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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

¿Ha dicho liberalismo?

¿Ha dicho liberalismo?

Infokrisis.- ¿Ha dicho “liberalismo”? Vamos a recordar qué es eso del liberalismo… De entre todos los mitos de la modernidad uno merece ser examinado algo más de cerca: el liberalismo, sin saber cómo, ha regresado a la historia después de permanecer durante más de un siglo en el estercolero. Su rehabilitación se ha debido en primer lugar a Margaret Tatcher y luego a Ronald Reagan. Ambos bebieron en las fuentes de Friedrich Hayek, el cual, a su vez lo hizo en von Misses. Llama la atención la simplicidad de esta escuela economicista y sus planteamientos esquemáticos que en otro tiempo no hubieran superado un examen de acceso a la universidad.

Donde hay un pueblo arruinado, allí hay un liberal actuando

Básicamente sostienen que todo lo que no es el “liberalismo” es “socialismo” y que, para evitar caer en el pecado de socialismo el Estado se tiene que abstener de cualquier interferencia en los “mercados”. De ahí el lema “más mercado, menos Estado”… Para Hayek cuando el Estado realiza una pequeña corrección en los mercados es que el “socialismo” se ha manifestado aun cuando esa corrección haya sido formulada por un partido de derechas. No puede extrañar que Hayek considerara a Keynes y a sus colaboradores “una panda de socialistas”…

La crisis de 1929 desarzonó a todos estos teóricos del abstencionismo estatal. Misses fue durante muchos años olvidado y Hayek vivió durante casi toda su vida en una especie de “exilio interior”. Sin embargo, el ascenso al poder de Margaret Tatcher supuso la resurrección del zombi liberal. Algo antes Milton Friedman y los “Chicago boys” habían hundido la economía chilena y generado una oleada de paro sin precedentes que fue más costosa para el gobierno del General Pinochet que cualquier medida represiva sobre la izquierda. En efecto, dando vía libre a las importaciones Friedman y sus compinches lograron que una cerilla fabricada en Canadá recorriera desde las Montañas Rocosas hasta los Andes y terminara prendiéndose en Valparaíso o Santiago entrañando la destrucción de sectores enteros –además del fosforero- de la economía chilena.

En los 15 años siguientes, “reajustes” como éste se dieron en toda Iberoamérica generando paro, miseria, destrucción de la clase media y establecimiento de sistemas democráticos de baja calidad guiados por títeres al servicio de las oligarquías locales. El resultado a medio plazo ha sido la irrupción de un populismo de izquierdas en buena parte de Iberoamérica y, en especial de la “doctrina bolivariana” que hundía sus raíces en la desesperación de sectores de las clases medias en fase de proletarización y de los proletarios en base de pauperización.

En realidad, la “pasada por el liberalismo” tuvo tres fases: una fase de impacto brutal sobre las economías locales, una segunda fase en el que “las cifras macroeconómicas” empezaron a registrar alzas y los Estados sacaron a flote sus economías (fundamentalmente como efecto de los beneficios obtenidos por la venta de las empresas de los sectores públicos, muy abundantes en Iberoamérica, mucho más que por su buena gestión), lograron atraer inversión financiera… antes de que todo esto se divisara como flor de un día, los beneficios obtenidos por la venta de empresas públicas tardaron poco en dilapidarse, volvió a hacer falta financiación, pero el Estado ya no disponía de sector público que avalase la petición de créditos y, finalmente, se produjeron fenómenos perversos como el “corralito” o vuelcos políticos como el que tuvo lugar en Venezuela, demostrando una vez más –y por si la historia del siglo XX no lo hubiera demostrado hasta la saciedad- que el “socialismo” es el resultado de los excesos del “liberalismo”.

La dialéctica liberalismo-socialdemocracia

Desde hace 150 el péndulo se decanta unas veces hacia el “socialismo” y luego vuelve hacia el “liberalismo”. Los liberales no reconocen este proceso dialéctico que une los excesos del liberalismo al nacimiento del socialismo y que luego va del agotamiento de éste a la búsqueda de su opuesto, el liberalismo, iniciando un nuevo ciclo. Los liberales de estricta observancia afirman con una seriedad pasmosa que jamás se ha llevado a la práctica su modelo teórico: siempre, en algún momento, el Estado ha intervenido en la economía falseando el mercado. Es una falacia. Habría que añadir que en determinados momentos, si el Estado no hubiera intervenido para salvar al seudo-liberalismo o neo-liberalismo, el propio sistema económico hubiera desaparecido.

En el fondo, lo que subyace es un dogmatismo presente con tanta fuerza como estuvo presente en el marxismo: un enrocamiento en las propias posiciones concebidas de la manera más extrema y una justificación ante los errores afirmando que se habían producido porque la ideología no se había puesto en práctica sin alteraciones. Como si un marxista dijera que el fracaso del colectivismo se debía a que nunca se fusiló suficientemente a todos los opositores. Más soft el liberalismo atribuye sus fracasos al incumplimiento relativo y por la mínima del dogma del abstencionismo del Estado en materia de economía.

Esta última crisis económica, sin embargo, se ha producido dentro de una nueva perspectiva: ha sido una crisis del “sistema”, esto es, del liberalismo que desde el período Reagan-Tatcher abrió el camino a la globalización. Esta ha sido la primera gran crisis de la globalización y este modelo económico mundial es la quintaesencia del liberalismo: un mercado financiero mundial y unos Estados que ya carecen de potestad para regularlo dada la desproporción entre su dimensión y la del mercado… ¿Qué más quieren los liberales? Que el Estado desaparezca definitivamente.

Llama la atención que lo más cerca del liberalismo –al menos a nivel conceptual- sea… el anarquismo. En efecto, ambos predican la desaparición del Estado y su reducción al mínimo. A diferencia del liberalismo, el anarquismo predica también la desaparición del mercado y, en este pequeño detalle es donde radica la diferencia. Los EEUU constituyen sin duda el primer Estado liberal aparecido en la historia y aun hoy su población mantiene una extendida desconfianza hacia el aparato estatal al que frecuentemente atribuyen todos los males. El liberalismo pasa así como una forma de anarquismo económico al que le repele cualquier intervencionismo estatal y se muestra libertario en relación al “mercado”.

La mística del mercado como dios omnipotente

Y ¿qué es el mercado? El mercado es el escenario en el que discurre el juego de la oferta y de la demanda. Las “leyes del mercado” jamás podrán cumplirse tal como fueron concebidas teóricamente porque los procesos de acumulación de capital general desequilibrios y asimetrías que falsean la libre competencia. Son, además, peligrosas. El negocio de las farmacéuticas es la “salud”, lo que equivale a decir que alcanzada la “salud” y desterrada la enfermedad, el negocio de las farmacéuticas desaparecería. De ahí que sea preciso –para mantener la única ley del liberalismo que sigue incólume, la del “beneficio”, el “lucro” y la “usura”- que el “enfermo” se recupere de su dolencia mediante el uso de fármacos que le conducirán a otra enfermedad (los “efectos secundarios”). Si el Estado no interviniera mínimamente intentando “vigilar” a las farmacéuticas, episodios como el de la Gripe A (enfermedades ficticias) se repetirían todos los años.

Por otra parte, cuando un grupo de empresas (un oligopolio o un monopolio) alcanzan una posición hegemónica en el mercado tienden a utilizarlo a su antojo y a evitar que otras empresas puedan posicionarse en el mismo. Y, finalmente, cuando determinadas acumulaciones de capital superan –tal como ocurre hoy- el PIB de la mayoría de países, son los mercados los que imponen su tiranía a los Estados. Hace falta recordar que mientras los mercados son, en realidad, el teatro preferencial de la actividad de inversores y especuladores, el Estado somos –al menos en teoría- todos. Así pues, el liberalismo es el mejor escenario para que los tyranosaurius se coman a los humanoides… Porque si hay una idea que sea ajena al liberalismo es la idea de justicia social… Y si hay hoy una idea necesaria cuando una cuarta parte de la sociedad está rozando el umbral de la pobreza o zambullido en él, es precisamente la de justicia social.

El liberalismo que trajo a la globalización

El liberalismo ha sido el hacedor miserable de la globalización y la globalización es el sistema para matar pueblos. La globalización tiende a que los rasgos de identidad de los pueblos se diluyan: a un mercado mundial, corresponde un melting-pot en donde cualquier producto tienda a poder venderse en cualquier lugar, fabricarse en donde sea más barato.

Y esto ha generado dos fenómenos peligrosos cuya responsabilidad descansa únicamente en el liberalismo: de un lado la deslocalización empresarial, fuga de las plantas de manufacturas a los países en donde el precio de la mano de obra es más barato… que no pueden ser sino países “socialistas”, como China en una curiosa colusión de intereses que atenta contra los trabajadores del Primer Mundo (que ven inevitablemente contraído el mercado de trabajo en sus países) y del Tercer Mundo (que ven cómo la riqueza para sus élites económicas se realiza a costa de salarios de hambre y trabajo semi-esclavo).

Pero hay otro fenómeno generado por la globalización liberal que constituye un verdadero atentado no sólo contra los pueblos sino también y sobre todo contra la historia: el facilitar el desplazamiento de millones y millones de personas hacia Europa para abaratar el coste de la mano de obra. Aznar, en este sentido, fue paradigmático en su política de generar un modelo económico liberal basado en salarios bajos, inmigración masiva, crédito fácil y beneficios rápidos para los inversores con un sector hipertrófico de la construcción.

Cómo hacerse liberal

Los “liberales” de hoy en España han llegado a las posiciones en las que se encuentran a través de distintas vías: tras la pérdida de vigor de las democracias cristianas, la única ideología más o menos somera que le quedaba a la derecha para afrontar a la socialdemocracia, parecía ser el liberalismo. Buena parte de los liberales españoles no han llegado a defender estas posiciones (de las que suelen ignorar sus inconsecuencias) no tanto por adhesión a la doctrina de Adam Smith y demás, como por el rechazo a la socialdemocracia. Para algunos ese rechazo no es más que un reajuste en su anticomunismo, en su antiizquierdismo e incluso en su franquismo de otros tiempos.

La raíz de “liberalismo”, remite al concepto “libertad”, lo que contrasta con la ideología que algunos de estos liberales reconvertidos sostuvieron en otros tiempos. Losantos, por ejemplo, era un maoísta defensor de la “guerra popular prolongada” y la “insurrección armada de masas” dentro de la Organización Comunista de España Bandera Roja (a donde, por cierto, iban a parar decenas de chicas y… los machitos que no ligaban ni con cola ni con cerote). Caído en el descrédito más absoluto el marxismo, a muchos de estos maoístas les faltaba el “libro” en donde se contuvieran todas las explicaciones y creyeron encontrarlo en La Riqueza de las Naciones o en La teoría monetaria y el ciclo económico de Hayek. Además, la referencia a lo liberal parecía limpiar sus ofensas a la libertad realizada desde el sumidero marxista siempre cerca del GULAG.

Neoliberales y extrotskystas

En realidad, toda la primera generación de neoconservadores aparecida en EEUU a finales de los años 50 y que prolongó su influencia intelectual hasta finales de los 70, procedía de intelectuales marxistas -frecuentemente trotksystas- que no estuvieron dispuestos a pasar ante el comité de actividades antinorteamericanas y, una vez emprendida la disidencia con el stalinismo, tras un breve paso por las filas del trotkysmo, pasaron al anticomunismo y, por el mismo precio, acamparon en el conservadurismo mas acrisolado (los Dewey, los Shactman, los Kristol, los Burham –con su Revolución de los Managers y especialmente si El fin de las ideologías- y los Podhoretz entre otros muchos) que luego enlaza con la generaciones de neoconservadores, también extrotskystas que pasaron a ser los cerebros grises de la administración Bush. Ultraizquierdistas reconvertidos en defensores del liberalismo con una fe propia del converso.

El liberalismo es hoy un proyecto siniestro avalado por teóricos ciegos y cerriles anti socialdemócratas. No soplan buenos tiempos para defender el liberalismo en medio de una crisis económica generada por ese mismo liberalismo y ante la que no hubiera sobrevivido de no ser por traicionarse a sí mismo cuando decenas de instituciones de crédito en todo el mundo no fueron salvadas por los “principios liberales” sino por… los Estados. Ese pequeño detalle sería suficiente hoy para descalificar al liberalismo para opinar sobre cualquier caso… y, sin embargo, a sus defensores ultramontanos apenas les interesa: Losantos sigue tronando a quien quiere oírle contra ZP, Rodríguez Braun desde la COPE se sigue creyendo gracioso saludando cada día a la audiencia con un “buenas noches liberales”, incluso en Internet se postula un “Partido de la Libertad”… en la “línea de Hayek”.

La mayoría de liberales hoy no hacen sino defender sus propios intereses (en el fondo el leit-motiv del liberalismo es el individualismo y el individualismo quiere decir “yo primero y luego todos los demás”) y sobre todo alardear de falta de imaginación y renuncia a la herencia aristotélica de nuestra cultura en la que el razonamiento lógico siempre ha ocupado un lugar preponderante. Sí, porque no hay nada más inconsecuente que un liberal tronando contra el “Estado”, pero sollozando para que ese mismo Estado ayude a bancos, entidades financieras y sectores económicos. Ser consecuentes nunca ha sido el fuerte de esa llama “doctrina liberal”.

De esta crisis no se sale con liberalismo sino con planificación

De todas formas, la cuestión no es tanto si Keynes o Hayeck, si más Estado o más mercado, sino, pura y simplemente, ¿cómo salir de la crisis? Y aquí el liberalismo solamente aporta su fórmula maravillosa: la primacía del Mercado. El “mercado” no es una entidad intangible: tienen nombres y apellidos, son los George Soros, son los grandes consorcios financieros, son las legiones de especuladores (eufemísticamente llamados inversores en momentos de crecimiento económico, verdaderos usureros y arribistas sin escrúpulos). El mercado solamente vela por el beneficio de los “grandes” de la economía. Si se tratara de seguir dando primacía a los mercados, eso desembocaría simplemente en un sometimiento de los Estados (esto es de todos nosotros) a sus caprichos.

En realidad, el liberalismo es hijo de la burguesía cuando ésta reivindicó en el siglo XVIII la primacía como clase hegemónica de la sociedad en detrimento de la aristocracia. Y algo le ha quedado. Sigue queriendo tener la primacía pero se ha convertido en una aristocracia económica. No aspira a controlar a los Estados directamente sino a través de los mercados.

En la actualidad, para salir de la crisis el Estado tiene que ampliar sus poderes. De una sima como la que estamos no salimos con los mercados… sino con la planificación. Y eso solamente corresponde a los Estados. El mercado no puede planificar porque está sometido a las leyes de la oferta y la demanda corregidas y condicionadas por el peso de los grandes capitales financieros y de las concentraciones de capital. El “mercado” no tiene necesidad de salir de ninguna crisis, simplemente porque no la percibe. Pero el grueso de las poblaciones sí. Y para eso hace falta justamente el remedio contrario al que propone el liberalismo: planificación, planificación y planificación. Y mucho más en España en donde desde el franquismo el modelo económico se basa en turismo y construcción.

La crisis de la socialdemocracia quizás parezca más grave que la crisis del liberalismo, pero ambas no son sino dos formas de un mismo sistema que se está desintegrando ante nuestros ojos. Si hoy la socialdemocracia solamente gobierna en dos países europeos y si partidos de derecha y de centro-derecha se enseñorean por toda Europa, no es más que porque el “pensamiento único” ha hecho imposible la emergencia de otras opciones. Pero ambos están agotados: la socialdemocracia porque, en su intento de insertarse en el “pensamiento único” y en su aceptación del liberalismo, lo ha gestionado de manera atroz mientras ha permanecido en el poder, y el liberalismo habitualmente identificado con partidos de centro-derecha, de derecha e incluso de extrema-derecha (caso de Gert Wilders) ha fracasado en su proyecto globalizador.

De hecho el liberalismo está tan avejentado como el viejo marxismo y huele a tanto alcanfor como su colega el anarquismo. Ideologías surgidas hace 200 años y en el caso del liberalismo, cuya matriz se remonta a 250 años en pleno siglo XVIII, ya no están en condiciones de aportar nada a las sociedades del siglo XXI, como no sean su cadáveres siempre en condiciones de ser triturados y aptos para fermentar como cualquier estiércol, a la tierra. Hoy es el tiempo en el que no se trata tanto de rescatar cadáveres como de abordar la creación de nuevos modelos doctrinales que trasciendan tanto al liberalismo como a la socialdemocracia.

Cuando alguien os pregunte “¿Qué es el liberalismo?” La respuesta correcta es: el liberalismo el sistema económico que nos ha traído la crisis en la que estamos inmersos.

 

ANEXO

Las mentiras del liberalismo

 

Redacción.- Desde hace varias semanas viene circulando por Internet este artículo en el que se refutan las tesis del liberalismo globalizado y globalizador. El “desconocido” autor ha identificado los tópicos más frecuentes utilizados por la ideología globalizadota y los ha refutado de manera inapelable. Reproducimos aquí este artículo e invitamos a todos los lectores a difundirlo.

"El liberalismo, es mas elección y mejores precios para el consumidor"

FALSO: Según el mismo dogma liberal, el liberalismo solo funciona si existe una competencia suficiente por el lado de la oferta. Sin embargo, en los hechos, el capitalismo liberal tiende hacia la concentración y la formación de monopolios que eliminan toda competencia, reduciendo la elección del consumidor y hacen subir los precios (y bajar la calidad ).

En el área de los servicios públicos como por ejemplo la distribución del agua, el correo, o los ferrocarriles, su privatización siempre se ha traducido por un aumento de los costos para el pasajero, una reducción del servicio, y una reducción de las inversiones en el mantenimiento de las infraestructuras.

En cuanto a los sistemas de jubilación privados (fondos de pensiones), consisten en privar a los asalariados de toda seguridad, entregándoles a la incertidumbre de la gestión de dichos fondos a organismos financieros. En caso de quiebra de estos últimos, los asalariados se hallan sin jubilación a pesar de años de cotización. Lo que ya ha sucedido en Estados Unidos en 2002 con la quiebra de Enron.

"El liberalismo, es el juego del libre mercado"

FALSO: Siempre según el dogma liberal, el libre-mercado requiere la transparencia del mismo mercado y de la información.

En realidad, a causa de prácticas opacas y de la inequidad en el acceso a la información, el consumidor no puede escoger con conocimiento de causa.

"El crecimento crea empleos"

FALSO: El crecimiento crea empleos en primer momento, pero sirve sobretodo para financiar las "re-estructuraciones" y las relocalizaciones. A final de cuentas, destruye mas los puestos de trabajo de lo que crea.

"Solo el mercado es apto para determinar el precio justo de las materias primas, divisas o de las empresas"

FALSO: Los mercados son esencialmente guiados por la especulación y la busca del mayor lucro a corto plazo. Las fluctuaciones y variaciones del mercado son a veces irracionales, excesivas, y sometidas a la manipulación. Estas oscilaciones excesivas en el mercado (bolsas) son destructoras, provocan ruina y quiebras en la economía real. Pero al mismo tiempo, estas variaciones son generadoras de ganancias para los especuladores. Nuevamente el principio de los vasos comunicantes…!

"La empresa crea riqueza. Es la fuente de la prosperidad de los países y de sus habitantes"

FALSO: Por lo general, las empresas no crean riqueza, porque el valor creado es inferior al costo real de los recursos utilizados o destruidos, si tomamos en cuenta el costo medioambiental y humano, así como el costo real de las materias primas renovables.

El "lucro" de las grandes empresas es logrado en realidad en detrimento de la naturaleza, pillada por la explotación, la urbanización y la contaminación, o "vampirizado" sobre otros factores económicos:

- sobre los asalariados, a quienes se los habrá despedido para ahorrar costos u "aumentar la productividad", o a quienes se habrá reducido la remuneración o la protección social.

- sobre los consumidores que deben pagar mas por una calidad o cantidad menor.

- sobre los proveedores (en particular sobre los productores de materias primas de minerales o agrícolas)

- sobre otras empresas a los cuales se habrá provocado su quiebra mediante practicas desleales de competencia, o que son compradas para ser posteriormente desmanteladas, vendidas por partes, y cuyos asalariados serán transformados en desempleados.

- sobre las poblaciones del Tercer Mundo que serán expoliadas de sus tierras y de sus recursos, y que han sido reducidas a la esclavitud, obligadas a trabajar en las minas o en "talleres del sudor" de empresas transnacionales, o peor aun, obligadas a servir de conejillos de india para la industria farmacéutica, o de vender sus órganos (por lo general riñones o un ojo) que serán operados a enfermos afortunados. (el precio pago para un riñón llega a 20.000 $us en Turquía, a solo 800 $us en la India)

"La Globalización beneficia a todos "

FALSO: Entre 1992 y 2002, el ingreso por habitante ha decaído en 81 países. En el Tercer Mundo, el número de personas "extremadamente pobres" ha aumentado en mas de 100 millones.

La diferencia entre salarios ha aumentado de forma impresionante. Tomemos el ejemplo de una obrera de una empresa sub-contratista asiática de Disney que fabrica ropa con el logotipo de Mickey para consumidores occidentales. Esta obrera trabaja en un "taller de sudor", 14 horas por día, 7 días sobre 7, sin ninguna protección social, sin derecho a huelga, el todo por un salario horario de 0,28 dólar. Al mismo tiempo, el salario horario de un Gerente de Disney (PDG) es de 2800 dólares, es decir 10.000 veces mas.

Las 225 personas más ricas del mundo acumulan un patrimonio global de 1000 billones de dólares, equivalente al ingreso anual de los 3 mil millones de personas más pobres del planeta, es decir 47% de la población mundial. La fortuna adicionada de las 84 personas más ricas sobrepasa el producto interior bruto de China con sus 1,2 mil millones de habitantes.

En 2002, 20% de la población mundial acapara 80% de las riquezas, posee más de 80% de los coches en circulación y consume 60% de la energía, mientras que mil millones de los habitantes más pobres comparten el 1% del ingreso mundial.

© Ernest Milà – infoKrisis – infokrisis@yahoo.eshttp://info-krisis.blogspot.com – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

Manual del Candidato 2015

Manual del Candidato 2015

 

Las elecciones municipales y autonómicas de 2015 serán las últimas en las que la “banda de los cuatro” (PP + PSOE + PNV + CiU) aparezcan dominando el tablero político. Nuevos actores piden paso y están decididos a imponer su presencia política. Pero lo conseguirán solamente a base de aplicar un método de trabajo: el que se expone en estas páginas. Este es un manual para “hacerse entender” por el electorado. Sería inútil en manos de los partidos hoy mayoritarios: ellos tienen el poder. Este es un manual realizado desde “la oposición”, desde la “oposición nacional” y para la “oposición nacional”. Lo que se muestra en este manual es una técnica y un método para el trabajo político; siguiéndolo, el candidato de la “oposición nacional” logrará acercarse al electorado, transmitirle sus temas y obtener su voto. La organización política debe transformarse en un mecanismo de relojería si quiere obtener éxitos.
Sumario del volumen:

Parte I
Introducción 5

1) Objeto de este manual 5
2) Modo de utilización 6
3) Materia pendiente 7
4) Tratamiento del tema 7
5) Diferencias con el publicado en 2011 8
7) Email de consulta  9

Parte II
Algunos conceptos básicos 11

1. Elecciones locales 11
2. Candidatura 14
    ¿Qué un coalición?  15
    ¿Qué es una “agrupación de electores?  15
3. Candidato 16
4. Concejal – Asamblea Municipal 17
5. Coaliciones y candidaturas de electores 18
    ¿En base a qué programa se formaliza la candidatura?  19
    ¿Qué recursos va a aportar cada parte?  19
6. Pueblo, electores, populismo, método de masas 21
    El método de captación 23
    Primer Principio: 
             UNIR LO PARTICULAR CON LO GLOBAL  23
    Segundo Principio:
             UNIR LA TEORÍA CON LA PRÁCTICA  25
    Tercer Principio:
             UNIR LA VANGUARDIA A LA POBLACIÓN  26
    La tarea de una Junta Local ante la captación: 27
7. Concepto de campaña 27
    ¿Qué es una campaña política?:  27
    Mecánica de la Campaña:  28
    Elementos esenciales de una campaña política:  28
    Planificación de una campaña política:  28
    Lo que toda campaña política debe tener:  29
    Regla de oro para establecer el eslogan de una campaña: 29
8. Redes sociales y “fuerza social» 31
9. Militante, afiliado, simpatizante, elector 35
    1) El Militante:  35
    2) El afiliado:  36
    3) El simpatizante:  36
    4) El elector:  37

Parte III
Decidir ser candidato 39

Resumiendo: 42
¿Cuáles son las motivaciones personales que deben estar 
          presentes en un candidato? 42
¿Qué alicientes podemos encontrar a ser candidato en 
         unas elecciones locales? 44
¿Qué problemas vamos a encontrar al ser candidato 
         en unas elecciones locales? 47

Parte IV
Los candidatos 51

Algunas cuestiones sobre los candidatos:  59
¿Colocar a personas que no estén inscritos en la Junta Local, que simplemente sean simpatizantes? 59
¿Hace falta pedir a los candidatos que firmen un compromiso de renuncia sin fecha? 60
¿Cómo actuar en caso de coaliciones? 61

Parte V
El Comité Electoral  63

Composición del Comité Electoral 66
Número 1.– Director de Campaña 67
Número 2.– Responsable de prensa e información 67
Número 3.– Responsable operativo 68
Número 4.– Responsable informático 69
Número 5.– Responsable logístico 70
Número 6.– Responsable administrativo 71
Algunas precisiones sobre el Comité Electoral: 72
¿Por qué están numerados los miembros del Comité?  72
¿Disponer o no de una sede electoral?  72
¿Cómo trabaja un Comité Electoral?  73
¿Cuándo se disuelve el Comité Electoral?  73

Parte VI
La pre–campaña electoral  75

Concepto de Pre–Campaña Electoral 75
Sociología de las poblaciones 76
¿Cómo elaborar un mapa sociológico de la población?  77
Establecer el mapa político de la población 81
¿Para qué elaborar un estudio sobre la sociología política?  82
Definir las fuerzas políticas de una localidad.  82
¿Qué hacer si la extrema–izquierda descontrolada hostiga 
sistemáticamente nuestros mítines y manifestaciones?  86
Aspectos de la Pre–Campaña: 88
1) Partido y candidatura 88
2) Objetivos de la pre–campaña 89
3) Estrategias  91
4) Tácticas a utilizar 92
5) Establecer un timming: 96

Parte VII
La campaña electoral  99

Estrategia electoral: planteamiento de la campaña 100
1. El puntal estratégico: el programa político 100
2. ¿Estrategia moderada o estrategia radical? 102
3. ¿Estrategia de pacto o estrategia en solitario? 105
4. Tácticas electorales: ejecución de la campaña 107
             1) Tácticas convencionales aún eficaces 107
                 El buzoneo y el mailing 107
                 La propaganda personal directa 109
             2) Las tácticas basadas en las nuevas tecnologías 110
                 En auge: 111
                 El desuso: 113
                 Consecuencia importante:  116
             3) Tácticas convencionales  117
                 Carteles y pegatinas 117
                 Mítines y manifestaciones 119
4) Tácticas de excepción: acciones espectaculares 123
5) Timming de campaña 126
6) Relación con los medios 127
7) Papel de los candidatos: cada voto cuenta 128

Parte VIII
La Comunicación  131

Comunicación convencional 132
1. Comunicados de prensa 132
    Concepto de Comunicado de Prensa 132
    ¿Qué se pretende con un comunicado?  132
    El desarrollo del comunicado  132
    El título del comunicado 133
    Palabras guía 134
    Envío del comunicado 134
    La regla de oro de todo comunicado 135
    ¿A quién se dirige un comunicado de prensa?  135
    Tipos de comunicados:  135
2. Intervenciones en televisiones locales 136
3. Entrevistas  140
4. Debates electorales 144
Comunicación a través de la red        148
1) Instrumentos que ofrece la red.      149
    ¿Por qué hablar de Web 2.0? 149
    ¿Cuáles son los rasgos “sociales» de la Web 2.0.? 149
    ¿Cuáles son los instrumentos de la Web 2.0.? 150
2) Blogs de la candidatura y de los candidatos.   150
    ¿Qué es y que no es un Blog? 150
    ¿Cómo debe operar un Comité Electoral con los blogs? 151
    ¿Cómo debe ser estéticamente el blog? 152
    ¿Qué tratamiento debe darse a los temas? 152
    ¿Qué hacer una vez se tiene el blog? 153
3) Redes sociales. Tipos y tratamiento.      153
    ¿Qué es una red social? 153
    ¿Por qué hay que utilizar las redes sociales? 154
    ¿Qué redes sociales utilizar preferentemente? 154
   ¿Cómo actuar con las redes sociales? 156
   ¿Colocar los posts como Junta o como persona  156
   ¿En dónde tenemos que buscar “amigos»?  157
   ¿Hay que actuar con las mismas directrices en cada red?  157
   ¿Con qué frecuencia hay que estar en redes sociales?  160
   ¿Nos lee alguien en las redes sociales?  160
  ¿Es necesario establecer sinergias entre varios perfiles?  160
4) Medios digitales locales 161
5) Clips y publicidad viral 162
    Concepto 162
    El problema esencial de los Clips 162
    Difusión de los Clips 163
    ¿Cuándo tiene éxito un Clip? 163
    ¿Cuándo un Clip se convierte en un “vídeo viral»? 163
    ¿Existen reglas fijas para realizar publicidad viral?  164
Tablets y smarphones en la campaña electoral 165
Algunas orientaciones para dominar la comunicación en este medio: 169
Relación con los medios 170
La realidad de los medios de comunicación 170
Medios favorables y desfavorables 171
¿Cómo podemos competir en este terreno? 171
Detrás de los medios hay personas 172
Aportar contenidos 172

Parte IX
Ejes y temas de propaganda 175

Argumentario ¿Cómo elaborarlo? ¿Qué es? 175
1ª Regla de Oro: 176
No existen Ayuntamientos perfectos. Todo Ayuntamiento es hoy presa de alguno de estos problemas:  176
2ª Regla de oro: 177
Torpedear a un gobierno municipal siempre es posible a condi­ción de encontrar el punto débil  177
3ª Regla de Oro: 177
No hay buen mensaje sin buenos transmisores.  177
“Vender» un discurso desideologizado... con principios. 178
Ejemplo de cómo se estructura un argumentario 179
Preguntas y respuestas 180
¿Qué problemas existen en la población? 180
1. Inmigración masiva 180
Argumentos a utilizar: 181
2.  Corrupción generalizada.  182
Argumentos a utilizar: 182
3. Crisis Económica. 183
Argumentos a utilizar: 183
4) Profunda regeneración municipal  184
Argumentos a utilizar:  185

Parte X
El día de las elecciones 187

1. Tras la jornada de reflexión, el día de la votación. 187
Los adversarios suelen tener de “demócratas» el nombre.  188
Errores humanos en los recuentos.  188
Movilización final: rebañando votos 189
Resumimos:  191
2. Interventores y apoderados 191
Apoderados 191
Interventores 192
3. Estar pendientes de la “pureza» en la aplicación 
    de la legislación electoral 193
Mesas electorales y su constitución 194
Las papeletas electorales 195
Trapacería habitual: 196
El voto por correspondencia 196
4. Controlar los recuentos 197
5. Al conocer los resultados 199

Parte XI
La gestión del concejal 203

Ser concejal. Lo que implica 203
El comportamiento del concejal electo. 
Algunos consejos 205
Vencer el miedo, adquirir soltura 205
Preparar los plenos y las comisiones 206
Mantener el contacto con la población 208
Política de alianzas 209
Colaborar con los medios de comunicación locales 210
Conservar documentación sobre vuestra gestión. 212

ANEXO I
HABLAR EN PÚBLICO 215
Rasgos generales 215
1) Necesidad de preparar lo que se va a decir 215
2) Tener claro el mensaje a transmitir y al público 216
3) Elaborar la estructura del discurso 216
4) Establecer el “tono» del discurso 217
5) ¿Leer un discurso o pronunciarlo sin apoyo escrito? 218
6) Arrancar un buen discurso 218
7) Duración del discurso 219
8) Apoyo mediante diapositivas o power point 219
Las tres partes de un discurso 220
1) La introducción 220
2) El centro o nudo 221
3) El cierre 222
Estilo y recursos a utilizar 222
1) ¿Discurso leído o discurso sin apoyo escrito? 225
2) ¿Qué voz es adecuada y cuál no? 226
3) Volumen de la voz 226
Comunicación no verbal 227
1) La primera clave está en las manos 228
2) La expresión del rostro 229
3) La imagen del orador 230
4) Superar el “Miedo escénico» 230

ANEXO II
ASPECTOS LEGALES 235
1. Normativa legal 235
2. Sobre quien puede ser y quién puede no ser candidato 236
3. Junta electoral. Concepto y función  236
4. Censo y empadronamiento 237
5. Presentación de listas y electorales. Requisitos. 238
6. Sobre la paridad en las listas 239
7. Documentación a presentar por candidatos y candidaturas 239
8. Representantes legales de la candidatura 241
9. Fechas de presentación de las candidaturas 242
10. A tener en cuenta para la campaña electoral 242
11. La campaña electoral 244
12. Utilización de los medios de comunicación públicos 244
....................................
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Tras la valla ¿qué...?

Tras la valla ¿qué...?

Info|krisis.- En lo que va de año, 3.500 subsaharianos han saltado la valla de Melilla, la inmensa mayoría de los cuales se encuentran en estos momentos en territorio peninsular.  Parecen pocos, pero el hecho de haber conseguido forzar su entrada ilegal en España y quedarse, anima a otros muchos más a intentarlo. Por otra parte, en dos años estos 3.500 subsaharianos tendrán sus papeles en regla y podrán pedir “reagrupación familiar”. Podemos calcular que los 3.500 subsaharianos que han entrado en estos últimos diez meses, se habrán convertido en dos años en 20.000 sólo por las “reagrupaciones” y por su alta tasa de natalidad. Pocos de ellos habrán aportado algo a la tesorería de la Seguridad Social. Tal es el drama.

El CETI (Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes) de Melilla tiene una situación muy degradada. Sus gestores no pueden hacerlo mejor porque les faltan medios y les sobra masificación. En tales condiciones los profesionales de este servicio están literalmente desbordados y sin posibilidades de poder canalizar el flujo migratorio. Lo peor está por llegar: según la Delegación del Gobierno de Melilla, en estos momentos, hay 80.000 subsaharianos que están esperando para saltar la valla, merodeando en las zonas fronterizas. ¿A dónde van a parar quienes logran saltar la valla? Salvo las raras “expulsiones en caliente” que se producen, la inmensa mayoría son trasladados a la península. Sorpréndanse con el retorcido recorrido que siguen.

Un juez que ejerce en Melilla, Fernando Portillo, explica lo que ocurre inmediatamente después de que los inmigrantes se descuelgan por la parte española de la valla: Cuando un inmigrante entra en Melilla saltando la valla (o nadando, o en patera, o por la frontera oculto en un coche, o usando un pasaporte falso) lo hace ilegalmente y, por tanto, se convierte en un inmigrante ilegal. Tras ser identificado por la policía y darle de alta en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), el Gobierno inicia contra ellos un procedimiento que, en términos generales y para no complicar la explicación, llamaremos de expulsión, regulado en la Ley Orgánica 4/2000 sobre Derechos y Libertades de los Extranjeros en España y su Integración Social. Este procedimiento no es judicial, es administrativo. Es el poder ejecutivo tratando de devolver a un ciudadano que ha entrado irregularmente en Melilla a su país de origen. El poder judicial no dice nada. Y no intervendrá hasta que ese procedimiento administrativo de expulsión acabe, en el caso de Melilla siempre con una resolución de expulsión/devolución, pues entonces ésta puede ser (y es habitualmente) recurrida ante los tribunales de lo contencioso-administrativo. Durante la tramitación del procedimiento de expulsión estos subsaharianos que corrían alegres al entrar en Melilla pueden seguir haciéndolo porque son libres. No están detenidos ni privados de libertad. Pueden ir y venir a donde les plazca. Dentro de Melilla, eso sí, porque su condición de ilegales no les permite adquirir válidamente un billete de barco o avión para cruzar a la Europa continental. Pero en Melilla son hombres libres, e incluso su estancia en el CETI es voluntaria. Si se quedan ahí es porque no tienen nada, y al menos en el CETI se les da un techo y tres comidas al día, pero realmente pueden dormir y comer donde quieran; o puedan. De hecho, dada la saturación del CETI, no son pocos los que en el pasado reciente han optado por construir chabolas y malvivir entre cartones y basura”.

Hemos hablado personalmente con responsables del CETI de Melilla que nos cuentan lo que Fernando Portillo no dice: que muchos de los inmigrantes ilegales que permanecen dentro y fuera del CETI se dedican al trapicheo de drogas. Entran ilegalmente, sobreviven ilegalmente… ¿cómo explicarles que están obligados a respetar alguna ley? Y, sobre todo, ¿cuándo explicárselo de manera que sea creíble? Porque los inmigrantes, cuando llegan lo que perciben inmediatamente es que cualquier ley puede vulnerarse y aquí no pasa nada. Absolutamente nada.

Prosigue el juez Portillo: “Ahora bien, esa libertad de la que gozan puede tener su fin si el Gobierno, durante la tramitación del procedimiento de expulsión, pide al poder judicial que autorice el internamiento del inmigrante en un Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) y el juez lo autoriza. Un CIE ya sí es un establecimiento donde los extranjeros están privados de libertad. Es, a todos los efectos prácticos, una cárcel. Como decía, el procedimiento de expulsión no es judicial, es administrativo. Pero si la Administración quiere privar de libertad a alguien durante el proceso debe autorizarlo un juez, en este caso el juez que está de guardia. Al tratarse de la limitación de un derecho fundamental es necesario que un juez dé el visto bueno. Era típico en Melilla antes de la crisis que la policía trajese al juzgado de guardia entre 30 y 50 extranjeros a la semana para que el juez autorizase su ingreso en un CIE”.

Pero ¿qué ocurre? Pues ocurre que cada semana unos 50 inmigrantes son llevados al juzgado para ingresar en un CIE ¡porque en Melilla no lo hay! La mayoría, en efecto, todos están en la península: Madrid, Barcelona, Murcia, Málaga, Algeciras y Valencia… ¡justo donde los subsaharianos quieren establecerse! Este procedimiento judicial lo único que hace es pagarles con cargo a los Presupuestos Generales del Estado, es decir a los bolsillo de usted y yo, el billete para la última parte de su viaje. No sirve para nada más. Porque, ante estos casos, los jueces están obligados a respetar la ley… una ley que dice que el inmigrante debe estar en situación de internamiento cuando se le notifique la resolución de expulsión. Dado que el gobierno no tiene la certeza de donde se encontrará cuando un juzgado emita esa resolución, pide al juez que se le interne para garantizar s localización. Por eso, los jueces de Melilla autorizan siempre el internamiento de los ilegales en un CIE… peninsular. Que es, en lugar de un castigo, el premio final para el inmigrante ilegal.

Mientras la UE en una circular de 2011 sugería que los inmigrantes fueran recluidos en este tipo de centros durante un máximo de 18 meses, el gobierno Zapatero en la reforma del Reglamento de Inmigración, estableció solamente sesenta días de internamiento como máximo. ¿Dónde está la trampa generada por el infame zapaterismo? ¡¡que estos procesos para la expulsión duran SIEMPRE más de sesenta días!! ¿Por qué tantas dilaciones? Es fácil entenderlo: porque la muy garantista Ley de Inmigración y su reglamento prescriben que para expulsar a un inmigrante haya que realizar un trámite kilométrico, casi un “parto de los montes” que empieza cuando los inmigrantes mienten sobre su origen o callan simplemente su nacionalidad, el gobierno pide información a un gobierno africano para que reconozca o no si es ciudadano suyo y para solicitar si consiente la repatriación…

Pero, incluso llegado a ese punto, cuando llega la resolución de expulsión, lo que el inmigrante recibe (o lo que se anota en su expediente) es que se le conmina a abandonar el territorio nacional y, salvo que se trate de una expulsión por “vía de urgencia”, el procedimiento normal consiste en enviar simplemente una carta a la dirección postal que ha dado el inmigrante y confiar en su buena voluntad para abandonar el país en el tiempo prescrito… algo que ninguno, óigase bien, ninguno de ellos, ha hecho jamás en los últimos 20 años.

Todo esto sería un mal chiste del zapaterismo sino fuera porque el gobierno Rajoy ha tenido tres años para liquidar este absurdo y no ha hecho absolutamente nada, aumentando cada año el efecto llamada. La “amistad” de Felipe VI con Mohamed VI contribuye a que el Estado Marroquí, habitualmente decida aliviar la presión migratoria que sufre por el sur aliviando la presión en la valla de Melilla…

Queda hablar de las “expulsiones en caliente”. Se realizan en virtud del convenio hispano-marroquí de enero de 1992… que entró en vigor, incomprensiblemente, veinte años después, en diciembre de 2012, según el cual Marruecos está obligado a aceptar a los inmigrantes de terceros países que hayan entrado ilegalmente en Ceuta y Melilla, a través de un procedimiento rápido (solicitud formal en plazo, identificación del inmigrante, aportados de datos sobre cómo entró, etc) y todo ello si el inmigrante no pide asilo político, en cuyo caso, se paraliza la “expulsión en caliente”. Contrariamente a lo que sostienen las ONGs, este tipo de expulsiones son excepciones: en primer lugar, porque Marruecos no las admite, salvo que se trate de alguien que ha cometido algún delito en ese país, y en segundo lugar, porque el inmigrante sometido a este procedimiento… inmediatamente pide asilo político paralizándolo.

De lo cual se deduce que todos los que intentan saltar la valla y lo consiguen, por ese mismo hecho, en un plazo máximo de dos años, se convierten en inmigrantes legales. La ilegalidad termina generando legalidad. Como si un atracador, a fuerza de atracar bancos, finalmente, le ofrecieran un puesto de director de sucursal bancaria…

Todo esto no es un chiste: es una realidad, ocurre aquí y ahora, de manera tan reiterada como incomprensible. Y ocurre en tierra española, en Melilla. El gobierno mira a otro lugar. Ya se sabe cuál es la técnica de Rajoy para resolver los problemas: dejarlos pudrid. Pero ahora están en juego muchas más cosas que los 3.500 inmigrantes que han entrado en España desde el mes de enero de 2014: ahora, la principal amenaza de entrada del ébola que se da en nuestro país tiene que ver con estas oleadas descontroladas. Y no sólo del ébola: en cualquier país “normal”, el certificado médico expedido por un servicio reconocido por el consulado de ese país más próximo al lugar de residencia del aspirante a inmigrar es condición sine qua non para poder entrar. En España no. Hasta ahora esto ha generado la reaparición de enfermedades desterradas y la llegada de nuevas enfermedades procedentes de zonas tropicales. Además, por supuesto, de SIDA, enfermedad a la que la población africana es particularmente sensible.

Hace falta atajar de una vez por todas las llegadas masivas de una inmigración que llega sin mostrar el más mínimo respeto ni interés por nuestro aparato legislativo y que entra sin entender que la base de nuestra convivencia es el respeto a la ley. Pero también, no lo olvidemos, se trata de una inmigración que no trae absolutamente ningún valor añadido: que carece completamente de formación profesional, que llega a un país con el mercado laboral hundido por completo y sin esperanzas de que se puede revitalizar… antes de 2020. Estos inmigrantes sobrevivirán solamente realizando trabajo negro o bien delinquiendo. Es inevitable. Y, por supuesto, en cualquiera de los dos casos, serán mantenidos con cargo a la caridad pública. Insostenible, intolerable, inasumible y, por supuesto, sobre todo, vergonzoso, abochornante y tercermundista. Una política de inmigración de seriedad muy inferior a la de cualquier país bananero.

Tal es la política de Rajoy y del PP en materia de inmigración. Como la de Zapatero. Peor imposible.

(c) Ernesto Milá - info|krisis - infokrisis@yahoo.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

PPSOE: directo al abismo

PPSOE: directo al abismo

Info|krisis.- Dos hechos que no tienen absolutamente nada que ver confirman que nos encontramos en puertas de un nuevo ciclo político. De un lado, el pobrísimo espectáculo de Pedro Sánchez en el debate presupuestario, teniendo como oponente al ministro Cristóbal Montoro y la redada que ha llevado a varios altos cargos del PP a la cárcel por un nuevo escándalo de corrupción, demuestran que ambos partidos van a tener muchas dificultades para conservar a buena parte de su electorado. Día a día, cada vez más, aparecen signos más claros de que nos aproximamos al inicio de un nuevo ciclo político. La época del “bipartidismo imperfecto” se está acabando ante nuestros ojos, a diferencia del período franquista en el que las posibilidades de renovación estaban condicionadas a la desaparición física del jefe del Estado, casi cuarenta años después, el inicio del nuevo ciclo está condicionado a la desintegración de las dos grandes fuerzas políticas de centro–derecha y de centro–izquierda que han venido protagonizando los repartos de poder.

Pedro Sánchez, de la “gran apuesta” al “gran fracaso”

En Cataluña el PSC quedará relegado en las próximas elecciones al quinto o sexto puesto, no le va a ir mucho mejor en el País Vasco y en Navarra, la desintegración del PSOE madrileño es algo cantado en este momento y nada podrá impedir que quede detrás –quizás muy por detrás– de Podemos y del PP. Tampoco en Valencia, la sigla PSPV se beneficiará de la caída electoral del PP que se avecina y todo el misterio es si quedará en tercera o cuarta posición, por detrás de Podemos, de Compromís y del PP.

Lo peor no son los malos resultados en estas autonomías, sino el hecho de que, matemáticamente, el PSOE solamente puede alcanzar mayoría absoluta en todo el Estado cuando tiene éxitos rotundos en Cataluña y Andalucía. Pues bien, el PSC es sin duda la “parte” del PSOE más desecha por décadas de errores encadenados. En cuanto a Andalucía, aunque el voto clientelar consiga minimizar la sangría, va a resultar muy difícil que Podemos no ocupe un cómodo espacio que terminará por tener un espacio propio incluso en esa autonomía. En cualquier caso, lo que parece claro es que el nombramiento de Pedro Sánchez como nuevo secretario general, lejos de haber contribuido a “re–posicionar” la sigla histórica del PSOE, ha acelerado su caída.

A pesar de que no es una encuesta particularmente fiable, la publicada el 6 de octubre por la Sexta, dando apenas cuatro puntos de ventaja al PSOE sobre Podemos (del 21 al 17%, respectivamente), todo induce a pensar que, por una vez, la encuesta responde a la realidad. Es evidente que el PP también va a perder comunidades autónomas, pero eso no es un consuelo para el socialismo español que ve como se aproxima el tiempo de un hundimiento sin precedentes.

Pedro Sánchez ocupa el cargo de secretario general apoyado especialmente por las firmas de los compromisarios andaluces. En otras palabras, está allí porque Susana Díaz no ha querido ocupar aquel asiento. Las razones son evidentes: el caso de los EREs se aproxima peligrosamente a la presidenta andaluza e incluso aunque los reiterados escándalos de corrupción no afecten excesivamente al PSOE andaluz, no es la mejor carta de presentación en el resto del Estado. Por otra parte, es evidente que en las próximas elecciones el PSOE estará demasiado débil para ofrecer una alternativa sólida al PP y sus “barones” firmarían por mantenerse como partido mayoritario en la oposición. Así pues, el candidato que represente a la sigla PSOE en las próximas elecciones generales, saldrá derrotado y difícilmente sobrevivirá. Será entonces cuando Susana Díaz, acudiría a tomar el relevo con más garantías de éxito para las elecciones siguientes… siempre y cuando no se produzca un derrumbe electoral con Pedro Sánchez. Y el problema es que eso es justamente lo que se avecina.

Está claro que si las próximas elecciones autonómicas y municipales de junio se saldan con un absoluto fracaso, incluso la candidatura de Pedro Sánchez a las generales del año siguiente, peligra. Una cosa es saber quién va a ser el candidato derrotado y otra muy distinta que esa derrota sea extrema. El PSOE solamente podría volver al poder –tal es lo que piensan sus dirigentes– si se produjera una “dulce derrota”. Susana Díaz empieza a pensar si no sería mejor que ella se presentara como candidata en las elecciones generales en la perspectiva de que esa “dulce derrota” le ayudara a situarse como futura vencedora en las elecciones del 2020…

De momento, lo que se percibe cada vez con más claridad es la falta de talla política, no solamente de Pedro Sánchez, sino del resto de su equipo (una vez más se ha cumplido el “principio de Peter” sobre los distintos niveles de incompetencia: un incompetente siempre elige a gente más incompetente para los puestos inferiores para evitar que le hagan sombra).

En el debate presupuestario Pedro Sánchez apenas pudo oponer nada más que tópicos e ideas muy generales al proyecto presentado por Montoro. Y eso que la economía es su especialidad. La victoria de Montoro, sino por KO, por puntos, fue clara e indiscutible. Además, esta derrota venía tras las ridículas declaraciones sobre los funerales de Estado para víctimas de la violencia doméstica y a la propuesta de disolución del Ministerio de Defensa que ni el mismísimo Zapatero hubiera hecho en sus excesos como “optimista antropológico”. Quedó claro, por lo demás, que el PSOE ya siente el aliento de Podemos detrás de la oreja y que todos los esfuerzos van dirigidos a mantener a su sigla como la hegemónica en la izquierda. Estos episodios restaron brillantez a la enérgica expulsión de los implicados en el escándalo de las tarjetas–black de Bankia

Enésimo escándalo de corrupción: Francisco Granados

En el mismo escándalo de las tarjetas–black, el PP actuó con mucha más timidez. El propio Rodrigo Rato facilitó su dimisión para evitar poner en un compromiso a un partido que ya le interesa muy poco. La sombra de Gürtel planea sobre el PP desde febrero de 2009, demasiado tiempo para que el sumario no se haya cerrado, juzgado y condenado a los participantes en la trama y cuando esta amenaza dista mucho de estar conjurada, ahora estalla otro escándalo que se lleva por delante al que fuera brazo derecho de Esperanza Aguirre, Francisco Granados. Lo peor que le podía pasar al PP y lo peor, en realidad, que le podía pasar a las maltrechas “fuerzas constitucionalistas”.

No se trata, como en el caso Gürtel de detenidos por temas de corrupción que se remontan a varios años atrás, sino por escándalos que se han dado en los últimos meses. De momento, no solamente Francisco Granados, sino el presidente de la Diputación de León y seis alcaldes madrileños (cuatro del PP, una del PSOE y otro de la Unión Demócrata Madrileña) han sido imputados por la Audiencia Nacional. Cuarenta y cinco personas más, casi todos ellos constructores y empresario están pasando a declarar a raíz de una denuncia procedente de Lausana.

No hay nada nuevo en esta operación salvo los nombres de los imputados. Por lo demás, estamos ante una trama de influencias políticas para conseguir irregularmente adjudicaciones de contratos y servicios públicos, seguido por otra trama de blanqueo del dinero obtenido ilegalmente. Todo ello generado dentro de autonomías de amplia tradición pepera: Madrid, Valencia, Murcia y León.

A estas alturas ya no es nada nuevo que un grupo de dirigentes políticos sea procesado por falsificación documental, delitos fiscal, cohecho, tráfico de influencias, malversación de dinero público, prevaricación, fraude contra la administración, blanqueo de capitales, revelación de secretos, actos prohibidos a funcionarios y organización para delinquir… Si alguien creía que el Caso Pujol era una excepción en la España de Blancanieves creada por la constitución de 1978, se equivoca. Si alguien creía que otras autonomías no iban a aparecer en el ranking de los más corruptos y no rivalizarían con la Junta Andaluza y con la Generalitat de Catalunya, simplemente ignoraban que la corrupción es la característica más extendida del régimen nacido en 1978.

Que se trata de una operación de envergadura lo da el hecho de que además de los 50 detenidos, se han producido 259 registros, 400 mandamientos a entidades bancarias, 30 embargos preventivos y alguna que otra sospecha de fuga de información para alertar a los implicados de que estaban siendo investigados. Esto, por supuesto, no acabará aquí y la instrucción promete ser larga y suculenta. Quizás estemos ante otra trama de financiación ilegal del PP o quizás ante una simple trama para beneficio personal de unas cuantas docenas de espabilados… francamente, importa muy poco.

Cinco conclusiones para un sainete

Nos equivocaríamos si creyéramos que estos son episodios puntuales y sin ninguna ligazón. Ambos casos –el fracaso de Pedro Sánchez y el hundimiento electoral del PSOE y el nuevo escándalo de corrupción– no son más que dos nuevos episodios de la crisis generalizada del régimen nacido en 1978. PP y PSOE son consciente de que su destino es solidario: si desaparece uno, el otro seguirá antes o después el mismo camino (y cuando nos referimos a “desaparición” queremos decir desplazamiento de un papel axial en la política española a un lugar marginal).

La primera conclusión nos parece difícilmente rebatible: PP y PSOE (o como algunos prefieren llamarlos PPSOE) han iniciado su inevitable declive electoral.

Segunda conclusión: el declive del PPSOE es, al mismo tiempo, el declive del sistema político nacido en 1978 y de sus equilibrios de fuerzas.

Tercera conclusión: no hay que descartar antes de las próximas elecciones una aproximación entre ambos partidos (especialmente si la economía se tuerce sin posibilidades de alegar “brotes verdes” de ningún tipo). No hay que olvidar el hecho capital: hoy disponen de 2/3 de los votos para modificar la constitución en beneficio propio. Después de las próximas elecciones generales, con toda seguridad, la suma de diputados del PP y del PSOE difícilmente llegará a esa cifra. Parece difícil que se pongan de acuerdo en tan poco tiempo. Como muchos animales en cautividad, tanto PP como PSOE han perdido el instinto de supervivencia y conservación.

Cuarta conclusión: el próximo parlamento estará mucho más fragmentado que éste. Iremos a una situación parecida a la italiana completamente incompatible con un sistema de bipartidismo imperfecto.

Quinta conclusión: lo que tenemos ante la vista es un largo período de inestabilidad política.

Los estrategas del PP y del PSOE saben perfectamente que este esquema es el único posible pero se aferran a esperanzas, minimizando el alcanza de su propio hundimiento. En el PP, Pedro Arriola está convencido de que si bien el PP perderá la mayoría absoluta, podrá mantenerse durante dos legislaturas gobernando en minoría, apoyados circunstancialmente por unos u otros grupos recién entrados en el congreso de los diputados. A fin de cuentas, UCD consiguió algo parecido en sus dos legislaturas.

El problema de Arriola es que piensa en términos de “antiguo régimen”, es decir, de “régimen constitucional” en el que el enemigo principal del PP era el PSOE y viceversa. Hoy, ese régimen está muriendo ante nuestros ojos, a sobresaltos como estos dos comentamos hoy. Arriola tiene razón es que el que más sufrirá con la aplicación de la Ley d’Hont en el nuevo ciclo que se abrirá con las próximas elecciones generales, será el PSOE: el partido socialdemócrata será, así, víctima del sistema electoral que contribuyó a crear en 1978 y que beneficia a las dos fuerzas mayoritarias. En aquellas circunscripciones en las que el PSOE no quede ni en primer ni en segundo lugar... corre el riesgo de convertirse en fuerza extraparlamentaria. Y si esta posibilidad ensombrece hasta el ocaso el futuro del PSOE, a medio plazo afecta también al PP. De ahí la necesidad para ambos partidos de modificar la ley electoral... como siempre, en beneficio propio. Pero también aquí existe el riesgo de que esta modificación altere completamente la relación con los nacionalistas y que, incluso, sea considerada como un fraude para el electorado y para la democracia.

Recuerdo a Thomas Molnar y a su gran obra La Contrarrevolución: hay un momento en el que un régimen político precisa reformas, pero el régimen y sus componentes se sienten fuertes y no juzgan necesario realizar corrección alguna. Es el tiempo de la “reforma necesaria” que nunca se aborda. Pero luego viene un tiempo en el que esa “reforma” se muestra cada vez más necesaria, pero quienes debían de realizarla, están debilitados y no pueden aplicar ninguna modificación legislativa sin el riesgo de que todo se hunda sobre ellos. En el período de Luis XIV (el que analiza Molnar), la “reforma necesaria” podía haberse aplicado. Parecía increíble que aquella Francia pudiera algún día caer. Pero en la Francia de María Antonieta y de Luis XVI, la reforma era inaplazable, pero abordarla suponía el fin del régimen y el chasquido de la guillotina. Así fue.

Razón tenía Marx cuando decía que la historia, cuando se repite, pasa de ser drama a farsa. Y en esta desgraciada España, pasa de ser farsa a sainete.

© Ernesto Milá – Info|crisis - infokrisis@yahoo.com – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

 

3 salidas para Cataluña

3 salidas para Cataluña

Info|krisis.- La semana transcurrida entre el 13 y el 19 de mayo ha sido decisiva para el decantamiento de las posiciones en el “conflicto soberanista” catalán. A partir de ahora se van a producir pocas novedades en su desarrollo y prácticamente toda Cataluña vive ya un clima pre–electoral. El único que no parece darse por enterado es Artur Mas y su partido que siguen sin tener remplazo. Será difícil que Mas repita como cabeza de lista. ERC, en cambio, se siente obligada por las encuestas que le auguran el ser el próximo partido más votado y sigue lanzando proclamas de desobediencia cívica y de “independencia para mañana”. Todos sabemos cómo, más o menos, como se desarrollarán los acontecimientos futuros. Incluso Oriol Junqueras. De ahí sus lagrimones.

La reunión del lunes 13 de todos los grupos comprometidos en el “frente soberanista” acarreó una gran desilusión. Se había evidenciado que el gobierno se negaba a autorizar el referéndum tal como lo concebían inicialmente las organizaciones soberanistas, ya no había margen de maniobra, ni espacio para la negociación y se tiró por la vía del sucedáneo. Lo que ha ocurrido a partir de entonces ha sido una sucesión vertiginosa de electroshoks sufridos por parte de los grupos soberanistas de los que solamente unos pocos dirigentes (Artur Mas y Oriol Junqueras) son conscientes de que están perdiendo la partida. Pero ni siquiera estos tienen la misma respuesta a la pregunta inquietante de “¿cómo salir de la situación?”. Hay pocas vías, en realidad. Repasémoslas.

¿Elecciones plebiscitarias?

Artur Mas, consciente de que lo va a tener difícil (imposible, en realidad) para obtener un resultado electoral que no sea considerado una catástrofe, sigue apelando a unas “elecciones plebiscitarias” en las que se presentaría unido en una sola candidatura el “bloque soberanista” para acto seguido poder ejercer más presión sobre el gobierno de Madrid o bien para certificar la escisión catalana. Nadie ha hablado de cómo se distribuirían las posiciones en el interior de una candidatura de este tipo, ni quién la encabezaría, ni cuáles serían los porcentajes de representación de cada fuerza, ni en qué orden estarían…

Obviamente, no hace falta ser un lince para saber que Mas haría valer el hecho de que, aquí y ahora, hoy, CiU es la fuerza mayoritaria en función de los resultados electorales de 2010, esto es, anteayer, y difícilmente aceptaría el hecho de que ha perdido un mínimo de un tercio de los votos que obtuvo entonces.

Obviamente, Oriol Junqueras lo ve de otra manera: ¿para qué aceptar la participación en unas “elecciones plebiscitarias” si hoy las encuestas parecen consagrarlo como la fuerza más votada? CiU tiene necesidad de enmascarar su debilidad electoral actual mediante ese recurso inédito en la constitución y en la legislación española de las “elecciones plebiscitarias”. Pero no así ERC.

En última instancia, Mas ha sondeado ya a los dirigentes del Ómnium y de la ANC, para ver si estarían dispuestos a marchar con él en un proyecto de este tipo. La respuesta no ha sido satisfactoria e incluso se ha comentado el que estos sectores que hasta ahora no han tenido configuración de partidos, pero sí han sido amamantados directamente por la Generalitat nacionalista desde su origen mismo (y el Ómnium por Banca Catalana desde su fundación en los años sesenta) podrían preparar una candidatura propia, independiente de ERC y de la maltrecha CiU. Una especie de Podemos soberanista. La criatura creada por el nacionalismo moderado a efectos de presionar más y mejor al gobierno español, se cree más fuerte hoy que la matriz que lo ayudó a nacer y lo ha ido alimentando durante estos años, reflejando el tradicional refrán español de “Cría cuervos y te arrancarán los ojos”.

No, no se convocarán elecciones plebiscitarias jamás.

¿Declaración unilateral de independencia?

De cara a su electorado y a demostrar un “músculo” que no tiene, ERC ha propuesto que en caso de no celebrarse el referéndum se opte por la montaraz declaración unilateral de independencia el 9–N. También aquí, el propio Oriol Junqueras parece verse arrastrado por unas bases que desde 2004 creían en el tótem levantado por Carod–Rovira en los tiempos del primer tripartito con Maragall: “2014 será el año de la independencia de Cataluña”. Durante estos últimos 10 años, ERC ha actuado solamente con esta perspectiva estratégica a despecho de cualquier otra consideración. El estallido de la crisis económica en 2007 y su dramático reconocimiento en 2008, ha jugado a favor de la tesis independentista en la medida en que ERC la ha manejado realizando un nexo causal extremadamente simple: “crisis = gobierno de Madrid; Solos nos irá mejor”, razonamiento que CiU no podía hacer puesto que estaba en el poder gestionando el día a día de la Generalitat.

Pero el 2014 ya está aquí y los errores cometidos por ERC confirmar en que su clase política tiene un alto nivel de emotividad y un bajo nivel de racionalidad y de comprensión de los mecanismos de la política: el referéndum escocés demuestra que no siempre los referéndums soberanistas triunfan. En Québec se han celebrado en 1980 y 1995 siendo derrotados los nacionalistas en ambos y, además, ampliamente. Sin embargo, en Cataluña, ERC daba por hecho que si había referéndum el único resultado posible sería el apoyo masivo a la independencia. Algo que dista mucho de ser probable.

El “bloque soberanista” ha optado por encargar ¡antes de conocer el resultado de un eventual referéndum! una constitución, llegando a crear incluso un “consejo para la transición hacia la independencia”… Ese ha sido el primer gran error de ERC: obnubilarse con las masivas manifestaciones de los tres últimos 11–S cuyos efectivos han sido hinchados entre un 200 y un 300% y comparárlos con los 12–O, sin tener en cuenta que los primeros recibían el apoyo directo de la Generalitat y de su “Brunete mediática”, mientras que la Delegación del Gobierno de Barcelona no prestó absolutamente ningún apoyo a Societat Civil Catalana, Somatemps, etc. Era evidente –y ERC lo ha olvidado por completo– que hay otros muchos elementos que entran en juego y que desdicen por completo el apoyo masivo a la independencia.

Para entender cómo ha sido posible que ERC se instalara en el desenfoque de que la “independencia es posible” y de que basta con “echarse al monte” para alcanzarla si no les dejan llegar a ella mediante el referéndum considerado como mero formalismo, hace falta conocer cuál es la vida y los hábitos de un militante y simpatizante de ERC: ven casi en exclusiva medios de comunicación catalana, no leen más prensa escrita que la escrita en catalán, son endógamos, suelen hablar solamente con gente que comparte sus puntos de vista, tienen muy poca relación más allá de ese 35% de población que tiene el catalán como lengua vehicular… y así sucesivamente. El resultado es que difícilmente pueden concebir que sus puntos de vista no sean mayoritarios en la sociedad catalana. Obviamente se equivocan.

Es posible que algún dirigente de ERC tenga algún instante de lucidez racional y que su emotividad y sentimentalismo soberanista entre en contradicción con la lógica, la racionalidad y el sentido común: así se explican los lagrimones del buey herido, Oriol Junqueras, que ya no sabe por qué salida optar. 

Salvo que Junqueras quiera emular a Lluis Companys y proclamar durante unas pocas horas la “República Catalana”, justo antes de entrar en prisión, nadie se irá a las montañas el 9–N, ni ocurrirá nada particularmente desagradable. El “pedro ladrador” nunca suele pasar al mordisco. Y en este caso, casi nos atrevemos a afirmar que lo esencial del nacionalismo solamente piensa en términos de dentelladas al presupuesto de la Generalitat, obviamente mucho mejor que el rancho de Can Brians o los chinches de la Cárcel Modelo.

¿Referéndum de “baja cota”?

La salida propuesta por Artur Mas consiste en celebrar un remedo de consulta popular ya que el Constitucional prohíbe la celebración del referéndum. Para Mas esto supondría cumplir su promesa, mil veces repetida, de que habrá “consulta” el 9–N. Pero, claro, fallan las garantías: ¿quién vota? ¿en función de qué censo? ¿quién realiza el recuento? ¿cuáles son los medios que ofrece la Generalitat –si es que legalmente puede ofrecer alguno– a las dos partes? Y los simulacros de cartón no son asumibles cuando se ha prometido el palacio de jade.

Para Mas esta es la salida alternativa a las elecciones plebiscitarias. Pero el sabor amargo que deja esta opción en el bloque soberanista es inasumible: salvo Pilar Rahola y el portavoz de la Generalitat, ese futuro parado de Francesc Homs, nadie parece haberse tomado en serio esta propuesta que incluye, como en EEUU, el que los ciudadanos tengan que darse de alta para la consulta, y quince días de urnas abiertas… un parto de los montes para algo que va a ser exclusivamente simbólico.

La otra posibilidad es simplemente poner las urnas de cartón, mesas y sillas plegables en las calles y esperar a que más del 19% del electorado se tome en serio la iniciativa (todavía el nacionalismo mitifica la primera consulta popular en Arenys de Munt, una pequeña población catalana –cuyo gran problema no es la independencia sino la inmigración islamista– en la que el 40% del electorado acudió a votar en un 96% a la independencia. La oleada de consultas que siguió rebajó la participación a una media del 19%).

Un sector soberanista (ANC, Ómnium, Dret a dicidir) se muestran partidarios de esta opción a pesar de que su única repercusión sería simbólica y los resultados cuestionables por total absoluta de garantías–

¿Elecciones anticipadas?

Nadie convoca unas elecciones para perderlas. Y Artur Mas no quiere ser una excepción. Pero tampoco nadie puede agotar una legislatura cuando carece completamente de apoyos. Durán i Lleida, el socio de Artur Mas en CiU, ha dado pasos para obtener del PSC apoyos parlamentarios, siendo como es el otro partido que más perjudicado saldría de una próxima consulta electoral y, por tanto, que más interesado está en retrasar las elecciones. Pero el PSC está tan fragmentado interiormente que un apoyo de este tipo podría terminar de romperlo.

La recomposición de las relaciones con ERC es imposible en las actuales circunstancias y la brecha terminará por irse agrandando a medida que pasen las semanas. Las grupos no políticos que han apoyado el referéndum no están representados en el parlamento por lo tanto no pueden constituir en modo alguno “soportes” para la inmensa soledad parlamentaria de CiU. Y en estas condiciones el gobierno catalán, presionado por los escándalos de corrupción –veremos cuándo tocan a Artur Mas y a Felip Puig de lleno–, pudiendo ofrecer solamente un referéndum de “baja cota”, con las encuestas en contra, con el frente soberanista roto, es imposible que Mas se mantenga hasta el final de la legislatura.

ERC ha comprobado también esta semana que la tensión soberanista (obsesiva en algunos medios de comunicación catalanes y que están llevando al descenso de sus audiencias) no puede mantenerse indefinidamente. La Vanguardia ha colocado en un lugar muy secundario de su web las fotos y referencias de la manifestación soberanista del domingo 19 de octubre en la Plaza de Cataluña. A estas alturas, la asistencia no merece figurar en las crónicas: 110.000 personas según la Guardia Urbana. Si hubiéramos de pensar en que estas manifestaciones significan algo habría que concluir que el soberanismo callejero ha entrado en reflujo. ERC lo sabe mejor que nadie: Artur Mas ha llegado al punto máximo de desprestigio, la sigla CiU es un cadáver político; ahora es cuando hay que presionar para convocar elecciones anticipadas, ahora que ERC está en la cresta de la ola, de lo contrario, nunca se sabe lo que puede ocurrir cuando dentro de unas semanas el electorado soberanista se sienta engañado por quienes les habían dicho que la independencia era cuestión de semanas y cuando ya otras fuerzas llaman a la puerta (Ada Colau, Podemos, Ciutadans).

Un pequeño escándalo más, una imputación de algún conseller en activo (Felip Puig tiene todas las papeletas), del propio Mas o de alguien de su entorno inmediato, y el “president” no tendrá más remedio que convocar elecciones para enero o febrero. Inevitables y única salida a la actual crisis. Es evidente que tal solución, a la postre, no solucionará gran cosa: ERC en el poder seguirá sin saber qué hacer, ni de qué hablar más que de la independencia. Pero, al menos la “sociedad civil” tendrá tiempo de reaccionar, el “seny” catalán podría incluso reaparecer y ganar fuerza, a medida que se deshincha el espantajo soberanista. De todas formas auguramos un largo período de inestabilidad para Cataluña y para España agravado por la imposible recuperación económica. Y no lo decimos ahora, sino que desde hace seis meses apostamos porque este sería el esquema que se iría dando a medida que se aproximara el 9-N.

¿Implica todo esto algo para los identitarios?

Si las elecciones autonómicas se producen antes de las municipales –algo a estas alturas que nos parece inevitable– parece evidente que  el resultado de estas repercutirá directamente en el resultado de los comicios locales. Si alguien no está presente, aunque sea de manera simbólica intentando mejorar resultados, en las autonómicas, corre el riesgo de ver como su margen de maniobra se empequeñece en las municipales que seguirán casi inmediatamente.

Ciutadans irrumpirá en aquellos lugares en los que PxC ha tenido representación en el cinturón industrial de Barcelona. Y van a irrumpir con fuerza. Si PxC está ausente en las autonómicas, retrocederá en las municipales, inevitablemente. Están demasiado cerca una y otra consulta como para pensar que no interrelacionarán. Mejor hubiera sido la situación para PxC si el orden electoral fuera el normal: primer municipales, luego autonómicas. Pero la fatalidad impone condiciones subjetivas ante las que no puede hacerse gran cosa.

Pero si PxC quiere un consejo –y se lo dice un amigo al que tampoco le va mucho en esto–, le sugeriría trabajar en tres direcciones que me limito a apuntar:

1) Elaborar un programa imaginativo y un discurso nuevo, radical y sonoro, dirigido a los grupos sociales susceptibles de apoyar su opción.

2) Estar presentes en las elecciones autonómicas de alguna manera, por ejemplo, concentrando esfuerzos en una de las cuatro provincias catalanas en las que más fácil le resultaría obtener resultados apreciables y en donde tendría mejores resultados con menor inversión.

3) Afirmar un liderazgo y reforzar la comunicación y la presencia del partido en redes sociales, elaborar una política de alianzas dentro de Cataluña.

Afrontar estos problemas es lo que supondrá la “prueba del 9” sobre la madurez política para PxC, organización a la que la fatalidad ha obligado a actuar en un clima particularmente desfavorable, y donde los problemas principales (inmigración masiva, islamización de Cataluña, desertización industrial, corrupción generalizada, degradación de las condiciones de vida), se ocultan tras el señuelo soberanista. A fin de cuentas, hoy, PxC tiene la posibilidad de rescatar algo que el nacionalismo ha desterrado de Cataluña: el “seny”, el sentido común. Y de hacer que, por primera vez, “seny” y “rauxa” se aúnen de manera efectiva en un proyecto político.

Porque lo que en la Cataluña de 2014 si alguien quiere estar presente, no puede pasar desapercibido.

 

 

 

 

Entender el soberanismo

Entender el soberanismo

Info|krisis.- La “crisis catalana” ha llegado a su última fase. Artur Mas ha demostrado ser el típico político suicida capaz de llegar hasta el final de su insensata aventura por el mero interés en destruirse y destruir a su partido. En esta recta final del drama soberanista vale la pena apuntar algunos elementos que apenas han sido mencionados o que, simplemente, se han ignorado desde el inicio de la crisis. Así pues vamos a “analizar a martillazos” lo que está pasando en Cataluña, recordando algunos elementos puntuales pero no por ello menos importantes– difíciles de integrar en análisis orgánicos, que esperamos ayuden a comprender lo que ha pasado en Cataluña y lo que va a pasar. Creemos que estos apuntes de síntesis pueden servir para interpretar lo que está ocurriendo en Cataluña y determinar un poco mejor las responsabilidades.

1. Derecho de autodeterminación, derecho a decidir, no son aplicables al “proceso catalán”.  

Tales son las dos reivindicaciones centrales del nacionalismo soberanista: el derecho a decidir y el derecho de autodeterminación. Tienen razón los “estatalistas” cuando dicen que Cataluña ya ejerció su derecho de autodeterminación cuando votó la constitución de 1978 y tienen razón también cuando dicen que “la soberanía reside en el pueblo español”… Claro, pero esta argumentación parece excesivamente leguleya: no se puede defender la unidad de una nación y lo que implica (su destino, su misión histórica, su proyecto) con argumentos de este tipo: “España” está muy por encima, de la “constitución”; a fin de cuentas, España ha tenido todas las constituciones, leyes fundamentales y “ordeno y mando”, que se han ido sustituyendo una tras otra. Presentadas todas como “eternas e inalterables”, apenas han durado unas décadas o incluso unos meses. España como reino dura desde el período visigodo. Hispaniae, como unidad geopolítica es anterior incluso. Así pues, podría ocurrir que lo que se votó en 1978… hoy, fuera algo muerto, en estado de putrefacción o agónico en el mejor de los casos. Y este es el problema: que la constitución española, cerrada en falso en 1978, quedó pronto avejentada en los años 80, se mantuvo porque los dos pilares políticos en los que se sostenía (centro–derecha y centro–izquierda) gozaron de buena salud. Pero hoy, tanto PP como PSOE han iniciado una fase descendente que permite augurar que difícilmente sobrevivirá un sistema ideado para el bipartidismo imperfecto en una nueva situación de fragmentación de las opciones políticas y entrada de varias más en el parlamento. El “derecho a decidir” en tales condiciones habría que enunciar de otra manera: “derecho a decidir… de nuevo”. Y en esta reformulación se percibe tanto la debilidad de las posiciones constitucionalistas a ultranza (Rajoy e incluso la de los nuevos constitucionalistas al estilo de Ciutadans) como la de los soberanistas.

2. El nacionalismo no tiene más base que la que él mismo ha pre–fabricado

El “derecho de autodeterminación” hoy vinculado a aquellos pueblos que hace entre 50 y 70 años accedieron a la independencia después del período de colonización europea iniciado en el XIX y concluido a mediados del siglo XX…, no parece que sea el concepto que mejor encaja con una región como Cataluña que ha gozado de un alto grado de autonomía y de descentralización administrativa y que, por lo demás, nunca ha sido una zona colonizada, ni tampoco una entidad independiente. El territorio geográfico sobre el cual están hoy asentadas las cuatro provincias catalanes, fue el de la Hispania Citerior, a la Tarraconense, al Reino Visigodo de Toledo, a la Marca Hispánica, a condados catalanes feudatarios del Imperio Carolingio o de la Corona de Aragón, a la Corona de Aragón, a las Españas, a la España unitaria de los borbones, y así sucesivamente… Ni ha sido una “nación” (concepto que aparece en las postrimerías del siglo XVIII, sustituyendo al “reino”), ni ha formado parte de una “federación catalano aragonesa” (que solamente ha existido en la “historia imaginativa” de Cataluña ideada por la Generalitat y por las mentes calenturientas de los nacionalistas), ni ha sido independiente jamás (la autonomía de los condados catalanes era relativa en tanto que eran feudatarios de otras entidades y no puede ser equivalente a ningún concepto moderno), incluso tiene problemas de definición (los Països Catalans son otra ficción geopolítica en la que el “centro” catalán nunca ha preguntado a las “partes” lo que opinaban y la “nación” de Salses a Guardamar y de Fraga a Mahón, genera carcajadas de conmiseración). Lo catalán es, como máximo, una “nacionalidad”, solamente si atribuimos a esta palabra un contenido concreto: nacionalidades eran en el medievo las distintas partes de las que se componía un reino, dotadas de algunos rasgos característicos propios. En Cataluña el único “rasgo” diferencial es el idioma. El resto ha sido construido por el nacionalismo desde el último tercio del siglo XIX. Incluso, lingüísticamente, está unánimemente aceptado que el catalán es una lengua “hispano–romance”, en absoluto “galo–romance” como pretendían los primeros doctrinarios nacionalistas, con todo lo que ello implica. En cuanto a la “raza catalana”, nuevamente suscita sonrisas. En cuanto a los elementos de la cultura catalana, si excluimos a los que fueron creados ad hoc por los Maragall y los Verdaguer en el XIX, los encargos que el Conde de Güell pagó para que le construyeran una “cultureta” a medida, y algunas huellas residuales de carácter antropológico (la misma barretina no era sino el gorro de los marineros de toda la cuenca mediterránea, utilizada hoy incluso en Portugal), lo que queda no está muy diferenciado de la cultura castellana. La Cataluña de la Generalitat, con su historia, su folklore, incluso con su lengua, es una construcción nacionalista inexistente que se ha asentado sobre un “hecho diferencial” construido por los teóricos nacionalistas y elevado a dogma mediante 36 años de ejercicio del control sobre la educación, los medios de comunicación, la sociedad civil, realizada por el nacionalismo a través del entramado de la Generalitat.

3. Las naciones no se crean ni se destruyen mediante votaciones

Una nación no nace de una votación en la que una parte obtiene el 51% de los votos sobre la otra que se queda con el 49%. Si alguien ha creído que las naciones nacen como quien fabrica churros tiene un pobre concepto de lo que es una “nación”. Las naciones son el resultado de procesos históricos muy complejos y prolongados en el tiempo. Pensar que una generación, en un momento dado de la historia –como es el caso actual- a causa de una crisis económica, puede votar y “crear” una “nación”, es una concepción infantil e ingenua de la historia. Es evidente que los últimos gobiernos españoles han acometido políticas económicas y sociales desastrosas, que han sido receptáculos de corrupción y de mala gestión… y que la Generalitat de Catalunya no ha sido, durante este tiempo, nada más que la fotocopia reducida de lo que ocurría en España. Cataluña ha estado y está a la cabeza de la corrupción en el Estado Español, si bien es cierto, que en dura lucha con Andalucía. El nacionalismo catalán en 1978 contribuyó a crear un régimen de bipartidismo imperfecto en el que se aseguraba un papel decisivo para él mismo, al margen de su importancia numérica dentro del Estado. Tal sistema fue aceptado por el centro-derecha (ayer UCD, hoy PP) y por el centro-izquierda, que se aseguraba el poder gobernar a cambio de transacciones con los nacionalistas, en caso de no obtener mayorías absolutas. Pero la clase política catalana no es esencialmente diferente de la del resto del Estado, ni los niveles de ineficiencia política y corrupción, son inferiores en Cataluña al resto del Estado. Por otra parte, una nación no puede destruirse por una votación, esto es por un estado de opinión que comparte en mayor o menor medida una generación. Una nación, tanto para su construcción como para su destrucción, es superior al mero cálculo numérico de unos votos que responden solo a un estado de ánimo en un momento concreto. Nada importante en la historia se ha hecho votando. En realidad, puede decirse que las mayores locuras históricas se han hecho, precisamente, a través de los votos. En muchos casos el “derecho a decidir”, ha implicado la segura elección de la peor de las opciones posibles (no hay más que constatar que las auténticas catástrofes políticas de Cataluña –los Pujol, los Maragall, los Montilla- y de España –los Felipe, los Aznar, los Zapatero, los Rajoy- han sido elegidos en votaciones irreprochablemente democráticas… como para atribuir un “valor histórico” para el “derecho a decidir” mediante un voto.

4) La Generalitat de Cataluña ha monopolizado el poder durante 36 años con el visto bueno de UCD, del PP y del PSOE, corresponsables de la actual situación

Ha controlado y marcado a los medios de comunicación social, los ha comprado al peso con su particular régimen de subvenciones, ha controlado absolutamente toda la vida cultural en Cataluña utilizando el mismo sistema; ha condicionado absolutamente la educación instalando una estrafalaria “historia nacional” que abochorna a los amantes, profesionales y conocedores de la historia, llegando a crear ficciones históricas como la “federación catalano–aragonesa” para evitar aludir al Reino de Aragón o considerando que el 11 de septiembre de 1714 murió la “Catalunya independent”, cuando lo que se dirimió entonces fue un pleito dinástico en detrimento de los austriacistas y en beneficio de los borbónicos. Ha repartido subsidios, subvenciones y sobornos para mantener callados a unos y estimular a los otros… Y eso ¡durante 34 años! Estas condiciones son sólo comparables a las creadas por Marruecos en el antiguo Sáhara Español… condiciones que impiden que pueda celebrarse un referéndum en condiciones de igualdad. Si 40 años de trasvases de población han hecho imposible incluso la elaboración de un censo en el Sáhara para establecer quién es verdaderamente saharaui, en Cataluña, 34 años de imposiciones de todo tipo por parte de la Generalitat han falseado por completo el panorama político, social y cultural de Cataluña. Y en tales condiciones pensar en que puede plantearse un referéndum “equitativo” y “justo” parece aventurado. Para que pudiera convocarse un referéndum en tal situación sería preciso que, al menos durante una década, se restableciera la libertad de educación en Cataluña, se aboliera la inmersión lingüística, y la Generalitat y sus departamentos subsidiaran por igual a medios de comunicación al margen de la lengua en la que se elaboraran. Obviamente, la Generalitat nacionalista jamás aceptaría un referéndum en estas circunstancias.

5) Uno de los aspectos más hundidos en Cataluña es el sistema educativo. Gracias a ese sistema quebrado ha sido posible “fabricar” generaciones predispuestas a aceptar acríticamente al soberanismo.

Y esto a pesar de que la Generalitat ha tenido las manos libres para decidir el sistema que quería implantar en las escuelas catalanas, sin ningún tipo de cortapisa. La inmersión lingüística puesta en marcha a finales de los años 80 ha demostrado a las claras cuál es el límite de la catalanización: los jóvenes con menos de 23 años se han educado ya en ese sistema absolutamente discriminatorio, injustificable… pero que hace tiempo que ha llegado a su límite. En realidad, en los últimos 15 años, los niveles de utilización del catalán, lejos de aumentar, van disminuyendo. Los que hemos vivido una parte importante de nuestra vida en Cataluña sabemos que hoy se habla mucho menos catalán que hace 50 años. Incluso los niveles de utilización del catalán en la enseñanza universitaria van descendiendo paulatinamente. Apenas el 35% de los habitantes de Cataluña utilizan regularmente el catalán en sus comunicaciones cotidianas. Hoy el catalán es una lengua subvencionada y sobreprotegida por la Generalitat. El nacionalismo ha hecho del catalán la punta de lanza de su política de catalanización de la región, aspirando a un plano de igualdad con el castellano. Pero es difícil poder competir con una lengua hablada por más de 400 millones de personas y que en apenas 25 años hablará prácticamente todo el continente americano. De ahí que la Generalitat haya optado por eliminar y liquidar el uso del castellano en Cataluña.

6) En Cataluña existen dos identidades que no están necesariamente enfrentadas.

Quienes se identifican y comparten la identidad española y quienes se identifican y comparten sólo la identidad catalana. Lo normal hubiera sido, que a partir de los años 80, los ciudadanos pudieran elegir el tipo de identidad en el que querían que se educaran sus hijos. Esto es todavía más necesario en el momento en el que existe en la actualidad una gran movilidad laboral y es frecuente que alguien nacido en Cataluña deba por cuestiones laborales desplazarse a otra región española y viceversa. Pero la Generalitat se ha preocupado de instalar barreras lingüísticas que dificultan este tipo de prácticas. Para alguien abierto y tolerante, es evidente que las dos identidades que coexisten en Cataluña (y que en buena medida están fundidas) son contiguas y no tienen por qué entrar en conflicto. Pero esta concepción es la que el nacionalismo excluyente no puede aceptar: para él, Cataluña debe ser, no solamente presentada como antitética con “España”, sino serlo de manera maniquea. Si aceptara que las dos identidades pueden convivir, renunciaría por ello mismo al tan cacareado “factor diferencial” y a la aspiración de todo nacionalismo de aplastar a cualquier otra muestra de pervivencia de otra nación es su propio territorio…

7) La Generalitat ha generado el conflicto lingüístico intentando eliminar de la vida pública el castellano y negándose a considerar la realidad de la existencia de dos comunidades lingüísticas.

La doctrina de la Generalitat nacionalista implica afirmar que todo aquel que vive en Cataluña solamente PUEDE tener una identidad lingüística (y, por tanto una identidad nacional según el “principio de las nacionalidades” para el que todo grupo humano que tiene una lengua propia es una “nación” y, por tanto, tiene derecho a la independencia…), única y obligatoria, promovida desde la administración, la única que tiene cabida en los medios de comunicación autonómicos e incluso dotada de censores lingüísticos que velan por su pureza y por su hegemonía absoluta. Es curioso que mientras RTVE mantiene programación en catalán, RTVC no tenga ni un solo programa en castellano en los distintos canales de radio y de televisión (a menudo ultra deficitarios) y que incluso se negase a que la señal de la TV valenciana, mientras existió llegara a Cataluña en la medida en que, aun teniendo programación en valenciano no podía estar controlada políticamente por el nacionalismo catalán… Todo esto indica que el nacionalismo catalán excluye completamente la idea de coexistencia de las dos identidades y aspira, pura y simplemente, a que la catalana haga desaparecer a cualquier otra.

8) La inmigración masiva islamista contribuye todavía más a embrollar el “problema catalán” o, mejor dicho, el problema generado por el nacionalismo.

La idea de Pujol era que si llegaba a Cataluña inmigración andina no se esforzarían en hablar catalán porque podrían comunicarse perfectamente en castellano, pero, en cambio, si llegaba inmigración magrebí, aprenderían catalán para comunicarse… El resultado ha sido, no solamente la llegada masiva de magrebíes, sino también de paquistaníes y subsaharianos, haciendo de Cataluña la región de España en la que existe una comunidad islamista más densa. Un vistazo rápido por las calles de las ciudades catalanas indica que la optimista previsión de la Generalitat se ha demostrado  falsa: los recién llegados y sus miles de hijos que van naciendo en Cataluña, lejos de integrarse, refuerzan cada vez más sus lazos identitarios. Ni existe, ni se espera un “islam catalán” como creía Carod Rovira y los espíritus ingenuos del “tripartito”: no ha aparecido ni un solo islamista que abandonara el árabe en beneficio del catalán. El árabe es la lengua sagrada hablada por Dios en la que está escrito el Corán… el catalán es una lengua ocasional que se habla especialmente para decir un subsidio, una subvención, una beca de comedor, o para acudir a la seguridad o a la asistencia social. Fatalmente, quienes se erigían en defensores de la “identidad catalana”, desde el nacionalismo soberanista, han terminado siendo los que han deteriorado más gravemente tal identidad, en un acto criminal que no ha tenido parangón en lugar alguno de Europa: a diferencia de en Europa en donde los islamistas han llegado por iniciativa propia, en Cataluña ¡han sido invitados a instalarse masivamente! Para ello, Pujol envió a Ángel Colom i Colom, ex-ERC, como “embajador” de la Generalitat  a Rabat para canalizar tales flujos…

9) Hoy, existe un Islam en Cataluña (no un “Islam catalán”) que se configura como tercera “identidad” presente en aquella región

Pero esta identidad es completamente diferente a las otras dos: mientras la identidad catalana y la española son identidades “contiguas”, mientras son lenguas hispano–romances (como admiten todos los especialistas), y mientras no existen más tensiones entre Cataluña y el resto de España que las creadas por el nacionalismo… en cambio, la identidad catalana y la identidad islámica están separadas por una brecha antropológica, religiosa y cultural insalvable. En Cataluña, desengáñense nacionalistas y soberanistas, no se va a lograr lo que no se ha podido alcanzar en lugar alguno de Europa: la integración de la masa islámica en la sociedad regional, por mucho que se la alabe, que se la subsidie o que se ceda ante ella. Tales actitudes –las asumidas en Cataluña por la Generalitat– son la muestra para los islamistas de que se pueden presionar más. Ante el islamismo, ceder un poco es capitular mucho. Esta “tercera identidad”, amenaza a las otras dos: porque, no sólo la identidad catalana, sino también la castellana, están separadas por el mismo abismo insalvable de la islamista. El gran error de la Generalitat es considerar que los islamistas se van a integrar con la misma facilidad que se integraron en la sociedad regional andaluces, extremeños, gallegos, etc, procedentes de regiones del Estado Español. El gran error de la Generalitat nacionalista ha sido no distinguir entre “grupos sociales contiguos” y “grupos étnicos con los que existen abismos antropológicos y culturales”. El mismo énfasis puesto en que la inmigración islamista votara en el non nato referéndum del 9-N indica el error de perspectiva, la ignorancia de la realidad de lo que es la inmigración y de cuál es la integrable y la no integrable y la mano tendida hacia los que no tienen más interés que islamizar Cataluña y aplicar la sharia en el plazo más breve posible.

10) Por cada nacimiento de un autóctono en Cataluña, nacen algo más de tres hijos de inmigrantes.  

En las actuales circunstancias y no digamos dentro de 10 años, la independencia de Cataluña es completamente imposible porque la sociedad catalana (y muy específicamente, el grupo lingüístico específicamente catalano–parlante) tiene unas tasas de natalidad que apenas llegan a 1 (mientras la tasa mínima de reposición es 2,2). Desde 1999 cada 1 de enero, los medios reconocen que el “primer bautizado” en las cuatro provincias catalanas, es siempre, inevitablemente, hijo de inmigrantes. Para colmo, Cataluña, además, carece de defensa contra una revuelta de la inmigración islámica. El propio ayuntamiento de Barcelona no pudo hacer frente a disturbios organizados en el Barro de Sans por una santa alianza de okupas de Can Víes y magrebíes residentes en aquel barrio, cediendo bochornosamente a las presiones y violencias. Podemos imaginar lo que ocurriría en caso de revuelta generalizada de la comunidad islámica. Una Cataluña independiente tendría muchas más posibilidades de integrarse en la Liga Árabe que en la Unión Europea. La diferencial demográfica es la peor pesadilla de una Cataluña independiente y determina el futuro de esa comunidad autónoma, tanto si sigue vinculada al Estado Español, como si realiza el proyecto soberanista. La diferencia entre una y otra situación es que Cataluña independiente no contaría con nadie más que con los Mossos d’Esquadra para contener a un islamismo insurgente. Vinculada al Estado Español este riesgo quedaría conjurado de partida. A no olvidar que en 1909, durante la Semana Trágica, la alta burguesía catalana que espoleaba el independentismo, tuvo que dar marcha atrás cuando percibió que la clase obrera estaba en otras posiciones y su única defensa era el Ejército Español. Algo más de cien años después, la situación se repite: ya no hay “clase obrera española”… pero sí hay inmigración masiva. Cataluña está indefensa ante una intifada similar a la que ocurrió en Francia en noviembre de 2005.

11) La lengua catalana corre el riesgo de desaparecer.

De hecho, si hoy dejara de estar subsidiada, si el nacionalismo debiera abandonar un día el Palau de la Generalitat, si la legislación sobreprotectora del catalán quedaba desechada, el catalán correría el riesgo de desaparecer en apenas una generación. El catalán sobrevivió a cuarenta años de franquismo y en determinadas zonas se hablaba más catalán entonces que ahora: sobre vivió porque era una lengua propia de determinadas zonas y grupos de población. Y conste que nunca estuvo prohibido, sino simplemente que no fue lengua oficial. Se imprimieron libros en catalán desde 1940, hubo semanarios en catalán desde mediados de los años 60. Lo que no estaba era subvencionada. El nacionalismo lo que ha hecho ha sido, justo lo contrario: intentar liquidar la utilización del castellano, cuando lo normal hubiera sido ofrecer a la ciudadanía la posibilidad de elegir entre dos líneas de enseñanza: en catalán y en castellano, que dependen mucho del proyecto de vida que se forje cada familia. Pero la lógica y el sentido común tienen poco que ver con el nacionalismo siempre excluyente. No se puede forzar a los pueblos a adoptar aquello que no desean, mediante simples estímulos económicos (subvencionar sólo lo hecho, publicado, escrito y difundido en catalán), prohibiciones (prohibición de rotular y etiquetar en castellano en Cataluña) o castigos (multas lingüísticas y censores lingüísticos en medios de comunicación). La lengua es una de aquellos elementos en los que la sociedad manifiesta sus preferencias y una administración ni puede, ni tiene el derecho, ni debería permitirse que falseara la “libre concurrencia” lingüística.

12) El concepto de co-oficialidad lingüística que mantienen nacionalistas y soberanistas es uno de los aspectos más grotescos del soberanismo.

Como se sabe la “co-oficialidad” lingüística solamente rige “más allá del Ebro”, no en Cataluña en donde la única lengua a utilizar por la administración autonómica es el catalán. Algunos portavoces del nacionalismo y del soberanismo han sorprendido diciendo que en Madrid es donde debe practicarse “co-oficialidad”; no en Cataluña. Se han quejado de que en Canarias o en Sabiñánigo no haya impresos a disposición del público para poder realizar quejas… en catalán. Este simple hecho demuestra que la “descentralización” y el “Estado de las Autonomías” han sido abordados de manera muy diferente por los nacionalistas catalanes y por los partidos estatalistas. Mientras que estos últimos, a finales de los 70 y principios de los 80, se hacían eco de una exigencia muy extendida de descentralización de la administración estatal en las regiones, los nacionalistas consideraban que tal descentralización suponía la posibilidad de abolir el peso, el poder y la presencia del Estado en Cataluña, creando una administración paralela. No existía de ninguna manera el concepto de “jerarquía” (el todo, el Estado, es superior a sus partes, las Autonomías) y ni PP, ni PSOE se preocuparon nunca de recordárselo al nacionalismo ni al soberanismo. Aquellas aguas, hechas de ambigüedad y medias tintas, han terminado trayendo los lodos soberanistas del presente.

14) El Estado de las Autonomías se come al Estado del Bienestar

Este problema no solamente existe en Cataluña sino en cualquiera de las partes del Estado de las Autonomías. Desde 1978 la carrera para crear barreras interiores entre 17 comunidades autónomas, ha ido pareja con la pérdida de prestigio y de poder del Estado central, cuya gobernación ha dejado en todo momento mucho, muchísimo que desear. La adhesión de España a la UE (firmada por Felipe González) que ocasionó el desmantelamiento de nuestra industria pesada y nos confirmó como país periférico y de servicios dentro de la UE, a cambio de unos “fondos de cohesión” que se agotaron pronto, seguido del modelo económico generado por José María Aznar basado en el desarrollo hipertrófico del turismo y de la construcción, con sus límites, sus riesgos y su escaso valor añadió, tuvo su colofón en un Zapatero que nunca entendió por qué crecía el PIB y por qué empezó a decrecer en 2008… Era fácil, desde esos centros alternativos de poder que eran las autonomías, atribuir la responsabilidad de todas las desgracias a la Moncloa y a quien ahí se sentara. En España a partir de 1980, dejó de haber un “centro de imputación” claro: la multiplicidad de centros de poder ha hecho que cada uno de ellos asumiera como propio cualquier éxito e inauguración y atribuyera a los otros sus propios fracasos. El resultado ha sido un “Estado de las Autonomías”, desmesurado, gigante, burocratizado, con unas clases políticas que siempre han querido tener a su disposición más y más recursos económicos, han gobernado faraónicamente… hasta que la llegada de la crisis económica y la afirmación de la globalización como “estado de crisis permanente”, ha vuelto incompatible el Estado del Bienestar con el Estado de las Autonomías. Hoy el drama de nuestro país es que tiene, de una vez y para siempre, que elegir entre uno y otro, a la vista de que nunca como hoy y nunca a partir de ahora, ha sido tan evidente que el Estado de las Autonomías, para mantenerse, se come, inevitablemente, al Estado del Bienestar. Hay, pues, que elegir entre uno y otro.

15) La clase política catana, ante la situación de crisis económica, atribuye toda la responsabilidad a “Madrid” e intenta hacerse con la totalidad de los recursos económicos generados por Cataluña, adoptando una deriva soberanista.

No hay que olvidar que quienes han estimulado en última instancia el proceso soberanista (CiU) ha sido la coalición que con más frecuencia ha ido apareciendo vinculada a escándalos de corrupción, haciendo una vez más patente aquello de que “el patriotismo es la última trinchera de los bribones”. Durante tres décadas se ha visto perfectamente que la característica de todo nacionalismo es “siempre más”, pedir “siempre más y más y mucho más”… hasta el límite extremo de ese “más”: la independencia. Porque no hay proyecto nacionalista que, en última instancia, no aspire a la independencia; no hay nacionalismo sin proyecto de construir una nación. Y no hay “nueva nación” en Europa sin que se destruya a una pre–existente. Olvidar esto es lo que ha dado alas al nacionalismo catalán.

16) Se equivocan quienes creen que el día 10 de noviembre dejará de hablarse del referéndum soberanista y que todo quedará olvidado.

El hecho de que Artur Mas camine a paso acelerado hacia el pudridero y que ya hoy sea un cadáver político irrecuperable, el hecho de que CiU ni siquiera se haya preocupado de crear un líder alternativo a Mas que presentar como mascarón y pasmarote ante las próximas elecciones, indica que ha terminado, entre el sainete y la astracanada, un ciclo político en Cataluña. CiU difícilmente llegará a las próximas elecciones generales, especialmente después del varapalo que le espera en las municipales de 2015 y en unas elecciones autonómicas anticipadas e inevitablemente (y otro tanto puede decirse del PSC). ERC es ya hoy la fuerza hegemónica del nacionalismo, con la tentación del Ómnium y de la ANC de convertirse en un “podemos” independentista. Rajoy se equivoca si cree que ha vencido simplemente porque el 9–N no haya habido ni rastro de referéndum, sino apenas una consulta de chichinabo, completamente impresentable y grotesca. Apelar a la “legislación” y al “cúmplase la constitución” sirve de poco y es poco realista, especialmente porque la constitución de 1978 está muerta y enterrada. Las heridas que dejará la actual crisis, tardarán generaciones en cicatrizar (si es que alguna vez lo hacen) y si tenemos en cuenta que el nacionalismo está especializado en recoger y asumir fracasos históricos y derrotas. Esta del 9–N será la guinda que coronará un pastel excepcionalmente abundante y sin parangón en región alguna de Europa.

17)  La crisis generada por el soberanismo catalán es, simplemente, un efecto secundario, un daño colateral entre otros muchos, de la crisis económica iniciada en 2007. Nada más.

Aquella crisis económica, se transformó pronto en crisis social, cuando el número de parados alcanzó los 6.000.000 millones (a lo largo de 2012). A partir de ese momento, era imposible disimular la ineficiencia del Estado constitucional para resolver los grandes problemas que había ido acumulando nuestro país desde los años 80 y que se habían agravado con las políticas de Felipe González, Aznar y Zapatero. La aparición del soberanismo se realiza sobre el trasfondo inquietante de un país paralizado por la crisis, aterrorizado por el futuro y al que cada vez se le van oscureciendo las expectativas y las esperanzas, a una población que ya ha dejado de creer en que tal o cual sigla habitual resuelva sus problemas y en las promesas de una clase política corrupta e ineficiente. Así está España. Así está Cataluña. Porque Cataluña, mal que le pese al soberanismo, es España. La crisis soberanista aparece en un momento en el que la monarquía evidencia también sus problemas y ha debido renovar su rostro; donde la corrupción se enseñorea de cualquier actividad pública en todos los niveles de la administración y cuando ya se ha convertido en el rasgo característico de este ciclo histórico (como el caciquismo lo fue de la restauración y el “morbus gothorum” del Reino Visigodo de Toledo)… El hecho de que entre el 55% y el 35% de los electores se abstengan sistemáticamente, voten nulo o en blanco en cualquier competición electoral; el hecho de que ninguna institución del Estado sobreviva a las críticas; el hecho de que los partidos mayoritarios (sin excepción) estén heridos de mayor o menor gravedad, pero todos desprestigiados ante las masas; el hecho de que los portavoces del régimen y de la oposición sean cada vez más contestados y carezcan de credibilidad; el hecho de que aparezcan nuevas opciones políticas, cuando todos los partidos enarbolan programas en los que ya nadie cree y que, incluso, aplicándose, no resolverían absolutamente ningún problema; el hecho de que los grupos mediáticos que apoyaron la transición en 1975–1980 estén hoy en vías de liquidación o simplemente hayan desaparecido… todo eso, junto, absolutamente todos estos elementos, son distintos aspectos de la crisis económica transformada en última instancia en crisis política.

18) El nacionalismo soberanista considera que se ha llegado al “ahora o nunca”.

Si en unas circunstancias como estas, extremadamente favorables para dar una explicación sencilla (“Cataluña está en crisis porque no es dueña de su autogobierno”) y establecer un nexo causal (“crisis en Cataluña = ineficacia del gobierno español”), el nacionalismo no daba el paso decisivo, jamás lo daría. De ahí el drama catalán y la aparición de personajillos, a cual más insolvente (la sonrisa forzada de Artur Mas, las comadres del Omnium y la ANC, las lágrimas de Junqueras, las chanclas de la CUP…) que tienen enfrente suyo a otras ilustres nulidades (Rajoy y su tancredismo, Pedro Sánchez y su vacuidad afectada…), dando como resultado el escenario actual de la crisis soberanista y de crisis generalizada del Estado. A no olvidar que los nacionalismos no son más que el resultado del interés de las altas burguesías locales en controlar los recursos económicos regionales para conseguir que sus negocios prosperasen más rápidamente. Para ello precisaron crear factores emotivos y sentimentales sobre los que asentar algo que era solamente una ambición económico que para satisfacerse precisaba obtener hegemonía política. Hoy las altas burguesías regionales han desaparecido como tales, ya no invierten en sus regiones, sino en los escenarios mundiales de la globalización, frecuentemente alejados de sus lugares de origen. Esto hace que el nacionalismo regionalista se vaya deshinchando  medida que la alta burguesía local lo ha abandonado. De hecho, en Cataluña, la alta burguesía hasta hace poco industrial, ha pasado al sector inmobiliario, luego al sector hostelero y de manera creciente orienta sus inversiones hacia el sector hostelero en el Caribe o en escenarios bursátiles. La novedad del “proceso soberanista” catalán en su actual fase es que Artur Mas y el nacionalismo moderado se han visto arrastrados, no por la alta burguesía catalana, sino por sectores sociales marginales (borrokas de CUP, eco-rositas de ICV, procedentes de la “Cataluña profunda”, ERC), generándose un desfase entre lo que es puramente emotivo y sentimental y lo que es frío y razonado, entre la “rauxa” y el “seny”, entre los intereses de grupos sociales periféricos y los intereses de la alta burguesía.

19) El órdago soberanista es difícilmente sostenible.

Cualquier especialista sabe perfectamente que la secesión catalán implicaría una caída en picado del PIB catalán, un situarse al margen de la zona euro con todo lo que ello implica especialmente en caída de las exportaciones, con una deuda insoportable y con un lastre de partida (el pago de la parte alícuota de la deuda española, el pago de las infraestructuras dejadas por el Estado en Cataluña), sin olvidar que el bono catalán, a un paso del bono–basura en este momento, caería aún más bajo, compitiendo en insolvencia con el de Kosovo… La independencia catalana, no es que no sea deseable… es que no es viable. Sin olvidar que muchos catalanes abandonarían Cataluña, que otros no aceptarían ni la doble nacionalidad que ofrece “generosamente” la Generalitat, y optarían, simplemente por irse, acelerando aún más el fenómeno de llegada de inmigrantes islamistas atraídos por un “nuevo Estado” que accede a sus exigencias, les mira con buenos ojos y les acoge calurosamente para cubrir los huecos dejados por la población española. También harían bien los nacionalistas y soberanistas en recordar que la secesión catalana excluiría, al menos de partida, la venta de productos catalanes en lo que quedara del Estado Español, que miles de firmas seguirían a las que ya hoy están abandonando Cataluña en un nuevo “cruce del Ebro” que solamente en los dos últimos años ha llevado a 6.000 empresas a desplazar a otras regiones su sede social. Cataluña nunca entraría en la UE, no solamente porque España se opondría sistemáticamente, sino porque ni Francia ni Alemania quieren que se generen en sus territorios fenómenos similares. Así pues, el drama del soberanismo es que siempre, adopte la vía que adopte, conduce a un callejón sin salida. Es una vía muerta.

20) Restaurar la autoridad y el prestigio del Estado. Descentralizar, pero no descoyuntar al Estado. España es algo más que un Estado-Nación.

El Estado es hoy la única barricada contra la globalización. Si no existieran las legislaciones nacionales, si no existieran los parlamentos y las fuerzas de seguridad de los Estados, sino existieran instituciones nacionales… la globalización ya habría impuesto en todo el mundo su rodillo. Así pues, quien está en contra de la globalización, no puede sino defender a los Estados Nacionales. Tanto más un Estado es fuerte, tanto mejor contiene a la globalización y le impide avanzar. Cuando más pequeño es un Estado, cuando más débil es, cuándo más lastres tiene, más vulnerable es a los “señores del dinero”. De ahí que la defensa del Estado Español sea una necesidad urgente que debe plantearse toda la sociedad, incluida la sociedad catalana. España es una cultura, es una tradición común, es un proceso histórico que arranca desde la más remota antigüedad y cuya legitimidad deriva a la vez de la geopolítica, de la historia, de los enemigos comunes, de una lengua vehicular y de unas lenguas como el catalán con el mismo origen que el castellano y que es, cualquier cosa, menos una tierra fracturada por identidades irreconciliables. Esto no es Canadá en donde existen dos lenguas de distinta raíz cuyas comunidades hasta hace 150 años se iban combatiendo entre sí, o Bélgica, Estado–tampón con el mismo problema lingüístico, esto no es Yugoslavia en donde distintos grupos étnicos y religiosos fueron aprovechados por Alemania, por el Vaticano y por los EEUU para hacer estallar un Estado, generar tres guerras balcánicas en los años 80–90 y dar lugar a media docena de Estados en donde antes sólo había uno, simplemente para inhabilitar a un aliado eslavo de Rusia. Esto es España, o si se quiere, “Las Españas” según la concepción de los Austrias a la que, debería volverse. Está claro que todos somos hijos de una tierra, la tierra natal, la patria carnal con la que nos identificamos. Somos hijos de una historia que no tenemos más remedio, nos guste o no, que asumir, pero que no podemos ni reinventar, ni falsear. Somos hijos de una cultura que tiene sus orígenes en Grecia y Roma. Somos europeos. Es inevitable que nos sintamos miembros de tres niveles de identidad: la tierra natal (la patria chica en la que hemos nacido), él Estado–Nación, España, construido por las generaciones que nos han precedido como producto de una voluntad y de un impulso histórico y, finalmente, esa Europa  a la que pertenece nuestra cultura y que, por sí misma, constituye un “gran espacio económico” que es preciso desenganchar lo antes posible de la globalización y convertir en una “zona libre de mundialismo”. Ante esto, me parece que el soberanismo catalán (que no es nada más que la hipertrofia del primer nivel de identidad y su absolutización) apenas hace otra cosa que explotar la emotividad y el sentimentalismo de un pueblo para crear falsos mitos en los que basar una aberración histórica.

Adenda

El problema de gentes como Oriol Junqueras han construido su opción política en base a unas pocas obsesiones de tipo emotivo y con fuerte carga emocional que no pueden soportar el choque con las realidades y que generan su incontenible llanto ante los micrófonos de Catalunya Radio: ese llanto no es solo el de Junqueras es el de todo un soberanismo que durante 10 años ha creído que Cataluña podía ser independiente y que ahora solamente empieza a entrever que no solamente no podía serlo, sino que ni siquiera convenía que lo fuese. Es triste saber que, cuando el nacionalismo choca con la realidad, se disipan sus posibilidades y mitos como una telaraña ante la luz del Sol. Es triste saber que cuando el suelo desaparece bajo los pies y se disipan sus mitos, solamente quedan los presupuestos de la Generalitat para justificar su lucha… Entendemos más que nunca que Junqueras llorara a moco tendido.

(c) Ernesto Milá - info|krisis - infokrisis@yahoo.es - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

El Veredicto y Borgman

El Veredicto y Borgman

Info|krisis.- Los tiempos no están como para muchas alegrías y los analistas políticos correríamos el riesgo de ingresar en urgencias psiquiátricas si no desconectáramos con cierta frecuencia de la triste cotidianeidad político-económica que nos rodea. Siempre, claro está, nos queda ver la tele. Pero uno de los directivos de Tele 5 lo dijo hace unos años: “Yo vendo publicidad, pero entre anuncios pongo programación para que la gente vea mi publicidad”. No, no nos queda ni la tele, ni la de pago, ni el TDT, a menos que queramos intoxicarnos con 40 minutos de programación por 20 de publicidad. Además, la publicidad aparece en los momentos más críticos de las películas, hacia el final, en los momentos-clímax. Así pues a nadie le extrañará que sea un fanático del peer to peer para series y películas. Todo antes que aguantar que Jack el destripador fragmente una película interesante en seis partes entre inserciones publicitarias masivas. Una película al día parece una dosis razonable, sin interrupciones, en la calma del hogar, en la serenidad de la noche.

En los dos últimas días he visto dos películas que quizás valga la pena comentar y que, en cualquier caso, figuran entre las que se pueden recomendar para cinéfilos medianamente exigentes. El Veredicto y Borgman.

Dos películas tan diferentes, tan iguales..

Vaya por delante que ambas son películas europeas y filmadas en países muy próximos: Bélgica y Holanda. Ambas son recientes (se filmaron en la segunda mitad de 2013) y ambas han pasado discretamente por las salas de exhibición españolas. No es que uno sea un fanático de las versiones originales subtituladas, pero quizás en este caso los subtítulos concentran lo esencial de los diálogos. Ambas cintas han recibido galardones internacionales. Borgman, sin ir más lejos, fue premiada en el Festival de Cannes (Sección oficial de largometrajes a concurso) y en el Festival de Sitges de Cine Fantástico como la mejor película. En cuanto a El Veredicto recibió en Montreal el premio a la mejor dirección. Se trata, pues, de un cine que ha recibido reconocimientos de las altas instancias cinematográficas europeas o que, desde Canadá, miran a Europa. En cierto sentido se trata de películas complementarias. Nos explicamos.

El Veredicto es hiperrealismo; Borgman, en cambio, surrealismo. La primera tiene que ver con el cambio de percepción que se está produciendo en Europa en relación a la delincuencia y a la justicia garantista. La segunda es la descripción de una pesadilla. Siempre, ayer y hoy, el sueño de la razón, provoca monstruos. En la primera película, el “monstruo” es jurídico. En la segunda, onírico. Ninguna de las dos películas podían haberse filmado –y mucho menos, entendido- hace 10 ó 15 años-, sin embargo, ahora son mucho más comprensibles cuando se están produciendo vuelcos en muchos países europeos y los partidos (y filosofías) que han dominado el escenario europeo después de 1945 y mucho más especialmente tras 1968, son reconocidas como indigencias ideológicas.

El Veredicto y el problema de la justicia garantista

El Veredicto plantea un sencillo problema del que no faltan casos en Europa (y particularmente en nuestra desgraciada España). Un padre de familia, con esposa e hija, brillante profesional, hombre popular en su círculo, un tipo normal como a ninguno nos molestaría ser, es decir, como usted y yo aspiramos a ser, bruscamente ve como mujer a hija son asesinadas, cae en una lógica depresión, no recibe el ascenso laboral que merecía y, para colmo, el asesino, gracias a un subterfugio jurídico y de procedimiento, es puesto en libertad y la causa sobreseído. A la vista de que en Europa todavía queda gente con sangre en las venas. El padre, marido, empleado ejemplar, un buen día compra una pistola, y pura y simplemente, hace lo que la justicia no ha sido capaz de hacer. Vaciarle un cargador entre frente y testículos. Se deja detener y la película no es sino la crónica de un proceso que suscita más expectación en la sociedad que un strip-tease de Sor Citröen.

Para el aparato estatal de justicia está claro: a pesar de que la opinión pública esté volcada en favor del padre, marido, empleado ejemplar, jueces, fiscales, ministerio de justicia, no puede tolerar que alguien usurpe las funciones que ellos se arrogan, repartir justicia, a pesar de que lo hagan con la habilidad de un elefante en una cacharrería. La posición del abogado defensor alinea a los que creemos que si el aparato de justicia no está a la altura de su misión, el ciudadano tiene el derecho a asumir esa carencia del Estado. La posición de la acusación y la del propio tribunal es que si el ciudadano se toma la justicia por su mano, se acaba el “Estado de Derecho” y viene la selva. No hay –no puede haber– término medio. Tal es el argumento de una película sobria, difícil y extraordinariamente bien llevada desde el punto de vista del lenguaje cinematográfico.

Es, por ejemplo, significativo que el protagonista apenas habla (ni siquiera declara en el tribunal), pero utiliza en todo momento un lenguaje gestual intenso y más descriptivo que cualquier frase. Puesto ante la tesitura de declarar “trastorno mental transitorio” y recibir una condena simbólica, o de no mostrar arrepentimiento, asumiendo su responsabilidad ante el fallo judicial que ha puesto en libertad, exento de cualquier responsabilidad al asesino de su familia, con la posibilidad de recibir una pesada condena, nuestro padre, marido, empleado ejemplar, opta por la segunda opción: desafiar a un aparato de justicia ineficiente. Y vence.

Por eso decimos que si la película se hubiera filmado hace una década el final habría sido otro y el planteamiento muy diferente: entonces el progresismo dominaba el Europa, el humanismo-universalista, que parecía hablar por boca de la fiscalía, consideraba que alguien que se orinaba en la cama de pequeño, cuyo padre le había propinado media docena de capones y que había terminado en un reformatoria, estaba eximido de comportarse normalmente y tenía el derecho no solo de asesinar y adoptar comportamientos asociales, sino que tal comportamiento sería “entendido” por la “justicia” y considerado como atenuante para cualquier actividad posterior. La justicia “garantista” llevaba a estas percepciones ridículas. Lo hemos visto en casos patéticos como el de Sandra Palo, sin olvidar a Marta del Castillo y a tantas otras víctimas cuyos han  asesinos, en lugar de subir al patíbulo, se han visto favorecidos por la Ley del Menor, uno de los subproductos más infames del período aznariano, madre de todos los problemas y de las más infames injusticias.

La sociedad no debe temer –de hecho, no teme- al ciudadano, honesto, justo, al padre, marido, empleado ejemplar, cuando sustituye a un aparato de justicia injusto y se toma la justicia por su mano, ya que no hay mano del Estado capaz de hacer justicia. La sociedad lo que debe temer es al salvaje psicópata al que los psicólogos humanistas justifican cualquier crimen… porque en su infancia sufría de incontinencia urinaria. Hasta no hace mucho, el “Estado de Derecho” era el tótem sobre el que se mantenía un aparato de justicia a medio gas. Ahora, el ciudadano está harto. Pide medidas urgentes y radicales. Hace unos años solamente la cadena perpetua era algo que muy pocos defendían y, no digamos, la pena de muerte. Ahora, en toda Europa la cadena perpetua es algo que la inmensa mayoría considera justo, necesario y conveniente y la exigencia de pena de muerte se está convirtiendo en clamor unánime ante determinados delitos. La concepción progresista y humanista-universalista pierde fuelle y le exigencia de mano dura sube como la espuma. Es un signo de los tiempos.  

Resultaría difícil encontrar una película que sintetizara en apenas hora y media esta temática, de manera más austera, clara e incluso didáctica. Y sin términos medios: porque el acusado es absuelto. Sí, vale la pena contar el final: hace diez años, esta misma película hubiera terminado con una condena. Ahora resultaba imposible otro final que sacar al acusado en hombros, darle la vuelta al palacio de justicia, y concederle las orejas y el rabo del asesino. Hiperrealismo en estado puro. Hiperrealismo flamenco. Así que tres hurras para el director, Jan Verheyen.

Borgman o la realidad convertida en pesadilla

Y luego está Borgman, hasta cierto punto antítesis de la anterior. Lo que en El Veredicto es realismo sin concesiones en esta otra película se diría que uno revive las escenas de Un perro andaluz y La edad de Oro, de Dalí y Buñuel, verdaderos manifiestos de cine surrealista. Lo onírico hecho cinta. Hacía tiempo que no se filmaba nada en este tono. Borgman, como todo el cine surrealista, es imposible de interpretar fuera de la psicología de su autor (en este caso Alex van Warderdam, su director). Cada uno de nosotros podemos intuir o analizar nuestros sueños y los símbolos que contiene, pero resulta imposible analizar los de otros. Resulta ocioso, por tanto, recurrir a la simbología para entender Borgman, y absurdo plantearse si se trata de una película anti-religiosa, anti-burguesa, satánica o un híbrido de drama y comedia. El cine surrealista es lo que es su autor. Imposible entender la escena del “obispo podrido” en La Edad de Oro sin conocer la obsesión de Dalí por el cuadro de Valdés Leal “Finis Gloriae Mundi”, imposible entender la presencia de un asno putrefacto sin saber que fue uno de los hallazgos más macabros del Dalí infante en la apacible Figueras de los primeros años del siglo XX. Por tanto, tampoco tiene mucho sentido tratar de desentrañar todas las estructuras simbólicas de Borgman, incomprensible para quien no las ha experimentado en su propia interioridad.

Así pues, el cine surrealista es algo personal e íntimo. ¿Dónde está el interés para el espectador? Borgman es una película poliédrica en la medida en que puede ser examinada desde distintos puntos de vista. Todo lo que podamos decir de ella, según el punto de vista que se adopte, puede ser real y cierto, pero la película es algo más que lo que se desprende de cada una de sus caras. Es una “película social” que refleja las distancias crecientes entre ricos y pobres, pero no es sólo eso. Es una “película de terror” porque el protagonista tiene algo de satánico y manipulador; pero nos equivocaríamos si sólo viéramos eso. Es una película de intriga porque el director sabe mantener el interés del espectador hasta el final; pero es mucho más que eso. Es una película de humor porque hay escenas desternillantes que hacen más digeribles algunos asesinatos; pero no es un humor judío al que nos tienen acostumbrados desde los Hermanos Marx hasta Krusty el payaso. La película es todo eso y mucho más. Como una pesadilla nos asalta, inquieta y conmueve, carece de lógica y de sentido. No hay en ella nada racional, ni siquiera razonable. Nada de lo que vemos tiene explicación y las categorías lógicas han quedado deshechas desde la primera escena.

Una frase de resonancias apocalípticas precede a la primera escena: "Y descendieron sobre la tierra para fortalecer sus filas". No la busquen en el Apocalipsis del Águila de Patmos ni en lugar alguno. Es producto del guionista. Aparentemente un mendigo aparece en un hogar holandés privilegiado. Otra familia feliz que como la que arranca en El Veredicto, tiene todo lo que nos podría gustar. El mendigo –Borgman- simplemente llama a la puerta y pide poder bañarse. El padre de familia, no solamente se lo niega sino que ante la insistencia insensata, le da una paliza. La mujer lo recoge, sin embargo, en la caseta de las herramientas y desde allí se hace con el control de la familia, asesinando al jardinero, a su mujer, al padre y a la madre que tan piadosamente le había acogido. No hay perdón para los débiles parece querernos decir en ciertas escenas el director. Nuevamente, retornamos a un cine actual imposible de filmar hace 10 años cuando nadie discutía que los menesterosos eran, por el hecho de serlo, dignos de cualquier favor.

Dos películas, dos estilos, para una sola denuncia 

Borgman, como El Veredicto, sugieren que el miedo de la sociedad europea ante los peligros que la acechan, van creciendo. La diferencia entre ambas estriba en que mientras en la segunda se realiza una crítica específica al sistema judicial, en la primera no se alude a ningún plano en concreto, pero todos están presentes. Es una crítica al sistema, realizada bajo la máscara de una pesadilla onírica incomprensible. En una sociedad en la que la racionalidad se va alejando y el salvajismo se entroniza no hace falta buscar explicaciones, ni contrastar opiniones en favor y en contra, simplemente basta con describir un estado de hecho al que se ha llegado.

No se sabe quién es Borgman, quienes son sus aliados, ni porqué asesinan a los padres para llevarse a los hijos. No se sabe a dónde los llevan en la escena final, como tampoco se sabe de dónde procede Borgman y sus aliados en la inicial. Angustia es quizás la sensación que invade al espectador a partir de la segunda mitad de la película cuando se percibe que lo que parecía haberse iniciado como una broma banal del director, lleva camino de convertirse en tragedia.

El cine surrealista clásico, a lo Buñuel, es difícil de seguir. A fin de cuentas, no es más que una sucesión de escenas que han llamado la atención de guionistas y directores, pero que no suelen decir nada al público ajeno a su psicología. Sin embargo esta película es extraordinariamente amena y llevadera, mantiene el interés hasta el final y genera preguntas en el paciente espectador: el final, decepciona, pero contribuye a que el espectador se plantee interrogantes. "Y descendieron sobre la tierra para fortalecer sus filas"… la brutalidad, el sinsentido, lo absurdo está cada vez más presente en nuestro mundo. Se fortalecen de día en día. Es bueno recordarlo y todo induce a pensar que cada vez hay más gente consciente y dispuesta a ofrecer resistencia en esta Europa que está llegando antes al límite extremo de la decadencia, que ha tocado fondo y que, a partir de ahora, solamente le queda remontar…

Hay algo en Europa que no está presente en el resto del mundo. El espíritu de las Termópilas y de Lepanto, de Zama y de la llanura de Salamina, es el espíritu de resistencia que se manifiesta en nuestro continente en momentos de crisis. Tengo fe en el renacimiento de Europa porque conozco su historia. Solamente hace falta que Europa se desembarace de este espíritu humanista y universalista que anula su poder y su fuerza, diga basta y eche a andar de nuevo. Películas como estas me confirman en que algo está cambiando en Europa y que las fuerzas de disgregación cada vez chocan con mayores obstáculos.

(c) Ernesto Milà - info|krisis - infokrisis@yahoo.es - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

 

 

 

La tercera recesión ya

La tercera recesión ya

Info|krisis.- La crisis económica mundial ha llegado a tal extremo que para evitar referirse a ella como a un todo, se utiliza el eufemismo de aludir a “recesiones”. Vamos por la tercera desde 2007. Resulta inevitable que afecte de manera brutal a la economía española. Menos comprensible parece que afecte incluso a las locomotoras del a UE (Alemania y Francia). Sin embargo, todo se entiende mucho mejor si se tiene en cuenta que las grandes economías de Iberoamérica (Argentina y Brasil) empiezan a fallar y que tienen un volumen suficientemente grandes como para que sus repercusiones afecten a todo el mundo. Delicias del mundo globalizado.

Argentina y Brasil, dos países inmensamente ricos y con potencialidades económicas espectaculares y, sin embargo, mal gestionados, amenazan con situarse en el ojo del huracán de lo que se empieza a llamar “tercera recesión”. La coyuntura política internacional caracterizada además por las sanciones de “Occidente” a Rusia, a raíz de la crisis ucraniana, agrava la posición de la UE. Los EEUU parece que resisten las primeras avanzadas de la nueva recesión, pero en el momento en el que ésta vaya creciendo en Iberoamérica se verán arrastrados también. En Europa, en cambio, la nueva situación ya no puede explicarse como las dos recesiones anteriores, por el despilfarro del “frívolo Sur” en detrimento del “virtuoso Norte”.

Tampoco los excesos en materia inmobiliaria ni en exposición a riesgos bancarios, explican el que la economía de la zona Euro entre en recesión. Lo único que explica esta situación es la interrelación entre las economías nacionales de la zona euro con el resto de economías extra europeas dentro de un mundo globalizado en el que cualquier pequeña crisis local repercute en todas las economías mundiales al poco tiempo. Obviamente, los mentores de la globalización prefieren aludir a “recesiones” localizadas geográficamente en algunas zonas, evitando dar la impresión de que forman parte del mismo fenómeno: la crisis económica mundial desencadenada a partir de 2007, esto es, la primera gran crisis de la globalización. Esta crisis es irreversible y su prolongación demuestra, en sí misma, la imposibilidad de un sistema mundial globalizado.

Si ese modelo económico mundial sigue en pie es solamente porque permite al capital especulativo obtener unos beneficios imposibles de alcanzar en una economía productiva a escala nacional o de “gran espacio económico”. La transformación de la economía productiva en especulativa es precisamente el desencadenante de este vaivén de recesiones.

El segundo gran desencadenante afecta a la economía productiva, pero tiene también que ver con la obsesión por la búsqueda de máximos rendimientos al capital invertido. No es lo mismo producir en un polígono industrial de cualquier región española que en los arrabales de Hunan en China… Estamos ante una economía en la que las economías que tienen los costes de producción más bajos y los países que antropológicamente están más predispuestos para el trabajo servil y automatizado, con menos condiciones laborales, son más competitivos en relación a los países de nuestro entorno cultural. En esas condiciones la deslocalización empresarial con la consiguiente desertización industrial en el antiguo Primer Mundo, resulta inevitable… y con él la precarización de las condiciones de vida, la inseguridad y el empobrecimiento inevitable de la mayor parte de las sociedades occidentales.

No es raro que las dos recesiones anteriores hayan dejado especialmente en Europa un agrio sabor de boca: las nuevas generaciones advierten que faltan oportunidades y que difícilmente van a poder ejercer sus carreras en el Viejo Continente, al menos con una remuneración que suficiente que justifique años de estudio. El paro aumenta poco a poco en toda Europa y en aquellas zonas en las que está más disminuido (como en Alemania) es porque aumenta la precarización del trabajo y el mileurismo. Europa ya no puede alardear de tener las leyes sociales más justas y avanzadas: cada día que pasa, para ser “competitiva”, precisa rebajarse a las condiciones del “mandarinato”. No es raro que la brecha entre la “Europa oficial” y la “Europa real” vaya en aumento y en todas partes, al centro-derecha y al centro-izquierda tradicional vayan perdiendo influencia en beneficio de movimientos más radicales que piden una rectificación, no sólo del modelo económico europeo y de su papel dentro de la globalización, sino también de los sistemas políticos y especialmente de las correlaciones de fuerzas que se han mantenido inalterables desde 1945. La “construcción europea” está detenida desde hace diez años: primero por la timidez en definir Europa en aquel proyecto de constitución elaborado por Giscard d’Estaing y sometido en España a referéndum por un recién llegado ZP. Luego por el inicio de la crisis económica. No sólo el modelo económico mundial es inviable, sino que el modelo de la UE no ha hecho, desde el inicio de la crisis, más que aumentar el euroescepticismo.

No se sale de la crisis ni de sus reediciones dándoles el nombre de “desaceleración” o de “recesión”, sino emancipándose de la globalización.

Y luego está el particular caso de España. Contrariamente a la propaganda de un gobierno que ya está preparando el próximo año electoral, no solamente no salimos de la crisis, sino que cada vez el país está más empantanado. Las exportaciones, mucho más que el consumo interior, es lo que han salvado a España en los últimos años y eso a costa de ganar competitividad rebajando conquistas sociales con el beneplácito de los sindicatos subvencionados. La subsistencia de algunas zonas del país, especialmente  de la orilla mediterránea, está vinculada estrechamente al fenómeno turístico. Se entiende perfectamente porqué la Generalitat de Cataluña ha considerado casi una cuestión de “seguridad” el impedir que los medios de comunicación local trataran como se merecía la crisis de la legionela que en pocos días ha costado diez vidas a causa del negligente control del autogobierno catalán sobre 19 torres de refrigeración de Sabadell y Rubí. Si el turismo se hunde en Cataluña, ciudades como Barcelona, cuya única actividad y su fuente preferencial de ingresos, es el turismo, quedarían al nivel de Detroit, quebradas, abandonadas y con las malas hierbas creciendo en las calles (con o sin independencia).

El hecho de que esta vez el foco de la crisis se sitúe en Iberoamérica hace que afecta más directamente a la economía española. Nuestros bancos han sobrevivido gracias a los más de 200.000 millones de euros insertados por socialistas y populares entre 2008 y 2014 para cubrir su agujero negro y sus actuales beneficios proceden de dos actividades: la compra de deuda pública del Estado con dinero del Banco Central Europeo y de la actividad desarrollada fuera de España… en buena medida en Argentina y Brasil. Amén de que ambos países son destinos habituales para nuestras exportaciones.

No es que, la nueva realidad económica, “disminuya” las previsiones optimistas del gobierno formuladas hace apenas un trimestre: es que las anula completamente. No es que “el crecimiento se modere”, no es que en los próximos meses vayamos a “crecer menos”, como dicen los portavoces del gobierno: es que nuestra sociedad se precarizará mucho más.

La unión de estos tres factores: repercusiones de las sanciones a Rusia, tercera recesión y avance del ébola, no sólo nos harán “perder una décimas” en el crecimiento económico previsto por De Guindos… sino que, de confirmarse, generarán un repunte del paro, mantendrán el estancamiento de los salarios, impedirán el pago de la deuda, corriendo el riesgo de sepultar los actuales equilibrios de fuerzas políticas y al propio sistema político.

¿O es que alguien pensaba que una sociedad –por muchos que sean los mecanismos ideados para mantenerla narcotizada- puede soportar impasible ocho años de crisis económica sin que la crisis social generada resquebraje el sistema político? La “tercera recesión” corre el riesgo de ser la tumba del régimen nacido en 1978.

© Ernesto Milá – info|krisis – infokrisis@yahoo.es – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen