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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

NACIONAL

Los distintos aspectos de la piratería somalí

Infokrisis.- En este país de sainete, ventripotente y cuernilargo, el tema de los piratas del Somalia ha alcanzado el nivel de pura irrisión. Por si el envío de una fragata a la zona con órdenes de vigilar pero no intervenir drásticamente (en alta mar es difícil explicar que se acude a repartir bocadillos), antes, el secuestro del Playa Bakio se saldó con una cantidad pagada a los secuestradores y el del Alakrana, presumiblemente se cerrará por la misma vía, pero pagando más. En esto de la piratería si alguien paga un millón, el siguiente pide cuatro, que es lo que piden ahora los secuestradores. Por si esto fuera poco, los piratas que tras el secuestro del Playa Bakio resultaron detenidos… se entregaron al gobierno de la zona, para que los pusieran en libertad acto seguido. Ahora, el sainete ha continuado con Abdú Willy, del que llevamos una semana discutiendo si es mayor de edad, menor de edad o mediopensionista. La cosa varía porque si es mayor de edad se va la trena y si es mejor se le sitúa… bajo protección del Estado Español, a pan y cuchillo. De momento, Adbú es el primero en reconocer lo gracioso de la situación y quejarse sólo de que le han ocupado el teléfono o de que le han quitado los cordones de los zapatos.

El problema de la piratería en Somalia es poliédrico y no está de más aportar unas notas dedicadas a nuestros marinos secuestrados y a los armadores a los cuales, ningún seguro naval del mundo, cubre por actos de piratería.

1. Vertiente local en el Cuerno de África

Somalia no pude ser definido más que como "Estado frustrado", mucho más que el Afganistán de los talibanes, que fue calificado como tal por el presidente Bush, justificando por ello la invasión del país. Se dice que un Estado es "frustrado" cuando no cumple sus funciones de organización y dirección de la sociedad y ha caído en manos de bandas de delincuentes o está mediatizado por ellos (y es curioso por que al paso que vamos con los casos de corrupción que han ido apareciendo en los últimos meses, España podría entrar incluso en la calificación de "Estado frustrado").

Somalia no existe en la práctica. Está dividida en pequeños Estados que actúan independientemente (lo dicho, casi como España), el más importante de los cuales es Puntland (Puntlandia en castellano, ahorremos el chiste fácil) que ocupa la punta del "Cuerno de África".  Puntland es, oficialmente, una "región autónoma", pero en la práctica actúa como Estado dirigido por estructuras tribales desde 1991. Poco después estalló la guerra entre Puntland y Somalilandia, más tarde el tsunami que sacudió al Índico y, finalmente la guerra civil entre fracciones islámicas. Y es en ese momento, en un clima de guerra civil en donde aparece el fenómeno de la piratería.

En la antigua Somalia hay tres conflictos: una guerra entre "regiones autónomas", otra dentro de cada región autónoma entre tribus y otra más, transversal, entre islamistas moderados e islamistas radiales. Sin olvidar el papel de los países de la zona que toman partido por unos bandos u otros. Una zona sin control de ningún tipo y en la que no existe nada parecido a un Estado, sino donde se evidencia la incapacidad de África para organizarse en forma de Estado-Nación y su persistencia en el modelo tribal.

2. Vertiente geopolítica

El cuerno de África es lo que en geopolítica se llama "zonas clave" o "pivotes geopolíticos". No es una zona banal, ni inofensiva. Es vital para el suministro de petróleo a Europa. Insisto: a Europa. El petróleo consumido en los EEUU procede mayoritariamente de… Venezuela, en primer lugar y, de forma secundaria de los yacimientos marítimos del Golfo de Guinea y del Mar del Norte. Europa, en cambio, consume petróleo que procede preferentemente de Oriente Medio y del Cáucaso.

Quien controle el Cuerno de África controla la ruta del petróleo que discurre desde Kuwait y Basora por el Estrecho de Ormuz, y se bifurca antes de llegar al Golfo de Adén, según el tonelaje de los navíos: unos atraviesan Suez y otros -los superpetroleros- prosiguen hacia el Sur bordeando el cabo Aghulas que marca la división entre el Indico y el Atlántico. La mayoría de los petroleros que discurren por esta ruta conducen crudo a Europa.

Lo que pase por Puntlandia es, pues, vital para Europa y es algo mucho más importante que un atún o un merluzo. Y en la zona gobiernan bandas islamistas, con estructura tribal, sin control, una zona gobernada por la Sharia a través de imanes y electroimanes que tan solo piensan en cómo reunir más fondos (la única producción de la zona es el incienso…) para comprar más armas y batir a la tribu vecina. De ahí el interés de los piratas en realizar secuestros con fines crematísticos.

3. Vertiente europea

Entre las necesidades básicas que el aparato de un Estado debe cubrir figura la alimentación. De ahí que la flota pesquera sea fundamental para un país. El problema es que las necesidades mundiales de alimentación van creciendo a velocidad mayor que la reposición de los bancos pesqueros. Sin embargo, el pescado es cada vez más abundante y barato, ¿por qué? Por que la técnica europea ha generado los llamados "cultivos navales" que hasta hace poco solamente se utilizaban en piscifactorías para repoblar ríos. Ahora, tanto en tanques gigantescos próximos al mar como en zonas costeras acotadas, se "estabulan" especies de pescados como se ha hecho siempre con animales de corral.

La flota pesquera española se ha ido reduciendo cada vez más a medida que la legislación marítima internacional ha aumentado las aguas territoriales y va disminuyendo en número de navíos y en puestos de trabajo. La zona del Cuerno de África es una zona pesquera de importancia muy secundaria para nuestro país (demasiado remota y no hay tantos atuneros, por lo demás, como para ser "estratégicamente importante") y la presencia de una fragata y de otras naves de combate, especialmente francesas (la base francesa de Djibuti está apenas a 1.000 km de la punta del Cuerno de África) es fundamental, no tanto para garantizar el que unos atuneros puedan faenar, como para asegurar que bandas de somalíes dirigidos por imanes enloquecidos, emporrados y fanáticos, puedan estar en condiciones de cortar la ruta del petróleo a Europa.

4. Vertiente española

Un Estado serio no puede permitirse ataques de bandas de piratas sin una respuesta contundente. Va en ello, no sólo el prestigio nacional, sino que también crea peligrosos precedentes. El fenómeno de la piratería islámica es algo que no  ha sido desconocido en el Mediterráneo: entre los siglo X y XVIII Argelia se convirtió en el principal semillero de ataques piratas… hasta que las bases fueron destruidas en sucesivas incursiones. El mercado de esclavos de Argel y de Orán estaban repletos de andaluces, murcianos, alicantinos, mallorquines y valencianos hasta que se llevó la sangre y el fuego a aquellos reductos.

Hasta ahora, el gobierno español se ha mostrado excesivamente manso ante los ataques piráticos: se ha negociado, se les ha pagado, se ha enviado una fragata casi "contemplativa" y, pronto, los piratas han percibido que España es el eslabón más débil, y al que se puede muñir más y mejor.

El gobierno español ha tardado cuatro meses (desde antes del verano hasta el consejo de ministros de ayer) en autorizar el embarque de armas de guerra en pesqueros españoles. Lo ha hecho tarde y tras negarse a que legionarios, paracas, coes o marines embarcaran para asegurar la protección de nuestras barcos. De haberlo hecho antes, el Alakrana seguramente hubiera eludido el secuestro y Abdú Willy estaría en el fondo del mar en lugar de paseándose de juzgado en juzgado para ver si está hecho un hombrecito o es un criajo.

Y, por otra parte, y en esto no puede haber ni una sola voz discordante: marineros españoles están secuestrados por una banda de desarrapados. Ellos y sus familias están viviendo, sin duda, la situación más incierta de su vida. Estar con ellos es una obligación moral y patriótica.

5. Vertiente ecologista

En ambientes progresistas se ha discutido sobre la legitimidad de los piratas somalíes argumentando que actuaban para defender sus caladeros y conseguir realizar una pesca sostenible en la zona para alimentar a sus familias o incluso porque en aquellas aguas se descarga basura nuclear. La fuente en lengua española de tal noticia es Argenpress y ha sido reproducida por Mundo Árabe, una web islamista. El origen es un artículo publicado en un blog norteamericano, The Hufintong Post. En ciencia se dice que "a grandes tesis, grandes demostraciones": demostrar que la piratería somalí es "ecologista" precisa algo más que un artículo único. Por otra parte, en leyes se dice "testimonio único, testimonio nulo"… por tanto no puede darse mucho crédito a esta versión que, por lo demás, sería secundaria en relación al hecho geopolítico capital para Europa (salvaguardar la ruta del petróleo, so pena de provocar un colapso) y para España (solidaridad con los marineros presos y con sus familias).

6. Conclusión

Lo cierto es que el tipo de ataque pirático no coincide con las prácticas del "perfecto ecologista" o del "africano hambriento": ataque el buque de pasajeros Seabourn Spirit, secuestro del carguero indio Safina al-Birsarat, secuestro del petrolero Sirius Star (que ha pasado a la historia de la piratería como el secuestro del buque de mayor tonelaje de la historia: 2.000.000 de barriles de crudo), secuestro del yate francés Tanit, secuestro del buque de carga Maersk Alabama. En septiembre de 2008 una decena de buques de carga pirateados estaban fondeados en las costas de Puntlandia y 130 miembros de las tripulaciones presos. Según la Oficina Marítima Internacional los piratas somalíes han llevado a cabo hasta ahora más de sesenta ataques haciéndose con 18 millones de euros de rescate.

Si en España se tiende a relacionar "piratería somalí" con "actividad ecologista" es porque ha afectado a nuestros atuneros y si les ha afectado a ellos, no es por su actividad, sino por su vulnerabilidad, por la debilidad del gobierno español y por su falta de energía.

Hoy es imposible negar que el objetivo de la piratería somalí es simplemente aprovisionarse de fondos para alimentar a las distintas fracciones en guerra civil. ¿Ecología? En una situación como la de Puntland y Somalilandia, no hay ecologistas. Las artes de pesca de la zona apenas han cubierto siempre las aguas costeras, nunca han estado en condiciones de adentrarse en las zonas atuneras y no es por falta de medios: el objetivo de los piratas no es desarrollar una industria pesquera sostenible para alimentar a sus familias, ni mucho menos cuidar los presuntos vertidos tóxicos (por lo demás, no demostrados y que entrarían en contradicción con el interés pesquero de la zona: los atunes que nos comemos no son verdes fluorescentes, ni tienen tres ojos…) y, por tanto, no invierten en buques de pesca de altura o bajura, sino en lanchas rápidas, lanzagranadas y cohetería.

Por otra parte, Mujtar Robow, jefe de los "shebabs" que combaten al gobierno provisional somalí, apoyó públicamente estos ataques, justificándolos como una forma de impedir que llegaran armas al enemigo. La sostenibilidad de la pesca en la zona o los vertidos tóxicos no entran por ningún lugar. En cuanto al jeque Sharif, jefe de los islamistas moderados, la Alianza por una Nueva Liberación de Somalia, reconoció a su vez que "los bandidos cometen esos ataques repugnantes motivados por la codicia". ¿Ecología? ¿sostenibilidad de los bancos de pesca? ¿dónde?

Por nuestros marineros secuestrados y por sus familias, por su pronto retorno; por una acción contundente contra la piratería islámico-somalí; por un defensa de los intereses de Europa en el Cuerno de África.

© Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@blogia.com - http://infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

Turismo a la funerala. La burbuja más antigua de nuestro país, se deshincha

Infokrisis.- Este texto fue escrito antes de la campaña turística 2009. Cuando ésta ya ha acabado las previsiones que aportábamos se han confirmado completamente. Por distintos motivos, todos analizados en este artículo, los flujos turísticos hacia nuestro país han entrado en pérdida tanto en número de visitantes como en ingresos. Después de la caída de la construcción, ahora toda el desplome del sector turístico, los dos empleos tradicionales de la inmigración masiva.

En plena Semana Santa y como una de sus primeras tareas al frente del Ministerio, la flamante ministra Salgado confirmaba de 600 millones de euros para apuntalar una reedición del Plan Renove Turismo que hasta ese momento ya había consumido 400 millones. Mal síntoma, cuando un sector en otro tiempo pujante precisa subsidios y ayudas oficiales. La situación empieza a ser dramática. Por el momento se ha perdido oficialmente un 10% de ocupación hotelera, aunque las cifras oficiales hayan previsto solamente un 5,7% respecto al año anterior. Todo depende de, a partir de cuando se cuente: cuando los hosteleros dicen que han perdido un 10% de demanda es en los últimos 12 meses, cuando el gobierno dice que es un 5’7% es en los cuatro primeros meses del año. Zapatero elude decir que en todo el 2008 se perdió un 4% respecto al año anterior.  La "burbuja turística" existe en España desde los años 60 y, a partir de ese momento, se convirtió en el eje de la economía española. Ahora, una acumulación de errores, falta de previsión y degradación del panorama social en nuestro país, único a la recesión económica (que pronto habrá que llamar "depresión") están llevando al traste a la industria turística.

Para la patronal de hostelería no es una novedad el que en plena crisis económica el turismo no aumente, la verdadera novedad es la velocidad de caída que se está produciendo: en sólo un año, España ha perdido uno de cada diez turistas que nos visitaban el año anterior.  Se esperaba una bajada, pero no tan drástica.

El turismo reportó a la economía nacional 50.000 millones de euros en 2007. En torno a 60 millones de turistas visitaron nuestro país, lo que implica que cada uno consumió servicios por valor de 1.200 euros. La tendencia actual es al descenso en visitantes y en consumo. Especialistas en turismo y hostelería consultados por IdentidaD han indicado que al cerrarse el ejercicio de 2009, las caídas en visitas pueden haber alcanzado un 15% y en ingresos un 20%, lo que supondrá una contracción del sector que puede suponer uno de cada cinco puestos de trabajo perdidos. No se trata de una caída tan grave como la de la construcción, pero si significativa, y lo que es peor, dependiente sólo hasta cierto punto de la crisis económica: en efecto, aunque ésta desapareciera, sería difícil que el turismo español se recuperara.

Los errores de los últimos 40 años

España va a pagar cuarenta años de errores cometidos al configurarse como "nación de servicios especializada en destinos turísticos". La situación del turismo en España puede definirse como una crisis anunciada desde 1973. Desde finales de los años 50 (cuento llegó el "turista un millón" galardonado por el régimen) hasta 1973, cuando se produjo la primera crisis del petróleo, el crecimiento del sector turístico había sido desordenado y anárquico a pesar de los planificadores del régimen. En 1951 solamente existían en España 1.318 hoteles con 78.771 plazas, diez años después habían pasado a casi 3.000 hoteles, triplicando el número de plazas y diez años más a 8.244 hoteles que contenían 545.798 plazas. Los precios de los alojamientos estaban regulados por el Ministerio de Información… y Turismo.

El incremento del turismo se había debido a la modificación de las circunstancias económicas europeas en la postguerra. En los años 20 ya existía un flujo turístico hacia España procedente de Europa que se interrumpió con la Gran Depresión primero, la Guerra Civil Española después y la Segunda Guerra Mundial, finalmente, dramáticamente encadenadas. La reconstrucción de Europa entre 1945 y 1955 hizo que no fuera sino hasta la segunda mitad de la década de los 50 cuando las clases medias y trabajadoras del norte de Europa pudieron disponer de ingresos para sus vacaciones. Al mismo tiempo, los precios de los transportes  y la generalización de los vehículos utilitarios facilitaron los desplazamientos en el interior del continente.

En ese primer período (1955-1973), el turismo se polariza solamente en algunas zonas geográficas (especialmente en las costas mediterráneas y en Baleares) y en determinados períodos del año (julio-agosto). En poco tiempo, el turismo se convierte en un fenómeno de masas aupado por los precios extraordinariamente baratos de nuestro país en relación a los países de origen (Reino Unido, Europa occidental y nórdica), y a la climatología extremadamente favorable. Pero estas circunstancias favorables están también en el origen de la "burbuja turística": Yugoslavia, las costas del Adriático, del Egeo y del Mar Negro tienen esa misma climatología y, si bien, no la explotaban y el Telón de Acero suponía un obstáculo casi insalvable para el turismo hacia el Este, antes o después podría ocurrir que las circunstancias políticas variaran y España tuviera una competencia difícil de superaren esa dirección. Nadie, por supuesto, pensaba en 1973 qué fisonomía tendría la industria turística internacional treinta años después, a pesar de que el peso de este sector en la economía nacional iba creciendo de año en año.

Por otra parte, en las zonas donde el turismo se concentró se produjeron fenómenos de crecimiento desordenado. Si bien aparecieron nuevas fuentes de ingresos, las industrias y ocupaciones tradicionales desaparecieron en pocos años. Desde el punto de vista de los ecosistemas, zonas costeras de Catalunya y Levante quedaron completamente devastadas. Entre 1964 y 1967, con Fraga al frente del Ministerio y bajo las directivas del nuevo Plan de Desarrollo, se optó por una estrategia cuantitativa tendente a atraer al máximo de turismo. Sin embargo, la dotación habilitada en dicho plan para infraestructuras y servicios básicos, era mínima, y así siguió hasta bien entrados los años 70. El franquismo, por una parte, realizaba una política intervencionista (fijaba precios de los alojamientos, los clasificaba, concedía permisos, etc.), que tendía a que nuestros precios fueran más competitivos y atrajeras a cada vez más turismo. El resultado fue una infravaloración de los servicios y el aumento desmesurado del turismo de bajo coste que traído a través de turoperadores extranjeros los cuales pagan directamente a los hoteles a precio fijo. Ni hay en ese período estrategias de promoción turística, ni previsión racional de desarrollo de la industria turística, todo se basa en publicitar el sol y las playas, lo que reforzó la estacionalidad del fenómeno y su concentración geográfica.

En 1973, con la primera crisis del petróleo, desciende la demanda turística internacional. Afortunadamente, la recuperación fue rápida y esta crisis momentánea (en 1975 ya se había remontado) sirvió para replantear algunas líneas de la industria. Esto coincidió, por lo demás, con la muerte de Franco y el cambio de régimen. En esta segunda etapa se tiende a que el turismo no sea una actividad estacional, sino estable y prolongada durante todo el año. Sin embargo, el período que se abre en ese momento para el turismo no escapa a la inestabilidad de la sociedad española de aquella época. Esa segunda etapa terminará en 1982, coincidiendo prácticamente con el fin de la transición y con la transferencia a las Comunidades Autónomas de las competencias en materia turística. Así mismo, en esa época quedan abolidos los controles sobre los precios y se instala el liberalismo en el sector. La celebración del Campeonato Mundial de Fútbol ese año supondrá un nuevo impulso para la industria turística que sigue manteniendo un crecimiento anárquico y desordenado, si bien algunas Comunidades Autónomas empiezan a tomarse interés por el tema, realizar sus propias promociones turísticas. España,  hacia mediados de los 80 dispone ya de una mínima red de autopistas que facilitan los tráficos interiores.

A partir de 1982 y durante 10 años después, va ascendiendo la importancia del turismo en nuestro país. Los "eventos del 92" (Juegos Olímpicos de Barcelona, Expo-Sevilla y celebraciones del quinto centenario del descubrimiento de América, Madrid Capital Cultural) aportan un nuevo impulso que queda momentáneamente estancado ese año por tres motivos: fiel al liberalismo económico y a la desregularización, el Estado empieza a sostener que la mejor política turística es aquella que no existe y que da prioridad a los mercados para que se organicen y auto-regulen; en segundo lugar se produce la crisis que abarca de 1992 a 1995 que se deja sentir mucho más en España (con un tardo-felipismo permanentemente en la cuerda floja y que bastaba para retraer inversiones); y, en tercer lugar, una descentralización que parceló España en 17 comunidades autónomas, habitualmente con políticas sectoriales sin relación unas con otras y frecuentemente contradictorias y al albur de los cambios de gobierno interiores (caso de Baleares). Este período está caracterizado por un aumento lineal del turismo e incluso de la recaudación en los años en los que su número decrece (1993, por ejemplo).

En 1996 con la subida del PP al poder y las modificaciones legislativas consiguientes aparece un nuevo fenómeno en Baleares y el sureste español: se intenta construir viviendas en la costa y chalés a bajo precio destinados para jubilados europeos a la búsqueda de precios baratos, sol y tranquilidad. De 1996 a 2005 ese nuevo mercado dará sus frutos, a costa de la destrucción del hábitat de zonas enteras y de la importación de mano de obra inmigrantes. A partir de 2004, cuando la libra esterlina pierda valor en relación al euro, esta tarea se ralentizará. Por otra parte, los abusos y estafas, hicieron que estallaran escándalos que repercutieran muy negativamente en el mercado inglés. Todo esto contribuyó a una mayor anarquía urbanística (con aumento de la presión sobre el territorio, sobreexplotación de los recursos hidrológicos concentrada además en la temporada de más escasez el verano, registrándose críticas y oposiciones a la instalación de nuevos campos de golf que atraen al turismo inglés), e incluso al aumento de los casos de corrupción.

Por lo que se refiere a la acción de las Comunidades Autónomas, frecuentemente se quejan de baja capacidad presupuestaria, pero cuando ésta ha existido (en Euzkadi y Catalunya), habitualmente ha sido utilizada para encarrilar campañas de promoción turística de esas comunidades orientadas a captar… un turismo de masas. Así pues, la descentralización no ha hecho que abandonáramos las pautas estrenadas en 1965 cuando se inició el fenómeno turístico.

Cuatro grandes problemas 

En un mundo globalizado no pueden existir industrias "estables". Las industrias, como los capitales, son susceptibles de deslocalizarse, migrar de un país a otro y lo que en un tiempo fue fuente de riqueza para un país, puede convertirse en un lastre o bien, simplemente, desaparecer. En estas circunstancias, parece lógico que los gobiernos se preocupen por diversificar el panorama productivo de un país a la vista de la incertidumbre que representa fiarlo todo a un solo sector. Sin embargo, los distintos gobiernos que se han sucedido en España en los últimos 50 años, han dado por supuesto que el turismo seguiría siendo, por siempre jamás, la principal fuente de ingresos para nuestro país.

Ahora el problema ya se presenta en su perspectiva más descarnada y las perspectivas de la industria turística en nuestro país son escalofriantes. Por el momento, el gobierno achaca el descenso en el número de turistas a la crisis, esto influye, por supuesto, pero no es determinante. Aunque la crisis pase, es dudoso que el turismo español se recupere. Existen cinco factores nuevos:

- La aparición de nuevos destinos turísticos en el Este de Europa que rivalizan muy ventajosamente con el turismo hacia España con tres motivos: precio (se trata de destinos turísticos muy baratos y accesibles),  estética (en esos países todavía no existen paisajes masificados sino que, en buena medida, conservan su tipismo y su identidad originaria) y novedad (se trata de destinos todavía no explotados). Todos estos países (Chequia, Croacia, Bulgaria, Serbia) están dotados de infraestructuras y pertenecen al mismo ámbito cultural europeo. España que no vio en Marruecos, ni en Argelia (países atrasados y de ámbitos culturales muy diversos y, frecuentemente, "molestos" para el visitante), países competidores, todavía no se ha dado cuenta de que están apareciendo en el sureste europeo verdaderas potencias turísticas.

- Los precios de han ido encareciendo progresivamente en España. Pertenecer a la zona euro no está yendo bien para la industria turística, especialmente al producirse un desfase creciente con la libra esterlina. La depreciación de la libra en relación al euro ha alcanzado un 22% en los últimos meses haciendo que viajar a España se encareciera extraordinariamente para turistas procedentes del Reino Unido, el mayor suministrador de turismo a nuestro país. Sin embargo, para los bolsillos ingleses, el turismo es todavía barato o muy barato en el Este Europeo.

- Degradación de la industria turística a dos niveles: 1) En seguridad ciudadana, algo que perciben dolorosamente en su propia piel los turistas que vienen a España. Una encuesta realizada en el Reino Unido hace dos años indicaba que el 35% de los turistas de esa nacionalidad que visitan España fueran víctimas de algún tipo de delito o conocieran a alguien que lo había sido. Habitualmente, estos delitos son hurtos y tirones, pero generan una extraordinaria alarma social y, crean la sensación de que España se ha convertido en coto privilegiado de caza para delincuentes (sensación que, por lo demás, es rigurosamente cierta) 2) Degradación de los servicios turísticos generado por una llegada masiva de inmigrantes que han copado el 75% de los trabajos en el sector hostelero y que, en buena medida, carecen de conocimientos y preparación para la atención al público, ofreciendo servicios de dudosa calidad con el único aliciente para los empleadores de bajas remuneraciones salariales.

- Contracción social de la demanda turística a la única dimensión del "turismo de baratillo", caracterizado por utilizar los mínimos servicios y gastando cada vez menos dinero en nuestro país. Así como en otro tiempo el turismo europeo que se orientaba hacia España procedía de distintas grupos sociales, en la actualidad, domina la franja de los que se limitan a contratar en origen albergue con alimentación y evitan gastar al máximo en "extras". Resulta imposible establecer en qué porcentaje se ha ido reduciendo el consumo per cápita de los turistas que visitan España, pero es posible que en los últimos cinco años se haya contraído entre un 20 y un 25%, a pesar de que los precios de los servicios han ido aumentando. No es que, a mayor precio, la recaudación total sea mayor, sino que el precio y la recaudación están en razón inversa: a medida que aumenta el precio, en la medida en que la demanda no se mantiene, disminuye la recaudación. Los turistas que hace cinco años consumían cuatro cubatas por noche en un local público, ahora hacen los mismo pero comprando refrescos de cola de marcas blancas y botellas de ginebra en los mismos supers, y quienes tomaban sangrías en bares, ahora se limitan a comprar tetrabriks y a consumirlos en la habitación del hotel o en la playa más próxima. Hasta hace poco teníamos un "turismo de masas", a partir de ahora está llegando "lumpen turismo".

- Los problemas derivados del cambio climático: España está registrando en los últimos años una mayor sequedad en los paisajes y menos lluvias (desciende en nivel de los pantanos, el agua para el consumo y para el riego). A la inversa, en los países de origen del turismo está mejorando la climatología lo que implica que en las propias costas de Europa Occidental y del Norte se están creando infraestructuras turísticas más próximas a la demanda.

Alternativas imposibles y riesgos reales

Algunas comunidades autónomas (especialmente de la mitad Norte del país) se han planteado de qué manera pueden acceder a un "turismo de calidad", dándose cuenta de que solamente un turismo así podría detener la hemorragia de visitantes que se avecina. Pero la cantinela sobre el "turismo de calidad" recuerda mucho a la propuesta que hace inevitablemente todo gobierno de "estimular el I+D"… Cuesta poco decirlo, pero mucho más llevarlo a la práctica.

La "calidad" está reñida con la "cantidad". Aún en el supuesto de que se lograra atraer a un "turismo de calidad", sería inevitable que la demanda se contrajera y que sobraran plazas hoteleras, lo que, nuevamente nos lleva al problema del paro en el sector… especialmente porque la demanda de personal para este sector ha sufrido un aumento hipertrófico que se ha ido nutriendo con inmigración. Ahora vamos a pagar los errores cometidos por los gobiernos de Aznar y especialmente de ZP: al haber dejado entrar a 6.500.000 de inmigrantes, miles y miles de ciudadanos españoles que hasta hace poco tenían a la hostelería como ocupación, han sido sustituidos por otros tantos recién llegados que aceptan salarios más bajos, se despreocupan de sus derechos sindicales y no discuten condiciones de contratación. Ahora, buena parte de toda esta masa, corre el riesgo de ser arrojada, al paro. Mientras trabajaban, cotizaban por las franjas salariales más bajas, pero consumían sanidad y servicios como cualquier otro ciudadano (o incluso más habida cuenta de que la tasa de natalidad de la inmigración es tres veces superior a la de los autóctonos). Ahora viene el choque con la realidad: toca pagar el paro y el subsidio de desempleo y seguir manteniendo las ayudas sociales no contributivas.

Y este es el problema: los dos sectores que más habían crecido en los últimos 15 años y que se nutrían de más mano de obra inmigrante, construcción y hostelería, están en crisis y no hay esperanzas para ninguno de los dos de que experimenten una recuperación a corto o medio plazo: los 2.500.000 de viviendas que en estos momentos están libres (nuevas o usadas) no se lograrían vender, en la mejor de las hipótesis y teniendo en cuenta los ritmos de venta de los mejores tiempos, hasta dentro de 12 años. No hay perspectivas, pues, de una recuperación de la construcción sino a largo plazo y nunca con tasas de empleo como las que tuvo en el decenio 1996-2006. En cuanto a la hostelería, la situación es igual o peor: se han vivido cuarenta años en los que se creía que anualmente iba a aumentar la cifra de visitantes a nuestro país, hasta ¿el infinito? Sin embargo, en 2006-7 se tocó techo y a partir de ahora solamente queda una disminución paulatina, como hemos visto, motivada, no sólo por la crisis económica, sino por las cuatro causas que hemos enumerado (destinos más atractivos en el Este, aumento de precios, degradación de los servicios y masificación). Cuando se pierde clientela turística cuesta mucho recuperarla y, desde luego, los países del Este Europeo no nos lo van a poner fácil.

Las tasas de ocupación de la inmigración en el sector de hostelería eran ligeramente superiores a las de la construcción antes de empezar la crisis. Así pues, va a ser preciso reajustar drásticamente ambos sectores. No se trata de subvencionarlos, sino de que recuperen la normalidad. Y la noción de "normalidad" implica el que sean los trabajadores nacidos en España, residentes en España y con raíces en España, los que ocupen preferentemente los puestos de trabajo del sector hostelero. ¿Y la inmigración? La inmigración debe volver a sus países de origen, es así de simple. Si no hay puestos de trabajo para todos, y está visto que no los hay ni los va a haber en mucho tiempo a la vista de que ni hostelería ni construcción van a alcanzar nunca más los niveles de crecimiento que alcanzaron en el decenio 1996-2006, se trata de recuperar la normalidad del mercado laboral: el sentido común indica que en un país concreto, los ciudadanos de ese país tienen un derecho preferencial o ocupar un puesto de trabajo. Lo absurdo del actual sistema globalizado es traer a un trabajador chino para servir tapas en un bar de Bobadilla, Matalascañas, Arrigorriza o Sant Feliu de Guixols, solamente porque cobra menos que un autóctono.

¿Turismo de "calidad"?

Por otra parte, hay que preguntarse si no es ya demasiado tarde para buscar "clientela de calidad". Durante cuarenta años, el turismo en España se ha convertido en una cuestión de masas. En amplias zonas turísticas del litoral mediterráneo va a costar mucho reconvertir las infraestructuras para un "turismo de masas" y adaptarlas a un "turismo de calidad". En general, tanto la patronal de hostelería como los ayuntamientos se han adaptado al "aquí te pillo aquí te mato", se han preocupado poco de los aspectos culturales, deportivos y de ocio que podrían atraer a un turismo de calidad y quién sabe si no es ya demasiado tarde para rectificar.

España ocupa el puesto de segundo destino turístico a nivel mundial, después de Francia, pero quien haya visitado el vecino país sabe perfectamente que la industria turística está mucho más adaptada para ofrecer al "turismo de calidad" lo que busca: facilidad de acceso a zonas de especial atractivo cultural, más accesibilidad en la información turística, una panoplia más amplia de oferta y unos paisajes mucho más cuidados. Vale la pena seguir la costa de Girona hacia el norte para advertir el momento en que se cruza la frontera: al sur masificación turística, anarquía constructiva y pérdida de la identidad regional, mientras que en el norte se ha mantenido el tipismo, la masificación no es tan flagrante y ha existido una disciplina urbanística mucho más rigurosa.

En estas condiciones, parece evidente que un "turismo de calidad" solamente puede aparecer, paradójicamente, en zonas en las que antes no ha existido un "turismo de masas": cornisa cantábrica, meseta castellana, Galiza y zona pirenaica. El concurso de los ayuntamientos sería esencial para lograr un abandono de las estrategias de atracción del turismo masificado, pero no está claro que muchos municipios estén dispuestos a aceptar esta conversión a la vista de los extraordinariamente abultados déficits que les inducen a buscar más "cantidad" que "calidad" y les vedan nuevas inversiones.

La "burbuja turística" se está deshinchando ante los ojos del gobierno y el gobierno de la nación ni ha hecho absolutamente nada para preverla, ni está haciendo absolutamente nada para disipar los nubarrones. 

[recuadro fuera de texto]

Previsiones que no se cumplen, crisis que se abren

El turismo le reportó a España 48.181 millones de euros durante el año 2006, lo que supone un 4,7 por ciento más que en 2005, y la sitúa en segunda posición en ingresos económicos, por detrás de Estados Unidos, y por delante de Francia e Italia. Ahora bien, en 2009, observadores independientes de la administración prevén una caía de ingresos del 15%, lo que nos remitirá a los niveles de ingresos obtenidos en 2004.

La consultora AFI, pronostica que en mayo de 2009 se habrá perdido un 6% de ocupación en el sector turístico, que podría triplicarse en octubre. Sólo hasta mayo se habrán destruido 100.000 puestos de trabajo. Pero lo peor tendrá lugar entre el otoño y el invierno de este mismo año: ningún turoperador británico ofrece vuelos a las Baleares para este invierno, según informan desde Exceltur. Pero si bien el pronóstico para el 2009 resulta desalentador, no se espera que llegado el año 2010 comience a despejarse el horizonte.

Según las previsiones de la Organización Mundial de Turismo, la llegada de turismo extranjero a España debería crecer una media del 5% anual en los próximos veinte años, lo que hace prever que España recibirá 75 millones de turistas extranjeros en el año 2020, casi 20 millones más que los recibidos en el año 2005: turismo no masificado, sino ultra masificado. Pero estas optimistas previsiones se basaban en la hipótesis improbable de un crecimiento económico continuo en toda el área euro. Hoy, ya nadie cree en estas previsiones, pero las cadenas hoteleras, ingenuamente, las han tomado en consideración a la hora de establecer sus planes de inversión en España.

A pesar de que España acapare un 7% de la demanda de turismo mundial con sólo Francia por delante y teniendo detrás a EEUU e Italia, las perspectivas de futuro son cada vez más sombrías. El 60,7% del turismo extranjero en España procedió en el 2006 de tan sólo tres países: Reino Unido, Alemania y Francia. En 2006, ¡algo más de una cuarta parte de la población del Reino Unido pasó sus vacaciones en España! De ahí la importancia que para nuestro país tiene la oscilación de la libra en relación al Euro. La proximidad a la frontera y su carácter costero favoreció el que en 2006, entraran por Catalunya el 25,7% de turistas llegados a España, seguida por Baleares, Canarias, Andalucía y Valencia, por este orden. Estas comunidades son las que más sufrirán mermas en sus mercados laborales interiores cuando el sector hostelero empiece a perder puestos de trabajo. La situación se tornará imprevisible, especialmente en Catalunya dado el altísimo porcentaje de inmigración que vive en esta comunidad y que laboralmente depende del turismo. Así mismo, en Baleares ocurre otro tanto, con el agravante del aislamiento relativo que supone la insularidad, a lo que en Canarias se unen las reivindicaciones marroquíes sobre este territorio, formuladas por el Istiqlal en el poder y compartidas por la casa real marroquí.

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Cinco años a vueltas con el Nou Estatut (II de II)

Infokrisis.- Hay una palabra que suele olvidarse en el lenguaje progresista y postmoderno: es "jerarquía". Todos los rangos biológicos e incluso intelectuales están presididos por la noción de jerarquía, esto es por los distintos escalones que llevan de lo superior a lo inferior y conducen también en dirección opuesta. Entre las leyes también existen jerarquías. La Constitución, por ejemplo, en teoría, ocupa un rango superior a cualquier Estatuto de Autonomía. Por no hablar de la jerarquía entre "nación" y "nacionalidad" o entre "Estado" y "Autonomía". Este punto es lo que no queda claro en el universo plano y ambiguo en el que se mueve la clase política catalana. Y este, a fin de cuentas, es el espinoso problema a plantear.

Cuando el "alto tribunal" es una merienda de negros

Es muy fácil contentar a un público agradecido: basta con decirles que lo suyo es lo superior. En eso consiste, a fin de cuentas, el populismo y el populismo nunca a casado con el sentido común, la racionalidad y, el "seny" (la versión catalana de la sensatez). A un pueblo se le puede cautivar diciéndole que es una "nación" (en la medida en que se intuye que "nación" está en un rango superior a "nacionalidad"), se le puede decir que "Estado Español" y "Autonomía Catalana" hablan de igual a igual como si se tratara de dos Estados y, se puede redondear la idea concluyendo que el Estatut es para los catalanes la ley superior y que no existe otra que esté por encima. Y, seguramente, habrá muchos que aplaudirán como lo hacen en los partidos de fútbol del Barça. Satisfacer a las masas, en última instancia no consiste más que en arrojarles un hueso para que lo vayan royendo.

Si se admite todo lo anterior, se admitirá también que el pueblo catalán es soberano y que la sentencia del Tribunal Constitucional, si no toca ni una coma del Estatut "es un éxito del autogobierno catalán reconocido por la más alta magistratura del Estado" y si toca una coma es apenas "ofensa al pueblo catalán perpetrada por una institución española a la que los catalanes no debemos ningún reconocimiento". Halagar a las masas, como hemos dicho, cuesta poco. Enfervorizarlas menos y lanzarla a aventuras es sólo cuestión de utilizar las sugestiones correctas.

No se trata de enaltecer al Tribunal Constitucional. De hecho es una especie de cementerio de los elefantes para juristas jubilados. Y no siempre para los mejores sino para aquellos que cuentan con el apoyo y la simpatía de los partidos mayoritarios. Es decir, los que son más sumisos, más volubles, más adaptables o más frívolos. No vamos a ser nosotros quienes defendamos al indefendible Tribunal Constitucional que, para colmo, tiene un sistema electivo que desdice la teoría de Montesquieu sobre la división de poderes y los necesarios pesos y contrapesos entre cada poder.

Magistrados elegidos por partidos políticos siguen los intereses de los partidos, no la objetiva interpretación de las leyes. Pero es que todo en una democracia tiene algo de ficción y todo a fin de cuentas viene a ser una regla de juego fraudulenta. La ley del número, la transformación de unas cifras de votos en soberanía popular y la transferencia de esta soberanía inmanente al jefe del gobierno que la recibe en hipóstasis sacral, es una convención seudo-religiosa, totémica, para recubrir el hecho de que todas las democracias liberales terminan en partidocracias (monopolio del poder por parte de los partidos) o en plutocracias (condicionamiento del poder político por parte del poder económico) o en plutocracias partidocráticas (síntesis de lo uno y de lo otro que termina asfixiando a la democracia). En una democracia-farsa, a nadie le puede extrañar que el Tribunal Constitucional sea otra farsa que sigue al pie de la letra aquello de que "la justicia es como el timón, hacia donde se le da, gira", que ya decía Lao-Tsé.

Ahora bien, dentro de este régimen de convencionalismos, dobles lenguajes en el que el término no corresponde a la realidad sino que implica varias realidades al unísono, lo cierto es que en democracia o se respetan las reglas del juego o se corre el riesgo de precipitarse hacia el caos. Las votaciones son una farsa desde el momento en que la ley del número parte de la base de que todos los ciudadanos son "libres e iguales", cuando en realidad, están condicionados por el bombardeo propagandístico, limitados por una ausencia lacerante de capacidad crítica insertada en sus genes desde la educación pre-escolar y cada uno tiene distintas capacidad, distintos intereses, distintas preocupaciones y distintos grados de interés por la política y por la gestión de la cosa pública. El convencionalismo aceptado estriba en la norma de "un hombre, un voto". Se acepta, a pesar de que es manifiestamente falso y mendaz e incluso repugna al sentido común (¿vale lo mismo el voto de un ingeniero técnico que el de un violador psicópata y analfabeto? Para la democracia, sí). Imaginemos lo que podría ocurrir si después de unas elecciones, el partido X que ha obtenido menos votos, afirmara haberse impuesto sobre el partido Y, reivindicando la mayor "calidad" de sus electores y desdiciendo el convencionalismo de "un hombre un voto". Las reglas del juego -de cualquier juego, por absurdo y ridículo que sea- están para cumplirse.

Análogamente, si existe un Tribunal Constitucional -estructura absurda, frívola, inútil, peripatética, para colmo mediatizada por el poder político- es por que la "ley primera" de la jerarquía -la Constitución- así lo prescribe y si lo prescribe, sus sentencias o son respetadas por las partes en litigio o el caos es lo que nos espera al final del camino. Así pues, lo normal sería respetar la sentencia del Constitucional dijera lo que dijera, pero…

Pero el problema es lo que dirá y cómo lo dirá y que interpretaciones se harán a lo que diga. Tres años de retraso en la emisión de una sentencia son inadmisibles, injustificables y constituyen una verdadera burla para las partes en conflicto. Máxime cuando el Estatut hace tres años que está siendo aplicado. Lo normal habría sido que existiera la figura del "recurso de inconstitucionalidad a trámite" y que éste determinara que las leyes recurridas no pueden ser puestas en práctica mientras no exista sentencia… naturalmente con la contrapartida de que una sentencia que tarde más de 90 días en emitirse implicará la sanción y la expulsión de los miembros del tribunal por manifiesta incompetencia, negligencia en el desempeño de sus funciones o simplemente por vagancia o por prevaricación pasiva: esto es por negarse a emitir una sentencia para favorecer a alguna de las partes.

El problema del Constitucional es cómo cumplir la orden del gobierno (¿"independencia del poder judicial?" ¿de qué…?), una orden imposible: encajar el Estatuto con la Constitución es intentar la cuadratura del círculo. La orden de Zapatero al constitucional es imposible de cumplir. Además, los magistrados, venerables abueletes que ansían pasar a la historia del derecho, tampoco están excesivamente dispuestos a que se les recuerde como a títeres que comían de la mano del poder y redactaban sentencias cuyo fundamento jurídico tenía tanta chicha como una medusa.

Lo que menos se puede esperar en estos momentos del constitucional es una sentencia, como se suele decir, "ajustada a derecho", será una sentencia que pretenda "ajustarse a las necesidades del gobierno" en primer lugar que; a fin de cuentas, es quien ha pagado las copas que se han bebido los magistrados en estos últimos tres años. Lo de "ajustarse a derecho" ocupa, pues, un plano muy secundario. A fin de cuentas ¿a quién le interesa el derecho? No desde luego al tripartito catalán que solo aspira a salirse con la suya (y tener algo más a repartir entre los hermanos, los cuñados, los primos, y el sobrinito inútil que al menos pillará alguna asesoría o quizás un dirección general de cualquier Conselleria), en absoluto al gobierno ZParo que en estos momentos afronta el difícil debate sobre los presupuestos (el partido que apoye al gobierno debe saber que quedará comprometido y pringado con él, esto es, con el partido que subirá los impuestos, hará imposible la presión fiscal, será el causante de más cierres patronales, una caída en picado del consumo y más paro) y que, por tanto, necesita apoyos para tirarlos adelante (ERC, es la más sensible a estas componendas) y tampoco le interesa al PP que ni siquiera tiene muy claro cómo va a reaccionar en Catalunya cuando se emita la sentencia…

Cuando una sentencia se retrasa tres años es que nadie se atreve a hacerla pública, intuyendo que decepcionará a todos. Es fácil suponer que en estos tres años los magistrados está midiendo cada coma, cada tilde, para intentar satisfacer al demandante y al demandado, para mantener un régimen de equilibrios y una apertura interpretativa en la que nadie se sienta decepcionado. Y esto solamente podría ser contemplado con una sentencia breve del género: "Haced lo que os salga del níspero, que, en el fondo a nosotros nos importa un higo y aquí no estamos para quedar mal con nadie"… Enunciar esta declaración de intenciones encontrando fundamentos en derecho, no es fácil. Y los magistrados en eso están…

Cinco años de gobierno virtual y una crisis muy real

Si el coronel Maciá levantara la cabeza y viera en lo que se ha convertido Catalunya, fusilaría a más de uno. Y si Cambó se levantara de su tumba, seguramente optaría por seguir en la Patagonia alejado de esta Catalunya cuyo cap i casal tuvo la ambición de ser una ciudad de diseño, fashion, lo más parecido al Village neoyorkino y a los bulevares de Manhattan Avenue, y se ha quedado en una ciudad multicultural cada vez más parecida a Marsella.

En el nacionalismo catalán desde el principio coexistieron distintas tendencias: los separatistas y los moderados. Estos opinaban que Catalunya era la "parte seria" del Estado y que, por tanto, era justo reivindicar el derecho a llevar las rindas del Estado Español a la vista de que los catalanes, "laboriosos y trabajadores" eran los que habían logrado alcanzar un mayor nivel de industrialización. Luego los había que aceptando el que los catalanes eran más trabajadores y más serios que cualquier otra región de España, creían que no valía la pena perder el tiempo y que había que "irse de España".

Estas dos tendencias prolongaron sus puntos de vista desde la última década del XIX hasta la guerra civil. Los resultados electorales fueron favorables a unos o a otros y, en cualquier caso, inestables. Había catalanes independentistas que apoyaban a ERC y los había nacionalistas que apoyaron a la Lliga. Una veces ganaban unos y otras los otros, y otras, la mayoría la tenían los antinacionalistas de Lerroux que no en vano era llamado "el rey del Paralelo" (zona de la ciudad condal que en otro tiempo albergaba la buena vida, esto es, la vida golfa, y que hoy es la frontera con los barrios próximos al Montjuich de mayoría inmigrante). En los años 30, incluso el "fascismo catalán" de los Escamots dirigidos por Josep Dencás, especie de servicio de orden del partido Estat Catalá también arrastró masas en algún momento. A decir verdad, todos en la política catalana de la pre-guerra tuvieron sus cinco minutos de gloria, lo que indica, a la postre, que las convicciones eran superficiales y que todo iba por modas y, por supuesto, por resultados en la gestión. Luego las cosas no cambiaron mucho.

Cuando Companys y Dencás proclaman el "Estat catalá" en octubre de 1934 que ya habían intentado proclamar el 14 de abril de 1931, en ninguna de las dos ocasiones parecía haber "demanda social", ni se vio entusiasmo en las calles, ni Companys atrincherado unas horas tras las puertas de la Generalitat logró desencadenar una riada de entusiasmo. Su fusilamiento doce años después, lo ha elevado a la categoría de mártir, pero, a decir verdad, se ven en él muy pocos méritos políticos, demasiado aventurerismo y una obsesión constante en proclamar el "Estat catalá" ante el vacío. Todavía falta la biografía de Companys que redimensione su figura y establezca sus responsabilidades: por que Companys fue uno de los políticos aventureros de la pre-guerra civil culpables de que la situación se fuera radicalizando hasta desencadenarse el conflicto armado. Y cuando eso ocurrió, Companys ni siquiera tuvo fuerza, arrestos y autoridad para detener la quema de iglesias, las sacas y los fusilamientos al amanecer. En buena medida, la necesidad que tiene el nacionalismo radical catalán de falsificar la historia se debe al triste papel desempeñado por Companys entre el 14 de abril de 1931 y el 18 de julio de 1936. Hoy, Companys es intocable en Catalunya.

Cuando se sale del franquismo, cuarenta años después, el independentismo está reducido al PSAN de extrema-izquierda y a otros grupos tan escuálidos como él (el Front Nacional de Catalunya) y a una ERC reducida a la mínima expresión. El independentismo en 1975 no existe. Y cinco años después tampoco. Los resultados de ERC en esos años son de una modestia rayana casi en la indigencia electoral. Quien marca la pauta es el nacionalismo moderado de la mano de CDC y de UDC. Ambas formaciones, a fin de cuentas, se sitúan en una línea parecida a la de Cambó: reivindican el autogobierno dentro del Estado Español, quieren catalanizar la sociedad en esa parte del Estado, pero no independizarse. Hay alguna ambigüedad (si el destino del nacionalismo no es la independencia nacional ¿qué significado y sentido puede tener?) empezando por el hecho de que CiU se autodefine como "nacionalista", no como "catalanista", ni como "regionalista". Y el matiz es importante.

De todas formas, CiU mantiene algunas de las ideas básicas presentes en el catalanismo de Cambó: reivindican el que Catalunya tenga un papel decisivo en España en la medida en que todavía sostiene que el Principat es la "parte seria" del Estado. No se suele publicar en revistas ni en medios, pero existe la convicción de que con los andaluces no se podrán hacer grandes cosas porque no son laboriosos y están demasiado volcados sobre toros, cante jondo, batas de cola, janaras, procesiones, ferias y rocíos. Y en cuanto a los madrileños, otro tanto: gente poco seriedad. En cuanto a Castilla es pobre. No están dispuestos nunca a comprometerse en la gobernabilidad del Estado (para así poder pactar con los unos y con los otros a discreción y según conveniencias políticas) pero sí a influir, a poner y quitar gobiernos y a exigir mayores cuotas de autogobierno. Así transcurren los años del pujolismo.

Catalunya es tierra de dicotomías: el "seny" (la sensatez) y la "rauxa" (la rabia) marcan las dos vertientes del alma catalana tan bien descrita por d'Ors. Eso da a un Cambó moderado y a un Companys desmadrado, a un Pujol jugando la carta del realismo y un Ángel Colom o un Carod en perpetuo estado de agitación febril. Habría que preguntarse de dónde procede esta duplicidad del alma catalana que tiene algo de locura del viento ampurdanés y de serenidad solar del sol mediterráneo, de escepticismo montañés y de idealismo comunitario.

Tras el pujolismo, marcó, como hemos visto, el ritmo Carod Rovira, la "rauxa" personificada que se superponía a un Maragall perplejo, perdido y casi indefenso. En 2004 dejó de haber autogobierno real en Catalunya. Un autogobierno es el que gestiona la cosa pública de la comunidad. Desde 2004, la única preocupación de la Generalitat ha sido disponer de un "nou Estatut". Ha dado la sensación de que el día a día no existía para el primer y para el segundo tripartito y si existía era para gastar fondos en publicidad institucional. De la misma forma que Zapatero enmascara sus fracasos en política interior y su incapacidad para ejercer el gobierno de la nación, el tripartido recurre a la defensa cerrada del Estatut para desviar la atención hacia el hecho de que nunca como hoy Catalunya se ha parecido tanto a Andalucía. ¡Qué triste sería para Maciá y Cambó saber que en Catalunya ya ni siquiera existe industria textil y que la primacía del textil en España corresponde -oh, maravilla de maravillas- a Galicia. ¡Qué triste es reconocer que uno se ha convertido justamente en lo que criticaba y en lo que escarnecía y aborrecía!

Y todo ello con una demografía declinante en la que el primer apellido catalán en la guía telefónica en número de repeticiones es el 142… ¿Quedará algo de la Catalunya tradicional dentro de 20 años? Lo más probable es que el anxeneta que suba al último piso del Castell de los Xiquets de Valls se llama Udobombo Mamae o que el jefe de la colla de diables de Sant Antoni se llame Hadmid Mohamed Mustafá o en el mejor de los casos, el grupo de grallers de Terrassa esté dirigido por alguien apellidado Gutiérrez Rebolledo. En 20 años, habrá, como máximo un 10% de apellidos catalanes en las escuelas. Y en 40, los que existan serán a título de excepciones y casi de curiosidades antropológicas. Así defiende la Generalitat la identidad catalana. Para colmo, la última ley de educación de la Generalitat proclama que hay que equilibrar las escuelas y desplazar inmigrantes a las escuelas en donde hasta ahora no había. Puestos a hacer las cosas mal y a atentar contra la identidad catalana, hay que llegar hasta el final. Pues bien, esta gente es la que ha hecho el Estatut. Del oro solamente puede salir oro, la mierda, en cambio, solo destila pestazo.

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Cinco años a vueltas con el Nou Estatut (I de II)

Infokrisis.- Hoy es 11 de septiembre y la apatía reivindicativa de años anteriores parecía que este año tendría su contrapartida en "manifestaciones preventivas" interesadas en condicionar la sentencia de los magistrados del Constitucional en torno al Nou Estatut. No ha habido para tanto. La novedad, la única novedad es que nunca como este año se han oído tantos gritos en castellano de los trabajadores en paro, increpando a las vedettes de la clase política catalana y que el president del Barça ha confundido su club con una plataforma independentista. Esta no es mi Catalunya que me la han cambiao…

Vale la pena, pues, ordenar unas breves ideas sobre cómo se gestó el Estatut y como tres años después de empezar su aplicación todavía es una "ley provisional" que puede ser "tumbada", parcialmente, por una sentencia del Constitucional.

Maragall disminuido, Carod-Rovira ejerciendo de pavo republicano

Parece que fue ayer cuando un Maragall flanqueado por Saura y Carod Rovira anunció su intención histórica de renovar el Estatut de Catalunya, 25 años después de haber sido promulgado. Maragall había llegado al cargo con hambre atrasada y con ganas de pasar a la historia de Catalunya a velocidad meteórica. Algunos sabíamos que era un tipo peligroso. Las historias sobre su "estilo de trabajo" eran conocidas en todas las redacciones de Catalunya. Era el "alcalde de las Olimpadas" y en aquella época se decía que llegaba a su despacho en el Ayuntamiento, empezaba pegándose un latigazo de ginebra y a partir de ese momento comenzaba a alumbrar ideas geniales alguna y peregrinas la mayoría. Luego se fue a Roma unos años y al volver era el único candidato con prestigio suficiente que era capaz de presentar el PSC para desplazar a Pujol. En aquellos momentos, el PSC aceptó el riesgo de presentar a alguien que ellos eran los primeros que sabían que era una "bala loca", imprevisible e incontrolable; y lo hacían con el siguiente cálculo: Maragall estaría dos años en el cargo, dimitiría por razones de salud y sería sustituido por Montilla que tendría dos años mas para promocionar su imagen ante de las siguiente elecciones. Y uno se preguntaba de dónde procedía el prestigio de Montilla…

Luego, todo salió al revés. Maragall no dimitió por razones de salud. Sus últimos meses fueron dramáticos: abandonado por todos, estudió las posibilidades de volver a presentarse como candidato, en una lista independiente del PSC, pero su comportamiento errático le había  desprovisto de cualquier apoyo. Pocos defendieron su gestión en su propio partido de puertas a fuera y en los corrillos interiores abundaron los juicios más duros, sino despiadados, sobre aquel a quien ellos mismos habían presentado como candidato. Luego se supo que Maragall estaba mermado por una dramática enfermedad -el alzheimer- de la que él mismo habló a los medios. Lo que no dijo es, desde cuando había empezado a estar aquejado por esta dolencia degenerativa.

Durante los tres años en los que Maragall estuvo al frente del gobierno autonómico catalán, todo, absolutamente todo, giró sobre el Nou Estatut. Era evidente que Maragall no marcaba el ritmo, ni mucho menos el mas que mediocre Joan Saura sin prácticamente apoyos electorales detrás suyo. En aquel primer tripartito, era Carod Rovira, que había obtenido un excelente resultado el que se sentía fuerte y marcaba los tempos. De hecho, el mismo tripartito era un producto de la peculiar visión ideológica de Carod quien sostenía que Catalunya sería independiente cuando se consiguiera alinear a los socialistas con el nacionalismo. A pesar de su avance electoral, la verdad era que Carod y su ERC eran muy minoritarios como para poder imponer una estrategia propia al PSC, pero contaban con el apoyo de la "bala loca". Hay que recordar que, en ese momento, ERC era sólo el cuarto partido catalán después de CiU, PSC y el PP.

Este largo preámbulo sirve para certificar que el Nou Estatut no fue el producto de una demanda social (nadie, absolutamente ningún grupo social catalán reclamaba una reforma del Estatut en 2004). El Nou Estatut fue solamente el producto de la iniciativa de un pequeño partido cuyo líder supo manipular esa hambre de Maragall por pasar a la historia de Catalunya, tuvo la habilidad de transmitir al "president" su proyecto y de que éste, a falta de algo mejor, lo asumiera.

Con estos precedentes no es raro que toda la construcción posterior tuviera mucho de surrealista, bastante de grotesca y un punto de dramatismo.

¿Es independentista el nacionalismo catalán?

Regionalismo, catalanismo, nacionalismo, independentismo, son términos que frecuentemente se confunden que ni siquiera logran estabilizar a sus propios defensores. Artur Mas, por ejemplo, cambia de opinión como de traje: si está sentado ante un grupo de jovenzuelos de la Joventut Nacionalista de Catalunya es el primero entre ellos en reivindicar el independentismo. Su actitud varía si está delante de la patronal. Se vuelve mucho más ambigua y atornasolada en las proximidades de alguna negociación trascendental con el gobierno. Dicho de otra manera: Artur Mas no tiene opinión, su opinión va a remolque de sus intereses. Con Artur Mas, una vez más…, el "patriotismo es el último refugio de los bribones". Y no es el único.

En esto, Carod Rovira es mucho más estable: su discurso no varía en ningún terreno, su aventurerismo hace temblar por igual a patronos y obreros, a estudiantes y profesores, a amas de casa y jubilados; en el inicio de la negociación del Estatut dijo ante la patronal, cuando esta le preguntó qué había más allá del Estatut, que a él esas cosas no le interesaban que su objetivo era la independencia de Catalunya y que el futuro, Dios dirá… Y ese tipo, entonces, era Conseller en Cap.

Algunos nacionalistas-independentistas aceptan que exista algún vínculo con el Estado Español. Éste, por ejemplo, se encargaría solamente de la ardua y costosa tarea de la defensa (siempre y cuando existiera, claro está un nexo entre la Generalitat y el ministerio de Defensa y siempre y cuando -como ahora- no hubieran fuerzas armadas en Catalunya…). Otros aceptan una fórmula de "federalismo", siempre y cuando sea "asimétrico", es decir, que Catalunya tenga más entidad federal que Aragón o que Andalucía. Los hay que se contentan con una mera descentralización y otros exigen independencia y cortar todo vínculo con "la puta España".

En momentos de crecimiento económico (y el Estatut es hijo de uno de estos momentos) toda la aspiración consiste en repartir dividendos), pero en momentos de crisis de lo que se trata es de contar con el máximo de recursos económicos, ¿para…? Para repartir dividendos y comisiones, claro está.

El regionalismo catalán empezó siendo lingüístico a la vista de que en el siglo XIX se reconocía que el único "factor diferencial" era la lengua. Por otra parte, el principio de las nacionalidades atribuía a la lengua un valor axial: cualquier pueblo que tiene una lengua propia es una nacionalidad (¿o es una nación? ¿o el principio de las nacionalidades se aplica a las naciones, pero no a las "nacionalidades"?) y por tanto tiene derecho a un Estado propio. Las primeras organizaciones catalanistas (Jove Catalunya) eran meros grupos de reivindicación lingüística. Ni siquiera en el principio había unanimidad entre ellos: independentistas unos, federalistas otros, regionalistas muchos, era difícil saber quien era qué y qué opiniones sostenía cada cual porque variaban constantemente. Guimerá era independentista, luego lo fue menos, más tarde algo más… nada de todo ello pudo evitar que sus tragedias susciten hoy un inevitable sopor y que la Generalitat eluda promoverlas so pena de que el Teatre Nacional de Catalunya pierda aún más audiencia, de la misma forma que el teatro de Echegaray (que le robó casi literalmente el Premio Nobel ex aequo con Fréderic Mistral) permanece entre naftalinas y polilla. De Joan Maragall se puede decir cualquier cosa en su toma de posición política, seguro de que se encontrarán frases y argumentos para mantenerlas. Sobre Aribau ya hablamos no hace mucho en Infokrisis: era cualquier cosa menos regionalista, catalanista, nacionalista, independentista. Catalunya le traía al fresco y si escribió su "Oda a la Patria" era como encargo para halagar a su patrón, el banquero Gaspar de Remisa.

Inicialmente, el ideal del regionalismo catalanista era dirigir España. Así de simple. La idea era -y Prat de la Riba la expone en La Nacionalitat Catalana- que Catalunya es la parte "seria" del Estado y la única que había alcanzado cierto nivel de industrialización, por lo tanto, tenía las cartas suficientes como para asumir las riendas del país. Los primeros teóricos catalanistas eran simples y esquemáticos: andaluz: alegre y perezoso; catalán: laborioso; madrileño: despreocupado; catalán: responsable y serio. Ha pasado mucho tiempo desde entonces. Ya durante la guerra civil fue en Catalunya -no en Madrid- en donde el bando republicano dio más muestras de torpeza, inestabilidad y falta de sentido de la realidad. Los "40 meses de colectivismo" no se dieron en una Andalucía atrasada, sino en la franja de Aragón y en la Catalunya industrializada de la guerra civil. Y no fueron ninguna ganga. Fueron comunistas catalanes los que asesinaron al comunista catalán, Andreu Nin y fueron anarcosindicalistas catalanes los que dieron paseíllos al amanecer a santos varones catalanes cuyo pecado fue, en muchos casos, haber tenido alguna trifulca con el portero del inmueble.

Aquello terminó 70 años después en el período Maragall y en el segundo tripartito (mucho más discreto) en el curso de los cuales la "seriedad" de los catalanes se deshizo definitivamente como una telaraña al sol. Catalunya está en crisis y es la Generalitat la responsable de esta crisis: ya no hay apenas textil en Catalunya, sino que el textil español está polarizado en Galicia. Catalunya ya no es diferente a Andalucía: las tasas de paro y de inmigración son las mismas. Catalunya va por delante, eso sí, de cualquier otra región del Estado en todo aquello en lo que ninguna región del Estado querría ser líder: en inmigración islamista… ¿por qué? Por que Jordi Pujol quiso que fuera así, no desde luego por casualidad. Mejor traer moros que panchitos, al menos los primeros se esforzarían por aprender el catalán, mientras los segundos no lo harían porque se entenderían en castellano. Felicidades al lumbreras que alumbró esta idea y que desplazó como embajador plenipotenciario en Rabat al conocido líder arco iris Ángel Colom i Colom, que tras tener que abandonar ERC tras haberla esquilmado y tras acabarse la subvención del parlament al Partit per l'Independencia, entró en el redil de CiU que le aseguró un lugar bajo su sol en los arenales marroquíes descansando entre efebos y kiffi de Ketama. Mirar la política catalana de los últimos 10 años y no preguntarse qué demonios queda del "seny" catalán, es no hacer honor a la realidad.

Para Carod está claro: "dadme la independencia y yo os daré el oro, el moro y el panchito". Para Mas está claro: "dadme el autogobierno, o el federalismo, o el Nou Estatut o el Vell Estatut, o una palanca y distribuiré el patrimonio de Catalunya entre mi grey". Para Saura está claro: "Catalunya debe ser la tierra más progre entre las tierras progres, la más pacifista entre las tierras pacifistas, mientras no me quiten el coche oficial". Y en cuanto a Montilla: ¿existe Montilla? Sí, se sabe de él por la huella profunda que dejó mientras realizaba política autonómica en Cornellá de Llobregat de 1985 a 2004… ciudad que en ese tiempo pasó de ser modélica a ser un sumidero de inmigración masiva que ya en 2001 ocuparon iglesias en la ciudad para reivindicar el "papeles para todos", gozando de la "comprensión" del señor alcalde, hoy president.

Los únicos independentistas que se declaran como tales y sin matices pertenecen a cuatro tipos: los aventureristas tipo Carod-Rovira, los hooligans de Laporta, los adolescentes díscolos de los grupos juveniles y los inestables que hoy son independentistas, mañana federalistas, pasado nacionalistas radicales y al otro independentistas… ¿Regionalistas? No quedan; quizás algún despistado en el PP. ¿Nacionalistas? Todos salvo el PP. ¿Catalanistas? Todos incluido el PP.

Pero, a todo esto, ¿qué dice de nuevo el Estatut?

El Estatut es un documento promovido por Carod Rovira como única aportación de ERC al primer tripartito. ERC marcó el camino y tiró del carro al que luego se subieron todos los demás partidos. Lo que dice el Estatut es que Catalunya es una nación, lo dice en el preámbulo y lo repite en cada uno de sus capítulos, sin incluir la palabra, pero reivindicando todos los instrumentos propios de una Nación-Estado. Luego, en realidad, lo que Carod hizo decir al texto o lo que dice en su peculiar lenguaje es que Catalunya es una nación que tiene derecho a un Estado y que ésta está en construcción a través del Nou Estatut. Las naciones se crean desenganchándolas de naciones preexistentes. Esa es la idea de Carod: generar una etapa intermedia entre el anterior Estatut y una futura Catalunya independiente, a lo largo de la cual se creen los instrumentos propios de cualquier Estado independiente, de la misma forma que el anterior Estatut fue una etapa intermedia entre el jacobinismo franquista y el Nou Estatut en la que Catalunya dejó de ser "nacionalidad" (es decir, una parte de un todo mayor) para ser "nación" (esto es un todo en sí mismo). Tal fue el criterio de Carod quien tuvo la habilidad de arrastrar a sus dos socios y emprender con CiU y con el PSC una loca carrera a ver quien demostraba ser más "nacionalista" y quien aspiraba a tener un techo autonómico más elevado…

La opinión de Saura cuenta poco. Detrás no tiene nada, salvo un cadáver maloliente, stalinismo envuelto en pellejos mohosos, de ahí el "verde" de su ecologismo. En cuanto a Maragall, "rauxa" quintaesenciada aspiraba solamente a "romper esquemas", expresar la mayor genialidad de la forma más estruendosa y "parajódica" posible y demostrar que algo, ya por entonces, no le funcionaba bien en sus redes neuronales. Y Mas para no ser menos, y para no perder clientela en beneficio de Carod debió de ser más nacionalista que el nacionalismo y situarse en la frontera con el independentismo. Así se hizo el Estatut.

¿Y el pueblo catalán? ¿qué decía, a todo esto? No existió en ningún momento demanda social que exigiera una reforma del Estatut. El proceso perverso fue el siguiente: una clase política impuso a la prensa este tema (amparada en que la publicidad institucional garantiza o no la supervivencia de un medio en Catalunya) y la prensa generó una corriente de opinión favorable al nou Estatut… cuando en realidad, el pueblo catalán era completamente indiferente a la reforma estatutaria tal como se evidenció en el referéndum que si demostró algo era, precisamente, esa indiferencia. El Estatut fue aprobado por un tercio del electorado… Ni la santa alianza "clase política - poder mediático" subsidiado logró levantar entusiasmo.

El Estatut no es un "estatuto de autonomía" sino un remedo de mini-constitución. Por eso se preocupa de establecer en primer lugar los valores y los principios que animan a la Generalitat y que son los mismos que se encuentran en cualquier constitución, empezando por la española. Pero, si la constitución española ya reconoce todos esos derechos… ¿para qué reeditarlos en el nou Estatut? Es evidente, porque de lo que se trata es de crear un pequeño estatido catalán, que pueda decir en voz alta: "somos siete millones… aunque un millón doscientos cincuenta mil sean inmigrantes". Y como estadito que se trata de construir merece todas las competencias de gobierno que se den en Catalunya. De eso trata el Estatut que repite en cada capítulo con singular reiteración: "La Generalitat de Catalunya asume plenas competencias en materia de…", coletilla repetida una veintena de ocasiones, tras lo cual cabe decir, "bueno, bien ¿y entonces qué queda del Estado en Catalunya?". Respuesta: nada. El resto del Estado es un simple mercado fácil para los productos catalanes, como lo puede ser el Estado francés. Nada más.

Con todo… se podría incluso aceptar la aplicación de éste o de cualquier otro Estatut, si existiera una remota posibilidad de que la clase política catalana sería leal con el Estado. Si, por ejemplo, en materia hídrica, Catalunya estuviera dispuesta a ayudar a la agricultura de más abajo del delta del Ebro o si el Consell Regulador del Cava -por poner un ejemplo- permitiera que los viñedos de la Comunidad Valenciana o de Extremadura se elaborase cava… Hasta ahora, sin "nou Estatut" lo que ha ocurrido es justamente lo contrario. Con la excusa de los campos de golf del Sur (vivo en Villena… ¿hay algún campo de golf por aquí? Lo cierto es que en esta zona los acuíferos se están agotando a razón de nueve metros/año) no hay trasvase que valga. Y en cuanto al cava… Torre Oria, cava valenciano, se queja de las draconianas inspecciones del Consell que le obligan a guardar las botellas rotas en el proceso de elaboración, no sea que alguna cifra no cuadre. Sería indignante, sino fuera mezquino. A partir de aquí, cabe intuir que la "solidaridad" de la Generalitat con el resto del Estado va a ser poco menos que nula. La cosa no es nueva, la diferencia es que el nou Estatut garantiza la persistencia de esa situación.

En el fondo, el problema es de confianza y lealtad. Cuando una nacionalidad o una región son leales al Estado, ¿qué mas da si gozan de cotas elevadas o elevadísimas de autogobierno? ¿Cuál es el problema en esas circunstancias? Simplemente, no existe. El problema es cuando la noción de lealtad está ausente y es sustituida por las sospechas y los síntomas de que la clase política catalana va, literalmente, a su bola y trabaja únicamente por SUS intereses (y recalcamos el SUS, para diferenciarlos de los intereses DE Catalunya).

Esta impresión es la que se ha grabado a fuego en el imaginario colectivo del pueblo español cuando treinta años de democracia parecen haber demostrado que "los catalanes" (esto es, la clase política catalana) solamente colaboran en la gobernabilidad del Estado a cambio de peir siempre más… y esa es una actitud completamente diferente de la propuesta de Cambó hace cien años: se trata hoy de aprovechar los problemas parlamentarios de los gobiernos del Estado para, a cambio de unos miserables votos parlamentarios, obtener más inversiones (esto es, más comisiones a repartir), arrancar más concesiones y garantizar más impunidad para el gobierno autonómico. Lo hizo Pujol con el PSOE, lo hizo con el PP y lo hicieron sus sucesores con el bobo ilustre. El cambio de actitud es importante: ya no se está colaborando en la gobernabilidad del Estado, simplemente por que el Estado Español es el cliente natural de los productos catalanes y si, como pensaba Cambó, el Estado Español iba bien, Catalunya iría mejor, sino que lo que se ha impuesto es el regate en corto, el aquí te pillo y aquí te mato, el toma y daca y la negociación al más puro estilo fenicio o al regateo propio de los zocos magrebíes.

Y en eso que Carod se hizo con el control de la situación y arrancó el debate estatutario en una sociedad que ni cree en su clase política, ni le ha importado jamás un pimiento el nou Estatut. La santa alianza prensa - nacionalismo es el que ha dado la sensación de que existía demanda social. Los resultados del referéndum -en el que votó menos del 50% del electorado- confirman nuestra opinión: nunca un Estatut dejó tan indiferente a un pueblo.

Las necesidades catalanas y las obsesiones independentistas

¿Qué es Catalunya hoy? La patria del paro. ¿Es algo más? Sí, el punto de llegada de 1.250.000 inmigrantes, la mayoría de los cuales proceden de países islamistas. ¿Es algo más? ¿Queda algo de la Catalunya tradicional? No, padre. Veinticinco años de catalanismo gobernante en el Palau de la Generalitat, por algún motivo, han hecho que cada vez Catalunya sea menos catalana. En tanto que oriundo del Penedés, puedo asegurar que en los años 50 y 60 en aquella zona una inmensa mayoría de la población hablaba catalán. La Generalitat parece haber logrado que nunca como ahora, en esa y otras muchas más zonas, el catalán sea una lengua entre otras muchas. Se enseña en las escuelas, obligatoriamente, pero las tasas de uso del catalán tienen tendencia a disminuir. El árabe es la tercera lengua de Catalunya y esta sí aumenta. Por lo demás, el castellano es la lengua vehicular de todo el Estado y para colmo tiene una innegable proyección internacional. Y, a todo esto, la Generalitat en Babia.

Catalunya es también la zona del Estado en donde existe mayor concentración de EREs, en donde el paro juvenil es más acusado, en donde más graduados universitarios de carreras técnicas se encuentran trabajando en cualquier otro oficio que no corresponda a su titulación, o simplemente en paro. Es también la zona del Estado en la que más licenciados universitarios han huido -sí, huido- al extranjero para escapar al miserable destino que la Generalitat les tiene reservados: dos, tres, cuatro años como becarios, un bonito título universitarios colgado en la pared y luego la perspectiva del mileurismo de por vida. Catalunya, se nos olvidaba, es la zona del Estado en la que se destruyen más empresas y se crean menos en porcentaje. La zona del Estado, además, en donde existen más parados inmigrantes y, para acabar de arreglarlo, la zona del Estado en la que hay más parados islamistas. Por si esto fuera poco: Catalunya es también la zona del Estado en la que la inmigración tiene una tasa más alta de reproducción… y la etnia de origen catalán una menor tasa demográfica. Esta es la Catlaunya que ha hecho el primer tripartito, el segundo tripartito y la Catalunya que construyó Jordi Pujol en su prolongado mandato de 20 años, la Catalunya del Estatut primigenio. Esa, no otra. Las reclamaciones al responsable: el nacionalismo y la izquierda catalana.

Gobernar es gestionar el día a día… no intentar pasar a la historia ideando nuevas formas de autogobierno. Lo que vamos a decir parecerá jacobino y facha, pero lo mantenemos: Catalunya es España y, seguramente es una de las partes más significativas de España, porque hoy los niveles de frivolidad, cara dura, mentira institucionalizada, doble lenguaje, irresponsabilidad histórica de la clase política catalana, son exactamente iguales, sino superiores, a los de la clase política del resto del Estado. El "factor diferencial" realmente existente es que la clase política catalana quiere controlar el máximo de recursos económicos para obtener una mayor tajada. Miren la trayecto de Montilla en política municipal, de la familia Maragall y la familia Carod colocando a sus hermanísimos, lean cada una de las frases y de las ideas Joan Saura… ¿ven en ellas "patriotismo"? ¿hay en ellas responsabilidad? ¿destilan buen hacer y mejor ser? ¿o son simplemente declaraciones, gestos y actitudes de pobres aprovechados en el mejor de los casos o de aventureros sin escrúpulos en el peor? Pies bien, ello -ellos y ZParo- han hecho el Estatut. ¡Cómo para fiarse del producto de sus desvelos!

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El único y verdadero motivo por el que hay tropas españolas en Afganistán

Infokrisis.- Una ministra de defensa que no tiene absolutamente idea de defensa es el complemento ideal para un pueblo al que su defensa ha terminado por importarle un pimiento. Sí, porque para la mayoría de los españoles todo lo relativo a la defensa nacional es un problema muy lejano que no tiene nada que ver con su día a día, bastante dificultoso por lo demás. Para ZParo, la ministra de defensa no es más que un florero de cuota, nombrada solamente porque era la primera ministra de defensa mujer, de cuota y embaraza. De salir reelegido, el próximo ministro de defensa seguramente será un travestí hormonado y pasará revista a las tropas con bata de cola y lunares ¿Qué en su historial -como en el de la Chacón- no haya tenido la más remota relación con la defensa? ¡Qué más da! ¿Quién dice que para ser ministro de algo en la España irreal de ZParo hay que entender de su área de competencia? Además, la nueva ministra de defensa era pacifista o poco menos, lo que constituía otro aliciente para demostrar el "humanismo cósmico" del gobierno. Una ministra de defensa embarazada que vendía pacifismo era el complemento ideal a un ministro de industria gay que repartía bombillas gratis en lugar de aplicar ideas creativas.

El papel de las FFAA en la no tan joven democracia española

No hay defensa nacional en España porque en las últimas décadas se ha procurado que cualquier planificación en esta materia quedara subordinada a las necesidades de imagen de los gobiernos. A poco de morir Franco, cuando quedó claro que el estamento militar no sería más que un mero actor secundario en la coreografía democrático, todo se limitó a subirles los sueldos a los militares para asegurar su silencio y aceptación de la nueva situación. La ideología que ha imperado desde ese momento ha sido la del apoliticismo militar y su subordinación al poder político. En toda democracia ocurra así, por tanto esto no era una novedad.

La novedad consistía en que la democracia abrió una brecha entre la "ideología" de las fuerzas armadas (basada en orden, autoridad y disciplina) y la "ideología" de la democracia liberal (basada en libertad, igualdad y fraternidad). Era evidente que la convivencia entre ambas iba a ser dificultosa (especialmente, porque a la primera se le había impuesto el silencio) y que, apenas quince años después de instaurada la democracia, el servicio militar se había convertido en algo intolerable para la mayoría de jóvenes. La objeción de conciencia masiva entrañó poco después una transformación del ejército de leva por otro profesional, operada a prisa y corriendo por un Aznar que nos dejó en buena medida y durante unos años con las FFAA dislocadas: a los bajos salarios ofrecidos a los nuevos voluntarios correspondía una baja respuesta de la sociedad.

Para colmo, en esos momentos, los gobiernos españoles, de centro-derecha o de centro-izquierda ya estaban embarcados en múltiples operaciones en el extranjero. Contra más lejos, mejor. Puede comprenderse que nuestros muchachos estuvieran presentes en la antigua Yugoslavia para interponerse entre serbios y croatas pues, no en vano, somos miembros de la Unión Europea y todo lo que afecta al continente nos afecta a nosotros. Pero otras misiones fueron mucho menos justificables y no tenían nada que ver con la seguridad nacional ni con la política de defensa.

Lo que está en juego en Afganistán

Y es así como llegamos, durante el aznarato, a enviar tropas a Afganistán y luego a Irak. Al primer país en tanto que miembros de la OTAN, respondimos a la llamada de Bush de "luchar contra el terrorismo internacional", en Irak, en cambio, cuando el derecho internacional estaba en contra de la intervención, fue la voluntad de Aznar de congratularse con su amigo del alma lo que llevó allí a nuestras tropas pagando un saldo de sangre inolvidable.

Vale la pena recordar que tanto en Afganistán como en Irak lo que existe no es una "lucha contra el terrorismo internacional", sino la INVASION PURA Y SIMPLE DE UN PAÍS POR UNA COALICIÓN INTERNACIONAL liderada por los EEUU. Esa invasión ha generado una "insurgencia" que constituye un verdadero "movimiento de liberación nacional", ante el cual, en tanto que demócratas, no tenemos absolutamente ningún argumento de peso que oponer. Los montañeses y cabreros de Afganistán jamás tuvieron nada que ver con el terrorismo desarrollado en Europa y, en cuando a Saddam Hussein, autócrata o no, su gran pecado fue mostrarse irreductible en su anti sionismo, teniendo la llave del petróleo, y ser un gobierno laico en una zona fanatizada por el islam. No hay ninguna justificación para nuestra presencia en Afganistán, como no la hubo para nuestra presencia en Irak.

Entonces ¿por qué estamos allí y por qué la ministra de la indefensión mucho más que de la defensa, amenaza con duplicar el número de efectivos?

Es simple, aunque ZParo no lo diga: poco importa si gobierna en el despacho oval de la Casa Blanca un amigo de Aznar o si allí asienta sus posaderas alguien que ZParo considera como su fotocopia achocolatada. La línea en política exterior de los EEUU es siempre la misma: garantizar los intereses geoestratégicos de los EEUU y seguir manteniendo tanto tiempo como les sea posible su hegemonía mundial. Es evidente que el tiempo se les va acabando y que los EEUU abordarán la segunda década del milenio en posición hegemónica, pero cuando termine, difícilmente la podrán seguir manteniendo. EEUU es hoy "el imperio", el único imperio con conciencia de tal y con vocación de serlo: y los imperios tienes vasallos -nunca "aliados"-, ese vasallaje se muestra en los "pequeños detalles" que indican si los gobiernos locales son suficientemente sumisos o albergan algún tipo de reserva. Eso indica al "imperio" que hay vasallos de primera, en su servilismo y seguidismo, y vasallos en los que no se puede confiar. Aznar pertenecía a los primeros. Eso le permitía ser presentado en los EEUU como un "gran líder" (líder sí, pero modestito, sin exagerar y bajo cuyo gobierno se cometieron errores en política económica, política de inmigración, política social, política autonómica y, por supuesto, política internacional), mientras que ZParo empezó mal su gestión y hoy sigue siendo irrelevante en la escena internacional. De ahí que necesite congraciarse con el "imperio" actuando justo en contra de cómo el interés nacional aconsejaría: retirando tropas de un país injustamente invadido y dejando que en esa guerra lidien sólo sus "armadores". En Afganistán no se defiende ningún interés estratégico de España, sino simplemente es el test de sumisión al "imperio".

Por eso, ahora, cuando la ministra de la cuota y del embarazo, la ministra ignorante de lo que es una política de defensa e incluso de la diferencia entre un cabo y un sargento, anuncie con la boca pequeña y aprovechando sin duda alguna otra noticia que la tape, el aumento de 500 o 750 soldados en el contingente español en Afganistán, debemos reaccionar: NI UNO SOLO DE NUESTROS MUCHACHOS PARA LA GUERRA ABSURDA DE AFGANISTÁN.

El reciente combate con la insurgencia talibán en el que después de seis horas de lucha, se causaron abundantes bajas, ha puesto de manifiesto, por si alguien tenía alguna duda, de que allí hay una situación de guerra. Eso solamente lo podían ignorar los "socialistas cósmicos" y las ministras de cuota. Todos sabíamos que en Afganistán hay una guerra de ocupación, nada más. Todos sabemos que ESA GUERRA NO ES NUESTRA GUERRA y que nuestra presencia en aquella árida, lejana, inhóspita y atrasada tierra, ES SOLAMENTE UN TEST PARA MOSTRAR LA SUMISIÓN AL IMPERIO.

No hay lugar para la opinión de técnicos y expertos en la España de ZParo

Los gobiernos democráticos han atribuido a las FFAA el papel de "gran mudo" en la España actual: los militares son los únicos que no pueden opinar institucionalmente sobre las directrices de la política exterior. No solamente deben cumplir, sino que además deben hacerlo en silencio y en sumisión. Cualquier opinión política que defiendan las FFAA es inmediatamente atajada con ceses fulminantes, carreras militares brillantes puestas en barbecho y destinos a lugares sin pena ni gloria. Sin embargo, la defensa nacional es cosa de militares: es decir, de técnicos y especialistas. Y estos están subordinados a un poder político que solamente entiende y le interesa su prestigio personal. ZParo daría algunos años de su vida por ser recibido en la Casa Blanca por un solícito y emocionado Obama, como antes Aznar se perdió por apoyar los pies en la misma mesa que Bush y fanfarronear con él sobre quién estaba en mejor forma física. Estas actitudes han costado vidas de nuestros soldados, vidas entregadas en guerras inútiles que no tenían ABSOLUTAMENTE NADA QUE VER con aquello por lo que un soldado puede estar orgulloso de entregar su vida: POR LA DEFENSA DE SU PATRIA.

Los gobiernos democráticos han justificado la imposición de la ley del silencio a las FFAA para alejar el "peligro golpista"… ¡Cómo si en 2009 existiera peligro golpista alguno! La ley del silencio no solamente se ha impuesto a los técnicos y especialistas en la defensa nacional -los militares-, se ha impuesto a los técnicos y expertos en economía (¿Cómo asumir que la ministra de economía en la mayor crisis económica de toda nuestra historia ni siquiera sea economista?), en sanidad (¿Cómo entender que la ministra de sanidad ni siquiera tenga nociones de lo que es una epidemia y los riesgos de vacunación masiva con productos todavía no testeados suficientemente?), en infraestructuras (¿Qué hace el bueno de Pepinho Blanco en ese ministerio que requiere una gran capacidad técnica, este tipo que ni siquiera fue capaz de ir más allá de matricularse en primero de derecho?), etcétera, etcétera, etcétera.

La ausencia de política de defensa y la subordinación de la defensa nacional a las exigencias de supervivencia política de ZParo (un verdadero zombi político, cadáver amortizado por la crisis y que todavía no se ha enterado de que políticamente ha muerto) no es más que la punta del iceberg que recordamos en estos momentos en los que nuestros muchachos han cumplido con su deber y han repelido el ataque de la insurgencia afgana. El problema del gobierno ZParo es que, todo él, sin excepciones, todo, absolutamente todo, es la incompetencia personalizada y la negación de la experiencia y la competencia técnica para afrontar los problemas. Los militares están silenciosos, como lo están los colegios de economistas, los colegios de abogados ante tres años de retraso en la sentencia del constitucional sobre el Estatut, como lo han estado los colegios de arquitectos ante el ladrillazo, como lo está la sociedad ante la avalancha migratoria (600.000 inmigrantes en 2007, 400.000 en 2008, se prevés 200-250.000 en 2009, pero, eso sí 5985 han aceptado el "retorno voluntario"…) y así sucesivamente.

No sólo las FFAA están mudas. Es toda la sociedad civil la que ha perdido la capacidad de hablar y de defender lo que es suyo. Así pues no puede extrañarnos el gobierno que tenemos: a una sociedad muda corresponde un gobierno de oportunistas e incapaces.

Va siendo hora de que la sociedad tome la palabra.

© Ernesto Milà - Infokrisis - Infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

Un pequeño análisis de resultados y algunas propuestas

Se han confirmado, con muy pocas variaciones, las previsiones que habíamos realizado en distintos foros sobre los resultados de estas elecciones, de todas formas, hemos intentado realizar un análisis rápido y resumido de los resultados electorales y de los resultados de nuestra "área política", seguidos unas cuantas consideraciones realizadas a título personal sobre las opciones que se abren para esta "área". No aspiramos ni a situarnos en el centro de ningún debate, sino lanzar una serie de ideas que pueden, o no, ser aprovechadas por las direcciones de estos grupos.


I PARTE: ANALISIS DE LOS RESULTADOS GENERALES

Valoración general:


1. La victoria del PP es palpable, pero no suficiente. Con 4.000.000 de parados y 55% de abstenciones  sacar únicamente 3,5 puntos al PSOE es casi ridículo.  Rajoy queda reforzado pero no excesivamente. Es evidente que con estos resultados no ganaría en unas  elecciones generales con 20 puntos más de participación. En Catalunya incluso han perdido votos 17.000 votos en relación a los resultados de las anteriores elecciones europeas, lo que no es excesivamente prometedor.

2. Han aumentado los votos nulos (98.000) y en blanco (220.000) que hacen un total de 311.000 votos. Esto indica que un 2,7% del electorado ha protestado de manera muy visible: se molestan en ir a votar pero a ninguna opción, lo que indique que casi un 3% del electorado muestra una “abstención activa”, esto es, una protesta.  En Catalunya se ha llegado a un 3’5% de voto nulo/blanco muy significativo y que va en la misma dirección que los votos obtenidos en las anteriores generales, indicando el grado de pudrimiento de la política catalana.

3. Depende cómo vaya la tramitación parlamentaria de la ley de presupuestos generales del Estado, Zapatero estará obligado a convocar elecciones anticipadas a arriesgarse a no poder sacar ninguna ley hasta el final de la legislatura (y así es imposible mantenerse durante los 44 meses que faltan para las generales). El cálculo de ZP es: afrontar las elecciones de 2012 con posibilidades de que la crisis internacional remita y pueda ofrecer buenos resultados. Sus asesores opinan en este momento que convocar nuevas elecciones le daría una nueva victoria, pero que, a medida que pasen los meses y si se llega a los 5.000.000 de parados, no habrá forma de sacarlo del abismo. Por tanto, no se ha alejado el fantasma de las elecciones anticipadas:
- Para ZP la cuestión es: convocar ahora nuevas elecciones y ganar de nuevo o
- Cumplir los plazos electorales y arriesgarse a un descalabro en 2012 (a la vista de que ningún asesor económico serio le puede confirmar en que la crisis haya remitido por entonces).

4. Los resultados han demostrado que el PSOE es un partido en declive y que sus “socios” corren el riesgo de verse arrastrados por él en su caída. Tanto ERC como IUA han perdido en torno a un 30% de los votos y el PSC catalán ha perdido 200.000 votos. Ese es el destino de los aliados de ZP: hundirse electoralmente.

5. IU prosigue su pérdida de fuelle electoral y está a punto de ser superado por UPyD. Este partido sigue una curva ascendente a pesar de ser, en buena medida, virtual. Si hasta ahora daba la sensación de que robaba más votos al PP que al PSOE en estas elecciones la tendencia se ha invertido. De todas formas, en la actualidad, UPyD sigue siendo una fuerza muy débil y excepcionalmente ambigua en muchos temas y resulta pronto para decir hacia dónde se decantará en el futuro. Sus mejores resultados se han conseguido en Madrid en donde anteriores “votos locos” dieron la victoria a Ruiz Mateos o aportaron buena parte de los votos de HB en los primeros comicios europeos. Su crecimiento se confirmará en las elecciones municipales y se verá si son capaces de constituir listas atractivas en los municipios.

6. Del resto de nuevas candidaturas no hay ninguna que merezca una mención especial: Libertas-Ciutadans ha obtenido resultados pobres, los ecologistas siguen varados y el resultado del PACMA no es más que otra forma de voto de protesta.

7. Con estos resultados en la mano es lícito hablar de “giro limitado a la derecha” que ahonda un poco más la crisis del zapaterismo pero que no supone su apuntillamiento. Este, a la vista de la situación económico-social vendrá más por la acción de la propia crisis económica que por el PP.

8. Este partido ha aumentado votos en sus feudos tradicionales (Madrid, Valencia, Murcia), ha experimentado cierto ascenso en Canarias, Castilla la Mancha, Ceuta, Melilla, Extremadura y Galicia, se ha recuperado de la sangría en Navarra sin grandes daños, ha pegado un tirón en Andalucía hasta pisar los talones al PSOE, pero ha bajado votos en Catalunya, Asturias, Cantabria, Castilla-León, Baleares, La Rioja y País Vasco. Así pues, éxito, pero limitado.

9. En cuanto al PSOE ha perdido votos en Andalucía, Aragón, Asturias, Cantabria, Castilla-León, Castilla-La Mancha, Catalunya (200.000 votos menos), Ceuta, Valencia, Extremadura, Galicia (35.000 votos menos), Baleares, La Rioja (7.000 votos menos), Madrid (137.000 votos menos), Melilla, Navarra (7.000 votos menos) y Murcia (30.000 votos menos),  ha experimentado un ligero aumento en Canarias y País Vasco. Es decir, pierde en todos sus caladeros tradicionales, muestra inequívoca de su declive, que no es sino el reflejo del declive de la izquierda europea.

10. En general no parece que la campaña Gürtel haya causado muchos destrozos al PP, especialmente a la vista de que donde más sube es en las comunidades “target” de dicha campaña (Madrid y Valencia). La campaña electoral alarmista identificando al PP con la extrema-derecha ha fracasado por completo. El enfoque socialista de la campaña ha sido nefasto para sus intereses y para colmo ha confirmado la estupidez de las ministras de cuota y la estulticia de la responsable de organización del partido.

11. Esta situación es particularmente grave porque evidencia que el PSOE no tiene ni capacidad ni imaginación para afrontar la crisis (no sabían por qué crecía el PIB, ni saben ahora por qué estamos en crísis) y el PP tampoco termina de dar soluciones concretas. Ambos barruntan el mejor momento para presentar al electorado la "gran fórmula" para "salir de la crisis": abaratamiento del despido y reforma del sistema de pensiones. Detrás de la lógica de ambos partidos lo que está es la MISMA IMPOSIBILIDAD POR ABANDONAR LOS PRINCIPIOS DE LA ECONOMÍA GOBALIZADA QUE NOS HA LLEVADO A LA CRISIS EN LA QUE NOS ENCONTRAMOS, Y POR TANTO DE SUPERARLA. Y en este sentido -no como decía AES ante el tema del aborto donde la posición de PP y PSOE es bien diferente- en materia económica, ambos partidos son las dos caras de una misma moneda. Otro tanto ocurre en materia de política exterior: Zapatero reverencia a Oboma tanto como Bush fue reverenciado por Aznar... tanto monta. ZP es partidario del ingreso de Turquía en la UE y Rajoy... también

Previsión para los próximos meses:

1. Los meses de verano, en principio son de creación de empleo, si bien el efecto del Plan E ya se ha agotado prácticamente. Los meses tradicionalmente malos de paro se inician en septiembre y se prolongan hasta abril, entre ambos, es posible que superemos los 5.000.000 de parados y se alcance el límite del 60% de endeudamiento. Entonces la UE tendrá que tomar medidas: o insuflar fondos en la economía española, o devaluar el euro, o expulsar a España de la Zona Euro.

2. Entre septiembre y abril se pondrá en claro el estallido de la “segunda gran burbuja”: la turística, con el hundimiento del sector de hostelería que se sustituirá a la construcción como fábrica de parados. Ante la falta de reactivación del crédito y ante la falta de liquidez de las empresas, el consumo seguirá bajando y el sector industrial se irá apagando. Si el Estado quiere seguir colocando deuda pública deberá hacerla más atractiva, lo que implicará que cada vez mayor dinero se orientará en la compra de deuda pública y huirá de comprar acciones de empresas privadas en bolsa, confirmando la tendencia ya iniciada en 2008.

3. El paro, alarmante entre los jóvenes (1 de cada 4 menores de 30 años están en paro) y en algunas zonas del país (en Andalucía el 30% está en paro y el 20% de la población laboral son funcionarios…), y entre los mayores de 45 años (20%) agotará aún más las arcas del Estado, lo que unido al descenso de al recaudación de IVA por caída del consumo, hará inevitable un aumento de los impuestos, especialmente a la clase media y a la pequeña y mediana empresa.

4. La otra reforma inevitable (si no se atreve el PSOE ha hacerla en esta legislatura, la tendrá que hacer el PP en la siguiente), será la reforma del sistema de pensiones, verdadera patata caliente que llega en un momento en el que nos acercamos a la quiebra del Estado.

5. Con 6.250.000 inmigrantes, si bien es cierto que se ha “relentizado” (no detenido) la llegada de inmigrantes, hay que recordar que: 1) el paro les afecta especialmente y hoy solamente 950.000 cotizan a la SS por las franjas salariales más bajas, 2) la inmigración es la primera bomba aspiradora de fondos públicos, 3) los dos sectores que más inmigración han contratado –hostelería y construcción- están en crisis irreversible y nunca jamás volverán a tener los niveles de negocio que han tenido hasta ahora, 4) la inmigración no retorna salvo en número mínimo, la mayoría prefieren quedarse en España hasta que les den la nacionalidad española, aunque tengan que vivir a costa del Estado, 5) la inmigración de Europa del Este va disminuyendo, la andina crece más lentamente, pero la magrebí aumenta en el mismo ritmo que lo ha hecho hasta ahora. En estas circunstancias parece imposible que el Estado pueda seguir afrontando por mucho tiempo todo este gasto directo (en prestaciones sociales y subsidios) e indirecto (en magistratura, policía, cárceles, inseguridad). La inmigración, tal como preveíamos, se ha convertido en la primera fuente de gastos del Estado.

6. La situación económica internacional no mejorará a corto plazo salvo en la circunstancia de que estalle alguna guerra localizada que permite volver a mover los mecanismos de producción y consumo en EEUU y, de ahí, a toda la economía mundial. El petróleo cada día se agota un poco más y a pesar de sus oscilaciones, el precio va aumentando. Las fuentes de energía alternativas no son prometedoras. La globalización ha llegado a su tope máximo y solamente ha sido beneficiosa para los capitales, pero no para las personas, ni para la producción industrial en el “primer mundo”.  A nivel sanitario cada vez los avisos son mayores de que una pandemia puede paralizar los intercambios comerciales mundiales justo en un momento en el que cada vez más, Europa importa alimentos del exterior.

7. En estas circunstancias, lo que hasta ahora era “crisis económica”, se está transformando en “depresión”. Los rasgos de esta depresión son: 1) la financiarización de la economía, 2) la disminución de la economía productiva, 3) el corte de las líneas de crédito, 4) indicios de deflación, 5) contracción de los salarios, 6) caída en picado del consumo, 7) crisis energética irremediable, 8) aumento del paro a nivel mundial, 9) movimientos migratorios descontrolados en tanto que la crisis es, por primera vez en la historia de la humanidad, global.
 
8. Por todo ello resulta una quimera pensar que en 2012 la “crisis” habrá remitido. En 2012 ya nadie dudará de que la “crisis” se ha transformado en “depresión”. Y los ciclos de la depresión suelen ser de 10 a 12 años… siempre y cuando algún episodio inesperado –una guerra como en 1939-41- reactiven la producción industrial.

9. En estas circunstancias hay que prever que 1) la crisis económica se transforme en depresión, 2) la depresión genere una crisis étnico-social (a causa de la inmigración de un lado y de la competencia desleal que la población inmigrante realiza con los trabajadores locales) en toda Europa Occidental, y 3) que esta crisis social desemboque en una crisis política generalizada.

II PARTE: ANALISIS DE LOS RESULTADOS DEL “AMBIENTE”

Valoración general:


1. Los resultados, tal como se adivinaban han sido pobres en su conjunto. El hecho de que globalmente se haya subido en votos no es significativo. La experiencia indica que en opciones minoritarias el “error técnico” puede ocupar entre el 20 y el 25% de los votos. Otra parte notable de los votos obtenidos por las distintas opciones se han cosechado por el desinterés en los comicios y la apatía de los electores que les ha dado exactamente igual a quien votar. Así pues, el peor de los autoengaños consistiría en pensar que “se ha mejorado”.

2. No se ha mejorado: está claro que necesariamente tenía que haber “más votos” por que hay más candidaturas, 7 en 2009 contra 4 en 2004. Está claro que cada candidatura arrastra sus votos… y los del “error técnico”. Por lo tanto, los 75.000 votos de las siete candidaturas de 2009, menos los 25.000 votos obtenidos por las cuatro candidaturas en 2004, indican que el incremento solamente ha sido de 25.000 votos. Cuando se están manejando cifras tan pequeñas es normal que existen estos desfases tan mínimos sobre 17.000.000 de votantes efectivos.

3. La comparación de votos entre al extrema-derecha solamente puede realizarse con la extrema-izquierda que también ha presentado un número similar de candidaturas superando los 200.000 votos y, en este sentido, globalmente podría decirse que la extrema-izquierda ha subido más que la extrema-derecha. En cualquier caso, la diferencia estriba en que a la izquierda los votos de II son significativos y a la derecha, los votos de las candidaturas de AES, la que ha obtenido mejores resultados (no lo son).

4. Lo que indican a la extrema-derecha estos resultados es que contra más candidaturas presentan, el cómputo global de votos obtenidos es mayor, pero no indican en absoluto lo que ocurriría si se hubiera presentado una sola candidatura. Ningún analista electoral aceptaría que los votos obtenidos correspondieran necesariamente a la suma de los votos de cada una de las candidaturas.
 
5. Ante resultados tan pequeños es absolutamente imposible realizar análisis electorales y ni siquiera pensar que esos son los votos que tiene en su “saco” cada formación política. Salvo los votos de sus militantes y afiliados directos, el resto de los votos obtenidos o son “error técnico”, o votos intercambiables, o votos de desinterés, o votos de protesta de quien la fiesta electoral le trae al fresco y mete en el sobre la primera papeleta que cae en su mano.

6. Por tanto, estos votos no son significativos de casi nada. Ahora bien, si puede realizarse algún tipo de análisis de resultados a efectos de lograr alguna conclusión positiva.

Intento de explicación de los resultados:

1. El hecho de que AES haya obtenido casi 20.000 votos se explica simplemente porque ha realizado la mayor inversión del área en esta campaña. Ahora la cuestión para AES es: 1) saber si los resultados obtenidos se corresponden con la inversión realizada, 2) dado que la respuesta es negativa, la pregunta que se impone es ¿qué ha fallado?, y 3) considerar estos resultados como un indicativo de la situación.

2. Lo que ha fallado en AES es simplemente, el “mensaje”: han olvidado que ya en 1995 Blas Piñar y su Frente Nacional, fracasaron por que no había “un camino a la derecha”. Luego el PADE, volvió a fracasar porque seguía sin haber un “camino a la derecha” y ahora, AES, con una campaña técnicamente impecable en Madrid, con una elaboración exquisita de las listas electorales, con publicidad en los grandes medios de comunicación, con una carta correcta firmada por intelectuales y científicos, ha cosechado algo menos que la candidatura ridícula “Por un mundo más justo” que ni siquiera ha hecho campaña real y que no tiene nada sólido detrás.

3. El principal error de AES ha consistido en creer que el electorado del PP está descontento con la línea del PP. Cuando los descontentos son únicamente los que han sido estimulados desde fuera del PP (por COPE y El Mundo en su momento y hoy solamente por Losantos), pero dentro del PP siempre ha existido unanimidad. Esto ha supuesto tomar un “target” sociológico incorrecto: el elector medio del PP… poco dispuestos a votar a otra sigla y que, además, en las próximas elecciones generales se concentrará en el “voto útil” para lograr sentar a Rajoy en la Moncloa.

4. El segundo error de AES ha consistido en pensar que el monotema del aborto les iba a reportar votos suficientes. Si esta vez no lo han conseguido (estando el tema del aborto y las estupideces de Bibiana Aído sobre los “seres humanos” y la “píldora del  día después” en el candelero) sería irresponsable intentarlo de nuevo. Por otra parte, la modesta candidatura de Familia y Vida sin campaña de ningún tipo ha obtenido la mitad de votos que AES con una inversión multimillonaria. Lo que traducido quiere decir que: en el tema del aborto el que marca el paso es el PP y que las ambigüedades del PP y la falta de combatividad (tanto en este como en otros muchos temas: el 11-M, la cuestión de las medidas concretas para la reforma del sistema de pensiones o de la reforma laboral, etc.) en este tema se explica porque NO ES PRIORITARIO PARA LA SOCIEDAD ESPAÑOLA Y LA TRAMPA DE ZP ES PRECISAMENTE CONVERTIR TEMAS SEUNDARIOS (matrimonios gays, píldora del día después, violencia doméstica, ayuda al tercer mundo, ley de plazos del aborto, etc.) EN PROBLEMAS PRINCIPALES.

5. AES ha sido víctima de esta trampa al haber sentido su sensibilidad católica herida por la cuestión del aborto. Pero ahora toca reconocer el hecho consumado del que ya advertimos a AES en muchas ocasiones: ni el “target” sociológico era el adecuado (el electorado del PP), ni el monotema del aborto iba a ir muy lejos. A partir de aquí a AES le toca reflexionar sobre si es o quiere ser un partido político o bien es una liga antiabortista como Familia y Vida o como las asociaciones de defensa de la vida que existen y actúan. Pero si AES quiere sobrevivir deberá corregir su orientación general.

6. Del área falangista lo único que cabe decir es que ha obtenido resultados equiparables a los del área comunista. En efecto, el PCPE, comunismo ortodoxo de siempre, puro y duro, ha obtenido 15.000 fotos, las dos falanges (FA y FE-JONS)… otros 15.000 votos. Esta es la cuota que corresponde a la “memoria histórica”: testimonialismo y residualismo, nada más y, lamentablemente, no puede apuntarse nada más. En las próximas elecciones de aquí a cinco años, la guadaña habrá segado a varios cientos de estos votos.

7. En cuanto a la fórmula de FA, de un “humanismo universalista” con su “medio yugo y medias flechas”, también queda agotado: si en 5 años no ha conseguido despegar, difícilmente lo hará. Ni siquiera ha logrado la hegemonía dentro del sector falangista.

8. Todo induce a pensar que las recomposiciones posteriores al estallido de mediados de los años 90 se cerrará con un nuevo reflujo hacia las siglas históricas FE-JONS, quedando fuera solamente grupos marginales, en algún caso, indeseables.

9. El error de FE-JONS no es de ahora sino de los años 50: no haber sabido coger el tren de la modernidad, no haber cambiado su discurso “sindicalista”, no haber sabido superar su apego a la camisa azul, el yugo y las flechas, el cara al sol y los 27 puntos que, ahora, dramáticamente ya están completamente inadecuados para la situación política española e incapaces de arrastrar un voto llegado del exterior. El “sindicalismo” hoy no representa ningún reclamo para nadie a la vista del triste papel desempeñado por los sindicatos. Así mismo, por sus características y su apego al “modelo histórico”, FE-JONS no puede penetrar en el mundo sindical con profundidad suficiente como para pesar mínimamente: esto les conduce a un callejón sin salida “ideológico-estratégico”: son “sindicalistas” sin posibilidades de inserción en el mundo sindical.

10. El hecho de que los falangistas de todas las tendencias terminen convergiendo en FE-JONS, no implica -tampoco aquí- que su “unidad” (que siempre será provisional y preludio de un nuevo estallido interior) lleve muy lejos: la inadecuación es tal que todo lo que no sea la transformación de FE-JONS en una “fundación para la preservación del pensamiento joseantoniano” es achicar agua del mar. A un partido con las características de FE-JONS no le queda más remedio que el testimonialismo: el PCPE en el otro lado del espejo es la muestra más palpable de dónde conduce la fidelidad al modelo histórico.

11. Los resultados del MSR han sido buenos si tenemos en cuenta la inversión realizada y la modestia de la campaña. Con una inversión seguramente cien veces menos a la de AES, el MSR ha obtenido solamente la mitad de los resultados. El problema es que estos resultados significan poco (basta ver la oscilación de los resultados de una a otra elección en candidaturas con resultados inferiores a 100.000 votos para ver que no son “votos en propiedad”, sino votos provisionales. Ahora bien, es evidente que, como ocurre con FrN o con DN, que han obtenido, poco más o menos, los mismos votos, no se puede ir muy lejos.

12. Hay que añadir que en Lleida, donde se sumaban los votos del PxCatalunya, los votos del MSR han sido 96, lo que indica que se pueden obtener concejales en las elecciones municipales, pero las europeas son harina de otro costal.

13. En cuanto al FrN su primera incursión electoral le ha reportado casi 10.000 votos, pero también aquí hace falta ser claros: no estamos muy seguros de que la inversión realizada haya tenido los resultados esperados. La campaña de FrN (según declaración propia con 200 paneles publicitarios) ha dado pocos votos y, también aquí, resulta evidente que con estos votos no se puede ir muy lejos.

14. En cuanto a DN sigue atascada en la misma cifra de 10.000, son 4.000 más que hace cinco años, pero son 5.000 menos que en las generales de 2004. La inestabilidad en las estructuras de DN y su mala dirección los condenan eternamente a estos resultados y a crisis intestinas periódicas.

15. Estas tres siglas, MSR, DN y FrN tienen características muy similares: hacen de la lucha contra la inmigración ilegal su caballo de batalla e incluso en su comportamiento electoral hay datos curiosos: en algunas provincias en las que esperaban obtener buenos resultados, no obtienen nada apreciable y, sin embargo, en otras, en las que no tienen militancia sus resultados son mejores, lo que confirma el hecho de que tales resultados son poco significativos.

16. En general, este ambiente se reduce a tres opciones: la anti-inmigración (DN, FrN y MSR), la católica (AES y FyV) y la falangista (FE-JONS y FA). Los resultados globales han sido redondeando: 30.000 votos para los anti-inmigración, 30.000 votos para los católicos y 15.000 para los falangistas. Teniendo en cuenta que los católicos (especialmente AES) han invertido fondos en una proporción que podría estimarse en 10 a 1 de lo invertidos por los anti-inmigración, los comentarios sobran (sin olvidar, por supuesto, todo lo dicho al principio sobre el “error técnico” y el voto sin meditar).

Algunas conclusiones:

1. Si la lógica fuera el motor de este sector político, lo normal sería que, a estas horas las direcciones de cada uno de estos sectores estuviera reunida extrayendo sus conclusiones. Esperamos poderlas leer en sus blogs, tal como hemos visto su publicidad y sus vídeos.

2. Lo primero que subyace es que un sector capaz de presentar 7 candidaturas a unas elecciones es un sector descompuesto y que tiene pero político, ni posibilidades de tenerlo. Solamente hay espacio para 3 opciones: la católica, la anti-inmigración y la falangista. Y contra antes lo empiecen a reconocer los militantes y los dirigentes de estos grupos, antes se resolverá una situación que no lleva a ningún sitio.

3. Lo “normal” sería que antes de finalizar el mes, las direcciones de MSR, FrN y E2000 (que previendo el desastre no quiso participar en una competición en la que la derrota estaba cantada) se reunieran para valorar la situación. Es evidente que la particular problemática interior de DN hace de este grupo algo “intratable” mientras persista la actual dirección. De todas formas, resulta evidente que DN tiene una línea similar, al menos en teoría y en los documentos que dieron vida al partido y que, de alguna manera debería estar presente.

4. Lo que se tercia ante el caso de DN es que los ex militantes de DN, que en distintas hornadas colaboraron dentro del partido que, o se fueron, o fueron expulsados, asuman la tarea que les corresponde de recordar los principios fundacionales de DN e intenten reagrupar al máximo de militancia. O pedirle a su actual dirección, simplemente, que dimita ante la imposibilidad de sacar al partido adelante.

5. Solamente la adopción de una postura unitaria entre las distintas siglas de este sector puede 1) dar una voz única al movimiento anti-inmigración, 2) reducir el número de siglas que se presenten a las elecciones en próximas convocatorias, 3) concentrar los medios disponibles y 4) evitar que el mismo programa (sin apenas matices) sea defendido por cuatro siglas distintas.

6. En cuanto al sector católico tiene que meditar sobre esto: hoy, en Europa no hay partidos confesionales (fuera de la CSU y la CVU alemanas). Ni en Italia, ni en Francia, ni en Flandes, ni en Reino Unido, en ningún momento, ninguna opción simplemente antiabortista ha logrado un mínimo eco en el electorado. Aquí no será diferente. O se es un partido, o se es una ONG antiabortista. Es evidente que FyV está más cerca de esta segunda opción, AES se tendrá que definir.

7. Los partidos alternativos que avanzan en Europa tienen todos una característica esencial: son antiabortistas… pero no colocan la cuestión del aborto en el centro de su programa, por una sencilla razón, el aborto, políticamente, no tiene fuerza suficiente como para desencadenar una alternativa en estos momentos de crisis económica que se transformará en social previo paso para convertirse en crisis política.

8. Si bien es evidente que el movimiento anti-inmigración (MSR, E2000, FrN y DN) unido puede pesar en futuros comicios por sí mismo, es evidente que el modelo europeo de partido con distintas sensibilidades y tendencias sería el que habría que contemplar y, en este sentido, todos los partidos alternativos en Europa tienen un sector católico que está presente y que logra que incluir sus propuestas sobre el aborto en una programa más amplio orientado hacia un “target” electoral más prometedor: las clases populares, primeros damnificados de la crisis económica.

9. Lanzo pues esta idea:

- Ronda de conversaciones entre MSR, E2000, FrN y DN (o con los exDN del partido) para calibrar las posibilidades y condiciones de una opción electoral única ante la próxima ronda de comicios.

- En una segunda fase extender estas conversaciones a los sectores católicos, cuando el movimiento anti-inmigración pueda hablar con una voz única.

- Ronda de conversaciones a título de sondeos, sin apriorismo y exponiendo cada cual su análisis de la situación, que estrategia propone, que actitud adopta y qué condiciones pone.

- Estas conversaciones dentro del movimiento anti-inmigración deberían tener como objetivo: elaborar un programa político único, elaborar una estrategia de cara a la próxima ronda electoral y elaborar todo lo relativo a imagen y actividades en los próximos dos años.

Recordatorio final:

Estamos viviendo unos momentos únicos en la historia de nuestras vidas: estamos asistiendo a la primera gran depresión desde 1929, la primera que es verdaderamente mundial. Una forma de ordenar el mundo estructurada en 1945, reestructurada en 1989 con la caída del muro de Berlín, está agonizando delante nuestro. Esta depresión se va a convertir en una crisis social y política generalizada. Lo que no hagamos a la vuelta de cuatro años, no lo haremos nunca. Nunca como hasta ahora las condiciones objetivas para nuestro trabajo han sido tan espectacularmente favorables y nunca hemos tenido tanta necesidad como ahora de lanzar ideas sencillas y campañas unitarias masivas para movilizar a sectores de población cada vez más “quemados”. Está claro que para ello todos vamos a tener que cambiar muchos chips y el primero de todo es el habituarnos a trabajar libres de lo que he llamado “el bosque de los pitufos”.
 
Está claro que en estos próximos cuatro años van a nacer ideas y formaciones nuevas (ahí está UPyD para demostrarlo) y que cómo no tomemos la delantera, nuestra “tradición política” se va a extinguir en beneficio de una izquierda jacobina ambigua en muchos sentidos y que no va a ser –contrariamente a lo que opinan algunos camaradas- “nuestra opción”, sino una de las que aparecerán como subproductos del desmoronamiento de la izquierda y de la socialdemocracia en toda Europa.

Los resultados electorales son lo que son: no hay más cera que la que arde, son, en general, pobres, pero bienvenidos sean si llevan a una reflexión y a actuar en consecuencia.

8 de junio de 2009.

El problema de Catalunya: el mismo que hace cien años, pero… (II de II)

A finales del siglo XIX los catalanistas eran pocos y divididos y seguramente hubieran seguido así de no ser por la crisis finisecular y por el fracaso del regeneracionismo de Polavieja y por el mantenimiento de algunas medidas de la Hacienda Pública que tenían que ver con la pasada guerra de Cuba. Las juventudes catalanistas exteriorizaron ese descontento en la que puede ser considerada como la primera acción antiespañola de importancia cuando visitó el puerto de Barcelona una escuadra francesa a la que se tributó un recibimiento entusiasta, se cantó por primera vez Els Segadors y se pitó al himno español. Un año después cuando dato, a la sazón ministro de Gobernación, llegó a Barcelona, Cambó movilizó a sus partidarios que lo persiguieron con pitos por toda Catalunya, incluido en el interior del Liceo. Ya en aquella época existía el deseo de que el castellano fuera completamente erradicado de Catalunya tal como se preconizaba en las Bases de Manresa en las que se concretó el programa del catalanismo político. Y eso debió hacer pensar, porque el catalanismo, ni entonces ni luego aceptó la co-oficialidad sino solamente la oficialidad del catalán. Es más, cuando un nacionalista alude a la co-oficialidad… se está refiriendo al bilingüismo, ¡en el resto del Estado, nunca en Catalunya!

En cuando a la definición de Catalunya como nación, ni siquiera aparece en los primeros textos regionalistas que aluden siempre a “nacionalidad catalana” (tal es incluso el título de un conocido libro de Prat de la Riba). Coroleu y Pella Fargas emplean en 1878 el término “nacionalidad”, nunca “nación”. En una segunda fase el regionalismo tenderá a confundir voluntariamente ambos términos que sin embargo no son lo mismo (la nacionalidad define a un pueblo situado sobre un marco geográfico diferenciado por una lengua, habitualmente suele ser parte de un conjunto mayor, un Estado  o un Imperio, mientras que nación es una unidad política dotada de misión y destino propios. Los cantones griegos serían nacionalidades, pero sin embargo, la única nación es la Confederación Helvética).

En el momento en que Prat empieza a utilizar indistintamente “nación” y “nacionalidad”, tiende también a extender la “nación catalana” a otras “nacionalidades” que, históricamente habían constituido reinos diferenciados y que incluso hablaban variedades del catalán, en algún caso, muy diferenciadas. Y lo hace con un lenguaje (y una ingenuidad) propia de la época. Prat se refiere en un capítulo de su libro al “Imperialismo catalán” y así lo titula (capítulo que ha desaparecido en algunas reediciones recientes de la obra…), extendiendo ese “imperialismo” a todo aquel territorio que en algún momento estuvo vinculado a la Corona de Aragón. A partir de ahí ya era posible hablar de “Països Catalans” y, dar el último golpe de tuerca llamando a todo el conjunto definido como yendo “desde Fraga a Mahón y desde Salses a Guardamar” como “Catalunya”, pirueta que realizó el vecino del 5º piso de España 2000, Josep Guía (en efecto, Guía vive en el mismo inmueble que el partido nacionalista español E2000) cuando escribió su opúsculo “No mes digueu-li Catalunya” (El Llamp, Barcelona 1987).

A medida que el regionalismo se fue afirmando, ganó en agresividad y en Barcelona tuvo que competir muy duramente con el Partido Radical de Lerroux que lo aventajó en las municipales de 1909 y en otras convocatorias de la época. Lerroux practicaba una demagogia social, esencialmente anticatalanista, apoyada, no solamente entre los emigrantes de otras zonas del Estado, sino también por las clases populares catalanas.

Sin embargo, antes se habían producido dos hechos trascendentales: de un lado, una caricatura aparecida en el semanario satírico “Cu-Cut” provocó la reacción de un grupo de oficiales de la guarnición de Barcelona que asaltaron y arrasaron la redacción de la revista (en calle Avinyó) y luego la de La Veu de Catalunya (semanario de la Lliga). Los incidentes tuvieron mucha repercusión y fueron debatidos en el parlamento tras suspenderse las garantías constitucionales en la ciudad. Poco después, cuando Segismundo Moret se hizo cargo del gobierno promulgando la llamada “Ley de Jurisdicciones” que ponía bajo jurisdicción militar los delitos de lesa patria. De nada sirvió que pocos días después el mismo gabinete aprobara la “Ley Constitucional Económica” favorable a las pretensiones proteccionistas de la burguesía catalana.

El episodio del “Cu-Cut” hizo que el estamento militar asumiera a partir de entonces un encono extremo contra el catalanismo político en el que no distinguían entre moderados y radicales, regionalistas e independentistas, sino al que veían como un enemigo a combatir.

El otro elemento indisociable de la época fue la agitación obrera y la irrupción del terrorismo vinculado al anarquismo y a las provocaciones policiales. En efecto, el 24 de septiembre de 1893, el anarquista Pauli Pallás arrojó una bomba contra el capitán general Martínez Campos en la Gran Vía esquina calle Montaner. Menos de dos meses después, explotó la famosa bomba del Liceo causando 21 muertos y un centenar de heridos arrojada por Santiago Salvador, otro anarquista que quiso así solidarizarse con el fusilamiento de Pallás, siendo a su vez, agarrotado en la antigua prisión de la calle Reina Amalia. En 1896, finalmente, estalló la extraña bomba de la calle Canvis Vells, durante la procesión del Corpus. Los anarquistas –a diferencia de los atentados anteriores que siempre asumieron- negaron la autoría de este nuevo atentado. Posteriormente, la investigación demostró graves dudas sobre su autoría que, como mínimo estaba  vinculada a un conocido confidente policial que terminó instigando a anarquistas para que cometieran atentados y antes los denunciaba a la policía a cambio de una fuerte remuneración...
 
En los años siguientes el clima barcelonés era de fuerte agitación estallando una primera huelga general en 1902 que seguía a la agitación creciente iniciada desde 1900 al grito de “una peseta de más y una hora de menos”. En 1904, el presidente Antonio Maura fue agredido mientras visitaba Barcelona, ese mismo año, el 17 de noviembre estalló una potente bomba en la Plaza Sant Jaume, al año siguiente otra en la Rambla de las Flores que causó varias víctimas entre las más conocidas floristas (bomba que tampoco nadie reivindicó y sobre las que existen las más serias dudas). Para colmo, el cardenal Casañas sufrió una agresión en el claustro de la Catedral. En 1909 todo esto estalló definitivamente después del descalabro del Ejército Español en Marruecos al que siguió la movilización de las quintas y su embarque en los muelles de Barcelona. La guerra era completamente impopular al resultar demasiado evidente que era por la defensa de los intereses económicos, entre otros, de Romanones y del Marqués de Comillas. Además, bastaba pagar una cantidad para salvarse de cumplir el servicio militar… algo que solamente estaba al alcance de la  alta burguesía.

En este marco estalló la famosa Semana Trágica, huelga general que alcanzó todos los barrios populares, con la consiguiente quema de conventos e Iglesias. La revuelta alcanzó toda la ciudad, que se cubrió de barricadas, y estuvo en manos de los insurgentes descontrolados durante una semana con un saldo final de 150 muertos, 550 heridos, 12 iglesias parroquiales incendiadas y 52 conventos destruidos.

El impacto que sobre la ciudad tuvo la Semana Trágica era la coronación lógica de la huelga general de 1902, del terrorismo aparecido desde 1893 y de la tensión creada por la “Ley de jurisdicciones” y la actitud del ejército. En ese clima, la burguesía catalana entendió algo que no olvidó en los sesenta años siguientes: su destino y sus intereses estaban ligados a la actitud que tomase el Ejército Español. Era el Ejército Español la única institución que podía salvarle de las iras desencadenadas de la clase obrera. Y, para que el Ejército Español asumiera esa tarea era preciso, en primer lugar, que la burguesía atenuara su carga regionalista y su incipiente nacionalismo y se hiciera solidario con la idea de España.

A partir de ese momento, la burguesía catalana no dudó en apoyar a la monarquía, hasta el punto de que en 1926, los herederos del Vizconde de Güell, el gran impulsor del catalanismo, regaló su Palacio de Pedralbes a la monarquía de Alfonso XIII e hizo algo más. En los jardines del palacio se encontraba un fuente romántica diseñada por Gaudí en un paraje adornado por la reproducción de una estatua con la cabeza de un emperador romano, una fuente con un caño forjado con forma de dragón (el dragón Ladón que en el poema de Verdaguer “L’Atlántida”, custodia el Jardín de las Hespérides) que manaba sobre una fuente de mármol que mostraba un relieve con las cuatro barras catalanas. Al regalar el palacio, los Güell, intentaron borrar cualquier rastro de catalanismo del lugar y destruyeron a martillazos la pila de mármol y las barras catalanas que luego resultarían cubiertas por la maleza hasta ser halladas en tal estado en los años 60 y restauradas definitivamente en los 90). De esta manera la burguesía catalana estaba dispuesta a renunciar a sus ideales de “construcción nacional de Catalunya” si ello debía de servir para una mejor defensa de sus intereses y para que el Ejército Español constituyera la punta de lanza contra la clase obrera insurgente.

Tal es el punto al que queríamos llegar

                                             *    *    *

Los paralelismos con nuestro tiempo son los justos para quien quiera verlos. En los últimos 30 años, la configuración de Catalunya ha variado extraordinariamente. No solamente llegaron 2.000.000 de emigrantes del resto del Estado en la postguerra y hasta finales de los años 70, sino que luego llegó 1.300.000 inmigrantes especialmente marroquíes, pakistaníes y subsaharianos. La demografía catalana a partir de los años 60 fue descendiendo y hoy es la más baja del mundo, mejorada algo por la aportación de la emigración interior y disparada por la inmigración exterior. El primer nacido en 2009 en cada una de las cuatro provincias catalanas fue hijo de extranjeros (colombianos, uruguayos y marroquíes). Desde 2000 este hecho no era nada nuevo.

La burguesía catalana ya no detenta una posición preeminente en una industria textil deslocalizada  primero a Marruecos y luego a China. Galicia produce hoy más textil que Catalunya. Una tras otra, las grandes firmas de la industria catalana van desapareciendo o simplemente cambian su accionariado y terminan en manos no-catalanas. A partir de la postguerra y en los años 50 se creó una nueva burguesía sobre el eje de la construcción (ya entonces, muy frecuente "obra pública") y la hostelería. Las huelgas de los años 70 hicieron que buena parte de los dineros de la burguesía se orientaran hacia la especulación bursátil. La figura del “viajante de comercio catalán” desapareció en España, a pesar de que hoy el Estado Español sigue siendo la principal fuente de clientes de los bienes y servicios catalanes.

Ya no hay agitación obrera. A partir del “extraño caso” del incendio de la Sala de Fiestas Scala tras una manifestación de la CNT, el anarcosindicalismo resultó completamente barrido de la escena laboral catalana sin conservar absolutamente ningún feudo. Su hegemonía fue sucedida por sindicatos domesticados a base de subsidios. Tanto el PSUC como la Federación Catalana del PSOE (anterior a la fundación del PSC), asumieron el catalanismo como reivindicación durante el franquismo, no tanto por identidad con sus fines históricos, como por el hecho de que buena parte de sus cuadros eran hijos díscolos de la burguesía catalana, y, especialmente, por el anticatalanismo del que siempre hizo gala, incluso hasta lo patológico, el franquismo. Esto llevó al fenómeno actual en el que el 75% de la política catalana gira en torno al “hecho nacional”, pero esta omnipresencia del catalanismo está ensombrecida por la declinante demografía de los catalanes de origen y de los catalanes de adopción. Ahora ya no cabe decir como en los años 80 proclamó victoriosa aquella campaña de la Generalitat de Catalunya: “Som sis millons” (somos seis millones), sino que la población catalana está sobre 7.250.000 habitantes, no por crecimiento de la etnia autóctona, sino por llegada de inmigrantes.

Estos inmigrantes tienen una característica más acusada que en el resto del Estado: en efecto, mientras que en Madrid la inmigración andina y europea del Este, siempre ha sido mayoritaria, en Catalunya, la propia Generalitat se encargó desde finales de los años 80 en estimular una inmigración que procediera especialmente del Magreb. Esta tendencia se sostenía  con el peregrino razonamiento de que si eran andinos, hablarías castellano, se entenderían con la población autóctona y, por tanto, no harían ningún esfuerzo por aprender el catalán. Si, por el contrario, hablaban árabe, estarían obligados a aprender el idioma autonómico para insertarse en el mercado laboral. De ahí que la Generalitat abriera en Rabat su primera delegación exterior y se la entregara a Ángel Colom, expresidente de ERC, ex dirigente de la Crida a la Solidaritat per la Llengua i la Cultura Catalanes y gay impenitente. Los buenos oficios de Colom generaron una riada de inmigración marroquí hacia España. Mientras que los pakistaníes llegaron por su cuenta desde mediados de los años 90, desviándose del que había sido su destino final hasta esa época (el Reino Unido). En cuanto a los subsaharianos ya estaban presentes en pequeños núcleos en el Maresme desde finales de los 80, cuando empezó a verse su presencia especialmente en los campos de cultivo. Todos ellos eran de religión islámica.

No fue sino hasta los primeros años del milenio cuando varios episodios empezaron a poner de relieve la naturaleza del nuevo problema. En los incidentes de Premiá de Mar desencadenados por la construcción de una nueva mezquita aborrecida por la población, emergió la figura de Josep Anglada y de la Plataforma per Catalunya en 2002. En ese momento se evidenció que la llegada de inmigrantes islámicos a Catalunya iba a traer problemas muy diversos a los que había acarreado la emigración interior del Estado en las décadas anteriores. La ocupación de la Iglesia del Pi en 2001 y de la Catedral en 2005, la expulsión de subsaharianos de la Plaza de Catalunya en el verano de 2003, los incidentes de Hospitalet en 2004, en Ca’n Oriach en 2000 y en otras ciudades catalanas, las declaraciones primero de Marta Ferrusola, esposa de Pujol y luego de Heribert Barrera, hasta ese momento presidente de ERC, así como la percepción cada vez más acusada de que se estaban formando guetos ante la mirada pasiva de las autoridades autonómicas y municipales, hicieron que en apenas 7 años el panorama y la diferencial demográfica catalana se alterara considerablemente.

La Plaza de Sant Jaume se encuentra entre el barrio del Raval y el barrio de la Rivera, las dos zonas más islamizadas de la ciudad. El parlament de Catalunya se encuentra al otro extremo de la Rivera. Por tanto, resulta absolutamente increíble que los diputados catalanes y las autoridades autonómicas no hayan advertido un cambio del paisaje que se concentraba precisamente en las inmediaciones de donde deberían ejercer su trabajo. Para colmo, a partir del barrio del Raval empezó a extenderse a inmigración como una mancha de aceite que hoy ocupa buena parte de la ciudad situada bajo la Gran Vía hasta el mar con prolongaciones en Hospitalet, Badalona, Santa Coloma, San Adrián, Sabadell, Tarrasa y todo el Alt y el Baix Llobregat. La importancia de la hostelería en Girona ha hecho que también esa provincia y algunas zonas agrícolas de Lleida y Tarragona hayan visto la llegada de una inmigración masiva… ¡que hoy en Catalunya tiene la tasa más alta de paro de toda Europa! Sí, porque, dramáticamente, Catalunya tiene hoy la mayor densidad de inmigrantes de todo el Estado, la mayor densidad de inmigrantes de toda Europa y la etnia autóctona la menor tasa demográfica autóctona de todo el mundo…

Pero eso no es todo: el carácter mayoritariamente islámico de la inmigración residente en Catalunya la hace, tal como se ha demostrado en todo el mundo, absolutamente inasimilable. Nadie, nunca, en ningún país, por democrático y liberal que sea, por progresista y generoso que demuestre ser, nunca la minoría islámica ha consentido ser integrada en otro cuerpo social. Las minorías islámicas, entran como un elemento halógeno que tiende a eternizar su presencia. A medida que pasa el tiempo, amparados en su demografía explosiva que contrasta con la catalana, van aumentando su presencia en barrios de población envejecida que, por algún motivo, poco tiempo después de la llegada de los primeros islamistas, va abandonando el barrio que, cada vez es ocupado por mas y más islamistas hasta, finalmente, convertirse en un gueto.

Mientras la población inmigrante no supera el 5%, precisan “integrarse”, aprender el idioma catalán, pero cuando se supera esa cifra y se crean los guetos (Catalunya está ya por el 20% de población inmigrante), la inmigración ya no tiene necesidad de integrarse en nada: viven en un enclave identitario situado en el territorio de otra nacionalidad. Es cuestión de tiempo que no exijan una completa autonomía y una total soberanía sobre lo que ocurre en su gueto. Este proceso ya se ha producido en casi 2.000 municipios franceses con mayoría inmigrante y desencadenó la “intifada” de noviembre de 2005.

Hoy, en Sallent y en algunas zonas de Catalunya, la inmigración llega incluso al 45%... La Generalitat no advierte que no se trata de una inmigración que venga con intención de integrarse como vino la emigración interior en los años 50-70, con la que, incluso en materia lingüística, existían una continuidad. Lo que existe con la inmigración magrebí, pakistaní y subsahariana es una brecha lingüística, religiosa, cultural y antropológica que explican el por qué todos los intentos de integración que, con muchos más medios a su disposición que los que es capaz de habilitar el Estado Español, no han logrado su objetivo. Catalunya no va a ser diferente, al menos en esto.

Por que sí hay otra diferencia sustancial que, por su paralelismo, remite a hace 100 años. Si en aquella época, el catalanismo debió renunciar a sus ínfulas independentistas y atenuar sus ímpetus nacionalistas se debió, como hemos vista exhaustivamente, a la actitud de una clase obrera bajo control de los elementos más radicales y turbulentos. Solamente el Ejército Español era capaz –como muy bien entendió la burguesía catalana- de asegurarle la integridad de sus negocios y la de sus exponentes. Ahora, la clase obrera catalana está minimizada en buena medida por los períodos de crecimiento económico que facilitaron el que la clase obrera cumpliera con su objetivo de clase: integrarse en la clase media. La crisis económica y la llegada masiva de inmigrantes junto con la deslocalización empresarial, han laminado extraordinariamente a la clase obrera, disminuyéndola en número. Por otra parte, la precariedad laboral y la amenaza de despido, junto con la traición de los sindicatos (verdaderas élites burocráticas obreras, sin gran contacto con el clima de las empresas, y que defienden solamente sus intereses individuales), ha cortado las uñas a la clase obrera que hoy, ni demuestran un ímpetu reivindicativo, ni mucho menos tienen una decidida voluntad de cambio social.

El problema en Catalunya ya no es socio-laboral, sino étnico-social: la actitud levantisca y agresiva de la clase obrera de principios del siglo XX, ha sido sustituida por un grupo étnico completamente diferenciado, frecuentemente hostil, verdadera bomba de absorción de recursos y ayudas sociales, permanentemente exigiendo discriminaciones positivas en detrimento de los grupos autóctonos, presupuestos para una “integración” que jamás se consuma y que, como corresponde a la característica propia hasta ahora de los nacionalistas, siempre exija más… pero ese más, nunca sirva para nada, ni nunca termine de saciar sus apetencias de exigir más todavía.

Catalunya va a pagar el error de sus autoridades de permitir deslocalización, abandono de las industrias tradicionales, admisión de más de un millón de inmigrantes en gran medida procedentes de países islámicos y de negarse a reconocer el error, especialmente, cuando en toda Europa ese error es suficientemente visible y en términos incluso mucho más moderados que en Catalunya. A decir verdad, la burguesía catalana es culpable: para la buena gobernanza de sus asuntos inmobiliarios y hosteleros, ha precisado mano de obra barata llegada en forma de inmigración. Ahora le tocará pagar la factura. Y la pagará caro.

Hoy, el proyecto catalanista está más embarrancado que nunca por dos motivos. No solamente porque la clase media catalana y la alta burguesía han perdido la exuberancia y la lucidez que tuvo hace cien años (y que estaba presente en las figuras de Cambó, Robert, Güell, Maragall, Verdaguer y tantos otros), habiéndose convertido más bien en una casta funcionarial amiga de hacer buenos negocios a la sombra del poder y para los que Catalunya es solamente la excusa emotiva y sentimental más fácil para excitar y atraer el voto de las masas autóctonas (una vez más, el patriotismo es el último refugio de los bribones), sino porque a pesar de la política del avestruz practicada por la Generalitat, lo cierto es que absolutamente nadie con dos dedos de frente puede considerar que la “integración” de los inmigrantes se cerrera exitosamente. La inmigración se va a convertir en Catalunya –se ha convertido ya- en un factor desestabilizante de impacto similar al que tuvo la clase obrera catalana hace 100 años.

Si sustituimos el terrorismo obrero por el terrorismo islámico, si sustituimos los suburbios en los que se gestó la huelga general de 1902 y la semana trágica de 1909 por los guetos donde la inmigración es ya hoy mayoría, si sustituimos el hacinamiento y las malas condiciones de los trabajadores de otro tiempo con las tasas de paro insoportables que registra la inmigración en Catalunya, si en lugar de centros de librepensadores, ateneos libertarios, círculos masónicos extremistas que abordaron hace 100 años la quema masiva de iglesias, por el anticristianismo y el desprecio que practica el islamismo hacia cualquier otra religión, veremos que la burguesía catalana sigue afrontando un riesgo sobre su cabeza: no es ya la clase obrera… sino la inmigración masiva.

Si ayer fue la ofensiva de la clase obrera lo que detuvo la profundización en la senda abierta por el Conde de Güell y la “renaixença”, ahora la inmigración es el elemento desestabilizante de la sociedad catalana y lo que frustrará definitivamente el proyecto nacionalista-socialista de una Catalunya que haya reducido al mínimo su vinculación con el Estado. Porque, a la vista de la demografía catalana, a la vista del crecimiento de la diferencial demográfica de la inmigración en Catalunya, a la vuelta de 15-20 años, dos quintas partes de los habitantes de Catalunya serán de origen magrebí, pakistaní o subsahariano.

Contrariamente a las esperanzas de algunos, la crisis económica, la recesión y la depresión, no harán que la inmigración retorne a sus países de origen (en donde la situación es todavía peor a causa de la ausencia completa de seguridad y coberturas sociales) sino que exijan más y más recursos para “integrarse”, hasta generar una situación explosivo en materia de orden público y seguridad ciudadana. Esto sin olvidar, que parte de la emigración interior que llegó en los años 50-70 retornará a su lugar de origen e incluso muchos de sus hijos a la vista de la presión de la inmigración.

Catalunya tiene hoy un gran problema que no es ni la financiación autonómica, ni su tasa de paro, ni siquiera la deslocalización empresarial, ni el que haya apostado en los últimos 15 años por unos sectores que hoy han dejado de funcionar o se están agotando (construcción y hostelería). El problema que Catalunya tiene por delante es la inmigración.
 
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Queda el ejército que hace 100 años “salvó” a la burguesía catalana de los envites del proletariado radicalizado. Siempre existe la posibilidad de que, una vez más, en el momento del desencadenamiento de una crisis similar a la que se produjo durante la intifada en Francia, intervenga y restablezca el orden en los guetos de la inmigración catalanes, antes de que recorran los cinco kilómetros que separan el Raval de Pedralbes…

Pero en esto radica la única diferencia con la situación de hace 100 años: ya no hay ejército en Catalunya, a pesar de ser región de frontera, a pesar de tener casi 300 km de costa, ya no hay absolutamente ninguna unidad operativa –repito, absolutamente ninguna- en el territorio catalán. En Barcelona, las únicas “unidades” militares son burocráticas, sin ninguna capacidad defensiva, ni mucho menos ofensiva. En cuanto a la Guardia Civil, el despliegue de los Mossos d’Esquadra la ha reducido a la mínima expresión… ¿Entonces?

Entonces es cuestión de tiempo que, o bien la burguesía catalana dé marcha atrás y acepte que debe “pagar” por su seguridad y de que en el territorio catalán hoy no existen ni fuerzas ni voluntades suficientes como para asegurar la respuesta ante un proceso insurreccional de una inmigración que puede estallar en función de su precaria situación económica, del primitivismo propio de sus países de origen y del elemento religioso islamista siempre dado a deslizarse por la senda del radicalismo.

A fuerza repetir los tópicos de “convivencia”, “integración”, “multiculturalismo” y de aspirar solamente a que los recién llegados hablaran en catalán (como si el contenido del Corán variara en su espíritu de expresarse en árabe a hacerlo en la lengua de Pompeu…), la sociedad catalana, salvo minorías hasta ahora muy exiguas, no está en condiciones, por sí misma, de afrontar una respuesta: allí donde la tensión es mayor, la voluntad de resistencia es menor. El pueblo catalán no es amante de los conflictos –eso lo sabe perfectamente la prensa catalana que ha evitado en todo momento aludir a Catalunya como problema e incluso de reconocer la existencia de algún problema en Catalunya- y, por tanto, no está mentalmente acondicionado para articular su propia defensa. Ocurrió en 1902-1909 y volverá a ocurrir ahora. Pero ya no hay ejército español en territorio catalán (algún ayuntamiento en la inopia se ha declarado pomposamente “zona desmilitarizada”… pero ha evitado declararse “zona desislamizada” y es aquí donde existe el riesgo), ni siquiera la burguesía catalana está dando los pasos para pactar con el Estado Español las condiciones para su seguridad.

Una “bullanga” protagonizada por inmigrantes puede destruir en apenas una hora los edificios administrativos de la Plaça de Sant Jume, el Ayuntamiento y la Generalitat y puede marchar sobre el Eixample, Sant Gervasi y Pedralbes en otra hora más…  Otra más y una eventual revuelta alcanzaría Sant Cugat y las zonas de refugio de la burguesía. Hora y media más y Monserrat podría ser convertido en Mezquita y la República Islámica con capital en Sallent y una jaima instalada en el Pati del Tarongers como centro del nuevo califato donde se firmaría la implantación de la sharia… Exageramos, naturalmente, pero no tanto. El riesgo existe y no hay defensa posible. Incluso la intervención de unidades de élite aerotransportadas tardarían un par de días en llegar y un motín en los guetos islamistas tendría capacidad suficiente para parar a los Mossos, si es que la Consellería de Interior apostara por movilizarlos.

Una perspectiva de este tipo podría no desencadenarse inicialmente en Catalunya sino en cualquier zona del arco mediterráneo que va desde Génova hasta el Delta del Ebro. Es posible, incluso, que una repetición de la intifada del 2005 en Francia terminará generando un efecto contagio en la zona mediterránea en la que están anidados contingentes de inmigración magrebí extraordinariamente elevados.

Hay que dudar de la combatividad y eficacia de los Mossos d’Esquadra a la hora de contener motines. Hasta ahora esas cualidades han resultado inéditas. Por lo demás, no puede olvidarse que los Mossos son un cuerpo surgido –a diferencia de la Guardia Civil-, no en función de un ideal de defensa de la sociedad, sino con el incentivo de unos cientos de euros más de salario fijo y estabilidad en el empleo en tiempos de precariedad laboral y salarios bajos. A lo que se añade que en el momento de escribir estas líneas, la Consellería de Interior está en manos seguramente del personaje más inadecuado para el ejercicio de ese cargo: en manos de un Joan Saura, máximo pope del multiculturalismo, la tolerancia, apóstol de la integración y progre entre los progres y gran timonel del mestizaje etno-cultural… es decir, el tipo de personaje mas ciego que pueda existir.

Ya se sabe que la historia se repite, en ocasiones como sainete y en otras como tragedia.

Sea como fuere el resultado de este conflicto cuyo riesgo hemos intentado exponer con brevedad va hacer que la situación en Catalunya cambie extraordinariamente en los próximos diez años. A la vista de la indefensión de Catalunya ante un conflicto de este tipo, la burguesía catalana debería realizar un gesto de realismo:  reconocer que está ante el mayor de los riesgos. Hablar catalán no basta para integrar a 1.250.000 inmigrantes llegados especialmente de países islámicos. Si alguien lo creyó, no es quizás este el mejor momento para las recriminaciones, pero si la hora de las rectificaciones.

La burguesía catalana ha perdido la memoria de su historia reciente y es incapaz de extraer conclusiones y anticiparse a los conflictos como hicieron sus abuelos, quienes construyeron verdaderamente Catalunya. Ensimismados en sus ensoñaciones nacionalistas no advierten el riesgo que su exigencia de máximos beneficios, salarios bajos y “monocultivos industriales” (construcción, hostelería y turismo, los mismos que en Andalucía...) han generado. Y eso, Catalunya lo pagará.

El pueblo de Otger Khatalon y de los nueva barones de la fama, la saga del buen Rey Jaime, de los almogávares y de los defensores de los baluartes de la Ciudad Condal en 1714, los que respondieron a la Convención francesa invadiendo el Rosellón y la Cerdaña, los que respondieron masiva y popularmente en la “guerra del francés”, en el Bruc y en Girona, los que marcharon a Maracaibo y La Habana, los que modelaron el Eixample y sembraron  la cuenca del Llobregat de Colonias Textiles, son hoy un recuerdo, apalancado en inversiones bursátiles, en finanzas volátiles, o controlando desde sus mansiones a sus inmobiliarias y a sus cadenas hoteleras…

Hasta ahora en Catalunya se decía que los abuelos forjaban las fortunas, los padres las acrecentaban y los hijos las dilapidaban. En cierto sentido así ha sido: hoy son pocos los nombres en otro tiempo ilustres del empresariado catalán los que tienen vástagos en activo. La mayoría o vive de rentas o se dedica simplemente a la tarea especulativa. Pero es la primera vez en el que la ceguera de la burguesía catalana y de su clase política está a punto de liquidar definitivamente a la tierra catalana.

© Ernest Milà – Infokrisis – Infokrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar procedencia.

Catalunya hace 100 años

Catalunya hace 100 años

Infokrisis.- Repasando algunas notas que tomamos para la elaboración de nuestro libro Gaudí y la Masonería, hemos encontrado algunos paralelismos entre la situación de Catalunya a principios del siglo XX y la que se da en estos momentos. Se trata, por supuesto, de generalidades pero que a principios del siglo XX frustraron el proyecto nacionalista moderado y lo volverán a frustrar en el siglo XXI… e incluso es posible que la cosa termine todavía peor, a la vista de que hace 100 años existían cabezas preclaras en el nacionalismo y en el regionalismo catalán y en la actualidad brillan por su ausencia.

Incluso determinados historiadores catalanes (Antoni Jutglar, Vicens Vives) y extranjeros (Pierre Vilar) sostienen una tesis contraria a la línea habitual de interpretación de la Guerra de Sucesión; para ellos, el Decreto de Nueva Planta y la abolición de los fueros de Catalunya y la derrota del bando austriacista, lejos de ser una tragedia, suponer una tragedia “representó paradójicamente, una etapa positiva para Catalunya” (Antoni Jutglar, “Els Burguesos catalans”. Barcelona 1966). Si no fuera por el origen catalán de Jutglar y por su prestigio como historiador, es posible que la frase fuera tomada como simplemente provocadora, pero la explica un poco más adelante: “insospechadamente de la nueva orientación borbónica, que no solamente obligaba a los catalanes a mirar hacia el futuro y les liberaba de las trabas paralizadoras de un mecanismo legislativo inactual, sino que ofrecía a Catalunya las mismas posibilidades que a Castilla en la monarquía común. Pacificado el país definitivamente, por la requisa general e armas (fue esta la medida más sentida de la época) pudo dedicar íntegramente sus energías al trabajo. De este período arranca el tópico ritual para referirse a los catalanes”… ese tópico es, sin duda “Los catalanes, de las piedras sacan panes”.

Jutglar, por lo demás, no fue un “historiador franquista”, sino más bien alineado con la oposición democrática, amigo íntimo de algunos personajes de la gauche divine de la época, ex militante del Frente de Liberación Popular y fundador del Sindicato Democrático de Estudiantes de Barcelona. Se le ha definido como marxista antidogmático, pero también como nietzscheano. Herético se preocupó de señalar que la burguesía catalana siguió el concejo dado por Cambó desde Buenos Aires en plena guerra civil: “Cuideu en Franco” (cuidad a Franco)… Esa burguesía, a partir del 20-N del 75 pareció como si jamás se hubiera entendido con Franco y hubiera militado en la oposición democrática, cuando en realidad fue todo lo contrario. Hasta mediados de los años 50, la burguesía catalana entregó a sus hijos al Frente de Juventudes para que hiciera de ellos funcionarios del régimen. Luego, las cosas cambiaron, pero lo que no cambió fue la opinión de gente como Jutglar, observador impenitente de los rasgos de esa burguesía que construyó Catalunya. Por todo ello la opinión de Jutglar (y también la de Vicens Vives que opinaba exactamente lo mismo) no es sospechosa de “españolismo”, ni mucho menos de “franquismo”.

A decir verdad, cuesta poco demostrar esta tesis: fue a partir del Decreto de Nueva Planta cuando Catalunya, es cierto, ve disueltos sus órganos de autogobierno. Pero también es cierto que en ese momento se abre el comercio catalán hacia América y como resultado se producen las primeras acumulaciones de capital que generan el nacimiento de la industria catalana, algo completamente inexistente antes de 1714. La relación catalana con el textil se inicia en 1741 con las primeras hilaturas de algodón, entre 1745 y 1760 se botan naves de cabotaje y se inicia un moderno comercio marítimo. Barcelona en 1760 tiene ya un puerto que puede rivalizar con otros europeos. El calzado se implanta en Barcelona ciudad y en Sitges y es famoso que hacia finales del siglo de esas factorías se exportaban 700.000 pares de calzados cada año, cuando 80.000 catalanes (¡muchos más que ahora!) participaban ya en la industria textil.

Esto es hasta tal punto así que Marcelo Capdeferro en su “Otra historia de Catalunya” (ediciones Acervo, 1985) afirma sin dudar: “Puede decirse que cuando Catalunya dejó de hacer política y fue privada de sus anacrónicas instituciones, se operó un renacimiento económico”. A partir de ahí nació una generación de industriales, educados en buena medida en Inglaterra, que operaron el milagro económico catalán del siglo XIX. Ese milagro tuvo reveses: la “guerra del francés” (en la que Catalunya rechazó la tentación napoleónica de integrarse en Francia a cambio de oficializar el uso del catalán y de reconocer las instituciones tradicionales), la pérdida de las colonias y el desbarajuste político del “estúpido siglo XIX”. Pero en 1827 volvió a aparecer un reverdecimiento industrial y en 1832 supuso una revolución la introducción del primer telar mecánico en la Ciudad Condal.
 
En ese tiempo aparece una contradicción entre la burguesía catalana y la del resto del Estado. Mientras la catalana es “proteccionista”, la otra es profundamente liberal. El capitalismo catalán en la época es proteccionista, paternalista y, como el vasco, profundamente católico. En ese período, en el resto de España –salvo en Euskalherria- embarranca la industrialización y, acaso, por eso, la burguesía tiene otro aroma completamente diferente generando una clase funcionarial, militar y política, mientras que en Catalunya el modelo para la educación de los hijos de los burgueses es convertirse en “industrial”.

Los inicios del maquinismo hicieron que el mercado laboral sufriera un ajuste brutal a finales del primer tercio del siglo. Un telar mecánico dejaba sin empleo a 19 trabajadores. Como ya había ocurrido en Inglaterra, se produjo una reacción violenta contra el maquinismo: la fábrica “El Vapor” de Sans, fue incendiada por los trabajadores que percibían en la máquina un elemento “antisocial”. Esto generó una polarización de la sociedad catalana: burguesía conservadora y proletariado progresista. Entre 1835 hasta 1845, se sucede un largo período de agitación social en el que el fenómeno característico son las “bullangas”, revueltas populares instigadas por elementos difícilmente identificables pero que parecían vinculados a grupos masónicos, o carbonarios y comuneros reorganizados dentro de ligas socialistas utópicas.
 
La ausencia casi total de carbón y hierro, hizo que Catalunya no pudiera tener una industria variada. De haber existido minas de estos minerales, sin duda, Catalunya hubiera alcanzado un desarrollo industrial como los grandes centros europeos, en lugar de especializarse en el textil. También floreció la industria química, se dieron los primeros pasos para la construcción de una red ferroviaria pionera en España y, sobre todo, emergió la importantísima figura del “viajante de comercio”, especie de embajador de la industria catalana en el resto de España y responsable de la conquista de la conquista de esos mercados peninsulares.

Al término del período de las “bullangas” sociales ya se han gestado las primeras grandes acumulaciones de capital y formado los primeros bancos específicamente catalanes y las empresas de promoción industrial. En 1879 se funda el Fomento del Trabajo Nacional y poco después, antes de la Exposición Internacional de Barcelona, la Cámara Oficial de Comercio, Industria y Navegación. La industria catalana iba viento en popa... y el movimiento obrero también.

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La llegada de los borbones y la nueva legislación había hecho que los gremios tradicionales gestados en la Edad Media y que detentaban la exclusiva para el ejercicio de sus profesiones vieran inicialmente como se obstaculizaba su trabajo y, finalmente, resultaran abolidos por las Cortes de Cádiz y, tras un breve período de reverdecimiento, el “trienio liberal” (1820-1823) los terminó suprimiendo por completo, tal como habían hecho la Revolución Francesa en 1791 mediante la Ley Chapellier o Inglaterra en la misma época. Incluso en la Confederación Germánica se suprimieron las Guildas aunque bastante más tarde y el mismo Pio VII hizo otro tanto en los Estados Pontificios. A partir de entonces no existió una organización de defensa, cooperación y  solidaridad que encarnara a los menestrales y a los trabajadores.

A mediados del siglo aparecen los primeros precedentes de los actuales sindicatos en Barcelona antes que en cualquier otro lugar de España. Se trata de la Asociación Mutua de Obreros de la Industria Algodonera fundada en 1840 por Josep Muns. Cuando esto ocurría ya estaba claro que la cooperación que habían tenido burgueses y proletarios en el desencadenamiento de las revoluciones liberales se había roto: los burgueses buscaban la “libertad” (especialmente en materia económica y para acceder a los mecanismos de poder en tanto que clase hegemónica) y los trabajadores buscaban la “igualdad”. Ya en la revolución francesa aparecen algunas tendencias “comunistizantes” (la de Graco Babeuf, especialmente), pero es más tarde cuando aparece toda una corte de teóricos disidentes del modelo democrático-burgués: son los socialistas utópicos, Saint-Simon, Owen, Fourier, Pierre Leroux, Blanquí, Compté (véase a este respecto el maravilloso libro de Saranne Alexandrian El socialismo romántico, Laia, Barcelona 1982). En 1841 aparece de la mano de Owen el término “socialismo” y siete años después el Manifiesto Comunista y la Primera Internacional.

El socialismo utópico en España había penetrado a través de Catalunya por dos vetas: determinadas corrientes de la masonería y por la secta fundada por Etienne Cabet, autor de Viaje a Icaria, que influyó decisivamente en el núcleo de Narciso Monturiol, Abdón Terradas, Anselmo Clavé (que por lo demás, eran también masones). La Avenida Icaria de Barcelona queda como recuerdo y tributo a este grupo que influyó extraordinariamente en el segundo tercio del siglo XIX catalán. Sin embargo, este grupo no identificaba muy bien la esfera de lo social de la esfera política. Creados inicialmente para responder a las reivindicaciones sociales de los trabajadores, estos grupos se enzarzaron pronto en discusiones políticas que alarmaron a las autoridades. Estas respondieron con la represión y, pronto, la clase obrera catalana se declaro, primero republicana y luego anarquista.

En 1854 se crea la “Unión de Clases” en Barcelona, como primer intento de unir distintas sociedades obreras, pero las convulsiones políticas posteriores hicieron que todos estos intentos se situaran al margen de la legalidad de la época. En ese período y hasta el final del segundo tercio del siglo XIX, lo esencial de la organización obrera en Catalunya se plasmó en sociedades cooperativas que florecieron en todos los centros industriales. En 1868 un obrero catalán, Antoni Marsal, participó al lado de Bakunin en el III Congreso de la Internacional Obrera. El líder anarquista ruso, percibiendo que en España había un buen campo para la difusión de sus doctrinas envió a los franceses Eliseo Reclus (masón), Aristides Rey y al italiano Giuseppe Fanelli (antiguo carbonario). De sus gestiones en España surgió la Federación Obrera Regional de España. En mayo de 1869 se constituyó oficialmente en Barcelona la sección de la AIT. Desde el principio, los delegados que esta organización envía a los distintos congresos de la internacional forman parte de la tendencia bakuninista. Cuando los miembros de la tendencia marxista organizada en España por Paul Lafargue pretenden implantarse en España, son expulsados de la organización fundando en Madrid (dato importante) la Nueva Federación Madrileña que, desde el principio contó con el apoyo de Marx.

Esta génesis hace que el movimiento obrero catalán, mucho más numeroso, estuviera desde su origen controlado por bakunistas, cooperativistas y, finalmente por anarco-sindicalistas, mientras que el madrileño, más débil, estuvo más cerca del marxismo y del socialismo científico. Este rasgo duró hasta el final de la guerra civil.

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Si esta es la evolución de la clase obrera catalana, la evolución de la burguesía es, así mismo diferente a la del resto del Estado. La historiografía catalana establece un período arbitrario y muy discutible que se inicia con la publicación de Oda a la Patria del carbonario Bonaventura Carles Aribau y termina con los Juegos Florales de 1877 en los que L’Atlántida de Verdaguer obtiene la “flor natural” para definir lo que se conoce como la “ranaixença catalana” (renacimiento catalán). Esta Renaixença se realiza en torno a la lengua, habida cuenta de que en Catalunya no existe ni un Rh específicamente catalán, ni un cráneo catalán, ni siquiera unos límites geopolíticos para el “espacio catalán”. Es la lengua lo que define, para la Renaixança, lo catalán.
 
A principios del siglo XIX, la Universitat de Cervera, a donde Carlos II trasladó los Estudios Centrales de Barcelona como castigo a la ciudad, contaban con una buena corte de intelectuales catalanes que se expresaban habitualmente en castellano y que, en rigor, pueden ser considerados como precursores de la Renaixença: Campany, Bofarrul, Cabanyes, Torres Amat y el mismo Jaume Balmes. La propia Universitat de Cervera se convirtió en centro de estudio de la historia y el derecho catalán.

Seguramente, todo esto hubiera tenido una importancia limitada de no haber sido por la irrupción de un verdadero signo de los tiempos que marcó buena parte de la primera del siglo XIX: el romanticismo. Impulso confuso, desordenado, a menudo caótico, siempre irracional, absolutamente emotivo y sentimental, el romanticismo suponía una mirada hacia atrás, un idealismo exaltado, una melancolía triste y una tendencia indudable por lo pasional y lo fantástico. Inicialmente, esas teorías son asumidas, entre otros, por Aribau, quien funda, con sus amigos carbonarios italianos exiliados, la revista luego aparecerán El Europeo,El Vapor en la que se publicará la Oda a la Patria. Inicialmente, esas ideas románticas se expresan en castellano, pero en 1843 aparece la primera revista en catalán: “Lo verdader catalá” y en 1859, Milá i Fontanals restaura los Juegos Florales… tal como había hecho mistral en la Occitania francesa. Es en ese momento en el que se inicia verdaderamente la “renaixença”. La primera organización político-cultural que asume sus tesis es “Jove Catalunya” que, no en vano, lleva el mismo nombre que las asociaciones carbonarias fundadas veinte años antes por Giusepe Mazzini: Joven Italia, Joven Polonia, Joven Alemania, Joven Inglaterra (a la que perteneció D’Israeli), Joven España (a finales de los años 20 del siglo XVIII) y, federándolas, Joven Europa. Ya en Jove Catalunya encontramos a los personajes que luego, en su madurez, se dedicarán “hacer país”, en especial a Eusebio Güell, hijo de indianos, multimillonario y Vizconde de Güell.

Eusebio Güell dedicará toda su vida y una parte de su fortuna a impulsar el renacimiento cultural catalán. Financiará los Juegos Florales, subvencionará incluso la creación de una “ópera catalana” para cerrar el paso a la influencia wagneriana que había calado según él demasiado profundamente en la burguesía catalana y en su “templo” del Liceo. Impulsará una “arquitectura nacional de Catalunya” con Domenech i Montaner (que en realidad no dejó de ser una copia servil de Viollet le Duc), Gaudí (con sus desmadrados y/o personalísimos conceptos estéticos) y su maestro Elías Rogent. Subvencionará los trabajos de Maragall y Verdaguer para crear a partir de leyendas olvidadas una verdadera mitología catalana.

En nuestra obra “Gaudí y la masonería” seguimos con mucho detalle todo este proceso de “construcción nacional de Catalunya” abordado por el Conde de Güell y a ella remitimos. Baste decir que la impronta “romántica” estuvo presente con todo lo que ello implicaba. En el acto de apertura de los Juegos Florales de 1901, el Conde de Güell –que a fin de cuentas era quien pagaba el sarao- tomó la palabra en el discurso inaugural sosteniendo que el catalán no desciende del latín, sino del retho-romanche (dialecto hablado en los Alpes Rhéticos que tiene una musicalidad que recuerda a la entonación catalana, si bien aquí empieza y terminan todas las similitudes), sostenía Güell en aquella ocasión –tenemos el texto original de la conferencia- que el catalán era anterior al latín y negaba su condición de lengua romance. La enormidad lingüística, ni se sostenía entonces, ni mucho menos ahora, cuando los estudios filológicos ya han demostrado hasta la saciedad que el catalán es una lengua hispano-romance (y no franco-romance como todavía hoy sostienen algunos catalanistas radicales a fin de evitar al máximo el enganche con “lo español”). La enormidad de Güell no fue obstáculo como para que la crema de la intelectualidad catalana de la época aplaudiera a rabiar… pues no en vano estaba, en gran medida, subvencionada por Güell (y ya se sabe el dicho catalán de “qui paga, mana”, el que paga, manda).

Teorías como esta, o como los poemas de Verdaguer y buena parte de la obra de Maragall, entran dentro de los parámetros románticos. Güell, finalmente, aprovechó el hecho de que el clero catalán (de origen integrista, tradicionalista y carlista) apoyaba la renaixença para situar a la iglesia catalana de su parte. De hecho, la construcción misma de la Sagrada Familia obedeció a este principio político-cultural: Güell intentaba remodelar Barcelona, creando un nuevo centro de la ciudad en ruptura con el centro histórico. La Sagrada Familia debía ser el centro del centro de la nueva ciudad y para ello, a partir de 1890, multiplicó sus colectas y donaciones consiguiendo transformar el proyecto de templo expiatorio que, inicialmente, había salido de los sectores católicos integristas y tradicionalistas, hacia los sectores católicos comprometidos con la ranaixença.

A pesar de los orígenes carbonarios del conde de Güell, sus puntos de vista cambiaron extraordinariamente cuando dejó atrás su juventud y se convirtió en la desmesurada herencia de su padre (Antoni Güell i Ferrer) que aumento exponencialmente. Tras la experiencia de Jove Catalunya, Güell –y, por tanto, el movimiento que encabezaba- derivó hacia el conservadurismo regionalista. Eso hizo que se sumaran a él los “provincialistas” que habían aparecido en el tradicionalismo español en la década de 1820-1830. Entre los “provincialistas” y la Iglesia existía un estrecho nexo de unión. Al advertir durante el período de las “bullangas” que los “progresistas” la emprendían contra los templos y conventos, la Iglesia empezó a utilizar en sus sermones y en sus documentos el catalán. La violencia de las “bullangas” hizo que la inmensa mayoría del clero catalán asumiera el tradicionalismo y el integrismo. Así pues, a medida que fue avanzando el siglo, la renaixença tendió a identificarse con el conservadurismo, mientras que los liberales catalanes (ahora es Jutglar quien lo afirma) “trabajaban en un sentido contrario, emperrándose en la realización de un unitarismo centralista y jacobino que representaba para Catalunya, ente otras cosas, la división en tres o cuatro provincias”.

La aparición en la segunda mitad del siglo XIX de dos fenómenos políticos, el federalismo y el particularismo terminó por definir el cuadro sobre el que podría afirmarse la doctrina de la burguesía catalana: el regionalismo. Los “cabetianos” de Monturiol y Abdón Terradas habían evolucionado hacia el federalismo socialista. Sin embargo el gran impulso al federalismo vino de Pi i Maragall, Figueras, Salmerón, Valenti Almirall, etc, y personalidades culturales como Anselm Clavé y Serafí Pitarra. Los federalistas catalanes mantuvieron durante un tiempo la esperanza en que el general Prim, reusense y partidario del proteccionismo, asumiría sus tesis, pero la constitución de 1869 decepciono sus esperanzas y, a partir de entonces, las filas federalistas catalanas se orientaron hacia el regionalismo. Almirall fue de los que buscaron nuevos horizontes en lo que él mismo llamó “paricularismo” sentando directamente las bases para el alumbramiento del catalanismo político. Almirall era federalista… asimétrico, sostenía que el “particularismo” solamente se dirigía a regiones con características propias muy acusadas. Sostenía además que su particularismo era más amplio que el federalismo porque en aquel cabía el independentismo. Almirall durante su juventud fue amigo del Vizconde de Güell, pero su evolución no fue paralela a la de este, acaso porque Güell tenía muchos más negocios que defender y los sabía vinculados… a España. De ahí que mientras que de Güell partió un regionalismo de derechas (que luego encarnó Cambó y hasta no hace mucho, Pujol), siempre existió otra concepción más próxima a la izquierda y más radical en sus planteamientos (que encarnó primero Almirall, luego Maciá y, casi como caricatura, actualmente Carod).

Sin embargo, frente a estos dos bloques de la burguesía catalana, en frente formaba una clase obrera encuadrada progresivamente por el anarcosindicalismo. Ambas fracciones, casi como en una traslación de manual de la lucha de clases, terminaron chocando y el desenlace de este choque tiene mucha importancia para los paralelismos que podemos establecer con nuestro tiempo.

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