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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

INTERNACIONAL

Atún-Calvo, Chica Vogue, antiterrorismo, papeles de Salamanca y ZP

Atún-Calvo, Chica Vogue, antiterrorismo, papeles de Salamanca y ZP Redacción.- De ZP y sus ministros, líbrenos el que corresponda. Puede parecer que insistimos demasiado en atacar a ZP, sin embargo, resulta difícil encontrarle a él o a cualquiera de sus ministros, alguna decisión acertada. En los últimos cuatro días, la vida política nacional ha estado dominada por: la cuestión de los “papeles de Salamanca”, la “gran nevada”, la “alerta especial antiterrorista” y los rumores sobre la “reforma constitucional”. Es difícil, incluso para los medios próximos al gobierno, encontrar un solo mérito -¡uno sólo!- a la gestión de ZP y sus ministros.

La “Gran Nevada”: Un problema menor, pero no pequeño

España no está habituada a nevadas. Cuando ocurrió hace once meses una nevada similar, el PP pareció no reaccionar con presteza y eficacia. También hubo colapso en carreteras, bloqueo de automóviles y tardanza en la respuesta. Pero de todo aquello, debió extraerse alguna consecuencia para que no volviera a pasar. Ha vuelto a pasar. Y lo que es peor, ha ocurrido en una medida extremadamente superior a lo ya visto hace once meses. Esto es lo incomprensible. Por eso decimos: si, el asunto de la nevada es un problema menor, pero evidencia una situación de incompetencia difícilmente imaginable en un gobierno europeo.

Hace solo diez días, ZP hablaba ante la Comisión 11-M de las “sanas reacciones de nuestro pueblo al que es difícil engañar”. Pero, el único culpable de la nevada parece ser ese mismo pueblo y sus “sanas reacciones”. Tanto ZP la ministra de Fomento, Cristiana Alvárez, chica Vogue, como la Directora de Protección Civil, han demostrado que están ahí gracias a la cuota del 50%, no gracias a sus méritos. En efecto, ambas han responsabilizado del formidable conflicto creada por la nevada, a la población.

Se ha dicho y escrito que el 70% de la población no llevaba cadenas… lo que no se ha explicado es de dónde se ha extraído esa cifra y quién ha hecho el trabajo de campo. Además, no es cierto. Y aunque lo fuera, el problema no sería éste, sino el hecho de que fuera imposible sembrar las carreteras de sal y los quitanieves realizaran su trabajo. Ni se sabía donde estaba la Ministra, ni dónde estaban los quitanieves, ni por dónde podía estar la Guardia Civil. Y en todo este caos y confusión, mira por donde, unos audaces funcionarios del CIS, estarían por ahí sin duda, para certificar que el 70% de los automóviles no llevaban cadenas…

Luego se ha sabido donde estaba la Ministra: en su casa. Era domingo y seguramente estaría aquejada por la “fatiga de combate” que al parecer asalta a todos los miembros del gobierno, de ZP abajo. Ella asegura que dirigió desde su mesa camilla las operaciones: se limitó a realizar una llamada al subsecretario del ministerio y éste no pudo hacer más que certificar el caos en las carreteras.

Es posible equivocarse y es posible que no existieran más medios que los que había para restablecer la normalidad. Pero, el problema era otro. Para el miércoles-jueves se prevén grandes nevadas y una situación de crisis parecida a la del fin de semana. Así que los periodista el martes preguntaron a la reaparecida ministra qué medidas se habían previsto para minimizar los efectos. Y esto fue lo grave: que la ministra no supo que contestar y remitió a los periodistas al Departamento de Prensa del Ministerio… No era una pregunta difícil, de hecho, en su departamento, desde el sábado no debe hablarse de otra cosa. Y sin embargo, todas las conversaciones con técnicos y expertos, no le han llevado a “aprender” qué medidas van a tomarse, no dentro de un año o dos, sino mañana y pasado.

La ministra Cristiana Alvárez ha demostrado impericia, impreparación y desconocimiento total de la naturaleza y los contenidos de su departamento. Cristiana Alvárez es, no lo olvidemos una ministra del 50% de cuota femenina, el gran hallazgo de ZP, el primer acto que evidenció lo que luego iba a ser el famoso “talante”, es decir, nombrar a alguien al frente de un departamento importante, no en función de su preparación, de su capacidad o de su conocimiento, sino de su SEXO. Aquellas aguas trajeron estos lodos. Helados, pero lodos.

En cuanto a la Directora de Protección Civil, también perteneciente a la cuota del 50%, se le pueden aplicar las mismas consideraciones. Ella ha sido la primera en acusar a la población de salir de casa el día en que se anunciaban nevadas. El manual del perfecto ministro socialista sugiere que cuando las cosas salen mal, la culpa no es del ministro, ni del departamento, sino del usuario. Se han buscado todo tipo de razones: que si los -quitanieves que nadie vio- no pudieron llegar hasta las zonas cubiertas por la nieve por los coches que se encontraban atravesados, que si las carreteras estaban saturadas, que si el 70% no llevaba cadenas, etc. El gobierno –y esa es la consigna- nunca se equivoca y el ciudadano se equivoca solamente cuando responsabiliza al gobierno.

No es raro que en la mañana del martes, ZP y la Ministra Cristiana Alvárez, antes de presentarse ante la opinión pública, prefirieron pasar por Atocha y firmar en el libro digital en memoria de las víctimas de los atentados. Eso siempre queda bien: demuestra que ZP y el gobierno están “cerca del pueblo”. Contribuye a disculpar la mala gestión integral del gobierno. Tiene gracia que, como efecto inmediato de la alocución de Pilar Manjón en la Comisión 11-M, ZP en lugar de una “nueva comisión” como pedía la madre de un hijo asesinado en los atentados, otorgara “un comisionado”, Peces Barba. Mucho más dramático resulta que ¡una vez más!, e ignorando las palabras de Pilar Manjón, el gobierno haya utilizado de nuevo a los muertos del 11-M como la mejor forma para presentar nuevamente a la Ministra Alvárez tras su desaparición del fin de semana. Repugnante, aunque grotesco.

Y, a todo esto, ¿dónde estaba la Guardia Civil?

El “despliegue antiterrorista”

Hace cinco días, cuando se supo que ZP había “ordenado personalmente” el “despliegue especial antiterrorista”, ya dijimos que era absurdo e inútil: ni había alarma, ni tenía ningún resultado anunciar un dispositivo de estos en grandes titulares, no había nada que lo justificara. Y, sin embargo, se hizo.

Así que a la pregunta “¿dónde estuvo la Guardia Civil el fin de semana?” tiene una respuesta: estaba participando en la mascarada “antiterrorista” de ZP y, por eso, no pudo estar en las carreteras de Castilla, organizando la respuesta a las inclemencias climáticas. Felicidades ZP, una vez más pensar ha estado a punto de dejar congelados en la carretera a miles de españoles. ¡Cuánta razón tienen los ultraliberales cuándo dicen que es necesario limitar al máximo el papel del Estado y del gobierno!

Ahora bien: ¿por qué una alerta antiterrorista? Y lo que es mejor: ¿por qué se han vertido enormidades sobre los cuatro marroquíes detenidos en Barcelona? Respuesta: por que ZP es un buen alumno de Bush… Dicho así, la frase parece una enormidad. En el fondo ha sido ZP quien apuntilló la colaboración internacional con Bush en el problema iraquí, y, por lo demás, ya se sabe que Bush ni siquiera se dignó descolgar el teléfono cuando ZP le llamó para felicitarle por la reelección. Así que lo que acabamos de decir parece excesivo…

… Y sin embargo, no lo es. ZP ha aprendido que cuando falla todo (como le fallaba a Bush en los primeros meses de iniciado su primer mandato, cuando todo recordaba que accedió al cargo fraudulentamente, tras un recuento de votos plagado de incidentes chuscos en Miami), lo mejor es distraer a la población con unas cuantas alarmas antiterroristas. A Bush no le ha ido mal, las treinta y tantas alarmas sucedidas tras el 11-S (la única fecha en la que existían razones suficientes como para decretar el estado de alarma por las informaciones previas que llegaron desde todos los servicios de información…), han metido en la cabeza de la población americana, la idea de que Bin Laden se la tiene jurada y va a por ellos. Cuando “llueve”, la gente tiende a situarse bajo el paraguas protector del Estado (tesis que desarrollamos en nuestro libro “La Gran Mentira”). No es raro que Bush en su segundo mandato haya sido reelegido sin grandes dificultades.

ZP y el Ministro Alonso (no incluido en la cuota del 50% por su sexo, pero si por su capacidad y su desconocimiento de la materia que se le ha asignado) han preparado una “alarma antiterrorista” sólo para demostrar que “están atentos”. Pero no se han limitado a eso.

La detención de marroquíes en Barcelona ha sido particularmente confusa y deja abiertos un sinfín de interrogantes. Se ha dicho hasta la saciedad que intentaron comprar “mercurio rojo” para realizar una “bomba nuclear sucia”… Mírenles la cara con la que han aparecido en las fotos policiales. Esos seguro que piensan que el mercurio rojo es lo que sube en los termómetros baratos. La tecnología para realizar una bomba de “mercurio rojo” implica disponer de “implosivos” exactamente iguales a los utilizados para alcanzar la “masa crítica” en las bombas atómicas. Insisto: miren las caras de los detenidos y verán que este es el asunto más suculento desde el “comando Dixan”.

Ahora bien, era necesario que unos días antes de navidad se produjeran las detenciones, que se filtraran noticias insensatas y absurdas, sobre el riesgo de “bomba sucia” y que, luego, “respondiendo al peligro”, ZP “actuara”…

Hace falta leer la noticia de las detenciones entre líneas. Se dice que los detenidos estuvieron vinculados “a los atentados de Casablanca” ¿vinculados? ¿de qué manera? Los atentados de Casablanca son la excusa del régimen marroquí, desde hace casi dos años, para atacar a los islamistas moderados, utilizando el espantajo del terrorismo internacional de los islamistas radicales, que nadie sabe de dónde ha salido. Bueno, en realidad, sí; en Marruecos, está en la boca de todos que aquellos atentados de mayo de 2003, fueron cometidos por funcionarios de los servicios especiales del gobierno para crear confusión y restar posibilidades de ascenso electoral a los islamistas moderados del Partido de la Justicia y el Desarrollo. Nadie en Marruecos cree en la responsabilidad del grupo llamado “Grupo Islámico Combatiente de Marruecos”, de los que los detenidos formarían parte. La información que ha llevado a estas detenciones viene… de los servicios secretos marroquíes. Es decir, es el “enemigo del Sur” el que informa. Resulta muy difícil dar credibilidad a estas informaciones, especialmente por su enormidad: podemos creer que un grupo de asesinos marroquíes ponga media docena de bombas el 11-M, reivindicando la “marroquinidad” de Al-Andalus, y que crean que 192 asesinatos suponen un episodio de la “lucha de liberación” y recuperación de Al-Andalus. Pero no podemos creer que un grupo de cuatro personas, medio indigentes, contacten con “traficantes checos” para comprar material radiactivo valorado en casi mil millones de pesetas que, por lo demás, no les serviría de nada, dado que seguirían sin disponer del material “implosivo” para utilizarlo.

Y mucho menos, podemos creer que “providencialmente” el “comando mercurial” haya aparecido 24 horas antes de que ZP asumiera su responsabilidad con energía decretando la “alerta antiterrorista”. Ya hemos visto que Aznar, tendió a justificar su posición en la cuestión iraquí, alegando que un “comando islamista” se disponía fabricar armas de destrucción masiva sobre nuestro territorio: era el “Comando Dixán”. Y Aznar, aprendió esta técnica de Bush: nadie discute invadir a tal o cual país en el que ha sido inducido a creer que se esconden los asesinos que buscan su perdición. Sólo que ZP no pretende invadir nada… sino dar una sensación ficticia de que lleva la iniciativa, actúa con energía y, en definitiva, crear la ficción de que gobierna.

En esto del terrorismo es bueno no sacar las cosas de quicio: existe un riesgo de terrorismo islámico-marroquí en España ¡por que un 50% de los 650.000 marroquíes que están sobre nuestro suelo como inmigrantes se declaran admiradores de Bin Laden! Existe un riesgo de terrorismo islámico-marroquí ¡por que hay imanes que predican el odio hacia España y hacia los españoles, desde las mezquitas! ¡y por que hay nacionalistas marroquíes que consideran que nuestro país es tierra islámica usurpada!

¡Ese es el verdadero riesgo! No las historias del mercurio rojo que vienen directamente de la inteligencia marroquí (a ellos les sirve también para mantener viva la ficción de un terrorismo islámico sobre su territorio). Cualquier responsable policial, experto en materia antiterrorista, sabe qué la validez de esas informaciones es mínima: se crea un señuelo, para distraer del verdadero problema. Ni ZP, ni el ministro Alonso, tienen el más mínimo conocimiento en materia antiterrorista (Alonso hace menos de un año era partidario de “luchar contra ETA”, reagrupando a los presos de la banda, cesando la presión sobre Batasuna y logrando un pacto con el PNV, es decir, con los que recogen los frutos arrojados por los que golpean el árbol…) y no resulta difícil venderles material informativo “tarado” que, por lo demás, les desvíe del problema real.

La cuestión es: o ZP y Alonso son unos completos ignorantes en materia antiterrorista con una tendencia irreprimible a creer todos los informes que llegan desde Marruecos (como Aznar creía en todos los informes enviados por la CIA y el Departamento de Estado), o actúan con una evidente mala fe y un talante tan desaprensivo como el que sigue Bush (intentando distraer la atención y creando una tensión permanente en la sociedad que contribuya a olvidar la nefasta gestión del gobierno).

No estamos muy segura de cuál es la respuesta, pero si de que solamente existen estas dos posibilidades. En materia antiterrorista, lo importante es reconocer objetivamente la naturaleza y la dimensión de los riesgos: minimizarlos es suicida, maximizándolos lo que se obtiene es la reedición del cuento de “que viene el lobo”. El lobo, por lo demás, ya está entre nosotros: es el 50% de marroquíes residentes en nuestro país, que se declaran partidarios de Bin Laden.

Los papeles de Salamanca. ¿Otro problema menor?

Hoy martes, la ministra Carmen Calvo ha hecho pública la resolución de la “comisión de expertos” presidida por Mayor Zaragoza, por la que las 500 cajas de documentación incautada por las tropas franquistas en los primeros días posteriores a la toma de Barcelona y llevadas al archivo central sobre la Guerra Civil de Salamanca. Se dice que es un problema menor. No lo es: es otra evidente muestra de lo que da de sí la cuota del 50%.

Carmen Calvo hubiera merecido, por apellido y por naturaleza, protagonizar aquel anuncio del atún: “hace falta ser muy atún para ser calvo”. La ministra de Cultura, fue antes Consejera de Cultura de la Junta de Andalucía. Allí se negó, en ejercicio de su cargo, a entregar documentación propiedad de una familia de la nobleza andaluza que reclamaba el material incautado en otro tiempo. Ahora, esa misma ministra, en un asunto similar, hace justamente todo lo contrario. ¿Por qué?

Todo tiene su explicación y en este caso hay que mirar la dramática situación de minoría mayoritaria con la que ZP se ha aferrado al poder. Está calentando la poltrona de la Moncloa por que Carod Rovira tiene en el bolsillo, también, la llave de la gobernabilidad. Gracias a concesiones como el desmerecimiento de la lengua valenciana, la ridícula petición de que se incluya el catalán como “lengua oficial europea”, y a la declaración pública de que reconoce a Cataluña el ser una “nación”… gracias a todo esto, Carod ha votado los presupuestos.

A la vista de actitudes como estas, resulta imposible encontrar en la historia de España a un personajillo de tan poca envergadura que haya contribuido tanto a deslabazar la unidad nacional, como ZP, bobo entre los bobos, traidor entre los traidores y vendepatrias entre los más odiosos vendepatrias.

Pero a cada cerdo le llega su San Martín. Y ZP puede eludir cobardemente –por que es, a fin de cuentas, un cobarde- lo que le espera al final del camino: elecciones anticipadas, con o sin reforma constitucional.

Pero hay más. Antes hablábamos del “terrorismo internacional” como distracción de la vista ante los graves problemas que tenemos planteados. Otro tanto ocurre con los “papeles de Salamanca” y con las constantes alusiones a la Guerra Civil. La ministra “atún Calvo” dice que esta entrega de papeles es para “superar la guerra civil”, para que no haya “ni vencedores ni vencidos”. Oiga, es que en la Guerra –en cualquier guerra- hay vencedores y vencidos y en la Guerra Civil Española, hubo un ejército republicano vencido y un ejército franquista, vencedor. No se trata de “superar” o no, sino de reconocer un hecho histórico, simplemente.

Cuando era muy pequeñito, recuerdo que al producirse los “veinticinco años de paz” (en 1964), todos los medios de comunicación decían que la guerra civil se había superado y que ya no había distinción entre vencedores y vencidos. No era del todo cierto a pesar de que en aquellos mismos años, buena parte de la CNT se integrara en el sindicato vertical franquista, gracias a la mediación de Luis Romero. Pero, a partir de la transición y del pacto suscrito tácitamente por todos los partidos políticos (menos por la extrema-derecha) se acordó no hablar más de la guerra civil, dar carpetazo y no realizar juicios de Nuremberg. Dado que la extrema-derecha no había suscrito ese pacto, le solía recordar a Santiago Carrillo, su responsabilidad en la masacre de Paracuellos. Pero esto era todo. Ni hubo juicios, ni durante 25 años se habló del tema… salvo en medios de izquierda. Estos medios sostenían que había que “superar la guerra”. Y por ello entendían -como ha demostrado Pío Moa a lo largo de una trilogía imprescindible para entender el papel de la izquierda en aquel conflicto- “rescribir la historia”. Y en eso están con la ministra atún-Calvo a la cabeza.

La atún-Calvo y su jefe decretaron que había que devolver los papeles, pero “no a la ligera” sino después de un “estudio técnico”. Así que nombraron a una comisión presidida por el “indiscutible” Federico Mayor. Dejando aparte su condición de masón -miembro de la Gran Logia Helvética, como se ha dicho… en medios masónicos-, Federico Mayor no tiene una cualificación especial en archivística. De hecho, se ha evitado que en esa comisión hubiera archivistas expertos y, en cuanto a los nombrados por la Junta de Castilla-León, simplemente, no se les ha dejado hablar. Federico Mayor tenía el mandato de emitir rápidamente el estudio técnico. Y lo hizo, apresuramente y sin dar la oportunidad a la comisión de cumplir su trabajo. Emitió el dictamen que se le había encargado, no otro, no uno guiado por consideraciones técnicas, ni siquiera que tuviera en cuenta lo que iba a ocurrir con este precedente (cualquier material histórico o artístico, no donado ante notario, en cualquier época precedente, puede ser reivindicado por quien afirme ser su “legítimo propietario”).

ZP es traidor hasta a su tierra natal, Castilla-León. Toda la mascarada de la “comisión de expertos”, tiene un solo objetivo: ceder a las exigencias de ERC. El día en que ZP deje de mostrar los cuartos traseros a ERC, ese día deberá disolver las cortes y convocar elecciones anticipadas.

Pero decíamos con propiedad que “a cada cerdo le llega su San Martín”, a todo atún su lata de hojalata y a ZP su día de la verdad. Y no está muy lejos de esa fecha.

Los rumores de “reforma constitucional”

El gobierno ZP, tiene, desde su comienzo, “fecha de caducidad”. Dejará de gobernar el día en el que deje de agradar a ERC o bien, el día en que ERC crea que extraerá más réditos electorales –Carod quiere ser President de la Generalitat, por encima de cualquier otra ambición- romper públicamente con ZP. El gobierno ZP, desde el principio es un gobierno vendido a gentes que no tienen otro interés más que muñir el limón y cuando no le quede ni una sola gota, arrojarlo a la basura. Por que el destino histórico de ZP es acabar en el basurero de la historia. La cuestión es si antes no será capaz de destruir siglos de historia de España.

ZP va a remolque de las circunstancias. Nunca ha sido dueño de ellas. Fue elegido secretario general del PSOE cuando ningún barón quiso arriesgarse a salir quemado de la entonces previsible derrota electoral de 2004. Llegó a la presidencia, no por sus méritos, ni valores, sino por la acción de unos terroristas marroquíes. Gobierno, no por sus propios medios, sino apoyado por lo más impresentable que pueda existir en el panorama político español: Llamazares y Carod. Pero, si no es dueño de sus circunstancias, mucho menos carece de ideas propias. En realidad, no sabe en qué puede basarse una “reforma constitucional”. Por lo demás, era muy joven cuando se aprobó la constitución. No se acuerda de que fue sólo posible disponer de constitución en 1979, por que hubo consenso que duró hasta septiembre de 1982, cuando el PSOE ganó las elecciones. Ni, a pesar de ser profesor de derecho, conoce muy bien lo que es la constitución, ni sus artículos, ni siquiera el significado semántico de sus palabras. Por eso, ZP es como una caña al viento que se mueve según soplan las exigencias de sus parteners. A no olvidar que debe su cargo de secretario del PSOE a Maragall y a los delegados catalanes en el congreso socialistas del 2000. Cuando ZP habló de reforma… esperó, por aquello del talante y del “buen rollito” a que otros le dieran ideas de por donde tirar.

Actitud estúpida por que era evidente que Maragall, Carod, Llamazares e Ibarreche le iban a dar dos ideas: convertir a España en Estado Federal asimétrico y conceder el que, contra cualquier criterio semántico, histórico y político, una “nación” es lo mismo que una “nacionalidad”. Y no lo es.

A lo largo de todos estos 8 últimos meses, ZP ha sido un auténtico “yes-yes”, incapaz de negar el más mínimo capricho a los “cuatro jinetes del Apocalipsis Nacional”: Maragall, Carod, Ibarreche y Llamazares. Nada se les ha negado y, a cambio, han facilitado a ZP la sensación de que gobierna. Y no gobierna. Está en el poder, sienta sus reales en la poltrona de la Moncloa, pero su tarea es la negación de cualquier forma de gestión pública, cada vez más hueca y alarmante para el observador.

Cada vez que Maragall abre la boca, ZP hace como si no lo oyera o no lo entendiera: y lo que está diciendo Maragall es 1) no hay una “España-Nación”, sido un “Estado Español”, 2) Catalunya no es una “nacionalidad”, ni una “autonomía”, ni mucho menos una “región”, sino una “Nación Histórica”. De esto se deduce inmediatamente –aunque Maragall no suela hacerlo, otros lo hacen- que a una “nación” corresponde un “Estado”. Por tanto –conclusión maragallana final- España no es un “Estado Unitario”, ni tampoco basta la calificación de “Estado de las Autonomías”, sino que debe ser una “Federación de Naciones” por que a cada Nación corresponde un Estado…

Maragall proclama estos razonamientos… y ZP hace como que no se entera. Dice con la boca pequeña que, en realidad, “nación” y “nacionalidad” no son lo mismo (cuando desde Tom Payne, como mínimo, se sabe que no lo son). Y que, claro, ahora toca “reformar la constitución” y acceder a introducir los nombres completos de las autonomías en el texto constitucional y en su preámbulo definir a España como “nación de naciones”. Total… si ello contribuye a mantener a ZP en el poder unos meses más, la Moncloa bien vale el desmantelamiento de España, pero, eso sí, de “buen rollito”, sin crispación, sin fundamentalismos aznaristas. Lo decíamos ayer: quien actúa así, tiene un calificativo adecuado en el Diccionario de la Real Academia: traidor, traidor una y mil veces, traidor, bobo y vendepatrias.

ZP hizo una campaña electoral anunciando el “fin de la crispación”, cuando, en realidad, Aznar había generado crispación, en materia de política exterior, pero no en otros terrenos en los que siguió respetando el consenso logrado en 1979. Como era de esperar, por lo demás. Pero, en pocas semanas, el “fin de la crispación” se ha convertido en la “crispación generalizada” en todos los terrenos que nos fijemos, incluido en un ministerio que debería ser tan técnico y apolítico como Fomento. Lo que parecía imposible, él lo ha logrado, a golpes de talante. Que se lo pregunten a los valencianos en su polémica sobre su lengua, que se lo pregunten a los industriales del cava catalán, que se lo pregunten a los automovilistas bloqueados entre la nieve.

Hemos hablado del “consenso”. Explicamos el por qué. En 1979 fue posible redactar una constitución gracias a que los principales partidos se pusieron de acuerdo. No fue, sin duda, la mejor de las constituciones –todos los problemas que dejó aparcados, han estallado ahora que ZP ha roto el consenso y cuando las simetrías electorales catalanas favorecieron la emergencia de ERC- pero, al menos, ha logrado algunos éxitos notables: entrada en la UE, flujo masivo de fondos de cohesión, alcanzar un sistema democrático, sino perfecto, si al menos, homologable con otros países europeos, etc. Y, además, es lo que hay. Con la que está cayendo y con lo que llevamos de gestión del gobierno ZP, es lícito recordar el viejo refrán: “Más vale malo conocido que bueno por conocer”. Y lo mismo podría decirse de los estatutos catalán y vasco… no eran la perfección personalizada, pero, tampoco han supuesto una catástrofe.

En 1979 hubo consenso. Hoy no existe. Para reformar la constitución se precisa una mayoría parlamentaria de 2/3, de la que ZP está muy lejos. Así que la reforma constitucional es imposible, mientras ZP no se entere que la única posibilidad que tiene de reforma constitucional, es ser extremadamente claro al PP: “queremos este tipo de reforma”. Pero ZP se ha negado siempre a esa confrontación directa. Sabe que en el momento en que lo haga: Rajoy dirá “No es esta reforma” y, con él, el grupo parlamentario del PP votará NO. Reforma bloqueada.

Pero en esa hipótesis, las aspiraciones de ERC quedarán defraudadas y, una de dos, o Carod debe de actuar “enérgicamente”, al menos, ad usum delphini, si quiere seguir teniendo aspiraciones a la presidencia de la Generalitat. No puede, eternamente, apoyar a ZP si ese apoyo no se traduce en nada concreto o se traduce sólo en concesiones teóricas pero que no tienen nada que ver con lo esencial que plantea ERC: el control de la caja…

Además, en este tema el PP tiene todas las de ganar. Incluso en Catalunya en donde parece existir cierta unanimidad (incluso por lo que respecta a Piqué y a una fracción del PP), el tema de la reforma del Estatuto no está en la calle. No le interesa absolutamente a nadie. Hoy, cuando se sabe que el tripartito de la Generalitat se ha gastado el doble que CiU en materia de publicidad propia, es decir de autobombo, llama la atención el que la reforma del Estatut siga sin interesar absolutamente a nadie; es un debate que no se da en la sociedad, se da solamente a nivel de clases políticas nacionalistas periféricas y con un único objetivo, repetimos, el control de la caja. Allí donde hay un euro, allí habrá un nacionalista proclamando hechos diferenciales y purismo étnico-identitarios para cubrir su desmedido afán de lucro con los fondos públicos.

No solamente no hay posibilidades de consenso, sino que el tema de la reforma de los Estatutos no interesa en las periferias y la reforma de la Constitución (necesaria si se produce la reforma de la Constitución que pide Maragall-Carod), no tiene la más mínima posibilidad de avanzar. Así que lo que tenemos ante la vista son elecciones anticipadas en el cuarto trimestre del 2005, tanto en el Estado como en la autonomía catalana.

El tiempo se agota para ZP

Nunca un gobierno en la historia de España se había desgastado en tan poco tiempo –si exceptuamos la Primera República con quien el gobierno ZP rivaliza-, entre otras cosas por que, nunca un gobierno había demostrado tanta incapacidad para gobernar.

Para colmo, hoy 28 de diciembre, día de los inocentes, aparecen las peores pulsiones del nacionalismo vasco, de la mano del Presidente del Parlamento autonómico. Negar el derecho de voto a una diputada electa es algo más que una cacicada, es el “rasgo diferencial” del nacionalismo vasco: los peores vicios de la derecha nacionalista y antidemocrática, la tendencia a la dictadura, la mentira y la falsificación orwelliana (no sólo de la historia sino del presente). Por eso hace quince años decíamos: desde el punto de vista político, lo más reprochable de ETA, no es que mate, es que es nacionalista. Al matar evidencian su naturaleza primitiva y animalesca, su torpeza, sus instintos bajos y criminales y la pertenencia a la categoría de “asesinos lombrosianos” de sus militantes, nada más. Pero en su nacionalismo, evidencian algo peor: no el deseo de matar a tal o cual ciudadano inocente, sino de asesinar un proyecto de convivencia que nos afecta a todos. Así son los nacionalistas y así ha sido su 28 de diciembre en el Parlamento Vasco, cuando Atucha ha hecho algo que dista mucho de ser una inocentada: ha falseado una votación, ha escupido sobre los valores democráticos, él que debería estar por encima de las facciones partidistas en su calidad de Presidente del Parlamento Vasco.

El tiempo se agota para ZP y contra más rápido discurra, mejor. Albergamos serias dudas sobre la posibilidad de que las costuras de nuestro país soporten los desgarrones que al unísono están realizando los Maragall, los ZP, los Ibarreche, los Carod, los Llamazares. Lo más despreciable del “talante” y de ZP es ese miserable buenismo con el que pretende presentarse. No es que sea un “lobo con piel de cordero” es que es un “bombero pirómano” que allí donde pone la mano, aun sin haber problema, crea un problema. El campeón de la lucha contra la crispación que, finalmente, ha convertido a nuestro país en los campos elíseos de la crispación generalizada. Lo más intolerable es ese empeño en demostrar que va de “buen rollito” mientras permite que otros coloquen la piqueta de demolición en el edificio de nuestra convivencia nacional.

Lo dicho: bobo, traidor y vendepatrias. Lo pedido desde el 1 de abril de 2004 en krisis.info: elecciones anticipadas. La exigido: respeto a nuestro pasado, fidelidad a nuestra tradición histórica, lealtad hacia los valores que en 1979 permitieron la constitución, permanencia en la lealtad hacia los estatutos de autonomía, y honor ante los muertos del 11-M, que nunca más un político bobo, traidor y vendepatrias, vuelva a utilizar a los muertos para minimizar el impacto generado ese mismo día, por una “ministra de cuota” en la Estación de Atocha.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

La política exterior española: de Franco a ZP

La política exterior española: de Franco a ZP Redacción.- Si bien es cuestionable que con Franco todos viviéramos mejor, resulta mucho más evidente que, al menos con Franco teníamos una política exterior estable durante treinta años. En la transición todo esto se rectificó por que había necesidades nuevas en España y una nueva situación internacional más tarde. Se sucedieron Felipe, Aznar y ZP en el poder… y lo que hasta entonces era estabilidad se convirtió en giros constantes. Hoy España carece de política exterior digna de tal nombre. Vean el porqué

LA CONTINUIDAD EN POLITICA EXTERIOR: BASE DE CREDIBILIDAD

En pocos meses, España ha pasado de un alineamiento incondicional con EEUU a hacer ejercicio de antiamericanismo. La retirada de las tropas americanas de Irak ha sido la primera promesa –y prácticamente la única- que ZP ha cumplido de todo su utópico programa electoral. Era una promesa, aparentemente, muy fácil de cumplir, así que ZP recurrió a hacerla efectiva el 18 de abril cuando apenas hacía unos días que llevaba en el poder.

ZP y buena parte de su electorado, creyeron que esta era la línea justa a adoptar en política exterior. De hecho, prácticamente el 85% de los españoles se había manifestado contra la ocupación de Irak y una cantidad todavía mayor se manifestó, en su momento, opuesta al envío de tropas. ZP creyó que el talante se demostraba cumpliendo esta promesa que le reportaría un aumento de su prestigio. Si, pero es evidente que no midió las consecuencias.

Nunca debimos inmiscuirnos en las aventuras militares de Bush, pero hubo algo peor que enviar tropas: la forma en que fueron retiradas. El mérito le cabe a ZP y, aleatoriamente a Moratinos, a partir de ese momento, apodado por algunos “Desatinos”. Pero no fue una buena opción.

En política exterior la credibilidad no viene dada por la justeza de una decisión, sino por la continuidad con que determinada línea política es mantenida. De ahí que en todos los países se tienda a aplicar políticas internacionales consensuadas entre los partidos mayoritarios. Así se evitan las oscilaciones constantes que, a la postre, no benefician, ni los equilibrios internacionales, ni a los países que las protagonizan.

España no tiene política exterior digna de tal nombre, en este momento. A partir de la reunión del G-8 a principios del 2002 y, especialmente tras el nombramiento de Ana de Palacio y la crisis de Perejil, la política exterior del PP se convirtió en un mero seguidismo acrítico hacia las decisiones tomadas en Washington. Pero, ni antes ni después, ni probablemente desde 1975, existe una política exterior propia, autónoma y definida con claridad.

POLITICA EXTERIOR FRANQUISTA. LINEAS MAESTRAS

Hay que decir que el franquismo pudo establecer, a partir de 1943, una línea política propia, muy bien definida. Ciertamente, el franquismo participó en el Pacto Anti-Komintern y, en un primer momento, se alineó con las potencias del Eje a las que, en buena medida, debió la posibilidad de imponerse sobre sus adversarios republicanos.

Pero en 1943, resultaba evidente para un militar como Franco, que el Eje no iba a poder combatir en distintos frentes al mismo tiempo y que lo más prudente era hacer gala de neutralidad para evitar males mayores. Esa habilidad para mantener a España fuera del conflicto y esa política de equilibrios, en la práctica fue lo que garantizó al franquismo que subsistiría hasta la muerte de su fundador.

Por que, en un segundo tiempo, tras el desenlace de la Segunda Guerra Mundial y el Golpe de Praga de 1948, un “telón de acero” cayó sobre Europa. Se hizo evidente que los partidos comunistas de Europa eran una pieza de la política exterior soviética y que Stalin, amparado en una fuerza nuclear creciente, podía ambicionar desparramar su fuerza militar por Europa Occidental. En tanto que anticomunista, Franco se convirtió en un auxiliar de la OTAN, situado, paradójicamente, fuera de la alianza. En ese tiempo, la política exterior de Franco fue una traslación de su política interior: anticomunismo.

Segregado de Europa por su particular formulación política, Franco fue incluido en el dispositivo de defensa occidental a través de pactos bilaterales con los EEUU. España se alineó de esta forma con una concepción “atlantista” y “occidentalista”.

Las otras dos orientaciones de la política exterior franquista fueron la defensa de “nuestra tradicional con el mundo árabe” y cierta retórica imperial que tendía puentes con Iberoamérica.

En tanto que militar africanista, Franco conocía con relativa exactitud al mundo árabe. Si la diplomacia franquista jamás pudo vencer la desconfianza de las democracias europeas, si al menos estuvo en condiciones de tejer una tupida red de relaciones bilaterales y acuerdos con los países árabes. Y esto, a pesar, incluso, de la situación con Marruecos oscilante y permanentemente sometida a tensiones a partir de la independencia de aquel país (1956). Con algunos países árabes (Egipto) se exportaron armas y se diseñaron proyectos armamentísticos (cazas tácticos Saeta, el proyecto de reactor en ala delta, desarrollado por Willy Messersmith que fue finalmente vendido a Nasser y el proyecto de avión de despegue VTOL a principios de los años 70). Las relaciones con Arabia Saudí y con el Sha de Persia, fueron inmejorables y lo mismo puede decirse de Jordania y Siria. En este sentido, la política exterior española de la época suponía un apoyo incuestionable al bloque árabe frente a Israel.

En el otro extremo, los teóricos de la “España Imperial” sugirieron que se buscara en Iberoamérica lo que Europa se negaba a conceder: en primer lugar, relaciones diplomáticas para evitar el aislamiento y, sobre todo materias primas y víveres. A partir de la visita de Eva Perón a España, el franquismo estuvo en condiciones de superar el período de racionamiento e incluso, diez años después, estuvo en condiciones de convocar un pomposo Congreso Hispano-Luso-Americano-Filipino, promovido por el cerebro de la diplomacia franquista, el excombatiente de la División Azul, devenido ministro de exteriores, Fernando María Castiella.

Occidentalismo anticomunista con la consiguiente alineación con EEUU, “tradicional amistad con el mundo árabe” y, por tanto, opción antiisraelí, y, finalmente, cultivo de nuestro lazos transcontinentales con Iberoamérica, fueron los tres ejes de una política exterior que Franco consiguió mantener entre 1943 hasta su fallecimiento: durante 32 años, sin alteraciones de ningún tipo.

DURANTE LA TRANSICIÓN: MIRADA A EUROPA

A la muerte de Franco, en todos los terrenos, incluido en política exterior, se hizo borrón y cuenta nueva. En realidad, Franco había puesto sobre el tapete todas las piezas que luego, recombinándose generarían la transición. Franco había creado un sistema económico de planificación capitalista y economía proteccionista que permitió pasar a partir del Plan de Estabilización del subdesarrollo a un desarrollo evidente de las fuerzas productivas.

A medida que las fuerzas productivas se iban desarrollando y el peso del mercado se iba imponiendo sobre la planificación económica, empezó a aparecer una contradicción insuperable. El sistema económico, liberal y de mercado, debía convivir con una estructura política autoritaria. Hubo un momento en el que la economía española para seguir desarrollándose precisaba de un nuevo marco político. Esa exigencia –y no la muerte de Franco- fue lo que generó el movimiento imparable llamado “transición democrática”. De hecho, a partir de 1971, Franco y, especialmente Carrero Blanco, ya daban por sentado que, económicamente, España debería de integrarse en la naciente Comunidad Económica Europea y, por tanto, precisaría adoptar una forma política democrática. Carrero trabajaba en esa dirección –un tránsito controlado hacia una democracia limitada hasta los socialistas y que excluyera a los comunistas, como el sistema alemán- cuando le sorprendió la muerte.

Hay datos más que suficientes como para suponer que en los últimos años del franquismo, las relaciones con EEUU sufrieron cierto deterioro. Carrero había promovido secretamente una iniciativa de investigación militar que debía concluir en la inclusión de España en el “club atómico”. Por otra parte, la negociación sobre el arriendo de las bases militares y la renovación de los acuerdos bilaterales, resultó extremadamente duro y forzado, hasta el punto de que algunos analistas han observado que determinados movimientos terroristas de la época (el FRAP en concreto) estaban teledirigidos por la CIA a fin de generar en el interior del régimen una sensación de desestabilización que les hiciera aceptar más fácilmente los acuerdos que Washington proponía.

En política exterior, el cambio más notable que se imprimió durante la transición fue el “atlantismo”. Adolfo Suárez y Calvo Sotelo eran conscientes de que, en el esquema de la época, la integración en la CEE, pasaba, inicialmente por una integración progresiva: en primer lugar por la homologación de la forma política (lo que se produjo a partir de 1979, disolviéndose las últimas reticencias tras el fracaso del golpe de Estado del 23-F) y, en segundo lugar, por la integración en la Alianza Atlántica (era todavía el tiempo en el que el Pacto de Varsovia situaba agresivamente sus fuerzas en la frontera entre las dos alemanias) que contribuía a dar profundidad al pacto.

FELIPISMO: UNA POLITICA EXTERIOR IRRELEVANTE

La relación privilegiada con los EEUU fue mantenida en virtud de los acuerdos firmados el 1 de diciembre de 1988 (Convenio para la Cooperación y la Defensa) que no fueron otra cosa más que un lavado de cara del felipismo al que la opinión pública le achacaba haber engañado al electorado con su “OTAN: de entrada no” al que siguió el “Si a la OTAN”. El felipismo alardeó en aquella época de que los pactos habían salvado la subordinación con la que los EEUU habían tratado a la España franquista… pero la realidad era que con una España integrada en la OTAN, la importancia de estos pactos era muy secundaria. También era el tiempo en el que EEUU estaba autolimitando la presencia de sus tropas en el extranjero y le interesaba reducir efectivos en algunas bases, como las instaladas en España.

En ese período, la normalización de las relaciones con el Estado de Israel y la crítica hacia los asuntos internos de países iberoamericanos dirigidos por militares, llevaron al traste con lo ganado por el franquismo en estos dos frentes. En ese momento, ya no estaba clara cuál era la opción de política exterior, fuera de las declaraciones de cara a la galería. El felipismo jamás condeno la ocupación por Israel de los territorios palestinos, mantuvo una postura ambigua e irrelevante en el conflicto Irán-Irak, y se limitó a aludir al respeto a los derechos humanos en relación a Brasil, Argentina, Uruguay, Chile, Bolivia, etc. En una diplomacia que oscilaba entre el escultismo más voluntarista y bienintencionado y la traición a los propios principios (asunto OTAN).

A decir verdad, el alineamiento atlántico del PSOE tendía a integrar a España en la CEE, en un tiempo previo a los acuerdos de Maastrich en los que la institución no aspiraba a ser otra más que lo que indicaba su nombre: un “mercado común”, cuya defensa estaba subordinada a la iniciativa Norteamérica, dentro de la OTAN y en un mundo bipolar.

Las relaciones con Iberoamérica fueron tenidas como secundarias y confiadas a un personaje extremadamente secundario –Yañez Barnuevo- que multiplicó sus viajes a todos los países de la zona… sin obtener resultados apreciables. En cuanto al mundo árabe, Felipe adoptó una posición de mediador cuando España ya había perdido la confianza del mundo árabe (a causa de la normalización de relaciones con Israel) y no había ganado todavía la del Estado judío.

AZNAR O EL PARADIGMA DE LO QUE NO DEBE HACERSE

Cuando Aznar subió al poder, todo este esquema ya había quedado atrás: el Telón de Acero había caído, estábamos perfectamente integrados en Europa recibiendo, además, unas suculentas inyecciones de fondos estructurales gracias a los cuales era posible abordar la realización de faraónicas obras públicas, Iberoamérica vivía una situación de relativa estabilidad política por primera vez en un siglo y, finalmente, Maastrich había hecho del “Mercado Común” una futura unión política.

En la primera legislatura, Aznar no varió absolutamente nada las orientaciones en política exterior, heredadas del felipismo. Pero la situación internacional jugaba contra él en el Mediterráneo. El Zagreb, aquejado de una demografía explosiva, empezaba a presionar y enviar miles de inmigrantes ilegales, miles de toneladas de hachisch y a formular reivindicaciones territoriales en el Sahara, en Ceuta, Melilla y, finalmente, en Perejil en donde pasó a la acción.

También había variado la postura de alguno de los actores. EEUU estaba priorizando su relación con el mundo árabe y consideraba a Marruecos como la fachada atlántica de éste. En esa época, algunos observadores norteamericanos empezaban a augurar el distanciamiento entre Europa y EEUU. Hasta Perejil no se supo si la UE iba a tener una reacción unánime ante riesgos exteriores. Lo más probable es que Marruecos, espoleado por EEUU, decidiera abordar la invasión de Perejil. Para EEUU se trataba de realizar un test sobre la UE. Y el test indicó que Francia seguía manteniendo una política exterior autónoma, inamovible desde el siglo XIX en el Magreb. Se trataba de debilitar a España en la zona. Por lo tanto, cuando se produjo el incidente de Perejil, Francia calló.

Esto, unido al excelente “feeling” personal entre Aznar y Bush, que el primero descubrió a partir de la reunión del G-8 (enero de 2002), generaron un relevo en exteriores y la sustitución del ministro Piqué (que lo ignoraba absolutamente todo de las relaciones internacionales) por la ministra Palacio (cuyo único mérito era la amistad que la honraba con Colin Powell y sus inmejorables relaciones en el mundo de los negocios de EEUU). Pero no fue solo un relevo de personas, sino que la línea política del ministerio sufrió un giro copernicano.

Los cuatro ejes de la política exterior aznarista fueron:

1) El alineamiento con los EEUU por encima de cualquier otra relación internacional.
2) La asunción por parte de Aznar de la doctrina del “ataque preventivo” (traducido como “acción anticipatorio”…) como eje central de la Defensa.
3) Un mal disimulado euroescepticismo con una tendencia a bloquear las discusiones, ralentizando la adopción de acuerdos, especialmente en el terreno de la constitución europea.
4) El intento de recuperar un papel internacional para España.

Pero estas cuatro líneas tenían puntos negros: en primer lugar, el alineamiento con los EEUU era completamente absurdo. Aznar hizo algo que jamás debe hacerse en política internacional: confundir las buenas relaciones personales con políticas de Estado. Era evidente que ni Aznar ni Bush iba a estar más de ocho años en el poder y que sus sucesores, probablemente no se apreciarían tanto… resultaba absurdo, en el período de las democracias formales, basar una política exterior en principios que databan de la época de las monarquías tradicionales. La continuidad dinástica, frecuentemente asociada a las mismas políticas, no existe en las democracias electivas.

Aznar seguramente pensaba que la protesta popular y el antiamericanismo latente en la sociedad española sería olvidado en cuanto su política diera sus frutos. Creía verdaderamente –y esto es lo dramático- que apoyar a EEUU en su loca aventura iraquí, reportaría beneficios “inimaginables”, tal como expresó zafiamente Jeff Bush, hermano del Presidente, en su visita a España, y tal como Aznar creyó hasta la cumbre para la reconstrucción de Irak celebrada en Madrid…

Para colmo, Aznar se distanció del “núcleo duro” de la UE (Francia y Alemania), intentó realzar su papel poniéndose al frente de los países de tamaño medio, intentona que se plasmó en la “Carta de los Ocho, de apoyo a Bush, el 30 de enero de 2003. Esta actitud olvidaba que el 80% de los intercambios comerciales de España se producen con la UE y que la buena marcha de la lucha antiterrorista dependía, fundamentalmente, de la actitud francesa, así como el desarrollo de infraestructuras financiadas con fondos estructurales. España, menos que nadie, podía permitirse el lujo de ser “euroescéptica” cuando las cuentas públicas españolas (como se encargó Schröder de recordarlo) se equilibraban gracias a la aportación de Fondos Estructurales.

Nada que decir sobre la doctrina del “ataque anticipatorio”… que, en realidad, no estaba claro contra quien iba dirigido. En política, pero sobre todo en Defensa, la distinción y la claridad entre quien es el amigo y quien el enemigo, es básica. Aznar había fotocopiado el programa de Bush en la materia, lo había traducido y lo había aplicado sin que nadie en Defensa chistara.

Para colmo, cuando se produjeron los ataques terroristas del 11-M, venidos de Marruecos, en ningún momento, la doctrina del “ataque anticipatorio” entró en juego. La impreparación de las Fuerzas de Seguridad del Estado para hacer frente al “terrorismo internacional” indicaba que, ni el mismo Aznar, creía en la existencia de ese riesgo y que, por tanto, nada se hizo para conjurarlo… ni siquiera preparar un “ataque anticipatorio”.

Pero había algo peor. Ignorar las propias fuerzas, la propia capacidad y los propios límites. Tras haber salido junto a Bush y Blair en la famoso foto que cerró la cumbre de las Azores, Aznar creyó estar en el techo del mundo. Y no era así: interesaba que apareciera en la foto por que suponía evidenciar una fisura en la UE y daba la sensación de que los países iberoamericanos seguirían al líder español… pero era evidente que ni en España existía una opinión pública que fuera el apoyo de esa posición, ni mucho menos que España estuviera en condiciones de enviar tropas a combatir sobre el terreno, a diferencia de Inglaterra que hoy cumple su papel de infantería colonial de EEUU.

España carecía de fuerza suficiente para irrumpir en la escena internacional con un papel de actor de primer orden. Cualquiera con un mínimo sentido del realismo lo hubiera asumido. Aznar no. Y lo que es peor, esa nueva política de alineamiento promaericano generó una inmensa confusión en las cancillerías iberoamericanas y árabes, suponiendo una pérdida de imagen en esas dos zonas en las que durante casi cuarenta años Fernando María Castiella, había orientado sus preferencias.

Ciertamente, el intento de Aznar de –tal como expresó- “sacar a España del rincón de la historia en donde ha permanecido durante siglos”, y situarla entre “las naciones que cuentan y deciden”era loable… pero pecaba de irrealismo. Para que una política de este tipo fuera posible sería necesario que existiera un consenso político interior y que la propia sociedad estuviera dispuesta a asumir ese papel con todas las consecuencias implícitas: rearme, ampliación de los presupuestos militares, intervención directa en zonas en conflicto, y sobre todo, una economía potente y saneada, capaz de soportar todo esto. Ni uno sólo de estos elementos estaba presente en 2002. Aznar basaba toda su política en un solo y débil elemento, impermanente y subjetivo: su amistad personal con los Bush.

ZP, GIRO E IMPREPARACION

De Piqué se decía que era un “vago”, que le gustaba poco trabajar en el ministerio y que no estaba dispuesto a aguantar reuniones hasta altas horas de la noche. De la Palacio se decía que había instalado el caos en el ministerio, desoyendo los consejos de los técnicos y profesionales de la diplomacia. Con Moratinos esta tendencia se ha corregido y aumentado, sólo que él no tiene excusa, pues, no en vano, es diplomático profesional.

Hasta ahora, en los seis meses de gobierno socialista, el giro en política exterior ha sido visible… tanto como la impreparación, el amateurismo y la inexperiencia de que hacen gala los socialistas en el terreno de las relaciones internacionales.

ZP basa toda su política exterior en la búsqueda del “consenso” como quitaesencia del talante aplicado a este sector. Así, al menos, figuraba en el programa socialista. Es muy bueno aludir al consenso en exteriores… sólo que ZP no ha dado absolutamente ninguna prueba de tender al consenso en este terreno. Absolutamente todas sus iniciativas en la materia se han hecho sin contar con la oposición (desde la retirada de tropas hasta las invectivas contra el PP durante la visita de Chavez). No hay consenso. Y en este terreno, no creemos que fuera muy difícil obtenerlo.

El PP no va a poder seguir enrocado durante mucho tiempo a las posiciones aznaristas. El hecho que, desde que fue apeado del poder, Aznar haya proliferado sus visitas a EEUU y se haya entrevistado con Bush, Powell, Rumsfeld, mientras que el propio Bush ni se ha dignado descolgar el teléfono a ZP, no suponen apenas nada: es en España en donde hay que gobernar y se gobierna con el apoyo del electorado, no con apretones de mano con los líderes norteamericanos tenidos unánimemente en Europa como una banda de aventureros tan locos como peligrosos. Sin olvidar que fue Rumsfeld quien pretendió dividir a la Unión Europea aludiendo a la “Vieja Europa” (Francia y Alemanaza) y a la “Nueva Europa” (España e Inglaterra). A pesar de los gestos de Aznar, la evolución de los acontecimientos internacionales juega en su contra. EEUU está empantanado en Irak, no se han encontrado armas de destrucción masiva, el mundo no es más seguro sin Saddam Hussein, el triángulo sunnita está completamente fuera de control, las distintas facciones de la resistencia irakí están demostrando que aguantan el pulso impuesto por los marines y la USAF. Hoy, Washington prosigue sus invectivas contra Corea, Irán, contra Siria, en una locura agresiva que hace absolutamente indefendible su posición internacional fuera de la capital americana. Y es en España en donde el PP debe de ganar elecciones. No es raro que en pocos meses, el PP deba cambiar necesariamente su impostación política internacional si quiere regresar al poder.

ZP ha basado su línea en cinco puntos que ha sido capaz de enunciar como declaración de intenciones en el programa electoral del partido:

1) Consenso para crear una “política de Estado” (ni ha intentado el consenso, ni hay el más mínimo gesto que demuestre que tiende a él),
2) Aproximación al núcleo duro de la UE (tanto Schöder como Chiraq son conscientes de la escasa talla política de ZP y de lo peligroso de hacer concesiones a un país como España que ha demostrado “no ser de fiar” en materia internacional),
3) Reaproximación al Mediterráneo y a Iberoamérica (primer viaje de ZP al extranjero: destino Marruecos, objetivos alcanzados: cero; ignorancia de la situación actual del Mediterráneo: choque entre el Norte y el Sur y necesidad para la política española: contener al Sur; en cuanto a Iberoamérica: mientras España dudaba, ha aparecido una nueva potencia regional de primer orden: Brasil que tiene un guión propio; la reciente Conferencia Panamericana de Costa Rica paralela a la cumbre de Cooperación del Pacífico, ha demostrado que la mayoría de países iberoamericanos “que cuentan”, salvo Venezuela, miran hacia el Pacífico más que hacia Europa. ZP no lo ha advertido aún).
4) Amistad con EEUU (… durante los próximos cuatro años, mientras Aznar siga paseándose por las esferas del poder en EEUU y Bush recuerde la afrenta que le supuso la defección española de Irak, proponer la “amistad con EEUU es un puro sinsentido. La visceralidad de Bush va a imposibilitar recomponer este eje de relaciones con todos los riesgos económicos que esto puede acarrear y de los que los trabajadores de Izar son los primeros afectados al haberse rescindido el contrato de mantenimiento de la VI Flota. Más bien es posible que EEUU lo que intenten es torpedear las exportaciones españolas y la penetración económica en Iberoamérica).

ZP no es un diplomático, Moratinos si lo es, pero solamente es especialista en la cuestión palestina… El gobierno ZP, en esto, como en cualquier otra área, da la impresión de amateurismo e impreparación. Ningún país sólido va a rectificar sus relaciones con España, mientras esta sensación siga estando presente en las cancillerías de todo el mundo.

La impericia de ZP le imposibilita para poder tener un protagonismo en las relaciones con Chiraq y Schröder. Cuando este último visita a ZP, en lugar de dar cualquier concesión al “nuevo amigo”… le vende 120 carros de combate Leopard. Seamos claros: ZP no es tomado en serio en Europa y jamás lo será mientras no sea capaz de pactar una política clara de consenso en política exterior. ZP es despreciado en Washington donde se recuerda que permaneció sentado al paso de la bandera americana, desprecio aún mayor que el haber retirado las tropas de Irak. ZP es ignorado en el núcleo central de Iberoamérica que mira hacia los mercados del Pacífico y tiene un nuevo lidership regional, Brasil. Allí solamente puede tener como interlocutor a Castro o Chavez. En el mundo árabe, progresivamente radicalizado e impregnado por el fundamentalismo islámico, ZP es presidente de Al-Andalus… tierra que un día fue musulmana y resultó usurpada por cruzados e infieles. Esto sin olvidar que con Marruecos la situación sigue igual que en los últimos 10 años, sólo que España ha cedido en la cuestión del Sáhara y tiene ya 600.000 marroquíes en su territorio de los que la mitad son simpatizantes de Bin Laden…

Resumiendo, podemos decir que el franquismo logró estabilizar durante más de treinta años una política exterior. Durante la transición se realizaron las rectificaciones necesarias en la época, pero esa política se tornó inestable. Los cambios internacionales de 1989-2002, no hicieron que los distintos gobiernos españoles pudieran reconstruir una línea política propia en este terreno y, finalmente, los giros copernicanos realizados por Aznar y por ZP, han contribuido a restar credibilidad a España en los foros internacionales y entre las diplomacias mundiales.

En estas condiciones, ni ZP ni Moratinos, ni la política exterior española, son tomadas en serio… sean cuales sean, por ninguno de los principales actores internacionales. Como ya hemos dicho, en ésta área sólo las políticas estables son tomadas en consideración. El resto es obra de ilusos o alucinados. Tanto a Aznar como a ZP, les cuadran bien estos calificativos. En efecto, ambos han confundido en distintos grados sus filias y fobias personales con políticas de Estado. Y así estamos como estamos.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Cumbre Iberoamericana – Cumbre del Pacífico

Cumbre Iberoamericana – Cumbre del Pacífico Redacción.- Dos cumbres, dos intenciones y dos resultados, Cumbre Iberoamericana y Cumbre del Pacífico, la primera huérfana de líderes, la segunda repleta de ellos, la primera un fracaso en sí misma y un desastre para la política exterior española y la segunda un balón de oxígeno para EEUU y para la “Doctrina Rumsfeld”.

20-N: XIV CUMBRE IBEROAMERICANA. LA CUMBRE DEL “AUSENTE”

El 20-N se abrió en San José de Costa Rica, la XIV Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno. Allí que fue ZP a predicar su “diálogo de las culturas”. Sobre el papel, las cifras de asistentes no eran negativas: sobre 21 presidentes, asistieron 15, pero las ausencias fueron notables. Brasil, Chile, Venezuela, Cuba, Portugal y Perú, no enviaron representante. De hecho, salvo España y Argentina (presente al estar ausente Chile), el resto de países presentes, o bien pesaban poco, o bien, como en el caso de Colombia, los problemas internos hacen que no pueda haber proyección exterior. Significativa la ausencia de la gran potencia regional (Brasil) y de su aliado geopolítico (Chile), así como de su matriz cultural (Portugal).

Para colmo, lo discutido fue de una mediocridad exasperante. El tema central era el canje de la deuda externa por educación, pero, finalmente, lo que acaparó la atención fue el “terrorismo internacional”, irónico en la medida en que Iberoamérica no ha sufrido ningún atentado que pudiera ser incluido dentro de éste esquema. El asesinato del fiscal Danilo Anderson, condenado por la cumbre, no es suficiente como para que los mandatarios Iberoamericanos asistentes, se centraran en algo tan lógico como absurdo: la condena del crimen.

ZP Y SU TRABAJO COU SOBRE EL “DIALOGO DE LAS CULTURAS”

Menos mal que allí estaba ZP para dar color a la reunión gris y triste, con demasiadas ausencias para que no pesaran en la mentalidad de los presentes. ZP volvió a aludir a su trabajo de COU sobre el “Diálogo de las Culturas”. Llama la atención de ZP, que como progre de estricta observancia, siempre ha negado el “choque de culturas”, crea necesario ahora que las culturas “dialoguen”: los diálogos son para solventar malentendidos y problemas, esto es, choques previos, esos mismos que ZP niega. La gracia del tema es que en una Iberoamérica libre de “terrorismo internacional” y en donde el islamismo fundamentalista está completamente ausente (incluso los atentados antisemitas los realizan los propios servicios secretos judíos…), ZP quisiera resolver la cuestión del “terrorismo internacional” apelando al diálogo entre las cultural ¿A qué cultura pertenecen los asesinos del fiscal Anderson? ¿con qué cultura habría que dialogar para evitar crímenes así?

El ministro Moratinos regresó preocupado por el fracaso de la cumbre y no se le ocurrió nada mejor que presentar el resultado como un respaldo al proyecto ZP de “diálogo entre las culturas”. Mal asunto, por que si no se empieza reconociendo que la cumbre ha sido un fracaso, puede llegarse a peligrosos desarrollos posteriores. En realidad, el problema es que España carece de política exterior y el ministerio no parece en condiciones de reconstruir una línea propia.

DOS FRACTURAS EN LAS CUMBRES IBEROAMERICANAS

Era evidente, que para España y Portugal, se trataba inicialmente de aprovechar sus características culturales para servir como puente entre Europa e Iberoamérica y, asegurando el desarrollo regional, afianzar una presencia política en esa zona. Pero este planteamiento solamente podía realizarse dentro de un esquema de buena armonía y entendimiento entre los actores. Este no se ha producido.

Por una parte, la mayoría de países latinoamericanos son altamente tributarios de la política norteamericana; mientras hubo entendimiento entre España y EEUU, éste último país no tenía inconveniente en que el nuestro actuara de “correa de transmisión”. Pero, a partir de la llegada de ZP, este esquema varió, las políticas de los dos países chocaron: la de EEUU por que era hegemonista, la de España… por que era la ausencia de política exterior, el escultismo aplicado a las relaciones internacionales, y la improvisación posterior al 14-M, la que han prevalecido en el departamento de Moratinos.

En segundo lugar, resulta significativa la ausencia del bloque lusoparlante. Ni Portugal, ni Brasil. A no olvidar que, históricamente, Portugal, incluso en el período salazarista, fue el gran aliado del mundo anglosajón. A no olvidar que Brasil está sufriendo un proceso de castellanización lingüística, forzado por las necesidades comerciales que inducen a la adopción de la lengua española para concretar los buenos negocios que persigue la expansiva economía brasileña.

Esta escisión virtual de los dos países lusoparlantes es, seguramente, más grave que cualquier otra, por que rompe la geopolítica regional. El interés geopolítico de Brasil, siempre ha sido reducir el poder regional de argentina, convertirse en una nación transoceánica que diera tanto al Atlántico como al Pacífico, y para todo ello, contar con la privilegiada alianza con Chile. Brasil aspira a convertirse en gran potencia regional que satelice en dos décadas al resto de Iberoamérica. Brasil, como EEUU, ha iniciado una “larga marcha hacia el Pacífico” que le ha llevado a estar más interesado por la Cumbre de Líderes del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), celebrada también… el 20-N.

TRIUNFO Y APOTEOSIS DE LA DOCTRIAN RUMSFELD

Y esto enlaza con la esencia de la Doctrina Rumsfeld. A mediados de los años noventa, el que luego sería Secretario de Defensa de la Administración Bush, Ronald Rumsfeld, elaboró la doctrina de defensa que lleva su nombre. De entre todas las orientaciones en política exterior, una merece ser tenida en cuenta, sin duda la más importante. En efecto, Rumsfeld opinaba que el teatro principal de operaciones de los EEUU debía desplazarse del Atlántico al Pacífico.

Era en esta zona en donde advertía que en los próximos años iba a producirse el mayor tráfico comercial del globo y la eclosión de mercados emergentes. Y era, así mismo, la zona en donde EEUU iba a enfrentarse a más desafíos que le disputarían la hegemonía en la región. De ahí la importancia para EEUU y para el resto de actores internacionales presentes en la región del Pacífico, de la conferencia de la APEC.
Los 21 presidentes y jefes de Gobierno que asistieron a la Cumbre de la APEC, desarrollada en Santiago, se reunieron en el Palacio de La Moneda, sede del Poder Ejecutivo. El último en incorporarse fue el presidente mexicano Fox que se unió a los líderes de Australia, Brunei Darusalam, Canadá, Chile, China, Corea del Sur, Estados Unidos, Filipinas, Hong Kong, Indonesia, Japón, Malasia, Nueva Zelanda, Papua Nueva Guinea, Perú, Singapur, Tailandia, Taipei, Rusia y Vietnam. Compárese la lista de estos asistentes con la presente en la cumbre de Costa Rica y se entenderá porqué la noticia más interesante que emanó de esa cumbre fue el terremoto sísmico producido la noche antes de la clausura.
EL PACIFICO COMO CENTRO DE LA ECONOMIA MUNDIAL
En la cumbre de la APEC, lo de menos han sido las anécdotas comentadas hasta la saciedad por los medios: el incidente de Bush con sus guardaespaldas, la foto colectiva con los ponchos campesinos del altiplano chileno y la irrupción del presidente peruano Toledo con su esposa en una de las sesiones a la que no estaban invitadas las cónyuges de los líderes… Sin embargo, las noticias verdaderamente importantes han sido eludidas, especialmente por los medios de comunicación públicos españoles que evitaron que el público pudiera realizar comparaciones con la cumbre Iberoamericana.
En efecto, las 21 economías que participan en APEC en conjunto representan más de 2.500 millones de personas, un Producto Interior Bruto (PIB) total de 19 billones de dólares, y un 47 por ciento del comercio mundial. En otras palabras: Rumsfeld tenía razón; mientras en Asia Central (Afganistán e Irak), EEUU ha realizado la política del “borracho loco” (amedrentar a potencias de tercer orden para asustar a cualquier otro posible adversario más fuerte), el objetivo real de la política exterior norteamericana era desplazar su centro hacia el Pacífico.
Las 21 economías que participan en APEC en conjunto representan más de 2.500 millones de personas, un Producto Interior Bruto (PIB) total de 19 billones de dólares, y un 47 por ciento del comercio mundial. El centro de la economía mundial se ha desplazado ya a esa zona. El Atlántico ya no es el eje de la política exterior norteamericana. La Doctrina Rumsfeld se ha hecho realidad.

TODOS LOS ACTORES INTERNACIONALES (SALVO LA UE) PRESENTES

Y en esa zona si que es preciso aludir al terrorismo internacional, no solamente por que allí se han cometido atentados verdaderamente sangrientos (Balí) sino por que existen amplias concentraciones islamistas. De ahí que los asistentes arrancaran de Bush una declaración para incluir dentro de la "guerra contra el terrorismo" una solución a la cuestión palestina y una ampliación de la coalición internacional anti-terrorista. La primer ministra neocelandesa, que se negó a enviar tropas durante la invasión estadounidense a Irak en marzo de 2003, opinó que era "muy importante" identificar y abordar "las causas que están en la raíz" del terrorismo mundial. Sugirió establecer un diálogo entre los líderes religiosos de los países de la región Asia-Pacífico. De todas formas, los árboles no deben impedir ver el bosque. La conferencia no tenía otra intención que habilitar medidas para facilitar el libre comercio en la región. Cualquier otro tema era considerado secundario por Bush y sus asesores. La estrategia es la estrategia, aun cuando algunas de las posiciones de los parteners no sean compartidas.
El Islam está presente en aquella zona. Varios líderes de países con mayoría de población musulmana, particularmente el presidente indonesio Susilo Bambang Yudhoyono, y el primer ministro malayo, Abdullah Badawi, acapararon la atención de esta cumbre. Badawi, concretamente, explicó: "Los objetivos mundiales de la guerra contra el terrorismo pasan por la colaboración más amplia posible entre todas las naciones, que sólo puede cristalizar a través de una conferencia internacional, organizada en lo posible por las Naciones Unidas"… algo que en otras circunstancia hubiera hecho enrojecer de ira a Bush. Novato en estas cumbres Badawi, añadió: “no es posible terminar con el terrorismo internacional con una acción unilateral y egocéntrica realizada a la manera de represalias punitivas"… Al contrario, Gloria Arroyo, presidenta de Filipinas, invitó a Bush a utilizar su nuevo mandato tras su reelección el 2 de noviembre para fortalecer la unidad mundial frente al terrorismo, y le recomendó favorecer "una nueva era de alianzas renovadas y esfuerzos conjuntos". Arroyo siguió a ZP en su retirada de tropas de Irak pero, posteriormente, ha sido recuperada para la política exterior de EEUU.

LA OPINION DE LOS ISLAMISTAS EN LA CUMBRE DEL PACIFICO
En realidad, el primer ministro malayo, Badawi, fue la nota discordante en toda la conferencia. Terminó subrayando que “muchos musulmanes presentados como terroristas combaten en los territorios palestinos, en Afganistán y en Chechenia”, y añadió: "Tenemos que tener el coraje de reunirnos con ellos, la paciencia de discutir con ellos" y, en lo que a nadie se le ocultaba era una loa a la resistencia iraquí y a la resistencia palestina, terminó diciendo: "Mientras que el terrorismo debe ser sistemáticamente rechazado, también hay que saber reconocer a los verdaderos nacionalistas que luchan por la independencia nacional o combatientes de la libertad que enfrentan la ocupación extranjera y la opresión".

LA IMPARABLE MARCHA HACIA EL ACUERDO DE LIBRECOMERCIO

Claro está que estas declaraciones fueron una excepción. Nadie chistó a Bush cuando advirtió a Corea del Norte y, especialmente, a Irán de que renunciaran a sus programas nucleares o lo lamentarían. Todo induce a pensar que Bush sigue con la política del “borracho loco”, provocando a micropotencias que ni representan un riesgo para la paz mundial, ni siquiera un peligro de desestabilización en su zona.
Ciertamente, los problemas técnicos y las reticencias de algunos países (especialmente de los más potentes de la zona Pacífico) han impedido que el proyecto norteamericano de un gran acuerdo de libre comercio Asia-Pacífico se concretara. Pero, es también significativo, que nadie se tomó excesivo interés en torpedearlo. A nadie se le escapa que, por la importancia creciente de la región, todavía faltan estudios técnicos previos para poder establecer ese pacto, especialmente por que un error de cálculo puede precipitar el hundimiento de las economías nacionales más inestables (la norteamericana en primer lugar con sus 600.000 millones de dólares de deuda y su necesidad de recibir cada día 2000 millones para alimentar su consumo interior) y, finalmente, arrastrar en su caída a toda la economía mundial.
En el Pacífico se encuentran presentes tres de los cuatro actores geopolíticos internacionales: Rusia, China y EEUU, estando la Unión Europea en las antípodas. Resulta significativo que, desde principios del 2000 (inicio del mandato Bush), Rumsfeld abordara la retirada de parte de las unidades de intervención rápida, acantonadas en Alemania, dispersándola por bases situadas en las islas del Pacífico.

DOS CUMBRES, DOS RESULTADOS, UN GANADOR Y UN PERDEDOR

Estas dos cumbres, marcan dos resultados completamente distintos: en la de líderes de la APEC, la administración norteamericana ha logrado casi todos sus objetivos y se aproxima al objetivo final (el acuerdo de librecomercio que no se retrasará más de dos años), tras combinar el aumento de la presencia militar en la zona con el aumento de la presión diplomática. En la Cumbre Iberoamericana, el sabor a fracaso, la falta de consenso, la ruptura interior, pesaron como una losa. ZP, como era de esperar, distó mucho de representar la talla de un gran estadista que inspirara confianza en los presentes.

No hay que olvidar que ZP ha optado por una postura que combina tanto los gestos de servilismo y las rectificaciones hacia EEUU, como el antiamericanismo más primario y panfletero. Esto sin olvidar que EEUU considera a ZP como el “enemigo”, no sólo por razones políticas, sino por el “feeling” que Bush siempre tuvo con Aznar, especialmente a partir de mediados del 2001. ZP no ha advertido que la política internacional es un tablero y que el movimiento de cualquier pieza puede generar el jaque mate en el jugador peor situado.

ZP se equivocaba si creía que la retirada de Irak o los excesos lingüísticos que cometió en Túnez, iban a ser olvidados por EEUU. En los próximos meses auguramos trabas a las empresas españolas situadas en Iberoamérica, desviación de contratos suculentos de España hacia aliados de EEUU en la zona (Marruecos, preferentemente), algo que ya han comprobado dramáticamente los trabajadores de Izar.

No es la retirada de nuestras tropas de Irak lo que cuestionamos (de hecho, siempre hemos defendido que nuestros soldados no tenían nada que hacer allí), lo que cuestionamos es cómo se hizo la retirada (sin negociarla con las partes interesadas, pues era evidente que las contrapartidas negativas que el hecho iba a generar, deberían haber sido contrapesadas con la búsqueda de contrapartidas positivas. ZP no lo hizo, pero lo vamos a pagar todos los españoles). A la decisión desastrosa de Aznar de enviar tropas, siguió la decisión no menos desastrosa de ZP de retirarlas…

Estas dos cumbres han tenido un ganador, George W. Bush, y un perdedor, ZP, o si se quiere, un ganador, la economía norteamericana que logrará canalizar más fondos del área del Pacífico hacia sus Bolsas y huirá del área del Euro, y un perdedor, todo el pueblo español, cuyo gobierno sigue sin estar en condiciones de establecer una política exterior creíble. Habían otras consecuencias y conclusiones, pero, para nosotros españoles, estas son sin duda las más significativas.

© Ernesto Milà – infoKrisis – infokris@yahoo.es

Debate sobre Turquía: 2ª respuesta a C. Mutti

Debate sobre Turquía: 2ª respuesta a C. Mutti La contestación de Claudio Mutti a los comentarios realizados por él en la web de la revista Eurasia, lejos de detener el debate sobre el tema, en cierto sentido lo amplían. Voy a intentar circunscribirme, al tema –Turquía y la Unión Europea- si bien va a ser inevitable penetrar en otros terrenos.

1. SOBRE EL ESPEJISMO DEL ANTIAMERICANISMO DE LOS PAÍSES ÁRABES

Vale la pena empezar por el final. Exactamente por el último párrafo: “La matriz del apriorismo ideológico de Milà se manifiesta perfectamente cuando afirma: “las amenazas contra Europa proceden del actual mundo islámico”. Es exactamente la misma tesis difundida por los teóricos de la Casa Blanca, los que desearían enrolarnos en la empresa de piratería de hoy”.

No hace falta recurrir a las tesis de Alexandre del Valle, para advertir con facilidad que la inmensa mayoría de países árabes, tienen una orientación pro-norteamericana y que el mayor espejismo que registra la política internacional actual es el de unos países árabes opuestos a los EEUU.

Desde Marruecos a Pakistán, en la mayoría de países islámicos, es posible que haya movimientos populares fuertemente antiamericanos… pero no es menos cierto que están dirigidos por firmes aliados de EEUU: desde Perzev Musarraf, hasta Mohamed VI, sin recordar a la dinastía de los Saud. Y en cuanto a Turquía, no podemos olvidar que el más firme valedor de la entrada de Turquía en la UE fue José María Aznar, a su vez el más firme valedor de los intereses americanos en Europa hasta el 14 de marzo de 2004.

Por otra parte, la Casa Blanca, nunca ha sostenido la tesis de que el mundo islámico es una amenaza”. Sería difícil que así lo dijeran cuando se tiene por cierto que el 10% de los EEUU, literalmente, “es propiedad” del Mundo Arabe a causa de los petrodólares invertidos allí. No, apreciado Mutti: los EEUU han señalado al terrorismo islámico como enemigo, no al mundo islámico. Por lo demás, es evidente que el terrorismo islámico es apenas una mosca y que, sea cual sea su origen, su tarea es facilitar los “casus belli” para las aventuras exteriores de los EEUU.

Yo no estoy diciendo lo mismo: yo hablo del mundo islámico, EEUU del “terrorismo”. Cada día, desde hace casi un mes, sin excepción, los medios de comunicación españoles están dando noticias sobre la desarticulación de células terroristas islámicas en España. El asesinato de Theo Van Gogh en Holanda, se decidió en España. El 11-M fue cometido, no por fundamentalistas islámicos, sino por irredentistas marroquíes que consideran a España como “Al-Andalus”, esto es, territorio islámico usurpado por cruzados e infieles… En los 90, atentados muy similares –cometidos por islamistas y delincuentes comunes- se produjeron en París. Esto sin olvidar que, para nosotros, españoles, el 90% de la producción de hachish marroquí se exporta a España con la bendición de la Casa Real marroquí. O que la adormidera cultivada en el Afganistán post-talibán llega a Europa a través de la Ruta de la Sede, Turquía y el corredor musulmán de los balcanes.

El icono Bin Laden, una vez lanzado, ha conseguido vida propia: el “efecto contagio” ha actuado y de una y otra parte, sin necesidad siquiera de que existiera un centro de decisión terrorista; en mezquitas de toda Europa y en las cárceles, se están creando núcleos terroristas que unen fundamentalismo religioso, irredentismo, resentimiento social y simplemente odio. Querido Mutti: por suerte o por desgracia, en distintas cárceles, he podido conocer bien al mundo islámico. Mucho más fácil para mí que entré en La Santé acusado falsamente por los medios de haber cometido un atentado en la sinagoga de París, en tanto que supuesto “antisemita” era el “ídolo” de los islamistas. Entré en La Santé después de haber colaborado con los estudiantes iraníes en España en 1980, después de haber difundido los textos del Imán Jhomeini entre mis camaradas, después de haber organizado y participado en mítines de apoyo a la OLP en los años 70 y después de haber mantenido siempre una postura antisionista, que sigo manteniendo en la web infoKrisis. Entré en La Santé compartiendo el bagaje intelectual elaborado por René Guènon y Julius Evola. Pero salí literalmente horrorizado por el contacto con los presos islamistas: la mezcla de odio social, resentimiento, religión, crea un combinado explosivo que fermenta desde los años 80 y que apunta contra Europa, esto es, contra todos los ciudadanos de Europa. Eso ocurría en 1981. Desde entonces, el problema se ha agravado extraordinariamente.

El Islam que ha llegado en oleadas a Europa, no es, querido camarada, el Islam de los intelectuales tradicionalistas europeos, interiorizado, culturalmente rico y movido por el “impulso a la trascendencia” del que hablaba Evola. El Islam que está llegando masivamente a Europa es una doctrina supersticiosa, hostil, sin nada de profundidad ni de valor más allá del mero culto exterior y del formalismo más grosero y que, para colmo, es el elemento de agregación identitaria para una comunidad que llegó a Europa pensando que esta era la “tierra de promisión” y que todos iban a ser nuevos Zidane y se encontraron en los guetos de los suburbios o en trabajos escasamente pagados. De ahí al resentimiento social, al odio hacia lo que no puede conseguirse, no hay más que un paso. El Islam facilita el elemento identitario y antagónico con Europa. El conflicto está servido. Nada que ver, pues, entre el Islam de los intelectuales de origen cristiano, convertidos al Islam y el Islam de los recién llegados, primitivo, supersticioso, revanchista, o de individuos como Tarik Ramadan, diestros en el arte del doble lenguaje, que ante los medios europeos hablan de que no hay contradicción entre el Islam y las legislaciones europeas y luego, en privado, en el interior de las mezquitas, añaden “mientras las legislaciones europeas no entren en contradicción con el Islam”…

Y esto tiene importancia también en lo que se refiere a Turquía.

Lo que está en juego no es solamente un criterio geopolítico, ni siquiera lo que se juzga es un pasado histórico. Sobre esto se puede opinar y las distintas escuelas geopolíticas darán lugar a distintas posiciones, de la misma forma que cualquier escuela historicista realiza una selección de datos que sirven para estructurar su tesis y desconsiderar otras. Pero lo que está fuera de toda duda, siguiendo las noticias de los diarios, día a día, y el sentido común, es que la presencia de Turquía en la UE, con la posibilidad de que en breve, varias decenas de millones de turcos musulmanes pasaran a Europa Occidental, supondría una desestabilización añadida a la actual. Que no es poca y que puede percibirse simplemente leyendo las columnas de los diarios.

Las consideraciones geopolíticas e históricas o lingüísticas, no pueden hacer olvidar lo esencial: que existe una brecha antropológica y cultural entre Europa y el mundo islámico y que esta brecha se traduce en el fracaso, en toda Europa, de la “integración” y de la “asimilación” de las poblaciones inmigrantes procedentes de esas zonas. Esto nos parece incuestionable, innegable e indiscutible y no una particular muestra de islamofobia gratuita y apriorística.

Sobre lo demás, podemos estar debatiendo todo lo que queráis. La escuela geopolítica española que tiene a Vicens-Vives como uno de sus principales exponentes, es excesivamente historicista, más valdría llamarla “geografía histórica” que “geopolítica”, a pesar de la proximidad y de la facilidad de acceso a sus obras, no es la que compartimos. El debate, a fin de cuentas, no es sólo geopolítico o geohistórico, es holístico e integrador de distintos aspectos de la realidad. Y uno de ellos es el impacto de la presencia de una inmigración aún más masiva de ciudadanos turcos hacia “su Oeste”. Eso, ni sería bueno para Europa, ni siquiera sería bueno para Turquía.

Resumiendo: si Claudio Mutti pretende sostener que yo defiendo las mismas tesis que la Casa Blanca, se equivoca. Son la mayoría de países de mayoría islámica (algunos confesionalmente islamistas) quienes se alinean desde hace décadas con Washington. Lo que yo estoy defendiendo es la idea de una Europa nacida de la colusión de tres filones: el mundo greco-latino, el mundo nórdico-germánico y el mundo eslavo. Una Europa que, aún invadida por el Islam, se liberó de él, lo expulsó o lo contuvo. Una Europa con entidad propia, actor principal en la estabilidad de Eurasia, junto con una Rusia reconstruida y China ascendente. Una Europa cerrada a la influencia del americanismo y que denuncie el aventurerismo de las camarillas judías que en Washington mueven los hilos del neoconservadurismo (ver al respecto el material y las informaciones incluidas en la web http://blogia.com/infokrisis). Eso y no otra cosa.

SOBRE THIRIART Y SU EVOLUCION

Comenta Mutti que he olvidado la evolución de Thiriart y que después de “Europa un imperio de 400 millones de hombres”, Thiriart aún tuvo treinta años más para matizar su pensamiento. No lo he olvidado. De hecho, por razones de edad, yo no pude conocer a Thiriart en 1968 cuando me incorporé a los circuitos políticos, sino en 1991, poco antes de que muriera. Conozco perfectamente la evolución de Thiriart, la he seguido e incluso he traducido algunos textos del “último Thiriart” al castellano y conozco también a Gil Mugraza, que ofreció en su entrevista con Thiriart, las tesis finales del fundador de Jeune Europe.

Dicho esto hay que añadir que la Biblia o el Corán se aceptan o se rechazan en bloque; uno no puede aceptar el “Cantar de los Cantares” y rechazar el “libro de los Macabeos”, uno no puede aceptar algunas suras del Corán y rechazar otras. Con Thiriart en cambio si puede hacerse dado que su contribución al pensamiento político no tiene “inspiración carismática”. Thiriart evolucionó (y no siempre por motivos objetivos), pero nosotros no estamos obligados a aceptar todas las fases de su evolución. Ver con simpatía la obra de Thiriart no implica necesariamente seguir los pasos de su evolución.

En la primera fase de su actividad política al frente de Jeune Europe, Thiriart había debido dar contenidos emotivos a su doctrina, se vio obligado a recuperar mitos o crear otros que dieran un contenido emotivo a la idea europea. En el fondo el mito y la política están interrelacionados. El proyecto político fracasó. En los años 60, no puede desvincularse de la evolución de Thiriart de la que siguieron otros componentes del nacionalismo europeo (Nouvelle Ecole, por ejemplo). Se atribuía el fracaso de las intentonas políticas a la derecha reaccionaria y recalcitrante y a los resabios que de ella subsistían en la extrema-derecha. Se juzgaba que había que separarse lo más posible de los contenidos de la derecha: Thiriart lo hizo aproximándose al mundo árabe, a China… lo más alejado de la vieja extrema-derecha. Como era de prever, nada de todo esto pudo concretarse y Thiriart quedó políticamente aislado a partir de 1967, con el fin de La Nation Europeenne y hasta los inicios del hundimiento de los países comunistas. En esa tercera etapa, Thiriart remodeló completamente su pensamiento y abandonó cualquier otra perspectiva en beneficio de un análisis exclusivamente geopolítico… esto es, alejado de cualquier preocupación social y alejado de todo vínculo con la realpolitik de su “entorno geopolítico”, es decir, Europa Occidental. ¿El resultado? Un pensamiento aislado por completo de cualquier movimiento sociopolítico de cierto calado y compartido por grupúsculos que frecuentemente se excomulgan unos a otros por algún pequeño matiz… tal como Thiriart pintó en “Europa un Imperio de 400 millones de hombres”, aludiendo a los grupúsculos de extrema-derecha.

Queda claro que cuando mencionaba un texto de Thiriart… conocía también su evolución posterior. Las citas que Claudio Mutti nos ofrece de Thiriart no aportan nada nuevo al debate: ya las critiqué en mi anterior aportación y no voy a insistir en ellas.

LAS GRANDES VECTORES DE LA HISTORIA Y LAS TENDENCIAS SECUNDARIAS

Cuando Claudio Mutti alude a elementos históricos casi da la sensación de que Santa Sofía de Constantinopla sigue siendo Santa Sofía de Constantinopla, el culto ortodoxo sigue practicándose allí y los fieles siguen admirando el iconostasio. Parece ser que allí hubo una invasión, un asalto a una ciudad, una masacre y un cambio en la orientación del culto. Cruz adios, media luna por los próximos 500 años. Esta es la realidad: el antiguo Imperio Romano de Oriente fue destruido y el ciclo histórico iniciado con el mito de Rómulo y Remo, quedó liquidado. Sería difícil no ver en este episodio lo más parecido a una invasión y a un acto, digamos, como mínimo, hostil, hacia Europa.

Pregunta Mutti que cómo puede llamarse a la cultura bizantina “occidental”. Algo que para él resulta misterioso… Seguramente Mutti puede contestarlo satisfactoriamente. Tampoco hace falta entrar en sofismas. Me resultaría difícil considerar a la cultura bizantina como “oriental” salvo en términos geográficos percibidos desde Europa Occidental. En el fondo ¿De qué estamos hablando? ¿de geografía? ¿de cultura? ¿de historia? ¿de religiones?

¿De geografía? Anatolia es “oriente” en relación a Barcelona y “occidente” en relación a Kabul.

¿De cultura? Culturalmente Turquía es hoy no-Europa y Bizancio si fue Europa. Mirad un icono y luego un retablo románico y veréis parecidos cánones. A menos que consideremos al cristianismo como un religión que tiene su centro y su eje fuera de Europa (lo cual hasta hoy no es así).

¿De historia? Bizancio fue una división del Imperio Romano y como tal, Roma era Europa. De hecho Roma aceptó los límites de su espacio geopolítico (circunscritos al eje Mediterráneo fundamentalmente). El impulso de Roma fue en ese sentido de oeste a este, de Europa a los confines de Europa: esto es, a Asia Menor. El impulso otomano e islámico fue de Este a Oeste, es decir, de fuera de Europa al corazón de Europa.

¿De religiones? Bizancio fue ortodoxa y Turquía islámica. Hoy Santa Sofía es una mezquita, no hay rastro en Santa Sofía de culto ortodoxo alguno.

Aun a expensas de lo que pueda explicar Steven Runciman en las 1500 páginas de sus tres tomos de la Historia de las Cruzadas, la primera impresión que se tiene es que un imperio en expansión (el otomano), chocó con un imperio en decadencia (Bizancio) y lo abatió. Esta es la gran tendencia de la historia en el siglo XIV-XV. La historia puede examinarse en sus grandes tendencias o en sus pequeños episodios; en ocasiones los pequeños episodios parecen ir en contradicción con las grandes tendencias… pero no tienen fuerza suficiente como para negarlas: la “gran tendencia” es el primer impulso islámico que se produce a partir de la predicación de Mahoma y que lleva a los musulmanes hasta Poitiers.

Es cierto que en algunos momentos hubo “coexistencia pacífica” entre el Islam y el mundo cristiano en los territorios ocupados en Asia Menor y antes a los visigodos en España. Y que algunos nobles visigodos fueron tenidos en consideración. Pero también es cierto que esta coexistencia, como la belleza de la poesía sufí andaluza, no pueden hacer olvidar que en España si hubo “limpieza étnica”, persecuciones religiosas en zona islámica y degüellos masivos de la nobleza visigoda (“noche de las fosas en Toledo”, por ejemplo) que se prolongaron hasta la expulsión de los moriscos en el siglo XVI, precedida de masacres difícilmente olvidables. Por cierto que, por entonces, los moriscos de las Alpujarras esperaban apoyar la invasión otomana y los moriscos sublevados en Granada adoptaron el atuendo turco: bonete rojo y turbante blanco. Y es igualmente indudable que en todo el mundo islámico el papel de los no islamistas, siempre, está muy disminuido o simplemente no existe… aun a pesar de que en algún momento sea cierto lo que dice Mutti sobre la presencia de comunidades cristianas en Turquía, como también existen en Irak. A no olvidar que tanto en Turquía como en Irak el Islam propio de estas zonas ha sido, al menos temporalmente atemperado, por el kemalismo y el baasismo laicos, respectivamente.

NO PERDER DE VISTA EL TEMA CENTRAL: TURQUIA Y LA UNION EUROPEA

Pero esto es alejarnos excesivamente del tema: el tema es Turquía y la no conveniencia de su ingreso en la UE. Los pequeños datos históricos que cita Mutti, requieren el concurso de especialistas o la relecturas de textos, no precisamente breves, como el de Runciman, que tienen escaso interés para concluir el debate sobre Turquía y la Unión Europea.

Lo que juzgamos aquí es si el ingreso de Turquía es favorable o no para la Unión Europea, no si históricamente el Islam es o no tolerante, practica o no limpieza étnica de los territorios conquistados, o si los islamistas disminuyen o no los derechos políticos y de culto de los no islamistas… cuestiones que, por otra parte, pueden responderse muy fácilmente a la vista del cariz que está tomando la presencia del Islam, AQUÍ Y AHORA, en Europa Occidental, es decir, en casa nuestra.

Tiene razón Mutti, cuando en el primer punto de su respuesta, nos acusa de resolver demasiado simplemente el problema de los límites de Europa y de los elementos que definen a Europa. Lamentablemente me ví forzado a examinar demasiado rápidamente algunos aspectos de la cuestión que no entraban directamente en el tema de fondo: Turquía. Tampoco es este el momento de entrar en otras cuestiones.

De todas formas si cabe decir que nadie alberga la menor duda de que el mundo eslavo forma parte de Europa. En cuanto a Rusia, evidentemente, en buena medida es Europa, pero también es algo más que Europa. San Petersburgo es Europa. Vladivostock difícilmente podría ser considerada como Europa.

Lo que hemos intentado establecer en la anterior respuesta a Mutti es: Eurasia está formada por tres actores principales (Europa que tiende cada vez más a identificarse con la UE, Rusia y China). Estos tres actores están obligados a cooperar para mantener:

1) la estabilidad de Eurasia y

2) aislar este amplio espacio geopolítico de las ambiciones de la nueva Cartago.

Este es el fondo de la cuestión y el objetivo principal: objetivo principal. Ante el objetivo principal, todos los demás se vuelven secundarios. Mi hipótesis de trabajo es que Turquía introduce un elemento de conflictualidad en Europa (choque cultural e inmigración masiva), Rusia (aspiraciones turcas a liderar los países turcófonos exrepublicas soviéticas) y China (en el Este de China abundan las comunidades turcófonas). La salida es: alejar a Turquía de la UE y, por extensión de Eurasia y orientarla hacia el mundo que es más similar a él, esto es, el mundo islámico.

Este es el núcleo del razonamiento que propongo. No otro. No creo que la geopolítica sea reducible a geohistoria, ni que puede aislarse la geopolítica de otras ciencias sociales ni mucho menos de la realidad objetiva de un determinado momento histórico: aquí y ahora, los problemas que crea Turquía dentro de la UE, para Europa y para Eurasia, son mucho mayores de los que genera fuera. Es resultado implica una opción: No a Turquía en la UE.

VOLVIENDO AL PRIMER THIRIART, DESESPERADAMENTE Y ABRIENDO OTROS DEBATES

A fin de cuentas debemos de ser conscientes de que no somos “nosotros” quienes hacemos la historia, ni mucho menos quienes construimos Europa. Es preciso reconocer que este proceso tiene lugar a nuestras espaldas: desde hace treinta-cuarenta años gritamos “Ni USA, ni URSS, anulemos Yalta, Europa Nación”. Pues bien, hoy la URSS ya no existe. Los EEUU se encuentran cada día más lejos de Europa y más cerca de su desplome interior. Nuestro papel en todo esto ha sido irrelevante. Es entonces hora de volver al “primer Thiriart” y decir con él: “Séptima vía [para construir Europa]: La Europa institucional nacida del tratado de Roma de 1957. De las siete probabilidades ya enunciadas, ésta es, evidentemente, la menos mala. El espíritu del tratado es excelente: sólo le falta el soplo del espíritu político para ser realidad. No son las débiles e inestables fuerzas políticas actuales las que podrán llevar el tratado de Roma a sus últimas consecuencias. El tratado es una excelente idea que espera ser fecundada por una fuerza que ninguno de los actuales regímenes democráticos es capaz de suscitar”. A continuación proponía la Europa construida por el “movimiento europeo integrado, el movimiento de vanguardia”. Bien, todo esto merece una reflexión. Fue escrito en 1964. Desde entonces ha llovido mucho.

A fuerza de hablar de la “Europa de los Mercaderes” no hemos advertido que con el paso del tiempo el “Mercado Común” ha pasado de ser un espacio económico destinado a optimizar y facilitar los flujos comerciales, a ser un embrión de federación. Si aceptamos como “objetivo principal” el ya mencionado: estabilidad de Eurasia sobre la base del entendimiento entre los tres actores principales (Europa, Rusia y China)… la realidad es que la forma jurídica de “Europa” es hoy la Unión Europea. De ser una sucursal de los EEUU durante la Guerra Fría, el “decoupling” se ha convertido en una realidad irrefutable.

Hay que trabajar sobre realidades políticas: la Unión Europea es una realidad política operante. Detrás del debate sobre Turquía se esconde un debate mucho más importante, el debate sobre “Europa”. Repetimos: a fuerza de insistir en “Ni USA, ni URSS: Europa”… otros han construido Europa. A estas alturas, cualquier análisis mínimamente profundo, concluye necesariamente que desde 1990 los caminos de Europa y de EEUU se separan y a velocidad desde 2002. Nuestros dirigentes políticos no son, indudablemente, un ejemplo para la Europa del futuro, pero si han logrado construir a partir de Maastrich, la federación europea.

Ahora queda el penúltimo peldaño: la constitución europea. A fuerza de negar la “Europa de los mercaderes”, los “mercaderes” han hecho a la Europa política. Ahora existe y vamos a tener que jugar con esta configuración. No con otra. Lo único a lo que podemos aspirar es a estar presentes en las instituciones europeas con un rostro propio y propuestas razonables que sintonicen con el sentir de una fracción de europeos y que no supongan una renuncia a nuestra tradición política o un error en el análisis global de la situación. Defender la idea de una Turquía dentro de Europa, aun cuando, como lo ha realizado Mutti, utilizando algunos argumentos históricos, es aceptable para un debate franco, no supone ni sintonizar con un sector del electorado europeo -y lo que es más grave- sino renunciar a nuestra tradición política, que al menos en España sostiene que los intereses del Islam y los de Europa son contradictorios. Y, sobre todo, constituiría un fenomenal error de análisis global.

Ernesto Milà
Villena, 10 de noviembre de 2004.

TEXTO ORIGINAL DE LA RESPUESTA DE CLAUDIO MUTTI

1. Il 2 novembre 2004 Ernesto Milà ha pubblicato sul suo sito informatico personale (infoKrisis) una Respuesta a Claudio Mutti. Turquia no es Europa, che contiene alcune obiezioni a quanto abbiamo scritto nell’articolo La Turchia e l’Europa, accessibile nel sito della rivista di studi geopolitici “Eurasia” (www.eurasia-rivista.org).

Alle argomentazioni del nostro articolo relative all’appartenenza della penisola anatolica allo spazio culturale europeo, Ernesto Milà obietta: “Quando l’Anatolia (specialmente la sua costa occidentale bagnata dall’Egeo) era un prolungamento della Grecia, si poteva parlare di lingua, etnia e cultura europea. Ma, a partire dall’invasione ottomana e dalla distruzione di Bisanzio, parliamo di uno spazio geopolitico europeo conquistato da un popolo indiscutibilmente non europeo. Di più: un popolo che praticò la pulizia etnica e religiosa, distrusse la cultura bizantina e creò una situazione nuova”. Alcuni di questi concetti vengono ribaditi ulteriormente: “Mutti evita di descrivere la storia della conquista ottomana di Bisanzio. Lì assistiamo alla distruzione della civiltà e della cultura occidentale. (…) Senza parlare della pulizia etnica nei Balcani in seguito all’irruzione turca”.

Ernesto Milà, dunque, sostiene che un popolo non europeo che venga ad insediarsi in Europa non diventa, per ciò stesso, un popolo europeo. Scrive infatti testualmente: “Noi neghiamo questo automatismo; il fatto accidentale di aver occupato un territorio europeo non implica l’acquisizione legittima della qualifica di ‘europeo’”. Egli però applica questo criterio unicamente al caso dei Turchi Ottomani, i quali si insediarono in Tracia, dimenticando che, per essere valido, tale criterio dovrebbe potersi applicare anche ad altri casi. Ci limitiamo a citarne uno solo: quello delle dieci tribù guidate da Árpád (sette tribù ugriche e tre turco-cabardine) che nell’896 invasero la Pannonia ex romana e vi si insediarono, rimanendovi stabilmente per millecento anni. Insomma, se bisogna assumere il criterio invocato da Milà, non sono europei i Turchi, ma neanche gli Ungheresi, i Székely, i Finlandesi, gli Estoni, i Bulgari e nemmeno parecchie popolazioni della Russia al di qua degli Urali e del Caucaso.

Perché allora Milà non rifiuta la qualifica di europei anche a tutti questi altri popoli? Semplice: perché molti di loro sono diventati cristiani. Anche se non lo dice esplicitamente, è questo uno dei concetti fondamentali in base ai quali egli stabilisce chi sia europeo e chi no. Lo si capisce benissimo quando dice: “L’attuale territorio della UE ha una uniformità religiosa evidente, che l’incorporazione di nuovi associati contribuirà a rompere”. Milà ha così aggiornato la sinonimia novalisiana: Die Christenheit oder Europa. Ma l’“unica cristianità” idealizzata dal poeta romantico non è mai esistita; sicuramente non è esistita dopo il primo grande scisma del 1054. Figuriamoci nell’UE del 2004!!!

Ma, dicevamo, secondo Milà l’appartenenza cristiana è solo una condizione necessaria per potersi dire europeo. Necessaria, ma non sufficiente. L’altra condizione richiesta consiste nel trarre origine “o dai popoli nordico-germanici o dal mondo classico greco-latino”. A questo punto, il carattere europeo dei popoli slavi diventa problematico. Esclusi a priori i Russi (che secondo Milà occupano uno spazio extraeuropeo) ed esclusi a priori i Bulgari (che sono originariamente un popolo turco), che ne facciamo dei Polacchi, degli Slovacchi, dei Croati? Cattolici sì, ma irrimediabilmente slavi. Dunque non europei.

Tuttavia le condizioni poste da Milà per potersi dire europei non sono terminate. Le nazioni europee, egli dice, “sono oggi democrazie stabili con un sistema economico liberale”. Ne consegue che la formula di Novalis, ulteriormente adattata, dovrebbe suonare così: “la liberaldemocrazia ovvero l’Europa”.



2. Ma torniamo ai Turchi. Gli Ottomani, secondo Milà, “distrusse[ro] la cultura bizantina”, che egli identifica tout court con la “cultura occidentale”. In che modo può essere chiamata “occidentale” una cultura che, chiamandosi “bizantina”, trae il proprio nome dalla capitale dell’Impero Romano d’Oriente? Per noi è un vero e proprio mistero…

Quanto alla asserita distruzione della cultura bizantina ad opera degli Ottomani, ci permettiamo di segnalare a Ernesto Milà quel capolavoro del grande storico romeno Nicolae Iorga che è Byzance après Byzance (Balland, Paris 1992), in cui viene descritta la fioritura della civiltà bizantina dopo il 1453, sia nei territori dell’Impero ottomano sia nelle zone adiacenti in cui essa si diffuse. “Bisanzio, con tutto ciò che essa rappresentava (…) non poteva scomparire con la caduta successiva delle sue tre capitali - Costantinopoli, Mistrà e Trebisonda - nel XV secolo. (…) Bisanzio si conservò fino a un’epoca che cercheremo di definire (…) Dopo la trasformazione, per molti versi soltanto apparente, del 1453, essa [la cultura bizantina, n.d.r.] si annetterà forme di civiltà provenienti dal mondo gotico di Transilvania e Polonia, attraverso la Moldavia romena” (pp. 7-8). Oltre al libro di Nicolae Iorga, segnaliamo a Milà anche un altro studio che illustra la continuità bizantino-ottomana: L’Islam e l’eredità bizantina di Piero Calò, pubblicato nel 1990 dalle Edizioni all’insegna del Veltro.

Ci sono però altri libri, dei quali consiglieremmo volentieri la lettura a Ernesto Milà. Il primo è La caduta di Costantinopoli 1453 di Steven Runciman. A p. 143 dell’edizione italiana (Feltrinelli, Milano 1968) Milà potrà informarsi circa la vera sorte del patriarca che resse le sorti della comunità cristiana di Costantinopoli negli anni che precedettero la conquista ottomana: Gregorio Mammas “era fuggito dalla città nel 1451”, sicché risulta del tutto infondata l’affermazione dello stesso Milà, secondo cui il patriarca sarebbe morto combattendo contro i Turchi assieme al basileus Costantino XI. Nel celebre studio di Franz Babinger su Maometto il Conquistatore e il suo tempo (Einaudi, Torino 1967), invece, Milà potrà leggere che nel 1453 l’elezione e la consacrazione di Giorgio Scholarios ebbero luogo “secondo l’uso e l’ordinamento tradizionale” (p. 111), sicché risulta piuttosto azzardato asserire, come fa per l’appunto Milà, che il governo ottomano “depose e assassinò i patriarchi di Costantinopoli”.

Come si è visto più sopra, Ernesto Milà accusa gli Ottomani di aver praticato “la pulizia etnica e religiosa”. È vero esattamente il contrario. L’Impero ottomano fu sempre un edificio multietnico, a partire dalla classe dirigente, che annoverò numerosissimi visir, ministri e capi militari di origine greca, slava, albanese ecc. (Si veda a questo proposito il nostro articolo Roma ottomana, in “Eurasia”, 1, 2004). Addirittura, fu multietnico fu lo stesso harem dei Sultani, sicché, se vi fu pulizia etnica, essa avvenne proprio a danno del sangue turco, che nella Casa di Osman diminuì da una generazione all’altra! Ma nemmeno di pulizia religiosa è possibile parlare, altrimenti non esisterebbero comunità cristiane nei territori dell’ex Impero ottomano.

Ernesto Milà vuol sostenere questa tesi adducendo il caso dell’Albania e della Bosnia: “La maggioranza degli Albanesi e dei Bosniaci abbandonarono il cattolicesimo e adottarono l’Islam durante l’occupazione ottomana, che durò fino al 1912”. Ora, se è vero che nel 1912 fu proclamata l’indipendenza dell’Albania, la Bosnia si staccò dall’Impero ottomano un po’ prima del 1912: affidata nel 1878 dal Congresso di Berlino alla tutela e all’amministrazione absburgiche, la Bosnia fu annessa all’Austria-Ungheria nel 1908. Quanto all’affermazione secondo cui i Bosniaci avrebbero abbandonato il cattolicesimo, essa non corrisponde alla realtà storica. I Bosniaci erano bogomili, ossia seguivano una dottrina di derivazione manichea che era duramente perseguitata, in quanto eretica, dalla cattolica Ungheria. Per sottrarsi alla persecuzione cattolica, nel 1463 i Bosniaci si schierarono dalla parte di Mehmed II; in seguito all’integrazione della Bosnia nell’Impero ottomano, i bogomili si convertirono all’Islam e formarono un importante ceto di dignitari nel loro paese.



3. Passiamo ad altro. Siccome nel nostro articolo avevamo citato Jean Thiriart, il quale in un articolo del 6 marzo1964 scriveva che “La Turchia è Europa”, Ernesto Milà trascrive un altro brano di Thiriart, dove Vienna (1529, 1683) e Lepanto (1571) vengono menzionate tra le località in cui l’Europa ha combattuto nel corso dei secoli per la propria indipendenza. Il libro da cui Milà ha estratto il brano in questione è L’Europe. Un empire de 400 millions d’hommes, uscito nel 1964. Milà dimentica che, dopo la pubblicazione di questo libro, Jean Thiriart visse ancora una trentina d’anni, nel corso dei quali ebbe modo di modificare e aggiornare le sue vedute. Per quanto riguarda in particolare la Turchia, già nel 1964 Thiriart scriveva:

”La Turchia è Europa (…) I nazionalisti (così essi si autodefiniscono) sono individui di scarsa immaginazione e scarsa ambizione. (…) Il nazionalismo – nella semantica attuale del termine – è una filosofia e uno stile di vita per vecchi, anche se magari hanno diciassette anni nel senso fisiologico. Quando mi è capitato di dichiarare che la Turchia è Europa, ho sollevato un diluvio di proteste pedanti. Ma come? E il Turco nemico ereditario? E il musulmano aborrito? Non è mancato niente in tutto ciò, neanche l’oleografia del massacro di Chio. I nazionalisti hanno una visione estremamente sentimentale della storia: si potrebbe dire che hanno un’ottica rovesciata della realtà. Nel 1964 il problema politico-storico si pone nel modo seguente: i Turchi controllano l’accesso al Mediterraneo orientale, l’Europa deve controllare questo mare, dunque i Turchi sono Europei. Spetterà ai moralisti, agli scrittori, agli storici, in una parola agli intellettuali di aggiungere alle mie considerazioni realistiche gli ornamenti morali abitualmente richiesti dal galateo. È criminalmente imbecille respingere la Spagna dal Mercato Comune in nome del democratismo, come fanno i socialisti fanatici; è stupido ostracizzare la Jugoslavia di Tito, così come fa la destra, perché la Spagna e la Jugoslavia sono in primo luogo territori europei e solo in maniera del tutto accessoria e precaria sono le sedi rispettive del franchismo e del titoismo. Idem dicasi per la Turchia, della quale abbiamo bisogno. Non è affatto il caso di prendere partito, per motivi sentimentali, a favore dei Greci perché sono cristiani, mentre gli altri sono musulmani (…)” (Criminelle nocivité du petit-nationalisme: Sud-Tyrol et Chypre, “Jeune Europe”, 6 mars 1964, p. 173).

Nel 1967 Thiriart ritornava sull'argomento, pubblicando su "La Nation Européenne" (n. 16, aprile-maggio 1967, pp. 32-33) un articolo di Leonardo Fiori significativamente intitolato Turquie, Gibraltar du Bosphore. L'articolo concludeva così: "L'Europa ha bisogno della Turchia, non solo per la sua grandissima importanza strategica, ma soprattutto perché la Turchia è in primo luogo una provincia della nostra Europa". All'articolo di L. Fiori si accompagnava un riquadro, nel quale era riportata una dichiarazione del ministro degli esteri turco Cemal Erkin, secondo il quale "la Turchia aspira a integrarsi definitivamente nell'Europa unita di domani".

Nella lunga intervista rilasciata a Bernardo Gil Mugarza nel 1983 (Les 106 réponses à Mugarza, Bruxelles 1983, vol. II, p. 141), Thiriart aggiungeva altre considerazioni. "I Dardanelli – diceva - costituiscono un luogo strategico dell'Europa. (...) La Turchia è una provincia della Grande Europa. Quindi, le campagne di stampa turcofobe non soltanto sono di pessimo gusto, ma sono idiozie politiche. Certo, c'è il problema degli immigrati turchi nei due comuni di Bruxelles. Ma è un problema sociale. Gli autori delle campagne di stampa suddette si rivelano politici di sottoprefettura, che si pavesano del titolo di 'Europei' senza neanche sapere che cosa sia l'Europa. (...) Bisogna condannare con estrema severità tutta la letteratura nazionalista tedesca antitaliana e tutta la letteratura nazionalista belga antiturca. Si tratta di sentimentalismo e di xenofobia pericolosi per l'unità politica dell'Europa". E ancora: "L'Europa conterrà dei Turchi, dei Maltesi, dei Siciliani, degli Andalusi, dei Kazaki, dei Tatari di Crimea - se ne rimangono -, degli Afgani. Per il semplice fatto che l'Europa non potrebbe esistere in modo vitale senza possedere e controllare i territori abitati da questi popoli" (p. 141). E infine: "Il Bosforo costituisce il centro di gravità di un impero che in un senso va da Vladivostok alle Azzorre e nell'altro va dall'Islanda al Pakistan. Istanbul è il centro di gravità geopolitico di un Impero euro-sovietico. (...) E' il luogo in cui insediare la capitale di un Impero" (pp. 37-38).



4. La tesi di Ernesto Milà è che “la Turchia è stata, storicamente, una potenza avversaria dell’Europa”. Si tratta però di una tesi contraddetta dai fatti storici, i quali ci presentano la Turchia come l’alleata ora di una parte dell’Europa ora di un’altra: per fare un paio di esempi, nel XVI sec. essa si schierò con Francesco I contro Carlo V, mentre nella prima guerra mondiale si alleò con gli Imperi Centrali contro la Triplice Intesa. Dunque, se in tali circostanze la Turchia è stata avversaria dell’Europa, lo sono state anche la Francia, l’Austria-Ungheria e la Germania. Il che è assurdo.

Il nemico ottomano di ieri, dice ancora Milà, coincide con la Turchia del nostro tempo, così come la Cartagine dell’antichità è il Maghreb di oggi. Qui la realtà delle cose viene totalmente rovesciata, poiché gli eredi della talassocrazia economica cartaginese non sono certamente il Marocco o l’Algeria o la Tunisia di oggi. “Cartagine, cioè l’Inghilterra”- scriveva correttamente Simone Weil, la quale, è ovvio, era solidale con la Cartagine britannica. “Cartagine, cioè gli Stati Uniti” – si deve dire oggi. E si deve aggiungere e ripetere continuamente, come Catone: Carthago delenda est!

Quanto alla tesi di Milà, essa discende da un a priori ideologico, che è quello secondo cui “l’identità europea si è forgiata nella lotta contro il mondo islamico”. Di qui l’immancabile rievocazione dei “grandi fatti storici della Reconquista o delle Crociate”. Ma la risposta a tali argomenti è già stata data da un pezzo; ed è la risposta magistrale di un Europeo al quale nessuno oserà contestare il titolo di “buon Europeo”. Eccola: “Il cristianesimo ci ha carpito con la frode la mèsse della civiltà antica; più tardi ci ha di nuovo defraudato della mèsse della civiltà islamica. Il mondo meraviglioso della civiltà moresca, a noi in fondo più affine, più eloquente al senso ed al gusto che non Roma e la Grecia, venne calpestato – non dico da quali piedi – perché? Perché era debitore della sua nascita a istinti nobili, virili, perché diceva sì alla vita anche con le rare e raffinate delizie della vita moresca!… Più tardi i cavalieri crociati combatterono qualcosa, davanti a cui meglio sarebbe convenuto loro prostrarsi nella polvere, - una civiltà al cospetto della quale persino il nostro diciannovesimo secolo dovrebbe apparirci molto povero, molto ‘tardo’. – Certo, volevano far bottino: l’Oriente era ricco… Ma siamo giusti! Le Crociate – alta pirateria, niente di più!” (Friedrich Nietzsche, Anticristo, 60).

La matrice dell’a priori ideologico di Milà si manifesta perfettamente quando egli afferma che “le minacce contro l’Europa provengono dall’attuale mondo islamico”. È esattamente la stessa identica tesi diffusa dai teorici della Casa Bianca. Quelli che vorrebbero arruolarci nelle imprese di pirateria di oggi.

Turquía y la EU (II) - La cuestión geopolítica

Turquía y la EU (II) - La cuestión geopolítica Redacción.- La victoria de un partido islamista en las elecciones turcas supone la victoria de un partido que se aparta de los fundamentos de la Turquía moderna fundada por Kemal Ataturk. Su principio de las "seis lanzas" que se convertirían en el fundamento de la nueva Turquía (populismo, republicanismo, nacionalismo, secularismo, estatismo y reformismo) supuso la deposición del sultán de Constantinopla, la abolición del califato y de las instituciones islamistas, la sustitución de la sharia por el sistema jurídico inspirado en occidente. Este panorama de reformas legislativas se completó con medidas que eran algo más que anecdóticas: cortar la barba a los fundamentalistas e imponer la forma de vestir occidental… Pero, en los países islámicos las regresiones son habituales. Los años de gobierno del Sha de Persia o del baas iraquí de Saddam Husein que intentaron occidentalizar sus respectivos países, se vieron sumergidos, finalmente, por la marejada islámica; así mismo, ochenta años de república no han servido ni para asentar la democracia en Turquía (que se ha visto periódicamente salpicada con golpes de Estado y ha concluido finalmente en lo que se ha llamado "una democracia de segunda división"), ni para hacer del país algo similar al resto de países occidentales. Hasta la victoria islamista del 3 de noviembre de 2002, podía decirse que "Turquía no era completamente oriental, ni completamente occidental". Hoy es evidente que ha vencido en Turquía un partido completamente oriental, una ideología completamente oriental.



TURQUIA "ALIADA DE OCCIDENTE"



Hasta ahora los lazos de Turquía con la OTAN son extremadamente sólidos. De hecho los turcos han sido utilizados como peones de brega en varios conflictos: los americanos los enviaron a morir en Corea; antes de que los rusos situaran mísiles en Cuba, EEUU ya había hecho otro tanto en Turquía, en las mismísimas narices de la URSS; en las sucesivas crisis que han sacudido Oriente Medio, Turquía siempre ha puesto a su disposición sus bases militares para los aviones y las tropas americanas. Finalmente, su situación avanzada y fronteriza con Rusia hizo que, durante la guerra fría, el papel geopolítico de este país creciera y, paradójicamente, este país alejado 4000 km del Atlántico, se convirtió en uno de los puntales de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
Pero no hay que engañarse: Turquía, más que "aliada de Occidente", ha sido, hasta ahora, aliada de Estados Unidos. La amistad que éste país ha deparado hacia Turquía le eleva al rango de "aliado preferencial". Y así es, por que, paradójicamente, el principal valedor de Turquía para su entrada en la Unión Europea es… EEUU.



El por qué EEUU trata a Turquía como aliado preferencial se entiende mejor si se recurre a un mapa de la zona. Así podemos penetrar en la geopolítica de Turquía y en su importancia. En efecto, la geopolítica ha determinado que Turquía sea un país fronterizo con Irak, Irán, Siria, Georgia y Armenia. En otras palabras, Turquía es una cuña en las zonas por las que EEUU muestra en estos precisos momentos un mayor interés, una cuña situada entre el país con las segundas mayores reservas petrolíferas mundiales (Irak) y la zona del Caspio en donde se encuentras las terceras mayores reservas petrolíferas… Con Bush, gobierna en Washington, entre otras fuerzas que componen lo esencial de la Administración Bush, el lobby de los petroleros. No es raro que se preocupen de aquel país que les permite estar presentes, con armas y bagajes, en aquella zona que para ellos constituye en la actualidad su principal teatro de operaciones.



Turquía no se ha mostrado muy partidaria de un conflicto con Irak. En el momento en que las encuestas detectaron el ascenso imparable del Partido de la Justicia y el Desarrollo (el partido islamismo local), Este hecho hacía que pasase a segundo plano el temor turco a que un conflicto armado afectase negativamente a la economía del país. Por que el apoyo a la agresión contra Irak tenía una clara compensación económica ya negociada por la administración Clinton y que consistía en una moratoria a la deuda externa contraída con EEUU, un aval a Turquía por valor de 16.000 millones de dólares concedidos por el FMI y el Banco Mundial. Ankara no puede negar su dependencia económica (y, por tanto, política) de EEUU.
Durante las conversaciones con Elisabeth Jones, el gobierno turco entregó una larga lista de condiciones a cambio de su apoyo, incluidas compensaciones financieras. Y, por supuesto, EEUU ofrece garantías suficientes, complementarias a Turquía, para que la era post-Saddan Hussein no concluya en la formación de un Estado independiente kurdo en el norte de Irak que, inmediatamente repercutiría sobre aquel país.



En diciembre de 1997, se produjo un acontecimiento apenas divulgado por los medios: la visita de Mesut Yilmaz, Primer Ministro de Turquía, a EEUU. El entonces presidente Clinton declaró: "…creo que es muy importante que hagamos todo lo posible por anclar a Turquía en el Oeste. Tiene un gobierno secular islámico que ha sido un aliado serio de la OTAN. Han apoyado también muchas de nuestras operaciones en Irak y sus alrededores desde la guerra del golfo y han sido buenos aliados nuestros. Creo que esto es extremadamente importante. Si miramos al tamaño del país, su significado geo-estratégico, donde está, qué puede bloquear y a qué puede abrir las puertas, es extremadamente importante". Bush, no ha hecho sido confirmar esta política…



TURQUIA Y LA EUROPA



Pero esto no es todo. La argumentación de Clinton, como la frenética actividad expansionista y agresiva de Bush, sirve a los intereses de la política americana.
El 8 de octubre, la Comisión Europea, dio un espaldarazo a la ampliación de la UE con la recomendación oficial de que se incorporaran 10 países del Este Europeo en el año 2004, en lo que constituirá la ampliación más importante de la UE. Así, mientras que la República Checa, Hungría, Polonia, Eslovenia, Eslovaquia, Lituania, Letonia, Estonia, Chipre y Malta reciben el aprobado de Bruselas, se rechazó la entrada de Turquía. A juicio de la Comisión Europea, "a pesar de los avances registrados desde el verano, Turquía no cumple todavía los requisitos políticos ni económicos para convertirse en un futuro en miembro de la UE".
Los "burócratas" de Bruselas niegan la entrada de Turquía en la UE fundamentalmente por dos motivos: el país no cumple los mínimos exigidos en su forma política y su legislación, de un lado, y de otro, Turquía no alcanza los mínimos exigibles para ingresar. Pero, aunque Turquía cumpliera con las exigencias económicas y políticas, Turquía no debería entrar en la UE, por exigencias geopolíticas.



GEOPOLITICA DE LA REGION



El momento fundamental en el que se realza el papel geopolítico de Turquía es en 1991, cuando se produce el dislocamiento de la URSS y la formación de seis nuevas repúblicas en la zona que comparten con Turquía un mismo origen histórico y cultural: “La emergencia de seis Estados musulmanes abre para Turquía amplios territorios habitados por correligionarios turcófonos que le ofrecen la oportunidad histórica sin precedentes de utilizarlas para obtener beneficios políticos, económicos y psicológicos” (Aydin 1966, 158). El gobierno de Turgut Özal fue perfectamente consciente de esta nueva situación, y el propio primer ministro llamó al país a “no desaprovechar esta oportunidad que se presenta por primera vez desde hace 400 años”. Por que, en el momento actual Turquía todavía no ha definido exactamente cuál es su opción geopolítica:



- o la reconstrucción del área de dominio otomana

- O la opción Atlantista y occidentalista

- O la opción europea



Estas tres opciones son excluyentes, especialmente las dos primeras con la tercera.



1. Reconstrucción del Área de influencia Otomana
Es un imperativo histórico para Turquía que tiene población perteneciente al antiguo Imperio Otomano, distribuida en seis Estados distintos. Compartiendo religión, compartiendo grupo étnico, compartiendo lengua y compartiendo historia pasada, resulta una tentación para la actual Turquía intentar liderar este grupo de naciones creando una cuña tanto en el flanco Sur-Este de la Unión Europea como en el Sur de Rusia con la aspiración de liderar la comunidad islámica en una cruzada contra unos o contra otros.



2. Opción Atlantista y Occidentalista
En tanto que miembro de la OTAN y aliado preferencial de los EEUU, Turquía no puede permanecer indiferente al final de la Alianza Atlántica y al decoupling entre Europa y EEUU. Turquía conoce perfectamente las ambiciones de EEUU sobre las zonas petrolíferas. Sabe que una reconstrucción parcial del Imperio Otomano podría jugar un papel fundamental en el dispositivo norteamericano de intervención en las cuencas petrolíferas de Oriente Medio y Asia Central. A diferencia de Arabia Saudí, hasta ahora aliado preferencial de EEUU en el Golfo Pérsico, Turquía dispone de una demografía que le permite convertirse en un aliado capaz de hacer peligrar el franco sur de Rusia y crear problemas a la Unión Europea en los Balcanes.



3. Opción Europea
Estas dos opciones pueden combinarse en una sola, la tercera, en cambio, es excluyente con ambas. Una Turquía integrada en la Unión Europea sería la opción más simple para Turquía que se integraría en un área desarrollada que contribuiría a su desarrollo, daría salida a sus excedentes demográficos y supondría una protección ante el reconstruido poder ruso y ante el integrismo islámico. Por lo demás, la producción turca encontraría en Europa un área preferencial de expansión con la ventaja de la “contigüidad” geográfica, imprescindible para los intercambios comerciales de gran volumen.



La proverbial inestabilidad política de Turquía hace que hasta ahora cualquiera de las tres opciones sea posible y que, incluso, resulte difícil establecer qué tiene en mente la clase política turca. Incluso es posible que, ante la falta de una opción definitiva, los últimos gobiernos turcos hayan estado trabajando para las tres.



De hecho, mientras los gobiernos turcos siguen demostrando interés por su integración en la Unión Europea… paralelamente ponen en marcha una línea estratégica basa en la explotación sistemática de los lazos culturales que les unen con las naciones limítrofes: "Una política cultural (…) tedente a promover y acentuar los lazos que unen Turquía (…) con los turcos del exterior” (Monceau, 1995, 397). No hay niguna duda de que, para quien quiera verlo, la ambición de la Turquía actual es "convertirse en la Meca cultural del mundo turcófono" (Rouleau 1993, 112).



Esta «diplomacia cultural» tiende a aprovechar las variables antropológicas, religiosas y etno-culturales, en beneficio de la constitución de un polo pan-turco.



LA PROMOCION DE LA IDEA CULTURAL PANTURCA Y SUS RIESGOS



Tras el final de la Guerra Fría, las cuestiones ligadas a la religión y a la cultura han adquirido una importancia creciente en las relaciones internacionales (Grunberg & Risse-Kappen, 1992). Huntington ha podido incluso hablar de “guerra de cultural”, pero lo cierto es que los vectores culturales ocupan un papel creciente en la política exterior de algunas naciones. El propio Zbigniew Zrzezinski en su libro “El Gran Tablero Mundial” (Paidós, 2001) explica que el poder americano se basa en cuatro factores: el militar, el económico, el tecnológico… y el cultural. Otros Estados como Francia aplican al terreno cultural la tercera partida más cuantiosa del presupuesto de Exteriores (Roche & Piniau, 1995). Haciendo triunfar las propias pautas culturales lo que se está haciendo es promover nuevos comportamientos que generan una dinámica de cooperación voluntaria entre las naciones que se han visto “bañadas” por el la cultura del país exportador.



El espacio turcófono está formado por el territorio de la actual Turquía (la península Anatolia, la Tracia europea y el Kurdistán), Las exrepúblicas soviéticas de Turkmenistán, Uzbekistán, Kirguizistán, Kazagistán y Azerbaiján, y el Oeste chino fronterizo con Mongolia, Kirguizistán y Kazajastán. Este formidable espacio, sólo puede concretarse en base a los siguientes supuestos:



- Que el factor religioso sea determinante. Turquía nunca conseguirá realizar una política pan-turca si no es exportando el factor identitario que supone la religión. Eso le permitiría desplazar el eje del Islam del mundo árabe al mundo turcomano y disponer, como éste, de grandes riquezas petrolíferas. Si bien la pertenencia a una misma étnica y a el uso de una misma lengua y de un pasado común suponen un cimiento necesario, no es, suficiente: falta el factor emotivo, sentimental, galvanizador y fanatizante propio de una religión.
- Que la penetración cultural turca se adelante a la recuperación cultural rusa. Enbtre 1990 y 1999, Rusia vivió, posiblemente la peor década de su historia, el período de Boris Eltsin supuso el mayor proceso de desvertebración acelerada que ha vivido un Estado moderno. Sin embargo, con la llegada de Putin al Kremlin, la caída en picado se detiene y la recuperación permite considerar hoy a Rusia como la segunda superpotencia mundial y no parece aventurado pensar en una futura reconstrucción de una entidad similar a la antigua Unión Soviética. Esta posibilidad bloquearía el ascenso de la pan-turquización de la zona.
- Que Turquía logre superar sus dificultades internas aún no resueltas: la estabilidad política interior, la cuestión kurda y asegurar su unidad nacional. Por que si la Unión Europea terminara considerando a Turquía como adversario geopolítico y se sintiera amenazada por la penetración turca en los Balcanes, estaría tentado de favorecer el desmembramiento de Turquía en tres entidades completamente diferentes: la Tracia Europea que muy bien podría formar parte de la Unión, la Anatolia específicamente otomana y la naciente república kurda, nacida de la crisis iraquí y que irradiaría a partir de ésta.



Si Turquía se decide por la exportación cultural a las repúblicas asiáticas (e incluso penetrar en el ámbito balcánico forjando una alianza de intereses con el núcleo islámico de la Gran Albania, con el cual ya está en relación aunque solamente sea a nivel de las mafias que conducen heroína a través de la antigua ruta de la seda, desde Afganistán hasta Turquía y, a partir de ahí, por el corredor de los Balcanes, hasta Europa Occidental), el enfrentamiento histórico con Europa será un hecho irremediable y, así mismo, el choque con Rusia y China no se hará esperar.



LA TENTACION DEL DOBLE LENGUAJE



Pero si Turquía decide actuar mediante un doble lenguaje y tener la tentación de beneficiarse de las mieles en forma de ayudas de la Unión Europea y de su mercado y, de otro lado, intentar colonizar culturalmente a las exrepúblicas soviéticas y al Oeste de China, esto supondría el riesgo de un enfrentamiento entre la Unión Europea y estos países, con la consiguiente desestabilización de espacio eurasiático. Una posibilidad que, por todos los medios, es preciso evitar: tanto la posibilidad de que aparezcan tensiones históricas entre la Unión Europea y la nueva Rusia o entre Rusia y China. No hay que perder de vista este axioma de la geopolítica del siglo XXI: cualquier desestabilización del espacio eurasiática es perjudicial para cualquiera de los tres principales actores: la Unión Europea, Rusia y China. Lo que implica: atenuar los riesgos de tensiones entre estas tres potencias euroasiáticas debe suponer el principal y fundamental empeño de cualquier gobierno. Y, cualquier otra consideración, pasa a segundo plano. Incluida la integración de Turquía en la UE, excesivamente peligrosa y comprometida que puede enemistarnos con Rusia y con China y, al mismo tiempo, constituir un factor de desestabilización en Asia Central. E incluso, si un eje panturco pudiera concretarse, a pesar de la común matriz religiosa, éste bloque terminaría por chocar con el mundo árabe en su búsqueda de una salida a los mares cálidos del Sur.



Desde el punto de vista geopolítico, la Unión Europea debería de realizar un análisis global de la situación. Turquía es importante geopolíticamente por tres factores:



- Con el Bósforo y los Dardanelos, cierra el Mar Negro, que supone la salida del mundo ruso al mar Mediterráneo.
- La alianza con Turquía supone para cualquier potencia el tener acceso a las fronteras con los países que disponen de las más importantes reservas petrolíferas: tanto con Irak como con la cuenca del Caspio.
- Turquía supone una cuña en el mundo árabe y permite, a través suyo, tutelar la situación en Oriente Medio, especialmente en los asuntos relativos al Estado de Israel y a su contencioso como Palestina.



Ahora bien, estos elementos son igualmente peligrosos: el primero por que se trata de abrir el Mediterráneo a Rusia; Rusia no debe tener la impresión de que la Unión Europea intentar obstaculizar su salida marítima por el sur, sino todo lo contrario. Puestos a elegir la amistad de Rusia o la de Turquía, es inevitable optar por la primera, especialmente por su vocación de convertirse en un factor de estabilidad mundial, una de las cuatro patas sobre las que deberá sostenerse el mundo multipolar del futuro.



EL DESMEMBRAMIENTO DE TURQUIA



En este sentido, para la Unión Europea es mucho más interesante optar por el desmembramiento de Turquía y la independencia e integración en la Unión de Tracia con la que, al menos una orilla del Bósforo y de los Dardanelos, bastaría para asegurar la navegación libre por el Mar Negro. Así mismo, el desmembramiento de Turquía supondría la posibilidad de creación del Estado Kurdo que, en definitiva, supondría un tapón en la zona y un freno a las ambiciones de los distintos países que integran a las minorías kurdas.



Es importante no perder de vista la demografía turca: en 2030 habrán llegado a los 90 millones de habitantes. Todo el problema estriba en hacia donde se orientará toda esa masa humana: hacia el Este (espacio panturco), hacia el oeste (Balcanes y Unión Europea), hacia el Norte (Rusia) o hacia el Sur (mundo árabe). De estas cuatro posibilidades, la última es la que interesa particularmente hacia la Unión Europea. Es la política que ya siguió el Kaiser Guillermo II a inicios del siglo XX. Eso, o de lo contrario, la desestabilización de Rusia y China o de la Unión Europea (mediante la invasión de 40 millones de turcos que inmigrarían hacia Europa, desestabilizaría Eurasia.



Contrariamente a lo que piensan la mayoría de analistas internacionales, para nosotros, el nuevo papel de Turquía generado tras el final de la guerra fría, es negativo para los grandes actores eurasiáticos los cuales, antes o después, van a tener que establecer un cinturón de seguridad ante las iniciativas panturcas y éste puede ser precisamente un factor de cohesión euroasiático: por que, efectivamente, los tres actores principales de este espacio, Rusia, China y la Unión Europea, tienen buenos motivos para considerar a Turquía como adversario. Y en este sentido, es de prever, que en los próximos años, al margen de que la clase política europea haga una vez más muestra de papanatismo al intentar integrar a Turquía en el seno de la Unión, lo que está claro es que la presencia norteamericana va a reforzarse en ese país… por que, efectivamente, EEUU es la nación no euroasiática que resultaría más beneficiada por la desestabilización de la zona.



LOS INSTRUMENTOS DE LA IDEOLOGIA PANTURCA



Turquía está hoy trabajando por la creación del espacio panturco. En 1995 creó la Agencia de Cooperación Turcófona (TIKA) que en pocos años ha creado ramificaciones en todos los países turcófonos, a partir de las embajadas turcas locales. Sus proyectos son el establecimiento de un alfabeto y de una lengua comunes, los intercambios de estudiantes, los proyectos mediáticos y de telecomunicaciones. Distintos autores consideran que el TIKA es “la obra maestra de la diplomacia turca del siglo XXI” (Tika, informe 1997 1). En segundo lugar, la Agencia de Cooperación Cultural Turcófona (TURKSOY), por su parte, tiene como función «acrecentar las relaciones culturales entre los países y entre las comunidades turcófonas (...) para mantener una unidad de lengua y de cultura para los países y comunidades turcófonas". Su fin oficial es favorecer la «socialización y la solidarización de los Estados turcófonos gracias a la cooperación en el terreno de la cultura”.



Además de estas iniciativas, Turquía ha puesto en marcha todo un dispositivo de alta tecnología que integra Internet, radios y televisiones, sistemas de comunicaciones, para generar en los países turcófonos un estado de opinión favorable a la idea panturca. Según “Le Monde Diplomatique”, la radio Voix de la Turquie exporta el «modelo turco» en el exterior.La agencia de prensa l'Anadolu Ajansï (Agencia Anatolia), la Unión de la Prensa Euroasiático y la Unión de las Agencias de Información de los Países Turcófonos (UAIPT), creada en 1992 por la TIKA, “aseguran –según Le Monde- a Turquía un control casi monopolista de la información difundida en el mundo turco”.



Otros instrumentos de esta política son el satélite panturco Türksat y la cadena de televisión Avrazya. La Türksat, se jacta de ser «la segunda tras la CNN en audiencia».



En la Unión Europea todavía no han advertido que estos medios están puestos al servicio de un espacio que va desde el Adriático hasta el corazón de China.



La reconstrucción de un alfabeto que sea común en todo el espacio panturco es una tarea fundamental para los estrategas turcos. A partir de 1991, Turquia abordó la creación de una lengua y de un alfabeto comunes que « facilitara la evolución y consolidación de los lazos étnicos” en el espacio panturco. La lengua sería el « elemento federador » de los pueblos turcomanos, una pieza que resultó desarticulada con la revolución soviética de 1918 y con la formación de la URSS. A pesar de los 70 años de la URSS, las distintas lenguas turcas conservaron un amplio vocabulario y elementos gramaticales comunes (Hyman 1997, 340). A fin de facilitar esta tarea, Turquía se comprometió a hacer adoptar el alfabeto latino utilizado en ese país desde la revolución kemalista. Evidentemente, esta iniciativa apunta contra la utilización del alfabeto cirílico ruso y del alfabeto árabe. En el Congreso Común Turco celebrado en Ankara en 1991, se adoptó el alfabeto de 34 letras. La TIKA ha gastado más de 15000 millones de euros desde 1992 en impulsar este alfabeto enviando a las repúblicas turcofonas libros, material de escritura, ordenadores, impresoras, cursos audiovisuales, etc. Distintos acuerdos bilaterales han sido firmados por Turquía de un lado y las repúblicas exsoviéticas de otro para ir sustituyendo el alfabeto cirílico por el latino. Es así como se están dando los primeros pasos para la creación de este amplio “espacio turco”. Parece difícil que las negociaciones con la UE detengan este proceso de colonización cultural que, a la postre, supondrá un enfrentamiento con las potencias del Este. Evidentemente, en el material de enseñanza enviado desde Turquía se revisa la historia y se transmiten los mitos comunes a las naciones turcófonas, tal como veremos en su momento.



Es fundamental no perder de vista que el nacionalismo panturco exportado desde Ankara se basa en la lengua, en el factor étnico… y en la religión. Frente al Islam wahabbita, al Islam chiita y al laicismo, la opción turca es distinta: “se trata de un modelo de control y de gestión del Islam mediante la puesta en marcha de un clero funcionarial y despolitizado”… ¿Es ello posible? Lo dudamos, pero también este elemento lo analizaremos en otro capítulo dedicado en exclusiva a la religión.



ALGUNAS CONCLUSIONES



Desde el punto de vista geopolítico, la adhesión de Turquía a la UE crea más problemas de los que resuelve. Desde el punto de vista de los intereses de la UE –los únicos que cuentan a nuestros efectos- el objetivo principal es asegurar la estabilidad del espacio euroasiático dentro de un mundo multipolar en el que tres de los cuatro actores principales estarían en este espacio (la UE, Rusia y China). Esa estabilidad pasa a través de forzar a adoptar a Turquía una política de expansión hacia el Sur, no hacia el Norte (Rusia), hacia el Este (china) o hacia el Oeste (Europa). Esa necesidad pasa por desactivar la pretensión de Turquía de generar un espacio turcófono en el territorio de las antiguas repúblicas soviéticas. La desmembración de Turquía y la integración de Tracia en la UE daría a esta federación el control de una orilla del Bósforo y de los Dardanelos, esto es, supondría una mano tendida hacia Rusia, una cooperación en su reconstrucción y una apertura al Mediterráneo.



Desde el punto de vista geopolítico, la penetración de la UE en Turquía tiene como ejemplo histórico y como precedente la expansión de la Grecia de Alejandro Magno hasta mucho más allá de su espacio geográfico propio: se expandió y fracasó. El ejemplo contrario es el Imperio Romano: Roma se configuró como una potencia Mediterránea… y triunfó. Ninguna potencia puede estirar excesivamente sus líneas, integrando territorios inmensos en su imperio, sin exceder su espacio geopolítico y, por tanto, sin diluir su influencia. Eso mismo aprendieron los norteamericanos cuando renunciaron a conquistar Nicaragua, México y Centroamérica a lo largo del siglo XIX. En efecto, los territorios conquistados y las poblaciones residentes en ellos, supondrían una excesiva extensión del territorio de los EEUU y, al mismo tiempo, hubieran roto su unidad lingüística. De ahí que tras el fracaso de los “filibusteros” en Nicaragua, EEUU renunciara a extenderse más allá de lo que ya se había extendido. A partir de ahora tendría solo protectorados, nunca más nuevos Estados. La lección histórica no debe jamás perderse de vista. Una Unión Europa que llegue desde Finisterre a las provincias islámicas del Oeste de China es impensable. La integración de Turquía (y del espacio panturco) en la UE supondría el aumento asindótico de los riesgos para nuestra seguridad: Turquía tiene frontera con las zonas más cálidas del planeta en estos momentos: Palestina-Siria-Israel e Irak. Nos introduciría en zonas de conflicto caliente y nos enfrentaría a nuestros dos parteners euroasiáticos.



Por todo ello, Turquía debe ser mantenida fuera de la UE


© Ernesto Milà – infoKrisis – infokrisis@yahoo.es

Turquía y los Derechos Humanos

Turquía y los Derechos Humanos Redacción.- Iniciamos una serie de artículos que irán apareciendo en días sucesivos sobre Turquía y la Unión Europea. Europa no ha tardado siglos en lograr el triunfo de los derechos mundiales en todo su territorio para que ahora, por la premura de una nueva y discutida incorporación, se cuele de nuevo el desprecio por la conquista tan esperada. No existen garantías sobre el respeto a los derechos humanos en el territorio turco. Las denuncias han proliferado en los últimos años y, por lo demás, el hecho de que el gobierno turco de Erdogan haya introducido reformas en el código penal turco, no implica que estas modificaciones sean permanentes y que no puedan producirse regresiones espectaculares.


Hasta finales del siglo XX, los derechos humanos fueron una quimera en Turquía. El 16 de febrero de 1999 la sección española de Amnistía Internacional emitió un largo comunicado de prensa en el que pedía garantías sobre la integridad física del líder kurdo Abdullah Öcalan y que fuera juzgado con imparcialidad. En el comunicado se reiteraban las denuncias sobre graves violaciones de derechos humanos en Turquía.



Amnistía Internacional urgió a Bülent Ecevit a que asegurara a Abdullah Öcalan un abogado de su elección y a que no sufriera torturas o malos tratos. Öcalan, líder del Partido de los Trabajadores del Kurdistán, estaba en aquel momento sometido a interrogatorio en un lugar desconocido, tras ser entregado a las autoridades turcas. Amnistía Internacional estaba muy preocupada por los posibles malos tratos que pudiera sufrir, debido al historial de torturas y malos tratos cometidos por las fuerzas de seguridad de Turquía. Buena parte de los desvelos de AI en Turquía tienen relación con la actividad terrorista del PKK. En 1996 AI lanzó una campaña sobre ese país titulada "Sin derechos humanos no hay seguridad".



"Las autoridades turcas han intentado justificar, ignorar o encubrir los abusos -torturas, homicidios políticos y "desapariciones"- en nombre de la seguridad del Estado", denunciaba entonces AI. Denunciaba que la Ley Antiterrorista servía para procesar y encarcelar a gentes que nada tenían que ver con el terrorismo, especialmente a intelectuales y políticos por expresar opiniones críticas con la política gubernamental. Se trataba de un informe dotado de un alto grado de imparcialidad en el que se denunciaban también los abusos cometidos por grupos armados de oposición, especialmente por el PKK: asesinatos arbitrarios y deliberados de civiles no combatientes, incluyendo mujeres, niños y rehenes.



El 8 de febrero de 1999 Amnistía Internacional denunció la celebración de un juicio contra 10 altos cargos de la Asociación de Derechos Humanos de Turquía, que fue objeto de un acoso sistemático de las autoridades durante todo 1998. En diciembre de 1998, AI denunció el acoso contra miembros y dirigentes del Partido Popular de la Democracia (HADEP), un partido kurdo legal. Del 16 de noviembre al 3 de diciembre fueron detenidos en torno a 3.000 miembros de dicho partido, y la policía había asaltado las oficinas de dicho partido en varias ciudades deteniendo a 200 dirigentes, entre ellos su presidente, Murat Bozlak. Era la respuesta a las huelgas promovidas por el HADEP tras la detención de Öcalan. Dos de los detenidos murieron por malos tratos.



El informe de AI correspondiente a 1997, señalaba la detención de centenares de personas por sus actividades políticas no violentas. La mayoría fueron liberadas tras breves periodos de detención, pero suponían un obstáculo intolerable al ejercicio de la libertad de expresión. En esa época la tortura era una práctica habitual de la policía. Seis detenidos políticos habían muerto en las comisarías ese año y otras nueve desaparecieron cuando estaban bajo custodia de las fuerzas de seguridad y, al menos 20 murieron en circunstancias “que aparentaban ejecuciones extrajudiciales”. Paralelamente, la guerra contra los kurdos generó seis mil víctimas en 1997.



En el año 2004, las cosas no seguían mejor. Ciertamente, el gobierno turco había abolido la pena de muerte y dado garantías de respeto a los derechos humanos. Pero el problema no eran las garantías verbales o escritas sino su aplicación práctica. Y esta se ha demostrado inviable. El 26 de febrero de 2004, llegaba a Occidente, la noticia de que Ihsan Cibelik, un músico de Grupo Yorum, se encontraba a punto de morir tras haber sido encarcelado y sometido a tortura en reiteradas ocasiones. Durante 19 años, Turquía mantuvo censurado al Ggrupo Forum, algunas de cuyas composiciones se han convertido en himnos de la resistencia


En 1995, Ihsan Cibelik, encarcelado por su labor cultural, participó en la huelga de hambre Contra la Tortura y el Aislamiento Carcelario. En el curso de esa huelga, el 19 diciembre de 2000, Ihsan fue trasladado a la cárcel de alta seguridad de Tekirdag, en Tracia, famosa en el país por la dureza de las condiciones de encarcelamiento. Fue en ese presidio donde Cibelik contrajo el síndrome de Wernicke-Korsakoff tras 253 días de ayuno, enfermedad incurable, y sometido a alimentación forzada. La gravedad de la enfermedad de Cibelik y la necesidad para el gobierno de romper el movimiento de protesta, llevaron a su excarcelación. La liberación fue condicional, se pretendía que muriera fuera de prisión, pero si se restablecía debería de volver a la cárcel. Un análisis médico realizado cada seis meses debería establecer su estado de salud. El 22 enero del 2004, el dictamen médico revocó la libertad condicional, pese al evidente deterioro del estado de salud de Ishan. Era la primera vez en la historia de la medicina que el síndome Wernicke-Korsakoff, tenido por incurable… se curaba.



Pero el caso de Ishan Cebelik era sólo uno entre miles. Los derechos humanos en Turquía tienen tres frentes: de una lado, la democracia limitada y tutelada por las fuerzas armadas que existe en el país, de otro por la guerra contra la minoría kurda del Este del país a lo largo de la cual ambas partes han cometido atrocidades dignas de otras épocas; finalmente, la disidencia política interior que hace que determinadas fuerzas políticas sean consideradas terroristas y sus miembros tratados con extrema brutalidad.


Un año antes del escándalo Cebelik, el 15 de julio de 2003, Ozlem Turk formaba parte del último grupo de 27 presos que proseguían en huelga, tras casi dos años y medio de ayuno. Ese día Ozlem se convirtió en la víctima mortal número 107 víctima de la huelga de hambre que presos políticos turcos mantienen desde octubre del 2000 y que fue la más larga y mortífera de la historia. Ozlem Turk, miembro de la organización Izquierda Revolucionaria, falleció tras varios días de agonía en un hospital de Ankara. Formaba parte del último grupo de 27 presos que proseguían en huelga tras casi dos años y medio de ayuno. La Asociación Turca de Derechos Humanos (ATDH), informó que 17 de esos presos, de los que ocho están hospitalizados y nueve continúan en centros penitenciarios, se encuentran "en estado crítico". Otros 10 huelguistas se conservaban un estado de salud "aceptable", aunque se negaban a ingerir alimentos, y se les alimentaba con vitaminas, agua azucarada y sal.



La huelga se había iniciado el 20 de octubre del 2000, en protesta por la decisión del Gobierno de trasladar a cárceles de alta seguridad a los presos de varios grupos izquierdistas. Estos se declararon en huelga al considerar que el traslado aumentaba el riesgo de sufrir nuevas torturas y malos tratos. A pesar del inicio de la huelga de hambre, el traslado tuvo lugar el día 19 de diciembre. Se produjeron numerosos incidentes violentos en el curso de los cuales 30 presos y 2 policías resultaron muertos. El primer fallecimiento como efecto de la huelga de hambre tuvo lugar el 21 de marzo del 2001. Poco después el presidente indultó a 300 presos, la mayoría de los cuales tenían daños orgánicos irreparables (perdida de la memoria y atrofias cerebrales). El parlamento adoptó una ley para obligar a los huelguistas a ingerir alimentos aún contra su voluntad.



El 8 de julio de 2002, llegaba a Occidente, la declaración de los presos sobre el fin de la huelga de hambre. Entre otras cosas se decía: “Hemos resistido hasta la muerte en contra de los que tenían como objetivo destruirnos y derrotar al movimiento revolucionario. Hemos mantenido nuestra dignidad y nuestros ideales, no nos hemos rendido. (…) no han podido doblegar nuestra fuerza de voluntad a pesar de todos sus ataques y maniobras, y se han visto forzados a humillarse ante nuestra tenaz resistencia. (…) Saludamos con honor a nuestros héroes caídos durante la resistencia y les juramos la eterna continuación de su lucha. (…) hasta el presente han costado la vida de 91 combatientes revolucionarios y la invalidez de centenares de nuestros compañeros. (…) A partir del 28 mayo 2002 ponemos fin a la acción de huelga de hambre hasta la muerte. Queremos subrayar una vez más que a lo único que se pone fin es a la acción de huelga de hambre hasta la muerte. Nuestra resistencia contra el aislamiento y las celdas de tipo F proseguirá sin interrupciones. (…) Las celdas de tipo F son un ataque contra toda la sociedad. Su objetivo es convertir la vida misma en una celda, y esto ha quedado claro durante los últimos tiempos. Por ello mismo, es un deber de todos los oprimidos oponerse a estos ataques.



En un principio se podría estar tentado de pensar que existe tortura por que existe terrorismo político. Sin embargo, distintos estudios de asociaciones independientes han establecido que la tortura y los malos tratos se practican, no sólo con los detenidos políticos, sino también con los de derecho común.



La cuestión de los derechos humanos en 2004 era uno de los argumentos más sólidos para cerrar el paso de Turquía a la Unión Europea y así lo entendió la Comisión Europea cuando en un dictamen, si bien consideró que Ankara cumple los requisitos políticos para iniciarse negociaciones, al mismo tiempo propuso suspender la negociación si no se aplicaban las reformas.



El Ejecutivo comunitario dictaminó que “Turquía cumple suficientemente los criterios políticos de Copenhague de 1993 como prerrequisito imprescindible para el inicio de negociaciones de adhesión a la UE de los países candidatos”. Pero sólo un poco más adelante advertía: “La Comisión Europea advierte que todavía persisten graves problemas en Turquía, como numerosos casos de tortura y restricciones a la libertad de prensa y a la libertad religiosa, violencia contra las mujeres y discriminaciones contra las minorías étnicas, en especial los kurdos y los armenios”. En conclusión, el Ejecutivo comunitario recomendó establecer unas cláusulas de vigilancia durante las negociaciones de adhesión para poder suspenderlas en caso de que no se corrijan esas carencias a un ritmo satisfactorio, o ante la posibilidad de que se produzca un retroceso en el proceso democrático turco.



El 27 de abril de 2004 Leyla Zana y tres diputados kurdos fueron encarcelados y condenados a 10 años de prisión. Los tres diputados habían resultado elegidos al parlamento turco en octubre de 1001 y se declaraban abiertamente favorables a una solución política de la cuestión kurda. En diciembre de 1994 fueron condenados a la pena capital. La presión internacional permitió conmutar la condena a muerte por la de 15 años de encarcelamiento. Por su parte, el delito de Leyla Zana fue haber pronunciado una frase en lengua kurda durante su juramento constitucional. La frase, por lo demás, aludía a la necesidad de coexistencia en igualdad de los pueblos turco y kurdo en el seno de una Turquía democrática.



En una fecha igualmente reciente, el 17 de mayo de 2003, fueron publicadas las conclusiones del segundo informe periódico de Turquía ante el Comité contra la tortura de las NNUU. La conclusión tras la lectura de dicho informe es que a Turquía le quedaba todavía mucho camino por andar en la ruta de los derechos humanos. A pesar de que en 2003 se había abolido la pena de muerte y levantado el estado de excepción que pesaba sobre todo el país, se habían abordado reformas constitucionales y legislativas y de había abolido la obligación de obtener autorización administrativa para emprender acciones legales contra un agente de la seguridad, se permanecía muy lejos de los estándares occidentales.



La Organización Mundial Contra la Tortura, denunciaba ese mismo día que dos oficinas, entre ellas la de la Asociación por los Derechos Humanos, en Ankara, habían sufrido incursiones de las fuerzas de seguridad que habían incautado la totalidad de los archivos. Un miembro de esta asociación, Faray Salman, explicaba que las reformas que habían tenido lugar en Turquía eran cosméticas, pero no estructurales. Explicó que las fuerzas de seguridad seguían teniendo impunidad absoluta para practicar cualquier tipo de exacción. Los expertos de NNUU declaraban que las pocas denuncias que llegaban a los tribunales contra torturadores, recibían sentencias extraordinariamente benévolas que no tenían ninguna relación con la gravedad del crimen cometido o bien que los procesados raramente eran separados de sus funciones. Para NNUU, se estaba muy lejos de los estándares de respeto a los derechos humanos.



Así mismo, ne un fecha igualmente reciente, 12 de febrero de 2004, Amnesty Internacional enviaba un comunicado de prensa titulado “Turquía: es preciso dar la espalda a los viejos hábitos, para respetar las nuevas normas”. Irene Khan, secretaria General de AI declaró que “Las reformas jurídicas llevadas hasta el presente por Turquía son alentadoras, pero las cosas no cambiarán verdaderamente más que si estas reformas se aplican integralmente y se acompañaran de un seguimiento de la evolución de la legislación”. Añadía: “Las carencias intrínsecas del sistema de justicia penal turco, permiten que los atentados contra los derechos humanos se perpetúen. En tanto que una reforma institucional en profundidad no haya sido establecida, las reformas jurídicas seguirán siendo letra muerta o sin futuro”. Las propuestas de AI hacia el gobierno turco se resumían así:



- crear un mecanismo de control independiente encargado de velar por el respeto a los derechos humanos.

- Poner en marcha comisiones encargadas de estudiar las modalidades de una reforma en profundidad de la policía y del aparato judicial.

- Abolir el artículo 159 del código penal que, continúa cualificando de infracción toda expresión no violenta de opiniones consideradas como “insultantes” o “denigrantes” respecto al Estado y sus instituciones.

- Enmendar los artículos que en el Código Penal, la Ley Antiterrorista o la Ley de Asociaciones, pueden ser invocados para atentar contra los derechos de libertad de expresión, de asociación y de reunión.

- Liberar a todas las personas encarceladas por haber expresado su opinión de manera no violenta, entre ellos el defensor de los derechos humanos Ozkan Hohanli, así como Leyla Zana y sus compañeros.



En el momento de escribir estas líneas, estas propuestas, razonables para que Turquía pudiera ser considerada como igual al estándar europeo, siguen sin ser respetados.



© Ernesto Milà – infoKrisis – infokrisis@yahoo.es

Sistema penitenciario en EEUU

Sistema penitenciario en EEUU América se hunde entre el crimen y el delito. Las cifras son tan absolutamente espectaculares que se diría que las autoridades han renunciado a contener a los maleantes. No es así, de hecho, lo que ha ocurrido es que se ven desbordados por la delincuencia. En 2000 existían ¡dos millones y medio! de presos en las distintas cárceles de los EEUU. La cifra es a todas luces desmesurada… pero real.
Y es que todas las cifras de la delincuencia en EEUU son espectaculares.

EL AUMENTO ASINDOTICO DE LA DELINCUENCIA

Tras la Segunda Guerra Mundial, la delincuencia se disparó en EEUU. Hasta ese momento, las estadísticas indicaban que la seguridad ciudadana estaba al mismo nivel que en otros países tan distantes como diferentes; eran, en efecto, similares a las que se daban en cualquier país desarrollado. Sin embargo, a partir de 1945, todo esto quedó desbaratado. A principios de los años 60, Londres y Tokio registraban menos violencia urbana que cualquiera de las ciudades norteamericanas más importantes. En 1979 se produjeron 14 veces más violaciones en Nueva York que en Tokio que, en la época, era la ciudad más grande del mundo.
Ese mismo año en la ciudad de los rascacielos resultaron asesinadas 12 veces más personas que en la aglomeración de Tokio. Y, puestos a comparar, las cifras eran tan espectaculares que ya resultaba difícil poderlas enmascaras: en 1980, globalmente, en todo el territorio de los EEUU se produjeron 5 veces más homicidios que en Japón y 7 veces más que en Gran Bretaña, 10 veces más violaciones que en Japón y 12 más que en Gran Bretaña y 17 veces más robos que en Japón y 8 más que en Gran Bretaña. En apenas treinta años, en el período que media entre 1945 y 1975, según las cifras aportadas por el FBI, la criminalidad aumentó un 500%. En los cinco años siguientes, logró ser contenida, pero a partir de 1978 ya no hubo nada que hacer e incluso empezaron a aparecer en las estadísticas franjas de población hasta entonces ausentes; particular estupefacción produjo el aumento de la delincuencia entre los menores de 12 años.

En 1980 se produjeron 4.000.000 de asaltos a personas, 1.000.000 de robos con intimidación, 145.000 violaciones, 150.000 tirones y 20.000 homicidios. Realmente poco, por que veinte años después, estas cifras, ya de por sí alarmantes, habían sido superadas con creces

¿SE HA TOCADO TECHO?

El 23 de octubre de 2003, los teletipos se hicieron eco de la enorme satisfacción que expandió el FBI al comunicas que la delincuencia había disminuido el año anterior un 1%. Pero, en bruto, el dato era espeluznante: en el 2002 se habían cometido en todo el territorio de las Unión 11’9 millones de delitos, casi tres veces más que los cometidos veinte años antes. El FBI calculaba que cada tres segundos ocurre un delito contra la propiedad en Estados Unidos, y cada 22 segundos un delito violento. Las cifras del FBI eran difícilmente cuestionables. Procedían de los datos facilitados por las 17.000 agencias policiales en todo el país. Las cifras contradecían las aportadas por la Oficina de Estadísticas de Justicia, que a principios de 2003 calculó que los delitos violentos y contra la propiedad habían descendido a sus tasas más bajas en 30 años. Hasta el comunicado del FBI, el secretario de Justicia John Ashcroft había citado en repetidas ocasiones el informe del Departamento de Justicia como evidencia de que las políticas penitenciarias más duras han logrado una nación más segura. Lo importante, mucho más allá de las estadísticas, es la impresión que tiene el hombre de la calle y en EEUU no existen grandes discrepancias: es un país en el que la gente se siente insegura. Tanto es así que una tercera parte de los hogares dispone de armas de fuego y la mitad de las mujeres declaran sentir miedo cuando salen de su casa. En 1981, el antropólogo urbano Marvin Harris explicaba que una quinta parte de los habitantes de las ciudades tienen, pura y simplemente, miedo de pasear por las calles o ir a su trabajo. Mucho antes de los atentados del 11-S y de lo que siguió –una verdadera campaña que estimuló el terror psicológico- buena parte de la población norteamericana emigraba de las ciudades a la periferia en busca de seguridad, algo que en EEUU reviste desde principios de los 80, el rango de una verdadera obsesión.

LAS CIFRAS DIFUNDIDAS DESDE CHINA

De todas formas, a pesar de la democracia formal que se vive en EEUU, hay cifras que, es preciso buscarlas fuera del territorio de la Unión. En 2003, la Oficina de Información del Consejo de Estado de China difundió un informe sobre la situación de los derechos humanos de Estados Unidos en 2002. En dicho informe se daban algunas cifras sobre la criminalidad en los EEUU: en 2002, se produjeron en ese país norteamericano 11.8 millones de delitos en 2001, una subida del 2.1 por ciento frente al año anterior. En promedio, se cometió un delito cada 2.7 segundos, mientras que se produjeron cada día 44 asesinatos y 248 violaciones (en total, 15,980 personas fueron asesinadas y 90,491 mujeres fueron violadas). Siguió aumentando la tasa de delincuencia en las grandes ciudades estadounidenses, especialmente en Washington, donde se registró una subida interanual de 36 por ciento, en Boston (67 por ciento) y Los Ángeles (27 por ciento). La tasa de asesinatos en ese país resultó ser entre cinco y siete veces mayor que en la mayoría de los países industriales.
Debido a los más de 200 millones de armas privadas que poseen los estadounidenses (en 1980 “solamente” existían 50 millones de pistolas y rifles en manos de los ciudadanos), fueron frecuentes los tiroteos, que han causado más de 30,000 muertos o heridos cada año. Se ha mantenido en EEUU una elevada tasa de delincuencia juvenil, y los adolescentes cometieron un 20 por ciento de los crímenes violentos. El número de detenciones policiales mensuales se incrementó en un 15 por ciento respecto al año anterior, hasta las 7,823 personas, dos tercios de ellas fueron archivadas por la justicia por falta de pruebas.

Las autoridades estadounidenses confirmaron que desde 1973 habían sido erróneamente condenados más de 200 encarcelados, de los que 99 condenados a muerte eran inocentes. Sin embargo, la mayoría de ellos no obtuvo compensaciones. EEUU es uno de los pocos países del mundo que impone la pena capital a los delincuentes adolescentes y con enfermedades mentales. En ese país se produjeron dos tercios de las ejecuciones de criminales adolescentes relizadas en el mundo durante la última década. A finales de 2001, un total de 6.6 millones de personas cumplían penas en los cárceles estadounidenses, que tienen un alto índice de ocupación. Las mujeres y niños son en muchas ocasiones las víctimas del crimen y violencia. Las mujeres se encuentran bajo mayor riesgo de asesinato. Entre 1988 y 1997, un total de 6,817 chicos de entre 5 y 14 años fueron asesinados a tiros en los 50 estados del país norteamericano. Cada año 58,000 chicos fueron secuestrados por personas de otras familias (el 40 por ciento acabaron siendo asesinados). Otros 200,000 fueron secuestrados por miembros de sus propias familias, en muchos casos para conseguir la custodia del menor negada por los jueces.

Los datos de los tribunales muestran que es más común condenar a pena de muerte a personas culpables de asesinar a ciudadanos blancos que a quienes matan a personas de otros colectivos, y un acusado negro corre el mayor riesgo de recibir una pena de muerte. Una persona acusada de asesinar a una blanca tiene 1.6 posibilidades más de ser condenada a muerte que una persona que mata a una negra. Una persona negra culpable de la muerte de una blanca tiene 2.5 posibilidades de ser sentenciada a pena capital que una persona blanca que asesina a una blanca, y 3.5 posibilidades más que en casos en que tanto asesinos como víctimas son negros.

PENA DE MUERTE. PUNTO Y APARTE

Mientras que en Europa la tasa media de población penitenciaria es de un 1 por 1000, en EEUU es ¡diez veces superior! Los negros, en 2002 un 13% de la población, aportaban el 60% de los reclusos. En 2002 se cometieron 11.800.000 delitos, con un incremento del 2’1% en relación al año anterior, entre ellos 15.980 asesinatos, 44 al día y un total de 90491 violaciones, verdadera plaga de la sociedad americana. Contrariamente a lo que se tiene tendencia a pensar, la existencia de pena de muerte no limita los delitos, ni tampoco los casos en los que el fiscal o la acusación particular la solicitan, son juicios realizados con garantías jurídicas extremas como, en principio, en Europa se tiende a pensar. Todo lo contrario: desde 1973 un centenar de inocentes han sido ejecutados. Solo en el Estado de Texas, su gobernador, George W. Bush, firmó 152 ejecuciones que se llevaron a efecto, aun cuando una tercera parte de los abogados fueran expulsados de la sala y el acusado quedara inerme ante la acusación. En otros 30 casos, en los que se presentaron como pruebas de cargo a psiquiatras, éstos no habían visto nunca al preso. Todo lo cual no fue óbice para que el entonces gobernador Bush dijera: “Quienes se oponen a la pena de muerte y a la guerra, son pervertidos morales y degenerados que han perdido la capacidad de indignación moral”... Sin comentarios.

AFROAMERICANOS Y DELINCUENCIA

Las cifras de delincuencia y, especialmente, de asesinatos, son absolutamente insoportables cuando se trata de miembros de la comunidad afroamericana. En 1980 el 43% de los detenidos eran negros que solamente constituían el 11% de la población. Estas cifras eran particularmente preocupantes en las grandes ciudades. En las 17 mayores aglomeraciones urbanas de EEUU el 72% de los homicidios erna cometidos por negros, así como el 74% de las agresiones con agravantes, el 81% de los robos sin armas y el 85% de los atracos a establecimientos. En su conjunto, la comunidad negra tenía unos índices de delincuencia 14 veces superes a los blancos. De hecho, la tasa de homicidios cometidos por blancos es solo el doble que en Japón. Hay que hacer la salvedad de que en las estadísticas del Departamento de Justicia se considera “blancos” a los hispanos. Estos, por su parte, tienen tasas de delincuencia en aumento en los últimos años.

Suele decirse que “No es la raza sin ola pobreza desesperada y el desempleo crónico” lo que provoca las altas tasas de delincuencia entre los negros. Así es, en efecto. Tras la Segunda Guerra Mundial, los negros emigraron de las granjas a las fábricas, se convirtieron en un proletariado urbano desarraigado y mal pagado que, frecuentemente tenía tendencia a recluirse en guetos. En 1980 la mitad de la población negra vive en grandes ciudades y de ellos, la mitad, esto es 7 millones, vive en guetos. En los años 70, la pobreza descendió entre los blancos un 5%, pero aumento un 25% entre los negros. En esas fechas, la tasa de paro de los negros era justo el doble que la de los blancos, pero resultaba particularmente alarmante entre los jóvenes negros, la mitad de los cuales estaban en paro. En guetos como Harlem el 86% de la población joven está en paro. Los sociólogos calculas que un aumento del paro de un 1% provoca que las estadísticas de delincuencia se disparen, un 6% los robos y un 4% los homicidios.

Estadísticamente, los negros están condenados: un negro pobre –cuenta Harris- tiene 25 veces más posibilidades de ser víctima de un robo con lesiones, mientras que este porcentaje desciende hasta una proporción de 8 a 1. El homicidio es la causa mas habitual de muerte en tres los jóvenes negros de 15 a 24 años. Resulta escalofriante constatar que 2 de cada 5 negros varones nacidos en las ciudades norteamericanas no llegarán a los 25 años. En los guetos, las posibilidades de morir antes de los 25 años para un joven negro se elevan al 40%... algo similar a algunas zonas subdesarrolladas de África.
LA PRIVATICACION DE LAS CÁRCELES ¿POR QUÉ?
La población penitenciaria ha alcanzado tal nivel que las cárceles se han empezado a privatizar en los EEUU. Esta privatización ha hecho que distintas asociaciones de defensa de los derechos humanos hayan protestado. Los presos se ven obligados a trabajar para industrias que apenas pagan unos pocos centavos por hora de trabajo. El gran negocio es para quienes han invertido en las sociedades anónimas que gestionan las cárceles privadas. La población penitenciaria en tanto que mano de obra, jamás tiene derecho a un mes de vacaciones pagadas, ni derechos sindicales, seguro de desempleo, ni ninguna otra conquista de las clases trabajadoras. Necesariamente llegan siempre a la hora a su puesto de trabajo. El absentismo laboral no existe. En las cárceles privadas, de hecho, se obliga a los reclusos a trabajar por 25 centavos la hora. Negarse implica ser enviado a celdas de castigo. El “California Prison Focus” ha escrito que "ninguna otra sociedad en la historia humana jamás ha encarcelado a tantos de sus propios ciudadanos". En China, con una población cinco veces superior, hay medio millón menos de presos que en EEUU. El 25% de los presos de todo el mundo son norteamericanos, cuando los norteamericanos son solo el 5% de la población mundial. En 1972 existían 300.000 presos. En 1990, ya había ascendido a 1.000.000. Doce años después, en 2002, habían superado los 2.000.000. Fue a mediados de los años 90 cuando apareció el fenómeno de las cárceles privadas. En 1997 solamente existían cinco establecimientos de este tipo con apenas 2.000 presos. En 2003 eran ya 100 con 62.000 plazas, ocupadas todas, por supuesto. Las previsiones más moderadas establecen que en 2005 existirán entre 350 y 500.000 plazas en las cárceles privadas. La industria de los presidios es, sin duda, uno de los sectores económicos con mayor expansión y mejores perspectivas para la inversión privada: las estadísticas indican que el número de presos va a seguir creciendo en las próximas décadas; ya no se trata solo de lo que la Administración entregue para la manutención de los presos, sino de los ingresos que estos obtengan mediante el trabajo forzado, lo que estimula a los inversores. Es imposible que un negocio de estas características tenga pérdidas mientras esté bien administrado. Por lo demás, en torno a este negocio ha aparecido una pujante industria periférica: las empresas especializadas en la construcción de prisiones, las empresas de venta por Internet que comercializan los bienes producidos en las prisiones, las empresas de mantenimiento de prisiones, etc.

Algunos sectores de la producción no contemplan otra posibilidad más que la de situar sus plantas de producción en el interior de las prisiones. Así, por ejemplo, la totalidad de todos los cascos militares, correajes, chalecos blindados, tarjetas de identificación camisas, pantalones, y demás material para la intendencia militar, se fabrican en las cárceles privadas, evidenciando una alianza entre el complejo militar-industrial y el penitenciario. Otras cifras son, así mismo, espectaculares: en el interior de las prisiones privadas se fabrica ya hoy el 93% de las pinturaS y pinceles de los pintores, el 92% de todos los elementos de mobiliario de cocina, el 36% de todos los utensilios caseros, 30% de los audífonos y altavoces, el 21% de todos los muebles para oficina. Por supuesto, se fabrican componentes para la industria pesada e incluso se crían perros guía para ciegos.

El sistema judicial norteamericano está basado en la aplicación de duras penas de cárcel por delitos que en Europa apenas supondrían una multa. La posesión de un gramo de cocaína en roca implica una condena segura de 10 años de cárcel, por ejemplo… pero 500 gramos de cocaína en polvo merecen solo 5 años de condena. Evidentemente quien tiene cocaína en polvo es un consumidor, luego pertenece a la clase privilegiada, la única capaz de mantener el consumo. Sin embargo, la posesión de dos onzas de cocaína en roca implica la seguridad de que se trata de un narcotraficante de escasos vuelos, habitualmente negro o hispano. Existe cierto racismo en la legislación norteamericana. En Nueva York la ley antidroga promulgada en 1973 por Nelson Rockefeller impone una condena obligatoria que va de 15 años a perpetua por posesión de 4 onzas de cualquier droga ilícita. Creemos que, efectivamente, es preciso afrontar en todo el mundo la lucha contra la droga, contra su consumo y su tráfico. Bien. Pero lo más sorprendente es que las penas extraordinariamente duras aplicadas en EEUU, lejos de haber detenido el consumo, parecen no tener absolutamente ninguna incidencia con éste: existe una carrera sin límite y entre el consumo de drogas y el aumento de las penas.

¿PRESOS? ¡CONTRA MÁS, MEJOR!

La promulgación en trece estados, de la cadena perpetua por ser declarado culpable de tres delitos, tuvo como consecuencia directa la necesidad de construir 20 nuevas prisiones. Se suele contar el caso espeluznante de una persona condenada a 25 años de cárcel por robar un coche y dos bicicletas. Tampoco la prolongación de las penas de prisión parece haber incidido positivamente en el freno a la delincuencia. En realidad, es todo lo contrario. Da la sensación de que las autoridades de los EEUU, aumentando los tipos delictivos y prolongando las condenas, lo que han buscado es aumentar la población penitenciaria. ¿Por qué? Por que de esa forma se creaba un sector nuevo de la industria de servicios y, al mismo tiempo, se optimizaban los costos de producción en otros sectores de la economía. Las ganancias del sector penitenciario (que cotiza, por supuesto en Wall Street) y de las empresas que entregan su producción al interior de las prisiones, es un incentivo extraordinario para aumentar los supuestos que pueden llevar a un ciudadano medio, en absoluto peligroso y sin ser un delincuente habitual, a la prisión. Este sistema infernal se refuerza decisivamente a partir del momento en que se aprueba toda una legislación que permita sancionar con dureza a presos que se niegan a trabajar en las cárceles.

Este sistema no es nuevo en los EEUU. Como otras “tradiciones” norteamericanas, hunde sus raíces en los inicios de la colonización. Desde los orígenes de los EEUU, los presos eran “alquilados” a los productores. Tras la guerra civil, la desaparición de la esclavitud no implicó la desaparición de los negros en el trabajo forzado en los campos de algodón. Arrojados al libre mercado en el que no encontraron puesto de trabajos, los negros fueron condenados masivamente por pequeños robos y hurtos a los que se vieron abocados para sobrevivir. En Georgia, entre 1870 y 1910, el 88% de los convictos alquilados a los plantadores eran negros. En Alabama, 93% de los mineros contratados por el mismo sistema de “alquiler de presos”, eran, así mismo, negros. En Mississipi, existió la explotación Parchman hasta 1972 en la que los presos seguían trabajando. Como se ve el sistema del trabajo de presos no es nuevo en EEUU.

Queda ahora por nombrar a las principales expresas que contratan trabajo penitenciario, esto es, trabajo esclavo. La mayoría de sus nombres son suficientemente conocidos en Europa. Observen: IBM, Boeing, Motorola, Microsoft, AT&T, Wireless, Texas Instrument, Dell, Compaq, Honeywell, Hewlett-Packard, Nortel, Lucent Technologies, 3Com, Intel, Northerm Telecom, TWA, Nordstrom, Revon, Macy's, Pierre Cardin, Target Stores, y muchas otras más. Todas estas empresas gozan de una excelente salud económica y podrán ascender el salario que pagan a los presos, pero las necesidades de crecimiento de la cuenta de beneficios, exigida por los inversionistas, desaconsejan la aplicación de salarios humanitarios.

En las prisiones públicas del Estado de Colorado se pagan 2 dólares por hora trabajadlos salarios llegan a 2 dólares la hora, pero en ese mismo Estado, en la industria carcelaria, se pagan 17 centavos por hora trabajada. El salario mensual llega a 20 dólares… lo que implica una renta anual del preso, similar a la media de los Estados africanos más subdesarrollados y olvidados. Nunca se ha pagado, en ninguna prisión privada de EEUU más de 50 centavos hora. El dudoso honor de haber alcanzado este “espléndido” techo salarial corresponde a una prisión de Tennessee.

LA PRIVATIZACION EN CRECIMIENTO ACELERADO

La moda de las cárceles privadas se inició con el mandado de Reagan, experimentó un crecimiento tímido pero real en los ocho años que siguieron, fue aumentando algo más decididamente en el mandato de Bush y experimentó un impulso decisivo al entrar a cotizarse en Wall Street, durante el período de Clinton. Este, intentó reducir los gastos de la administración federal y dio un paso decisivo a la privatización de las prisiones como medio para reducir el número de funcionarios federales.

Un total de 18 sociedades anónimas administraban en 1999 a 10,000 prisioneros en 27 estados. Las dos empresas de mayor volumen son la Corporación Correccional de America CCA y la Wackenhut que suman el 75% del volumen total del sector. Este tipo de empresas se basa en la optimización de inversiones, en la reducción al mínimo de su personal y en un mayor diferencial entre los beneficios generados por el trabajo penitenciario y el pago a los trabajadores presos.
La reglamentación de estos presidios es peligrosa para los presos: si bien estos pueden gozar de beneficios penitenciarios y reducciones de condena por haber trabajado habitualmente y hecho gala de buen comportamiento, también pueden ser sancionados con aumento del tiempo en prisión si han cometido alguna falta. Distintos estudian han demostrado que las reducciones por buen comportamiento son ocho veces menores que en las prisiones estatales. Se trata, evidentemente, de optimizar la estancia de los presos en la cárcel para aumentar el rendimiento y los beneficios de la empresa.

Distintas asociaciones de Derechos Humanos han alertado sobre la posibilidad de que 623.000 presos residentes en cárceles norteamericanas, sean efectivamente inocentes de los delitos que se les imputa. Por lo demás, esas mismas asociaciones han comprobado que el 16% de los presos deberían estar en cárceles psiquiátricas al tener alguna facultad mental alterada o disminuida.

UN SISTEMA JUDICIAL IMPERFECTO

Todas estas cifras nos sitúan ante un panorama excepcionalmente sorprendente: mientras que para los países europeos la disminución, o al menos la contención, de la población penitenciaria, es un objetivo (que no ha podido ser cumplido en la medida en que ha aumentado el número de delincuentes procedentes del exterior de Europa), para los EEUU, el hecho de que aumente la población penitenciaria no es un drama, sino un baño salvífico para ciertos sectores de la industria que evitan trasladar sus plantas de producción al Tercer Mundo y están en condiciones de pagar un salario exactamente igual al que pagarían en países lejanos del Sudeste Asiático o de Centroamérica… pero sin tener que abonar los costes de transporte de las mercaderías. Mientras no se trata de trabajar con materias primas que solo están a disposición en zonas alejadas, el montaje de equipos, el ensamblado de manufacturas, resulta rentable que sea realizado por presos. Y para ello es preciso que la población penitenciaria no disminuya, sino todo lo contrario. Cualquier delito, por mínimo que sea, puede llevar a un hombre medio, en absoluto integrado en el circuito de la delincuencia, a la cárcel.

El drama en este terreno consiste en que la elevación de las penas de prisión y la pobreza o el desarraigo social hacen que los delincuentes eviten por todos los medios ingresar en prisión… aun a costa de eliminar los testigos. Sus delitos son cada vez más violentos, innecesariamente violentos, salvo para evitar identificaciones posteriores. Así pues, el sistema judicial norteamericano, basado en el castigo penitenciario desmesurado incluso para delitos mínimos, tiene como resultado una ampliación de la violencia en la sociedad y la aparición de una delincuencia ultraviolenta.

ALGUNA CONCLUSION

¿Es viable un país con estas características? Difícilmente. En la práctica existen dos fenómenos opuestos: de uno, el aumento de la inestabilidad social y la criminalidad que implican, el aumento de la inseguridad ciudadana y del aumento de la población penitenciaria. De otro lado, tenemos la contradicción de que esta situación, que hace que la seguridad sea la primera obsesión de la sociedad norteamericana, sea, así mismo, la principal fuente de ingresos de una serie de grandes corporaciones que administran las prisiones privadas y que trabajan, preferencialmente, para las grandes empresas que sirven bienes de consumo para el mercado americano. Lo que es negativo para la mayor parte de la sociedad, resulta, a la postre, ser benéfico para la gran industria.

Así mismo, hemos visto que esta situación afecta principalmente a la comunidad negra. Los afrocamericanos son las primeras víctimas de la violencia ciudadana y sus primeros artífices. Hemos visto que fue durante los años de la guerra civil de Nicaragua cuando apareció –no por casualidad- el crack en los ghetos negros y, a partir de ahí, se generalizó la delincuencia ligada a la droga, la aparición de nuevas enfermedades y se dio un paso al frente en la desestructuración de las familias negras de los ghetos.

Hemos visto, así mismo, que los cuarenta años de política de integración racial, han resultado, pura y simplemente, un fracaso. Hoy los negros siguen tan marginados, realmente, sino formalmente, como lo estaban en 1965. Solo que ahora ya no queda lugar a la esperanza. Nadie en la comunidad negra piensa que un presidente mirífico los situará en una situación de igualdad similar a la de los blancos. Algunos guetos han mejorado su aspecto en los últimos años, a costa de haberse convertido en cotos de especulación inmobiliaria. No es que haya menos pobres en los EEUU sino que han cambiado de ubicación.

Una nación en la que las armas se venden públicamente y sin límites desde el origen de la Unión, es una sociedad armad en la que los delincuentes no tienen ninguna dificultad para proveerse de arsenales de armas ligeras y, al mismo tiempo, el ciudadano medio, ya sea por tradición o por inseguridad, se obsesione con la tenencia de armas. Es una sociedad en la que la violencia está instalada en la calle.
Pensemos en la combinación explosiva de todos estos factores: pobreza insuperable de unos sectores sociales, armas, industria privada carcelaria, intereses de las empresas norteamericanas, elevación de la delincuencia, legislación progresivamente más dura… todo ello no puede aumentar indefinidamente, debe existir necesariamente un techo para que todas estas tensiones terminen estallando en lo que presumiblemente será una guerra civil, que a la vez será racial y social y con la que los EEUU tienen una cita inevitable.

Los optimistas indican que la delincuencia en cifras absolutas no ha aumentado en los últimos 20 años. No es cierto. Ha aumentado la población y algunas estadísticas parecen indicar que la delincuencia se mantiene en las mismas cifras absolutas, disminuyendo el porcentaje al haber aumentado la población: en 1984 era de 235.824.902 habitantes según la Oficina del Censo y en 2003 había ascendido a 290.809.777 habitantes, es decir un incremento de 55 millones. En ese tiempo, según el FBI, los delitos de todo tipo aumentaron de 6.591.874 a 7.021.588, algo menos de 500.000, un aumento casi proporcional.

Es cierto que algunos delitos han tenido tendencia a bajar, especialmente si comparamos las cifras de 2003 con las de 1994. En ese período se ha producido una disminución del 33’4% en los robos con violencia. Y entre 2003 y 2002, una disminución del 3’9%. Pero hay que estar atento a las cifras: se trata de delitos denunciados que distan mucho de ser todos los que se han cometido. La apatía de las autoridades, la creencia en que una denuncia no llevará a ningún sitio, tan sólo a una pérdida de tiempo, hace que cada vez exista mas tendencia a presentar denuncia cuando se trata de cobrar alguna indemnización del seguro o bien cuando se han perdido documentos personales de los que puede hacerse uso indebido. En última instancia está claro, las cifras de población penitenciaria, no pueden inducir a engaño: si aumenta la población penitenciaria eso implica, necesariamente, que aumenta el número de condenas. Dentro de poco, EEUU puede tener más población penitencia global que la de algunos países europeos. Ni los trabajos forzados, ni las penas de muerte ejecutadas, ni las desproporcionadas condenas para algunos delitos, son el ejemplo de una sociedad moderna y avanzada, sino, por el contrario, una situación de primitivismo e incapacidad para la autoreforma interior. Pero, siempre, hay un momento en el que las autoridades de un país se niegan a hacer las reformas necesarias reflejando una esclerosis del sistema de gobierno. Pero siempre –tanto en la revolución francesa, como en la revolución soviética de 1918- cerrar el paso a la reforma necesaria implica abrirlo a la revuelta futura.
A la guerra civil, racial y social, se unirá la revuelta de la comunidad de presos airados por la humillación que supone la explotación de su condición de reos por parte de empresas privadas.

© Ernesto Milà – infoKrisis – infokrisis@yahoo.es

¿SOBREVIVIRAN LOS EEUU HASTA 2010?

¿SOBREVIVIRAN LOS EEUU HASTA 2010? Redacción.-Treinta millones de norteamericanos son pobres, lo cual demuestra que parias no los hay solo en la India. No se trata de hacer antiamericanismo primario, ni de engañarse con la ilusión de un falso optimismo, sino, más bien, de constatar la realidad y preguntarse, parafraseando a André Amalrik -autor en los años 60 de un profético libro titulado ¨¿Sobrevivirá la Unión Sovietica hasta 1984?¨- si en el próximo milenio los EEUU seguirán siendo un país hegemónico, incluso si, a la vista de sus crisis interiores -sus desintegraciones- seguirán existiendo como nación.



En realidad, todas las grandes potencias del pasado han sucumbido, más por crisis interiores que por amenazas exteriores. Es más, el éxito de una ofensiva exterior ha dependido siempre de la existencia de la crisis interior. La historia nos lo enseña desde la caída del Imperio romano hasta el desmantelamiento de la URSS.

PRIMERA DESINTEGRACION: LA GUERRA CIVIL RACIAL Y SOCIAL

A partir de las reivindicaciones cívicas de los años 60, con la presión de las comunidades negras y de los liberales americanos para obtener la igualdad de derechos civiles, se evidencia un problema que es a la vez racial y social. Parcheado a lo largo de los años 60 y de los 70 mediante drásticas leyes anti-racistas el problema distaba mucho de quedar resuelto. Larvaba entre la inmundicia de los ghettos y adquiría nuevas formas.



Los refugiados procedentes por la guerra del Vietnam, junto con las oleadas de "marielitos", de "espaldas mojadas", más tarde los exiliados nicaragüenses, los hijos de los primeros chicanos de los años 50, generaron nuevos ghettos. Con señas de identidad propia basadas fundamentalmente en la lengua los hispanos solo han tardado solo treinta años en convertirse en la minoría mayoritaria de los EE.UU y en otra fuente de disturbios raciales, como se podría preveer desde los tiempos del "West Side Story". Dentro de 25 años, el 40% de la población norteamericana hablará español y el 25% lo utilizará como lengua vehicular, con las transformaciones interiores e internacionales que esto pueda acarrear.



Si bien es cierto que desde 1975 ha crecido la clase media negra -hecho evidenciado a través de películas y teleseries- en realidad está reducida a una serie de individualidades, en unos cuantos Estados. A nivel global, y por las razones que la sociología puede encargarse de descubrir e interpretar -discriminación, pero no solo eso-, lo cierto es que las comunidades negras y chicanas, tienen una tasas de pobreza cinco veces más alta que la etnia blanca. Esta pobreza va intimamente ligada a la marginación, la delicuencia, la drogadicción, etc. hasta el punto de que en el momento actual, estamos ante una pescadilla que se muerde la cola: una cosa genera la otra y viceversa.



No se trata evidentemente de que el gigantismo de las grandes ciudades americanas genere delicuencia: en 1979 hubo 279 veces más robos, 14 veces más violaciones y 12 veces más asesinatos en New York que en Tokio, ciudad más grande. Así mismo en 1978 -y las cifras han crecido desde entonces- la tasa de encarcelamiento era de 200 recluso por cada 100.000 habitantes: 2,5 veces más que Gran Bretaña y 5 más que Japón.



El 43% de los delincuentes detenidos por delito violento son negros (solo el 11% de la población). El 72% de los autores de homicidios son negros, así como el 74% de los condenados por agresión con agravante, el 81% de los robos sin arma y el 85% de los atracadores a mano armada... Las estimaciones más conservadoras atribuyen 14 veces más probabilidades de que un negro cometa un asesinato que lo haga un blanco.



En los años 50, millones de negros emigraron desde zonas agrarias a núcleos industriales; en décadas posteriores tuvieron que sufrir la transformación de la economía yanki, con sus crisis cíclicas y la transformación de las industrias de producción de bienes, en industrias de servicios. Hoy la mitad de la población negra vive en ghettos de grandes ciudades: 7,5 millones. La pobreza, más que la raza es la consecuencia directa de estas cifras.



Las estadísticas son escalofriantes: un negro pobre tiene 25 veces más probabilidad de ser atracado y lesionado que un blanco rico y 8 veces más posibilidades de ser asesinado que un blanco. El homicidio violento es la causa más habitual de muerte de los jóvenes negros de entre 15 y 24 años. Dos de cada cinco niños negros no llegarán a los 25 años de edad, morirán por asesinato o sobredosis. Pero esto no es todo: las familias de los ghettos negros son altamente inestables, a lo largo de los años 70, el número de mujeres negras que estaban al frente de familias creció en un 25% y el número de nacimientos extramatrimoniales lo hizo en un 50%.



Ante todo esto no fue de extrañar que los incidentes raciales de mayo del 1991 se extendieran a las principales ciudades americanas con una violencia que no se conocía desde 1969. A principios de julio del mismo año, volvieron a reproducirse. La cuestión racial, hoy más que nunca, sigue siendo un polvorín dentro de la sociedad americana.



SEGUNDA DESINTEGRACION: EEUU Y LA SEGUNDA RELIGIOSIDAD



Melvin Harris escribía: "En los años sesenta, los teólogos se preguntaban, sin esperanza, si Dios había muerto. En los setenta había multitud de personas en los EEUU que afirmaban haber visto a Dios, o que ellos mismos eran Dios"... En los años siguientes todo esto iba a agravarse.



La nueva izquierda american , la contestación de los años 60 y el movimiento hippie cabalgaron paralelamente a lo que Theodore Roszak calificó como movimiento "psico-místico-paracientífico-espiritual-terapeutico" compuestos por Swamis, Sris, Babas, Bawas, Yoguis, maharishis, maharis, Budas, Gurús, Don Juanes castanedianos, Jesús Freaks, cientólogos, moonies y un largo etc. Se trataba, por lo general, de sectas minoritarias, arraigadas sobre todo en la costa Este. En 1968 aparecían los primeros Jesús Freaks, en 1964 los Hare Krisna, 1958 la cientología y los primeros moonies, en 1971 Maharaj-ji, en esos años proliferaron grupos zen, taoistas, budistas, hinduistas, sufíes, chamanes castanedianos, todos ellos dentro del ámbito de la contracultura. En las más de las veces se trataba de exportaciones adulteradas de las religiones tradicionales de oriente. Todo esto era producto de la crisis de valores y no hay que sorprenderse por ello.



Estas religiones y creencias daban esperanza a gentes que tenían ante sí una crisis de valores e ideales, unos por exceso -exceso de oferta de consumo, que no les terminaba nunca de satisfacer- y otros por defecto -imposibilidad de alcanzar la propiedad de bienes de consumo-, y esto se mezclaba con un tradicional residuo calvinista: "El dinero es un símbolo; representa el éxito cuando se tiene y el fracaso cuando no se tiene", la frase es de Ron Hubbard, fundador de la cientología. No era el único gurú en pensar así.



Todas estas sectas pasan buena parte de su tiempo haciendo proselitismo y recaudando fondos para el gurú. Una antigua moonie declara: "El mesías (Moon) debe ser el más rico. Solo El está capacitado para tener dominio sobre todas las cosas. La Iglesia de Hakeen asegura que las donaciones que se le entregan se incrementan cuatro veces en un plazo de 90 días. Su pontífice hace pronunciar la siguiente exhortación a sus partidarios, a modo de mantra: "Mas Rico Más Deprisa, Mas Rico Más Deprisa, Más Rico Más Deprisa, etc.".



A lo largo de los años 80 el eje de la superstición se desplazó en EEUU de las sectas orientalistas a los telepredicadores que pusieron a su servicio la más temible de todas las armas del arsenal psicológico: la televisión. Sus programas son vistos en el mismo momento vía satélite desde todos los rincones de los EEUU, al prometerlo todo, abren su esperanza de audiencia a la totalidad de la población americana. A mediados de los años 80 Pat Robertson recaudaba para su iglesia casi 100 millones de dólares al año. Jerry Falwell, líder de otra secta, "Mayoría Moral" pedía fondos a través de 650 emisoras de TV: "Cristo no ocupa el corazón de un hombre hasta que no tiene su cartera"... dos millones de personas habían acudido a su demanda con donaciones de todos los calibres.



TERCERA DESINTEGRACION: LA REVOLUCION SEXUAL Y EL PURITANISMO



En la historia de los EEUU se alternan períodos de gran tolerancia de costumbres con otros de férrea represión. El hecho de que menos de la mitad de norteamericanos acudan a las urnas crea una distorsión entre la América oficial y la real y, si bien un buen porcentage de electores exige a su candidato una sobriedad total y puritana en materia de ostumbres, otro sector y buena parte de los no-votantes son partidarios de todo lo contrario. Esta situación esquizofrénica supone un nuevo desgarrón interior en el seno de la sociedad americana.



La América puritana condenaba la sodomización, incluso en el matrimonio, con cadena perpetua en el Estado de Georgia, 30 años de cárcel en Conneticut, 20 en Florida, Massachusets y Nebraska. En New Jersey la masturbación mutua dentro de la pareja, incluso casada, se castigaba con tres años de cárcel. En la totalidad de los EEUU se consideraba delito -y se condenaba a ocho años- las relaciones bucogenitales y después de un período de permisividad en los años 70, desde principios de 1990 se han producido nuevas leyes restrictivas.



La condena a la homosexualidad se realizaba, no en nombre de la heterosexualidad, sino en nombre de la continencia más absoluta. Se consideraba, así mismo, que la masturbación era la via más directa para morir de tisis y que esta práctica unto a la sodomización eran usuales entre seres dominados por el diablo.



Mientras dura su esplendor erótico, la mujer americana, con sus curvas espectaculares y rápido envejecimiento tiende a sustituir sus posibilidades de dar o redibir placer por un culto narcista hacia el propio cuerpo y un exhibicionismo notorio, tras lo que se esconde una profunda anestesia sexual y una incapacidad para gozar. No es raro que el Informe Hite y otras encuestas mas optimistas hayan cifrado el número de mujeres frígidas o incapaces de alcanzar el orgasmo en los EEUU en el 75%.



Todo esto se debia estallar en los años 60: de un lado la aparición de la nueva izquierda y de la contestación, estimuló el Women's Lib y el Gay Liberation Front. Hoy en cualquier ciudad media de los EEUU un gay puede contar con una red de asistencia gay que le cubra desde la búsqueda de empleo hasta el club social, los contactos, los servicios de fontaneria, asistencia jurídica, vestido, comida, etc. El viejo y tradicional "ghetto" gay ya no es tal ghetto. En algunas ciudades de la costa. Este es precisamente el ciudadano no-gay el que vive en el ghetto impuesto por su heterosexualidad.



Tres elementos centrales motivan la crisis de las relaciones sexuales: de un lado el carácter de la mujer americana, su falta de sensibilidad a la hora de hacer el amor, su anestesia sexual, agravada, en contrapartida, por una oferta pornográfica que excita hasta extemos inigualables la fantasía del burgués medio: éste percibe la abismal diferencia entre la realidad de la posibilidad erótica vivida junto a su compañera y lo ofrecido por su imaginación que, a su vez, es estimulado por la pornografía. Estos dos elementos, pornografía y falta de educación sexual, provocan la incapacidad del varón para estimular eróticamentte a la mujer y responder a las exigencias y técnicas de su sexualidad, diferentes a las propias. En este elemento hay que constatar también el elevado número de crímenes con un transfondo más o menos sexual, el elevado número de violaciones, los casos de crímenes en cadena absolutamente demenciales con motivación sexual, etc.



De otra parte, la crisis económica, los altos costos de la educación de los hijos, hicieron que el llamado "baby boom" de los años 50, desapareciera y las tasas de natalidad cayeran en picado. Estos sentimientos antinatalistas modificaron las costumbres eróticas y la moral sexual yankee. La incocrporación masiva de la mujer al mercado de trabajo, fue otro de los factores de la convulsión. "No es divertido ser padre" dicen las estadísticas. ¿Cómo iba a ser de otra manera?. En una sociedad hiperindividualista en donde domina el "yo, ante todo", no es raro que la paternidad sea considerada bajo un aspecto pragmático. Hoy el 15% de las mujeres norteamericanas han decidido conscientemente no tener hijos y se calcula que un 35% de los embarazos que desembocan en nacimientos no son deseados. Esto y la fragilidad de las parejas formadas en función de una atracción sexual puntual, las hace formadas absolutamente inestables -nuevamente no es este un mal específicamente americano, pero también aquí las tasas de divorcio son sensiblemente superiores- y, como resultado, la educación de los hijos se torna extremadamente problemática.


Finalmente, la aparición del movimiento de liberación de la mujer ha terminado por envenenar las relaciones entre los sexos: ante la agresividad de las reivindicaciones femeninas, el americano medio tienen la sensación que la mujer es alguién tosco, ofensivo, antiviril, descarado, grosero y que difícilmente acepta la penetración sino que la considera una agresión a su dignidad, por no hablar de otras prácticas que forman parte de las fantasías del varón: esa sensación de terror ante la propietaria de la vagina, hace que el varón se refugie en otros que sufren su mismo problema.



Hoy en EEUU una de cada tres mujeres vive sola completamente al margen de cualquier relación sexual. ¿Los resultados de la liberación de la mujer? Veamos un frente en el que su avance ha sido espectacular: el Ejército, hay mujeres en todos los escalones, pero después de un período de silencio vergonzante, esta incorporación se enfrenta a la fría realidad de las cifras: tras la guerra del Golfo se supo que 60.000 mujeres militares habían denunciado vejaciones sexuales y el haber sido violadas por sus compañeros de uniforme que no han respetado grados, ni insígneas.



CUARTA DESINTEGRACION: LA OFENSIVA DE LA DROGA



Uno de los miembros del cartel de Medellín, Carlos Ledher, fundador del partido Nacional Latino, hoy preso en EEUU, había sido claro y brutal: "La cocaína es la bomba atómica de los pobres (...)El problema de la droga es el problema de los EEUU: tenemos que vivir de algo para pagar la deuda externa generada por el FMI ¿que tenemos? La nieve blanca..." Hoy EEUU está carcomida por la droga como difícilmente puede estarlo ningún otro país.



En la formación de la beat-generation de los años 50 ya había tenido parte importante el culto a la droga. En los escritos de Ginsberg, Borroughs, Carl Salomon, William Lee, etc. ya se percibe la fascinación "por la otra realidad", la de la droga. Diez años después, con la popularización del LSD a través de Timothy Leary, todo esto iba a cobrar un nuevo impulso.



Hasta ese momento la droga era patrimonio de minorías: de un lado intelectuales de las playas de la costa Este, de otro, "cosa de negros". Los hippies hicieron del culto al LSD y a la marihuana un hábito. Ciertamente no se trata de drogas excesivamente peligrosas o que creasen una adicción insalvable. Por lo demás, el estómago de la sociedad americana podía digerir perfectamente, como una excentricidad o una anomalía minoritaria, los focos de drogadicción. El problema apareció cuando tres drogas irrumpieron en el mercado a lo largo de los años ochenta de forma masiva: la heroina de extremo-oriente, la cocaína latinoamericana y el crak derivado de la anterior. Y si bien es cierto que la primera y la última siguieron recluidos en ghettos cada vez más grandes, pero ghettos al fin y al cabo, negros e hispanos, la cocaína mordió entre los WASP, la clase dirigente blanca, anglo-sajona y protestante. Cuando los yuppies de New York empezaron a acudir a la Bolsa o a sus lujosas oficinas, completamente intoxicados por la droga, la administración Bush empezó a preocuparse.



Reagan ya había enviado expediciones punitivas a Bolivia (marines en 1984 con resultado nulo), Bush intentó por todos los medios comprometer a los gobiernos latinoamericanos en una cruzada contra la droga que solo ha logrado recortar los excesos colombianos y exterminar a los miembros más combativos del cartel de Medellín (y mucho menos a los de Calí y a la narcoguerrilla), pero que apenas ha disminuido el tráfico...



Entre una población sana, socialmente fuerte y disponiendo de valores de referencia, la droga no puede filtrase sino muy capilarmente y nunca impregnar todo el tejido social. En una sociedad enferma, en cambio, la droga no es más que el epifenómeno -uno de los muchos- que revela la existencia de problemas mucho más profundos.



QUINTA DESINTEGRACION: EL DESASTRE MILITAR



Todo lo anterior podría parecer excesivamente subjetivo y con escasa fuerza para conmover a un coloso económico-militar como los EEUU. Pero es que precisamente, en estos frentes donde la situación alarmante. En un chiste publicado en abril del 91 en "The Washington Post" se podía ver un general americano durante una rueda de prensa en la guerra del Golfo: "Hemos destruido sus carreteras, sus puentes, sus infraestructuras y su economía está de rodillas -se refiere a Irak- ...así estamos iguales". La economía de rodillas, tal era la realidad a principios de los años noventa.



En 1960 al 40% de los PNB mundial pertenecía a los EEUU. Treinta años más tardeeta cifra había caído al 25%. La diferencia entre importaciones y exportaciones no ha dejado de desequilibrarse: hoy los EEUU importan el doble de lo que exportan, hace treinta años, la relación era justamente la contraria. ¿El famoso complejo militar-industrial? en los años 80 parte de la industria floreció gracias a sus contratos con el Pentagono: este sector progresó el 45% mientras que en la industria no militar, creció un 8%. La Iniciativa de Defensa Estratégica, el último estirón armamentístico de la "era Reagan", constituyó un balón de oxígeno para el sector, solo que como evidencia J. Riviere -"Los EEUU en el horizonte de la 3ª Revolución Industrial"- "El sector militar de la industria americana es el peor gestionado, el más fraudulento y el más ineficaz de todos".



Hay que desmitificar la "eficacia militar americana". Vietnam fue el espejo del desastre de un ejército. Pero en los años siguientes estos síntomas de ineficacia no han dejado de evidenciarse: la invasión de Granada, planeada para ser resuelta en cuatro horas, se prolongó por espacio de dos días y medio. Otro tanto ocurrió en Panamá en la intervención vergonzosa contra Noriega. Solo el 30% de los bombarderos que atacaron Tripoli en 1985 alcanzaron sus objetivos. Tres de los ocho helicopteros que participaron en la frustada operación de rescate de los rehenes de Teherán, fallaron en el momento crucial y se incendiaron sin ayuda de nadie. Años despues un capitan de destructor nervioso derribaria en el golfo Pérsico a un avión civil confundiéndolo con un bombardero iraní. Realmente poco si tenemos en cuenta lo poco que se sabe de cierto de la operación "Tormenta del Desierto": el misil "Patriot" falló en un 40% de intercepciones a pesar que se enfrentaba con anticuados missiles "Scud" (en los días de guerra se habló de un 96% de éxitos...). También los misiles Tomahawk y los aviones invisibles F-117A, están muy lejos de cumplir las espectativas de eficiacia que las autoridades militares americanas les atribuyeron en 1991. la victoria sobre Irak se debió al empleo de la misma técnica utilizada contra Alemania en la última fase de la guerra, el empleo masivo de los bombarderos de terror sobre las poblaciones civiles, machacando indiscriminadamente infraestructuras, industria y, solo aleatoriamente, ejército.



La ineficacia militar no lo es todo: puede ser sustituida -como de hecho lo ha sido en las últimas conflagraciones en las que los EEUU se han visto involucrados- por la concentración de poder destructor. Pero tal concentración solo es posible si la maquinaria de producción esttá bien engrasada: ¿lo está?.



SEXTA DESINTEGRACION: LA QUIEBRA ECONOMICA



Los EEUU son hoy el país más endeudado del mundo: un billón de dólares. El Estado federal, cada día, él solo, aumenta su deuda en 1.000 millones de dólares ("Le Monde Diplomatique", 14.06.92). No es raro que la inversión pública haya descendido al 0,3% (contra el 2,1% en Francia y el 5,1% en Japón). Desde 1985 la balanza de pagos da un resultado negativo.



Desde el punto de vista de la economía de mercado, un sistema económico es sano en tanto que produce riqueza, pues bien, cada vez son más el número de americanos cuyos ingresos dependen de rentas no proporcionadas por el trabajo (el 17% en 1950, el 24% en 1982). Ahora bien, las actividades que provocan estas rentas generalemente tienen lugar fuera del territorio nacional. Y aquí entra un nuevo elemento en consideración: las empresas multinacionales.



El proceso de acumulación de capital ha sido uno de los factores que han generado la aparición de empresas multinacionales, por lo demás ligadas a dos fenómenos: la entrada en escena de un nuevo tipo de gestor, el yuppie, y la agudización de las tendencias al oligopolio.



El yuppie no crea riqueza, no produce, no tiene contacto directo con los mecanismos de base del sistema industrial, su horizonte se reduce a una oficina, un teléfono y una terminal de ordenador. Su tarea no consiste en planificar producción, realizar estudio de mercado, ni nada por el estilo, sino en comprar y vender empresas en nombre de su consorcio industrial; no se trata solo de compras y fusiones que afecten solo al mismo ramo de actividad de la empresa matriz, sino de todo tipo de empresas cuya compra a bajo precio y su posible venta a precio incrementado -aun antes de haber sido rentabilizada- supongan una operación especulativa con alicientes. No es raro que por este proceso se encuentren ligadas a IBM empresas del sector alimentario, ni que fábricas textiles pertenezcan al consorcio Ford.



En 1975 las 200 primeras compañías industriales tenían un patrimonio mayor que las 500 primeras compañías de 1955. En 1982, las 50 mayores sociedades de los EEUU poseen el 42% de todo el activo utilizado en la producción, mientras que las 500 primeras son dueñas del 72% (los datos son de Melvin Harris, "La cultura norteamericana"). Cuatro compañías de automóviles controlan el 99% de la producción nacional, el 90% de los cereales de desayuno, el 92% de la producción de vidrio plano, el 90% de turbinas y motores, el 90% de lámparas eléctricas, el 85% de los frigoríficos, el 84% de cigarrillos...



A través del proceso de fusiones y compras se producen situaciones de olipolio en la casi totalidad de sectores industriales. No se llega al monopolio -prohibido formalmente- pero nadie niega que las cuatro compañías que controlan cada sector -y que, por lo demás, están entrelazadas por un complicado tejido de corporaciones bancarias- pueden ponerse en cualqueir momento de acuerdo para fijar los precios máximos y mínimos pasando la "libre concurrencia" a la categoría de bella intención.



Luego queda la cuestión de la calidad ausente desde los años 50 en las manufacturas americanas. Véanse algunos ejemplos espectaculares: en 1979 la Ford retiró 16.00 Mustangs y Capris del 70 por defectos en la dirección, 77.000 furgonetas fueron retiradas porque los latiguillos de los frenos delanteros eran defectuosos; 70.000 camiones ligeros no pasaron el control de calidad por problemas en las suspensión. Las cosas no iban mejor en General Motors: 172.000 Monza, Sunbird y Starfires del año 78-79 fueron retirados pro problemas de dirección. Los "Cadillacs" que en los años 50 fueron símbolo de la capacidad productora del imperio, veinte años despues sufrieron 41.500 bajas prematuras por problemas en la inyección.



Pero en otros sectores más discretos de la economía las cosas no iban mejor hasta el punto de que un vendedor de tostadoras ironizaba sobre la pretensión de Bush de liderar el mundo: "¿Cómo podemos dirigir el mundo si no somos capaces de fabricar una tostadora?" ¿A qué se debe todo esto? Fundamentalmente al desinterés del trabajador americano: obrero en una gran corporación industrial, nada le une como productor al consumidor que compra lo que él ha fabricado. Melvin Harris ironiza: "No es probable que un hombre se construya una lanza cuya punta se vaya a desprender en medio del combate, ni que una mujer teja su propio cesto con paja podrida", pero esto supone una relación íntima entre productor y usuario: nada de todo lo cual se percibe en las macrosociedades modernas.



La crisis del sector industrial agravada por los intentos de optimizar beneficios trasladando parte de las industrias a zonas con mano de obra más barata del Tercer Mundo, es paralela al aumento del sector terciario de la economía ¿Por qué se produce este fenómeno? La falta de calidad de los productos manufacturados se puede eludir momentáneamente mediante campañas de publicidad masiva que mostrarán, "sin lugar a dudas" que el producto en cuestión -por defectuoso que pueda ser- es el mejor del mercado. Esto esto unido a la aparición de nuevas tecnologías que abundan en el crecimiento de este sector, hace que aumenten las ocupaciones de servicios e información y disminuya la oferta de puestos de trabajo productores directamente de bienes. El sociólogo Daniel Bell escribe al respecto: "Si una sociedad industrial se define como productos de vienes y la industria decisiva en la configuración de la fuerza de trabajo, los EEUU han dejado de ser una sociedad industrial".



DIAGNOSTICO FINAL: ¿SOBREVIVIRAN LOS EEUU HASTA 2010?



En 1991 Busch dijo: "Hoy podemos ver un nuevo mundo, la perspectiva de un nuevo orden mundial. La guerra del Golfo ha sido el primer desafío a este nuevo mundo y nosotros hemos respondido, mis queridos ciudadanos [...] Oimos tan a menudo hablar del conflicto en el cual están nuestros jóvenes, del fracaso de nuestras escuelas, del hecho que los productos americanos y los trabajadores americanos son de segundo orden. No lo creais. La América que hemos visto en el Golfo era de primer orden [...] Hemos visto la excelencia incluso encarnada en el missil Patriot y en los patriotas que los han hecho funcionar". Más adelante añadía: "Ningún sistema de desarrollo ha encarnado la virtud tan completa y rigurosamente como el nuestro. Nos hemos convertido en el sistema más igualitario de la historia y uno de los más armoniosos". Y finalmente terminaba pidiendo para los EEUU el liderazgo mundial, dada su "alta talla moral".



En este apresurado repaso no exhaustivo hemos visto lo que queda de América, lo que es América; y eso no es todo: los factores de crisis y su incidencia en profundidad y superficie son de tal calibre que se muestran absolutamente irreversibles. Las líneas de tendencia en todos los ámbitos de la política, la economía y la sociedad, llevan a escalones progresivamente más degenerados y a una velocidad de caída, cada vez mayor.



El diagnóstico para nosotros está claro, mientras persista su crisis interna, América está condenada, no morirá por la ofensiva de enemigos que la acosen en sus fronteras, se desplomará interiormente víctima de sus carencias, conflictos y contradicciones. Y lo que es más importante: sin duda con América se hundirá también la ideología que le es propia. Así como la crisis de la URSS entrañó la desparición del comunismo como ideología, la quiebra de los Estados Unidos puede generar una superación de los valores que hasta ahora han caminado junto a la bandera de las barras y estrellas.



Estas dos crisis abrirán -están abriendo- un espacio de libertad para que las energías orientadas a edificar alternativas maduren y se concreten. Nunca como hoy, en los últimos cincuenta años, las condiciones objetivas para un cambio de sistema han sido tan favorables, nunca como ahora el sistema al servicio del capital ha estado tan cerca de su desintegración.



© Ernesto Milà – infoKrisis – infokrisis@yahoo.es" (escrito en 1994)