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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

A un candidato identitario

A un candidato identitario

Carta abierta a un candidato identitario en las elecciones municipales.- Los partidos mayoritarios ganan las elecciones porque se tiene a un líder telegénico y el favor de los “señores del dinero”. Si no tienes, ni lo uno ni lo otro, a lo único que puedes aferrarte es al voluntarismo tuyo y de tu equipo y a una justa línea política, esto es, a un programa que sintonice con las aspiraciones de una parte de tu comunidad. Si tampoco tienes esto, no vale la pena ni que te presentes. Saldrás derrotado y, lo que es peor, abochornado delante de tus vecinos. Tienes que saber lo que les propones. Y tienen que oír cómo se lo propones. Así que es bueno resumir el contenido del Manual del Candidato (que, obviamente, te recomiendo y en donde podrás ampliar todos estos conceptos básicos) en un decálogo de “mandamientos”:

1. Conoce tu población.- Solamente conociendo a tu población puedes interpretar lo que necesita. Tu población no es tu calle, ni tu casa, ni tu barrio, ni el concepto que puedas haberte hecho de ella. Es una totalidad compuesta por barrios con distintos problemas. Debes conocer cada barrio, cada esquina de tu ciudad si te postulas como candidato. Solamente así sabrás lo que puede interesar a tus vecinos.

2. Conoce a sus gentes.- Debes conocer la sociología de tu población. En cada barrio hay un tipo de gente diferente. Unos están más conformes con los que gobiernan, otros se han visto abandonados. Dirígete a estos y olvida a los primeros. No se trata solamente de mirar estadísticas, sino de conocer a las gentes directamente. Lo primero te dará una pista, lo segundo te confirmará en los problemas de los vecinos.

3. Relaciónate con la gente.- Si no eres bueno para las relaciones sociales o no te interesan, no seas candidato. Un candidato es alguien que quiere hacer algo por la gente. Lo que diferencia a “nuestra gente” de la “vieja banda de los cuatro” o de la “nueva banda de los cuatro”, es que cuentan con la gente, no solamente para recibir su voto ¡sino para solucionar sus problemas! Si no tienes empatía con la gente, abandona antes de empezar.

4. Compón un programa electoral.- De tus observaciones y de tu doctrina política deben salir las soluciones que propongas para su comunidad. No copies los programas de otros. No intentes imitar a otros. Busca un perfil propio: que los ciudadanos sepan pronto lo que tu candidatura propone, que no tengan dudas. No seas ambiguo en tus propuestas: no lo olvides nunca: ten un perfil propio, si se parece mucho a otros, estás perdido.

5. Se radical, llama al pan, pan, y al vino, vino.- Si buscas el voto moderado, estás perdido. Los “moderados” ya tienen a partidos centristas de todos los pelajes para votarles: centro-derecha, centro-izquierda, centro-centro… Si crees que así te aceptarán mejor, te equivocas: tienes que ser radical, tienes que ir a las raíces de los problemas. Solamente así lograrás hacerte un hueco. Ser “radical”, no quiere decir ser extremista o ser violento.

6. Trabaja a tu entorno.- Los votos de tu candidatura deben proceder, como mínimo, de un entorno familiar, de tu entorno social (amigos, compañeros de trabajo, de estudio, vecinos, colegas del bar o de cualquier círculo al que pertenezcas). No te olvides hacer campaña entre sus “próximos”, ni que lo hagan tus compañeros de candidatura. No olvides que eres un ser social y quienes mejor te conocen son los que más predispuestos están a votarte.

7. Trabaja a los medios locales.- Tu candidatura, desengáñate, nunca tendrá acceso a los grandes medios de comunicación nacionales, ni a los canales de TV generalistas en prime time. Así que olvídate de eso. Pero sí puedes estar presente en los medios de comunicación locales. Basta que les envíes noticias, que conozcan y hables con los periodistas, que les envíes comunicados y que tu programa tenga algo que les interese. La novedad, por ejemplo.

8. Acopia medios.- No te presentes con una mano delante ni otra detrás, ni esperar que “el partido” te pague la campaña. Confía solamente en tus fuerzas y en tus medios. Pequeñas cuotas pagadas por un pequeño grupo durante meses, dan como resultado, algunos medios que si los inviertes con habilidad te pueden dar resultados inesperados. Compra publicidad en medios locales: es barata y les obligas a que hablen de ti. No esperes a última hora.

9. Planifica la campaña.- No puedes lanzarte sin saber lo que vas a hacer durante los 15 días de campaña y sin haber hecho un mínimo de pre-campaña. Debes de elaborar un calendario de actos y actividades y cumplirlo a rajatabla. Cuando más realista sea, mejor. Debes de elegir el tono de la campaña (estrategia electoral), los elementos tácticos (panfletos, mailings, carteles, mítines, charlas) y los lemas. Y debes de tenerlo preparado con anticipación.

10. Sé audaz, llama la atención.- Si te limitas a ser cómo cualquier otro partido, nadie se fijará en ti. Para tener éxito hay que ser audaz e imaginativo. Ingéniatelas para llamar la atención de tus vecinos, para hacer algo que los medios de comunicación locales no puedan ignorar (publicidad viral, acciones espectaculares, gestos simpáticos) que demuestren que estás dispuesto a ser “diferente” al resto de la clase política.

Todos estos puntos se encierran en dos:

- Elige una buena lista electoral. Que cada uno de tus compañeros de cartel electoral, sean dignos de confianza de tu población y de tu partido. Evita las listas completadas con “rellenos”, gente conflictiva y “veletas”.

- Cree en lo que haces. Vas a proponer a tus vecinos una alternativa que no se encuentra presente en otras formaciones políticas. Les vas a proponer algo que puede mejorarles la vida. Tus vecinos no son gente anónima: son tus familiares, tus amigos, los tuyos, tú mismo.

*     *    *

Espero que estos consejos te sean útiles en la campaña electoral. En folio y medio no se puede resumir el contenido del Manual del Candidato. Si te ha logrado interesar lo que has leído hasta aquí, si te tienta el ser candidato de tu población, te sugerimos que adquieras el Manual del Candidato en eminves@gmil.com. Te ayudará a hacer una buena campaña.

 

 

 

Duelo y petición de ayuda

Duelo y petición de ayuda

Ayer por la tarde falleció, después de una rápida e inesperada enfermedad, mi cuñada. No se trataba de una mujer mayor (45 años), ni nunca en su vida había tenido malos hábitos de vida. Nunca bebió alcohol, nunca fumó y nunca se drogó. Mujer fuerte, con dos hijos que nacieron sin dificultades, no era, desde luego, la candidata a morir de un cáncer de hígado con metástasis en el intestino. Y sin embargo así ha sido. Descanse en paz y que el Sol acoja su espíritu. No escribo estas líneas como lamento (lloramos de pie a nuestros muertos y sentimos su presencia por toda la eternidad), sino porque me han sorprendido varios aspectos de esta enfermedad que me gustaría compartir con vosotros.

Sorpresa: ¿está claro el origen de los cánceres?

La primera sorpresa es que ningún médico nos ha preguntado por los hábitos de vida de la fallecida. Nadie parece –ni siquiera a título personal– querer investigar porqué una persona que no tenía edad ni características para adquirir esa enfermedad, bruscamente, muere. Nadie entre la clase médica parece interesado en tener elementos estadísticos que contribuyan a aclarar de dónde procedió la enfermedad y, lo que es peor, por qué  en estos momentos se está produciendo una oleada de este tipo de cánceres entre personas de edades intermedias.

Desde que se manifestó la enfermedad, en conversaciones con amigos y conocidos he podido saber que son muchos los afectados por el cáncer y que rara es la familia en la que no se ha manifestado en alguna ocasión. Ayer mismo, una amiga brasileña que acababa de perder a su cuñado hace apenas cuatro días me comentaba que, en todo el mundo, tres de cada cuatro personas mueren de cáncer. Eso no ha ocurrido siempre: es una enfermedad propia de la modernidad. Un verdadero signo de los tiempos.

La cuestión clave es que si este tipo de enfermedad tiene una incidencia extrema en la actualidad, pero no en tiempos históricos, se debe a que hoy existen uno o varios elementos que la generan. Y esta es la duda: ¿qué elementos desencadenan una enfermedad de este tipo? No me importan los avances en la lucha contra el cáncer –me da la sensación que la oleada de cánceres es muy superior a tales avances. Me interesaría más que se nos dijera cuáles son los orígenes y los desencadenantes de la enfermedad a fin de poder prevenirla. Y aquí, lo que existe es un inmenso vacío y una inmensa duda.

¿Polución electromagnética?

Ayer murió en EEUU una mujer con 115 años, hoy he visto en las noticias que otra mujer de 105 años era capaz de nadar 1.500 metros en una piscina. Esto quiere decir que el nivel de vida actual, las comodidades, los adelantos médicos, tienden a prolongar la vida. No se trata de que “vivamos más”, sino que se ha logrado reducir la mortandad infantil y eso hace que, estadísticamente, dé la sensación de que “vivimos más”. Lo cierto es que están muriendo gente de edades intermedias por enfermedades propias de la modernidad.

En diciembre estuve en la península de Nicoya en Costa Rica, uno de los “puntos azules” del planeta en donde encuentras con facilidad abuelos de 100 años o más. Cuando le pregunté a un familiar –médico costarricense– a qué se debía esa longevidad me la resumió: vida tranquila, alimentación natural y entorno familiar estable. Seguramente es verdad y tales son las claves de una vida agradable. La serenidad de ánimo, la alimentación sana, un entorno en el que la persona está libre de tensiones y se sienta protegida por la estructura familiar tradicional, pesan mucho en la ecuación personal y en la resistencia contra las enfermedades. Hay que decir, que la Península de Nicoya no es una zona atrasada del planeta: existe cobertura telefónica, transformadores eléctricos, líneas de wi–fi, llega las ondas electromagnéticas como en cualquier otra zona del planeta. Así pues, si bien es cierto que es muy posible que la incidencia de los cánceres tenga algo que ver con la “polución electromagnética” (y que vale la pena prevenirse de ella: no utilizar en exceso telefonía móvil, evitar la proximidad de antenas de telefonía o de transformadores eléctricos, etc.), da la sensación de que existen otros elementos “coadyuvantes” para el desarrollo de los cánceres y otros que los “bloquean” (y que están presentes en esos pocos “puntos azules” del planeta).

Parece demostrado que lo que se ha llamado “polución electromagnética” tiene que ver con determinadas dolencias y cánceres. Nada más inseguro que la instalación de una antena de telefonía o de un transformador en las inmediaciones de nuestro hogar. Nada más inseguro que las sobredosis de telefonía móvil. Pero ¿hasta qué punto? ¿a partir de cuántos minutos al día empieza a ser peligroso hablar por teléfono? ¿y el wi-fi? ¿afecta a nuestros genes? Preguntas sin respuesta. Resulta imposible creer los “estudios tranquilizadores”: si ahora hay enfermedades en número y densidad muy superior a otros tiempos es porque estas enfermedades tienen que ver con “algo” que está presente en la modernidad y era desconocido hace 40 ó 50 años…

Lo que sí parece cierto es que allí en las proximidades de dónde se encuentra alguna antena de telefonía, los cánceres han aumentado. Estos días, en el funeral de mi cuñada, me han hablado de varios casos conocidos directamente.

La “ecuación personal” ante el cáncer

Otra certidumbre es la de que existe una “ecuación personal” de respuesta ante los cánceres y que, en buena medida, depende del carácter. Me da la sensación de que el cáncer avanza mejor entre determinadas formas de ser y que, un carácter capaz de controlarse a sí mismo, estable, apacible, optimista, consciente de sí mismo y, en cualquier caso, activo, opone más resistencia al cáncer que un carácter bilioso, amargado, pesimista o resentido. No era éste el carácter de mi cuñada, pero sí es lo que parecen afirmar algunos estudios. Me queda la certidumbre de que hay una “conexión” psico–somática entre la enfermedad y los procesos mentales del cerebro, pero me veo incapaz de establecer los límites y las características de esta conexión: sí parece cierto que alguien optimista tiende a vivir más y mejor que un tipo sombrío y pesimista. Parece también cierto que la gente activa se ve libre de determinadas enfermedades (aunque corre el riesgo de accidentes cardiovasculares). Y parece también comprobado que caracteres estables, serenos, apacibles se ven menos sacudidos por determinadas dolencias.

El drama no es solamente la aparición del cáncer entre las edades intermedias; la prolongación de la vida y el hecho de que hoy sea relativamente frecuente la presencia de gente que llega a los 90 o 100 años, ha hecho que en esta franja de edades, e incluso a partir de los 60, hayan ido aumentando los casos de locura senil, los procesos degenerativos del cerebro, el alzheimer, el parkinson, etc. Y esto también da qué pensar: no se trata solamente de aumentar la esperanza de vida, sino también y sobre todo aumentar la calidad de la vida. Creo que en este terreno, cerebros activos están más resguardados de estas dolencias que los cerebros que, llegados a un punto, viven en la resignación o en la indiferencia ante lo que les rodea. Pero no me cabe la menor duda que estas enfermedades son también productos de la modernidad y el estilo de vida modernos.

Alimentación con vermicidas, fungicidas, insecticidas, plaguicidas…

Y luego está la alimentación. No sabemos lo que comemos. Lo sé porque he vivido en el campo en varios períodos de mi vida y conozco la diferencia entre la alimentación “natural” y la fabricada en serie o de manera intensiva. En muchas ocasiones he contado que en Francia teníamos dos vacas que se alimentaban solamente con heno, con grano y con la hierba que comían y daban una leche que bebí durante seis meses sin hervir, recién ordeñada,  sin encontrar el más mínimo problema. Nosotros mismos fabricábamos nuestra propia mantequilla, junto a la cual, la que servían en los hoteles parisinos, era lo más parecido  parafina… Más adelante, en Tavertet, los pollos que nosotros mismos criábamos eludiendo piensos de engorde, tenían un sabor y una textura muy diferente a los pollos de supermercado. Los huevos de las gallinas, con yemas consistentes y rojizas, son la antítesis absoluta de los que se compran por ahí. Y en cuanto a los tomates y las hortalizas que cultivamos en Villena, me dieron unos aromas y unos sabores que hacía tiempo que no recordaba. Hoy no sabemos lo que comemos, ni cómo se ha cultivado, ni de dónde procede, ni siquiera lo que contiene. Y esto en un momento en el que la “trazabilidad” (para los alimentos europeos, no para los marroquíes) y el etiquetado (no, desde luego para los alimentos que proceden de china), atosigan a nuestros agricultores.

Pero las necesidades de la producción y las nuevas técnicas de cultivo generan las mayores dudas: no se trata solamente de los transgénicos, sino de las nuevas técnicas de cultivo (los cultivos hidropónicos que hacen que todo lo cultivado tenga sabor a agua a pesar de que su forma sea la de un tomate, una fresa, una lechuga; los cultivos bajo plásticos que precisan sobredosis de plaguicidas, vermicidas, fungicidas, etc.) y de los abonos que se utilizan (y que generan metabolitos si no se respetan los plazos de espera… ¿y quién nos asegura que un agricultor marroquí o chino los respeta?), los que, sin duda tienen una incidencia segura en el desarrollo de los cánceres.

El problema de los aditivos químicos

Y, finalmente, están los aditivos químicos. Seguimos sin saber lo que comemos y el que nos coloquen referencias del género “E–301”, “E–305”, no dicen nada sobre lo que contiene ese alimento. En algunos casos –los esmaltes de las latas de conserva– se tiene claro que generan espermatozoides vagos y masacran el semen. Se sabe, pero no se prohíben. Y se sabe desde hace 15 años. Estando en Canadá, vimos un programa sobre seguridad alimentaria. Canadá es uno de los países del mundo con más seguridad alimentaria. Allí se prohíben alimentos que tardan cinco e incluso quince años en prohibirse en España. Varios nutricionistas estaban de acuerdo en que lo mejor era, ante la duda, no comer siempre los mismos alimentos, eludir aquellas bebidas que contengan “aspartamo” (uno de los aditivos más frecuentes en las bebidas gaseosas e incluso entre zumos envasados) y diversificar al máximo la alimentación para diluir al máximo los riesgos. El problema no es solamente la obesidad que la “bollería industrial” puede generar, sino los aditivos que nos tragamos.

El capitalismo puede matar. El estilo de vida puede matar. La tecnología puede matar.

¿Mi impresión general? Que si la clase médica no pregunta por el estilo de vida del afectado por el cáncer es porque ya está demasiado claro –e incluso es posible que existan informes a disposición del público– cuál es su origen. En 1987 colaboré en la elaboración de un libro sobre el síndrome tóxico, escrito por la corresponsal del Der Spiegel en España. La tesis era que la intoxicación atribuida al aceite de colza derivaba de una intoxicación por organofosforados que partió de un bancal de tomates en Roquetas de Mar (Almería), cuando un agricultor utilizó un productor químico para regar sus tomates y no respetó los plazos de seguridad. Recuerdo que el libro estaba muy bien estructurado, en absoluto conspiranoico, sino realizado con una lógica cartesiana. La conclusión era que las multinacionales de químicas habían impedido que se conociera la verdad. Y hemos llegado al quid de la cuestión: el capitalismo atentando contra la salud.

Seamos claros: en un momento histórico en el que la clase política come de la mano de las multinacionales, de los “señores del dinero” y de las grandes corporaciones industriales (tal es el primer efecto del neoliberalismo), NINGÚN POLÍTICO sería capaz de extender una orden de prohibición de algún producto químico o de limitar la polución electromagnética, SI TAL PROHIBICIÓN PUDIERA GENERAR LA DISMINUCIÓN DE LA CUENTA DE BENEFICIOS DE UNA GRAN CORPORACIÓN. Y es que el capitalismo MATA. Lo ha hecho desde la primera generación manchesteriana. Lo ha hecho cuando ha precisado de guerras para reactivar la economía. Y lo sigue haciendo ahora que el dinero manda a la política. NUESTROS GOBIERNOS ESTÁN PERMITIENDO PRÁCTICAS QUE NOS ESTÁN MATANDO. Lo hacen por omisión y, sobre todo, practican una política del avestruz impidiendo investigar en determinadas direcciones.

La única realidad y unas peticiones que os agradecería contestarais

Un familiar muy querido ha muerto, esa es la única realidad final. Lo ha hecho cuando no “le tocaba”. Lo ha hecho como muchos que mueren de cánceres de los que nadie parece querer conocer su origen y sus elementos desencadenantes.

Quisiera pediros vuestra opinión: a qué atribuís esta oleada de cánceres, no lo que dicen los medios, sino las conclusiones personales a las que vosotros habéis llegado (porque no tengo la menor duda de que muchos, casi todos, sin duda, tendréis algún amigo, familiar, vecino, compañero de trabajo o de estudio, conocido, que haya fallecido en las mismas circunstancias).

Quisiera pediros vuestras opiniones sobre el origen de esta oleada de cánceres, qué creéis que los provoca, a qué atribuís las muertes de vuestros seres queridos por esta enfermedad… cualquier cosa que pudiera sugerir algún tipo de explicación para poder prevenir esta enfermedad.

 

Creo haberos expresado las intuiciones que estos días he tenido al hablar con otros amigos y familiares de mi querida cuñada muerta tan joven. Sí, ya sé que todas estas opiniones son subjetivas y que no se trata de una investigación científica, pero no hay que olvidar que, muy frecuentemente, de la observación de una multiplicidad de casos, pueden desprenderse leyes comunes. No tengo la menor duda de que la clase médica tiene su opinión, pero que nadie quiere jugársela: las multinacionales de químicas, de farmacia, de alimentación, de comunicaciones, de electricidad, mandan… y nadie quiere enfrentarse a ellas directamente. Pero cuando uno tiene casi 3.000 “amigos” en Facebook, estamos antes un número suficiente como para que las opiniones vertidas aquí sirvan para algo o al menos indiquen “intuiciones” de las que puedan desprenderse normas de comportamiento, evitar tomar determinados alimentos o utilizar determinadas tecnologías.

(c) Ernesto Milá - infokrisis - ernesto.mila.rodri@gmail.com

 

 

 

 

 

 

España, un país diferente

España, un país diferente

Info|krisis.- Lo peor de un viaje fuera de España… es que hay que volver a España. No es que en el extranjero los procesos de disolución y desintegración de los sistemas políticos, sociales y económicos no existan, es que, simplemente, están más atenuados que en España o, al menos, encuentran más resistencias. En todas partes existe crisis económica, corrupción, inmigración masiva y creciente ineficiencia de los sistemas de gestión política. Lo he podido constatar directamente en los últimos años en Canadá, en Francia, en Malta, en Chequia, en Centroamérica, en Portugal y creo que se me olvida algún país. En todos estos horizontes geográficos están presentes estos cuatro problemas, pero en ninguno, y pueden creerme, en ninguno están tan avanzados como en España. Y esto induce a algunas meditaciones.

España, se mire como se mire, es diferente a cualquier otro país, pero no solamente por las distintas circunstancias antropológicas y culturales, históricas y económicas, que obviamente generan que seamos como somos, sino porque, a diferencia de otras sociedades en las que se perciben claros síntomas de reacción y de respuesta a la decadencia, en España, en cambio, no existe absolutamente ningún síntoma que pueda considerarse como una revuelta positiva contra los procesos de disolución ya iniciados. Es más, se diría, que cada día los españoles somos más condescendientes con la clase política, perdemos un poco más de educación y estilo (algo que ya no representa nada para la inmensa mayoría), estamos completamente anestesiados o, simplemente, somos los primeros en proponer nuevos pasos hacia el abismo.

En educación, a alguien se le ha ocurrido que había que eliminar las asignaturas, las evaluaciones y los programas de estudio. Cambiarlo todo por “comunicación entre alumnos con la participación de profesores” y estudiar aquello que el alumno considera que puede servirle en su vida futura. Poco importa que las innovaciones pedagógicas que se han ido aplicando en los últimos cuarenta años, siempre, inevitablemente, hayan profundizado una crisis cada vez más aguda en la educación. Poco importa que todas esas reformas, siempre en la línea del progresismo más suicida,  hayan situado a España en la cola de la educación en Europa. Lo que importa es que hay que dar un nuevo paso al frente: marchar hacia la disolución definitiva de la escuela, de la enseñanza y de la educación, sustituyendo la voluntad y la misión de educar, enseñar e instruir, por un sistema de almacenamiento de los alumnos en horarios lectivos, sin más aspiración que el que hagan lo que les dé la gana en el interior de los centros. Total, a la mayoría de padres, ni les preocupa y en cuanto a los alumnos bastante tienen con el porro, el móvil y la cogorza de fin de semana. ¿Para qué darles más enseñanza y educación si su horizonte mental termina ahí?

A un país que el pasado mes de diciembre tuvo al último disco de Kiko Rivera, 500 Millas, como el más vendido; cuando, desde hace cuatro o cinco meses, Gran Hermano Vip viene acaparando la atención de las audiencias; justo después de que las elecciones andaluzas hayan demostrado que 35 años de corrupción no son suficientes como desbancar al PSOE del poder; cuando los partidos que “suben” (la “nueva banda de los cuatro”, Podemos, Ciudadanos, Sortu, ERC), no ofrecen más confianza que los que “bajan” (la “vieja banda de los cuatro”, PP, PSOE, CiU, PNV); cuando el nivel de debate político que se percibe en la mayoría de tertulias mediáticas, no es muy superior al de las conversaciones de taberna; y cuando la clase política se obstina en mentir, maquillar cifras, bloquear cualquier avance en la lucha contra la corrupción, ralentizar los procesos ya iniciados y eludir la promulgación de medidas eficientes y radicales, mientras la sociedad calla, mira a otra parte o está simplemente preocupada por su supervivencia para el mes que viene… cuando ocurre todo esto y no hay reacciones apreciables, es que ese país –el nuestro– está al borde de la desintegración.

Tres escenarios electorales posibles

Los próximos meses van a ser, sin embargo, decisivos: la acumulación de procesos electorales indicará la velocidad en la que el sistema camina hacia su autodestrucción. Los escenarios son tres:

-          Si las siglas hasta ahora mayoritarias pasan a ser minoritarias y la “vieja banda de los cuatro” es sustituida por la “nueva banda de los cuatro” habrá que convenir que el sistema, tal como fue concebido en 1978, ha llegado a su fin. Lo que no implica que lo que venga sea “mejor” que lo que ha muerto. Así como en 1978 existió “consenso”, en 2015, los cuatro partidos que podrían sustituir a los antiguos, tienen muy pocos puntos comunes. Y otro tanto cabe decir de los medios económicos y mediáticos que en 1978 apoyaron la transición (sino la propulsaron): simplemente, hoy están fragmentados y atomizados. En cuanto a las influencias internacionales que existen en 2015 son radicalmente diferentes de las que se daban en 1978. ¿El resultado? Inestabilidad política, empobrecimiento económico.

-          Si las siglas hasta ahora mayoritarias siguen siéndolo y la “nueva banda de los cuatro” no logra sustituir netamente a la “vieja banda de los cuatro”, seguiremos como estamos, con las mismas siglas y los mismos rostros, con los mismos temas y la misma inercia hacia el abismo, sin prisa pero sin pausa. Con una población cada vez más apática e indiferente hacia su propio destino. Con unos procesos centrífugos que se reproducirán cada cierto tiempo, ante la indiferencia general, y, sobre todo, con un empobrecimiento generalizado de las clases medias, un paro estructural que nunca bajará del 20–25% y un tercio de la población situada en las proximidades del umbral de la pobreza. A pesar de depender la política de las mismas siglas, ningún partido volverá a tener jamás mayoría absoluta. ¿Es resultado? Inestabilidad política, empobrecimiento económico.

-          Si las siglas hasta ahora mayoritarias descienden en intención de voto pero lo hacen tan moderadamente como crece la “nueva banda de los cuatro”, tendremos un “nuevo desorden” gestionado, no ya por cuatro siglas, sino por ocho. Solamente se podrá gobernar mediante pactos y estos, por definición, en un país en el que no existe la cultura del pacto, solamente puede dar como resultado la inestabilidad política. En un momento en el que después de ocho años de fracaso del modelo económico de José María Aznar, nadie ha sido capaz de diseñar un nuevo modelo económico de sustitución y el país tira económicamente por inercia, la inestabilidad política prolongará ad infinitum la crisis económica.

La economía va mal, a pesar de las cifras oficiales

Porque la economía sigue en crisis. En un momento en el que la mayoría de los contratos de trabajo son a tiempo parcial y por ciclos muy cortos (incluso de día en día), con salarios que ni siquiera garantizan la subsistencia, alardear de que se han creado 160.000 puestos de trabajo solamente en el mes de marzo, es realizar un brindis al sol. La “reactivación del empleo” no es tal: lo que se ha reactivado es el empleo basura, allí donde antes existía un contrato de trabajo por  seis meses, ahora, cada día, se firma un nuevo contrato. Donde antes figuraba un empleo nuevo, ahora aparecen ciento ochenta. El “ejército de reserva del capital”, la inmigración, sigue pasando factura: mientras no se recupere la situación de normalidad de nuestro mercado laboral –lo cual solamente ocurrirá con la repatriación de 4.000.000 de inmigrantes a sus países de origen–, los salarios no repuntarán y el gobierno seguirá presionando fiscalmente a las clases medias para que paguen la factura social generada por el peso muerto de esos 4.000.000 de inmigrantes a los que se dejó pasar para “ganar competitividad”, esto es, para disminuir los sueltos…

Ningún partido, ni de la “vieja banda de los cuatro”, ni de la “nueva banda de los cuatro”, tiene el valor de hablar claramente y explicar

1) qué es lo que piensan hacer ante la globalización que afecta muy negativamente a nuestro paisaje industrial y agrícola,

2) cómo renegociar el acuerdo de adhesión con la Unión Europea, origen de la mayoría de nuestros males a partir del acuerdo mal negociado por el felipismo.

3) cómo repatriar a esos 4.000.000 de inmigrantes a sus países de origen, cuya presencia comprime a la baja a los salarios y genera empobrecimiento de las clases medias y de los trabajadores.

4) cómo disminuir drásticamente el gasto público, para lo que solamente hay dos caminos: o liquidar el Estado de las Autonomías o liquidar el Estado del Bienestar.

5) cómo terminar con la corrupción de una vez por todas, sin amnistía general, con mano dura, sino durísima.

6) cómo afrontar el problema de la educación y la enseñanza, cortar los procesos de primitivización de la sociedad, disolución de la cultura, ausencia completa de ideales e incluso de madurez en la sociedad.

Si en Francia, el Front National ha pasado en las última elecciones de 1 a 51 consejeros comunales ha sido precisamente porque en la sociedad francesa se plantean estos problemas y porque el FN tiene respuestas. En España no ocurre nada parecido. La “nueva banda de los cuatro” parece anclada entre la revancha social de Podemos, el constitucionalismo timorato de Ciudadanos y las obsesiones nacionalistas de Sortu y de ERC.

España, vale la pena que nos lo entendamos todos los españoles, está a la cabeza de Europa en los procesos de disolución del Estado, de la sociedad y de la educación, comparte puestos de cabeza con Grecia en inviabilidad económica del régimen. Esta no es una crisis política coyuntural que pasará y será sustituida por un período de “orden”. Estamos en una fase terminal de un país, de un Estado y de una sociedad. Y lo peor es que no hay reacciones significativas en contra. No basta con decir que antes o después la sociedad reaccionará: existen líneas de no retorno más allá de las cuales la desintegración de una sociedad es irreversible. Nosotros, la sociedad española, está llegando a ese límite. O en las próximas elecciones municipales se evidencia un movimiento de “salud pública” en apoyo a las candidaturas identitarias que se traduzca en un efectivo avance electoral, o cuando este llegue puede ser demasiado tarde.

© Ernesto Milá – infokrisis – ernestomila@yahoo.es – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

 

RHF nº XXXVIII

RHF nº XXXVIII

Acaba de aparecer el nº 38 de la Revista de Historia del Fascismo, correspondiente al mes de marzo 2015. El número de Octubre de la Revista de Historia del Fascismo tiene como tema central la primera parte de un pormenorizado estudio sobre las relaciones entre José Antonio (y, por extensión, Falange Española) y la monarquía. Si hemos elegido este tema es precisamente porque, claro a primera vista, no lo es tanto cuando se realiza una investigación exhaustiva. Tal es una de las funciones que hemos acometido desde el primer número de esta revista: revisar criterios, juicios, mitos, prejuicios, apriorismos y posiciones unánimemente compartidas pero cuyos contenidos no se corresponden con la realidad. La investigación histórica debe tener un único móvil: la reconstrucción del pasado tal cual fue. A eso se le llama objetividad. La objetividad, para ser tal, implica no realizar concesiones de ningún tipo. A nada. A nadie. La verdad, sólo.

 

Fascismo español

José Antonio y la violencia política (III de III). Hacia la guerra civil

En esta tercera parte de nuestro estudio afrontamos el papel de la violencia en la historia de Falange Española entre la expulsión de Ansaldo (julio de 1934) y el estallido de la sublevación cívico–militar del 18 de julio de 1936. En esos dos años, Falange está a punto de desintegrarse después de la crisis protagonizada por Ansaldo, la salida de los alfonsinos que irán a integrarse en el Bloque Nacional y la escisión de Ledesma. Sin embargo, José Antonio, consigue reconstruir el partido, especialmente a través de los estudiantes del SEU y, a pesar de que no tiene fuerza suficiente para hacerse con un espacio electoral en febrero de 1934 e incluso, a pesar de que pocas semanas después, el partido es arrojado a la ilegalidad, en el trimestre anterior al estallido de la guerra civil, Falange se refuerza especialmente con gentes procedentes de los sectores más combativos y «fascistizados» de las JAP y de Renovación Española. Tal es el período que vamos a estudiar. José Antonio y la violencia en la última fase de su vida.

 

Tercer Reich

Nazismo y esoterismo Equívocos a disipar (II de III)

 En nuestro interés por desmitificar la riada de textos sensacionalistas y escasamente fiables publicados en la estela de El retorno de los brujos, llegamos a la segunda parte de nuestro estudio en el que pasaremos revista a la verdadera historia de la Sociedad Thule y a las relaciones que efectivamente tuvo en la “protohistoria del NSDAP”. Esto nos servirá como excusa para pasar revista al entorno ideológico en el que se movía el barón Rudolf von Sebotendorf. Pasaremos luego revista a la personalidad de Adolf Hitler y a las distintas interpretaciones que pueden hacerse de su vida y de su ecuación personal particularmente compleja y completamente desfigurada por la “propaganda de guerra” que todavía hoy suple el trabajo de los historiadores.

 

Fascismo Francés

Doriot y el Partido Popular Francés. El camino hacia el fascismo

Tras quince años de trepidante militancia en el Partido Comunista de Francia y en el Komintern, Doriot rompe con el stalinismo. En esos años había añadido a su elevada inquietud cultural y a su interés por las cuestiones doctrinales y el análisis política, una preparación técnica y política de primera magnitud que lo había convertido en uno de los dirigentes más conocidos del movimiento comunista internacional. Pronto observó que la política del Komintern se realizaba mucho más en función de los intereses de la política exterior soviética que de las necesidades de los partidos comunistas de cada país Eso, unido a las prácticas stalinistas y a su libertad de espíritu, le llevaron a alejarse del PCF. En una primera fase se siguió declarando «comunista», pero el contacto con otras personalidades y fuerzas políticas situadas en el ámbito «no–conformista» hace que, poco a poco, esta orientación vaya cambiando. El objeto del presente estudio es el Doriot situado entre la formación del Partido Popular Francés y el inicio de la Segunda Guerra Mundial que abrirá el camino de la «colaboración». Así pues, tenemos a tres «Doriots»: el comunista, el que va derivando hacia el fascismo y el «colaboracionista». Tres etapas de un mismo dirigente político.

 

Libros

Escuadrismo, de Roberto Farinnacci

Ediciones Titania acaba de publicar una reedición de la conocida obra del jerarca fascista italiano Roberto Farinnacci titulada Escuadrismo. Se trata de un pequeño libro que apasionará a todos los estudiosos e interesados por el fascismo italiano, especialmente por su etapa de conquista del poder. Ofrecemos un comentario a la obra que permitirá situarla en el contexto que le es propio, la introducción a la misma escrita por José Luis Jerez Riesco y el sumario. La vida de Farinnacci resume lo que fue el fascismo desde la fundación del primer fascio hasta la República Social.

 

FICHA TÉCNICA

Ficha técnica: 250 páginas

Formato 15x21 cm

Portada cuatricomía con solapas

Ilustrado

PVP: 18,00 euros (50% de descuento para librerías y grupos) + 4,00 de gastos de envío.

Pedidos: eminves@gmail.com

 

Info-Krisis.- El mismo día, en las mismas horas, tenían lugar dos elecciones en Europa que suscitaban resultados muy diversas: mientras que la primera vuelta de las elecciones francesas evidenciaba un nuevo avance del Front National y, con ello, un pasó más había la posibilidad en renovación de la política francesa, en Andalucía tenía lugar otra convocatoria en la que también se apuntaba en esa dirección, solo que con un enfoque político muy distinto. Vale la pena realizar algunos paralelismos entre ambos procesos electorales que nos dirán muchas cosas sobre lo que nos espera en el futuro.

Francia: el bipartidismo que se resiste a morir

La derecha francesa ha tenido que recurrir a uno de sus políticos más nefastos y desprestigiados, sin duda al salpicado con más y más casos de corrupción, como muro de contención contra Marina Le Pen y el Front National. La victoria de Sarkozy ha sido una “amarga victoria”. Separado tan solo a cuatro puntos del FN de la UMP liderada por Sarkozy. El Partido Socialista se ha convertido casi en un “partido regional” obteniendo solamente resultados apreciables en Aquitania (el Sur Oeste de Francia). El FN ha quedado, sí, por debajo de los sondeos, pero muy por encima de los resultados obtenidos en 2010, duplicándolos prácticamente y pasando del 11,42% al 26,4%. Estas elecciones han confirmado que los votos del Front Nacional proceden de tres caladeros perfectamente identificados: los jóvenes, las clases trabajadoras empobrecidas por la crisis y la Francia rural.

La izquierda francesa estará completamente ausente en la segunda vuelta de las elecciones en una cuarta parte de los cantones. Hará falta ver si el electorado de izquierda sigue las consignas de sus dirigentes y votan con la nariz tapada a Sarkozy y a los candidatos de la derecha, o si consideran que el Front National es la única alternativa de renovación de la política francesa en este momento. Lo más importante, sin duda, que ha ocurrido en Francia, es que la estrategia de “desdiabolización” emprendida por la dirección de FN cada vez está dando mejores resultados.

Si Sarkozy ha podido salvar los muebles, ha sido precisamente por su actitud “centrista” situándose en una equidistancia entre el Front Nacional y el Partido Socialista. Fuera de esto, Sarkozy no ha sido capaz de realizar ninguna propuesta en positivo. Los llamamientos apocalípticos hacia lo que supondría que el primer partido de Francia fuera el FN, han conseguido movilizar a ese 5% del electorado que habitualmente no recurría a las urnas, pero que en esta ocasión lo ha hecho atraído por el mensaje de cerrar el paso al FN.

Ahora toca ver en la segunda vuelta de las elecciones, el domingo que viene, si ese mismo electorado sigue movilizado y, sobre todo, a quien vota el electorado de izquierdas. La posición de Sarkozy en este terreno es peligrosa. Ayer, en las zonas en las que sus candidaturas han sido eliminadas de la segunda vuelta y batidas ampliamente por el FN, Sarkozy lanzó una llamamiento “ni-ni” (“ni FN, ni PS”) que implica no votar por ninguno de estos dos partidos. ¿Lo seguirá el electorado de la derecha? Y, la izquierda ¿se abstendrá en las circunscripciones en las que se han impuesto el FN y la UMP?, o bien ¿optará por la renovación y seguir lo que cada vez hacen más en Francia las clases populares, votar al FN?

Lo que parece claro es que el FN estará presente en muchas más regiones que en las anteriores elecciones. La tragicomedia de estas elecciones, una vez más la ha protagonizado el secretario general del Partido Comunista de Francia, Pierre Laurent quien ha llamado, junto con el nuevo Partido Anticapitalista e incluso junto a los centristas más moderados, a “cerrar el paso al FN” y a “renovar el frente republicano” para impedir que el FN esté presente en las regiones… como si el primer problema de Francia fuera el FN.

La realidad es que en Francia, la “protesta”, no tanto contra el gobierno socialista, como contra el empobrecimiento de las clases trabajadores, la deslocalización empresarial, la pérdida de poder adquisitivo de los salarios, la decadencia francesa, la rigidez de la política económica impuesta por la UE, la está capitalizando el FN que, además, ha hecho siempre de la lucha contra la inmigración masiva y por la identidad nacional, una bandera de combate. No es pues una protesta “coyuntural”, sino “estructural”. Se equivocan quienes piensan que el FN solamente es un partido anti-inmigración: es eso y mucho más. Es la respuesta de los sectores más sanos y más conscientes del país contra la globalización, el mundialismo y sus peligros y un grito por la renovación de la política francesa. Es esto lo que hace que el “frente republicano” clame contra él y es por esto mismo por lo que el Front National avanza entre el electorado.

Elecciones andaluzas: primer paso en la crisis del bipartidismo

A este lado de la frontera la situación es parecida. Las elecciones andaluzas han sido el canto del cisne del bipartidismo. Si alguien ha salido mal parado en Andalucía ha sido el bipartidismo por mucho que algunos proclamen lo contrario. Los dos grandes partidos, PP y PSOE han iniciado su trayectoria descendente, espectacular en el caso del PP, moderado en el caso del PSOE, pero escandaloso si se tiene en cuenta que Susana Díaz había convocado elecciones anticipadas precisamente para obtener la mayoría absoluta y ganar “estabilidad” sin tener que depender de unos socios demasiado insistentes en que se aclararan los casos de corrupción de la Junta de Andalucía.

El PSOE ha perdido 130.000 votos, pasando del 39,5% en 2012 al 35,4%, con una participación casi cuatro puntos superior el domingo pasado. La injusticia e incoherencia de la Ley d’Hondt se evidencia una vez más en que ha obtenido los mismos diputados, aun teniendo menos votos (casi un 10% menos) y con más participación (con un 3,16% más). No era la victoria que esperaba Susana Díaz para convertirse en una figura mediática de alcance nacional que pudiera representar al PSOE en las próximas elecciones generales. Y lo que es peor para ella: va a tener que gobernar el solitario y llegar a acuerdos puntuales con unos partidos en los que la lucha contra la corrupción ocupa el primer punto.

La victoria del PSOE en Andalucía se explica por la particular situación clientelar que se produce en aquella región, de la que el PSOE ha sido el gran beneficiario desde el origen de aquella autonomía. El miedo a que el alcalde de turno no firme las peonadas o a que el partido que sustituya al PSOE pueda alterar algunas de las constantes que se dan en Andalucía, genera ese conservadurismo electoral que acompaña a aquel régimen autonómico, casi inexplicable desde otras regiones de España y que, por supuesto, no se da en ninguna otra autonomía.

En lo que se refiere al PP el descalabro no ha podido ser mayor. La pérdida de medio millón de votos es la respuesta del electorado a un candidato y a una candidatura gris, sin prestigio, desconocida por la inmensa mayoría de los andaluces y sin ningún atractivo en los contenidos del programa. A este déficit del PP andaluz se une el lastre que ha tenido que soportar esa sigla por la gestión del gobierno Rajoy. No hay “brotes verdes” económicos salvo para los grandes inversores, no hay “recuperación” salvo en las cifras “macroeconómicas”, no hay aumento del trabajo salvo en las ilusorias cifras de “contratos firmados”, no hay aumentos en los salarios, ni en las pensiones, no hay nada que llegue a la población y que pueda considerarse como un “logro” por parte del PP. La candidatura andaluza del PP ha sido la primera en experimentar el amargo sabor de la derrota, pero no va a ser la única, es simplemente, un anticipo de lo que espera a un partido cuyo gobierno quiere injertar una percepción en el electorado que no tiene nada que ver con lo que este ve en su triste cotidianeidad.

Mienten los dos grandes partidos y los tertulianos de la corte cuando dicen que “el bipartidismo goza de buena salud”. Lo que estas elecciones han confirmado es, precisamente, la tendencia hacia una atomización creciente de la vida política española. Ya era hora, cabría decir. Dos siglas más han entrado en el parlamento andaluz y no lo han hecho tímidamente, sino con fuerza: Podemos con casi 600.000 votos y 15 diputados y C’s con 370.000 votos y 9 diputados. Vale la pena pensar lo que esto significa.

En principio que más de un millón de votantes han optado por la protesta contra el bipartidismo, que encarnan estas dos siglas hasta ahora inéditas en la política andaluza. ¿De dónde vienen estos votos? De la abstención, sin duda, pero no sólo de la abstención, ni siquiera de manera preferente. Tampoco, contra lo que uno tendría tendencia a pensar, proceden solamente del hundimiento de IU, partido que ha perdido 200.000 votos. Vienen, en parte, del PSOE, por supuesto, que se ha visto cómo Podemos le restaba 100.000 votos. Pero hay entre 75.000 y 100.000 votos que solamente pueden proceder de antiguo votantes del PP y que, hartos de la mala gestión de Rajoy, cansados del triunfalismo gubernamental  sobre el fin de la crisis, hartos de combatir a la corrupción con palabras, han mutado hacia Podemos. Porque, si bien el ascenso de C’s se explica por el tránsito de votos del PP a esta formación, la diferencia de cifras entre lo que ha obtenido C’s (368.988 votos) y la pérdida de votos del PP (506.665 votos) hacen que 137.677 votos que en 2012 pertenecieron al PP, hayan ido a parar ahora a algún sitio. Y Podemos es la única fuerza que puede haberlos absorbido.

Así pues, la conclusión a extraer es que para el PP hay algo peor que haber perdido votos: el haber demostrado públicamente que una parte de su electorado está tan absolutamente iracunda con Rajoy y con el triunfalismo gubernamental que está dispuesta a votar a lo que está más alejado del PP, a Podemos.

Vox, la alternativa “a la derecha” del PP, ha evidenciado una vez más su falta de atractivo para el electorado de la derecha que lo considera como una fotocopia reducida del PP: entre votar al original y votar a la copia, el electorado no duda. Otra opción que puede entonar el miserere es UPD que ha perdido casi la mitad de los votos que obtuvo en 2012 asando de los 129.407 a los 76.653 que ha obtenido ahora. Rosa Díaz está amortizada. Llamó la atención en ese tiempo en el que Podemos no existía y Alberto Rivera hacia solamente “política catalana”, pero desde el momento en que la opinión pública percibió, tras las últimas elecciones europeas, que se trataba de un partido personalizado en la antigua socialista vasca y que esta imponía su ritmo por puro interés personal en no perder el control del partido, poco a poco se ha visto abandonada por sus cuadros y por la corriente de simpatía (en buena medida simpatía ilusa) con la que acogió hace ocho años la fundación de este partido. En cuanto a los partidos andalucistas también han reducido su número de votos.

Quedaría por hablar de las “fuerzas nacionales”. El MSR que se presentó en 2012 (628 votos), no ha estado presente. Y AES que obtuvo en aquella ocasión 653 votos, ha optado también por lo más lógico, no presentarse. En su primera irrupción electoral, el Partido del Trabajo y de la Justicia –del que nos cuentan que es una escisión de AES– apenas ha alcanzado 386 votos. En lo que se refiere a FE-JONS puede alardear de que ha duplicado sus votos, pasando de 2.407 en 2012 a 4.811, esto es del 0,6% al 0’12%. Pero, obviamente, todo esto es poco, muy poco, apenas nada. Y debería hacer meditar a la dirección de FE-JONS sobre si vale la pena presentarse, movilizar militancia, lanzarse a una lucha en la que ningún elemento indica que pueda obtenerse un progreso neto. Valga todo esto a título de inventario y como mera anécdota electoral.

Si tenemos en cuenta las encuestas publicadas antes de las elecciones en las que se daba a Podemos como segunda o incluso como primera fuerza, lo que estaría claro es que el PSOE ha frenado a Podemos y que el tirón de esta formación ha sido limitado.  Pero si tenemos en cuenta que tales encuestas suelen ser engañosas e incluso realizadas, no para reflejar la realidad del electorado, sino para provocar respuestas, veremos que no solamente Podemos no ha sido frenado, sino que irrumpe como fuerza nueva y lo hace junto a Ciudadanos, partido desconocido e inédito en Andalucía, sin arraigo ni liderazgo. Y ambos lo hacen, no tanto por la calidad de sus candidatos, como por el hartazgo del electorado.

Francia – Andalucía: dos elecciones, un diagnóstico

Lo que confirman las elecciones andaluzas es el peso de la protesta. Y en esto, van en la misma dirección que las elecciones francesas: los partidos hasta ahora mayoritarios, ya no lo son tanto. Su declive es manifiesto en Andalucía y en Francia. Ascienden nuevas formaciones y lo hacen sacudiendo el mapa electoral. La Ley d’Hondt en España, el sistema electoral a dos vueltas en Francia, son los subterfugios generados por cada sistema político para eternizar a los partidos que constituyen sus columnas vertebrales, el centro-derecha y el centro-izquierda. En ambos casos estamos ante “democracias formales”, no ante democracias “reales”. Cualquier cosa que suponga una adulteración y una deformación de la “voluntad popular” es una falsificación de la democracia y en Francia y en Andalucía, no han faltado subterfugios para retorcer la voluntad del electorado o simplemente comprarla: en Francia con el “que viene el coco del FN” y en Andalucía con el neo-caciquismo que se da especialmente en las zonas rurales y especialmente por parte de los alcaldes socialistas.

Pero la deformación de la voluntad popular puede forzarse hasta cierto punto: los resultados obtenidos por Marina Le Pen en Francia y por Podemos-Ciudadanos, implican que las reglas del juego se están alterando. Repetir las mismas consignas, los mismos eslóganes, mentir al electorado durante tanto tiempo y con tanto cinismo, puede hacerse… mientras no haya un competidor que se recoja e interprete las reacciones y el sentir de la población. En Francia, ha sido el Front National; en España, Podemos y Ciudadanos. Se trata de tres siglas bien diferentes que operan en dos zonas con pocos elementos comunes, pero si hay algo que suponga el denominador común entre estas fuerzas es: “vienen a derribar a los que están”.

El FN tiene algo más de cuarenta años de vida. La República Francesa no se ha hundido por el hecho de que el FN, cada vez con más frecuencia, llegue a la segunda vuelta de los ciclos electorales. Veremos si Podemos y C’s logran mantenerse durante tanto tiempo en las posiciones que hasta ahora van conquistando. Mucho nos tememos que el “constitucionalismo” de C’s, termine atrayendo solamente a antiguos votantes del PP decepcionados y que Podemos no obtenga nunca consenso suficiente para abordar reformas del régimen en profundidad. Así pues, todo quedará simplemente en lo que Andalucía va a ser ejemplo a partir de ahora: ejemplo de inestabilidad. Nadie tiene fuerza suficiente como para gobernar en solitario, pero nadie tiene iniciativa y valor para pactar. Lo dicho, lo que espera a Andalucía. Lo que espera a España y lo que, seguramente espera a Francia, es una inestabilidad creciente constituida por gobiernos que nunca tienen el respaldo de mayorías absolutas y oposiciones extremadamente fragmentadas en parlamentos progresivamente más atomizados.

Tal es el drama de nuestro tiempo: nadie tiene fuerza social suficiente como para gobernar, pero tampoco tiene nadie, ni en Francia ni en España, fuerza para ejercer una oposición que permita adivinar una alternativa de futuro, mientras persistan las actuales circunstancias políticas, sociales y económicas. El “frente republicano”, mal que bien, viene conteniendo al FN desde hace décadas. Se recurre a él cuando los rostros de los Le Pen alcanzan cotas electorales preocupantes. Pero ese “frente republicano” supone una oposición a la única oposición posible, el FN, por parte de quienes han hecho imposible la democracia en Francia. Y en España, suerte tendremos si esto no termina en una “gran coalición” entre PP y PSOE para salvarse de la quema que más temen: el que PP, PSOE, C’s y Podemos estén separadas por pocos diputados en el próximo parlamento nacional. Y con las cifras que se dieron ayer en Andalucía (región con un mapa electoral y unas circunstancias difícilmente asimilables al resto de España) es lo más probable que ocurra.

© E. Milá – Info.krisis – ernesto.mila.rodri@gmail.com – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

 

 

 

 

 

 

 

Conferencia de Jaén

Conferencia de Jaén

Info|krisis.- Reproducimos el texto de la conferencia dada en Jaén el 21 de marzo de 2015 organizada por la Asociación Iberia Cruor. 

Queridos amigos:

Hoy estamos en la jornada de reflexión. Así que vamos a reflexionar. Mañana la mayor parte de ciudadanos irán a votar, sin ser conscientes de lo que está en juego. Hoy, nosotros, vamos a reflexionar sobre lo que nos jugamos. Frente a los partidos tradicionales que se hunden, frente a las soluciones tímidas que intentan emerger, vamos a hablar de propuestas radicales, duras. Si lo que buscáis son soluciones radicales, esto es, que vayan a las raíces de los problemas, de eso es de lo que vamos a hablar. Si lo que queréis son palabras moderadas, mesuradas, políticamente correctas, eso no es de lo que hemos venido a hablar.

Os diré de lo que hablaremos: en primer lugar del origen de todos los problemas, la globalización. Luego de cómo la globalización afecta a España. Y, finalmente, de lo que puede hacerse contra la globalización.

Antes de empezar, os diré que mi trabajo es el de “analista”. Hacer “análisis político” es algo que hay que realizar con objetividad, olvidándose de filias y de fobias. Para hacerlo, hay que tomar los factores que aparecen ante un problema, analizarlos de mas importantes a menos importantes, combinarlos y establecer un diagnóstico. Hay que observar la realidad. Observar lo que nos rodea. Tratar de percibir sus interacciones y solamente así tendremos la posibilidad de anticiparnos.

Pero planteamos algo más que eso. No nos contentamos con ser solamente “observadores”. Queremos rectificar el rumbo de los acontecimientos y precisamente por eso es preciso saber hacia donde se dirigen, qué escenarios tenemos ante la vista. No puede haber acción política si antes o ha habido un análisis política que nos ayude a prever cómo será el futuro y cómo podemos actuar sobre él.

Es como si un entrenador preparara a su equipo para un encuentro sin saber sin saber de qué deporte iba a ser la partida. No es lo mismo jugar a fútbol que escalar una montaña, no es lo mismo hacer submarinismo que tirarse en paracaídas. Hace falta conocer, pues, el terreno en el que vamos a jugar. De lo contrario, repartir alimentos, colgar carteles, dar charlas, convocar manifestaciones, no sirve de nada.

Así pues, vayamos a la primera parte de la charla: la globalización.

*     *     *

Mundialización y globalización

En 1945 se crearon las primeras instituciones “mundialistas”. La versión oficial decía que para evitar nuevas guerras se creaban unas instituciones de alcance mundial: la ONU, la UNESCO, UNICEF, la FAO, la OMS, etc. Tales fueron las primeras instituciones mundialistas. Se creó una “justicia universal”, Nurenberg… pero, sobre todo, se estableció como principio jurídico que ningún gobierno tenía el derecho de ir contra los “derechos humanos”. ¿Qué bonito, verdad? ¿Dónde estaba la trampa?

La trampa consistía en que sólo unos pocos decidían que era o no era democrático, dónde, cómo y cuándo se conculcaban los derechos humanos, qué era o no era “patrimonio de la humanidad”. Lo decidían los funcionarios de Naciones Unidas en donde cuatro países tenían derecho de veto. Eso era el mundialismo. Un atentado contra la soberanía de los Estados, a partir de ese momento, lo que existía era “soberanía limitada”. ¿A cambio de la paz? No, a cambio de una situación de tensión internacional en la que solamente hubiera dos contendientes con peso suficiente como para luchar por la hegemonía mundial. Los tratados de control de armas nucleares, las alianzas internacionales, los tratados militares, todo, absolutamente todo tenía a eliminar y satelizar a cualquier otro conteniente.

Esto era y esto es el mundialismo: algo inaceptable que ni garantiza la paz, ni garantiza la seguridad, y que solamente es una limitación a la soberanía de los Estados. Fue la paz de los vencedores ideada para mantener su hegemonía durante siglos.

Luego el mundialismo se tradujo en la búsqueda de una religión mundial, de un gobierno mundial, de una economía mundial y de una raza mundial. Contrariamente a lo que se tiene tendencia a pensar, estos organismos internacionales disponen de funcionarios que son autónomos respecto a sus países de origen. Estos funcionarios, desde el principio, formaron un cuerpo ideológico “mundialista”. Personajes como Zapatero se han nutrido de esa doctrina.

Pero luego se produjo otro fenómeno de carácter exclusivamente económico que tenía poca relación con lo anterior. Durante lo que se ha llamado, los “treinta años gloriosos”, de 1943 a 1973, el capitalismo internacional realizó sus grandes negocios. Habitualmente relacionados con la guerra. Fue la guerra y no medidas económicas, lo que sacó al capitalismo de la crisis de 1929 que en 1939 seguía en todos los países capitalistas… pero no en los socialistas ni en los fascistas.

Durante ese tiempo había continuado el proceso de acumulación de capital: el capitalismo que había pasado en el siglo XIX de ser artesanal a industrial, en ese período pasó de ser industrial a multinacional. Aparecieron las empresas transnacionales, los consorcios fueron aumentando su poder e imponiendo sus condiciones a gobierno privados de soberanía gracias a la ideología de Nuremberg sobre los “derechos humanos”. Bastaba con que un país cerrara las puertas a los intereses económicos multinacionales para que inmediatamente se desencadenara sobre ese gobierno una ofensiva a muerte: los consorcios capitalistas dejaron de estar “especializados” en alimentación, industria pesada, agricultura y pasaron a diversificar sus inversiones. Hoy están presentes en distintos campos, uno de ellos y no poco importante, fue la información.

En 1973 apareció un libro que solamente interesó a unos pocos “iniciados”: La era tecnotrónica de Zbignew Brzezinsky. La tesis de Brzezinsky era, en síntesis, que la gobernabilidad de los pueblos es algo demasiado serio como para dejarlo en manos de los propios pueblos. La invención del microchip en esa época hacía que la economía y la información cambiaran radicalmente. Así pues era preciso:

-         De cara al “pueblo” abordar una política de “entetarmaint”, entretenimiento que lo mantuviera tranquilo, ocupara su ocio y generara una pantalla separadora entre la vida del individuo y la tarea de gobierno. Parques temático de ocio, canales de tv, industria del cine, redes mundiales informáticas, viajes low-cost, aumento del turismo mundial, aumento del consumo de drogas, etc. Todo eso para situar al “pueblo” a un régimen de narcosis que lo inhibiera de protestas, incluso que le impidiera pensar. Se creó la idea de lo “políticamente correcto” y del “pensamiento único”.

-         De cara a los gobiernos el procurar crear “foros” en los que la clase política pudiera relacionarse con los centros de poder económico y, también, por lo mismo, con los consorcios de la información. De ahí surgió la Comisión Trilateral destinada a ser un foto de élites políticas, mediáticos y económicas de Japón, EEUU y Europa. Luego, esa misma idea fue asumida por el ya pre-existente Club de Bildelberg.

Esto suponía un cambio de tendencia. Desde 1943 hasta 1973 se había impuesto una economía en la que el Estado era propietario de los sectores estratégicos. Eso había permitido en apenas una década la reconstrucción de Europa tras la guerra. Era la economía keynesiana. Pero, hacia 1973, la crisis del petróleo y la guerra de Vietnam, hicieron que EEUU aboliera el patrón oro y que la economía mundial entrase en recesión.

A partir de ese momento, se empezó a imponer otro criterio económicos: el neo-liberal: más mercado, menos Estado. Hacia finales de la década e los 70, esa línea había triunfado en el Reino Unido con Tatcher, Reagan estaba a punto de vencer las elecciones americanas y en el Mediterráneo sur los regímenes de España, Grecia y Portugal iniciaban su fase de integración en Europa.

Desde 1980 el neliberalismo fue ampliando su radio de acción: el Estado debía de inhibirse completamente del juego de las fuerzas económicas, estas debían estar reguladas solamente por el “mercado”. Pero, en el “mercado” se estaba produciendo el fenómeno de la concentración de capital: cada vez más dinero estaba en manos de menos gente.

En Chile, el gobierno de Pinochet cometió el error de aplicar por primera vez políticas neo-liberales: cualquier cosa que era más barato traer del exterior que fabricarlo en el propio país, se importaba. El resultado fue el cierre de miles y miles de empresas estratégicas y un mayor impulso al comercio mundial.

Aquella experiencia tuvo su prolongación en otra igualmente perversa: el proceso de automatización de la fabricación hizo que pudiera cada vez más fabricarse más productos en menos tiempo: hacía falta buscar compradores y, sobre todo, los beneficios que obtenían las empresas, en lugar de invertirlos en esas mismas empresas, se empleaban en comprar otras para luego venderlas. El negocio era la diferencia entre el precio de compra y el de venta.

La fase siguiente fue percibir que las operaciones especulativas rendían más beneficios que la producción industrial. Surgieron los fondos de inversión en bolsa. Había mucho que comprar en los primeros pasos del neoliberalismo cuando se estableció la doctrina de que el Estado no debía de participar en la producción. Se impuso la ideología de la “privatización”: todo lo que el Estado poseía podía venderse, esto es, privatizarse: minas, transportes públicos, sanidad, enseñanza, prisiones, incluso Fuerzas Armadas.

Y es aquí en donde apareció el primer punto de encuentro entre mundialismo y globalización: las instituciones económicas surgidas de la mundialización, FMI, Banco Mundial, realizaron préstamos a gobiernos del Tercer Mundo, especialmente en Iberoamérica. Préstamos que no eran ni necesarios ni sobre los que se pidieron garantías. Poco después, cuando estas instituciones reclamaron el dinero prestado: los Estados debieron vender todo lo que era de su propiedad para poder pagarlos.

Y eso es lo que nos ha permitido establecer la imagen de la globalización en nuestra obra Teoría del Mundo Cúbico: la globalización es un mundo cúbico con seis caras en cuya parte superior, las élites globalizadas están organizadas como una pirámide: a medida que se asciende por esa pirámide, cada vez menos individuos controlan más capital. Pero en la cúspide no es que haya un individuo es que lo que hay es un principio: las leyes de la economía neoliberal. Leyes de oro, inamovibles.

A lo que nos han conducido esas leyes es a un mundo en el que

1) Se ha producido una deslocalización industrial: industrias europeas marchan hacia donde es más barata la producción, donde no hay ni Estado del bienestar, ni garantías sociales, donde la sumisión del mandarinato siempre ha estado presente. Huyen de Europa… pero venden sus productos en Europa. Es la migración empresarial de Oeste a Este y de Norte a Sur.

2) El otro fenómeno paralelo es la llegada masiva de inmigración a Europa precisamente para hacer bajar artificialmente el precio de la mano de obra y abaratar los costos de producción. La inmigración se ha permitido e impulsado precisamente porque los gobiernos europeos comen de la mano de los señores del dinero, temen el poder de los consorcios de la información y no están dispuestos a otra cosa más que a hacer cualquier cosa que se les exija para satisfacerlos.

Esto es la globalización: una autopista de doble dirección. Una lleva a la deslocalización, otra a la inmigración masiva. Todo ello presidido por el culto a los beneficios del capital.

El mundialismo y la globalización han desembocado pues en una economía financiera en Europa, en la creación de un mercado mundial con unos pocos beneficiarios y una gran masa de perjudicados y en una dirección inviable a corto plazo. De hecho la crisis iniciada en 2007 con las subprimes es la primera crisis de la globalización. Y todavía no ha terminado.

2. España dentro de la mundialización

Así pues, quien no entienda lo que es la globalización, lo que representa y lo que implica para el futuro: no entiende lo que está pasando en la modernidad y, por tanto, no puede aportar fórmulas. Si a alguien no le interesa la globalización o no es capaz de integrarlo en su doctrina política, mejor que abandone la actividad política y se dedique a otra cosa.

¿Qué papel ocupa España dentro de la globalización? Partamos de la fecha que hemos dado antes como arranque del proceso: 1973.

En aquel momento, España estaba viviendo una situación política extraña. Se había creado un gobierno autoritario, nacional, el franquismo, cuya intención y cuya función desde el principio no era otra más que la de recuperar el tiempo perdido en economía. España en 1936 estaba entre 30 y 75 años retrasada en relación al capitalismo europeo. La España de mi infancia, la de los años 50 era la España del subdesarrollo.

Sin embargo, en 1959, la nueva ley de inversiones extranjeras fue menos restrictiva. Los acuerdos firmados con los EEUU habían hecho que el gobierno español dejara atrás su aislamiento internacional y lo que hasta entonces había sido una economía de supervivencia, pasara a ser a partir de 1960 la época del despegue económico. En 1970, se había creado un incipiente capitalismo español y el país que todavía restringía la llegada masiva de capitales, era una perita en dulce para los señores del dinero.

Así pues, en 1973, está claro que España precisaba integrarse en el Mercado Común Europeo para disponer de un mercado al que exportar nuestros excedentes y, al mismo tiempo, abrir las puertas para las inversiones que necesitábamos con el fin de ampliar industria, mejorar la producción en el sector primario, y reforzar el tercio y en especial, la industria turística.

Eso fue lo que se buscó con la transición política. Dejar atrás una estructura autoritaria para adoptar la forma democrática que permitiera “estar en Europa”. Por eso el franquismo se transformó con tanta facilidad. El PSOE que no existía en 1975 al morir Franco, fue impulsado desde la socialdemocracia alemana que invirtió en España millones y millones de marcos para crear un partido de la nada.

Felipe González pagó a los alemanes este favor negociando en 1984-86, un acuerdo de adhesión al Mercado Común absolutamente lesivo para nuestra economía y para nuestra patria:

-         sectores enteros de la producción fueron desmantelados, en especial la industria pesada que podía competir con la alemana. Siderurgia, minería astilleros. A este proceso se le llamó “reconversión industrial”.

-         España quedó convertida en “nación de servicios”: turismo, ocio, geriátricos, hostelería y poco más… España se convirtió en periferia de Europa.

-         El gobierno de Felipe González inició también la política de privatizaciones: liquidar el patrimonio del Estado y especialmente el INI, en beneficio de los nuevos amigos del gobierno.

Pero la traición de Felipe González la completó José María Aznar con su modelo económico basado en el desarrollo hipertrófico de la construcción, los salarios baratos, la inmigración masiva y el acceso fácil al crédito.

El resultado sabéis todos cuál fue: 8.000.000 de inmigrantes llegados desde 1995, estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008, de la burbuja del crédito en 2009, inicio del problema de la deuda soberana en 2010, 6.000.000 de parados, una cuarta parte de la población próxima al umbral de la pobreza o por debajo de él, un billón cien mil millones de euros de deuda del Estado, ochocientos mil millones de deuda de las familias, trescientos mil millones de deuda de las empresas, en total tres billones de deuda total de nuestro país.

El dinero aportado por Europa para paliar la reconversión industrial se agotó justo antes de estallar la crisis. ZP adoptó medidas equivocadas (plan E 2009, plan E2010, plan de ayuda a la banca, etc.) que llevaron a la crisis de la deuda en los últimos años del zapaterismo y primeros de Rajoy.

Pero a este problema exclusivamente económico se añadió el de una transición cerrada en falso.

En 1978 los partidos políticos diseñaron un sistema cuyos pilares serían dos grandes opciones de centro-derecha y centro-izquierda que se irían turnando en el ejercicio del poder, ayudados por dos fuerzas menores de carácter periférico que les apoyarían en cuanto no alcanzaran mayoría absoluta para gobernar. A eso se le llamó “bipartidismo imperfecto” y constituye lo esencial de la constitución de 1978.

Pero en las regiones periféricas, cuando se instituyeron estatutos de autonomía, vencieron partidos regionalistas (CiU y PNV), así que UCD para gobernar en algunas autonomía inventó el “café para todos”: se crearían estatutos de autonomía incluso allí en donde no existía interés ni tradición autonómica.

Pronto España se vio convertida en un puzzle de 17 autonomías. Pero incluso esto no hubiera sido excesivamente problemático, de no ser porque se produjeron dos fenómenos: la formación de redes de intereses tupidos en cada autonomía, formados por los segundas filas de los partidos políticos que reprodujeron el mismo mal que ya se había apoderado del Estado central: la corrupción.

Desde 1983, con la llegada del PSOE al poder, los niveles de corrupción se dispararon. Aun hoy es difícil saber si el AVE Marid-Sevilla o los fastos del 92 costaron más en comisiones o en coste de las obras en sí. La corrupción se apoderó primero de todos los ministerios del Estado, luego de las autonomías. El hecho de que todos los partidos fueran co-responsable hizo que nadie adoptara medidas. Durante 30 años se fue repitiendo que la clase política era honesta y los corruptos una excepción. Por tanto no había que preocuparse. Finalmente, se extendió como un mancha de aceite por los gobiernos municipales.

La misma lucha antiterrorista se convirtió en un pozo de corruptelas: 40 millones de pesetas por cabeza de etarra que nunca llegaban a los que asesinaban etarras sino que se perdían en los distintos departamentos del ministerio de interior. Mientras, ETA seguía asesinando.

Cuando llegó la crisis de 2008, se hizo evidente que ya no podía seguirse el mismo ritmo faraónico, que las autonomías debían reducir sus presupuestos, o al menos, sanear su economía, atenuar sus gastos, y renunciar a las corruptelas. No se hizo. Lo que se hizo fue algo todavía más perverso: se fue sacrificando el Estado del Bienestar al Estado de las Autonomías. Ya que los beneficiarios del primeros eran las poblaciones y los del segundo, las castas políticas autonómicas, estas no estuvieron dispuestas a renunciar a sus intereses y consiguiente recortaron las prestaciones sociales. Poco a poco, el Estado del Bienestar va muriendo en beneficio del Estado de las Autonomías.

En casos extremos, para tener el 100% del pastel y no repartirlo con nadie, algunas castas autonómicas impulsaron procesos soberanitas como el vasco o el catalán. Algunos servicios públicos como la sanidad y la educación estuvieron al borde de la quiebra. La educación dejó de ser un banco de formación de  jóvenes preparados para entrar en la universidad y en la formación profesional, a convertirse en un lugar de almacenamiento de niños. La educación está quebrada en España, más que en ningún otro lugar de Europa. Y esto es ya irreversible.

Así pues, cuando se cumplen 38 años de democracia y de constitución de 1978 el cuadro no puede ser más desolador.

-         Partidos políticos desprestigiados con una brecha que les separa de la población. Todos ellos enfangados en casos de corrupción en todos los niveles administrativos.

-         Pérdida en la calidad de los servicios prestados por el Estado y por las autonomías.

-         Retroceso constante del Estado del Bienestar en beneficios del Estado de las Autonomías y de los procesos neoliberales de privatización.

-         Niveles de deuda que apenas dan para pagar los intereses pero nunca el mayor de la deuda.

-         Desertización industrial de España, conversión en país de servicios, empobrecimiento de las clases medias. Salarios de subsistencia. Inestabilidad en el empleo. Obligando a muchos jóvenes y no tan jóvenes al exilio económico.

Llegamos a la etapa actual: la primera oleada de la crisis generó directamente el “movimiento de los indignados”. En un país tradicionalmente apático, aquel movimiento supuso la exteriorización de que algo no iba bien. Ya no bastaba con comentar en las tertulias en los bares que la clase política era corrupta y que había adoptado medidas anticrisis para proteger a los señores del dinero y a la banca. A partir del movimiento del 15-M quedó claro que estaba a punto de cristalizar un fuerte movimiento de protesta.

En la medida en que parte de esa protesta iba contra el zapaterismo, era también evidente que la mala gestión de éste, la pérdida de calidad en la afiliación al PSOE, sus política erráticas en materia autonómica, en ingeniería social, en vertebración del Estado, etc., todo ello iba a generar un deterioro creciente del centro-izquierda y a propiciar su declive como fuerza política.

Fue en las elecciones europeas de 2014 cuando se afirmó la alternativa de Podemos surgida del 15-M. Los dos grandes partidos descendieron alarmantemente en número de votos.

En Cataluña, la ofensiva soberanista solamente ha servido para una recomposición de las fuerzas políticas. Los niveles de corrupción de CiU, las dudas del PSOE, la insignificancia del PP, llevaron momentáneamente a que ERC fuera mayoritaria entre el electorado con un programa soberanista que se afirmaba a expensas de CiU. Pero el deterioro del PSC por la izquierda, el del PP a la derecha con la irrupción de Ciudadanos, corre el riesgo de alterar todo el mapa político catalán el próximo 27-S. Además, la irrupción de Podemos resta voto joven y de protesta a ERC, con lo que el mapa soberanismo-estatalismo queda alterado en beneficio de los segundos. Cada día que pasa, el soberanismo se aleja de la mayoría absoluta.

En el País Vasco, por su parte, la hegemonía política del PNV ha quedado atrás y Sortu, el antiguo frente político de ETA, una vez abandonadas las armas, se ha hará fuerza hegemónica en aquella autonomía.

A nivel nacional vamos a asistir al deterioro creciente y progresivo del PSOE especialmente y del PP, que irán perdiendo votos en beneficio de Podemos y de Ciudadanos. Sea como fuere el próximo parlamento estará atomizado con muchas fuerzas políticas diferenciadas. En Andalucía, mañana, lo más probable es que ningún partido obtenga mayoría absoluta y que el PSOE se vea forzado a pactar.

Pero el sistema político de 1978 no está hecho para pactos, no es un sistema pluripartidista, sino un bipartidismo imperfecto. Cuando aparece esta contradicción se tiende automáticamente a niveles cada vez mayores de inestabilidad política: pactos coyunturales que se rompen en cuanto las encuestas son desfavorables a alguna parte, imposibilidad para reformar el sistema por ausencia de tres cuartas partes de consenso.

A partir de las próximas elecciones generales, ni siquiera será posible qe una “gran coalición PP-PSOE” obtuviera las ¾ partes de los votos para abordar reformas en profundidad del sistema. Así pues, nos movemos hacia una situación de inestabilidad creciente del sistema político, agravada por una crisis económica sin perspectivas y por una deuda que atenaza al país, a las empresas y a las familias.

Sin olvidar que las fuerzas que dieron vida a la constitución de 1978, fuerzas políticas, sociales y mediáticas, ya son completamente diferentes, pero no han surgido otras fuerzas similares capaces de llegar a consensos o de obtener la unanimidad para realizar reformas.

Lo que está claro es que el régimen nacido en 1978 se encamina hacia su final. Y que este final será tragicómico: un régimen que ya no responde a las necesidades y a los intereses de un país, pero cuya estructura impide reformarlo salvo por consensos cada vez más imposibles de forjar.

Lo peor no es solo esto sino que, caído el modelo económico de Aznar, ni ZP ni Rajoy han sido capaces de establecer otro de sustitución. No sabemos de qué va a vivir este país en las próximas décadas. No es raro pues que cada vez haya más españoles jóvenes que opten por abandonar el país o arriesgarse a trabajos inestables y malpagados.

Estamos ante una situación de empobrecimiento de las clases trabajadoras, proceso irreversible y en el que no se ve ninguna luz al final del túnel, la que se ve es la luz que se percibe desde el fondo del pozo negro en el que una clase política degenerada, corrupta e ineficaz, nos ha sumido.

La tarea de los identitarios

Tal es la situación y es sobre esta situación sobre la que tenemos que operar. La podemos ignorar o encararla. Si la ignoramos, nos estrellaremos, hagamos lo que hagamos. Si la encaramos, podemos fracasar o no… todo dependerá de si a un análisis político correcto somos capaces de unir una estrategia y una táctica correctas y si nuestra clase política dispone del carisma suficiente como para poder irradiar en torno suya un movimiento de atracción y empatía hacia los postulados de nuestro entorno político.

¿Y qué pueden hacer los identitarios ante este panorama?

Lo primero de todo, no insistir mucho sobre el nombre: ¿identitarios? Es bueno como cualquier otro nombre. Pero a los nombres hay que darles contenidos. Si no, no son nada.

Del análisis y del diagnóstico se desprenden algunos elementos de programa: por ejemplo, si los males derivan del neo-liberalismo, eso querrá decir que habrá que señalar con el dedo acusados a ese fenómeno y a todo lo que implica. No a las privatizaciones. No al dominio de los mercados. No a la no intervención del Estado en economía.

Si el mundialismo se inicia con recortes a la soberanía nacional. Hay que reivindicar esa soberanía en su totalidad. Si la dimensión nacional de un país ya no es suficiente como para poder garantizar su independencia, lo lógico es tender a bloques de países, alianzas. Hay doctrinas sobre las que se puede basar tales pretensiones: por ejemplo, la teoría de los grandes espacios económicos en los que cada país tiende a ser autárquico en el máximo de terrenos posibles y exporta solo excedentes e importa aquello que no puede fabricar. Este “gran espacio económico” para funcionar debe ser homogéneo y cerrado a influencias exteriores. Europa, por ejemplo, pero una Europa desvinculada de la globalización, y sobre bases nuevas.

Frente a la economía financiera y especulativa, obviamente, economía basada en desarrollo de las capacidades industriales y en la producción de bienes y manufacturas. Una economía social frente a una economía capitalista.

La fórmula patriotismo más políticas sociales avanzadas es lo que puede darnos perfil propio. La solemos llamar “patriotismo social”, frente al patriotismo constitucional y a la ignorando de todo patriotismo. Si alguien es patriota, está obligado a lucha por los derechos de todos los hijos de esa patria, por la defensa de los más mayores y de las generaciones que vendrán. Eso es patriotismo social.

Ese patriotismo social se debe basar en raíces profundas: la historia dice mucho sobre cuál es la identidad de un país. Aquella con la que se siente identificado y que responde a su personalidad más profunda. Es bueno saber cuál es su identidad. La nuestra es la civilización clásica y la catolicidad. De ahí derivan unas orientaciones educativas, una forma de ser, de ética y de moral que hay que promover. Unas tradiciones a respetar y unas exclusiones tajantes: quien no se integra debe de irse, o en cualquier caso, no puede recibir la nacionalidad por un mero acto administrativo.

Lucha contra la corrupción: mejor dicho, mano dura contra la corrupción. Múltiples medidas basadas en la no prescripción de esos delitos, en la confiscación de bienes para restituir lo robado, en penas de prisión sin posibilidades de acogerse a beneficios penitenciarios, etc. Dureza ¿por qué? Porque un delincuente común roba a individuos, un corrupto roba a todo un pueblo.

Frente al Estado de las Autonomías lo esencial es restituir la dignidad del Estado y exaltar la lealtad a un Estado que sea expresión organizada de la comunidad nacional. Indudablemente, las primeras medidas deberían de ser la restitución al Estado de las competencias en materia de sanidad y educación de las autonomías.

Reducir el peso de las autonomías, desarticularlas, reducir su número al estrictamente necesario, en beneficio de la “segunda descentralización” la que debe darse en los ayuntamientos. Esta es la administración de proximidad, la que más en contacto está con el ciudadano. Es preciso fortalecer el Estado central, convertir a las administraciones municipales en los auxiliares del Estado en cada comunidad.

En política social es preciso restituir la coherencia al mercado laboral y, por lo mismo, a restituir la dignidad de los salarios. Se trabaja para algo más que vivir: se trabaja para disponer de un salario que permita la formación de familias, la educación de los hijos, el ocio. Queremos un trabajo y una remuneración que nos ayuda a vivir plenamente. No como hoy que a fuerza de vivir para trabajar, perdemos la vida. Esto implica necesariamente repatriar a los excedentes de inmigración.

Es preciso combatir a las grandes acumulaciones de capital y para ello hay que poner límites a los beneficios del capital. El Estado debe volver a ser la expresión organizada de la comunidad en la realización de su destino histórico, por tanto no puede estar en manos de los “señores del dinero” u ocupar un rango subordinado a estos.

Los partidos políticos son instituciones del pasado en un momento en el que las ideologías han muerto. Alguien está en un partido, fundamentalmente, para sumarse a un grupo que beneficia a sus integrantes. Esto es inadmisible y conduce a políticas clientelares. Es preciso disminuir el poder de los partidos políticos, conseguir que entren en el parlamento otros tipos de representación por grupos sociales, no en función de los resultados obtenidos por los partidos cada cuatro años.

El Estado está obligado a asumir algunas funciones crediticias: a la pequeña y mediana empresa, las hipotecas, los créditos agrícolas. Y para eso hace falta una banca pública que conviva con la banca privada pero monopolice estas actividades crediticias.

En política internacional es preciso romper con los viejos usos: con la OTAN y con la agresividad e intromisión de los EEUU. Es necesaria una política de mano tendida y paz en relación a Rusia. De defensa armada y contención en relación al mundo árabe y de amistad, solidaridad e intercambios con el mundo hispano.

Es importante no inmiscuirse en políticas en las que no tengamos nada que ganar ni que perder directamente. No tenemos nada que decir sobre todo lo que ocurre en el mundo árabe y en Oriente Medio. Cada zona geográfica es dueña de elegir el tipo de gobierno y de organización que desee y que más y mejor corresponda a su tradición. La fuerza hegemónica del mundo árabe es el islam… pero no se puede tolerar la presencia del islam en Europa, ni mucho menos la islamización del continente.

Puede hacerse. El hecho de que el primer partido de Francia sea en estos momentos el Front National, el hecho de que en países como Austria, Italia, Reino Unido, Holanda, en el Este Europeo, en los Países nórdicos, haya movimientos que responden al análisis que acabo de presentaros y que aportan soluciones, indica que, efectivamente, por ahí hay un camino a seguir.

Lo primero de todo: buscar un perfil propio. No basta con decir, “soy sindicalismo” en un momento en el que el sindicalismo ha dejado de existir y el capitalismo tiene una estructura completamente diferente a la que tenía cuando el sindicalismo era eficaz contra él. Lo que hay que hacer es buscar ese perfil propio, diferenciado de otros.

De ahí la necesidad de radicalismo. De ser duros en la crítica, cortantes como el acero. No basta con proclamar que tenemos las “manos limpias”: se trata de pedir “mano dura”. Y de hacerlo de la manera más enérgica posible.

Partiendo de los actuales mimbres puede hacerse mucho. Vamos a ver qué tal van las elecciones municipales. Habrán obtenido representación aquellos partidos que al menos en algunas zonas hayan obtenido apoyos populares. Una “asamblea de concejales” podría ser un buen comienzo para agrupar fuerzas.

Lo que no van a servir es la traducción y adaptación de modelos extranjeros a España. Los hay que dicen “yo quiero hacer lo de Amancer Dorado”, otros “Yo quiero hacer lo que hace el Front National”, o lo que hace “el Vlaams Belang flamenco”, “yo quiero hacer lo que hace Wilders en Holanda…”, etc. Todas estas son falsas soluciones. Hace falta hacer aquello que la situación política española sugiere que debe hacerse, aquello que deriva de nuestra particular situación política y social.

Las próximas elecciones municipales van a ser un test para el sector que acepta la lucha electoral.

Luego están la galaxia de asociaciones, los hogares sociales, los movimientos de todo tipo que solamente pueden funcionar siempre y cuando encuentren una estrategia única que suscite apoyos más allá de los que aportan sus militantes y sobre todo gane en credibilidad entre la población.

Puede hacerse. De hecho, otros lo han hecho en otros países. Así pues no hay excusa.

© Ernesto Milá – infokrisis – ernesto.mila.rodri@gmail.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

 

Escenarios andaluces

Escenarios andaluces

Info|krisis.- Hemos sentido vergüenza ajena al escuchar fragmentos de los mítines de los grandes partidos retransmitidos por TV. Nadie puede creer ninguna de las promesas de los grandes partidos, ni siquiera sonreír con las maldades que suelen decirse unos candidatos contra otros. En temporada de campaña el buen gusto, la sensibilidad, el rigor y la inteligencia son aparcados por todos los partidos. Lo que queda ahora es ver cuáles son los porcentajes electorales, el número de diputados por cada sigla, y cómo puede articularse un gobierno estable para un PSOE que se verá obligado a pactar. Sobre las distintas posibilidades que se abrirán dentro de siete días tratan estas líneas.

Lamento, denuncia y grito contra la “democracia formal”

Ningún partido en período electoral quiere definirse sobre con quién se entenderá tras conocerse los resultados. Todos apuestas por obtener la “mayoría absoluta”, a pesar de que todos saben, igualmente, que el período de las mayorías absolutas en la historia de España ya ha quedado atrás y lo que tenemos por delante es una creciente atomización del mapa político que hace inevitable la formación de bloques, coaliciones y entendimientos más o menos espurios. Excluyamos, de partida, una posibilidad: la formación de coaliciones por “motivos ideológicos”, “afinidades de programa” o “proximidades políticas”. Ya no existe partido alguno que defienda una doctrina irrenunciable y permanente; de hecho, cualquier cosa que suponga un “principio” queda fuera de las intenciones de la clase política, lo que existe, en cambio, son “tendencias” y, sobre todo, “look”. El “look” de un partido no es más que la proyección sobre la opinión pública de la imagen que éste quiere dar. Tiende a generar estímulos positivos (como si el elector fue un “perro de Paulov”) en un sector del electorado, obtener su confianza por métodos subliminales (esto es, apelando al inconsciente y a lo irracional). Para ello, basta un rostro, un color, una frase entresacada de un discurso, una línea de un programa, diez segundos de retransmisión de un discurso. Poco más. Cada grupo social vota en función de que tales estímulos sean lo suficientemente fuertes como para merecer su atención.

Únase  esto al ritual casi animista de la jornada electoral con su altar –la mesa electoral– con su sacerdote –el presidente de mesa–, con sus monaguillos –los vocales–, con su sagrario –la urna electoral–, con su “sagrada forma” y su “misterio” –el sobre con la papeleta electoral que transmiten la “voluntad personal”–, con su liturgia –entregar el carné al presidente, esperar que un vocal encuentre el nombre, oír el “ha votado”–, con la apoteosis mística –el recuento de votos en el que participan todos los oficiantes más los apoderados e interventores–, con la proclamación de los resultados mediante la transmutación de la “voluntad personal” en “voluntad popular” y, finalmente, con la “buena nueva de la gran revelación” que implica hipostatizar en el candidato más votado con el místico poder de la “voluntad popular”… si esto no es un ritual animista que venga un antropólogo especializado en pensamiento mágico y diga lo contrario. Esto es lo que se ha dado en llamar “democracia formal”. Una mera superstición moderna que sirve en tanto que nace del “consenso” de las élites dirigentes y de la “resignación” de la población, pero que, en cualquier caso, no resiste a la crítica.

Nadie en Andalucía tendrá mayoría. Hoy nadie duda de eso. Nadie, tampoco, dice con quién pactará. Pactar es algo normal en democracia; no así en España. En los últimos 78 años en la historia de España, solamente se han producido dos grandes pactos y siempre en el arranque de cada régimen (el Pacto de Unificación forzado por necesidades de vencer en la guerra civil y el Pacto de la Transición impuesto por fuerzas políticas y económicas internacionales). Poco más. Ambos regímenes, el de 1937 y el de 1978, generaron sistemas políticos cerrados a todos salvo a quienes los habían constituido. El de 1937 nació a la derecha. El de 1978 lo hizo en el centro. Pero ambos regímenes nacieron con vocación de eternizarse y ambos generaron en su interior fuerzas políticas que se encargaron de transformarlo. Ahora hemos llegado hasta al punto en el que el régimen de 1978 inicia su fase de descomposición. Ésta empezó en las elecciones europeas de 2014 (cuando los partidos mayoritarios entraron en pérdida), se confirmará en las andaluzas, alcanzará nivel nacional en las elecciones municipales y autonómicas de mayo y, finalmente, quedará confirmado entre las elecciones catalanas de septiembre y las generales siguientes. Luego, ya nada será igual en la política española. La inestabilidad se habrá instalado en la política española.

Veamos pues, los escenarios que pueden darse en Andalucía.

1. Gobierno del PSOE con la abstención del PP

El PSOE, siendo mayoritario, en todos los escenarios, quedará en la mejor de las hipótesis con 45 diputados, a 10 de la mayoría absoluta. Así pues, necesitará apoyos para gobernar. Pero, si hemos de creer las declaraciones realizadas por todos los partidos, nadie pactará con nadie… Así pues, una primera posibilidad sería que Susana Díaz presentara su programa en el Parlamento Andaluz y este no salga adelante en tres votaciones sucesivas con lo que deberían de convocarse nuevas elecciones… algo que ni el sistema autonómico, ni los partidos, ni la ciudadanía, podrían soportar. Así pues, excluyendo esta posibilidad, y teniendo en cuenta la cerrazón a formar gobiernos de coalición y pactos, la única salida sería que el PSOE pactara con el PP su abstención para que Susana Díaz pudiera gobernar. Esta salida tendría costes para los dos grandes partidos, especialmente para el PP cuyo electorado no entendería el silencio que sus siglas mantendrían en cuestiones esenciales. El hecho de que el parlamento andaluz que salga de estas elecciones esté más fraccionado que el anterior, facilitaría que en esa hipótesis, partidos como Podemos y Ciudadanos jugaran continuamente a la contra y mantuvieran su “virginidad”.

2. Gran Koalición PP y PSOE

Sería el acuerdo que hasta hace poco auspiciaba Felipe González y la vieja generación del PSOE, los restos de quienes hicieron la transición. Al percibir que el régimen que construyeron experimenta los primeros estertores agónicos, sus mentores son partidarios de reagrupar las fuerzas políticas y mediáticas que dieron origen a la transición para garantizar la supervivencia del régimen cuya amenaza consideran que no viene por desintegración interior, sino por efecto de la crisis económica y de las nuevas fuerzas políticas que emergen del desencanto. Una coalición de este tipo garantizaría la estabilidad en Andalucía pero tendría efectos deletéreos sobre los electorados de los dos partidos en toda España. Por lo demás, los odios y las rivalidades de ambos, así como su dimensión, los intereses y los niveles clientelares que arrastran, son excesivamente densos como para que pudieran “armonizarse”, especialmente con un PP que tocaría poder en Andalucía después de haberse visto excluido desde el nacimiento de aquella autonomía.

3. Coalición PSOE más Ciudadanos

Hará falta saber cuál va a ser el resultado que obtenga Ciudadanos para saber si puede estar en condiciones de aportar el tramo de diputados que precisaría el PSOE para poder gobernar. Es el pacto que más le gustaría suscribir a Susana Díaz. Por un lado, Ciudadanos tiene una imagen “constitucionalista”, moderada, moderna, agradable, dialogante y civilizada que cualquier otro. En tanto que cultiva una imagen centrista (de centro–izquierda si hay que creer a Rivera), Ciudadanos “encaja” en cualquier fórmula de coalición. Ahora bien… Ciudadanos solamente existe, realmente, en Cataluña. Fuera de Albert Rivera y de su equipo catalán, el resto del partido en otras regiones, está formado por oportunistas, nulidades, y, lo que es todavía peor, gentes que han llegado al partido por motivaciones muy diversas y que tienen respuestas divergentes entre sí a los mismos problemas. Nadie sabe lo que propone Ciudadanos, aparte de luchar contra la corrupción y estar contra la independencia catalana. Para Ciudadanos, una coalición de este tipo implicaría acostarse con el PSOE, esto es, perder definitivamente la “virginidad”, lo cual tendría un impacto extremadamente negativo en todo el resto del Estado. Por otra parte, el bajo perfil de Ciudadanos en Andalucía, convertiría a Ciudadanos en rehén de Susana Díaz y no solamente en Andalucía. Por otra parte: Rivera ya ha expuesto su exigencia (que el parlamento andaluz dé vistos buenos a los suplicatorios para levantar el aforamiento a Chávez y Griñán que es como enviarlos directamente a prisión), inaceptable para el PSOE andaluz.

4. Coalición PSOE + Podemos

Una coalición de este tipo sí que superaría con toda seguridad la barrera de los 55 diputados, pero supondría levantar una hipoteca muy gravosa para Susana Díaz y unas repercusiones negativas para Podemos en el resto de España. Coalición “de izquierdas”, pero no por ello, menos imposible. Podemos pretendería que se aplicaran unas medidas sociales que el PSOE ni puede, ni quiere, ni está en condiciones de aplicar, y lo que es peor para el PSOE, Podemos exigiría unas medidas anticorrupción que aumentarían la población penal andaluza provista con carnés con el puño y con la rosa. Por otra parte, sería absolutamente incomprensible para el electorado de Podemos, no solamente en Andalucía sino en toda España, el que el partido que ha hecho de la lucha contra la casta una bandera, terminara pactando con la fracción de la casta más corrupta de todo el Estado: el PSOE andaluz (que solamente encuentra rival en CiU en liderazgo en corrupción autonómica).

5. Resucitar la coalición PSOE + IU

La tendencia actual en todo el Estado va hacia la extinción de IU. La fuga por goteo que experimentó el PCE hacia el PSOE durante la transición, es la misma que en estos momentos está experimentando IU hacia Podemos. Los “segundas filas” de IU, en el fondo, constituyen el grupo más coherente que ha llegado a la formación de Pablo Iglesias. Los que se han visto excluidos del reparto de poder en la cúpula de IU (y, por tanto, de los cargos públicos y asesorías municipales, remuneradas) o han abandonado la coalición en dirección a Podemos, situándose en primera fila, o bien están en vías de abandonarlo mediante subterfugios temporales, como ha optado por hacer Tania Sánchez para salvar la “honestidad”. No parece que lo que resulte de las próximas elecciones andaluzas, IU obtenga el número de escaños suficientes como para compensar los que le falten a Susana Díaz. En cualquier caso, la experiencia de la anterior coalición de gobierno han sido lamentables para IU: no solamente quedaron contaminados con la corrupción que rodea a la sigla socialista andaluza, sino que, además, se vieron eliminados de un plumazo y sin explicación de la coalición. Con todo, en la situación de indigencia política en la que se encuentra IU, sus dirigentes podrían tragar sapos, serían capaces incluso de arrastrar carros y carretas para volver a suscribir una coalición que, no podría implicaría nada negativo para una sigla que ya está prácticamente liquidada en todo el territorio nacional.

*     *     *

Estas son las cinco posibilidades. No hay ninguna más. Las hemos colocado en orden a las posibilidades que consideramos de que puedan convertirse en realidad. Queda algo, sin embargo, por decir: lo que salga de Andalucía va a indicar una línea de tendencia para el resto del Estado, nos dirá mucho sobre las preferencias de unos o de otros, y lo que ocurra en los meses siguientes –meses de endiabladas dinámicas electorales– y cómo reaccione la opinión pública, nos lo dirá todo sobre el futuro.

Ahora bien, ninguna de estas posibilidades aportará estabilidad y renovación a la política andaluza ni española. Todas ellas son coaliciones o fórmulas para impedir que lo existente termine por desplomarse. Ninguna, absolutamente ninguna de estas fórmulas es algo más que un “mal menor”. Ninguna implica resolución definitiva a los grandes problemas, ni de Andalucía ni del resto del Estado.

Vale la pena estar pendientes de lo que ocurre en Andalucía, no tanto durante la campaña que aburre hasta a quienes participan en ella, como en la noche electoral y en los tres días siguientes. Esperad cualquier cosa de lo que resulte. Esperadlo todo, menos soluciones drásticas y reales.

© Ernesto Milá – infokrisis – ernesto.mila.rodri@gmail.com – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

 

¿Visceralidad o racionalidad?

¿Visceralidad o racionalidad?

Info|krisis.- Que el PSOE será el partido más votado en Andalucía es algo de lo que nadie duda. Que las cosas no pintan bien para el PP es otra convicción generalizada. Y lo mismo cabría decir de IU. Así mismo, nadie duda de que en el próximo parlamento andaluz estarán presentes Podemos y, seguramente, Ciudadanos. Mucho más difícil es que obtengan escaño el Partido Andalucista y UPD. La pregunta que se va a negar contestar Susana Díaz es con quién iniciará contactos en la misma noche electoral para poder formar gobierno. Porque los pactos serán necesarios, pero pesarán en el futuro de todos los que participen.

No ha sido una buena idea la que tuvo Susana Díaz con adelantar las elecciones autonómicas despachando sin miramientos a los que hasta hacía poco habían sido sus socios de gobierno. Izquierda Unida ha sido la víctima del oportunismo de la Díaz que no ha dudado en sacrificarlos sin otra explicación más que la de que ambos proyectos “diferían”, ni molestarse en explicar los extremos de tal divergencia. Lo cierto es que, a partir de este momento y durante varias semanas, Susana Díaz va a estar en el candelero de la actualidad, un protagonismo que no puede desvincularse de sus aspiraciones, reales o supuestas, a encabezar una futura candidatura socialista para el gobierno de la nación.

IU o el lastre que queda tras gobernar con los corruptos

Lo que parece claro es que IU se verá extraordinariamente mermada en las urnas, en primer lugar por el desgaste de colaborar con los socialistas andaluces desde 2012. Querían su cuota de poder. Llevaban “hambre atrasada”. Dos años de presencia en el gobierno andaluz les han quitado la virginidad y hecho cómplices de un gobierno socialista que se prolonga desde el estreno mismo del Estatuto de Andalucía y que todos, tanto en Andalucía como en el resto del Estado, tienen como corrupto en grado extremo, tanto como puede tenerlo la juez Alaya.

En 1984, un parado que se manifestaba a favor de Juan Guerra durante los primeros escándalos de corrupción que estallaban en Andalucía, preguntado por un periodista por los motivos que le hacían estar allí, resumió la situación: “Es que estoy contra la derecha que le quiere quitar el cortijo al señorito Guerra”. Para un sector de la sociedad andaluza (mayoritario entre los votantes), los socialistas son corruptos, pero son “sus corruptos”… Así lo han sido desde aquella ya lejana época. El aroma de corruptelas ha ido acompañando a los distintos gobiernos andaluces. Hasta llegar a 2015.

Pero en los últimos meses han tenido lugar algunas modificaciones en este terreno: cada semana que pasa son más los imputados en el escándalo de los EREs y en el de las subvenciones a los cursos de parados. Una cosa es la existencia de corrupción y que esta sea generalizada, otra muy diferente encontrar a un juez que quiera jugarse el puesto y algo más que el puesto procesando a alguien más que a roba-gallinas. De ahí que hoy, resulte absolutamente imposible cerrar todas las fugas de votos que se han ido abriendo en los caladeros del PSOE: las clases medias ciudadanas, salvo las que se benefician directamente de la presencia de los socialistas en el poder, grupos funcionariales, asesores de todo tipo, amigos de amigos, familiares, han empezado a abandonar la lista socialista demasiado “sucia” como para seguir apoyándola, incluso con la nariz tapada. Por otra parte, los jóvenes, unos por moda y otros por repugnancia hacia el socialismo y la derecha, han descubierto la marca Podemos.

Ahí, a Podemos, se han sumado también –como en toda España– los “segundas filas” de IU, cansados de no tocar poder y de subordinarse a una dirección de su partido que, a partir de ahora, y tras dos años de gobierno con los socialistas, ha perdido su aire de virginidad.

Luego está el pintoresco alcalde de Marinaleda, Gordillo, y sus mariachis, residuos de otro tiempo, de otro siglo, verdaderas espantajos tercermundistas que solamente en la Andalucía profunda pueden tener algo de “tirón” y que, acaso por percibir en su tosca rusticidad más futuro en Podemos que en IU, o acaso por creer que Podemos aumentaría la cuantía de los subsidios, han chaqueteado sin excesivos refinamientos.

El caso es que, sea como fuere, IU está –tanto en Andalucía como en el resto de España– tocada y hundida y, en cualquier caso, lo más posible es que ni siquiera obtenga los diputados suficientes como para compensar los que le faltan al PSOE para alcanzar la mayoría absoluta.

Susana ¿hará perder la virginidad a Podemos y Ciudadanos?

Los medios de la derecha, previendo un “frente popular” de baratillo, han alardeado de que Podemos podría ser el socio privilegiado del socialismo andaluz. Difícilmente. Quizás si esa situación se hubiera dado en Cataluña en donde el socialismo se ha visto implicado en menos casos de corrupción, una combinación Podemos-Socialistas, podría ser viable. Pero no en Andalucía en donde los niveles de caracterización del PSOE-A como “partido de los corruptos” exceden lo que podría soportar Podemos a nivel de Estado. En efecto, si después de un año de predicar contra “la casta”, Podemos en Andalucía se alía con el sector regional más maloliente y zafio de esa misma casta, ni que decir tiene que su credibilidad en el resto del Estado quedaría comprometida.

Lo mismo cabría decir de una posible combinación del PSOE-A con Ciudadanos, formación que puede alardear de una virginidad en materia de corrupción que otros hace décadas han perdido. Las “franquicias” de Podemos y de Ciudadanos en Andalucía no están en condiciones de firmar un pacto con los socialistas, que repercutiría de manera extremadamente negativa para ambos en los resultados que obtendrían sus formaciones en todo el Estado y que podrían comprometer incluso los que se auguran para el mes de mayo en las municipales y autonómicas.

Así pues, subsiste la pregunta de ¿con quién pactarán los socialistas? Aunque quizás valdría más formular la pregunta en otros términos ¿Cuál sería la opción menos gravosa para Susana Díaz? ¿Cuál le podría propulsar a la política nacional?

La gran disyuntiva no es “derecha-izquierda” sino “visceralidad-racionalidad”

La falta de imaginación y la deshonestidad de la clase política, así como la falta de exigencia del electorado, hace que desde las primeras elecciones democráticas, la respuesta habitual de todos los partidos –la indicada en el Manual del Político Convencional– sea siempre la misma: “Esperamos obtener mayoría absoluta”, “Queda mucha campaña por delante”, “Veremos los resultados”, etc, todo ello para eludir una respuesta clara y diáfana. Así pues, no va a haber en el curso de la campaña electoral ningún dato sobre los pactos que se van a ver obligados a abordar. Lo único que se puede hacer es especular y hacer un ejercicio de racionalidad (aun cuando la racionalidad no sea el adorno habitual de la casta de los corruptos).

La racionalidad (y los sondeos que emanan de ella) dice que el electorado va a castigar especialmente a dos opciones: PSOE y PP. La historia recuerda que ambos partidos han sido durante estos años los “constructores” del Estado en cuyo frontispicio figura la constitución de 1978. Esa constitución se basaba en un sistema electoral que conducía hacia el bipartidismo imperfecto y que aseguraba, mediante la ley d’Hont, que ambos partidos de centro-derecha y de centro-izquierda se irían alternando en el gobierno de la nación. La racionalidad dice que la incapacidad de ambos partidos para superar los efectos de la crisis económica iniciada en 2007-8, ha puesto fin a esta situación. La ley d’Hont (como el sistema electoral francés a dos vueltas) deja de funcionar eficazmente para la función que lo justifica (mantener la alternancia entre PP y PSOE) cuando sectores cada vez mayores del electorado se muestran descontentos con la política de estos partidos, cuando han aparecido generaciones nuevas de electores poco comprometidos con esas siglas, y cuando otras formaciones de nuevo cuño han aparecido en el horizonte.

El régimen político español se encuentra ya en ese punto de no retorno en el que las viejas opciones nunca más volverán a obtener mayoría absoluta para seguir gobernando. Nada será cómo antes. Los “buenos viejos tiempos” en los que PP o PSOE obtenían mayoría absoluta pertenecen al pasado. Es posible que, durante algún tiempo, sigan siendo partidos mayoritarios (ya hemos dicho que la erosión entre ambos es asimétrica: el centro-izquierda se está descomponiendo a mayor velocidad que el centro-derecha), pero ya nunca gobernarán en solitario. Así pues, tanto en Andalucía como en el resto de España, entramos en un nuevo ciclo político marcado por la formación de coaliciones multipartidistas que garanticen la gobernabilidad de los distintos niveles administrativos.

Llegados a este punto es cuando la racionalidad interfiere con la visceralidad. Es evidente que si el PP y el PSOE quieren salvar los muebles, si no quieren ver en pocos años, sentados en el banquillo de los acusados a la inmensa mayoría de sus cuadros, si quieren contener lo que se les viene encima (la “virginidad” de los Podemos y de los Ciudadanos) van a tener que aproximarse uno al otro: sus intereses son los mismos (sobrevivir y seguir ocupando el poder ya que, sin poder, se evaporan), sus mentalidades no difieren (el poder concebido como medio de enriquecimiento de una élite dirigente y de sus entornos), sus proyectos políticos están sometidos al “pensamiento único” y a lo “políticamente correcto”, ambos aceptan sin rechistar la globalización, la inmigración masiva, la deslocalización empresarial, las reducciones salariales para ganar competitividad, el silencio subvencionado de los sindicatos, las ayudas a la banca, la lentitud de la justicia ante los casos de corrupción y los indultos a sus corruptos encarcelados. Sus diferencias de programa salen a la luz solamente en períodos electorales, pero nunca, óigase bien, nunca, en la gestión de gobierno. Son los socios ideales.

En su contra está el hecho de que no es fácil salvar 38 años de rivalidades, rencores, odios sarracenos, y golpes bajos. Esto es lo que llamamos “visceralidad”, todo lo demás que hemos enumerado es “racionalidad”.

Así pues, ante la imposibilidad de otros pactos en Andalucía que alterarían profundamente el panorama electoral en todo el Estado (dada la proximidad de un ciclo electoral trepidante a lo largo de todo el año), la racionalidad indica que la única carta a disposición de Susana Díaz (y que optará si desea hacer el tránsito a la política nacional) es de la pactar con lo que quede del PP andaluz, formar un gobierno de coalición en la esperanza de tener una legislatura “tranquila” mientras pasan las tormentas primaverales que suponen Podemos y Ciudadanos. Y, entre tanto, utilizar ese éxito para saltar a la política nacional.

El “sistema”, el “régimen de 1978”, hará todo lo posible por sobrevivir y la supervivencia para sus dos columnas mayoritarias solamente puede venir de una aproximación entre ambas. A Susana Díaz solamente le queda ahora decidir si optar por el camino de la “racionalidad” (pacto PP-PSOE) o de la visceralidad (gobernar en minoría con pactos ocasionales en materias de importancia con la izquierda). Lo primero daría cuatro años de estabilidad a la política andaluza. Es la posibilidad que Arriola intenta transmitir a la dirección del PP (y por la que se ha firmado un pacto antiterrorista con el PSOE como socio único), meditada en esas noches en las que su mujer, Celia Villalobos, acaricia solamente la superficie de su tablet en la enésima partida de Candy Crush.

La Gross Koalición ¿empezará en Andalucía con una coalición azí de enorme?

© E. Milà – infokrisis – ernestomila@yahoo.es – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen