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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

INTERNACIONAL

Recolonizar África: solución para África

Infokrisis.- El terremoto de Haiti ha evidenciado algo que muchos ya sabíamos: que África –África negra- no tiene remedio. Haití está poblado por descendientes de africanos  y puede ser, en rigor, definido como “Estado frustrado”. No existe absolutamente nada que puede ser considerado como “Estado”, ni como poder, ni de facto, ni de derecho. Como toda África Negra: el Estado-Nación no es –por algún motivo- el modelo que pueden seguir los pueblos africanos.

Una isla – dos Estados

Haití fue, sino la primera, de las primeras colonias que obtuvieron su independencia. La “revolución haitiana” fue iniciada por un sacerdote vudú, un tal Boukman, que llevó a la independencia después de una guerra contra Francia que se prolongó entre 1793 y 1802. Diez años después la América Hispana empezaría a independizarse. Así pues, 208 años son muchos años para que un país no haya logrado levantar cabeza.

Ocupando la parte occidental de la isla La Española, es curioso que la parte oriental, el Estado de la República Dominicana, tenga un nivel de vida muy superior y un grado de organización comparable a cualquier otro Estado centroamericano. Solamente hay un factor diferencial en las dos partes de la misma isla: la etnia.

En efecto, El 95% de los haitianos son africanos y el 5% está formado por un pequeñísimo grupo étnico europeo y sobre todo por mestizos. Sin embargo en la República Dominicana la presencia de etnias europeas es mucho más decisiva. También esto está en trance de cambiar por que dos millones de haitianos se han desplazado a la otra parte de la isla, mucho para una población que no llega a los 10 millones de habitantes. Los europeos dominicanos monopolizan el poder… algo que puede parecer políticamente incorrecto, pero en la parte haitiana el poder está controlado completamente por los negros que casi desde la fundación del Estado han perseguido el poder para, literalmente, no trabajar. Este pequeño matiz étnico es lo que ha hecho de la República Dominicana un país aceptable y de Haití un infierno. Nos limitamos a constatar el hecho en sí, algo que cualquier visitante habrá podido constatar, libre de cualquier prejuicio racista.

El terremoto


El seísmo que sacudió a Haití y particularmente a su capital el pasado 12 de enero ha sido de intensidad 7,0, como otros muchos que han sacudido a lugares muy distintos del planeta. Y, a pesar de las destrucciones y de la elevada cifra de víctimas, las destrucciones provocadas por el tsunami de 2005 en el sudeste asiático fueron incomparablemente mayores. El terremoto que sacudió Sumatra en septiembre pasado era de magnitud 7,6 y el de Tonga, en pleno Pacífico, alcanzó el pasado 19 de marzo una magnitud 7,9… El terremoto que destruyó Kobe en Japón en 1995, fue de magnitud 7,3 y se cobró 173.000 vidas. Finalmente, el terremoto de Northridge (zona de Los Ángeles, California) en 1994 alcanzó una magnitud de 6,9…

Terremotos ha habido muchos como el de Haiti, y en zonas geográficas y étnicas muy distantes entre sí. Pero sólo en Haití se ha producido una catástrofe humanitaria de dimensiones inenarrables y un estallido de los saqueos, la violencia y los peores excesos. ¿Qué diferencia hay entre todos estos terremotos y el Haití? Solo hay una: el factor étnico. Se diría que los africanos reaccionan anárquicamente ante las tragedias y muestran una incapacidad congénita para reaccionar ordenadamente por sí mismos. Desde el momento en que se produce la tragedia el destino de los afectados depende de la “ayuda exterior” y para que ésta llegue a las víctimas, el primer impedimento son los gobiernos locales. En Haití se da la circunstancia de que no hay un gobierno digno de tal nombre, ni poder, ni autoridad reconocida, así que no es raro que, en cuanto se tuvo conocimiento de las dimensiones de la tragedia, el presidente del país, René Preval, huyera…

África muere

Las pirámides de Egipto, los frescos de Tassili, las torres cónicas de Zimbawe, la civilización de Benin, la filosofía existencial de los dogones, tienen en común su origen africano y su antigüedad. Cuando los romanos no eran sino un pequeño pueblo y los aqueos iniciaban su descenso desde el Norte hasta Grecia, la Esfinge miraba ya enigmáticamente a los nietos de los hombres que la construyeron. Pero, si éste es su pasado, ¿qué futuro aguarda a Africa ?

Existen tres áreas geopoliticas perfectamente diferenciadas en Africa: la Sahariana, la Subsahariana y Sudáfrica. Ninguna de estas zonas vive hoy una situación envidiale. El integrismo islámico, con toda su carga de fanatismo e intolerancia, está a la ofensiva en los países saharianos : el Magreb convertido en una olla a presión sin válvula de seguridad.
El Africa Sub-sahariana afronta una situación aún más dramática. Esta zona, que ha sido llamada “el estómago vacío de Africa”, se está viendo afectada, no sólo por hambrunas y enfermedades endémicas, sino por virus cada vez más agresivos. En algunos países del Africa Francófona (Malawi, Zimbawe, Uganda, Zambia, Malí, Costa de Martil) la incidencia del SIDA y de sus enfermedades tópicas, afecta entre el 15 y el 25% de la población : el 75% de los afectados presuntamente por el SIDA en todo el mundo proceden de estos países. La zona es teatro de guerras étnicas y conflictos fronterizos, frecuentemente genocidas. Esta zona ha sufrido 35 guerras civiles en 40 años, con un resultado de 10 millones de muertos, la mayoría en luchas étnicas. La mortalidad infantil es 11 veces superior a la de Europa y la esperanza de vida apenas llega a 50 años.

El Banco Mundial estimaba en 1995 que van a hacer falta 40 años, sin taumas, para que el “estómago vacío de Africa” recupere el nivel de desarrollo que tenía a finales de los setenta. Hoy esa fecha se ha elevado a los 100 años. La independencia de los pequeños países es teórica : sus economías están en manos del Fondo Monetario Internacional que ha cortado los créditos.

Finalmente, en Sudáfrica, hasta hace poco paraíso del apartheid, la población dispone de mejores condiciones de vida, pero no hay que perder de vista las fuerzas centrífugas que actúan y los conflictos interétnicos anunciados en el horizontes. Los zulúes reclaman un Estado propio y son cada vez más los blancos que quieren otro tanto, el “Volkstaad”. La criminalidad ha irrumpido en todo el territorio Sudafricano y grandes empresas se han retirado del país o han cortado las inversiones, tras haber visto a sus directivos asesinados por delincuentes comunes, como el caso del delegado de Wolkswagen.  En estas circunstancias es difícil preveer si podrá mantenerse por mucho tiempo el frágil equilibrio actual o si Sudáfrica terminará por ceder a los radicalismo étnicos, ahora silenciados pero en absoluto desaparecidos. Por el momento, todo el misterio es ver como termina el campeonato mundial de fútbol a celebrar en Sudáfrica en 2010. Y mucho tememos que va a ser el más agitado y desorganizado. Nadie duda de que zonas enteras del país los niveles de delincuencia, desde robos, asesinatos, hasta violaciones un epidemía endemica del país, son incomparables con los de cualquier país europeo o Americano.

En 1995 se creó la Comunidad Económica y monetaria de Africa del Oeste, intento de construir un mercado integrado, compuesto fundamentalmente por países francófonos. Los promotores piensan que el ejemplo puede cundir en otras zonas de Africa y aseguran que en poco tiempo podrán ponerse en pié iniciativas similares con voluntad integradora y desarrollista. En 15 años, los hechos no le han dado precisamente la razón.

Pero también existe la tendencia contraria. Africa ha sido siempre teatro de conflictos interétnicos mucho antes de que los blancos aparecieran por la zona. Tras la colonización, lo que quedó fueron unas naciones carentes de fundamentos históricos, unidad étnica y conciencia nacional, con equilibrios inestables que, demasiado frecuentemente, se rompían. El apartheid sudafricano hizo olvidar, momentáneamente, la intolerancia y el racismo existen entre étnicas vecinas, pertenecientes al mismo país. Hutus y tutsis, fangs y bubis en Guinea Ecuatorial, bantúes y zulúes en la República Sudafricana, etc. frecuentemente se han visto enzarzados en luchas tribales que han concluido en verdaderos suicidios nacionales.

Y no parece claro que la integración vaya a imponerse sobre los conflictos interétnicos en el próximo futuro, para ello sería preciso que Africa experimentara una transformación profunda y de “zona subdesarrollada” se convirtiera en “zona en vías de desarrollo”, pero eso es impensable al menos hasta el 2050, salvo en determinados islotes de modernidad. La realidad es que Africa ha sido abandonada a su suerte ¿por qué?
 
Mientras duró la “guerra fría”, Africa fue escenario de operaciones. La ruta de los petroleros que transportaban crudo desde el Golfo Pérsico hasta Europa, bordeando el Cabo de Buena Esperabza, era codiciada por los estrategas soviéticos. Fue así como la URSS puso toda la carne en el asador para ganar la partida a Occidente en Angola y Mozambique, Sudáfrica, Guinea y, con Argelia interpuesta, en el ex-Sahara español. El objetivo soviético era disponer de regímenes aliados en la “ruta del petróleo” que le permitieran cortar el suministro de crudo a Europa. Occidente reaccionó ante esta estrategia acentuando su presencia en Africa, apoyando a élites dirigentes, habitualmente poco democráticas, concediendo préstamos y estimulando el desarrollo, interviniendo militarmente  cuando hizo falta o enviando bandas de mercenarios creando, en definitiva, una situación neocolonialista.

Cuando cayó el muro de Berlín y se desmoronó el poder soviéticos, las cosas cambiaron dramáticamente para Africa. De ser teatro principal de operaciones, acosada o cortejada por uno u otro bando, Africa pasó a ser un paria internacional. Buena parte del contnente, especialmente el área sub-sahariana del interior, fue juzgada “inútil para la economía mundial” y “estratégicamente venida a menos”... en consecuencia, se le abandonó a su suerte.
No es de extrañar por tanto que estos últimos quince años hayan supuesto para Africa, una larga agonía. Con guerras civiles, extremadamente calientes en Liberia, Somalia, Angola y Ruanda, conflictos fronterizos y reivindicaciones territoriales entre prácticamente la totalidad de sus Estados (en 1993 estallaron choques entre Costa de Marfil y Ghana a consecuencia de un banal partido de fútbol), con un crecimiento demográfico espectacular (cinco niños por cada mujer como promedio), el futuro de Africa es hoy tan negro como la piel de buena parte de sus habitantes...

A partir de 1990, consorcios japoneses iniciaron la compra masiva de grandes extensiones de terreno en Zaire y la República Centroaricana, convencidos de que en cincuenta años, la población africana quedaría mermada hasta el 50% en el curso de hambrunas, epidemias, guerras civiles y otras catástrofes, y aquellas zonas semi-deshabitadas constituirían un marco ideal para el envío de excedentes de población del archipiélago japonés.
Unos pocos y limitados islotes de consumo y bienestar se perfilan en la geografía africana. Algunas grandes capitales bañadas por el Atlántico, pertenecientes a países proveedores de materias primas, pueden ser la contrapartida a la miseria del interior y a la de sus propios cinturones de pobreza. Lagos, capital de Nigeria, el país petrolífero africano, cuenta hoy con 9 millones de habitantes, dentro de 20 años su población se habrá multiplicado por tres y será la tercera aglomeración mundial... Un hormiguero de estas dimensiones ¿podrá satisfacer las necesidades de todos sus habitantes? ; por acelerado que sea el crecimiento económico, la injusta distribución de la riqueza ¿no terminará por generar conflictos sociales que se unirán a las ancestrales rivalidades éticas ? Y no digamos si no hay desarrollo economico como ocurre en la actualidad. El cóctel, decididamente, no puede ser más explosivo, incluso en las zonas más prósperas.

En los años sesenta se aceleró el proceso de independencia de las colonias europeas en Africa. cincuenta años después hay que reconocer que Africa ha empezado mal su andadura. Elites corruptas, dictaduras inmisericordes, violaciones continuadas y flagrantes de los derechos humanos, simulacros de democracia, éste puede ser un balance político poco alentador, especialmente en lo que se refiera al Africa Sub-Sahariana. Lo ocurrido en Guinea Ecuatorial o en el ex-Sahara Español es significativo de lo que ha sucedido un poco por toda Africa. Macías y Obiang, no son una excepción en la historia reciente de Africa.

Un misionero español, un cooperante francés y una súbdita guineana, nos comentaban por separado, que el canibalismo vuelve a expandirse por algunas zonas del interior.

Lo peor para Africa es negar la realidad del drama actual, minimizarlo o intentar ignorarlo. El drama ruandés puede repetirse en cualquier momento y en no importa que zona del continente. Desde los arrabales de Argel, hasta Durban y Ciudad de El Cabo, todo un continente, aquel que fue cuna de la civilización agoniza y su pasión es cada día más dramática y dolorosa.

No está claro cómo el Occidente desarrollado puede ayudar a Africa. Probablemente ni los sistemas de producción occidentales, ni las formas de organización políticas que aquí han tenido resultado, puedan funcionar en unas zonas con tradición ancestral completamente diferente. Quizás Occidente se equivoque pensando que sus sistemas de organización pueden ser válidos cualquier latitud y bajo realidades socio-culturales muy diferentes. ¿Hasta qué punto pueden considerarse “naciones” a agregados étnicos rivales desde la noche de los tiempos  qué solo el colonialismo europeo unificó por la fuerza ? ¿Hasta qué punto tiene Occidente derecho a imponer su modo de vida, su sistema de producción y sus formas políticas al Tercer Mundo ?

La ayuda económica se ha mostrado inútil para solucionar los problemas de Africa y ha contribuido solamente a estimular la corrupción entre las élites locales. Ayuda enviada, dinero tirade. Los productos que se envían como ayuda humanitarian gratuita, aparecen inmediatamente en los mercados a precios abusivos.

Mientras eso ocurre las zonas de Africa más castigadas por el desgobierno, las epidemias, los confictos inter-étnicos y las hambrunas deberían ser tuteladas por organismo internacionales, con autonomía operativa suficiente como para no verse cometidos al control de las élites corruptas locales y de las potencias neocolonalistas. Esto puede ser considerado un menoscabo a la “independencia nacional” de algunos países, pero hace falta preguntar a las poblaciones si, verdaderamente, tienen algún tipo de conciencia nacional, y si lo más acuciante para ellos no es hoy el cubrir sus necesidades vitales más inmediatas.

Única solución: la recolonización.

Haití está geográficamente en Centroamérica y en la zona del Caribe, pero cultural y étnicamente está en África subsahariana. Lo que ha ocurrido en Haiti es como si hubiera ocurrido en el corazón de África, si bien los condicionantes geopolíticos han inducido a los EEUU a reaccionar. Para quien conoce la zona es evidente que los hatianos no se pueden ayudarse a sí mismo, no porque sean pobres (también en la India hay cientos de millones de pobres, pero no un caos como el hatiano)…

Si ellos no son capaces de organizarse, será necesaria la intervención de un poder exterior que lo haga por ellos. Dado que nadie da algo a cambio de nada, sería necesario establecer una contrapartida que solamente puede ser una cesión de soberanía, esto es, reorganizar África sin obstáculos generados por las redes de intereses de los jefezuelos de tribu locales. Es absolutamente indignante que ocurra como hoy que la “ayuda al desarrollo” y la “ayuda para combatir la pobreza” termina en las cuentas cifradas en Suiza de los jefezuelos locales. Hay que ser sinceros y realistas: es intolerable que los productos enviados para paliar el hambre y combatir las enfermedades se desvíen hacia los mercados africanos y se vendan, incluso a precios abusivos. Para eso más vale no enviar ayuda. Si quieren ayuda tienen que renunciar a algo: a su soberanía y a sus gobiernos corruptos.

A este proceso le podemos llamar “recolonización”, sin complejos y sin miedos a lo políticamente correcto. La disyuntiva es esta: o África muere y agoniza durante todo el siglo XXI, o renuncia a su “independencia”, esto es a que sus élites políticas saqueen a sus países, y asuma una dirección político-económica europea. Europa no debe nada a África, salvo haber creado infraestructuras durante la colonización que –como en el caso de Guinea Ecuatorial- fueron abandonadas y destruidas al concederse la independencia. Desde entonces África ha quemado cientos de miles de millones en “ayudas”. Y hoy su nivel de vida está por debajo del que tenía en los años 60, cuando la colonización. Así pues, ayuda a cambio de manos libres para reorganizar África, con todo lo que ello implica.

Haití es África y allí se ha producido un fenómeno significativo en los días siguientes al terremoto: de un lado la llegada de los marines de los EEUU que convierten a Haití, en la práctica, en un “Estado libre asociado”, y la polémica entre EEUU y Francia (antiguo potencia colonial) por el control de la zona. Tanto Obama como Sarkozy están haciendo lo que nosotros estamos proponiendo aquí: “recolonizar África”. No lo han proclamado, se disputan hacerlo, simplemente.

Va siendo hora de la sinceridad. África (y sus prolongaciones) no son capaces de organizarse a sí mismas. Lo han demostrado hasta la saciedad. ¿Durante cuánto tiempo seguirán arrojados a la basura los fondos y la ayuda enviada por Europa? Una catástrofe humanitaria no puede ser el chantaje emotivo y sentimental para que dure esa ficción de la “ayuda a África”. Hay que afrontar la realidad: África no puede valerse por sí misma, y políticamente medio siglo de independencia ha constituido el fracaso histórico más grande que haya registrado la humanidad.

(c) Ernesto Milá - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción de este artículo sin citar origen

 

El arma del clima: tras Copenhague muchas cosas están claras

Infokrisis.- En la cuestión del cambio climático ocurre como en los embarazos: o existe el problema, o no existe.  Y si existe, lo normal es actuar sobre él, esto es, contra él. En España, solamente cierta derecha liberal (Losantos y su entorno) han puesto en duda reiteradamente el problema del cambio climático. No es de recibo. El problema existe y es lógico que exista a la vista de que siglo y medio de emisiones de CO2 han terminado por hacer efecto. Harina de otro costal es que listos, listillos y políticos embarrancados en vías muertas (Al Gore), dramaticen el tema en el más puro estilo hollywoodiense. Hay un problema medioambiental no resuelto, pero muy real.

De la Geopolítica a la Geoclimatología política

La conferencia de Copenhague no ha sido desde luego el marco más adecuado para resolver las dudas y salvar las resistencias generadas en la conferencia de Kioto. En realidad, ha ocurrido todo lo contrario: se han dado pasos atrás y, el recién galardonado "premio Nobel de la paz" ha evidenciado ser, ante todo, norteamericano y velar por la prolongación de la hegemonía mundial de su país tanto como hubiera hecho un denostado neoconservador…

En Copenhague, aunque por distintos motivos, ni China, ni los EEUU, facilitaron las bases de un entendimiento sobre cómo revertir el problema del cambio climático. El tema no ha suscitado excesivo interés en una opinión pública narcotizada por las fiestas navideñas y propensa a pensar que, finalmente, "alguien hará algo" o que "vendrán los científicos y arreglarán el problema". Y el problema tiene muy difícil solución.

Es cierto que varían las opiniones sobre las consecuencias del problema generado por el efecto invernadero. Se ha dicho que cada grado de subida en la temperatura media del planeta equivale a uno o… a cinco metros de subida del nivel de las aguas. Y se esperan dos grados más en los próximos 50 años. Mientras unos han alertado de que la modificación de la salinidad de las corrientes marinas generarán cambios climáticos todavía mucho más peligrosos que la subida de las aguas, otros climatólogos sostienen que todavía no se ha alcanzado un modelo matemático que permita explicar hasta dónde llegarán esas mutaciones y si -como temen los primeros- se podría llegar a una nueva era glaciar. Hay dudas en estos aspectos, pero unanimidad en el diagnóstico: el cambio climático está en marcha y afectará a la vida sobre el planeta.

¿Cómo afectará? En principio generando unos nuevos perfiles de costas. Es evidente que las zonas más bajas desaparecerán sumergidas por las aguas. No es un fenómeno nuevo. Los aficionados al submarinismo hemos podido contemplar en nuestras propias aguas territoriales ruinas del período romano hoy a metros bajo el Mediterráneo. Buena parte de Alejandría desapareció así mismo. Y a la inversa: hoy en Barcelona, la línea del mar está situada 300 metros más delante de donde estaba en la Edad Media y las arenas de aluvión sobre las que se encuentra la Barceloneta han sido acumuladas durante siglos por las aguas del Besós y del Llobregat. No es un fenómeno, pues, nuevo; la novedad estriba es que nunca antes en un período histórico, la modificación de las líneas de costa será tan intensa y generalizada. Y afectará a países enteros.

Si en las dos primeras décadas del siglo XX, la geopolítica (ciencia que estudia la influencia de la geografía en los comportamientos políticos) cobró cuerpo y, a partir de entonces, la historia del siglo estuvo dictada por las leyes inmutables de la geopolítica, en el siglo XXI, esto ya no será así. Será preciso incluir otro elemento en la ecuación: la climatología. Ésta permitirá a la geopolítica (ciencia auxiliar de la política) alcanzar un nuevo umbral de precisión. Dicho de otra manera: el siglo XXI será el ciclo de la Geoclimatología política… Para establecer políticas internacionales, será preciso tener en cuenta sus condicionantes y para conocerlos habrá que establecer nuevas leyes, algo actualmente todavía lejano.

Este es el primer dato importante a tener en cuenta. Dentro de 50 años, la configuración de las costas no será la misma que en la actualidad. La subida de las aguas entrañará la desaparición de superficies enormes y, en algunos casos, significativas, para algunos países. Holanda, por ejemplo, verá como parte de su territorio es anegado. Otro tanto ocurrirá en zonas de Alemania. Y, por supuesto, en China, Japón, Sudeste Asiático, Iberoamérica en su vertiente Atlántica.

El "General Clima" como arma de destrucción masiva

Pero, siendo esto importante, tampoco será lo más grave. Se sabe, simplemente, que ocurrirá y que las zonas habitables disminuirán su superficie global. El problema del efecto invernadero no es solamente el deshielo progresivo de los casquetes polares y de los glaciares, el gran problema son los fenómenos atmosféricos que aparecerán paralelamente. Zonas que, hasta ahora, habían gozado de climas excepcionalmente duros (las zonas situadas más al norte), empezarán a volverse tibias (¿no se han preguntado por qué cada vez vienen menos turistas suecos a España? Respuesta: por que las estaciones de veraneo que les ofrecían en España sol y calor… están ahora construidas ya en el sur de la Península Escandinava a orillas del Baltikum, donde las temperaturas medias han experimentado un crecimiento apreciable en los últimos 15 años) y, al contrario: zonas de clima amigable empezarán a tener problemas climáticos: monzones, huracanes y tornados, inundaciones. El Katrina fue un anticipo de lo que podía pasar. Y tenemos por delante diez, cien, mil Katrinas más… diez, cien, mil Niños más.

El clima adquirirá -está adquiriendo ya hoy- el carácter de un azote devastador e imprevisible… hasta que no se logre establecer un modelo matemático sobre su comportamiento en los próximos años.

Estos dos son los problemas que tenemos por delante: modificación de las líneas de costa (el apartamento frente al mar no solamente era el más caro… sino también el más peligroso) y destrucciones generadas por el clima.

¿Por qué hay resistencias para evitar el cambio climático? China

Esto nos lleva a un segundo punto. Si existe práctica unanimidad sobre este asunto, cabe preguntarse ¿por qué algunos países se siguen oponiendo a adoptar medidas enérgicas y definitivas contra el cambio climático? Es aquí donde reside  el núcleo del problema y por lo que fracasó la cumbre de Copenhague.

El clima es un arma. Un arma barata. Un arma que no precisa declaración de guerra y a la que no se oponen pacifistas y antimilitaristas. Un arma que pasa desapercibida. Un arma que destruye y que aparece en un momento crucial en la historia: cuando se ha alcanzado con creces el Pico de Hubert (punto en el que el consumo de petróleo es superior al hallazgo de nuevos pozos) y cuando la hegemonía mundial de los EEUU está en crisis por distintos factores. En esa encrucijada de la historia dos países (EEUU y China) bloquean los esfuerzos para combatir el cambio climático, sin duda, porque esperan beneficiarse con él.

Así es, en efecto, pero por dos motivos distintos. China tiene buenas razones: precisa recuperar el retraso que todavía tiene. Buena parte de los 1.500 millones de chinos viven todavía en precarias condiciones. El hecho de que el país esté en trance de convertirse en el "taller de manufacturas" del planeta no implica el que su población esté mejorando sus condiciones de vida. China sigue teniendo un déficit en infraestructuras y el lema "un país, dos sistemas" no deja de ser un alarde publicitario.

China logra atraer manufacturas porque su mano de obra vive al borde de la miseria, con salarios de subsistencia y su sistema de producción se basa en producir mucho y barato… a expensas de la calidad. Y eso se logra solamente consumiendo energía. Consumir energía supone emitir gases contaminantes. Es así de simple. Si China renuncia a su ritmo de industrialización, puede caer en tensiones interiores insuperables: menos industrialización, más paro; más paro más insatisfacción pública; más insatisfacción, más problemas sociales y revueltas populares…

En China todo es grande: hoy existen 40.000.000 de sin techo solamente en aquel país; 20.000.000 más han retornado en los dos últimos años de los polos industriales al campo del que habían llegado en la década anterior. Para colmo, China es demasiado grande como para que no aparezcan problemas, especialmente en el Oeste y Sur Oeste del país con la presencia islamista de la etnia uigur.

China, en definitiva, si quiere mantener sus aspiraciones a conquistar la hegemonía mundial en un mundo multipolar, pero liderado por ella… debe necesariamente insistir en su industrialización y consumir cantidades cada vez mayores de energía, contaminando progresivamente más.

La gran "resistencia": Suburbia.

Por lo que se refiere a los EEUU, la cuestión es igualmente compleja. Los EEUU han percibido con claridad que su poder militar ha llegado al límite. Ni en Afganistán, ni en Irak, soplan vientos favorables para la presencia norteamericana. Pequeñas bandas de insurgentes hacen, cada día, peligrar la posición de los EEUU. No hay nada que hacer: son guerras perdidas para el Imperio que se suman a los problemas interiores (Obama ha tenido que reformar la sanidad porque de lo contrario, se arriesgaba a estallidos de cólera interiores y a alcanzar estándares sanitarios propios del Tercer mundo).

Para colmo, la configuración de los EEUU desde la II Guerra Mundial hace que todo el país dependa del consumo de carburante. Cuando retornaron los soldados del conflicto en 1945, se les obsequió con casas unifamiliares construidas en amplias extensiones fuera de las grandes ciudades (los "suburbia") a las que solamente era posible acceder mediante un vehículo… y mediante el consumo de gasolina. En las décadas siguientes, todo esto se extendió y "suburbia" terminó siendo el ingrediente típico del "sistema de vida americano": chalet  en urbanización y todoterreno para llegar a él. La base de ese sistema es todavía hoy el consumo de carburante.

EEUU, para colmo, históricamente ha tenido un precio de la gasolina excepcionalmente bajo… insostenible en tiempos de escasez como los iniciados con la llegada al Pico de Hubert. Pero una civilización como la norteamericana sin petróleo barato es inconcebible. EEUU se surte hoy de petróleo llegado de Venezuela, Golfo de Guinea y Oriente Medio, a la vista de que los pozos que dieron vida a series como "Dallas" o a películas como "Gigante" ya se han secado. Las alternativas para el suministro de petróleo barato a los EEUU son tres: las arenas bituminosas de Canadá, los pozos de Alaska… y los que se cree que existen bajo los casquetes polares.

Ahora es más fácil entender por qué los EEUU no solamente no tienen ningún interés en luchar contra el cambio climático, sino que incluso estarían dispuestos favorecerlo para conseguir tener acceso a las zonas petroleras próximas al Círculo Polar Ártico.

"Resistir es vencer"

La pregunta que subyace ahora es compleja: pero, a fin de cuentas, los EEUU ¿no se verán afectados también por el cambio climático? Sí, pero el problema se percibe allí de manera diferente. El cambio climático es un arma de guerra que afecta a todos los países: gana, quien resiste más y mejor sus ataques. Y la victoria es definitiva, total. Los EEUU están en condiciones de pensar que serán ellos quienes resistan más y resistan mejor, quienes lleguen mejor preparados y en mejores condiciones al apocalipsis climático sea cual sea la forma que revista.

A diferencia de Europa que se hundirá víctima de su falta de iniciativa política y de sus ambigüedades, cuyo humanismo mezclado con progresismo en sobredosis, incapacita para adoptar soluciones de fuerza y no está en absoluto en condiciones de imponer una política de salvaguardia del clima por la fuerza, los EEUU saben dónde quieren llegar (mantener su vocación neo imperial y su hegemonía mundial).

EEUU cree que será el país en mejores condiciones para resistir a la vista de la santa alianza entre el poder político, el consorcio militar-petrolero-industrial y los medios de comunicación. ¿Cómo diablos se van a privar de éste arma gratuita y demoledora?

[Se recomienda el visionado del documental The End of Suburbia. Buscarlo en emule o bitTorrent y se la película de ficción To Burn]

© Ernesto Milá - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

RIP al escudo anti-misiles, RIP a la hegemonía de los EEUU

Infokrisis.- En un anterior artículo publicado en junio de 2007 en Infokrisis titulado El escudo antimisiles no protege, enriquece, dábamos cuenta de la iniciativa norteamericana de instalar baterías antimisiles pertenecientes al dispositivo conocido como Guerra de las Galaxias, en Europa del Este, concretamente en Chequia y Polonia. Han pasado exactamente dos años desde aquella lamentable noticia. Hoy, Barak Obama ha certificado la defunción de este proyecto.

Las baterías provistas de sensores ultra sofisticados para cuya puesta en marcha todavía no existe tecnología, jamás se instalarán en Europa del Este. Nos congratulamos de la noticia. Aquellas baterías se justificaron con la miserable excusa de que apuntaban contra los pobres mísiles iraníes, todavía en fase de ensayo, de corto alcance y sin cabeza nuclear, alejados además 4.000 kilómetros de donde se instalaban las baterías… una verdadera "amenaza" para Europa.

Ya por entonces dijimos que este proyecto era la respuesta neoconservadora a la reconstrucción del poder ruso. Dado que hoy los EEUU ya no pueden movilizar a la opinión pública europea agitando el imperialismo soviético, se hace mediante el fantasma iraní. Nadie duda que Irás aspira a ser una potencia hegemónica en Oriente Medio… y no aspira absolutamente a nada más, salvo quizás un puñado de ayatolas fanatizados por el islam y que aspiran a la "guerra santa" y a convertir al chiismo a media galaxia.

En el artículo que publicamos en la revista IdentidaD cuando Barak Obama asumió la presidencia de los EEUU, decíamos que le iba a caber el dudoso honor de certificar el declive imperial de los EEUU. No nos equivocábamos: la noticia de la defunción del "escudo antimisiles", ha cabalgado sobre los primeros rumores de que algunas voces en el Pentágono empiezan a opinar que la guerra de Afganistán es inviable, no existe ninguna posibilidad de victoria y el gobierno de Kabul, a la vista del fraude generalizado en las pasadas elecciones, no controla nada más allá del barrio en el que está instalado el palacio presidencial. Obama, por lo demás, había anunciado que en 2011 empezaría la retirada de Irak.

Colocando todas estas noticias una al lado de otra se confirma que la crisis económica ha afectado profundamente a los EEUU. La monstruosa deuda acumulada en los últimos 30 años ya no da más de sí. El Estado norteamericano, literalmente, ya no puede soportar más el gasto militar, justo en el momento en que China -noticia de la que en España no se ha hablado nada en absoluto- está acumulando fuerzas militares masivas en la frontera con India, aliado de los EEUU. Las agencias de prensa internacionales y la CNN, verdaderos altavoces de los intereses de quien gobierne en la Casa Blanca, prefieren mirar a otro lado y considerar que ese conflicto en ciernes es una cuestión "local". Será local, pero de su desenlace depende el que China Popular -régimen todavía tiránico, comunista y que practica el lavado de cerebro entre la población y en donde las libertades públicas son pura ficción- se erija definitivamente como gran potencia en condiciones de disputar en la segunda década del milenio la hegemonía mundial a los EEUU.

La decisión de Obama tiene distintas desembocaduras. En primer lugar vale la pena hablar de los países afectados: Polonia y Chequia. Se trata de los dos principales aliados de los EEUU en Europa. La incorporación de los países de la Europa del Este ha sido un mal negocio para la UE. Económicamente los están sosteniendo las economías de los países de Europa Occidental (Francia y Alemania especialmente), pero políticamente comen de la mano de los EEUU.

Es hasta cierto punto comprensible: es el último reflejo de la Guerra Fría. Las administraciones de estos países ven todavía a Rusia como la URSS que ya no es y recuerdan los años del stalinismo y de la asfixia de las libertades como una imposición soviética. El rechazo a lo que fue el comunismo les hace ver en los EEUU el paraíso de las libertades. Por eso -y por que su clase política dirigente, desde el principio estuvo vinculada a la CIA y a las multinacionales- Polonia, Chequia, Bulgaria, etc, tienen la mano tendida hacia Estrasburgo y el pensamiento en la perrera de la Casa Blanca.

Estos países eran perfectamente conscientes de que la OTAN solamente estaría en condiciones de defenderlos de una "agresión rusa" gracias al poder tecnológico-militar de los EEUU. Ahora resulta que no, que ya no tendrán el escudo antimisiles y que, Moscú podría rociarlos con su chaparrón nuclear…

Afortunadamente en Moscú soplan vientos de cooperación con la UE y estos serían mas fuertes ni Sarkozy no fuera el "amigo americano" de Obama, o si ZParo no fuera lo más parecido a la concubina del inquilino del despacho oval.

La clausura del proyecto del "escudo antimisiles" puede operar un efecto beneficioso entre los países de Europa del Este y convertirlos de nuevo en "países europeos".

Hay otros muchos frentes en los que influirá esta decisión. Irán, por ejemplo, podrá proseguir con su ambición, heredada de los tiempos del Sha, de ser una "potencia regional". La hora de Irán se iniciará cuando el último marine haya huido de Bagdad, dejando un país sumido en plena guerra civil. A Irán le bastará elegir a cualquiera de las fracciones para prestarle su apoyo y lograr que en pocos meses, la guerra civil se corone favorablemente a un régimen vinculado a Teherán. La posición de Israel se convertirá en extremadamente difícil en ese momento y no está muy claro que haya algún marine ni algún hijo de granjeros de la América Profunda que aspire a morir en defensa de Israel. Si Irán aspira a proseguir con su ambición de convertirse en potencia hegemónica, deberá demostrar la mayor beligerancia respecto a la cuestión palestina. El lobby judío en EEUU tendrá que presionar mucho para comprometer a la opinión pública americana en la defensa de Israel. Por otra parte, no olvidemos que el fundamentalismo religioso ha perdido terreno en EEUU. Ya no goza de la buena salud que tenía cuando los neocon proclamaban que el destino de EEUU estaba ligado al de Israel en tanto que uno era el "pueblo elegido de la modernidad" y el otro el "pueblo elegido de la antigüedad"

La URSS cayó por la cuádruple coincidencia de la elección de un papa polaco que alimentó las huelgas en los astilleros de Danzig e inició el desmantelamiento de la cadena de alianzas defensivas de la URSS, por el empantanamiento de la guerra en Afganistán, por que no estuvieron en condiciones de alcanzar el listón que había colocado Reagan con la primera versión de la Guerra de las Galaxias y finalmente porque las etnia rusa que había detentado hasta entonces el poder, crecía a muchas velocidad que las demás etnias periféricas.

Ahora los EEUU evidencian un problema similar: la crisis económica y la increíble deuda hace que los EEUU ya no puedan proseguir la carrera armamentista. Esta crisis evidencia la debilidad del dólar, moneda que se ha apoyado sobre todo en la "seguridad" que otorgaban los marines y el poderío militar norteamericano. Sin la hegemonía militar, el dólar es papel mojado y falta saber qué país empieza a vender masivamente sus dólares y provocar una caída de su valor en el mercado. Repetimos: esta perspectiva es inevitable.

Es curioso que EEUU haya embarrancado militarmente en el mismo enclave en que lo hizo la URSS un cuarto de siglo antes… Afganistán era para los EEUU una presa fácil. La excusa era buena (allí se encontraba Bin Laden, el infame…), los talibanes ni tenían ejército, ni aviación, así que se podía lograr una bonita victoria en pocos días que obnubilaría al americano medio. Además, en Afganistán se comprometería a los aliados de la OTAN: quien quisiera figurar sentado en la mesa, junto al líder mundial, tendría que pagar la instantánea llevando a sus muchachos a morir a Afganistán. Hoy, el Pentágono mira como salir del problema, porque de aquí a unos meses se multiplicarán las voces que exigirán la retirada y seguramente algunos países europeos optarán por el "ahí te quedas". De momento, hoy Berlusconi, ha hecho una declaración taxativa al respecto, acaso porque ha tenido que asistir al entierro de seis de sus soldados.

También los EEUU está viviendo un cambio de su sustrato étnico y de sus valores con la llegada de millones de "hispanos" que ya no comparten los ideales calvinistas, sino los de la familia y del Cristo de los pobres y los desheredados. Y esta llegada masiva coincide cuando el mito calvinista se deshace: Madoff, el admirado, el expresidente del NASDAQ, el filántropo amado por las ONGs, el judío que lloraba cada aniversario del Holocausto, no dudó en estafar a judíos, a ONGs incluso a Steven Spielberg… Si cuando se produjo el escándalo ENRON ya quedó claro que Dios no recompensaba a los justos con la fortuna, sino que los millones lo eran por su rapacidad y por sus malas artes, el caso Madoff ha rematado la muerte del ideal calvinista, esto es, del ideal americano.

Si los EEUU han logrado acumular un déficit gigantesco y durante casi dos décadas han ido asegurando su consumo interior a base de la inyección DIARIA de 1.000 de dólares en las bolsas norteamericanas, procedentes de los petrodólares, de Europa Occidental, de Japón, de China e incluso de India, esto se ha debido a su inmenso poder militar. Los EEUU han ejercido de "primo de Zumosol" o de chulo del patio de recreo: nadie es su amigo real, pero nadie se le opone sino que se disputan sus favores.

Esta situación ha terminado. El primo de Zumosol ha adquirido una grave enfermedad degenerativa: vamos a verlo como, día a día, se convierte en un debilucho que, durante unos años seguirá alardeando de su fuerza y poder, pero que ni siquiera podrá seguir el paso de las nuevas tecnologías.

Al perro flaco todo se le antojan pulgas y los EEUU van a pagar la irresponsabilidad y el afán expansionistas del que han hecho gala desde que un grupo francmasones de Boston se disfrazaron de indios y asaltaron un buque inglés arrojando al mar toda su carga de té. Esta primera provocación generó la guerra de la independencia, la última -el ataque jamás explicado a las Torres Gemelas-, paradójicamente, está evidenciando en sus consecuencias (Afganistán e Irak) el ocaso del imperio.

Hoy es un buen día para los que deseamos que desaparezca la última secuela de la Guerra Fría y de la derrota de Europa en 1945: hoy es un buen día para Europa.

© Ernesto Milà - Infokrisis - Infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.
 



Infokrisis.- Este vídeo en francés refleja una tragedia: la de los europeos instalados en Sudáfrica. Fueron los europeos quienes construyeron aquel país y los que lograron -mal que les pese a algunos- que durante décadas los negros de Sudáfrica tuvieran el mayor nivel de vida de todo el continente. Acabó el "apartheid" por presión internacional. Mandela se hizo cargo del país y éste estalló: delincuencia, violaciones como deporte nacional sudafricano, secuestros, asesinatos.. que obligaron a que muchas multinacionales huyeran del país. El paro afectó por igual a blancos y negros... pero el gobierno anti-apartheid solamente se considera obligado a ayudar a los negros. En los últimos años los barrios de chabolas poblados exclusivamente por blancos han ido creciendo hasta constituir hoy algo completamente habitual en el paisaje sudafricano del siglo XXI. Nadie les apoya, su propio gobierno, incluso, los ve como enemigos a los que hay que abatir y humillar. Ellos no recibirán ninguna ayuda de Zapatero, ese cretino que acaba de enviar 30.000 euros a los gays de Zimbawe y 35.000 más para "estimular la empatía andina"... La ayuda a estas comunidades europeas pobres residentes en Sudáfrica es una necesidad cada vez más acuciante. Hasta ahora solamente cuentan con el apoyo de otros sudafricanos de origen europeo en mejor situación económica. Pero esto es insuficiente. Desde aquí llamamos a la solidaridad hacia los blancos pobres de Sudáfrica y a que la Unión Europea se interese por el destino de esos ciudadanos cuyos antepasados habían nacido en nuestro continente.

¿Qué está pasando en Holanda? De Pyn Fortuyn a Geert Wilders

¿Qué está pasando en Holanda? De Pyn Fortuyn a Geert Wilders

Infokrisis.- Las recientes elecciones holandesas han supuesto un triunfo para dos partidos "heréticos", los exmaoistas del Partido Socialista y los antiislamistas del Partido por la Libertad. ¿Y los partidos tradicionales? A la baja, por supuesto. Da la sensación de que el sistema de partidos, nacido en Europa tras la II Guerra Mundial, se convulsiona un poco por todas partes. Vale la pena estudiar cómo se ha producido el fracaso del "modelo holandés" y como se ha constituido un formidable movimiento antiinmigración.

 

La medida de a lo que ha llegado la sociedad holandesa en la pendiente “progresista”, la da la existencia de un partido que sostiene la pederastia, tema que le hizo alcanzar fama mundial. Además de la pederastia, el partido “Caridad, Libertad y Diversión” defiende la presencia de adolescentes desde los 16 años en el cine pornográfico, así como el hecho de que puedan prostituirse a esa edad sin ser considerados víctimas de abuso, patrocinan la inclusión de programas pornográficos en horario diurno… pero las películas violentas quedarían relegadas a la franja de noche. Hay otra prevención, respecto al bestialismo, proponen sancionar a los que maltraten a los animales en este tipo de encuentros… Además, pedirán que la educación sexual empiece a impartirse en las escuelas holandesas desde los 3 años. Creemos que sobran comentarios.

HOLANDA, EL PAIS DEL “GEDOGEN”

El estilo de vida holandés se basa en el llamado “gedogen”, una especie de tolerancia pragmática, inevitable en un país de pequeñas dimensiones, comprimido entre el mar y los países vecinos. Pero la “gedogen” parece haber ido demasiado lejos, mucho más de lo tolerable. Recientemente intentó legalizarse un partido cuyo objetivo central era la legalización de la pedofilia; además, desde los años 60, este país se ha convertido en el paraíso de la droga y en la meca de todos los colgados europeos; también es el país donde el debate sobre la eutanasia y la homosexualidad ha llegado más lejos, seguido, eso sí, a corta distancia por la España de ZP. En cuanto a la prostitución está legalizada y oficializada.

La “gedogen” contrasta con el rigorismo islámico en materia de costumbres y sexualidad. Y los observadores atentos del “caso holandés” no dudábamos desde hace años que éste país iba a ser uno de los que más sufrieran la llegada masiva de inmigrantes procedentes de países islámicos. La política oficial de los sucesivos gobiernos holandeses consistía en la política del avestruz: mirar hacia otro lado o esconder la cabeza ante los problemas, y valorar con optimismo la situación: el modelo de vida holandés era para ellos tan excelso… que los islamistas, necesariamente, deberían asumirlo antes o después. Todo consistía en tratarlos con paños calientes.

Fue así como desde principios de los años 80, los gobiernos holandeses subvencionaron sistemáticamente la construcción de mezquitas, con la misma generosidad de la que puede hacer gala el gobierno de Arabia Saudí. Los imanes recibieron un salario del Estado, sin que importara mínimamente ni lo que predicaban en las mezquitas, ni las reiteradas ofensas a la constitución y a la legislación local, que algunas aves de mal agüero empezaban a detectar. Y, como era de esperar… el fenómeno se descontroló. Cuando el gobierno holandés quiso reaccionar, no tras el crimen Fortuyn, sino tras el crimen Van Gogh, ya era demasiado tarde. Como suele ocurrir, los cuervos criados terminan por arrancar los ojos del criador.

DOS ASESINATOS SELLAN EL FRACASO DE LA DEJADEZ

En Holanda existe un antes y un después del asesinato de Theo Van Gogh. Antes, el modelo holandés que se había presentado como el más comprensivo y favorable a los inmigrantes, era intocable en Europa. De hecho, a Pyn Fortuyn lo asesinó un ecologista y, por tanto, todo era un ajuste de cuentas entre “extremistas”, y poco importaba que el asesinado fuera antiinmigracionista y el asesino proinmigracionista; de lo que se trataba, simplemente, era de salvar al “modelo nacional de integración”. Pero cuando el 2 de noviembre de 2004, Theo Van Gogh resultó asesinado por una célula islamista magrebí, ya no quedaban dudas. El modelo holandés saltó por los aires en ese mismo momento.

Theo Van Gogh, sobrino bisnieto del famoso pintor del mismo apellido, de 47 años de edad fue asesinado a la luz del día y en plena calle por Mohammed Bouyeri, de 26, un holandés-marroquí, de profesión traficante y terrorista. Los partidos mayoritarios holandeses intentaron “justificar” el asesinato: Van Gogh había sido nietzscheano en su juventud, y había atacado al cristianismo; luego se preocupó por el tema del Holocausto, y algún judío se ofendió. Así pues, era un “nazi”. Al parecer, eso implica que merecía su final. En realidad, Van Gogh apenas dijo unas frases en las que manifestaba que el judaísmo no puede eternamente invocar el Holocausto para justificar sus masacres en Palestina. Lo cual parece algo razonable. La cuestión es que Van Gogh, a finales de los noventa, empezó a denunciar la intolerancia islamista en el oasis de tolerancia holandés. Su corto titulado “Sumisión”, elaborado para televisión, aludió a los malos tratos y vejaciones infligidas por islamistas a mujeres de su propia comunidad. El documental de denuncia había sido guionizado por Ayaan Hirsi Ali, una ex-refugiada somalí que se convirtió en diputada en el Parlamento holandés y fue, en la anterior legislatura, la voz más vigorosa contra los abusos sexuales, la circuncisión femenina y la degradación de la mujer en la comunidad musulmana. Lo comprendemos perfectamente.

La reacción de los musulmanes radicados en Holanda –que no de los holandeses- fue de indignación, y solicitaron la prohibición del programa. Hubo un tira y afloja, Van Gogh y Hirsi Ali replicaron que lo único que pretendían era abrir un debate en la sociedad holandesa sobre la situación de la mujer islámica. E invocaron la constitución del país como garantía de la libertad de expresión. Por el momento, en ningún artículo de esta constitución se reconoce el derecho a la ablación del clítoris, a la poligamia o al desprecio a la mujer, ni hace apartados para la comunidad islámica. El documental y sus impulsores recibieron un apoyo popular y de notables del mundo de la cultura holandés. Seguramente, por aquello de la “discriminación positiva” que rige allí donde hay un progre, la policía concedió protección y escolta a Iris Ali… pero no a Theo Van Gogh.

Su asesino, un fanático islamista marroquí con el cerebro reseco por los versículos del Corán, reivindicó el crimen, llamó a la yihad en Europa y enumeró a las próximas víctimas. No decía, sin embargo, que cobraba una subvención del gobierno holandés en tanto que desempleado profesional. Se trató de un crimen ritual islámico: primero disparó ocho tiros a la víctima y luego lo degolló con una navaja. No era un asesino psicópata solitario, era miembro de una red terrorista internacional con amistades en toda Europa occidental, formada por ciudadanos de origen marroquí.

Cuando expiró Theo Van Gogh, el modelo holandés expiró también. A las pocas horas, manifestantes holandeses exteriorizaban la ira contenida durante casi dos décadas. Protestaron delante de las mezquitas y los islamistas respondieron atacando colegios católicos e iglesias protestantes. Hoy, en Holanda, la actitud ingenua hacia el Islam se ha evaporado en apenas 24 h. Y de nada sirvieron las “justificaciones” gubernamentales. En las manifestaciones hostiles al fundamentalismo islámico también se recordó el nombre de Pym Fortuyn.

Pim Fortuyn, según una reciente encuesta sobre los diez personajes más relevantes en la historia de Holanda, ocupa la primera plaza a causa de su denuncia del islamismo, antes que Guillermo de Orange, Rembrandt von Rijn y Vincent van Gogh.

EL PACTO TÁCITO: NO A LA INMIGRACIÓN EN LA CAMPAÑA ELECTORAL…

Los grandes partidos políticos holandeses pactaron tácitamente no hablar de la inmigración mientras durara la campaña electoral. Es la habitual “conspiración del silencio” tan habitual entre los partidos vetustos surgidos en la postguerra europea. La versión oficial es que existe consenso entre los partidos mayoritarios; la realidad es que cada uno intenta arañar votos de las comunidades inmigrantes. Geert Wilters ha roto, en cualquier caso, el consenso. Y ha sido claro: "Temo que el Tsunami de la islamización llegue a Europa y a Holanda -afirma-. El Islam es una religión violenta, el Corán es un texto violento, por tanto deberíamos frenarle el paso en Holanda. No creo en un Islam moderado, porque es una religión equivocada, pero sí creo en la gente, por eso creo que deberíamos apoyar a los musulmanes moderados, que afortunadamente, son una mayoría en Holanda."
Hay que señalar un detalle importante. Desde el crimen de Theo Van Gogh, y a causa de las presiones populares, el Partido Cristiano Demócrata gubernamental endureció las medidas de asilo político. Pero de nada le ha valido a la derecha adoptar una tímida medida que, en realidad, era ambigua: por una parte se trataba de no adoptar ninguna medida que pudiera ser considerada como ofensiva por la inmigración, intentando contentar a la opinión pública muy contraria a la inmigración. En definitiva, nada. Medidas análogas a las que podría adoptar en España el PP.

Igualmente, el Partido de los Trabajadores, de oposición, también ha evitado hacer públicamente concesiones a los inmigrantes, simplemente se ha limitado a no aludir al tema, sabiendo que cualquier referencia le podía reportar pérdida de votos inmigrantes y de votos holandeses.

Pero este absentismo es inútil: los pesos pesados de la inmigración no quieren ambigüedad, quieren apoyo incondicional. Uno de estos líderes de los inmigrantes ha dicho: "Tenían miedo de perder electores, han seguido el movimiento, y por eso han aceptado en el Parlamento muchas medidas discriminatorias para los inmigrantes. Por eso nos sentimos extremadamente decepcionados. No hay posiciones claras contra las medidas de expulsión, ni contra las medidas de seguridad o contra las medidas para limitar el reagrupamiento familiar"… La ambigüedad que han arrastrado centro-derecha y centro-izquierda en Europa desde 1945 no es la mejor compañera a la hora de afrontar las crisis reales.

LOS RESULTADOS: RETROCEDE EL CENTRO, AVANZAN LOS LATERALES

El resultado electoral ha sido decepcionante para los dos grupos mayoritarios: tanto el centro izquierda como el centro derecha, ganan… pero retroceden en votos y porcentajes. Los primeros han perdido una cuarta parte de sus diputados. Los tres partidos de la coalición de centro-derecha han perdido votos y diputados, quedando algunos como residuales con apenas tres diputados.

Pero mientras el centro se desploma, crecen los partidos hasta ahora marginales. Los exmaoistas del Partido Socialista se convierten en la tercera fuerza del país, mientras que el Partido por la Libertad de Geert Wilters ha sustituido a la Lista Fortuyn. Los Verdes, en retroceso, han perdido dos escaños a favor de una lista de defensa de los animales… ¿Será posible formar un gobierno estable con estos resultados?

Si, pero la derecha solamente podrá gobernar si cuenta con el Partido por la Libertad. En caso de prescindir de los “apestados”, corre el riesgo de caer en breve con la consiguiente desmoralización de la opinión pública, harta de soportar tres elecciones en cuatro años. Pero, incluso contando con el apoyo del PxL y sus nueve diputados, todavía les faltarían cinco más para poder gobernar con tranquilidad. Pero hay otra posibilidad que horroriza a los holandeses y que haría caer por muerte súbita a la eventual coalición. En efecto, si laboristas y democristianos llegan a un acuerdo de gobierno, los primeros exigirían… la regularización masiva de inmigrantes ilegales a los que la ministra liberal de inmigración, Rita Verdonk (VVD), decidió expulsar. Las encuestas indican que la opinión pública prefiere una coalición de derechas a una de izquierdas… a causa de las distintas actitudes ante la inmigración.

DE PYN FORTUYN A GEERT WILTERS: EL PARTIDO FLASH

El Partido por la Verdad, fundado por el diputado independiente Geert Wilters, logró cristalizar toda esta corriente hostil, no sólo al islamismo, sino, sobre todo, al modelo holandés de integración. Sus dos postulados centrales son:

1) Contra la inmigración no europea y

2) Dureza contra el fundamentalismo islámico, incluyendo deportación inmediata de cualquier fundamentalista islámico en el momento de ser localizado y la de todos aquellos que se identifiquen con la ideología de la yihad, oralmente o por escrito.

En la actualidad, el 10% de habitantes de Holanda proceden de países islámicos, de los cuales un 15% simpatizan abiertamente con el yihadismo… situación que se agrava a causa de la población judía holandesa que alcanza las 50.000 personas. La intifada palestina costó una oleada de agresiones contra los judíos holandeses, en la que la comunidad marroquí se mostró particularmente virulenta. No es raro que el escritor Leon de Winter saliera enérgicamente a defender la libertad de expresión luego de la muerte de Theo Van Gogh, a pesar de el dudoso “pro-judaísmo” de éste.

LA GENESIS DEL MONIMIENTO ANTIINMIGRACIÓN EN HOLANDA

En el 2003, Wilters abandonó las filas de los conservadores liberales del VVD debido a su discrepante punto de vista sobre la adhesión de Turquía a la Unión Europea. Wilters se negó a que Turquía pasará a ser miembro de la U.E. Después del asesinato del cineasta, Wilters fue objeto de amenazas por parte de los islamistas y debió ocultarse porque los servicios de seguridad del Estado no le garantizaban la eficacia de su protección.

Wilters, a lo largo de la campaña electoral, comparó el flujo de inmigrantes con un tsunami. Su irrupción se produjo durante el referéndum sobre la Constitución Europea, que fue rechazada por los holandeses. Wilters fue uno de los más activos detractores del texto constitucional a causa de su ambigüedad sobre Turquía. Wilters recorrió todo el país en autobús con su propia campaña en favor del NO.

Antes de las elecciones, las encuestas le otorgaban 4 escaños… obtuvo, finalmente, más del doble. Además de la repatriación de inmigrantes y del cierre de fronteras, otros dos temas le han reportado el favor del electorado: la disminución del número de funcionarios y la aplicación de condenas más severas contra delincuentes.
¿Y la Lista Fortuyn? Tras la victoria de 2002, en la que la Lista obtuvo 27 escaños 10 días después del asesinato de su líder, este partido entró a formar parte de la coalición gubernamental y, precisamente, fue el motivo de que apenas 87 días después el gobierno cayera. En efecto, el liderazgo de Fortuyn era demasiado sólido como para que sus sucesores pudieran reemplazarlo. La Lista cayó en polémicas internas y finalmente perdió a sus elementos más activos cuando Olaf Stuger abordó la dirección. En estas elecciones, la lista no ha obtenido escaños, y ha quedado reducida a un grupo extraparlamentario que compite con otras tres formaciones más antiinmigración y con el Partido por la Libertad. En el fondo, todos ellos hijos de la misma matriz, la Lista Fortuyn.

El Partido para Holanda (Partij voor Nerderland), de Hilbrand Nawijn, un antiguo dirigente de la Lista Fortuyn que ocupó el cargo de ministro de Asuntos de Extranjería e Integración, no ha obtenido escaños. Nawijin está vinculado al Vlaams Belang de Philip de Winter. Su programa incluye el restablecimiento de la pena de muerte, el aumento de las penas para delitos sexuales y violentos.

El cuarto partido antiinmigración, que tampoco ha obtenido votos, es Una Holanda (EénNL), constituido por Marco Pastors, quien fuera concejal del partido Leefbaar Rotterdam ( Rótterdam Habitable) cuando en 2002, bajo dirección de Fortuyn, logró una gran victoria electoral. Este partido defiende la “preferencia nacional” y se ha aproximado a obtener un escaño.

ALGUNAS CONCLUSIONES

En general todos estos partidos tienen cuatro puntos en común: inmigración, integración, seguridad y Europa. Sus políticas no son diferentes y tan sólo se caracterizan por incluir algunos elementos secundarios y propios en sus programas.

La atomización del movimiento antiinmigracionista holandés se debe, especialmente, a la brusca desaparición de Fortuyn y al brutal aumento de sus votos en 2002-3. Al faltar el líder, cada uno de los dirigentes creyó que su opción era la más segura… hasta que Geert Wilters ha mostrado su capacidad para igualar y superar los resultados de la Lista Fortuyn en las anteriores elecciones.

Esta situación demuestra muchas cosas:

- Los riesgos de fragmentación de toda opción antiinmigración y de todo partido-flash

- El hecho de que estos cuatro partidos han alcanzado cierta relevancia en función del tema central, pero sobre todo de la relevancia en sí misma de sus dirigentes, que antes han sido diputados e incluso ministros.

- La fragmentación ha hecho imposible volver a llegar a los 27 diputados obtenidos en las elecciones de 2002.

- El tema de la inmigración ha condicionado el debate político en las elecciones holandesas (26.000 ilegales tienen orden de expulsión y los socialistas pretenden amnistiarlos).

- El Partido por la Libertad es la Lista Fortuyn reconvertida en una opción más estable, el electorado ha percibido esa estabilidad y le ha recompensado con su voto.

- La tendencia previsible después de esta consulta y, especialmente tras la formación del nuevo gobierno, es a una reagrupación del movimiento antiinmigracionista en una sola formación.

(c) Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es

Evo Morales: tras Toledo, tras Lula, un aimara

Evo Morales: tras Toledo, tras Lula, un aimara

Infokrisis.- La que se avecina en Bolivia. La victoria de Evo Morales ha supuesto una novedad al tratarse del primer presidente aimara. Dentro de poco la novedad se habrá transformado en convulsión y la convulsión pasará a ser una crisis generalizada. Uno de los países más ricos –y, paradójicamente, más empobrecidos de América- se encontraba al borde del barranco, con Evo Morales, ha dado el paso al frente.
 
Esa izquierda que avanza en ibero América...
 
Evo Morales es el último producto de la izquierda iberoamericana. Morales viene tras Julio Toledo, presidente del Perú, Lula presidente de Brasil, Chávez presidente de Venezuela y, el incombustible Castro, presidente de Cuba... Si esta es la izquierda iberoamericana, casi mejor compadecer a Ibero América.
 
La izquierda iberoamericana no es, propiamente, marxista. El marxismo, en tanto que teoría económica, interpretación de la historia, método de análisis y doctrina del Estado, es excesivamente compleja para poder ser entendido por los nuevos dirigentes que, antes bien, pertenecen a la “izquierda populista”. Con matices, claro está. El adaptacionismo neocapitalista de Lula no es lo mismo que el rigorismo comunista de Castro, ni los soflamas de Chávez tienen mucho que ver con la rapacidad de Toledo capaz de redimir al “chinito Fujimori”.
 
Esa izquierda se reconoce en un solo tema: el antiamericanismo... No es que la doctrina Monroe o la doctrina del “destino manifiesto” sean de nuestro gusto, es que los EEUU son culpables de lo que son culpables (de ser una potencia comercial, que intenta exportar un “cultura” deleznable y con un discurso político-estratégico de parvulario), pero los gobernantes iberoamericanos que hemos mencionado, son culpables de corrupción, de mala gestión, de demagogia y de falta de realismo y constancia en la aplicación de modelos políticos. Y, ¿qué decir de los ciudadanos?
 
Argentina, después de 25 años de gobiernos demócratas, tiene lo que ha elegido... y lo que le ha llevado a la ruina más absoluta. No digamos Bolivia, Perú, Brasil o Venezuela. Por regla general, lo que ha ido ocurriendo en estos 25 años, sin golpes de Estado ni grandes convulsiones, ha sido que se han ido agotando alternativas políticas. Por Bolivia han desfilado todas las opciones posibles. Tras la entrega del poder por los militares en septiembre de 1983, la izquierda del MIR se hizo cargo del poder y esquilmó al país, nunca como en ese período el narcotráfico tuvo un peso tan decisivo y nunca como entonces un gobierno boliviano estuvo tan vendido a los EEUU, como el que encabezó Paz Zamora. Liquidado el MIR, le tocó el turno a, banzerismo de la ADN, luego al MNR, más tarde a las fórmulas de concentración de centro-izquierda y centro-derecha, hasta llegar al Movimiento al Socialismo de Evo Morales. Bolivia –y Perú, Venezuela, Brasil- han sido cementerios de ideas políticas, de siglas y de dirigentes.
 
Habitualmente, las políticas iberoamericanas van dando bandazos: unas veces a la izquierda (como ahora), otras veces a la derecha (como antes), unas veces hacia el liberalismo salvaje y otras hacia el estatismo más acrisolado. Nada logra estabilizarse por que, siempre, la culpa es de EEUU... Y, efectivamente, EEUU tiene una parte de culpa; la Doctrina Monroe no se estableció en vano sino para controlar América por parte del Norte. Pero harían bien todos estos países en mirarse a sí mismos, para ver que ellos son también y sobre todo culpables.
 
Los factores étnico-demográficos en Ibero América
 
Cuando “el chinito Fujimori” llevó al poder en Perú sorprendió que en un país de mayoría india, buen número de mestizos, clase dirigente blanca, fuera el miembro de una etnia extremadamente minoritaria, quien venció en 1988, especialmente contra el prestigioso Vargas Llosa. Pero, mientras Vargas Llosa realizó un discurso moderado, sofisticado y ultraliberal, Fujimori descendió al terreno de la demagogia y prometió acabar con Sendero Luminoso. Venció, claro está. Si hubiera sido el diablo en persona, habría vencido también prometiendo liquidar a Sendero Luminoso. Además cumplió lo prometido: no solo el senderismo, sino el Tupac Amaru, fue también arrojado al cementerio de las intentonas guerrilleras frutadas. Y, acto seguido, Fujimori realizó una política ultraliberal vendiendo en corto espacio de tiempo, edificios de ministerios, puertos y demás bienes del Estado. En un primer momento, el éxito acompañó esta política: el dinero de las ventas llegaba a las arcas del Estado, así que la situación parecía que mejoraba. El problema es cuando se terminó el patrimonio a liberalizar. Entonces resultó que todo había sido una inmensa estafa. Y llegó Toledo, un cholito (mestizo). Era el primer mestizo que gobernaba. El problema es que Toledo ni siquiera se tomaba la molestia de disimular el peor rasgo de la cultura mestiza iberoamericana: su odio hacia lo que es europeo.
 
Cuando Lula subió al poder en Brasil, lo hizo apoyado por las clases más desfavorecidas: negros y mestizos, que eran, a la vez, las peor preparadas. Lula había decretado el fin de la pobreza y el inicio de la época del consumo y de la propiedad. Cada favelista recibió el “título de propiedad” de su vivienda... Se trataba de un gesto. Era evidente que ese título no valía absolutamente nada, pero era un gesto  más valía eso que nada. Si tenemos en cuenta que hay favelas con seis millones de personas, entenderemos que la pobreza endémica es un mal profundamente arraigado en Brasil y que, en lugar de salir de la pobreza, el negro y el mestizo brasileño piensan solamente en ocho cosas: los carnavales, la samba, el folleteo, la liga nacional de fútbol, las ligas estatales de fútbol, el campeonato nacional de voleyplaya, los campeonatos estatales de voleyplaya y la actuación de los jugadores brasileños en los equipos extranjeros. Quien conozca Brasil sabe que no mentimos ni siquiera exageramos. El Estado, por su mismo, puede abordar estrategias, pero en países como Brasil, cualquier estrategia, se estrella contra la realidad étnica del país: el factor étnico demográfico es decisivo y, a pesar de que es políticamente incorrecto mencionarlo, se tiene en cuenta en las decisiones de alta estrategia internacional y de alta estrategia económica. Hay grupos étnicos que no están adaptados a los estándares de productividad y trabajo propios de los países occidentales. Un antropólogo recordaba que el verdadero drama africano fue la bondad del clima y la abundancia de cultivos espontáneos que hacía inútil desarrollar técnicas de regadíos o cultivo; cuando el clima africano cambio y se inició el proceso de desestimación en amplias franjas del continente, empezaron las hambrunas. Y así como otras etnias supieron adaptarse, la mayoría de tribus africanas no supieron o pudieron hacerlo.
 
Evo Morales es quechua. Conozco bien a los quechuas e, incluso, en algún momento, era capaz de articular algunas frases en su lengua indígena. El indio quechua es lento en su mecanismo mental, carece –dato importante- de visión proyectiva y de capacidad de planificación en su vida propia. Concibe la unidad familiar, concibe a la tribu, concibe la aldea o el barrio, pero le es imposible concebir algo que sea superior a lo que puede ver en su proximidad. Por algún motivo, a los indígenas norteamericanos, el alcohol les causa estragos, mal endémico en las zonas andinas. Su productividad, salvo excepciones, se limita a lo estrictamente necesario para lograr la supervivencia.
 
En Ibero América, la estratificación étnica está directamente relacionada con la estatificación económica y las clases sociales. Es frecuente, por ejemplo, que en las FFAA, la clase de tropa sea india, la suboficialidad mestiza y la oficialidad, blanca. En Bolivia, la clase favorecida es blanca, los mestizos ocupan un escalón intermedio (pequeño comercio, vendedores ambulantes, transportistas), mientras que el indio realiza trabajos agrícolas y suele ser pequeño propietario agrícola o minero.
 
El drama de países como Bolivia radica en que la población india es, a la vez, la más numerosa y la que está más carente de educación media y superior. En otras palabras, países como Bolivia sufren una contradicción insalvable: después de haber pasado por todas las opciones políticas, solamente quedaba una, la que disponía del electorado más numeroso, la opción indigenista, pero esta es la más inadecuada para ejercer el poder político.   
 
Esta misma correlación de fuerzas étnicas, económicas y culturales, es la que mantiene a Chávez en la presidencia de Venezuela. Chávez, apoya su política en la mayoría indio-mestiza de Venezuela, a pesar de que, como Castro, la inmensa mayoría de sus cuadros dirigentes son, étnicamente, europeos. Y otro tanto pasa en el Brasil de Lula, en el que negros y mulatos son mayoría, pero donde la clase política dirigente sigue siendo mayoritariamente.
 
En unas elecciones democráticas, la mayoría siempre vence: pero la mayoría en estos países es india o mestiza y el drama estriba en que ni indios ni mestizos, ni mulatos, están en condiciones culturales ni técnicas de gobernar sus respectivos países.
 
Evo Morales o el quechua que llegó de El Alto
 
En los últimos veinticinco años, no puede achacársele a los militares bolivianos el ser responsables de lo que ha ocurrido en su país. Digámoslo claro: no es que en Bolivia no hayan habido condiciones para que se produjeran nuevos y reiterados golpes de Estado; y no solo en Bolivia, sino en toda Ibero América; solo que a la vista de los precedentes y de la situación económica de todos estos países, todas las FFAA iberoamericanas han sido conscientes de que era imposible sacar a sus países de la miseria y que ocupar el poder sería suicida y acarrearía el aislamiento internacional. Por eso, por primera vez en su historia, en 25 años, Ibero América se ha visto libre de pronunciamientos militares y, por eso mismo, ha visto sucederse, una tras otra, a distintas opciones políticas que cada vez tendían a empantanar más la situación. Así hasta llegar al agotamiento de opciones y a que las mayorías indias, mestizas y mulatas impusieran, por la ley del número, a sus propios candidatos. Uno de ellos, Evo Morales.
 
Pero Evo Morales, es uno de esos líderes que emergen en situaciones concretas y gracias a episodios en los que se encuentran implicados casi, por casualidad. Pero Evo Morales no es una excepción en Bolivia: hay muchos Evos Morales solamente en su población natal, El Alto, todos de la misma estatura y complexión, todos con el mismo pelo negro azabache, todos con la misma edad, todos, absolutamente todos, con unas nociones políticas primitivas y una capacidad exasperante para la demagogia y la culpabilización de EEUU y de la UE, todos disponiendo de una fórmula magistral, sencilla, para resolverlo todo: “la estatización del petróleo y el gas”... Evo Morales, lejos de tener en ellos a aliados, va a tener a competidores celosos de su protagonismo. Es significativo que, nada más conocerse los resultados electorales, accedieran a darle “100 días de gracia” para resolver los problemas del país... problemas que, probablemente no se resolvieran en medio siglo.
 
Pero hay algo que diferencia a Evo Morales de otros indios como él: detrás de Morales ha estado PRISA haciéndole la campaña electoral, modelando su imagen y prestigiándolo más allá de sus cualidades personales, de su liderazgo real y del paso político de su partido, formado por apenas unas decenas de indios y unos pocos estudiantes. No es raro que, cuando ha visitado España (bien es cierto que en tercer lugar, tras Rusia y Francia), ZP le haya concedido la condonación de la deuda a cambio de programas de ayuda... esto es, a la compra de libros de texto editados por PRISA. Por que, vamos a ser claros: PRISA tiene títeres que apenas son otra cosa que arietes para obtener una situación competitiva ventajosa en varios países. El PSOE es un anexo de PRISA y ZP un funcionario de la multinacional de la comunicación; Evo Morales es la nueva chacha de PRISA en Bolivia. No es otra cosa, es nada más que eso, y nunca será algo más.
 
Es previsible que Evo Morales ocupe el poder durante poco tiempo. Y en ese poco tiempo va a decepcionar, ante todo, a sus electores: les ha prometido progreso y prosperidad a cambio de estatizar el gas y el petróleo. Cuando visitó España ya rebajó sus pretensiones en materia de estatizaciones. Pero ahora veremos lo que ocurre cuando vuelva a su país y, ante su electorado indígena, diga que no va a ser posible cumplir lo prometido.
 
¿Y después? El último día que estuve en Bolivia se producía el cambio de gobierno, los militares cedían el poder a los civiles. Cogí un taxi para desplazarme de un lado a otro de La Paz y aproveché para preguntar al taxista: “¿Y ahora? ¿qué pasará si los partidos fracasan?”. El taxista, un mestizo, con su fatalismo habitual, se limitó a decirme con una sonrisa: “Pues volverán los militares”. Pero mi taxista se equivocaba: los militares no volverán para hacerse cargo de un país ingobernable.
 
En menos de seis meses, el movimiento independentista cruceño se revitalizará. La zona Este de Bolivia, es selvática, opuesta al altiplano, el porcentaje de población europea es más elevado, el nivel de vida más alto, la productividad más alta, contra el Oeste boliviano mucho más pobre, sede del gobierno y escenario convulso de la historia del país. Desde principios del milenio, el Este boliviano ha manifestado su voluntad independentista en reiteradas ocasiones.
 
Luego están los compañeros de Evo Morales, no van a ser sus “grandes camaradas”, sino sus más severos competidores y sus críticos más extremos. Morales deberá buscar la alianza con otras fuerzas parlamentarias y, desde luego, con grupos sociales más consistentes y preparados que los que hoy le apoyan. Pero, incluso la izquierda boliviana clásica, es escéptica ante el fenómeno Evo Morales y mucho más escéptico respecto a las posibilidades y gestión de un gobierno indígena. Morales solamente va a poder contar con la izquierda boliviana clásica, a condición de cederle parcelas de poder, y, por supuesto, renunciando a su ambicioso (e irresponsable proceso de nacionalizaciones). Por que, no hay que olvidar –nosotros lo vimos directamente- que la izquierda boliviana busca cortejar a los EEUU y, come de la mano del Departamento de Estado. No son, desde luego, los mejores aliados para nacionalizar a las petroleras y gasistas.
 
Aceleración de la crisis boliviana, agotamiento de las opciones, período de la demagogia indigenista, separatismo cruceño, regreso de la agitación social, huida de empresas y capitales con el consiguiente empobrecimiento del país... dentro de poco Evo Morales será una anécdota en la historia de Bolivia. Y algún cineasta podrá filmar un documental sobre este período, que se titulará “Lo que queda de Bolivia”... una deuda condonada con libros de texto de PRISA, poco más.
 
© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es
 
 
 

Lo que enseña el huracán de Nueva Orleáns

Lo que enseña el huracán de Nueva Orleáns Redacción.- Lo que ha ocurrido en EEUU, trasciende una mera “catástrofe humanitaria” para convertirse en un espejo de lo que está ocurriendo en aquel país. Cuando hemos dicho en otros artículos de este blog que “EEUU camina hacia la guerra civil racial y social”, mostrábamos la tendencia de la sociedad americana. En Nueva Orleáns, esta tendencia ha quedado suficientemente evidenciada. [en el momento de colocar on line este artículo, a diez días del paso del huracán, la situación sigue siendo insostenible]

Nueva Orleáns: una ciudad diferente a cualquier otra

De Nueva Orleáns lo que los turistas hemos retenido ha sido el “barrio francés” y la cocina “cajou”, mezcla de los gustos culinarios franceses y africanos. En ese barrio todavía se hablaba a principios del milenio, un idioma que “sonaba a francés”, si bien más del 30% de sus términos eran anglicismos. Nueva Orleáns fue, en los años sesenta, la capital del “black power” y la sede del movimiento de los “Black Panthers”. Es curioso, que muchos de los que hemos visitado Nueva Orleáns, hayamos experimentado una sensación de “mal rollo”, desde el momento en que descendimos del avión, hay algo negativo que flota sobre la ciudad. El contacto Nueva Orleans, en el fondo, es radicalmente diferente a cualquier otra de los EEUU, produce intensas y malas vibraciones y tal era una de los rasgos que comentábamos en el viaje de regreso. Es una apreciación subjetiva e irracional, pero no por ello, menos instintiva y auténtica.

Mayoritariamente, la población de Nueva Orleáns es negra, si bien procede de grupos étnicos diferentes a los grupos afroamericanos de otros Estados. Luisiana es pobre, mucho más pobre –junto con Misisipi y Alabama, que el resto de los EEUU (entre un 14 y un 15% más pobre). Estos tres Estados aportan solamente un 3% al PIB norteamericano. Desde el punto de vista económico, no son comparables a California que, en solitario, podría ser considerada como la tercera potencia económica mundial. El Sur de los EEUU es pobre; cuando se resolvió la guerra de secesión, con la victoria del Norte, los Estados sureños fueron víctima del ostracismo, el saqueo y la venganza. Todavía se perciben huellas de aquel conflicto que se remonta a 140 años antes del huracán que ha arrasado la zona.

Pero, no nos engañemos. El Sur, y concretamente, la ciudad de Nueva Orleáns es fundamental para los EEUU: en su cinturón se encuentran, en la zona marítima, plataformas petrolíferas, el gran puerto del sur por el que entra el 20% de las importaciones de los EEUU; y en su zona industrial, se encuentran las refinerías que abastecen a un 25% del mercado de crudos norteamericano. Pues bien, todo esto ha dejado de existir. Las plataformas petrolíferas han volcado, se han hundido, o están, sencillamente, inutilizadas. Las refinerías de petróleo han sufrido daños y son incapaces de refinar, por el momento, un litro de petróleo. El puerto está bloqueado.

No puede extrañar que todo esto haya entrañado una inmediata subida del precio del petróleo y que, finalmente, el gran handicap de los EEUU (la necesidad de financiar el consumo interior mediante la inyección de euros, petrodólares, o capitales venidos de Oriente, a las bolsas norteamericanas) se haya evidenciado en toda su brutalidad.

Por que el problema no es que el impacto de la catástrofe (entre 10 y 15.000 muertos), los daños sufridos por las poblaciones (solamente el 25% será cubierto por aseguradoras), ý el descrédito en el que ha caído la administración Bush (que sólo empezó a reaccionar torpemente, cinco días después del paso del huracán), la evidencia de un problema racial y social (blancos y negros ricos, salvados antes que negros y blancos pobres), sino que el huracán tendrá efectos duraderos sobre la economía norteamericana.

Esta tragedia, no ha ocurrido ni en Botswana, ni en Guinea Ecuatorial, ni en Bucaramanga, Belice o en una perdida y subdesarrollada isla de Polinesia; la tragedia ha ocurrido en un punto estratégico de importancia esencial para el capitalismo norteamericano. Y la administración Bush no ha sabido como reaccionar. Inmediatamente se han formado bandas de saqueadores, con el rango de “unidades rebeldes”, con capacidad para tirotear helicópteros de la Guardia Nacional, rechazar sus efectivos y obligar a un despliegue similar en número al que hubo que movilizar en la guerra de Afganistán de 2001.

Pues bien, a ese país, incapaz de controlar a su población, incapaz de reaccionar con prontitud ante una catástrofe natural (¿que ocurrirá el día en que la Falla de San Andrés termine por hundirse y rectifique la costa este de los EEUU hasta hacer que el mar bañe los desiertos de Nuevo México?), que finalmente ha tenido que pedir ayuda a la OTAN, a la UE y que “estudia con atención la oferta de ayuda cubana”, es la única potencia de dimensiones mundiales. Es evidente que, cuando en otras ocasiones hemos dicho en estas mismas páginas, que los EEUU es un gigante con pies de barro, no exagerábamos. En realidad, de la cintura para abajo, aparece el barro, la inestabilidad y la imposibilidad de salir airosos de la prueba.

En 1945, el pueblo alemán llevaba tres años bajo los bombardeos de terror aliados. Bombardeados de día por los Liberators y las Fortalezas Volantes de los EEUU, y de noche por los Lancaster de la RAF, con bombas de fragmentación y de fósforo, respectivamente, la Alemania de la época resistía: fue capaz de centuplicar su producción de armamentos y lograr que la carestía no apareciera. Hasta prácticamente, principios de abril de 1945, la prensa diaria siguió apareciendo. Sin embargo, ha bastado un desastre natural, por lo demás, previsto con anticipación, para desbaratar la vida económica de los EEUU. Lo dicho ¿qué ocurrirá cuando la Falla de San Andrés termine por hundirse ante la fuerza siempre activa de las dos placas tectónicas que allí se unen?

El pueblo norteamericano es un pueblo débil y su potencia “imperial” un coloso con pies de barro. Es capaz de mostrar lo que se ha dado en llamar “la política del borracho” (mostrarse intolerante, agresivo y desafiante) ante potencias de cuarto y quinto orden (Afganistán, Irak, Corea del Norte, Siria), pero incapaz de poner en cintura a las bandas étnicas que actúan en su propio territorio. Un país así, es inviable como superpotencia mundial.

Nunca como ahora, un gobierno ha demostrado estar tan pendiente de los poderosos y despreciar tanto y de manera tan evidente a las clases más desfavorecidas. Así son los EEUU y así es el liberalismo salvaje.

Tal ha sido la gran enseñanza de esta catástrofe. Pero hay otra segunda enseñanza. Tras el Protocolo de Kyoto, la administración norteamericana, decidió unilateralmente y contra toda opinión científica, que la emisión de gases CO2, no tenía nada que ver con el calentamiento de la atmósfera y el consiguiente efecto invernadero. Utilizando la opinión de científicos amamantados por el poder federal, los EEUU se negaron a adoptar medidas contra la emisión de CO2. El resultado ha sido… precisamente, el recrudecimiento de los huracanes en la zona del Caribe. EEUU no es el único país que ha sufrido la fuerza de estos fenómenos atmosféricos. Todas las islas caribeñas y buena parte de los países del istmo de Panamá, se han visto más o menos afectados. Pero, sin duda, el huracán que ha arrasado Nueva Orleáns ha evidenciado lo peligroso de basar opiniones científicas en criterios políticos y falsear los datos sobre el cambio climático.

A partir de ahora, a los EEUU les va a ser muy difícil sostener el criterio contrario a los protocolos de Kyoto.

Queda algo más por decir. En el momento de escribir estas líneas, la tragedia humanitaria continúa. Los medicamentos se han terminado en la Zona Cero. Las bandas étnicas siguen arrasando e incendiando amplias zonas de la ciudad. Los vecinos que se han negado a evacuar la ciudad por tener la sospecha de que la integridad sus propiedades no quedaba en absoluto aseguradas, han adquirido en apenas cinco días, tres veces más armas que en el último año. Y están dispuestos a utilizarlas. Los especialistas de la UE han afirmado que la reacción del gobierno y de las entidades de ayuda humanitaria, ha sido tardía y torpe (se han llegado a enviar materiales inservibles para una catástrofe de estas características), que ha faltado iniciativa, prontitud, presteza y conciencia humanitaria para acudir en ayuda de las víctimas. El gobierno norteamericano –una vez más- no ha estado a la altura de las circunstancias. En el momento actual, no se sabe, ni remotamente, cuando va a restablecerse la normalidad en la zona. Ni siquiera, el gobierno ha estado en condiciones de retirar todos los cadáveres que flotan en las aguas. Es posible que estallen epidemias en breves días y que mueran más personas… de inanición ¡en el territorio de la primera potencia mundial!

No nos engañemos: el poder de los EEUU alcanzó su punto culminante, cuando un grupo de marines derribó –sin ninguna presencia popular- la estatua de Saddam Hussein en el recién conquistado Irak. A partir de ese momento, el poder de los EEUU se ha ido debilitando sensiblemente. Hoy, empieza a ser una sombra de aquel triunfal momento. La economía precisa capitales exteriores; militarmente, tanto en Afganistán como en Irak, el empantanamiento de la situación promete actualizar el recuerdo de Vietnam. Comercialmente, China ha optado por los aviones Airbus frente a los Boeing, la UE se constituye hoy como el principal proveedor de expertos y técnicos, para que EEUU pueda superar la crisis. ¿Es esto lo que se espera de una superpetencia? En realidad, esta situación, por sí misma, define a los EEUU como un “imperio en crisis”.

Nueva Orleáns evidencia que la guerra civil, racial y social ha comenzado en los EEUU. Torres más altas han caído: la URSS, en el punto álgido de su poder, con la marina del Almirante Gorchskov merodeando por todos los mares, con los spanetz colocando sus estandartes desde Afganistán a Cuba y desde Angola a Petrogrado, difícilmente podía suponer que apenas 36 meses después, se convertiría en un despojo. EEUU, como ayer la URSS, caerá, no tanto por la presión de enemigos extraños, sino víctima de su propio proceso de burocratización y de sus propios errores. Lo cual hay que tomarlo como lo que es: la posibilidad de un mundo multipolar cuyo advenimiento solo podrá ocurrir cuando se hunda el poder hegemónico de los EEUU. La trayectoria hacia un mundo multipolar, es impensable e incompatible con la existencia de una potencia que todavía mantenga pretensiones hegemónicas. A Hitler lo venció el invierno ruso. A los EEUU lo están venciendo los huracanes tropicales.

[temporalmente hemos eliminado los comentarios a los artículos a causa de los excesos de algunos lectores. Si alguien tiene algún comentario que realizar, puede enviarlo a nuestro email y será incorporado inmediatamente]

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Guinea Ecuatorial: las miserias del petróleo

Guinea Ecuatorial: las miserias del petróleo Redacción.- Guinea ecuatorial es uno de los países africanos más pequeños, importante que nos interesa a efectos del presente artículo por dos motivos: de un lado por ser el único país africano que habla castellano y como paradigma de lo que ha supuesto para el país el descubrimiento y la explotación de petróleo. Aquello que hubiera debido ser una fuente de riqueza se ha convertido en la madre de todas las tragedias para Guinea Ecuatorial. En este artículo pretendemos denunciar una situación insoportable para la humanidad civilizada: Guinea Ecuatorial muere. En realidad, es toda África negra la que muere.

Desde 1993 se explota el petróleo guineano. Pero la población no goza de los beneficios de esta riqueza. Todo lo contrario: el 10% de la población está afectada por el SIDA y el 60% vive muy por debajo del umbral de la pobreza. Sólo la mitad de los niños van a la escuela. Y no debería ser así. Sin embargo, las “cifras macroeconómicas” también parecen aplicarse a Guinea Ecuatorial: la economía guineana crece a una velocidad supersónica y durante la última década ha experimentado el crecimiento más meteórico del mundo: ¡un 19%! Guinea es, tras Nigeria y Angola, el tercer productor de petróleo del África Subsahariana. Entre el 2000 y el 2003, Guinea duplicó su PIB. Pero estas cifras –como todas las cifras “macroeconómicas”- son engañosas. Los beneficios del petróleo van a parar a la oligarquía gobernante.

A mediados de los años 70, los soviéticos instalaron sus “factorías pesqueras” en Guinea, dispuestas con otras bases similares a cortar la ruta del petróleo hacia Europa en cuanto se desatara el conflicto que entonces se preveía. Cuando en 1980, el presidente Macías fue derrocado mediante un golpe de Estado palaciego, capturado y fusilado, todo inducía a pensar que el desastre de los trece años de su gobierno, quedaría superado gracias al talante democrático de los nuevos gobernantes y a la ayuda de los ”cooperantes” españoles. Pero dos años después, ya estaba claro que el talante se había disipado y que la ayuda española, llegaba pero no revertía en la población. Para colmo, Francia se introdujo en la zona directamente y a través de Hassan II que llegó a facilitar su guardia personal para la custodia de Obiang, el nuevo presidente. Guinea, no solamente se alejaba de la democracia y de los derechos humanos, sino que además, la tendencia iniciada en 1969 de empobrecimiento de la población seguía a marchas forzadas.

Los intereses de EEUU en Guinea Ecuatorial

El gobierno norteamericano acaba de reabrir su embajada en Malabo, cerrada en 1995 en protesta por la política de derechos humanos del presidente Teodoro Obiang. Sin embargo, en los últimos años, la situación de las libertades civiles en esta ex colonia española en Africa no ha dejado de empeorar. El cambio de política del gobierno norteamericano hacia Guinea Ecuatorial se debe a que éste país se ha convertido en el tercer productor de petróleo del Africa subsahariana y ha cedido mayoritariamente la explotación del recurso a empresas norteamericanas. Amnistía Internacional no ha cesado de denunciar en estos años la aplicación sistemática de la tortura a los opositores, el incremento de los presos de conciencia, la ausencia de una Justicia independiente del poder político y la desembozada censura que el gobierno dispensa a la prensa opositora. El último embajador norteamericano con sede en Malabo había sido John Bennett, un diplomático que había sido acusado por las autoridades locales de ejercicio de la brujería, por lo que fue declarado persona no grata. Washington decidió entonces retirarlo del país. En la actualidad, trabajan 3000 ciudadanos norteamericanos en Guinea Ecuatorial, sobre todo en el sector petrolífero. La sede diplomática fue instalada en una suntuosa residencia alquilada a un familiar directo de Obiang.

En los años noventa la presión internacional sobre Guinea se centró en la necesidad de democratizar la nación y mejorar los derechos humanos. A esto se unió la retirada del país del Banco Mundial y la embajada norteamericana. Sin embargo, en el mismo año en el que Washington cerraba su embajada, se producían los primeros descubrimientos de petróleo en las costas de Guinea Ecuatorial. Desde entonces, las inversiones francesas y norteamericanas han estado fluyendo en el país. La mejora de la relación entre Malabo y Washington se demostró luego cuando Guinea Ecuatorial firmó un acuerdo de impunidad con el gobierno norteamericano, para evitar que ciudadanos norteamericanos sean procesados por el Tribunal Penal Internacional.

La empresa petrolera Marathon Oil fue, a partir de entonces, la más interesada en la reanudación de las relaciones bilaterales. En junio, Marathon invitó a Obiang y a algunos de sus ministros a visitar EEUU. Marathon Oil, con sede en Houston (Texas), en 1997 ocupaba el puesto 36 en una clasificación mundial de empresas petroleras, pero en 2001 aparecía en el puesto número 10. En 2001 adquirió por 993 millones de dólares los activos guineanos de la compañía CMS Energy y el 20 de junio de 2002, por otros 155 millones, los de otra pequeña empresa (Globex). En septiembre de 2002 el gobierno guineano aprobó una ampliación de las capacidades del yacimiento Alba y una segunda fase de ampliación estará disponible a finales de 2004. Hoy, Marathon Oil dispone del 63,33 % del bloque A (Alba), el 47 % del bloque D (contiguo al A), el 52,4 % de una fábrica de condensados, el 45 % de la fábrica de metanol Atlantic Methanol Production y el 52,2 % de una fábrica de gas de petróleo licuado procedente del refinado del petróleo bruto, un combustible considerado "limpio".
Actualmente tienen intereses en el país: Marathon Oil, Amerada Hess, Exxon Mobil, Chevron Texaco, Vanco Energy, Ocean Energy, Energy Africa y Petronas. Las seis primeras son norteamericanas, Energy Africa tiene su sede central en Johannesburgo y Petronas (la última en llegar) es malaya. España, a pesar de la ayuda prestada desde 1980, está fuera del mercado petrolero guineano.

Pero, lo que, en principio, debía de ser una fuente de riqueza para el país, se ha convertido en fuente de desgracias. Le Monde escribía en 2003: "Al margen del oro negro, nada tiene interés para las autoridades guineanas. La economía del cacao está casi olvidada. No se exporta ni una tonelada de café. Los trabajos en torno del sector maderero están abandonados. (...) La gestión de los ingresos procedentes del petróleo sigue tan oscura como siempre. El Banco Mundial no aprecia ninguna repercusión positiva en los indicadores sociales. La mortalidad infantil, por ejemplo, sigue siendo superior a la media del Africa Subsahariana ".

En enero de 2003 se supo que el presidente Obiang mantiene una cuenta en una sucursal de la Banca Riggs, en Washington, cuyo saldo en los últimos dos años ha oscilado entre los 300 y los 500 millones de dólares. Según la prensa norteamericana, se trataría de ingresos procedentes del petróleo depositados por las compañías internacionales que actúan en Guinea Ecuatorial, entre ellas Exxon Mobil y Amerada Hess. La administración norteamericana, ha hecho la vista gorda ante estas ilegales acumulaciones de capital. Y es que el interés de EEUU por Guinea, va más allá de lo estrictamente petrolero y se adentra en el terreno de la cooperación militar. Inicialmente, la presencia militar ha sido protagonizada por empresas privadas, en concreto por la Military Professional Ressources Incorporated (MPRI), sociedad privada norteamericana integrada por militares retirados que asesoran a la marina guineana en el manejo de guardacostas. La zona es vital para los intereses económico-militares de EEUU. El Pentágono calcula que en el 2015, los EEUU recibirán de la zona del Golfo de Guinea el 25% de sus importaciones de petróleo…

El drama africano y el petróleo

Durante el período colonial, Europa organizó económicamente África de tal forma que cada uno de los territorios se había especializado en la producción de un bien particular destinado a suplir las necesidades de materias primas de las metrópolis. Luego de la descolonización y como consecuencia de la herencia colonial, las economías de los países africanos han dependido casi exclusivamente de la producción agrícola y la explotación de ciertos minerales como el oro y los diamantes. Dentro del total del comercio mundial, la participación de África descendió del 4 al 2% durante la década de 1990, y actualmente, si se excluye a Sudáfrica, Egipto y Nigeria, esta participación es cercana al 0%. El descubrimiento de petróleo en África está sirviendo para reinsertar al continente en la economía mundial.

A partir de la crisis venezolana y de la inestabilidad en Oriente Medio y en el Cáucaso, tanto EEUU como el resto de países industrializados, se han visto obligados a diversificar al máximo las fuentes de obtención de petróleo. La producción de petróleo en el Golfo de Guinea (Nigeria, Congo, Gabón, Camerún y Guinea Ecuatorial) sobrepasa los 4,5 millones de barriles diarios y supera a la de Irán, Arabia Saudita o Venezuela. EEUU importa hoy el 15% de su petróleo de esta región. En el 2.000, la UE importaba el 22% de su petróleo de los países del Golfo de Guinea.

El petróleo ha sido una fuente de conflictos para los países de la zona desde que se descubrió en Nigeria en 1960. La escisión de Biafra en 1967, y la guerra que siguió, causando cientos de miles de muertos, tuvo como desencadenante, el petróleo. Hoy, Nigeria, es el 7º productor mundial de crudo y el 4º en exportaciones a Estados Unidos. Sin embargo, aún hoy, el contencioso es susceptible de revitalizarse en cualquier momento, a causa de la disputa territorial entre Camerún y Nigeria, a causa de las reivindicaciones del primero sobre la península de Bakasi (Biafra).

Las reservas de petróleo en la zona ascienden a más de 500 millones de barriles e incluso hay previsiones que las elevan hasta 1 billón. Después de Oriente Medio y del Cáucaso, ésta es la tercera reserva mundial de crudo. Y el azar ha querido que Guinea Ecuatorial sea uno de los países con más reservas en la zona. En breve, Guinea producirá 500.000 barriles de petróleo al día. Esto permitió que en 2002, la economía guineana, creciera el 34% en el 2002, la tasa más alta del mundo en ese período.

Este aparente despegue económico, no ha mejorado la situación de los derechos humanos en el país. Detenciones y torturas sin ningún tipo de cortapisa, juicios celebrados sin garantías procesales suficientes, restricciones de todo tipo a las libertades fundamentales de la población y una corrupción generalizada, hacen incomprensible el silencio de EEUU y de los países europeos, que ven en Guinea a un futuro proveedor de petróleo. De ahí que ningún gobierno occidental denuncie que, entre el 60 y el 80% de los ingresos del petróleo, se quedan en manos del clan guineano de gobierno y que este dinero nunca llegue a la población más necesitada del país.

Este caso no es único en Africa. Si, como se preveía hace 7 años, el petróleo podía reinsertar a Africa en la economía mundial, en la actualidad, no existe la menor duda de que, absolutamente ningún gobierno africano, tiene la intención de “compartir” el petróleo con la población ni mucho menos utilizarlo como recurso para lograr el desarrollo de sus respectivos países.

El drama guineano y el desinterés español

Cuando se inició la explotación del petróleo, el Obiang explicó que el país iba a experimentar profundas transformaciones económicas. El 12 de octubre de 1998, Obiang, que ya por entonces se embolsaba los gigantescos beneficios generados por el petróleo, explicaba: "El petróleo no llevará dinero al pueblo, pero sí ayuda a éste para que la actividad del campo tenga mayor valor económico para el productor. El dinero del petróleo nunca se repartirá a la población como erróneamente muchos creen; con ello queremos animar al pueblo para que trabaje con ahínco la agricultura para que se beneficie del dinero del petróleo, por que es el Estado el único que emplea los ingresos de este producto para potenciar la economía nacional y prestar los servicios sociales al pueblo y no para el consumo directo de la población". Era evidente que Obiang no pensaba distribuir la riqueza. Y en eso está.

Hasta el 2003, el país no tenía participación en la producción y, tras esa fecha, asciende solamente al 10% de las exportaciones. No existen impuestos a las exportaciones con lo cual el FMI calcula que sólo entre enero y mayo de 1998, el país ha perdido unos 400 millones de Euros. El gobierno no supo –o no quiso- negociar mejor los contratos con las petroleras. Mientras los demás países de la zona establecen una proporción para el Estado de más del 50% del volumen neto de petróleo, Pues bien, a pesar de lo mal que se ha negociado con las petroleras americanas, los ingresos actuales de Guinea Ecuatorial dependen casi exclusivamente de la producción de petróleo.

Guinea –ecuatorial, única excolonia española en el Africa Subsahariana, agoniza hoy, como agonizaba en 1980, cuando el gobierno español facilitó y alentó el golpe de Obiang. Miles de millones de los presupuestos nacionales españoles se han invertido en “misiones humanitarias” en Guinea Ecuatorial. Todo, no ha servido para casi nada. El gobierno Obiang que subió denunciando la corrupción y el despotismo de Macías, es hoy, como mínimo, tan corrupto y despótico como lo fue aquel. Solo que España mira a otra parte. Como en el Sahara Occidental hoy y como en Ceuta y Melilla ¿mañana?

© Ernesto Milá – infokrisis – infokrisis@yahoo.es