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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

ORIENTACIONES

Reflexiones sobre la crisis (II de IV). 2. Los mecanismos para evitar el desplome del dólar.

Infokrisis.- La segunda sorpresa que nos llevamos en el curso de nuestro proceso de acopio de información para el artículo sobre el Amero en la revista Identidad, por orden de importancia era la incomprensible situación del dólar: cualquier otra moneda si circulara en cantidades mayores al respaldo que podía tener hubiera entrado en un proceso inflacionario drástico. Si ,como Adrian Salbuchi explicaba, circulan entre 4 y 8 veces más dólares de los que corresponderían ante la verdadera situación de esta moneda, esto  implica necesariamente que el valor real del dólar es hoy entre 4 y 8 veces más del que correspondería. Y si, en algún momento, la realidad y la sensatez se impusieran, el dólar debería devaluarse. ¿Por qué no se hace? Simplemente, porque no puede hacerse so pena de producirse una catástrofe de dimensiones mundial ya que, hasta hace poco –en realidad hasta la aparición del euro- todas las transacciones internacionales se hacían sólo en esa moneda. Se ha contado que una de las causas de la intolerancia norteamericana ante Saldan Hussein era que había empezado a vender petróleo exigiendo Euros a cambio dentro del programa “petróleo por alimentos”. En la actualidad, Brasil y Argentina han decidido realizar los pagos generados por el comercio mutuo en sus respectivas monedas locales. Pero aún, amplias zonas de la economía mundial comercian en dólares y, lo que es peor, tiene reservas… en dólares, lo que, cada vez más, equivale a tener un archivo de papel con un respaldo cada vez menos. Entonces si EEUU es el país más endeudado del mundo, si cada vez la economía norteamericana es menos productiva, ¿por qué no cae el dólar?

Los mecanismos tejidos para mantenerlo en vida artificial han sido muchos en los últimos cuarenta años, cuando se inició su lenta devaluación real. En primer lugar la economía norteamericana es, aparentemente, una economía liberal, ultra-liberal en ocasiones; su gobierno ha sido el primero que con más fuerza y decisión ha abordado el proceso globalizador. Y esto ha ocurrido, no desde la caída del muro de Berlín, sino incluso con Lenin vivo, cuando ya los bancos norteamericanos tenían abiertas sedes en Moscú. El Firtst Nacional Bank, incluso, en la propia Plaza Roja a doscientos metros del Kremlin. En su libro Vodka-Cola[1], Charles Levinson explicaba los orígenes de esta colaboración y su situación en los años 70. si los EEUU invertían en la URSS, en plena guerra fría, eso se debía a la política norteamericana de tejer vínculos económico-financieros con cualquier país contribuiría a que las economías mundiales estarían interrelacionadas. De la misma forma que en materia militar las doctrinas que imperaron en EEUU eran la de la “disuasión” y la “destrucción mutua asegurada”, estas mismas teorías, llevadas al terreno económico fueron las que hicieron que instituciones y bancos privados norteamericanos financiaran proyectos en la URSS intentando que la penetración económica alcanzara una profundidad tal que éste país no pudiera prescindir del dólar americana y, por tanto, se viera disuadido de competir con EEUU en la lucha por la hegemonía mundial.

La precariedad económica del mundo soviético y las necesidades de supervivencia de su población que jamás superó del todo la carestía, hicieron que las autoridades de aquel país entreabrieran las puertas de su economía a la penetración económica norteamericana, pero ésta siempre fue limitada. En 1980, la llegada de Reagan al poder supuso un intento de aniquilar al “enemigo” secular, aumentando su necesidad de inversión en materia militar (con la Guerra de las Galaxias y el apoyo a la guerrilla Afgana… a través de bin Laden), aislar a la URSS de su sistema de alianzas (a partir de las huelgas de Danzig y con la colaboración de la Iglesia Católica), y estancar finalmente el tránsito de dólares. El resultado fue, la perestroika. Luego, cuando se convocaron elecciones, EEUU apoyo la “peor opción” para Rusia: Boris Eltsin. Desde la caída de Eltsin, Rusia sigue el camino de la reconstrucción de su poder militar utilizando como armamento sus recursos energéticos, tendiendo la mano a una Europa en la que el peso psicológico de los EEUU sigue siendo el mismo que durante la Guerra Fría y, en segundo lugar, cortando todo poder a la “oligarquía cosmopolita y mafiosa”.

La colaboración entre la alta finanza y la banca norteamericana y la URSS se inició con Lenin vivo y Trotsky en activo (en algunos textos tardíos de Lenin él mismo reconocía que su “ideal” era llevar a Rusia hacia un modelo de producción y consumo norteamericano), prosiguió con Stalin, se exasperó durante la II Guerra Mundial y sólo a partir de 1948 se ralentizó para volver a estimularse durante el primer período de Kruschev, hacerse discreto tras la crisis de los misiles de Cuba y reavivarse desde mediados de los años 60 hasta 1980, alcanzando su límite durante el período de Jimmy Carter.

El período clave de todo este ciclo es la II Guerra Mundial. No puede extrañarnos que el gobierno de los EEUU fuera el más belicista e intervencionista en la época. E incluso no puede extrañarnos todavía hoy que en el ataque a Pearl Harbour existieran “agujeros” como mínimo tan negros como los que circundan todo lo relativo al ataque a las Torres Gemelas. EEUU logró entrar en la II Guerra Mundial presionando a Japón, sometiéndolo a un marcaje insoportable en los tres años anteriores a Pearl Harbour y fue el gran beneficiario del conflicto: en 1945, Inglaterra estaba debilitada, Francia desmadejada, la URSS al borde del desplome, sin embargo, EEUU había conseguido salir definitivamente de la crisis de 1929 (que se había prolongado hasta que las necesidades inglesas en pertrechos y vituallas, hicieron que las fábricas norteamericanas consiguieran reconstruir un nivel de producción que absorbiera el paro y creara una nueva era de prosperidad. Luego fue Rusia quien empezó a recibir material militar de deshecho de los EEUU (los aviones Bell P-39 Aircobra que apenas fueron pilotados por norteamericanos, pero de los que la URSS recibió varios cientos). Además, la situación geopolítica de los EEUU alejado de los principales escenarios bélicos, hizo que sobre su territorio no sufriera destrucciones. La guerra solamente produjo para EEUU un descenso de la mano de obra joven (500.000 muertos) que sirvió, además, para reacondicionar el mercado de trabajo… pero nada que ver con los 27 millones de muertos de la URSS, o los 11 millones de muertos de China o los 7 millones de muertos de Alemania, o los 388.000 muertos ingleses o, finalmente, los 850.000 muertos ingleses que se unían a las destrucciones que sufrieron todos estos países.

En 1944, cuando la victoria parecía asegurada para los aliados, los EEUU impusieron sus condiciones en Bretton Woods.

En aquel pequeño complejo hotelero de Nueva Hampshire, se reunión la Conferencia Monetaria y Financiera de las Naciones Unidas entre el 1 y el 22 de julio de 1944, aunque sus conclusiones se pusieron en práctica en 1946. Allí se establecieron las nuevas reglas para el comercio internacional y se diseñó el nuevo sistema financiero. Para apoyar todo esto se crearon dos nuevas instituciones: el Banco Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo (rebautizado posteriormente como Banco Mundial) y el Fondo Monetario Internacional. De Bretton Woods partió precisamente el reconocimiento del dólar como moneda internacional.

Gracias a la II Guerra Mundial, la producción industrial en los EEUU en 1945 se había duplicado en relación a 1939. EEUU era la mayor potencia mundial y no había sufrido destrucciones. Eso implicaba que los EEUU iban a disponer de un mercado mundial a su entera disposición, iban a poder participar en la reconstrucción de los países afectados por la guerra, todo esto a cambio de disponer de un mercado mundial y de que todas las fuentes de materias primas le estuvieran abiertas. La guerra, además, había convertido a los EEUU en los principales “almacenistas” de oro de todo el mundo. A ello se unía el ser el primer productor industrial mundial y la primera potencia militar, no tanto por la calidad de sus tropas, como por la posesión de la bomba atómica. Pero la capacidad de producción de los EEUU era, gracias a la guerra, muy superior a la que podía absorber su mercado interior. Por tanto, la economía norteamericana no podía sobrevivir sin la apertura de los mercados aliados.

Bretton Woods es algo más que la consagración del dólar como divisa internacional. Es el arranque de la globalización que tardará todavía 50 años en derribar sus últimos obstáculos. Ya entonces, William Calyton, secretario del tesoro de los EEUU había dicho: “Precisamos grandes mercados por todo el mundo, donde comprar y vender”. Cuando se convocó la reunión de Nueva Hampshire, se temía que la paz generase una crisis de superproducción en los EEUU y, por tanto, una depresión similar a las del 29, cuando hubo más dinero del que se podía invertir y más producción de la que se podía vender. Además, el retorno de los millones de soldados a la vida civil iba a ocasionar una caída en los salarios que redundaría en una limitación del consumo.

La situación en el resto de aliados era diferente: si encontraban dinero suficiente para financiar la reconstrucción, el proceso generaría una nueva época de progreso económico. En realidad, Bretton Woods fue una “joint venture” entre países destruidos y los EEUU, el único país que había sido indemne del conflicto. Pero los EEUU pusieron sus condiciones para contribuir a la reconstrucción: imponer el dólar como divisa de cambios y eliminar las restricciones de flujo de capital. Lo sorprendente es que todo esto estaba implícito en la Carta del Atlántico suscrita por Churchill y Roosevelt en agosto de 1941 que ya reconoció el derecho de todas las naciones al igual acceso al comercio y a las materias primas y a la “libertad de los mares” que permitiría a los EEUU estar presente militarmente en todos los océanos y, por lo tanto, controlar el comercio mundial por mar. Cuando Solbes decía no hace mucho que los trabajos de Bretton Woods había “durado dos años”, se refería precisamente al proceso arrancado con la Carta del Atlántico y que “cuajó” en las resoluciones adoptadas en aquel complejo hotelero por representantes de 44 naciones.

Uno de los delegados presentes en Bretton Woods fue Jhon Maynard Keynes. Todo lo que allí se habló iba en contra de sus teorías, no solamente porque allí estuvo como parte de la delegación inglesa, sino porque todo lo aprobado contradecía sus tesis sobre la necesidad del intervencionismo estatal para regular el mercado. Cuando se firma la Carta del Atlántico, Keynes ya era un economista reputado y había sido admitido en la Cámara de los Lores con el título de “barón de Tilton”. Keynes. En aquella época Keynes escribió su obra ¿Cómo pagar la guerra? en donde explicaba que el gasto bélico solamente podía sufragarse aumentando la presencia inglesa en África y aumentando los impuestos en lugar de aumentar el déficit. Para él, solamente así, lograría evitarse la inflación.  

Keynes fue el gran disidente en Bretton Woods. Debatió en el encuentro desde la comisión del Banco Mundial pero no pudo hacer triunfar sus tesis contrarias al dólar. Keynes proponía la creación de una divisa internacional, el “Bancor”  que sería emitido por un Banco Internacional de Compensación y establecería, reajustándola constantemente, el valor de cada moneda nacional en relación a esta divisa internacional. Pero el peso de los EEUU en 1992-44 era mucho. De su capacidad de producción industrial dependía la supervivencia del Reino Unido. Así pues, las propuestas de Keynes fueron rechazadas y el dólar selló el triunfo de los EEUU sobre sus propios aliados… salvo la URSS que no firmó los acuerdos, aun estando presente en los trabajos. La China del Kuo-Ming-Tang estuvo presente, pero se retiraría después de la victoria de Mao.

La gran derrotada en Brtton Woods fue precisamente Inglaterra que vio como la libra esterlina quedaba barrida y como las propuestas de Keynes quedaban derrotadas por las de Harry Dexter White. Para colmo, el horizonte previsto para Inglaterra por Keynes no pudo llevarse a cabo: la India reivindicó pronto la independencia y luego, en los años 60, la organización internacional creada por los vencedores, Naciones Unidas, asestó el golpe final al Imperio Británico, afirmando con el apoyo de la URSS y de EEUU, la doctrina de la descolonización. Keynes moriría en 1946 siendo extremadamente pesimista sobre el futuro de la economía mundial. Sesenta años después los peores presentimientos de Bretton Woods se han hecho realidad.

Curiosamente es en Wikipedia en donde hemos encontrado la más breve y seguramente más precisa relación de lo que ocurrió en Bretton Woods; resumimos el resumen…: La idea de Keynes era crear un organismo internacional de compensación (la Internacional Clearing Union) que emitiera una moneda de cambio internacional (el Bancor). Esta moneda estaría vinculada a las divisas fuertes y sería canjeable en las monedas locales a un cambio fijo. A través de la ICU los países con excedentes financieros sostendrían a los países deficitarios. Esta fórmula haría crecer la demanda mundial y evitaría la deflación. Con esta fórmula, todos los países estarían obligados a mantener una balanza comercial equilibrada y, en caso de incumplimiento, a pagar intereses sobre la diferencia.

Era un plan que debería haber satisfecho a todos: “Los intereses comerciales más poderosos no podrían distorsionar la balanza comercial y los ciudadanos de un país cuyo sector productivo fuera fuerte no perderían los resultados materiales de sus esfuerzos por causa de una exportación ininterrumpida de los productos que fabrican”. Ahora bien, había un problema: los EEUU, no estaban satisfechos.

Al final de la guerra, los EEUU poseían el 80% de las reservas mundiales de oro, eran acreedores prácticamente de todo el mundo y rechazaban gastar ese superavit apoyando a los países deudores. Para colmo, la guerra no había terminado. La situación del Reino Unido seguía siendo precaria, Rusia estaba al borde del desplome y Francia era aún campo de batalla. Los EEUU se podían permitir el lujo de imponer sus normas. Inglaterra ni siquiera obtuvo que la sede del Banco Mundial o del FMI se estableciera en Europa. Keynes se percató inmediatamente del enorme poder que iban a tener los EEUU en las nuevas instituciones, pero ni tan siquiera pudo hacer que los EEUU cedieran cuando propuso que los funcionarios de esas instituciones estuvieran ligados a Los bancos centrales nacionales para restar algo de peso a los EEUU.

La gran resolución de Bretton Woods fue “dar estabilidad a las transacciones comerciales a través de un sistema monetario internacional, con tipo de cambio sólido y estable fundado en el dominio del dolar. Para ello se adoptó un patrón oro-divisas, en el que EE.UU. debía mantener el precio del oro en 35,00 dólares por onza y se le concedió la facultad de cambiar dólares por oro a ese precio sin restricciones ni limitaciones. Al mantenerse fijo el precio de una moneda (el dólar), los demás países deberían fijar el precio de sus monedas con relación a aquella, y de ser necesario, intervenir dentro de los mercados cambiarios con el fin de mantener los tipos de cambio dentro de una banda de fluctuación del 1%”. A partir de ese momento, el dólar fue el centro de la economía mundial. Otros resultados de Bretton Woods fueron la creación del Acuerdo General de Aranceles y Comercio (GATT) en 1948 que luego se transformaría en la Organización Mundial del Comercio.

Con estos ases en la manga, los EEUU podían hacer lo que quisieran en la economía mundial. Al resto del mundo lo único que le quedaba era plegarse a las reglas impuestas en beneficio del dólar. Es lo que tiene ganar guerras de verdad. A pesar de estar en el bando de los vencedores, ni Francia, ni el Reino Unido, habían obtenido ningún beneficio. Y aún les quedaba perder las colonias. A partir de Bretton Woods, cuando los países tienen déficits en sus balanzas de pagos, deben financiarlos a través de las reservas internacionales o mediante el otorgamiento de préstamos que concede el FMI, pero, para ello, deben seguir las políticas económicas por ese mismo FMI. No es raro que el secretario del Tesoro estadounidense John Connally sentenciara: “El dólar es nuestra moneda, pero es vuestro problema”, resumiendo la situación de una economía mundial diseñada para absorber grandes cantidades de dólares. El primero en entender lo que esto suponía fue el general de Daulle que, en 1960 ya denunció “El privilegio exorbitante del dólar”.

En 1957 todo el mecanismo rodaba perfectamente: existía una fuerte escasez de dólares gracias a que los EEUU estaba financiando la reconstrucción europea. No es raro que Europa estuviera dividida en dos bandos y que el occidental, salvo algunas voces disidentes, aceptara sumisamente el servilismo hacia los EEUU. No en vano, Europa se reconstruía gracias a los dólares. Pero en EEUU iba creciendo paulatinamente el déficit público. No era un problema, porque, los dólares eran usados en todo el mundo y permitían financiarlo. Pero en la segunda mitad de los años 60 la guerra del Vietnam introdujo un cambio radical en la situación: el gasto aumentó, las empresas norteamericanas se transformaron en multinacionales, aumentando sus inversiones en el extranjero y, en apenas unos años, la cobertura dada por el oro al dólar pasó del 55% al 22%. La posibilidad de una devaluación del dólar frente al oro provocó una gran fuga de capitales de los EEUU. Por su parte, los gobiernos europeos se lanzaron a la compra del oro intentando convertir sus reservas de dólares en lingotes de oro. La situación para los EEUU se convirtió en bruscamente insostenible. De ahí que Nixon el 15 de agosto de 1971 decretase que la moneda norteamericana ya no sería más convertible en oro. De ahora en adelante el dólar ya no sería nada más que papel. De todas formas, el dólar consiguió parar la hemorragia y apenas se devaluó un 10%. No fue suficiente. Dos años después sufrió otra devaluación del 10%, concluyendo definitivamente la convertibilidad de la moneda americana en oro. Esos dos años fueron el período áureo de la fluctuación de las grandes divisas (marco, libra, yen) que a partir e ese momento ya no tuvieron un cambio fijo. Así se detuvo la exportación de la inflación interior norteamericana. Pero ese fue también el final de los acuerdos de Bretton Woods.

Sin embargo, como fruto de las inercias contraídas entre 1945 y 1973, la mayor parte de las transacciones internacionales siguieron realizándose en dólares. Y así sigue todavía: los Bancos Centrales acumulan divisas en dólares.

Pero el problema es que desde principios de los años 70, el déficit público ha ido aumentando a una velocidad cada vez mayor en los EEUU. Financiarlo es fácil: basta con emitir deuda pública y encontrar quien la compre. En este terreno aparece China: éste país compra deuda pública americana a cambio de que éste país compre sus manufacturas. No es raro que en la actualidad China disponga de dos billones de dólares americanos en reserva.

La bisoñez de China en cuestiones de comercio exterior ha facilitado el que éste país se lanzara a una enloquecida compra de bonos del tesoro norteamericanos, hasta el punto de que si el dólar de devaluara o el sistema financiero y bancario no hubiera recibido importantes ayudas del Estado, la economía China se hubiera resentido. Martine Bulard, adjunto a la dirección de Le monde Diplomatique explica que “[las rservas de dólares en manos de Pekín] representa más de dos tercios de un un año de producción china. Si el tsunami arrasara el sistema financiero estadounidense, arrastrando en su caída al dólar, esa fortuna china se desinflaría como un globo”. Por eso el gobierno chino está obligado ahora a no detener la máquina: comprar la deuda pública estadounidense que se vaya emitiendo, al tiempo que aprovecha para disminuir sus reservas en dólares. Bulard explica que esta situación es “algo así como si China hubiera cobrado en los últimos años en moneda falsa”.

Durante décadas, los EEUU han emitido bonos del Estado que otros han adquirido, han impreso dólares en cantidades muy superiores a los que hubieran correspondido, solamente porque, aun no teniendo un respaldo sólido, esos dólares venían “avalados” por el poderío militar norteamericano que, después de la guerra de Kuwait (1990) y de la caída del Muro de Berlín (1989) emergió como única potencia mundial.

A esto hay que añadir que, en el momento en que los capitales pudieron circular libremente, las bolsas norteamericanas se convirtieron en receptoras de petrodólares, yens, euros y, finalmente, yuanes. A partir de 1997, diariamente, las bolsas norteamericanas recibieron la inyección de 1.000 millones de dólares diarios con lo que pudieron asegurar su consumo interior y contrabandear el peso siempre creciente de su propia deuda.

Pero en 1999 ocurrió algo histórico: el euro irrumpió en el mercado de las transacciones internacionales y pronto representó el 25% de las reservas mundiales en divisas. Dos años después, el 15 de junio de 2001 se creó la Organización de Cooperación de Shangai formada por Rusia, China, Kazajistán, Kirguizistán, Tayikistán y Uzbekistán, con la presencia de India, Pakistán, Irán y Mongolia. Luego, los EEUU, está vez utilizando los extraños atentados del 11-S se embarcaron en las guerras de Afganistán e Iraq, desastrosas para las cuentas públicas norteamericanas, pero extremadamente lucrativas para el complejo militar-industrial-petrolero vinculado a la presidencia.

Desde ese momento, las relaciones internacionales han ido mal para los EEUU: en 2001 Bush no ratifica el tratado que crea la Corte Penal Internacional, se niega así mismo a ratificar el Protocolo de Kyoto e incluso la Convención contra las minas Antipersonales. Para colmo, no logra que el Consejo de Seguridad de NNUU apoyé su intervención en Iraq. Una serie de gobiernos de izquierda se hacen con el control progresivo de su “patio trasero”, Iberoamérica. Incluso la Organización de Estados Americanos pasa a estar dirigida por un chileno non grato al Departamento de Estado. Dos noticias aparecidas últimamente sellan el retroceso de los EEUU: de un lado la inversión de 2000 millones de dólares de Jindal Steel en la minería boliviana… tratándose de la primera empresa india que penetra en Iberoamérica; por otra parte, en 2008, los internautas chinos superan por primera vez a los norteamericanos (reducidos hoy al 25%, cuando hace diez años eran justo el doble), y para colmo, el test desarrollado por el Departamento de Esado en Osetia, impulsando a Georgia a lanzar un ataque por sorpresa sobre las poblaciones rusas de esa zona, se saldó con una fulminante respuesta del Ejército Ruso que se selló con un prudencial silencio por parte de la OTAN (EEUU + Europa). La perspectiva internacional no puede ser más negativa para los EEUU. Esto es, para el dólar.

Desde hace 35 años, la política americana ha consistido en convencer a todos sus parteners, aliados o no, a que contribuyeran a salvar a la economía norteamericana de los peligros de la superinflación, almacenando dólares (cada dólar en manos de un Banco Central queda retirado de la circulación, por lo que se evitan los riesgos inflacionarios). Su estrategia ha consistido en convencer a todo el mundo de que si la economía norteamericana cae, todas las demás caerán también y, que, por tanto, hay que cooperar… invirtiendo en bolsas norteamericanas, comprando y vendiendo dólares, almacenando dólares, comprando deuda pública norteamericana, etc. En síntesis, la naturaleza de ese sistema es el siguiente: los EEUU acumulan deudas… que pagan sus socios. Las bolsas norteamericanas atraen capitales que luego son exportados de nuevo para facilitar la implantación de empresas norteamericanas en el exterior. Tal es el mecanismo. Por eso los EEUU han atraído más capitales que ningún otro país y por eso mismo han sido los grandes inversores fuera de su país… con el dinero de otros.

Ese sistema de supervivencia del dólar sigue todavía en pie. El dólar sigue siendo la divisa más utilizada en la escena internacional. Detrás del Euro no existe voluntad política, por tanto no es una moneda segura y en cuando al yuan chino, éste país encierra una conflictualidad y una serie de interrogantes que impiden a su moneda jugar un papel decisivo.

Sin embargo, lo que está claro es que el declive de la economía norteamericana avanza a marchas forzadas y que intentará en el próximo año y medio reconstruir un sistema que le permita enmascarar su insoportable déficit público. Pero, sea como fuere, la triste realidad para el dólar es que en os últimos 10 años ha perdido el 10% de su protagonismo. Mientras que en 1998 representaba el 71% de las divisas en poder de los bancos centrales, ahora representa solo el 62%, mientras el euro pasó del 18% al 27%.

Si la crisis del dólar todavía no ha alcanzado su verdadera dimensión se debe a que tras él todavía existe una voluntad política y una formidable fuerza de coacción militar. Pero las exacciones cometidas por la administración Bush (y patentizadas en las vinculaciones de personalidades del sector “neoconservador” con cargo en la administración Bush, con las empresas del complejo militar-industrial-petrolero)  corren el riesgo de que esa voluntad común se rompa. Así mismo, si realmente Barak Obama es algo más que un actor, lo deberá demostrar acometiendo reformas sociales interiores y esto implicará necesariamente, retroceder en la escena internacional y disminuir su presupuesto de Defensa. Pero si los EEUU hacen esto ¿cuál será el verdadero soporte del dólar en un momento en que las grandes economías mundiales son perfectamente conscientes de que los niveles de endeudamiento de los EEUU son peligrosos para sus inversiones en este país? Y si situamos esta panorámica dentro del rearme de Rusia, las inversiones crecientes de terceros países (incluida España) en Iberoamérica, la ofensiva China en África, vemos que el margen de maniobra de los EEUU es cada vez más reducido.

Mientras los bancos centrales de países extranjeros y mientras inversores foráneos compren y guarden dólares a cambio sólo de cobrar intereses… es viable que el dólar mantenga un valor teórico sin necesidad de que caiga a su valor real (entre la cuarta y la octava parte de ese valor, no se olvide).

Utilizando este sistema, los EEUU tienen un respiro: cuando nuevamente se necesita efectivo, se pone en marcha la imprenta y se inyectan bonos en el mercado que otros sean capaces de absorber. Así la rueda gira… pero ¿y si antes o después se detiene?

Este proceso puede ser simbolizado por una espiral centrífuga en la que a medida que uno se aleja del centro, aumenta la distancia entre el valor real del dólar y el valor oficial y la velocidad de impresión de nuevos dólares sin respaldo alguno.

Desde 2000, la Reserva Federal no hace público el M3, la medición del dinero, en un intento de ocultar la cantidad de papel-moneda bombeado dentro del mercado. Otros economistas, como Bob Chapman consideran que este problema puede causar “Un colapso inminente del dólar”. Y todo esto enlaza con la tesis difundida en youTube por Hal Turner: ante el colapso del dólar, la administración propondrá la Unión Norteamericana para poder competir con el Euro. Dice Chapman: “La creación del Amero le será presentada a la opinión pública como la solución mágica del gobierno para la recuperación del dólar”.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com



[1] Charles Levinson, Vodka-Cola, La oculta complicidad entre los mundos capitalismo y comunista. Argos Vargara, Barcelona 1979.

 

Reflexiones sobre la crisis (I de IV). La Reserva Federal como caja de sorpresas

Infokrisis.- Dando vueltas a esta crisis financiera mundial, el dato quizás más difícilmente comprensible es aquel en el que los economistas y los analistas políticos hasta ahora no han reparado: ¿cómo es posible que una economía como la norteamericana que acumula el mayor déficit el mundo y cuya moneda circula en un volumen muy superior (las estimaciones oscilan entre 4 y 8) a su respaldo real, cómo es posible que una economía en esa situación no se haya hundido ya? Aquí reside la clave para comprender lo que está pasando y los nuevos lineamientos en política internacional que se avecinan.

 

Esta serie va a estar dividida en cuatro entregas:

1. La madre de todas las sorpresas: la Reserva Federal de los EEUU.

2. Los mecanismos para evitar el desplome del dólar.

3. China: el banquero de los EEUU

4. Hacia una nueva política mundial: el eje China-EEUU

Lamentablemente, la falta de tiempo no puede garantizar cuánto tiempo tardaremos en desarrollar estas ideas que, al menos, en la mente, tenemos suficientemente claras.

 

1. La madre de todas las sorpresas: la Reserva Federal

Recientemente, estaba escribiendo un artículo sobre el Amero (la moneda que debería ser común a los tres países de norteamérica) y, lógicamente, me ví obligado a consultar una amplia documentación sobre un tema que hasta hace poco me resultaba aburrido e incluso indigno (desde pequeño me he educado en que “los caballeros no hablan de dinero”…), la economía.  

Cuando un lego penetra en el terreno económico no puede evitar llevarse una primera sorpresa. A pesar de que, aparentemente, el sistema liberal reposa sobre algo tan sensato como son las leyes de la oferta y la demanda, luego se ve, que ni los precios están regidos por estas leyes, y que, cuando se penetra en el terreno de la economía financiera, la ley que rige es la del absurdo.

Todo en economía financiera forma parte de un gigantesco y fenomenal absurdo, que casi podría ser considerada como una estafa más o menos piramidal, sino fuera por que la imagen que uno tiene del estafador es la del trilero, del nazareno o de la pareja del tocomocho. Los nacidos en los años 50 todavía recordamos estas viejas artes de la estafa que solamente engañaban a los que querían ser engañados. Todas ellas eran un producto del hambre, la imaginación y el aplomo. No es hambre exactamente lo que sufren los diseñadores y gestores del sistema financiero mundial. Tampoco es imaginación, porque actúan con los mismos “productos” que el estafador común (en toda estafa la técnica consiste en hacer creer a los “pringaos” –víctimas en el argot- que van a obtener un beneficio extremo con una inversión mínimo) ¿Qué son si no las edge founds y demás productos de nombre rimbombante tras el cuál no está claro lo que hay detrás?

¿Cuál es la madre de todas las sorpresas? Saber que la FED, la Reserva Federal, tenido habitualmente como “banco central” de los EEUU y, como en cualquier otro país, dependiente del Estado… en EEUU no es más que una institución privada. Semi-privada, dicen sus defensores, pues no en vano, cada tres meses debe rendir cuentas al Congreso de los EEUU. Sí, pero ese “rendimiento de cuentas” se reduce a un informe presentado por el Gobernador de la FED, que ni admite órdenes de la presidencia, ni tiene por qué admitirlas según el estatuto de la institución. La FED camina sola desde su creación en 1913 y establece la política monetaria en los EEUU.

¿Quién compone la FED? una Junta de Gobernadores, el Comité Federal de Mercado Abierto, doce Bancos de Reserva Federal regionales, y de bancos privados miembros. A nadie se le escapa el enorme riesgo de dejar la política monetaria en manos de particulares que, inevitablemente… operarán en beneficio de sus intereses y de los de las instituciones a los que representan, como, por ejemplo, los bancos privados. Claro, el lector puede pensar que esta es nuestra opinión y que, a fin de cuentas, ya hemos confesado que somos legos en economía (legos sí, ignaros no). Así que pondremos un ejemplo sobre esta cuestión.

Pero el 4 de junio de 1963 el Decreto Nº11.110[1] firmado por el Presidente de los EEUU, Jhon F. Kennedy, despojaba en la práctica a la Reserva Federal de su poder para prestar dinero con intereses al gobierno federal de los Estados Unidos. La orden sigue en vigor… pero nadie se acuerda de ella. Con esa orden, Kennedy lo que estaba haciendo era devolver al gobierno federal a través del  Departamento de Tesoro, el poder Constitucional para crear y emitir dólares sin pasar por la FED, dando autoridad –como puede leerse en texto del decreto- al  Departamento de Tesoro "para emitir certificados de plata contra cualquier lingote de plata, o dólares en metal tanto de oro como de plata existentes en la Tesorería". Con Kennedy, a partir de ese momento, por cada lingote de oro almacenado en Fort Knox, debería respaldar al dólar. No parece absurdo: hasta entonces así funcionaba la economía. Sólo que la FED estaba introduciendo en el mercado más dólares de los que las reservas en metales preciosos depositadas en Fort Knox podían respaldar. Se trataba de un verdadero proceso inflacionario: el valor del papel moneda queda depreciado al no contar con el respaldo suficiente para que el nominal del billete corresponda a algo tangible…

Quien cuenta esta historia (Anthony Wayne, en Lawgiver.org) añade que como resultado, entraron en circulación más de 4 mil millones de dólares en billetes de Estados Unidos con un nominal de 2 y 5 dólares, pero nunca llegaron a circular los billetes de EEUU de 10 y 20 dólares impresos por el Departamento del Tesoro que debían sustituir progresivamente a los emitidos por la FED. Sí por que el dólar norteamericano es emitido por una banca privada, mientras que lo que Kennedy puso en circulación era el “dólar de EEUU”. Los dólares en circulación en su anverso muestran una gran banda en la parte superior que lo dice claramente: “Federal Reserve Note”. En ese mismo lugar, los dólares de Kennedy decían “Estados Unidos Note”. Los numismáticos reconocen otras diferencias: el billete de la Reserva Federal tiene sello y el número de serie color verde mientras que el billete de Estados Unidos tiene un sello y el número de serie en rojo.

¿Por qué no llegaron a circular los billetes de 10 y 20 dólares? Es simple: Kennedy fue asesinado. El sucesor de Kennedy retiró estos billetes de la circulación, pero aun quedan varios millones en la calle, en cajas fuertes o debajo del colchón. En 1999, el Servicio Secreto de los EEUU emitió un informe según el cual el 99% de los billetes que circulan en EEUU han sido emitidos por la FED. El 1% restante engloba a otras monedas empleadas en transacciones particulares y… algunos cientos de miles de dólares de a 2 y a 5, emitidos en el período Kennedy.

¿Qué había pretendido Kennedy con esta maniobra? Algo muy simple: hacer del gobierno de los EEUU el dueño de la economía americana. ¿Por qué? Por que eso le permitiría realizar una política más independiente en relación a los poderes fácticos. Buenas o malas –no estoy muy seguro- Kennedy tenía ideas propias en muchos terrenos. Sobre la naturaleza de esas ideas se ha discutido mucho, y no tengo muy claro que fueran las “mejores”, pero sí eran diferentes a las sostenidas por el stablishment norteamericano y las dinastías capitalistas… a las que el propio Kennedy pertenecía. Los renegados siempre son mal vistos en el campo que han abandonado. Y Kennedy debió estar muy mal visto cuando todavía hoy se discute qué sectores estaban interesados en su muerte.

Los billetes de Kennedy estaban avalados por plata. Los de la Reserva Federal por nada tangible. Era evidente que, de prolongarse la situación, la calle y los operadores financieros, preferirían los billetes con la leyenda USN a los de la FRN. En realidad, los dólares USN eran un verdadero “certificado” de la plata que se pagaría al portador, mientras que los de la FED no dejaban de ser un papel.

¿Por qué Kennedy adoptó esa política? El presiden asesinado creyó percibir que la deuda de los EEUU podía aumentar y se trataba de evitar que el Estado pidiera préstamos a la FED, esto es, a los bancos privados que la componen, y fuera dueño de su propio destino económico. Muerto Kennedy, la deuda de los EEUU empezó a crecer cada vez más vertiginosamente siendo en la actualidad estimada en ¡nueve trillones de dólares!

Uno no puede evitar pensar que si existió un móvil para organizar una conspiración en torno a la muerte de Kennedy, éste fue, desde luego, el móvil de mayor peso.

El 10 de junio de 1932, Louis T. McFadden, presidente del Comité Bancario de la Cámara en los años treinta, describió los manejos de la FED:  “Tenemos en este país una de las instituciones más corruptas que el mundo ha conocido alguna vez. Me refiero a la Junta de la Reserva Federal y a los Bancos de la Reserva Federales. La Junta de la Reserva Federal, una Junta Gubernamental, ha estafado al Gobierno de los Estados Unidos y a los ciudadanos de los Estados Unidos con el dinero suficiente para pagar la deuda nacional. Las depredaciones y las iniquidades de la Junta de la Reserva Federal y los Bancos de la Reserva Federales que actúan juntos, han costado a este país bastante dinero como para pagar varias veces la la totalidad de la deuda nacional. Esta perversa institución ha empobrecido y arruinado al pueblo de los Estados Unidos; se ha arruinado a si mismo y ha prácticamente arruinado a  nuestro Gobierno. Ha hecho esto a través de la administración deshonesta de esa ley por la que la Junta de la Reserva Federal fue creada y a través de las prácticas corruptas de los buitres adinerados que la controlan"[2]

No vale la pena seguir: si alguien duda de que la FED sea una institución privada, en Internet encontrará todos los datos suficientes que se lo confirmarán, entre ellos la propia referencia a los EEUU y a la propia FED en Wikypedia, que no siendo las fuentes más solventes, son, eso sí, las más consultadas. Lo que vale la pena preguntarse a partir de ahora es lo que implica que la política monetaria de un país esté en manos privadas. ¿Os imagináis en España que el Banco Central  dependiera de los 7 mayores banqueros del país? Pues eso exactamente es lo que ocurre en EEUU. ¿Y para dónde “barren” estos banqueros? Evidentemente para su propio negocio y para los consorcios a los que están representando.

Resulta casi increíble saber que las actas de las deliberaciones de la FED permanecen en secreto durante cinco años, ignoradas incluso por el gobierno de los EEUU. Todo en la FED es secretismo… algo mucho más grave en su caso, cuando los inversores deben “intuir” lo que está en la mente de su junta. Un leve comentario ayer de Greenspan y hoy de Bernanke, aun a riesgo de ser interpretado mal, puede hacer que las bolsas se muevan sobre una hipótesis alcista o bajista. Lo cual redunda aun más en la volatilidad de los mercados.

La FED crea el dinero (lo imprime), luego lo presta al gobierno cargando intereses y éste aumenta la presión fiscal sobre el ciudadano para pagarlos. En un comentario hecho a un grupo de estudiantes en la Universidad de Columbia el 12 de Noviembre de 1963 Kennedy utilizó unas veladas palabras en las que aludió a un “complot contra el pueblo americano”, “para destruir su libertad”[3]. Desde entonces se han establecido muchas teorías sobre a quién se refería exactamente. Y tiene importancia porque diez días después de estas palabras –como si existiera una relación causa-efecto- Kennedy era tiroteado y muerto.

Conocidos economistas han criticado desde muchos puntos de vista a la FED. Milton Friedman era partidario de su disolución. Acusaba a la FED de haber tenido implicación en la crisis del 29: "aunque el FED no provocó la crisis de 1929, sí la empeoró al reducir la oferta monetaria en un tiempo en el cual se necesitaba más liquidez". ¿Por qué haría algo parecido la FED? No desde luego por interés del pueblo americano, sino porque un escenario de contracción del crédito favorece el que solamente sobrevivan los consorcios y las bancas que han previsto la situación y se lancen a comprar activos a precio de saldo. A fin de cuentas, una crisis es el mejor método para concentrar capital.

Los defensores de la FED argumentan que es bueno que una institución que regula la política monetarista se mantenga fuera de la influencia de los organismos de control político de un país. En la práctica lo que ocurre es justamente lo contrario: es la FED la que elabora la política económica que, inevitablemente, condiciona la línea política adoptada por el país. Y, por supuesto, esa línea política está al margen de los mecanismos de control democráticos del país, lo que quiere decir, a fin de cuentas, que su política monetarista será la adecuada para la buena marcha de los negocios de quienes componen la FED que no son más que los representantes de los bancos privados y las instituciones financieras más potentes del país.

La pregunta que subyace ahora es: ¿qué tiene que ver la Reserva Federal con la crisis financiera de los EEUU? Tiene que ver y mucho: de un lado durante décadas, existen más dólares americanos en circulación que los que puede avalar algún bien tangible. Es decir, que en 2005 se estimaba que existían entre 4 y 8 veces más dólares en circulación de los que corresponderían a una economía como la estadounidense[4]. Un año antes, en 2004, el Déficit Fiscal estadounidense fue de más de 450.000.000.000 dólares, mientras que el Déficit en Cuenta Corriente era del orden de los 617.700.000.000  de dólares, con un crecimiento de 24,5% sobre el año anterior). En los años siguientes este déficit ha ido aumentando.

En nuestra búsqueda de información para el citado artículo en la revista Identidad nos encontramos con algunos datos espeluznantes sobre la realidad de la economía norteamericana. En noviembre de 2004, por ejemplo, Bush autorizó el incremento del límite de Deuda Pública a casi 8.200.000.000.000, a través de la emisión de Bonos del Tesoro contra los cuales la Reserva Federal, emitió billetes… sin ningún respaldo sólido. Las guerras de Iraq y Afganistán obligaron a esta medida, pero el propio Greenspan, gobernador de la Reserva Federal, advirtió que el aumento del déficit “va por un camino insostenible”, advirtiendo que se “podría generar una economía estancada o algo peor”.

Ocho años después de la muerte de Kennedy, el que fuera su rival, Richard Nixon, llegado a la presidencia, había retirado la posibilidad legal de convertir el dólar de papel en su equivalente en oro o en plata. Era 1971: de alguna forma había que pagar la guerra de Vietnam y especialmente las gigantescas inyecciones económicas que recibieron entonces las empresas vinculadas al “complejo militar-industrial” que ya había alarmado al presidente que antecedió a Kennedy, Eisenhower, el cual lo citó como riesgo en su discurso de despedida de la presidencia.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com



[1] Hemos encontrado una mala traducción al castellano de este decreto que, aun a pesar de sus deficientes, es suficientemente elocuente:

Decreto del Ejecutivo 11110 

ENMIENDA DEL DECRETO DEL EJECUTIVO NO. 10289 COMO ENMENDADO,  RELACIONADO A CIERTAS FUNCIONES QUE AFECTAN EL DEPARTAMENTO DEL TESORO. En virtud de la autoridad investida en mí por la sección 301, título 3 del Código Estados Unidos, se ordena como sigue: 

SECCIÓN 1. Decreto del ejecutivo No. 10289 del 19 de septiembre de 1951, como enmendado, se enmienda por la presente más allá - (a) agregando al final de párrafo 1 el sub-inciso siguiente (j): "(j) La autoridad investida en el Presidente por el párrafo (b) de la Sección 43 del Acta del 12 de mayo de 1933, como enmendado (31 U.S.C. 821 (b)), para emitir certificados de plata contra lingotes de plata, metal plata, o los dólares estándar de plata existentes en la Tesorería no retenidos para el rescate de cualquier certificado de plata excepcional, para prescribir denominaciones de tales certificados de plata y acuñar dólares normales de plata dinero de plata subsidiario para su rescate, y (b) revocando los sub incisos (b) y (c) del párrafo 2 del mismo.

SECCIÓN 2. La enmendadura hecha por este Decreto, no afectará cualquier acta hecho o cualquier derecho que aumenta o aumentó o cualquier pleito o procedimiento que tenían o comenzaron en cualquier causa civil o criminal anterior a la fecha de este Decreto pero tales obligaciones todas, continuarán y pueden aplicarse como si las enmiendas no hubieses sido realizadas. 

JOHN F. KENNEDY 

THE WHITE HOUSE, 

El 4 de junio de 1963 

 

[2] Citado en varias webs, todas ellas declarando que su procedencia es el Registro Del congreso, páginas de la Cámara 1295 y 1296 el 10 de junio de 1932

[3] Textualmente, las palabras que se suelen citar son"La oficina del Presidente ha sido usada para fomentar un complot para destruir la libertad americana y antes de que yo deje esa oficina, debo informar al pueblo de esta situación."   

 

[4] Dato recogido en Adrián Salbuchi, http://www.asalbuchi.com.ar/?cat=1

 

Sobre la reunión del G-20 (IV de IV): 6. Lo que dirá Zapatero en Washington: la “salud de nuestra banca”

Infokrisis.- En un foro como el G-20, parece difícil que Zapatero pueda decir algo que les suene bien a  los países en vías de desarrollo  y no va a poder recurrir a sus temas favoritos: “los objetivos del milenio”, la “eliminación de la pobreza”, la “lucha contra el hambre en el mundo”, etc. Y es una pena, porque en ese terreno, Zapatero se mueve bien, crispa la mandíbula, pone ojos de carnero degollado y parece como si nos quisiera vender un vehículo de segunda mano. Su discurso, va a ser breve, tirando a brevísimo,  lo justo para que lo reproduzca un informativo de TV sin dar tiempo a los televisionarios a cambiar de canal.  Parece difícil que Zapatero pueda decir algo verdaderamente constructivo sobre cómo remediar los males de la economía mundial.

A mayor abundamiento, si alguien debería de permanecer callado, cabizbajo y meditabundo en su silla plegable, colocado junto al butacón de Sarkozy, es precisamente Zapatero, pues no en vano la “octava potencia económica mundial” tiene un sistema económico enfermizo y achacoso cuyo mal endémico es el paro y sin esperanzas de que nunca mas, ni mañana ni dentro de veinte años, la construcción vuelva a ser lo que un día fue, mientras que al sector turístico solamente le cabe ir cediendo plazas a otros países europeos, especialmente al Adriático. Y, para colmo, sin modelo alternativo. Una joyita, vamos.

Zapatero siempre ha alardeado –al menos desde el momento en que reconoció que crisis, lo que se dice crisis, estaba presente y muy presente– de que puede “enseñar al resto del mundo” las delicias del sistema de regulación de la banca española… Esta mentira, mil veces repetida, se ha convertido en una verdad oficial, coreada por los banqueros en pleno: es su forma de mantener la confianza y las acciones de inversores algo ingenuos. Solbes la repitió en su entrevista con Herrera Carlos: "los controles son mayores que en cualquier otro país occidental", por lo tanto a salud de nuestro sistema financiero es “envidiable”… ¿Envidiable? ¡Pero si aquí  nuestrosistema bancario ha generado el mismo pastel que en EEUU. Lo que ocurre es aquí las cosas van con algo de retraso y la crisis todavía no ha alcanzado en toda su potencia a ¿nuestro? sector bancario.

Si nuestra banca gozara de buena salud, el Estado no tendría necesidad de emitir deuda pública por valor de entre 30 y 50.000 millones de euros para acudir en su ayuda en cuando aparezcan las primeras grietas en el edificio. Porque esas grietas aparecerán, están apareciendo ya. Y lo que es peor, esa deuda pública pagará unos intereses que la única forma de recaudar es mediante un aumento de la presión fiscal. y contribuirá a ralentizar aún más nuestra economía. Si el sistema bancario español tuviera una salud garantizada a toda prueba y estuviera seguro de que los controles bancarios establecidos funcionan, el Estado nunca jamás, nunca, hubiera accedido a algo tan grave como editor deuda pública, para recaudar un dinero que no tiene, en un momento en que ya hemos llegado al límite prudencial de endeudamiento del Estado. Los rumores sobre la insolvencia de nuestras entidades financieras colapsaron los foros económicos de Internet y ocuparon amplios espacios en los medios de comunicación económicos. ¿De qué “salud” está hablando Zapatero?

Para colmo, Botín y los demás banqueros, ponen empaque a la situación aludiendo añadiendo al calificativo mil veces repetido de “solvencia”, el de “seriedad”. Y lo dice un Botín con tirantes rojos emergiendo de entre su tripa. ¿Seriedad? ¿Qué seriedad? La banca española ha comprado productos bancarios en cantidades no comunicadas a los medios, los ha vendido cobrando una comisión, sin preocuparse de lo que estaba vendiendo, ni de la solvencia de las operaciones, ni de lo que vendían. Y el Santader es probablemente el banco más pringado en esta verdadera estafa por desidia.

En efecto, no es ningún secreto que Banif es una entidad vinculada al Banco de Santander –de Santander, sí, ese paradigma de “solvencia” y “seriedad”-, Pues bien, Banif es una de las empresas que más bonos de Lehman Brothers ha vendido en España. No se sabe la cantidad, por supuesto; hacerla pública equivaldría a que el “gran” banco de Santander quedara en entredicho. En cuanto a las Cajas de Ahorro, se han literalmente rebozado en activos tóxicos norteamericanos: Caja Madrid, Unicaja, La Caixa… si son incapaces de dar cifras de la basura que han comprado o de los productos insolventes que han vendido a sus clientes, es simplemente para retrasar unos meses más el desplome que inevitablemente se producirá entre el segundo trimestre de 2009 y el primero de 2010, cuando la morosidad de hace cuadriplicado en relación a la actual.

En lo que si ha tenido razón Botín es en que el sistema bancario español es “rentable”: rentable a fuerza de cobrar comisiones por venta de productos-basura, esto es, rentable porque sangre y engaña a sus clientes; rentable porque reparte beneficios pero socializa pérdidas. Rentable por que a fuerza de secretismo, los únicos que a fin de cuentas podrán negociar, retirar y rentabilizar sus activos son los propios consejos de administración de la banca que, en el momento en que se produzca el desplome bancario, se desharán de sus acciones y las convertirán en productos más rentables ¿en la bolsa de Pekín? ¿en la de Adis-Abeba? ¿en las de Malasia? ¡Qué más da! Si el político nunca adopta decisiones que le perjudiquen, el banquero emerge sobre la ruina de sus propios clientes y del despido de sus propios empleados: para que unos pocos ganen, muchos deben perder…

Ah, y los bonos emitidos por el Estado se están vendiendo mal, incluso en China, ¿quién cree en la salud de la economía española?

Más sobre la “seriedad” de la banca española: al igual que la americana, exactamente igual, “nuestra banca” ha concedido créditos hipotecarios sobrevalorando los pisos en un 30% de promedio. Y lo que es peor, no solamente han dado créditos por el 80% de la tasación, como aconsejaba la prudencia y como hicieron durante muchos años, sino que llegaron a dar hipotecas por el 110%, lo que habida cuenta de la sobretasación, equivalía a dar hipotecas por el 143% del valor del inmueble… ¡a gentes que cada vez más tenían menos solvencia e, incluso, menos experiencia en consumo, inmigrantes a los que se les hizo creer que la forma de ahorro en España era la compra de viviendas y que en cuanto quisieran deshacerse de ella, en apenas 5 años habría duplicado su valor…!

Seamos realistas: en España, todos los bancos, sin excepción, prácticamente, han hecho lo mismo que los bancos norteamericanos: sobretasar, dar créditos de manera irresponsable por un valor superior al real, y buscar dinero en entidades financieras extranjeras… ¡un dinero que en breve no van a poder devolver! ¿Por qué creéis que en octubre el gobierno concedió 30.000 millones de ayuda a la banca? Simplemente porque el 31 de diciembre vencían muchos de esos créditos que debían pagar ¡y no podían!

Por eso el gobierno miente cuando dice por activa y por pasiva que ese dinero es “para reactivar el crédito”… y, por eso también, los bancos exigen que no se publiquen las cifras de ayuda que precisa cada banco… Estamos ante una estafa en la que un Estado al borde de la insolvencia, pide un crédito para pagar a unas entidades financieras situadas sobre el vacío y los intereses de esos bonos los vamos a pagar todos los españoles mediante nuestros impuestos.

Esta es la “solvencia” y la “seriedad” del sistema bancario español. ¿Esto es lo que va a vender Zapatero en la cumbre del G-20? ¿Qué leccioncilla puede dar el maestrillo del país más arruinado de Europa Occidental y, por extensión de “occidente”, después de los EEUU.

Ni la Comisión Nacional del Mercado de Valores, ni el Banco de España, ni el ministerio de economía, ni industria y comercio, ni la Dirección General de Seguros, ni el presidente del gobierno, ese lerdo absoluto en materia económica y zote en gestión de crisis, han demostrado servir para gran cosa: ni han evitado la entrada de activos tóxicos, ni han impedido que la banca española concediera créditos hipotecarios y líneas de crédito alegremente y sin garantías… Y, para colmo, ha tenido que venir Solbes ante el inquisidor  de ustedes, Herrera Carlos (probablemente el mejor periodista que circula hoy por las emisoras de radio), para que los oyentes nos enterásemos de que los bancos han llegado hasta prestar ¡una cantidad global cuarenta veces superior a los efectivos de que disponían!

Si Zapatero tuviera una receta, la aplicaría en España. Esa receta no existe y es más posible que, de existir, fuera descubierto por un párvulo que por el presidente del gobierno.

¿Para qué va Zapatero al G-20? Para volver diciendo que España “pesa” en los foros internacionales. No pesamos. Somos un chiste. Una dolorosa irrisión. Un país con imagen de pedigüeño y con una clase política intemperante que tiene interés en acudir a cumbres… aun cuando no tenga nada que decir, ni menos de lo que alardar. El presidente del gobierno español –esto es, la imagen pública de “España”- es despreciado en todas las cancillerías europeas: ni siquier odiado, ni mucho menos temido: simplemente despreciado. El jefe de gobierno holandés irá también de observador a Washington sin necesidad de tener a su país en jaque durante tres semanas y sin necesidad de declararse “octava potencia económica” (y primera en paro). Vergüenza y bochorno para el gobierno. Vergüenza y abominación para silla plegable de Zapatero en Washington.

© Ernesto Milá – infokrisis – infokrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com

 

Sobre la reunión del G-20 (III de IV): 4. La teoría liberal y la praxis de los liberales

Infokrisis.- Rodríguez Braun y compañía, economistas mediáticos siempre a punto de saludarse como liberales y de celebrar las virtudes nunca evidenciadas del todo del liberalismo económico, sostienen que nunca ha existido una economía verdaderamente liberal y que siempre el mercado ha estado condicionado por los Estados. En el momento en que se dé vía libre para una economía en la que el Estado ni participe, ni regule, ni siquiera opine, entonces asistiremos a una verdadera vida económica liberal hecha de progreso, crecimiento ilimitado y bienestar generalizado para todos. Pero, oh maldición, mientras el Estado intente regular algo, la pureza  virginal del liberalismo de estricta observancia se corromperá y cualquier crisis será posible.

El gran problema de los economistas liberales es que, fundamentalmente, son periodistas o profesores universitarios, se ganan bien la vida y jamás descienden al terreno de la economía real y de la praxis liberal. Si lo hicieran, si descendieran a lo real, les ocurriría como a los empresarios de formación liberal ansiosos, no de que el Estado no intervenga, sino de que el Estado acuda en su ayuda tantas veces cuanto haga falta y que el Estado regule el mercado en beneficio suyo.

Resulta pues que el liberalismo, presentado como panacea, como antaño el comunismo, jamás se ha experimentado de manera pura y cristalina, y, por tanto, jamás ha podido dejar constancia de su valor real... Pero, de la misma forma que el GULAG estaba en Marx, pero solamente salió a la superficie como lo peor del stalinismo, las crisis cíclicas anidaban en el pensamiento de los primeros liberales, precisamente, porque cuando se teorizó el liberalismo la psicología era una rama del saber muy atrasada –de hecho, todavía hoy sigue atrasada- en relación a otras ciencias. Por tanto, no es raro que lo peor del liberalismo salga a la superficie con las grandes crisis… y se mantenga más discretamente en situación de pujanza económica (pero no desaparezca del todo, como no desaparecieron durante la pujanza aznarista, los contratos basura, la precariedad laboral, las diferencias salariales abismales, las malas condiciones de trabajo y la inseguridad laboral rematada por unos sindicatos que debían fidelidad a ese Estado que le extendía cheques a fin de mes.

Si los primeros liberales hubieran sabido algo de psicología habrían previsto que un mercado libre, completamente libre, es inviable porque en el ser humano de mentalidad e instinto depredador, anida el afán de lucro y de máximo beneficio con el mínimo esfuerzo y en tiempo más breve posible. Y si hubieran sabido lo que era el devenir histórico y leído la crónica de la decadencia, habrían percibido que desde el Siglo XV, los “valores”  son un concepto cada vez más superficial y se viven con menos intensidad. Y últimamente, incluso, un arcaísmo para la mayoría que no solamente desconoce el concepto de “valores éticos”, sino que además ni siquiera es capaz de imaginar que pudieran existir.

5. Frente a liberalismo, ¿socialismo?

Existen tantos conceptos de socialismo, posiblemente, como socialistas. Decir socialismo es no decir nada, a menos de que vaya  acompañado de alguna coletilla, socialismo marxista, socialismo nacional, socialismo democrático, socialismo fabiano, socialismo revolucionario, socialista moderado, socialismo libertario, socialismo independentista, etc., con todas las mezclas, variantes y tonalidades posibles. Lo dicho, existe un socialismo a medida de cara persona, y el corte del socialismo depende de quien lo usa.

Tiene gracia que en la última campaña electoral norteamericana, el candidato republicano acusara a su oponente de ser ”socialista” simplemente por intentar la “redistribución de la riqueza”, algo, como mínimo ambiguo a menos que se explique cómo diablos hacerlo, cosa que Obama jamás hizo. Así mismo, los economistas teóricos liberales españoles consideran que una mayor intervención del Estado en economía es un rasgo característico del socialismo… si bien, como antes hemos dicho, los liberales prácticos –los empresario- no duda en pedir al Estado que intervenga: en ocasiones para defender a la industria local mediante políticas proteccionistas y, últimamente, para que el Estado regule el mercado laboral y las modalidades de contratación.

Y este es el drama que esta crisis va a ser aprovechada por la clase política para favorecer el que el Estado pueda intervenir más en la economía y en la regulación de los mercados. ¿Y eso qué implica? Pues algo tan simple como que la partitocracia quiere extender sus garras mucho más allá de donde le ha constreñido la plutocracia económica en los últimos setenta años. ¿Acaso lo hacen para crear un mundo más justo? Por Dios, no seamos ingenuos y recordemos una vez más a Leo Strauss: “Ningún político hace nada que perjudique a sus intereses” lo que puede leerse también en negativo: “Ningún político hace algo que no convenga a sus intereses”. Si el Estado decide intervenir en economía es precisamente porque en el juego de pesos y contrapesos –no salidos en absoluto de Montesquieu, sino de los compromisos entre los distintos sectores de poder- la clase política organizada en el sistema partitocrático (un escuálido régimen de partido único organizado en dos tendencia: centro-derecha y centro-izquierda) aspira a mejorar sus posiciones en relación a la plutocracia.

Hoy, en el marco partitocrático en el que nos encontramos –en absoluto democrático a menos que creamos en Papa Noel y en las virtudes paragnostas de la Bruja Lola y de la Aramís- cuando el Estado habla de “intervenir los mercados” y “regular la banca” hay que echarse a temblar: simplemente aprovechan la crisis de prestigio de la clase financiera y empresarial, para reforzar el suyo y, aun comiendo de la mano del capital por un tiempo, aspiran a poder elegir el tipo de pienso que les sirven.

Un Estado partitocrático, contra más débil, mejor. Más aún: en un Estado en el que la partitocracia se ha adueñado de todas las esferas del poder, absolutamente todos los niveles administrativos viven de la explotación del ciudadano, mediante la fiscalidad, mediante la coacción, mediante abusos administrativos y mediante un sistema de multas y tributación que asfixia, especialmente a las clases medias. En el fondo, la partitocracia sabe que enfrentarse a los plutócratas es complicado y peligroso. Si los medios de comunicación, en lugar de apoyar a los dos grandes, deciden apoyar a un tercero, el negocio de los dos grandes partidos puede derrumbarse. Se puede disputar algunos fragmentos de poder con el gran capital y con el dinero… pero siempre dentro de unos límites y sin restar beneficios al capital. Los beneficios de la partitocracia solamente pueden extraerse sangrando a las clases trabajadoras y, en especial, a la sufrida clase media. Ese es el “socialismo”, el único socialismo posible en los próximos años.

© Ernesto Milá – infokrisis – infokrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com

 

Sobre la reunión del G-20 (II de IV): 2. Puestos a refundar, refundemos

Infokrisis.- La gravedad y profundidad de la crisis, legitima y da consistencia a la crítica al capitalismo. Difícilmente ésta podría ejercerse en momentos de euforia económica, en días de vino y rosas, abundancia, consumo y exceso. En los “tiempos fríos” de los que hablaba Guillaume Faye, si algo es criticable, lo es con mesura, ponderación y buen tino. Pero cuando se ha operado un brusco tránsito hacia los “tiempos calientes” en donde la incertidumbre, la sensación de provisionalidad e inseguridad, de desigualdad ya no creciente, sino abismal, entre quienes lo tienen todo y quienes no tienen nada, no es que todo se haga criticable, es que muy frecuentemente, el objeto de la crítica se convierte más bien en el objetivo a abatir y no faltan voluntarios para empuñar la piqueta de demolición.

Los “tiempos fríos” en los que nada pasa y todo puede esperar hasta el día siguiente, están quedando atrás. No lo percibimos por nuestra propia inercia. La naturaleza humana es conservadora y se resiste al cambio. Habitualmente no cambia por voluntad propia sino por presión externa y, sin duda, por necesidad; pocas veces por un intrínseco deseo de novedades profundas. En los “tiempos fríos” no se discute apenas, salvo en duelos parlamentarios versallescos (eso que llaman “cortesía parlamentaria”). Pero ese tiempo ha pasado. Estamos entrando, casi sin darnos cuenta, en tiempos calientes en los que todo es posible porque todo corre el riesgo de quedar desarzonado.

Mienten quienes afirman que estamos “en la fase dura de la crisis”. Estamos entrando en la crisis, queda aun entre año y medio y dos años para entrar en la fase dura, a la que seguirá un reajuste durísimo y quizás hacia el 2015-18 empecemos a salir del túnel. Tal es, al menos, la teoría con la que se mueve Santiago Niño que algo debe saber en tanto que catedrático de estructura económica de una universidad privada, y que ni parece tener complejos ni sometimiento a lo políticamente correcto. Nos queda mucho por saber cómo van a ser esos “tiempos calientes”, la virulencia que van a alcanzar y qué estructuras caerán para siempre. Y no serán pocas.

No es sólo el capitalismo lo que se trataría de refundar sino sobre todo el sistema político que ese mismo capitalismo ha degradado hasta convertirlo en una caricatura de “democracia”. Lo hemos dicho en muchas ocasiones: si democracia es votar cada cuatro años bajo la narcosis de las campañas electorales, si una bomba aquí o un muerto por allá, mecen a masas de electores como cañas al viento, si una mentirijilla por aquí y una promesa electoral por allá, sin explicar en qué consiste la letra pequeña o en donde está el truco (siempre, en todas las promesas electorales, hay truco), si democracia es libertad de expresión para quien no tiene nada que decir y mucho engaño que vender en el mercadillo electoral, se la pueden meter en el caca y que les vote su puta madre, por decirlo claro y pronto aplicando a las instituciones lo que está vigente en la calle, como decía Adolfo Suárez. Igual, utilizando un lenguaje descarnado, alguien se entera de que cualquier parecido entre el sistema político español y la democracia es como comparar un huevo a una castaña.

Vivimos una partitocracia tutelada por la plutocracia. Vale la pena explicar la concatenación de palabros. Partitocracia porque mandan los partidos que, ellos mismos, gracias a la ficción construida en 1978 por los “padres de la constitución” (que ya pertenecían a partidos y lógicamente buscaban beneficios para esos mismos partidos) se arrogaron el papel de pieza intermedia y factor de modulación entre la “voluntad popular” y el gobierno de la nación. Como si colocar un voto en una urna fuera una operación mágica de la que, en ese atanor electoral, saldría una voluntad colectiva, casi animista, que aureolase al político con las miasmas de la “soberanía” que ejerce cada ciudadano y, solo por ello, ya estuviera autorizado a ejercer los tres votos de la partitocracia: voto de lucro, voto de demagogia y voto de voto de nepotismo, equivalente a los de pobreza, castidad y obediencia para la clase política.

Los partidos hicieron su sistema… en el que lógicamente, ellos mismos son los únicos bien parados. Fueron jueces y parte. Partieron y repartieron la tarta... entre ellos. Leo Strauss decía que en la historia de la humanidad, desde el neolítico hasta la era de la nanotecnología, la criogenia y la ingeniería genética, no se ha visto todavía nunca a un político adoptar una medida que fuera perjudicial para él. Si, los procuradores franquistas, se hicieron el hara-kiri no fue para abrir lo que se suponía iba a ser la era de las libertades democráticas, sino porque en buena medida creyeron que podrían beneficiarse de la nueva situación. Así nació UCD y así se coaligaron los “siete magníficos” en lo que luego sería AP y luego el PP. Ningún político, mire usted por donde, adopta decisiones contrarias a sus intereses, pero igualmente no pestañea a la hora de adoptar decisiones contrarias a los intereses de otros.

La cuestionable "grandeza" de la partitocracia estriba en que “hoy por mí, mañana por ti”: “hoy estoy en el poder y buitreo hasta lo que no está escrito y mañana estarás tú y harás tres cuartos de lo mismo, así que no me saques hoy los colores, porque mañana cuando estés sentado en el machito, seré yo quien te rompa el culo”. La partitocracia es así de sutil y sus maneras son las de una prostituta de posguerra embrutecida, de carnes desparramadas y modales soeces, pero eso sí, con máscara de vampiresa.

Pero la partitocracia es una parte de ese todo que los optimistas antropológicos y los hemipléjicos mentales llaman “democracia”. Luego está la plutocracia. Del griego πλουτοκρατα, gobierno de los ricos, la plutocracia supone la preponderancia de las  élites adineradas en el gobierno de la nación. Los Estados modernos indican un alto grado de especialización: el que nace con dinero o logra acumular masas desproporcionadas de dinero, se dedica a acumular todavía más. Por algún motivo -incomprensible para quien esto escribe-, los primeros 1.000 millones no bastan para que fulano o mengano se retiren a vivir la vida en lugar de aspirar al infarto o al cáncer de estómago. Quieren más y, como el corrido mexicano, más y más y mucho más. Dicen que son humanos, pero hay que ponerlo en entredicho, son máquinas de acumular dinero hasta lo indecible, más allá de todo límite y de cualquier sentido de la medida. Y siguen. Como han educado a sus hijos en esa norma, el niño o la niña no saben hacer otra cosa que ganar más dinero. He conocido a muchos ricos e incluso he realizado trabajos para algunos, así que sé de qué hablo. Y hay algo sorprendente en ellos: el 95% de su tiempo lo dedican a obtener más beneficios. Me recordaban a los estafadores que he conocido en la cárcel como detenido político: seas quienes seas, preso de posibles o preso en la indigencia, boqueras o kie, cuando un estafador habla contigo sobre cualquier tema, te está midiendo: intenta saber por dónde te la puede meter doblada y como te va a quitar hasta el último céntimo. Vamos, como el banquero. O el agiotista.

Pero esta clase es demasiado buena –o se cree así- para dirigirse al pueblo y para pringarse en la gobernación de un pueblo. Para ello tiene a un intermediario: la clase política. La plutocracia gobierna a través de la partitocracia dando de comer en la mano a una clase política de pocos vuelos y en la que la figura del estadista se ha ausentado sin dejar señas. ¿Qué es, a fin de cuentas, el político? Es el ambicioso que no ha podido acceder a la élite económica, pero que de mayor, aspira a ser como ella. Se dedica a la política porque tiene la sensación –acertada, por lo demás- de que es a la sombra del poder como se hacen los buenos negocios.

Desde el punto de vista cuantitativo, los plutócratas gobiernan a través de la partitocracia en la medida en que tienen en sus garras una mayor acumulación de capital. Los políticos, por su parte, podrán en alguna rara ocasión criticarles y la crítica será tomada como una travesura: “no hay problema, ellos son así: precisan el aplauso de la plebe y para suscitarlo precisan atacar a los saben que la plebe odia”. Basta un leve tirón de orejas para poner al político en su lugar. ¿Os imagináis la entrevista entre Zapatero y los siete grandes de la Banca? ¿Qué le debió decir Botín? “Cuando yo diga “perro ladra”, entonces hablas”Si las palabras quizás no sean exactas –los banqueros también son duchos en el arte de la esgrima, el florete y el quiebro versallesco- el espíritu es, sin embargo, indudablemente éste.

Desde los primeros tiempos de Felipe González resultó obvio que lo que luego se llamaría “la jet” socialista tenía un complejo de inferioridad social demasiado evidente en la familia Guerra, con sus hermanos aprovechados, piruleros y mangantones, derramando demagogia entre su grey que llegó a decir aquello: “la derechona, fijarze zi è malage, que le quieren quitar el cortiho al zeñorito Guerra”. Estos buscaban un lugar bajo el sol del dinero, ellos que tanta hambre pasaron en su infancia. Luego estaban los “beautifoul people” que aspiraban a entrar en el club selecto de la banca y vieron en el imperio de RUMASA la forma de hacerse, al menos, con un cacho.Tras esa primera corruptela, vinieron todas las demás que hicieron del felipismo el paraíso del pelotazo y de la falta de escrúpulos.

La plutocracia sabe, fuera de toda retórica y de la épica desplegada por los partidos, por qué cada político está en su lugar: para pillar, medrar y enriquecerse sin necesidad de trabajar excesivamente. No es raro que los manejen y utilicen como el niño de la vecina maneja las piezas del Belén en Navidades. En todo Belén siempre tiene haber un caganer (esa máxima aportación de la cultura catalana a la navidad). En Catalunya los políticos están orgullosos cuando alguien aprovecha su imagen para modelar un caganer. Es significativo. En términos no tan simbólicos, el caganer es el que carece de escrúpulos para mostrar el culo en público, esto es, mostrarse  como lo que es: un aprovechado, oportunista de la peor especie, de la misma forma que el caganer no tiene inconveniente en figurar durante las semanas del pesebre, pantalón bajado y en funciones sobre la taza del retrete. Todo en torno suyo huele a defecación y apesta.

¿Hay que refundar algo? Refundemos: el sistema político, por ejemplo. Pobre concepto de la democracia se tiene cuando ésta no pasa de ser una plutocracia en la que los amos del dinero delegan el gobierno ordinario de las cosas a gente ordinaria, capaces de mentir sin pudor y sin recato: la clase política.

Es todo un mundo nuevo el que hay que construir. No solamente un nuevo modelo económico sino un nuevo modelo políticos. El mercado es –o debería serlo para el idealismo liberal- el libre juego de la oferta y la demanda, sin controles, autorregulado, sin obstáculos. La partitocracia es la traducción de este esquema al universo de la política, en el que todo está al albur del libre juego de los partidos.

 

3. ¿Cuál es el problema?

La democracia histórica aparece como resultado de la ideología burguesa basada en el afán de lucro y de usura. En un primer momento histórico estas tendencias fueron moduladas por la ética burguesa (nacida en cierta medida del poder gremial) que exigía cierta contención, mesura e, incluso, filantropía. Pero en las entreguerras, los valores más positivos de la burguesía se evaporaron. El trauma de la I Guerra Mundial pulverizó a la burguesía europea. El ascenso de América en la política económica internacional, en esa misma época, generó un nuevo modelo a imitar: el tipo que sólo vive para trabajar que sustituye al burgués medio de la época que trabajaba para vivir.

Además, inicialmente, la democracia fue una reacción contra el absolutismo de un solo hombre, el rey todopoderoso. Montesquieu elaboró una teoría sobre la división de poderes en la que la obsesión era establecer un sistema de pesos y contrapesos, de tal manera que nunca más un solo hombre, ni siquiera un ungido, ni un recomendado por Cristo Nuestro Señor, pudiera detentar todo el poder en una nación.

Pero algo fallaba en todo esto: a medida en que el burgués fue dejando atrás la mesura y la responsabilidad que habían caracterizado al poder gremial hasta principios del XIX, una nueva ética se superpuso a la burguesa: la ética del todo vale, del afán de lucro y del préstamo usurario que fueron desplazando a cualquier otro valor y muro ético de contención. Así pues, la democracia, el sistema político generado por la burguesía ascendente, terminó siendo solamente un sistema de valores basados en obtención de más beneficios en menos tiempo y con el menor esfuerzo… no para dedicar el tiempo restante a cultivar un poco la propia interioridad o entregarse a su familia, sino para disponer de mas tiempo para ganar más dinero en las mismas condiciones.

Las grandes acumulaciones de capital que se generaron así no podían dar lugar a engaño: quien disponía del dinero, creaba y destruía jefes políticos, ponía y deponía a su antojo. Llegó así el tiempo, al filo entre el XIX  el XX que la política fue completamente dominada por la economía, no sólo en el mundo anglosajón como hasta entonces, sino a toda Europa. Así, se llegó a la plutocracia lo que entrañó, que la democracia se convirtió en ficción y pasase a ser solamente el acompañamiento emotivo para cualquier ejercicio de demagogia.

Y así hasta hoy. Cuando, aquí y ahora, sabemos que un político como Zapatero es capaz de encaramarse sobre 192 cadáveres para llegar a la Moncloa y en los cuatro años siguientes cometer todo tipo de estupideces en cadena, para llegar a las siguientes elecciones y utilizar solamente un cadáver y una gran mentira para ser reelegidos por 12.000.000 de personas que creyeron sinceramente que no había crisis económica y que esta legislatura sería la del pleno empleo, como rezaban los eslóganes electorales del PSOE, es justo y necesario reconocer que en este país o hay mucho tonto de baba (en principio 12.000.000), o la clase política no duda en ejercer diariamente el recurso de la mentira a sabiendas de que le sale gratis.

Y esto nos lleva a la conferencia del G-20. Cuando se supo que Zapatero podría llevarse a Washington una silla plegable para ir de oyente, hasta el PP expresó su satisfacción. No era rara la alegría del PP. Durante 15 días Zapatero había entonado en todo el orbe el “Dame aaalgo paaayo…”, evidenciándose como el político mediocre, ignorante y bobalicón que es, y finalmente, sólo cuando ya estuvo sumido en la más absoluta miseria, obtuvo el permiso para poner su sillita plegable al lado de la poltrona francesa. El pedigüeño había quedado identificado como tal.

Gracias a Solbes supimos en el curso de su entrevista con Carlos Herrera que, en realidad, daba igual que Zapatero hubiera ido como que no hubiera ido. Fue espeluznante oir a “alguien que sabe”, como Solbes, decir que “En estas reuniones los grupos de trabajo llevan ya varios meses en acción, así que en Washington de lo único que se va a tratar es de cerrar una declaración conjunta”… Así pues, la presencia de ZP en Washington –sea lo que sea lo que ha costado- no iba a servir para nada, apenas era una operación cosmética y mediática, porque los equipos económicos del G-20 vienen trabajando desde hace tres meses preparando el encuentro… del que España solamente se ha enganchado a ultimísimo ahora y para realizar una declaración protocolaria.

Nada grande se dirimirá en Washington. Zapatero alardeará entre pasillos, con aquel mandatario que le haga caso y dado su natural habilidad para las lenguas, de la “solidez del sistema bancario español” que ha “evitado el contagio con los activos tóxicos llegados desde EEUU”. Solamente el “eje de la banana venida a más” (Ortega – Castro – Chávez – Morales – Correa) le harán caso para buitrear alguna que otra ayudita adicional. Pero si se cruza con Bush es probable que éste le espete: “Su sistema bancario será tan sólido como el acero Krupp, pero su sistema social peligra con 3.000.000 de parados ¿eso es lo que nos viene a proponer: un buen método para para fundir a 3.000.000 de parados? OK, entonces pase”.

Un pasmarote sin ideas invitado como convidado de piedra al G-20, eso es Zapatero en Washington; solamente se contará con “España” para cerrar una declaración final. No para reformar ni el capitalismo, ni siquiera el sistema monetario internacional, sino para establecer más mecanismo en caso de que la banca privada siga precisando ayudas estatales, lo cual es más que probable que ocurre: no va a haber inversores capaces de adquirir toda la emisión de deuda pública que los países desarrollados –y España el primero- pongan en circulación para pagar los desmanes de la banca y cubrir su exceso de ímpetu usurero.

© Ernesto Milá – infokrisis – infokrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com

 

Sobre la reunión del G-20 (I de IV): 1. Nada que refundar

Infokrisis.- El pasado lunes, el ministro Solbes tuvo a bien prestarse a una entrevista en Onda Cero con Carlos Herrera. A nadie se le escapa que Solbes no es un ministro particularmente malintencionado, ni que Herrera es, tirando a conservador. Así que la entrevista no tuvo desperdicio. Lo que sigue son unas reflexiones extraídas a vuela pluma mientras escuchábamos la entrevista en cuestión y unas apostillas sobre lo que está en juego en este momento.

 

1. Nada que refundar

Se debe a Sarkozy (el presidente más norteamericano que ha tenido Francia, o dicho de otra manera: el presidente menos francés de Francia) el haber dicho teatralmente que la reunión del G-20 tenía como objetivo “refundar el capitalismo”. Luego resultó que no, que cuando a Sarkozy se le pasó el subidón y esa manía de todos los que se sientan en el Elíseo de querer pasar a la historia aunque les falte estatura y les sobren alzas en los zapatos.

Aquí lo que ha habido es una crisis del capitalismo y lo que se busca ahora, simplemente, es una construcción mediática con la que se prestigie nuevamente a este modelo económico. O dicho de otra manera, no se trata de refundar nada (lo que implicaría la muerte de una forma de capitalismo y el advenimiento de otro nuevo) sino que se trata de hacer el boca a boca al sistema económico mundial para que sobreviva hasta la crisis siguiente.

Esta crisis –o la pre-crisis en la que nos encontramos- va a tener al menos algo positivo: ya se puede volver a criticar al capitalismo, ¿en nombre de qué?, pues de algo tan simple como es el sentido común. Basta mirar el modelo productivo de los últimos 30 años para ver que era inviable. La acumulación de capital se ha ido produciendo de una manera tan acelerada en los últimos 25 años que lo raro es que esta crisis no haya aparecido antes.

El capitalismo es un ente diabólico hecho de afán desmesurado de lucro (no de beneficio, sino de lucro, esto es, de beneficio exagerado, más allá de lo razonable), de usura (fuerza motriz de la banca y único estímulo para sus accionistas) y falta de sentido de la medida y ausencia total de ética. El capitalismo nace allí donde termina la idea de comunidad. Es inseparable del individualismo. Allí donde se impone el individualismo se termina anteponiendo lo propio a lo comunitario.

Pero la ley oculta del capitalismo es bien simple: para que uno gane otro tiene que perder. Para que haya grandes acumulaciones de capital, masas inmensas de individuo deben perderlo, para que uno obtenga ventajas, otros muchos deben de sufrir privaciones. Es así de simple: eso es el capitalismo y no los principios teóricos del liberalismo defendidos por enfants terribles de la economía.

¿Para qué nos vamos a engañar? ¿Refundar el qué? Nadie ha tenido intención de refundar nada porque refundar implica reconocer el fracaso del sistema y la clase política dirigente que come de la mano de la clase económica no tiene sensación de que nada haya fracasado. A fin de cuentas, lo suyo no marcha mal. Tan sólo unos años de recortar beneficios que se compensan con despidos, suspensiones de pagos, y, cambiar la orientación del “negocio”.

Ha llegado el tiempo de los agiotistas, palabro en desuso que hizo fortuna tras la I Guerra Mundial, se extendió durante la crisis del 29 y reapareció en la Europa de la postguerra y en la España del gasógeno y las cartillas de racionamiento. Recordarla por la volveréis a oír como sinónimo de especulador, acaparador, estraperlista, monopolizador, logrero, traficante, trapicheador…

El agiotista verá un terreno fértil para sus rapacerías en la crisis que ahora se abre: viene el tiempo de los compradores de oro a buen precio (qué importa si es robado, una vez fundido, las pruebas del delito desaparecen); el tiempo de los subasteros para lo que obtener un beneficio del 1000 por 1 empieza a ser un negocio por el que merece la pena enviar a un lacayo; el tiempo de los mercaderes de zoco interesados en comprar a necesitados a precio de saldo y vender a precio de oro. Es el tiempo de los que acapararán cualquier bien hasta que la escasez haga subir su precio. Y lo más terrible no es que acaparen grandes fortunas sino que su dinero estará hecho, no por el trabajo, sino por el dolor de otros, el abuso a los desafortunados sino por estafas puras y simples. Y nadie verá en esto una ética censurable, un comportamiento digno del paredón –hay algo más grave que robar a un solo individuo: robar a toda una comunidad- sino una muestra de “imaginación en tiempos de crisis”, tal como ha dicho Trinidad Giménez.

La reunión del G-20 no va a servir para gran cosa, como no sea para iniciar una nueva etapa en la marcha del capitalismo. Lo más terrible es que la da sensación de que en tiempos de crisis, no solamente la acumulación del capital se produce más acelerada y radicalmente, sino que la clase política se convierte en el segundo grupo depredador del ciudadano común.

© Ernesto Milá – infokrisis – infokrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com

 

Entre el honor de los soldados muertos y la indignidad de la Chacón

Infokrisis.- Esa ministra cuyo único mérito para estar donde está es ser “mujer de cuota”, sumisa a su jefe y estar dotada de una ambición desmesurada en las antípodas con sus cualidades para dirigir el Ministerio de la Defensa; esa ministra que selló su paso por Vivienda con una subida del precio del alquiler de 200 euros con la genialidad de proponer que “subvencionaría” el alquiler de los jóvenes con… 200 euro; esa ministra cuyo nombre en Catalunya no se recuerda más que por su afectación progresista y antimilitarismo de baratillo, ha sido la elegida para recibir los cadáveres de nuestros dos muchachos muertos en Afganistán.

Honor a los que mueren cumpliendo órdenes y vergüenza e infamia eterna a los que, como esta individua, desconocen lo que es el honor y aprovechan la recepción de los cadáveres para mentir, mentir y mentir no sólo como cualquier político sabemos que hace, sino como hubiéramos sido incapaces de imaginar que era posible mentir.

¿Terrorismo internacional? ¿qué terrorismo?

Sabemos por que han muerto nuestros dos soldados: han muerto por la fatuidad de una clase política que intenta pagar sus metidas de pata en materia internacional enviando a 3000 soldados a morir en una tierra en la que a España no se nos ha perdido nada y que no tiene nada que ver con la defensa nacional.

Es falso, absolutamente falso y mendaz, que en Afganistán se está luchando “contra el terrorismo” ¡qué terrorismo? ¿El terrorismo del 11-S en el que Afganistán no tuvo absolutamente nada que ver? ¿O es que todavía hay miedo a decir en voz bien alta que 3.000 ciudadanos de los EEUU fueron asesinados en un extraño atentado sobre el que cada día que pasa pueden verse y leerse en youTube o en miles de páginas en Google, en videos irreprochables obtenidos de emule, en todos los idiomas, datos que cuestionan incluso que el atentado fuera cometido por islamistas radicales y todo lleva a una especie de autoatentado para que la opinión pública pidiera acciones radicales contra un “terrorismo internacional” que nadie sabe en qué consiste, ni de quién depende, ni mucho menos cuáles son sus objetivos, pero que todos identifican con el “islam”?

Ciertamente, los radicales islámicos son suficientemente estúpidos para aplaudir unos atentados que jamás hubieran sido capaces de protagonizar (siempre hay un tonto de baba que cree que ha cometido un atentado sólo porque ha llevado el comunicado de reivindicación), pero si en el 11-M hay “agujeros negros”, en el 11-S todo es un gigantesco pozo negro de inmundicias en el que las sospechas más razonables superan a las hipótesis más extravagantes.

No hay “terrorismo internacional”: bajo ese fenómeno se han clasificado fenómenos muy diferentes y atentados cometidos por terroristas de todos los pelajes, incluso por los cometidos por servicios especializados en la desestabilización.

Bush no está en Afganistán por los “terroristas” que pueda haber allí. De hecho, donde hay terroristas es en el país vecino, Paquistán, por lo demás, aliado de los EEUU… Bush está en Afganistán porque era la forma de clavar una espina en el flanco sur de Rusia. Bush está en Afganistán para asegurar una salida hacia el petróleo del Caspio a través del país que, a primera vista, parecía el más débil de la zona, Afganistán y que, después, ha resultado el mismo hueso que tuvo que roer la URSS, poco antes de desplomarse. Esa es la única verdad geopolítica y el único hecho que todos los comentaristas que entienden algo de política internacional y que no se limitan a reproducir los informes que les llegan de la CIA, del Departamento de Estado y del Departamento de Justicia de los EEUU (como Gustavo de Arístegui, verdadero magnetófono de toda ese material de intoxicación que difunde cada vez que abre la boca).

Mas allá de la indignidad: tomar a las familias de los muertos por idiotas

Cuando oímos a Carme Chacón explicar con una seriedad pasmosa –indicativa de hasta qué punto logra ser una cínica desaprensiva, sólo una cínica desaprensiva y nada más que una cínica desaprensiva– que “el contingente español está en Afganistán para defender a la sociedad española”, sentimos vergüenza ajena y una ira inconmensurable al advertir que, literalmente, toma como pobres imbéciles a las familias de los muertos, como ignorantes que creen que la muerte de sus hijos ha servido para algo. Perder un hijo puede ser todavía peor, si el gobierno por el que lo ha enviado allí a morir, toda a sus padres por idiotas.

Hay algo peor que vender humo, hay algo peor que mentir a todo un país explicando que estamos en Afganistán para repartir bocadillos, para levantar escuelas o para impedir la violencia contra la mujer. Hay algo mucho peor: engañar a las familias de los muertos. No, Carme Chacón: los 787 muertos en Afganistán han sido muertos inútiles en una guerra absurda en la que estamos allí por el servilismo de su gobierno hacia los EEUU. Aznar lo hizo por convicción y oportunismo, ustedes simplemente lamentan que, ese servilismo hacia el imperio que se demuestra en la presencia de 3000 de nuestros muchachos en Afganistán, no le haya sido reconocido y agradecido por un presidente americano que les desprecia y les ningunea hasta la náusea, hasta el punto de que ustedes han mendigado estar presente en la conferencia del G-20 y solamente les han dejado ir justo cuando ya se habían puesto en evidencia ante la opinión pública internacional y ante las cancillerías de todo el mundo su naturaleza de pedigüeños. Sólo entonces, después de que Bush les haya dejado arrastrarse por la indignidad y sólo cuando han mendigado el apoyo de países bananeros se les ha permitido sentar las posaderas en la silla francesa. Total ¡para lo que va a decir! Hay algo peor que mendigar: que, luego, la ignorancia y la falta de propuestas quede de manifiesto ante todo el mundo. Cuestión de tiempo.

España, invisible en política internacional

España no tiene ningún peso en la política internacional, porque nuestro gobierno –éste y el anterior- carecen de voluntad de tener peso propio o se resisten a hacer de Europa un peso efectivo, ignoran cuál es nuestro espacio geopolítico (Europa) y no dudan en embarcarse en las más insensatas aventuras en las que no tenemos nada que hacer, ni que decir, ni mucho menos una causa para que nuestros soldados mueran inútilmente. Dudo que seamos la cacareada “octava potencia industrial”… ¿quién puede afirmarlo cuando nuestras “industrias” se han convertido en redes comerciales de manufacturas fabricadas en China? ¿Qué mierda de “octava potencia”? ¿para quién? ¡solo somos primera potencia mundial en el paro y el empleo basura! Por lo demás, el que suscribe preferiría ocupar el puesto número 100 en “potencia industrial” a cambio de ser octava potencia en empleo estable y de calidad.

Si nuestra clase política, los Blanco, los Zapatero, los Chacón mienten hoy como antes mentían los Aznar, los Zaplana, los Aceves, los Arístegui (¡qué vergüenza toda su retórica desplegada sobre las “armas de destrucción masiva” y sobre “la amenaza del terorrismo iraquí”! inolvidable por siempre jamás), es por que tienen a un pueblo hundido en sus problemas, angustiado por tres millones de trabajadores en paro que serán cuatro en 2009 y cinco en 2010, un pueblo al que uno tras otro, todos los gobiernos democráticos o pre-democráticos han reducido a una miserable condición de indigencia intelectual, amputada su capacidad crítica y su objetividad… con una tercera edad preocupada sólo de la cuantía de su jubilación (desengañaros: si tenéis hoy 55 años, jamás cobraréis por lo que cotizastéis, ¿es que no os habéis enterado que los inmigrantes de los que nos habían dicho que iban a pagar las pensiones de los abuelos están acelerando el desplome de la Seguridad Social?) y una juventud que sublima su precariedad y su incertidumbre ante el futuro con porritos y calimocho… este país está más acabado que un anacoreta en los carnavales de Cádiz.

Indignidad: todo terrorismo nace en Afganistán… incluido el de ETA

Queda una última cosa por decir. Cuando la Chacón cuenta que en Afganistán "se fraguan amenazas contra miles de ciudadanos inocentes y libres del mundo"... miente, una y mil veces miente. Sólo nuestra presencia en la OTAN y el tributo debido al imperio, así como la mala conciencia de Zapatero por la retirada de Iraq (tan ignominiosa como la embarcada azanariana) han hecho de los afganos “nuestros enemigos”. La mujer que cuota que dirige la [in]“defensa nacional”, intenta con esta frase algo miserable: lugar el terrorismo de ETA a la presencia española en Afganistán. A fin de cuentas, parece querer decirnos, los atentados de ETA se fraguan en aquel remoto país. Como si hablar de “terrorismo” hiciera a todos los terroristas hijos de la misma madre. Y no tienen nada que ver, pero puesto que la ministra de cuota ha entrado en el tema, vamos a apurarlo hasta el final.

En Afganistán, unas bandas de pastores y cabreros combaten ¡contra un ejército de ocupación liderado por los EEUU y en el que nuestros 3000 muchachos allí destacados son sólo equivalentes al papel de cualquier tropa colonial indígena en las primera o en la segunda guerra mundial!

¿Os podéis imaginar lo que supone que, utilizando una excusa gratuita –el “terrorismo internacional”, como hace 29 años los soviéticos invadieron ese mismo país para “asegurar la estabilidad y la paz”- tropas extranjeras aparezcan en tu país instalen a un gobierno títere, bombardeen todo aquello que creen una “amenaza” (una boda, un colegio, un hospital) y haya continuamente cacheen a sus ciudadanos y los miren con desprecio? ¿Podéis imaginar lo que es eso? Ese es el desprecio y la prepotencia con que el imperio trata a los pequeños países. Ya se cuida el imperio de combatir sólo a pequeñas potencias ¡y ni aun así logra victorias nítidas!

La realidad: Afganistán y la droga

Hay que decirlo: los afganos están combatiendo por su libertad, por su modo de vida (el que ellos han elegido ¿o es que el modo de vida americano es el único concebible y al que hay que plegarse?) y en la tierra que les ha visto nacer. ¿Cómo se les puede explicar a los afganos que nuestros muchachos han venido a “liberarlos”? ¿de qué? Los únicos que han experimentado la llegada americana como liberación son los cultivadores de adormideras, pues no en vano este cultivo se ha multiplicado por 15 desde 2001. Vale la pena dedicar unas líneas al tema.

En Afganistán, los talibanes habían reducido a un nivel anecdótico el cultivo de adormideras. Desde la invasión americana de noviembre de 2001, ese cultivo no ha dejado de aumentar. Hoy, Afganistán es el paraíso del opio. Una vez recogido, sigue la antigua ruta de la seda, causando a su paso todo tipo de destrozos (2.000.000 de yonkis en Irán, cantidades similares en las ex repúblicas soviéticas y penetración en Rusia a través de las magias) hasta que llega a la Sublime Puerta de Turquía. De ahí pasa al corredor turco de los Balcanes, completado con la independencia kosovar celebrada allí como un logro “norteamericano”, de allí a Albania y de Albania a Europa Occidental.

Si veis a un yonki en vuestras calles, no lo dudéis, la heroína que lo ha despojado de cualquier dignidad se ha cultivado en Afganistán. Y si veis a un colgao intoxicado con haschís hasta las trancas, tampoco dudéis: es el haschís cultivado primorosamente en el valle del Rif con el permiso de Mohamed VI y la bendición de los EEUU.

¿Por qué será que, desde la Guerra del Opio –que contribuyó a hacer las fortunas de las grandes dinastías americanas, incluida la de los Bush- allí donde hay droga, los EEUU están presentes? EEUU intenta debilitar a las sociedades europeas porque su supervivencia depende de que Europa acepte sumisamente el servilismo hacia e imperio.

Los afganos no son nuestros enemigos y solamente el azar ha hecho que unos terroristas destrozaran los cuerpos de nuestros dos muchachos en aquel remoto país y en aquella guerra absurda. Ellos están afrontando una guerra de liberación nacional. Nada más y nada menos. Ellos saben por qué matan, nuestros soldados,  en cambio, no saben por qué mueren. Esa es la diferencia.

Basta ya de guerra absurda ¡retorno inmediato de tropas!

Esto tiene que terminar de una vez y para siempre. Parece una simplificación, pero es que la política es el arte de buscar soluciones simples a problemas complejos: nuestros soldados deben irse de Afganistán. Lo antes posible. Ya. Sin refuerzos de tropas (Zapatero buscará el mejor momento para enviar 1500 ó 2000 soldados más ante cualquier gesto de Obama para congraciarse con él, además ¿cuánto nos va a costar la “silla francesa” en la conferencia del G-20 en Washington?), sin sustitución de contingentes, sin dilación. Ya. O de lo contrario, en vista del redoblado empuje de la guerrilla afgana, a Carme Chacón le va a tomar, además del título de ministra de cuota, el de enterradora.

¡Qué basura de gobierno que provoca vergüenza ajena! ¡qué vergüenza de país que permite que sus hijos mueran en las guerras de otros!

© Ernesto Milà – Infokrisis – infokrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com



 

 

Nacimiento, auge y decadencia de una mitología contemporánea

Infokrisis.- Vamos a intentar realizar una aproximación al nacimiento, desarrollo y muerte de una mitología contemporánea. Tenemos la fortuna de que nuestra generación ha visto estas tres fases concentradas y, por tanto, estamos en condiciones de analizar el proceso completo que se inicia con la publicación del libro Templarios entre nosotros (1962) y termina con la publicación de El Código Da Vinci (2003). Entre ambas fechas es todo un proceso mitológico nuevo el que irrumpe, con unas características propias.

0. Introducción

La mitología es, por definición, el estudio de los mitos. Un mito es una narración maravillosa situada fuera del tiempo histórico o en un tiempo ilusorio y protagonizada por personajes de carácter divino o heroico. Con frecuencia interpreta el origen del mundo o grandes acontecimientos de la humanidad. Otra definición nos indica que es una historia ficticia o personaje literario o artístico que condensa alguna realidad humana de significación universal. También puede ser una persona o cosa rodeada de extraordinaria estima o a las que se atribuyen cualidades o excelencias que no tienen, o bien una realidad de la que carecen. Todas estas definiciones se adaptan perfectamente al mito cuyo origen vamos a intentar establecer: el mito de un tesoro oculto, de un linaje perdido y de la conspiración para restaurarlo.

Veremos el punto de arranque lejano de ese mito. Conoceremos a la persona que le dio forma. Luego, analizaremos como el mito cobró vida propia y voló de la mano de un mistificador. Finalmente, veremos que el mito escapó a todo control y entró en el universo literario descendiendo por varios peldaños hasta terminar, finalmente, en un mediocre producto literario y en un más que mediocre film de mismo título: El Código da Vinci.

Entre la primera manifestación del mito (1962) y la última (2004), median 42 años y algo más de 100 si nos remontamos a las causas últimas. Es sorprendente que en un espacio tan breve de tiempo, un mito se haya convertido para muchos “modernos” en “historia”.

Hasta ahora las relaciones entre el mito y la historia seguían dos rutas: o el mito se hacía historia (episodio de la fundación de Roma por los gemelos Rómulo y Remo que la que arrancó la historia de esta Ciudad) o la historia se convierte en mito (como en el episodio del rey Arturo, figura histórica que a lo largo de la Edad Media pasa a la dimensión mítica). Pero lo que ha ocurrido en el siglo XX tiene poco que ver con esto: una seudo-historia y un seudo-mito se convierten en producto de consumo. Los mitos han llegado a la era de las masas y éstas se encuentran sometidas a la psicología que enunció Gustav Le Bon, la “psicología de las muchedumbres”. Según esta teoría, un producto de masas triunfa, no cuando se adapta al nivel cultural medio de las masas, sino a sus niveles más bajos.

1. El recorrido a realizar

Así pues, lo que vamos a ver son los siguientes episodios:

1) En 1962 un escritor –Gérard de Séde- nos cuenta un cuento sin preocuparse excesivamente de si es verdad o no. A pesar de ser marxista y trotskystas, es un apasionado del “misterio”. Publica una obra, Templarios entre nosotros. Allí alude a un misterioso “esoterista” que luego resultará ser Pierre Plantard. El tandem está formado.

2) A partir de ese momento, el tandem empezará a funcionar: Plantar fabrica las piezas aprovechando su larga militancia en grupos esotéricos, lo que le ha permitido conocer el extraño episodio que ocurrió en el pueblo francés de Rennés-le-Château, sobre un tesoro oculto y un cura que lo descubrió. En 1967, De Séde publica El oro de Rennes.

3) A partir de ese momento, intenta aprovechar el material que no ha incluido en esa primera obra para componer varios libros que siempre tienen, inevitablemente, a Pierre Plantard como “inspirador”: en 1973 aparece La Race Fabuleuse, que remite al pretendido origen de los merovingios.

4) El éxito de estas obras hace que el monstruo creado por De Séde camine sólo: empiezan a aparecer obras, más o menos fantasiosas en torno al mismo tema que termina ligado a otros misterios recurrentes: los templarios, la rosa+cruz, etc. Se empieza a hablar de una misteriosa organización secreta que habría protegido a los supervivientes merovingios: el Priorato de Sión. De Séde ya no controla el mito.

5) En 1982 aparece El Enigma Sagrado escrito por Michael Baignet, Richard Leigh y Henry Lincoln. En la portada de la primera edición española, bajo el subtítulo nos indica de qué nos va a hablar la obra: “Jesucristo, los cátaros, el santo Grial, los templarios, la Orden de Sión, los francmasones”. El libro aparece como un ensayo de investigación histórica, pero une datos auténticos a falsedades y enormidades históricas. El “informador” único de estos autores es Pierre Plantard

6) En 1988, Umberto Eco publica El Péndulo de Foucault, extrayendo la inspiración de El Enigma Sagrado: aquí ya estamos en plena ficción literaria. El nivel intelectual de Eco le impide presentarlo como “trabajo de investigación”: es simplemente una novela, a ratos, incluso, brillante.

7) En 2003, Dan Brown publicó en los EEUU, el best-seller, El Código da Vinci, sosteniendo que sustancialmente se trataba de una novela en la que el eje central es su investigación sobre la descendencia de Jesucristo. No es por casualidad que uno de los protagonistas de su novela sea “Jacques Sauniére”, que ostenta el mismo apellido que el cura de Rennés-le-Château, lo que remite de nuevo a la obra de Gérard de Séde, El Oro de Rennes. Es la cúspide del mito.

Este recorrido implica cuatro fases:

1ª Fase.- Gestación: entre 1880 y 1962. En esta fase cobra forma el misterio de Rennes-le-Château. Es una curiosa historia con algún ribete esotérico y aspectos difícilmente explicables que jamás habría alcanzado un eco internacional de no ser por las obras de Gérard de Séde y por la constante inspiración de Pierre Plantard.

2ª Fase.- Manifestación: entre 1962 y 1973. Fase en la que el propio De Séde va utilizando el tema que, cada ve más, adquiere ribetes novelescos. En La Raza Fabulosa, De Séde pierde en las últimas 20 páginas del libro el freno y se desliza por la senda de los “extraterrestres”.

3ª Fase.- Apogeo: entre 1973 y 1982. El mito camina solo. Aparecen muchos escritores que tocan el tema pero solamente hay un inspirador que los encarrila hacia sus intereses y obsesiones: Pierre Plantard. Pero el éxito de Plantard es efímero. Existe un misterio en Rennes, pero las informaciones que ha dado a periodistas son “material averiado”.

4ª Fase.- Novelización: entre 1983 y 2003. El mito de convierte en best-seller. Ante lo insostenible de una supervivencia merovingia, y ante los errores encontrados en los documentos históricos elaborados pacientemente por Plantard a lo largo de décadas, la única posibilidad que queda de mantener abierto el mito es llevarlo al terreno de la novela de ficción. Plantard, el Juan Bautista del mito es duramente criticado, incluso por De Séde, procesado y condenado a… no reivindicar el trono de Francia.

Tales son los jalones que recorreremos y que concluirán con unas reflexiones sobre las mitologías modernas.

2. La militancia política de Gérard de Sède: trotskysta y titoista

De Séde, desde1938 pertenecía al Partido Comunista Internacionalista. Durante la guerra imprimió clandestinamente un resumen de los cuatro primeros congresos de la Internacional Comunista y algunos textos de Trotsky. Alistado en la resistencia, su cometido consiste en falsificar documentos y sellos de goma. En esa época él mismo se movía con documentación  nombre de “Nicolas Gérard Bernier”, nacido en Córcega y empleado.

Hacia el final de la guerra, se le pide albergar en su domicilio a un desertor del ejército de Vlassov, el general ruso que colaboró con los alemanes. La estructura creada por De Séde le permite reclutar a algunos militantes jóvenes y crear centros sociales que enmascaran a grupos de la resistencia. En uno de ellos, cerca de Saint-Garmain-des-Prés, participa entre otros León Savinkov, el hijo de Boris Savinkov, terrorista social-revolucionario ruso, que había combatido en España en las Brigadas Internacionales. Este grupo también es frecuentado por españoles que trabajan en la Organización Todt.

En febrero de 1944, el PCI encarga al grupo de De Séde la celebración de una conferencia clandestina de grupos trotskystas europeos. Luego participa en el robo de varios coches en un garaje que van a parar a la red de resistentes trotskystas. Luego se le confiará el mando de la “milicia patriótica” del Distrito XIV de París que asume con el nombre falso de “Nicolás de Rosa”, uno de los primeros brigadistas internacionales muerto en la guerra de España. Y así participa en la insurrección parisina de agosto de 1944, cuando las tropas americanas ya están entrando en la ciudad.

Después de la guerra, De Séde mantendrá siempre su vinculación con la gente del Partido Comunista Internacionalista de Pierre Frank, que obtuvo apenas 50.000 votos en las elecciones de 1946 configurándose como un partido minoritario. Por orden del partido practicará el entrismo en el Partido Socialista Unificado siendo expulsado por “titoista” en 1949. Él y el joven que había captado durante la guerra, Louis Dalmas, serán considerados como la “fracción trotskystas del titoismo francés”. Dalmas, incluso viajará a Yugoslavia y conocerá personalmente al mariscal Tito. De todas formas, todo esto entra cada vez más dentro de las querellas grupusculares entre fracciones extremistas. De Séde seguirá activo y frecuentará la sede del PCI próxima a la rue de l’Arbre Sec (a pocos metros de la Rue Rivolí y del Louvre), un nombre de resonancias esotéricas.

Unido a los surrealistas, con los que trabajaba desde 1942, De Sede empieza sus trabajos como periodista y se va retirando poco a poco de la primera fila de la militancia política, pero nunca cortará con el trotskysmo y a su muerte el 30 de mayo de 2004, sus antiguos camaradas despedirán su féretro puño en alto y al canto de la Internacional. Un arcaísmo casi tan grande como haber instigado durante casi 20 años toda una corriente de historia-ficción que alimentaba la “hipótesis merovingia”.

Habría que mencionar algunas características del entorno familiar en el que nació Gérard de Séde. Había nacido el 5 de junio de 1921 en París. Sus padres pertenecían a la nobleza y estaban vinculados a Action Française. Sin embargo, De Sede rompe pronto con la tradición monárquica familiar y con el catolicismo. Milita en el surealismo y luego en el trotskysmo, como hemos visto. Se casará con Sophie de Séde con la que tendrá una hija a la edad de 39 años. Luego se distanciará de su familia para volver con Sophie en 1992 y restablecer la vida familiar hasta el momento de su muerte. En 1994 publicará junto a su mujer L’Occultisme dans la politique, en uno de cuyos capítulos presenará su “testamento” sobre el affaire de Rennes-le-Château en el que se negaba a reconocer que "casi todo había salido de casi nada".

Su hija lo define como “poco práctico”, con una “gran capacidad de abstracción”. Añade que en ocasiones le costaba reconocer que se había equivocado. Escribió sobre literatura, filosofía, política y misterios. Su fama deriva solamente de estos últimos que constituyen la mitad de su obra.

Es hijo único en un hogar con un padre frecuentemente ausente y una madre autoritaria y asfixiante. Se refugia en su abuela y en sus tíos. Entre 1931 y 1936 se orienta hacia la izquierda militante influenciado por dos acontecimientos: la guerra civil español y la victoria del Frente Popular en Francia. No se comprometerá políticamente sino hasta 1937-8. Se siente “de izquierdas” pero no le gusta la dictadura comunista. Es en esa época cuando conoce a Sophie, su esposa. Se compromete con el PCI durante la guerra mundial y participa en la resistencia. También empieza a trabajar como periodista. En 1946 es alumno del filósofo Gaston Bachelard. Antes de 1956 vive unos años en Yugoslavia. Entre 1956 y 1956 se interesa por la agricultura y es en ese momento cuando conoce a Roger Lhomoy. En 1959 vuelve a París y entrada como periodista de plantilla en France Press. También ejercerá como free-lancer para algunas revistas. En 1962 escribe su primera obra de carácter seudo-histórico, Templarios entre nosotros… que determinará su futuro.

Aún así, sigue trabajando en France Press. Colabora también en Le Canard Enchainé. Viaja mucho y se distancia progresivamente de su familia. En 1988 se produce uno de esos bruscos cambios en su trayectoria y abandona Francia. Permanece durante unos años en la nicaragua sandinista. Al morir su madre regresa a Francia y renueva las relaciones con su exmujer con la que vuelve a colaborar en algunos trabajos hasta su muerte en la noche del 29 al 30 de mayo de 2004.

Es una vida que tiene mucho de bohemio, en cierto sentido desordenada, con cambios bruscos que indican sus problemas psicológicos interiores que venía arrastrando desde su juventud: hijo de una familia noble rechaza a la nobleza y todo lo que implica y milita en la extrema-izquierda. Hay en esta militancia y en buena parte de los escritos de De Séde un rechazo a su origen, una necesidad de “matar al padre” y todas las enseñanzas que había recibido en su juventud. Muchos de los escritos de De Séde son incomprensibles si se ignoran todos estos antecedentes familiares.

3. Los templarios entre nosotros. 1962.

El libro publicado por Gerard de Séde en 1962 sería, prácticamente una historia sobre la Orden del Temple, más o menos similar a cualquier otra, sino fuera porque tiene un comienzo y un final anómalos. De Séde lubica lo que parece ser el tesoro de los templarios en una cripta secreta instalada en el castillo de Gisors.

De joven, De Séde, según cuenta, había conocido a un tal Roger Lhomoy, que durante unos años fue guardián de la fortaleza de Gisors. En 1929 había sido  nombrado guardián y jardinero del castillo, pero 10 años después, al comienzo de la II Guerra Mundial el castillo es cerrado al público y Lhormoy aprovecha para comenzar a excavar en el lugar que él cree se oculta un tesoro fabuloso. Después de meses de trabajo, Lhomoy llegó a una cripta subterránea y allí comprueba la existencia de unos cofres ordenados que, sin duda, debían contener el desaparecido tesoro templario. Finalmente en 1946 encuentra una cámara subterránea y en ella 30 cofres (que no abre). A partir de ahí empiezan las calamidades del intrépido Lhomoy. Nadie cree en su descubrimiento y, no sólo eso, sino que le prohiben volver a descender. No es cuestión de que tenga un accidente, pues los desprendimientos son frecuentes en las paredes del pozo que ha construido. Y además, lo despiden. Pasarán los años: se realizarán todo tipo de estudios con sondas acústicas, con detectores volumétricos, se cavarán túneles horizontales, pero la cripta secreta nunca se encontrará… El Ministerio de Cultura francés presidido por André Malraux se tomará interés en el asunto y excavará en Gisors: sin éxito.

Todo esto ocurría en 1949. Unos años después, la historia llega a oídos del joven barón Gèraud de Sède de Lièoux, más conocido como “Gérard de Séde”, de 28 años que empieza a forjarse una carrera como periodista.

De Séde publica un artículo en Paris-Match, la revista ilustrada de más tirada en Francia y que gozaba de más prestigio en la prensa francesa. Luego aborda la elaboración de su libro. Pero –si hemos de creer a De Séde- poco después de la publicación del artículo sobre la “cripta secreta” en el Match, alguien “contratado por el gobierno suizo para localizar documentos históricos del Medievo”, se pone en contacto con él. De Séde viaja a Suiza. Describe la residencia del misterioso “documentalista” e incluye en el apéndice de su obra, un texto, prácticamente inextricable dado por el desconocido. Es una mezcla de erudición esotérica y de gusto por el misterio, en el que resulta difícil en ocasiones saber de qué diablos está hablando. El lenguaje es deliberadamente impenetrable. La excusa que ha tomado el desconocido para entrar en contacto con De Séde es que le sorprendido el dibujo de la “cripta secreta” que De Séde incluía en su artículo… el desconocido estaba buscando precisamente una cripta similar, cuyo plano tenía pero de cuya ubicación carecía.

Hay que situarse en la época. Estamos en 1962. Dos años antes, Louis Paywels y Jacques Bergier han publicado la primera edición de su Retorno de los Brujos. Europa vive un renovado interés por lo misterioso, las ciencias ocultas, los secretos, la magia, la alquimia, los extraterrestres, el templarismo, las sociedades secretas, etc. Hay muchos escritores dispuestos –con todo el derecho del mundo- a aprovechar esta tendencia. Gérard de Séde es uno de ellos. Su obra, Templarios entre nosotros, será traducida a muchos idiomas –entre ellos el castellano y su libro editado por Mateu en 1965- e incluso en la actualidad se reimprimen algunas nueva edición.

A decir verdad, salvo el inicio y el final del libro de De Sede, el resto contiene una historia, aparentemente banal del templarismo, que posee todos los lugares comunes que aprecian los especialistas en ocultismo. Sin embargo, si releemos el texto con detenimiento aparecen algunos datos anómalos y nunca antes incluidos en ninguna historia sobre la orden. Se alude al episodio de la “tala del olmo de Gisors”, se menciona a los extraños monjes de San Sansón de Orleáns, a un tal Urdus  y se enfatiza excesivamente la importancia de este castillo en la historia de Francia. Pero, en general, la mayoría de datos que aporta De Séde son suficientemente conocidos y han sido extraídos de obras publicadas sobre el Temple en los años 30 y 40. Entonces ¿para qué un nuevo libro sobre el Temple?

Hay más misterios. De Séde no da una fecha exacta de su encuentro con Lhomoy. O, mejor dicho, da dos fechas distintas. En las primeras ediciones de J’ai lu, aparece en la página 9, el año 1959. Pero en la novena edición del libro aparece 1959. El vagabundo había nacido en 1904. Existía. No era un personaje de ficción, inventado para lanzar un misterio inexistente. Nosotros mismos hemos tenido ocasión de visitar Gisors y hablar con funcionarios municipales a punto de la jubilación que lo conocieron y que se complacen en contar la historia del jardinero que dijo haber encontrado la “cripta secreta” del Temple. También añaden que, a raíz de las excavaciones realizadas en 1962 la torre del castillo se resquebrajó e insisten en que nunca nadie, salvo Lhomoy si hemos de creerle, encontró nada.

Así pues, está claro: testimonio único, testimonio nulo. Pero había algo todavía más espectacular y que decía muy poco de la seriedad profesional de Gérard de Séde. El misterioso documentalista no era otro que Pierre Plantard del que, a decir verdad, De Séde nunca explicó ni cómo ni por qué lo conoció. Lo que si se sabe fehacientemente es que la versión dada por De Séde en Templarios entre nosotros es falsa. No será la única falsedad que De Séde cuente sobre este sujeto. Cuando escriba diez años después La Raza Fabulosa, lo presentará como “su amigo de toda la vida”, “el marqués de B.” y, no sólo eso, sino que para evitar que ningún medio de comunicación se interese por él, ésta obra terminará con la melodramática muerte del “marqués de B.” en una cacería...

Desde 1962 y en los siguientes quince años la colaboración entre Gérard de Séde y Pierre Plantard proseguirá con altibajos. De Séde, a decir verdad, apenas tenía idea de esoterismo ni de ocultismo, su formación cultural le aportaba conocimientos de historia, pero, sobre todo era periodista.

En 1967 aparece la obra de Louis Charpentier sobre los templarios y poco después su obra dedicada a la Catedral de Chartres. El género que tocan ambos autores es el mismo e incluso han tocado el mismo tema, los templarios, lo que permite establecer comparaciones. Mientras la obra de De Séde está atiborrada de datos extraños, cogidos por los pelos, testimonios únicos y, por tanto, nulos, en su inicio y farrogosas e inextricables parrafadas seudo-esotéricas en su final, la obra de Charpentir, aun conteniendo  planteamientos heréticos desde el punto de vista de la historiografía, sí resiste una crítica y si puede aportar sus fuentes de manera clara e indubitable. Charpentier ha contado con la información privilegiada aportada por sus amigos, los “compagnons”, es decir, por algunos miembros de las hermandades de artesanos que todavía existen en Francia. Cuando, por ejemplo, alude a “las tres mesas que portaron el Grial” en su exposición sobre el esoterismo de la Catedral de Chartres, se hace eco de las viejas leyendas gremiales que plantean problemas geométricos y constructivos. Cita sus fuentes, cita el testimonio que cualquiera de los que hemos llamado a la puerta de los “compagnons” hemos podido conocer. Todo lo que en De Séde es retorcido, casi gótico, extraño, con pretensiones eruditas, procede de Pierre Plantard y es fácilmente reconocible.

Esto hace que la obra sobre los templarios de Charpentier sea clara, concisa, breve, abundante en datos, adornada con hipótesis plausibles o al menos que merecen ser tomadas en consideración, mientras que el libro sobre los templarios escrito por De Séde es opaco, pretencioso a ratos, con fuentes dudosas. La primera permite realizar estudios posteriores sobre el fenómeno del templarismo que confirmarán o no las tesis de su autor. La obra de De Séde –y esta en concreto- sume en un callejón sin salida: fuera de sus fuentes no hay fuentes de información posibles.

Y este es el problema: que las fuentes de De Séde solamente se apoyan en los escritos de De Séde. En cierto sentido ocurre como con el patrimonio intelectual de una secta que solamente se basa en una línea de escritos elaborados por la propia secta. Así ocurre con De Séde, como no podía ser de otra manera, porque, a fin de cuentas… en buena medida, los escritos de De Séde tenían a Pierre Plantard como inspirador.

4. Plantard dicta, De Séde escribe

Tanto Templarios entre nosotros, como El oro de Rennes están firmados por “Gérard de Séde”, fueron escritos por él… pero fueron dictados por Pierre Plantard. Es fácil suponer que, como muchos surrealistas a los que conoció bien, en particular el grupo de Robert Desnos, vinculado a los grupos de Georges Ivanovich Gudjieff, De Séde hizo sus primeras armas en esoterismo y simbolismo en ese ámbito tan dado a lo mágico y a lo paranormal y del que salió el propio Louis Pauwels cuyo Retorno de los Brujos fue precedido de un más interesante libro dedicado a Gurdjieff.

El problema con el surrealismo es que, salvo Desnos y alguno más, el resto eran –tal como entendió muy bien Gala Dali que los conocía perfectamente- meros diletantes. Ninguno de ellos profundizó. En general, muchos, incluido André Breton, se limitaban a leer obras “ocultistas” y apreciar su dominio del simbolismo (la mayoría de surrealistas leyeron, por ejemplo, a Fulcanelli… pero no hay rastro de que lo entendieran). Todos los surrealistas –salvo el grupo que se sintió atraído por Gurdjieff- se sentían atraídos por lo paranormal, pero ignoraban donde estaba la puerta que daba acceso al conocimiento ordenado de sus doctrinas. La mayoría de ellos, por lo demás, sufrían fuertes contradicciones internas: eran marxistas, frecuentemente como el propio De Séde, trotskystas… pero se sentían atraídos y fascisnados por el mundo de lo inaprensible.

No es, pues raro, que con los antecedentes políticos y culturales de De Séde, en un momento dado de su vida estuviera predispuesto para asumir “alguna forma” de esoterismo, de manera distante, pero ejerciendo el papel de divulgador. Cuando conoció a Pierre Plantard, lo debió considerar su “introductor” en la materia.

Es difícil establecer si durante casi veinte años, la colaboración entre De Séde y Pierre Plantard fue sincera o si ambos eran conscientes de que estaban llamados a complementarse: De Séde precisaba informaciones exclusivas, planteamientos únicos que pudiera popularizar entre un público poco exigente. Plantard, por el contrario, necesitaba que sus doctrinas excéntricas sobre los merovingios (que había recibido desde su juventud cuando era el brazo derecho del “conde” George Monti, el cual, a su vez, había sido secretario de Josephin Peladan, como veremos más adelante) circularan y llegaran a un público cada vez más amplio.

Desde principios de los años 50, Plantard había recorrido le Langedoc fijando su atención en la pequeña localidad de Rennes-le-Château cuyo “misterio” conocía a través del “conde” Monti. Cultivaba este tema de manera obsesiva, elaborando desde esa época documentos falsos que no utilizaría ni saldrían a la superficie sino hasta al cabo de 15 y 25 años. Y no solamente sobre Rennes-le-Château sino también sobre Stenay, capital de la Austrasia merovingia.

Da la sensación que Plantard vio en De Séde a un periodista de éxito, miembro de la nobleza que tanto le atraía, por lo demás, y lo suficientemente desinformado en materia de esoterismo como para que pudiera servir de vehículo a sus doctrinas estrafalarias. Por que las doctrinas difundidas en los libros de De Séde llevaban el copyright de Plantard… incluso en sentido contractual.

En efecto, la relación se rompió a partir de desconfianzas y resquemores que surgen siempre inevitablemente en mentalidades obsesivas como la de Plantard cuando tienen que colaborar con periodistas dotados de cierto oportunismo como De Séde. Sabemos lo que ocurrió gracias a Plantard. De Séde en cambio cayó y solamente realizó un último ajuste de cuentas con Plantard en su obra Rennes-le-Château - Le dossier, les impostures, les phantasmes, les hypothèses, Éd. Robert Laffont, 1988 que, aquí en España, curiosamente fue publicada solamente con el título El misterio de Rennes-le-Château y subtitulado… “cátaros, templarios y masones”.

Veamos lo que contó Plantard en 1979:"El 17 de julio de 1965, el manuscrito de El oro de Rennes estaba terminado, siguiendo mi acuerdo previo con las Ediciones Juillard e informé de ello al Sr. Pierre Savet, Director de la Editorial. La Srta. Janine Musy me contestó. Nuestro encuentro tuvo lugar el lunes 26 de julio de 1965 y, después de la lectura, se decidió la publicación”... Es sorprendente que Plantard esté hablando de El Oro de Rennes como algo propio y que sea capaz de dar como referencias a dos directivos de la editorial… lo que contribuye a reforzar su posición.

Añade, más adelante: “No deseando ver figurar mi nombre como autor de esta obra, contacté con Gérard de Séde en diciembre de 1965. Éste ignoraba totalmente la existencia de Rennes-le-Château, pero había sido co-autor conmigo del libro Templarios entre nosotros”… La sorpresa se convierte ahora en estupor: no solamente Plantard era el autor del libro sobre Rennes, sino que el primer libro de parahistoria de De Séde fue, en realidad, el resultado de una colaboración entre ambos.

Desde el punto de vista de Plantard, veía así la relación: “yo tenía con él la amistad sincera del maestro a su mejor oficial”.

¿Es creíble esta historia? Sín duda: es Plantard el que viaja durante años a Rennes-le-Château preguntando detalles sobre Berenguer Sauniére y sobre todo el episodio que protagonizó… ¿para qué había de hacerlo si no era para escribir sobre el tema algún día? ¿Por qué Plantard no escribió y firmó el libro en solitario? ¿Por qué recurrió a De Séde? Es fácil interpretarlo: De Séde era conocido como periodista, además había participado en la resistencia (con todo lo que en la Francia de la época implicaba ser resistente, equivaliendo casi a ser intocable), mientras que Plantard se había “pringado” en la “colaboración” tal como demuestra el contenido de la revista que reprodujeron los autores de El Enigma Sagrado, publicada por Plantard durante la ocupación: Vaincre!, además De Séde buscaba gloria periodística y a Plantard lo que le interesaba es aparecer como el elegido y promover el reclutamiento de su organización ocultista, el Priorato de Sión, una mera construcción personal con la que terminaría reivindicando la corona de Francia en tanto que último descendiente de los merovingios.

Además, De Séde tenía una motivación psicológica: las extrañas teorías de Plantard le permitían reformular toda la historia de Francia y romper con lo que le habían inculcado desde niño sus padres monárquicos: la monarquía Capeta, los Borbones, los Bonaparte, incluso los naundorfistas que todavía existen y se reúnen en París, todos, absolutamente todos, eran usurpadores...

Había también en todo esto algo de elitismo propio a su casta de origen: pero era un elitismo reconducido hacia una visión estrafalaria de la historia de Francia. Parece decirnos: “sólo yo he publicado la verdadera historia de La Fronda, de la supervivencia de los merovingios, la legitimidad de la Casa de Lorena, sólo yo, y no vosotros, monárquicos engañados, he redefinido sobre bases nuevas el concepto de legitimidad en el que se apoya la institución monárquica. No solamente Luis XIV fue un ilegítimo de Ana de Austria y, por tanto, a partir de él, la sangre azul ya está ausente de las distintas ramas borbónicas, sino que, vosotros nobles católicos, teníais a un rey legítimo descendiente de un linaje cuya especificidad radicaba en los genes y no lo habíais advertido”. Era la forma en la que Gérard de Séde “mataba al padre” y superaba sus pulsiones edípicas.

Pero aún hay más. Para quien dude de la exactitud de las palabras de Plantard, éste añade una última y definitiva prueba para validar su tesis de que el libro sobre Rennes era obra suya y el de los templarios una obra en cooperación con el escritor. En efecto, el 31 de enero de 1966, en escritura pública registrada con el nº H27276, Gérard de Séde aceptaba colocar su nombre como autor a cambio de una cesión del 35% de los derechos de autor de Plantard a De Séde. Así pues, hay poco que decir al respecto sobre la autoría del libro El oro de Rennes.

Pero se produjo una fricción. Gérard de Séde realizó la corrección del manuscrito y, al decir de Plantard, introdujo algunas modificaciones a iniciativa propia. Plantard le acusa incuso de falsificar algunas fotografías que él había realizado. Hay una, particularmente clamorosa. Se trata de un relieve de la Iglesia de Couiza. Un soldado caído muestra con el dedo índice señalando una piedra. La foto publicada en El Oro de Rennes se nota extremadamente retocada y los perfiles están marcados a plumilla. Sin embargo, cuando nosotros mismos nos desplazamos a Couiza para contemplar con nuestros propios ojos el relieve, nos sorprendió el buen estado de conservación de la obra, la luminosidad interior de la Iglesia que permitía realizar un foto excepcionalmente nítida… y el que el famoso dedo índice estaba replegado y no extendido: alguien habilidoso –inútil recordar que una de las tareas de De Séde para la resistencia durante la guerra consistió en falsificar documentos- había convertido un dedo doblado en un dedo extendido que señalaba una piedra misteriosa…

Plantard cuenta: “A la recepción de los volúmenes enviados por Ediciones JULLIARD el 10 de noviembre de 1967, fue grande mi estupefacción al leer en las páginas 132 a 137 [137 a 144 en la edición española de la colección Otros Mundos de Plaza & Janés) un comentario en el que se trata del Sr. Debant y del Coronel Arnaud y adornado con la reproducción de los "falsos pergaminos" así como el trucado de alguna de mis fotos. La investigación revela que Gérard de Séde se había aprovechado de su trabajo de corrector de pruebas para introducir en la obra elementos salidos de su pura fantasía”. Hace falta hacer algunas precisiones.

Todo el embrollo de Rennes-le-Château se origina a partir de una reforma en la iglesia del pueblo realizada por el párroco Berenguer Sauniére. Se encuentra un tubo de madera cubierto de musgo seco que contiene unos pergaminos. Están presentes el cura, el monaguillo y varios albañiles. Setenta años después, unos supervivientes afirmarán que los pergaminos se encontraron en el altar y otros en un balaustre hueco. Sea como fuere nadie, absolutamente nadie ha tenido acceso a esos pergaminos que sin duda fueron vendidos por Sauniére en su famoso viaje a París, como después de hallarlos.

Sin embargo, en la obra firmada por De Séde aparecen dos documentos que se presentan como los “encontrados por el cura”. Plantard no dice toda la verdad, porque posteriormente pudo confirmarse que el autor de estos documentos cifrados era su amigo el Marqués Philipe de Cherisey. De Séde, seguramente, tuvo conocimiento de ellos en el curso de su relación con Plantard y pensó que eran un plato muy fuerte que necesariamente debía arrojarse al público. De hecho, la obra tenía como leit.motiv unos documentos ocultos hallados por el cura… si en la obra no aparecían estos documentos, el conjunto del trabajo parecía flaquear.

Por otra parte, en uno de estos documentos aparece la notación PS… que luego se ha sabido correspondería a las siglas del Priorato de Sión. Sin embargo, en la fecha en la que aparece el libro nadie ha hablado todavía de esta organización. Pero la organización existe. Ha sido legalizada el 20 de junio de 1966 y sus estatutos depositados en la Prefectura de Niza. Era el “grupo esotérico” de Plantard. Lo más probable es que Cherisey mostrara a De Séde los documentos, éste los llevó al Servicio de Cifra del Ejército que lograron dar con su contenido (irrelevante). De cara al interior del círculo cultural llamado “Priorato de Sión”, Plantard fingió sorpresa, como si hubiera salido a la superficie sin su autorización una documentación extremadamente importante.

Sin embargo, todas estas peripecias y embrollos demuestran:

1) Que el dossier sobre Rennes-le-Château fue recopilado en lo esencial por Plantard.

2) Que, seguramente, Chérisey cedió a De Séde los dos pergaminos como cebo.

3) Que De Séde picó y publicó los pergaminos añadiendo elementos de su cosecha.

4) Que De Séde en 1967 todavía no había oído hablar del Priorato de Sión.

5) Que Plantard utilizaba para sus propios manejos y para promocionar su grupo ocultista las informaciones firmadas por Gerard de Séde en tanto que periodista de reconocido prestigio y ex resistente.

6) Que en su carta Plantard no decía toda la verdad, especialmente sobre los pergaminos elaborados por Chérisey.

7) Que esta colaboración se inició en la obra sobre los templarios

8) Que en esta obra tanto Plantard como De Séde empezaron a mentir sobre su relación.

5. El Oro de Rennes como fase de lanzamiento

Cabe preguntarse ¿qué sentido tenía para Plantard lanzar una obra sobre el misterio que tuvo lugar a principios del siglo XX en un pequeño pueblo pirenaico? La pregunta es todavía más pertinente si se tiene en cuenta que en dicha obra tan solo se alude a los episodios y vicisitudes que rodearon la peripecia del cura Berenguer Sauniére. Apenas se alude a los merovingios salvo de manera ocasional y nada se dice sobre los templarios. Todo el libro parece contenido al estudio de la figura del sacerdote y a lanzar la cuestión sobre los ilimitados recursos con los que contó. A fin de cuentas, era una curiosidad local.

Plantard no tenía en ese momento como objetivo el lanzar simplemente una obra que tendría cierto éxito y obtener un 65% del total de los derechos de autor, sino lanzar un tema: el de un cura misterioso que parecía contar con un tesoro. Era un simple peldaño en lo que había constituido su obsesión durante toda su vida: presentarse como el último heredero de los merovingios, descendiente incluso de la Casa de David.

La enormidad del planteamiento es tal que parece difícil que De Séde cooperara conscientemente con este planteamiento. El hecho de que durante la publicación de El Oro de Rennes filtrara los dos pergaminos pero no el contenido de otros documentos que Pierre Plantard ya había elaborado (en concreto los Dossiers Secretos firmados por “Henri Lobineau”) indica que los desconocía. Sin embargo, su obra siguiente sobre este tema, La Raza Fabulosa, está construida casi en su totalidad sobre estos escritos. Lo cual indica que en 1973, Plantard ya le había indicado su existencia o al menos orientado para que él mismo los “encontrara” en la Biblioteca Nacional, poco importa.

Cuando aparece un misterio, el público pide conocer toda la verdad. El cálculo de Plantard era que si mediante El Oro de Rennes podía suscitar el interés del público, luego, en sucesivas fases, el público cada vez más interesado, podría ir asumiendo, por fases, un planteamiento que era extremadamente complejo. Por otra parte, el propio Plantard fue variando su posición a medida que pasaba el tiempo. Así se explica el que algunos de los elementos que tocó inicialmente en El Oro de Rennes (la fijación en la fecha 17 de enero) posteriormente no volvieran a reaparecer en la trama, como si los hubiera descartado.

Ahora bien, la pregunta clave es: ¿cómo llegó a tener conocimiento Pierre Plantard de un episodio que se había desarrollado a principios del siglo XX en un remoto pueblo pirenaico? En la introducción ya hemos contestado a esto, pero ahora vamos a insistir un poco más. La respuesta nos la facilita el propio De Séde en su última obra sobre el misterio de Rennes aparecida en 1988 en Francia y dos años después en España.

Algunas de las pistas ofrecidas por Rennes en su primera obra sobre Rennes indicaban que la clave del asunto pasaba en buena medida por la secta formada por Josephin Peladan a finales del siglo XIX, llamada el Salón de la Rosa Cruz o también la Rosa+Cruz Católica. Peladan era el típico decadentista francés de la belle epôque, extremadamente prolífico, había sido iniciado en los misterios de la Rosa Cruz por su hermano, Adrién Peladan, el cuál había recibido la filiación del grupo rosacruciano de Toulouse fundado por el conde Laplace a principios del siglo XIX.

La “orden iniciática” de Josephin Peladan gozó de cierta popularidad en su época dada la relevancia de muchas personalidades que participaron de ella, entre otros, nuestro compatriota, el pintor y escritor Santiago Rusiñol. Otros como los músicos Eric Satié y Claude Debussy participaron en sus actividades… y la candante Emma Calvé que Plantar y De Séde situaron en Rennes-le-Château.

En esos años, el secretario de Josephin Peladan era un hombre misterioso y conspirador y vidrioso, Georges Monti. Cuando Pleadan falleció, Monti se constituyó en certo sentido como su heredero, siguió manteniendo los mismos contactos que su mentor, Peladan. Uno de los amigos de Monti era, extrañamente, un oblato, Emile Hoffet, obsesionado con las conspiraciones masónicos y los trabajos de "inteligencia” al servicio del Vaticano. Es posible que formara parte de la red clandestina creada en esos años por la Iglesia, el Abetal, construido a modo de francmasonería católica (en la que, se ha dicho, se habría inspirado monseñor Escribá de Balaguer para crear su Opus Dei).

Monti y Hoffet, amantes de las conspiraciones, conspirador el primero y descubridor impnitente de conspiraciones el segundo, se apreciaron, consideraron que ambos podían ayudarse prestándose libros, realizándose confidencias y manteniendo contactos relativamente frecuentes. Se habían conocido en el hotel Tours-la-Reine de París en donde Emma Calvé se albergaba y recibía a sus amigos y conocidos. Hoffet había conocido al padre Sauniere en su primer viaje a Paris, cuando llevó al seminario de Saint Sulpice los documentos originales que había encontrado en el curso de la reforma de su Iglesia. Se trata de un círculo de interesados por el ocultismo en el que se filtra (o in-filtra) Emile Hoffet a cuenta, sin duda, del Vaticano.

En 1966, un año antes de la aparición de El Oro de Rennes, en un golpe de suerte, de Séde adquiere una parte de los archivos personales de Hoffet. Él mismo lo explica en su última obra sobre el misterio de Rennes. Lo que no explica es en qué circunstancias realiza la compra. Estos archivos parecen interesantes y De Séde los citará en la última obra que escribió en 1988 sobre el asunto… pero sigue eludiendo explicar las circunstancias en las que adquirió los documentos, y sobre el contenido de los mismos. Tan sólo cita los datos biográficos relativos a George Monti. Pero hay algo más raro aún.

Si De Sede había comprado los archivos en 1966 y la obra escrita por Plantard y firmada por De Séde, se publica al año siguiente, apareciendo el nombre de Hoffet en la página 35 de la edición española, ¿por qué no menciona la existencia y el contenido de esos archivos ya desde entonces? Máxime cuando había realizado añadidos de su propia cosecha al manuscrito de Plantard.

En la primera obra se menciona que el padre Sauniere conoció a Hoffet a través del padre Bieil, director de Sant-Sulpice, del que se dice que “examinó cuidadosamente los cuatro jeroglíficos y rogó al visitante se los confiase por ocho días”. Bieil le presenta al editor de libros religiosos Ané, quien, a su vez, le presenta a Emile Hoffet “de apenas 20 años que se interesa por la paleografía y la criptografía junto al sabio sacerdote padre Baguès” y añade: “Se halla sólo en los comienzos de una larga carrera de investigador que habrá de llevarle varias veces al Vaticano y le hará consagrar sus trabajos al ocultismo y a las sociedades secretas”. Nada más… ni una mención a los archivos adquiridos un año antes. Esa es toda la mención que realiza la obra a Emile Hoffet.

Alguien sigue mintiendo en toda esta historia. ¿Para quién trabajaba Hoffet? Se podría pensar que es Hoffet quien le presenta a Emma Calvé y a su amante, el ocultista Jules Bois y que es a través de Hoffet como entra en contacto con Monti y, de ahí con el círculo de la Rosa Cruz Católica de Josephin Peladan. Sobre este terreno no puede afirmarse ni negarse nada rotundamente. Peso, en esta cuestión reside la clave: saber exactamente cómo llegó Sauniére a vincularse al círculo rosacruciano de Peladán…

¿Y por qué es importante establecer este hecho? Por que se puede establecer una filiación que lleva:

- de Berenguer Sauniére y su “tesoro” a Emile Hoffet

- de Emile Hoffet al círculo rosacruciano de Josephin Peladan

- de Josephin Peladan a su secretario, Georges Monti

- de Georges Monti al Grupo Esotérico de Estudios Occidentales que él mismo creó

- del Grupo Esotérico de Estudios Occidentales a Pierre Plantard que es su secretario

Así pues, Plantard tuvo conocimiento de la existencia del cura de Rennes y de todo el misterio de su tesoro gracias a Georges Monti. Éste, tras hacer olvidar su papel extremadamente secundario en la colaboración y en grupos esotérico-políticos de la época como el círculo creado en torno a la revista Vaincre!, en los años 50 empieza a urdir lo esencial de la trama que todavía tardará diez años en eclosionar a través de Gérard de Séde. Tal es la filiación

6. La Raza Fabulosa como nueva pieza del puzzle.

La Raza Fabulosa aparece en 1973. Evidentemente, sus relaciones con Plantard eran todavía buenas pues, no en vano, toda la documentación, prácticamente sin excepción se la ha proporcionado Plantard. Se trata de uno de los libros más reprochables de Gérard de Séde. Inventa un personaje, “el marqués de B.” de quien dice es su amigo, un “historiador y savio”… que cree en los extraterrestres y que afirma con una seriedad pasmosa que los primeros reyes de Francia ¡eran extraterrestres! Y De Séde lo reproduce indicando sólo su “sorpresa”, pero sin añadir un ápice.

El personaje no es “completamente” Plantard sino una mezcla de Plantard y el propio De Séde en el que ambos aportan su contribución para forjar un personaje que, por lo demás, tiene unos contornos muy mal dibujados. Como en las novelas de capa y espada “el marqués de B.” termina muriendo sin que se sepa exactamente quien le ha disparado en el curso de una cacería. El “trabajo de investigación” cada vez se parece más un relato novelado.

¿Cuál es la “raza fabulosa”? La estirpe de los merovingios. ¿Por qué es “fabulosa”? Por que tiene genes extraterrestres… ¿A qué viene toda esta historia absurda de los extraterrestres que no volverán a aparecer nunca mas en la mitología de Rennes-le-Château? Se trata de un signo de los tiempos. La publicación de El Retorno de los Brujos había excitado a los amantes de lo misterioso. En esa época, Louis Pauwels y Jacques Bergier publicaban la revista Planete y, desde esa atalaya habían dado un impulso a todo lo anómalo, incluida la ufología que entonces empezaba a llamarse así. Un amplio sector de la población creía en la existencia de extraterrestres y si de lo que se trataba era de llamar la atención qué menos que recurrir a los extraterrestres. ¿Imaginan el impacto que causaría en España una obra destinada a demostrar que nuestros borbones vienen de allende galaxias?

De Séde introduce elementos de su propia cosecha. Como fruto de su estancia en Yugoslavia, De Séde debió conocer en la prensa local artículos sobre la temática paranormal que siempre interesó en los Países del Este como sustitutivo de la religión mientras se mantuvo el comunismo. Es por eso que entre las ilustraciones figura el fresco de Detchani, un monasterio medieval cercano a la frontera albanesa que “el marqués de B.” dice “haber visitado” en el curso de sus viajes a lo largo y ancho del mundo. Ahora sabemos que, fue el propio De Séde quien permaneció una larga temporada en la Yugoslavia titoista cuando él era uno de los “trotskystas titoistas” franceses…

Es posible que la creación del personaje del “marqués de B.” fuera un tributo subconsciente a su infancia y a su origen noble y, en este sentido es significativo que, también “matara al padre”, haciéndolo asesinar en las tres últimas páginas de su obra y explicando que el hijo del marqués, poco interesado por los trabajos de su padre, se fue a Katmandú para no volver. Por otra parte, si en De Séde, su origen familiar pesaba mucho y en su complicada ecuación interior, su militancia trotskista, el evidente rechazo a la figura del padre ausente (en viajes permanentes) y el autoritarismo de su madre, en Pierre Plantard la situación es, como mínimo tan grave: hijo de una modesta familia, en la profesión del padre que aparece en varios documentos oficiales puede leerse “valet de chambre”, esto es criado o mayordomo. Plantard explicó que al tratarse de una familia “noble” (los Plantard… de Saint Claire), habían falsificado documentos durante la ocupación alemana que, según Plantard, “perseguía a los nobles”… Porque, si De Séde era de origen noble, Plantard tenía delirios de grandeza y durante toda su vida se comportó como si fuera de una familia noble. Es posible, incluso, que su amistad con Gérard de Séde y el que lo eligiera a él, en lugar de cualquier otro periodista y escritor de fama en la época, se debió a que deseaba estar próximo a los nobles. A no olvidar que el otro amigo con el que elaboró los “falsos pergaminos” y los que luego se llamarán Dossiers Secrets (a los que nos referiremos más adelante), era también noble, el marqués Philipe de Cherisey. A mayor abundamiento, tras la disolución del Grupo Esotérico de Estudios Occidentales, los supervivientes crean la Orden Alfa-Gálatas en la que ya milita Pierre Plantard. El dirigente del grupo, de quien recibe la jefatura de esta orden iniciática es Maurice Moncharville que se hace llamar “Conde de Moncharville”, un hombre notable, profesor de Derecho y antiguo encargado de la misión francesa en el Tíbet. Plantard pasa a dirigir la Orden Alfa-Gálatas con el nombre de “Pierre de France”…

A parte de estas particularidades y del interés en figurar junto a la nobleza sino de presentarse como noble, Plantard ofrece las pistas esenciales con las que De Séde compondrá La Raza Fabulosa. Estas pistas están contenidas en una obra dactilografiada que De Séde dice encontrar en la Biblioteca Nacional con la signatura 4º 1m1249. Lincoln, Baignet y Leight en El Enigma Sagrado describen este documento: explican que se trata de una carpeta de tapas duras que contiene recortes de prensa, cartas pegadas en láminas de refuerzo, opúsculos, numerosos árboles genealógicos y alguna que otra página impresa que, al parecer, había sido extraída de alguna obra… Todo este material se atribuye a un tal Henri Lobineau.

Cuando se publica El Enigma Sagrado es la primera vez que el nombre de Lobineau aparece como tal, sin embargo, Gérard de Séde había utilizado el material contenido en estos dossiers que cita expresamente en La Raza Fabulosa: sólo que lo hace con otro nombre “Henry Lebineau”. La pequeña diferencia entre “Lebineau” y “Lobineau” no es banal, será el inicio de un juego de las confusiones que tiende a alejar cada vez más el conocimiento del verdadero autor de estos documentos.

Los Dossiers Secrets de Henri Lobineau fueron depositados en 1965 en la Biblioteca Nacional (con fecha de edición 1954), es decir, dos años antes de la publicación de El Oro de Rennes. De Séde afirmará que conocía los documentos en el momento en que se editó el libro, sin embargo, de ellos no habla en el libro y elude lo esencial de la temática que contienen, acaso porque no es De Séde quien tiene el control sobre lo esencial de la obra, sino Plantard.

En estos documentos se encuentra todo lo relativo al origen de los merovingios. Uno de los documentos contenidos es la Genealogía de los Reyes Merovingios que utilizarán todos los autores que han trabajado el tema, a partir de La Raza Fabulosa. Tales genealogías aparecen como elaboradas por Lobineau en Ginebra en 1956. Pero todo esto es, indudablemente, una falsificación, empezando por la firma del autor.

El autor ni es Lobineau ni Lebineau, pues en los propios Dossiers Secrets existe una hoja dactilografiada que se dice extraída de la revista Semaine Catholique Genevoise del 22 de octubre de 1966 en la que se afirma que el verdadero autor, Leo Schidlof utilizaba el seudónimo Lobineau y acababa de morir. El artículo estaba firmado por un tal “Lionel Burrus”… Pero ni el semanario suizo existió jamás, y Burrus había fallecido un mes antes de la presunta fecha de publicación del artículo. Así pues, se trataba de una nueva mistificación. Schidlof, existió, pero se trató de un anticuario desinteresado por completo por los merovingios y por las genealogías… que ya había muerto en 1965. Más adelante se atribuirá la paternidad de los Dossiers Secrets al conde de Lenoncourt residente en París… en la calle Lobineau y que tampoco podía decir gran cosa al haber fallecido hacía tiempo. En el ambiente de la delincuencia siempre se dice que “el muerto se come el marrón”. En este caso, muertos no faltaban.

Pues bien, utilizando ese material de paternidad desconocida, De Séde en La Raza Fabulosa presenta la tesis que ya nos sumerge en la temática merovingia. Esta temática tiene cuatro vertientes:

- la génesis del pueblo franco que estaría formado originariamente por judíos de la tribu de Benjamín que se habrían desplazado de Palestina a la Arcadia, de allí a Sicilia, luego a los Alpes y finalmente a Austrasia.

- la génesis de la dinastía merovincia definida como “reges crítini”, esto es “reyes melenudos”.

- la supervivencia de la dinastía merovingia tras la muerte de Dabogerto II asesinado cerca de Stenay, cuyo hijo Sigeberto IV logró sobrevivir y perpetuar su linaje y

- el estudio rápido de distintos episodios de la historia de Francia que confirmarían esta supervivencia y pasarían revista a las distintas conspiraciones urdidas para hacer retornar el poder a esta dinastía.

El libro, a pesar de la enormidad que contenía –el origen extraterrestre de la primera monarquía franca- pasó sin pena ni gloria, fue impreso en una alta tirada pero distó mucho de ser un best-seller. Sin embargo se había dado un notable salto de cualidad al tema: si en El Oro de Rennes los merovingios solamente eran mencionados en unas pocas ocasiones (la iglesia de Rennes estaba datada en aquella época), ahora el tema adquiría un carácter central. Por lo demás, en La Raza Fabulosa no se mencionaba en absoluto al pequeño pueblo de Rennes-le-Château.

7. De La Raza Fabulosa a El enigma sagrado

Habrá que esperar a la publicación de El Enigma Sagrado para que la mitología de Rennes le Château aparezca en su totalidad. En efecto, Henry Lincoln, un productor de la BBC, casualmente había viajado por el Languedoc francés y adquirió el libro de Gérard de Séde sobre Rennes en 1969. Quedó fascinado por el tema y al año siguiente presentó a la BBC un proyecto de documental sobre el asunto. En las navidades de 1970, Lincoln se entrevistó en París con De Séde y éste se mostró críptico. Como se sabe, De Séde había enviado copia de los “falsos pergaminos” (que entonces todos daban como auténticos…) al Servicio de Cifra del Ejército, pero no publicó el “mensaje oculto” que supuestamente contenían. Cuando Lincoln le preguntó por esto, De Séde se mostró críptico: “Pensamos que podría interesar a alguien como usted, impulsarle a averiguarlo por sí mismo”.

En 1971 Lincoln inició el rodaje de un corto sobre el asunto. De Séde, ahora sí, le envió el texto del documento descifrado. Lincoln sospechó y se puso en contacto con los expertos en cifrado del espionaje británico. A partir de ese momento, Lincoln empieza a trabajar sobre un tema del que hasta ese momento De Séde no había dicho nada: el Priorato de Sión que sale a la superficie en el documentar The Lost Treasure of Jerusalem?, emitido por la BBC en 1972. Lincoln vio que el tema daba de sí y dos años después atacó con un nuevo documental Chronicle: The Priest, the Painter and he Devil.

En 1975, Lincoln sigue dándole vueltas al asunto y cree que todavía puede sacársele más partido. Entonces conoce a Richard Leigh, novelista y autor de novelas cortas. Hablan del tema y se ponen de acuerdo en “investigar” un poco más. Luego incorporarán a Michael Baignet. En 1979, el trabajo de este trío dio sus primeros frutos en el documental The Shadow of the Templars emitido por la BBC y en España unos años después en el programa de la tarde del sábado de Jiménez del Oso, a principios de los años 80.

Sin embargo, los documentales se los lleva el viento y solamente los libros permanecen. Así pues, con todo el material recopilado, elaboraron un primer libro, El Enigma Sagrado. Su acogida fue impresionante pero no logró superar los altos muros de los aficionados al esoterismo. En España, editado por Martínez Roca SA, la obra alcanzó varias ediciones pero su fama no superó a los apasionados por lo oculto y será sólo en 2003, cuando el libro de Dan Brown, El Código Da Vinci, inicie su fulgurante ascenso que la obra tendrá un segundo reverdecer. Por supuesto, Lincoln, Baignet y Leigh, publicaron varias secuelas de la obra: El Legado Mesiánico en 1986 y, Lincoln por su cuenta Le Temple Retrouvé en 1991, secuelas algo forzadas que demostraban que Lincoln, veinte años después de sus primeros contactos con la mitología de Rennes seguía “atrapado”.

El Legado tiene tres partes que, en el fondo, no son más que desarrollos de las obras de De Séde. En la primera, por ejemplo, titulada El Misterio, remite básicamente a la obra El oro de Rennes para pasar luego a tratar el tema templario tal como De Séde lo tocó en Templarios entre nosotros. También se habla de los cátaros que De Séde trató en un libro específico cuyo contenido lo sitúa fuera de la temática de Rennes: El tesoro cátaro. La segunda parte prosigue con esta misma referencia y se reproduce el capítulo sobre la Tala del Olmo de Gisors. En esa misma parte, los autores tratan el Priorato de Sión, del que habían sido los primeros en revelar su existencia en los documentales de los años 70 y se extienden en describir las vicisitudes seudo-históricas del linaje merovingio y del priorato, nacido para protegerle y salvaguardar sus intereses. Parte de este material ya había sido revelado por De Séde en La Raza Fabulosa. La última parte realizan una excursión por la leyenda del Grial que termina introduce un elemento nuevo que no había aparecido hasta ese momento: la sangre merovingia se identifica con la “sangre sagrada”, esto es, con la temática del Grial… pero también con la descendencia de Jesús. A partir de este momento y por una pirueta sorprendente, del cura de Rennes, Berenguer Sauniere, hemos pasado a la supuesta descendencia de Jesús. Esta interpolación se les debe fundamentalmente a los tres autores: autodidactas, ajenos por completo a cualquier escuela esotérica, picoteando de aquí y de allí como todo autodidacta, sin orientación clara y queriendo encontrar datos objetivos que demuestren sus intuiciones y sus apriorismo, de los que Pierre Plantard era en buena medida inductor, terminan afirmando, no sólo que los merovingios eran de origen judío, sino que Jesucristo tuvo descendencia y esta se perpetuó en la primera dinastía francesa. Así pues, Plantard que solamente había aspirado a reivindicar su sangre como merovingia y ser el Gran Maestre del Priorato de Sión, protector de la sangre real merovingia, por otra y gracia de tres indocumentados en materia de esoterismo, a la búsqueda de un best-seller, se va catapultado a la doble condición de: heredero de la casa de Clovis y legítimo aspirante al trono de Francia, de un lado, y de otro, ¡emparentado con Jesucristo y la Magdalena de los que sería último descendiente! Algunos, yendo a por lana, terminan trasquilados.

La obra es una novela de capa y espada realizada bajo el aspecto de un ensayo de investigación histórica. En la secuela El Legado Mesiánico se percibe claramente que, o bien los autores son unos ingenuos irredentos o bien están arrastrando el tema hasta más allá del sentido común. Si se hubieran tomado la molestia –o hubieran tenido la cultura suficiente- para investigar lo que fue la revista Vaincre!, publicada por Plantard durante la guerra plagada de elogios al mariscal Petain o preguntado en la prefectura de policía qué dossier había sobre Plantard, no hubieran cometido las irresponsabilidades de presentarlo como un “líder político” en la sombra y como un “hombre que sabía y podía”, cuando apenas era un pobre diablo megalómano y obsesionado por alcanzar un rango de nobleza.  Pero esta secuela es importante por que desplaza todo el tema de Rennes, del Priorato de Sión, de los Templarios y demás, al estudio de si Jesucristo tuvo o no descendencia y a pintar un cuadro divulgativo de las distintas corrientes espirituales en la Palestina del siglo I. En cuanto a la segunda parte es completamente irrelevante y está justificada solamente por el interés en mantener el tema del Priorato de Sión y de su Gran Maestre presente, doscientas páginas de divagaciones en las que Plantard en ocasiones aparece como un mitómano y en otras como un líder político-religioso.

A partir de este momento está abierto el camino que llevará al Código Da Vinci. Lo que había empezado como una historia heterodoxa de los templarios se había transformado en un folletín de capa y espada cada vez más distanciado de la ciencia histórica.

8. El mito novelado: J.J.-Benítez, Perling, Eco… Dan Brown

Así pues ¿existió el Priorato de Sión? No menos que Sigiberto IV el vástago merovingio superviviente. No, seamos claros: no hay absolutamente ni una sola prueba, en ningún momento de la historia que confirme la existencia del Priorato de Sión, ni la supervivencia de los merovingios. Alguien, Pierre Plantard creó una mitología a partir de nada. Sin embargo, millones de personas en todo el mundo, creen que el Priorato de Sión es una temible organización y que los merovingios un día instaurarán al Gran Monarca que reinará sobre el mundo.

Si se ha podido establecer este mito es precisamente por la ignorancia de la historia, por el fracaso de los sistemas educativos occidentales que han bajado el listón de la cultura a mínimos alarmantes y que han hurtado el espíritu crítico de las poblaciones. El que un periodista de extrema-izquierda con una psicología muy particular y que un “gran maestre” de pacotilla con unos complejos psicológicos más acusados, hayan lanado toda una mitología, no es algo raro. Tenían sus buenos motivos: solución de conflictos interiores de su personalidad, búsqueda de best-sellers, etc. Poco importa, no es algo nuevo. Lo sorprendente es que toda esta seudohistoria ha entrado por derecho propio en la cultura de masas y se ha convertido en un mito de la modernidad a pesar de su arcaísmo.

Hasta la aparición de El Enigma Sagrado, todo esto había obtenido una fama moderada. A partir de El Enigma Sagrado se producen dos fenómenos:

- por una parte el “enigma” se convierte en cada vez más escandaloso: ya no se trata solamente de un tesoro encontrado por un cura, ni siquiera de una dinastía que haya logrado sobrevivir… se trata de que Jesucristo tuvo descendencia y que Pierre Plantard tenía derecho a sentarse a la diestra de Dios Padre. Es evidente que, a partir de este planteamiento, quedaba oca racionalidad que defender. Por tanto, a partir de ese momento, toda la saga se vuelve más abrakadabrante: unos autores repiten las gratuidades históricas que otros han escrito y las aumenta, o de lo contrario, no tendrían lugar en el mercado editorial; otros construyen, pura y simplemente, locuras literarias. Es el caso de David Wood y de su obra –afortunadamente no traducida al castellano- Gínisis (Gínisis, no Génesis). Aquí ya nadie se ha tomado la molestia de falsificar documentos, ni de escarbar en la casuística histórica para aislar misterios reales o supuestos, simplemente se especula sobre el vacío. El propio Henry Lincoln entra en este género con su Temple Retrouvé (tampoco traducido al castellano) y en donde repite lo ya dicho bajando el listón y añadiendo especulaciones geométricas para concluir que “el misterio de Rennes-le-Château es la comarca misma”.

- por otra parte, algunos autores entienden que el “enigma” ya no da más de sí y optan por cambiar de género. No es tampoco algo nuevo. De hecho, en los años 70 y 80, nuestro “investigador ufológico nacional”, J.J. Benítez ya nos había obsequiado con una saga olvidable, Caballo de Troya, compuesta por casi una docena de títulos que le valió. En su biografía se cuenta que a partir de 1979 abandonó su profesión de periodista, y “se dedicó a la investigación por completo”. El resultado sería una saga interminable y, a ratos, incluso zafia sobre Jesucristo y su época. En fin, algo bastante lamentable, buena parte de lo cual, para acabar de arreglarlo, parece que había sido plagiado de un “libro revelado” patrimonio de una secta norteamericana, la Fundación Urantia. A pesar de contar con el apoyo de Editorial Planeta y de presentar su obra como su fuera “ensayo de investigación”, la obra de Benítez fue calificada benévola y unánimemente de “falta de rigor”. El Caballo de Troya de Benítez precede a las especulaciones sobre el Antiguo Testamento que luego alcanzan su primer clímax con El Enigma Sagrado y su paroxismo con El Código Da Vinci. A partir de ese momento se inicia un género maltratado por escritores mediocres el primero de los cuales es Peeter Berling que escribe varios best-sellers sobre la saga del Grial demostrando que carecía completamente de conocimientos, incluso superficiales… sobre la saga del Grial. Con mucha más base y una evidente intención crítica, Umberto Eco había escrito, tras el éxito de El Nombre de la Rosa, una segunda novela, El péndulo de Foucault denunciaba el afán conspiranoico que había aparecido con El Enigma Sagrado.

Eco no es novelista profesional, así que si en El Nombre de la Rosa había creado un andamiaje artificial basado en las horas para estructurar su novela, en El Péndulo de Foucault utilizó los sefirots de la Cábala hebrea. También aquí los templarios ocupan un lugar preferente en la narración. Al final todo resulta ser un “jeu d’esprit” en el que tres editores que desprecian a los autores ocultistas, crean un misterio como forma de evitar su aburrimiento.

Pero Eco, había creado un fantasma novelístico que a partir de ahora caminaría solo: había inaugurado un tipo de novela histórica en la que el ocultismo era el leit-motiv. La calidad intelectual de Eco hacía que, aun no siendo novelista, sus productos mantuvieran una indudable calidad. No puede decirse lo mismo de los miles de novelas históricas –empezando por La Torre de la Catedral del premio Nobel de literatura William Golding- ofrecidas por editoriales cada vez más desaprensivas y dirigidas a un público poco exigente. Novelas escritas como churros y con la misma calidad de la patata. He hablado con algunos autores que se dedican a este género: solo una ínfima minoría tiene conocimientos históricos, pero, aun en ese caso, las necesidades narrativas privan sobre el rigor histórico.

Para los que recordamos la forma en que J.J. Benítez vendía sus siete partes de Caballo de Troya, cuando llegó Dan Brown asegurando que había “realizado una profunda investigación histórica”, no nos sorprendimos excesivamente. Sabíamos lo que iba a ocurrir: jaleado por los medios de comunicación, una obra literaria mediocre, sino rematadamente mala, con poca imaginación, conocimiento históricos obtenidos en libros ocultistas de mala o de malísima calidad, escritos por indocumentados autodidactas que ni siquiera tenían conocimientos en profundidad en materia de ocultismo, iba a gozar de gran popularidad entre un público poco exigente y sin capacidad crítica siempre dispuesto a comulgar con ruedas de molino siempre y cuando se acompañe la rueda con un poco de cat-chup… El cat-chup en este caso es la “garantía” de que el libro es el producto de “una profunda investigación histórica”.

Desde el punto de vista literario, el enorme mérito de Dan Brown es escribir un libro compuesto por capítulos extremadamente breves que no cansen al lector y que puedan leerse entre dos o tres paradas de metro. No hay más. El hecho de que uno de los protagonistas ostente el apellido Sauniére, como el cura de Rennes, ya indica la imaginación que ha empleado en la construcción de la novela.

Como en todo best-seller que se precie, al éxito literario siguió la secuela cinematográfica que apareció en un momento en el que el filme La Búsqueda -protagonizada por Nicolas Cage- ya aludía a templarios, conspiraciones, masones, sociedades secretas, etc.

La primera mitología de masas estaba servida. O quizás era la segunda. Sí, porque, antes había aparecido otra: los extraterrestres habían revalorizado a los cielos, gracias a los OVNIS, millones de personas volvieron a mirar con esperanza la llega de mensajeros del más allá que aportaran una regeneración escatológica del mundo. Pero luego, a fuerza de explotar el fenómeno, a partir de la “autopsia al extraterrestre de Roswell”, el fenómeno entró en regresión: en efecto, los mitos de la modernidad son necesariamente breves porque la memoria de la población es corta y su capaciad de fatiga muy alta. Mirar eternamente a los cielos en la modernidad era imposible, ni siquiera para esperar la llegada del redentor. El hombre moderno, nervioso e inquieto, apenas podía tener la atención fijada por un breve espacio de tiempo en algún fenómeno. Más pronto que tarde, por cualquier motivo –en el caso de los OVNIS, el fraude de Roswell y otros muchos más como éste- el hombre encuentra excusas para mirar a otro lado o manifiesta su hartazgo y desinterés por aquello que hasta el día anterior le había cautivado. Hoy, los movimientos de masas son breves en el tiempo pero intensos en impacto.

Con la mitología de Rennes-le-Château, de los templarios y los cátaros, del cura de los millones, del Rey Perdido y de la dinastía merovingia, del Gran Maestre dl Priorato de Sión y todo lo demás, ocurría exactamente lo mismo. Un libro se mantiene como best-seller un máximo de año o año y medio, acabado el cual, o bien aparece otro best-seller o se cambia de género literario. Pero durante el tiempo en el que uno de estos mitos consigue imponerse está en boca de todos, eclipsa a cualquier otro producto literaria y, sobre todo, a quienes sostienen que se trata de un producto de escasa calidad.

Lo que nació en 1962 ha durado 45 años en sufrir las transformaciones que le han llevado del género de la parahistoria (Templarios entre Nosotros) a prácticamente olvidarse. El destino de los mitos de la modernidad es este: brillar con el doble de intensidad para durar la mitad de tiempo… Contra mayor es el fogonazo, menor es su tiempo.

Y ¿a todo esto? ¿cómo es que el cura de Rennes era multimillonario? Es simple –todo a fin de cuentas es suficientemente simple- traficaba con misas y su superior jerárquico lo sancionó por ello. Así de simple, así de sencillo…

© Ernesto Milà – Infokrisis – Infokrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com