HA SALIDO EL NÚMERO 3 DE IDENTIDAD
Acaba de aparecer el número 3 de IdentidaD [15 de diciembre 2007 - 15 de enero 2008]. Puedes solicitarlo en tu kiosco habitual o bien a idpress7@gmail.com - IdentidaD
Acaba de aparecer el número 3 de IdentidaD [15 de diciembre 2007 - 15 de enero 2008]. Puedes solicitarlo en tu kiosco habitual o bien a idpress7@gmail.com - IdentidaD
Infokrisis.- Dos noticias sin aparente relación demuestran que incluso un fanático islamista como Ahmadinejad piensa en los intereses de su país. Mientras, ZP se deja cautivar por la falacia de que “Europa es culpable por la colonización y debe pagar”. Esa fascinación por los tópicos progres nos cuesta dinero y nos aleja de la realidad. Los EEUU aspiran a que todos los países contribuyan a estabilizar su economía o de lo contrario se producirá un efecto dominó en la economía mundial. Zapatero acepta que “Europa es culpable” y “debe pagar”. Y da ejemplo tirando 40 millones de euros más al pozo sin fondo africano. Para su falta de argumentos con nuestro dinero.
El petróleo iraní se pagará en euros
Irán, cuarto mayor productor de petróleo ha dejado de vender el crudo en dólares. No le faltan razones: el dólar es una moneda cada vez más débil. Cada día, las bolsas norteamericanas precisan 1.000 millones de dólares para sostener su consumo interno. Estas inyecciones proceden de los países de la UE, de Japón y de los petrodólares, pero hacen que la economía norteamericana esté cada vez más endeudada.
Se trata de un gigante con pies de barro que logra mantenerse gracias a la confianza que hasta ahora ha generado el dólar como divisa de intercambio internacionalmente aceptada. Pero esto no va a seguir así siempre.En realidad, uno de los motivos que impulsaron a los EEUU a lanzarse a la loca aventura de la guerra de Irak fue el que Saddam Hussein decidió realizar las compras y ventas de petróleo en euros.
De cundir el ejemplo, el dólar hubiera aventurado su debilidad. Esta decisión la adopta ahora Irán conocedor de la debilidad militar de los EEUU incapaz de restablecer el orden en Irak y vencido militarmente por la insurgencia. En estas condiciones EEUU ya no puede afrontar otra aventura bélica exterior.Desde hace dos años los países exportadores de petróleo encuadrados en la OPEP venían advirtiendo de que la debilidad del dólar está erosionando el poder adquisitivo de los países exportadores.
El 8 de diciembre el Ministro encargado de las transacciones petrolíferas iraníes, Gholamhossein Nozari, en declaraciones a la agencia de comunicación ISNA ha confirmado que Irán dejará de vender petróleo en dólares: “En consonancia con la política de venta de petróleo venderemos el crudo en otras divisas, en la actualidad la venta en dólares queda eliminada”. El dólar ha dejado de ser una moneda “fiable”.El presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad calificó a la moneda estadounidense de “Menos valioso que un trozo de papel”.
Hasta ahora, los EEUU se han sentido seguros alegando que la estabilidad mundial internacional dependía de que la economía norteamericana se mantuviera a flote. La teoría era que si la economía norteamericana se convulsionaba –al dejar de afluir inversiones a las bolsas de ese país- se produciría un “efecto dominó” sobre las economías internacionales. Esta “doctrina” es cierta: el problema es que si todos los países contribuyen a estabilizar y mantener el dólar… la crisis se traslada precisamente a estos países. Nos aproximamos a momentos de recomposición de la economía mundial.
Tan sólo esperamos que los gobiernos europeos piensen sobre todo en el bienestar de los europeos. Y, eso que parece lo más razonable, es precisamente lo que muchos, como ZP no están dispuestos a realizar. Véase sino…
Gadaffi y la inmigración
El líder libio Gadaffi, conocedor de los prejuicios del progresismo europeo extorsiona a ZP. Pagamos todos.En Lisboa, Zapatero y Muammar Gadafi compartieron la apertura del debate sobre inmigración ilegal en la Cumbre UE-África de Lisboa. ZP optó por pasar página y abrir una nueva etapa en las relaciones entre los dos continentes, pero Gadafi acusó a los europeos por la colonización que hicieron de África y les reclamó compensaciones.
Al líder libio olvida que la colonización de África duró apenas 150 años y que la mayor parte del continente lleva 50 años de independencia.Gadafi comenzó achacando el problema de la inmigración ilegal a «las conquistas y el colonialismo» y advirtiendo que los africanos no habían viajado a Lisboa para que los europeos les dieran lecciones o para sufrir injerencias en sus asuntos internos. Aludió al «pillaje» y propuso un trato «muy justo»: «O nos devuelven nuestros recursos o nos invitan a sus países». Mientras cifró en 1.000 millones de euros la cantidad de dinero con la que, según él, se podría resolver el problema: «Denme 1.000 millones de euros y les prometo que no exportaré inmigrantes».
Zapatero, vino a la reunión con la propuesta de crear un “pacto euroafricano” para combatir la inmigración ilegal y sostuvo que la Unión Europea no ha estado a la altura de las circunstancias en sus relaciones con África, entre otras razones porque no ha sabido evitar el drama de la inmigración ilegal que afecta sobre todo a millones de jóvenes africanos que ZP estimó en 10 millones.
Lo sorprendente es que ZP no propuso la contención de la inmigración africana sino que esta prosiguiera a buen ritmo… legalmente. ¿Inmigración para qué? ¿para hacer qué? ¿mantenida por quién? Todo mucho más absurdo si tenemos presente el contexto de crisis económica, recesión del empleo y desmantelamiento del tejido industrial que vive España.Como una propuesta de estas solamente es recogida en África si te “tira de chequera”, el Gobierno español y la Comunidad Económica de los Estados del Africa Occidental (CEDEAO) firmaron un memorando de entendimiento que nos ha costado 10 millones de euros. Este dinero (mucho para España, nada para las necesidades africanas) se invertirá en proyectos de educación, “igualdad de género”, infraestructuras y gestión de los flujos migratorios en los países de la CEDEAO, explicó Moratinos.
La tragedia africana ni se remonta con los 10 millones de euros regalados por el gobierno, ni con los 1.000 millones mendigados por Gadafi, ni con 10.0000 millones anuales, sino que es mucho más profunda que lo que se puede solventar vía chequera. Otra donación a fondo perdido. Y van...
© Ernesto Milà – infokriis – infokrisis@yahoo.es
Infokrisis.- Escribimos estas líneas a pocas horas de conocerse los resultados electorales. En los días sucesivos desarrollaremos estas ideas con más detenimiento. De todas formas creemos que las ideas esenciales están comprimidas en las líneas que siguen. A nadie se le escapa la importancia de las elecciones francesas dentro del contexto europeo, en la medida en que Francia ha sido hasta ahora uno de los dos "motores de Europa".
No ha sido el resultado esperado, pero ha sido un resultado digno. Se han dado circunstancias que no han permitido igualar los resultados de 2002 por varios motivos:
1. La participación ha sido bastante alta, un 85%, lo que ha beneficiado a las opciones mayoritarias pero ha perjudicado a todas las demás.
2. A diferencia de 2002, cuando se produjo una dispersión de votos y los trotskystas alcanzaron unos resultados inusuales, en esta ocasión se ha producido una concentración del voto en dos opciones centrales, siendo perjudicadas las minoritarias.
3. El hecho de que Sarkozy, el judío húngaro, haya insistido en "ley y orden" y en una política de mano dura ante la delincuencia y la inmigración ilegal, ha quitado un 7% de votos a Le Pen y le ha impedido el crecimiento.
4. Que en los últimos 10 años han recibido la nacionalidad francesa más de dos millones de inmigrantes y que otros dos, hijos de inmigrantes nacionalizados franceses, tienen derecho al voto: en realidad, buena parte de los votos de Segolène Royal proceden de estos sectores.
A estas circunstancias hay que añadir:
- Que el Front National ha descuidado crear redes de apoyo en la sociedad civil (fundaciones, asociaciones culturales, grupos cívicos de defensa, círculos culturales, etc.) que ayudaran a ampliar su radio de acción y a "fijar" el voto. Esto ha hecho que, en buena medida, el FN solamente existiera en el período electoral.
- Que los años no pasan en balde y Le Pen, que en su tiempo fue el diputado más joven de Francia, era ahora el candidato con más edad de Francia.
- Que algunos puntos del programa del Front National son considerados poco realistas por profesionales, técnicos y empresarios que, aun pensando que la inmigración y el conflicto étnico son los principales problemas de Francia, han preferido dar su voto a Sarkozy, cuyos puntos en materia económica son considerados más "realistas".
Hay que esperar en el próximo año:
1) La sustitución de Le Pen al frente del Front National, bien por su hija Marine o bien por Bruno Gollnitz. A partir de este momento, el FN ya no puede eludir el problema que ha ido eludiendo en los últimos 5 años: la sucesión de Le Pen.
2) Preparar los próximos cinco años en los que Sarkozy se verá desbordado por la incapacidad para integrar y normalizar la situación en los barrios marginales. La técnica de Sarkozy de alternar “mano dura” con concesiones se revelará un error. De un lado se abrirán expectativas para las “zonas urbanas sensibles” (guetos de la inmigración) en forma de subsidios y ayudas, que no podrán mantenerse durante mucho tiempo y que generarán rechazo en otros sectores del electorado.
3) La posibilidad apuntada por Faye de una nueva “revuelta étnica” sigue siendo todavía probable y todo apunta a que este período presidencial va a suponer una profundización de las crisis que Francia ha vivido hasta ahora.
3) Preparar las elecciones municipales y las europeas, a la vista de que el sistema a dos vueltas imposibilita dar diputados a los partidos minoritarios.
4) El FN debe rectificar su mensaje e insistir en dos puntos: 1) defensa de la identidad francesa dentro de una Europa fuerte y 2) renovación de la V República: ni derechas, ni izquierdas: política social y defensa de los valores tradicionales.
(c) Ernesto Milá - infokrisis - infokrisis@yahoo.es
Infokrisis.- Francia es el enfermo de Europa a principios del siglo XXI, tal como se dijo de Turquía a finales del XIX. Pero hay un paralelismo entre ambas enfermedades. Turquía moría de islamismo. Francia también. Después de la intifada de noviembre de 2005, estas elecciones llegan con una izquierda en crisis, multidividida y con un partido socialista huérfano de liderazgo. La derecha no está mucho mejor: Sarkozy es el “candidato americano”. Y luego está lo políticamente incorrecto.
De 2002 a 2007, cinco años perdidos en la historia de Francia y de Europa
En 2002 se produjo la mayor convulsión que ha registrado la política europea en la posguerra. Después de 55 años de que el poder en Europa Occidental fuera gestionado por los vencedores, ese año, un partido “políticamente incorrecto”, que algunos habían dado por desahuciado tres años antes, lograba pasar a la segunda vuelta de las presidenciales.
En estos cinco años, los grandes debates de la política francesa han sido: la Constitución Europea y la entrada de Turquía como tema añadido, la inmigración, las Zonas Urbanas de Exclusión y su tratamiento, las relaciones con los EEUU y el debate identitario. A lo largo de estos debates, la izquierda ha demostrado que tenía muy poco que añadir, salvo la cantinela de los derechos humanos, la integración y el sempiterno derecho de asilo.
Pero la derecha tampoco ha sabido aportar gran cosa. Si bien Chirac y Villepin demostraron un saludable deseo de independencia en relación a los EEUU durante la crisis de Irak, y si bien la Constitución Europea fue batida, lo cierto es que la derecha ha demostrado una inmensa habilidad para ralentizar el proceso de construcción europea.
La derecha, horrorizada por la intifada de noviembre del 2005, no ha sido capaz de dar una solución más allá de la que en los años 70 ya había propuesto… Georges Pompidou: la “integración”. Lo que va de Pompidou a Chirac son treinta y cinco años de fracaso de la integración, un largo periplo en el que la derecha no se ha convencido todavía de que la propuesta es inviable. Lo inviable tiene tendencia a fracasar…
Mientras una izquierda debilitada y una derecha repetitiva seguían con sus discursos, la situación social en Francia terminaba pudriéndose. El hedor fue percibido por toda Europa cuando los que habían nacido para ser “integrados”, terminaron demostrando el fracaso de esa política en las hogueras del noviembre francés.
La crisis de la izquierda francesa
Cuando el Front National de Jean Marie Le Pen alcanzó un 16% de los votos en la primera vuelta, los socialistas lloraron amargamente. Su líder, Lionel Jospin, jamás volvería a la política activa. Derrotado de forma bochornosa por Le Pen, el Partido Socialista no volvería a recuperar jamás la iniciativa política, a reconstruir un rastro de liderazgo, ni mucho menos a entender lo que pasaba en Francia.
Y lo que pasaba era que Francia estaba cambiando. El “paraíso europeo de las libertades” estaba pasando de ser un país “de izquierdas” a ser un país “de derechas”. ¿Motivo?: la izquierda hace años que ha dejado de producir ideas. La izquierda más novedosa apenas se limita a defender “otro modelo de globalización”, pero es incapaz de dar respuestas a las grandes cuestiones del actual momento histórico: Europa, relaciones atlánticas, globalización, inmigración, límites del liberalismo, modelo de Estado, etc.
Y lo que es peor: la izquierda da respuestas distintas a las mismas cuestiones. Dentro del partido socialista coexisten distintas “sensibilidades” (eufemismo para aludir a distintos grupos de intereses), el trotskysmo tiene también distintas opciones difícilmente comprensibles para la sociedad francesa; y en cuanto a los distintos grupos antiglobalización y alternativos, las posiciones oscilan entre los anarquistas puros y duros y los “partidarios de otra globalización”.
Queda, por supuesto, el Partido Comunista. En realidad, los comunistas murieron en tres ocasiones: cuando Georges Marchais perdió la mitad de los votos del PCF en 1981, cuando cayó el Muro de Berlín en 1989 y cuando Rober Hué quedó reducido a un 3’5% de votos en 2002. Queda enterrar el cadáver, de lo que se encargará la actual candidata presidencial, Marie George Buffet, el mismo día del recuento.
La izquierda estuvo viva mientras aportó ideas. Esas ideas han contribuido en buena medida a hacer del mundo moderno un infierno. Hoy, ni siquiera aporta ideas, tan solo justificaciones para tener pequeños espacios de poder.
La fractura de la izquierda efecto de la crisis
La izquierda tiene muy pocas posibilidades de triunfar en Francia; no solamente la izquierda se ha fracturado, sino que globalmente ha perdido importancia. Y, además, está en recesión. No se puede proponer eternamente la integración de la inmigración y seguir manteniéndolo… aun a pesar del evidente fracaso de esta política.
La izquierda francesa –y la europea, por extensión- ha hecho algo peor que no renovar su discurso: lo ha mantenido a pesar de su estrepitoso fracaso. Encerrada en su gueto, la izquierda francesa está separada de la sociedad real por un grueso muro hecho a base de progresismo y culto a lo políticamente correcto.
Abandonada por las clases trabajadores, la izquierda ha ido buscando “bolsas de electores” alternativas. Y es aquí en donde ha cometido su gran error: lo ha encontrado en las minorías sexuales, en las minorías étnicas, en los antiglobalización, en los okupas… es decir, en grupos sociales excéntricos en relación a las tendencias centrales de la sociedad. Esto ha aumentado la distancia con la propia base social originaria de la izquierda: la clase trabajadora.
Es un viaje sin retorno. Cuando Segolène Royal lo ha advertido en el curso de la campaña ha iniciado un enloquecida carrera para pronunciar la palabra “identidad” más veces en menos tiempo. El problema es que su mensaje no suena creíble. Todo lo que la Royal proclama ya ha sido puesto en práctica por Zapatero… sólo que la izquierda francesa no tiene un grupo PRISA detrás capaz de cubrir sus vergüenzas.
¿Y la derecha? ¿Qué hace la derecha?
Sarkozy es un raro ejemplo de aventurero político sin muchos principios. No es otra cosa que un neo-conservador a la americana. Como un Jano bifronte, alterna el autoritarismo con la liberalidad. Mira más al otro lado del Atlántico y a Israel que a Francia. Su llegada al poder podría suponer una rectificación de la política exterior francesa en relación a los EEUU.
Si la izquierda francesa ha perdido el contacto con sus orígenes y se recrea en un mar de tópicos, la derecha está viendo desfigurado su perfil. El autoritarismo de Sarkozy, a la postre, es torpe. Lo demostró durante las jornadas de noviembre de 2005, excitando con sus declaraciones a los revoltosos, sin estar preparado para afrontarlos. Lo había demostrado antes induciendo a los círculos islámicos a federarse en una sola organización subvencionada con cargo a su ministerio… que inmediatamente constituida cayó en manos de los islamistas radicales.
La ideología de Sarkozy no solamente no es diferente de la de Wolfowitz o Rumsfeld, sino que algunos lo han definido como “el candidato americano”. Él mismo se ha preocupado de proclamarlo. Así pues, en la derecha, la buena noticia es que “hay ideas”. La mala, que son ideas poco europeas.
El fenómeno Le Pen 2.0.
Dejando aparte la desdibujada candidatura de Bayrou, centrista de estricta observancia, cuyas posibilidades de pasar a la segunda vuelta son escasas, el candidato que se sale de la norma es Le Pen. A nadie se le escapa que ésta es la última vez que Le Pen se presenta a una campaña electoral. A pesar de que los años no perdonan, el líder bretón sigue en forma.
La duda de estas elecciones es precisamente si Le Pen pasará o no a la segunda vuelta. Si lo hace será gracias a su “voto oculto” (los ciudadanos que en las encuestas no dicen la verdad y niegan que van a votar a Le Pen) y a los que declaran que aún no han decidido su voto.
La histeria que depara la izquierda hacia el Front National tiene su razón de ser: hoy el partido de Le Pen es el “partido obrero de Francia”. En los barrios obreros es donde está afirmando sus feudos electorales más consistentes y es entre las clases populares en donde obtiene sus apoyos más sólidos. Pero hay un problema…
El Front National, hasta ahora, no ha sido capaz de estar presente en la sociedad civil, sigue sin tener fuerza en los sindicatos; sus militantes, simpatizantes y votantes no están organizados. Mientras las estructuras organizativas del Front no lleguen a los barrios y el partido siga siendo una etiqueta electoral, su influencia no irá mucho más allá de donde ha llegado hoy. Los incidentes de noviembre, en buena lógica, deberían haber culminado en la organización de redes de autodefensa en los barrios asaltados por los revoltosos, o en la formación de círculos diversificados que supusieran estructuras de desarrollo del partido.
El verdadero misterio de estas elecciones es si Le Pen pasará o no a la segunda vuelta de las elecciones. Si pasa, el misterio vuelve a ser si la izquierda francesa volverá a llamar –como ya hizo en 2002- a votar a la derecha… para aislar a la extrema-derecha. Precisamente esa decisión supuso el gran trauma para la izquierda: en efecto, Chirac tuvo el poder gracias a los votos de la izquierda. Si se volviera a repetir este drama, la izquierda sufriría un nuevo trauma insuperable.
El Front National ya ha vencido
Hay partidos que gobiernan y otros que resultan vencedores morales porque han impuesto sus propios temas en la campaña electoral. Si hoy se habla en Francia de “identidad”, de “delincuencia”, de “inmigración” y de “políticas sociales” es, simplemente, porque todos los partidos intentan no perder el paso con el eje del discurso lepenista. La habilidad del Front National ha consistido en romper los tópicos de la política francesa, dejar de hablar de grandes valores y de teorías progresistas y tocar sólo los temas que están en la mentalidad del ciudadano medio francés. El resto de partidos, si no querían quedar en ridículo, se han visto obligados a ir a remolque y situarse en un plano en el que se mueven mal: el de la realidad tal como es percibida por el ciudadano medio.
Así pues, cuando Segolène Royal habla interminablemente de la “identidad francesa”, o cuando Sarkozy enmascara su discurso proamericano con alusiones autoritarias, ambos lo que están haciendo es, simplemente, intentar evitar la sangría de votos hacia el lepenismo, que ya había hablado hace veinte años de estos mismos temas: defensa de la identidad francesa, restablecimiento de la idea de autoridad, orden y jerarquía, y contención de la inmigración masiva. De no haber existido el lepenismo, los partidos tradicionales franceses seguirían empeñados en tocar “grandes temas” (la fuerza nuclear francesa, Francia “tierra de asilo”, el papel de Francia en la política internacional, etc.).
Poco importa quién gane (Sarkozy tiene todos los puntos a causa de la derechización de la sociedad francesa que, también, en gran medida se debe al Front National); lo esencial es que todo gira en torno a los temas impuestos por Le Pen. Los grandes partidos, Segolène, Sarkozy, Bayrou, se mueven mal en el terreno impuesto por Le Pen (y por la sociedad francesa). Una cosa es hablar de los temas que preocupan en la sociedad francesa y otra muy diferente aportar las soluciones que se precisan. Le Pen juega en casa. Los otros no. Lo que en el primero –guste o no- es coherente, en los otros es un ejercicio de oportunismo.
Le Pen no se volverá a presentar en el 2012… la cuestión es si la V República existirá en esa época. Y todo induce a pensar que, al menos en su actual configuración, no.
© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es
1.– ¿Por qué una sociedad es violenta?
Hay varios motivos para ello:
a. Las situaciones de violencia aparecen en sociedades que, o bien no están estabilizadas o bien están en proceso de cambio. En el tránsito entre el Imperio Romano y el Feudalismo la sociedad era extremadamente violenta, reinaba la ley de la fuerza bruta, de la misma forma que durante la Revolución Francesa el tránsito de la monarquía a la república se hizo bajo el chasquido de la guillotina. Hoy vivimos un momento de cambio acelerado.
b. Se han perdido los valores que hasta ese momento eran referencias. Lo anterior ya no tiene fuerza, ni vigencia, lo que viene, todavía no está suficientemente solidificado y extendido. Hay un momento en el que los valores del pasado ya no sirven, pero no se sabe, no se puede o no se quiere asumir valores nuevos.
c. La idea de “orden” queda anulada y subvertida y aparece una crisis de autoridad. Las jerarquías que hasta ese momento dirigían la sociedad, se han hundido, las emergentes carecen de prestigio. No se sabe exactamente sobre qué valores podría fundamentarse el principio de autoridad.
d. Aparecen rasgos de primitivismo y aculturalización. Se tiende a resolver los conflictos por la fuerza, la sociedad se diluye y la cultura deja de ser su cimiento. Nadie atiende a razones porque cada cual tiene “sus” razones incomprensibles e inasumibles para el resto. La racionalidad parece haber dejado de ser la norma de vida de muchos.
e. El individualismo se hace extremo. La sociedad deja de pensar como un conjunto orgánico dotado de intereses y objetivos comunes y pasa a ser una suma de “individuos” con intereses particulares, enfrentados a los demás que para hacer valer sus “derechos” recurren a la fuerza o a la coacción.
Todo esto hace que la agresividad desborde cualquier cauce, arrase todos los diques que la contienen y pase a ser, cada vez más omnipresente.
Nuestra sociedad hoy se encuentra, precisamente, en ese punto. Este proceso ha ocurrido en períodos anteriores de la historia y se repite en nuestro presente. Por eso algunos han afirmado que nos encontramos en el inicio de una “nueva edad media”. Vale la pena, ahora, ver cuáles son los rasgos específicos de la crisis a la que nuestra sociedad se encuentra, aquí y ahora.
2.– ¿Por qué nuestra sociedad es violenta?
Los rasgos específicos de la crisis que estamos viviendo son, fundamentalmente, los siguientes:
a. A partir de los años 60, nuestra civilización empezó a mutar de manera acelerada. Primero, el Concilio Vaticano II cambió 500 años de hábitos persistentes del catolicismo, luego apareció la píldora anticonceptiva que, junto con la minifalda y el movimiento hippy, constituyeron los puntos de arranque de la revolución sexual. En música irrumpieron ritmos nuevos y la microinformática, junto con las telecomunicaciones forjaron un mundo progresivamente más empequeñecido que nada se parecía al de la humanidad de mediados del siglo XX.
b. Este proceso culminó con la “globalización”. Tras la Guerra Fría (choque entre el Este y el Oeste), cuando cayó el Muro de Berlín (1989) una sola potencia alcanza la hegemonía mundial (los EEUU) y parece que un mundo “unipolar”, será un mundo pacífico. La economía se convierte en nuestro destino. Se crea un sistema económico mundial que pronto genera dos fenómenos: uno de Sur a Norte (la inmigración en busca de mejores medios de vida) y otro de Norte a Sur (la deslocalización de empresas hacia países en donde la producción es más barata). Este proceso ha causado fenómenos de desajuste en todo el mundo, que todavía duran y constituye uno de los principales focos de tensión actuales.
c. Se ha generado una inestabilidad socio–económica permanente. Inestabilidad en el trabajo, desigualdades extremas de renta, salarios que no garantizan una vida digna y plena, generan la aparición de dudas sobre el futuro, quien tiene trabajo hoy nunca estará seguro de si lo mantendrá mañana. La inflación y desvalorización del dinero hace inútil el ahorro.
d. Las preocupaciones se vuelven excesivas en nuestra vida cotidiana. Todo resulta problemático, todo está en proceso de cambio, es muy difícil mantenerse en la cresta de la ola y no quedar, antes o después, rebasado por los acontecimientos y las novedades tecnológicas.
e. Sectores enteros de la sociedad no se sienten competitivos en economía, trabajo, estudios. Esta sensación de falta de competitividad en estos terrenos hace que busquen ventajas en otros. Se generan tribus urbanas en los que individuos no competitivos se agrupan y exteriorizan sus frustraciones. Otros cristalizan en bandas de delincuentes o mafiosas, volcados sobre actividades ilícitas.
f. El sistema legislativo es garantista y permisivo. Este sistema surgió durante la “transición” política, cuando se adoptaron usos y formas lo más alejados del franquismo, pensando que ayudarían a alcanzar un sistema perfecto de justicia y libertad. Esto era cierto en una situación de estabilidad social, pero no en momentos de crisis: frecuentemente los derechos del delincuente están por encima de los derechos de la víctima; en lugar de castigar el delito se intenta reinsertar al delincuente. Todos estos principios han empezado a fracasar en el momento en que se ha evidenciado la naturaleza de la crisis y la inestabilidad actuales.
g. El sistema de enseñanza está en crisis. Las sucesivas reformas de la enseñanza no han conseguido invertir el aumento del fracaso escolar, ni han constituido una muralla contra la irrupción de la violencia en la escuela. Esta debe mucho a la aculturalización creciente a la que tampoco han sabido responder las sucesivas reformas educativas. También aquí, el sistema educativo se basa en principios que es preciso revisar. Hoy más que nunca urge restaurar el principio de autoridad en las aulas, el esfuerzo y la capacidad de sacrificio del alumno, desde la pre–escolar hasta la enseñanza superior.
h. Se han instalado antivalores entre nosotros: el “pelotazo” o la especulación, son las actividades lucrativas preferidas; el anonimato horroriza al individuo y éste busca saltar a la fama mediática como remedio a todas las incertidumbres. No importa si se hace el ridículo delante de todo el país, lo que importa es salir por TV. Más que “tener personalidad”, lo que cuenta es “tener imagen”. La “imagen” es un reflejo contrahecho de la personalidad, construida en función de la moda del momento.
Todos estos elementos interactúan generando frustraciones, miedos, traumas, reacciones patológicas y sentimientos contrapuestos de hostilidad y agresividad hacia todo y hacia todos. Incluido hacia uno mismo.
3.– ¿Dónde está la violencia?
A los elementos propios de los momentos de crisis de civilización, se unen los elementos específicos de crisis de nuestra civilización. Esto genera una violencia que aparece en distintos planos entre los jóvenes:
a. Violencia contra nosotros mismos. Constantemente hacemos cosas que nos perjudican y que suponen actos de violencia contra nosotros mismos. Sabemos, por ejemplo, que fumar perjudica seriamente a la salud. Y, sin embargo, fumamos. Sabemos que, más allá de determinadas dosis, el alcohol trastorna nuestro comportamiento, pero asumimos que el fin de semana “nos emborracharemos”. Sabemos que todas las drogas pueden producirnos alteraciones psíquicas y trastornos del carácter, pero queremos autoconvencernos de que son inocuas y de que podremos “controlarlas”. Una música oída más allá de determinados decibelios dañará nuestros tímpanos y, aún así, nos encajamos los cascos del walkman al máximo volumen. Nos alimentamos sin otro criterio que la comodidad, pero ignorando nuestras necesidades nutricionales. Y engordamos; para colmo, no hacemos ejercicio. Finalmente, pasamos horas muertas ante el ordenador machacando nuestra vista y reduciendo la realidad a la virtualidad. Si, ejercemos la violencia contra nosotros mismos.
b. Violencia contra nuestros iguales. Es la violencia que ejercen jóvenes contra otros jóvenes, compañeros de escuela contra otros compañeros de escuela. Es una violencia “horizontal”, ejercida contra gentes en “casi todo” iguales a nosotros. Es el famoso y controvertido “buylling”, el acoso escolar. En la segunda parte de esta obra trataremos de él ampliamente.
c. Violencia contra nuestros superiores. Es la violencia ejercida por jóvenes contra sus padres, profesores o contra cualquier otra autoridad. Se trata de una violencia “vertical”, contra los que están encima en la escala jerárquica. También dedicaremos un capítulo de la segunda parte a este tema.
d. Violencia contra el entorno. Ataques contra las instalaciones escolares o deportivas, ataques contra el mobiliario urbano, violencias en el medio urbano en cualquier circunstancia (con ocasión de una celebración deportiva, de una manifestación reivindicativa, de una fiesta popular, de un botellón, etc.).
e. Violencia gregaria. Es la violencia ejercida en grupo. Puede ocurrir que los miembros de un grupo, tomados individualmente, no tengan una particular predisposición a la violencia, pero actuando colectivamente cometan actos de vandalismo o de violencia intensa. La psicología de masas enseña que las reacciones de un grupo tienen poco que ver con las de cada uno de sus integrantes.
f. Violencia pasiva. Es la que se padece a manos de acosadores, delincuentes o como usuario de servicios sometidos a violencia. La persona que sufre cualquier nivel de violencia pasiva es la víctima. Para valorar cualquier acto de violencia, lo primero a considerar es el impacto negativo que ha tenido en la víctima. El derecho de la víctima debe situarse por encima de los derechos del delincuente, el resarcimiento a la víctima por encima de cualquier otro objetivo.
g. Violencia lúdica. En buena medida es la violencia virtual que ejercemos en nuestro tiempo de ocio. No supone dañar a nadie, pero si el habituarnos a la violencia y al papel de agresores. Son determinados juegos de ordenador o determinadas formas de ocio que tienen como resultado ejercer algún tipo de agresividad sobre otros o sobre nosotros mismos.
h. Violencia mediática. Es la que recibimos a través de los medios. Los medios nos informan de sucesos violentos, nos muestran aspectos descarnados de la violencia cotidiana, pero también nos ofrecen constantemente ejemplos de violencia en series, películas, espectáculos, “debates” en los que los invitados se agraden verbalmente unos a otros, etc. Este tipo de violencia carecería de interés en una sociedad estable, pero puede ofrecer “modelos” a individuos que sufren particularmente las crisis y la ansiedad de los tiempos modernos y tienen una singular agresividad.
4. ¿Qué puede hacer el Estado contra la violencia?
El Estado lo puede hacer todo. Pero no inmediatamente. Los tiempos para el Estado son lentos. Dependen de factores presupuestarios y, sobre todo, de oportunidad electoral y prioridad en el programa electoral. El Estado hace mucho menos de lo que los ciudadanos desearían. Y no siempre lo hace bien. Ni siquiera el diagnóstico a los problemas suele estar hecho en la dirección correcta. El que el Estado sea democrático no implica que el orden de prioridades elegido por sus gestores sea el correcto. Así pues, nosotros, los ciudadanos, debemos de confiar en el Estado. Pero no sólo en el Estado. O de lo contrario, nos llevaremos amargas decepciones.
En primer lugar hay que desconfiar de las estadísticas. Las mentiras estadísticas figuran entre las armas de una administración que pretende no decir toda la verdad por los costes electorales que ello acarrearía. Llama la atención, en este tema de la violencia escolar, por ejemplo, que cuando un partido está en la oposición, destaca la naturaleza creciente de esta forma de conflictividad, pero cuando ha llegado al poder, bruscamente, todo ha mejorado y no hay que crear “alarma social”… Desde tiempo inmemorial, todos los gobiernos repiten que la “delincuencia va decreciendo”. Y lo dicen con apoyos estadísticos. Sin embargo, lo que importa no es eso, sino la percepción que el ciudadano tiene del problema. Si el ciudadano percibe que la delincuencia aumenta, es que aumenta. A fin de cuentas, el ciudadano es quien la sufre. Y, por lo demás, una estadística se puede enmascarar muy fácilmente: basta con no poner los datos de delitos denunciados en las policías autonómicas, o considerar sólo los delitos, pero no las faltas, o los ingresos en prisión y no las puestas en libertad con cargos, o las incautaciones de droga, pero no los aumentos en el consumo. Trampas y maquillajes no faltan. Así pues, lo que cuenta es lo que se percibe directamente, no lo que nos cuentan. Qué le vamos a hacer: todos quieren repetir mandato, así pues están obligados a demostrar que las cosas van mejorando. Siga mi consejo: no crea a las estadísticas maquilladas ni a los gobiernos que las esgrimen: crea, mejor, en su sentido común
Pero en un Estado democrático los ciudadanos tienen derecho a realizar algunas exigencias. Por ejemplo:
a. El ciudadano debe exigir al Estado celeridad, seriedad, eficacia y prontitud. El Estado debe articular leyes, medidas, rectificar las que han demostrado ineficacia o las leyes que no han conseguido frenar a los delincuentes. Y el Estado lo puede hacer aquí y ahora, a la voz de ya. No necesita esperar al momento electoralmente más rentable. Si se puede hacer una reforma necesaria del marco legal, se puede hacer ya. Mañana es muy tarde.
b. El ciudadano debe serenarse y evitar tomarse la justicia por su mano, tendencia a la que franjas cada vez mayores de la ciudadanía se sienten tentados. Desde hace veinte años la formación de “patrullas ciudadanas” salpica periódicamente unas u otras localidades. Créame: la seguridad para los profesionales de la seguridad, si usted no lo es, no se meta en camisa de once varas.
c. Pero usted tiene el derecho a exigir eficacia a todos los escalones del Estado que intervienen en el proceso de la seguridad. Los organismos del Estado son duros de oído: no se enteran a la primera de que las cosas van mal, precisan que una y otra vez se lo recordemos. Solo entonces actúan: por acumulación de insatisfacciones. Eso es injusto pero es así.
d. El Estado tiene la obligación de poner el arsenal legislativo al servicio quien cumple la ley, no del delincuente: muchas leyes están muy mal hechas, en su espíritu, en su letra y en sus reglamentos aplicativos. Dígalo en voz alta. Insista: tiene muchos medios de protesta. Desde las cartas al director hasta los correos electrónicos. Que no haya ningún profesional de la política que no le quede constancia de que la población piensa unánime y mayoritariamente que hay que castigar al delito y encerrar al delincuente, no tratarlo con guante blanco y paños calientes. Proteste una y mil veces contra aquello que considera injusto. Hasta que el “legislador” no pueda ocultar el foco de protesta que usted representa.
e. No crea en la “privatización” de los servicios ni en que el Estado desplace su responsabilidad a usted: Zapatero a tus zapatos. Pagamos impuestos, exigimos seguridad a cambio. Si no los pagáramos no tendríamos derecho a exigirlo. Pero lo hacemos: así pues, a otros con el cuento de contratar seguridad privada. Y, por lo demás, yo, en tanto que ciudadano no dejo que me culpabilicen: intento vivir honestamente, no robo, no estafo, no ejerzo violencia sobre nadie. Así pues, no me hagan creer que soy culpable de los accidentes en las carreteras, de la violencia doméstica o del desmadre educativo. Si el Estado tiene todo el poder, al Estado le corresponde hacer transitables y seguras las carreteras, solucionar los problemas de la educación, de la violencia doméstica o de la seguridad ciudadana. Yo soy el pueblo: quien paga los servicios y quien exige rapidez, prontitud y eficacia a los gestores de mis impuestos (porque eso es, en el fondo, la clase política).
Como verá no creemos mucho en el Estado ni en sus gestores. La vida nos ha hecho así. Sigan mi consejo: pagan impuestos, exijan servicios. Lo contrario sería de tontos. El político es un servidor público, aunque tiene tendencia a intentar servirse del público. No se lo consienta.
El Estado lo puede hacer todo contra la violencia y si hace menos alguien tiene que rendir cuentas.
(c) Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - 14.08.06
Infokrisis.- La lectura del libro de Jordi Raich, "El espejismo humanitario", subtitulado "La especie solidaria al descubierto", nos sitúa de forma "políticamente incorrecta" ante un tema de "moda", un tema sorprendente: las ONGs. No es habitual que un cooperante con 20 años de dedicación a la ayuda humanitaria se plentee en voz alta si ésta sirve para algo. La conclusión: señalar la casilla de ONG en las declaraciones de IRPF es tirar el dinero.
El libro y su autor
No es el primer libro de Jordi Raich. Este cooperante, habitualmente enrolado en Médicos Sin Fronteras, ha pasado los últimos veintitantos años recorriendo todos los escenarios de moda en materia humanitaria. Ha ido de decepción en decepción, hasta cuestionarse finalmente si la ayuda humanitaria tiene un mínimo de eficacia. Sus anteriores libros eran lo que se esperaba de un cooperante, es decir, destinado a promocionar su “producto”. Porque en esta sociedad del espectáculo y en pleno liberalismo extremo, la ayuda humanitaria es un “producto”.
Raich se ha movido por la antigua Yugoslavia en los peores momentos del cerco de Sarajevo. Ha pasado por los distintos escenarios de crisis del África occidental francesa. Vivió de cerca la “catástrofe humanitaria” de Ruanda y estuvo en Afganistán antes y después de la intervenció americana. En Uganda, Somalía y demás lugares olvidados de África, Raich estuvo allí organizando la ayuda humanitaria. Si hay algún español que conoce el tema es él, por eso su obra tiene mucho más valor que el que cualquier periodista crítico hubiera podido escribir.
Raich tiene “credibilidad”. Su pasado de cooperante y funcionario de distintas ONGs y su presencia en los principales teatros de operaciones humanitarias de los últimos 20 años, le atribuye una credibilidad superior a cualquier otro analista. Puede creerse a pie juntillas lo que nos cuenta.
Pero ¿Sirve para algo la ayuda humanitaria?
No es la primera vez que se plantea este tema. La London Economic School lo planteo hace años en un seminario. Raich cuenta que estaba presente en aquel evento y se estremeció cuando una muchacha ruandesa tomó la palabra en el turno de ruegos y preguntas:
“Divagamos en un laberinto sin salida. Si lo pienso con la cabeza les digo que su ayuda es inútil y que dejen de enviárnosla. Sus limosnas solo nos hacen más dependientes y no resuelven nuestros problemas. Si lo pienso con el corazón les pido que no nos abandones, que sin ustedes moriremos”.
Raich añade que a la frase siguió un silencio embarazoso. La muchacha había resumido el fondo de la cuestión. A decir verdad, Raich no piensa que la ayuda humanitaria sirva para gran cosa. Sirve para que las grandes empresas reduzcan su cuenta de beneficios y por tanto paguen menos impuesto; sirven también para que promocionen su marca y la unan a algo que está de moda en la sociedad: las campañas humanitarias. Sirve también para que unos cooperantes se sientan importantes y superiores a los receptores de la ayuda. Sirven para que los gobiernos ganen posiciones en los lugares en donde se concentra la ayuda. Salvan alguna vida, pero pocas en relación a la dimensión del problema. Y, lo que es peor, frecuentemente, crean más problemas de los que resuelven. Esto sin contar con que se han dado casos de tráfico de diamantes realizado por algunas ONGs, otras han visto como sus funcionarios utilizaban habitualmente a menores para cubrir su necesidades sexuales y, por supuesto, que mucha ayuda es completamente inútil.
Raich cuenta que una cofradía de pescadores del País Vasco le ofreció miles de latas de botino del norte para la población ruandesa famélica. Una buen propuesta y, sin duda, sincera, el problema era que las latas eran individuales y del tipo abrefácil; de aceptar esta ayuda, los campos de refugiados de habrían llenado de miles y miles de latas metálicas, menos peligrosas sin duda que las minas, pero, en cualquier caso desaconsejables para una población que no disponía de calzado. Y, por lo demás, el bonito del norte no figura entre los productos de la dieta ruandesa. En otras ocasiones, el propio Raich recibió a aviones Hércules C130 de la Fuerza Aérea Española cargados con toneladas de galletas Cuétara inapropiadas para una dieta tropical. También vió squís donados por el público norteamericano en el curso de campañas mediáticas, abandonados… en el Sahara. O biblias en Afganistán. Una propietaria de un manantial en el Pirineo ofrecía toda su producción para paliar la sed en África. El problema es que el agua envasada en botellas de plástico saciaría la sed –en caso de que fuera económicamente viable enviarla a África- sino fuera por que los millones de envases de plástico desechables generarían una catástrofe ecológica de similares proporciones. El donante suele ignorar que el hiposulfito cálcico utilizado para depurar el agua es la alternativa más realista y eficaz a las donaciones de agua mineral europea. Se ha llegado a enviar salami y morcón a Ávila a zonas musulmanas, helados Mico en aviones no frigoríficos a las zonas más calurosas del planeta y pescado a zonas que jamás lo han consumido y cuyo metabolismo no lo admite.
Y, en cuanto a las “apadrinamientos” de niños, suponen uno de los peores fraudes: el slogan hace creer que el donante “apadrina” a un niño concreto, cuando en realidad, su dinero, después de deducirse los gastos de la transferencia bancaria, los salarios de los funcionarios de la ONG y sus gastos en misión, lo poco que queda, se une a un fondo común con el que se construye alguna escuela o se financia alguna iniciativa en pro de la infancia. Alguno de los donantes, entusiasmado, pide mantener correspondencia con el niño apadrinado, y durante años recibe cartas… escritas por algún funcionario de la ONG. ¿Es posible un fraude mayor? Si, por supuesto… Las páginas de libro de Raich están recorridas por este tipo de fraudes realizados sin el menor recato y que, por lo demás, son del dominio público de los cooperantes veteranos.
Como una gota en el océano
Las zonas en crisis son muchas y la ayuda es siempre menor a la necesaria. Y además no dura siempre: dura solamente el tiempo en que la crisis humanitaria está en el candelero, luego disminuye y, finalmente, el cooperante desaparece y el programa se suspende. Dado que ese lugar no vuelve a aparecer en los noticiarios, nadie se entera de que la ayuda ha servido para poco. La persona salvada hoy gracias a un paquete de cereales, muere al cabo de poco tiempo cuando la ayuda cesa.
Además ni toda la ayuda llega a su destino, ni siquiera se distribuye adecuadamente. Raich cuenta decenas de trampas utilizadas por los receptores de la ayuda, para recibir más… parece lógico, en el fondo están hambrientos y necesitados. Pero se entiende mucho menos que en lugar de consumirla, simplemente, la vendan. En las inmediaciones de las zonas “target” de la ayuda humanitaria, pueden verse los productos con las etiquetas de las distintas ONGs en venta aun a pesar de la inscripción “producto no vendible”.
En toda África la existencia del Estado es una entelequia. Y otro tanto ocurre con las FFAA. La corrupción, el vacío de poder y las unidades militares que hace meses que no cobran su salario y solamente disponen del AK-47 para saquear y robar, son habituales de un extremo a otro de África. Soldados borrachos y drogados recorren las carreteras y se apostan en las fronteras siempre dispuestos a saquear al hombre blanco en primer lugar y luego a los ciudadanos desarmados. Inicialmente, los cooperantes jóvenes no entienden como es posible que si ellos van a ayudar a lo que genéricamente conocen como “africanos”, sean precisamente los mismos “africanos” los que les imposibilitan a diario el desarrollo de su trabajo.
Muchos de ellos esperan como el mejor día de su vida, aquel en el que concluirá su compromiso con la ONG. Otros desisten el primer día y regresan a su país de origen en el mismo avión que les llevó a África. Los hay que enloquecen, caen en el alcoholismo y se convierten en puteros empedernidos que no creen en nada ni en nadie y mucho menos en la misión que les ha llevado a allí. Raich cuenta que parafraseando al clásico “el cooperante es un loco para el cooperante”. Las casas en donde viven, disponen de un lujo que suele contrastar con la miseria circundante; pero en su interior, aprenden pronto la moraleja de la obra de teatro de Sarte: “el infierno son los otros”. Las peleas en el interior de las casas son habituales, las incomprensiones continuas, los tipos raros, intratables, aquejados de mil paranoias o neurosis abundan en estos hogares provisionales. Raich realiza una tipología de los cooperantes verdaderamente mordaz. Los ha conocido demasiado bien como para equivocarse.
En el mejor de los casos, el cooperante en lugar de ayudar, lo que busca es ayudarse a sí mismo, dar un sentido a su vida, participar en una misión humanitaria que, sin duda, será lo más importante que haya hecho en su existencia y que, a partir de ese momento, contará incluso a sus nietos. No, definitivamente, el cooperante no sale bien parado en el libro de Raich. Pero el beneficiario de la ayuda no sale mucho mejor.
No es Raich el único en pensar así. Personalmente he hablado con bomberos barceloneses que fueron a ayudar a ruandeses y volvieron traumatizados (en ocasiones, un europeo al salir de su oasis de relativa prosperidad, queda estupefacto de lo que ve) al ver que los padres robaban la comida a los hijos, una vez estos la recibían, sin importarles lo más mínimo que fueran a morir de hambre. Raich cuenta que en los campos de África es frecuente que las familias dejen de alimentar voluntariamente a uno o varios hijos para así entrar en programas para familias desnutridas. Simplemente los muestran para obtener las ayudas.
La ayuda humanitaria paraliza la iniciativa de quien la recibe. Éste tiende a pensar que durará siempre o al menos se aprovechará de ella mientras dure. El mañana no es algo que preocupe excesivamente en una África que vive al día. Frecuentemente, las zonas subsaharianas que han aportado más inmigrantes a Europa son las más empobrecidas. En efecto, cuando los inmigrantes envían algunos dólares a su familia, lo que están haciendo es desmotivarlos para trabajar y cultivar la tierra: si tienen lo que necesitan, ¿para que esforzarse?
Los cooperantes están permanentemente enfrentados a un dilema: si “enseñan a pescar” a los receptores de la ayuda, corren el riesgo de que mueran de hambre; pero si les dan de comer para paliar su situación, tienden a desentieresarse de cualquier otra cosa que les puedan dar.
Además en África la noción de “comunidad” no existe. Los cooperantes están permanentemente rodeados de una corte de los milagros que permanentemente “se curran la página de la pena” contando todas las desgracias inimaginables para concluir la conversación pidiéndoles dinero. La mayoría de estas historias son fraudulentas y lo único que se persigue es el resultado final: el sablazo humanitario. Raich cuenta un caso paradigmático: un negro se le acerca y le cuanta desgracias absolutamente ficticias, luego le pide el consabido sablazo. Él no se lo da, por supuesto (tiene experiencia) y el africano se enfada: “¿Pero no estáis aquí para ayudar? ¡No hacéis nada!”. Raich le explica que él ha venido a ayudar a una comunidad y le cuenta lo que hace por ella (vacunas contra la disentería, provisión de alimento, montar un generador diesel, etc.). Pero el africano no se da por satisfecho: a él qué le importa todo eso, lo que desea es que le dé lo que él quiere. Y se va refunfuñando: “decís que venís para ayudar y no hacéis nada por mí”. En África parece que el individualismo haya suplantado absolutamente a cualquier rastro de sentimiento comunitario.
El espectáculo humanitario ha comenzado
En España hay en torno a 10.000 ONGs, la mayoría de las cuales no sirve absolutamente para nada y sus programas o bien son un fraude o bien se limitan a enviar una parte de los fondos recaudados a ONGs de la zona aquejada de algún problema. Sólo unas pocas realizan una verdadera ayuda. Son las menos y ni siquiera en estos casos puede afirmarse taxativamente que la ayuda sirva para algo. Todas estas ONGs actúan en función de los noticiarios. Estos son los encargados de generar la información y describir las “catástrofes humanitarias”. A partir de ahí, las ONGs empiezan sus campañas de recogida de fondos. Estos son entregados por un pùblico extremadamente sensibilizado por las tragedias. Esas tragedias las ven en TV. Así pues, los mass-media están íntimamente relacionados con las campañas de las ONGs.
Al público le encantan las tragedias “fuertes”, “heavys”. Si la tragedia humanitaria no es extrema, el público no se moviliza. Y la ONG, consiguientemente, no recibe dinero… Los “parques temáticos” son extremadamente importantes para este fin: hace falta mostrar campos de refugiados, campos de antiguos niños soldados, campos de depauperados hambrientos, campos de afectados por malaria o SIDA, e incluso campos de minusválidos. Ls ONGs forman estos campos y cada ONG tiene el problema de encontrar población que los llene. Si dispone de ellos, la CNN o cualquier otra cadena filma esos campos, con los adhesivos de las ONG, ésta puede contar con recibir fondos. De lo contrario, estará a dos velas. No puede extrañar que alguno de estos campos sean completamente ficticios y existan solo en horas de oficina, luego los “refugiados” se van a sus casas, después de haber recibido el paquete de alimentos o cualquier otro premio. De entre todos, el campo temático más surrealista está en las inmediaciones de Freetown, los guerrilleros de la URM tenían la costumbre de cortar a la población civil algún miembro, un brazo, una pierna o más. Así pues, Gana es un país repleto de mutilados. A nadie se le había ocurrido reunirlos en un campo de refugiados solo para mutilados, pero alguna ONG se atrevió a ello con la perspectiva de que el impacto de las imágenes movilizase a los contribuyentes. Así ocurrió, en efecto.
Pero los medios de comunicación, frecuentemente, mienten, unas veces por desconocimiento y negligencia y otra por mala fe. El problema del “burka” en Afganistán es inexistente. Solamente lo utilizan las mujeres en las ciudades… y el 95% de la población afgana vive en el campo. Además, las propias mujeres afganas consideran que el burka es un signo de distinción y aspiran a tenerlo como en Europa las chicas aspiran al traje de novia. Sin embargo, una serie de medios de comunicación, ONGs y “líderes de opinión humanitarios” (Enma Bonino entre otros) empezaron a denunciar al régimen talibán y su ofensa a las mujeres afganas a las que obligaban a utilizar el burka so pena de graves castigos. Era falso. En Afganistán nadie obliga a utilizar el burka, ni antes de los talibanes, ni con los talibanes, ni con Hamid Karzai en el palacio presidencial de Kabul. Esas falsedades hicieron aceptable la versión de que Afganistán y el régimen talibán eran las criaturas predilectas del mullah Omar y de su régimen. Y esas falsedades hicieron más aceptable los bombardeos norteamericanos sobre Kabul… bombardeos en los que se alternaban misiles con ayuda humanitaria. ¿Estupidez? ¿cinismo?
¿Marcar la casilla de las ONG en la declaración de IRPF?
No, desde luego. Marcar la casilla de las ONGs en la declaración de renta es alimentar un fenómeno bienintenciado en algunos sectores, perverso en otros e inútil siempre. Al menos, marcar la casilla de la Iglesia es alimentar a algo que siempre ha estado en nuestro país. Por otra parte, hay que recordar que Cáritas Diocesana es una de las ONGs con más experiencia, prestigio, eficacia y tradición.
Las ONGs surgieron en los años 70, eclosionaron en los años 80 y se hicieron omnipresentes en los 90. Están formadas por gentes solidarias que quieren hacer algo por sus semejantes, especialmente por aquellos que se sitúan en los lugares más alejados y exóticos. Dado que en España también hay pobres y menesterosos, parecería lógico que concentraran su ayuda entre nuestros compatriotas más desfavorecidos, pero para eso ya está Cáritas Diocesana. Así pues, estas gentes humanitarias prefieren ir allí a donde los medios de comunicación han decidido que deben ir. Y van pensando que lo que esos mismos medios han proclamado, es siempre cierto. Lo cual no es en absoluto real. Además, casi por un reflejo involuntariamente racista, piensan que los receptores de la ayuda son una especie de seres inferiores y desvalidos.
Cuando concluyó la Guerra Fría se inició el período dorado de las ONGs. Podían llegar allí a donde los gobiernos no veían conveniente llegar. Además podían servir como informadores y espías. El Corps Peace está reputada de ser una antena “humanitaria” de la CIA y otras muchas sirven a sus respectivos gobiernos.
Es evidente que las dotaciones presupuestarias y las donaciones privadas que van a parar a las ONG, no resuelven ninguna de las graves crisis humanitarias desatadas periódicamente. Esta situación no se prolongará indefinidamente. Si bien los gobierno “progresistas” y de izquierdas, sienten una particular debilidad por las ONGs, especialmente por las dirigidas por sus amigos, es aventurado pensar que tanto despilfarro presupuestario proseguirá hasta el infinito. A casi 30 años de sus comienzos, las ONGs no han mostrado ser el canal más adecuado para dirigir fondos a las zonas en crisis. Así pues, en los próximos años va a ser cuestión de ir definiendo otros modelos de cooperación y desarrollo. El libro de Raich, interesante, bien escrito, ameno y, desde luego, muy claro, contribuirá sin duda a que este nuevo modelo sea definido.
Información sobre el autor y su obra: en http://www.jordi-raich.com/
© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es – 14.08.06
Infokrisis.- Durante el período que va entre los primeros días de marzo de 2006 y la remodelación ministerial, nos hemos negado a realizar renovación alguna en el blog infokrisis. Las razones son varias y no vamos a escudarnos en el compromiso de otras obligaciones para justificar nuestra ausencia. Pero, de entre todas, una razón ha sido decisiva para este silencio: la náusea que sentimos por lo que está ocurriente en estos momentos en España.
I Náusea: El “diálogo” con ETA o el pudridero de la democracia…
Decidimos reflexionar durante unas semanas cuando tuvimos conocimiento de la “tregua” de ETA. En principio, el que una banda de asesinos, acosada por la policía, sin capacidad para reconstruir su estructura interna, sufriendo constantemente “detenciones selectivas”, con medio millar de activistas presos en España y un centenar en Francia, con un nivel de actividad terrorista bajo mínimos, declare una “tregua” supone tan sólo el reconocimiento de su debilidad. ETA ha sido derrotada por la sociedad española. Para algunos, sus crímenes han sido odiosos desde los años sesenta. Para otros, el borrón y cuanta nueva empezó en la transición y para los más bobos, presidente de gobierno incluido, el hecho de que la violencia etarra tenga detrás a un porcentaje de la opinión pública vasca, le confiere legitimidad y le hace sujeto de negociación. Absurdo. Al terrorismo, como a cualquier tipo de delincuencia, se le machaca. Nada más. Es así de simple: el que la hace, la paga.
ZP, él mismo se ha querido meter en un berenjenal de consecuencias imprevisibles. Ahora es rehén de los asesinos venidos a menos. Si ZP quiere negociar con ETA y presentarse con el éxito histórico de la desmovilización definitiva de la banda en las próximas elecciones, debe saber que se verá obligado a hacer concesiones. Y el Estado de Derecho tiene un límite en este tipo de negociaciones: más allá de la reagrupación de los presos, más allá de la relegalización de HB bajo otro nombre, más allá de algunas medidas de gracias limitadas, ZP no va a poder ofrecer nada. Y si ofrece algo más que esto, necesariamente, se las va a ver con la sociedad española. Paz, bien, pero no paz a cualquier precio.
Por otra parte, negociar con quien ha sido vencido, resulta absurdo. Al vencido solamente le queda una opción: rendición incondicional, cualquier otra posibilidad que se le conceda, como muestra de una “generosidad irresponsable”, es excesiva. Además, si ETA ha llegado hasta el punto de pedir la paz, no es gracias a la política de concesiones, sino a la política de acoso y derribo con que se le trató a partir de 1996.
Por eso, he sentido náuseas cuando he visto la trascendencia que se daba al comunicado de ETA declarando la “tregua”. El que un par de docenas de etarras –los últimos mohicanos de la banda– hablen con ese aire de suficiencia, parece lo normal entre los grupos marginales de alucinados. El que el Estado y la clase política se tome en serio tales declaraciones, es mucho más nauseabundo.
Nosotros hemos sostenido desde hace dos años que la política de detenciones selectivas, ha llevado a un colaborador de la seguridad del Estado a la dirección de la banda y, seguramente, ha sido a causa de su acción que se ha llegado a esta “tregua”, gratificante para el gobierno. Pero queda saber si en los meses de tregua, la banda es capaz de reconstruir su infraestructura y de mejorar sus posiciones para lanzarse nuevamente a la acción terrorista. Hace falta saber, en definitiva, si esta es una nueva “tregua trampa” o una tregua motivada por una situación terminal e irreversible. Incluso hace falta preguntarse si una escisión dentro de ETA no seguirá sosteniendo la importancia y la legitimidad de la “lucha armada”.
Nuestra náusea en esta cuestión procede del simple hecho de que alguien con dignidad se preste a negociar con asesinos. La “cuestión vasca” se resuelve por sí misma, cuando el último etarra haya sido encarcelado. No antes.
II Náusea: El Estatuto Catalán preludio de discordias futuras…
Algo más de dos años han bastado para aprobar el estatuto de Catalunya. Todas las energías del gobierno tripartito catalán han sido absorbidas por la elaboración del Estatuto. Mucho tiempo para nada. La película de los hechos ha sido la siguiente: en primer lugar, los partidos catalanes empiezan a debatir sobre el Estatuto y presentan al parlamento regional un Estatuto de máximos, a sabiendas de que jamás podría ser aprobado. Ese parlamento es refrendado, in extremis, por los cuatro partidos catalanes que lo impulsaban, gracias a la intervención de ZP en el primer contacto que tuvo con Artur Mas. El texto sigue siendo un texto de máximos cuando llega a la comisión constitucional del parlamento español. Poco a poco se va rebajando, pero lo que sale de allí importa poco, porque, verdaderamente, cuando el Estatuto empieza a cobrar viabilidad es mediante el pacto entre dos personas: Artur Mas y ZP.
Toda la retórica sobre la “voluntad del pueblo de Catalunya”, todas las declaraciones maximalistas sobre que “Catalunya solo aceptará el Estatuto surgido del Parlamento Catalán” y todas las declaraciones de ZP afirmando que “aceptaré lo que salga de las instituciones catalanas”, se convierten en agua de borrajas. Lo que verdaderamente vale es el acuerdo secreto y a espaldas de sus socios, entre ZP y Artur Mas. El acuerdo entre dos personas sustituye al trabajo de las comisiones, los plenos parlamentarios y los acuerdos entre los partidos del tripartito.
De la misma forma que la tregua de ETA ha supuesto la marginación del PNV y del lendakari, el pacto Mas-ZP ha sellado el fin político de Maragall y la ruina del tripartito. La prensa socialista, hasta entonces defensora acérrima de la presencia de Carod en Perpignan y encubridora del nepotismo impenitente de los miembros del tripartito, bruscamente viró sus cañones contra ERC. Se supo que ERC cobraba un peaje a sus altos cargos, en forma de donación “voluntaria” del 20% de su salario al partido. Se supo que La Caixa había condonado casi 400 millones de pesetas de deudas de ERC. Hoy, ERC cifra todo su futuro político en la campaña por el no al estatuto. Si éste es apoyado por un porcentaje significativo del electorado, ERC regresará a la marginalidad que ha tenido desde los primeros años de la democracia.
Pero el nuevo estatuto, ha conseguido el portento de definir a Catalunya como “nación” y, por lo mismo, de consagrar a España como la única nación del mundo compuesta por un mínimo, de momento, de dos naciones. La situación es todavía más grave si tenemos en cuenta que para los dirigentes del tripartito y de CiU, este estatuto es… para tres o cuatro años, como máximo. Al acabar ese plazo, volveremos nuevamente a revivir el baile al que hemos asistido desde 2003. El próximo estatuto, el que se aprobará en el 2010-11, será el que consagre el “derecho de autodeterminación de pueblo catalán”.
Produce verdaderamente náuseas conocer que en toda Europa se están operando movimientos para simplificar la administración del Estado, con dos tendencias: una hacia quitar competencias a las comunidades regionales y otra ceder parte de esos poderes a los municipios. En España, el movimiento, gracias a la debilidad política de ZP y a su obsesión por desmantelar al máximo el Estado, es, justamente, a la inversa.
Produce náusea el falso optimismo de ZP diciendo que “España no se rompe”. No es que no se rompa, es que ya está rota. Y esa rotura se ha operado ante la indiferencia de la mayoría de la población y con el entusiasmo de la izquierda resentida y, en Catalunya, con el no-sabe no-contesta de la propia dirección regional del PP.
III Náusea: 11-M: 192 muertos exigen la verdad. El principal beneficiario la oculta…
Cuando en los días previos al segundo aniversario del 11-M, El Mundo y Libertad Digital publicaron nuevas entregas de su investigación, el gobierno en pleno, todos sus ministros y portavoces, reaccionaron histéricamente: dudan de la versión oficial, cuando la versión oficial ha conseguido aclararlo todo; y si dudan es por que quieren sembrar de sospechas a la policía, a la magistratura, y a las instituciones democráticas. Dudar de la versión oficial es, pues, algo intolerable.
Pero la realidad dice otra cosa: NI UN SOLO PUNTO DE LA VERSIÓN OFICIAL PUEDE HOY SOSTENERSE. Todo lo contrario, la versión oficial sobre los atentados del 11-M está hoy desacreditada y es absolutamente increíble para quien tenga el más mínimo espíritu crítico. Y los primeros que conocen lo inconsistente de esta versión, son los miembros del gobierno socialista: de ahí su histeria irreprimible cuando alguien lo saca a colación.
Estamos firmemente convencidos de que la verdad sobre el 11-M terminará conociéndose, como se conoció toda la verdad sobre el Caso GAL. Y la colocación de Rubalcaba en el ministerio de interior, no va a impedir que, poco a poco, vayan aflorando los datos que terminen por desmontar la mistificación operada desde el momento mismo en que se cometió el crimen.
Parece claro que en el 11-M actuaron distintas tramas superpuestas con distintos grados de motivación: para unos se trataba solamente de conseguir la caída del gobierno Aznar, para otros de obtener la retirada de las tropas de Irak, y, desde luego, el nivel más bajo de toda la conspiración fue, sin duda, la media docena de islamistas tan fanatizados como obtusos que perecieron en Leganés y a los que se responsabilizó de la comisión, ideación y ejecución de los atentados.
¿Se sabe todo sobre el 11-M? ni siquiera se sabe qué explosivo se utilizó en el crimen. No se dispone de ninguna autopsia toxicológica de los muertos de Leganés y todos los cadáveres ya han sido entregados a sus familiares. En cuando al cadáver del GEO Javier Torrenteras, fue literalmente destruido en la “profanación” que tuvo lugar y que los medios gubernamentales echaron a la espalda de los “takfires” (inexistentes sectarios del islam). TODO LO QUE SE NOS HA CONTADO SOBRE EL PISO DE LEGANES ES ABSOLUTAMENTE FALSO. Nos gustaría CONOCER UN SOLO PUNTO DE LA VERSIÓN OFICIAL –UNO SOLO– QUE PUEDA SEGUIR MANTENIÉNDOSE DOS AÑOS DESPUÉS DEL CRIMEN.
El problema para Rubalcaba y para ZP es que hay un juicio abierto que, antes o después, deberá celebrarse y, por poco que un solo abogado de la defensa o el propio juez, tengan interés en realizar aceptablemente su trabajo, TODOS LOS ACUSADOS DEL CRIMEN SERÁN ABSUELTOS DEL MISMO Y CONDENADOS POR DELITOS MENORES.
Siento náusea del gobierno ZP y de sus declaraciones insultantes para la memoria de los muertos y para la defensa de la verdad. El gobierno que subió gracias a su campaña “Queremos la verdad”, ha sido, en el fondo, el PRIMER INTERESADO EN OBSTRUIR EL ACCESO A LA VERDAD. Siento verdaderamente náuseas cada vez que un ministro socialista habla sobre el 11-M mintiendo descaradamente y faltando a la memoria de los muertos y a la dignidad de todos los españoles.
IV Náusea: El guerracivilismo más odioso de ZP…
Hace casi setenta años terminó la guerra civil. Hubo vencedores y vencidos. En 1977 se convino en olvidar aquel conflicto. Pero una parte de los vencidos hoy pretenden adulterar la historia y demostrar que ellos fueron los únicos que defendieron la “legalidad republicana”. Hay que decir que la España de julio de 1936 era un inmenso y desgraciado caos y que los primeros en infringir la legalidad republicana fueron los propios socialistas en la sublevación de Asturias de 1934. Hay que añadir que los fusilamientos de Paracuellos, no fueron obra de extremistas aislados, sino un intento de eliminar sistemáticamente a los opositores más destacados. Y, en este sentido, los excesos cometidos fueron mucho más entre los vencidos que entre los vencedores.
Para ZP opina que su abuelo era un gran tipo y que hoy, casi setenta años después, hay que reivindicar la memoria de los vencidos. Momias que deben agradecer a la generosidad del pueblo español no haber sido colocados en la picota y fusilados por sus crímenes durante la guerra, han sido rescatados del sarcófago por ZP. Enaltecer la figura de Santiago Carrillo, supone recordar a los familiares de los casi 20.000 fusilados en Paracuellos que el asesino de su ser querido jamás ha cumplido ni un solo día de cárcel por sus infamias.
Ahora bien, Carrillo es un cadáver en putrefacción y a nadie, con dos dedos de frente, le interesa volver a repetir las historias sobre la guerra civil. Si en la izquierda hubiera gente inteligente –cosa que dudamos–, abrían que la izquierda tiene mucho que callar, no solamente sobre la guerra civil y los excesos cometidos en el bando republicano, sino sobre el fracaso de la II República.
A la izquierda de ZP, perdido el marxismo como forma de análisis, perdida la retórica en torno a la defensa de la “clase obrera”, perdidos los ideales sociales, solamente quedan unos cuantos mitos para mantener la propia identidad: la “república”, la “guerra civil” y poco más. Pero que ZP no olvide que está evocando a unos fantasmas que luego le va a ser muy difícil dominar y controlar. Si alguien tiene que callar en torno a la guerra civil es la izquierda.
Personalmente, he tenido familiares en los dos bandos, así que sé los efectos que puede provocar una guerra civil en el interior de una familia. No hay nada más horrible que una guerra civil, ni nadie más miserable que quien se preocupa de colocar en primera plana de la actualidad algo que la mayoría de españoles creíamos definitivamente superado.
Sentimos náusea por la irresponsabilidad de ZP en la reaparición del guerracivilismo. Náusea hasta el límite, náusea hasta las heces. Y estamos seguros de que, la historia va a pedirle responsabilidades a ZP por lo que es, sin duda, una de las mayores estupideces de su gobierno.
V Náusea: Del botellón a la desintegración social…
Una ley de primer empleo ha movilizado a la juventud francesa. Una situación mil veces peor, en España no ha desencadenado otro fenómeno más que el botellón. Una juventud sin ideales, con unos niveles de consumo de drogas sin parangón en Europa, psicológicamente frágil, divorciada de partidos y de instituciones, con unos niveles culturales absolutamente deprimentes, con unos hábitos de vida rayanos en la infancia… no es raro que esa juventud haga del botellón el eje de su actividad social.
En 2001, el gobierno Aznar promulgó la primera “ley antibotellón”. Lo peor de cualquier legislación –la legislación antitabaco socialista, la legislación antialcohólica que está en proyecto, etc.– es que las autoridades no sean capaces de hacerla cumplir. La “ley antibotellón” pertenece a ese tipo de leyes en las que el legislador cree que basta con aprobarla en el parlamento y publicarla en el BOE para que sea respetada por todos. En realidad, nadie respetó la “ley antibotellón” como nadie respetó los consejos del gobierno para impedir los botellones masivos del mes de marzo.
La juventud actual es la primera afectada por los seis planes de educación que se han ido sucediendo vertiginosamente en los últimos veinticinco años de democracia, a cual peor. De todas formas, hay que reconocer que los socialistas, como buenos progresistas, han sido quienes han demostrado una ineficacia mayor a la hora de establecer nuevas y más catastróficas leyes de educación.
El resultado de estas leyes ha sido, simplemente, una juventud desorientada, sin ningún tipo de formación humanística, provista de ideales infantiles y profundamente inmadura. A ello se une el problema económico-social, la falta de empleo y de salarios dignos, el alza en el precio de la vivienda que hace de algo tan simple como la formación de una familia y la independencia del núcleo familiar, algo casi inviable.
Dentro de diez años, los hijos de la primera generación democrática, tendrán edad para formar familias y entonces se verá el resultado de dos generaciones con déficit de educación y formación humana. La sociedad española, en ese momento, será irrespirable y se situará al borde de la inviabilidad. A ese punto nos acercamos a marchas forzadas a medida que pasan los meses.
La náusea que provoca la nueva ley de educación, se une a la náusea de una juventud incapaz de luchar por sus propios derechos y de exigir un lugar en la España del futuro. Una y mil veces náusea ante un gobierno al que la juventud apenas le interesa porque carece de carácter e iniciativa suficiente como para hacer oír su voz.
VI Náusea: Mauritania ha aprendido la lección. ZP, no…
Han hecho falta que murieran casi dos mil personas en unas pocas semanas para que el gobierno se dignara preocuparse del asunto. Dos mil inmigrantes que aspiraban a llegar desde las costas de Mauritania a las islas Canarias, han perecido ahogados. El gobierno lo sabía, pero, dado que el informe de la Guardia Civil no había llegado hasta los medios de comunicación ¿para qué preocuparse? Los problemas para el gobierno ZP son problemas solo cuando están en la primera página de El País, en el noticiario del canal Quatro y en el programa de la manaña de la SER.
El problema es la inmigración, ese que Caldera y la Rumi, se jactaron de haber resuelto con la regularización masiva de hace un año. Hoy existe el mismo número de inmigrantes ilegales de hace un año. Entre 800.000 y 1.000.000 y siguen llegando en cascada. En otoño, Marruecos presionó a la Unión Europea permitiendo que durante un largo mes, legiones de desarrapados saltaran las vallas de Ceuta y Melilla. Caldera afirmó que esos asaltos eran producto del “hambre en África”. Pues bien, el hambre debió acabar cuando la Unión Europea entregó cuarenta millones de euros a Marruecos.
Ahora, Mauritania ha aprendido la lección. Para los subsaharianos, pasar por Marruecos supone pasar por un lugar hostil en donde son maltratados, robados y expoliados, así que si Mauritania les ofrece la posibilidad de llegar a España a través del peligroso cruce en patera hasta Canarias, se evitan la parte más odiosa del viaje, pagar el peaje marroquí.
De los miles de inmigrantes subsaharianos llegados a Canarias y que jamás podrán reciclarse en el escuálido panorama laboral español, siendo eternamente mantenidos por la caridad pública, solamente han sido retornados menos de doscientos…
Hemos superado los cinco millones de inmigrantes, pero el gobierno parece tranquilo en este frente. Todo consiste en aplicar fondos para la integración y en no hablar del problema. En todos los ayuntamientos se están realizando exposiciones sobre “multiculturalidad”, dándose por supuesto que el multiculturalismo es nuestro destino. Y no lo es, al menos no necesariamente.
La situación de la inmigración en España produce náuseas. Nauseabunda es la actitud del PP que durante ocho años dio paso franco a todos los inmigrantes que quisieron instalarse en nuestro país. Nauseabunda es la actitud del PSOE de ayer y del PSOE de hoy: el culto a la mentira, el percibir a la inmigración como una nueva cantera de votos, sin considerar las fisuras y los conflictos que está trayendo a la sociedad española. Nauseabunda la mentira mil veces repetida de que los inmigrantes van a pagar la pensión de nuestros abuelos, la mentira de que no compiten con los españoles en puestos de trabajo, la mentira de que el multiculturalismo es enriquecedor y la mentira en torno a las mieles del mestizaje. Náusea. Náusea.
VII Náusea: La corrupción es cosa municipal…
La Operación Malaya decapitó la corrupción en Marbella veinticinco años después de que se hubiera iniciado. Hay que recordar que lo ocurrido en Marbella es hijo directo de la mentalidad del pelotazo llegada con el felipismo. Hay que recordar que el inicio de la corrupción en Marbella no se produjo con la llegada de Jesús Gil, el cual, por lo demás, fue suficientemente claro de por qué aspiraba a la alcaldía de aquella población (tenía cinco mil pisos para vender y la corrupción y el desgobierno de la alcaldía socialista, había sumido a la ciudad en una crisis que hacía muy difícil vender pisos. Hubo un “antes” de Gil y de su forma de hacer las cosas: hubo corrupción socialista. Y sigue habiéndola. No hay que olvidar que una de las principales implicadas en la Operación Malaya es Isabel García Marcos, que en las anteriores elecciones municipales se presentó como número uno de la candidatura socialista. Corrupción y socialismo, hoy, en 2006, cabalgan juntos.
Pero lo peor de la corrupción en Marbella no ha sido el desenlace y la negativa del gobierno a convocar nuevas elecciones municipales en la localidad. Lo peor es que todos los planes urbanísticos y cualquier recalificación y plan parcial, por pequeño que sea, debe ser aprobado por la Autonomía que corresponda. En el caso de la corrupción en Marbella, es evidente que, antes o después, el gobierno autonómico andaluz quedará salpicado. Hay culpables por acción y otros por omisión. Falta saber si la Junta de Andalucía se verá implicada por acción o por omisión, pero de lo que no cabe la menor duda es de que el gobierno Chavez se verá salpicado por el caso Marbella.
Aun hay algo peor. Marbella no es una excepción en la política española. Marbella es el caso extremo de un mal que afecta a la política municipal de TODAS las ciudades españolas y que, en aquella localidad, ha adquirido un carácter masivo. Lo más grave es que el “ladrillo” rige la salud económica española. Lo ocurrido en Marbella es muestra de lo que está pasando en toda España: durante años, los concejales marbellíes se habituaron a recibir jugosas mordidas de los constructores y de cualquiera que pretendiera tener alguna concesión municipal. Pero en el último año, la actividad inmobiliaria se había desacelerado en la Costa del Sol, luego las comisiones de los concejales corruptos habían disminuido y, por tanto, se habían visto obligados a realizar operaciones más extremas y, seguramente, ha habido alguna fisura en el frente de la corrupción.
Mientras que para ser incluido en las listas de candidatos a las elecciones europeas apenas existen conflictos, los navajazos abundan para situarse en las listas municipales, ¿por qué? Por las posibilidades de subirse al carro inmobiliario o, al menos, de recibir la correspondiente mordida de los señores del ladrillo.
Contra más descentralizado es el Estado, menos mecanismos de control dispone y, por tanto, más posibilidades existe de que aparezcan casos de corrupción. Lo ocurrido en Marbella produce doble náusea: en primer lugar porque es el resultado del proceso de liquidación del Estado, iniciado en 1978 y acelerado con ZP; en segundo lugar por que la corrupción ESTA GENERALIZADA en los ayuntamientos.
Esos mismos ayuntamientos corruptos, son los que viven de sangrar al contribuyente. Para que haya corruptos, necesariamente, debe haber damnificados: TODOS SOMOS LOS DAMNIFICADOS. Náusea. Náusea. Náusea.
VIII Náusea: la alternativa de la no-alternativa
Lo más dramático de la situación actual es… que no hay alternativa. La posibilidad de que en las próximas elecciones de 2008, ZP pudiera salir reelegido en circunstancias parecidas a las de 2004, sin mayoría absoluta, pero apoyado por toda la patulea de regionalistas, nacionalistas e independentistas, es realmente estremecedora. Parece muy difícil que las costuras de España no se resientan en los próximos años de los efectos generados en la primera mitad de la legislatura. Veremos lo que queda de España en los próximos dos años y no albergamos la menor duda de que una segunda legislatura con ZP en el poder, supondría la liquidación efectiva de lo que queda de Estado Español.
Y lo peor es que no hay alternativa. El PP o logra mayoría absoluta o no va a poder gobernar. Y en las actuales circunstancias parece muy difícil que esta perspectiva vaya a realizarse. ¿Existe otra alternativa? No, ni siquiera un despunte tímido de nuevas fuerzas políticas.
¿Las llamadas “fuerzas nacionales”? Cero absoluto. Todos los grupúsculos que las componen están hoy mucho peor que hace cuatro años. En las próximas elecciones veremos si son capaces de presentar en total más de una veintena de candidaturas, sin ninguna posibilidad de obtener ni un solo concejal. Todos estos grupos en los dos últimos años han sufrido escisiones, retrocesos y los que han invertido en publicidad, locales y propaganda, apenas han visto resultados.
Todos estos grupos, por lo demás, permanecen en torno a pequeños líderes sin la más mínima trascendencia, irrelevantes e incapaces de sacar a sus partidillos de la situación de atonía en que están sumidos. Y lo peor es que ni siquiera son capaces de reconocer la realidad de lo que se les viene encima. Bien han hecho muchos de sus militantes pasando a formar plataformas cívicas y asociaciones culturales, antes que seguir protagonizando los ridículos más absurdos que ha visto la democracia española.
Sin cuadros políticos, sin dirigentes de talla mínima para poder incidir sobre la opinión pública, con unos medios acordes a la actividad desarrollada, el panorama de todos estos grupos es, sin duda, hoy, peor que nunca. Sumidos en una profunda desorientación (que muchos ni siquiera son capaces de percibir), con unas bases carentes de la más mínima formación política e, incluso, cultural, seguir sus foros o webs supone una actividad tan grotesca como leer “El Jueves” o los diálogos para besugos que en otro tiempo popularizara “La Codorniz”.
Los dirigentes de todos estos grupos son conscientes de la imposibilidad para obtener éxitos, pero se obstinan en ver la política –o lo que ellos creen que es “política”– de manera mesiánica: no se sabe cuando, no se sabe cómo ni porqué, pero esperan que un día, el “pueblo español”, les otorgue, por casualidad, su favor en alguna convocatoria electoral. Creen que las oscilaciones del electorado se producen espontáneamente y que, tarde o temprano, el electorado les dará la posibilidad de “arrancar”. Vanas esperanzas. Se “arranca” cuando el discurso político –inexistente en el caso de todos estos grupúsculos– responde a las necesidades del electorado, no por casualidad. Pensar que algunos de estos grupos van a poder despegar algún día, es algo tan absolutamente ingenuo y voluntarista, que no dice mucho sobre la madurez mental ni emocional de sus dirigentes o de sus militantes.
Por ese camino no hay alternativa. En España no ocurrirá lo mismo que ha ocurrido en casi todos los países europeos: que han aparecido fuerzas políticas de nuevo cuño, capaces de seducir a una parte no desdeñable del electorado. La torpeza y mediocridad de que hacen gala estos grupúsculos en España les hace ser solamente minúsculas formaciones terminales, ciegas ante la realidad política, incapaces de interpretarla más allá de sus obsesiones y fantasías y, no digamos, de proponer alguna solución que no sea copiarse unos a otros elementos deslabazados de presuntos programas, sin estrategia, ni táctica y, lo que es peor, sin saber exactamente cómo formular una estrategia o una táctica.
Hemos dicho ciegos. En un principio podía pensarse que con el paso del tiempo los dirigentes de estos grupos alcanzarían cierta formación política. Esto no ha ocurrido. De hecho, los mismos dirigentes que hace veinte años eran jóvenes, ahora peinan canas, pero mantienen las mismas posiciones que hace dos décadas, sin apenas correcciones.
No hay alternativa en esa dirección, tan solo falsas esperanzas y sueños permanentemente defraudados. Habitualmente, procuramos no frecuentar ni las webs, ni los foros de estos grupúsculos, pero no podemos evitar, de tanto en tanto, recibir algunas de sus circulares. Y es entonces cuando sentimos nuestra última náusea ante la pobreza argumental y la falta de capacidad crítica, las ensoñaciones estériles y las esperanzas teñidas todas de una irreprimible tristeza. No hay alternativa en esa dirección.
¿Es posible hacer algo?
Ante una situación tan dramática de desintegración nacional y social, y ante una situación absolutamente deprimente por lo que se refiere a la ausencia de alternativas, vale la pena preguntarse si, todavía, puede acometerse alguna tarea constructiva. Hace más de un año renunciamos a realizar actividad política y prometimos entregar nuestro voto a aquella formación que supusiera una innovación verdadera en la vida política nacional. Esa formación todavía no ha irrumpido y tenemos serias dudas sobre la posibilidad de que logre afirmarse en algún momento. Así pues, no es política aquello que tenemos vocación de realizar.
No estamos en condiciones de realizar otra tarea que la que iniciamos hace, justamente ahora, tres años, cuando pusimos en marcha el portal “Krisis.info”, torpedeado desde el primer momento por los eunucos de extrema-izquierda y los bonzos de los servicios de seguridad del Estado. A aquel portal siguió el blog “infokrisis” que nació con una voluntad pedagógica. No pretendíamos otra cosa que realizar, en la medida de nuestras posibilidades, un análisis de la actualidad política. Esta tarea nos ha ido desgastando con el paso del tiempo, especialmente a partir del 11-M y de la victoria socialista, pero, en el momento de escribir estas líneas y después de cuatro semanas de reflexión, hemos decidido reemprenderla de nuevo. A nadie le extrañará que, a partir de ese momento insistamos más en temas culturales que políticos. Consideramos a la política española como el sumidero de corrupciones e inmundicias y, por tanto, no estamos dispuestos a participar en ese circo infame. Nuestra actitud personal en estos momentos es llamar a la desobediencia civil sostenida. Si no vale la pena intentar apuntalar a un régimen con el que, no solamente no nos sentimos identificados, sino que consideramos que ha terminado siendo el más débil y lamentable que haya aparecido en la historia de España, está claro que se trata de impedir que ese régimen viva a costa nuestra. “No en mi nombre, no con mi dinero”, debe ser la consigna de esta fase oscura.
Esperamos, a partir de ahora, reanudar la cita con nuestros amigos con la regularidad con la que veníamos haciéndolo en los últimos tres años y esperamos que sepa entenderse la profunda náusea que sentimos en este momento oscuro de la historia de España.
© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es
Redacción.- La diferencia entre el homosexual de derechas y el de izquierdas, consiste en que el primero es ajeno al movimiento de liberación gay que se tiene como un grupo social progresista y, fundamentalmente de izquierdas. En tanto que tales, hay homosexuales en todos los partidos que constituyen un lobby transversal que recorre al mundo político. No es de extrañar que exista una extraña proximidad en la postura de todos los partidos políticos ante la cuestión homosexual.