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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

ORIENTACIONES

Barcelona – Marsella – Detroit

Barcelona – Marsella – Detroit

Info|Krisis.- El pasado martes 28 de julio se produjo un extraño incidente en pleno centro de Barcelona. En la calle Pintor Fortuny, esquina Ramblas, en el vestíbulo de un conocido hotel, un pistolero (no identificado en el momento de escribir estas líneas), disparó contra dos individuos que se encontraban allí, causando un revuelo en la zona poblada por los últimos barceloneses que se arriesgan a vivir allí y visitada diariamente por decenas de miles de turistas. El agresor salió huyendo por la calle Xuclá, atravesó un supermercado que linda con esta calle y con las Ramblas, y se perdió tras subirse a un taxi. El jueves a primera hora se difundía un dato “clarificador” sobre el delincuente: “es de raza blanca”.

En cuanto a las víctimas eran al parecer delincuentes rusos, de lo que los Mossos d’Esquadra han podido deducir que se trata de un “ajuste de cuentas por cuestiones de droga”. Es lo más probable, pero también es significativo que estos episodios tengan lugar en el centro de Barcelona, ciudad que, hoy por voy SOLAMENTE vive del turismo y si el turismo faltase, la ciudad revestiría en pocos meses el aspecto de Detroit, ciudad abandonada a su suerte en la que las malas hierbas crecen por las calles más céntricas.

LA SEGURIDAD, SIEMPRE, PRIMER DERECHO HUMANO (NO RECONOCIDO)

Barcelona está en crisis. Eso nadie lo duda. Otra noticia de la misma mañana barcelonesa. Toda España ha podido ver las imágenes que han mostrado TODOS los informativos de TV: una mujer entra en su domicilio, en pleno Ensanche barcelonés –una zona, hasta hace poco extremadamente tranquila; he vivido allí 45 años y no he visto ni un atraco, ni una riña tumultuaria, ni una agresión… pero las cosas han cambiado–, tras ella dos individuos, aparentemente jóvenes (con los rasgos ligeramente deformados en la versión del vídeo de seguridad retransmitido, seguramente para evitar que se reconociera su origen étnico). Los dos individuos la agarran del cuello e intentar arrancarle el collar con extrema brutalidad. Un portavoz de los Mossos d’Esquadra ha dicho a Antena 3 TV: “La brutalidad que se ve en este vídeo no es nada, comparada con la que hemos visto en otros vídeos similares”.

Así que hay que tomar nota: si entras en el portal de tu casa, vigila si hay gente mirando. Si la hay, date una vuelta porque puede ocurrir que vayan a por sí, sobre todo si eres mujer… ¿Es esto vivir en libertad? No: no hay libertad, ni posibilidad de ejercer derecho humano alguno sino hay SEGURIDAD. La seguridad es el primer derecho humano, sin el cual todos los demás no se pueden ejercer. Los ciudadanos de Barcelona no son libres (por mucho que voten en libertad), gracias a que sus autoridades (municipales, autonómicas, estatales) han velado más por los derechos humanos de los delincuentes, que por la seguridad de las víctimas. ¿Hace falta recordar que los Mossos d’Esquadra fueron dirigidos durante el tripartido socialista–soberanista por Joan Saura más preocupado porque en las comisarías no se escapara ningún tortazo que por la seguridad en las calles?

DONDE APARECE “EL MARAVILLAS DE SANS”

Cataluña no funciona (¿cuántas veces a la semana los trenes de cercanías están cortados porque bandas de delincuentes –y todo apunta que se trata de “roms”, gitanos rumanos– roban cobre?) y cuando uno se entera de que el delincuente que ha protagonizado la agresión contra la mujer en el portal del Ensanche es ultra-conocido por los servicios policiales de la Generalitat, incluso porque tiene la estupidez de colgar sus hazañas en redes sociales, uno se pregunta ¿qué será lo próximo que ocurrirá en Cataluña? ¿Hará falta que algún delincuente multi-reincidente asesine a algún turista para que se corte en seco el flujo turístico a Barcelona y ésta ciudad pase a ser, de un día para otro, la “Detroit mediterránea”?

El “perla” en cuestión, lo conocían todos los vecinos del barrio de Sans: “el Maravillas de Sans” se hacía llamar. Y tan contento. Total, era menor de edad (o decía que lo era… y si lo decía, para qué dudar de alguien que ha venido a “pagar las pensiones de nuestros abuelos” y que en su buena fe y humanidad se había visto arrojado a la “pobreza”) y tenía todas las características para salir indemne de cualquier delito cometido: era menor y era inmigrante o hijo de inmigrantes. ¿Quién podía ponerle los grilletes y arrojarlo a una mazmorra fría en donde no constituyera un peligro para los barceloneses sin ser acusado de “xenófobo y racista”?

Ha hecho falta que toda España viera un vídeo de singular violencia para que fuera del barrio “el Maravillas de Sans” alcanzara fama nacional y, a la vista de que las elecciones están próximas (a menos de dos meses en Cataluña), los Mossos “siguiendo las órdenes de la Consellería de Interior” se hayan visto obligados a hacer LO QUE DEBÍAN HABER HECHO HACE AÑOS: poner a buen recaudo al “Maravillas”… ¿Durante cuánto tiempo? Si es verdad que es menor, durante horas… así que no se preocupen los profesionales de los “derechos humanos” que, sino mañana –por el revuelo ocasionado–, será pasado, pero “el Maravillas” saldrá a la calle a hacer lo único que ha venido haciendo entre nosotros: robos con intimidación. No le toque la cara si lo ve, no se defienda si le agrede, ni salga en defensa de mujer alguna atacada por él… porque es menor y si le parte un diente o simplemente tiene un roce, le acusará de “agresión xenófoba y racista”, su abogado alegará que “empleó una violencia innecesaria” y será usted, pobre barcelonés, el que acabará en la trena…

BARCELONA, ENTÉRESE, YA NO ES SU CIUDAD…

¿Es que no se ha enterado de que Barcelona ya no es SU CIUDAD? Usted es el último mono en Barcelona: los primeros son los turistas que son los que garantizan la cuenta de resultados de la industria hotelera (la alta burguesía catalana ya no invierte en hilaturas, prefiere la hostelería aquí y en el Caribe), los segundos los barrios altos (allí, los delincuentes saben que es donde hay dinero, pero ni se les ocurre cruzar la Diagonal por encima de la Zona Universitaria (allí viven los restos de la alta burguesía y los nuevos ricos de exCiU y PSC: son delincuentes, no suicidas, no van a provocar a casa del “amo”). Después, vienen los inmigrantes. Lo repetiré una vez más: no tengo la menor duda de que la mayoría de inmigrantes HAN VENIDO PARA TRABAJAR (a pesar de que no hay trabajo), pero tampoco tengo la menor duda de que LA MAYORÍA DE DELINCUENTES SON INMIGRANTES (y para demostrarlo están las estadísticas penitenciarias). Y unos u otros, están por delante del barcelonés en derechos, prerrogativas y elusión de impuestos (un mantero no paga impuestos, la tienda que delante suyo vende los mismos objetos, si los paga…)

En 1983, Joan Maragall, tuvo un “flash” (no sabemos producto de qué combinado explosivo), “vio” Barcelona convertida en “ciudad fashion”, en la Nueva York del Viejo Mundo, la ciudad del diseño, la moda, las nuevas tecnologías, poco de atracción de inteligencias superdotadas y sentires extremadamente creativos. Y puso en marcha su plan… Barcelona pegó un nuevo “tirón” en su frente marítimo: apareció toda una zona nueva en el cuadrante sur–este de la ciudad: se urbanizó la Zona Olímpica, el barrio de Pueblo Nuevo. La cosa no fue mal. Es cierto que las viviendas Olímpicas se vendieron a un precio demasiado alto (para ser viviendas de segunda mano, muy próximas a zonas “conflictivas” como la Mina o el Campo de la Bota) pero la operación especulativa no fue mal. A fin de cuentas, desde la Edad Media se decía que “La terra a Barcelona val dines i si es a la Rambla ancara val mès”.

Luego, se quiso prolongar este éxito en algo que fue, de partida un fracaso, por mucho que estuviera avalado por los sectores masónicos (que los había) del Ayuntamiento: fue aquella frivolidad del Forum de las Culturas del 2004, realizado doce años después –cifra simbólica– de las Olimpiadas del 92 y que nació, vivió y murió sin pena ni gloria y sin que interesase a nadie en la ciudad. Pero aquello sirvió para “acabar” la Diagonal, llevarla hasta el mar y construir nuevos edificios en pleno boom de la construcción. Tras el Forum 2004 lo que existió fue un proyecto especulativo amparado tras una fachada “humanitarista” y “políticamente correcta”. Las buenas palabras encubrían las intenciones más espúreas.

BCN: LA CIUDAD ¿QUEMADA? NO, ABANDONADA

En el otro extremo de la ciudad, hacia L’Hospitalet y más allá de L’Hospitalet, se construían otros rascacielos que demostraban la pujanza de Barcelona… Pero, fatalmente, antes de que se acabaran y mucho antes de que se vendieran, estalló la crisis del 2007 cuya existencia solamente se reconocería a finales del año siguiente. Mal asunto, porque a partir de 1996, cada vez con mayor velocidad y de manera creciente desde 1991, los barceloneses habían empezado a abandonar la ciudad. Barcelona, se decía, era “una marca”, y había que pagar por vivir en ella. Poco a poco, cada vez más barceloneses, o no podían pagar la “marca” o juzgaban que no valía la pena hacerlo.

Las cifras son dramáticas: en 1981 la ciudad alcanzó su límite poblacional (1.752.627 habitantes), diez años después, a razón de 10.000 al año, había perdido 100.000 habitantes. En 2001 ya había perdido 200.000 habitantes… y en la actualidad tiene 1.602.386 censados. Pero esta cifra es engañosa: incluye a no menos de 250.000 inmigrantes… lo que implica que los barceloneses de origen, en estos momentos están, en torno a 1.350.000 o, quizás incluso menos (¿quién lo sabe? De hecho muchos inmigrantes tienen ya el DNI español, así que cualquier estadística es engañosa y un electroimán talibán y su mujer cubierta de burka riguroso pueden ser considerados como “barceloneses” a pleno derecho…). Lo cierto es que, sea como fuere, la ciudad desde los fastos de 1992 ¡HA PERDIDO 400.000 HABITANTES BUENA PARTE DE ELLOS BARCELONESES DE “SOCA I ARRELS”! Y si se han ido es porque percibían que el clima se está haciendo progresivamente más hostil para ellos, los ayuntamientos desatienden todas sus reivindicaciones y gobiernan solamente para los “señores del turismo” y la inseguridad se extiende como una mancha de aceite, cada vez por más barrios.

Y en esto llega “el Maravillas de Sans”, un hijoputa (¿o es que se le puede dar otra calificación? ¿o es que cualquier persona de bien dudaría a la hora de darle esta calificación que no hace sino reconocer los méritos que él mismo gilipoyas se arrogaba como “malote” del barrio? ¿O es que no hay que llamar a las cosas por su nombre?) y el barcelonés medio recuerda que está en una ciudad hostil, cuyo destino pende de un solo hilo: el turismo. Como a algún malote de esta categoría se le vaya la mano o a alguna mujer agredida reciba algún pinchazo que la deje tendida (que los lares protectores de la Colonia Julia Augusta Paterna Faventia Barcino desde los tiempos del Divino Augusto, no lo quiera), se acaba el turismo.

Alguno dirá: “Bueno, va siendo hora de que la ciudad recupere su rostro originario, el que ha perdido en la última década”. No, queridos ex conciudadanos: esto se ha acabado. Nada pinta bien en la Ciudad Condal. Regida ahora por un equipo municipal sin experiencia y sin tener las ideas excesivamente claras, con gestores que nunca antes han gestionado ni siquiera una comunidad de vecinos, mucho nos tememos que ni la Generalitat tiene intención de pagar espeluznante deuda que tiene con la ciudad, ni a los barceloneses les queda otro remedio más que emprender la ruta del exilio, o de lo contrario, se arriesgan a que “el Maravillas de Sans” en persona o cualquier otro de los miles que hay como él en la ciudad, le esperen en la calle, en el transporte público o en cualquier esquina de su ciudad.

BARCELONA VERSUS MARSELLA

En 1942 las tropas alemanas ocuparon Marsella. Inmediatamente percibieron que el problema de la ciudad eran los barrios portuarios en donde se traficaba con armas y drogas. No lo dudaron: el 24 de enero de 1943 el ejército alemán voló el Puerto Viejo de Marsella. Lo podían hacer porque eran nazis y malvados y si horneaban a seis millones de judíos, por lo mismo no tendrían reparo en pulverizar los focos de contaminación marselleses. Se acabó el problema que solamente resucitó en 1980 cuando a una media de 20.000 habitantes al año, los viejos marselleses que habían reordenado su ciudad, empezaron a irse. Yo vi en 1987 aquello en lo que se había convertido Marsella: en aquella lejana fecha, por la Canabière (equivalente a las Ramblas barcelonesas) ya no había “franceses”. La mayor parte del gigantesco puerto estaba desierto, sin barcos, sin estibas (¿cómo iban a desembarcarse allí mercancías si los ladronzuelos se quedaban cada vez con más cargas?).  Hoy Marsella –lo he dicho en muchas ocasiones– es una ciudad magrebí (que, además, no funciona…) en la orilla equivocada del Mediterráneo. Ese –oídlo bien– es el destino de Barcelona: la que debiera haber sido “ciudad fashion” es hoy refugio de delincuentes que hacen suyos barrios como el Raval, la Rivera, Sans, Hostafrancs, se extienden por Sant Antoni, tienen enclaves en Nou Barris, en Ciutat Meridiana, etc, etc, etc, etc… y operan en el Ensanche.

Un barcelonés que ha recorrido durante décadas las Ramblas, que ha parado en sus kioscos, no puede por menos que deplorar en lo que se ha convertido aquella zona de la ciudad: un parque temático apto solo para turistas, coto de caza para delincuentes y verdadero sumidero de desolación para los barceloneses. Asco, náusea y repugnancia hacia una clase política local, tan inútil como miserable, que ha convertido la ciudad en un infierno dantesco en el que cabría colocar aquello de “Abandonad toda esperanza”

BARCELONA VERSUS DETROIT

Pero quien crea que Barcelona no puede degenerar más, se equivoca. En un artículo anterior he demostrado fehacientemente que la “ciudad de diseño” ha sido hace poco plató para el rodaje de las más retorcidas películas porno en la que la misma dignidad de la mujer se ha visto atacada (ver artículo BARCELONA: CIUDAD MUERTA – CAPITAL DEL PORNO, en info|krisis: http://info–krisis.blogspot.com.es/2015/07/barcelona–ciudad–muerta–capital–del.html).  No sabemos todavía –ni hay partido alguno, ni “viejo”, ni “emergente”, interesado en saberlo– si esas docenas de películas porno han sido rodadas con todos los permisos municipales. Venderse se venden, y resulta difícil rodar una película porno en la Plaza de Cataluña o en las Ramblas, delante de niños, sin que pase por allí una pareja de municipales, así que deberemos concluir que las filmaciones se realizaron con todos los permisos municipales correspondientes. Barcelona dista mucho de haber tocado fondo. Ahí está Detroit.

Detroit es la ciudad más grande del Estado de Michigan (EEUU, por si hacía falta recordarlo, para damnificados por los últimos planes de enseñanza). Detroit fue en un tiempo ya lejano, capital norteamericana de la industria del motor. Allí estaba la General Motors y la Chrysler, la Ford y la Pontiac, el sello discográfico Motown. Era la “Barcelona industrial” de los EEUU. E todo esto ya no queda nada. En 1950 era la cuarta ciudad de los EEUU en población con 1.800.000 habitantes… de los que hoy apenas quedan 700.000 y a título póstumo. Detroit se ha hundido. El 18 de julio de 2013 la ciudad se declaraba en “bancarrota”. El 87% de la población es afroamericana (por no decir negra).De blancos apenas queda el 10%. La delincuencia y las malashierbas son propietarias de Detroit. En la actualidad le cabe el dudoso honor de detentar el título de “ciudad más peligrosa de los EEUU”. Los “fondos buitre” han ido comprando edificios en Detroit, la ciudad en la que ya nada funciona. No siempre, esos fondos, aciertan: lo que ahora poseen en la ciudad es algo que usted y yo, incluso un Tercio de la Legión, rechazaría por peligroso e inservible. Pues bien, ese es el destino extremo que aguarda a Barcelona, cuyo destino pende de un hilo, tan fino, tan tenue, que con gentuza como “el Maravillas de Sans”, se puede romper en cualquier momento.

LA DISYUNTIVA: IRSE O LUCHAR

Barcelonés: tienes solamente dos posibilidades (ninguna otra, no te engañes, nadie te va a resolver el problema): o abandonar la ciudad antes de que sea demasiado tarde, o luchas por lo que es tuyo, al margen y de espaldas a lo políticamente correcto, llamando a las cosas por su nombre, sin eufemismo y sin paños calientes. Hay unos culpables en lo que ha ocurrido y si optas por quedarte, esos culpables tienen que ser señalados con el dedo de la justicia y de las responsabilidades políticas. Y tienen que pagar, claro que tienen que pagar. De momento, el que se ha quedado como víctima de sus errores eres tú. Procura que, si elijes quedarte, la situación no se degrade mucho más, porque tú destino es jugar el papel de víctima. No te quepa la menor duda, si a un Mozo de Escuadra se le escapa un tortazo para “el Maravillas”, será sancionado y aparecerá en todos los informativos. Pero si “el Maravillas” en sus próximas aventuras te pincha, te roba y daña a tu familia, nadie, me oyes, nadie, salvo los que te aprecian y los barceloneses hartos de esta situación, se solidarizarán contigo.

O te vas lo antes posible, o tomas conciencia del cambio radical que se está produciendo en la ciudad en los últimos 20 años y luchas, a partir de cero. ¿Contra quién?

– Contra los que han hecho posible que Barcelona se haya convertido en un infierno.

– Contra los que fieles a lo políticamente correcto se niegan a reconocer la verdadera naturaleza del problema.

– Contra los miles de “Maravillas de Sans” convertidos en ciudadanos de pleno derecho a pesar de sus exacciones.

Contra estos tienes que luchar. ¿Y con quién puedes hacerlo?

– Junto a los que son como tú, a los que quieren salir a la calle con seguridad y tranquilidad.

– Junto a los que llaman al “pan, pan y al vino, vino” y son perfectamente conscientes de dónde vienen los problemas: de la inmigración masiva y descontrolada y de la especulación sin principios llevada a cabo por los últimos gobiernos municipales.

– Junto a los que no procuran levantar una alternativa a los partidos que han convertido a Barcelona en un infierno y junto a las nuevas siglas “emergentes” que aspiran solo a gestionar ellos ese infierno.

Barcelonés: agrúpate y prepárate para resistir y contra–atacar o bien para preparar las maletas. De ti depende.

© Ernesto Milà – info|krisis – http://info–krisis.blogspot.com

 

Estatutos palaleros 32-79

Estatutos palaleros 32-79

Info|krisis.- Algo de razón tiene el soberanismo cuando dice que Cataluña es diferente. Si Marx estableció que la historia se repite primero como tragedia y luego como comedia, podría ser que en Cataluña este orden se invirtiera y lo que el 6 de febrero de 1934 fue una simple comedia irrelevante, se convierta en tragedia a partir del 27 de septiembre de 2015. Sea como fuere, vale la pena realizar algunos apuntes sobre las vicisitudes de ambos estatutos de autonomía e intentar extraer algunas sorprendentes conclusiones de ambas enseñanzas históricas... si de lo que se trata es de no repetir la tragedia, aunque, a fin de cuentas, esto parezca más una comedia.

1. La perspectiva del tiempo demostró que, al margen de las buenas palabras conciliadoras de sus propulsores, tanto el Estatuto de Nuria de 1932, como el Estatuto de Sau de 1979, no eran más que pasos intermedios y provisionales en la gradual marcha del nacionalismo hacia su objetivo final, la independencia. Es cierto que los nacionalistas en1979 no han engañado a nadie salvo revistiéndose con pieles de cordero, cuando eran perfectamente conscientes de que estaban repitiendo la misma jugada que hicieron en 1932 y que concluyó dos años después en los sucesos del 6 de febrero de 1934 con la proclamación durante unas pocas horas el “Estado Catalán dentro de la República Federal Española”. Más sutiles que Companys, los soberanistas catalanes actuaron a partir de 1979 en tres tiempos: 1) reivindicación del Estatuto argumentando el estado de postración de Cataluña, 2) consecución de un Estatuto con un sistema electoral que garantizada al nacionalismo ser inamovible y, utilizar la estructura autonómica como base para constituir un Estado independiente, 3) avanzar posiciones aprovechando la ambigüedad socialista (“nou Estatut” impulsado por Maragall bajo la presión de Carod Rovira en 2006). Todo este les lleva a pensar que es posible la independencia con facilidad y sin necesidad de grandes traumas, con una simple declaración formal.

2. La derecha catalanista ha tenido el corazón en Cataluña y la cartera en Madrid. Aunque con muchas más categoría, estatura moral y calidad humana, la Lliga de Cambó ejerció un papel similar al del sector moderado de la extinta CiU. El catalanismo siempre ha estado dividido en tres sectores: catalanismo moderado de derechas, catalanismo radical y catalanismo militarista. Durante la República estas tendencias estaban representadas por la Lliga, ERC y la galaxia formada en torno a Josep Dencàs (Estat Catalá, JEREC, Palestra, Nosaltres Sols!, Partit Nacionalista Catalá). Desde la transición el reparto fue similar: la sigla CiU ocupaba el sector moderado, ERC el sector radical y los grupos vinculados Terra Lliure, MDT, y luego CUP, eran el sector que no desdeñaba la lucha armada. En ambos casos, regionalistas y catalanistas moderados, soberanistas radicales y militaristas, insistían en que en Cataluña no debía estar presente ningún partido “estatal” con las mismas siglas. Incluso los socialistas debían de ser “otros” y la sigla PSOE no debía aparecer en Cataluña (USC antes de la guerra civil y PSC desde la transición). Cuando Gil Robles intentó impulsar la Acción Popular Catalana, como rama catalana de la CEDA, incluso la Lliga amenazó con romper cualquier relación con él. En 1986, cuando Aznar llegó al poder con el PP y este partido contó con una cómoda posición en Cataluña de la mano de Vidal Quadras, Pujol exigió (y obtuvo) que se le enviara fuera del territorio catalán. Para toda forma de catalanismo, moderado, radical o extremista, ningún representante de una sigla “española” puede estar presente en la política catalana.

3. Cataluña ya no es, el eje económico imprescindible en torno al que gravita lo esencial de la economía española. En los años 30, Cataluña era una de las pocas zonas industrializadas del país; allí se había gestado una próspera burguesía a partir de la cual se generó el nacionalismo, especialmente con el retorno a los capitales, catalanes que retornaron  de Macaibo primero y luego de Cuba. La Cataluña industrial era imprescindible económicamente para un Estado Español, buena parte de cuyo territorio se dedicaba a actividades del sector primario. Cuando se negoció el Estatuto de 1979 Cataluña seguía siendo el pulmón industrial del Estado (gracias a la prosperidad económica que sobrevino durante el franquismo, especialmente a partir de 1959 con la nueva ley de inversiones extranjeras). Pero al iniciarse las negociaciones sobre el “nou Estatut” en 2006, la importancia económica de Cataluña ya estaba descendiendo aceleradamente. Desde la crisis económica de 2007, Cataluña ha perdido un 20% de su capacidad y en los diez años anteriores, perdió un 15% más. La Cataluña soberanista que reivindica ahora la independencia ya no es esa parte imprescindible del Estado en torno a la cual gravita la actividad económica española; ese papel radica ahora en Madrid (entre otras cosas por la desconfianza y la inseguridad que ha ido  generando la Generalitat en los últimos 30 años).  Lo preocupante para el nacionalismo catalán es que algunos de los rasgos que ha ido adquiriendo esa región tienen mucho más que ver con Andalucía que con cualquier otra zona del Estado: similares tasas de paro juvenil (por encima del 50%), similares tasas de inmigración, inamovilidad de los partidos que ostentan el poder, tasas similares de abandono escolar. Paradójicamente, esa Cataluña cada vez más parecida a Andalucía, no ha sido generada por la derecha estatalista, sino por el nacionalismo soberanista. 

4. Los “fueros” eran una recompensa por actos de lealtad. Los Estatutos de Autonomía tienen el techo más o menos alto según sea mayor o menor la presión que ejercen sus impulsores. Los Estatutos de Autonomía son una modulación en la modernidad de la antigua legislación foral. Los reyes otorgaban fueros (privilegios) a aquellos que querían recompensar por algún gesto de valor o de lealtad. Sin embargo, los Estatutos de Autonomía se otorgan en función de las presiones recibidas por el Estado. En el fondo de la razón de ser de un Estatuto de Autonomía lo que existe es un chantaje: en ocasiones el chantaje tiene que ver con el terrorismo (caso Vasco, con la acción de ETA que “pega los palos” y del PNV que “recoge las nueces”) o con el peso económico de una región (caso catalán en 1932 y 1979). No es raro que luego, la fase autonómica sea un “estado intermedio” entre la vinculación al Estado y el proceso de independencia. El nacionalismo siempre considera que Estado al aprobar el Estatuto de autonomía demostrase su debilidad. Ni, por lo mismo, tampoco es extraño que las regiones que han recibido regímenes autonómicos más amplios sean aquellos que más interés tienen en la independencia. El Estatuto de 1932 llevó directamente a la proclamación del “Estado Catalán dentro de la República Federal Española” y el Estatuto de 1978 (reformado en el 2006 sin que existiera la más mínima demanda social) conducirá a la crisis soberanista que ya se prolonga durante cuatro años (en su actual configuración) y que debería llevar a la independencia en un máximo de seis meses.

5. Las dos situaciones de máxima tensión que se han dado en 1932 y en 2015 solamente fueron posibles gracias a la acción combinada de dos elementos: el soberanismo y la acción de los socialistas. Companys pactó con el PSOE la proclamación del “Estado Catalán” en el mismo momento en el que estallase el golpe de octubre de 1934. El elemento desencadenante fue la entrada de tres ministros de la CEDA en el gobierno de Alejandro Lerroux, que seguía a la tensión soberanista generada con la discusión sobre la Ley de Cultivos promulgada por la Generalitat. El elemento desencadenante de la revuelta que se inició en 2011, fue la sentencia del Tribunal Constitucional que recortó algunas de las atribuciones que se arrogó el “nou Estatut” de 2006 y que demostraba que, legalmente, ya no podía irse más allá por la “vía estatutaria”. En ambos casos, la acción de los socialistas fue equívoca. En 1932, conspiraron contra la legalidad republicana, simplemente por oponerse a la formación de un nuevo gobierno legal. A partir de 2006 se complicó extraordinariamente la cuestión catalana gracias a la pasividad condescendiente de Zapatero y a un presidente de la Generalitat socialista con las primeras fases de su grave enfermedad (que eran evidentes desde 1998 como mínimo), arrastrado por un aventurero inconsciente, Carod–Rovira. El papel “centrista” y equidistante de los socialistas en el actual proceso es lo que ha permitido a la minoría soberanista poner sobre el tapete la independencia.

6. Tanto el proceso soberanista de 1934 como el de 2015 tienen como protagonistas a dirigentes políticos nacionalistas de bajo perfil. Contrariamente a lo que ERC ha convertido en dogma, lo cierto es que de no haber sido fusilado por Franco, Lluis Companys sería considerado como un “mal dirigente político”, exaltado a destiempo y que ni siquiera iba acompañado de un historial previo como soberanista, sino más bien como “federalista”, incluso proclive a acuerdos con la CNT… a pesar de que su Conseller de Gobernación, Josep Dencàs, vio a la CNT como el primer enemigo de la independencia de Cataluña y los reprimiera sin piedad en las semanas previas a la insurrección de octubre del 34. Companys sucedía a Macià, mucho más carismático y experimentado, mientras que Artur Mas, igualmente de bajo perfil, sin ningún carisma, un segundón de CDC durante muchos años, mal negociador y pésimo gestor, sucedía a Pujol que con el tiempo había aprendido a mantenerse en la cresta de la ola sin comprometerse a viajes sin retorno. Este “bajo perfil” es lo que hace que ambos tomaran iniciativas a remolque de los acontecimientos y arrastrados por ellos, olvidando lo esencial: que una nueva Nación–Estado no puede constituirse con apenas un tercio de apoyo de la población (que es, más o menos el apoyo que hoy tiene el proyecto secesionista antes de la aplicación del prisma deformante de la Ley d’Hondt).

7. La excusa inicial para llegar a la crisis fue en los años 30 el recurso presentado ante el Tribunal de Garantías contra la Ley de Cultivos. La excusa inicial para romper con la “vía estatutaria” y echarse al monte, fue la sentencia del Tribunal Constitucional que tumbaba algunos artículos de “nou Estatut”. En ambos casos, la Generalitat hiperideologizada ha contribuido a romper la sociedad catalana, fracturarla interiormente, desplazar todo el eje de su actividad en la “construcción de un Estado”, eludiendo la tarea cotidiana de gobierno y olvidando lo esencial: la pérdida de peso de Catalunya en el Estado Español. La Generalitat ha pasado en ambos casos, de ser un ente para gestionar políticas de proximidad, a ser el embrión de un “nuevo Estado”, despreocupado completamente por cualquier cosa que no sea el “procés” y el cobro de comisiones. Una opción ideológica, el soberanismo, ha utilizado durante décadas la estructura de la Generalitat para difundir su mensaje, reforzar las fortunas de sus dirigentes y utilizarla para un fin que no era el confesado ni implícito en el texto del Estatut.

8. Tanto en 1934 como en 2015, los catalanistas radicales fueron situados en puestos de máxima responsabilidad en el aparato de la Generalitat para servir como punta de lanza del proceso soberanista. Utilizaron sus cargos para venganzas personales, compensar sus neurosis, comportarse dictatorialmente con sus rivales, además de utilizar dinero público para fines partidistas encubiertos con el eufemismo de “construcción nacional”. La presencia de Dencàs al frente de Gobernació en 1934 contribuía a que los Escamots de Estat Català se convirtieran en auxiliares de la Generalitat. Hoy, si asociaciones como Omnium Cultural, la ANC, etc, han podido alcanzar cierto protagonismo, se ha debido a los fondos entregados por la Generalitat, mucho más que a la participación popular (que fuera de las convocatorias del 11–S, ha brillado por su ausencia). La monopolización de los medios de comunicación catalanes, empezando por TV3 y CatRadio, pagados con los impuestos de todos, no tiene que envidiar nada a la peor de las dictaduras.

9. Lo que suceda después del 27–S será muy importante para Cataluña y para España. Pocos dudan que el bloque soberanista será la lista más votada, pero distará mucho de la mayoría absoluta en votos, aunque posiblemente la roce en escaños. ¿Y al día siguiente? La lista se ha comprometido a alcanzar la independencia en seis meses. Eso implica que todo dependerá de quien venza en las elecciones generales que tendrán lugar a finales de año. Si Podemos y PSOE alcanzan la mayoría, la secesión está servida con cierta facilidad. Si vence el PP y C’s, lo que está servido es la tensión que puede pasar del rojo al rojo vivo. En este último caso, el soberanismo no remitirá, pero casi parece inevitable que se suspenda el Estatut como se suspendió después del 6 de febrero de 1934. Cualquiera de las dos actitudes parecen incompletas y ciegas: la independencia es imposible (pero no tanto por un formalismo legal, sino porque Cataluña quedaría fuera de Europa, y en una situación de extrema fragilidad económica, con bolsas de inmigración omnipresentes y con unas fuerzas de orden público limitadas), pero basar la lucha contra el soberanismo en repetir una y otra vez que hay que “atenerse a la legalidad vigente”, es una mala defensa en especial cuando la legalidad vigente está debilitada, disminuida y desprestigiada. La legalidad vigente, sigue vigente… hasta que se crea otra.

10. El Estatuto de 1932 y el de 1979 tienen un eslabón común: el corazón de Macià. Uno de los más extraños episodios del soberanismo catalán tiene que ver con el cadáver de Macià. Al fallecer (cristianamente y rodeado de su familia), la masonería catalana (de la que había sido miembro), realizó un “funeral masónico”. Al igual que los faraones egipcios, un grupo de médicos extrajeron el corazón del cadáver y lo introdujeron en una urna (equivalente a los “vasos canópicos” egipcios. Al entrar las tropas de Franco en Barcelona, la urna quedó en manos de Josep Tarradellas que lo fue paseando por toda Europa durante su exilio. Al volver a Barcelona en 1978, Tarradellas y el ayuntamiento de Barcelona manifestaron su intención de restituir el corazón al féretro del dirigente nacionalista. Después de buscar dramática e infructuosamente el féretro, éste apareció… en donde la familia había indicado desde el principio. Lo sorprendente fue que al introducir la urna en el féretro, los forenses advirtieron que nadie había extraído el corazón al cadáver de Macià… Queda por explicar a quién pertenecía el corazón que acompañó a Tarradellas durante su exilio. La historia –rigurosamente cierta por mucho que evoque una mala novela de intriga– demuestra que aquel Estatuto que logró Macià y que no pudo disfrutar por su fallecimiento casi inmediato y el otro Estatuto de 1979 cuya negociación protagonizó Tarradellas, tienen en común la astracanada en torno a un corazón del que nadie sabe de dónde llegó y a quién pertenece en realidad. Una historia siniestra y grotesca demasiado sórdida y desagradable (como lo fue el “nou Estatut” promovido por Maragall cuando ya era víctima de su dolorosa enfermedad) como para generar las más serias dudas sobre la seriedad de los protagonistas y el fondo de la cuestión: generar una continuidad histórica entre el Estatut de Nuria de 1932 y el de Vic de 1979… algo que, desde luego, nadie pone en duda…

© Ernesto Milà.

Cataluña sin salida

Cataluña sin salida

Info|krisis.- de la secesión inviable a la Cataluña imposible. El soberanismo catalán se encuentra ante su última posibilidad histórica de lograr sus objetivos. O en la próxima primavera Cataluña es definitivamente independiente o harán mejor los soberanistas en cambiar de caballo de batalla. El mundo cambia a mucha velocidad como para que algunos sigan proponiendo ideales que maravillaron a la burguesía industrial catalana de finales del XIX para gestionar la Cataluña del siglo XXI. El tiempo de las naciones–Estado se está acabando pero el de los microestados hace ya tiempo que pasó. Gracias a las particulares condiciones de España desde 1939, el nacionalismo catalán tuvo una segunda ocasión de alcanzar sus objetivos con el Estatuto de 1979 a través del paso previo de un Estatuto de Autonomía. No existirá una tercera ocasión.

La historia difícilmente se repite dos ocasiones. Nunca tres. Sin embargo, el nacionalismo catalán ya ha conseguido “colar” cuatro “estatutos de autonomía”: el que proyectaba desarrollar la Mancomunidad de Catalunya en 1919, el Estatuto de Nuria en 1932, el de 1979 y la maragallada de 2006 que no era más que un paso adelante del anterior. A pesar de que el primero no llegara a aplicarse y el último no fuera más que un desarrollo el anterior, siempre, históricamente, el nacionalismo ha considerado al “Estatuto de Autonomía” como un paso al frente para ir “desenganchando” poco a poco a Cataluña del resto del Estado.

No hay “terceras posiciones”: o independencia o en parte del Estado

Desde el punto de vista de la geometría no hay más que dos ubicaciones: o bien la independencia catalana o bien la vinculación de Cataluña a España. Cualquier otra posición es difícilmente sostenible desde el siglo XIX. Sin embargo, desde entonces existían partidos “federalistas” que pensaban de otra manera: sostenían que España debía ser un “Estado Federal” o bien una “unión de repúblicas federadas”. Companys mismo, durante la mayor parte de su vida sostuvo estas posiciones e incluso tras las elecciones locales de 1917, cuando resultó elegido concejal por el Raval de Barcelona en una candidatura radical, se dio la circunstancia de que Companys  se negó a dejar pasar al candidato igualmente elegido Carrasco i Formiguera, alegando que era “separatista” y que debía gritar primero “!Viva España!”…

El “federalismo” era una “tercera posición”, que se quería equidistante de las otras dos y que por tanto, era inestable y, a la larga, insostenible. Los federalistas de anteayer, fueron los socialistas del PSC de ayer y serán los neo–socialdemócratas de mañana en las listas de la franquicia Podemos. Sólo que en el siglo XIX, los federalistas creían en la posibilidad de realizar lo que defendían y los socialistas y neo–socialdemócratas de hoy se lo toman como una “pose” para evitar presentarse como estatalistas junto al centro–derecha, o como soberanistas, por puro “look”.

Pero ningún federalista hoy es capaz de definir los parámetros que implica tal actitud, especialmente Maragall que en las declaraciones que realizó cuando ya daba muestras de tener el cerebro desbaratado por su terrible enfermedad aludía al “federalismo asimétrico” que era una forma de redefinir lo que era la España de las autonomías: café para todos, pero más aguado en algunas zonas y de mejor calidad en otras. Eso era el federalismo asimétrico y no otra cosa.

Las elecciones del 27–S: soberanismo ventajista

Esa posición solamente volvería a ser considerada por los soberanistas en caso de que en los próximos años remitiera su opción y fuera perdiendo popularidad. ¿Puede ocurrir algo así? Todo depende de los resultados del 27–S y de cómo se desarrollen las cosas en los seis meses siguientes. Veamos…

Doy por sentado que el soberanismo obtendrá un buen resultado. Juega a su favor el sistema electoral que prima las listas mayoritarias y el hecho de que el “frente soberanista” se presente unido, teniendo delante a estatalistas de todos los pelajes (PP, Cs), indiferentistas (Podemos), federalistas a la antigua usanza (PSC, restos de ICV) y que la campaña electoral arrancará, no por casualidad, el día siguiente de la movilización del 11–S que, la Generalitat ventajista se encargará de que sea el campanazo de salida.

El gobierno de la nación se ha limitado hasta ahora a decir que la secesión es imposible y que no ocurrirá de ninguna manera. Lo cual sirve mientras las cosas no se salgan de tono y no existan conatos de rebelión al estilo de octubre de 1934. La lista única soberanista se presenta como “dialogante” y “abierta a la negociación”. Lo que no deja de tener gracia: la Generalitat quiere negociar una posición que tenga todas las ventajas de la independencia, pero ninguno de sus inconvenientes. Incluso se ofrece a que los equipos catalanes jueguen en la liga ¿española? de fútbol. Y en cuanto a la deuda del Estado está dispuesta, incluso a llevarse consigo la de la Generalitat, pero mucho menos a discutir la parte alícuota de la del Estado. Se invita y se espera que el Estado Español sea el valedor del nuevo Estado escindido de él en las instituciones europeas, como si nada hubiera pasado y se manifiesta estar dispuesto a negociar en esa dirección... No esperábamos tanta magnanimidad.

El problema del Estado Español es haber creído alguna vez que el Estado de las Autonomías era el punto de llegada para el nacionalismo catalán y no haber advertido que, simplemente, era una etapa intermedia entre el jacobinismo franquista y la formación de un Estat Catalá. Si algo puede reprocharse al nacionalismo catalán es falta de lealtad, poco interés en cumplir sus compromisos (en la situación de desastre que hay en España en este momento, la extinta CiU ha tenido arte y parte muy importante: no en vano ha apoyado a todos los gobiernos del Estado… que han concedido alguna prebenda, confesable o inconfesable, al nacionalismo. CiU ha apoyado tanto al felipismo, como al aznarismo, como a Zapatero, etapas sucesivas, perfectamente concatenadas, de la decadencia del Estado. No sólo eso: CiU siempre se negó a asumir responsabilidades públicas en la gestión del Estado. A mojarse, en definitiva.

Una mirada retrospectiva…

Al igual que el Estatuto de 1932 abrió el paso para la proclamación de la República Catalana en octubre de 1934, el Estado de 1979–2006, debería servir para proclamar el Estado Catalán la próxima primavera. Lo que Artur Mas y Junqueras pretenden es obtener el mismo éxito que obtuvo Solidaritat Catalana en las elecciones de 1917 en donde copó la mayor parte de puestos en disputa. Lo que ocurrió después es suficientemente conocido: dos años más tarde Solidaritat estallaba en mil pedazos, justo en los momentos en los que el pistolerismo alcanzaba sus más altas cotas de violencia social en Cataluña.

Diez años antes, la Semana Trágica de 1909 había demostrado ampliamente que la clase obrera no estaba a favor de alimentar las ínfulas soberanistas de la alta burguesía catalana y desencadenó aquel formidable movimiento huelguístico que solamente terminó con la intervención del ejército español, para salvar los intereses de esa alta burguesía catalana... En agradecimiento, los hijos del Conde de Güell (el gran impulsor y financiador del nacionalismo catalán) regalaron a Alfonso XIII su mansión veraniega, el Palacio de Pedralbes, utilizado luego por Franco como residencia durante sus desplazamientos a Barcelona.

Luego vino la dictadura, el complot de Prats de Molló, más tarde la fundación de Esquerra, la República, la guerra civil, el exilio… Durante cuarenta años el soberanismo estuvo prácticamente ausente de la escena política. En realidad, palideció durante la guerra y Cataluña fue, sin duda, la zona republicana más afectada por las luchas intestinas entre fracciones de izquierda ante las cuales el nacionalismo se ausentó sin dejar señas. Cuando los soberanistas relatan sus peripecias durante el franquismo, recuerdan a los falangistas cuando hablan de los camisas azules fusilados por Franco y de su papel en la oposición al franquismo… existieron, pero en grado mínimo.

Lo que hizo que en 1979 pudiera obtener cotas de autonomía superiores a las que tuvieron en la República, no fue por la acción de la “oposición democrática nacionalista”, sino el que Cataluña en aquel momento era la vanguardia de la industrialización del Estado y su burguesía industrial tenía todavía peso político.

La Cataluña corrupta de ayer y de hoy

Pero hoy esas dos condiciones ya no existen. Dejemos de lado el hecho de que los años de la Generalitat de 1979 han sido los grandes años de la corrupción en Cataluña y que ésta ha salpicado muy especialmente a los dos partidos que componían la coalición CiU. Antes de la guerra había ocurrido lo mismo. La corrupción no era algo nueva en Cataluña. Durante la República ya había hincado sus garras en el territorio regulado por el Estatut de Nuria.

Lazare Bloch, francés de origen judío, visitó Barcelona en noviembre de 1931 relacionándose con la cúpula política de Cataluña (se entrevistó con el alcalde de Barcelona, Aiguader, con políticos radicales como Casimir Giralt y con diputados regionalistas). Bloch ofrecía reservas de oro que facilitarían la creación de un banco emisor de moneda catalana tras la aprobación del Estatuto. Ofrecía también abultados créditos para el Ayuntamiento y para la Generalitat. Dado que todavía no estaba claro el sistema de financiación y los recursos económicos de los que dispondría la Generalitat, Macià no aceptó el ofrecimiento (e incluso se negó a recibir a Bloch) con lo cual éste decidió realizar otra jugada: invirtió sus fondos en Bolsa comprando valores industriales españoles, apostando a la baja, y especulando con la devaluación de la peseta.

El 10 de noviembre de 1931, Casimir Giralt aludió “casualmente” a la debilidad de la peseta y la conveniencia de que fuera devaluada. Unos días después el diario La Publicitat, órgano de Acció Catalana, publicó una noticia en la que se daba a conocer que Lazare Bloch y políticos catalanes estaban conspirando para conseguir una devaluación de la moneda española. La Publicitat publicó también una nota sobre política económica tomada del diario La Humanitat, dirigida por Lluís Companys, que era el texto de una carta de Bloch traducida al catalán. Giralt admitió las relaciones con Bloch y las presiones para obtener la devaluación de la peseta.

Por su parte, Companys declaró que había conocido a Bloch en un café de Barcelona, pero que había accedido a ninguna de sus peticiones. En cuanto a la nota que publicó en su diario, declaró que un “amigo suyo” del que no facilitó el nombre se la había pasado ya traducida al catalán para que la publicase. Reconocía no saber mucho de economía, ni contar con ningún experto en la redacción, incluso declaró que se había publicado por error.

La Publicitat, sin embargo, no se desdijo: sostuvo que la nota había sido entregada personalmente por Bloch en lengua francesa. Bloch fue expulsado de España. El asunto no se investigó: en el escenario político catalán solamente  había espacio para debatir sobre el Estatuto de Autonomía y cualquier otro tema pasaba a segundo plano.

El sueño dorado de la familia Pujol y de otras familias que componen el cuadro de honor de la extinta CiU es que ocurra algo parecido. Que una proclamación de independencia o el revuelo que pueda generar, hagan pasar a segundo, tercer plano, o a olvidarse, todos los escándalos de corrupción que están atascados en decenas de juzgados en este momento.

Soberanismo ¿”movimiento popular” o movimiento de la alta burguesía catalana?

El soberanismo se presenta como un “movimiento popular”, cuando en realidad es un grupo de familias coaligadas para gobernar Cataluña como su coto de caza particular. Son las famosas “200 familias” que desde principios del XIX hacen y deshacen a su antojo en Cataluña utilizando el elemento emotivo y sentimental del apego a la tierra natal. Macià Alavedra, hoy procesado no era más que el hijo de Joan Alavedra, secretario personal de Macià. El apellido Pi Sunyer siempre está cerca del poder autonómico. La familia Millet cuyo penúltimo vástago optó por situarse al frente del Palau de la Música, es otra de las habituales del poder “catalán”. A fin de cuentas, los Pujol son casi los “nuevos ricos” de esta saga.

Todas estas familias que coinciden en determinadas instituciones tienen memoria histórica y han optado por repetir modelos viejos (reediciones del Estatut, reediciones de Solidaridad Catalana, reediciones de los modelos de corrupción que protagonizaron sus padres y sus abuelos, etc) para los tiempos nuevos.

Pero es su última oportunidad. Ya no existe burguesía industrial. Cataluña se va desindustrializando a velocidad de vértigo. Los últimos vástagos de estas familias, salvo sus inversiones hoteleras, han optado por las inversiones especulativas y, para mostrar su “patriotismo”, preferentemente fuera de España, en el Caribe especialmente. Cataluña es algo que empieza a quedarles lejos y, desde luego, no están dispuestos a pagar más impuestos en una Cataluña independiente de lo que pagan sus SICAVs en la actualidad al Estado Español: es decir, cero. Buena parte de esos capitales procede de contratos obtenidos con la Generalitat o de comisiones fraudulentas. Tienen prisa por retirarlo del territorio “nacional” (Cataluña o España, tanto da). Mientras, los segundones de las familias, los cuñados, los funcionarios del partido, los amigos de la clase dirigente, los amantes, son los que han ocupado cargos de responsabilidad en la estructura del poder catalán.

A lo largo del “proceso soberanista”, Mas no se ha visto acompañado ya por representantes de la alta burguesía catalana, sino más bien de sectores muy heterogéneos (batasunos de CUP), periferia rural (ERC), clase media que atribuye al “Estado Español” sus desgracias (CiU) dirigida por los “segundones” de las 200 familias o por testaferros de confianza. Los intereses de todos estos grupos son contradictorios y la coalición es todavía más inestable de lo que fue Solidaritat Catalana en 1917.

Cataluña ante su gran problema: la pérdida de identidad generada por el nacionalismo…

La debilidad del Estado Español (que quedará de manifiesto en las elecciones generales) hace que hoy más que nunca la secesión catalana pueda tener alguna posibilidad de triunfar. El que luego, Cataluña pudiera sobrevivir (con la partida, eso sí, de varios cientos de miles de “españoles”, incluidas empresas –una migración que comenzó hace dos años y que prosigue a marchas forzadas– y la creciente islamización de la sociedad catalana), ya es harina de otro costal. Carod–Rovira lo expresó con claridad meridiana hace diez años ante un grupo de empresarios: “¿Qué haremos después de la independencia…? A mí sólo me importa llegar a la independencia; luego ya se verá…”. Y es que el soberanismo está dispuesto a que toda Cataluña se suicide con tal de alcanzar la independencia.

Cataluña en las actuales circunstancias no está en condiciones de ser indepediente. El tiempo de las naciones–Estado ya ha pasado (cualquier consorcio financiero puede borrar de un soplido a Estados sólidos, como se ha visto en Grecia). El de los micronacionalismo pasó hace mucho tiempo. En Canadá el nacionalismo quebeqcois ha quedado reducido a la mínima expresión después de varios referéndums por la independencia a causa del hartazgo generado entre la población por la obsesión soberanista: no se puede estar permanentemente anclado en la misma reivindicación, ni manteniendo en tensión eternamente a la población alegando que todas las desgracias de Cataluña (o de Québec) derivan de su pertenencia a un Estado del que, si se separan, vivirán felices y comerán perdices.

En el caso de Cataluña, resulta evidente que hay una población de 1.500.000 personas que no solamente no pertenecen a la cultura catalana, sino que tampoco pertenecen a la cultura española y cuyas raíces son islámicas. Estos sectores tienen una tasa de reproducción cuatro veces superior a la “catalana” (en la que incluimos a los hijos de los inmigrantes “españoles” que llegaron a Cataluña en los años 50–80 y que compensan la tasa de natalidad inferior del grupo específicamente catalán, una de las más bajas del mundo).

Engañarse es barato, pero la Generalitat no está en condiciones de integrar a esta masa que crece de día en día: a fuerza de repetir que “es catalán todo aquel que vive y trabaja en Cataluña”, han olvidado que con un inmigrante aragonés o gallego, extremeño o andaluz, existe “continuidad antropológica”, mientras que con la inmigración magrebí, subsahariana y pakistaní, lo que existe es una “brecha antropológica y cultural”.

El hecho de que las políticas de inmigración en Cataluña hayan dependido de “islamófilos” como Colom i Colom o que, en su ignorancia, Carod–Rovira haya podido hablar del “Islam catalá” (ignorando lo esencial del islam y lo imposible de tal definición: el islam es universalista y el árabe es su lengua sagrada por ser la utilizada por Dios para escribir el Corán), indican el nivel de percepción errónea que tiene el soberanismo sobre este fenómeno: creen que lo pueden controlar como han controlado a la comunidad andaluza residente en Cataluña, ofreciendo cuatro prebendas a Justo Molinero y a su Radio TeleTaxi…

La cuestión es que, antes o después, Cataluña comprobará los riesgos de mantener bolsas de inmigración islamista fuera de todo control y con un crecimiento demográfico extremadamente superior a la población autóctona. La cuestión es en qué condiciones advertirá este riesgo: como “comunidad autónoma del Estado Español” o como “República Catalana”, descolgada de Europa y con apenas unos miles de Mossos d’Esquadra dedicados a mantener el orden todavía no repuestos de la sorpresa que implica hacer algo más que redactar denuncias, poner multas y acudir a las llamadas por accidentes domésticos o riñas tumultuarias. Si no pudieron con unas cuantas decenas de okupas en Can Víes hace un año, los Mossos difícilmente podrían contener a miles de islamistas airados (véanse las distintas intifadas que han ocurrido en Francia en los últimos diez años).

*     *     *

Pintan mal las cosas en Cataluña. Sea cual sea el resultado de las elecciones del 27–S, supondrán un paso adelante hacia el agravamiento de la situación. La situación es todavía más dramática porque Cataluña vive especialmente del turismo: cualquier tensión, cualquier incidente o síntoma de crisis, puede contribuir a disminuir el flujo de viajeros a Cataluña o, dependiendo de la gravedad, a interrumpirlo completamente. Sin aludir, por supuesto, al frenazo de la inversión extranjera que se registra desde hace dos años, a la huida de empresas hasta más allá del Ebro, a la caída en picado de los servicios sanitarios, la educación o los transportes.

Pintan mal las cosas en Cataluña porque, aun cuando los soberanistas no alcancen la mayoría el 27–S, la totalidad de los problemas que tiene planteada hoy Cataluña seguirán en pie. Y si alcanzan la mayoría: se abrirán otros muchos más. Decididamente, no hay lugar para el optimismo sea cual sea el resultado de las elecciones del 27-S. De lo que no cabe duda es de que es el último órdago al Estado Español. Y suerte tendrá el nacionalismo si logra sobrevivir a este último doble salto mortal, demasiado arriesgado para que pueda salir indemne.

Y que no piense en que algún día se repondrá del golpe y Cataluña volverá a tener fuerza y empuje como para imponer condiciones al Estado Español: no estamos ni en la época anterior a la Semana Trágica de 1909 cuando Cataluña era la economía más pujante del Estado, ni en 1979 cuando agrupaba la mayor acumulación industrial de España: hoy Cataluña vive sobretodo de algo tan frágil, efímero y limitado como es el turismo de chancletas, botellón, balconing, porrito. Borrachera… como para estar orgulloso, como para tener fuerza para reivindicar algo.

© Ernesto Milà – ernesto.mila.rodri@gmail.comhttp://info-krisis.blogspot.com

Animalismo|Humanismo|Posthumanismo

Animalismo|Humanismo|Posthumanismo

Info|krisis.- Reflexiono en voz alta sobre el tema cuando los Pirineos ante mí y me hablan con su sonido insonoro y su gama cromática. Toda una inspiración. Verán, el que suscribe puede considerarse con derecho de “buen amigo de los animales”, ha tenido varios perros, convivido con otros (con siete leombergs en el Château de Reveillon, por ahí os adjunto foto de alguno, Jarnac, uno de ellos, campeón de su raza en Francia) y, por lo que sea, suelo hacer buenas migas con todos los canes que se me acercan. No soy mala persona y el instinto de los animales reconoce a quien no es una amenaza para ellos. Pero todo esto no basta para disipar cierta inquietud que experimento cuando veo cada vez más perros en la calle, o la ridiculez de gente recogiendo “caquitas” con bolsas de plástico (y verdaderas cagarrutas a partir de cierto tamaño del can, aunque peor es mirar a un perro cuando defeca ¿lo habéis hecho? He visto más pudor en algunos perros que en la responsable de Comunicación del Ayuntamiento de Barcelona) o incluso la sorpresa que me produce el que gente muy querida por mí llega a tener hasta catorce gatos en su propia casa.

Creo que hay exceso de “animalismo”. Quizás sea la respuesta a la sobredosis de humanismo que nos dimos en el arranque del milenio y de comprobar que, a fin de cuentas, como decía Louis Ferdinand Céline “la mayoría está compuesta por imbéciles, por eso no voy a votar, siempre se sabe quién ganará”. Es cierto que en ocasiones se reconoce al animal y a la persona por la mirada de inteligencia del animal y, en otras, uno ha aprendido a apreciar a lo animal en la misma medida en que en muchos de nuestros vecinos apenas quedan rastros de humanidad y sus vidas discurren mucho más próximas a la animalidad.

Estamos en un mundo en el que la, antaño muy marcada, línea roja que separa la animalidad de la humanidad se va diluyendo más y más. Acaso por eso, el amor a los animales sea algo necesario para algunos. No para servidor, desde luego.

Los animales como mecanismo de compensación

En España se tienen menos hijos que anoréxicos hay en un fast food. La función de los hijos es cristalizar el instinto de reproducción, pero, en cierto sentido, también, el de conservación. Los hijos, no solamente perpetuarán nuestro linaje, sino que también nos protegerán en los últimos años de nuestra vida, cuando el cuerpo no dé para mucho más y el más mínimo sobresalto nos descalabre. O al menos, así debería ser. Pero hoy, especialmente en España, la paternidad es un lujo.

En primer lugar para tener hijos hace falta tener espermatozoides; y deben estar en perfecto estado de revista: vivitos y coleando. Los que se menean en los testículos de nuestros varones tienen dos problemas: cada vez son menos y cada vez son más lentos. Por las calles de ningún país (y creo haber viajado por más de una veintena) como en España se ven tantos carritos de niños para gemelos (ayer excepción y hoy síntoma inequívoco de que se ha pasado por una clínica de fecundación artificial). Quizás en otros países se den los mismos niveles de adopciones que en el nuestro, pero lo que nos diferencia del resto es que en España la “adopción de niños” (¿por qué llamarlo “adopción” cuando en realidad esta palabra es un mero eufemismo políticamente correcto para designar a lo que, en realidad, es una simple operación de compra–venta?) trae a nosotros las razas más remotas y exóticas. En algunas zonas se ha puesto de moda “adoptar” (esto es, “comprar”) un niño subsahariano, en otras lo prefieren chinito y los hay que pujan por los moritos. La tendencia a los andinos parece haber remitido en los noventa. Parte de estas adopciones las realizan lo que se llama “nuevos modelos familiares”: pareja gay masculina, pareja de lesbianas, madres solteras, padres solteros… Quedan, eso sí, unos pocos miles de parejas heterosexuales que, mira por dónde, deciden ellos mismos procrear como se ha hecho siempre (y si se ha hecho siempre por algo será). Sin olvidar aquellos miles y miles que les gustaría procrear pero que no pueden hacerlo porque los salarios de ambos cónyuges apenas sirven para cubrir el alquiler o la hipoteca de un malhadado piso de 32 metros cuadrados.

No es raro que muchos de estos últimos opten por tener un animal doméstico. Un perro no es como un niño, nos cuentan, para añadir con cierta candorosa ingenuidad: “pero da cariño”. Nosotros, que hemos vivido con muchos perros, creemos conocer su psicología. O al menos intuirla. Entre las cualidades animales, ni el sentimiento ni el sentimentalismo están presentes. Existen en el animal instintos, sólo instintos y nada más que instintos. Instinto territorial, instinto de reproducción e instinto de agresividad. A veces el perro defiende al dueño… porque está defendiendo lo suyo. Vosotros creéis que “tenéis un perro”, pero el perro ve las cosas de otra manera: él os tiene a vosotros. Vosotros sois suyos. Por eso os defiende con el vigor y la decisión con que un niño dependería su gameboy. Si observáis a un perro veréis que su actividad más habitual es orinar marcando territorio, oler los genitales de otros como él para reconocer amigos y enemigos y, finalmente, alimentarse. Todo lo cual no es ninguna fiesta. La vida animal es asín…

Entiendo que cuando falta afecto en el hogar se busque la compañía de un perro (o de un gato, o de un pájaro, o de una pecera, o de una iguana, o de una serpiente, o de un conejillo, o de un tortugo) como mecanismo de compensación. Pero no es lo mismo. El sucedáneo no sustituye a la realidad. El cariño y la compañía que puede dar un humano digno de tal nombre no es la misma que aporta un animal irracional. Con demasiada frecuencia la decepción hacia los humanos o la ausencia en las proximidades nos hace adoptar como sustituto a un perro. Y esto es, a la postre, el indicativo de una enfermedad social, el epifenómeno que demuestra la existencia de causas más profundas.


Un par de consejos

¿Queréis un consejo? No tengáis perros en casa. Los perros son para los espacios abiertos. Suelen alimentarse de lo que cazan. ¿Os gustaría alimentaros de patatas fritas todos los días de vuestra vida? Pues a los perros tampoco les sientan bien esas “croquetas” de serrín amalgamado con restos orgánicos de vete a saber qué origen, con que se les suele alimentar. Cazan pájaros, roedores y, sobre todo, cuando sienten algún trastorno estomacal saben perfectamente qué hierbas comer o el mismo instinto les hace roer el carbón medio quemado de la chimenea. Encerrad a un perro en un pisito de 80 metros cuadrados y le estaréis matando. Ponedle un jersey e incluso (os juro que lo he visto) unas botas en invierno y le trataréis como a un niño gilipollas y cretinizado.

La naturaleza hace que los perros generen sus propias defensas ante el frío (en invierno multiplican su pelo) o ante el calor (simplemente, cuando lo sienten se desprenden del abrigo). De verdad: dejadlos en libertad. Ellos saben dónde está su casa. La vuestra os la llenarán de pelos. Vuelven siempre, incluso cuando huelen a hembras en celo allá a lo lejos. Pero, sobre todo, no los tratéis como a los niños mimados de la casa: no son niños, ni siquiera hace falta mimarlos. Mirad sus dientes: he visto colmillos de Leombergs o de mastines de muchas razas que podrían desgarrar un brazo con apenas un bocado. La diferencia entre los niños y los perros es que cada vez más –hoy hasta los treinta y tantos– los niños necesitan estar cerca de los padres; no así los perros que desde muy jóvenes se bastan por sí mismos.

Una querida amiga muy sabida y entendida en perros (ella misma tenía ocho en su casa de campo) me comentaba que los vikingos siempre llevaban un par de perros de raza Terranova en sus barcos. Cuando estaban cerca del puerto, lanzaban al perro a la mar con la soga entre los dientes. Eso permitía atracar al drakar. ¿Os imagináis a los vikingos poniendo un traje de neopreno a sus perros? Recordad: no tratéis a los perros como humanos, ni siquiera como humanoides; no lo son.

Sobre la educación de humanos, animales y humanoides

España es el paraíso de la mala educación. Debió ser a finales de los años 50 cuando la asignatura de “Urbanidad” desapareció de los programas de enseñanza. Era lo primero que se enseñaba en la escuela, casi paralelamente al silabario. Todavía recuerdo que en la “cartilla escolar” (el primer libro de texto que nos entregaban a los cinco años) la primera parte se titulaba “Urbanidad” y eran las indicaciones sobre cómo comportarse en sociedad. Y, para colmo, nuestros padres nos educaban en la misma dirección. Porque en aquella época los padres educaban.

Una cosa estaba clara hasta los años 70: debíamos ser “educados”, comportarnos con corrección, modular nuestra forma de vivir en sociedad para demostrar estilo, elegancia, educación y desenvoltura. Los que no habían ido a la escuela (las tasas de analfabetismo en España fueron altas hasta finales de los cincuenta) tenían una repesca en el servicio militar: allí aprendían a leer, aprendían si lo deseaban un oficio y, de paso, se les enseñaba –o maravilla de maravillas– educación. Cuando fui a mi servicio militar en las Baleares, en el barco de ida se arracimaban verdaderos humanoides provistos de pantalones campana coronados por greñas grasientas, opacas y extra–largas, pantalones azul SEPU, camisas de increíbles cuellos y patillas a lo Luis Candelas. Al día siguiente, en el campamento, aquella tropa heterogénea y desigual empezaba a ser un “cuerpo”: pelo corto, fuera patillas, bien afeitados, uniforme, incluso se nos enseñaba a “andar” por el campamento. Y de paso, se enseñaba educación. Por muy garrúlez que se fuera, todos sabían que había que ceder el asiendo en los transportes a ancianos, embarazadas y mujeres ¿por machismo? No, por caballerosidad. Por estilo. El estilo es la vida.

Pero luego Aznar abolió a prisa y corriendo el servicio militar, después de una larga decadencia. Y el drama fue que, a partir de esa decadencia, para muchos ya no había posibilidad de adquirir unos estándares mínimos de educación. Todo esto coincidió –para agravar la situación– con el hundimiento del sistema educativo español. Básicamente este desplome consistió en transformar los centros de estudio, de zonas de formación, instrucción y educación, en formas de almacenamiento de los niños. Además, por algún motivo difícilmente comprensible para alguien que sin ser de derechas, ha albergado la más absoluta desconfianza a las izquierdas, las cinco reformas de enseñanza que siempre, inevitablemente, fueron promovidas por ministros socialistas, aceleraron cada vez más la ruina del sistema educativo. Hoy, no solamente los hijos no son “educados” en la escuela, sino que incluso muchos padres jóvenes de hoy ya vivieron un sistema de enseñanza degradado que se demostró incapaz de formar Hombres y Mujeres dignos de tal nombre y, por tanto, con derecho a la mayúscula. La “educación” pasó a ser considerada como “fascista”, algo “retrogrado” y “castrante” (¡qué buen abono orgánico hubiera podido hacerse con tantos pichicólogos progres!) o simplemente un “convencionalismo pequeño–burgués” al que no había que atender porque intentaba perpetuar su “dominio de clase”.

Gilipolleces como estas tuvieron más éxito en nuestro país que en cualquier otro, y explica el porqué hoy, los niños españoles –creedme que no exagero y que hablo con conocimiento de causa tras haber contrastado el dato– son los peor educados urbi et orbi. Hay mucha más educación en algunas tribus africanas que entre los niños de nuestras latitudes.

Habituado en España a que los niños españoles gritaran como energúmenos y se comunicaran mediante onomatopeyas y alaridos, creía que eso era lo “normal”, los niños –me decía– son ahora así… Y no. Me ocurrió en Praga y volví a experimentar la misma sensación de sorpresa en Québec y en la Península de Nicoya en Costa Rica, en Malta y en Cerdeña, en Lisboa y en muchos otros sitios cuando, en todos esos países he visto a los niños HABLANDO entre sí. Solamente en España he visto a niños aporreando móviles, comunicándose mediante gruñidos, alaridos y onomatopeyas, agitados como si algún muelle dentro se les hubiera disparado, incontrolados e incontrolables. Creedme, os lo ruego: en ningún país del mundo los niños se comportan como en España con esa falta de educación, esa incapacidad para mantener la atención y la concentración incluso durante cortísimos períodos de tiempo y con esa incapacidad para ejercer el razonamiento lógico que, a fin de cuentas, ha sido el estilo de pensamiento que desde la vieja Hélade ha construido nuestra civilización y lo primero que debería enseñarse en la escuela y en el hoga.

Pero todo esto viene a cuento de los perros. Verán: una sociedad que es incapaz de educar a sus hijos, no es menos incapaz de educar a sus mascotas.

En el sudeste asiático se comen a los perros. En otros países los tienen como objetos de lujo, lamecoños o muestras de frivolidad (he visto a propietarios de galgos afganos peinarlos una y mil veces cada mañana con afectada diligencia, he visto a “perritos Marilyn” –en realidad freshpober, french poodle o… caniches– requerir más permanentes y servicios de peluquería que la más cotizada de las actrices de Hollywood o la top model más sofisticada; me han dicho –y me lo creo– que existen psicólogos y psiquiatras para perros… En España, simplemente, los queremos tanto como a nuestros hijos y los maleducamos tanto o más que a ellos. En España, los niños son los “reyes de la casa”, pero los perros en algunas familias terminan siendo los “emperadores del hogar”. Y, ya se sabe, la malaeducación se transmite y amplifica como un reguero de pólvora. De padres maleducados e incapaces de educar, surgen niños asilvestrados y mascotas insoportables.

He dicho –y me mantengo– que a España le cabe el dudoso honor de tener a los niños más maleducados del mundo. Pero si de algo podemos enorgullecernos también es de que nuestros perros ladran más que en cualquier otra latitud. En Canadá, hay espacios en los parques públicos para perros y ni aún allí, los perros ladran. Simplemente conviven, juegan, se aparean y defecan. Todo lo que puede esperarse de un perro. O alguien les ha enseñado a no ladrar o, por simple imitación, se comportan como sus dueños: con calma, serenidad y educación. Aquí, en cambio, tenemos a los niños más escandalosos y a los perros más perturbadores, simplemente, porque padres de niños y propietarios de mascotas, o bien no saben lo que es la educación, o se sienten incapaces de transmitirla, o quieren que tanto sus hijos y sus mascotas “crezcan en libertad”… es decir, sin ningún tipo de educación.

Cuando el “rey de la casa” quiere una mascotilla

Debería existir una escuela de padres, de la misma forma que todo aquel que comprara un perro debería seguir un curso de capacitación. A fin de cuentas, si existen cursos prematrimoniales (que no parecen servir para mucho a la vista de la duración media de un matrimonio en España), deberían existir cursos mucho más eficientes para transformar a una pareja en padres o en propietarios de una mascota.

Pero eso es pedir demasiado a nuestra sociedad. Cuando una sociedad está instalada en el desorden es preceptivo llegar hasta el final, esto es, a la desaparición del más mínimo rastro de normalidad. En esos estamos. Los padres viven bajo la tiranía de unos hijos a los que no saben negarles nada y sobre los que carecen –en general– del más mínimo control. Así pues, cuando el niño ordena que le traigan un perro, a los padres –los únicos verdaderamente amaestrados del hogar– lo único que les queda es cumplir con prontitud la orden. El niño, elije el perro, tan pequeño, tan redondito, tan suave, tan dulce, que pronto se aburre con él (las ñoñerías aburren siempre).

Nunca por supuesto –y este es un rasgo universal– el niño sacará a pasear al perro. Habitualmente es el padre el que debe hacerlo (la buena noticia es que pronto comprobará que el bicho es una buena excusa para ligar con macizorras propietarias de otros canes y que, a fin de cuentas, ese es el premio de consolación que le queda por explorar). O puede ocurrir también, como de hecho ocurre con demasiada frecuencia, que con el hijo desinteresado por el perro a la primera semana de tenerlo en casa, los padres hartos de comprarle croquetas, limpiar cagarrutas y de no encontrar macizas aceptables en el territorio, dejen abandonado al pobre animalico que pronto será adoptado por algún okupa (no es por casualidad que a los “perro–flautas” este nombre les vaya clavado) y se convertirá en un contenedor ambulante de pulgas, piojos y garrapatas.

Todo esto se evitaría si los padres españoles tuvieran restos de “carácter” y fueran capaces de negarles algo a sus hijos. Pero no lo son. Son, simplemente, sus títeres y el perro es el recordatorio de esa incapacidad para educar.


¿Todo debe ser así o podría existir otra realidad?

En España se venden demasiados perros. Hay más perros en las calles que en cualquier otro país del mundo. Os invito a que en vuestros viajes os fijéis en esto que os digo. Pero son animales. Es muy posible que algunos “animalistas” los quieran tratar como a humanos, pero son seres irracionales y, por tanto, animales.

El animal no tiene conciencia de su existencia, sólo de sus instintos. Vale la pena no olvidar esto porque cuando nuestros hijos, cuando nosotros mismos, perdemos el “sentido de la presencia”, la conciencia de uno mismo, la sensación de existir y de vivir plena y conscientemente, nos estamos, simplemente, animalizando. Y lo que es peor, cuando una sociedad pierde su identidad, no es que pase a tener otra… es que se animaliza.

El pensamiento occidental, el que tuvo sus albores con los presocráticos y que llegó a sus más altas cumbres con el estoicismo romano, es racional y jerarquizado. Utiliza el razonamiento lógico para partir de unas premisas e inferir las verdades que se derivan de ellas. La igualdad, la noción de igualdad, no existe en el pensamiento tradicional: lo que existe es la noción de jerarquía, esto es a los distintos niveles de dominio y conocimiento de alto. El pensamiento superior es aquel que es capaz de trascender y de llevar al conocimiento de verdades inmateriales; luego viene el pensamiento humano con su pragmatismo y utilitarismo, incluso con su ética y, en el punto más bajo con sus moralinas; finalmente, aparece el “pensamiento” animal.

La película El planeta de los simios encierra una parábola de la que deriva una verdad indudable. Contrariamente a lo que decía el padre Teilhard du Chardin a mediados del siglo XX, el ser humano no “evoluciona” hacia el límite de lo que llamaba “Punto Omega” en el que lo humano se transformará en “divino” y pasará a ser lo que el viejo jesuita llamaba el “Cristo cósmico”. Lo que ocurre es, justamente, lo contrario: el ser humano, arrojado a una civilización materialista y economicista, se animaliza. Mal negocio, pues.

El borrego es mucho más fácilmente gobernable que el león. Os contaré una anécdota. Un enviado de las ciudades griegas se traslado al Senado Romano. Le habían dicho que los hijos de Roma la Grande eran salvajes, pero al comparecer ante el Senado no pudo por menos que exclamar: “Pensaba que iba a estar ante una reunión de bárbaros y me encuentro ante una asamblea de Reyes”. Hoy ocurre justo lo contrario: creemos vivir en sociedad pero esta sociedad ha adquirido los rasgos propios del rebaño gregario. Creemos vivir entre humanos pero estamos conviviendo cada vez con más individuos animalizados. El que no sea políticamente correcto reconocerlo, no implica que no sea verdad.

Amo a los animales, pero no he conocido nada más tonto que un borrego y he convivido con muchos rebaños como para poder pediros que confiéis en lo que os digo. Esa estupidez –propia de la animalidad, por otra parte, pero extrema entre los borregos– les hace ir siempre juntos, hacer todos lo mismo, aterrorizarse colectivamente resignándose a morir (es “el silencio de los corderos”) sin experimentar el más mínimo signo de rebeldía (en cierta ocasión me vi obligado a dispararle un tiro del 7,65, atravesándole la oreja a un carnero que en medio de una tormenta se negaba a caminar; ni siquiera se inmutó, simplemente el miedo le había hecho resignarse a morir). Parafraseando a Nietzsche podríamos decir que hemos recorrido el camino entre el gusano y el hombre, pero que queda en nosotros muchos de gusano y la estructura socio–económica ha primado en nosotros las cualidades de los borregos. El miedo y el gregarismo en primer lugar. 

Si lanzamos una mirada distante a la sociedad española veremos que, poco a poco, va abandonando los canales de la “humanidad”, no hacia arriba (hacia lo que Nietzsche en su airada ingenuidad llama “el super–hombre” y en dirección las viejas tradiciones, mucho más realistas, enseñaban el camino para trascender a lo humano), sino hacia abajo, mucho más por debajo de lo infrahumano: a lo pura y simplemente, animalesco.

Es evidente que muchos animales son más llevaderos que buena parte de los humanos. No es eso lo que vamos a discutir. El instinto es el que imprime carácter al perro. La ausencia de instintos, el espíritu gregario, la ausencia completa de principio de individuación y de pesonalidad, la mala educación, la falta más extrema de estilo, son los factores que sitúan a muchos humanos en una escala inferior de la evolución: en la pura animalidad. La compañía de algunos perros, en tales circunstancias, puede resultar mucho más gratificante. Lo entendemos perfectamente: el distanciamiento hacia los humanos, hace que muchos se aproximen a los perros.

Pero los perros, perros son… No creáis que os entienden; os miran, sacan la lengua e incluso inclinan la cabeza, pero no os entienden, aunque a veces os lo parezca. Así que no os hagáis ilusiones. He tenido suficientes perros para saberlo: leombergs, pastores alemanes, terbueren, mastines españoles, gran danés... Y todos muy bien educados. Les podéis enseñar automatismos, incluso a modular mediante el amaestramiento, sus instintos. Pero nunca creáis que si les recitáis el mejor poema de cualquiera de los Machado o los emocionados versos del Cyrano de Rostand, os entenderán. La barrera entre lo animal y lo humano es demasiado gruesa para animales que lo son y para Hombres y Mujeres con mayúscula. Así pues, el “animalismo” es una forma de autoengaño, otra esperanza para desesperados, una nueva cobertura al nihilismo que nos genera el engaño de que la falta de estilo en los humanos se compensa con el estilo de las mascotas.

¿Preocuparse por los derechos de los animales? En una sociedad sana los animales ocupan un lugar en el orden social. Las ocas del Capitolio avisaron de la llegada de los bárbaros. Argos, perro de Ulises le acompaña en sus viajes. La sepultura de los caballeros medievales los representaba con perros en sus pies, símbolo de la fidelidad. Una sociedad sana no se preocupa por los derechos de los animales porque a nadie se le ocurriría algo que, sin embargo, hoy es frecuente –el maltrato animal– y que define tempranamente los rasgos del psicópata. No se trata, pues, de velar por los “derechos de los animales”, sino de abordar una tarea de regeneración social que abarca muchos frentes y, desde luego, mucho más importantes que los “derechos de los animales” (recomponer una estructura familiar viable y estable, recomponer el sistema educativo, devolver el rostro a lo humano). En una sociedad “sana”, no existe el problema que tanto preocupa hoy a los “animalistas”. Por otra parte, la existencia misma de los “animalistas” es síntoma de una patología social: ¿cómo hay que interpretar la presencia en la sociedad humana de gente más preocupada por los derechos de los animales que por la decadencia generalizada de lo humano?

En esta España cuernilarga, cariacontecida y sandunguera hay que disminuir el número de mascotas. Hay un parque de perros demasiado masivo. La inmensa mayoría viven en pisos reducidos. Comen croquetas insípidas (probadlas y ya me diréis). Y, además, la mayoría son innecesarios. Son un buen negocio para los criadores, pero toda raza camina termina teniendo problemas de endogamia cuando se extiende demasiado y eso repercute en la salud de los animales. La naturaleza es sabia: solamente ahora y en Occidente hay tanto perro. Creemos que los cuidamos bien, que los protegemos, pero en realidad lo que han nacido son individuos pertenecientes a razas débiles, creadas casi en laboratorio, promovidas con intereses crematísticos, con problemas físicos, más parásitos intestinales que cualquier otro animal anterior, débiles y que precisan más medicamentos que usted y yo. Las taras congénitas que hace cuarenta años eran inexistentes aparecen hoy en cualquier raza que se pone bruscamente de moda. Si amáis a los animales, no hagáis que se reproduzcan más de lo que deberían.

Divagar – Provocar - Suscitar

¿Qué quiero decir con todo esto? Os lo voy a resumir: hace falta reintroducir la educación en la sociedad española. Es preciso tener el valor de forjarnos un modelo de convivencia y realizarlo de manera inquebrantable e inflexible. Con Fuerza. Sin debilidad. La debilidad mata a las sociedades. Ese modelo debe estar presidido por la educación de hombres y mujeres.

No os preocupáis mucho por los animales. Ni siquiera por los humanos. El mundo del futuro no es ni de los “animalistas”, ni mucho menos de los “humanistas”; es de aquellos que sepan concebir un mundo nuevo basado en los valores de Orden, Autoridad y Jerarquía (los valores propios del signo del León, el signo zodiacal complementario de Acuario, de la “new age”) y tengan la voluntad inquebrantable y sobrehumana de construirlo a despecho de lo “políticamente correcto”, del “pensamiento único” y del Nuevo Orden Mundial aceptables para los borregos pero que los Hombres y Mujeres con mayúscula jamás aceptarían ni en su peor pesadilla.

¿Y los animales? ¿Vives en el campo? Ten perros. No los metas nunca en casa. Su lugar es el espacio abierto, en libertad. Saben refugiarse cuando llueve, generan pelo en invierno y se quitan el abrigo en verano con tanta facilidad como tú o yo le damos al mando de la TV. ¿Vives en ciudad? Confórmate con un acuario (que tampoco está mal y es muy sedante). Os lo dice alguien que compró hamsters y conejos de indias a sus hijos y que, finalmente, porque los niños querían, terminó comprándoles un pato recién nacido… al cabo de pocos días las cagarrutas del pato aparecían en los lugares más estratégicos e inoportunos. Entonces supe que algo iba mal. Reflexioné sobre el papel de los animales, de los niños y de la vida feliz. Rectifiqué. Y no me ha ido mal, os lo puedo jurar.

*     *     *

Sí, lo sé. Todo esto son divagaciones. ¿Qué queréis que os diga? Estoy demasiado relajado, el frescos que baja por las laderas del Pirineo en las tardes induce a la divagación. Me siento suficientemente feliz, demasiado como para tratar de sistematizar un pensamiento en torno a los animales que esté perfectamente concatenado. Por otra parte, tampoco veo el interés en tal sistematización. Prefiero la vía nietzscheana del “filosofado a martillazos” a efectos de la polémica inevitable. Hablad de existencialismo y la gente bostezará, recomendar a Séneca o al divino Marco Aurelio y os mirarán con una mezcla de incredulidad y desprecio; pero aludid a cualquier cosa que esté de moda, hacedlo en términos políticamente incorrectos y la polémica quedará servida.

A eso se le llama “provocar”. Yo, provoco. Provoco porque ni soy humanista, ni animalista. Me siento post-humanista. Un post–humanista no puede sino provocar.

© Ernesto Milá – info|krisis – ernesto.mila.rodri@gmail.comhttp://info–krisis.blogspot.com

 

Grecia muestra el dilema

Info|krisis.- Lo sucedido en Grecia en los últimos diez días demuestra muchas cosas: la “pasta” de la que está hecha la “nueva izquierda” helénica en primer lugar; el carácter de la UE como “cobrador del frac” y, finalmente, dónde está la última esperanza: porque, guste o no guste, hoy, si los griegos quieren revelarse contra la miseria que tienen ante la vista, solamente pueden recurrir a… Amanecer Dorado. ¿Y la conclusión? Muy simple: que actualmente ser de derechas o de izquierdas es definirse en relación a la nada, lo que cuenta es situarse ante la única realidad: por la globalización o contra la globalización.

Poniendo las cosas en su lugar, llamando a las cosas por su nombre

Ilias Kasiriadis, portavoz de Amanecer Dorado en el Parlamento Helénico lo dijo en voz alta y de manera suficientemente clara para que todo el país lo supiera: “Syriza forma parte del basurero de la historia griega”. Kasiriadis acompañaba estas palabras rompiendo el pliego de exigencias que la Unión Europea ha formulado a Grecia.

Todo esto ocurría en la sesión del parlamento helénico en la que Tsipras y su gobierno explicaban los motivos por los que aceptaban, finalmente, las exigencias de la Troika (Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial y Comisión Europea). En un clima excepcionalmente crispado en el que, incluso el grupo parlamentario de Syriza evidenció una fractura interior insuperable, y mientras en las calles se sucedían los incidentes, Kasiriadis reprochó a Alexis Tsipras: “Usted ha venido aquí a decirnos que aceptan la venta íntegra de Grecia. Y lo hacen después de haber destruido en pocos meses la economías griega, con miles de personas despedidas y especialmente después de un NO rotundo en el referéndum que ustedes mismos convocaron”. Pero sus reproches alcanzaron el clímax cuando en medio del silencio sepulcral del parlamento la voz de Kasiriadis volvió a tronar:

“Nos han entregado un texto despreciable, escrito en un mal inglés, que alude a un fondo de 50.000 millones de euros, confiscados de la propiedad pública. ¿De dónde son estos 50.000 millones de euros? ¿Qué vais a vender? ¿La sede nacional de Syriza? Claro que no… Estos 50.000 millones de euros son los hidrocarburos, propiedad nacional de Grecia, el gas natural que los alemanes ambicionan”.

Por su parte, Ilias Panagiotaros, diputado del grupo parlamentario de Amanecer Dorado, intervino también en la sesión dando en el clavo al valorar la importancia del acuerdo: “Cuando Tsipras dijo que evitaremos el Grexit, mentía nuevamente: sólo se ha evitado por unos meses: nadie va a sobrevivir a este acuerdo”. Y concluyó su alocución: “Syriza: ustedes son sinónimo de mentira y de estafa política”… La sombra de nuevas elecciones va a planear sobre Grecia en las próximas semanas, e incluso en los próximos días.

Ambas intervenciones fueron solamente aplaudidas por los diputados de Amanecer Dorado, pero sin duda, otros muchos, de todos los partidos políticos, debieron contenerse. Panagiotaros y Kasiriadis dijeron justo lo que opinaba la mayoría del pueblo griego.

Syriza el mayor fraude de la historia griega desde el Caballo de Troya…

¿Qué ha ocurrido en los últimos 15 días en Grecia? Algo muy simple de explicar: Syriza se ha visto rebasada por unas presiones que, en principio, no creía tan fuertes por parte de la “troika” y, finalmente, ha dado su brazo a torcer renunciando a sus propuestas electorales, renunciando a seguir la voluntad popular expresada en el referéndum del pasado 5 de junio y, renunciando a defender la soberanía y el bienestar de la población. Demasiadas renuncias que hubieran inducido a un partido que conociera el sentido de la palabra DIGNIDAD a seguir detentando un poder que, día a día, a partir de ahora, se les irá escapando de las manos. A partir de ahora, Syriza, más que ninguna otra fuerza política que haya gobernado en Grecia, si quiere seguir dirigiendo el país deberá hacerlo utilizando la represión, el gas pimienta y las cargas policiales. E incluso así, habrá que ver lo que queda de Syriza en los próximos meses. De momento, la coalición está rota y completamente descompuesta.

Syriza ha demostrado que más allá de la socialdemocracia no hay espacio político posible para una opción que, en el fondo, es incapaz de imaginar que fuera de la ingenua idea de “armonizar capitalismo y socialismo” pueda existir otra opción. Falta energía, falta convicción, falta valor, falta autoridad, falta fuerza… y, por supuesto, a esta “nueva izquierda helénica”, le sobran ambiciones, honestidad y desfachatez.

De Syriza a Podemos

Recordemos brevemente lo que ha ocurrido en Grecia: durante 40 años se han alternado en el gobierno dos partidos (Pasok y Nueva Democracia). Ambos partidos son los responsables de la situación de desgobierno y caos económico interior del país. Han gobernado, como se suele hacer en partidocracia, mediante mentiras y clientelismo… hasta que la crisis económica de 2007 pasó factura y todo se derrumbó. ¿Debe el pueblo griego pagar los desmanes y las tropelías realizadas por su clase política? ¿Debe renunciar a su soberanía nacional simplemente porque las instituciones financieras internacionales dejaron que la situación se pudriera para comprar áreas enteras de la economía griega? A partir de 2009, nuevas formaciones políticas, surgidas del nacionalismo (Amanecer Dorado) y de la izquierda “anticapitalista” (Syriza) irrumpieron ante en descrédito de los partidos tradicionales. Pero los últimos diez días han demostrado que esta izquierda estaba hecha de la misma materia de la que están construidas las ambiciones del Pasok y de Nueva Democracia. De mierda moral, para ser más claro.

Es indudable que este giro de Syriza afectará en una medida aún no cuantificable en Podemos. Esta formación política se enfrenta a un primer problema surgido después de las elecciones municipales y autonómicas: su izquierdismo de manual, rancio y fuera de lugar aquí y ahora, diferente del de la “nueva-vieja izquierda” de los años 60-70 sólo por el aroma a porro que destilan muchos de sus cargos electos y la mediocridad de los historiales profesionales de buena parte de sus altos cargos (de los que “el Kichy y su churri” son el paradigma, pero en absoluto casos aislados), unidos al nepotismo puesto de manifiesto desde la primera semana de gobierno (que no tiene nada que envidiar al de la “antigua banda de los cuatro”, PP+PSOE+PNV+CiU) y olvidada el primer gesto demagógico de “bajarse los sueldos” (que fue sólo titular de un día y que al día siguiente se olvidó entre moqueta, coche oficial y prebendas abusivas propias de la clase política que gobierna en las últimas décadas), todo esto, sumado, es preocupante y permite suponer que Podemos no se sitúa al mismo nivel que Syriza, sino en una cota muy inferior sin más luces que el “flash” momentáneo que puede dar una calada de haschisch…

¿Ser “de derechas” o “de izquierdas”?

Pero el “caso griego” y Syriza en concreto demuestra algo que en España dista mucho de estar claro pero que conviene repetir una y mil veces: que hoy el problema no es definirse “de derechas” o “de izquierdas”, porque, tanto desde la derecha como de la izquierda solamente puede aspirarse a seguir las únicas políticas posibles, dictadas por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Comisión Europea. Es decir, políticas injustas. De hecho, el “caso griego” demuestra lo absurdo de convocar elecciones cada cuatro años: total, quien va a gobernar es aquel que acepte comer de la mano del capital financiero y especulador y de sus organismos internacionales. No otro.

Valdría más que Pasok, Nueva Democracia, Syriza, pactaran un gobierno de coalición y de “sometimiento nacional” antes de que siguieran engañando a tirios y troyanos (o a atenienses y espartanos) afirmando que tal partido es diferente de tal otro: todos son iguales. El portavoz de Amanecer Dorado lo expresó con claridad meridiana: “Todos son unos mentirosos y unos estafadores políticos”. ¿Alguien se atrevería hoy a decir lo contrario?

Hoy, la referencia ya no es “derechas” o “izquierdas”. Hoy lo que define verdaderamente un espacio político de otro, es el dilema: POR LA GLOBALIZACIÓN  o CONTRA LA GLOBALIZACIÓN. Y no hay términos medios. No hay “altermundialismos” babosos y blandurrios, fofos como las boñigas de vaca y con pretensiones de snobismo, de izquierda caviar o de cejijuntos canosos y recortados. O POR LA GLOBALIZACIÓN INCLINANDO LA CERVIZ ANTE EL CAPITAL FINANCIERO Y ESPECULADOR INTERNACIONAL, O CONTRA LA GLOBALIZACIÓN POR LA SOBERANÍA DE LOS PUEBLOS Y POR LOS ESPACIOS ECONÓMICOS HOMOGÉNEOS Y COHERENTES.

No olvidar nunca lo que es la globalización

Nos hemos olvidado de cuál es el origen de los problemas. “La globalización es la libre competencia”, nos dicen… No, una y mil veces no. La globalización es la peor de las estafas porque para que exista “libre competencia” debe existir IGUALDAD DE POSICIONES. Cualquier persona medianamente inteligente y que no coma de la mano del capital financiero y especulador internacional, podía intuir desde 1989 cómo terminaría la producción industrial si se daba vía libre a las deslocalizaciones, habida cuenta de que los salarios en Europa son diez veces más altos que en algunas zonas del Tercer Mundo. Si algún político como Aznar, Zapatero o Rajoy, creyeron que podía “ganarse competitividad” rebajando el valor de los salarios permitiendo la entrada de 8.000.000 de inmigrantes en 20 años, cabe decir que la democracia española o bien eligió a tontos de baba como presidentes o bien que no eran más que los perros de presa del capital financiero y especulador internacional, los “delegados” encargados de hacer el trabajo sucio y legislar SOLAMENTE a favor de los señores del dinero.

El verdadero error de Syriza no ha sido traicionar su programa, mostrar dosis increíbles de desfachatez y de falta de dignidad, ser desaprensivos en la ejecución de su programa, traicionar a sus electores y a la voluntad del pueblo griego, sino, además y sobre todo, olvidar lo que está en juego: LA LUCHA CONTRA LA GLOBALIZACIÓN. Les ha faltado convicción en la lucha contra la globalización. No podemos reprochárselo, a fin de cuentas son “internacionalistas” y como buenos izquierdistas, las fronteras son para ellos engorros y residuos decimonónicos mucho más que ESPACIOS DE SOBERANÍA NACIONAL. Son parecidos a aquel Zapatero que, de tanto despreciar las fronteras, le terminó dando igual que se creasen fronteras interiores en Cataluña y el País Vasco. De hecho, esa “nueva izquierda”, prefiere llamarse, no tanto anti-globalización, sino “altermundialista”. Los editoriales ingenuo-felizotes de Ignacio Ramonet en la última década de Le Monde Diplomatique están ahí para definir ese nuevo “internacionalismo” de la izquierda-caviar.

No hay salida dentro de la globalización

Si bien es cierto que las naciones están obligadas a cooperar cada vez más estrechamente a la vista de la actual complejidad de las relaciones sociales y económicas, no es menos cierto que tal cooperación SOLAMENTE PUEDE REALIZARSE DENTRO DE GRANDES ESPACIOS ECONÓMICOS HOMOGÉNEOS (y que tiendan a homogeneizarse cada vez más). Pero eso supondría algo que es detestable para los “señores del dinero”: que la POLÍTICA (es decir, el destino y el bienestar de los pueblos) ESTÉ POR ENCIMA DE LA ECONOMÍA (y, concretamente, del neoliberalismo que fatalmente tiende siempre a concentrar el capital cada vez en menos manos).

Cuando alguien os pregunte “sois de derechas o de izquierdas”, contestad: esta cuestión pertenece al siglo XX y murió  con el siglo XX. Hoy lo que define a un Hombre y a su Dignidad es situarse en relación a la globalización. Syriza ha basado bajo las horcas caudinas de la “troika”. Por eso Syriza pertenece al “viejo orden”, el orden que cobró forma a partir de 1945. Definitivamente, ni la libertad, ni la dignidad, ni el bienestar pasan por esos caminos.

© Ernesto Milà – http://info-krisis.blogspot.com – ernesto.mila-rodri@gmail.com

 

Convergencia identitaria

Convergencia identitaria

Info|krisis.- A mediados de junio tuvo lugar el congreso de Partido por la Libertad. Poco después, en los primeros días de julio, Plataforma per Catalunya celebró el suyo. Ambos congresos aprobaron la resolución para iniciar un proceso de convergencia tendente a construir un “gran partido identitario” en España. Paralelamente, en las redes sociales aparecían distintas iniciativas destinadas a sondear en la misma dirección y a movilizar a los independientes interesados en el mismo proceso. Finalmente, el pasado lunes, España 2000 emitió un comunicado sumándose a la iniciativa. Sin embargo, en el momento de escribir estas líneas subsisten algunas dudas sobre todo esto que vamos a intentar enumerar desde nuestra independencia.

Vaya por delante que estamos afiliados a E2000 pero no ocupamos ningún lugar en su dirección y que nuestras opiniones son completamente personales. Y, en este sentido, nos consideramos independientes en la medida en que también colaboramos con otras siglas o en medio digitales igualmente independientes. Así pues, lo que escribimos representa, en principio, nuestra opinión personal, no la de ningún grupo. Dicho lo cual, podemos entrar en materia.

Hay dos formas de hacer política: sumando fuerzas o exteriorizando la estupidez. Mientras las organizaciones identitarias llevan en contacto algo más de un año y han abordado la cuestión de la convergencia de manera discreta y calmada, ha aparecido el segundo llamamiento para la constitución de una “Izquierda Falangista”. Poco importa quien firma este último llamamiento e incluso el hecho de mostrar públicamente su analfabetismo político, lo esencial es que así no se construyen partidos, ni se agrupa gente válida, ni siquiera un yonki de la presencia mediática lograría mantener el interés mediático más allá de los cinco minutos habituales y del consabido artículo en Interviú en las proximidades del 20–N.

Sin embargo, el nivel de descomposición de un ambiente –en este caso, el falangista– lo da el hecho de que algunos de quienes dicen pertenecer a él, entran al trapo y “saludan” la creación de una “falange de izquierdas”, recuerdan los “buenos viejos tiempos del hedillismo”, tratan de situarse en la foto junto a Podemos esperando que alguien allí se los tome en serio (como Carrillo se tomó en serio al “carlismo autogestionario” en la Junta Democrática) e incluso los contrarios a la iniciativa renuncian a alertar de manera razonada sobre lo inocuo de la operación, contribuyendo a crear un espacio de difusión a la misma. En el medio identitario no puede ocurrir nada parecido, especialmente si se trata de una operación “sólida”.

De momento, la solidez de la iniciativa de convergencia identitaria viene dada por las tres formaciones que hasta ahora se han comprometido en abordar esta línea. Detrás tienen “algo”, lo suficiente como para haber despegado de la “carrera de caracoles” que desde hace treinta años emprendió algo más de una docena de siglas vinculadas al mismo ambiente político. El rasgo de estos tres grupos es que ya no parten del consabido 0+0+0=0, sino que han logrado algunos cargos electos (18 en total) avalados por 40.000 votos

Es poco, ciertamente, pero algo es, y desde luego es más de lo que existía antes. Y, sobre todo, existe un número mínimo de cuadros políticos fogueados identificados con el mismo discurso y una militancia activa presente en redes sociales, y sensibilizada en torno a los mismos problemas. Otra cosa que también está presente y que debe seguir estándolo es cierto pragmatismo: hoy la política no consiste en discutir sobre ideologías, sino en afirmarse en la realidad cotidiana, no es debatir eternamente sobre ideas y proyectos irrealizables sino participar en el debate presente en la sociedad. Y seguramente en el objetivo también hay unanimidad: presencia en la sociedad mesurable mediante la participación en procesos electorales. Nadie duda, igualmente, de la necesidad de abordar una convergencia. Pero a partir de estas certidumbres se abren distintos interrogantes

1. ¿Está cerrado el cupo de siglas participantes en la operación? La lógica implicaría que, de existir alguna otra fuerza política que expresara su interés en la operación, lo exteriorizada mediante una resolución de su junta de gobierno, tal como ha hecho PxC, E2000 y PxL.

2. ¿Existe un común denominador para participar? Creo que deben existir varios:

cierta “solvencia” política, es decir, firmeza en las convicciones, honestidad en los participantes, estabilidad en los dirigentes, bases identificadas con la dirección, solidez mínima de las estructuras políticas, claridad en la línea.

postura política concordante con la “autonomía histórica”, es decir, conciencia clara de que no se trata de reconstruir ningún movimiento que haya existido en el pasado.

–  decisión unánime de participar en un proceso de este tipo.

3. ¿Existen unos “puntos mínimos” que pudiera servir como punto de referencia? Obviamente no puedo más que dar mi opinión personal, pero si se trata de afinar en unos pocos puntos, lo que debería ser esencial a defender en un proceso de convergencia, sería:

– Defensa de la identidad nacional. Instauración de la “preferencia nacional”. Cierre de fronteras a los ilegales. Repatriación de los excedentes de inmigración.

– Mano dura contra la corrupción. Disminuir el poder de la partidocracia y encontrar fórmulas alternativas de representación democrática.

– Profunda reforma constitucional que extraiga consecuencias del fracaso del Estado de las Autonomías y tienda a reforzar la cohesión del Estado.

– Devolver a la sociedad la idea de “orden”, cortando los procesos de desintegración y degradación que experimenta la sociedad española.

– Renegociar el acuerdo de adhesión con la UE. Tender a una economía productiva y social antes que a una economía especulativa y globalizada.

–Política de paz en Europa con desenganche de la OTAN y defensa europea común basada en el multilateralismo y la defensa ante el fundamentalismo.

Creo que estos puntos pueden desarrollarse perfectamente y dar lugar a un programa político extremadamente renovador y necesario en el momento actual para la sociedad española y con el que amplios sectores de la población podrían sumarse. Reducir este programa a algo menos sería debilitarlo y reducir su campo de aplicación, ampliarlo no sería cuestión de “puntos mínimos” sino de “programa político” (lo cual es muy diferente). Por otra parte, estos puntos coinciden plenamente con los principios del Grupo Parlamentario Europeo “Europa de las Naciones y de las Libertades” con el que, creo, que deberíamos alinearnos de partida.

4. ¿Qué forma final debería tener el conjunto? Los partidos hermanos europeos lo que quieren es un interlocutor único a escala de Estado (“Europa” es, hoy por hoy, una “Europa de las Naciones”). Quizás el primer paso sería la creación de una Comisión de Enlace, la ejecución de algunas campañas de propaganda comunes sobre los temas del programa y, si se producen los resultados positivos esperados, dar un paso más adelante formalizando la creación de un “Frente Nacional” en el que las mismas siglas pudieran mantener su entidad en un primer momento para irse diluyendo en el segundo (a recordar el proceso de formación del Front National francés: se suma inicialmente Ordre Nouveau, el Partí de la Unité Française (Le Pen) y el grupo Militante, luego se añade un grupo “solidarista” (hacia 1977). Poco a poco, las siglas van desapareciendo sin traumatismos, a medida que se va afirmando la nueva sigla. Con todo, no es éste ni el único camino a seguir, ni el único modelo:

– Modelo Frente Nacional (inclusión de siglas y desaparición progresiva de las mismas). El modelo “Izquierda Unida” es muy similar. Y creo que es al que habría que tender: federación inicial versus unidad e integración progresiva.

– Modelo Podemos (suma de distintos “colectivos” políticos, sociales, vecinales, funcionamiento asambleario). No existe diversidad suficiente para un modelo así concebido, ni siquiera los grupos que se podrían considerar tienen suficiente entidad. Por otra parte, el modelo asambleario se presta a confusiones, centrifugación e inestabilidad. Es un modelo, en mi opinión, a descartar desde el primer momento.

– Modelo nuevo partido unitario (disolución de las partes y formación de una nueva estructura). Creo que es otro modelo a excluir de partida. Lo poco que existe hoy, al menos es algo, no se puede romper para construir otra cosa con sus fragmentos.

5. ¿Hay sectores a excluir? Por supuesto y creo que vale la pena enumerarlos:

– los maniaco–obsesivos monotema: aquellos que se centran en un solo tema y creen que ese tema debería estar presente de manera monocorde dentro de la estructura que resultase de un proceso de convergencia: por ejemplo, los partidarios de que el eje del programa fuera el aborto.

– los hiper–ultra–mega–revolucionarios: partidarios del “purismo revolucionario” basado en una exaltación de cualquier medida implicara el seguimiento de una “línea anticapitalista” inspirado en la extrema–izquierda de los años 60 y 70. Habitualmente estos sectores consideran que “nadie es suficientemente revolucionario” y siempre, antes o después, terminan con la excusa más peregrina rompiendo la baraja.

– los permanentemente auto–excluidos: existen personajes que desde hace décadas capitanean grupos minúsculos, completamente aislados, y que han manifestado reiteradamente ser “socios poco seguros”. Tiene gracia, por ejemplo, que algunos, cuando se les ha hecho imposible la vida en grupos creados por ellos, hayan creado grupos aun menores y tiene todavía más gracia que haya otros partidos que constantemente desde hace 15 años tienen sangrías de militantes y mantengan todavía a la misma dirección a la vista del cero absoluto obtenido en cuestión de resultados.

– los “doctrinarios rigurosos”: en el actual momento histórico no es el mejor momento para acometer trabajos de “infiltración cultural”. Un Frente que quiera actuar políticamente no puede estar permanentemente embarcado en una polémica cultural o ideológica, con la excusa de que hay que “fijar posiciones”: las posiciones se fijan en el programa político y en los puntos básicos. El resto no es competencia de una organización de este tipo. No es una “ideología” lo que debe defender un “frente nacional” sino una forma de ver la vida y, sobre todo, unos puntos básicos y un programa.

– los obsesos del activismo callejero: una organización que busque crecer debe necesariamente realizar tareas de agitación y propaganda, pero no reducir toda su actividad a esta dimensión para agitar de manera obsesiva a la militancia y reventarla en pocas semanas. El “activismo” supone una forma de agitación compulsiva sin objetivos ni estrategia. Un partido político necesita justamente objetivos – estrategia – táctica, pero puede prescindir de los obsesos del activismo.

– los timoratos: en política hay que ser decidido y ambicioso, si no se es, nunca se termina el momento para lanzarse al ruedo o para reemprender el combate. Hace falta valor y decisión para hacerlo… unido a la lucidez (lo contrario sería pura irresponsabilidad). El timorato es aquel que encuentra eternamente motivos para dudar.

6. ¿Y los independientes? ¿Qué hacemos con los independientes? En los últimos años se han generado decenas y decenas de militantes del área política que han recuperado su independencia en relación a las organizaciones existentes. Se trata de un fenómeno típico de períodos en los que no se producen avances sensibles y se extiende un alto grado de desmoralización. Eso no quiere decir que estos “independientes” hayan renunciado a la actividad política, sino que están a la expectativa. Probablemente, ahora ha sonado la hora de que se movilicen de nuevo. Las posibilidades que se ofrecen hoy a los “independientes” son dos:

– Reinsertarse en algunas de las organizaciones existentes.

– Formar “círculos de independientes” con los que participar en los encuentros para cristalizar el proceso de convergencia. Afortunadamente, las posibilidades de realizar algo así en la actualidad son mucho mayores que en años pasados. Las redes sociales de Internet ofrecen con facilidad esta posibilidad.

7.  ¿Radicales o moderados? Cuando se lanza un movimiento político de lo que se trata es de que irrumpa con garra y mordiente: si estos elementos están ausentes, el nuevo movimiento tiende a pasar desapercibido. Luego ya habrá tiempo para moderarse, pero los primeros pasos tienen que ser decididos y el movimiento deberá demostrar estar hecho de la solidez del pedernal, de la flexibilidad del mejor acero y de la agresividad del fuego.

8. ¿Cuestiones de imagen? Una cosa es el radicalismo de las propuestas, la otra muy diferente, la imagen de marca. La imagen debe ser actual. Si remite a otros tiempos ha perdido. Radicalismo en el mensaje – moderación y actualidad en las formas. Estilo propio. Transmisión de las sugestiones de dinamismo, autenticidad, responsabilidad, conocimiento, decisión…

9. ¿Algunos grupos sociales preferenciales para el trabajo político? Una alternativa como la que pueden encarnar los partidos identitarios no puede aspirar a un mensaje dirigido al 100% de la población y debe de saber elegir qué sectores sociales admitirán mejor su mensaje: clase obrera empobrecida y amenazada por el fantasma del paro; juventud sin más perspectiva que la de acabar los estudios y engrosar las listas del paro o ir a parar al exilio económico; sectores de las clases medias empobrecidas alarmadas por la situación de desintegración del sistema político–social y la decadencia cultural. No es este el lugar para hacer un análisis sociológico de todo esto, pero sí que apuntamos a estos grupos como “preferenciales” tal como nos lo sugiere las experiencias políticas tanto en nuestro país como en Europa.

10. ¿Y los tiempos? Estamos en pleno verano. Pero queda todavía mucho de mes de julio como para que en este mes no tengan lugar las primeras reuniones de tal manera que a lo largo del otoño próximo todo esto se haya concretado. Vale la pena recordar que el 27–S hay elecciones autonómicas en Cataluña y que antes de finales de año tendrán lugar las elecciones generales en todo el Estado. En esas condiciones, la velocidad es fundamental.

11. ¿Y los contenidos? Las cuestiones a debatir después de quedar claro lo que cada grupo está dispuesto a dar y exige a cambio, son en mi modesta opinión:

– Modelo organizativo: federación, frente, etc.

– Puntos mínimos: ejes de agitación y propaganda

– Programa: análisis y desarrollo de los temas, argumentario y propuestas.

– Imagen: aspecto exterior e imagen corporativa

– Objetivos, estrategia y tácticas: ¿a dónde llegar? ¿En qué tiempos? ¿Siguiendo que direcciones? ¿A través de qué caminos?

– Calendario: timming de actividades de lanzamiento del proyecto, concreción del mismo, primeras campañas…

*      *      *

Así ve las cosas alguien desde su independencia. Corre mucha prisa concretar esto porque se viaja con 30 años de retraso (como para incorporar a quienes viajan con maletas de 70 u 80 años…). Si se quiere expresar con una sola frase quizás sea bueno resumirlo así: o se crea un partido nacional (bajo la forma de federación o de frente) con “masa crítica” suficiente como para participar en las próximas luchas políticas y hacerse a codazos un hueco en el panorama político español o mejor abandonar el país, por náusea hacia el rumbo que ha iniciado y ante la imposibilidad de que ni la “vieja banda de los cuatro” (PP+PSOE+CDC+PNV), ni la “nueva banda de los cuatro” (Podemos+Cs+ERC+Bildu) impriman una rectificación en la pendiente de la decadencia. Y no sólo náusea: náusea y el riesgo que implica permanecer en un barco que tiene cada vez más abierta la vía de agua, se dirige hacia un iceberg y el capitán y la tripulación están convalecientes aun de la borrachera de la fiesta de la noche anterior. Eso es lo que hay…

© Ernesto Milá – infokrisis – ernesto.mila.rodri@gmail.com – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

 

8 Tesis sobre "ayuda social"

8 Tesis sobre "ayuda social"

Info|krisis.- 8 Tesis sobre la “ayuda social”: redimensionar la “ayuda social” en el Movimiento Identitario y Social-Patriota.- El Congreso del Partido por la Libertad recientemente celebrado ha dado el visto bueno para iniciar un proceso de convergencia con otras fuerzas identitarias. Plataforma per Catalunya se definirá en breve y España 2000 ya se ha expresado en la misma dirección. Además de estos partidos, existen otros interesados en el mismo proceso, lo que da lugar a pensar que antes de fin de año puede consolidarse definitivamente una fuerza política de carácter identitario y social-patriota con presencia en más de una docena de provincias y una “masa crítica” como hacía décadas que no se concentraba, avalada por una veintena de cargos electos. Poco todavía, pero más que suficiente para partir y mucho más de lo que ha existido en anteriores experiencias. A partir de ahora, pues, hace falta pensar de manera comunitaria y establecer: análisis político, programa, estrategia, imagen, organización.

Dentro de las reflexiones iniciales, se nos ocurre una que está en el sentir de la militancia identitaria y social-patriota: la llamada “acción social”. Nosotros mismos, el año pasado por estas fechas sugeríamos la posibilidad de celebración de un encuentro de lo que llamábamos “Organizaciones de Apoyo a la Población Española” (OAPEs). Si, posteriormente, no insistimos en esa idea fue porque consideramos que todavía no habíamos aquilatado experiencias suficientes como para poder extraer conclusiones sobre la actividad de los “hogares sociales” y de iniciativas similares. En los últimos meses, creemos que hemos reunido suficientes conocimientos en esa dirección y estamos en condiciones de replantear sobre bases más sólidas la actividad en ese sector que, vaya por delante, seguimos viendo como capital. Ahora bien, es preciso realizar algunas precisiones y abrir un debate al respecto. Por nuestra parte, hemos deducido 8 TESIS SOBRE LA AYUDA SOCIAL:

1ª Tesis: LA “ACCIÓN SOCIAL” NO ES,  NI PUEDE SER, EL SUSTITUTO PARA LA “ACCIÓN POLÍTICA”.

El error más habitual que se ha realizado en el medio identitario y social-patriota ha sido el convertir en prioritaria la “acción social”, sacrificando a esta actividad buena parte de la “acción política”. Durante dos años, algunos grupos locales han estado realizando una dinámica absorbente: recogida de alimentos ante los supermercados, almacenamiento y clasificación de alimentos, distribución de alimentos, para volver a iniciar el ciclo una y otra vez. A lo largo de este ejercicio algunas formaciones (E2000, por ejemplo) han llegado a mover al mes siete toneladas de alimentos y a distribuirlos en sus distintos “hogares sociales” y a través de la Organización de Apoyo a la Población Española (OAPE) “Españoles en Acción”. Muchas juntas locales, durante meses, solamente se han dedicado a esta tarea, cifrando en ella todas sus esperanzas de crecimiento. Allí donde se ha reproducido esta dinámica, se ha comprobado ampliamente su ineficacia. La lucha política es creación, captación, organización, agitación, propaganda. La “acción social”, tal como se ha practicado en muchas juntas locales terminaba siendo un fin en sí mismo y realización de una tarea “humanitaria” que tiene poco que ver con la política. Hace falta despojarse del “prejuicio humanitarista”: ni estamos obligados a saciar el hambre de los sectores sociales pauperizados, ni podemos subordinar un proyecto de reforma de la sociedad, de ruptura con el mundialismo y la globalización, de reforma constitucional, a unos simples repartos de alimentos. Así pues es preciso establecer prioridades:

- PRIMERO: la construcción de una fuerte organización política dotada de cuatros capacitados, con estrategia definida, lúcida en su programa y en su análisis de la realidad, con objetivos que conquistar bien definidos, con estrategia y tácticas realistas que permitan aproximarse a ellos y con una imagen que sea aceptable para la sociedad.

- SEGUNDO: la incorporación de sectores populares cada vez más amplios a esa organización para orientarlos políticamente y dirigirlos contra el actual estado de cosas. Solamente cuando se entra en esta segunda fase, la “acción social” tiene sentido y eficacia.

Cuando se pierden de vista estos dos elementos, la “acción social” se convierte en un fin en sí misma, pero no contribuye en nada a remediar las causas que han hecho posibles la aparición de bolsas de pobreza ni la desaparición de un orden político-social injusto.

2ª Tesis: LA “ACCIÓN SOCIAL” SOLAMENTE ES EFECTIVA CUANDO EXISTE UNA ORGANIZACIÓN POLÍTICA SÓLIDAMENTE ASENTADA.

La experiencia demuestra que si en unos lugares la “acción social” ha dado sus frutos y en otros no, se ha debido, fundamentalmente a que allí en donde se ha traducido en aumento de votos y en obtención de cargos electos era porque existía una organización política bien asentada y cristalizada. Cuando esa organización política era inexistente o extremadamente débil, las constantes recogidas de alimentos para lo único que han servido ha sido para que el régimen se viera liberado de la responsabilidad de alimentar a 200 ó 500 familias. De lo que se trata, no es de regalar “pescados”, sino de “enseñar a pescar”. Y enseñar a pescar quiere decir: no dar algo a cambio de nada, no asumir una tarea que corresponde al Estado y que al realizarla el movimiento identitario y social-patriota libera al Estado de una parte de sus responsabilidades. La tarea del movimiento político es transmutar el hambre de la población en ira contra el sistema, no en atenuar esa ira con estómagos llenos. Nuestra militancia no puede quedar convertida en personal de servicio en comedores públicos o en mozos de carga de toneladas de alimentos. Si alguien se siente identificado con esos cometidos, lo mejor que puede hacer es colaborar activamente con las organizaciones más serias creadas para remediar las necesidades alimenticias de las bolsas de pobreza: fundamentalmente Cáritas y Cruz Roja. Pero un movimiento que asuma estas tareas se autolimita a sí mismo y olvida que su función es la de incorporar agitadores y propagandistas a su causa, no alimentar a la población.

3ª Tesis: NO SE TRATA ES DE “AYUDAR A LA SOCIEDAD”, SE TRATA DE AYUDAR “A NUESTRA GENTE”.

Lo intuíamos, pero carecíamos de datos empíricos suficientes como para poderlo afirmar taxativamente: buena parte de la ayuda social entregada ni siquiera ha sido agradecida por quienes la han recibido. No basta solamente con entregar un DNI demostrando que se es “español” para recibir 15 ó 20 kilos de alimentos (con un coste de 25-30 euros de media). Hace falta algo más. Identidad de ideas. Hemos llegado a escuchar en la cola de una entrega de alimentos frases como esta: “Vamos a pillar de los fachas, si se creen que les votaremos, lo tienen claro…”. Sin olvidar que con demasiada frecuencia esta ayuda ha ido a parar a sectores, no empobrecidos, sino marginales, que deben su marginación a múltiples causas y no solamente al deterioro de las condiciones de vida y al hundimiento del mercado laboral que han tenido lugar desde 2008. Habitualmente, la ayuda no ha ido a parar a sectores de las clases medias empobrecidas o trabajadores en paro, sino a verdaderos lumpen que deben su situación de marginalidad a causas mucho más personales y banales, entre ellas alcoholismo, politoxicomanías, ludopatías, o simplemente a sectores de la sociedad que se han habituado a vivir a salto de mata despreocupados por todo. Esa ayuda, toneladas y toneladas de alimentos, se ha dilapidado, yendo a parar a un entorno gris, apático, desinteresado por todo y especialmente por la lucha política, no solamente incapaces de percibir porqué están atravesando esa situación, quienes son los responsables, sino absolutamente pasivos en relación a las respuestas a dar. En muchas ocasiones se ha tratado de sectores que alimentan con su desinterés y apatía las bolsas de abstención, no como acto de protesta, sino por absoluto abandono, desgana o insensibilidad. Era necesario “afinar” mucho más a quien iba dirigida esa ayuda: y debía ir a “nuestra gente”, entendiendo por tal, no la pertenencia a la misma nacionalidad, sino a nuestro entorno político-social. Era necesario, por ejemplo, que alguien que optara a los lotes de ayuda estuviera “avalado” por uno o dos militantes, que éstos certificaran que no se trataba de un profesional de recibir todo a cambio de nada, que debía su situación de precariedad a las circunstancias económico-sociales, era necesario “cambiar el chip”: ayudar a “nuestra gente”, entendiendo por ello una comunidad de ideas y de proyectos, tratando de que fuera a parar a gente concienciada políticamente. Nadie –y esto es lo esencial– absolutamente nadie puede dar algo a cambio de nada. Y esto ha ocurrido en demasiadas ocasiones: se ha aparecido en medios de prensa gracias a repartos masivos de alimentos a 200, 250 familias o incluso más, de la mayoría de las cuales no volvía a saberse absolutamente nada hasta el siguiente reparto y que eran completamente refractarias a cualquier tipo de comprensión de los mecanismos que le habían conducido al paro y a la pobreza. Y, lo que es peor, desinteresados por salir de su situación.  

4ª Tesis: LAS OCUPACIONES DE LOCALES CON GOBIERNOS MUNICIPALES DE IZQUIERDAS ES INVIABLE EN ESPAÑA PARA LAS FUERZAS IDENTITARIAS Y SOCIAL-PATRIOTAS (Y LO MISMO OCURRE CON AYUNTAMIENTOS DE DERECHAS).

A partir de 2014, en Madrid y Zaragoza se produjeron algunas ocupaciones de inmuebles protagonizados por gente próxima al movimiento identitario y al patriotismo-social. Estas iniciativas estaban inspiradas en la actividad de la Casa Pound que, en Italia, ha cumplido 10 años teniendo su leit-motiv en la ocupación de locales de propiedad municipal con fines sociales. Pero en Roma sí era posible ocupar locales teniendo en cuenta las buenas relaciones del movimiento ocupa identitario con la propia alcaldía de Roma y en concreto con el alcalde de la época Giani Alemano. En segundo lugar, las ocupaciones realizadas por Casa Pound tenían un trasfondo “ideológico”: quienes las ocupaban eran militantes identitarios, para militantes identitarios con problemas y para sus familias. Con toda, incluso en Italia, solamente dos locales de la red Casa Pound son ocupados, siendo el resto, locales de pago… En España es impensable pensar en ocupaciones prolongadas (más allá de unos pocos meses), teniendo en cuenta las actuales circunstancias políticas y sociales y especialmente las creadas en las grandes ciudades después de las pasadas elecciones municipales, con ayuntamientos gobernados por una izquierda dogmática, anti-fascista, revanchista y, por lo demás, bastante torpe. Por otra parte, los edificios ocupados, no pueden convertirse en “forts apache” asediados y permanentemente hostigados por una extrema-izquierda sin dos dedos de frente, ante la pasividad policial ordenada por alcaldes del PP o de la izquierda. Y cuando un desahucio precede a otro en unos pocos meses, el desgaste de los participantes suele ser elevado y la tarea social, en tales circunstancias, resulta imposible de mantenerse en el tiempo. El hecho de que las ocupaciones, especialmente en las grandes ciudades, hayan eternizado locales en manos de okupas de extrema-izquierda, no quiere decir que los ocupas identitarios y social-patriotas, se vean beneficiados por la misma benevolencia: la experiencia de este último año demuestra que un local ocupado por la extrema-izquierda puede mantenerse años e incluso lustros. Sin embargo, un local ocupado por identitarios o social-patriotas apenas dura semanas. Si de lo que se trata es de prestar una “ayuda social”, es evidente que en tales condiciones resulta imposible y lo necesario no es realizar ocupaciones para gestionar la “ayuda social”, sino gestionar locales alquilados para esa misma actividad. Ahora bien, si de lo que se trata es aparecer una y otra vez en los medios de comunicación, esa sin duda es la vía correcta: pero no la eficaz.

5ª Tesis: EL RÉGIMEN TIENE UN AMPLIO DISPOSITIVO DE AYUDAS SOCIALES INEFICIENTE, LA TAREA DE LOS IDENTITARIOS Y SOCIAL-PATRIOTAS ES DENUNCIAR LA CORRUPCIÓN QUE ANIDA EN ÉL, LAS SUBVENCIONES MULTIMILLONARIAS A ORGANIZACIONES ABSURDAS Y QUE TODOS ESOS RECURSOS CUMPLAN SU FUNCIÓN SOCIAL.

Pagamos impuestos, con cada pequeña compra; con cualquier mínimo movimiento económico que implique una compra o una venta, estamos pagando impuestos. Uno de los aspectos más odiosos de la actual ordenación es que una clase política degenerada y corrupta, tiene todo el poder para gestionar esos impuestos devengados por nuestro trabajo, de la manera que mejor le venga en gana: fundamentalmente para alcanzar unos niveles de retribución y de comisiones que serían impensables en la empresa privada. Parte de nuestros impuestos va a parar a ONGs y a organizaciones asistenciales o ayuda social facilitada por el propio régimen. Ahora bien, quien dice ONGs dice “comisiones” distribuidas a la administración que firma la entrega de subsidios y subvenciones para financiar al partido y a sus dirigentes. Lo mismo ocurre con las “ayudas a la cooperación” y con buena parte de los fondos destinados a las ONGs, que NUNCA son objeto de auditorías ni de inspecciones, ni nadie, por supuesto, se preocupa del destino de las “ayudas a la cooperación” que van a parar, desde ayuntamientos pequeños, desde Comunidades autónomas y desde el propio Estado, a los proyectos más exóticos, surrealistas e inútiles en los países más remotos, inverosímiles e insolventes. Obviamente, todo esto (y los constantes casos de corrupción que se producen en cualquier nivel de la administración) desmoraliza a los contribuyentes y da argumentos a la “objeción fiscal”. De ahí, precisamente, la necesidad de que el movimiento identitario y social-patriota, cuente lo antes posible con cargos electos que tengan acceso a la información sobre las ayudas sociales y exijan que hasta el último céntimo de euro se destine a lo que se declara, sin comisiones, ni mermas por el camino. De ahí que nuestros concejales deben poner particular énfasis en proveerse de información sobre las ayudas para poder realizar seguimientos y denuncias en su caso. No es a nuestros concejales, no es a nuestra organización política, no es a nuestra militancia a la que corresponde realizar tareas de “ayuda social”, sino que nuestros concejales, nuestra militancia y nuestra organización deben velar para que los organismos del Estado dedicados a esta actividad cumplan escrupulosamente con su función.

6ª Tesis: LO ESENCIAL EN EL “FRENTE SOCIAL” ES LA TRANSPARENCIA DE LAS ACCIONES QUE SE REALIZAN, UNA ADMINISTRACIÓN IRREPROCHABLE Y UNA FORMA JURÍDICA QUE PERMITA EL CONTROL DE SUS ACTIVIDADES POR PARTE DEL MOVIMIENTO POLÍTICO.

Uno de los aspectos más sensibles de cualquier actividad de “ayuda social” es la transparencia: cuántos alimentos y cuántos fondos se recaudan, cómo se emplean, en qué se gastan. Si no existe transparencia, si existe secretismo (con cualquier excusa), la iniciativa queda inmediatamente rodeada por la sospecha de oportunismo, aventurerismo o, lo que es peor, de fraude a la esperanza. Es preciso que todos los que participan en estas tareas (y los medios de comunicación) sepan los ingresos de las “Organizaciones de Apoyo al Pueblo Español”, cuánto de ese dinero va a parar a infraestructura y cuánto a compra de alimentos, cuántos alimentos se han obtenido como donación por parte de simpatizantes y cuántos se han adquirido… La gestión de estas OAPEs debe ser irreprochablemente democrática. El secretismo no puede afectar a la “ayuda social” so pena de perder credibilidad. “La mujer de César no solamente debe ser honesta, sino parecerlo”, tal es el dicho: las OAPEs deben, no solamente ser irreprochables en su gestión, sino demostrarlo con una transparencia absoluta. Eso, o se convertirán en permanente fuente de rumores, maledicencias o calumnias. La fórmula “círculo cultural” es, sin duda, la más simple y la menos exigente desde el punto de vista legal para articular jurídicamente estos círculos.

7ª Tesis: EL MOVIMIENTO IDENTITARIO Y SOCIAL-PATRIOTA, POR EL MOMENTO, NO HA APROVECHADO TODOS LOS RECURSOS Y POSIBILIDADES QUE PUEDEN INCLUIRSE EN EL “FRENTE SOCIAL”.

A pesar de que en los años 2012-2015 distintas organizaciones identitarias pusieron el pie en el acelerador estimulando sus iniciativas sociales, en el momento de escribir estas líneas se trata de una veta que dista mucho de haberse explotado hasta el final. En principio, lo que se han hecho han sido repartos de alimentos en grandes ciudades y también en pueblos de tamaño medio; en algunos locales se ha albergado a “sin techo”; y esto ha sido todo. Pero, en la actualidad, existen otras actividades que podrían incluirse también dentro de esta modalidad de trabajo: ocupar pueblos abandonados o en vías de estarlo, ocupar fincas agrícolas en situación de abandono y explotarlas para garantizar la supervivencia económica de la comunidad que las realice y trasladar los excedentes a las OAPE urbanas; recogida de frutos abandonados en sus árboles a causa de la poca rentabilidad de su explotación; creación de radios libres capaces de difundir información, música y programas que traten temas desde el punto de vista identitarios y social-patriotas; creación de empresas cooperativas; iniciativas económicamente viables financiadas mediante crowfunding… y así sucesivamente. El “frente social” es mucho más amplio y creativo de lo que hasta ahora se ha ensayado y pide al movimiento identitario y social-patriota el máximo de imaginación.

10ª Tesis: LOS “HOGARES SOCIALES” Y DEMÁS “ORGANIZACIONES DE APOYO A LA POBLACIÓN ESPAÑOLA”, O FORMAN PARTE INTEGRANTE DEL “MOVIMIENTO POLÍTICO IDENTITARIO Y SOCIAL-PATRIOTA” O NO SON MÁS QUE AVENTURAS PERSONALES.

Es preciso insertar en los círculos identitarios y social-patriotas la idea de MOVIMIENTO. Un movimiento no es un “partido” convencional. El Movimiento tiene múltiples estructuras (organizaciones políticas, círculos culturales, redes sociales, asociaciones e iniciativas de todo tipo) que actúan en distintos sectores de la sociedad, pero todos van en dirección a la conquista de los mismos objetivos. El Partido, en cambio, es una estructura única, monolítica que, como máximo, tiene “correas de transmisión”. En cierto sentido, el Movimiento es un “anti-partido” en la medida en que solamente exige la adhesión a un programa, a una estrategia y a una imagen, mientras que el Partido exige fidelidad a una doctrina y a unas estructuras organizativas rígidas. Creemos que la actual etapa de fraccionamiento es propia de los períodos pre-fundacionales y que se saldará con la irrupción del concepto de “movimiento” (como suma de muchas partes y de varios frentes) y electoralmente con la formación de un Frente Nacional. El concepto de “movimiento” es informal (grupo de gente que “se mueve” en la misma dirección), mientras que el concepto de Frente Nacional implica ya unas estructuras políticas más sólidas. En este contexto los “hogares sociales” y las OAPE solamente tienen sentido en tanto que partes de ese “movimiento” identitario y social-patriota al que, de una forma u otra, deben estar vinculados. Luego se verá, cuáles de estas organizaciones aceptan el programa y las estructuras de un Frente Nacional (expresión política organizada del movimiento de cara a los procesos electorales). La “ayuda social” nunca puede ser una experiencia autónoma personal (quien esté interesado en caminar por ese sendero, como ya hemos dicho, tiene a Cruz Roja y Cáritas si quiere realizar un trabajo serio y no se considera parte del “movimiento identitario y social-patriota”). Todo lo que tiene una dimensión y un alcance personal es, por definición, limitado y a corto plazo, estéril e incluso decepcionante para la mayoría de sus participantes. Cuando aparecen iniciativas espontáneas y personales, tales iniciativas se sitúan al margen de las experiencias y enseñanzas que se han ido aquilatando con el paso del tiempo e, inevitablemente, reproducen los mismos errores; solamente la inclusión de la “ayuda social” como “frente de actividad” en el interior del movimiento identitario y social-patriota evita reproducir estos errores y supone un espacio para compartir experiencias y evitar que errores pasados no vuelvan a reproducirse. Desde el punto de vista del “rendimiento”: toda iniciativa que aparece de manera espontánea, desvinculada de cualquier movimiento, desinteresada y hostil a integrarse en iniciativas más amplias, celoso de su independencia, cerrado a cualquier influencia exterior, suele agotarse en sí misma a los pocos meses, víctima de su aislamiento y generando las mayores decepciones. El lugar natural de las OAPE es el “movimiento identitario y social-patriota”.

© Ernesto Milá – info|krisis – ernesto.mila.rodri@gmail.com – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

 

 

 

Lo esencial en Grecia

Lo esencial en Grecia

Info|krisis.- Hace casi exactamente 2.500 años, en la llanura de Marathon, Grecia detuvo la invasión asiática. Sin llegar a establecer paralelismos históricos dramáticos y desmesurados, cabe decir que, hoy, en Grecia se dirime el derecho de las naciones a su plena soberanía, por encima de organismos internacionales espúreos y de intereses de las élites neoliberales y de su corrupta partidocracia. Si hay que seguir de cerca la evolución del “caso griego” es precisamente porque nos afecta a todos y su conclusión nos dirá si vivimos un período en el que es posible la esperanza o la frase previa a la constitución de todas las naciones será la que Dante situó en la puerta de su Infierno: “Abandonad toda esperanza”.

Parece como si el “Caso Griego” se haya generado por casualidad, como resultado único de la crisis iniciada en 2007 y como si la responsabilidad de lo que está ocurriendo en estos momentos radicara sobre Syriza y su socio de gobierno, los nacionalistas antiglobalización, o incluso, para algunos, sobre Amanecer Dorado. El gobierno griego, según esto, se negaría pertinazmente a pagar una “deuda nacional”. Tal es la posición de la “troika”: “Grecia tiene que pagar, son las reglas del juego europeo”. Pero esta es solamente una parte de la verdad: ¿hasta qué punto un país es “responsable solidario” de los desmanes que ha hecho su clase política en las últimas cuatro décadas? La pregunta es especialmente pertinente teniendo en cuenta que quienes han gobernado en Grecia ininterrumpidamente en esta época son los “socios” de los mismos partidos que gobernaban en Europa y que han “dejado hacer” a sus parteners griegos.

La vieja clase política griega está, no sólo desprestigiada, sino liquidada de la vida política nacional. De convocarse elecciones, tanto el Movimiento Socialista Panhelénico (Pasok) y Nueva Democracia obtendrían algo más que una escuálida representación. Miembro de la Internacional Socialista (que llegó a presidir, incluso, Gyorgos Papandreu hace menos de diez años) el primero, y miembro del Partido Popular Europeo en el Parlamento Europeo, y de la Unión Internacional Demócrata y de la Internacional Demócrata de Centro (de los que el PP y Mariano Rajoy son representantes por España), ambos partidos griegos de centro-izquierda y de centro-derecha han tenido en sus socios europeos a los cómplices más conspicuos y co-responsables de lo ocurrido en la cuna de la democracia. ¿O es que ahora vamos a negar que la actual situación de miseria política, desorientación económica, servilismo hacia los EEUU y ausencia de política exterior que existe en toda Europa tienen como ÚNICOS responsables solidarios al centro-derecha y al centro-izquierda que ha gobernado ininterrumpidamente en el continente desde 1945? Esa situación, en Grecia es todavía más dramática por los niveles de parasitismo, clientelismo e ineficacia que se han dado después de la caída del gobierno de “los Coroneles” en 1973.

No fueron “los griegos” quienes mintieron a las instituciones financieras internacionales a la hora de presentar el balance económico del país a fin de recabar nuevos créditos fue Kostas Karamanlis de Nueva Democracia quien falseó las cuentas con la aquiescencia del Pasok. No han sido ni Amanecer Dorado, ni Syriza, los responsables de que el PIB griego se redujera en una cuarta parte desde el inicio de la crisis, sino la pésima gestión del Pasok y ND, que siguieron obteniendo mayorías mediante políticas clientelares similares a las que han conservado en el poder al PSOE andaluz casi 40 años. No fueron “los griegos” quienes dieron como buenos los datos falseados sobre su economía dados por el gobierno ¡sino Golman Sachs que auditada las cuentas y cuyo responsable en Europa era Mario Draghi hoy preside el Banco Central Europeo!

No fueron “los griegos” los que, un buen día decidieran vivir “por encima de sus posibilidades”, sino la casta degenerada y corrupta que ha gobernado ese país más de cuarenta años, la que enmascaró la verdad con declaraciones y proyectos triunfalistas que sugerían el “progreso económico” del país, la “solidez del sistema bancario griego” y del propio país (¿a que todo esto suena?), convirtiendo lo que, en realidad, era una gestión irresponsable y desastrosa en un “éxito” y en el “todo va bien” a fin de no conservar y aumentar su clientela electoral (a recordar sólo que el salario mínimo griego se fue elevando en períodos electorales… no por criterios “sociales”, ni económicos, sino simplemente por puro clientelismo electoral).

No fueron “los griegos” los responsables de la quiebra de su banca, sino los directivos de esos mismos bancos que durante décadas fueron apuntalando al gobierno griego (para evitar que el poder pasara a cualquier otro que no fuera el Pasok y Nueva Democracia) comprando su deuda sin preocuparse de si era “segura” o más bien impagable (la quita del 50% de la deuda en 2011 les privo de suculentos beneficios y demostró su falta de una política inversiones responsable). No han sido “los griegos” los que han generado una burocracia insostenible, o los que han descuidado la recaudación fiscal para evitar reacciones en contra, no han sido “los griegos” quienes han nombrado miles de asesores (e incluso de jardineros) amamantados con cargo a los presupuestos generales del Estado que ni siquiera tenían que ir a fichar a primera hora de la mañana, sino que eran pura y simplemente puestos de trabajo fraudulentos destinados “a los amigos” o a los habituales “cuñados”. Sin olvidar que un funcionario griego ganaba más que un funcionario alemán uniendo pluses, pagas extras, incentivos, salario base, etc: 70.000 euros en Grecia por 55.000 en Alemania… Este derroche abarcaba, naturalmente, al sector público de la economía, particularmente pesado e ineficiente, con cientos de empresas estatales, todas absolutamente deficitarias y casi todas absolutamente prescindibles. El “sector publico” creado por Pasok y Nueva Democracia era, simplemente, otra recurso clientelar de ambos partidos, refugio de familiares, segundones del partido, amigos de los amigos, etc, completamente inviable según los criterios de eficacia empresarial u cuya “utilidad social” quedaba reservada al puro enchufismo.

Y, por supuesto, si en Grecia apenas existía recaudación fiscal (ni siquiera en aquellos sectores más fácilmente controlables desde el punto de vista impositivo) se debió a la misma obsesión de ambos partidos por mantenerse en el poder, así como a la convicción de que permanentemente el Banco Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional y la Comisión Europea harían todo lo posible para ir otorgando créditos con garantías poco exigentes al gobierno de turno sin necesidad de reformar la hacienda del Estado. Lo cual se pudo mantener… hasta que estallaron las burbujas inmobiliaria y financiera en 2007-2008 generando un parón económico internacional, una brusca y prolongada recesión y la interrupción inesperada del período del despilfarro. Desde entonces, el país alberga unas cifras de paro parecidas a las de España (27%, con un 50% de desocupación entre los menores de 25 años).

Es, a partir de 2009 cuando el “caso griego” empieza a inquietar. Se habla de los “países PIGS” (iniciales de Portugal, Irlanda, Grecia y España) que habían vivido demasiado por encima de sus posibilidades y que encontrarían dificultades para pagar su deuda. De todos estos países, Grecia es el eslabón más débil. Así pues, la “troika” (formada por representantes del BC, el FMI y la Comisión Europea) decide imponer medidas excepcionales en este país: no tanto para “disciplinarlo”, como para ejemplarizar, especialmente, a España cuya economía tiene bastante más peso en el conjunto europeo.

A partir de 2011, en Grecia se produce un golpe de Estado permanente por parte de la “troika” que cuenta con la ayuda inestimable, en primer lugar, de los dos grandes partidos que han gobernado el país, en segundo lugar con las noticias cada vez más catastróficas de aquellas mismas agencias de calificación (Moody’s, Golman Sachs) que hasta ese momento habían minimizado el riesgo de la deuda griega y que a partir de entonces lo elevan hasta hacer imposible la inversión extranjera y generar fuga de capitales, y, finalmente de los medios de comunicación locales e internacionales, verdadera voz de su amo (los consorcios financieros internacionales).

¿Cuál es el riesgo de Grecia? No es económico (de hecho, en la globalización, la economía especulativa no es más que una serie de notaciones electrónicas virtuales con poco impacto sobre la riqueza real de las naciones), es especialmente político. Porque si en Grecia cae el Pasok y Nueva Democracia, si en Grecia aparece por la derecha Amanecer Dorado y los Griegos Independientes, y por la izquierda Syriza, y sus fórmulas dan un mínimo resultado, el ejemplo puede cundir en toda Europa, especialmente en España en donde Podemos se configuraba en 2014 (el Podemos de hace un año, con la frescura de la oposición y la virginidad de origen suscitaba, desde luego, muchos más entusiasmos que el Podemos del verano de 2015 que en pocas semanas ha demostrado reproducir las mismas lacras que cualquier otro partido tras constituirse los ayuntamientos), como una fuerza alternativa en la que podía esperarse que renovara el panorama político.

Así que había que “disciplinar” a quienes soñasen con la esperanza. Había que evitar que algo parecido a Syriza o a Amanecer Dorado o a los Griegos Independientes alcanzara el poder en algún otro país europeo. Y esto solamente podía hacerse creando un “escaparate” en el que se percibiera la inutilidad de votar a opciones que no “fueran razonables”, es decir, que no pusieran como clave de bóveda de su programa el sometimiento a la “troika”, el pago de la deuda, la privatización extrema neoliberal y… el situarse fuera del cerco de centro-izquierda y de centro-derecha en el que se incluye todo lo que es “aceptable” para el sistema y para su gobernanza económica.

A partir de este momento, resultaba evidente que las elecciones (que desde 1945 habían sido el ritual democrático imprescindible para entrar en el club de la corrección política) pasaban a muy segundo plano. Bastaba con que un gobierno no encajara en las intenciones de los poderes económicos para se iniciara, justo después de las elecciones, una campaña de acoso y derribo contra él. Ni siquiera se trataba de “votar en libertad”, sino de que el gobierno que resultara elegido –cualquier gobierno en cualquier país– careciera de margen de maniobra (no fue por casualidad que tres días antes de las últimas elecciones griegas, Draghi explicara que Grecia no tendría acceso a los 60.000 millones de euros mensuales destinados a comprar deuda nacional de los Estados… salvo en ciertas condiciones; o que, después de las elecciones, Moody’s anunció que los resultados electorales “perjudicaban las perspectivas de crecimiento griegas”). No había lugar a la esperanza: sólo para los compromisos ¿adquiridos por los votantes? sólo de manera muy secundaria: adquiridos sobre todo por las clases políticas degeneradas y corruptas que durante años habían tratado de eternizarse en el poder.

Desde el mes de enero estamos asistiendo a un golpe de Estado que la “troika” y los poderes financieros están realizando contra el gobierno griego salido de las urnas. Antes, solamente unos pocos visionarios eran conscientes de que, desde 1945, se vivía una situación de “soberanía limitada”: solamente podían existir “Estados soberanos” en la medida en que aceptaban ciertas reglas del juego, la partidocracia la primera de todas, el liberalismo económico a continuación, la prioridad de la economía sobre la política como corolario. Ese esquema sigue hoy vigente. Solamente se puede votar a quien acepta estos principios. Si se vota a cualquier otra opción empieza el golpe de Estado económico. En Grecia, los nuevos partidos se encuentran en este momento ante la tesitura de insistir en llevar adelante su programa –con lo que están abocados a soportar la “guerra económica”- o bien renunciar a él… y ser abandonados por los votantes. En estas condiciones ¿qué sentido tiene celebrar nuevas elecciones?

El discurso parlamentario de Alexis Tsipras convocando el próximo referéndum sobre la aceptación o no de las condiciones impuestas por la “troika” puede ser suscrito sin dificultades por cualquiera que sea consciente de lo que está en juego (la soberanía de las naciones, la condena a la acción mancomunada de una clase política corrupta con la élite financiera). En los dirigentes griegos de Syriza, de los Griegos Independientes y de Amanecer Dorado, está muy claro lo que está en juego: someterse o desaparecer. Dudo mucho que en España, Podemos o Ciudadanos (las nuevas opciones) tengan el valor, la capacidad y los redaños para admitir algo siquiera remotamente parecido.

© Ernesto Milá – info|krisis – ernesto.mila.rodri@gmail.com