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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

ORIENTACIONES

Iglesia pro mundialista

Iglesia pro mundialista

LA IGLESIA ¿SABE DONDE VA? ¿O VA A DONDE LA ENVÍA EL MUNDIALISMO?.- En 2006, Benedicto XVI en el curso de una homilía en Regensburg se atrevió a recordar la existencia de un vínculo entre “violencia” e “islam”. En la actualidad, el “multiculturlismo” está instalado entre las ruinas de la Iglesia. ¿Dónde están las “misiones” evangelizadoras? En Filipinas, en Brasil, en África. Nunca en Europa: el primer continente en el que arraigó el cristianismo y en el que desde hace cuarenta años sigue un proceso creciente de debilitamiento. Tampoco las comunidades cristianas de Oriente Medio (que existen desde antes incluso que las europeas) merecen mucha atención por parte del Papa Bergoglio.

En efecto, entre los últimos viajes pastorales del Papa no se encuentra ningún país Europeo: Brasil. Corea, Kenia, Uganda, Filipinas, México, Albania (Albania pertenece al mundo islámico más que al europeo)… Europa no es, desde luego, una prioridad para la Iglesia. Y esto es lo que sorprende: cuando Bergoglio recibió el Premio Carlomagno el pasado 6 de mayo, amonestó a los gobiernos y a la sociedad europea, por la actitud tomada ante la inmigración y, entre otras barbaridades de traca, el “infalible” Bergoglio explicó con una seriedad pasmosa que “La identidad de Europa es ,y siempre ha sido, una identidad multicultural”. Y, para colmo, como si no estuviera suficientemente clara su alineación con el “mundialismo” defendió la necesidad de “alcanzar una nueva síntesis” en un lenguaje parecido al de la new–age o los sectores más extremos de la ideología mundialista. Nadie puede dudar de que cuando Bergoglio alude a esa “nueva síntesis” está aludiendo, igualmente, al fin de la Iglesia.  Lo que es peor, a la renuncia a resistir, a contra atacar o, simplemente, a defender las propias posiciones.

Sus viajes a Lampedusa y a Lesbos, para solidarizarse con los inmigrantes, van en la misma dirección. Así mismo, es extraño que al hablar de Europa, nunca aluda a la Europa de las Naciones, sino, significativamente, a la “Europa de los pueblos” dando por sentado que las comunidades de inmigrantes forman pueblos “diferenciados” de los europeos (como, por lo demás, ellos mismos se encargan de demostrar cada día siendo impermeables a la “integración”).

Por supuesto, Bergoglio coloca especial énfasis en no ofender al islam ni siquiera por todo aquello que están haciendo algunos fieles islámicos y que resulta indefendible: ha permanecido silencioso ante los avances (y la intolerancia) del islam africano; no ha dicho nada sobre los secuestros de niñas practicados por Boko Haram. Sus labios no se abrieron para protestar contra la sentencia de muerte sobre la sudanesa Meriam por el hecho de ser cristiana y cuya liberación se debió a otros. También cayó sobre Asia Bibi, que cumplirá dentro de poco cinco años a la espera de su ejecución por ser “infiel”, ni ha respondido a las dos cartas que ésta le envió. ¿Por qué Bergoglio se obstina en ignorar las vergüenzas generadas en el mundo islámico? Por lo mismo que ha abandonado al catolicismo europeo y a las comunidades cristianas de Orienta: porque el Isla es la pieza fundamental de la doctrina que ha asumido, el “mundialismo”.

Una de las noticias que hoy difunde la agencia de prensa vaticana es: “La Iglesia italiana abre sus puertas para acoger a la avalancha de inmigrantes” y exalta la actitud del párroco de Ventimiglia que abrió las puertas de su iglesia a 70 extranjeros que hasta ahora estaban albergados en el campamento de refugiados de la zona. El obispo de la zona declaró que estaba preparando el edificio del seminario provincial para idéntico fin.  Por supuesto, la totalidad de inmigrantes albergados son musulmanes.

Se puede ignorar la realidad, pero ésta, antes o después, termina imponiéndose: políticas y actitudes como la adoptada por Bergoglio solamente pueden servir para construir minaretes sobre la ruina de las iglesias. Y, para colmo, en Europa.

 

CUP: NEGAR LA REALIDAD

CUP: NEGAR LA REALIDAD

SATISFACER A LA CUP PARA SEGUIR IGNORANDO LA REALIDAD.- La CUP ha presentado la “primera ley penal republicana”. Vale la pena saber lo que propone y cuál es la prioridad. Se trata de una propuesta de “ley integral contra todas la formas de odio y discriminación”. La CUP se jacta de que es la “primera ley republicana que invade competencias del Estado”. La excusa es “tolerancia cero con la extrema–derecha”. Persigue los delitos de racismo y odio. Así pues, para la CUP, el principal problema que afronta Cataluña en este momento es la existencia de una “extrema–derecha” que difunde “odio y discriminación”. Incluso, el proyecto de la CUP prevé un nuevo delito: el “feminicidio”.

A la CUP no le interesa que estos tipos delictivos ya estén presentes en la legislación española. Lo que, verdaderamente le interesa, es encontrar una excusa para enfrentar al gobierno catalán con el gobierno español. De aprobarse esta legislación, por ejemplo, el 49,7% del electorado austríaco hubiera carecido de derecho a la libertad de expresión o el 30% del electorado francés habría visto fuera de la ley al partido que votaron. Con una extrema–derecha, inexistente en Cataluña, lo menos que puede decirse de la CUP es que son “previsores”.

El encargado de presentar esta ley ante los medios de comunicación ha sido Benet Salellas que esta semana se ha mostrado muy activo en relación a los okupas del barrio de Gracia. Salellas se ha mostrado partidario de que “los movimientos sociales recuperen el Banc Expropiat”. Y tiene gracia que sea Salellas un “chico bien”, quien proponga la expropiación de inmuebles para los okupas, especialmente mientras no sean los suyos. Porque Salellas tiene, como mínimo, dos viviendas, tres locales comerciales y seis fincas rústicas  propiedades inmobiliarias a su nombre. A diferencia de Ada Colau que ha propuesto emplear fondos públicos para comprar el Banc Expropiat y entregarlo a los okupas (propuesta de legalidad cuestionable y que es solamente un ir más allá de la actitud adoptada por el anterior alcalde de Barcelona que, simplemente, pagaba el alquiler, los recibos de IBI, agua, luz y gas, así como las reparaciones y la antena de TV a los okupas), Salellas lo que propone es expropiar a los propietarios del local de Gracia (que no es, por cierto, un banco).

Todo esto llega cuando el futuro del gobierno Puigdemont pende de un hilo: su futuro está ligado a la aprobación de los presupuestos de la Generalitat presentados por Oriol Junqueras, para lo cual le faltan los votos de la CUP que, inicialmente anunció que votarían en contra. LA CUP exige, en este terreno, la superación de los límites del déficit impuestos por el ministerio de economía y hacienda. La CUP sabe que, en su triste debilidad, Puigdemont accederá a cualquier exigencia que le presenten. Y éste, mansamente, para hacerse acreedor del favor acaba de presentar la primera ley de “desconexión” que afecta a la futura ley de Seguridad Social catalana. ¿Recuerdan que, en la práctica, el “procés soberanista” está finiquitado, muerto por falta de apoyos electorales, por rechazo de las instituciones europeas y por desconfianza del mundo de la economía y los negocios?

Cualquier cosa, con tal de ganar tiempo y ver si tras el 26–J se sienta en Madrid un gobierno de izquierdas receptivo a los planteamientos soberanistas de la Generalitat. 

Ejemplos de guerra étnica

Ejemplos de guerra étnica

DOS EJEMPLOS DE “GUERRA ÉTNICA”.- El diario Tiempo de Oaxa (México) publica en su edición del 30 de mayo un artículo titulado “Racismo indígena” en el que entre otras cosas, se cita la declaración de la presidenta de la Sala de Justicia Indígena del Tribunal Superior de Justicia, Aña Mireya Santos López “ No son mexicanos excepto cuando les conviene, no son oaxaqueños excepto cuando piden servicios e infraestructura para sus aldeas o caseríos. Oaxaca tiene un composición multiétnica, multilingüe y pluricultural, sustentada en presencia y diversidad de los pueblos que los integran”…

A partir de esta declaración el autor escribe: “Pero son cristianos y guadalupanos que ya no creen en los verdaderos y sagrados dioses prehispánicos y, únicamente se dicen mexicanos cuando necesitan un documento, pasaporte o registro oficial. Son Mexicanos porque reclaman libre tránsito y circulación por todo el país, pero, no permiten que alguien que no sea de su aldea pase por donde ellos prohíben, como los aldeanos de san Felipe que no dejan pasar rumbo a la serranía, pero ellos si circulan libremente por Oaxaca”. Y la conclusión: “Los pueblos indígenas son segregacionistas, racistas y abusivos, sustentando su desprecio a las mujeres, a los avecindados y a todos los que no sean como ellos, en sus asambleas pueblerinas y sus abusos y malas costumbres, violando leyes y reglamentos internacionales de Derechos Humanos”.

Por si esto fuera poco, añade: “Los pueblos que se dicen indígenas, se oponen a todo lo que sea interés supremo de la nación. No quieren que se aprovechen los recursos minerales, hidráulicos, agrícolas e incluso el mismo viento para los generadores de las zonas donde viven y, es mejor para ellos en su egoísmo, que no se haga nada a que se aproveche para todos. Igual que con la construcción de carreteras que crucen sus aldeas, que para permitirlo exigen de todo y luego no lo respetan, alegando que fue acuerdo de la asamblea anterior, no de la actual”.

El hecho de que todo esto haya sido publicado en un medio de comunicación de alta difusión, indica como están las cosas en México. Lo que cuenta el autor es lo que se vive día a día en España con grupos de inmigrantes y bolsas de población que acaban de recibir la nacionalidad española. La ideología indigenista forma parte del arsenal mundialista en Iberoamérica, ante el cual hay que prevenir: el hecho de que exista una “identidad indígena” es una realidad en Iberoamérica, pero las formas de vida “indígenas”, la organización “indígena” y las estructuras “indígenas” ya han pasado a la historia: estaban en crisis cuando llegaron los colonizadores europeos. Reivindicar la especificidad indígena es hoy un arcaísmo que debería interesar solamente a la antropología, la lingüística y el estudio de las sociedades antiguas. Respetar la condición indígena solamente puede darse a cambio de la lealtad y la integración, en absoluto como excusa para obtener subsidios a cambio de nada.

En el otro extremo del mundo, en Suiza, el mismo día, aparece la noticia de un pueblo que prefiere pagar 262.296 euros antes que acoger diez refugiados. Modelo de democracia, los habitantes de esta localidad –Oberwill–Lieli, una idílica comunidad alpina– sometieron a referéndum la aceptación o el rechazo de los 10 refugiados del total de 50.000 que la UE asignó a Suiza. La población de 22.000 habitantes votó en contra prefiriendo pagar la multa impuesta por las autoridades de la Confederación Helvética. ¿Los motivos del rechazo? “No los queremos aquí, es tan simple como eso. Hemos trabajado duro toda nuestra vida y tenemos una encantadora ciudad que no quereos que se eche a perder”. El alcalde negó que se tratase de una actitud racista y presentó como excusa el que “la cuota fue rechazada porque no se especificó si se trataba de refugiados sirios o de migrantes económicos de otros países”. En un alarde de incorrección política explicó: “Los refugiados sirios tienen que ser ayudados, pero están mejor en los campamentos cercanos a sus casas” ¿Alguien puede negar algo tan evidente? Y concluyó: “Si les acogemos aquí, se envía un mensaje erróneo”.

En ambos casos se trata de pequeños gestos de resistencia al multiculturalismo y a la ideología mundialista: se denuncia el “indigenismo” como una excusa para obtener beneficios económicos sin esfuerzo y a la política con los “refugiados” como una excusa para que Europa herede problemas que no son los suyos e integre a bolsas de inmigrantes ajenos completamente a Europa y alejados de sus hogares naturales. Siempre hay esperanza, mientras quedan focos de sentido común.

Defensa, yihadismo, FFAA

Defensa, yihadismo, FFAA

DEFENSA NACIONAL, YIHADISMO Y ESTADO DE LAS FUERZAS ARMADAS.- Hoy se ha sabido que la pasada semana, un joven magrebí consiguió colarse en el arsenal de El Ferrol y fue detenido tras lanzarse al mar. El incidente comenzó cuando unos centinelas vieron acercarse a un joven de aspecto magrebí y al impedirle el paso empezó a vociferar en árabe. Los centinelas cerraron las puerta de seguridad, pero el joven consiguió entrar en el recinto del arsenal unos 50 metros, hasta que uno de los militares disparó al aire y el sujeto se lanzó al agua a pocos metros de donde se encontraba una fragata. El joven, sobre el que pesaba una orden de expulsión, fue detenido. El incidente no es importante: el sujeto en cuestión, ni tenía antecedentes yihadistas, ni iba armado. Al parecer buscaba paralizar su expulsión cometiendo un delito. Sin embargo, la facilidad con la que consiguió colarse en una zona militar de máxima seguridad, han generado preocupación sobre la vulnerabilidad y permeabilidad del arsenal y de otras instalaciones de alto valor estratégico.

La noticia ha salido a la luz pública en el mismo momento en el que en L’Hospitalet de Llobregat la policía detenía a un paquistaní vinculado a redes yihadistas y, concretamente por “participación directa en actividades de edición, difusión y propaganda de contenidos de naturaleza yihadista”. Se trataba de un “islamista radical”. Indudablemente, tampoco se trataba de alguien “peligroso”: toda su actividad de proselitismo la realizaba en redes sociales. La propia Audiencia Nacional, mediante el titular del Juzgado de Instrucción nº 5 ha comunicado que se trataba de un “elemento radicalizador”. Pero lo que queda claro es que, en este momento, un sector de la comunidad islámica ve con simpatía, e incluso admiración, la acción del Estado Islámico en Siria o de los Talibanes en Afganistán. No existen redes yihadistas dispuestas a traer el terrorismo a España, pero sí dispuestas a convertir la yihad en algo popular entre la comunidad islámica.

Estas dos noticias aparecidas hoy en medios de comunicación tienen que ver con la defensa, la seguridad nacional y la lucha contra el terrorismo yihadista. Y las dos son preocupantes. Vale la pena preguntarse si, en este momento, el costosísimo material de que se han dotado nuestras fuerzas armadas (el costosísimo Eurofigther, los submarnos S-80 y las fragadas F-100, los A-400) son efectivos ante la lucha antiterrorista y si son suficientes para afrontar al “enemigo del sur” (Marruecos es el único riesgo real para nuestra soberanía en el exterior, al amenazar directamente la seguridad de Ceuta, Melilla y Canarias y al mantener el régimen marroquí sus reivindicaciones territoriales dentro de su política de “Gran Marruecos”) especialmente, cuando el grueso de todas estas unidades se encuentran en la península o en operaciones en el exterior (que, en ningún modo, están relacionadas con nuestra seguridad nacional) y Ceuta, Melilla y Canarias podrían ser ocupadas por Marruecos antes de que el Ministerio de Defensa pudiera reaccionar.

La renovación de las FFAA iniciada por Aznar (para estar en condiciones de satisfacer las exigencias del “amigo americano”) y de Pepe Bono (para repartir buenas comisiones) supuso un enorme esfuerzo (entre 30 y 40.000 millones de euros que tardarán en pagarse (como una hipoteca) en torno a 30 años. Mucho antes de que terminen de pagarse, todo este material estará obsoleto y será preciso renovarlo. Sin olvidar que, en muchos casos, como en el caso de una impresores informática, lo costoso de estos materiales no es su adquisición sino su mantenimiento.

Lo limitado de los presupuestos de defensa hace que el futuro de nuestras FFAA sea problemático: no solamente no están en condiciones de responder a las exigencias de una lucha interior contra el terrorismo yihadista, sino que además, tardarían en responder –a la vista del actual despliegue estratégico- a las necesidades del teatro de operaciones magrebí (el único, insistimos, que representa un riesgo real para nuestro país). A esto hay que añadir la inestabilidad política y la absoluta incomprensión que toda la clase política, de derechas, de centro y de izquierdas, manifiesta hacia el papel de las FFAA y en la comprensión de los riesgos estratégicos que afrontamos.

Si a esto añadimos que disponer de blindados con casi cuarenta años de servicio, fragatas con treinta años navegando, Harriers de despegue vertical diseñados en los años 60 y activos desde los 80, YF-18 con más de treinta años volando, helicópteros con medio siglo de servicio y barcos de transporte y desembarco que responden a las concepciones de la Segunda Guerra Mundial, hace falta preguntarse, salvo unos pequeños escuadrones aéreos, tenemos el derecho de plantear si nuestras FFAA están en condiciones de garantizar la defensa nacional. La respuesta, a la vista de los dos incidentes que hemos comentado, parece ampliamente negativa.

El presupuesto de defensa ha disminuido tanto como ha aumentado la rapacidad de la clase política y el despilfarro del Estado generado por esa misma clase política para su beneficio. El resultado ha sido la pulverización de las idea de la “defensa nacional”, su imposibilidad práctica y el hecho de que todo dependa de la suerte: suerte de que Marruecos no esté en disposición de atacar Ceuta, Melilla y Canarias; suerte de que el peligro yihadista no sea todavía una posibilidad inmediata… ¿Hasta cuándo durará esa suerte? 

¿ISLAMOFOBIA?

¿ISLAMOFOBIA?

278 CASOS DE ISLAMOFOBIA DENUNCIADOS EN ESPAÑA EN TIEMPOS DE YIHADISMO: ¿POCOS O MUCHOS?.La comunidad islámica soriana denuncio el pasado diciembre de 2005 las pegatinas colocadas por un minúsculo partido de extrema-derecha en el que podía leerse: “No a la islamización de Europa”. Como éste, las comunidades islámicas y las ONGs islamófilas han denunciado otros 278 de idéntica gravedad. De estas, solamente un 5,3% han sido agresiones a personas (y no siempre confirmadas) y “vandalismo contra mezquitas” (habitualmente pintadas) un 5,3%. La mayor parte de estas denuncias son por “ciberodio” (21’8%) o acciones contra mujeres por la indumentaria (20%). La Plataforma contrala Islamofobia ha recordado que el 40% de los musulmanes residentes en España, son españoles (cabría decir, en rigor, que la inmensa mayoría de islamistas han recibido la nacionalidad). Una pintada hecha con rotulador en un urinario se convierte en un “atentado contra la comunidad islámica”, utilizar la palabra “islamismo” en lugar de “yihadismo” es confundir el Islam con el terrorismo, una pelea de discoteca se convierte en un “incidente islamófobo”… y así sucesivamente.

¿España es un país racista? ¿Islamófono quizás? En realidad, no. Suponiendo que las 278 denuncias presentadas por los círculos islamistas por “islamofobia” sean reales, lo que está claro es que en ningún caso, son graves. No se ha producido ningún muerto, ningún herido, ni siquiera han tenido ningún tipo de repercusión mediática. Y esto en un momento en el que prácticamente cada mes salimos a redadas de yihadistas, cuando el velo islámico integral cada vez se ve más en nuestras calles y cuando el recién llegado (o el recién nacionalizado, sin ninguna exigencia y por un decreto administrativo) suele pasar por delante del nacido aquí y cuyo linaje a contribuido a levantar este país, especialmente en materia de subsidios, subvenciones y ayudas sociales.

Las 278 denuncias en un momento en el que en media Europa han empezado los atentados yihadistas y en donde, por “integración” se entiende adaptación del país receptos a las costumbres de los recién llegados (que, por lo demás, están aquí por voluntad propia), en donde los esfuerzos de integración de los islamistas a las sociedades de acogida se pueden contar con los dedos de la oreja, parecen muy pocas denuncias.

Frecuentemente, algunas de estas denuncias son porque la policía ha pedido identificarse a algún ciudadano procedente de países islamistas. A eso, la Plataforma contra la Islamofobia le llama “discriminación religiosa”. ¿Lo es? Lo sería si el islam fuera una religión como todas las demás, pero, lamentablemente, es la única religión –y recalcamos lo de “única”- en nombre de la cual, en estos momentos, en el siglo XXI, se mata y se muere.

Lo raro, no es, por tanto, que una sociedad como la española, que ha dejado muy atrás el fanatismo religioso, no registre un mayor grado de intolerancia hacia el fundamentalismo islamista y no exprese su oposición a la islamización de Europa que lleva, inevitablemente, a una proliferación, casi mecánica, de atentados yihadistas. Resulta sorprendente que, en estos momentos cuando se encuentran en nuestro territorio entre dos y tres millones de musulmanes (entre inmigrantes ilegales, inmigrantes regularizados, inmigrantes nacionalizados epsañoles e hijos de inmigrantes) y cuando en Europa se están viviendo los primeros chispazos de lo que promete ser, con toda verosimilitud, una guerra civil, a la vez racial, social y religiosa, en España las resistencias se reduzcan a… 278 casos de islamofobia y la mayoría por “ciberodio”.

 

ONU Inmigracionista

ONU Inmigracionista

PARA LA ONU “LA INMIGRACIÓN APORTA MÁS BENEFICIO QUE GASTO”.- El irlandés Peter Sutherland, funcionario de alto rango de la ONU (secretario general para la migración y el desarrollo) ha insistido una vez más en que la inmigración es beneficiosa para los países occidentales. Lo ha hecho en Madrid, en el encuentro de IE Alumni Forum 2016 que reúne a ex alumnos de la escuela de negocios Instituto de la Empresa. En esta ocasión el objetivo del encuentro era “analizar los retos para el éxito personal y profesional en la sociedad globalizada”. Sutherland (miembro del Club Bildelberg en tanto que presidente del banco Goldman Sachs).

Sutherland explicó al auditorio que “Europa dependerá en buena medida de los refugiados y la inmigración para garantizar la sostenibilidad de los sistemas públicos de pensiones en un continente cada vez más envejecido y con edades de jubilación muy tempranas”. Recordó que la movilidad de las personas entre países y continentes es uno de los retos de nuestro tiempo y recordó la “obligación de los países europeos de prestar apoyo a los refugiados que huyen de conflictos como el de siria, pero también a los que huyen de desastres naturales o falta de oportunidades económicas”.

Sutherland estuvo acompañado por un antiguo alumno del Instituto de la Empresa, Spencer Abbot, comandante de las fuerzas aéreas de los EEUU y empleado del Departamento de Estado quien se manifestó en la misma dirección que Sutherland: “No solo es deseable, sino esencial buscar la inmersión en culturas diferentes a la tuya propia”.

Vale la pena explicar que todo este entramado de siglas (Business School, Club Bildelberg, Naciones Unidas, Goldmand Sachs, forman parte del mismo entramado globalizados en lo económico y mundialista en lo ideológico: la Escuela de Negocios forma las élites mundialistas, los encuentros de ex alumnos sirven para relacionarlos con círculos cercanos a la “cúpula” (Sutherland, Abbot) y utilizarlos como “correas de transmisión” para la difusión ideológica de su pensamiento. Uno de los factores esenciales de homogeneización del mundo, de la economía y del gobierno mundial es la inmigración, la multiculturalidad y el mestizaje.

Mientras se considere a la ONU o a la UNESCO como “organismos internacionales de paz”, a Goldman Sachs como un “banco de negocios”, al Club de Bildelberg como un “foro de intercambio de ideas” o a la inmigración masiva como la “solución al problema de las pensiones” (y así sucesivamente) no se tendrá más que una perspectiva parcial e incompleta de lo que suponen todos estos organismos y fenómenos: elementos tácticos de una misma estrategia globalizadora y mundialista.

Blas Infante: 3M

Blas Infante: 3M

BLAS INFANTE, 3M: MUSULMÁN, MASÓN, MISTICO.´El nombre de Blas Infante ha pasado a la historia como el “padre de la patria andaluza”, fundador del nacionalismo andaluz. Pero se suelen olvidar otras connotaciones que avalan la idea de que el personaje. La primera de todas, su condición de miembro de la masonería española; la segunda, su conversión al islam. Ambas filiaciones han sido negadas por la hija de Blas Infante, sin embargo, los testimonios (incluso familiares) que se agolpan en dirección contraria son abrumadores.

Infante, que murió fusilado por incontrolados en los primeros días de la guerra civil, ingresó en la masonería en 1913 (no lo dice un conspiranoico empedernido, sino su nieto, Estanislao Naranjo Infante). La lectura de su obra Ideal Andaluz contiene “una marcada terminología masónica”. Al acabar sus estudios, Blas Infante sufrió una crisis de fe, abandonó el catolicismo y empezó a interesarse por la masonería y los el ocultismo. Es lo que ha podido deducir su nieto al examinar la biblioteca familiar heredada. Es incluso probable que perteneciera a la Sociedad Teosófica que insistía extraordinariamente en la relatividad de todas las religiones y en la formación de una “religión universal”.

En cualquier caso, lo que aparece como cierto en todas sus biografías es que tenía una irreprimible tendencia a las fugas místicas y al sincretismo religioso. La doctrina de Blas Infante no es más que la aplicación del nacionalismo jacobino que irrumpió en la historia con las logias masónicas francesas, a escala andaluza. Su fracaso derivó de la escasa envergadura de la “burguesía andaluza” para encarnar un “proyecto nacional”. Y fue, entonces, cuando buscó apoyos históricos en algo que no tenía nada que ver con Andalucía: el Islam. El salto de la masonería al islam no era en el vacío: la masonería teosófica con la que se identificaba Infante no era atea ni agnóstica, sino deísta. Infante, para defender la especificidad de la “patria andaluza” se limitó a aislar a la religión que, según él, más presencia había tenido en Andalucía: el islam.

Su monstruo ideológico demuestra únicamente lo limitado de sus concepciones ideológicas. En cuanto a la certidumbre –que algunos han negado- de su pertenencia al islam es también incuestionable: él mismo acudió el 15 de septiembre de 1924 a Marruecos ante la tumba de Al-Mutamid, cerca de Marrakech es donde realizó la “shadala” (conversión al islam). Se conoce incluso el nombre islámico que adopto: “Ahmad”. Fueron testigos de su conversión dos descendientes de moriscos. El relato es del estudioso Muhammed Ali Cherif Kettami en su libro Inbia’t al Islam fi Al-Andalus, publicado por la Universidad de Islamabad en 1992.

Hasta hace poco, no solamente su hija, sino sus biógrafos pasaban alto o negaban este hecho. Después de la llegada masiva de inmigrantes al sur y al este de España, y concretamente, a Andalucía, este hecho ya no es tan incómodo como antes, cuando el nacionalismo andaluz precisaba de un fundador que fuera ateo (si era de izquierdas) o católico (si era de derechas). Es innegable que, cuando Infante “diseñó la bandera andaluza” lo hizo en función de los colores del Islam.

Infante no participó en el Congreso de los Pueblos sin Estado celebrado en Delhi en 1930, pero entregó un manuscrito al poeta Abel Gudra para que lo leyera en la asamblea y que demuestra su conocimiento del islam: “Nos queda del Islam el sentimiento de poder de Allah y su equilibrio. El Islam no es sólo espiritualidad, es también movimiento. Vivir no es solamente una idea, sino un conocimiento, y este conocimiento es nuestra experiencia de Al-Andalus en su época de esplendor”

Inmigración: viejo argumento

Inmigración: viejo argumento

VIEJAS JUSTIFICACIONES PARA LA INMIGRACIÓN.- La edad media de la población europea sigue creciendo. En la actualidad, hay 42 personas mayores de 65 años por cada 100 trabajadores y en el porcentaje sigue aumentando. La tendencia al envejecimiento de la población europea es inequívoca. Esto es lo que se ha preocupado de recordar José Ramón Pin Arboledas, profesor del IESE, quien ha definido el fenómeno como «tsunami demográfico». Así pues, la constatación es clara: nuestras sociedades europeas se extinguen. ¿Remedio? Importar población. ¿No hay ninguna solución más simple? Sí: estimular la formación de parejas, apoyarlas económicamente por parte del Estado, realizar campañas de natalidad, lanzar estímulos fiscales a la paternidad, responsabilizar a la población de la necesidad de crear un futuro para ellos y para su país... lo que, inevitablemente, pasa por tener hijos. Todas estas fórmulas fueron rechazadas por el PSOE en su primer mandato e inmediatamente tuvo el poder a partir de 1983. La derecha, por su parte, no ha hecho absolutamente nada para revertir esa tendencia… salvo abrir las puertas a la inmigración, como hizo Aznar a partir de 1996.

El impacto social negativo que la inmigración ha tenido en toda Europa (expresada nítidamente con el crecimiento de las formaciones euro-escépticas y anti-inmigración que están al filo de obtener la mayoría en varios países europeos) no ha servido para que los partidarios de la tesis “a menos natalidad, mas inmigración” se den por vencidos. Nuevamente, se juega con el miedo: “los inmigrantes son necesarios para pagar las pensiones”, una vieja cantinela carente de credibilidad a la vista de lo sucedido en estos últimos 20 años en el curso de los cuales, la sociedad española ha perdido cohesión interior, se han insertado bolsas de población mal integrada y con una demografía cuatro veces superior a la española que, para colmo, son una losa para nuestra economía.

Hoy sabemos que basta con políticas de austeridad y limitación en el gasto público para poder seguir manteniendo el Estado del Bienestar como en sus mejores tiempos. Sabemos, además, que en toda Europa las políticas integración han fracasado: seguir por esa vía sería absurdo. En algunos países europeos se empieza a intuir que solamente estimulando la propia natalidad puede salvarse la actual crisis demográfica.