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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

INTERNACIONAL

La crisis de la U.E. y lo que representa para el futuro

La crisis de la U.E. y lo que representa para el futuro Redacción.- El NO francés y holandés ha precipitado la crisis de la UE. Y esto ha generado un cambio completo del entramado de alianzas interiores entre los Estados de la Unión. En este nuevo contexto, previsible, por lo demás, la España de Zapatero se ha quedado sola. Vale la pena conocer la nueva situación generada y las repercusiones que va a tener para España en los próximos años. Que no van a ser, precisamente, pocas, sino muchas e indeseables.

De la precipitación española al no francés

Zapatero intentó dar el “campanazo” en la UE siendo el primero que convocaba un referéndum Pero el referéndum español, lejos de ser un triunfo personal de Zapatero ha constituido otro de sus gestos habituales gestos precipitados exteriores. No solamente el porcentaje de votantes estuvo por debajo del 50%, sino que además, el número de sies fue anormalmente alto. Ahora sabemos lo que ocurrió: que el pueblo español voto DESINFORMADO. En un referéndum de este tipo, lo normal es que el convocante (el gobierno), facilite a la ciudadanía un ejemplar del texto sometido a votación. En este caso esta exigencia no estuvo presente. Salió el SI porque, la “tradición democrática” española hace que dentro de los partidos políticos el debate sea siempre inexistente y, nadie, en ninguna de las dos formaciones mayoritarias, tuvo arrestos para oponerse a la línea de las direcciones popular y socialista.

Pero cuando Francia dijo no y el no fue amplificado, posteriormente, por Holanda, esta política de “prestigio” de Zapatero hacia Europa, se desmigajó en pocos días. Ahora sabemos lo que estaba en juego y lo que se escamoteó al electorado español: no se le dijo que el Tratado implicaba la posibilidad de ingreso turco en la UE, no se le dijo que consagraba el liberalismo salvaje, la desprotección a los derechos cívicos y situaba a la Unión dentro del contexto globalizador mundial… lo cual, no puede hacer, a corto plazo, sino debilitarnos.

En Francia hubo un debate. El propio partido socialista, facilitó un debate interior. Además, fuerzas políticas de izquierdas y derechas, manifestaron su hostilidad al SI. Lo importante es que hubo debate: se sabía lo que se iba a votar, la clase política había estudiado el tratado constitucional y, una parte, lo rechazó. En España, no solamente el debate público fue escamoteado, sino que muchos políticos representativos alardearon públicamente de desconocer aquello que iban a votar.

Lo que Zapatero creía que iba a ser un paseo triunfal, se ha convertido, a partir de ahora, en un calvario.

La política de Zapatero en relación a Europa

La política de ZP ha consistido, desde su primer momento, en apostar por la “pancarta” (esto es, proclamar, inicialmente, un antiamericanismo y, posteriormente, una alineación junto al eje franco-alemán, para salvaguardar la “independencia de Europa”). Zapatero se equivocó en todo.

En primer lugar, se equivocó en pensar que estaba tratando con “Francia” y “Alemania”; error imperdonable, porque en realidad, estaba tratando con Chirac y Schröeder. ZP no supo advertir el drama de sus dos interlocutores en Europa, aspiró, pretenciosamente, a ser el “tercer grande”. Si Azanar se había fotografiado junto a Blair y Bush en las Azores, él, ZP lo hacía con Chirac y Schröder a la sallida del Elíseo. Pero había una pequeña diferencia.

Tanto el líder francés como el alemán, son políticos declinantes, políticamente de la fosa. Schröder ganó de milagro las elecciones alemanas de 2001 (gracias al incidente climatológico de una inundación en la que demagógicamente “dio el cayo”, siendo recompensado por el electorado). En cuando a Chirac, llegó al Elíseo teniendo como adversario a Le Pen y estando sostenido por la totalidad de los partidos políticos desde el trotskysmo hasta la derecha fronteriza con Le Pen. Ni Schröder ni Chirac contaban con una posición fuerte en sus respectivos países.

Luego vino la guerra de Irak que dio la sensación de que la población europea estaba unánimemente detrás del eje Chirac-Schröeder. Pero eso duró poco tiempo: cuando se restableció la normalidad, se evidenciaron los problemas de la construcción europea y el primero de todos, fue la ampliación, drástica, excesiva, poco meditada, aventurerista y conflictiva que incorporó de una tacada a diez países del Este, todos ellos con economías débiles, a la UE.

Zapatero es culpable de haber hecho política de pancarta cuando tocaba hacer una reflexión mucho más profunda sobre lo que estaba ocurriendo en Europa entre el verano de 2002 (cuando se fragua el ataque a Irak) y el mayo de 2005 (no franco-holandés). Para colmo, olvidó otro dato esencial: en junio de 2005, Blair ocuparía la presidencia rotativa de la UE. Y Blair acababa de ganar –por goleada- las elecciones inglesas. De todos los líderes europeos, es, en este momento, el que se asienta sobre una posición política más estable. Todavía resuenen las palabras de Bono en la ejecutiva socialista de febrero de 2003, cuando los micrófonos, en un descanso en la reunión, preguntó: “Y Blair ¿de qué va el gilipollas ese?”, frase que pasó a los informativos de todo el mundo, incluida la BBC.

El problema europeo en España

Hace seis meses sosteníamos que la racionalidad implicaba votar nulo a la constitución europea, a pesar de que, finalmente, hicimos campaña por el NO. España ha sido, sin duda, uno de los países más beneficiados con la adhesión a la UE. En primer lugar por que se hizo en un momento en el que todavía no existía aglomeración para entrar, hace 20 años. En segundo lugar por que se ha beneficiado extraordinariamente de las ayudas y los recursos de la UE. No tuvimos un “Plan Marshall”, pero hemos tenido veinte años de ayudas de la Unión.

Ciertamente, los sucesivos planes de reconversión y ajuste, sugeridos por la UE, a cambio de los fondos, han provocado la desaparición de sectores estratégicos de nuestra industria e incluso el cierre de la casi totalidad de minas del país, la reducción de astilleros a una pálida sombra de lo que existía en el 75, pero, en general, para el conjunto de la sociedad española y, especialmente, para las regiones más deprimidas, el ingreso en la UE ha sido globalmente positivo. De ahí que votar NO, equivalía a rechazar lo que ha contribuido a estabilizar nuestra economía definitivamente, desde que en 1976-77, el proceso inflacionista se disparó. Si en España, se ha podido reducir los tipos de interés, si se ha contenido la tasa de paro y se han vigorizado nuestras exportaciones, es gracias a la inyección de fondos de la UE.

No es lo mismo votar NO desde Francia o Alemania (que han tenido que pagar la factura del desarrollo español, como Schröder se encargó de recordar a Aznar en lo más agrio de la polémica sobre Irak), que votar NO desde España, uno de los grandes beneficiarios de la UE.

Pero el problema es que Zapatero se preocupó de modificar los parámetros para establecer el PIB español… resultó que, sobre el papel, somos bastante más ricos de lo que nos pensábamos. Así, oficialmente, el PIB español está separado solo un 2% del europeo… con lo cual las ayudas de la UE cesan de recibirse drásticamente. Es evidente que si un español viaja a Europa occidental experimenta de la manera más viva que ese nuevo baremo para establecer el PIB es fraudulento, engañoso e inexacto. Pero la cosa no cambia nada el planteamiento: las mentiras estadísticas han beneficiado el cierre del grifo de fondos europeos.

El gobierno español, gran partidario de la ampliación insensata y aventurera, propagador de la entrada de Turquía en la UE (tanto Aznar como Zapatero), máximo valedor del eje Chirac-Schröder… de repente, se encuentra con que los líderes crepusculares europeos en los que ha depositado confianza, no mueven ni un dedo para defender el talón recibido por el Estado Español. Y no solo eso, sino que son los primeros en explicar que el talón debe cortarse bruscamente. Para colmo, Blair, la más sólido de las jefaturas europeas (Berlusconi es otro cadáver político) , “el gilipollas” de Bono, muestra una oposición todavía mayor al envío de fondos a España.

Lo técnicos del gobierno Zapatero empiezan a entrever lo que va a ocurrir en los próximos tres años. El presidente, por su parte, está todavía perdido en sus devaneos sobre el “diálogo de las civilizaciones”, el matrimonio-que-no-es-matrimonio gay y el debate autonómico, progresivamente más envenado. Pero el gran problema que tiene este país es que a la fractura social (del guerracivilismo al tema gay, del cambio de política antiterrorista a la barbaridad cometida en materia de inmigración), se une la fractura nacional que cuenta hoy con dos frentes abiertos (Catalunya y el País Vasco) y en apenas seis meses, previsiblemente, contará con la apertura del frente gallego… pero, todo esto, incluso, podría ser superado, si no fuera por que estas dos fracturas se van a dar sobre el trasfondo inquietante y demoledor de una crisis económica sin precedentes y en la que no vamos a poder contar con ningún premio de consolación, ni con ningún regalo desinteresado de la UE.

Si no hay inversión de la UE, el primer sector que se resentirá será la obra pública. Luego, la disminución de las subvenciones al campo, la eliminación de subsidios para distintos cultivos, generará la ruina de en torno a dos millones de campesinos que verán en la venta de sus tierras para la construcción de urbanizaciones, la única esperanza de futuro. Para colmo, el sector de la construcción de viviendas, que ha vivido en el año socialista su mejor momento especulativo, se calcula que recuperará un atisbo de normalidad para el 2007, lo que implica que los precios de la vivienda, deberán bajar necesariamente. Pero, si bajan, la construcción dejará de ser el refugio más seguro de capitales (negros o blancos) y esto ocurre en un momento en que la Bolsa da unos resultados extremadamente mediocres y las capitalizaciones bancarias o las inversiones a plazo fijo, igual que bonos, letras del tesoro, emitidos por el Estado, dan unos beneficios irrisorios.

Si a esto unimos la invasión de productos manufacturados allende los Urales, llegaremos a la conclusión de que el proceso globalizador dista todavía mucho de haber alcanzado sus últimas y fatales consecuencias.

Pero hay otro factor de inestabilidad creciente: en un país no puede insertarse un 12-14% de población inmigrante en apenas seis años, sin pensar que esto va a producir alteraciones sociales, económicas y laborales, drásticas. Esto ha ocurrido en España entre 1999 y 2005, en este terreno, los errores socialistas han sido, como mínimo de la misma magnitud que la falta de previsión del PP. Si bien, hay que reconocer que el “gran error”, la regularización masiva, ha correspondido a Zapatero. Todo esto ha creado una oferta laboral muy superior a las necesidades del mercado. Estos cinco millones de residentes extranjeros (3.500.000 legales y 1.500.000 ilegales que siguen aumentando) inesperados, están provocando una insuficiencia en los recursos energéticos, un gasto público desmesurado en materia de seguridad ciudadana, prisiones, asistencia social, ayudas a menesterosos, vigilancia de fronteras, justicia, etc, que no queda compensado ni por el consumo interior que genera (el 75% del dinero movido por la inmigración, va a parar fuera de nuestras fronteras), ni por los ingresos en concepto de seguridad social o impuestos y, finalmente, constituyen otro factor de inestabilidad, especialmente, en momentos de crisis económica y aumento del paro.

La gran duda: la detención en seco del proceso europeo

El proceso de construcción de la UE se ha detenido. La constitución aprobada en España, ha sido arrojada al basurero de la historia en Francia y Holanda, en Alemania, constitucionalmente no habrá referéndum pero la opinión pública dice NO, en Inglaterra tampoco se ha convocado referéndum… Es evidente que ese proyecto de constitución jamás será aprobado en el estado en que se encuentra.

Francia y Alemania, esto es, Schöeder y Chirac, no se encuentran en el mejor momento político. Así pues, Europa tiene como valedores a políticos locales (Barroso), a pequeños Estados recién incorporados y ansiosos de empezar a recibir los cheques en los que basar su desarrollo futuro, o bien a ilusos europeistas que ni siquiera tienen claros los límites y la definición de Europa. Entre estos últimos está Zapatero, y con él, España está más aislada que nunca.

El problema es: la Unión Europea es necesaria en un mundo en vías de globalización. La UE es irreversible en gran medida, puede ser que quede como está hoy (incompleta) o que ralentice su marcha hacia una federación, pero lo que resulta evidente y lo realista, es considerar que la UE es necesaria (por que la política internacional hoy es política bloques y por que la economía mundial es un mecanismo en el que solo hay lugar para macroactores continentales) y que, hasta cierto punto, es irreversible.

El actual momento histórico permite un “kit-kat”. La Europa acelerada de hace dos años, que aceptó incorporaciones rápidas de socios poco fiables, ha muerto, es la Europa de Schröder y Chirac. La Europa que, alegremente, aceptaba la entrada de Turquía, está agonizando. La Europa que veía el “diálogo de civilizaciones” como la mejor de las alternativas, ha quedado reducida a un Zapatero aislado y confuso. Es un buen momento para proponer OTRA EUROPA. Sin duda, el mejor de todos.

Hace unos meses, durante el referéndum europeo algunos partidos sacaron la consigna “Europa SI, pero no ASI”. Esto en la práctica, en la lógica política, equivalía a votar nulo o a votar en blanco. Opciones mucho más sólidas cuanto que no había habido debate y ni siquiera se había difundido el texto constitucional. Pues bien, esa consigna, “Europa SI, pero no ASI”, es la que hay que recuperar en esta noche oscura que ha empezado en Europa.

© Ernesto Milá – infokrisis –infokrisis@yahoo.es

Los distintos centros de poder mundial y su relación

Los distintos centros de poder mundial y su relación Redacción.- En anteriores artículos hemos aludido a "Skull and Bones", a la logia straussiana y neoconservadora y a los discípulos de Ayn Rand [ver índice de artículos]. Toca ahora establecer las relaciones entre estos centros y el resto de organizaciones mundialistas: el Consejo de Relaciones Exteriores, el Club Bildelberg y la Comisión Trilateral. A ello va dedicado el presente artículo.

Queda una última etapa por recorrer. Hemos pasado revista al origen del mesianismo norteamericano y a dos de sus manifestaciones, el neoconservadurismo de los herederos ideológicos de Leo Strauss y de la ideología ultraliberal de Ayn Rand. A continuación hemos descrito el origen de la primera sociedad de poder secreto, Skull and Bones, extremadamente influyente y activa. Queda ahora articular un último capítulo en el que intentaremos explicar la relación de estas piezas con el resto de organizaciones “discretas” que han ido apareciendo a lo largo del siglo XX como traslaciones de distintos momentos y necesidades de los centros de poder. Básicamente, estas estructuras son tres: el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR), el Club de Bildelberg (CB) y la Comisión Trilateral (CT).
Se trata de tres organizaciones que aparecen en tres momentos distintos de evolución de los EEUU. El CFR nace cuando los EEUU acaban de derrotar a los Imperios Centrales y han consolidado lo esencial de su política exterior: la ideología del “destino manifiesto” y la “doctrina Monroe”, les ha permitido irradiar a un segundo círculo, cruzando el espacio atlántico. El aposentamiento en Cuba y Filipinas, aseguraba la posibilidad de una política oceánica de envergadura capaz de intervenir en cualquier parte del mundo. La intervención en la Guerra Europea ha sido la primera muestra de ese afán expansionista. La excusa ha sido el hundimiento del Lusitania, un buque de pasajeros, un buque artillado clandestinamente que trasladaba pertrechos bélicos para los aliados europeos. La partida del buque, anunciaba abundantemente en la prensa, hizo que la embajada alemana advirtiera del grave riesgo que corrían los pasajeros. El buque, finalmente, fue hundido por un submarino alemán antes de llegar a su destino y sirvió como excusa para que los EEUU intervinieran en el conflicto. Tras la victoria de 1918, el 19 de mayo del año siguiente, en Nueva Cork, se fundaba el CFR. El mundo, a partir de la victoria aliada, había pasado a ser demasiado complejo para que se pudiera gobernar según los criterios temporales de tal o cual gobierno elegido democráticamente.

El Consejo de Relaciones Exteriores

Ese día, el 19 de mayo, Edward Mendel House invitó a los delegados ingleses y norteamericanos en la Conferencia de Paz de Versalles. La totalidad de los invitados ingleses pertenecían a una sociedad anterior, la Tabla Redonda, formada en torno a Lord Milner, discípulo de Ruskin y Vigilante de la Gran Logia Unida de Inglaterra y a miembros del llamado “Consorcio Rhodes-Stead”, que ocupaban puestos de responsabilidad en el Imperio Británico. La “Tabla Redonda”, tenía un carácter semisecreto y logró constituir un círculo en las universidades de Yale, Columbia y Harward. En 1919, la mayor parte de los delegados ingleses y norteamericanos en la Conferencia de Paz de Versalles, pertenecían a este círculo. Mendel House los reunión: Lord Rober Cecil, vizconde de Slysbury, Sir Valentine Charol, Lionel Curtis, Lord Eustace Perecí, Horold Temperly y Edward Grigg, por la rama inglesa; por el lado americano asistieron Lansing Robert, Christian Verter, Jerome D. Greene, Archibald Coolidge, Whitney H. Sheparson, el general Tasker Bliss, James Shotewell, John Foster Dulles y Allen Foster Dulles.

El 30 de mayo de 1919, los comensales de Mendel House volvieron a reunirse aprobaron la creación de dos instituciones: el Instituto de Estudios Internacionales con sede en Londres y presidido por Lionel Curtis y el Consejo de Relaciones Internacionales, radicado en Washington y presidido por Whitney H. Sheparson. Ambas estructuras no eran más que una ampliación del círculo inicial de la “Tabla Redonda” que, si bien había nacido en Inglaterra, amplió extraordinariamente su influencia en los EEUU, especialmente en la Universidad de Yale, cuando estuvo en condiciones de integrar a algunos elementos de “Skull and Bones”. Buena parte de estos contactos venían a través de Mender House, un hombre de origen incierto, pero del que se sabe que fue consejero de los banqueros Paul y Félix Warburg, Otto Khan, Louis Warburg, Henri Monghentau, Jacob y Mortimer Schiff y Herbert Lehman. Era miembro de la logia iluminista “Masters of Wisdom” y fue consejero del presidente Wilson.

La finalidad oficial del CFR era “Asegurar un diálogo permanente sobre cuestiones internacionales interesantes para los EEUU, reuniendo a especialistas en diplomacia, finanzas, industria, enseñanza y ciencias (…) para crear y estimular entre el público norteamericano un espíritu internacional y, a este efecto (…) cooperar con el gobierno de los EEUU y con organismos internacionales, coordinando las actividades internacionales para suprimir en la medida de lo posible, la repetición de iniciativas de crear nuevas organizaciones y emplear otras y diferentes medios que, en la ocasión, pudieran aparecer juiciosos y oportunos”. Pero, en realidad, era necesario ser mucho más prosaico para comprender la finalidad del CFR. Se trataba de crear en EEUU un grupo de presión capaz de vencer el tradicional aislacionismo de la población que había hecho fracasar el proyecto del presidente Wilson de participar en la Sociedad de Naciones, fundada tras la paz de 1919.

Tras su fundación, el CFR fue financiado por las fundaciones Carnegie y Rockefeller, nunca ha contado con más de 1500 socios de los cuales la mitad vive a menos de 50 millas de Nueva York y todos ellos gozan de una posición privilegiada. Desde Eisenhower, todos los presidentes de los EEUU han sido miembros de esta institución. La presencia de miembros de “Skull and Bones” –los Bush, los Bundy, los Arriman, etc.- es significativa.

Se ha definido al CFR como el “cerebro del mundo”, en realidad, es más bien, un instrumento del eje anglosajón a ambos lados del atlántico, algo que enlaza perfectamente con la ideología originaria de los “Skull”. En 1919, a ambos lados del atlántico, ya había triunfado la idea de la “superioridad anglosajona” y el eje CFR-Instituto de Relaciones Internacionales, era la cristalización de dicha superioridad que se había demostrado en la guerra del opio, en la formación del Imperio Británico, en la guerra contra España y, finalmente, en la Primera Guerra Mundial. La ideología del “destino manifiesto” y la “Doctrina Monroe”, aportaban, así mismo, una base teórica para el CFR.

El Club Bildelberg

La vigencia del CFR duró hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. A partir de ese momento, el CFR es el denominador común de otros proyectos similares que van apareciendo y que responden a distintos momentos de desarrollo del capitalismo y de la política exterior mundial. Pero en 1954 existía otra situación mundial completamente diferente. Entones apareció Joseph Retinger.

Retinger, como Mendel House, era de origen judío y así lo hizo constar en sus “Memorias de una eminencia gris”. Era de origen polaco y había nacido en Cracovia en 1888. Huérfano desde su infancia, fue educado por el conde Laddislas Zamoyski que lo envió a estudiar a Suecia primero (donde ingresó en la masonería, alcanzando pronto un puesto de responsabilidad) y luego a la Sorbona en París. Allí conoció a André Gide y a Joseph Conrad. Amigo, a su vez, de Bernard Shaw en los tiempos en los que éste formaba parte de la “Sociedad Fabiana”, vinculada estrechamente a los círculos ingleses del Instituto de Estudios Internacionales. Shaw le presentó a Walter Hines, gracias al cual, a su vez, conocería a Mendel House y a los círculos de la Tabla Redonda.

Después de trabajar para el gobierno polaco, reside durante un tiempo en Inglaterra de donde es expulsado, por motivos que se desconocen, y termina refugiado en España. Es ahí en donde conoce al Padre General de los Jesuitas, el polaco Ledochowski, el cual le presenta a Sixto de Borbón-Parma y al Emperador Carlos I de Austria, con los que éste país intenta negociar una paz por separado con los aliados para concluir la Primera Guerra Mundial. El plan estaba inspirado por Mendel House, entonces principal consejero del presidente norteamericano Wilson. Tras estas gestiones, marcha a Méjico en donde extenderá los círculos fabianos que trabajaron luego con el Partido Revolucionario Institucional. Realizará distintos trabajos diplomáticos para el Estado mejicano, entre ellos, restablecer las relaciones con el Vaticano. Luego trabajará para el gobierno polaco del general Sikorski, Gran Maestre de la masonería polaca, acentuando la inclinación profrancesa de éste, que generará las suspicacias alemanas, concluyendo la tensión en el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Retinger, en ese momento, se instalará en París, hasta que los alemanes invadas Francia. Una vez en Londres, Retinger, presentará al general Sikorski a su viejo amigo Winston Churchill. Pero, cuando Alemania invade Rusia, Churchill opta por aproximarse al nuevo y poderoso aliado, sacrificando al gobierno polaco de Sikorski, el cual, por lo demás, muere en un extraño accidente aéreo en Gibraltar… Retinger debía haber tomado también ese avión, pero jamás aclaró las causas por las que no lo hizo.

Una vez concluida la guerra, Retinger, organizará en 1948 el Congreso de Europa en La Haya. Recibirá los apoyos de Jean Monnet, Henri Spaak y Robert Schuman, considerados como los “padres de Europa”. En mayo de 1954, dio una nueva vuelta de tuerca reuniendo en el Hotel Bildelberg a destacados miembros de la diplomacia, la economía y la política. Había nacido el Club Bildelberg.

La presidencia del Club fue ofrecida al príncipe Bernardo de Holanda. Eran los tiempos en los que no se excluía que la futura “Europa Comunitaria” tuviera a su frente a un monarca. En 1971, France Press, titulaba un parte: “¿Un rey para Europa?”, haciendo alusión al príncipe Bernardo. Se atribuyó en aquel tiempo al Club bildelberg este diseño político. Poco después, su nombre se vio envuelto en el escándalo de los sobornos realizados sobre políticos europeos y militares de la OTAN por la compañía norteamericana Loockheed, quedando liquidada para siempre esta posibilidad. De todas formas, las relaciones económicas de Bernardo de Holanda son significativas: estuvo ligado a la Societé General de Belgique, participado por la dinastía Rotschild, quienes, por lo demás, son habituales del círculo Bildelberg.

El grupo se reúne un par de veces por año, en sesión plenaria y otra sólo por los miembros de su dirección. Siempre lo hace en lugares diferentes y sin previa comunicación. En España se reunieron por primera vez en el Hotel Son Vida en Palma de Mallorca en septiembre de 1975. Se explica que fue en esta reunión en la que se diseñó la transición española. El documento público que se conoce alude a “la necesidad de contar en este país con un equipo de hombres nuevos capaces de asegurar el relevo del franquismo sin traumatismos”.

A las reuniones del Club han asistido delegados norteamericanos, todos ellos, sin excepción, miembros del CFR, otro tanto puede decirse de los ingleses, vinculados al Instituto de Estudios Internacionales. Sin embargo, a diferencia de estas dos estructuras, el CB tiene un carácter más eurocéntrico. La presencia franco-alemana es importante y decisiva; da la sensación de que el CB es un nuevo círculo constituido cuando resulta evidente que la reconstrucción de Europa ha culminado y cuando el Mercado Común hace del espacio europeo un área decisiva de la economía mundial. En ese momento, los problemas suscitados en Europa a partir de la Paz de Westfalia que selló la balcanización de Europa, concluye y se abre un nuevo período en el cual este nuevo bloque va a ser decisivo en la política y en la economía mundial. No es por casualidad que la saga de los Rotchild, de origen europeo y cuyos máximos intereses se centran en Europa, tenga un peso decisivo en el CB.

La representación americana procede de los medios del CFR, lo que implica reconocer a esta organización un estatuto particular, como el verdadero centro de poder de los EEUU. Los miembros de “Skull and Bones” o de la logia straussiana que han participado en las reuniones del CB, no lo son en tanto que tales, sino como miembros del CFR.

La Comisión Trilateral

Cuando el escándalo Lookheed acaba con la reputación del príncipe Bernardo de Holanda y asesta un golpe definitivo a sus aspiraciones de convertirse en el monarca europeo auspiciado por el CB que preside, inmediatamente aparece lo que se dio en llamar en la época, el “Bildelberg de Recambio”, la Comisión Trilateral. Ahora bien, en realidad, no se trataba de un círculo de recambio –la prueba es que el CB ha seguido reuniéndose e incluso ha manifestado su oposición a la guerra de Irak en 2003- sino de una nueva pieza actualizada que responde a la situación del capitalismo a mediados de los años 70, después de la primera crisis del petróleo.

En efecto, en ese momento, se ponen de manifiesto tres fenómenos extremadamente importantes: el clímax de la guerra fría en la que el presidente Nixon y su consejero de seguridad, Henry Kissinger, han diseñado la “política del ping-pong”, con la apertura hacia China y el aislamiento progresivo de la URSS; la incorporación de Japón al núcleo de países de vanguardia del capitalismo, especialmente a través de su red de empresas multinacionales; y la mencionada primera crisis del petróleo, surgida tras el desenlace de la guerra del Yonkipur que muestra la fragilidad del sistema mundial. En esa época, se prevé así mismo, la aparición de un último fenómeno que, en ese momento, está en ciernes: la era de la informática y de las redes. Un personaje singular (equivalente a Mendel House o a Retinger), Bzigniew Brzezinsky, acaba de publicar un libro fundamental para comprender aquel momento y la evolución que se preveía, “La Era Tecnotrónica”, que constituye el manifiesto fundacional de la Comisión Trilateral.

Hijo de un diplomático polaco de origen judío, Tadeus Brzezinsky y de Leona Brzezinski, abandona Europa en 1938, residiendo en Canadá. Su esposa es Emilie Benes, sobrina del presidente de Checoslovaquia, Eduard Benes, así mismo Gran Maestre de la Masonería checa. En 1953 se doctora en ciencias política en Harvard. Fue invitado a ingresar en el CFR y asistió a las reuniones del CB. Así mismo, a partir de 1961, su prestigio fue creciendo como conocedor de los asuntos soviéticos y es nombrado director del Instituto de Asuntos Comunistas, entidad que le sirvió como trampolín para ocupar un cargo de responsabilidad en la administración Kennedy en el Departamento de Estado. En 1973 impulsó la fundación de la Comisión Trilateral… por cuenta de David Rockefeller para quien trabajaba, el patriarca de otra vieja saga, ligada al CFR, a la CT y a Skull and Bones. Gracias a la apertura de relaciones diplomáticas con China en 1972, los Rockefeller pudieron multiplicar su poder económico, cuando el Chase Maniatan Bank, fue elegido como corresponsal del Banco de China en los EEUU, a través del cual se canalizarían durante el cuarto de siglo siguiente, los intercambios comerciales entre ambos países.

La CT, sigue reuniéndose anualmente, desde su constitución en julio de 1973. Decir que se trata de una mera ampliación del CB no es exacto. En realidad, sus objetivos son diferentes. El CB nace cuando Europa es todavía una potencia colonial y cuando Japón aún no cuenta en la esfera económica internacional. A pesar de que el bloque soviético se ha rearmado, en 1954, todavía no representa un peligro real. Las principales compañías petroleras están en manos euroamericanas y los países árabes están neutralizados; por lo demás, tampoco existe un riesgo de crisis energética. Cuando ésta se produce en 1972-73, es evidente que muchas cosas han cambiado y que la economía mundial está a punto de dar un salto decisivo, ante el cual es preciso: reconstruir una red de alianzas e información entre los principales consorcios internacionales, conseguir la contención del bloque comunista y conjurar, en la medida de lo posible, la irrupción de nuevas crisis energéticas. Los primeros pasos de la CT no son prometedores. Las teorías defendidas por Brzezinsky, Kissinger y los Rockefeller sobre demostrar buena voluntad hacia el bloque soviético, ralentizando la política armamentística y no presionando a la URSS, se revela un fracaso que provoca: la invasión de Afganistán, la caída del Sha y la revolución sandinista en Nicaragua. La política exterior de Jimmy Carter, el presidente surgido de los bajos fondos de la CT, se revela un colosal fracaso, que luego es rectificado por Reagan y su política anticomunista agresiva. En cuanto a la posibilidad de prever bruscas alteraciones en el mercado de crudos, tampoco logra afianzarse. Con el tiempo, más bien, lo que aprenden los miembros de la CT es a lucrarse con las bruscas oscilaciones del mercado…

La CT es, en realidad, un foro de intercambio de informaciones y sondeos sobre el futuro que ayuda a las empresas multinacionales a prever sus estrategias. Así mismo se ponen de manifiesto necesidades y orientaciones: las primeras intentan ser cubiertas por los funcionarios presentes de los distintos Estados y en cuanto a las orientaciones son seguidas por los consorcios mediáticos invitados. Con esto se consigue que exista una cierta estabilidad, sino para el mercado mundial, sí al menos para los principales operadores que actúan en ese mismo mercado.

Algunas conclusiones

Al referirnos al CFR, el CB o la CT, estamos ante estructuras completamente diferentes a la logia straussiana, el círculo de discípulos de Ayn Rand o Skull and Bones. Podemos establecer la existencia de tres tipos de organizaciones:

1) centros coordinadores del poder político-económico-mediático: el CFR, la CT y el CB.
2) centros ideológicos: ayer los círculos fabianos, hoy la logia straussiana y el círculo de Ayn Rand.
3) centro de las dinastías norteamericanas: Skull and Bones.

Es evidente que estos tres niveles están interpenetrados y responden a tres necesidades completamente diferentes: la pragmática, la ideológica y la social. En este sentido, “Skull and Bones”, garantiza la formación y el mantenimiento de las élites de la aristocracia económica norteamericana que, una vez concluido su período universitario, se inserta en los centros coordinadores del poder político-económico-mediático. Y esto se realiza al margen de la opción ideológica elegida (fabianismo, neoconservadurismo straussiano o liberalismo extremo de Ayn Rand). Esta complementareidad hace que, en su conjunto, toda esta estructura, sea extremadamente sólida e inamovible.

Además, todo este tejido, en los EEUU, se superpone al trasfondo del mesianismo específicamente norteamericano que solamente corre el riesgo de ser desestabilizado interiormente por el crecimiento del peso hispano en aquel país.

Skul and Bones o el centro del poder secreto

Skul and Bones o el centro del poder secreto Redacción.- Presentamos la primera redacción (pendiente de corrección y de depuración) del capítulo VIII de la obra “Lo que está detrás de Bush” que aparecerá en junio en Editorial PYRE. En dicha obra se alude a las distintas fuerzas que actúan entre bastidores en la política norteamericana. Fuimos los primeros en hablar en una publicación española de la sociedad “Skull and Bones” [revista “Nuevos Horizontes”] en 2000. Hasta ese momento, sólo círculos “conspiranoicos” internacionales había nreparado en la existencia de este pequeño grupo de influencia al que habían pertenecido buena parte de los protagonistas de la historia de los últimos 150 años. Cuando John Kerry fue elegido candidato a la presidencia por el Partido Demócrata, el tema de Skull and Bones volvió de nuevo al candelero de la actualidad, por que si bien, su oponente era George W. Bush, por el Partido Republicano, ambos tenían un punto en común, de importancia, no desdeñable. En efecto, el presidente y el aspirante eran, a la vez, miembros de esta sociedad.

Los comentarios que, a partir de entonces, surgieron en torno a Skull and Bones superaron ampliamente los altos muros de los círculos conspiranoicos norteamericanos para ocupar espacios no desdeñables en los grandes medios de comunicación mundiales. A partir de las informaciones que en 2000 revelamos al público español en la revista “Nuevos Horizontes” y de lo que salió a la superficie en el período electoral norteamericano, hemos elaborado las siguientes notas que darán una visión de conjunto del último elemento que se encuentra detrás de Bush: la asociación de carácter secreto y oligárquico que encuadra a buena parte de la aristocracia económica norteamericana.

Lo que España debe agradecer a Skull and Bones.

El 15 de febrero de 1898, el acorazado “Maine” saltaba por los aires en la rada de Santiago de Cuba. El grupo de prensa de Randolh Hearst, más allá de toda mesura y de cualquier prueba fehaciente, clamó por la guerra contra España. Es pocas semanas, la escuadra española fue abatida frente a las costas cubanas y la derrota naval selló la pérdida de Cuba, Puerto Rico y Fillipinas. Desde un año antes de la explosión del “Maine”, los miembros de la asociación Skull and Bones, habían presionado al presidente William Mc Kinley para que agrediera a España.

Hoy nadie duda de que la explosión del “Maine” fue una pura provocación. Si bien en EEUU se sostiene la “accidentalidad” del episodio y que todo se debió a la explosión de una caldera del navío, en Europa y en España, se han difundido pruebas sobre el carácter provocador de la explosión. Se resalta, por ejemplo, el hecho de que el yate de Raldolph Hearst estuvo hasta el día antes de la explosión, amarrado a pocos metros del “Maine”. Lo cierto es que los medios de comunicación de Hearst estaban al corriente de que “algo” iba a suceder y respondieron unánimemente desde el mismo momento en que se produjo la deflagración.

Este episodio, como ya hemos demostrado en otra obra –“La Gran Mentira”- no es una excepción en la historia de los EEUU, sino que se inscribe dentro de la retahíla de “extraños” episodios que se produjeron desde el pistoletazo de salida de la Revolución Americana (cuando los miembros de la logia masónica de Boston se disfrazaron de indios y arrojaron al mar las cajas de té de varios buques ingleses en el episodio histórico conocido como “el motín del té de Boston”), hasta el extraño atentado del 11-S, del cual hoy se tiene la seguridad de que fue conocido, sino permitido, previamente por los servicios secretos norteamericanos.

Sea como fuere y lo que queremos resaltar en este momento es el hecho de que en 1898, la asociación Skull and Bones, que ya tenía una influencia creciente en los medios de la “intelligentsia” norteamericana, tuvo un papel decisivo en el desencadenamiento de la agresión contra España: 266 norteamericanos fallecieron en aquella ocasión.

Lo más curioso fue lo que ocurrió a continuación: McKinley se vio obligado a aceptar a Teddy Roosevelt como vicepresidente; tres años después, McKinley resultaría misteriosamente asesinado por un increíble militante anarquista. A partir de ese momento, Skull and Bones es el más misterioso grupo de influencia que permanecerá incrustado en las esferas de poder de los EEUU durante los siguientes 100 años.

Roosevelt supo atraerse a los miembros de Skull and Bones. A su sombra, creció políticamente William Howard Taft, que ocuparía la presidencia en el período inmediatamente anterior a la Primera Guerra Mundial. Taft era hijo de uno de los fundadores del Skull & Bones en 1818. Si, a partir de 1818, la secta tuvo una influencia creciente, pero aún limitada, en la historia de los EEUU, será a partir de 1898, cuando tal influencia alcanzará su cúspide y se mantendrá a lo largo de todo el siglo siguiente.

En la fundación de Skull and Bones

Skull and Bones es una asociación cuyos miembros se reclutan entre los estudiantes de la Universidad de Yale. En los primeros años del siglo XVIII, cuando los EEUU estaban todavía ligados a la Corona Inglesa, las universidades creadas en las colonias habían sido fundadas por miembros de las iglesias congregacionistas. Es, a partir de ese momento, cuando los presbiterianos intentaron impulsar universidades propias.

En 1701, el rector de Harvard, Increase Mather, abandona su cargo y crea una nueva universidad seguido por diez pastores, la mayoría de los cuales habían sido profesores en Harvard. Fundaron la Collegiate School of Connecticut que sería el núcleo de la futura universidad. La nueva institución, dio mucha importancia a la contratación de las mentes más brillantes de su generación, para dar clases. En 1711, la Collegiata contacta con Isaac Newton, Richard Steel y Elihu Yale para intentar que donaran algunos ejemplares de sus valiosas colecciones bibliográficas.

Elihu Yale había nacido en las inmediaciones de Boston, pero recibió una esmerada educación en Londres y realizó buena parte de su fortuna a la sombra de la Corona Británica. Sirvió en el ejército inglés en el Este de la India; luego, fue gobernador del Fuerte Saint George de Madras, en 1687. En 1699 retornó a Inglaterra provisto de una notable fortuna realizada a la sombra de la Compañía de las Indias Orientales y, a partir de entonces, destacó como filántropo. Ilusionado con el proyecto de impulsar una nueva institución universitaria, Elihu Yale financió los gastos de implantación y promoción de la nueva universidad. Acaso por esa vocación filantrópica respondió positiviamente al ruego del Collegiate School en Connecticut de que donara algunos libros y documentos. Fue el inicio de una estrecha colaboración con esta institución que, a iniciativa de Cotton Mather, pasaría a llamarse Yale College a partir de 1718. Pues bien, en el seno de esta institución nacería la asociación secreta, Skull and Bones.
Como todas las universidades controladas y promovidas por la aristocracia económica norteamericana, inmediatamente ingresan los alumnos, son clasificados en función, no de sus cualidades como estudiantes, sino de sus ingresos económicos y de la posición social de sus padres. Por lo demás, se requería a los estudiantes para que hicieran profesión de su fe religiosa. Se trata de universidades puritanas y, entre todas, Yale, figura desde su fundación como una de las más rigoristas en este terreno. Existe una escala para clasificar a los alumnos según su “solvencia social”: los hijos o nietos de gobernadores y vicegobernadores, en el nivel más alto, en la cúspide de la estructura; bajo ellos –y es significativo- figuran los hijos de los jueces de la Corte Suprema; el tercer nivel descendente es ocupado por los hijos de los pastores y de los antiguos alumnos de la universidad y, finalmente, en el nivel más bajo de la pirámide, los hijos de los granjeros, comerciantes y artesanos. Por increíble que pueda parecer a una mentalidad europea, esta jerarquía establecía el lugar en el que cada alumno tomaba asiento en cualquier acto comunitario. Los mejores lugares estaban reservados para los hijos de la élite del poder, los más desfavorables para los hijos de los granjeros y, no importaba si se trataba incluso de grandejos acomodados. La “lucha de clases” era una constante: bromas y novatadas, recordaban a los estudiantes de rango “inferior” que lo eran y que así seguirían siéndolo. Estas novatadas, protagonizadas e impulsada siempre por los alumnos de procedentes de las clases superiores, de manera colectiva, les daban un “espíritu de cuerpo” y la sensación de pertenecer a una élite que debía seguir siéndolo por siempre jamás. Esta élite se imponía sobre las demás de manera, habitualmente, cruel. Ningún alumno se veía libre de este sistema extremadamente injusto y brutal que, poco a poco, iba integrando, incluso a los miembros de la élite más reacios a este tipo de prácticas.

La estructura de Yale –que era común a todas las universidades de éite impulsadas por congregacionistas y presbiterianos- no era otra cosa que una forma para perpetuar las élites mucho más allá de su capacidad intelectual o de su preparación efectiva para el desarrollo de una profesión. Cuando se producían roturas en la disciplina o en el comportamiento ético y moral de un alumno, este quedaba degradado, mucho más que si suspendiera una asignatura o no diera la talla en los estudios. Y, por lo mismo, esta falta, implicaba una deshonra para la familia y para su honor.

En éste clima creado por la tiranía de las élites económicas, el riesgo de sufrir las novatadas para unos y el deber de realizarlas para otros, impulsó a la creación de sociedades en el interior de las cuales, los alumnos se sentían apoyados ante el exteirior (si pertenecían a los estamentos más débiles) o bien aumentaban el espíritu de cuerpo y el valor colectivo en las clases más favorecidas. Este fue el origen de las famosas “fraternidades” propias de las universidades norteamericanas que aparecen a finales del siglo XVIII. En 1780, en la Universidad de Yale se crea la “Rama Alfa” de la hermandad Fi-Beta-Kappa, pero también otras menos conocidas y con un más acusado carácter cultural, la Beethoven Society o el Hexahedron Club... Estas asociaciones están formadas, especialmente, por estudiantes procedentes de las clases más desfaveridas que, así se creaban “un mundo” propio ante la hostilidad de los alumnos de las clases superiores y su crueldad en las novatadas. Pero, a partir del primer tercio del siglo XIX, estos aprenden que solamente lograrán imponerse sobre el resto de alumnos de las clases inferiores, afirmando un espíritu de cuerpo, frecuentemente frutal y despiadado. Es así como aparecen las tres principales sociedades secretas universitarias: Skull and Bones (Calavera y Huesos), los Scroll and Key (Pergamino y Llave) y Wolf’s Head (Cabeza de lobo). Pero es importante hacer una alusión particular a la matriz: Fi-Beta-Kappa.

El 5 de diciembre de 1776, cinco estudiantes alemanes del Colegio Va de la Universidad Guillermo y María en Williamsburg había fundado la sociedad secreta Fi-Kappa-Beta que estuvo ligado, inicialmente a la masonería y luego entró en la órbita de la Orden de los Iluminados de Baviera que habían penetrado las logias masónicas en aquel tiempo. Cuando la sociedad fue trasladada a EEUU y formado su “Capítulo 2”, se convirtió en el modelo de otras organizaciones secretas estudiantiles –las “fraternidades”- que lograron arraigar mucho más en aquella sociedad. Fi-Beta-Kappa, ha sido considerada como “el padre de todos los sistemas fraternales americanos de las escuelas de élite”. Fi-Beta-Kappa son las tres primeras letras griegas de “Philosophia Biou Kuberneter”. El código de silencio, leyes de comportamiento interior, un ritual de inciación copiado de la Orden de los Iluminados y divisas en latín y griego (idiomas para iniciados y no accesibles a los profanos). Se promovía especialmente el sentimiento de fraternidad y compañerismo. Uno de los primeros miembros, el profesor de filosofía natural, Jhon Rodisson, declaró que los primeros miembros de Fi-Beta-Kappa le ofrecieron ingresar en la Orden de los Iluminados de Baviera, algo que él rechazó.

Este dato es particularmente importante, por que, si bien la Orden de los Iluminados fue dispersada pocos meses antes de la Revolución Francesa y sometido a una muy dura represión que hizo que se disolviera en Alemania y algunos de sus miembros exiliados se implicaran en los trabajos de las logias masónicas francesas que tuvieron una actividad desencadenante del proceso revolucionario a partir de 1789. Pero en EEUU no existió jamás represión de ningún tipo, ni contra la masonería, ni contra cualquier otra sociedad secreta. Cuando Fi-Beta-Kappa pasó a EEUU, convirtiéndose en el vivero de las fraternidades estudiantiles que proliferaron en Nueva Inglaterra, es evidente, que trasladó también los ideales de la Orden de los Iluminados de Baviera que lograron pervivir en esta nueva tierra de promisión.

La diferencia de Skull and Bones con las demás residía en que contaba con el apoyo de algunos miembros del cuadro docente. Un grupo de seis profesores de Yale empezaron a reunirse en los locales de Skull and Bones que pronto constituyeron el “Old Man’s Club” y, algo más tarde, ingresaría en la sociedad William Howard Taft, entonces “Chief Justice” de Connecticut y padre del futuro presidente de los EEUU.

Inteligencia y drogas

Otro de los notables a los que se dirigieron las autoridades del Collegiate School, fue Nathan Hale. Su estatua puede verse hoy en el campus de Yale… pero también frente a las oficinas de la CIA en Langley. A partir de Hale, el entorno de Yale se convierte en el vivero de las altas jerarquías de los servicios de inteligencia norteamericanos. Hace, fue miembro del “Culpes Ring” una iniciativa temprana de inteligencia establecida por George Washington que realizó tareas de información y espionaje durante los años de la Revolución Americana. Hale, en el curso del conflicto fue descubierto por los ingleses y ahorcado en 1776, pero su ejemplo persistiría en las generaciones posteriores y hasta nuestros días. Yale ha sido el principal vivero de la inteligencia norteamericana.
Pero había otra actividad, igualmente inconfesable en la que se vieron implicados alumnos de Yale y que contribuyeron a afianzar a la élite del poder económico norteamericano. En efecto, en 1823, Samuel Russel, propietario de la empresa que llevaba su nombre, había amasado suficiente fortuna como para probar un negocio cuya bajeza ética y moral contrastaba con los abundantes beneficios que iba a rendir. El negocio planificado por Russel consistía en comprar opio en Turquía e introducirlo de contrabando en China. El negocio era ilícito e inmoral. Los beneficios que proporcionó a su mentor eran, igualmente, ilícitos desde el punto de vista del comercio, no eran menos inmorales, pero, en cualquier caso, resultaban extremadamente sustanciosos. En 1830, Russel se había convertido en el principal comerciante de opio, cuando ya estaban claros los efectos destructivos que este producto tenía sobre la sociedad china. Russell consiguió que otras incipientes fortunas de los EEUU invirtieran en su empresa y florecieran a la sombra de este comercio ilegal. El padre de Russell, el reverendo Noadah Russell, miembro prominente de la Iglesia congregacionalista, había participado en la creación de Yale, por tanto, para su hijo no constituyó ningún esfuerzo apoyar filantrópicamente a la institución que había contribuido a crear su genitor.
Pues bien, uno de los administradores de la compañía de Russel en la ciudad china de Cantón, fue Warren Delano, abuelo del que luego sería presidente de los EEUU, Franklin Delano Roosevelt. Así mismo, una parte sustancial de las acciones de la “Russel Company” estaban en manos de filántropos que financiaban distintas universidades, entre otros John Cleve Green era el máximo financiador de Princeton. Otro, Abiel Low se había convertido en el principal financiador de la Universidad de Columbia. Así mismo, Joseph Coolidge, miembro del clan Russell, sería el padre de otro hombre notable, Joseph Coolidje jr, que fundaría la United Fruit Company, verdadera fuerza colonial de los EEUU en América Central, durante la segunda mitad del siglo XIX y en todo el siglo XX. A su vez, el hijo de éste, Archibald C. Coolidge, destacaría igualmente como cofundador del influyente Consejo de Relaciones Internacionales que ha proyectado su influencia sobre la totalidad de los presidentes de los EEUU, a partir de Mc Kinley.

La conexión con el iluminismo bávaro

No existe unanimidad en torno a la fecha de la creación de Skull and Bones. Algunos investigadores han dado la fecha de 1832, un año antes de la que otros aportan. Al parecer, esta discrepancia podría deberse al hecho de que, inicialmente, la asociación fuera, simplemente, una escisión de de la fraternidad Fi-Beta-Kappa, provocada por la expulsión de uno de sus miembros, Eleazar Kingsbury Fortster que, efectivamente, figura como uno de los fundadores históricos de Skull and Bones. Al conocer la escisión, William Russell, arropó al expulsado, condenó la decisión de Fi-Beta-Kappa y, junto con otros trece constituyó la nueva organización, ya en 1832. Inicialmente, la asociación todavía no adoptó el nombre de Skull and Bones y durante el primer año se llamó Club Elogie, tomado el nombre de la diosa griega de la elocuencia. Fue en el curso de esta transformación de un grupo de disidentes de Fi-Beta-Kappa a Skull and Bones, a través del Club Eulogie, cuando Russell insertó en la nueva formación las costumbres, tradiciones y símbolos que había visto en el círculo de supervivientes alemanes de los Iluminados de Baviera. Cuando culminó la transformación, en 1833, la nueva organización adoptó, finalmente, el emblema de la calavera y las dos tibias cruzadas como emblema. No era un símbolo desconocido en las colonias de Nueva Inglaterra, entonces hacía apenas cincuenta años independizadas. Era, ciertamente, un símbolo internacional de la piratería, pero estaba mucho más extendida la costumbre entre los granjeros de desenterrar a las personas sospechosas de “vampirismo” y colocar su calavera y tibias de esa peculiar manera para conjurar el riesgo de que su espíritu les atacara.

En 1832, un primo de Samuel Russell, William Huntington Russell, regresó de un viaje de estudios en Alemania. Había permanecido en Baviera en 1831 y 1832 en Alemania, como universitario y allí se familiarizó con la filosofía hegeliana y es posible incluso que llegara a conocer al propio Hegel. En cualquier caso, se familiarizó con los principios educativos de Johan Fichte y al regresar, en su mente bullía una mezcla de hegelianismo y prácticas educativas de origen germano. Se sintió influido especialmente por la idea hegeliana del Estado como suprema aspiración y culminación de lo humano y trasladó ese pensamiento al grupo recién constituido en la universidad de Yale, del que él y Alphonse Taft serían sus máximos inspiradores, junto con otros trece estudiantes. Había nacido el grupo “Skul and Bones” que, inicialmente, afirmó ser la rama norteamericana de una sociedad alemana. Esta sociedad no era otra que la Orden de los Iluminados de Baviera que había conseguido subsistir tras la prohibición y desarticulación llevada a cabo antes de la Revolución Francesa. A esta sociedad había pertenecido Johan Fichte.
A partir de entonces, cada año, quince jóvenes estudiantes de Yale, son seleccionados para ingresar en el grupo; su extracción es siempre la misma: pertenecen a las élites políticas norteamericanas o, lo que es lo mismo, a las dinastías económicas. Al margen de su nivel de inteligencia y éxito escolar, estos quince estudiantes, están llamados al éxito social, político y económico. Se trata, sin duda, de la asociación de apoyo mutuo, más reducida que existe (en total, no suman en la actualidad más de 800 miembros y en toda su historia, probablemente, la cifra de miembros no habrá excedido los 2.500) pero también la más influyente. Solamente recluta en la Universidad de Yale, pero es suficiente: por ahí, han pasado ya diez generaciones de hijos de potentados que han hecho Norteamérica tal como la conocemos hoy.

Algunos conocen a la sociedad Skull and Bones como “Capítulo 322”, lo que ha dado pie a establecer algunas filiaciones imaginarias con la Grecie clásica. En efecto, en el año 322 a. de JC, Demóstenes fundó, según la tradición, una sociedad para educar a hijos de la nobleza. Una tradición difundida por la sociedad, establecía que en 1832 la diosa Eulogia, que se había retirado del mundo al Olimpo, regresaba para inspirar a Skull and Bones. Ahora bien, es mucho más probable que el número 322 sea, en realidad 32-2, es decir, el año de la fundación de la sociedad (1832) y el número del capítulo (2), que indicaría ser una derivación del capítulo 1, esto es, de la Orden de los Iluminados de Baviera, clandestina en aquel momento en Alemania.

Los apellidos de las dos primeras generaciones de miembros de Skull and Bones son suficientemente ilustrativos sobre su influencia: Whitney, Taft, Jay, Bundy, Harriman, Weyerhaeuser, Pinchot, Rockefeller, Goodyear, Sloane, Stimson, Phelps, Perkins, Pillsbury, Kellogg, Vanderbilt, Bush, Lovett, etc. En cuanto a William Russell, obtuvo el nombramiento como congresista por el Estado de Connecticut, mientras que Taft fue elegido Fiscal General de los Estados Unidos, Secretario de Guerra, Embajador en Austria, Embajador en Rusia y su hijo William Howard Taft, llegó a ser Presidente de los Estados Unidos y Jefe de la Suprema Corte.

A partir del paso de Taft por la Secretaría de Guerra, durante varias generaciones y, prácticamente sin interrupción hasta los años 50 del siglo XX, su cargo fue ocupado regularmente por miembros de la secta Skull and Bones. Pero el radio de acción de la secta tendió a ampliarse: habitualmente sus miembros ocupan, desde aquella primera generación de estudiantes de Yale hasta nuestros días, lugares destacados en el aparato de inteligencia norteamericano, buena parte de sus fortunas se han realizado comerciando con opio y otras drogas y, finalmente, han estado cerca de la Presidencia de los EEUU, o bien algunos de sus miembros han sido elegidos Presidentes. Resulta curioso constatar que los antepasados del candidato demócrata John Forbes Kerry, deben su fortuna, precisamente, al comercio de opio. Los Kerry fueron miembros de las primeras generaciones de Skull and Bones.

Pues bien, inicialmente, la secta de los Skull and Bones aparece como la rama norteamericana del iluminismo alemán que, por lo demás, también hizo de la otra universidad, la de Heildelberg, su lugar preferencial de reclutamiento. Pero si, en Baviera, los Iluminados terminaron siendo objeto de una represión particularmente dura que les obligó a trasladar su teatro de operaciones a la Francia pre-revolucionaria en donde lo más probable es que se extinguieran, o bien que sus supervivientes pasaran a influir en otras sociedades secretas, particularmente en el carbonarismo italiano que luego se extendió a toda Europa y en sectores de la masonería, en EEUU encontró un ambiente más favorable para su desarrollo.

De hecho, en Europa, las fuerzas conservadores disponían de mucha mayor fuerza e iniciativa y, salvo en el ambiente tempestuoso de la Revolución Francesa, en Alemania un movimiento como el de los Iluminados no podía sino desencadenar en torno suyo la más brutal de las represiones. En buena medida, el nacimiento de los EEUU se produjo como reacción contra la Corona Británica y, a diferencia de Europa, no existió una tradición conservadora que supousiera una muralla contra los métodos y las ideas de los iluministas. Por otra parte, los Iluminados de Baviera desarrollaron en pocos años una teoría política idealista de la que se encuentran retazos, tanto en el comunismo como en el nacionalsocialismo posteriores. Al cruzar el océano, estas ideas, perdieron su carga emotiva y terminaron disolviéndose en el tradicional pragmatismo norteamericano. Este llevó a la falta de escrúpulos: cualquier vía era buena para amasar una inmensa fortuna que demostrara que el sujeto aureolado por el dólar era, por eso mismo, amado por Dios. La moral utilitarista hecha a medida de las propias ambiciones, terminó sustituyendo a la ideología traída por Huntington Rusell de Europa y el apoyo mutuo entre las élites se convirtió en el principal atractivo de la asociación. Y así ha permanecido siendo hasta nuestros días.

Ritos de iniciación y tradiciones de la secta

En el campus de Yale, la sede de los Skull es lo más siniestro que puede reconocerse. Se le ha comparado, con razón, a un mausoleo. Los estudiantes le conocen con el nombre de “la Tumba”. El 13 de marzo de 1856, la organización cambia de cuartel general y se instala en el siniestro edificio del recinto universitario de Yale. Es una sombría construcción en piedra, que carece completamente de ventanas. Se cuenta que sus pasillos están cubiertos de piedra marrón y que su interior es tan siniestro como insinúa su exterior. Tiene un tenue aroma masónico de las logias del siglo XIX, pero no es allí en donde se imparten las iniciaciones que, a fin de cuentas, son radicalmente distintas a las masónicas. Mientras en la masonería, la iniciación consiste en una transmisión de maestro a aprendiz, en Skull and Bones son los neófitos quienes pasan a estar en un estado de total indefensión psicológica ante los veteranos.

El 29 de septiembre de 1876, miembros de una organización estudiantil rival, la “Orden del Archivo y de la Garra” penetró en el edificio y gracias a ellos se tiene una descripción del interior del lugar. Las paredes estaban cubiertas de terciopelo negro, salvo la cámara central, el “sancta santorum” del lugar, decorado con terciopelo rojo y con el símbolo de la estrella de cinco puntas en un lugar destacado. En los pasillos se encuentran los retratos de los fundadores de la sociedad y de los miembros de la sociedad matriz alemana de la que surgió.

Según parece, en el interior de “La Tumba” no existe una decoración particularmente rica. Sobre las paredes cubiertas de negro y rojo, los afiliados fueron aportando reliquias que respondieran a dos rasgos inequívocos: lo guerrero y lo macabro. Cráneos naturales de guerreros muertos en combate, banderas y crespones recogidos de los campos de batalla cuando los cadáveres de los caídos estaban aún calientes; armas empuñadas por los muertos o donadas por los generales victoriosos y… pelotas de baseball que acompañaron a los jugadores de Yale en torneos victoriosos para la elitista universidad. En muchos cuadros dispersos a través de los corredores y en las salas de reunión aparecen calaveras y esqueletos. Alguien ha comparado el lugar al “castillo de los horrores” propio de cualquier parque temático. No se ve exactamente el por qué de esta insistencia en lo siniestro. También –según otros testimonios- se encuentran algunos féretros. Se cuenta que en algunas ceremonias de iniciación, el neófito debía introducirse en uno de esos féretros y crear mentalmente el episodio de su muerte como forma de catarsis. Uno de los cráneos humanes descarnados que decoraban una estantería en la sala central de “La Tumba”, perteneció al guerrero apeche Jerónimo. Se ha comentado mucho el episodio que atribuye a Prescott Bush, abuelo del actual presidente de los EEUU, el robo del cráneo. Prescott Bush había ingresado en 1917 en Skull and Bones y al año siguiente no experimentó el más mínimo escrúpulo en profanar un cementerio apache robando la cabellera y el cráneo de Jerónimo, fallecido ocho años antes en una reserva indígena. Cuando éste fue reclamado por los supervivientes de las tribus apaches en 1993, la asociación se limitó a devolver… otro cráneo que, análisis posteriores, demostraron que pertenecía a un niño de apenas 12 años.

Las ceremonias de admisión –más que “iniciaciones” en sentido estricto- tienen lugar en Deer Iland, una amplia propiedad de la empresa Russell Trust, en cuyo centro se encuentra una mansión de estilo inglés en las orillas del río Saint Laurent, a poca distancia de Nueva York. Resulta un misterio el por qué el propietario de esta mansión, George Millar que la donó a Skull and Bones, se empeñó en que se llamara “Deer Iland” y no “Deer Island”. Es posible que todo se tratara de un canto al egoismo que prefiguraría la aparición y las doctrinas de Ayn Rand. En efecto, “Deer Island” significa literalmente «Isla del ciervo», mientras que “Dear I land”, que se escribe diferente pero fonéticamente tiene el mismo sonido, significaría «tierra del querido yo mismo». Allí, durante un fin de semana, los neófitos se someten a las más humillantes pruebas que los sitúan en un estado de total vulnerabilidad física y psicológica ante sus mentores.

No se sabe exactamente en qué consisten los ritos. Quienes han pasado por ellos se guardan de comentarlos en público, no tanto por un juramento de secreto, como por las situaciones mórbidas y humillantes que debieron atravesar y que dañarían irreparablemente su prestigio social. En efecto, el iniciado debe permanecer desnudo y huntado con fango y contestar a las más íntimas cuestiones sobre su comportamiento sexual. El episodio tiene mucho más que ver con las novatadas estudiantiles más que con las iniciaciones esotéricas.

En los rituales de iniciación los neófitos se identifican con algún personaje histórico o literario que encarna los valores que representa. Existe un trasfondo siniestro en la ceremonia realizada en un lugar, ya de por sí, siniestro. Al parecer, el neófito debe asistir impasible a la escena en la que una mujer que simula estar poseida por el diablo, amenaza a un joven indefenso con un puñal, simulando asesinarlo. El neófito y el resto de miembros veteranos presentes, asisten impávidos y sin mover un solo dedo tal como se les ha ordenado. Es la dramatización de la postura que se les exige en tanto que miembros de la asociación: permanecer impasibles ante los acontecimientos que afecten a todos aquellos que no son miembros de la sociedad.

Cada año, 15 jóvenes estudiantes son seleccionados; desde hace varias generaciones, los miembros proceden de no más de 20 familias. Estas familias constituyen las famosas dinastían oligárquicas norteamericanas. Ni están dispuestas a admitir a otros en esta élite reservada, ni están dispuestos a renunciar a ninguno de los privilegios que poseen y que derivan del “apoyo mutuo” que se prestan sus miembros. Este apoyo deriva, en buena medida, del mismo hecho de la iniciación. En la medida en que el neófito debe explicar las intimidades de su vida sexual, sus perversiones, sus prácticas, sus deseos más ocultos y reservados, y estos secretos, frecuentemente ominosos, son compartidos por todos los demás socios, se produce, más que un apoyo mutuo, una situación parecida a la “omertᔠmafiosa: todos callan para mantener el secreto a salvo, por que, el secreto de uno es el de todos; incluso aquellos raros seres asexuados tienen interés en que este rasgo permanezca secreto.

Las reuniones tienen lugar dos veces por semana durante un año. A lo largo de estas reuniones, los neófitos, siguiendo las órdenes de los veteranos, hablan durante horas interminables de sí mismos y de sus proyectos profesionales y sociales. Saben que Skull and Bones ofrece una buena cobertura para su promoción, así que en todo momento intentan ser sinceros hasta el límite del exhibicionismo. Cada uno de los presentes conserva en su memoria los datos facilitados por los otros, de esta manera sabrán a quien recurrir en su vida profesional futura para obtener justamente aquello que precisan. También sabrán a quien promocionar colectivamente: los hay que aspiran a ocupar altos cargos en el aparato judicial, otros prefieren el congreso de los diputados, o la vía de la inteligencia civil, o el ejercicio de tales o cuales negocios. Estas sesiones celebradas los jueves y los domingos, contribuyen a que los miembros de la secta tejan ellos mismos una red de influencias. En realidad, cabría decir que, más que tejer, lo que hacen es reforzar lo que sus padres y abuelos y todo su linaje anterior, ha han tejido. En su conjunto se trata de un sistema de mantenimiento de élite y de puesta al día de las aspiraciones y los proyectos de las dinastías económicas. Los debates sobre temas políticos y sociales también ocupan una parte de las reuniones, pero tienen un carácter diletante. En realidad, Skull and Bones no tiene una ideología muy concreta, son conservadores en la medida en que pretenden conservar, colectivamente, un papel oligárquico heredado y no están dispuestos a abrirse fuera de los altos muros construidos por generaciones de oligarcas y plutócratas. Pero, al mismo tiempo, son “progresistas”, en el sentido de que están dispuestos a defender sus ideas, adaptándolas constantemente al tiempo nuevo. La naturaleza del conservadurismo norteamericano de principios de siglo, es radicalmente diferentes al neoconservadurismo actual.

A diferencia del grupo de discípulos de Leo Strauss o de Ayn Rand, en Skull and Bones no se promocionan ideas concretas, sino redes de influencia. Skull and Bones está por encima de las ideologías, aunque en su interior, cada miembro se sitúe en un plano ideológico concreto. La misma existencia de dos candidatos situados en los extremos del esquema político como Bush y Kerry, pertenecientes a la sociedad, es buena muestra del relativismo que Skull and Bones otorga a la ideología.

Una vez al año, la totalildad de los miembros de Skull and Bones se reúnen en Deer Iland para certificar la admisión de los nuevos miembros. Se han dado distintas versiones cómo se desarrollan estas ceremonias de iniciación, es posible que hayan variado con el paso del tiempo. En las distintas descripciones más fiables, abundan los rasgos paganos que, en ocasiones, llegan incluso al satanismo y la necrofilia. En todas las descripciones existe un transfondo sexual común que se repite invariablemente. Al parecer, desde los orígenes, la sociedad tuvo claro que el sexo era aquel terreno en el que los seres humanos son más vulnerables y tienen más miserias que ocultar. La desnudez, propia de todas las ceremonias iniciáticas –y que seguramente extrajeron de sus contactos iniciales con la Orden de los Iluminados de Baviera- parece también importante, pero no existen descripciones completas de qué papel ocupa o de en qué momento concreto aparece.

Una descripción aislada de las ceremonias de iniciación, permite pensar en que todavía quedan en la sociedad algunos de los rasgos de la primitiva Orden de los Iluminados. En efecto, la utilización de un esqueleto humano a cuyos pies se colocan una espada y una corona, reproduce uno de los episodios de la iniciación iluminista. Un veterano miembro de la sociedad, pregunta al neófito si el esqueleto pertenece a un rey, a un noble o a un mendigo. El neófito manifiesta la imposibilidad de reconocerlo y el oficiante le contesta: “el carácter de un hombre es lo único que importa” y “si es pobre o rico, todos somos iguales ante la muerte”. Este tema es habitual en la literatura masónica y, de ahí pasó a la Orden de los Iluminados.

Un vivero de élites influyentes

Resulta sorprendente que todos los presidentes de EEUU que han pasado por Yale han sido miembros de Skull & Bones: William Howard Taft, Georhe H. W. Bush y George W. Bush; pero mucho más sorprendentes es constatar que varios cientos de miembros de la asociación han desempeñado funciones extremadamente importantes en las administraciones republicanas y demócratas, en el poder judicial, en el político, en la diplomacia, en la galaxia mediática y en el espionaje.

A pesar de que no puede demostrarse una vinculación directa, lo cierto es que Skull and Bones siempre ha tenido contactos con el Consejo de Relaciones Exteriores, la influyente asociación que desde principios del siglo XX siempre ha colocado a sus peones en las inmediaciones de la presidencia de los EEUU. Henry Stimson, Secretario de Guerra de Franklin Roosevelt, Averell Arriman, embajador en la Unión Soviética y J. Richardson Dilworth, apoderado de la familia Rockefeller, fueron miembros prominentes de la asociación.

En el terreno de las comunicaciones, siempre han existido afiliados a Skull and Bones que destacaran sobre la media. Dos de estos, Henry Luce y Briton Haden, concibieron en 1920 la idea de fundar una revista política semanal, en el curso de una reunión de la asociación en la siniestra sede del campues de Yale. La revista es sin duda la más influyente de EEUU: el “Time”. Arriman, así mismo miembro de la asociación, solo que unas promociones posteriores, fundaría el diario “Today”. Ambas iniciativas se fusionaron en la revista que sigue editándose sin interrupción desde 1937: “Newsweek”.

Pero es, sin duda, en el terreno de los servicios de inteligencia en donde la influencia de los Skull ha sido más larga y profunda y en el terreno en donde sus actividades han dado más que hablar.

Skull and Bones y las guerras de la droga.

En 1815 se inició el conflicto conocido como “Guerra del Opio” cuyo desencadenante fue el rechazo chino a tolerar la importación ilimitada de esta droga. Veinte años antes se había iniciado la A finales del siglo XVIII, cuando la Compañía de las Indias Orientales ya había obtenido el monopolio de la explotación del opio cultivado en Bengala, de 320 toneladas anuales llevadas de contrabando a Cina en 1792, se pasó a 480 en 1817 y a 3200 toneladas en 1837. Llegado a este punto y a la vista de las alteraciones profundas que este tráfico provocó en la sociedad china, las autoridades de Pekín solicitaron a la Reina Victoria que ordenara el fin de este comercio. Pero la Reina fue clara: los beneficios obtenidos por la Corona eran demasiado altos como para que pudiera prescindirse de esta actividad. En enero de 1839 el tono de la disputa creció cuando un traficante chino asociado a delincuentes británicos, fue ejecutado como aviso ante la delegación comercial inglesa en Cantó. Unos meses después, Inglaterra aceptó destruir algunos cargamentos de opio, a titulo simbólico. Entonces se produjo un abandono masivo por parte de los ingleses radicados en Cantón que aspiraban a continuar el comercio ilícito en otras zonas, gozando de la protección de la marina británica. Finalmente se produjeron los primeros choques armados en alta mar en donde la marina de Su Majestad demostró una gran superioridad frente a flotas de juncos armados chinos.

Para sostener sus pretensiones sobre el comercio del opio en China, los traficantes argumentaban que era una exigencia dictada por el respeto al librecomercio internacional y al liberalismo económico. No faltaban consideraciones de tipo racista que veían en la población china estratos degenerados y subhumanos que no importaba lo que pudieran ingerir o fumar, aun a riesgo de su salud, siempre y cuando pagaran puntualmente su consumo.

Samuel Russell, como hemos visto, estuvo sirviendo durante un tiempo en el ejército británico y luego se lucró comerciando como funcionario colonial y miembro de la Compañía de las Indias Orientales. Russell fue el primer norteamericano en percibir que el comercio del opio era un negocio lucrativo a cuya sombra podía amasarse una gran fortuna. Pero no se trataba solo de negocios rápidos. Algunos estrategas norteamericanos ya empezaban a ver en el arco del Pacífico una zona virgen de comercio internacional, en donde la potencia industrial que empezaban a manifestar los EEUU no tendría la competencia que realizaban los países europeos en el área del Atlántico. Russell y su grupo eran, en ese momento, los únicos norteamericanos que se estaban lucrando con el comercio del opio. Russell cambiaba el opio por seda, porcelana y té, que, a su vez, importaba a EEUU, multiplicando sus beneficios y rentabilizando sus navíos.

Resulta curioso constatar que, cuando en 1903, sesenta años después de la Guerra del Opio, el patronato de la Universidad de Yale, estableció un programa de construcción de escuelas y hospitales en China, el futuro caudillo de la revolución comunista, Mao Zedong, figuraba entre el personal contratado. Esta estructura social y asistencial fue utilizada, en los años 30 y 40, cuando parte de China se encontraba invadida por Japón y se había iniciado la revuelta campesina que culminaría en la revolución maoísta. La OSS, antecedente de la CIA, utilizó la estructura creada por la Universidad de Yale en aquel país para asegurarse canales de información; varios miembros de la Skull and Bones, miembros de la familia Bush, participaron en estas actividades de espionaje. Así mismo, cuando el Presidente Richard Nixon impulsó una política de acercamiento a Pekín, George Bush, padre del actual presidente y futuro jefe de la CIA, antes de ser elegido presidente de los EE, fue enviado a China como encargado de comercio con Pekín. La propia familia Bush, había preservado, inopinadamente, y a despecho de la revolución maoísta, sus intereses económicos que derivaban de principios de siglo.

Con estos antecedentes, no puede extrañar que la CIA, en demasiadas ocasiones haya recurrido a los comercios ilícitos para financiar algunas de sus operaciones más polémicas: el “Caso Irán-Contras”, red de apoyo a la guerrilla antisantidista nicaragüense, a través del tráfico de cocaína colombiana que la propia CIA ayudaba a introducir en EEUU, cuyo dinero se utilizaba para comprar armas israelíes e iraníes, no es una excepción. Durante la guerra del Vietnam, la CIA también participó en operaciones tendientes a hacerse con el control del “triángulo del opio” del Sudeste Asiático. Como hemos visto, la “tradición” venía de lejos y, siempre, en torno a esta actividad se encontraba algún miembro de Skull and Bones.

Skun and Bones y los servicios de inteligencia

Ya hemos aludido a que la estatua de Nathan Hale, uno de los filántropos de cuya colaboración se beneficio la universidad de Yale, tiene una estatua frente al cuartel general de la CIA en Langley, pues, no en vano, estructuró la primera red de inteligencia durante la guerra de independencia americana. Pues bien, desde Nathan Hale hasta los actuales responsables de la CIA existe toda una tradición que vincula los responsables de la inteligencia americana a la Universidad de Yale y, a partir de 1833, a Skull and Bones. Y, como siempre, no importaba que partido gobernara en Washington.

Es imposible eludir el tema de Skull and Bones y los servicios de inteligencia, sin referirnos a la figura de William Averell Harriman. En 1913, ingresó en la asociación en tanto que hijo de Edward Harriman quien estuvo a punto de dar con sus huesos en la cárcel a causa de sus especulaciones bursátiles, siempre al borde de lo fraudulento. Al amasar una fortuna importante, pasó, automáticamente, al “gotha” de las dinastías económicas americanas y su hijo se benefició de los privilegios inherentes a esta condición. William Averell Harriman, tras licenciarse, pasó a presidir compañías fiancieras de primera magnitud propiedad de la familia, entre ellas, la Guaranty Trust, un banco de inversiones internacionales, o bien la Georgian Company que operaba con manganeso procedente de la Unión Soviética. No es raro que los presidentes Roosevelt y Truman permitieran que desarrollara funciones de embajador en Moscú. Lo que no está tan claro es si defendía los intereses del país que representaba o los de sus propios consorcios bancarios.

Contrariamente a lo que se tiene tendencia a pensar, a poco de estallar la revolución rusa, no existió ningún tipo de conflicto ni de contradicción entre la política norteamericana y la del nuevo Estado soviético. El propio Lenin en sus últimos escritos no dudó en considerar a EEUU como modelo de lo que pretendía construir. Por su parte, los norteamericanos, evidenciaron en aquella época el mayor de los pragmatismos apoyando la expansión rusa por Liberia entre 1917 y 1921 gracias a la ayuda militar proporcionada que, fue utilizada, así mismo, para abatir a la resistencia anticomunista. Harriman y otros avispados comerciantes y financieros norteamericanos estaban interesados en la explotación de los recursos energéticos de Liberia, en particular en las bolsas de petróleo que ya en aquella temprana época se conocían y cuyas tecnologías de extracción habían quedado anticuadas. El 15 de febrero de 1920, la propia prensa norteamericana elogiaba al nuevo Estado soviético destacando la simpatía con la que los funcionarios públicos y la población, habían despedido en Vladivostok al contingente militar norteamericano que abandonaba el país.

Durante la guerra fría, la actividad de Harriman consistió en financiar la renovación tecnológica de la URSS y, al mismo tiempo, en constituirse como uno de los principales valedores de la industria armamentista norteamericana impulsada a causa… del riesgo que implicaba la renovación tecnológica soviética. Se le considera uno de los principales impulsores de la OTAN. Fue, en definitiva, un cínico impulsor de conflictos con tal de que le beneficiaran las dos partes opuestas.

Antes de su destino en Moscú, había fusionado su grupo de empresas con la Brown Brothers, dando lugar a un consorcio especializado en banca privada en cuyo interior desempeñó un papel relevante durante cuarenta años Prescott Bush, abuelo del actual presidente de los EEUU. De hecho, el comercio entre EEUU y la URSS en los 70 años que duró el régimen soviético, estuvo monopolizado en la práctica, por empresas controladas por los miembros del grupo Skull and Bones, en particular a través de la citada Brown Brothers Harriman y de la Internacional Barnsdall Corporation… y no importó nunca que, a partir de mediados de los años 20 y hasta el desencadenamiento de las hostilidades con Alemania (1941), cuando empezaron a evidenciarse los rasgos más desagradables del stalinismo, oficialmente el comercio con la URSS estuviera prohibido. A partir de 1941, Harriman, nombrado “Administración de Finanzas para la URSS”, pudo reforzar su penetración económica en aquel país. Era inevitable que, a partir de la “Guerra Fría”, pusiera un énfasis particular en inhabilitar el sistema de inteligencia y espionaje norteamericano en la URSS que, durante todo el tiempo que duró el conflicto no estuvo a la altura de las circunstancias y manifestó una ineptitud impropia de los medios empleados.

Otro de los frentes económicos en los que destacó Harriman fue en la industria del ferrocarril. En 1922, Harriman viajó a Berlín y se entrevistó con los responsables de las industrias Thyssen con la intención de fundar un banco germano-americano que participara en la reconstrucción del país, destrozado tras la Primera Guerra Mundial. Los Thyssen habían desarrollado un hábil sistema de ingeniería financiera que prefiguraba el actual fenómeno globalizador y permitía el tránsito de capitales desde Alemania a EEUU, a través de Holanda. La trama incluía al August Thyssen Bank de Berlín, el Bank voor Handel con sede en Holanda y la Union Banking Corporation de Nueva York. Los Thyssen, por su parte, habían decidido jugar la carta del nacionalsocialismo y ya tempranamente habían contribuido con un sustanciosa cantidad a impulsar al núcleo fundacional del Partido Obrero Alemán Nacional Socialista. El propio jefe de la familia, Fritz Thysen se afilió en 1931 al partido cuando dirigía el German Steel Trust, consorcio de la industria del acero fundado en 1926 por Clarence Dillon, magnate de las finanzas norteamericanas, cuyo apoderado era Samuel Bush, bisabuelo del actual presidente de los EEUU. Pero los lazos entre ambas familias se ampliaron pronto. El banco de Thyssen-Harriman estuvo dirigido por George Herbert Walker, suegro de Prescott Bush. Todos estos magnates eran miembros de Skull and Bones. A través de esta empresa, los Thyssen lograron que los beneficios obtenidos por su colaboración con el régimen nacionalsocialista, a partir de 1933, fueran evadidos de Alemania y reinvertidos en negocios en norteamericana. Gracias a esos dineros, Prescott Bush primero, posteriormente George Bush, especialmente a partir de su vinculación a la CIA y luego a la presidencia y, finalmente George W. Bush, lograron forjar sus carreras político-financieras. Ciertamente, se alega que las autoridades norteamericanas, alertadas de este tránsito ilegal de fondos, terminaron incautando los bienes del consorcio bancario germano-americano en 1942 (tras entrar los EEUU en el conflicto a causa del ataque a Peral Harbour). Pero se olvidar que en 1951 ese embargo fue revocado y la familia Bush recuperó un millón y medio de dólares de la época.

Años después, John Foster Dulles, entonces director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y amigo íntimo de Prescott y de Averell Harriman, lo convenció de devolver la cabellera de Jerónimo a los apaches. Pues bien, los Harriman y Prescott Bush, que habían fraguado estrechos vínculos a través de su estancia en la Universidad de Yale y de su común pertenencia a Skull and Bones, fueron los mismos que sostuvieron la candidatura de George H. W. Bush para dirigir la CIA en los años 70 y catapultarlo posteriormente a la Casa Blanca. En cuanto a los Thyssen, un tercio de sus acciones fueron adquiridos al acabar la Segunda Guerra Mundial, por el Chase Maniatan Bank, propiedad de otra saga habitual en los anuarios de Skull and Bones, los Rockefeller. George H. W. Bush estuvo al frente de la CIA apenas dos años, en 1976 y 1977, pero su vinculación con la agencia databa de 1961 cuando tuvo un papel relevante en la fracasada invasión de Cuba en Bahía de Cochinos.

Con posterioridad a Bahía Cochinos que supuso un accidente para la CIA que obligó a cambiar algunas de sus estructuras y su forma de actuar, las vinculaciones entre miembros de Skull and Bones y la entidad de inteligencia, se multiplicaron. James Buckley, subsecretario de Estado para la Seguridad, con Ronald Reagan, colocó a su hermano William F. Buckley al frente de la CIA. Otro miembro de la promoción de Skull and Bones de 1934, Hugo Cunnigham, realizó toda su brillante carrera en la administración, desde las trincheras de los servicios de inteligencia entre 1947 y 1973. Eugene Stetson, adherido a Skull and Bones en 1934 y amigo íntimo de Harriman y Prescott Bush, participó en una de las operaciones de la CIA más secretas e importantes, MK-Ultra, cuyo objetivo era perfilar métodos de control mental y guerra psicológica. Uno de los subproductos de esta operación fue la difusión de drogas psicodélicas entre los movimientos contestatarios de los años 60, destinados a disolver el empuje de la protesta contra la guerra del Vietnam. Stetson, creó la Fundación Smith Richardson para financiar la producción de drogas psicodélicas, en particular, LSD. Por su parte, William Bundy, miembro de la sociedad desde 1939 o Dino Pionzio, que ingresó en 1950, ocuparon, así mismo, altos cargos en la CIA y estuvieron al frente de las operaciones más importantes de la agencia en los años 60 y 70. A ellos se debe, entre otras hazañas, la implicación de Norteamérica en la Guerra del Vietnam. Pero también, no hay que olvidar que se han vinculado a miembros del Skull and Bones en operaciones tan sórdidas como el asesinato de Kennedy o la entrada de EEUU en la Segunda Guerra Mundial.

Skull and Bones y Pearl-Harbour

Henry Lewis Stimson, miembro del consorcio Root and Stimson, fue Secretario de Guerra con el presidente Taft y, más tarde, gobernador de Filipinas entre 1926 y 1928. Ocuparía, así mismo, importantes cargos en las administraciones de Hoover, Roosevelt y Truman. Había sido “bonesmen” a partir de 1888, pero el episodio mas sospechoso de su vida tiene relación con el ataque japonés a Pearl Harbour, cuando era funcionario de la administración Roosevelt. El presidente, había prometido durante la campaña electoral que EEUU no se implicaría en un conflicto que hasta ese momento tenía solamente una dimensión europea. Por otra parte, destacados líderes de opinión –encabezados por el aviador Limberg- habían realizado campañas contra el intervencionismo bélico que recogieron el favor de la opinión pública. Sin embargo, determinados círculos de poder (cuyos hijos no irían al conflicto…) estaban interesados en participar en la guerra, inclinando la balanza a favor de los aliados. Pero esta intervención no se haría desinteresadamente y en defensa de las democracias, sino a cambio de concesiones y eliminación de barreras arancelarias. La guerra era un negocio para los círculos de poder y una tragedia para los soldados reclutados y para sus familias. El problema era cómo se convencía a la opinión pública de que participara en el conflicto.

EEUU inició entonces una política de arrinconamiento de Japón que, finalmente, llevó al ataque a Pearl Harbour. Murieron 3000 personas (el mismo número de víctimas que en el atentado al WTC) y, a partir de ese momento, la opinión pública norteamericana ya no tuvo dudas: 3000 muertos inclinaron la balanza hacia el intervencionismo. Hoy se sabe que la administración Roosevelt, no solo presionó a Japón hasta hacer inviable el mantenimiento de la paz, sino que, además, conocía por anticipado el ataque y pudo evitarlo. El material desclasificado, revela que el presidente, a través de ocho fuentes distintas, estaba prevenido del ataque. Fue precisamente Henry Stimson, el notorio skull de la promoción de 1888, quien dirigía los servicios de inteligencia, quien permitió que el ataque fuera realizado impunemente y quien calló cuando el presidente Roosevelt no advirtió ni a las FFAA destacadas en el Pacífico, ni a la guarnición de Pearl Harbour, ni a la opinión pública. Del desenlace de la Segunda Guerra Mundial derivó, directamente, la hegemonía mundial de los EEUU.

Kerry contra Bush o la omertá de la clase dirigente.

Los Skull & Bones carecen de una “línea ideológica”. Lo suyo es una forma de mero pragmatismo dentro de un liberalismo nacionalista. EEUU es el representante del os genuinos valores de “libertad” y “libremercado” que sólo ellos son capaces de interpretar y encarnar, repartiendo también patentes que acrediten a eventuales parteners de su adscripción a tales valores. Pero no hay que dar muchas vueltas a la ideología de los Skull and Bones y, en concreto, no es posible dar mucho crédito a una pervivencia de la ideología de los Iluminados de Baviera en esta asociación. De hecho, la ideología de los Skull ha sido definida ocn justeza como la encarnación casi perfecta del pensamiento único de la clase dirigente estadounidense. Las elecciones presidenciales de 2004 evidenciaron esta función. Un político francés, resumió la “alternativa” «fue Skull and Bones o Bones and Skull», pues, no en vano tanto Kerry como Bush pertenecían a la misma asociación.

J. F. Kerry en los noventa, fue responsable de la investigación que sobre el escándalo del Bank of Credit and Commerce International, creado en 1972 por la CIA y vinculado al Bank of ,America. Este banco canalizaba fondos para las operaciones de la CIA, especialmente el apoyo a la resistencia antisoviética en Afganistán encabezada por Bin Laden y a las contra nigaragüense. Como la de otros Skull and Bones, la fortuna de los Forbes, basada en parte a Kerry, procede del comercio del opio al que ya hemos aludido. No es la única: otros nombres habituales en el repertorio de los Skull, son poseedores de fortunas con el mismo origen: los Cabot, los Coolidge, los Higginson, los Sturgis, los LowelI, los Perkins y los Russell. Estos últimos, socios de los Forbes, antepasados de Kerry, fueron, desde un principio, los protectores de la familia Bush. Entre ambas familias existe una larga trayectoria de alianzas y coberturas que hacía literalmente increíble la elección presidencial del 2004. Así pues, no puede extrañar la tibieza con la que Kerry apoyó la intervención norteamericana en Irak, o la cobertura que dio a la investigación contra los Bush a causa del BCCI. Cuando se preguntó a Kerry, en el curso de un programa televisivo, sobre su pertenencia a los Skull, se limitó a asentir con la cabeza y en silencio. No dijo absolutamente ninguna palabra más. No es raro, su oponente George W. Bush había reaccionado de la misma manera. Bush se limitó a decir: “Como es una sociedad secreta… no puedo decir nada”.

En realidad, lo que había ocurrido es que en el escándalo suscitado en 1980 quedó involucrado Georges H. W. Bush, entonces presidente de los EE.UU., con las actividades criminales detectadas en el Banco de Crédito y Comercio Internacional (BCCI). La investigación del caso fue realizada por una comisión del Senado encabezada por John Kerry, entonces senador demócrata por Massachusetts. La investigación nunca llegó a probar nada contra Bush, y se produjo un bloqueo proveniente de "altos niveles". Kerry simplemente detuvo toda investigación profunda.

En relación a Bush y Kerry , Noam Chomsky afirma: "Tenemos dos hombres que buscan el poder, ambos provenientes de sectores ricos, con poder político. Ambos tuvieron una educación privilegiada, en la misma universidad, Yale, donde fueron miembros de la misma sociedad secreta, una sociedad secreta que entrena a los miembros de la élite para tomar posiciones de gran poder en este país y en el mundo. Y los intereses que representan son los mismos: firmas de inversión, farmacéuticas, aseguradoras y grandes corporaciones. Representan a una pequeña fracción de la población que tiene un poder económico sobrecogedor. No hay grandes temas en discusión para estos comicios. Las elecciones estadounidenses son manejadas por las grandes agencias de relaciones públicas y quieren que en las elecciones la gente se concentre en cualidades, no en temas profundos como el sistema de salud, que es el problema más importante que tiene Estados Unidos hoy, pero está totalmente fuera de la agenda porque la industria farmacéutica y las aseguradoras no lo permitirán…”.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

NO a la Constitución Europea [Tercera Parte]

NO a la Constitución Europea [Tercera Parte] Redacción.- Ofrecemos en esta tercera entrega un paqueña de buenas razones para Votar NO en el próximo referendum constitucional. En esta tercera entrega abordamos la ausencia de sensibilidad social que destila el texto propuesto y las ambigüedades en torno a la política de defensa, seguridad y exteriores de la Unión. Esperamos que nuestros lectores encuentren en estas líneas buenos motivos para apoyar el NO y redoblen sus esfuerzos por conseguir que sea el NO el que se imponga el 20-F.


5. La sensibilidad social del Tratado: similar a la del elefante

Un Tratado que no dice ni una sola palabra sobre la necesidad de contener el proceso de globalización, un Tratado que consagra el liberalismo salvaje como doctrina económica y la omnipotencia del mercado mundial como marco… es un Tratado del cual los sectores más desfavorecidos de la sociedad no pueden esperar nada bueno. Es, desde éste punto de vista, significativo que mientras que los artículos relativos a “los trabajadores” y a sus derechos ocupan unos diez folios (Título III, Capítulo I, Sección 2, Subsección 1), los derechos a la libre circulación de capitales, las disposiciones fiscales y las normas de competencia, ocupan, justamente, diez veces más.

Es curioso este Tratado por que insiste de manera obsesiva en todos aquellos elementos que no interesan al grueso de la población y en cambio elude con requiebros y contorneos inadmisibles el pronunciarse sobre todos aquellos puntos que preocupan a la población de toda la Unión. Por ejemplo, no se dice nada sobre cómo serán los sistemas de garantía, seguridad y protección social: no se dice, en lugar alguno, si se recomienda la privatización; pero se permite la libre circulación de trabajadores, algo lógico, pero, en cambio, no se explicita en base a qué criterios se cuantificarán las pensiones, ni qué mecanismos garantizarán estas pensiones, ni mucho menos cuáles serán las reglas del juego y en qué condiciones se podrán modificar las condiciones para otorgar pensiones, ni como se determinarán las cuantías de las cuotas a la seguridad social, ni qué tratamientos médicos mínimos deberán estar rigurosamente incluidos, ni, por supuesto, que coberturas se darán…

Lo lógico hubiera sido establecer en el texto constitucional que la Unión Europea proclama en todo su territorio que impulsará las medidas necesarias para que en todos los rincones de la Unión los trabajadores dispongan de una legislación unificada de seguridad y protección social, que garantice sus jubilaciones, que establezca que solamente la Unión garantiza la viabilidad y solvencia para poder pagar las pensiones y que en todos los rincones de la Unión, los trabajadores tendrán acceso a los mismos servicios médicos, gratuitos, en función de unas cuotas que, proporcionalmente, serán las mismas en todo el territorio de la Unión. Está claro que una propuesta como esta iría en contra del liberalismo salvaje consagrado en el texto como la única doctrina admisible para regir la sociedad comunitaria. De ahí que podamos decir que el texto constitucional mira más a los grandes consorcios industriales, a los grandes polos financieros y a sus intereses, antes que a los intereses del grueso de la población. Y ante esto, no podemos sino votar NO.

Pues bien, nada que sea contrario al liberalismo salvaje está presente, por la sencilla razón de que en el texto constitucional no hay ni una sola línea que permita pensar que va a seguir manteniéndose algo parecido al “Estado del Bienestar”. Lo normal sería que el Tratado definiera un “espacio interior común” que garantizara la libre circulación de personal y capitales, pero que este “espacio” estuviera protegido del exterior, especialmente de un exterior, comercialmente agresivo, socialmente subdesarrollado y en la que los derechos humanos de los trabajadores es lo único que está por debajo de su salario. La competencia en esas circunstancia está falseada y es inviable. Para mantener el Estado del Bienestar (y en buena medida, recuperarlo), es preciso proteger a la unión con barreras arancelarias, planificar el desarrollo en aquellas áreas en las que la Unión es deficitaria o debería mejorar su producción, de tal manera que pudiéramos hablar de un “espacio económico autosuficiente”, abierto a los intercambios comerciales con los vecinos (por tanto, no autárquico), pero protegido de las competencias desleales de países que mantienen mano de obra esclava.

De la misma forma que Europa ha procedido a un “reajuste interior” que ha afectado particularmente a España, con la liquidación de sectores industriales enteros (minería, astilleros, siderurgia), debe de ahora proceder a un reajuste de cara al exterior. Ese reajuste es todavía más necesario en la medida en que las exportaciones masivas de productos alimenticios, procedentes de países de los que no podemos confiar por la ausencia casi total de medidas sanitarias y de control de calidad, está trayendo a nuestro territorio, alimentos de escaso valor nutricional, trufado de aditivos, que dañan gravemente la salud y, como en el caso de determinadas hormonas, llegan a alterar el comportamiento sexual de las poblaciones. Ninguna de las cuatro administraciones que estamos soportando (europea, nacional, autónoma y local) están en condiciones de controlar la calidad de los alimentos distribuidos en la Unión. Es inadmisible que pollos alimentados por hormonas femeninas, llegados del sudeste asiático se consuman sin ningún control en Europa o que alimentos procedentes de China, de muy escasa calidad y conteniendo aditivos que hace décadas han sido prohibidos en Europa como cancerígenos, lleguen a nuestros mercados y, además, no sean etiquetados en lenguas europeas. Esto sin olvidar que cualquier epidemia que pueda aparecer en extremo-oriente como resultado de la absoluta carencia de condiciones higiénicas, puede interrumpir bruscamente el flujo de mercancías y alimentos de Oeste a Este y, general en pocos días una carestía en nuestros mercados y el hundimiento del sistema comercial internacional.

La Unión debe promover una reordenación económica interior, complemento de la contención exterior, para asegurar su subsistencia con el mínimo recurso al exterior. Este concepto de “autonomía económica” está ausente, por completo, del tratado a votación y, por tanto, es imposible apoyarlo.


6. Sin política exterior, ni de defensa, ni de seguridad comunes

Para que exista una política exterior, de defensa y de seguridad, más que tratados, lo que hace falta es que los miembros estén de acuerdo. Y esto no se da en las actuales circunstancias. Aún no ha sido desterrada de Europa la idea de “occidentalismo” o “atlantismo”, sugestión según la cual el destino de Europa estaba ligado al de EEUU y la defensa de Europa ante la URSS solamente podía asegurarse mediante el recurso a la OTAN. Hoy la URSS ya no existe, el comunismo está en la cloaca de la historia y no existe una amenaza evidente sobre Europa. Por otra parte, el gran terror de los últimos gobiernos americanos consiste en verse apeados completamente de Europa y, por tanto, regularmente, desde EEUU se analiza cuál es el eslabón más débil de la cadena europea para intentar convertir a tal o cual país en el puente que garantice la imposibilidad de una Europa política. En un tiempo fue Inglaterra y, en 2003-4 fue la España de Aznar.

Porque, desde el punto de vista de EEUU, todo lo que debilita a Europa es recomendable y todo lo que contribuye a formar un bloque geopolítico y neoeconómico continental, es abominable. Siempre hay europeos que miran atrás, a las antiguas rencillas históricas entre los distintos Estados-Nación, para justificar desavenencias presentes. Todo ello implica que, aún hoy, los intereses en política exterior de los gobiernos de los distintos Estados-Nación de Europa suelen adoptar orientaciones muy diferentes en este terreno y, frecuentemente, contradictorias.

Esto por lo que respecta a la política exterior común. En cuanto a la defensa de Europa… la situación es todavía más pobre: no existe una voluntad de asegurar la defensa de Europa. Esa voluntad se demuestra en tres áreas: asignación presupuestaria suficiente, mentalidad de la población y definición del enemigo. En la actualidad, no se dan ninguna de estas tres circunstancias.

Los asuntos de defensa, seguridad y exteriores, de la Unión, están definidas en el Texto a referéndum en el Título V (“Acción exterior de la Unión”), Capítulo I (“Disposiciones de Aplicación General”), Capítulo II (“Política exterior y de seguridad común”). Y en estas páginas volvemos a encontrar el gran riesgo de este tratado: la ambigüedad.

Esta ambigüedad empieza en el Artículo III-292.2, donde se dice: “La Unión definirá y ejecutará políticas comunes y acciones y se esforzará para conseguir un alto grado de cooperación en todos los ámbitos de las relaciones internacionales”. ¿”se esforzará para conseguir un alto grado de cooperación”? Eso implica, literalmente, que nada habrá cambiado: el “esfuerzo” no llevará necesariamente a una unidad real en política exterior, la influencia de un país exterior a la Unión sobre los eslabones más débiles de la Unión, harán imposible la existencia de una política exterior común y, finalmente, lo más terrible es constatar los “objetivos” de esta imposible política exterior común: son las propias de una ONG, no de un Estado con vocación de convertirse en actor internacional de primer orden tal como correspondería a su envergadura geográfica, cultural, económica e histórica.

Se dice por ejemplo que uno de los objetivos de la Unión en política exterior es “ayudar a las poblaciones, países y regiones a que se enfrenten a catástrofes naturales o de origen humano” (apartado g), o “dar apoyo al desarrollo sostenible (apartado d) o “mejora del medio ambiente” (apartado f), o bien “consolidar y defender la democracia” (apartado b) olvidando que cada país tiene el derecho inalienable de elegir su forma de gobierno, de la misma manera que la Unión, tiene perfecto derecho a no tener relaciones diplomáticas con aquellos gobiernos que no respondan a las mismas características por las que se rige la Unión. El derecho a la no-ingerencia en cuestiones internas de naciones soberanas, es superior a la “tarea misional” de expandir la democracia en todo el mundo.

En el apartado a del artículo III-292.2. se dice que los objetivos de la política exterior será “defender la seguridad, la independencia y la integridad”… encomiables tareas que no se explica cómo serán llevadas a la práctica, no se apunta de qué manera países en los que la izquierda ha injertado un amplio sentimiento antimilitarista y en donde el saqueo de los fondos públicos por parte de la clase política ha hecho imposible la existencia de un presupuesto de defensa capaz de asegurar la integridad de los Estados Nación, ahora va a poder asegurar una defensa europea común.

Por que, una parte del problema, consiste en reconocer que una política de defensa es cara… ahora bien, sólo las naciones capaces de defenderse son respetadas. El “buenismo” de la izquierda, que aspira solamente a tener unas Fuerzas Armadas que ejerzan funciones de ONG internacional, siempre al servicio de las Naciones Unidas y en tareas humanitarias, es una bonita sugestión y como tal, absurda e irreal. Una política exterior de altura solamente puede ser avalada por las Fuerzas Armadas que inspiren respeto y garanticen que cualquier amenaza exterior será conjurada. Las amenazas no se conjuran con las palabras de los diplomáticos, sino aumentando el riesgo para el eventual agresor. En Europa, en estos momentos, no existe voluntad de defensa, sino mentalidad de ONG.

Por otra parte, en el Artículo III-292.1, se alude a que la Unión “proporcionará soluciones multilaterales a los problemas comunes, particularmente en el marco de las NNUU” y sólo unas líneas antes ya se había insistido en esta idea: la Unión promoverá los “principios de igualdad y solidaridad y el respeto a los principios de la Carta de las Naciones Unidas”… pues bien, el problema es que las NNUU precisan una profunda reforma. La situación actual no es la misma que la que se daba en 1945 cuando fue creado éste organismo. Ni el derecho de veto de los cinco países fundadores, ni el peso igualitario (“un Estado – un Voto”) responden a la realidad actual: Haiti no tiene el mismo peso que Argentina, Comores no pesa igual que Polonia, etc.

Así pues, de lo que se trata, no es de situar la política exterior y de defensa a la sombra de las NNUU, sino de afrontar el reto que supone la actualización de este organismo internacional cuya ineficacia en materia internacional se ha puesto de manifiesto en tantas ocasiones que, más adecuado sería hablar de “refundación” de NNUU, antes que de “reforma”.

Y, por lo demás, haría falta recordar a algunos socios de NNUU que la declaración internacional de Derechos Humanos, no es solo un documento aprobado y olvidado, como la resolución 152 o la 69… sino que hay que respetarlo escrupulosamente. No se entiende qué hacen países que practican odiosos atentados a los derechos humanos, dentro de la comunidad internacional, por qué NNUU carece de energía suficiente como para dar un plazo a los países árabes para que respeten la libertad religiosa, aprueben leyes inexcusables a favor de los derechos de la mujer o de la integridad del cuerpo femenina, proscribiendo la ablación del clítoris, por ejemplo.

Mientras todo esto no sea una realidad, hipotecar la política exterior de la Unión a las decisiones de NNUU es un bonito programa, y evidencia un “talante” tan maravilloso como irreal.

El artículo III-293.1 alude a los “objetivos estratégicos” de la Unión. Y esto es lo sorprendente que lo único que se dice es que “serán definidos por el Consejo Europeo” y que “se pronunciará por unanimidad”. Aquí la ambigüedad es absoluta. Olvida el texto que, para que existe una política exterior y de defensa y para que pueda aprobarse por parte del electorado, sin ningún tipo de restricción mental, ésta tiene que ser definida con claridad: o unidad e independencia de Europa, o satelización y fragmentación de Europa; o defensa y política exterior propias, o defensa subordinada a la OTAN y política exterior a remolque de NNUU…

Para que este apartado hubiera sido aceptable, las veinte páginas que ocupa las alusiones a defensa y seguridad de la Unión, se podrían haber resumido en un solo artículo: “la Unión Europea manifiesta su voluntad inquebrantable de convertirse en un actor internacional con voz única, tendente a conseguir un mundo multipolar. Cualquier tendencia hacia el unilateralismo, cualquier intento de ejercer el chantage del terror, será condenado y combatido por la Unión”. Así sabríamos lo que votábamos.

Pero hay una ausencia notable que demuestra hasta qué punto el gobierno español ni se ha leído el Tratado, ni ha sido tomado en serio por las partes, ni es respetado por algunos de sus socios. Nos referimos a la intolerable situación de la colonia inglesa de Gibraltar dentro del marco de la Unión Europea. Y en este terreno el gobierno español debería haber dado a conocer su posición inflexible: o la Unión Europea presiona al gobierno británico para que restituya Gibraltar a España, o de lo contrario se practicará una política de bloqueo de las decisiones comunitarias. Y esto por dos motivos: en primer lugar, por que la existencia de una colonia en el territorio de uno de los países de la Unión es absolutamente inaceptable, especialmente después de que a partir de los años 50, las NNUU aprobaran unánimemente el proceso de descolonización mundial que España, por lo demás, ha cumplido escrupulosamente. En segundo lugar por que Gibraltar es una “zona pivote” de la defensa europea y no puede estar en manos de un país como Inglaterra que mantiene un pié en Europa y otro en América. Pues bien, nada se dice en el espeso articulado del Tratado sobre “las situaciones coloniales en el interior de la Unión”.

Es, probablemente, en este apartado de defensa y seguridad, en donde el articulado de lo que debería ser una constitución, se parece más a un reglamento. Se establece, por ejemplo (Artículo III-299) que cualquier Estado miembro o el propio Ministro de Exteriores de la Unión, puede exigir una “decisión rápida” y convocar una reunión “en 48 horas”…, pero en ningún caso se explica en qué supuestos puede exigir una “decisión rápida” y por qué el ministro, que es quien debería adoptar “decisiones rápidas”, debe consultarlas antes... La respuesta es simple: se confunde el Tratado con un Reglamento y se atribuye a aquel la articulación práctica que debería sólo corresponder a éste. En tanto que existe una ambigüedad manifiesta en las orientaciones de las políticas exteriores de la UE, el ministro de exteriores carece de cualquier competencia que no sea la de ser portavoz de los ministros de exteriores de cada país. Sigue sin tener posibilidades de decisión propia

(c) Ernesto Milà - infokrisis -infokrisis@yahoo.es

NO a la Constitución Europea [Segunda Parte]

NO a la Constitución Europea [Segunda Parte] Redacción.- Publicamos la segunda parte de nuestra justificación para votar NO y movilizar a todos nuestros amigos y compañeros para hacer otro tanto en el próximo referendum sobre la Constitución Europea. Abordamos en esta segunda entrega el problema de los límites de Europa, y la ausencia de definición sobre las "raíces culturales de Europa", dos temas ambiguos que nos confirman en la necesidad de votar NO. Todo lo alto y claro que podamos.


3. Un ámbito de aplicación sin definir: ¿Europa hasta donde?

Resulta absolutamente sorprendente que en la Parte I, Título I (“De la definición y los objetivos de la Unión”), no exista ni un solo artículo en donde se definan los límites territoriales de la Unión, esto es el ámbito de aplicación del texto sometido a Referéndum. Se alude vagamente a que “La Unión está abierta a todos los Estados europeos que respeten sus valores y se comprometan a promoverlos en común”. Ahora bien ¿cuáles son esos “estados europeos”? ¿dónde se relacionan? ¿acaso habrá que tomar el listado de los países de Eurovisión como candidatos a integrarse en la UE? En tal caso países tan europeos como Israel, Marruecos o Turquía, serían buenos candidatos y futuros europeos de pleno derecho. ¿Y qué decir de Rusia que, hasta los Urales, es inequívocamente europea y que a partir de los zares Pedro y Catalina, está europeizada de pleno derecho?

Giscard ha querido ser en esto voluntariamente ambiguo, a pesar de que él, en lo personal, se opone al ingreso de Turquía en la UE. En cuanto a otros Estados, geográficamente europeos, cabría preguntarse ¿la futura Gran Albania comparte los “valores de la Unión”, o dicho de una manera más genérica: el mundo islámico, a partir de un análisis mesurado de su libro sagrado, ¿puede admitir los “valores de la Unión” sin traicionarse a sí mismo?

A todo esto, llama la atención que en 500 páginas de texto constitucional, los cacareados “valores de la Unión” supongan apenas 10 líneas (Artículo I-2): “respeto a la dignidad humana, libertad, democracia, igualdad, Estado de derecho y respecto a los derechos humanos, incluyendo los derechos a las personas pertenecientes a minorías. Estos valores son comunes a los Estados miembros en una sociedad caracterizada por el pluralismo, la no-discriminación, la tolerancia, la justicia, la solidaridad y la igualdad entre hombres y mujeres”. Pues bien, ni una sola de estas características, ni una, está presente en los países con mayoría islámica, ni conocemos a islamista alguno, que haya luchado por estos valores, ni en su país de origen, ni mucho menos en el territorio de la Unión: más aún, en su inmensa mayoría, estos contingentes islamistas transplantados a Europa, no siguen practicando sus más odiosas tradiciones seculares, desde la poligamia a la ablación del clítoris, siguen considerando a la mujer como una figura de segunda fila completamente subordinada a la autoridad del varón, una verdadera propiedad de éste, y se muestran intolerantes hacia cualquier otra comunidad, tendiéndose, en Barcelona y en Berlín, en Gottenburgo y en Milán, a la formación de guetos étnico-religiosos, de los que son virtualmente expulsados y marginados los pertenecientes a cualquier otra confesión religiosa, o simplemente laicos. En cada gran ciudad de Europa Occidental existe una “Bosnia musulmana” en desarrollo.

Así pues, ¿para qué engañarnos? ¿para qué negar la realidad? ¿para qué una política de paños calientes con una religión que permanece inalterable como en lo más profundo de la edad media y que destila grandes dosis de fanatismo y odio hacia todo lo que representa, precisamente, los valores occidentales? ¿Por qué en el texto constitucional no existe ni un solo punto que prevea que los extranjeros residentes en la Unión deben firmar una declaración jurada en la que aceptan los valores de democracia, igualdad, tolerancia y libertad, las costumbres, lenguas y tradiciones de la Unión? ¿por qué no se exige reciprocidad en la tolerancia de las prácticas religiosas? El día en que pueda celebrarse en una iglesia de Arabia Saudí una misa o un oficio religioso no islámico, ese día debería autorizarse la práctica del culto islámico en Europa. En tanto esto no ocurriera es absolutamente intolerable que, precisamente ese país, siga financiando las redes de mezquitas fundamentalistas, como es intolerable que el 50% de los marroquíes residentes en Europa se declaren “admiradores” de Bin Laden.

Europa debe tener una identidad propia. Esa identidad se inicia con el reconocimiento de sus raíces comunes, de su historia común, de una exaltación de los lugares comunes a todos los pueblos de Europa. Pues bien, sobre estas materias no existe ni una sola línea entre los 500 folios del texto a votación.

Usted ¿sería capaz de firmar un contrato en el que no estuviera claro cuál es el objeto del mismo? ¿sería capaz de adquirir un apartamento sin conocer sus metros cuadrados y su orientación? Pues eso precisamente es lo que el “talantudo” ZP nos está proponiendo: que votemos un texto ambiguo e indefinido.

De hecho, en el verbalismo humanitarista del Título I, encontramos todos los mitos propios de la izquierda más rancia y obtusa: “La Unión combatirá la exclusión social y la discriminación y cimentará la justicia y protecciones sociales” (Artículo I-3, párrafo 3). Sabemos lo que esto significa: subvencionar indefinidamente la “integración” de aquellos que no quieren ser integrados y definir como “racistas y xenófobos” a aquellos que alertan sobre el poco resultado de todas las cantidades invertidas en tan noble fin. La historia de absolutamente todos los países de Europa Occidental que desde hace 25 años vienen sufriendo sucesivas oleadas migratorias particularmente de los países islamistas, es elocuente: contra más gasto social se realiza en pro de la integración, menos resultados se obtienen. ¿Hay que recordar que nuestros inmigrantes, gallegos y andaluces, extremeños y castellanos, no recibieron ni un solo franco o marco para su integración y que, sin embargo, se integraron socialmente en los países en los que los acogieron?

Sabemos lo que este verbalismo supone: una pelea en una discoteca en la que se enfrentan jóvenes europeos y norteafricanos es considerado un acto xenófobo e intolerante de los primeros… pero el hecho de que la casi totalidad del mercado de la heroína sea controlado en Francia por argelinos –como todo el mundo sabe- no tiene la misma catalogación, aun cuando sean, mayoritariamente jóvenes de origen francés, quienes consumen esta droga dura.

4. Las “raíces de Europa”. Europa desarraigada.

Pero hay algo más en todo esto. El absurdo de la propuesta constitucional se hace surrealista si tenemos en cuenta que se trata de crear, en la práctica, una “federación” de Estados-Nación que se llama “Unión Europea”… pero se exaltan los valores de “diversidad cultural y lingüística”. Unidad y diversidad, son valores opuestos.

Somos profundamente europeístas: estamos firmemente convencidos de que las raíces de los diferentes pueblos de Europa son comunes: hemos tenido el común el mundo clásico se extendió primero por el Mediterráneo, pero luego, con la catolicidad, alcanzó a toda Europa. Lo más lógico hubiera sido proponer en el texto constitucional una fórmula que conjugara “unidad” y “diversidad” y esa fórmula implicaba, necesariamente, aludir al mundo clásico y a las raíces cristianas de Europa. Algo que la izquierda europea no estaba dispuesta a asumir por que, precisamente, sus raíces, proceden del momento preciso en que se rompe el ekumene medieval y la conciencia de unos orígenes comunes (Roma – el Imperio Carolingio – el Sacro Imperio) que contradicen los valores de la izquierda europea: tradición, idea de Imperio, una política basada en principios éticos y morales y no en la omnipotencia y omnipresencia del “mercado” (dice el Artículo I-3/2: “La Unión ofrecerá a sus ciudadanos (…) un mercado interior en el que la competencia sea libre y no esté falseada”…).

Tanto la romanidad, como la catolicidad medieval, supusieron momentos en los que en toda Europa se tenía conciencia de pertenecer a un mismo “bloque” (el Imperio), del cual, cada parte, o reino, era una “nacionalidad” (no una Nación, por que, a pesar de que ZP lo ignore, existe diferencia entre “nación” y “nacionalidad”). Era muy fácil, para los redactores del “tratado constitucional”, apelar a estas raíces para generar las “bases ideológicas” necesarias para insertar en el documento, valores reales. En lugar de eso, la izquierda europea (que tras perder el marxismo, perder el apoyo de la clase obrera, no le queda más que los intelectuales, los residuos de otro tiempo y las “minorías” sexuales) y los micronacionalismos (es decir, la no-Europa), impusieron la alusión a la “pluralidad” que llega incluso a la divisa de la Unión: “Unidad en la diversidad”.

Ni una sola alusión a la cuestión de las lenguas regionales, a su tratamiento, a su consideración; ni una sola alusión a promover una lengua vehicular común que se enseñe en las escuelas y facilite la comunicación entre las distintas partes de Europa; ni una sola alusión a iniciativas que fomenten que la “Unión” sea, verdaderamente, eso: una unión y no un agregado de fragmentos, cada vez más pequeños que, con la irrupción de los micronacionalismos, corre el riesgo de balcanizar toda Europa con 70 lenguas diferentes cada una de las cuales reclama derechos de “igualdad” en relación a las demás.

Llama la atención que el texto que estamos utilizando para valorar la Constitución Europea haya sido distribuido en Barcelona por un diario realizado en castellano, distribuido, fundamentalmente, en Cataluña y que el texto… esté escrito en valenciano, a causa de un error de la Generalitat de Catalunya al presentar la traducción a la UE. La doctrina oficial de la Generalitat es que el valenciano y el catalán son la misma lengua… lo curioso es que un texto valenciano tiene un razonable número de palabras completamente diferentes, que lo hacen “raro” para un catalán. Y si fuera al revés, ocurriría justamente lo mismo. Esta surrealista situación deriva de no haber sabido, querido o podido cerrar las puertas a las discusiones: a cada Estado Nacional corresponde una lengua vehicular (salvo Bélgica que, constitucionalmente, tiene dos).

La ambigüedad es el paradigma con el que se ha desarrollado este texto. Solamente en aquellos aspectos, absolutamente secundarios (bandera, himno, moneda, “día de Europa”), existe la concreción necesaria para que no haya lugar a la ambigüedad: sabemos, por ejemplo, que el 9 de mayo (no el 8, ni el 10) es el “Día de Europa”. Ignoramos, por el contrario, los límites geográficos y las raíces culturales de Europa.

Pero, además, es que da la sensación de que quienes han redactado este documento pretendan robarnos nuestras raíces: la definición de los valores de la Unión es tan absolutamente breve (10 líneas), en relación a la totalidad del tratado (500 folios), que es evidente que de lo que se trata es de articular una Unión sin principios o con unos principios tan absolutamente ambiguos que cada cual pueda interpretarlos como quiera.

En tanto que europeístas convencidos, estamos firmemente persuadidos de que la Unión Europea solamente será viable, si las medidas que tienden a resaltar los valores de “unidad” entre los Estados-Nación, es superior a los esfuerzos puestos en resaltar los valores de “diversidad”. Si se tiende a crear una “unión”, todo lo que no entra en esa dirección, es lo que se ha dado en llamar “no-Europa”. Y, ningún político con sentido de Estado o con visión “europea” puede apoyar los esfuerzos para la construcción de la “no-Europa”.

Nos ofrecen una Europa sin raíces, una Europa en la que cabe todo. Por eso, es preciso votar NO al referéndum constitucional y exigir que el texto se mejore incluyendo la referencia a las “raíces cristianas de Europa”.

(c) Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es

NO a la Constitución Europea [Primera Parte]

NO a la Constitución Europea [Primera Parte] Redacción.- Iniciamos la serie de artículos sobre el referendum constitucional, animando a nuestros lectores a Votar NO y a hacer campaña por el NO en el próximo referéndum sobre la Constitución Europea. Esta serie tendrá un total de cuatro entregas y aparecerá en los próximos días. Ante el desinterés y el absentismo general, creemos que es una obligación ética y política, acudir a los colegios electorales el próximo día 20-F, con el NO marcado en la papeleta.

Referéndum del 20 de Febrero 2005
NO AL TRATADO POR EL QUE SE ESTABLECE UNA CONSTITUCION PARA EUROPA
[Primera Parte]

Cuando faltan solamente unos días para ir a votar en el próximo referéndum y cuando, tanto las autoridades como la población en general, manifiestan su más absoluto desinterés por la consulta, hemos decidido realizar unas

Introducción:
Un referéndum inútil, un referéndum-trampa

El gobierno no ha sido honesto en la convocatoria de éste referéndum, no ha informado a la población sobre las resultantes de su voto: nadie sabe exactamente qué ocurrirá si vence el NO, o si no hay “quórum”, nadie sabe exactamente en dónde radica la importancia de su voto y la inmensa mayoría de electores no han leído la totalidad del texto constitucional.

Este referéndum ha sido convocado por el gobierno como medida cosmética en dos direcciones:

1.- Para dar la sensación de que está abierto a la “participación popular” como forma de plasmar el tan cacareado “talante”.
2.- Como elemento “cosmético” que ayudara a popularizar entre la población la Unión Europea e hiciera a llegar a los ciudadanos la idea de que formamos parte de una entidad supranacional.

El problema radica en que la campaña de marketing y publicidad que el gobierno ha abordado ha tenido un perfil muy bajo, se ha realizado con un presupuesto mínimo, en un tiempo muy reducido, en el que, por lo demás, están ocurriendo otras muchas incidencias en la política española que contribuyen a alejar el interés de la opinión pública en torno al referéndum.

Intentar “popularizar” el contenido del texto constitucional a partir de la afición al fútbol y mediante la lectura del articulado de la constitución por parte de personajes conocidos en el mundo del deporte, es una idea pobre y sin resultados prácticos.

Pero lo peor no es eso, sino que no está clara la importancia del voto: no se sabe por ejemplo lo que implicaría si el NO saliera como opción mayoritaria. La lógica indicaría que el gobierno español se comprometía ante la ciudadanía a no firmar el Tratado… pero éste ya se ha firmado en Roma el 24 de enero de 2004. En esa circunstancia, el gobierno debería comprometerse a obtener de las instituciones europeas una mejora, una revisión y una reforma del texto.

Pero el gobierno ZP tiene un gobierno de importancia muy aminorada en Europa. Su aislamiento es cada vez más evidente: no sólo ha roto la línea del gobierno anterior, enfrentándose a sus antiguos aliados, sino que no ha logrado reconstruir una línea que inspire confianza entre los que se enemistaron con el español a causa de la presencia de Aznar en la Cumbre de las Azores.

El gobierno no ha planteado claramente lo que hará si la soberanía popular rechaza el texto del Tratado. En realidad, carece de respuestas. No es ahora cuando había que someter este tratado a referéndum sino en el momento en que fue presentado y, desde luego, antes de la firma.

De ahí que este referéndum sea apenas una muestra de la demagogia gubernamental que, accede a una “consulta popular” en un tema que está ya resuelto y que, por tanto, votemos lo que votemos, no va a cambiar el curso de los acontecimientos, para evitar realizar consultas y reformas sobre temas mucho más importantes y candentes. ¿Podía esperarse otra cosa de un gobierno débil y cobarde, sentado en el poder gracias a unas elecciones fraudulentas y bajo la presión de 192 muertos utilizados mediáticamente por las “brigadas mediáticas” del PriSOE?

Si a Europa, no a esta Constitución

Vamos a ser claros: de todos los países de la Unión Europea, España es, probablemente, el que más se ha beneficiado con el integración a Europa. En quince años, el flujo de euros a nuestro país ha posibilitado el que se superaran los peores momentos de la crisis económica que estalló a partir de 1992, cuando la política del felipismo elevó los intereses hasta el 19%, hizo imposible la inversión, sumió al país en una profunda crisis moral y política (GAL, corrupción, paro, desencanto) y dejó vacías las arcas del Estado.

Pues bien, fue gracias a los Fondos Estructurales que nuestro país logró acometer un ambicioso programa de obras públicas que han transformado la fisonomía de España en pocos años. Gracias a estos fondos se han podido realizar trazados del AVE, subvenciones a la agricultura, restauración de catedrales y cursos de reciclado para trabajadores, ambiciosos programas de investigación científica y de formación universitaria, etc. Resulta muy difícil afirmar que la bonanza que la economía española registró a partir de 1995, fue posible sin el flujo de estos fondos.

Con razón Schröder expresó su malestar por la actitud de Aznar, opuesta a la guerra de Irak, recordando que con los millones de euros llegados a España, bien podía mantenerse el equilibrio presupuestario y el déficit cero. Y tenía razón. De ahí que, en tanto que españoles, conscientes de que la economía española se ha beneficiado extraordinariamente, tanto de la creación del Euro, como de las ayudas comunitarias, nos sea extremadamente difícil, pedir el voto negativo al Tratado.

Mucho más si tenemos en cuenta el papel al que está llamada la Unión Europea en el futuro. En 15 años, hemos pasado de un mundo bipolar, tenso pero estable, a un mundo unipolar, distendido, pero inestable. El día en que las tropas americanas derribaron la estatua de Saddam Hussein en Bagdad, el imperio americano vivió su cenit. A partir de ese momento, cuando se ha comprobado la incapacidad del dispositivo del Pentágono para pacificar la región y el que 25.000 guerrilleros mantengan en jaque a 250.000 marines y personal civil armado y a una cantidad similar de colaboracionistas iraquíes, demuestra hasta qué punto, ha llegado la debilidad militar norteamericana y su incapacidad para intervenir en un conflicto más allá de los bombardeos estratégicos masivos. A esto se une la situación de la economía norteamericana con un déficit en su balanza de pagos de 400.000 millones de dólares, déficit histórico jamás vivido por nación alguna. La economía norteamericana pende de un hilo y junto al crack que puede desencadenarse, la crisis de 1929 parece que será un juego de niños.

Pero hay algo más: la crisis del americanismo es la crisis de un modelo de relaciones internacionales. La única posibilidad que se abre a partir de ahora es una estabilidad mundial basada en cuatro polos: tres eurasiáticos y uno marítimo. Rusia, China y la Unión Europea, de un lado y la thalasocracia americana de otro.

El modelo de Estado-Nación que desde la Paz de Westfalia ha dominado en Europa y que se impuso definitivamente a partir de 1789 y de las siguientes revoluciones burguesas, ya no responde a las necesidades del actual momento histórico. Las necesidades investigación científica y técnica, superan, frecuentemente, los presupuestos y las posibilidades de un solo Estado. El “Airbus” ha absorbido un presupuesto superior al del Estado Español. Por esto es necesaria la cooperación internacional y la formación de bloques geopolíticos: el bloque árabe, el bloque sudamericano, el bloque europeo, el bloque norteamericano, el bloque ruso y el bloque chino… Ningún Estado Nacional está hoy en condiciones, ni tiene los recursos suficientes como para emerger en este panorama en el que no queda más remedio, ante las necesidades del desarrollo futuro, que volver la vista atrás, revisar la historia, examinar las constantes geopolíticas, para establecer cada país en qué bloque puede adherirse.

Y en este terreno, no hay absolutamente ninguna duda de que España forma parte de la Unión Europea, no sólo por la firma de un Tratado, sino por las raíces históricas y geopolíticas que unen nuestro país a otros del continente. Somos hijos del mundo clásico y de la catolicidad. Somos, por tanto, Europa.

De ahí que el NO que proponemos al Tratado sea un NO a un texto deforme, de contenidos limitados, ambiguo, que no responde a las necesidades de Europa. Decimos No a este Tratado, porque decimos SI a Europa.

1. La Unión Europea como extensión del proceso globalizador.

Para evaluar el Tratado hemos manejado la edición distribuida en catalán por el diario La Vanguardia, con 168 páginas. En un referéndum, lo lógico hubiera sido que el Estado convocante se asegurase se que los ciudadanos sabían lo que iban a votar, mediante la entrega de un ejemplar del Tratado a cada familia y a cada domicilio. Y desde luego un período mayor de debate. Pero el referéndum-trampa, no se podía permitir ni destinar unos fondos muy superiores para pagar gastos de imprenta y distribución y ha preferido gastárselos en una publicidad-trampa en la que no queda claro lo que se va a votar.

Pues bien, en las 168 páginas del texto hay una ausencia que merece ser reseñada por que ya, a partir de este momento, es suficiente como para decantar nuestra intención de voto.

En ningún punto del texto del Tratado se alude a los efectos perniciosos de la globalización, en ningún artículo se dice que una de las misiones de la Unión Europea será velar por la independencia económica de sus Estados miembros, no se reconoce en ningún lugar que millones de europeos rechazan el proceso globalizador y que el mundialismo es una lacra que, a la postre, sellará la debilidad de la Unión.

Por que una cosa es aceptar la existencia de un “mercado” mundial y otra muy diferente, aceptar que esté formado por países con muy distintas legislaciones, regulaciones laborales, derechos humanos y niveles salariales, que falsean completamente el mercado y hacen que unos países (aquellos en los que el movimiento obrero logró un alto nivel de bienestar y de derechos sociales y sindicales, por tanto, también salariales) compitan en situaciones de desventaja con otros (aquellos en los que no existe huella alguna de movimiento obrero, donde no hay derechos sindicales, donde los salarios y las condiciones laborales se encuentran en una situación equivalente a la Inglaterra de mediados del siglo XIX, con trabajo infantil, sobreexplotación, salarios de miseria, jornadas interminables, etc.).

Solamente en una mente criminal y perversa, ajena por completo a la realidad social que se vive en otras partes del mundo, puede suponer que dos formas económicas tan absolutamente diferenciadas, puedan competir en situación de igualdad en un “mercado mundial”.

Hasta ahora, los antiglobalizadores de izquierda, no habían entendido que lo único que suponía un baluarte y una muralla contra la globalización, no eran los “foros sociales”, sino las instituciones estatales: parlamento, magistratura, fuerzas armadas, diplomacia, etc. Por que hasta ahora los Estados Nacionales han tenido en su manos las armas suficientes para legislar (parlamento), emitir dictámenes y sentencia (magistratura), asegurar la defensa nacional (fuerzas armadas), negociar tratados (diplomacia), etc., capaces de cerrar el paso, eficazmente, al proceso antiglobalizador.

Los antiglobalizadores de izquierda solamente han sido capaces de movilizar una vez cada X meses a unos cuantos miles de jóvenes despistados y de anarquistas canosos y barrigones, en su “heróico combate contra la globalización”. El resultado ha sido que la globalización ha avanzado sin resistencias notables. El espíritu sesentaiochesco que destilan los movimientos antiglobalizadores, le insertan una veta ácrata que los inhabilita para reconocer que, hasta ahora, sólo el aparato del Estado puede romper la globalización y que era allí –y no en manifestaciones infantiles- en donde había que plantear la batalla.

Pues bien, el Tratado de la Unión, lo que hace es restar competencias a los Estados Nacionales y trasladarlas, en buena medida, a las instituciones comunitarias. Lo cual, en principio, no es algo rechazable. Pero si es rechazable, a partir del momento en que un Tratado ambiguo, en el que está carente absolutamente en todo su articulado, el más leve rastro antiglobalizador, un Tratado que consagra la omnipotencia del mercado y del liberalismo más salvaje y las tendencias mundialistas más acusadas.

A este respecto, toda la Parte III (De las políticas y el funcionamiento de la Unión) y particularmente el Título III (Políticas y acciones internas), Capítulo I (Mercado Interior) especialmente, las Secciones 1, 2, 3, 4, 5, están consagrados a las políticas económicas. Pues bien, en ninguna de ellas, absolutamente en ninguna, existe la más mínima voluntad de contener el proceso globalizador.

En el momento en que el Tratado entre en práctica, esto hará que las decisiones económicas sean tomadas por una casta funcionarial, no elegida democráticamente, una burocracia fría y guiada únicamente por los conceptos de “mercado” y “liberalismo salvaje”, adoptará las políticas económicas de la Unión. Pues bien, esto mismo es lo que se ha hecho en EEUU durante el gobierno de Clinton y de Bush y, esto mismo, es lo que está en el origen del extraordinario déficit sin precedentes de la balanza de pagos que hace que hoy, el país más poderoso del mundo, se tambalee como un gigante herido. ¿Es esta la situación que queremos para la Unión Europea?

Un texto constitucional que responda a las necesidades de Europa en el siglo XXI debe de asegurar a los trabajadores y a los mercados europeos, defensa y protección ante las ofensivas llegadas del Tercer Mundo. Antes o después será preciso restablecer una política proteccionista de aranceles, o de lo contrario, sectores enteros de la economía europea desaparecerán. ¿Esta desaparición sería en beneficio de las mejores ofertas tal como prevén los liberales más radicales? No, será en beneficio de la alta finanza internacional, de los consorcios que deslocalizan las empresas, no en beneficio de las clases trabajadoras europeas.

La globalización es inviable; lejos de implicar la “especialización” de algunas zonas geográficas en la producción de determinados bienes, lo que lleva es a la concentración de la mayoría de actividades industriales y manufactureras en unas pocas zonas, en un proceso, inevitablemente basado en la explotación de las poblaciones locales. Por otra parte, la aparición de una epidemia en alguna de las zonas exportadoras de manufacturas o alimentos (sudeste asiático) o alguna catástrofe natural, puede colapsas los flujos comerciales Oeste-Este y, por tanto, llevar la carestía y el hambre en pocos días a los mercados europeos.

La globalización está asentada sobre supuestos movedizos y espejismos optimistas sobre las bondades del mercado. Pero estas apreciaciones subjetivas, examinadas de cerca, se convierten en monstruosas muestra de ignorancia de nuestros gobernantes. Mañana, en 2007, cuando el Tratado se ponga en práctica, al no tener ninguna defensa contra el proceso globalizador, hará que cualquier medida restrictiva de los flujos económicos y comerciales, sea inmediatamente considerado “inconstitucional”. Los parlamentos locales, las estructuras de cada Estado Nacional, en esa circunstancia ya no podrán hacer nada. Todo dependerá automáticamente de las decisiones de los burócratas de Bruselas.

Por eso, por todos nosotros, por nuestro país, por la misma Europa, vale la pena votar NO.

2. Un ladrillo indigesto, complicado y mal elaborado.

Aunque el libro que utilizamos tiene 168 páginas de letras de “cuerpo 7”, cuando para poder leer cómodamente un texto éste tiene que estar impreso en tipos de “cuerpo 10” para arriba, y de forma recordable de “cuerpo 12”, no es la totalidad del texto del Tratado. Faltan los anexos y las disposiciones. En total, estamos hablando de 500 páginas de letra apretada. ¿Cómo ha sido posible llevar este engendro a votación?

En realidad, no estamos ante un texto constitucional. Una Constitución digna de tal nombre, surge de un “proceso constituyente” en el curso del cual, los representantes de la población, elegidos democráticamente, elaboran un documento en el que se resumen derechos, deberes, estructuras y mecanismos para definir los tres poderes, legislativo, ejecutivo y judicial. Nada de esto es lo que se ha producido en la elaboración del Tratado a votación.

De hecho, la trayectoria de la Unión Europea ha sido larga y complicada a partir de 1957 (fecha de la firma del Tratado de Roma). A partir de entonces se han firmado otros tratados: el Acta Única Europa (1986), el Tratado de Maastrich (1991), Acuerdo de Schengen (1995), Tratado de Ámsterdam (1997), Tratado de Niza (2000)… Cuando se comisiona a Giscard d’Estaing para elaborar el texto de lo que entonces se llamó “constitución europea”, éste se limita a unir los textos de todos estos tratados en un solo documento, depurar las contradicciones e incoherencias que aparecían y presentarlos como “constitución”, cuando en realidad, se trataba de una “fusión” de tratados.

A causa de esto el texto del Tratado es, simplemente, ilegible, aburre a los juristas, es imposible retener en la memoria los derechos, obligaciones y estructuras que contiene y se muestra como uno de los “ladrillos” más notable que ha sido capaz de crear mente alguna.

No es, desde luego, un documento histórico como la Declaración de Independencia de los EEUU, ni como la Declaración de Derechos del Ciudadano de la Revolución Francesa, es simplemente un texto que responde perfectamente a las características de la burocracia comunitaria.

Se da la paradoja que éste texto, en cuya elaboración, no han participado los representantes de la soberanía popular europea, propietarios de su correspondiente acta de diputados en el parlamento de Strasburgo, a los cuales, en buena lógica, hubiera correspondido elaborar este texto, a partir de una “comisión constitucional”. Todo lo contrario, el texto ha partido de unos funcionarios, nombrados a dedo, sin ideas propias, y que se han limitado a fotocopiar y grapar los acuerdos precedentes.

Pues bien, un texto de este tipo es inaceptable por la forma en que ha sido elaborado y por sus propias características de texto indigesto, plúmbeo y, frecuentemente, confuso, tal como lo han comprobado los electores que se han aventurado a leerlo.

Una constitución es, fundamentalmente, una descripción orgánica y un texto ideológico en el que se definen las pautas por las que va a circular la construcción institucional que se pretende articular. Pero el texto a votación es una cosa muy diferente: en ocasiones es extremadamente detallista (por ejemplo, la Sección 5, del Título III, Capítulo I, Parte III, llega hasta el absurdo a la hora de definir las “Normas sobre la competencia”), pero en otras se pasa de soslayo temas que pudieran suponer una definición ante problemas concretos (en la la Sección 10, del Título III, Capítulo III, Parte III, sobre “Energía”, no se alude, ni a las energías que se pretenden desarrollar y priorizar, ni a aquellas otras que se desaconsejan o se prohiben).

A decir verdad, hay que reconocer a los EEUU un gran pragmatismo capaz de sintetizar en un documento escrito en pergamino de tamaño DIN A-2, las ideas que han sido las bases de todo sistema democrático. Esta capacidad de síntesis y, al mismo tiempo, de concreción y falta de ambigüedad, es propia de quien ha dado a luz nuevas ideas. Vanamente encontraríamos ideas nuevas en el texto a votación. De hecho, no se encuentran ideas, tan sólo medidas organizativas.

Un texto de estas características no es una “constitución”, es cualquier otra cosa, con un punto indefinible. Y es triste, por que Europa, esta teniendo la ocasión de “hacer historia”: alumbrar nuevas ideas, nuevos modelos organizativos, ejercer la audacia de definir los principios de un nuevo ciclo histórico. En lugar de eso, se ha resignado al absurdo de pretender gobernar y articular el mundo del siglo XXI, con ideas propias de las burocracias kafkianas de principios del siglo XIX.

Por eso decimos NO al texto constitucional: no aporta ideas nuevas, se limita a sintetizar –sin ninguna mesura- media docena de tratados previos. No responde a las características del actual momento histórico. Supone una gran ocasión perdida para definir nuevos valores, nuevas estructuras organizativas, nuevas ideas e, incluso, los límites de un modelo económico liberal que hoy no puede regirse por los mismos principios que cuando se teorizó en la segunda mitad del siglo XVIII.

Por eso votamos NO.

[fin de la Primera Parte]

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es