cooperar en proyectos de este tipo.

5)      Es extremadamente importante que este tipo de proyectos sea destinado solamente a ciudadanos nacidos en España y esto por varias razones: la primera de todas, para desincentivar la presencia de mano de obra extranjera excedentaria en España y que se niega a regresar a su país de origen. Deben hacerlo y el hecho de reconocer la “prioridad nacional”, sin duda, les puede convencer de que el régimen de subsidios y subvenciones a la inmigración ha concluido y que, en este terreno, la prioridad es conseguir RECUPERAR LA NORMALIDAD EN EL MERCADO DE TRABAJO liberándonos de los excedentes de inmigración que llegaron masivamente entre 1997 y nuestros días.

6)      Debe de extenderse la idea de que la propiedad de la vivienda es una opción tan digna como el alquiler y que los precios del primero deben ser, obviamente, más altos que los del segundo, pero en ningún caso la vivienda son objetos especulativos y hacerlo supone un delito contra l sociedad.

7)      Nunca más los errores en la gestión de una institución bancaria serán pagados por la comunidad nacional. A partir de ahora, cuando se produzcan serán sus directivos los que responderán ante los tribunales con su patrimonio familiar.  

8)      Los dos presidentes de gobierno bajo cuyo mandato se produjo el crecimiento de la burbuja inmobiliaria deben de ser sometidos a juicio público para que expliquen su proceder y se sometan no solamente a responsabilidades políticas sino también penales por su actitud de dejadez, irresponsabilidad en la gestión y sospecha de beneficios ilícitos.

9)      Las viviendas procedentes de hipotecas ejecutadas deben pasar automáticamente a ser viviendas sociales en régimen de alquiler y sus rentas remitidas al Estado como compensación por las ayudas entregadas hasta ahora a la banca.

© Ernesto Milà – infokrisis – Ernesto.mila.rodri@gmail.com – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

 

 

 

 

 

 

Convergencia de catástrofes (II)

Convergencia de catástrofes (II)

Infokrisis.- Habitualmente se sitúa el terreno de la economía en un lugar muy superior al que le corresponde: la economía no es más que un medio para facilitar la vida a los seres humanos. Lo que ocurre es que la acumulación de capital en manos de especuladores, de fondos y bancos de inversión y de la alta finanza internacional ha convertido a la economía en un instrumento con el que explotar y dominar a los pueblos. Y esto ha generado inseguridad entre los ciudadanos y, especialmente, miedo al futuro: nadie con miedo es verdaderamente libre. Para colmo, las grandes acumulaciones de capital han terminado por convertir las “democracias” en plutocracias (es decir, en sistemas en donde el verdadero gobierno es el poder del dinero) cuya característica axial es que la política está al servicio de la economía. En estas circunstancias, las elecciones democráticas son un fraude, por que, en definitiva, quienes dictan las políticas económicas de las naciones no son los gobiernos elegidos democráticamente sino los centros financieros de poder nacional e internacional.

Sostenemos que la actual crisis es completamente insuperable mientras persistan las actuales condiciones económicas y estas no se superarán nunca en la medida en que el capital especulador y la alta finanza internacional se sienten excepcionalmente cómodos con unos gobiernos que actúan, no tanto por interés popular, sino como salvaguardia de los intereses de esas mismas grandes concentraciones de capital. Sostenemos que los rasgos de la actual crisis económica son:

a. Hemos llegado a la última etapa de evolución del sistema capitalista: el capitalismo multinacional y globalizador.

- El capitalismo ha seguido un largo y lento proceso de concentración de capital que se remonta al siglo XVIII, desde entonces, de manera cada vez más rápida, mayor volumen de capital ha estado en menos manos, hasta que en el siglo XXI, el capital actúa casi a nivel de monopolio internacional, concentrado unos pocos cientos de manos, propietarias de grandes consorcios multinacionales y bancos internacionales, fondos de inversión.

- Estos “pocos cientos de manos” están coordinados y actúan mancomunadamente a través de determinados “organismos de poder mundial” (especialmente a través del Club Bilbelberg) que orientan las inversiones y las coordinan internacionalmente, influyendo también en el mundo de la política y de la comunicación.

- Ante estos poderes económico-político-mediáticos, la democracia es irrelevante, apenas una ficción emotiva y sentimental que encubre el hecho real: nuestras democracias –y en particular la española- no son tales, son, en realidad, plutocracias gobernadas por una clase política que come de la mano de los “señores del dinero” y que para seguir en su privilegiada posición en política nacional se someten a los designios del dinero internacional.

- En la globalización no se tolera más clase política que la que la asume y la defiende, la que evita cualquier crítica hacia ella y la que hace firme promesa de no utilizar la estructura del Estado como salvaguardia y baluarte de la independencia nacional. Se da por asumido que ésta no existe y que el sometimiento al poder del dinero es algo tan natural como el azul del cielo o el rumor del mar.

-En esta etapa de acumulación del capital el neoliberalismo es la única escuela económica asumible y, por tanto, la que asumen todos los partidos que aceptan y forman parte del sistema globalizado. El neoliberalismo se basa en tres principios: la primacía del “mercado” por encima de cualquier institución, el final de Estado del Bienestar, la reducción del Estado a un ente político sin intervención en los asuntos económicos (con la consiguiente política de privatizaciones), la sustitución de la economía productiva por la especulativa y, finalmente, una fiscalidad creciente sobre las rentas procedentes del trabajo y decreciente ante las rentas procedentes del capital.

b. El modelo económico de Aznar se hundió con la crisis iniciada en el verano de 2007, pero ni la derecha ni la izquierda han sido capaces de elaborar otro modelo económico de sustitución. Mientras no exista modelo económico, será imposible reordenar la economía y salir de la crisis.

- El modelo económico de Aznar estaba estructurado en torno a cuatro axiomas: 1) dependencia absoluta del ladrillo y de la hostelería, 2) importación masiva de mano de obra extranjera para rebajar el precio de la mano de obra y abaratar los costes de producción, 3) salarios bajos y 4) acceso fácil al crédito.

- Ese modelo generó cifras macroeconómicas positivas entre 1997 y 2007 (especialmente en lo relativo al PIB que mide los movimientos económicos, pero mucho más moderado en relación a la renta per capita –que mide la media a disposición de las familias- que fue descendiendo a lo largo de esa época) y benefició a unos sectores sociales (las patronales de hostelería y construcción), perjudicando a la mayoría (especialmente a los trabajadores que vieron sus ingresos brutos disminuidos algo que se “engañó” mediante la facilidad con la que se accedía al crédito).

- Pero ese modelo económico se baba en sectores de bajo valor añadido y estaba obligado por la particular estructura económica de España (que, ya desde los tiempos del franquismo éste había insistido, entre otros, en estos dos sectores: construcción y turismo) y se reforzaba por el fracaso de los distintos planes educativos de la época democrática que habían generado un aumento del fracaso escolar y el hecho de que una cuarta parte de nuestra juventud había quedado fuera de cualquier oficio y profesión. En cierto sentido Aznar, con su modelo económico, no hizo otra cosa más que reconocer la realidad laboral de España: país en el que faltan técnicos y empresas de alto valor añadido y sobra personal sin cualificación aptos solamente para iniciativas de nulo o bajo valor añadido.

- En el momento en el que se demostró que el “modelo Aznar” había fracasado (lo cual debería haberse previsto hacia principios del milenio), se trataba simplemente de encontrar un modelo de sustitución. Esto se hizo todavía más urgente desde el momento en el que a partir de 2007, ese modelo había entrado en quiebra y en apenas dos años, de tener el Estado un superávit pasó a tener un déficit insoportable que en este momento se remonta a algo más de un billón de euros.

- Ahora bien, sin un modelo económico será imposible salir de la crisis y generar empleo en número suficiente como para absorber a los 5.500.000 de parados del invierno de 2012. Ninguno de los dos grandes partidos de gobierno han sido capaces de establecer cuál será el próximo modelo económico y, por tanto, los inversores desconocen qué sectores en el futuro podrán contar con el apoyo del Estado tanto para la producción (mediante incentivos fiscales) como para la exportación (mediante el trabajo de las cámaras de comercio españolas en el extranjero y mediante la misma tarea de nuestras embajadas). Simplemente, se ignora de qué va a vivir este país en las próximas décadas cuáles van a ser los sectores en los que se basará la economía española del futuro, lo que en las actuales circunstancias nos condena a un pobre e incierto futuro.  

c. Ocupamos un lugar periférico en la Unión Europea y cada vez estamos más alejados del centro de la misma y de sus organismos de dirección.

- La connotación más negativa para nuestra economía generada durante el período democrático fue, sin duda, la negociación para el ingreso de España en las Comunidades Europeas. Esta negociación se produjo durante el período de gobierno de Felipe González. No hay que olvidar que el PSOE en 1976 era completamente inexistente y González apenas era un abogadillo de pocos pleitos. Fue el Partido Socialdemócrata Alemán (el SPD) a través de la Fundación Friedrich Ebert el que construyó, marco a marco, al PSOE partiendo prácticamente de la nada, simplemente inyectando una corriente interminable de fondos que solamente concluyó cuando la sigla PSOE se alzó con el poder en 1983. Cuando el PSOE tuvo que coronar la negociación con las Comunidades Europeas, tuvo tendencia a ceder a las exigencias alemanas. Y de ahí deriva nuestra patética situación económica.

- Lo absolutamente negativo de nuestra posición en la actual Unión Europea es el puesto “periférico” que le ha sido asignado desde mediados de los años 80. En efecto, el gobierno socialista de Felipe González, aceptó concluir una negociación que en la práctica suponía la liquidación de sectores enteros de la economía nacional en los que nuestra industria había sido hasta ese momento competitiva y que en las próximas décadas iban a tener un importante desarrollo (especialmente la industria pesada y, muy concretamente, los astilleros).

- Esta negociación mal conducida tuvo como consecuencia un ingreso apresurado en las Comunidades Europeas realizado con el incentivo de la llegada masiva de “fondos estructurales” a cambio de la desertización industrial. En aquel período (segunda mitad de los años 80) se produjo la tristemente llamada “reconversión industrial” que sembró España de parados que habían recibido jugosas remuneraciones a cambio de entrar en los circuitos del desempleo y que ya nunca más volverían a insertarse en el régimen general de la seguridad social, asumiendo su nueva e inestable condición de “autónomos”.

- Todo esto deriva de no haber estado en condiciones de interpretar cuál era el diseño franco-alemán para la UE: un “núcleo duro” liderado por ambos países y una periferia destinada al sector servicios y del cual los países mediterráneos constituyen su eje en el sur. Así pues,  España está situado en la “periferia” de la UE, lejos de los organismos de decisión y de poder.

- José María Aznar percibió esta situación e intentó liderar a los países de tamaño medio de la UE, pero no lo hizo movido por la intención de altera el modelo franco-alemán, sino para debilitar a Europa y conseguir que cediera terreno ante los EEUU, y especialmente, ante el poder del poder financiero de ese país.

d. En los últimos cinco años han cristalizado los errores acumulados de tres décadas de políticas económicas erráticas y erróneas que han generado una estructura económica extremadamente deficiente en la que la inversión especulativa ha sustituido a la inversión productiva.

- El drama actual de la economía española es, por este orden, su falta de modelo económico, su pérdida de competividad, la inadecuación de sus estructuras económicas tradicionales, la pérdida de tejido industrial, las consecuencias deletéreas de la globalización, la financiarización de la economía y la sustitución de la economía productiva por la economía especulativa, son algunos de los rasgos de la economía española que imposibilitarán en las próximas décadas que nuestro país la economía pueda “respirar” y que la sociedad pueda beneficiarse.

- Los errores acumulados desde el ingreso de España en las Comunidades Europeas, que se sumaban a los errores cometidos por el franquismo a la hora de establecer una estructura económica, pesan hoy de manera absolutamente insoportable sobre nuestro país.

- Para alterar esta estructura económica haría falta que el poder político tuviera voluntad para ello: pero nuestra clase política se limita a aceptar acríticamente el rumbo emprendido desde hace décadas y a no alterarlo aunque sea evidente que este rumbo perjudica al conjunto de la sociedad.

- Así pues existe una incapacidad palmaria para modificar la estructura económica de España y, por tanto, para salir de la crisis. Salir de la crisis implica, ante todo, salir del neoliberalismo y eso solamente podría hacerse mediante rompiendo con la globalización y proponiendo para la UE un nuevo económico post-globalizador. Algo que los dos partidos mayoritarios no tienen intención de realizar.

© Ernesto Milà – infokrisis – ernesto.mila.rodri@gmail.com – Prohibida la reproducción de este artículo sin indicar origen.

 

Convergencia de catástrofes (I)

Convergencia de catástrofes (I)

Infokrisis.- Muchas veces se ha hablado de la “convergencia de catástrofes”, coincidencia en el tiempo y en el espacio de traumatismos que quizás aislados unos de los otros podrían superarse pero que por su superposición en un solo momento y en un mismo horizonte geográfico no dejan presagiar más que desgracias y una multiplicación de sus efectos deletéreos. Los que estamos próximos a una “edad provecta” tenemos la sensación de que lo hemos visto todo: nuestros recuerdos de infancia se remiten a la España del subdesarrollo, cuando todo nos parecía en blanco y negro y el tecnicolor apenas había llegado a las pantallas y a nuestra realidad, la España de las “restricciones” energéticas y de los primeros turistas que siempre nos parecían estrafalarios y eran considerados como objetos dignos de curiosidad; luego vino la España del 600 y del bikini y todos quisimos tener de lo uno y de lo otro. Era la España de los 60 que levantó cabeza desde el mismo momento en que Franco cambió la Ley de Inversiones Extrajeras en España, finiquitó la autarquía y dio rienda suelta al ladrillo y al “turista un millón” que hacia el final de la década se convertía en el “turista diez millones”.

Y luego, aquel señor anciano y pequeñito que, al parecer todo lo podía, se murió y quienes estaban llamados a “mejorar” el Estado surgido del 18 de julio y a velar por las “leyes fundamentales del reino”, por aquello de que nada de lo bien atado lo estaba realmente, se acostaron falangistas y se levantaron centristas, socialistas y nacionalistas. A partir de ahí vivimos entre 1975 y 1982 en un sobresalto permanente y aquella transición costó 200 muertos (uno al lado del otro), nuestra moneda se vio aquejada de una inflación permanente que llegó hasta una pérdida del 30% de su valor en apenas un años, mientras los salarios apenas subían un 10% como máximo.

Sí, porque a partir de entonces, todos vivimos un poco más en precario. Si hasta entonces bastaba con que solamente una persona de la familia (del matrimonio) trabajara y eso daba acceso al modesto “sueño español” (casa de propiedad, coche y apartamento en Torrevieja), a partir de entonces ni aun trabajando los dos se conseguía sobrevivir. Pero éramos libres y teníamos democracia o como decía el cateto, “semos Europa”. Sí, éramos Europa, pero de la Europa de la periferia, no del núcleo central…

En realidad, entramos en las “Comunidades Europeas” en 1986 después de una muy mala negociación que liquidó sectores enteros de la economía y trajo el gobierno de la corrupción y los gal que sustituyó al del “café para todos” y precedió al aznarismo y a su modelo económico basado en ladrillo + inmigración + salarios bajos + acceso fácil al crédito… Y a nadie le extrañe que desde entonces todas aquellas aguas (las que se remontan a partir del final de la autarquía en 1959), hayan traído estos dos.

Pero entre 1959 y 2012 las crisis se han dado aisladas unas de otras: en la transición hubo crisis política y crisis económica relativa… pero no crisis social. Durante el felipismo hubo corrupción pero políticamente el país no sufrió grandes convulsiones (salvo el sabernos gobernados por políticos mafiosos) y solamente hacia el final se notó la crisis económica. Y durante el aznarismo estallaron sobresaltos internacionales pero la impresión general es que se vivía un progreso económico sin precedentes (y así lo era, en efecto, para algunos). La cosa duró hasta la primera legislatura de Zapatero en donde salió a la superficie una “crisis de las costumbres”, evidenciada por la pertinaz obsesión en realizar una profunda tarea de “ingeniería social”. Empezó a evidenciarse síntomas preocupantes que con Rajoy se han confirmado.

Sabemos, pues, cómo hemos llegado hasta aquí, lo que ignoramos es lo que ocurrirá a partir de ahora, porque, de hecho, el signo determinante de este período es precisamente la “convergencia de catástrofes”, es decir, la acumulación y superposición de crisis política (elemento nuevo propio de este período, e inédito desde la transición), crisis económica (radicalmente diferente de las anteriores), crisis social (síntomas de putrefacción de la sociedad española y liquidación del Estado del Bienestar), crisis internacional (mala opción del gobierno ante las crisis internacionales que se avecinan) y, podríamos añadir, la crisis ecológica, que no tocaremos aquí porque no nos afecta solamente a nosotros sino a todo el globo, excediendo con mucho la perspectiva que nos hemos fijado para este artículo (pero remitimos en infokrisis a todo lo que hemos escrito años atrás sobre el “decrecimiento”).

La tesis de este artículo es que “España” (considerada como agregado de gentes, regiones, historia, estructuras políticas, sociales y económicas) se aproxima al abismo en la medida en que esa “convergencia de catástrofes” es insuperable. El hecho de que sea “insuperable” lo deducimos por el hecho de que existe una contradicción entre las necesidades reales de “España” para afrontar esta “convergencia de catástrofes” y las posibilidades y capacidades reales de la “clase dirigente” y de la misma sociedad española. Los primeros son incapaces de modificar a voluntad un statu-quo que les beneficia, mientras que el conjunto de la sociedad, a causa de la narcosis que está sufriendo desde el período de Felipe González (cuando el gobierno socialista masacró literalmente a la sociedad civil y generó un repliegue hacia lo individual y hacia lo privado) es incapaz de pensar en términos de futuro, sin olvidar que el factor esencial de la actual crisis es insertar en la sociedad la sensación de “miedo”: miedo a perder lo adquirido, miedo al paro, miedo a la proletarización y al empobrecimiento, miedo a no poder afrontar hipotecas, miedo a las multas y miedo generalizado, naturalmente, a ejercer la disidencia y el pensamiento crítico (en la medida en que a través suyo, los otros miedos se pueden concretar más rápidamente: así pues, mejor seguir siendo ciudadano anónimo que disidente situado en el colimador del Estado y de los medios de comunicación al servicio -¡como nunca antes a causa del régimen de subsidios y subvenciones y a la precariedad de todas las empresas periodísticas!- de la clase dirigente.

Y esta contradicción se nos muestra como absolutamente insuperable, luego veremos el por qué. Iniciemos este artículo enumeran la retahíla de catástrofes que tenemos ante la vista:

1. Catástrofes políticas

A lo largo de 2012 se han evidenciado los rasgos de una crisis profunda del equilibrio de fueras que dio origen al consenso constitucional en 1978. Fundamentalmente, los rasgos de esta crisis son:

a. Las fuerzas que dieron vida al sistema constitucional en 1978 han quedado profundamente alteradas:

- La particular estructura “federal” interior del PSOE ha ido favoreciendo la aparición de “barones” regionales cada vez con mayor poder mientras que el aparato central se ha ido viendo capidisminuido. Esto es especialmente visible en el PSC catalán que está prácticamente en ruptura con el Comité Federal y sostiene posturas disidentes sobre temas capitales.

- Por otra parte, el PSOE y su galaxia federal han sido derrotados en Galicia, Euzkadi, con toda seguridad sufrirán un varapalo sin precedentes en Cataluña, permanecen ausentes en Valencia y Murcia, muy debilitados en las dos Castillas y en Madrid y solamente mantienen iniciativa precaria en Andalucía en donde gobiernan (¿por cuánto tiempo?) gracias a IU. Tal como preveíamos desde la caída del zapaterismo, el PSOE no se recuperará fácilmente de lo que constituyó el período más triste y ridículo de su historia y en donde la debilidad programática y de liderazgo que imprimió ZP han llevado al PSC al borde de la inanición.

- La situación del PSOE es importante porque este partido es una de las dos columnas sobre las que se mantiene la arquitectura constitucional española (la columna de centro-izquierda). Si esta columna falta va a ser muy difícil restablecer equilibrios interiores dentro del sistema. La constitución estableció un sistema de bipartidismo imperfecto para garantizar la gobernabilidad del país (o gobernaba el centro-derecha o el centro-izquierda con mayoría absoluta o lo hacía apoyada por uno o por los dos partidos nacionalistas periféricos, CiU y PNV) pero hoy vamos camino de un sistema multipartidista (y veremos lo que el PP logra mantenerse en el poder y en qué condiciones como la crisis económica y el paro se prolonguen más de dos años).

- Por otra parte, la pieza central de una democracia como la española (en la que la ausencia de una ley de financiación de partidos y la propia constitución hace de la “banda de los cuatro” [PP+PSOE+CiU+PNV] el eje de la vida política) son los partidos políticos y estos han degenerado en estructuras mafiosas que controlan el poder dirigidas por mediocres y ambiciosos sin escrúpulos. El sistema político español se ha visto degradado a la mera dimensión de partidocracia y ha dejado de ser una democracia en el sentido prístino y originario del término.

- La arquitectura constitucional española no está hecho para un pluripartidismo y para coaliciones entre distintas formaciones para asegurar el gobierno. Pero es ahí hacia donde tiende la voluntad electoral y la dinámica de los hechos: el desprestigio creciente de las formaciones hasta ahora mayoritarias hace que se les vayan enajenando simpatías. A eso se le llama el “desapego”: a la brecha creciente entre la “España oficial” (la partidocrática) y la “España real” (la de una sociedad que considera a los políticos como “aprovechados” y corruptos, gente, en definitiva, de la que uno no puede fiarse.

b. La concepción constitucional ecléctica de España como “nación compuesta por nacionalidades y regiones” ha entrado en crisis:

- La primera crisis fue el “café para todos” de principios de los años 80 en donde cualquier región, reivindicó primero su “autonomía” y luego su pretensión de ser una “nacionalidad”. El error estaba ya implícito en la comisión constitucional que, para lograr el acuerdo de los nacionalistas catalanes y vascos, les garantizó que su presencia en la gobernabilidad del país sería superior a cualquier otra minoría regional y que, por tanto, tendrían una personalidad mejor definida al resto de regiones del Estado.

- Pero el nacionalismo no es más que un momento oportunista de una idea que toma el principio de las nacionalidades (“toda comunidad que dispone de una lengua es, por eso mismo, una nación y, por tanto, tiene derecho a aspirar a la independencia”) como objetivo a alcanzar la independencia. A pesar de que la discusión sobre si “nación” y “nacionalidad” son lo mismo (a nuestro entender no lo son), lo que importa es que los “nacionalistas”, desde el principio, asumían que ambos términos eran idénticos e intercambiables, así que cuando en la constitución se alude a “nacionalidades” ellos entienden que es a “naciones” y que, por tanto, el derecho a la autodeterminación entra dentro de sus posibilidades y planteamientos.

- En el País Vasco, las absurdas políticas antiterroristas tanto del PP como especialmente del PSOE han tenido como conclusión el que la guerra contra el terrorismo, que se podía y se debía haber ganado a principios del milenio, se haya convertido en un cáncer que ha terminado con la desmovilización de ETA (desmovilizada, no derrotada) y con la derrota del Estado en el “frente político” (con el hecho de que Bildu haya pasado a ser segunda fuerza en Euzkadi). A partir de aquí se abren distintos interrogantes: el primero de todos relativo al futuro de los presos de ETA que se encuentran en cárceles vascas purgando sus crímenes ¿serán liberados en breve mediante subterfugios o simplemente aplicándoles abusivamente medidas de gracia y redenciones de condenas? ¿Les bastará que se apliquen masivamente terceros grados para irlos poniendo en libertad sin causar grandes escándalos? En segundo lugar, no hay la menor duda de que se recuperará la línea del “Plan Ibarreche” que parecía solamente hace dos años definitivamente olvidado y superado. Y todo esto por la majadería de un presidente que quiso pasar a la historia desmovilizando a ETA (ZP) y por la firma de unos acuerdos de paz por parte del PP cuando aún estaba en la oposición (por que ETA nunca habría negociado con ZP en 2010 cuando era evidente que no saldría elegido y que su erosión era inevitable, si no hubiera tenido el acuerdo del PP en la negociación).

- En Cataluña, la mediocridad política de Artur Mas ha hecho simplemente que el tradicional chantaje de CiU al Estado saliera mal: como se sabe en estos últimos 35 años, CiU se ha limitado a cambalachear su apoyo al gobierno de turno para obtener beneficios para sí mismo. Pujol dominaba este arte que el tripartito de izquierdas sustituyó por un órdago al Estado en forma de “nou Estatut”. El fracaso de Maragall-Montilla es uno de los factores de hundimiento del PSC catalán, pero el hecho es que Artur Mas no domina el arte del chantaje al Estado: después de un año y medio de inyectar dinero a mansalva (200 millones) en los circuitos independentistas, y tras la manifestación del 11-S (entre 200 y 400.000 personas, no el 1.500.000 al que aludían los medios catalanes), Mas pensaba poner nuevamente el cazo en su encuentro con Rajoy a finales de septiembre. Pero Rajoy está a la espera de pedir la intervención de la UE (lo que ocurrirá entre el cierre de las urnas en Cataluña y las vacaciones de navidad) y no se podía permitir el ceder a las exigencias de Mas. Por lo demás no hay dinero en las arcas del Estado. Así pues, al volver a Cataluña, Mas tuvo que convocar urgentemente elecciones después de dos años de legislatura a la vista de que, de no hacerlo, los independentistas se le podrían acercar peligrosamente.

- Por lo demás, el sistema político catalán también fue diseñado a modo de fotocopia reducida del español, centrado en un bipartidismo imperfecto sostenido sobre CiU y el PSC… pero el PSC está en crisis y las encuestas prevén que tres formaciones van a llegar muy ajustadas a la segunda posición: ERC, PSC y PP. Y este es el elemento nuevo: que también en Cataluña el bipartidismo ha saltado por los aires.

- Poco importa que la independencia de cualquier territorio del Estado sea imposible tanto por lo que se refiere a la constitución española como a la concepción comunitaria para la que la UE es una “unión de Estados Nacionales”. Lo que importa a las clases políticas periféricas es acentuar sus “rasgos diferenciales” (incluso en la Galicia o en la Valencia pepera) para justificar sobre ese sustrato emotivo y sentimental el disponer de… las llaves de la caja, esto es de la recaudación fiscal en cada región. El interés de Artur Mas o de Pujol no es tanto separarse de España, como disponer de una hacienda propia y pagar en concepto de alquiler anual al Estado Español por el uso de infraestructuras y servicios. A eso se le llama “concierto económico”.

- A Artur Mas le va a ser muy difícil poner el pie en el freno especialmente cuando su propio partido (y él mismo) ha asumido las tesis independentistas. Mas va a sufrir el precio de haber jugado de farol y haber chantajeado al Estado en un terreno en el que no podía sino suscitar reacciones en contra muy superiores a la fortaleza del nacionalismo catalán (que existe en tanto que CiU tiene las llaves de las subvenciones y los subsidios a los medios de comunicación catalanes que desde hace décadas dan una información sesgada y subjetiva siempre dispuesta a favorecer a la mano que les paga. En el momento en el que Mas intente poner el freno, tras las elecciones de noviembre, puede ocurrir que incluso tenga dificultades en el interior de su propio partido, especialmente si los independentistas de ERC-CUR-RC logran obtener unos óptimos resultados.

- Todo esto hace que en el terreno autonómico estemos viviendo en un período de crisis: la sensación cada vez más generalizada es que el “Estado de las Autonomías” está resultando caro y no alcanza a satisfacer las aspiraciones de las poblaciones. Genera más problemas de los que resuelve y ya cuando se realizó el referéndum sobre el Estatuto Gallego hace 32 años apenas participó el 28% del censo electoral (de los que el 20% votó en contra), lo que debía de haber hecho desistir de esa vía a la vista de que carecía de consenso popular.

- La crisis económica ha puesto de manifiesto que nuestro ordenamiento autonómico era insoportable desde el punto de vista económico y que se había convertido en un monstruo burocrático cuyo principal fin es engordar a las clases políticas regionales. Esto ha generado el rechazo a las partidocracias locales y una nueva fractura entre los ciudadanos que viven en las autonomías y su sistema político (lo que hace que los niveles de abstención en las consultas autonómicas sean superiores siempre a las nacionales).

c. Crisis de la institución monárquica y corrupción generalizada

- La institución monárquica fue el premio de consolación que se llevaron los franquistas en 1878 para tener la sensación de que la “ruptura” no había sido “ruptura” sino transición. En realidad, fue solamente la monarquía, la judicatura, la policía y las fuerzas armadas, lo que sobrevivió del franquismo a la democracia. A partir del 23-F, las FFAA asumieron incondicionalmente al nuevo régimen, en cuanto a la judicatura y a la policía, simplemente, se trataba de cuerpos funcionariales que seguían trabajando para el Estado al margen de quien lo controlara y haciendo abstracción de sus propios criterios políticos, obviamente más conservadores que progresistas.

- Desde el principio, el papel de la monarquía fue desdibujado y gris y se diría que solamente tuvo sentido hasta el 23-F cuando de lo que se trataba era de que las FFAA aceptaran servir a un modelo de Estado que no era aquel al que habían jurado. A partir del 23-F y especialmente cuando los socialistas se hicieron cargo del poder, el rey dejó de ser enarbolado como ariete constitucional frente a los sectores partidarios del antiguo régimen y políticamente liquidados.

- Desde el primer momento se evidenció que la constitución consideraba al rey como al margen de las leyes: nadie podía sentarlo ante un tribunal, lo que equivalía a decir, que podía hacer cualquier cosa, con tal de que lo hiciera discretamente. Y eso fue lo que hizo. No hay que olvidar desde el escándalo Ruiz Mateos en 1983 hasta el caso Urdangarín en 2011, los grandes escándalos del régimen nacido en 1978 han tenido como protagonistas a amigos, grandes algunos e íntimos otros, de Juan Carlos I: Ruiz Mateos, Luis Prado y Colón de Carvajal, Javier de la Rosa, Mario Conde y un largo etcétera de escándalos menores (el príncipe de Chukutúa, los reiterados escándalos en Baleares, etc.).

- Juan Carlos I siempre ha salido indemne de todos estos escándalos protagonizados por sus grandes amigos y para ello le ha bastado negar cualquier relación con ellos, o simplemente no opinar. Ya cuando estalló el escándalo de Prado y Colón de Carvajal resultaba muy difícil eludir la vinculación directa de este personaje con la Casa Real, pero el escándalo Urdangarín ha servido para situar el centro de la corrupción, no solamente en la clase política, sino para confirmar que en la primera institución del Estado, también han anidado las prácticas corruptas.

- Todo esto, contrariamente a lo que suelen sostener los medios oficialistas de derechas o de izquierdas, se conocía desde hacía mucho tiempo. Se sabía pero se ocultaba. Y ya se sabe aquello de que “del rey abajo, todos”: si la cabeza es corrupta, y judicialmente “irresponsable” (esto es, no se le puede sentar ante un tribunal), todas las demás jerarquías y niveles del Estado y de la Administración, tienen un ejemplo a seguir y el hecho de que ellos sí sean “responsables” ante los tribunales lo único que hace es que tengan que actuar más discretamente.

- De la misma forma que en el período de la Restauración el factor esencial era el caciquismo (y se negaba en la época que lo fuera…), ahora el elemento más característico del régimen surgido en 1978 es la corrupción (… y, por supuesto, se niega que lo sea y se recurre el eufemismo de decir que “se trata de casos aislados”, de que “la mayoría de políticos son honestos” y de que “las malas prácticas de unos pocos no pueden salpicar a todos”). Pero, a poco que se examine el día a día en todos los niveles administrativos se percibe con facilidad que, con una clase política que ya carece completamente de doctrinas e ideales, lo único que le hace permanecer en el cargo es la perspectiva de realizar buenos y grandes negocios a la sombra del Estado y, frecuentemente, mediante prácticas corruptas y corruptoras.

- El hecho es que desde el nivel administrativo municipal hasta a la monarquía, pasando por los niveles autonómicos, por las diputaciones provinciales, los cuerpos intermedios de la sociedad, todo, absolutamente todo, está bajo sospecha y en todos los niveles han estallado casos de corrupción, teniendo la sensación la población de que existen miles y miles de pequeñas corruptelas que no salen a la luz pública y que ya se dan como supuestas. No puede extrañar pues el divorcio entre ciudadanos administrados y clase política administradora. En otras palabras: la administración se ha convertido en una cáscara exterior en la que se sitúan las clases políticas con sus lacras y contaminaciones, a modo de una almendra, en la que en el interior y sin relación con ésta, la ciudadanía debe constantemente renunciar a derechos y verse sobreexplotada a impuestos, renunciar al Estado del Bienestar para que las “peritas en dulce” de la clase política (autonomías, diputaciones provinciales, etc) mantengan su nivel de vida.

d. Crisis política: balance definitivo

- En definitiva: desde la monarquía hasta el último ayuntamiento, toda la jerarquía del Estado se encuentra bajo sospecha. Estamos pues ante una estructura burocrático-administrativa, basada en el clientelismo, las corruptelas, la omertá, que utiliza el factor emotivo de “la constitución” como excusa para mantener sus privilegiadas posiciones y para presionar a la sociedad mediante el aparato fiscal. En esas condiciones, los apoyos del régimen no existen más allá de los medios de comunicación (mientras sigan siendo subvencionados), las jerarquía de los partidos (esto es, la partidocracia), los miles y miles de funcionarios y “asesores” contratados por los partidos y todos aquellos que se han visto, de una u otra forma, favorecidos por el actual statu-quo. Pero la gran mayoría de la población, ya en estos momentos, está fuera de este circuito de privilegiados, explotadores, aprovechados y barrigas agradecidas y, desde luego, si bien no harán nada para derribar este régimen, tampoco harán nunca nada para defenderlo.

- El problema autonómico desatado en Cataluña a causa de la irresponsabilidad y la falta de experiencia política de Artur Mas, paradójicamente, puede ser uno de los factores de renovación política en España: está claro que Cataluña nunca será independiente, no solo porque la UE es la “cláusula de protección” de la unidad del Estado Español, sino por la propia constitución española que eso es uno de las cosas que deja claras. En cuanto a una secesión pactada es todavía más difícil incluso porque las cifras siguen siendo ampliamente contrarias a la independencia de Cataluña en la misma Cataluña. Sin embargo, el hecho de que el tema del independentismo haya terminado siendo el eje de las elecciones catalanas, y las medidas a las que se ha visto obligado a adoptar el Estado Español (especialmente el llamado “corredor central” que une directamente a Madrid con Francia a través de los Pirineos Centrales Aragoneses, como ayer el eje estratégico Lisboa-Madrid-Valencia) están haciendo que Cataluña sea marginalizada del Estado Español. Y no sólo eso, sino que la masiva presencia de inmigrantes islamistas (norteafricanos, pakistaníes y negros) en Cataluña que alcanza el 25%, así como los niveles de paro y especialmente de paro juvenil, la desertización industrial, etc, hacen que cuando se eclipsen los ecos del debate independentista, lo que quede es la realidad de una Cataluña que ya no ocupa un lugar central, sino periférico en el Estado (a causa de la deslealtad obvia del nacionalismo) y que la crisis allí sea mucho más fuerte que en cualquier otro lugar de ese Estado. No solamente es evidente que Cataluña, a la larga habrá salido perdiendo a causa del régimen autonómico, sino que éste crea muchas más tensiones y problemas de los que resuelve.

- No hay posibilidades de salir de la crisis económica, sin una profunda reforma del sistema autonómico y la existencia –como veremos de un amplísima crisis social- evidencia que, una de dos: o se afronta la crisis social (restando espacio de maniobra y fondos a las clases políticas autonómicas) o se afronta la crisis autonómica (manteniendo las cosas como están y convirtiendo al Estado en Confederal –por que nacionalistas catalanes y vascos no admitirían una situación de igual con otras regiones y “nacionalidades” y, por tanto, el diseño “federal” que auspician los socialistas catalanes es inverosímil e inviable- a costa de restar derechos y políticas sociales e inyectando más y más fondos a las autonomías). Dicho de otra manera: o se defiende el Estado de las Autonomías o se defiende el Estado del Bienestar, a la vista de que los dos modelos son económicamente incompatibles entre sí. Y este es el único derecho de autodeterminación que cabría plantear a todo el pueblo español: ¿O Estado de las Autonomías o Estado del Bienestar? La crisis generada por el independentismo catalán ha tenido la virtud de mostrar a las claras que el Estado de las Autonomías es completamente inviable y que es solamente una fase intermedia entre el concepto de “Estado unitario” y el de “centrifugación independentista”.

- Lo que resulta evidente es que la crisis política se va agravando de día en día y la Constitución de 1979 ya no está en condiciones de servir para resolver nada. Cada vez más, los tópicos de la constitución parecen más ser letra muerta y no pasan de ser meras declaraciones fetichistas de derechos imposibles de llevar a la práctica: derecho al trabajo en tiempos de paro generalizado, derecho a la dignidad de la persona en tiempos de salarios de miseria y contratos basura, derecho a la vivienda en tiempos de desahucio, derecho de libertad de expresión en tiempos de prohibición de ejercerlo públicamente, derecho a la justicia en tiempos de encarecimiento de la justicia incluso para realizar apelaciones… todos estos derechos están machacados por las realidades: la realidad de la partidocracia, la realidad de una clase política rapaz y sin escrúpulos, la realidad de una corrupción generalizada, la realidad de una cabeza del Estado –la monarquía- podrida, desprestigiada y sin imagen fuera de la prensa del colorín, la realidad de unos medios de comunicación que apenas son otra cosa que la voz de su amo, y así sucesivamente. Una constitución que se encuentra en estas condiciones no puede prolongar su vigencia durante mucho tiempo y, antes o después, entrará en colapso. De hecho ya lo está a la vista del escaso entusiasmo que suscita.

- Y ese es el problema que la crisis político-institucional, la crisis del Estado de las Autonomías, la crisis de la monarquía, la crisis de la partidocracia, no son las únicas crisis que se acumulan sino que estas crisis se solapan con una crisis económica, una crisis social y una crisis internacional que, como veremos no dejan presagiar nada bueno, ni mucho menos que la constitución, agónica sino muerta, tenga futuro, ni que pueda hacerse respetar. Y, a fin de cuentas, en un período de masas, no hay forma de hacer imponer nada las masas, si no se logra que las masas respeten a las jerarquías (monarquías, clases políticas autonómicas, partidos, etc.).

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