Blogia

INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

¿Sólo pierde Pujol?

¿Sólo pierde Pujol?

Infokrisis.- En el momento de escribir estas líneas, distintos miembros del “gang Pujol” (incluidos tres hijos y sus padres) se encuentran reclamados por distintos juzgados… Ni siquiera ellos son conscientes de lo que ha ocurrido en apenas diez días. A partir de ahora pueden optar por utilizar sus caudales para impulsar el proceso independentistas o, simplemente, irse de España. Siempre les quedará el Rosellón y la Alta Cerdaña que en un tiempo fueron catalanes, pero lo que está claro es que a partir de ahora, si deciden andar sin escolta por las calles de Cataluña corren riesgo de que, sobre nacionalistas e independentistas, les escupan a la cara. El traumatisno que ha sufrido bruscamente el nacionalismo catalán hace imposible que las cosas sigan como hasta ahora en esa autonomía. Pero la cuestión es si este escándalo tendrá repercusiones fuera de Cataluña.

La estrategia Rajoy para desactivar el proceso soberanista

Lo que se les viene encima a los Pujol reviste caracteres apocalípticos. El odio soterrado y el miedo cerval que durante treinta y tantos años habían estado contenidos a la vista de la “intocabilidad” del clan, ha saltado por los aires. Cientos de empresarios extorsionados durante décadas se unen al coro de mujeres despechadas del clan (¿Cuándo “Patty”, la ex amante de Pujol, que ya debe ser una cincuentona retirada el oficio, tardará en decidir que Tele 5 puede aportarle más alegrías que su ex amante?), a los amigos traicionados y a los colaboradores de CDC que se sienten palanganeros pobremente recompensados… Parece difícil que, aun renunciando al proceso independentista, los Pujol logren salvar su prestigio e incluso lo esencial de su patrimonio. Nadie llorará por los Pujol en los meses que vendrán.

Sin duda, los más decepcionados no son sus adversarios políticos, sino los nacionalistas catalanes y los independentistas. Por fin se reconoce que ocupar el puesto de “president de la generalitat” no implica una santificación automática. Hasta ahora, Companys, mitificado por su fusilamiento, mucho más que por sus méritos, se había convertido en un “incuestionable”; tratar de encontrarle algún defecto equivalía a suscitar el odio, el encono y la histeria de los nacionalistas. A partir de ahora, no sólo ha caído el mito Pujol, sino que se ha abierto la veda al redimensionamiento de los Companys o de los Maciá…

Un proceso soberanista que pierde fuelle

Pero lo que, visiblemente, se ha visto deshinchado en estos días, ha sido el proceso independentista: del “Espanya ens roba”, al “Pujol ens roba” no hay tanta distancia y un escándalo en primera página de los medios digitales no puede capearse así como así. El independentismo ha perdido ya dos bazas…

En la “semana del fuego” de Sans, cuando los manifestantes musulmanes y okupas de Can Víes lograron vencer, no solamente a los Mossos d’Esquadra, sino al Ayuntamiento de Barcelona, se evidenció que una Cataluña independiente que solamente contara con sus propias fuerzas de seguridad, era incapaz de garantizar el orden público. Fue el primer toque de atención al proceso independentista: “si queréis andar solos, los musulmanes y los radicales de izquierda, se os comen”. Los incidentes de Can Vies y la derrota de las instituciones catalanas para resolver se hicieron patentes, constituyeron el primer gran obstáculo que encontró el proceso independentista en su tramo final.

Pero el segundo escándalo –el escándalo de los Pujol– se ha convertido en demoledor. Quienes predicaban “ética” eran no sólo tan corruptos como los altos cargos del gobierno andaluz y de la UGT implicados en el escándalo de los EREs y de los cursos para parados, sino que además sacaban todos sus caudales fuera de España (y, por tanto, de Cataluña) para invertirlos en cualquier paraíso fiscal. No es por casualidad que las investigaciones policiales se hayan centrado en Andorra y Suiza… cuando el grueso de los caudales “blanqueados” está ya en el Caribe. Nunca, como se sabe, hay que acorralar completamente a las ratas o estas se defenderán de manera excepcionalmente violentas… dejarles vías de salida para conservar parte de las exacciones realizadas estas décadas, es una táctica habitual en estos casos; es una forma de decir al implicado: “si sigues en tus posiciones soberanistas, perderás aún más”.

La cuestión es si Cataluña y, especialmente, el nacionalismo va a poder soportar por mucho tiempo la verdad que tiene ante la vista: ha estado gobernada durante más de treinta años por simples salteadores de caminos. Los argumentos históricos utilizados por nos regionalistas moderados (a lo Cambó, para el que Cataluña era “la parte seria del Estado” y, por tanto, podía reivindicar gobernar a España) o por los nacionalistas radicales (“Andalucía es una merienda de negros, tierra de vagos y corruptos, por tanto hay que separarse de todo esto”), han saltado por los aires. Sin duda, Cataluña y Andalucía son las zonas del Estado más parecidas en estos momentos: con idénticas tasas de paro juvenil, con idénticas tasas de inmigración masiva, con idénticas tasas de corrupción, con una administración autonómica excesivamente pesada, con tres décadas de gobiernos inmovibles, corruptos y corruptores.

Así pues, Rajoy puede darse por satisfecho. Controla los “tempos”: el escándalo saltó dos días antes de su encuentro con Artur Mas. Cuando llegó a Madrid, el presidente catalán, estaba completamente descolocado. Nunca pensó que el PP se decidiría a lanzar el argumento de las corruptelas. Pensaba en una simple negociación: “yo te doy tanto y tú me aparcas lo del referendo”, y se encontró con que Rajoy le había segado la hierba bajo los pies. Es incluso posible que el próximo en caer sea Artur Mas, porque desvelar el caso Pujol implica que también quedarán en evidencia los tres años de gestión de Mas, y los siete años de tripartito en los que ERC no saldrá precisamente bien librada. Esto, en realidad, sólo ha hecho que empezar. Y Mas lo sabe perfectamente. De ahora hasta el 9 de Noviembre, las noticias sobre la corrupción en Cataluña van a restar protagonismo a un referéndum que cada día que pasa pierde fuelle.

Desactivar el soberanismo a través de la corrupción ¿es la vía más adecuada?

¿Todos son ventajas para Rajoy? En absoluto. Es significativo que el presidente del gobierno haya tenido que recurrir a un espinoso tema como éste para cortar el proceso independentista. Porque, a fin de cuentas, Rajoy está echando piedras, no sobre su propio tejado sino sobre los techos de los cuatro “chalets” en los que viven los grandes beneficiarios del régimen de 1978. En efecto, destruir a CiU equivale a destruir los equilibrios de fuerzas que han estado vigentes en España durante 36 años.

Lo que Rajoy no recuerda es que el destino de las fueras políticas que crearon el régimen de 1978 es solidario: o sobreviven todos o se desintegran todos. Esto es, al menos, lo que ha ocurrido en las casi cuatro décadas que este régimen ha logrado sobrevivir: el centro–derecha ha sobrevivido mucho más por su oposición al centro–izquierda que por sus méritos propios, mientras, los nacionalistas catalanes y vascos han podido mantener una situación cómoda en sus autonomías simplemente porque ni PP ni PSOE se atrevían a poner coto a sus exigencias a sabiendas de que antes o después tendrían que recurrir a ellos para poder gobernar. Si cae uno, el sistema se desequilibra, el “bipartidismo imperfecto” se evapora y se produce una caída en cadena de todas las partes.

Los datos que han ido apareciendo estos últimos días son significativos: el PSOE no logra salir de su crisis, las encuestas le son cada vez más desfavorables, mientras que Podemos le está visiblemente arrebatando el protagonismo en la izquierda, superando ampliamente a los profesionales de la “memoria histórica” de IU y a otros grupos menores (Equo) completamente desbaratados. Los nacionalistas de CiU, por su parte, ya han perdido la hegemonía en Cataluña y están por detrás de ERC. En el País Vasco, el PNV se preparara para una situación similar ante los radicales abertzales. El ciudadano, bruscamente, parece haber entendido que hay más opciones que las que han formado parte durante tanto tiempo de la “banda de los cuatro”. El PP empezará a entender las dimensiones de la crisis de las fuerzas políticas que dieron lugar al régimen de 1978, en las próximas elecciones locales y autonómicas para las que apenas faltan diez meses. Perderá la mayoría absoluta en varias autonomías y a partir de ahí le será imposible encontrar socios para apuntalar gobiernos en minoría.

Un ciclo termina y otro pugna por comenzar. Pujol forma parte del “viejo orden” y su caída no será en solitario. El desplome de su prestigio y el fin de la impunidad para su gang son solamente una parte de la crisis del sistema político nacido en 1978. Pero a esta crisis se le avecina algo todavía peor: así como en 1976, tras la muerte de Franco, existían fuerzas políticas, económicas y mediáticas coherentes, que pugnaban por crear un marco político nuevo, nada de todo esto existe en la actualidad. Podemos sirve como –el Movimento Cinque Stelle en Italia– refugio del voto de protesta, pero no para construir un gobierno coherente y, por lo demás, durante un tiempo tendrá que gobernar en algunas autonomías junto a restos en putrefacción del PSOE, de IU y de grupos nacionalistas de izquierdas.

Por otra parte, la distribución de las fuerzas económicas y mediáticas es complemente diferente  a la de 1978: el carácter del capitalismo actual no se parece en nada al de hace treinta y seis años, vivimos en la época de la mundialización, el “capitalismo nacional” carece ya de fuerza. En cuanto a los grupos mediáticos, bastante tienen con preocuparse por sobrevivir en un sector en completa mutación. Por no haber, ni siquiera hay “poderes fácticos” (fuerzas armadas, magistratura, fuerzas de orden, funcionariado) que puedan aportar algo de sentido común en momentos extremos, ni se ve de qué grupos sociales podría partir una regeneración del sistema político español: desde los tiempos de Felipe González, la sociedad civil española está literalmente machada y en estado gaseoso. Las clases medias carecen de identidad y están a la defensiva ante el martillo de Hacienda que lleva décadas apuntando contra ellas.

Entonces ¿qué tenemos ante la vista? Inestabilidad, sólo inestabilidad y nada más que inestabilidad. Coaliciones que nunca terminarán la legislatura porque las tensiones entre sus miembros son, de partida, insuperables, opciones políticas en principio ilusionantes que pronto evidencian su impreparación para gobernar, incapacidad para resolver los grandes problemas del país (vertebración del Estado, abandonar el papel periférico al que la UE nos ha confinado, regeneración del Estado, poder fuerte, perjuicios generados por una economía globalizada, inmigración masiva y emigración no menos masiva de jóvenes al extranjero, quiebra del sistema educativo, ausencia completa de valores, agresividad creciente en las sociedades, etc, etc)...

El hundimiento del gang Pujol no ha sido para Rajoy más que una táctica para desmovilizar el proceso soberanista (bonita manera de defender la unidad de la Patria, denunciando como delincuente a alguien que debería haber estado en prisión desde el Caso Banca Catalana…). Pero, globalmente, él mismo Rajoy ha salido derrotado: con CiU podía negociar unos euracos de más o de menos y un lustro o dos más de impunidad, con ERC, en cambio, cualquier negociación es pérdida de tiempo. Una vez más, lejos de resolverse un problema, lo que se ha prolongado es su vigencia. 

 

 

 

 

 

 

Rumanos y... roms

Rumanos y... roms

Infokrisis.-Soy un rumano en Madrid… puntualizando. La protesta de amplios sectores de la sociedd española ante la inmigración masiva no puede confundirse con el ejercicio de la xenofobia y el racismo de más bajo nivel. Todo esto viene a cuento del videoclip lanzado por Ignacio Allende, alias "Torbe", titulado Soy un rumano en Madrid. El vídeo colocado el 19 de julio lleva 250.000 visitas en youTube en el momento de escribir estas líneas. En general, el vídeo no dice nada que no hayamos pensado en alguna ocasión... así que el aterriaje de "Torbe" es perfecto... pero se ha equivocado de aeropuerto. No es el contingente de "rumanos" el que crea malestar y problemas entre la sociedad española, sino el de "roms" (etnia de origen gitano procedente de Rumania)...

De momento, la Federación de Asociaciones Rumanas en Europa –FADERE– presentó denuncia contra Ignacio Allende por su videoclip Soy un rumano en Madrid, en función de su carácter “discriminatorio y xenófobo”. En efecto, en la letra de la canción se alude a “los rumanos” como “ladrones, carteristas y prostitutas”. El propio Allende, imitando el acento rumano, explica en la canción que sus hermanas limpian coches o que sus sobrinos roban móviles. En cuanto al estribillo no es menos significativo: "Soy un rumano en Madrid. Yo te robo la cartera, te sustraigo todo el cobre, no te enfades, solo quiero divertir". ¿Quién es Torbe”? ¿Cómo puede calificarse la temática del videoclip? Tales son las dos cuestiones a dirimir antes de poder pronunciarnos sobre el tema.

Ignacio «Natxo» Allende Fernández (a) Torbe, 

Nacido en Portugalete (residente en Guexo y en Bilbao, dicen), Torbe es uno de esos tipos exuberantes empeñados en llamar constantemente la atención: editor y dibujante de cómics, actor, director y productor porno, escritor, cantante, locutor, showman televisivo… Utilizó en los inicios de su carrera (nació en el 69) el alias de Natxo Torbellino,  apodo que tenía en el grupo musical Miles de Albañiles. De “Torbellino” se quedó con “Torbe”, que le va como anillo al dedo. Se le conoce como “Rey del Porno Freak” y alardea de haber estado con 2000 mujeres (la proximidad a Bilbao, le marca). Era lo que se podía esperarse de un alumno del Opus Dei rebotado con la “obra”.

Nos equivocaríamos si pensáramos que se trata de uno de esos “artistas provocadores” carentes de estilo y sensibilidad y con un historial profesional igual a cero. Como dibujante obtuvo el premio al “mejor fanzine de 1995” por el prestigioso Salón del Cómic de Barcelona. Trabajó en Onda Cero de Bilbao como humorista. Y en cuanto a su vertiente musical ha llegado a la final del Imaginarock de la Cadena 100 en 1998 y ha participado en decenas de conciertos. Fue de los primeros españoles que se lanzaron –en el lejano 1996– por la senda de Internet. Su web putalocura.com tiene hoy 300.000 visitas diarias.

Ha colaborado en distintos programas de TV en cadenas nacionales y en la ETB. Aparece en un cameo en Torrent 2: Misión en Marbella, en Torrente 3: El Protector y en Isi&Disi, alto voltaje. Obviamente, amigo y colaborador de Santiago Segura, se orientó finalmente hacia el cine porno, participando como actor en 20 películas, montando su propia productora «Perroflauta Producciones SL». También en este terreno ha cosechado éxitos notables, estando nominado como mejor actor de reparto en los Premios AVN de Las Vegas, los llamados “Oscars del porno”. Cuando en 2013 decide componer de nuevo canciones estaba lejos de suponer que la diáspora rumana iba a ponerlo en su punto de mira.

Los escándalos le acompañan. En la red hay rastros innumerables de los líos en los que se ha metido por los motivos más inverosímiles (contra el Metro de Bilbao cuyo dominio usurpó), contra el Ayuntamiento de Torrelavega que lo persiguió por llamar feas a las mujeres de esa localidad, por filmar a una menor sin saberlo, por desviar llamadas de un concurso de TV a un número propio… y, finalmente, por su canción Soy un rumano en Madrid…

Los títulos de algunas de sus películas porno son emblemática: Pito de Oro, Torbe y sus Cerdillas, Guarreridas, Pilladas, Pibonazo, Padre Damián, Spanish Glory Hole e igualmente recordadas son sus “versiones libres porno” de Verano Azul (Verano Afull), Torrente (Torrente X. Operación Vinagra, Torrente X 2. Misión en Torrelavega y una adaptación porno de las cintas de Pajares y Esteso (Pajotes y Espeso). Apenas unas semanas antes de Soy un rumano en Madrid lanzó su canción Hay que meterla como sea.

Torbe resultará un personaje desaprensivo para algunos (seguramente para sus antiguos profesores del Opus) o para aquellos otros que piden un poco de cultura clásica y algo más de mesura en la expresión de la propia sexualidad. En Torbe, desde luego, la moderación es una cualidad que no le adorna. Se trata de un tipo dionisíaco en el sentido más desmadrado de la palabra, pero al menos tiene la virtud de no tener duplicidades en cuanto a sus gustos. No irá al Valle de los Caídos a filmar una película porno y al día siguiente plantará un puesto en la puerta vendiendo libros glosando a la Falange.

Sin embargo, en Soy un rumano en Madrid ha cometido un patinazo notable.

Rumania, sagrada tierra de Europa

La antigua Dacia romana, es algo más que el país del que procede algo más de un millón de inmigrantes residentes en España. Y, por supuesto, es mucho más que el país que exporta carteristas, prostitutas y ladrones de cobre. Es el país que ha dado a la cultura y a la historia de Europa algunos de sus mejores momentos.

El mismo nombre del país, indica cierta proximidad con las naciones de origen latino: el término “Rumania” indicaría, inicialmente, aquel conjunto de territorios en los que se hablaba alguna lengua románica, esto es, derivada del latín. Luego, ese nombre pasó a definir a los territorios colonizados por el Imperio Romano en la antigua Dacia. Fue un emperador romano de origen español, el gran Trajano, nacido en las inmediaciones de la actual Sevilla, quien la incorporó al Imperio. Los germanos y los godos ocuparon el país. El imperio bizantino influyó también en la zona, y también los húngaros en el siglo XI. Valaquia y Moldavia pagaron tributos al Imperio Otomano pero siempre se mantuvieron fieles a su fe ortodoxa, aunque existen también fuertes comunidades católicas y protestantes. En cierto sentido, Rumania es una síntesis de Europa.

El número de personalidades que ha dado Rumania en el siglo XX al mundo de la cultura, de las artes y de la política, es extraordinario y exime a aquel país de la sospecha de cualquier sentimiento antieuropeo. Los que sentimos un particular interés por la historia de las religiones sabemos que la mejor aportación a esta temática en el siglo XX fue la de Mircea Eliade; quienes nos sentimos atraídos por los estudios sobre la Tradición y el pasado ancestral, tenemos en el círculo nacido en torno a Eliade y a Michel Vâlsan, a algunos de sus mejores exponentes, junto a los nombres señeros de Evola o Guénon. Quienes amamos el teatro sin duda tendremos a Eugene Ionesco como el autor teatral más revolucionario de la postguerra europea (¿cómo olvidar El rinoceronte o La cantante calva?), sin olvidar a Emil Cioran uno de los mejores filósofos del siglo, a Tristan Tzara, gran impulsor de las vanguardias artísticas, dadaísmo y surrealismo, en el primer tercio del siglo XX, o a los escritores María y Eugen Lovinescu, cuyas carreras se desarrollaron especialmente en Francia, a Ioan Culianu, el gran historiador especialmente del misticismo europeo, en la senda de Eliade, sin olvidar naturalmente, a Corneliu Codranu el fundador de la Guardia de Hierro, raro equilibrio entre el moralismo y la acción política, entre el radicalismo y la espiritualidad.

Rumania no es un país al que se pueda despreciar, ni el rumano es comparable con su compatriota forzoso, el “gitano rumano”.

“Rumano” no es igual a “rom”

El 95% de la población rumana es étnicamente europea. Existe un 6% de población húngara, aparte de una exigua minoría turca que no llega al 0’1% y… una minoría “gitana” cifrada en un 2,5%. Así pues, en un país de 22.000.000 de habitantes hay en torno a 550.000 “gitanos”. Se trata de gitanos con unos usos y costumbres completamente diferentes a los españoles y que, en general, se llevan mal o muy mal con ellos.  Algunas fuentes opinan que el número de gitanos está falseado y que llega hasta 1.500.000 de los que en torno a la mitad residen fuera del país.

Imposible saber el número de gitanos rumanos que se encuentran en estos momentos en España. No deben ser menos de 100 a 125.000. A pesar de que fue en 2002 cuando quedó abolida la exigencia de un visado para ciudadanos rumanos que desearan entrar en España, la llegada de gitanos rumanos de manera ilegal era algo anterior. Su presencia data de los primeros años del milenio en donde era frecuente ver en las calles de Barcelona a gitanas rumanas mendigando acompañadas siempre por un bebé recién nacido… un delito en la legislación española.  También en los trenes de cercanías era frecuente el que subieran gitanos rumanos provistos de acordeón castigando los gustos musicales de los viajeros. Quince años después, todo sigue igual en Cataluña. En los ferrocarriles metropolitanos de Madrid y Barcelona, la actividad de grupos de carteristas gitanos rumanos ha sido continua en los últimos años, amparados en una legislación permisiva y en la apatía del “poder legislativo” para modificar una normativa que favorece a la pequeña delincuencia y genera innumerables molestias a los usuarios.

Lo importante es no confundir –como ha hecho Torbe– entre “rumano” y “gitanos rumanos”. El hecho mismo de que los gitanos rumanos y los gitanos españoles tengan unas relaciones muy dificultosas, nos inducen a referirnos a aquellos como “roms” (así se les conocen en Francia).

Desde 2001, los servicios sociales de Ciutat Vella en Barcelona se sorprendieron cuando entrevistaron a miembros de esta comunidad étnica completamente diferenciada –y esto es importante– del resto de la comunidad rumana. Percibieron que en su escala de valores era imposible hacerles entender que robar, mentir o engañar a cualquier otra persona que no fuera miembro de su comunidad, era también moralmente condenable. Para ellos, se trataba de algo normal. No es raro que el gobierno rumano no haya hecho absolutamente nada para impedir la emigración masiva de estos “roms” que han emprendido en camino de Europa del Oeste.

Su presencia se hizo notar en 2007–2009 en Italia, hasta el punto de dictarse una legislación que los expulsaba del país; buena parte de los “roms” que abandonaron Italia se dirigieron hacia la España de Zapatero, paraíso de la inmigración masiva, y muchos de ellos se asentaron en Sevilla en donde el gobierno autónomo y el ayuntamiento les ofrecieron casa y sueldo a cambio de no mendigar ni robar, en lo que en Francia se llamó el “modelo español de integración”, no sin cierta ironía. Cuando eso ocurría, Sarkozy ya se había visto obligado a tomar medidas de expulsión contra ellos.

En España, “roms” se han caracterizado por: 1) ejercicio de la mendicidad en calles y trenes, 2) carterismo en los metros, 3) pequeños robos en comercios, 4) robos de móviles en lugares públicos y 5) robos sistemáticos de cobre. En su conjunto, la presencia de “roms” en España ha generado desde su llegada innumerables molestias a los ciudadanos, un perjuicio notorio a la industria turística, poniendo en peligro las comunicaciones a causa de sus robos sistemáticos de cable utilizado en conducciones eléctricas, redes de comunicación y red viaria, en lo que podría ser muy bien un “delito contra la seguridad pública”. Sin embargo, solamente pocos “roms” acusados de delitos graves forman parte del 65% de presos de origen extranjero que se encuentran en estos momentos albergados en cárceles españolas.

Como vemos, el “perfil” del “rom” se adapta perfectamente a la letra de la canción de “Torbe”. Su error no ha consistido en componer una canción de este tipo, sino en tomar la parte por el todo, extender a la totalidad de rumanos y a Rumanía, lo que solamente corresponde a los “rom” (que ni siquiera tienen conciencia de “nacionalidad rumana”). Pecado venial, a fin de cuentas, en estos momentos en los que someterse a la corrección política es la vía más directa para el reconocimiento social… Un buen aterrizaje el aeropuerto erróneo.

(c) Ernesto Milá - infokrisis - ernesto.mila.rodri@gmail.com - Prohibida la reproducción de este artículo sin indicar origen.

 

 

 

 

 

Carruptelas punto Cat

Carruptelas punto Cat

Infokrisis.- Existen muchas formas para torpedear el proceso independentista abordado por Artur Mas. Uno de ellos es matar al “padre”: Jordi Pujol. La legitimidad de CiU deriva de los casi veinticinco años de gobierno de Jordi Pujol en Cataluña. Fueron esos años en los que, más que en ningún otro período de la historia, se forzó la situación para generar tensiones entre Cataluña y el resto de España. Dado que cualquier nacionalismo no tiene sentido sino concluye en la independencia a la que toda nación tiene derecho, nos encontramos ahora en la última fase de la farsa. Y justo en ese momento, nos informan de que todo el proceso previo ha sido pilotado por un corrupto rematado. Vale la pena meditar sobre lo que implica.

Quienes seguimos la vida y milagros de la familia Pujol desde las profundidades de la transición no nos hemos visto sorprendidos por las nuevas informaciones según las cuales, el patriarca habría mantenido oculto durante más de treinta años el patrimonio heredado sin cotizar a Hacienda… Si se ha conocido el dato era porque Pujol estaba informado de una investigación sobre esos fondos y se ha adelantado pidiendo perdón mediante una carta exculpatoria. Así pues, a fin de cuentas, se trata de un “hombre honesto” que no ha hecho nada más que arrepentirse de sus errores y pedir perdón a su pueblo, como el pecador que en el último instante antes de su muerte se arrepiente de una vida de vicio, maldad y perversión,  a efectos de ganar el perdón divino…

Pero la noticia de que quien ha ostentado el título de “muy honorable” durante veintitantos años de ejercicio del poder prácticamente absoluto en Cataluña, era solamente uno más en el abultado paquete de corruptos carpetovetónicos, distinguido más por la cantidad de lo defraudado que por la calidad del personaje, no nos ha sorprendido a muchos.

Cómo Pujol logró taponar durante 35 años cualquier información “no autorizada”

Ya a principios de los años ochenta, Pujol estuvo a punto de ser juzgado por el Caso Banco Catalana que, en la práctica consistió en la descapitalización completa de una entidad para “fer país”, esto es, “para hacer patria”, entendiendo por tal la concesión de subsidios ilimitados especialmente a Ómnium Cultural y a su propio partido. Cabe decir que, aún hoy, el Ómnium sigue siendo la entidad más ultra subvencionada del Estado Español. Solamente entre 2005 y 2012, la punta de lanza del soberanismo catalán recibió 14.000.000 de euros. Y, con posterioridad, la asignación ha subido, ya en pleno proceso independentista y ante una economía acosada por los recortes y la deuda de la Generalitat. Pujol no fue procesado por apenas un voto de diferencia entre los miembros del Tribunal Superior de Cataluña. Y ese voto fue por ausencia de uno de los magistrados…

En esa misma época, los años 80, existía una amplia literatura sobre los hijos de Pujol y sus constantes idas y venidas de los juzgados civiles. Denuncias por impagos, demandas de sus antiguos socios, y un largo etcétera de problemas en torno a negocios frustrados. Parece increíble que ahora sorprenda conocer la vida y milagros económicos de toda esta saga e incluso los medios de comunicación más “constitucionalistas” parezcan horrorizados al conocer una “verdad” que estaba desde hace treinta años al alcance de quien quería enterarse. Hay, sin embargo, explicaciones que sería bueno no olvidar.

Desde el mismo momento en el que se instaló Pujol en la Generalitat de Cataluña, la prensa catalana fue controlada férreamente (como la educación, como la sanidad, como los subsidios y subvenciones, como la política lingüística, como la concesión de oferta pública) mediante el doble sistema de subvenciones y propaganda oficial y, cuando esto fallaba, venía el palo y tentetieso. Luis del Olmo, por ejemplo, leonés, castellanoparlante afincado en Cataluña y el exótico director de Radio Tele-Taxi, Justo Molinero lo entendieron perfectamente: si querían tener un lugar bajo el sol de la comunicación en Cataluña, debína simplemente plegarse a las exigencias de Pujol. Mientras del Olmo estuvo al frente de su programa Protagonistas no permitió ni siquiera que algún oyente pusiera en duda la “honorabilidad” de Pujol, ejerciendo su poder de cortar en seco y en directo cualquier llamada que fuera en esa dirección; a cambio obtuvo licencias para emitir y crear su propia emisora. En cuanto a Justo Molinero, andaluz afincado en Cataluña, recibió las mismas prebendas a cambio de negar por activa y por pasiva que existiera un fuerte descontento por la política lingüística de la Generalitat. Mantener “tranquila” a la comunidad andaluza en Cataluña le sirvió, simplemente, para medrar en los años ochenta y noventa. Por el contrario, quienes sostenían posiciones contrarias al nacionalismo no veían sus licencias de emisión renovadas, no eran considerados “prensa catalana” y, por tanto, estaban al margen del jugoso régimen de subsidios y subvenciones de la Generalitat. Así se “hizo país”…

Páginas (bochornosas) en la historia del nacionalismo

En realidad, esto no era una novedad. Desde que en el siglo XIX irrumpió el nacionalismo, la cultura catalana ha sido una “cultura subvencionada”. Quienes buscan elogios que prodigar al Eusebio Güell i Bacigalupi, gran mecenas de la “cultura catalana”, no dudan en utilizar las palabras “prócer” y “patricio”. Gracias a él y a sus subsidios, floreció toda una corte de artistas, poetas, literatos, músicos, pintores, arquitectos, que iniciaron lo que todavía se sigue llamando “construcción nacional de Cataluña”.

Vale la pena recordar cómo debía de ser necesariamente esa “cultura catalana”, cuando recordamos la intervención del propio Güell en la ceremonia de apertura de los Juegos Florales de 1901 (que, por supuesto, financiaba con cargo a su patrimonio) en donde explicó con una seriedad pasmosa, que el catalán era anterior al latín y que no procedía de ésta lengua-madre sino del retio-romanche una lengua que todavía se habla en los Alpes Réticos… A fin de cuentas, podía permitirse elaborar esta peregrina teoría, dado que en Cataluña se dice que “qui paga, mana” (el que paga, manda). En la sala, la crema de la intelectualidad catalana de la época, incluidas sus grandes firmas, aplaudió a rabiar. A partir de esto, puede entenderse lo que supone culturalmente la “construcción nacional de Cataluña”. Pujol no hizo nada más que caminar por un camino ya trillado.

Fue así, como durante casi cuarenta años ha conseguido mantenerse casi en secreto una verdad de la que sólo de tanto en tanto emergía algún chispazo: Banca Catalana, el escándalo de las subvenciones a la formación de parados en los años 90, el Caso Palau… o la ya semi-velada alusión de Pascual Maragall a poco de empezar a presidir el Tripartito, cuando dijo aquella memorable frase de “el problema de ustedes –refiriéndose a CiU- es el 3%”, que suscitó una histérica reacción del entonces “jefe de la oposición”, Artur Mas, anunciando el apocalipsis en caso de que no se retirara la frase… Maragall –con el cerebro ya en fase de desorganización- había hablado, por primera vez públicamente de que cualquier contrato firmado con la Generalitat supone el desembolso del 3% de su importe total por parte de la empresa beneficiada a efectos de subvención.

Lo sabía todo el mundo. Cataluña era una de las zonas más corruptas de todo el Estado (en dura lucha y a corta distancia con Andalucía en donde el PSOE y la UGT se han especializado al alimón en otro tipo de corruptelas; y es que en la España de las Autonomías hay “factores diferenciales” incluso en las formas y nodos de corromperse). La cuestión no es sorprenderse por las informaciones sobre los negocios de la saga Pujol, sino preguntarse por qué han aparecido justo en este momento y no en otro. Las respuestas son tan obvias que parece ocioso emplear mucho tiempo en responderlas.

Pujol, ha sido uno de los miembros más conspicuos de la “banda de los cuatro” (PP, PSOE, CiU y PNV) partidos que crearon una “democracia” a su hechura, para su uso y disfrute exclusivo. Durante casi cuarenta años el bipartidismo imperfecto ha garantizado que, o bien gobernaba por mayoría absoluta uno de los dos grandes partidos nacionales o compensaba su mayoría relativa con el apoyo de los nacionalistas. Centro-derecha y centro-izquierda se han aprovechado del apoyo de Pujol y le han cubierto sus vergüenzas durante décadas… hasta que la proximidad de la fecha-mito del 9 de Noviembre para celebrar el referendo soberanista, ha aconsejado, como uno de los métodos empleados para “hacer entrar en razón a Artur Mas”, el sacar las vergüenzas de los linajes nacionalistas. Eso es todo. Si la imprudencia de Mas no le hubiera llevado a dejarse empujar por los independentistas de ERC, nada hubiera pasado, todos hubieran respetado la “omertá” mafiosa y ni un medio catalán, ni uno nacional, hubieran publicado nada. Pujol seguiría siendo “molt honorable”.  

La “banda de los cuatro”: de duelo en duelo

Estos son los hechos y las explicaciones. Vale la pena extraer algunas conclusiones. La primera de todas es que Cataluña es la vanguardia de España en muchas cosas. Ciertamente ha quedado lejos la época en la que el nacionalismo regionalista gustaba presentar a Cataluña como la “parte seria” del Estado, llamado necesariamente a dirigirlo si el Estado Español quería sobrevivir. Lejos han quedado también los tiempos en los que Cataluña era la parte más industrializada de España (en 15 años Cataluña ha perdido el 50% de su capacidad industrial y el proceso independentista no ayudará a remontar). Ahora Cataluña es simplemente la avanzada de lo que va a ocurrir en menos de un año en el resto del Estado.

En efecto, lo que estamos asistiendo no es a la creación de una “nación catalana independiente”, que supondría el inicio de un nuevo ciclo histórico, sino el fin de un período: el del régimen nacido en 1978 y que ha supuesto para Cataluña un ciclo completo de gobierno nacionalista. En estos tiempos de “fin de ciclo”, las viejas fórmulas se hunden, nacen otras, las clases políticas que durante décadas han hecho fortuna bajo el paraguas protector de la Generalitat, ahora están cambiando. En breve no quedará nada de ellas. Ese proceso está mucho más avanzado en Cataluña que en el resto de España.

Mientras el centro-derecha estatal, el PP, todavía mantiene cierta iniciativa (si bien la pérdida de intención de voto demostrada en las pasadas elecciones europeas está a ahí como síntoma), el PSOE se encuentra completamente desarbolado, peor dirigido que con el equipo de Zapatero hace 14 años y demostrando que su crisis es estructural. El eje de la izquierda ya no está en manos del PSOE sino de Podemos y a Pedro Sánchez no le queda otra cosa más que copiar el estilo, la fraseología y las propuestas de Pablo Iglesias y prepararse para lo peor. De la “banda de los cuatro” ya solamente quedan tres…

Pero de estos tres, uno está definitivamente tocado y hundido, CiU. En primer lugar porque ya se empieza seriamente a dudar de que la coalición pueda mantenerse mucho más tiempo. Las diferencias en su interior entre CDC y UDC son grandes y también dentro de cada partido existen distintas fracciones enfrentadas. Y todo esto dentro de un ambiente de pesimismo dentro de la coalición a la vista de que la intención de voto mostrada por las encuestas juega ampliamente en su contra. El anuncio público y ante todo el país de que, no solamente los hijos, sino especialmente el patriarca de los Pujol, lejos de ser “molt honorable” era un simple corrupto, apuntilla a esta opción cuyo destino está íntimamente unido a ese apellido. De la “banda de los cuatro”, ya solamente quedan dos…

Intuimos que el PNV correrá el riesgo de quedar por detrás del nacionalismo radical abertzale en las próximas elecciones, lo que supondrá un terremoto en la política local y amenazará ruina a otro de los integrantes de la “banda de los cuatro”. ¿Y el PP? ¿Se mantendrá en la cresta de la ola durante otra legislatura? ¿Seguirá siendo el partido más votado? Imposible decirlo en estos momentos. Todo dependerá de cómo gestione Rajoy la crisis generada por el nacionalismo y como se desarrollen los próximos meses: más allá de las declaraciones triunfalistas de los ministros del gobierno, no parece claro que la economía se esté recuperando, al menos en las proporciones que indica el gobierno, o al menos esta percepción no es la misma que tiene la opinión pública. Todo dependerá de los resultados que obtenga el PP en las próximas elecciones autonómicas y municipales de mayo de 2015. Parece claro que perderá el control de la Generalitat Valenciana y veremos lo que ocurre en Madrid. No parece que vaya a ganar el control de muchos municipios, sino que más bien experimentará una pérdida del número de concejalías a su disposición en cientos de municipios. Será entonces cuando se evidencie la gravedad de la crisis en el centro-derecha y cuando se empiecen a percibir las forma que revestirá. Apenas queda un año.

En cualquier caso, el hundimiento del sistema de partidos derivado de la transición, es algo que ya se ha producido en Cataluña, en donde la derecha estatalista del PP se ha convertido en residual, mientras el PSC se encuentra en fase de gropuscularización que acelerará la debilidad endémica de su nuevo secretario general; con CiU dividida interiormente y cuyo prestigio está a la altura de los Pujol… ERC, Podemos, C’s, parecen ser los valores ascendentes de la política catalana y las siglas de sustitución. Y esperemos que Plataforma per Catalunya consiga despegar de una vez y figurar como una fuerza política representante de los intereses de un sector de la sociedad catalana.

El “Caso Pujol”, en última instancia, no es un “drama regional catalán” a lo Ángel Guimerá, es más bien un síntoma del “fin de ciclo” en el que ha entrado la política española. Porque de la misma forma que el caciquismo fue el rasgo característico del período de la Restauración (rasgo que en su época incluso algunos negaban), el propio de la “democracia del 78” no es otro que la corrupción. Y en esto también puede decirse que “Cataluña es España”… 

(c) E. Milá - infokrisis - ernesto.mila.rodri@gmail.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen. 

Terremoto punto Cat

Terremoto punto Cat

Infokrisis.- Una reciente encuesta sobre intención de voto realizada por El País en Cataluña parece dar a Podemos el segundo lugar entre las fuerzas políticas de aquella autonomía. Para los que creen que el descalabro que sufrieron el PP y el PSOE, así como el ascenso  otras fuerzas políticas, son simplemente fenómenos coyunturales, en Cataluña, de momento, ya parece completamente consolidado el hundimiento de las fuerzas tradicionales que han dominado la política española en los últimos 36 años. Un elemento que no hay que perder de vista.

El PSC parece sorprendido de que ni el nombramiento de nuevo secretario general en la figura de Miguel Iceta –más conocido en los medios gays que en el propio PSOE– ni siquiera el estreno mediático de nuevo secretario general del PSOE, les haya servido para mejorar ni un solo punto su imagen ante el electorado. Mientras el “osito de peluche” (Iceta) y el “Pablo Iglesias mejorado” (Pedro Sánchez) seguían dando ruedas de prensa en Cataluña en la que se les llenaba la boca con la palabra “federalismo”, no se habían enterado de que según las encuestas, en esa autonomía, son sólo una fuerza política marginal.

“Federalismo”, la bandera del fracaso

La “tercera vía” de los socialistas según la encuesta de Metroscopia solamente ha servido para que más y más votantes del PSOE reconsideren otras posturas y se olviden de la eterna equidistancia del PSC entre “estatalismo” del PP y “nacionalismo” de CiU. En realidad, ese tema nunca interesó excesivamente al electorado y si en el período Maragall pudo disponer de algún crédito no era sino en tanto que Maragall siguió teniendo “tirón electoral” incluso después de que sus neuronas empezaran a apagarse. Hundidos en el aroma del fracaso los dos períodos del tripartito catalán (el errático encabezado por Maragall y luego el corrupto enfangado en la crisis, dirigido por Montilla), con ellos se hundió también el “federalismo”.

¿Valdría la pena reconsiderar la idea “federal”? El federalismo no está hecho para países como España que disponen de una buena base histórica para justificar su condición de “unidad”. El federalismo ha servido, históricamente, para crear Estados que antes no existían  y que, por distintas necesidades, se han visto obligados a aproximarse. El caso de los EEUU es paradigmático: una serie de colonias se emancipan de la metrópoli y deciden “federarse” y aumentar más adelante el número de socios hasta llegar a las 51 estrellas de su bandera. De las partes, nace el todo.

Nunca la historia ha conocido un  proceso de que se realizara a la inversa. Nunca un Estado unitario se ha dividido en partes que luego se hayan re–aproximado para reconvertir en “unidad federal” lo que ayer era “unitario”. Si del todo emanan las partes, es absurdo que esas partes, luego, reconstruyan el todo bajo forma federal…

El PSC podía seguir alardeando de su “tercera vía” mientras pudo mantener su iniciativa y mientras el debate político catalán se circunscribía a CiU y PSC. Pero esa situación terminó hace tiempo. Ahora, el PSC se ve arrastrado por el eslogan “federalista” para encubrir su debilidad –de la que el “osito de peluche” es su quintaesencia– y su falta de decisión a la hora de optar por las dos únicas alternativas posibles en este momento: nacionalismo y estatalismo, es decir, tendencia centrífuga o centrípeta en la concepción del Estado. Para defender el punto de equilibrio que para el PSC era la “tercera vía” federalista, hace falta tener una iniciativa y una fuerza que nunca volverá a tener. El hecho de que El País apoye la “vía federal”, implica ya muy poco en un momento en el que los diarios convencionales están en rápida pérdida de audiencia, tirada e influencia social.

Las cosas no van mejor en CiU

La encuesta de Metroscopia atribuye a CiU apenas un 10% de votos y el tercer puesto después de ERC (15%) y de Podemos (13%). Es algo más que una caída en picado, es el fracaso de un proyecto y el rechazo a una gestión. No es la primera encuesta que augura el “surpaso” en las elecciones autonómicas de ERC sobre CiU. Pero de los problemas que se acumulan ante CiU, éste no es el mayor.

El hecho de que Oriol Pujol haya abandonado todos sus cargos en CDC indica que las acusaciones que pesan contra él son difícilmente superables y que, políticamente, está desahuciado y sin salvación posible. Los casos de corrupción se acumulan en Cataluña repartidos mayoritariamente entre CiU y PSC, las dos columnas del sistema autonómico catalán en los últimos 34 años. Para colmo, lo negativo de las encuestas y el empantanamiento del proceso independentista, han aumentado las grietas en el interior de la coalición.

Se suele olvidar que “CiU” está formada por dos partidos, el nacionalismo centrista de Convergencia Democrática de Cataluña y el partido democristiano Unión Democrática de Cataluña. Ciertamente ninguna de estas dos fuerzas políticas ha estado exentas de casos de corrupción, distribuyéndolos al alimón, presentados siempre como formas de financiación ilícita de sus partidos. Pero ahora, en la desgracia y ante la alarma suscitada en la patronal catalana por las dramáticas consecuencias económicas que acarrearía el proceso independentista, UDC empieza a considerar seriamente las voces de sirena que desde ese sector y desde la derecha españolistas le vienen lanzando desde el principio de la transición para constituir una especie de “Lliga Regionalista”, la formación dirigida por Cambó y que proponía, resumiendo, una España unida con la pretensión catalana de dirigirla. Tal revival de la Lliga estaría formada por UDC y por la rama catalana del PP, abandonadas las esperanzas de que pudiera beneficiarse de los efectos del proceso independentista.

El domingo 20 de julio, Durán i Lleida hizo público que renunciaba al cargo de número 2 de la coalición CiU, y en días anteriores se daba por cierto que estaba preparando la ruptura con sus antiguos socios. El hombre que más veces ha sonado como ministro en un gobierno español, parece haberse cansado del lugar secundario que ha ocupado durante 30 años en CiU y aspira a ser “cabeza de ratón”, pues no en vano, la iniciativa de reconstruir la “Lliga” llega ya demasiado tarde y difícilmente podría ser considerada seriamente por un electorado cada vez más harto de políticos oportunistas y demasiado conocidos. Aunque la Sánchez Camacho y Durán i Lleida aparezcan juntos en algún cartel electoral, será difícil que atraigan a franjas consistentes de un electorado que, mayoritariamente,  ya ha dejado de creer en rostros que asocian a siglas de una época que va quedando atrás.

La mutación del nacionalismo

Cada vez está más claro que ERC va a ser el gran beneficiario del frenesí independentista desencadenado hace dos años y medio por Artur Mas. A fin de cuentas todo “nacionalismo” tiende al independentismo, pues no en vano, si alguien defiende la existencia de una “nación catalana”, lo normal es que esa “nación” busque, en última instancia, la independencia. Pero CiU ha sido incapaz hasta ahora de dar el paso del “nacionalismo” al “independentismo”, ¿por qué?

La explicación es bien sencilla: porque los intereses económicos de la alta burguesía catalana seguían unidos a los del Estado Español. En ese contexto, el nacionalismo no hacía otra cosa que asegurarse de que Cataluña iría aumentando el “factor diferencial” mediante la gestión nacionalista de la Generalitat, la falsificación de la historia y las ultrasubvenciones a cualquier cosa que tuviera un remoto aroma catalán. La alta burguesía catalana quería blindar Cataluña ante la penetración “española”, pero al mismo tiempo quería seguir beneficiándose del Estado Español.

Solamente cuando la globalización ha desplazado los intereses de la alta burguesía catalana de la producción industrial a los negocios inmobiliarios y a la inversión especulativa, el momento en el que su suerte ha dejado de estar ligada al Estado Español. De aquí la fractura entre la alta burguesía catalana especulativa y que ha dejado de invertir en Cataluña y la patronal catalana, todavía dedicada a la producción industrial ligada al territorio catalán y que ve, horrorizada, como pueden cortarse los puentes con su principal cliente (España) y con su principal área de expansión (la UE).

El independentismo  ha quedado, pues, en manos de fuerzas sociales marginales que nunca hasta ahora han tenido gran cosa que ver con el nacionalismo catalán: burócratas de la Generalitat ansiosos por manejar cada vez más presupuesto, políticos de poca imaginación que solamente pueden sobrevivir a los 10 años de inmovilización de la política catalana (desde el “nou Estatut” de Maragall, los años de Montilla y el trienio luctuoso de Mas) responsables del empeoramiento de las condiciones de vida en Cataluña (el aumento del paro, la desertización industrial, el aumento de la inmigración masiva procedente de países islámicos, etc) y para los que el único argumento en su defensa es “España nos roba” y “la culpa es de Madrid”, fuerzas marginales durante la transición y la democracia reforzados por la crisis económica iniciada en 2008 (como ERC), grupos de borrokas (CUP) y timoratos rojiverdes (ICV–EUA).

En la medida en la que la alta burguesía catalana (las 300 familias) ya no controla el nacionalismo catalán, otros están aprovechando los 34 años de catalanización forzada de aquella región.

Podemos en Cataluña

Una de las zonas del Estado en donde, aparentemente, Podemos debería tener menos influencia, en Cataluña, a la vista de que la “versión oficial” dada por los medios de comunicación locales sugiere que la población tiene como único interés el referéndum de autodeterminación y el derecho a decidir, es donde esta formación está ascendiendo con más velocidad.

El porqué de este ascenso es fácilmente de interpretar. Podemos alude al “derecho de autodeterminación”… pero no enfatiza la cuestión. Podemos es, ante todo, un partido de protesta que extrae su fuerza de los abusos de la globalización y del rastro de damnificados por ese modelo económico (jóvenes, clases medias, parados, profesionales hastiados). Si bien el “derecho a decidir” les interesa y lo asumen, no tienen el mismo interés en la “construcción nacional de Cataluña”, algo en lo que insisten particularmente nacionalistas e independentistas. Evitan pronunciarse sobre la cuestión, relegándola en su discurso a un plano completamente secundario. De ahí su crecimiento.

Ese planteamiento de Podemos ha ido erosionando las bases electorales del PSC hasta convertirlo en el despojo del que se ha hecho cago el “osito de peluche”, pero tiene la virtud de atraer también a un electorado joven que hasta hace poco dudaba si votar a C’s, a ICV, o, incluso a ERC, formaciones que además de sus rasgos característicos eran percibidas sobre todo como “formaciones de protesta”. Ahora, este título recae exclusivamente en Podemos.

De Cataluña a España

Tal es el esquema de lo que está ocurriendo en Cataluña. Allí se está poniendo de manifiesto la quiebra definitiva del bipartidismo: ni CiU, ni PSC conseguirán nunca más remontar la pérdida de intención de voto que están experimentando estos últimos meses. El “voto útil” ya no existe en Cataluña. Simplemente se ha evaporado. Los juicios por corrupción que vendrán y los cadáveres escondidos debajo de las alfombras harán el resto. Ambos son “formaciones a la desbandada”.

En Cataluña no está ocurriendo nada diferente a lo que está ocurriendo en el resto del Estado. Quizás el Cataluña el proceso de desmoronamiento de los dos partidos vertebrales del sistema sea más visible, pero no es diferente a lo que ocurre ni a lo que ocurrirá en el resto de España. Hará falta esperar solamente a las próximas elecciones municipales para percibir que, en el momento en el que el PP pierda la mayoría absoluta en algunas comunidades autónomas (en especial Madrid y Valencia) y se evaporen cientos de concejales perdiendo el control de ayuntamientos importantes, el PP también entrará en una crisis que no logrará disimular ni el descenso (coyuntural) de las cifras del paro, ni el triunfalismo (insensato) por políticas económicas que no resuelven nada, ni las clamorosos (e increíbles) anuncios de falsas rebajas fiscales, lograrán disimular. El verano de 2015 será esencial para percibir el declive del PP (que en Cataluña ha sido siempre una fuerza marginal, pero a partir de ahora ya es casi extraparlamentaria) y la forma en la que el partido se irá evaporando.

El PP es hoy víctima de la estrategia implantada por Fraga en la ponencia constitucional: “sin enemigos a mi derecha”. Mientras un PSOE empequeñecido puede auparse en otras fuerzas políticas de izquierdas para formar coaliciones que gobernarán en la Generalitat de Valencia y, probablemente, incluso, en la Comunidad de Madrid, el PP no tiene nadie con quien poder pactar, ni a su derecha (Vox sigue siendo minúsculo y su fuerza de atracción es muy pequeña y C’s, hoy por hoy, tampoco arrastra grandes intenciones de voto).

El enigma actual de la política española es cuál será la salud del PP cuando se convoquen las próximas elecciones generales. Intuimos que no será muy buena y que esas elecciones sancionarán el final el bipartidismo tal como se ha concebido en España desde 1978.

© Ernesto Milà – infokrisis – ernesto.mila.rodri@gmail.com – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

 

Encuentros para una crisis

Encuentros para una crisis

Infokrisis.- Sánchez – Rajoy – Mas, encuentros para una crisis. El 28 tendrá lugar el encuentro de Mariano Rajoy con Pedro Sánchez y dos días después la reunión con Artur Mas para afrontar de una vez por todas la recta final del problema catalán”. A pesar lo banal e intrascendente que parece a primera vista el encuentro con Sánchez, este primer encuentro condicionará el tono de la conversión con Rajoy. Efectivamente, hará falta ver si el PSOE sigue en la misma línea de apoyo a la Constitución o insiste en su alocado proyecto federal. Todo induce a pensar, pues, que lo que suceda antes del verano será decisivo para lo que pueda acontecer en el último cuatrimestre del año.

Rajoy ha declarado que “hablará de todo” con Mas, incluso de aquello sobre lo que hasta ahora no ha querido hablar: el derecho de autodeterminación expresado en el referéndum para el que la Generalitat ya ha echado la cuenta atrás. Hasta hace diez días, la posición de Mas era extremadamente débil: más que impulsar el proceso independentista, el president de la Generalitat se ha visto arrastrado por él. Con unas encuestas que le son ampliamente desfavorables, refrendadas por el resultado de las elecciones europeas en Cataluña, aislado internacionalmente (o con unos apoyos que, en sí mismos, no permiten ir muy lejos), con unas cifras económicas modestas, infraestructuras educativas y sanitarias con mal funcionamiento y con el turismo como único ingreso apreciable, acosado por los casos de corrupción, Mas es, antes del encuentro, un cadáver político sin remisión. Su suerte depende del hasta ahora insignificante secretario general del PSOE.

Federalismo y “tercera vía”

En Cataluña, el nuevo secretario general, Miquel Iceta, ha reiterado su proyecto de “España federal” y “tercera vía catalana”. Providencialmente, una encuesta de poco interés, realizada entre apenas 50 miembros de la patronal catalana, ha sido considerada por el PSC como un refuerzo para su político… cuando la muestra era tan exigua que cabe preguntar si refleja siquiera la opinión de la patronal y, por lo demás, en ningún momento en la encuesta los encuestados afirmaban apoyar la posición del PSC. Sin embargo, en Cataluña, ya nadie se preocupa de cómo es la realidad, sino de adecuar la realidad a sus necesidades. Y el PSC es, quizás, el partido que en estos momentos está en situación más precaria.

Pedro Sánchez, el diputado mudito, mal conocedor de la política catalana, viajó a aquella autonomía a poco de resultar elegido Secretario General del PSOE. Allí se entrevistó con el recién nombrado para el cargo equivalente en el PSC y éste le informó de la posición. Pedro Sánchez identificó en la “tercera vía” su proyecto de “España federal” y volvió a Madrid con la idea de que el socialismo catalán le apoyaría… mientras se mantuviera en esa posición. La brevedad de su estancia y el hecho de que no sondeara otras opiniones latentes en el PSC, ni tomara contacto con la realidad social catalana, le impidió comprobar la pérdida en picado de influencia de este partido en esa autonomía… ocasionada, precisamente, por su ambigüedad en materia autonómica.

Federalismo ¿qué federalismo? ¿cómo llegar a él?

La cuestión es que en la entrevista entre Sánchez y Rajoy, falta saber si el nuevo secretario general del PSOE acudirá con el “chip” cambiado o bien este partido seguirá siendo defensor del orden constitucional tal como está definido en el Preámbulo y en el Título Primero de la Constitución. No está nada claro. Para cambiar el articulado de la Constitución hacen falta dos tercios de los votos del Congreso de los Diputados, un referéndum nacional, en caso de salir adelante, la disolución de las cámaras, la convocatoria de nuevas elecciones y… todo ello para satisfacer algo que nunca satisfará a los independentistas catalanes: una España federal…

Además existe otro problema: ¿Qué es un Estado federal? Porque, a primera vista, España ya parece un Estado federal. De hecho, en 1978 la proximidad del franquismo y de los “poderes fácticos”, impedía que se llamara a las cosas por su nombre, utilizándose el eufemismo de “Estado de las Autonomías” a lo que en, realidad, era una estructura federal.

Cuando Pascual Maragall aludía hace 20 años al “federalismo asimétrico” un concepto de este tipo era imposible de encajar en un marco constitucional moderno y hubiera sido lo más parecido a un Reino medieval que agrupara a regiones dotadas cada una de fueros distintos. Algo que no existe hoy en ningún lugar del mundo. Por lo demás, aquellos fueros eran el resultado de una Tradición, y se habían concedido a cambio de unas actuaciones o servicios destacados a la Corona. Las razones de una “asimetría” en la actualidad no serían más que privilegios debidos a condiciones económicas o bien a presiones políticas o, incluso, terroristas. Así pues, cuando los socialistas hablan de “Estado federal” es muy difícil saber qué es lo que tienen en mente, si es que tienen algo.

El PSOE ha olvidado quien es su “papá” y su “mamá”

Pedro Sánchez ha olvidado –la bisoñez en el cargo le excusa- que sería bueno que recordara: el PSOE no representa solamente la opinión de sus militantes, sino que representa, especialmente y, sobre todo, durante décadas, la expresión de determinados intereses económicos de oligarquías locales y europeas. A fuerza de ejercicios de democratismo ingenuo (primarias, elección por votación de secretario general) algunos socialistas han terminado por creer que su formación es independiente y soberana. Existen porque la banca española les ha permitido que existieran y ni siquiera les ha reclamado sus muchas deudas. Existen porque han recibido comisiones de las grandes empresas que han querido obtener obra pública e infraestructuras. Existen porque la socialdemocracia alemana y la internacional socialista, durante décadas “brazo armado” de lo que en EEUU se llamó en los años 80 “el dinero viejo”, las grandes multinacionales, los intereses industriales ligados al sector metalmecánico, construyeron un PSOE que había estado ausente de España por cuarenta años y se lo ofrecieron a Felipe González a cambio de su sumisión en materia económica e internacional.

Esta situación se ha prolongado desde el Congreso de Suresnes hasta ahora: 42 años, ni más ni menos. Personajes como Pedro Sánchez no lo recordarán, ni tampoco parece que ninguno de los dirigentes más antiguos del PSOE se lo hayan recordado, pero el hecho es que si el PSOE no asume su papel de ser la columna de centro-izquierda del régimen político español nacido en 1978 ¿qué es? ¿A quién le interesa? No desde luego al poder del dinero, fundamentalmente conservador y cobarde y que elude siempre cambios drásticos. El problema del PSOE es doble: de un lado su búsqueda de un espacio electoral que le permita remontar la crisis del post-zapaterismo; de otro contener a Podemos, que, literalmente, se está “merendando” la intención de voto del PSOE. Pedro Sánchez (e incluso algunos barones del PSOE) siguen creyendo que su crisis es meramente coyuntural y que la búsqueda de un rostro nuevo y juvenil, y un nuevo eslogan electoral, les harán tener la mayoría absoluta en las próximas elecciones. Pero el problema es mucho más complejo.

Sánchez – Rajoy – Mas mutuamente condicionados

Sánchez tendrá ocasión de exponer a Rajoy sus “genialidades” sobre el “Estado federal” y la reforma de la constitución y el presidente del gobierno deberá tener muy en cuenta la opinión del que hasta ahora es “líder de la oposición” en su encuentro con Artur Mas. Porque una cosa es que Sánchez le reafirme su compromiso con la unidad del Estado y su lealtad a la constitución y otra muy diferente que ponga el énfasis en la “reforma de la constitución” y en la “España federal”… lo que supone, objetivamente, un refuerzo al “derecho a decidir” y al referendo propuesto por Mas.

El tiempo juego en contra de Sánchez: ahora o nunca. Después de las próximas elecciones municipales, cuando se haya confirmado por segunda vez la merma electoral del PSOE, no sólo en unas elecciones municipales, sino también en las autonómicas, el peso específico del PSOE será menor que ahora. Y tras las próximas elecciones generales puede estar al nivel de UPyD o de C’s. El “gran partido socialista” pasaría a formar parte del pelotón de los “pequeños partidos”. O Sánchez hace valer todavía la inercia que tiene la sigla socialista después de cuatro mandatos de Felipe González y dos de Rodríguez Zapatero, o dentro de poco los bancos le empezarán a reclamar el pago de sus créditos e intereses pendientes, los teléfonos ya no traerán llamadas de los presidentes-directores generales de las multinacionales, ni siquiera los pequeños Alí-Babás locales se preocuparán por contactar con los concejales socialistas a efectos de recalificaciones y obtención de contratos.

Paradójicamente, la entrevista de Rajoy con el “diputado mudito”, condicionará de manera decisiva la que tenga por Artur Mas dos días después. Una promesa de mantener la posición contraria del PSOE al referendo postulado por Mas, reforzaría la posición de Rajoy. Por el contrario, si Sánchez no entiende que en política hace falta algo más que ser un panfleto parlante, Rajoy se encontraría debilitado y se vería obligado a ceder ante Artur Mas.

¿Y la unidad del Estado? ¿Y la peliaguda cuestión de arrojar por la ventana siglos de historia común? Todo esto parece interesar muy poco a políticos que solamente tienen como objetivo el sobrevivir en el candelero del poder.

© Ernesto Milà – infokrisis – ernesto.mila.rodri@gmail.com – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

 

RHF, nº 32 - Sumario

RHF, nº 32 - Sumario

Acaba de aparecer el número 32 de la Revista de Historia del Fascismo, correspondiente a los meses de junio y julio de 2014, con el siguiente sumario:

NEO-FASCISMO

Líneas doctrinales del neofascismo italiano (1945-1980)
Págs. 6-80

Sabemos cómo fue el fascismo: «unidad, ante todo». No existían fisuras, ni corrientes internas, apenas leves matices ideológicos. Sin embargo, después de 1945, el neo-fascismo se vio desgarrado por distintas posiciones políticas y doctrinales. En este artículo se examinan las distintas corriente ideológicas que aparecieron entre 1945 y 1980, un ciclo excepcionalmente rico desde el punto de vista doctrinal en el que florecieron personalidades como Enzo Erra, Adriano Romualdi, Giorgio Freda, Pino Rauti, mientras que Julius Evola se convertía en el máximo referente de la Derecha Nacional italiana a raíz de sus libros. Cada una de estas corrientes queda analizada en profundidad dentro de este ciclo de 35 años que terminó en 1980 cuando la represión y la desaparición física de la generación de la República Social se hicieron patentes.


ALEMANIA
La Revolución Conservadora. Introducciones y Capítulo I
Págs. 80-130

Publicamos los prefacios y el primer capítulo de la famosa obra de A. Mahler, La Revolución Conservadora, traducido por primera vez a lengua castellana, a partir de la edición francesa publicada por Editorial Pardès y prologada por Alain de Benoist. Esta obra es doblemente interesante por la materia tratada y porque ha creado escuela. En efecto, en España apenas se conoce el fenómeno de la «Revolución Conservadora» alemana que, sin embargo, fue desde el punto de vista intelectual el equivalente a lo que el nacional-socialismo fue desde el punto de vista político. Política e intelectualidad, desde siempre se han llevado mal y esta no fue una excepción. Esta obra ha creado escuela y constituye la referencia imprescindible para todos los que han tratado la materia con posterioridad.


FASCISMO ITAILANO
Fascismo y esoterismo. Romanidad, neopaganismo, tradición, esoterismo y ocultismo en la Italia del Ventennio
Págs. 132-175

En 1960 Louis Pauwels y Jacques Bergier publicaban El retorno de los brujos dedicando casi una cuarta parte del libro a describir de manera fantasiosa e improbable el «esoterismo nazi». A partir de entonces, las fantasías y delirios de ambos autores fueron recogidos y ampliados en una miríada de obras menores que todavía siguen apareciendo y que establecen el falso teorema de que «la verdadera naturaleza del nazismo era de carácter esotérico». El fascismo italiano, en cambio, no tuvo su Retorno de los brujos… y, sin embargo, en su matriz si se encuentran elementos que remiten a distintas escuelas esotéricas y ocultistas de manera muy precisa y, por supuesto, a la tradición romana. La intención de este artículo es agotar la materia y estudiar las vinculaciones del fascismo con la simbología tradicional en tanto que «religión laica», con los movimientos neopaganos que buscaban renovar la romanidad antigua y las relaciones con movimientos ocultistas bien conocidos (teosofía, rosacrucianismo, antroposofía, etc). Al acabar los tres artículos que componen esta serie tendremos una visión muy precisa de los vínculos entre el fascismo y todas estas corrientes espirituales y neo–espiritualistas que confirman la primera impresión: en Italia existieron interrelaciones indudables entre fascismo y este tipo de tendencias, seguramente mucho más concretas que en el Tercer Reich.


FASCISMO ESPAÑOL
Fascistización de la Derecha Española durante la II República
Págs. 176-231

Reproducimos este texto escrito por Enrique González en el que se asume el concepto de «fascistización» y explica los niveles de «contagio» que aparecieron en las distintas formaciones de la derecha (centro-derecha populista, monárquicos alfonsinos y requetés carlistas) y hasta qué punto ese contagio llevo de la «fascistización» al «fascismo». Creemos que éste proceso fue de una intensidad superior a lo que plantea el autor, especialmente en el caso de sectores concretos de Renovación Española y de las JAP. 


LIBROS – ENTREVISTA
Ramiro Ledesma a contraluz. Otra forma de ver la vida y la obra de Ramiro Ledesma

Págs. 232-239

La recopilación de varios artículos publicados en la Revista de Historia del Fascismo y la elaboración de una conclusión sobre los rasgos del fascismo histórico y las similitudes con la obra de Ramiro Ledesma, componen este volumen titulado Ramiro Ledesma a contraluz, publicado como suplemento de la Revista de Historia del Fascismo, y firmado por Ernesto Milá con quien conversamos sobre este libro.


FICHA TÉCNICA

246 páginas
Tamaño 15x21 cm
Portada cuatricomía con solapas
Ilustrado
PVP.- 18,00 euros (50% de descuento para librerías y grupos)
Pedidos: eminves@gmail.com

 

Errores de Podemos (II)

Errores de Podemos (II)

Infokrisis.- El programa de Podemos es bastante ambiguo en la cuestión de la vertebración del Estado. Los términos “Cataluña”, “Euzkadi”, “independencia”, “nacionalismo”, no aparecen en ningún lugar. Por otra parte, si bien es cierto que Pablo Iglesias no ha defendido a ETA en ninguna ocasión, no es menos cierto que Podemos ve con “simpatía” la celebración de referendos sobre el derecho de autodeterminación. Todo esto es completamente incoherente con su opción antiglobalizadora. Es más, ignora el origen de los nacionalismos y el hecho de que combatiendo a los Estados Nacionales se allana el camino para la globalización.

El “derecho de autodeterminación” en el programa de Podemos.

Vanamente buscaríamos en el programa electoral de Podemos una toma de posición clara y rotunda en relación a los nacionalismos periféricos. Podría pensarse, inicialmente, que esta formación recupera el sentir de la “izquierda tradicional” que siempre ha sido, en toda Europa, jacobina, partidaria de la unidad de los Estados–Nación e incluso apisonador de las autonomías regionales. Sin embargo, a poco que se examina el “espíritu” de Podemos, se percibe que no es así y que, en su “ultrademocratismo” tiende a ver con buenos ojos las reivindicaciones del “derecho de autodeterminación” que defienden los independentistas catalanes y vascos.

En efecto, las palabras “Cataluña”, “Euzkadi”, “independencia” y “nacionalismo” no aparecen en lugar alguno del programa de Podemos, a diferencia de la palabra “fascismo” que aparece, sorprendentemente, vinculada a las instituciones europeas y a sus directivas “racistas y xenófobas”… Si tenemos en cuenta que las instituciones de Bruselas si pueden ser definidas como algo es como “ultraliberales”, es evidente que esto casa muy mal con el calificativo de “fascismo” que reciben en tanto que su orientación es precisamente, su antítesis: el anti–ultraliberalismo. Pero el universo conceptual en el que se mueve Podemos es absolutamente tributario de los mitos y de las confusiones generadas en la postguerra y se sitúa en el ámbito genérico del “progresismo”, construido más por tópicos que por razonamientos coherentes. Esta falta de rigor y de coherencia vuelve a encontrarse en la actitud de este partido ante el Estado, ante los nacionalismos y ante los procesos independentistas catalán y vasco.

Lo que si aparece en el programa de Podemos y en dos ocasiones es la palabra–mágica “autodeterminación”. Una de estas referencias no tiene nada que ver con España y pide una razonable Política de apoyo a la autodeterminación del Sáhara Occidental. Reconocimiento del Estado Palestino y exigencia de la devolución íntegra de los territorios ocupados por Israel”; pero la segunda referencia es mucho más interesante. En el apartado “Conquistar la libertad, construir la democracia”, se enfatiza la necesidad de que la población sea consultada en referendos y se propone:

“2.2 – Ampliación y extensión del uso de las Iniciativas Legislativas Populares en los distintos ámbitos, incluido el europeo. Ampliación y extensión de la figura del referéndum vinculante, también para todas las decisiones sobre la forma de Estado y las relaciones a mantener entre los distintos pueblos si solicitaran el derecho de autodeterminación. Democratización de todas las instituciones, incluida la jefatura de los Estados, desde los niveles locales de la administración a la propia UE, y el nombramiento y control de los órganos ejecutivos de la UE”. 

Así pues, no hay duda: Podemos se sitúa a favor de cualquier tipo de referendo que tenga que ver con la “autodeterminación” de partes del Estado. No hace falta, pues, que exista una declaración directa de apoyo a las pretensiones de Artur Mas. Podemos evita pronunciarse sobre si está a favor o en contra de la independencia –lo que parece comprometido–, y adopta simplemente una posición ambigua a favor de este tipo de consultas, amagando cuál será su opción en la misma. Es la eterna trampa en la que han caído todo aquellos que, presos por sus tópicos ideológicos, terminan considerando que la defensa de la “unidad del Estado” es cuestión de “fachas” y “franquistas” y que cuantos más referendos se convoquen para cualquier cuestión, desde las más trascendentales hasta las más mezquinas, es “positivo para la democracia”.

Referendos ¿hasta dónde? Idealismos y realidades

Sobre esto cabe señalar dos actitudes: en primer lugar, valdría la pena que los dirigentes de Podemos fueran capaces de realizar un ejercicio de objetividad: deberían mirara  su alrededor, percibir el ambiente de apatía, desinterés, ignorancia, empobrecimiento cultural creciente, para percibir que la inmensa mayoría de la gente carece de conocimientos e información suficiente como para poder dar un voto razonado que no sea, simplemente, el producto de su ignorancia.

No se puede reconocer que España está a la cola de Europa en materia educativa, ni se puede reconocer el proceso de visible empobrecimiento cultural y brutalización de la sociedad española, para luego defender el “un hombre, un voto” y el ultrademocratismo. Una cosa es que todos seamos “iguales” en derechos y otra muy distinta pensar que todos somos iguales en “capacidades”. En un referéndum sobre política internacional española, no puede pesar lo mismo el voto de un miembro del cuerpo diplomático o el de un profesor de geopolítica, que el voto de un ni–ni o de una chony poligonera… Está claro que estos últimos son víctimas de un sistema educativo frustrado, fracasado y que se ha cuidado especialmente de amputar la capacidad crítica de las nuevas generaciones (sin olvidar que ese sistema educativo ha sido obra exclusiva en democracia del PSOE que siempre ha considerado ese terreno como propio y que se ha opuesto rabiosamente a cualquier injerencia en la materia…), pero tales son las condiciones en las que hoy se celebraría cualquier referendo: con una población manipulable por cualquiera de las partes.

Así pues, es posible admitir las bondades de los referendos en materias que afectan muy directamente a la totalidad de la población y sería, efectivamente, de desear que este tipo de consultas se realizaran más a menudo (por ejemplo, sobre el tema de si España precisa o no más inmigración), pero cuando se trata de asuntos más graves, más importantes y de “políticas de Estado”, hace falta expresar las más sólidas reservas.

Crear una nación, romper otra, pertenece a esos “grandes temas” cuya resolución no puede depender de un electorado que, en buena medida, ignore lo esencial de la materia. Por otra parte, ninguna Nación se ha creado gracias a un referéndum; cuando estos se han convocado y han generado una ha sido porque el conjunto al que pertenecían hasta ese momento era el producto de un pacto coyuntural realizado en unas condiciones muy concretas que, una vez desaparecían, situaban a ese Estado ante el vacío (caso de Yugoslavia creada tras la Primera Guerra Mundial por las potencias aliadas y para reordenar Europa Central y los Balcanes tras la desmembración del Imperio Austro–Húngaro, rota durante la Segunda Guerra Mundial, reconstruida por el mariscal Tito en la postguerra y desmembrada de nuevo a su muerte y tras el hundimiento del “telón de acero”). No es el caso de España, país que tiene una existencia histórica y una homogeneidad que se remontan a la noche de los tiempos.

Nación, nacionalismo y fondo de la cuestión

Las naciones no se crean porque una generación, en un momento dado de la historia, lo haya decidido, ni se destruyen porque otra, en otro tiempo, haya querido ser independiente y lo haya expresado mediante un referendo. La aparición del “deseo de independencia” denota, simplemente, la existencia de un desajuste y de un malestar en un momento dado de la historia, pero no sentencia ni el fin de una Nación, ni el alba de otra.

Las naciones nacen de procesos históricos y tienen raíces profundas que trascienden con mucho lo que pueda opinar una generación en un momento dado. Es evidente que si en un Estado funciona correctamente, si la población progresa y las instituciones funcionan, si la vida política se desarrolla de manera ponderada y se reconocen derechos culturales y lingüísticos a una parte y esa parte, sigue manteniendo lealtad hacia el Estado, los independentismos no prosperarían. Es sólo cuando aparece una crisis en el Estado, un mal gobierno en el centro y egoísmos nacionalistas en la periferia, cuando aparecen los procesos independentistas. Ejercer el derecho de autodeterminación en cada uno de estos dos momentos, dará, obviamente resultados diferentes, de lo que se deduce que tal derecho no puede aplicarse a cuestiones que, en sí mismas, están situadas por encima del tiempo y de las generaciones.

Una “nación” existe cuando tiene raíces profundas y cuando se ha ido gestando a lo largo de la historia. Sin olvidar, por supuesto, las condiciones geopolíticas, étnicas, religiosas, etc, que sin ser determinantes, sí al menos contribuyen a dar “identidad” de conjunto a una Nación. De hecho, los Imperios históricos que hemos conocido en Europa, han sido cualquier cosa menos “imperialistas” y, ante todo han sido crisoles de lenguas, de etnias y de nacionalidades. Unidad, nunca está reñido con diversidad.

¿Cuál es el fondo de la cuestión? Que existe “problema nacional” en España porque los nacionalismos periféricos catalán y vasco, han actuado deslealmente en relación al Estado Español. Han adulterado la historia, retorciéndola hasta lo ridículo, han ofrecido una visión de su propia nacionalidad que nada tiene que ver ni con la historia, ni con las raíces y han construido una “nación” que tiene tanto que ver con la realidad como una planta de plástico tiene que ver con una real por cuyas hojas corra la savia y la vida.

En la medida en que la constitución de 1978 se redactó de manera ambigua y la arquitectura electoral fue elaborada para generar un régimen de bipartidismo imperfecto, en el cual, cuando alguno de los dos grandes partidos no tenía la mayoría absoluta debía recurrir a alguno de los dos partidos nacionalistas para poder gobernar, el peso del nacionalismo catalán y vasco, quedó sobredimensionado. A partir de entonces, ambos nacionalismos pasaron a extorsionar cada vez más al Estado para aumentar, no solamente el techo autonómico, sino su dotación presupuestaria y sus manos libres en materia educativa y cultural. El resultado ha sido el que conocemos que no es independiente del “sentir” de los nacionalistas.

Pero, a fin de cuentas, ¿qué es el nacionalismo?

Porque, otro de los errores–clave de Podemos consiste en apoyar los “procesos de autodeterminación”… ignorando que están dirigidos y condicionados por el nacionalismo e ignorando, por tanto, lo que es precisamente el nacionalismo. Históricamente la Nación surge entre las guillotinas de la Revolución Francesa, cuando cae la monarquía, y el “Reino” pasa a ser “Nación”, cambiando el protagonismo del Rey a los “ciudadanos”. Pero, en realidad, tal cambio implica un tránsito del poder de la aristocracia a la burguesía. Es la burguesía la que crea todos los nacionalismos y, por tanto, esta ideología está vinculada a sus intereses como grupo social. En el momento en el que en algún lugar de un Estado–Nación aparece una burguesía pujante, homogénea, vinculada por lazos de sangre o por lazos económicos (y frecuentemente por los unos y por los otros entremezclados) esa burguesía tiende siempre, automáticamente, a generar un “nacionalismo” y abordar el “proceso de construcción nacional”, partiendo algún “hecho diferencial” (la lengua, el RH…) que tiende a magnificarse.

Ese proceso se ha dado en España desde que las circunstancias históricas de la segunda mitad del siglo XIX, por distintos motivos, generaron el que en Cataluña y en Euzkadi aparecieran burguesías regionales en torno a las cuales se articuló el nacionalismo. Pero quien dice “burguesía local” está diciendo también capitalismo local. Esas burguesías fueron las clases sociales explotadoras contra las que la izquierda trató de movilizar al proletariado (“que no tiene patria”). Un partido de izquierdas  como es Podemos, debería haber realizado un análisis de la génesis de los nacionalismos catalán y vasco, examinar sus “logros” desde 1978 y condenarlos sin más dilación como instrumentos de las altas burguesías locales que explotan (y crean de la nada mediante intelectuales retribuidos) unas visiones “nacionales” que apelan a la emotividad y el sentimentalismo de las poblaciones y a las que estas pueden hacer caso en tiempos de crisis.

En lugar de eso, Podemos lo que ha hecho ha sido adoptar la vía más incoherente: “ejercer el derecho al voto es democracia, queremos más democracia, luego ejerzamos el derecho al voto cuantas más veces mejor y no importa sobre qué tema, ni el resultado que pueda tener esta orgía de consultas”…

Nacionalismo y globalización

Pero este apoyo a los “derechos de autodeterminación” y a lo que implican es todavía más insensato si tenemos en cuenta el actual momento histórico en el que el “enemigo principal” no es otro que la Globalización. La globalización es una apisonadora de pueblos, la creación de un mercado mundial en manos de especuladores, alta finanza y neocapitalismo salvaje operando en un territorio propio: “los mercados”. Si aceptamos esto, deberemos aceptar también que para defenderse de la globalización hace falta poner palos en sus engranajes y establecer barreras defensivas. Algunas ya existen: son los Estados Nacionales.

La existencia de un Estado Nacional implica la existencia de un arsenal legislativo, de instituciones, de barreras con fuerza coactiva y disuasiva para quienes intenten atentar contra los intereses de la población. De ahí que la globalización sea incompatible con las fronteras nacionales, porque estas implican la existencia de Estados Nación que pueden oponerse a su rodillo. No es raro que una de las armas de la globalización sea precisamente el controlar a los Estados mediante la deuda pública, aumentarla y hacerlos depender de los poseedores de sus títulos que, además, cobran por ello intereses.

Así pues, puede establecerse este axioma: en las actuales circunstancias históricas, todo aquello que tienda a debilitar a los Estados Nacionales existentes y a romperlos en unidades menores y, por tanto, más vulnerables, es negativo. En cambio, todo aquello que tiende a la cooperación entre Estados Nacionales para crear espacios económicos desconectados del proceso de globalización, es positivo. Por eso, quien no asume hoy la defensa del Estado Español trabaja en beneficio de los intereses de la globalización.

Habría que añadir también que la principal tarea histórica de nuestros días consiste en restaurar la autoridad y la dignidad del Estado, caído –como en el caso español– sobre el estiércol por culpa de la mala gestión, la ineficiencia y la corrupción de una clase política que debe desaparecer en la oscuridad de las prisiones. Sin una regeneración del Estado Español es imposible que éste cumpla sus fines. Y “regeneración” no quiere decir “desintegración” ni siquiera “desagregación”.

Conclusión: otro fallo argumental de Podemos

Podemos insiste mucho en que es un movimiento que lucha contra la globalización. Debería de demostrarlo en su programa. Hoy, es evidente, que todos los que nos sentimos incómodos con la actual situación de nuestro país, estamos situados ante la necesidad de establecer un “modelo de Estado”. Ese modelo debe garantizar, de un lado justas políticas sociales para nuestro pueblo (y aquí hay que distinguir entre “nosotros” y “los otros”, no en vano, manifestar la solidaridad por un malgache o zambiano o un habitante de las Galápagos, está muy bien… cuando se hayan resuelto los problemas y los derechos de nuestro pueblo en nuestra tierra), de otro integridad, dignidad, estabilidad y viabilidad del Estado (cuanto más fuerte es un Estado más está en condiciones defender los derechos y el bienestar de sus ciudadanos) y esto es incompatible con la inflación de referendos vinculantes que propone Podemos.

La “regeneración” del Estado Español no implica el apisonamiento de las autonomías y de las características regionales, lo que implica es que en esas autonomías existan libertades tan básicas e indiscutibles como para elegir el idioma en el que se quieren que sean educados los hijos, implica rigor en los conceptos culturales e históricos que se enseñanza al margen de la lengua en la que se enseñan, implica tolerancia y libertad… algo que ningún nacionalismo ha podido soportar nunca.

A fin de cuentas, quien dice nacionalismo dice sobrevaloración de la propia nación en relación a otras y, finalmente, enfrentamientos con las otras. Quien dice nacionalismo dice manipulación de la emotividad y de los sentimientos de apego a la tierra natal. Quien dice nacionalismo dice hegemonía de las burguesías locales y postración ante los intereses de estas entendidas abusivamente como “intereses nacionales”… Y, finalmente, quien dice nacionalismo dice debilidad ante la globalización.

Por todo ello, nos resulta imposible entender la incoherencia de los planteamientos de Podemos ante estos problemas y percibimos aquí otro error de planteamiento que puede ser “fatal” para el futuro de un partido hoy en ascenso.

(c) Ernesto Milá - infokrisis - ernesto.mila.rodri@gmail.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

Sánchez "el enterrador"

Sánchez "el enterrador"

Infokrisis.- Ya sabemos quién es el nuevo secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. Le va a tocar una ímproba misión: oficiar como enterrador de las históricas siglas del partido. Poco más va a poder hacer. El sistema político español está sostenido sobre dos columnas, la de centro-izquierda y la de centro-derecha. Las últimas elecciones europeas y el conflicto generado por el nacionalismo en Cataluña han demostrado la erosión de la primera columna, el PSOE, mientras que el estallido de la crisis en el centro-derecha deberá esperar a la celebración de las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2015. Aquí y ahora, el PSOE es quien se está desmoronando. Valdrá la pena explicar porqué atribuimos a Pedro Sánchez el calificativo de “El Enterrador”, propio de un western que está viviendo el PSOE.

Un partido deshilachado y en disolución

Los medios de comunicación se obstinaron hasta última hora en mantener abiertas las esperanzas de Eduardo Madina y de dar cancha al tercer candidato Pérez Tapia que estaba fuera de juego desde el principio. Finalmente ha sido Pedro Sánchez el que se ha hecho con el control de la Secretaría General por casi la mitad de los votos emitidos (dando por supuesto que las votaciones hayan sido “limpias”, lo cual en el PSOE es mucho suponer). ¿Qué tiene el nuevo secretario general ante la vista? Tiene un partido en crisis, deshilachado y que se irá disolviendo entre las manos.

El ciclo de Pedro Sánchez no ha podido empezar peor para él y para su partido. Cuando todavía sigue vivo el malestar por haber ocultado primero y minimizado luego su participación como directivo de Caja Madrid, firmante de las peores operaciones de la entidad (lo cual es todavía más grave si tenemos en cuenta que en biografía autorizada aparece como profesión “profesor de economía” –bien es cierto que en una universidad privada de poco prestigio–…, por tanto no tenía la excusa que siempre han alegado sindicalistas e “invitados” a los consejos de administración de las entidades bancarias para justificar que hubieran dado luz verde a operaciones ruinosas y aceptado balances trucados). Lo que no ocultó en cambio fue que era “aficionado” al Atlético de Madrid.

Pedro Sánchez ¿del PSOE o del PSOE andaluz?

Cuando se ha conocido las zonas que le han apoyado mayoritariamente se ha podido constatar que lo esencial procedía de la rama andaluza del PSOE. Y esto no es nada bueno por dos motivos. Es difícil saber si las cifras de afiliados que da el PSOE-A son ciertas o están hinchadas, de lo que no cabe la menor duda es de que Susana Díaz nunca le habría apoyado, de no ser un incondicional suyo. De lo que no cabe la menor duda es que los escándalos de aquella autonomía le corresponden, prácticamente en solitario, al tándem PSOE-UGT. Y no son  pocos, hasta el punto de que puede decir que el PSOE-A no tiene solamente el mayor volumen de afiliados al partido, sino también, y con mucho, ocupa el primer puesto en el ranking de la corrupción en nuestro país.

Es triste llegar a la secretaría general sabiendo que los apoyos mayoritarios proceden de la rama socialista más corrupta y clientelar de todo el Estado. Cabría preguntarse incluso si en aquella autonomía los otros dos candidatos, Madina y Tapias, han podido contar con interventores en todas las mesas electorales y si el resultado final no habrá sido “hinchado” a favor de Sánchez por los procedimientos fraudulentos habituales del socialismo andaluz desde los tiempos en los que los hermanos de Alfonso Guerra alcanzaron triste fama.

Pero el segundo elemento no es menos preocupante: se tenía a Madina como “candidato del aparato”, pero la realidad de los hechos ha demostrado lo que algunos considerábamos como hecho demostrado, a saber: que no existe “un aparato”, sino varios y que una cosa es el “aparato federal” del PSOE y otra muy distinta el “aparato andaluz”, el “aparato catalán” (que tiene incluso entidad jurídica diferenciada) y que, los distintos “aparatos” han dejado de actuar por coordinadamente y por consenso, lo que indica por sí mismo cierto nivel de desintegración. Sánchez ha resultado ser, pues, el candidato del “aparato andaluz”.

A partir de ahora quien gobernará en el PSOE no será alguien del “aparato central”  (como ha sido hasta hace poco Rubalcaba), sino un “delegado” del “aparato andaluz”. Dicho de otra manera, gobernará Susana Díaz a través de Pedro Sánchez, lo cual dará armas a la derecha para escarbar en el armario de los cadáveres inmemoriales del socialismo andaluz y apuntar a la línea de flotación de Susana Díaz para erosionar el grumete Sánchez.

Es significativo que ni Susana Díaz ni ningún otro de los miembros de la ejecutiva del PSOE, ni sus rostros más conocidos, ni sus barones más poderosos, hayan entrado en juego en la carrera por la secretaría general. A algunos, simplemente, no les interesa. Otros esperan su oportunidad y prefieren desligarse de la política partidario soñando con vencer en las primarias del partido cuando haya que decidir quién es el candidato a figurar en el cartel electoral de las elecciones generales. Y ahí la pelea puede ser a dentelladas.

La biografía de un ilustre “Capitán Fracaso”

¿Quién es Pedro Sánchez? Podría aludirse a la extraordinaria “levedad” del candidato. Economista, discreto candidato socialista al ayuntamiento de Madrid en 2003 en el puesto 23, vio como salían elegidos los 21 nombres que le precedían, pero al renunciar dos de ellos, tuvo su poltrona municipal y formó parte del equipo de Trinidad Jiménez.

También fracasó en 2008 en su aspiración a ser diputado por Madrid, pero también aquí la renuncia de otro candidato le dio el escaño. Trabajó con Pepinho Blanco y con Miguel Sebastián. Apoyó a la candidatura de Trinidad Jiménez contra Tomás Gómez para las primarias de la dirección de la Federación Socialista Madrileña de cara a presentar candidato autonómico en 2011. Fracasó de nuevo; ganó Gómez.

Y volvió a fracasar en las elecciones generales cuando se presentó por Madrid en el puesto número 11 y salieron los diez anteriores. Es esta ocasión fue la marcha de Cristina Narbona lo que le abrió el puesto. Nunca ha pertenecido ni a la ejecutiva ni al comité federal del PSOE. Poco más puede decirse de él. Típico diputado “mudito”, era un ilustre desconocido, habituado al fracaso electoral seguido de repesca. Nada más. Pues bien, este es el hombre que obtuvo 40.000 “avales” y que ha obtenido un 49% de los votos…

¿Por qué ha sido elegido? Porque es, en primer lugar, una persona obediente, en este caso a Susana Díaz; firma donde hay que firmar, sin plantear dificultades (que se le pregunten a los afectados por las preferentes en Caja Madrid), refrenda todas las decisiones de sus padrinos políticos (lo que le ha valido ser una persona sin iniciativa propia, situado siempre en lugares mediocres de las listas electorales) y puede ser la contrapartida a Pablo Iglesias: como él es profesor universitario, como él tiene en torno a 40 años, aspecto juvenil, agradable, tronchamozas y se cree que puede ser el mejor candidato frente a la amenaza que representa Podemos para el PSOE (que distintas encuestas han situado entre 5 y 9 puntos por delante de Podemos). Eso es todo.

¿Doctrinalmente? Hombre de pocas ideas. Su programa ha sido definido como un intento de llevar al PSOE “a la izquierda”, pero llega tarde, algo más de tres décadas de corrupción y el reciente recuerdo del destrozo zapaterista hacen que el votante de izquierda hace tiempo que haya dejado de creer en el PSOE. De hecho, esta orientación, incluso, puede ser problemática, si tenemos en cuenta que el voto socialista es hoy un voto de “centro-izquierda”. Desde la irrupción del PSOE en la transición, tras 40 años de ausencia, primero fue Felipe González quien, a petición del socialismo alemán (que era quien pagaba la reconstrucción del PSOE), abandonó el marxismo y realizó una política socialdemócrata. Luego vino el zapaterismo que rebajó un poco más el listón: hombre más atraído por las ideas de “reforma social” de la UNESCO y por su humanismo-universalista, los clásicos de la socialdemocracia y las actas del congreso de Bad-Godesberg, eran demasiado para él. Para colmo, la crisis iniciada en 2007 y reconocida por ZP dos años después, sepultó a la socialdemocracia y su aspiración a un “capitalismo de rostro humano”, limitándose a arrojar paletadas de dinero público sobre los agujeros generados por la mala gestión bancaria y a convertir la crisis del sector inmobiliario en crisis de deuda pública. Poco quedaba ya del socialismo en el PSOE que perdió las elecciones de 2011.  

Cuando la mirada del PSOE ya no está en el propio PSOE sino en Podemos

Para colmo, el movimiento de los indignados movilizó a la izquierda y fue el desencadenante del fenómeno Podemos que está teniendo un papel relevante en la recomposición de la izquierda bloqueando el crecimiento de Izquierda Unida, mermando a Equo y royendo al ala izquierda del PSOE. Este proceso es hasta tal punto visible que ha obligado a elegir un secretario general del PSOE pensando no tanto en conquistar el poder en la próxima ronda electoral, sino en frenar a Podemos. El PSOE ya no piensa en términos socialdemócratas, ni siquiera en términos humanistas-universalistas, sino simplemente en términos de supervivencia y así lo han entendido sus barones. Prefieren mantener puestos de poder regionales antes que comprometerse en una carrera que saben perdida. De ahí que hayan dejado al eterno segundón de Sánchez sus quince minutos (o quince meses) de fama mediática hasta el fracaso final.

Con ello se confirma una vez más nuestro análisis de que la crisis del PSOE no es coyuntural, sino estructural y que una “marca caída” jamás vuelve a resucitar por mucho dinero que se invierta. Podemos es la nueva marca de izquierda que progresivamente irá sustituyendo a la marca PSOE caída entre aromas de corrupción, de incapacidad para gobernar, de amiguismos, mala gestión, etc.

¿Cómo cristalizará la crisis terminal del PSOE? Es fácilmente previsible. En las elecciones de 2015, perderán varios cientos de concejalías, es posible, que por esas fechas, Podemos, si no comete errores garrafales, ya se sitúe por delante en las encuestas de intención de voto. Así pues, al PSOE le tocará gobernar en coalición con otras fuerzas de izquierda tanto en ayuntamientos como en comunidades autónomas. No siempre la reacción y los reflejos de sus federaciones serán los mismos, poco a poco el PSOE tenderá a disgregarse en políticas locales y autonómicas contradictorias hasta que, finalmente, sea imposible reconstruir una “alternativa socialista”. Cada “barón” optará por reservar su área de influencia en su autonomía y renunciar a aventuras destinadas al fracaso a nivel nacional. Para colmo, las coaliciones de izquierdas en las que participe el PSOE tenderán a ser inestables, tensionadas siempre por los inevitables intereses de las partes y el miedo a que tal o cual decisión conlleve la pérdida de peso electoral de alguna de las partes con la consiguiente inestabilidad del conjunto.

En algunas autonomías las federaciones del PSOE sufrirán procesos de gropuscularización. En Cataluña, por ejemplo, en donde la incapacidad para decidir el modelo de Estado, ha situado ya al PSOE como una fuerza política de segunda fila y con espacio electoral irrecuperable mientras se mantengan las actuales circunstancias.

Por todo ello, cuando atribuimos a Pedro Sánchez el calificativo de “el enterrador”, no estamos exagerando. Falta saber si es consciente de cuál es su papel en esta fiesta…