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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

NACIONAL

Zapatero ante la disyuntiva: las dos vías para el suicidio político

Infokrisis.- Hay algo absurdo en la reciente renovación ministerial operada por ZP especialmente si tenemos en cuenta las necesidades del momento presente. Es como para preocuparse si de todos los técnicos al alcance del Estado para resolver (o siquiera paliar) el destrozo económico social, ZP haya tenido que echar mano a una burócrata como Elena Salgado cuyos conocimientos en materia económica son tan escasos como los del propio presidente. Cambiar a Malena Alvárez por Pepinho Blanco es ir de Guatemala a Guatapeor.  Gabilondo es quizás lo menos malo de esta reforma, mucho mejor que la González-Sinde que supone un pago a los servicios prestados a pesar de que suponga perder el voto de todos los internautas y de cuantos se muestran contrario a la rapacidad de la SGAE. De Chávez nadie duda que hará todo lo que esté en su mano para trasladar el marasmo andaluz a todo el país y suscitará recelos de catalanes y vascos. Poco que decir sobre Trinidad Jiménez salvo lo gris e irrelevante de su persona. E igualmente poco puede decirse sobre varios de los que se quedan, empezando por Moratinos y terminando por Bibiana Aído y demás ministras de cuota.

El gobierno en sí es extremadamente mediocre, quizás el de perfil más bajo de toda la democracia que, contradictoriamente, llega en el momento en que más falta hace un gobierno de técnicos y expertos. Así pues, si algo ha generado este gobierno es escepticismo en que puedan resolver problema alguno y no contribuyan a crear más problemas. No puede decirse que haya sido una decepción, a la vista de que si Zapatero sabe hacer algo a conciencia es decepcionar. Lo que sí es cierto es que no ha generado ningún tipo de confianza.

¿Por qué este gobierno y por qué ahora?

Es curioso constatar los motivos de las destituciones de los ministro. La titular de Fomento estaba quemada desde hacía un lustro. Es la única ministra de la democracia que ha sido censurada en el parlamento. Molina estaba tan harto como Solbes y, cada vez que se sinceraba con algún periodista le explicaba que esto de la política no era como él creía y que prefería dejar la cartera. Bernat Soria resultó ser un bluf y no podía esperarse nada de él a partir del momento en que se supo que su curriculum estaba hinchado. En cuanto a Mercedes Cabrera, ha pasado casi completamente desapercibida por su departamento.

Ninguno de los ministros salientes tenía responsabilidades partidarias, no se movían bien en campañas electorales y no estaban en absoluto integrados en el aparato del PSOE, a diferencia de los Chávez, Blanco, Trini Jiménez, gente que ha hecho toda su carrera a la sombra de la sigla. La interpretación que se ha dado a este rasgo del nuevo gobierno es que ZP necesita “militantes” y “gente de confianza”. No es así. O al menos, no es solamente así.

El 7 de junio tendrán lugar las elecciones europeas. Los sondeos publicados en el primer día de ejercicio del nuevo gobierno empiezan a ponerse muy cuesta arriba para ZP: de celebrarse hoy las elecciones, el PP aventajaría en 4,5 al PSOE. Si esto es así, aun cuando el PP todavía experimenta los efectos de la “operación Gürtel”, hay que pensar que en las próximas semanas, a menos que ocurra un marasmo interior, el PP irá acentuando su ventaja.

Con un gobierno aislado y con una oposición en alza, agravándose de día en día la situación económica, el desplome del mercado laboral (ya se empieza a hablar de un 20% de parados a finales de 2010 y algunos llegan incluso a augurar un 30%), le bastaría solamente a ZP una derrota en junio y unas cifras superiores a 4.000.000 de parados en septiembre, la salida de la disolución de las cámaras y las elecciones anticipadas se impondrá como el recurso más saludable para este país.
Y todo induce a pensar que ZP contempla este escenario. De lo contrario no habría colocado a sus primeros espadas dentro del partido en los rangos ministeriales. Probablemente tampoco es por casualidad que el Gabilondo ministro sea hermanísimo del Gabilondo comunicador, y, desde luego, el riesgo de enajenarse a la juventud usuaria de P2P en Internet (ni un solo habitual de estos sistemas votará a ZP) que supone el nombramiento de González-Sinde solamente puede explicarse como una mano tendida al mundo del espectáculo que en la anterior campaña electoral tantos réditos reportó a la candidatura socialista.

Así pues, en nuestra opinión, este es un gabinete de “bajo perfil técnico” y “alto perfil militante” que muestra cada vez más materializado el fantasma de unas elecciones anticipadas. Pero el último dato que abunda en esa dirección es que el propio Zapatero se haya reservado la cartera de Deportes… No se trata, desde luego, de un ministerio “estratégico” y hubiera sido mucho más oportuno nombrar a un catalán, por ejemplo, que apoyara a la pobre Carme Chacón, desbordada, despistada y con síntomas crecientes de quemazón que precisa urgentemente la presencia de algún otro miembro del PSC. Pero ese ministerio garantiza el que ZP va a intentar identificar su imagen con la de los “triunfos” deportivos de España. Es tan evidente como burdo, que ZP precisa empezar su precampaña electoral… pero no para unas elecciones remotas, a tres años vista, sino para una próxima campaña que, en principio ya tiene perdida y de la que solamente se trata si perderá por la mínima o por goleada y si el PP coronará una mayoría absoluta que podría suponer incluso el derrumbe del PSOE, el paso de algunos de sus cuadros a las filas nacionalistas en Catalunya y a la integración de amplias franjas madrileñas en el partido de Rosa Díez.

Pero hay otra hipótesis con la que ZP se mueve.

Euzkadi como síntoma

Llama la atención la extraordinaria facilidad con la que se ha constituido una nueva mayoría en Euzkadi. Tras 30 años de gobierno, el PNV todavía tiene que digerir el haber pasado a la oposición y el que, a pesar de seguir siendo el partido mayoritario, ya no es partido de gobierno. Más de 50.000 paniaguados del PNV van a engrosar las listas del paro en un momento en que el reciclado laboral les va a ser muy difícil sino imposible.

Se ha atribuido la nula tensión en las negociaciones a una voluntad de poner fin al ciclo de gobierno nacionalista, perspectiva ante la cual todas las partes se han plegado. Seguramente hay algo de esto. Es evidente que ni PP, ni PSE han querido decepcionar a su electorado. Ambos podían haber formado ticket con el PNV, pero han preferido coaligarse contra el nacionalismo, a pesar de las consecuencias que esto tendrá en la gobernabilidad del Estado.

La exigua mayoría que el PSOE tiene en el parlamento se ha ido compensando hasta hace poco con pactos de gobierno con nacionalistas: pero con CiU las relaciones están rotas durante mucho tiempo a la vista de que por segunda vez, Artur Mas quedó apeado del gobierno por un nuevo tripartito con presencia socialista. El pacto PP-PSE ha terminado por arruinar la posibilidad de que el PNV apoye la ley de presupuestos para el próximo año en Madrid. Y en cuanto a ERC, los sondeos certifican su caída en picado e incluso parte de la militancia se muestra a favor de abandonar el tripartito catalán. Por otra parte, la impresión que se han llevado los nacionalistas sobre el nombramiento de Chávez como ministro de Administraciones Territoriales es muy negativa. Además existe otro problema: la situación económica es tan absolutamente catastrófica y la impericia del gobierno Zapatero tan evidente que cualquier partido político con mínimo instinto de supervivencia, huye de la compañía de un gobierno apestado.

Paradójicamente, Zapatero que durante cuatro años sentenció el aislamiento del PP, ahora, a su vez, se encuentra completamente aislado y sin margen de maniobra.
Es difícil que Patxi López tuviera plena autonomía para utilizar las siglas de la franquicia PSOE a su antojo y que en los cálculos que han llevado a los socialistas vascos a pactar con el PP no existiera algún tipo de aquiescencia por parte de ZP.

En esta óptica, ZP estaría trabajando en crear un “precedente” a la colaboración PP-PSOE. Si en los próximos meses el acuerdo en Euzkadi se mantiene sin problemas, será muy fácil insinuar que, a la vista de la gravedad de la crisis, es posible extenderla a todo el Estado. Sería la hipótesis de una “Gros Koalición”, una gran coalición que haría que se cumpliera el calendario electoral, sin elecciones anticipadas, y, en contrapartida, el PP recibiría algunas migajas (o no tan migajas) del poder.

En principio, desde el punto de vista político y a la vista de lo negro del horizonte, todo induce a pensar que una “gran coalición” sería mucho más razonable que un gobierno debilitado y sin programa, constantemente hostigado por una oposición crecida, pero sin programa ni propuestas para salir de la crisis.
Pero la hipótesis de una “gran coalición” PP-PSOE es como para echarse a temblar: ambos partidos actuarían como un rodillo y, en la práctica, darían lugar a un nuevo régimen de “partido único”. ZP alcanzaría su objetivo: concluir un segundo mandato y Rajoy el suyo: tocar poder de una vez por todas. Un gobierno de ese tipo impondría una reforma en el mercado laboral y no en el sentido de una mayor estabilidad en el empleo sino de imponer mayores sacrificios a la masa laboral y acentuar los efectos de la globalización en nuestro país. No sería, desde luego, el mejor de los gobierno, aunque sí sería el mas estable…

Ninguno de los dos escenarios es bueno

Si bien es cierto que sería difícil encontrar un gobierno más nefasto que el zapaterismo, no es menos cierto que existen serias dudas sobre lo que podría aportar el PP para solucionar la crisis económica. El PP –y su equipo económico- se han mostrado como unos buenos analistas de lo que se nos venía encima (sin olvidar que buena parte de los efectos más perniciosos que hoy se viven, tuvieron su origen en el período aznarista), pero de su programa en materia económica no sabemos nada. Sabemos que están a favor de la entrada de Turquía en la UE (como Zapatero). Sabemos que en las comunidades en las que gobiernan practican la misma política en materia de inmigración que el PSOE aplica en el Estado. Y, finalmente, sabemos que son diferentes, pero no excesivamente diferentes: acaso por eso un acuerdo entre ambos no nos extrañaría excesivamente.

No hay, a corto plazo un tercer escenario: o elecciones anticipadas entre invierno 2009 y la primavera del 2010, o gobierno de coalición en otoño. De lo que no hay la menor duda es que conviene empezar a hablar de Zapatero como de un quinquenio negro en nuestra vida como Nación, como un político amortizado y moribundo del que apenas quedará constancia en los libros de historia, pero sí en cambio en las antologías del disparate político.

© Ernesto Milà – Infokrisis – Infokrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com – Prohibida la reproducción sin indicar origen.

Marruecos, “el aliado”… o el patriotismo zapateriano

Infokrisis.- Tenemos un presidente del gobierno que raramente se entera de algo y que dista mucho de pensar en función de los parámetros de una lógica racional, sino razonable. Cuando uno encuentra que individuos mediocres, sino por debajo de la media, al frente de los destinos de nuestro país, no puede por menos que dudar sobre las bondades de la partidocracia. Lo que está ocurriendo ante nuestra vista –habituada a los sainetes políticos tras cinco años de zapaterismo- es la quiebra del sistema político. Un episodio de importancia histórica que solamente la insignificancia política de Zapatero puede hacer que esté pasando casi completamente desapercibido.

Pequeña historia del zapaterismo

Es bueno recordar por qué Zapatero está al frente del gobierno español: es secretario general del PSOE gracias a los votos aportados en el congreso del PSOE del 2000 por la delegación del PSC presidida por Maragall, un político ya entonces mermado físicamente. Llama la atención la endeblez política de Zapatero en aquel momento. Un diputado mudo de provincias reunió a la ejecutiva del PSOE de León y les propuso su programa… cuyo primer punto ¡era la defensa y el impulso de la inmigración en una provincia que en aquella época apenas tenía un centenar de inmigrantes! Zapatero llegó a la cabeza del PSOE con un equipo mediocre construido según el “principio de Peter” según el cual un incompetente sitúa como colaboradores a gente aún más incompetente que él para no ver su posición amenazada.

Era difícil que en un período de crecimiento económico y con un gobierno de mayoría absoluta, el PP dejara escapar la posibilidad de una reelección. Sin embargo, la nefasta gestión de Aznar de la cuestión de Irak, su alineamiento radical con las posiciones anglosajonas y la famosa foto de las Azores le crearon un problema que, en realidad, por sí mismo, no era suficiente como para apearlo del poder. Entonces llegaron las bombas del 11-M, la provocación, la intoxicación, la mala gestión de la crisis… y la sustitución de Aznar por Zapatero aupado en la pirámide 192 cadáveres. No es raro que el PSOE considerase una prioridad cortar cualquier posibilidad de llegar al fondo de la cuestión, so pena de encontrarse con una verdad que no hubiera gustado a los electores.

Sí, porque sea cual fuere el director de orquesta del 11-M, los servicios secretos marroquíes entraban por algún lugar. Fueron ellos los que el 15 de marzo de 2004 enviaron a España a funcionarios encargados de recordar que los detenidos el día antes eran “peligrosos terroristas islámicos vinculados a la red que cometió los atentados de Casablanca” en mayo de 2003. Esos informes se han revelado completamente falsos y ni Zougan ni sus compañeros tenían nada que ver ni con el radicalismo islámico ni con redes fundamentalistas nacidas en los barrios pobres de Tánger y Casablanca. La “verdad oficial” solamente podía establecer que una célula terrorista sin padre ni padre, sin líderes ni inspiradores, sin estrategas y sin tácticos, una célula inexistente mató a 192 personas.

Zapatero ya estaba el frente de la administración. Hubiera sido difícil que cualquier otro presidente de gobierno hubiera cometido tantos errores en tan poco tiempo. De hecho toda la primera legislatura de Zapatero había sido un inmenso error: error en el tema antiterrorista, error en el episodio del Estatuto Catalán, error en la modificación del Plan Hidrológico, error en el área de inmigración, error en el tema de matrimonios gays, error en la ley contra la violencia doméstica que pareció estimularla mucho más que contenerla, error en el enfrentamiento con la Iglesia, error en su alianza con los nacionalistas más radicales en Galiza y Catalunya, error en convocar un referéndum sobre la Constitución Europea sin saber lo que se votaba, errores, uno tras otro, en política internacional, en asignaturas tan simples como el canon digital y en tantos pequeños asuntos de política cotidiana. Y sainetes como el de la Alianza de Civilizaciones, las ministras florero, el lobby gay de La Moncloa, los malentendidos generados por la increíble tendencia de Zapatero a decir a cada cual lo que desea oír y, por tanto, a no poder mantener sus promesas.

Era difícil que en 2008 el que fuera definido como “el peor presidente de la democracia” (calificación bastante suave, por cierto) resultase elegido. Lo fue gracias al despliegue mediático y, especialmente, gracias a dos factores: el providencial asesinato de un ex concejal socialista que hizo olvidar la inmensa cagada (no hay calificativo mejor para expresar la política zapaterista) que fue la política antiterrorista entre 2004 y 2007 y una mentira mil veces repetida que creyeron 12 millones de electores: la de que no existía crisis económica.

En un año hemos pasado de un optimismo desmesurado en materia económica a una situación de crisis nacional y a una sensación de bancarrota del Estado. Ya no quedan ases en la manga. Zapatero no es todavía un cadáver político, es simplemente un no-muerto. Su capacidad de liderazgo, credibilidad y gestión están literalmente pulverizados. Ya no quedan conejos en el sombrero ni ases en la manga. Zapatero es un líder político amortizado. En caso de que las elecciones europeas le sean ampliamente desfavorables y dadas las simetrías parlamentarias, a Zapatero le puede ser muy difícil gobernar a partir de septiembre. Si en ese momento la situación económica no ha mejorado (el plan de empleo municipal del gobierno se está desarrollando caóticamente y solamente generará un mínimo efecto benéfico sobre el empleo en las semanas previas a las elecciones europeas…) y en lugar de bajar en porcentaje de votos, sufre un desplome, las elecciones anticipadas están cantadas para invierno o incluso para el final del otoño.

En el episodio Chacón-Kosovo, se ha reiterado esa increíble tendencia de Zapatero a hacer el ridículo en temas internacionales. Ni siquiera El País ha salido en defensa de la ministra de Defensa (y no sólo porque su marido, antiguo responsable de comunicación del PSOE tuviera ajustes de cuentas pendientes con PRISA), sino porque la postura de Zapatero es literalmente indefendible. No es solamente el prestigio de la ministra del embarazo ha salida hecha puré, sino que son los restos de credibilidad de Zapatero en la esfera internacional los que han desaparecido sin dejar señas. Es un anticipo de lo que le espera.

El “gran aliado de España”: Marruecos

Nada de todo esto es sorprendente. Cuando se elije como presidente del gobierno a un tipo que se ha limitado a tener suerte y a escalar hasta el poder con la pirámide de muertos amontonada por otros o a repetir mil veces la mentira de la inexistencia de la crisis, ningún episodio por surrealista que sea resulta completamente increíble.

Zapatero en pleno congreso, tras reprochar el PP la participación en la guerra de Irak (en realidad fue solamente un envío de tropas en la posguerra iraquí), se le ha calentado la boca y, a falta de mejores argumentos, ha recordado el episodio de Perejil que según él puso en peligro las relaciones con “ese gran amigo de España que es Marruecos”. Decididamente el presidente del gobierno no es más tonto porque no se entrena. Volvemos al “primer Zapatero”, a aquel que fue llamado el presidente de la “renuncia permanente” que ahora manifiesta en un calentón parlamentario su deseo oculto: entregar parcelas de territorio español a otra potencia. Porque aunque Zapatero lo niegue y lo dude, Perejil, grande o pequeño, es España. Como lo es Ceuta y Melilla y como lo son Canarias, por mucho que su amiguito del alma, el rey de Marruecos, el único político internacional que se toma en serio (¿se lo toma verdaderamente en serio?) a Zapatero.

La frase de Zapatero es elocuente: para él, ese humanista y universalista, las fronteras son cosa del pasado, la soberanía nacional una antigualla en tiempos de globalización, el honor nacional un arcaísmo y la seguridad nacional cosa de militares, por tanto, algo de lo que hay que desconfiar. ¿Qué Marruecos pide Perejil? Tendrá sus razones, hay que dárselo. ¿Qué pide Ceuta y Melilla? Bueno, en el fondo las dos ciudades están en tierra Africana… ¿Qué Marruecos tose? Zapatero se acongoja. ¿Qué Mohamed pide dinero? Zapatero tira de talonario. ¿Qué el reino alauita intenta invadir con sus exportaciones agrícolas de ínfima calidad (tomates que no saben a tomates, zanahorias con aroma a corcho, solamente el hachís, la gran exportación hortofrutícola marroquí sabe al parecer a hachís)? No hay problema, Zapatero le abre la puerta de Europa aun a costa del harakiri de nuestra agricultura. Ese es Zapatero, el “estadista” de la renuncia permanente.

Cuando estuvo en Turquía en el lanzamiento de la Alianza de Civilizaciones, a la pregunta de un periodista sobre qué le parecía la discriminación de la mujer en el Islam, Zapatero se limitó a decir como única y escueta respuesta que “en Europa tenemos muchas cosas de las que no podemos estar orgullosos”… La respuesta era significativa: está dispuesto a reconocer al varón islámico el derecho a apalizar a su mujer con tal de que Marruecos y Turquía le sigan apoyando en su loca y patética aventura de la Alianza de Civilizaciones, así pues ¿qué no daría a Marruecos si Marruecos se lo pidiera? ¿soberanía compartida en el reino de Granada? ¿retirada del ejército español de Canarias? ¿mejorar las infraestructuras de Ceuta y Melilla antes de poner una alfombra roja al sátrapa de Rabat? ¡Cualquiera sabe lo que carbura dentro del cerebro de un ignorante.

Porque, a fin de cuentas, el problema de Zapatero es su ignorancia en materia internacional. No le ha bastado recibir mensajes de indiferencia y hostilidad en foros internacionales, no le ha bastado codearse solamente con mangui-naciones, ni con las ironías frecuentes de sus colegas europeos, sino con tirones de orejas (Chirac y Schröder tras la regularización masiva de inmigrantes en 2005), no le ha bastado simplemente con leer la prensa todos los días o pedir asesoramiento de la Defensa, para saber que tener a Marruecos como “gran aliado” es como quien tiene un tío en Graná (que ni tiene tío, ni tié ná).

A Zapatero no se le ha olvidado que a poco de ser elegido secretario general del PSOE, en el momento álgido del “desencuentro” con Marruecos, solamente fue recibido por Mohamed VI, poco después de que resultara coronado sultán. Ya en aquella ocasión, el sátrapa marroquí expresó que “ese era el mejor presidente para España”… que era como decir “elijan a este que es con el que yo me podré beneficiar más”.

Hoy, 24 de marzo de 2009, Zapatero ha demostrado en el Parlamento que ni siquiera entendió lo que pasó en Perejil hace siete años: una potencia extranjera invadió un trozo de territorio nacional y se negó a abandonarlo por vía diplomática haciendo necesaria una operación militar. Es simple, no ocurrió otra cosa, sólo eso: un atentado a nuestra integridad territorial. Zapatero ni siquiera es capaz de reconocerlo.

No es raro que España no tenga ni política exterior, ni política de defensa, ni políticas de Estado y que, por no tener ni siquiera tenga claro quién es el “adversario” y por dónde pueden venir los problemas de seguridad. Marruecos exporta especialmente drogas, inmigración y terrorismo, por este orden. Y sobre todo lo hace en dirección a España: de Marruecos están llegando fundamentalistas islámicos, de Marruecos ha llegado más de un millón de inmigrantes y de Marruecos están llegando anualmente más de 25.000 toneladas de hachís y unos cuantos miles de toneladas todavía no cuantificadas de cocaína colombiana. Y, por supuesto, tomates insaboros y zanahorias que podrían servir como tapones de botella. Zapatero ni siquiera se ha enterado de cuáles son los problemas en las relaciones con Marruecos. O quizás es que se ha enterado y siente una mezcla de vértigo y miedo. ¡Menudo aliado y menudo presidente!

Marruecos es el gran aliado de EEUU en la zona. En este sentido, Marruecos ha logrado desplazar a España como potencia aliada de EEUU en la zona del Estrecho. La monarquía inestable de Mohamed VI basado en la eficacia represiva de media docena de servicios de inteligencia difícilmente podrá contener el fundamentalismo islámico que bulle en los arrabales de Casablanca, de Marraquech, de Tánger y Rabat. ¿Qué hará entonces ZP? ¿Intentará apuntalar a la corrupta monarquía alauita? Es lo más probable. Afortunadamente, para cuando eso ocurra, Zapatero será un recuerdo y una dolorosa irrisión en la historia de España.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@blogia.com  http://infokrisis.blogia.com – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

La pira de Kosovo quema a la Chacón ante un ZP acabado

Infokrisis.- Sería ridículo sino fuera grotesco. En tanto que ciudadanos de un Estado llamado España estamos seriamente preocupados por el grado de descrédito del gobierno español en el extranjero. Ese descrédito hace que nuestro país no sea tomado en serio en ningún foto internacional: después de alardear de cifras triunfales en materia económica, ahora resulta que nuestra situación es la más catastrófica de toda Europa; después de achacar a la administración Bush el enfriamiento de las relaciones con España, ahora resulta que el problema no está en la Casa Blanca, sino en La Moncloa; en ningún país de Europa se entiende que se haya cerrado en falso la investigación del 11-M, ni que la España zapateriana se apresurara a votar el primero sobre la Constitución Europea con un clamoroso SI, para luego despreocuparse de ese SI y aceptar silencioso el Tratado de Lisboa. En ningún país de Europa se entiende que España sea el coladero de Europa en inmigración y que se haya admitido muchas más población foránea de la que se puede soportar. En su momento no se entendió ni la fe de Aznar en Bush, ni la foto de las Azores, como luego no se entendió la retirada unilateral, aprisa y corriendo, de Irak, ni mucho menos la insistencia en enviar más tropas a Afganistán. Toda Europa ha estado literalmente sorprendida de la baja calidad de la clase política española y de su impreparación para gestionar la cosa pública a este lado de los Pirineos.

Los chascarrillos y las cuchufletas abundan entre los dirigentes europeos: la insistencia de ZP en ir a la cumbre del G-20, aun con la silla plegable y el bocata bajo el brazo, fue descorazonadora, como descorazonadora fue también la ausencia de ideas que ZP llevó a esa reunión. Peor todavía, el documento redactado por la fundación IDEAS (presidida por Jesús Caldera que es, sin duda, uno de los políticos españoles con más ausencia precisamente de buenas ideas) ni siquiera pudo leerse. Era evidente que, por su contenido demagógico, progre y superficial, hubiera suscitado carcajadas. ZP ni siquiera tuvo ocasión de lanzar sus habituales intervenciones de “buen rollito”. La crisis no está para tonterías ni en el G-20 ni en parte alguna. Y aquí debatiendo sobre el Proyecto Gran Simio, sobre el aborto libre y sobre cuestiones de tan palpitante actualidad como si se habilita una partida presupuestaria para ayudar al gobierno de Zimbaue. Lo dicho, sería grotesco, si todo esto no suscitara una irreprimible tristeza.

Todo esto viene a cuento del anuncio hecho por Carme Chacón sobre la retirada de tropas de Kosovo. El problema, en realidad, no era retirar tropas, sino haberlas llevado. Y, puestos a retirarse, hay formas y formas de hacerlo. Entre una mala política internacional y una peor, indudablemente el gobierno ZP elije siempre, con intranquilizadora constancia, la peor y, si hubiera una aún más infame, a buen seguro que optaría por ella. Su lema es, sin duda: “Si las cosas pueden hacerse mal, por qué no hacerlas peor”.

Anunciar de sopetón una retirada de tropas sin avisar a los aliados es, sin duda, lo propio de un maleducado que ni siquiera tiene eso que se llama “mundo” y que consiste, simplemente, en haber adquirido una sabiduría en las relaciones humanas que evita decisiones ofensivas para terceros. Pero la Chacón pensaba en el futuro radiante que le había prometido ZP: su sucesión al frente del partido y su candidatura a la presidencia del gobierno en 2.012 o 2016. La nena de Hospitalet se veía como “primera presidenta del gobierno”, jurando su cargo con nueve meses de embarazo o acaso llevando un carrito con dos bebés. Como ministr@ del interior, sin duda, hubiera elegido a un transexual, quizás a Pedro Zerolo o, por qué no, a un inmigrante recién naturalizado. El caso es “romper los esquemas” como ZP intentó romperlo nombrando a la chica ministra de defensa.

A ZP poco le importaba que la chica no tuviera literalmente ni puta idea de cómo funcionaba un ministerio. Bastaba con que se limitara a ponerse seria y con voz de marimandona en las ceremonias oficiales para que diera la talla de lo que se esperaba de ella. Y la chica lo ha hecho así. Los técnicos han gobernado un departamento muy complejo, importante y comprometido. Sí, por que España afronta una situación internacional difícil, muy difícil en materia de defensa. Al patito feo de los presupuestos generales del Estado se le está exigiendo mucho más de lo que puede dar: demasiadas misiones y compromisos en el extranjero y muy poca planificación de la defensa nacional. Ésta, por lo demás, solamente puede contemplar a un enemigo geopolítico: el Sur… justo a quien Zapatero considera el amigo del alma. En estas condiciones, no lo neguemos, ni lo dudemos, es imposible tener una política de defensa. Falta dinero y faltas ideas procedentes de la Presidencia del Gobierno.

La falta de presupuesto de defensa hace que nuestros soldados se sacrifiquen y vivan penurias salariales, o que los contingentes destacados en el extranjero vivan en la precariedad más absoluta. Esta precariedad presupuestaria afecta también a la política de defensa. Zapatero, para congraciarse con Obama deberá aumentar el contingente simbólico en Afganistán. Eso vale dinero. Mucho dinero en realidad. Ya no se trata de que la población española no entienda (es, por lo demás imposible de entender) qué hacen tropas de la OTAN en Afganistán, ni que tenemos allí que defender. Se trata, simplemente de “mejorar las relaciones con la administración Obama” que pasa, como decimos, por aumentar las tropas en Afganistán. Pero no hay presupuesto y el Estado está en las puertas de la suspensión de pagos. Así que se trata de realizar una “hábil jugada”: restar tropas de Kosovo para aumentar las de Afganistán. Brillante.

Además, de lo que se trata es de obtener un titular que eluda la insistencia mediática en la crisis económica. Por tanto, la ministra de cuota tuvo que ir a Kosovo y anunciar allí que la “misión se había cumplido”. Todos nuestros soldado que han estado por allí saben que allí no se ha cumplido nada: ni el país está pacificado, ni hay la más mínima garantía de que el Estado Delincuente Kosovar no siga realizando operaciones de limpieza étnica y asesinatos de ciudadanos serbios en cuanto el último paraca diga adiós a aquella desgraciada tierra.
Es cierto que la “coherencia” estaba a favor de la retirada: el gobierno español, sin duda por  equivocación, acertó al no reconocer la independencia de Kosovo. Entonces ¿por qué envió tropas? Y lo que es peor ¿por qué retirarlas sin anunciarlo antes al Comité Militar de la OTAN?

Lo que Carmen Chacón buscaba era simplemente eco mediático con lo que mejorar sus posiciones para el post-zapaterismo. El resbalón ha sido fundamental. El Secretario General de la Alianza lamentó la decisión y echó en cara el que no se comunicara previamente. Obama, para colmo, hizo saber su “profundo disgusto”. La esperanza de mejorar relaciones con la administración americana desaparecía de un plumazo. ZP se vio nuevamente aislado y sin que el nuevo inquilino de la Casa Blanca le estrechara la mano (de hecho ni siquiera se detuvo en España durante su visita a Europa). Zapatero aterrorizado a la vista de las reacciones, desautorizó a la Chacón: la retirada sería escalonada y sin fecha fija. Es decir, ni la misión estaba cumplida, ni nos retirábamos de Kosovo.

Los medios de comunicación, hasta ese momento extremadamente moderados con la Chacón tocaron a degüello. Se levantó la veda de la ministra que juró embarazada y ordenó “firmes” con un feto de ocho meses en sus entrañas. La chacón se acostó el viernes como sucesora in pectore de ZP y se levantó el domingo con un pie fuera del ministerio. Los medios proclives al PSOE dudaban que la proclama de la ministra hubiera sido oportuna y los opuestos a ZP, simplemente, la acusaban de incompetente. Esperemos que un día una mujer sea presidente del gobierno español, pero estamos seguros de que esa mujer ya no será la Chacón.

Es lo que tiene una ministra de cuota: que cuando su embarazo es más importante que su preparación e idoneidad para el cargo y cuando se coloca a alguien –varón o hembra- en un cargo sobre el que no tiene ni la más remota idea, fracasa y su fracaso es estrepitoso. En dos legislaturas, el zapaterismo no ha logrado colocar a ninguna mujer sobre la que pudiera decirse: “coño, esa tía es eficacísima”. Todas, sin excepción, todas las mujeres del zapaterismo o bien han tenido escaso éxito en sus carteras o bien han sido contraproducentes.

Tanta incompetencia ha llevado al zapaterismo al aislamiento absoluto: hoy nadie duda de que aquel que ceda un voto para mantener al zapaterismo en el machito, se la juega. Lo que quede de legislatura va a esta presidido por la soledad más absoluta del inquilino de La Moncloa. Se lo ha buscado. Sus ministras de cuota, sus ministras florero no han resistido el choque con la realidad. La Aído ha conseguido que incluso gente que habitualmente sostenía la Ley del Aborto haya variado su posición ante la salvajada que suponen las “innovaciones” en el nuevo texto que, afortunadamente no tiene la más mínima posibilidad de salir adelante en el parlamento. Incluso la vicepresidenta del gobierno, hasta hace unos meses la figura mejor valorada del gobierno, es hoy un despojo sumido en el descrédito y tan consumido como su imagen física. El propio Moratinos ha reaccionado mal ante la iniciativa de la Chacón.

El gobierno español, ante la crisis más grave que ha vivido nuestro país, está completamente desbordado. No se trata de que, en materia económica, no sea capaz de aportar medidas paliativas más allá de dar dinero a espuertas a la Banca o de repartir bombillas de bajo consumo. Se trata de que, en todos los frentes, incluso en los que no tienen nada que ver con la materia económica (como es el caso de Defensa o del ministerio florero de la Aído), esos ministerios que podrían contribuir a desviar la atención del eje central del problema, se han convertido en focos de erosión del propio gobierno.

Los ministros del lobby gay de La Moncloa convertidos en objeto de chascarrillos y rumores malitencionados. Las ministras de cuota cuestionadas. El presidente envejecido y sin recursos para ilusionar siquiera a sus propios electores, desbordado y sin esperanzas. Rajoy tiene razón: en estas condiciones no es posible que el gobierno ZP llegue al final de esta legislatura. Los resultados electorales de Galiza y Euskalherria han contribuido por motivos bien distintos a aislar un poco más al PSOE. En Catalunya le va a costar reconstruir una alianza con algún partido, máxime cuando las encuestas indican que de producirse ahora elecciones autonómicas, CiU obtendría mayoría absoluta.  No solamente nadie se fía del zapaterismo en el interior de España, sino que en el exterior suscita idéntica desconfianza: ZP no es un aliado seguro. La retirada de Kosovo lo demuestra. Y, paradójicamente, la retirada de la retirada de la propuesta de retirar las tropas de Kosovo, acentúa esa sensación de inseguridad que el zapaterismo siempre ha generado en Europa.

No albergamos la menor duda de que Zapatero es un cadáver político, sólo que él –como el marido engañado- es el último en enterarse. El problema no es este, sino si los vicios de zapaterismo se han extendido a toda la clase política: de hecho, parte de los temas que maneja hoy el PP son de matriz zapateriana y, a decir verdad, en las comunidades gobernadas por el PP la política que se sigue en materias de inmigración, bienestar social, economía, son las mismas que las practicadas por el gobierno socialista. Tanto el PP como el PSOE se disputan las mismas bolsas de votos por lo que deben tratar de contentar a esos electores prometiéndoles poco más o menos lo mismo: feministas, gays, inmigrantes, etc. No hay, por lo demás, ninguna diferencia entre la admiración deparada por Rajoy hacia la globalización o la que experimenta ZP por el mismo fenómeno. Ninguno cuestiona nuestra presencia en la OTAN, ninguno de los dos es capaz de ser tomado en serio en Europa (tardarán mucho en olvidar la foto de las Azores en la Europa continental).

El zapaterismo ha transmitido su sífilis a toda la sociedad. Ha generado un estilo humanista-universalista, ha hecho estallar problemas que van a pesar como una losa sobre nuestro país durante años. ZP es un cadáver político, pero su hedor seguirá prolongándose más de una década.

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El “sistema imposible” o la tragedia política española

Infokrisis.- Los años de la transición económicamente supusieron un verdadero desastre. La inflación llegó al 30% anual, una cifra hoy incomprensible e impensable. Todo eso ocurrió justo en los momentos en los que el sistema político español estaba mutando de una forma autoritaria que sacrificaba las libertades políticas en beneficio del desarrollo económico y la planificación, a una forma democrática en la que la participación era el eje central del nuevo discurso, la ausencia de planificación y el mercado sin dirigismos ni restricciones intervencionistas, el objetivo. En 1977 la situación economía y el marasmo político eran de tal magnitud que, concluidas las elecciones de junio de ese año, los partidos con representación parlamentaria se pusieron acuerdo en los llamados “Pactos de la Moncloa”.

A treinta años de los Pactos de la Moncloa

Los firmantes fueron finalmente Adolfo Suárez en nombre del gobierno, Leopoldo Calvo-Sotelo (por UCD), Felipe González (por el Partido Socialista Obrero Español), Santiago Carrillo (por el Partido Comunista de España), Enrique Tierno Galván (por el Partido Socialista Popular), Josep María Triginer (por el Partido Socialista de Cataluña), Joan Reventós (por Convergencia Socialista de Cataluña), Juan Ajuriaguerra (por el Partido Nacionalista Vasco) y Miquel Roca (por Convergència i Unió). Manuel Fraga (por Alianza Popular) no suscribió el acuerdo político, pero sí el económico. Sin embargo, en aquella época AP era un partido minúsculo de derecha y lo seguiría siendo durante cinco años más hasta que se inició la decadencia del centro-derecha representado por UCD.

Han pasado treinta años desde esos pactos. Nuevamente la situación de nuestro país es explosiva en el frente económico, si bien la ciudadanía se siente hoy mucho más divorciada de la clase política que en los albores de la democracia.
 
La “burbuja inmobiliaria” no ha estallado… aún


No es cierto que la “burbuja inmobiliaria” haya estallado. Solamente lo hará cuando los precios de la vivienda desciendan por debajo del coste de las hipotecas por reembolsar, esto es, cuando los propietarios vean sus inmuebles devaluados mucho más allá de lo que les toca pagar al banco. A eso deberá unirse la certidumbre de que los precios no se recuperarán a corto plazo, esto es, que el coste de las viviendas no se reavivará e incluso que el mercado inmobiliario permanecerá atascado. De momento, los precios han caído un 20% en año y medio como promedio y algunos propietarios ni siquiera han estado en condiciones de vender su vivienda aun rebajándola un 40%. No ha llegado el estallido de la burbuja, pero nos aproximamos a él, especialmente porque se sigue construyendo: antes del verano estarán en venta un total de casi dos millones de viviendas de nueva construcción y usadas, una cantidad que el mercado, en condiciones normales, tardaría en absorber ¡cinco años!

Pero quien vea en esto el eje de la gran crisis económica, se engaña. Sólo a un tonto integral como Zapatero cuyos análisis van un año por detrás de la realidad, se le ocurre defender hoy que la crisis económica española tiene como eje central la construcción: esto ocurría hace seis meses, cuando este sector era el primero en perder fuerza de trabajo. Hoy ya ha sido sustituido en la cabeza del paro por el sector servicios y con el sector industrial. La única duda es si el estallido definitivo de la burbuja inmobiliaria ocurrirá antes, después o durante, del estallido de la burbuja bancaria.

El próximo sobresalto: el estallido de la “burbuja bancaria”


En efecto, la morosidad bancaria ha llegado ya al 4% y en algunas cajas hasta el 12%, cifras incompatibles con la supervivencia de nuestro sistema bancario. Ya se empiezan a conocer los nombres de las Cajas de Ahorro más afectadas y que, inevitablemente, entrarán en situación de quiebra técnica en las próximas semanas. Y no lo harán por culpa de los pequeños propietarios hipotecados, sino de los grandes constructores a los que sus incompetentes direcciones entregaron decenas de miles de millones de euros para comprar terrenos sobrevalorados pensando que, simplemente, elevando el precio de venta estarían en condiciones de reembolsar las líneas de crédito. A ninguno de estos lumbreras, aureolados de los mejores masters en economía y administración, se les ocurrió pensar que la crisis iba a aflorar en algún momento.

El problema es grave y largo en su manifestación: la banca española concedió alegremente líneas de crédito para la construcción hasta el otoño de 2008. Esas líneas de crédito suelen tener una duración de cinco años, en el curso de los cuales, el beneficiario solamente tiene que reembolsar los intereses vencidos, pero quedando el reintegro del mayor de la deuda ¡para cinco años después! Lo que implica, necesariamente, que hasta 2013 seguirán produciéndose impagos y morosidades multimillonarias y no precisamente por cantidades modestas, sino por miles de millones de euros.

En esas condiciones, es evidente que los bancos no van a conceder créditos, ni siquiera van a rebajar el precio del dinero que presten –por mucho que éste haya descendido prácticamente según las directivas del Banco Central Europeo- y, por tanto, es altamente improbable que la economía pueda reactivarse, como mínimo antes de esa fecha fatídica: 2013.

La burbuja bancaria está a punto de estallar y se va a llevar a Cajas de Ahorros y bancos. Y aquí ningún banco, por fuerte que quiera mostrarse, tiene garantías seguras de supervivencia. Por de pronto el Santander ya dejó de pagar dividendos este año a los inversores en su fondo inmobiliario, Banif. Es el primer síntoma de lo que vendrá. Realmente, quien hoy mantenga en su cuenta corriente bancaria más dinero del que utiliza mensualmente para realizar sus pagos, no tendrá derecho a quejarse por el “corralito” que se prepara.
 
La, hasta hace tres meses, tan cacareada “salud de nuestro sistema bancario” no es tal. En el momento de escribir estas líneas, la prensa ha publicado el angustioso llamamiento de las Cajas de Ahorro al ministro Solbes, solicitando ayuda. Se ha sabido también que el Fonde de Garantía de Depósitos apenas cuenta con un patrimonio de 7.222 millones para garantizar el ahorro de los españoles y evitar las quiebras financieras. Lo peor no es lo misérrimo de esta cantidad sino que el desplome de la que hasta ahora parece la Caja más afectada, la de Castilla-La Mancha, se llevará solamente la mitad de esa cantidad. Lo dicho, quien mantiene en su cuenta corriente más dinero del que absorben sus pagos al mes, está realizando sin saberlo una ruleta rusa y como en este malhadado deporte, siempre, antes o después, resuena el estampido y se produce la tragedia.

El estallido de la “burbuja del crédito”

El sistema económico-social español actual, cuyos primeros antecedentes se encuentran precisamente en los Pactos de La Moncloa, se basó en salarios bajos (que primero se mantuvieron incorporando masivamente a la mujer al mercado de trabajo y, posteriormente, a se acentuó ya en los años 90 mediante la importación masiva de mano de obra), construcción y especulación.

Desde hacía quince años los trabajadores no advertían lo miserable de sus sueldos y el encarecimiento del coste de la vida, gracias a que obtenían créditos para cualquier compra: bastaba con tener un piso y pagar una hipoteca para recibir una “tarjeta oro” de crédito literalmente regalada. A partir de 2004, el crédito medio de estas tarjetas se situaba en torno a los 6.000 euros. Un televisor de plasma de 3.000 euros podía comprarse con créditos de hasta 50 meses y se podían comprar vehículos pagando apenas una modesta entrada y plazos de 150 euros casi durante tiempo indefinido. Ordenadores a 30 euros/mes. Equipos de alta fidelidad al mismo precio. Joyas anunciadas en TV a 40 euros. Se vivió la ilusión de que se disponía de poder adquisitivo, cuando en realidad de lo que se disponía era de capacidad de endeudamiento. Era peligroso y bastaba con que el mecanismo se detuviera para que las entidades crediticias entraran en números rojos.


Ahora ya estamos en esta situación: antes de devolver la tarjeta de crédito, miles de usuarios han preferido, recién estrenada su situación de paro, retirar todo el crédito que el cajero automático les permitía. Luego no han hecho efectivos los plazos de reembolso. Entidades como VISA, AmericanExpress o MasterCard se encuentran en estos momentos en difícil situación y parece muy difícil que logren salvar los muebles en el plazo de entre seis y doce meses. La caída de estas entidades terminará bloqueando el pequeño consumo y será una puñalada para el mercado de trabajo. ¿Qué seguirá?

El estallido social a año y medio vista

Poco importa lo que venga después. Cuando ocurra todo eso se habrá llegado ya a los 5.000.000 de parados reales. En estos momentos estamos rondando los 4.000.000 aunque el gobierno reconoce solamente 3.500.000, pero ¿quién cree a estas alturas en las cifras del gobierno? Si el mercado laboral no se recupera antes de un año –y no hay ni un solo economista serio que entrevea un horizonte esperanzador- más de tres de esos cinco millones de parados no cobrarán ningún subsidio.
 
En esas circunstancias dramáticas, el Estado debería de garantizar la ayuda a las legiones de necesitados que se prevén en el horizonte: pero el Estado estará en ese momento en situación de ruina. Y no todo se va a solucionar mediante emisión de deuda: en primer lugar porque las garantías crediticias de nuestro país han disminuido, en segundo lugar porque para superar este hándicap hará falta dar más intereses a los compradores de deuda y, aun así, resultará difícil colocar deuda pública española en un mercado internacional saturado de deudas públicas de países mucho más solventes que el nuestro.

Hoy se perciben signos agónicos por parte de las administraciones: más multas por cualquier inevitable e inofensiva infracción, más inspecciones fiscales, más presión, más reclamaciones por deudas… técnicas utilizadas por la administración del Estado, por las Autonómicas y por los Ayuntamientos. El Estado ya no tiene dinero para pagar sus compromisos. Va a ser difícil que los Ayuntamientos no utilicen buena parte de los fondos del Plan de Empleo de ZP para pagar sus deudas que para el objetivo inicialmente fijado en dicho plan. Va a ser mucho más difícil que las Comunidades Autónomas rectifiquen sus políticas de despilfarro, de hecho solamente han servido para generar una administración parasitaria con el cerebro puesto únicamente en aumentar la caja. Y en lo que se refiere el Estado habrá que preguntarse qué relación existe entre la realidad económica del país y el idílico oasis previsto en los Presupuestos Generales del Estado para 2009. No existe absolutamente ninguna posibilidad –repetimos, ninguna- de compaginar un aumento del gasto público con una reducción de la recaudación fiscal, fundamentalmente por el descenso de la actividad económica. Y si esta situación no puede compensarse con la deuda, al Estado solamente le quedará la posibilidad de declarase en un plazo máximo de dos años, en situación de quiebra.

Apartado sobre las Comunidades Autónomas


Que el Estado de las Autonomías se planteó mal desde un principio es algo que hoy cualquiera puede aceptar. Que diecisiete comunidades autónomas, cada una de ellas con su gobierno, su parlamento, sus consejerías, sus estructuras burocráticas, son demasiadas y, lo que es peor, son tan inútiles como insoportables para el gasto público. Sea cual sea la fórmula para resolver el “sodoku” de la financiación autonómica (¿hay necesariamente solución al sodoku?), la cuestión no varía: el Estado de las Autonomías que, inicialmente se nos presentó como una alternativa “de proximidad” al centralismo y una forma de aligerar la administración ha operado el efecto justamente contrario. Durante los años de crecimiento económico esto no parecía preocupar a nadie, así fue creciendo el gasto del Estado hasta límites insoportables. Ahora toca plantearlo de manera directa y definitiva. Y solamente hay cuatro soluciones:

-    O se sigue pensando que el Estado de las Autonomías es una maravilla de la ciencia política española y todo sigue como hasta ahora…

-    O se reconoce que el Estado ha entrado en una deriva insoportable y que, por tanto, ya va siendo hora de liquidar la experiencia…

-    O se acepta la propuesta de Otero Novas realizada al principio de la transición: tres autonomías con potestad legislativa (Gal-Euz-Cat) y el resto apenas con una descentralización administrativa.

-    O finalmente se actúa como actúan las instituciones bancarias: fusiones en tiempos de crisis, esto es, reducción del número de autonomías.

La primera solución es la que satisfaría a las clases políticas autonómicas pues, no en vano, son ellas las únicas beneficiarias de la situación. La segunda es descartable en las actuales circunstancias. La tercera es una fórmula asimétrica que difícilmente aceptarían 14 de las 17 autonomías, especialmente Andalucía. La cuarta no ha sido planteada por ninguna fuerza política y, por tanto, aún siendo la más lógica, lo único que demuestra es que la lógica no rige entre nuestra clase política.

El descrédito general del sistema

Cualquiera de las fórmulas que se adopten en materia autonómica implica un gran acuerdo nacional de los dos grandes partidos. Algo parecido a lo que ocurrió durante los Pactos de La Moncloa. Pero las situaciones son muy diferentes.

Por de pronto, el PP de hoy, no es la UCD de ayer y el PSOE de hoy no tiene nada que ver con el de hace treinta años. En lo que se refiere al resto de firmantes: si bien es cierto que sigue existiendo CiU y el PNV, también ellos han sufrido mutaciones interiores y, en cuanto al PCE ha dejado literalmente de existir. En general, el nivel de la actual clase política es inferior, muy inferior o extremadamente inferior a la que suscribió los acuerdos de la transición. Zapatero es un personaje irrelevante, como lo es Rajoy. Artur Mas está encaneciendo como “joven promesa” de CiU y Durán i Lleida ha sido el personaje más ministrable de toda la democracia. En cuanto al PNV, aun siendo el partido con más soporte social en Euzkadi, no es menos cierto que, globalmente, el nacionalismo parece haber entrado en situación de declive.

Entre Suárez, Santiago Carrillo y Felipe González existían lógicas rivalidades y desconfianzas, pero todos ellos parecían dirigidos por un interés superior –que muy bien pudiera ser la manifestación de presiones exteriores que sufrieron- que los aproximó ante la gravedad de la crisis de la época. Eran adversarios, no enemigos. La situación actual es diferente y se remonta a finales de los años 80: González no era solamente adversario de Aznar, sino también enemigo. Literalmente se odiaban. Era imposible que pudieran cruzar dos palabras sin adoptar cara de perro. La cosa no ha variado, Zapatero odia a Rajoy y el aprecio es mutuo. Son, además de adversarios, enemigos y si no fuera porque les restaría votos, se apuñalarían mutuamente.

Por lo demás, la clase política está hoy más desprestigiada que nunca. Cuando los estrategas del PSOE llegaran a la conclusión de que era imposible que, a la vista del caos económico, obtuvieran mejores resultados electorales, cayeron en la cuenta de que se trataba mejor de adoptar una estrategia de acoso y derribo del PP que intentar vender un mensaje de confianza entre el electorado.
 
El fruto de esta estrategia fue la Operación Gürtel y el caso de espionaje en la comunidad de Madrid. Sea lo que fuere que hay detrás, a nadie se le escapa que estos casos salieron a la superficie en un providencial período pre-electoral. Sin embargo, la estrategia se desarrolló mal y terminó peor: con el descrédito absoluto de una de las piezas (el ministro Bermejo), con olor a requemado por lo que se refiera a Garzón (qué veremos en qué condiciones sale de este lío), con sospechas de corrupción en los entornos del PP. El resultado de esta estrategia no ha sido ni el hundimiento del PP, ni el aumento del descrédito sobre Garzón o el PSOE, sino una erosión general de todo el sistema: del concepto de división de poderes, de localidad humana y moral de las clases dirigentes de los DOS partidos y de la confianza de la población en los medios de prensa que TODOS han quedado caracterizados por difundir informaciones tendenciosas en una u otra dirección.

Nuevos Pactos de la Moncloa

En estas condiciones, el drama del sistema político español consiste en que, ante el estallido social inevitable que se prepara para dentro de un año, la única salida es un “gran acuerdo nacional” entre el PP y el PSOE… pero un acuerdo de este tipo es imposible dado el estado de crispación entre los dos partidos y dado el raquítico nivel de sus dos clases políticas dirigentes.  Dicho de manera más descarnada: no hay salida.

Durante 25 años, los dos grandes partidos se han ido desgarrando unos a otros olvidando que el sistema político español se mantenía sobre las columnas que ellos representaban. En ese tiempo el divorcio entre la clase política y la población ha ido aumentando. El hecho de que un 60-65% de la ciudadanía acuda a las urnas es el único vínculo que existe entre un político y su elector. Aun cuando el porcentaje de votantes no es particularmente bajo, lo que si está a la altura del betún es la opinión que la sociedad española tiene de sus políticos. En ese tiempo la democracia mutó en partidocracia primero y, finalmente, bajo el zapaterismo demostró su naturaleza exclusivamente plutocrática. Ni la clase política de hoy es la misma que la de 1977, ni la situación internacional es similar (la globalización sustituyó a la bipolaridad), ni las esperanzas de la población hoy son las que en 1977 unánimemente unían a la mayor parte de la población a la clase política que intentaba sustituir a un régimen por otro y hacerlo viable. En aquel momento la democracia formal pudo presentarse como una panacea universal. Hoy ya pocos se lo creen.
 
Parece pues difícil que en España se genere una “Gran Koalición” a la alemana. Y no es porque la situación objetiva no lo reclame (es la única salida para solucionar el sodoku de la financiación autonómica, avalar un pacto económico-social y la única que daría estabilidad parlamentaria suficiente para acometer reformas de envergadura en la estructura económica española), sino porque la situación subjetiva (los odios eternos del PP y del PSOE) la hace literalmente imposible.

Los dos mejores consejos que podemos dar en este blog son, por este orden: retirar el dinero en efectivo de nuestras cuentas corrientes bancarias antes de que nos encontremos bonitas colas ante el cartel de “No queda ni un euro” y cesar todo apoyo a los partidos mayoritarios: si no son capaces de entender la gravedad de estos meses, es que no merecen ni gobernar, ni recibir nuestros votos. Las europeas serán un momento para expresarse en las urnas y, si entonces estos partidos no han llegado a un acuerdo para salir de la crisis es que no ven más allá de sus ambiciones de “parte”, de partido al que subordinan el interés de la Comunidad del Pueblo.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@blogia.com – http://infokrisis.blogia.com

Algunos puntos de partida para salir de la crisis

Infokrisis.- Debajo de la niebla de las situaciones negativas se esconden las semillas para un plan brillante. El “pensamiento positivo” predicado por el presidente del gobierno desde que se sentó en la Moncloa en 2004 ha servido para poco. ¿por qué? Para que funcione hay que partir de datos realistas, en lugar de practicar la política del avestruz. Contrariamente a lo que opina Zapatero, el “pensamiento positivo” no modifica la realidad: pero sirve para sacar el máximo partido de las posibilidades que ofrece la realidad. Así es cómo hay que afrontar esta crisis y como afrontar el difícil futuro

 

Hace once meses, Zapatero se atrevía a tachar de “antipatriotas” a quienes advertíamos que la economía estaba yendo mal o muy mal. Desde entonces la crisis se ha ido concretando y el gobierno tan sólo a estado en condiciones de ofrecer parches poco efectivos. Pero esto ha tenido como contrapartida algo extremadamente positivo: los ministros económicos del gobierno están amortizados por completo. Es inevitable que antes del verano –sin duda después de las elecciones europeas- se produzca una renovación de todos los ministros económicos.

Pensamiento positivo: adiós Solbes, adiós

Los dos ministros más erosionados en esta crisis son, naturalmente, los del área económica: ni Solbes, ni mucho menos Sebastián, estuvieron en condiciones de prever las dimensiones de la crisis, su naturaleza y establecer mecanismos paliativos. Lo más terrible es pensar que cuando Zapatero y todos sus ministros negaban por activa y por pasiva la existencia de la crisis, no estaban practicando electoralismo, sino que efectivamente creían lo que estaba diciendo. Decididamente es difícil decidir qué es peor si un mentiroso o un tonto irresponsable.

Medidas inútiles, medidas absurdas, medidas que no pasan de ser titulares en los medios “adictos” pero sin incidencia en la realidad. Mientras Solbes o Sebastián han ido manejando “datos macroeconómicos” parecía que entendieran de economía y que éramos los ciudadanos de a pie los que no lográbamos comprender por qué siendo las cifras macroeconómicas tan brillantes, nuestra capacidad adquisitiva mermaba día a día. Al final, cuando han reconocido la crisis –un año exacto después de que se iniciara- han evidenciado su incapacidad.

Si los ministros de economía y de industria están amortizados, a buena parte del gabinete le ocurre más o menos lo mismo: las pocas declaraciones realizadas por Bibiana Aído han sido suficientes sobre su impreparación; Magdalena Álvarez, cuya destitución antes de las elecciones hubiera dado armas a la oposición, ahora se presenta como inevitable; el ministro de Justicia es un cadáver, no solamente por las huelgas anteriores al verano, sino por su enfrentamiento con jueces y secretarios judiciales, sin olvidar la reforma multimillonaria de su apartamento con cargo al presupuesto del ministerio. La ministra de la vivienda tiene un departamento paralizado por la inactividad.

Para colmo, el giro que quiere imprimir el “nuevo Zapatero” en política exterior, con su ingenua (sino ignorante) conversión al pro-americanismo en la “era Obama”, inhabilitan a Moratinos para seguir al frente del ministerio. La misma vicepresidenta del gobierno está tocada y desgastada: algunas informaciones indican que ella misma está solicitando el relevo.

En cuanto a Defensa, si realmente Zapatero quiere nombrar a la Cachón como sucesora in pectore, deberá alejarla de Defensa lo antes posible. El primer impacto mediático de una embarazada pasando revista, ya ha pasado: ahora toca como actividad prioritaria enterrar cadáveres de nuestros muchachos muertos en Afganistán. No es, desde luego, la tarea que mejorará su imagen. Así pues, se trata de hacerle rotar a ministerios más “amables”: probablemente la vicepresidencia y la portavocía del gobierno.

Los gobiernos creados para fomentar una “imagen” habitualmente se demuestran como los más desastrosos y éste es la prueba: las ministras de cuota no dan la talla: los ministros económicos se han limitado a ejercer de Don Tancredo. Con el talante agotado, el que en la anterior legislatura ya era percibido por los medios digitales como “el peor presidente de la democracia”, se ha logrado superar a sí mismo.

Así pues, lo mejor del actual gobierno… es que le queda poco para seguir siendo gobierno. Hará falta una renovación radical si Zapatero quiere recuperarse de su lenta pero constante caída en intención de voto. Calcula que mantenerse en Galicia, ganar en las elecciones vascas, quedar a corta distancia del PP en las europeas serán suficientes para que la pérdida de votos por goteo no se transforme en hemorragia. Por eso deberá modificar el gobierno tras las elecciones europeas. 

Otra buena noticia: no hay soluciones antiguas

Ahora bien, el tiempo pasa y nadie se hace excesivas ilusiones sobre cómo estará el país en junio-julio de 2009. Además, aunque las tres convocatorias electorales de 2009 no le sean completamente desfavorables, y aunque logre encontrar a suicidas hambrientos de poder para sustituir a los ministros quemados, aún le hará falta ideas sobre cómo establecer un nuevo modelo económico. Y aquí si que no podemos ser optimistas: esas ideas están ausentes en el área de la socialdemocracia, tanto en España como en el resto del mundo. Así pues, de Zapatero no podemos esperar muchas más medidas de las anunciadas hasta ahora y, desde luego, ninguna medida efectiva y en profundidad.

La buena noticia es que mientras estas nuevas ideas no aparezcan, el zapaterismo no logrará remontar. De hecho, el propio Zapatero confía en remontar, no tanto por las medidas que pueda aplicar en España, como por una reactivación general de la economía internacional. De ahí su interés en participar en el G-20, aunque sea como oyente y con silla plegable.

Pero ¿hay ideas a la derecha? Pocas y desde luego, en absoluto novedosas, sino, como máximo, los tópicos de la economía liberal. Es inevitable recordar al PP como coautor de la política económica que nos ha llevado hasta donde estamos hoy. Cristóbal Montoro, uno de los cerebros mejor amueblados del PP, realiza una crítica excepcionalmente lúcida a la situación económica, pero decepciona en el momento en que realiza propuestas en positivo. En cuanto a los “jóvenes lobos” del PP, surgidos del último congreso del partido en un desesperado intento de dar una imagen “soft” de la derecha, carecen de ideas en materia de economía.

Así pues, la otra buena noticia es que los dos grandes partidos, a fuerza de ser permanentemente nidos de ambiciosos y arrivistas, han terminado demostrando, ante la realidad de una crisis monstruosa, su verdadera dimensión de enanos huérfanos de ideas.

Principios para salir de la crisis

Los principios del gobierno son simples: ayudar a los que hasta ahora han sido los motores de la economía, para que sigan siéndolo. Reactivar, a través de estos motores, fondos mediante la emisión de deuda pública, para reactivar el consumo. El consejo de Zapatero en la última campaña electoral fue proseguir la orgía del consumo: “¡Consumid, consumid!”. Y, sobre todo, confiar en que la economía mundial se recupere. Mientras esto no ocurra, el zapaterismo se limita a aplicar medidas cosméticas para evitar su desplome en intención de voto.

Es evidente que esta estrategia es inútil. Los principios de los que parte el zapaterismo, a fin de cuentas, son que nada profundo puede variarse en la economía mundial y se termina aceptando como inevitables los organismos y las dinámicas internacionales que han sido responsables de la crisis.

Para reaccionar ante la crisis, y para hacerlo positivamente, es preciso partir de principios claros que, por sí mismos, supongan objetivos y sirvan para definir estrategias económicas y líneas políticas. Estimamos que estos principios deben ser cinco:

1)     Los que han provocado la crisis, por su irresponsabilidad, por su ambición ilimitada, por su cinismo, por su incapacidad, deben pagar las consecuencias de la crisis. No se puede premiar la irresponsabilidad  la ineptitud. Los gigantes económicas (y sus gestores) responsables de la situación no pueden ser los grandes beneficiarios de ayudas públicas. Deben pagar.

2)     El ciudadano de a pie que no ha generado la crisis y que tiene ninguna responsabilidad en el desencadenamiento de la misma debe ser ayudado y no puede ser, en ningún caso, el gran perjudicado. A eso se le llama, simplemente, “justicia”. Las víctimas de cualquier atropello deben ser resarcidas. El ciudadano de a pie que ha sufrido durante años topes salariales, inseguridad en el empleo, servidumbre al interés, no puede ser el gran perjudicado de la crisis.

3)     El Estado es la expresión jurídico-administrativa de la Nación, esto es, de sus ciudadanos, por lo tanto tiene la obligación de ayudarlos. So pena de que esto sea falso y los Estados modernos sean solamente la expresión de los intereses de los grupos económicos hegemónicos (banca, alta fianza, industria pesada, inmobiliarias) y por tanto deba ayudarles preferentemente a ellos. Ver a quién ayuda el Estado es la prueba del 9 para comprobar a qué intereses sirve.

4)     Esta crisis es la crisis de la globalización, por lo tanto, es el problema de la inviabilidad de la globalización el que hay que afrontar. Globalización implica migración: migración de industrias (deslocalización), migración de seres humanos (inmigración) y migración capitales. El resultado de 20 años de globalización ha sido: inestabilidad y desarraigo. Y esto se ha convertido en la ley interna del sistema económico. Toda salida a la crisis que no contemple una ruptura absoluta, radical y neta con la globalización (ni siquiera la “altermundialización”, ni el buscar “otra forma de globalización, son viables), supondrá generar nuevas y ulteriores crisis en el futuro.

5)     Esta crisis precisa renovación de los mecanismos económicos y de las formas políticas. Esto pasa a través de una movilización de las conciencias y la irrupción de nuevas alternativas. Esto equivale a reconocer de una vez por todas que no vivimos en “democracia”, sino en partitocracias dirigidas desde la trastienda por una oligarquía económica y plutocrática. Las soluciones neoliberales, ya sean neoconservadoras o socialdemócratas tienden solamente a perpetuar el “orden viejo”. Y es, precisamente ese “orden viejo” el que se trata de abatir.

En resumen: el “orden viejo” ha generado la crisis, ha instalado la inseguridad en nuestras vidas y por eso debe ser sustituido y la globalización abatida. El ciudadano de a pie debe tomar conciencia de que el “orden viejo” ya no da más de sí. Ese “orden viejo” nace de la Europa destruida de 1945, sobre la que se proyecta la sombra de los EEUU que durante los siguientes 40 años luchan por la hegemonía mundial. Cuando la tienen, imponen el mecanismo globalizador… que solamente les beneficia a ellos y a los consorcios que dirigen la política de los EEUU y del mundo. Pues bien, las guerras de Irak y Afganistán han demostrado la debilidad de los EEUU. Ahora se trata de emanciparse de la maldición del mundialismo y la globalización. Bienvenida sea la crisis si nos ayuda a ser nuevamente dueños de nuestro destino y a instalar en nuestra vida cotidiana y en la economía de nuestro país la estabilidad y la seguridad.

La lucha contra la globalización es posible

Hoy ya no es posible discutir sobre lo negativo e inhumano de la globalización: hoy ya no es el tiempo de la palabra, es el tiempo de la acción. El sistema diseñado por los EEUU a través de la Organización Mundial del Comercio es inviable y lo ha demostrado. Ahora se trata de desmontar el mecanismo. Y para ello será necesario adoptar una línea política consistente en:

1)    Trasformar profundamente la Unión Europea: ampliarla a Rusia y generar un eje UE-Moscú basado en los intereses comunes, la complementareidad y la historia, la cultura y la sangre común. Convertir la UE-Rusia en un espacio económico autosuficiente, reduciendo al mínimo su dependencia de terceros actores y del exterior.

2)    Grabar la deslocalización de capitales con una tasa compensatoria. No es una “tasa Tobin” lo que se propone: no es arrojar las cantidades recaudadas al pozo sin fondo del tercer mundo (la experiencia indica que TODA ayuda al desarrollo se queda por el camino), sino emplear esos fondos en el bienestar de los ciudadanos: especialmente para poder pagar jubilaciones y pensiones dignas y ayudar a la lucha contra la pobreza en países en los que, como España, un 25% de la población está en el umbral de la pobreza y en el marco del espacio euro-ruso.

3)    Grabar con un impuesto especial el precio de las manufacturas y alimentos fabricados desde el exterior del espacio económico euro-ruso de economía integrada que disuada a las empresas deslocalizadas a proseguir con su política, de la misma manera que se crean condiciones para reconstruir la industria del espacio económico integrado euro-ruso.

4)    Cortar en seco y radicalmente los flujos de inmigración exteriores al espacio euro-ruso. Cualquier déficit de mano de obra debe compensarse con inmigración interior al espacio de economía integrada en donde debe tenderse progresivamente a una homogeneización del mercado laboral y de los derechos de los trabajadores. Repatriación inmediata de los excedentes de inmigración.

5)    Desenganche de los mecanismo financieros internacionales surgidos de la debilidad de Europa en 1945, especialmente del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, la base de cuyas operaciones son los EEUU y especialmente la moneda de la Reserva Federal: el dólar.

6)    Eliminación de los paraísos fiscales dando un plazo prudencial para la retirada de fondos y su reinserción en el circuido de economía integrada euro-ruso. Denuncia internacional, con amenazas de intervención, de la falta de transparencia de los paraísos fiscales y de su papel de refugio para capitales procedentes de negocios ilícitos.

Estas medidas contribuirían a romper el mito de que la globalización es nuestro destino y que “nos beneficia” a todos: beneficia solamente a la Reserva Federal y a sus propietarios: la oligarquía financiera norteamericana, así como a las oligarquías nacientes en otros lugares del planeta.

Lo que implica la ruptura con la globalización

Estas medidas deberían implicar una estabilización de la economía internacional, una limitación del área afectada por cualquier crisis que estallara en un país determinado evitando que sus consecuencias se universalizaran y, finalmente, el establecimiento de “áreas de economía integrada” que tuvieran tres características: uniformidad, homogeneidad y autonomía, constituyendo interiormente mercados (de bienes y de capitales) suficientemente amplios como para que fuera posible un dinamismo económico y, al mismo tiempo, lo más autosuficientes posibles en materias primas.

De lo que se trata es de evitar que la crisis localizada en un país concreto (en el caso de la actual crisis, en los EEUU) suponga un efecto dominó sobre toda la economía mundial. Por otra parte, de lo que se trata es de evitar que la deslocalización empresarial genere polos de concentración manufacturera mundial en determinados países con sistemas de producción basados en la falta de garantías sociales y en salarios de hambre, en definitiva, en mano de obra casi esclava.

Nuestra “área de economía integrada”, la que corresponde al Estado Español es, sin duda, la Unión Europea ampliada a Rusia y en el que nuestro país sea el puente hacia Ibero América. La definición de éste área implica también consecuencias en política internacional. La primera de todas ellas es la ruptura del eje trasatlántico con los EEUU, la disolución de la OTAN y el cese de Europa de seguir pagando la factura de la II Guerra Mundial. En otras palabras, recuperar el eje Madrid-París-Berlín-Moscú.

Medidas estructurales en España

Ahora bien, la actual crisis económica en España tiene un doble rostro que no ha sido reconocido todavía por el gobierno de la Nación. No son solamente los efectos de la crisis financiera internacional los que están haciendo temblar a la economía español, sino muy especialmente la crisis económica específica que afecta a nuestro país y que es, a fin de cuentas, la crisis de nuestro modelo económico basado en cuatro elementos: binomio especulación-construcción, turismo y mano de obra barata (mediante la importación de mano de obra extranjera en forma de inmigración masiva). Este modelo ha fracasado completamente y el responsable de que en Espala la crisis sea mucho más grave que en cualquier otro país europeo.

No habrá salida específicamente española a la crisis si no cambia el modelo económico. Tanto el PP como el PSOE son incapaces de establecer cuál debe ser ese nuevo modelo. Ellos han sido los principales beneficiarios (políticos y económicos) de ese modelo económico que tiene su traducción política en un bipartidismo imperfecto completado por dos formaciones nacionalistas periféricas. Para poderse aplicar un nuevo modelo económico será preciso romper con ese sistema de equilibrios que nos ha llevado a la actual situación.

Las medidas para generar un nuevo modelo son:

1) Garantizar la producción de alimentos:

-        Reconocer el carácter marítimo de la periferia española (con una de las mayores extensiones costeras de Europa), utilizando como base para una fórmula de desarrollo económico en tres  direcciones: estimular una flota mercante capaz de de garantizar el comercio con Ibero América, basar la producción de energía alternativa en las mareas y garantizar una parte sustancial de la alimentación en cultivos navales (piscifactorías).

-        Impulsar de nuevo la agricultura en el interior del país mediante un paquete de medidas tendentes a garantizar la producción de alimentos (cereales, frutas, aceite y vacuno) en la UE y repoblando las amplias zonas rurales hoy en fase de abandono. Reconstruyendo un plan hidrológico nacional y completando la red de regadíos para garantizar este objetivo.

2) Reindustrializar el país:

-    Política de relocalización industrial basada en la reconstrucción de industria estratégica en la que el Estado tuviera una participación notable. Esa industria tiene que ver especialmente con: energía, transportes y comunicaciones.

-    Creación de una industria de vanguardia basada en nuevas tecnologías y establecimiento de planes de cooperación e investigación en el marco de la UE.

3) Reforma de la sociedad:

-    Elevación del nivel de la enseñanza desde la pre-escolar hasta los cursos de postgrado. Abandono de los modelos educativos adoptados desde los años 70 y basar la educación estimulando el esfuerzo, la voluntad, la constancia, la capacidad de sacrificio y la autodisciplina.

-    Admitir únicamente inmigración cualificada, procedente sólo del área de economía integrada y bajo demanda. Desterrar definitivamente los mitos y los espejismos sobre multiculturalidad y tender al establecimiento de una sociedad interiormente homogénea y coherente.

4) Reforma del sector turístico:

-    Abandono del actual modelo turístico masificado preparando a los municipios para captar turismo de calidad, para lo que hará falta una transformación profunda de la fisonomía y las áreas de interés.

-    Establecer una disciplina en el sector de la construcción y del ocio, uno de los elementos que más han contribuido a la aparición del turismo de más bajo nivel.

5) Reforma del aparato del Estado:

-    Disminución del gasto público disminuyendo la burocracia en los tres niveles administrativos del Estado: autonomías, ayuntamientos y aparato del Estado. El Estado de las Autonomías ha constituido un clamoroso fracaso que ha balcanizado el país y ha multiplicado los casos de corrupción. En una palabra: es preciso aligerar las estructuras del Estado y hacerlo ya.

-  Reforma del código penal, aumentando las penas por delito de corrupción y creando estructuras de observación y control de los sectores de la administración que han demostrado ser más vulnerables a la corrupción. Establecimiento de una total transparencia en la gestión de los fondos públicos.

Todas estas medidas deberían:

-        Crear las condiciones para un cambio de modelo económico.

-        Generar empleo y estabilidad socio-económica en la sociedad.

-        Evitar el riesgo de una degradación social creciente.

-        Preparar al país para los retos del Siglo XXI.

Principios para reactivar la economía

El establecimiento de un nuevo modelo económico no ejerce sus efectos benéficos inmediatamente sino en un plazo medio de entre siete y diez años. Esto plantea la cuestión de qué hacer ahora mismo para paliar la doble crisis que tenemos sobre la cabeza.

De ahí que sean necesarias adoptar inmediatamente dos tipos de medidas:

1) Fórmulas clásicas en economía:

Estas medidas tienen siempre como objetivo aumentar el movimiento económico en momentos en los que la economía se ha detenido. Son:

-    Disminución de los tipos de interés: tal como ha hecho el Banco Europeo recientemente, pero que, por sí misma, no bastará al subsistir desconfianza en el sector económico y financiero.

-    Disminución de impuestos: lo que tiene como contrapartida una necesaria disminución del gasto público que debe centrarse en un aligeramiento inmediato del gasto burocrático.

-    Disminución de los precios: resulta inevitable en todos los sectores económicos y siempre resulta mucho más efectivo que inyectar ayudas públicas.

2) Medidas obligadas por la situación:

-    Limitar el déficit público: el gasto social aumentará, luego hay que disminuir el gasto burocrático y suntuario del Estado. En otras palabras: inyectar mayor disciplina y seriedad en la gestión de los fondos públicos y penar los excesos.

-    Disminuir el número de inmigrantes: mediante el procedimiento de las repatriaciones inmediatas antes de que el déficit público aumente. Sobre 6.250.000 inmigrantes presentes, solamente 1.500.000-1.750.000 son verdaderamente necesarios en la economía.

-    Educar en el consumo responsable: De la misma forma que se ha intentado hacer una pedagogía sobre los accidentes de tráfico debería enseñarse  la población los riesgos del consumo enloquecido.

-    Estimular el ahorro: el Estado debe evitar penalizar el ahorro del ciudadano medio con imposiciones suplementarias a la inflación que desaniman e inducen al consumo frenético.

-    Medidas para una mayor distribución de la riqueza: la elevación del salario mínimo y las medidas para evitar las acumulaciones desmesuradas de riqueza, bastarían por sí mismas para reforzar el poder adquisitivo  de las clases medias y estimular la economía.

3) Objetivos:

- Reactivar la economía reactivando el mercado laboral y restableciendo la confianza y la seguridad en la sociedad, mucho más que en los grandes inversores.

-    Garantizar el acceso a niveles razonables de consumo.

-    Lograr una mayor estabilidad económico-social y

-    Reducir el volumen del mercado laboral, disminuyendo la mano de obra extranjera.

 

(c) Ernest Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com

 

 

 

 

 

No me puedo creer tanta eficacia del gobierno…

Infokrisis.- Si es que tenemos un gobierno que no nos lo merecemos. Su celeridad es digna de encomio y su prontitud en responder ante las crisis un ejemplo para el orbe mundial. Zapatero tardó solamente dos años en enterarse que era imposible negociar con ETA. Realmente poco, si tenemos en cuenta que tardó tres años en enterarse que ERC era un partido de impresentables que allí donde fueras con ellos, allí te embarcaban en cualquier delirante planteamiento independentista. Y todo para colocar al germá o al cosí en una canonjía o atizarle una dentellada al presupost de la Gencat… En un tiempo verdaderamente récord, Zapatero entendió que el documento ofrecido por la “fundación de fundaciones” del PSOE, ese “laboratorio de ideas” dirigido por el “ideólogo” Caldera, era pura basura y que si se hubiera atrevido a leerlo en la reunión del G-20, incluso Zarkozy hubiera negado conocerlo.

La detención de Txeroki

Los tiempos son importantes para el gobierno español que tardó un año en reconocer que estábamos en crisis económica y tres en negarse a ver lo que se venía encima. Incluso cuando empezaron a reconocerlo, con las urnas ya cerradas, tardaron todavía medio año en habilitar algún que otro parche. En junio de 2007 era evidente que el paro nos iba a castigar y que la construcción primero y la inmigración después iban a ser los más afectados. No se hizo nada y, aún hoy, ese portento de previsión y tontería antropológica que es Zapatero todavía sigue afirmando con una seriedad pasmosa que nunca se ha trabajado tanto en España como ahora, mientras Solbes ocasionalmente tiene una irreprimible tendencia de decir la verdad afirmando que esto va para largo y que el capitalismo no se refunda después de un chocolate con churros.

Todo esto viene a cuenta de que hoy, 17 de noviembre han ocurrido dos sucesos que tienen que ver con el orden público (tres si dejamos aparte la avalancha que ha tenido lugar en la aduana de Melilla y que ha costado que una mujer haya sido, literalmente, pisoteada hasta morir por sus propios compatriotas, pero esto no es nuevo y mientras la debilidad presida la política de inmigración va a ser el pan de cada día).

El primer suceso es la detención de “Txeroki” y su compañera en una estación de sky en Francia. Vale la pena meditar lo que significa esta detención. Con ella, prácticamente el “sector duro” de ETA ha entrado en el “frente de makos”, esto es, en la trena. Muchos no tienen esperanzas de salir en los próximos 20 años. Habida cuenta de que tienen entre 25 y 30, van a pasar a la sombra los mejores años de su vida. Poco, para unos asesinos -que, además de ser matarifes están tocados por el don de la gilipollez: es decir, que se hacen, ante todo, daño a sí mismos-  para los que cuatro paredes para un castigo son tres de mas.

De los que se opusieron al surrealismo zapateriano expresado en el “proceso de paz”, ya no queda prácticamente ninguno en libertad. Como por ensalmo, la policía, siguiendo las órdenes del Ministerio del Interior  los ha ido deteniendo a todos. Quedará quizás algún descolgado en Francia que tardará unas semanas en recuperar el contacto con la organización, temeroso de que “Txekori” haya sido detenido con el consabido ordenador en el cual guarda los datos protegido por un password que inevitablemente será el nombre o la fecha de nacimiento de su novia. Ellos son asín, más simples que el rabillo de una txapela.

¿Para cuándo la detención de “Josu Ternera”?

Con la detención de “Txeroki”, el “frente militar” se queda decapitado y con apenas media docena de activistas en libertad. Dirigentes, lo que se dice dirigentes con preparación, decisión y dos dedos de frente, no queda ni uno.

Bien, la policía “siguiendo las órdenes del Ministerio del Interior” ya ha logrado detener a todos los que estaban contra el “proceso de paz”. Queda ahora, el otro “bloque”: el favorable al “proceso de paz”, porque aquí no hay etarras “buenos” (los que quieren negociar con las armas sobre la mesa) y etarras “malos” (esos palurdos sedientos de sangre): todos ellos son etarras y ni uno sólo merece gozar de un segundo de libertad. Todo el daño que han hecho no lo podrán remediar, han quitado tantas vidas, han causado tanto dolor y para colmo han cometido el peor pecado: el pecado contra el sentido común, contra la lógica y la racionalidad. Vaya, el pecado de todo nacionalismo.

Quien esto escribe espera, desea –aunque no confía- en que la policía “siguiendo las órdenes del Ministerio del Interior” enchiquere a “Josu Ternera” y a sus colegas, desplazados de la dirección de la banda a raíz del “proceso de paz”.

Por que da la sensación de que, hasta ahora, el ministerio del Interior ha seguido una política selectiva de detenciones. No es la primera vez que un Estado detiene a unos terroristas para colocar a otros en las sillas de dirección y así crear una coyuntura favorable para él.

Esto no es Irlanda. En Irlanda había dos comunidades. Aquí hay un pequeño grupo de asesinos psicópatas y medio lelos, y todo un país que quiere pasar página y que, incluso, da la sensación de que cada vez se siente más separada de lo político habida cuenta de que la “política vasca” es nacionalismo + ETA. Aquí no hay nada que negociar.

Hoy caminando por una vía forestal he pisado a un gusano. Eso es lo que las Fuerzas de Orden Público deben hacer: machacar a un gusano avejentado y que en 2004 estaba liquidado y contra las cuerdas. El único etarra bueno es el entalegado. Hoy, las fuerzas de seguridad tienen medios suficientes como para rematar al cadáver en vías de putrefacción que es ETA y su “frente político”. De hecho hace tres o cuatro años que este tema debería estar liquidado. Pero Zapatero, no lo olvidemos jamás, ni siquiera cuando ETA mata a algún concejal socialista, no olvidemos que Zapatero fue el que colocó el defibrilador sobre el corazón de ETA y lo revitalizó tendiéndole la mano y dando una dimensión política a algo que no era esencialmente diferente del gusano que he pisado esta mañana.

Estamos persuadidos de que el gobierno Zapatero tiene en mente una nueva negociación para liquidar el tema ETA por vía pactada. Y que es precisamente por eso por lo que “Josu Ternera” siempre, milagrosamente, elude toda detención. Rubalcaba no debería explicar por qué la policía ha tenido a “Txekori”, sino por qué no ha detenido todavía a “Josu Ternera”. Y el PP si hiciera una oposición digna de tal nombre, en lugar de un juego versallesco, haría otro tanto en sede parlamentaria.

Cadáver identificado. Premio para la ministra

Pero hoy ha ocurrido otro suceso relacionado con el orden público. Vean porque es maravillosa. Es evidente que Carme Chacón no es santa de nuestra devoción y que, desde el principio hemos considerado que lo único que avalaba su colocación al frente de Defensa era que era mujer de cuota y estaba embarazada. En el próximo gabinete ministerial, seguramente Zapatero colocará a Zerolo al frente de Defensa y si queda embarazado mejor.

No se puede colocar a alguien que no tiene ni idea de lo que es la defensa nacional, ni ha visto jamás de cerca de un militar, y, para colmo, hasta hace un año era antimilitarista y pacifista, al frente de un departamento tan importante. Pero ahí está y, a partir de su nombramiento, no albergamos la menor duda de que su gestión iba a ser un chiste.

Empezó con el tema de los piratas del Índico, cuando la marina española, relativamente próxima a la zona (en las costas frente a Irak) no fue llamada para proteger a los pesqueros españoles. Mientras Francia pagaba el rescate y luego, naturalmente, machacaba a los secuestradores, el ministerio de defensa enviaba, seis meses después a un avión desarmado de observación, encomendándose a Sarkozy para que si había algún problema fueran los galos quienes sacaran las castañas del fuego.

Después de prohibir que en las oficinas de la Defensa se consultaran determinadas páginas de Internet, la ínclita ministra empezó a prodigarse en funerales por soldados muertos. De hecho, es la única actividad que se le va a conocer durante mucho tiempo. Pero lo que ha dicho hoy es maravilloso.

Tras convocar rueda de prensa en el Ministerio, ha explicado, con una seriedad pasmosa y el gesto propio de los momentos estelares de la humanidad, que ¡ha sido localizado el conductor suicida que ocasionó la muerte de dos soldados hace menos de diez días! Chica lista, esta.

Cuando están en juego la vida de 900 de nuestros muchachos, esta ministra de cuota considera “noticioso” el que se ha identificado el cadáver del conductor suicida…

Esta chica, que probablemente hubiera sido una brillante jefa de negociado en cualquier ministerio, solamente por circunstancias de puro azar ha terminado al frente del ministerio de la Defensa. No es raro que cualquier parecido entre la situación actual y una verdadera política de defensa sea pura coincidencia.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com

 

 

 

“La que está cayendo”… una situación endiablada y sin salida (por las buenas)

Infokrisis.- Desde hace un mes la frase más repetida en las tertulias radiotelevisivas es “con la que está cayendo…” y, ciertamente, está cayendo “lo que no está escrito” (frase que acompaña inevitablemente a la primera). Esos mismos tertulianos son capaces de definir qué es lo que está cayendo, pero incapaces de dar alguna solución y en eso son solidarios de los grupos económicos y político-sociales que han generado esa misma crisis. Pero ésta no es una crisis como las anteriores… ni tendrá una solución como las anteriores.

1. ¿Crisis cíclica? ¿de qué…?

Hace unos años, un amigo constructor me hablaba de su negocio como “cíclico”, con altibajos de siete años. Intentaba estar preparado para la siguiente crisis “cíclica”, disponiendo de mano de obra capacitada (y barata), ofreciendo productor para todos los bolsillos (casas de alta gama, chalés “americanos” prefabricados, casas de madera, etc.). Este hombre –que había acumulado una fortuna y cientos como él, que vendían las promociones que sus mismas empresas construían- creía firmemente que, había que estar preparado para la crisis que, inevitablemente, sería “cíclica”, vendría y se iría automáticamente. Se equivocaba.

Las cifras oficiales indican que en estos momentos hay un millón de viviendas vacías en España. Las cifras reales y lo que se va a terminar de construir de aquí al primer trimestre de 2009, son mucho más graves:  indican que hay dos millones de viviendas, de nueva construcción, de segunda mano o procedente de embargos y ejecución de hipotecas, que están a la venta… y no hay dos millones de consumidores que vayan a comprarlo ni a estos precios ni a otros, ni con los actuales intereses bancarios, ni con tipos de interés rebajados. ¿Por qué? Por la inseguridad que destila toda la situación y que va a hacer muy difícil volver a estimular el crédito y mucho más difícil que el presunto cliente se arriesgue. Solamente puede haber riesgo, cuando hay seguridad. Ni compradores ni entidades de crédito tienen seguridad en que su inversión o su préstamo lleguen a buen puerto. Los primeros se refugian en el alquiler y en la venta al contado y los segundos se arriesgan sólo a financiar el 40% del precio, acompañado de garantías y avales… cuando hace menos de un año ofrecían el 120%, literalmente, por la patilla. No hay seguridad, luego no hay reactivación del mercado inmobiliario.

Por otra parte, la llamada “burbuja inmobiliaria” todavía no ha estallado. Se considera que el estallido se produce cuando los que deben afrontar el pago de una vivienda advierten que el precio ha bajado tanto que les resulta más cómodo perder la inversión y dejar de pagar la hipoteca. Eso ocurre cuando se produce una brusca caída del precio… ¿Y de qué manera se va a reactivar mínimamente el mercado sino es con un descenso brutal de entre el 30 y el 40% del precio actual de la vivienda? Nadie compra un chupa-chups por veinte euros. Se compra por un euro porque es su valor. Nadie, compra un piso que vale X a 2X. Hasta que los precios de la vivienda no se desplomen, el mercado seguirá varado, el problema no es solamente de crédito, sino de exceso de oferta y de precios hinchados. Y se desplomarán…

Ese desplome es inevitable por tres motivos: porque el parque de viviendas en venta es demasiado grande, 2.000.000 de viviendasy, a una oferta tan grande, con una demanda tan mínima, el precio en un mercado sin presiones y libre, debería tender necesariamente a bajar. Además, de momento, los constructores están viviendo de líneas de crédito agotadas ya, pero concedidas por cinco años y todavía creen que en el tiempo en que les queda por pagar sólo intereses y evitar el pago de la mayor, el mercado se recuperará y podrán vender su cartera inmobiliaria (vana esperanza, porecillos...). A medida que se vayan acercando los vencimientos de las líneas de crédito los promotores podrán elegir entre el embargo o la venta sin beneficios. a precios de remate Finalmente, las hipotecas concedidas gratuita y graciosamente a miles y miles de inmigrantes desde 2005 hasta hoy, especialmente por algunas cajas y bancos espabilados que buscaron una nueva bolsa de clientes en sectores sin experiencia en consumo, todavía no han fallado masivamente. El “efecto sonajero” (la aparición del inmigrante con las llaves del piso agitándolas en la oficina bancaria devolviéndolas y diciendo que se va a su país o que vuelve al alquiler) todavía dista mucho de haber llegado a su punto álgido. No será sino entre 2009-2010 cuando este proceso llegue a su límite. Estos miles de viviendas que los bancos deberán poner de nuevo en venta contribuirán a la caída en picado del precio de la vivienda.

A diferencia de otras épocas, es difícil que ésta sea una crisis cíclica: es un parón del que se tardará mucho tiempo en volver a pisar el acelerador. Y aunque se pise, nunca se alcanzarán las velocidades vertiginosas de otro tiempo y esto por varios motivos: en primer lugar porque en los últimos 12 años, nuestra población ha aumentado a un ritmo medio de 500.000 personas anuales… por eso ha hecho falta construir más, porque se construía más barato y para más gente. Pero esa crecimiento hipertrófico no puede durar mucho más, especialmente en momentos de crisis.

Cuando se salga de la crisis, las economías del Este de Europa, gracias a las ayudas de la UE, estarán en auge… y la inmigración se recibirá allí. Por tanto, el parque de viviendas vacías no va a poder disminuir. Y es por eso precisamente que esta crisis de la construcción no es cíclica sino TERMINAL.

2. Crisis terminal de un modelo económico

Nuestra tesis desde que se inició la crisis es: no hay una sino dos crisis que no tienen nada que ver salvo su coincidencia en el tiempo. Una crisis económica específicamente española basada en un modelo erróneo fundado en el crecimiento hipertrófico de la construcción y en el sector servicios (hostelería-turismo) y una crisis financiera internacional que no es más que la crisis de la globalización.

Veamos lo primero.

Ya hemos aludido a la construcción, primer pilar del modelo económico español. El segundo, desde los tiempos del franquismo, es el turismo hasta el punto de que la patronal de hostelería ha adquirido una fuerza y una presencia en los partidos (especialmente en el PP) inusitada y desmesurada.

España es hasta ahora el segundo destino turístico mundial y tenemos una cuota del 7% del turismo mundial, por delante de los EEUU y de Italia. La Organización Mundial del turismo, preveía a principios de 2008 que el turismo aumentaría en España a razón de un 5% anual hasta 2020… Sin embargo, en el mes de octubre se sospecha fundadamente que el año 2008 se cerrará con un descenso del 5% en las cifras del turismo… a causa de la “crisis financiera internacional”, según se dice. No es cierto.

Si España ha podido ser durante 40 años meca del turismo mundial se ha debido, inicialmente por el precio, por el sol y por el tipismo. De esto solamente queda el sol. Los precios se han encarecido en muchos casos hasta límites insoportables, los servicios se han ido restringiendo, el turismo encuentra cada vez más problemas y dificultades (inseguridad ciudadana, descenso en la eficacia de los servicios) y del tipismo ya no quedan ni los rastros. Los sectores costeros se han masificado y convertido en verdaderas aglomeraciones de rascacielos, chalés, frecuentemente anárquicos, imposibles de atraer a un turismo de calidad, se pueblan cada verano con millones de turistas de bocadillo atraídos por paquetes turísticos que no generan beneficios en España.

Para colmo, si España ha podido resistir perfectamente la competencia de los países del Magreb que carecen de infraestructuras turísticas y albergan demasiada inseguridad para el visitante, difícilmente va a poder resistir el empuje de los países centroeuropeos y de algunos países de la antigua Yugoslavia que, una vez pacificados estos y recibiendo fondos estructurales los primeros, conservan un tipismo que se ha evaporado en España y unos precios que son entre la tercera y la quinta parte que en España…

Ante esta competencia ¿tiene futuro el sector turístico español? Cuando un chalé en una isla del Adriático cuesta 6.000.000 de pesetas y aquí en torno a 35-40.000.000, no hay competencia posible: los jubilados alemanes, ingleses y holandeses que hasta ahora constituía la “inmigración agradable” en la Costa del sol, en Baleares y en Canarias, han dejado de establecerse aquí y muchos están empezando a migrar hacia el Adriático donde hay el Sol que la naturaleza ha hurtado en su país.

Así pues, el sector turístico español tiene problemas. No es solamente el encarecimiento de los servicios, sino la caída en picado de su calidad. Es frecuente pedir una cerveza y que en lugar de servirla con cierta delicadeza y atención, te la tiren sobre la mesa… Aun sin mirar la nacionalidad del camarero, es evidente que no ha salido de las escuelas de hostelería de nuestro país. ¿Qué sensación hace levantarse en hoteles cuyo servicio de habitaciones está compuesto por magrebíes cubiertas con el pañuelo? Y lo que es peor: hay otros horizontes mucho más tentadores en Europa Central y del Este…

Así pues, nuestro futuro es un turismo de baratillo, de chanclas y bocata, borrachera de sangría de garrafón y bronca en disco. Y poco más: el turismo del que cualquier país estaría orgulloso de liberarse.

No es raro que el sector “servicios” liderado por el turismo haya dado saldo negativo en el último trimestre. Es sólo el anticipo de lo que se avecina en los próximos años. Hoteles cerrados y en venta permanente de un consorcio hotelero a otro, miles de restaurantes cerrados y otros miles más trabajando por mera supervivencia. No hay posibilidades de un “redespertar cíclico”, la crisis en el sector turístico, no es terminal como lo será en la construcción, pero sí un lento, progresivo e inevitable declive. Los buenos tiempos del turismo y de la hostelería ya han quedado atrás.

3. La ley interior del capitalismo y el fin de la globalización

Queda la tercera pata de nuestro modelo económico: la especulación, esto es, comprar barato, vender carísimo, prestar y cobrar interés usurero… Esa tendencia está en el alma misma de la cultura burguesa que llegó al poder en 1789 y que hoy ha contaminado a toda la sociedad. Ese alma del sistema es el afán de lucro y de usura. Para que una civilización así constituida sea viable es preciso aceptar que para que este modelo funcione: unos tienen ganar y otros tienen que perder. El problema es que a lo largo de 200 años de marcha del capitalismo hemos asistido a un proceso imparable, una acumulación creciente de capital que cada vez está en menos manos. Así pues, hoy, la ley económica que quiere que para que unos ganen otros tienen que perder se enuncia así: para que unos pocos ganen mucho, la mayoría se arriesga a perderlo todo. Ese es el espíritu del actual modelo económico mundial. A ese modelo se le llama “globalización”.

La globalización no es necesariamente nuestro destino, ni siquiera es una necesidad para los pueblos… pero sí es una necesidad para el capital que, tras haber superado su fase artesanal, luego su fase industrial, luego su etapa multinacional, ahora precisa de un mercado mundial para poder proseguir la inercia de su proceso de acumulación del capital.

Inicialmente la globalización fue un mercado mundial de capitales. En la actualidad es un proceso de desarraigo de la industria (del Primer Mundo a China) y de desarraigo de las poblaciones (del Sur al Norte y del Este al Oeste).

Pero el mundo no es homogéneo y, por tanto, la globalización es inviable. La demografía no está unánimemente distribuida, ni los recursos naturales, y por lo que se refiere al nivel de desarrollo existen diferencias notables no solamente entre los países, sino dentro de cada país. En China, por ejemplo, hay tantos pobres como habitantes tiene España. Y en España, la distancia entre los más ricos y las clases medias, no deja de ampliarse.

En estas condiciones, la globalización es un proceso criminal y suicida, por lo demás inviable y que ha generado la primera gran crisis financiera mundial.

Así pues es hora de pensar en poner tasas que disuadan al capital de migrar de un día para otro en busca de mayores beneficios, es hora de reimplantar un sistema de aranceles proteccionistas (no sólo por motivos de dumping, sino también por cuestiones sanitarias y por pura prudencia) y, por supuesto, es hora de empezar a pensar en “zonas mundiales de economía integrada”, cuyo mercado interior es homogéneo, su legislación laboral también, existen posibilidades conjugar esfuerzos para investigación y desarrollo, hay fuentes de materias primas, etc. Uno de esos mercados de economía integrada es, por supuesto, Europa, y su prolongación, Rusia. Y este binomio Rusia-Europa es completamente autárquica (palabra maldita pero que cada vez va a ser más necesaria recuperar), esto es, autónoma del resto del mundo.

A la vista de la situación de la economía norteamericana, de las economías iberoamericanas, de las economías árabes que dependen sólo de la existencia de reservas de petróleo y de la economía china que depende de exportaciones siguen manteniendo a cientos de millones de personas próximas al umbral de la pobreza o muy por debajo, no hay ninguna posibilidad de mantener la globalización como si aquí no pasara nada y como si el problema real que ha capatulpado esta crisis ha sido el sistema globalizado guiado por “diosecillos de la economía” poseídos por el ectoplasma del afán de lucro y de usura heredado de la primera burguesía que hizo posible la Revolución Francesa.

No puede haber un afán de lucro y de usura ilimitado, para una sociedad de posibilidad y recursos limitados. Si se acepta esto, se acepta que la globalización es inviable y que si se mantiene todavía hoy como incuestionable es porque disponemos de una clase política que come de la mano del capital globalizado y deu nos consorcios mediáticos que son la voz de ese mismo amo.

4. Necesitamos estadistas, necesitamos recuperar el espíritu de revuelta

Nada de todo esto habría ocurrido, si en lugar de políticos-molusco hubiéramos tenido estadistas. El político-molusco, como la chirla o el mejillón, es duro por fuera, aparentemente sólido… pero blando por dentro. No nos referimos, por supuesto, a gente de la envergadura de Zapatero, tipo del político-moco, blando y verde por fuera, blando por dentro, que ni pincha ni corta en la escena internacional y que se encuentra en la Moncloa por pura chiripa (un extraño atentado con 192 muertos en 2004 y una mentira y un muerto en 2008), especie de “turista accidental”, sino que nos estamos refiriendo a los Sarkozy o a los Merkel…

Mientras Europa no tenga conciencia de que sus intereses son diferentes a los de la globalización y a los de EEUU, mientras que Europa no entienda que la geopolítica está ahí para recordarnos que el espacio euro-ruso es hoy por hoy el único que es posible estabilizar, y que lo tiene todo para ser el polo de estabilidad mundial, recursos, tecnología, población, no habrá nada que hacer. Mientras nuestra clase política no tenga ni los conocimientos, ni el valor, ni la envergadura suficiente para certificar la inviabilidad de la globalización, mientras no haya al frente de nuestros destinos verdaderos estadistas y apenas tengamos otra cosa que gestores temporales grises (Merkel) o hiperactivos mediáticos (Sarkozy), que todavía viven con la mentalidad de la  guerra fría y que piensan que el destino de la UE es… alinearse permanentemente con el imperio resquebrajado y decadente, militarmente impotente de los EEUU

Ninguno de estos políticos fueron capaces de prever la que “iba a caer”: ni uno sólo se preocupó por investigar en qué consistían esos “productos financieros” que llegaban de los EEUU, ni a uno solo le preocupó la situación interior de la economía norteamericana, endeudada hasta lo indecible y que se ha mantenido a lo largo de 10 años con una riada de euros, yenes y petrodólares que afluían a sus bolsas y aseguraban el consumo interior… Ni uno sólo ha sido capaz de prever las tres crisis de nuestros días: financiera, ecológica y alimentaria.

Sí, porque la globalización tiene otros dos frentes de erosión además de la crisis financiera. Sobre la crisis ecológica apenas hay nada nuevo que decir. Solamente pazguatos que en un momento se han creído “estadistas” y apenas son becarios de Bush –y me refiero a Aznar- pueden dudar de la gravedad del cambio climático y minimizarlo… porque lo minimiza el patrón americano. Alain de Benoist recientemente ha resumido brutalmente la situación: un planeta de posibilidades limitadas, no puede tener un desarrollo ilimitado…. Cualquier desarrollo es insostenible más allá de ciertos límites. No reconocerlo implica precipitarse por una crisis ecológica destructiva para toda la humanidad que está estallando ante nuestras narices y ante la que los moluscos políticos nos dicen sólo que… el “desarrollo debe ser sostenible”, ¡cómo si eso fuera a ser posible! Y nos lo dicen animando a “reciclar bolsitas de basura”, colocar bombillas de bajo consumo o, lo que es más grave, eludiendo el decirnos que toda la humanidad ni hoy, ni dentro de 300 años podrá vivir con los estándares de nivel de vida y consumo del Primer Mundo. Quien crea que el último paria de África podrá un día tener un utilitario de a 3’5 litros cada 100 km, quien crea que podrá consumir como cualquier urbanita europeo o es idiota o está mintiendo. Ya no estamos ante aquel chiste que decía que si 1.300 millones de chinos se limpiaran el culo con papel higiénico ya no quedarían bosques ¡es que ya, aquí y ahora, hay 1.300 millones de chinos que tienen esa como máxima aspiración! El chiste, que no era chiste sino pesadilla, se ha vuelto realidad.

Las energías alternativas, hoy por hoy, siguen siendo una tomadura de pelo: las placas solares son caras, inseguras y caducas, las molinetas eólicas caras y limitadas, la energía de las mareas más cara aún, la fisión nuclear un sueño de futuro a treinta o cuarenta años vista, la única energía accesible, barata y viable es la nuclear con todo lo que ello conlleva… Tal es el panorama. Y no hay nada que hacer.

En cuanto a la crisis alimentaria no es menos grave. El agua es tan importante como el petróleo… y empieza a escasear explicando algunos conflictos localizados en Oriente Medio (por el control de las fuentes del Jordán, en el nacimiento del Tigris y el Éufrates). Los acuíferos están en todo el mundo en vías de agotamiento y en España desciende 9 metros cada año. Los biocarburantes, vendidos con la etiqueta ecológica que parece disculparlo todo, han destinado amplias hectáreas de cultivo destinado a alimentos, al cultivo de gramíneas y oleaginosas… acarreando hambrunas en los mismos países productores y alzas mundiales en el precio de los alimentos, mientras que en Europa cada vez más el campo se despuebla y deja de ser rentable.

Bastaría la aparición de un pequeño virus en el Sudeste Asiático, de donde proceden buena parte de los alimentos consumidos en Europa, para que se interrumpiera el flujo de provisiones… a una Europa desabastecida y que ha liquidado su riqueza agrícola e incluso a los agricultores.

¿Hay políticos que tengan arrestos para afrontar esta situación? Y lo que es peor ¿hay políticos capaces de detectar estos problemas? ¡si el gobierno español no fue ni siquiera capaz de detectar en 2004 que la economía no podría seguir mucho tiempo como estaba! ¡si ni siquiera fue capaz hasta finales del tercer trimestre de 2008 de reconocer la realidad de los hechos! ¿Créeis verdaderamente que Zapatero vería una colilla y sería capaz de deducir que ahí han fumado?

Estos gestores accidentales, llamados políticos, distantes de la categoría de los estadistas, ni siquiera son capaces de elegir colaboradores lúcidos, inteligentes, sensatos, agudos y penetrantes, solamente buscan asesores entre los amiguetes, entre los dispuestos a ser “yes-man”, hombres-bisagra dispuestos a reírles las gracias y a alabar tanto sus inexistentes méritos como sus muchas carencias.

5. No hay solución dentro de la globalización

¿Quieren “refundar el capitalismo”? ¿No sería mejor empezar a cavar su fosa? ¿No sería mejor sentenciar el fin de la globalización? Ya sabemos cuál es la trayectoria del capitalismo desde su etapa artesanal hasta la etapa globalizadora… ¿Qué hace falta para demostrar su inviabilidad?

El sistema económico precisa hoy más que nunca intervencionismo estatal en lugar de un mercado sometido a los complejos de psicópatas poseídos por el demonio del afán de lucro y de usura. El sistema precisa planificación ante el desmadre que ha supuesto el absentismo del Estado. La economía precisa, sobre todo, denunciar como fantoches a los popes del liberalismo económico, del moderado y del salvaje. El sistema precisa atenuar las diferencias entre una cúspide que lo tiene todo y unas clases medias hacia abajo progresivamente más empobrecidas.

Ahora bien, no se trata de que el Estado “intervenga” en los mercados, tanto como que al frente del Estado haya estadistas y no moluscos. Así pues, para salir de esta crisis, no se trata tanto de refundar el capitalismo, como de refundar los sistemas partitocráticos occidentales.

Ahora es posible.

Las grandes convulsiones económicas, terminan generando grandes convulsiones políticas. Son las clases medias europeas las que van a resultar más presionadas por la actual crisis y, es por tanto, de ellas, en donde, antes o después, cobrará forma una alternativa al sistema.

Por nuestra parte, consideramos que los puntos de esa alternativa no pueden ser otros más que:

1.- Creación de espacios económicos homogéneos: el nuestro está definido por la UE-Rusia.

2.- Emancipación de ese espacio económico de la globalización.

3.- Intervención de los mercados mediante la imposición de aranceles proteccionistas en todo el ámbito UE-Rusia.

4.- Economía dirigida en los sectores estratégicos y planificada en el espacio económico homegéneo.

5.- Economía social basada en impedir las grandes acumulaciones de capital y lograr unos niveles de bienestar para todos los ciudadanos.

6.- Marcha atrás en el binomio deslocalización-inmigración, connaturales a la globalización: relocalización de la industria de producción de bienes y repatriación de los excedentes migratorios.

7.- Exigencia de responsabilidades políticas y económicas a los responsables de haber desencadenado la crisis o no haber sido capaces de afrontarla.

8.- Imposición de tasas a la circulación de capitales fuera del ámbito de la economía integrada UE-Rusia.

9.- Impulso al repoblamiento de los campos y a la creación de una nueva agricultura y ganadería en el ámbito de la UE.

10.- Impulsión de una industria de defensa europea capaz de asegurar el material para la defensa e integridad del territorio de la UE, completamente desvinculado de la OTAN.

En estos tiempos en los que todos los programas deben ser necesariamente “moderados” si quieren encontrar un lugar entre las mayorías de centro-izquierda o de centro-derecha, éste programa puede parecer radical. Es radical en estos “tiempos fríos”, pero mañana, a medida que los tiempos se vayan “calentando”, este programa se va a convertir en una necesidad.

La crisis no va a amainar y la esperanza es que esta crisis suponga una marea que arrastre del panorama los políticos-moco y a los políticos-molusco, no sólo en España, sino en toda la UE.

En un momento en el que los comentaristas repiten –como decíamos al principio- aquella muletilla de “con la que está cayendo”, la ciudadanía debe prepararse para “la que va a caer” y ser consciente de que siempre habrá un Palacio de Invierno que asaltar y un mundo nuevo que construir.

© Ernesto Milà – Infokrisis – Infokrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Aullidos (IV). Economía: pagaremos ahora los errores de los últimos 20 años

Infokrisis.- En su primera legislatura el gobierno ZP nos “obsequió” con las más absurdas medidas de ingeniería social, con la política “antiterrorista” más extravagante y contradictoria y con una política internacional que oscilaba entre lo grotesco y lo zafio. Y todo esto se realizaba mientras el gobierno alardeaba de “cifras macroeconómicas que mostraban la salud de la economía española”. Ya en 2006 era evidente que las perspectivas económicas se estaban ensombreciendo y que el inicio de la subida de los tipos de interés acarrearía a corto plazo el colapso de la construcción y en las inversiones en sectores ajenos a ella. Durante un año el gobierno no ha hecho nada ante una crisis de la que él es el único responsable. Una crisis que van a pagar los trabajadores españoles.

Este documento tiene como objetivos:

1.- Establecer las causas de la crisis económica

2.- Definir las características de la crisis en España

3.- Prever el desarrollo y la duración de la crisis y

4.- Definir la línea política del partido ante la crisis económica

 

I

Las raíces de la crisis económica

Cuando en julio de 2007 estalló en EEUU la crisis de las hipotecas subprime se produjo un nuevo toque de atención porque la situación del mercado inmobiliario español y norteamericano son extremadamente similares: se ha construido demasiado, los precios se han hinchado artificialmente, los bancos han concedido créditos con demasiada facilidad, y para colmo, las hipotecas basura titulizadas y lanzadas a la bolsa han sido adquiridas también por bancos españoles, ignorándose en estos momentos en qué forma afectará a estas instituciones de crédito. De momento, se sabe solamente que el monto total de las subprime puede oscilar entre los 3 y los 4 billones de dólares en pérdidas.

A la crisis de las hipotecas de unieron factores diversos a partir de septiembre de 2007 que han configurado un nuevo panorama económico:

1.-    Inflación provocada especialmente por el aumento en el precio de los alimentos. Tal aumento se ha producido cuando millones de hectáreas cuya producción iba a parar al mercado alimentario se han orientado hacia la producción de biocarburantes. Eso ha provocado aumentos en el precio de los piensos y de los alimentos en general, siendo un fenómeno de dimensiones planetarias.

2.-    Aumento de los tipos de interés por el Banco Central Europeo. La política monetaria de la UE está orientada antes que nada a contener la inflación. La receta de manual para situaciones en las que la economía se “recalienta” es  “enfriar” la economía aumendo el precio del dinero… esta política puede ser adecuada en países con una economía saneada en la que se trata solamente de reajustarla, pero no en países como España con un crecimiento económico ficticio.

3.-    El aumento de los precios del petróleo. Desde hace dos años se ha llegado al punto de inflexión en el mercado petrolero. Hasta 2006 los aumentos en la demanda se compensaban con la explotación de nuevos pozos recién descubiertos, pero a partir de esa fecha, la demanda ha empezado a superar cada vez más la oferta de petróleo: ya no se localizan pozos con la facilidad que antes y el volumen de petróleo disponible en el mundo disminuye. Esto supone el fin de era del petróleo barato.

4.-    Los efectos perversos de la globalización. El proceso de globalización iniciado en 1989 con la caída del Muro de Berlín, con la II Guerra del Golfo (invasión de Kuwait) y con la publicación de El Fin de la Historia de Francis Fukuyama, hizo creer que era posible crear un mercado mundial en el que cada país ofreciera aquello en lo que era más competitivo. Se olvidaron de que la competencia solamente es justa y posible cuando las condiciones del juego son iguales para todos, pero no cuando en algunos países de Extremo-Oriente el valor de la mano de obra y los derechos sociales son prácticamente inexistentes y, por tanto, el valor de los productos menor. Era evidente que esos países iban a acaparar en poco tiempo lo esencial de la producción de manufacturas. Eso ya ha ocurrido, pero solamente ahora empiezan a verse sus efectos más perversos. La subida del precio del petróleo hará que a corto plazo se encarezcan las manufacturas que deben llegar desde Extremo-Oriente a los mercados occidentales y, por tanto, a la destrucción de mano de obra se unirán los procesos inflacionarios, con todo lo que ello implica.

II

España en crisis económica.
Dimensiones y rasgos

 

Hasta aquí las causas esenciales que han precipitado la crisis económica mundial. No estamos ante una crisis económica localizada, sino ante una crisis económica global, la primera de dimensiones planetarias que, a fin de cuentas, es la crisis de la globalización. España figura entre los países menos preparados para afrontarla.

La indefensión de la economía de nuestro país se debe a varios factores:

1.- La sobredimensión de la economía especulativa, que tiene como contrapartida el abandono progresivo de la economía real. La economía especulativa se basa en el aumento ficticio de los valores de intercambio, ese aumento es sobre todo psicológico y está al margen de las leyes de la oferta y la demanda. La economía especulativa no crea riqueza, pero precipita una dinámica de compras y ventas que genera el espejismo de un movimiento económico. Al final de la economía especulativa siempre hay alguien, un último escalón, que ha comprado un bien que no sirve absolutamente para nada y que lo ha hecho muy por encima del valor real con la esperanza de, a su vez, poder revenderlo con un plus especulativo añadido. Cuando eso ocurre emerge la crisis.

2.-    El ladrillo como principal foco de actividad especulativa. Solamente un visionario irresponsable podría haber admitido que el sector de la construcción iba a crecer siempre y sin interrupción, ¿hasta cuándo? ¿hasta que no hubiera un metro cuadrado en el que se pudiera construir? ¿hasta que las familias tuvieran segundas y sextas viviendas y estuvieran endeudadas por tres y cuatro hipotecas? Durante 15 años se vivió la ficción de que la construcción podía ser el sustituto de la industria pesada y de las manufacturas para absorber mano de obra y generar movimiento económico. Como era evidente, en el momento en que el mercado se saturara y los tipos de interés hicieran imposible la compra de la vivienda, la burbuja inmobiliaria generada en los últimos 15 años terminaría estallando. España está en estos momentos al borde de ese estallido. No solamente la clase política, sino los medios de comunicación, las tertulias de opinión, son responsables de haber permitido que se insertara en la opinión pública los dogmas de que “la vivienda nunca baja de precio” y “la vivienda es la forma de ahorro en España”…. Porque la vivienda SÍ puede bajar de precio (hoy se calcula que está sobredimensionada entre un 30 y un 50%) y la vivienda no es una forma de ahorro porque, a fin de cuentas ningún pequeño propietario puede prescindir del piso en el que vive. La facilidad con la que se ha desarrollado el sector de la vivienda en estos últimos 15 años se ha debido a seis causas:

a.-    El aumento artificial de la población española con 6.000.000 de inmigrantes que necesitaban techo y que, además, generaban mano de obra barata que hundía el precio de los salarios. Desde 2006 una cuarta parte de las hipotecas firmadas en España se estaba concediendo a inmigrantes con apenas presentar un contrato de trabajo de seis meses, sin garantías adicionales, ni experiencia en consumo. Si aquí no ocurre en el plazo de un año un fenómeno parecido a las subprime, no se podrá evitar que buena parte de estas hipotecas se ejecuten a lo largo de 2009-2011 y esos inmuebles vuelvan al mercado inmobiliario… saturando aún más el mercado y contribuyendo al estallido de la burbuja.

b.-    La complicidad de los ayuntamientos que han sacado a la venta suelo público para enjugar déficits históricos debidos a sus inversiones faraónicas, mala gestión, corrupción y a proyectos insensatos que los han endeudado hasta límites insoportables. Las reformas introducidas por el PP en la ley del suelo permiten prácticamente construir en cualquier sitio y han convertido a España en un gigantesco solar en el que campos hasta ahora fértiles han sido abandonados para ofertarlos como futuras urbanizaciones y terrenos edificables.

c.-    Los bajos tipos de interés que existían entre 1996 y 2005 y que animaron a la adquisición de inmuebles de primera y segunda residencia, éstos últimos con una mentalidad especulativa: “en diez años se habrá duplicado el precio…”, “es la forma de ahorro en España…”. En el momento en el que los tipos de interés se han disparado (llevan subiendo desde 2005) los plazos de las hipotecas han ido subiendo y a medida que el mercado se ha saturado el precio del mercado ha tendido a bajar.

d.-    La falta de imaginación de la clase empresarial española, especialista en ganancias a corto plazo y entre cuyos planes no figura mantener inversiones a medio y largo plazo, sino el “aquí te pillo aquí te mayo”. Esta clase empresarial se ha arrojado allí donde ha visto dinero fácil a corto plazo; ha aceptado pagar la compra del suelo a precios sobredimensionados simplemente porque calculaba en repercutir el precio del suelo en el comprador final, ha vivido del crédito en lugar de garantizar el futuro de las empresas mediante la creación de riqueza, la reserva y la prudencia inversora.

e.-    El papel de la Banca que no ha dudado en conceder créditos, no por valor del 80% sino incluso del 120% del valor de las viviendas, cuya tasación se sobredimensionó hasta extremos increíbles. Pero la frivolidad de los bancos no ha radicado en conceder créditos fáciles a clientes individuales a la búsqueda de vivienda, sino sobre todo a la concesión de líneas de crédito, a menudo monstruosas, a grandes empresas constructoras ¡conscientes de que estaban comprando terrenos a precios absolutamente hinchados en relación a la lógica del mercado!

f.-     La frivolidad de los últimos gobiernos del PP y del PSOE que han permitido que se hinchara la burbuja inmobiliaria hasta hacer imposible que las jóvenes parejas pudieran emanciparse y que los emancipados pudieran tener descendencia, sin prever la imposibilidad de que el boom de la construcción durara eternamente ¡y sin haber previsto un sustituto para cuando el ocaso de la construcción empezara a afirmarse! El resultado ha sido la obsolescencia del modelo económico español basado en el binomio ladrillo-especulación. Tanto el gobierno de Aznar como el de Zapatero han negligido sus responsabilidades, han optado por la vía más fácil (en la medida en que ambos han comido de la mano de los constructores, de la banca, del sector financiero y del sector hostelero) y, al final, los problemas se han ido acumulando hasta hacer imposible su resolución.

3.     La desertización industrial creciente agravada por el fenómeno de la globalización pero que ya despuntó durante el felipismo cuando se produjo nuestra incorporación a Europa y se abordó el proceso de “reconversión industrial” que liquidó las industrias tradicionales de buena parte de España. Si bien es cierto que esa “reconversión” era, hasta cierto punto necesaria, no es menos cierto que se produjo sin que se dieran alternativas: liquidada la minería en Asturias, liquidados los astilleros en buena parte de España, liquidados los altos hornos… ¿cuál iba a ser la industria de sustitución? Y ese fue el problema: que no había, todo empezó y terminó –y de ahí la responsabilidad de los sindicatos y de la patronal- en negociar indemnizaciones y jubilaciones anticipadas, pero no en generar una industria que ofreciera empleo de calidad. Este proceso contribuyó a rematarlo la globalización: si imprimir más de 5.000 ejemplares de un libro es más barato en China que en España… ¿qué futuro pueden tener las imprentas españolas? Si se fabrica una tostadora más barata en Yunan (China) que en el cinturón industrial de Bilbao ¿cuál iba a ser el futuro de nuestra industria manufacturera. ¿Puede un país como España resignarse a ofrecer solamente “servicios”?

4.     Ausencia de alternativas al actual modelo económico español. Los programas de los dos partidos mayoritarios en las elecciones de 2009 presentaban graves ausencias en materia de economía. Y no es raro que así fuera pues no en vano ambos son responsables solidarios de la situación creada. Ambos, no solamente han dado el visto bueno a una economía especulativa basada en el ladrillo, sino que sus dirigentes han figurado entre sus primeros beneficiarios hasta el punto de que buena parte de la pesada, gris y paquidérmica burocracia de los partidos se financia con cargo a las “donaciones” llegadas del ladrillo. Pero ese modelo económico ya no da más de sí: Zapatero puede establecer un plan para que el Estado compre suelo hoy en manos de las promotoras, puede apoyar por todos los medios a las constructoras como no haría con ningún otro sector económico o industrial… pero todo eso es inútil: se han construido muchas más viviendas de las que el mercado podía absorber, el precio se ha elevado demasiado y el suelo del que disponen las constructoras ha sido adquirido a precios demasiado caros para que ahora –aun con ayudas oficiales- pueda ser rentable construir y vender a precios asequibles para el comprador. Ese modelo económico está muerto y dentro de poco estará felizmente enterrado… pero el gobierno es el único que no lo ha advertido. Pero no existe modelo económico de sustitución y, aun cuando existiera, para poder aplicarlo serían necesarios entre 5 y 7 años. Así pues, el problema no es sólo la obsolescencia del modelo económico español, sino la ausencia de un modelo de sustitución.


 

 

III

Tiempos, duración y consecuencias de la crisis

 

A la vista de todo lo anterior, estamos en condiciones de afirmar:

 

1.-    Esta no es una crisis como las demás, es mucho más grave que cualquier otro que se haya producido desde 1929.

2.-    Es una crisis de gravedad extrema ante la que ninguno de los dos grandes partidos tiene solución.

3.-    No es una crisis coyuntural, sino estructural cuya fuente última es la globalización.

4.-    La crisis, común a todos los países, afectará de una manera más dura a España a causa de su particular modelo económico.

5.-    Será la primera crisis que se producirá con 6.000.000 de inmigrantes y

6.-    Será la primera gran crisis económica ante la cual ni el gobierno ni la oposición hayan ofrecido soluciones.

En estos momentos estamos viviendo los primeros momentos de la crisis. Ésta hunde sus raíces en los años del “pelotazo”, bajo el felipismo, en donde se generó una nueva moral en España: enriquecimiento rápido en el menor tiempo posible aunque se realice a costa de la desgracia de otros.

El cambio del PSOE por el PP en 1996 no alteró en absoluto esta concepción que había impregnado también a las altas esferas del PP habituadas a coquetear en las esferas municipales y autonómicas con la patronal de la construcción. El PP ni estuvo interesado ni tuvo talla ni ambiciones entre 1996 y 2004 para oponerse a los designios de la globalización internacional ni a las grandes patronales de construcción, hostelería y agraria que indujeron al gobierno Aznar a practicar el desinterés por la riada migratoria que entonces se inició y que contribuyó a pulverizar los salarios y a aumentar los beneficios de estas patronales.

Cuando en 2006 el sector de la construcción empezó a dar las primeras muestras de agotamiento ya era tarde para reaccionar y el propio gobierno amparado en cifras macroeconómicas que todavía le eran favorables no creyó siquiera en la proximidad de una crisis, a pesar de que era claro que el modelo económico basado en la construcción se agotaba. En el último trimestre de 2007 ya era evidente para quien tuviera ojos y quisiera ver que la economía mundial en pleno podía entrar en crisis a la vista del aumento del precio del petróleo y de que en los EEUU ya había estallado la crisis de las subprime.

Pero, oficialmente, los seis primeros meses de 2008 son los que el gobierno, a despecho de todas las advertencias de los técnicos e incluso de la opinión pública, se negaba a reconocer la existencia de una crisis económica, acaso porque alardeaba de que su gran éxito de gestión –y único éxito- era la economía, y prefirió mentir mientras se mantuvieron abiertas las urnas, o bien –y es muy probable- porque desconocía incluso la gravedad de la situación y creía imposible que se produjera un desplome económico. Ya fuera por mentirosos o por incompetentes, el caso es que en julio de 2008 incluso los ministros y el propio ZP que hasta hacía solamente unas semanas tenían prohibido el vocablo “crisis”, empiezan a utilizarlo.

Zapatero intenta, con todo, sembrar “pensamiento positivo” y “tranquilidad”. No hay caso, las cifras son suficientemente elocuentes de la situación: con la cesta de la compra que ha aumentado de precio un tercio en apenas un año, con una inflación que destroza un 5% el poder adquisitivo de los salarios, con un paro en aumento asindótico, con cifras de cierres de empresas como no se vivían desde 1992, con el cerrojazo del crédito bancario, con una bolsa tambaleante, con un PIB –el famoso PIB zapateriano- estancado y dentro de poco negativo, las dudas estriban en si al cerrar 2008 se alcanzarán los 3.000.000 de parados y a lo largo de 2009 se llegará a los 4.000.000, record histórico en España, o se alcanzarán antes.

La verdadera crisis se iniciará en el mes de septiembre cuando muchas empresas hayan aprovechado el cierre estival para desaparecer pura y simplemente. La sangría va a ser particularmente dura con el pequeño comercio como lo ha sido hasta ahora para la construcción. Por lo demás, parece difícil que las promotoras mantengan los proyectos de construcción mientras no consigan liquidar su cartera. Dicho con otras palabras: cuando a lo largo del verano y en otoño concluyan las obras actualmente en curso, la caída de actividad en el sector puede alcanzar un 30% de los niveles actuales generando un paro sin precedentes que da la razón a la CEOE cuando habla de entre 3 y 4.000.000 de parados.

En estas circunstancias es inevitable que se produzca el estallido de la burbuja inmobiliaria:

-   existe un parque de 1.000.000 de viviendas nuevas a la venta

-   existe un parque de 500.000 viviendas de segunda mano a la venta

-   están en curso de construcción 250.000 viviendas

-   existen en torno a 150.000 hipotecas de las que se duda que puedan seguir pagando mientras persista la crisis y no bajen los tipos de interés.

Todo esto genera casi dos millones de viviendas situadas en oferta… con una demanda hundida, desmotivada y que ya no está en condiciones de comprar una vivienda ni siquiera firmando créditos a 50 años. Es inevitable –repetimos, absolutamente inevitable- que entre otoño y primavera se produzca el desplome del precio de la vivienda.

En este momento, todos los “agentes sociales” del sector (gobierno, constructores, inmobiliarias, notarías, bancos, entidades de gestión de créditos, etc.), todos, absolutamente todos, prefieren optar por llamamientos a la calma y asegurar que toda va bien y que el reajuste va a ser mesurado. Mienten para evitar que cunda el pánico entre los propietarios y que se decidan a vender sus viviendas a precios de remate. Es cuestión de tiempo: se ha construido demasiado, en cantidades muy superiores a lo que podía absorber el mercado luego, es cuestión de tiempo, que el propio mercado se autorregule. No va a ser raro que el precio se desplome entre un 20 y un 30% del que tenía en 2006-7.

Pero éste será solamente el signo de que hemos entrado en la segunda fase de la crisis, la fase crítica. ¿Por cuánto tiempo se prolongará? Sabemos que afectará entre 3 y 4.000.000 de trabajadores, sabemos que destruirá casi completamente al sector de la construcción e incluso puede afectar no solo a los rendimientos de la Banca sino sobre todo a la cotización de los bancos en la bolsa. Sabemos también que no existe un modelo económico alternativo y sabemos también que el gobierno ni siquiera se lo plantea. Pues bien, la crisis durará hasta que el gobierno de turno –éste o el que seguirá, y resulta muy difícil que Zapatero sobrevivirá a esta crisis- planifique un nuevo modelo económico español y a partir de ahí –si el modelo es racional y muestra eficacia y viabilidad- habrá que esperar otros cinco años hasta que surta los primeros efectos benéficos. No es raro que algunos analistas económicos prolonguen la crisis actual en España hasta el 2014 o el 2015. Y estas fechas parecen bastante razonables.

Pero las consecuencias de la crisis van a resultar nefastas para el conjunto de la población española y sus consecuencias van a ser políticas, sociales y étnicas:

-   O bien los “agentes sociales” toman la iniciativa ante la crisis o se van a ver desbordados por una masa trabajadora, poco y mal encuadrada por los sindicatos, convertidos en máquinas de gestión de los propios fondos que reciben del Estado a cambio de su silencio.

-   Van a ser las clases más modestas las que soportarán la crisis desencadenada por la clase política y por la clase económica, desde la burguesía media hasta la clase trabajadora y especialmente los jóvenes a los que se les va a ofrecer más de lo mismo: contratos en precario, salarios de miseria, inseguridad laboral, recortes en las prestaciones sociales y sanitarias.

-   La clase política va a quedar un poco más –si cabe- desacreditada ante la población lo que hará que aumente los niveles de abstención y el voto de protesta en las elecciones. El hecho de que el PSOE y el PP sean co-responsables de la crisis y que carezcan de soluciones siendo, en definitiva, las dos caras de una misma moneda, les van a hurtar apoyo e intención de voto.

-   Se va a generar un nuevo modelo de sociedad que dejará atrás la llamada “sociedad de los tres tercios” que se preveía desde finales de los años 80: no va a ser un tercio de la población el que viva cómodamente sino sectores mucho menores, al tiempo que va a aumentar el número de ciudadanos próximos al umbral de la pobreza o bajo el listón de la pobreza, a lo que habrá que sumar un porcentaje de población inmigrante que constituirá una bolsa completamente diferenciada e inintegrable que previsiblemente no dejará de crecer. La cúspide de la pirámide estará formada por los funcionarios de los partidos y los detentadores del capital, una estructura burocrática que intentará gobernar en santa alianza y procurar que la crisis les afecte lo menos posible.

Existe la posibilidad –no remota- de que el gobierno Zapatero sea completamente incapaz de afrontar la crisis con un mínimo de rigor, disciplina y seriedad y todos sus esfuerzos de aquí a 2012 se orienten hacia mantenerse en el poder mediante medidas oportunistas y demagógicas, creyendo ¡sinceramente! que la crisis amainará en la segunda parte de la legislatura y, por tanto, no hará falta entrar en reformas estructurales profundas. Entre eso y apoyos a la patronal de la construcción, es posible que el gobierno quede satisfecho. Pero se equivoca: ni la crisis va a remitir antes de que termine la legislatura, ni unas pocas medidas van a hacer perdonar a Zapatero el que lograra mantenerse en el poder el 9-M gracias a un muerto (el ex concejal Isaías Carrasco) y a una mentira mil veces repetida (la inexistencia de la crisis económica). Hoy, el Zapaterismo aparece como un patético cadáver en putrefacción que ni siquiera es capaz de advertir que uno tras otro, todos sus tópicos han fracasado y que carece de proyecto y de futuro.

IV

Fin de paz social, fin de la paz étnica

 

Después de quince años de mirar a otros sitio, tras años de crecimiento ficticio, de cifras macroeconómicas que enmascaraban la realidad de unas clases trabajadoras que iban perdiendo progresivamente poder adquisitivo, tras años de trabajo-basura, contratos en precario y silencio sumiso de los sindicatos mayoritarios, por fin la irrupción de la crisis económica va a liquidar todo esto y puede servir como una ocasión única para que el pueblo español despierte y reivindique lo que es suyo y lo que le pertenece:

-   el bienestar, la tranquilidad y la seguridad.

-   la estabilidad en el empleo y los salarios dignos.

-   partidos y sindicatos que verdaderamente les representen.

-   el ser los primeros en su patria en trabajo y en ayudas sociales

-   el que el gobierno se preocupe por ellos antes de por cualquier lugar olvidado del mundo.

-   el poder hacer efectivo el derecho a la vivienda y a formar una familia en condiciones dignas.

1. La responsabilidad de los sindicatos

El período comprendido entre el próximo otoño del 2008 y la primavera del 2009 van a mostrar el verdadero fuste de los sindicatos mayoritarios, su combatividad y su voluntad de defender a los trabajadores… o evidenciará su sumisión al gobierno que les arroja migajas mediante un régimen de subsidios y ayudas directas (mediante cursos ahora y antes mediante la “devolución del patrimonio sindical”) y que contribuye a alimentar su pesado aparato burocrático.

Si los sindicatos responden a la presión de las bases habrá huelga general antes de la primavera de 2009, de lo contrario los sindicatos corren el riesgo de verse desbordados y superados por los propios trabajadores como ya ha ocurrido con la huelga de transportes de junio.

Pero con el concurso de los sindicatos mayoritarios, llevando estos la iniciativa o bien siendo estos arrastrados por las bases, o decepcionando a las bases, la cuestión varía poco: la crisis económica ha dinamitado la “paz social”. Esa paz social suponía el que los trabajadores negociarían siempre a la baja la defensa de sus intereses, que los Pactos de Toledo seguirían en vigor y que se iría progresivamente flexibilizando el mercado laboral… y cuando se dice “flexibilizando” quiere decirse facilitando el despido y la precariedad laboral.

Solamente a causa del silencio de los sindicatos mayoritarios ha sido posible que los trabajadores “aceptaran” unas reglas del juego que cada vez les perjudicaban más. La responsabilidad de los sindicatos en la pérdida de derechos de los trabajadores ha sido innegable y sobre ellos recaerá la responsabilidad histórica de haberse vendido por unas migajas. Ahora lo que cuenta es el futuro; los trabajadores solamente vamos a tener un arma que utilizar para hacerse oír: la huelga, porque el gobierno de la mentira y de la incapacidad entiende solamente un lenguaje: el de la presión. Y cuando hablamos de “trabajadores” entendemos “todos aquellos que viven de su trabajo y de su salario”.

Los camioneros que desbordaron ya en junio a los sindicatos mayoritarios del sector del transporte marcan el camino: protestar para demostrar que nada funciona, protestar contra una política que desde hace años ha sido criminal y suicida para las clases trabajadoras. A los camioneros que en aquel momento se lanzaron a huelga y a los pescadores que protestaron también en aquellos mismos días por la subida de los carburantes, les cabe el honor de haber sido la vanguardia que demostró lo precario y lo falso de una paz social que solamente ha beneficiado al gran capital y a los especuladores y que ha ido limitando progresivamente la capacidad adquisitiva de los trabajadores.

2. Más inmigración de la necesario, más problemas añadidos

Pero el problema no es únicamente que la paz social haya concluido, sino que hay un nuevo riesgo de fractura. En efecto, desde hace 11 años han ido llegando de manera absolutamente anárquica y descontrolada, 6.000.000 de inmigrantes, y aun hoy, a pesar de la crisis, siguen llegando cada día una media aproximada de 1.000 inmigrantes más al día. Esto ha generado una bolsa compuesta por grupos étnicos diferenciados.

No se trata de que el gobierno haya ido regularizando –especialmente el zapaterismo, primero con su regularización masiva de 600.000 inmigrantes en 2005 y luego a un ritmo creciente de 1.000 al día- a millones de inmigrantes y que eso cambie su situación real en la sociedad… se trata de que hay un excedente de inmigración en estos momentos de entre 4 y 4.500.000 de inmigrantes que ni cotizan a la seguridad social, ni reciben pensiones procedentes de su país de origen (como los inmigrantes europeos de tercera edad que nunca han generado problemas de integración o de seguridad ciudadana). Legales o ilegales, el hecho es que hay demasiada inmigración: mucha más de la necesaria, mucha más de la que puede absorber el mercado de trabajo y, desde luego, mucho más de lo que puede absorber la sociedad y de la carga que puede soportar una economía modesta como la española en estos tiempos de crisis.

3. La gran mentira de la inmigración

Digámoslo claramente: nos han engañado, una banda de políticos sin escrúpulos optó en los últimos años 90 por dejar las puertas entreabiertas a la inmigración con la excusa de que gracias a ellos “se pagarían las pensiones de los abuelos” y la inmigración entró en riada

-   hasta anegar a los trabajadores españoles, estancando los salarios e incluso vendiendo su fuerza de trabajo más barata.

-   hasta usurpar el derecho de prelación de los españoles a los puestos de trabajo generados en nuestro propio país,

-   hasta convertirse en los primeros –y en muchas ayudas, únicos- beneficiarios  de los subsidios y de las ayudas sociales.

Nos dijeron que venían a pagar las pensiones de los abuelos pero solamente han contribuido al aumento del consumo interior (PIB) mientras que han hundido la renta per capita y han generado un gasto social insoportable. Unas patronales se han beneficiado con la inmigración… pero ahora la factura la tenemos que pagar todos.

¡Una banda de políticos sin escrúpulos y sin capacidad técnica, sin imaginación, sin capacidad de gestión, nos han engañado durante años con la única intención de mantenerse en el poder y seguir haciendo buenos negocios a su sombra! Y esto vale para el PP y para el PSOE y hoy, ambos partidos, siguen engañándonos desde sus atalayas de poder (Estado y comunidades autónomas).

Zapatero nos engaña cuando dice “ni un paso atrás en derechos sociales” (17 de julio): miente porque cada día se dan esos pasos atrás, cuando un trabajador se queda en paro, se le quita el principal de todos sus derechos, el derecho al trabajo. Miente Zapatero cuando llama al “optimismo del capitán del barco que debe emprender la travesía animado de que llegará al puerto de destino”. Esta no es una travesía tranquila, esto es el hundimiento del Titanic y el “capitán” solamente se preocupa de animar a que la orquesta toque para no crear “mal rollo” entre el pasaje… Mientras, el PP llama a un “contrato de integración”, proclamando que resolverá todos los problemas, cuando en realidad, ¡la política de inmigración de las comunidades gobernadas por el PP es la misma que la seguida en las políticas gobernadas por el PSOE! ¡dos partidos, una sola política de inmigración!

4. PP – PSOE ¿ahora cómo salimos del problema que habéis creado?

La clase política nos ha engañado y nos está engañando ¿Hasta cuándo lo vamos a tolerar? ¿hasta cuando vamos a evitar en los medios de comunicación, en los foros de la sociedad, en las tertulias radiofónicas, gritarle a cara embustero una y mil veces?

¿Y ahora cómo va a salir el gobierno de esta situación que él mismo ha creado? ¿Cómo va a soportar el gasto social que supone mantener un peso muerto de millones de inmigrantes sin medios de vida, que lo fían todo a los subsidios y a la caridad pública y que no están dispuestos a abandonar España porque aquí el régimen de seguridad y de coberturas sociales es infinitamente superior al de sus países de origen? ¿Cómo un Estado que a partir de septiembre ya no tendrá dinero en la caja y se instalará en el déficit va a poder mantener a millones de ciudadanos que están siendo los más golpeados por el paro? No penséis mucho la respuesta: no hay solución. Simplemente no hay solución. El gobierno confía en que los inmigrantes se vayan a otros horizontes con más vida económica o bien que acepten ser repatriados a cambio de primas (se ha hablado de entre 8 y 10.000 euros) pero la falta de fondos es tal que solamente se está en condiciones de asegurar la repatriación subsidiada de ¡apenas 20.000!

5. La inmigración en la cola del paro

Algunos datos fragmentarios sobre la situación del paro en el mes de julo es literalmente escalofriante, especialmente porque alude a “datos oficiales”, ignorando que la mayor parte de la inmigración están en paro, nunca ha cotizado a la SS y que solamente una mínima parte está inscrita en las listas del paro. Véase:

-   Hoy los inmigrantes que cobran el paro ya son un 85% más que en 2007.

-   Los marroquíes lideran la lista de beneficiarios, seguidos de ecuatorianos, rumanos y colombianos.

-   Uno de cada diez desempleados que cobra el paro es extranjero, es decir, casi 169.000 personas.

-   Los gastos totales por prestaciones el pasado mes de mayo ascendieron a 1.535 millones, un 31% más.

-   El número de beneficiarios extranjeros de prestaciones por desempleo el pasado mes de mayo fue de 168.748, lo que representa un 85,4 por ciento más que en el mismo periodo de 2007.

-   Un incremento que es todavía superior en los beneficiarios procedentes de países no comunitarios (85,6 por ciento).

-   La tasa de paro de la inmigración está 6 puntos por encima de la de los españoles.

-   Las prestaciones por desempleo en mayo indican que los beneficiarios extranjeros del seguro de paro representan el 10,3 por ciento del total.

-   Este porcentaje dobla el registrado dos años antes: en mayo de 2006 los beneficiarios extranjeros representaban el 4,8 por ciento del total.

-   El ranking por nacionalidades de parados que reciben el subsidio lo encabezan los marroquíes, que son casi 40.000 y representan el 23,65 del total de beneficiarios extranjeros.

-   El gasto de las prestaciones de los beneficiarios extranjeros ha ascendido a 145,5 millones de euros, lo que significa un incremento del 96,8 por ciento sobre el mismo mes de 2007.

-   El gasto total de los subsidios en mayo fue de 1.535 millones de euros (un 30,8 por ciento más que el año anterior), por lo que las prestaciones de los inmigrantes suponen el 9,5 por ciento del total.

-   El aumento imparable del paro entre la población inmigrante, ha llevado al Gobierno a tomar elaborar un quimérico plan de recolocación de parados, que cuenta con una dotación de 201 millones de euros y que tendrá una duración de un año.

Y aún así ¡siguen llegando inmigrantes! ¡el gobierno se ha negado a firmar el Pacto Europeo de Inmigración hasta que no se ha eliminado la prohibición a nuevas regularizaciones masivas… lo que implica que el gobierno es capaz –la estupidez no tiene límites- de ¡convocar una nueva regularización masiva en cualquier momento! Y aún así ¡cada día se regularizan 1.000 nuevos inmigrantes y llegan otros mil más por reagrupación familiar o de manera ilegal!

Todo esto es todavía más grave porque una parte importante de esta inmigración –especialmente la procedente del Magreb- se ha demostrado absolutamente inintegrable en toda Europa. No solamente la inmigración marroquí es la que sigue creciendo sin parar, sino que, además es la que mantiene unas tasas de paro mayores y una población flotante no productiva que vive de la caridad del Estado ¡esto es de nuestros impuestos!

6. Los inmigrantes: grandes engañados

Los inmigrantes han sido los grandes engañados de esta situación:

-          Les han contado que en España ataban los perros con longaniza.

-          Les han contado que había trabajo para todos.

- Les han contado que el recién llegado merece los mismos derechos y coberturas que quienes han edificado durante generaciones a este país.

-          Se les ha inducido a pensar que podrían realizar el sueño español de tener una vivienda propia y que, si un día decidían volver a su país, podrían vender su vivienda al doble de precio del que habían pagado.

-          Además, se han llevado la sensación de que éste era un país rico que podía mantenerlos indefinidamente, que sin pagar impuestos directos y sin cotizar a la seguridad social incluso les pagarían 2500 euros por tener hijos, que el Estado costearía su enseñanza y su sanidad, sin que tuvieran nada que abonar, que podrían traer a sus padres, a sus cuñados, a sus abuelos, a sus hermanos, a tribus enteras e incluso que lo único importante era llegar en cayuco a Canarias y  que luego Zapatero los llevaría en avión hasta Madrid…

¡Ellos son los grandes engañados y los grandes perjudicados a partir de ahora por el paro y la crisis! Y poco importa sobre si son víctimas o han contribuido a desestabilizar la sociedad española en todos los terrenos: si han contribuido a la pulverización de la enseñanza, a la pérdida de calidad de la asistencia social, si han contribuido a que subiera el precio de la vivienda, si tienen una parte importante en el aumento de la inseguridad ciudadana o de la violencia doméstica, en el aumento del alcoholismo y de la siniestralidad laboral, poco importa, a fin de cuentas si las cargas que suponen acelerarán la quiebra de la seguridad social… ¡lo único que importa es que esta situación hay que cortarla por lo sano y ya!

7. Medidas claras, rotundas, ¡ya! Lo que nos jugamos

“Cortar por lo sano” implica necesariamente gobernar y gobernar es tomar decisiones, no contemporizar y generar “buen rollito”. Por eso es imprescindible adoptar:

-   política de contención de la inmigración: ni un solo inmigrante más, legal o ilegal en España. Lo que implica reforma de la Ley de Inmigración: no a las reagrupaciones familiares, no a las regularizaciones por arraigo, no más –una y mil veces NO- regularizaciones masivas.

-   política de repatriación de excedentes: todo aquel inmigrante en paro que haya agotado su seguro debe retornar a su país si no logra reinsertarse en el mercado laboral, todos aquellos inmigrantes condenados en firme por delitos o que hayan extinguido su condena deben ser expulsados del país por vía de urgencia.

-   retorno inmediato de los inmigrantes que hayan llegado ilegalmente a España 72 horas después de haber sido identificados con repatriación al país del que proceden en la anterior etapa de su viaje hasta España, sin esperar a los 30 días actuales prorrogados a 60, o a los 18 meses que pide la Directiva Europea de Retorno.

Todas estas medidas pueden parecer duras, pero nunca como hoy y en los próximos meses van a ser tan necesarias. Lo que nos jugamos es mucho:

-    nos estamos jugando que la inmigración absorba todas las ayudas sociales –tal como ha ocurrido hasta ahora en la etapa de “vacas gordas”- en detrimento de las clases autóctonas más desfavorecidas.

-    nos estamos jugando la estabilidad y la viabilidad del sistema de pensiones y la calidad de los servicios públicos, especialmente de la sanidad y de la enseñanza.

-    nos estamos jugando nuestra identidad como pueblo europeo cada vez más desfigurada por el “mestizaje”, la “multiculturalidad” y el concepto zapateriano de “integración” que supone en realidad garantizar la existencia de bolsas y guetos magrebíes, andinos y subsaharianos en nuestro territorio, como enclaves extranjeros que rompen la homogeneidad cultural, étnica, cultural y religiosa de nuestro país.

-    nos estamos jugando el que estos grupos étnicos habituados a recibir subsidios y subvenciones no entiendan que la época de “vacas gordas” ha terminado y que el Estado Español –expresión jurídica de los ciudadanos españoles, esto es, de todos nosotros- no tiene la obligación de mantener una población que ni ha invitado a venir, ni -contrariamente a lo que sigue expresando la propaganda oficial del PP y del PSOE- ha contribuido a crear riqueza: porque, a fin de cuentas, la inmigración ha creado muchos más problemas de los que ha resuelto.

-    nos estamos jugando vivir situaciones parecidas a la intifada que tuvo lugar en las banlieus francesas en noviembre de 2005 y que también se ha reproducido en otros países europeos (Reino Unido, Italia, Holanda, Alemania…).

8. Hacia el fin de la paz étnica

Y todo esto implica que, no solamente la paz étnica ha concluido, sino que la paz étnica corre el riesgo de saltar por los aires: porque no cabe la menor duda de que la inmigración que no tiene la más mínima intención de abandonar España va a exigir derechos y subsidios para continuar en nuestro país y va a hacer todo lo posible por sobrevivir aquí.

Pero el Estado tiene un margen de maniobra cada vez menor a medida que aumenta la crisis y entra en déficit. Seis millones de inmigrantes absorben muchas más ayudas sociales de las que el gobierno puede regalar graciosamente. Por su parte, las clases trabajadoras autóctonas golpeadas por la crisis económica, no van a aceptar que el Estado les sustraiga ni reduzca aún más los subsidios y subvenciones –a quienes con su esfuerzo y sus impuestos y con el de sus antepasados han construido este país- en beneficio de los recién llegados.

Los excedentes de inmigración van a exigir al Estado que les mantenga. Y el Estado, atemorizado por las consecuencias que podría tener en la seguridad ciudadana y en la convivencia, va a doblegarse… en detrimento de las clases necesitadas españolas. ¿O es que creéis que Zapatero –a la busca los votos de la inmigración y compensar con ellos a los defraudados por los mil y un casos de corrupción municipal- va a negar algo a la inmigración? La inmigración constituye uno de los niños mimados de Zapatero que le sirven para su “gran proyecto de ingeniería social” que aspira a hacer de España una “nación mestiza multicultural y pluriétnica” que será cualquier cosa menos un Estado Europeo viable y sólido…

 

 

V
Soluciones radicales a problemas de hoy

Debemos de prepararnos para lo peor… puesto que tenemos la peor clase política de Europa Occidental preocupada sólo por su imagen y por ganar elecciones, pero incapaz por completo para gestionar un país moderno. ¿Qué es lo peor? Lo peor es una crisis económica de larga duración que empobrecerá un poco más si cabe a las clases trabajadoras pero que, al mismo tiempo, puede generar las condiciones objetivas –está generando esas condiciones- para un gigantesco cambio social y político.

Los períodos de “calma chica” sociales y políticos son períodos en los que nada se mueve y nada se construye. Solamente en los períodos de máxima tensión es posible derribar los mitos y las estructuras de las que se ha aprovechado la banda de los cuatro (2 partidos nacionalistas CiU y PNV + 2 partidos estatales, PSOE y PP).

Porque ese, a fin de cuentas debe ser nuestro objetivo en los próximos meses:

-   denunciar que el sistema político español ha degenerado en una partitocracia (poder de los partidos) de cuño plutocrático (poder del dinero) que ni es democrático, ni representativo en la medida sólo garantiza que el poder va a estar permanentemente en manos de la banda de los cuatro.

-   denunciar que España –y por extensión Europa- debe volver a un sistema económico que intente por todos los medios ser autosuficiente en materia de manufacturas, energía y alimentación. Todo lo que sea depender de suministros exteriores de un tercer mundo inestable e imprevisible a medio plazo, es ciego y suicida.

-   denunciar que la colusión de intereses entre el gran capital (especialmente el capital financiero y las patronales de construcción y hostelería) y los dos grandes partidos han sido los grandes responsables de esta crisis: ¡y deben pagar!

-   denunciar que la Unión Europea ampliada a Rusia debe de romper la baraja del proceso de globalización y generar un espacio económico propio autosuficiente y emancipado del frágil castillo de naipes mundial en que se ha convertido el sistema económico.

-   celebrar que hemos entrado en una fase histórica en la cual o se lucha por los propios derechos –y se lucha de manera decidida y tenaz- o bien ninguno de los “agentes sociales” va a hacer nada por las clases trabajadoras y por los sectores más modestos de la sociedad. Y en el curso de esta lucha histórica para mantener el Estado del Bienestar y los derechos adquiridos por los trabajadores va a ser posible forjar nuevas mayorías sociales y remover a las estructuras burocratizadas y ampliamente desprestigiadas (partidos, sindicatos, grupos mediáticos)

(c) Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com