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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

Elecciones gallegas y lo que está en juego

Elecciones gallegas y lo que está en juego

Redacción.- Por primera vez, en las elecciones gallegas se juegan algo más que la gobernabilidad de Galicia. Lo que está en juego es la superviviencia de Zapatonto y de su gobierno e, incluso, la misma continuidad de España. Hay dos opciones: el centro-derecha y la izquierda. Viendo lo que implica el voto a cada una de ellas, veremos lo que supone cada opción. Y luego tocará extraer conclusiones... que, probablemente no serán del gusto de todos. Pero la lógica es implacable.

El voto a Fraga: el voto a la opción terminal

Lo más sorprendente es que el PP haya tenido que presentar a un anciano de 82 años como candidato y que el PSOE no sea capaz de obtener la mayoría sobre un candidato, aparentemente, desgastado por el ejercicio ininterrumpido del pode en las últimas cuatro legislaturas, y no menos desgastado por la edad. Las encuestas, pronostican una victoria del PP y la duda estriba en si alcanzarán o no la mayoría absoluta. Así pues, el “dinosauro”, el superviviente del “Prestige”, será, por última vez, el candidato más votado.

Es evidente que todo lo que podía hacer Manuel Fraga al frente del gobierno autónomo de Galicia, ya lo ha hecho. En caso de que repita, la nueva legislatura, si es que logra terminarla (la acabaría a los 86 años), no va a aportar gran cosa. Los años de gloria de Fraga al frente de Galicia han sido los años en los que Aznar se sentaba en La Moncloa. Ha bastado un año de socialismo para que Zapatonto “castigara” a Galicia, reduciendo al mínimo las inversiones estatales en aquella región. Así pues, la nueva legislatura no va a aportar gran cosa a Galicia en caso de que Fraga se hiciera con la presidencia de la Xunta.

Durante los últimos cuatro años, Fraga ha logrado –con su mezcla de carisma y brutalidad aparente- cortar en seco las especulaciones sobre su sucesión. Le ha costado la pérdida de algunas “recortaduras” del PP y el tener que estar al frente de la Xunta otros cuatro antes, a la vista del caos sucesorio que se dejaba presentir. Pero esto no va a cambiar en los próximos años. El problema sucesorio sigue en pié y los de “la boina” (la estructura local del PP en Galicia), siguen al acecho, desconfiando unos de otros.

¿Qué supone, en definitiva, votar a Fraga? Nada. Significa prolongar la actual situación unos cuantos años más y aplazar la resolución de los conflictos internos del PP gallego. El problema no es lo que significa votar a Fraga, sino lo que significa no votarle…

Lo que supone votar al Zapatonto local

El candidato socialista a la Xunta es, en el fondo, un cero a la izquierda. La campaña electoral se ha realizado con la imagen pública de Zapatonto, porque, a fin de cuentas, es él quien se está jugando su futuro político. Votar PSOE, hoy en Galicia, supone:

1. Crear un nuevo foco de tensión autonómico.- No hay que olvidar que en 1986, el PNV colocó a su candidato en la lendakaritza gracias a que el PSOE renunció a la victoria electoral que había obtenido y enarboló la tesis de que solamente podía gobernarse el País Vasco con el PNV. Ardanza recibió el cargo, no del electorado, sino del PSOE. A partir de entonces, especialmente, tras los acuerdos PNV-HB, y tras la presentación del Plan Ibarreche, la situación en el País Vasco, puede calificarse como “constitucionalmente grave”. Gracias, insistimos, a la cobardía inicial y a la ambigüedad actual, del PSOE. En Catalunya, la responsabilidad de Maragall y de la “banda de los tres”, es todavía mayor. El “tripartito” del 3%, del lingotazo de ginebra de buena mañana, los del Club de Perpignan, y su “nou Estatut” con “Catalunya Nació”, han creado un problema allí donde no existía; nadie en Catalunya discutía la vigencia y efectividad del Estatuto, solo el “tripartito” que aspiraba a gestionar algo mumcho más que la mordida del 3%... Hoy, el Estado se está deshilachando entre Catalunya y el País Vasco. Si gana el PSOE, su coalición con el BNG, contribuirá a convertir Galicia en un nuevo frente abierto de tensión autonómica.

2.- Reforzar a Zapatonto.- Los mediocres resultados económicos, la sensación de que las cosas no van mejor que hace un año, la evidencia diaria de incompetencia de todas las carteras ministeriales, de las “chicas Vogue” y los “chicos Zero”, la absoluta y evidente mediocridad del propio presidente, el desastre autonómico que ha generado, el marasmo en la lucha antiterrorista, la política de la “renuncia preventiva”, el aislamiento internacional de España, el no a la Constitución Europea por parte de los “grandes”, y una retahíla interminable de iniciativas erróneas (la regularización masiva) y equívocas (el “matrimonio” gay), ha llevado como conclusión a un “empate técnico” entre el PP y el PSOE en las valoraciones del CIS (siempre favorables al gobierno de turno). Pero aún hay más. La sociedad civil se ha movilizado, decidida e inequívocamente, contra Zapatonto y su gobierno de Zapatoncillos: en tres semanas, tres grandes manifestaciones han evidenciado que hoy, aquí y ahora, la derecha es la dueña de la calle. En estas condiciones, el margen de maniobra de Zapatonto se ha reducido al límite: hoy ya no es como hace un año que todo se solucionaba apelando al “talante”, al “diálogo de civilizaciones” y a cualquier otra chorrada. Ahora hace falta algo más: un éxito electoral, por ejemplo, que minimice el resultado de la movilización popular de la derecha. De ahí que Zapatonto haya colocado toda la carne en el asador en Galicia: si el PSOE logra comer de la mano del BNG y estructurar un gobierno de sustitución a Fraga, habrá tenido un balón de oxígeno que le ayudará a prolongar unos meses más su agonía: hasta el debate sobre el Estado de las Autonomías de Septiembre. Si Zapatonto no logra arrancar Galicia a la derecha, su verano será tormentoso: llegará al debate de septiembre absolutamente debilitado: el 11-S, ERC aprovechará para subir un poco más el listado de sus reivindicaciones y amenazar con romper la coalición en Catalunya y el apoyo a Zapatonto.

No es que el futuro personal o político del más mediocre de todos los presidentes que ha tenido España, incluso desde el siglo XIX, nos interese lo más mínimo: la cuestión es si las costuras de España van a soportar un presidente temporalmente reforzado por un eventual triunfo electoral en Galicia: ES QUE, EL AVANCE SOCIALISTA EN GALICIA, CREARÍA OTRO FRENTE DE TENSIÓN AUTONÓMICA QUE SE UNIRÍA AL CATALAN Y AL VASCO, HACIENDO, VERDADERAMENTE, INSOPORTABLE LA SITUACIÓN, NO DE ZP, SINO DEL ESTADO ESPAÑOL.

Pero ¿hay alternativa en Galicia?

Presentar una candidatura por mero testimonialismo, no basta ya. Esto supone, solamente, resignarse a ser un cero a la izquierda. La triste realidad es que hay dos opciones: una, que es la derecha de siempre, desgastada, dirigida por un mastodonte de otros tiempos, con un futuro incierto y una guerra sucesoria larvada, esto es, “Guatemala”, y de otro, la “opción catalana” es decir la “alternativa de la no-alternativa”, o lo que es lo mismo “la alternativa de Guatapeor”. Desde que ERC condiciona el poder en Catalunya y en España (y de hecho, es uno de los verdaderos centros de poder, junto a PRISA), sabemos el riesgo que implica que un partido de corte soberanista e independentista como el BNG se inserte en el poder.

Seamos claros. En Galicia, hoy por hoy, no hay alternativa. No seamos ingenuos y hagamos por siempre jamás resistencialismo numantino: una candidatura, presentada en una o en cuatro provincias, no va a resolver nada. Es más que vidente que esa candidatura no va a obtener resultados tangibles: ni uno, ni medio diputado. Si existiera esa posibilidad, está claro que habría que jugarla a fondo… pero, ni se ha jugado ayer, ni se juega hoy en realidad. NO HAY POSIBILIDADES DE OBTENER REPRESENTACION POLÍTICA, ahora bien, lo que si existe es de que 1000 votos a las opciones aparentemente “alternativas”, jueguen a favor del “EJE DEL CAOS” (BNG-PSOE). Y eso, a la visto de lo que implica el triunfo de cada parte es, desde luego INFITIVAMENTE MAS PELIGROSO QUE EL VOTO AL “EJE DE LA SENECTUD” (PP).

Existen momentos políticos en los que, sin duda, se trata de agudizar las contradicciones del “sistema”; en esos momentos, a opciones para que evidencien un avance real: pasar del 0’05, al 1%... parece poco, pero es, desde luego, un avance real: ese avance en estos momentos no puede producirse en ninguna de las candidaturas “alternativas” en Galicia. ABSOLUTAMENTE EN NINGUNA. La diferencia es que, alguna es lo suficientemente madura para entenderlo, mientras que las otras son, o bien completamente obtusa una, o esperanzada en que obtendrá un resultado “decente” la otra…

En los días que quedan hasta llegar a las elecciones, la madurez debería exteriorizarse y debería negociarse la retirada de candidaturas en beneficio del voto al PP… ¿alguien puede sorprenderse de que se intente cerrar el camino al “eje del caos”? ¿alguien puede sorprenderse de que se apueste por el “eje de la senectud” en este momento de desgaste de Zapatonto.

No lo olvidemos: Zapatonto es el enemigo principal y lo es por su innata manía de crear problemas allí donde no existen, agudizar los existentes y levantar señuelos para distraer en tiro. Si Zapatonto no se impone en Galicia, su futuro político se acorta, probablemente hasta después del debate sobre el Estado de las Autonomías de Septiembre. De ser así, tendríamos nuevas elecciones en diciembre… Y 18 meses de Zapatonto son la muestra más evidente de lo que puede dar de sí.

Insistimos: este país, esta constitución, este Estado, a la visto de lo visto, no podrá soportar dos años y medio más de gobierno del más mediocre de los presidentes de la democracia. Creemos, finalmente, que lo que está en juego en excesivo y el riesgo demasiado algo, como para poder presentar alegremente candidaturas que no obtendrán ningún diputado –como todos sabemos- pero cuyos cientos de votos pueden suponer uno, dos o tres diputados que den la victoria al “eje del caos” (BNG-PSOE). Y esto sería, no sólo un grave error político… sino, sobre todo, un grave error patriótico. No podemos ser nosotros quienes contribuyamos a crear un nuevo frente de tensión autonómica que refuerce la centrifugación del país: Y LO ÚNICO SEGURO EN ESTAS ELECCIONES ES QUE LA VICTORIA DEL “EJE DEL CAOS” SUPONDRÍA TRASLADAR A GALICIA EL MISMO DESMADRE AUTONÓMICO DE CATALUNYA.

En cuanto a votar al “eje de senectudes”, AL PP, SUPONE SOLAMENTE GANAR TIEMPO, PROCURAR QUE LOS PRÓXIMOS AÑOS, EN LOS QUE EL PP GALLEGO, NO VA A PODER HACER GRAN COSA, SIRVAN PARA UN TRABAJO REAL Y SISTEMÁTICO DE CREACIÓN DE UNA ALTERNATIVA NACIONAL EN GALICIA.

A ver si, de una vez por todas, MIRAMOS DE “HACER POLITICA”, EN LUGAR DE HACER “TESTIMONIALISMO”. Lo que está en disputa es algo más que el 0’05 o el 0’03% de los votos… lo que está en juego es la traslación del “modelo catalán” a Galicia. Y eso no. Con un “tripartito” en galaxia ya tenemos suficiente.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Galicia ¿sube o baja en la escalera?

Galicia ¿sube o baja en la escalera?

Redacción.- Las elecciones gallegas 2005, parecen un paradigma de la caricatura del gallego: te lo cruzas en una escalera y no sabes si sube o baja, a una pregunta contesta con otra pregunta y al recuento electoral responde con un aplazamiento. No se sabe quien ha ganado. Pero pueden extraerse algunas conclusiones provisionales.

En el momento de escribir estas líneas está en juego el escaño 38 en Galicia. Si el recuento de los votos de la emigración gallega, otorga el escaño al PP, la victoria de Fraga habrá sido “pelada”, pero suficiente. Buen resultado si tenemos en cuenta que supone la séptima victoria continuada en Galicia. Hasta dentro de unos días no se sabrá, realmente, quien ha ganado las elecciones gallegas. Pero, a estas alturas, pueden establecerse algunas conclusiones.

El fondo de la cuestión

Lo que estaba en juego en Galicia –y lo que sigue en juego en el momento de escribir está crónica- es si en Galicia gobernaba un anciano o gobernaba el “eje del caos”.

Seamos claros: será difícil que el PP realiza una campaña tan mala como la que ha realizado Fraga en Galicia. Salidas de tono frecuentes (propias del Fraga de siempre), frases en ocasiones inoportunas y que desprotegían su mandíbula para que el puño del PSG-BNG lo marcara, la misma presentación de un candidato de 82 años que rompía todos los consejos de marketing y publicidad, y, por supuesto, un desgaste de veinte años de ejercicio del poder, todo ello han favorecido la bajada de votos del PP. Pero, aún así, con todos estos errores de conducción política, Fraga ha sido el partido mayoritario, con mucho, y el que tiene una mayor representación parlamentaria.

Frente a él, Zapatonto y su figurón local, Pérez Touriño, no han hecho una campaña mejor, si exceptuamos el mítin de La Coruña en la que estuvieron presentes todos los elementos de una brillante campaña electoral. Pero, ni aún así. ¿Por qué? Por tres motivos: por que el candidato del PSG, Touriño, carece de carisma, es un tipo distante, incapaz de generar entusiasmo en el electorado; en segundo lugar por que buena parte de los electores que hubieran estado dispuestos a castigar a Fraga y a votar PSG, eran perfectamente conscientes de que ese gesto suponía el ascenso al poder de una fuerza radical, marginal, un verdadero frente del rechazo formado por grupúsculos extremistas acogidos bajo el común paraguas independentista; finalmente, por que el PSG-PSOE es una amalgama de tendencias, desideologizado, en el que caben desde una democracia social (Paco Vázquez) hasta socialdemócratas grisis (el propio Touriño) o funcionarios oportunistas y sin escrúpulos (Pekín Blanco), todos ellos con hambre de poder y que no han dudado en aplaudir los recortes de Zapatonto al “Plan Galicia”.

Además, hay otro factor a tener en cuenta: los avances obtenidos por el PSOE-PSG, no se han debido al candidato presentado a la presidencia de la Xunta. En absoluto. Se han debido al “efecto Zapatero”. Si, por que, aún hay gente para la que Zapatonto es un líder carismático, con su talante, con su populismo socialista, con sus declaraciones huecas en defensa de homosexuales y feministas. La campaña del PSOE gallego no solamente no ha conseguido vencer al PP, sino que no ha conseguido vencer a Manuel Fraga a sus 82 años…

Los resultados reales y su comentario

El PP ha perdido cuatro escaños. Apenas ha perdido 45.000 votos en la noche del recuento, que muy probablemente, recupere cuando se abran los votos de la emigración. No puede hablarse de una derrota. Como máximo de un descenso provocado por las razones que hemos señalado.

El PSG-PSOE, por su parte, ha ganado unos 180.000 votos, suficiente para ganar ocho diputados, pero no lo suficiente para batir a Fraga. Es el “efecto gobierno” generado por 16 meses de gobierno de Zapatero y por la reiterada presencia del presidente en la campaña gallega.

Finalmente, el BNG, ha retrocedido, perdiendo 40.000 votos y 4 diputados. La retirada de Veiras, los problemas interiores, el radicalismo de la formación, el ejemplo de ERC que está pesando como una losa sobre quienes sienten por primera vez la tentación de votar a una opción independentista, han golpeado duramente al BNG. Ciertamente, el voto juvenil ha ido mayoritariamente a la izquierda, pero era previsible a la vista de la edad de Fraga. Mucho va a tener que cambiar el BNG y, sobre todo, recortar su radicalismo, si quiere interesar a un electorado más sensato y maduro. Y, a la vista de las componentes interiores del BNG, está hipótesis parece algo lejana.

Hasta dentro de unos días no se sabrá exactamente quien gobierna en Galicia. Tanto Pepín Blanco como Touriño, han cometido la irresponsabilidad de darse como “ganadores” y de considerar a Fraga como “expresidente”. Pero, en el momento de escribir estas líneas, entre los recursos presentados y el voto de la inmigración, no parece definitivamente sellada la victoria del PSG-BNG.

El sentido de estas elecciones

Zapatero no ha resultado reforzado. Si Fraga no obtiene el escaño 38, podrá alardear de que el presidente de la Xunta es un hombre suyo y que le ha debido a él la victoria. Pero también tendrá que realizar dolorosas concesiones a sus molestos compañeros de viaje. Si Fraga no obtiene el escaño 38, Zapatero habrá obtenido una victoria pírrica.

Si en la derecha está presente el “voto oculto”, en la izquierda el “voto cerril” aparece por todas partes.

Ahora bien, si ese disputado escaño se otorga, finalmente, a Fraga, mucho me maquino que este verano, Zapatero no va a poder llevar a sus bienamadas hijas a la piscina de la Guardia Civil, ni va a protestar por que las fotografíen, ni siquiera se va a poder permitir unos días de asueto: tendrá razón, y mucha, en tener el vientre descompuesto ante lo que pueda ser el período en el cual el “tripartito” catalán, publique su “Nou Estatut” (lo que ocurrirá presumiblemente el 11-S) y se celebre, en la segunda quincena del mes, en el Senado, el debate sobre el Estado de la Nación. Por que entre esas fechas, está el primer límite histórico del “talante”: hasta entonces habrá logrado aplazar las crisis y la hora de la verdad, a partir de ese momento, la bola de nieve de la centrifugación nacional que él mismo ha arrojado por la pendiente, corre el riesgo de arrastrarlo.

Con todo, las elecciones gallegas demuestran que Zapatero aun tiene crédito electoral. No excesivo, ciertamente. Al empate técnico entre PSOE y PP (lo que en la práctica equivale a una victoria del PP), se une el hecho del “voto enmascarado” capitalizado por el PP que indica hasta qué punto la derecha vergonzante se niega a reconocerse como tal en las encuestas. El PSG ha mejorado en Galicia, a causa del “voto cerril” de la izquierda: no importa que Zapatero haya cortado los fondos del “Plan Galicia”, no importa que en 16 meses de gobierno, Zapatero no haya realizado absolutamente ninguna concesión, gesto o regalo a Galicia, sino que ni siquiera la ha tenido en cuenta… y aún así, el PSG utilizando como mascarón de proa a Zapatero, ha logrado avanzar algo.


Los resultados irrelevantes del ambiente

Si mencionamos estos resultados es, simplemente, por que muchos de los visitantes de infokrisis, son simpatizantes de este sector. Lo que encontramos, era previsible, pero no por ello menos lamentable. Las tres últimas formaciones de la provincia de Coruña, son, precisamente: DN con 459 votos, FE-JONS con 343 e IDEGA con 303, en total 1.105 votos. En las otras tres provincias, solamente, se presentaba FE-JONS, que ha alcanzado 117 votos en Lugo, quedando los últimos clasificados, 94 votos en Orense, quedando, así mismo, los últimos, y en Pontevedra 402 votos, el mejor resultado de éste partido, que le permite ser el cuarto empezando por la cola…

El que diga que estas tres formaciones hubieran obtenido la suma de los votos que ha obtenido cada una de ellas, si se hubieran presentado juntas, se equivoca. Cuando se está ante resultados tan pobres, no hay análisis electoral posible. Da la sensación de que FE en Pontevedra y DN en Coruña, han estado ligeramente por encima de lo que se esperaba, pero, no hay que olvidar que ambas formaciones son incompatibles y que los votantes conscientes de unos, rechazan la imagen, los ideales y el programa de los otros.

En cuanto a Idega, tras la escisión de DN, generada por antiguos miembros gallegos del MSR pasados a esta formación, demuestra muchas cosas: en primer lugar que las “teorías” del “centrismo radical” o de la “identidad gallega”, por sí mismas, si no son erróneas -que lo son- carecen, por sí mismas, de fuerza suficiente para interesar a poquísima gente. Ahí acaba la andadura de una opción, asfixiada por análisis erróneos y sentenciada por la indiferencia del electorado.

A decir verdad, los resultados de estas tres formaciones son acordes con las campañas realizadas y con los medios movilizados. Es evidente que FE-JONS ha intentado jugar en estas elecciones la carta de ser la “única falange” presente. Pero, no nos engañemos, FE-JONS, en Galicia, carece de estructura, de simpatizantes y de una implantación real. Los 900 votos recibidos por la candidatura gallega de Diego Márquez, suponen el TECHO MÁXIMO CON EL QUE CUENTA CUALQUIER ETIQUETA FALANGISTA EN GALICIA. Poco, muy poco, mucho menos para un movimiento que tiene 72 años de vida y por el que han pasado varios miles de gallegas, sino decenas de miles.

¿Y DN? Quedar por detrás del Partido Humanista o del CDS, no es desde luego un timbre de honor. Ahora bien, quedar por delante de Idega y de FE-JONS, confirman tímidamente la tendencia al “surpasso” por parte de DN sobre cualquier otra formación del “ambiente”. No puede hablarse de “éxito”, pero tampoco de rotundo fracaso. Si tenemos en cuenta que hace un año DN Galicia tuvo la escisión de los afiliados llegados del MSR que pasaron a fundar IDEGA, en realidad, se ha demostrado que la primera irrupción electoral de DN en Galicia, ha sido, como mínimo esperanzadora. O al menos, algunos pueden considerarla así.

Pero no olvidemos que estamos, no sólo por debajo del 1%, sino del 0’1%. Con estos resultados no puede hacerse gran cosa, especialmente el día después de las elecciones. Esta campaña ha demostrado que faltan cuadros, falta estrategia, faltan medios e incluso falta dirección política. En otras palabras, estas elecciones confirman lo ya sabido: que las opciones históricas son terminales (FE-JONS), que las opciones improvisadas en base a ideas “geniales” nunca cuajan (IDEGA) y que las campañas abordadas sin medios y sin estrategia política no llegan muy lejos.

En resumen ¿qué indican estos resultados? Que se está muy lejos todavía de tener CONCIENCIA DE PARTIDO POLITICO, persiste la mentalidad de banda, de bandería, de grupo, pero no, en absoluto, la de partido. Si tenemos en cuenta que otros grupos como AES o como LaFalange, declaran tener “delegación” en Galicia y no han logrado presentarse, se percibirá fácilmente que todo este ambiente está muy, muy lejos de pesar políticamente… a causa de sus propios errores.

© Ernesto Milá – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Para los que no puedan ir a la mani contra los Matrimonios gays

Para los que no puedan ir a la mani contra los Matrimonios gays

Redacción.- Hoy la sociedad civil va a hablar en relación a los "matrimonios" gays. La carta de Zapatonto es que Carlinhos Brown mueva gente en Madrid y oculte la movilización de la sociedad civil. Que es como mezclar la velocidad con el tocino. Los que no podamos ir a la manifestación de hoy, estaremos presentes, multiplicando ¿por diez? ¿por cien? a los que desciendan a las calles de Madrid recordando a Zapatonto en un año no ha logrado destruir ni la sociedad civil, ni destruir el sentido común en España. Podemos leer "Los GAYS vistos por un HETERO, pros y [re]contras" de Editorial PYRE.

Estos días se ha distribuido la segunda edición de esta polémica obra que engloba tres aspectos:

- un análisis de lo que representa el "matrimonio" gay para la sociedad, situando este problema ante el fondo de la cuestión: un atentado contra el sentido común y contra la naturaleza biológica de la especie humana.

- un análisis de cómo un sector social -la "progresía"- ha llegado a considerar los "matrimonios" gays como normales y deseables, signo de libertad y máxima aspiración político-social.

- un repaso a las miserias de la condición gay, sin ninguna concesión a lo políticamente correcto y con una lógica implacable que parte de la propia sexualidad gay hasta los hábitos culturales y los mitos propios del imaginario colectivo gay.

Pero nos equivocaríamos si esta obra fuera un riguroso tratado de ética, moralidad y sexualidad aburrida. La cuestión se trata con un desenfado y un sentido del humor que contribuyen a la sorpresa, la sonrisa habitual, la carcajada, seguida de reflexión.

Este libro aparece en un momento que no podría ser más oportuno: cuando la sociedad civil o lo que queda de ella, reacciona ante el absurdo. Pues bien, esta obra contribuye a dar argumentos y a romper todos los mitos prendidos en el imaginario colectivo de la progresía.

¿No puedes ir a la manifestación contra la Ley de Matrimonios Gays? Tranquilo, no te cortes las venas, siempre puedes contribuir a agotar la 2ª Edición de "Los GAYS vistos por un HETERO - pros y [re] contras".
No es oportunismo publicitario: agotada la 2ª edición, vendrá la 3ª. No todo es manifestarse una tarde de verano. Es preciso reforzar la movilización de la socieda civil con argumentos. Y esta obra es un argumentario completo sobre la cuestión homosexual realizada desde el humor y el rigor.

LOS GAYS VISTOS POR UN HETERO. Pros y [RE]contras que puede ser solicitado a Editorial PYRE o si lo quieres pedir directamente: infokrisis@yahoo.es, al precio de 12,00 euros + 5 de gastos de envío. En tres días lo tendrás en casa.

La búsqueda de un modelo organizativo

La búsqueda de un modelo organizativo

Redacción.-.- A raíz de la elaboración de un artículo sobre organización, hemos debido repasar y ordenar apuntes, antes de dar la redacción definitiva. Así, hemos rescatado estos apuntes sobre organización en donde se habla de distintos modelos organizativos, desde la experiencia leninista a las distintas experiencias nacionalistas y populares de la postguerra. Consideramos que estos apuntes pueden servir, en el estado de elaboración primitiva en el que se encuentran, para abrir un debate sobre el modelo organizativo

La búsqueda de un modelo organizativo

Las distintas formas de organización
desde 1945 hasta nuestros días


El modelo organizativo es el instrumento político adaptado para la realización de una estrategia concreta. Esto equivale a decir que la discusión estratégica es anterior y superior la discusión organizativa. Para plantear una discusión estratégica es preciso intentar captar la realidad político-social, en primer lugar, que permite definir una estrategia capaz de modificar esa realidad en función del propio proyecto político. Así pues, en definitiva, para plantear una discusión en materia organizativa, es preciso resolver antes definir el propio proyecto político (doctrina y programa), luego los objetivos políticos, en función de estos, la estrategia (que solo puede plantearse tras un análisis político detenido) y las tácticas para aplicarla y, finalmente, en función de todo lo anterior, debe surgir el modelo organizativo, casi de manera automática.
Resulta prácticamente imposible, separar la discusión organizativa, de la discusión estratégica; por tanto, en las líneas que siguen, frecuentemente vamos a aludir tanto a estrategia como a organización. Lo que pretendemos es resumir las distintas experiencias organizativas y estratégicas que se han sucedido desde 1945 hasta nuestros días en el área que podemos definir como “nacional-popular” o “alternativa”. Las experiencias que ha vivido este sector –multiforme, por definición- son diversas y contradictorias; creemos que vale la pena resumirlas y tratar de extraer algunas conclusiones. La importancia de una discusión de este tipo radica en que nos sitúa ante diferentes modelos y nos permitirá analizar cuáles están agotadas o son vías muertas, y -especialmente, en el capítulo de conclusiones- nos va a permitir definir un posible modelo organizativo para el futuro.

El nacimiento de una teoría sobre la organización

No es sino hasta finales del siglo XIX cuando se pone de manifiesto la necesidad de una teoría sobre la organización revolucionaria. Los congresos de la Internacional Obrera habían eludido esta cuestión que, sin embargo, estaba relativamente presente en sus tres tendencias: para el cooperativismo la cuestión organizativa debía responder, necesariamente, a las necesidades de las clases trabajadores de autoorganizarse al margen de la figura del capitalista; para los anarquistas, cualquier forma de capitalismo establece una dominación de clase y, por tanto, para destruir el capitalismo, es preciso huir de esquemas organizativos que reproduzcan el “autoritarismo”, tic inherente a todo modelo en el que la burguesía aparece como clase hegemónica; finalmente, la tendencia marxista, en los primeros congresos de la Internacional, eludió responder a las cuestiones organizativas, acaso, por que hasta ese momento, no se las había planteado.

Pero era en este último sector (expulsados los cooperativistas y aislados los anarquistas) en donde debían de plantearse por primera vez los dos modelos organizativos: o bien el modelo insurreccional (revolucionario), o bien el modelo moderado (socialdemócrata). Esta discusión se centró en el SPD alemán en donde ambas tendencias (Berstein y Kautsky) se enfrentaron con dureza inusitada.

Cuando el siglo empieza, con la revolución rusa de 1905, las distintas corrientes marxistas, todavía no han desarrollado una teoría sobre la organización revolucionaria. Las polémicas generadas en el seno de la socialdemocracia alemana seguirán vivas y tendrán sus repercusiones hasta que emerja la figura de Lenin y, finalmente, el proceso revolucionario se plantee como la construcción de un mecanismo de relojería –la organización revolucionaria- extraordinariamente precisa. Evola recuerda que la diferencia esencial entre la revolución francesa y la soviética, es que mientras en la primera todo se desarrolló de una manera caótica, como si fuerzas elementales destructivas hubieran sido liberadas por los revolucionarios y luego se mostraran incapaces de controlarlas, en la revolución rusa, esas fuerzas elementales siempre fueron controladas y puestas en marcha por una organización de revolucionarios profesionales que habían reducido la revolución a un problema técnico.

Pero a principios de los años veinte se habían producido distintos episodios que aportaban ideas nuevas analizadas por Curcio Malaparte en su obra “Técnica del golpe de Estado”. Malaparte, distinguía distintas técnicas del golpe de Estado: la marcha sobre Roma (focos populares que, en un golpe de audacia, convergen y se alzan sobre la confusión reinante), el golpe de Kapp (un golpe mal planteado que no logra derrotar al adversario en un primer momento y que se agota por falta de proyecto en días sucesivos), el golpe de Kemal Ataturk (una operación cívico-militar que encuentra apoyo en una parte importante de la población), el ascenso de Hitler (que tras el intento frustrado de Munich en 1923, rectifica y adopta la vía parlamentaria), etc.

El trauma del conflicto bélico 1939-45, hace que el libro de Malaparte quede olvidado en la postguerra y que, a partir de finales de los años 40, cuando se intenta reconstruir el ambiente patriótico y anticomunista, apenas se tengan en cuenta las experiencias y los modelos de la preguerra, y se parta, prácticamente de cero. Esto genera una multiplicidad de experiencias que vale la pena repasar brevemente.

I. La teoría leninista de la organización

Lenin no hizo otra cosa que abordar el problema de la organización revolucionaria desde un punto de vista científico y mecánico. Así llegó a la conclusión de que era preciso un “centro revolucionario” formado por “revolucionarios profesionales”, que dinamizaran, mediante “correas de transmisión”, distintos sectores seciales. Lenin distinguía entre la “organización horizontal” (el partido con sus delegaciones distribuidas sobre el plano geográfico) y la “organización vertical” (formado por las estructuras sindicales, juveniles, femeninas, es decir, especializadas, del partido).
El “centralismo democrático”, tal como fue definido por Lenin se puede resumir en tres principios:

- La minoría se pliega a la mayoría.
- Los organismos superiores dirigen a los organismos inferiores.
- La totalidad de la organización es dirigida por el comité central.

El comité central es el máximo organismo entre congresos. El congreso es la asamblea de militantes y compromisarios, que se constituye como “dirección estratégica” de la organización. A su vez, el comité central, es el organismo que vela por la aplicación de las resoluciones adoptadas en los congresos. Dentro del comité central, una secretaría permanente, es el organismo táctico de la organización.

Este centro, constituido, como hemos dicho, por revolucionarios profesionales, dinamiza distintos sectores de la sociedad. Mediante el sindicalismo, el mundo laboral, mediante un grupo estudiantil, el trabajo en la universidad y en la enseñanza, y así sucesivamente. Todo esto constituye la “estructura vertical” (corporativa) de la organización leninista. Pero, finalmente, hay una tercera “estructura”, la “paralela”.

Una “estructura paralela” es un conjunto de asociaciones, personas y medios, oficialmente, no vinculadas al “núcleo revolucionario”, pero que trabajan, en sus respectivos frentes de trabajo, para la realización de la estrategia adoptada en congreso. Por ejemplo, en el VI Congreso del PCE se adoptó la estrategia del “Pacto por la Libertad” que culminó en la formación de la Junta Democrática de España. Esta iniciativa fue apoyada por “submarinos” del PCE, oficialmente, no vinculados al mismo, pero que trabajaban según las directrices de la dirección.

Este esquema leninista, estuvo en vigor desde los prolegómenos de la revolución rusa, hasta el hundimiento de los Partidos Comunistas a principios de los años 90. Se trata de un tipo de organización extremadamente sólido, reconvertible según las necesidades de la lucha política y perfectamente adaptable a las condiciones más negativas que puedan aparecer. La prueba es que, de toda la “oposición democrática” durante el franquismo, solamente el PCE y otros grupos dotados del mismo esquema organizativo, lograron sobrevivir y eludir la persecución policial.

Los partidos fascistas y nacionalistas de los años 30, tenían una organización aparentemente similar, si bien el “centralismo democrático” era sustituido por el “führer prinzip”: el principio del mando, según el cual, el liderazgo se impone y no precisa de un refrendo democrático. Es evidente que, el fascismo surgió en la época del “liderismo” y que, con posterioridad a 1945, los grandes líderes carismáticos, desaparecieron. De hecho, el fracaso en la revitalización del modelo histórico fascista se ha debido a la ausencia de líderes de talla inhumana o sobrehumana, como los que aparecieron en los años 20 y 30.

En esto se basaba la superioridad del modelo leninista sobre el fascista: en que, el leninista no lo basaba todo en la organización democrática elegida en congreso., en el fascista, se basaba todo en la capacidad de atracción y liderazgo del führer. Si el führer falla, falla todo lo demás.

II. La postguerra: Jeune Nation y el MSI

Las primeras experiencias organizativas de postguerra llevaron a dos modelos completamente diferentes: el modelo activista y el modelo parlamentario, representados respectivamente por Jeune Nation y por el Movimento Sociale Italiano. El primero quedó configurado como un movimiento activista con fuerte carga ideológica (el nacionalismo francés maurrasiano) y vocación extraparlamentaria, constituido por un núcleo central de estudiantes y jóvenes que, en la práctica, era un movimiento estudiantil, sin partido político del que ser su sección juvenil. El MSI, por su parte, entendió, desde el primer momento, que la experiencia de la República Social había sido derrotada y que tenían por delante una larga lucha parlamentaria en la que se trataba de entender y adaptar las “reglas del juego”.

Ambos movimientos, con una fisonomía muy distinta, ideologías diferenciadas, tenía, sin embargo, un punto común que expresaba perfectamente la situación psicológica de Europa Occidental en los años 50: el anticomunismo. Con los tanques soviéticos dominando medio continente, ni siquiera parecía claro que fueran a respetar el pacto de Yalta. Por lo demás, los partidos comunistas occidentales, aparecían como quintacolumnas del mundo soviético. Las nuevas democracias surgidas tras 1945, no eran, desde luego, sus modelos ideales, pero en comparación con lo ofrecido por el régimen soviético, tenían ciertas ventajas. Fue así como en estos sectores cobró forma el “occidentalismo”, es decir, una concepción de Europa ligada al “mundo occidental”, en el cual los EEUU eran el “leadership”.

El otro elemento común fue el “militantismo”, esto es, la concepción del militante como motor de la lucha política. En Jeune Nation, este militantismo demostró su efectividad en las jornadas que siguieron a la invasión de Budapest y a la represión contra el movimiento de los patriotas húngaros. En Italia, desde la fundación del MSI en 1948, el militantismo fue la columna vertebral de su acción. Pero existían, también en este terreno, dos diferencias: el MSI adaptaba el militantismo a una finalidad clara, obtener un peso político en las instituciones italianas; Jeune Nation, no pudo nunca, realizar este tránsito y quedó como arquetipo de todas las experiencias activistas (el activismo es el militantismo convertido en fin en sí mismo) que se sucedieron posteriormente. A pesar de lo amplio de las movilizaciones que realizó JN en los días de la represión húngara y en los primeros conatos de resistencia francesa en Argelia, el movimiento jamás pudo lograr un espacio político cómodo en la sociedad francesa, exactamente igual que luego ocurriría con Occident primero, Ordre Nouveau después, Forces Nouvelles entre 1975 y 1983 y los distintos grupos activistas que se han ido sucediendo posteriormente.

III. Las experiencias de Jeune Europe y del MJR

En 1961, la descolonización del Congo por parte de Bélgica y de Argelia por parte de Francia, habían terminado en sendos fracasos. Pero si en el Congo la descolonización se tradujo en una limitada revuelta de los colonos y en la aparición de tropas mercenarias, en Argelia, la resistencia desembocaría en la creación de la Organisation de l’Armée Secrete, la OAS, grupo que hoy podríamos calificar de “terrorista”, aunque más exactamente fuera una organización clandestina de defensa de la comunidad europea en Argelia.

Los mismos errores que se produjeron en el golpe de Kapp a principios de los años 20, se reprodujeron en el golpe de Argel. Los reclutas del Primer Regimento de Partacaidistas (I REP) se revelaron contra el entreguismo de De Gaulle y plantearon una lucha por la “Argelia Francesa”. Pero el golpe de Argel fue mal preparado, no se tuvo en cuenta la necesidad de una clase política civil que sostuviera la iniciativa golpista y, mucho menos, de un programa de gobierno, más allá de la propuesta de “Argelia Francesa”. El golpe fracaso y los paracaidistas del I REP volvieron a su acuartelamiento cantando “Rien de rien, je ne regrette rien”, tonadilla elevada a la fama por Edith Piaff: “Nada de nada, yo no lamento nada”.

Pero esa impreparación y la subordinación de cualquier iniciativa política a la jerarquía militar, tanto en la planificación de la sublevación de Argel como en el posterior combate de la OAS, condenó al fracaso a ambas iniciativas que, en el fondo, lo fiaban todo a la desaparición física de De Gaulle. Boby Dovecar, sargento del I REP, Claude Piegts, Roger Degueldre, y tantos otros fueron detenidos y fusilados por De Gaulle. Solamente unos cuadros de la OAS-Metro (las células de la OAS surgidas en el exágono francés) estuvieron en condiciones de reflexionar sobre lo que habían supuesto el fracaso de la OAS y el abortamiento de la sublevación del I REP en Argel. De este grupo surgió el Mouvement Jeune Revolution, pero también sirvió como base para la reflexión organizativa realizada por los simpatizantes de la resistencia francesa en Argel, radicados en Bélgica. Y en torno a este segundo grupo se coaguló Jeune Europe liderada por Jean Thiriart.
El MJR se planteó reproducir el esquema organizativo de la “subversión”, tal como había sido detectado por los oficiales de inteligencia y acción psicológica del Ejército Francés en Argelia. De un lado, era preciso disponer de una ideología. Lo que en la izquierda fue el marxismo, en el MJR fue el “solidarismo”. Luego, insistió en un modelo organizativo basado en una “central” revolucionaria que creaba distintas “correas de transmisión”, comités especializados, grupos de solidaridad, etc. Es probable que el MJR, en su mejor momento, no pasara de 200 afiliados hacia finales de los años 60. Su proyecto periclitó en el momento en que irrumpió “Ordre Nouveau” con más medios y desarrollando un activismo mayor que terminó eclipsando el modelo organizativo del MJR. El MJR descubrió en el anticomunismo y en la solidaridad con las poblaciones de los países del Este, un caballo de batalla que le reportó los mejores beneficios y llevó a algunos de sus militantes a ser detenidos en la Plaza Roja de Moscú y a contactar con el Bloque Antibolchevique de las Naciones con sede en Munich que intentaba organizar la resistencia activista en la URSS.

Posteriormente, perdido el impulso inicial, el “solidarismo” se fue transformando y dividiendo en distintas organizaciones y revistas a lo largo de los años 70. En la actualidad encontramos a antiguos miembros del MJR en el Front Nacional y en los grupos nacional-revolucionarios activistas.

En el fondo, la experiencia de Jean Thiriart y de Jeune Europe discurrió por similares derroteros, pues, no en vano, era, hasta cierto punto, como el MJR, hijos de la misma matriz: el trauma de la descolonización. Ambos tomaron buena parte de sus ideas sobre organización de la experiencia bolchevique. Ambos tomaron como modelo organizativo, el militantismo: “El militante puede hacerlo todo, contando con nada”, tal era la frase clave de esta concepción. Las diferencias entre MJR y Jeune Europe estribaban en la “dimensión nacional” del proyecto: marco europeo en la experiencia de Thiriart, nacionalismo francés en el caso del MSR. Ambas iniciativas entrarían, por lo demás, en lo que se ha dado posteriormente en llamar “autonomía histórica”, en la medida en que no se reconocían en modelos previos.

De todas formas, Jeune Europe atravesó distintas etapas de desarrollo y el mismo Thiriart varió notablemente sus orientaciones, especialmente en lo que a geopolítica se refería. Progresivamente, del “Ni Washington, ni Moscú”, se pasó “Sobre todo no a Washington”, especialmente, cuando el movimiento ya había perdido fuelle y estaba disuelto en la práctica, si bien tuvo la prolongación periodística de “La Nation Europeénne” en la cual estas orientaciones quedaron más acusadas.

Thiriart concibió también el partido al estilo bolchevique, sosteniendo la idea del “movimiento como orden de creyentes y combatientes” que debería ser, también, una “central revolucionaria” capaz de movilizar, a nivel europeo, a amplias masas de la población. Thiriart, voluntariamente, huía del modelo de partido convencional, democrático, electoralista, el “führerprinzip” y la importancia de una élite militante surgida de una “escuela de cuadros” como motores de la lucha política, la dimensión europea de esa lucha, fueron algunas de las innovaciones de Thiriart en esa primera etapa.

Pero, cuando Jeune Europe se disolvió, Thiriart no detuvo su teorización, sino que la amplió, también en materia organizativa. En ese segundo Thiriart, ya alejado de la realidad política cotidiana, se perciben ciertas fugas hacia el “idealismo”: insiste, en nuestra opinión, de manera excesiva, en dos modelos organizativos que considera necesario recuperar: “un ejército político” al estilo de las SA hitlerianas y un “ejército del pueblo” al estilo de las Brigadas Internacionales. Si tenemos en cuenta que las SA fueron posibles a causa de un momento histórico particular e irrepetible (guerra perdida, puñalada por la espalda, paro, inflación brutal) y que las Brigadas Internacionales emergen en un contacto de guerra civil en España (lo que no era, ni remotamente el caso), Thiriart olvidaba lo esencial: que en 1965-75, Europa había entrado en el consumismo, la sociedad del bienestar y el “fin de las ideologías” y que ha propia historia y el desarrollo económico-social ,habían hecho completamente irrepetibles los modelos de las SA y las Brigadas Internacionales.

Hay que reconocer a Thiriart un mérito esencial. Él, antes que ningún otro, percibió en la firma del Tratado de Roma de 1965, un hecho irreversible: a partir de entonces, Europa, necesariamente, iba a caminar hacia una integración progresiva y se trataba de pensar en dimensión europea, en términos de “movimiento europeo integrado”.

Thiriart concibió este “movimiento” a la manera leninista: con un núcleo de “revolucionarios profesionales”, transferibles de un país a otro, dirigidos por un “centro político” único, con capacidad para transformarse de movimiento activista y militante a organización militar de combate (da la sensación de que entre 1962-1965, Thiriart estaba persuadido de que en el Este europeo, la única forma de trabajo político era mediante la insurrección, la lucha armada y la guerra popular contra las burocracias estalinistas.

El último campamento de verano de “La Nation Europeenne”, debió de tener lugar hacia 1968 ó 69, cuando los grupos que, inicialmente, apoyaron a Thiriart ya estaban muy dispersos y debilitados (la propia revista desaparecería poco después) y en los 15 años siguientes, Thiriart prosiguió sus reflexiones, pero no ya en un contexto militante, sino como meras reflexiones de laboratorio, hasta que, finalmente, el inicio de la “perestroika” haga coincidir sus posiciones geopolíticas con las necesidades de la extinta URSS. Pero, en esta fase, su “macropolítica” (quizás más que la geopolítica) se muestra, dramáticamente alejada de la realidad política cotidiana de Europa Occidental y, por tanto, las construcciones de Thiriart en esa época apenas puedan ser consideradas como “teorías”, en nuestra opinión, excesivamente distanciadas de la realidad: y la realidad era que carecían de una cristalización organizativa y política capaz de llevarlas a la práctica, cualquiera que fueran.

IV. El activismo organizado: Francia e Italia. Extraparlamentarios

En 1968, la expansión de la extrema-izquierda, parece evidenciar la necesidad de una respuesta de la misma intensidad. El comandante Valerio Borghese expresa y encarna este estado de ánimo: “No es el tiempo de la palabra, es el tiempo de la acción”. Obtener un diputado o un concejal parecía poco, ante la necesidad de detener la ofensiva callejera de la extrema-izquierda. De hecho, lo que ocurrió fue que la “protesta” era el signo de los tiempos (finales de los 60, principios de los 70). Si en el seno de la izquierda se había gestado un fenómeno de rechazo a las formas moderadas y parlamentarias, una rotura con el estilo moderado, en el otro lado, había ocurrido otro tanto. En ambos extremos del espectro político se criticaba a la “burguesía” y a la moral y a la ética burguesa. En la izquierda a partir de Marcusse, en la derecha, tomando como base los textos del “último Evola” (Cabalgar el Tigre). Ese rechazo al mundo burgués era el mismo que estuvo presente en la fundación de los Fascios Italianos de Combate y en los Cuerpos Francos alemanes del Baltikum; parecía que, este sector político, había recuperado, finalmente, la energía de los primeros tiempos. El modelo organizativo que preside ese período es el “extraparlamentario”. Además hay fenómenos que abundan en esa hipótesis: en Francia, la candidatura de Tixier Vignancourt había sido derrotada ampliamente, a pesar de la proximidad de la guerra de Argelia y de la protesta antigaullista; en Alemania, el Partido Nacional Demócrata, NPD, dirigido por Adolf von Thadden no había sido capaz de superar el listón del 5% y quedó fuera del parlamento en las elecciones de 1969. En Italia, las disensiones internas y la evidencia de la política proamericana, así como un pragmatismo preocupante en la dirección del MSI, que aparece con Michelini y se reafirma con Almirante, hace que, desde principios de los años 60, se sucedan dos escisiones que darán vida al Centro Studi Ordine Nuovo y a Avanguardia Nazionale Giovanile que, a finales de los 60 se convertirá en Avanguardia Nazionale, integrante del Fronte Nazionale del comandante Borghese. Había nacido el “área extraparlamentaria”.

En una primera fase, la coexistencia entre extraparlamentarios de “derecha” y de “izquierda” no es particularmente difícil, ambos parten de una crítica a la burguesía y a la partitocracia y, hasta los sucesos de Vallegiulia de 1968, no se producirá la fractura histórica entre contestatarios de derecha y de izquierda. Habiendo ocupado la facultad de derecho los estudiantes extraparlamentarios de “derecha”, en un momento de fuerte agitación estudiantil, Giorgio Almirante dirigió el asalto del servicio de orden del MSI (I gorili di Caradonna) contra las facultades ocupadas por la izquierda. La expedición punitiva del MSI, al detenerse en la facultad de derecho, pidió a los ocupantes que les acompañaran en su expedición “contra los rojos”. Los ocupantes de derecho valoraron la posibilidad de oponerse a los activistas del MSI haciendo causa común con los contestatarios, o bien no obstaculizar la expedición punitiva. Se optó por esto último. Al día siguiente, el movimiento estudiantil que no había sido antifascista hasta ese momento, desplegó sus banderas rojas y manifestó su voluntad de aplastar al neo-fascismo. La pasividad ante la expedición del MSI, hizo que la “contestación neofascista” o “contestación de derechas” perdiera toda credibilidad.

Pero el neofascismo extraparlamentario era todavía fuerte para plantear una estrategia de conquista del Estado. En ese momento, existían dos líneas: la del Centro Político Ordine Nuevo (una parte del Centro Studi había reingresado en el MSI) y la de Avanguardia Nazionale. Los primeros sostenían la tesis de la “revolución nacional”; tendían a movilizar a sectores de la población, para provocar una situación insurreccional tal que favoreciera una nueva “marcha sobre Roma” y, por tanto, una “revolución nacional”. Los segundos defendían la tesis “gradualista”: era imposible realizar la revolución nacional sin parcelar la ruta en etapas intermedias en cada una de las cuales de lo que se trataba era de mejorar las posiciones propias, debilitando al adversario. Mientras Ordine Nuovo se agotó en cientos de incidentes activistas y fue víctima de provocaciones venidas de la Seguridad del Estado, Avanguardia realizó una valoración más precisa de la situación política: en momentos en los que se hablaba del “compromiso histórico” (pacto entre el PCI y la DC), que supondría una situación ampliamente desfavorable para las fuerzas nacionales italianas, de lo que se trataba, inicialmente, era de impedir ese pacto. De ahí surgió una estrategia: la revuelta del Sur: si ese pacto tenía lugar, el sur se rebelaría. El ensayo insurreccional tuvo lugar en Regio Calabria con la excusa de la discusión sobre la capitalidad de la región. Durante meses, el gobierno central estuvo rebasado por la agitación desarrollada por los medios de Avanguardia. Paralelamente a esta labor de “contención” del “compromiso histórico”, estaba la tarea “ofensiva”: la hipótesis golpista. No es que el golpe de Estado se defendiera como un fin en sí mismo, sino como la posibilidad de avanzar posiciones y generar una situación nueva, con una correlación de fuerzas mucho más favorable. Tal fue el trasfondo histórico-político en el que se desarrolló el “golpe Borghese”.

El problema residía en la desproporción de fuerzas. En palabras de uno de los protagonistas de aquel período “lo que debía hacerse, se intentó”. Se fracasó, en definitiva, por que la represión, la infiltración, la provocación, eran tales, que hacían prácticamente imposible un resultado final mínimamente esperanzador. Cuando, en 1974, cayó el régimen portugués (y con él la iniciativa de Aginter-Press), luego el franquismo y, finalmente, el régimen de los coroneles, se evidenció la imposibilidad de una vía “gradualista” en Europa. La estrategia que adoptaron algunos núcleos de lo que la prensa amarilla conoció como Internacional Negra, fue desplazar el eje de operaciones, de Europa hacia América Latina en donde era, en aquel momento, más fácil trabajar políticamente. Con posterioridad, reconstruidos “santuarios” en el Cono Sur, era posible entonar el –como decía la letra de una canción de Amici dal Vento- “a Europa volveremos, unidos para ti”. Nuevamente, el cálculo no tenía en cuenta la desproporción de efectivos y si bien se obtuvieron situaciones preeminentes en algunos países (Argentina, Bolivia, Chile), la proximidad del coloso norteamericano hizo imposible que el trabajo político realizado entre 1974 y 1982 fraguara.

En Francia, sin embargo, la experiencia del movimiento Occident, volcado hacia el activismo anticomunista y reducido a un “servicio de orden” extraordinariamente eficaz que prolongó su vida en Ordre Nouveau, tuvo un giro sorprendente. Compuesto, esencialmente, por los mismos cuadros que Occident, la vocación era completamente diferente. Ordre Nouveau quería construir un partido similar al MSI. Para ello actuó en dos tiempos: en un primer momento, generando una columna vertebral –el propio Ordre Nouveau- y en un segundo momento, integrando en su área de influencia a un grupo de personalidades y pequeñas organizaciones en lo que se llamó el Front National. Pero el gobierno, terminó prohibiendo Ordre Nouveau (como seis años antes había hecho con Occident) y tan solo quedó en pie una mínima estructura presidida por Jean Marie Le Pen que aun tardaría 10 años más en completar su travesía del desierto. El núcleo fundador de Ordre Nouveau, tras intentar proseguir unido –etapa de Faire Front- colaborando con Le Pen, lanzó el Parti des Forces Nouvelles, siguiendo técnicas de marketing político y publicidad que, hasta ese momento, no habían estado al alcance de las fuerzas nacionales en Francia. En realidad, Forces Nouvelles –a pesar de su nombre- había creado una línea política luego recuperada en España por Democracia Nacional o por el Vlaams Block: la vocación de asumir una línea moderada en su actuación, pero radical en sus contenidos; duros en el fondo, sutiles en la forma.

El proyecto de Forces Nouvelles, fue, rebasado por un Front National rejuvenecido y dinámico que tuvo en Pierre Stirbois a su principal animador y a Jean Marie Le Pen su líder público. No puede decirse que la experiencia del PFN fracasara, sino que fue encarnada con más vigor y liderazgo por el tandem Le Pen – Stirbois. Resulta evidente que estos sectores se situaban en una perspectiva “gradualista”. La idea de la “revolución nacional” había sido completamente abandonada en beneficio de la definición de unas etapas intermedias que, como hemos dicho, debían mejorar progresivamente las condiciones políticas en las que se desarrollaban las fuerzas nacionales en cada país. A condiciones diferentes, se generaron respuestas diferentes: la alternativa golpista en Italia y la alternativa parlamentaria en Francia. En ambos caos, un núcleo, inicialmente extraparlamentario –Avanguardia en Italia y Ordre Nouveau en Francia- constituyen un “frente nacional”, agrupando fuerzas convergentes de muy distinto signo, no sólo políticas sino también sociales, pero, mientras el Front National aspiraba a un gradualismo por vía parlamentaria, el Fronte Nazionale de Borghese, veía en el golpismo la primera etapa a cubrir.

V. La “lucha armada”: la experiencia de los NAR

La estrategia extraparlamentaria del sector de la “revolución nacional” se estrelló contra una represión brutal, errores propios de conducción política y, finalmente, maniobras provocadoras entre 1971 (Ordine Nuevo, Anno Zero, Fronte Nazionale Rivoluzionario) y 1980 (Terza Posizione). La represión, la actitud agresiva e intolerante de la extrema-izquierda y el terrorismo de las Brigadas Rojas, indujeron a sectores que creían en la “revolución nacional” a adoptar la “vía armada” como estrategia de lucha. La experiencia de los Núcleos Armados Revolucionarios (NAR) fue, en este sentido, paradigmática.

La diferencia entre el terrorismo de las Brigadas Rojas y el de los NAR era evidente para quien quisiera verlo: mientras los primeros hacían de la violencia y el terrorismo un arma ofensiva, para los NAR fue simplemente la respuesta de un sector político, asfixiado y perseguido. Los errores, las acciones inoportunas, y el desastre final, no pueden hacer olvidar que el terrorismo de los NAR fue el hijo directo de la permisividad con que el Estado Italiano contempló a la extrema-izquierda y la tolerancia hacia el “antifascismo” más agresivo, terrorista y obsceno.
Desde el punto de vista orgánico, los NAR aportaron poco a una teoría sobre la organización revolucionaria. En buena medida se trató de núcleos espontáneos que utilizaron una sigla, sin que existiera una realidad orgánica y una dirección centralizada. El NAR surgido del Frente Universitario de Acción Nacional romano tenía una matriz completamente distinta al NAR vinculado a determinados exponentes de Terza Posizione.

El expontaneismo demostró su inviabilidad a los pocos meses. Las organizaciones “armadas” (estos es, terroristas) para ser eficaces, deben desarrollar primeramente una parte política excepcionalmente activa y con iniciativa, imposible de ser desarticulada, para, en un momento dado de su desarrollo, segregar en ella, una parte “armada”, excepcionalmente reducida, tecnificada y profesionalizada. Eso, o de lo contrario, el expontaneismo se reduce a núcleos carentes de estrategia unificada, con una vida media corta e irrepetibles. En 1981 el NAR estaba completamente desarticulado y una generación de militantes había pagado con su vida o con años de cárcel su aventura.

En realidad, la tentación activista no era nueva en la extrema-derecha. En los años 60 ya habían aflorado distintas siglas del “terror negro”: la OAS en Francia y las Escuadras de Acción Mussolini en Italia. Pero donde las experiencias en este terreno habían llegado más lejos fue, sin duda en Argentina y Bolivia. En los años 50, tras la “revolución nacional” de Víctor Paz Estensoro, la Falange Socialista Boliviana “golpeó” en varias ocasiones e intentó acciones guerrilleras en la zona de Santa Cruz de la Sierra. Por su parte, en Argentina, habían aparecido guerrillas urbanas peronistas (los Uturuncos del peronista William Croques y sus secuelas) y nacionalistas (especialmente el Movimiento Nacionalista Revolucionario “Tacuara”). “Tacuara” desarrolló entre 1965 y 1969 una verdadera guerrilla urbana en Argentina con decenas de atentados contra los partidos de izquierda. Esta guerrilla urbana tuvo sus prolongaciones insospechadas a finales de los años 60 y principios de los 70, en el vecino Uruguay. Allí, algunos tacuaras en fuga, habían conseguido organizar células con militantes uruguayos que constituyeron el núcleo primitivo del Movimiento de Liberación Nacional “Tupamaros”. La entrada en el movimiento de Raúl Sendic, hizo que la nueva organización se decantara hacia el castro-socialismo y el marxismo. Otro tanto ocurrió con una fracción de la Tacuara argentina que, tras insistir en los aspectos “sociales” primero y “socialistas” después, terminó ubicada en el trotskysmo del Secretariado Unificado de la IV Internacional, en el que un antiguo tacuara, Joe Baxter, ocupó un lugar preponderante hasta su fallecimiento en accidente aéreo.

En 1968, en una de las publicaciones de Tacuara se realizó una interesante reflexión sobre la violencia política: el objetivo era el desencadenamiento de una “sublevación nacional” que desembocara en un golpe de Estado. Ese golpe debía tener un carácter político-militar. En realidad, solamente en el instante mismo del golpe, era cuando el peso de las fuerzas armadas era absolutamente necesario, pero, tanto antes como después, el peso de las operaciones recaía sobre un aparato político. Los tacuaras habían estudiado con detenimiento el proceso insurreccional argelino del FLN y la respuesta de la OAS. A ello habían contribuido militantes católicos argentinos ligados a Tacuara y relacionados con grupos católicos franceses, gracias a los cuales recibieron documentación que pudieron estudiar y que sirvió para darles un basamento estratégico-organizativo. En realidad, Tacuara fue una organización “para-militar” de la postguerra, autónoma, nacionalista, que logró una aceptable penetración en la sociedad argentina y, especialmente entre la juventud y que sirvió de vivero a otros grupos que aparecerían 10 años después: desde los Montoneros, hasta la Triple A.

Estas dos experiencias armadas, la de los NAR y la de la Tacuara argentina, son, sustancialmente diferentes: violencia defensiva en el caso de los NAR, violencia ofensiva en la Tacuara, núcleo guerrillero los NAR, cuyo “frente político” informal debía ser Terza Posizione, organización integrada político-militar, en cambio, la Tacuara.

Ambas experiencias y el fracaso de cualquier otra experiencia armada de izquierdas o de derechas, demuestra el subjetivismo inicial de quienes adoptaron esta vía. No midieron la desigualdad de fuerzas con la que debían enfrentarse y fue, finalmente, éste cálculo erróneo el que les llevó a la destrucción. La “vía armada”, el terrorismo, no es “vía”, es, como máximo, un callejóN sin salida que conduce directamente a un paredón…

VI. Anarco-fascismo recurrente

Existió una “izquierda fascista” de la misma forma que existió un “fascismo reaccionario”… pero en los años 30. A mediados de los años 60, especialmente, a partir del ascenso de la contestación estudiantil y de la aparición de la contracultura, algunos sectores extraparlamentarios intentaron recuperar nuevas formas de expresión que, históricamente, correspondían al “fascismo de izquierdas”, adaptándolo e incorporando fenómenos que se desarrollaban en los 60. Fue así como surgieron experimentos, pretendidamente eclécticos de fusión ideológica.

Esta tendencia aparece en Italia (con Giorgio Fredda y el grupo Lotta de Popolo (1968-1973, que saltó a la fama como grupo “nazi-maoista”), en Alemania (con distintas escisiones del NDP realizadas a principios de los años 70), en Francia (con los grupos autotitulados de Socialisme Europeene, Lutte du Peuple, CIPRE) y en España hacia 1973-75 (con pequeños grupos sin mucha historia creados en Madrid, muy influenciados por el trotskysmo y por el “nacionalismo-revolucionario” (que entonces no había pasado a ser, todavía, un sinónimo de nacionalsocialismo). En la mayor parte de los casos, estos grupos apenas tuvieron una incidencia real, agruparon a unas pocas decenas de militantes, interiormente, ni siquiera tenían unos criterios unificados y, frecuentemente, caían en las escisiones, las exclusiones y los conflictos ideológicos generados por matices.

Si en lo ideológico estos grupos insistían en la experiencia “socialista” del fascismo que veían (o creían ver) reconstruida por el maoísmo chino, por su austeridad, por su antisovietismo, por su antiamericanismo, por su filosofía del “poder en la punta del fusil”, etc, en lo organizativo, su aportación fue poco menos que nula. La organización asamblearía, la organización de la no-organización, un activismo frenético, en ocasiones contradictorio, siempre desprovisto de un planteamiento estratégico que permitiera capitalizar toda la riada activista, les condujeron al agotamiento en pocos años.

En España, esta tendencia está presente, especialmente en la “falange de izquierdas” aparecida en el último tercio de los años 60 (Frente Sindicalista Revolucionario) y que alcanza su cenit en el erróneamente llamado “hedillismo” de 1976-77 (FE-JONS(A)). A nadie se le escapaba –sólo a los propios “hedillistas”- que por mucha agitación obrerista, republicana, antifascista que desarrollaran, los 38 años de franquismo habían sellado en el imaginario colectivo del pueblo español, el yugo y las flechas al “régimen anterior”. Aunque sectores “hedillistas” alardearan de su admiración por el Ché Guevara, por las guerrillas latinoamericanas, por los montoneros argentinos, y, finalmente, por el sandinismo… la triste realidad era que, muy difícilmente, podían tener credibilidad si todo eso se realizaba con camisa azul, yugo y flechas, Cara al Sol y demás añadidos que lo hacían, altamente improbable, sino surrealista.

Mucho más cuerpo y similitud con las experiencias anarco-fascistas, fue el desarrollo en los años 80, especialmente en el ámbito madrileño, del grupo conocido como Bases Autónomas, en el que se reproduce el mismo esquema del anarco-fascismo de quince años antes, prácticamente sin variación. BBAA aparece cuando las formaciones clásicas de extrema-derecha han desaparecido. Erróneamente, BBAA atribuye esta crisis al “conservadurismo carca” inherente a esas experiencias y, por tanto, hay que organizarse de manera inversa (“autónoma” frente al rigidismo organizativo evidenciado por las centurias paramilitares de Fuerza Nueva, y a partir de las “bases”, es decir, de la militancia, y no de unos dirigentes sin contacto con la acción). Nunca tanta energía y entusiasmo fue desparramado en tan poco tiempo. Con la intención de “romper esquemas”, BBAA realizó tomas de posición, siempre sorprendentes, cuyo drama consistía en que eran incomprendidas por todos. La cuestión no era “romper esquemas” o ir a “por el caos” (otro de los temas favoritos de BBAA en la época) sino que el “esquema”, cualquiera que fuera, terminara siendo comprendido… por alguien.

A diferencia de la experiencia “hedillista” (la mayoría de cuya militancia se dispersó a los pocos años, desapareciendo de todos los ambientes, “sindicalistas” incluidos), lo esencial de la militancia de BBAA, siguió evolucionando y dando vida a iniciativas posteriores, mucho más serenas, meditadas y fruto de la metabolización de las experiencias pasadas.

De todas formas, el “anarco-fascismo” es una línea recurrente que tiene tendencia a aparecer en momentos de crisis o de recesión. De hecho, el problema del sector “nacional” consiste en lo que podríamos llamar, la “rotura de la continuidad”. La desmovilización de cuadros, una vez agotada la experiencia activista, y la ausencia de documentos autocríticos, producen el que, generaciones posteriores de militantes, vuelvan a repetir los mismos esquemas que han llevado a generaciones anteriores al fracaso. Si tenemos en cuenta que el Frente Negro de los Strasser o el obrerismo activista de Ramiro Ledesma, no tuvieron la más mínima incidencia política en su momento, las corrientes posteriores que reproducían esos mismos esquemas organizativos e idearios, no iban a tener más resultados… dado que, por lo demás, las condiciones objetivas eran mucho más desfavorables.

VII. El fracaso del modelo histórico

A estas alturas, discutir sobre si un modelo histórico formulado en los años 30 puede ser transplantado al siglo XXI, parece una discusión completamente absurda y banal. Y sin embargo, en España, sigue presente en la medida en que existen unos cuantos grupos, situados fuera del tiempo, que todavía siguen utilizando nombres y siglas de otros tiempos y que remiten a otras realidades.

El modelo histórico se ha caracterizado siempre por un rigidismo organizativo y unas formas paramilitares extraídas del ejemplo de los movimientos de los años 30: un grupo de cinco militantes forma una escuadra, luego siguen las “líneas”, las “falanges” y las “centurias”. Así se organiza la “primera línea”. Luego están: la sección juvenil, la sección femenina, la sección estudiantil, el sindicato, etc. El modelo histórico evidencia una inadaptación estructural a la realidad de la segunda mitad del siglo XX y, no digamos, a la sociedad postindustrial del siglo XXI. Lo que funcionó en un país y, en un tiempo (en Alemania e Italia, fundamentalmente), no debe, necesariamente, funcionar en otro país y en otra época.

El modelo histórico, a decir verdad, jamás funcionó siquiera en España. Para que hubiera funcionado habría sido preciso que existieran amplias franjas de excombatientes que hubieran vivido la experiencia bélica y quisieran trasladarla a la vida cotidiana y a la vida política. Pero la “guerra de Marruecos” fue extremadamente limitada e impopular y no podía generar las movilizaciones de protesta de los excombatientes distanciados del poder civil que fueron, efectivamente, el núcleo fundacional del fascismo histórico.

Con todo, el ejemplo del modelo histórico fascista logró contagiarse a España a partir del 18 de julio. Pero, la caída de los fascismos y el alejamiento del período bélico hicieron que ya en los años 50, el modelo político-organizativo inspirado en el fascismo estuviera fuera de lugar. A finales de los años 60, uniformes, formaciones paramilitares, referencias históricas, simbología, etc., eran ecos lejanos de otro tiempo. Ayudaban a hacer testimonialismo, pero impedían hacer política. De hecho, ninguna de las organizaciones políticas alternativas de postguerra que tuvo algo de éxito, absolutamente ninguna, en ningún país de Europa, hacía referencia a los “modelos históricos”. En España, por el contrario, partidos como Fuerza Nueva o FE-JONS siguieron usando y abusando de las formaciones paramilitares hasta principios de los años 80. El resultado fue cero.

VIII. De la derecha nacional a la autonomía histórica

Existían corrientes extraparlamentarias y corrientes “de izquierda”, por que el modelo electoralismo no avanzaba a una velocidad que satisficiera a los más exigentes. El crecimiento del MSI fue, en los años 50 y 60, excesivamente lento y no siempre continuo. Interiormente, surgieron disidencias que se tradujeron en la creación de movimientos extraparlamentarios, pero también existieron fugas en sentido contrario.

Si de lo que se trataba era de ganar espacios de poder, tener una presencia institucional creciente, era evidente que había que subordinarlo “todo” a ese objetivo y, por tanto, despojarse de algunos rasgos que, hasta entonces, habían sido las señas de identidad del neofascismo en general y del MSI en particular. Fue aquí en donde aparecieron los problemas por que en ningún lugar estaba escrito “hasta dónde” había que renunciar y qué era lo renunciable. Luego, no había que olvidar que los servicios de inteligencia intentaban rectificar, mediante la provocación y las “operaciones especiales”, tendencias del electorado que modificaban las correlaciones de fuerzas y la estabilidad política del centroizquierda italiano.

En 1969, el MSI había absorbido al Partido Monárquico y a sus votos. En 1973, integrando algunos jefes militares jubilados y algunos jueces, lanzó la etiqueta MSI-DN, esto es “destra nazionale”. En 1975, el sector más “occidentalista” del MSI, se escindió adoptando el nombre de Destra Nazionale. Esta iniciativa demostraba que en este tipo de formaciones la “espera del poder” no puede eternizarse y se trata de adoptar iniciativas que aceleren el crecimiento y la inserción en las instituciones y en los mecanismos de poder. En 1976, este partido –que había llegado a contar con un fuerte grupo parlamentario y a contactar en España con Alianza Popular, entonces digerida por Fraga Iribarne- había dejado de existir tras el descalabro electoral y la desaparición del grupo parlamentario.

El problema de este sector escindido del MSI –como luego se reproducirá en la escisión de Bruno Megret dentro del Front National- era que las piruetas y los tránsitos políticos no pueden realizarse en el vacío y por puro oportunismo; es preciso un colchón doctrinal, un basamento teórico que justifique, permita y delimite la transformación. Y este “colchón” no estuvo ausente en este tipo de escisiones que luego tuvieron también su continuación en Francia, cuando Alain Robert pasó del Parti des Forces Nouvelles a formaciones centristas, sin más explicaciones que el cargo político ofrecido. En España, se produjeron fenómenos limitados, pero similares, cuando militantes de Juntas Españolas (y antes de la extinta Fuerza Nueva), pasaron al Partido Popular, demostrando que no tenían muy claros los motivos por los que militaron en estas organizaciones, ni los objetivos y contenidos del PP.

Fue a mediados de los años 90, cuando en España, de la mano de Laureano Luna y del núcleo que dará vida a Democracia Nacional, se establece un marco teórico mucho más preciso: es la doctrina de la “autonomía histórica” que puede definirse como el reconocimiento de que no hay modelos históricos que tomar como referencia y que es preciso construir una opción sin lastres del pasado y que responda a las necesidades, planteamientos y exigencias del tiempo presente.

Esto delimitaba dos campos: el “sector histórico” y el “sector de la autonomía histórica”. Era evidente que, en España, quedaba a un lado las distintas “falanges”, todas modelos clónicos del original, y de otro, Democracia Nacional. En los ocho años que siguieron, DN consiguió acercarse primero, igualarse después y superar en las elecciones generales de 2004, al sector histórico. Sin embargo, los resultados fueron extremadamente modestos. La capacidad para establecer una teoría política, no tenía nada que ver con la capacidad para llevarla a la práctica, ni con los medios, ni con las técnicas necesarias. Pero, al margen del nivel de avance de la “autonomía histórica” sobre el cuerpo social, lo cierto es: 1) que, incluso dentro del sector “histórico” se han producido movimientos tendentes a “renovar”, tanto programa, como imagen, dejando aparcada la ideología (FE-La Falange y su gran “descubrimiento”: el antiinmigracionismo que ha eclipsado completamente a cualquier otro pleanteamiento), 2) que sectores como Alternativa Española, al reemprender por tercera vez la andadura –tras Fuerza Nueva y el Frente Nacional- lo han hecho de manera, al menos en su marketing, mucho más “autónoma” en relación al franquismo, la falange y el carlismo, que ya no aparecen en su propaganda, 3) que otras formaciones, ya sea oficialmente (España 2000) o algunos sectores (Movimiento Social Republicano), han asumido implícitamente las tesis de autonomía histórica y 4) que para ser creíble la autonomía histórica debe ser real, esto es, debe renunciarse a cualquier tipo de participación, contacto o solidaridad con el sector histórico, a la que se produce la más mínima contaminación entre ambos sectores, el “sector histórico” no resulta afectado, pero el sector de la “autonomía”, pierde toda crediblidad.

IX. La idea de la “Orden” y la “metapolítica”

A medida que se iban acumulando experiencias frustrantes y se sucedían éxitos limitados, distintos grupos militantes fueron agotando las posibilidades de ensayar vías nuevas. Llama la atención como organizaciones y personajes que no habían tenido contacto entre sí y que desconocían unos a otros sus reflexiones, fueron a parar a las mismas desembocaduras organizativas. En 1948, Evola había publicado un pequeño opúsculo –“Orientaciones”- germen de las ideas desarrolladas posteriormente en su obra “Los hombres y las ruinas”. Esta obra tuvo una continuación en “El fascismo visto desde la derecha”. Esta trilogía engloba lo que puede ser definido como el “pensamiento político de la derecha tradicionalista en la postguerra”. Pero, en el fondo, Evola era consciente de que una ideología de este tipo no podía ser asumida por un “movimiento”, sino más bien sólo podía ser encarnado por una “Orden”. La referencia y el vínculo de agregación de esa orden era el “terreno espiritual”, o dicho de otra manera, la metafísica. Hombres que identificaran su vida con sus ideas (fusión de teoría y de práctica), inexorables, dispuestos a ser ejemplo y vanguardia, precisaban identificarse entre sí y organizarse en una estructura diferente a la de un partido político: es entonces cuando Evola se vuelve hacia los órdenes que habían protagonizado los mejores momentos de la Edad Media. Llega incluso a redactar un proyecto de estatutos de “La Orden de la Corona de Hierro” e incluso considera al Príncipe y Comandante de la Décima MAS, Junio Valerio Borghese, aristócrata, guerrero y líder político, como el arquetipo del modelo humano que precisaba una orden de este tipo. Ciertamente, Borghese lo era y accedió cuando Evola le solicitó el prólogo a “Los hombres y las ruinas”. Por otra parte, Evola, formó personalmente a varias “promociones” de jóvenes, en las ideas del tradicionalismo. Las enseñanzas, impartidas en el domicilio de Evola en Roma, no eran solo teóricas, políticas o históricas. El centro era “la práctica”, la metafísica aplicada a uno mismo: Evola enseñaba un perfecto dominio sobre el yo, cómo alcanzar la estabilidad de la mente, sistemas de relajamiento y concentración adaptados a la finalidad perseguida, y desarrollo de capacidades psíquicas presentes en todos los textos de las distintas doctrinas sapienciales.

Hay dos etapas en el Evola de la postguerra: el Evola de “Los hombres y las ruinas” en donde cree en la posibilidad de una acción metapolítica realizada por los que han sobrevivido a las ruinas de la Segunda Guerra Mundial y de la República Social, sin resultar destruidos y siguen en pie, actuando y agitando contra el Estado espúreo llegado en los furgones de los vencedores y aquel otro Evola que a mediados de los años 60 percibe, antes que nadie, un cambio de tono (la postguerra ha terminado y con ella la carestía, los racionamientos, las destrucciones físicas y se ha inaugurado la era de la abundancia, la opulencia y el hedonismo) y agrupa sus reflexiones en “Cabalgar el Tigre”. Ese Evola ha percibido la imposibilidad de un asalto frontal al Estado, la creciente desproporción de fuerzas y lo lejano que empieza ya a quedar la experiencia bélica, tan traumática como embriagadora, en 1965 la guerra ha concluido 20 años antes… una generación ha pasado. Y, en torno a la nueva generación, empiezan a darse signos y respuestas diferentes. Ha aparecido la “contestación” (que ya se presagiaba desde los beatniks de los años 50 en San Francisco). La aparición de la píldora, la revolución sexual, la crisis generacional, la ciencia, las nuevas orientaciones del arte y de la cultura, de la música, suponen, a la postre, el hundimiento, no del mundo tradicional, sino del mundo burgués. Y, en la medida en que ese mundo burgués se acerca a su final, se abren nuevas posibilidades para los que se sienten exiliados en la modernidad. Así pues, Evola desaconseja atacar al corazón del mundo burgués: éste se hunde por sí mismo; el único problema consiste en que el hundimiento no afecte a las fuerzas que defienden la tradición, las cuales deben “cabalgar el tigre”, es decir, capear el temporal hasta que el “tigre” se detenga, para, entonces, rematarlo.

Generalmente se tiene al Evola de “Cabalgar” como opuesto al Evola de “Los hombres y las ruinas”. No es exacto. En su última gran obra, “Cabalgar”, Evola ofrece soluciones personales, pero en sus últimos artículos sigue manteniendo las mismas posiciones de “Los hombres…”. Si, en lo personal, el rechazo al modelo burgués y la crítica a la sociedad burguesa debe estar siempre presente, la idea de “Orden” debe permanecer como salida comunitaria. No hay partido, tal es la conclusión, sin Orden que la estructure. La vertiginosa situación italiana generada a partir de 1969 y que se prolongó durante casi 15 años, impidió que pudiera constituirse embrión alguno de “orden”, pero el pensamiento de Evola influyó ampliamente en las juventudes del MSI, y especialmente en las organizaciones extraparlamentarias italianas.

Mientras estas reflexiones tenían lugar en Italia, en Francia, se llegaba a conclusiones relativamente similares. En 1965, el fracaso de los Comités Tixier Vignancourt que apoyaron la candidatura a las presidenciales de este partidario de la Argelia Francesa, determinaron la desmovilización de la organización que le había apoyado con más dinamismo y capacidad de atracción: la Federación de Estudiantes Nacionalistas y su publicación “Europe Action”. El fracaso de 1965 impulsar a la FEN a retirarse de la actividad política junto a los exponentes de la “vieja derecha”. La efervescencia ideológica previa a mayo de 1968, y la explosión contestataria que tuvo lugar en ese momento, aceleraron en junio de ese año la aparición de “Nouvelle Evole”, animada por Alain de Benoist y por el núcleo que hasta hoy ha dado vida a la “nueva derecha”.

En aquellos primeros pasos de la ND, Benoist y sus amigos insisten en los aspectos que les diferencian de la “vieja derecha”: si ésta es antialemana, la ND mira sin complejos los productos culturales que proceden de más allá de Alsacia y Lorena; si la “vieja derecha” es católica, la “nueva derecha” será “pagana”. Si una es chauvinista, la otra será europeísta. Si una es acientífica, la ND intentará basar sus posiciones –empezando por el “nacionalismo”- en sólidas bases científicas y su crítica al marxismo se basa en la genética, más que en la denuncia del GULAG. En los 10 años siguientes, la ND ampliará su influencia, hasta que, hacía 1978 se convierte en un fenómeno mediático en el vecino país. Los hechos parecen dar la razón a la ND, porque en esa época, el Front National, languidece, los grupos activistas tienen una influencia reducida y de todo el ambiente no hay noticias en los medios. En ese mismo momento, la ND influye directamente en “Le Figaro Magazine”, dispone de revistas en cuya línea editorial influye decisivamente y Benoist y sus socios, suelen aparecer en tertulias, entrevistas y debates televisados. Sus “universidades de verano” tienen cada vez más eco y logran abrir sucursales en otros países (España con “El Martillo” primero, Ediciones Thor luego y “Punto y Coma”, finalmente; Italia, en torno a Marco Carchi competidor con Fini en la presidencia del Fronte della Giuventú, Bélgica y Alemania, en torno a “Junges Forum”).

Pero el tiempo va pasando y el tiempo tiende a colocarlo todo en su lugar. Todos estos avances no tendrán continuidad ni cristalizarán en nada concreto. De hecho, cuando Le Pen termine la “travesía del desierto”, la influencia de Benoist es mínima en el FN. En Italia, ocurre algo similar. De hecho, el problema consiste en que la razón de ser de la ND consistía en reconocer que se habían perdido anteriores batallas políticas porque se carecía de la preparación necesaria. Así pues, era necesario “prepararse” para futuras luchas. Pero estas nunca llegaban. Como si un entrenador de cualquier deporte insistiera en que sus jugadores se entrenaran continuamente… pero nunca iniciaran el partido. La iniciativa tuvo eco y llamó la atención, mientras Le Pen no despegó. En cuanto lo hizo –y Le Pen era el paradigma de lo que Benoist llamaba “vieja derecha”- la ND perdió fuelle, especialmente cuando, sus cuadros más activos y dispuestos a la acción, se sumaron al lepenismo.

En España, las cosas iban a discurrir por los senderos más impensables. Si bien todos los intentos de creación de una ND fracasaron (en parte por el eclecticismo de “Punto y Coma” y su vinculación… a la derecha liberal, completamente desinteresada por la metapolítica, en parte porque quienes “descubrieron” a Benoist en España, buscaban solo un tema “original” manejado en exclusiva que les diera entrada a algún departamento universitario, o bien, simplemente, por falta de talla intelectual de sus impulsores), la idea de la “metapolítica” estuvo presente durante los años 70. En el fondo, lo que proponía Evola, una derecha tradicional organizada como “orden”, había sido encarnado por algunas formas de carlismo y, por otra parte, en aquel momento, España seguía siendo un país mayoritariamente católico. Aquí no había lugar para “paganismo”, ni para una metapolítica crecida fuera del catolicismo. Pero también en España se vivía la sensación de que las formas políticas y organizativas que se habian ensayado hasta ese momento, no funcionaban: los Círculos José Antonio, eran eso, “círculos”, y, por tanto, unos tenían poca relación con otros a pesar de la común filiación falangista; Fuerza Nueva existía en aquella época (1970-3) solo durante las conferencias de Blas Piñar, pero no existía una estructura organizativa permanente, sino sólo delegaciones de la editorial. Las organizaciones del Movimiento (Guardia de Franco, OJE, Frente de Juventudes, Sección Femenina, Vieja Guardia) languidecían en la inactividad. En esta situación, un pequeño grupo de católicos madrileños, con una mentalidad activista, decidieron organizarse y dar vida a Cruz Ibérica. Su fundador y alma, Fernando Alcázar de Velasco, hijo de un falangista notorio de la primera hora, tenía una innegable agudeza intelectual y podía ser considerado como un pensador católico, tradicionalista y patriota. Alcázar tenía la idea de constituir una “orden militante católica”, con la intención, incluso, de pedir el reconocimiento al Vaticano y un estatuto propio. No eran excesivamente franquistas, muy anticomunistas, criticaban los despuntes liberales del régimen y pensaban en un “marco ibérico”. En aquella época de pobreza intelectual, los textos de Cruz Ibérica, destilaban cierto aroma de sofisticación. Como en el caso de los textos evolianos, los documentos de Cruz Ibérica no estaban dirigidos hacia las masas, sino a élites católicas tradicionalistas dispuestas a la acción.

En hecho de que evidenciaran su componente católica y cierta agresividad en las formas, facilitó el que la prensa los identificara con los Guerrilleros de Cristo Rey, los asimilara a Fuerza Nueva, o simplemente los atacara como a peligrosos integristas. En realidad, algo de peligro si entrañaban. En 1974, Cruza Ibérica lanzó un semanario que llegaba puntualmente a un buen listado de grupos, notables y simpatizantes. Pero en abril de ese año, Fernando Alcázar y el núcleo central de Cruz Ibérica resultaron detenidos tras atracar la central del Banco Atlántico. Beneficiados por las amnistías posteriores a la muerte de Franco, reemprendieron el trabajo político entre 1976 y 1978, cuando la iniciativa se extinguió en el momento en el que ya, Fuerza Nueva se había convertida en hegemónica.

De Cruz Ibérica hoy no permanece ni el recuerdo, pero hay que reconocer el paralelismo y la similitud objetiva que tuvo con la experiencia evoliana. Ambas se desarrollaban sobre el trasfondo de la construcción de una “Orden”, a diferencia de la ND que pretendía, más bien, constituir una “élite intelectual”. La “acción” se excluía en beneficio del entrenamiento para un partido que nunca llegaba.

Las experiencias de estos modelos organizativos y estratégicos indican que, si bien es necesario, un basamento intelectual para la acción, tampoco es precisa una l sofisticación extrema que lleva, inevitablemente, al mero cultivo de la intelectualidad, especialmente, cuando existe –como en la ND- una inhibición de cualquier lucha política. Ahora bien, el modelo evoliano y el de Cruz Ibérica, muestran también limitaciones y la primera de todas es el desconocimiento de las “condiciones objetivas” que impone la realidad: hoy, vivimos la era de las masas, si lo que se asume es la lucha política como necesidad para resolver los problemas de la comunidad nacional, inevitablemente hay que apelar a las masas y, como decía el viejo adagio hermético “lo semejante se une a lo semejante”. Una “orden” difícilmente vivirá los mismos problemas de las masas y muy difícilmente estará en condiciones de atraer a las masas y, mucho menos, de participar en una iniciativa político-militar.

Por otra parte, quienes participan en iniciativas de este estilo, tienden a considerarse a sí mismo “élite”… cuando la élite solamente demuestra ser tal en la “prueba”. La eficacia de una élite se mide por la eficacia de su acción o, en cualquier caso, por el ejemplo que aporta a otros. Aquel que se define como “élite”, miente en el peor de los casos o se equivoca en el mejor. Situados en pleno narcisismo, la autotitulado “élite”, incapaz de realizar “trabajo de masas”, se refugia en los cenáculos restringidos. Hitler, en “Mi Lucha”, había denunciado a estos núcleos “völkisch”, llamándolos “giróvagos”… con lo que, una vez más se demuestra, que no hay nada nuevo bajo el sol.

X. El modelo organizativo del futuro

El repaso de todas estas experiencias nos ha confirmado en lo que decíamos al principio: la relación entre estrategia y organización. A partir de ahora se tratará de establecer una estrategia para el presente para estar en condiciones de definir cómo será la organización del futuro.

Nos enfrentamos a un momento histórico complejo. El sistema surgido de la Europa en ruinas de 1945, parece aproximarse a su fin. Si en 1990, murió Yalta (la división europea en dos bloques), quince años después se percibe el desgaste terminal del sistema político europeo: desconfianza creciente del electorado hacia las opciones tradicionales desde 1945, aumento de la diferencia entre la Europa Oficial y la Europa Real, crisis de crecimiento de la Unión Europea, problemas insuperables generados por la globalización (deslocalización e inmigración), etc. Frente a estos problemas, las opciones políticas tradicionales han adoptado un autismo que, a medio plazo, les llevará necesariamente a la autodesintegración. Porque, el sistema político europeo afronta una cita ineludible: su fecha de caducidad podrá tardar más o menos, pero la tendencia actual señala una marcha inexorable hacia el colapso final.

Esto marca dos tiempos: 1) del momento presente a aquel límite en el cual las instituciones democráticas entren en crisis o no estén en condiciones de responder a las necesidades históricas y 2) a partir de ese momento cuando Europa estará ante una situación de gravedad excepcional. Y esto obliga a prever una estrategia de larga duración que contemple estas dos etapas.

En la primera etapa, la actual, las necesidades son obvias: ganar peso político, objetivo que pasa por una estrategia electoralista. Lo que implica que hay que subordinarlo todo a tal estrategia (imagen, programa, táctica), pero sin perder de vista que, a medida que la situación se vaya agravando, llegará un punto en el que, para avanzar será preciso algo más que una representación parlamentaria y un partido electoralista. Será preciso, en esta segunda fase, una formación capaz de encuadrar y organizar amplias masas populares, capaz de garantizar la autodefensa de las comunidades y esto mucho más cuando que, en la actualidad, el ejército es una entelequia en países como España y no existe la seguridad de que esté en condiciones de poder afrontar, ni una oleada de terrorismo, ni revueltas étnico-religiosas-sociales surgidas de los guetos, ni siquiera responder a amenazas interiores que excedan la capacidad antidisturbios de las fuerzas policiales.

Así pues, el modelo organizativo debe prever las necesidades actuales (electoralistas), pero también el previsible deterioro de la situación (que conducirá a la necesidad de la autodefensa). Y esto implica, a la postre, que el movimiento hoy debe de ser una estructura electoral con capacidad de encuadramiento y movilización, para en una segunda fase, sin abandonar su carácter electoralista, priorizar la capacidad de autodefensa de la comunidad. La perspectiva que tenemos en los próximos diez años, es de hundimiento del sistema político europeo y de la legalidad vigente, con el elemento añadido, de debilidad de las fuerzas de seguridad del Estado y de las fuerzas de Defensa Nacional, para afrontar crisis graves interiores y amenazas exteriores. Porque, de lo que se trata, a fin de cuentas, es de defender la legalidad y la legitimidad, en un momento en el que peligro y la inestabilidad amenacen el estilo de vida y la tradición europea.

Guillaume Faye aludía a los “tiempos fríos” (los actuales, en donde da la sensación de que no ocurre nada) y a los “tiempos calientes” (en los que se precipitan las crisis). En los primeros, resulta muy difícil movilizar a las masas, en los segundos, lo que es preciso es encuadrar y organizar a las masas y de esto se trata precisamente: de avanzar hoy en los “tiempos fríos”, mediante una organización electoralista, pero sin perder de vista, el próximo advenimiento de los “tiempos calientes”, en los que hará falta algo más. Y será entonces cuando la organización deberá mostrar su dureza, su coherencia, su valor para liderar la autodefensa de las masas. Así pues, lo que debemos tener en mente es una organización fácilmente convertible de democrático-electoralista en vanguardia organizada de la nación.

Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

La sociedad civil movilizada contra Zapatonto

La sociedad civil movilizada contra Zapatonto

Redacción.- El PSOE ha probado en dos semanas sucesivas, su propia medicina: también en lo que se trata de pancartas, donde las dan las toman. El PSOE que aprovechó las protestas contra la guerra de Irak y el “Nunca Mais”, ahora recibe una primera andanada de artillería de la calle: la manifestación de la AVT, la de los “papeles de Salamanca” y ahora toca la respuestas de las familias al “matrimonio” gay.

[nuestra posición sobre la "cuestión homosexual" está ampliamente expuesta en nuestro libro LOS GAYS VISTOS POR UN HETERO. Pros y [RE]contras que puede ser solicitado a Editorial PYRE o bien a infokrisis@yahoo.es, al precio de 12,00 euros + 5 de gastos de envío]


De la “crispación” a la fractura

Zapatonto subió al poder, denunciando el “aumento de la crispación” que se produjo en España a partir de la crisis del “Prestige” y que atravesó el último año y medio de gobierno de Aznar. En el fondo, lo que se le puede reprochar a Aznar –además de orientaciones erróneas en política exterior y de priorizar excesivamente el lazo trasatlántico de España (que carecía de tradición y convicción), era que, al menos, Aznar, hablaba con claridad y tenía cierta visión del futuro político: apostó por los EEUU pensando que era el “hermano de Zumosol”… el error, es palpable, pero a nadie se le escapa que al menos la “apuesta” se realizaba sobre una valoración objetiva de resultados. El problema con Zapatonto, es que sus opciones están extraídos del “manual del perfecto progre” al uso de la izquierda desde los años 80, esto es, un compendió de tópicos políticamente correctos, adornados con una verborrea humanitarista y de buen rollito, a la que se une una ignorancia cultural estructural.

Aún sin pretenderlo –por que Zapatonto aspiraba a entrar en la historia como el “hombre que imprimió talante” a la Nación- la “crispación” de ayer se ha convertido en “fractura social” hoy. Hace un año, nadie discutía que las parejas homosexuales tenían perfecto derecho a petarse el culo mutuamente –y con perdón, pero es que así es y a la forma de coito homosexual no hay otra forma de llamarla- sin que los demás tuviéramos por qué juzgarlo. Hoy, hoy en junio de 2005, el seudo-matrimonio gay y la retorcida idea de las adopciones homosexuales, ha suscitado polémicas en la que, ni siquiera los gays integrados en la sociedad, tienen nada que ganar. Gracias a Zapatonto, ayer las reivindicaciones gays causaban menos perplejidad y oposición que hoy. Hace un año y medio, la mayoría social era partidaria de dejar a los gays con sus peculiaridades eróticas, mientras que hoy, la “Ley de Matrimonios Homosexuales” y, especialmente, todo lo relativo a la adopción, es rechazado por buena parte de la sociedad. Lo que, en principio, debía ser un guiño hacia una bolsa electoral (el 3-5% de homosexuales), se ha convertido en un elemento de movilización antisocialista.

Es evidente que el “matrimonio gay” es un tema “menor” en relación al eje central de la política socialista: abrir debates sobre la articulación de España, sin saber a donde conducirlos o sin tener opinión propia sobre el tema. Pero el caso del tratamiento de la cuestión homosexual, es el fiel reflejo de la incapacidad de Zapatonto para resolver problemas de la comunidad, antes bien, de su talento innato para generar problemas donde no los hay y llegar la fractura social allí donde antes no existía, ni siquiera, crispación.

Pepeteros en el armario… o la “mariconada” en acción

La existencia de un “colectivo popular gay” siempre ha llamado la atención. Siempre hemos sabido que en la derecha había tanta homosexualidad, como mínimo, que en la izquierda. Lo que ocurre es que el “gay de derechas”, da la sensación de que, socialmente, está integrado; tiene sus afinidades sexuales y ni él se preocupa de la sexualidad de los otros, ni tenía aspiraciones a convertirse en “redentor” de los reales o supuestos gays “oprimidos”, y, finalmente, para él, los valores de la “derecha” (orden, autoridad, liberalismo, España), eran anteriores y superiores a sus valores individuales en tanto que gays. Pues bien, no era así.

Si bien el PP madrileño toleró –e incluso en el caso de Gallardón- consideró acertada la constitución de un colectivo homosexual vinculado al partido, nadie esperaba que, finalmente, los gays del PP, terminaran chantajeando de la peor manera concebible a su propio partido.

La voz popular tiene un modismo para aquel que realiza acciones traicioneras inesperadas y por la espaldas. A eso se le llama “hacer mariconadas”. En este caso, los gays del PP han realizado, lo que, en rigor, no es otra cosa que una “mariconada” (y perdón, por el uso de palabras argóticas en este artículo, pero siempre que se alude a lo gay se ronda la marginalidad, se busque o no). O ¿cómo hay que llamar a esa amenaza poco velada de los gays pepeteros de denunciar a los miembros de la dirección y de su ejecutiva que “no han salido del armario”?

A decir verdad, esta absoluta traición y chantaje evidencia que un gay, por encima de cualquier otra opción colectiva es, ante todo y sobre todo, gay. Al menos, por lo que se refiere a los miembros del citado colectivo gay del PP. El error del partido es no haber apelado a la coherencia. De la misma forma que discutir sobre si un sacerdote tiene derecho a llevar una vida sexual plena, es un absurdo por la sencilla razón de que, al asumir los hábitos y la tonsura, se asumen también unos valores y unos compromisos, entre cuales está el celibato… la militancia en un partido de derechas debería de dejar claro que, aún existiendo lugar en ese partido para gentes con orientación gay… el concepto de “normalidad” que defiende, es HETEROSEXUAL. En otras palabras: el error del PP y allí –mira por donde- se la han metido doblada (una vez más disculpas), es en la organización de un círculo gay dentro del PP que, finalmente, debería de evidenciar que para ellos las reivindicaciones gays (incluso la más desmadrada e inaceptable de las adopciones) está por encima de la política del partido. La dirección del PP debería dejar de jugar a lo políticamente correcto y de cortejar al 3-5% de voto gay y poner en la tesitura a éste y a cualquier otro militante gay que, su opción sexual no interesa en absoluto al partido, y que éste sostiene defiende y asume una orientación social HETEROSEXUAL (¿por qué es así? Suponemos…).

A la tercera… va la vencida

Primero la sociedad civil se movilizó en apoyo de las víctimas del terrorismo. Y Zapatonto dijo que, muy bien, pero que su pulso no temblaría a la hora de ceder lo que hubiera que ceder para que ETA dejara de matar. Luego fue la manifestación de Salamanca, tras la cual, lo que la áspera meseta de Castilla defendió fue la unidad de España. Y Carod protestó porque le habían propuesto para el paredón. El sabe perfectamente que se trataba de una frase tan coloquial como improbable. Y sabe también que hacerse el mártir, con o sin corona de espinas, rinde beneficios electorales en Catalunya. Hubiera debido de “crisparse” lo mismo Carod cuando sus militantes llamaban “asesino” a Aznar, o cuando ellos o otros colocaban la gaviota del PP en el objetivo dibujado al estilo ETA. En el fondo, el disgusto afectado de Carod, jaleado por todos los medios que apuntalan la imagen del pelele de Zapatonto, no tenía como fin sino distraer del referéndum popular celebrado en las calles de Salamanca: PEDIR LA UNIDAD DEL ARCHIVO, ES DEFENDER LA UNIDAD DE ESPAÑA, PEDIR EL RETORNO DE LOS “PAPELES DE SALAMANDA” –dejando aparte las consideraciones archivísticas según las cuales un archivo es solo archivo en cuanto tiene originales, no fotocopias, diapos o microfilms- ES APOYAR EL PROCESO DE CENTRIFUGACION NACIONAL.

Si la política antiterrorista que supone una rotura del consenso que llevó al Pacto Antiterrorista, fue contestada por cientos de miles de manifestantes –¿para qué intentar cuantificar si fueron 250, 500 ó 750.000?- que pedían NO A LA NEGOCIACION CON ETA, NO A LA POLITICA DE LA RENUNCIA PREVENTIVA Y DEL BUEN ROLLITO CON EL TERRORISMO, CUMPLIMIENTO COMPLETO DE CONDENAS, a la semana siguiente lo que Salamanca y Castilla dijeron fue SI A LA UNIDAD DEL ESTADO Y NO A LA CENTRIFUGACIÓN NACIONAL LLEGADA CON ZAPATONTO.

Ahora queda el tercer frente en el que Zapatonto movió ficha: el de las reivindicaciones gays. Las asociaciones familiares, puestas en marcha, apoyados desde las parroquias, parece que, junto a los españoles que todavía no han perdido el sentido común, se manifestarán el próximo sábado. Esta tercera manifestación promete, como mínimo, ser tan populosa como las demás. Veremos si el gobierno Zapatonto consigue también permanecer de espaldas a esta realidad.

En tres semanas, el gobierno ha demostrado que ha perdido, no solo fuelle en las encuestas del CIS –es decir, en las encuestas cocinadas por el CIS- y está en un empate técnico que, supone, en la práctica una derrota- sino que ha perdido la iniciativa en la calle que obtuvo, fraudulentamente entre el 12 y el 14-M y que, fugazmente volverá a tener el próximo 2 de julio, Día del Orgullo Gay, cuando vuelva a salir a la calle, ese cortejo de drags, travestidos, transexuales o niños de mirada lánguida con ganas de exhibicionismo y fiesta homofila… ¿y esa es toda la movilización popular que puede conseguir el PSOE en año y medio de gobierno? ¿va a tener que esperar al día del orgullo gay para decir, con los gays, “esta boca es mía”?

Digámoslo ya: este gobierno, en estos momentos, carece de base social, tiene, como máximo, una base electoral inercial que siempre ha votado PSOE y que, con una cerrilidad ilimitada, volverá a hacerlo, cuenta, así mismo, con unos cuantos miles de feminitudas y de gays agradecidos por la “apuesta personal” de Zapatonto. ¿Y…? En el País Vasco, el PSOE está escindido en la práctica; en Catalunya, el PSC sufre los primeros achaques y la rotura del estalinismo impuesto entre ginebra y ginebra por el presidente, de momento, la escinsión ya se ha exteriorizado e, incluso, en la cuestión de las bodas gays y las adopciones, senadores del PSC ya han dicho en voz alta que votarán contra la ley; en Extremadura la posición de Ibarra es clara: no a la centrifugación y… ¿sobre los gays? Ibarra mejor calla antes de decir la animalada que todos esperamos. Hasta Chávez ha dado el primer aviso: “Catalunya no es una nación”. Y Bono, ya se sabe que escarba la ideología de Calvo Sotelo para encontrar anclajes a su inspiración… El PSOE, en definitiva, vive horas bajas, horas de desintegración anunciada, cuya primera fase ha sido la pérdida de cualquier influencia en la calle y la dislocación de su base social.

Nos sumamos entusiásticamente a la manifestación en defensa de la familia. No hay más familia que la familia heterosexual, no hay más finalidades de la familia que el gozo de la pareja y la continuidad del linaje y de la especie. Por eso estaremos en Madrid y por eso, animamos a todos nuestros amigos y lectores, a todos los navegantes que hayan recalado en este blog, a tener el valor de decir NO, bien alto, al disparate hecho política y que Zapatonto ha transformado en su tradicional forma de gobierno.

Queda la cuarta manifestación.

Estas tres manifestaciones evidencian el desgaste de un gobierno que debe su cargo, no a los votos, sino a las bombas criminales y asesinas del 11-M y al apoyo del Club de Perpignan. Estas tres manifestaciones evidencian tres respuestas a las líneas de fractura de la política gubernamental: la lucha antiterrorista, la centrifugación nacional y las políticas de ataque a la familia. Pero aún queda un cuarto frente de lucha.

En estos 16 meses de disparates continuados, sin duda, la regularización masiva de inmigrantes, que ha estremecido a toda Europa y le ha obligado a tomar medidas cautelares, es la que va a tener un mayor impacto social en los próximos años. SE HAN REGULARIZADO A MÁS INMIGRANTES DE LOS QUE EL MERCADO DE TRABAJO PUEDE ADMITIR y EN UN MOMENTO DE INESTABILIDAD ECONÓMICA. A nadie se le escapa –solo a Zapatonto, Calderilla y la Consuelo Rumiante- que ÉSTE ERA EL ELEMENTO QUE FALTABA PARA DESTROZAR EL MERCADO DE TRABAJO Y ATENTAR CONTRA LOS INTERESES, LOS DERECHOS, LA ESTABILIDAD Y LA TRANQUILIDAD DE LAS CLASES MÁS MODESTAS.

De ahí que digamos: HACE FALTA UNA PROTESTA MASIVA, UNITARIA Y POR ENCIMA DE CUALQUIER SIGLA, EN CONTRA DE LA INMIGRACIÓN MASIVA, EN CONTRA DE LA POLITICA DE CONTINUO ESTIMULO AL EFECTO LLAMADA, CONTRA LA POLÍTICA DE APERTURA AL ENEMIGO DEL SUR, CONTRA LA MANO TENDIDA A QUIEN HA LLENADO NUESTRO PAÍS DE CHORIZOS, TERRORISTAS Y DELINCUENTES, A QUIEN PERMITE QUE LOS TRABAJADORES QUE HAN EMIGRADO PARA TRABAJAR, SE CONFUNDAN CON LEGIONES DE DELINCUENTES SALIDOS DE TODOS LOS ESTERCOLEROS DEL MUNDO, Y QUE CONFLUYAN SOBRE NUESTRO TERRITORIO. NO SOMOS SOLO NOSOTROS, ESPAÑOLES, SINO TAMBIÉN AQUELLOS INMIGRANTES QUE HAN LLEGADO AQUÍ PARA TRABAJAR, LOS QUE DEBEMOS DE PROTESTAR CONTRA LA LEY DEL MENOR, CONTRA LA LEY DE INMIGRACIÓN Y SU REGLAMENTO, CONTRA LA POLÍTICA DE CONCESIONES DEL PSOE A LA INMIGRACIÓN, Y LA DENEGACIÓN DE ESOS MISMOS DERECHOS A NUESTRA GENTE, CONTRA LOS QUE HAN SABOREADO LA ENSEÑANZA PÚBLICA, HAN LLEVADO LA VIOLENCIA A LAS AULAS Y A LOS BARRIOS, CONTRA LOS QUE LOS HAN TRANSFORMADO EN GUETOS Y CONTRA LOS QUE PREDICAN DESDE MEZQUITAS SUBVENCIONADAS CON CARGO A LOS PRESUPUESTOS GENERALES, EL ODIO Y LA REVANCHA, LA RECONQUISTA DE AL-ANDALUS Y EL ASESINATO DE “INFIELES” Y “CRUZADOS”…

Seamos claros: no hay movilización popular en torno a la inmigración POR QUE TODAVÍA NO SE HAN FORMADO COMITES LOCALES, PROVINCIALES, REGIONALES, DE GENTES, SIN DISTINCIÓN DE PARTIDO NI DE CREENCIA POLITICA, QUE LUCHEN POR LA CONTENCION DE LA INMIGRACIÓN MASIVA E ILEGAL.

Está claro que el PP está atemorizado ante este conflicto… por que, en buena medida, ha larvado bajo su mandato. Desde 1996 hasta 2004, España pasó de 500.000 inmigrantes a 3.500.000. Realmente poco, por que en apenas un año ha pasado a 5.000.000… Está claro que en este terreno, el PP se mueve con inseguridad, teme, de un lado, el ataque de los “políticamente correctos” que se lanzarán a degüello en el momento en que algún militante del PP enarbole la NECESARIA bandera de la lucha contra la inmigración ilegal y masiva. Pero está también claro, que el PSOE es culpable y que desde la reforma de la ley de extranjería de 1999, SIEMPRE se ha manifestado a favor de la INVASIÓN.

Así pues, es la sociedad civil la que debe movilizarse, a partir de ya. Y por eso llamamos a todos los militantes organizados y a los ciudadanos conscientes a CONSTITUIR COMITÉS POR EL CONTROL DE LA INMIGRACION MASIVA en sus localidades, por encima de partidos y de asociaciones, de cara a una MOVILIZACION NACIONAL PARA FRENAR LA PERDIDA DE IDENTIDAD DE ESPAÑA Y LA ALTERACIÓN DE NUESTRO SUSTRATO ANTROPOLÓGICO Y CULTURAL.

Estamos asistiendo a la mayor mutación social, étnica, religiosa y antropológica que se ha vivido en país alguno. En apenas 8 años, nuestro país ha incorporado a un 12-14% de población alógena. No es raro que la sanidad, los servicios públicos, la enseñanza, la seguridad ciudadana, las cárceles, los servicios asistenciales, el suministro eléctrico, todo, absolutamente todo, esté sobresaturado por un crecimiento inesperado, brusco y ante el que no estábamos preparados.

EL CUARTO GOLPE, EL GOLPE QUE DEBE DE TERMINAR MOVILIZANDO A LAS CLASES POPULARES –QUE EN BUENA MEDIDA HAN SIDO VOTANTES DEL PSOE- DEBE ASESTARSE EN EL TERRENO DE LA INMIGRACIÓN. Hoy, el 75% de la población considera que sólo deben de venir inmigrantes con contrato de trabajo, el 60% ve a la inmigración como problema, el 67% opina que hay demasiados inmigrantes… EL CUARTO GOLPE, EL DEFINITIVO, EL GOLPE A LA MAJADERÍA HECHA POLÍTICA, A LA DEBILIDAD TRANSFORMADA EN FORMA DE GOBIERNO, DEBERÁ DARSE EN EL TERRENO DE LA INMIGRACIÓN.

La necesidad de una política antiterrorista, de acorralamiento total y sin perdón, a los asesinos…

La necesidad de realizar la unidad del Estado, frente a las veleidades de centrifugación nacional…

La necesidad de defender a la familia y a la procreación como una forma de defender la estabilidad de la propia sociedad…

TODO ESTO TIENE COMO COMPLEMENTO, LA NECESIDAD DE UN CONTROL Y UNA CONTENCIÓN RIGUROSA DE LA INMIGRACIÓN, DE LA REFORMA DE LA LEY DEL MENOR, DE LA REPATRIACIÓN DE INMIGRANTES SIN TRABAJO, DEL ENCARCELAMIENTO POR CUALQUIER DELITO, SEGUIDO DE LA EXPULSIÓN PARA QUIENES HAYAN DELINQUIDO… Y EL CIERRE DE FRONTERAS PARA EVITAR EL COLAPSO DEL ESTADO, LA FORMACIÓN DE GUETOS Y DE BANDAS TRIBALES EN NUESTROS BARRIOS.

Y EN ESTE TERRENO, HOY, NO HAY NI UNA AVT, NI UN AYUNTAMIENTO DE SALAMANCA, NI UNA ASOCIACIÓN FAMILIAR, QUE NOS VAYA A SACAR LAS CASTAÑAS DEL FUEGO: O NOS MOVEMOS Y MOVILIZAMOS A LA SOCIEDAD CIVIL EN ESTE TERRENO Y CONVERTIMOS, LA INMIGRACIÓN, DE TEATRO FAVORITO DE ZAPATONTO PARA SUS DEMAGOGIAS Y TALANTES, O BIEN, LA OFENSIVA CONTRA EL DESGOBIERNO, VA A SER INCOPLETA.

[nuestra posición sobre la "cuestión homosexual" está ampliamente expuesta en nuestro libro LOS GAYS VISTOS POR UN HETERO. Pros y [RE]contras que puede ser solicitado a Editorial PYRE o bien a infokrisis@yahoo.es, al precio de 12,00 euros + 5 de gastos de envío]

© Ernesto Milá – infokrisis –infokrisis@yahoo.es

Conclusiones 11-M: sin conclusiones sobre el 11-M

Conclusiones 11-M: sin conclusiones sobre el 11-M

Redacción.- Tal como preveíamos en nuestro libro “11-M, los perros del infierno”, la comisión parlamentaria de investigación no ha servido absolutamente para nada. “Parajodicamente”, ha sido el representante de ERC el que, sin quererlo, ha puesto el dedo en la llaga, reconociendo que, finalmente, el atentado tuvo una intención electoral. Aparte de esto, no sabemos nada nuevo sobre el 11-M. La comisión no ha servido absolutamente para nada. El misterio del 11-M, perdura.


Posiciones equivocadas y verdad de ERC

El PP tuvo la absurda ocurrencia de mantenella y no enmendalla: el atentado del 11-M fue organizado por ETA y ejecutado por un grupo de narcotraficantes de baja estofa.

El PSOE tuvo la no menos absurda ocurrencia de achacarlo todo a la “impresión y negligencia del PP”, cuando lo máximo que se le pudo achacar al PP entre el 11 y el 14-M fue incapacidad para gestionar la crisis.

ERC, a través de su representante en la comisión, Joan Puig –uno de los más mediocres diputados que hayan pasado por el parlamento español-, dijo textualmente que el PP deseaba el atentado “para obtener la mayoría absoluta”… así que, a la postre, el problema era que el atentado tenía una rentabilidad electoral. Solo que el beneficiario –pequeño detalle que se le ha escapado al lumbreras de ERC- fue el PSOE, no el PP.

Pues bien, en su error y en su mayúscula ignorancia, Puig es el único que ha dado involuntariamente en el clavo: fue un atentado electoralista para condicionar el voto del electorado. Y el único beneficiario fue, Zapatonto, no Aznar.

No sabemos nada nuevo sobre el 11-M

Un año de “trabajos” de la comisión, no ha aportado ni un solo dato nuevo en torno al atentado. Nos hemos tenido que ir enterando de nuevos detalles, gracias a la prensa, no gracias a la clase política, que, una vez más, ha ido a remolque de los acontecimientos y, muy frecuentemente, retrasada en relación a ellos.

La comisión ni siquiera ha sido capaz de establecer una tesis incontrovertible sobre la paternidad de los atentados. Lo que se ha dicho en la comisión, ha evidenciado la incapacidad de la comisión y las limitaciones mentales de sus integrantes para el ejercicio de la lógica aristotélica y del sentido común.

Para el PSOE, gracias a ellos, se supo que una banda de narcotraficantes islamistas, políticamente analfabetos, eran los que estaban tras los atentados. Para el PP, esa misma banda había sido teledirigida por ETA. Los datos en apoyo de ambas tesis eran tan mínimos que faltaban premisas para permitir llegar a esa conclusión. Pero no importó: esa es la posición de los dos grupos.

En nuestra obra “11-M, los perros del infierno” ya explicamos cuál era la tesis en torno a la cual existía un mayor número de premisas que permitían llegar a la conclusión. La repetimos:

1. El PP fue víctima de una trampa.
2. Esa trampa consistió en cometer un atentado siguiendo el patrón que había ensayado ETA pocos meses antes, para inducir al gobierno, al menos durante los primeros días, a proclamar que había sido ETA.
3. Se sembraron pruebas excesivamente burdas e improbables que, diez horas después, darían credibilidad a la tesis sobre la autoría islamista.
4. Estas pistas llevaron a un grupo de delincuentes comunes, relacionados con el narcotráfico, frecuentemente confidentes policiales y con una caricatura de islamista.
5. Los “ejecutores materiales” murieron en Leganés, después de haber sembrado más huellas de las razonables.
6. La maquinaria del PSOE se puso en marcha para crear un clima de histeria con el “queremos la verdad”.
7. Este clima de histeria fue favorecido por un grupo de periodistas ligados a PRISA y por un grupo de policías ligada a la “antigua cúpula de interior”, esto es, a la “cúpula GAL”.
8. El atentado provocó un cambio político nacional (subida del PSOE) que generó un cambio internacional (retirada de las tropas españolas, acarreando otros abandonos y precedió a la insurrección general chií de Semana Santa, desde entonces la situación en Irak está fuera de control).
9. Este efecto era absolutamente imposible que fuera advertido y buscado por una banda de narcotraficantes de pocos vuelos, la mayoría de los cuales murió en Leganés.
10. Marruecos intentó demostrar, falsamente, que los atentados de Casablanca y los de Madrid, pertenecían a la misma matriz.
11. Los atentados, en conclusión, tienen el sello indeleble de una operación creada por servicios secretos desconocidos que, una vez más, utilizaron como ejecutores materiales a delincuentes islamistas.

Hace un año que “11-M, los perros del infierno está en la calle y ha vendido 4000 ejemplares. Y a lo largo de ese año, ningún dato nuevo ha desmentido este razonamiento. Como máximo, han ido apareciendo nuevos datos que incorporaban elementos inquietantes a la trama, especialmente en lo referido a la implicación de personajes vinculados a los servicios secretos marroquíes. Pero, el fondo de la trama sigue siendo el mismo y no ha variado en absoluto.

Está claro que el PP no quiso reconocer el punto 1: “Nos han llevado a una trampa”. Fueron ellos los que cayeron en la “trampa ETA” (no “trampa de ETA”, como han querido demostrar), y, a partir de ahí, ha derivado su aislamiento en la comisión y la incomprensión total de su versión sobre el atentado.

Por su parte el PSOE, lo único que ha intentado demostrar ha sido que el PP, entre el 11 y el 14-M mintió. Tampoco ha logrado convencer a la opinión pública. Restablecida la calma postelectoral, se ha evidenciado que, de no ser por el atentado, Zapatonto jamás habría vencido en las elecciones del 11-M que, con seguridad hubiera perdido. El absoluto marasmo en el que ha sumido a España en los últimos 15 meses, confirman su falta de talla como estadista. Al PP, repetimos, lo único que puede achacársele, en principio, es falta de habilidad en la gestión de la crisis. ¿Nada más?

Responsabilidades indirectas

Existen responsabilidades indirectas en la gestión del PP, previamente al 11-M. En primer lugar, es rigurosamente cierto, que la seguridad del Estado, consideró al terrorismo islámico como “adversario”… manejando documentación llegada de EEUU, del FBI, el Departamento de Estado, el Pentágono y el Departamento de Justicia. Todo ese material, llevó a pistas falsas. En este momento se está viendo el juicio contra la “célula española” de Al Qaeda, a la que el mismímo Garzón, acusó, nada más y nada menos, que de 2890 asesinatos en las Torres Gemelas… Es muy posible que esta monstruosa acusación caiga en las próximas semanas y Abú Dadah y sus compañeros pasen el verano en su casa. De momento, algunos han sido puestos ya en libertad. Y si otros no lo han sido, se ha debido, en gran medida, a la (¿voluntariamente? torpe) actuación de sus defensas. Pero, tanto en ese caso, como en otros que se han ido revelando posteriormente, hay que reconocer, que las pruebas aportadas son mínimas y los indicios no permiten demostrar la implicación de estas células en nada serio.

Esas pistas llegadas de EEUU hicieron que se olvidaran “pistas españolas”. Por que aquí en España, era evidente que, desde 1997, se estaban organizando, en los circuitos de la inmigración marroquí, células que ODIABAN A ESPAÑA. Este odio era el producto de un resentimiento histórico (expulsión del islam de la Península), resentimiento social (escasas perspectivas de promoción económica de la inmigración marroquí), resentimientos religiosos (esos inmigrantes inadaptados se repliegan en el islam para mantener su identidad) y resentimientos nacionales (el proyecto del “Gran Marruecos” sigue vigente en el “enemigo del Sur”).

Pues bien, los servicios de seguridad del Estado, españoles, no quisieron investigar estas redes que, tan pronto se convertían en redes de inmigración ilegal, redes mafiosas de tráfico de drogas y redes de delincuencia común. Y seamos claros: fuera de lo que llegaba de EEUU, no hubo una investigación autónoma sobre los núcleos de inmigrantes marroquíes, que, poco a poco, se iban acercando a las posiciones islamistas radicales de otros países. Fuera de los datos –incompletos, falsos y mendaces, en buena medida- llegados de EEUU, la seguridad del Estado, no valoró que desde 1997 se estaba creando una base social favorable al desarrollo del RESENTIMIENTO marroquí contra España.

Y este factor, jugó como desencadenante del 11-M, mucho más que la absurda posición de Aznar en la cuestión de las “armas de destrucción masiva” iraquíes y su apoyo a la cumbre de las Azores. Hubiera existido o no esa foto de las Azores, se habría producido el extraño atentado del 11-M.

¿Y ahora qué?

El fracaso absoluto de la comisión, que viene unos días después de que el parlamento catalán haya despachado la cuestión del hundimiento del Carmelo sin una sola alusión a la mordida del 3%, indica la MALA CALIDAD DE LA DEMOCRACIA ESPAÑOLA. Un sistema representativo con listas cerradas y bloqueadas, una ley d´Hont, un incumplimiento sistemático de las promesas electorales, se unen a una incapacidad absoluta por parte de los parlamentarios para estructurar una comisión que sirva para algo.

El PSOE ha preferido capear el temporal, reconduciendo las asociaciones de víctimas del 11-M a su esfera, dándoles el estatuto de “víctimas del terrorismo de primera”. Y, para ello, le costó poco reciclar a una pobre mujer, despistada, golpeada por la pérdida traumática de un hijo, como “pasionaria” de las “víctimas de primera”… El problema es que, Pilar Manjon no ha entendido bien su papel que es, antes madre de una víctima y, víctima por tanto, que la de portavoz del PSOE entre las víctimas. Porque el PSOE no es víctima, sino beneficiario del atentado del 11-M.

Si es ahora, cuando la comisión ha decidido publicar sus conclusiones, es a causa del demoledor efecto de la manifestación del 4 de junio de la AVT. La manifestación excedía con mucho la capacidad de movilización del PP. Era todo un país movilizado diciendo NO A LA NEGOCIACION CON ETA, NO A LA POLITICA DE MANO TENDIDA A ETA, NO A NEGOCIAR CON LOS MUERTOS, NO A LA POLITICA ANTITERRORISTA DE ZAPATONTO.

Es normal, que sea ahora, tres días después de aquella movilización, cuando el PSOE intenta reavivar el tema del 11-M (“las víctimas de primera”) para ocultar el amplio rechazo de la población a su postura en materia antiterrorista.

Pero la cosa no varía. Hoy seguimos sin saber nada nuevo sobre los atentados del 11-M, mientras lo sabemos todo sobre ETA. Está claro que, allí donde la “España oficial” no llega, la “España real” deberá avanzar. En nuestra obra “11-M: los perros del infierno”, tras augurar el fracaso de la comisión, proponíamos que se creara una comisión independiente, surgida de la sociedad civil, que actuara sin ningún tipo de prejuicios ni apriorismos, ni intentando demostrar la culpabilidad de ETA, ni la responsabilidad del PP… que intentara aclarar los puntos negros de la investigación que se van acumulando uno tras otro y que esta comisión, al haberse negado a decenas de comparecencia, una comisión cívica de la verdad… eso es lo que estamos buscando.

El juicio contra los presuntos culpables del 11-M se iniciará, probablemente, a fin de año. Para esa fecha ya se habrá disipado la presumible absolución de la célula de Al Qaeda en España. Pero ¿qué ocurrirá si el tribunal juzga que no existen indicios suficientes contra Jamal Zougam y sus compañeros, esa banda de pequeños delincuentes a la que el sembrado de pistas llevó 48 horas después del atentado? ¿Podrá resistir la sociedad española el haber vivido equivocada durante 18 meses? ¿bastará con que toda la responsabilidad recaiga sobre los muertos de Leganés? ¿será creíble una versión oficial de este tipo, aunque esté avalada por una sentencia judicial (que, por lo demás, será recurrida, inevitablemente)?

Sobre este tema del 11-M, va a hablarse mucho más de lo que el PSOE aspiraba enterrando la comisión de investigación. Por el momento, todo induce a pensar que en la “quiniela” del 11-M, jugaba un equipo islámico… pero no era el único, era el equipo más susceptible de ser manipulado ¿desde Marruecos? ¿desde España? Lo dijimos en “11-M, los perros del infierno” y lo repitió ayer Martín Pujalte (representante del PP en la comisión): “Nadie pasa de ser pequeño delincuente a macroterrorista en 24 horas”.

© Ernesto Milá – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

La esclerosis política obliga a trabajar sobre la sociedad civil

La esclerosis política obliga a trabajar sobre la sociedad civil

Redacción.- Fractura entre la clase política y el “país real”, alejamiento creciente de los intereses de los partidos políticos de los de la sociedad, desconfianza de la sociedad hacia los partidos y hacia sus cúpulas, creciente absentismo electoral, todo esto conforma un fenómeno a tener en cuenta por quienes aspiramos a incidir sobre la realidad. En la práctica nos obliga a volcarnos sobre la sociedad civil y tratar de movilizarla para poder alcanzar peso específico. Hoy no puede haber otra consigna más que la de vertebrar, movilizar y despertar a la sociedad civil.

Frecuentemente, se achaca a los partidos llamados “patrióticos” una falta de iniciativa, a causa de su desunión. Negativo. El error consiste en considerar solo un factor meramente “cuantitativo”, cuando en política, de lo que se trata es de “cualidades”. La “cualidad” arrastra a la cantidad. La cantidad, no deja presuponer la calidad. El frente de los mediocres seguirá teniendo la misma capacidad de arrastre que cada una de sus partes, aisladas. El “efecto multiplicativo” de la unidad, solamente se genera en torno a una justa línea política y a una estrategia lúcida. Pero la unidad, por sí misma, no genera absolutamente ningún fenómeno relevante, especialmente cuando sus partes son excesivamente pequeñas para aportar juntas masa crítica suficiente.

En el presente estudio lo que pretendemos es abrir un debate de tipo estratégico-organizativo sobre las características del movimiento político futuro.

Las enseñanzas históricas

La historia pasada no es una garantía de nada, pero si facilita un catálogo de experiencias.
Y la historia dice: CUANDO LAS VÍAS POLÍTICAS ESTAN CERRADAS, NO HAY PROBLEMA, SINO PUEDE TRABAJARSE EN EL TERRENO POLITICO, SE TRABAJA EN EL DE LA SOCIEDAD CIVIL

Pregunta inmediata: - ¿Están cerradas hoy las vías políticas?

Respuesta: - EN BUENA MEDIDA LA POLITICA NOS ESTA VEDADA y, parte de nuestros fracasos se deben, fundamentalmente, a que hemos insistido en intentar horadar un territorio protegido con un muro excepcionalmente espeso, ante el cual, todos los esfuerzos estaban –no solo en España, sino en toda Europa- condenados al fracaso.

Pregunta: Pero en Francia con el Front National, en Flandes con el Vlaams Block, en Austria con el FPÖ, etc. ¿no se han producido irrupciones “populistas” en el terreno político?

Respuesta: - Si, efectivamente, pero no es en éste en donde se dirime hoy lo esencial. Las clases políticas surgidas de 1945 han asegurado un sistema cerrado en el que las “terceras fuerzas” son mal acogidas y donde, finalmente, tal como demostró el caso francés en los años 80, cualquier aproximación de un partido alternativo a las esferas de decisión, es inmediatamente bloqueada por reformas inmediatas abordadas por los partidos mayoritarios. El poder, digámoslo ya, es un club en el que sus dos socios, obstaculizan el ascenso a terceros.

Pregunta: - ¿Quiere esto decir que hay que descartar las elecciones democráticas como elementos estratégicos?

Respuesta: - No exactamente, lo que se quiere decir, es que Europa vive un momento de tal gravedad que resulta extremadamente peligroso confiar toda la estrategia en el mero electoralismo. Está claro que una representación municipal, parlamentaria, autonómica y europea, es algo a perseguir… pero no puede ser el único objetivo, Es más, en España, por ejemplo, es un objetivo secundario en relación al objetivo principal.

Pregunta: -¿Y cuál es ese objetivo principal?

Respuesta: - TOMAR LA INICIATIVA EN LA SOCIEDAD CIVIL. Esa sociedad civil ha sido abandonada por los partidos mayoritarios, ha sido masacrada en los años del socialismo y ha dormido en los años del PP. Pero sigue ahí y seguirá siempre, en la medida en que las poblaciones afrontan los problemas del día a día con una desconfianza creciente hacia la clase política. De lo que se deduce una nueva estrategia: ARRAIGAR EN LA SOCIEDAD CIVIL PARA REALIZAR UNA MARCHA DESDE AHÍ A LA POLÍTICA INSTITUCIONAL. Cualquier partido –ni siquiera el Front Nacional o cualquier otro- que no haya conseguido arraigar fuertemente en la sociedad civil, corre el riesgo de desaparecer tras la desaparición de su líder o bien cuando el “voto útil” altere una convocatoria electoral.

En los años del franquismo, Santiago Carrillo, mejor que cualquier otro, comprendió que era preciso liquidar la guerrilla y el maquís, deshacerse de los cuatros inútiles para el trabajo que se abría y era mejor convertirlos en mártires que ponerlos al frente de células civiles que, inevitablemente, no funcionarían en la medida en que sus dirigentes tenían experiencia “militar” y terrorista, pero no política. Hay que reconocer al Santiago Carrillo de finales de los 50 y principios de los 60, el haber tenido la lucidez y la inflexibilidad gélida propia del estalinismo, para enviar a morir a sus camaradas inútiles en la nueva fase, sacrificarlos y, además, lograr que el tiro de gracia, no lo diera él, sino la policía franquista. Desde Comorera a Julián Grimau, comisario con manos teñidas de sangre, enviado “marcado” a España, detenido y fusilado, no por su militancia comunista, sino por sus crímenes durante la guerra.

Santiago Carrillo, ese anciano que pontifica en las tertulias de la SER, ese residuo de los peores crímenes de guerra, fue, hay que reconocerlo, el genial líder político, que durante el franquismo estructuró el más sólido aparato político clandestino que haya conocido la historia reciente de España. Carrillo fue el primero, entre todos los líderes de la oposición democrática, en percibir que si era imposible derribar al franquismo mediante un ataque directo, era, sin embargo, mucho más simple, horadar su estructura interior. Los agentes de Carrillo, a principios de los años 60, construyeron, a partir de núcleos mineros asturianos, el mayor sindicato clandestino, Comisiones Obreras, que en pocos años, logró penetrar en la estructura de los sindicatos verticales franquistas. Convirtió a la Iglesia en un gruyere y a cientos de parroquias, en locales de la estructura paralela del Partido Comunista. Transformó las “Comisiones Obreras de Barrio” en el formidable movimiento asociativo vecinal de principios de los años 70 y, finalmente, consiguió que, hasta en el último colegio profesional, en la última universidad, en el último núcleo de la inmigración española, existiera una presencia activa de cuadros comunistas liderando la lucha contra el franquismo. El franquismo había cerrado las puertas de la política al PCE y a la oposición democrática, pero eso importaba poco: si el PCE mantenía el control sobre la sociedad civil, era evidente, que, a partir de ahí, podría forzar la “ruptura democrática” o bien realizar –como ocurrió- la “transición” de manera ventajosa, ante el primer síntoma de debilidad del sistema. Estos síntomas menudearon a partir del asesinato de Carrero Blanco y de la muerte de Franco. A mediados de los 60, otros núcleos orbitados en torno a la “oposición democrática” y satelizados, en la práctica por el PCE o el PSUC, adoptaron idénticas estrategias. Fueron los años en los que Jordi Pujol proclamó que “no es el momento de hacer política, es el momento de hacer país”. Por “hacer país” entendía estructurar a la “sociedad civil”…

Todas estas enseñanzas, no tan remotas en el tiempo, deben servir de algo. Máxime cuando, si bien existen unas circunstancias políticas diferentes y un régimen de libertades políticas que no existió en el franquismo, lo cierto es que hoy existe una desvinculación profunda entre la clase política y la sociedad, entre la “España oficial” y la “España real”.

La reciente experiencia nos dice: El “frente mediático” se ha demostrado imposible de taladrar. Quien paga, manda, y las campañas electorales las pagan los grandes partidos, luego, en período electoral, la única información susceptible de ser colocada en un medio de comunicación sobre un partido alternativo es aquella que le desprestigia. Así de sencillo. Desde los medios de derechas a los de izquierda, el “frente mediático” tiene una respuesta unánime y acepta con fidelidad perruna las sugerencias de sus “clientes”, los partidos mayoritarios: “no hables de los menores, que yo pago tus facturas”.

Por tanto, todo lo que no sea, coagular un fuerte movimiento de protesta popular que, en momentos electorales, cristalice sobre una sigla particular, es un trabajo inútil, testimonial, residual y condenado al fracaso.

Una de las condiciones objetivas que crean una situación favorable para el desmantelamiento de un régimen es el descrédito de los portavoces del sistema, es decir, de la clase política. Hoy, ese descrédito es todavía mayor que el vivido en los últimos años del franquismo. Tiene gracia que en 1972, en algunas zonas del Barrio de El Carmelo se agrietaran algunas casas al construirse el túnel del Carmelo. Veintitrés años después, ¼ parte del barrio se ha hundido, al construirse el metro. El paralelismo es asombroso, pero en 1972, ni siquiera el fuerte movimiento vecinal que existía en la zona encontró muestras de corrupción administrativa, aunque si pudo centrarse en un modelo de desarrollo municipal erróeno y criticable. Hoy, el Carmelo se ha hundido por que una clase política corrupta y corruptora, extendida a la totalidad de los partidos, ha extendido el cobro del racket del 3%-mínimo, a cualquier actividad. Llama la atención que la comisión, prontamente creada por el Parlament de Catalunya, haya sepultado el tema del 3% en el olvido y que el propio Maragall entre cubata y cubata, haya podido decir que se “ha restablecido la normalidad”, la normalidad de la corrupción…

El Carmelo no es un caso único: es la enésima muestra de que nunca como hoy hemos tenido tantos niveles de representación y nunca como hoy nos hemos sentido tan indefensos. Nosotros, esto es, la sociedad civil. Ni uno solo de esos escalones representativos ha sido capaz de hacer nada contra las bandas étnicas, nadie ha hecho absolutamente nada para contener la precariedad del empleo, el encarecimiento de la vivienda, la inseguridad ciudadana, el desastre de la enseñanza pública, ABSOLUTAMENTE NADA. Y casi mejor que no se muevan mucho, por que cuando el “legislador”, legisla… es para echarse a temblar: el Código Penal, la Ley del Menor, la Ley de Extranjería y decenas de leyes autonómicas de las que solo se acuerda el redactor del BOE y los de le los 17 BOES autonómicos, son solo algunas muestras de que cualquier situación es susceptible de empeorar en cuanto la clase política decide hacer algo para “remediarla”.

En estas circunstancias, lo realmente sorprendente es que la gente se tome la molestia de sacrificar un día de playa, de sky o de telebasura, yendo a votar. No es raro que en el pasado referéndum sobre la Constitución Europea, más del 50% del electorado, no acudiera a las urnas y que la inmensa mayoría de quienes lo hicieron, votaron sin saber exactamente qué es lo que aprobaban. Un sistema así, que, además se autoprotege, con listas cerradas y bloqueadas, es un sistema no-democrático, y no-representativo, condenado a ver como la brecha entre la sociedad civil y la sociedad política se va ensanchando.

La existencia actual de esta brecha se percibe cuando las estadísticas nos cuentan que el 76% de la población solamente quiere que permanezcan en España inmigrantes con puesto de trabajo… mientras que la clase política deshoja la margarita habilitando presupuestos sin cesar para acoger a sin papeles en lugar de repatriarlos expeditivamente y cortar el efecto llamada. En el País Vasco sólo ¼ parte del electorado quiere la independencia… lo que no es óbice para que el 75% de la clase política vasca aspire a negociar un nuevo estatuto con un techo autonómico más próximo al umbral de la independencia. Y en Catalunya, cuando solamente un 20% de la población dice desear de manera muy vaga un nuevo estatuto y el resto niega que Catalunya sea una “nación”, el 100% de la clase política acuerda que habrá nuevo estatuto y que en él figurará que Catalunya es “una nació”… Mientras la sociedad pide mano dura contra la delincuencia, los parlamentarios dan a luz leyes como la del menor que garantiza un proteccionismo suficiente para crear el caldo de cultivo para todo tipo de bandas étnicas. Y así sucesivamente: todo esto son muestras de algo que nuestra clase política se puede permitir: estar desvinculada de los intereses de la población.

Diferente sería si la sociedad civil reaccionara y se plantara diciendo: ¡¡ALTO, HASTA AQUÍ HEMOS LLEGADO!!, LOS PARTIDOS POLÍTICOS PUEDEN ARROGARSE REPRESENTATIVIDAD CUANDO CUMPLEN SUS PROGRAMAS, CUANDO ATIENDEN LAS OPINIONES Y LAS NECESIDADES DE LA POBLACIÓN, CUANDO MUESTRAN EFICACIA EN LA GESTION, Y NO POR EL MERO HECHO DE TENER UNOS RESULTADOS MAS O MENOS BUENOS CADA CUATRO AÑOS EN UNA CONSULTA PUNTUAL EN LA QUE NADA LES OBLIGA A RESPETAR LA INTENCIÓN DEL VOTO QUE RECIBEN.

Es la sociedad civil la que hay que movilizar, tratar de hacerse un hueco en una sociedad política, progresivamente aislada y desvinculada de los intereses generales, explica el porqué las consignas políticas lanzadas sobre esa sociedad, caen en la indiferencia o recogen apenas el favor de minorías demasiado exiguas como para alcanzar masa crítica necesaria para pesar políticamente.

Pero ¿qué es hoy la sociedad civil?

Se entiende por “sociedad civil” el ámbito en el que el conjunto de asociaciones, instituciones, estados de opinión, grupos sociales, personas, pueden alcanzar sus fines y objetivos propios. Para Antonio Gramsci, existen dos realidades que abarcan las relaciones económicas, la Sociedad Política y la Sociedad Civil; la segunda está constituida por las instituciones que reúnen a los individuos y están destinadas a producir un consenso: la escuela, los medios de comunicación de masas, las instituciones religiosas, etc. Desde una perspectiva marxista, podríamos decir que, en esta última concepción, la Sociedad Civil se sitúa entre el Estado y el Mercado.

En 1979 el sistema que se gestó del consenso constitucional puede ser llamado, con propiedad, PARTITOCRACIA. La partitocracia es el poder omnívoro de los partidos mayoritarios que se reparten todas las esferas de poder. EL GRAN ADVERSARIO DE LA PARTITOCRACIA ES LA SOCIEDAD CIVIL. No es raro que, cuando cesaron las convulsiones de una transición realizada a martillazos y que costó –contrariamente a la mitología oficial hoy dominante- innumerables trastornos a la sociedad española en todos los terrenos, el PSOE abordara la demolición sistemática de la sociedad civil que pasó por la domesticación de algunos sectores a través de las subvenciones y por la disolución de los canales de diálogo entre la sociedad civil y la sociedad política. Los mismos sindicatos, una parte importante de la sociedad civil, terminaron por convertirse en un estado mayor de trabajadores privilegiados y funcionarios con la panza contenta. La economía del pelotazo, la doctrina del “desencanto”, generaron un repliegue a lo individual, que deshizo franjas enteras de la sociedad civil. El mismo movimiento vecinal que hasta ese momento, había mostrado una vitalidad inigualable se convirtió en un cadáver con rostro asistencial. Para colmo, en los años del PP, paradójicamente, en lugar de promocionarse una sociedad civil digna de tal nombre, se amamantó, una vez más, gracias a las ubres del Estado, a todo un entramado de ONGs pacifistas, ecologistas, feministas, gays, antiglobalizadoras, que terminaron por revelarse contra la misma mano que los alimentó, en las jornadas de protesta previas a la invasión de Irak. No es que Roma no pagara a traidores, es que, en este caso, Roma financió a Cartago…

Y así llegamos al momento actual en el que, una vez más, la sociedad civil es un área inorgánica y completamente desarticulada. Pero no hay que olvidar la gran capacidad de cristalización de la sociedad para afrontar determinados problemas que afectan directamente a la ciudadanía. Hemos visto, como rápidamente, en apenas horas, barrios enteros, ciudades enteras, se han movilizado en defensa de sus intereses: hemos visto a Elche en rebelión en defensa de la industria del calzado; hemos visto a Hospitalet de Llobregat movilizado en defensa de la seguridad ciudadana; vimos en El Ejido hasta donde llegó la protesta popular contra tres asesinatos realizados por magrebíes en apenas 10 días, hemos visto incidentes en Premiá, en La Almunia, en Tarrasa, en Villaverde, en Torrejón, en Getafe… En horas, parece como si en estas ciudades se hubiera tocado a rebato en defensa de sus intereses.

El riesgo de este tipo de movilizaciones es precisamente su espontaneísmo: frecuentemente, cuando hemos participado en estas movilizaciones, nos ha tocado realizar un trabajo de freno de la ira popular, nos ha tocado pacificar y tranquilizar a unas poblaciones que querían tomarse la justicia por su mano, nos ha tocado llamar a la calma, pero también a la firmeza y a la resistencia pacífica. Nos ha tocado, en definitiva, encarrilar estas movilizaciones, allí donde hemos podido, por el camino de la protesta pacífica y del respeto a la legalidad vigente. Y, al mismo tiempo, hemos podido ver como, cuando la policía intentaba identificar a nuestros militantes, la población los rodeaba y salía en su defensa, increpando a la policía que no éramos nosotros los que poníamos en riesgo la seguridad ciudadana, sino las legiones de bandas étnicas que operaban desde los parques y plazas vecinas. Y hemos visto, como la policía daba la razón a los vecinos y como las protestas vecinales tenían como resultado reforzar temporalmente la vigilancia y erradicar la delincuencia de esa zona, al menos temporalmente.

Pero estos casos nos han enseñado la inmensa capacidad de respuesta que tiene nuestra población. Miente quien dice que nuestro pueblo está dormido: nuestro pueblo es como un gigante dormido, un gigante que cuando despierta, barre obstáculos y destroza al adversario. El tiempo está llegando de que la movilización de la sociedad española haga aquello que la clase política no está en condiciones de hacer porque no entra dentro de la defensa de sus intereses.

Si durante los años de la transición, del socialismo y de la derecha, el objetivo de los partidos mayoritarios ha sido desmovilizar a la sociedad civil para priorizar la partitocracia, el l objetivo de los patriotas hoy no puede ser otro que el de movilizar a la sociedad civil para crear un destino nacional

De los actuales partidos hacia la sociedad civil

Vamos a resumir el drama al que nos enfrentamos: vivimos momentos de importancia desconocida hasta ahora. Un necio, con una dotación intelectual que jamás le hubiera permitido ser algo más candidato suplente a concejal de una remota pedanía en el más remoto y olvidado pueblo de España… es hoy presidente del gobierno. A su lado, los Aznar, los Felipe González, los Calvo Sotelo y los Suárez, pueden ser considerados en rigor “grandes estadistas”. No es raro que, el propio González haya podido hablar del “proceso de centrifugación nacional” que vive España en la actualidad. Ese proceso ha sido acelerado por el hecho de que José Luís Rodríguez Zapatero, desertó de su puesto en la pedanía olvidada y quiso hacer realidad su “sueño”: pasar a la historia de España. De momento, día a día, está pasando a la crónica de sucesos. Pero esto es lo que hay y la sociedad política se niega a reconocer la incapacidad manifiesta del presidente de Gobierno para dirigir los asuntos nacionales. Pero, en pocos meses, ni la cobertura mediática de PRISA, podrá salvar a Zapatonto del hundimiento personal y político. Harina de otro costal, es si la sociedad española y el tejido nacional podrá soportar el desgarro y los costurones de este período, sin duda, el más oscuro de la reciente historia de España, después de la Guerra Civil a la que Zapatatonto tanto ama referirse.

El drama consiste en que, a medida que pasa el tiempo, cada vez hace más falta un movimiento de regeneración y reconstrucción nacional… por que la tarea de demolición del Estado (por activa y por pasiva) se ha ido acelerando en el curso del primer año de gobierno de Zapatonto. Pero el drama estriba en que, si bien ese movimiento es imprescindible, resulta imposible construirlo mientras persistan las actuales circunstancias. Reconocer esto supone penetrar de lleno en el terreno del realismo político. Veamos unos ejemplos.

En las pasadas elecciones municipales, Democracia Nacional pudo haber obtenido un concejal por Alcalá de Henares. Bastó con que, unos días antes, la prensa local detuviera a algún skin y le acusara, sin pruebas, de ser miembro de DN, para que la candidatura se deshinchara y, finalmente, quedara alejada, no solo del concejal, sino de un resultado que se aproximara. En mayor escala, en otras ocasiones, ha bastado con que un descerebrado (o un provocador) pintara una svástica, o que alguien, utilizando los mismos símbolos y siglas, realizara una acción inoportuna (la protesta contra Carrillo, por ejemplo, en la Librería Crisol) y condenable, para que la “maledicencia” se extendiera sobre todo el ambiente político. Nadie sale en defensa de los “malditos”, especialmente, cuando algunos de los malditos están orgullosísimos de serlo. Resulta absolutamente imposible realizar una y otra vez declaraciones de “democratismo” y “autonomía histórica”, si, finalmente, al cabo de pocos días, se marcha junto a banderas de otro tiempo que evocan discusiones, pero no adhesiones, rechazos y polémicas, imágenes caídas y tiempo pasado y repasado…

En estas circunstancias, pensar que una sigla logrará romper el aislamiento, congraciarse con un grupo de prensa y lograr que, un par de acciones afortunadas, multiplique por 100 el 0’05% actual… parece excesivamente voluntarista, optimista y, a la postre, inmovilizante. Por que, a fuerza de esperar esa coyuntura favorable, que nunca llega y que, aunque llegara no se podría ni se sabría aprovechar por falta de cuadros, de medios y de líderes, el tiempo va pasando… y no sucede nada.

Lo que se está proponiendo es otro tipo de actividad, que supone una RUPTURA MENTAL, ORGANIZA Y DE ESTILO CON LO QUE HA CONSTITUIDO EN LOS ÚLTIMOS TREINTA AÑOS, NUESTRA ACTIVIDAD POLÍTICA.

En nuestro análisis de la partitocracia [véase nuestra obra “¿Aún votas merluzo?”, firmada con el seudónimo de “Pol Ubach”] llegamos a la conclusión de que los términos derecha e izquierda han perdido su validez y ya no responden a las exigencias del actual momento histórico: no hay “soluciones de derechas” o “soluciones de izquierdas”. Hay soluciones y nadie en sus cabales, rechazará una “solución” susceptible de mejorar su situación y la de su sociedad, porque no corresponda con su ubicación política. Así pues, debemos tender a modelos políticos transversales, si bien, resulta evidente que el grado de depauperación ética, moral e ideológica de la izquierda, hace que suela prescindir de análisis políticos para caer en las únicas referencias que utiliza como “identificadores”: laicismo, humanismo, culto a lo políticamente correcto, progresismo, antiautoritarismo retórico, y “buen rollito”, esto es, todo lo que puede ser etiquetado como “doctrina Zapatonto”. De ahí que se haya operado una selección a la inversa en el seno de la izquierda española: han permanecido todos aquellos oportunistas sin principios, que precisan de un rótulo electoral con tirón (las siglas PSOE, lo tienen) para medrar a la sombra del poder. Hay que reconocer en la izquierda española un fenómeno degenerativo un fenómeno que se ha producido de manera mucho más drástica que en la derecha celtibérica. Aun sosteniendo un trasversalismo realista, resulta evidente que poniendo a un lado de la balanza los desmanes y corrupciones de la izquierda socialista y los de la derecha pepetera, el desequilibrio es evidente en beneficio de esta última. En el fondo la doctrina de la izquierda se ha transformado en una serie de iconos tópicos, mientras que el liberalismo de derechas ha resistido mejor el golpe del tiempo nuevo. Eso ha acelerado el proceso oportunista degenerativo y sin principios de la izquierda mucho más que el de la derecha que, en el fondo, ha alterado poco sus postulados de siempre. Un izquierdista nos justificaba hace poco la innata tendencia del socialismo al “choriceo” diciendo que, en el fondo, la derecha siempre ha tenido dinero, mientras que la izquierda lo único que ha hecho ha sido buscarse un lugar bajo el sol del capitalismo. Exacto hasta cierto punto. Maragall no es precisamente hijo de una familia desfavorecida por la fortuna y lo mismo podría decirse de la familia Boyer, y de la inmensa mayoría de los que constituían el núcleo del socialismo español a partir de Sûresnes.

De todas formas, cuando LLAMAMOS A MARCHAR SOBRE LA SOCIEDAD CIVIL, lo que estamos haciendo es proponer iniciativas políticas muy concretas que vayan respondiendo sucesivamente a los CONFLICTOS QUE LA CLASE POLITICA CREA Y QUE SOPORTA LA SOCIEDAD CIVIL. Y ANTE ESTOS CONFLICTOS, LA SOCIEDAD CIVIL DEBE RESPONDER DE MANERA UNITARIA, como respondió ante la guerra de Irak o ante el terrorismo de ETA.

En las actuales circunstancias nos parece evidente que si iniciativas UNITARIAS entre partidos no han cristalizado, o bien, se siguen abordando con una frivolidad exasperante, esto evidencia la IMPOSIBILIDAD de tales iniciativas. Las vías cerradas no son para desesperarse. Después de todo, a partir del fracaso “caso Italiano” (Alternativa Sociale + Forza Nuova + Fronte Nazionale + Fiamma Tricolore), se evidencia que LA UNIDAD NO LO ES TODO. Intentar taladrar el muro que constituye la Alleanza Nazionale de Fini, parece una tarea titánica que, difícilmente, va a conseguirse en el terreno de la político, como ya dejaba intuir el resultado de las elecciones municipales (en donde el “frente” encabezado por Alexandra Mussolini obtuvo un escaño, cuando se esperaban algunos más) y como ha quedado claro a partir de las últimas elecciones autonómicas. Y no es un problema de inyectar dinero, ni siquiera de tener un rostro conocido (la Mussolini lo es suficientemente), sino de CONDICIONES OBJETIVAS, DE OPORTUNIDAD POLITICA Y DE ESTRATEGIA.

En España las cosas son todavía más difíciles. Por que si en Italia, existen puentes entre la AN de Fini y los sectores externos a ella, en España no ocurre nada similar. Los núcleos dispuestos a alumbrar un movimiento político alternativo, carecen de contactos políticos y sociales, especialmente con las esferas del poder, no existen puentes fuera del propio sector que adolece de un aislamiento completo que invalida la tesis que nosotros mismos sostuvimos hace diez años, según la cual, el “partido patriota” surgiría de una escisión de la derecha del PP… Históricamente, la derecha del PP se ha sentido mucho más cómoda en el PP que en cualquier otro lugar y la única escisión producida (el PADE) jamás logró ampliar sus fuerzas, sino que progresivamente se ha ido recluyendo en unas dimensiones cada vez más grupusculares. Hoy no parece que exista un movimiento de descontento dentro del PP que permita pensar que van a producirse transvases significativos, ni siquiera transvases de militantes de base.

La sugestión de que el “PP está al borde de la escisión” por que ha tolerado algunas iniciativas “políticamente correctas” que ofendían el sentir de parte de su militancia (especialmente madrileña), expresa un optimismo voluntarista que no tiene ninguna razón de ser: la derecha está demasiado contenta con Rajoy y con las siglas PP como para pensar que, mientras persistan las actuales circunstancias, alguien dentro del PP se va a mover, para dar el salto al vacío. Por que no se trata de ser cabeza de ratón… sino uña de babosa… Y así hemos podido ver, como la mayoría de los que en su momento se fueron del PP, han ido regresando por la puerta falsa, o bien se han ido orbitando en torno suyo, a la vista de que los buenos negocios se hacen a la sombra del poder y el PP tiene todavía poder municipal, poder autonómico y, probablemente, regresará al poder en un año. Quienes creen en el transvase de energías del PP al “área patriótica”, deberían despertar de su sueño y no confundir deseos con realidades.

Lo que estamos proponiendo es algo completamente diferente. TRABAJAR SOBRE LA REALIDAD PARA EVITAR QUE LA REALIDAD NOS ARRASTRE. Y la realidad es aquello que existe, que se puede analizar, medir y situar. El análisis de la realidad nos dice: ESPAÑA TIENE PROBLEMAS Y ESOS PROBLEMAS SON, FUNDAMENTALMENTE, CINCO:

- Una INMIGRACION MASIVA que va a contribuir a la destrucción de nuestra identidad y nos va a impulsar a una especie de guerra civil racial y social como la que ya está en marcha en Francia (“semana trágica” de Perpignan y existencia de 1500 zonas donde el Estado francés ya ha desaparecido, todos guetos de inmigrantes). Esto se une a los problemas de terrorismo y defensa nacional que Zapatonto subordina a las buenas relaciones con Marruecos, el “enemigo del Sur”.

- Un PROCESO DE DESINTEGRACION Y CENTRIFUGACION NACIONAL imparable que irrumpe en un momento en que el poder central se encuentra en las manos más débiles que sea posible concebir y que, en la práctica, va a tener como resultado el empobrecimiento del país, la rotura de la Nación y del Estado y un desequilibrio de hará inviable la existencia misma del Estado Español, lo cual aparece en un momento en el que la construcción europea ha quedado embarrancada por la negativa franco-holandesa a aprobar el texto de la constitución europea.

- La IMPOSIBILIDAD DE LA SOCIEDAD PARA CUMPLIR SU FINALIDAD: subsistir. La imposibilidad para acceder a la vivienda, las dificultades para crear nuevas familias, para acceder a la paternidad, la defensa cerrada llevada por el progresismo de todo lo que disuelve a la institución familiar, amenaza con la misma subsistencia biológica de la familia y hace necesaria la defensa de la familia, de la natalidad y de la demografía, lo que implica, la defensa paralela de las condiciones sociales y urbanísticas que la hacen posible.

- El TERRORISMO ETARRA E ISLAMISTA que se ha instalado en nuestro suelo y que ha encontrado en el partido socialista al mejor aliado. Cuando alguien sostiene que el “diálogo de civilizaciones” es la panacea universal contra quienes acaban de asesinar a 192 personas en tu propio país, cuando alguien alude al “heroísmo etarra” necesario para construir la paz, cuando pudiendo vencer al terrorismo, decide dialogar con él… es que no hay poder en el poder…

- La INVIABILIDAD DEL SISTEMA MUNDIALIZADO, especialmente para las clases más desfavorecidas de la sociedad que no tienen otra salida más que el empobrecimiento y la convivencia en las zonas fronterizas con los guetos. La santificación de la precariedad laboral ante el silencio sindical, la deslocalización realizada gratuitamente ante el silencio de las instituciones europeas, los salarios de hambre y la existencia de una fuerza de trabajo que nadie está interesada en comprar (el paro), están generando una inviabilidad del sistema económico-social que puede resultar colapsado ante la más pequeña crisis energética, un desabastecimiento de los mercados provocados por cualquier epidemia surgida en el otro extremo del mundo, o simplemente por una crisis de superproducción en al país más alejado de Europa.

La clase política, atrincherada en sus instituciones creadas para garantizar “puestos de trabajo” de élite y para garantizar la rentabilidad de los negocios realizados a la sombra del poder, naturalmente, no vive ninguno de estos cuatro elementos de crisis. A fin de cuentas, Piqué sabe que en una Catalunya segregada de España, él seguirá representando a “la derecha”. De la misma forma que Pachi López seguirá siendo “líder socialista” de la “Nación Vasca” independizada. Y si bien, los socialistas valencianos pueden hacer hoy pocos negocios en la Generalitat, siempre les quedará La Moncloa para a través de ahí canalizar sus influencias y el flujo de euros a sus arcas. Por lo demás, la omertá del 3% sigue viva, activa y operativa. No es raro que la clase política no reconozca más factor de inestabilidad que la inflación, las cifras macroeconómicas y los resultados estadísticos. No son la “España real”, sin esa “España oficial”, mantenida a base de vientres agradecidos, cerebros sumisos y comidas de la mano de los círculos del poder.

Así pues lo que estamos proponiendo es:

1. - PRIORIZAR EL TRABAJO SECTORIAL DE LA MILITANCIA.

Hasta ahora, el error de los partidos llamados “patrióticos” ha consistido en intentar reforzar su propia estructura, pensando que llegaría el momento en que, cuando estuviera suficientemente fuerte, podría pasar a liderar la protesta de amplios sectores de la sociedad. Pero se trataba de una ilusión. En primer lugar, por que las estructuras de partido despiertan las mayores desconfianzas en una sociedad que, en los últimos 30 años, especialmente, ha tenido que sufrir la rapacidad y la incompetencia de la clase política. En segundo lugar, por que el sistema político español está consensuado constitucionalmente en torno a dos grandes opciones políticas nacionales y una tercera de carácter regionalista en algunas autonomías; estos sectores, tácita y deliberadamente, taponan y bloquean el nacimiento de cualquier opción política nueva. En tercer lugar, por que para un proyecto de ese tipo hacen falta recursos, prácticamente inagotables, cuadros políticos profesionalizados y personalidades de relevancia política, social o mediática que aporten su concurso al naciente partido, así como el apoyo de algún grupo de prensa. Todas estas circunstancias, ni se han dado, ni se darán mientras persistan las actuales circunstancias. Por tanto, persistir en la actual línea que mantienen todos los partidos patrióticos, con diferencias solamente de imagen, resulta absurdo y se ha revelado completamente estéril.

Para colmo, en el interior de estos grupos, el militante debe hacerlo todo contando con nada, se ve sometido a múltiples presiones y, en la práctica, en lugar de realizar un trabajo de proyección sobre la sociedad, lo que realiza es un trabajo de “construcción del partido”, volcado a prestigiar a sus siglas en relación a otras siglas concurrentes, jugar a llamar la atención mediática para asegurar un crecimiento más rápido, y desgastarse en luchas intestinas y de poder que, resultan todavía más grotescas a la vista de la endeblez del pastel a repartir… Mientras persista esta forma de trabajo, no hay absolutamente ningún motivo para pensar que se logrará alcanzar algún día el “ansiado” 1% que, por lo demás, tampoco representa ningún peso político efectivo.

Así pues SE TRATA DE CAMBIAR DE ESTILO DE TRABAJO. Y esto pasa por preparar a la militancia para un trabajo sectorial que nada tiene que ver con el desarrollado hoy. Ese trabajo puede resumirse así MENOS “CONSTRUCCION DEL PARTIDO” Y MÁS “CONSTRUCCIÓN DEL MOVIMIENTO”.

Si un partido es una columna unitaria dotada de doctrina, objetivos, estrategia, táctica, clase política dirigente y criterio organizativo, un movimiento es un conjunto de asociaciones, comités, partidos, individuos, medios, que, aun sin existir una vinculación orgánica, marchan todos hacia los mismos objetivos conjuntos.

Un partido es cosa de sus militantes, un movimiento sociopolítico está estructurado tiene como SUJETO POLITICO A LAS CAPAS AVANZADAS, DECIDIDAS, LUCIDAS Y CONSCIENTES DE LA POBLACIÓN.

2.- ESTIMULAR LA FORMACION DE COMITES NACIONALES ANTE PROBLEMAS CONCRETOS

Un comité es una unión de militantes e independientes que deciden trabajar para lograr un objetivo concreto en un campo especializado, al margen de cualquier otra sigla o de cualquier otra dirección de partido. Es evidente que, en estos momentos, la creación de un Comité contra la Delincuencia Urbana implicaría necesariamente, contar con militantes activos de esa localidad, con vecinos y entidades dispuestos a prestar su apoyo, con jóvenes estudiantes de los centros amenazados, con padres de familia, pues bien, todo eso es lo que constituye un COMITÉ LOCAL. Esta forma de organización implica un CAMBIO DE CHIP TANTO EN LA MILITANCIA COMO EN LAS DIRECCIONES. Hasta ahora se ha discutido mucho sobre políticas de alianzas, pero muy poco sobre como caminar junto a los sectores avanzados y conscientes de la población. Y, en el fondo, esto es lo que cuenta, especialmente en un momento en el que ninguno de los “partidos patrióticos” pueda alardear de haber salido de la atonía política. Las relaciones entre militantes de distintas organizaciones siempre son difíciles, especialmente si no logran olvidarse los intereses y los rasgos distintivos de cada organización; ahora bien, todo esto es más viable si esos mismos militantes, sin renunciar a la pertenencia a su organización, trabajan junto en el seno de un comité ad hoc (es decir, un comité específico para cumplir una tarea concreta). Y en este sentido los comités que pueden formarse son muchos: Comité por la Contención de la Inmigración Masiva, Comité en Defensa de la Identidad y la Unidad Nacional, Comité en Defensa de una Vivienda Digna, Comité contra el Terrorismo Islámico, Comité contra la Corrupción, Comités de Autodefensa Ciudadana contra la Inseguridad, Comité en Defensa de la Familia y la Natalidad, y así sucesivamente. Lo importante es que estos comités no deben tener como función, solamente, unir a los militantes de los distintos partidos patrióticos, sino ESTABLECER EL MARCO DE UNIÓN ENTRE LOS INTERESES DE LOS CIUDADANOS Y LOS DE NUESTRO AMBIENTE POLÍTICO.

Naturalmente, cada comité debe proveerse de una lógica de trabajo propia: de un programa mínimo sectorial, proponiendo soluciones concretas al problema abordado. Contra más comités locales y nacionales, se esté en condiciones de crear, más profunda será la penetración que estaremos en condiciones de realizar en la sociedad. Lo importante, en este momento, es destacar que después de años de haber experimentado multitud de vías, ésta es la única que permite crear un espacio político concreto en el que los intereses de amplias capas de la población se unen a los intereses del movimiento de regeneración nacional.

3.- CONVERTIR ESTOS COMITES EN CARTELES ELECTORALES EN TODAS LAS CONVOCATORIAS

La potencia de los comités nacionales se demuestra andando: y andando quiere decir, realizando campañas de agitación y propaganda en torno a los temas que han justificado su creación. Se trata de colocar al máximo de gente en las calles en el mínimo tiempo. Se trata se encuadrar y organizar la protesta popular contra la política gubernamental. SE TRATA DE ENCARRILAR LA PROTESTA POPULAR POR LOS SENDEROS DE LA RECONSTRUCCION NACIONAL, pues no en vano, solo en el marco de una profunda reforma constitucional y nacional, se eliminará el germen y el semillero de conflictos que arrastramos desde la redacción de la actual marco legal. Una mayor representatividad, listas abiertas y desbloqueadas, una mayor facilidad para convocar consultas populares, una profunda revisión del “desparramo” autonómico, un reconocimiento taxativo de que la única nación existente encuadrada por el Estado, es España y que, España está formada por distintas “nacionalidades históricas” que no son las que obtuvieron el reconocimiento durante la II República; una superación del guerracivilismo con el que la izquierda huérfana de argumentos, ha impregnado nuestro día a día; un reconocimiento de que el único diálogo con el terrorismo es a través del vidrio de las prisiones; el establecimiento de la cadena perpetua para delitos de asesinato y una justicia ejemplificante, basada en el castigo del delito antes que en la reinserción del delincuente; una tolerancia cero en materia de inseguridad ciudadana; la obstaculización por vía impositiva de la economía especulativa; la persecución implacable de la corrupción política; una nueva ley que impida las grandes concentraciones mediáticas; la contención del gasto público; la renegociación del Tratado de la Unión; una nueva orientación en política exterior y en defensa, basada en la percepción del Sur como único enemigo potencial que ya cuenta con quintacolumna en el interior de la Unión; la transformación del Senado en una cámara corporativa, con representación de los distintos estamentos de la nación, sindicatos, colegios profesionales, universidades, instituciones científicas, empresariado, etc. TODAS ESTAS REIVINDICACIONES, NO SON SOLO LAS DE ALGUNOS PARTIDOS REGENERACIONISTAS Y PATRIOTICOS, SINO QUE DEBEN SER TRANSMITIDAS A SECTORES ENTEROS DE LA POBLACIÓN, QUE YA LOS PERCIBEN DE MANERA CONFUSA Y QUE ES PRECISO AGREGAR Y ORGANIZAR PARA FORMAR LA PROFUNDA REFORMA CONSTITUCIONAL.

Lo que estamos proponiendo es UNA ALIANZA ENTRE LOS SECTORES SANOS DE LA POBLACION Y EL MOVIMIENTO POLITICO REGENERACIONISTA Y PATRIOTICO, una alianza posible desde el momento en que las encuestas evidencian que los intereses de la clase política inmovilista y absolutista, no son compartidos como propios por la población.

Lo que estamos proponiendo, a fin de cuentas, es que la regeneración política, moral y social del pueblo español sea asumida por el propio pueblo español, cuyas capaz más lúcidas y conscientes de los riesgos de la actual situación, SEAN ENCUADRADOS EN EL MARCO DE COMITÉS NACIONALES, SITUADOS MÁS ALLA DE LOS PARTIDOS POLITICOS. Lo que estamos proponiendo es QUE EL PUEBLO ESPAÑOL FORME SUS PROPIOS CANALES REPRESENTATIVOS Y ENTRE EN LAS INSTITUCIONES CON VOZ PROPIA.

Por que, a fin de cuentas, de lo que se trata es de CREAR PRIMERO, DESARROLLAR DESPUES Y HACER CONVERGER, FINALMENTE, A LOS COMITES NACIONALES, EN UN CARTEL ELECTORAL DE CARÁCTER REGENERACIONISTA Y PATRIÓTICO.

4.- COLOCAR EN BARBECHO LAS SIGLAS DE LOS DISTINTOS PARTIDOS DEL AREA

A lo largo de años estas siglas han demostrado su techo. Han servido, eso sí, para agrupar en torno a unas siglas, a militantes dispuestos a convergen en función de determinados temas de agitación. Pero, mientras persistan las actuales circunstancias, el techo de todos estos partidos es excesivamente bajo. No se trata de que ningún partido desaparezca, sino de que sus militantes, en lugar de hacer trabajo EN EL PARTIDO, lo hagan en COMITES UNITARIOS, junto a sectores de la sociedad que experimentan los mismos problemas y que ni están encuadrados por partidos, ni tienen el más mínimo interés de militar políticamente.

A estas alturas hay que reconocer que la mayoría de opciones políticas patrióticas apenas han logrado crecer en los últimos años, y quienes lo han hecho en extensión y profundidad, tampoco se han visto libres de crisis internas, sacudidas e inestabilidad. Resulta evidente que la “fórmula partido” no puede seguir aplicándose por mucho tiempo. Esa fórmula pudo aplicarse en los primeros meses de la transición, pero desde el momento en que cuajaron dos grandes opciones políticas y una tercera nacionalista en las comunidades autónomas, iba a resultar muy difícil insertarse en el juego político, utilizando las mismas armas que los partidos al uso.

Obstinarse en trabajar como un partido como cualquier otro, en estos momentos, es vano y peligroso: vano por que no existe ningún elemento que permita pensar que se va producir el despegue y peligroso, porque, a fuerza de darnos de cabeza intentando atravesar un muro impenetrable, estamos dejando que corra el tiempo, crezcan los riesgos a los que se ve sometida nuestra nación y nuestra comunidad, y, finalmente, no estamos intentando otras alternativas y opciones.

5.- IMPONER EL DIALOGO DIRECTO ENTRE EL GOBIERNO Y LAS AUTONOMIAS Y LOS COMITES CREADOS.

Hablemos claro: el gobierno débil y cobarde, tiene la ventaja de que carece de interlocutores válidos en materia de inmigración masiva. Los únicos interlocutores existentes hoy son ONGs de acogida de inmigrantes, responsables de inmigración de los sindicatos y de los partidos políticos, y, por supuesto, los miembros de las asociaciones de inmigrantes… pero no hay ni un solo interlocutor disonante y partidario del control de la inmigración masiva e ilegal. Y es normal que así sea, en la medida en que los partidos que tienen son favorables a la contención de la inmigración, carecen de representación política. Así pues, de lo que se trata es de crear estructuras unitarias, apoyadas por fuertes movilizaciones populares en las que se evidencia de manera indudable que el gobierno debe, necesariamente, contar con ellos, o, de lo contrario, cualquier medida que se adopte, se adoptará contra la corriente de opinión que ha cristalizado en la formación de un comité por el control de la inmigración masiva. Y, por tanto, cualquier acuerdo, sin la representación de una de las partes interesadas, será nulo e inaplicable.

No hay que olvidar que, en este momento, el primer objetivo, no puede ser otro más que el control de la inmigración. Si dejamos pasar el tiempo, antes de quince años, muchos de los inmigrantes que hoy se han regularizado, obtendrán la nacionalidad española, dentro de pocos meses, todos ellos habrán pedido la reagrupación familiar y, solo a la vuelta de un año, podemos encontrarnos con que en lugar de cinco millones de inmigrantes, estamos ante ocho y los problemas que hoy están aflorando un poco por todas partes, se han revelado completamente incontrolables.

De ahí que sea preciso habilitar cauces para lograr una interlocución con el gobierno. Y resulta evidente que éste solamente aceptara sentarse a hablar con “comités nacionales”, en el caso de que estos comités logren arraigar en las masas populares.

6.- LANZAR ANTES DE DOS AÑOS UNA OFENSIVA DE RECOGIDA DE FIRMAS Y DE MOVILIZACIONES MASIVAS EN TORNO A LOS CINCO TEMAS ENUMERADOS.

Para pesar políticamente hay dos posibilidades: o bien ganar elecciones, o bien movilizar amplias masas populares. El mero hecho de demostrar que se es capaz de entregar en el parlamento una petición acompañada de medio millón de firmas es muestra suficiente de que se dispone de fuerza social. El gobierno puede eludir convocar un feréndum, en efecto, es potestativo, pero, en cualquier caso, se ve obligado a considerar como interlocutor válido al colectivo que ha entregado las firmas para la materia de la que se trata. Por otra parte, si insistimos en recoger firmas no es por que creamos que solamente un signo sobre un trozo de papel implica algo, sino porque para conseguir esa firma es preciso dinamizar una campaña, realizar una tarea pedagógica y eso implica realizar AGITACION Y PROPAGANDA. Entonces sí es el momento de las manifestaciones callejeras y de los mítines, de las marchas de protesta y de las concentraciones pacíficas. Un gobierno fuerte permanece ajeno a cualquier forma de presión, un gobierno débil e incapaz, un gobierno que tiene el miedo escrito en la cara de todos sus ministros y la debilidad cincelada en el rostro de su presidente, es un gobierno relativamente fácil de condicionar.

7.- CON EL OBJETIVO DE HACER CONVERGER LOS DISTINTOS COMITÉS NACIONALES, LAS ASOCIACIONES QUE LOS HAYAN APOYADO Y LOS PARTIDOS POLITICOS IDENTIFICADOS CON SUS POSTULADOS, EN UN FRENTE NACIONAL Y SOCIAL.

Ahora bien, como toda campaña de agitación y propaganda, de lo que se trata es de, finalmente, transformar la fuerza social acumulada en peso político. Y eso pasa por la presencia institucional. No se trata de presentar una candidatura en cada provincia, sino de presentar en cada provincia una candidatura a cuyo frente hayan nombres conocidos, nombres que hayan destacados en las campañas de recogida de firmas y de movilizaciones, nombres que sean populares entre sus vecinos, nombres de verdaderos agitadores capaces de arrastrar el voto en su barrio, populares en la zona, de los que nadie duda sobre su honestidad, que hablan claro y son sencillos en la expresión, que llegan al corazón de los electores y que se han manifestado con ellos, que los han conocido en las recogidas de firmas y no solamente han hecho la demagógica presencia en los mercados durante la campaña electoral.

Lo que nosotros estamos proponiendo es que, finalmente, los comités nacionales, especializados en la contención de la inmigración, en la defensa de la unidad nacional, en la reivindicación de una economía social, los comités para una vivienda digna, comités contra la especulación, comités antimundialización, unidos a otras formaciones culturales y políticas, en torno a un programa común, se transformen en cartel electoral. Converjan en un FRENTE NACIONAL Y SOCIAL como cristalización política de la alternativa.

El retorno de la sociedad civil a la política: regeneracionismo y reforma

En este momento no existe otro camino, ni en España ni en Europa, que MARCHAR HACIA LA SOCIEDAD CIVIL, ENCONTRARSE CON LOS SECTORES SANOS Y DISPUESTOS DE LA POBLACIÓN, MOVILIZARLOS EN FUNCIÓN DE OBJETIVOS Y TEMAS CONCRETAS Y, POSTERIORMENTE, ELABORAR UNA ALTERNATIVA QUE PERMITA LA INSERCIÓN DE ESTOS SECTORES EN LA VIDA POLÍTICA NACIONAL A TRAVÉS DE LA PRESENCIA EN LAS INSTITUCIONES Y DE LA REFORMA DE ESAS MISMAS INSTITUCIONES.

El cuello de botella de la actual situación política española, nació del mismo consenso constitucional. El sistema de pesos y contrapesos que se utilizaron en 1979 para evitar la fractura social, ha dado origen a un sistema difícilmente reformable… en el que, precisamente, los dos partidos mayoritarios (consagrados así por la ominosa ley d’Hont) son INCOMPATIBLES entre sí. La partitocracia nacida en 1979, para asegurar su pervivencia, estimuló esa rivalidad que ha impedido cualquier reforma constitucional y de la reglamentación electoral. El principal responsable del actual impasse político que se remonta a principios de la década de los 90, es la partitocracia, tal como tuvimos ocasión de demostrar en nuestra obra ya citada “¿Aún votas, merluzo?”. Así pues, es preciso romper esa dinámica infermal y la única forma es recurriendo a la sociedad civil y a las capaz lúcidas y conscientes de la población, fuera del marco de los partidos.

Intencionalidad del presente documento

Este documento no tiene otra intención que la de apuntar algunas ideas y abrir debates entre quienes sean capaces de darse cuenta de la gravedad del momento presente y debatir. No es ningún programa político ni estratégico de ninguna organización, sino la opinión personal del que lo suscribe.

© Ernesto Milà – infokrisis –infokrisis@yahoo.es

Fin de semana: por una respuesta global a ZPlus

Fin de semana: por una respuesta global a ZPlus

Redacción.- Un fin de semana movido, sin duda: el sábado una manifestación ineludible (la de la AVT), el domingo una manifestación de protesta (AES: Zapatero Embustero). El trasfondo de estas dos manifestaciones es la oposición a la deriva gubernamental: la de la AVT contra el diálogo con los asesinos, la de AES expresando la protesta de los sectores católicos de la sociedad. Estaremos presentes en ambas, pero vale la pena dedicarles algunos comentarios.

Hoy más que nunca: movilizar a la sociedad civil

No solo en España, sino en toda Europa, es evidente que existe cada vez más una brecha entre las instituciones y la población: los referendums holandés y francés, han evidenciado que mientras las clases políticas de esos países, se manifestaban a favor de la Constitución Europea, la población decía, ampliamente, NO. La “Europa Oficial”va por un lado y la “Europa Real” por otro. Ya que la clase política ha dejado de representar la opinión mayoritaria, es preciso, cada vez más, movilizar la sociedad civil para “domesticar” a la clase política.

En este sentido, la manifestación de la AVT es una de esas ocasiones en donde, va a ser posible manifestarse masivamente en la calle en contra de la política gubernamental, aprobada en el parlamento por todos los grupos políticos, salvo el PP. En efecto, la clase política a dicho SI a la negociación propuesta por ZPlus con ETA. La sociedad civil, el sábado va a decir, masivamente, NO.

Así mismo, el domingo, el partido católico AES, ha expresado los motivos de su oposición a ZPlus: desde mayo de 2004, el PSOE se ha convertido en una máquina de ofender constantemente las creencias de la mayoría del pueblo español. A falta de ideología, con un programa de difícil cumplimiento, el PSOE ha optado por recurrir al imaginario colectivo de la izquierda decimonónica española, la doctrina de la desamortización de Mendizábal y del anticatolicismo militante, para enmascarar su falta de proyecto e iniciativa.

El amplio entramado asociativo del catolicismo español debe entender esto: que precisa movilizarse contra la política gubernamental, si quiere evitar convertirse en el pin-pan-pum de un gobierno débil, cobarde, sin iniciativa y sin proyecto. Asociaciones de Padres de Familia, núcleos católicos de parroquias, Asociaciones de Alumnos y ExAlumnos de Colegios católicos, círculos obreros católicos, ONGs surgidas del ámbito eclesiástico, la propia jerarquía católica, los medios de comunicación católicos, deben entender dos cosas fundamentales: que el PSOE apunta directamente contra ellos y que no pueden confiar en los buenos oficios del PP para salvaguardar sus creencias.

No hay que olvidar que ha sido precisamente en los años de gobierno del PP en donde se ha evidenciado la gran crisis ética y moral de la sociedad española que ya larvaba durante la negra noche del felipismo. En efecto, la actual telebasura no es sino un desarrollo de lo que ya existió durante el aznarismo, la absoluta falta de cobertura a las familias no es sino la prolongación del gobierno del PP, el confiar el crecimiento demográfico a la inmigración y la falta de estímulos a la natalidad nacional, se viene arrastrando desde los años del PP, la absoluta ausencia de una política de ayuda a las familias numerosas, a la formación de nuevas familias, el silencio vergonzante en relación al aborto, todo ello… absolutamente todo ello, procede de los tiempos del PP y el PSOE lo único que ha hecho ha sido ampliar sus efectos sobre la sociedad. El PP por omisión y el PSOE por iniciativa propia, el hecho es que han seguido una política que ofende el sentido común de todos los españoles y las creencias del pueblo católico.

ZPlus es el único que ha politizado la lucha antiterrorista

Otro tanto puede decirse, como afirma la AVT, de la lucha antiterrorista. La “negociación” con el criminal vencido, exhausto y en pleno KO técnico, le ha dado, nuevamente, alas. Durante los últimos 20 años del franquismo y en los 30 años de democracia, quien tiene ojos y ve y tiene cerebro y entiende, sabe perfectamente que la única política antiterrorista que rinde beneficios es lo que los amigos de los etarras llaman represión y lo que la sociedad sana llama justicia. Justicia es, hoy más que nunca, perseguir al criminal, hacerle pagar su delito e impedir que cometa más. Darle alas, negociar, practicar la política de la mano tendida, darle esperanzas, supone debilidad, cobardía y reavivar a la banda. Y, de paso, matar por segunda vez a las víctimas.

El PSOE se ha escudado en que la manifestación de la AVT está “teledirigida” por el PP. Harina de otro costal es que el PP en este terreno mantenga una postura neta y clara: no hay negociación posible entre el Estado y los asesinos. Pero resulta evidente que la protesta contra la negociación, excede, con mucho, el ámbito del PP, no afecta solo a los militantes, dirigentes y electores de este partido, sino A TODA LA SOCIEDAD, por que ha sido toda la sociedad española –no sólo el PP- LA QUE HA PUESTO A LAS VÍCTIMAS.

El PSOE y los portavoces que ha ido creando estos últimos meses, el Peces Barba (alto comisionado para una baja ayuda) y Pilar Manjón (fugaz fenómeno mediático reabsorbido inmediatamente por “Ruvalcaba Productions), se han preocupado por denunciar la “politización de la manifestación”. Pues bien, no. ES EL PSOE –Y MUCHO MÁS QUE EL PSOE, ZPlus, pues no en vano, también el PSOE ha tenido su contribución en víctimas del terrorismo que están siendo no menos traicionadas que el resto- EL QUE HA POLITIZADO LA LUCHA ANTITERRORISTA.

Y no es raro que así haya ocurrido: no en vano, el PSOE es el único partido en Europa que está en el poder, gracias a la un macroatentado, escasamente aclarado, sobre el que cada día que pasa planean mayores dudas. El PSOE es el único partido que gobierna apoyado por un partido, como ERC, cuyo secretario general, fue a entrevistarse con la cúpula de ETA (y, por tanto, hubiera podido acelerar la destrucción de la organización favoreciendo la detención del máximo responsable de los criminales, José Ternera… y no lo hizo). ¿Cómo iba el PSOE a mostrar algún entusiasmo por la manifestación de la AVT?

Ha sido el PSOE y, más particularmente, ZPlus, el que ha establecido una diferenciación sangrante, ofensiva, irracional y atentatoria contra el sentido común, entre “víctimas de Primera División”, los 192 muertos que le permitieron el acceso al poder, y “víctimas de Segunda”, todas las demás, cuya presencia, por sí misma, supone el gran obstáculo ético y moral, para negociar con ETA.

Pero ¿por qué tiene tanto interés ZPlus en tender la mano a ETA? Cuando un político quiere tener las maneras de un “gran estadista” y pasar como tal a la historia, pero no alcanza ni el nivel de un político local mediocre, es capaz de hacer cualquier cosa para reivindicar su imagen ante la historia. El que logre desactivar ETA, algo que no se ha logrado en 50 años (a pesar de que en los últimos 10 años, cada vez se ha estado más cerca y de persistir en la misma política, ETA no superaría los 2 ó 3 años de vida más), tiene un lugar en la historia. ZPlus –a falta de otro mérito- aspira a ser ese “elegido”. Y para ello, pusilánime y cobarde como es, no concibe otro camino más que la negociación que, por lo demás, le exige el “Club de Perpignan”.

Las ambiciones de un mediocre ofenden en lo más íntimo al millar y pico de víctimas del terror. Pero es una vana ambición. Quince meses de “talante” no han servido para destacar a ZPlus de su adversario más directo. Hoy, la propia encuesta del CIS (cocina gubernamental) indica que existe un empate técnico entre gobierno y oposición, más significativo todavía, en la medida en que ZPlus no ha debido aguantar ningún problema grave en este tiempo, ni más crisis que las desatadas por las declaraciones de sus ministros, las “chicas Vogue” y los “chicos Zero”.

El segundo factor que ha impulsado a ZPlus a la actual política es, nuevamente, ese imaginario colectivo de la izquierda española que hoy, sin razón suficiente para seguir existiendo como tal, y que ha encontrado en lo políticamente correcto, un sucedáneo de ideología de sustitución al socialismo y a la socialdemocracia y en un intento de diferenciación de la derecha, la única razón de su existencia. Esto explica, tanto el “guerracivilismo” de ZPlus (la última vez en la que las dos españas dirimieron a tiros sus diferencias y por tanto, estaba claro que existía una “derecha” y una “izquierda”) como esa pertinaz obstinación en desmantelar el Pacto Antiterrorista que, en el fondo, suponía el consenso de la “derecha” y de la “izquierda” en este terreno: ZPlus ha preferido demostrar que existía una forma de combatir al terrorismo “de derechas “ (mediante el “big styck”, el palo) y una forma de combatir al terrorismo “de izquierdas” (mediante el diálogo y la mano tendida).

Dos manifestaciones, dos presencias en la calle

Muy frecuentemente, la estupidez de uno, es trágica para una Nación y para un sector social (las víctimas del terrorismo). De ahí que sea preciso movilizar a la sociedad civil para contener este alud de inconsecuencias y desmanes de ZPlus y de su entorno.

Ahora bien, el hecho de estar presentes incondicionalmente en la calle en estas dos manifestaciones, no implica que renunciemos a nuestro derecho a expresar algunas lagunas que observamos en las convocatorias.

En primer lugar, la AVT debe de asumir una reivindicación central que puede resumirse en dos palabras: CADENA PERPETUA. Ya hemos comprobado lo que la debilidad y la tolerancia con los intolerantes genera: la seguridad de que sale barato matar. Un sistema penal basado en la reinserción puede ser adecuado ante determinados delitos y en circunstancias muy concretas, pero no en materia antiterrorista. Cuando se mata a alguien se le quita todo lo que tiene: el que lo quita todo, debe pagar con todo. Tienen suerte los terroristas de que las sociedades occidentales hayan alcanzado un nivel de civilización que les haga abominar de la pena de muerte, pero hoy, aquí y ahora, la cadena perpetua es una aspiración irrenunciable y el restablecimiento de una justicia ejemplarizante se muestra como aspiración, no sólo de las víctima, sino de toda la sociedad española.

En cuanto a la manifestación de AES, también vale la pena expresar una duda. AES no puede limitarse a ser una especie de Pepito Grillo del PP. Si aspira a eso debe tener presente que el PP logra todavía hoy acaparar la inmensa mayoría del voto católico y que, a través de Intereconomía, tiene cautivo al sector católico y a la derecha-derecha, a través de la revista ALBA, de El Semanario Digital y de la revista EPOCA. Estos sectores, son católicos… pero mucho más que católicos, siguen las consignas del PP. Y, en estos momentos, no hay absolutamente ningún dato que permita pensar que estos sectores están descontentos con el PP y que van a manifestar esta protesta cambiando de voto. Antes bien, todo induce a pensar que, en el momento en que se convoquen las próximas elecciones –que, casi de manera inevitable, serán anticipadas- esos sectores católicos, apelarán al “voto útil” para desalojar a ZPlus del poder.

En estas circunstancias, si bien es una obligación ética y moral, manifestarse en Madrid junto a AES el próximo 5 de junio, no es menos cierto, que una manifestación no crea, por sí misma, una alternativa y que para que exista una alternativa, AES debe abrirse a problemas nuevos presentes en la sociedad española y que exceden el ámbito del pueblo católico.

En este sentido, la contención de la inmigración masiva que desfigura nuestra identidad nacional y se convierte en un foco de problemas transversales que afectan a todos los niveles de la sociedad (desde la formación de guetos a la inseguridad ciudadana, desde el desmantelamiento de la enseñanza pública hasta cargar de forma insoportable los servicios sociales, pasando por la aparición de una delincuencia juvenil y por el terrorismo islámico, por el hundimiento del mercado laboral, etc.) y la lucha contra la mundialización y sus efectos (con todo lo que ello implica: contratos laborales dignos de tal nombre, medidas arancelarias para proteger sectores enteros de nuestra industria y nuestro mercado de trabajo, medidas para activar una economía social, limitar los beneficios de las grandes empresas, impedir el desarrollo de la economía especulativa en beneficio de la productiva, etc.), se muestran como elementos que un partido que aspira a convertirse en una alternativa política, precisa incorporar. Y esto por dos motivos puramente técnicos: en primer lugar para desvincular su imagen y sus objetivos de los del PP y, en segundo lugar, para configurar un polo de atracción política. De lo contrario, si solamente aspira a seducir y atraer al mundo católico… el PP siempre será el eslabón más fuerte y recibirá el apoyo de la jerarquía y del electorado católico, con sólo alardear la doctrina del “voto útil”. En otras palabras, y para hablar claro y sin rodeas: apelando sólo al voto católico, se llama a un electorado que ha sido capitalizado durante tres décadas por el centro-derecha, que se encuentra muy a gusto con el centro-derecha, hoy, justo en el momento en que el centro-derecha goza de salud envidiable. AES debe entender que si ese electorado no acude a sus llamamientos –y la manifestación del domingo va a ser un primer indicativo- se arriesga a realizar llamamientos a unas franjas sociales que no están dispuestos a atenderle, mientras que cierra las puertas a otros sectores y a la incorporación en su programa de temáticas, como mínimo tan actuales y graves como las que está tocando (inmigración y temática social). AES corre el riesgo de quedarse sin una base social receptiva a la que dirigir su mensaje: no es lo mismo, repetimos, estar contra el aborto, contra los matrimonios gays, que votar a un partido diferente del PP. Y el centro-derecha siempre ha demostrado, a partir de Fraga, saber contener perfectamente, la fuga de votos a su derecha. Hoy, esa misma situación vivida desde las profundidades de la transición, sigue inalterable.

ZPlus tendrá este fin de semana un nuevo test. Su “contraprogramación” servirá para engañar solo a aquellos que quieran ser engañados. Aunque PRISA y los medios de comunicación públicos, ignoren las manifestaciones del fin de semana, el ciudadano va a vivir cada día con la amenaza de un gobierno que tiende la mano a los terroristas y, día a día, aborda medidas torpes e iniciativas absurdas en todos los terrenos.

Hoy a José Luís Rodríguez Zapatero, le llamamos, una vez más, ZPlus, para recordar que ayer se aprobó la ominosa ley que permite a PRISA controlar más del 50% de las ondas y emitir en dos canales analógicos en abierto. Si no hubiera sido por eso, a José Luís Rodríguez Zapatero, le hubiera cuadrado mejor el alias de Zapatonto, inseparable de sus iniciativas cotidianas.

Todos en las calles de Madrid este fin de semana.

© Ernesto Milá – infokrisis – infokrisis@yahoo.es