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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

VARIOS

El gran problema que se nos viene encima: el agua

El gran problema que se nos viene encima: el agua Redacción.- El pasado 10 de septiembre, las calles de Alicante fueron recorridas por 100.000 manifestantes (150.000 según los organizadores, 50.000 según El País) que protestaban por la rectificación del trasvase Jucar-Vinalopó. Nosotros mismos participamos en la movilización popular que demuestra la irresponsabilidad del gobierno socialista en materia hídrica y la situación real de la agricultura en España. El problema se irá agravando en los próximos años.


Júcar-Vinalopó o la “desplanificación” socialista

Cuando el gobierno ZP rectificó el proyecto originario del trasvase Júcar-Vinalopó, condenó al socialismo levantino y murciano a un papel marginal, como mínimo, en la próxima década. El drama que han tenido que soportar los militantes de base del PSPV, sus cuadros y sus cargos públicos más honestos, no se le escapa a nadie. La ministra Carbona decidió, sin atender consejos técnicos, que el transvase inicialmente aprobado no era el que convenía y, alteró el proyecto original. Las aguas del Vinalopó en lugar de ser trasvasadas en la “zona alta” del río, lo es en la “zona baja”… donde el agua está contaminada por todos los residuos industriales posibles y el flujo el mínimo.

Zonas como el Alto Vinalopó, que ceden agua a toda la provincia, están viendo como sus acuíferos descienden a un ritmo de 9 metros por año, lo que supone la seguridad de que dentro de apenas unos años, estos acuíferos no podrán regenerarse y se agotarán. Situación mucho más grave, si tenemos en cuenta que el nuevo recorrido del trasvase hará a estas comarcas, hídricamente dependientes, cuando el trazado original, podía aliviar el descenso de los acuíferos y estos estarían en condiciones de regenerarse.

Pero en realidad el problema es mayor y afecta prácticamente a toda la agricultura de la zona de Alicante y Murcia. No es raro que la manifestación del sábado haya estado prácticamente formada por los agricultores de estas provincias, casi en solitario. La movilización, iniciada por la Asociación de Jóvenes Agricultores y por las instituciones que administran el agua en estas provincias, fue seguida masivamente.

El triste papel de los cargos públicos socialistas

La única personalidad socialista de cierta relevancia que acudió a la manifestación, fue la alcaldesa de Villena. El resto de alcaldes y concejales socialistas estuvieron ausentes. Ausente estuvo también la COAG, sindicato de los agricultores de izquierda que ha quedado anegado por la movilización del sábado y que difícilmente levantará cabeza nunca más. El alcalde de Elche, también socialista, ni apareció y la tónica general de la manifestación fue de movilización antisocialista. De hecho, los miembros de IU de estas provincias, se negaron a secundar la manifestación, no por que no compartieran los postulados de la misma, sino por que “era hacer el juego al PP”.

Ciertamente, Rita Barberá, y el presidente de la comunidad valenciana, estuvieron presentes en lugares muy discretos, pero no puede decirse que las 100.000 personas presentes fueran militantes del PP. En las calles de Alicante, en la tarde del 10 de septiembre, estuvieron presentes representaciones de todos los agricultores de estas provincias.

El triste papel de los cargos públicos socialistas evidencia dos cosas, como mínimo: en primer lugar, que para ellos, no moverse en la foto es fundamental, y que, colocan los intereses del partido, por encima de los intereses de sus conciudadanos y electores. “El País”, el día antes de la manifestación, publicaba los resultados de una encuesta pagada por el PSPV en la que se afirmaba –contra el sentido común- que la alcaldía de Alicante podría caer en manos socialistas en las próximas elecciones. Era evidente que esta encuesta ficticia –difícilmente encontraríamos una región en donde el socialismo esté tan desarbolado y esquelético como Alicante- tenía como única finalidad, reducir el impacto de la manifestación del día siguiente que se preveía masiva. Así fue, en efecto: una protesta masiva contra la política socialista.

Acumulación de errores e imprevisiones

A fuerza de insistir en la importancia del petróleo para la economía y el desarrollo occidental, se suele olvidar que el agua no es menos importante. Tiene que ver, tanto con la producción de energía (hidroeléctricas), como con el cultivo de la tierra (agricultura y alimentación), como con la subsistencia de las poblaciones (consumo doméstico).

No hay que olvidar que buena parte de las grandes guerras del siglo XX, se han desarrollado sobre el trasfondo inquietante del control de los recursos hídricos: el problema palestino tiene como desencadenante final el agua, el control de los acuíferos de Gaza y Cisjordania y de las fuentes del Jordán; la guerra de los “seis días”, estalló cuando Siria amenazó con cortar las fuentes del Jordán, gracias a cuyas aguas, el desierto del Negev se convirtió en un vergel. En la misma guerra de Irak, está detrás, tanto el control de los recursos energéticos, como de los recursos hídricos del Tigres y el Eufrates.

Es imposible olvidar que en la actualidad, con una población mundial que crece aceleradamente en las zonas del Tercer Mundo, se requieren recursos hídricos muy superiores a los necesarios hace solo 100 años. Esto hace que los acuíferos explotados tradicionalmente, se vayan agotando. Las desaladoras no siempre son la solución (lo obtenido no es apto para el consumo humano).

Países como España en los que la imprevisión, tanto del PP como del PSOE, hicieron que en apenas 5 años la población haya ascendido casi al ritmo de un millón anual, y ni los recursos eléctricos, ni los hídricos, estén en condiciones de abastecer a la población. Si tenemos en cuenta que desde el franquismo no se construyen nuevas presas y que cualquier modificación radical del panorama como el que conlleva una presa, sean condenados por una izquierda torpe y por unos ecologistas tópicos e ignorantes, hace que se desaproveche mucha agua, necesaria para cualquier cosa, menos para perderse en el mar. En el fondo, el Plan Hidrológico Nacional, auspiciado por el PP, era la única solución, racional y razonable para solventar el problema del agua, como mínimo durante los próximos 50 años. Esto era suficiente para que el PSOE intentara satisfacer a sus electores aragoneses y catalanes, aboliendo el transvase del Ebro, cuando la obra estaba ya iniciada. En el fondo, lo que gana el PSOE en Catalunya y Aragón, lo pierde con creces en Murcia y Valencia. Pero uno de los puntos del acuerdo tripartito que dio origen al gobierno autónomo de Maragall, era, precisamente, la abolición del transvase, con lo que en buena medida el PHN quedaba desnaturalizado.

Si a esto añadimos el efecto invernadero, determinadas “modas” en las técnicas de riego (el riego por goteo que reduce el impacto de la humedad en la atmósfera y, consiguientemente, conduce a la reducción de las lluvias –junto a otros factores- y a la desertización), y, especialmente, la sequía que ha tenido lugar en 2005, han evidenciado que el crecimiento español está asentado sobre un frágil equilibrio. Si el agua falta, el cultivo e incluso la vida humana resultan absolutamente inviables.

Errores, imprevisiones de unos y de otros, y factores naturales, están convirtiendo esta sequía en una verdadera tragedia nacional.

Un detalle que nadie ha comentado: un detalle vital

Además de participar en la manifestación, estuvimos realizando un “trabajo de campo” sociológico. ¿De dónde procedían las personas que se manifestaron en Alicante el 10 de septiembre? Era evidente que, en un 90%, se trataba de agricultores. Fue significativo que la manifestación fuera abierta por dos tractores. No se trataba, en absoluto, de oportunismo. Durante la media hora anterior al inicio de la manifestación, estuvimos deambulando por las inmediaciones, saludando a conocidos de toda la provincia: ahí estaban las representaciones de agricultores de Elda, Novelda, Petrer, Villena, Onteniente, Abanillas, etc. No existía una sola comarca alicantina o murciana que no hubiera enviado su representación.

Ahora bien, era muy significativo que la edad media de los manifestantes estuviera en torno a los 55 años. A pesar de que la principal entidad movilizadora era ASAJA, la Asociación de Jóvenes Agricultores, los jóvenes estuvieron casi completamente ausentes de la convocatoria. ¿Desinterés? ¿enfrentamiento generacional? ¿oposición a los motivos de la movilización? En absoluto: lo que ocurre es que las nuevas generaciones se han desentendido del trabajo en el campo. Sus padres, han preferido enviarlos a la capital a cursar estudios superiores, o bien ellos han preferido vender algún bancal para abrir bares, dedicarse a la construcción, o buscar trabajo en otros sectores, menos esforzados. El campo se despuebla, tal es la constatación más grave que realizamos al revisar nuestros apuntes sobre la manifestación.

Hoy resulta más barato traer un melocotón de china que cultivarla en España. Son las lindezas de la globalización… Es evidente que este proceso seguirá avanzando mientras no ocurra algo imprevisto. Pero si, por azar, el flujo comercial del Este al Oeste se interrumpiera, haría falta ver de dónde salen los alimentos necesarios para la población española.

Hace falta un cambio de mentalidad y un cambio de legislación. Mientras los propios agricultores sigan deseando para sus hijos un “futuro mejor” que solamente identifican en las grandes ciudades, mientras las legislaciones municipales sigan haciendo de las recalificaciones masivas y de la transformación de amplias zonas agrícolas en zonas residenciales, cada agricultor estará en derecho de considerar el valor de sus tierras y los beneficios que puede darle el cultivo de la tierra.

La movilización del 10 de septiembre fue la protesta de todos los agricultores de Alicante y Murcia. Una protesta justa y necesaria ante la política de Pilar Carbona (quien, por cierto, cada día se parece más a “Carmen de Mairena”). Una movilización popular exitosa… pero, no exenta de zonas oscuras. El campo se sigue abandonando.

Resulta imposible olvidar que, en la Edad Media, las “marcas” del Este y del Oeste, fueron repobladas por colonos-soldados. A nadie le quepa la menor duda de que en apenas 40 años, va a ser necesario proceder a la repoblación de amplias zonas de nuestro país.

© Ernesto Milà – infokrisis

“Baltikum”: los freikorps 1918-1923, por D. Venner.

“Baltikum”: los freikorps 1918-1923, por D. Venner. Redacción.- Está próximo a aparecer “Baltikum” de Dominique Venner, subtitulado “La historia de los cuerpos francos y el origen del nazismo, 1918-1923”, número 2 de la Colección Historia&Acción, de Editorial PYRE. El libro de 384 páginas, y formato 15x23, es una obra fundamental para entender el sustrato sobre el que fermentó el nazismo. [en la foto de la derecha Ernst von Salomon, el mejor escritor de su generación e historiador de los freikorps] El libro se inicia con la revuelta de los soviets de la marina alemana en noviembre de 1918, que precipitó la rendición del II Reich y un fenómeno de centrifugación nacional sin precedentes en la Europa moderna, y el golpe de Munich, protagonizado por Hitler y que el autor considera como la última manifestación política de los “freikorps”, algo que, ningún autor, antes que Venner, había contemplado. La obra está ilustrada con un centenar de fotos, en su totalidad desconocidas en España y aparecerá a finales de agosto. Baltikum puede ser solicitada a Editorial PYRE, adb@pyrelibros.com, al precio de 20,00 euros. Presentamos, a continuación, el capítulo III de esta interesante e imprescindible obra, que ha sido traducida por Ernesto Milà.

Capítulo III
Los primeros Cuerpos Francos

Bajo el casco prusiano, el ayudante Suppe, del 1º Regimiento de la Guardia, lleva los bigotes de moda entre los soldados del frente. Así ataviado, su cuerpo parece modelado en aquel caucho duro del que están hechas las porras. Luce, provocadora, la Cruz de Hierro de primera clase, sobre la guerrera del uniforme. En la cintura resalta el perfil duro de una pistola de ordenanza Luger P.08, dispuesta para ser usada.

El soviet del cuartel evita aventurarse en los corredores del primer piso donde el ayudante Suppe ha establecido su cuartel. Todo el día es un continuo desfilar de suboficiales, animales de guerra de mirada profunda, ociosos en estos días.

Los cuerpos delgados, como atraídos por una misteriosa calamidad, salen por la escalera para alcanzar la gran habitación, del cuerpo de guardia, convertido en centro de reclutamiento; allí, en la única cama que hay en la estancia, se sienta el ayudante Suppe.

En el corredor, dos oficiales fuman con un falso desinterés que contrasta con su mirada siempre en guardia, la pistola al cinto y las botas lustradas. El cañón amenazador de una ametralladora Maxim, sostenida en su trípode, con la cinta artillada, sorprende tras la puerta. Un armero repleto de brillantes fusiles Mauser se apoya a lo largo de todo el muro. En frente, banderas rojas y negras apuntan sobre un mapa del Gross Berlin. El perfume acre del tabaco llena la estancia, luchando con el olor insípido de los uniformes y el cuero de los correajes. En torno a una mesa de madera que se apoya sobre cajas de granadas, algunos suboficiales de la División de Cazadores de la Guardia escuchan al ayudante Suppe.

Aquí está siempre el frente. Estos hombres no pueden eludirlo. Han sido devorados por la guerra... Cada uno de sus gestos, cada reflejo está impregnado por la dureza de las batallas. Bajo el aburrimiento de las trincheras, el horror de los bombardeos, la furia de los asaltos, han sepultado al hombre viejo, el civil, el burgués. Si encontraran las palabras y la fórmula podrían decir como Ernst Jünger: «La guerra, madre de la dolorosa Europa de hoy, es también nuestra madre: es quien nos ha forjado, esculpido, endurecido y convertido en lo que somos. Y siempre, por todo el tiempo que girará en nosotros, trepidante, la rueda de la vida, la guerra será el eje en torno al cual la rueda girará»1.

Nacidos para ser soldados, la guerra les ha separado del rebaño de los drogueros, de los obreros y de los contables en uniforme que componen el grueso de los ejércitos nacionales. En sus venas corre la sangre viva de los soldados de Carlos V, de los veteranos de la Guerra de los Treinta Años, y de los piradas de Störtebecker2. En la batalla, los rostros locos se vuelven hacia los rostros más duros y decididos. En la desolación nocturna de las trincheras, la débil luz de sus acuartelamientos anunciaba un refugio inexpugnable de desesperanza y alegría desdeñosa. El miedo y el sufrimiento, acentúan más el gusto por los placeres inmediatos, el del golpe de mano y el del trago de schnaps…

Los amotinados les temen y envidian al mismo tiempo, por que reconocen en ellos el eterno gesto desafiante, agresivo, temerario y despiadado.

En el Berlín titubeante de noviembre de 1918 los suboficiales con el perfil de lobo ostentan con insolencia las Cruces de Hierro, los galones y las pistolas3. Pero estas provocaciones no pueden durar mucho tiempo. El ayudante Suppe lo sabe mejor que nadie. En el cuartel donde su reputación de burlón y sus gestas lo han convertido en extremadamente popular, siente el odio sordo, y su habitación que se obstina en llamar «el bunker», merece justamente este nombre.

«Desorden, inseguridad, saqueo, anarquía y vagabundeo –ha escrito el subteniente Fischer, ayudante de campo en la plaza de Berlín– estaban al orden del día. Las tropas estaban cómodas y los cuarteles parecían manicomios. Los puestos de guardia habían dejado de existir: sólo el soviet de soldados en cada ángulo y en cada corredor actuaba con iniciativa. Los únicos dueños de Berlín eran la división, la licencia y el caos… Hasta desembocar en los momentos de ocio y de la paga, los cuarteles quedaban vacíos cuando la Kommandantur solicitaba apenas una docena de hombres para el servicio»4.

El 16 de noviembre, los más veteranos del 2º Regimiento de la Guardia se reúnen en el «bunker». Cinco días antes los oficiales han debido huir del cuartel. Aislados frente a la masas de rebeldes, sin oficiales, sin órdenes, los soldados no saben que hacer. Todavía ayer, todo era simple. Hoy ya no se sabe quien manda.

Tras la avalancha de preguntas, Suppe se levanta y toma la palabra:

– ¿Qué –pregunta– debemos hacer en Berlín? Nos uniremos, sin ninguna autorización. Y –guste o no– se deberá reconocer nuestra existencia. En situaciones excepcionales, un suboficial debe tomar él mismo las decisiones. Y nosotros no hemos conocido jamás situación tan excepcional como esta. Así pues, tomo la decisión de constituir un cuerpo franco con aquellos que quieran seguirme5.

Un triple «Hurra» saluda la creación del primer cuerpo franco de la revolución alemana. En la confusión del momento, nadie hace caso de aquellos que muestran sus rostros preocupados por la aventura.

Extremadamente denso, el aire del «bunker» se convierte ahora en irrespirable; el cuerpo franco decide evacuar el cuartel con armas y bagajes.

Suppe se instala después en el gran anfiteatro de la Universidad. Optimista, espera ver afluir voluntarios.

Uno de sus compañeros, encargado del telégrafo con el Ministerio de la Guerra de Prusia, transmite por los canales oficiales un despacho directo a todos los cuarteles:

«Los suboficiales del frente que puedan demostrar haber estado de servicio, pónganse en contacto con la oficina del cuerpo de voluntarios, en el edificio de la Universidad, Kaiser Franz-Josep Plats. Todas las informaciones relativas al sueldo, el rango y el equipamiento serán facilitadas en esta oficina. Firmado: Suppe, Führer».

Este telegrama provoca una tempestad en el Comité Central de los soviets y Liebkbecht organiza asambleas para pedir el arresto de los suboficiales «contrarrevolucionarios».

Sin dejarse intimidar por esta campaña, Suppe, decididamente tiene en ascuas a los movimientos revolucionarios, consigue organizar, el 5 de diciembre de 1918, una reunión de todos los suboficiales de la guarnición en el Circo Busch. Informados por panfletos y anuncios en prensa, 1500 suboficiales responden a su llamada. Tras un tempestuoso debate y para tomar la iniciativa, Suppe decide realizar una manifestación en Berlín.

Así podrá saber de cuántos partidarios dispone. Parte de la Unter-den-Linden, seguido por quinientos rostros insolentes y resueltos. Este temerario cortejo prefigura las futuras cortes uniformadas que cantarán pronto su desafío en todas las ciudades de Alemania:

«Las calles pertenecen a quien desciende sobre ellas,
la calle pertenece a la bandera de los cuerpos francos.
Entorno a nosotros, el odio.
En torno a nosotros, caen los dogmas abatidos.
Sobre el fango ondean muestran banderas».

En la Wilhemstrasse, el cuerpo franco se encuentra con la guardia «roja» del mayor Otto Wels, uno de los pocos oficiales socialistas, nombrado comandante de la plaza. Las dos opciones se enfrentan en un instante de silencio. Bruscamente se abre una ventaba en la fachada de la Cancillería. Las cabezas de los soldados se alzan: en el balcón aparecen Ebert y Scheidemann que, tomando la palabra, les exhortan alternativamente a unirse para defender la nueva legalidad, la joven república alemana y el Reich eterno. Suppe apenas le escucha. Está distraido con las reflexiones del mayor Wels; sin cumplidos, éste le invita a unirse a la Repúblicanische Soldatenwehr. Solo él tiene autoridad en Berlín para dar la paga, el alimento y los equipamientos. Asegura al «camarada» Suppe que su autonomía será respetada, por que él, en cierto modo, ha sido elegido por sus hombres.

Suppe ve inmediatamente las ventajas que puede extraer de esta propuesta: aceptarla, significa que su iniciativa pueda tener un aspecto oficial, lo que le facilitará el reclutamiento. A cambio, ¿qué es lo que le están pidiendo? Una alianza puramente formal que ha decidido respetar mientras convenga a sus intereses.

El cuerpo franco se convierte oficialmente en el 14º Acuartelamiento de la Soldatenwehr. Ya que el mayor Wels se demuestra, como era de esperar, incapaz de mantener la promesa por lo que respecta al sueldo y al armamento, se pone una vez más de manifiesto el espíritu de iniciativa de Suppe. Las armas son procuradas durante la noche; proceden de cuarteles sin vigilancia. Cuatro autos blindados y un carro de asalto circulan por la calle de la Volksmarinedivision, tras haber comprado a los centinelas.

Los efectivos alcanzan los de un batallón; pero se trata de un batallón seleccionado por la guerra; todos han combatido bajo el fuego y pertenecen a las diferentes armas: infantería, caballería, artillería. Suppe introduce innovaciones, como harán luego otros comandantes de los cuerpos francos y sobre todo el general Märker a mayor escala. Constituye en su unidad una compañía de apoyo armada con cañones y morteros, mandada por el oficial Penther, y una compañía de ametralladoras pesadas, mandada por el sargento mayor Flick. Dispone así de una formación en la que diversas armas podrán inmediatamente desplegarse con una potencia de fuego máxima en las condiciones imprevisibles del combate ciudadano.

El 24 de diciembre de 1918, unas horas después del fracaso de las operaciones realizada por las tropas del general Lequis ante el Marstall, el gobierno confía al coronel Reinhar6, del 4º Regimiento de la Guardia, la organización de una policía militar en Berlín. Es un hombre de temple odiado por los revolucionarios. ¿Con quién puede contar? El ayudante de campo del mayor Wels lo conduce al acuartelamiento de fortuna del cuerpo franco de Suppe.

El ayudante lo acoge con un saludo impecable y garantiza inmediatamente a Reinhar su apoyo. Entrados en el gran cuerpo de guardia, los dos oficiales creen soñar; una orden que parece llegada de un pasado remoto resuena en sus oídos:

– Stillgestanden! Augen geradeaus! ¡En pie! ¡Firmes!

Disimulando la emoción, pasan lentamente ante los suboficiales firmes, dramáticos testimonios, en sus disparatados uniformes, de la fidelidad de los viejos regimientos imperiales.

Esa misma noche, los hombres de Suppe marchan hacia el cuartel de Moabit donde el coronel Reinhar organiza un cuerpo de voluntarios de los que ellos constituirán el núcleo.

Naturalmente los oficiales del Estado Mayor, comprenden pronto las ventajas de una llamada a los voluntarios. En sus recuerdos, el general Groener afirma: «Sólo un ejército de voluntarios podía afrontar la lucha contra las masas obreras de la ciudad. Ya en Spa (es decir, antes del 11 de noviembre de 1918) había avanzado esta idea, pero no se pudo realizar por que se creía que el ejército activo era utilizable. En Wilhelmshöne (nueva sede del Alto Mando), el plan fue recuperado y desarrollado de escondidas, de acuerdo con Ebert»7. El mayor von Scheleicher, que se convertirá luego en ministro de la Reichswehr e intentará oponerse al acceso de Hitler al poder, apoya decididamente la idea de Groener. Éste demuestra, a su vez, que tienen todo que ganar con la creación de los cuerpos francos. Si la iniciativa fracasase, las responsabilidades recaerán sobre el gobierno Ebert. Si los resultados son positivos, los cuerpos de voluntarios servirán de vivero para el Estado Mayor, reconstituido entre tanto, y que, a su vez, conseguirá reconstruir un verdadero ejército. El Feld-Mariscal Hindenburg se dejó convencer con este argumento.

El 24 de noviembre de 1918, el Estado Mayor envía una orden secreta a los comandantes de las grandes unidades de guarnición en Polonia (Grenzschultz-Ost), induciéndoles a constituir tropas voluntarias para «asegurar la defensa de la Marca del Este». Tres días después el subteniente Gerhard Rossbach, del 175º Regimiento de Artillería, había cumplido esta orden constituyendo bajo su propia autoridad un cuerpo franco, la Freiwillige Surmabeitung Rossbach, Sección de Asalto de los Voluntarios de Rossbach. El 29 de enero de 1919, con sus 180 hombres, se apoderaron de la ciudad de Culmsee en la Prusia Oriental, tras haber puesto en fuga a las milicias polacas. La empresa será una de las raras operaciones realizadas en el Este con éxito positivo en este período.

El 10 de diciembre de 1918 el subteniente Paulsen creó un cuerpo franco en Silesia, y el jefe del escuadrón von Aulock, del 4º Regimiento de los Usares Pardos, hace lo mismo en Hannover. Por su parte, el capitán de reserva Franz Seldte, restituido a la vida civil y a sus actividades industriales, funda en Magdeburgo en las Navidades de 1918 con sus ex camaradas del 66º Régimiento de Infantería, el Stahlhelm (Casco de Acero), una especie de liga, a medio camino entre la milicia armada y las asociaciones de ex combatientes. El movimiento, de un estilo completamente nuevo, que prefigura las ligas paramilitares de excombatientes que florecerán en toda Europa tras 1918, se difunde rápidamente en Sajonia y Brandeburgo. Pero será la audaz iniciativa de un oficial superior, el general Märker, comandante de la 214º División de Infantería, quien dará un impulso decisivo a la constitución en gran escala de los cuerpos francos.

Nada parecía predisponer a este general, que no había protagonizado ninguna acción clamorosa que lo distinguiera durante la guerra, a un destino tan singular. «No he pensado en nada –ha escrito en sus memorias– mientras me he encontrado en territorio enemigo. Sólo cuando puse el pie sobre el suelo de la patria pude medir la extensión del desastre: y entonces me sentí literalmente hundido»8.

El 6 de diciembre de 1918, se encuentra con algunos oficiales del Estado Mayor del Cuerpo de Ejército Sixt von Arnim, en el Palacio Episcopal de Paderborn. El coronel Heye, que representa al Alto Mando, sugiere la creación de unidades de voluntarios empezando por el reclutamiento de las tropas desmovilizadas, a fin de asegurar la protección de las fronteras del Este contra los polacos y para combatir a los espartaquistas del interior. La misma tarde, de regreso a su Cuartel General de Salzkotton, el general Märker decide constituir un cuerpo franco. La mayor parte de los oficiales de su Estado Mayor aprueban la iniciativa. Primeramente llamado Landjägerkorps, la nueva unidad es definitivamente bautizada Landesjägerkorps, después de que un oficial recordase que en la Alemania meridional Landjäger quiere decir salchichón…

Trabajando sin interrupción con su Estado Mayor, el general Märker puede redactar el 12 de diciembre una memoria a su superior jerárquico, el teniente-general von Morgen, comandante del 14º Cuerpo de Ejército de la Reserva. Este pide un proyecto de regulación más detallado; el general Märker se lo entrega el 14 de diciembre. Este documento constutivo del Freiwilligen Landesjägerkorps se convertirá, por sus disposiciones revolucionarias, en una especie de carta para los cuerpos francos. Inspirará también el texto de la futura ley sobre la Reichswehr provisional, votada por la Asamblea Nacional de Weimar el 6 de marzo siguiente9.

Esta «carta» se basa en las lecciones obtenidas en los primeros días de la revolución y en las duras condiciones de la retirada: el general Märker ha notado que los «hombres de confianza» elegidos por los Soviets de Soldados puede secundar útilmente a los oficiales cuando no son arrastrados por el espíritu de rebelión. Estos se ocupan entonces de todas las cuestiones relativas a la vida material y al confort de la tropa, del aprovisionamiento a la contabilidad de las unidades, comprendido el rancho del cuartel y la organización de los pases de pernocta. La gran innovación del reglamento de Märker consiste en institucionalizar la función de estos «hombres de confianza» elegidos por la tropa, aun confirmando la autoridad de los oficiales. Estos hombres de confianza tendrán también el derecho a ejercer como jueces en las cortes marciales.

La vieja disciplina puramente mecánica (Kadaverdisziplin) es sustituida por una «disciplina de hierro», ciertamente, pero «libremente aceptada» y fundada sobre la lealtad de los hombres hacia sus jefes. El Documento constitutivo modifica también el régimen de castigos y los signos exteriores de respeto en vigor en el ejército imperial.

Transmitido por el general von Morgen, el documento constitutivo es ratificado por el Estado Mayor.

Reunidos los primeros Voluntarios, el general Märker dice:

«Camaradas: soy un viejo soldado. Durante treinta y cuatro años he servido fielmente a tres emperadores. He combatido y vertido mi sangre por ellos en cinco guerras y en tres continentes. Aun hoy amo y respeto a Guillermo II, tras treinta y cuatro años que he prestado juramento a la dinastía. Pero hoy ya no es mi Emperador ni mi Señor de la Guerra. Le ha sucedido el gobierno del canciller Ebert, que se encuentra en una situación muy difícil (…). Hace ciento seis años, cuando Prusia fue humillada y envilecida como hoy lo ha sido el Reich, algunos Cazadores se reunieron voluntariamente en Breslau, en torno al mayor von Lützow. Con ellos, Lützow emprendió su audaz empresa. Constituyendo un Cuerpo de Cazadores Voluntarios; yo he querido crear una tropa similar»10.

Los voluntarios prestaron juramento según la fórmula: «Juro servir lealmente al gobierno provisional del canciller Ebert hasta que la Asamblea Nacional haya elegido un gobierno definitivo».

Se trata de un juramente completamente formal. Los combatientes de los freikorps desprecian al presidente de los «Comisarios del Pueblo» apostrofado como Friederich der Kleine (Federico el pequeño), en oposición a Friederich der Grosse (Federico II el Grande).

El encuadramiento se confía inicialmente a suboficiales de cierta edad; Märker temía que suboficiales jóvenes pudieran cometer errores psicológicos con una tropa verosímilmente difícil de mandar. Pronto se da cuenta de que se ha equivocado. «Comprendí inmediatamente que la primera teoría era completamente errónea. He visto a muchos jóvenes oficiales en situaciones en las que hábilmente sabían salir adelante. La juventud tiene la ventaja de la despreocupación, de la intradependencia y, sobre todo, del fervor patriótico»11.

Los Cazadores reciben una paga de 30 marcos al mes a la que se añade una gratificación de 5 marcos al día tanto para oficiales como para suboficiales. Los compromisos son de 30 días. Basta con haber terminado la instrucción militar para poder enrolarse. Esta última disposición no será impuesta a los demás cuerpos francos que enrolarán estudiantes sin formación militar.

Reguladas las cuestiones del reclutamiento, del encuadramiento y de la disciplina, el general Märker se dedica a la organización táctica del cuerpo. Ya que ha sido destinado a los combates de la guerra civil, decide crear numerosas pequeñas unidades mixtas con los efectivos de una compañía, reforzada por una sección de ametralladoras pesadas y una sección de morteros. Una batería de artillería y un escuadrón de caballería podrán agregarse en caso de necesidad. Está prevista una instrucción táctica especial para todas las situaciones de combate en las zonas urbanas: defensa de edificios públicos, ocupación de estaciones ferroviarias, asalto a edificios, combates callejeros, etc.

Precisamente sobre este punto encontrará las mayores dificultades. Märker se preocupa del equipamiento de sus voluntarios cuyos uniformes son dispares y desgastados. Los depósitos que visita han sido saqueados o se encuentran en tal estado de abandono que el material es inutilizable. Sus peticiones infructuosas demuestran que, en diciembre de 1918, ni el Ministro de la Guerra de Prusia, ni el Comandante de Berlín tenían la posibilidad de vestir y equipar a los 4.000 efectivos que en esa fecha constituían el cuerpo franco.

El 28 de diciembre Märker recibe la orden de ponerse a disposición del general von Lüttwtiz, nuevo comandante militar de Berlín a fin de asegurar la protección de la capital. Llegando al campo de Zossen, a 50 kilómetros al Sur de Berlín, descubre finalmente un depósito de vestuario que le permite equipar a sus tropas. La solapa de las guerreras está adornada con una hoja de roble, símbolo de la fidelidad alemana.

Los primeros cuerpos francos, surgen en el seno de unidades descompuestas. Todo es caótico en el vértice administrativo del viejo ejército, cuya ficción sigue manteniéndose. Suele ocurrir en esos días que un joven oficial o suboficial enérgico –en un cuartel sumido en el caos– se alce y realice una llamada a los voluntarios.

Los primeros en responder son los combatientes del frente, disgustados por la derrota y el desorden institucionalizado. Son jóvenes y violentos para soportar los insultos sin reaccionar; no se reconocen en el rostro de la nueva Alemania.

Los demagogos de la política, los agitadores convulsivos y los traficantes corruptos que tienen en esos días la supremacía, les inspiran sólo cólera y desprecio; consideran que precisamente ellos jamás han conocido la guerra y han boicoteado a los frentes desde la retaguardia.

Naturalmente sólo en algunos de ellos está presente tal estado de ánimo. La mayor parte de los combatientes no piensa más que en arrojar lejos el uniforme, olvidar el fango, los piojos y el miedo de las trincheras entre los brazos de la esposa y en la calidez del hogar. Desean sólo un poco de dulzura y de quietud, incluso creen que podrán obtenerla en la Alemania trastornada, destruida, hambrienta. «¿Qué han encontrado? Emboscados bien nutridos, situados en los mejores puestos, mientras ellos, macilentos, con el uniforme raído, se ven obligados a mendigar un puesto de trabajo de puerta en puerta. Han visto la riqueza, el bienestar reservado a los beneficiarios de aquella guerra por la cual ellos, y sólo ellos, han pagado con su piel»12. Algunos, tras haber intentado en vano reinsertarse en la vía civil, huyen en la miseria y en la desesperación enrolándose en un cuerpo franco.

El capital Berthold, vencedor en cincuenta y cinco combates aéreos, laureado con la cruz «Pour le Mérite», «un hombre cuyo cuerpo taladrado por los balazos, era todo uno con las prótesis artificiales y las vendas»13, escribía en su diario en enero de 1919: «No olvidaré nunca aquellos días de delito, mentira y barbarie. Aquellos días de la revolución han dejado en signo indeleble en la historia de Alemania». Con patética premonición, deja escapar este grito: «Cuánto me odia el polaco…»14. El 14 de marzo de 1920, en Harburg, será asesinado de forma horrenda por los revoltosos.

Hanz Zöberlin, al retorno de las trincheras, ha contado como encontró Munich, presa de la revolución. En la estación es asaltado por una masa ululante que lo insulta y le arranca la Cruz de Hierro: «Si hubiera tomado un coche, habría estado en casa en un cuarto de hora. Pero no tenía ganas de apresurarme. Ninguna alegría por el retorno aligeraba mis pasos. Dí un largo rodeo como cuando era niño e iba al dentista. Y, por lo demás ¿qué habría hecho en mi casa? Qué habría podido hacer en aquel lugar frío y extraño que un día fue mi casa? ¿Cómo habría podido hablar a personas que se habían convertido en extrañas?» . Bruscamente, en su cabeza vacía y dolorida le resuenan fragmentos de su juramento de soldado: «Juro ante Dios omnipotente no ceder en la tempestad y en la batalla, en la guerra y en la paz». Esta última fase le consuela. Es precisamente eso lo que ocurre: «La guerra ha terminado, pero la batalla por Alemania continúa» 15].

Manfred von Killinger, que pagará duramente su opción, no busca coartadas para sus camaradas de los cuerpos francos: «La guerra se había convertido en su oficio. Y no querían ningún otro»16.

La llamada a los voluntarios fue para ellos una liberación: podrán encontrar de nueva la camaradería, la despreocupación de la vida militar y la seguridad de no morir de hambre. Es una inesperada respuesta a los problemas psicológicos y sociales indisolubles frente a los cuales les ha situado el retorno a la vida civil en una Alemania vencida y descompuesta. «Nosotros obedecemos», dice Freiderich Wilhelm Heinz, enrolándose voluntario a los dieciséis años, futuro miembro de la Brigada Ehrhardt y luego jefe de las S.A. para Alemania del Oeste17. «Avanzamos sobre los campos de batalla de la posguerra de la misma forma que combatíamos en el frente occidental: cantando, libres, llenos de alegría venturosa para ir al ataque, silenciosos, saturados de odio y sin remordimiento en los combates».

A los jóvenes veteranos muy pronto se unen numerosos estudiantes. Crecidos en la admiración del heroísmo y en el culto a la grandeza alemana, son demasiado jóvenes para haber participado en el conflicto, pero se habían identificado con los soldados del frente y pudieron decir con su hermano mayor Ernst Jünger en la vigilia del combate: «No existe ninguna duda de que la guerra nos ofrece grandeza, fuerza, importancia. Nos aparece como el acto viril por excelencia… Y sobre todo no estar obligado a permanecer en casa, ¡acudir a esta comunión!» 18

El término patriotismo expresa sólo muy débilmente el sentimiento apasionado de esta juventud. «Antes que nada es preciso comprender que no tiene nada que ver con la monarquía, el conservadurismo, la reacción bürgerlich, ni con el patriotismo del período monárquico», escribía el mismo Jünger19.

Es un sentimiento que se inserta en una corriente más poética que intelectual. Movimientos de juventud de antes de la guerra, como el Wandervogel, estaban fuertemente impregnados por este espíritu.

La exaltación romántica de esta juventud se ha nutrido con un impulso salvaje que la derrota y la humillación llevaron al paroxismo. Los más duros, y los más sensibles de la generación de la guerra piensan con Jünger que «el combate es siempre algo sagrado, un juicio divino entre dos ideas. Defender la propia causa lo más vigorosamente posible, es propio de la naturaleza humana. Nuestra suprema razón de ser es, pues, luchar. No se posee verdaderamente si no lo que se conquista combatiendo»20.

Para Ernst von Salomón no existen dudas sobre el objeto de esta posesión. Los voluntarios «habían desenmascarado el gran engaño de aquella paz y no querían participar, no querían formar parte del cómodo orden que venía a ellos completamente cubierto de barro. Cada uno de ellos buscaba algo diferente, justificando la búsqueda con diversos motivos. No habían recibido todavía la consigna. Presentían esta consigna, la decían avergonzándose de su sonido descolorido, la mascullaban y la digerían con miedo secreto, y si bien la evitaban en el juego de sus varios discursos, sentían constantemente su peso en la espalda. Desgastada por el tiempo, misteriosa, fascinante, intuida y no reconocida, amada y no obedecida, la palabra irradiaba mágicas fuerzas desde el interior de las tinieblas más profundas. Y esta palabra era: Alemania».

¿Dónde estaba Alemania? ¿En Weimar, en Berlín? Estuvo una vez en el frente, pero el frente se había hundido; luego habría debido estar en la patria, pero la patria había sido traicionada… ¿Dónde estaba Alemania? ¿Acaso en el pueblo? Pero el pueblo pedía gritando pan y elegía a sus gordos patrones. ¿Era quizás el Estado? No; el Estado buscaba entre las habladurías su forma y la encontraba en la renuncia.

«Alemania ardía oscuramente en algunos cerebros audaces; estaba allí donde se luchaba, donde manos armadas esperaban mostrar su integridad; brillaba deslumbrante donde los obsesos de su espíritu osarían por amor a ella realizar su último intento»21.


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© Dominique Venner por el texto.
© Ernesto Milà – por la traducción – infokrisis@yahoo.es

El verdadero liderazgo político. Cómo reconocerlo (I)

El verdadero liderazgo político. Cómo reconocerlo (I) Redacción.- En los últimos tiempos hemos debido repetirlo en demasiadas ocasiones: el líderazgo se demuestra en la eficacia; no hay eficacia, luego no existe liderazgo que valga. El liderazgo se evidencia cuando la organización política avanza: nuevos , afiliados, nuevas delegaciones, nuevas campañas, nuevas cotas de poder político para la organización, flujo de recursos económicos, etc, Vale la pena, pues, definir el concepto de liderazgo y establecer los parámetros por los que debe discurrir.

La tarea del liderazgo

El líder es el que se sitúa al frente. Pero no es el único, ni todo puede depender de él. El líder no es más que el motor de la organización. Pero, como todo motor, quema “carburante” y genera un movimiento hacia delante; ese “carburante” es la doctrina-programa y los objetivos-estrategia. Si el líder cree que el “carburante” de su gestión, es la militancia, se equivoca. La militancia sigue al líder, avanza con él, a su mismo paso y, cuando el líder es tal, avanza a su ritmo. Cuando el líder “quema” a la militancia (y, por tanto, la considera objetivamente, como carburante) lo que está haciendo es inevitablemente alejarse de su doctrina y de la línea fijada por el congreso del partido.

El liderazgo tiene una tarea interior (de cara a la organización) y otra tarea exterior (su proyección sobre la sociedad). De cara al interior, el líder es el movilizador de la organización, el guía y el perfecto coordinador de la militancia a la que dirige en el cumplimiento de los objetivos fijados en los congresos del partido. De cara al exterior, el líder es, un faro para la sociedad y, junto con sus camaradas, la levadura de las masas. En ambos frentes, debe de alumbrar aquello que otros no ven, iluminar lo que está oscuro para la población o para la militancia.

Estos dos frentes se manifiestan en toda su actividad: el líder debe “tirar” de la organización, pero también de la sociedad. El “populismo”, nos fue definido hace años por alguien que se declaraba “populista”, como “dar la razón al pueblo y seguir al pueblo”… En absoluto, concebido así, el populismo, implica que la organización siga al “pueblo” como la vaca al toro. El líder debe tener envergadura suficiente como para rectificar y orientar las reacciones populares cuando haga falta, no basta con que intente decir justo mismo de lo que dicen las masas siempre y en todo lugar, sino que debe llevar a la población hacia las posiciones defendidas por el partido. Así mismo, el líder debe cuidar de no aceptar acríticamente las tendencia que vayan apareciendo en el interior de su organización, frecuentemente protagonizadas por militantes exaltados, con poca formación política, que, en su entusiasmo inconsciente, dan la espalda a las decisiones de los congresos.

Por una parte, el líder debe mantener equilibrios interior, por otra, debe asegurar avances exteriores. Una organización política, no es una formación militar en donde la obediencia es ciega y la disciplina absoluta. Una organización política, inevitablemente, alberga en su interior distintas tendencias y “sensibilidades”. La habilidad del líder consiste en equilibrarlas, intentar extraer de ellas lo más positivo, evitar los enfrentamientos internos y las luchas fraccionales y preocuparse, de que todas ellas respeten, acepten y trabajen para hacer viables las resoluciones de los congresos. Solamente, cuando alguna fracción se aparta de las resoluciones tomadas, en la estricta observación de la legalidad estatutaria, el líder debe intentar resolver el conflicto exterior (no ser el primero en excitarlo) y, si esta resolución es imposible, yugular la tendencia mediante la sanción que estatutariamente corresponda o la expulsión como ultima ratio, cuando cualquier otra solución es inevitable.

Cómo emerge el líder

El líder emerge de la sociedad por su voluntad de poder, evidenciada en cualquier situación. Tiene la necesidad vital de ponerse al frente de cualquier situación que entrañe la resolución de un conflicto, una protesta, una reivindicación, o simplemente la acción de un grupo de militantes.

Pero la sola voluntad de poder no sirve. Con demasiada frecuencia, la voluntad de poder enmascara solamente ambición, oportunismo, egocentrismo y megalomanía. Además de la voluntad de poder, el líder debe de demostrar que en el ejercicio de la misma es capaz de obtener éxitos, o como mínimo, salidas razonables. Existen situaciones en las que un jefe no puede llevar a sus hombres a la victoria porque no existen condiciones objetivas para ella, pero, sí al menos, puede evitar que la derrota sea total y definitiva y que el repliegue sea ordenado.

El líder es aquel que es capaz de llevar a los que están con él hacia el éxito. Y el éxito supone obtener avances reales, efectivos, indiscutibles y objetivos. Para un partido político, la única forma de evidenciar los avances es mediante la conquista de mayores espacios de poder político. Contra más se avanza, más poder político se gestiona. No basta, simplemente, un crecimiento numérico de una formación política, sino que es preciso que ésta aumente su poder político, su influencia sobre la sociedad, y que ésta se traduzca mediante la obtención de diputados, concejales, senadores, etc.

El líder y sus cualidades

Habilidad para el mando que es la cualidad mediante la cual:

1. Se encuentra a los militantes más capaces para ocupar tareas concretas. No a los más fieles, ni a los más amigos, sino a los más capaces. Así pues, el líder tiene una habilidad especial para valorar a los seres humanos. Es capaz de saber hasta dónde pueden llegar, y cuál es la función más concreta que pueden desarrollar. El mando no trata de concentrar funciones (eso sólo ocurre con los mandos inseguros e inestables), sino de situar a cada cuadro político al frente de la función ante la cual pueden rendir mejor.

2. Se realizan los análisis políticos más lúcidos y que suponen las más exactas proyecciones de futuro. El líder prevé y se adelanta a lo que puede ocurrir mañana, lo anuncia con anticipación a sus militantes y sabe que camino tomar para extraer la mayor rentabilidad política a las situaciones que van a producirse. El líder que no ve más allá de sus narices, que no analiza las coyunturas o que las analiza erróneamente, evidencia así su incapacidad para el liderazgo. Sus cualidades como estratega están siempre presentes.

3. Tiene siempre una respuesta ante cualquier situación. Allí donde otros no saben como responder a situaciones nuevas, el líder siempre tiene respuestas, dispone de salidas que resultan invisibles para otros. No hace falta que otros se la dicten, él las ve antes que nadie. El líder une a su capacidad de mando, sus cualidades como táctico.

4. Entiende, asume y asimila los sanos reflejos populares. Un líder alejado de las masas, que no vive o no entiende los problemas de estas, no es un líder. El líder, emana del corazón de la sociedad, entiende las cuestiones que preocupan a la población, las asume y es capaz de dar respuestas simples a problemas complejos. Aquello a lo que la población aspira, es lo que el líder dice espontáneamente en sus discursos; aquello que quiere oír es lo que el líder demuestra que conoce; el líder vive los problemas de la población y propone soluciones.

5. Es honesto con su organización. El líder es austero. Para él, no existe ni el lujo, ni el exceso, sino solamente una adecuada administración de los recursos, es capaz de justificar el gasto del último céntimo y señala los objetivos a alcanzar: ninguna de ellas tiene que ver con su lujo o bienestar económico, sino con el avance de su organización. Frecuentemente, el líder tiene medios económicos propios que le permiten un razonable nivel de vida y dedicar su tiempo a la organización. Eso es aceptable. Otros líderes han surgido de una modesta condición social. También es aceptable. Lo que es absolutamente inaceptable es que el líder haga suyos los recursos del partido, se acostumbre a vivir de estos y ni siquiera pueda presentar un balance de resultados y unos avances indiscutibles.

6. Tiene una convicción y una fe inquebrantable en la causa de la organización que defiende con tanta lucidez como tenacidad. El líder cree en lo que hace y es capaz de transmitir esta convicción en la justeza de sus ideales a todos los militantes. El líder cree que vale la pena empeñar su vida en la defensa y promoción de su causa. No alberga la menor duda en que vale la pena luchar por ella. Pero no es un fanático incapaz de razonar, argumentar y convencer, sino todo lo contrario. Su convicción es racional, se asienta sobre argumentos y datos objetivos.

7. Sabe reconocer sus errores, cuando los tiene. Un líder no tiene inconveniente en reconocer sus errores, cuando estos se han producido. Se esfuerza en la práctica de la objetividad (ver las cosas tal cual son), pero cuando se equivoca tiene la fuerza y la dignidad suficiente como para practicar la autocrítica (capacidad para reconocer y explicar sus errores a fin de evitar que vuelvan a producirse). El líder tiene, como todo ser humano, la capacidad de errar. Sólo que en él, sus aciertos son muy superiores a sus errores. El error es una excepción inesperada en la actividad del líder, muy por debajo de lo que, porcentualmente, aparece en cada uno de los que no somos líderes. Pero, aun así, cuando el error aparece en la gestión del líder, reconocerlo es una buena muestra de su alta talla ética y moral.

8. Dispone de una fuerza interior superior a la normal. Allí donde otros no llegan, donde se agotan, donde no están en condiciones de llegar, ni mucho menos de arrastrar a otros, el líder evidencia una fuerza interior indomable, de naturaleza vital y psicológica, que parece inagotable y que nunca parece agotarse. Deriva de la voluntad de poder de la que habló Nietzsche y es el rasgo más impresionante del líderazgo: “algo” le permite estar siempre en pie y en vanguardia, no tiene inconveniente en prolongar reuniones y jornadas de trabajo hasta altas horas de la noche, para perfilar el trabajo de días sucesivos, o para convencer a alguien –una persona o una masa- a que le sigan a él y a su proyecto político. La conducción política es su primera tarea y nunca parece renunciar a ella, ni por su familia, ni por ninguna otra actividad alguna.

9. Sabe mandar y someterse a principios superiores a su mando. El mando no es algo gratuito, se acepta –y consiguiente, se acepta la subordinación- por que trae avances objetivos y mesurables y, sobre todo, por que, en el fondo, el líder es, paradójicamente, el primer subordinado, ¿a qué? Al programa, a los objetivos fijados por la organización, a las decisiones de los congresos, a los principios doctrinales de la organización. Por encima del líder, el programa. Por encima del líder, los intereses de la organización. Por encima del líder, los principios. Cuando el líder no respeta nada de todo esto, deja de ser líder y se convierte en un mero ambicioso (u oportunista aprovechado) sin escrúpulos.

10. Tiene magnetismo personal, carisma y una capacidad de atracción y seducción de propios y ajenos. El carisma es la capacidad innata de atracción que anima a otros a adherirse a las posiciones del líder. Se trata de un elemento irracional, pero no por ello menos real. Un líder no puede basarlo todo en la explotación de su “carisma” personal, sino que éste debe asentarse sobre los elementos objetivos que antes hemos enunciado: capacidad crítica, capacidad de análisis, fortaleza interior, capacidad de respuesta estratégica y táctica, etc. El carisma es una fuerza interior, irresistible, con una capacidad magnética de irradiación y atracción que, por sí misma, ya genera entusiasmos y que, avalada por estos elementos objetivos, termina por perfilar la esencia del liderazgo.

Lo que no es y no puede ser nunca un líder

Un manejo zafio y artero de los estatutos, puede dar una falsa apariencia de liderazgo. Es relativamente fácil, falsear el número de compromisarios que deben asistir a un congreso. Es, así mismo fácil, una vez se dispone del control de la organización, autopromocionarse en el seno de la misma. Todo esto pertenece a lo que podemos llamar, el “falso liderazgo”. Una fauna que, desgraciadamente, abunda.

El falso líder, ocupa la presidencia de una organización, no porque la haya llevado hasta avances importantes, sino porque ha obtenido una frágil ventaja sobre sus oponentes, frecuentemente, utilizando trucos y artimañas. Una vez en la presidencia, comote el error de considerar que, al estar al frente, es el “dueño” de la organización y ejerce sobre ella un poder “patrimonial”: oíganlo bien, este tipo de líderes (más bien de “listos”), la organización no ES patrimonio del líder, sino que, más bien, el líder ES patrimonio de la organización. Y en tanto que tal, el líder es el primero en respetar los estatutos y las resoluciones congresuales. El líder puede imponer su personalidad y su forma de hacer las cosas en la organización, pero no de manera universal e indefinida, sino a través con los límites trazados en los estatutos y en las resoluciones aprobadas en los congresos. Cuando el líder se sale de estos límites, se deslegitimiza. Deja de ser líder para convertirse en un perturbador. Un líder nunca puede ser un perturbador.

Otra tendencia habitual es al aventurerismo. El líder no puede ser jamás un aventurero que embarque a su organización en las más dudosas iniciativas. El líder coordina, no dirige omnívora y autocráticamente. Cuando el líder adopta una resolución que puede suponer el riesgo de un salto al vacío no contemplado ni en los estatutos ni en la tradición de esa organización, se arriesga a destruirla. A partir de ese momento, los cuadros de la organización están legitimados para contestar su liderazgo. Si el líder piensa que por encima de él no hay nada, se equivoca, por encima de él están los estatutos y el programa, y por encima de todo esto, la tradición de la organización y la misma organización.

La última tendencia es propia de aquella odiosa gama de oportunistas sin escrúpulos que, por una parte, hablan constantemente de entrega, sacrificio, disciplina, esfuerzo y piden a la militancia hacerlo todo contando con nada, con un voluntarismo extremo y un espíritu de sacrificio absoluto… mientras dilapidan los medios económicos del partido en beneficio propio. Mal asunto si un líder no tiene propios medios de vida, o si no es capaz de reconocer que “el que sirve al altar, debe vivir del altar”. Mal asunto cuando se exige un sacrificio que uno no está dispuesto a dar. Mal asunto cuando el líder no respeta el principio de austeridad y echa mano a la caja del partido para alcanzar un standing de vida que, de otra forma, jamás podría alcanzar. Mal asunto, en definitiva, si el líder no tiene oficio ni beneficio reconocidos, si carece completamente de ingresos, pero es incapaz de exigir a sus pares una retribución por su trabajo.

A la pregunta de si el líder debe o no estar retribuido por lo que hace, la respuesta es: si, sin ninguna duda, debe estar retribuido con un salario medio… pero también, quienes le dan ese salario medio están en condiciones de pedirle responsabilidades. Resultados. Una vez más, volvemos a los resultados. Un sueldo de 2000 euros, puede ser alto o bajo… depende de los resultados obtenidos. Cuando el líder rechaza un salario… pero emplea en “gastos de representación” una cifra parecida a lo que supondría un salario medio, lo que está haciendo es burlarse de sus militantes, especialmente si, al mismo tiempo, repite una y otra vez la cantinela del “esfuerzo, el sacrificio, la austeridad y el voluntarismo”. Y es que un líder nunca puede ser una máquina de dilapidar dinero.

De hecho, el líder debe traer dinero al partido mediante el cual, éste estará en condiciones de realizar campañas de agitación y propaganda. Si sale más dinero del que entra, si no hay ni un euro para hacer una campaña… el líder está fallando.

De ahí, que en todas las organizaciones políticas la figura del TESORERO sea imprescindible. El tesorero no es “el que lleva las cuentas”, el que contabiliza las entradas y las salidas. El tesorero es mucho más. Es la persona que dice: “podemos gastar en gastos de representación, tal cantidad, a partir de ahí, resulta excesivo”, o bien, cuando se le plantea una campaña y la reserva de fondos para ella, debe ser la persona que esté en condiciones de decir: “si hacemos está campaña que nos costará X, vendrá un número Y de militantes que con el pago de cuotas y con su actividad nos ayudará a recuperar el dinero invertido en un tiempo Z… de lo contrario, estaremos tirando el dinero” O bien: “Si el líder se desplaza a la provincia X para inaugurar una nueva delegación, el aparato central del partido debe estar en condiciones de saber si el aparato del partido es capaz de “alimentar” a esa nueva delegación, si es capaz de enviarle materiales político, y también de saber lo que recibirá a cambio en forma de cuotas. Es posible que la creación de una nueva delegación no sea “rentable” desde ningún punto de vista. El tesorero debe advertirlo. Además, entre las funciones del tesorero existe la de planificar la obtención de fondos y responder a la pregunta de “¿cómo podemos aumentar los ingresos del partido?”. Cómo se ve, las tareas de tesorería exceden con mucho las de la contabilidad. Así pues no se trata de tener un contable, más o menos eficaz y riguroso, que lleve las cuentas, sino alguien con iniciativa para proponer nuevos medios de financiación y con carácter suficiente para advertir al mando si los gastos son razonables o exceden las posibilidades del partido. Cuando en un partido no existe tesorero, mal asunto: eso quiere decir, no sólo que se dilapidan fondos, sino que esta dilapidación se realiza en beneficio del seudoliderazgo. Seamos claros, si el líder no puede ser algo, es sin duda, un desaprensivo económico…

El liderazgo en el siglo XXI

Estamos en el siglo XXI, las formas de liderazgo son diferentes de las del siglo XX. Es líder moderno, debe dominar las modernas técnicas de comunicación. Debe preocuparle, especialmente, como exprimirlas en beneficio de la proyección del partido sobre la sociedad. Si conoce las modernas técnicas informáticas y está al cabo de la calle sobre cómo utilizarlas, mejor que mejor. No se trata de que él sepa programar una web o retocar una foto y armar un cartel en jpg, se trata de que debe conocer cómo exprimir las modernas tecnologías y como alcanzar con ellas los máximos objetivos. Y si lo ignora, debe ser capaz de elegir técnicos con capacidad suficiente como para dominar al máximo estas técnicas. No olvidar lo que es la “guerra en red” (forma de confrontación en el ciberespacio) que irá acentuándose en los próximos años y ante el cual, el partido debe estar preparado.

El líder debe tener todas las virtudes y cualidades del líder clásico, si, pero también debe conocer las modernas técnicas de expresión, las técnica psicológicas y, en especial, la psicología de las multitudes. Debe ser consciente del auditorio que tiene ante sí y del tipo de lenguaje que pueden entender. En este sentido debe tener un lenguaje polimorfo: fácilmente comprensible por técnicos y cuadros, pero también por trabajadores y gentes sencillas. Su discurso debe ser intelectual con los intelectuales, pero sencillo con los sencillos y, en cualquier caso, esclarecedor para unos y otros.

El líder debe mantener una estabilidad psíquica absoluta en cualquier momento. Las dificultades no pueden alterarlo. No perderá el control ante ninguna circunstancia, ni tampoco será excesivamente exaltado ante las situaciones favorables, ni pesimista ante los conflictos. Julios Evola, haciéndose eco de la tradición indo-europea, propone algo esencial para el líder: mantener siempre un alto sentido de la objetividad –la nueva objetividad, tal como la llava Evola. Ver las cosas tal cual son: esa cualidad es vital para saber escoger a los subordinados y para elegir a los más capaces ante para cada tarea. El líder que es tal no debe ver su ánimo turbado por un problema personal con tal o cual militante. En tanto que líder debe estar alejado de toda visceralidad y de reacciones emotivas y sentimentales. El líder es estable en su genio, es estable en su talante, es firme en sus resoluciones, pero estas están dictadas por la objetividad, no por sus vísceras. Un líder visceral es, cualquier cosa menos un líder.

Además, ya hemos dicho, y es bueno recordarlo en el final de la primera parte de este estudio, el líder debe comprender su tiempo: debe ser capaz de establecer el porqué nuestro tiempo tiene los rasgos que le caracterizan, de dónde han surgido, por qué se traducen en la centrifugación nacional, la pérdida de la identidad como pueblo, la inmigración masiva, la falta de una política social… Todo esto existe porque existe la “globalización” o “mundialización”. Debe ser capaz de explicar a las buenas gentes como estos fenómenos influyen en la cesta de la compra y en su vida cotidiana. Y debe hacerlo con claridad y convicción. A un líder puede exigírsele que intuya como será el tiempo nuevo, pero sobre todo debe exigírsele que entienda el tiempo presente. Esto forma parte de la “nueva objetividad” de la que hablaba Evola.

Por que, en definitiva, el líder debe ser una síntesis de teoría y práctica, de pensamiento y acción, de programa estratégico y aplicación táctica. Si no llega a serlo, si carece de nivel… la organización entera se resentirá. El liderazgo es una pesada carga que se lleva en solitario. Uno de los innombrables decía: “El fuerte es más fuerte cuando está solo” y así es, en efecto. La fortaleza del líder se muestra por que está siempre en vanguardia, abriendo caminos hasta entonces inéditos, incrustando brechas en la sociedad moderna. Inicialmente solo, el líder va construyendo el partido, agrupando en torno suyo a los que han visto el nuevo amanecer, organizándolos y reproduciendo sus propias cualidades en cada uno de sus cuadros políticos.

El alto concepto que tenemos del liderazgo político entra en contraste con la talla mediocre de muchos líderes que se consideran llamados para altas tareas ya sea por la convicción que da las sobredosis de cocaína o por una megalomanía implícita acompañada por paranoicas, manías persecutorias y excusas para justificar magros resultados. Al líder le corresponde en su persona la mayor concentración de poder y de mando y, en consecuencia, también recae sobre él la mayor de todas las responsabilidades. El ejercicio del liderazgo no es una tarea fácil: muchos oportunistas que sölo pensaban en saquear las arcas de un partido o en cristalizar su anómala voluntad de poder, han quedado abrumados por la tarea. Y es que no son lideres, son, como máximo, falsos líderes o líderes de pacotilla.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

La cumbre del G-8: África, Palestina y cambio clima

La cumbre del G-8: África, Palestina y cambio clima Redacción.- La cumbre del G-8 celebrada en Gleneagles ha terminado sin grandes compromisos concretos, pero con algunas decisiones de escaso interés. Los atentados de Londres han quitado protagonismo a este encuentro, pero vale la pena pasar revista a algunos de los temas hablados: lejos de suponer “nuevas políticas”, apenas son otra cosa que un paso adelante en dirección a las desembocaduras finales del neoliberalismo y la globalización. Esta es la crónica de las decisiones adoptadas en la cumbre G-8

Salvar a África… si es que es posible salvarla

Conocemos África bastante bien y conocemos mucho mejor la historia de la independencia africana. Seamos realistas: África es el espejo de un gran, inmenso y absoluto fracaso de civilización. Desde Marruecos a Sudáfrica, desde Costa de Marfil a Somalia. Sin excepciones. Sin islotes de progreso. Sin matices. En todos los terrenos: economía, cultura, viabilidad de las Naciones-Estado, integración de la mujer, ecología, democracia, sociedad, etc. No hay un solo terreno en el que algo haya ido bien en África en los primeros 50 años de independencia. África es una ruina vestida de continente, pero una ruina, al fin y al cabo.

Entre el progresismo europeo, en su masoquismo inacabable, es frecuente atribuir el caos africano a la colonización. En absoluto: las metrópolis europeas dieron la independencia a las naciones africanas en unas inmejorables condiciones para que andasen solas, sin tutela alguna. Pero, seguramente por motivos antropológicos y culturales, al alma africana no está hecho para soportar naciones-estado, sino para la vida tribal. El error de los gobiernos europeos de la postguerra y de los progresistas actuales, consiste en querer implantar democracias “a la europea”, en países que, cultural y antropológicamente, tienen unos rasgos característicos muy acusados y completamente diferentes al terreno sobre el que ha germinado la democracia europea.

La conferencia del G-8 ha llevado 50.000 millones de euros a África en forma de paquete de ayuda adicional. Lo que no es poco, pero que hay que sumar a los 40 millardos de dólares para condonar la deuda de 18 países (14 subsaharianos y 4 latinoamericanos). A lo que hay que añadir otros 50.000 millardos de dólares para desarrollo entregados a partir del 2010… Si a esto se une la reivindicación del 0’7% de ayuda al desarrollo, comprenderemos que pertenecer a una de las élites corruptas que gobiernan en TODOS los países africanos y que son las que, en definitiva, van a absorber estas ingentes bolsas de dinero, va a ser, literalmente, un chollo…

El problema no es inyectar más fondos de un lado y condonar deuda de otro… dinámica infernal que llevará en 20 años a la misma situación: la necesidad de condonar más deuda y de inyectar más fondos. El problema es cómo modificar las relaciones de los países desarrollados y, especialmente, de Europa, con un continente que HA FRACASADO en su aventura de independencia. Porque, la independencia africana ha sido un fracaso absoluto.

África debe, en estos momentos, afrontar cuatro azotes producto de la miseria estructural:

1) Corrupción endémica de sus élites gobernantes, que no tiene parangón ni punto de comparación con la corrupción que generan las democracias europeas. Aquí son una excepción, allí no hay excepciones. La corrupción es una regla. A todos los niveles de la administración y por todos sus miembros. Insistimos: sin excepción.
2) Epidemias, el clima africano, la insalubridad de algunas zonas, la dejadez de las administraciones y de la propia población, la falta de recursos y cierta despreocupación por parte de la población, han hecho de África el foco preferencial de irradiación de todo tipo de epidemias que están diezmando la población africana.
3) El analfabetismo que crea barreras al desarrollo y que hace imposible la estabilidad de una sociedad mientras persista. Ese analfabetismo viene unido a prácticas animistas, reaparición de la antropofagia en algunas zonas de África, aumento desmesurado de las tasas de natalidad e imposibilidad de transmitir conocimientos prácticos sobre agricultura, salubridad y economía.
4) Tribalismo que se ha acentuado con la creación de Estados artirficiales por parte de las potencias coloniales que, por una parte rompen etnias y, por otra, hacen que dentro de un mismo estado se engloben etnias diferentes, con distintos sistemas religiosos, que lejos, de cooperar, intentan imponerse unos sobre otros, generando la cadena de guerra civiles y guerras entre Estados, que vive África desde su independencia.

Si ahora el G-8 ha concedido ciertos beneficios a África (que las élites africanas dilapidarán a medida que vayan llegando) se debe a que, tanto en la costa occidental de África, como en el Golfo de Guinea, como en el tercio sur africano, se han descubierto importantes bolsas de petróleo [ver nuestro artículo sobre el petróleo y Guinea Ecuatorial, como síntoma]. La debilidad de los Estados-Nación africanos hace que este petróleo salga muy barato. Basta la calderilla que llevan en el bolsillo los magnates del petróleo para obtener de las élites dirigentes africanas, contratos preferenciales.

La recolonización de África como única alternativa para los africanos

En estas condiciones, nada de lo que se haga en África será eficaz. Africa y los africanos seguirán muriendo sin que Europa pueda hacer gran cosa. La ruta emprendida desde los años 60, durante la descolonización y confirmada ahora por el G-8, es ineficaz: ni un solo Estado ha logrado salir del subdesarrollo mediante la condonación de la deuda. Condena la deuda hoy y mañana deberás condonar una deuda el doble de grande. Condonar tiene como contrapartida, habituar a la condonación, no estimular al desarrollo.

Todo lo que no sea inyectar disciplina, sacrificio, esfuerzo, juicio, condena ejemplar a las élites corruptas y un poder centralizador que planifique la economía del desarrollo con mano de hierro, no logrará sacar a África de la miseria. Y esto es algo que las élites de gobierno africanas no están en condiciones de realizar. No seamos ingenuos: Bokasa, Macías, Obiang, Mugabe, Mobutu, Amín Dada, Hassan II, no son excepciones en la historia del África independiente: SON UNA CONSTANTE.

Lo políticamente correcto, impide dar soluciones, pero esas soluciones están ahí y los africanos serían los primeros en aceptarlas entusiasmados. Todo lo que no sea “recolonizar” África, supone tirar a la basura los fondos de ayuda. La cuestión a plantear a los africanos es: “¿Desea usted alcanzar los estándares de vida europeos? O bien ¿desea usted persistir en su forma de organización tribal dirigido por gobiernos corruptos?”. Si la opción elegida es la primera… está claro que esa larga marcha a los estándares europeos no puede ser guiada por las élites corruptas actuales… Por lo demás, tampoco existen élites de reemplazo, capaces de sustituir a los oligarquías y dictaduras de hoy. Así pues, la recolonización es la única opción viable.

La Unión Europea debería plantearse una política africana de envergadura. Esta debería de contemplar la posibilidad de que los países africanos que, realmente, aspirasen al desarrollo, pudieran establecer lazos preferenciales con la UE bajo la forma de “Estados Libres Asociados”, con situación parecida a la que une Puerto Rico a los EEUU. De ese acuerdo, la parte central debería ser la asistencia económica y la planificación del desarrollo… y este debería de estar en manos de técnicos y expertos europeos, tal como la carta de libre asociación debería contemplar y establecer. Políticamente incorrecto, pero única opción que queda por probar. A este proceso, de manera provocadora, le llamamos, “recolonización”.

Cuando “África” pide más

Para el “oro” del G-8 apenas ha satisfecho la voracidad de las élites africanas, excepcionalmente presentes en el evento de Gleneagles. Las quejas de los líderes africanos han sido, fundamentalmente cuatro: se quejan de que parte de esa ayuda llegará dentro de cinco años… ellos la necesidad ahora; explican que esta ayuda no es nueva sino que supone una ampliación de proyectos previos ya existentes; que el dinero es entregado con la exigencia de contrapartidas del FMI y del Banco Mundial; y, finalmente, que el G-8 no ha establecido un plazo para la eliminación de subsidios agrícolas en Europa y EEUU…

Estas objeciones son significativas: las oligarquías corruptas africanas quieren más y lo quieren ahora, lo quieren, además, sin condiciones de ningún tipo y, para colmo, pretenden que Europa elimine subvenciones a la agricultura, para que la agricultura africana –subvencionada a partir de ahora- logre inundar con sus productos a Europa… Para colmo, los “humanistas progres” europeos, con Ignacio Ramonet a la cabeza, han pedido que se permita a los estados africanos situar aranceles a las exportaciones europeas para defender una industria nacional, por lo demás inexistente y que debería crearse con las subvenciones aprobadas por el G-8. Una vez más, el masoquismo progre sale a la superficie: se propone para África lo que se niega para Europa.

Pensemos en lo que representaría en este momento, el final de las subvenciones a la agricultura europea: inmediatamente, de un año a otro, millones de hectáreas de toda Europa dejarían de ser rentables y serían abandonadas. Las consecuencias que esto puede tener (no está claro, por lo demás, que dado el analfabetismo que persiste en África, se respetaran los delicados plazos de seguridad en materia de pesticidas, herbicidas, fungicidas y vermicidas, con las consiguientes repercusiones catastróficas en la salud de los consumidores europeos) no se ocultan a nadie: sería el final del campesinado en Europa y supondría un desastre ecológico sin precedentes. Debemos negarnos a lo uno y a lo otro: durante siglos, el campesinado ha sido el alma de Europa, desde los guerreros-soldados que abrieron las marcas del Este, hasta los legionarios romanos que, desmovilizados, se convertían en colonos agrícolas, recibiendo del Estado lotes de tierra, pasando por los hispanos del medievo que reforzaban la obra de la Reconquista mediante la colonización agraria de las tierras conquistadas y la creación de cinturones defensivos en las comarcas liberadas del islam.

Ciertamente, los países desarrollados pagaron 311.000 millones de dólares en subvenciones a la agricultura. La UE en el año 2000 pagó una media de 913 dólares por vaca. Esto contrasta con los 8 dólares dedicados al desarrollo de África por habitante… algo humillante para África. Pero, claro, hay que tener en cuenta que un Estado no es algo diferente de una familia: toda familia gasta en sí misma, preferentemente, aquello que gana… y solamente dedica una parte, inevitablemente menor, a obras de caridad, asistenciales y demás. Pensar que Europa puede dejar de subvencionar a SUS agricultores para favorecer a los agricultores africanos es uno de los tópicos estúpidos humanistas-progres sobre los que cualquier discusión huelga.

África pide más: y es rigurosamente cierto que necesita más para que su población pueda sobrevivir. Hoy, se encuentra en los mismos niveles de desarrollo que en 1970, época en la que las instituciones internacionales, auguraban que en 1990, habría alcanzado los estándares europeos…

La era post-Kioto y las incertidumbres del medio ambiente.

EEUU ha aumentado las emisiones de CO2 un 13% en el período 1990-2003. Supera en un 20% el límite marcado en el Protocolo de Kioto y su emisión de toneladas de CO2 per capita es de 24… Canadá está en unas cifras similares. Los países de la UE, salvo Italia, han bajado, Alemania -18%, Reino Unido, -13%, Alemania -18% y, por su parte, Rusia ha conseguido un espectacular descenso del -35%. Pero el problema radica en que los ocho países más industrializados y con mayor riqueza hoy, no van a ser los mismos en los próximos 35 años: en esa época, China habrá superado ampliamente a EEUU, un 44% frente a un 35% del PIB, mientras la UE tendrá un 12’5%.

Países como India nos habrán superado, con un 27’8 y Brasil habrá superado, con un 6% a Rusia, con un 5’8% y se situará próximo a Japón con un 6’7%... si las proyecciones económicas se cumplen y la marcha hacia el 2035 se realiza sin grandes contratiempos y alteraciones, lo que parece excesivamente optimista, a la vista de las tendencias actuales: conflicto indo-pakistaní por el control de Cachemira; conflictos interiores en la República Popular China cuando el sistema político (comunista) entre en contradicción con el sistema económico (capitalista), crisis social y racial en EEUU, persistencia de la corrupción y la inestabilidad social en Brasil, recrudecimiento de las tensiones fronterizas chino-soviéticas, escasez de combustible (que debería de encarecerse progresivamente desde 2004 hasta su agotamiento total, lo que debería de ocurrir en torno al 2040-2050); o bien a causa de catástrofes naturales que, preferentemente, pueden ocurrir en todo el “arco de fuego” del Pacífico, desde las costas chilenas hasta las australianas, teniendo como puntos sensibles Japón y la falla de San Andrés en las proximidades de la Costa Californiana.

El documento final del G-8 reconoce que estamos ante un “grave desafío por el cambio climático del planeta”. En los dos últimos años se han producido numerosos síntomas que evidencian que el cambio climático no es una especulación. La sequía que estamos padeciendo este verano en España, unido a la tardía aparición de la primavera, al frío persistente que se prolongó hasta más allá de lo que venía siendo tradicional, la intensidad de las lluvias monzónicas, y el aumento ya innegable de la temperatura global, han hecho reaccionar tardíamente a las autoridades mundiales que, hasta ahora han antepuesto desarrollo a defensa medioambiental.

El problema es que reconocer el problema no ha venido acompañado de medidas concretas. El G-8 no llegó a un acuerdo para una reducción de las emisiones de gases a la atmósfera. Se ha avanzado en relación a Kioto. Bush ha reconocido que, efectivamente, la mano humana ha provocado el aumento de temperatura en el globo… pero ha bloqueado la toma de decisiones. Blair ha logrado arrancar una cumbre climática para el mes de noviembre.

Pero cuando esa cumbre se produzca, se tratará solamente un aspecto de la cuestión (la reducción de emisiones tóxicas), pero faltará tratar otra cuestión esencial: cómo resolver la crisis energética. Los países desarrollados han reaccionado tarde al desafío energético. El proyecto ITER (la construcción de un reactor de fusión) todavía no ha despegado y la energía de fisión tardará aun entre 30 y 35 años en ser una realidad… para entonces el precio del petróleo se habrá disparado hasta crear una situación parecida a la sociedad pintada en el ciclo de “Mad-Max” en donde la lucha por unas gotas de petróleo supera a la lucha por la alimentación.

Si se acaba el petróleo… se produce el parón tecnológico. Y si el parón tecnológico se prolonga, la economía mundial se desmadeja. Las “nuevas energías” sirven para pequeñas comunidades, pero son incapaces de abastecer a grandes aglomeraciones urbanas o a los grandes polígonos industriales. El ahorro de energía tiene un límite. La decisión demagógica y poco meditada, impuesta por los ecologistas, de cerrar las centrales nucleares, deberá ser, necesariamente, reconsiderada: mañana, mucho más que hoy, de lo que se va a tratar, es de construir centrales nucleares SEGURAS, no de abolir la energía nuclear mientras no existe un sustituto viable.

Tres mil millones para la Agencia Nacional Palestina

En principio no se esperaba que el G-8 tratara la cuestión de Palestina y de la ANP. Y sin embargo, ha sido uno de los puntos en los que se ha producido más unanimidad y menos discusiones. El G-8 se ha limitado a inyectar 3.000 millones de dólares para reconstruir las estructuras de la administración palestina, destruidas durante el tiempo de la Segunda Intifada y permitir la construcción de algo similar a un Estado Palestino. Y en este terreno, no ha habido discusión, pero hacía falta que se hubiera producido.

Porque, efectivamente, Israel ha destruido, deliberada y sistemáticamente, la infraestructura de la ANP en los cuatro años que dura la Intifada. Un mínimo sentido de justifica implica que el que provoca una destrucción, está obligado a pagar la reconstrucción de lo que ha deshecho. Israel es culpable. Israel debe pagar. Pero, claro, Israel goza de una posición diferente a cualquier otro pueblo. Israel puede cometer exacciones y destrucciones en territorios que no son suyos, reservarse el derecho a atentar selectivamente contra quien juzga que es líder terrorista y conseguir que todas estas acciones le salgan “gratis”. Israel es un caso único en la historia de las naciones modernas.

Pero esos 3.000 millones de dólares no serán suficientes como para reconstruir lo destruido y para mantener un aparato estatal mínimo y digno de tal nombre. Además, nada permite pensar que el conflicto palestino-israelí esté en la recta final, sino todo lo contrario. En el fondo de la cuestión, lo que está en juego son los recursos hídricos de la zona: el agua es básica en el Neguev para asegurar el riego de los cultivos israelíes y el abastecimiento de agua al Estado de Israel. El control de las fuentes del Jordán (que ya generó la guerra de 1967) y de los acuíferos de Gaza, sigue siendo el problema de fondo que hace titubear a Israel cada vez que parece afianzarse el proceso de paz. Ahora no va a ser diferente. Mientras todo este conflicto hídrico no sea resuelto –y nos gustaría saber cómo puede resolverse, incluso si tiene solución- el proceso de paz se asentará sobre bases falsas e inestables. La inyección de 3.000 millones de dólares puede ser equivalente a una cantidad similar la donada por la Unión Europea y, terminar destruida en unos cuantos ataques aéreos y de blindados israelíes, como ha terminado ésta.

Una vez más hay que recordar a los “países ricos” que los fondos cedidos no traen ni aseguran la prosperidad o la paz. Esto solamente puede asegurarlo un control internacional sobre el proceso de paz e imponer al agresor israelí las condiciones propuestas desde hace más de 10 años por Arafat: “paz por territorios”. Y sobre esto, el G-8 no ha emitido ninguna resolución.

El liderazgo de Blair: a partir de ahora mundial.

2005 está resultando un buen año para Blair: ha salido reelegido sin que su posición en torno a la guerra de Irak haya supuesto un obstáculo, es presidente de la UE y se ha impuesto –al menos temporalmente- al eje franco-alemán. Y, finalmente, a partir de la reunión del G-8, ha afirmado un liderazgo mundial indiscutible. Las manifestaciones de los radicales antiglobalización no han empañado ese liderazgo y la madurez dada por la sociedad británica tras los atentados criminales del metro de Londres, tampoco han supuesto una merma de ese liderazgo.

Por que, efectivamente, Blair, a pesar de “salir en la foto de las Azores”, no quedó tan marcado como Bush, tenido por toda la opinión pública, como el instigador de la agresión y, a pesar de tener destacadas tropas en Irak, nadie utilizó este tema como ariete electoral. La capacidad de comunicación de Blair es muy superior a la de Bush y goza de una mayor credibilidad en relaciones internacionales.

Pero, no nos engañemos, si bien los talantes de Bush y Blair son distintos, existe entre ellos una total identidad de criterios. Con Blair, la UE es una parte de “Occidente” que es, a su vez, una extensión de la OTAN y de los conceptos “atlantistas” de la postguerra. Hay dos ejes que operan en el marco geopolítico euro-norteamericano: el eje franco-alemán (extremadamente debilitado por la situación interna de ambos gobiernos) y el eje anglo-norteamericano (extremadamente reforzado por la parte inglesa). Hay que reconocer a Aznar que apostó por el “primo de Zumosol”, es decir, por el que, finalmente, ha resultado ser la opción más fuerte… aunque no la más justa.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Catalunya: llamamiento de intelectuales no nacionalistas

Catalunya: llamamiento de intelectuales no nacionalistas Redacción.- Era un problema de tiempo. Si Maragall ha convertido al PSC en un partido “nacionalista-socialista”, algunos iban a disentir. La protesta en el seno del PSC no había cristalizado hasta ahora. Siempre, había dirigentes (Montilla) que parecían encabezar la protesta contra la deriva nacionalista de Maragall. Ahora, rotas las esperanzas de que sea posible reconducir las siglas PSC, un grupo de miembros de la izquierda intelectual, proponen la creación de un nuevo partido no nacionalista.

La situación catalana es sorprendente. A diferencia del País Vasco en el que la sociedad está fracturada en dos bloques: nacionalismo y constitucionalismo, en Catalunya parece haber una unanimidad total. ZPlus ha utilizado frecuentemente a Maragall como muestra de cómo se hacen las cosas, 3% a parte. Se alardea de que en Catalunya todo es susceptible de pactarse y que pacto implica renuncia a algo. A cualquier cosa, menos al nacionalismo.

La sospechosa unanimidad catalana

De hecho, hasta el dirigente del PP, Piqué, se ha sumado al carro de considerar a Catalunya como “nación” en el preámbulo del nuevo (e inútil) estatuto. Y esto es lo sorprendente, que mientras solamente la cuarta parte del electorado, considera a Catalunya una “nación”, el cien por cien de la clase política catalana, está a favor de la Catalunya-Nación. Es evidente que el 75% de la población catalana no está representada o está mal representada por los partidos mayoritarios.

A pesar de que el conflicto está ausente en los medios, lo cierto es que la catalanización de la sociedad, hace más de 15 años que se ha detenido, parece difícil que, puede llegarse más lejos sino es por la vía de la imposición. En el momento de escribir estas líneas hemos entrevistado a un grupo de profesores de castellano que hasta ahora trabajaban para la Generalitat dando cursos de reciclaje para adultos. Se pedía a los asistentes a estos cursos –mayoritariamente inmigrantes- que eligieran entre castellano y catalán. A pesar de lo que la Generalitat se esfuerza por demostrar que la inmigración está respondiendo perfectamente a la asimilación de la lengua catalana, lo cierto es que la inmensa mayoría de los inmigrantes, optan por el castellano. Una maestra de castellano nos ha dicho: “¿Para qué aprender algo que no les va a servir de nada? La movilidad laboral hace que un inmigrante esté hoy en Barcelona y mañana en Vigo, así que se trata de una absoluta pérdida de tiempo”. Otra, presente en el encuentro, confirma esta opinión: “El problema es que no hay demanda para los cursos de catalán”.

Así pues, la Generalitat ha tenido que actuar como actúan las dictaduras encubiertas. No ha prohibido la enseñanza del castellano… simplemente, la ha hecho imposible, despidiendo y reciclando a los profesores de castellano. Exasperados por la resistencia pasiva de la sociedad a ir más allá de las actuales cotas de catalanización, ERC particularmente, pero también los responsables de ICV-EUiA y, los del PSC, optan por la vía de la imposición encubierta. No es raro que lo que hasta ahora han sido resistencias pasivas, se vayan activando. En este sentido, la izquierda no nacionalista cree que es el momento de pasar a la acción.

El manifiesto antinacionalista de los intelectuales de izquierda

El domingo pasado, se supo que un grupo de intelectuales s prepara un manifiesto con el que pretende llamar la atención sobre la situación de 'uniformidad nacionalista' que se vive en Cataluña y sentar las bases para crear un nuevo partido político de carácter 'constitucionalista y no nacionalista'. La noticia se supo por 'El Mundo de Cataluña'. El manifiesto será presentado el 7 de junio y entre los integrantes de la plataforma figuran el actor Albert Boadella, los escritores Félix de Azúa, Miquel Porta Perales, Xavier Pericay, Iván Tubau y Félix Ovejero, el filósofo Eugeni Trías, el abogado Francesc de Carreras y el periodista Arcadi Espada. Se trata ,efectivamente, de intelectuales de prestigio en la sociedad española, a los que habría que añadir la segura adhesión de Terenci Moix, fallecido en 2004.

La plataforma sostiene que Cataluña necesita “un partido al estilo radical italiano” que se situaría a la izquierda del PP catalán y que integrará a personas de diversas tendencias políticas. Tras año y medio de gobierno del tripartito, la plataforma cree que Cataluña se halla ”en una situación que era inimaginable hace años” y critica la persecución hacia los catalanes que hablan en castellano. Para el foro, la alianza entre el PSC y ERC “ha provocado que la situación sea incluso peor que con CiU”.

Este foro presentará sus líneas estratégicas el 7 de junio y su objetivo es crear un partido político que pueda competir 'con la uniformidad actual de la clase política catalana' y piensan que 'existe una bolsa electoral de un amplio grupo de ciudadanos, a quienes siempre se ha considerado apolíticos, por lo que nadie se ha preocupado de representarlos bien'.

Perspectivas de la opción no-nacionalista.

La intención de la plataforma es registrar oficialmente este nuevo partido que defenderá los intereses 'de muchos catalanes que, sin embargo, no se sienten nacionalistas' y que creen que 'en Cataluña no es posible sostener una opinión contraria al catalanismo' porque sería políticamente incorrecto.

Este tipo de plataformas suelen fracasar porque sus integrantes no han ocupado jamás cargos de responsabilidad organizativa en los partidos en los que han militado y porque, en el fondo, su discurso de izquierdas, repele a sectores no nacionalistas tanto como el nacionalismo mismo. Ahora bien, la voluntad de este partido es de convertirse en una fuerza transversal de la política catalana. Sus impulsores están presos de algunos mitos progresistas: la división de la sociedad en derecha e izquierda, y les falta todavía ser consecuentes con lo que están proponiendo, un “partido transversal”. Si es de esto de lo que se trata, lo primero que hubieran debido hacer es definirse como “ni de derechas, ni de izquierdas”.

Y, en segundo lugar, este llamamiento ha llegado justo el día en el que se han producido los incidentes de Berga. El nacionalismo es un grave problema para Catalunya, pero no es el único problema. Este partido, que, inicialmente, nace con la aspiración de restar votos al PSC hasta reconducirlo por senderos no nacionalistas, puede ser un proyecto que precipite un nuevo mapa electoral en Catalunya… o bien un nuevo proyecto antinacionalista frustrado, como ha habido otros previamente. Será un proyecto que avance, solo en la medida en que, además de nacionalismo, dé respuestas a los problemas complejos que debe afrontar la sociedad catalana. Y esto ya no está tan claro

© Ernesto Milá – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

La última frontera de la “liberación sexual”

La última frontera de la “liberación sexual” Redacción.- Ni es comprensible, ni existe justificación alguna para la red de violadores de bebés desarticulada por la policía. No estamos ante un episodio extraño: en lo que va de año se han desarticulado 6 redes de pornografía infantil. Lo que empezó con la “revolución sexual” de los 60, está alcanzando sus últimas consecuencias extremas gracias a Internet.


El huidizo e inaprensible límite de la pornografía

La función de la pornografía es, según el diccionario "producir excitación erótico-sexual y, actuar como forma de liberación ante sociedades represivas de la sexualidad". Pero es difícil de aceptar este criterio: es precisamente en las sociedades más libres y desinhibidas en las que existe más pornografía. Ninguna sociedad tan liberada desde el punto de vista sexual como la nuestra, incluso en aquellos países tradicionalmente represivos. Pues bien, hoy, en la red, hay cuatro millones de webs, solamente de pornografía infantil; en cuanto a la pornografía en sentido amplio, resulta, sencillamente, incontable. A la vista de esto, es preciso rectificar la definición y convenir que la pornografía es todo aquello que provoca excitación erótico-sexual.

El ser humano se diferencia de las especies animales en que tiene conciencia de sí mismo y conoce el placer y la forma de obtenerlo. Esto hace que lo que en los animales es puramente biológico e instintivo, tenga en el ser humano una componente mental. La pornografía tiende a generar estímulos mentales que incorporen elementos nuevos a la búsqueda del placer. La pornografía opera en el cerebro el mismo efecto que una droga dura: tras un período en el que genera un placer nuevo, extremadamente satisfactorio, la mente, tiende a convertirlo en rutina. La misma película pornográfica visualizada por segunda vez produce un efecto menor y si la visualizamos unas cuantas veces más, lo que antes excitó, llega a cansar.

De ahí que la pornografía, requiera siempre mayores niveles de intensidad para mantener su eficacia. Hay en todo esto una necesidad de experimentar sensaciones nuevas, estímulos situados siempre en una nueva frontera, progresivamente más alejada, de la que se toma conciencia a medida que se ha ido superando etapas anteriores. El consumidor de pornografía precisa siempre emociones más fuertes. Lo que le excitó ayer, se convierte en una rutina hoy y le aburrirá mañana. La sexualidad se transforma de ejercicio de la capacidad de obtener placer, en persecución de un placer que siempre lleva a fantasías más audaces y lejanas.

Cuando la pornografía permanece en el terreno de la fantasía, el sujeto va experimentando una tensión una situación esquizofrénica en la que la sexualidad realmente experimentada, está cada vez más desvinculada de las fantasías eróticas que aparecen en la mente del sujeto. El ejercicio del sado-masoquismo es apenas un juego morboso… hasta cierto punto, más allá del cual se convierte en una mezcla de riesgo, perversión y neurosis obsesiva. Cuando esto ocurre, el sujeto deja de tener sexualidad social con su pareja, para tener solo fantasías irrealizables dentro del marco de su fantasía erótica. Al menos hasta ahora.

Ahora, Internet ha alterado todo esto. Internet ha permitido la formación de “redes” y grupos de afinidad. Esto ha operado dos innovaciones: de un lado, la moral cristiana que habitualmente el sujeto había asimilado en algún momento de su educación, salta por los aires. El sujeto, deja de tener conciencia de que sus fantasías perversas son “malas”, ve que hay muchos otros como él, en cualquier parte del mundo. El sentimiento de culpabilidad desaparece en el seno de una comunidad en la que todos comparten las mismas perversiones. De otro lado, las redes han salvado del aislamiento a elementos que compartían las más extrañas parafilias y perversiones. Los grupos de afinidad se han convertido en foros de intercambio de material pornográfico especializado, cada cual encuentra aquello que busca hoy y aquello otro más intenso y extremo que buscará mañana.

El fenómeno de la globalización, además, ha generado otro efecto perverso. La prostitución infantil, prácticamente ha sido desterrada de Europa, pero sigue en vigor en ciertas zonas del tercer mundo. En estos países, la oferta turística incluye la posibilidad de contactos sexuales con menores, para satisfacer cualquier tipo de fantasía erótica extrema, por apenas menos de 100 dólares.
Hay dos tipos de maníacos obsesivos por el sexo: aquellos que no tienen el valor ni la necesidad de llevar a la realidad sus fantasías eróticas extremas, y aquellos otros para los que el mero hecho de tener una fantasía por cruel y aberrante que puede ser, implica necesariamente el llevarla a la práctica.

Detrás de un crimen sexual, habitualmente lo que encontramos es un psicópata con un cromosoma de mas (el XYY) que le permite elevar un grado su peligrosidad en relación al psicópata integrado tan habitual en las sociedades occidentales. A partir del descubrimiento de este cromosoma XYY en los años sesenta, se sabe que entre los asesinos en serie, existe una predisposición genética. Es cierto que, el número de asesinos en serie es mucho menor que el de sujetos que tienen este excedente genético, pero, da la sensación de que, en condiciones normales, estos cromosomas, están contenidos y no se manifiestan, y que esto, por lo menos hasta ahora, solamente ocurría en una ínfima minoría. Pero algo ha cambiado desde los años sesenta.

Lorena Verdú y su factoría de impotentes y frígidas

En otro tiempo hubo parafilias, perversiones y prácticas sexuales enfermizas y aberrantes, pero el fenómeno nuevo es que en la modernidad todo esto ha adquirido un carácter masivo. Este carácter es, sin duda, previo a la irrupción de Internet, pero tiene mucho que ver con las nociones de libertad sexual que aparecieron con la revolución sexual de los años 60.

El error consistió en considerar cualquier límite a la sexualidad como una “represión”. Lo que se buscaba y se proponía era la “libertad sexual”. Hoy, esa libertad ha alcanzado un punto máximo y, paradójicamente, nunca la sociedad moderna ha estado ha registrado tantos casos de impotencia, disfunciones sexuales de todo tipo, parafilias, perversiones, obsesiones y neurosis con base sexual. A estas alturas, resulta evidente, es preciso revisar si todos los programas de “educación sexual” que se dan en los centros escolares, en la televisión y en cualquier otro medio de comunicación, tienen sentido, sirven para algo, o más bien sirven para espolear aquello que se pretende combatir.

Lorena Verdú es un ejemplo de lo que decimos. Probablemente no haya un programa que desencadene tantas neurosis sexuales como el que dirige esta supuesta “sexóloga”, que, programa a programa, demuestra saber muy poco de sexo. Antes que ella, otras “sexólogas”, lejos de educar sexualmente, lo que han hecho ha sido restar expontaneidad a los amantes. Y el sexo es, en gran medida instinto que no precisa ser canalizado por un programa de TV en prime time.

Imaginemos un par de adolescentes, “aconsejados” por la Verdú y el resto de “educadoras sexuales”. ¿Se los imaginan cronometrando el tiempo de precalentamiento? ¿o buscando con lupa el punto G? Hasta ahora, desde los literatos más depurados hasta las prostitutas más depravadas, todos, excepción, han considerado al sexo como algo extremadamente serio. Hasta la prostituta más insensibilizada, adopta una seriedad extrema en el momento de la penetración. El placer extremo no tiene nada que ver con la carcajada, existe una diferencia entre “divertirse” y “gozar”. Pues bien, nos hemos tenido que enterar por la Verdú que lo importante cuando se realiza el acto es “reir” como condición sine qua non para alcanzar el orgasmo. Es evidente que quien se expresa así no ha conocido jamás, ni por aproximación, lo que es el gozo erótico. El orgasmo puede compararse –como han hecho millones de personas que lo han vivido- con la muerte o la extinción… pero no con un chiste de Chiquito de la Calzada.

Lorena Verdú es, en el fondo, la quintaesencia de la revolución sexual de los años sesenta: lejos de liberar, ha encadenado a millones de personas a la confusión, a la impotencia o a la frigidez. Ahora hace falta preguntarnos si la búsqueda legítima es la “liberación sexual” o la “liberación del sexo”.

“Liberación sexual” o “liberación del sexo”

Nunca nos cansaremos de repetir que hay que releer a Julius Evola, que, en buena medida adaptó, tamizó y completó las tesis de Otto Weininger y Michelstädler. Hoy, cuando millones de libros-basura sobre sexualidad, invaden las estanterías de los comercios, haría falta enseñar en las escuelas las tesis centrales de su obra ”Metafísica del Sexo”. A pesar de que esta obra fuera escrita en los años 30, todavía hoy mantiene su vigor, plenitud y actualidad. Evola, a finales de los 60 y a la vista de los destrozos causados por la “revolución sexual”, escribió un pequeño ensayo que fue incluido en el volumen “El Arco y la Maza”, titulado “Libertad del sexo y libertad en el sexo”.

Evola, como se sabe, nunca experimentó ningún tipo de represión sexual. Sus referencias a la sexualidad son vividas, no son construcciones intelectuales. Sabe de lo que habla por que lo ha experimentado. Así pues, desde el punto de vista de la contestación y la contracultura de los años sesenta, Evola habría experimentado la “liberación sexual”, al no tener ningún tipo de represión. Ahora bien, Evola no atribuía ningún interés a este planteamiento. El verdadero problema era otro muy diferente.

La sociedad moderna se alimenta de unos valores surgidos con el humanismo, pero reformulados por la Ilustración y la revolución francesa. Así triunfó una idea de “libertad”, completamente ilusoria. Antes, la libertad no era otra cosa que la capacidad de dominio sobre los instintos, las pulsiones y todo lo que subyace de nuestra naturaleza animal, vida volitiva, instintiva, pasional. Todo, puede dominar al ser humano o… ser dominado y controlado por él. La libertad, en un sentido tradicional, es la capacidad de dominio sobre todo esto. Un ser humano en una isla desierta, no tendría leyes que lo limitaran, pero si ese hombre fuera esclavo de sus pasiones, distaría mucho de ser un hombre libre. Esta es la libertad absoluta, en sentido metafísico. Luego, naturalmente, cuando está libertad se proyecta sobre el mundo contingente (el mundo de la dualidad y el conflicto), rompe su unidad: y así surgen libertades “positivas” (como la de expresión) y libertades “negativas” (como la de matar al vecino). Toda sociedad para poder funcionar precisa limitar esas libertades negativas.

La sociedad moderna vive en plena confusión. El mero hecho de pensar que pueda existir una “libertad negativa” crea un conflicto terminológico. “La libertad nunca es negativa”, suele oirse. Pero lo es, como todo lo que existe sobre el mundo dual en el que vivimos: el espejo de Dios es el Diablo, el del Bien es el Mal, y así sucesivamente.

Concebir así la libertad implica la necesidad de liberarse de los pequeños tiranos de la mente. Y uno de estos puede llegar a ser –y frecuentemente es- el sexo. Así pues de lo que se trata es de situar el sexo en el contexto que es propio: elemento que permite experimentar un tipo de placer. Pero, a partir de la revolucion sexual y la contracultura de los sesenta, el sexo se ha absolutizado y vivimos una especia de pansualización de la vida. Desde la botella de Coca-Cola hasta el anuncio de un bombón helado, todo tiene que ver con la sexualidad y se procura generar estímulos sexuales que acompañen a cualquier producto de mercado.

Violación de recién nacidos: desembocadura de la revolución sexual

Si la revolución sexual de los sesenta enfatizó la necesidad de evitar cualquier tipo de represión, si se encargo de hacer saltar por los aires cualquier paradigma de normalidad e hizo imposible una definición de normalidad y eso gustó por que elevaba a la categoría de aceptable todo lo que hasta ese momento había sido una alteración de la normalidad instintiva y mental (homosexualidad, parafilias, variedades extremas de sexualidad), ahora estamos viviendo sus consecuencias más perversas: la noción de matrimonio ha saltado por los aires porque, en el fondo, la represión de la homosexualidad puede dañar la sociabilidad del colectivo gay (de un 3 a un 5% de la sociedad), en el ambiente gay se suele discutir sobre el tema de la pedofilia sin que nadie se escandalice (de hecho, según dicen unos, los niños de 14 años ya saben lo que quieren y no importa si tienen relaciones sexuales con “carrozotas”…), y así sucesivamente.

La falaz distinción entre erotismo y pornografía y el encarrilamiento de ambos en la más banal normalidad gracias a las lorenasverdú de turno, así como la sexualidad así concebida que siempre obliga a ir más allá y buscar fórmulas y situaciones más audaces porque esa sexualidad en perpetua huida hacia delante, como el capital quieto, no produce placer, todo eso ha llevado a que en nuestra época las neurosis sexuales se hayan disparado hasta extremos increíbles en otras épocas. Todo una sociedad mira hacia el sexo buscando la compensación en él a sus frustraciones cotidianas y la única recompensa a su triste y pobre cotidianeidad, y en lugar de considerar al sexo como algo grande, único, excepcional, han pasado a considerarlo como algo banal, que puede ejercitarse no importa donde con no importa quien en no importa que situación. El “Sábado sabadote” anhelado durante cinco días a la semana, unos cuantos polvetes de pago al mes o unos ahorrillos quemados en Cuba, Tailandia, Filipinas con adolescentes, el surfeo convertido en la masturbación cotidiana ante el monitor, la impersonalidad y la falsedad del chateo, los clubs de intercambio… todo esto suponen las formas de una sexualidad que se debate entre la rutina, la incapacidad para alcanzar el orgasmo cada vez más extendida y las prafilias progresivamente más desmadradas.

En EEUU triunfa aquel que hace aquello que no hace nadie más. Da la sensación de que esta mentalidad ha invadida también el mundo del sexo: entre los detenidos del jueves pasado por la red de violadores de bebés, el más importante era considerado “una leyenda” en el medio de pedófilos de todo el mundo. Una especie de “Unabomber” de la pedofilia. Los rasgos de su personalidad son habituales entre los pedófilos surgidos al calor de la era tecnotrónica: introvertido, asocial, incapaz para mantener relaciones sexuales con una mujer, cuyo mundo está contenido en el monitor del PC, de media o alta capacidad adquisitiva, aceptable nivel cultural y, finalmente, cuya vida se desarrolla fuera de cualquier consideración moral. No es evidente que se trata de psicópatas.

Ahora bien, sí parece evidente que estos sujetos han pasado por distintos grados de “experiencia pornográfica”: al haber saciado cada uno de los niveles iniciales, han pasado al siguiente más avanzado, y así hasta llegar al más extremo que parecía hasta solo hace 72 horas, absolutamente inconcebible: la violación de recién nacidos…

No hay que sorprenderse, como no hay que sorprenderse por la existencia de yonkis en la sociedad. Si todo yonki ha sido antes un consumidor de hierba y mentanfetaminas, todo pedófilo extremo, ha sido antes pedófilo a secas, antes consumidos de pornografía relacionada con alguna parafilia y antes, consumidor de pornografía convencional. Si se acepta el uso del porro, se llega, antes o después, a legiones de yonkis vagando por las calles o destruyéndose a sí mismos. Si se acepta, que la “libertad sexual”, es decir la “libertad en el sexo”, es un imperativo social –en lugar de anteponer la “libertad del sexo”- se está obligado, necesariamente, a aceptar cualquiera de sus consecuencias extremas. Incluida la violación de recién nacidos.

Este es un mal camino. Los 40 años de liberación sexual han conducido a un infierno, especialmente para los más desprotegidos de la sociedad, la infancia. Hay que desandar lo andado. Hay que explorar otros caminos, porque este ya se ve lo que da de sí. El emprendido por la contracultura de los sesenta, está alcanzando sus últimas consecuencias lógicas. La detención de la red de pedófilos violadores de bebés es la última muestra de sus efectos más deletéreos.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es