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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

Por un juicio crítico al franquismo (+ un ejercicio de cinismo)

Infokrisis.- En el 33 aniversario de la muerte de Franco, vale la pena traer a colacion algunos apuntes dispersos. No se trata de un tema que interese particularente al autor, pero a raíz de unos post  aparecidos en un conocido foro nos hemos vito obligados a fijar nuestra posición. La sociedad spañola parece tener siempre a flor de piel, el tema del franquismo, especialmente dos tipos de personas: los defensores de la “memoria histórica”, esto es una izquierda huérfana de proyecto que ya no puede defenderse en los valores por los que luchó en su juventud (el marxismo)  y que solamente puede mantener el recuerdo siempre presente de su enemigo, el franquismo; y , por otra parte, una extrema derecha que ni siquiera conoció al franquismo y, por tanto solamente puede asumir un franquismo imaginario surgido de su imaginación. Vale la pena intentar sintetizar en algunas páginas lo que nos ha sugerido esa discusión. Debemos de reconocer que, en lo personal, este tema no nos interesa ni poco ni mucho. Es más, incluso nos aburre el que una sociedad no acabe de atreverse a situar históricamente un período de 40 años en nuestra historia.

El franquismo como fenómeno polimorfo

“El franquismo” nunca existió. Lo que existieron fueron “los franquismos”. ¿Qué fueron “los franquismos”? Fueron las distintas etapas en el régimen de Franco en las que se adoptaron líneas políticas muy diferentes.  ¿Cuáles fueron esas etapas? Fundamentalmente cuatro:

1)     La etapa nacional-sindicalista-imperial: abarca desde 1936 hasta 1943. En 1936, existía un movimiento que apenas agrupaba a 10.000 personas, la mayoría menores de edad, que bruscamente se encontró en el centro de un movimiento cívico-militar: la Falange. Si la Falange jugó algún papel no fue tanto por sus propios efectivos (mínimos), como porque era el movimiento que más se asemejaba a los que gobernaban Italia y Alemania. Si la guerra civil podía desembocar en una victoria franquista era solamente fracias al apoyo germano-italiano en armas. Esta etapa dura hasta el cerco de Stalingrado y la batalla de El Alamein, cuando, desde el punto de vista militar, la guerra parece que ha dado un vuelco y la potencia alemana empieza a conocer la derrota. En esas circunstancias vale la pena hacerse olvidar y perdonar por los aliados que indefectiblemente ganarán la guerra. Esto coincide con un escándalo palaciego protagonizado por Serrano Suñer (una experiencia, digamos, extramatrimonial, más grava aún cuando su esposa estaba emparentada con Franco) que le vale su relevo al frente de Asuntos Exteriores. En la medida en que Serrano Suñer era el elemento del aparato de poder más identificado por la línea de apoyo al eje germano-italiano, es toda una línea política la que se altera.

2)     Etapa nacional-católica: se prolonga desde 1943 a 1956. En este período, la ideología falangista –a partir de ese momento impresentable a nivel internacional y reducida a un mecanismo de contención de las masas en donde algunos falangistas agotaron su “política social” creando sindicatos, seguridad social y mecanismo asistenciales- es sustituida por el único recurso al alcance del franquismo: el nacional-catolicismo que compartía buena parte de su jerarquía y, sin excepción, la jerarquía católica. Éste es el período con el que algunos franquistas de la transición se identificaron, extrapolando lo que era una parte del franquismo, acotada en el tiempo, a la totalidad del franquismo desde 1936 a 1975. Además, a partir de 1945, los partidos democristianos tienen éxito en toda Europa (especialmente en… Alemania e Italia, los vencidos). De existir en España una democracia formal, Franco seguramente hubiera apoyado a un partido democristiano.

3)     Etapa desarrollista: dura entre 1956 y 1969. En 1956 se impone la realidad. El nacional-catolicismo se ha convertido  en una ideología de consumo interior, con su censura, con su cultura pacata, con su moral rígida, su oscurantismo y su carácter beato. Europa se había beneficiado del Plan Marshall, pero en España en esa época todavía corrían carros de caballos en Madrid y Barcelona y se vivía en un atraso secular, incluso en las grnades ciudades, con cartillas de racionamiento y restricciones eléctricas. Franco entiende en ese momento que es preciso dar un golpe de timón a su régimen. La subida al poder en EEUU del general Eisenhower y su anticomunismo visceral, así como el carácter anticomunista de Franco, hizo que Franco entrara por la puerta trasera en el dispositivo de defensa norteamericano, sin ingresar en la OTAN (por su sistema político) pero adquiriendo todos los compromisos de ese ingreso… a cambio de ayuda al desarrollo. En esa circunstancia, ni los censores nacionalcatólicos, ni los falangistas valerosos, eran útiles para la nueva etapa. A una etapa desarrollista corresponden técnicos y exportos y el único grupo organizado que disponía de ellos era el Opus Dei. Así pues, el período desarrollista del franquismo registra el aumento creciente del peso del Opus Dei que alcanza su paroxismo en 1968-69 con el escándalo MATESA. A lo largo de este período, Franco ha entrado de la madurez en la ancianidad. Es el período del Plan de Estabilización y del I y II Plan de Desarrollo: economía de estructura capitalista con el mercado controlado por el Estado y planificado.

4)     Etapa evolucionista: desde 1969 a 1975. La caída del gobierno de los “lópez” (López Bravo, López Rodó, miembros del Opus) es seguida por el aumento del poder del almirante Carrero Blanco, tras una breve etapa dominada por el general Muñoz Grandes. Pero en 1968 ya está claro que Franco envejece y que su régimen no se prolongará durante mucho tiempo más. Ya en 1968 se empieza a hablar de “asociacionismo” y la Ley Orgánica del Estado había abierto la puerta a la democracia… “orgánica”. Juan Carlos había sido nombrado “sucesor a título de Rey”. El primer impulso “evolucionista” no tiene apenas eco y solamente arrastra a “familias” del régimen (falangistas en sus distintas variedades, incluidos socialdemocratas de origen falangista, monárquicos de todas las tendencias y poco más). Pero cuando Carrero Blanco es nombrado presidente del gobierno tiene un plan “evolucionista” más viable: democracia de partidos hasta los socialistas incluidos, excluyendo a los comunistas y a la extrema-izquierda. Y empieza a dar pasos en esa dirección con un relanzamiento del “proyecto de ley de asociaciones del Movimiento”, que no es más que un intento de organizar a la derecha ante una democracia que se presiente próxima y ante la cual la izquierda ya está muy organizada. En economía, Carrero inicia el comercio con los países del Este para contrapesar las restricciones del Mercado Común a los productos españoles. La idea de una “transición” está en el mente de Carrero: transición controlada. Cuando es asesinado, la única posibilidad es una transición descontrolada que, finalmente, es la que se producirá.

Estos cuatro períodos se superponen a la evolución de las sociedades occidentales, especialmente en los años 50 (inicio del consumismo), años 60 (liberación sexual e inicio de la crisis del catolicismo), etc. Así pues, el franquismo tuvo matices: en 1958 los paneles que anunciaban sujeradores eran tachados por católicos fundamentalistas con pez, en la naciente televisión, hasta finales de los 60, las sopranos salían en los conciertos con un echarpe sobre los hombros para ocultar sus brazos desnudos, pero los barrios chinos de Madrid y Barcelona gozaban de buena salud; mientras, las turistas traían el bikini. Desde los medios oficiales se proponia una sexualidad extremadamente restringida dictada por la moral católica (nada de relaciones sexuales prematrimoniales, copular para tener hijos, negación absoluta del principio del placer reduciéndolo a satisfacciones ingenuas… algo que no podía durar) que, después del Vaticano II empezó a resquebrajarse.

Las contradicciones del franquismo crepuscular

Entre 1956 y 1969 se afianzó en España un sistema capitalista tradicional, con instituciones de finanzas como en cualquier otro país europeo, con iniciativa privada que solamente debía adaptarse a la planificación. Ésta, por su parte, tan solo afectaba a los “sectores estratégicos”, energía, industria pesada, sector metalmecánico. El modelo español se basaba en el desarrollo de una industria pesada propia que tenía que ver con nuestro carácter marítimo (astilleros) y con nuestras necesidades de consumo interior, al mismo tiempo que, a partir de los años 60 el turismo empezó a desarrollarse como pieza clave de nuestra economía. En definitiva, nada que no se pudiera asimilar a un sistema económico de tipo capitalista al que solamente la intervención del Estado en algunas áreas y la planificación consiguiente, impedían llamar “liberal”.

Este sistema fue aceptado por las partes económicas en juego: España en 1936 era una país atrasado, en 1939 se había convertido en un país destruido y en 1956 no había salido del subdesarrollo. Así pues, en esas circunstancias, las libertades políticas importaban poco: la clase media era muy reducida todavía, y la mayor parte de la población aceptó concentrar esfuerzos en salir de la miseria. Aunque el Plan Marshall se hubiera aplicado en España, aquí partíamos en situación de inferioridad radical en relación a otros países europeos y solamente existían similitudes con el Sur de Italia. Por tanto precisábamos un “modelo español de desarrollo”. Y ese modelo consistió en limitar libertades políticas, concentrando todos los esfuerzos en el desarrollo económico.

Pero la acumulación de fuerzas productivas y las necesidades del sector industrial hicieron que, a partir de finales de los años 60 apareciera una contradicción entre las necesidades del naciente capitalismo español (ya asentado al iniciarse el III Plan de Desarrollo) y el sistema político: para crecer, para poderse abrir camino en nuevos mercados exteriores, nuestro capitalismo precisaba de una nueva forma política. Solamente así lograría entrar en “Europa” (en aquel momento en la Comunidad Económica Europea). Así pues, el régimen que había amamantado al capitalismo español, bruscamente –en 1969, tras el escándalo MATESA- entendió que precisaba cambiar el régimen para ampliar su horizonte.

De ahí que fuera ese capitalismo –y sus vinculaciones internacionales- el que se constituyera en principal impulsor de la evolución de España hacia formas democráticas homologables con otros países europeos. Y lo que hizo, finalmente, que esta evolución fuera liderada por… lo esencial de la clase política franquista: los Adolfo Suárez, los Fernández Miranda, los Fraga, etc, etc.

Desde este punto de vita se entiende que la ensoñación de la izquierda española jamás pudiera llevarse a cabo. En efecto, los partidarios de la “ruptura democrática” ni tuvieron jamás fuerza social suficiente, ni siquiera peso político para enterrar al franquismo. Fueron los sectores “evolucionistas” del propio franquismo los que pactaron la transición. Y ese pacto, ni siquiera lo negociaron con los socialistas del PSOE (un gropúsculo extremista en 1973 y que siguió siéndolo hasta 1976), sino con las fuerzas políticas internacionales que llevaban en andador al PSOE (concretamente, con la socialdemocracia alemana que “creó” el PSOE renovado a través de la Fundación Ebert). La promesa a cambio, fue que en un plazo prudencial, la izquierda gobernaría: ese plazo se cumplió en 1983 y duró los trece años del felipismo.

¿Qué fue en realidad el franquismo?

Nuestra tesis inicial es que el franquismo fue el vehículo para salir del subdesarrollo. Solamente eso y nada más que eso. El franquismo no fue una ideología. El propio franco decía a Salgado-Araujo: “Hágame como yo, no se dedique a la política”, frase suficientemente elocuente de un mandatario que en lo personal era un católico de la época (ni más ni menos religioso que la media de la población española de aquellos años preconciliares y que luego era ya demasiado mayor para aceptar los nuevos tiempos implantados tras el Vaticano II). Franco jugó con las distintas fuerzas políticas que tenía a su alcance, para que el régimen pudiera dar los mejores resultados en cada momento. Por eso hemos empezado diciendo: “No existe el franquismo, existen los franquismos”.

Lo único que dio coherencia a todas estas etapas era la persistente presencia de su fundador.

A la hora de valorar lo que fue el franquismo debemos abstraernos en aquellos años. Si comparamos lo incomparable (el franquismo con la actual situación política) podemos llegar a conclusiones poco realistas. En el franquismo los casos de corrupción existieron, pero no se generalizaron. La clase política no exteriorizaba su poder, ni su influencia; era bastante discreta. Carrero Blanco, por ejemplo, iba a misa sin apenas escolta. La última nómina de Franco, recientemente publicada, demuestra que su “salario” no era exajerada. Es cierto que, como en todo régimen, existió una cohorte de aduladores, pelotas y pedigüeños… pero nada que no exista ahora centuplicado. Se hablaba de burocracia… pero el número de funcionarios era la décima parte de los existentes hoy. Ciertamente, las culturas regionales fueron reducidas a los “Coros y Danzas” de la Sección Femenina. En 1941 ya se editaban las obras de Verdaguer en catalán y en 1964 apareció el primer semanario publicado íntegramente en catalán (Tele|Estel). Pero no se subvencionaban las culturas regionales y el castellano era la única lengua oficial. Eso puede ser colocado entre lo más negativo del franquismo en la medida en que las burguesías catalanas y vascas, apoyaron al franquismo y aportaron buena parte de sus cuadros y se hubieran sentido más cómodas con ciertas concesiones en este terreno que, por lo demás, habrían conjurado los espectros separatistas que aparecieron posteriormente.

Existió un “partido único”, pero a finales de los años 50 ya era una cáscara con poca vida interior. Diez años más tarde, era un cadáver. El Frente de Juventudes ya en 1966 hacía gala de estar “despolitizado”. La Guardia de Franco en algunas provincias era una entelquia inexistente y el movimiento unas pocas decenas de funcionarios distribuidos por toda España. Cuando se pasó del “Movimiento organización” (FET y JONS) al “Movimiento comunión de todos los españoles en los ideales del 18 de julio”, en la práctica lo que se estaba haciendo era enterrar al aparato político-militante del régimen. Bruscamente, en 1968, se dieron cuenta de que a una izquierda progresivamente organizada, había un vacío organizativo a la derecha. De ahí los proyectos de “asociaciones del Movimiento”. Organismos como la Sección Femenina hicieron mucho por la mujer en aquellos años.

El régimen tuvo el apoyo de las clases medias especialmente. La alta burguesía conteporizó con el franquismo y con la oposición democrática. La clase trabajadora en su mayoría permaneció silenciosa y como máximo un 30% apoyó hacia el tardofranquismo las movilizaciones populares, cuando ya había pagado el 600 y había adquirido pisos de 1.000.000 de pesetas. La juventud, poco a poco, s había ido deslizando –especialmente en la Universidad- hacia la izquierda. En 1969-76, las universidades eran literalmente controladas por la izquierda y la extrema-izquierda que actuaba a su antojo y paralizaba constantemente las aulas.

En esa época, los locales del Movimiento estaban vacíos. Los hogares de la OJE funcionaban a una cuarta parte de su gas. La Guardia de Franco era una estructura de vacía en la mayoría de provincias. Existía una burocracia del Movimiento formada por unos pocos cientos de funcionarios en toda España, muy mal retribuidos. En 1975 un “secretario político de Distrito” en Barcelona, cobraba 4.000 pesetas al mes. De hecho, cuando se disolvieron todas estas estructuras y se asimiló sus funcionarios al ministerio de Cultura, se empezó a percibir su escaso número.

Algunos recordamos aquella época como mediocre… a menos que la consideremos en relación a la época actual. Los programas y las series de TV que se hicieron en aquel momento (en infokrisis hemos aludido a Edgar Nevilla o a Ibáñez Serrador) eran muy superiores a cualquier programa actual. Programas que se mantuvieron durante años como Estudio 1 no tienen parangón con la programación ni de las televisiones públicas  ni de las privadas. Parte de este material está a disposicón de las nuevas generaciones en emule y en bitTorrent. Si bien era un material elaborado con los pocos medios técnicos existentes en la época, la imaginación de sus creadores suplía amplia estas limitaciones. Pero la censura y el nacional-pacatismo eran un lastre insoportable, ñoño y descorazonador. Así mismo, llama la atención que el panorama editoria español fuera muy limitado y que no se publicaran textos ni siquiera que hubieran podido constituir apoyos ideológicos al régimen. Se ignoró el pensamiento de la Nueva Derecha, los grandes autores –Drieu, Jünger, Celine, etc.- se empezaron a editar en la transición y en los años 80, mientras las librerías a partir de 1967 proliferaban en libros de cultura marxista y freudiana sin oponentes ideológicos.

El balance cultural del régimen es pobre… pero indudablemente mucho más rico que el que puede esgrimir la cultura en la democracia. De hecho, la enseñanza franquista y su bachillerato dieron a generaciones unas bases culturales muy superiores a las que tienen hoy gentes educadas a partir de 1974 (con la nueva Ley General de Educación cuando se inició la pendiente autodestructiva de la enseñanza en España).

En cuanto a los derechos sociales, existieron muchos más durante el franquismo que en la actualidad. La precariedad del empleo era inexistente. Tres días en una empresa equivalían a un contrato fijo. Hoy se dice que estas “conquistas sociales” fueron otorgadas para tranquilizar a la clase obrera… lo mismo se decía de los partidos de fútbol emitidos el 1º de mayo (que eran para dar opio a las masas trabajadoras y evitar que se manifestaran… cuando hoy la media de partidos retransmitidos por TV es de tres o cuatro a la semana…).

El franquismo fue un signo de los tiempos. Fue poco si lo valoramos en aquella época. Y solo mejora examinado en relación a ésta. No había libertades políticas y algunos las exigían. Hoy, hay libertades políticas, pero no sirven para nada y quienes las utilizan es, en su mayoría en beneficio propio. Pfff… No existía libre sindicación. Hoy sí existe, pero solamente un 15% de las masa laboral está afiliada a algún sindicato y su cúpula diriente vive de subsidios Estatales… con lo que el sindicato no es más que la correa de transmisión de quien se sienta en la Moncloa…

Todo tiempo tiene sus pros y sus contras y las comparaciones son ociosas. Aquel tiempo y aquel régimen no fueron ninguna ganga inolvidable como para hoy irlo mitificando. Fue otra cosa, incomparable con lo que hay ahora. O mejor dich, difícil de establecer comparaciones.

Fusilados los ha tenido el franquismo y la democracia (¿o cómo hay que llamar al GAL y varios crímenes de Estado poco o nada aclarados?). Existieron malos tratos y torturas durante el franquismo… pero resulta mucho más lacerante que en plena democracia desapareciera el Nani, se creara una mafia policial y el que esto escribe, con los socialistas en el poder fue detenido en Barcelona y torturado durante una semana por un grupo policial que pocos años después, al desarticular el Comando Barcelona intentó repartirse el dinero incautado a los etarras, valiéndole al jefe de grupo el ser enviado a una comisería en Navarra obstruyéndosele para siempre el ascenso a inspector… Eso ocurría entre 1983 y 1987. sin olvidar que todo el 11-M es un gigantesco agujero negro imposible de realizar sin el concurso de algunos organismos de seguridad. Por no aludir a Juan Ignacio González, asesinato ¿por quién?. O los grandes escándalos de la democracia: la estatizacion de RUMASA, el síndrome tóxico o el 23-F que dicen muy poco sobre la calidad de la democracia española y de las libertades públicas y el derecho a la información.

El franquismo fue poco. El zapaterismo es nada. No vale la pena establecer comparaciones.

Franco y Stalin, almas casi gemelas...

En un post comentaba que Franco y Stalin habían hecho lo mismo: concentrar el esfuerzo nacional en el desarrollo de las fuerzas productivas y dar la espalda a las libertades políticas. Franco logró dar a los españoles el 600. Stalin a su país, la bomba H. Tal era la única comparación que quería establecer y que creo que se puede mantener con argumentos históricos y económicos. Me ha llamado la atención la reacción de algún admirador del régimen de Franco que ha reaccionado muy mal a la comparación entre Franco y Stalin –a pesar de que la había reducido solamente a esto: ambos se concentraron en el desarrollo y dieron la espalda a las libertades políticas- así que me he preguntado si el paralelismo terminaba aquí.

Lo que sigue es un ejercicio de cinismo, dedicado a quienes no son capaces de  digerir lo escrito en un post de 40 líneas y siguen considerando al franquismo como algo especialmente digno de encomio.

A decir verdad, a poco que nos esforcemos, las comparaciones entre Franco y Stalin podrían llevarse hasta el infinito.

Stalin fue seminarista, Franco fue un católico con un alto sentido religioso. Stalin conideró el comunismo como una religión y la disidencia como heregía merecedora de la hoguera. El franquismo quiso impregnar a la sociedad española con una concepción religiosa.

Los medicos se ensañaron con Stalin en sus últimas horas. Los médicos se ensañaron con Franco en sus últimas horas.

Ambos eran generales victoriosos: Franco venció a la República, Stalin a Alemania.

Ambos recibieron para sus victorias una gran ayuda exterior que fue determinante para el desarrollo del conflicto: Franco de Hitler y Mussolini, Stalin de EEUU. Ambos eran incapaces de reconocer los hechos regionales.

Ambos lograron el poder después de afirmarse con maniobras entre bambalinas, sobre sus adversarios y rivales. Algunos de estos adversarios murieron en extrañas circunstancias: Mola, Sanjurjo, Trotsky.

Ambos fueron alabados y llorados por las masas populares tanto en vida como a su muerte. Los dos sufrieron análogos exorcismos posteriores: la desestalinización tuvo su equivalente en la transición democracía española.

Debieron afrontar igualmente problemas y revueltas interiores que trataron con dureza: Franco en la huelga de tranvías de Barcelona, en la Universidad, Stalin en Hungría y Berlín.

Tuvieron que ceder en ocasiones: reconociendo la derrota en Corea o en el bloqueo de Berlín, mientras Franco tuvo que ceder Ifni, dar la independencia la protectorado de Marruecos y a Guinea Ecuatorial.

Los disidentes interiores del franquismo o del stalinismo fueron borrados de la vida pública. Ambos optaron por una economía planificada.

Las celebraciones del 1º de mayo, tanto en la España franquista como en la URSS de Stalin fueron faraónicas. En los “desfiles de la victoria” se mostraban preferentemente las armas más contundentes de que disponían en la época, sin embargo, los militares eran meros servidores del régimen.

Existió un culto al excombatiente en ambos regímenes.

Ambos fueron regímenes “patrióticos” y que exaltaron los valores patrióticos antes que cualquier otro.

En ambos regímenes aparecieron pulsiones antisemitas, aunque ambos régimen tenían bien situados a colaboradores de etnia hebrea (Juan March – 9 ministros de Stalin eran de origen judío).

¿Seguimos?

Evidentemente, ambos regímenes no tenía nada que ver y solamente pueden ser percibidos como “similares” en materia económica: economía planificada y concentración de esfuerzos en el desarrollo y la industrialización.

Hoy, la derecha española cuando mira a Rusia (en estos días en el caso de la compra de REPSOL YPF por alguna empresa rusa) creen que la Rusia actual es la URSS stalismo. Y más a la derecha, los últimos mohicanos del franquismo siguen idealizando un régimen que solamente una ciencia histórica liberada de las servidumbres de lo políticamente correcto, debería juzgar. Como si movimienos políticos del siglo XXI pudieran inspirarse en lo que fue el franquismo en su época. Espero que sea la última vez que me veo inducido a escribir algo sobre un tema tan, remotamente aburrido como fue el franquismo.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com

 

 

 

Reflexiones sobre la crisis (I de IV). 4. Hacia una nueva política mundial: el eje accidental China-EEUU

Infokrisis.- Estamos asistiendo, casi sin darnos cuenta, a un nuevo reajuste de la geopolítica mundial. De la geopolítica y de la geoeconomía. Cada vez más, el eje de la economía mundial se desplaza del Atlántico hacia el Pacífico. Hoy, pocos politólogos dudan de que en los próximos 20 años el comercio en el Pacífico va a crecer como lo hizo en los años 20 y, luego del 45 al 70 el comercio en el Atlántico Norte. California a un lado en el Norte, Brasil (a través de Chile) en el Sur, la República Popular China, Japón y Australia, se configuran como los principales “muelles” de este gigantesco movimiento de mercancías y de capitales.

El Atlántico, lógicamente, seguirá manteniendo un nivel de comercio entre sus dos orillas, y si los norteamericanos siguen surcando este Océano mientras puedan es solamente para resguardar “su” ruta del petróleo desde el Golfo Pérsico y desde el Golfo de Guinea hasta la costa Este de los EEUU. Fuera de esta finalidad, la realidad es que el tránsito de manufacturas entre Europa e Iberoamérica y entre Europa y EEUU, ha alcanzado ya su tope máximo y se estancará, sino disminuirá en los próximos años, en beneficio del comercio entre los actores del Pacífico.

En esta perspectiva residen las gran incógnitas geopolíticas del siglo XI. En primer lugar. Hasta ahora, la tensión geopolítica, especialmente durante la Guerra Fría se había producido entre un Estado Continental (URSS) y un Estado Oceánico (EEUU), pero a partir de ahora, China tiene que redefinir su orientación geopolítica. Algunos datos nos ayudarán a entender cuál será a fin de cuentas su opción.

Es cierto que China  está anclada en “eurasia” o, con mucha más precisión, en la “isla mundial” formada por Europa-Asia-África. China jamás ha tenido una marina poderosa y su historia carece de vocación oceánica. Así pues, a primera vista, costaría poco definir a China como una potencia “continental”. A ello ayudaría también la tradicional burocracia china que parece corresponder al sentido del Estado propia de toda potencia continental (desde Esparta hasta Roma y desde la URSS hasta Alemania del II y III Reich). Sin embargo, China hoy es una planta de ensamblado de manufacturas y esto exige un cambio en su orientación geopolítica. Solamente es capaz de comerciar quien está presente en los mares. No en vano, el sector militar chino que en estos momentos recibe un mayor impulso es… la marina. Ya se han visto barcos de la flota china surcando el Ïndico, el Pacífico e incluso bordeando las costas atlánticas de África. Es sólo el principio: si los chinos quieren comerciar con todo el mundo, están obligados a estar presentes en todos los mares; eso, o de lo contrario deberán pagar peajes.

Y el problema es justamente éste: que, por primera vez en la historia, van a ser dos potencias oceánicas y comerciales las que entren en conflicto en el escenario del océano Pacífico. El proceso histórico es siempre el mismo: dos potencias de similar orientación, primero son competidoras, luego rivales y, finalmente, enemigas. En esta perspectiva quizás sea mucho más fácil entender lo que decíamos antes sobre las consideraciones del Estado Mayor del ejército chino en torno a los EEUU como “enemigo”. China hoy no esá preparada para ningún conflicto de envergadura, pero se está preparando para él.

El gobierno Chino contempla tres etapas: una primera en la que el excedente de capital chino es invertido en EEUU, creándose una situación de interdependencia entre la economía norteamericana y las inversiones chinas. Este etapa ha durado los ocho primeros años del milenio… pero la crisis financiera mundial la ha llevado al traste. Para los chinos ahora se trata, de ir reduciendo progresivamente sus inversiones en EEUU y deshacerse progresivamente de los dos billones de dólares que tienen almacenados en previsión de un colapso de esa moneda. Pero China nunca jamás, seguirá invirtiendo masivamente en los EEUU como ha hecho hasta ahora.

Es significativo que los economistas chinos consideren –y en Internet hay una amplia fuente de información al respecto con sólo colocar en Google “China EEUU situación comercio mútuo”- que sus inversiones en EEUU ya están “al rojo”. A partir de ahora son peligrosas para su propia estabilidad. Nunca más volverán a ha producirse inversiones como las que tuvieron lugar entre 2001 y 2007 cuando China inyectó en Morgan Stanley 5.000 millones de dólares y en Blackstone otros 3.000. Ese dinero está hoy fuertemente desvalorizado y parece difícil que vuelva a representar algún día el mismo valor que cuando se realizaron. Cuando Lehman Brothers empezó a dar síntomas de desplome, sus directivos se desplazaron a China y ofrecieron accionariado en aquel país. En vano. El gobierno chino había entendido lo que eran “activos tóxicos”, en su jerga particular “activos dudosos”.

Quizás sea por los residuos de lógica confuciana o acaso por un simple y elemental sentido de la prudencia, los chinos han invertido poco en los nuevos productos financieros (ver a este respecto el artículo de Martine Bulard en Le monde Diplomatique de noviembre 2008) puestos en circulación en EEUU desde 2001. Bulard cita una frase propiamente confuciana que ha sido utilizada por los dirigentes chinos ante estos productos: “No se juega con lo que no se comprende” y han evitado repetir algunos errores que ya cometieron en sus primeras inversiones en Fanny Mae y Freddie Mac. Bulard cita como fuente de su información al Industrial and Comercial Bank of China.

Pero si China, decide ralentizar sus inversiones en EEUU y, por decirlo así, el que en los últimos ocho años ha sido “el banquero de los EEUU”, exige más garantías y avales para invertir allí (de hecho, en el fondo, esta ha sido la gran exigencia de China en la pasada reunión del G-20: “más mercado, sí, pero más vigilado por organismos internacionales de control de calidad financiera” y no como ha dicho el bobo de Pepinho Blanco “menos mercado y más Estado”). De hecho, en la reunión del G-20, el gran triunfador ha sido China pues no en vano quien más invierte es quien más puede exigir garantías y, todos los actores coinciden en que la actual crisis se ha originado precisamente por falta de garantías. Cuando Zapatero habla de la “solvencia de nuestro sistema bancario” hay que echarse a reír: nuestro sistema bancario está exactamente en las mismas condiciones que el norteamericano, de lo contrario no hubiera hecho falta habilitar 50.000 millones para sacarlo del agujero en el que él mismo se ha metido y, por lo demás, la burbuja inmobiliaria es, posiblemente, más notable en España que en EEUU con lo cual la caída en picado de los precios de la vivienda es posible –recalcamos, “es posible- que sea superior a la de EEUU. En China, el sistema bancario y financiero está bajo control directo del Estado: claro que pueden aparecer desajustes (y de hecho toda China es un puro desajuste entre nuevos ricos y sempiternos pobres; en China hay 40.000.000 de sin techo, tantos como habitantes tiene España, las diferencias entre el campo y la ciudad son abismales y entre las ciudades y las excolonias –Shangai, Honk-Kong- simplemente brutales. Miles de años de mandarinato permitieron que el comunismo chino fuera modélico en su búsqueda de destrucción de la personalidad y aún hoy China dista mucho de ser algo parecido a un Estado Occidental.

La duda que surge es: si China se coloca en segundo plano en las inversiones en EEUU ¿quién salvará la economía norteamericana que precisa cada vez más mayores aportaciones exteriores para evitar el desplome del dólar? Es un misterio: ¿la city londinense seguirá mirando al otro lado del océano? Siempre les quedará Japón y los petrodólares, pero ¿por cuánto tiempo?

Así hay que pensar que a la fase de “China = banquero de los EEUU” seguirá otra de desacoplado de China de las finanzas norteamericanas. Esta fase ya ha comenzado. ¿Los síntomas? Su presencia creciente en África mediante inversiones y ayudas muy tentadoras para los gobiernos de aquellos países en la medida en que son ayudas, créditos y préstamos obtenidos fuera del FMI y del Banco Mundial. Otra muestra: la red de acuerdos trenzada por China con los países del Grupo de Shangai y los acuerdos suscritos con países “disidentes”: Venezuela, Irán, incluso Rusia e Iraq). Más aún: sus esfuerzos por mejorar las relaciones y borrar las suspicacias con Japón y con India, seculares enemigos de China y países en donde el comercio de éste país intenta penetrar con redoblados bríos. Finalmente –y es Martine Bulard quien lo señala- la inyección de 80.000 millones de dólares puesto sobre la mesa por China para crear un Fondo Monetario Asiático que asegure los recursos financieros para los diez países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático. Sin olvidar el “BRIC” (Brasil, Rusia, India y China) que tienen como objetivo preparar la segunda fase del salto de China a primera potencia mundial: no favorecer, pero sí estar preparada para un eventual derrumbe del dólar, esto, es de la potencia estadounidense. Si tenemos en cuenta que el FMI y el Banco Mundial fueron instituciones creadas por los EEUU (fundamentalmente) para convertir al dólar en divisa mundial como resultado de su sólida situación durante la II Guerra Mundial, se entenderá perfectamente el alcance de todas estas maniobras chinas: emanciparse del dólar en beneficio de… ¿de una idea euroasiática? En absoluto, China ha entendido que con Rusia a un lado solamente puede cultivar su amistad mientras que su área de expansión es… el Pacífico. El mismo terreno en el cual los EEUU desde principios del siglo XX se consideran hegemónicos.

En este momento, China no puede aspirar a ser primera potencia mundial. Y lo sabe. Tiene todavía muchas asignaturas pendientes. Se dedica a ganar experiencia internacional (nadie nace enseñado tampoco en este terreno), va consolidando su presencia en algunas zonas geográficas. Cultiva la amistad con Rusia, país que teme y con el que no está dispuesta a enzarzarse en un conflicto a la vista de la rusticidad y resistencia del soldado ruso. Gana tiempo. Construye una inmensa flota de altura que estará presente en todos los mares antes de 10 años. Disminuye discretamente sus inversiones en EEUU, deriva esos excedentes hacia mercados financieros más seguros y hacia la ayuda exterior que es, a fin de cuentas, una inversión de futuro.

China hoy no está en condiciones de disputar la hegemonía mundial a los EEUU (y es posible incluso que sus estrategas ni siquiera aspiren a eso, pues no en vano carecen del mesianismo iluminado de los dirigentes norteamericanos y han perdido el impulso inicial del comunismo como forma de internacionalismo). Su burguesía es todavía débil y vacilante. Sus campesinos forman una legión de descontentos que viven en el siglo XIX sin apenas gozar de la modernidad. Sus sistemas de previsión, ayuda y protección social son mucho más débiles que los que dejarían presagiar sus 40 años de comunismo a la vieja usanza. Es deficitario en carburantes y energía. Y, para colmo, su masa demográfica hace que toda mejora de sus condiciones de vida deba hacerse con cierta prudencia, o de lo contrario, el planeta entero puede salir perjudicado y, con ello, los propios chinos. Dejando, aparte, por supuesto, que la gran masa de la población china, carece de educación sanitaria y cultura ecológica, no va a ser raro que de aquel país partan de nuevo epidemias y nuevas enfermedades. Luego están los condicionantes económicos. La moneda China debería reevaluarse en relación a las principales divisas, pero hacerlo implica disminuir las ventas, así que éste país se encuentra en una situación contraria a los EEUU: su moneda vale más, pero no accede a reevaluarla, mientras que el dólar norteamericano vale mucho menos de su valor nominal… pero devaluarlo implicaría nuevos desequilibrios interiores. El yuan dista mucho todavía de ser una divisa consolidada y que genere confianza.

Todos estos obstáculos impiden que China sea hoy una potencia de alcance mundial en condiciones de disputar a los EEUU su hegemonía. Por eso, China hoy, contemporiza con los EEUU, gana tiempo, mejora su situación, resuelve sus problemas interiores, se inhibe de los de EEUU, labra la paz en su retaguardia (URSS), y entra en la segunda fase, la actual: el equilibrio de fuerzas que sigue a la inferioridad estratégica que ha tenido hasta ahora. La siguiente fase es la de superioridad estratégica china. ¿Cuánto empezará esta fase? No antes de 10 años. El tiempo justo en el que se tardará en resolver la actual crisis financiera mundial y, cuando los EEUU hayan entrado en un repliegue inevitable.

Así pues, el eje China-EEUU es un eje coyuntural que no se podrá prolongar durante mucho tiempo. Si bien el centro del comercio mundial se desplazará al Pacífico, también en esa región aparecerán las mayores tensiones que vayamos a vivir en el siglo XXI. Parece difícil que en las dos próximas décadas los EEUU puedan competir con China en el Pacífico… ¿Qué pueden exportar los norteamericanos? ¿qué tienen que pueda interesar en esa área? Realmente poco. ¿Tecnología? Sólo durante un tiempo. Alimentos, seguramente, pero no a los precios que pueden interesar a China. ¿Inversiones…? Es difícil que el dinero chino siga llegando a EEUU para que EEUU lo recicle en forma de “inversiones” de sus multinacionales…

El tiempo se agota para EEUU. El día que sus tropas entraron en Bagdad se encontró en  el cenit oficial de su potencia. Desde ese momento, sólo le quedaba declinar. Y es, en el fondo, lo que está ocurriendo. La crisis financiera ha acelerado este declive. Las cosas nunca serán como antes. EEUU es una estrella declinante. China una estrella ascendente. Quieran o no, el destino de ambos países está interrelacionado. Como el de Rusia y Europa.

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Reflexiones sobre la crisis (III de IV). 3. China: el banquero de los EEUU

Infokrisis.- Se ha filtrado una historia que, si no es real, al menos retrata exactamente la situación exacta de las relaciones entre los EEUU y la República Popular China. La historia es muy conocida en las redacciones de los principales diarios, así que no vamos a contar nada que sea completamente desconocido. Verán: el día antes de que el gobierno federal norteamericano salvara de la quiebra más espantosa a Fanny Mae y Freddie Mac, el presidente Bush había recibido una llamada de su homólogo chino, Hu Jintao. Las autoridades chinas estaban alarmadas por la situación de los dos colosos inmobiliarios y amenazaban con no volver a comprar más deuda pública norteamericana en caso de que el gobierno de ese país las dejara caer. Al día siguiente de esta conversación, tras sopesar los pros y los contras, Bush ordenó la salvacion in extremis de ambos colosos hipotecarios.

Poco importa si la historia es falso o no: lo cierto es que China tiene invertidos en Fanny Mae y Freddie Mac la friolera de 595.000 millones de dólares y es el principal comprador de bonos del Estado norteamericanos. Por un “cliente” así se hace cualquier cosa.

Si una nueva etapa en la economía mundial ha empezado, no es la que se pinta tan alegremente ese berzotas de Pepinho Blanco (“más Estado, menos mercado”), sino una nueva ordenación en la economía mundial. En realidad, lo salido de la cumbre del G-20 podía resumirse así: “más mercado, pero más transparente”… A decir verdad, la cumbre del G.20 parece haber servido para muy poco en la reforma del capitalismo y, a tenor de la reacción de los mercados, ni siquiera ha servido para estimular la economía real. Pero en este período está ocurriendo algo esencial que hará que la economía mundial ya no vuelva a ser nunca más la misma: por una parte, el eje del capitalismo se está desplazando del Atlántico al Pacífico y, por otra, los EEUU ya no pueden hacer lo que quieran en los mercados internacionales… al menos si quieren seguir recibir miles de millones de dólares diarios para asegurar su consumo interior.

El primer toque de atención no se produjo en el G-20 sino dos meses antes en la Asamblea General de Naciones Unidas cuando varias naciones representativas (India, China, Brasil) reprocharon a los EEUU, y a Bush en concreto, que no ha jugado limpio: mientras que por una parte ensalzaba la libertad del mercado y el libre comercio internacional, por otra, mantenía defensas proteccionistas para penetrar en su mercado interior y por otra no tenía el más mínimo inconveniente en hacer que el Estado interviniera para salvar a las financieras en crisis. Las críticas fueron muchas y significativas. Para colmo, los chinos –por la cuenta que les trae dado que figuran después de Japón como los primeros compradores de deuda pública norteamericana- habían analizado la marcha de las finanzas norteamericanas detenidamente desde principios del milenio y habían observado el mecanismo de las suprime (descender los niveles de aportación personal para los créditos hipotecarios a cero, eliminar completamente cualquier tipo de garantía, sobretasar el valor de los inmuebles y, para colmo, empaquetar la hipoteca, unirla a otros productos financieros igualmente dudosos y lanzarla a la venta en los mercados financieros internacionales) y no se acababan de creer que el gobierno de los EEUU hubiera tolerado un mecanismo que, antes o después, inevitablemente, debía desplomarse. Pensaron que los EEUU estaban muy seguros de su crecimiento y que la estabilidad de las hipotecarias norteamericanas era sólida y a toda prueba. Poco a poco fueron aprendiendo que, a pesar de ser los EEUU la Meca del capitalismo mundial… no todas sus decisiones eran acertadas. Luego entendieron que era precisamente la Reserva Federal la que había impulsado al pueblo norteamericano a un consumo desenfrenado, una permanente fuga hacia delante que, tarde o temprado debería detenerse. Esto ocurrió en junio de 2007 con la aparición de los primeros activos tóxicos y hoy dista mucho de haber alcanzado su culminación.

Vale la pena decir algo sobre los niveles socioeconómicos de los EEUU. El 1% de la población acumula el 20% de los ingresos. Nunca antes había ocurrido algo así. Efectivamente… hay crecimiento económico para unos pocos, pero miseria para la mayoría. Por que mientras que desde 2000 ese 1% ha pasado del 15& al 20%, el resto de la población ha visto como sus salarios crecían a un nivel menor al de la inflación… perdiendo constantemente poder adquisitivo. Esto es, empobreciéndose. En efecto, entre 2000 y 2007, los salarios han aumentado a un ritmo de un 0‘7% anual, mientras que la inflación lo ha hecho a una media del 3%... Así pues, hoy la inmensa mayoría del pueblo norteamericano, salvo ese bendito 1%, ha visto como sus salarios veían reducida su capacidad adquisitiva en una quinta parte. Ningún país del mundo –salvo por supuesto España que se configura como el espejo de los EEUU a este lado del Atlántico- ofrece resultados tan aplastantemente negativos para la marcha de una sociedad. No estamos hablando de un crecimiento, más o menos homogéneo, sino de una acumulación creciente de capital cada vez en menos manos, que, al igual que un agujero negro, cada vez atrae a más materia, esto es, mas dinero, mientras que el resto de la población vive en una precariedad creciente.

Dado que el 1% de la población norteamericana se enriquece de manera “ostentorea” que diría aquella, y que los salarios pierden cada vez más capacidad adquisitiva, el resultado no ha podido ser otro más que impulsar estos grupos sociales a refugiarse en el crédito, es decir, a endeudarse cada vez más. Ya no se trata de trabajar para vivir, sino de vivir para pagar el crédito. Pero ¿de dónde ha ido llegando el dinero que ha asegurado el consumo de las clases medias para abajo en la sociedad norteamericana? Este es el hecho verdaderamente nuevo.

Hasta el final del milenio, el vector de los capitales seguía una línea que iba desde el Norte hasta el Sur. Sin embargo, a partir del milenio, esta dirección se ha ido invirtiendo. Algunos hemos cometido el error de considerar que la globalización era una autopista de dos direcciones: una de ella era la deslocalización empresarial (la línea Norte-Sur) y otra era la inmigración (del Sur hacia el Norte). Ambas líneas, creíamos nosotros que eran las únicas y que entre ambas aumentaban la rentabilidad del capital: mediante la fuga de las plantas productoras hacia los lugares donde la mano de obra era más barata y la llegada masiva de inmigrantes al Norte que abarataba la mano de la obra en Europa. Siendo este análisis cierto, era, sin embargo, incompleto: faltaba otro vector que iba del Sur hacia el Norte. O mejor todavía: de los países en vías de desarrollo a las bolsas norteamericanas: los capitales. Desde principios del milenio, tras unos turbulentos inicios de la presidencia de Bush en las que “pulsó” al Estado chino mediante la presión de aviones espía en el interior de su territorio (alguno de los cuales fue derribado), de generar problemas en el interior del país (estimulando la disidencia del Falung-Kong y paseando al Dalai Lama acompañado por notables de Hollywood por todo el mundo), a la vista de la precariedad de la economía americana, toda medida de presión desapareció siendo sustituida por una política de zoco: en efecto, a partir de ese momento, los EEUU iniciaron la venta de bonos del tesoro a China.

En este momento, la República Popular China se configura como el principal aportador de fondos al Estado Norteamericano después de Japón y a corta distancia de éste. Las cifras no mienten y el ranking de inversores en los EEUU es el siguiente: Japón con más de 1.200.000.000, es decir, 1,2 billones de dólares, luego Pekín con 992.000.000 millones (cerca del billón), luego el Reino Unido con 850.000.000 millones, Bélgica y Luxemburgo con la misma cantidad y los países del Golfo Pérsico con 300.000.000 y así sucesivamente…

Sí, por que, otra sorpresa de la economía mundial es que los EEUU no invierten en su propio país. Mucha retórica patriótica, mucha bandera con barras y estrellas, desplegada al viento, mucho “bios bendiga a América” y mucha mano en el pecho y lágrima a flor de piel cuando se iza la bandera y suenan los acordes o se repite el discurso de Gettyburg o se leen los parágrafos de la declaración de la independencia… pero solamente el 10% de los bonos del Estado puestos a la venta es comprado por norteamericanos. El resto hasta el 90% se vende en el extranjero.

Son pues países emergentes, especialmente, los que apuntalan la economía norteamericana. Y China el primero de todos ellos. También hay inversiones de Hong-Kong, Singapur, Taiwán, Corea del Sur, Brasil y, por supuesto de todos los paraísos fiscales que encubren, especialmente, dinero, literalmente robado en el llamado Tercer Mundo. Las Islas Caimán, por ejemplo, “compran” tanta deuda pública norteamericana como los ingleses… sólo que ese dinero procede de cualquier sitio menos de las Islas Caimán. Las Bermudas, a mayor abundamiento, invierten en EEUU lo mismo… que Francia, en torno a 250.000.000 millones. Y otro tanto desde las Islas Vírgenes, países todos ellos “muy solventes”. No es raro que los EEUU se opongan a eliminar los “paraísos fiscales”, hoy fuera de todo control, donde se almacenan las grandes acumulaciones de capitales procedentes del narcotráfico y de los comercios ilícitos, y, especialmente del saqueo de África y de buena parte de Iberoamérica y Asia. Ese dinero no se queda en esos paraísos fiscales sino que esa es sólo ¡una mera etapa intermedia para que la nación formada por disidentes religiosos de la peor especie, piratas y delincuentes y por las prostitutas fuera de uso en Europa que configuraron la “alta sociedad” de Pensylvania, puedan seguir consumiendo!

Digámoslo ya: hasta el año 2000, los “dragones asiáticos” eran apenas otra cosa que los polígonos industriales de los EEUU. Hoy son algo más: son su banquero.

Con China ocurre algo muy articular. El Estado es el principal inversor en los EEUU. A diferencia de Rusia que también absorbe algo de deuda pública norteamericana (en torno a 120.000.000 millones) procediendo ese dinero, especialmente de la “oligarquía cosmopolita”, en China el Estado es el principal inversor. No olvidemos que en China la economía sigue siendo en buena medida dirigida y que el Estado es una potencia económica. Incluso el ejército chino –aunque parezca increíble- opera como una empresa privada y vende tecnología y armamento al exterior, contabilizándose sus ingresos como si de una empresa privada se tratara, y no como un ingreso del Estado.

¿Qué está ocurriendo, pues, con China? ¿Cómo es que no deja caer al “tigre de papel” norteamericano? A veces los datos son tan claros y evidentes que tendemos a no tenerlos en cuenta. En 1973, la política del “ping-pong” iniciado por Henry Kissinger, Secretario de Estado con Nixon, llevó a una alianza anti-rusa entre los EEUU y China. En aquella época constituyó un mazazo en política internacional, casi similar –decimos, casi- a la caída del Muro de Berlín para el que habría que esperar todavía 15 años. Las consecuencias de aquella “joint venture” todavía se sienten hoy cuando China presto dinero a EEUU para que compre tostadoras fabricadas en China…

Los estrategas de la defensa china desde los años 70 trabajan con una hipótesis: su enfrentamiento con los EEUU es inevitable. Por razones económicas fundamentalmente, antes o después se producirá una disputa por los mercados y, especialmente, por las fuentes de energía. Si China quiere crecer al ritmo que lo ha hecho en los últimos 10 años, deberá conquistar las fuentes de energía. China es deficitaria en este terreno y en la actualidad tiende a disputar a los EEUU su preeminencia en los yacimientos del Golfo de Guinea y de la costa occidental de África. Pero, los chinos son los primeros que saben que, antes o después, no habrá petróleo para todos. Son, así mismo, conscientes de que ningún país, nunca, ha logrado combatir en dos frentes al mismo tiempo y sobrevivir. Así pues cultivan la amistad con el coloso ruso: Rusia está cerca, tiene petróleo, pero también el soldado ruso ha demostrado ser más combativo y duro que el norteamericano y, por lo demás, Rusia está demasiado cerca como para una parte de un eventual conflicto no se desarrollase en territorio ruso… despoblado, y otra en territorio chino superpoblado… Así pues, las pérdidas serían insoportables para China. Por otra parte, Rusia está en fase de reconstrucción. Y una nación cuando está en fase de construcción es peligrosa: su tecnología militar es nueva (tras 15 años de “pudrimiento” de las FFAA rusas) y la voluntad política de su clase dirigente inequívoca. Rusia es un mal enemigo. Por lo demás, el Grupo de Shangai –que ha pasado prácticamente desaparecido en Europa- ha creado un marco de cooperación político-económico entre Rusia y China. Así pues, los tiempos en los que China reivindicaba los territorios al Oeste del Usuri a Rusia han quedado lejos.

Desde este punto de vista, China ve a los EEUU como un enemigo progresivamente más debilitado: la guerra de Irak y de Afganistán ha demostrado, como ya lo hizo la guerra del Vientnam y antes, en la II Guerra mundial, la batalla del paso Kaserina, que el soldado americano no es efectivo en un teatro de operaciones y solamente puede basar su éxito en la tecnología, pero con el Estado actual de las finanzas, los EEUU deberán –en el período presidido por Barack Obama- reducir su presupuesto de defensa… esto es, quedar antiguado en poco menos de 10 años. A lo que hay que añadir los cambios sociológicos y demográficos en la población norteamericana (cada vez menos norteamericana y más hispana, con otros valores y otro estilo completamente diferente, además de con otra lengua y con otra sangre).

Además, el haberse configurado como banco de los EEUU, ofrece algunas ventajas para China: en el momento en que detenga el flujo de yuanes a los EEUU, la economía americana peligra. A la inversa (esto es, si la administración norteamericana deja caer a las empresas con inversiones chinas y si el dólar se desplomara reduciendo a papel al peso los 2 billones de dólares en reservas almacenados en el Banco Central de la República Popular China) los chinos perderían… pero esa pérdida supondría solamente el equivalente a dos tercios de la producción china en un año. Grave, pero soportable.

La situación global es pues la siguiente: en ese momento un nexo económico une a China y a EEUU. Ambos están vinculados por la economía: aquí se repite la dialéctica del amo y del esclavo. El esclavo está vinculado al amo… pero éste también no puede prescindir del esclavo, so pena de morir de inanición. China no puede ver como el dólar se desploma porque perdería y EEUU no puede prescindir de flujo de capitales chinos a sus mercados bursátiles. Por si alguien quisiera algún testimonio concluyente, el Primer Ministro chino decía no hace mucho a Neewsweek: “Tenemos que unirnos. En estos tiempos tan difíciles, China se une a EEUU”.

Y esto tiene gracia para algunos “euroasiáticos” que creían firmemente que una alianza entre Europa y Rusia extensible a China lograría que la “isla mundial” se emancipara de los EEUU. Hoy, esa teoría es difícilmente defendible y más valdría abandonarla en aras de un realismo político que viera en China algo completamente ajeno a un eventual bloque euro-ruso y que figuraría como otra pata más de un sistema mundial multipolar, en un mundo que ya nunca será unipolar.

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No me puedo creer tanta eficacia del gobierno…

Infokrisis.- Si es que tenemos un gobierno que no nos lo merecemos. Su celeridad es digna de encomio y su prontitud en responder ante las crisis un ejemplo para el orbe mundial. Zapatero tardó solamente dos años en enterarse que era imposible negociar con ETA. Realmente poco, si tenemos en cuenta que tardó tres años en enterarse que ERC era un partido de impresentables que allí donde fueras con ellos, allí te embarcaban en cualquier delirante planteamiento independentista. Y todo para colocar al germá o al cosí en una canonjía o atizarle una dentellada al presupost de la Gencat… En un tiempo verdaderamente récord, Zapatero entendió que el documento ofrecido por la “fundación de fundaciones” del PSOE, ese “laboratorio de ideas” dirigido por el “ideólogo” Caldera, era pura basura y que si se hubiera atrevido a leerlo en la reunión del G-20, incluso Zarkozy hubiera negado conocerlo.

La detención de Txeroki

Los tiempos son importantes para el gobierno español que tardó un año en reconocer que estábamos en crisis económica y tres en negarse a ver lo que se venía encima. Incluso cuando empezaron a reconocerlo, con las urnas ya cerradas, tardaron todavía medio año en habilitar algún que otro parche. En junio de 2007 era evidente que el paro nos iba a castigar y que la construcción primero y la inmigración después iban a ser los más afectados. No se hizo nada y, aún hoy, ese portento de previsión y tontería antropológica que es Zapatero todavía sigue afirmando con una seriedad pasmosa que nunca se ha trabajado tanto en España como ahora, mientras Solbes ocasionalmente tiene una irreprimible tendencia de decir la verdad afirmando que esto va para largo y que el capitalismo no se refunda después de un chocolate con churros.

Todo esto viene a cuenta de que hoy, 17 de noviembre han ocurrido dos sucesos que tienen que ver con el orden público (tres si dejamos aparte la avalancha que ha tenido lugar en la aduana de Melilla y que ha costado que una mujer haya sido, literalmente, pisoteada hasta morir por sus propios compatriotas, pero esto no es nuevo y mientras la debilidad presida la política de inmigración va a ser el pan de cada día).

El primer suceso es la detención de “Txeroki” y su compañera en una estación de sky en Francia. Vale la pena meditar lo que significa esta detención. Con ella, prácticamente el “sector duro” de ETA ha entrado en el “frente de makos”, esto es, en la trena. Muchos no tienen esperanzas de salir en los próximos 20 años. Habida cuenta de que tienen entre 25 y 30, van a pasar a la sombra los mejores años de su vida. Poco, para unos asesinos -que, además de ser matarifes están tocados por el don de la gilipollez: es decir, que se hacen, ante todo, daño a sí mismos-  para los que cuatro paredes para un castigo son tres de mas.

De los que se opusieron al surrealismo zapateriano expresado en el “proceso de paz”, ya no queda prácticamente ninguno en libertad. Como por ensalmo, la policía, siguiendo las órdenes del Ministerio del Interior  los ha ido deteniendo a todos. Quedará quizás algún descolgado en Francia que tardará unas semanas en recuperar el contacto con la organización, temeroso de que “Txekori” haya sido detenido con el consabido ordenador en el cual guarda los datos protegido por un password que inevitablemente será el nombre o la fecha de nacimiento de su novia. Ellos son asín, más simples que el rabillo de una txapela.

¿Para cuándo la detención de “Josu Ternera”?

Con la detención de “Txeroki”, el “frente militar” se queda decapitado y con apenas media docena de activistas en libertad. Dirigentes, lo que se dice dirigentes con preparación, decisión y dos dedos de frente, no queda ni uno.

Bien, la policía “siguiendo las órdenes del Ministerio del Interior” ya ha logrado detener a todos los que estaban contra el “proceso de paz”. Queda ahora, el otro “bloque”: el favorable al “proceso de paz”, porque aquí no hay etarras “buenos” (los que quieren negociar con las armas sobre la mesa) y etarras “malos” (esos palurdos sedientos de sangre): todos ellos son etarras y ni uno sólo merece gozar de un segundo de libertad. Todo el daño que han hecho no lo podrán remediar, han quitado tantas vidas, han causado tanto dolor y para colmo han cometido el peor pecado: el pecado contra el sentido común, contra la lógica y la racionalidad. Vaya, el pecado de todo nacionalismo.

Quien esto escribe espera, desea –aunque no confía- en que la policía “siguiendo las órdenes del Ministerio del Interior” enchiquere a “Josu Ternera” y a sus colegas, desplazados de la dirección de la banda a raíz del “proceso de paz”.

Por que da la sensación de que, hasta ahora, el ministerio del Interior ha seguido una política selectiva de detenciones. No es la primera vez que un Estado detiene a unos terroristas para colocar a otros en las sillas de dirección y así crear una coyuntura favorable para él.

Esto no es Irlanda. En Irlanda había dos comunidades. Aquí hay un pequeño grupo de asesinos psicópatas y medio lelos, y todo un país que quiere pasar página y que, incluso, da la sensación de que cada vez se siente más separada de lo político habida cuenta de que la “política vasca” es nacionalismo + ETA. Aquí no hay nada que negociar.

Hoy caminando por una vía forestal he pisado a un gusano. Eso es lo que las Fuerzas de Orden Público deben hacer: machacar a un gusano avejentado y que en 2004 estaba liquidado y contra las cuerdas. El único etarra bueno es el entalegado. Hoy, las fuerzas de seguridad tienen medios suficientes como para rematar al cadáver en vías de putrefacción que es ETA y su “frente político”. De hecho hace tres o cuatro años que este tema debería estar liquidado. Pero Zapatero, no lo olvidemos jamás, ni siquiera cuando ETA mata a algún concejal socialista, no olvidemos que Zapatero fue el que colocó el defibrilador sobre el corazón de ETA y lo revitalizó tendiéndole la mano y dando una dimensión política a algo que no era esencialmente diferente del gusano que he pisado esta mañana.

Estamos persuadidos de que el gobierno Zapatero tiene en mente una nueva negociación para liquidar el tema ETA por vía pactada. Y que es precisamente por eso por lo que “Josu Ternera” siempre, milagrosamente, elude toda detención. Rubalcaba no debería explicar por qué la policía ha tenido a “Txekori”, sino por qué no ha detenido todavía a “Josu Ternera”. Y el PP si hiciera una oposición digna de tal nombre, en lugar de un juego versallesco, haría otro tanto en sede parlamentaria.

Cadáver identificado. Premio para la ministra

Pero hoy ha ocurrido otro suceso relacionado con el orden público. Vean porque es maravillosa. Es evidente que Carme Chacón no es santa de nuestra devoción y que, desde el principio hemos considerado que lo único que avalaba su colocación al frente de Defensa era que era mujer de cuota y estaba embarazada. En el próximo gabinete ministerial, seguramente Zapatero colocará a Zerolo al frente de Defensa y si queda embarazado mejor.

No se puede colocar a alguien que no tiene ni idea de lo que es la defensa nacional, ni ha visto jamás de cerca de un militar, y, para colmo, hasta hace un año era antimilitarista y pacifista, al frente de un departamento tan importante. Pero ahí está y, a partir de su nombramiento, no albergamos la menor duda de que su gestión iba a ser un chiste.

Empezó con el tema de los piratas del Índico, cuando la marina española, relativamente próxima a la zona (en las costas frente a Irak) no fue llamada para proteger a los pesqueros españoles. Mientras Francia pagaba el rescate y luego, naturalmente, machacaba a los secuestradores, el ministerio de defensa enviaba, seis meses después a un avión desarmado de observación, encomendándose a Sarkozy para que si había algún problema fueran los galos quienes sacaran las castañas del fuego.

Después de prohibir que en las oficinas de la Defensa se consultaran determinadas páginas de Internet, la ínclita ministra empezó a prodigarse en funerales por soldados muertos. De hecho, es la única actividad que se le va a conocer durante mucho tiempo. Pero lo que ha dicho hoy es maravilloso.

Tras convocar rueda de prensa en el Ministerio, ha explicado, con una seriedad pasmosa y el gesto propio de los momentos estelares de la humanidad, que ¡ha sido localizado el conductor suicida que ocasionó la muerte de dos soldados hace menos de diez días! Chica lista, esta.

Cuando están en juego la vida de 900 de nuestros muchachos, esta ministra de cuota considera “noticioso” el que se ha identificado el cadáver del conductor suicida…

Esta chica, que probablemente hubiera sido una brillante jefa de negociado en cualquier ministerio, solamente por circunstancias de puro azar ha terminado al frente del ministerio de la Defensa. No es raro que cualquier parecido entre la situación actual y una verdadera política de defensa sea pura coincidencia.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com

 

 

 

Reflexiones sobre la crisis (II de IV). 2. Los mecanismos para evitar el desplome del dólar.

Infokrisis.- La segunda sorpresa que nos llevamos en el curso de nuestro proceso de acopio de información para el artículo sobre el Amero en la revista Identidad, por orden de importancia era la incomprensible situación del dólar: cualquier otra moneda si circulara en cantidades mayores al respaldo que podía tener hubiera entrado en un proceso inflacionario drástico. Si ,como Adrian Salbuchi explicaba, circulan entre 4 y 8 veces más dólares de los que corresponderían ante la verdadera situación de esta moneda, esto  implica necesariamente que el valor real del dólar es hoy entre 4 y 8 veces más del que correspondería. Y si, en algún momento, la realidad y la sensatez se impusieran, el dólar debería devaluarse. ¿Por qué no se hace? Simplemente, porque no puede hacerse so pena de producirse una catástrofe de dimensiones mundial ya que, hasta hace poco –en realidad hasta la aparición del euro- todas las transacciones internacionales se hacían sólo en esa moneda. Se ha contado que una de las causas de la intolerancia norteamericana ante Saldan Hussein era que había empezado a vender petróleo exigiendo Euros a cambio dentro del programa “petróleo por alimentos”. En la actualidad, Brasil y Argentina han decidido realizar los pagos generados por el comercio mutuo en sus respectivas monedas locales. Pero aún, amplias zonas de la economía mundial comercian en dólares y, lo que es peor, tiene reservas… en dólares, lo que, cada vez más, equivale a tener un archivo de papel con un respaldo cada vez menos. Entonces si EEUU es el país más endeudado del mundo, si cada vez la economía norteamericana es menos productiva, ¿por qué no cae el dólar?

Los mecanismos tejidos para mantenerlo en vida artificial han sido muchos en los últimos cuarenta años, cuando se inició su lenta devaluación real. En primer lugar la economía norteamericana es, aparentemente, una economía liberal, ultra-liberal en ocasiones; su gobierno ha sido el primero que con más fuerza y decisión ha abordado el proceso globalizador. Y esto ha ocurrido, no desde la caída del muro de Berlín, sino incluso con Lenin vivo, cuando ya los bancos norteamericanos tenían abiertas sedes en Moscú. El Firtst Nacional Bank, incluso, en la propia Plaza Roja a doscientos metros del Kremlin. En su libro Vodka-Cola[1], Charles Levinson explicaba los orígenes de esta colaboración y su situación en los años 70. si los EEUU invertían en la URSS, en plena guerra fría, eso se debía a la política norteamericana de tejer vínculos económico-financieros con cualquier país contribuiría a que las economías mundiales estarían interrelacionadas. De la misma forma que en materia militar las doctrinas que imperaron en EEUU eran la de la “disuasión” y la “destrucción mutua asegurada”, estas mismas teorías, llevadas al terreno económico fueron las que hicieron que instituciones y bancos privados norteamericanos financiaran proyectos en la URSS intentando que la penetración económica alcanzara una profundidad tal que éste país no pudiera prescindir del dólar americana y, por tanto, se viera disuadido de competir con EEUU en la lucha por la hegemonía mundial.

La precariedad económica del mundo soviético y las necesidades de supervivencia de su población que jamás superó del todo la carestía, hicieron que las autoridades de aquel país entreabrieran las puertas de su economía a la penetración económica norteamericana, pero ésta siempre fue limitada. En 1980, la llegada de Reagan al poder supuso un intento de aniquilar al “enemigo” secular, aumentando su necesidad de inversión en materia militar (con la Guerra de las Galaxias y el apoyo a la guerrilla Afgana… a través de bin Laden), aislar a la URSS de su sistema de alianzas (a partir de las huelgas de Danzig y con la colaboración de la Iglesia Católica), y estancar finalmente el tránsito de dólares. El resultado fue, la perestroika. Luego, cuando se convocaron elecciones, EEUU apoyo la “peor opción” para Rusia: Boris Eltsin. Desde la caída de Eltsin, Rusia sigue el camino de la reconstrucción de su poder militar utilizando como armamento sus recursos energéticos, tendiendo la mano a una Europa en la que el peso psicológico de los EEUU sigue siendo el mismo que durante la Guerra Fría y, en segundo lugar, cortando todo poder a la “oligarquía cosmopolita y mafiosa”.

La colaboración entre la alta finanza y la banca norteamericana y la URSS se inició con Lenin vivo y Trotsky en activo (en algunos textos tardíos de Lenin él mismo reconocía que su “ideal” era llevar a Rusia hacia un modelo de producción y consumo norteamericano), prosiguió con Stalin, se exasperó durante la II Guerra Mundial y sólo a partir de 1948 se ralentizó para volver a estimularse durante el primer período de Kruschev, hacerse discreto tras la crisis de los misiles de Cuba y reavivarse desde mediados de los años 60 hasta 1980, alcanzando su límite durante el período de Jimmy Carter.

El período clave de todo este ciclo es la II Guerra Mundial. No puede extrañarnos que el gobierno de los EEUU fuera el más belicista e intervencionista en la época. E incluso no puede extrañarnos todavía hoy que en el ataque a Pearl Harbour existieran “agujeros” como mínimo tan negros como los que circundan todo lo relativo al ataque a las Torres Gemelas. EEUU logró entrar en la II Guerra Mundial presionando a Japón, sometiéndolo a un marcaje insoportable en los tres años anteriores a Pearl Harbour y fue el gran beneficiario del conflicto: en 1945, Inglaterra estaba debilitada, Francia desmadejada, la URSS al borde del desplome, sin embargo, EEUU había conseguido salir definitivamente de la crisis de 1929 (que se había prolongado hasta que las necesidades inglesas en pertrechos y vituallas, hicieron que las fábricas norteamericanas consiguieran reconstruir un nivel de producción que absorbiera el paro y creara una nueva era de prosperidad. Luego fue Rusia quien empezó a recibir material militar de deshecho de los EEUU (los aviones Bell P-39 Aircobra que apenas fueron pilotados por norteamericanos, pero de los que la URSS recibió varios cientos). Además, la situación geopolítica de los EEUU alejado de los principales escenarios bélicos, hizo que sobre su territorio no sufriera destrucciones. La guerra solamente produjo para EEUU un descenso de la mano de obra joven (500.000 muertos) que sirvió, además, para reacondicionar el mercado de trabajo… pero nada que ver con los 27 millones de muertos de la URSS, o los 11 millones de muertos de China o los 7 millones de muertos de Alemania, o los 388.000 muertos ingleses o, finalmente, los 850.000 muertos ingleses que se unían a las destrucciones que sufrieron todos estos países.

En 1944, cuando la victoria parecía asegurada para los aliados, los EEUU impusieron sus condiciones en Bretton Woods.

En aquel pequeño complejo hotelero de Nueva Hampshire, se reunión la Conferencia Monetaria y Financiera de las Naciones Unidas entre el 1 y el 22 de julio de 1944, aunque sus conclusiones se pusieron en práctica en 1946. Allí se establecieron las nuevas reglas para el comercio internacional y se diseñó el nuevo sistema financiero. Para apoyar todo esto se crearon dos nuevas instituciones: el Banco Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo (rebautizado posteriormente como Banco Mundial) y el Fondo Monetario Internacional. De Bretton Woods partió precisamente el reconocimiento del dólar como moneda internacional.

Gracias a la II Guerra Mundial, la producción industrial en los EEUU en 1945 se había duplicado en relación a 1939. EEUU era la mayor potencia mundial y no había sufrido destrucciones. Eso implicaba que los EEUU iban a disponer de un mercado mundial a su entera disposición, iban a poder participar en la reconstrucción de los países afectados por la guerra, todo esto a cambio de disponer de un mercado mundial y de que todas las fuentes de materias primas le estuvieran abiertas. La guerra, además, había convertido a los EEUU en los principales “almacenistas” de oro de todo el mundo. A ello se unía el ser el primer productor industrial mundial y la primera potencia militar, no tanto por la calidad de sus tropas, como por la posesión de la bomba atómica. Pero la capacidad de producción de los EEUU era, gracias a la guerra, muy superior a la que podía absorber su mercado interior. Por tanto, la economía norteamericana no podía sobrevivir sin la apertura de los mercados aliados.

Bretton Woods es algo más que la consagración del dólar como divisa internacional. Es el arranque de la globalización que tardará todavía 50 años en derribar sus últimos obstáculos. Ya entonces, William Calyton, secretario del tesoro de los EEUU había dicho: “Precisamos grandes mercados por todo el mundo, donde comprar y vender”. Cuando se convocó la reunión de Nueva Hampshire, se temía que la paz generase una crisis de superproducción en los EEUU y, por tanto, una depresión similar a las del 29, cuando hubo más dinero del que se podía invertir y más producción de la que se podía vender. Además, el retorno de los millones de soldados a la vida civil iba a ocasionar una caída en los salarios que redundaría en una limitación del consumo.

La situación en el resto de aliados era diferente: si encontraban dinero suficiente para financiar la reconstrucción, el proceso generaría una nueva época de progreso económico. En realidad, Bretton Woods fue una “joint venture” entre países destruidos y los EEUU, el único país que había sido indemne del conflicto. Pero los EEUU pusieron sus condiciones para contribuir a la reconstrucción: imponer el dólar como divisa de cambios y eliminar las restricciones de flujo de capital. Lo sorprendente es que todo esto estaba implícito en la Carta del Atlántico suscrita por Churchill y Roosevelt en agosto de 1941 que ya reconoció el derecho de todas las naciones al igual acceso al comercio y a las materias primas y a la “libertad de los mares” que permitiría a los EEUU estar presente militarmente en todos los océanos y, por lo tanto, controlar el comercio mundial por mar. Cuando Solbes decía no hace mucho que los trabajos de Bretton Woods había “durado dos años”, se refería precisamente al proceso arrancado con la Carta del Atlántico y que “cuajó” en las resoluciones adoptadas en aquel complejo hotelero por representantes de 44 naciones.

Uno de los delegados presentes en Bretton Woods fue Jhon Maynard Keynes. Todo lo que allí se habló iba en contra de sus teorías, no solamente porque allí estuvo como parte de la delegación inglesa, sino porque todo lo aprobado contradecía sus tesis sobre la necesidad del intervencionismo estatal para regular el mercado. Cuando se firma la Carta del Atlántico, Keynes ya era un economista reputado y había sido admitido en la Cámara de los Lores con el título de “barón de Tilton”. Keynes. En aquella época Keynes escribió su obra ¿Cómo pagar la guerra? en donde explicaba que el gasto bélico solamente podía sufragarse aumentando la presencia inglesa en África y aumentando los impuestos en lugar de aumentar el déficit. Para él, solamente así, lograría evitarse la inflación.  

Keynes fue el gran disidente en Bretton Woods. Debatió en el encuentro desde la comisión del Banco Mundial pero no pudo hacer triunfar sus tesis contrarias al dólar. Keynes proponía la creación de una divisa internacional, el “Bancor”  que sería emitido por un Banco Internacional de Compensación y establecería, reajustándola constantemente, el valor de cada moneda nacional en relación a esta divisa internacional. Pero el peso de los EEUU en 1992-44 era mucho. De su capacidad de producción industrial dependía la supervivencia del Reino Unido. Así pues, las propuestas de Keynes fueron rechazadas y el dólar selló el triunfo de los EEUU sobre sus propios aliados… salvo la URSS que no firmó los acuerdos, aun estando presente en los trabajos. La China del Kuo-Ming-Tang estuvo presente, pero se retiraría después de la victoria de Mao.

La gran derrotada en Brtton Woods fue precisamente Inglaterra que vio como la libra esterlina quedaba barrida y como las propuestas de Keynes quedaban derrotadas por las de Harry Dexter White. Para colmo, el horizonte previsto para Inglaterra por Keynes no pudo llevarse a cabo: la India reivindicó pronto la independencia y luego, en los años 60, la organización internacional creada por los vencedores, Naciones Unidas, asestó el golpe final al Imperio Británico, afirmando con el apoyo de la URSS y de EEUU, la doctrina de la descolonización. Keynes moriría en 1946 siendo extremadamente pesimista sobre el futuro de la economía mundial. Sesenta años después los peores presentimientos de Bretton Woods se han hecho realidad.

Curiosamente es en Wikipedia en donde hemos encontrado la más breve y seguramente más precisa relación de lo que ocurrió en Bretton Woods; resumimos el resumen…: La idea de Keynes era crear un organismo internacional de compensación (la Internacional Clearing Union) que emitiera una moneda de cambio internacional (el Bancor). Esta moneda estaría vinculada a las divisas fuertes y sería canjeable en las monedas locales a un cambio fijo. A través de la ICU los países con excedentes financieros sostendrían a los países deficitarios. Esta fórmula haría crecer la demanda mundial y evitaría la deflación. Con esta fórmula, todos los países estarían obligados a mantener una balanza comercial equilibrada y, en caso de incumplimiento, a pagar intereses sobre la diferencia.

Era un plan que debería haber satisfecho a todos: “Los intereses comerciales más poderosos no podrían distorsionar la balanza comercial y los ciudadanos de un país cuyo sector productivo fuera fuerte no perderían los resultados materiales de sus esfuerzos por causa de una exportación ininterrumpida de los productos que fabrican”. Ahora bien, había un problema: los EEUU, no estaban satisfechos.

Al final de la guerra, los EEUU poseían el 80% de las reservas mundiales de oro, eran acreedores prácticamente de todo el mundo y rechazaban gastar ese superavit apoyando a los países deudores. Para colmo, la guerra no había terminado. La situación del Reino Unido seguía siendo precaria, Rusia estaba al borde del desplome y Francia era aún campo de batalla. Los EEUU se podían permitir el lujo de imponer sus normas. Inglaterra ni siquiera obtuvo que la sede del Banco Mundial o del FMI se estableciera en Europa. Keynes se percató inmediatamente del enorme poder que iban a tener los EEUU en las nuevas instituciones, pero ni tan siquiera pudo hacer que los EEUU cedieran cuando propuso que los funcionarios de esas instituciones estuvieran ligados a Los bancos centrales nacionales para restar algo de peso a los EEUU.

La gran resolución de Bretton Woods fue “dar estabilidad a las transacciones comerciales a través de un sistema monetario internacional, con tipo de cambio sólido y estable fundado en el dominio del dolar. Para ello se adoptó un patrón oro-divisas, en el que EE.UU. debía mantener el precio del oro en 35,00 dólares por onza y se le concedió la facultad de cambiar dólares por oro a ese precio sin restricciones ni limitaciones. Al mantenerse fijo el precio de una moneda (el dólar), los demás países deberían fijar el precio de sus monedas con relación a aquella, y de ser necesario, intervenir dentro de los mercados cambiarios con el fin de mantener los tipos de cambio dentro de una banda de fluctuación del 1%”. A partir de ese momento, el dólar fue el centro de la economía mundial. Otros resultados de Bretton Woods fueron la creación del Acuerdo General de Aranceles y Comercio (GATT) en 1948 que luego se transformaría en la Organización Mundial del Comercio.

Con estos ases en la manga, los EEUU podían hacer lo que quisieran en la economía mundial. Al resto del mundo lo único que le quedaba era plegarse a las reglas impuestas en beneficio del dólar. Es lo que tiene ganar guerras de verdad. A pesar de estar en el bando de los vencedores, ni Francia, ni el Reino Unido, habían obtenido ningún beneficio. Y aún les quedaba perder las colonias. A partir de Bretton Woods, cuando los países tienen déficits en sus balanzas de pagos, deben financiarlos a través de las reservas internacionales o mediante el otorgamiento de préstamos que concede el FMI, pero, para ello, deben seguir las políticas económicas por ese mismo FMI. No es raro que el secretario del Tesoro estadounidense John Connally sentenciara: “El dólar es nuestra moneda, pero es vuestro problema”, resumiendo la situación de una economía mundial diseñada para absorber grandes cantidades de dólares. El primero en entender lo que esto suponía fue el general de Daulle que, en 1960 ya denunció “El privilegio exorbitante del dólar”.

En 1957 todo el mecanismo rodaba perfectamente: existía una fuerte escasez de dólares gracias a que los EEUU estaba financiando la reconstrucción europea. No es raro que Europa estuviera dividida en dos bandos y que el occidental, salvo algunas voces disidentes, aceptara sumisamente el servilismo hacia los EEUU. No en vano, Europa se reconstruía gracias a los dólares. Pero en EEUU iba creciendo paulatinamente el déficit público. No era un problema, porque, los dólares eran usados en todo el mundo y permitían financiarlo. Pero en la segunda mitad de los años 60 la guerra del Vietnam introdujo un cambio radical en la situación: el gasto aumentó, las empresas norteamericanas se transformaron en multinacionales, aumentando sus inversiones en el extranjero y, en apenas unos años, la cobertura dada por el oro al dólar pasó del 55% al 22%. La posibilidad de una devaluación del dólar frente al oro provocó una gran fuga de capitales de los EEUU. Por su parte, los gobiernos europeos se lanzaron a la compra del oro intentando convertir sus reservas de dólares en lingotes de oro. La situación para los EEUU se convirtió en bruscamente insostenible. De ahí que Nixon el 15 de agosto de 1971 decretase que la moneda norteamericana ya no sería más convertible en oro. De ahora en adelante el dólar ya no sería nada más que papel. De todas formas, el dólar consiguió parar la hemorragia y apenas se devaluó un 10%. No fue suficiente. Dos años después sufrió otra devaluación del 10%, concluyendo definitivamente la convertibilidad de la moneda americana en oro. Esos dos años fueron el período áureo de la fluctuación de las grandes divisas (marco, libra, yen) que a partir e ese momento ya no tuvieron un cambio fijo. Así se detuvo la exportación de la inflación interior norteamericana. Pero ese fue también el final de los acuerdos de Bretton Woods.

Sin embargo, como fruto de las inercias contraídas entre 1945 y 1973, la mayor parte de las transacciones internacionales siguieron realizándose en dólares. Y así sigue todavía: los Bancos Centrales acumulan divisas en dólares.

Pero el problema es que desde principios de los años 70, el déficit público ha ido aumentando a una velocidad cada vez mayor en los EEUU. Financiarlo es fácil: basta con emitir deuda pública y encontrar quien la compre. En este terreno aparece China: éste país compra deuda pública americana a cambio de que éste país compre sus manufacturas. No es raro que en la actualidad China disponga de dos billones de dólares americanos en reserva.

La bisoñez de China en cuestiones de comercio exterior ha facilitado el que éste país se lanzara a una enloquecida compra de bonos del tesoro norteamericanos, hasta el punto de que si el dólar de devaluara o el sistema financiero y bancario no hubiera recibido importantes ayudas del Estado, la economía China se hubiera resentido. Martine Bulard, adjunto a la dirección de Le monde Diplomatique explica que “[las rservas de dólares en manos de Pekín] representa más de dos tercios de un un año de producción china. Si el tsunami arrasara el sistema financiero estadounidense, arrastrando en su caída al dólar, esa fortuna china se desinflaría como un globo”. Por eso el gobierno chino está obligado ahora a no detener la máquina: comprar la deuda pública estadounidense que se vaya emitiendo, al tiempo que aprovecha para disminuir sus reservas en dólares. Bulard explica que esta situación es “algo así como si China hubiera cobrado en los últimos años en moneda falsa”.

Durante décadas, los EEUU han emitido bonos del Estado que otros han adquirido, han impreso dólares en cantidades muy superiores a los que hubieran correspondido, solamente porque, aun no teniendo un respaldo sólido, esos dólares venían “avalados” por el poderío militar norteamericano que, después de la guerra de Kuwait (1990) y de la caída del Muro de Berlín (1989) emergió como única potencia mundial.

A esto hay que añadir que, en el momento en que los capitales pudieron circular libremente, las bolsas norteamericanas se convirtieron en receptoras de petrodólares, yens, euros y, finalmente, yuanes. A partir de 1997, diariamente, las bolsas norteamericanas recibieron la inyección de 1.000 millones de dólares diarios con lo que pudieron asegurar su consumo interior y contrabandear el peso siempre creciente de su propia deuda.

Pero en 1999 ocurrió algo histórico: el euro irrumpió en el mercado de las transacciones internacionales y pronto representó el 25% de las reservas mundiales en divisas. Dos años después, el 15 de junio de 2001 se creó la Organización de Cooperación de Shangai formada por Rusia, China, Kazajistán, Kirguizistán, Tayikistán y Uzbekistán, con la presencia de India, Pakistán, Irán y Mongolia. Luego, los EEUU, está vez utilizando los extraños atentados del 11-S se embarcaron en las guerras de Afganistán e Iraq, desastrosas para las cuentas públicas norteamericanas, pero extremadamente lucrativas para el complejo militar-industrial-petrolero vinculado a la presidencia.

Desde ese momento, las relaciones internacionales han ido mal para los EEUU: en 2001 Bush no ratifica el tratado que crea la Corte Penal Internacional, se niega así mismo a ratificar el Protocolo de Kyoto e incluso la Convención contra las minas Antipersonales. Para colmo, no logra que el Consejo de Seguridad de NNUU apoyé su intervención en Iraq. Una serie de gobiernos de izquierda se hacen con el control progresivo de su “patio trasero”, Iberoamérica. Incluso la Organización de Estados Americanos pasa a estar dirigida por un chileno non grato al Departamento de Estado. Dos noticias aparecidas últimamente sellan el retroceso de los EEUU: de un lado la inversión de 2000 millones de dólares de Jindal Steel en la minería boliviana… tratándose de la primera empresa india que penetra en Iberoamérica; por otra parte, en 2008, los internautas chinos superan por primera vez a los norteamericanos (reducidos hoy al 25%, cuando hace diez años eran justo el doble), y para colmo, el test desarrollado por el Departamento de Esado en Osetia, impulsando a Georgia a lanzar un ataque por sorpresa sobre las poblaciones rusas de esa zona, se saldó con una fulminante respuesta del Ejército Ruso que se selló con un prudencial silencio por parte de la OTAN (EEUU + Europa). La perspectiva internacional no puede ser más negativa para los EEUU. Esto es, para el dólar.

Desde hace 35 años, la política americana ha consistido en convencer a todos sus parteners, aliados o no, a que contribuyeran a salvar a la economía norteamericana de los peligros de la superinflación, almacenando dólares (cada dólar en manos de un Banco Central queda retirado de la circulación, por lo que se evitan los riesgos inflacionarios). Su estrategia ha consistido en convencer a todo el mundo de que si la economía norteamericana cae, todas las demás caerán también y, que, por tanto, hay que cooperar… invirtiendo en bolsas norteamericanas, comprando y vendiendo dólares, almacenando dólares, comprando deuda pública norteamericana, etc. En síntesis, la naturaleza de ese sistema es el siguiente: los EEUU acumulan deudas… que pagan sus socios. Las bolsas norteamericanas atraen capitales que luego son exportados de nuevo para facilitar la implantación de empresas norteamericanas en el exterior. Tal es el mecanismo. Por eso los EEUU han atraído más capitales que ningún otro país y por eso mismo han sido los grandes inversores fuera de su país… con el dinero de otros.

Ese sistema de supervivencia del dólar sigue todavía en pie. El dólar sigue siendo la divisa más utilizada en la escena internacional. Detrás del Euro no existe voluntad política, por tanto no es una moneda segura y en cuando al yuan chino, éste país encierra una conflictualidad y una serie de interrogantes que impiden a su moneda jugar un papel decisivo.

Sin embargo, lo que está claro es que el declive de la economía norteamericana avanza a marchas forzadas y que intentará en el próximo año y medio reconstruir un sistema que le permita enmascarar su insoportable déficit público. Pero, sea como fuere, la triste realidad para el dólar es que en os últimos 10 años ha perdido el 10% de su protagonismo. Mientras que en 1998 representaba el 71% de las divisas en poder de los bancos centrales, ahora representa solo el 62%, mientras el euro pasó del 18% al 27%.

Si la crisis del dólar todavía no ha alcanzado su verdadera dimensión se debe a que tras él todavía existe una voluntad política y una formidable fuerza de coacción militar. Pero las exacciones cometidas por la administración Bush (y patentizadas en las vinculaciones de personalidades del sector “neoconservador” con cargo en la administración Bush, con las empresas del complejo militar-industrial-petrolero)  corren el riesgo de que esa voluntad común se rompa. Así mismo, si realmente Barak Obama es algo más que un actor, lo deberá demostrar acometiendo reformas sociales interiores y esto implicará necesariamente, retroceder en la escena internacional y disminuir su presupuesto de Defensa. Pero si los EEUU hacen esto ¿cuál será el verdadero soporte del dólar en un momento en que las grandes economías mundiales son perfectamente conscientes de que los niveles de endeudamiento de los EEUU son peligrosos para sus inversiones en este país? Y si situamos esta panorámica dentro del rearme de Rusia, las inversiones crecientes de terceros países (incluida España) en Iberoamérica, la ofensiva China en África, vemos que el margen de maniobra de los EEUU es cada vez más reducido.

Mientras los bancos centrales de países extranjeros y mientras inversores foráneos compren y guarden dólares a cambio sólo de cobrar intereses… es viable que el dólar mantenga un valor teórico sin necesidad de que caiga a su valor real (entre la cuarta y la octava parte de ese valor, no se olvide).

Utilizando este sistema, los EEUU tienen un respiro: cuando nuevamente se necesita efectivo, se pone en marcha la imprenta y se inyectan bonos en el mercado que otros sean capaces de absorber. Así la rueda gira… pero ¿y si antes o después se detiene?

Este proceso puede ser simbolizado por una espiral centrífuga en la que a medida que uno se aleja del centro, aumenta la distancia entre el valor real del dólar y el valor oficial y la velocidad de impresión de nuevos dólares sin respaldo alguno.

Desde 2000, la Reserva Federal no hace público el M3, la medición del dinero, en un intento de ocultar la cantidad de papel-moneda bombeado dentro del mercado. Otros economistas, como Bob Chapman consideran que este problema puede causar “Un colapso inminente del dólar”. Y todo esto enlaza con la tesis difundida en youTube por Hal Turner: ante el colapso del dólar, la administración propondrá la Unión Norteamericana para poder competir con el Euro. Dice Chapman: “La creación del Amero le será presentada a la opinión pública como la solución mágica del gobierno para la recuperación del dólar”.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com



[1] Charles Levinson, Vodka-Cola, La oculta complicidad entre los mundos capitalismo y comunista. Argos Vargara, Barcelona 1979.

 

Reflexiones sobre la crisis (I de IV). La Reserva Federal como caja de sorpresas

Infokrisis.- Dando vueltas a esta crisis financiera mundial, el dato quizás más difícilmente comprensible es aquel en el que los economistas y los analistas políticos hasta ahora no han reparado: ¿cómo es posible que una economía como la norteamericana que acumula el mayor déficit el mundo y cuya moneda circula en un volumen muy superior (las estimaciones oscilan entre 4 y 8) a su respaldo real, cómo es posible que una economía en esa situación no se haya hundido ya? Aquí reside la clave para comprender lo que está pasando y los nuevos lineamientos en política internacional que se avecinan.

 

Esta serie va a estar dividida en cuatro entregas:

1. La madre de todas las sorpresas: la Reserva Federal de los EEUU.

2. Los mecanismos para evitar el desplome del dólar.

3. China: el banquero de los EEUU

4. Hacia una nueva política mundial: el eje China-EEUU

Lamentablemente, la falta de tiempo no puede garantizar cuánto tiempo tardaremos en desarrollar estas ideas que, al menos, en la mente, tenemos suficientemente claras.

 

1. La madre de todas las sorpresas: la Reserva Federal

Recientemente, estaba escribiendo un artículo sobre el Amero (la moneda que debería ser común a los tres países de norteamérica) y, lógicamente, me ví obligado a consultar una amplia documentación sobre un tema que hasta hace poco me resultaba aburrido e incluso indigno (desde pequeño me he educado en que “los caballeros no hablan de dinero”…), la economía.  

Cuando un lego penetra en el terreno económico no puede evitar llevarse una primera sorpresa. A pesar de que, aparentemente, el sistema liberal reposa sobre algo tan sensato como son las leyes de la oferta y la demanda, luego se ve, que ni los precios están regidos por estas leyes, y que, cuando se penetra en el terreno de la economía financiera, la ley que rige es la del absurdo.

Todo en economía financiera forma parte de un gigantesco y fenomenal absurdo, que casi podría ser considerada como una estafa más o menos piramidal, sino fuera por que la imagen que uno tiene del estafador es la del trilero, del nazareno o de la pareja del tocomocho. Los nacidos en los años 50 todavía recordamos estas viejas artes de la estafa que solamente engañaban a los que querían ser engañados. Todas ellas eran un producto del hambre, la imaginación y el aplomo. No es hambre exactamente lo que sufren los diseñadores y gestores del sistema financiero mundial. Tampoco es imaginación, porque actúan con los mismos “productos” que el estafador común (en toda estafa la técnica consiste en hacer creer a los “pringaos” –víctimas en el argot- que van a obtener un beneficio extremo con una inversión mínimo) ¿Qué son si no las edge founds y demás productos de nombre rimbombante tras el cuál no está claro lo que hay detrás?

¿Cuál es la madre de todas las sorpresas? Saber que la FED, la Reserva Federal, tenido habitualmente como “banco central” de los EEUU y, como en cualquier otro país, dependiente del Estado… en EEUU no es más que una institución privada. Semi-privada, dicen sus defensores, pues no en vano, cada tres meses debe rendir cuentas al Congreso de los EEUU. Sí, pero ese “rendimiento de cuentas” se reduce a un informe presentado por el Gobernador de la FED, que ni admite órdenes de la presidencia, ni tiene por qué admitirlas según el estatuto de la institución. La FED camina sola desde su creación en 1913 y establece la política monetaria en los EEUU.

¿Quién compone la FED? una Junta de Gobernadores, el Comité Federal de Mercado Abierto, doce Bancos de Reserva Federal regionales, y de bancos privados miembros. A nadie se le escapa el enorme riesgo de dejar la política monetaria en manos de particulares que, inevitablemente… operarán en beneficio de sus intereses y de los de las instituciones a los que representan, como, por ejemplo, los bancos privados. Claro, el lector puede pensar que esta es nuestra opinión y que, a fin de cuentas, ya hemos confesado que somos legos en economía (legos sí, ignaros no). Así que pondremos un ejemplo sobre esta cuestión.

Pero el 4 de junio de 1963 el Decreto Nº11.110[1] firmado por el Presidente de los EEUU, Jhon F. Kennedy, despojaba en la práctica a la Reserva Federal de su poder para prestar dinero con intereses al gobierno federal de los Estados Unidos. La orden sigue en vigor… pero nadie se acuerda de ella. Con esa orden, Kennedy lo que estaba haciendo era devolver al gobierno federal a través del  Departamento de Tesoro, el poder Constitucional para crear y emitir dólares sin pasar por la FED, dando autoridad –como puede leerse en texto del decreto- al  Departamento de Tesoro "para emitir certificados de plata contra cualquier lingote de plata, o dólares en metal tanto de oro como de plata existentes en la Tesorería". Con Kennedy, a partir de ese momento, por cada lingote de oro almacenado en Fort Knox, debería respaldar al dólar. No parece absurdo: hasta entonces así funcionaba la economía. Sólo que la FED estaba introduciendo en el mercado más dólares de los que las reservas en metales preciosos depositadas en Fort Knox podían respaldar. Se trataba de un verdadero proceso inflacionario: el valor del papel moneda queda depreciado al no contar con el respaldo suficiente para que el nominal del billete corresponda a algo tangible…

Quien cuenta esta historia (Anthony Wayne, en Lawgiver.org) añade que como resultado, entraron en circulación más de 4 mil millones de dólares en billetes de Estados Unidos con un nominal de 2 y 5 dólares, pero nunca llegaron a circular los billetes de EEUU de 10 y 20 dólares impresos por el Departamento del Tesoro que debían sustituir progresivamente a los emitidos por la FED. Sí por que el dólar norteamericano es emitido por una banca privada, mientras que lo que Kennedy puso en circulación era el “dólar de EEUU”. Los dólares en circulación en su anverso muestran una gran banda en la parte superior que lo dice claramente: “Federal Reserve Note”. En ese mismo lugar, los dólares de Kennedy decían “Estados Unidos Note”. Los numismáticos reconocen otras diferencias: el billete de la Reserva Federal tiene sello y el número de serie color verde mientras que el billete de Estados Unidos tiene un sello y el número de serie en rojo.

¿Por qué no llegaron a circular los billetes de 10 y 20 dólares? Es simple: Kennedy fue asesinado. El sucesor de Kennedy retiró estos billetes de la circulación, pero aun quedan varios millones en la calle, en cajas fuertes o debajo del colchón. En 1999, el Servicio Secreto de los EEUU emitió un informe según el cual el 99% de los billetes que circulan en EEUU han sido emitidos por la FED. El 1% restante engloba a otras monedas empleadas en transacciones particulares y… algunos cientos de miles de dólares de a 2 y a 5, emitidos en el período Kennedy.

¿Qué había pretendido Kennedy con esta maniobra? Algo muy simple: hacer del gobierno de los EEUU el dueño de la economía americana. ¿Por qué? Por que eso le permitiría realizar una política más independiente en relación a los poderes fácticos. Buenas o malas –no estoy muy seguro- Kennedy tenía ideas propias en muchos terrenos. Sobre la naturaleza de esas ideas se ha discutido mucho, y no tengo muy claro que fueran las “mejores”, pero sí eran diferentes a las sostenidas por el stablishment norteamericano y las dinastías capitalistas… a las que el propio Kennedy pertenecía. Los renegados siempre son mal vistos en el campo que han abandonado. Y Kennedy debió estar muy mal visto cuando todavía hoy se discute qué sectores estaban interesados en su muerte.

Los billetes de Kennedy estaban avalados por plata. Los de la Reserva Federal por nada tangible. Era evidente que, de prolongarse la situación, la calle y los operadores financieros, preferirían los billetes con la leyenda USN a los de la FRN. En realidad, los dólares USN eran un verdadero “certificado” de la plata que se pagaría al portador, mientras que los de la FED no dejaban de ser un papel.

¿Por qué Kennedy adoptó esa política? El presiden asesinado creyó percibir que la deuda de los EEUU podía aumentar y se trataba de evitar que el Estado pidiera préstamos a la FED, esto es, a los bancos privados que la componen, y fuera dueño de su propio destino económico. Muerto Kennedy, la deuda de los EEUU empezó a crecer cada vez más vertiginosamente siendo en la actualidad estimada en ¡nueve trillones de dólares!

Uno no puede evitar pensar que si existió un móvil para organizar una conspiración en torno a la muerte de Kennedy, éste fue, desde luego, el móvil de mayor peso.

El 10 de junio de 1932, Louis T. McFadden, presidente del Comité Bancario de la Cámara en los años treinta, describió los manejos de la FED:  “Tenemos en este país una de las instituciones más corruptas que el mundo ha conocido alguna vez. Me refiero a la Junta de la Reserva Federal y a los Bancos de la Reserva Federales. La Junta de la Reserva Federal, una Junta Gubernamental, ha estafado al Gobierno de los Estados Unidos y a los ciudadanos de los Estados Unidos con el dinero suficiente para pagar la deuda nacional. Las depredaciones y las iniquidades de la Junta de la Reserva Federal y los Bancos de la Reserva Federales que actúan juntos, han costado a este país bastante dinero como para pagar varias veces la la totalidad de la deuda nacional. Esta perversa institución ha empobrecido y arruinado al pueblo de los Estados Unidos; se ha arruinado a si mismo y ha prácticamente arruinado a  nuestro Gobierno. Ha hecho esto a través de la administración deshonesta de esa ley por la que la Junta de la Reserva Federal fue creada y a través de las prácticas corruptas de los buitres adinerados que la controlan"[2]

No vale la pena seguir: si alguien duda de que la FED sea una institución privada, en Internet encontrará todos los datos suficientes que se lo confirmarán, entre ellos la propia referencia a los EEUU y a la propia FED en Wikypedia, que no siendo las fuentes más solventes, son, eso sí, las más consultadas. Lo que vale la pena preguntarse a partir de ahora es lo que implica que la política monetaria de un país esté en manos privadas. ¿Os imagináis en España que el Banco Central  dependiera de los 7 mayores banqueros del país? Pues eso exactamente es lo que ocurre en EEUU. ¿Y para dónde “barren” estos banqueros? Evidentemente para su propio negocio y para los consorcios a los que están representando.

Resulta casi increíble saber que las actas de las deliberaciones de la FED permanecen en secreto durante cinco años, ignoradas incluso por el gobierno de los EEUU. Todo en la FED es secretismo… algo mucho más grave en su caso, cuando los inversores deben “intuir” lo que está en la mente de su junta. Un leve comentario ayer de Greenspan y hoy de Bernanke, aun a riesgo de ser interpretado mal, puede hacer que las bolsas se muevan sobre una hipótesis alcista o bajista. Lo cual redunda aun más en la volatilidad de los mercados.

La FED crea el dinero (lo imprime), luego lo presta al gobierno cargando intereses y éste aumenta la presión fiscal sobre el ciudadano para pagarlos. En un comentario hecho a un grupo de estudiantes en la Universidad de Columbia el 12 de Noviembre de 1963 Kennedy utilizó unas veladas palabras en las que aludió a un “complot contra el pueblo americano”, “para destruir su libertad”[3]. Desde entonces se han establecido muchas teorías sobre a quién se refería exactamente. Y tiene importancia porque diez días después de estas palabras –como si existiera una relación causa-efecto- Kennedy era tiroteado y muerto.

Conocidos economistas han criticado desde muchos puntos de vista a la FED. Milton Friedman era partidario de su disolución. Acusaba a la FED de haber tenido implicación en la crisis del 29: "aunque el FED no provocó la crisis de 1929, sí la empeoró al reducir la oferta monetaria en un tiempo en el cual se necesitaba más liquidez". ¿Por qué haría algo parecido la FED? No desde luego por interés del pueblo americano, sino porque un escenario de contracción del crédito favorece el que solamente sobrevivan los consorcios y las bancas que han previsto la situación y se lancen a comprar activos a precio de saldo. A fin de cuentas, una crisis es el mejor método para concentrar capital.

Los defensores de la FED argumentan que es bueno que una institución que regula la política monetarista se mantenga fuera de la influencia de los organismos de control político de un país. En la práctica lo que ocurre es justamente lo contrario: es la FED la que elabora la política económica que, inevitablemente, condiciona la línea política adoptada por el país. Y, por supuesto, esa línea política está al margen de los mecanismos de control democráticos del país, lo que quiere decir, a fin de cuentas, que su política monetarista será la adecuada para la buena marcha de los negocios de quienes componen la FED que no son más que los representantes de los bancos privados y las instituciones financieras más potentes del país.

La pregunta que subyace ahora es: ¿qué tiene que ver la Reserva Federal con la crisis financiera de los EEUU? Tiene que ver y mucho: de un lado durante décadas, existen más dólares americanos en circulación que los que puede avalar algún bien tangible. Es decir, que en 2005 se estimaba que existían entre 4 y 8 veces más dólares en circulación de los que corresponderían a una economía como la estadounidense[4]. Un año antes, en 2004, el Déficit Fiscal estadounidense fue de más de 450.000.000.000 dólares, mientras que el Déficit en Cuenta Corriente era del orden de los 617.700.000.000  de dólares, con un crecimiento de 24,5% sobre el año anterior). En los años siguientes este déficit ha ido aumentando.

En nuestra búsqueda de información para el citado artículo en la revista Identidad nos encontramos con algunos datos espeluznantes sobre la realidad de la economía norteamericana. En noviembre de 2004, por ejemplo, Bush autorizó el incremento del límite de Deuda Pública a casi 8.200.000.000.000, a través de la emisión de Bonos del Tesoro contra los cuales la Reserva Federal, emitió billetes… sin ningún respaldo sólido. Las guerras de Iraq y Afganistán obligaron a esta medida, pero el propio Greenspan, gobernador de la Reserva Federal, advirtió que el aumento del déficit “va por un camino insostenible”, advirtiendo que se “podría generar una economía estancada o algo peor”.

Ocho años después de la muerte de Kennedy, el que fuera su rival, Richard Nixon, llegado a la presidencia, había retirado la posibilidad legal de convertir el dólar de papel en su equivalente en oro o en plata. Era 1971: de alguna forma había que pagar la guerra de Vietnam y especialmente las gigantescas inyecciones económicas que recibieron entonces las empresas vinculadas al “complejo militar-industrial” que ya había alarmado al presidente que antecedió a Kennedy, Eisenhower, el cual lo citó como riesgo en su discurso de despedida de la presidencia.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com



[1] Hemos encontrado una mala traducción al castellano de este decreto que, aun a pesar de sus deficientes, es suficientemente elocuente:

Decreto del Ejecutivo 11110 

ENMIENDA DEL DECRETO DEL EJECUTIVO NO. 10289 COMO ENMENDADO,  RELACIONADO A CIERTAS FUNCIONES QUE AFECTAN EL DEPARTAMENTO DEL TESORO. En virtud de la autoridad investida en mí por la sección 301, título 3 del Código Estados Unidos, se ordena como sigue: 

SECCIÓN 1. Decreto del ejecutivo No. 10289 del 19 de septiembre de 1951, como enmendado, se enmienda por la presente más allá - (a) agregando al final de párrafo 1 el sub-inciso siguiente (j): "(j) La autoridad investida en el Presidente por el párrafo (b) de la Sección 43 del Acta del 12 de mayo de 1933, como enmendado (31 U.S.C. 821 (b)), para emitir certificados de plata contra lingotes de plata, metal plata, o los dólares estándar de plata existentes en la Tesorería no retenidos para el rescate de cualquier certificado de plata excepcional, para prescribir denominaciones de tales certificados de plata y acuñar dólares normales de plata dinero de plata subsidiario para su rescate, y (b) revocando los sub incisos (b) y (c) del párrafo 2 del mismo.

SECCIÓN 2. La enmendadura hecha por este Decreto, no afectará cualquier acta hecho o cualquier derecho que aumenta o aumentó o cualquier pleito o procedimiento que tenían o comenzaron en cualquier causa civil o criminal anterior a la fecha de este Decreto pero tales obligaciones todas, continuarán y pueden aplicarse como si las enmiendas no hubieses sido realizadas. 

JOHN F. KENNEDY 

THE WHITE HOUSE, 

El 4 de junio de 1963 

 

[2] Citado en varias webs, todas ellas declarando que su procedencia es el Registro Del congreso, páginas de la Cámara 1295 y 1296 el 10 de junio de 1932

[3] Textualmente, las palabras que se suelen citar son"La oficina del Presidente ha sido usada para fomentar un complot para destruir la libertad americana y antes de que yo deje esa oficina, debo informar al pueblo de esta situación."   

 

[4] Dato recogido en Adrián Salbuchi, http://www.asalbuchi.com.ar/?cat=1

 

A la venta el nº 13 de Identidad - suscríbete o pídela en tu kiosco

A la venta el nº 13 de Identidad - suscríbete o pídela en tu kiosco

Infokrisis.- Acaba de aparecer el nº 13 de la revista Identidad. Recordamos a nuestros lectores que la pueden adquirir en los kioscos, pero que en algunas provincias no llega la distribución, por lo que la forma más directa de obtenerla es mediante la suscripción. Seis números a 18 euros o bien suscripción por un año: 36 euros, 12 números. Al mismo tiempo, para apoyar esta iniciativa pueden adquirir los libros publicados por Ediciones Identidad. Ofreceoms a continuación el sumario del número 13:

 

Editoriales

-       Áreas de economía integrada frente a la globalización

-       Elecciones norteamericanas

-       Recesión y doble crisis

 

Comentario:

El Gobierno de España regala euros a organismos inoperantes

Eduardo Núñez

 

Crónica Nacional:

La crisis económica arrastrará una crisis política inevitable

Ni hay gobierno, ni hay oposición

Para Zapatero la gran tarea de los próximos años es “refundar el capitalismo”,para la sociedad es “refundar la democracia y reformar el mercado laboral”

Ernesto Milà

Recuadro fuera de texto:

-       ¿Zapatero en el G-20? ¿para qué tanta insistencia? Sin nada que decir

-       Denuncian falsificación de datos sobre delitos. El número real de delitos cometidos se obtiene multiplicando por cuatro las cifras “oficiales” de Interior

-       La inmigración rumana como ejemplo. Una carga insoportable. La inmigración no resolverá el problema de la SS

-       Medidas cosméticas sin estrategia. La “propuesta Zapatero”. En 6 meses el gobierno ha enunciado 4 paquetes de medidas para afrontar la crisis económica. De ellos 3 ya han constituido un fracaso

 

Economía - Salud

Recetas universales para tiempos de crisis

¿Marihuana legal en el 2012?

Ante las crisis, lo importante para los gobiernos es siempre narcotizar a la población

Luis Anza

 

Espectáculo USA

La herencia de una política desastrosa

El “hombre negro” al poder

Un mulato deberá redimensionar el poder USA

Carlos Laguardia

 

Recuadro fuera de texto:

-       ¿Le compraría un coche usado a Barak Obama? Lo que cambiará en las relaciones España-EEUU Zapatero saludará a Obama a cambio de que nuestros muchachos sigan muriendo en Afganistán El candidato vencedor lo ha dicho: continuará la guerra en Afganistán contra “el terrorismo internacional” y “Europa deberá comprometerse más a fondo”. Zapatero el primero

 

Problemas

La Iglesia en vanguardia en la promoción de inmigración

Crisis espiritual, crisis interna

El Islam y las sectas evangélicas son cada vez más fuertes. La Iglesia es cada vez más débil

César B.J.

 

Cartas a la Redacción

-       La inmigración y los que la defienden

-       DROGAS: NUEVO EFECTO LLAMADA

 

 

Dossier:

A la conquista de Al-Andalus. Inmigracion y cuestion marroquí

La crisis de las vallas, versión 2.0.

Marruecos “aliado preferencial” ¿de quién?

Inmigración rima con invasión

Inmigración marroquí: una historia que no se detendrá 

Recuadro I - Marruecos: todo menos una balsa de aceite

Recuadro II - Los problemas de fondo

 

Colaboraciones:

Oda a la juventud perdida

El drama de la generación de los 70

 

Manipulación

AMERO. La moneda que sustituirá al dólar

Promocionada por el “gobierno oculto de EEUU”

León Klein

Recuadro fuera de texto

-       EEUU: economía rota

-       La información venía de Moscú. De la guerra fría a la guerra económica­

 

Reportaje

Tenemos necesidad de desengancharnos de la globalización

China hacia su Apocalipsis

Zapatero ha sido uno de los políticos más mencionados en octubre por los medios de comunicación chinos. Más vale que sepamos el estado real del país cortejado por Zapatero

Eduardo Capella

Recuadro fuera de texto:

-       Todo en China es masivo... incluso el ejército El Ejército... una empresa lucrativa más

 

Informe

Tras la victoria de los partidos identitarios en Austria

¿Haider asesinado?

Entre accidentes extraños y demasiados atentados están acabando con la vida de disidentes identitarios europeos

Enrique Ravello

Recuadros fuera de texto:

-       Países Bajos: Dos asesinatos a la luz del día.

-       Alemania: El que habla, muere...

 

Europa

Los Alpes: santuario identitario de Europa

Barrera contra la inmigración

Con resultados superiores al 20%, los identitarios avanzan

Enrique Ravello

 

Cultura

-       Nostradamus en Teatro. Tras 20 años de guerras civiles en Catalunya, República Islámica.

-       El niño con el pijama a rayas.

 

 

Sobre la reunión del G-20: síntesis de planteamientos

Infokrisis.- Hemos considerado oportuno resumir las siete tesis de este pequeño estudio sobre la conferencia del G-20 y la presencia española. Se trata de un tema complejo en el que solamente disponiendo de tiempo es posible entrar en profundidad. Ni este el caso, ni tenemos capacidad técnica para ello, pero no está de más apuntar algunas de las causas que nos han llevado a donde estamos: a un punto en el que resolver un problema, supone colocar un parche en un sistema ya de por sí, excesivamente parcheado. No es, pues, el “capitalismo”, lo que hay que reformar… o al menos no solo el capitalismo, sino toda la estructura de poder, de valores y de organización de la sociedad.

Las tesis que hemos presentado –con un cierto grado de desorden y deslabazamiento- en los cuatro artículos anteriores pueden resumirse así:

1) Zapatero no puede decir nada en el G-20 sobre la "bondad" del sistema bancario español, porque nuestro sistema bancario ha incurrido en las mismas malas prácticas que el norteamericano: exactamente todas. Los bancos españoles han vendido a comisión activos tóxicos, han sobrevalorado viviendas, han dado créditos del 140% sobre el valor de las viviendas, etc. Por eso ahora precisan ayuda.

2) Esta crisis es un producto de la rapacidad depredadora de los capitalistas que -a diferencia de los teóricos del liberalismo- siempre aspiran a que el Estado intervenga para ayudarles en tiempos de crisis, pero no para redistribuir su riqueza en tiempos de prosperidad.

3) Si esta crisis ha sido posible es especialmente, porque existe un Estado que se ha desentendido de las rapacidades de los banqueros: aquí y en EEUU donde empezó la crisis.

4) La estructura del poder actual en "occidente" es el siguiente: gobierna una plutocracia (élite económica) a través de una partitocracia (poder de los dos partidos). No existe democracia: ésta ha degenerado y se ha convertido en un engendro cuyo sin es: para la plutocracia asegurar la buena marcha de sus negocios; para la partitocracia: enriquecerse haciendo negocios a la sombra del poder y gestionando ese poder.

5) La clase media y las clases trabajadoras son las que tienen que soportar toda la presión fiscal y pagar -a fin de cuentas- los platos rotos por la gran banca. Por eso los 50.000 millones de euros prometidos a ZP para restablecer el crédito saldrán de emisión de deuda publica, lo que generará intereses a devengar y, por tanto, más presión fiscal. Y otro lado, ese dinero no se utilizará para que el crédito llegue a la calle... sino para que la banca española pague sus muchos pufos y sus muchas deudas con financieras y entidades de crédito.

6) Todo esto hace que si sea precisa una reforma: pero no sólo del "capitalismo", sino del sistema político. Y eso es lo que ningún político quiere abordar. Por lo tanto esta "cumbre del G-20" solamente servirá para establecer medidas que defibrilen el colapso capitalista actual... hasta la próxima crisis.

7) No se trata de "intervenir" los mercados... si lo hace alguien será el Estado y sólo lo hará en beneficio de la clase política actual que ve en esta crisis una posibilidad de disminuir la diferencia que la distancia de los ingresos de la alta finanza. En definitiva, que Zapatero quiere ser de mayor como Botín...

 

© Ernest Milà – infokrisis – infokrisis@blogia.com – http://infokrisis.blogia.com