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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

En torno a la construcción del movimiento nacional y popular

En torno a la construcción del movimiento nacional y popular

Redacción.- Presentamos unos apuntes improvisados sobre las necesidades de la construcción del movimiento nacional y popular y sobre la situación política del momento. Estos apuntes, realizados desde la independencia de este weblog, tienen como finalidad estimular un debate, breve pero necesario, mucho más político que doctrinal o teórico que viene apremiado por una situación política que podemos calificar de dramática. Este es el análisis que podemos ofrecer a nuestro ambiente político.

1. Un momento en el que puede ocurrir cualquier cosa: la inestabilidad

Estamos viviendo la situación política, seguramente, más inestable, desde la transición, incomparablemente más grave que en los momentos más sórdidos del felipismo, con sus tramas de financiación ilícita, sus redes de corrupción institucionalizada y sus crímenes de Estado. El poder está detentado por un gobierno débil, cobarde e incompetente, el gobierno de las “chicas Vogue” y de los “chicos Zero”, el gobierno de ZPlus, títere de PRISA, sin personalidad, carácter, ni preparación, ni ideas.

En estos momentos, ZPlus es rehén:

- de su ignorancia política (que le llevó del servilismo aznariano a los EEUU, al furgón de cola en la UE),
- de sus compromisos previos (que le llevan a proponer una ley de TV digital inaceptable para cualquier empresa que no sea PRISA),
- de los tópicos progresistas insulsos (gobernar sólo para minorías, homosexuales, feministas, inmigrantes),
- de su propia indefinición (que le lleva a adoptar medidas contradictorias, a apelar al “diálogo” con la esperanza de que otros aporten ideas),
- del bajo nivel de la clase política dirigente del PSOE (que no creía en la victoria electoral y cuyos mejores elementos se retiraron a la empresa privada),
- de su red de alianzas (que va desde ERC e IU hasta considerar la posibilidad en el País Vasco de gobernar con el PNV y HB…),
- de las contradicciones surgidas por la torpe elección de apoyos parlamentarios (en el pasado referéndum mientras ZPlus apoyaba el SI, sus socios, gracias a los cuales se mantiene en el poder, votaron NO),
- de su propia debilidad de carácter (que le lleva a evitar posturas claras y tajantes, y a cubrir esta debilidad con la apelación al “talante”.

En tales circunstancias, el gobierno ZPlus no logrará estabilizarse. Para colmo, el tripartito catalán se puede disolver en cualquier momento. En estos momentos, Carod empieza a valorar que, ha sido el gran beneficiairio (junto con el PP de Piqué) de la crisis de El Carmelo y de la crisis del 3%. ERC, hasta ahora, ha apoyado a ZPlus, con la intención de obtener un techo estatutario igual o superior al vasco. Para eso sería necesaria una reforma constitucional y, de ahí el interés de ZPlus en obtener el apoyo del PP. Pero las relaciones entre ZPlus y Rajoy están rotas desde el martes: con lo cual la reforma de la constitución es inviable. Así que ERC ya no puede obtener muchas más ventajas de ZPlus de las que ya ha conseguido, es lógico que Carod se plantee dejarlo abandonado en la cuneta. De hecho, a él, a Carod, le preocupa poco lo que ocurra en “Madrid”, tan solo le interesa mejorar su posición en Catalunya y ahora es el momento en el que podría lograr el “surpasso” en relación a CiU y eliminar definitivamente a este concurrente nacionalista. Maragall, se encuentra ahora en su peor momento personal y político y en unas elecciones autonómicas, recularía en relación a los resultados obtenidos en 2003. Así que no puede extrañar que Carod intente forzar en las próximas semanas la ruptura del tripartito y la convocatoria de nuevas elecciones.

Si se rompe el tripartito catalán, ZPlus se encuentra en situación de completa inestabilidad. Así que, de persistir la crisis catalana, ZPlus se verá obligado a convocar elecciones anticipadas, con la esperanza de aprovechar la ventaja que en estos momentos tiene sobre el PP. En un año, esta ventaja puede haberse invertido y ZPlus, por otra parte, recibe cada vez más presiones del interior de su partido para que corte todo vínculo con ERC. Ahora, las cifras económicas son malas… pero no catastróficas. Dentro de un año, será imposible maquillarlas y la sociedad habrá experimentado en su propia piel las consecuencias de la recesión, el recrudecimiento de la economía especulativa y los efectos más radicales de la deslocalización empresarial y de la globalización.

2. La debilidad del PP y su necesidad de “centrarse”.

En los próximos días, desde el gobierno ZPlus vamos a asistir al más innoble, miserable y rastrero intento de manipular el recuerdo de los muertos del 11-M, sobre cuyas tumbas, ZPlus se encaramó al poder. El gobierno va a aprovechar el Primer Aniversario de la masacre para agudizar su campaña anti-PP e intentar rebasarlo definitivamente en la intención de voto. Será después, a la vista de los resultados, cuando se desencadene el proceso que hemos descrito anteriormente: ruptura del tripartito catalán, elecciones anticipadas en Catalunya y disolución posterior del parlamento español.

Tanto esta campaña como en el resto de episodios políticos que van a desarrollarse de aquí a fin de año (aceleración de la “cuestión vasca” y del “nou Estatut” catalán, reforma constitucional) se van a desarrollar contra el PP. La intención de ZPlus es presentar al PP como el partido de la crispación y la intolerancia, es una nueva edición del “te lo digo para que no me lo digas” en el que el PP se va a convertir en el pim-pam-pum de los nacionalistas y de ZPlus y su banda.

El PP intentará evitar esta situación, “centrándose”. Aunque esta presión no se produjera, el PP se vería forzado a auto-centrarse, dado que sigue siendo rigurosamente cierto que es en el centro del espectro político en donde se deciden las elecciones. Los asesores de imagen y los técnicos de la campaña recomendarán al PP que evite alusiones a Aznar, que cese en su defensa de la política exterior aznarista y que evite posturas maximalistas y radicales, en beneficio de un “talante de centro-derecha” quintaesenciado por el alcalde de Madrid, Ruíz Gallardón.

Y el PP se “centrarᔠen la medida que puede hacerlo, gracias a que “sin enemigos a la derecha”, su parroquia no tiene otra opción que aceptar la línea impuesta por la dirección que, inevitablemente lleva, o bien a la mayoría absoluta (improbable en las próximas elecciones), o bien a ser rehén de cualquier calderilla nacionalista.

3. El desenmascaramiento del socialismo.

Ya no nos acordábamos de lo que era el “socialismo obrero español”, que, finalmente, ni era socialista, ni era obrero, ni era español. Con ZPlus, el “talante” parece disculpar cualquier olvido en materia social. Hoy, más que nunca, las clases trabajadoras, la pequeña burguesía urbana, los propietarios agrícolas y el pequeño comercio, están puestos contra las cuerdas y son los que van a pagar la crisis y los platos rotos. El primer año de gobierno de ZPlus ha supuesto una disminución en la capacidad adquisitiva de las clases medias y un aumento brutal de los beneficios de las grandes empresas y de los consorcios bancarios. Ese es el socialismo de ZPlus y la mejor muestra de la falacia de su “talante”: beneficiar a los poderosos… a costa de expoliar a los humildes.

El apoyo decidido de ZPlus a la Constitución Europea, verdadero canto al liberalismo salvaje y a la globalización sin principios éticos, morales, ni sentido del límite, ha sido muestra suficiente de su “sensibilidad social”. Simplemente, no existe. O quizás si…

Por que es gracias al sacrificio de la pequeña empresa, en lo que ha fiado su regularización masiva de inmigrantes ilegales. No son las grandes empresas las que tienen contratados a ilegales, sino miles de pequeñas empresas y explotaciones agrícolas y, desde luego, las redes del trabajo negro, cada vez más en manos de extranjeros vinculados a redes mafiosas que enrolan a los inmigrantes en sus explotaciones clandestinas con salarios de miseria a cambio del pago por haberlos traído a España. ZPlus y ese gran indigente cerebral de Caldera, han hecho que el peso de la regularización recayera sobre los pequeños empresarios. Estos han respondido en la primera semana de regularización, despidiendo a 12.000 inmigrantes ilegales… teniendo en cuenta que en esa primera semana, presentaron papeles 10.000 ilegales, calcúlese los efectos de la regularización masiva y del consiguiente efecto llamada que ha provocado.

La factura no la pagará el Estado: la pagaremos todos los españoles y será una factura no solamente económica, sino sobre todo, social: barrios enteros convertidos en guetos, un gasto social insoportable para el Estado que se sustraerá de partidas presupuestarias que nos beneficiaban a todos, enfrentamientos étnicos especialmente entre distintos grupos de inmigrantes, millones de inmigrantes viviendo de la caridad pública, sin trabajo, sin recursos, obligados a realizar cualquier cosa, incluido el robo, para sobrevivir y, finalmente, un aumento del gasto público para mantenerlos (y consiguientemente, de la presión fiscal sobre las clases medias, ya que ZPlus no se atreve a limitar los beneficios de las grandes empresas), va a ser el resultado de esta política etnocida y criminal.

Esto sin olvidar que, hasta ahora, ZPlus ha gobernado para los maricones, las feministas, los travestís y demás minorías, con la intención de convertirlas en bolsas de votantes adictas. Esto ha llevado a primar el divorcio sobre la natalidad, los matrimonios gays sobre las ayudas a las parejas jóvenes con capacidad de reproducción, a practicar un aborto prácticamente ilimitado en un momento de crisis demográfica extrema, y a evitar, finalmente, nuestro hundimiento demográfico fiando el grueso de nuevos nacimientos, a las comunidades inmigrantes, prolíficas hasta lo increíble.

Esto va a generar que en 20 años, la “multiculturalidad”, unido a la centrifugación cultural provocada por los nacionalismos periféricos, haya convertido a la cultura española, sin lugar a dudas, una de las más sólidas y tradicionales de Europa, en un recuerdo del pasado. La cobardía de ZPlus en este terreno es, literalmente, odiosa: favorecer la enseñanza del islam en los colegios públicos, mientras, paralelamente, se obstaculiza por todos los medios, la enseñanza de la religión tradicional de nuestra patria, es, pura y simplemente, una traición cultural. A ZPlus le cuadra el adjetivo de “etnocida” por que, ninguno más que él, desde luego, ha trabajado –consciente o bobaliconamente- para la desintegración de España como nación, como sociedad, como cultura y como conjunto étnico.

Da la sensación de que ZPlus ha querido agradecer al islam más radical, fanático y asesino, el favor realizado el 11-M, con las bombas que causaron la muerte de 192 personas, sobre cuyos cadáveres y sobre las manipulaciones de PRISA, ZPlus pudo encaramarse en el poder. Y es en agradecimiento a este “favor” que ha podido predicar con sus modales de telepredicador de tres al cuarto, el “diálogo de las civilizaciones”, ha rendido pleitesía al sátrapa que gobierna en Rabat e inunda nuestro país con haschish e inmigrantes ilegales, ha favorecido la regularización masiva de inmigrantes en buena medida magrebíes, y en un 50% favorables a Bin Laden… ZPlus cree que cediendo mezquitas, aceptando la enseñanza del islam, multiplicando declaraciones “pro-islámicas”, logrará evitar el terrorismo islámico en España. Se equivoca: ese terrorismo está operando sobre nuestro suelo y conspira contra la sociedad española, alberga quiméricos y criminales planes de recuperación para el islam de “Al-Andalus” y no alberga ninguna intención de entablar ese hilarante “diálogo de las culturas” que solo toman como lo que es: una muestra de debilidad y cobardía.

Y las víctimas de ese terrorismo, ya han sido –no hay que olvidarlo- las clases trabajadoras, no los altos funcionarios del Estado, sino los grupos sociales más modestos y, por tanto, más vulnerables.

4. De la centrifugación del país a la trituración de la sociedad.

El panorama que tenemos ante la vista es, literalmente, dramático. A los nubarrones traídos por la colusión entre la debilidad de ZPlus y la voracidad de nacionalistas e independentistas, se une la crisis social que hemos definido en los dos puntos anteriores. A la centrifugación del Estado-Nación, se une la trituración de la Sociedad.

Este proceso puede prolongarse todavía unos años, pero no lo dudemos, no será eterno y cada día que pasa tiende más a sus consecuencias extremas. Ambos procesos desintegradotes nos afectan a todos: afectan a las clases medias, afectan a los trabajadores, afectan a los sectores católicos, afectan a las familias, afectan a los que se sienten españoles antes que “ciudadanos” de tal o cual autonomía, afectará a los pequeños propietarios agrícolas y afectará a los vecinos de los barrios periféricos de las grandes ciudades.

El eje “desintegración nacional-trituración social” es el verdadero enemigo a combatir, un eje promovido, creado y sostenido por un gobierno débil y cobarde, incapaz de mostrar redaños ante las ambiciones independentistas, incapaz de asumir algo tan simple como la victoria sobre el terrorismo etarra (“vencer” parecer algo totalitario y crispador, y lo que se tercia es “dialogar”, “ceder” y “pactar”) y, por supuesto, incapaz de imponerse a los grandes consorcios bancarios y mediáticos.

Este ese “desintegración nacional – trituración social” sólo es posible a causa de la mala calidad de la democracia española. No vivimos en un “Estado democrático”, sino, más bien en una “plutocracia partitocrática”: quien gobierna es el dinero, ZPlus y su banda, no son más que sus títeres adocenados, que sirven con fidelidad perruna lo que ordena su amo. Cuando los grandes consorcios dicen “perro ladra”, entonces ZPlus habla e insiste en el “talante” como forma de gobierno, recuerda por siempre jamás “que retiró las tropas de Irak” (sin prever obstáculos puestos por EEUU, ni pedir contrapartidas al “núcleo duro” de la UE), y que nos “reintegró en el tren de la EU” (cuando en realidad estamos en el furgón de cola, disminuidos políticamente y con el flujo de fondos estructurales cortado).

Llama la atención que cuando, ZPlus propone un “nuevo modelo constitucional”, éste se limite a sellar en la constitución la desintegración nacional, mediante la introducción del concepto de “Catalunya Nación”, “País Vasco Nación”, ¿”Andalucía Nación?”, “¿Canarias Nación?” la conversión del Senado en Cámara de las Autonomías… Esto es, una cesión babosa y cobarde a las exigencias nacionalistas. Unido, por supuesto a algo tan absolutamente irrelevante en este momento como es “el derecho de la mujer a la sucesión a la corona”…

5. Por qué es posible evitar la desintegración nacional

Los equilibrios de fuerzas políticas no han variado mucho desde la transición. Vivimos en un sistema bipolar imperfecto, en el que los partidos nacionalistas e independentistas tienen un peso decisivo. Durante 25 años, gobernara quien gobernara, han sabido utilizar ese peso decisivo, bien para apoyar a mayorías minoritarias, bien constituyendo un apoyo parlamentario de una mayoría absoluta que precisaba eludir la imagen de rodillo. Sea como fuere, en estos últimos 25 años, gobernara UCD, el PSOE o el PP, el nacionalismo siempre ha rondado las esferas del poder, sin comprometerse con él: es decir, intentando obtener todas las ventajas, pero sin aparecer como responsable de sus tragedias.

Este proceso ha llegado hoy a su límite: el gobierno más débil de todos cuantos hayamos conocido, está sometido, no a la presión de un nacionalismo moderado (CiU), sino de un independentismo, el de ERC, sin duda el más radical, obtuso y aventurero que haya aparecido en el parlamento español (mucho más que el PNV). El proceso de centrifugación nacional y trituración social está a punto de culminar.

Y en estas circunstancias, es lícito preguntarse, si es posible hacer algo, o si lo mejor es emprender el camino del autoexilio por náusea hacia lo que está sucediendo en España.

La estrategia para evitar este proceso perverso y criminal solo puede basarse en los siguientes objetivos:

- crear una fuerza parlamentaria con entidad suficiente como para sustituir al nacionalismo y al independentismo como pieza decisiva en la gobernabilidad del país,

- alimentar esta fuerza con los votos procedentes de dos sectores: clases populares damnificadas por la política de ZPlus y partidarios de la unidad del Estado y de la pervivencia de la cultura española con todo lo que implica.

Una fuerza de este tipo debería tener como principal objetivo programático: evitar que los nacionalismos y el independentismo inmovilizaran la capacidad de respuesta del Estado, restaurara la autoridad del Estado y reimplantara el sentido común en las instituciones. Ese sentido común está hoy ausente cuando Maragall, el nacionalismo y el independentista piden la “co-oficialidad” del catalán en todo el Estado y el catalán como “única lengua oficial en Catalunya”, este sentido común está ausente cuando ZPlus, el bobo irresponsable que nos gobierna, alardea de la “riqueza del español, y del catalán, y del gallego, y del euskera”, el mismo día en el que el presidente del Parlamento, estalla ante los abusos del representante de ERC en la utilización del idioma, utilización que llega al absurdo de leer un texto en catalán y luego… proceder a traducirlo al castellano. La estupidez, instalada en las instituciones a causa de las simetrías políticas que impiden, tanto al PP como al PSOE, ser claros tajantes y decir “BASTA” a los nacionalismos, puede ser fácilmente reversible. Basta para ello con un grupo parlamentario que entre en el congreso.

Está claro que, inevitablemente, este pequeño grupo parlamentario, no logrará imponer, en un primer momento, la totalidad de su línea política pero sí puede reimplantar el sentido de Estado, el sentido de pertenencia a una Cultura, el sentido de defensa de nuestra Sociedad, el sentido de Justicia Social, tanto en las instituciones como en la sociedad. Por que es rigurosamente necesario que los españoles experimenten el orgullo y la dignidad de pertenecer a una de las naciones que han hecho la historia de Occidente y pertenecer a un linaje de pueblos que han hecho la Civilización.

Está claro que un grupo parlamentario, inevitablemente reducido en su primera irrupción, no va a estar en condiciones de imponer un nuevo sistema económico o una nueva política internacional: pero si puede contribuir a hacer valer su peso bloqueando los efectos más perversos de la globalización, obteniendo a cambio de su papel en la gobernabilidad del Estado, medidas necesarias e inaplazables, en apoyo a las clases populares, medidas tendientes a contener la inmigración masiva, la pérdida de poder adquisitivo de los salarios, la liquidación del Estado del bienestar o logros tan simples como la equiparación del régimen de Autónomos de la Seguridad Social al resto de los trabajadores.

No se puede dirigir el Estado, pero si condicionar la marcha del Estado e imponer una gobernabilidad del Estado que no priorice la centrifugación por encima de la integración nacional, la defensa de la sociedad por encima de la trituración de la sociedad.

Es evidente que habrá que apoyar a unas u otras opciones que no persiguen exactamente los mismos intereses y que, en buena medida, han generado esta plutocracia partitocrática de mala calidad democrática. Pero también en esto hay grados: la bellaquería, corrupción, irresponsabilidad, doble lenguaje y falta de escrúpulos de la que han hecho gala, el felipismo primero y ZPlus después, no tiene precedentes en la España moderna. Si se ha llegado a esta situación ha sido en gran medida por la actitud “progresista” del PSOE.

Este partido que ni es socialista, ni es obrero, ni es español, paradójicamente, ha sido votado por gentes que aspiran a un régimen de justicia social, que en las zonas más conflictivas de España han defendido la integridad del Estado contra el separatismo y que se sienten profundamente arraigados en su patria. Votantes y afiliados, mucho más que dirigentes y cuadros. Estos ciudadanos y electores han sido constantemente traicionados en su confianza y en sus aspiraciones por la banda de ambiciosos sin escrúpulos, corruptos y corruptores, que se han atrincherado bajo las siglas “PSOE”.

La nueva formación que proponemos, debe de tener como objetivo prioritario liberar a estos sectores ciudadanos de la tiranía del PSOE. Muchos de estos antiguos votantes ya se han refugiado en la abstención; en el País Vasco siguen votando al PSOE, creyendo que este partido garantiza su permanencia en España, cuando, en realidad, la actual dirección del PSC, es el heredero del pujolismo, en sus aspiraciones nacionalistas y en su nivel de corrupción. En Catalunya, un 40% de los votantes del PP surgieron de zonas, tradicionalmente votantes de la izquierda, hartas de la política nacionalista del PSC y de IU; luego, el giro aznarista a favor de la invasión y ocupación de Irak, hizo que esta bolsa de votos, volviera a la abstención, evidenciando, por lo demás, que la falta de sensibilidad social del PP, jamás logrará atraer de manera estable a franjas significativas del electorado socialista.

Pues bien, mientras persista esta situación en la que lo único que se disputa es el centro político, mientras los votantes descontentos del socialismo ni estén motivados a votar a la Izquierda Hundida, ni mucho menos al PP, seguirán manteniéndose las actuales simetrías políticas sin excesivas variaciones y el devenir de España estará en manos siempre del nacionalismo y del independentismo: es decir, de la no-España o de la España-rota.

Pero, si una formación política de nuevo cuño, trabajando especialmente dos ejes (patriotismo y derechos sociales), estuviera en condiciones de recuperar a los damnificados por la globalización, a las clases populares decepcionadas con la política socialista y a quienes son conscientes de que la inmigración masiva ha introducido un elemento adicional de desestabilización social y económica; si una formación de carácter nacional y popular, esto es, transversal, consiguiera implantarse en los cinturones industriales de las grandes ciudades (refractarios al nacionalismo, decepcionados por el socialismo, donde se encuentran las bolsas de abstención y los problemas sociales reales), y lograra alcanzar en pocos años entre un 5 y un 7% de votos, el esquema político quedaría alterado por completo: el papel del PSOE empequeñecido, los nacionalismos e independentismos ya no serían imprescindibles para la gobernabilidad del Estado. En esas circunstancias se habría evitado el riesgo principal y, a partir de ahí, se trataba solo de garantizar la gobernabilidad a cambio de racionalizar la vida política y proceder a una política de saneamiento democrático del país: investigación sin piedad y sin perdón de las bolsas de corrupción, aumento de las cotas de representatividad, aprobación de una Ley de Lealtad Constitucional que debería introducir la figura del juramento de lealtad a la unidad del Estado de todos los cargos públicos, incluidos los funcionarios autonómicos, esto es, considerar el independentismo como un delito contra el Estado.

6. Pero ¿es posible trabajar en esa dirección?

Vamos a ser claros, una vez más: en la actualidad, no existe ni un solo partido en cuyo interior estén presentes todas las condiciones objetivas que puedan garantizar un despegue. A cada formación le falta alto y ninguna tiene, por sí misma, capacidad suficiente para llegar mucho más lejos de donde se encuentra en la actualidad.

El “providenciaismo” basado en pensar que, brusca e inesperadamente, para una formación dada, desaparecerán las dificultades, fluirán los fondos y los afiliados y las reuniones de entre 100 y 500 personas se transformarán en concentraciones de masas, es, rigurosamente, ingenua. Las cosas no ocurren por casualidad, para que haya éxitos políticos deben de existir:

- condiciones objetivas: que dependen de las circunstancias políticas. Estas son: extendido deseo de cambio, divorcio entre el país real y el país oficial, desprestigio de la clase política, esclerosis del sistema, problemas reales y acuciantes que golpeen a un sector de la sociedad. Estas condiciones en gran medida, existen y se han ido cristalizando a partir de 1999 (inicio de la inmigración masiva), han aumentado a partir de 2003, y se han agudizado a partir del 14-M de 2004.

- condiciones subjetivas: son las que dependen del movimiento que se propone generar un cambio. Implica la existencia de un liderazgo que proyectar sobre la sociedad, la existencia de una red que sea una referencia para la ciudadanía y que esa red esté en condiciones de inspirar confianza. Ninguna de estas condiciones existen en ninguna de las fuerzas que aspiran a liderar las opciones nacionales y populares que avanzan en otros países europeos y que en España son todavía más necesarias.

- condiciones voluntaristas: dependen de la voluntad de intervención de núcleos de personas y de militantes de estos partidos. Para que una red política sea eficaz no basta solamente con medios, sino con un núcleo de cuadros políticos que sean capaces de aprovechar esos medios. Por otra parte, aún existiendo esos cuadros, se trata de que se muevan por el interés social y nacional, no con la perspectiva de sustituir a los actuales beneficiarios de la corrupción. En este terreno, existen núcleos dispersos de cuadros, desorganizados pero con voluntad de integrarse en una lucha política de carácter alternativo.

Tal es el dramático panorama: existen condiciones objetivas, no hay condiciones subjetivas y si, en cambio, existe algo de voluntarismo. Ese voluntarismo es lo que puede, puntualmente, modificar las condiciones subjetivas, mucho más cuando, como hemos dicho, los distintos partidos que se mueven en el área nacional y popular, ninguno está, ni remotamente próximo a alcanzar una masa crítica suficiente como para facilitar su eclosión política.

Esto lleva, necesariamente, por pura lógica –si es que la lógica puede aplicarse en esta área- al imprescindible acercamiento entre las formaciones más sólidas, más conscientes y con las ideas y las formas más claras.

Ahora bien, hay que hacer una precisión: las condiciones objetivas no duran eternamente. Estas condiciones son como los frutos: primero están verdes (como han estado hasta 1999), luego maduran a velocidad creciente (como han madurado entre 2000 y 2005)… y, finalmente, se quedan pochos y se pudren (como se pueden pudrir previsiblemente cuando culmine la política de centrifugación nacional y trituración social: cuando una nación se rompe –como se rompió Yugoslavia- ya queda poco por hacer, cuando una sociedad estalla, quienes ayer podían operar en su defensa, se ven obligados a defender solo lo suyo y lo de su familia…

En otras palabras: queda poco tiempo para hacer algo. Si se espera mucho más allá de seis meses, no va a ser posible presentar candidaturas en las elecciones municipales de 2006, ni mucho menos estar presentes con garantías en las elecciones, previsiblemente, anticipadas que pueden convocarse según evolucione la situación en las próximas semanas. No se trata de dramatizar, pero si de ser claros: ahora o nunca, quiere decir que si hoy, actuar es posible con garantías de éxito (en tanto existen condiciones objetivas favorables), mañana, actuar puede convertirse en completamente inútil o bien para conseguir un enderezamiento habrá que emplear unos esfuerzos muy superiores a los actuales que, desde luego, no estarán a nuestro alcance.

Cada fuerza puede creer, mesiánicamente, que ella es la elegida, que será ella la que en las próximas elecciones, destacará sobre las otras… para, en la noche del recuento darse cuenta de que su ventaja sobre los demás es mínima y que se permanece por debajo del 1%, esto es, en plena indigencia política. En política no existen ni los providencialismos, ni los mesianismos, ni la lotería: se recibe aquello que se siembra.

Una situación en la que el gobierno puede caer en cualquier momento, en la que el tripartito catalán puede disolverse como un azucarillo y arrastrar a ZPlus en su caída, es una situación que requiera VALOR, ENERGIA, DECISION, PACTO, DINAMISMO, ACCION… y, por supuesto, CELERIDAD. Por que, repetimos, lo que ahora es posible (existen condiciones objetivas y las condiciones voluntaristas pueden modificar las condiciones subjetivas), mañana puede dejar de serlo.

Programa, imagen, objetivos, estrategia y coordinación son los puntos a pactar. Es evidente que, en una primera fase, el frentismo sería inevitable. Como también es evidente que si las cosas van bien, ese frentismo daría lugar a una formación unitaria. Está, así mismo, claro que determinadas formaciones políticas deben plantearse de una vez por todas, renunciar definitivamente a su lastre histórico y optar, o bien por la unidad con los que se reclaman de la misma opción, o bien integrarse en una formación con mayores expectativas y posibilidades. Por que, lo que está claro es que mirar al próximo pasado enturbia la percepción del presente y la proyección sobre la sociedad. Y está claro también que, debe existir una mínima solvencia personal y política en las formaciones que participen en la operación.

7. Los plazos y los precipicios.

Suponiendo que las elecciones municipales tengan lugar en mayo de 2007, quedan dos años para preparar candidaturas e insertarse en la política ciudadana de un par de docenas de ciudades y pueblos en los que, con algo de esfuerzo, sería posible obtener resultados alentadores. A partir de esos resultados sería posible –en caso de que no hubiera elecciones anticipadas- estar en la recta de salida de las próximas elecciones generales en condiciones muy favorables. Está claro que si hay disolución de las cámaras, a lo largo de 2005, va a resultar extremadamente difícil aproximarse al 1% (en torno a 130-150.000 votos). Y está todavía más claro que, ausentes en las elecciones vascas, se va a perder una primera ocasión de testear el ambiente.

Dos años, es un plazo razonable para desarrollar una estrategia tendente a obtener resultados en las municipales.

Ahora bien, puede ocurrir que las esperanzas en el crecimiento de cada partido, haga que se albergue la idea de que, solos, pueden alcanzar los objetivos fijados. Ya hemos pasado por eso: el tiempo transcurre a velocidad de vértigo y los deseos no pueden confundirse, en ningún caso y menos en política, con realidades. La política está construida por realismo y voluntad de poder. El realismo sin voluntad es la impotencia. La voluntad sin realismo es inconsciencia.

Consideramos que el límite temporal razonable para llegar a acuerdos, compromisos y estrategias unitarias es entre el verano y el otoño de 2005. Más allá de esta fecha, lo que se haga, ya chocará con la inmediatez del proceso electoral e impedirá calar hondo en el electorado. Así pues, todo lo que no se haga entre hoy y el mes de septiembre, no servirá para gran cosa. En esas circunstancias, será inevitable reconocer el fracaso de las iniciativas en marcha, el sinsentido de mantenerse activos en pequeños partidos condenados a la esterilidad y, retirarse al ámbito personal… esta misma weblog no encontraría muchos problemas en transformarse en un blog cultural, de maquetismo naval, submarinismo o paracaidismo… y olvidarse de cualquier veleidad política. El realismo implica que cuando se fracasa, hay que reconocer el fracaso. Simplemente.

© Ernesto Milà – infokrisis –infokrisis@yahoo.es

Manifestarse por la “Unidad de España”, si, pero…

Manifestarse por la “Unidad de España”, si, pero…

Redacción.- Últimamente vienen proliferando las manifestaciones callejeras por grandes temas que, efectivamente, son claves en nuestro momento político. El problema es la baja respuesta ciudadana a esas manifestaciones. Cuando solamente se manifiestan 300 ó 400 personas contra la inmigración o una cifra parecida (o incluso multiplicada por 10) por la Unidad Nacional, parece que a nadie le interesen ambos temas. Creo necesario realizar las reflexiones que siguen.

El recuerdo de Tejero y de Solidaridad Española

El golpismo español se desactivó definitivamente en dos momentos: el 23-F cuando en una loca iniciativa aventurera, sin ninguna base política, ni social, ni proyecto, unos guardias civiles entraron en el Congreso de los diputados y cuando en las elecciones de septiembre de 1983, Tejero, alma mater del golpismo hispano, se presentó con la candidatura “Solidaridad Española”… obteniendo un número de votos misérrimo que demostraba el nulo “apoyo social” al golpismo. Asunto resuelto: nunca más el golpismo fue tomado en serio.

Son los riesgos de salir a la superficie cuando se tiene detrás un apoyo mínimo. Las llamadas “fuerzas nacionales” deberían de haber extraído alguna consecuencia de la malhadada experiencia de “Solidaridad Española” (en la que Tejero fue arrastrado, no lo olvidemos, esto es, inducido por segunda vez, a trenzar la cuerda, hacer el nudo corredizo y colocársela en el cuello). Pero el problema es que en 20 años al frente de esas organizaciones se han sucedido tres generaciones de dirigentes, cada una de las cuales ha surgido, no como continuación de las anteriores, sino como ruptura con esas. De ahí que no se haya podido acumular “experiencia histórica”. Dejando aparte que, ciertamente, la capacidad de reflexión no es uno de los adornos que sobran en este ambiente político.

Los grandes temas exigen grandes movilizaciones

Cuando en España existió un movimiento contra la guerra de Irak –superficial, pero real-, el error del PP, fue ignorar la voz de la opinión pública. En las manifestaciones de febrero de 2003 y en las que siguieron hasta mediados de marzo, fueron MILLONES los españoles que se manifestaron contra la guerra, contra la presencia de Aznar en la Cumbre de las Azores y contra lo que, era previsible, que ocurriera y que, finalmente, ocurrió.

Cuando, tras la guerra, algunos mentores de estos grupos, intentaron movilizar a la población de nuevo, ésta no respondió y donde dos meses antes se habían manifestado entre 600 y 900.000 personas, ahora se manifestaban menos de 5.000. La diferencia era tal que el movimiento contra la guerra murió ahí mismo y de él –como del movimiento antiglobalizador- no ha vuelto a tenerse noticias. Cuando ocurre lo previsto y lo irreversible se muestra como tal, entonces ya no tiene sentido persistir en las mismas posiciones.

Grandes temas precisan grandes movilizaciones o, de lo contrario, se vuelven en contra de las ideas que pretenden sostener. Una manifestación por la “unidad nacional”, en Madrid y con menos de 500.000 personas… es un fracaso para la idea de la “unidad nacional”. No digamos con 1.000 o menos…

Claro está que la organización convocante, tiene la presunción de que manejando este tema y desempeñando un activismo callejero continuo, logrará afianzarse y crecer. Y sobre esta estrategia hay que hacer algunas matizaciones.

Dejarse ver en la calle y crecer en la sociedad

El activismo callejero se ha practicado en tantas ocasiones que es fácil realizar un análisis de a donde lleva:

- Al agotamiento de la militancia que tiene un límite (mucho más ahora cuando el voluntarismo es muy inferior por el cambio de hábitos sociales) a su predisposición a realizar un trabajo político continuado y limita su “vida útil”. El hecho de que el activismo haga que venga nueva militancia, no puede eludir el hecho de que los recién llegados, cubren las bajas de los que se han ido agotados.

- A un tipo de nuevos afiliados que son, fundamentalmente, jóvenes con ganas de “acción”, esto es, grupos sociales, políticamente inestables a los que hay que alimentar a base de mas activismo en un ciclo infernal que jamás termina… hasta que un incidente con contramanifestantes o con la propia policía, lo coloca en una difícil situación.

- A olvidar que lo esencial no es “dejarse ver” por la sociedad, sino “penetrar en la sociedad” y para esto, lo que se precisa son cuadros políticos, no jefes activistas hiperactivos. Los cuadros políticos son aquellos que saben explicar a la sociedad las ideas-fuerza de su organización, no quienes son capaces de pegar más carteles en menos tiempo.

Cuando un tema se quema, algo suyo se quema

Cuando se ha lanzado un tema y éste no ha tenido eco suficiente (ni mediático ni social) ese tema está “quemado”. Quemar temas es ir agotando las propias posibilidades, no sólo de la organización que abandera el tema, sino de todo el ambiente al que pertenece. Tengo la impresión de que organizar en Madrid una manifestación unilateral contra la inmigración masiva o por la unidad nacional, temas ambos justísimos, y no lograr atraer a unos cuantos miles de ciudadanos de todas las edades, profesiones y estamentos sociales, es un fracaso… no sólo para los convocantes, sino para todo el ambiente del que se reclaman los convocantes.

A esto se añade otro problema: existen muchos miles –millones, sin duda, si hemos de creer al CIS- dispuestos a manifestarse contra la inmigración ilegal y masiva o por la unidad nacional… pero muy pocas decenas, dispuestos a hacerlo tras una pancarta de un grupo que enarbole banderas, doctrinas y colores de hace 70 años. Sinceramente, no entendemos que este razonamiento, que resulta absolutamente claro para la mayoría, no sea advertido por los convocantes de este tipo de manifestaciones. A veces, para conservar una “clientela” política que responde sólo a unos estímulos simbólicos e ideológicos arcaicos… se pierden las posibilidades de ganar otra mucho más amplia.

Alguién nos dirá: es mejor hacer esto que nada. Algo que ponemos en duda: es mejor no quemar un tema que quemarlo. Tejero remember. Es mejor salir a la superficie cuando existe un soporte social real y capitalizable, que hacerlo cuando no se dispone de ningún tipo de arraigo social y lo único que se evidencia es la propia debilidad.

Pero, entonces, ¿cómo avanzar?

Se nos puede reprochar que juguemos “a la contra” y critiquemos acciones de otros. Lo único que pretendemos hacer, sinceramente, es lanzar un aviso: cuidadín, cuidadín, estas actividades no os van a llevar muy lejos, os van a exigir un esfuerzo superior a vuestras fuerzas, vais a quemar militancia y temas, y no vais a estar en condiciones de “constuir partido” que, a la postre es lo que interesa. Puede creerse o no lo que acabamos de decir, pero, finalmente, serán los hechos, de aquí a un año, los que podremos discutir a toro pasado y con lo incontrovertible de la realidad de los hechos.

¿Cómo avanzar? Ante todo intentando que los deseos no se confundan con la realidad –no lo decimos sólo por el grupo convocante de la manifestación, sino por todo el ambiente político-, una justa línea política solo nace de una percepción justa de la realidad: de la propia realidad (somos tantos, tenemos lo que tenemos en nuestro activo y nos falta lo que nos falta, son las famosas “condiciones subjetivas”), de la realidad política (las famosas “condiciones objetivas”) y lo que estamos dispuestos a hacer y queremos comprometernos a hacer (las “condiciones voluntaristas”).

Un vistazo somero a las opciones que avanzan por Europa y a la realidad social e histórica actual nos indican que un movimiento actual surgido de ideas, formas e imagen de los años 30… no llegará muy lejos. Lo que puede motivar su activismo, lo desmotiva su imagen. Si esto no se percibe, el fracaso está cantado.

¿Cómo avanzar? Creando cuadros, mediante cursos, conferencias, seminarios, documentos, llevando a cabo tareas de agitación y propaganda, haciendo girar el ciclo agitación-propaganda-organización, etc.; y esto se hace mediante proyectos poco ambiciosos, pero realistas, localistas ante la imposibilidad de mover grandes campañas a nivel nacional, intentando el despegue en una zona puede producirse el efecto contagio (es lo que los franceses del Front Nacional conocen muy bien y llaman “Efecto Dreux”), concentrándose en algunas zonas geográficas en las que se tienen fuerzas suficientes y existen motivos suficientes como para calar en la sociedad. No avanza más el que tiene más buzones de e-mail sino el que tiene un peso real en alguna zona. ¿Cómo avanzar? Aproximándose a otros grupos que están en la misma o parecida situación. Sumando fuerzas, en definitiva. Nadie tiene un esquema de partido completo: todos están obligados a colaborar entre sí, aproximarse... o bien extinguirse, perpetuarse en la minoría ínfina y, en cualquier caso, malvivir.

¿Hacia dónde avanzar? El modelo de partido activista no suele ir muy lejos. De hecho no existe ningún partido activista en Europa que haya llegado excesivamente lejos. El techo es bajo: si uno se plantea alcanzar solamente unos pocos cientos de militantes jóvenes, el activismo es lo que “paga”. Si uno pretende convertirse en un partido parlamentario con capacidad para influir en la vida política nacional, el activismo es accesorio: sirve… para muy poco, apenas nada. Lo que cuenta en ese caso son las propuestas políticas, la capacidad para ofrecer ideas nuevas, aceptables para el electorado y capaces de llevarlo a tomar la papeleta concreta de tu opción sin reservas mentales.

El ciclo del activismo es finito: entre dos y cuatro años, no más, acabado el cual se produce el derrumbe de la opción construida en función de la agitación hiperactiva y se levanta otra opción exactamente igual, con caras nuevas, con dirigentes nuevos, con algunos militantes nuevos que sustituyen a los dirigentes y militantes requemados. Es la eterna historia del radicalismo político, bienintencionado pero limitado.

Hoy, aquí y ahora, avanzar en este espacio político implica, por este orden: aproximarse, negociar, reflexionar, adoptar una justa línea política en tres niveles: imagen, programa y estrategia. Todo lo demás, son fuegos fatuos y exteriorización de la propia impotencia política.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Si ZPlus hubiera leído el Libro Negro de la Inmigración…

Si ZPlus hubiera leído el Libro Negro de la Inmigración…

Redacción.- El mayor fracaso, sin duda, del gobierno ZPlus en este año de gobierno, lo constituye el tema de la inmigración. Se nota que el gobierno débil y cobarde no legó el Libro Negro de la Inmigración. Si lo hubiera leído, se habría enterado que los tópicos en los que se mueve la izquierda en materia de inmigración, son ficciones peligrosas. Ahora ya no hay nada que hacer, el mal está hecho. Solo queda recomentarle la lectura de El Libro Negro de la Inmigración...

[Para completar este artículo se recomienda la lectura de El Libro Negro de la Inmigración que puede ser adquirido en Tienda PYRE, así puedes contribuir al mantenimiento de esta web]


Previsiones optimistas que el realismo pone en su lugar.

A finales de agosto de 2004, Consuelo Rumí –conspicua progresista e inútil entre los inútiles, [i]rresponsable del PSOE en materia de inmigración- lanzada su plan para sacar a la superficie la bolsa de ilegales que evaluaba en… 1.000.000. Poco importa que la lógica y las cifras que la UE nos daba dijeran lo contrario: no eran 1.000.000… sino 2.000.000. Así lo habíamos dicho en el Libro Negro de la Inmigración.

Cuando este proyecto fue recuperado por el ministro Rafael Caldera (a) “Calderilla cerebral” (por la debilidad estructural y progresista de su sistema neuronal), las cifras fueron llevadas a un terreno más realista: no sería 1.000.000 los beneficiarios de la regularización…, sino sólo 900.000. El “realismo” se imponía y la Rumi quedó evidenciada como optimista estructural.

Pero estas cifras aún iban a sufrir otras tres correcciones a medida que se aproximaba la fecha en la que ZPlus daría el pistoletazo de salida a la regularización.

En diciembre, el mismísimo Caldera, sin duda asesorado por técnicos del Ministerio de Trabajo, volvió a ajustar sus cifras al realismo. No serían ya, 900.000… sino 600.000. Y, una vez más, responsabilizaba al PP de haber llegado hasta esa cifra. Olvidaba, que en la primera legislatura del PP, el PSOE y el resto de partidos, consensuaron una Ley de Inmigración que desató en 1999 el primer efecto llamada y que la corrección realizada por el PP cuando tuvo mayoría absoluta fue boicoteada constantemente por el PSOE que siguió pidiendo hasta el 14-M “papeles para todos”.

La fecha del inicio de la regularización se aproximaba, así que Caldera volvió a la palestra el mismo día en que se abrían las ventanillas de las oficinas del INEM para iniciar la tan cacareada repesca de ilegales. En ese momento, Caldera, inefable como siempre, se desdijo de lo dicho: ya no serían 600.000… sino 500.000, pequeña rebaja realizada en aras del realismo y que permitiría, hacer gala de una éxito si llegaran a ser cinco o diez mil más de los previstos.

Y entonces se abrieron las ventanillas… Rafael Caldera, ZPlus y Consuelo Rumi, seguían sin haber leído el Libro Negro de la Inmigración. A partir de ahora, su negligencia en cuestión de lecturas políticamente incorrectas, iba a colocar a nuestro país en una situación difícil, peligrosa e insostenible.

Crónica de un fracaso anunciado

El día 7 por la tarde, se esperaban 10.000 solicitudes… apenas se presentaron en todo el territorio nacional, 1.000. Es una pena esto de que los hechos contradigan las expectativas de los “progresistas” que nos gobiernan. Pero lo peor no era eso.

El día 14 de febrero, una semana después, algunas cifras eran todavía más preocupantes: el proceso de regularización seguía sin avanzar, solamente habrían presentado papeles 10.000 inmigrantes… y se sabía que otros 12.000 habían sido despedidos de las empresas en lasque trabajaban. Bien por el trío de la bencina Caldera-Rumi-ZPlus.

Cuando se cumplían las tres primeras semanas del proceso Caldera volvió a su ejercicio favorito: ensayas su mirada inexpresiva ante los medios de comunicación para realizar una valoración del proceso de regularización masiva: ya no iban a ser 500.000 los beneficiarios de esta generosa medida… sino 300.000, esto es la tercera parte de los inicialmente previstos y la séptima parte de los inmigrantes ilegales que se encontraban en España en agosto de 2004. Tal como habíamos previsto en los bytes de infoKrisis al iniciarse el proceso. Pero había otro problema.

Si en agosto de 2005 existían aproximadamente 4.000.000 de inmigrantes, menos de la mitad legales… a fin de año esta cifra se habrá elevado hasta los 5.000.000 y poco importa que ZPlus, Maria Teresa Fernández de la “Vogue” y “Zero” Caldera expliquen por activa y por pasiva cada vez que se les pregunta que en este primer año de su gobierno han entrado menos inmigrantes: mienten. Es justo lo contrario.

El proceso de regularización de ilegales ha fracasado: el problema es que, como se ha hecho habitual, la gestión del gobierno ZPlus, donde no hay un problema, crea uno y donde este problema existe, lo amplía. Si ZPlus hubiera leído el Libro Negro de la Inmigración habría sabido que existía un problema…

Por que ha fracasado el proceso de regularización masiva

Explicar el porqué ha fracasado este proceso, supone entender la naturaleza del fenómeno de la inmigración masiva. Inicialmente, Caldera explicó que los inmigrantes deberían demostrar que habían trabajado en alguna empresa durante el último año. Generosamente declaró que la empresa no sería multada… pero debería pagar los atrasos de Seguridad Social y regularizar el contrato, como mínimo, por un año. La patronal se le hecho al cuello: ni serían multados, ni pagarían los atrasos…

Así que Caldera rectificó y ZPlus, que en esta materia no entendía nada más que de “talante” (esto es, de que otros pensaran por él y le dieran una solución “progresistamente correcta”), le dijo que adelante, que muy bien. Así que Caldera, volvió a la carga: la patronal solamente debería formalizar pre-contratos de los empleados que tuviera contratados ilegalmente. Solbes le corrigió: eso supondría 2.000.000 de precontratos falsos, como había ocurrido en los últimos 7 años. Caldera volvió a rectificar. Se le acababan las opciones así que decidió la más “imaginativa”.

Serían los patronos que tuvieran a ilegales contratados los que deberían presentar los papeles de regularización. No se les multaría, no se les obligaría a pagar atrasos y no habría represalias, pero deberían presentar un contrato por un año. Desde este blog le informamos entonces que en este país llamado España… casi nadie logra un contrato laboral de un año, vivimos en el universo de la precariedad y el empleo basura, instaurado desde el último gobierno de Felipe González. Pero Caldera siguió, erre que erre, con su proyecto.

La patronal, en esta ocasión, calló. ¿Por qué lo hizo? En primer lugar por que la llamada “patronal” es, sobre todo, la “patronal de la gran empresa”, en donde las PYMES están completamente ausentes. Caldera negoció con las patronales… no con las PYMES. Y son las PYMES las que tienen contratados al mayor número de ilegales. Las grandes constructoras no contratan a ilegales, Caldera debería saberlo. Así que como, en el fondo, la “patronal” no se iba a ver afectada, prefirió dedicarse a cosas más serias antes que negociar algo que, en el fondo no iba con ellos.

En la mayoría de pequeñas explotaciones agrarias, que apenas requieren trabajadores durante seis meses al año, era evidente que no se iban a presentar papeles contratando a los trabajadores… por un año. Por lo demás, el incentivo que tenía la contratación de ilegales por los bajos salarios percibidos y el ahorro en Seguridad Social, dejaba de serlo desde el momento en que percibirían el mismo salario que los trabajadores españoles y las mismas cargas sociales… Pero aún había más.

Solbes, desesperado, intentó dimitir en septiembre y a principios de enero. La productividad bajaba sin cesar en España. Eso hacía que nuestra posición en el ranking mundial de país que ofreciera garantías a las inversiones, bajaba también. El único elemento nuevo en los últimos cinco años, desde la productividad empezó a desmoronarse, era la llegada masiva de inmigrantes. Mal preparados profesionalmente, sin un dominio del idioma, muchos de ellos atraídos por las medidas proteccionistas y “humanitaristas” (ayudas de Caritas, de los ayuntamientos, de Bienestar Social, de la caridad pública, etc.) mucho más que por un afán de trabajo, tenían como consecuencia, la saturación de los consultorios de la Seguridad Social (cada ecuatoriano que llega, lo primero que hace es acudir a a la SS a hacerse “un chequeíto”), han convertido a nuestro país en un gigantesco centro de formación profesional para el Tercer Mundo. No puede extrañar –tal como dijimos en El Libro Negro de la Inmigración- que la productividad se desmorone.

A igualdad de salario y de cotizaciones a la SS, las pequeñas empresas prefieren trabajar, cuando tienen ocasión, con “lo de siempre”, esto es, con trabajadores españoles en primer lugar. Cuando fallan, con trabajadores europeos del Este, fundamentalmente polacos. Cuando fallan los polacos, con hispanohablantes y cuando fallan estos, con magrebíes. Si tenemos en cuenta que pakistaníes y chinos, suelen trabajar para empresas de sus propias comunidades, habitualmente en régimen de trabajo negro y en explotaciones clandestinas, se tendrá el cuadro de por qué esta regularización era, de partida, inviable.

Así pues, los 300.000 inmigrantes que resultarán ser beneficiarios del proceso de regularización ¿a qué sectores “empresariales” sirven? A ninguno. En la mayor parte de los casos, se trata de servicio doméstico, acompañantes, “mayordomos” y “chóferes”. Es posible que el 60% de los regularizados tengan estas profesiones. Deberán cotizar como autónomos: y resulta muy optimista pensar que van a abonar más de 200 euros al mes para pagar su cuota de autónomos. Por lo demás, es posible que entre un tercio y la cuarta parte de esta cifra sean contratos fraudulentos. El resto, trabajan en pequeñas empresas, especialmente de hostelería. Tal como era de prever.

¿Y ahora qué hacemos?

La inmigración es un mal negocio: primero para los inmigrantes que ven decepcionadas sus expectativas económicas. Aquí no atan los perros con longaniza. En segundo lugar para el Estado que los acoge que se ve esquilmado, especialmente allí en donde los “progres” dicen que hay más ventajas: en las cotizaciones a la SS. Los inmigrantes cotizan poco, muchísimo menos de lo que reciben globalmente. Si tenemos en cuenta que el repunte de la natalidad se debe a la inmigración que ya hoy supone 1/3 de los nacimientos, siendo 1/10 de la población y que el 50% de los inmigrantes que proceden de Africa, traen enfermedades como el SIDA, la tuberculosis, etc, se entenderá que en El Libro Negro de la Inmigración hubiéramos calificado a la inmigración de “mal negocio” para todos. Menos para la globalización, claro está.

La cuestión es que, desde agosto de 2004 hasta el 7 de mayo de 2005, se habrán regularizado 300.000 inmigrantes, pero habrán entrado en ese mismo período, entre 2.000 y 3.000 inmigrantes diarios… lo que nos da en ese período, unos ingresos de entre 600 y 900.000 inmigrantes, tal como preveíamos desde infoKrisis y… tal como prevé la UE, horrorizada por el “coladero español”.

Pero, además, estos 300.000 regularizados, en pocos meses solicitarán masivamente la “reagrupación familiar”, lo que quiere decir que por cada regularizado tendremos otros cuatro que dependerán de él… pero no cotizarán a la SS, aunque si se beneficiarán de la caridad pública, privada e institucional que, a la postre, pagamos con cargo a nuestros bolsillos. Menos servicios para los españoles… más presión fiscal, esto es lo que tenemos ante la vista. Eso, o la quiebra del Estado que deberá mantener a los recién llegados. Por cierto los que se acogerán a la reagrupación familiar serán entre 1.000.000 y 1.200.000, lo que hará que, a finales de año, hayamos superado ampliamente los 5.000.000 de inmigrantes ilegales.

Este aluvión producido desde el mes de abril de 2004 (cuando fue evidente que la debilidad de ZPlus iba a favorecer regularizaciones masivas y en ningún caso, lo que pedía la situación, esto es repatriaciones masivas) era completamente previsible. Bien ¿y ahora cómo sale el gobierno de este empantanamiento? No nos engañemos: es imposible.

Para salir de esta crisis solamente existen tres medidas:

- contención de la invasión mediante medidas enérgicas
- desactivación del efecto llamada
- repatriaciones masivas

Cualquier medida que no sea de este tipo –es decir dictadas por la capacidad de gobierno, la voluntad de gobierno y la energía para gobernar, tres elementos ausentes del gobierno ZPlus- va a resultar totalmente inútil.

El gobierno ZPlus, desde luego, no va a estar en condiciones de aplicar ninguna de las tres, solamente –y eso es lo más increíble de toda esta historia- a través de ese dechado de neuronas en perfecto funcionamiento, Rafael Caldera, se ha propuesto una medida: ampliar las inspecciones laborales a fin de multar… a las pequeñas empresas que contraten ilegales.

Del “Españoles primero” propuesto por quienes tienen un mínimo de sentido del Estado y de la nacionalidad, ZPlus y su banda, han pasado al “Españoles bajo sospecha, inmigrantes por encima de todo”… no en vano allí prevén bolsas de votantes que junto con gays, feminitudas, abortistas, okupas, etc, les dará un nuevo impulso para gobernar en las elecciones municipales. El resto, ni a ZPlus, ni a Calderilla, ni a la Rumi[ante], le importan un rábano, ni por lo demás son capaces de prever los procesos disolventes que suponen para la sociedad española.

Por que todo esto nos hace pasar de la “centrifugación nacional” a la “trituración social” tal como explicamos en un artículo anterior.

Hay que hacer algo, o estos merluzos se cargan, no solo al país, sino a la sociedad.

[Para completar este artículo se recomienda la lectura de El Libro Negro de la Inmigración que puede ser adquirido en Tienda PYRE, así puedes contribuir al mantenimiento de esta web]

© Ernesto Milà – infokrisis –infokrisis@yahoo.es

El tripartido puede desmoronarse de un momento a otro

El tripartido puede desmoronarse de un momento a otro

Redacción.- Con la querella presentada, con una moción de censura en el registro de entrada del Parlament, Maragall ha reaccionado con su habitual falta de lucidez y con su mente enturbiaba por los excesos del pasado. En estos momentos todo es posible en Catalunya: si en el momento de instaurarse, los observadores políticos no dábamos al tripartito catalán más de dos años en el poder, parece probable que ni siquiera se complete ese ciclo.


Las “armas” de Maragall

La reunión de la dirección del PSC en la tarde del sábado fue, literalmente, una escenificación de cara al exterior de algo que el partido no tiene en su interior: sonrisas y unidad. Cuando las cámaras desaparecieron de la sala, no pudieron evitarse las crispaciones, los gestos adustos y las críticas a la dirección y al tripartito. En la casa socialista empieza a resultar claro que la legislatura se ha agotado y que va a ser imposible sacar adelante el “nou Estatut” con el que Maragall había querido pasar a la historia.

Al acabar esa reunión salió el peor Maragall, el anciano agotado, con las neuronas obstruidas, víctima de sus excesos anteriores y al que una nube densa y negra, enturbia el cerebro. Estos procesos son habituales en personas de la edad de Maragall y con su pasado. En ellas se produce una regresión al proceso primario de la creación, un enrocamiento en posiciones de juventud que reaparecen. Como los artereoescleróticos que no recuerdan lo que hicieron hace dos minutos pero viven una realidad y unos recuerdos surgidos de su infancia y juventud.

Maragall, al terminar la reunión de la dirección socialista, apareció ante las cámaras. Era el peor Maragall que, falto de argumentos propios del aquí y del ahora (entre 10 y 15.000 vecinos se manifestaban en ese momento ante el Palau de la Generalitat) recurrió a los argumentos de su juventud universitaria:

- la culpa de todo no es de los técnicos, ni del 3%, ni de la falta de seguimiento de las obras de El Carmelo, ni de las tramas de corrupción… la culpa es de la “derecha” que ataca a la “izquierda”. Faltaría más.
- ¿y que quiere la derecha? La guerra civil, naturalmente, como hace 70 años…
- la “derecha” quiere vengarse por lo del “Prestige”…

Lo dicho: Maragall, cada día que pasa, resulta mas evidente que su dolencia haga que no esté en condiciones de asumir un cargo que, probablemente hace 20 años, hubiera estado diseñado a su medida. Se la ha pasado el arroz, las neuronas están resecas y las ideas sobre el presente ya no fluyen de su cerebro con facilidad. Y el problema es que el PSC, ahora mismo, carece de una imagen pública de sustitución: Nadal, que lo fue en otro tiempo, está quemado; Montilla, que aspiraba a serlo, se ha quemado en esta crisis, negando que oímos lo que oímos…

Si Maragall cree que la culpa de la crisis de El Carmelo recae sobre la derecha y que todo se debe a la guerra civil y al Prestige, es que precisa, urgentemente, la ayuda del mejor equipo de neurólogos. Y los socialistas catalanes, precisan un salvavidas.

La “vía catalana” ha estallado en mil pedazos.

Tiene gracia que el inepto de ZPlus recomendara a Ibarreche seguir la “vía catalana”… por que, precisamente, esta vía catalana está tan hundida como el barrio de El Carmelo. Por cierto y hablando de El Carmelo, el problema no ha hecho nada más que empezar: desde el punto de vista técnico, inyectar 14.000 metros cúbicos de hormigón no es la mejor solución. Esto implica, aproximadamente, colocar un lastre de 28.000 toneladas en una zona en la que antes el subsuelo desplazado… apenas pesaba 3.000 toneladas. Es fácil prever lo que ocurrirá en los próximos meses o años: el peso de ese bloque hará que prosigan los reacondicionamientos del subsuelo y… las casas situadas en las inmediaciones empezarán a ver como bajo sus cimientos se producen desplazamientos que hasta ahora no se habían realizado, pero que serán forzado por la desigualdad de texturas entre el hormigón y el suelo de la zona y por el mayor peso de aquel. El calvario para los vecinos sólo ha hecho que comenzar.

La vía catalana era la del “consenso”, esto es, la vía de la “omertᔠmafiosa: todos callamos, todos nos repartimos un 3% que será superior si logramos más competencias en materia económica. Esto funcionaba mientras todos los partidos silenciaban los verdaderos motivos de la reforma del Estatut. Gracias a Maragall, unido a la falta de reflejos de Mas, ha hecho que todo esto saltara por los aires.

Y esto es lo peor, que si la imposible “vía catalana” ha quedado desacreditada, esto confirma que la “vía Ibarreche” es la única aceptable para inspirar los procesos centrífugos. Y hay algo pero todavía.

ERC el gran beneficiario de la crisis

Ayer sábado por la noche, Carod hablaba como si estuviera ya en la oposición. Eludía que él forma parte del gobierno, olvidó voluntariamente el bolsillo en el que tiene la llave de la gobernabilidad de Catalunya. O, lo que es más probable, ha decidido ya el calendario de la ruptura: después de las elecciones vascas, a la vista de los buenos resultados previstos por el PNV.

Carod se ha presentado como ajeno a la crisis, un remanso de honestidad (olvida que su grupos parlamentario y su grupo en el ayuntamiento apenas han mostrado el más mínimo interés en este barrio compuesto mayoritariamente por emigrantes de otras regiones de España, olvida que el responsable de prensa de la Generalitat, de ERC, intentó cerrar la “Zona Cero” a la libertad de prensa” y olvida, finalmente, que el “conseller cap”, Bargalló, es de ERC y, por tanto, corresponsable en este inmundo latrocinio). Sabe que esta crisis erosiona fundamentalmente a CiU y a PSC y que, mientras se apuñalen entre ellos, una parte de los votos centrifugados le irán a parar a él, aunque el PP sea el otro gran beneficiario.

No se le ha escapado a Carod que la legislatura está muerta (como dijo Más en el momento del exabrupto parlamentario del 3% y como ayer sábado se encargó de recordarlo Jordi Pujol, caricatura de sí mismo, una vez más, pero todavía uno de los políticos mejor valorados en Catalunya). Si la legislatura está muerta, solo le queda convencer a una parte de su partido –que en un año se ha habituado a la poltrona- de que éste es el mejor momento para:

- romper con Maragall
- intentar el “surpasso” en relación a CiU y
- situarse en igualdad de votos con el PSC aspirando a la presidencia de la Generalitat.

Por otra parte, la ruptura de Rajoy con ZPlus en temas de reforma constitucional hace que también la legislatura haya quedado embarrancada y que ERC no pueda obtener más ventajas. Así que, puestos a romper, éste momento es bueno. Y si, además, las elecciones vascas dan la mayoría al PNV (como parece probable), el eje País Vasco (gobernado por un PNV que daría el paso decisivo hacia la escisión) – Catalunya (que iría un paso por delante), constituirían una presión insoportable para ZPlus que ya no tendría ningún margen de maniobra… como no fuera arrojarse, envuelto en llanto, en brazos del PP. Si es que en esos momentos todavía detentaba el poder en La Moncloa.

Los vecinos de El Carmelo: no olvidar lo esencial

En esta crisis el gran afectado, la víctima, han sido los vecinos de El Carmelo. Ayer volvieron a manifestarse, pero con una novedad. La manifestación estuvo organizada por la Federación de Asociaciones de Vecinos. Habitualmente, en los últimos 25 años, el ayuntamiento socialista, había tenido cogidas del cuello a estas asociaciones, había otorgado suculentas subvenciones a un movimiento vecinas que, desde la transición, se había ido diluyendo y perdiendo las posiciones que tuvo en los años 70. Hoy, el movimiento vecinal era una sombra de lo que fue en otro tiempo y, además, una sombra subvencionada, lo que impedía que hablara con claridad y que, en casos como la mezquita de El Raval, impidieran decir lo que verdaderamente pensaba TODO el barrio.

Pues bien, la manifestación de ayer supuso una ruptura histórica en las relaciones entre el movimiento vecinal y las instituciones del Ayuntamiento y la Generalitat. Naturalmente, Clos intentará recomponer esa situación a golpe de talonario, pero no parece probable que haya un presupuesto suficiente para hacer frente a las exigencias de los vecinos de El Carmelo, la Taixonera, y el Coll que… se ven, así mismo, afectados por grietas en sus viviendas.

Aquí, como en cualquier episodio de terrorismo, hay víctimas y hay verdugos. Las víctimas viven en los barrios, los verdugos en las oficinas de la Plaza de Sant Jaume. Es preciso no olvidar este dato fundamental, so pena de perder la perspectiva.

Ciertamente, el caso Carmelo ha servido para sacar a la superficie el mayor escándalo nacido en Catalunya, tierra de por sí, habituada a ocultar los escándalos bajo toneladas de hormigón… y eso está teniendo consecuencias imprevisibles en la gobernabilidad de Catalunya y del Estado. Pero las víctimas son víctimas y las fuerzas políticas, mediáticas y sociales catalanas harían bien en no olvidarlo.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Sobre el 3% y la “democracia de mala calidad”

Sobre el 3% y la “democracia de mala calidad”

Redacción.- Anteyer se llamó Filesa, Malesa o TimeXport, ayer “caso Tamayo-Sáez”, hoy es el “Caso 3%”, “Caso Carmelo” o el “suflé catalán a base de vaselina”. Detrás de todo eso, el fondo es siempre el mismo: la corrupción. Hace ya diez años se tenía la sensación de que la corrupción era generalizada y que Catalunya era la principal cloaca de las peores inmundicias políticas. De eso, hoy, ya no quedan dudas. Ahora bien, no hay que olvidar que la corrupción es inseparable de todo sistema político. Estas notas pretenden recordar que para alterar la realidad, es preciso percibir, la realidad tal cual es: sólo así pueden aislarse las causas que producen ese efecto incompatible con la cosa pública que es la corrupción.

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Recordando a Leo Strauss y a los “neocons”

Hace unos meses, en nuestro trabajo sobre las fuentes ideológicas del neo-conservadurismo norteamericano, topamos con un curioso filósofo, Leo Strauss, que, en el fondo, no era sino la fuente única inspiradora de los “neocons”. El hecho de que Strauss no sea conocido en absoluto en España y muy poco conocido en Europa (a pesar de ser de origen judeo-alemán), no es óbice para alabar sus méritos y su preclara visión de la cuestión política, tributaria de tres pensadores que forman parte del mejor pensamiento europeo de finales del siglo XIX y la primera mitad del XX: Nietzsche, Heidegger y Carl Schmidt. De hecho, a pesar de haber residido más de 40 años en EEUU, Leo Strauss jamás terminó de asimilar la cultura americana. Paradójicamente, las fuentes del pensamiento de los neocons tienen mucho más que ver con Europa que con América.

Strauss parte de un análisis radicalmente diferente del que hasta ahora se ha hecho sobre la filosofía platónica. En su juventud había estudiado los textos de Maimónides y otros pensadores judíos medievales (trabajaba para el Instituto Alemán de Estudios Judíos) y así pudo conocer lo que era la khábala hebrea: una lectura del Pentateuco mosaico con distintos “ojos”, a la búsqueda de distintos niveles interpretativos. En el nivel más simple, se trataba de un mera relato de aventuras o de historia de Israel; pero si se leía el texto extrayendo algunas conclusiones de carácter ético, moral y religioso, se pasaba de comprender el mero significado de la letra a entender también su “espíritu”. Pero existía un tercer nivel de significado que se percibe a través del estudio “khabalístico”: las letras hebreas están asociadas a un número, con lo cual, para la khábala, dos palabras que tengan el mismo número indicarán el mismo significado; palabras que contienen las mismas letras, alterando su orden, darán significados equivalentes (Bel=corazón, es lo mismo que Leb=sol, y los números de ambas es 5, de ahí que el corazón y el sol tengan un significado equivalente en el khabalismo judío). Por lo demás, la escritura judía carece de vocales, y en una frase, agrupando las letras contiguas de una frase, de manera diferente a la escrita, dará lugar a significados distintos. La complejidad de este último nivel de significado, hace que solamente pueda percibirse en estados de meditación profunda y no por un ejercicio racional, sino a través de una despierta intuición intelectual.

Strauss estaba familiarizado con estos sistemas y los aplicó a los “Diálogos” platónicos. Fue así como en frases de aparente banalidad (que abundan en los textos platónicos, intercalados entre dos enseñanzas éticas o morales) descubrió un “sentido oculto” que hasta él había pasado desapercibido a los comentaristas de Platón. De ahí que los discípulos de Strauss suelan tener una buena formación en filosofía clásica: Allan Bloom, Alexandre Kojéve o el mismo Saúl Bellow (biógrafo del primero y Premio Nobel de Literatura), respondían a estas características. Una vez más es la “Vieja Europa”, reinterpretada por Strauss, la que presta sus fuentes a los neocons.

En el tratado platónico sobre la Política, Strauss, aprovechando algunas frases de uno de los personajes, introduce un elemento extremadamente interesante: la importancia del realismo en política. En la Política, uno de los personajes que toma la palabra es Trasímaco (al que Strauss atribuye la redacción del texto y no a Platón). De él se conocen algunos datos históricos. Había nacido en Calcedonia de Bitinia (Megara), en el Bósforo, el año 450 a. C; excelente retórico y orador, estaba interesado por la enseñanza de la ética y la política. Se conserva un fragmento de una intervención suya en la Asamblea Ateniense, en el que Trasímaco aconseja armonía entre los partidos, y evitar que sea el ansia de poder lo que legitime sus luchas partidistas. Su realismo le llevaba a afirmar que la justicia era el interés del más fuerte y que las leyes son dictadas por los que ejercen el poder para beneficiarse de ellas. Así pues, la justicia beneficia siempre al gobierno establecido, esto es, al más fuerte y los Estados justifican sus abusos mediante las leyes.

El realismo político de Trasímaco le lleva a considerar como es la justicia, no como debería ser, por que para él el núcleo de la cuestión en la vida social es el dominio del fuerte sobre el débil. Platón pone en sus labios en «La República» estas frases: «La injusticia beneficia a su autor y la justicia perjudica». (Platón, República, I, 343c ss.). Trasímaco era un sofista, pero también practicaba el realismo político que luego recuperará Strauss.

Pues bien, Strauss se presenta así mismo como el reintroductor de los principios en la ciencia política, alejado del pragmatismo sin bases profundas, en el que cayó tras la Segunda Guerra Mundial. Sólo quien es capaz de percibir lo que es la política puede aspirar a gobernar. Ahora bien, el realismo en política, implica situarse ante una gran mascarada y un inmenso latrocinio. Un “filósofo” (en el sentido platónico de élite de la sociedad llamada a dirigirla, que Strauss asumía) no puede por menos que sentir náuseas de la política y pretender atenuar sus efectos y reformar sus contenidos. Strauss es, en el fondo, un reformista, mucho más que el movimiento de los neocons al que ha inspirado.

Lo que implica el realismo en política

Es muy importante fijar las conclusiones a las que llega Strauss en su exégesis del texto platónico:

- ningún político va a gobernar contra sus propios intereses personales,
- ningún político va a aprobar leyes que limiten o reduzcan sus poderes y
- ningún político va a permitir que las leyes aprobadas se dirijan contra él.

Cuando la Revolución Americana estableció el principio de la división de poderes para evitar que un solo poder, el del Rey de Inglaterra, actuara de manera arbitraria, y asumió el principio del equilibrio de poderes, apareció la democracia moderna. Pero, inicialmente, esta democracia estaba reservada a quienes sabían leer. Como producto de ese “saber”, disponían de un “patrimonio”. Así pues, durante los 100 años siguientes, no todos tuvieron derecho al voto, sino solamente una parte de la sociedad: una élite socio-económico-cultural. A medida que el derecho al voto se fue extendiendo, entraron en el cuerpo electoral, franjas de la población cada vez más amplias, hasta que finalmente, abarcó a todos, salvo a los adolescentes. Contra más se amplió el “derecho al voto”, más aumentó –y el más mínimo sentido del realismo así lo indica- la demagogia, la mentira en política, el doble lenguaje, la adulación de las masas.

Paralelamente, se produjo otro fenómeno: la presencia cada vez más masiva y decisiva de los medios de comunicación en la formación de la opinión pública, hizo que cada vez fuera más frecuente la manipulación de las masas. Finalmente, el sistema emanado de la doctrina de la “división de poderes” terminó corrompiéndose y transformándose en un sistema basado en la seducción, engaño y manipulación del electorado a efectos de obtener la mayoría. Y esta es la primera conclusión: si bien, la democracia ateniense (en la que todos se conocían y en donde existía un buen nivel cultural y de integración social en los votantes) o la democracia surgida de la Revolución Americana (en la que se intentaba reducir el Estado a la mínima expresión y mantener un equilibrio de poderes) parecían justas y razonables, las democracias modernas, nada tienen que ver con estos dos arquetipos, y, por tanto, si hay que apellidarlas de alguna manera es con el calificativo de “formales”.

En efectos, nuestras democracias son “formales”, esto es, tienen la “forma” de un sistema justo, pero, a poco que se penetra en su alma, se percibe con claridad que es cualquier cosa menos una democracia. El “pueblo” (demos), no manda: manda una plutocracia (un poder económico) que impone sus leyes a una oligarquía política (los estados mayores de los partidos mayoritarios), la cual, mediante un sistema de comunicaciones, tan sofisticado como tendencioso, trabaja para sus patrones (los plutócratas) y se beneficia de un régimen de complicidades con el poder político, el cuál depende de los mensajes difundidos, mientras que la existencia de los “mensajeros” (los medios) son viables a partir de la percepción de publicidad oficial, exclusivas y scoops emanados de unas pocas fuentes ligadas al poder o a grupos político-económicos de oposición, cuando reciben concesiones y licencias del poder (caso actual de la Televisión Digital Terrestre, de los canales privados de TV o de las concesiones de frecuencias a emisoras de radio).

Así pues es preciso establecer que estos tres elementos: plutocracia, partidos políticos y medios de comunicación, están íntimamente ligados unos a otros. ¿Y el “demos”. El “demos”, como decía Nietzsche, “que se lo lleven el diablo y las estadísticas”. Tal es la opinión de las élites plutocrático-político-mediáticas actuales.

El realismo lleva a definir un proceso perverso de degeneración de la democracia en la que, como decía Alfonso Guerra, “Montesquieu es muy antiguo”, esto es, la doctrina de la separación de poderes está superada. Superada ¿en función de qué? En función de los hechos que definen el nuevo sistema como una plutocracia avanzada. Esta plutocracia tiene un peso absoluto en la gobernabilidad de los Estados: interactúa a través de los partidos políticos y de los consorcios mediáticos. Esto crea dos niveles de relaciones:

- la de los partidos mayoritarios entre sí: complicidad
- la de los partidos y el poder económico: servilismo
- la de los partidos en relación a la población: explotación.

Los partidos políticos mayoritarios encarnan núcleos de intereses, mucho más que ideas políticas. El caso de corrupción inmobiliaria en la Asamblea de Madrid, demostró la realidad de la situación: tras el PP y el PSOE existían distintos grupos de intereses inmobiliarios; si ganaba un partido u otro, se imponían unos u otros intereses. No había nadie inocente: como muy saben los simpatizantes y afiliados del PSOE… y los del PP. Todos eran culpables. Y detrás de esta iniquidad lo que estaba era el encarecimiento de la vivienda, la especulación galopante y los beneficios increíbles acumulados por constructoras y promotoras gracias a la firmita del político de turno que recalificaba tal o cual terreno que pertenecía… a tal o cual consorcio, lo que implicaba, primar a estos o aquellos intereses.

Ahora sabemos –siempre lo hemos sabido- que la clase política cobra un 3% del monto total de las operaciones inmobiliario-especulativas. ¿Y el “demos”? El “demos” se queda con el encarecimiento de la vivienda, la dificultad para llegar a fin de mes, el endeudamiento progresivo de las familias, la imposibilidad para la mayoría de constituir familias con más de un hijo, la quiebra demográfica… y la desintegración de un país.

Algún sirviente de los intereses plutocráticos, o simplemente algún teórico de la especulación de ideas, dirá que estamos simplificando y que practicamos la demagogia populista. Bien, ahora solo le queda demostrar que es falso:

- que hay navajazos por ocupar las concejalías de urbanismo desde las grandes ciudades hasta los pueblos más pequeños y alejados
- que es falso que desde tiempo inmemorial, constructores y promotores, han abonado jugosas facturas a la clase política de todos los partidos
- que es falso que la especulación tenga como principales actores a las corporaciones municipales, los mayores propietarios urbanos de España.

Demostrados estos tres elementos –indemostrables por lo demás- el especialista en defender la pureza del sistema político actual, debe en su acusación de demagogia, demostrar que mentimos cuando afirmamos tajantemente que la corrupción está generalizada entre la clase política de los partidos mayoritarios… y de los minoritarios, allí donde tocan poder.

La falacia actual consiste en decir: “la corrupción es sólo la excepción, la inmensa mayoría de la clase política es honesta”. Pues no: es justamente lo contrario lo que hay que demostrar. Por el momento, la larga retahíla de casos de corrupción de nuestra corta democracia formal (y mejor no remontarnos a la II República en donde se produjeron los más jugosos casos de corrupción, estafa y… estraperlismo) es más que suficiente como para acusar a la totalidad de la clase política de corrupción galopante. La “ley mafiosa del 3%”… no sólo ha afectado a CiU y a Catalunya como muy bien sabe todo aquel que haya tenido algo que ver con alguna recalificación de suelo: sin distinción de comunidad autónoma, ni de municipio, en este tema, todos los partidos, grandes y pequeños, que han “tocado poder”, están, literalmente, pringados hasta el tuétano. Aceptar eso, es realizar un acto de realismo político.

La financiación de los partidos

Lo más sorprende es que en esta democracia de baja calidad, los partidos ocupan un papel muy especial: son entidades de derecho privado… pero se benefician de las subvenciones públicas. Ten un partido, alcanza un par de diputados y tendrás un buen negocio… tal es la ley de las democracias formales. En realidad, deberían de financiarse con cargo a las cuotas de sus miembros. Y otro tanto vale para los sindicatos, ¿qué defensa de las clases trabajadoras van a realizar unos sindicatos con una estructura faraónica, financiados por el Estado, esto es por la plutocracia propietaria de las empresas en las que trabajan esos mismos trabajadores? Una vez más, la acusación de demagogia planea sobre nosotros… pero el realismo, la racionalidad y la lógica, nos reafirman en lo que acabamos de escribir.

En España no hay una ley clara de financiación de partidos y ningún partido tiene la más mínima intención de aprobarla. Cínicos y demagógicos, las direcciones de los partidos afirman que “hay que madurar una ley de financiación de partidos”. En realidad, lo que están diciendo es que las comisiones del 3% (que en ocasiones llegan al 20%) sirven para “financiar a los partidos políticos”… algo que es cierto, pero sólo hasta cierto punto. Por que, en primer lugar, a quien benefician es a los que se reciben la maleta (antes se hablaba de “maletín” pero un 3% sobre los presupuestos de la obras pública, no cabe, desde luego, en un diminutivo). Entre lo que tiene la maleta inicialmente y lo que ingresa el partido, hay una gran diferencia. En cada escalón por el que pasa la maleta, se va vaciando, hasta ser ingresada en la caja del partido un reflejo debilitado de lo que, originariamente, contuvo.

Ahora bien, si las maletas y maletines fluyen a las arcas de los partidos y a sus jerarquías corruptas… ¿por qué, además, subvencionar a los partidos con ayudas públicas? ¿No sería razonable que una “ley de financiación” de partidos limitara estas prácticas y, o bien, estableciera penas extremadamente duras para los perceptores del 3% (y, a cambio, ofrecieran inmunidad a los “dadores” de las mordidas), o bien cesara la financiación pública a los partidos?

Es en este punto en el que hay que recordar lo dicho por Strauss: “ningún político aprobará jamás, leyes y medidas que vayan contra sus propios intereses”… Ahora está todo más claro: hay corrupción, por que hay corruptos y los corruptos jamás aprobarán leyes anticorrupción. Es imposible deshacer este razonamiento o ponerlo en el índice bajo acusación de demagogia.

En este sentido, el sistema americano es mucho más racional: las contribuciones a los partidos, limitadas en cantidad, desgravan impuestos, están oficializadas y aceptadas, como la acción de los lobbys; nadie se llama a engaño. El Estado no financia a los partidos, ni a los sindicatos, que lo financies sus afiliados. Las listas de contribuyentes a los partidos políticos son públicas: se sabe quien está con quien, quien apoya a quien.

La “muerte de las ideologías”, finalmente, ha traído lo que preveía el judío alemán y contra lo que reaccionó: si no hay ideología, lo que queda es el oportunismo. Y el oportunismo nunca tiene principios. No somos nosotros los que realizamos demagogia, sino la clase política –esa clase política que financiamos con nuestros impuestos o, mejor dicho, que esquilma nuestros bolsillos hasta la rapacidad, hasta la persecución obsesiva- que practica el doble lenguaje y en un “te lo digo para que no me lo digas”, se arroga a sí misma, el certificado de pureza virginal, cuando en realidad es una vieja prostituta con todos sus agujeros dilatados por el uso y cuya proximidad contagia todas las sífilis y corrupciones.

No en mi nombre, no con mi dinero

La “Crisis del 3%”, antes “Caso Carmelo”, es la enésima muestra de a dónde lleva la corrupción generalizada de la clase política y sienta las bases para una revuelta popular. Por que este casi tiene una novedad respecto a los anteriores: la corrupción esquilma al contribuyente… pero en este caso, además de eso, más de un millar de vecinos se han quedado sin vivienda, han perdido todo lo que tenían, como efecto de una corrupción en la que la empresa ha querido recuperar el 3% mediante el abaratamiento de los costos de tunelación.

Habitualmente un propietario de suelo rústico percibe por él una cantidad incomparablemente menor a la del valor de ese terreno, una vez recalificado. Y aún así, lo construido sobre ese terreno, triplica el valor del terreno y de la obra. Esto por lo que se refiere a la “obra privada”. En cuanto a la “obra pública”, las cifras son todavía más brutales y ofensivas para el sentido común, especialmente, por que una empresa, “tocada con el carisma del poder”, recibe una contrata… que no realiza directamente, sino que encarga el trabajo a una subcontrata, la cual, muy frecuentemente, la entrega para su realización a otra o a otras empresas menores: en todo este tránsito y en todos estos niveles existen unos beneficios empresariales que disminuyen a medida que desciende el nivel, hasta llegar a los trabajadores y técnicos que ejecutan la obra sobre el terreno y que, paradójicamente, son quienes reciben unos salarios menores… ¿Tiene sentido esta práctica habitual? Si, es la lógica del absurdo: las obras públicas podrían abaratarse extraordinariamente, llegando incluso a la mitad de lo presupuestado (en lugar, frecuentemente, de superar ampliamente, el presupuesto inicial) si se prohibiera el régimen de subcontrataciones.

Lo más irónico es que todo esto se financia con dinero público. Esto es, con dinero de todos. Así pues, llevados por el realismos político, alcanzamos las últimas consecuencias de un sistema absurdo, irracional, corrupto y corruptor, en definitiva:

- Con nuestros votos son elegidos quienes nos van a gobernar…
- Esos gobernantes han creado un sistema impositivo y fiscal de impuestos directos e indirectos, omnipresente e insoportable… especialmente para las clases medias y la pequeña empresa. Los que hemos elegido, finalmente, son los que esquilman nuestros bolsillos.
- Para justificar el expolio nos dicen que es para asegurar la viabilidad del Estado… lo cual es cierto, a medias… porque la clase política vive del Estado y ese es su primer objetivo: seguir viviendo del Estado… es decir, de nuestro dinero.
- Dado que el político aislado tiene tan poco valor como el esclavo aislado en el Egipto faraónico, la clase política se agrupa en “partidos” y crea un sistema político que es más partitocrático que democrático: así se crean grupos de intereses. De ahí el énfasis de la lucha por el poder: no es un “servir al pueblo”, sino un “servirse del pueblo”.
- El político “sólo o en compañía de otros” (partido), aún detentando el poder político, es una ovejita fiel que sigue los designios del “pastor”, esto es de la plutocracia (el poder del dinero) que detenta, así mismo, el poder mediático, capaz de alzar a unos políticos o de hundir a otros.
- Cuando el poder plutocrático dice “perro ladra”, entonces el político habla en defensa, en este orden, de 1) los intereses plutocráticos (es decir de sus patronos a quienes tanto debe), 2) los suyos propios (sólo la plutocracia por encima de su hacienda, pero su hacienda por encima de todo lo demás, tal es la ley de la partitocracia) y 3) los intereses de aquellos sectores de la población que pueden constituir bolsas de electores cautivas (ZPlus, por ejemplo, quiere hacer de los gays, las feministas y los ateos, sus principales reservas electorales).
- El papel del “ciudadano” y del “elector” en este sistema es el de “pagano”: es él quien paga la factura, es él sobre quien recae la repercusión del 3% en forma de endeudamiento y encarecimiento de la vida, es él quien vota a la misma opción que luego le esquilmará…

No es raro que los partidos políticos se cierren a tres reformas básicas:

- Una ley que reafirme la separación de poderes: en la actualidad, la cúspide del poder judicial es altamente tributaria del poder política, de la misma forma que el Fiscal General es nombrado por el poder político, así pues, ¿de qué división de poderes estamos hablando?
- Una ley que aumente los niveles de representación y participación ciudadana: ni tenemos listas abiertas, ni las vamos a tener en esta legislatura, ni seguramente en las siguientes; las posibilidades de convocar un referéndum por iniciativa popular son nulas; ni sabemos cuál es “nuestro” diputado, ni “nuestro” concejal, ni siquiera conocemos en qué emplea su tiempo… Pero eso sí, la reforma constitucional convertirá al Senado inútil en una inútil Cámara de las Autonomías…
- Una ley de financiación de partidos políticos que prevea límites a la contribución privada a los partidos, elimine la práctica del 3%, disminuya las ayudas estatales a los partidos políticos y refuerce los mecanismos de control sobre los partidos políticos, prohíba la condonación de deudas de los bancos a los partidos, etc.

Nada de lo que hemos dicho hasta aquí puede ser aceptado ni por los periodistas de cámara de los partidos mayoritarios, ni por los políticos corruptos y corruptores que nos gobiernan. Así pues, no vale la pena ni presentar iniciativas en las instituciones, en esa dirección, ni presentar denuncias judiciales por prácticas de corrupción, ni nada por el estilo. Sin embargo, lo que hemos dicho hasta aquí es fácilmente comprensible por las buenas gentes que son, a fin de cuentas, sobre las que recaen los aspectos más perniciosos de este sistema putrefacto. Y es nuestra obligación intentar que el realismo y el sentido común entre en el parlamente, como un ariete, como un rodillo capaz de derribar los altos y degradados muros dentro de los cuales fragua sus negocios la clase política a sueldo de la plutocracia y para mayor gloria de los beneficios de esta última, y establecer una Gran Política basada en siete principios básicos:

- Se sirve al Estado, no se sirve del Estado.
- Se defiende la división de poderes no la irrupción de nuevos poderes no democráticos.
- Es preciso aumentar los canales representativos, hacer que la democracia formal pase a ser una democracia real.
- El Estado somos todos, el interés de la Comunidad es el interés de todos. Nada por encima del interés de la Comunidad.
- Recuperar el “sentido de Estado” y redefinir la misión del Estado como forma organizada de la Nación.
- Limitar el poder de los partidos: yugular la partitocracia; limitar el poder del dinero: yugular el poder del dinero.

Vivimos el peor momento en la historia de España, desde los desastres de principios y finales del siglo XIX y de la guerra civil: nuestra sociedad puede entrar en colapso en cualquier momento; la unidad del Estado –ya desmenuzado- corre el riesgo de resquebrajarse de un momento a otro; la sociedad española está triturada por el encarecimiento de la vida, el endeudamiento creciente, la inestabilidad laboral, la especulación, la quiebra demográfica y la pérdida de valores.

La única revolución posible es la revolución democrática que nos lleve, como el concepto “revolución” indica, al origen de la democracia: al modelo ateniense, una sociedad culta, educada en valores, capaz de percibir el fondo de los problemas y hablar claro en el foro, con unos votantes cualificados, capaces de entender la naturaleza de los problemas y de las soluciones propuestas… Hoy, nada de todo esto existe: una población víctima de un proceso de bastardización cultural, empobrecimiento misérrimo de los niveles de educación, sometido a bombardeos de los peores subproductos infraculturales, sin criterio, aborregada, adocenada, en amplias capas de la población, incapaz de zafarse de la presión mediática y de juzgar por sí misma, dispuesta a trenzar la soga con la que los partidos políticos a los que votan, los ahorcarán a impuestos y exacciones fiscales, olvidando o no queriendo ver que los partidos sirven con fidelidad perruna al poder del dinero, a las plutocracias.

Muy frecuentemente, reconozco que no sé que es más desagradable: si la náusea que experimento ante el sistema político del 3% y de la corrupción generalizada, o la náusea que siento por la fidelidad perruna del electorado a quienes tienen a gala sodomizarlo y hacerle pagar el preservativo, la cama y el subsiguiente zurcido anal.

Nota: para acompañas y completar la lectura de este artículo, se recomienda la lectura de dos obras:
- "Lo que está detrrás de Bush" que puede ser obtenido gratuitamente en la Zona de Descargas y
- "¿Aún votas merluzo?", que puede ser adquirido en Tienda PYRE.
Así ayudarás al mantenimiento de este blog.

© Ernesto Milá – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Del “suflé catalán” al “cocido” de ZPlus.

Del “suflé catalán” al “cocido” de ZPlus.

Redacción.- Las ratas abandonan el barco cuando huelen hundimiento. Acaso por eso, Maragall se fue a tomar unas copas a Uruguay y ZPlus decidió darse un baño de “europeidad” en la Asamblea Francesa. Mañana la tormenta seguirá. Las copas uruguayas transformaron en el cerebro habitualmente confuso de Maragall, la cuestión de corrupción de un lado, y de hundimiento de un barrio de otro, en un “suflé”. Pero la “gran crispación” no terminará aquí.

El caso del 3% “catalán” (en realidad, el 3% de CiU y del tripartito, es decir, el 3% del nacionalismo) evidencia la mala calidad de la democracia española. Esto que ahora ha ocurrido en Catalunya no es nuevo: hace año y medio ocurrió en Madrid. ¿O es que PRISA ya ha logrado que olvidemos el asunto de “Tamayo-Sáez”? El que la comisión creada al efecto, no lograra –como es habitual en las comisiones parlamentarias- llegar a ninguna conclusión sólida, no implica que no existiera una pestilente trama de corrupción política. Por no hablar de otra autonomías. O de la misma Catalunya.

El verdadero “factor diferencial” catalán.

Os habrán dicho que Catalunya es diferente al resto del “Estado”. No os lo creáis. He cruzado la frontera del Ebro durante años, y no he encontrado ninguna diferencia sustancial. ¿El idioma? Cada región tiene su acento. ¿Los castellers? Cada región tiene sus fiestas. ¿La sardana? Cada región tiene sus bailes. ¿Su clase política? En todas partes es igualmente degenerada. ¿Algo mas? Pues si, existía un “factor diferencial”.

En realidad, lo que diferenciaba a Catalunya del resto de España, en este terreno, era que la prensa catalana había renunciado a investigar cualquier caso de corrupción que se diera dentro del territorio de la Generalitat. Ni un solo medio –ni siquiera la delegación de El Mundo en Catalunya- hizo ni el más mínimo esfuerzo por investigar el Caso Casinos, la vida y milagros ruinosos de la familia Pujol, etc. Ni uno. De ahí que se hablara del “oasis catalán”. Pues bien, en realidad, el “oasis catalán” era, ni más ni menos, que una cloaca fétida y putrefacta en donde todas las corrupciones larvaron durante 25 años a la sombra del poder.

Por que en esto de la corrupción, Catalunya ha estado en vanguardia del resto de España. La trama de financiación ilegal del PSOE, no solamente tenía su centro en Catalunya, sino que, además, su máximo mentor, el exdiputado Sala, tras ser condenado, fue premiado con un cargo, prácticamente vitalicio, en el PSC. Y el intento de procesamiento de Pujol por el Caso Banca Catalana, venía de lejos. En cuanto al Caso Casinos, fue la primera muestra evidente de financiación ilegal de partidos. Y, el Caso Banca Catalana, demostró que el poder judicial no era autónomo… por primera vez en la historia de la entonces joven democracia española.

Una democracia de mala calidad

El caso del 3% rebasa cualquier cota, no tanto por el hecho en sí, conocido por todos los periodistas, y el entorno de todas las direcciones de todos los partidos políticos que pesan, o bien en la administración del Estado o en la Generalitat, o en el último ayuntamiento, sino porque se ha conocido en un pleno monográfico destinado a tratar el drama personal, económico y familiar de los vecinos de El Carmelo. Hay que recordar en qué consistió este drama.

El trazado necesario de una vía de metro, es aprobado por el anterior gobierno de la Generalitat. El gobierno del tripartido, lo refrenda. No se sabe quien se queda con las comisiones… pero existen. Y ese 3% en comisiones hay que detraerlo del total del presupuesto de la obra. ¿Cómo hacerlo? Primero, utilizando un sistema de perforación abandonado en Europa por peligroso (a bombazo limpio) y, en segundo lugar, ahorrando en hormigón para el recubrimiento interior de los túneles. ¿El resultado? Después de múltiples incidentes desde el verano, finalmente, un barrio entero se resquebrajó. Aún hoy, los vecinos de las casas no hundidas y no en situación de derribo, afirman que las grietas que tienen en sus domicilios, se van ampliando de día en día, tal como los “testigos” colocados por los arquitectos, denuncian a diario. Sin embargo, la Generalitat, ni les informa, ni informa a la opinión pública, ni hace público este dato.

Se tiene la sensación de que la situación de corrupción y mordida, está generalizada en todo el país. Hoy mismo, cuando los dirigentes de ICV y ERC se hacían los ofendidos diciendo “no toda la clase política es así” y “las sospechas sobre unos pocos no deben recaer en toda la clase política”… se equivocan. Ya no es así. El ex Bandera Roja, ex PSUC, ex ministro del PSOE, Solé Turá, ya lo dijo en aquel momento: “alto, no todos somos corruptos”. Ni entonces, ni ahora, esto es así.

De hecho, desde los casos de corrupción de finales de los 80 y principios de los 90, la clase política española es sospechosa de todos los latrocinios posibles. De todos y sin excepción. No es que la mujer del César, además de ser honesta, deba evidenciarlo, sino que la mujer del César es una prostituta que debe demostrar que se ha reformado y ha renovado la integridad de su himen…

En principio, los partidos políticos y los sindicatos, son entidades de derecho privado, ¿a qué santo viene eso de subvencionarlo con caudales públicos? ¿qué absurdo es ese? Si el “socialismo” quiere un partido… que se lo pague. Si UGT quiere un sindicato que consiga afiliados, que patrimonio no le falta, precisamente. Que espabilen, en definitiva.

Nadie ha logrado entender hasta ahora por qué si cualquiera de nosotros debe a “La Caixa” o al BBVA, 200 euros, te persiguen hasta mucho más allá del coste real de esos 200 euros, y sin embargo, partidos que adeudan cientos de millones, de repente, estas mismas entidades de crédito les condonan las deudas ¡y les prestan, de nuevo, las mismas cantidades por las que ya han demostrado ser insolventes!

La falta de una ley de financiación de partidos y la absurda práctica de financiarlos con cargo a nuestros bolsillos, es una de las muestras más lacerantes de la mala calidad de la democracia española. Pero esto no es todo.

Hace falta preguntarse ¿por qué cada español debió pagar de su bolsillo 25 pesetas de la época, para cubrir el agujero dejado en Banca Catalana por sus anteriores gestores, Jordi Pujol a la cabeza? O ¿por qué cada español ha debido pagar 1.500 pesetas de las de antes por el bochornoso latrocinio que supuso la expropiación de RUMASA, la cesión generosa de sus empresas más suculentas a los amigos de Gonzáles, limpias de polvo y paja, esto es, sin deudas. Ellos se quedaron Loewe, Preciados, Bodegas de Jerez, etc. Nosotros, los contribuyentes, nos quedamos con la deuda. Bien, por la clase política.

Pero ¿quién diablos gobierna Catalunya?

Hace más de un año, cuando se formó el tripartito catalán, ya lo dijimos: “Maragall no está en condiciones de asumir un cargo de responsabilidad”. Y lo que es peor: lo sabíamos nosotros que lo habíamos visto en media docena de ruedas de prensa, en una conferencia en el Ateneo y en un debate sobre el Estado de Catalunya… ¡y lo sabía toda la clase política catalana! ¡toda la clase periodística que no ahorraba difundir por lo bajini, detalles absolutamente hilarantes! ¡y, finalmente, lo sabía la dirección del PSC que, incluso, se había forjado (en 1999-2000) la hipótesis de trabajo de colocar a Montilla como Conseller en Cap, para que asumiera, a los dos años de gobierno de Maragall, el papel de inmediato sustituto.

Maragall en ruedas de prensa, en conferencia, en debates parlamentarios, se perdía, divagaba, mostraba discursos inconexos, incomprensibles, llegaba incluso a equivocarse de tema. Era demasiado evidente lo que pasaba: que no estaba en condiciones de asumir un trabajo constante, estresante y que precisaba, sobre todo, concentración, claridad de ideas y lucidez. Maragall, que la tuvo, la había perdido. Y no importa entrar en el motivo (un motivo que toda la prensa catalana, toda la clase política catalana, conoce perfectamente, pero que jamás ha osado ni siquiera insinuar).

En esta última semana, por si alguien tenía dudas, Maragall ha demostrado que, efectivamente, no estaba en condiciones de seguir al frente de la Generalitat. No era el candidato socialista, sino el heredero del nacionalismo pujolista. No era el hombre que iba a llevar el “seny” y un nuevo estilo al Palau de la Generalitat, sino la profundización en los aspectos más detestables de la gestión de CiU. Y además, no estaba solo: le acompañaba otro sujeto mesiánico con ínfulas de pasar a la historia como el hacedor de la independencia de Catalunya, el hombre que pacificó a ETA y quién sabe que otras ambiciones ocultas más, Carod-Rovira. Éste, tardó poco en caer: el mesianismo, el amateurismo, el independentismo y la estupidez, le llevaron directamente a Perpignan y a tomarse un caçoulet con la cúpula de ETA. Luego vino ese ilustre mediocre de Bargalló, cuyo historial político tiene como únicos méritos ser concejal de su pueblo, miembro de una colla de “diables” y de otra de “castellers”. No es raro que, Catalunya esté desde hace un año, sin gobierno, que es mucho menos que decir que está con el peor gobierno posible.

El duelo Maragall – Mas

El ofensor y el ofendido. El malvado calavera y la virgencita acusada de puta. Tal es la imagen que da este par de “líderes políticos de Catalunya”. Hay que recordar como empezó el duelo. Poco antes de la infausta alusión de Maragall al fatídico 3%, Joan Saura y Joaquín Nadal, intentaron que Maragall no hablara. ¿Por qué? Digamos que, percibieron que “no estaba en condiciones”. Pero Maragall, como saben todos los que lo conocen –y especialmente, quienes lo han elevado hasta donde está- deberían saber que es incontrolable. Y se alzó. Fue entonces cuando realizó la alusión al 3%.

En ese momento, lo lógico es que Mas se hubiera limitado a decir –si realmente, era la virgo violentata como quiso aparecer- que le daba la ocasión de retirar lo que acababa de decir, o bien, al salir, acudiría al juzgado de guardia a presentar la consiguiente denuncia por calumnia. Pero no. El muchacho, ofuscado, como la puta a la llaman puta y se ofende, reaccionó con la consabida “rauxa” catalana: “Usted ha enviado la legislatura a hacer puñetas”. Ni negó la mayor que era lo que la lógica, incluso la lógica política más perversa propia de perceptores de mordidas, hubiera impuesto, ni pidió especificaciones, lo que hubiera puesto contra las cuerdas, en ese momento, a Maragall. En absoluto: amenazó con la ruptura. Y Maragall, justo es decirlo, reculó. Pidió excusas, pero –y esto es lo más hiriente- no, por haberse equivocado, sino por “lo que estaba en juego”. Y lo que está en juego es el “nou Estatut”. O CiU apoya, o no sale adelante ni con forceps.

Tras el “nou Estatut”, lo único que hay es la satisfacción de los independentistas que tendrán el “catalán como única lengua oficial” y la satisfacción de los sátrapas de la clase política, que dispondrán de más dinero para sus corruptelas: el 3% sobre X, no es lo mismo que el 3% sobre 2X… ¿Entienden lo que están en juego?

Pues bien, la impreparación de Mas y el estado de confusión mental de Maragall, han hecho que este bonito plan de saqueo de las arcas públicas –arropado en el contenido emotivo y sentimental del nacionalismo, la patria, el catalán y demás chorraditas- se vea comprometido. Porqué ahora mismo, tal como están las cosas, si Mas no presenta el próximo jueves, como ha prometido, su denuncia ante el juzgado de Guardia, va a quedar en el entredicho como sospechoso de todas las corrupciones posibles. Pero si presenta la denuncia, efectivamente, la legislatura está agotada y hace falta recurrir inmediatamente a nuevas elecciones.

No es raro que las fichas se estén moviendo en este momento de manera vertiginosa. ERC está en fase de reflexión interior: quizás haya llegado la hora de cortar con Maragall y rematar a CiU, no en vano Carod quiere ser, lo ha dicho por activa y por pasiva, lendakari. Otros, por el contrario, se sienten a gusto con las nuevas poltronas recién conquistadas, ¿para qué ponerlas en peligro? Ciertamente, Carod y Piqué son los dos grandes vencedores de esta crisis: Carod, exige “transparencia” (al parecer ninguno de los suyos ha cobrado el peaje del 3%, si bien es cierto que también se ha visto beneficiada por las condonaciones de la abultada deuda que heredó del período de Colom-Rahola) y Piqué “investigación” (prefiere que una investigación lleve al traste la legislatura que no tener que pronunciarse con un si o con un no ante el “nou Estatut”).

Luego está ZPlus. Carod le ha puesto condiciones a su apoyo. No es muy amigo de PRISA, así que, cuidado con un trato de favor a este holding mediático. Le apoyará en el parlamento, pero sólo a cambio de que acepte el techo económico del “nou Estatu”. A la postre, todo juega en torno al “techo económico”. Y ZPlus, la ha dicho, lo mismo que dice a cualquiera que aparece en el quicio de la Moncloa: “Si”. No es raro que Rajoy haya roto la baraja, rompiendo relaciones con ZPlus, lo que, en la práctica, hace imposible cualquier reforma constitucional… e inútil, por completo, la legislatura, como no sea para asentar en sus poltronas a las chicas de Vogue y los chicos de Zero.

En su confusión mental y en la lejanía, Maragall, ha definido este panorama, como un “suflé”. Es preciso que se enfríe y baje… En otras palabras: el Presidente de la Generalitat ha dicho que la mierda hay que esconderla debajo de la alfombra y que nadie tome decisiones de las que luego se arrepentirá: total, el pueblo es de memoria corta, olvida pronto, y paga rápido. Dos buenos motivos que deberían de convencer a Mas de que el jueves se mantuviera en una zona de exclusión de varios kilómetros a la redonda del juzgado más próximo.

ZPlus en el París de la Francia…

Había algo más patético que el acento francés de ZPlus… la visión de una Asamblea Francesa medio vacía, sin ni un solo ministro, solo acompañado por Rafarin en tanto que anfitrión, soltando, con palabras, verdaderamente emocionadas, una sarta de memeces propias de un “dejâ vu”: que si la retirada de las tropas de Irak, que si reintegrarse en Europa, con Francia y Alemania… ZPlus no se ha enterado (Moratinos, que era quien debía informarle, está implicado en el improbable proceso de paz en Oriente Medio, al que tanto ama y al que le debe el cargo) de que en los últimos 10 días, “la Vieja Europa” ya ha recompuesto relaciones con los EEUU. No así España que, ahora está en el furgón de cola de Europa, permanentemente descolocada.

ZPlus hace solo unos días se negó a publicar los déficits fiscales de las autonomías. Y es raro, por que hubieran demostrado que, a pesar de los llantos nacionalistas e independentistas catalanes y vascos, Madrid es la primera Autonomía que da dinero a las regiones que lo precisan, seguida en segundo lugar por Catalunya, mientras que el País Vasco, es receptora de fondos… Seguramente, este fue uno de los elementos que pactaron Carod y ZPlus en su última cumbre.

El mentor de ZPlus, PRISA, ha dado las consignas en todas las emisoras que controla y en los medios públicos, que también controla: recordar los “éxitos” de la aproximación de ZPlus a Francia y a Alemanía… ¿cuáles? La detención de Miquel Antxa, por ejemplo… ¡Pues vaya! ¿Hay que recordar que en los mismos días en los que Aznar asistía a la cumbre de las Azores, la policía francesa diezmaba las filas del terrorismo etarra? ¿Hay que recordar que el 4% que España tiene en el proyecto Airbus no fue conseguido por ZPlus sino por los anteriores gobiernos?

ZPlus demostró su bisoñez retirando las tropas de Irak sin obtener nada a cambio: era evidente que nuestros juguetes, nuestro calzado, nuestros productos alimenticios, nuestros astilleros, iban a ser puestos en el índice por Bush y su camarilla (nadie ofende al “imperio” sin cosechar un “resentimiento eterno”, ¿verdad “amigo”?). Y así ha sido. Hoy, exportamos un 20% menos a EEUU que el año anterior. La retirada era tan necesaria como inútil fue nuestra presencia en el embrollo iraquí, pero si la ida a Irak se hizo mal, el retorno se hizo peor. El hecho de que ZPlus haya podido hablar a un centenar de diputados aburridos y a una docena de diputados comunistas con ganas de recordarle que el Tratado de la Unión que ha ido a defender es el mayor canto a la globalización y al libre mercado, no quiere decir que sea tomado en serio en Francia. ZPlus es lo que es: un líder bisoño, sin carisma, sin capacidad de liderazgo, aupado por unos atentados tan criminales como sospechosos. Chirac lo sabe, lo sabe Rafarin y lo sabe Schöeder que ha preferido quitarse de en medio y dejarle el marrón de la imprevisibilidad de ZPlus a Chirac que le cae más cerca… ¿Hay que recordar la “gripe” con la que Schöeder se excusó para evitar venir a España durante la campaña del referéndum? Hacía tiempo que no salía tan lustroso y animado en las páginas del “Frankfurter Allgemeine”…

Esto se cae, compañeros

La situación no puede ser más inestable. Si cae el gobierno catalán, ZPlus se queda con menos apoyos que Pamela Anderson en un bar gay.

Si hay elecciones en Catalunya, crecerán los extremos parlamentarios (ERC y PP) y se comprimirá el centro (CiU y PSC). Parece difícil que en esas condiciones se logren formar gobiernos estables. Por lo demás, mientras el PSC no jubile a Maragall o le pague un tratamiento, esta opción corre el riesgo de deslizarse por una pendiente de la que va a ser difícil saber donde termina. CiU no está en mejores condiciones, por mucho que Mas intente recomponer su himen roto, va a ser difícil que el electorado olvide este episodio si las elecciones son antes del verano.

A ZPlus le va a costar recomponer relaciones con ERC como se rompa el tripartito catalán. De hecho a Carod le interesa más Catalunya que Madrid, obviamente, y romper ahora le puede reportar un crecimiento notable. Si logra, por supuesto, vencer las resistencias de su partido, aferradas tempranamente a la poltrona.

Sin ERC, con las oscilaciones de IU… el futuro del gobierno es el mismo que el de una patera sin timón, sin rumbo y con un capitán que no recuerda si el Este está a la derecha o a la izquierda. También a ZP le interesa romper pronto esta situación, especialmente ahora que todavía le sonríen las encuestas y las cifras económicas todavía no son suficientemente catastróficas. Habrá que ver en mayo.

Todo esto, puede ser más o menos opaco y especulativo, lo que está más claro que el agua es que hay más de un millar de vecinos de El Carmelo que están en la puta calle. Y que lo están por que una clase política canallesca se ha embolsado su 3%, sustraído por unos concesionarios desaprensivos que han recuperado ese 3% sustrayéndolo del hormigón presupuestado.

¿Aquí hay mucho hijo de puta o es manía mía?

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

El día de las cuatro rupturas

El día de las cuatro rupturas

Redacción.- ZPlus+ ha logrado lo que parecía imposible: que en un mismo día quien llegó al poder anunciando el fin de la crispación, lograra que la crispación se enseñoreara de las portadas de los diarios como monotema. Las políticas cobardes aplazan los problemas hasta el día en que estalla todo el potencial acumulado. Estos días, los cimientos del Estado y de la sociedad se están conmoviendo. Es fácil prever como evolucionarán las cosas. A peor, sin duda.

La Ruptura de la AVY con Péces Barba

Pilar Manjón pidió ante la inútil y absurda comisión de investigación sobre el 11-M la creación de una “comisión” para investigar el 11-M… Algo lógico a la vista de la ausencia de resultados de la comisión parlamentaria. En lugar de comisión tuvo “comisionado”. Un profesor universitario, socialista histórico en excedencia, al que el tema ni le interesaba ni le iba a ocupar mucho tiempo, Peces Barba.

A lo largo de estos últimos tres meses, la tarea de Peces Baba a favor de las víctimas del terrorismo ha sido nula. Cero, para ser exacta. El punto álgido de este desinterés cristalizó en la ausencia del “comisionado” en la manifestación de la AVT que evidenciaba mucho más que la perezosa negligencia de Peces Barba.

Dado que los pactos de ZPlus con Carod y con el nacionalismo vasco, excluyen de partida el resarcimiento a las víctimas del terrorismo de ETA, no es raro que Peces Barba intente por todos los medios sacarse de encima a la AVT para centrar todo su trabajo en las víctimas del 11-M cuyo drama tiene una fecha anual de conmemoración que, por cierto, se avecina.

Por que es la política de ZPlus la que arroja a las tinieblas del olvido a las víctimas de ETA, ahora precisamente cuando el gobierno se prepara para conceder medidas de gracias a los presos etarras, si ello puede contribuir al “entendimiento” entre el PSOE y el PNV.

La ruptura de Rajoy con ZPlus

Hasta ayer mismo, ZPlus podía alardear de que su capacidad para el diálogo llegaba hasta a tender la mano a la oposición más recalcitrante. De hecho, lo hacía por que era la única forma de tirar para delante una reforma constitucional que, sin el apoyo del principal partido de la oposición, jamás podría alcanzar el número de diputados suficientes para imponerse.

El problema es que la reforma constitucional propuesta por ZPlus era una pura y simple mamarrachada en la que todo consistía simplemente, en la banal e intrascendente cuestión de la sucesión femenina a la corona, esto es, a la abolición de la Ley Sálica, y a la reforma del Senado. Tal reforma no es otra que convertir al Senado en una Cámara de las Autonomías. ¿Acaso en senador que viene de Galicia no representa… a Galicia? ¿acaso el que viene de Murcia no representa a Murcia? El Senado, como el retrete del Congreso ¿no son ya “cámaras autonómicas? No, por que, los nacionalistas quieren que la representación sea por “naciones”, no por provincias, ni siquiera por autonomías? Y ZPlus, el blandurrio y fofo presidente, el mensajero del miedo surgido de los atentados del 11-M, está dispuesto a tender la mano, el codo, el sobado y la pechera, al nacionalismo o, más bien, al primer gallito que le ofrezca un mínimo apoyo a cambio de todo.

Retirándose Rajoy, la reforma constitucional queda embarrancada. No hay reforma constitucional posible. La negativa de Rajoy a participar en los debates –muy lógica si se tiene en cuenta esa innata tendencia de ZPlus a decir SI a todo y a todos, sin consideración ni respeto a sus interlocutores, supone un punto y aparte en la capacidad del gobierno para realizar reforma alguna en profundidad.

Ruptura de Pujol con Maragall

“Antes soberanos, que honestos y limpios”. O también: “Es más importante la factura que la fractura de España”. Tales han sido las dos consignas del nacionalismo catalán en los últimos 25 años. Cuando Jordi Pujol fue acusado del desmantelamiento de Banca Catalana, movilizó a la ciudadanía en su defensa, argumentando que la autonomía de Catalunya estaba en juego. Y no: lo que estaba en juego era aparecer como un delincuente que hizo todo lo posible para descapitalizar Banca Catalana hasta conducirla a la quiebra.

Veinticinco años después, el panorama catalán no ha variado. El consenso entre la clase política y las empresas periodísticas, la capacidad de la Generalitat de conceder licencias de radio solamente a las empresas sumisas que, por lo mismo, deberían mostrar su agradecimiento, ha hecho que durante 25 años la prensa catalana haya sido un remanso acrítico. Se han sabido todos y cada uno de los negocios de todos y cada uno de los hijos de Pujol, se han sabido los casos de corrupción que afectaron a los partidos de gobierno de la Generalitat durante 25 años: especialmente de UDC, pero apenas nada de todo esto ha aparecido en los medios y si ha aparecido ha sido solo para quitar hierro y demostrar que, a esta parte del Ebro, “todo iba bien”.

Históricamente, el nacionalismo catalán, desde Prat de la Riba, ha querido presentar a Catalunya como un remanso de paz y felicidad, aquí todo era diferente de lo que ocurría “más allá del Ebro”. En Madrid y en Andalucía todo era cachondeo, falta de seriedad y corrupción, por eso, ni Madrid, ni Andalucía podían dirigir España. España no era gobernable sin Catalunya. Era Catalunya quien debía de asumir las riendas de España para demostrar a esos tontos andaluces y madrileños, cómo se habían las cosas. Tal era el discurso de todo el nacionalismo catalán, desde Prat de la Riba hasta Pujol. No es que lo hayamos simplificado: es que era, textualmente, así.

Para que este plan fuera viable, era preciso que, efectivamente, Catalunya fuera un “ejemplo”. Y no lo era. No lo fue nunca. Mucho menos ahora: un calentón –vaya usted a saber en qué estado llegó Maragall al debate sobre El Carmelo- y un recalentón –el de Mas cuando se vio descubierto y denunciado- han llevado a la presente crisis.

Montilla ha realizado una de las más bochornosas intervenciones que un ministro español haya podido realizar jamás, negando, en el más puro estilo orwelliano, la evidencia: toda España no oyó nada sobre el 3%, no fue una acusación, fue… algo que jamás existió. Pero existe y las moviolas sirven para algo más que para reproducir la última jugada: sirven para denunciar las declaraciones de una clase política de calidad ínfima con el cerebro confuso y débil por los excesos del pasado (¿sólo del pasado?).

Maragall denunció un 3%. Mas podía haberle preguntado a qué se refería, pero enseguida entendió la cuestión. Eran comisiones. Así que, contraatacó: si, es verdad, pero si no lo retira, rompemos el consenso sobre el Estatuto. Esto es: o lo retira o rompemos la legislatura. Lo retiró. Pero la legislatura está rota. Rota por que la clase política catalana ha demostrado ser lo que muchos presumíamos que era: idéntica a la de cualquier otra región española, con picaresca y con la consiguiente “mordida”.

Ruptura entre la situación de la población y de las grandes empresas

Tiene muy poca gracia que todo esta retahíla de conflictos se haya producido justo el día en el que las grandes empresas y bancos declaran en su cierre de ejercicio, unos beneficios de entre el 40 y el 50%, máximos históricos.

Tiene todavía menos gracia que estos beneficios, absolutamente desmesurados, se produzcan, precisamente, cuando la inmensa mayoría de la población, ve limitada su capacidad adquisitiva, reducido el valor de sus ingresos y con un creciente grado de endeudamiento. Siempre, por algún motivo, los beneficios de las grandes empresas, han sido mucho mayores con el socialismo.

¿Indica esto que España va bien? En absoluto. Estas empresas obtienen sus beneficios de dos sectores: la inversión en bolsa y la obra pública. No en vano, los principales beneficiarios son bancos y constructoras. La inversión en bolsa se realiza… en bolsas globalizadas. Acude allí donde hay seguridad de buenos beneficios: hoy en Tokio, Mañana en Pekín, pasado en Nueva York. Este año pasado no ha sido particularmente bueno para las bolsas españolas, pero si para los grandes inversores.

Y en cuando a las constructoras está claro que viven a la sombra del poder, o mejor dicho, el poder por una mano le da contratos y por otra le tiende la otra para recibir las comisiones. Contra más dinero se destina en los presupuestos generales del Estado para obra pública, más asciende esta comisión y mayores son los beneficios de estas empresas. De ahí que los nacionalismos busquen, por encima de todo, el control de la caja. No es lo mismo que el 3% sobre 100 que el 3% sobre 1000.

ZPlus y su bobalicona demagogia social, su talante fofo y su buen rollito sin carácter ni redaños, ha llevado a convertir España en apenas un año en el coto de caza en el que los fuertes saquean a los débiles, los poderosos hacen que sus mentiras pasen a ser verdades indiscutibles gracias al control sobre los medios, etc.

No es sólo España, sino también la sociedad española la que está en riesgo de romperse. Nunca en la democracia española se había llegado a una situación que parece extraída de la novela de George Orwell, “1984”.

Cómo va a derivar la situación

Elecciones anticipadas en Catalunya. Elecciones anticipadas en España. Reformas políticas estancadas. Situación económica en desmoronamiento. Oleadas de inmigrantes agolpándose en las fronteras. Una clase política degenerada, sin otras ideas ni intenciones más que el saqueo de los fondos públicos, una población que carece de referencias nuevas… esa es la situación nueva creada en el último año.

¿Es posible ser optimista? Solo si asumimos que, contra peor, mejor… y no vamos a ser nosotros quienes lo asumamos. Somos españoles. Vivimos en un país que se llama España. Todo lo que va bien para nuestro país, va bien para cada uno de nosotros. Ahora bien, lo que va bien para ZPlus, lo que va bien para los Carod, Maragall y demás, no es bueno para la totalidad de la Nación. Y lo que va bien para los grandes bancos, para las constructoras especializadas en obra pública, para los grandes consorcios financieros… no va bien, necesariamente, para la sociedad española.

Esta situación, no solamente está constituyendo una verdadera tragedia nacional, sino que sobre todo, va a suponer una tragedia para la mayoría de nosotros y de nuestras familias. Y esa tragedia tiene un responsable: ZPlus y quienes lo auparon en el poder gracias a las bombas criminales y asesinas del 11-M

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

La enseñanza del Carmelo: políticos corruptos a docenas

La enseñanza del Carmelo: políticos corruptos a docenas

Redacción.- Cuando se cumple un mes del inicio de la crisis de El Carmelo, no se han cumplido las previsiones de la Generalitat. El caso no ha amainado. La sesión del Parlament de Catalunya se ha convertido en un bochornoso espectáculo de acusaciones y un innoble cambalacheo que tiene como trasfondo el “nou estatut”, esto es, un proy4ecto de acaparamiento de medios económicos que permitirá disponer de un pastel mayor a repartir entre la clase política nacionalista: del ERC al PSC pasando por CiU.

“Ustedes tienen un problema y ese problema es un 3%”, dijo Maragall. Nada más, pero fue lo suficiente para que el representante de CiU saltara como impulsado por un muelle. “Si ustedes sostienen que nosotros hemos cobrado comisiones, no apoyaremos la reforma del Estatut”… Maragall realizó cuentas y sacó la conclusión de que sin los votos de CiU era imposible poder hacer triunfar el “nou Estatut”. Y retiró lo dicho. Pero lo dicho, dicho está.

La clase política catalana y los medios de prensa catalanes, practican, desde las profundidades de la transición, la ley de la “omertá”. El silencio cómplice, el acuerdo en ocultar los escándalos y pufos que aquejan a la clase política catalana, unos medios de prensa ligados obscenamente a las esferas de poder, tienen como resultado el que Catalunya, desde el pujolismo, sea una de las zonas de España en donde la corrupción está más arraigada y de manera más impune.

Ahora, cuando un barrio de ha hundido, un millar de personas han sido arrojadas de sus hogares desde hace un mes y 300 lo han perdido definitivamente, ahora, precisamente, el president Maragall y el “cap de la oposició”, cambalachean en público: silencio a cambio de apoyo, tu te callas mi 3% de mordida corruptora y yo apoyo tu “nou Estatut” que, de paso, nos permitirá a todos repartidos un pastel mayor… tal es el acuerdo labrado a gritos en la sesión parlamentaria que debía tratar sobre el hundimiento de un barrio. Payasos y corruptos. Todos.

Los vecinos de El Carmelo presentían una sesión fraudulenta de este estilo, con dimisiones de cargos de tercer nivel y de espaldas a los intereses del barrio. ¿Hay que recordar que ERC, CiU, PSC son partidos “nacionalistas” y que los habitantes de El Carmelo son mayoritariamente emigrantes de otras regiones españolas? Los vecinos esperaban a los parlamentarios a la puerta del Parlament, los han increpado duramente aun antes de saber el innoble cambalacheo realizado a sus espaldas. Da gusto ver como la clase política catalana, amparada en el silencio cómplice de una prensa comprada por las publicidades oficiales, los grifos de información oficiales y los ligámenes empresariales, callará mañana, lo esencial de la jornada de hoy: que Maragall ha denunciado una corruptela, pero ante la amenaza de Artur Mas, ha dado marcha atrás.

No hay ninguna duda de que Maragall sabía perfectamente lo que decía. Y que CiU era culpable: si no hubiera sido culpable, la amenaza de Mas podía obviarse, se trataba, simplemente, de presentar una denuncia en el Juzgado de Guardia por calumnias. Pero eso era imposible: la corruptela existe. Así que Mas optó por una “amenaza patriótica”: o retiras lo dicho o te comes tu “nou Estatut”.

El “nou Estatut” es una exigencia de la clase política nacionalista, independentista y socialista-nacionalista, para aumentar el flujo de fondos a la Generalitat. Toda la cuestión teórica de “Catalunya Nación”, del “encaje de Catalunya en el Estado”, y demás zarandajas, ha ocupado hoy el papel que justamente le corresponde, mero acompañamiento emotivo y sentimental que encubre el hecho esencial: que el “nou Estatut” prevé equipararse al estatuto vasco en materia de recaudación de impuestos.

Esto sería, hasta cierto punto, tolerable… sino fuera por el nivel de corrupción de la clase política catalana. Dales más y robarán más. Dales más y te crujirán con más impuestos. En el fondo son dueños de la Generalitat, quieren más dinero para que el 3% sea detraido de partidas mayores que tu, votante indocumentado, ingenuo y bienintencionado, vas a pagar… Ese es el nacionalismo, emotividad esgrimida de cara a la población y saqueo real de los caudales públicos.

¿”Nou Estatut”? vieja historia de corruptelas.

© Ernesto Milá – infokrisis – infokrisis@yahoo.es